Subido por Feliciano Badillo González

1984-Spanish

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1984
George Orwell
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GEORGE ORWELL
1984
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Title: Nineteen eighty-four
Author: George Orwell (pseudonym of Eric Blair) (1903-1950)
* A Project Gutenberg of Australia eBook *
eBook No.: 0100021.txt
Language: English
Date first posted: August 2001
Date most recently updated: August 2001
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Title:
Nineteen eighty-four
Author: George Orwell (pseudonym of Eric Blair) (1903-1950)
1984
George Orwell
Título original: 1984
Traducción: Rafael Vázquez Zamora
© 1948 by George Orwell
© 1980 Salvat Editores S.A.
Edición electrónica de Utopía (solo en español)
Otras ediciones electrónicas (pero basadas en la misma aquí
seguida):
http://www.laeditorialvirtual.com.ar/Pages/Orwell/GeorgeOrwell_1984_Parte01.htm
http://www.docstoc.com/docs/126227/1984-George-Orwell
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1984, de George Orwell
Juan Manuel Santiago
Resumen
1984 es la antiutopía o distopía más célebre de todas cuantas
fueron escritas durante la primera mitad del siglo XX. En ella,
Orwell presenta un futuro en el que una dictadura totalitaria
interfiere hasta tal punto en la vida privada de los ciudadanos que
resulta imposible escapar a su control. La odisea de Winston
Smith en un Londres dominado por el Gran Hermano y el partido
único se puede interpretar como una crítica de toda dictadura,
aunque en las analogías con el comunismo estalinista resultan
evidentes, dada la trayectoria vital del autor. La novela cobra
nueva vigencia en la sociedad actual, en la que el control a los
ciudadanos, coercitivo o no, se halla más perfeccionado que en
ningún otro momento de la historia de la Humanidad. Por último,
veremos la influencia de la obra en la cultura del siglo XX, tanto
en su vertiente literaria como en la cinematográfica.
1. Objetivo e intenciones
Este texto se corresponde con el de la conferencia impartida durante la Feria del Libro de Cádiz
de 2003, en el marco de la Jornadas de la Ciencia-Ficción organizada por el Ayuntamiento y
coordinadas por Luis G. Prado, así como en la HispaCon Xatafi 2003. Al confeccionar el programa
de actos de los encuentros de Cádiz nos pareció prioritario referirnos a esta obra, por cuanto que se
trata de una de las novelas de ciencia—ficción más conocidas por el gran público, al mismo tiempo
que una de las que, pese al transcurso del tiempo, conserva mayor vigencia. ¿Quién no ha oído
expresiones como "El Gran Hermano te vigila", referidas al control omnímodo que el aparato
estatal ejerce sobre el ciudadano, o "La guerra es la paz", expresión máxima de la manipulación
informativa? Para bien o para mal, el futuro trazado por George Orwell en su novela nos alcanzó
tiempo ha y, pese a algunas diferencias notables (a saber, vivimos en democracia y no todo el
control se ejerce de manera coercitiva: existen métodos más sutiles que los descritos en 1984), en
líneas generales se trata de una novela cuyo mensaje permanece completamente vigente. Similares
motivaciones nos llevaron a repetir la conferencia en el marco de unos encuentros más
especializados como son las HispaCones. En todo caso, el texto que vais a leer a continuación se
corresponde con el de ambas conferencias.
2. Biografía de George Orwell
Para entender 1984 tenemos que conocer la vida de George Orwell. Nacido en 1903 en
Montihari (India), Eric Arthur Blair es hijo de un funcionario del gobierno imperial. Es enviado a
Inglaterra, donde su madre, de origen anglofrancés, le mete el gusanillo de la lectura y le alienta en
sus pinitos literarios: a la edad de cinco años compone un poema del que más tarde renegaría,
aduciendo que se trataba de una copia del "Tigre, tigre" de William Blake. Tras su paso por la
escuela de St. Cyprien obtiene una beca para estudiar en el colegio de Eton, en el que Aldous
Huxley fue su profesor de francés durante un curso. Su origen humilde le granjea problemas en
ambos centros, siempre en el punto de mira de sus compañeros más clasistas: es su primer contacto
con la lucha de clases. Renuncia a seguir estudios universitarios y en 1922 se enrola en la Policía
Imperial, a la que sirve en Birmania durante cinco años. Allí observa auténticas atrocidades por
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parte de sus compañeros de armas, lo cual lo lleva a afirmar: "Cuando el hombre blanco se
convierte en tirano, destruye su propia libertad".
Su renuncia a la Policía Imperial va acompañada por otra doble renuncia: a su nombre (a partir
de ahora será conocido por el seudónimo George Orwell; George, por San Jorge, patrón de
Inglaterra; Orwell, por un río que conoció en su infancia) y a su clase social: pasa una década al
borde de la indigencia, alternando la escritura con la vida entre las clases más humildes. Fruto de
esta experiencia es su primer libro, Sin blanca en París y Londres (1933).
La paulatina adquisición de conciencia social, que lo ha llevado a franquear las fronteras de una
vida cómoda entre las fuerzas de ocupación imperiales para sumirse en la pobreza, da paso a una
nueva etapa en la que Orwell ejerce el periodismo de denuncia. Hasta ahora, Orwell ha vivido la
situación de las clases inferiores; a partir de ahora, consagra su tiempo a explicar y divulgar esta
situación. Su nuevo objetivo son los mineros y obreros desempleados de una región industrial
atrasada. Al término del libro, El camino de Wigan Pier (1936), Orwell radicaliza su discurso. Ha
descubierto el socialismo. No obstante, la dictadura del proletariado propugnada por el comunismo
estalinista lo inquieta: no deja de ser una dictadura.
Tras contraer matrimonio con Eileen O'Shaughnessy, viaja a España. El libro resultante,
Homenaje a Cataluña (1938), su obra maestra según este conferenciante, va un paso más allá en su
discurso. Orwell viaja como periodista pero se afilia a una milicia del POUM, el Partido Obrero de
Unificación Marxista de Andreu Nin y Joaquín Maurín, de raíz trotskista. Es testigo de una serie de
hechos que trastornan sus convicciones ideológicas. La experiencia de la autogestión
colectivizadora en el frente aragonés, en un codo a codo entre trotskistas y anarquistas (con el
recurrente "Mañana tomamos el café en Huesca", en alusión al objetivo militar que se pretendía
conquistar), contrasta con los sucesos que presencia en mayo de 1937 en Barcelona. Herido en el
frente, Orwell regresa a Barcelona. Durante su convalecencia, presencia un conato de guerra civil
dentro de la guerra civil. Los enfrentamientos armados entre el ejército regular republicano (bien
equipado por la Unión Soviética) y las milicias anarquista-trotskistas dan lugar a una auténtica
purga a la manera de las soviéticas, y conllevan el desarme de las milicias. Las convicciones de
Orwell sufren un duro revés. El comunismo ortodoxo, según él, es otra forma de dictadura
equiparable al nazismo, dos caras de una misma moneda que no hacen sino despojar a las clases
trabajadoras. La manipulación informativa y propagandística puede obviar los hechos de Barcelona
como si no hubiesen existido. Nada diferencia al capitalismo del fascismo del estalinismo. Orwell
ya maneja los dos puntos centrales de 1984.
La II Guerra Mundial termina de ofrecernos un cuadro cabal de las inquietudes político-literarias
de Orwell. Durante el conflicto es miembro de la Home Guard, colabora en la BBC y es director
literario del periódico Tribune. Es, pues, un personaje de relieve en la vida cultural británica.
Mientras Londres padece los bombardeos de las V-2, Orwell escribe Rebelión en la granja (1945).
Tras aquella en apariencia inofensiva fábula acerca de unos animales que despojan al propietario de
una granja y se lanzan a la autogesión de la misma se puede adivinar la parodia definitiva del
comunismo estalinista. El cerdo Mayor es un trasunto de Lenin, que antes de morir marca las pautas
a seguir hacia la definitiva liberación del yugo de los humanos (el capitalismo). Sus herederos,
Napoleón (Stalin, evidentemente) y Snowball (Trotski), terminarán enfrentados por el control de la
granja. Esta fábula muestra la progresiva degradación de los ideales revolucionarios, el
linchamiento público de la memoria del cerdo traidor (Snowball), la instauración de la dictadura
más opresiva, la implantación de eslóganes a cuál más surrealista (se pasa del "Cuatro patas sí, dos
pies no" identificativo de la clase animal al "Cuatro patas sí, dos pies mejor" con el que se advierte
el alejamiento definitivo de los principios revolucionarios por parte de la clase dirigente) y el
resentimiento de Orwell contra un comunismo traidor de sus propios ideales. Aunque Bernard Crick
opina que la fecha de escritura data de 1945 y que en todo caso su publicación se demoró debido a
la escasez de papel, la tradición afirma que Orwell concluyó el libro en torno a finales de 1943, pero
tuvo que moverlo durante más de un año, de editor en editor, sorteando una especie de censura
editorial: nadie estaba dispuesto a publicar un libro que era un ataque frontal a la Unión Soviética,
en un momento en el que la Unión Soviética resultaba la mayor y mejor garantía de triunfo en la
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guerra frente al fascismo internacional. "Cualquier crítica seria al régimen soviético, cualquier
revelación de hechos que el gobierno ruso prefiera mantener ocultos, no saldrá a la luz", escribe
Orwell en su ensayo "La libertad de prensa". "Vemos, paradójicamente, que no se permite criticar al
gobierno soviético, mientras se es libre de hacerlo con el nuestro. Será raro que alguien pueda
publicar un ataque contra Stalin, pero es muy socorrido atacar a Churchill desde cualquier clase de
libro o periódico."
Éste es el Orwell que, desencantado definitivamente con la clase política británica (más celosa,
según él, de defender a los comunistas soviéticos que a sus propios políticos), con la censura
ejercida por los medios de comunicación (hecho que le lleva a dimitir de la BBC), con la vida
misma (su mujer fallece en 1945), con su propia salud (sus problemas de tuberculosis se acentúan,
postrándolo en hospitales), acomete su obra más conocida, su testamento literario, la novela que ha
marcado el devenir de la literatura fantástica de carácter político en la segunda mitad del siglo XX
y, por qué no, el devenir de la propia Humanidad: 1984. Tras su publicación en 1949, Orwell entra
en estado terminal. Fallece el 21 de enero de 1950, recién desposado con Sonia Brownel. Orwell ya
había dicho cuanto tenía que decir.
3. 1984, la novela
3.1 Utopía y distopía
Ante la pregunta "¿Qué es 1984?", la respuesta más
evidente es: la distopía más célebre de cuantas han sido
escritas. Ahora bien, ¿qué es una distopía? Antes de proseguir
con la exposición hemos de hacer un paréntesis y definir el
término.
También conocida como antiutopía, una distopía es lo
opuesto a una utopía. Esta definición, facilona si se quiere,
sólo puede ser entendida si definimos utopía. Tomo prestadas
ambas definiciones de la obra colectiva Las cien mejores
novelas de ciencia ficción del siglo XX, coordinada por Julián
Díez:
"Utopía. Obra que describe un futuro estado feliz de la
humanidad, en el que cada persona tiene satisfechas sus
necesidades y existe un gobierno benévolo que provee de todo
lo necesario (o bien el gobierno ha desaparecido
absolutamente, tras resultar innecesario). El nombre procede
de la obra homónima de Tomás Moro (que viene del griego u
topos, ningún lugar)."
"Distopía. Por contraposición a «utopía», obra en la que se
describe una sociedad opresiva y cerrada sobre sí misma,
generalmente bajo el control de un gobierno autoritario, pero
que es presentada a los ciudadanos de a pie como una utopía."
En resumen: la utopía es el mejor de los mundos, la libertad definitiva y absoluta, el sueño de
todo ciudadano hecho realidad. La distopía es el peor de los mundos, la sumisión definitiva y
absoluta, el sueño de todo gobernante hecho realidad, y será tanto más efectiva cuanto mayor grado
de satisfacción produzca en el ciudadano. Es lo que Sam J. Lundwall define en su Historia de la
ciencia ficción como "la pesadilla con aire acondicionado".
Las utopías arrancan con la obra ya citada de Tomás Moro (1516). Concebidas en un principio
como obras de carácter cuasi teórico político en las que se ofrecía luz y guía al benévolo
gobernante, conforme avanza el tiempo empiezan a adquirir mayores matices. La posibilidad de
plasmar el pensamiento utópico en una organización política real nos lleva a varios intentos de
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comunidades, las más destacadas de ellas las reducciones jesuíticas del Paraguay del siglo XVIII y
los falansterios de los socialistas utópicos franceses del siglo XIX, que no dejan de ser tentativas
aisladas abocadas al fracaso. La publicación del Leviatán de Thomas Hobbes en 1651 constituye la
primera advertencia seria de que la utopía definitiva, en caso de alcanzarse, ha de contar con la
naturaleza intrínsecamente rapaz de la especie humana. Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift
(1726) introducen el elemento satírico en la tradición utópica. Finalmente, la doble revolución
industrial y liberal que conforma nuestra sociedad occidental presente no hace sino recordarnos que
la utopía, entendida bajo la definición anteriormente expuesta, es inalcanzable para todos: siempre
habrá clases. Salvo contadas excepciones (el socialismo fabiano de H.G. Wells o el socialismo
determinista de Jack London), las utopías se van separando de la teoría política, para pasar a ser
coto casi exclusivo de la creación literaria.
Ahora bien, la literatura también sufre un cambio como consecuencia de la doble revolución
industrial y liberal. De acuerdo con Brian Aldiss, la publicación en 1818 de Frankenstein o El
moderno Prometeo de Mary Shelley marca el comienzo del género literario conocido como cienciaficción. El nacimiento del género como tal es objeto de una controversia permanente, cuyos
pormenores no viene al caso comentar aquí. Sea cual sea el origen de la ciencia-ficción (el
Frankenstein de Mary Shelley, 1818; La máquina del tiempo de H.G. Wells, 1895; la edición del
primer número de la revista Amazing Stories en 1926), el caso es que las utopías van poco a poco
acercándose a él. Durante el siglo XIX, la literatura utópica aún recurre al recurso tradicional
inaugurado por Tomás Moro: el viaje fantástico a territorios lejanos, en los que poder desarrollar sin
complejos el modelo político propuesto. Ecos de esta concepción se perciben en una de las obras
maestras de la literatura utópica, Erewhon de Samuel Butler (1872). La tierra de Erewhon (que no
es sino nowhere puesto del revés, es decir, "ningún lugar", es decir "utopía") nos muestra algunos
claroscuros en su retrato del impacto de la industrialización sobre los habitantes de un mundo que
ya no es perfecto, tan sólo casi perfecto.
Sin embargo, esta forma de fabulación tiene los días contados. Los territorios inexplorados se
terminan, hacia 1911, con la conquista del Polo Sur, ya no queda ningún lugar sin hollar por el ser
humano. La búsqueda de utopías ya sólo puede acontecer en dos direcciones: el tiempo futuro, o
bien en otras tierras. El cambio de escenario de la literatura de viajes utópicos acompaña al cambio
de escenario en la literatura de aventuras. Ambos géneros, utópico y aventurero, integran parte de su
producción (sólo parte, me gustaría aclarar este punto) en el género fantástico, y más concretamente
en la ciencia-ficción.
No obstante, estamos hablando de una clase de literatura cada vez más escapista. Con las
excepciones de H.G. Wells y Jack London, empeñados en buscar los aspectos menos optimistas del
futuro mundo feliz, la utopía se muestra benévola con el devenir de la humanidad. Dos hechos
cambian la percepción de las cosas. La I Guerra Mundial (1914-1918) demuestra que es posible una
castástrofe global, con ella viene a ponerse fin a un equilibrio continental que se había mantenido
casi intacto durante cerca de medio siglo. La Revolución soviética de 1917 demuestra que la utopía
es posible, no sólo a una escala reducida, como pretendieron los socialistas utópicos con sus
pequeñas comunidades, sino nada menos que en el país más extenso del orbe. El optimismo
desaforado de los años veinte, los felices años veinte, es sólo una verdad a medias. Durante los años
de entreguerras se producen tres obras fundamentales en la llamada literatura distópica, tres obras
que a su manera influyen en el 1984 de George Orwell y que constituyen advertencias muy serias,
aún no igualadas desde los punto de vista literario y admonitorio, de cuán terrible podrá llegar a ser
el futuro si el poder recae en unas manos dispuestas a partes iguales a coartar los derechos del
individuo y a manipular su percepción de la realidad hasta el punto de que, aun padeciendo una
horrible represión, se crean en posesión del mayor grado de libertad nunca visto. Estas obras son
Nosotros de Yevgueni Zamiatin (1921), Un mundo feliz de Aldous Huxley (1932) y La guerra de
las salamandras de Karel Capek (1936).
Llegados a este punto y expuestos los antecedentes personales y literarios de la obra, podemos
entrar ya a analizar la novela de Orwell.
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3.2 Sinopsis argumental
1984 nos presenta, como ya hemos explicado, una distopía. En ella, el mundo está dividido en
tres grandes superpotencias: Oceanía, Eurasia y Asia Oriental. La primera de ellas comprende
América, Australia, Gran Bretaña y el sur de África. Eurasia es el resultado de la absorción de
Europa por parte de la Unión Soviética. Asia Oriental comprende China, Japón e Indochina. El resto
del planeta padece una guerra interminable que enfrenta a las tres potencias, en un cambiable ir y
venir de alianzas y quebrantamientos de alianzas. Al iniciarse la novela, Oceanía está en guerra con
Eurasia, siempre ha estado en guerra con Eurasia, y está aliada con Asia Oriental.
Winston Smith es un funcionario del Departamento de Registro del Ministerio de la Verdad, que
irónicamente es el organismo encargado de falsear la realidad y manipular la opinión pública. Es un
cuadro inferior del todopoderoso Partido, muy lejos del nivel de vida alcanzado por los miembros
del Partido Interior (la auténtica élite de la sociedad, cuya cúspide es el todopoderoso Gran
Hermano) y muy por encima de las privaciones de
los proles, la clase inferior. Winston Smith es, pues,
un representante de la llamémosle clase media de
uno de los Estados más represores que ha
presentado la literatura.
Pero Winston tiene dudas. Un incidente aislado,
ocurrido años antes, le hace sospechar que el
Partido manipula la realidad hasta extremos
inauditos. Por error, cayó en sus manos un
documento que demostraba que tres disidentes
políticos caídos en desgracia (Jones, Aaronson y
Rutherford), a quienes él mismo había visto en una
ocasión, habían sido considerados héroes del
Partido para, a continuación, desaparecer de
cualquier fuente documental como si nunca hubiesen existido. El trabajo de Winston consiste
precisamente en eso: en alterar la prensa de tal manera que las noticias que incomodan al Partido
sean sustituidas por otras que se adecuen a la verdad oficial. Al desaparecer de la prensa y de
cualquier otro medio de comunicación, se puede decir que estas noticias nunca han existido. De
manera análoga, las personas caídas en desgracia a los ojos del Partido dejan de existir a los ojos del
mundo. Más aún: nunca han existido. Son nopersonas. Oceanía puede estar en guerra con Asia
Oriental, más aún: Oceanía siempre ha estado en guerra con Asia Oriental; pero si el Partido dice
que Oceanía está en guerra con Eurasia, habrá que creer al Partido: Oceanía está en guerra con
Eurasia; más aún, Oceanía siempre ha estado en guerra con Eurasia. La facultad de cambiar de idea
al compás de las consignas del Partido se conoce como doblepensar. Un objeto blanco puede ser
negro si el Partido dice que es negro, y la tarea del buen miembro del Partido (y, por ende, del buen
doblepensador) estriba en adquirir la habilidad mental necesaria para convencerse a sí mismo de
cuándo un objeto blanco es negro. La capacidad del doblepensar de generar paradojas se manifiesta
en la nomenclatura de los órganos gubernamentales: el Ministerio de la Verdad se encarga de
manipular la mente de los ciudadanos; el Ministerio de la Abundancia gestiona los cada vez más
escasos recursos alimenticios y de materias primas; el Ministerio de la Paz es el que moviliza
tropas; y el Ministerio del Amor es el encargado de ejercer la coerción física y mental sobre la
población.
El doblepensar es sólo un estado mental conducente a afianzar una concepción inmutable de la
Historia; una herramienta intelectual, en resumen, que encuentra su plasmación en la neolengua, un
lenguaje artificial creado por el Partido y que modelará la mentalidad de los súbditos del Gran
Hermano. El lenguaje determina la estructura del pensamiento humano. Al prescindir de
determinadas palabras, se prescinde de su concepto. De este modo, el Partido puede controlar y
uniformar con mayor facilidad los pensamientos de sus miembros, para así evitar el mayor de los
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delitos concebibles en la sociedad de Oceanía (y, suponemos, de las otras dos potencias): el
crimental, o crimen mental. El delito de pensamiento opuesto al doblepensar y las directivas del
Partido (o Ingsoc, Socialismo Inglés). Un ciudadano puede tener una conducta irreprochable, ser un
miembro modélico del Partido, cantar todas sus consignas y dominar la neolengua; pero, si en su
fuero interno no está convencido de la verdad del Ingsoc y esquiva con pericia la tupida red de
delaciones en que se sustenta la sociedad oceánica (desde la Policía del Pensamiento hasta tus
propios hijos), tarde o temprano se delatará a sí mismo mediante el crimental. Un hecho, un indicio,
un pensamiento a destiempo, un lapsus linguae o incluso una frase murmurada entre sueños
bastarán para acabar con esa persona. Y ese "acabar con esa persona" funciona tanto en el sentido
individual (será vaporizado) como en el colectivo (al ser una nopersona, nunca habrá existido; nada
demostrará que ha existido; nadie lo recordará).
Syme, uno de los compañeros de charla de café de Winston, encargado de confeccionar la
undécima y casi definitiva edición del Diccionario de neolengua, explica su funcionamiento:
"¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el
radio de acción de la mente? Al final, acabaremos haciendo imposible todo crimen del pensamiento.
En efecto, ¿cómo puede haber crimental si cada concepto se expresa claramente con una sola
palabra, una palabra cuyo significado está decidido rigurosamente y con todos sus significados
secundarios eliminados y olvidados para siempre? (...) ¿Cómo vas a tener un eslogan como el de "la
libertad es la esclavitud" cuando el concepto de libertad no exista?"
El miedo a cometer crimental es la primera señal de que se está cometiendo un crimental. Y
Winston ya ha alcanzado esa fase desde el momento en que comienza a escribir un diario. Lo hace a
pluma, a hurtadillas, sorteando las telepantallas instaladas en su dormitorio que detectan su
comportamiento huraño y le impelen a practicar su gimnasia. No existe intimidad. Cualquier acto
solitario es antisocial, contrario a los principios del Ingsoc y conlleva la semilla del crimental. Ante
semejante panorama, a Winston, como a cualquier otro habitante de este Londres espectral sacudido
por los bombardeos enemigos, no le queda más remedio que adoptar las formas externas que
determinan el buen comportamiento de un miembro del Partido, consciente de que ya ha
comenzado la cuenta atrás para su captura.
La primera manifestación de sumisión al partido es el acatamiento de sus tres grandes eslóganes:
La guerra es la paz.
La libertad es la esclavitud.
La ignorancia es la fuerza.
Estas tres consignas constituyen el resumen del pensamiento del Ingsoc, son todo lo que un buen
miembro del Partido necesita saber para ser un ciudadano de comportamiento correcto. La única
manera de alcanzar la paz es mantenerse en estado de guerra contra las otras dos potencias, pues
tarde o temprano Oceanía habrá de triunfar. La sumisión al Partido es la única manera de mantener
un prurito de libertad; en caso contrario, mueres, dejas de existir. El falseamiento de la realidad es la
base del sistema: creer las mentiras impuestas nos hará fuertes para mantenernos dentro del juego
propuesto por el Partido; cuanto más ignorantes seamos, menos riesgo de descubrir incoherencias,
menos posibilidades de caer en el crimental.
El segundo acto que entraña sumisión al partido es la abstinencia sexual. Winston odia con todas
sus fuerzas a dos mujeres: su esposa Katharine y Julia. Ambas son el prototipo de mujer entregada
al partido. Su esposa no quiso darle descendencia, al considerar la maternidad un acto de sumisión
al Partido: está condicionada para considerar el sexo por placer como una abominación, su frigidez
es su fuerza. Julia encarna a la mujer militante en la Liga Juvenil Anti—Sex, que paradójicamente
trabaja en el Departamento de Novela del Ministerio de la Verdad; es decir, se encarga de escribir
novelas pornográficas que luego son distribuidas clandestinamente entre los proles, para hacerles
creer que consumen un producto prohibido. Su cinturón de castidad es el recordatorio de que el
sexo es intrínsecamente abominable. Prohibido el amor, ¿qué otra alternativa tienen los habitantes
de Oceanía (y, suponemos, de las otras dos potencias)? El odio.
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El odio hasta el dolor. El tercer y más fuerte motor de cohesión de la sociedad de 1984. Pero
odio... ¿a qué? A lo extraño, al extranjero, al contrario al Partido. Las manifestaciones populares
más lúdicas son las películas de propaganda bélica (en las que abunda la violencia explícita y, por lo
que nos sugiere Orwell, real: imagínense una snuff movie perpetrada por miles de Rambos), las
ejecuciones —previo escarnio público— de prisioneros de guerra enemigos y, sobre todo y por
encima de cualquier otra, los Dos Minutos de Odio.
¿Qué son los Dos Minutos de Odio? La ración diaria de odio necesaria para hacer funcionar el
sistema. ¿Quién es el objeto del odio? Emmanuel Goldstein. El gran enemigo de Oceanía, el Partido
y el Gran Hermano. El adversario necesario. El traidor al Ingsoc. El artíficice de la Revolución que
se vendió a las potencias extranjeras. La población expresa su odio irracional, válvula de escape de
todos sus instintos primarios, mientras se superponen imágenes apenas subliminales de Goldstein
con un fondo de matanzas y atrocidades del enemigo de turno, sea Eurasia o Asia Oriental. Los
ciudadanos están condicionados para odiar a Goldstein. Odiar a Goldstein es amar al Partido y al
Gran Hermano y todo lo que representa el Ingsoc. Dudar de la maldad de Goldstein es la peor forma
de crimental.
Y Winston ha caído en ella.
Winston odia al Partido. Odia al Gran Hermano. Sabe que el Partido manipula la información,
altera la percepción cotidiana de la realidad. Lo sabe porque él mismo ha tenido en sus manos una
prueba de este fraude. Pero al mismo tiempo sabe que otros como él odian también al Partido. Por
ejemplo, O'Brien, un destacado miembro del Partido Interior, que se le aparece en sueños
prometiéndole un pronto encuentro en "el lugar donde no hay oscuridad". Guiado por una
complicidad inexplicable, más intuitiva que fundamentada, Winston sigue los pasos de O'Brien,
convencido de que le puede aclarar dudas acerca de la existencia de la Hermandad, una
organización clandestina, no se sabe si existente o no, enemiga jurada del Partido y el Gran
Hermano, tal vez impulsada por el propio Goldstein, el archienemigo.
Pero antes de acceder a O'Brien, Winston debe consumar su
crimental, debe trasgredir todas las reglas impuestas por el Partido,
debe vulnerar todos sus condicionamientos. La primera parte de la
novela nos refiere el proceso mental que sigue Winston antes de
estar preparado para saltar a esa fase. El acto de escribir el diario
hace a Winston plantearse cada vez más interrogantes acerca del
funcionamiento del Partido y su sistema de mentiras. Es la toma de
conciencia por parte de Winston de que la pretendida utopía no es
sino una terrible distopía. El siguiente razonamiento llevará a
Winston a plantearse la manera más idónea de contestación al
régimen. Pronto llegará al punto en que la única solución posible le
parece el derrocamiento del Gran Hermano. Pero los miembros del
Partido, sujetos a férreos condicionamientos, no serán la fuerza capaz de acabar con la opresión.
Winston fija sus ojos en los proles, los proletarios, aquellos ciudadanos ajenos al juego del Gran
Hermano, la masa acrítica y no condicionada. Los proles recuerdan una existencia anterior al Gran
Hermano, en ocasiones parecen inmunes al lavado de cerebro que ha hecho creer a toda la sociedad
que la inmensa mayoría de los adelantos científicos y tecnológicos de la Humanidad son obra del
Gran Hermano. Winston, que carece de familia (fue separado de su madre y su hermana a temprana
edad) y ha sido criado por el Partido, recuerda líneas sueltas de una canción de su infancia, que
convertirá en el símbolo de su individualidad y de su rebeldía. Esta rebeldía lo lleva a alquilar una
habitación en un barrio proletario. Allí podrá escribir su diario y dar rienda suelta a sus fantasías,
ajeno a la mirada omnipresente de las telepantallas.
Tras la toma de conciencia, la comisión del crimental, es hora de pasar a la acción. La segunda
parte de la novela nos muestra el acercamiento entre Winston y Julia. La al principio odiada Julia se
revela como una sediciosa. Pero, al contrario que Winston, la rebeldía de Julia es acrítica e intuitiva.
Julia carece de base teórica, todas las proclamas de Winston a favor del proletariado y en contra del
Partido le resultan ajenas e incomprensibles. La rebeldía de Julia es de otra índole. Ella busca la
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libertad sexual. En un mundo puritano, Julia predica con el ejemplo el amor libre, pero tiende a
creerse de manera acrítica todas las proclamas del Partido y los principios del Ingsoc. Ello lleva a
Winston a definir su rebeldía como exclusivamente «de piernas abajo». El amor clandestino entre
Julia y Winston es desesperado: ambos saben que sus días están contados. No hacen planes de
futuro: no tiene sentido hacerlos. Justo en ese instante entra O'Brien en acción.
O'Brien viene a cerrar el proceso de rebeldía a los tres principios motores de la sociedad de
Oceanía. Perpetrado el crimental gracias a su inteligencia y su capacidad de síntesis, vulnerada la
abstinencia sexual gracias a Julia, Winston penetra en el mundo del odio gracias a O'Brien. O'Brien
lo ayudará a odiar al Partido introduciéndolo en la Hermandad. El juramento de fidelidad a esta
organización es una buena muestra de ello:
"—¿Qué estáis dispuestos a hacer?
—Todo aquello de lo que seamos capaces.
—¿Estáis dispuestos a dar vuestras vidas?
—Sí.
—¿Estáis dispuestos a cometer asesinatos?
—Sí.
—¿A cometer actos de sabotaje que puedan causar la muerte de centenares de personas?
—Sí.
—¿A vender vuestro país a potencias extranjeras?
—Sí.
—¿Estáis dispuestos a hacer trampas, a falsificar, a hacer chantaje, a corromper a los niños, a
distribuir drogas, a fomentar la prostitución, a extender enfermedades venéreas... a hacer todo lo
que pueda causar desmoralización y debilitar el poder del Partido?
—Si, por ejemplo, sirviera de algún modo a nuestros intereses arrojar ácido sulfúrico a la cara de
un niño, ¿estaríais dispuestos a hacerlo?
—Sí.
—¿Estáis dispuestos a suicidaros si os lo ordenamos y en el momento en que lo ordenásemos?
—Sí.
—¿Estáis dispuestos, los dos, a separaros y no volveros a ver nunca?
—No —interrumpió Julia."
Juramentados ambos, Julia y Winston brindan con O'Brien por el pasado. Por el pasado que
existió, no por el pasado eternamente mutable que defiende el Partido. Es el momento en que ambos
pasan a formar parte de la Hermandad. Por fin pueden leer el libro clave de la rebelión, el tratado
teórico escrito por Emmanuel Goldstein: Teoría y práctica del colectivismo oligárquico. En
realidad, se trata de un ensayo analítico, sin apenas contenido subversivo: es una simple descripción
de las instituciones y la historia de Oceanía. La respuesta a la pregunta que Winston se había
formulado alguna que otra vez en su diario: "Comprendo CÓMO. No comprendo POR QUÉ". La
certeza del porqué de las cosas, la comprensión por parte de Winston de por qué odia al Partido y
todo lo que encarna, es el último paso en su trayectoria moral y política. Sólo ahora, y no antes,
podrá enfrentarse a la siguiente etapa, referida en la tercera parte de la novela: su tortura.
Evidentemente, Winston no podía eludir su destino: ser encarcelado. El propio O'Brien,
comisario de la Policía del Pensamiento, se encarga de capturarlo y conducirlo al Ministerio del
Amor. Allí sufrirá todas las vejaciones imaginables, un lavado de cerebro que lo lleve a amar al
Partido y el Gran Hermano. La temible habitación 101 marca el final de Winston como persona; en
ella ha de enfrentarse a sus fantasmas más terribles. Una vez superada la humillación que anida allí
adentro, Winston estará dispuesto a creer cualquier consigna del Partido. Los discursos
adoctrinadores de O'Brien surten efecto. Winston ya es capaz de doblepensar. Ve cinco dedos
cuando O'Brien le enseña cuatro. Y, mejor aún, ama al Gran Hermano. Ya es un miembro
respetable del Partido.
George Orwell
1984
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3.3 Control social, dictadura, realidad y violencia
Tras este resumen de la novela, podemos detenernos en los cuatro aspectos fundamentales de la
exposición de Orwell.
3.3.1 Control social
El sistema político presentado por Orwell está encaminado a alienar al individuo, a hacerlo
virtualmente incapaz de pensar por sí mismo. Siguiendo la definición anteriormente expuesta de
distopía, es una sociedad cerrada sobre sí misma, que se presenta como la sociedad perfecta. Sólo
aislando las influencias externas se podrá realizar el ideal del Ingsoc. El exterior sólo puede ser
malo. Sólo el Gran Hermano y el Partido son capaces de ofrecer algo bueno al ciudadano de
Oceanía. A tenor de lo que hemos leído en la obra de Goldstein, todo nos hace suponer que este
esquema de sociedad es idéntico en Eurasia y en Asia Oriental. La guerra exterior frente a dos
enemigos identificables (un enemigo físico: las potencias enfrentadas a Oceanía; un enemigo
ideológico: Goldstein) es el factor de cohesión, que llega adonde el Gran Hermano no alcanza con
sus eslóganes.
Existen medios coercitivos para asegurarse este control. El Ministerio del Amor dispone un
aparato represor sin fisuras. No es infrecuente que tu propio hijo te delate, a semejanza de los
jóvenes camisas pardas nazis. Así pues, vemos que existen diversos niveles de control social:
1. La guerra exterior contra el enemigo físico e ideológico. Es la razón de ser última del Estado.
Hay que odiar a Goldstein y a la potencia enemiga de turno; sólo así, por contraposición, se podrá
amar al Gran Hermano.
2. La guerra interior contra el crimental. Fomenta la participación de los propios ciudadanos en
su sistema represor. Pasa ineludiblemente por el aprendizaje y repetición de las consignas
fundamentales del Partido. Es el segundo nivel de cohesión: el amor al Gran Hermano.
3. La guerra contra la verdad. Orquestada por los medios de comunicación, consiste en un lavado
de cerebro permanente de las masas. Configura la realidad que el Partido quiere imponer. A falta de
pruebas en contrario, termina por ser La Verdad. Es un nivel más profundo de cohesión del sistema:
si el recurso al enemigo externo y a la desviación ideológica no son suficientes, se encarga de anular
las últimas manifestaciones espontáneas de contestación. No sólo hay que amar al Gran Hermano:
además hay que agradecerle el bienestar actual. Todos los adelantos, sean de la índole que sean, son
obra exclusiva del Gran Hermano.
4. La guerra contra las costumbres. Consiste en dar apariencia de virtuosismo a todos los actos
cotidianos. Ninguna conducta puede ser considerada errónea, so pena de incurrir en el crimental.
Hay que practicar la abstinencia sexual. Hay que acudir a los autos de fe contra los enemigos del
Partido y del Estado. Hay que gritar en los Dos Minutos de Odio. No hay que dar pie a conductas
ambiguas en la calle. Hay que estar siempre visible para la telepantalla. El Gran Hermano te vigila
y, como corresponde a una figura fuertemente paternalista, está dispuesto a castigar al hijo
descarriado que traiciona su confianza y desprecia su amor.
3.3.2 Dictadura
El régimen así caracterizado es, evidentemente, una dictadura. Se ejerce un autoritarismo sin
límites. No se contempla ninguna institución de participación ciudadana, ni siquiera un parlamento
ficticio en el que exista una democracia fingida. No hay que convencer a nadie de las bondades del
régimen. Al estar cerrado al exterior, el Estado no tiene que rendir cuentas a institución o potencia
extranjera alguna. Al ser la dictadura perfecta, la opinión pública es irrelevante. Es más: la opinión
pública no existe.
George Orwell
1984
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Conocemos la trayectoria vital de George Orwell. Sabemos de sus querellas internas en el seno
de las fuerzas izquierdistas. Estamos al corriente de su desencanto con los partidos denominados
obreros. A tenor de sus experiencias en el frente aragonés y en Barcelona durante la guerra civil
española, descritas en Homenaje a Cataluña, y a raíz de lo leído en Rebelión en la granja, resultaría
muy fácil ceder a la tentación de catalogar 1984 como una obra anticomunista. Lo cual es cierto
pero inexacto.
Orwell se cuida de trazar un mapa geopolítico en el que tienen cabida tres totalitarismos feroces
y sin fisuras, producto de un reparto del mundo que, por lo sugerido en la novela, debió de
producirse en algún momento en torno a la década de 1950. Asia Oriental cayó bajo el influjo de
China, y ya sabemos que China es un Estado comunista desde que Mao Zedong desalojara a Chiang
Kai Chek de la China continental e instaurara su régimen, allá por 1949, todavía en vida de Orwell,
con 1984 en proceso de redacción. Eurasia es una colonia de la Unión Soviética, en funcionamiento
desde el triunfo de la Revolución bolchevique de 1917 pero con el estatus de superpotencia mundial
desde que en 1945, al vencer al nazismo alemán de Hitler, se hiciera virtualmente con el control la
Europa del Este, tras la constitución, en 1949, del Consejo de Ayuda Económica (COMECON),
germen del Pacto de Varsovia. Oceanía es el resultado de la absorción por parte de los Estados
Unidos de América de todos los países de habla inglesa (Canadá, Gran Bretaña, Suráfrica, Australia
y Nueva Zelanda) más sus colonias naturales (de acuerdo con lo establecido en la Doctrina Monroe
y la Doctrina del Destino Manifiesto, México y Centro y Sudamérica). Vemos, pues, que si la
crítica de Orwell hubiera tenido como único objetivo el comunismo estalinista, habría hecho caer
Gran Bretaña bajo la influencia de Eurasia, algo que desde el punto de vista geográfico tenía más
sentido que hacer bascular a su patria natal hacia la influencia estadounidense. El Gran Hermano
practica una ideología, el Ingsoc, indistinguible del comunismo estalinista, cierto, pero también
indistinguible del nazismo o cualquier otra forma de fascismo. Su antisemitismo (Goldstein es un
apellido judío) puede ser tan propio de un nazi alemán como de un comunista soviético como de un
ultrarrepublicano estadounidense (Henry Ford, por poner un ejemplo, fue cabeza visible del
antisemitismo en su país) o un tory británico. Su xenofobia adentra sus raíces en la supremacía de la
raza blanca y en la primacía de la lengua inglesa, que sólo será superada por la neolingua, de raíces
asimismo inglesas.
Si Orwell lo hubiera querido, el Gran Hermano podría haber sido ruso, o chino, o alemán. Pero
no. El Gran Hermano es anglosajón. Oceanía es una dictadura, una de las tres dictaduras globales
surgidas a raíz de la Segunda Guerra Mundial, y acompaña al comunismo estalinista soviético y al
comunismo maoísta chino, pero no es ninguna de las dos, aunque comparte elementos ideológicos y
de modus operandi. También posee todos los atributos que convierten en dictadura totalitaria al
fascismo italiano y al nazismo. Pero no es ninguna de ellas. No se puede identificar con ningún
totalitarismo existente en el momento de redacción de la novela. Es una extrapolación de lo que
podría ser un comunismo o un fascismo a la anglosajona. De donde debemos colegir que Orwell
está criticando todos los tipos de totalitarismo. Su crítica es de carácter universal, y tanto da la
forma que este totalitarismo adquiera: comunismo, nazismo, fascismo o Ingsoc.
3.3.3 Falseamiento de la realidad
La única manera de perpetuar un régimen dictatorial como el presentado por Orwell es falseando
la realidad, perpetuando la mentira. Para que el sistema funcione, hay que acabar con la disidencia.
El crimental es el mayor delito, y para evitarlo hay que terminar con las causas que conducen al
mismo. Hay que manipular el pasado, hacerlo inexistente si es necesario. "Quien controla el
presente controla el futuro. Quien controla el pasado controla el presente." Este axioma tiene una
interpretación evidente: el futuro será de quienes han manipulado el pasado hasta el punto de
modelarlo a su antojo. Mediante la anulación de cualquier tiempo que no sea el mismo presente se
podrá evitar la contestación al régimen: la disidencia suele recurrir a factores históricos, a un pasado
en el que las cosas no eran como ahora, y ese recurso al pasado conduce a rectificar el presente y
George Orwell
1984
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mejorar el futuro. Anulando la línea temporal se atajan de raíz estas posibilidades. El único pasado
existente es aquel que el Partido dispone, y puede cambiarlo a su antojo, si una cifra de producción
de chocolate no cuadra, si un objetivo del plan trienal no se cumple, si tres líderes
antirrevolucionarios deben ser vaporizados. Cualquier discordancia entre el pasado y la propaganda
oficial puede inducir a pensar que el presente no es perfecto o no está completamente controlado.
Ante la imposibilidad de viajar en el tiempo para modificar esos parámetros descontrolados, la
única manera posible de eliminar el problema es borrándolos de la memoria. Si se manipulan y
adulteran, los nuevos registros pasarán a ser la única verdad. La antigua verdad nunca habrá
existido, luego no será verdad. No será. Una persona incómoda para el régimen, un culpable
confeso de crimental (pues el crimental siempre conlleva una confesión de culpabilidad), será
anulado como persona, primero se le despojará de su personalidad y más tarde, cuando su ejemplo
viviente ya haya sido interiorizado por el súbdito, será vaporizado, será una nopersona. No será. No
habrá sido nunca.
Esta realidad configura un futuro perfecto. El pasado, en perpetuo movimiento, dará lugar a un
futuro inmóvil, en el que no quepa la disidencia porque ya no existirá palabra para la disidencia. La
neolengua se encargará de ello. El lenguaje modelará la mentalidad de los hombres y mujeres
futuros, en la misma medida que la manipulación de la Historia. Llegará un momento en que el
tiempo se estanque, pues, como todo cuerpo perfecto, la entropía habrá desaparecido y se
encontrará en estado de reposo absoluto. Sólo en ese momento darán igual el pasado y el futuro,
puesto que sólo se vivirá en el presente. Ese momento no está lejano. Los expertos prevén que hacia
2050 se publicará la edición definitiva del Diccionario de neolengua. Esa es la fecha que el Ingsoc
se ha marcado para controlar la realidad. Una fecha tal vez utópica, puesto que (y esto sólo puede
significar que el Partido está próximo a alcanzar sus fines) Winston no tiene la certeza de la fecha
en que vive. Elige 1984 como fecha para comenzar su diario por aproximación, no porque le conste.
Es probable que la acción de 1984 ni siquiera transcurra en el año 1984. El tiempo está dejando de
existir.
Pero este ideal puede no alcanzarse. En tanto no se hayan borrado todos los registros del pasado
que puedan comprometer el presente, y en tanto no se haya perfeccionado la estructura mental de
los habitantes de la Oceanía futura, existe el riesgo del libre pensamiento. Y sólo con la violencia se
puede erradicar el germen del individualismo.
3.3.4 Violencia
El Estado debe ejercer la coerción para asegurarse el cumplimiento de las leyes. Esto es aplicable
a cualquier tipo de Estado, sea totalitario o democrático. Sólo el nivel en que se ejerce esa coerción
determina el tipo de régimen político. Un Estado en el que priman los mecanismos violentos de
coerción es un Estado totalitario. La Oceanía de 1984 lo es. Bajo la apariencia de utopía, todos
saben lo que les espera si caen en desgracia. El crimental es arbitrario, no respeta a nadie, padres de
familia o miembros del Partido. Ni siquiera Syme, el ideólogo de la neolengua, escapa a la prisión,
a las siniestras mazmorras del Ministerio del Amor. La violencia es el último recurso, al que tarde o
temprano llegarán todos los culpables de crimental, y se ejerce de una manera desmedida. El Gran
Hermano parece un dios bíblico, ejerciendo su castigo. O'Brien es una figura casi paternalista,
intenta por todos los medios enseñar a Winston sus errores, convencerlo de lo erróneo de su actitud,
modelando su mente al antojo del Partido, induciéndolo al doblepensar. Para ello, Winston ha de
traicionar aquello que más quiere y, pese a que Orwell se recrea sin piedad en las escenas de tortura
física (las referencias a la Inquisición son abundantes), lo más terrible de la novela es lo que
acontece dentro de la habitación 101, donde Winston se enfrenta a lo que más teme. Violencia
intelectual y violencia física van unidas en un binomio indisoluble que sólo tiene una finalidad:
perpetuar el Estado de terror y opresión, y no sólo eso, sino hacerlo con el beneplácito y la firme
adhesión y convicción de los ciudadanos oprimidos. En palabras de O'Brien: «Si quieres hacerte
una idea de cómo será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente».
George Orwell
1984
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4. Influencias literarias en 1984
1984 es la más famosa de las distopías. Pero, como hemos visto, no es la primera de ellas. Tal
vez no sea la mejor desde el punto de vista literario. Ni siquiera es la más terrible. Todos los
aspectos analizados por Orwell están presentes en obras anteriores. Lo cual, evidentemente, no es
un demérito para 1984. Podemos afirmar que 1984 es el ejemplo más depurado de distopía, la
continuación de una tradición narrativa que no hace sino advertirnos de los riesgos que entraña la
concentración de poder en unas pocas manos y trata de adoptar una postura ética para evitar tales
situaciones.
El antecedente más claro de 1984 es la novela Nosotros, de Yevgueni Zamiatin. Su autor era un
ingeniero ruso (1884-1937) que hizo la Revolución con los bolcheviques y cayó en desgracia, hasta
el extremo de padecer el exilio gracias a la intercesión directa de Stalin. Fruto de su experiencia es
la novela Nosotros (1921). En ella se nos presenta un futuro remoto en el que en apariencia sólo
existe el Estado Único dominado por el Bienhechor. La intimidad es imposible: las paredes son
transparentes y las prácticas sexuales están reglamentadas muy estrictamente. El pronombre "yo"
está proscrito. Los habitantes del Estado Único ni siquiera tienen derecho a emplear un nombre
propio. D-503 anota sus experiencias en un diario. D-503 es el ingeniero encargado de construir la
primera nave espacial del Estado Único. Una mujer, I-330, irrumpe en la vida de D-503 y lo
pervierte. D-503 empieza a soñar y desarrolla un alma. El Estado Único tiene que intervenir para
extirparle la fantasía y las ansias individualistas.
La novela de Zamiatin no llegó a ser publicada en Rusia hasta fechas recientes. Sin embargo,
circuló por Europa Occidental durante la década de los 20 y los 30, y sin duda Orwell la leyó para
perfilar algunos de los aspectos argumentales de 1984. La dictadura que nos presenta Nosotros es
más terrible aún que la de 1984, puesto que se nos presenta como un Estado Único y los ciudadanos
carecen de derecho a la intimidad (con las paredes de cristal de Nosotros, ¿qué necesidad hay de
utilizar las telepantallas de 1984?). Podemos considerar a I-330 como el antecedente de Julia,
aunque con una salvedad: Julia permanece inmune a las enseñanzas de Winston, no lo pervierte ni
se deja influir por él, tan sólo vive una historia de amor con él y expresa una rebelión a su manera
(mediante la liberación sexual), pero por lo demás es una persona completamente acrítica. I-330,
por el contrario, enseña a pensar a D-503, le abre las puertas de la duda metódica, lo lanza hacia la
clandestinidad. En este aspecto, el personaje de I-330 resulta más atractivo y poderoso que el de
Julia, mientras que el de D-503 se nos presenta dotado de mayor personalidad que Winston.
Otra novela que sin duda ejerció una fuerte influencia en 1984 es Un mundo feliz, de Aldous
Huxley (1932). Este británico (1884-1963), curiosamente alumno de Eton, al igual que el joven
Orwell, se muestra más preocupado por la psicología de personajes. Fiel a sus inquietudes sobre el
consumo de sustancias psicotrópicas, Huxley fundamenta su distopía en el consentimiento de los
alienados. La alienación se produce gracias al consumo de una droga, el soma, que hace posible ese
mundo feliz. Mediante el consumo de soma los ciudadanos huyen de sus problemas. La sociedad de
consumo hace el resto. Vivimos en el año 632 después de Ford, el santo patrón de este Estado
Mundial. El consumo es una necesidad. Para concienciar a las masas, nada mejor que convencerlas
desde la misma cuna. Gracias a la ingeniería genética se ha perfeccionado lo que en la actualidad
llamaríamos clonación. Legiones de seres idénticos, producidos en tubos de ensayo, rígidamente
divididos en castas (desde los superiores alfa, dotados para el trabajo intelectual y directivo, hasta
los disminuidos épsilon, simple mano de obra), todos son meros engranajes necesarios de una
enorme cadena de montaje, y todos ellos están condicionados desde la infancia mediante el
aprendizaje hipnagógico. Bernard Marx, un alfa con una tara de nacimiento, trabaja como diseñador
de esos programas hipnagógicos, elabora las frases que, a fuerza de ser repetidas durante el sueño
de los infantes, determinarán el pensamiento de las masas. Pero Bernard, debido a su tara física, es
antisocial. Es contrario al amor libre imperante, representado por Lenina Crowne, una beta
trabajadora en la Sala de Decantación (el lugar donde los fetos crecen). Ella accede a acompañarlo a
George Orwell
1984
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una reserva en la que viven seres humanos sin civilizar, es decir ajenos a este estado de cosas. Allí
topan con Linda, una nacida en el Estado Mundial que cometió el crimen de quedarse embarazada
(el mayor pecado en este mundo) y engendrar a John, el Salvaje. Con el Salvaje de la mano,
Bernard regresa a Londres. Vemos el idílico mundo feliz bajo la mirada atenta, crítica y
escandalizada de John, sólo para darnos cuenta de que este mundo feliz, esta inmensa utopía, es
terrible, acaso más terrible que la trazada por Orwell en 1984.
Orwell leyó Un mundo feliz. Las similitudes, desde luego, existen. Bernard, igual que Winston,
trabaja configurando la realidad que aprenderán los habitantes de Londres: el primero, creando la
realidad; el segundo, sustituyéndola. Lenina y su falta de complejos en materia sexual son una
buena materia prima para Julia. El resto, a fuerza de presentarnos una distopía basada en la felicidad
de los súbditos del Estado opresor, podría parecer distinto, pero en el fondo es mucho más terrible:
un habitante del mundo presentado por 1984, véase Winston, sabe que está siendo oprimido; un
habitante del Estado Único de Un mundo feliz cree que vive en el mejor de los mundos posibles,
donde imperan el consumismo y el amor libre.
No son las únicas influencias de 1984, pero sí las más destacables. Entre las distopías más
célebres cabría hablar también de La guerra de las salamandras, de Karel Capek (1936), que nos
presenta, con un agudo sentido del humor, una guerra total, triste anticipo de la Segunda Guerra
Mundial, entre la humanidad y una raza de reptiles dotados de inteligencia. Pero esto apenas se
observa en la obra de Orwell. Busquemos, pues, influencias fuera de la corriente distópica de la
literatura fantástica. La más evidente es El cero y el infinito, de Arthur Koestler (1941). Húngaro de
nacimiento (1905-1983) y británico de adopción, fue amigo personal de Orwell, con quien mantuvo
un interesante flujo de correspondencia. Su militancia comunista (1931-1937) lo llevó, entre otras
cosas, a ser condenado a muerte durante la Guerra civil española. Fruto de sus experiencias y del
desencanto sufrido por una Unión Soviética inmersa de lleno en las purgas estalinistas, escribió El
cero y el infinito, una de las novelas más dolorosas que leerse puedan, e inspiradora directa de la
tercera parte de 1984. Los interrogatorios y torturas a que es sometido Winston por O'Brien beben
directamente de los de esta novela.
5. Influencias de 1984
Pero 1984 es una novela que también ha influido a posteriori, no sólo en la literatura sino
también en el cine y en la vida cotidiana.
5.1 Influencias literarias
Las influencias literarias de 1984 se encuentran en la tradición distópica de la ciencia-ficción. La
novela puso el listón tan alto que nunca más se volvió a presentar un futuro tan negro: hacerlo
hubiera equivalido a incurrir en la autoparodia o la hipérbole increíble, y la efectividad de 1984
radica en que resulta inquietantemente creíble. Una distopía como Limbo, de Bernard Wolfe (1952),
tal vez deba más a Un mundo feliz que a 1984, pero contiene puntos de interés para el estudioso de
la obra de Orwell. El estadounidense Bernard Wolfe (1915-1986) fue guardaespaldas de Trotski en
su exilio mexicano de Coyoacán y dio a publicar Limbo, una distopía tan inteligente como mordaz,
en la que las diferencias entre Estados se solucionan mediante una especie un tanto desquiciada de
Juegos Olímpicos. Tras la guerra atómica (fantasma que, curiosamente, apenas desarrolla Orwell),
el credo imperante es el vol amp, la amputación voluntaria de miembros, que determina el prestigio
social. El mundo está dominado por dos grandes superordenadores. El futuro es incomprensible. El
Gran Hermano no lo entendería: ha quedado superado por la informática.
También sería aventurado hablar de puntos de contacto entre 1984 y La naranja mecánica, de
Anthony Burguess (1962). La violencia está consagrada como entretenimiento para la juventud. La
caída en desgracia de uno de los practicantes de la ultraviolencia, Alex, corre en paralelo a la
George Orwell
1984
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narración de su reinserción. Pero no se trata de una reinserción destinada a erradicar la violencia de
su ser (se intenta en un primer momento, dejándolo indefenso ante el mundo exterior), sino
encaminada a hacerle recuperar el instinto agresivo y violento. Es tal vez la única concomitancia
entre ambas obras: un largo proceso, mezcla de rehabilitación y tortura, que da como resultado una
persona del agrado del poder, hecha a imagen y semejanza de las directrices gubernamentales.
5.2 Influencias cinematográficas
Podemos hablar de dos adaptaciones cinematográficas de 1984. o
mejor dicho, de dos y media.
La primera data de 1956. Fue dirigida por Michael Anderson y estuvo
protagonizada por Edmond O'Brien (como Winston), Jan Sterling (como
Julia), Michael Redgrave y Donald Pleasence. La segunda, fechada
precisamente en 1984, fue dirigida por Michael Radford y protagonizada
por John Hurt (Winston), Suzanna Hamilton (Julia) y Richard Burton
(O'Brien). Ambas son correctas, pero demasiado literales, fallan
precisamente por su intento de ser fieles a la novela de Orwell. Puestos a
destacar, destaquemos un elemento heterodoxo en la segunda: la música,
a cargo del grupo Eurythmics. Además de estas dos películas, cabe
consignar al menos dos adaptaciones televisivas, una fechada en 1954
(dirigida por Rudolph Cartier y protagonizada por Peter Cushing) y la otra en 1965 (dirigida por
Christopher Morahan y protagonizada por David Buck).
De este modo, nos vemos en la obligación de hablar
de la adaptación cinematográfica que haría el lugar "dos
y medio": Brazil, de Terry Gilliam (1985). El director
nunca se cansa de repetir que no había leído el libro, si
bien el título provisional de la película era 1984 y medio,
un claro homenaje a la novela de Orwell y a la película
de Federico Fellini 8 y medio. La odisea burocrática de
Sam Lowry (Jonathan Pryce) se da un aire al ambiente
en que trabaja Winston; muy bien podría ser el
Ministerio de la Verdad, del mismo modo que Ian Holm
en el papel de Kurtzmann parece un doble de George
Orwell. Las ensoñaciones de Sam con Jill Layton
parecen los momentos más arrebatados de la historia de
amor entre Winston y Julia. El mundo opulento en que
vive la madre de Winston podría ser el ambiente de las
élites del Partido Interior. La caída en desgracia de Sam
y su posterior tortura parecen la plasmación en imágenes
más perfecta y estremecedora de la tercera parte de 1984
novela. Por supuesto, Gilliam confiere al conjunto un
tono satírico (esas bromas acerca de la inoperancia de la
policía secreta, incapaz de horadar un agujero de las
dimensiones adecuadas para capturar –por error—— a
un supuesto disidente político porque «se han vuelto a
pasar al sistema métrico decimal»), así como un
componente entre kafkiano y onírico (ese fontanero comando encarnado por Robert De Niro) de los
que carece la novela de Orwell.
Se podrían encontrar ecos marginales de 1984 en otras películas como The Wall (Alan Parker,
1982), que nos presenta otra "pesadilla de aire acondicionado" con el leitmotiv de la música de Pink
Floyd, pero sus similitudes con la novela no dejan de ser eso: marginales.
George Orwell
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5.3 Influencias en la vida cotidiana
Lo más terrible de 1984 es que ha trascendido el ámbito puramente literario y podemos encontrar
ecos de la novela en la vida cotidiana. Cabe hablar de la capacidad anticipatoria de la novela, un
asunto que ha levantado multitud de controversias y que en torno al año 1984 se convirtió
prácticamente en el asunto del día en las columnas de prensa. ¿Qué había en al año 1984 de la
novela 1984?, se preguntaban periodistas, columnistas y tertulianos. La conclusión más extendida
era que Orwell había fracasado como profeta: la dictadura predicha en sus páginas no había tenido
lugar. El mundo parecía respirar tranquilo: el Gran Hermano nunca gobernó. Orwell ya no era
fiable.
Sin embargo, huelga decir que Orwell no era un profeta, sino un escritor concienciado. No es
pequeña la diferencia: como buen distopista, como buen escritor, como buena persona, Orwell no
intentaba adivinar el futuro, sino evitar un futuro posible mediante un alegato que sacudiese
conciencias e indujese a la reflexión. El futuro previsto en 1984 resultaba terrible no por el hecho de
que Orwell creyese que iba a tener lugar, sino porque temía que, si las cosas seguían así, podría
llegar a suceder.
¿A qué temía Orwell? Ya hemos visto que la
posibilidad de una dictadura casi mundial, capaz de
manipular los medios de comunicación y anular la
voluntad y la memoria de los ciudadanos, le parecía la
peor de las posibilidades. 1984 es una advertencia
demasiado poco sutil, desesperada, muy evidente.
Homenaje a Cataluña llegaba en mal momento: la Unión
Soviética aún era la mejor garantía en la lucha contra el
fascismo internacional. La II Guerra Mundial aún no había
empezado. Rebelión en la granja tampoco llegó en buen
momento: la guerra estaba recién ganada, la Unión
Soviética había salvado la democracia en el mundo y la fábula moral propuesta por él resultaba
demasiado evidente. Por momentos, Orwell cree que la batalla está perdida, que de nada servirá
denunciar el totalitarismo. Parece que la Unión Soviética ha formado una alianza contra natura con
las potencias democráticas occidentales, con el único fin de silenciar la verdad. El inicio de la
guerra fría da lugar a una lucha de bloques que, con la irrupción de la China comunista, conforma
un panorama internacional inquietante: el fantasma de una guerra total acecha. Es una guerra de
baja intensidad, manifestada en conflictos puntuales, pero siempre con el fantasma de la
conflagración mundial rondando. Puesto que la guerra militar no resulta conveniente, las mejor
arma para ganar el conflicto no declarado es otra: la guerra propagandística. Para ganarse a la
opinión pública, ambos bandos crean un ambiente de confrontación (un enemigo identificable) y no
dudan en tergiversar los medios de comunicación, e incluso la historia, de acuerdo con sus propios
fines. Sólo así se tendrá una ciudadanía completamente convencida de la maldad del enemigo (lo
cual garantiza la cohesión del grupo) y dispuesta a casi todo por defender su integridad territorial.
La disidencia interna se castiga con la cárcel y la tortura (los gulags soviéticos) o con el
silenciamiento (la caza de brujas maccarthista en los Estados Unidos). Si el odio al rival no bastase
para mantener unida a la nación, existen otros métodos para hacerlo: el recurso a una figura
carismática, un líder. Si aun así ello no bastase, el poder dispone de suficientes medios de
comunicación y mecanismos ideológicos para anular todo vestigio de discrepancia. Si el equilibrio
de poderes variase, si cambiasen las circunstancias o las alianzas, el sistema no puede permitirse el
lujo de reconocer su error. Necesita, por tanto, modificar la realidad, hacer creer a la ciudadanía que
todo lo que sucede obedece al interés común, que éste siempre ha sido inmutable y que quien se
atreva a desenmascarar las contradicciones surgidas a lo largo de este proceso es necesariamente
antipatriota y, por tanto, merece ser castigado. El ciudadano tiene que aprender a pensar que el
George Orwell
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enemigo de hoy, por muy odiado que sea, puede ser el aliado de mañana; que lo que hoy es blanco
mañana puede ser negro. Si no se confía en la nación y en el líder, difícilmente se podrá ganar la
guerra contra el Otro, fin último de la existencia del Estado. Si en el camino hay que prescindir de
la verdad o adecuarla a la situación existente, se hace. Si hay que hacer pequeñas trampas mentales,
mentirse a sí mismos, también se hace.
Este esquema resulta independiente de la forma de gobierno. En democracia o bajo una
dictadura, el poder sólo busca perpetuarse, y la superestructura ideológica es la mejor aliada de los
mecanismos coercitivos. De este modo, Orwell no está aventurando un futuro terrible, sino
describiendo un modus operandi propio de un enfrentamiento entre bloques. Orwell, en primer
lugar y como objetivo inmediato, critica toda forma de totalitarismo, en particular el comunismo
estalinista, pero ya ha ido un paso más allá de la denuncia efectuada en Rebelión en la granja. Su
denuncia es mucho más radical. Nos advierte en contra de todos los mecanismos de manipulación
de masas. Emplazando su distopía en una Gran Bretaña colonizada por los Estados Unidos da a
entender que ninguna región del mundo escapa a la manipulación.
Orwell, por tanto, retrata la situación del mundo en 1948, año en que comenzó a escribir la
novela. De hecho, 1984 es el resultado de invertir las dos últimas cifras de aquel año. Esta situación
persiste en la actualidad. La caída del bloque comunista soviético y el acercamiento de China a los
postulados de la economía capitalista de mercado tal vez tracen un panorama geoestratégico
distinto. El enemigo ha pasado a ser difuso, toda vez que el posible enfrentamiento entre mundo
occidental y mundo árabe no parece ser tal (no olvidemos que los Estados Unidos y sus aliados
cuentan con el apoyo de casi todos los gobiernos árabes y arrastran en su contra a casi toda la
opinión pública de sus países). La amenaza ha pasado a ser genérica, la lucha contra el terrorismo o
el «eje del mal», tan sólo existe una potencia que pueda ser considerada hegemónica. Este cuadro
no tiene nada que ver con la situación descrita por Orwell. Sería muy fácil ceder a la tentación de
considerar 1984 como una falsa profecía.
Y, sin embargo, las actitudes descritas por Orwell siguen ahí. No es necesario recurrir a la
represión pura y dura para mantener cohesionada la sociedad. Una dictadura como las descritas por
Orwell no es viable en una sociedad capitalista liberal. ¿Por qué? Pues porque existen mecanismos
más sutiles para sojuzgar a la ciudadanía.
El control social ha mutado. Se puede incrementar el recorte de los derechos civiles sin que ello
suponga un coste electoral para las fuerzas que lo ponen en marcha: al fin y al cabo, se realizan para
garantizar la libertad de los ciudadanos frente a amenazas exteriores (la guerra contra el terrorismo
internacional) o internas (la lucha contra el terrorismo local, la delincuencia y la inmigración ilegal).
No es necesario recurrir a la dictadura y las torturas no dejan de ser incidentes aislados y
relativamente justificados por la Constitución (sólo cuando se produce la supresión de libertades
individuales del ciudadano, para los supuestos de estado de excepción y estado de sitio). Mediante
los mecanismos democráticos y constitucionales, la ciudadanía cede parte de su soberanía al Estado,
con la finalidad de proteger su integridad física.
Es en este punto donde la terminología de Orwell ha arraigado en la opinión pública. 1984 no
sólo describe una situación existente, sino que proporciona las herramientas para dar nombre a
determinados comportamientos descritos. Cuando decimos "el Gran Hermano te vigila",
evidentemente no nos referimos al dictador benevolente y temible de la novela de Orwell, sino a la
maquinaria estatal aplicada al escrutinio sistemático de los comportamientos del individuo. El Gran
Hermano no es un partido político o una persona, sino el Estado mismo. El Ministerio de Hacienda,
que posee todos nuestros datos fiscales. El Ministerio del Interior, que posee todos nuestros
historiales delictivos. El Ministerio de Sanidad, que posee todos nuestros historiales clínicos. La
Agencia de Protección de Datos, que posee la llave para que empresas, bancos y compañías de
seguros sepan quiénes somos, qué comemos, qué enfermedades padecemos, qué situación
económica atravesamos... en resumen, la clave para conocernos mejor de lo que nosotros nos
conocemos a nosotros mismos. Éste es el Gran Hermano real y actual, una maquinaria puesta a
nuestro servicio y, por tanto, mucho más temible que el dictador de Orwell, puesto que existe y es
inevitable.
George Orwell
1984
18
No es el único punto de la realidad cotidiana en que el lenguaje orweliano se ha infiltrado en el
habla coloquial. La manipulación informativa a veces hace aflorar las referencias a Orwell y su
obra. Cuando el político de turno afirma como dogma de fe indiscutible una opinión que poco antes
denigraba, la expresión doblepensar acude a nuestras mentes. Ya ha dejado de resultar extraño que
expresiones que parecen salidas de 1984, tales como "la guerra es la paz", estén en boca de la clase
dirigente y, peor aún, ya no nos extrañen. Ya están asumidas como parte indisoluble de su discurso
político.
6. Conclusiones
A modo de conclusión, ¿qué hay de 1984 en nuestro mundo actual? Parece ser que mucho, y más
de lo que quisiéramos. La advertencia de Orwell parece haberse convertido en realidad, tal vez de
una manera más sutil y, por supuesto, menos lesiva para la sensación de libertad individual. El
futuro opresivo descrito por Orwell se ha convertido en un presente en el que impera la sensación
generalizada de libertad y comodidad, de utopía realizada, pero en realidad los mecanismos de
control son los mismos. En resumen, la definición misma de distopía, tal como la enunciábamos en
otro momento de esta conferencia. Una situación más próxima a la distopía descrita por Aldous
Huxley en Un mundo feliz, en la que la sumisión de las masas pasaba ineludiblemente por el
condicionamiento hipnagógico, las drogas de diseño y la sociedad de consumo; un modelo igual de
impersonal que el de 1984, pero envuelto en una apariencia mucho más humana y deseable.
Motivos que hacen que la distopía de Aldous Huxley sea mucho más temible que la de George
Orwell. Pese a su fama, 1984 no nos presenta, ni de lejos, el peor de los futuros posibles.
A decir verdad, es probable que 1984 ni siquiera sea el libro más terrible de Orwell. Demasiado
maniqueo, como por otra parte la mayoría de su obra, carece de los matices de Rebelión en la
granja y de la espontaneidad y vividez de Homenaje a Cataluña. Es demasiado poco sutil, y ello le
hace perder parte de su pretendido efecto denuncia. Pese a que su fin último es denunciar cualquier
forma de totalitarismo, tanto los existentes en el momento de ser escrita como los que
probablemente habrían de surgir (siguiendo la cronología interna de la novela, el Gran Hermano no
aparece en la historia hasta los años 60, con la revolución ya consolidada), es asimismo una
metáfora demasiado transparente del estalinismo. El Gran Hermano es Stalin. Emmanuel Goldstein
es Trotski, su archienemigo, su compañero de revolución, a la cual supuestamente traiciona. Orwell
ha vivido la persecución de las milicias trotstkistas del POUM durante su estancia en Cataluña y
Aragón. También sabe lo que es exponerse a la censura por divulgar opiniones opuestas al
estalinismo. Todo ello lo convierte en un compañero de viaje de Trotski. Aunque la ideología de
Orwell no era propiamente trotskista, el hecho de denunciar los excesos del estalinismo (en
Homenaje a Cataluña, por la vía del periodismo de denuncia; en Rebelión en la granja, mediante
una fábula animal; en 1984, recurriendo al tremendismo), en la práctica termina por servir a los
intereses de Trotski. La crítica abierta de la represión de las milicias del POUM en Homenaje a
Cataluña, la persecución de Snowball en Rebelión en la granja y la introducción del personaje de
Emmanuel Goldstein en 1984 son manifestaciones de un alineamiento inequívoco del lado de
Trotski.
O tal vez no. Del mismo modo que jamás vemos al Gran Hermano, es tan sólo una referencia
abstracta, una suerte de divinidad que encarna los valores fundamentales del Estado de Oceanía,
tampoco sabemos a ciencia cierta quién es ni cómo se comporta Emmanuel Goldstein. Las únicas
manifestaciones de la existencia de Goldstein, aparte de la confusa Hermandad (en realidad, un
cebo para atraer disidentes a las garras de la Policía del Pensamiento), es un texto completamente
inocuo y meramente descriptivo del funcionamiento de Oceanía y de las interioridades del Partido.
Teoría y práctica del colectivismo oligárquico apenas tiene elementos escandalosos; no es más que
un manual de divulgación. De hecho, podría ser un libro de texto para los cuadros del Partido
Interior, ya convencidos de las bondades del régimen gracias al proceso del doblepensar.
George Orwell
1984
19
Ni el Gran Hermano ni Goldstein se nos muestran a lo largo de 1984. Tan sólo disponemos de
referencias inconcretas: el Gran Hermano es bueno, es la esencia y elemento unificador del Estado,
es amor; Goldstein es malo, es el enemigo externo e interno que amenaza con disgregar el Estado,
es odio. Sin el uno, el otro no podría existir. El Gran Hermano necesita a Goldstein para que su
dictadura y el estado de guerra perpetuo que su régimen mantiene adquieran algún sentido.
Siguiendo la lógica de la novela, el Gran Hermano tiene agentes muy poderosos encargados de
perpetuar al Partido en el Poder. El Ministerio del Amor es el más notable. Todo el peso del Estado
se encamina a mantener a los súbditos fuera del alcance de la nefasta influencia de Goldstein.
O'Brien es el máximo ejemplo, capaz de tender una trampa a Winston y Julia para anularlos como
personas, pues han caído en el crimental.
Ahora bien, ¿cuáles son los agentes de la Hermandad de Goldstein? En los Dos Minutos de Odio
se proyectan imágenes de Goldstein, el enemigo eterno, sobre un fondo bélico, la guerra que
Oceanía libra con Eurasia. Pero Goldstein no es el Gran Hermano eurasiático, sus motivaciones
pueden haberlo llevado a traicionar a su país, probablemente se encuentre refugiado en Eurasia si
con ello ayuda a derrocar al Gran Hermano, pero en ningún caso resulta creíble la idea de que
domine los destinos de los eurasiáticos. Goldstein lucha contra el Gran Hermano (y, por ende,
contra Oceanía), pero no es un líder con poder efectivo. Según la propaganda de guerra, es
identificado con Eurasia, el actual enemigo de Oceanía. Pero, como vemos al final de la novela, el
enemigo de Oceanía ya no es Eurasia sino Asia Oriental, y siempre ha sido el enemigo, el único
enemigo. Goldstein pasará entonces a ser un traidor vendido a Asia Oriental. Realmente hace falta
un esfuerzo de doblepensamiento, al alcance de todos los miembros del Partido y muchos de los
perfectos ciudadanos, para creer en estos vaivenes. Pero el combate contra el Gran Hermano no se
desarrolla en el frente exterior, sino en la realidad cotidiana. La Hermandad es una organización que
funciona dentro de Oceanía. Necesita, pues, agentes infiltrados en la sociedad.
¿Quiénes son estos agentes? Durante un tiempo, Winston y Julia. Son los únicos que conocemos.
O'Brien les advierte de que tarde o temprano los detendrán y sustituirán por otros, en una espiral
aparentemente sin fin, en la que el crimental conduce irrevocablemente a la Hermandad, la
Hermandad conduce irremediablemente al Ministerio del Amor (la temida habitación 101) y el
Ministerio del Amor conduce irremediablemente a la vaporización y la nopersona, el no ser, el no
haber existido nunca. "Tú no existes", replica O'Brien a Winston en un momento de su lavado de
cerebro.
O'Brien. Siempre O'Brien. El agente secreto de la Policía del Pensamiento. El amigo de Winston
que se le aparece en sueños para inducirlo al crimental. El agente de la Hermandad.
Gran Hermano. Hermandad. O'Brien. Tres vértices de un triángulo. Una persona que, en
apariencia, actúa como agente doble. Aunque, si nos detenemos a pensar, se trata de un pésimo
agente doble, pues siempre, inevitablemente, los agentes que gana para la causa de la Hermandad
(Goldstein) terminan siendo torturados por él mismo en el Ministerio de la Verdad.
La pregunta que uno se plantea es: ¿Existe verdaderamente Emmanuel Goldstein? ¿No se tratará
de un cebo que las autoridades ponen a disposición de los incautos cuyas convicciones flaquean y,
no siempre por su propia voluntad, incurren en el crimental? Goldstein es el enemigo del Gran
Hermano, resulta evidente que su naturaleza ha sido desvirtuada por la propaganda del régimen para
convertirlo también en el enemigo de Oceanía, en la encarnación de todos sus males. El juramento
que Winston y Julia realizan de sumisión a la Hermandad es una declaración de guerra al Estado. Si
la naturaleza de Goldstein ha sido desvirtuada tras su presunta huida de Oceanía; si nada de lo que
asegura la propaganda es cierto; si nadie ha visto a Goldstein y sus únicos agentes son en realidad
miembros de la policía secreta del régimen, ¿qué nos impide pensar que en realidad Goldstein es
una fabulación, un invento del régimen, un archienemigo diseñado para glorificar por defecto al
Gran Hermano y para cazar a los disidentes? Es probable que en el pasado existiera un Emmanuel
Goldstein, que se enfrentase con el Gran Hermano y que tuviese que huir de Oceanía; pero de ahí a
suponer que ejerza una influencia decisiva en la lucha contra el régimen media todo un abismo.
Sabemos que el trotskismo no influyó en la lucha interna contra el estalinismo. Había otras fuerzas
(religiosas, nacionalistas, cívicas) que, indiscutiblemente apoyadas desde el exterior (por el
George Orwell
1984
20
Vaticano, Irán y los Estados Unidos), encabezaron la democratización e independencia de las
repúblicas que componían la URSS. Pero en ningún momento hubo ningún partido trotskista que
interviniese de forma directa en este proceso. Y, sin embargo, durante muchos años la propaganda
oficial estalinista se encargó de culpar a conciencia a Trotski, al traidor, de todos los males de la
Nación. Orwell no vivió para ver este proceso, pero la lógica planteada en 1984 es la misma.
Goldstein es el enemigo oficial, pero en la práctica no es relevante para derrocar el régimen. No
cuenta con agentes, los que se presentan como miembros de la Hermandad son en realidad sicarios
del Gran Hermano, y su ideología es casi inexistente, apenas un puñado de obviedades. Las
esperanzas de Winston siempre estuvieron puestas en los proles, los miembros de la sociedad más
ajenos a las proclamas del Gran Hermano, algunos de ellos incluso conscientes de que hubo un
pasado anterior al Gran Hermano en el que existía un nivel de vida equiparable o superior al actual.
Para ellos, en cierto modo el Gran Hermano no existe.
Porque esta es la pregunta fundamental: ¿existe el Gran Hermano? El Gran Hermano irrumpe en
la historia de Oceanía en un momento inconcreto. Winston cree recordar que en torno a la década de
los 60, veinte años antes de la fecha en que transcurre la novela. A diferencia de Goldstein, el Gran
Hermano no participó en la Revolución, al menos con ese título. El Gran Hermano no realiza
apariciones en público. Es glorificado, es el líder, el conductor del ejército hacia la victoria sobre el
enemigo externo, el garante de la victoria sobre la disidencia interna, el caudillo que proporcionó
todos los adelantos científicos y técnicos conocidos a sus amantísimos hijos, es el padre, es el dios.
Pero nadie recuerda haberlo visto en persona. Nadie recuerda en qué momento apareció en la vida
pública. No tiene un origen definido, es un ser casi mítico sin historia, en una sociedad que, gracias
a la manipulación ideológica e informativa, sabe que la historia no existe, que lo que hoy es mañana
no será, no habrá sido nunca.
¿Existe el Gran Hermano? La pregunta es difícil de responder. Tal vez sí, tal vez no. ¿Existe
Goldstein? Por lo que hemos visto, es cierto que en un pasado remoto existió un Emmanuel
Goldstein, pero no es el mismo contra el que alertan las autoridades, pues el Goldstein actual no
existe, es una mera invención, una herramienta represora más. Tenemos, pues, a un Goldstein que
en el pasado existió pero en la actualidad es sólo un nombre, una franquicia que encarna al mal, y a
un Gran Hermano, su opuesto, que no tiene pasado, nadie sabe en qué momento apareció en escena
y representa todos los valores positivos de la sociedad. Todas las atrocidades represoras se cometen
en nombre del Gran Hermano. Todas las atrocidades que conducen a la represión se cometen en
nombre de Goldstein. Sin las primeras, no se podrían justificar las segundas, que son la razón de ser
del Régimen. Goldstein y el Gran Hermano se necesitan mutuamente y, si el primero no existe, ¿por
qué habría de hacerlo el segundo? O son la misma persona o no son ninguna persona en absoluto.
La decisión queda a la libre interpretación de cada cual.
Según leemos en Teoría y práctica del colectivismo oligárquico, es probable que Eurasia y Asia
Oriental tengan sus propios Grandes Hermanos (y, suponemos, sus Goldstein particulares). En un
ejercicio de imaginación, podemos suponer que si Eurasia es la evolución lógica de una Europa
continental invadida por la Unión Soviética, ambos papeles correspondan a los propios Stalin y
Trotski, respectivamente. Lo cual nos lleva a preguntarnos si Stalin y Trotski, de manera análoga al
Gran Hermano y Goldstein, existen en realidad. Y, más allá, si existen la propia guerra en la que se
sustentan el Gran Hermano y su régimen o incluso si existen los tres grandes bloques que pugnan en
esa guerra.
Queda un último punto por analizar. 1984 es la historia de la resistencia de un individuo,
Winston, a ser absorbido por todo un sistema. En toda distopía que se precie, este intento está
abocado al fracaso. El D-503 de Nosotros es reinsertado en la comunidad. Bernard Marx y el
Salvaje de Un mundo feliz padecen destinos diferentes, pero ambos se saldan con derrota: el
primero es deportado a Islandia, el segundo se ahorca ante su desesperación por la sociedad perfecta
descrita por Huxley. Winston y Julia se traicionan mutuamente y a ellos mismos y son vaporizados
en 1984. Toda forma de lucha del individuo frente al sistema represor es una quijotada que no
puede acabar bien. Frente a ello, sólo cabe una opción: integrarse en la multitud, de modo que no
puedan anularte como persona. Si no piensas como la masa, al menos camúflate bien entre ella. En
George Orwell
1984
21
cierto modo, es el destino al que están abocados los héroes solitarios de las novelas de aventuras (el
señor Kurtz de El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, ha de ser eliminado como castigo a su
heterodoxia) y terror (el Robert Neville de Soy leyenda, de Richard Matheson, termina convertido
en un monstruo: es el único ser humano vivo entre una sociedad de vampiros; él es el extraño, el
que debe ser eliminado). Las distopías radicales del periodo clásico de este subgénero no nos
ofrecen ninguna solución, se limitan a recordarnos que el empeño es inútil.
Ahora bien, cabe preguntarse si en realidad Winston Smith es derrotado. 1984 concluye con la
derrota de Winston, con su lavado de cerebro y reinserción momentánea en la vida laboral, presagio
de una pronta vaporización. Sin embargo, Orwell ofrece un post-scriptum, el ensayo titulado "Los
principios de la neolengua", en el que teoriza acerca de lo que hemos visto en la novela.
Comprendemos el funcionamiento de la neolengua, su estratificación en niveles de dificultad, tanto
más desarrollados cuanto más elevado el nivel de jerarquía dentro del Partido. Desde el punto de
vista de un filólogo, sin duda resulta una lectura fascinante. Para el interesado en la sociología y en
la política, también. Para el aprendiz de literato, es un modelo de construcción de un universo
narrativo coherente. Para el conferenciante empeñado en sacarle punta a la novela, arroja las claves
que necesitamos para descubrir un hecho que tal vez pasara desapercibido para los lectores: es
posible que el régimen del Gran Hermano haya sido derrotado. Orwell nos ofrece indicios que
apuntan en esta dirección. Bien es cierto que son indicios un tanto inconsistentes, pero merece la
pena pensar en ellos.
Para empezar, este apéndice está escrito bajo la forma de un ensayo. La tercera persona del
narrador, implicado en la historia que relata, desaparece para dar paso a una tercera persona
completamente aséptica, ajena a la novela: tan sólo se nos ofrece un ensayo sobre lingüística. Lo
habitual en la literatura especulativa, cuyo marco temporal se desarrolla en el futuro del lector, es
recurrir a este tipo de ensayos para aclarar algunos aspectos confusos o no suficientemente
desarrollados en la narración. Orwell recurre, pues, a este subterfugio para explicarnos el
funcionamiento de la neolengua. El ensayo comienza así:
"La neolengua era la lengua oficial de Oceanía y fue creada para solucionar las necesidades
ideológicas del Ingsoc o Socialismo Inglés. En el año 1984 aún no había nadie que utilizara la
neolengua como elemento único de comunicación, ni hablado ni escrito. (...) Se esperaba que la
neolengua reemplazara a la vieja lengua (o inglés corriente, diríamos nosotros) hacia el año 2050."
