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D. Pedro de Alcántara Téllez Girón y Alfonso Pimentel. Teniente General, Príncipe de Anglona y Marqués de Jabalquinto (1786-1851): vencedor desde el Estrecho al Pirineo

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“D. Pedro de Alcántara Téllez Girón y Alfonso Pimentel.
Teniente General, Príncipe de Anglona y Marqués de Jabalquinto (1786-1851):
Vencedor desde el Estrecho al Pirineo”
Francisco Javier Gutiérrez Núñez
(Profesor de Enseñanza Secundaria)
en
Actas XII Jornadas acionales de Historia Militar.
Las Guerras en el primer tercio del s. XIX en España y América
(Sevilla 8-12 de noviembre de 2004), Cátedra “General Castaños” R. M. Sur,
Editorial DEIMOS, Vol. 2, 2005, pp. 367-392.
1.- Introducción.
El primer tercio del siglo XIX está lleno de hechos y acontecimientos que son
vitales para entender la Historia de España. Durante el mismo comienza a producirse el
pulso vital entre el absolutismo defensor del Antiguo Régimen y el liberalismo creador
del Nuevo. En este período de cambios y transformaciones políticas e ideológicas, se
inscribe la vida de D. Pedro de Alcántara Téllez Girón y Alfonso Pimentel (1786-1851),
príncipe de Anglona y marqués de Jabalquinto (desde 1835). Como miembro de la
nobleza titulada y militar de carrera, fue un protagonista y testigo de este singular
tránsito histórico, durante los reinados de Carlos IV, Fernando VII e Isabel II.
Destinado desde joven a la carrera militar, destacó sobremanera durante la
Guerra de Independencia española (1808-1814), lo que le catapultó a ser Teniente
General en octubre de 1814. Su trayectoria política y militar posterior fue
incuestionable, Teniente General (1814), Coronel del Primer Regimiento de Reales
Guardias de Infantería (1820), Consejero de Estado (1820), Capitán General de Granada
(1833-1834), Capitán General de Andalucía (1834-1835), Gobernador de Cuba (18401841) y Vicepresidente del Senado (1845-1851), Director de la Real Academia de San
Fernando, etc. Además heredó gran parte de la ilustración de su padre, el IX duque de
Osuna: el gusto por las letras, por el arte y por la historia. En su vida podemos
establecer varias etapas, que nos permiten vertebrar la narración (Vid. Tabla n° 1):
-
Infancia y juventud: sus primeros años de militar (1786-1808).
-
La forja del militar: La Guerra de Independencia española y el Sexenio
Absolutista (1808-1820).
1
-
Adhesión al régimen del Trienio Liberal (1820-1823) y exilio en Italia (18231831).
-
Servicios a la Regencia de María Cristina (1833-1840) y su estancia en París
(1840-1843).
-
Adhesión al liberalismo moderado (1845-1851).
2. Infancia y juventud: sus primeros años de militar (1786-1808).
D. Pedro de Alcántara, nació en Quiruelas (Zamora), el 15 de octubre de 1786, y
falleció en Madrid el 24 de enero de 1851. Era hijo de D. Pedro de Alcántara Téllez
Girón y Pacheco, IX duque de Osuna, y Doña María Josefa Alfonso Pimentel, condesaduquesa de Benavente y marquesa de Arcos, entre otros títulos. Fue bautizado el mismo
día 15 de octubre de 1786, en la iglesia parroquial de San Juan de los Caballeros, de
Benavente (Zamora), por D. Agustín González Pisador, obispo de Oviedo1.
La única biografía que conocemos del príncipe de Anglona, la escribió D.
Manuel Pardo y Fernández-Pinedo, marqués de Miraflores, su amigo personal. Ambos
coincidieron en el Senado en la década de 1840, siendo el marqués, Presidente de la
Cámara, y Anglona, Vicepresidente. Hecho que explica que fuera autor de la única
biografía que conocemos sobre él (1851). A pesar de su amistad y de la subjetividad que
a veces se transmite en sus líneas, se nos presenta como un testimonio de primera mano;
al registrar hechos y datos que fueron en gran parte transmitidos oralmente por el
biografiado a nuestro narrador 2.
Miraflores explica el porqué fue Quiruelas (Zamora), el lugar de su natalicio:
“(...) su nacimiento fue acompañado de una circunstancia notable: en el término de un
pequeño pueblo llamado Quiruelas, inmediato a Benavente, al que se dirigían los
ilustres Duques, se verificó el nacimiento del Príncipe en el coche en medio del camino,
habiendo sido bautizado en Benavente, en la parroquia de San Juan de los Caballeros:
tal coincidencia en su nacimiento parecía anunciar de antemano la azarosa carrera
que el recién nacido debía de recorrer en su patria, que antes de muchos años comenzó
a agitarse sin haberse aquietado definitivamente todavía” 3.
1
Copia de la partida de bautismo se registra en su expediente personal de Senador del Reino: ARCHIVO
HISTÓRICO DEL SENADO. Signatura HIS-0029-09. Documento n° 2.
2
PARDO FERNÁNDEZ DE PINEDO MACEA Y DÁVILA, Manuel (Marqués de Miraflores):
Biografía del (...) Sr. D. Pedro Téllez Girón, príncipe de Anglona, marqués de Javalquinto.... Escrita
después de su muerte por su antiguo amigo el marqués de Miraflores, José Rodríguez, Madrid 1851 (47
págs.). [Localización: Real Biblioteca - CAJ / FOLLFOL / 5 (1) ].
3
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, págs. 4-5.
2
Al poco de nacer fue nombrado caballero de la Orden de Santiago4. Su infancia
y parte de su juventud la pasaría en el palacio que tenían los duques en la Puerta o
Cuesta de la Vega (Madrid), residencia ducal desde mayo de 17815. Podemos tener una
referencia del pequeño Pedro de Alcántara, a través de un conocido cuadro de Francisco
de Goya, que se puede contemplar en el Museo del Prado: “El Duque de Osuna y su
familia” (1789). Aparece sentado en un cojín tirando de un coche de juguete.
Desde temprana edad, su padre encomendaría su educación al sacerdote y luego
político liberal Diego Clemencín. En la sección de “Manuscritos de obras literarias y
diversos”, del Archivo de Francisco Rodríguez Marín, se conserva un proyecto
educativo diseñado por él mismo, para la educación de Pedro y de su hermano
primogénito Francisco, futuro X duque de Osuna6. Clemencín destacó en los ámbitos de
las letras y de la política del primer tercio del siglo XIX. Como político de tendencia
liberal fue diputado en la Cortes de Cádiz (1813), Ministro de Ultramar y Gobernación
en 1822, y Presidente de las Cortes en 1823. Sin duda tuvo que influir bastante en la
formación de la futura ideología liberal del príncipe de Anglona.
A temprana edad, años fue nombrado Cadete de las Reales Guardias Españolas
de Infantería Española, el 14 de enero de 17897. Aún era menor de edad, tenía sólo 3
años, pero ya contaba su antigüedad en el Ejército. Es evidente, que a pesar que tuviera
condiciones innatas para la carrera castrense, ésta fue una opción que diseñó su propio
padre como “segundón” de la Casa ducal; la cual se prolongaría y dilataría por sus
escasas posibilidades a heredar los principales títulos y mayorazgos de la Casa ducal de
Osuna y Arcos, entre otros tantos.
Al poco tiempo, contando sólo con 8 años, fue nombrado Capitán agregado del
Regimiento de Infantería de América, en concreto el 23 de enero de 1793. Sin duda
dicho nombramiento fue una gracia real por los servicios militares y diplomáticos
prestados por su padre a Carlos IV. Además el duque ostentaba la coronelía de dicho
4
A. H. M. Orden Militar de Santiago. Caballeros. Exp. 8017.
GUTIÉRREZ NÚÑEZ, Francisco Javier: “El IX Duque de Osuna: Político, militar y mecenas (17551807)”, en Actas XI Jornadas acionales de Historia Militar. (Sevilla 11-15 de noviembre de 2002).
Milicia y Sociedad Ilustrada en España y América (1750-1800), Cátedra “General Castaños” R. M. Sur Editorial Deimos, Madrid 2003, Tomo I, págs. 103-120, cit. pág. 105.
6
CLEMENCIN, Diego: "Proyecto para la educación del Excmo. Sr. Marqués de Peñafiel y del Sr.
Príncipe de Anglona". Dirigido a sus padres, los Excmos. Señores Duques de Osuna, Condes-Duques de
Benavente. (hacia 1790). Biblioteca central del C. S. I. C. Archivo de Francisco Rodríguez Marín. Caja
78. Documento 11.
7
ARCHIVO GENERAL MILITAR DE SEGOVIA (A. G. M. S.), Sección I. Serie: Célebres, Caja 160,
Legajo 5: Expediente militar de D. Pedro de Alcántara Téllez Girón y Pimentel (príncipe de Anglona). 12
folios.
5
3
Regimiento. A los pocos años obtuvo el Grado de Teniente Coronel, el 13 de mayo de
1795.