En apariencia se trata de un texto muy aséptico. Demasiado, de hecho. Sin embargo, ¿no llama la
atención el empleo de tiempos verbales? La toma de partido de Orwell en la novela hace más
llamativa esta asepsia. El recurso al tiempo verbal con que se narran los orígenes de la neolengua,
sin embargo, resulta muy revelador. Según la lógica de 1984, Winston cae, la resistencia es
aplastada una vez más, la maquinaria estatal se comporta como la bota que pisa indefinidamente
cuantos rostros humanos se le interpongan. El Partido triunfa y está más cerca de lograr sus
objetivos: mantenerse en el poder perpetuamente, borrar la corriente temporal, controlar el futuro.
Orwell debería narrar el desarrollo de la neolengua desde un futuro en el que el Partido ha
conseguido sus objetivos, pues el final de la novela es meridianamente claro: el Partido ha triunfado
sobre Winston y Julia. Sin embargo, "Los principios de neolengua" matizan este discurso. Para
empezar, Orwell escribe el ensayo en inglés. Quiere decirse con esto que en el futuro desde el que
Orwell escribe el ensayo, posterior al año 1984, las referencias a la neolengua están escritas en
inglés corriente, no en neolengua. De la neolengua se nos precisa que era la lengua oficial de
Oceanía y que estaba prevista su completa implantación antes del 2050. Aunque parezca una
perogrullada, no se nos afirma que la neolengua sea la lengua oficial de Oceanía en el momento,
posterior a los sucesos narrados en la novela, en que está escrito el ensayo. Se habla de la neolengua
en pasado, así como del calendario fijado para su implantación. Podemos suponer, por tanto, que la
neolengua ya no existe. Lo cual nos permite suponer, sólo suponer, que el empeño del Gran
Hermano y del Ingsoc de implantar una lengua artificial ha fracasado. Lo cual nos lleva a suponer,
sólo suponer, que tal vez con el derrumbe de este empeño faraónico se vino abajo todo el edificio en
que se sustentaba el sistema. Orwell nos está ofreciendo un indicio razonable de que se puede
luchar contra el Gran Hermano y, quién sabe, quizá derrotarlo.
George Orwell
1984
PART ONE
PRIMERA PARTE
Chapter 1
CAPÍTULO I
22
It was a bright cold day in April, and the clocks
were striking thirteen. Winston Smith, his chin
nuzzled into his breast in an effort to escape the
vile wind, slipped quickly through the glass
doors of Victory Mansions, though not quickly
enough to prevent a swirl of gritty dust from
entering along with him.
Era un día luminoso y frío de abril y los relojes
daban las trece. Winston Smith, con la barbilla
clavada en el pecho en su esfuerzo por burlar el
molestísimo viento, se deslizó rápidamente por
entre las puertas de cristal de las Casas de la
Victoria, aunque no con la suficiente rapidez para
evitar que una ráfaga polvorienta se colara con él.
The hallway smelt of boiled cabbage and old rag
mats. At one end of it a coloured poster, too large
for indoor display, had been tacked to the wall. It
depicted simply an enormous face, more than a
metre wide: the face of a man of about forty-five,
with a heavy black moustache and ruggedly
handsome features. Winston made for the stairs.
It was no use trying the lift. Even at the best of
times it was seldom working, and at present the
electric current was cut off during daylight hours.
It was part of the economy drive in preparation
for Hate Week. The flat was seven flights up, and
Winston, who was thirty-nine and had a varicose
ulcer above his right ankle, went slowly, resting
several times on the way. On each landing,
opposite the lift-shaft, the poster with the
enormous face gazed from the wall. It was one of
those pictures which are so contrived that the
eyes follow you about when you move. BIG
BROTHER IS WATCHING YOU, the caption
beneath it ran.
El vestíbulo olía a legumbres cocidas y a esteras
viejas. Al fondo, un cartel de colores, demasiado
grande para hallarse en un interior, estaba pegado a
la pared. Representaba sólo un enorme rostro de
más de un metro de anchura: la cara de un hombre
de unos cuarenta y cinco años con un gran bigote
negro y facciones hermosas y endurecidas. Winston
se dirigió hacia las escaleras. Era inútil intentar
subir en el ascensor. No funcionaba con frecuencia
y en esta época la corriente se cortaba durante las
horas de día. Esto era parte de las restricciones con
que se preparaba la Semana del Odio. Winston tenía
que subir a un séptimo piso. Con sus treinta y nueve
años y una úlcera de varices por encima del tobillo
derecho, subió lentamente, descansando varias
veces. En cada descansillo, frente a la puerta del
ascensor, el cartelón del enorme rostro miraba desde
el muro. Era uno de esos dibujos realizados de tal
manera que los ojos le siguen a uno adondequiera
que esté. EL GRAN HERMANO TE VIGILA,
decían las palabras al pie.
Inside the flat a fruity voice was reading out a list
of figures which had something to do with the
production of pig-iron. The voice came from an
oblong metal plaque like a dulled mirror which
formed part of the surface of the right-hand wall.
Winston turned a switch and the voice sank
somewhat, though the words were still
distinguishable. The instrument (the telescreen, it
was called) could be dimmed, but there was no
way of shutting it off completely. He moved over
to the window: a smallish, frail figure, the
meagreness of his body merely emphasized by
Dentro del piso una voz llena leía una lista de
números que tenían algo que ver con la producción
de lingotes de hierro. La voz salía de una placa
oblonga de metal, una especie de espejo empeñado,
que formaba parte de la superficie de la pared
situada a la derecha. Winston hizo funcionar su
regulador y la voz disminuyó de volumen aunque
las palabras seguían distinguiéndose. El instrumento
(llamado telepantalla) podía ser amortiguado, pero
no había manera de cerrarlo del todo. Winston fue
hacia la ventana: una figura pequeña y frágil cuya
delgadez resultaba realzada por el «mono» azul,
George Orwell
1984
23
the blue overalls which were the uniform of the
party. His hair was very fair, his face naturally
sanguine, his skin roughened by coarse soap and
blunt razor blades and the cold of the winter that
had just ended.
uniforme del Partido. Tenía el cabello muy rubio,
una cara sanguínea y la piel embastecida por un
jabón malo, las romas hojas de afeitar y el frío de un
invierno que acababa de terminar.
Outside, even through the shut window-pane, the
world looked cold. Down in the street little
eddies of wind were whirling dust and torn paper
into spirals, and though the sun was shining and
the sky a harsh blue, there seemed to be no
colour in anything, except the posters that were
plastered everywhere. The black-moustachio'd
face gazed down from every commanding corner.
There was one on the house-front immediately
opposite. BIG BROTHER IS WATCHING
YOU, the caption said, while the dark eyes
looked deep into Winston's own. Down at street
level another poster, torn at one corner, flapped
fitfully in the wind, alternately covering and
uncovering the single word INGSOC. In the far
distance a helicopter skimmed down between the
roofs, hovered for an instant like a bluebottle,
and darted away again with a curving flight. It
was the police patrol, snooping into people's
windows. The patrols did not matter, however.
Only the Thought Police mattered.
Afuera, incluso a través de los ventanales cerrados,
el mundo parecía frío. Calle abajo se formaban
pequeños torbellinos de viento y polvo; los papeles
rotos subían en espirales y, aunque el sol lucía y el
cielo estaba intensamente azul, nada parecía tener
color a no ser los carteles pegados por todas partes.
La cara de los bigotes negros miraba desde todas las
esquinas que dominaban la circulación. En la casa
de enfrente había uno de estos cartelones. EL
GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las
grandes letras, mientras los sombríos ojos miraban
fijamente a los de Winston. En la calle, en línea
vertical con aquél, había otro cartel roto por un pico,
que flameaba espasmódicamente azotado por el
viento, descubriendo y cubriendo alternativamente
una sola palabra: INGSOC. A lo lejos, un autogiro
pasaba entre los tejados, se quedaba un instante
colgado en el aire y luego se lanzaba otra vez en un
vuelo curvo. Era de la patrulla de policía encargada
de vigilar a la gente a través de los balcones y
ventanas. Sin embargo, las patrullas eran lo de
menos. Lo que importaba verdaderamente era la
Policía del Pensamiento.
Behind Winston's back the voice from the
telescreen was still babbling away about pig-iron
and the overfulfilment of the Ninth Three-Year
Plan. The telescreen received and transmitted
simultaneously. Any sound that Winston made,
above the level of a very low whisper, would be
picked up by it, moreover, so long as he
remained within the field of vision which the
metal plaque commanded, he could be seen as
well as heard. There was of course no way of
knowing whether you were being watched at any
given moment. How often, or on what system,
the Thought Police plugged in on any individual
wire was guesswork. It was even conceivable
that they watched everybody all the time. But at
any rate they could plug in your wire whenever
they wanted to. You had to live—did live, from
habit that became instinct—in the assumption
that every sound you made was overheard, and,
A la espalda de Winston, la voz de la telepantalla
seguía murmurando datos sobre el hierro y el
cumplimiento del noveno Plan Trienal. La
telepantalla recibía y transmitía simultáneamente.
Cualquier sonido que hiciera Winston superior a un
susurro, era captado por el aparato. Además,
mientras permaneciera dentro del radio de visión de
la placa de metal, podía ser visto a la vez que oído.
Por supuesto, no había manera de saber si le
contemplaban a uno en un momento dado. Lo único
posible era figurarse la frecuencia y el plan que
empleaba la Policía del Pensamiento para controlar
un hilo privado. Incluso se concebía que los
vigilaran a todos a la vez. Pero, desde luego, podían
intervenir su línea de usted cada vez que se les
antojara. Tenía usted que vivir — y en esto el hábito
se convertía en un instinto — con la seguridad de
que cualquier sonido emitido por usted sería
registrado y escuchado por alguien y que, excepto
George Orwell
1984
24
except in darkness, every movement scrutinized.
en la oscuridad, todos sus movimientos serían
observados.
Winston kept his back turned to the telescreen. It
was safer; though, as he well knew, even a back
can be revealing. A kilometre away the Ministry
of Truth, his place of work, towered vast and
white above the grimy landscape. This, he
thought with a sort of vague distaste—this was
London, chief city of Airstrip One, itself the third
most populous of the provinces of Oceania. He
tried to squeeze out some childhood memory that
should tell him whether London had always been
quite like this. Were there always these vistas of
rotting nineteenth-century houses, their sides
shored up with baulks of timber, their windows
patched with cardboard and their roofs with
corrugated iron, their crazy garden walls sagging
in all directions? And the bombed sites where the
plaster dust swirled in the air and the willow-herb
straggled over the heaps of rubble; and the places
where the bombs had cleared a larger patch and
there had sprung up sordid colonies of wooden
dwellings like chicken-houses? But it was no use,
he could not remember: nothing remained of his
childhood except a series of bright-lit tableaux
occurring against no background and mostly
unintelligible.
Winston se mantuvo de espaldas a la telepantalla.
Así era más seguro; aunque, como él sabía muy
bien, incluso una espalda podía ser reveladora. A un
kilómetro de distancia, el Ministerio de la Verdad,
donde trabajaba Winston, se elevaba inmenso y
blanco sobre el sombrío paisaje. «Esto es Londres»,
pensó con una sensación vaga de disgusto; Londres,
principal ciudad de la Franja aérea 1, que era a su
vez la tercera de las provincias más pobladas de
Oceanía. Trató de exprimirse de la memoria algún
recuerdo infantil que le dijera si Londres había sido
siempre así. ¿Hubo siempre estas vistas de
decrépitas casas decimonónicas, con los costados
revestidos de madera, las ventanas tapadas con
cartón, los techos remendados con planchas de cinc
acanalado y trozos sueltos de tapias de antiguos
jardines? ¿Y los lugares bombardeados, cuyos
restos de yeso y cemento revoloteaban pulverizados
en el aire, y el césped amontonado, y los lugares
donde las bombas habían abierto claros de mayor
extensión y habían surgido en ellos sórdidas
colonias de chozas de madera que parecían
gallineros? Pero era inútil, no podía recordar: nada
le quedaba de su infancia excepto una serie de
cuadros brillantemente iluminados y sin fondo, que
en su mayoría le resultaban ininteligibles.
The Ministry of Truth—Minitrue, in Newspeak
[Newspeak was the official language of Oceania.
For an account of its structure and etymology see
Appendix.]—was startlingly different from any
other object in sight. It was an enormous
pyramidal structure of glittering white concrete,
soaring up, terrace after terrace, 300 metres into
the air. From where Winston stood it was just
possible to read, picked out on its white face in
elegant lettering, the three slogans of the Party:
El Ministerio de la Verdad — que en neolengua1 se
le llamaba el Miniver — era diferente, hasta un
extremo asombroso, de cualquier otro objeto que se
presentara a la vista. Era una enorme estructura
piramidal de cemento armado blanco y reluciente,
que se elevaba, terraza tras terraza, a unos
trescientos metros de altura. Desde donde Winston
se hallaba, podían leerse, adheridas sobre su blanca
fachada en letras de elegante forma, las tres
consignas del Partido:
WAR IS PEACE
LA GUERRA ES LA PAZ
FREEDOM IS SLAVERY
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
IGNORANCE IS STRENGTH
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA
1
Era el idioma oficial de Oceanía
George Orwell
1984
25
The Ministry of Truth contained, it was said,
three thousand rooms above ground level, and
corresponding ramifications below. Scattered
about London there were just three other
buildings of similar appearance and size. So
completely did they dwarf the surrounding
architecture that from the roof of Victory
Mansions you could see all four of them
simultaneously. They were the homes of the four
Ministries between which the entire apparatus of
government was divided. The Ministry of Truth,
which concerned itself with news, entertainment,
education, and the fine arts. The Ministry of
Peace, which concerned itself with war. The
Ministry of Love, which maintained law and
order. And the Ministry of Plenty, which was
responsible for economic affairs. Their names, in
Newspeak: Minitrue, Minipax, Miniluv, and
Miniplenty.
Se decía que el Ministerio de la Verdad tenía tres
mil habitaciones sobre el nivel del suelo y las
correspondientes ramificaciones en el subsuelo. En
Londres sólo había otros tres edificios del mismo
aspecto y tamaño. Éstos aplastaban de tal manera la
arquitectura de los alrededores que desde el techo
de las Casas de la Victoria se podían distinguir, a la
vez, los cuatro edificios. En ellos estaban instalados
los cuatro Ministerios entre los cuales se dividía
todo el sistema gubernamental. El Ministerio de la
Verdad, que se dedicaba a las noticias, a los
espectáculos, la educación y las bellas artes. El
Ministerio de la Paz, para los asuntos de guerra. El
Ministerio del Amor, encargado de mantener la ley
y el orden. Y el Ministerio de la Abundancia, al que
correspondían los asuntos económicos. Sus
nombres, en neolengua: Miniver, Minipax, Minimor
y Minindantia.
The Ministry of Love was the really frightening
one. There were no windows in it at all. Winston
had never been inside the Ministry of Love, nor
within half a kilometre of it. It was a place
impossible to enter except on official business,
and then only by penetrating through a maze of
barbed-wire entanglements, steel doors, and
hidden machine-gun nests. Even the streets
leading up to its outer barriers were roamed by
gorilla-faced guards in black uniforms, armed
with jointed truncheons.
El Ministerio del Amor era terrorífico. No tenía
ventanas en absoluto. Winston nunca había estado
dentro del Minimor, ni siquiera se había acercado a
medio kilómetro de él. Era imposible entrar allí a no
ser por un asunto oficial y en ese caso había que
pasar por un laberinto de caminos rodeados de
alambre espinoso, puertas de acero y ocultos nidos
de ametralladoras. Incluso las calles que conducían
a sus salidas extremas, estaban muy vigiladas por
guardias, con caras de gorila y uniformes negros,
armados con porras.
Winston turned round abruptly. He had set his
features into the expression of quiet optimism
which it was advisable to wear when facing the
telescreen. He crossed the room into the tiny
kitchen. By leaving the Ministry at this time of
day he had sacrificed his lunch in the canteen,
and he was aware that there was no food in the
kitchen except a hunk of dark-coloured bread
which had got to be saved for tomorrow's
breakfast. He took down from the shelf a bottle
of colourless liquid with a plain white label
marked VICTORY GIN. It gave off a sickly, oily
smell, as of Chinese rice-spirit. Winston poured
out nearly a teacupful, nerved himself for a
Winston se volvió de pronto. Había adquirido su
rostro instantáneamente la expresión de tranquilo
optimismo que era prudente llevar al enfrentarse
con la telepantalla. Cruzó la habitación hacia la
diminuta cocina. Por haber salido del Ministerio a
esta hora tuvo que renunciar a almorzar en la
cantina y en seguida comprobó que no le quedaban
víveres en la cocina a no ser un mendrugo de pan
muy oscuro que debía guardar para el desayuno del
día siguiente. Tomó de un estante una botella de un
líquido incoloro con una sencilla etiqueta que decía:
Ginebra de la Victoria. Aquello olía a medicina,
algo así como el espíritu de arroz chino. Winston se
sirvió una tacita, se preparó los nervios para el
George Orwell
1984
26
shock, and gulped it down like a dose of
medicine.
choque, y se lo tragó de un golpe como si se lo
hubieran recetado.
Instantly his face turned scarlet and the water ran
out of his eyes. The stuff was like nitric acid, and
moreover, in swallowing it one had the sensation
of being hit on the back of the head with a rubber
club. The next moment, however, the burning in
his belly died down and the world began to look
more cheerful. He took a cigarette from a
crumpled
packet
marked
VICTORY
CIGARETTES and incautiously held it upright,
whereupon the tobacco fell out on to the floor.
With the next he was more successful. He went
back to the living-room and sat down at a small
table that stood to the left of the telescreen. From
the table drawer he took out a penholder, a bottle
of ink, and a thick, quarto-sized blank book with
a red back and a marbled cover.
Al momento, se le volvió roja la cara y los ojos
empezaron a llorarle. Este líquido era como ácido
nítrico; además, al tragarlo, se tenía la misma
sensación que si le dieran a uno un golpe en la nuca
con una porra de goma. Sin embargo, unos
segundos después, desaparecía la incandescencia
del vientre y el mundo empezaba a resultar más
alegre. Winston sacó un cigarrillo de una cajetilla
sobre la cual se leía: Cigarrillos de la Victoria, y
como lo tenía cogido verticalmente por distracción,
se le vació en el suelo. Con el próximo pitillo tuvo
ya cuidado y el tabaco no se salió. Volvió al cuarto
de estar y se sentó ante una mesita situada a la
izquierda de la telepantalla. Del cajón sacó un
portaplumas, un tintero y un grueso libro en blanco
de tamaño in—quarto, con el lomo rojo y cuyas
tapas de cartón imitaban el mármol.
For some reason the telescreen in the living-room
was in an unusual position. Instead of being
placed, as was normal, in the end wall, where it
could command the whole room, it was in the
longer wall, opposite the window. To one side of
it there was a shallow alcove in which Winston
was now sitting, and which, when the flats were
built, had probably been intended to hold
bookshelves. By sitting in the alcove, and
keeping well back, Winston was able to remain
outside the range of the telescreen, so far as sight
went. He could be heard, of course, but so long
as he stayed in his present position he could not
be seen. It was partly the unusual geography of
the room that had suggested to him the thing that
he was now about to do.
Por alguna razón la telepantalla del cuarto de estar
se encontraba en una posición insólita. En vez de
hallarse colocada, como era normal, en la pared del
fondo, desde donde podría dominar toda la
habitación, estaba en la pared más larga, frente a la
ventana. A un lado de ella había una alcoba que
apenas tenía fondo, en la que se había instalado
ahora Winston. Era un hueco que, al ser construido
el edificio, habría sido calculado seguramente para
alacena o biblioteca. Sentado en aquel hueco y
situándose lo más dentro posible, Winston podía
mantenerse fuera del alcance de la telepantalla en
cuanto a la visualidad, ya que no podía evitar que
oyera sus ruidos. En parte, fue la misma
distribución insólita del cuarto lo que le indujo a lo
que ahora se disponía a hacer.
But it had also been suggested by the book that
he had just taken out of the drawer. It was a
peculiarly beautiful book. Its smooth creamy
paper, a little yellowed by age, was of a kind that
had not been manufactured for at least forty years
past. He could guess, however, that the book was
much older than that. He had seen it lying in the
window of a frowsy little junk-shop in a slummy
quarter of the town (just what quarter he did not
now remember) and had been stricken
Pero también se lo había sugerido el libro que
acababa de sacar del cajón. Era un libro
excepcionalmente bello. Su papel, suave y cremoso,
un poco amarillento por el paso del tiempo, por lo
menos hacía cuarenta años que no se fabricaba. Sin
embargo, Winston suponía que el libro tenía
muchos años más. Lo había visto en el escaparate
de un establecimiento de compraventa en un barrio
miserable de la ciudad (no recordaba exactamente
en qué barrio había sido) y en el mismísimo instante
George Orwell
1984
27
immediately by an overwhelming desire to
possess it. Party members were supposed not to
go into ordinary shops ('dealing on the free
market', it was called), but the rule was not
strictly kept, because there were various things,
such as shoelaces and razor blades, which it was
impossible to get hold of in any other way. He
had given a quick glance up and down the street
and then had slipped inside and bought the book
for two dollars fifty. At the time he was not
conscious of wanting it for any particular
purpose. He had carried it guiltily home in his
briefcase. Even with nothing written in it, it was
a compromising possession.
en que lo vio, sintió un irreprimible deseo de
poseerlo. Los miembros del Partido no deben entrar
en las tiendas corrientes (a esto se le llamaba, en
tono de severa censura, «traficar en el mercado
libre»), pero no se acataba rigurosamente esta
prohibición porque había varios objetos como
cordones para los zapatos y hojas de afeitar — que
era imposible adquirir de otra manera. Winston,
antes de entrar en la tienda, había mirado en ambas
direcciones de la calle para asegurarse de que no
venía nadie y, en pocos minutos, adquirió el libro
por dos dólares cincuenta. En aquel momento no
sabía exactamente para qué deseaba el libro.
Sintiéndose culpable se lo había llevado a su casa,
guardado en su cartera de mano. Aunque estuviera
en blanco, era comprometido guardar aquel libro.
The thing that he was about to do was to open a
diary. This was not illegal (nothing was illegal,
since there were no longer any laws), but if
detected it was reasonably certain that it would
be punished by death, or at least by twenty-five
years in a forced-labour camp. Winston fitted a
nib into the penholder and sucked it to get the
grease off. The pen was an archaic instrument,
seldom used even for signatures, and he had
procured one, furtively and with some difficulty,
simply because of a feeling that the beautiful
creamy paper deserved to be written on with a
real nib instead of being scratched with an inkpencil. Actually he was not used to writing by
hand. Apart from very short notes, it was usual to
dictate everything into the speak-write which was
of course impossible for his present purpose. He
dipped the pen into the ink and then faltered for
just a second. A tremor had gone through his
bowels. To mark the paper was the decisive act.
In small clumsy letters he wrote:
Lo que ahora se disponía Winston a hacer era abrir
su Diario. Esto no se consideraba ilegal (en
realidad, nada era ilegal, ya que no existían leyes),
pero si lo detenían podía estar seguro de que lo
condenarían a muerte, o por lo menos a veinticinco
años de trabajos forzados. Winston puso un plumín
en el portaplumas y lo chupó primero para quitarle
la grasa. La pluma era ya un instrumento arcaico. Se
usaba rarísimas veces, ni siquiera para firmar, pero
él se había procurado una, furtivamente y con
mucha dificultad, simplemente porque tenía la
sensación de que el bello papel cremoso merecía
una pluma de verdad en vez de ser rascado con un
lápiz tinta. Pero lo malo era que no estaba
acostumbrado a escribir a mano. Aparte de las notas
muy breves, lo corriente era dictárselo todo al
hablescribe, totalmente inadecuado para las
circunstancias actuales. Mojó la pluma en la tinta y
luego dudó unos instantes. En los intestinos se le
había producido un ruido que podía delatarle. El
acto trascendental, decisivo, era marcar el papel. En
una letra pequeña e inhábil escribió:
April 4th, 1984.
He sat back. A sense of complete helplessness
had descended upon him. To begin with, he did
not know with any certainty that this was 1984. It
4 de abril de 1984
Se echó hacia atrás en la silla. Estaba absolutamente
desconcertado. Lo primero que no sabía con certeza
era si aquel era, de verdad, el año 1984. Desde
George Orwell
1984
28
must be round about that date, since he was fairly
sure that his age was thirty-nine, and he believed
that he had been born in 1944 or 1945; but it was
never possible nowadays to pin down any date
within a year or two.
luego, la fecha había de ser aquélla muy
aproximadamente, puesto que él había nacido en
1944 o 1945, según creía; pero, «¡cualquiera va a
saber hoy en qué año vive!», se decía Winston.
For whom, it suddenly occurred to him to
wonder, was he writing this diary? For the future,
for the unborn. His mind hovered for a moment
round the doubtful date on the page, and then
fetched up with a bump against the Newspeak
word DOUBLETHINK. For the first time the
magnitude of what he had undertaken came home
to him. How could you communicate with the
future? It was of its nature impossible. Either the
future would resemble the present, in which case
it would not listen to him: or it would be different
from it, and his predicament would be
meaningless.
Y se le ocurrió de pronto preguntarse: ¿Para qué
estaba escribiendo él este diario? Para el futuro,
para los que aún no habían nacido. Su mente se
posó durante unos momentos en la fecha que había
escrito a la cabecera y luego se le presentó,
sobresaltándose
terriblemente,
la
palabra
neolingüística doblepensar. Por primera vez
comprendió la magnitud de lo que se proponía
hacer. ¿Cómo iba a comunicar con el futuro? Esto
era imposible por su misma naturaleza. Una de dos:
o el futuro se parecía al presente y entonces no le
haría ningún caso, o sería una cosa distinta y, en tal
caso, lo que él dijera carecería de todo sentido para
ese futuro.
For some time he sat gazing stupidly at the paper.
The telescreen had changed over to strident
military music. It was curious that he seemed not
merely to have lost the power of expressing
himself, but even to have forgotten what it was
that he had originally intended to say. For weeks
past he had been making ready for this moment,
and it had never crossed his mind that anything
would be needed except courage. The actual
writing would be easy. All he had to do was to
transfer to paper the interminable restless
monologue that had been running inside his head,
literally for years. At this moment, however,
even the monologue had dried up. Moreover his
varicose ulcer had begun itching unbearably. He
dared not scratch it, because if he did so it always
became inflamed. The seconds were ticking by.
He was conscious of nothing except the
blankness of the page in front of him, the itching
of the skin above his ankle, the blaring of the
music, and a slight booziness caused by the gin.
Durante algún tiempo permaneció contemplando
estúpidamente el papel. La telepantalla transmitía
ahora estridente música militar. Es curioso: Winston
no sólo parecía haber perdido la facultad de
expresarse, sino haber olvidado de qué iba a
ocuparse. Por espacio de varias semanas se había
estado preparando para este momento y no se le
había ocurrido pensar que para realizar esa tarea se
necesitara algo más que atrevimiento. El hecho
mismo de expresarse por escrito, creía él, le sería
muy fácil. Sólo tenía que trasladar al papel el
interminable e inquieto monólogo que desde hacia
muchos años venía corriéndose por la cabeza. Sin
embargo, en este momento hasta el monólogo se le
había secado. Además, sus varices habían empezado
a escocerle insoportablemente. No se atrevía a
rascarse porque siempre que lo hacía se le
inflamaba aquello. Transcurrían los segundos y él
sólo tenía conciencia de la blancura del papel ante
sus ojos, el absoluto vacío de esta blancura, el
escozor de la piel sobre el tobillo, el estruendo de la
música militar, y una leve sensación de
atontamiento producido por la ginebra.
Suddenly he began writing in sheer panic, only
imperfectly aware of what he was setting down.
His small but childish handwriting straggled up
De repente, empezó a escribir con gran rapidez,
como si lo impulsara el pánico, dándose apenas
cuenta de lo que escribía. Con su letrita infantil iba
George Orwell
1984
29
and down the page, shedding first its capital
letters and finally even its full stops:
trazando líneas torcidas y si primero empezó a
«comerse» las mayúsculas, luego suprimió incluso
los puntos:
April 4th, 1984. Last night to the flicks. All war
films. One very good one of a ship full of
refugees being bombed somewhere in the
Mediterranean. Audience much amused by shots
of a great huge fat man trying to swim away with
a helicopter after him, first you saw him
wallowing along in the water like a porpoise,
then you saw him through the helicopters
gunsights, then he was full of holes and the sea
round him turned pink and he sank as suddenly
as though the holes had let in the water, audience
shouting with laughter when he sank. then you
saw a lifeboat full of children with a helicopter
hovering over it. there was a middle-aged woman
might have been a jewess sitting up in the bow
with a little boy about three years old in her arms.
little boy screaming with fright and hiding his
head between her breasts as if he was trying to
burrow right into her and the woman putting her
arms round him and comforting him although she
was blue with fright herself, all the time covering
him up as much as possible as if she thought her
arms could keep the bullets off him. then the
helicopter planted a 20 kilo bomb in among them
terrific flash and the boat went all to matchwood.
then there was a wonderful shot of a child's arm
going up up up right up into the air a helicopter
with a camera in its nose must have followed it
up and there was a lot of applause from the party
seats but a woman down in the prole part of the
house suddenly started kicking up a fuss and
shouting they didnt oughter of showed it not in
front of kids they didnt it aint right not in front of
kids it aint until the police turned her turned her
out i dont suppose anything happened to her
nobody cares what the proles say typical prole
reaction they never—
4 de abril de 1984. Anoche estuve en los flicks.
Todas las películas eras de guerra Había una muy
buena de su barrio lleno de refugiados que lo
bombardeaban no sé dónde del Mediterráneo. Al
público lo divirtieron mucho los planos de un
hombre muy muy gordo que intentaba escaparse
nadando de un helicóptero que lo perseguía,
primero se le veía en el agua chapoteando como
una tortuga, luego lo veías por los visores de las
ametralladoras del helicóptero, luego se veía cómo
lo iban agujereando a tiros y el agua a su alrededor
que se ponía toda roja y el gordo se hundía como si
el agua le entrara por los agujeros que le habían
hecho las balas. La gente se moría de risa cuando
el gordo se iba hundiendo en el agua, y también una
lancha salvavidas llena de niños con un helicóptero
que venía dando vueltas y más vueltas había una
mujer de edad madura que bien podía ser una judía
y estaba sentada la proa con un niño en los brazos
que quizás tuviera unos tres años, el niño chillaba
con mucho pánico, metía la cabeza entre los pechos
de la mujer y parecía que se quería esconder así y
la mujer lo rodeaba con los brazos y lo consolaba
como si ella no estuviese también aterrada y como
sí por tenerlo así en los brazos fuera a evitar que le
mataran al niño las balas. Entonces va el
helicóptero y tira una bomba de veinte kilos sobre
el barco y no queda ni una astilla de él, que fue una
explosión pero que magnífica, y luego salía su
primer plano maravilloso del brazo del niño
subiendo por el aire yo creo que un helicóptero con
su cámara debe haberlo seguido así por el aire y la
gente aplaudió muchísimo pero una mujer que
estaba entro los proletarios empezó a armar un
escándalo terrible chillando que no debían echar
eso, no debían echarlo delante de los críos, que no
debían, hasta que la policía la sacó de allí a rastras
no creo que le pasara nada, a nadie le importa lo
que dicen los proletarios, la reacción típica de los
proletarios y no se hace caso nunca...
Winston stopped writing, partly because he was
suffering from cramp. He did not know what had
Winston dejó de escribir, en parte debido a que le
daban calambres. No sabía por qué había soltado
George Orwell
1984
30
made him pour out this stream of rubbish. But
the curious thing was that while he was doing so
a totally different memory had clarified itself in
his mind, to the point where he almost felt equal
to writing it down. It was, he now realized,
because of this other incident that he had
suddenly decided to come home and begin the
diary today.
esta sarta de incongruencias. Pero lo curioso era que
mientras lo hacía se le había aclarado otra faceta de
su memoria hasta el punto de que ya se creía en
condiciones de escribir lo que realmente había
querido poner en su libro. Ahora se daba cuenta de
que si había querido venir a casa a empezar su
diario precisamente hoy era a causa de este otro
incidente.
It had happened that morning at the Ministry, if
anything so nebulous could be said to happen.
Había ocurrido aquella misma mañana en el
Ministerio, si es que algo de tal vaguedad podía
haber ocurrido.
It was nearly eleven hundred, and in the Records
Department, where Winston worked, they were
dragging the chairs out of the cubicles and
grouping them in the centre of the hall opposite
the big telescreen, in preparation for the Two
Minutes Hate. Winston was just taking his place
in one of the middle rows when two people
whom he knew by sight, but had never spoken to,
came unexpectedly into the room. One of them
was a girl whom he often passed in the corridors.
He did not know her name, but he knew that she
worked in the Fiction Department. Presumably—
since he had sometimes seen her with oily hands
and carrying a spanner—she had some
mechanical job on one of the novel-writing
machines. She was a bold-looking girl, of about
twenty-seven, with thick hair, a freckled face,
and swift, athletic movements. A narrow scarlet
sash, emblem of the Junior Anti-Sex League, was
wound several times round the waist of her
overalls, just tightly enough to bring out the
shapeliness of her hips. Winston had disliked her
from the very first moment of seeing her. He
knew the reason. It was because of the
atmosphere of hockey-fields and cold baths and
community hikes and general clean-mindedness
which she managed to carry about with her. He
disliked nearly all women, and especially the
young and pretty ones. It was always the women,
and above all the young ones, who were the most
bigoted adherents of the Party, the swallowers of
slogans, the amateur spies and nosers-out of
unorthodoxy. But this particular girl gave him the
impression of being more dangerous than most.
Once when they passed in the corridor she gave
him a quick sidelong glance which seemed to
Cerca de las once y ciento en el Departamento de
Registro, donde trabajaba Winston, sacaban las
sillas de las cabinas y las agrupaban en el centro del
vestíbulo, frente a la gran telepantalla, preparándose
para los Dos Minutos de Odio. Winston acababa de
sentarse en su sitio, en una de las filas de en medio,
cuando entraron dos personas a quienes él conocía
de vista, pero a las cuales nunca había hablado. Una
de estas personas era una muchacha con la que se
había encontrado frecuentemente en los pasillos. No
sabía su nombre, pero sí que trabajaba en el
Departamento de Novela. Probablemente — ya que
la había visto algunas veces con las manos
grasientas y llevando paquetes de composición de
imprenta — tendría alguna labor mecánica en una
de las máquinas de escribir novelas. Era una joven
de aspecto audaz, de unos veintisiete años, con
espeso cabello negro, cara pecosa y movimientos
rápidos y atléticos. Llevaba el «mono» cedido por
una estrecha faja roja que le daba varias veces la
vuelta a la cintura realzando así la atractiva forma
de sus caderas; y ese cinturón era el emblema de la
Liga juvenil Anti—Sex. A Winston le produjo una
sensación desagradable desde el primer momento en
que la vio. Y sabía la razón de este mal efecto: la
atmósfera de los campos de hockey y duchas frías,
de excursiones colectivas y el aire general de
higiene mental que trascendía de ella. En realidad, a
Winston le molestaban casi todas las mujeres y
especialmente las jóvenes y bonitas porque eran
siempre las mujeres, y sobre todo las jóvenes, lo
más fanático del Partido, las que se tragaban todos
los slogans de propaganda y abundaban entre ellas
las espías aficionadas y las que mostraban
demasiada curiosidad por lo heterodoxo de los
demás. Pero esta muchacha determinada le había
George Orwell
1984
31
pierce right into him and for a moment had filled
him with black terror. The idea had even crossed
his mind that she might be an agent of the
Thought Police. That, it was true, was very
unlikely. Still, he continued to feel a peculiar
uneasiness, which had fear mixed up in it as well
as hostility, whenever she was anywhere near
him.
dado la impresión de ser más peligrosa que la
mayoría. Una vez que se cruzaron en el corredor, la
joven le dirigió una rápida mirada oblicua que por
unos momentos dejó aterrado a Winston. Incluso se
le había ocurrido que podía ser una agente de la
Policía del Pensamiento. No era, desde luego, muy
probable. Sin embargo, Winston siguió sintiendo
una intranquilidad muy especial cada vez que la
muchacha se hallaba cerca de él, una mezcla de
miedo y hostilidad.
The other person was a man named O'Brien, a
member of the Inner Party and holder of some
post so important and remote that Winston had
only a dim idea of its nature. A momentary hush
passed over the group of people round the chairs
as they saw the black overalls of an Inner Party
member approaching. O'Brien was a large, burly
man with a thick neck and a coarse, humorous,
brutal face. In spite of his formidable appearance
he had a certain charm of manner. He had a trick
of resettling his spectacles on his nose which was
curiously disarming—in some indefinable way,
curiously civilized. It was a gesture which, if
anyone had still thought in such terms, might
have recalled an eighteenth-century nobleman
offering his snuffbox. Winston had seen O'Brien
perhaps a dozen times in almost as many years.
He felt deeply drawn to him, and not solely
because he was intrigued by the contrast between
O'Brien's urbane manner and his prize-fighter's
physique. Much more it was because of a secretly
held belief —or perhaps not even a belief, merely
a hope— that O'Brien's political orthodoxy was
not perfect. Something in his face suggested it
irresistibly. And again, perhaps it was not even
unorthodoxy that was written in his face, but
simply intelligence. But at any rate he had the
appearance of being a person that you could talk
to if somehow you could cheat the telescreen and
get him alone. Winston had never made the
smallest effort to verify this guess: indeed, there
was no way of doing so. At this moment O'Brien
glanced at his wrist-watch, saw that it was nearly
eleven hundred, and evidently decided to stay in
the Records Department until the Two Minutes
Hate was over. He took a chair in the same row
as Winston, a couple of places away. A small,
sandy-haired woman who worked in the next
cubicle to Winston was between them. The girl
La otra persona era un hombre llamado O'Brien,
miembro del Partido Interior y titular de un cargo
tan remoto e importante, que Winston tenía una idea
muy confusa de qué se trataba. Un rápido murmullo
pasó por el grupo ya instalado en las sillas cuando
vieron acercarse el «mono» negro de un miembro
del Partido Interior. O'Brien era un hombre
corpulento con un ancho cuello y un rostro basto,
brutal, y sin embargo rebosante de buen humor. A
pesar de su formidable aspecto, sus modales eran
bastante agradables. Solía ajustarse las gafas con un
gesto que tranquilizaba a sus interlocutores, un
gesto que tenía algo de civilizado, y esto era
sorprendente tratándose de algo tan leve. Ese gesto
— si alguien hubiera sido capaz de pensar así
todavía — podía haber recordado a un aristócrata
del siglo XVI ofreciendo rapé en su cajita. Winston
había visto a O'Brien quizás sólo una docena de
veces en otros tantos años. Sentíase fuertemente
atraído por él y no sólo porque le intrigaba el
contraste entre los delicados modales de O'Brien y
su aspecto de campeón de lucha libre, sino mucho
más por una convicción secreta que quizás ni
siquiera fuera una convicción, sino sólo una
esperanza — de que la ortodoxia política de O'Brien
no era perfecta. Algo había en su cara que le
impulsaba a uno a sospecharlo irresistiblemente. Y
quizás no fuera ni siquiera heterodoxia lo que estaba
escrito en su rostro, sino, sencillamente,
inteligencia. Pero de todos modos su aspecto era el
de una persona a la cual se le podría hablar si, de
algún modo, se pudiera eludir la telepantalla y
llevarlo aparte. Winston no había hecho nunca el
menor esfuerzo para comprobar su sospecha y es
que, en verdad, no había manera de hacerlo. En este
momento, O'Brien miró su reloj de pulsera y, al ver
que eran las once y ciento, seguramente decidió
quedarse en el Departamento de Registro hasta que
pasaran los Dos Minutos de Odio. Tomó asiento en
George Orwell
1984
32
with dark hair was sitting immediately behind.
la misma fila que Winston, separado de él por dos
sillas., Una mujer bajita y de cabello color arena,
que trabajaba en la cabina vecina a la de Winston,
se instaló entre ellos. La muchacha del cabello
negro se sentó detrás de Winston.
The next moment a hideous, grinding speech, as
of some monstrous machine running without oil,
burst from the big telescreen at the end of the
room. It was a noise that set one's teeth on edge
and bristled the hair at the back of one's neck.
The Hate had started.
Un momento después se oyó un espantoso chirrido,
como de una monstruosa máquina sin engrasar,
ruido que procedía de la gran telepantalla situada al
fondo de la habitación. Era un ruido que le hacía
rechinar a uno los dientes y que ponía los pelos de
punta. Había empezado el Odio.
As usual, the face of Emmanuel Goldstein, the
Enemy of the People, had flashed on to the
screen. There were hisses here and there among
the audience. The little sandy-haired woman gave
a squeak of mingled fear and disgust. Goldstein
was the renegade and backslider who once, long
ago (how long ago, nobody quite remembered),
had been one of the leading figures of the Party,
almost on a level with Big Brother himself, and
then had engaged in counter-revolutionary
activities, had been condemned to death, and had
mysteriously escaped and disappeared. The
programmes of the Two Minutes Hate varied
from day to day, but there was none in which
Goldstein was not the principal figure. He was
the primal traitor, the earliest defiler of the
Party's purity. All subsequent crimes against the
Party, all treacheries, acts of sabotage, heresies,
deviations, sprang directly out of his teaching.
Somewhere or other he was still alive and
hatching his conspiracies: perhaps somewhere
beyond the sea, under the protection of his
foreign paymasters, perhaps even—so it was
occasionally rumoured—in some hiding-place in
Oceania itself.
Como de costumbre, apareció en la pantalla el
rostro de Emmanuel Goldstein, el Enemigo del
Pueblo. Del público salieron aquí y allá fuertes
silbidos. La mujeruca del pelo arenoso dio un
chillido mezcla de miedo y asco. Goldstein era el
renegado que desde hacía mucho tiempo (nadie
podía recordar cuánto) había sido una de las figuras
principales del Partido, casi con la misma
importancia que el Gran Hermano, y luego se había
dedicado a actividades contrarrevolucionarias, había
sido condenado a muerte y se había escapado
misteriosamente, desapareciendo para siempre. Los
programas de los Dos Minutos de Odio variaban
cada día, pero en ninguno de ellos dejaba de ser
Goldstein el protagonista. Era el traidor por
excelencia, el que antes y más que nadie había
manchado la pureza del Partido. Todos los
subsiguientes crímenes contra el Partido, todos los
actos de sabotaje, herejías, desviaciones y traiciones
de toda clase procedían directamente de sus
enseñanzas. En cierto modo, seguía vivo y
conspirando. Quizás se encontrara en algún lugar
enemigo, a sueldo de sus amos extranjeros, e
incluso era posible que, como se rumoreaba alguna
vez, estuviera escondido en algún sitio de la propia
Oceanía.
Winston's diaphragm was constricted. He could
never see the face of Goldstein without a painful
mixture of emotions. It was a lean Jewish face,
with a great fuzzy aureole of white hair and a
small goatee beard—a clever face, and yet
somehow inherently despicable, with a kind of
senile silliness in the long thin nose, near the end
of which a pair of spectacles was perched. It
El diafragma de Winston se encogió. Nunca podía
ver la cara de Goldstein sin experimentar una
penosa mezcla de emociones. Era un rostro judío,
delgado, con una aureola de pelo blanco y una
barbita de chivo: una cara inteligente que tenía sin
embargo, algo de despreciable y una especie de
tontería senil que le prestaba su larga nariz, a cuyo
extremo se sostenían en difícil equilibrio unas gafas.
George Orwell
1984
33
resembled the face of a sheep, and the voice, too,
had a sheep-like quality. Goldstein was
delivering his usual venomous attack upon the
doctrines of the Party— an attack so exaggerated
and perverse that a child should have been able to
see through it, and yet just plausible enough to
fill one with an alarmed feeling that other people,
less level-headed than oneself, might be taken in
by it. He was abusing Big Brother, he was
denouncing the dictatorship of the Party, he was
demanding the immediate conclusion of peace
with Eurasia, he was advocating freedom of
speech, freedom of the Press, freedom of
assembly, freedom of thought, he was crying
hysterically that the revolution had been betrayed
—and all this in rapid polysyllabic speech which
was a sort of parody of the habitual style of the
orators of the Party, and even contained
Newspeak words: more Newspeak words,
indeed, than any Party member would normally
use in real life. And all the while, lest one should
be in any doubt as to the reality which
Goldstein's specious claptrap covered, behind his
head on the telescreen there marched the endless
columns of the Eurasian army— row after row of
solid-looking men with expressionless Asiatic
faces, who swam up to the surface of the screen
and vanished, to be replaced by others exactly
similar. The dull rhythmic tramp of the soldiers'
boots formed the background to Goldstein's
bleating voice.
Parecía el rostro de una oveja y su misma voz tenía
algo de ovejuna. Goldstein pronunciaba su habitual
discurso en el que atacaba venenosamente las
doctrinas del Partido; un ataque tan exagerado y
perverso que hasta un niño podía darse cuenta de
que sus acusaciones no se tenían de pie, y sin
embargo, lo bastante plausible para que pudiera uno
alarmarse y no fueran a dejarse influir por insidias
algunas personas ignorantes. Insultaba al Gran
Hermano, acusaba al Partido de ejercer una
dictadura y pedía que se firmara inmediatamente la
paz con Eurasia. Abogaba por la libertad de palabra,
la libertad de Prensa, la libertad de reunión y la
libertad de pensamiento, gritando histéricamente
que la revolución había sido traicionada. Y todo
esto a una rapidez asombrosa que era una especie de
parodia del estilo habitual de los oradores del
Partido e incluso utilizando palabras de neolengua,
quizás con más palabras neolingüísticas de las que
solían emplear los miembros del Partido en la vida
corriente. Y mientras gritaba, por detrás de él
desfilaban interminables columnas del ejército de
Eurasia, para que nadie interpretase como simple
palabrería la oculta maldad de las frases de
Goldstein. Aparecían en la pantalla filas y más filas
de forzudos soldados, con impasibles rostros
asiáticos; se acercaban a primer término y
desaparecían. El sordo y rítmico clap—clap de las
botas militares formaba el contrapunto de la hiriente
voz de Goldstein.
Before the Hate had proceeded for thirty seconds,
uncontrollable exclamations of rage were
breaking out from half the people in the room.
The self-satisfied sheep-like face on the screen,
and the terrifying power of the Eurasian army
behind it, were too much to be borne: besides, the
sight or even the thought of Goldstein produced
fear and anger automatically. He was an object of
hatred more constant than either Eurasia or
Eastasia, since when Oceania was at war with
one of these Powers it was generally at peace
with the other. But what was strange was that
although Goldstein was hated and despised by
everybody, although every day and a thousand
times a day, on platforms, on the telescreen, in
newspapers, in books, his theories were refuted,
smashed, ridiculed, held up to the general gaze
for the pitiful rubbish that they were —in spite of
Antes de que el Odio hubiera durado treinta
segundos, la mitad de los espectadores lanzaban
incontenibles exclamaciones de rabia. La satisfecha
y ovejuna faz del enemigo y el terrorífico poder del
ejército que desfilaba a sus espaldas, era demasiado
para que nadie pudiera resistirlo indiferente.
Además, sólo con ver a Goldstein o pensar en él
surgían el miedo y la ira automáticamente. Era él un
objeto de odio más constante que Eurasia o que
Asia Oriental, ya que cuando Oceanía estaba en
guerra con alguna de estas potencias, solía hallarse
en paz con la otra. Pero lo extraño era que, a pesar
de ser Goldstein el blanco de todos los odios y de
que todos lo despreciaran, a pesar de que apenas
pasaba día — y cada día ocurría esto mil veces —
sin que sus teorías fueran refutadas, aplastadas,
ridiculizadas, en la telepantalla, en las tribunas
públicas, en los periódicos y en los libros... a pesar
George Orwell
1984
34
all this, his influence never seemed to grow less.
Always there were fresh dupes waiting to be
seduced by him. A day never passed when spies
and saboteurs acting under his directions were
not unmasked by the Thought Police. He was the
commander of a vast shadowy army, an
underground network of conspirators dedicated
to the overthrow of the State. The Brotherhood,
its name was supposed to be. There were also
whispered stories of a terrible book, a
compendium of all the heresies, of which
Goldstein was the author and which circulated
clandestinely here and there. It was a book
without a title. People referred to it, if at all,
simply as THE BOOK. But one knew of such
things only through vague rumours. Neither the
Brotherhood nor THE BOOK was a subject that
any ordinary Party member would mention if
there was a way of avoiding it.
de todo ello, su influencia no parecía disminuir.
Siempre había nuevos incautos dispuestos a dejarse
engañar por él. No pasaba ni un solo día sin que
espías y saboteadores que trabajaban siguiendo sus
instrucciones fueran atrapados por la Policía del
Pensamiento. Era el jefe supremo de un inmenso
ejército que actuaba en la sombra, una subterránea
red de conspiradores que se proponían derribar al
Estado. Se suponía que esa organización se llamaba
la Hermandad. Y también se rumoreaba que existía
un libro terrible, compendio de todas las herejías,
del cual era autor Goldstein y que circulaba
clandestinamente. Era un libro sin título. La gente
se refería a él llamándole sencillamente el libro.
Pero de estas cosas sólo era posible enterarse por
vagos rumores. Los miembros corrientes del Partido
no hablaban jamás de la Hermandad ni del libro si
tenían manera de evitarlo.
In its second minute the Hate rose to a frenzy.
People were leaping up and down in their places
and shouting at the tops of their voices in an
effort to drown the maddening bleating voice that
came from the screen. The little sandy-haired
woman had turned bright pink, and her mouth
was opening and shutting like that of a landed
fish. Even O'Brien's heavy face was flushed. He
was sitting very straight in his chair, his powerful
chest swelling and quivering as though he were
standing up to the assault of a wave. The darkhaired girl behind Winston had begun crying out
'Swine! Swine! Swine!' and suddenly she picked
up a heavy Newspeak dictionary and flung it at
the screen. It struck Goldstein's nose and
bounced off; the voice continued inexorably. In a
lucid moment Winston found that he was
shouting with the others and kicking his heel
violently against the rung of his chair. The
horrible thing about the Two Minutes Hate was
not that one was obliged to act a part, but, on the
contrary, that it was impossible to avoid joining
in. Within thirty seconds any pretence was
always unnecessary. A hideous ecstasy of fear
and vindictiveness, a desire to kill, to torture, to
smash faces in with a sledge-hammer, seemed to
flow through the whole group of people like an
electric current, turning one even against one's
will into a grimacing, screaming lunatic. And yet
the rage that one felt was an abstract, undirected
En su segundo minuto, el odio llegó al frenesí. Los
espectadores saltaban y gritaban enfurecidos
tratando de apagar con sus gritos la perforante voz
que salía de la pantalla. La mujer del cabello color
arena se había puesto al rojo vivo y abría y cerraba
la boca como un pez al que acaban de dejar en
tierra. Incluso O'Brien tenía la cara congestionada.
Estaba sentado muy rígido y respiraba con su
poderoso pecho como si estuviera resistiendo la
presión de una gigantesca ola. La joven sentada
exactamente detrás de Winston, aquella morena,
había empezado a gritar: «¡Cerdo! ¡Cerdo!
¡Cerdo!», y, de pronto, cogiendo un pesado
diccionario de neolengua, lo arrojó a la pantalla. El
diccionario le dio a Goldstein en la nariz y rebotó.
Pero la voz continuó inexorable. En un momento de
lucidez descubrió Winston que estaba chillando
histéricamente como los demás y dando fuertes
patadas con los talones contra los palos de su propia
silla. Lo horrible de los Dos Minutos de Odio no era
el que cada uno tuviera que desempeñar allí un
papel sino, al contrario, que era absolutamente
imposible evitar la participación porque era uno
arrastrado irremisiblemente. A los treinta segundos
no hacía falta fingir. Un éxtasis de miedo y
venganza, un deseo de matar, de torturar, de aplastar
rostros con un martillo, parecían recorrer a todos los
presentes
como
una
corriente
eléctrica
convirtiéndole a uno, incluso contra su voluntad, en
un loco gesticulador y vociferante. Y sin embargo,
George Orwell
1984
35
emotion which could be switched from one
object to another like the flame of a blowlamp.
Thus, at one moment Winston's hatred was not
turned against Goldstein at all, but, on the
contrary, against Big Brother, the Party, and the
Thought Police; and at such moments his heart
went out to the lonely, derided heretic on the
screen, sole guardian of truth and sanity in a
world of lies. And yet the very next instant he
was at one with the people about him, and all that
was said of Goldstein seemed to him to be true.
At those moments his secret loathing of Big
Brother changed into adoration, and Big Brother
seemed to tower up, an invincible, fearless
protector, standing like a rock against the hordes
of Asia, and Goldstein, in spite of his isolation,
his helplessness, and the doubt that hung about
his very existence, seemed like some sinister
enchanter, capable by the mere power of his
voice of wrecking the structure of civilization.
la rabia que se sentía era una emoción abstracta e
indirecta que podía aplicarse a uno u otro objeto
como la llama de una lámpara de soldadura
autógena. Así, en un momento determinado, el odio
de Winston no se dirigía contra Goldstein, sino
contra el propio Gran Hermano, contra el Partido y
contra la Policía del Pensamiento; y entonces su
corazón estaba de parte del solitario e insultado
hereje de la pantalla, único guardián de la verdad y
la cordura en un mundo de mentiras. Pero al
instante siguiente, se hallaba identificado por
completo con la gente que le rodeaba y le parecía
verdad todo lo que decían de Goldstein. Entonces,
su odio contra el Gran Hermano se transformaba en
adoración, y el Gran Hermano se elevaba como una
invencible torre, como una valiente roca capaz de
resistir los ataques de las hordas asiáticas, y
Goldstein, a pesar de su aislamiento, de su
desamparo y de la duda que flotaba sobre su
existencia misma, aparecía como un siniestro brujo
capaz de acabar con la civilización entera tan sólo
con el poder de su voz.
It was even possible, at moments, to switch one's
hatred this way or that by a voluntary act.
Suddenly, by the sort of violent effort with which
one wrenches one's head away from the pillow in
a nightmare, Winston succeeded in transferring
his hatred from the face on the screen to the darkhaired girl behind him. Vivid, beautiful
hallucinations flashed through his mind. He
would flog her to death with a rubber truncheon.
He would tie her naked to a stake and shoot her
full of arrows like Saint Sebastian. He would
ravish her and cut her throat at the moment of
climax. Better than before, moreover, he realized
WHY it was that he hated her. He hated her
because she was young and pretty and sexless,
because he wanted to go to bed with her and
would never do so, because round her sweet
supple waist, which seemed to ask you to
encircle it with your arm, there was only the
odious scarlet sash, aggressive symbol of
chastity.
Incluso era posible, en ciertos momentos, desviar el
odio en una u otra dirección mediante un esfuerzo
de voluntad. De pronto, por un esfuerzo semejante
al que nos permite separar de la almohada la cabeza
para huir de una pesadilla, Winston conseguía
trasladar su odio a la muchacha que se encontraba
detrás de él. Por su mente pasaban, como ráfagas,
bellas y deslumbrantes alucinaciones. Le daría
latigazos con una porra de goma hasta matarla. La
ataría desnuda en un piquete y la atravesaría con
flechas como a san Sebastián. La violaría y en el
momento del clímax le cortaría la garganta. Sin
embargo se dio cuenta mejor que antes de por qué la
odiaba. La odiaba porque era joven y bonita y
asexuada; porque quería irse a la cama con ella y no
lo haría nunca; porque alrededor de su dulce y
cimbreante cintura, que parecía pedir que la
rodearan con el brazo, no había más que la odiosa
banda roja, agresivo símbolo de castidad.
The Hate rose to its climax. The voice of
Goldstein had become an actual sheep's bleat,
and for an instant the face changed into that of a
sheep. Then the sheep-face melted into the figure
El odio alcanzó su punto de máxima exaltación. La
voz de Goldstein se había convertido en un
auténtico balido ovejuno. Y su rostro, que había
llegado a ser el de una oveja, se transformó en la
George Orwell
of a Eurasian soldier who seemed to be
advancing, huge and terrible, his sub-machine
gun roaring, and seeming to spring out of the
surface of the screen, so that some of the people
in the front row actually flinched backwards in
their seats. But in the same moment, drawing a
deep sigh of relief from everybody, the hostile
figure melted into the face of Big Brother, blackhaired, black-moustachio'd, full of power and
mysterious calm, and so vast that it almost filled
up the screen. Nobody heard what Big Brother
was saying. It was merely a few words of
encouragement, the sort of words that are uttered
in the din of battle, not distinguishable
individually but restoring confidence by the fact
of being spoken. Then the face of Big Brother
faded away again, and instead the three slogans
of the Party stood out in bold capitals:
1984
36
cara de un soldado de Eurasia, el cual parecía
avanzar, enorme y terrible, sobre los espectadores
disparando atronadoramente su fusil ametralladora.
Enteramente parecía salirse de la pantalla, hasta tal
punto que muchos de los presentes se echaban hacia
atrás en sus asientos. Pero en el mismo instante,
produciendo con ello un hondo suspiro de alivio en
todos, la amenazadora figura se fundía para que
surgiera en su lugar el rostro del Gran Hermano,
con su negra cabellera y sus grandes bigotes negros,
un rostro rebosante de poder y de misteriosa calma
y tan grande que llenaba casi la pantalla. Nadie oía
lo que el gran camarada estaba diciendo. Eran sólo
unas cuantas palabras para animarlos, esas palabras
que suelen decirse a las tropas en cualquier batalla,
y que no es preciso entenderlas una por una, sino
que infunden confianza por el simple hecho de ser
pronunciadas. Entonces, desapareció a su vez la
monumental cara del Gran Hermano y en su lugar
aparecieron los tres slogans del Partido en grandes
letras:
WAR IS PEACE
LA GUERRA ES LA PAZ
FREEDOM IS SLAVERY
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
IGNORANCE IS STRENGTH
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA
But the face of Big Brother seemed to persist for
several seconds on the screen, as though the
impact that it had made on everyone's eyeballs
was too vivid to wear off immediately. The little
sandy-haired woman had flung herself forward
over the back of the chair in front of her. With a
tremulous murmur that sounded like 'My
Saviour!' she extended her arms towards the
screen. Then she buried her face in her hands. It
was apparent that she was uttering a prayer.
Pero daba la impresión de un fenómeno óptico
psicológico de que el rostro del Gran Hermano
persistía en la pantalla durante algunos segundos,
como si el «impacto» que había producido en las
retinas de los espectadores fuera demasiado intenso
para borrarse inmediatamente. La mujeruca del
cabello color arena se lanzó hacia delante,
agarrándose a la silla de la fila anterior y luego, con
un trémulo murmullo que sonaba algo así como
«¡Mi salvador!», extendió los brazos hacia la
pantalla. Después ocultó la cara entre sus manos.
Sin duda, estaba rezando a su manera.
At this moment the entire group of people broke
into a deep, slow, rhythmical chant of 'B-B!...BB!'—over and over again, very slowly, with a
long pause between the first 'B' and the second—
a heavy, murmurous sound, somehow curiously
savage, in the background of which one seemed
to hear the stamp of naked feet and the throbbing
of tom-toms. For perhaps as much as thirty
Entonces, todo el grupo prorrumpió en un canto
rítmico, lento y profundo: «¡Ge-Hache. Ge-Hache...
Ge-Hache!», dejando una gran pausa entre la G y la
H. Era un canto monótono y salvaje en cuyo fondo
parecían oírse pisadas de pies desnudos y el batir de
los tam-tam. Este canturreo duró unos treinta
segundos. Era un estribillo que surgía en todas las
ocasiones de gran emoción colectiva. En parte, era
George Orwell
1984
37
seconds they kept it up. It was a refrain that was
often heard in moments of overwhelming
emotion. Partly it was a sort of hymn to the
wisdom and majesty of Big Brother, but still
more it was an act of self-hypnosis, a deliberate
drowning of consciousness by means of rhythmic
noise. Winston's entrails seemed to grow cold. In
the Two Minutes Hate he could not help sharing
in the general delirium, but this sub-human
chanting of 'B-B!...B-B!' always filled him with
horror. Of course he chanted with the rest: it was
impossible to do otherwise. To dissemble your
feelings, to control your face, to do what
everyone else was doing, was an instinctive
reaction. But there was a space of a couple of
seconds during which the expression of his eyes
might conceivably have betrayed him. And it was
exactly at this moment that the significant thing
happened—if, indeed, it did happen.
una especie de himno a la sabiduría y majestad del
Gran Hermano; pero, más aún, constituía aquello un
procedimiento de autohipnosis, un modo deliberado
de ahogar la conciencia mediante un ruido rítmico.
A Winston parecían enfriársele las entrañas. En los
Dos Minutos de Odio, no podía evitar que la oleada
emotiva le arrastrase, pero este infrahumano
canturreo «¡G-H... G-H... G-H!» siempre le llenaba
de horror. Desde luego, se unía al coro; esto era
obligatorio. Controlar los verdaderos sentimientos y
hacer lo mismo que hicieran los demás era una
reacción natural. Pero durante un par de segundos,
sus ojos podían haberío delatado. Y fue
precisamente en esos instantes cuando ocurrió
aquello que a él le había parecido significativo... si
es que había ocurrido.
Momentarily he caught O'Brien's eye. O'Brien
had stood up. He had taken off his spectacles and
was in the act of resettling them on his nose with
his characteristic gesture. But there was a
fraction of a second when their eyes met, and for
as long as it took to happen Winston knew—yes,
he KNEW!—that O'Brien was thinking the same
thing as himself. An unmistakable message had
passed. It was as though their two minds had
opened and the thoughts were flowing from one
into the other through their eyes. 'I am with you,'
O'Brien seemed to be saying to him. 'I know
precisely what you are feeling. I know all about
your contempt, your hatred, your disgust. But
don't worry, I am on your side!' And then the
flash of intelligence was gone, and O'Brien's face
was as inscrutable as everybody else's.
Momentáneamente, sorprendió la mirada de
O'Brien. Éste se había levantado; se había quitado
las gafas volviéndoselas a colocar con su delicado y
característico gesto. Pero durante una fracción de
segundo, se encontraron sus ojos con los de
Winston y éste supo — sí, lo supo — que O'Brien
pensaba lo mismo que él. Un inconfundible mensaje
se había cruzado entre ellos. Era como si sus dos
mentes se hubieran abierto y los pensamientos
hubieran volado de la una a la otra a través de los
ojos. «Estoy contigo», parecía estarle diciendo
O'Brien. «Sé en qué estás pensando. Conozco tu
asco, tu odio, tu disgusto. Pero no te preocupes;
¡estoy contigo!» Y luego la fugacísima
comunicación se había interrumpido y la expresión
de O'Brien volvió a ser tan inescrutable como la de
todos los demás.
That was all, and he was already uncertain
whether it had happened. Such incidents never
had any sequel. All that they did was to keep
alive in him the belief, or hope, that others
besides himself were the enemies of the Party.
Perhaps the rumours of vast underground
conspiracies were true after all—perhaps the
Brotherhood really existed! It was impossible, in
spite of the endless arrests and confessions and
executions, to be sure that the Brotherhood was
not simply a myth. Some days he believed in it,
Esto fue todo y ya no estaba seguro de si había
sucedido efectivamente. Tales incidentes nunca
tenían consecuencias para Winston. Lo único que
hacían era mantener viva en él la creencia o la
esperanza de que otros, además de él, eran
enemigos del Partido. Quizás, después de todo,
resultaran ciertos los rumores de extensas
conspiraciones subterráneas; quizás existiera de
verdad la Hermandad. Era imposible, a pesar de los
continuos arrestos y las constantes confesiones y
ejecuciones, estar seguro de que la Hermandad no
George Orwell
1984
38
some days not. There was no evidence, only
fleeting glimpses that might mean anything or
nothing: snatches of overheard conversation,
faint scribbles on lavatory walls—once, even,
when two strangers met, a small movement of the
hand which had looked as though it might be a
signal of recognition. It was all guesswork: very
likely he had imagined everything. He had gone
back to his cubicle without looking at O'Brien
again. The idea of following up their momentary
contact hardly crossed his mind. It would have
been inconceivably dangerous even if he had
known how to set about doing it. For a second,
two seconds, they had exchanged an equivocal
glance, and that was the end of the story. But
even that was a memorable event, in the locked
loneliness in which one had to live.
era sencillamente un mito. Algunos días lo creía
Winston; otros, no. No había pruebas, sólo destellos
que podían significar algo o no significar nada:
retazos de conversaciones oídas al pasar, algunas
palabras garrapateadas en las paredes de los
lavabos, y, alguna vez, al encontrarse dos
desconocidos, ciertos movimientos de las manos
que podían parecer señales de reconocimiento. Pero
todo ello eran suposiciones que podían resultar
totalmente falsas. Winston había vuelto a su
cubículo sin mirar otra vez a O'Brien. Apenas cruzó
por su mente la idea de continuar este momentáneo
contacto. Hubiera sido extremadamente peligroso
incluso si hubiera sabido él cómo entablar esa
relación. Durante uno o dos segundos, se había
cruzado entre ellos una mirada equívoca, y eso era
todo. Pero incluso así, se trataba de un
acontecimiento memorable en el aislamiento casi
hermético en que uno tenía que vivir.
Winston roused himself and sat up straighter. He
let out a belch. The gin was rising from his
stomach.
Winston se sacudió de encima estos pensamientos y
tomó una posición más erguida en su silla. Se le
escapó un eructo. La ginebra estaba haciendo su
efecto.
His eyes re-focused on the page. He discovered
that while he sat helplessly musing he had also
been writing, as though by automatic action. And
it was no longer the same cramped, awkward
handwriting as before. His pen had slid
voluptuously over the smooth paper, printing in
large neat capitals—
Volvieron a fijarse sus ojos en la página. Descubrió
entonces que durante todo el tiempo en que había
estado recordando, no había dejado de escribir
como por una acción automática. Y ya no era la
inhábil escritura retorcida de antes. Su pluma se
había deslizado voluptuosamente sobre el suave
papel, imprimiendo en claras y grandes mayúsculas
lo siguiente:
DOWN WITH BIG BROTHER
ABAJO EL GRAN HERMANO
DOWN WITH BIG BROTHER
ABAJO EL GRAN HERMANO
DOWN WITH BIG BROTHER
ABAJO EL GRAN HERMANO
DOWN WITH BIG BROTHER
ABAJO EL GRAN HERMANO
DOWN WITH BIG BROTHER
ABAJO EL GRAN HERMANO
over and over again, filling half a page.
Una vez y otra, hasta llenar media página.
He could not help feeling a twinge of panic. It
was absurd, since the writing of those particular
No pudo evitar un escalofrío de pánico. Era
absurdo, ya que escribir aquellas palabras no era
George Orwell
1984
39
words was not more dangerous than the initial act
of opening the diary, but for a moment he was
tempted to tear out the spoiled pages and
abandon the enterprise altogether.
más peligroso que el acto inicial de abrir un diario;
pero, por un instante, estuvo tentado de romper las
páginas ya escritas y abandonar su propósito.
He did not do so, however, because he knew that
it was useless. Whether he wrote DOWN WITH
BIG BROTHER, or whether he refrained from
writing it, made no difference. Whether he went
on with the diary, or whether he did not go on
with it, made no difference. The Thought Police
would get him just the same. He had
committed—would still have committed, even if
he had never set pen to paper—the essential
crime that contained all others in itself.
Thoughtcrime, they called it. Thoughtcrime was
not a thing that could be concealed for ever. You
might dodge successfully for a while, even for
years, but sooner or later they were bound to get
you.
Sin embargo, no lo hizo, porque sabía que era inútil.
El hecho de escribir ABAJO EL GRAN
HERMANO o no escribirlo, era completamente
igual. Seguir con el diario o renunciar a escribirlo,
venía a ser lo mismo. La Policía del Pensamiento lo
descubriría de todas maneras. Winston había
cometido — seguiría habiendo cometido aunque no
hubiera llegado a posar la pluma sobre el papel —
el crimen esencial que contenía en sí todos los
demás. El crimental (crimen mental), como lo
llamaban. El crimental no podía ocultarse durante
mucho tiempo. En ocasiones, se podía llegar a
tenerlo oculto años enteros, pero antes o después lo
descubrían a uno.
It was always at night—the arrests invariably
happened at night. The sudden jerk out of sleep,
the rough hand shaking your shoulder, the lights
glaring in your eyes, the ring of hard faces round
the bed. In the vast majority of cases there was
no trial, no report of the arrest. People simply
disappeared, always during the night. Your name
was removed from the registers, every record of
everything you had ever done was wiped out,
your one-time existence was denied and then
forgotten. You were abolished, annihilated:
VAPORIZED was the usual word.
Las detenciones ocurrían invariablemente por la
noche. Se despertaba uno sobresaltado porque una
mano le sacudía a uno el hombro, una linterna le
enfocaba los ojos y un círculo de sombríos rostros
aparecía en torno al lecho. En la mayoría de los
casos no había proceso alguno ni se daba cuenta
oficialmente de la detención. La gente desaparecía
sencillamente y siempre durante la noche. El
nombre del individuo en cuestión desaparecía de los
registros, se borraba de todas partes toda referencia
a lo que hubiera hecho y su paso por la vida
quedaba totalmente anulado como si jamás hubiera
existido. Para esto se empleaba la palabra
vaporizado.
For a moment he was seized by a kind of
hysteria. He began writing in ahurried untidy
scrawl:
Winston sintió una especie de histeria al pensar en
estas cosas. Empezó a escribir rápidamente y con
muy mala letra:
theyll shoot me i don't care theyll shoot me in
the back of the neck I dont care down with big
brother they always shoot you in the back of the
neck i dont care down with big brother—
me matarán no me importa me matarán me
dispararán en la nuca me da lo mismo abajo el
gran hermano siempre lo matan a uno por la nuca
no me importa abajo el gran hermano...
George Orwell
1984
40
He sat back in his chair, slightly ashamed of
himself, and laid down the pen. The next moment
he started violently. There was a knocking at the
door.
Se echó hacia atrás en la silla, un poco avergonzado
de sí mismo, y dejó la pluma sobre la mesa. De
repente, se sobresaltó espantosamente. Habían
llamado a la puerta.
Already! He sat as still as a mouse, in the futile
hope that whoever it was might go away after a
single attempt. But no, the knocking was
repeated. The worst thing of all would be to
delay. His heart was thumping like a drum, but
his face, from long habit, was probably
expressionless. He got up and moved heavily
towards the door.
¡Tan pronto! Siguió sentado inmóvil, como un ratón
asustado, con la tonta esperanza de que quien fuese
se marchara al ver que no le abrían. Pero no, la
llamada se repitió. Lo peor que podía hacer Winston
era tardar en abrir. Le redoblaba el corazón como un
tambor, pero es muy probable que sus facciones, a
fuerza de la costumbre, resultaran inexpresivas.
Levantóse y se acercó pesadamente a la puerta.
George Orwell
1984
41
Chapter 2
CAPÍTULO II
As he put his hand to the door-knob Winston saw
that he had left the diary open on the table. DOWN
WITH BIG BROTHER was written all over it, in
letters almost big enough to be legible across the
room. It was an inconceivably stupid thing to have
done. But, he realized, even in his panic he had not
wanted to smudge the creamy paper by shutting the
book while the ink was wet.
Al poner la mano en el pestillo recordó Winston
que había dejado el Diario abierto sobre la mesa.
En aquella página se podía leer desde lejos el
ABAJO EL GRAN HERMANO repetido en toda
ella con letras grandísimas. Pero Winston sabía que
incluso en su pánico no había querido estropear el
cremoso papel cerrando el libro mientras la tinta no
se hubiera secado.
He drew in his breath and opened the door.
Instantly a warm wave of relief flowed through
him. A colourless, crushed-looking woman, with
wispy hair and a lined face, was standing outside.
Contuvo la respiración y abrió la puerta.
Instantáneamente, le invadió una sensación de
alivio. Una mujer insignificante, avejentada, con el
cabello revuelto y la cara llena de arrugas, estaba a
su lado.
'Oh, comrade,' she began in a dreary, whining sort
of voice, 'I thought I heard you come in. Do you
think you could come across and have a look at our
kitchen sink? It's got blocked up and—'
— ¡Oh, camarada! empezó a decir la mujer en una
voz lúgubre y quejumbrosa —, te sentí llegar y he
venido por si puedes echarle un ojo al desagüe del
fregadero. Se nos ha atascado...
It was Mrs Parsons, the wife of a neighbour on the
same floor. ('Mrs' was a word somewhat
discountenanced by the Party—you were supposed
to call everyone 'comrade'—but with some women
one used it instinctively.) She was a woman of
about thirty, but looking much older. One had the
impression that there was dust in the creases of her
face. Winston followed her down the passage.
These amateur repair jobs were an almost daily
irritation. Victory Mansions were old flats, built in
1930 or thereabouts, and were falling to pieces.
The plaster flaked constantly from ceilings and
walls, the pipes burst in every hard frost, the roof
leaked whenever there was snow, the heating
system was usually running at half steam when it
was not closed down altogether from motives of
economy. Repairs, except what you could do for
yourself, had to be sanctioned by remote
committees which were liable to hold up even the
mending of a window-pane for two years.
Era la señora Parsons, esposa de un vecino del
mismo piso (señora era una palabra desterrada por
el Partido, ya que había que llamar a todos
camaradas, pero con algunas mujeres se usaba
todavía instintivamente). Era una mujer de unos
treinta años, pero aparentaba mucha más edad. Se
tenía la impresión de que había polvo reseco en las
arrugas de su cara. Winston la siguió por el pasillo.
Estas reparaciones de aficionado constituían un
fastidio casi diario. Las Casas de la Victoria eran
unos antiguos pisos construidos hacia 1930
aproximadamente y se hallaban en estado ruinoso.
Caían constantemente trozos de yeso del techo y de
la pared, las tuberías se estropeaban con cada
helada, había innumerables goteras y la calefacción
funcionaba sólo a medias cuando funcionaba,
porque casi siempre la cerraban por economía. Las
reparaciones, excepto las que podía hacer uno por
sí mismo, tenían que ser autorizadas por remotos
comités que solían retrasar dos años incluso la
compostura de un cristal roto.
George Orwell
1984
42
'Of course it's only because Tom isn't home,' said
Mrs Parsons vaguely.
— Si le he molestado es porque Tom no está en
casa —dijo la señora Parsons vagamente.
The Parsons' flat was bigger than Winston's, and
dingy in a different way. Everything had a battered,
trampled-on look, as though the place had just been
visited by some large violent animal. Games
impedimenta—hockey-sticks, boxing-gloves, a
burst football, a pair of sweaty shorts turned inside
out—lay all over the floor, and on the table there
was a litter of dirty dishes and dog-eared exercisebooks.
El piso de los Parsons era mayor que el de Winston
y mucho más descuidado. Todo parecía roto y daba
la impresión de que allí acababa de agitarse un
enorme y violento animal. Por el suelo estaban
tirados diversos artículos para deportes patines de
hockey, guantes de boxeo, un balón de reglamento,
unos pantalones vueltos del revés y sobre la mesa
había un montón de platos sucios y cuadernos
escolares muy usados.
On the walls were scarlet banners of the Youth
League and the Spies, and a full-sized poster of Big
Brother. There was the usual boiled-cabbage smell,
common to the whole building, but it was shot
through by a sharper reek of sweat, which—one
knew this at the first sniff, though it was hard to
say how—was the sweat of some person not
present at the moment. In another room someone
with a comb and a piece of toilet paper was trying
to keep tune with the military music which was
still issuing from the telescreen.
En las paredes, unos carteles rojos de la Liga
juvenil y de los Espías y un gran cartel con el
retrato de tamaño natural del Gran Hermano. Por
supuesto, se percibía el habitual olor a verduras
cocidas que era el dominante en todo el edificio,
pero en este piso era más fuerte el olor a sudor, que
se notaba desde el primer momento, aunque no
alcanzaba uno a decir por qué era el sudor de una
mujer que no se hallaba presente entonces. En otra
habitación, alguien con un peine y un trozo de
papel higiénico trataba de acompañar a la música
militar que brotaba todavía de la telepantalla.
'It's the children,' said Mrs Parsons, casting a halfapprehensive glance at the door. 'They haven't been
out today. And of course—'
— Son los niños dijo la señora Parsons, lanzando
una mirada aprensiva hacia la puerta —. Hoy no
han salido. Y, desde luego...
She had a habit of breaking off her sentences in the
middle. The kitchen sink was full nearly to the
brim with filthy greenish water which smelt worse
than ever of cabbage. Winston knelt down and
examined the angle-joint of the pipe. He hated
using his hands, and he hated bending down, which
was always liable to start him coughing. Mrs
Parsons looked on helplessly.
Aquella mujer tenía la costumbre de interrumpir
sus frases por la mitad. El fregadero de la cocina
estaba lleno casi hasta el borde con agua sucia y
verdosa que olía aún peor que la verdura. Winston
se arrodilló y examinó el ángulo de la tubería de
desagüe donde estaba el tornillo. Le molestaba
emplear sus manos y también tener que
arrodillarse, porque esa postura le hacía toser. La
señora Parsons lo miró desanimada:
'Of course if Tom was home he'd put it right in a
moment,' she said.
'He loves anything like that. He's ever so good with
his hands, Tom is.'
— Naturalmente, si Tom estuviera en casa lo
arreglaría en un momento. Le gustan esas cosas. Es
muy hábil en cosas manuales. Sí, Tom es muy...
Parsons was Winston's fellow-employee at the
Parsons era el compañero de oficina de Winston en
George Orwell
1984
43
Ministry of Truth. He was a fattish but active man
of paralysing stupidity, a mass of imbecile
enthusiasms—one
of
those
completely
unquestioning, devoted drudges on whom, more
even than on the Thought Police, the stability of
the Party depended. At thirty-five he had just been
unwillingly evicted from the Youth League, and
before graduating into the Youth League he had
managed to stay on in the Spies for a year beyond
the statutory age. At the Ministry he was employed
in some subordinate post for which intelligence
was not required, but on the other hand he was a
leading figure on the Sports Committee and all the
other committees engaged in organizing
community hikes, spontaneous demonstrations,
savings campaigns, and voluntary activities
generally. He would inform you with quiet pride,
between whiffs of his pipe, that he had put in an
appearance at the Community Centre every
evening for the past four years. An overpowering
smell of sweat, a sort of unconscious testimony to
the strenuousness of his life, followed him about
wherever he went, and even remained behind him
after he had gone.
el Ministerio de la Verdad. Era un hombre muy
grueso, pero activo y de una estupidez asombrosa,
una masa de entusiasmos imbéciles, uno de esos
idiotas de los cuales, todavía más que de la Policía
del Pensamiento, dependía la estabilidad del
Partido. A sus treinta y cinco años acababa de salir
de la Liga juvenil, y antes de ser admitido en esa
organización había conseguido permanecer en la de
los Espías un año más de lo reglamentario. En el
Ministerio estaba empleado en un puesto
subordinado para el que no se requería inteligencia
alguna, pero, por otra parte, era una figura
sobresaliente del Comité deportivo y de todos los
demás comités dedicados a organizar excursiones
colectivas, manifestaciones espontáneas, las
campañas pro ahorro y en general todas las
actividades «voluntarias». Informaba a quien
quisiera oírle, con tranquilo orgullo y entre
chupadas a su pipa, que no había dejado de acudir
ni un solo día al Centro de la Comunidad durante
los cuatro años pasados. Un fortísimo olor a sudor,
una especie de testimonio inconsciente de su
continua actividad y energía, le seguía a donde
quiera que iba, y quedaba tras él cuando se hallaba
lejos.
'Have you got a spanner?' said Winston, fiddling
with the nut on the angle-joint.
— ¿Tiene usted un destornillador? dijo Winston
tocando el tapón del desagüe.
'A spanner,' said Mrs Parsons, immediately
becoming invertebrate. 'I don't know, I'm sure.
Perhaps the children—'
— Un destornillador dijo la señora Parsons,
inmovilizándose inmediatamente —. Pues, no sé.
Es posible que los niños...
There was a trampling of boots and another blast
on the comb as the children charged into the livingroom. Mrs Parsons brought the spanner. Winston
let out the water and disgustedly removed the clot
of human hair that had blocked up the pipe. He
cleaned his fingers as best he could in the cold
water from the tap and went back into the other
room.
En la habitación de al lado se oían fuertes pisadas y
más trompetazos con el peine. La señora Parsons
trajo el destornillador. Winston dejó salir el agua y
quitó con asco el pegote de cabello que había
atrancado el tubo. Se limpió los dedos lo mejor que
pudo en el agua fría del grifo y volvió a la otra
habitación.
'Up with your hands!' yelled a savage voice.
— ¡Arriba las manos! chilló una voz salvaje.
A handsome, tough-looking boy of nine had
popped up from behind the table and was menacing
Un chico, guapo y de aspecto rudo, que parecía
tener unos nueve años, había surgido por detrás de
George Orwell
1984
44
him with a toy automatic pistol, while his small
sister, about two years younger, made the same
gesture with a fragment of wood. Both of them
were dressed in the blue shorts, grey shirts, and red
neckerchiefs which were the uniform of the Spies.
Winston raised his hands above his head, but with
an uneasy feeling, so vicious was the boy's
demeanour, that it was not altogether a game.
la mesa y amenazaba a Winston con una pistola
automática de juguete mientras que su hermanita,
de unos dos años menos, hacía el mismo ademán
con un pedazo de madera. Ambos iban vestidos
con pantalones cortos azules, camisas grises y
pañuelo rojo al cuello. Éste era el uniforme de los
Espías. Winston levantó las manos, pero a pesar de
la broma sentía cierta inquietud por el gesto del
maldad que veía en el niño.
'You're a traitor!' yelled the boy. 'You're a thoughtcriminal! You're a Eurasian spy! I'll shoot you, I'll
vaporize you, I'll send you to the salt mines!'
— ¡Eres un traidor! grito el chico —. ¡Eres un
criminal mental! ¡Eres un espía de Eurasia! ¡Te
mataré, te vaporizaré; te mandaré a las minas de
sal.
Suddenly they were both leaping round him,
shouting 'Traitor!' and 'Thought-criminal!' the little
girl imitating her brother in every movement. It
was somehow slightly frightening, like the
gambolling of tiger cubs which will soon grow up
into man-eaters. There was a sort of calculating
ferocity in the boy's eye, a quite evident desire to
hit or kick Winston and a consciousness of being
very nearly big enough to do so. It was a good job
it was not a real pistol he was holding, Winston
thought.
De pronto, tanto el niño como la niña empezaron a
saltar en torno a él gritando: «¡Traidor!»