Contaba tan sólo con 12 años, cuando su padre, el IX duque de Osuna, fue
nombrado a finales de 1798, embajador español en Viena, con el objeto de sustituir al
conde del Campo de Alange. La familia Téllez Girón al completo (incluido los hijos
menores), partió desde Madrid el 26 de enero de 1799. El viaje hacia Austria debía tener
una primera escala en París. Pero este hecho y las circunstancias políticas del momento
motivaron que el ministro austriaco de Asuntos Exteriores, se negara a recibirlo como
nuevo embajador en la corte vienesa. La causa era evidente, Austria iba a entrar en la
coalición europea contra el Directorio francés, y el duque no podía ver los pasos y
disposiciones que se tomaban para la guerra, ya que podía comunicarlas al Directorio,
siendo Francia como era aliada de España.
Según el marqués de Miraflores, otro hecho que influyó en la formación de su
talante liberal moderado sería dicha estancia en París. En esos momentos Francia pasaba
por su Revolución, y los “Osuna” en aquel año de 1799 fueron testigos de la agonía del
Directorio (1795-1799) y del golpe del 18 de Brumario, que daría paso al Consulado
(1799-1804). Su casa fue frecuentada por personajes importantes del momento, como
Talleyrand o Sieyés.
La familia se mantuvo en París gran parte del año 1799. Hasta el 4 de diciembre
no iniciaría el regreso, llegando a Madrid el 7 de enero de 1800. En la corte los “Osuna”
no logran tener las simpatías de la Reina María Luisa de Parma, al ser amigos
personales del embajador francés Alquier, enviado por Napoleón Bonaparte, convertido
ya en Primer Cónsul.
Anglona fue nombrado Capitán agregado de Dragones de la Reina, el 10 de
marzo de 1804, nombramiento con el cual realmente iniciaba su carrera militar.
En su obra, la condesa de Yébenes apunta que Pedro Alcántara era más
agraciado, simpático y más inteligente que su hermano Francisco, y que cortejaría a la
hija del general Deroutier, incluso quiso contraer matrimonio con ella. Su padre se
opuso rotundamente a tal hecho, y lo arrestó junto a su hermano, aún siendo cadetes de
las Reales Guardias Españolas; y al no desistir de su deseo, lo enviaría a viajar por Italia
para hacerle olvidar su “desengaño” amoroso. Sin embargo no aporta cronología y no
tenemos constancia documental que confirme, dicho arresto y el posterior viaje8.
8
MUÑOZ DE ROCA TALLADA, Carmen (Condesa de Yebes): La Condesa-Duquesa de Benavente:
una vida en unas cartas, Espasa Calpe, Madrid 1955, pág. 205.
4
Este viaje, bien pudo ser el que realizaría integrando la tropas españolas que
acompañaron a la infanta española María Luisa en su toma de posesión del trono de
Etruria (Toscana).
Dichas tropas tuvieron orden de marcha el 5 de diciembre de 1804, y estuvieron
al mando de D. Gonzalo O´Farrill, con él iba en calidad de Ayudante de Campo, el
joven Anglona9. Entraron en territorio francés por La Junquera, el 3 de enero de 1806,
llegando a “Etruria” a finales del mes de febrero. El día 12 de abril de 1807, recibieron
orden de partir hacia Augsburgo. Estando en Italia, le sorprendió la muerte de su padre
ocurrida el 7 de enero de 1807.
En Liorna y Pisa, O´Farrill mandó y dirigió varios simulacros militares, como el
ataque y defensa del puente de Pisa sobre el río Arno, en presencia de la Reina. Anglona
durante su estancia italiana visitaría Venecia y Roma, asistiendo a los estudios de dos
artistas de primera fila de la época, Cánova y Camucini10.
Italia cautivó a Anglona, como “cuna de las artes” y de la civilización romana,
según Miraflores, “a las que desde entonces dedicó toda su afición con el caluroso
entusiasmo propio de su juventud y de su alma de fuego”.
3. La forja del militar:
La Guerra de Independencia y el Sexenio Absolutista (1808-1820).
Durante la Guerra de Independencia tendría una destacada actuación, interviniendo
en numerosas acciones bélicas, obteniendo por ello la Gran Cruz de la Real y Militar
Orden de San Fernando y la condecoración de las cruces de distinción de las batallas de
Bailén, Tamames, Talavera, Chiclana y del Tercer Ejército. El lema de ésta última
refleja su trayectoria militar a lo largo de toda la península ibérica: “Vencedor desde el
Estrecho al Pirineo”. (Vid. Tabla n° 2).
3.1. Bajo las órdenes del general Castaños:
la victoria de Bailén y el avance hacia Madrid (1808).
Como hemos visto, en abril de 1807 se disolvió la “división de Etruria”, y el
príncipe de Anglona regresó a Madrid. Aunque ya había sido nombrado Teniente
9
En su expediente militar se recoge la siguiente nota:“Fue nombrado para ir con las tropas que destinó
el gobierno a guarnecer la Toscana habiendo permanecido en aquel país dos años en la clase de
Ayudante de Campo del General que la mandava”.
10
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, pág. 8
5
Coronel de Dragones del Rey, el 9 de marzo de 1807, poco tiempo le duró el
nombramiento, ya que inmediatamente pasó a ser Teniente Coronel del Regimiento de
Pavía, desde el 4 de abril de 1807, dirigido por el Coronel Jáuregui. Con dicho
Regimiento marchó a inicios de 1808 hasta el Puerto de Santa María, llevando el mando
completo del mismo por comisión de su Coronel.
En Cádiz, se dejó sentir los ecos de los sucesos madrileños del 2 de mayo de
1808, en contra de las tropas francesas. En la capital gaditana la sublevación popular
tuvo como objetivo los buques franceses atracados en la bahía desde la batalla de
Trafalgar. El Gobernador de la ciudad, el General Solano, intentó oponerse al
levantamiento, tal hecho motivó que el pueblo gaditano viera en él un “enemigo” y
“traidor”. Anglona se ofreció para calmar el orden público, y le propuso entrar en la
ciudad con su regimiento y cargar contra los amotinados en las calles. Sin embargo no
actuó. El motín popular terminó por estallar al recibirse la noticia del alzamiento de
Sevilla, y Solano fue asesinado en uno de los disturbios el 29 de mayo de 1808 11. La
revolución se propagó, y en Cádiz y Sevilla se constituyeron Juntas de Defensa.
El joven militar pasó a integrar el Ejército que formaba el General Castaños, y
estando en la villa de Utrera donde se concentraba el reclutamiento, obtuvo un nuevo
ascenso, pasando a ser Coronel del Regimiento de Pavía, el 10 de julio de 1808. Dicho
Regimiento estaba compuesto por 440 caballos espléndidos y muy bien equipados, y
además tenía una brillante oficialidad. Razón que explica que fuera destinado a la
vanguardia del Ejército de Andalucía, emprendiendo su marcha hasta Andújar.
Estuvo en la toma de los Visos de Andujar, y en la batalla de Bailén (19 de
julio 1808). Intervino en las capitulaciones pactadas con el General francés Dupont, y
según Miraflores, recibió la comisión especial de formar la escolta de dicho General,
llevada a cabo por uno de los escuadrones de su Regimiento; al parecer por petición
expresa del mismo Dupont, al admirar el porte y gallardía de su Coronel.
El Ejército siguió avanzado a lo largo del resto de año, desde tierras jiennenses
hacia el norte, ocupando La Mancha, y posteriormente Madrid. La entrada en la capital
fue apoteósica:
“Al Príncipe de Anglona le fue dado entrar en la capital el primero entre sus
libertadores. Madrid vio al frente de la vanguardia del ejército español, que entró
triunfante, al joven bizarro de la noble estirpe de sus Próceres, al hijo segundo de la
11
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, págs. 10-12.
6
casa de Osuna y Benavente, heredero de su noble sangre; él desempeñó la misión
gloriosa de ser el primero que abandonada la capital por los franceses, alzase su voz
en sus calles con el entonces grito de Fernando e Independencia” 12.
3.2. El frente de 1avarra y La Mancha (1oviembre 1808 – Mayo 1809):
la retirada hacia el sur.
Siguiendo el avance hacia el norte, su Regimiento estuvo en las alarmas de
Armedillo, Tudelilla y la Barra de San Adrián, en la línea del Río Ebro. Al tomar los
franceses Calahorra (La Rioja), el frente se desplazó hasta Navarra. La contraofensiva
de los generales de Bonaparte estaba en marcha, y sería continua y constante, la cual
padecería Anglona en sus propias carnes; tal es el caso de las derrotas de Tudela y
Cascante (23 de noviembre)13, donde se produjo una desordenada retirada. Sin dinero
cuenta Miraflores, que estuvo comiendo durante días la ración de soldado, y calzando
“albarcas” al no poder conseguir otro calzado mejor de su “calidad”.
El Ejército se retiró de Navarra y sólo se pudo rehacer en Cuenca, bajo el mando
del duque del Infantado, y sus lugartenientes los marqueses de Amarillas y Venegas,
éste último atacaría a los franceses en Tarancón, los días 24 y 24 de diciembre de 1808,
sin mucho éxito. La ofensiva lanzada por el mariscal Víctor, provocó el repliegue de las
tropas hispanas hasta Uclés (Cuenca), donde se desarrolló un nueva batalla (13 de
enero de 1809). Durante la misma Anglona evitó la completa dispersión durante la
retirada, así con su defensa logró salvar parte de infantería que estaba en gran desorden
durante su huída. Recibiría un balazo que le causó una herida de poca consideración,
hecho que confirma su expediente militar14. El Ejército de La Mancha se formó con los
restos del Ejército del Centro derrotado en Uclés y un conjunto de tropas reunidas en La
Carolina (Jaén), con un total de unos 19 mil hombres, de ellos 3 mil de caballería bajo el
mando del duque de Alburquerque; el cual con la mitad de dichos efectivos inició una
expedición por la provincia de Toledo, con el objetivo de distraer a los franceses, ante la
operación que estaba proyectando sobre Extremadura. En este contexto destaca el
combate de Mora (18 de febrero de 1809), durante el cual los Regimientos de España
y Pavía lograron expulsar 600 Dragones franceses dirigidos por el general Dijon;
12
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, págs. 14-15.