«¡Criminal mental!», imitando la niña todos los
movimientos de su hermano. Aquello producía un
poco de miedo, algo así como los juegos de los
cachorros de los tigres cuando pensamos que
pronto se convertirán en devoradores de hombres.
Había una especie de ferocidad calculadora en la
mirada del pequeño, un deseo evidente de darle un
buen golpe a Winston, de hacerle daño de alguna
manera, una convicción de ser va casi lo
suficientemente hombre para hacerlo. «¡Qué suerte
que el niño no tenga en la mano más que una
pistola de juguete!», pensó Winston.
Mrs Parsons' eyes flitted nervously from Winston
to the children, and back again. In the better light
of the living-room he noticed with interest that
there actually was dust in the creases of her face.
La mirada de la señora Parsons iba nerviosamente
de los niños a Winston y de éste a los niños. Como
en aquella habitación había mejor luz, pudo notar
Winston que en las arrugas de la mujer había
efectivamente polvo.
'They do get so noisy,' she said. 'They're
disappointed because they couldn't go to see the
hanging, that's what it is. I'm too busy to take them.
and Tom won't be back from work in time.'
— Hacen tanto ruido... Dijo ella —. Están
disgustados porque no pueden ir a ver ahorcar a
esos. Estoy segura de que por eso revuelven tanto.
Yo no puedo llevarlos; tengo demasiado quehacer.
Y Tom no volverá de su trabajo a tiempo.
'Why can't we go and see the hanging?' roared the
boy in his huge voice.
— ¿Por qué no podemos ir a ver cómo los cuelgan?
Gritó el pequeño con su tremenda voz, impropia de
su edad.
George Orwell
1984
45
'Want to see the hanging! Want to see the hanging!'
chanted the little girl, still capering round.
— ¡Queremos verlos colgar! ¡Queremos verlos
colgar! — canturreaba la chiquilla mientras
saltaba.
Some Eurasian prisoners, guilty of war crimes,
were to be hanged in the Park that evening,
Winston remembered. This happened about once a
month, and was a popular spectacle. Children
always clamoured to be taken to see it. He took his
leave of Mrs Parsons and made for the door. But he
had not gone six steps down the passage when
something hit the back of his neck an agonizingly
painful blow. It was as though a red-hot wire had
been jabbed into him. He spun round just in time to
see Mrs Parsons dragging her son back into the
doorway while the boy pocketed a catapult.
Varios prisioneros eurasiáticos, culpables de
crímenes de guerra, serían ahorcados en el parque
aquella tarde, recordó Winston. Esto solía ocurrir
una vez al mes y constituía un espectáculo popular.
A los niños siempre les hacía gran ilusión asistir a
él. Winston se despidió de la señora Parsons y se
dirigió hacia la puerta. Pero apenas había bajado
seis escalones cuando algo le dio en el cuello por
detrás produciéndole un terrible dolor. Era como si
le hubieran aplicado un alambre incandescente. Se
volvió a tiempo de ver cómo retiraba la señora
Parsons a su hijo del descansillo. El chico se
guardaba un tirachinas en el bolsillo.
'Goldstein!' bellowed the boy as the door closed on
him. But what most struck Winston was the look of
helpless fright on the woman's greyish face.
— ¡Goldstein! Gritó el pequeño antes de que la
madre cerrara la puerta, pero lo que más asustó a
Winston fue la mirada de terror y desamparo de la
señora Parsons.
Back in the flat he stepped quickly past the
telescreen and sat down at the table again, still
rubbing his neck. The music from the telescreen
had stopped. Instead, a clipped military voice was
reading out, with a sort of brutal relish, a
description of the armaments of the new Floating
Fortress which had just been anchored between
Iceland and the Faroe Islands.
De nuevo en su piso, cruzó rápidamente por
delante de la telepantalla y volvió a sentarse ante la
mesita sin dejar de pasarse la mano por su dolorido
cuello. La música de la telepantalla se había
detenido. Una voz militar estaba leyendo, con una
especie de brutal complacencia, una descripción de
los armamentos de la nueva fortaleza flotante que
acababa de ser anclada entre Islandia y las islas
Feroe.
With those children, he thought, that wretched
woman must lead a life of terror. Another year, two
years, and they would be watching her night and
day for symptoms of unorthodoxy. Nearly all
children nowadays were horrible. What was worst
of all was that by means of such organizations as
the Spies they were systematically turned into
ungovernable little savages, and yet this produced
in them no tendency whatever to rebel against the
discipline of the Party. On the contrary, they
adored the Party and everything connected with it.
The songs, the processions, the banners, the hiking,
Con aquellos niños, pensó Winston, la desgraciada
mujer debía de llevar una vida terrorífica. Dentro
de uno o dos años sus propios hijos podían
descubrir en ella algún indicio de herejía. Casi
todos los niños de entonces eran horribles. Lo peor
de todo era que esas organizaciones, como la de los
Espías, los convertían sistemáticamente en
pequeños salvajes ingobernables, y, sin embargo,
este salvajismo no les impulsaba a rebelarse contra
la disciplina del Partido. Por el contrario, adoraban
al Partido y a todo lo que se relacionaba con él. Las
canciones, los desfiles, las pancartas, las
George Orwell
1984
46
the drilling with dummy rifles, the yelling of
slogans, the worship of Big Brother—it was all a
sort of glorious game to them. All their ferocity
was turned outwards, against the enemies of the
State, against foreigners, traitors, saboteurs,
thought-criminals. It was almost normal for people
over thirty to be frightened of their own children.
And with good reason, for hardly a week passed in
which 'The Times' did not carry a paragraph
describing how some eavesdropping little sneak—
'child hero' was the phrase generally used—had
overheard some compromising remark and
denounced its parents to the Thought Police.
excursiones colectivas, la instrucción militar
infantil con fusiles de juguete, los slogans gritados
por doquier, la adoración del Gran Hermano... todo
ello era para los niños un estupendo juego. Toda su
ferocidad revertía hacia fuera, contra los enemigos
del Estado, contra los extranjeros, los traidores,
saboteadores y criminales del pensamiento. Era
casi normal que personas de más de treinta años les
tuvieran un miedo visceral a sus hijos. Y con
razón, pues apenas pasaba una semana sin que el
Times publicara unas líneas describiendo cómo
alguna viborilla —la denominación oficial era
«heroico niño» había denunciado a sus padres a la
Policía del Pensamiento contándole a ésta lo que
había oído en casa.
The sting of the catapult bullet had worn off. He
picked up his pen half-heartedly, wondering
whether he could find something more to write in
the diary. Suddenly he began thinking of O'Brien
again.
La molestia causada por el proyectil del tirachinas
se le había pasado. Winston volvió a coger la
pluma preguntándose si no tendría algo más que
escribir. De pronto, empezó a pensar de nuevo en
O'Brien.
Years ago—how long was it? Seven years it must
be—he had dreamed that he was walking through a
pitch-dark room. And someone sitting to one side
of him had said as he passed: 'We shall meet in the
place where there is no darkness.' It was said very
quietly, almost casually—a statement, not a
command. He had walked on without pausing.
What was curious was that at the time, in the
dream, the words had not made much impression
on him. It was only later and by degrees that they
had seemed to take on significance. He could not
now remember whether it was before or after
having the dream that he had seen O'Brien for the
first time, nor could he remember when he had first
identified the voice as O'Brien's. But at any rate the
identification existed. It was O'Brien who had
spoken to him out of the dark.
Años atrás —cuánto tiempo hacía, quizás siete
años— había soñado Winston que paseaba por una
habitación oscura... Alguien sentado a su lado le
había dicho al pasar él: «Nos encontraremos en el
lugar donde no hay oscuridad». Se lo había dicho
con toda calma, de una manera casual, más como
una afirmación cualquiera que como una orden. Él
había seguido andando. Y lo curioso era que al
oírlas en el sueño, aquellas palabras no le habían
impresionado. Fue sólo más tarde y gradualmente
cuando empezaron a tomar significado. Ahora no
podía recordar si fue antes o después de tener el
sueño cuando había visto a O'Brien por vez
primera; y tampoco podía recordar cuándo había
identificado aquella voz como la de O'Brien. Pero,
de todos modos, era indudablemente O'Brien quien
le había hablado en la oscuridad.
Winston had never been able to feel sure—even
after this morning's flash of the eyes it was still
impossible to be sure whether O'Brien was a friend
or an enemy. Nor did it even seem to matter
greatly. There was a link of understanding between
them, more important than affection or
partisanship. 'We shall meet in the place where
there is no darkness,' he had said. Winston did not
Nunca había podido sentirse absolutamente seguro
— incluso después del fugaz encuentro de sus
miradas esta mañana — de si O'Brien era un amigo
o un enemigo. Ni tampoco importaba mucho esto.
Lo cierto era que existía entre ellos un vínculo de
comprensión más fuerte y más importante que el
afecto o el partidismo. «Nos encontraremos en el
lugar donde no hay oscuridad», le había dicho.
George Orwell
1984
47
know what it meant, only that in some way or
another it would come true.
Winston no sabía lo que podían significar estas
palabras, pero sí sabía que se convertirían en
realidad.
The voice from the telescreen paused. A trumpet
call, clear and beautiful, floated into the stagnant
air. The voice continued raspingly:
La voz de la telepantalla se interrumpió. Sonó un
claro y hermoso toque de trompeta y la voz
prosiguió en tono chirriante:
'Attention! Your attention, please! A newsflash has
this moment arrived from the Malabar front. Our
forces in South India have won a glorious victory. I
am authorized to say that the action we are now
reporting may well bring the war within
measurable distance of its end. Here is the
newsflash—'
«Atención. ¡Vuestra atención, por favor! En este
momento nos llega un notirrelámpago del frente
malabar. Nuestras fuerzas han logrado una gloriosa
victoria en el sur de la India. Estoy autorizado para
decir que la batalla a que me refiero puede
aproximarnos bastante al final de la guerra. He
aquí el texto del notirrelámpago...»
Bad news coming, thought Winston. And sure
enough, following on a gory description of the
annihilation of a Eurasian army, with stupendous
figures of killed and prisoners, came the
announcement that, as from next week, the
chocolate ration would be reduced from thirty
grammes to twenty.
Malas noticias, pensó Winston. Ahora seguirá la
descripción, con un repugnante realismo, del
aniquilamiento de todo un ejército eurásico, con
fantásticas cifras de muertos y prisioneros... para
decirnos luego que, desde la semana próxima,
reducirán la ración de chocolate a veinte gramos en
vez de los treinta de ahora.
Winston belched again. The gin was wearing off,
leaving a deflated feeling. The telescreen—perhaps
to celebrate the victory, perhaps to drown the
memory of the lost chocolate—crashed into
'Oceania, 'tis for thee'. You were supposed to stand
to attention. However, in his present position he
was invisible.
Winston volvió a eructar. La ginebra perdía ya su
fuerza y lo dejaba desanimado. La telepantalla —
no se sabe si para celebrar la victoria o para quitar
el mal sabor del chocolate perdido— lanzó los
acordes de Oceanía, todo para ti. Se suponía que
todo el que escuchara el himno, aunque estuviera
solo, tenía que escucharlo de pie. Sin embargo,
Winston se aprovechó de que la telepantalla no lo
veía y siguió sentado.
'Oceania, 'tis for thee' gave way to lighter music.
Winston walked over to the window, keeping his
back to the telescreen. The day was still cold and
clear. Somewhere far away a rocket bomb
exploded with a dull, reverberating roar. About
twenty or thirty of them a week were falling on
London at present.
Oceanía, todo para ti, terminó y empezó la música
ligera. Winston se dirigió hacia la ventana,
manteniéndose de espaldas a la pantalla El día era
todavía frío y claro. Allá lejos estalló una
bombacohete con un sonido sordo y prolongado.
Ahora solían caer en Londres unas veinte o treinta
bombas a la semana.
Down in the street the wind flapped the torn poster
to and fro, and the word INGSOC fitfully appeared
and vanished. Ingsoc. The sacred principles of
Abajo, en la calle, el viento seguía agitando el
cartel donde la palabra Ingsoc aparecía y
desaparecía. Ingsoc. Los principios sagrados de
George Orwell
Ingsoc. Newspeak, doublethink, the mutability of
the past. He felt as though he were wandering in
the forests of the sea bottom, lost in a monstrous
world where he himself was the monster. He was
alone. The past was dead, the future was
unimaginable. What certainty had he that a single
human creature now living was on his side? And
what way of knowing that the dominion of the
Party would not endure FOR EVER? Like an
answer, the three slogans on the white face of the
Ministry of Truth came back to him:
1984
48
Ingsoc. Neolengua, doblepensar, mutabilidad del
pasado. A Winston le parecía estar recorriendo las
selvas submarinas, perdido en un mundo
monstruoso cuyo monstruo era él mismo. Estaba
solo. El pasado había muerto, el futuro era
inimaginable. ¿Qué certidumbre podía tener él de
que ni un solo ser humano estaba de su parte? Y
¿Cómo iba a saber si el dominio del Partido no
duraría siempre? Como respuesta, los tres slogans
sobre la blanca fachada del Ministerio de la
Verdad, le recordaron que:
WAR IS PEACE
LA GUERRA ES LA PAZ
FREEDOM IS SLAVERY
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
IGNORANCE IS STRENGTH
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA
He took a twenty-five cent piece out of his pocket.
There, too, in tiny clear lettering, the same slogans
were inscribed, and on the other face of the coin
the head of Big Brother. Even from the coin the
eyes pursued you. On coins, on stamps, on the
covers of books, on banners, on posters, and on the
wrappings of a cigarette packet—everywhere.
Always the eyes watching you and the voice
enveloping you. Asleep or awake, working or
eating, indoors or out of doors, in the bath or in
bed—no escape. Nothing was your own except the
few cubic centimetres inside your skull.
Sacó de su bolsillo una moneda de veinticinco
centavos. También en ella, en letras pequeñas, pero
muy claras, aparecían las mismas frases y, en el
reverso de la moneda, la cabeza del Gran Hermano.
Los ojos de éste le perseguían a uno hasta desde las
monedas. Sí, en las monedas, en los sellos de
correo, en pancartas, en las envolturas de los
paquetes de los cigarrillos, en las portadas de los
libros, en todas partes. Siempre los ojos que os
contemplaban y la voz que os envolvía. Despiertos
o dormidos, trabajando o comiendo, en casa o en la
calle, en el baño o en la cama, no había escape.
Nada era del individuo a no ser unos cuantos
centímetros cúbicos dentro de su cráneo.
The sun had shifted round, and the myriad
windows of the Ministry of Truth, with the light no
longer shining on them, looked grim as the
loopholes of a fortress. His heart quailed before the
enormous pyramidal shape. It was too strong, it
could not be stormed. A thousand rocket bombs
would not batter it down. He wondered again for
whom he was writing the diary. For the future, for
the past—for an age that might be imaginary. And
in front of him there lay not death but annihilation.
The diary would be reduced to ashes and himself to
vapour. Only the Thought Police would read what
he had written, before they wiped it out of
existence and out of memory. How could you
make appeal to the future when not a trace of you,
not even an anonymous word scribbled on a piece
El sol había seguido su curso y las mil ventanas del
Ministerio de la Verdad, en las que ya no
reverberaba la luz, parecían los tétricos huecos de
una fortaleza. Winston sintió angustia ante aquella
masa piramidal. Era demasiado fuerte para ser
asaltada. Ni siquiera un millar de bombascohete
podrían abatirla. Volvió a preguntarse para quién
escribía el Diario. ¿Para el pasado, para el futuro,
para una época imaginaria? Frente a él no veía la
muerte, sino algo peor: el aniquilamiento absoluto.
El Diario quedaría reducido a cenizas y a él lo
vaporizarían. Sólo la Policía del Pensamiento
leería lo que él hubiera escrito antes de hacer que
esas líneas desaparecieran incluso de la memoria.
¿Cómo iba usted a apelar a la posteridad cuando ni
una sola huella suya, ni siquiera una palabra
1984
George Orwell
49
of paper, could physically survive?
garrapateada en un papel iba a sobrevivir
físicamente?
The telescreen struck fourteen. He must leave in
ten minutes. He had to be back at work by
fourteen-thirty.
En la telepantalla sonaron las catorce. Winston
tenía que marchar dentro de diez minutos. Debía
reanudar el trabajo a las catorce y treinta.
Curiously, the chiming of the hour seemed to have
put new heart into him. He was a lonely ghost
uttering a truth that nobody would ever hear. But
so long as he uttered it, in some obscure way the
continuity was not broken. It was not by making
yourself heard but by staying sane that you carried
on the human heritage. He went back to the table,
dipped his pen, and wrote:
Qué curioso: las campanadas de la hora lo
reanimaron. Era como un fantasma solitario
diciendo una verdad que nadie oiría nunca. De
todos modos, mientras Winston pronunciara esa
verdad, la continuidad no se rompería. La herencia
humana no se continuaba porque uno se hiciera oír
sino por el hecho de permanecer cuerdo. Volvió a
la mesa, mojó en tinta su pluma y escribió:
To the future or to the past, to a time when
thought is free, when men are different from one
another and do not live alone—to a time when
truth exists and what is done cannot be undone:
Para el futuro o para el pasado, para la época en
que se pueda pensar libremente, en que los
hombres sean distintos unos de otros y no vivan
solitarios... Para cuando la verdad exista y lo que
se haya hecho no pueda ser deshecho:
From the age of uniformity, from the age of
solitude, from the age of Big Brother, from the age
of doublethink—greetings!
Desde esta época de uniformidad, de este tiempo
de soledad, la Edad del Gran Hermano, la época
del doblepensar... ¡muchas felicidades!
He was already dead, he reflected. It seemed to
him that it was only now, when he had begun to be
able to formulate his thoughts, that he had taken
the decisive step. The consequences of every act
are included in the act itself. He wrote:
Winston comprendía que ya estaba muerto. Le
parecía que sólo ahora, en que empezaba a poder
formular sus pensamientos, era cuando había dado
el paso definitivo. Las consecuencias de cada acto
van incluidas en el acto mismo. Escribió:
Thoughtcrime
does
thoughtcrime IS death.
death:
El crimental (el crimen de la mente) no implica la
muerte; el crimental es la muerte misma.
Now he had recognized himself as a dead man it
became important to stay alive as long as possible.
Two fingers of his right hand were inkstained. It
was exactly the kind of detail that might betray
you. Some nosing zealot in the Ministry (a woman,
probably: someone like the little sandy-haired
woman or the dark-haired girl from the Fiction
Department) might start wondering why he had
been writing during the lunch interval, why he had
used an old-fashioned pen, WHAT he had been
Al reconocerse ya a sí mismo muerto, se le hizo
imprescindible vivir lo más posible. Tenía
manchados de tinta dos dedos de la mano derecha.
Era exactamente uno de esos detalles que le pueden
delatar a uno. Cualquier entrometido del Ministerio
(probablemente, una mujer: alguna como la del
cabello color de arena o la muchacha morena del
Departamento de Novela) podía preguntarse por
qué habría usado una pluma anticuada y qué habría
escrito... y luego dar el soplo a donde
not
entail
George Orwell
1984
50
writing—and then drop a hint in the appropriate
quarter. He went to the bathroom and carefully
scrubbed the ink away with the gritty dark-brown
soap which rasped your skin like sandpaper and
was therefore well adapted for this purpose.
correspondiera. Fue al cuarto de baño y se frotó
cuidadosamente la tinta con el oscuro y rasposo
jabón que le limaba la piel como un papel de lija y
resultaba por tanto muy eficaz para su propósito.
He put the diary away in the drawer. It was quite
useless to think of hiding it, but he could at least
make sure whether or not its existence had been
discovered. A hair laid across the page-ends was
too obvious. With the tip of his finger he picked up
an identifiable grain of whitish dust and deposited
it on the corner of the cover, where it was bound to
be shaken off if the book was moved.
Guardó el Diario en el cajón de la mesita. Era inútil
pretender esconderlo; pero, por lo menos, podía
saber si lo habían descubierto o no. Un cabello
sujeto entre las páginas sería demasiado evidente.
Por eso, con la yema de un dedo recogió una
partícula de polvo de posible identificación y la
depositó sobre una esquina de la tapa, de donde
tendría que caerse si cogían el libro.
George Orwell
1984
51
Chapter 3
CAPÍTULO III
Winston was dreaming of his mother.
Winston estaba soñando con su madre.
He must, he thought, have been ten or eleven
years old when his mother had disappeared. She
was a tall, statuesque, rather silent woman with
slow movements and magnificent fair hair. His
father he remembered more vaguely as dark and
thin, dressed always in neat dark clothes
(Winston remembered especially the very thin
soles of his father's shoes) and wearing
spectacles. The two of them must evidently have
been swallowed up in one of the first great
purges of the fifties.
El debía de tener unos diez u once años cuando su
madre murió. Era una mujer alta, estatuaria y más
bien silenciosa, de movimientos pausados y
magnífico cabello rubio. A su padre lo recordaba,
más vagamente, como un hombre moreno y delgado,
vestido siempre con impecables trajes oscuros
(Winston recordaba sobre todo las suelas
extremadamente finas de los zapatos de su padre) y
usaba gafas. Seguramente, tanto el padre como la
madre debieron de haber caído en una de las
primeras grandes purgas de los años cincuenta.
At this moment his mother was sitting in some
place deep down beneath him, with his young
sister in her arms. He did not remember his sister
at all, except as a tiny, feeble baby, always silent,
with large, watchful eyes. Both of them were
looking up at him. They were down in some
subterranean place —the bottom of a well, for
instance, or a very deep grave— but it was a
place which, already far below him, was itself
moving downwards. They were in the saloon of a
sinking ship, looking up at him through the
darkening water. There was still air in the saloon,
they could still see him and he them, but all the
while they were sinking down, down into the
green waters which in another moment must hide
them from sight for ever. He was out in the light
and air while they were being sucked down to
death, and they were down there because he was
up here. He knew it and they knew it, and he
could see the knowledge in their faces. There was
no reproach either in their faces or in their hearts,
only the knowledge that they must die in order
that he might remain alive, and that this was part
of the unavoidable order of things.
En aquel momento en el sueño — su madre estaba
sentada en un sitio profundo junto a él y con su niña
en brazos. De esta hermana sólo recordaba Winston
que era una chiquilla débil e insignificante, siempre
callada y con ojos grandes que se fijaban en todo. Se
hallaban las dos en algún sitio subterráneo por
ejemplo, el fondo de un pozo o en una cueva muy
honda —, pero era un lugar que, estando ya muy por
debajo de él, se iba hundiendo sin cesar. Si, era la
cámara de un barco que se hundía y la madre y la
hermana lo miraban a él desde la tenebrosidad de las
aguas que invadían el buque. Aún había aire en la
cámara. Su madre y su hermanita podían verlo
todavía y él a ellas, pero no dejaban de irse
hundiendo ni un solo instante, de ir cayendo en las
aguas, de un verde muy oscuro, que de un momento
a otro las ocultarían para siempre. Winston, en
cambio, se encontraba al aire libre y a plena luz
mientras a ellas se las iba tragando la muerte, y ellas
se hundían porque él estaba allí arriba. Winston lo
sabía y también ellas lo sabían y él descubría en las
caras de ellas este conocimiento. Pero la expresión
de las dos no le reprochaba nada ni sus corazones
tampoco — el lo sabía — y sólo se transparentaba la
convicción de que ellas morían para que él pudiera
seguir viviendo allá arriba y que esto formaba parte
del orden inevitable de las cosas.
He could not remember what had happened, but
No podía recordar qué había ocurrido, pero mientras
George Orwell
1984
52
he knew in his dream that in some way the lives
of his mother and his sister had been sacrificed to
his own. It was one of those dreams which, while
retaining the characteristic dream scenery, are a
continuation of one's intellectual life, and in
which one becomes aware of facts and ideas
which still seem new and valuable after one is
awake. The thing that now suddenly struck
Winston was that his mother's death, nearly thirty
years ago, had been tragic and sorrowful in a way
that was no longer possible. Tragedy, he
perceived, belonged to the ancient time, to a time
when there was still privacy, love, and
friendship, and when the members of a family
stood by one another without needing to know
the reason. His mother's memory tore at his heart
because she had died loving him, when he was
too young and selfish to love her in return, and
because somehow, he did not remember how, she
had sacrificed herself to a conception of loyalty
that was private and unalterable. Such things, he
saw, could not happen today. Today there were
fear, hatred, and pain, but no dignity of emotion,
no deep or complex sorrows. All this he seemed
to see in the large eyes of his mother and his
sister, looking up at him through the green water,
hundreds of fathoms down and still sinking.
soñaba estaba seguro de que, de un modo u otro, las
vidas de su madre y su hermana fueron sacrificadas
para que él viviera. Era uno de esos ensueños que, a
pesar de utilizar toda la escenografía onírica habitual,
son una continuación de nuestra vida intelectual y en
los que nos damos cuenta de hechos e ideas que
siguen teniendo un valor después del despertar. Pero
lo que de pronto sobresaltó a Winston, al pensar
luego en lo que había soñado, fue que la muerte de
su madre, ocurrida treinta años antes, había sido
trágica y dolorosa de un modo que ya no era posible.
Pensó que la tragedia pertenecía a los tiempos
antiguos y que sólo podía concebirse en una época en
que había aún intimidad — vida privada, amor y
amistad — y en que los miembros de una familia
permanecían juntos sin necesidad de tener una razón
especial para ello. El recuerdo de su madre le
torturaba porque había muerto amándole cuando él
era demasiado joven y egoísta para devolverle ese
cariño y porque de alguna manera — no recordaba
cómo — se había sacrificado a un concepto de la
lealtad que era privadísimo e inalterable. Bien
comprendía Winston que esas cosas no podían
suceder ahora. Lo que ahora había era miedo, odio y
dolor físico, pero no emociones dignas ni penas
profundas y complejas. Todo esto lo había visto,
soñando, en los ojos de su madre y su hermanita, que
lo miraban a él a través de las aguas verdeoscuras, a
una inmensa profundidad y sin dejar de hundirse.
Suddenly he was standing on short springy turf,
on a summer evening when the slanting rays of
the sun gilded the ground. The landscape that he
was looking at recurred so often in his dreams
that he was never fully certain whether or not he
had seen it in the real world. In his waking
thoughts he called it the Golden Country. It was
an old, rabbit-bitten pasture, with a foot-track
wandering across it and a molehill here and there.
In the ragged hedge on the opposite side of the
field the boughs of the elm trees were swaying
very faintly in the breeze, their leaves just stirring
in dense masses like women's hair. Somewhere
near at hand, though out of sight, there was a
clear, slow-moving stream where dace were
swimming in the pools under the willow trees.
De pronto, se vio de pie sobre el césped en una tarde
de verano en que los rayos oblicuos del sol doraban
la corta hierba. El paisaje que se le aparecía ahora se
le presentaba con tanta frecuencia en sueños que
nunca estaba completamente seguro de si lo había
visto alguna vez en la vida real. Cuando estaba
despierto, lo llamaba el País Dorado. Lo cubrían
pastos mordidos por los conejos con un sendero que
serpenteaba por él y, aquí y allá, unas pequeñísimas
elevaciones del terreno. Al fondo, se velan unos
olmos que se balanceaban suavemente con la brisa y
sus follajes parecían cabelleras de mujer. Cerca,
aunque fuera de la vista, corría un claro arroyuelo de
lento fluir.
The girl with dark hair was coming towards them
across the field. With what seemed a single
La muchacha morena venía hacia él por aquel
campo. Con un solo movimiento se despojó de sus
George Orwell
1984
53
movement she tore off her clothes and flung
them disdainfully aside. Her body was white and
smooth, but it aroused no desire in him, indeed
he barely looked at it. What overwhelmed him in
that instant was admiration for the gesture with
which she had thrown her clothes aside. With its
grace and carelessness it seemed to annihilate a
whole culture, a whole system of thought, as
though Big Brother and the Party and the
Thought Police could all be swept into
nothingness by a single splendid movement of
the arm. That too was a gesture belonging to the
ancient time. Winston woke up with the word
'Shakespeare' on his lips.
ropas y las arrojó despectivamente a un lado. Su
cuerpo era blanco y suave, pero no despertaba deseo
en Winston, que se limitaba a contemplarlo. Lo que
le llenaba de entusiasmo en aquel momento era el
gesto con que la joven se había librado de sus ropas.
Con la gracia y el descuido de aquel gesto, parecía
estar aniquilando toda su cultura, todo un sistema de
pensamiento, como si el Gran Hermano, el Partido y
la Policía del Pensamiento pudieran ser barridos y
enviados a la Nada con un simple movimiento del
brazo. También aquel gesto pertenecía a los tiempos
antiguos. Winston se despertó con la palabra
«Shakespeare» en los labios.
The telescreen was giving forth an ear-splitting
whistle which continued on the same note for
thirty seconds. It was nought seven fifteen,
getting-up time for office workers. Winston
wrenched his body out of bed-naked, for a
member of the Outer Party received only 3,000
clothing coupons annually, and a suit of pyjamas
was 600—and seized a dingy singlet and a pair of
shorts that were lying across a chair. The
Physical Jerks would begin in three minutes. The
next moment he was doubled up by a violent
coughing fit which nearly always attacked him
soon after waking up. It emptied his lungs so
completely that he could only begin breathing
again by lying on his back and taking a series of
deep gasps. His veins had swelled with the effort
of the cough, and the varicose ulcer had started
itching.
La telepantalla emitía en aquel instante un
prolongado silbido que partía el tímpano y que
continuaba en la misma nota treinta segundos. Eran
las cero — siete — quince, la hora de levantarse para
los oficinistas. Winston se echó abajo de la cama
desnudo porque los miembros del Partido Exterior
recibían sólo tres mil cupones para vestimenta
durante el año y un pijama necesitaba seiscientos
cupones — y se puso un sucio singlet y unos shorts
que estaban sobre una silla. Dentro de tres minutos
empezarían las Sacudidas Físicas. Inmediatamente le
entró el ataque de tos habitual en él en cuanto se
despertaba. Vació tanto sus pulmones que, para
volver a respirar, tuvo que tenderse de espaldas
abriendo y cerrando la boca repetidas veces y en
rápida sucesión. Con el esfuerzo de la tos se le
hinchaban las venas y sus varices le habían
empezado a escocer.
'Thirty to forty group!' yapped a piercing female
voice. 'Thirty to forty group! Take your places,
please. Thirties to forties!'
— ¡Grupo de treinta a cuarenta! — ladró una
penetrante voz de mujer —. ¡Grupo de treinta a
cuarenta! Ocupad vuestros sitios, por favor.
Winston sprang to attention in front of the
telescreen, upon which the image of a youngish
woman, scrawny but muscular, dressed in tunic
and gym-shoes, had already appeared.
Winston se colocó de un salto a la vista de la
telepantalla, en la cual había aparecido ya la imagen
de una mujer más bien joven, musculoso y de
facciones duras, vestida con una túnica y calzando
sandalias de gimnasia.
'Arms bending and stretching!' she rapped out.
'Take your time by me. ONE, two, three, four!
ONE, two, three, four! Come on, comrades, put a
— ¡Doblad y extended los brazos! — gritó —.
¡Contad a la vez que yo! ¡Uno, dos, tres, cuatro!
¡Uno, dos, tres, cuatro! ¡Vamos, camaradas, un poco
George Orwell
1984
54
bit of life into it! ONE, two, three four! ONE
two, three, four!...'
de vida en lo que hacéis! ¡Uno, dos, tres, cuatro!
¡Uno, dos, tres, cuatro!...
The pain of the coughing fit had not quite driven
out of Winston's mind the impression made by
his dream, and the rhythmic movements of the
exercise restored it somewhat. As he
mechanically shot his arms back and forth,
wearing on his face the look of grim enjoyment
which was considered proper during the Physical
Jerks, he was struggling to think his way
backward into the dim period of his early
childhood. It was extraordinarily difficult.
Beyond the late fifties everything faded. When
there were no external records that you could
refer to, even the outline of your own life lost its
sharpness. You remembered huge events which
had quite probably not happened, you
remembered the detail of incidents without being
able to recapture their atmosphere, and there
were long blank periods to which you could
assign nothing. Everything had been different
then. Even the names of countries, and their
shapes on the map, had been different. Airstrip
One, for instance, had not been so called in those
days: it had been called England or Britain,
though London, he felt fairly certain, had always
been called London.
La intensa molestia de su ataque de tos no había
logrado desvanecer en Winston la impresión que le
había dejado el ensueño y los movimientos rítmicos
de la gimnasia contribuían a conservarle aquel
recuerdo.
Mientras
doblaba
y desplegaba
mecánicamente los brazos — sin perder ni por un
instante la expresión de contento que se consideraba
apropiada durante las Sacudidas Físicas —, se
esforzaba por resucitar el confuso período de su
primera
infancia.
Pero
le
resultaba
extraordinariamente difícil. Más allá de los años
cincuenta y tantos — final de la década — todo se
desvanecía. Sin datos externos de ninguna clase a
que referirse era imposible reconstruir ni siquiera el
esquema de la propia vida. Se recordaban los
acontecimientos de enormes proporciones — que
muy bien podían no haber acaecido —, se
recordaban también detalles sueltos de hechos
sucedidos en la infancia, de cada uno, pero sin poder
captar la atmósfera. Y había extensos períodos en
blanco donde no se podía colocar absolutamente
nada. Entonces todo había sido diferente. Incluso los
nombres de los países y sus formas en el mapa. La
Franja Aérea número 1, por ejemplo, no se llamaba
así en aquellos días: la llamaban Inglaterra o Bretaña,
aunque Londres — Winston estaba casi seguro de
ello — se había llamado siempre Londres.
Winston could not definitely remember a time
when his country had not been at war, but it was
evident that there had been a fairly long interval
of peace during his childhood, because one of his
early memories was of an air raid which
appeared to take everyone by surprise. Perhaps it
was the time when the atomic bomb had fallen on
Colchester. He did not remember the raid itself,
but he did remember his father's hand clutching
his own as they hurried down, down, down into
some place deep in the earth, round and round a
spiral staircase which rang under his feet and
which finally so wearied his legs that he began
whimpering and they had to stop and rest. His
mother, in her slow, dreamy way, was following
a long way behind them. She was carrying his
baby sister—or perhaps it was only a bundle of
blankets that she was carrying: he was not certain
No podía recordar claramente una época en que su
país no hubiera estado en guerra, pero era evidente
que había un intervalo de paz bastante largo durante
su infancia porque uno de sus primeros recuerdos era
el de un ataque aéreo que parecía haber cogido a
todos por sorpresa. Quizá fue cuando la bomba
atómica cayó en Colchester. No se acordaba del
ataque propiamente dicho, pero sí de la mano de su
padre que le tenía cogida la suya mientras
descendían precipitadamente por algún lugar
subterráneo muy profundo, dando vueltas por una
escalera de caracol que finalmente le había cansado
tanto las piernas que empezó a sollozar y su padre
tuvo que dejarle descansar un poco. Su madre, lenta
y pensativa como siempre, los seguía a bastante
distancia. La madre llevaba a la hermanita de
Winston, o quizá sólo llevase un lío de mantas.
Winston no estaba seguro de que su hermanita
George Orwell
1984
55
whether his sister had been born then. Finally
they had emerged into a noisy, crowded place
which he had realized to be a Tube station.
hubiera nacido por entonces. Por último,
desembocaron a un sitio ruidoso y atestado de gente,
una estación de Metro.
There were people sitting all over the stoneflagged floor, and other people, packed tightly
together, were sitting on metal bunks, one above
the other. Winston and his mother and father
found themselves a place on the floor, and near
them an old man and an old woman were sitting
side by side on a bunk. The old man had on a
decent dark suit and a black cloth cap pushed
back from very white hair: his face was scarlet
and his eyes were blue and full of tears. He
reeked of gin. It seemed to breathe out of his skin
in place of sweat, and one could have fancied
that the tears welling from his eyes were pure
gin. But though slightly drunk he was also
suffering under some grief that was genuine and
unbearable. In his childish way Winston grasped
that some terrible thing, something that was
beyond forgiveness and could never be remedied,
had just happened. It also seemed to him that he
knew what it was. Someone whom the old man
loved —a little granddaughter, perhaps— had
been killed. Every few minutes the old man kept
repeating:
Muchas personas se hallaban sentadas en el suelo de
piedra y otras, arracimadas, se habían instalado en
diversos objetos que llevaban. Winston y sus padres
encontraron un sitio libre en el suelo y junto a ellos
un viejo y una vieja se apretaban el uno contra el
otro. El anciano vestía un buen traje oscuro y una
boina de paño negro bajo la cual le asomaba
abundante cabello muy blanco. Tenía la cara
enrojecida; los ojos, azules y lacrimosos. Olía a
ginebra. Ésta parecía salírsele por los poros en vez
del sudor y podría haberse pensado que las lágrimas
que le brotaban de los ojos eran ginebra pura. Sin
embargo, a pesar de su borrachera, sufría de algún
dolor auténtico e insoportable. De un modo infantil,
Winston comprendió que algo terrible, más allá del
perdón y que jamás podría tener remedio, acababa de
ocurrirle al viejo. También creía saber de qué se
trataba. Alguien a quien el anciano amaba, quizás
alguna nietecita, había muerto en el bombardeo.
Cada pocos minutos, repetía el viejo:
'We didn't ought to 'ave trusted 'em. I said so,
Ma, didn't I? That's what comes of trusting 'em. I
said so all along. We didn't ought to 'ave trusted
the buggers.'
— No debíamos habernos fiado de ellos. ¿Verdad
que te lo dije, abuelita? Nos ha pasado esto por
fiarnos de ellos. Siempre lo he dicho. Nunca debimos
confiar en esos canallas.
But which buggers they didn't ought to have
trusted Winston could not now remember.
Lo que Winston no podía recordar es a quién se
refería el viejo y quiénes eran esos de los que no
había que fiarse.
Since about that time, war had been literally
continuous, though strictly speaking it had not
always been the same war. For several months
during his childhood there had been confused
street fighting in London itself, some of which he
remembered vividly. But to trace out the history
of the whole period, to say who was fighting
whom at any given moment, would have been
utterly impossible, since no written record, and
no spoken word, ever made mention of any other
Desde entonces, la guerra había sido continua,
aunque hablando con exactitud no se trataba siempre
de la misma guerra. Durante algunos meses de su
infancia había habido una confusa lucha callejera en
el mismo Londres y él recordaba con toda claridad
algunas escenas. Pero hubiera sido imposible
reconstruir la historia de aquel período ni saber quién
luchaba contra quién en un momento dado, pues no
quedaba ningún documento ni pruebas de ninguna
clase que permitieran pensar que la disposición de
George Orwell
1984
56
alignment than the existing one. At this moment,
for example, in 1984 (if it was 1984), Oceania
was at war with Eurasia and in alliance with
Eastasia. In no public or private utterance was it
ever admitted that the three powers had at any
time been grouped along different lines.
Actually, as Winston well knew, it was only four
years since Oceania had been at war with
Eastasia and in alliance with Eurasia. But that
was merely a piece of furtive knowledge which
he happened to possess because his memory was
not satisfactorily under control. Officially the
change of partners had never happened. Oceania
was at war with Eurasia: therefore Oceania had
always been at war with Eurasia. The enemy of
the moment always represented absolute evil, and
it followed that any past or future agreement with
him was impossible.
las fuerzas en lucha hubiera sido en algún momento
distinta a la actual. Por ejemplo, en este momento, en
1984 (si es que efectivamente era 1984), Oceanía
estaba en guerra con Eurasia y era aliada de Asia
Oriental. En ningún discurso público ni conversación
privada se admitía que estas tres potencias se
hubieran hallado alguna vez en distinta posición cada
una respecto a las otras. Winston sabía muy bien que,
hacia sólo cuatro años, Oceanía había estado en
guerra contra Asia Orienta] y aliada con Eurasia.
Pero aquello era sólo un conocimiento furtivo que él
tenía porque su memoria «fallaba» mucho, es decir,
no
estaba
lo
suficientemente
controlada.
Oficialmente, nunca se había producido un cambio
en las alianzas. Oceanía estaba en guerra con
Eurasia; por tanto, Oceanía siempre había luchado
contra Eurasia. El enemigo circunstancial
representaba siempre el absoluto mal, y de ahí
resultaba que era totalmente imposible cualquier
acuerdo pasado o futuro con él.
The frightening thing, he reflected for the ten
thousandth time as he forced his shoulders
painfully backward (with hands on hips, they
were gyrating their bodies from the waist, an
exercise that was supposed to be good for the
back muscles)—the frightening thing was that it
might all be true. If the Party could thrust its
hand into the past and say of this or that event, IT
NEVER HAPPENED—that, surely, was more
terrifying than mere torture and death?
Lo horrible, pensó por diezmilésima vez mientras se
forzaba los hombros dolorosamente hacia atrás (con
las manos en las caderas, giraban sus cuerpos por la
cintura, ejercicio que se suponía conveniente para los
músculos de la espalda), lo horrible era que todo ello
podía ser verdad. Si el Partido podía alargar la mano
hacia el pasado y decir que este o aquel
acontecimiento nunca había ocurrido, esto resultaba
mucho más horrible que la tortura y la muerte.
The Party said that Oceania had never been in
alliance with Eurasia. He, Winston Smith, knew
that Oceania had been in alliance with Eurasia as
short a time as four years ago. But where did that
knowledge exist? Only in his own consciousness,
which in any case must soon be annihilated. And
if all others accepted the lie which the Party
imposed—if all records told the same tale—then
the lie passed into history and became truth.
'Who controls the past,' ran the Party slogan,
'controls the future: who controls the present
controls the past.' And yet the past, though of its
nature alterable, never had been altered.
Whatever was true now was true from everlasting
to everlasting. It was quite simple. All that was
needed was an unending series of victories over
your own memory. 'Reality control', they called
El Partido dijo que Oceanía nunca había sido aliada
de Eurasia. Él, Winston Smith, sabía que Oceanía
había estado aliada con Eurasia cuatro años antes.
Pero, ¿dónde constaba ese conocimiento? Sólo en su
propia conciencia, la cual, en todo caso, iba a ser
aniquilada muy pronto. Y si todos los demás
aceptaban la mentira que impuso el Partido, si todos
los testimonios decían lo mismo, entonces la mentira
pasaba a la Historia y se convertía en verdad. «El que
controla el pasado — decía el slogan del Partido —,
controla también el futuro. El que controla el
presente, controla el pasado.» Y, sin embargo, el
pasado, alterable por su misma naturaleza, nunca
había sido alterado. Todo lo que ahora era verdad,
había sido verdad eternamente y lo seguiría siendo.
Era muy sencillo. Lo único que se necesitaba era una
interminable serie de victorias que cada persona
George Orwell
1984
57
it: in Newspeak, 'doublethink'.
debía lograr sobre su propia memoria. A esto le
llamaban «control de la realidad». Pero en neolengua
había una palabra especial para ello: doblepensar.
'Stand easy!' barked the instructress, a little more
genially.
— ¡Descansen! — ladró la instructora, cuya voz
parecía ahora menos malhumorada.
Winston sank his arms to his sides and slowly
refilled his lungs with air. His mind slid away
into the labyrinthine world of doublethink. To
know and not to know, to be conscious of
complete truthfulness while telling carefully
constructed lies, to hold simultaneously two
opinions which cancelled out, knowing them to
be contradictory and believing in both of them, to
use logic against logic, to repudiate morality
while laying claim to it, to believe that
democracy was impossible and that the Party was
the guardian of democracy, to forget whatever it
was necessary to forget, then to draw it back into
memory again at the moment when it was
needed, and then promptly to forget it again: and
above all, to apply the same process to the
process itself. That was the ultimate subtlety:
consciously to induce unconsciousness, and then,
once again, to become unconscious of the act of
hypnosis you had just performed. Even to
understand the word 'doublethink' involved the
use of doublethink.
Winston dejó caer los brazos de sus costados y
volvió a llenar de aire sus pulmones. Su mente se
deslizó por el laberíntico mundo del doplepensar.
Saber y no saber, hallarse consciente de lo que es
realmente verdad mientras se dicen mentiras
cuidadosamente
elaboradas,
sostener
simultáneamente dos opiniones sabiendo que son
contradictorias y creer sin embargo en ambas;
emplear la lógica contra la lógica, repudiar la
moralidad mientras se recurre a ella, creer que la
democracia es imposible y que el Partido es el
guardián de la democracia; olvidar cuanto fuera
necesario olvidar y, no obstante, recurrir a ello,
volverlo a traer a la memoria en cuanto se necesitara
y luego olvidarlo de nuevo; y, sobre todo, aplicar el
mismo proceso al procedimiento mismo. Ésta era la
más refinada sutileza del sistema: inducir
conscientemente a la inconsciencia, y luego hacerse
inconsciente para no reconocer que se había
realizado un acto de autosugestión. Incluso
comprender la palabra doblepensar implicaba el uso
del doblepensar.
The instructress had called them to attention
again. 'And now let's see which of us can touch
our toes!' she said enthusiastically. 'Right over
from the hips, please, comrades. ONE-two!
ONE-two!...'
La instructora había vuelto a llamarles la atención:
— Y ahora, a ver cuáles de vosotros pueden tocarse
los dedos de los pies sin doblar las rodillas — gritó la
mujer con gran entusiasmo — ¡Por favor,
camaradas! ¡Uno, dos! ¡Uno, dos...!
Winston loathed this exercise, which sent
shooting pains all the way from his heels to his
buttocks and often ended by bringing on another
coughing fit. The half-pleasant quality went out
of his meditations. The past, he reflected, had not
merely been altered, it had been actually
destroyed. For how could you establish even the
most obvious fact when there existed no record
outside your own memory? He tried to remember
in what year he had first heard mention of Big
Brother. He thought it must have been at some
A Winston le fastidiaba indeciblemente este ejercicio
que le hacía doler todo el cuerpo y a veces le causaba
golpes de tos. Ya no disfrutaba con sus meditaciones.
El pasado, pensó Winston, no sólo había sido
alterado, sino que estaba siendo destruido. Pues,
¿cómo iba usted a establecer el hecho más evidente
si no existía más prueba que el recuerdo de su propia
memoria? Trató de recordar en qué año había oído
hablar por primera vez del Gran Hermano. Creía que
debió de ser hacia el sesenta y tantos, pero era
imposible estar seguro. Por supuesto, en los libros de
George Orwell
1984
58
time in the sixties, but it was impossible to be
certain. In the Party histories, of course, Big
Brother figured as the leader and guardian of the
Revolution since its very earliest days. His
exploits had been gradually pushed backwards in
time until already they extended into the fabulous
world of the forties and the thirties, when the
capitalists in their strange cylindrical hats still
rode through the streets of London in great
gleaming motor-cars or horse carriages with
glass sides. There was no knowing how much of
this legend was true and how much invented.
Winston could not even remember at what date
the Party itself had come into existence. He did
not believe he had ever heard the word Ingsoc
before 1960, but it was possible that in its
Oldspeak form—'English Socialism', that is to
say—it had been current earlier. Everything
melted into mist. Sometimes, indeed, you could
put your finger on a definite lie. It was not true,
for example, as was claimed in the Party history
books, that the Party had invented aeroplanes. He
remembered aeroplanes since his earliest
childhood. But you could prove nothing. There
was never any evidence. Just once in his whole
life he had held in his hands unmistakable
documentary proof of the falsification of an
historical fact. And on that occasion—
historia editados por el Partido, el Gran Hermano
figuraba como jefe y guardián de la Revolución
desde los primeros días de ésta. Sus hazañas habían
ido retrocediendo en el tiempo cada vez más y ya se
extendían hasta el mundo fabuloso de los años
cuarenta y treinta cuando los capitalistas, con sus
extraños sombreros cilíndricos, cruzaban todavía por
las calles de Londres en relucientes automóviles o en
coches de caballos — pues aún quedaban vehículos
de éstos —, con lados de cristal. Desde luego, se
ignoraba cuánto había de cierto en esta leyenda y
cuánto de inventado. Winston no podía recordar ni
siquiera en qué fecha había empezado el Partido a
existir. No creía haber oído la palabra «Ingsoc» antes
de 1960. Pero era posible que en su forma
viejolingüística es decir, «socialismo inglés» —
hubiera existido antes. Todo se había desvanecido en
la niebla. Sin embargo, a veces era posible poner el
dedo sobre una mentira concreta. Por ejemplo, no era
verdad, como pretendían los libros de historia
lanzados por el Partido, que éste hubiera inventado
los aeroplanos. Winston recordaba los aeroplanos
desde su más temprana infancia. Pero tampoco
podría probarlo. Nunca se podía probar nada. Sólo
una vez en su vida había tenido en sus manos la
innegable prueba documental de la falsificación de
un hecho histórico. Y en aquella ocasión...
'Smith!' screamed the shrewish voice from the
telescreen. '6079 Smith W.! Yes, YOU! Bend
lower, please! You can do better than that. You're
not trying. Lower, please! THAT'S better,
comrade. Now stand at ease, the whole squad,
and watch me.'
— ¡Smith! — chilló la voz de la telepantalla —;
¡6O79 Smith W! ¡Sí, tú! ¡Inclínate más, por favor!
Puedes hacerlo mejor; es que no te esfuerzas; más
doblado, haz el favor. Ahora está mucho mejor,
camarada. Descansad todos y fijaos en mí.
A sudden hot sweat had broken out all over
Winston's body. His face remained completely
inscrutable. Never show dismay! Never show
resentment! A single flicker of the eyes could
give you away. He stood watching while the
instructress raised her arms above her head and—
one could not say gracefully, but with remarkable
neatness and efficiency—bent over and tucked
the first joint of her fingers under her toes.
Winston sudaba por todo su cuerpo, pero su cara
permanecía completamente inescrutable. ¡Nunca os
manifestéis desanimados! ¡Nunca os mostréis
resentidos! Un leve pestañeo podría traicioneros. Por
eso, Winston miraba impávido a la instructora
mientras ésta levantaba los brazos por encima de la
cabeza y, si no con gracia, sí con notable precisión y
eficacia, se dobló y se tocó los dedos de los pies sin
doblar las rodillas.
'THERE, comrades! THAT'S how I want to see
you doing it. Watch me again. I'm thirty-nine and
— ¡Ya habéis visto, camaradas; así es como quiero
que lo hagáis! Miradme otra vez. Tengo treinta y
George Orwell
I've had four children. Now look.' She bent over
again. 'You see MY knees aren't bent. You can
all do it if you want to,' she added as she
straightened herself up. 'Anyone under forty-five
is perfectly capable of touching his toes. We
don't all have the privilege of fighting in the front
line, but at least we can all keep fit. Remember
our boys on the Malabar front! And the sailors in
the Floating Fortresses! Just think what THEY
have to put up with. Now try again. That's better,
comrade, that's MUCH better,' she added
encouragingly as Winston, with a violent lunge,
succeeded in touching his toes with knees
unbent, for the first time in several years.
1984
59
nueve años y cuatro hijos. Mirad — volvió a
doblarse. Ya veis que mis rodillas no se han doblado.
Todos Vosotros podéis hacerlo si queréis — añadió
mientras se ponía derecha —. Cualquier persona de
menos de cuarenta y cinco años es perfectamente
capaz de tocarse así los dedos de los pies. No todos
nosotros tenemos el privilegio de luchar en el frente,
pero por lo menos podemos mantenemos en forma.
¡Recordad a nuestros muchachos en el frente
malabar! ¡Y a los marineros de las fortalezas
flotantes! Pensad en las penalidades que han de
soportar. Ahora, probad otra vez. Eso está mejor,
camaradas, mucho mejor — añadió en tono
estimulante dirigiéndose a Winston, el cual, con un
violento esfuerzo, había logrado tocarse los dedos de
los pies sin doblar las rodillas. Desde varios años
atrás, no lo conseguía.
George Orwell
1984
60
Chapter 4
CAPÍTULO IV
With the deep, unconscious sigh which not even
the nearness of the telescreen could prevent him
from uttering when his day's work started, Winston
pulled the speakwrite towards him, blew the dust
from its mouthpiece, and put on his spectacles.
Then he unrolled and clipped together four small
cylinders of paper which had already flopped out of
the pneumatic tube on the right-hand side of his
desk.
Con el hondo e inconsciente suspiro que ni siquiera
la proximidad de la telepantalla podía ahogarle
cuando empezaba el trabajo del día, Winston se
acercó al hablescribe, sopló para sacudir el polvo
del micrófono y se puso las gafas. Luego
desenrolló y juntó con un clip cuatro pequeños
cilindros de papel que acababan de caer del tubo
neumático sobre el lado derecho de su mesa de
despacho.
In the walls of the cubicle there were three orifices.
To the right of the speakwrite, a small pneumatic
tube for written messages, to the left, a larger one
for newspapers; and in the side wall, within easy
reach of Winston's arm, a large oblong slit
protected by a wire grating. This last was for the
disposal of waste paper. Similar slits existed in
thousands or tens of thousands throughout the
building, not only in every room but at short
intervals in every corridor. For some reason they
were nicknamed memory holes. When one knew
that any document was due for destruction, or even
when one saw a scrap of waste paper lying about, it
was an automatic action to lift the flap of the
nearest memory hole and drop it in, whereupon it
would be whirled away on a current of warm air to
the enormous furnaces which were hidden
somewhere in the recesses of the building.
En las paredes de la cabina había tres orificios. A
la derecha del hablescribe, un pequeño tubo
neumático para mensajes escritos, a la Izquierda,
un tubo más ancho para los periódicos; y en la otra
pared, de manera que Winston lo tenía a mano, una
hendidura grande y oblonga protegida por una
rejilla de alambre. Esta última servía para tirar el
papel inservible. Había hendiduras semejantes a
miles o a docenas de miles por todo el edificio, no
sólo en cada habitación, sino a lo largo de todos los
pasillos, a pequeños intervalos. Les llamaban
«agujeros de la memoria». Cuando un empleado
sabía que un documento había de ser destruido, o
incluso cuando alguien veía un pedazo de papel
por el suelo y por alguna mesa, constituía ya un
acto automático levantar la tapa del más cercano
«agujero de la memoria» y tirar el papel en él. Una
corriente de aire caliente se llevaba el papel en
seguida hasta los enormes hornos ocultos en algún
lugar desconocido de los sótanos del edificio.
Winston examined the four slips of paper which he
had unrolled. Each contained a message of only
one or two lines, in the abbreviated jargon—not
actually Newspeak, but consisting largely of
Newspeak words—which was used in the Ministry
for internal purposes. They ran:
Winston examinó las cuatro franjas de papel que
había desenrollado. Cada una de ellas contenía una
o dos líneas escritas en el argot abreviado (no era
exactamente
neolengua,
pero
consistía
principalmente en palabras neolingüísticas) que se
usaba en el Ministerio para fines internos. Decían
así:
times 17.3.84 bb speech malreported africa rectify
times 17.3.84. discurso gh malregistrado áfrica
rectificar
times 19.12.83 forecasts 3 yp 4th quarter 83
times 19.12.83 predicciones plantrienal cuarto
George Orwell
misprints verify current issue
1984
61
trimestre 83 erratas comprobar número corriente
times 14.2.84 miniplenty malquoted chocolate times 14.2.84. Minibundancia malcitado chocolate
rectify
rectificar
times
3.12.83
reporting
bb
dayorder times
3.12.83
referente
ordendía
gh
doubleplusungood refs unpersons rewrite fullwise doblemásnobueno refs nopersonas reescribir
upsub antefiling
completo someter antesarchivar
With a faint feeling of satisfaction Winston laid the
fourth message aside. It was an intricate and
responsible job and had better be dealt with last.
The other three were routine matters, though the
second one would probablymean some tedious
wading through lists of figures.
Con cierta satisfacción apartó Winston el cuarto
mensaje. Era un asunto intrincado y de
responsabilidad y prefería ocuparse de él al final.
Los otros tres eran tarea rutinaria, aunque el
segundo le iba a costar probablemente buscar una
serie de datos fastidiosos.
Winston dialled 'back numbers' on the telescreen
and called for the appropriate issues of 'The Times',
which slid out of the pneumatic tube after only a
few minutes' delay. The messages he had received
referred to articles or news items which for one
reason or another it was thought necessary to alter,
or, as the official phrase had it, to rectify.
Forexample, it appeared from 'The Times' of the
seventeenth of March that Big Brother, in his
speech of the previous day, had predicted that the
South Indian front would remain quiet but that a
Eurasian offensive would shortly be launched in
North Africa. As it happened, the Eurasian Higher
Command had launched its offensive in South
India and left North Africa alone. It was therefore
necessary to rewrite a paragraph of Big Brother's
speech, in such a way as to make him predict the
thing that had actually happened. Or again, 'The
Times' of the nineteenth of December had
published the official forecasts of the output of
various classes of consumption goods in the fourth
quarter of 1983, which was also the sixth quarter of
the Ninth Three-Year Plan. Today's issue contained
a statement of the actual output, from which it
appeared that the forecasts were in every instance
grossly wrong. Winston's job was to rectify the
original figures by making them agree with the
later ones. As for the third message, it referred to a
very simple error which could be set right in a
couple of minutes. As short a time ago as February,
Winston pidió por la telepantalla los números
necesarios del Times, que le llegaron por el tubo
neumático pocos minutos después. Los mensajes
que había recibido se referían a artículos o noticias
que por una u otra razón era necesario cambiar, o,
como se decía oficialmente, rectificar. Por
ejemplo, en el número del Times correspondiente
al 17 de marzo se decía que el Gran Hermano, en
su discurso del día anterior, había predicho que el
frente de la India Meridional seguiría en calma,
pero que, en cambio, se desencadenaría una
ofensiva eurasiática muy pronto en África del
Norte. Como quiera que el alto mando de Eurasia
había iniciado su ofensiva en la India del Sur y
había dejado tranquila al África del Norte, era por
tanto necesario escribir un nuevo párrafo del
discurso del Gran Hermano, con objeto de hacerle
predecir lo que había ocurrido efectivamente. Y en
el Times del 19 de diciembre del año anterior se
habían publicado los pronósticos oficiales sobre el
consumo de ciertos productos en el cuarto
trimestre de 1983, que era también el sexto grupo
del noveno plan trienal. Pues bien, el número de
hoy contenía una referencia al consumo efectivo y
resultaba que los pronósticos se habían equivocado
muchísimo. El trabajo de Winston consistía en
cambiar las cifras originales haciéndolas coincidir
con las posteriores. En cuanto al tercer mensaje, se
refería a un error muy sencillo que se podía
arreglar en un par de minutos. Muy poco tiempo
George Orwell
1984
62
the Ministry of Plenty had issued a promise (a
'categorical pledge' were the official words) that
there would be no reduction of the chocolate ration
during 1984. Actually, as Winston was aware, the
chocolate ration was to be reduced from thirty
grammes to twenty at the end of the present week.
All that was needed was to substitute for the
original promise a warning that it would probably
be necessary to reduce the ration at some time in
April.
antes, en febrero, el Ministerio de la Abundancia
había lanzado la promesa (oficialmente se le
llamaba «compromiso categórico») de que no
habría reducción de la ración de chocolate durante
el año 1984. Pero la verdad era, como Winston
sabía muy bien, que la ración de chocolate sería
reducida, de los treinta gramos que daban, a veinte
al final de aquella semana. Como se verá, el error
era insignificante y el único cambio necesario era
sustituir la promesa original por la advertencia de
que probablemente habría que reducir la ración
hacia el mes de abril.
As soon as Winston had dealt with each of the
messages, he clipped his speakwritten corrections
to the appropriate copy of 'The Times' and pushed
them into the pneumatic tube. Then, with a
movement which was as nearly as possible
unconscious, he crumpled up the original message
and any notes that he himself had made, and
dropped them into the memory hole to be devoured
by the flames.
Cuando Winston tuvo preparadas las correcciones
las unió con un clip al ejemplar del Times que le
habían enviado y los mandó por el tubo neumático.
Entonces, con un movimiento casi inconsciente,
arrugó los mensajes originales y todas las notas
que él había hecho sobre el asunto y los tiró por el
«agujero de la memoria» para que los devoraran
las llamas.
What happened in the unseen labyrinth to which
the pneumatic tubes led, he did not know in detail,
but he did know in general terms. As soon as all the
corrections which happened to be necessary in any
particular number of 'The Times' had been
assembled and collated, that number would be
reprinted, the original copy destroyed, and the
corrected copy placed on the files in its stead. This
process of continuous alteration was applied not
only to newspapers, but to books, periodicals,
pamphlets, posters, leaflets, films, sound-tracks,
cartoons, photographs—to every kind of literature
or documentation which might conceivably hold
any political or ideological significance. Day by
day and almost minute by minute the past was
brought up to date. In this way every prediction
made by the Party could be shown by documentary
evidence to have been correct, nor was any item of
news, or any expression of opinion, which
conflicted with the needs of the moment, ever
allowed to remain on record. All history was a
palimpsest, scraped clean and reinscribed exactly
as often as was necessary. In no case would it have
been possible, once the deed was done, to prove
that any falsification had taken place. The largest
section of the Records Department, far larger than
Él no sabía con exactitud lo que sucedía en el
invisible laberinto adonde iban a parar los tubos
neumáticos, pero tenía una idea general. En cuanto
se reunían y ordenaban todas las correcciones que
había sido necesario introducir en un número
determinado del Times, ese número volvía a ser
impreso, el ejemplar primitivo se destruía y el
ejemplar corregido ocupaba su puesto en el
archivo. Este proceso de continua alteración no se
aplicaba sólo a los periódicos, sino a los libros,
revistas, folletos, carteles, programas, películas,
bandas
sonoras,
historietas
para
niños,
fotografías..., es decir, a toda clase de
documentación o literatura que pudiera tener algún
significado político o ideológico. Diariamente y
casi minuto por minuto, el pasado era puesto al día.
De este modo, todas las predicciones hechas por el
Partido resultaban acertadas según prueba
documental. Toda la historia se convertía así en un
palimpsesto, raspado y vuelto a escribir con toda la
frecuencia necesaria. En ningún caso habría sido
posible demostrar la existencia de una
falsificación. La sección más nutrida del
Departamento de Registro, mucho mayor que
aquella donde trabajaba Winston, se componía
sencillamente de personas cuyo deber era recoger
George Orwell
1984
63
the one on which Winston worked, consisted
simply of persons whose duty it was to track down
and collect all copies of books, newspapers, and
other documents which had been superseded and
were due for destruction. A number of 'The Times'
which might, because of changes in political
alignment, or mistaken prophecies uttered by Big
Brother, have been rewritten a dozen times still
stood on the files bearing its original date, and no
other copy existed to contradict it. Books, also,
were recalled and rewritten again and again, and
were invariably reissued without any admission
that any alteration had been made. Even the written
instructions which Winston received, and which he
invariably got rid of as soon as he had dealt with
them, never stated or implied that an act of forgery
was to be committed: always the reference was to
slips, errors, misprints, or misquotations which it
was necessary to put right in the interests of
accuracy.
todos los ejemplares de libros, diarios y otros
documentos que se hubieran quedado atrasados y
tuvieran que ser destruidos. Un número del Times
que — a causa de cambios en la política exterior o
de profecías equivocadas hechas por el Gran
Hermano — hubiera tenido que ser escrito de
nuevo una docena de veces, seguía estando en los
archivos con su fecha original y no existía ningún
otro ejemplar para contradecirlo. También los
libros eran recogidos y reescritos muchas veces y
cuando se volvían a editar no se confesaba que se
hubiera introducido modificación alguna. Incluso
las instrucciones escritas que recibía Winston y
que él hacía desaparecer invariablemente en cuanto
se enteraba de su contenido, nunca daban a
entender ni remotamente que se estuviera
cometiendo una falsificación. Sólo se referían a
erratas de imprenta o a citas equivocadas que era
necesario poner bien en interés de la verdad.
But actually, he thought as he re-adjusted the
Ministry of Plenty's figures, it was not even
forgery. It was merely the substitution of one piece
of nonsense for another. Most of the material that
you were dealing with had no connexion with
anything in the real world, not even the kind of
connexion that is contained in a direct lie. Statistics
were just as much a fantasy in their original version
as in their rectified version. A great deal of the time
you were expected to make them up out of your
head. For example, the Ministry of Plenty's forecast
had estimated the output of boots for the quarter at
145 million pairs. The actual output was given as
sixty-two millions. Winston, however, in rewriting
the forecast, marked the figure down to fifty-seven
millions, so as to allow for the usual claim that the
quota had been overfulfilled. In any case, sixty-two
millions was no nearer the truth than fifty-seven
millions, or than 145 millions. Very likely no boots
had been produced at all. Likelier still, nobody
knew how many had been produced, much less
cared. All one knew was that every quarter
astronomical numbers of boots were produced on
paper, while perhaps half the population of Oceania
went barefoot. And so it was with every class of
recorded fact, great or small. Everything faded
away into a shadow-world in which, finally, even
the date of the year had become uncertain.
Lo más curioso era — pensó Winston mientras
arreglaba las cifras del Ministerio de la
Abundancia — que ni siquiera se trataba de una
falsificación. Era, sencillamente, la sustitución de
un tipo de tonterías por otro. La mayor parte del
material que allí manejaban no tenía relación
alguna con el mundo real, ni siquiera en esa
conexión que implica una mentira directa. Las
estadísticas eran tan fantásticas en su versión
original como en la rectificada. En la mayor parte
de los casos, tenía que sacárselas el funcionario de
su cabeza. Por ejemplo, las predicciones del
Ministerio de la Abundancia calculaban la
producción de botas para el trimestre venidero en
ciento cuarenta y cinco millones de pares. Pues
bien, la cantidad efectiva fue de sesenta y dos
millones de pares. Es decir, la cantidad declarada
oficialmente. Sin embargo, Winston, al modificar
ahora la «predicción», rebajó la cantidad a
cincuenta y siete millones, para que resultara
posible la habitual declaración de que se había
superado la producción. En todo caso, sesenta y
dos millones no se acercaban a la verdad más que
los cincuenta y siete millones o los ciento cuarenta
y cinco. Lo más probable es que no se hubieran
producido botas en absoluto. Nadie sabía en
definitiva cuánto se había producido ni le
importaba. Lo único de que se estaba seguro era de
que cada trimestre se producían sobre el papel
George Orwell
1984
64
cantidades astronómicas de botas mientras que
media población de Oceanía iba descalza. Y lo
mismo ocurría con los demás datos, importantes o
minúsculos, que se registraban. Todo se disolvía en
un mundo de sombras en el cual incluso la fecha
del año era insegura.
Winston glanced across the hall. In the
corresponding cubicle on the other side a small,
precise-looking,
dark-chinned
man
named
Tillotson was working steadily away, with a folded
newspaper on his knee and his mouth very close to
the mouthpiece of the speakwrite. He had the air of
trying to keep what he was saying a secret between
himself and the telescreen. He looked up, and his
spectacles darted a hostile flash in Winston's
direction.
Winston miró hacia el vestíbulo. En la cabina de
enfrente trabajaba un hombre pequeñito, de aire
eficaz, llamado Tillotson, con un periódico
doblado sobre sus rodillas y la boca muy cerca de
la bocina del hablescribe. Daba la impresión de
que lo que decía era un secreto entre él y la
telepantalla. Levantó la vista y los cristales de sus
gafas le lanzaron a Winston unos reflejos hostiles.
Winston hardly knew Tillotson, and had no idea
what work he was employed on. People in the
Records Department did not readily talk about their
jobs. In the long, windowless hall, with its double
row of cubicles and its endless rustle of papers and
hum of voices murmuring into speakwrites, there
were quite a dozen people whom Winston did not
even know by name, though he daily saw them
hurrying to and fro in the corridors or gesticulating
in the Two Minutes Hate. He knew that in the
cubicle next to him the little woman with sandy
hair toiled day in day out, simply at tracking down
and deleting from the Press the names of people
who had been vaporized and were therefore
considered never to have existed. There was a
certain fitness in this, since her own husband had
been vaporized a couple of years earlier. And a few
cubicles away a mild, ineffectual, dreamy creature
named Ampleforth, with very hairy ears and a
surprising talent for juggling with rhymes and
metres, was engaged in producing garbled
versions—definitive texts, they were called—of
poems which had become ideologically offensive,
but which for one reason or another were to be
retained in the anthologies. And this hall, with its
fifty workers or thereabouts, was only one subsection, a single cell, as it were, in the huge
complexity of the Records Department. Beyond,
above, below, were other swarms of workers
engaged in an unimaginable multitude of jobs.
There were the huge printing-shops with their sub-
Winston no conocía apenas a Tillotson ni tenía
idea de la clase de trabajo que le habían
encomendado. Los funcionarios del Departamento
del Registro no hablaban de sus tareas. En el largo
vestíbulo, sin ventanas, con su doble fila de
cabinas y su interminable ruido de periódicos y el
murmullo de las voces junto a los hablescribe,
había por lo menos una docena de personas a las
que Winston no conocía ni siquiera de nombre,
aunque los veía diariamente apresurándose por los
pasillos o gesticulando en los Dos Minutos de
Odio. Sabía que en la cabina vecina a la suya la
mujercilla del cabello arenoso trabajaba en
descubrir y borrar en los números atrasados de la
Prensa los nombres de las personas vaporizadas,
las cuales se consideraba que nunca habían
existido. Ella estaba especialmente capacitada para
este trabajo, ya que su propio marido había sido
vaporizado dos años antes. Y pocas cabinas más
allá, un individuo suave, soñador e ineficaz,
llamado Ampleforth, con orejas muy peludas y un
talento sorprendente para rimar y medir los versos,
estaba encargado de producir los textos definitivos
de poemas que se habían hecho ideológicamente
ofensivos, pero que, por una u otra razón.
Continuaban en las antologías. Este vestíbulo, con
sus cincuenta funcionarios, era sólo una
subsección, una pequeñísima célula de la enorme
complejidad del Departamento de Registro. Más
allá, arriba, abajo, trabajaban otros enjambres de
funcionarios en multitud de tareas increíbles. Allí
George Orwell
1984
65
editors, their typography experts, and their
elaborately equipped studios for the faking of
photographs. There was the tele-programmes
section with its engineers, its producers, and its
teams of actors specially chosen for their skill in
imitating voices. There were the armies of
reference clerks whose job was simply to draw up
lists of books and periodicals which were due for
recall. There were the vast repositories where the
corrected documents were stored, and the hidden
furnaces where the original copies were destroyed.
And somewhere or other, quite anonymous, there
were the directing brains who co-ordinated the
whole effort and laid down the lines of policy
which made it necessary that this fragment of the
past should be preserved, that one falsified, and the
other rubbed out of existence.
estaban las grandes imprentas con sus expertos en
tipografía y sus bien dotados estudios para la
falsificación de fotografías. Había la sección de
teleprogramas con sus ingenieros, sus directores y
equipos de actores escogidos especialmente por su
habilidad para imitar voces. Había también un gran
número de empleados cuya labor sólo consistía en
redactar listas de libros y periódicos que debían ser
«repasados». Los documentos corregidos se
guardaban y los ejemplares originales eran
destruidos en hornos ocultos. Por último, en un
lugar desconocido estaban los cerebros directores
que coordinaban todos estos esfuerzos y
establecían las líneas políticas según las cuales un
fragmento del pasado había de ser conservado,
falsificado otro, y otro borrado de la existencia.
And the Records Department, after all, was itself
only a single branch of the Ministry of Truth,
whose primary job was not to reconstruct the past
but to supply the citizens of Oceania with
newspapers,
films,
textbooks,
telescreen
programmes,
plays,
novels—with
every
conceivable kind of information, instruction, or
entertainment, from a statue to a slogan, from a
lyric poem to a biological treatise, and from a
child's spelling-book to a Newspeak dictionary.
And the Ministry had not only to supply the
multifarious needs of the party, but also to repeat
the whole operation at a lower level for the benefit
of the proletariat. There was a whole chain of
separate departments dealing with proletarian
literature, music, drama, and entertainment
generally. Here were produced rubbishy
newspapers containing almost nothing except sport,
crime and astrology, sensational five-cent
novelettes, films oozing with sex, and sentimental
songs which were composed entirely by
mechanical means on a special kind of
kaleidoscope known as a versificator. There was
even a whole sub-section—Pornosec, it was called
in Newspeak—engaged in producing the lowest
kind of pornography, which was sent out in sealed
packets and which no Party member, other than
those who worked on it, was permitted to look at.
El Departamento de Registro, después de todo, no
era más que una simple rama del Ministerio de la
Verdad, cuya principal tarea no era reconstruir el
pasado, sino proporcionarles a los ciudadanos de
Oceanía periódicos, películas, libros de texto,
programas de telepantalla, comedias, novelas, con
toda clase de información, instrucción o
entretenimiento. Fabricaban desde una estatua a un
slogan, de un poema lírico a un tratado de biología
y desde la cartilla de los párvulos hasta el
diccionario de neolengua...Y el Ministerio no sólo
tenía que atender a las múltiples necesidades del
Partido, sino repetir toda la operación en un nivel
más bajo a beneficio del proletariado. Había toda
una cadena de secciones separadas que se
ocupaban de la literatura, la música, el teatro y, en
general, de todos los entretenimientos para los
proletarios. Allí se producían periódicos que no
contenían más que informaciones deportivas,
sucesos y astrología, noveluchas sensacionalistas,
películas que rezumaban sexo y canciones
sentimentales
compuestas
por
medios
exclusivamente mecánicos en una especie de
calidoscopio llamado versificador Había incluso
una sección conocida en neolengua con el nombre
de Pornosec, encargada de producir pornografía de
clase ínfima y que era enviada en paquetes sellados
que ningún miembro del Partido, aparte de los que
trabajaban en la sección, podía abrir.
Three messages had slid out of the pneumatic tube Habían salido tres mensajes por el tubo neumático
George Orwell
1984
66
while Winston was working, but they were simple
matters, and he had disposed of them before the
Two Minutes Hate interrupted him. When the Hate
was over he returned to his cubicle, took the
Newspeak dictionary from the shelf, pushed the
speakwrite to one side, cleaned his spectacles, and
settled down to his main job of the morning.
mientras Winston trabajaba, pero se trataba de
asuntos corrientes y los había despachado antes de
ser interrumpido por los Dos Minutos de Odio.
Cuando el odio terminó, volvió Winston a su
cabina, sacó del estante el diccionario de
neolengua, apartó a un lado el hablescribe, se
limpió las gafas y se dedicó a su principal
cometido de la mañana.
Winston's greatest pleasure in life was in his work.
Most of it was a tedious routine, but included in it
there were also jobs so difficult and intricate that
you could lose yourself in them as in the depths of
a mathematical problem—delicate pieces of
forgery in which you had nothing to guide you
except your knowledge of the principles of Ingsoc
and your estimate of what the Party wanted you to
say. Winston was good at this kind of thing. On
occasion he had even been entrusted with the
rectification of 'The Times' leading articles, which
were written entirely in Newspeak. He unrolled the
message that he had set aside earlier. It ran:
El mayor placer de Winston era su trabajo. La
mayor parte de éste consistía en una aburrida
rutina, pero también incluía labores tan difíciles e
intrincadas que se perdía uno en ellas como en las
profundidades de un problema de matemáticas:
delicadas labores de falsificación en que sólo se
podía guiar uno por su conocimiento de los
principios del Ingsoc y el cálculo de lo que el
Partido quería que uno dijera. Winston servía para
esto. En una ocasión le encargaron incluso la
rectificación de los editoriales del Times, que
estaban escritos totalmente en neolengua.
Desenrolló el mensaje que antes había dejado a un
lado como más difícil. Decía:
times
3.12.83
reporting
bb
dayorder
doubleplusungood refs unpersons rewrite fullwise
upsub antefiling
times
3.12.83
referente
ordendia
gh
doblemásnobueno refs nopersonas reescribir
completo someter antesarchivar.
In Oldspeak (or standard English) this might be
rendered:
En antiguo idioma (en inglés) quedaba así:
The reporting of Big Brother's Order for the Day in
'The Times' of December 3rd 1983 is extremely
unsatisfactory and makes references to non-existent
persons. Rewrite it in full and submit your draft to
higher authority before filing.
La información sobre la orden del día del Gran
Hermano en el Times del 3 de diciembre de 1983
es absolutamente insatisfactoria y se refiere a las
personas inexistentes. Volverlo a escribir por
completo y someter el borrador a la autoridad
superior antes de archivar.
Winston read through the offending article. Big
Brother's Order for the Day, it seemed, had been
chiefly devoted to praising the work of an
organization known as FFCC, which supplied
cigarettes and other comforts to the sailors in the
Floating Fortresses. A certain Comrade Withers, a
prominent member of the Inner Party, had been
singled out for special mention and awarded a
Winston leyó el artículo ofensivo. La orden del día
del Gran Hermano se dedicaba a alabar el trabajo
de una organización conocida por FFCC, que
proporcionaba cigarrillos y otras cosas a los
marineros de las fortalezas flotantes. Cierto
camarada Withers, destacado miembro del Partido
Interior, había sido agraciado con una mención
especial y le habían concedido una condecoración,
George Orwell
1984
67
decoration, the Order of Conspicuous Merit, la Orden del Mérito Conspicuo, de segunda clase.
Second Class.
Three months later FFCC had suddenly been
dissolved with no reasons given. One could assume
that Withers and his associates were now in
disgrace, but there had been no report of the matter
in the Press or on the telescreen. That was to be
expected, since it was unusual for political
offenders to be put on trial or even publicly
denounced. The great purges involving thousands
of people, with public trials of traitors and thoughtcriminals who made abject confession of their
crimes and were afterwards executed, were special
show-pieces not occurring oftener than once in a
couple of years. More commonly, people who had
incurred the displeasure of the Party simply
disappeared and were never heard of again. One
never had the smallest clue as to what had
happened to them. In some cases they might not
even be dead. Perhaps thirty people personally
known to Winston, not counting his parents, had
disappeared at one time or another.
Tres meses después, la FFCC había sido disuelta
sin que se supieran los motivos. Podía pensarse
que Withers y sus asociados habían caído en
desgracia, pero no había información alguna sobre
el asunto en la Prensa ni en la telepantalla. Era lo
corriente, ya que muy raras veces se procesaba ni
se denunciaba públicamente a los delincuentes
políticos. Las grandes «purgas» que afectaban a
millares de personas, con procesos públicos de
traidores y criminales del pensamiento que
confesaban abyectamente sus crímenes para ser
luego
ejecutados,
constituían
espectáculos
especiales que se daban sólo una vez cada dos
años. Lo habitual era que las personas caídas en
desgracia desapareciesen sencillamente y no se
volviera a oír hablar de ellas. Nunca se tenía la
menor noticia de lo que pudiera haberles ocurrido.
En algunos casos, ni siquiera habían muerto.
Aparte de sus padres, unas treinta personas
conocidas por Winston habían desaparecido en una
u otra ocasión.
Winston stroked his nose gently with a paper-clip.
In the cubicle across the way Comrade Tillotson
was still crouching secretively over his speakwrite.
He raised his head for a moment: again the hostile
spectacle-flash. Winston wondered whether
Comrade Tillotson was engaged on the same job as
himself. It was perfectly possible. So tricky a piece
of work would never be entrusted to a single
person: on the other hand, to turn it over to a
committee would be to admit openly that an act of
fabrication was taking place. Very likely as many
as a dozen people were now working away on rival
versions of what Big Brother had actually said.
And presently some master brain in the Inner Party
would select this version or that, would re-edit it
and set in motion the complex processes of crossreferencing that would be required, and then the
chosen lie would pass into the permanent records
and become truth.
Mientras pensaba en todo esto, Winston se daba
golpecitos en la nariz con un sujetador de papeles.
En la cabina de enfrente, el camarada Tillotson
seguía misteriosamente inclinado sobre su
hablescribe. Levantó la cabeza un momento. Otra
vez, los destellos hostiles de las gafas. Winston se
preguntó si el camarada Tillotson estaría encargado
del mismo trabajo que él. Era perfectamente
posible. Una tarea tan difícil y complicada no
podía estar a cargo de una sola persona. Por otra
parte, encargarla a un grupo sería admitir
abiertamente que se estaba realizando una
falsificación. Muy probablemente, una docena de
personas trabajaban al mismo tiempo en distintas
versiones rivales para inventar lo que el Gran
Hermano había dicho «efectivamente». Y, después,
algún cerebro privilegiado del Partido Interior
elegiría esta o aquella versión, la redactaría
definitivamente a su manera y pondría en
movimiento
el
complejo
proceso
de
confrontaciones necesarias. Luego, la mentira
elegida pasaría a los registros permanentes y se
convertiría en la verdad.
George Orwell
1984
68
Winston did not know why Withers had been
disgraced. Perhaps it was for corruption or
incompetence. Perhaps Big Brother was merely
getting rid of a too-popular subordinate. Perhaps
Withers or someone close to him had been
suspected of heretical tendencies. Or perhaps—
what was likeliest of all—the thing had simply
happened because purges and vaporizations were a
necessary part of the mechanics of government.
The only real clue lay in the words 'refs unpersons',
which indicated that Withers was already dead.
You could not invariably assume this to be the case
when people were arrested. Sometimes they were
released and allowed to remain at liberty for as
much as a year or two years before being executed.
Very occasionally some person whom you had
believed dead long since would make a ghostly
reappearance at some public trial where he would
implicate hundreds of others by his testimony
before vanishing, this time for ever. Withers,
however, was already an UNPERSON. He did not
exist: he had never existed. Winston decided that it
would not be enough simply to reverse the
tendency of Big Brother's speech. It was better to
make it deal with something totally unconnected
with its original subject.
Winston no sabía por qué había caído Withers en
desgracia. Quizás fuera por corrupción o
incompetencia. O quizás el Gran Hermano se
hubiera librado de un subordinado demasiado
popular. También pudiera ser que Withers o alguno
relacionado con él hubiera sido acusado de
tendencias heréticas. O quizás — y esto era lo más
probable hubiese ocurrido aquello sencillamente
porque las «purgas» y las vaporizaciones eran
parte necesaria de la mecánica gubernamental. El
único indicio real era el contenido en las palabras
«refs nopersonas», con lo que se indicaba que
Withers estaba ya muerto. Pero no siempre se
podía presumir que un individuo hubiera muerto
por el hecho de haber desaparecido. A veces los
soltaban y los dejaban en libertad durante uno o
dos años antes de ser ejecutados. De vez en
cuando, algún individuo a quien se creía muerto
desde hacía mucho tiempo, reaparecía como un
fantasma en algún proceso sensacional donde
comprometía a centenares de otras personas con
sus testimonios antes de desaparecer, esta vez para
siempre. Sin embargo, en el caso de Withers,
estaba claro que lo habían matado. Era ya una
nopersona. No existía: nunca había existido.