CALAMA ROSELLÓN, Argimiro: La Guerra de la Independencia en Soria, La Rioja, avarra. La
Batalla de Tudela: 23-XI-1808, Ministerio de Defensa, Madrid 1996. SAÑUDO BAYÓN, Juan José: “La
batalla de Tudela”, en Researching & Dragona n° 9 (Octubre 1999), págs. 82-108.
14
“Veinte dias en la vanguardia del Exercito sobre los Pueblos del Horcajo [Cuenca] y Veles; en la
acción y retirada de este pueblo de donde salió contuso”.
13
7
causándoles numerosas bajas, y tomando 80 prisioneros. Anglona se destacó de nuevo
sobremanera en Mora y Consuegra (Toledo), los días 18 y 22 de febrero de 1809.
A inicios de marzo, el 2 de marzo de 1809 obtiene el grado de Brigadier y se le
confiere el mando de la IV División de la Caballería del Ejército del Centro,
ordenándole Alburquerque atacar a los franceses por el camino de Yébenes hasta Mora.
A la altura de Manzaneque encontró 400 caballos franceses, “los que batió y retiró
hasta las inmediaciones de Mora, causándoles bastantes pérdidas; le acometieron
mayores fuerzas y sin embargo de esta superioridad les contuvo y se retiró con el
mayor orden y serenidad presentándoles Batalla y atacándoles de distancia en
distancia hasta que consiguió reunirse al grueso [del] Exercito de Caballería que se
hallava en Yebenes”.
Sin embargo el avance francés era continuo, y la retirada hacia el sur continuaba,
así este cuerpo se replegó desde Mora y Consuegra, hasta Puerto del Rey (Toledo), los
días 24 y 28 de marzo, continuando el buen hacer de nuestro Coronel al cubrir la
retaguardia. Sobre esta retirada expresa su expediente militar su valía y recuerda el
suceso de Uclés:
“(...) ha manifestado el mayor valor en todas las acciones infundiendo un entusiasmo
singular en sus individuos, tanto en los ataques, como en las retiradas que las mas
veces ha cubierto la retaguardia, particularmente en la de Uclés que puesta en fuga la
Infantería por la superioridad del enemigo, contuvo a éste con sus acertadas
operaciones y movimientos logrando salvar parte de aquella, retirándose después con
perdida de algunos Dragones”.
Posteriormente con el mando de su División, estuvo del 25 al 28 en el ataque al
que sometieron los franceses la villa de Malagón y Visillo (Ciudad Real), en el último
caso, en Santa Cruz de Mudela comenzó la caballería española una desordenada retirada
ante la persecución francesa. Anglona logró mediante un contraofensiva parar el avance
de los galos, “causándoles gran perdida y sosteniendo un vivo fuego logró liberar la
artillería ya abandonada y que la Infantería y Cuartel General que se hallaba en el
Viso se retirase al Puerto del Rey”.
3.3. El traslado al Ejército de Extremadura: la batalla de Talavera (julio de 1809).
Como ya dijimos Anglona obtuvo el grado de Brigadier el 2 de marzo de 1809, y
a mitad del mes de abril, fue trasladado al Ejército de Extremadura, encargándosele el
mando interino de la División de Caballería bajo las órdenes nuevamente del duque de
Alburquerque. Tomaría el mando de dicha División, de forma interina en dos ocasiones
8
que separó su superior, la primera por tiempo de un mes. Según Miraflores “sostuvo
con gloria la primera vez varios encuentros con los enemigos, y pasó la segunda el
Tajo por el puente del Arzobispo, llegando a Oropesa, y obligando a replegarse de
prisa la retaguardia enemiga mandada por el General Latour Mobourg”. Dicha acción
de guerra se produjo el 22 de julio de 1809.
La guerra continua, y las tropas inglesas, al mando de sir Arthur Wellesley
(futuro Lord Wellington) se unen a las españolas, en los llanos situados entre Oropesa y
Talavera, de cara a un nuevo combate. El duque de Alburquerque se encarga de nuevo
de su División, y a Anglona se le entrega la Brigada Ligera de Caballería, con la cual y
como Coronel de Pavía, formaría parte de la 2ª División de Caballería mandado por el
dicho Duque, que tomó parte en la batalla de Talavera, los días 27 y 28 de julio de
1809.
A los pocos días, el 8 de agosto, Anglona tuvo que defender el puente del
Arzobispo sobre el Tajo, de los ataques de Soult, estando expuesta su brigada al fuego
de la artillería francesa, causándole muchas pérdidas15. Ante la nueva ausencia de
Alburquerque tomó por 2ª vez el mando de la División de Caballería.
3.4. Su paso a Castilla-León (septiembre – noviembre de 1809).
Logrará un nuevo ascenso, pasando a ser Mariscal de Campo, el 12 de agosto de
1809. Al mes siguiente, el 13 de septiembre se le ordena conducir al Ejército de
Castilla, 1.200 caballos con el fin de reforzar dicho ejército, “lo que verificó con el
mejor acierto”, según su expediente militar. El mismo recoge que tuvo que ocultar su
marcha a los enemigos que estaban posicionados en los pasos de la Sierra de Gata,
debido a lo cual Anglona marcharía hasta Portugal, atravesando su territorio durante
siete días. Finalmente pudo agregarse en Fuenteguinaldo (Salamanca), al Ejército de la
Izquierda al mando del duque del Parque.
Sin tener destino dentro de este Ejército, a instancias del duque del Parque,
mandó la caballería durante la batalla de Tamames (Salamanca), el 18 de octubre de
1809, formando parte del ala izquierda de la formación, contra las tropas francesas bajo
el mando del General Marchand. Al parecer, Anglona “en el momento más decisivo y
15
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, pág. 21. SAÑUDO BAYÓN, Juan José:
“La batalla de Talavera, 1809 (I), (II), (III) y (IV)”, en Researching & Dragona n° 17 (Agosto 2002),
págs. 80-94, n° 18 (diciembre 2002), págs. 100-111, n° 20 (agosto 2003), págs. 73-102, n° 22 (octubre
2004), págs. 78-97, y 58-59.
9
dudoso de la batalla, dio una carga desesperada al enemigo, y esta carga atrevida y
bizarra decidió sin duda la victoria” 16.
A los pocos días recibió la noticia que había sido nombrado Comandante
General de la caballería del Ejército de Cataluña, cargo que no pudo desempeñar debido
a los acontecimientos. Continuó de forma transitoria bajo las órdenes del duque del
Parque, y así intervino en la desafortunada batalla de Alba de Tormes, de 28 de
noviembre de 1809. Era el eco de la derrota de Ocaña (19 de noviembre de 1809), que
le abría las puertas de Andalucía al ejército francés, bajo el mando de Soult y Sebastián,
que llegaría hasta las puertas de Cádiz.
3.5. La segunda estancia en Andalucía:
de nuevo bajo las órdenes de Castaños (1811-1812).
Tras su periplo castellano marchó hacia Cádiz, con la idea de embarcarse hacia
Cataluña para tomar posesión de su nuevo destino, cuando el general Castaños
suspendió su marcha, ante el peligro en que se hallaba la plaza gaditana.
El duque de Alburquerque también marchó con su ejército a Cádiz para evitar la
entrada francesa en la ciudad. Con la llegada de dicho cuerpo a la ciudad de San
Fernando, el 10 de enero de 1810, Anglona fue de nuevo destinado a él y se le entregó
el mando de la 2ª División. Su misión fue supervisar la defensa del arsenal de la
Carraca.
Con la llegada de tropas inglesas, se formó una expedición que desembarcó en
Tarifa, al mando del Teniente General D. Manuel de la Peña. Se libró la batalla de
Chiclana o La Barrosa, el 5 de marzo de 1811, estando el cuerpo central de la
formación bajo el mando de Anglona17. Las tropas francesas se retiraron hasta Puerto
Real.
A continuación se le nombró Comandante General de la Caballería, pero se
suspendió su nombramiento y marcha de la misma, volviendo al mando de la 2ª
División.
Durante esta estancia en Cádiz, contraería matrimonio en dicha ciudad el 7 de
octubre de 1811, con Doña María del Rosario Fernández de Santillán y Valdivia (17951857). Había sido bautizada en la parroquia del Salvador, Sevilla, 21-X-1795, y era hija
16
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, pág. 23.
Por Real Orden de 13 de febrero de 1815, Fernando VII, creó una cruz de distinción destinada a los que
concurrieron a dicha batalla de Chiclana.
17
10
de D. Ignacio Fernández de Santillán, y Doña Ignacia Valdivia, marqueses de la Motilla
y condes de Casa Alegre18.
Después de la Batalla de Chiclana, fue destinado bajo el mando del General
Ballesteros, a las Divisiones del Campo de Gibraltar, otorgándosele el mando de la 3ª
(conocida luego como “División Asturiana”), con la cual pasó a operar al condado de
Niebla. En su cometido de vigilancia de la Sierra de Ronda y parte de la provincia de
Málaga, llevó a cabo la toma del pueblo de Álora (14 de abril de 1812), y el desalojo
del pueblo del Campillo (25 de abril de 1812), durante el cual fue herido su amigo
Santiago Méndez Vigo.
Ante la iniciativa del mariscal Soult de fortificar Bornos como plaza importante
de la línea del Guadalete, Ballesteros intentó hostigar los trabajos del enemigo, y salió
con un contingente militar desde Gibraltar, vadeando el río Guadalete. La batalla de
Guadalete o Bornos, se produjo el 1 de junio de 1812. Ballesteros ordenó desplegar la
primera brigada de la División de Anglona, en frente de la línea atrincherada de los
franceses, debido a lo cual sufriría el peso del fuego. El mismo Ballesteros tuvo que
rectificar y mandó retirarla, pero las pérdidas fueron de las mayores que tuvo que
contemplar Anglona de todas las unidades que mandó. De los 3.000 hombres que
componían dicha División, se contabilizaron más de 1.000, entre muertos y heridos; de
ellos 5 jefes, más de 50 oficiales, su caballo sufrió dos balazos, fue herido su ayudante
de campo y dos de sus ordenanzas19.
Tanto D. Juan de la Cruz Mourgeón , con la vanguardia, como el príncipe de
Anglona, con la ya citada 3ª División, se significaron durante la batalla. Su expediente
describe con detalle sus movimientos en lo que terminó por convertirse en una de sus
“especialidades” proteger y defender la retirada de otras unidades:
“En esta última acción después de retirada la 1ª línea que formara la 1ª División, entró
(...) con la 3ª de su mando a sostener el ataque y a pesar de la pérdida que sufrió por el
fuego que en varias direcciones hacia el enemigo en el mayor orden y firmeza;
determinada por el General en Jefe la retirada de todo el Exercito, fue sostenida por su
División y conociendo la importancia de hacerla de un modo que diese lugar al resto
del Exersito para que pasase el Guadalete por el vado que estaba a su espalda, contubo
a los enemigos que se adelataban por el frente y flanco en fuerzas superiores; después
18
Archivo Museo Naval. Expediente 4276. Francisco de Borja Téllez y Fernández de Velasco (1853). Su
nieto, bautizado en la parroquia de San Martín, Madrid, 12-X-1839.
19
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, págs. 27-28.
11
emprendió su retirada lentamente por escalones, quedándose con el [regimiento] de
Infiesto, que fue del último con que pasó el vado con el mayor orden, sin embargo que
los enemigos llegaron casi al mismo tiempo [que él] al río, hasta donde le siguieron a
medio tiro de pistola. El Ejército le pasó también sin ser incomodado, y se cubrieron
los bagajes de él, salvándose igualmente la 3ª División por su valor y serenidad de las
críticas circunstancias en que se halló desde que empezó a retirarse, pues su suerte es
muy posible que no huviera sido tan ventajosa si su comportamiento no hubiese sido
tan bizarra”.
Anglona dejaría el mando de la 3ª División, y tomó el mando de la 1ª División,
quedando de nuevo encargado de la vigilancia del Campo de Gibraltar y parte de la
Serranía de Ronda. Tuvo que defender la plaza de Tarifa ante una incursión francesa en
el Campo de Gibraltar.
Unido al grueso del Ejército comenzó la persecución de las tropas francesas, que
iniciaron su retirada hacia Granada. Así tomaría parte activa en la expedición hacia
Osuna, plaza que era tomada el 2 de septiembre de 181220. Al día siguiente, 3 de
septiembre atacó a los franceses en Antequera, y en días posteriores en las
inmediaciones de Granada, y en la misma capital. El 16 de septiembre de 1812, el
mariscal Soult ordena el abandono de Granada, entrando Anglona en la ciudad.
3.6. La etapa final: de Cádiz a Pamplona (1813-1814).
De nuevo regresó a Cádiz, donde fue destinado al Tercer Ejército, del cual a
inicios del 1813, obtuvo el mando de su primera División y de la Caballería. Pasó a La
Mancha donde estuvo observando la ocupación de los franceses de la primera línea del
Tajo. Con el inicio de la campaña en mayo de 1813, el ejército salió de sus cuarteles de
Jaén, al mando del general Ballesteros. Con su avance llegó hasta las provincias
valencianas, a la localidad de Castalla y a la línea del río Júcar, y el 13 de junio a
Carcagente. Entrando el ejército en Valencia el día 7 de julio de 1813.
Siguió hacia el norte, hasta Cataluña, siendo su División destinada al bloqueo de
la plaza de Tarragona, donde se acantonaron tropas francesas al perder la región
aragonesa. En dicho empeño estuvo 30 días hasta que debido a que se aproximó un gran
contingente francés, pasó al Ejército del Ebro. Tras verificar la orografía de los montes
de Tivisa y la más cercana a Mora de Ebro, aseguró la llegada del ejército hasta Tortosa.
En su bloqueo estuvo 20 días.
20
DÍAZ TORREJÓN, Francisco Luis: Osuna napoleónica (1810-1812) : una villa andaluza y su distrito
durante la ocupación francesa, Fundación Genesian, Sevilla 2001, págs. 468-469.
12
De ahí pasaría al sitio de Pamplona, con la División de su mando, donde se
hallaría otros 20 días. En octubre de 1813 tuvo orden de tomar el mando en Jefe del
Tercer Ejército, ante la retirada del general duque del Parque, ya fatigado y enfermo.
Terminado el sitio de Pamplona, se mantuvo con sus tropas en la ciudad durante
todo el invierno. En el inicio de la campaña de 1814, partió desde Irún para atravesar el
Bidasoa en abril de 181421, traspasando la frontera, entrando en Francia para auxiliar las
tropas aliadas sitiadas en Bayona. El 12 de abril logró repeler los últimos ataques
franceses, pudiendo afianzar su posición las tropas inglesas. Allí el 18 de abril se firmó
el armisticio entre los mariscales Soult, Suchet y lord Wellington. Tras ello volvió hasta
la frontera, mandando el Tercer Ejército hasta su disolución el 14 de julio de 1814.
El marqués de Miraflores al final del relato sobre las peripecias de Anglona
durante la Guerra, lanza unos significativos elogios hacia la figura de su biografiado y
amigo:
“Desde el mes de Julio de 1808 en que la memorable batalla de Bailén se verificó,
hasta que en avarra tomase Anglona el mando en gefe del Tercer ejéricto pasaron
cinco años, y durante ellos no había abandonado un solo instante el frente del enemigo,
ni su espada puede decirse se había envainado: Talavera, Tamames, Bornos, y mil y mil
encuentros parciales eran testigos irrecusables, de que ni la amistad, ni la clase, sino
sus altos merecimientos contraídos en el campo, le habían hecho llegar al mando en
jefe de un ejército insigne, a quien la suerte destinaba a ser uno de los primeros que
tremolasen sus viejas y ensangrentadas banderas en la orilla del Bidaosa” 22.
4. Sexenio Absolutista (1814-1820).
Tras la esperanzadora vuelta de Fernando VII (1814), pronto se desencantó el
príncipe de Anglona con su proceder. Miraflores con una intuición excepcional de gran
analista político, esboza la amarga situación que vivieron entonces los liberales
españoles, y entre ellos su entrañable amigo:
“(...) se presentó la oportunidad de hacer práctica la gran teoría del justo medio tan
proclamada después, y no realizada nunca, (...) dividióse aquella España, modelo
admirable de unidad en defensa de su Rey y de su independencia, y dividióse para no
volver jamás a andar unida: hablen los acontecimientos posteriores. Anglona, joven y
culto, hubo necesariamente de pertenecer al partido, que creyendo necesario a la
21
ANGLONA, Príncipe de: Bando dirigido a los soldados del Tercer Ejército por Anglona con las
instrucciones que han de cumplir en campaña: Cuartel General de Irún, 8 de abril de 1814, 1 hoja, s. l.,
1814. [Biblioteca Nacional – Sala Cervantes R/60016 (45) ].
22
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, págs. 29-30.
13
España seguir el camino de reformas prudentes y juiciosas, se le pintó al Rey Fernando
como enemigo,...”, y se marchó a Madrid, a su casa23.
Con el Imperio de los Cien días, Anglona fue nombrado el 30 de abril de 1815,
segundo General en Jefe del ejército llamado de la izquierda, y entró con él en Francia
de nuevo, cargo que tuvo hasta septiembre de 1815, pasando a Madrid.
5. Adhesión al régimen del Trienio Liberal (1820-1823)
y exilio en Italia (1823-1831).
A inicios de 1820 se produce un motín popular, y se obliga al rey aprobar de
nuevo la constitución de 1812. Anglona sale de su ostracismo, como liberal moderado y
monárquico, opuesto a los radicalismos y excesos:
“En él apareció Anglona ocupando el puesto de los leales; yo le ví, y a mi lado
desenvainó su espada para contener las demasías de la plebe sublevada que ocupaba
las escaleras de Palacio, y que los esfuerzos hechos por pocos, y entre ellos los de
Anglona, lograron contener, evitando fuesen ocupadas las regias habitaciones por
gente amotinada” 24.
Tuvo una destacada actuación política y militar durante el Trienio Liberal,
siendo designado Coronel del Primer Regimiento de Reales Guardias de infantería, el
22 de marzo de 1820, cargo que dejó al ser nombrado Consejero de Estado, el 1 de
mayo de 1820, formando parte de él como Grande de España. Fernando VII le otorgó el
12 de abril de 1820, Grandeza de 2ª clase, y el 21 de abril de 1820, la de 1ª clase.