Winston decidió que no bastaría con cambiar el
sentido del discurso del Gran Hermano. Era mejor
hacer que se refiriese a un asunto sin relación
alguna con el auténtico.
He might turn the speech into the usual
denunciation of traitors and thought-criminals, but
that was a little too obvious, while to invent a
victory at the front, or some triumph of overproduction in the Ninth Three-Year Plan, might
complicate the records too much. What was needed
was a piece of pure fantasy. Suddenly there sprang
into his mind, ready made as it were, the image of a
certain Comrade Ogilvy, who had recently died in
battle, in heroic circumstances. There were
occasions when Big Brother devoted his Order for
the Day to commemorating some humble, rankand-file Party member whose life and death he held
up as an example worthy to be followed. Today he
should commemorate Comrade Ogilvy. It was true
that there was no such person as Comrade Ogilvy,
but a few lines of print and a couple of faked
Podía trasladar el discurso al tema habitual de los
traidores y los criminales del pensamiento, pero
esto resultaba demasiado claro; y por otra parte,
inventar una victoria en el frente o algún triunfo de
superproducción en el noveno plan trienal, podía
complicar demasiado los registros. Lo que se
necesitaba era una fantasía pura. De pronto se le
ocurrió inventar que un cierto camarada Ogilvy
había muerto recientemente en la guerra en
circunstancias heroicas. En ciertas ocasiones, el
Gran Hermano dedicaba su orden del día a
conmemorar a algunos miembros ordinarios del
Partido cuya vida y muerte ponía como ejemplo
digno de ser imitado por todos. Hoy conmemoraría
al camarada Ogilvy. Desde luego, no existía el tal
Ogilvy, pero unas cuantas líneas de texto y un par
de fotografías falsificadas bastarían para darle
George Orwell
1984
69
photographs would soon bring him into existence.
vida.
Winston thought for a moment, then pulled the
speakwrite towards him and began dictating in Big
Brother's familiar style: a style at once military and
pedantic, and, because of a trick of asking
questions and then promptly answering them
('What lessons do we learn from this fact,
comrades? The lesson —which is also one of the
fundamental principles of Ingsoc— that,' etc., etc.),
easy to imitate.
Winston reflexionó un momento, se acercó luego
al hablescribe y empezó a dictar en el estilo
habitual del Gran Hermano: un estilo militar y
pedante a la vez y fácil de imitar por el truco de
hacer preguntas y contestárselas él mismo en
seguida. (Por ejemplo: «¿Qué nos enseña este
hecho, camaradas? Nos enseña la lección — que es
también uno de los principios fundamentales de
Ingsoc — que», etc., etc.)
At the age of three Comrade Ogilvy had refused all
toys except a drum, a sub-machine gun, and a
model helicopter. At six—a year early, by a special
relaxation of the rules—he had joined the Spies, at
nine he had been a troop leader. At eleven he had
denounced his uncle to the Thought Police after
overhearing a conversation which appeared to him
to have criminal tendencies. At seventeen he had
been a district organizer of the Junior Anti-Sex
League. At nineteen he had designed a handgrenade which had been adopted by the Ministry of
Peace and which, at its first trial, had killed thirtyone Eurasian prisoners in one burst. At twentythree he had perished in action. Pursued by enemy
jet planes while flying over the Indian Ocean with
important despatches, he had weighted his body
with his machine gun and leapt out of the
helicopter into deep water, despatches and all—an
end, said Big Brother, which it was impossible to
contemplate without feelings of envy. Big Brother
added a few remarks on the purity and singlemindedness of Comrade Ogilvy's life. He was a
total abstainer and a nonsmoker, had no recreations
except a daily hour in the gymnasium, and had
taken a vow of celibacy, believing marriage and the
care of a family to be incompatible with a twentyfour-hour-a-day devotion to duty. He had no
subjects of conversation except the principles of
Ingsoc, and no aim in life except the defeat of the
Eurasian enemy and the hunting-down of spies,
saboteurs, thought-criminals, and traitors generally.
A la edad de tres años, el camarada Ogilvy había
rechazado todos los juguetes excepto un tambor,
una ametralladora y un autogiro. A los seis años —
uno antes de lo reglamentario por concesión
especial — se había alistado en los Espías; a los
nueve años, era ya jefe de tropa. A los once había
denunciado a su tío a la Policía del Pensamiento
después de oírle una conversación donde el adulto
se había mostrado con tendencias criminales. A los
diecisiete fue organizador en su distrito de la Liga
juvenil Anti—Sex. A los diecinueve había
inventado una granada de mano que fue adoptada
por el Ministerio de la Paz y que, en su primera
prueba, mató a treinta y un prisioneros
eurasiáticos. A los veintitrés murió en acción de
guerra. Perseguido por cazas enemigos de
propulsión a chorro mientras volaba sobre el
Océano índico portador de mensajes secretos, se
había arrojado al mar con las ametralladoras y los
documentos... Un final, decía el Gran Hermano,
que necesariamente despertaba la envidia. El Gran
Hermano añadía unas consideraciones sobre la
pureza y rectitud de la vida del camarada Ogilvy.
Era abstemio y no fumador, no se permitía más
diversiones que una hora diaria en el gimnasio y
había hecho voto de soltería por creer que el
matrimonio y el cuidado de una familia
imposibilitaban dedicar las veinticuatro horas del
día al cumplimiento del deber. No tenía más tema
de conversación que los principios de Ingsoc, ni
más finalidad en la vida que la derrota del enemigo
eurasiático y la caza de espías, saboteadores,
criminales mentales y traidores en general.
Winston debated with himself whether to award Winston discutió consigo mismo si debía o no
Comrade Ogilvy the Order of Conspicuous Merit: concederle al camarada Ogilvy la Orden del Mérito
George Orwell
1984
70
in the end he decided against it because of the Conspicuo; al final decidió no concedérsela porque
unnecessary cross-referencing that it would entail.
ello acarrearía un excesivo trabajo de
confrontaciones para que el hecho coincidiera con
otras referencias.
Once again he glanced at his rival in the opposite
cubicle. Something seemed to tell him with
certainty that Tillotson was busy on the same job as
himself. There was no way of knowing whose job
would finally be adopted, but he felt a profound
conviction that it would be his own. Comrade
Ogilvy, unimagined an hour ago, was now a fact. It
struck him as curious that you could create dead
men but not living ones. Comrade Ogilvy, who had
never existed in the present, now existed in the
past, and when once the act of forgery was
forgotten, he would exist just as authentically, and
upon the same evidence, as Charlemagne or Julius
Caesar.
De nuevo miró a su rival de la cabina de enfrente.
Algo parecía decirle que Tillotson se ocupaba en lo
mismo que él. No había manera de saber cuál de
las versiones sería adoptada finalmente, pero
Winston tenía la firme convicción de que se
elegiría la suya. El camarada Ogilvy, que hace una
hora no existía, era ya un hecho. A Winston le
resultaba curioso que se pudieran crear hombres
muertos y no hombres vivos. El camarada Ogilvy,
que nunca había existido en el presente, era ya una
realidad en el pasado, y cuando quedara olvidado
en el acto de la falsificación, seguiría existiendo
con la misma autenticidad, con pruebas de la
misma fuerza que Carlomagno o Julio César.
George Orwell
1984
71
Chapter 5
CAPÍTULO V
In the low-ceilinged canteen, deep underground,
the lunch queue jerked slowly forward. The room
was already very full and deafeningly noisy.
From the grille at the counter the steam of stew
came pouring forth, with a sour metallic smell
which did not quite overcome the fumes of
Victory Gin. On the far side of the room there
was a small bar, a mere hole in the wall, where
gin could be bought at ten cents the large nip.
En la cantina, un local de techo bajo en los sótanos,
la cola para el almuerzo avanzaba lentamente. La
estancia estaba atestada de gente y llena de un ruido
ensordecedor. De la parrilla tras el mostrador
emanaba el olorcillo del asado. Al extremo de la
cantina había un pequeño bar, una especie de agujero
en el muro, donde podía comprarse la ginebra a diez
centavos el vasito.
'Just the man I was looking for,' said a voice at
Winston's back.
— Precisamente el que andaba yo buscando —dijo
una voz a espaldas de Winston.
He turned round. It was his friend Syme, who
worked in the Research Department. Perhaps
'friend' was not exactly the right word. You did
not have friends nowadays, you had comrades:
but there were some comrades whose society was
pleasanter than that of others. Syme was a
philologist, a specialist in Newspeak. Indeed, he
was one of the enormous team of experts now
engaged in compiling the Eleventh Edition of the
Newspeak Dictionary. He was a tiny creature,
smaller than Winston, with dark hair and large,
protuberant eyes, at once mournful and derisive,
which seemed to search your face closely while
he was speaking to you.
Éste se volvió. Era su amigo Syme, que trabajaba en
el Departamento de Investigaciones, Quizás no fuera
«amigo» la palabra adecuada. Ya no había amigos,
sino camaradas. Pero persistía una diferencia: unos
camaradas eran más agradables que otros. Syme era
filósofo, especializado en neolengua. Desde luego,
pertenecía al inmenso grupo de expertos dedicados a
redactar la onceava edición del Diccionario de
Neolengua. Era más pequeño que Winston, con
cabello negro y sus ojos saltones, a la vez tristes y
burlones, que parecían buscar continuamente algo
dentro de su interlocutor.
'I wanted to ask you whether you'd got any razor
blades,' he said.
— Quería preguntarte si tienes hojas de afeitar —
dijo.
'Not one!' said Winston with a sort of guilty
haste. 'I've tried all over the place. They don't
exist any longer.'
— ¡Ni una! —dijo Winston con una precipitación
culpable. He tratado de encontrarlas por todas partes,
pero ya no hay.
Everyone kept asking you for razor blades.
Actually he had two unused ones which he was
hoarding up. There had been a famine of them for
months past. At any given moment there was
some necessary article which the Party shops
were unable to supply. Sometimes it was buttons,
Todos buscaban hojas de afeitar. La verdad era que
Winston guardaba en su casa dos sin estrenar.
Durante los meses pasados hubo una gran escasez de
hojas. Siempre faltaba algún artículo necesario que
en las tiendas del Partido no podían proporcionar;
unas veces, botones; otras, hilo de coser; a veces,
George Orwell
1984
72
sometimes it was darning wool, sometimes it was
shoelaces; at present it was razor blades. You
could only get hold of them, if at all, by
scrounging more or less furtively on the 'free'
market.
cordones para los zapatos, y ahora faltaban cuchillas
de afeitar. Era imposible adquirirlas a no ser que se
buscaran furtivamente en el mercado «libre».
'I've been using the same blade for six weeks,' he
added untruthfully.
— Llevo seis semanas usando la misma cuchilla —
mintió Winston.
The queue gave another jerk forward. As they
halted he turned and faced Syme again. Each of
them took a greasy metal tray from a pile at the
end of the counter.
La cola avanzó otro poco. Winston se volvió otra vez
para observar a Syme. Cada uno de ellos cogió una
bandeja grasienta de metal de una pila que había al
borde del mostrador.
'Did you go and see the prisoners hanged
yesterday?' said Syme.
— ¿Fuiste a ver ahorcar a los prisioneros ayer? — le
preguntó Syme.
'I was working,' said Winston indifferently. 'I
shall see it on the flicks, I suppose.'
— Estaba trabajando — respondió Winston en tono
indiferente. Lo veré en el cine, seguramente.
'A very inadequate substitute,' said Syme.
— Un sustitutivo muy inadecuado — comentó Syme.
His mocking eyes roved over Winston's face. 'I
know you,' the eyes seemed to say, 'I see through
you. I know very well why you didn't go to see
those prisoners hanged.' In an intellectual way,
Syme was venomously orthodox. He would talk
with a disagreeable gloating satisfaction of
helicopter raids on enemy villages, and trials and
confessions of thought-criminals, the executions
in the cellars of the Ministry of Love. Talking to
him was largely a matter of getting him away
from such subjects and entangling him, if
possible, in the technicalities of Newspeak, on
which he was authoritative and interesting.
Winston turned his head a little aside to avoid the
scrutiny of the large dark eyes.
Sus ojos burlones recorrieron el rostro de Winston.
«Te conozco», parecían decir los ojos. «Veo a través
de ti. Sé muy bien por qué no fuiste a ver ahorcar los
prisioneros.» Intelectualmente, Syme era de una
ortodoxia venenosa. Por ejemplo, hablaba con una
satisfacción repugnante de los bombardeos de los
helicópteros contra los pueblos enemigos, de los
procesos y confesiones de los criminales del
pensamiento y de las ejecuciones en los sótanos del
Ministerio del Amor. Hablar con él suponía siempre
un esfuerzo por apartarle de esos temas e interesarle
en problemas técnicos de neolingüística en los que
era una autoridad y sobre los que podía decir cosas
interesantes. Winston volvió un poco la cabeza para
evitar el escrutinio de los grandes ojos negros.
'It was a good hanging,' said Syme reminiscently.
'I think it spoils it when they tie their feet
together. I like to see them kicking. And above
all, at the end, the tongue sticking right out, and
blue —a quite bright blue. That's the detail that
appeals to me.'
— Fue una buena ejecución —dijo Syme añorante
Pero me parece que estropean el efecto atándoles los
pies. Me gusta verlos patalear. De todos modos, es
estupendo ver cómo sacan la lengua, que se les pone
azul... ¡de un azul tan brillante! Ese detalle es el que
más me gusta.
George Orwell
1984
73
'Nex', please!' yelled the white-aproned prole
with the ladle.
— ¡El siguiente, por favor! —dijo la prole(taria) del
delantal blanco que servía tras el mostrador.
Winston and Syme pushed their trays beneath the
grille. On to each was dumped swiftly the
regulation lunch—a metal pannikin of pinkishgrey stew, a hunk of bread, a cube of cheese, a
mug of milkless Victory Coffee, and one
saccharine tablet.
Winston y Syme presentaron sus bandejas. A cada
uno de ellos les pusieron su ración: guiso con un
poquito de carne, algo de pan, un cubito de queso, un
poco de café de la Victoria y una pastilla de sacarina.
'There's a table over there, under that telescreen,'
said Syme. 'Let's pick up a gin on the way.'
— Allí hay una mesa libre, debajo de la telepantalla
—dijo Syme. De camino podemos coger un poco de
ginebra.
The gin was served out to them in handleless
china mugs. They threaded their way across the
crowded room and unpacked their trays on to the
metal-topped table, on one corner of which
someone had left a pool of stew, a filthy liquid
mess that had the appearance of vomit. Winston
took up his mug of gin, paused for an instant to
collect his nerve, and gulped the oily-tasting stuff
down. When he had winked the tears out of his
eyes he suddenly discovered that he was hungry.
He began swallowing spoonfuls of the stew,
which, in among its general sloppiness, had
cubes of spongy pinkish stuff which was
probably a preparation of meat. Neither of them
spoke again till they had emptied their pannikins.
From the table at Winston's left, a little behind
his back, someone was talking rapidly and
continuously, a harsh gabble almost like the
quacking of a duck, which pierced the general
uproar of the room.
Les sirvieron la ginebra en unas terrinas. Se abrieron
paso entre la multitud y colocaron el contenido de
sus bandejas sobre la mesa de tapa de metal, en una
esquina de la cual había dejado alguien un chorretón
de grasa del guiso, un líquido asqueroso. Winston
cogió la terrina de ginebra, se detuvo un instante para
decidirse, y se tragó de un golpe aquella bebida que
sabía a aceite. Le acudieron lágrimas a los ojos como
reacción y de pronto descubrió que tenía hambre.
Empezó a tragar cucharadas del guiso, que contenía
unos trocitos de un material substitutivo de la carne.
Ninguno de ellos volvió a hablar hasta que vaciaron
los recipientes. En la mesa situada a la izquierda de
Winston, un poco detrás de él, alguien hablaba
rápidamente y sin cesar, una cháchara que recordaba
el cua-cua del pato. Esa voz perforaba el jaleo
general de la cantina.
'How is the Dictionary getting on?' said Winston,
raising his voice to overcome the noise.
— ¿Cómo va el diccionario? —dijo Winston
elevando la voz para dominar el ruido.
'Slowly,' said Syme. 'I'm on the adjectives. It's
fascinating.'
— Despacio — respondió Syme. Por los adjetivos.
Es un trabajo fascinador.
He had brightened up immediately at the mention
of Newspeak. He pushed his pannikin aside, took
En cuanto oyó que le hablaban de lo suyo, se animó
inmediatamente. Apartó el plato de aluminio, tomó el
George Orwell
1984
74
up his hunk of bread in one delicate hand and his
cheese in the other, and leaned across the table so
as to be able to speak without shouting.
mendrugo de pan con gesto delicado y el queso con
la otra mano. Se inclinó sobre la mesa para hablar sin
tener que gritar.
'The Eleventh Edition is the definitive edition,' he
said. 'We're getting the language into its final
shape —the shape it's going to have when
nobody speaks anything else. When we've
finished with it, people like you will have to learn
it all over again. You think, I dare say, that our
chief job is inventing new words. But not a bit of
it! We're destroying words-scores of them,
hundreds of them, every day. We're cutting the
language down to the bone. The Eleventh Edition
won't contain a single word that will become
obsolete before the year 2050.'
— La onceava edición es la definitiva dijo —. Le
estamos dando al idioma su forma final, la forma que
tendrá cuando nadie hable más que neolengua.
Cuando terminemos nuestra labor, tendréis que
empezar a aprenderlo de nuevo. Creerás,
seguramente, que nuestro principal trabajo consiste
en inventar nuevas palabras. Nada de eso. Lo que
hacemos es destruir palabras, centenares de palabras
cada día. Estamos podando el idioma para dejarlo en
los huesos. De las palabras que contenga la onceava
edición, ninguna quedará anticuada antes del año
2050 —.
He bit hungrily into his bread and swallowed a
couple of mouthfuls, then continued speaking,
with a sort of pedant's passion. His thin dark face
had become animated, his eyes had lost their
mocking expression and grown almost dreamy.
Dio un hambriento bocado a su pedazo de pan y se lo
tragó sin dejar de hablar con una especie de
apasionamiento pedante. Se le había animado su
rostro moreno, y sus ojos, sin perder el aire soñador,
no tenían ya su expresión burlona.
'It's a beautiful thing, the destruction of words. Of
course the great wastage is in the verbs and
adjectives, but there are hundreds of nouns that
can be got rid of as well. It isn't only the
synonyms; there are also the antonyms. After all,
what justification is there for a word which is
simply the opposite of some other word? A word
contains its opposite in itself. Take "good", for
instance. If you have a word like "good", what
need is there for a word like "bad"? "Ungood"
will do just as well-better, because it's an exact
opposite, which the other is not. Or again, if you
want a stronger version of "good", what sense is
there in having a whole string of vague useless
words like "excellent" and "splendid" and all the
rest of them? "Plusgood" covers the meaning, or
"doubleplusgood" if you want something stronger
still. Of course we use those forms already. But
in the final version of Newspeak there'll be
nothing else. In the end the whole notion of
goodness and badness will be covered by only six
words—in reality, only one word. Don't you see
the beauty of that, Winston? It was B.B.'s idea
originally, of course,' he added as an
afterthought.
— La destrucción de las palabras es algo de gran
hermosura. Por supuesto, las principales víctimas son
los verbos y los adjetivos, pero también hay
centenares de nombres de los que puede uno
prescindir. No se trata sólo de los sinónimos.
También los antónimos. En realidad ¿qué
justificación tiene el empleo de una palabra sólo
porque sea lo contrario de otra? Toda palabra
contiene en sí misma su contraria. Por ejemplo,
tenemos «bueno». Si tienes una palabra como
«bueno», ¿qué necesidad hay de la contraria,
«malo»? Nobueno sirve exactamente igual, mejor
todavía, porque es la palabra exactamente contraria a
«bueno» y la otra no. Por otra parte, si quieres un
reforzamiento de la palabra «bueno», ¿qué sentido
tienen esas confusas e inútiles palabras «excelente,
espléndido» y otras por el estilo? Plusbueno basta
para decir lo que es mejor que lo simplemente bueno
y dobleplusbueno sirve perfectamente para acentuar
el grado de bondad. Es el superlativo perfecto. Ya sé
que usamos esas formas, pero en la versión final de
la neolengua se suprimirán las demás palabras que
todavía se usan como equivalentes. Al final todo lo
relativo a la bondad podrá expresarse con seis
palabras; en realidad una sola. ¿No te das cuenta de
George Orwell
1984
75
la belleza que hay en esto, Winston? Naturalmente, la
idea fue del Gran Hermano — añadió después de
reflexionar un poco.
A sort of vapid eagerness flitted across Winston's
face at the mention of Big Brother. Nevertheless
Syme immediately detected a certain lack of
enthusiasm.
Al oír nombrar al Gran Hermano, el rostro de
Winston se animó automáticamente. Sin embargo,
Syme descubrió inmediatamente una cierta falta de
entusiasmo.
'You haven't a real appreciation of Newspeak,
Winston,' he said almost sadly. 'Even when you
write it you're still thinking in Oldspeak. I've read
some of those pieces that you write in "The
Times" occasionally. They're good enough, but
they're translations. In your heart you'd prefer to
stick to Oldspeak, with all its vagueness and its
useless shades of meaning. You don't grasp the
beauty of the destruction of words. Do you know
that Newspeak is the only language in the world
whose vocabulary gets smaller every year?'
— Tú no aprecias la neolengua en lo que vale —dijo
Syme con tristeza —. Incluso cuando escribes sigues
pensando en la antigua lengua. He leído algunas de
las cosas que has escrito para el Times. Son bastante
buenas, pero no pasan de traducciones. En el fondo
de tu corazón prefieres el viejo idioma con toda su
vaguedad y sus inútiles matices de significado. No
sientes la belleza de la destrucción de las palabras.
¿No sabes que la neolengua es el único idioma del
mundo cuyo vocabulario disminuye cada día.
Winston did know that, of course. He smiled,
sympathetically he hoped, not trusting himself to
speak. Syme bit off another fragment of the darkcoloured bread, chewed it briefly, and went on:
Winston no lo sabía, naturalmente sonrió — creía
hacerlo agradablemente — porque no se fiaba de
hablar. Syme comió otro bocado del pan negro, lo
masticó un poco y siguió:
'Don't you see that the whole aim of Newspeak is
to narrow the range of thought? In the end we
shall make thoughtcrime literally impossible,
because there will be no words in which to
express it. Every concept that can ever be needed,
will be expressed by exactly one word, with its
meaning rigidly defined and all its subsidiary
meanings rubbed out and forgotten. Already, in
the Eleventh Edition, we're not far from that
point. But the process will still be continuing
long after you and I are dead. Every year fewer
and fewer words, and the range of consciousness
always a little smaller. Even now, of course,
there's no reason or excuse for committing
thoughtcrime. It's merely a question of selfdiscipline, reality-control. But in the end there
won't be any need even for that. The Revolution
will be complete when the language is perfect.
Newspeak is Ingsoc and Ingsoc is Newspeak,' he
added with a sort of mystical satisfaction. 'Has it
ever occurred to you, Winston, that by the year
— ¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar
el alcance del pensamiento, estrechar el radio de
acción de la mente? Al final, acabamos haciendo
imposible todo crimen del pensamiento. En efecto,
¿cómo puede haber crimental si cada concepto se
expresa claramente con una sola palabra, una palabra
cuyo significado esté decidido rigurosamente y con
todos sus significaos secundarios eliminados y
olvidados para siempre? Y en la onceava edición nos
acercamos a ese ideal, pero su perfeccionamiento
continuará mucho después de que tú y yo hayamos
muerto. Cada año habrá menos palabras y el radio de
acción de la conciencia será cada vez más pequeño.
Por supuesto, tampoco ahora hay justificación alguna
para cometer crimen por el pensamiento. Sólo es
cuestión de autodisciplina, de control de la realidad.
Pero llegará un día en que ni esto será preciso. La
revolución será completa cuando la lengua sea
perfecta. Neolengua es Ingsoc e Ingsoc es neolengua
— añadió — con una satisfacción mística —. ¿No se
te ha ocurrido pensar, Winston, que lo más tarde
George Orwell
1984
76
2050, at the very latest, not a single human being
will be alive who could understand such a
conversation as we are having now?'
hacia el año 2050, ni un solo ser humano podrá
entender una conversación como esta que ahora
sostenemos?
'Except—' began Winston doubtfully, and he
stopped.
— Excepto... empezó a decir Winston, dubitativo,
pero se interrumpió alarmado.
It had been on the tip of his tongue to say 'Except
the proles,' but he checked himself, not feeling
fully certain that this remark was not in some
way unorthodox. Syme, however, had divined
what he was about to say.
Había estado a punto de decir «excepto los proles»;
pero no estaba muy seguro de que esta observación
fuera muy ortodoxa. Sin embargo, Syme adivinó lo
que iba a decir.
'The proles are not human beings,' he said
carelessly. 'By 2050—earlier, probably—all real
knowledge of Oldspeak will have disappeared.
The whole literature of the past will have been
destroyed. Chaucer, Shakespeare, Milton,
Byron—they'll exist only in Newspeak versions,
not merely changed into something different, but
actually changed into something contradictory of
what they used to be. Even the literature of the
Party will change. Even the slogans will change.
How could you have a slogan like "freedom is
slavery" when the concept of freedom has been
abolished? The whole climate of thought will be
different. In fact there will be no thought, as we
understand it now. Orthodoxy means not
thinking—not needing to think. Orthodoxy is
unconsciousness.'
— Los proles no son seres humanos dijo —. Hacia el
2050, quizá antes, habrá desaparecido todo
conocimiento efectivo del viejo idioma. Toda la
literatura del pasado habrá sido destruida. Chaucer,
Shakespeare, Milton, Byron... sólo existirán en
versiones neolingüístcas, no sólo transformados en
algo muy diferente, sino convertidos en lo contrario
de lo que eran. Incluso la literatura del partido
cambiará; hasta los slogans serán otros. ¿Cómo vas a
tener un slogan como el de «la libertad es la
esclavitud» cuando el concepto de libertad no exista?
Todo el clima del pensamiento será distinto. En
realidad, no habrá pensamiento en el sentido en que
ahora lo entendemos. La ortodoxia significa no
pensar, no necesitar el pensamiento. Nuestra
ortodoxia es la inconsciencia.
One of these days, thought Winston with sudden
deep conviction, Syme will be vaporized. He is
too intelligent. He sees too clearly and speaks too
plainly. The Party does not like such people. One
day he will disappear. It is written in his face.
De pronto tuvo Winston la profunda convicción de
que uno de aquellos días vaporizarían a Syme. Es
demasiado inteligente. Lo ve todo con demasiada
claridad y habla con demasiada sencillez. Al Partido
no le gustan estas gentes. Cualquier día desaparecerá.
Lo lleva escrito en la cara.
Winston had finished his bread and cheese. He
turned a little sideways in his chair to drink his
mug of coffee. At the table on his left the man
with the strident voice was still talking
remorselessly away. A young woman who was
perhaps his secretary, and who was sitting with
her back to Winston, was listening to him and
seemed to be eagerly agreeing with everything
Winston había terminado el pan y el queso. Se volvió
un poco para beber la terrina de café. En la mesa de
la izquierda, el hombre de la voz estridente seguía
hablando sin cesar. Una joven, que quizás fuera su
secretaria y que estaba sentada de espaldas a
Winston, le escuchaba y asentía continuamente. De
vez en cuando, Winston captaba alguna observación
como: «Cuánta razón tienes» o «No sabes hasta qué
George Orwell
1984
77
that he said. From time to time Winston caught
some such remark as 'I think you're so right, I do
so agree with you', uttered in a youthful and
rather silly feminine voice. But the other voice
never stopped for an instant, even when the girl
was speaking. Winston knew the man by sight,
though he knew no more about him than that he
held some important post in the Fiction
Department. He was a man of about thirty, with a
muscular throat and a large, mobile mouth. His
head was thrown back a little, and because of the
angle at which he was sitting, his spectacles
caught the light and presented to Winston two
blank discs instead of eyes. What was slightly
horrible, was that from the stream of sound that
poured out of his mouth it was almost impossible
to distinguish a single word. Just once Winston
caught a phrase—'complete and final elimination
of Goldsteinism'—jerked out very rapidly and, as
it seemed, all in one piece, like a line of type cast
solid. For the rest it was just a noise, a quackquack-quacking. And yet, though you could not
actually hear what the man was saying, you could
not be in any doubt about its general nature. He
might be denouncing Goldstein and demanding
sterner measures against thought-criminals and
saboteurs, he might be fulminating against the
atrocities of the Eurasian army, he might be
praising Big Brother or the heroes on the Malabar
front—it made no difference. Whatever it was,
you could be certain that every word of it was
pure orthodoxy, pure Ingsoc. As he watched the
eyeless face with the jaw moving rapidly up and
down, Winston had a curious feeling that this
was not a real human being but some kind of
dummy. It was not the man's brain that was
speaking, it was his larynx. The stuff that was
coming out of him consisted of words, but it was
not speech in the true sense: it was a noise uttered
in unconsciousness, like the quacking of a duck.
punto estoy de acuerdo contigo», en una voz juvenil
y algo tonta. Pero la otra voz no se detenía ni siquiera
cuando la muchacha decía algo. Winston conocía de
vista a aquel hombre aunque sólo sabía que ocupaba
un puesto importante en el Departamento de Novela.
Era un hombre de unos treinta años con un poderoso
cuello y una boca grande y gesticulante. Estaba un
poco echado hacia atrás en su asiento y los cristales
de sus gafas reflejaban la luz y le presentaban a
Winston dos discos vacíos en vez de un par de ojos.
Lo inquietante era que del torrente de ruido que salía
de su boca resultaba casi imposible distinguir una
sola palabra. Sólo un cabo de frase comprendió
Winston «completa y definitiva eliminación del
goldsteinismo» —, pronunciado con tanta rapidez
que parecía salir en un solo bloque como la línea,
fundida en plomo, de una linotipia. Lo demás era
sólo ruido, un cuac-cuac-cuac, y, sin embargo,
aunque no se podía oír lo que decía, era seguro que
se refería a Goldstein acusándolo y exigiendo
medidas más duras contra los criminales del
pensamiento y los saboteadores. Sí, era indudable
que lanzaba diatribas contra las atrocidades del
ejército eurasiático y que alababa al Gran Hermano o
a los héroes del frente malabar. Fuera lo que fuese, se
podía estar seguro de que todas sus palabras eran
ortodoxia pura. Ingsoc cien por cien. Al contemplar
el rostro sin ojos con la mandíbula en rápido
movimiento, tuvo Winston la curiosa sensación de
que no era un ser humano, sino una especie de
muñeco. No hablaba el cerebro de aquel hombre,
sino su laringe. Lo que salía de ella consistía en
palabras, pero no era un discurso en el verdadero
sentido, sino un ruido inconsciente como el cuaccuac de un pato.
Syme had fallen silent for a moment, and with
the handle of his spoon was tracing patterns in
the puddle of stew. The voice from the other
table quacked rapidly on, easily audible in spite
of the surrounding din. 'There is a word in
Newspeak,' said Syme, 'I don't know whether you
know it: DUCKSPEAK, to quack like a duck. It
is one of those interesting words that have two
contradictory meanings. Applied to an opponent,
Syme se había quedado silencioso unos momentos y
con el mango de la cucharilla trazaba dibujos entre
los restos del guisado. La voz de la otra mesa seguía
con su rápido cuac-cuac, fácilmente perceptible a
pesar de la algarabía de la cantina.
— Hay una palabra en neolengua —dijo Syme que
no sé si la conoces: pathablar, o sea, hablar de modo
que recuerde el cuac-cuac de un pato. Es una de esas
palabras interesantes que tienen dos sentidos
George Orwell
1984
78
it is abuse, applied to someone you agree with, it
is praise.'
contradictorios. Aplicada a un contrario, es un
insulto; aplicada a alguien con quien estés de
acuerdo, es un elogio.
Unquestionably Syme will be vaporized, Winston
thought again. He thought it with a kind of
sadness, although well knowing that Syme
despised him and slightly disliked him, and was
fully capable of denouncing him as a thoughtcriminal if he saw any reason for doing so. There
was something subtly wrong with Syme. There
was something that he lacked: discretion,
aloofness, a sort of saving stupidity. You could
not say that he was unorthodox. He believed in
the principles of Ingsoc, he venerated Big
Brother, he rejoiced over victories, he hated
heretics, not merely with sincerity but with a sort
of restless zeal, an up-to-dateness of information,
which the ordinary Party member did not
approach. Yet a faint air of disreputability always
clung to him. He said things that would have
been better unsaid, he had read too many books,
he frequented the Chestnut Tree Cafe, haunt of
painters and musicians. There was no law, not
even an unwritten law, against frequenting the
Chestnut Tree Cafe, yet the place was somehow
ill-omened. The old, discredited leaders of the
Party had been used to gather there before they
were finally purged. Goldstein himself, it was
said, had sometimes been seen there, years and
decades ago. Syme's fate was not difficult to
foresee. And yet it was a fact that if Syme
grasped, even for three seconds, the nature of his,
Winston's, secret opinions, he would betray him
instantly to the Thought Police. So would
anybody else, for that matter: but Syme more
than most. Zeal was not enough. Orthodoxy was
unconsciousness.
No cabía duda, volvió a pensar Winston, a Syme lo
vaporizarían. Lo pensó con cierta tristeza aunque
sabía perfectamente que Syme lo despreciaba y era
muy capaz de denunciarle como culpable mental.
Había algo de sutilmente malo en Syme. Algo le
faltaba: discreción, prudencia, algo así como
estupidez salvadora. No podía decirse que no fuera
ortodoxo. Creía en los principios del Ingsoc,
veneraba al Gran Hermano, se alegraba de las
victorias y odiaba a los herejes, no sólo sinceramente,
sino con inquieto celo hallándose al día hasta un
grado que no solía alcanzar el miembro ordinario del
Partido. Sin embargo, se cernía sobre él un vago aire
de sospecha. Decía cosas que debía callar, leía
demasiados libros, frecuentaba el Café del Nogal,
guarida de pintores y músicos. No había ley que
prohibiera la frecuentación del Café del Nogal. Sin
embargo, era sitio de mal agüero. Los antiguos y
desacreditados jefes del Partido se habían reunido allí
antes de ser «purgados» definitivamente. Se decía
que al mismo Goldstein lo habían visto allí algunas
veces hacía años o décadas. Por tanto, el destino de
Syme no era difícil de predecir. Pero, por otra parte,
era indudable que si aquel hombre olía sólo por tres
segundos las opiniones secretas de Winston, lo
denunciaría inmediatamente a la Policía del
Pensamiento. Por supuesto, cualquier otro lo haría;
Syme se daría más prisa. Pero no bastaba con el celo.
La ortodoxia era la inconsciencia.
Syme looked up. 'Here comes Parsons,' he said.
Syme levantó la vista:
— Aquí viene Parsons —dijo.
Something in the tone of his voice seemed to add,
'that bloody fool'. Parsons, Winston's fellowtenant at Victory Mansions, was in fact threading
his way across the room—a tubby, middle-sized
man with fair hair and a froglike face. At thirtyfive he was already putting on rolls of fat at neck
Algo en el tono de su voz parecía añadir, «ese
idiota». Parsons, vecino de Winston en las Casas de
la Victoria, se abría paso efectivamente por la
atestada cantina. Era un individuo de mediana
estatura con cabello rubio y cara de rana. A los
treinta y cinco años tenía ya una buena cantidad de
George Orwell
1984
79
and waistline, but his movements were brisk and
boyish. His whole appearance was that of a little
boy grown large, so much so that although he
was wearing the regulation overalls, it was
almost impossible not to think of him as being
dressed in the blue shorts, grey shirt, and red
neckerchief of the Spies. In visualizing him one
saw always a picture of dimpled knees and
sleeves rolled back from pudgy forearms.
Parsons did, indeed, invariably revert to shorts
when a community hike or any other physical
activity gave him an excuse for doing so. He
greeted them both with a cheery 'Hullo, hullo!'
and sat down at the table, giving off an intense
smell of sweat. Beads of moisture stood out all
over his pink face. His powers of sweating were
extraordinary. At the Community Centre you
could always tell when he had been playing
table-tennis by the dampness of the bat handle.
Syme had produced a strip of paper on which
there was a long column of words, and was
studying it with an ink-pencil between his
fingers.
grasa en el cuello y en la cintura, pero sus
movimientos eran ágiles y juveniles. Todo su aspecto
hacía pensar en un muchacho con excesiva
corpulencia, hasta tal punto que, a pesar de vestir el
«mono» reglamentario, era casi imposible no
figurárselo con los pantalones cortos y azules, la
camisa gris y el pañuelo rojo de los Espías. Al verlo,
se pensaba siempre en escenas de la organización
juvenil. Y, en efecto, Parsons se ponía shorts para
cada excursión colectiva o cada vez que cualquier
actividad física de la comunidad le daba una disculpa
para hacerlo. Saludó a ambos con un alegre ¡Hola,
hola!, y sentóse a la mesa esparciendo un intenso olor
a sudor. Su rojiza cara estaba perlada de gotitas de
sudor. Tenía un enorme poder sudorífico. En el
Centro de la Comunidad se podía siempre asegurar si
Parsons había jugado al tenis de mesa por la
humedad del mango de la raqueta. Syme sacó una
tira de papel en la que había una larga columna de
palabras y se dedicó a estudiarla con un lápiz tinta
entre los dedos.
'Look at him working away in the lunch hour,'
said Parsons, nudging Winston. 'Keenness, eh?
What's that you've got there, old boy? Something
a bit too brainy for me, I expect. Smith, old boy,
I'll tell you why I'm chasing you. It's that sub you
forgot to give me.'
— Mira cómo trabaja hasta en la hora de comer —
dijo Parsons, guiñándole un ojo a Winston—. Eso es
lo que se llama aplicación. ¿Qué tienes ahí, chico?
Seguro que es algo demasiado intelectual para mí.
Oye, Smith, te diré por qué te andaba buscando, es
para la sub. Olvidaste darme el dinero.
'Which sub is that?' said Winston, automatically
feeling for money. About a quarter of one's salary
had to be earmarked for voluntary subscriptions,
which were so numerous that it was difficult to
keep track of them.
¿Qué sub es esa? —dijo Winston buscándose el
dinero automáticamente. Por lo menos una cuarta
parte del sueldo de cada uno iba a parar a las
subscripciones voluntarias. Éstas eran tan abundantes
que resultaba muy difícil llevar la cuenta.
'For Hate Week. You know—the house-by-house
fund. I'm treasurer for our block. We're making
an all-out effort—going to put on a tremendous
show. I tell you, it won't be my fault if old
Victory Mansions doesn't have the biggest outfit
of flags in the whole street. Two dollars you
promised me.'
— Para la Semana del Odio. Ya sabes que soy el
tesorero de nuestra manzana. Estamos haciendo un
gran esfuerzo para que nuestro grupo de casas aporte
más que nadie. No será culpa mía si las Casas de la
Victoria no presentan el mayor despliegue de
banderas de toda la calle. Me prometiste dos dólares.
Winston found and handed over two creased and
filthy notes, which Parsons entered in a small
notebook, in the neat handwriting of the illiterate.
Winston, después de rebuscar en sus bolsillos, sacó
dos billetes grasientos y muy arrugados que Parsons
metió en una carterita y anotó cuidadosamente.
George Orwell
1984
80
'By the way, old boy,' he said. 'I hear that little
beggar of mine let fly at you with his catapult
yesterday. I gave him a good dressing-down for
it. In fact I told him I'd take the catapult away if
he does it again.'
— A propósito, chico —dijo—, me he enterado de
que mi crío te disparó ayer su tirachinas. Ya le he
arreglado las cuentas. Le dije que si lo volvía a hacer
le quitaría el tirachinas.
'I think he was a little upset at not going to the
execution,' said Winston.
— Me parece que estaba un poco fastidiado por no
haber ido a la ejecución —dijo Winston.
'Ah, well—what I mean to say, shows the right
spirit, doesn't it? Mischievous little beggars they
are, both of them, but talk about keenness! All
they think about is the Spies, and the war, of
course. D'you know what that little girl of mine
did last Saturday, when her troop was on a hike
out Berkhamsted way? She got two other girls to
go with her, slipped off from the hike, and spent
the whole afternoon following a strange man.
They kept on his tail for two hours, right through
the woods, and then, when they got into
Amersham, handed him over to the patrols.'
— Hombre, no está mal; eso demuestra que el
muchacho es de fiar. Son muy traviesos, pero, eso sí,
no piensan más que en los espías; y en la guerra,
naturalmente. ¿Sabes lo que hizo mi chiquilla el
sábado pasado cuando su tropa fue de excursión a
Berkhamstead? La acompañaban otras dos niñas. Las
tres se separaron de la tropa, dejaron las bicicletas a
un lado del camino y se pasaron toda la tarde
siguiendo a un desconocido. No perdieron de vista al
hombre durante dos horas, a campo traviesa, por los
bosques... En fin, que, en cuanto llegaron a
Amersham, lo entregaron a las patrullas.
'What did they do that for?' said Winston,
somewhat taken aback. Parsons went on
triumphantly:
— ¿Por qué lo hicieron? —preguntó Winston,
sobresaltado a pesar suyo. Parsons prosiguió,
triunfante:
'My kid made sure he was some kind of enemy
agent—might have been dropped by parachute,
for instance. But here's the point, old boy. What
do you think put her on to him in the first place?
She spotted he was wearing a funny kind of
shoes—said she'd never seen anyone wearing
shoes like that before. So the chances were he
was a foreigner. Pretty smart for a nipper of
seven, eh?'
— Mi chica se aseguró de que era un agente
enemigo... Probablemente, lo dejaron caer con
paracaídas. Pero fíjate en el talento de la criatura: ¿en
qué supones que le conoció al hombre que era un
enemigo? Pues notó que llevaba unos zapatos muy
raros. Sí, mi niña dijo que no había visto a nadie con
unos zapatos así; de modo que la cosa estaba clara.
Era un extranjero. Para una niña de siete años, no
está mal, ¿verdad?
'What happened to the man?' said Winston.
— ¿Y qué le pasó a ese hombre? —se interesó
Winston.
'Ah, that I couldn't say, of course. But I wouldn't
be altogether surprised if—' Parsons made the
motion of aiming a rifle, and clicked his tongue
for the explosion.
— Eso no lo sé, naturalmente. Pero no me
sorprendería que... — Parsons hizo el ademán de
disparar un fusil y chasqueó la lengua imitando el
disparo.
George Orwell
1984
81
'Good,' said Syme abstractedly, without looking
up from his strip of paper.
— Muy bien —dijo Syme abstraído, sin levantar la
vista de sus apuntes.
'Of course we can't afford to take chances,'
agreed Winston dutifully.
— Claro, no podemos permitirnos correr el riesgo...
—asintió Winston, nada convencido.
'What I mean to say, there is a war on,' said
Parsons.
— Por supuesto, no hay que olvidar que estamos en
guerra.
As though in confirmation of this, a trumpet call
floated from the telescreen just above their heads.
However, it was not the proclamation of a
military victory this time, but merely an
announcement from the Ministry of Plenty.
Como para confirmar esto, un trompetazo salió de la
telepantalla vibrando sobre sus cabezas. Pero esta vez
no se trataba de la proclamación de una victoria
militar, sino sólo de un anuncio del Ministerio de la
Abundancia.
'Comrades!' cried an eager youthful voice.
'Attention, comrades! We have glorious news for
you. We have won the battle for production!
Returns now completed of the output of all
classes of consumption goods show that the
standard of living has risen by no less than 20 per
cent over the past year. All over Oceania this
morning there were irrepressible spontaneous
demonstrations when workers marched out of
factories and offices and paraded through the
streets with banners voicing their gratitude to Big
Brother for the new, happy life which his wise
leadership has bestowed upon us. Here are some
of the completed figures. Foodstuffs—'
— ¡Camaradas! exclamó una voz juvenil y resonante.
¡Atención, camaradas! ¡Tenemos gloriosas noticias
que comunicaros! Hemos ganado la batalla de la
producción. Tenemos ya todos los datos completos y
el nivel de vida se ha elevado en un veinte por ciento
sobre el del año pasado. Esta mañana ha habido en
toda
Oceanía
incontables
manifestaciones
espontáneas; los trabajadores salieron de las fábricas
y de las oficinas y desfilaron, con banderas
desplegadas, por las calles de cada ciudad
proclamando su gratitud al Gran Hermano por la
nueva y feliz vida que su sabia dirección nos permite
disfrutar. He aquí las cifras completas. Ramo de la
Alimentación...
The phrase 'our new, happy life' recurred several
times. It had been a favourite of late with the
Ministry of Plenty. Parsons, his attention caught
by the trumpet call, sat listening with a sort of
gaping solemnity, a sort of edified boredom. He
could not follow the figures, but he was aware
that they were in some way a cause for
satisfaction. He had lugged out a huge and filthy
pipe which was already half full of charred
tobacco. With the tobacco ration at 100 grammes
a week it was seldom possible to fill a pipe to the
top. Winston was smoking a Victory Cigarette
which he held carefully horizontal. The new
ration did not start till tomorrow and he had only
La expresión «por la nueva y feliz vida» reaparecía
varias veces. Éstas eran las palabras favoritas del
Ministerio de la Abundancia. Parsons, pendiente todo
él de la llamada de la trompeta, escuchaba, muy
rígido, con la boca abierta y un aire solemne, una
especie de aburrimiento sublimado. No podía seguir
las cifras, pero se daba cuenta de que eran un motivo
de satisfacción. Fumaba una enorme y mugrienta
pipa. Con la ración de tabaco de cien gramos a la
semana era raras veces posible llenar una pipa hasta
el borde. Winston fumaba un cigarrillo de la Victoria
cuidando de mantenerlo horizontal para que no se
cayera su escaso tabaco. La nueva ración no la darían
hasta mañana y le quedaban sólo cuatro cigarrillos.
George Orwell
1984
82
four cigarettes left. For the moment he had shut
his ears to the remoter noises and was listening to
the stuff that streamed out of the telescreen. It
appeared that there had even been demonstrations
to thank Big Brother for raising the chocolate
ration to twenty grammes a week. And only
yesterday, he reflected, it had been announced
that the ration was to be REDUCED to twenty
grammes a week. Was it possible that they could
swallow that, after only twenty-four hours? Yes,
they swallowed it. Parsons swallowed it easily,
with the stupidity of an animal. The eyeless
creature at the other table swallowed it
fanatically, passionately, with a furious desire to
track down, denounce, and vaporize anyone who
should suggest that last week the ration had been
thirty grammes. Syme, too—in some more
complex way, involving doublethink, Syme
swallowed it. Was he, then, ALONE in the
possession of a memory?
Había dejado de prestar atención a todos los ruidos
excepto a la pesadez numérica de la pantalla. Por lo
visto, había habido hasta manifestaciones para
agradecerle al Gran Hermano — el aumento de la
ración de chocolate a veinte gramos cada semana.
Ayer mismo, pensó, se había anunciado que la ración
se reduciría a veinte gramos semanales. ¿Cómo era
posible que pudieran tragarse aquello, si no habían
pasado más que veinticuatro horas? Sin embargo, se
lo tragaron. Parsons lo digería con toda facilidad, con
la estupidez de un animal. El individuo de las gafas
con reflejos, en la otra mesa, lo aceptaba fanática y
apasionadamente con un furioso deseo de descubrir,
denunciar y vaporizar a todo aquel que insinuase que
la semana pasada la ración fue de treinta gramos.
Syme también se lo había tragado aunque el proceso
que seguía para ello era algo más complicado, un
proceso de doblepensar. ¿Es que sólo él, Winston,
seguía poseyendo memoria?
The fabulous statistics continued to pour out of
the telescreen. As compared with last year there
was more food, more clothes, more houses, more
furniture, more cooking-pots, more fuel, more
ships, more helicopters, more books, more babies
—more of everything except disease, crime, and
insanity. Year by year and minute by minute,
everybody and everything was whizzing rapidly
upwards. As Syme had done earlier Winston had
taken up his spoon and was dabbling in the palecoloured gravy that dribbled across the table,
drawing a long streak of it out into a pattern. He
meditated resentfully on the physical texture of
life. Had it always been like this? Had food
always tasted like this? He looked round the
canteen. A low-ceilinged, crowded room, its
walls grimy from the contact of innumerable
bodies; battered metal tables and chairs, placed
so close together that you sat with elbows
touching; bent spoons, dented trays, coarse white
mugs; all surfaces greasy, grime in every crack;
and a sourish, composite smell of bad gin and
bad coffee and metallic stew and dirty clothes.
Always in your stomach and in your skin there
was a sort of protest, a feeling that you had been
cheated of something that you had a right to. It
was true that he had no memories of anything
greatly different. In any time that he could
accurately remember, there had never been quite
Las fabulosas estadísticas continuaron brotando de la
telepantalla. En comparación con el año anterior,
había más alimentos, más vestidos, más casas, más
muebles, más ollas, más comestibles, más barcos,
más autogiros, más libros, más bebés, más de todo,
excepto enfermedades, crímenes y locura. Año tras
año y minuto tras minuto, todos y todo subía
vertiginosamente. Winston meditaba, resentido,
sobre la vida. ¿Siempre había sido así; siempre había
sido tan mala la comida? Miró en torno suyo por la
cantina; una habitación de techo bajo, con las paredes
sucias por el contacto de tantos trajes grasientos;
mesas de metal abolladas y sillas igualmente
estropeadas y tan juntas que la gente se tocaba con
los codos. Todo resquebrajado, lleno de manchas y
saturado de un insoportable olor a ginebra mala, a
mal café, a sustitutivo de asado, a trajes sucios.
Constantemente se rebelaban el estómago y la piel
con la sensación de que se les habla hecho trampa
privándoles de algo a lo que tenían derecho. Desde
luego, Winston no recordaba nada que fuera muy
diferente. En todo el tiempo a que alcanzaba su
memoria, nunca hubo bastante comida, nunca se
podían llevar calcetines ni ropa interior sin agujeros,
los muebles habían estado siempre desvencijados, en
las habitaciones había faltado calefacción, los metros
iban horriblemente atestados, las casas se deshacían a
pedazos, el pan era pard plain negro, el té imposible
de encontrar, el café sabía a cualquier cosa,
George Orwell
1984
83
enough to eat, one had never had socks or
underclothes that were not full of holes, furniture
had always been battered and rickety, rooms
underheated, tube trains crowded, houses falling
to pieces, bread dark-coloured, tea a rarity, coffee
filthy-tasting, cigarettes insufficient—nothing
cheap and plentiful except synthetic gin. And
though, of course, it grew worse as one's body
aged, was it not a sign that this was NOT the
natural order of things, if one's heart sickened at
the discomfort and dirt and scarcity, the
interminable winters, the stickiness of one's
socks, the lifts that never worked, the cold water,
the gritty soap, the cigarettes that came to pieces,
the food with its strange evil tastes? Why should
one feel it to be intolerable unless one had some
kind of ancestral memory that things had once
been different?
escaseaban los cigarrillos y nada había barato y
abundante a no ser la ginebra sintética. Y aunque,
desde luego, todo empeoraba a medida que uno
envejecía, ello era sólo señal de que éste no era el
orden natural de las cosas. Si el corazón enfermaba
con las incomodidades, la suciedad y la escasez, los
inviernos interminables, la dureza de los calcetines,
los ascensores que nunca funcionaban, el agua fría, el
rasposo jabón, los cigarrillos que se deshacían, los
alimentos de sabor repugnante... ¿cómo iba uno a
considerar todo esto intolerable si no fuera por una
especie de recuerdo ancestral de que las cosas habían
sido diferentes alguna vez?
He looked round the canteen again. Nearly
everyone was ugly, and would still have been
ugly even if dressed otherwise than in the
uniform blue overalls. On the far side of the
room, sitting at a table alone, a small, curiously
beetle-like man was drinking a cup of coffee, his
little eyes darting suspicious glances from side to
side. How easy it was, thought Winston, if you
did not look about you, to believe that the
physical type set up by the Party as an ideal—tall
muscular youths and deep-bosomed maidens,
blond-haired, vital, sunburnt, carefree—existed
and even predominated. Actually, so far as he
could judge, the majority of people in Airstrip
One were small, dark, and ill-favoured. It was
curious how that beetle-like type proliferated in
the Ministries: little dumpy men, growing stout
very early in life, with short legs, swift scuttling
movements, and fat inscrutable faces with very
small eyes. It was the type that seemed to flourish
best under the dominion of the Party.
Winston volvió a recorrer la cantina con la mirada.
Casi todos los que allí estaban eran feos y lo hubieran
seguido siendo aunque no hubieran llevado los
«monos» azules uniformes. Al extremo de la
habitación, solo en una mesa, se hallaba un
hombrecillo con aspecto de escarabajo. Bebía una
taza de café y sus ojillos lanzaban miradas suspicaces
a un lado y a otro. Es muy fácil, pensó Winston,
siempre que no mire uno en torno suyo, creer que el
tipo físico fijado por el Partido como ideal — los
jóvenes altos y musculosos y las muchachas de
escaso pecho y de cabello rubio, vitales, tostadas por
el sol y despreocupadas — existía e incluso
predominaba. Pero en la realidad, la mayoría de los
habitantes de la Franja Aérea número 1 eran
pequeños, cetrinos y de facciones desagradables. Es
curioso cuánto proliferaba el tipo de escarabajo entre
los funcionarios de los ministerios: hombrecillos que
engordaban desde muy jóvenes, con piernas cortas,
movimientos toscos y rostros inescrutables, con ojos
muy pequeños. Era el tipo que parecía florecer bajo
el dominio del Partido.
The announcement from the Ministry of Plenty
ended on another trumpet call and gave way to
tinny music. Parsons, stirred to vague enthusiasm
by thebombardment of figures, took his pipe out
of his mouth.
La comunicación del Ministerio de la Abundancia
terminó con otro trompetazo y fue seguida por
música ligera. Parsons, lleno de vago entusiasmo por
el reciente bombardeo de cifras, se sacó la pipa de la
boca:
George Orwell
1984
84
'The Ministry of Plenty's certainly done a good
job this year,' he said with a knowing shake of his
head. 'By the way, Smith old boy, I suppose you
haven't got any razor blades you can let me
have?'
— El Ministerio de la Abundancia ha hecho una
buena labor este año —dijo moviendo la cabeza
como persona bien enterada —. A propósito, Smith,
¿no podrás dejarme alguna hoja de afeitar?
'Not one,' said Winston. 'I've been using the same
blade for six weeks myself.'
— ¡Ni una! —le respondió Winston —. Llevo seis
semanas usando la misma hoja.
'Ah, well—just thought I'd ask you, old boy.'
— Entonces, nada... Es que se me ocurrió, por si
tenías.
'Sorry,' said Winston.
— Lo siento —dijo Winston.
The quacking voice from the next table,
temporarily silenced during the Ministry's
announcement, had started up again, as loud as
ever. For some reason Winston suddenly found
himself thinking of Mrs Parsons, with her wispy
hair and the dust in the creases of her face.
Within two years those children would be
denouncing her to the Thought Police. Mrs
Parsons would be vaporized. Syme would be
vaporized. Winston would be vaporized. O'Brien
would be vaporized. Parsons, on the other hand,
would never be vaporized. The eyeless creature
with the quacking voice would never be
vaporized. The little beetle-like men who scuttle
so nimbly through the labyrinthine corridors of
Ministries they, too, would never be vaporized.
And the girl with dark hair, the girl from the
Fiction Department—she would never be
vaporized either. It seemed to him that he knew
instinctively who would survive and who would
perish: though just what it was that made for
survival, it was not easy to say.
El cuac-cuac de la próxima mesa, que había
permanecido en silencio mientras duró el
comunicado del Ministerio de la Abundancia,
comenzó otra vez mucho más fuerte. Por alguna
razón, Winston pensó de pronto en la señora Parsons
con su cabello revuelto y el polvo de sus arrugas.
Dentro de dos años aquellos niños la denunciarían a
la Policía del Pensamiento. La señora Parsons sería
vaporizada. Syme sería vaporizado. A Winston lo
vaporizarían también. O'Brien sería vaporizado. A
Parsons, en cambio, nunca lo vaporizarían. Tampoco
el individuo de las gafas y del cuac—cuac sería
vaporizado nunca, Ni tampoco la joven del cabello
negro, la del Departamento de Novela. Le parecía a
Winston conocer por intuición quién perecería,
aunque no era fácil determinar lo que permitía
sobrevivir a una persona.
At this moment he was dragged out of his reverie
with a violent jerk. The girl at the next table had
turned partly round and was looking at him. It
was the girl with dark hair. She was looking at
him in a sidelong way, but with curious intensity.
The instant she caught his eye she looked away
again.
En aquel momento le sacó de su ensoñación una
violenta sacudida. La muchacha de la mesa vecina se
había vuelto y lo estaba mirando. ¡Era la muchacha
morena del Departamento de Novela! Miraba a
Winston a hurtadillas, pero con una curiosa
intensidad. En cuanto sus ojos tropezaron con los de
Winston, volvió la cabeza.
George Orwell
1984
85
The sweat started out on Winston's backbone. A
horrible pang of terror went through him. It was
gone almost at once, but it left a sort of nagging
uneasiness behind. Why was she watching him?
Why did she keep following him about?
Unfortunately he could not remember whether
she had already been at the table when he arrived,
or had come there afterwards. But yesterday, at
any rate, during the Two Minutes Hate, she had
sat immediately behind him when there was no
apparent need to do so. Quite likely her real
object had been to listen to him and make sure
whether he was shouting loudly enough.
Winston empezó a sudar. Le invadió una horrible
sensación de terror. Se le pasó casi en seguida, pero
le dejó intranquilo. ¿Por qué lo miraba aquella
mujer? ¿Por qué se la encontraba tantas veces?
Desgraciadamente, no podía recordar si la joven
estaba ya en aquella mesa cuando él llegó o si había
llegado después. Pero el día anterior, durante los Dos
Minutos de Odio, se había sentado inmediatamente
detrás de él sin haber necesidad de ello.
Seguramente, se proponía escuchar lo que él dijera y
ver si gritaba lo bastante fuerte.
His earlier thought returned to him: probably she
was not actually a member of the Thought Police,
but then it was precisely the amateur spy who
was the greatest danger of all. He did not know
how long she had been looking at him, but
perhaps for as much as five minutes, and it was
possible that his features had not been perfectly
under control. It was terribly dangerous to let
your thoughts wander when you were in any
public place or within range of a telescreen. The
smallest thing could give you away. A nervous
tic, an unconscious look of anxiety, a habit of
muttering to yourself—anything that carried with
it the suggestion of abnormality, of having
something to hide. In any case, to wear an
improper expression on your face (to look
incredulous when a victory was announced, for
example) was itself a punishable offence. There
was even a word for it in Newspeak:
FACECRIME, it was called.
Pensó que probablemente la muchacha no era
miembro de la Policía del Pensamiento, pero
precisamente las espías aficionadas constituían el
mayor peligro. No sabía Winston cuánto tiempo
llevaba mirándolo la joven, pero quizás fueran cinco
minutos. Era muy posible que en este tiempo no
hubiera podido controlar sus gestos a la perfección.
Constituía un terrible peligro pensar mientras se
estaba en un sitio público o al alcance de la
telepantalla. El detalle más pequeño podía
traicionarle a uno. Un tic nervioso, una inconsciente
mirada de inquietud, la costumbre de hablar con uno
mismo entre dientes, todo lo que revelase la
necesidad de ocultar algo. En todo caso, llevar en el
rostro una expresión impropia (por ejemplo, parecer
incrédulo cuando se anunciaba una victoria)
constituía un acto punible. Incluso había una palabra
para esto en neolengua: caracrimen.
The girl had turned her back on him again.
Perhaps after all she was not really following him
about, perhaps it was coincidence that she had sat
so close to him two days running. His cigarette
had gone out, and he laid it carefully on the edge
of the table. He would finish smoking it after
work, if he could keep the tobacco in it. Quite
likely the person at the next table was a spy of the
Thought Police, and quite likely he would be in
the cellars of the Ministry of Love within three
days, but a cigarette end must not be wasted.
Syme had folded up his strip of paper and stowed
it away in his pocket. Parsons had begun talking
again.
La muchacha recuperó su posición anterior. Quizás
no estuviese persiguiéndolo; quizás fuera pura
coincidencia que se hubiera sentado tan cerca de él
dos días seguidos. Se le había apagado el cigarrillo y
lo puso cuidadosamente en el borde de la mesa. Lo
terminaría de fumar después del trabajo si es que el
tabaco no se había acabado de derramar para
entonces. Seguramente, el individuo que estaba con
la joven sería un agente de la Policía del Pensamiento
y era muy probable, pensó Winston, que a él lo
llevaran a los calabozos del Ministerio del Amor
dentro de tres días, pero no era esta una razón para
desperdiciar una colilla. Syme dobló su pedazo de
papel y se lo guardó en el bolsillo. Parsons había
George Orwell
1984
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empezado a hablar otra vez.
'Did I ever tell you, old boy,' he said, chuckling
round the stem of his pipe, 'about the time when
those two nippers of mine set fire to the old
market-woman's skirt because they saw her
wrapping up sausages in a poster of B.B.?
Sneaked up behind her and set fire to it with a
box of matches. Burned her quite badly, I
believe. Little beggars, eh? But keen as mustard!
That's a first-rate training they give them in the
Spies nowadays—better than in my day, even.
What d'you think's the latest thing they've served
them out with? Ear trumpets for listening through
keyholes! My little girl brought one home the
other night—tried it out on our sitting-room door,
and reckoned she could hear twice as much as
with her ear to the hole. Of course it's only a toy,
mind you. Still, gives 'em the right idea, eh?'
— ¿Te he contado, chico, lo que hicieron mis críos
en el mercado? ¿No? Pues un día le prendieron fuego
a la falda de una vieja vendedora porque la vieron
envolver unas salchichas en un cartel con el retrato
del Gran Hermano. Se pusieron detrás de ella y, sin
que se diera cuenta, le prendieron fuego a la falda por
abajo con una caja de cerillas. Le causaron graves
quemaduras. Son traviesos, ¿eh? Pero eso sí, ¡más
finos...! Esto se lo deben a la buena enseñanza que se
da hoy a los niños en los Espías, mucho mejor que en
mi tiempo. Están muy bien organizados. ¿Qué creen
ustedes que les han dado a los chicos últimamente?
Pues, unas trompetillas especiales para escuchar por
las cerraduras. Mi niña trajo una a casa la otra noche.
La probó en nuestra salita, y dijo que oía con doble
fuerza que si aplicaba el oído al agujero. Claro que
sólo es un juguete; sin embargo, así se acostumbran
los niños desde pequeños.
At this moment the telescreen let out a piercing
whistle. It was the signal to return to work. All
three men sprang to their feet to join in the
struggle round the lifts, and the remaining
tobacco fell out of Winston's cigarette.
En aquel momento, la telepantalla dio un penetrante
silbido. Era la señal para volver al trabajo. Los tres
hombres se pusieron automáticamente en pie y se
unieron a la multitud en la lucha por entrar en los
ascensores, lo que hizo que el cigarrillo de Winston
se vaciara por completo.
George Orwell
1984
87
Chapter 6
CAPÍTULO VI
Winston was writing in his diary:
Winston escribía en su Diario:
It was three years ago. It was on a dark evening,
in a narrow side-street near one of the big railway
stations. She was standing near a doorway in the
wall, under a street lamp that hardly gave any
light. She had a young face, painted very thick. It
was really the paint that appealed to me, the
whiteness of it, like a mask, and the bright red lips.
Party women never paint their faces. There was
nobody else in the street, and no telescreens. She
said two dollars. I—
Fue hace tres años Era una tarde oscura, en una
estrecha callejuela cerca de una de las estaciones
del ferrocarril. Ella, de píe, apoyada en la pared
cerca de una puerta, recibía la luz mortecina de
un farol. Tenía una cara joven muy pintada. Lo
que me atrajo fue la pintura, la blancura de
aquella cara que parecía una máscara y los
labios rojos y brillantes. Las mujeres del Partido
nunca se pintan la cara. No había nadie más en
la calle, ni telepantallas. Me dijo que dos
dólares. Yo...
For the moment it was too difficult to go on. He
shut his eyes and pressed his fingers against them,
trying to squeeze out the vision that kept recurring.
He had an almost overwhelming temptation to
shout a string of filthy words at the top of his
voice. Or to bang his head against the wall, to kick
over the table, and hurl the inkpot through the
window—to do any violent or noisy or painful
thing that might black out the memory that was
tormenting him.
Le era difícil seguir. Cerró los ojos y apretó las
palmas de las manos contra ellos tratando de
borrar la visión interior. Sentía una casi
invencible tentación de gritar una sarta de
palabras. O de golpearse la cabeza contra la
pared, de arrojar el tintero por la ventana, de
hacer, en fin, cualquier acto violento, ruidoso, o
doloroso, que le borrara el recuerdo que le
atormentaba.
Your worst enemy, he reflected, was your own
nervous system. At any moment the tension inside
you was liable to translate itself into some visible
symptom. He thought of a man whom he had
passed in the street a few weeks back; a quite
ordinary-looking man, a Party member, aged
thirty-five to forty, tallish and thin, carrying a
brief-case. They were a few metres apart when the
left side of the man's face was suddenly contorted
by a sort of spasm. It happened again just as they
were passing one another: it was only a twitch, a
quiver, rapid as the clicking of a camera shutter,
but obviously habitual. He remembered thinking at
the time: That poor devil is done for. And what
was frightening was that the action was quite
possibly unconscious. The most deadly danger of
all was talking in your sleep. There was no way of
guarding against that, so far as he could see.
Nuestro peor enemigo, reflexionó Winston, es
nuestro sistema nervioso. En cualquier momento,
la tensión interior puede traducirse en cualquier
síntoma visible. Pensó en un hombre con quien se
había cruzado en la calle semanas atrás: un
hombre de aspecto muy corriente, un miembro
del Partido de treinta y cinco a cuarenta años, alto
y delgado, que llevaba una cartera de mano.
Estaban separados por unos cuantos metros
cuando el lado izquierdo de la cara de aquel
hombre se contrajo de pronto en una especie de
espasmo. Esto volvió a ocurrir en el momento en
que se cruzaban; fue sólo un temblor rapidísimo
como el disparo de un objetivo de cámara
fotográfica, pero sin duda se trataba de un tic
habitual. Winston recordaba haber pensado
entonces: el pobre hombre está perdido. Y lo
aterrador era que el movimiento de los músculos
era inconsciente. El peligro mortal por excelencia
George Orwell
1984
88
era hablar en sueños. Contra eso no había
remedio.
He drew his breath and went on writing:
Contuvo la respiración y siguió escribiendo:
I went with her through the doorway and across a
backyard into a basement kitchen. There was a bed
against the wall, and a lamp on the table, turned
down very low. She—
Entré con ella en el portal y cruzamos un patio
para bajar luego a una cocina que estaba en los
sótanos. Había una cama contra la pared, y una
lámpara en la mesilla con muy poca luz. Ella...
His teeth were set on edge. He would have liked to
spit. Simultaneously with the woman in the
basement kitchen he thought of Katharine, his
wife. Winston was married—had been married, at
any rate: probably he still was married, so far as he
knew his wife was not dead. He seemed to breathe
again the warm stuffy odour of the basement
kitchen, an odour compounded of bugs and dirty
clothes and villainous cheap scent, but
nevertheless alluring, because no woman of the
Party ever used scent, or could be imagined as
doing so. Only the proles used scent. In his mind
the smell of it was inextricably mixed up with
fornication.
Le rechinaban los dientes. Le hubiera gustado
escupir. A la vez que en la mujer del sótano,
pensó Winston en Katharine, su esposa. Winston
estaba casado; es decir, había estado casado.
Probablemente seguía estándolo, pues no sabía
que su mujer hubiera muerto. Le pareció volver a
aspirar el insoportable olor de la cocina del
sótano, un olor a insectos, ropa sucia y perfume
baratísimo; pero, sin embargo, atraía, ya que
ninguna mujer del Partido usaba perfume ni podía
uno imaginársela perfumándose. Solamente los
proles se perfumaban, y ese olor evocaba en la
mente, de un modo inevitable, la fornicación.
When he had gone with that woman it had been his
first lapse in two years or thereabouts. Consorting
with prostitutes was forbidden, of course, but it
was one of those rules that you could occasionally
nerve yourself to break. It was dangerous, but it
was not a life-and-death matter. To be caught with
a prostitute might mean five years in a forcedlabour camp: not more, if you had committed no
other offence. And it was easy enough, provided
that you could avoid being caught in the act. The
poorer quarters swarmed with women who were
ready to sell themselves. Some could even be
purchased for a bottle of gin, which the proles
were not supposed to drink. Tacitly the Party was
even inclined to encourage prostitution, as an
outlet for instincts which could not be altogether
suppressed. Mere debauchery did not matter very
much, so long as it was furtive and joyless and
only involved the women of a submerged and
despised class. The unforgivable crime was
promiscuity between Party members. But—though
this was one of the crimes that the accused in the
great purges invariably confessed to—it was
Cuando estuvo con aquella mujer, fue la primera
vez que había caído Winston en dos años
aproximadamente. Por supuesto, toda relación
con prostitutas estaba prohibida, pero se admitía
que alguna vez, mediante un acto de gran
valentía, se permitiera uno infringir la ley. Era
peligroso pero no un asunto de vida o muerte,
porque ser sorprendido con una prostituta sólo
significaba cinco años de trabajos forzados.
Nunca más de cinco años con tal de que no se
hubiera cometido otro delito a la vez. Lo cual
resultaba estupendo ya que había la posibilidad
de que no le descubrieran a uno. Los barrios
pobres abundaban en mujeres dispuestas a
venderse. El precio de algunas era una botella de
ginebra, bebida que se suministraba a los proles.
Tácitamente, el Partido se inclinaba a estimular la
prostitución como salida de los instintos que no
podían suprimirse. Esas juergas no importaban
políticamente ya que eran furtivas y tristes y sólo
implicaban a mujeres de una clase sumergida y
despreciada. El crimen imperdonable era la
promiscuidad entre miembros del Partido. Pero
George Orwell
1984
89
difficult to imagine any such thing actually
happening.
— aunque éste era uno de los crímenes que los
acusados confesaban siempre en las purgas — era
casi imposible imaginar que tal desafuero pudiera
suceder.
The aim of the Party was not merely to prevent
men and women from forming loyalties which it
might not be able to control. Its real, undeclared
purpose was to remove all pleasure from the sexual
act. Not love so much as eroticism was the enemy,
inside marriage as well as outside it. All marriages
between Party members had to be approved by a
committee appointed for the purpose, and—though
the principle was never clearly stated—permission
was always refused if the couple concerned gave
the impression of being physically attracted to one
another. The only recognized purpose of marriage
was to beget children for the service of the Party.
Sexual intercourse was to be looked on as a
slightly disgusting minor operation, like having an
enema. This again was never put into plain words,
but in an indirect way it was rubbed into every
Party member from childhood onwards. There
were even organizations such as the Junior AntiSex League, which advocated complete celibacy
for both sexes. All children were to be begotten by
artificial insemination (ARTSEM, it was called in
Newspeak) and brought up in public institutions.
This, Winston was aware, was not meant
altogether seriously, but somehow it fitted in with
the general ideology of the Party. The Party was
trying to kill the sex instinct, or, if it could not be
killed, then to distort it and dirty it. He did not
know why this was so, but it seemed natural that it
should be so. And as far as the women were
concerned, the Party's efforts were largely
successful.
La finalidad del Partido en este asunto no era sólo
evitar que hombres y mujeres establecieran
vínculos imposibles de controlar. Su objetivo
verdadero y no declarado era quitarle todo, placer
al acto sexual. El enemigo no era tanto el amor
como el erotismo, dentro del matrimonio y fuera
de él. Todos los casamientos entre miembros del
Partido tenían que ser aprobados por un Comité
nombrado con este fin Y — aunque al principio
nunca fue establecido de un modo explícito —
siempre se negaba el permiso si la pareja daba la
impresión de hallarse físicamente enamorada. La
única finalidad admitida en el matrimonio era
engendrar hijos en beneficio del Partido. La
relación sexual se consideraba como una pequeña
operación algo molesta, algo así como soportar
un enema. Tampoco esto se decía claramente,
pero de un modo indirecto se grababa desde la
infancia en los miembros del Partido. Había
incluso organizaciones como la Liga juvenil AntiSex, que defendía la soltería absoluta para ambos
sexos. Los nietos debían ser engendrados por
inseminación artificial (semart, como se le
llamaba en neolengua) y educados en
instituciones públicas. Winston sabía que esta
exageración no se defendía en serio, pero que
estaba de acuerdo con la ideología general del
Partido. Éste trataba de matar el instinto sexual o,
si no podía suprimirlo del todo, por lo menos
deformarlo y mancharlo. No sabía Winston por
qué se seguía esta táctica, pero parecía natural
que fuera así. Y en cuanto a las mujeres, los
esfuerzos del Partido lograban pleno éxito.
He thought again of Katharine. It must be nine,
ten-nearly eleven years since they had parted. It
was curious how seldom he thought of her. For
days at a time he was capable of forgetting that he
had ever been married. They had only been
together for about fifteen months. The Party did
not permit divorce, but it rather encouraged
separation in cases where there were no children.
Volvió a pensar en Katharine. Debía de hacer
nueve o diez años, casi once, que se habían
separado. Era curioso que se acordara tan poco de
ella. Olvidaba durante días enteros que habían
estado casados. Sólo permanecieron juntos unos
quince meses. El Partido no permitía el divorcio,
pero fomentaba las separaciones cuando no había
hijos.
Katharine was a tall, fair-haired girl, very straight,
Katharine era una rubia alta, muy derecha y de
George Orwell
1984
90
with splendid movements. She had a bold, aquiline
face, a face that one might have called noble until
one discovered that there was as nearly as possible
nothing behind it. Very early in her married life he
had decided—though perhaps it was only that he
knew her more intimately than he knew most
people—that she had without exception the most
stupid, vulgar, empty mind that he had ever
encountered. She had not a thought in her head that
was not a slogan, and there was no imbecility,
absolutely none that she was not capable of
swallowing if the Party handed it out to her. 'The
human sound-track' he nicknamed her in his own
mind. Yet he could have endured living with her if
it had not been for just one thing-sex.
movimientos majestuosos. Tenía una cara audaz,
aquilina, que podría haber pasado por noble antes
de descubrir que no había nada tras aquellas
facciones. Al principio de su vida de casados —
aunque quizá fuera sólo que Winston la conocía
más íntimamente que a las demás personas —
llegó a la conclusión de que su mujer era la
persona más estúpida, vulgar y vacía que había
conocido hasta entonces. No latía en su cabeza ni
un solo pensamiento que no fuera un slogan. Se
tragaba cualquier imbecilidad que el Partido le
ofreciera. Winston la llamaba en su interior «la
banda sonora humana». Sin embargo, podía
haberla soportado de no haber sido por una cosa:
el sexo.
As soon as he touched her she seemed to wince
and stiffen. To embrace her was like embracing a
jointed wooden image. And what was strange was
that even when she was clasping him against her
he had the feeling that she was simultaneously
pushing him away with all her strength. The
rigidity of her muscles managed to convey that
impression. She would lie there with shut eyes,
neither
resisting
nor
co-operating
but
SUBMITTING.
It
was
extraordinarily
embarrassing, and, after a while, horrible. But even
then he could have borne living with her if it had
been agreed that they should remain celibate. But
curiously enough it was Katharine who refused
this. They must, she said, produce a child if they
could. So the performance continued to happen,
once a week quite regularly, whenever it was not
impossible. She even used to remind him of it in
the morning, as something which had to be done
that evening and which must not be forgotten. She
had two names for it. One was 'making a baby',
and the other was 'our duty to the Party' (yes, she
had actually used that phrase). Quite soon he grew
to have a feeling of positive dread when the
appointed day came round. But luckily no child
appeared, and in the end she agreed to give up
trying, and soon afterwards they parted.
Tan pronto como la rozaba parecía tocada por un
resorte y se endurecía. Abrazarla era como
abrazar una imagen con juntas de madera. Y lo
que era todavía más extraño: incluso cuando ella
lo apretaba contra sí misma, él tenía la sensación
de que al mismo tiempo lo rechazaba con toda su
fuerza. La rigidez de sus músculos ayudaba a dar
esta impresión. Se quedaba allí echada con los
ojos cerrados sin resistir ni cooperar, pero como
sometible. Era de lo más vergonzoso y, a la larga,
horrible. Pero incluso así habría podido soportar
vivir con ella si hubieran decidido quedarse
célibes. Pero curiosamente fue Katharine quien
rehusó. «Debían —dijo — producir un niño si
podían.». Así que la comedia seguía
representándose
una
vez
por
semana
regularmente, mientras no fuese imposible. Ella
incluso se lo recordaba por la mañana como algo
que había que hacer esa noche y que no debía
olvidarse. Tenía dos expresiones para ello. Una
era «hacer un bebé», y la otra «nuestro deber al
Partido» (sí, había utilizado esta frase). Pronto
empezó a tener una sensación de positivo temor
cuando llegaba el día. Pero por suerte no apareció
ningún niño y finalmente ella estuvo de acuerdo
en dejar de probar. Y poco después se separaron.
Winston sighed inaudibly. He picked up his pen
again and wrote:
Winston suspiró inaudiblemente. Volvió a coger
la pluma y escribió:
She threw herself down on the bed, and at once,
without any kind of preliminary in the most coarse,
Se arregló su la cama y, en seguida, sin
preliminar alguno, del modo más grosero y
George Orwell
1984
91
horrible way you can imagine, pulled up her skirt.
I—
terrible que se puede imaginar, se levantó la
falda. Yo...
He saw himself standing there in the dim
lamplight, with the smell of bugs and cheap scent
in his nostrils, and in his heart a feeling of defeat
and resentment which even at that moment was
mixed up with the thought ofKatharine's white
body, frozen for ever by the hypnotic power of the
Party. Why did it always have to be like this? Why
could he not have a woman of his own instead of
these filthy scuffles at intervals of years? But a real
love affair was an almost unthinkable event. The
women of the Party were all alike. Chastity was as
deep ingrained in them as Party loyalty. By careful
early conditioning, by games and cold water, by
the rubbish that was dinned into them at school
and in the Spies and the Youth League, by
lectures, parades, songs, slogans, and martial
music, the natural feeling had been driven out of
them. His reason told him that there must be
exceptions, but his heart did not believe it. They
were all impregnable, as the Party intended that
they should be. And what he wanted, more even
than to be loved, was to break down that wall of
virtue, even if it were only once in his whole life.
The sexual act, successfully performed, was
rebellion. Desire was thoughtcrime. Even to have
awakened Katharine, if he could have achieved it,
would have been like a seduction, although she
was his wife.
Se vio a sí mismo de pie en la mortecina luz con
el olor a cucarachas y a perfume barato, y en su
corazón brotó un resentimiento que incluso en
aquel instante se mezclaba con el recuerdo del
blanco cuerpo de Katharine, frígido para siempre
por el hipnótico poder del Partido. ¿Por qué tenía
que ser siempre así? ¿No podía él disponer de una
mujer propia en vez de estas furcias a intervalos
de varios años? Pero un asunto amoroso de
verdad era una fantasía irrealizable. Las mujeres
del Partido eran todas iguales. La castidad estaba
tan arraigada en ellas como la lealtad al Partido.
Por la educación que habían recibido en su
infancia, por los juegos y las duchas de agua fría,
por todas las estupideces que les metían en la
cabeza, las conferencias, los desfiles, canciones,
consignas y música marcial, les arrancaban todo
sentimiento natural. La razón le decía que
forzosamente habría excepciones, pero su
corazón no lo creía. Todas ellas eran
inalcanzables, como deseaba el Partido. Y lo que
él quería, aún más que ser amado, era derruir
aquel muro de estupidez aunque fuera una sola
vez en su vida. El acto sexual, bien realizado, era
una rebeldía. El deseo era un crimental. Si
hubiera conseguido despertar los sentidos de
Katharine, esto habría equivalido a una seducción
aunque se trataba de su mujer.
But the rest of the story had got to be written
down. He wrote:
Pero tenía que contar el resto de la historia.
Escribió:
I turned up the lamp. When I saw her in the
light—
Encendí la luz. Cuando la vi claramente...
After the darkness the feeble light of the paraffin
lamp had seemed very bright. For the first time he
could see the woman properly. He had taken a step
towards her and then halted, full of lust and terror.
He was painfully conscious of the risk he had
taken in coming here. It was perfectly possible that
the patrols would catch him on the way out: for
that matter they might be waiting outside the door
Después de la casi inexistente luz de la lamparilla
de aceite, la luz eléctrica parecía cegadora. Por
primera vez pudo ver a la mujer tal como era.
Avanzó un paso hacia ella y se detuvo
horrorizado. Comprendía el riesgo a que se había
expuesto. Era muy posible que las patrullas lo
sorprendieran a la salida. Más aún: quizá lo
estuvieran esperando ya a la puerta. Nada iba a
George Orwell
1984
92
at this moment. If he went away without even
doing what he had come here to do—!
ganar con marcharse sin hacer lo que se había
propuesto.
It had got to be written down, it had got to be
confessed. What he had suddenly seen in the
lamplight was that the woman was OLD. The paint
was plastered so thick on her face that it looked as
though it might crack like a cardboard mask. There
were streaks of white in her hair; but the truly
dreadful detail was that her mouth had fallen a
little open, revealing nothing except a cavernous
blackness. She had no teeth at all.
Todo aquello tenía que escribirlo, confesarlo. Vio
de pronto a la luz de la bombilla que la mujer era
vieja. La pintura se apegotaba en su cara tanto
que parecía ir a resquebrajarse como una careta
de cartón. Tenía mechones de cabellos blancos;
pero el detalle más horroroso era que la boca,
entreabierta, parecía a oscura caverna. No tenía
ningún diente.
He wrote hurriedly, in scrabbling handwriting:
Winston escribió a toda prisa:
When I saw her in the light she was quite an old
woman, fifty years old at least. But I went ahead
and did it just the same.
Cuando la vi a plena luz resultó una verdadera
vieja. Por lo menos tenía cincuenta años. Pero,
de todos modos, lo hice.