El marqués de Miraflores también analiza la ideología liberal de Anglona:
“(...) su opinión siempre a favor de la regularidad y el orden, fue sostenida en los más
críticos y difíciles momentos con la arrogancia de un soldado y con la consecuencia de
un hombre político de ideas fijas y de principios monárquicos constantes y nunca
interrumpidos” 25.
El 21 de mayo de 1820, fallece su hermano Francisco, X duque de Osuna. Sin
embargo Anglona no tiene opción a sucederlo en el ducado; al precederle en la sucesión
sus herederos: sus sobrinos Pedro (futuro XI duque) y Mariano (futuro XII duque). Sin
embargo su hijo Pedro Téllez Girón y Fernández Santillán, sí sería quién heredaría la
línea sucesoria, siendo XIII duque de Osuna.
23
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, págs. 34-35.
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, págs. 36.
25
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, pág. 37.
24
14
La entrada de los Cien Mil Hijos de San Luis, y el consiguiente restablecimiento
de Fernando VII como monarca absolutista, así como su significada actuación durante
el Trienio Liberal, motivaron que tuviera que exiliarse en el año 1823, sin poder
regresar a España hasta 1831. Según Carlos Lebrun, Fernando VII siempre sintió un
intenso odio hacia Anglona, por causa de su adhesión a los principios de la Constitución
de 181226.
Anglona marcha de Madrid a Sevilla. Y tras un edicto del Asistente de Sevilla de
depuración de los consejeros de Estado y diputados de las Cortes Liberales, tiene que
abandonar Sevilla, y parte hacia Sanlúcar de Barrameda en la madrugada del 6 de
agosto de 1823. Aunque tuvo que abandonar el país, no conocemos la fecha exacta, en
febrero de 1824, parece que marchó hasta la península itálica, donde estuvo varios años
dedicado al estudio de las artes y la historia, “que fueron siempre el objeto incesante de
su afición predilecta” 27.
6. Los servicios a la Regencia de María Cristina (1833-1840).
6.1. El retorno y las Capitanías Generales de Granada y Sevilla (1830-1835).
En la Pragmática Sanción (1830), los liberales vieron en ella un “emblema de
esperanzas y puerto de salvación”.
Se abría una posibilidad de retorno para los
exiliados. Así gracias a la mediación de su esposa y de su madre ante Fernando VII,
pudo regresar Anglona de su exilio, fijándole el monarca la residencia en Vitoria.
El 29 de septiembre de 1833, moría Fernando VII, y se abre la etapa de Regencia
de María Cristina, siendo rescatado de nuevo del ostracismo, el 25 de noviembre de
1833 fue nombrado Capitán General de Granada, sustituyendo a D. Francisco Javier
Abad. En dicha Capitanía pasarían dos personajes importantes en la Historia de España,
Francisco Serrano y Domínguez (1847-1848) y Juan Prim y Prats (1855).
Así aparecía la noticia registrada en la Gaceta de Madrid , de 26 de dicho mes y
año:
“Madrid 25 de oviembre. S. M. la Reina Gobernadora durante la menor edad de su
augusta Hija la Reina nuestra Señora Doña Isabel II, en atención a los servicios del
teniente general D. Francisco Javier Abadía, y deseando aprovechar en beneficio del
Estado su experiencia y conocimientos militares, se ha servido llamarle a esta corte;
26
LEBRUN, Carlos: Retratos políticos de la Revolución de España, Filadelfia,1826. Cit. por MUÑOZ
DE ROCA TALLADA, Carmen (condesa de Yebes): La Condesa...op. cit, 1955, pág. 244, 247, 259.
27
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, pág. 38.
15
confiriendo la capitanía general de Granada al teniente general príncipe de Anglona”
28
.
Tuvo que contener a los partidarios carlistas. Su adhesión a la causa isabelina
frente al pretendiente carlista, motivó que la Regente María Cristina le restableciera en
su Grandeza de 1ª clase, en 28 de enero de 1834:
“Atendiendo a la antigua nobleza y distinguidas circunstancias que concurren en D.
Pedro Alcántara Téllez Girón, Príncipe de Anglona, queriendo recompensar sus
servicios como así mismo las pruebas de adhesión que profesa a mi muy amada hija la
Reina Doña Isabel segunda: he venido en rehabilitarle en su nombre, en la merced de
la Grandeza de primera clase que mi amado Esposo, que en Gloria está, tubo a bien
concederle por Real Decreto de veinte y uno de Abril de mil ochocientos veinte,
entendiéndose esta gracia para si sus hijos y sucesores. Téndrase entendido en la
Cámara y se le expedirá el título correspondiente. Palacio 28 de Enero de 1834. Al
Secretario de la Cámara” 29.
El 6 de abril de 1834 se recogía en la Gaceta de Madrid, que la Capitanía
General de Granada, en la cual era nombrado el mariscal de campo, D. Luis de
Balanzat. Así Anglona dejaba dicha Capitanía para pasar a ser Capitán General de
Andalucía (40)30.
A los pocos días de tomar posesión de su cargo tuvo que ejercer su
representación oficial del cargo, durante la celebración que se hizo en Sevilla, del
cumpleaños de la Reina Regente, el día 28 de abril de 1834. La crónica del evento se
registraba de la siguiente forma en la Gaceta de Madrid31:
“Desde por la mañana estuvo expuesto el retrato de la Reina nuestra Señora y de su
augusta Madre en la galería de las casas capitulares. El Sr. Capitán General recibió
corte, durante la cual estuvieron tocando las músicas militares de los cuerpos de la
guarnición. Por la tarde hubo función de toros: a la noche iluminación general y
repique de campanas, y música en diferentes casas particulares. La concurrencia del
28
Gaceta de Madrid, n° 150 (26-XI-1833), pág. 644. A. H. N. OSUNA, CT. 309, D.17. 1833-11-27. Carta
de Salvador Linares de Taboada a la Condesa de Benavente de enhorabuena por haber sido nombrado
Capitán General de Granada el Príncipe de Anglona.
29
Gaceta de Madrid, n° 16 (4-II-1834), pág. 67. ARCHIVO DEL SENADO. SIGNATURA: HIS-002909. Expediente de D. Pedro de Alcántara Téllez Girón. Documento n° 2. Testimonio de la merced de la
Grandeza. 30 de marzo de 1835.
30
Gaceta de Madrid, n° 45 (6-IV-1834), pág. 206. VEGA VIGUERA, Enrique de la: La Capitanía
General de Sevilla. Historia de una institución, Edita Capitanía General de la II Región Militar, Sevilla
1984, pág. 137.
31
Gaceta de Madrid, n° 76 (7-V-1834), pág. 356.
16
teatro fue numerosa, en la que se distinguían muchos milicianos urbanos. Por todas
partes se oían vivas llenos de amor y entusiasmo a nuestra amada e inocente Reina, y a
su augusta madre; a quién deberá España su prosperidad, y la restitución de sus
antiguos fueros”.
A inicios de marzo de 1834, la tensión entre los monárquicos era considerable,
que exigían el cambio de nombre de la plaza de San Francisco, para que dejara de
llamarse de “Fernando VII” y pasara a llamarse de “Isabel II”. Sin embargo dicho
cambio no se llevaría a cabo hasta el 28 de mayo, en un acto en el cual las autoridades
civiles acompañadas de las militares, con el príncipe de Anglona al frente de ellas,
descubrieron la nueva placa que dedicaba la plaza de San Francisco a la nueva Reina32.
A los pocos días, el 1 de mayo de 1834, se publicó en la ciudad el Estatuto Real.
Durante los meses posteriores las divisiones en el seno de los liberales fueron intensas,
adquiriendo gran protagonismo la Milicia urbana.
El príncipe de Anglona, en función del Estatuto Real, fue nombrado el 18 de
junio, miembro del Estamento de Próceres. Se dio apertura a las Cortes formadas por el
Estamento de Próceres y Procuradores, el 24 de julio. Sin embargo a causa del
desempeño de su cargo de Capitán General de Andalucía, no pudo asistir a la sesión
inaugural ni a las siguientes sesiones. Por ello se excuso por escrito tal como se leyó en
la sesión de 11 de agosto. Aunque realizó juramento en Sevilla, de lo cual remitió
certificación, no se le dio validez y tuvo que jurar en su primera presencia en la sesión
de 30 de diciembre33.
Anglona el día 20 de enero de 1835, presidió la entrega de las condecoraciones
militares establecidas por la Reina Gobernadora, con el fin de recompensar al ejército la
llegada al trono de su hija Isabel. Entregó a los agraciados los títulos y cruces fijadas,
“dirijiéndoles una alocución, terminada por un viva a Isabel Segunda, contestado por
tropa y pueblo calurosamente” 34.
A finales de abril de 1835, se descubrió una conspiración carlista, siendo
apresados 30 personas en la hacienda de Quintos, y en los meses siguientes fueron
juzgados por la comisión militar ejecutiva, siendo ejecutados José Díaz Villegas,
Antonio Prieto y Joaquín Luengo.
32
VELÁZQUEZ Y SÁNCHEZ, José: Anales de Sevilla de 1800 a 1850, Ed. Ayuntamiento de Sevilla
1994, págs. 420-421.
33
Gaceta de Madrid, n° 121 (18-VI-1834), pág. 528. Gaceta de Madrid, n° 158 (25-VII-1834).
Suplemento. Gaceta de Madrid, n° 177 (12-VIII-1834). Suplemento.
34
VELÁZQUEZ Y SÁNCHEZ, J.: Anales..., op. cit, pág. 415.
17
El mayor problema con el que se encontró fue el de la milicia urbana y la falta
de efectivos militares, ante el traspaso de tropas desde el sur hacia el Ejército del Norte,
con motivo de la guerra carlista. Ante una petición de la Reina Gobernadora de envío de
efectivos al norte, le respondía de la siguiente forma:
“Si S. M. me autoriza para disolver la milicia urbana y que deje de existir esta fatal
institución, completamente incompatible con el orden y la quietud pública, con un
batallón tengo que me sobra para las atenciones de mi Capitanía general: si ha de
continuar como está, necesito no solo toda la fuerza que tengo, sino que debo prevenir
a V. E. para que lo haga presente a S. M., que aunque con otra tanta me refuerce, no
respondo completamente de conservar el orden público que me está encomendado”35.
Durante su cargo se realizó una constante lucha contra el bandolerismo y los ladrones.
Para lo cual se realizaron numerosos apresamientos:
-
Las partidas del Locho y del Barba, en la provincia de Córdoba.
-
Los ladrones Francisco Sáez Montañés, Francisco García Juan Delgado “el
Guapo”, en la provincia de Cádiz.
-
Surgieron luchas de los Urbanos de Benamejí contra la cuadrilla del Chato
Pedrosa, a la cual causaron dos bajas y pusieron en fuga.
-
Los Urbanos de Estepa se batieron con la partida de Antonio Quirós Currin, y
José Gómez Constanzo, en el cortijo de las monjas.
-
De una partida de bandidos en el camino Aracena - Sevilla, compuesta por 7
personas, fueron apresados 5.
-
La partida de Venancio Álvarez, que operaba en Lucena, que había sido
desterrado por su conducta política, intentó que se unieran en rebelión otras
personas de la localidad. Fue perseguida por una partida del Regimiento
provincial de Sevilla y parte de la milicia urbana. Ante la posibilidad que se le
unieran varias personas más del pueblo, caso de D. José de la Torre y sus hijos
D. Miguel y D. Antonio, y el religioso fray Juan Veredas (orden de San Juan de
Dios), se les solicitó pusiesen sus caballos a disposición de la autoridad para
asuntos de servicio, y “fue contestado por las ventanas con un vivo fuego, que
duró desde las 6 hasta las 10 de la mañana del día 14 del corriente [junio]”,
siendo heridos dos soldados. Se entregaron al final.
35
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, págs. 43-44.
18
-
Una partida de rebeldes fue apresada entre el comandante de armas de Puente
Genil, y el alcalde de Herrera 36.
-
De la partida de “Becerra” huida por la sierra de Ronda, fue fusilado el
subteniente retirado, D. Gregorio Ruiz Pomar el 17 de septiembre de 1834. La
persecución de dicha partida la llevó a cabo D. José María Rojas, comandante
general de dicha serranía. Fue fusilado Pedro Peña en virtud de orden del
Capitán General de Castilla la Nueva, por cómplice de la “facción de Bardají”37.
El cólera morbo había atacado duramente Granada y Sevilla, precediendo dicha
calamidad a las perturbaciones políticas del año 1835. A finales de agosto se produjo
varios motines en ciudades andaluzas, que proclamaron Juntas, que reclamaban a la
Reina, el restablecimiento de la constitución de 1812 y la convocatoria de Cortes
Generales. La agitación en Sevilla iba en aumento. En Sevilla hubo una intentona
similar a las de dichas ciudades, y Anglona dio una proclama el 21 de agosto,
anunciando que contaba con la guarnición y milicia para poner coto a las exigencias de
los agitadores, y con ellas consiguió momentáneamente paralizar la revolución, hasta
que no tuvo apoyos. El contenido de la proclama era:
“Sevillanos. Habiendo llegado a entender que los ánimos de los pacíficos habitantes de
esta ciudad se hallan en cierto modo agitados con el temor que el espíritu de imitación
pueda producir en esta población algunos resultados de los que desgraciadamente se
lamentan en otros puntos, es mi deber procurar tranquilizarlos con la seguridad de que
cuento para sostener el orden con la cooperación de la fuerza de todas armas y la de la
benemérita Milicia urbana, que tan reciente y laudable prueba ha dado de su decisión a
conservar el sosiego público y debido respeto a las leyes, en que principalmente estriba
la conservación de la libertad civil y de la pública felicidad. ¡Ojalá tan noble conducta
sea el norte que haga volver a la senda de su deber a los que engañados por pérfidas
sugestiones se han separado de ella! Y ojalá se desengañen los enemigos de esta cara
patria de que sin respeto a las leyes y amor al orden, cualquier paso inconsiderado
36
Gaceta de Madrid, n° 120 (17-VI-1834), pág. 527. Gaceta de Madrid, n° 131 (28-VI-1834), págs. 572573. Anglona expresaba que los milicianos urbanos de Puente Genil y Miragenil “han dado una prueba
nada equívoca de su adhesión a los legítimos derechos de S. M. la Reina nuestra Señora, y de los deseos
que les animan de mantener la tranquilidad pública, mereciendo por el servicio preferente que han
prestado los mayores elogios, habiéndolos recomendado a S. M. la Reina Gobernadora para que le
conste los decididos defensores que tiene en este distrito, y que en ellos se estrellarán las impotentes
maquinaciones de los enemigos del trono que legítimamente ocupa su excelsa Hija”. Parte del día 19 de
junio.
37
Gaceta de Madrid n° 223 (25-IX-1834), pág. 939.
19
infaliblemente a su ruina. Sevilla 21 de Agosto de 1835. El Príncipe de Anglona,
marqués de Jabalquinto” 38.
La milicia urbana el día 21 de agosto le pidió estando armada, reunión de Cortes
Constituyentes. Anglona les invitó a su disolución, afirmando que si no lo hacían antes
de la noche los tratarían como rebeldes, ante lo cual se disolvieron. Al día siguiente la
milicia de Utrera marchó en apoyo de la de Sevilla. La crisis se fue agravando en los
días finales del mes de agosto. Así lo cuenta la Gaceta de Madrid:
“Por extraordinario llegado de Sevilla se sabe que el 30 de agosto a las once de la
mañana se reunió una parte de la Milicia urbana de infantería en su cuartel, donde
permaneció armada algunas horas, a pesar de las órdenes del Excelentísimo Sr.
Capitán General, comunicadas por medio del gobernador de la plaza. Enviaron por
diputados a dicho capitán general varios oficiales que le hicieron presente el objeto de
aquella reunión, dirigido a varias las leyes fundamentales y obtener otras concesiones.
El Capitán general les afeó la irregularidad de su conducta, y exigió que abandonasen
la actitud hostil que habían tomado. Poco después se les intimó que si llegaba la noche
sin haberse disuelto, se les consideraría como rebeldes.
D. Manuel Cortina, comandante accidental del 2° batallón de la Milicia
Urbana, logró que los individuos de su cuerpo se separasen de la reunión. Algunas
compañías de este y del primero fueron destinadas a varios puntos con orden de
patrullar y conservar la tranquilidad pública, que quedó restablecida.
El gobernador civil tomó por su parte la más enérgicas precauciones para
mantener el orden y la tranquilidad pública. La Milicia urbana de caballería se ha
portado con el mayor celo y actividad para sostener las providencias del Gobierno de
S. M. y la tranquilidad del vecindario.
El señor Capitán General a todo evento mandó reunir la guarnición de la plaza
por si la obstinación de los directores del motín le obligaba a usar de la fuerza armada,
lo que felizmente no fue necesario porque el objeto de los conmovedores no era sabido
de la mayor parte de los milicianos que concurrieron, como lo prueba la facilidad con
que se separaron. El vecindario de aquella leal capital no mostró el menor síntoma de
adhesión a aquel movimiento” 39.
Aunque la Gaceta ofrezca una situación de control y calma, lo cierto es que el
levantamiento popular fue secundado y encauzado por numerosas personalidades de la
38
39
Gaceta de Madrid n° 243 (29-VIII-1835), pág. 969.
Gaceta de Madrid, n° 249 (4-IX-1835), pág. 994.
20
ciudad. Así se formó una Junta de Gobierno a iniciativa del Gobernador Civil, y
liderada también por el marqués de la Concordia.
Velázquez y Sánchez cuenta en sus Anales (1896), que:
“(...) resistiendo el impulso de la opinión con sus alardes de fuerza el Príncipe de
Anglona y dando lugar a tumultos, agitaciones, alarmas, choques entre las tropas de la
guarnición y la milicia urbana, colisiones entre piquetes y patrullas con grupos y masas
del pueblo, y otros lances de sensibles consecuencias, en tanto que se constituía, como
en 1820, una junta de gobierno, resuelta a realizar la revolución, vencido los
obstáculos que obstruyeran su espedito e incontenible curso”.
Una diputación de dicha Junta de Gobierno de notables se entrevistó la noche del
1 de septiembre, con el Capitán General, y obligó a Anglona a dimitir, acordando que
Sevilla se anexionaría al movimiento de demanda de la constitución de 1812.