He pressed his fingers against his eyelids again. He
had written it down at last, but it made no
difference. The therapy had not worked. The urge
to shout filthy words at the top of his voice was as
strong as ever.
Volvió a apoyar las palmas de las manos sobre
los ojos. Ya lo había escrito, pero de nada servía.
Seguía con la misma necesidad de gritar
palabrotas con toda la fuerza de sus pulmones.
George Orwell
Chapter 7
1984
93
CAPÍTULO VII
'If there is hope,' wrote Winston, 'it lies in the Si hay alguna espera, escribió Winston, está en los
proles.'
proles.
If there was hope, it MUST lie in the proles,
because only there in those swarming disregarded
masses, 85 per cent of the population of Oceania,
could the force to destroy the Party ever be
generated. The Party could not be overthrown from
within. Its enemies, if it had any enemies, had no
way of coming together or even of identifying one
another. Even if the legendary Brotherhood existed,
as just possibly it might, it was inconceivable that
its members could ever assemble in larger numbers
than twos and threes. Rebellion meant a look in the
eyes, an inflexion of the voice, at the most, an
occasional whispered word. But the proles, if only
they could somehow become conscious of their
own strength. would have no need to conspire.
They needed only to rise up and shake themselves
like a horse shaking off flies. If they chose they
could blow the Party to pieces tomorrow morning.
Surely sooner or later it must occur to them to do it?
And yet—!
Si había esperanza, tenía que estar en los proles
porque sólo en aquellas masas abandonadas, que
constituían el ochenta y cinco por ciento de la
población de Oceanía, podría encontrarse la fuerza
suficiente para destruir al Partido. Éste no podía
descomponerse desde dentro. Sus enemigos, si los
tenía en su interior, no podían de ningún modo
unirse, ni siquiera identificarse mutuamente.
Incluso si existía la legendaria Hermandad — y
era muy posible que existiese resultaba
inconcebible que sus miembros se pudieran reunir
en grupos mayores de dos o tres. La rebeldía no
podía pasar de un destello en la mirada o
determinada inflexión en la voz; a lo más, alguna
palabra murmurada. Pero los proles, si pudieran
darse cuenta de su propia fuerza, no necesitarían
conspirar. Les bastaría con encabritarse como un
caballo que se sacude las moscas. Si quisieran
podrían destrozar el Partido mañana por la
mañana. Desde luego, antes o después se les
ocurrirá. Y, sin embargo...
He remembered how once he had been walking
down a crowded street when a tremendous shout of
hundreds of voices women's voices—had burst
from a side-street a little way ahead. It was a great
formidable cry of anger and despair, a deep, loud
'Oh-o-o-o-oh!' that went humming on like the
reverberation of a bell. His heart had leapt. It's
started! he had thought. A riot! The proles are
breaking loose at last! When he had reached the
spot it was to see a mob of two or three hundred
women crowding round the stalls of a street market,
with faces as tragic as though they had been the
doomed passengers on a sinking ship. But at this
moment the general despair broke down into a
multitude of individual quarrels. It appeared that
one of the stalls had been selling tin saucepans.
They were wretched, flimsy things, but cookingpots of any kind were always difficult to get. Now
the supply had unexpectedly given out. The
successful women, bumped and jostled by the rest,
were trying to make off with their saucepans while
Recordó Winston una vez que había dado un
paseo por una calle de mucho tráfico cuando oyó
un tremendo grito múltiple. Centenares de voces,
voces de mujeres, salían de una calle lateral. Era
un formidable grito de ira y desesperación, un
tremendo ¡O-o-o-o-oh! Winston se sobresaltó
terriblemente. ¡Ya empezó! ¡Un motín!, pensó.
Por fin, los proles se sacudían el yugo; pero
cuando llegó al sitio de la aglomeración vio que
una multitud de doscientas o trescientas mujeres se
agolpaban sobre los puestos de un mercado
callejero con expresiones tan trágicas como si
fueran las pasajeras de un barco en trance de
hundirse. En aquel momento, la desesperación
general se quebró en innumerables peleas
individuales. Por lo visto, en uno de los puestos
habían estado vendiendo sartenes de lata. Eran
utensilios muy malos, pero los cacharros de cocina
eran siempre de casi imposible adquisición. Por
fin, había llegado una provisión inesperadamente.
Las mujeres que lograron adquirir alguna sartén
George Orwell
1984
94
dozens of others clamoured round the stall,
accusing the stall-keeper of favouritism and of
having more saucepans somewhere in reserve.
There was a fresh outburst of yells. Two bloated
women, one of them with her hair coming down,
had got hold of the same saucepan and were trying
to tear it out of one another's hands. For a moment
they were both tugging, and then the handle came
off. Winston watched them disgustedly. And yet,
just for a moment, what almost frightening power
had sounded in that cry from only a few hundred
throats! Why was it that they could never shout like
that about anything that mattered?
fueron atacadas por las demás y trataban de
escaparse con sus trofeos mientras que las otras las
rodeaban y acusaban de favoritismo a la
vendedora. Aseguraban que tenía más en reserva.
Aumentaron los chillidos. Dos mujeres, una de
ellas con el pelo suelto, se habían apoderado de la
misma sartén y cada una intentaba quitársela a la
otra. Tiraron cada una por su lado hasta que se
rompió el mango. Winston las miró con asco. Sin
embargo, ¡qué energías tan aterradoras había
percibido él bajo aquella gritería! Y, en total, no
eran más que dos o tres centenares de gargantas.
¿Por qué no protestarían así por cada cosa de
verdadera importancia?
He wrote:
Escribió:
Until they become conscious they will never
rebel, and until after theyhave rebelled they cannot
become conscious.
Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no
se revelarán, y hasta después de haberse rebelado,
no serán conscientes. Éste es el problema.
That, he reflected, might almost have been a
transcription from one of the Party textbooks. The
Party claimed, of course, to have liberated the
proles from bondage. Before the Revolution they
had been hideously oppressed by the capitalists,
they had been starved and flogged, women had
been forced to work in the coal mines (women still
did work in the coal mines, as a matter of fact),
children had been sold into the factories at the age
of six. But simultaneously, true to the Principles of
doublethink, the Party taught that the proles were
natural inferiors who must be kept in subjection,
like animals, by the application of a few simple
rules. In reality very little was known about the
proles. It was not necessary to know much. So long
as they continued to work and breed, their other
activities were without importance. Left to
themselves, like cattle turned loose upon the plains
of Argentina, they had reverted to a style of life that
appeared to be natural to them, a sort of ancestral
pattern. They were born, they grew up in the
gutters, they went to work at twelve, they passed
through a brief blossoming-period of beauty and
sexual desire, they married at twenty, they were
middle-aged at thirty, they died, for the most part,
at sixty. Heavy physical work, the care of home and
children, petty quarrels with neighbours, films,
football, beer, and above all, gambling, filled up the
Winston pensó que sus palabras parecían sacadas
de uno de los libros de texto del Partido. El Partido
pretendía, desde luego, haber liberado a los proles
de la esclavitud. Antes de la Revolución, eran
explotados y oprimidos ignominiosamente por los
capitalistas. Pasaban hambre. Las mujeres tenían
que trabajar a la viva fuerza en las minas de
carbón (por supuesto, las mujeres seguían
trabajando en las minas de carbón), los niños eran
vendidos a las fábricas a la edad de seis años.
Pero, simultáneamente, fiel a los principios del
doblepensar, el Partido enseñaba que los proles
eran inferiores por naturaleza y debían ser
mantenidos bien sujetos, como animales, mediante
la aplicación de unas cuantas reglas muy sencillas.
En realidad, se sabía muy poco de los proles. Y no
era necesario saber mucho de ellos. Mientras
continuaran trabajando y teniendo hijos, sus demás
actividades carecían de importancia. Dejándoles
en libertad como ganado suelto en la pampa de la
Argentina, tenían un estilo de vida que parecía
serles natural. Se regían por normas ancestrales.
Nacían, crecían en el arroyo, empezaban a trabajar
a los doce años, pasaban por un breve período de
belleza y deseo sexual, se casaban a los veinte
años, empezaban a envejecer a los treinta y se
morían casi todos ellos hacia los sesenta años. El
duro trabajo físico, el cuidado del hogar y de los
George Orwell
1984
95
horizon of their minds. To keep them in control was
not difficult. A few agents of the Thought Police
moved always among them, spreading false
rumours and marking down and eliminating the few
individuals who were judged capable of becoming
dangerous; but no attempt was made to indoctrinate
them with the ideology of the Party. It was not
desirable that the proles should have strong political
feelings. All that was required of them was a
primitive patriotism which could be appealed to
whenever it was necessary to make them accept
longer working-hours or shorter rations. And even
when they became discontented, as they sometimes
did, their discontent led nowhere, because being
without general ideas, they could only focus it on
petty specific grievances. The larger evils
invariably escaped their notice. The great majority
of proles did not even have telescreens in their
homes. Even the civil police interfered with them
very little. There was a vast amount of criminality
in London, a whole world-within-a-world of
thieves, bandits, prostitutes, drug-peddlers, and
racketeers of every description; but since it all
happened among the proles themselves, it was of no
importance. In all questions of morals they were
allowed to follow their ancestral code. The sexual
puritanism of the Party was not imposed upon them.
Promiscuity went unpunished, divorce was
permitted. For that matter, even religious worship
would have been permitted if the proles had shown
any sign of needing or wanting it. They were
beneath suspicion. As the Party slogan put it:
'Proles and animals are free.'
hijos, las mezquinas peleas entre vecinos, el cine,
el fútbol, la cerveza y sobre todo, el juego,
llenaban su horizonte mental. No era difícil
mantenerlos a raya. Unos cuantos agentes de la
Policía del Pensamiento circulaban entre ellos,
esparciendo rumores falsos y eliminando a los
pocos considerados capaces de convertirse en
peligrosos; pero no se intentaba adoctrinarlos con
la ideología del Partido. No era deseable que los
proles tuvieran sentimientos políticos intensos.
Todo lo que se les pedía era un patriotismo
primitivo al que se recurría en caso de necesidad
para que trabajaran horas extraordinarias o
aceptaran raciones más pequeñas. E incluso
cuando cundía entre ellos el descontento, como
ocurría a veces, era un descontento que no servía
para nada porque, por carecer de ideas generales,
concentraban su instinto de rebeldía en quejas
sobre minucias de la vida corriente. Los grandes
males, ni los olían. La mayoría de los proles ni
siquiera era vigilada con telepantallas. La policía
los molestaba muy poco. En Londres había mucha
criminalidad, un mundo revuelto de ladrones,
bandidos, prostitutas, traficantes en drogas y
maleantes de toda clase; pero como sus
actividades tenían lugar entre los mismos proles,
daba igual que existieran o no. En todas las
cuestiones de moral se les permitía a los proles
que siguieran su código ancestral. No se les
imponía el puritanismo sexual del Partido. No se
castigaba su promiscuidad y se permitía el
divorcio. Incluso el culto religioso se les habría
permitido si los proles hubieran manifestado la
menor inclinación a él. Como decía el Partido:
«los proles y los animales son libres».
Winston reached down and cautiously scratched his
varicose ulcer. It had begun itching again. The thing
you invariably came back to was the impossibility
of knowing what life before the Revolution had
really been like. He took out of the drawer a copy
of a children's history textbook which he had
borrowed from Mrs Parsons, and began copying a
passage into the diary:
Winston se rascó con precaución sus varices.
Habían empezado a picarle otra vez. Siempre
volvía a preocuparle saber qué habría sido la vida
anterior a la Revolución. Sacó del cajón un
ejemplar del libro de historia infantil que le había
prestado la señora Parsons y empezó a copiar un
trozo en su diario:
In the old days (it ran), before the glorious
Revolution, London was not the beautiful city that
we know today. It was a dark, dirty, miserable place
where hardly anybody had enough to eat and where
hundreds and thousands of poor people had no
En los antiguos tiempos (decía el libro de texto)
antes de la gloriosa Revolución, no era Londres la
hermosa ciudad que hoy conocemos. Era un lugar
tenebroso, sucio y miserable donde casi nadie
tenía nada que comer y donde centenares y
George Orwell
1984
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boots on their feet and not even a roof to sleep
under. Children no older than you had to work
twelve hours a day for cruel masters who flogged
them with whips if they worked too slowly and fed
them on nothing but stale breadcrusts and water.
But in among all this terrible poverty there were
just a few great big beautiful houses that were lived
in by rich men who had as many as thirty servants
to look after them. These rich men were called
capitalists. They were fat, ugly men with wicked
faces, like the one in the picture on the opposite
page. You can see that he is dressed in a long black
coat which was called a frock coat, and a queer,
shiny hat shaped like a stovepipe, which was called
a top hat. This was the uniform of the capitalists,
and no one else was allowed to wear it. The
capitalists owned everything in the world, and
everyone else was their slave. They owned all the
land, all the houses, all the factories, and all the
money. If anyone disobeyed them they could throw
them into prison, or they could take his job away
and starve him to death. When any ordinary person
spoke to a capitalist he had to cringe and bow to
him, and take off his cap and address him as 'Sir'.
The chief of all the capitalists was called the King,
and—
millares de desgraciados no tenían zapatos que
ponerse ni siquiera un techo bajo el cual dormir.
Niños de la misma edad que vosotros debían
trabajar doce horas al día a las órdenes de
crueles amos que los castigaban con látigos si
trabajaban con demasiada lentitud y solamente
los alimentaban con pan duro y agua. Pero entre
toda esta horrible miseria, había unas cuantas
casas grandes y hermosas donde vivían los ricos,
cada uno de los cuales tenía por lo menos treinta
criados a su disposición. Estos ricos se llamaban
capitalistas. Eran individuos gordos y feos con
caras de malvados como el que puede apreciarse
en la ilustración de la página siguiente. Podréis
ver, niños, que va vestido con una chaqueta negra
larga a la que llamaban «frac» y un sombrero
muy raro y brillante que parece el tubo de una
estufa, al que llamaban «sombrero de copa». Este
era el uniforme de los capitalistas, y nadie más
podía llevarlo, los capitalistas eran dueños de
todo que había en el mundo y todos los que no
eran capitalistas pasaban a ser sus esclavos.
Poseían toda la tierra, todas las casas, todas las
fábricas y el dinero todo. Si alguien les
desobedecía, era encarcelado inmediatamente y
podían dejarlo sin trabajo y hacerlo morir de
hambre. Cuando una persona corriente hablaba
con un capitalista tenía que descubrirse,
inclinarse profundamente ante él y llamarlo señor.
El jefe supremo de todos los capitalistas era
llamado el Rey y...
But he knew the rest of the catalogue. There would
be mention of the bishops in their lawn sleeves, the
judges in their ermine robes, the pillory, the stocks,
the treadmill, the cat-o'-nine tails, the Lord Mayor's
Banquet, and the practice of kissing the Pope's toe.
There was also something called the JUS PRIMAE
NOCTIS, which would probably not be mentioned
in a textbook for children. It was the law by which
every capitalist had the right to sleep with any
woman working in one of his factories.
Winston se sabía toda la continuación. Se hablaba
allí de los obispos y de sus vestimentas, de los
jueces con sus trajes de armiño, de la horca, del
gato de nueve colas, del banquete anual que daba
el alcalde y de la costumbre de besar el anillo del
Papa. También había una referencia al jus primae
noctis que no convenía mencionar en un libro de
texto para niños. Era la ley según la cual todo
capitalista tenía el derecho de dormir con
cualquiera de las mujeres que trabajaban en sus
fábricas.
How could you tell how much of it was lies? It
MIGHT be true that the average human being was
better off now than he had been before the
Revolution. The only evidence to the contrary was
the mute protest in your own bones, the instinctive
feeling that the conditions you lived in were
¿Cómo saber qué era verdad y qué era mentira en
aquello? Después de todo, podía ser verdad que la
Humanidad estuviera mejor entonces que antes de
la Revolución. La única prueba en contrario era la
protesta muda de la carne y los huesos, la
instintiva sensación de que las condiciones de vida
George Orwell
1984
97
intolerable and that at some other time they must
have been different. It struck him that the truly
characteristic thing about modern life was not its
cruelty and insecurity, but simply its bareness, its
dinginess, its listlessness. Life, if you looked about
you, bore no resemblance not only to the lies that
streamed out of the telescreens, but even to the
ideals that the Party was trying to achieve. Great
areas of it, even for a Party member, were neutral
and non-political, a matter of slogging through
dreary jobs, fighting for a place on the Tube,
darning a worn-out sock, cadging a saccharine
tablet, saving a cigarette end. The ideal set up by
the Party was something huge, terrible, and
glittering—a world of steel and concrete, of
monstrous machines and terrifying weapons—a
nation of warriors and fanatics, marching forward
in perfect unity, all thinking the same thoughts and
shouting the same slogans, perpetually working,
fighting, triumphing, persecuting—three hundred
million people all with the same face. The reality
was decaying, dingy cities where underfed people
shuffled to and fro in leaky shoes, in patched-up
nineteenth-century houses that smelt always of
cabbage and bad lavatories. He seemed to see a
vision of London, vast and ruinous, city of a million
dustbins, and mixed up with it was a picture of Mrs
Parsons, a woman with lined face and wispy hair,
fiddling helplessly with a blocked waste-pipe.
eran intolerables y que en otro tiempo tenían que
haber sido diferentes. A Winston le sorprendía que
lo más característico de la vida moderna no fuera
su crueldad ni su inseguridad, sino sencillamente
su vaciedad, su absoluta falta de contenido. La
vida no se parecía, no sólo a las mentiras lanzadas
por las telepantallas, sino ni siquiera a los ideales
que el Partido trataba de lograr. Grandes zonas
vitales, incluso para un miembro del Partido, nada
tenían que ver con la política: se trataba sólo de
pasar el tiempo en inmundas tareas, luchar para
poder meterse en el Metro, remendarse un calcetín
como un colador, disolver con resignación una
pastilla de sacarina y emplear toda la habilidad
posible para conservar una colilla. El ideal del
Partido era inmenso, terrible y deslumbrante; un
mundo de acero y de hormigón armado, de
máquinas monstruosas y espantosas armas, una
nación de guerreros y fanáticos que marchaba en
bloque siempre hacia adelante en unidad perfecta,
pensando todos los mismos pensamientos y
repitiendo a grito unánime la misma consigna,
trabajando perpetuamente, luchando, triunfantes,
persiguiendo a los traidores... trescientos millones
de personas todas ellas con las misma cara. La
realidad era, en cambio: lúgubres ciudades donde
la gente, apenas alimentada, arrastraba de un lado
a otro sus pies calzados con agujereados zapatos y
vivía en ruinosas casas del siglo XIX en las que
predominaba el olor a verduras cocidas y retretes
en malas condiciones. Winston creyó ver un
Londres inmenso y en ruinas, una ciudad de un
millón de cubos de la basura y, mezclada con esta
visión, la imagen de la señora Parsons con sus
arrugas y su pelo enmarañado tratando de arreglar
infructuosamente una cañería atascada.
He reached down and scratched his ankle again.
Day and night the telescreens bruised your ears
with statistics proving that people today had more
food, more clothes, better houses, better
recreations—that they lived longer, worked shorter
hours, were bigger, healthier, stronger, happier,
more intelligent, better educated, than the people of
fifty years ago. Not a word of it could ever be
proved or disproved. The Party claimed, for
example, that today 40 per cent of adult proles were
literate: before the Revolution, it was said, the
number had only been 15 per cent. The Party
claimed that the infant mortality rate was now only
160 per thousand, whereas before the Revolution it
Volvió a rascarse el tobillo. Día y noche las
telepantallas le herían a uno el tímpano con
estadísticas según las cuales todos tenían más
alimento,
más
trajes,
mejores
casas,
entretenimientos más divertidos, todos vivían más
tiempo, trabajaban menos horas, eran más sanos,
fuertes, felices, inteligentes y educados que los
que habían vivido hacía cincuenta años. Ni una
palabra de todo ello podía ser probada ni refutada.
Por ejemplo, el Partido sostenía que el cuarenta
por ciento de los proles adultos sabía leer y
escribir y que antes de la Revolución todos ellos,
menos un quince por ciento, eran analfabetos.
También aseguraba el Partido que la mortalidad
George Orwell
1984
98
had been 300—and so it went on. It was like a
single equation with two unknowns. It might very
well be that literally every word in the history
books, even the things that one accepted without
question, was pure fantasy. For all he knew there
might never have been any such law as the JUS
PRIMAE NOCTIS, or any such creature as a
capitalist, or any such garment as a top hat.
infantil era ya sólo del ciento sesenta por mil
mientras que antes de la Revolución había sido del
trescientos por mil... y así sucesivamente. Era
como una ecuación con dos incógnitas. Bien podía
ocurrir que todos los libros de historia fueran una
pura fantasía. Winston sospechaba que nunca
había existido una ley sobre el jus primae noctis ni
persona alguna como el tipo de capitalista que
pintaban, ni siquiera un sombrero como aquel que
parecía un tubo de estufa.
Everything faded into mist. The past was erased,
the erasure was forgotten, the lie became truth. Just
once in his life he had possessed—AFTER the
event: that was what counted—concrete,
unmistakable evidence of an act of falsification. He
had held it between his fingers for as long as thirty
seconds. In 1973, it must have been—at any rate, it
was at about the time when he and Katharine had
parted. But the really relevant date was seven or
eight years earlier.
Todo se desvanecía en la niebla. El pasado estaba
borrado. Se había olvidado el acto mismo de
borrar, y la mentira se convertía en verdad. Sólo
una vez en su vida había tenido Winston en la
mano — después del hecho y eso es lo que
importaba — una prueba concreta y evidente de
un acto de falsificación. La había tenido entre sus
dedos nada menos que treinta segundos. Fue en
1973, aproximadamente, pero desde luego por la
época en que Katharine y él se habían separado.
La fecha a que se refería el documento era de siete
u ocho años antes.
The story really began in the middle sixties, the
period of the great purges in which the original
leaders of the Revolution were wiped out once and
for all. By 1970 none of them was left, except Big
Brother himself. All the rest had by that time been
exposed as traitors and counter-revolutionaries.
Goldstein had fled and was hiding no one knew
where, and of the others, a few had simply
disappeared, while the majority had been executed
after spectacular public trials at which they made
confession of their crimes. Among the last
survivors were three men named Jones, Aaronson,
and Rutherford. It must have been in 1965 that
these three had been arrested. As often happened,
they had vanished for a year or more, so that one
did not know whether they were alive or dead, and
then had suddenly been brought forth to incriminate
themselves in the usual way. They had confessed to
intelligence with the enemy (at that date, too, the
enemy was Eurasia), embezzlement of public funds,
the murder of various trusted Party members,
intrigues against the leadership of Big Brother
which had started long before the Revolution
happened, and acts of sabotage causing the death of
hundreds of thousands of people. After confessing
to these things they had been pardoned, reinstated
La historia empezó en el sesenta y tantos, en el
período de las grandes purgas, en el cual los
primitivos jefes de la Revolución fueron
suprimidos de una sola vez. Hacia 1970 no
quedaba ninguno de ellos, excepto el Gran
Hermano. Todos los demás habían sido acusados
de traidores y contrarrevolucionarios. Goldstein
huyó y se escondió nadie sabía dónde. De los
demás, unos cuantos habían desaparecido mientras
que la mayoría fue ejecutada después de unos
procesos públicos de gran espectacularidad en los
que confesaron sus crímenes. Entre los últimos
supervivientes había tres individuos llamados
Jones, Aaronson y Rutherford. Hacia 1965 — la
fecha no era segura — los tres fueron detenidos.
Como ocurría con frecuencia, desaparecieron
durante uno o más años de modo que nadie sabía
si estaban vivos o muertos y luego aparecieron de
pronto para acusarse ellos mismos de haber
cometido terribles crímenes. Reconocieron haber
estado en relación con el enemigo (por entonces el
enemigo era Eurasia, que había de volver a serlo),
malversación de fondos públicos, asesinato de
varios miembros del Partido dignos de toda
confianza, intrigas contra el mando del Gran
Hermano que ya habían empezado mucho antes de
George Orwell
1984
99
in the Party, and given posts which were in fact
sinecures but which sounded important. All three
had written long, abject articles in 'The Times',
analysing the reasons for their defection and
promising to make amends.
estallar la Revolución y actos de sabotaje que
habían costado la vida a centenares de miles de
personas. Después de confesar todo esto, los
perdonaron, les devolvieron sus cargos en el
Partido, puestos que eran en realidad inútiles, pero
que tenían nombres sonoros e importantes. Los
tres escribieron largos y abyectos artículos en el
Times analizando las razones que habían tenido
para desertar y prometiendo enmendarse.
Some time after their release Winston had actually
seen all three of them in the Chestnut Tree Cafe. He
remembered the sort of terrified fascination with
which he had watched them out of the corner of his
eye. They were men far older than himself, relics of
the ancient world, almost the last great figures left
over from the heroic days of the Party. The glamour
of the underground struggle and the civil war still
faintly clung to them. He had the feeling, though
already at that time facts and dates were growing
blurry, that he had known their names years earlier
than he had known that of Big Brother. But also
they were outlaws, enemies, untouchables, doomed
with absolute certainty to extinction within a year
or two. No one who had once fallen into the hands
of the Thought Police ever escaped in the end. They
were corpses waiting to be sent back to the grave.
Poco tiempo después de ser puestos en libertad
esos tres hombres, Winston los había visto en el
Café del Nogal. Recordaba con qué aterrada
fascinación los había observado con el rabillo del
ojo. Eran mucho más viejos que él, reliquias del
mundo antiguo, casi las últimas grandes figuras
que habían quedado de los primeros y heroicos
días del Partido. Todavía llevaban como una
aureola el brillo de su participación clandestina en
las primeras luchas y en la guerra civil. Winston
creyó haber oído los nombres de estos tres
personajes mucho antes de saber que existía el
Gran Hermano, aunque con el tiempo se le
confundían en la mente las fechas y los hechos.
Sin embargo, estaban ya fuera de la ley, eran
enemigos intocables, se cernía sobre ellos la
absoluta certeza de un próximo aniquilamiento.
Cuestión de uno o dos años. Nadie que hubiera
caído una vez en manos de la Policía del
Pensamiento, podía escaparse para siempre. Eran
cadáveres que esperaban la hora de ser enviados
otra vez a la tumba.
There was no one at any of the tables nearest to
them. It was not wise even to be seen in the
neighbourhood of such people. They were sitting in
silence before glasses of the gin flavoured with
cloves which was the speciality of the cafe. Of the
three, it was Rutherford whose appearance had
most impressed Winston. Rutherford had once been
a famous caricaturist, whose brutal cartoons had
helped to inflame popular opinion before and
during the Revolution. Even now, at long intervals,
his cartoons were appearing in The Times. They
were simply an imitation of his earlier manner, and
curiously lifeless and unconvincing. Always they
were a rehashing of the ancient themes—slum
tenements, starving children, street battles,
capitalists in top hats—even on the barricades the
capitalists still seemed to cling to their top hats an
No había nadie en ninguna de las mesas próximas
a ellos. No era prudente que le vieran a uno cerca
de semejantes personas. Los tres, silenciosos,
bebían ginebra con clavo; una especialidad de la
casa. De los tres, era Rutherford el que más había
impresionado a Winston. En tiempos, Rutherford
fue un famoso caricaturista cuyas brutales sátiras
habían ayudado a inflamar la opinión popular
antes y durante la Revolución. Incluso ahora, a
largos intervalos, aparecían sus caricaturas y
satíricas historietas en el Times. Eran una
imitación de su antiguo estilo y ya no tenían vida
ni convencían. Era volver a cocinar los antiguos
temas: niños que morían de hambre, luchas
callejeras, capitalistas con sombrero de copa (hasta
en las barricadas seguían los capitalistas con su
sombrero de copa), es decir, un esfuerzo
George Orwell
1984
100
endless, hopeless effort to get back into the past. He
was a monstrous man, with a mane of greasy grey
hair, his face pouched and seamed, with thick
negroid lips. At one time he must have been
immensely strong; now his great body was sagging,
sloping, bulging, falling away in every direction.
He seemed to be breaking up before one's eyes, like
a mountain crumbling.
desesperado por volver a lo de antes. Era un
hombre monstruoso con una crencha de cabellos
gris grasienta, bolsones en la cara y unos labios
negroides muy gruesos. De joven debió de ser
muy fuerte; ahora su voluminoso cuerpo se
inclinaba y parecía derrumbarse en todas las
direcciones. Daba la impresión de una montaña
que se iba a desmoronar de un momento a otro.
It was the lonely hour of fifteen. Winston could not
now remember how he had come to be in the cafe at
such a time. The place was almost empty. A tinny
music was trickling from the telescreens. The three
men sat in their corner almost motionless, never
speaking. Uncommanded, the waiter brought fresh
glasses of gin. There was a chessboard on the table
beside them, with the pieces set out but no game
started. And then, for perhaps half a minute in all,
something happened to the telescreens. The tune
that they were playing changed, and the tone of the
music changed too. There came into it—but it was
something hard to describe. It was a peculiar,
cracked, braying, jeering note: in his mind Winston
called it a yellow note. And then a voice from the
telescreen was singing:
Era la solitaria hora de las quince. Winston no
podía recordar ya por qué había entrado en el café
a esa hora. No había casi nadie allí. Una
musiquilla brotaba de las telepantallas. Los tres
hombres, sentados en un rincón, casi inmóviles, no
hablaban ni una palabra. El camarero, sin que le
pidieran nada, volvía a llenar los vasos de ginebra.
Había un tablero de ajedrez sobre la mesa, con
todas las piezas colocadas, pero no habían
empezado a jugar. Entonces, quizá sólo durante
medio minuto, ocurrió algo en la telepantalla.
Cambió la música que tocaba. Era difícil describir
el tono de la nueva música: una nota burlona,
cascada, que a veces parecía un rebuzno. Winston,
mentalmente, la llamó «la nota amarilla».
Y la voz de la telepantalla cantaba:
Under the spreading chestnut tree
I sold you and you sold me:
There lie they, and here lie we
Under the spreading chestnut tree.
Bajo el Nogal de las ramas extendidas
yo te vendí y tú me vendiste.
Allí yacen ellos y aquí yacemos nosotros.
Bajo el Nogal de las ramas extendidas.
The three men never stirred. But when Winston
glanced again at Rutherford's ruinous face, he saw
that his eyes were full of tears. And for the first
time he noticed, with a kind of inward shudder, and
yet not knowing AT WHAT he shuddered, that both
Aaronson and Rutherford had broken noses.
Los tres personajes no se movieron, pero cuando
Winston volvió a mirar la desvencijada cara de
Rutherford, vio que estaba llorando. Por vez
primera observó, con sobresalto, pero sin saber por
qué se impresionaba, que tanto Aaronson como
Rutherford tenían partidas las narices.
A little later all three were re-arrested. It appeared
that they had engaged in fresh conspiracies from the
very moment of their release. At their second trial
they confessed to all their old crimes over again,
with a whole string of new ones. They were
executed, and their fate was recorded in the Party
histories, a warning to posterity. About five years
after this, in 1973, Winston was unrolling a wad of
documents which had just flopped out of the
Un poco después, los tres fueron detenidos de
nuevo. Por lo visto, se habían comprometido en
nuevas conspiraciones en el mismo momento de
ser puestos en libertad. En el segundo proceso
confesaron otra vez sus antiguos crímenes, con
una sarta de nuevos delitos. Fueron ejecutados y
su historia fue registrada en los libros de historia
publicados por el Partido como ejemplo para la
posteridad. Cinco años después de esto, en 1973,
George Orwell
1984
101
pneumatic tube on to his desk when he came on a
fragment of paper which had evidently been slipped
in among the others and then forgotten. The instant
he had flattened it out he saw its significance. It was
a half-page torn out of 'The Times' of about ten
years earlier—the top half of the page, so that it
included the date—and it contained a photograph of
the delegates at some Party function in New York.
Prominent in the middle of the group were Jones,
Aaronson, and Rutherford. There was no mistaking
them, in any case their names were in the caption at
the bottom.
Winston desenrollaba un día unos documentos que
le enviaban por el tubo automático cuando
descubrió un pedazo de papel que, evidentemente,
se había deslizado entre otros y había sido
olvidado. En seguida vio su importancia. Era
media página de un Times de diez años antes — la
mitad superior de una página, de manera que
incluía la fecha — y contenía una fotografía de los
delegados en una solemnidad del Partido en Nueva
York. Sobresalían en el centro del grupo Jones,
Aaronson y Rutherford. Se les veía muy
claramente, pero además sus nombres figuraban al
pie.
The point was that at both trials all three men had
confessed that on that date they had been on
Eurasian soil. They had flown from a secret airfield
in Canada to a rendezvous somewhere in Siberia,
and had conferred with members of the Eurasian
General Staff, to whom they had betrayed important
military secrets. The date had stuck in Winston's
memory because it chanced to be midsummer day;
but the whole story must be on record in countless
other places as well. There was only one possible
conclusion: the confessions were lies.
Lo cierto es que en ambos procesos los tres
personajes confesaron que en aquella fecha se
hallaban en suelo eurasiático, que habían ido en
avión desde un aeródromo secreto en el Canadá
hasta Siberia, donde tenían una misteriosa cita.
Allí se habían puesto en relación con miembros
del Estado Mayor eurasiático al que habían
entregado importantes secretos militares. La fecha
se le había grabado a Winston en la memoria
porque coincidía con el primer día de estío, pero
toda aquella historia estaba ya registrada
oficialmente en innumerables sitios. Sólo había
una conclusión posible: las confesiones eran
mentira.
Of course, this was not in itself a discovery. Even at
that time Winston had not imagined that the people
who were wiped out in the purges had actually
committed the crimes that they were accused of.
But this was concrete evidence; it was a fragment of
the abolished past, like a fossil bone which turns up
in the wrong stratum and destroys a geological
theory. It was enough to blow the Party to atoms, if
in some way it could have been published to the
world and its significance made known.
Desde luego, esto no constituía en sí mismo un
descubrimiento. Incluso por aquella época no creía
Winston que las víctimas de las purgas hubieran
cometido los crímenes de que eran acusados. Pero
ese pedazo de papel era ya una prueba concreta;
un fragmento del pasado abolido como un hueso
fósil que reaparece en un estrato donde no se le
esperaba y destruye una teoría geológica. Bastaba
con ello para pulverizar al Partido si pudiera
publicarse en el extranjero. Y explicarse bien su
significado.
He had gone straight on working. As soon as he
saw what the photograph was, and what it meant, he
had covered it up with another sheet of paper.
Luckily, when he unrolled it, it had been upsidedown from the point of view of the telescreen.
Winston había seguido trabajando después de su
descubrimiento. En cuanto vio lo que era la
fotografía y lo que significaba, la cubrió con otra
hoja de papel. Afortunadamente, cuando la
desenrolló había quedado de tal modo que la
telepantalla no podía verla.
He took his scribbling pad on his knee and pushed
Se puso la carpeta sobre su rodilla y echó hacia
George Orwell
1984
102
back his chair so as to get as far away from the
telescreen as possible. To keep your face
expressionless was not difficult, and even your
breathing could be controlled, with an effort: but
you could not control the beating of your heart, and
the telescreen was quite delicate enough to pick it
up. He let what he judged to be ten minutes go by,
tormented all the while by the fear that some
accident—a sudden draught blowing across his
desk, for instance—would betray him. Then,
without uncovering it again, he dropped the
photograph into the memory hole, along with some
other waste papers. Within another minute, perhaps,
it would have crumbled into ashes.
atrás la silla para alejarse de la telepantalla lo más
posible. No era difícil mantener inexpresivo la
cara e incluso controlar, con un poco de esfuerzo,
la respiración; pero lo que no podía controlarse
eran los latidos del corazón y la telepantalla los
recogía con toda exactitud. Winston dejó pasar
diez minutos atormentado por el miedo de que
algún accidente — por ejemplo, una súbita
corriente de aire lo traicionara. Luego, sin
exponerla a la vista de la pantalla, tiró la fotografía
en el «agujero de la memoria» mezclándola con
otros papeles inservibles. Al cabo de un minuto, el
documento sería un poco de ceniza.
That was ten-eleven years ago. Today, probably, he
would have kept that photograph. It was curious
that the fact of having held it in his fingers seemed
to him to make a difference even now, when the
photograph itself, as well as the event it recorded,
was only memory. Was the Party's hold upon the
past less strong, he wondered, because a piece of
evidence which existed no longer HAD ONCE
existed?
Aquello había pasado hacía diez u once años. «De
ocurrir ahora, pensó Winston, me habría guardado
la foto.» Era curioso que el hecho de haber tenido
ese documento entre sus dedos le pareciera
constituir una gran diferencia incluso ahora en que
la fotografía misma, y no sólo el hecho registrado
en ella, era sólo recuerdo. ¿Se aflojaba el dominio
del Partido sobre el pasado se preguntó Winston
— porque una prueba documental que ya no
existía hubiera existido una vez?
But today, supposing that it could be somehow
resurrected from its ashes, the photograph might not
even be evidence. Already, at the time when he
made his discovery, Oceania was no longer at war
with Eurasia, and it must have been to the agents of
Eastasia that the three dead men had betrayed their
country. Since then there had been other changestwo, three, he could not remember how many. Very
likely the confessions had been rewritten and
rewritten until the original facts and dates no longer
had the smallest significance. The past not only
changed, but changed continuously. What most
afflicted him with the sense of nightmare was that
he had never clearly understood why the huge
imposture was undertaken. The immediate
advantages of falsifying the past were obvious, but
the ultimate motive was mysterious. He took up his
pen again and wrote:
Pero hoy, suponiendo que pudiera resucitar de sus
cenizas, la foto no podía servir de prueba. Ya en el
tiempo en que él había hecho el descubrimiento,
no estaba en guerra Oceanía con Eurasia y los tres
personajes suprimidos tenían que haber
traicionado su país con los agentes de Asia
oriental y no con los de Eurasia. Desde entonces
hubo otros cambios, dos o tres, ya no podía
recordarlo. Probablemente, las confesiones habían
sido nuevamente escritas varias veces hasta que
los hechos y las fechas originales perdieran todo
significado. No es sólo que el pasado cambiara, es
que cambiaba continuamente. Lo que más le
producía a Winston la sensación de una pesadilla
es que nunca había llegado a comprender
claramente por qué se emprendía la inmensa
impostura. Desde luego, eran evidentes las
ventajas inmediatas de falsificar el pasado, pero la
última razón era misteriosa. Volvió a coger la
pluma y escribió:
I understand HOW: I do not understand WHY.
Comprendo CÓMO: no comprendo POR QUÉ.
George Orwell
1984
103
He wondered, as he had many times wondered
before, whether he himself was a lunatic. Perhaps a
lunatic was simply a minority of one. At one time it
had been a sign of madness to believe that the earth
goes round the sun; today, to believe that the past is
unalterable. He might be ALONE in holding that
belief, and if alone, then a lunatic. But the thought
of being a lunatic did not greatly trouble him: the
horror was that he might also be wrong.
Se preguntó, como ya lo había hecho muchas
veces, si no estaría él loco. Quizás un loco era sólo
una «minoría de uno». Hubo una época en que fue
señal de locura creer que la tierra giraba en torno
al sol: ahora, era locura creer que el pasado es
inalterable. Quizá fuera él el único que sostenía
esa creencia, y, siendo el único, estaba loco. Pero
la idea de ser un loco no le afectaba mucho. Lo
que le horrorizaba era la posibilidad de estar
equivocado.
He picked up the children's history book and looked
at the portrait of Big Brother which formed its
frontispiece. The hypnotic eyes gazed into his own.
It was as though some huge force were pressing
down upon you—something that penetrated inside
your skull, battering against your brain, frightening
you out of your beliefs, persuading you, almost, to
deny the evidence of your senses. In the end the
Party would announce that two and two made five,
and you would have to believe it. It was inevitable
that they should make that claim sooner or later: the
logic of their position demanded it. Not merely the
validity of experience, but the very existence of
external reality, was tacitly denied by their
philosophy. The heresy of heresies was common
sense. And what was terrifying was not that they
would kill you for thinking otherwise, but that they
might be right. For, after all, how do we know that
two and two make four? Or that the force of gravity
works? Or that the past is unchangeable? If both the
past and the external world exist only in the mind,
and if the mind itself is controllable what then?
Cogió el libro de texto infantil y miró el retrato del
Gran Hermano que llenaba la portada. Los ojos
hipnóticos se clavaron en los suyos. Era como si
una inmensa fuerza empezara a aplastarle a uno,
algo que iba penetrando en el cráneo, golpeaba el
cerebro por dentro, le aterrorizaba a uno y llegaba
casi a persuadirle que era de noche cuando era de
día. Al final, el Partido anunciaría que dos y dos
son cinco y habría que creerlo. Era inevitable que
llegara algún día al dos y dos son cinco. La lógica
de su posición lo exigía. Su filosofía negaba no
sólo la validez de la experiencia, sino que existiera
la realidad externa. La mayor de las herejías era el
sentido común. Y lo más terrible no era que le
mataran a uno por pensar de otro modo, sino que
pudieran tener razón. Porque, después de todo,
¿cómo sabemos que dos y dos son efectivamente
cuatro? O que la fuerza de la gravedad existe. O
que, el pasado no puede ser alterado. ¿Y si el
pasado y el mundo exterior sólo existen en nuestra
mente y, siendo la mente controlable, también
puede controlarse el pasado y lo que llamamos la
realidad?
But no! His courage seemed suddenly to stiffen of
its own accord. The face of O'Brien, not called up
by any obvious association, had floated into his
mind. He knew, with more certainty than before,
that O'Brien was on his side. He was writing the
diary for O'Brien—TO O'Brien: it was like an
interminable letter which no one would ever read,
but which was addressed to a particular person and
took its colour from that fact.
¡No, no!; a Winston le volvía el valor. El rostro de
O'Brien, sin saber por qué, empezó a flotarle en la
memoria; sabía, con más certeza que antes, que
O'Brien estaba de su parte. Escribía este Diario
para O'Brien; era como una carta interminable que
nadie leería nunca, pero que se dirigía a una
persona determinada y que dependía de este hecho
en su forma y en su tono.
The Party told you to reject the evidence of your
eyes and ears. It was their final, most essential
command. His heart sank as he thought of the
enormous power arrayed against him, the ease with
El Partido os decía que negaseis la evidencia de
vuestros ojos y oídos. Ésta era su orden esencial.
El corazón de Winston se encogió al pensar en el
enorme poder que tenía enfrente, la facilidad con
George Orwell
1984
104
which any Party intellectual would overthrow him
in debate, the subtle arguments which he would not
be able to understand, much less answer. And yet
he was in the right! They were wrong and he was
right. The obvious, the silly, and the true had got to
be defended. Truisms are true, hold on to that! The
solid world exists, its laws do not change. Stones
are hard, water is wet, objects unsupported fall
towards the earth's centre. With the feeling that he
was speaking to O'Brien, and also that he was
setting forth an important axiom, he wrote:
que cualquier intelectual del Partido lo vencería
con su dialéctica, los sutiles argumentos que él
nunca podría entender y menos contestar. Y, sin
embargo, era él, Winston, quien tenía razón. Los
otros estaban equivocados y él no. Había que
defender lo evidente. El mundo sólido existe y sus
leyes no cambian. Las piedras son duras, el agua
moja, los objetos faltos de apoyo caen en dirección
al centro de la Tierra... Con la sensación de que
hablaba con O'Brien, y también de que anotaba un
importante axioma, escribió:
Freedom is the freedom to say that two plus two
make four. If that is granted, all else follows.
La libertad es poder decir libremente que dos y
dos son cuatro. Si se concede esto, todo lo demás
vendrá por sus pasos contados.
George Orwell
1984
105
Chapter 8
CAPÍTULO VIII
From somewhere at the bottom of a passage the
smell of roasting coffee-real coffee, not Victory
Coffee-came floating out into the street. Winston
paused involuntarily. For perhaps two seconds he
was back in the half-forgotten world of his
childhood. Then a door banged, seeming to cut off
the smell as abruptly as though it had been a sound.
Del fondo del pasillo llegaba un aroma a café
tostado — café de verdad, no café de la Victoria —
, un aroma penetrante. Winston se detuvo
involuntariamente. Durante unos segundos volvió
al mundo medio olvidado de su infancia. Entonces
se oyó un portazo y el delicioso olor quedó cortado
tan de repente como un sonido.
He had walked several kilometres over pavements,
and his varicose ulcer was throbbing. This was the
second time in three weeks that he had missed an
evening at the Community Centre: a rash act, since
you could be certain that the number of your
attendances at the Centre was carefully checked. In
principle a Party member had no spare time, and was
never alone except in bed. It was assumed that when
he was not working, eating, or sleeping he would be
taking part in some kind of communal recreation: to
do anything that suggested a taste for solitude, even
to go for a walk by yourself, was always slightly
dangerous. There was a word for it in Newspeak:
OWNLIFE, it was called, meaning individualism
and eccentricity. But this evening as he came out of
the Ministry the balminess of the April air had
tempted him. The sky was a warmer blue than he
had seen it that year, and suddenly the long, noisy
evening at the Centre, the boring, exhausting games,
the lectures, the creaking camaraderie oiled by gin,
had seemed intolerable. On impulse he had turned
away from the bus-stop and wandered off into the
labyrinth of London, first south, then east, then north
again, losing himself among unknown streets and
hardly bothering in which direction he was going.
Winston había andado varios kilómetros por las
calles y se le habían irritado sus varices. Era la
segunda vez en tres semanas que no había llegado a
tiempo a una reunión del Centro Comunal, lo cual
era muy peligroso ya que el número de asistencias
al Centro era anotado cuidadosamente. En
principio, un miembro del Partido no tenía tiempo
libre y nunca estaba solo a no ser en la cama. Se
suponía que, de no hallarse trabajando, comiendo, o
durmiendo, estaría participando en algún recreo
colectivo. Hacer algo que implicara una inclinación
a la soledad, aunque sólo fuera dar un paseo, era
siempre un poco peligroso. Había una palabra para
ello en neolengua: vida-propia, es decir,
individualismo y excentricidad. Pero esa tarde, al
salir del Ministerio, el aromático aire abrileño le
había tentado. El cielo tenía un azul más intenso
que en todo el año y de pronto le había resultado
intolerable a Winston la perspectiva del
aburrimiento, de los juegos anotadores, de las
conferencias, de la falsa camaradería lubricada por
la ginebra... Sintió el impulso de marcharse de la
parada del autobús y callejear por el laberinto de
Londres, primero hacia el Sur, luego hacia el Este y
otra vez hacia el Norte, perdiéndose por calles
desconocidas y sin preocuparse apenas por la
dirección que tomaba.
'If there is hope,' he had written in the diary, 'it lies in
the proles.' The words kept coming back to him,
statement of a mystical truth and a palpable
absurdity. He was somewhere in the vague, browncoloured slums to the north and east of what had
once been Saint Pancras Station. He was walking up
a cobbled street of little two-storey houses with
battered doorways which gave straight on the
pavement and which were somehow curiously
«Si hay esperanza — habría escrito en el Diario —,
está en los proles.» Estas palabras le volvían como
afirmación de una verdad mística y de un absurdo
palpable. Penetró por los suburbios del Norte y del
Este alrededor de lo que en tiempos había sido la
estación de San Pancracio. Marchaba por una calle
empedrada, cuyas viejas casas sólo tenían dos pisos
y cuyas puertas abiertas descubrían los sórdidos
interiores. De trecho en trecho había charcos de
George Orwell
1984
106
suggestive of ratholes. There were puddles of filthy
water here and there among the cobbles. In and out
of the dark doorways, and down narrow alley-ways
that branched off on either side, people swarmed in
astonishing numbers—girls in full bloom, with
crudely lipsticked mouths, and youths who chased
the girls, and swollen waddling women who showed
you what the girls would be like in ten years' time,
and old bent creatures shuffling along on splayed
feet, and ragged barefooted children who played in
the puddles and then scattered at angry yells from
their mothers. Perhaps a quarter of the windows in
the street were broken and boarded up. Most of the
people paid no attention to Winston; a few eyed him
with a sort of guarded curiosity. Two monstrous
women with brick-red forearms folded across their
aprons were talking outside a doorway. Winston
caught scraps of conversation as he approached.
agua sucia por entre las piedras. Entraban y salían
en las casuchas y llenaban las callejuelas infinidad
de personas: muchachas en la flor de la edad con
bocas violentamente pintadas, muchachos que
perseguían a las jóvenes, y mujeres de cuerpos
obesos y bamboleantes, vivas pruebas de lo que
serían las muchachas cuando tuvieran diez años
más, ancianos que se movían dificultosamente y
niños descalzos que jugaban en los charcos y salían
corriendo al oír los irritados chillidos de sus
madres. La cuarta parte de las ventanas de la calle
estaban rotas y tapadas con cartones. La mayoría de
la gente no prestaba atención a Winston. Algunos
lo miraban con cauta curiosidad. Dos monstruosas
mujeres de brazos rojizos cruzados sobre los
delantales, hablaban en una de las puertas. Winston
oyó algunos retazos de la conversación.
'"Yes," I says to 'er, "that's all very well," I says.
"But if you'd of been in my place you'd of done the
same as what I done. It's easy to criticize," I says,
"but you ain't got the same problems as what I got."'
— Pues, sí, fui y le dije: «Todo eso está muy bien,
pero si hubieras estado en mi lugar hubieras hecho
lo mismo que yo. Es muy sencillo eso de criticar —
le dije, pero tú no tienes los mismos problemas que
yo».
'Ah,' said the other, 'that's jest it. That's jest where it
is.'
— Claro —dijo la otra —, ahí está la cosa. Cada
uno sabe lo suyo.
The strident voices stopped abruptly. The women
studied him in hostile silence as he went past. But it
was not hostility, exactly; merely a kind of wariness,
a momentary stiffening, as at the passing of some
unfamiliar animal. The blue overalls of the Party
could not be a common sight in a street like this.
Indeed, it was unwise to be seen in such places,
unless you had definite business there. The patrols
might stop you if you happened to run into them.
'May I see your papers, comrade? What are you
doing here? What time did you leave work? Is this
your usual way home?' —and so on and so forth.
Not that there was any rule against walking home by
an unusual route: but it was enough to draw attention
to you if the Thought Police heard about it.
Estas voces estridentes se callaron de pronto. Las
mujeres observaron a Winston con hostil silencio
cuando pasó ante ellas. Pero no era exactamente
hostilidad sino una especie de alerta momentánea
como cuando nos cruzamos con un animal
desconocido. El «mono» azul del Partido no se veía
con frecuencia en una calle como ésta. Desde
luego, era muy poco prudente que lo vieran a uno
en semejantes sitios a no ser que se tuviera algo
muy concreto que hacer allí: Las patrullas le
detenían a uno en cuanto lo sorprendían en una
calle de proles y le preguntaban: «¿Quieres
enseñarme la documentación camarada? ¿Qué
haces por aquí? ¿A qué hora saliste del trabajo?
¿Tienes la costumbre de tomar este camino para ir
a tu casa?, y así sucesivamente. No es que hubiera
una disposición especial prohibiendo regresar a
casa por un camino insólito, mas era lo suficiente
para hacerse notar si la Policía del Pensamiento lo
descubría.
George Orwell
1984
107
Suddenly the whole street was in commotion. There
were yells of warning from all sides. People were
shooting into the doorways like rabbits. A young
woman leapt out of a doorway a little ahead of
Winston, grabbed up a tiny child playing in a puddle,
whipped her apron round it, and leapt back again, all
in one movement. At the same instant a man in a
concertina-like black suit, who had emerged from a
side alley, ran towards Winston, pointing excitedly
to the sky.
De pronto, toda la calle empezó a agitarse. Hubo
gritos de aviso por todas partes. Hombres, mujeres
y niños se metían veloces en sus casas como
conejos. Una joven salió como una flecha por una
puerta cerca de donde estaba Winston, cogió a un
niño que jugaba en un charco, lo envolvió con el
delantal y entró de nuevo en su casa; todo ello
realizado con increíble rapidez. En el mismo
instante, un hombre vestido de negro, que había
salido de una callejuela lateral, corrió hacia
Winston señalándole nervioso el cielo.
'Steamer!' he yelled. 'Look out, guv'nor! Bang
over'ead! Lay down quick!'
— ¡El vapor! — gritó —. Mire, maestro. ¡Échese
pronto en el suelo!
'Steamer' was a nickname which, for some reason,
the proles applied to rocket bombs. Winston
promptly flung himself on his face. The proles were
nearly always right when they gave you a warning of
this kind. They seemed to possess some kind of
instinct which told them several seconds in advance
when a rocket was coming, although the rockets
supposedly travelled faster than sound. Winston
clasped his forearms above his head. There was a
roar that seemed to make the pavement heave; a
shower of light objects pattered on to his back.
When he stood up he found that he was covered with
fragments of glass from the nearest window.
«El vapor» era el apodo que, no se sabía por qué, le
habían puesto los proles a las bombas cohetes.
Winston se tiró al suelo rápidamente. Los proles
llevaban casi siempre razón cuando daban una
alarma de esta clase. Parecían poseer una especie
de instinto que les prevenía con varios segundos de
anticipación de la llegada de un cohete, aunque se
suponía que los cohetes volaban con más rapidez
que el sonido. Winston se protegió la cabeza con
los brazos. Se oyó un rugido que hizo temblar el
pavimento, una lluvia de pequeños objetos le cayó
sobre la espalda. Cuando se levantó, se encontró
cubierto con pedazos de cristal de la ventana más
próxima.
He walked on. The bomb had demolished a group of
houses 200 metres up the street. A black plume of
smoke hung in the sky, and below it a cloud of
plaster dust in which a crowd was already forming
around the ruins. There was a little pile of plaster
lying on the pavement ahead of him, and in the
middle of it he could see a bright red streak. When
he got up to it he saw that it was a human hand
severed at the wrist. Apart from the bloody stump,
the hand was so completely whitened as to resemble
a plaster cast.
Siguió andando. La bomba había destruido un
grupo de casas de aquella calle doscientos metros
más arriba. En el cielo flotaba una negra nube de
humo y debajo otra nube, ésta de polvo, envolvía
las ruinas en torno a las cuales se agolpaba ya una
multitud. Había un pequeño montón de yeso en el
pavimento delante de él y en medio se podía ver
una brillante raya roja. Cuando se levantó y se
acercó a ver qué era vio que se trataba de una mano
humana cortada por la muñeca. Aparte del
sangriento muñón, la mano era tan blanca que
parecía un molde de yeso.
He kicked the thing into the gutter, and then, to
avoid the crowd, turned down a side-street to the
Le dio una patada y la echó a la cloaca, y para
evitar la multitud, torció por una calle lateral a la
George Orwell
1984
108
right. Within three or four minutes he was out of the
area which the bomb had affected, and the sordid
swarming life of the streets was going on as though
nothing had happened. It was nearly twenty hours,
and the drinking-shops which the proles frequented
('pubs', they called them) were choked with
customers. From their grimy swing doors, endlessly
opening and shutting, there came forth a smell of
urine, sawdust, and sour beer. In an angle formed by
a projecting house-front three men were standing
very close together, the middle one of them holding
a folded-up newspaper which the other two were
studying over his shoulder. Even before he was near
enough to make out the expression on their faces,
Winston could see absorption in every line of their
bodies. It was obviously some serious piece of news
that they were reading. He was a few paces away
from them when suddenly the group broke up and
two of the men were in violent altercation. For a
moment they seemed almost on the point of blows.
derecha. A los tres o cuatro minutos estaba fuera de
la zona afectada por la bomba y la sórdida vida del
suburbio se había reanudado como si nada hubiera
ocurrido. Eran casi las veinte y los establecimientos
de bebida frecuentados por los proles (les llamaban,
con una palabra antiquísima, «tabernas») estaban
llenas de clientes. De sus puertas oscilantes, que se
abrían y cerraban sin cesar, salía un olor mezclado
de orines, serrín y cerveza. En un ángulo formado
por una casa de fachada saliente estaban reunidos
tres hombres. El de en medio tenía en la mano un
periódico doblado que los otros dos miraban por
encima de sus hombros. Antes ya de acercarse lo
suficiente para ver la expresión de sus caras, pudo
deducir Winston, por la inmovilidad de sus
cuerpos, que estaban absortos. Lo que leían era
seguramente algo de mucha importancia. Estaba a
pocos pasos de ellos cuando de pronto se deshizo el
grupo y dos de los hombres empezaron a discutir
violentamente. Parecía que estaban a punto de
pegarse.
'Can't you bleeding well listen to what I say? I tell
you no number ending in seven ain't won for over
fourteen months!'
— ¿No puedes escuchar lo que te digo? Te aseguro
que ningún número terminado en siete ha ganado
en estos catorce meses.
'Yes, it 'as, then!'
— Te digo que sí.
'No, it 'as not! Back 'ome I got the 'ole lot of 'em for
over two years wrote down on a piece of paper. I
takes 'em down reg'lar as the clock. An' I tell you, no
number ending in seven—'
— No, no ha salido ninguno terminado en siete. En
casa los tengo apuntados todos en un papel desde
hace dos años. Nunca dejo de copiar el número. Y
te digo que ningún número ha terminado en siete...
'Yes, a seven 'AS won! I could pretty near tell you
the bleeding number. Four oh seven, it ended in. It
were in February-second week in February.'
— Sí; un siete ganó. Además, sé que terminaba en
cuatro, cero, siete. Fue en febrero... En la segunda
semana de febrero.
'February your grandmother! I got it all down in
black and white. An' I tell you, no number—'
— Ni en febrero ni nada. Te digo que lo tengo
apuntado.
'Oh, pack it in!' said the third man.
— Bueno, a ver si lo dejáis —dijo el tercer hombre.
They were talking about the Lottery. Winston looked
back when he had gone thirty metres. They were still
Estaban hablando de la lotería. Winston volvió la
cabeza cuando ya estaba a treinta metros de
George Orwell
1984
109
arguing, with vivid, passionate faces. The Lottery,
with its weekly pay-out of enormous prizes, was the
one public event to which the proles paid serious
attention. It was probable that there were some
millions of proles for whom the Lottery was the
principal if not the only reason for remaining alive.
It was their delight, their folly, their anodyne, their
intellectual stimulant. Where the Lottery was
concerned, even people who could barely read and
write seemed capable of intricate calculations and
staggering feats of memory. There was a whole tribe
of men who made a living simply by selling systems,
forecasts, and lucky amulets. Winston had nothing to
do with the running of the Lottery, which was
managed by the Ministry of Plenty, but he was
aware (indeed everyone in the party was aware) that
the prizes were largely imaginary. Only small sums
were actually paid out, the winners of the big prizes
being non-existent persons. In the absence of any
real intercommunication between one part of
Oceania and another, this was not difficult to
arrange.
distancia.
Todavía
seguían
discutiendo
apasionadamente. La lotería, que pagaba cada
semana enormes premios, era el único
acontecimiento público al que los proles concedían
una seria atención. Probablemente, había millones
de proles para quienes la lotería era la principal
razón de su existencia. Era toda su delicia, su
locura, su estimulante intelectual. En todo lo
referente a la lotería, hasta la gente que apenas
sabía leer y escribir parecía capaz de intrincados
cálculos matemáticos y de asombrosas proezas
memorísticas. Toda una tribu de proles se ganaba la
vida vendiendo predicciones, amuletos, sistemas
para dominar el azar y otras cosas que servían a los
maniáticos. Winston nada tenía que ver con la
organización de la lotería, dependiente del
Ministerio de la Abundancia. Pero sabía
perfectamente (como cualquier miembro del
Partido) que los premios eran en su mayoría
imaginarios. Sólo se pagaban pequeñas sumas y los
ganadores de los grandes premios eran personas
inexistentes.
Como
no
había
verdadera
comunicación entre una y otra parte de Oceanía,
esto resultaba muy fácil.
But if there was hope, it lay in the proles. You had to
cling on to that. When you put it in words it sounded
reasonable: it was when you looked at the human
beings passing you on the pavement that it became
an act of faith. The street into which he had turned
ran downhill. He had a feeling that he had been in
this neighbourhood before, and that there was a main
thoroughfare not far away. From somewhere ahead
there came a din of shouting voices. The street took
a sharp turn and then ended in a flight of steps which
led down into a sunken alley where a few stallkeepers were selling tired-looking vegetables. At this
moment Winston remembered where he was. The
alley led out into the main street, and down the next
turning, not five minutes away, was the junk-shop
where he had bought the blank book which was now
his diary. And in a small stationer's shop not far
away he had bought his penholder and his bottle of
ink.
Si había esperanzas, estaba en los proles. Ésta era
la idea esencial. Decirlo, sonaba a cosa razonable,
pero al mirar aquellos pobres seres humanos, se
convertía en un acto de fe. La calle por la que
descendía Winston, le despertó la sensación de que
ya antes había estado por allí y que no hacía mucho
tiempo fue una calle importante. Al final de ella
había una escalinata por donde se bajaba a otra
calle en la que estaba un mercadillo de legumbres.
Entonces recordó Winston dónde estaba: en la
primera esquina, a unos cinco minutos de marcha,
estaba la tienda de compraventa donde él había
adquirido el libro en blanco donde ahora llevaba su
Diario. Y en otra tienda no muy distante, había
comprado la pluma y el frasco de tinta.
He paused for a moment at the top of the steps. On
the opposite side of the alley there was a dingy little
pub whose windows appeared to be frosted over but
in reality were merely coated with dust. A very old
Se detuvo un momento en lo alto de la escalinata.
Al otro lado de la calle había una sórdida taberna
cuyas ventanas parecían cubiertas de escarcha; pero
sólo era polvo. Un hombre muy viejo con bigotes
George Orwell
1984
110
man, bent but active, with white moustaches that
bristled forward like those of a prawn, pushed open
the swing door and went in. As Winston stood
watching, it occurred to him that the old man, who
must be eighty at the least, had already been middleaged when the Revolution happened. He and a few
others like him were the last links that now existed
with the vanished world of capitalism. In the Party
itself there were not many people left whose ideas
had been formed before the Revolution. The older
generation had mostly been wiped out in the great
purges of the fifties and sixties, and the few who
survived had long ago been terrified into complete
intellectual surrender. If there was any one still alive
who could give you a truthful account of conditions
in the early part of the century, it could only be a
prole. Suddenly the passage from the history book
that he had copied into his diary came back into
Winston's mind, and a lunatic impulse took hold of
him. He would go into the pub, he would scrape
acquaintance with that old man and question him. He
would say to him: 'Tell me about your life when you
were a boy. What was it like in those days? Were
things better than they are now, or were they worse?'
blancos, encorvado, pero bastante activo, empujó la
puerta oscilante y entró. Mientras observaba desde
allí, se le ocurrió a Winston que aquel viejo, que
por lo menos debía de tener ochenta años, habría
sido ya un hombre maduro cuando ocurrió la
Revolución. Él y unos cuantos como él eran los
últimos eslabones que unían al mundo actual con el
mundo desaparecido del capitalismo. En el Partido
no había mucha gente cuyas ideas se hubieran
formado antes de la Revolución. La generación más
vieja había sido barrida casi por completo en las
grandes purgas de los años cincuenta y sesenta y
los pocos que sobrevivieron vivían aterrorizados y
en una entrega intelectual absoluta. Si vivía aún
alguien que pudiera contar con veracidad las
condiciones de vida en la primera mitad del siglo,
tenía que ser un prole. De pronto recordó Winston
el trozo del libro de historia que había copiado en
su Diario y le asaltó un impulso loco. Entraría en la
taberna, trabaría conocimiento con aquel viejo y le
interrogaría. Le diría: «Cuénteme su vida cuando
era usted un muchacho, ¿se vivía entonces mejor
que ahora o peor?
Hurriedly, lest he should have time to become
frightened, he descended the steps and crossed the
narrow street. It was madness of course. As usual,
there was no definite rule against talking to proles
and frequenting their pubs, but it was far too unusual
an action to pass unnoticed. If the patrols appeared
he might plead an attack of faintness, but it was not
likely that they would believe him. He pushed open
the door, and a hideous cheesy smell of sour beer hit
him in the face. As he entered the din of voices
dropped to about half its volume. Behind his back he
could feel everyone eyeing his blue overalls. A game
of darts which was going on at the other end of the
room interrupted itself for perhaps as much as thirty
seconds. The old man whom he had followed was
standing at the bar, having some kind of altercation
with the barman, a large, stout, hook-nosed young
man with enormous forearms. A knot of others,
standing round with glasses in their hands, were
watching the scene.
Precipitadamente, para no tener tiempo de
asustarse, bajó la escalinata y cruzó la calle. Desde
luego, era una locura. Como de costumbre, no
había ninguna prohibición concreta de hablar con
los proles y frecuentar sus tabernas, pero no podía
pasar inadvertido ya que era rarísimo que alguien lo
hiciera. Si aparecía alguna patrulla, Winston podría
decir que se había sentido mal, pero no lo iban a
creer. Empujó la puerta y le dio en la cara un
repugnante olor a queso y a cerveza agria. Al entrar
él, las voces casi se apagaron. Todos los presentes
le miraban su «mono» azul. Unos individuos que
jugaban al blanco con unos dardos se
interrumpieron durante medio minuto. El viejo al
que él había seguido estaba acodado en el bar
discutiendo con el barman, un joven corpulento de
nariz ganchuda y enormes antebrazos. Otros
clientes, con vasos en la mano, contemplaban la
escena.
'I arst you civil enough, didn't I?' said the old man,
straightening his shoulders pugnaciously. 'You
telling me you ain't got a pint mug in the 'ole
— ¿Vas a decirme que no puedes servirme una
pinta de cerveza? — decía el viejo.
George Orwell
1984
111
bleeding boozer?'
'And what in hell's name IS a pint?' said the barman,
leaning forward with the tips of his fingers on the
counter.
— ¿Y qué demonios de nombre es ese de «pinta»?
—preguntó el tabernero inclinándose sobre el
mostrador con los dedos apoyados en él.
''Ark at 'im! Calls 'isself a barman and don't know
what a pint is! Why, a pint's the 'alf of a quart, and
there's four quarts to the gallon.
'Ave to teach you the A, B, C next.'
— Escuchad, presume de tabernero y no sabe lo
que es una pinta. A éste hay que mandarle a la
escuela.
'Never heard of 'em,' said the barman shortly. 'Litre
and half litre—that's all we serve. There's the glasses
on the shelf in front of you.'
— Nunca he oído hablar de pintas para beber. Aquí
se sirve por litros, medios litros... Ahí enfrente
tiene usted los vasos en ese estante para cada
cantidad de líquido.
'I likes a pint,' persisted the old man. 'You could 'a
drawed me off a pint easy enough. We didn't 'ave
these bleeding litres when I was a young man.'
— Cuando yo era joven — insistió el viejo — no
bebíamos por litros ni por medios litros.
'When you were a young man we were all living in
the treetops,' said the barman, with a glance at the
other customers.
— Cuando usted era joven nosotros vivíamos en las
copas de los árboles —dijo el tabernero
guiñándoles el ojo a los otros clientes.
There was a shout of laughter, and the uneasiness
caused by Winston's entry seemed to disappear. The
old man's white-stubbled face had flushed pink. He
turned away, muttering to himself, and bumped into
Winston. Winston caught him gently by the arm.
Hubo una carcajada general y la intranquilidad
causada por la llegada de Winston parecía haber
desaparecido. El viejo enrojeció, se volvió para
marcharse, refunfuñando, y tropezó con Winston.
Winston lo cogió deferentemente por el brazo.
'May I offer you a drink?' he said.
— ¿Me permite invitarle a beber algo? —dijo.
'You're a gent,' said the other, straightening his
shoulders again. He appeared not to have noticed
Winston's blue overalls. 'Pint!' he added aggressively
to the barman. 'Pint of wallop.'
— Usted es un caballero —dijo el otro, que parecía
no haberse fijado en el «mono» azul de Winston—.
¡Una pinta, quiera usted o no quiera! — añadió
agresivo dirigiéndose al tabernero.
The barman swished two half-litres of dark-brown
beer into thick glasses which he had rinsed in a
bucket under the counter. Beer was the only drink
you could get in prole pubs. The proles were
supposed not to drink gin, though in practice they
Éste llenó dos vasos de medio litro con cerveza
negra. La cerveza era la única bebida que se podía
conseguir en los establecimientos de bebidas de los
proles. Estos no estaban autorizados a beber
cerveza aunque en la práctica se la proporcionaban
George Orwell
could get hold of it easily enough. The game of darts
was in full swing again, and the knot of men at the
bar had begun talking about lottery tickets.
Winston's presence was forgotten for a moment.
There was a deal table under the window where he
and the old man could talk without fear of being
overheard. It was horribly dangerous, but at any rate
there was no telescreen in the room, a point he had
made sure of as soon as he came in.
1984
112
con mucha facilidad. El tiro al blanco con dardos
estaba otra vez en plena actividad y los hombres
que bebían en el mostrador discutían sobre billetes
de lotería. Todos olvidaron durante unos momentos
la presencia de Winston. Había una mesa debajo de
una ventana donde el viejo y él podrían hablar sin
miedo a ser oídos. Era terriblemente peligroso, pero
no había telepantalla en la habitación. De esto se
había asegurado Winston en cuanto entró.
''E could 'a drawed me off a pint,' grumbled the old
man as he settled down behind a glass. 'A 'alf litre
ain't enough. It don't satisfy. And a 'ole litre's too
much. It starts my bladder running. Let alone the
price.'
'You must have seen great changes since you were a
young man,' said Winston tentatively.
— Debe usted de haber visto grandes cambios
desde que era usted un muchacho empezó a
explorar Winston.
The old man's pale blue eyes moved from the darts
board to the bar, and from the bar to the door of the
Gents, as though it were in the bar-room that he
expected the changes to have occurred.
La pálida mirada azul del viejo recorrió el local
como si fuera allí donde los cambios habían
ocurrido.
'The beer was better,' he said finally. 'And cheaper!
When I was a young man, mild beer-wallop we used
to call it —was fourpence a pint. That was before the
war, of course.'
— La cerveza era mejor —dijo por último—; y
más barata. Cuando yo era un jovencito, la cerveza
costaba cuatro peniques los tres cuartos. Eso era
antes de la guerra, naturalmente.
'Which war was that?' said Winston.
— ¿Qué guerra era ésa? —preguntó Winston.
'It's all wars,' said the old man vaguely. He took up
his glass, and his shoulders straightened again. ''Ere's
wishing you the very best of 'ealth!'
— Siempre hay alguna guerra —dijo el anciano
con vaguedad. Levantó el vaso y brindó. ¡A su
salud, caballero!
In his lean throat the sharp-pointed Adam's apple
made a surprisingly rapid up-and-down movement,
and the beer vanished. Winston went to the bar and
came back with two more half-litres. The old man
appeared to have forgotten his prejudice against
drinking a full litre.
En su delgada garganta la nuez puntiaguda hizo un
movimiento de sorprendente rapidez arriba y abajo
y la cerveza desapareció. Winston se acercó al
mostrador y volvió con otros dos medios litros.
George Orwell
1984
113
'You are very much older than I am,' said Winston.
'You must have been a grown man before I was
born. You can remember what it was like in the old
days, before the Revolution. People of my age don't
really know anything about those times. We can only
read about them in books, and what it says in the
books may not be true. I should like your opinion on
that. The history books say that life before the
Revolution was completely different from what it is
now. There was the most terrible oppression,
injustice, poverty worse than anything we can
imagine. Here in London, the great mass of the
people never had enough to eat from birth to death.
Half of them hadn't even boots on their feet. They
worked twelve hours a day, they left school at nine,
they slept ten in a room. And at the same time there
were a very few people, only a few thousands—the
capitalists, they were called—who were rich and
powerful. They owned everything that there was to
own. They lived in great gorgeous houses with thirty
servants, they rode about in motor-cars and fourhorse carriages, they drank champagne, they wore
top hats—'
— Usted es mucho mayor que yo —dijo
Winston—. Cuando yo nací sería usted ya un
hombre hecho y derecho. Usted puede recordar lo
que pasaba en los tiempos anteriores a la
Revolución; en cambio, la gente de mi edad no
sabe nada de esa época. Sólo podemos leerlo en los
libros, y lo que dicen los libros puede no ser
verdad. Me gustaría saber su opinión sobre esto.
Los libros de historia dicen que la vida anterior a la
Revolución era por completo distinta de la de
ahora. Había una opresión terrible, injusticias,
pobreza... en fin, que no puede uno imaginar
siquiera lo malo que era aquello. Aquí, en Londres,
la gran masa de gente no tenía qué comer desde que
nacían hasta que morían. La mitad de aquellos
desgraciados no tenían zapatos que ponerse.
Trabajaban doce horas al día, dejaban de estudiar a
los nueve años y en cada habitación dormían diez
personas. Y a la vez había algunos individuos, muy
pocos, sólo unos cuantos miles en todo el mundo,
los capitalistas, que eran ricos y poderosos. Eran
dueños de todo. Vivían en casas enormes y
suntuosas con treinta criados, sólo se movían en
autos y coches de cuatro caballos, bebían champán
y llevaban sombrero de copa.
The old man brightened suddenly.
El viejo se animó de pronto.
'Top 'ats!' he said. 'Funny you should mention 'em.
The same thing come into my 'ead only yesterday, I
dono why. I was jest thinking, I ain't seen a top 'at in
years. Gorn right out, they 'ave. The last time I wore
one was at my sister-in-law's funeral. And that
was—well, I couldn't give you the date, but it must'a
been fifty years ago. Of course it was only 'ired for
the occasion, you understand.'
— ¡Sombreros de copa! exclamó. Es curioso que
los nombre usted. Ayer mismo pensé en ellos no sé
por qué. Me acordé de cuánto tiempo hace que no
se ve un sombrero de copa. Han desaparecido por
completo. La última vez que llevé uno fue en el
entierro de mi cuñada. Y aquello fue... pues por lo
menos hace cincuenta años, aunque la fecha exacta
no puedo saberla. Claro, ya comprenderá usted que
lo alquilé para aquella ocasión...
'It isn't very important about the top hats,' said
Winston patiently. 'The point is, these capitalists—
they and a few lawyers and priests and so forth who
lived on them—were the lords of the earth.
Everything existed for their benefit. You—the
ordinary people, the workers—were their slaves.
They could do what they liked with you. They could
ship you off to Canada like cattle. They could sleep
with your daughters if they chose. They could order
you to be flogged with something called a cat-o'-nine
— Lo de los sombreros de copa no tiene gran
importancia —dijo Winston con paciencia —. Pero
estos capitalistas — ellos, unos cuantos abogados y
sacerdotes y los demás auxiliares que vivían de
ellos — eran los dueños de la tierra. Todo lo que
existía era para ellos. Ustedes, la gente corriente,
los trabajadores, eran sus esclavos. Los capitalistas
podían hacer con ustedes lo que quisieran. Por
ejemplo, mandarlos al Canadá como ganado. Si se
les antojaba, se podían acostar con las hijas de
George Orwell
tails. You had to take your cap off when you passed
them. Every capitalist went about with a gang of
lackeys who—'
1984
114
ustedes. Y cuando se enfadaban, los azotaban a
ustedes con un látigo llamado el gato de nueve
colas. Si se encontraban ustedes a un capitalista por
la calle, tenían que quitarse la gorra. Cada
capitalista salía acompañado por una pandilla de
lacayos que...
The old man brightened again.
'Lackeys!' he said. 'Now there's a word I ain't 'eard
since ever so long. Lackeys! That reg'lar takes me
back, that does. I recollect—oh, donkey's years
ago—I used to sometimes go to 'Yde Park of a
Sunday afternoon to 'ear the blokes making
speeches. Salvation Army, Roman Catholics, Jews,
Indians—all sorts there was. And there was one
bloke-well, I couldn't give you 'is name, but a real
powerful speaker 'e was. 'E didn't 'alf give it 'em!
"Lackeys!" 'e says, "lackeys of the bourgeoisie!
Flunkies of the ruling class!" Parasites—that was
another of them. And 'yenas-'e definitely called 'em
'yenas. Of course 'e was referring to the Labour
Party, you understand.'
— ¡Lacayos! Ahí tiene usted una palabra que no he
oído desde hace muchísimos años. ¡Lacayos! Eso
me recuerda muchas cosas pasadas. Hará medio
siglo aproximadamente, solía pasear yo a veces por
Hyde Park los domingos por la tarde para escuchar
a unos tipos que pronunciaban discursos: Ejército
de salvación, católicos, judíos, indios... En fin, allí
había de todo. Y uno de ellos..., no puedo recordar
el nombre, pero era un orador de primera, no hacía
más que gritar: «¡Lacayos, lacayos de la burguesía!
¡Esclavos de las clases dirigentes!». Y también le
gustaba mucho llamarlos parásitos y a los otros les
llamaba hienas. Sí, una palabra algo así como
hiena. Claro que se refería al Partido Laborista, ya
se hará usted cargo.
Winston had the feeling that they were talking at
cross-purposes.
Winston tenía la sensación de que cada uno de ellos
estaba hablando por su cuenta. Debía orientar un
poco la conversación:
'What I really wanted to know was this,' he said. 'Do
you feel that you have more freedom now than you
had in those days? Are you treated more like a
human being? In the old days, the rich people, the
people at the top—'
— Lo que yo quiero saber es si le parece a usted
que hoy día tenemos más libertad que en la época
de usted. ¿Le tratan a usted más como un ser
humano? En el pasado, los ricos, los que estaban en
lo alto...
'The 'Ouse of Lords,' put in the old man
reminiscently.
— La Cámara de los Lores — evocó el viejo.
'The House of Lords, if you like. What I am asking
is, were these people able to treat you as an inferior,
simply because they were rich and you were poor? Is
it a fact, for instance, that you had to call them "Sir"
and take off your cap when you passed them?'
— Bueno, la Cámara de los Lores. Le pregunto a
usted si esa gente le trataba como a un inferior por
el simple hecho de que ellos eran ricos y usted
pobre. Por ejemplo, ¿es cierto que tenía usted que
quitarse la gorra y llamarles «señor» cuando se los
cruzaba usted por la calle?
George Orwell
1984
115
The old man appeared to think deeply. He drank off
about a quarter of his beer before answering.
El hombre reflexionó profundamente. Antes de
contestar se bebió un cuarto de litro de cerveza.
'Yes,' he said. 'They liked you to touch your cap to
'em. It showed respect, like. I didn't agree with it,
myself, but I done it often enough. Had to, as you
might say.'
— Sí —dijo por fin —. Les gustaba que uno se
llevara la mano a la gorra. Era una señal de respeto.
Yo no estaba conforme con eso, pero lo hacía
muchas veces. No tenía más remedio.
'And was it usual—I'm only quoting what I've read
in history books—was it usual for these people and
their servants to push you off the pavement into the
gutter?'
— ¿Y era habitual? — tenga usted en cuenta que
estoy repitiendo lo que he leído en nuestros libros
de texto para las escuelas —, era habitual en
aquella gente, en los capitalistas, empujarles a
ustedes de la acera para tener libre el paso?
'One of 'em pushed me once,' said the old man. 'I
recollect it as if it was yesterday. It was Boat Race
night—terribly rowdy they used to get on Boat Race
night—and I bumps into a young bloke on
Shaftesbury Avenue. Quite a gent, 'e was—dress
shirt, top 'at, black overcoat. 'E was kind of zigzagging across the pavement, and I bumps into 'im
accidental-like. 'E says, "Why can't you look where
you're going?" 'e says. I say, "Ju think you've bought
the bleeding pavement?" 'E says, "I'll twist your
bloody 'ead off if you get fresh with me." I says,
"You're drunk. I'll give you in charge in 'alf a
minute," I says. An' if you'll believe me, 'e puts 'is
'and on my chest and gives me a shove as pretty near
sent me under the wheels of a bus. Well, I was
young in them days, and I was going to 'ave fetched
'im one, only—'
— Uno me empujó una vez —dijo el anciano —.
Lo recuerdo como si fuera ayer. Era un día de
regatas nocturnas y en esas noches había mucha
gente grosera, y me tropecé con un tipo joven y
jactancioso en la avenida Shaftesbury. Era un
caballero, iba vestido de etiqueta y con sombrero
de copa. Venía haciendo zigzags por la acera y
tropezó conmigo. Me dijo: «¿Por qué no mira usted
por dónde va?». Yo le dije: «¡A ver si se ha creído
usted que ha comprado la acera!». Y va y me
contesta: «Le voy a dar a usted para el pelo si se
descara así conmigo». Entonces yo le solté: «Usted
está borracho y, si quiero, acabo con usted en
medio minuto». Sí señor, eso le dije y no sé si me
creerá usted, pero fue y me dio un empujón que
casi me manda debajo de las ruedas de un autobús.
Pero yo por entonces era joven y me dispuse a darle
su merecido; sin embargo...
A sense of helplessness took hold of Winston. The
old man's memory was nothing but a rubbish-heap of
details. One could question him all day without
getting any real information. The party histories
might still be true, after a fashion: they might even
be completely true. He made a last attempt.
Winston perdía la esperanza de que el viejo le
dijera algo interesante. La memoria de aquel
hombre no era más que un montón de detalles.
Aunque se pasara el día interrogándole, nada
sacaría en claro. Según sus «declaraciones», los
libros de Historia publicados por el Partido podían
seguir siendo verdad, después de todo; podían ser
incluso completamente verídicos. Hizo un último
intento.
'Perhaps I have not made myself clear,' he said.
— Quizás no me he explicado bien. Lo que trato de
George Orwell
1984
116
'What I'm trying to say is this. You have been alive a
very long time; you lived half your life before the
Revolution. In 1925, for instance, you were already
grown up. Would you say from what you can
remember, that life in 1925 was better than it is now,
or worse? If you could choose, would you prefer to
live then or now?'
decir es esto: usted ha vivido mucho tiempo; la
mitad de su vida ha transcurrido antes de la
Revolución. En 1925, por ejemplo, era usted ya un
hombre. ¿Podría usted decir, por lo que recuerda de
entonces, que la vida era en 1925 mejor que ahora
o peor? Si tuviera usted que escoger, ¿preferiría
usted vivir entonces o ahora?
The old man looked meditatively at the darts board.
He finished up his beer, more slowly than before.
When he spoke it was with a tolerant philosophical
air, as though the beer had mellowed him.
El anciano contempló meditabundo a los que
tiraban al blanco. Terminó su cerveza con más
lentitud que la vez anterior y por último habló con
un tono filosófico y tolerante como si la cerveza lo
hubiera dulcificado.
'I know what you expect me to say,' he said. 'You
expect me to say as I'd sooner be young again. Most
people'd say they'd sooner be young, if you arst 'em.
You got your 'ealth and strength when you're young.
When you get to my time of life you ain't never well.
I suffer something wicked from my feet, and my
bladder's jest terrible. Six and seven times a night it
'as me out of bed. On the other 'and, there's great
advantages in being a old man. You ain't got the
same worries. No truck with women, and that's a
great thing. I ain't 'ad a woman for near on thirty
year, if you'd credit it. Nor wanted to, what's more.'
— Ya sé lo que espera usted que le diga. Usted
querría que le dijera que prefiero volver a ser joven.
Muchos lo dicen porque en la juventud se tiene
salud y fuerza. En cambio, a mis años nunca se está
bien del todo. Tengo muchos achaques. He de
levantarme seis y siete veces por la noche cuando
me da el dolor. Por otra parte, esto de ser viejo
tiene muchas ventajas. Por ejemplo, las mujeres no
le preocupan a uno y eso es una gran ventaja. Yo
hace treinta años que no he estado con una mujer,
no sé si me creerá usted. Pero lo más grande es que
no he tenido ganas.
Winston sat back against the window-sill. It was no
use going on. He was about to buy some more beer
when the old man suddenly got up and shuffled
rapidly into the stinking urinal at the side of the
room. The extra half-litre was already working on
him. Winston sat for a minute or two gazing at his
empty glass, and hardly noticed when his feet carried
him out into the street again. Within twenty years at
the most, he reflected, the huge and simple question,
'Was life better before the Revolution than it is
now?' would have ceased once and for all to be
answerable. But in effect it was unanswerable even
now, since the few scattered survivors from the
ancient world were incapable of comparing one age
with another. They remembered a million useless
things, a quarrel with a workmate, a hunt for a lost
bicycle pump, the expression on a long-dead sister's
face, the swirls of dust on a windy morning seventy
years ago: but all the relevant facts were outside the
range of their vision. They were like the ant, which
can see small objects but not large ones. And when
Winston se apoyó en el alféizar de la ventana. Era
inútil proseguir. Iba a pedir más cerveza cuando el
viejo se levantó de pronto y se dirigió renqueando
hacia el urinario apestoso que estaba al fondo del
local. Winston siguió unos minutos sentado
contemplando su vaso vacío y, casi sin darse
cuenta, se encontró otra vez en la calle. Dentro de
veinte años, a lo más — pensó —, la inmensa y
sencilla pregunta «¿Era la vida antes de la
Revolución mejor que ahora?» dejaría de tener
sentido por completo. Pero ya ahora era imposible
contestarla, puesto que los escasos supervivientes
del mundo antiguo eran incapaces de comparar una
época con otra. Recordaban un millón de cosas
insignificantes, una pelea con un, compañero de
trabajo, la búsqueda de una bomba de bicicleta que
habían perdido, la expresión habitual de una
hermana fallecida hacía muchos años, los
torbellinos de polvo que se formaron en una
mañana tormentosa hace setenta años... pero todos
los hechos trascendentales quedaban fuera del radio
George Orwell
1984
117
memory failed and written records were falsified—
when that happened, the claim of the Party to have
improved the conditions of human life had got to be
accepted, because there did not exist, and never
again could exist, any standard against which it
could be tested.
de su atención. Eran como las hormigas, que
pueden ver los objetos pequeños, pero no los
grandes. Y cuando la memoria fallaba y los
testimonios escritos eran falsificados, la:
pretensiones del Partido de haber mejorado las
condiciones de la vida humana tenían que ser
aceptadas necesariamente porque no existía ni
volvería nunca a existir un nivel de vida con el cual
pudieran ser comparadas.
At this moment his train of thought stopped abruptly.
He halted and looked up. He was in a narrow street,
with a few dark little shops, interspersed among
dwelling-houses. Immediately above his head there
hung three discoloured metal balls which looked as
if they had once been gilded. He seemed to know the
place. Of course! He was standing outside the junkshop where he had bought the diary.
En aquel momento el fluir de sus pensamientos se
interrumpió de repente. Se detuvo y levantó la
vista. Se halle ha en una calle estrecha con unas
cuantas tiendecitas oscura salpicadas entre casas de
vecinos. Exactamente encima de su cabeza pendían
unas bolas de metal descoloridas que habían sido
doradas. Conocía este sitio. Era la tienda donde
había comprado el Diario. Sintió miedo.
A twinge of fear went through him. It had been a
sufficiently rash act to buy the book in the
beginning, and he had sworn never to come near the
place again. And yet the instant that he allowed his
thoughts to wander, his feet had brought him back
here of their own accord. It was precisely against
suicidal impulses of this kind that he had hoped to
guard himself by opening the diary. At the same
time he noticed that although it was nearly twentyone hours the shop was still open. With the feeling
that he would be less conspicuous inside than
hanging about on the pavement, he stepped through
the doorway. If questioned, he could plausibly say
that he was trying to buy razor blades.
Ya había sido bastante, arriesgado comprar el libro
y se había jurado a sí mismo no aparecer nunca más
por allí. Sin embargo, en cuanto permitió a sus
pensamientos que corrieran en libertad, le habían
traído sus pies a aquel mismo sitio. Precisamente,
había iniciado su Diario para librarse de impulsos
suicidas como aquél. Al mismo tiempo, notó que
aunque eran las veintiuna seguía abierta la tienda.
Creyendo que sería más prudente estar oculto
dentro de la tienda que a la vista de todos en medio
de la calle, entró. Si le preguntaban podía decir que
andaba buscando hojas de afeitar.
The proprietor had just lighted a hanging oil lamp
which gave off an unclean but friendly smell. He
was a man of perhaps sixty, frail and bowed, with a
long, benevolent nose, and mild eyes distorted by
thick spectacles. His hair was almost white, but his
eyebrows were bushy and still black. His spectacles,
his gentle, fussy movements, and the fact that he was
wearing an aged jacket of black velvet, gave him a
vague air of intellectuality, as though he had been
some kind of literary man, orperhaps a musician. His
voice was soft, as though faded, and his accent less
debased than that of the majority of proles.
El dueño acababa de encender una lámpara de
aceite que echaba un olor molesto, pero
tranquilizador. Era un hombre de unos sesenta
años, de aspecto frágil, y un poco encorvado, con
una nariz larga y simpática y ojos de suave mirar a
pesar de las gafas de gruesos cristales. Su cabello
era casi blanco, pero las cejas, muy pobladas, se
conservaban negras. Sus gafas, sus movimientos
acompañados y el hecho de que llevaba una vieja
chaqueta de terciopelo negro le daban un cierto aire
intelectual como si hubiera sido un hombre de
letras o quizás un músico. De voz suave, algo
apagada, tenía un acento menos marcado que la
mayoría de los proles.
George Orwell
1984
118
'I recognized you on the pavement,' he said
immediately. 'You're the gentleman that bought the
young lady's keepsake album. That was a beautiful
bit of paper, that was. Cream-laid, it used to be
called. There's been no paper like that made for—oh,
I dare say fifty years.' He peered at Winston over the
top of his spectacles. 'Is there anything special I can
do for you? Or did you just want to look round?'
— Le reconocí a usted cuando estaba ahí fuera
parado —dijo inmediatamente. Usted es el
caballero que me compró aquel álbum para
regalárselo, seguramente, a alguna señorita. Era de
muy buen papel. «Papel crema» solían llamarle.
Por lo menos hace cincuenta años que no se ha
vuelto a fabricar un papel como ése — miró a
Winston por encima de sus gafas. ¿Puedo servirle
en algo especial? ¿O sólo quería usted echar un
vistazo?
'I was passing,' said Winston vaguely. 'I just looked
in. I don't want anything in particular.'
— Pasaba por aquí —dijo Winston vagamente. He
entrado a mirar estas cosas. No deseo nada
concreto.
'It's just as well,' said the other, 'because I don't
suppose I could have satisfied you.' He made an
apologetic gesture with his softpalmed hand. 'You
see how it is; an empty shop, you might say.
Between you and me, the antique trade's just about
finished. No demand any longer, and no stock either.
Furniture, china, glass it's all been broken up by
degrees. And of course the metal stuff's mostly been
melted down. I haven't seen a brass candlestick in
years.'
— Me alegro —dijo el otro — porque no creo que
pudiera haberle servido. — Hizo un gesto de
disculpa con su fina mano derecha —. Ya ve usted;
la tienda está casi vacía. Entre nosotros, le diré que
el negocio de antigüedades está casi agotado. Ni
hay clientes ni disponemos de género. Los
muebles, los objetos de porcelana y de cristal...
todo eso ha ido desapareciendo poco a poco, y los
hierros artísticos y demás metales han sido
fundidos casi en su totalidad. No he vuelto a ver un
candelabro de bronce desde hace muchos años.
The tiny interior of the shop was in fact
uncomfortably full, but there was almost nothing in
it of the slightest value. The floorspace was very
restricted, because all round the walls were stacked
innumerable dusty picture-frames. In the window
there were trays of nuts and bolts, worn-out chisels,
penknives with broken blades, tarnished watches that
did not even pretend to be in going order, and other
miscellaneous rubbish. Only on a small table in the
corner was there a litter of odds and ends—
lacquered snuffboxes, agate brooches, and the like—
which looked as though they might include
something interesting. As Winston wandered
towards the table his eye was caught by a round,
smooth thing that gleamed softly in the lamplight,
and he picked it up.
En efecto, el interior de la pequeña tienda estaba
atestado de objetos, pero casi ninguno de ellos tenía
el más pequeño valor. Había muchos cuadros que
cubrían por completo las paredes. En el escaparate
se exhibían portaplumas rotos, cinceles mellados,
relojes mohosos que no pretendían funcionar y
otras baratijas. Sólo en una mesita de un rincón
había algunas cosas de interés: cajitas de rapé,
broches de ágata, etc. Al acercarse Winston a esta
mesa le sorprendió un objeto redondo y brillante
que cogió para examinarlo.
It was a heavy lump of glass, curved on one side, flat
Era un trozo de cristal en forma de hemisferio.
George Orwell
1984
119
on the other, making almost a hemisphere. There
was a peculiar softness, as of rainwater, in both the
colour and the texture of the glass. At the heart of it,
magnified by the curved surface, there was a strange,
pink, convoluted object that recalled a rose or a sea
anemone.
Tenía una suavidad muy especial, tanto por su
color como por la calidad del cristal. En su centro,
aumentado por la superficie curvada, se veía un
objeto extraño que recordaba a una rosa o una
anémona.
'What is it?' said Winston, fascinated.
— ¿Qué es esto? —dijo Winston, fascinado.
'That's coral, that is,' said the old man. 'It must have
come from the Indian Ocean. They used to kind of
embed it in the glass. That wasn't made less than a
hundred years ago. More, by the look of it.'
— Eso es coral —dijo el hombre —. Creo que
procede del Océano Indico. Solían engarzarlo
dentro de una cubierta de cristal. Por lo menos hace
un siglo que lo hicieron. Seguramente más, a juzgar
por su aspecto.
'It's a beautiful thing,' said Winston.
— Es de una gran belleza —dijo Winston.
'It is a beautiful thing,' said the other appreciatively.
'But there's not many that'd say so nowadays.' He
coughed. 'Now, if it so happened that you wanted to
buy it, that'd cost you four dollars. I can remember
when a thing like that would have fetched eight
pounds, and eight pounds was—well, I can't work it
out, but it was a lot of money. But who cares about
genuine antiques nowadays—even the few that's
left?'
— De una gran belleza, sí, señor — repitió el otro
con tono de entendido —. Pero hoy día no hay
muchas personas que lo sepan reconocer —
carraspeó —. Si usted quisiera comprarlo, le
costaría cuatro dólares. Recuerdo el tiempo en que
una cosa como ésta costaba ocho libras, y ocho
libras representaban... en fin, no sé exactamente
cuánto; desde luego, muchísimo dinero. Pero
¿quién se preocupa hoy por las antigüedades
auténticas, por las pocas que han quedado?
Winston immediately paid over the four dollars and
slid the coveted thing into his pocket. What appealed
to him about it was not so much its beauty as the air
it seemed to possess of belonging to an age quite
different from the present one. The soft, rainwatery
glass was not like any glass that he had ever seen.
The thing was doubly attractive because of its
apparent uselessness, though he could guess that it
must once have been intended as a paperweight. It
was very heavy in his pocket, but fortunately it did
not make much of a bulge. It was a queer thing, even
a compromising thing, for a Party member to have in
his possession. Anything old, and for that matter
anything beautiful, was always vaguely suspect. The
old man had grown noticeably more cheerful after
receiving the four dollars. Winston realized that he
would have accepted three or even two.
Winston pagó inmediatamente los cuatro dólares y
se guardó el codiciado objeto en el bolsillo. Lo que
le atraía de él no era tanto su belleza como el aire
que tenía de pertenecer a una época completamente
distinta de la actual. Aquel cristal no se parecía a
ninguno de los que él había visto. Era de una
suavidad extraordinaria, con reflejos acuosos. Era
el coral doblemente atractivo por su aparente
inutilidad, aunque Winston pensó que en tiempos lo
habían utilizado como pisapapeles. Pesaba mucho,
pero afortunadamente, no le abultaba demasiado en
el bolsillo. Para un miembro del Partido era
comprometedor llevar una cosa como aquélla.
Todo lo antiguo, y mucho más lo que tuviera
alguna belleza, resultaba vagamente sospechoso. El
dueño de la tienda pareció alegrarse mucho de
cobrar los cuatro dólares. Winston comprendió que
se habría contentado con tres e incluso con dos.
George Orwell
1984
120
'There's another room upstairs that you might care to
take a look at,' he said. 'There's not much in it. Just a
few pieces. We'll do with a light if we're going
upstairs.'
— Arriba tengo otra habitación que quizás le
interesara a usted ver — le propuso —. No hay
gran cosa en ella, pero tengo dos o tres piezas...
Llevaremos una luz.
He lit another lamp, and, with bowed back, led the
way slowly up the steep and worn stairs and along a
tiny passage, into a room which did not give on the
street but looked out on a cobbled yard and a forest
of chimney-pots. Winston noticed that the furniture
was still arranged as though the room were meant to
be lived in. There was a strip of carpet on the floor, a
picture or two on the walls, and a deep, slatternly
arm-chair drawn up to the fireplace. An oldfashioned glass clock with a twelve-hour face was
ticking away on the mantelpiece. Under the window,
and occupying nearly a quarter of the room, was an
enormous bed with the mattress still on it.
Encendió otra lámpara y agachándose subió
lentamente por la empinada escalera, de peldaños
medio rotos. Luego entraron por un pasillo estrecho
siguiendo hasta una habitación que no daba a la
calle, sino a un patio y a un bosque de chimeneas.
Winston notó que los muebles estaban dispuestos
como si fuera a vivir alguien en el cuarto. Había
una alfombra en el suelo, un cuadro o dos en las
paredes, y un sillón junto a la chimenea. Un
antiguo reloj de cristal, en cuya esfera figuraban las
doce horas, estilo antiguo, emitía su tic-tac desde la
repisa de la chimenea. Bajo la ventana y ocupando
casi la cuarta parte de la estancia había una enorme
cama con el colchón descubierto.
'We lived here till my wife died,' said the old man
half apologetically. 'I'm selling the furniture off by
little and little. Now that's a beautiful mahogany bed,
or at least it would be if you could get the bugs out
of it. But I dare say you'd find it a little bit
cumbersome.'
— Aquí vivíamos hasta que murió mi mujer —dijo
el vendedor disculpándose. Voy vendiendo los
muebles poco a poco. Ésa es una preciosa cama de
caoba. Lo malo son las chinches. Si hubiera manera
de acabar con ellas...
He was holding the lamp high up, so as to illuminate
the whole room, and in the warm dim light the place
looked curiously inviting. The thought flitted
through Winston's mind that it would probably be
quite easy to rent the room for a few dollars a week,
if he dared to take the risk. It was a wild, impossible
notion, to be abandoned as soon as thought of; but
the room had awakened in him a sort of nostalgia, a
sort of ancestral memory. It seemed to him that he
knew exactly what it felt like to sit in a room like
this, in an arm-chair beside an open fire with your
feet in the fender and a kettle on the hob; utterly
alone, utterly secure, with nobody watching you, no
voice pursuing you, no sound except the singing of
the kettle and the friendly ticking of the clock.
Sostenía la lámpara lo más alto posible para
iluminar toda la habitación y a su débil luz
resultaba aquel sitio muy acogedor. A Winston se
le ocurrió pensar que sería muy fácil alquilar este
cuarto por unos cuantos dólares a la semana si se
decidiera a correr el riesgo. Era una idea
descabellada, desde luego, pero el dormitorio había
despertado en él una especie de nostalgia, un
recuerdo ancestral. Le parecía saber exactamente lo
que se experimentaba al reposar en una habitación
como aquélla, hundido en un butacón junto al
fuego de la chimenea mientras se calentaba la tetera
en las brasas. Allí solo, completamente seguro, sin
nadie más que le vigilara a uno, sin voces que le
persiguieran ni más sonido que el murmullo de la
tetera y el amable tic-tac del reloj.
'There's no telescreen!' he could not help murmuring.
— ¡No hay telepantalla! — se le escapó en voz
George Orwell
1984
121
baja.
'Ah,' said the old man, 'I never had one of those
things. Too expensive. And I never seemed to feel
the need of it, somehow. Now that's a nice gateleg
table in the corner there. Though of course you'd
have to put new hinges on it if you wanted to use the
flaps.'
— Ah —dijo el hombre. Nunca he tenido esas
cosas. Son demasiado caras. Además no veo la
necesidad... Fíjese en esa mesita de aquella
esquina. Aunque, naturalmente, tendría usted que
poner nuevos goznes si quisiera utilizar las alas.
There was a small bookcase in the other corner, and
Winston had already gravitated towards it. It
contained nothing but rubbish. The hunting-down
and destruction of books had been done with the
same thoroughness in the prole quarters as
everywhere else. It was very unlikely that there
existed anywhere in Oceania a copy of a book
printed earlier than 1960. The old man, still carrying
the lamp, was standing in front of a picture in a
rosewood frame which hung on the other side of the
fireplace, opposite the bed.
En otro rincón había una pequeña librería. Winston
se apresuró a examinarla. No había ningún libro
interesante en ella. La caza y destrucción de libros
se había realizado de un modo tan completo en los
barrios proles como en las casas del Partido y en
todas partes. Era casi imposible que existiera en
toda Oceanía un ejemplar de un libro impreso antes
de 1960. El vendedor, sin dejar la lámpara, se había
detenido ante un cuadrito enmarcado en palo rosa,
colgado al otro lado de la chimenea, frente a la
cama.
'Now, if you happen to be interested in old prints at
all—' he began delicately.
— Si le interesan a usted los grabados antiguos...
— propuso delicadamente.
Winston came across to examine the picture. It was a
steel engraving of an oval building with rectangular
windows, and a small tower in front. There was a
railing running round the building, and at the rear
end there was what appeared to be a statue. Winston
gazed at it for some moments. It seemed vaguely
familiar, though he did not remember the statue.
Winston se acercó para examinar el cuadro. Era un
grabado en acero de un edificio ovalado con
ventanas rectangulares y una pequeña torre en la
fachada. En torno al edificio corría una verja y al
fondo se veía una estatua. Winston la contempló
unos momentos. Le parecía algo familiar, pero no
podía recordar la estatua.
'The frame's fixed to the wall,' said the old man, 'but
I could unscrew it for you, I dare say.'
— El marco está clavado en la pared —dijo el otro
—, pero podría destornillarlo si usted lo quiere.
'I know that building,' said Winston finally. 'It's a
ruin now. It's in the middle of the street outside the
Palace of Justice.'
— Conozco ese edificio —dijo Winston por fin —.
Está ahora en ruinas, cerca del Palacio de Justicia.
'That's right. Outside the Law Courts. It was bombed
in—oh, many years ago. It was a church at one time,
St Clement Danes, its name was.' He smiled
apologetically, as though conscious of saying
— Exactamente. Fue bombardeado hace muchos
años. En tiempos fue una iglesia. Creo que la
llamaban San Clemente. — Sonrió como
disculpándose por haber dicho algo ridículo y
George Orwell
1984
122
something slightly ridiculous, and added: 'Oranges
and lemons, say the bells of St Clement's!'
añadió —. «Naranjas y limones, dicen las
campanas de San Clemente».
'What's that?' said Winston.
— ¿Cómo? —dijo Winston.
'Oh—"Oranges and lemons, say the bells of St
Clement's." That was a rhyme we had when I was a
little boy. How it goes on I don't remember, but I do
know it ended up, "Here comes a candle to light you
to bed, Here comes a chopper to chop off your
head." It was a kind of a dance. They held out their
arms for you to pass under, and when they came to
"Here comes a chopper to chop off your head" they
brought their arms down and caught you. It was just
names of churches. All the London churches were in
it—all the principal ones, that is.'
— Es de unos versos que yo sabía de pequeño.
Empezaban: «Naranjas y limones, dicen las
campanas de San Clemente». Ya no recuerdo cómo
sigue. Pero sí me acuerdo de la terminación: «Aquí
tienes una vela para alumbrarte cuando te vayas a
acostar. Aquí tienes un hacha para cortarte la
cabeza». Era una especie de danza. Unos tendían
los brazos y otros pasaban por debajo y cuando
llegaban a aquello de «He aquí el hacha para
cortarte la cabeza», bajaban los brazos y le cogían a
uno. La canción estaba formada por los nombres de
varias iglesias, de todas las principales que había en
Londres.
Winston wondered vaguely to what century the
church belonged. It was always difficult to
determine the age of a London building. Anything
large and impressive, if it was reasonably new in
appearance, was automatically claimed as having
been built since the Revolution, while anything that
was obviously of earlier date was ascribed to some
dim period called the Middle Ages. The centuries of
capitalism were held to have produced nothing of
any value. One could not learn history from
architecture any more than one could learn it from
books. Statues, inscriptions, memorial stones, the
names of streets—anything that might throw light
upon the past had been systematically altered.
Winston se preguntó a qué siglo pertenecerían las
iglesias. Siempre era difícil determinar la edad de
un edificio de Londres. Cualquier construcción de
gran tamaño e impresionante aspecto, con tal de
que no se estuviera derrumbando de puro vieja, se
decía automáticamente que había sido construida
después de la Revolución, mientras que todo lo
anterior se adscribía a un oscuro período llamado la
Edad Media. Los siglos de capitalismo no habían
producido nada de valor. Era imposible aprender
historia a través de los monumentos y de la
arquitectura. Las estatuas, inscripciones, lápidas,
los nombres de las calles, todo lo que pudiera
arrojar alguna luz sobre el pasado, había sido
alterado sistemáticamente.
'I never knew it had been a church,' he said.
— No sabía que había sido una iglesia —dijo
Winston.
'There's a lot of them left, really,' said the old man,
'though they've been put to other uses. Now, how did
that rhyme go? Ah! I've got it!
— En realidad, hay todavía muchas de ellas aunque
se han dedicado a otros fines — le aclaró el dueño
de la tienda —. Ahora recuerdo otro verso:
"Oranges and lemons, say the bells of St Clement's,
You owe me three farthings, say the bells of St
Martin's—"
Naranjas y limones, dicen las campanas de San
Clemente, me debes tres peniques, dicen las
campanas de San Martín.
George Orwell
1984
123
there, now, that's as far as I can get. A farthing, that
was a small copper coin, looked something like a
cent.'
No puedo recordar más versos.
'Where was St Martin's?' said Winston.
— ¿Dónde estaba San Martín? —dijo Winston.
'St Martin's? That's still standing. It's in Victory
Square, alongside the picture gallery. A building
with a kind of a triangular porch and pillars in front,
and a big flight of steps.'
— ¿San Martín? Está todavía en pie. Sí, en la Plaza
de la Victoria, junto al Museo de Pinturas. Es una
especie de porche triangular con columnas y
grandes escalinatas.
Winston knew the place well. It was a museum used
for propaganda displays of various kinds—scale
models of rocket bombs and Floating Fortresses,
waxwork tableaux illustrating enemy atrocities, and
the like.
Winston conocía bien aquel lugar. El edificio se
usaba para propaganda de varias clases:
exposiciones de maquetas de bombas cohete y de
fortalezas volantes, grupos de figuras de cera que
ilustraban las atrocidades del enemigo y cosas por
el estilo.
'St Martin's-in-the-Fields it used to be called,'
supplemented the old man, 'though I don't recollect
any fields anywhere in those parts.'
— San Martín de los Campos, como le llamaban —
aclaró el otro —, aunque no recuerdo que hubiera
campos por esa parte.
Winston did not buy the picture. It would have been
an even more incongruous possession than the glass
paperweight, and impossible to carry home, unless it
were taken out of its frame. But he lingered for some
minutes more, talking to the old man, whose name,
he discovered, was not Weeks—as one might have
gathered from the inscription over the shop-front—
but Charrington. Mr Charrington, it seemed, was a
widower aged sixty-three and had inhabited this
shop for thirty years. Throughout that time he had
been intending to alter the name over the window,
but had never quite got to the point of doing it. All
the while that they were talking the half-remembered
rhyme kept running through Winston's head.
Oranges and lemons say the bells of St Clement's,
You owe me three farthings, say the bells of St
Martin's! It was curious, but when you said it to
yourself you had the illusion of actually hearing
bells, the bells of a lost London that still existed
somewhere or other, disguised and forgotten. From
one ghostly steeple after another he seemed to hear
them pealing forth. Yet so far as he could remember
Winston no compró el cuadro. Hubiera sido una
posesión aún más incongruente que el pisapapeles
de cristal e imposible de llevar a casa a no ser que
le hubiera quitado el marco. Pero se quedó unos
minutos más hablando con el dueño, cuyo nombre
no era Weeks — como él había supuesto por el
rótulo de la tienda —, sino Charrington. El señor
Charrington era viudo, tenía sesenta y tres años y
había habitado en la tienda desde hacía treinta. En
todo este tiempo había pensado cambiar el nombre
que figuraba en el rótulo, pero nunca había llegado
a convencerse de la necesidad de hacerlo. Durante
toda su conversación, la canción medio recordada
le zumbaba a Winston en la cabeza. Naranjas y
limones, dicen las campanas de San Clemente, me
debes tres peniques, dicen las campanas de San
Martín. Era curioso que al repetirse esos versos
tuviera la sensación de estar oyendo campanas, las
campanas de un Londres desaparecido o que existía
en alguna parte. Winston, sin embargo, no
recordaba haber oído campanas en su vida.
George Orwell
1984
124
he had never in real life heard church bells ringing.
He got away from Mr Charrington and went down
the stairs alone, so as not to let the old man see him
reconnoitring the street before stepping out of the
door. He had already made up his mind that after a
suitable interval—a month, say—he would take the
risk of visiting the shop again. It was perhaps not
more dangerous than shirking an evening at the
Centre. The serious piece of folly had been to come
back here in the first place, after buying the diary
and without knowing whether the proprietor of the
shop could be trusted. However—!
Salió de la tienda del señor Charrington. Se había
adelantado a él desde el piso de arriba. No quería
que lo acompañase hasta la puerta para que no se
diera cuenta de que reconocía la calle por si había
alguien. En efecto, había decidido volver a visitar
la tienda cuando pasara un tiempo prudencial; por
ejemplo, un mes. Después de todo, esto no era más
peligroso que faltar una tarde al Centro. Lo más
arriesgado había sido volver después de comprar el
Diario sin saber si el dueño de la tienda era de fiar.
Sin embargo...
Yes, he thought again, he would come back. He
would buy further scraps of beautiful rubbish. He
would buy the engraving of St Clement Danes, take
it out of its frame, and carry it home concealed under
the jacket of his overalls. He would drag the rest of
that poem out of Mr Charrington's memory. Even
the lunatic project of renting the room upstairs
flashed momentarily through his mind again. For
perhaps five seconds exaltation made him careless,
and he stepped out on to the pavement without so
much as a preliminary glance through the window.
He had even started humming to an improvised tune
Sí, pensó otra vez, volvería. Compraría más objetos
antiguos y bellos. Compraría el grabado de San
Clemente y se lo llevaría a casa sin el marco
escondiéndolo debajo del «mono». Le haría
recordar al señor Charrington el resto de aquel
poema. Incluso el desatinado proyecto de alquilar
la habitación del primer piso, le tentó de nuevo.
Durante unos cinco segundos, su exaltación le hizo
imprudente y salió a la calle sin asegurarse antes
por el escaparate de que no pasaba nadie. Incluso
empezó a tararear con música improvisada.
Oranges and lemons, say the bells of St Clement's,
You owe me three farthings, say the—
Naranjas y limones, dicen las campanas de San
Clemente, me debes tres peniques, dicen las...
Suddenly his heart seemed to turn to ice and his
bowels to water. A figure in blue overalls was
coming down the pavement, not ten metres away. It
was the girl from the Fiction Department, the girl
with dark hair. The light was failing, but there was
no difficulty in recognizing her. She looked him
straight in the face, then walked quickly on as
though she had not seen him.
De pronto pareció helársele el corazón y
derretírsele las entrañas. Una figura en «mono»
azul avanzaba hacia él a unos diez metros de
distancia. Era la muchacha del Departamento de
Novela, la joven del cabello negro. Anochecía, pero
podía reconocerla fácilmente. Ella lo miró
directamente a la cara y luego apresuró el paso y
pasó junto a él como si no lo hubiera visto.
For a few seconds Winston was too paralysed to
move. Then he turned to the right and walked
heavily away, not noticing for the moment that he
was going in the wrong direction. At any rate, one
question was settled. There was no doubting any
longer that the girl was spying on him. She must
have followed him here, because it was not credible
Durante unos cuantos segundos, Winston quedó
paralizado. Luego torció a la derecha y anduvo sin
notar que iba en dirección equivocada. De todos
modos, era evidente que la joven lo espiaba. Tenía
que haberío seguido hasta allí, pues no podía
creerse que por pura casualidad hubiera estado
paseando en la misma tarde por la misma callejuela
George Orwell
1984
125
that by pure chance she should have happened to be
walking on the same evening up the same obscure
backstreet, kilometres distant from any quarter
where Party members lived. It was too great a
coincidence. Whether she was really an agent of the
Thought Police, or simply an amateur spy actuated
by officiousness, hardly mattered. It was enough that
she was watching him. Probably she had seen him
go into the pub as well.
oscura a varios kilómetros de distancia de todos los
barrios habitados por los miembros del Partido. Era
una coincidencia demasiado grande. Que fuera una
agente de la Policía del Pensamiento o sólo una
espía aficionada que actuase por oficiosidad, poco
importaba. Bastaba con que estuviera viéndolo.
Probablemente, lo había visto también en la
taberna.
It was an effort to walk. The lump of glass in his
pocket banged against his thigh at each step, and he
was half minded to take it out and throw it away.
The worst thing was the pain in his belly. For a
couple of minutes he had the feeling that he would
die if he did not reach a lavatory soon. But there
would be no public lavatories in a quarter like this.
Then the spasm passed, leaving a dull ache behind.
Le costaba gran trabajo andar. El pisapapeles de
cristal que llevaba en el bolsillo le golpeaba el
muslo a cada paso y estuvo tentado de arrojarlo
muy lejos. Lo peor era que le dolía el vientre. Por
unos instantes tuvo la seguridad de que se moriría
si no encontraba en seguida un retrete público, Pero
en un barrio como aquél no había tales
comodidades. Afortunadamente, se le pasaron esas
angustias quedándole sólo un sordo dolor.
The street was a blind alley. Winston halted, stood
for several seconds wondering vaguely what to do,
then turned round and began to retrace his steps. As
he turned it occurred to him that the girl had only
passed him three minutes ago and that by running he
could probably catch up with her. He could keep on
her track till they were in some quiet place, and then
smash her skull in with a cobblestone. The piece of
glass in his pocket would be heavy enough for the
job. But he abandoned the idea immediately, because
even the thought of making any physical effort was
unbearable. He could not run, he could not strike a
blow. Besides, she was young and lusty and would
defend herself. He thought also of hurrying to the
Community Centre and staying there till the place
closed, so as to establish a partial alibi for the
evening. But that too was impossible. A deadly
lassitude had taken hold of him. All he wanted was
to get home quickly and then sit down and be quiet.
La calle no tenía salida. Winston se detuvo,
preguntándose qué haría. Mas hizo lo único que le
era posible, volver a recorrería hasta la salida. Sólo
hacía tres minutos que la joven se había cruzado
con él, y si corría, podría alcanzarla. Podría
seguirla hasta algún sitio solitario y romperle allí el
cráneo con una piedra. Le bastaría con el
pisapapeles. Pero abandonó en seguida esta idea, ya
que le era intolerable realizar un esfuerzo físico. No
podía correr ni dar el golpe. Además, la muchacha
era joven y vigorosa y se defendería bien. Se le
ocurrió también acudir al Centro Comunal y estarse
allí hasta que cerraran para tener una coartada de su
empleo del tiempo durante la tarde. Pero aparte de
que sería sólo una coartada parcial, el proyecto era
imposible de realizar. Le invadió una mortal
laxitud. Sólo quería llegar a casa pronto y
descansar.
It was after twenty-two hours when he got back to
the flat. The lights would be switched off at the main
at twenty-three thirty. He went into the kitchen and
swallowed nearly a teacupful of Victory Gin. Then
he went to the table in the alcove, sat down, and took
the diary out of the drawer. But he did not open it at
once. From the telescreen a brassy female voice was
squalling a patriotic song. He sat staring at the
Eran más de las veintidós cuando regresó al piso.
Apagarían las luces a las veintitrés treinta. Entró en
su cocina y se tragó casi una taza de ginebra de la
Victoria. Luego se dirigió a la mesita, sentóse y
sacó el Diario del cajón. Pero no lo abrió en
seguida. En la telepantalla una violenta voz
femenina cantaba una canción patriótica a grito
pelado. Observó la tapa del libro intentando
George Orwell
1984
126
marbled cover of the book, trying without success to
shut the voice out of his consciousness.
inútilmente no prestar atención a la voz.
It was at night that they came for you, always at
night. The proper thing was to kill yourself before
they got you. Undoubtedly some people did so.
Many of the disappearances were actually suicides.
But it needed desperate courage to kill yourself in a
world where firearms, or any quick and certain
poison, were completely unprocurable. He thought
with a kind of astonishment of the biological
uselessness of pain and fear, the treachery of the
human body which always freezes into inertia at
exactly the moment when a special effort is needed.
He might have silenced the dark-haired girl if only
he had acted quickly enough: but precisely because
of the extremity of his danger he had lost the power
to act. It struck him that in moments of crisis one is
never fighting against an external enemy, but always
against one's own body. Even now, in spite of the
gin, the dull ache in his belly made consecutive
thought impossible. And it is the same, he perceived,
in all seemingly heroic or tragic situations. On the
battlefield, in the torture chamber, on a sinking ship,
the issues that you are fighting for are always
forgotten, because the body swells up until it fills the
universe, and even when you are not paralysed by
fright or screaming with pain, life is a moment-tomoment struggle against hunger or cold or
sleeplessness, against a sour stomach or an aching
tooth.
Las detenciones no eran siempre de noche. Lo
mejor era matarse antes de que lo cogieran a uno.
Algunos lo hacían. Muchas de las llamadas
desapariciones no eran más que suicidios. Pero
hacía falta un valor desesperado para matarse en un
mundo donde las armas de fuego y cualquier
veneno rápido y seguro eran imposibles de
encontrar. Pensó con asombro en la inutilidad
biológica del dolor y del miedo, en la traición del
cuerpo humano, que siempre se inmoviliza en el
momento exacto en que es necesario realizar algún
esfuerzo especial. Podía haber eliminado a la
muchacha morena sólo con haber actuado rápida y
eficazmente; pero precisamente por lo extremo del
peligro en que se hallaba había perdido la facultad
de actuar. Le sorprendió que en los momentos de
crisis no estemos luchando nunca contra un
enemigo externo, sino siempre contra nuestro
propio cuerpo. Incluso ahora, a pesar de la ginebra,
la sorda molestia de su vientre le impedía pensar
ordenadamente. Y lo mismo ocurre en todas las
situaciones aparentemente heroicas o trágicas. En
el campo de batalla, en la cámara de las torturas, en
un barco que naufraga, se olvida siempre por qué se
debate uno ya que el cuerpo acaba llenando el
universo, e incluso cuando no estamos paralizados
por el miedo o chillando de dolor, la vida es una
lucha de cada momento contra el hambre, el frío o
el insomnio, contra un estómago dolorido o un
dolor de muelas.
He opened the diary. It was important to write
something down. The woman on the telescreen had
started a new song. Her voice seemed to stick into
his brain like jagged splinters of glass. He tried to
think of O'Brien, for whom, or to whom, the diary
was written, but instead he began thinking of the
things that would happen to him after the Thought
Police took him away. It would not matter if they
killed you at once. To be killed was what you
expected. But before death (nobody spoke of such
things, yet everybody knew of them) there was the
routine of confession that had to be gone through:
the grovelling on the floor and screaming for mercy,
the crack of broken bones, the smashed teeth and
bloody clots of hair.
Abrió el Diario. Era importante escribir algo. La
mujer de la telepantalla había empezado una nueva
canción. Su voz se le clavaba a Winston en el
cerebro como pedacitos de vidrio. Procuró pensar
en O'Brien, a quien dirigía su Diario, pero en vez
de ello, empezó a pensar en las cosas que le
sucederían cuando lo detuviera la Policía del
Pensamiento. No importaba que lo matasen a uno
en seguida. Esa muerte era la esperada. Pero antes
de morir (nadie hablaba de estas cosas aunque
nadie las ignoraba) había que pasar por la rutina de
la confesión: arrastrarse por el suelo, gritar
pidiendo misericordia, el chasquido de los huesos
rotos, los dientes partidos y los mechones
ensangrentados de pelo.
George Orwell
1984
127
Why did you have to endure it, since the end was
always the same? Why was it not possible to cut a
few days or weeks out of your life? Nobody ever
escaped detection, and nobody ever failed to confess.
When once you had succumbed to thoughtcrime it
was certain that by a given date you would be dead.
Why then did that horror, which altered nothing,
have to lie embedded in future time?
¿Para qué sufrir todo esto si el fin era el mismo?
¿Por qué no ahorrarse todo esto? Nadie escapaba a
la vigilancia ni dejaba de confesar. El culpable de
crimental estaba completamente seguro de que lo
matarían antes o después. ¿Para qué, pues, todo ese
horror que nada alteraba?
He tried with a little more success than before to
summon up the image of O'Brien. 'We shall meet in
the place where there is no darkness,' O'Brien had
said to him. He knew what it meant, or thought he
knew. The place where there is no darkness was the
imagined future, which one would never see, but
which, by foreknowledge, one could mystically
share in. But with the voice from the telescreen
nagging at his ears he could not follow the train of
thought further. He put a cigarette in his mouth. Half
the tobacco promptly fell out on to his tongue, a
bitter dust which was difficult to spit out again. The
face of Big Brother swam into his mind, displacing
that of O'Brien. Just as he had done a few days
earlier, he slid a coin out of his pocket and looked at
it. The face gazed up at him, heavy, calm, protecting:
but what kind of smile was hidden beneath the dark
moustache? Like a leaden knell the words came
back at him:
Por fin, consiguió evocar la imagen de O'Brien.
«Nos encontraremos en el sitio donde no hay
oscuridad», le había dicho O'Brien en el sueño.
Winston sabía lo que esto significaba, o se figuraba
saberlo. El lugar donde no hay oscuridad era el
futuro imaginado, que nunca se vería; pero, por
adivinación, podría uno participar en él
místicamente. Con la voz de la telepantalla
zumbándole en los oídos no podía pensar con
ilación. Se puso un cigarrillo en la boca. La mitad
del tabaco se le cayó en la lengua, un polvillo
amargo que luego no se podía escupir. El rostro del
Gran Hermano flotaba en su mente desplazando al
de O'Brien. Lo mismo que había hecho unos días
antes, se sacó una moneda del bolsillo y la
contempló. El rostro le miraba pesado, tranquilo,
protector. Pero, ¿qué clase de sonrisa se escondía
bajo el oscuro bigote? Las palabras de las
consignas martilleaban el cerebro de Winston:
WAR IS PEACE
LA GUERRA ES LA PAZ
FREEDOM IS SLAVERY
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
IGNORANCE IS STRENGTH
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA
George Orwell
1984
128
PART TWO
SEGUNDA PARTE
Chapter 1
CAPÍTULO I
It was the middle of the morning, and Winston had
left the cubicle to go to the lavatory.
A media mañana, Winston salió de su cabina para
ir a los lavabos.
A solitary figure was coming towards him from the
other end of the long, brightly-lit corridor. It was the
girl with dark hair. Four days had gone past since the
evening when he had run into her outside the junkshop. As she came nearer he saw that her right arm
was in a sling, not noticeable at a distance because it
was of the same colour as her overalls. Probably she
had crushed her hand while swinging round one of
the big kaleidoscopes on which the plots of novels
were 'roughed in'. It was a common accident in the
Fiction Department.
Una figura solitaria avanzaba hacia él desde el otro
extremo del largo pasillo brillantemente iluminado.
Era la muchacha morena. Habían pasado cuatro
días desde la tarde en que se la había encontrado
cerca de la tienda. Al acercarse, vio Winston que la
joven llevaba en cabestrillo el brazo derecho. De
lejos no se había fijado en ello porque las vendas
tenían el mismo color que el «mono».
Probablemente, se habría aplastado la mano para
hacer girar uno de los grandes calidoscopios donde
se fabricaban los argumentos de las novelas. Era un
accidente que ocurría con frecuencia en el
Departamento de Novela.
They were perhaps four metres apart when the girl
stumbled and fell almost flat on her face. A sharp cry
of pain was wrung out of her. She must have fallen
right on the injured arm. Winston stopped short. The
girl had risen to her knees. Her face had turned a
milky yellow colour against which her mouth stood
out redder than ever. Her eyes were fixed on his,
with an appealing expression that looked more like
fear than pain.
Estaban separados todavía por cuatro metros
cuando la joven dio un traspié y se cayó de cara al
suelo exhalando un grito de dolor. Por lo visto,
había caído sobre el brazo herido. Winston se paró
en seco. La muchacha logró ponerse de rodillas.
Tenía la cara muy pálida y los labios, por contraste,
más rojos que nunca. Clavó los ojos en Winston
con una expresión desolada que más parecía de
miedo que de dolor.
A curious emotion stirred in Winston's heart. In front
of him was an enemy who was trying to kill him: in
front of him, also, was a human creature, in pain and
perhaps with a broken bone. Already he had
instinctively started forward to help her. In the
moment when he had seen her fall on the bandaged
arm, it had been as though he felt the pain in his own
body.
Una curiosa emoción conmovió a Winston. Frente
a él tenía a la enemiga que procuraba su muerte.
Frente a él, también, había una criatura humana
que sufría y que quizás se hubiera partido el hueso
de la nariz. Se acercó a ella instintivamente, para
ayudarla. Winston había sentido el dolor de ella en
su propio cuerpo al verla caer con el brazo
vendado.
'You're hurt?' he said.
— ¿Estás herida? — le dijo.
'It's nothing. My arm. It'll be all right in a second.'
— No es nada. El brazo. Estaré bien en seguida.
George Orwell
1984
129
She spoke as though her heart were fluttering. She Hablaba como si le saltara el corazón. Estaba
had certainly turned very pale.
temblando y palidísima.
'You haven't broken anything?'
— ¿No te has roto nada?
'No, I'm all right. It hurt for a moment, that's all.'
— No, estoy bien. Me dolió un momento nada
más.
She held out her free hand to him, and he helped her
up. She had regained some of her colour, and
appeared very much better.
Le tendió a Winston su mano libre y él la ayudó a
levantarse. Le había vuelto algo de color y parecía
hallarse mucho mejor.
'It's nothing,' she repeated shortly. 'I only gave my — No ha sido nada —repitió poco después—. Lo
wrist a bit of a bang. Thanks, comrade!'
que me dolió fue la muñeca. ¡Gracias, camarada?
And with that she walked on in the direction in
which she had been going, as briskly as though it had
really been nothing. The whole incident could not
have taken as much as half a minute. Not to let one's
feelings appear in one's face was a habit that had
acquired the status of an instinct, and in any case
they had been standing straight in front of a
telescreen when the thing happened. Nevertheless it
had been very difficult not to betray a momentary
surprise, for in the two or three seconds while he was
helping her up the girl had slipped something into his
hand. There was no question that she had done it
intentionally. It was something small and flat. As he
passed through the lavatory door he transferred it to
his pocket and felt it with the tips of his fingers. It
was a scrap of paper folded into a square.
Y sin más, continuó en la dirección que traía con
paso tan vivo como si realmente no le hubiera
sucedido nada. El incidente no había durado más
de medio minuto. Era un hábito adquirido por
instinto ocultar los sentimientos, y además cuando
ocurrió aquello se hallaban exactamente delante de
una telepantalla. Sin embargo, a Winston le había
sido muy difícil no traicionarse y manifestar una
sorpresa momentánea, pues en los dos o tres
segundos en que ayudó a la joven a levantarse, ésta
le había deslizado algo en la mano. Evidentemente,
lo había hecho a propósito. Era un pequeño papel
doblado. Al pasar por la puerta de los lavabos, se lo
metió en el bolsillo.
While he stood at the urinal he managed, with a little
more fingering, to get it unfolded. Obviously there
must be a message of some kind written on it. For a
moment he was tempted to take it into one of the
water-closets and read it at once. But that would be
shocking folly, as he well knew. There was no place
where you could be more certain that the telescreens
were watched continuously.
Mientras estuvo en el urinario, se las arregló para
desdoblarlo dentro del bolsillo. Desde luego, tenía
que haber algún mensaje en ese papel. Estuvo
tentado de entrar en uno de los waters y leerlo allí.
Pero eso habría sido una locura. En ningún sitio
vigilaban las telepantallas con más interés que en
los retretes.
He went back to his cubicle, sat down, threw the Volvió a su cabina —, sentóse, arrojó el pedazo de
George Orwell
1984
130
fragment of paper casually among the other papers
on the desk, put on his spectacles and hitched the
speakwrite towards him. 'Five minutes,' he told
himself, 'five minutes at the very least!' His heart
bumped in his breast with frightening loudness.
Fortunately the piece of work he was engaged on
was mere routine, the rectification of a long list of
figures, not needing close attention.
papel entre los demás de encima de la mesa, se
puso las gafas y se acercó al hablescribe.
«¡Todavía cinco minutos! se dijo a sí mismo —,
¡por lo menos cinco minutos!». Le galopaba el
corazón en el pecho con aterradora velocidad.
Afortunadamente, el trabajo que estaba realizando
era de simple rutina — la rectificación de una larga
lista de números — y no necesitaba fijar la
atención.
Whatever was written on the paper, it must have
some kind of political meaning. So far as he could
see there were two possibilities. One, much the more
likely, was that the girl was an agent of the Thought
Police, just as he had feared. He did not know why
the Thought Police should choose to deliver their
messages in such a fashion, but perhaps they had
their reasons. The thing that was written on the paper
might be a threat, a summons, an order to commit
suicide, a trap of some description. But there was
another, wilder possibility that kept raising its head,
though he tried vainly to suppress it. This was, that
the message did not come from the Thought Police at
all, but from some kind of underground organization.
Perhaps the Brotherhood existed after all! Perhaps
the girl was part of it! No doubt the idea was absurd,
but it had sprung into his mind in the very instant of
feeling the scrap of paper in his hand. It was not till a
couple of minutes later that the other, more probable
explanation had occurred to him. And even now,
though his intellect told him that the message
probably meant death—still, that was not what he
believed, and the unreasonable hope persisted, and
his heart banged, and it was with difficulty that he
kept his voice from trembling as he murmured his
figures into the speakwrite.
Las palabras contenidas en el papel tendrían con
toda seguridad un significado político. Había dos
posibilidades. calculaba Winston. Una, la más
probable, era que la chica fuera un agente de la
Policía del Pensamiento, como él temía. No sabía
por qué empleaba la Policía del Pensamiento ese
procedimiento para entregar sus mensajes, pero
podía tener sus razones para ello. Lo escrito en el
papel podía ser una amenaza, una orden de
suicidarse, una trampa... Pero había otra
posibilidad,
aunque
Winston
trataba
de
convencerse de que era una locura: que este
mensaje no viniera de la Policía del Pensamiento,
sino de alguna organización clandestina. ¡Quizás
existiera una Hermandad! ¡Quizás fuera aquella
muchacha uno de sus miembros! La idea era
absurda, pero se le había ocurrido en el mismo
instante en que sintió el roce del papel en su mano.
Hasta unos minutos después no pensó en la otra
posibilidad, mucho más sensata. E incluso ahora,
aunque su cabeza le decía que el mensaje
significaría probablemente la muerte, no acababa
de creerlo y persistía en él la disparatada
esperanza. Le latía el corazón y le costaba un gran
esfuerzo conseguir que no le temblara la voz
mientras murmuraba las cantidades en el
hablescribe.
He rolled up the completed bundle of work and slid
it into the pneumatic tube. Eight minutes had gone
by. He re-adjusted his spectacles on his nose, sighed,
and drew the next batch of work towards him, with
the scrap of paper on top of it. He flattened it out. On
it was written, in a large unformed handwriting:
Cuando terminó, hizo un rollo con sus papeles y
los introdujo en el tubo neumático. Habían pasado
ocho minutos. Se ajustó las gafas sobre la nariz,
suspiró y se acercó el otro montón de hojas que
había de examinar. Encima estaba el papelito
doblado. Lo desdobló; en él había escritas estas
palabras con letra impersonal:
I LOVE YOU.
Te quiero.
George Orwell
1984
131
For several seconds he was too stunned even to
throw the incriminating thing into the memory hole.
When he did so, although he knew very well the
danger of showing too much interest, he could not
resist reading it once again, just to make sure that the
words were really there.
Winston se quedó tan estupefacto que ni siquiera
tiró aquella prueba delictiva en el «agujero de la
memoria». Cuando por fin, reaccionando, se
dispuso a hacerlo, aunque sabía muy bien cuánto
peligro había en manifestar demasiado interés por
algún papel escrito, volvió a leerlo antes para
convencerse de que no había soñado.
For the rest of the morning it was very difficult to
work. What was even worse than having to focus his
mind on a series of niggling jobs was the need to
conceal his agitation from the telescreen. He felt as
though a fire were burning in his belly. Lunch in the
hot, crowded, noise-filled canteen was torment. He
had hoped to be alone for a little while during the
lunch hour, but as bad luck would have it the
imbecile Parsons flopped down beside him, the tang
of his sweat almost defeating the tinny smell of stew,
and kept up a stream of talk about the preparations
for Hate Week. He was particularly enthusiastic
about a papier-mache model of Big Brother's head,
two metres wide, which was being made for the
occasion by his daughter's troop of Spies. The
irritating thing was that in the racket of voices
Winston could hardly hear what Parsons was saying,
and was constantly having to ask for some fatuous
remark to be repeated. Just once he caught a glimpse
of the girl, at a table with two other girls at the far
end of the room. She appeared not to have seen him,
and he did not look in that direction again.
Durante el resto de la mañana, le fue muy difícil
trabajar. Peor aún que fijar su mente sobre las
tareas habituales, era la necesidad de ocultarle a la
telepantalla su agitación interior. Sintió como si le
quemara un fuego en el estómago. La comida en la
atestada y ruidosa cantina le resultó un tormento.
Había esperado hallarse un rato solo durante el
almuerzo, pero tuvo la mala suerte de que el
imbécil de Parsons se le colocara a su lado y le
soltara una interminable sarta de tonterías sobre los
preparativos para la Semana del Odio. Lo que más
le entusiasmaba a aquel simple era un modelo en
cartón de la cabeza del Gran Hermano, de dos
metros de anchura, que estaban preparando en el
grupo de espías al que pertenecía la niña de
Parsons. Lo más irritante era que Winston apenas
podía oír lo que decía Parsons y tenía que rogarle
constantemente que repitiera las estupideces que
acababa de decir. Por un momento, divisó a la
chica morena, que estaba en una mesa con otras
dos compañeras al otro extremo de la estancia.
Pareció no verle y él no volvió a mirar en aquella
dirección.
The afternoon was more bearable. Immediately after
lunch there arrived a delicate, difficult piece of work
which would take several hours and necessitated
putting everything else aside. It consisted in
falsifying a series of production reports of two years
ago, in such a way as to cast discredit on a prominent
member of the Inner Party, who was now under a
cloud. This was the kind of thing that Winston was
good at, and for more than two hours he succeeded in
shutting the girl out of his mind altogether. Then the
memory of her face came back, and with it a raging,
intolerable desire to be alone. Until he could be alone
it was impossible to think this new development out.
Tonight was one of his nights at the Community
Centre. He wolfed another tasteless meal in the
La tarde fue más soportable. Después de comer
recibió un delicado y difícil trabajo que le había de
ocupar varias horas y acaparar su atención.
Consistía en falsificar una serie de informes de
producción de dos años antes con objeto de
desacreditar a un prominente miembro del Partido
Interior que empezaba a estar mal — visto.
Winston servía para estas cosas y durante más de
dos horas logró apartar a la joven de su mente.
Entonces le volvió el recuerdo de su cara y sintió
un rabioso e intolerable deseo de estar solo. Porque
necesitaba la soledad para pensar a fondo en sus
nuevas circunstancias. Aquella noche era una de
las elegidas por el Centro Comunal para sus
reuniones. Tomó una cena temprana — otra
George Orwell
1984
132
canteen, hurried off to the Centre, took part in the
solemn foolery of a 'discussion group', played two
games of table tennis, swallowed several glasses of
gin, and sat for half an hour through a lecture entitled
'Ingsoc in relation to chess'. His soul writhed with
boredom, but for once he had had no impulse to shirk
his evening at the Centre. At the sight of the words I
LOVE YOU the desire to stay alive had welled up in
him, and the taking of minor risks suddenly seemed
stupid. It was not till twenty-three hours, when he
was home and in bed—in the darkness, where you
were safe even from the telescreen so long as you
kept silent—that he was able to think continuously.
insípida comida — en la cantina, se marchó al
Centro a toda prisa, participó en las solemnes
tonterías de un «grupo de polemistas», jugó dos
veces al tenis de mesa, se tragó varios vasos de
ginebra y soportó durante una hora la conferencia
titulada «Los principios de Ingsoc en el juego de
ajedrez». Su alma se retorcía de puro aburrimiento,
pero por primera vez no sintió el menor impulso de
evitarse una tarde en el Centro. A la vista de las
palabras Te quiero, el deseo de seguir viviendo le
dominaba y parecía tonto exponerse a correr unos
riesgos que podían evitarse tan fácilmente. Hasta
las veintitrés, cuando ya estaba acostado en la
oscuridad, donde estaba uno libre hasta de la
telepantalla con tal de no hacer ningún ruido — no
pudo dejar fluir libremente sus pensamientos.
It was a physical problem that had to be solved: how
to get in touch with the girl and arrange a meeting.
He did not consider any longer the possibility that
she might be laying some kind of trap for him. He
knew that it was not so, because of her unmistakable
agitation when she handed him the note. Obviously
she had been frightened out of her wits, as well she
might be. Nor did the idea of refusing her advances
even cross his mind. Only five nights ago he had
contemplated smashing her skull in with a
cobblestone, but that was of no importance. He
thought of her naked, youthful body, as he had seen
it in his dream. He had imagined her a fool like all
the rest of them, her head stuffed with lies and
hatred, her belly full of ice. A kind of fever seized
him at the thought that he might lose her, the white
youthful body might slip away from him! What he
feared more than anything else was that she would
simply change her mind if he did not get in touch
with her quickly. But the physical difficulty of
meeting was enormous. It was like trying to make a
move at chess when you were already mated.
Whichever way you turned, the telescreen faced you.
Actually, all the possible ways of communicating
with her had occurred to him within five minutes of
reading the note; but now, with time to think, he
went over them one by one, as though laying out a
row of instruments on a table.
Se trataba de un problema físico que había de ser
resuelta, cómo ponerse en relación con la
muchacha y preparar una cita. No creía ya posible
que la joven le estuviera tendiendo una trampa.
Estaba seguro de que no era así por la
inconfundible agitación que ella no había podido
ocultar al entregarle el papelito. Era evidente que
estaba asustadísima, y con motivo sobrado. A
Winston no le pasó siquiera por la cabeza la idea
de rechazar a la muchacha. Sólo hacía cinco
noches que se había propuesto romperle el cráneo
con una piedra. Pero lo mismo daba. Ahora se la
imaginaba desnuda como la había visto en su
ensueño. Se la había figurado idiota como las
demás, con la cabeza llena de mentiras y de odios y
el vientre helado. Una angustia febril se apoderó de
él al pensar que pudiera perderla, que aquel cuerpo
blanco y juvenil se le escapara. Lo que más temía
era que la muchacha cambiase de idea si no se
ponía en relación con ella rápidamente. Pero la
dificultad física de esta aproximación era enorme.
Resultaba tan difícil como intentar un movimiento
en el juego de ajedrez cuando ya le han dado a uno
el mate. Adondequiera que fuera uno, allí estaba la
telepantalla. Todos los medios posibles para
comunicarse con la joven se le ocurrieron a
Winston a los cinco minutos de leer la nota; pero
una vez acostado y con tiempo para pensar bien,
los fue analizando uno a uno como si tuviera
esparcidas en una mesa una fila de herramientas
para probarlas.
George Orwell
1984
133
Obviously the kind of encounter that had happened
this morning could not be repeated. If she had
worked in the Records Department it might have
been comparatively simple, but he had only a very
dim idea whereabouts in the building the Fiction
Department lay, and he had no pretext for going
there. If he had known where she lived, and at what
time she left work, he could have contrived to meet
her somewhere on her way home; but to try to follow
her home was not safe, because it would mean
loitering about outside the Ministry, which was
bound to be noticed. As for sending a letter through
the mails, it was out of the question. By a routine that
was not even secret, all letters were opened in transit.
Actually, few people ever wrote letters. For the
messages that it was occasionally necessary to send,
there were printed postcards with long lists of
phrases, and you struck out the ones that were
inapplicable. In any case he did not know the girl's
name, let alone her address. Finally he decided that
the safest place was the canteen. If he could get her
at a table by herself, somewhere in the middle of the
room, not too near the telescreens, and with a
sufficient buzz of conversation all round—if these
conditions endured for, say, thirty seconds, it might
be possible to exchange a few words.
Desde luego, la clase de encuentro de aquella
mañana no podía repetirse. Si ella hubiera
trabajado en el Departamento de Registro, habría
sido muy sencillo, pero Winston tenía una idea
muy remota de dónde estaba el Departamento de
Novela en el edificio del Ministerio y no tenía
pretexto alguno para ir allí. Si hubiera sabido
dónde vivía y a qué hora salía del trabajo, se las
habría arreglado para hacerse el encontradizo; pero
no era prudente seguirla a casa ya que esto suponía
esperarla delante del Ministerio a la salida, lo cual
llamaría la atención indefectiblemente. En cuanto a
mandar una carta por correo, sería una locura. Ni
siquiera se ocultaba que todas las cartas se abrían,
por lo cual casi nadie escribía ya cartas. Para los
mensajes que se necesitaba mandar, había tarjetas
impresas con largas listas de frases y se escogía la
más adecuada borrando las demás. En todo caso,
no sólo ignoraba la dirección de la muchacha, sino
incluso su nombre. Finalmente, decidió que el sitio
más seguro era la cantina. Si pudiera ocupar una
mesa junto a la de ella hacia la mitad del local, no
demasiado cerca de la telepantalla y con el
zumbido de las conversaciones alrededor, le
bastaba con treinta segundos para ponerse de
acuerdo con ella.
For a week after this, life was like a restless dream.
On the next day she did not appear in the canteen
until he was leaving it, the whistle having already
blown. Presumably she had been changed on to a
later shift. They passed each other without a glance.
On the day after that she was in the canteen at the
usual time, but with three other girls and
immediately under a telescreen. Then for three
dreadful days she did not appear at all. His whole
mind and body seemed to be afflicted with an
unbearable sensitivity, a sort of transparency, which
made every movement, every sound, every contact,
every word that he had to speak or listen to, an
agony. Even in sleep he could not altogether escape
from her image. He did not touch the diary during
those days. If there was any relief, it was in his work,
in which he could sometimes forget himself for ten
minutes at a stretch. He had absolutely no clue as to
what had happened to her. There was no enquiry he
could make. She might have been vaporized, she
might have committed suicide, she might have been
transferred to the other end of Oceania: worst and
likeliest of all, she might simply have changed her
Durante una semana después, la vida fue para
Winston como una pesadilla. Al día siguiente, la
joven no apareció por la cantina hasta el momento
en que él se marchaba cuando ya había sonado la
sirena. Seguramente, la habían cambiado a otro
turno. Se cruzaron sin mirarse. Al día siguiente,
estuvo ella en la cantina a la hora de costumbre,
pero con otras tres chicas y debajo de una
telepantalla. Pasaron tres días insoportables para
Winston, en que no la vio en la cantina. Tanto su
espíritu como su cuerpo habían adquirido una
hipersensibilidad que casi le imposibilitaba para
hablar y moverse. Incluso en sueños no podía
librarse por completo de aquella imagen. Durante
aquellos días no abrió su Diario. El único alivio lo
encontraba en el trabajo; entonces conseguía
olvidarla durante diez minutos seguidos. No tenía
ni la menor idea de lo que pudiera haberle ocurrido
y no había que pensar en hacer una investigación.
Quizá. la hubieran vaporizado, quizá se hubiera
suicidado o, a lo mejor, la habían trasladado al otro
extremo de Oceanía. La posibilidad a la vez mejor
y peor de todas era que la joven, sencillamente,
George Orwell
1984
134
mind and decided to avoid him.
hubiera cambiado de idea y le rehuyera.
The next day she reappeared. Her arm was out of the
sling and she had a band of sticking-plaster round her
wrist. The relief of seeing her was so great that he
could not resist staring directly at her for several
seconds. On the following day he very nearly
succeeded in speaking to her. When he came into the
canteen she was sitting at a table well out from the
wall, and was quite alone. It was early, and the place
was not very full. The queue edged forward till
Winston was almost at the counter, then was held up
for two minutes because someone in front was
complaining that he had not received his tablet of
saccharine. But the girl was still alone when Winston
secured his tray and began to make for her table. He
walked casually towards her, his eyes searching for a
place at some table beyond her. She was perhaps
three metres away from him. Another two seconds
would do it. Then a voice behind him called, 'Smith!'
He pretended not to hear. 'Smith!' repeated the voice,
more loudly. It was no use. He turned round. A
blond-headed, silly-faced young man named
Wilsher, whom he barely knew, was inviting him
with a smile to a vacant place at his table. It was not
safe to refuse. After having been recognized, he
could not go and sit at a table with an unattended
girl. It was too noticeable. He sat down with a
friendly smile. The silly blond face beamed into his.
Winston had a hallucination of himself smashing a
pick-axe right into the middle of it. The girl's table
filled up a few minutes later.
Pero al día siguiente reapareció. Ya no traía el
brazo en cabestrillo; sólo una protección de yeso
alrededor de la muñeca. El alivio que sintió al verla
de nuevo fue tan grande que no pudo evitar mirarla
directamente durante varios segundos. Al día
siguiente, casi logró hablar con ella. Cuando
Winston llegó a la cantina, la encontró sentada a
una mesa muy alejada de la pared. Estaba
completamente sola. Era temprano y había poca
gente. La cola avanzó hasta que Winston se
encontró casi junto al mostrador, pero se detuvo
allí unos dos minutos a causa de que alguien se
quejaba de no haber recibido su pastilla de
sacarina. Pero la muchacha seguía sola cuando
Winston tuvo ya servida su bandeja y avanzaba
hacia ella. Lo hizo como por casualidad fingiendo
que buscaba un sitio más allá de donde se
encontraba la joven. Estaban separados todavía
unos tres metros. Bastaban dos segundos para
reunirse, pero entonces sonó una voz detrás de él:
«¡Smith!». Winston hizo como que no oía.
Entonces la voz repitió más alto: «¡Smith!». Era
inútil hacerse el tonto. Se volvió. Un muchacho
llamado Wilsher, a quien apenas conocía Winston,
le invitaba sonriente a sentarse en un sitio vacío
junto a él. No era prudente rechazar esta invitación.
Después de haber sido reconocido, no podía ir a
sentarse junto a una muchacha sola. Quedaría
demasiado en evidencia. Haciendo de tripas
corazón, le sonrió amablemente al muchacho, que
le miraba con un rostro beatífico. Winston, como
en una alucinación, se veía a sí mismo partiéndole
la cara a aquel estúpido con un hacha. La mesa
donde estaba ella se llenó a los pocos minutos.
But she must have seen him coming towards her, and
perhaps she would take the hint. Next day he took
care to arrive early. Surely enough, she was at a table
in about the same place, and again alone. The person
immediately ahead of him in the queue was a small,
swiftly-moving, beetle-like man with a flat face and
tiny, suspicious eyes. As Winston turned away from
the counter with his tray, he saw that the little man
was making straight for the girl's table. His hopes
sank again. There was a vacant place at a table
further away, but something in the little man's
appearance suggested that he would be sufficiently
Por lo menos, la joven tenía que haberlo visto ir
hacia ella y se habría dado cuenta de su intención.
Al día siguiente, tuvo buen cuidado de llegar
temprano. Allí estaba ella, exactamente, en la
misma mesa y otra vez sola. La persona que
precedía a Winston en la cola era un hombrecillo
nervioso con una cara aplastada y ojos suspicaces.
Al alejarse Winston del mostrador, vio que aquel
hombre se dirigía hacia la mesa de ella. Sus
esperanzas se vinieron abajo. Había un sitio vacío
una mesa más allá, pero algo en el aspecto de aquel
tipejo le convenció a Winston de que éste no se
George Orwell
1984
135
attentive to his own comfort to choose the emptiest
table. With ice at his heart Winston followed. It was
no use unless he could get the girl alone. At this
moment there was a tremendous crash. The little man
was sprawling on all fours, his tray had gone flying,
two streams of soup and coffee were flowing across
the floor. He started to his feet with a malignant
glance at Winston, whom he evidently suspected of
having tripped him up. But it was all right. Five
seconds later, with a thundering heart, Winston was
sitting at the girl's table.
instalaría en la mesa donde no había nadie para
evitarse la molestia de verse obligado a soportar a
los desconocidos que luego se quisieran sentar allí.
Con verdadera angustia, lo siguió Winston. De
nada le serviría sentarse con ella si alguien más los
acompañaba. En aquel momento, hubo un ruido
tremendo. El hombrecillo se había caído de bruces
y la bandeja salió volando derramándose la sopa y
el café. Se puso en pie y miró ferozmente a
Winston. Evidentemente, sospechaba que éste le
había puesto la zancadilla. Pero daba lo mismo
porque poco después, con el corazón galopándole,
se instalaba Winston junto a la muchacha.
He did not look at her. He unpacked his tray and
promptly began eating. It was all-important to speak
at once, before anyone else came, but now a terrible
fear had taken possession of him. A week had gone
by since she had first approached him. She would
have changed her mind, she must have changed her
mind! It was impossible that this affair should end
successfully; such things did not happen in real life.
He might have flinched altogether from speaking if
at this moment he had not seen Ampleforth, the
hairy-eared poet, wandering limply round the room
with a tray, looking for a place to sit down. In his
vague way Ampleforth was attached to Winston, and
would certainly sit down at his table if he caught
sight of him. There was perhaps a minute in which to
act. Both Winston and the girl were eating steadily.
The stuff they were eating was a thin stew, actually a
soup, of haricot beans. In a low murmur Winston
began speaking. Neither of them looked up; steadily
they spooned the watery stuff into their mouths, and
between spoonfuls exchanged the few necessary
words in low expressionless voices.
No la miró. Colocó en la mesa el contenido de su
bandeja y empezó a comer. Era importantísimo
hablar en seguida antes de que alguna otra persona
se uniera a ellos. Pero le invadía un miedo terrible.
Había pasado una semana desde que la joven se
había acercado a él. Podía haber cambiado de idea,
es decir, tenía que haber cambiado de idea. Era
imposible que este asunto terminara felizmente;
estas cosas no suceden en la vida real, y
probablemente no habría llegado a hablarle si en
aquel momento no hubiera visto a Ampleforth, el
poeta de orejas velludas, que andaba de un lado a
otro buscando sitio. Era seguro que Ampleforth,
que conocía bastante a Winston, se sentaría en su
mesa en cuanto lo viera. Tenía, pues, un minuto
para actuar. Tanto él como la muchacha comían
rápidamente. Era una especie de guiso muy caldoso
de habas. En voz muy baja, empezó Winston a
hablar. No se miraban. Se llevaban a la boca la
comida y entre cucharada y cucharada se decían las
palabras indispensables en voz baja e inexpresivo.
'What time do you leave work?'
— ¿A qué hora sales del trabajo?
'Eighteen-thirty.'
— Dieciocho treinta.
'Where can we meet?'
— ¿Dónde podemos vernos?
'Victory Square, near the monument.'
— En la Plaza de la Victoria, cerca del
Monumento.
George Orwell
1984
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'It's full of telescreens.'
— Hay muchas telepantallas allí.
'It doesn't matter if there's a crowd.'
— No importa, porque hay mucha circulación.
'Any signal?'
— ¿Alguna señal?
'No. Don't come up to me until you see me among a
lot of people. And don't look at me. Just keep
somewhere near me.'
— No. No te acerques hasta que no me veas entre
mucha gente. Y no me mires. Sigue andando cerca
de mí.
'What time?'
— ¿A qué hora?
'Nineteen hours.'
— A las diecinueve.
'All right.'
— Muy bien.
Ampleforth failed to see Winston and sat down at
another table. They did not speak again, and, so far
as it was possible for two people sitting on opposite
sides of the same table, they did not look at one
another. The girl finished her lunch quickly and
made off, while Winston stayed to smoke a cigarette.
Ampleforth no vio a Winston y se sentó en otra
mesa. No volvieron a hablar y, en lo humanamente
posible entre dos personas sentadas una frente a
otra y en la misma mesa, no se miraban. La joven
acabó de comer a toda velocidad y se marchó.
Winston se quedó fumando un cigarrillo.
Winston was in Victory Square before the appointed
time. He wandered round the base of the enormous
fluted column, at the top of which Big Brother's
statue gazed southward towards the skies where he
had vanquished the Eurasian aeroplanes (the
Eastasian aeroplanes, it had been, a few years ago) in
the Battle of Airstrip One. In the street in front of it
there was a statue of a man on horseback which was
supposed to represent Oliver Cromwell. At five
minutes past the hour the girl had still not appeared.
Antes de la hora convenida estaba Winston en la
Plaza de la Victoria. Dio vueltas en torno a la
enorme columna en lo alto de la cual la estatua del
Gran Hermano miraba hacia el Sur, hacia los cielos
donde había vencido a los aviones eurasiáticos
(pocos años antes, los vencidos fueron los aviones
de Asia Oriental), en la batalla de la Primera Franja
Aérea. En la calle de enfrente había una estatua
ecuestre cuyo jinete representaba, según decían, a
Oliver Cromwell. Cinco minutos después de la
hora que fijaron, aún no se había presentado la
muchacha.
Again the terrible fear seized upon Winston. She was
not coming, she had changed her mind! He walked
slowly up to the north side of the square and got a
sort of pale-coloured pleasure from identifying St
Martin's Church, whose bells, when it had bells, had
chimed 'You owe me three farthings.' Then he saw
Otra vez le entró a Winston un gran pánico. ¡No
venía! ¡Había cambiado de idea! Se dirigió
lentamente hacia el norte de la plaza y tuvo el
placer de identificar la iglesia de San Martín, cuyas
campanas — cuando existían — habían cantado
aquello de «me debes tres peniques». Entonces vio
George Orwell
1984
137
the girl standing at the base of the monument,
reading or pretending to read a poster which ran
spirally up the column. It was not safe to go near her
until some more people had accumulated. There were
telescreens all round the pediment. But at this
moment there was a din of shouting and a zoom of
heavy vehicles from somewhere to the left. Suddenly
everyone seemed to be running across the square.
The girl nipped nimbly round the lions at the base of
the monument and joined in the rush. Winston
followed. As he ran, he gathered from some shouted
remarks that a convoy of Eurasian prisoners was
passing.
a la chica parada al pie del monumento, leyendo o
fingiendo que leía un cartel arrollado a la columna
en espiral. No era prudente acercarse a ella hasta
que se hubiera acumulado más gente. Había
telepantallas en todo el contorno del monumento.
Pero en aquel mismo momento se produjo una gran
gritería y el ruido de unos vehículos pesados que
venían por la izquierda. De pronto, todos cruzaron
corriendo la plaza. La joven dio la vuelta ágilmente
junto a los leones que formaban la base del
monumento y se unió a la desbandada. Winston la
siguió. Al correr, le oyó decir a alguien que un
convoy de prisioneros eurasiáticos pasaba por allí
cerca.
Already a dense mass of people was blocking the
south side of the square. Winston, at normal times
the kind of person who gravitates to the outer edge of
any kind of scrimmage, shoved, butted, squirmed his
way forward into the heart of the crowd. Soon he
was within arm's length of the girl, but the way was
blocked by an enormous prole and an almost equally
enormous woman, presumably his wife, who seemed
to form an impenetrable wall of flesh. Winston
wriggled himself sideways, and with a violent lunge
managed to drive his shoulder between them. For a
moment it felt as though his entrails were being
ground to pulp between the two muscular hips, then
he had broken through, sweating a little. He was next
to the girl. They were shoulder to shoulder, both
staring fixedly in front of them.
Una densa masa de gente. bloqueaba el lado sur de
la plaza. Winston, que normalmente era de esas
personas que rehuyen todas las aglomeraciones, se
esforzaba esta vez, a codazos y empujones, en
abrirse paso hasta el centro de la multitud. Pronto
estuvo a un paso de la joven, pero entre los dos
había un corpulento prole y una mujer casi tan
enorme como él, seguramente su esposa. Entre los
dos parecían formar un impenetrable muro de
carne. Winston se fue metiendo de lado y, con un
violento empujón, logró meter entre la pareja su
hombro. Por un instante creyó que se le deshacían
las entrañas aplastadas entre las dos caderas
forzudas. Pero, con un esfuerzo supremo, sudoroso,
consiguió hallarse por fin junto a la chica. Estaban
hombro con hombro y ambos miraban fijamente
frente a ellos.
A long line of trucks, with wooden-faced guards
armed with sub-machine guns standing upright in
each corner, was passing slowly down the street. In
the trucks little yellow men in shabby greenish
uniforms were squatting, jammed close together.
Their sad, Mongolian faces gazed out over the sides
of the trucks utterly incurious. Occasionally when a
truck jolted there was a clank-clank of metal: all the
prisoners were wearing leg-irons. Truck-load after
truck-load of the sad faces passed. Winston knew
they were there but he saw them only intermittently.
The girl's shoulder, and her arm right down to the
elbow, were pressed against his. Her cheek was
almost near enough for him to feel its warmth. She
had immediately taken charge of the situation, just as
she had done in the canteen. She began speaking in
Una caravana de camiones, con soldados de cara
pétrea armados con fusiles ametralladoras, pasaban
calle abajo. En los camiones, unos hombres
pequeños de tez amarilla y harapientos uniformes
verdosos formaban una masa compacta tan
apretados como iban. Sus tristes caras mongólicas
miraban a la gente sin la menor curiosidad. De vez
en cuando se oían ruidos metálicos al dar un brinco
alguno de los camiones. Este ruido lo producían los
grilletes que llevaban los prisioneros en los pies.
Pasaron muchos camiones con la misma carga y
los mismos rostros indiferentes. Winston conocía
de sobra el contenido, pero sólo podía verlos
intermitentemente. La muchacha apoyaba el
hombro y el brazo derecho, hasta el codo, contra el
costado de Winston. Sus mejillas estaban tan
George Orwell
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the same expressionless voice as before, with lips próximas que casi se tocaban. Ella se había puesto
barely moving, a mere murmur easily drowned by inmediatamente a tono con la situación lo mismo
the din of voices and the rumbling of the trucks.
que lo había hecho en la cantina. Empezó a hablar
con la misma voz inexpresivo, moviendo apenas
los labios. Era un leve murmullo apagado por las
voces y el estruendo del desfile.
'Can you hear me?'
— ¿Me oyes?
'Yes.'
— Sí.
'Can you get Sunday afternoon off?'
— ¿Puedes salir el domingo?
'Yes.'
— Sí.
'Then listen carefully. You'll have to remember this.
Go to Paddington Station—'
— Entonces escucha bien. No lo olvides. Irás a la
estación de Paddington...
With a sort of military precision that astonished him,
she outlined the route that he was to follow. A halfhour railway journey; turn left outside the station;
two kilometres along the road; a gate with the top bar
missing; a path across a field; a grass-grown lane; a
track between bushes; a dead tree with moss on it. It
was as though she had a map inside her head. 'Can
you remember all that?' she murmured finally.
Con una precisión casi militar que asombró a
Winston, la chica le fue describiendo la ruta que
había de seguir: un viaje de media hora en tren;
torcer luego a la izquierda al salir de la estación;
después de dos kilómetros por carretera y, al llegar
a un portillo al que le faltaba una barra, entrar por
él y seguir por aquel sendero cruzando hasta una
extensión de césped; de allí partía una vereda entre
arbustos; por fin, un árbol derribado y cubierto de
musgo. Era como si tuviese un mapa dentro de la
cabeza.
— ¿Te acordarás? — murmuró al terminar sus
indicaciones.
'Yes.'
— Sí.
'You turn left, then right, then left again. And the — Tuerces a la izquierda, luego a la derecha y otra
gate's got no top bar.'
vez a la izquierda. Y al portillo le falta una barra.
'Yes. What time?'
— Sí. ¿A qué hora?
'About fifteen. You may have to wait. I'll get there by — Hacia las quince. A lo mejor tienes que esperar.
another way. Are you sure you remember Yo llegaré por otro camino. ¿Te acordarás bien de
George Orwell
1984
139
everything?'
todo?
'Yes.'
— Sí.
'Then get away from me as quick as you can.'
— Entonces, márchate de mi lado lo más pronto
que puedas.
She need not have told him that. But for the moment
they could not extricate themselves from the crowd.
The trucks were still filing past, the people still
insatiably gaping. At the start there had been a few
boos and hisses, but it came only from the Party
members among the crowd, and had soon stopped.
The prevailing emotion was simply curiosity.
Foreigners, whether from Eurasia or from Eastasia,
were a kind of strange animal. One literally never
saw them except in the guise of prisoners, and even
as prisoners one never got more than a momentary
glimpse of them. Nor did one know what became of
them, apart from the few who were hanged as warcriminals: the others simply vanished, presumably
into forced-labour camps. The round Mogol faces
had given way to faces of a more European type,
dirty, bearded and exhausted. From over scrubby
cheekbones eyes looked into Winston's, sometimes
with strange intensity, and flashed away again. The
convoy was drawing to an end. In the last truck he
could see an aged man, his face a mass of grizzled
hair, standing upright with wrists crossed in front of
him, as though he were used to having them bound
together. It was almost time for Winston and the girl
to part. But at the last moment, while the crowd still
hemmed them in, her hand felt for his and gave it a
fleeting squeeze.
No necesitaba habérselo dicho. Pero, por lo pronto,
no se podía mover. Los camiones no dejaban de
pasar y la gente no se cansaba de expresar su
entusiasmo. Aunque es verdad que solamente lo
expresaban abriendo la boca en señal de
estupefacción. Al Principio había habido algunos
abucheos y silbidos, pero procedían sólo de los
miembros del Partido y pronto cesaron. La
emoción dominante era sólo la curiosidad. Los
extranjeros, ya fueran de Eurasia o de Asia
Oriental, eran como animales raros. No había
manera de verlos, sino como prisioneros; e incluso
como prisioneros no era posible verlos más que
unos segundos. Tampoco se sabía qué hacían con
ellos aparte de los ejecutados públicamente como
criminales de guerra. Los demás se esfumaban,
seguramente en los campos de trabajos forzados.
Los redondos rostros mongólicos habían dejado
paso a los de tipo más europeo, sucios, barbudos y
exhaustos. Por encima de los salientes pómulos, los
ojos de algunos miraban a los de Winston con una
extraña intensidad y pasaban al instante. El convoy
se estaba terminando. En el último camión vio
Winston a un anciano con la cara casi oculta por
una masa de cabello, muy erguido y con los puños
cruzados sobre el pecho. Daba la sensación de estar
acostumbrado a que lo ataran. Era imprescindible
que Winston y la chica se separaran ya. Pero en el
último momento, mientras que la multitud los
seguía apretando el uno contra el otro, ella le cogió
la mano y se la estrechó.
It could not have been ten seconds, and yet it seemed
a long time that their hands were clasped together.
He had time to learn every detail of her hand. He
explored the long fingers, the shapely nails, the
work-hardened palm with its row of callouses, the
smooth flesh under the wrist. Merely from feeling it
he would have known it by sight. In the same instant
it occurred to him that he did not know what colour
No habría durado aquello más de diez segundos y,
sin embargo, parecía que sus manos habían estado
unidas durante una eternidad. Por lo menos, tuvo
Winston tiempo sobrado para aprenderse de
memoria todos los detalles de aquella mano de
mujer. Exploró sus largos dedos, sus uñas bien
formadas, la palma endurecida por el trabajo con
varios callos y la suavidad de la carne junto a la
George Orwell
the girl's eyes were. They were probably brown, but
people with dark hair sometimes had blue eyes. To
turn his head and look at her would have been
inconceivable folly. With hands locked together,
invisible among the press of bodies, they stared
steadily in front of them, and instead of the eyes of
the girl, the eyes of the aged prisoner gazed
mournfully at Winston out of nests of hair.
1984
140
muñeca. Sólo con verla la habría reconocido, entre
todas las manos. En ese instante se le ocurrió que
no sabía de qué color tenía ella los ojos.
Probablemente, castaños, pero también es verdad
que mucha gente de cabello negro tienen ojos
azules. Volver la cabeza y mirarla hubiera sido una
imperdonable locura. Mientras había durado aquel
apretón de manos invisible entre la presión de tanta
gente, miraban ambos impasibles adelante y
Winston, en vez de los ojos de ella, contempló los
del anciano prisionero que lo miraban con tristeza
por entre sus greñas de pelo.