El día 2 de septiembre, Anglona entregaba el mando superior militar al marqués
de la Concordia. Anglona tuvo que salir disfrazado de Sevilla, sin duda temiendo por su
vida. Dicho marqués reunió al ejército y a la milicia en la plaza de San Francisco,
arengándolos y enarbolando una bandera desde el balcón consistorial con la leyenda
“plaza de la constitución”.
La Junta de gobierno se reunió en la Casas del Ayuntamiento40,
y dio
aprobación de la anexión a otras ciudades para solicitar la constitución de 1812. Una
comisión de los insurrectos logró que se le entregaran banderas y estandartes de la
disuelta milicia realista, que fueron quemadas el día 4 de septiembre. El 3 de octubre
accedió la Reina María Cristina a convocar Cortes Generales, terminando la etapa de
rebeldía, al ser nombrado D. Carlos Espinosa como nuevo Capitán general, y entrar en
su nombre un batallón bajo el mando del coronel Osorio, que exigió al marqués de la
Concordia, el sometimiento y correspondiente relevo.
La dimisión de Anglona fue aceptada el 19 de septiembre de 1835 por la Reina
Gobernadora. Ya en Madrid, ocupó su asiento en el Estamento de Próceres, ya que así
estaba reconocido por la Gaceta de Madrid41.
40
Marqués de la Concordia, D. José Musso y Valiente (gobernador político), D. Gonzalo Cueto (Coronel
Director de la Fundición de Artillería), D. Manuel Valcárcel (teniente de Asistente), D. Agustín Oviedo
(Coronel de Artillería), D. Mateo Primo de Rivera (comandante de la milicia urbana), D. Carlos Groizard
(Superintendente de la Fábrica de tabacos), D. Joaquín Miranda (ordenador General del ejército de
Andalucía), D. Demetrio Ortiz, fiscal de la Audiencia del territorio), D. Juan de la Cuadra (Administrador
de rentas provinciales), D. Leopoldo García Tomé (comerciante), D. José María Sancho (abogado). D.
Miguel Ruiz Martínez (propietario, Capitán de la milicia urbana).
41
Gaceta de Madrid n° 121 (18-VI-1835), pág. 528.
21
6.2. La posesión del marquesado de Jabalquinto (1835).
De La Habana (1839-1841) a París (1840-1843).
Por la posesión del marquesado de Jabalquinto mantuvo un largo pleito en
competencia con su hermano mayor, el X duque de Osuna, el cual obtuvo de D. Vicente
García Cavero (Alcalde de la Corte), una primera sentencia favorable, el 6 de mayo de
1817, que fue revocada por el Consejo de Castilla, el 5 de noviembre de dicho año. El 3
de enero de 1818 dictó una Real Carta Ejecutoría que le otorgaba la sucesión en el
Estado de Jabalquinto, con la condición, que mantuviera a su madre. A su fallecimiento,
en octubre de 1834 obtiene la definitiva posesión civil y natural de dicho Estado y sus
agregados, entre ellos una casa-palacio en la calle Segovia, de Madrid. D. Manuel
Armendáriz, su Apoderado Administrador se encargó de tomar posesión de sus rentas
señoriales, el día 15 de octubre de 1834.
Al morir Serafín Enríquez Pimentel, XII duque de Medina de Rioseco, en
noviembre de 1847 interpuso pleito sobre la tenuta y posesión del estado y mayorazgos
de Medina de Rioseco, contra su sobrino, el XI duque de Osuna. En 1849 se dictó
sentencia que desestimaba su pretensión42.
Los sucesos de la Granja, le afectaron y momentáneamente marchó a Francia,
tras la calma, pasó a ser Capitán General o Gobernador de Cuba, en 7 de septiembre de
1839. Sustituyó a Joaquín Ezpeleta (1834-1840).
De su estancia se conoce un discurso que pronunció dando apertura a la
Audiencia de La Habana, en el año 184143. Terminado su gobierno se embarcó de
regreso el 5 de mayo de 1841. Fue a su vez sustituido por Jerónimo Valdés y Sierra
(1841-1843). Anglona llegó a Francia, y descansó en Paris.
7. Adhesión al liberalismo moderado (1845-1851).
Anglona en cuanto a su pensamiento político tuvo que ir virando desde posturas
liberales más progresistas hasta otras más moderadas, llegando a ser un convencido
liberal moderado, partidario de la monarquía constitucional, de la “regularidad” y del
“orden”. Esto quizás explique su destacada actuación en el Senado, a partir del triunfo
de Narváez y del Partido Liberal Moderado, en las elecciones de mayo de 1844 y la
proclamación de la constitución de 1845.
42
A. H. N. Osuna. Caja 509, Documento 13 (año 1847) y 14 (año 1849).
TÉLLEZ GIRÓN Y ALFONSO, Pedro Alcántara (príncipe de Anglona): Discurso que en la solemne
apertura de la Audiencia Pretorial de La Habana en el año de 1841, pronunció su presidente el Excmo.
Sr. Príncipe de Anglona, Marqués de Javalquinto...gobernador general de la isla de Cuba, Imp. Del
Gobierno y Real Auditoria Pretorial, La Habana, 1841, 8 págs. Biblioteca Nacional de España.
HA/24993. Salón General. Biblioteca Nacional de España. Signatura: VC/2801/9. Salón General.
43
22
Mediante Real Decreto de 15 de Agosto de 1845 fue nombrado Senador del
Reino44, cargo que juraría el 17 de diciembre de 1845. El artículo 15 de la Constitución
de 1845, establecía que los senadores deberían ser españoles de más de 30 años,
integrantes de unas determinadas clases y tener una renta superior a 30.000 reales, entre
ellas estaba la de Grande de España, que fue por la cual ingresaría.
Obtuvo durante su carrera la Gran Cruz de San Fernando, como General de la
Guerra de Independencia, y la de San Hermenegildo, por sus servicios militares. El rey
francés le otorgó durante su estancia en Paris, la gran cruz de la Legión de honor45. En
febrero de 1846, el marqués de Miraflores hizo gestiones ante la Reina para que le fuera
concedía Anglona la Gran Cruz de Carlos III. Lo cual se confirmó por decreto fechado
el 7 de marzo de 1846, siendo además nombrado caballero de la Orden de Carlos III, el
6 de mayo de 184646. Por aquel entonces comenzó a deteriorarse su salud..
Anglona sería Vicepresidente del Senado, durante cuatro legislaturas seguidas:
1847-1848, 1848-1849, 1849-1850 y 1850-1851. Durante las cuáles fue siempre
Presidente, el ya citado, su amigo y biógrafo, Manuel Pando y Fernández-Pinedo,
marqués de Miraflores.
En su carrera como Senador fue miembro de numerosas comisiones, algunas de
las cuáles presidió. En la legislatura de 1835-1836, fue Presidente de la Comisión de
reconocimiento de títulos y documentos de los Próceres; en 1848 fue presidente de la
Comisión del Canal de San Fernando, y de la Comisión de aprobación de un empréstito
forzoso de 100 millones de reales.
8. Testamento y fallecimiento (1843 y 1851).
El príncipe de Anglona y marqués de Jabalquinto, falleció el 24 de enero de
1851 en su palacio de la calle Segovia. Había realizado disposición testamentaria en
París, el 2 de abril de 1843, en forma de “declaratoria militar”, modalidad que le
permitía la legislación en base a su grado de Teniente General. Tras su fallecimiento, su
viuda otorgaría poder a Manuel María del Villar para que ella y su hijo Tirso,
44
“Usando de la prerrogativa que compete, en virtud de los artículos catorce y quince de la Constitución,
y oido mi Consejo de Ministros, vengo en nombrar Senador del Reino al Teniente General del Ejército D.
Pedro Téllez Girón, Príncipe de Anglona, Grande de España”.
45
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, págs. 45-46.
46
CADENAS Y VICENT, Vicente: Extracto de los expedientes de la Orden de Carlos III, 1771-1847,
Hidalguía, Madrid 1979-1988, 13 vols., Vol. XII, pág. 131.
23
presentaran el original de dicha “declaratoria” con objeto de protocolizarla bajo
notario47.
Se requiere el testimonio de varios testigos sobre la legitimidad e identidad de la
firma, letra y rúbrica del documento original: Marqués de Miraflores, Duque de Osuna y
del Infantado, Conde-Duque de Benavente, D. Manuel Carvajal, D. Pedro Herrera
(secretario de cámara del Duque de Osuna), y D. Juan Latasa (contador que fue de los
bienes del príncipe de Anglona).
En dicho documento Anglona reconocía como a sus hijos, como herederos por
partes iguales, a Pedro, Manuel y Tirso:
(1) Pedro Téllez Girón y Fernández Santillán. Casaría con Julia Desmaissieres y
Dominé. Al no tener descendencia sus dos primos Pedro de Alcántara (XI
Duque de Osuna), y Mariano Téllez Girón y Beaufort (XII Duque de Osuna), y
fallecer éste último, heredaría el Ducado de Osuna en el año 1882.
(2) Manuel Téllez Girón y Fernández Santillán. Aún vivía en el año 1842, aunque
su padre declaraba que estaba “afligido de la dolencia que le priva de razón”,
delicado de salud tuvo que fallecer años después, pues en 1851 ya no vivía.