George Orwell
1984
141
Chapter 2
CAPÍTULO II
Winston picked his way up the lane through
dappled light and shade, stepping out into pools of
gold wherever the boughs parted. Under the trees
to the left of him the ground was misty with
bluebells. The air seemed to kiss one's skin. It was
the second of May. From somewhere deeper in the
heart of the wood came the droning of ring-doves.
Winston emprendió la marcha por el campo. El
aire parecía besar la piel. Era el segundo día de
mayo. Del corazón del bosque venía el arrullo de
las palomas.
He was a bit early. There had been no difficulties
about the journey, and the girl was so evidently
experienced that he was less frightened than he
would normally have been. Presumably she could
be trusted to find a safe place. In general you could
not assume that you were much safer in the country
than in London. There were no telescreens, of
course, but there was always the danger of
concealed microphones by which your voice might
be picked up and recognized; besides, it was not
easy to make a journey by yourself without
attracting attention. For distances of less than 100
kilometres it was not necessary to get your passport
endorsed, but sometimes there were patrols
hanging about the railway stations, who examined
the papers of any Party member they found there
and asked awkward questions. However, no patrols
had appeared, and on the walk from the station he
had made sure by cautious backward glances that
he was not being followed. The train was full of
proles, in holiday mood because of the summery
weather. The wooden-seated carriage in which he
travelled was filled to overflowing by a single
enormous family, ranging from a toothless greatgrandmother to a month-old baby, going out to
spend an afternoon with 'in-laws' in the country,
and, as they freely explained to Winston, to get
hold of a little black-market butter.
Era un poco pronto. El viaje no le había presentado
dificultades y la muchacha era tan experimentada
que le infundía a Winston una gran seguridad.
Confiaba en que ella sabría escoger un sitio seguro.
En general, no podía decirse que se estuviera más
seguro en el campo que en Londres. Desde luego,
no había telepantallas, pero siempre quedaba el
peligro de los micrófonos ocultos que recogían
vuestra voz y la reconocían. Además, no era fácil
viajar individualmente sin llamar la atención. Para
distancias de menos de cien kilómetros no se
exigía visar los pasaportes, pero a veces vigilaban
patrullas alrededor de la estaciones de ferrocarril y
examinaban los documentos de todo miembro del
Partido al que encontraran y le hacían difíciles
preguntas. Sin embargo, Winston tuvo la suerte de
no encontrar patrullas y desde que salió de la
estación se aseguró, mirando de vez en cuando
cautamente hacia atrás, de que no lo seguían. El
tren iba lleno de proles con aire de vacaciones,
quizá porque el tiempo parecía de verano. El vagón
en que viajaba Winston llevaba asientos de madera
y su compartimiento estaba ocupado casi por
completo con una única familia, desde la abuela,
muy vieja y sin dientes, hasta un niño de un mes.
Iban a pasar la tarde con unos parientes en el
campo y, como le explicaron con toda libertad a
Winston, para adquirir un poco de mantequilla en
el mercado negro.
The lane widened, and in a minute he came to the
footpath she had told him of, a mere cattle-track
which plunged between the bushes. He had no
watch, but it could not be fifteen yet. The bluebells
were so thick underfoot that it was impossible not
to tread on them. He knelt down and began picking
some partly to pass the time away, but also from a
Por fin, llegó a la vereda que le había dicho ella y
siguió por allí entre los arbustos. No tenía reloj,
pero no podían ser todavía las quince. Había tantas
flores silvestres, que le era imposible no pisarlas.
Se arrodilló y empezó a coger algunas, en parte por
echar algún tiempo fuera y también con la vaga
idea de reunir un ramillete para ofrecérselo a la
George Orwell
1984
142
vague idea that he would like to have a bunch of
flowers to offer to the girl when they met. He had
got together a big bunch and was smelling their
faint sickly scent when a sound at his back froze
him, the unmistakable crackle of a foot on twigs.
He went on picking bluebells. It was the best thing
to do. It might be the girl, or he might have been
followed after all. To look round was to show guilt.
He picked another and another. A hand fell lightly
on his shoulder.
muchacha. Pronto formó un gran ramo y estaba
oliendo su enfermizo aroma cuando se quedó
helado al oír el inconfundible crujido de unos
pasos tras él sobre las ramas secas. Siguió
cogiendo florecillas. Era lo mejor que podía hacer.
Quizá fuese la chica, pero también pudieran
haberío seguido. Mirar para atrás era mostrarse
culpable. Todavía le dio tiempo de coger dos flores
más. Una mano se le posó levemente sobre el
hombro.
He looked up. It was the girl. She shook her head,
evidently as a warning that he must keep silent,
then parted the bushes and quickly led the way
along the narrow track into the wood. Obviously
she had been that way before, for she dodged the
boggy bits as though by habit. Winston followed,
still clasping his bunch of flowers. His first feeling
was relief, but as he watched the strong slender
body moving in front of him, with the scarlet sash
that was just tight enough to bring out the curve of
her hips, the sense of his own inferiority was heavy
upon him. Even now it seemed quite likely that
when she turned round and looked at him she
would draw back after all. The sweetness of the air
and the greenness of the leaves daunted him.
Already on the walk from the station the May
sunshine had made him feel dirty and etiolated, a
creature of indoors, with the sooty dust of London
in the pores of his skin. It occurred to him that till
now she had probably never seen him in broad
daylight in the open. They came to the fallen tree
that she had spoken of. The girl hopped over and
forced apart the bushes, in which there did not
seem to be an opening. When Winston followed
her, he found that they were in a natural clearing, a
tiny grassy knoll surrounded by tall saplings that
shut it in completely. The girl stopped and turned.
Levantó la cabeza. Era la muchacha. Ésta volvió la
cabeza para prevenirle de que siguiera callado,
luego apartó las ramas de los arbustos para abrir
paso hacia el bosque. Era evidente que había
estado allí antes, pues sus movimientos eran los de
una persona que tiene la costumbre de ir siempre
por el mismo sitio. Winston la siguió sin soltar su
ramo de flores. Su primera sensación fue de alivio,
pero mientras contemplaba el cuerpo femenino,
esbelto y fuerte a la vez, que se movía ante él, y se
fijaba en el ancho cinturón rojo, lo bastante
apretado para hacer resaltar la curva de sus
caderas, empezó a sentir su propia inferioridad.
Incluso ahora le parecía muy probable que cuando
ella se volviera y lo mirara, lo abandonaría. La
dulzura del aire y el verdor de las hojas lo
hechizaban. Ya cuando venía de la estación, el sol
de mayo le había hecho sentirse sucio y gastado,
una criatura de puertas adentro que llevaba pegado
a la piel el polvo de Londres. Se le ocurrió pensar
que hasta ahora no lo había visto ella de cara a
plena luz. Llegaron al árbol derribado del que la
joven había hablado. Esta saltó por encima del
tronco y, separando las grandes matas que lo
rodeaban, pasó a un pequeño claro. Winston, al
seguirla, vio que el pequeño espacio estaba
rodeado todo por arbustos y oculto por ellos. La
muchacha se detuvo y, volviéndose hacia él, le
dijo:
'Here we are,' she said.
— Ya hemos llegado.
He was facing her at several paces' distance. As yet
he did not dare move nearer to her.
Winston se hallaba a varios pasos de ella. Aún no
se atrevía a acercársela más.
'I didn't want to say anything in the lane,' she went
— No quise hablar en la vereda — prosiguió ella
George Orwell
1984
143
on, 'in case there's a mike hidden there. I don't
suppose there is, but there could be. There's always
the chance of one of those swine recognizing your
voice. We're all right here.'
— por si acaso había algún micrófono escondido.
No creo que lo haya, pero no es imposible.
Siempre cabe la posibilidad de que uno de esos
cerdos te reconozcan la voz. Aquí estamos bien.
He still had not the courage to approach her. 'We're
all right here?' he repeated stupidly.
Todavía le faltaba valor a Winston para acercarse a
ella. Por eso, se limitó a repetir tontamente:
— Estamos bien aquí.
'Yes. Look at the trees.' They were small ashes,
which at some time had been cut down and had
sprouted up again into a forest of poles, none of
them thicker than one's wrist. 'There's nothing big
enough to hide a mikein. Besides, I've been here
before.'
— Sí. Mira los árboles eran unos arbolillos de
ramas finísimas —. No hay nada lo bastante grande
para ocultar un micro. Además, ya he estado aquí
antes.
They were only making conversation. He had
managed to move closer to her now. She stood
before him very upright, with a smile on her face
that looked faintly ironical, as though she were
wondering why he was so slow to act. The
bluebells had cascaded on to the ground. They
seemed to havefallen of their own accord. He took
her hand.
Sólo hablaban. Él se había decidido ya a acercarse
más a ella. Sonriente, con cierta ironía en la
expresión, la joven estaba muy derecha ante él
como preguntándose por qué tardaba tanto en
empezar. El ramo de flores silvestre se había caído
al suelo. Winston le cogió la mano.
'Would you believe,' he said, 'that till this moment I
didn't know what colour your eyes were?' They
were brown, he noted, a rather light shade of
brown, with dark lashes. 'Now that you've seen
what I'm really like, can you still bear to look at
me?'
— ¿Quieres creer —dijo — que hasta este
momento no sabía de qué color tienes los ojos? —
Eran castaños, bastante claros, con pestañas negras
—. Ahora que me has visto a plena luz y cara a
cara, ¿puedes soportar mi presencia?
'Yes, easily.'
— Sí, bastante bien.
'I'm thirty-nine years old. I've got a wife that I can't
get rid of. I've got varicose veins. I've got five false
teeth.'
— Tengo treinta y nueve años. Estoy casado y no
me puedo librar de mi mujer. Tengo varices y
cinco dientes postizos.
'I couldn't care less,' said the girl.
— Todo eso no me importa en absoluto —dijo la
muchacha.
The next moment, it was hard to say by whose act,
she was in his his arms. At the beginning he had no
Un instante después, sin saber cómo, se la encontró
Winston en sus brazos. Al principio, su única
George Orwell
1984
144
feeling except sheer incredulity. The youthful body
was strained against his own, the mass of dark hair
was against his face, and yes! actually she had
turned her face up and he was kissing the wide red
mouth. She had clasped her arms about his neck,
she was calling him darling, precious one, loved
one. He had pulled her down on to the ground, she
was utterly unresisting, he could do what he liked
with her.
sensación era de incredulidad. El juvenil cuerpo se
apretaba contra el suyo y la masa de cabello negro
le daba en la cara y, aunque le pareciera increíble,
le acercaba su boca y él la besaba. Sí, estaba
besando aquella boca grande y roja. Ella le echó
los brazos al cuello y empezó a llamarle «querido,
amor mío, precioso...». Winston la tendió en el
suelo. Ella no se resistió; podía hacer con ella lo
que quisiera.
But the truth was that he had no physical sensation,
except that of mere contact. All he felt was
incredulity and pride. He was glad that this was
happening, but he had no physical desire. It was
too soon, her youth and prettiness had frightened
him, he was too much used to living without
women —he did not know the reason. The girl
picked herself up and pulled a bluebell out of her
hair. She sat against him, putting her arm round his
waist.
Pero la verdad era que no sentía ningún impulso
físico, ninguna sensación aparte de la del abrazo.
Le dominaban la incredulidad y el orgullo. Se
alegraba de que esto ocurriera, pero no tenía deseo
físico alguno. Era demasiado pronto. La juventud y
la belleza de aquel cuerpo le habían asustado;
estaba demasiado acostumbrado a vivir sin
mujeres. Quizá fuera por alguna de estas razones o
quizá por alguna otra desconocida. La joven se
levantó y se sacudió del cabello una florecilla que
se le había quedado prendida en él. Sentóse junto a
él y le rodeó la cintura con su brazo.
'Never mind, dear. There's no hurry. We've got the
whole afternoon. Isn't this a splendid hide-out? I
found it when I got lost once on a community hike.
If anyone was coming you could hear them a
hundred metres away.'
— No te preocupes, querido, no hay prisa.
Tenemos toda la tarde. ¿Verdad que es un
escondite magnífico? Me perdí una vez en una
excursión colectiva y descubrí este lugar. Si viniera
alguien, lo oiríamos a cien metros.
'What is your name?' said Winston.
— ¿Cómo te llamas? —dijo Winston.
'Julia. I know yours. It's Winston—Winston Smith.'
— Julia. Tu nombre ya lo conozco. Winston...
Winston Smith.
'How did you find that out?'
— ¿Cómo te enteraste?
'I expect I'm better at finding things out than you
are, dear. Tell me, what did you think of me before
that day I gave you the note?'
— Creo que tengo más habilidad que tú para
descubrir cosas, querido. Dime, ¿qué pensaste de
mí antes de darte aquel papelito?
He did not feel any temptation to tell lies to her. It
was even a sort of love-offering to start off by
telling the worst.
Winston no tuvo ni la menor tentación de mentirle.
Era una especie de ofrenda amorosa empezar
confesando lo peor.
George Orwell
1984
145
'I hated the sight of you,' he said. 'I wanted to rape
you and then murder you afterwards. Two weeks
ago I thought seriously of smashing your head in
with a cobblestone. If you really want to know, I
imagined that you had something to do with the
Thought Police.'
— Te odiaba. Quería abusar de ti y luego
asesinarle. Hace dos semanas pensé seriamente
romperte la cabeza con una piedra. Si quieres
saberlo, te diré que te creía en relación con la
Policía del Pensamiento.
The girl laughed delightedly, evidently taking this
as a tribute to the excellence of her disguise.
La muchacha se reía encantada, tomando aquello
como un piropo por lo bien que se había
disfrazado.
'Not the Thought Police! You didn't honestly think
that?'
— ¡La Policía del Pensamiento!, qué ocurrencias.
No es posible que lo creyeras.
'Well, perhaps not exactly that. But from your
general appearance—merely because you're young
and fresh and healthy, you understand—I thought
that probably—'
— Bueno, quizá no fuera exactamente eso. Pero,
por tu aspecto... quizá por tu juventud y por lo
saludable que eres; en fin, ya comprendes, creí que
probablemente...
'You thought I was a good Party member. Pure in
word and deed. Banners, processions, slogans,
games, community hikes all that stuff. And you
thought that if I had a quarter of a chance I'd
denounce you as a thought-criminal and get you
killed off?'
— Pensaste que era una excelente afiliada. Pura en
palabras y en hechos. Estandartes, desfiles,
consignas, excursiones colectivas y todo eso. Y
creíste que a las primeras de cambio te denunciaría
como criminal mental y haría que te mataran.
'Yes, something of that kind. A great many young
girls are like that, you know.'
— Sí, algo así... Ya sabes que muchas chicas son
de ese modo.
'It's this bloody thing that does it,' she said, ripping
off the scarlet sash of the Junior Anti-Sex League
and flinging it on to a bough. Then, as though
touching her waist had reminded her of something,
she felt in the pocket of her overalls and produced
a small slab of chocolate. She broke it in half and
gave one of the pieces to Winston. Even before he
had taken it he knew by the smell that it was very
unusual chocolate. It was dark and shiny, and was
wrapped in silver paper. Chocolate normally was
dull-brown crumbly stuff that tasted, as nearly as
one could describe it, like the smoke of a rubbish
fire. But at some time or another he had tasted
chocolate like the piece she had given him. The
first whiff of its scent had stirred up some memory
which he could not pin down, but which was
— La culpa la tiene esa porquería —dijo Julia
quitándose el cinturón rojo de la liga Anti—Sex y
tirándolo a una rama, donde quedó colgado. Luego,
como si el tocarse la cintura le hubiera recordado
algo, sacó del bolsillo de su «mono» una tableta de
chocolate. La partió por la mitad y le dio a Winston
uno de los pedazos. Antes de probarlo, ya sabía él
por el olor que era un chocolate muy poco
frecuente. Era oscuro y brillante, envuelto en papel
de plata. El chocolate, corrientemente, era de un
color castaño claro y desmigajaba con gran
facilidad; y en cuanto a su sabor, era algo así como
el del humo de la goma quemada. Pero alguna vez
había probado chocolate como el que ella le daba
ahora. Su aroma le había despertado recuerdos que
no podía localizar, pero que lo turbaban
George Orwell
1984
146
powerful and troubling.
intensamente.
'Where did you get this stuff?' he said.
— ¿Dónde encontraste esto? —dijo.
'Black market,' she said indifferently. 'Actually I
am that sort of girl, to look at. I'm good at games. I
was a troop-leader in the Spies. I do voluntary
work three evenings a week for the Junior Anti-Sex
League. Hours and hours I've spent pasting their
bloody rot all over London. I always carry one end
of a banner in the processions. I always look
cheerful and I never shirk anything. Always yell
with the crowd, that's what I say. It's the only way
to be safe.'
— En el mercado negro —dijo ella con
indiferencia. Yo me las arreglo bastante bien. Fui
jefe de sección en los Espías. Trabajo
voluntariamente tres tardes a la semana en la Liga
juvenil Anti—Sex. Me he pasado horas y horas
desfilando por Londres. Siempre soy yo la que
lleva uno de los estandartes. Pongo muy buena cara
y nunca intento librarme de una lata. Mi lema es
«grita siempre con los demás». Es el único modo
de estar seguros.
The first fragment of chocolate had melted on
Winston's tongue. The taste was delightful. But
there was still that memory moving round the
edges of his consciousness, something strongly felt
but not reducible to definite shape, like an object
seen out of the corner of one's eye. He pushed it
away from him, aware only that it was the memory
of some action which he would have liked to undo
but could not.
El primer trocito de chocolate se le había derretido
a Winston en la lengua. Su sabor era delicioso.
Pero le seguía rondando aquel recuerdo que no
podía fijar, algo así como un objeto visto por el
rabillo del ojo. Hizo por librarse de él quedándole
la sensación de que se trataba de algo que él había
hecho en tiempos y que hubiera preferido no haber
hecho.
'You are very young,' he said. 'You are ten or
fifteen years younger than I am. What could you
see to attract you in a man like me?'
— Eres muy joven —dijo —. Debes de ser unos
diez o quince años más joven que yo. ¿Qué has
podido ver en un hombre como yo que te haya
atraído?
'It was something in your face. I thought I'd take a
chance. I'm good at spotting people who don't
belong. As soon as I saw you I knew you were
against THEM.'
— Algo en tu cara. Me decidí a arriesgarme.
Conozco en seguida a la gente de la acera de
enfrente. En cuanto te vi supe que estabas contra
ellos.
THEM, it appeared, meant the Party, and above all
the Inner Party, about whom she talked with an
open jeering hatred which made Winston feel
uneasy, although he knew that they were safe here
if they could be safe anywhere. A thing that
astonished him about her was the coarseness of her
language. Party members were supposed not to
swear, and Winston himself very seldom did swear,
aloud, at any rate. Julia, however, seemed unable to
mention the Party, and especially the Inner Party,
Ellos, por lo visto, quería decir el Partido, y sobre
todo el Partido Interior, sobre el cual hablaba Julia
con un odio manifiesto que intranquilizaba a
Winston, aunque sabía que aquel sitio en que se
hallaban era uno de los poquísimos lugares donde
nada tenían que temer. Le asombraba la rudeza con
que hablaba Julia. Se suponía que los miembros del
Partido no decían palabrotas, y el propio Winston
apenas las decía como no fuera entre dientes. Sin
embargo, Julia no podía nombrar al Partido,
George Orwell
1984
147
without using the kind of words that you saw
chalked up in dripping alley-ways. He did not
dislike it. It was merely one symptom of her revolt
against the Party and all its ways, and somehow it
seemed natural and healthy, like the sneeze of a
horse that smells bad hay. They had left the
clearing and were wandering again through the
chequered shade, with their arms round each
other's waists whenever it was wide enough to
walk two abreast. He noticed how much softer her
waist seemed to feel now that the sash was gone.
They did not speak above a whisper. Outside the
clearing, Julia said, it was better to go quietly.
Presently they had reached the edge of the little
wood. She stopped him.
especialmente al Partido Interior, sin usar palabras
de esas que solían aparecer escritas con tiza en los
callejones solitarios. A él no le disgustaba eso,
puesto que era un síntoma de la rebelión de la
joven contra el Partido y sus métodos. Y semejante
actitud resultaba natural y saludable, como el
estornudo de un caballo que huele mala avena.
Habían salido del claro y paseaban por entre los
arbustos. Iban cogidos de la cintura siempre que
tenían sitio suficiente para pasar los dos juntos.
Notó que la cintura de Julia resultaba mucho más
suave ahora que se había quitado el cinturón.
Seguían hablando en voz muy baja. Fuera del
claro, dijo Julia, era mejor ir con prudencia.
Llegaron hasta la linde del bosquecillo. Ella lo
detuvo.
'Don't go out into the open. There might be
someone watching. We're all right if we keep
behind the boughs.'
— No salgas a campo abierto. Podría haber alguien
que nos viera. Estaremos mejor detrás de las
ramas.
They were standing in the shade of hazel bushes.
The sunlight, filtering through innumerable leaves,
was still hot on their faces. Winston looked out into
the field beyond, and underwent a curious, slow
shock of recognition. He knew it by sight. An old,
close-bitten pasture, with a footpath wandering
across it and a molehill here and there. In the
ragged hedge on the opposite side the boughs of
the elm trees swayed just perceptibly in the breeze,
and their leaves stirred faintly in dense masses like
women's hair. Surely somewhere nearby, but out of
sight, there must be a stream with green pools
where dace were swimming?
Y permanecieron a la sombra de los arbustos. La
luz del sol, filtrándose por las innumerables hojas,
les seguía caldeando el rostro. Winston observó el
campo que los rodeaba y experimentó, poco a
poco, la curiosa sensación de reconocer aquel
lugar. Era tierra de pastos, con un sendero que la
cruzaba y alguna pequeña elevación de cuando en
cuando. En la valla, medio rota, que se veía al otro
lado, se divisaban las ramas de unos olmos que se
balanceaban con la brisa, y sus hojas se movían en
densas masas como cabelleras femeninas.
Seguramente por allí cerca, pero fuera de su vista,
habría un arroyuelo.
'Isn't there a stream somewhere near here?' he
whispered.
— ¿No hay por aquí cerca un arroyo? — murmuró.
'That's right, there is a stream. It's at the edge of the
next field, actually. There are fish in it, great big
ones. You can watch them lying in the pools under
the willow trees, waving their tails.'
— Sí lo hay. Está al borde del terreno colindante
con éste. Hay peces, muy grandes por cierto. Se
puede verlos en las charcas que se forman bajo los
sauces.
'It's the Golden Country—almost,' he murmured.
— Es el País Dorado... casi — murmuró.
George Orwell
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'The Golden Country?'
— ¿El País Dorado?
'It's nothing, really. A landscape I've seen
sometimes in a dream.'
— No tiene importancia. Es un paisaje que he visto
algunas veces en sueños.
'Look!' whispered Julia.
— ¡Mira! — susurró Julia.
A thrush had alighted on a bough not five metres
away, almost at the level of their faces. Perhaps it
had not seen them. It was in the sun, they in the
shade. It spread out its wings, fitted them carefully
into place again, ducked its head for a moment, as
though making a sort of obeisance to the sun, and
then began to pour forth a torrent of song. In the
afternoon hush the volume of sound was startling.
Winston and Julia clung together, fascinated. The
music went on and on, minute after minute, with
astonishing variations, never once repeating itself,
almost as though the bird were deliberately
showing off its virtuosity. Sometimes it stopped for
a few seconds, spread out and resettled its wings,
then swelled its speckled breast and again burst
into song. Winston watched it with a sort of vague
reverence. For whom, for what, was that bird
singing? No mate, no rival was watching it. What
made it sit at the edge of the lonely wood and pour
its music into nothingness? He wondered whether
after all there was a microphone hidden somewhere
near. He and Julia had spoken only in low
whispers, and it would not pick up what they had
said, but it would pick up the thrush. Perhaps at the
other end of the instrument some small, beetle-like
man was listening intently—listening to that. But
by degrees the flood of music drove all
speculations out of his mind. It was as though it
were a kind of liquid stuff that poured all over him
and got mixed up with the sunlight that filtered
through the leaves. He stopped thinking and merely
felt. The girl's waist in the bend of his arm was soft
and warm. He pulled her round so that they were
breast to breast; her body seemed to melt into his.
Wherever his hands moved it was all as yielding as
water. Their mouths clung together; it was quite
different from the hard kisses they had exchanged
earlier. When they moved their faces apart again
both of them sighed deeply. The bird took fright
and fled with a clatter of wings.
Un pájaro se había movido en una rama a unos
cinco metros de ellos y casi al nivel de sus caras.
Quizá no los hubiera visto. Estaba en el sol y ellos
a la sombra. Extendió las alas, volvió a
colocárselas cuidadosamente en su sitio, inclinó la
cabecita un momento, como si saludara
respetuosamente al sol y empezó a cantar
torrencialmente. En el silencio de la tarde,
sobrecogía el volumen de aquel sonido. Winston y
Julia se abrazaron fascinados. La música del ave
continuó, minuto tras minuto, con asombrosas
variaciones y sin repetirse nunca, casi como si
estuviera demostrando a propósito su virtuosismo.
A veces se detenía unos segundos, extendía y
recogía sus alas, luego hinchaba su pecho moteado
y empezaba de nuevo su concierto. Winston lo
contemplaba con un vago respeto. ¿Para quién,
para qué cantaba aquel pájaro? No tenía pareja ni
rival que lo contemplaran. ¿Qué le impulsaba a
estarse allí, al borde del bosque solitario,
regalándole su música al vacío? Se preguntó si no
habría algún micrófono escondido allí cerca. Julia
y él habían hablado sólo en murmullo, y ningún
aparato podría registrar lo que ellos habían dicho,
pero sí el canto del pájaro. Quizás al otro extremo
del instrumento algún hombrecillo mecanizado
estuviera escuchando con toda atención; sí,
escuchando aquello. Gradualmente la música del
ave fue despertando en él sus pensamientos. Era
como un líquido que saliera de se mezclara con la
luz del sol, que se filtraba por entre hojas. Dejó de
pensar y se limitó a sentir. La cintura de la
muchacha bajo su brazo era suave y cálida. Le dio
la vuelta hasta quedar abrazados cara a cara. El
cuerpo de Julia parecía fundirse con el suyo.
Donde quiera que tocaran sus manos, cedía todo
como si fuera agua. Sus bocas se unieron con besos
muy distintos de los duros besos que se habían
dado antes. Cuando volvieron a apartar sus rostros,
suspiraron ambos profundamente. El pájaro se
asustó y salió volando con un aleteo alarmado.
George Orwell
1984
149
Winston put his lips against her ear. 'NOW,' he
whispered.
'Not here,' she whispered back. 'Come back to the
hide-out. It's safer.'
Quickly, with an occasional crackle of twigs, they
threaded their way back to the clearing. When they
were once inside the ring of saplings she turned
and faced him. They were both breathing fast, but
the smile had reappeared round the corners of her
mouth. She stood looking at him for an instant,
then felt at the zipper of her overalls. And, yes! it
was almost as in his dream. Almost as swiftly as he
had imagined it, she had torn her clothes off, and
when she flung them aside it was with that same
magnificent gesture by which a whole civilization
seemed to be annihilated. Her body gleamed white
in the sun. But for a moment he did not look at her
body; his eyes were anchored by the freckled face
with its faint, bold smile. He knelt down before her
and took her hands in his.
Rápidamente, sin poder evitar el crujido de las
ramas bajo sus pies, regresaron al claro. Cuando
estuvieron ya en su refugio, se volvió Julia hacia él
y lo miró fijamente. Los dos respiraban
pesadamente, pero la sonrisa había desaparecido en
las comisuras de sus labios. Estaban de pie y ella lo
miró por un instante y luego tanteó la cremallera de
su nono con las manos. ¡Sí! ¡Fue casi como en un
sueño! Casi tan velozmente como él se lo había
imaginado, ella se arrancó la ropa y cuando la tiró
a un lado fue con el mismo magnífico gesto con el
cual toda una civilización parecía anihilarse. Su
blanco cuerpo brillaba al sol. Por un momento él
no miró su cuerpo. Sus ojos habían buscado
ancoraje en el pecoso rostro con su débil y franca
sonrisa. Se arrodilló ante ella y tomó sus manos
entre las suyas.
'Have you done this before?'
— ¿Has hecho esto antes?
'Of course. Hundreds of times—well, scores of
times, anyway.'
— Claro. Cientos de veces. Bueno, muchas veces.
'With Party members?'
— ¿Con miembros del Partido?
'Yes, always with Party members.'
— Sí, siempre con miembros del Partido.
'With members of the Inner Party?'
— ¿Con miembros del Partido del Interior?
'Not with those swine, no. But there's plenty that
WOULD if they got half a chance. They're not so
holy as they make out.'
— No, con esos cerdos no. Pero muchos lo harían
si pudieran. No son tan sagrados como pretenden.
His heart leapt. Scores of times she had done it: he
Su corazón dio un salto. Lo había hecho muchas
George Orwell
1984
150
wished it had been hundreds—thousands. Anything
that hinted at corruption always filled him with a
wild hope. Who knew, perhaps the Party was rotten
under the surface, its cult of strenuousness and selfdenial simply a sham concealing iniquity. If he
could have infected the whole lot of them with
leprosy or syphilis, how gladly he would have done
so! Anything to rot, to weaken, to undermine! He
pulled her down so that they were kneeling face to
face.
veces. Todo lo que oliera a corrupción le llenaba
de una esperanza salvaje. Quién sabe, tal vez el
Partido estaba podrido bajo la superficie, su culto
de fuerza y autocontrol no era más que una trampa
tapando la iniquidad. Si hubiera podido
contagiarlos a todos con la lepra o la sífilis, ¡con
qué alegría lo hubiera hecho! Cualquier cosa con
tal de podrir, de debilitar, de minar.
La atrajo hacia sí, de modo que quedaron de
rodillas frente a frente.
'Listen. The more men you've had, the more I love
you. Do you understandthat?'
— Oye, cuantos más hombres hayas tenido más te
quiero yo. ¿Lo comprendes?
'Yes, perfectly.'
— Sí, perfectamente.
'I hate purity, I hate goodness! I don't want any
virtue to exist anywhere. I want everyone to be
corrupt to the bones.'
— Odio la pureza, odio la bondad. No quiero que
exista ninguna virtud en ninguna parte. Quiero que
todo el mundo esté corrompido hasta los huesos.
'Well then, I ought to suit you, dear. I'm corrupt to
the bones.'
— Pues bien, debo irte bien, cariño. Estoy
corrompida hasta los huesos.
'You like doing this? I don't mean simply me: I
mean the thing in itself?'
— ¿Te gusta hacer esto? No quiero decir
simplemente yo, me refiero a la cosa en si.
'I adore it.'
— Lo adoro.
That was above all what he wanted to hear. Not
merely the love of one person but the animal
instinct, the simple undifferentiated desire: that was
the force that would tear the Party to pieces. He
pressed her down upon the grass, among the fallen
bluebells. This time there was no difficulty.
Presently the rising and falling of their breasts
slowed to normal speed, and in a sort of pleasant
helplessness they fell apart. The sun seemed to
have grown hotter. They were both sleepy. He
reached out for the discarded overalls and pulled
them partly over her. Almost immediately they fell
asleep and slept for about half an hour.
Esto era sobre todas las cosas lo que quería oír. No
simplemente el amor por una persona sino el
instinto animal, el simple indiferenciado deseo.
Ésta era la fuerza que destruiría al Partido. La
empujó contra la hierba entre las campanillas
azules. Esta vez no hubo dificultad. El movimiento
de sus pechos fue bajando hasta la velocidad
normal y con un movimiento de desamparo se
fueron separando. El sol parecía haber
intensificado su calor. Los dos estaban
adormilados. Él alcanzó su desechado mono y la
cubrió parcialmente.
Winston woke first. He sat up and watched the
Al poco tiempo se durmieron profundamente. Al
George Orwell
1984
151
freckled face, still peacefully asleep, pillowed on
the palm of her hand. Except for her mouth, you
could not call her beautiful. There was a line or two
round the eyes, if you looked closely. The short
dark hair was extraordinarily thick and soft. It
occurred to him that he still did not know her
surname or where she lived.
cabo de media hora se despertó Winston. Se
incorporó y contempló a Julia, que seguía
durmiendo tranquilamente con su cara pecosa en la
palma de la mano. Aparte de la boca, sus facciones
no eran hermosas. Si se miraba con atención, se
descubrían unas pequeñas arrugas en torno a los
ojos. El cabello negro
y corto era
extraordinariamente abundante y suave. Pensó
entonces que todavía ignoraba el apellido y el
domicilio de ella.
The young, strong body, now helpless in sleep,
awoke in him a pitying, protecting feeling. But the
mindless tenderness that he had felt under the hazel
tree, while the thrush was singing, had not quite
come back. He pulled the overalls aside and
studied her smooth white flank. In the old days, he
thought, a man looked at a girl's body and saw that
it was desirable, and that was the end of the story.
But you could not have pure love or pure lust
nowadays. No emotion was pure, because
everything was mixed up with fear and hatred.
Their embrace had been a battle, the climax a
victory. It was a blow struck against the Party. It
was a political act.
Este cuerpo joven y vigoroso, desamparado ahora
en el sueño, despertó en él un compasivo y
protector sentimiento. Pero la ternura que había
sentido mientras escuchaba el canto del pájaro
había desaparecido ya. Le apartó el mono a un lado
y estudió su cadera. En los viejos tiempos, pensó,
un hombre miraba el cuerpo de una muchacha y
veía que era deseable y aquí se acababa la historia.
Pero ahora no se podía sentir amor puro o deseo
puro. Ninguna emoción era pura porque todo
estaba mezclado con el miedo y el odio. Su abrazo
había sido una batalla, el clímax una victoria. Era
un golpe contra el Partido. Era un acto político.
George Orwell
1984
152
Chapter 3
CAPÍTULO III
'We can come here once again,' said Julia. 'It's
generally safe to use any hide-out twice. But not
for another month or two, of course.'
— Podemos volver a este sitio — propuso Julia
—. En general, puede emplearse dos veces el
mismo escondite con tal de que se deje pasar uno
o dos meses.
As soon as she woke up her demeanour had
changed. She became alert and business-like, put
her clothes on, knotted the scarlet sash about her
waist, and began arranging the details of the
journey home. It seemed natural to leave this to
her. She obviously had a practical cunning which
Winston lacked, and she seemed also to have an
exhaustive knowledge of the countryside round
London, stored away from innumerable community
hikes. The route she gave him was quite different
from the one by which he had come, and brought
him out at a different railway station. 'Never go
home the same way as you went out,' she said, as
though enunciating an important general principle.
She would leave first, and Winston was to wait half
an hour before following her.
En cuanto se despertó, la conducta de Julia había
cambiado. Tenía ya un aire prevenido y frío. Se
vistió, se puso el cinturón rojo y empezó a
planear el viaje de regreso. A Winston le parecía
natural que ella se encargara de esto.
Evidentemente poseía una habilidad para todo lo
práctico que Winston carecía y también parecía
tener un conocimiento completo del campo que
rodeaba a Londres. Lo había aprendido a fuerza
de tomar parte en excursiones colectivas. La ruta
que le señaló era por completo distinta de la que
él había seguido al venir, y le conducía a otra
estación. «Nunca hay que regresar por el mismo
camino de ida», sentenció ella, como si expresara
un importante principio general. Ella partiría
antes y Winston esperaría media hora para
emprender la marcha a su vez.
She had named a place where they could meet after
work, four evenings hence. It was a street in one of
the poorer quarters, where there was an open
market which was generally crowded and noisy.
She would be hanging about among the stalls,
pretending to be in search of shoelaces or sewingthread. If she judged that the coast was clear she
would blow her nose when he approached;
otherwise he was to walk past her without
recognition. But with luck, in the middle of the
crowd, it would be safe to talk for a quarter of an
hour and arrange another meeting.
Había nombrado Julia un sitio donde podían
encontrarse, después de trabajar, cuatro días más
tarde. Era una calle en uno de los barrios más
pobres donde había un mercado con mucha gente
y ruido. Estaría por allí, entre los puestos, como
si buscara cordones para los zapatos o hilo de
coser. Si le parecía que no había peligro se
llevaría el pañuelo a la nariz cuando se acercara
Winston. En caso contrario, sacaría el pañuelo.
Él pasaría a su lado sin mirarla. Pero con un poco
de suerte, en medio de aquel gentío podrían
hablar tranquilos durante un cuarto de hora y
ponerse de acuerdo para otra cita.
'And now I must go,' she said as soon as he had
mastered his instructions. 'I'm due back at nineteenthirty. I've got to put in two hours for the Junior
Anti-Sex League, handing out leaflets, or
something. Isn't it bloody? Give me a brush-down,
would you? Have I got any twigs in my hair? Are
you sure? Then good-bye, my love, good-bye!'
— Ahora tengo que irme —dijo la muchacha en
cuanto vio que él se había enterado bien de sus
instrucciones —. Debo estar de vuelta a las
diecinueve treinta. Tengo que dedicarme dos
horas a la Liga Anti—Sex repartiendo folletos o
algo por el estilo. ¿Verdad que es un asco?
Sacúdeme con las manos. ¿Estás seguro de que
George Orwell
1984
153
no tengo briznas en el cabello? ¡Bueno, adiós,
amor mío; adiós!
She flung herself into his arms, kissed him almost
violently, and a momentl ater pushed her way
through the saplings and disappeared into the wood
with very little noise. Even now he had not found
out her surname or her address. However, it made
no difference, for it was inconceivable that they
could ever meet indoors or exchange any kind of
written communication.
Se arrojó en sus brazos, lo besó casi
violentamente, poco después desaparecía por el
bosque sin hacer apenas ruido. Incluso ahora
seguía sin saber cómo se llamaba de apellido ni
dónde vivía. Sin embargo, era igual, pues
resultaba inconcebible que pudieran citarse en
lugar cerrado ni escribirse.
As it happened, they never went back to the
clearing in the wood. During the month of May
there was only one further occasion on which they
actually succeeded in making love. That was in
another hiding-place known to Julia, the belfry of a
ruinous church in an almost-deserted stretch of
country where an atomic bomb had fallen thirty
years earlier. It was a good hiding-place when once
you got there, but the getting there was very
dangerous. For the rest they could meet only in the
streets, in a different place every evening and never
for more than half an hour at a time. In the street it
was usually possible to talk, after a fashion. As
they drifted down the crowded pavements, not
quite abreast and never looking at one another, they
carried on a curious, intermittent conversation
which flicked on and off like the beams of a
lighthouse, suddenly nipped into silence by the
approach of a Party uniform or the proximity of a
telescreen, then taken up again minutes later in the
middle of a sentence, then abruptly cut short as
they parted at the agreed spot, then continued
almost without introduction on the following day.
Julia appeared to be quite used to this kind of
conversation, which she called 'talking by
instalments'. She was also surprisingly adept at
speaking without moving her lips. Just once in
almost a month of nightly meetings they managed
to exchange a kiss. They were passing in silence
down a side-street (Julia would never speak when
they were away from the main streets) when there
was a deafening roar, the earth heaved, and the air
darkened, and Winston found himself lying on his
side, bruised and terrified. A rocket bomb must
have dropped quite near at hand. Suddenly he
became aware of Julia's face a few centimetres
from his own, deathly white, as white as chalk.
Nunca volvieron al bosquecillo. Durante el mes
de marzo sólo tuvieron una ocasión de estar
juntos de aquella manera. Fue en otro escondite
que conocía Julia, el campanario de una ruinosa
iglesia en una zona casi desierta donde una
bomba atómica había caído treinta años antes.
Era un buen escondite una vez que se llegaba
allí, pero era muy peligroso, el viaje. Aparte de
eso, se vieron por las calles en un sitio diferente
cada tarde y nunca más de media hora cada vez.
En la calle era posible hablarse de cierra manera
mezclados con la multitud, juntos, pero dando la
impresión de que era el movimiento de la masa
lo que les hacía estar tan cerca y teniendo buen
cuidado de no mirarse nunca, podían sostener
una curiosa e intermitente conversación que se
encendía y apagaba como los rayos de luz de un
faro. En cuanto se aproximaba un uniforme del
Partido o caían cerca de una telepantalla, se
callaban
inmediatamente.
Y
reanudaban
conversación minutos después, empezando a la
mitad de una frase que habían dejado sin
terminar, y luego volvían a cortar en seco cuando
les llegaba el momento de separarse. Y al día,
siguiente seguían hablando sin más preliminares.
Julia parecía estar muy acostumbrada a esta clase
de conversación, que ella llamaba «hablar por
folletones». Tenía además una sorprenden
habilidad para hablar sin mover los labios, Una
sola vez en un mes de encuentros nocturnos
consiguieron darse un beso. Pasaban en silencio
por una calle. Julia nunca hablaba cuando
estaban lejos de las calles principales y en ese
momento oyeron un ruido ensordecedor, la tierra
tembló y se oscureció la atmósfera. Winston se
encontró tendido al lado de Julia — magullado
— con un terrible pánico. Una bomba cohete
George Orwell
1984
154
Even her lips were white. She was dead! He
clasped her against him and found that he was
kissing a live warm face. But there was some
powdery stuff that got in the way of his lips. Both
of their faces were thickly coated with plaster.
había estallado muy cerca. De pronto se dio
cuenta de que tenía junto a la suya cara de Julia.
Estaba palidísima, hasta los labios los tenía
blancos. No era palidez, sino una blancura de sal.
Winston creyó que estaba muerta. La abrazo en
el suelo y se sorprendió de estar besando un
rostro vivo y cálido. Es que se le había llenado la
cara del yeso pulverizado por la explosión. Tenía
la cara completamente blanca.
There were evenings when they reached their
rendezvous and then had to walk past one another
without a sign, because a patrol had just come
round the corner or a helicopter was hovering
overhead. Even if it had been less dangerous, it
would still have been difficult to find time to meet.
Winston's working week was sixty hours, Julia's
was even longer, and their free days varied
according to the pressure of work and did not often
coincide. Julia, in any case, seldom had an evening
completely free. She spent an astonishing amount
of time in attending lectures and demonstrations,
distributing literature for the junior Anti-Sex
League, preparing banners for Hate Week, making
collections for the savings campaign, and such-like
activities. It paid, she said, it was camouflage. If
you kept the small rules, you could break the big
ones. She even induced Winston to mortgage yet
another of his evenings by enrolling himself for the
part-time munition work which was done
voluntarily by zealous Party members. So, one
evening every week, Winston spent four hours of
paralysing boredom, screwing together small bits
of metal which were probably parts of bomb fuses,
in a draughty, ill-lit workshop where the knocking
of hammers mingled drearily with the music of the
telescreens.
Algunas tardes, a última hora, llegaban al sitio
convenido y tenían que andar a cierta distancia
uno del otro sin dar la menor señal de
reconocerse porque había aparecido una patrulla
por una esquina o volaba sobre ellos un autogiro.
Aunque hubiera sido menos peligroso verse,
siempre habrían tenido a dificultad del tiempo.
Winston trabajaba sesenta horas a la semana y
Julia todavía más. Los días libres de ambos
variaban según las necesidades del trabajo y no
solían coincidir. Desde luego, Julia tenía muy
pocas veces una tarde Ubre por completo. Pasaba
muchísimo tiempo asistiendo a conferencias y
manifestaciones, distribuyendo propaganda para
la Liga juvenil Anti-Sex, preparando banderas y
estandartes para la Semana del Odio, recogiendo
dinero para la Campaña del Ahorro y en
actividades semejantes. Aseguraba que merecía
la pena darse ese trabajo suplementario; era un
camuflaje. Si se observaban las pequeñas reglas
se podían infringir las grandes. Julia indujo a
Winston a que dedicara otra de sus tardes como
voluntario en la fabricación de municiones como
solían hacer los más entusiastas miembros del
Partido. De manera que una tarde cada semana se
pasaba Winston cuatro horas de aburrimiento
insoportable atornillando dos pedacitos de metal
que probablemente formaban parte de una
bomba. Este trabajo en serie lo realizaban en un
taller donde los martillazos se mezclaban
espantosamente con la música de la telepantalla.
El taller estaba lleno de corrientes de aire y muy
mal iluminado.
When they met in the church tower the gaps in
their fragmentary conversation were filled up. It
was a blazing afternoon. The air in the little square
chamber above the bells was hot and stagnant, and
smelt overpoweringly of pigeon dung. They sat
Cuando se reunieron en las ruinas del
campanario llenaron todos los huecos de sus
conversaciones anteriores. Era una tarde
achicharrante. El aire del pequeño espacio sobre
las campanas era ardiente e irrespirable y olía de
George Orwell
1984
155
talking for hours on the dusty, twig-littered floor,
one or other of them getting up from time to time
to cast a glance through the arrowslits and make
sure that no one was coming.
un modo insoportable a palomar. Allí
permanecieron varias horas, sentados en el
polvoriento suelo, levantándose de cuando en
cuando uno de ellos para asomarse
cautelosamente y asegurarse de que no se
acercaba nadie.
Julia was twenty-six years old. She lived in a hostel
with thirty other girls ('Always in the stink of
women! How I hate women!' she said
parenthetically), and she worked, as he had
guessed, on the novel-writing machines in the
Fiction Department. She enjoyed her work, which
consisted chiefly in running and servicing a
powerful but tricky electric motor. She was 'not
clever', but was fond of using her hands and felt at
home with machinery. She could describe the
whole process of composing a novel, from the
general directive issued by the Planning Committee
down to the final touching-up by the Rewrite
Squad. But she was not interested in the finished
product. She 'didn't much care for reading,' she
said. Books were just a commodity that had to be
produced, like jam or bootlaces.
Julia tenía veintiséis años. Vivía en una especie
de hotel con otras treinta muchachas («¡Siempre
el hedor de las mujeres! ¡Cómo las odio!»,
comentó; y trabajaba, como él había adivinado,
en las máquinas que fabricaban novelas en el
departamento dedicado a ello. Le distraía su
trabajo, que consistía principalmente en manejar
un motor eléctrico poderoso, pero lleno de
resabios. No era una mujer muy lista — según su
propio juicio —, pero manejaba hábilmente las
máquinas. Sabía todo el procedimiento para
fabricar una novela, desde las directrices
generales del Comité Inventor hasta los toques
finales que daba la Brigada de Repaso. Pero no le
interesaba el producto terminado. No le
interesaba leer. Consideraba los libros como una
mercancía, algo así como la mermelada o los
cordones para los zapatos.
She had no memories of anything before the early
sixties and the only person she had ever known
who talked frequently of the days before the
Revolution was a grandfather who had disappeared
when she was eight. At school she had been captain
of the hockey team and had won the gymnastics
trophy two years running. She had been a troopleader in the Spies and a branch secretary in the
Youth League before joining the Junior Anti-Sex
League. She had always borne an excellent
character. She had even (an infallible mark of good
reputation) been picked out to work in Pornosec,
the sub-section of the Fiction Department which
turned out cheap pornography for distribution
among the proles. It was nicknamed Muck House
by the people who worked in it, she remarked.
There she had remained for a year, helping to
produce booklets in sealed packets with titles like
'Spanking Stories' or 'One Night in a Girls' School',
to be bought furtively by proletarian youths who
were under the impression that they were buying
something illegal.
Julia no recordaba nada anterior a los años
sesenta y tantos y la única persona que había
conocido que le hablase de los tiempos anteriores
a la Revolución era un abuelo que había
desaparecido cuando ella tenía ocho años. En la
escuela había sido capitana del equipo de hockey
y había ganado durante dos años seguidos el
trofeo de gimnasia. Fue jefe de sección en los
Espías y secretaria de una rama de la Liga de la
juventud antes de afiliarse a la Liga juvenil
Anti—Sex. Siempre había sido considerada
como persona de absoluta confianza. Incluso (y
esto era señal infalible de buena reputación) la
habían elegido para trabajar en Pornosec, la
subsección del Departamento de Novela
encargada de fabricar pornografía barata para los
proles. Allí había trabajado un año entero
ayudando a la producción de libritos que se
enviaban en paquetes sellados y que llevaban
títulos como Historias deliciosas, o Una noche
en un colegio de chicas, que compraban
furtivamente los jóvenes proletarios, con lo cual
se les daba la impresión de que adquirían una
George Orwell
1984
156
mercancía ilegal.
'What are these books like?' said Winston
curiously.
— ¿Cómo son esos libros? — le preguntó
Winston por curiosidad.
'Oh, ghastly rubbish. They're boring, really. They
only have six plots, but they swap them round a bit.
Of course I was only on the kaleidoscopes. I was
never in the Rewrite Squad. I'm not literary, dear—
not even enough for that.'
— Pues una porquería. Son de lo más aburrido.
Hay sólo seis argumentos. Yo trabajaba
únicamente en los calidoscopios. Nunca llegué a
formar parte de la Brigada de Repaso. No tengo
disposiciones para la literatura. Sí, querido, ni
siquiera sirvo para eso.
He learned with astonishment that all the workers
in Pornosec, except theheads of the departments,
were girls. The theory was that men, whose sex
instincts were less controllable than those of
women, were in greater danger of being corrupted
by the filth they handled.
Winston se enteró con asombro de que en la
Pornosec, excepto el jefe, no había más que
chicas. Dominaba la teoría de que los hombres,
por ser menos capaces que las mujeres de
dominar su instinto sexual, se hallaban en mayor
peligro de ser corrompidos por las suciedades
que pasaban por sus manos.
'They don't even like having married women there,'
she added. Girls are always supposed to be so pure.
Here's one who isn't, anyway.
— Ni siquiera permiten trabajar allí a las mujeres
casadas — añadió —. Se supone que las chicas
solteras son siempre muy puras. Aquí tienes por
lo pronto una que no lo es.
She had had her first love-affair when she was
sixteen, with a Party member of sixty who later
committed suicide to avoid arrest. 'And a good job
too,' said Julia, 'otherwise they'd have had my name
out of him when he confessed.' Since then there
had been various others. Life as she saw it was
quite simple. You wanted a good time; 'they',
meaning the Party, wanted to stop you having it;
you broke the rules as best you could. She seemed
to think it just as natural that 'they' should want to
rob you of your pleasures as that you should want
to avoid being caught. She hated the Party, and said
so in the crudest words, but she made no general
criticism of it. Except where it touched upon her
own life she had no interest in Party doctrine. He
noticed that she never used Newspeak words
except the ones that had passed into everyday use.
She had never heard of the Brotherhood, and
refused to believe in its existence. Any kind of
organized revolt against the Party, which was
bound to be a failure, struck her as stupid. The
Julia había tenido su primer asunto amoroso a los
dieciséis años con un miembro del Partido de
sesenta años, que después se suicidó para evitar
que lo detuvieran. «Fue una gran cosa —dijo
Julia —, porque, si no, mi nombre se habría
descubierto al confesar él.» Desde entonces se
habían sucedido varios otros. Para ella la vida era
muy sencilla. Una lo quería pasar bien; ellos es
decir, el Partido — trataban de evitarlo por todos
los medios; y una procuraba burlar las
prohibiciones de la mejor manera posible. A
Julia le parecía muy natural que ellos le quisieran
evitar el placer y que ella por su parte quisiera
librarse de que la detuvieran. Odiaba al Partido y
lo decía con las más terribles palabrotas, pero no
era capaz de hacer una crítica seria de lo que el
Partido representaba. No atacaba más que la
parte de la doctrina del Partido que rozaba con su
vida. Winston notó que Julia no usaba nunca
palabras de neolengua excepto las que habían
pasado al habla corriente. Nunca había oído
George Orwell
1984
157
clever thing was to break the rules and stay alive all
the same. He wondered vaguely how many others
like her there might be in the younger generation
people who had grown up in the world of the
Revolution, knowing nothing else, accepting the
Party as something unalterable, like the sky, not
rebelling against its authority but simply evading it,
as a rabbit dodges a dog.
hablar de la Hermandad y se negó a creer en su
existencia. Creía estúpido pensar en una
sublevación contra el Partido. Cualquier intento
en este sentido tenía que fracasar. Lo inteligente
le parecía burlar las normas y seguir viviendo a
pesar de ello. Se preguntaba cuántas habría como
ella en la generación más joven, mujeres
educadas en el mundo de la revolución, que no
habían oído hablar de nada más, aceptando al
Partido como algo de imposible modificación —
algo así como el cielo — y que sin rebelarse
contra la autoridad estatal la eludían lo mismo
que un conejo puede escapar de un perro.
They did not discuss the possibility of getting
married. It was too remote to be worth thinking
about. No imaginable committee would ever
sanction such a marriage even if Katharine,
Winston's wife, could somehow have been got rid
of. It was hopeless even as a daydream.
Entre Winston y Julia no se planteó la
posibilidad de casarse. Había demasiadas
dificultades para ello. No merecía la pena perder
tiempo pensando en esto. Ningún comité de
Oceanía autorizaría este casamiento, incluso si
Winston hubiera podido librarse de su esposa
Katharine.
'What was she like, your wife?' said Julia.
— ¿Cómo era tu mujer?
'She was—do you know the Newspeak word
GOODTHINKFUL? Meaning naturally orthodox,
incapable of thinking a bad thought?'
— Era..., ¿conoces la palabra piensabien, es
decir, ortodoxa por naturaleza, incapaz de un mal
pensamiento?
'No, I didn't know the word, but I know the kind of
person, right enough.'
— No, no conozco esa palabra, pero sí la clase
de persona a que te refieres.
He began telling her the story of his married life,
but curiously enough she appeared to know the
essential parts of it already. She described to him,
almost as though she had seen or felt it, the
stiffening of Katharine's body as soon as he
touched her, the way in which she still seemed to
be pushing him from her with all her strength, even
when her arms were clasped tightly round him.
With Julia he felt no difficulty in talking about
such things: Katharine, in any case, had long
ceased to be a painful memory and became merely
a distasteful one.
Winston empezó a contarle la historia de su vida
conyugal, pero Julia parecía, saber ya todo lo
esencial de este asunto.
'I could have stood it if it hadn't been for one thing,'
— Lo habría soportado si no hubiera sido por
Con Julia no le importaba hablar de esas cosas.
Katharine había dejado de ser para él un penoso
recuerdo, convirtiéndose en un recuerdo molesto.
George Orwell
1984
158
he said. He told her about the frigid little ceremony
that Katharine had forced him to go through on the
same night every week. 'She hated it, but nothing
would make her stop doing it. She used to call it—
but you'll never guess.'
una cosa — añadió —. Y le contó la pequeña
ceremonia frígida que Katharine le había
obligado a celebrar la misma noche cada semana.
Le repugnaba, pero por nada del mundo lo habría
dejado de hacer. No te puedes figurar cómo le
llamaba a aquello.
'Our duty to the Party,' said Julia promptly.
— «Nuestro deber para con el Partido» —dijo
Julia inmediatamente.
'How did you know that?'
— ¿Cómo lo sabías?
'I've been at school too, dear. Sex talks once a
month for the over-sixteens. And in the Youth
Movement. They rub it into you for years. I dare
say it works in a lot of cases. But of course you can
never tell; people are such hypocrites.'
— Querido, también yo he estado en la escuela.
A las mayores de dieciséis años les dan
conferencias sobre tema, sexuales una vez al
mes. Y luego, en el Movimiento juvenil, no dejan
de grabarle a una esas estupideces en la cabeza.
En muchísimos casos da resultado. Claro que
nunca se tiene la seguridad porque la gente es tan
hipócrita...
She began to enlarge upon the subject. With Julia,
everything came back to her own sexuality. As
soon as this was touched upon in any way she was
capable of great acuteness. Unlike Winston, she
had grasped the inner meaning of the Party's sexual
puritanism. It was not merely that the sex instinct
created a world of its own which was outside the
Party's control and which therefore had to be
destroyed if possible. What was more important
was that sexual privation induced hysteria, which
was desirable because it could be transformed into
war-fever and leader-worship. The way she put it
was:
Y Julia se extendió sobre este asunto. Ella lo
refería todo a su propia sexualidad.
'When you make love you're using up energy; and
afterwards you feel happy and don't give a damn
for anything. They can't bear you to feel like that.
They want you to be bursting with energy all the
time. All this marching up and down and cheering
and waving flags is simply sex gone sour. If you're
happy inside yourself, why should you get excited
about Big Brother and the Three-Year Plans and
the Two Minutes Hate and all the rest of their
bloody rot?'
«Cuando haces el amor gastas energías y después
te sientes feliz y no te importa nada. No pueden
soportarlo que te sientas así. Quieren que estés a
punto de estallar de energía todo el tiempo.
Todas estas marchas arriba y abajo vitoreando y
agitando banderas no es más que sexo agriado. Si
eres feliz dentro de ti mismo, ¿por qué te ibas a
excitar por el Gran Hermano y el Plan Trienal y
los Dos Minutos de Odio y todo el resto de su
porquerías.
A diferencia de Winston, entendía perfectamente
lo que el Partido se proponía con su puritanismo
sexual.
Lo más importante era que la represión sexual
conducía a la histeria, lo cual era deseable ya que
se podía transformar en una fiebre guerrera y en
adoración del líder. Ella lo explicaba así:
George Orwell
1984
159
That was very true, he thought. There was a direct
intimate connexion between chastity and political
orthodoxy. For how could the fear, the hatred, and
the lunatic credulity which the Party needed in its
members be kept at the right pitch, except by
bottling down some powerful instinct and using it
as a driving force? The sex impulse was dangerous
to the Party, and the Party had turned it to account.
They had played a similar trick with the instinct of
parenthood. The family could not actually be
abolished, and, indeed, people were encouraged to
be fond of their children, in almost the oldfashioned way. The children, on the other hand,
were systematically turned against their parents and
taught to spy on them and report their deviations.
The family had become in effect an extension of
the Thought Police. It was a device by means of
which everyone could be surrounded night and day
by informers who knew him intimately.
Esto era cierto, pensó él. Había una conexión
directa entre la castidad y la ortodoxia política.
¿Cómo iban a mantenerse vivos el miedo, y el
odio y la insensata incredulidad que el Partido
necesitaba si no se embotellaba algún instinto
poderoso para usarlo después como combustible?
El instinto sexual era peligroso para el Partido y
éste lo había utilizado en provecho propio.
Habían hecho algo parecido con el instinto
familiar. La familia no podía ser abolida; es más,
se animaba a la gente a que amase a sus hijos
casi al estilo antiguo. Pero, por otra parte, los
hijos eran enfrentados sistemáticamente contra
sus padres y se les enseñaba a espiarles y a
denunciar sus Desviaciones. La familia se había
convertido en una ampliación de la Policía del
Pensamiento. Era un recurso por medio del cual
todos se hallaban rodeados noche y día por
delatores que les conocían íntimamente.
Abruptly his mind went back to Katharine.
Katharine would unquestionably have denounced
him to the Thought Police if she had not happened
to be too stupid to detect the unorthodoxy of his
opinions. But what really recalled her to him at this
moment was the stifling heat of the afternoon,
which had brought the sweat out on his forehead.
He began telling Julia of something that had
happened, or rather had failed to happen, on
another sweltering summer afternoon, eleven years
ago.
De pronto se puso a pensar otra vez en
Katharine. Ésta lo habría denunciado a la P. del
P. con toda seguridad si no hubiera sido
demasiado tonta para descubrir lo herético de sus
opiniones. Pero lo que se la hacía recordar en
este momento era el agobiante calor de la tarde,
que le hacía sudar. Empezó a contarle a Julia
algo que había ocurrido, o mejor dicho, que
había dejado de ocurrir en otra tarde tan calurosa
como aquélla, once años antes.
It was three or four months after they were married.
They had lost their way on a community hike
somewhere in Kent. They had only lagged behind
the others for a couple of minutes, but they took a
wrong turning, and presently found themselves
pulled up short by the edge of an old chalk quarry.
It was a sheer drop of ten or twenty metres, with
boulders at the bottom. There was nobody of whom
they could ask the way. As soon as she realized
that they were lost Katharine became very uneasy.
To be away from the noisy mob of hikers even for
a moment gave her a feeling of wrong-doing. She
wanted to hurry back by the way they had come
and start searching in the other direction. But at this
moment Winston noticed some tufts of loosestrife
Katharine y Winston se habían extraviado
durante una de aquellas excursiones colectivas
que organizaba el Partido. Iban retrasados y por
equivocación doblaron por un camino que los
condujo rápidamente a un lugar solitario. Estaban
al borde de un precipicio.
Nadie había allí para preguntarle. En cuanto se
dieron cuenta de que se habían perdido,
Katharine empezó a ponerse nerviosa. Hallarse
alejada de la ruidosa multitud de excursionistas,
aunque sólo fuese durante un momento, le
producía un fuerte sentido de culpabilidad.
Quería volver inmediatamente por el camino que
George Orwell
1984
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growing in the cracks of the cliff beneath them.
One tuft was of two colours, magenta and brickred, apparently growing on the same root. He had
never seen anything of the kind before, and he
called to Katharine to come and look at it.
habían tomado por error y empezar a buscar en la
dirección contraria. Pero en aquel momento
Winston descubrió unas plantas que le llamaron
la atención. Nunca había visto nada parecido Y
llamó a Katharine para que las viera.
'Look, Katharine! Look at those flowers. That
clump down near the bottom. Do you see they're
two different colours?'
— ¡Mira, Katharine; mira esas flores! Allí, al
fondo; ¿ves que son de dos colores diferentes?
She had already turned to go, but she did rather
fretfully come back for a moment. She even leaned
out over the cliff face to see where he was pointing.
He was standing a little behind her, and he put his
hand on her waist to steady her. At this moment it
suddenly occurred to him how completely alone
they were. There was not a human creature
anywhere, not a leaf stirring, not even a bird
awake. In a place like this the danger that there
would be a hidden microphone was very small, and
even if there was a microphone it would only pick
up sounds. It was the hottest sleepiest hour of the
afternoon. The sun blazed down upon them, the
sweat tickled his face. And the thought struck
him...
Ella había empezado ya a alejarse, pero se acercó
un momento, a cada instante más intranquila.
Incluso se inclinó sobre el precipicio para ver
donde señalaba Winston. Él estaba un poco más
atrás y le puso la mano en la cintura para
sostenerla. No había nadie en toda la extensión
que se abarcaba con la vista, no se movía ni una
hoja y ningún pájaro daba señales de presencia.
Entonces
pensó
Winston
que
estaban
completamente solos y que en un sitio como
aquél había muy pocas probabilidades de que
tuvieran escondido un micrófono, e incluso si lo
había, sólo podría captar sonidos. Era la hora
más cálida y soñolienta de la tarde. El sol
deslumbraba y el sudor perlaba la cara de
Winston. Entonces se le ocurrió que...
'Why didn't you give her a good shove?' said Julia.
'I would have.'
— ¿Por qué no le diste un buen empujón? —dijo
Julia —. Yo lo habría hecho.
'Yes, dear, you would have. I would, if I'd been the — Sí, querida; yo también lo habría hecho si
same person then as I am now. Or perhaps I hubiera sido la misma persona que ahora soy.
would—I'm not certain.'
Bueno, no estoy seguro...
'Are you sorry you didn't?'
— ¿Lamentas ahora haber desperdiciado la
ocasión?
'Yes. On the whole I'm sorry I didn't.'
— Sí. En realidad me arrepiento de ello.
They were sitting side by side on the dusty floor.
He pulled her closer against him. Her head rested
on his shoulder, the pleasant smell of her hair
conquering the pigeon dung. She was very young,
he thought, she still expected something from life,
Estaban sentados muy juntos en el suelo. El la
apretó más contra sí. La cabeza de ella
descansaba en el hombro de él y el agradable
olor de su cabello dominaba el desagradable
hedor a palomar. Pensó Winston que Julia era
George Orwell
1984
161
she did not understand that to push an inconvenient
person over a cliff solves nothing.
muy joven, que esperaba todavía bastante de la
vida y por tanto no podía comprender que
empujar a una persona molesta por un precipicio
no resuelve nada.
'Actually it would have made no difference,' he
said.
— Habría sido lo mismo —dijo.
'Then why are you sorry you didn't do it?'
— Entonces, ¿por qué dices que sientes no
haberío hecho?
'Only because I prefer a positive to a negative. In
this game that we're playing, we can't win. Some
kinds of failure are better than other kinds, that's
all.'
— Sólo porque prefiero lo positivo a lo negativo.
Pero en este juego que estamos jugando no
podemos ganar. Unas clases de fracaso son quizá
mejores que otras, eso es todo.
He felt her shoulders give a wriggle of dissent. She
always contradicted him when he said anything of
this kind. She would not accept it as a law of nature
that the individual is always defeated. In a way she
realized that she herself was doomed, that sooner
or later the Thought Police would catch her and kill
her, but with another part of her mind she believed
that it was somehow possible to construct a secret
world in which you could live as you chose. All
you needed was luck and cunning and boldness.
She did not understand that there was no such thing
as happiness, that the only victory lay in the far
future, long after you were dead, that from the
moment of declaring war on the Party it was better
to think of yourself as a corpse.
Notó que los hombros de ella se movían
disconformes. Julia siempre lo contradecía
cuando él opinaba en este sentido. No estaba
dispuesta a aceptar como ley natural que el
individuo está siempre vencido. En cierto modo
comprendía que también ella estaba condenada
de antemano y que más pronto o más tarde la
Policía del Pensamiento la detendría y la mataría;
pero por otra parte de su cerebro creía
firmemente que cabía la posibilidad de
construirse un mundo secreto donde vivir a
gusto. Sólo se necesitaba suerte, astucia y
audacia. No comprendía que la felicidad era un
mito, que la única victoria posible estaba en un
lejano futuro mucho después de la muerte, y que
desde el momento en que mentalmente le
declaraba una persona la guerra al Partido, le
convenía considerarse como un cadáver
ambulante.
'We are the dead,' he said.
— Los muertos somos nosotros —dijo Winston.
'We're not dead yet,' said Julia prosaically.
— Todavía no hemos muerto — replicó Julia
prosaicamente.
'Not physically. Six months, a year—five years,
conceivably. I am afraid of death. You are young,
so presumably you're more afraid of it than I am.
— Físicamente, todavía no. Pero es cuestión de
seis meses, un año o quizá cinco. Le temo a la
muerte. Tú eres joven y por eso mismo quizá le
George Orwell
1984
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Obviously we shall put it off as long as we can. But
it makes very little difference. So long as human
beings stay human, death and life are the same
thing.'
temas a la muerte más que yo. Naturalmente,
haremos todo lo posible por evitarla lo más que
podamos. Pero la diferencia es insignificante.
Mientras que los seres humanos sigan siendo
humanos, la muerte y la vida vienen a ser lo
mismo.
'Oh, rubbish! Which would you sooner sleep with,
me or a skeleton? Don't you enjoy being alive?
Don't you like feeling: This is me, this is my hand,
this is my leg, I'm real, I'm solid, I'm alive! Don't
you like THIS?'
— Oh, tonterías. ¿Qué preferirlas: dormir
conmigo o con un esqueleto? ¿No disfrutas de
estar vivo? ¿No te gusta sentir: esto soy yo, ésta
es mi mano, esto mi pierna, soy real, sólida,
estoy viva?... ¿No te gusta?
She twisted herself round and pressed her bosom
against him. He could feel her breasts, ripe yet
firm, through her overalls. Her body seemed to be
pouring some of its youth and vigour into his.
Ella se dio la vuelta y apretó su pecho contra él.
Podía sentir sus senos, maduros pero firmes, a
través de su mono. Su cuerpo parecía traspasar su
juventud y vigor hacia él.
'Yes, I like that,' he said.
— Sí, me gusta —dijo Winston.
'Then stop talking about dying. And now listen,
dear, we've got to fix up about the next time we
meet. We may as well go back to the place in the
wood. We've given it a good long rest. But you
must get there by a different way this time. I've got
it all planned out. You take the train—but look, I'll
draw it out for you.'
— No hablemos más de la muerte. Y ahora
escucha, querido; tenemos que fijar la próxima
cita. Si te parece bien, podemos volver a aquel
sitio del bosque. Ya hace mucho tiempo que
fuimos. Basta con que vayas por un camino
distinto. Lo tengo todo preparado. Tomas el
tren... Pero lo mejor será que te lo dibuje aquí.
And in her practical way she scraped together a
small square of dust, and with a twig from a
pigeon's nest began drawing a map on the floor.
Y tan práctica como siempre amasó primero un
cuadrito de polvo y con una ramita de un nido de
palomas empezó a dibujar un mapa sobre el
suelo.
George Orwell
1984
Chapter 4
CAPÍTULO IV
Winston looked round the shabby little room
above Mr Charrington's shop. Beside the
window the enormous bed was made up, with
ragged blankets and a coverless bolster. The oldfashioned clock with the twelve-hour face was
ticking away on the mantelpiece. In the corner,
on the gateleg table, the glass paperweight
which he had bought on his last visit gleamed
softly out of the half-darkness.
Winston examinó la pequeña habitación en la
tienda del señor Charrington. junto a la ventana,
la enorme cama estaba preparada con viejas
mantas y una colcha raquítica. El antiguo reloj, en
cuya esfera se marcaban las doce horas, seguía
con su tic—tac sobre la repisa de la chimenea. En
un rincón, sobre la mesita, el pisapapeles de
cristal que había comprado en su visita anterior
brillaba suavemente en la semioscuridad.
In the fender was a battered tin oilstove, a
saucepan, and two cups, provided by Mr
Charrington. Winston lit the burner and set a pan
of water to boil. He had brought an envelope full
of Victory Coffee and some saccharine tablets.
The clock's hands said seventeen-twenty: it was
nineteen-twenty really. She was coming at
nineteen-thirty.
En el hogar de la chimenea había una
desvencijada estufa de petróleo, una sartén y dos
copas, todo ello proporcionado por el señor
Charrington. Winston puso un poco de agua a
hervir. Había traído un sobre lleno de café de la
Victoria y algunas pastillas de sacarina. Las
manecillas del reloj marcaban las siete y veinte;
pero en realidad eran las diecinueve veinte. Julia
llegaría a las diecinueve treinta.
Folly, folly, his heart kept saying: conscious,
gratuitous, suicidal folly. Of all the crimes that a
Party member could commit, this one was the
least possible to conceal. Actually the idea had
first floated into his head in the form of a vision,
of the glass paperweight mirrored by the surface
of the gateleg table. As he had foreseen, Mr
Charrington had made no difficulty about letting
the room. He was obviously glad of the few
dollars that it would bring him. Nor did he seem
shocked or become offensively knowing when it
was made clear that Winston wanted the room
for the purpose of a love-affair. Instead he
looked into the middle distance and spoke in
generalities, with so delicate an air as to give the
impression that he had become partly invisible.
Privacy, he said, was a very valuable thing.
Everyone wanted a place where they could be
alone occasionally. And when they had such a
place, it was only common courtesy in anyone
else who knew of it to keep his knowledge to
himself. He even, seeming almost to fade out of
existence as he did so, added that there were two
entries to the house, one of them through the
back yard, which gave on an alley.
El corazón le decía a Winston que todo esto era
una locura; sí, una locura consciente y suicida. De
todos los crímenes que un miembro del Partido
podía cometer, éste era el de más imposible
ocultación. La idea había flotado en su cabeza en
forma de una visión del pisapapeles de cristal
reflejado en la brillante superficie de la mesita.
Como él lo había previsto, el señor Charrington
no opuso ninguna dificultad para alquilarle la
habitación. Se alegraba, por lo visto, de los
dólares que aquello le proporcionaría. Tampoco
parecía ofenderse, ni inclinado a hacer preguntas
indiscretas al quedar bien claro que Winston
deseaba la habitación para un asunto amoroso. Al
contrario, se mantenía siempre a una discreta
distancia y con un aire tan delicado que daba la
impresión de haberse hecho invisible en parte.
Decía que la intimidad era una cosa de valor
inapreciable. Que todo el mundo necesitaba un
sitio donde poder estar solo de vez en cuando. Y
una vez que lo hubiera logrado, era de elemental
cortesía, en cualquier otra persona que conociera
este refugio, no contárselo a nadie. Y para
subrayar en la práctica su teoría, casi desaparecía,
añadiendo que la casa tenía dos entradas, una de
163
George Orwell
1984
164
las cuales daba al patio trasero que tenía una
salida a un callejón.
Under the window somebody was singing.
Winston peeped out, secure in the protection of
the muslin curtain. The June sun was still high
in the sky, and in the sun-filled court below, a
monstrous woman, solid as a Norman pillar,
with brawny red forearms and a sacking apron
strapped about her middle, was stumping to and
fro between a washtub and a clothes line,
pegging out a series of square white things
which Winston recognized as babies' diapers.
Whenever her mouth was not corked with
clothes pegs she was singing in a powerful
contralto:
Alguien cantaba bajo la ventana. Winston se
asomó por detrás de los visillos. El sol de junio
estaba aún muy alto y en el patio central una
monstruosa mujer sólida como una columna
normanda, con antebrazos de un color moreno
rojizo, y un delantal atado a la cintura, iba y venía
continuamente desde el barreño donde tenía la
ropa lavada hasta el fregadero, colgando cada vez
unos pañitos cuadrados que Winston reconoció
como pañales. Cuando la boca de la mujer no
estaba impedida por pinzas para tender, cantaba
con poderosa voz de contralto:
It was only an 'opeless fancy.
It passed like an Ipril dye,
But a look an' a word an' the dreams they
stirred!
They 'ave stolen my 'eart awye!
Era sólo una ilusión sin esperanza
que pasó como un día de abril;
pero aquella mirada, aquella palabra
y los ensueños que despertaron
me robaron el corazón.
The tune had been haunting London for weeks
past. It was one of countless similar songs
published for the benefit of the proles by a subsection of the Music Department. The words of
these songs were composed without any human
intervention whatever on an instrument known
as a versificator. But the woman sang so
tunefully as to turn the dreadful rubbish into an
almost pleasant sound. He could hear the
woman singing and the scrape of her shoes on
the flagstones, and the cries of the children in
the street, and somewhere in the far distance a
faint roar of traffic, and yet the room seemed
curiously silent, thanks to the absence of a
telescreen.
Esta canción obsesionaba a Londres desde hacía
muchas semanas. Era una de las producciones de
una subsección del Departamento de Música con
destino a los proles. La letra de estas canciones se
componía sin intervención humana en absoluto,
valiéndose de un instrumento llamado
«versificador». Pero la mujer la cantaba con tan
buen oído que el horrible sonsonete se había
convertido en unos sonidos casi agradables.
Winston oía la voz de la mujer, el ruido de sus
zapatos sobre el empedrado del patio, los gritos
de los niños en la calle, y a cierta distancia, muy
débilmente, el zumbido del tráfico, y sin embargo
su habitación parecía impresionantemente
silenciosa gracias a la ausencia de telepantalla.
Folly, folly, folly! he thought again. It was
inconceivable that they could frequent this place
for more than a few weeks without being caught.
But the temptation of having a hiding-place that
was truly their own, indoors and near at hand,
had been too much for both of them. For some
time after their visit to the church belfry it had
«¡Qué locura! ¡Qué locura!», pensó Winston. Era
inconcebible que Julia y él pudieran frecuentar
este sitio más de unas semanas sin que los
cazaran. Pero la tentación de disponer de un
escondite verdaderamente suyo bajo techo y en
un sitio bastante cercano al lugar de trabajo, había
sido demasiado fuerte para él. Durante algún
George Orwell
1984
been impossible to arrange meetings. Working
hours had been drastically increased in
anticipation of Hate Week. It was more than a
month distant, but the enormous, complex
preparations that it entailed were throwing extra
work on to everybody. Finally both of them
managed to secure a free afternoon on the same
day. They had agreed to go back to the clearing
in the wood. On the evening beforehand they
met briefly in the street. As usual, Winston
hardly looked at Julia as they drifted towards
one another in the crowd, but from the short
glance he gave her it seemed to him that she was
paler than usual.
tiempo después de su visita al campanario les
había sido por completo imposible arreglar
ninguna cita. Las horas de trabajo habían
aumentado implacablemente en preparación de la
Semana del Odio. Faltaba todavía más de un mes,
pero los enormes y complejos preparativos
cargaban de trabajo a todos los miembros del
Partido. Por fin, ambos pudieron tener la misma
tarde libre. Estaban ya de acuerdo en volver a
verse en el claro del bosque. La tarde anterior se
cruzaron en la calle. Como de costumbre,
Winston no miró directamente a Julia y ambos se
sumaron a una masa de gente que empujaba en
determinada dirección. Winston se fue acercando
a ella. Mirándola con el rabillo del ojo notó en
seguida que estaba más pálida que de costumbre.
'It's all off,' she murmured as soon as she judged
it safe to speak. 'Tomorrow, I mean.'
— Lo de mañana es imposible — murmuró Julia
en cuanto creyó prudente poder hablar.
'What?'
— ¿Qué?
'Tomorrow afternoon. I can't come.'
— Que mañana no podré ir.
165
'Why not?'
'Oh, the usual reason. It's started early this time.'
For a moment he was violently angry. During
the month that he had known her the nature of
his desire for her had changed. At the beginning
there had been little true sensuality in it. Their
first love-making had been simply an act of the
will. But after the second time it was different.
The smell of her hair, the taste of her mouth, the
feeling of her skin seemed to have got inside
him, or into the air all round him. She had
become a physical necessity, something that he
not only wanted but felt that he had a right to.
When she said that she could not come, he had
the feeling that she was cheating him. But just at
this moment the crowd pressed them together
and their hands accidentally met. She gave the
tips of his fingers a quick squeeze that seemed to
invite not desire but affection. It struck him that
La primera reacción de Winston fue de violenta
irritación. Durante el mes que la había conocido
la naturaleza de su deseo por ella había cambiado.
Al principio había habido muy poca sensualidad
real. Su primer encuentro amoroso había sido un
acto de voluntad. Pero después de la segunda vez
había sido distinto. El olor de su pelo, el sabor de
su boca, el tacto de su piel parecían habérsele
metido dentro o estar en el aire que lo rodeaba. Se
había convertido en una necesidad física, algo
que no solamente quería sino sobre lo que a la
vez tenía derecho. Cuando ella dijo que no podía
venir, había sentido como si lo estafaran. Pero en
aquel momento la multitud los aplastó el uno
contra el otro y sus manos se unieron y ella le
acarició los dedos de un modo que no despertaba
su deseo, sino su afecto. Una honda ternura, que
George Orwell
1984
when one lived with a woman this particular
disappointment must be a normal, recurring
event; and a deep tenderness, such as he had not
felt for her before, suddenly took hold of him.
He wished that they were a married couple of
ten years' standing. He wished that he were
walking through the streets with her just as they
were doing now but openly and without fear,
talking of trivialities and buying odds and ends
for the household. He wished above all that they
had some place where they could be alone
together without feeling the obligation to make
love every time they met. It was not actually at
that moment, but at some time on the following
day, that the idea of renting Mr Charrington's
room had occurred to him. When he suggested it
to Julia she had agreed with unexpected
readiness. Both of them knew that it was lunacy.
It was as though they were intentionally
stepping nearer to their graves. As he sat waiting
on the edge of the bed he thought again of the
cellars of the Ministry of Love. It was curious
how that predestined horror moved in and out of
one's consciousness. There it lay, fixed in future
times, preceding death as surely as 99 precedes
100. One could not avoid it, but one could
perhaps postpone it: and yet instead, every now
and again, by a conscious, wilful act, one chose
to shorten the interval before it happened.
no había sentido hasta entonces por ella, se
apoderó súbitamente de él. Le hubiera gustado en
aquel momento llevar ya diez años casado con
Julia. Deseaba intensamente poderse pasear con
ella por las calles, pero no como ahora lo hacía,
sino abiertamente, sin miedo alguno, hablando
trivialidades y comprando los pequeños objetos
necesarios para la casa. Deseaba sobre todo vivir
con ella en un sitio tranquilo sin sentirse obligado
a acostarse cada vez que conseguían reunirse. No
fue en aquella ocasión precisamente, sino al día
siguiente, cuando se le ocurrió la idea de alquilar
la habitación del señor Charrington. Cuando se lo
propuso a Julia, ésta aceptó inmediatamente.
Ambos sabían que era una locura. Era como si
avanzaran a propósito hacia sus tumbas. Mientras
la esperaba sentado al borde de la cama volvió a
pensar en los sótanos del Ministerio del Amor.
Era notable cómo entraba y salía en la conciencia
de todos aquel predestinado horror. Allí estaba,
clavado en el futuro, precediendo a la muerte con
tanta inevitabilidad como el 99 precede al 100.
No se podía evitar, pero quizá se pudiera aplazar.
Y sin embargo, de cuando en cuando, por un
consciente acto de voluntad se decidía uno a
acortar el intervalo, a precipitar la llegada de la
tragedia.
At this moment there was a quick step on the
stairs. Julia burst into the room. She was
carrying a tool-bag of coarse brown canvas, such
as he had sometimes seen her carrying to and fro
at the Ministry. He started forward to take her in
his arms, but she disengaged herself rather
hurriedly, partly because she was still holding
the tool-bag.
En este momento sintió Winston unos pasos
rápidos en la escalera. Julia irrumpió en la
habitación. Llevaba una bolsa de lona oscura y
basta como la que solía llevar al Ministerio.
Winston le tendió los brazos, pero ella apartóse
nerviosa, en parte porque le estorbaba la bolsa
llena de herramientas.
'Half a second,' she said. 'Just let me show you
what I've brought. Did you bring some of that
filthy Victory Coffee? I thought you would. You
can chuck it away again, because we shan't be
needing it. Look here.'
— Un momento —dijo —. Deja que te enseñe lo
que traigo. ¿Trajiste ese asqueroso café de la
Victoria? Ya me lo figuré. Puedes tirarlo porque
no lo necesitaremos. Mira.
She fell on her knees, threw open the bag, and
tumbled out some spanners and a screwdriver
that filled the top part of it. Underneath were a
Se arrodilló, tiró al suelo la bolsa abierta y de ella
salieron varias herramientas, entre ellas un
destornillador, pero debajo venían varios
166
George Orwell
1984
number of neat paper packets. The first packet
that she passed to Winston had a strange and yet
vaguely familiar feeling. It was filled with some
kind of heavy, sand-like stuff which yielded
wherever you touched it.
paquetes de papel. El primero que cogió Winston
le produjo una sensación familiar y a la vez
extraña. Estaba lleno de algo arenoso, pesado,
que cedía donde quiera que se le tocaba.
'It isn't sugar?' he said.