(3) Tirso María Téllez Girón y Fernández Santillán. Fue bautizado en la parroquia
de la Almudena (Madrid), el 21 de abril de 1817. Sería duque de Uceda,
marqués de Belmonte y Jarandilla. Contrajo matrimonio con Doña Bernardina
Fernández de Velasco (bautizada en la parroquia de San Martín, Madrid, 14-IX1815), hija de Bernardino Fernández de Velasco y Benavides (duque de Frías y
de Uceda), y María de la Piedad Roca de Togores y Valcárcel. Tuvieron como
hijo a:
(3.1.) Francisco de Borja Téllez Girón y Fernández de Velasco. Bautizado en la
parroquia de San Martín (Madrid), el 12 de octubre de 1839. Ingresó como
aspirante a Guardiamarina el 30 de junio de 1853.
Anglona con respecto a su esposa dejó una serie de disposiciones que la favorecían:
-
Mejoraba en el quinto de todos sus bienes libres, a su esposa.
-
Declaraba el derecho que ella tenía por gananciales a la parte que le
correspondiera de la “Plaza de Abastos de la ciudad de Sevilla, llamada de la
47
ARCHIVO HISTÓRICO DE PROTOCOLOS DE MADRID. Protocolo 25.758. Folio 289-306. Fecha:
24-I-1851. Declaración testamentaria registrada de D. Pedro de Alcántara Téllez Girón y Alfonso
Pimentel, Príncipe de Anglona y Marqués de Jabalquinto. MATILLA TASCÓN, Antonio: “Dos
testamentos y unas capitulaciones de nobles zamoranos”, en Anuario del Instituto de Estudios
Zamoranos “Florián de Ocampo”, 1991, págs. 903-917.
24
Encarnación”. Seguía expresando que había creado aquella finca durante su
matrimonio y era “libre”: “como obra de utilidad pública, aunque en terreno de
Mayorazgo, al que pertenece el censo correspondiente, como debe constar en
la Administración de mis bienes en Sevilla”.
-
Declaraba el derecho de ella a reclamar las cantidades que él percibió por vía de
legítima de aquella.
-
Declaraba que eran propiedad de su esposa los muebles y objetos que existían en
su habitación de la casa de la calle Segovia, y otras habitaciones, “esperando
que mis queridos hijos no pondrán el menor obstáculo para que su madre
apropie para sí los demás que fueren de su agrado y utilidad”.
-
Solicitaba a sus hijos que a su fallecimiento respetaran cuanto pudiere ser
propiedad de su esposa, “siendo muy conforme a su debido amor por aquella”.
La mitad de los bienes que tenía “amayorazgados”, habían sido declarados
libres, y les pedía a sus hijos que realizaran división y adjudicación correspondiente,
“con la avenencia tan propia entre tales personas”.
Si su hijo mayor Pedro, con la aprobación de su madre y hermanos, se
adjudicaba el todo o parte de la otra mitad de bienes aún “amayorazgados”, le pedía que
en tal caso, los satisficiera “por capital a renta la cantidad estimulativa (...) de lo que
perteneciere por razón de libertad de aquellos bienes, conforme a lo actualmente
dispuesto”.
El amor que profesó durante su vida por “las artes”, incluso lo dejó expresado
en su testamento al solicitar a su esposa e hijos que procuraran conservar reunidas, “si
no del todo, al menos en su principal”, las colecciones de pinturas y objetos de arte,
antigüedades. La razón no era monetaria: “pues a más de no ser siempre renta
productiva en proporción a su estimación, paréceme muy digno el aprecio prestado a
tales cosas”.
No se olvidaría de otorgarle un legado a su hermana Doña Joaquina Téllez
Girón, marquesa de Santa Cruz. Pedía que de uno de sus objetivos “de cualquier
clase”, su hermana tomara el que quisiera y agradara, “en memoria del tierno cariño
que siempre le he profesado”.
Para concluir no nos abstenemos de traer la última cita a modo de colofón, que
escribió el Marqués de Miraflores en la biografía sobre su amigo el Príncipe de
Anglona; por el resabio romanticista que impregna la vida del siglo decimonónico:
25
“Descansa en paz ilustre Prócer español, y acoge en tu tumba el eco triste del que,
siempre tu amigo desde nuestros primeros años, llora tu muerte, y espera tranquilo los
destinos del Eterno para seguirte en la común suerte a que condenó la naturaleza a
todos los hombres, por mas altos que hubiesen estado en la tierra, a no ser otra cosa
que Pulvis, Cinis, ihil”
FECHA
15.X.1786
14.I.1789
23.I.1793
13.V.1795
26.I.1799
7.I.1800
10.III.1804
7.I.1807
9.III.1807
4.IV.1807
10.VII.1807
19.IX.1808
2.III.1809
12.VIII.1809
13.X.1814
3.I.1818
22.III.1820
1.V.1820
12.IV.1820
21.IV.1820
21.V.1820
25.XI.1833
7.IV.1834
18.VI.1834
15.X.1834
21.VIII.1835
19.IX.1835
7.IX.1839
5.V.1841
2.IV.1843
15.VIII.1845
17.XII.1845
7.III.1846
6.IV.1846
1847-1851
21.I.1851
48
48
.
TABLA n° 1.
Fechas claves de la vida del príncipe de Anglona (1786-1851).
ACO1TECIMIE1TO
• Nacimiento en Quiruelas (Zamora), y bautismo en la parroquia de San Juan de los
Caballeros (Benavente, Zamora).
• Cadete de las Reales Guardias Española.
• Capitán agregado del Regimiento de Infantería de América.
• Teniente Coronel.
• Salida de la familia Téllez de Girón desde Madrid con destino París.
• Llegada de la familia Téllez Girón a Madrid a su regreso de París.
• Capitán agregado de Dragones de la Reina.
• Fallecimiento de su padre, el IX duque de Osuna.
• Teniente Coronel de Dragones del Rey.
• Teniente Coronel del Regimiento de Pavía.
• Coronel del Regimiento de Pavía.
• Batalla de Bailén.
• Brigadier.
• Mariscal de Campo.
• Teniente General.
• Real Carta Ejecutoría de sucesión en el estado de Jabalquinto.
• Coronel del Primer Regimiento de Reales Guardias de Infantería.
• Consejero de Estado.
• Grandeza de España de 2ª clase.
• Grandeza de España de 1ª clase.
• Fallecimiento su hermano, Francisco de Borja Téllez Girón, X duque de Osuna.
• Nombramiento de Capitán General de Granada.
• Nombramiento de Capitán General de Andalucía.
• Nombramiento de miembro del Estamento de Próceres.
• Posesión del Estado de Jabalquinto.
• Inicio de un motín en Sevilla, de corte liberal doceañista.
• Dimisión de la Capitanía General de Andalucía.
• Nombramiento de Capitán General o Gobernador de Cuba.
• Regreso desde La Habana.
• Disposición testamentaria en forma de declaratoria militar, otorgada en Paris.
• Real Decreto nombrando Senador del Reino.
• Juramento del cargo de Senador del Reino.
• Concesión de la Gran Cruz de Carlos III.
• Caballero de la Orden de Carlos III.
• Vicepresidente del Senado.
• Fallecimiento en Madrid.
MIRAFLORES, Marqués de: Biografía del (...), op. cit., 1851, págs. 46-47.
26
TABLA n° 2.
Recorrido geográfico de D. Pedro de Alcántara Téllez Girón y Alfonso Pimentel,
durante la Guerra de la Independencia (1808-1814).
AÑO 1808
AÑO 1809
• Cádiz (2.V.1808).
• Utrera (10.IX.1808).
• Visos de Andújar.
• Bailén (19.IX.1808).
• Madrid.
(3.XII.1808).
• Armedillo.
• Tudelilla.
• Barra de San Adrián.
• Tudela (Navarra).
• Cascante
(23.XI.1808).
• Uclés (Cuenca).
(13.I.1809).
• Mora (Toledo).
(18.II.1809).
• Consuegra (Toledo).
(22.II.1809).
• Manzaneque (Toledo).
• Puerto del Rey
(Toledo). (28.III.1809).
• Oropesa. (22.IX.1809).
• Talavera (Toledo). (2728.IX.1809).
• Puente del Arzobispo
sobre el Tajo.
(8.VIII.1809).
• Fuenteaguinaldo
(Salamanca).
• Tamames (Salamanca).
(18.X.1809).
• Alba de Tormes
(Salamanca).
(28.IX.1809)
AÑO 1810
• Cádiz. Enero 1810.
AÑO 1811
• Chiclana. (5.III.1811).
• Cádiz (7.X.1811).
AÑO 1812
• Álora (14.IV.1812).
• Campillo
(25.IV.1812).
• Bornos (1.IX.1812).
• Antequera
(3.IX.1812).
• Granada.
(17.IX.1812).
• Cádiz.
AÑO 1813.
• Cádiz.
• La Mancha.
• Jaén.
• Castalla (Valencia).
• Carcagente
(Valencia).
(13.VI.1813).
• Valencia (7.IX.1813).
• Tarragona.
• Tortosa.
• Pamplona. Octubre
1813.
AÑO 1814
• Irún (7.IV.1814).
• Bayona (12.IV.1814).
27
Retrato de D. Pedro de Alcántara Téllez Girón y
Alfonso Pimentel, obra de Federico Madrazo (1850).
Procedencia. Joaquín EZQUERRA DEL BAYO:
Retratos de la familia Téllez Girón, novenos Duques
de Osuna, Blass, Madrid 1.934, Lámina LI.
[Biblioteca General Universitaria –
Fondos Antiguos, de la Universidad de Sevilla].
28
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