— No será azúcar, ¿verdad? —dijo, asombrado.
'Real sugar. Not saccharine, sugar. And here's a
loaf of bread—proper white bread, not our
bloody stuff—and a little pot of jam. And here's
a tin of milk—but look! This is the one I'm
really proud of. I had to wrap a bit of sacking
round it, because—'
— Azúcar de verdad. No sacarina, sino verdadero
azúcar. Y aquí tienes un magnífico pan blanco, no
esas porquerías que nos dan, y un bote de
mermelada. Y aquí tienes un bote de leche
condensada. Pero fíjate en esto; estoy
orgullosísima de haberlo conseguido. Tuve que
envolverlo con tela de saco para que no se
conociera, porque...
But she did not need to tell him why she had
wrapped it up. The smell was already filling the
room, a rich hot smell which seemed like an
emanation from his early childhood, but which
one did occasionally meet with even now,
blowing down a passage-way before a door
slammed, or diffusing itself mysteriously in a
crowded street, sniffed for an instant and then
lost again.
Pero no necesitaba explicarle por qué lo había
envuelto con tanto cuidado. El aroma que
despedía aquello llenaba la habitación, un olor
exquisito que parecía emanado de su primera
infancia, el olor que sólo se percibía ya de vez en
cuando al pasar por un corredor y antes de que le
cerraran a uno la puerta violentamente, ese olor
que se difundía misteriosamente por una calle
llena de gente y que desaparecía al instante.
'It's coffee,' he murmured, 'real coffee.'
— Es café — murmuró Winston —; café de
verdad.
'It's Inner Party coffee. There's a whole kilo
here,' she said.
— Es café del Partido Interior. ¡Un kilo! —dijo
Julia.
'How did you manage to get hold of all these
things?'
— ¿Cómo te las arreglaste para conseguir todo
esto?
'It's all Inner Party stuff. There's nothing those
swine don't have, nothing. But of course waiters
and servants and people pinch things, and—
look, I got a little packet of tea as well.'
— Son provisiones del Partido Interior. Esos
cerdos no se privan de nada. Pero, claro está, los
camareros, las criadas y la gente que los rodea
cogen cosas de vez en cuando. Y... mira: también
te traigo un paquetito de té.
Winston had squatted down beside her. He tore
Winston se había sentado junto a ella en el suelo.
167
George Orwell
1984
open a corner of the packet.
Abrió un pico del paquete y lo olió.
'It's real tea. Not blackberry leaves.'
— Es té auténtico.
'There's been a lot of tea about lately. They've
captured India, or something,' she said vaguely.
'But listen, dear. I want you to turn your back on
me for three minutes. Go and sit on the other
side of the bed. Don't go too near the window.
And don't turn round till I tell you.'
— Últimamente ha habido mucho té. Han
conquistado la India o algo así —dijo Julia
vagamente. Pero escucha, querido: quiero que te
vuelvas de espalda unos minutos. Siéntate en el
lado de allá de la cama. No te acerques
demasiado a la ventana. Y no te vuelvas hasta que
te lo diga.
Winston gazed abstractedly through the muslin
curtain. Down in the yard the red-armed woman
was still marching to and fro between the
washtub and the line. She took two more pegs
out of her mouth and sang with deep feeling:
Winston la obedeció y se puso a mirar abstraído
por los visillos de muselina. Abajo en el patio la
mujer de los rojos antebrazos seguía yendo y
viniendo entre el lavadero y el tendedero. Se
quitó dos pinzas más de la boca y cantó con
mucho sentimiento:
They sye that time 'eals all things,
They sye you can always forget;
But the smiles an' the tears across the years
They twist my 'eart-strings yet!
168
Dicen que el tiempo lo cura todo,
dicen que siempre se olvida,
pero las sonrisas y lágrimas
a lo largo de los años,
me retuercen el corazón.
She knew the whole drivelling song by heart, it
seemed. Her voice floated upward with the
sweet summer air, very tuneful, charged with a
sort of happy melancholy. One had the feeling
that she would have been perfectly content, if
the June evening had been endless and the
supply of clothes inexhaustible, to remain there
for a thousand years, pegging out diapers and
singing rubbish. It struck him as a curious fact
that he had never heard a member of the Party
singing alone and spontaneously. It would even
have seemed slightly unorthodox, a dangerous
eccentricity, like talking to oneself. Perhaps it
was only when people were somewhere near the
starvation level that they had anything to sing
about.
Por lo visto se sabía la canción de memoria. Su
voz subía a la habitación en el cálido aire estival,
bastante armoniosa y cargada de una especie de
feliz melancolía. Se tenía la sensación de que esa
mujer habría sido perfectamente feliz si la tarde
de junio no hubiera terminado nunca y la ropa
lavada para tender no se hubiera agotado; le
habría gustado estarse allí mil años tendiendo
pañales y cantando tonterías. Le parecía muy
curioso a Winston no haber oído nunca a un
miembro del Partido cantando espontáneamente y
en soledad. Habría parecido una herejía política,
una excentricidad peligrosa, algo así como hablar
consigo mismo. Quizá la gente sólo cantara
cuando estuviera a punto de morirse de hambre.
'You can turn round now,' said Julia.
— Ya puedes volverte —dijo Julia.
George Orwell
1984
He turned round, and for a second almost failed
to recognize her. What he had actually expected
was to see her naked. But she was not naked.
The transformation that had happened was much
more surprising than that. She had painted her
face.
Se dio la vuelta y por un segundo casi no la
reconoció. Había esperado verla desnuda. Pero no
lo estaba. La transformación había sido mucho
mayor. Se había pintado la cara. Debía de haber
comprado el maquillaje en alguna tienda de los
barrios proletarios.
She must have slipped into some shop in the
proletarian quarters and bought herself a
complete set of make-up materials. Her lips
were deeply reddened, her cheeks rouged, her
nose powdered; there was even a touch of
something under the eyes to make them brighter.
It was not very skilfully done, but Winston's
standards in such matters were not high. He had
never before seen or imagined a woman of the
Party with cosmetics on her face. The
improvement in her appearance was startling.
With just a few dabs of colour in the right places
she had become not only very much prettier,
but, above all, far more feminine. Her short hair
and boyish overalls merely added to the effect.
As he took her in his arms a wave of synthetic
violets flooded his nostrils. He remembered the
half-darkness of a basement kitchen, and a
woman's cavernous mouth. It was the very same
scent that she had used; but at the moment it did
not seem to matter.
Tenía los labios de un rojo intenso, las mejillas
rosadas y la nariz con polvos. Incluso se había
dado un toquecito debajo de los ojos para hacer
resaltar su brillantez. No se había pintado muy
bien, pero Winston entendía poco de esto. Nunca
había visto ni se había atrevido a imaginar a una
mujer del Partido con cosméticos en la cara. Era
sorprendente el cambio tan favorable que había
experimentado el rostro de Julia. Con unos
cuantos toques de color en los sitios adecuados,
no sólo estaba mucho más bonita, sino, lo que era
más importante, infinitamente más femenina. Su
cabello corto y su «mono» juvenil de chico
realzaban aún más este efecto. Al abrazarla sintió
Winston un perfume a violetas sintéticas.
Recordó entonces la semioscuridad de una cocina
en un sótano y la boca negra cavernosa de una
mujer. Era el mismísimo perfume que aquélla
había usado, pero a Winston no le importaba esto
por lo pronto.
'Scent too!' he said.
— ¡También perfume! —dijo.
'Yes, dear, scent too. And do you know what I'm
going to do next? I'm going to get hold of a real
woman's frock from somewhere and wear it
instead of these bloody trousers. I'll wear silk
stockings and high-heeled shoes! In this room
I'm going to be a woman, not a Party comrade.'
— Sí, querido; también me he puesto perfume.
¿Y sabes lo que voy a hacer ahora? Voy a
buscarme en donde sea un verdadero vestido de
mujer y me lo pondré en vez de estos asquerosos
pantalones. ¡Llevaré medias de seda y zapatos de
tacón alto! Estoy dispuesta a ser en esta
habitación una mujer y no una camarada del
Partido.
They flung their clothes off and climbed into the
huge mahogany bed. It was the first time that he
had stripped himself naked in her presence.
Until now he had been too much ashamed of his
pale and meagre body, with the varicose veins
standing out on his calves and the discoloured
patch over his ankle. There were no sheets, but
Se sacaron las ropas y se subieron a la gran cama
de caoba. Era la primera vez que él se desnudaba
por completo en su presencia. Hasta ahora había
tenido demasiada vergüenza de su pálido y
delgado cuerpo, con las varices saliéndose en las
pantorrillas y el trozo descolorido justo encima de
su tobillo. No había sábanas pero la manta sobre
169
George Orwell
1984
the blanket they lay on was threadbare and
smooth, and the size and springiness of the bed
astonished both of them. 'It's sure to be full of
bugs, but who cares?' said Julia. One never saw
a double bed nowadays, except in the homes of
the proles. Winston had occasionally slept in
one in his boyhood: Julia had never been in one
before, so far as she could remember.
la que estaban echados estaba gastada y era
suave, y el tamaño y lo blando de la cama los
tenía asombrados.
— Seguro que está llena de chinches, pero ¿qué
importa? —dijo Julia.
No se veían camas dobles en aquellos tiempos,
excepto en las casas de los proles. Winston había
dormido en una ocasionalmente en su niñez. Julia
no recordaba haber dormido nunca en una.
Presently they fell asleep for a little while. When
Winston woke up the hands of the clock had
crept round to nearly nine. He did not stir,
because Julia was sleeping with her head in the
crook of his arm. Most of her make-up had
transferred itself to his own face or the bolster,
but a light stain of rouge still brought out the
beauty of her cheekbone. A yellow ray from the
sinking sun fell across the foot of the bed and
lighted up the fireplace, where the water in the
pan was boiling fast. Down in the yard the
woman had stopped singing, but the faint shouts
of children floated in from the street. He
wondered vaguely whether in the abolished past
it had been a normal experience to lie in bed like
this, in the cool of a summer evening, a man and
a woman with no clothes on, making love when
they chose, talking of what they chose, not
feeling any compulsion to get up, simply lying
there and listening to peaceful sounds outside.
Surely there could never have been a time when
that seemed ordinary? Julia woke up, rubbed her
eyes, and raised herself on her elbow to look at
the oil stove.
Durmieron después un ratito. Cuando Winston se
despertó, el reloj marcaba cerca de las nueve de la
noche. No se movieron porque Julia dormía con
la cabeza apoyada en el hueco de su brazo. Casi
toda su pintura había pasado a la cara de Winston
o a la almohada, pero todavía le quedaba un poco
de colorete en las mejillas. Un rayo de sol
poniente caía sobre el pie de la cama y daba sobre
la chimenea donde el agua hervía a borbotones.
Ya no cantaba la mujer en el patio, pero seguían
oyéndose los gritos de los niños en la calle.
'Half that water's boiled away,' she said. 'I'll get
up and make some coffee in another moment.
We've got an hour. What time do they cut the
lights off at your flats?'
— La mitad del agua se ha evaporado —dijo —.
Voy a levantarme y a preparar más agua en un
momento. Tenemos una hora. ¿Cuándo cortan las
luces en tu casa?
'Twenty-three thirty.'
— A las veintitrés treinta.
'It's twenty-three at the hostel. But you have to
get in earlier than that, because—Hi! Get out,
you filthy brute!'
— Donde yo vivo apagan a las veintitrés un
punto. Pero hay que entrar antes porque... ¡Fuera.
de aquí, asquerosa!
170
Julia se despertó, frotándose los ojos, y se
incorporó apoyándose en un codo para mirar a la
estufa de petróleo.
George Orwell
1984
She suddenly twisted herself over in the bed,
seized a shoe from the floor, and sent it hurtling
into the corner with a boyish jerk of her arm,
exactly as he had seen her fling the dictionary at
Goldstein, that morning during the Two Minutes
Hate.
Julia empezó a retorcerse en la cama, logró coger
un zapato del suelo y lo tiró a un rincón, igual que
Winston la había visto arrojar su diccionario a la
cara de Goldstein aquella mañana durante los Dos
Minutos de Odio.
'What was it?' he said in surprise.
— ¿Qué era eso? — le preguntó Winston,
sorprendido.
'A rat. I saw him stick his beastly nose out of the
wainscoting. There's a hole down there. I gave
him a good fright, anyway.'
— Una rata. La vi asomarse por ahí. Se metió por
un boquete que hay en aquella pared. De todos
modos le he dado un buen susto.
'Rats!' murmured Winston. 'In this room!'
— ¡Ratas! — murmuró Winston —. ¿Hay ratas
en esta habitación?
'They're all over the place,' said Julia
indifferently as she lay down again. 'We've even
got them in the kitchen at the hostel. Some parts
of London are swarming with them. Did you
know they attack children? Yes, they do. In
some of these streets a woman daren't leave a
baby alone for two minutes. It's the great huge
brown ones that do it. And the nasty thing is that
the brutes always—'
— Todo está lleno de ratas —dijo ella en tono
indiferente mientras volvía a tumbarse —. Las
tenemos hasta en la cocina de nuestro hotel. Hay
partes de Londres en que se encuentran por todos
lados. ¿Sabes que atacan a los niños? Sí; en
algunas calles de los proles las mujeres no se
atreven a dejar a sus hijos solos ni dos minutos.
Las más peligrosas son las grandes y oscuras. Y
lo más horrible es que siempre...
'DON'T GO ON!' said Winston, with his eyes
tightly shut.
— ¡No sigas, por favor! —dijo Winston, cerrando
los ojos con fuerza.
'Dearest! You've gone quite pale. What's the
matter? Do they make you feel sick?'
— ¡Querido, te has puesto palidísimo! ¿Qué te
pasa? ¿Te dan asco?
'Of all horrors in the world—a rat!'
— ¡Una rata! ¡Lo más horrible del mundo!
She pressed herself against him and wound her
limbs round him, as though to reassure him with
the warmth of her body. He did not reopen his
eyes immediately. For several moments he had
had the feeling of being back in a nightmare
which had recurred from time to time
throughout his life. It was always very much the
same. He was standing in front of a wall of
Ella lo tranquilizó con el calor de su cuerpo.
Winston no abrió los ojos durante un buen rato.
Le había parecido volver a hallarse de lleno en
una pesadilla que se le presentaba con frecuencia.
Siempre era poco más o menos igual. Se hallaba
frente a un muro tenebroso y del otro lado de este
muro había algo capaz de enloquecer al más
valiente. Algo infinitamente espantoso. En el
171
George Orwell
1984
darkness, and on the other side of it there was
something unendurable, something too dreadful
to be faced. In the dream his deepest feeling was
always one of self-deception, because he did in
fact know what was behind the wall of darkness.
With a deadly effort, like wrenching a piece out
of his own brain, he could even have dragged
the thing into the open. He always woke up
without discovering what it was: but somehow it
was connected with what Julia had been saying
when he cut her short.
sueño sentíase siempre decepcionado porque
sabía perfectamente lo que ocurría detrás del
muro de tinieblas. Con un esfuerzo mortal, como
si se arrancara un trozo de su cerebro, conseguía
siempre despertarse sin llegar a descubrir de qué
se trataba concretamente, pero él sabía que era
algo relacionado con lo que Julia había estado
diciendo y sobre todo con lo que iba a decirle
cuando la interrumpió.
'I'm sorry,' he said, 'it's nothing. I don't like rats,
that's all.'
— Lo siento —dijo —, no es nada. Lo que ocurre
es que no puedo soportar las ratas.
'Don't worry, dear, we're not going to have the
filthy brutes in here. I'll stuff the hole with a bit
of sacking before we go. And next time we
come here I'll bring some plaster and bung it up
properly.'
— No te preocupes, querido. Aquí no entrarán
porque voy a tapar ese agujero con tela de saco
antes de que nos vayamos. Y la próxima vez que
vengamos traeré un poco de yeso y lo taparemos
definitivamente.
Already the black instant of panic was halfforgotten. Feeling slightly ashamed of himself,
he sat up against the bedhead. Julia got out of
bed, pulled on her overalls, and made the coffee.
The smell that rose from the saucepan was so
powerful and exciting that they shut the window
lest anybody outside should notice it and
become inquisitive. What was even better than
the taste of the coffee was the silky texture given
to it by the sugar, a thing Winston had almost
forgotten after years of saccharine. With one
hand in her pocket and a piece of bread and jam
in the other, Julia wandered about the room,
glancing indifferently at the bookcase, pointing
out the best way of repairing the gateleg table,
plumping herself down in the ragged arm-chair
to see if it was comfortable, and examining the
absurd twelve-hour clock with a sort of tolerant
amusement. She brought the glass paperweight
over to the bed to have a look at it in a better
light. He took it out of her hand, fascinated, as
always, by the soft, rainwatery appearance of the
glass.
Ya había olvidado Winston aquellos instantes de
pánico. Un poco avergonzado de sí mismo
sentóse a la cabecera de la cama. Julia se levantó,
se puso el «mono» e hizo el café. El aroma
resultaba tan delicioso y fuerte que tuvieron que
cerrar la ventana para no alarmar a la vecindad.
Pero mejor aún que el sabor del café era la
calidad que le daba el azúcar, una finura sedosa
que Winston casi había olvidado después de
tantos años de sacarina. Con una mano en un
bolsillo y un pedazo de pan con mermelada en la
otra se paseaba Julia por la habitación mirando
con indiferencia la estantería de libros, pensando
en la mejor manera de arreglar la mesa, dejándose
caer en el viejo sillón para ver si era cómodo y
examinando el absurdo reloj de las doce horas
con aire divertido y tolerante. Cogió el
pisapapeles de cristal y se lo llevó a la cama,
donde se sentó para examinarlo con tranquilidad.
Winston se lo quitó de las manos, fascinado,
como siempre, por el aspecto suave, resbaloso, de
agua de lluvia que tenía aquel cristal.
'What is it, do you think?' said Julia.
— ¿Qué crees tú que será esto? —dijo Julia.
172
George Orwell
1984
'I don't think it's anything—I mean, I don't think
it was ever put to any use. That's what I like
about it. It's a little chunk of history that they've
forgotten to alter. It's a message from a hundred
years ago, if one knew how to read it.'
— No creo que sea nada particular... Es decir, no
creo que haya servido nunca para nada concreto.
Eso es lo que me gusta precisamente de este
objeto. Es un pedacito de historia que se han
olvidado de cambiar; un mensaje que nos llega de
hace un siglo y que nos diría muchas cosas si
supiéramos leerlo.
'And that picture over there'—she nodded at the
engraving on the opposite wall—'would that be
a hundred years old?'
— Y aquel cuadro — señaló Julia — ¿también
tendrá cien años?
'More. Two hundred, I dare say. One can't tell.
It's impossible to discover the age of anything
nowadays.'
— Más, seguramente doscientos. Es imposible
saberlo con seguridad. En realidad hoy no se sabe
la edad de nada.
She went over to look at it. 'Here's where that
brute stuck his nose out,' she said, kicking the
wainscoting immediately below the picture.
'What is this place? I've seen it before
somewhere.'
Julia se acercó a la pared de enfrente para
examinar con detenimiento el grabado. Dijo:
— ¿Qué sitio es éste? Estoy segura de haber
estado aquí alguna vez.
'It's a church, or at least it used to be. St Clement
Danes its name was.' The fragment of rhyme
that Mr Charrington had taught him came back
into his head, and he added half-nostalgically:
"Oranges and lemons, say the bells of St
Clement's!"
— Es una iglesia o, por lo menos, solía serio. Se
llamaba San Clemente.
—La incompleta canción que el señor
Charrington le había enseñado volvió a sonar en
la cabeza de Winston, que murmuró con
nostalgia: Naranjas y limones, dicen las
campanas de San Clemente.
To his astonishment she capped the line:
Y se quedó estupefacto al oír a Julia continuar:
'You owe me three farthings, say the bells of St
Martin's, When will you pay me? say the bells
of Old Bailey—'
— Me debes tres peniques, dicen las campanas
de San Martín. ¿Cuándo me pagarás?, dicen las
campanas de Old Baily...
'I can't remember how it goes on after that. But
anyway I remember it ends up, "Here comes a
candle to light you to bed, here comes a chopper
to chop off your head!"'
— No puedo recordar cómo sigue. Pero sé que
termina así: Aquí tienes una vela para alumbrarte
cuando te acuestes. Aquí tienes un hacha para
cortarte la cabeza.
173
George Orwell
1984
It was like the two halves of a countersign. But
there must be another line after 'the bells of Old
Bailey'. Perhaps it could be dug out of Mr
Charrington's memory, if he were suitably
prompted.
Era como las dos mitades de una contraseña. Pero
tenía que haber otro verso después de «las
campanas de Old Bailey». Quizá el señor
Charrington acabaría acordándose de este final.
'Who taught you that?' he said.
— ¿Quién te lo enseñó? —dijo Winston.
'My grandfather. He used to say it to me when I
was a little girl. He was vaporized when I was
eight—at any rate, he disappeared. I wonder
what a lemon was,' she added inconsequently.
'I've seen oranges. They're a kind of round
yellow fruit with a thick skin.'
— Mi abuelo. Solía cantármelo cuando yo era
niña. Lo vaporizaron teniendo yo unos ocho
años... No estoy segura, pero lo cierto es que
desapareció. Lo que no sé, y me lo he preguntado
muchas veces, es qué sería un limón —añadió—.
He visto naranjas. Es una especie de fruta
redonda y amarillenta con una cáscara muy fina.
'I can remember lemons,' said Winston. 'They
were quite common in the fifties. They were so
sour that it set your teeth on edge even to smell
them.'
— Yo recuerdo los limones —dijo Winston —.
Eran muy frecuentes en los años cincuenta y
tantos. Eran unas frutas tan agrias que rechinaban
los dientes sólo de olerlas.
'I bet that picture's got bugs behind it,' said Julia.
'I'll take it down and give it a good clean some
day. I suppose it's almost time we were leaving.
I must start washing this paint off. What a bore!
I'll get the lipstick off your face afterwards.'
— Estoy segura de que detrás de ese cuadro hay
chinches —dijo Julia —. Lo descolgaré cualquier
día para limpiarlo bien. Creo que ya es hora de
que nos vayamos. ¡Qué fastidio, ahora tengo que
quitarme esta pintura! Empezaré por mí y luego
te limpiaré a ti la cara.
Winston did not get up for a few minutes more.
The room was darkening. He turned over
towards the light and lay gazing into the glass
paperweight. The inexhaustibly interesting thing
was not the fragment of coral but the interior of
the glass itself. There was such a depth of it, and
yet it was almost as transparent as air. It was as
though the surface of the glass had been the arch
of the sky, enclosing a tiny world with its
atmosphere complete. He had the feeling that he
could get inside it, and that in fact he was inside
it, along with the mahogany bed and the gateleg
table, and the clock and the steel engraving and
the paperweight itself. The paperweight was the
room he was in, and the coral was Julia's life and
his own, fixed in a sort of eternity at the heart of
the crystal.
Winston permaneció unos minutos más en la
cama. Oscurecía en la habitación. Volvióse hacia
la ventana y fijó la vista en el pisapapeles de
cristal. Lo que le interesaba inagotablemente no
era el pedacito de coral, sino el interior del cristal
mismo. Tenía tanta profundidad, y sin embargo
era transparente, como hecho con aire. Como si la
superficie cristalina hubiera sido la cubierta del
cielo que encerrase un diminuto mundo con toda
su atmósfera. Tenía Winston la sensación de que
podría penetrar en ese mundo cerrado, que ya
estaba dentro de él con la cama de caoba y la
mesa rota y el reloj y el grabado e incluso con el
mismo pisapapeles. Sí, el pisapapeles era la
habitación en que se hallaba Winston, y el coral
era la vida de Julia y la suya clavadas
eternamente en el corazón del cristal.
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Chapter 5
CAPÍTULO V
Syme had vanished. A morning came, and he was
missing from work: a few thoughtless people
commented on his absence. On the next day nobody
mentioned him. On the third day Winston went into
the vestibule of the Records Department to look at
the notice-board. One of the notices carried a
printed list of the members of the Chess Committee,
of whom Syme had been one. It looked almost
exactly as it had looked before—nothing had been
crossed out—but it was one name shorter. It was
enough. Syme had ceased to exist: he had never
existed.
Syme había desaparecido. Una mañana no acudió
al trabajo: unos cuantos indiferentes comentaron
su ausencia, pero al día siguiente nadie habló de
él. Al tercer día entró Winston en el vestíbulo del
Departamento de Registro para mirar el tablón de
anuncios. Uno de éstos era una lista impresa con
los miembros del Comité de Ajedrez, al que Syme
había pertenecido. La lista era idéntica a la de
antes — nada había sido tachado en ella —, pero
contenía un nombre menos. Bastaba con eso.
Syme había dejado de existir. Es más, nunca había
existido.
The weather was baking hot. In the labyrinthine
Ministry the windowless, air-conditioned rooms
kept their normal temperature, but outside the
pavements scorched one's feet and the stench of the
Tubes at the rush hours was a horror. The
preparations for Hate Week were in full swing, and
the staffs of all the Ministries were working
overtime. Processions, meetings, military parades,
lectures, waxworks, displays, film shows, telescreen
programmes all had to be organized; stands had to
be erected, effigies built, slogans coined, songs
written, rumours circulated, photographs faked.
Julia's unit in the Fiction Department had been
taken off the production of novels and was rushing
out a series of atrocity pamphlets. Winston, in
addition to his regular work, spent long periods
every day in going through back files of 'The Times'
and altering and embellishing news items which
were to be quoted in speeches. Late at night, when
crowds of rowdy proles roamed the streets, the town
had a curiously febrile air. The rocket bombs
crashed oftener than ever, and sometimes in the far
distance there were enormous explosions which no
one could explain and about which there were wild
rumours.
Hacía un calor horrible. En el laberíntico
Ministerio las habitaciones sin ventanas y con
buena refrigeración mantenían una temperatura
normal, pero en la calle el pavimento echaba
humo y el ambiente del metro a las horas de
aglomeración era espantoso. Seguían en pleno
hervor los preparativos para la Semana del Odio y
los funcionarios de todos los Ministerios
dedicaban a esta tarea horas extraordinarias. Había
que organizar los desfiles, manifestaciones,
conferencias, exposiciones de figuras de cera,
programas cinematográficos y de telepantalla,
erigir tribunas, construir efigies, inventar
consignas, escribir canciones, extender rumores,
falsificar fotografías... La sección de Julia en el
Departamento de Novela había interrumpido su
tarea habitual y confeccionaba una serie de
panfletos de atrocidades. Winston, aparte de su
trabajo corriente, pasaba mucho tiempo cada día
revisando colecciones del Times y alterando o
embelleciendo noticias que iban a ser citadas en
los discursos. Hasta última hora de la noche,
cuando las multitudes de los incultos proles
paseaban por las calles, la ciudad presentaba un
aspecto febril. Las bombas cohete caían con más
frecuencia que nunca y a veces se percibían allá
muy lejos enormes explosiones que nadie podía
explicar y sobre las cuales se esparcían insensatos
rumores.
The new tune which was to be the theme-song of La nueva canción que había de ser el tema de la
Hate Week (the Hate Song, it was called) had Semana del Odio (se llamaba la Canción del Odio)
George Orwell
1984
177
already been composed and was being endlessly
plugged on the telescreens. It had a savage, barking
rhythm which could not exactly be called music, but
resembled the beating of a drum. Roared out by
hundreds of voices to the tramp of marching feet, it
was terrifying. The proles had taken a fancy to it,
and in the midnight streets it competed with the
still-popular 'It was only a hopeless fancy'. The
Parsons children played it at all hours of the night
and day, unbearably, on a comb and a piece of toilet
paper. Winston's evenings were fuller than ever.
Squads of volunteers, organized by Parsons, were
preparing the street for Hate Week, stitching
banners, painting posters, erecting flagstaffs on the
roofs, and perilously slinging wires across the street
for the reception of streamers. Parsons boasted that
Victory Mansions alone would display four hundred
metres of bunting. He was in his native element and
as happy as a lark. The heat and the manual work
had even given him a pretext for reverting to shorts
and an open shirt in the evenings. He was
everywhere at once, pushing, pulling, sawing,
hammering, improvising, jollying everyone along
with comradely exhortations and giving out from
every fold of his body what seemed an
inexhaustible supply of acrid-smelling sweat.
había sido ya compuesta y era repetida
incansablemente por las telepantallas. Tenía un
ritmo salvaje, de ladridos y no podía llamarse con
exactitud música. Más bien era como el redoble de
un tambor. Centenares de voces rugían con
aquellos sones que se mezclaban con el chas-chas
de sus renqueantes pies. Era aterrador. Los proles
se habían aficionado a la canción, y por las calles,
a media noche, competía con la que seguía siendo
popular: «Era una ilusión sin esperanza». Los
niños de Parsons la tocaban a todas horas, de un
modo alucinante, en su peine cubierto de papel
higiénico. Winston tenía las tardes más ocupadas
que nunca. Brigadas de voluntarios organizadas
por Parsons preparaban la calle para la Semana del
Odio cosiendo banderas y estandartes, pintando
carteles, clavando palos en los tejados para que
sirvieran de astas y tendiendo peligrosamente
alambres a través de la calle para colgar pancartas.
Parsons se jactaba de que las casas de la Victoria
era el único grupo que desplegaría cuatrocientos
metros de propaganda. Se hallaba en su elemento
y era más feliz que una alondra. El calor y el
trabajo manual le habían dado pretexto para
ponerse otra vez los shorts y la camisa abierta.
Estaba en todas partes a la vez, empujaba, tiraba,
aserraba,
daba
tremendos
martillazos,
improvisaba, aconsejaba a todos y expulsaba
pródigamente una inagotable cantidad de sudor.
A new poster had suddenly appeared all over
London. It had no caption, and represented simply
the monstrous figure of a Eurasian soldier, three or
four metres high, striding forward with
expressionless Mongolian face and enormous boots,
a submachine gun pointed from his hip. From
whatever angle you looked at the poster, the muzzle
of the gun, magnified by the foreshortening, seemed
to be pointed straight at you. The thing had been
plastered on every blank space on every wall, even
outnumbering the portraits of Big Brother. The
proles, normally apathetic about the war, were
being lashed into one of their periodical frenzies of
patriotism. As though to harmonize with the general
mood, the rocket bombs had been killing larger
numbers of people than usual. One fell on a
crowded film theatre in Stepney, burying several
hundred victims among the ruins. The whole
population of the neighbourhood turned out for a
long, trailing funeral which went on for hours and
En todo Londres había aparecido de pronto un
nuevo cartel que se repetía infinitamente. No tenía
palabras. Se limitaba a representar, en una altura
de tres o cuatro metros, la monstruosa figura de un
soldado eurasiático que parecía avanzar hacia el
que lo miraba, una cara mogólica inexpresiva,
unas botas enormes y, apoyado en la cadera, un
fusil ametralladora a punto de disparar. Desde
cualquier parte que mirase uno el cartel, la boca
del arma, ampliada por la perspectiva, por el
escorzo, parecía apuntarle a uno sin remisión. No
había quedado ni un solo hueco en la ciudad sin
aprovechar para colocar aquel monstruo. Y lo
curioso era que había más retratos de este enemigo
simbólico que del propio Gran Hermano. Los
proles, que normalmente se mostraban apáticos
respecto a la guerra, recibían así un trallazo para
que entraran en uno de sus periódicos frenesíes de
patriotismo. Como para armonizar con el estado
de ánimo general, las bombas cohetes habían
George Orwell
1984
178
was in effect an indignation meeting. Another bomb
fell on a piece of waste ground which was used as a
playground and several dozen children were blown
to pieces. There were further angry demonstrations,
Goldstein was burned in effigy, hundreds of copies
of theposter of the Eurasian soldier were torn down
and added to the flames, and a number of shops
were looted in the turmoil; then a rumour flew
round that spies were directing the rocket bombs by
means of wireless waves, and an old couple who
were suspected of being of foreign extraction had
their house set on fire and perished of suffocation.
matado a más gente que de costumbre. Una cayó
en un local de cine de Stepney, enterrando en las
ruinas a varios centenares de víctimas. Todos los
habitantes del barrio asistieron a un imponente
entierro que duró muchas horas y que en realidad
constituyó un mitin patriótico. Otra bomba cayó
en un solar inmenso que utilizaban los niños para
jugar y varias docenas de éstos fueron
despedazados. Hubo muchas más manifestaciones
indignadas, Goldstein fue quemado en efigie,
centenares de carteles representando al soldado
eurasiático fueron rasgados y arrojados a las
llamas y muchas tiendas fueron asaltadas. Luego
se esparció el rumor de que unos espías dirigían
los cohetes mortíferos por medio de la radio y un
anciano matrimonio acusado de extranjería
pereció abrasado cuando las turbas incendiaron su
casa.
In the room over Mr Charrington's shop, when they
could get there, Julia and Winston lay side by side
on a stripped bed under the open window, naked for
the sake of coolness. The rat had never come back,
but the bugs had multiplied hideously in the heat. It
did not seem to matter. Dirty or clean, the room was
paradise. As soon as they arrived they would
sprinkle everything with pepper bought on the black
market, tear off their clothes, and make love with
sweating bodies, then fall asleep and wake to find
that the bugs had rallied and were massing for the
counter-attack.
En la habitación encima de la tienda del señor
Charrington, cuando podían ir allí, Julia y
Winston se quedaban echados uno junto al otro en
la desnuda cama bajo la ventana abierta, desnudos
para estar más frescos. La rata no volvió, pero las
chinches se multiplicaban odiosamente con ese
calor. No importaba. Sucia o limpia, la habitación
era un paraíso. Al llegar echaban pimienta
comprada en el mercado negro sobre todos los
objetos, se sacaban la ropa y hacían el amor con
los cuerpos sudorosos, luego se dormían y al
despertar se encontraban con que las chinches se
estaban formando para el contraataque.
Four, five, six-seven times they met during the
month of June. Winston had dropped his habit of
drinking gin at all hours. He seemed to have lost the
need for it. He had grown fatter, his varicose ulcer
had subsided, leaving only a brown stain on the skin
above his ankle, his fits of coughing in the early
morning had stopped. The process of life had
ceased to be intolerable, he had no longer any
impulse to make faces at the telescreen or shout
curses at the top of his voice. Now that they had a
secure hiding-place, almost a home, it did not even
seem a hardship that they could only meet
infrequently and for a couple of hours at a time.
What mattered was that the room over the junkshop should exist. To know that it was there,
inviolate, was almost the same as being in it. The
Cuatro, cinco, seis, hasta siete veces se
encontraron allí durante el mes de junio. Winston
había dejado de beber ginebra a todas horas. Le
parecía que ya no lo necesitaba. Había engordado.
Sus varices ya no le molestaban; en realidad casi
habían desaparecido y por las mañanas ya no tosía
al despertarse. La vida había dejado de serie
intolerable, no sentía la necesidad de hacerle
muecas a la telepantalla ni el sufrimiento de no
poder gritar palabrotas cada vez que oía un
discurso. Ahora que casi tenían un hogar, no les
parecía mortificante reunirse tan pocas veces y
sólo un par de horas cada vez. Lo importante es
que existiese aquella habitación; saber que estaba
allí era casi lo mismo que hallarse en ella. Aquel
dormitorio era un mundo completo, una bolsa del
George Orwell
1984
179
room was a world, a pocket of the past where
extinct animals could walk. Mr Charrington,
thought Winston, was another extinct animal. He
usually stopped to talk with Mr Charrington for a
few minutes on his way upstairs. The old man
seemed seldom or never to go out of doors, and on
the other hand to have almost no customers. He led
a ghostlike existence between the tiny, dark shop,
and an even tinier back kitchen where he prepared
his meals and which contained, among other things,
an unbelievably ancient gramophone with an
enormous horn. He seemed glad of the opportunity
to talk. Wandering about among his worthless
stock, with his long nose and thick spectacles and
his bowed shoulders in the velvet jacket, he had
always vaguely the air of being a collector rather
than a tradesman. With a sort of faded enthusiasm
he would finger this scrap of rubbish or that—a
china bottle-stopper, the painted lid of a broken
snuffbox, a pinchbeck locket containing a strand of
some long-dead baby's hair—never asking that
Winston should buy it, merely that he should
admire it. To talk to him was like listening to the
tinkling of a worn-out musical-box. He had dragged
out from the corners of his memory some more
fragments of forgotten rhymes. There was one about
four and twenty blackbirds, and another about a
cow with a crumpled horn, and another about the
death of poor Cock Robin. 'It just occurred to me
you might be interested,' he would say with a
deprecating little laugh whenever he produced a
new fragment. But he could never recall more than
a few lines of any one rhyme.
pasado donde animales de especies extinguidas
podían circular. También el señor Charrington,
pensó Winston, pertenecía a una especie
extinguida. Solía hablar con él un rato antes de
subir. El viejo salía poco, por lo visto, y apenas
tenía clientes. Llevaba una existencia fantasmal
entre la minúscula tienda y la cocina, todavía más
pequeña, donde él mismo se guisaba y donde
tenía, entre otras cosas raras, un gramófono
increíblemente viejo con una enorme bocina.
Parecía alegrarse de poder charlar. Entre sus
inútiles mercancías, con su larga nariz y gruesos
lentes, encorvado bajo su chaqueta de terciopelo,
tenía más aire de coleccionista que de mercader.
De vez en cuando, con un entusiasmo muy
moderado, cogía alguno de los objetos que tenía a
la venta, sin preguntarle nunca a Winston si lo
quería comprar, sino enseñándoselo sólo para que
lo admirase. Hablar con él era como escuchar el
tintineo de una desvencijada cajita de música.
Algunas veces, se sacaba de los desvanes de su
memoria algunos polvorientos retazos de
canciones olvidadas. Había una sobre veinticuatro
pájaros negros y otra sobre una vaca con un
cuerno torcido y otra que relataba la muerte del
pobre gallo Robin. «He pensado que podría
gustarle a usted» — decía con una risita tímida
cuando repetía algunos versos sueltos de aquellas
canciones. Pero nunca recordaba ninguna canción
completa.
Both of them knew—in a way, it was never out of
their minds that what was now happening could not
last long. There were times when the fact of
impending death seemed as palpable as the bed they
lay on, and they would cling together with a sort of
despairing sensuality, like a damned soul grasping
at his last morsel of pleasure when the clock is
within five minutes of striking. But there were also
times when they had the illusion not only of safety
but of permanence. So long as they were actually in
this room, they both felt, no harm could come to
them. Getting there was difficult and dangerous, but
the room itself was sanctuary. It was as when
Winston had gazed into the heart of the
paperweight, with the feeling that it would be
possible to get inside that glassy world, and that
Julia y Winston sabían perfectamente — en
verdad, ni un solo momento dejaban de tenerlo
presente — que aquello no podía durar. A veces la
sensación de que la muerte se cernía sobre ellos
les resultaba tan sólida como el lecho donde
estaban echados y se abrazaban con una
desesperada sensualidad, como un alma
condenada aferrándose a su último rato de placer
cuando faltan cinco minutos para que suene el
reloj. Pero también había veces en que no sólo se
sentían seguros, sino que tenían una sensación de
permanencia. Creían entonces que nada podría
ocurrirles mientras estuvieran en su habitación.
Llegar hasta allí era difícil y peligroso, pero el
refugio era invulnerable. Igualmente, Winston,
mirando el corazón del pisapapeles, había sentido
George Orwell
1984
180
once inside it time could be arrested. Often they
gave themselves up to daydreams of escape. Their
luck would hold indefinitely, and they would carry
on their intrigue, just like this, for the remainder of
their natural lives. Or Katharine would die, and by
subtle manoeuvrings Winston and Julia would
succeed in getting married. Or they would commit
suicide together. Or they would disappear, alter
themselves out of recognition, learn to speak with
proletarian accents, get jobs in a factory and live out
their lives undetected in a back-street. It was all
nonsense, as they both knew. In reality there was no
escape. Even the one plan that was practicable,
suicide, they had no intention of carrying out. To
hang on from day to day and from week to week,
spinning out a present that had no future, seemed an
unconquerable instinct, just as one's lungs will
always draw the next breath so long as there is air
available.
como si fuera posible penetrar en aquel mundo de
cristal y que una vez dentro el tiempo se podría
detener. Con frecuencia se entregaban ambos a
ensueños de fuga. Se imaginaban que tendrían una
suerte magnífica por tiempo indefinido y que
podrían continuar llevando aquella vida
clandestina durante toda su vida natural. O bien
Katharine moriría, lo cual les permitiría a Winston
y Julia, mediante sutiles maniobras, llegar a
casarse. O se suicidarían juntos. O desaparecerían,
disfrazándose de tal modo que nadie los
reconocería, aprendiendo a hablar con acento
proletario, logrando trabajo en una fábrica y
viviendo siempre, sin ser descubiertos, en una
callejuela como aquélla. Los dos sabían que todo
esto eran tonterías. En realidad no había
escapatoria. E incluso el único plan posible, el
suicidio, no estaban dispuestos a llevarlo a efecto.
Dejar pasar los días y las semanas, devanando un
presente sin futuro, era lo instintivo, lo mismo que
nuestros pulmones ejecutan el movimiento
respiratorio siguiente mientras tienen aire
disponible.
Sometimes, too, they talked of engaging in active
rebellion against the Party, but with no notion of
how to take the first step. Even if the fabulous
Brotherhood was a reality, there still remained the
difficulty of finding one's way into it. He told her of
the strange intimacy that existed, or seemed to exist,
between himself and O'Brien, and of the impulse he
sometimes felt, simply to walk into O'Brien's
presence, announce that he was the enemy of the
Party, and demand his help. Curiously enough, this
did not strike her as an impossibly rash thing to do.
She was used to judging people by their faces, and
it seemed natural to her that Winston should believe
O'Brien to be trustworthy on the strength of a single
flash of the eyes. Moreover she took it for granted
that everyone, or nearly everyone, secretly hated the
Party and would break the rules if he thought it safe
to do so. But she refused to believe that widespread,
organized opposition existed or could exist. The
tales about Goldstein and his underground army,
she said, were simply a lot of rubbish which the
Party had invented for its own purposes and which
you had to pretend to believe in. Times beyond
number, at Party rallies and spontaneous
demonstrations, she had shouted at the top of her
voice for the execution of people whose names she
Además, a veces hablaban de rebelarse contra el
Partido de un modo activo, pero no tenían idea de
cómo dar el primer paso. Incluso si la fabulosa
Hermandad existía, quedaba la dificultad de entrar
en ella. Winston le contó a Julia la extraña
intimidad que había, o parecía haber, entre él y
O'Brien, y del impulso que sentía a veces de
salirle al encuentro a O'Brien y decirle que era
enemigo del Partido y pedirle ayuda. Era muy
curioso que a Julia no le pareciera una locura
semejante proyecto. Estaba acostumbrada a juzgar
a las gentes por su cara y le parecía natural que
Winston confiase en O'Brien basándose solamente
en un destello de sus ojos. Además, Julia daba por
cierto que todos, o casi todos, odiaban
secretamente al Partido e infringirían sus normas
si creían poderlo hacer con impunidad. Pero se
negaba a admitir que existiera ni pudiera existir
jamás una oposición amplia y organizada. Los
cuentos sobre Goldstein y su ejército subterráneo,
decía, eran sólo un montón de estupideces que el
Partido se había inventado para sus propios fines y
en los que todos fingían creer. Innumerables
veces, en manifestaciones espontáneas y
asambleas del Partido, había gritado Julia con
todas sus fuerzas pidiendo la ejecución de
George Orwell
1984
181
had never heard and in whose supposed crimes she
had not the faintest belief. When public trials were
happening she had taken her place in the
detachments from the Youth League who
surrounded the courts from morning to night,
chanting at intervals 'Death to the traitors!' During
the Two Minutes Hate she always excelled all
others in shouting insults at Goldstein. Yet she had
only the dimmest idea of who Goldstein was and
what doctrines he was supposed to represent. She
had grown up since the Revolution and was too
young to remember the ideological battles of the
fifties and sixties. Such a thing as an independent
political movement was outside her imagination:
and in any case the Party was invincible. It would
always exist, and it would always be the same. You
could only rebel against it by secret disobedience
or, at most, by isolated acts of violence such as
killing somebody or blowing something up.
personas cuyos nombres nunca había oído y en
cuyos supuestos crímenes no creía ni mucho
menos. Cuando tenían efecto los procesos
públicos, Julia acudía entre las jóvenes de la Liga
juvenil que rodeaban el edificio de los tribunales
noche y día y gritaba con ellas: «¡Muerte a los
traidores!». Durante los Dos Minutos de Odio
siempre insultaba a Goldstein con más energía que
los demás. Sin embargo, no tenía la menor idea de
quién era Goldstein ni de las doctrinas que pudiera
representar. Había crecido dentro de la
Revolución y era demasiado joven para recordar
las batallas ideológicas de los años cincuenta y
sesenta y tantos. No podía imaginar un
movimiento político independiente; y en todo caso
el Partido era invencible. Siempre existiría. Y
nunca iba a cambiar ni en lo más mínimo. Lo más
que podía hacerse era rebelarse secretamente o, en
ciertos casos, por actos aislados de violencia como
matar a alguien o poner una bomba en cualquier
sitio.
In some ways she was far more acute than Winston,
and far less susceptible to Party propaganda. Once
when he happened in some connexion to mention
the war against Eurasia, she startled him by saying
casually that in her opinion the war was not
happening. The rocket bombs which fell daily on
London were probably fired by the Government of
Oceania itself, 'just to keep people frightened'. This
was an idea that had literally never occurred to him.
She also stirred a sort of envy in him by telling him
that during the Two Minutes Hate her great
difficulty was to avoid bursting out laughing. But
she only questioned the teachings of the Party when
they in some way touched upon her own life. Often
she was ready to accept the official mythology,
simply because the difference between truth and
falsehood did not seem important to her. She
believed, for instance, having learnt it at school, that
the Party had invented aeroplanes. (In his own
schooldays, Winston remembered, in the late fifties,
it was only the helicopter that the Party claimed to
have invented; a dozen years later, when Julia was
at school, it was already claiming the aeroplane; one
generation more, and it would be claiming the
steam engine.) And when he told her that
aeroplanes had been in existence before he was born
and long before the Revolution, the fact struck her
as totally uninteresting. After all, what did it matter
En cierto modo, Julia era menos susceptible que
Winston a la propaganda del Partido. Una vez se
refirió él a la guerra contra Eurasia y se quedó
asombrado cuando ella, sin concederle
importancia a la cosa, dio por cierto que no había
tal guerra. Casi con toda seguridad, las bombas
cohete que caían diariamente sobre Londres eran
lanzadas por el mismo Gobierno de Oceanía sólo
para que la gente estuviera siempre asustada. A
Winston nunca se le había ocurrido esto. También
despertó en él Julia una especie de envidia al
confesarle que durante los dos Minutos de Odio lo
peor para ella era contenerse y no romper a reír a
carcajadas, pero Julia nunca discutía las
enseñanzas del Partido a no ser que afectaran a su
propia vida. Estaba dispuesta a aceptar la
mitología oficial, porque no le parecía importante
la diferencia entre verdad y falsedad. Creía por
ejemplo — porque lo había aprendido en la
escuela — que el Partido había inventado los
aeroplanos. (En cuanto a Winston, recordaba que
en su época escolar, en los años cincuenta y
tantos, el Partido no pretendía haber inventado, en
el campo de la aviación, más que el autogiro; una
docena de años después, cuando Julia iba a la
escuela, se trataba ya del aeroplano en general; al
cabo de otra generación, asegurarían haber
descubierto la máquina de vapor.) Y cuando
George Orwell
1984
182
who had invented aeroplanes? It was rather more of
a shock to him when he discovered from some
chance remark that she did not remember that
Oceania, four years ago, had been at war with
Eastasia and at peace with Eurasia. It was true that
she regarded the whole war as a sham: but
apparently she had not even noticed that the name
of the enemy had changed. 'I thought we'd always
been at war with Eurasia,' she said vaguely. It
frightened him a little. The invention of aeroplanes
dated from long before her birth, but the switchover
in the war had happened only four years ago, well
after she was grown up. He argued with her about it
for perhaps a quarter of an hour. In the end he
succeeded in forcing her memory back until she did
dimly recall that at one time Eastasia and not
Eurasia had been the enemy. But the issue still
struck her as unimportant. 'Who cares?' she said
impatiently. 'It's always one bloody war after
another, and one knows the news is all lies anyway.'
Winston le dijo que los aeroplanos existían ya
antes de nacer él y mucho antes de la Revolución,
esto le pareció a la joven carecer de todo interés.
¿Qué importaba, después de todo, quién hubiese
inventado los aeroplanos? Mucho más le llamó la
atención a Winston que Julia no recordaba que
Oceanía había estado en guerra, hacía cuatro años,
con Asia Oriental y en paz con Eurasia. Desde
luego, para ella la guerra era una filfa, pero por lo
visto no se había dado cuenta de que el nombre
del enemigo había cambiado. «Yo creía que
siempre habíamos estado en guerra con Eurasia»,
dijo en tono vago. Esto le impresionó mucho a
Winston. El invento de los aeroplanos era muy
anterior a cuando ella nació, pero el cambiazo en
la guerra sólo había sucedido cuatro años antes,
cuando ya Julia era una muchacha mayor. Estuvo
discutiendo con ella sobre esto durante un cuarto
de hora. Al final, logró hacerle recordar
confusamente que hubo una época en que el
enemigo había sido Asia Oriental y no Eurasia.
Pero ella seguía sin comprender que esto tuviera
importancia. «¿Qué más da?», dijo con
impaciencia. «Siempre ha sido una puñetera
guerra tras otra y de sobras sabemos que las
noticias de guerra son todas una pura mentira.»
Sometimes he talked to her of the Records
Department and the impudent forgeries that he
committed there. Such things did not appear to
horrify her. She did not feel the abyss opening
beneath her feet at the thought of lies becoming
truths. He told her the story of Jones, Aaronson, and
Rutherford and the momentous slip of paper which
he had once held between his fingers. It did not
make much impression on her. At first, indeed, she
failed to grasp the point of the story.
A veces le hablaba Winston del Departamento de
Registro y de las descaradas falsificaciones que él
perpetraba allí por encargo del Partido. Todo esto
no la escandalizaba. Él le contó la historia de
Jones, Aaronson y Rutherford, así como el
trascendental papelito que había tenido en su
mano casualmente. Nada de esto la impresionaba.
Incluso le costaba trabajo comprender el sentido
de lo que Winston decía.
'Were they friends of yours?' she said.
— ¿Es que eran amigos tuyos? — le preguntó.
'No, I never knew them. They were Inner Party
members. Besides, they were far older men than I
was. They belonged to the old days, before the
Revolution. I barely knew them by sight.'
— No, no los conocía personalmente. Eran
miembros del Partido Interior. Además, eran
mucho mayores que yo. Conocieron la época
anterior a la Revolución. Yo sólo los conocía de
vista.
'Then what was there to worry about? People are
— Entonces ¿por qué te preocupas? Todos los
George Orwell
1984
183
being killed off all the time, aren't they?'
días matan gente; es lo corriente.
Intentó hacerse comprender:
He tried to make her understand. 'This was an
exceptional case. It wasn't just a question of
somebody being killed. Do you realize that the past,
starting from yesterday, has been actually
abolished? If it survives anywhere, it's in a few solid
objects with no words attached to them, like that
lump of glass there. Already we know almost
literally nothing about the Revolution and the years
before the Revolution. Every record has been
destroyed or falsified, every book has been
rewritten, every picture has been repainted, every
statue and street and building has been renamed,
every date has been altered. And that process is
continuing day by day and minute by minute.
History has stopped. Nothing exists except an
endless present in which the Party is always right. I
know, of course, that the past is falsified, but it
would never be possible for me to prove it, even
when I did the falsification myself. After the thing
is done, no evidence ever remains. The only
evidence is inside my own mind, and I don't know
with any certainty that any other human being
shares my memories. Just in that one instance, in
my whole life, I did possess actual concrete
evidence after the event—years after it.'
— Ése era un caso excepcional. No se trataba sólo
de que mataran a alguien. ¿No te das cuenta de
que el pasado, incluso el de ayer mismo, ha sido
suprimido? Si sobrevive, es únicamente en unos
cuantos objetos sólidos, y sin etiquetas que los
distingan, como este pedazo de cristal. Y ya
apenas conocemos nada de la Revolución y
mucho menos de los años anteriores a ella. Todos
los documentos han sido destruidos o falsificados,
todos los libros han sido otra vez escritos, los
cuadros vueltos a pintar, las estatuas, las calles y
los edificios tienen nuevos nombres y todas las
fechas han sido alteradas. Ese proceso continúa
día tras día y minuto tras minuto. La Historia se ha
parado en seco. No existe más que un
interminable presente en el cual el Partido lleva
siempre razón. Naturalmente, yo sé que el pasado
está falsificado, pero nunca podría probarlo
aunque se trate de falsificaciones realizadas por
mí. Una vez que he cometido el hecho, no quedan
pruebas. La única evidencia se halla en mi propia
mente y no puedo asegurar con certeza que exista
otro ser humano con la misma convicción que yo.
Solamente en ese ejemplo que te he citado llegué
a tener en mis manos una prueba irrefutable de la
falsificación del pasado después de haber
ocurrido; años después.
'And what good was that?'
— Y total, ¿qué interés puede tener eso? ¿De qué
te sirve saberlo?
'It was no good, because I threw it away a few
minutes later. But if the same thing happened today,
I should keep it.'
— De nada, porque inmediatamente destruí la
prueba. Pero si hoy volviera a tener una ocasión
semejante guardaría el papel.
'Well, I wouldn't!' said Julia. 'I'm quite ready to take
risks, but only for something worth while, not for
bits of old newspaper. What could you have done
with it even if you had kept it?'
— ¡Pues yo no! —dijo Julia —. Estoy dispuesta a
arriesgarme, pero sólo por algo que merezca la
pena, no por unos trozos de papel viejo. ¿Qué
habrías hecho con esa fotografía si la hubieras
guardado?
'Not much, perhaps. But it was evidence. It might
have planted a few doubts here and there, supposing
— Quizás nada de particular. Pero al fin y al cabo,
se trataba de una prueba y habría sembrado
George Orwell
1984
184
that I'd dared to show it to anybody. I don't imagine
that we can alter anything in our own lifetime. But
one can imagine little knots of resistance springing
up here and there—small groups of people banding
themselves together, and gradually growing, and
even leaving a few records behind, so that the next
generations can carry on where we leave off.'
algunas dudas aquí y allá, suponiendo que me
hubiese atrevido a enseñársela a alguien. No creo
que podamos cambiar el curso de los
acontecimientos mientras vivamos. Pero es
posible que se creen algunos centros de
resistencia, grupos de descontentos que vayan
aumentando e incluso dejando testimonios tras
ellos de modo que la generación siguiente pueda
recoger la antorcha y continuar nuestra obra.
'I'm not interested in the next generation, dear. I'm
interested in US.'
— No me interesa la próxima generación, cariño.
Me interesa nosotros.
'You're only a rebel from the waist downwards,' he
told her.
— No eres una rebelde más que de cintura para
abajo —dijo él.
She thought this brilliantly witty and flung her arms
round him in delight.
Ella encontró esto muy divertido y le echó los
brazos al cuello, complacida.
In the ramifications of party doctrine she had not
the faintest interest. Whenever he began to talk of
the principles of Ingsoc, doublethink, the mutability
of the past, and the denial of objective reality, and
to use Newspeak words, she became bored and
confused and said that she never paid any attention
to that kind of thing. One knew that it was all
rubbish, so why let oneself be worried by it? She
knew when to cheer and when to boo, and that was
all one needed. If he persisted in talking of such
subjects, she had a disconcerting habit of falling
asleep. She was one of those people who can go to
sleep at any hour and in any position. Talking to
her, he realized how easy it was to present an
appearance of orthodoxy while having no grasp
whatever of what orthodoxy meant. In a way, the
world-view of the Party imposed itself most
successfully on people incapable of understanding
it. They could be made to accept the most flagrant
violations of reality, because they never fully
grasped the enormity of what was demanded of
them, and were not sufficiently interested in public
events to notice what was happening. By lack of
understanding they remained sane. They simply
swallowed everything, and what they swallowed did
them no harm, because it left no residue behind, just
as a grain of corn will pass undigested through the
body of a bird.
Julia no se interesaba en absoluto por las
ramificaciones de la doctrina del partido. Cuando
Winston hablaba de los principios de Ingsoc, el
doblepensar, la mutabilidad del pasado y la
degeneración de la realidad objetiva y se ponía a
emplear palabras de neolengua, la joven se aburría
espantosamente, además de hacerse un lío, y se
disculpaba diciendo que nunca se había fijado en
esas cosas. Si se sabía que todo ello era un
absoluto camelo, ¿para qué preocuparse? Lo único
que a ella le interesaba era saber cuándo tenía que
vitorear y cuándo le correspondía abuchear. Si
Winston persistía en hablar de tales temas, Julia se
quedaba dormida del modo más desconcertante.
Era una de esas personas que pueden dormirse en
cualquier momento y en las posturas más
increíbles. Hablándole, comprendía Winston qué
fácil era presentar toda la apariencia de la
ortodoxia sin tener idea de qué significaba
realmente lo ortodoxo. En cierto modo la visión
del mundo inventada por el Partido se imponía
con excelente éxito a la gente incapaz de
comprenderla. Hacía aceptar las violaciones más
flagrantes de la realidad porque nadie comprendía
del todo la enormidad de lo que se les exigía ni se
interesaba lo suficiente por los acontecimientos
públicos para darse cuenta de lo que ocurría. Por
falta de comprensión, todos eran políticamente
George Orwell
1984
185
sanos y fieles. Sencillamente, se lo tragaban todo
y lo que se tragaban no les sentaba mal porque no
les dejaba residuos lo mismo que un grano de
trigo puede pasar, sin ser digerido y sin hacerle
daño, por el cuerpecito de un pájaro.
George Orwell
1984
186
Chapter 6
CAPÍTULO VI
It had happened at last. The expected message had
come. All his life, it seemed to him, he had been
waiting for this to happen.
Por fin, había ocurrido. Había llegado el
esperado mensaje. Le parecía a Winston que toda
su vida había estado esperando que esto
sucediera.
He was walking down the long corridor at the
Ministry and he was almost at the spot where Julia
had slipped the note into his hand when he became
aware that someone larger than himself was
walking just behind him. The person, whoever it
was, gave a small cough, evidently as a prelude to
speaking. Winston stopped abruptly and turned. It
was O'Brien.
Iba por el largo pasillo del Ministerio y casi
había llegado al sitio donde Julia le deslizó aquel
día en la mano su declaración. La persona, quien
quiera que fuese, tosió ligeramente sin duda
como preludio para hablar. Winston se detuvo en
seco y volvió la cara. Era O'Brien.
At last they were face to face, and it seemed that
his only impulse was to run away. His heart
bounded violently. He would have been incapable
of speaking. O'Brien, however, had continued
forward in the same movement, laying a friendly
hand for a moment on Winston's arm, so that the
two of them were walking side by side. He began
speaking with the peculiar grave courtesy that
differentiated him from the majority of Inner Party
members.
Por fin, se hallaban cara a cara y el único
impulso que sentía Winston era emprender la
huida. El corazón le latía a toda velocidad. No
habría podido hablar en ese momento. Sin
embargo, O'Brien, poniéndole amistosamente
una mano en el hombro, siguió andando junto a
él. Empezó a hablar con su característica
cortesía, seria y suave, que le diferenciaba de la
mayor parte de los miembros del Partido Interior.
'I had been hoping for an opportunity of talking to
you,' he said. 'I was reading one of your Newspeak
articles in 'The Times' the other day. You take a
scholarly interest in Newspeak, I believe?'
— He estado esperando una oportunidad de
hablar contigo — le dijo —; estuve leyendo uno
de tus artículos en neolengua publicados en el
Times. Tengo entendido que te interesa, desde un
punto de vista erudito, la neolengua.
Winston had recovered part of his self-possession.
'Hardly scholarly,' he said. 'I'm only an amateur. It's
not my subject. I have never had anything to do
with the actual construction of the language.'
Winston había recobrado ánimos, aunque sólo en
parte.
— No muy erudito —dijo —. Soy sólo un
aficionado. No es mi especialidad. Nunca he
tenido que ocuparme de la estructura interna del
idioma.
'But you write it very elegantly,' said O'Brien. 'That
is not only my own opinion. I was talking recently
to a friend of yours who is certainly an expert. His
name has slipped my memory for the moment.'
— Pero lo escribes con mucha elegancia —dijo
O'Brien —. Y ésta no es sólo una opinión mía.
Estuve hablando recientemente con un amigo
tuyo que es un especialista en cuestiones
George Orwell
1984
187
idiomáticas. He olvidado su nombre ahora
mismo; que lo tenía en la punta de la lengua.
Again Winston's heart stirred painfully. It was
inconceivable that this was anything other than a
reference to Syme. But Syme was not only dead, he
was abolished, an unperson. Any identifiable
reference to him would have been mortally
dangerous. O'Brien's remark must obviously have
been intended as a signal, a codeword. By sharing a
small act of thoughtcrime he had turned the two of
them into accomplices. They had continued to
stroll slowly down the corridor, but now O'Brien
halted. With the curious, disarming friendliness
that he always managed to put in to the gesture he
resettled his spectacles on his nose. Then he went
on:
Winston sintió un escalofrío. O'Brien no podía
referirse más que a Syme. Pero Syme no sólo
estaba muerto, sino que había sido abolido. Era
una
nopersona.
Cualquier
referencia
identificable a aquel vaporizado habría resultado
mortalmente peligrosa. De manera que la alusión
que acababa de hacer O'Brien debía de significar
una señal secreta. Al compartir con él este
pequeño acto de crimental, se habían convertido
los dos en cómplices. Continuaron recorriendo
lentamente el corredor hasta que O'Brien se
detuvo. Con la tranquilizadora amabilidad que él
infundía siempre a sus gestos, aseguró bien sus
gafas sobre la nariz y prosiguió:
'What I had really intended to say was that in your
article I noticed you had used two words which
have become obsolete. But they have only become
so very recently. Have you seen the tenth edition of
the Newspeak Dictionary?'
— Lo que quise decir fue que noté en tu artículo
que habías empleado dos palabras ya anticuadas.
En realidad, hace muy poco tiempo que se han
quedado anticuadas. ¿Has visto la décima
edición del Diccionario de Neolengua?
'No,' said Winston. 'I didn't think it had been issued
yet. We are still using the ninth in the Records
Department.'
— No —dijo Winston —. No creía que estuviese
ya publicado. Nosotros seguimos usando la
novena edición en el Departamento de Registro.
'The tenth edition is not due to appear for some
months, I believe. But a few advance copies have
been circulated. I have one myself. It might interest
you to look at it, perhaps?'
— Bueno, la décima edición tardará varios meses
en aparecer, pero ya han circulado algunos
ejemplares en pruebas. Yo tengo uno. Quizás te
interese verlo, ¿no?
'Very much so,' said Winston, immediately seeing
where this tended.
— Muchísimo —dijo Winston, comprendiendo
inmediatamente la intención del otro.
'Some of the new developments are most
ingenious. The reduction in the number of verbs—
that is the point that will appeal to you, I think. Let
me see, shall I send a messenger to you with the
dictionary? But I am afraid I invariably forget
anything of that kind. Perhaps you could pick it up
at my flat at some time that suited you? Wait. Let
me give you my address.'
— Algunas de las modificaciones introducidas
son muy ingeniosas. Creo que te sorprenderá la
reducción del número de verbos. Vamos a ver.
¿Será mejor que te mande un mensajero con el
diccionario? Pero temo no acordarme; siempre
me pasa igual. Quizás puedas recogerlo en mi
piso a una hora que te convenga. Espera. Voy a
darte mi dirección.
George Orwell
1984
188
They were standing in front of a telescreen.
Somewhat absent-mindedly O'Brien felt two of his
pockets and then produced a small leather-covered
notebook and a gold ink-pencil. Immediately
beneath the telescreen, in such a position that
anyone who was watching at the other end of the
instrument could read what he was writing, he
scribbled an address, tore out the page and handed
it to Winston.
Se hallaban frente a una telepantalla. Como
distraído, O'Brien se buscó maquinalmente en los
bolsillos y por fin sacó una pequeña agenda
forrada en cuero y un lápiz tinta morado.
Colocándose respecto a la telepantalla de manera
que el observador pudiera leer bien lo que
escribía, apuntó la dirección. Arrancó la hoja y se
la dio a Winston.
'I am usually at home in the evenings,' he said. 'If
not, my servant will give you the dictionary.'
— Suelo estar en casa por las tardes —dijo —. Si
no, mi criado te dará el diccionario.
He was gone, leaving Winston holding the scrap of
paper, which this time there was no need to
conceal. Nevertheless he carefully memorized what
was written on it, and some hours later dropped it
into the memory hole along with a mass of other
papers.
Ya se había marchado dejando a Winston con el
papel en la mano. Esta vez no había necesidad de
ocultar nada. Sin embargo, grabó en la memoria
las palabras escritas, y horas después tiró el papel
en el «agujero de la memoria» junto con otros.
They had been talking to one another for a couple
of minutes at the most. There was only one
meaning that the episode could possibly have. It
had been contrived as a way of letting Winston
know O'Brien's address. This was necessary,
because except by direct enquiry it was never
possible to discover where anyone lived. There
were no directories of any kind. 'If you ever want
to see me, this is where I can be found,' was what
O'Brien had been saying to him. Perhaps there
would even be a message concealed somewhere in
the dictionary. But at any rate, one thing was
certain. The conspiracy that he had dreamed of did
exist, and he had reached the outer edges of it.
No habían hablado más de dos minutos. Aquel
breve episodio sólo podía tener un significado.
Era una manera de que Winston pudiera saber la
dirección de O'Brien. Aquel recurso era
necesario porque a no ser directamente, nadie
podía saber dónde vivía otra persona. No había
guías de direcciones. «Si quieres verme, ya sabes
dónde estoy», era en resumen lo que O'Brien le
había estado diciendo. Quizás se encontrara en el
diccionario algún mensaje. De todos modos lo
cierto era que la conspiración con que él soñaba
existía efectivamente y que había entrado ya en
contacto con ella.
He knew that sooner or later he would obey
O'Brien's summons. Perhaps tomorrow, perhaps
after a long delay—he was not certain. What was
happening was only the working-out of a process
that had started years ago. The first step had been a
secret, involuntary thought, the second had been
the opening of the diary. He had moved from
thoughts to words, and now from words to actions.
The last step was something that would happen in
the Ministry of Love. He had accepted it. The end
Winston sabía que más pronto o más tarde
obedecería la indicación de O'Brien. Quizás al
día siguiente, quizás al cabo de mucho tiempo,
no estaba seguro. Lo que sucedía era sólo la
puesta en marcha de un proceso que había
empezado a incubarse varios años antes. El
primer paso consistió en un pensamiento
involuntario y secreto; el segundo fue el acto de
abrir el Diario. Aquello había pasado de los
pensamientos a las palabras, y ahora, de las
George Orwell
was contained in the beginning. But it was
frightening: or, more exactly, it was like a foretaste
of death, like being a little less alive. Even while he
was speaking to O'Brien, when the meaning of the
words had sunk in, a chilly shuddering feeling had
taken possession of his body. He had the sensation
of stepping into the dampness of a grave, and it was
not much better because he had always known that
the grave was there and waiting for him.
1984
189
palabras a la acción. El último paso tendría lugar
en el Ministerio del Amor. Pero Winston ya lo
había aceptado. El final de aquel asunto estaba
implícito en su comienzo. De todos modos,
asustaba un poco; o, con más exactitud, era un
pregusto de la muerte, como estar ya menos vivo.
Incluso mientras hablaba O'Brien y penetraba en
él el sentido de sus palabras, le había recorrido
un escalofrío. Fue como si avanzara hacia la
humedad de una tumba y la impresión no
disminuía por el hecho de que él hubiera sabido
siempre que la tumba estaba allí esperándole.
George Orwell
1984
190
Chapter 7
CAPÍTULO VII
Winston had woken up with his eyes full of tears.
Julia rolled sleepily against him, murmuring
something that might have been 'What's the
matter?'
Winston se despertó muy emocionado. Le dijo a
Julia:
'I dreamt—' he began, and stopped short. It was
too complex to be put into words. There was the
dream itself, and there was a memory connected
with it that had swum into his mind in the few
seconds after waking.
«He soñado que...», y se detuvo porque no podía
explicarlo. Era excesivamente complicado. No sólo
se trataba del sueño, sino de unos recuerdos
relacionados con él que habían surgido en su mente
segundos después de despertarse.
He lay back with his eyes shut, still sodden in the
atmosphere of the dream. It was a vast, luminous
dream in which his whole life seemed to stretch
out before him like a landscape on a summer
evening after rain. It had all occurred inside the
glass paperweight, but the surface of the glass
was the dome of the sky, and inside the dome
everything was flooded with clear soft light in
which one could see into interminable distances.
The dream had also been comprehended by—
indeed, in some sense it had consisted in—a
gesture of the arm made by his mother, and made
again thirty years later by the Jewish woman he
had seen on the news film, trying to shelter the
small boy from the bullets, before the helicopter
blew them both to pieces.
Siguió tendido, con los ojos cerrados y envuelto aún
en la atmósfera del sueño. Era un amplio y luminoso
ensueño en el que su vida entera parecía extenderse
ante él como un paisaje en una tarde de verano
después de la lluvia. Todo había ocurrido dentro del
pisapapeles de cristal, pero la superficie de éste era la
cúpula del cielo y dentro de la cúpula todo estaba
inundado por una luz clara y suave gracias a la cual
podían verse interminables distancias. El ensueño
había partido de un gesto hecho por su madre con el
brazo y vuelto a hacer, treinta años más tarde, por la
mujer judía del noticiario cinematográfico cuando
trataba de proteger a su niño de las balas antes de que
los autogiros los destrozaran a ambos.
'Do you know,' he said, 'that until this moment I — ¿Sabes? —dijo Winston —, hasta ahora mismo he
believed I had murdered my mother?'
creído que había asesinado a mi madre.
'Why did you murder her?' said Julia, almost
asleep.
— ¿Por qué la asesinaste? — le preguntó Julia medio
dormida.
'I didn't murder her. Not physically.'
— No, no la asesiné. Físicamente, no.
In the dream he had remembered his last glimpse
of his mother, and within a few moments of
waking the cluster of small events surrounding it
had all come back. It was a memory that he must
have deliberately pushed out of his consciousness
En el ensueño había recordado su última visión de la
madre y, pocos instantes después de despertar, le
había vuelto el racimo de pequeños acontecimientos
que rodearon aquel hecho. Sin duda, había estado
reprimiendo deliberadamente aquel recuerdo durante
George Orwell
1984
191
over many years. He was not certain of the date,
but he could not have been less than ten years
old, possibly twelve, when it had happened.
muchos años. No estaba seguro de la fecha, pero
debió de ser hacía menos de diez años o, a lo más,
doce.
His father had disappeared some time earlier,
how much earlier he could not remember. He
remembered better the rackety, uneasy
circumstances of the time: the periodical panics
about air-raids and the sheltering in Tube
stations, the piles of rubble everywhere, the
unintelligible proclamations posted at street
corners, the gangs of youths in shirts all the same
colour, the enormous queues outside the
bakeries, the intermittent machine-gun fire in the
distance—above all, the fact that there was never
enough to eat. He remembered long afternoons
spent with other boys in scrounging round
dustbins and rubbish heaps, picking out the ribs
of cabbage leaves, potato peelings, sometimes
even scraps of stale breadcrust from which they
carefully scraped away the cinders; and also in
waiting for the passing of trucks which travelled
over a certain route and were known to carry
cattle feed, and which, when they jolted over the
bad patches in the road, sometimes spilt a few
fragments of oil-cake.
Su padre había desaparecido poco antes. No podía
recordar cuánto tiempo antes, pero sí las revueltas
circunstancias de aquella época, el pánico periódico
causado por las incursiones aéreas y las carreras para
refugiarse en las estaciones del Metro, los montones
de escombros, las consignas que aparecían por las
esquinas en llamativos carteles, las pandillas de
jóvenes con camisas del mismo color, las enormes
colas en las panaderías, el intermitente crepitar de las
ametralladoras a lo lejos... y, sobre todo, el hecho de
que nunca había bastante comida. Recordaba las
largas tardes pasadas con otros chicos rebuscando en
las latas de la basura y en los montones de
desperdicios, encontrando a veces hojas de verdura,
mondaduras de patata e incluso, con mucha suerte,
mendrugos de pan, duros como piedra, que los niños
sacaban cuidadosamente de entre la ceniza; y
también, la paciente espera de los camiones que
llevaban pienso para el ganado y que a veces dejaban
caer, al saltar en un bache, bellotas o avena.
When his father disappeared, his mother did not
show any surprise or any violent grief, but a
sudden change came over her. She seemed to
have become completely spiritless. It was evident
even to Winston that she was waiting for
something that she knew must happen. She did
everything that was needed—cooked, washed,
mended, made the bed, swept the floor, dusted
the mantelpiece—always very slowly and with a
curious lack of superfluous motion, like an
artist's lay-figure moving of its own accord. Her
large shapely body seemed to relapse naturally
into stillness. For hours at a time she would sit
almost immobile on the bed, nursing his young
sister, a tiny, ailing, very silent child of two or
three, with a face made simian by thinness. Very
occasionally she would take Winston in her arms
and press him against her for a long time without
saying anything. He was aware, in spite of his
youthfulness and selfishness, that this was
somehow connected with the never-mentioned
thing that was about to happen.
Cuando su padre desapareció, su madre no se mostró
sorprendida ni demasiado apenada, pero se operó en
ella un, súbito cambio. Parecía haber perdido por
completo los ánimos. Era evidente — incluso para un
niño como Winston — que la mujer esperaba algo
que ella sabía con toda seguridad que ocurriría.
Hacía todo lo necesario — guisaba, lavaba la ropa y
la remendaba, arreglaba las camas, barría el suelo,
limpiaba el polvo —, todo ello muy despacio y
evitándose todos los movimientos inútiles. Su
majestuoso cuerpo tenía una tendencia natural a la
inmovilidad. Se quedaba las horas muertas casi
inmóvil en la cama, con su niñita en los brazos, una
criatura muy silenciosa de dos o tres años con un
rostro tan delgado que parecía simiesco. De vez en
cuando, la madre cogía en brazos a Winston y le
estrechaba contra ella, sin decir nada. A pesar de su
escasa edad y de su natural egoísmo, Winston sabía
que todo esto se relacionaba con lo que había de
ocurrir: aquel acontecimiento implícito en todo y del
que nadie hablaba.
George Orwell
1984
192
He remembered the room where they lived, a
dark, close-smelling room that seemed half filled
by a bed with a white counterpane. There was a
gas ring in the fender, and a shelf where food was
kept, and on the landing outside there was a
brown earthenware sink, common to several
rooms. He remembered his mother's statuesque
body bending over the gas ring to stir at
something in a saucepan. Above all he
remembered his continuous hunger, and the
fierce sordid battles at mealtimes. He would ask
his mother naggingly, over and over again, why
there was not more food, he would shout and
storm at her (he even remembered the tones of
his voice, which was beginning to break
prematurely and sometimes boomed in a peculiar
way), or he would attempt a snivelling note of
pathos in his efforts to get more than his share.
His mother was quite ready to give him more
than his share. She took it for granted that he, 'the
boy', should have the biggest portion; but
however much she gave him he invariably
demanded more. At every meal she would
beseech him not to be selfish and to remember
that his little sister was sick and also needed
food, but it was no use. He would cry out with
rage when she stopped ladling, he would try to
wrench the saucepan and spoon out of her hands,
he would grab bits from his sister's plate. He
knew that he was starving the other two, but he
could not help it; he even felt that he had a right
to do it. The clamorous hunger in his belly
seemed to justify him. Between meals, if his
mother did not stand guard, he was constantly
pilfering at the wretched store of food on the
shelf.
Recordaba la habitación donde vivían, una estancia
oscura y siempre cerrada casi totalmente ocupada por
la cama. Había un hornillo de gas y un estante donde
ponía los alimentos.
One day a chocolate ration was issued. There had
been no such issue for weeks or months past. He
remembered quite clearly that precious little
morsel of chocolate. It was a two-ounce slab
(they still talked about ounces in those days)
between the three of them. It was obvious that it
ought to be divided into three equal parts.
Suddenly, as though he were listening to
somebody else, Winston heard himself
demanding in a loud booming voice that he
should be given the whole piece. His mother told
Un día dieron una ración de chocolate. Hacía mucho
tiempo — meses enteros — que no daban chocolate.
Winston recordaba con toda claridad aquel cuadrito
oscuro y preciadísimo. Era una tableta de dos onzas
(por entonces se hablaba todavía de onzas) que les
correspondía para los tres. Parecía lógico que la
tableta fuera dividida en tres partes iguales. De
pronto — en el ensueño —, como si estuviera
escuchando a otra persona, Winston se oyó gritar
exigiendo que le dieran todo el chocolate. Su madre
le dijo que no fuese ansioso. Discutieron mucho;
Recordaba el cuerpo estatuario de su madre inclinado
sobre el hornillo de gas moviendo algo en la sartén.
Sobre todo recordaba su continua hambre y las
sórdidas y feroces batallas a las horas de comer.
Winston le preguntaba a su madre, con reproche una
y otra vez, por qué no había más comida. Gritaba y la
fastidiaba, descompuesto en su afán de lograr una
parte mayor.
Daba por descontado que él, el varón, debía tener la
ración mayor. Pero por mucho que la pobre mujer le
diera, él pedía invariablemente más.
En cada comida la madre le suplicaba que no fuera
tan egoísta y recordase que su hermanita estaba
enferma y necesitaba alimentarse; pero era inútil.
Winston cogía pedazos de comida del plato de su
hermanita y trataba de apoderarse de la fuente.
Sabía que con su conducta condenaba al hambre a su
madre y a su hermana, pero no podía evitarlo.
Incluso creía tener derecho a ello. El hambre que le
torturaba parecía justificarlo. Entre comidas, si su
madre no tenía mucho cuidado, se apoderaba de la
escasa cantidad de alimento guardado en la alacena.
George Orwell
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193
him not to be greedy. There was a long, nagging
argument that went round and round, with shouts,
whines, tears, remonstrances, bargainings. His
tiny sister, clinging to her mother with both
hands, exactly like a baby monkey, sat looking
over her shoulder at him with large, mournful
eyes. In the end his mother broke off threequarters of the chocolate and gave it to Winston,
giving the other quarter to his sister. The little
girl took hold of it and looked at it dully, perhaps
not knowing what it was. Winston stood
watching her for a moment. Then with a sudden
swift spring he had snatched the piece of
chocolate out of his sister's hand and was fleeing
for the door.
hubo llantos, lloros, reprimendas, regateos... su
hermanita agarrándose a la madre con las dos manos
— exactamente como una monita — miraba a
Winston con ojos muy abiertos y llenos de tristeza.
Al final, la madre le dio al niño las tres cuartas partes
de la tableta y a la hermanita la otra cuarta parte. La
pequeña la cogió y se puso a mirarla con
indiferencia, sin saber quizás lo que era. Winston se
la quedó mirando un momento. Luego, con un súbito
movimiento, le arrancó a la nena el trocito de
chocolate y salió huyendo.
'Winston, Winston!' his mother called after him.
'Come back! Give yoursister back her chocolate!'
— ¡Winston! ¡Winston! — le gritó su madre. Ven
aquí, devuélvele a tu hermana el chocolate.
He stopped, but did not come back. His mother's
anxious eyes were fixed on his face. Even now
he was thinking about the thing, he did not know
what it was that was on the point of happening.
His sister, conscious of having been robbed of
something, had set up a feeble wail. His mother
drew her arm round the child and pressed its face
against her breast. Something in the gesture told
him that his sister was dying. He turned and fled
down the stairs, with the chocolate growing
sticky in his hand.
El niño se detuvo pero no regresó a su sitio. Su
madre lo miraba preocupadísima. Incluso en ese
momento, pensaba en aquello, en lo que había de
suceder de un momento a otro y que Winston
ignoraba. La hermanita, consciente de que le habían
robado algo, rompió a llorar. Su madre la abrazó con
fuerza. Algo había en aquel gesto que le hizo
comprender a Winston que su hermana se moría.
Salió corriendo escaleras abajo con el chocolate
derritiéndosele entre los dedos.
He never saw his mother again. After he had
devoured the chocolate he felt somewhat
ashamed of himself and hung about in the streets
for several hours, until hunger drove him home.
When he came back his mother had disappeared.
This was already becoming normal at that time.
Nothing was gone from the room except his
mother and his sister. They had not taken any
clothes, not even his mother's overcoat. To this
day he did not know with any certainty that his
mother was dead. It was perfectly possible that
she had merely been sent to a forced-labour
camp. As for his sister, she might have been
removed, like Winston himself, to one of the
colonies for homeless children (Reclamation
Centres, they were called) which had grown up
as a result of the civil war, or she might have
Nunca volvió a ver a su madre. Después de comerse
el chocolate, se sintió algo avergonzado y corrió por
las calles mucho tiempo hasta que el hambre le hizo
volver. Pero su madre ya no estaba allí. En aquella
época, estas desapariciones eran normales. Todo
seguía igual en la habitación. Sólo faltaban la madre
y la hermanita. Ni siquiera se había llevado el abrigo.
Ni siquiera ahora estaba seguro Winston de que su
madre hubiera muerto. Era muy posible que la
hubieran mandado a un campo de trabajos forzados.
En cuanto a su hermana, quizás se la hubieran
llevado — como hicieron con el mismo Winston — a
una de las colonias de niños huérfanos (les llamaban
Centros de Reclamación) que fueron una de las
consecuencias de la guerra civil; o quizás la hubieran
enviado con la madre al campo de trabajos forzados
o sencillamente la habrían dejado morir en cualquier
George Orwell
1984
194
been sent to the labour camp along with his
mother, or simply left somewhere or other to die.
rincón.
The dream was still vivid in his mind, especially
the enveloping protecting gesture of the arm in
which its whole meaning seemed to be contained.
His mind went back to another dream of two
months ago. Exactly as his mother had sat on the
dingy white-quilted bed, with the child clinging
to her, so she had sat in the sunken ship, far
underneath him, and drowning deeper every
minute, but still looking up at him through the
darkening water.
El ensueño seguía vivo en su mente, sobre todo el
gesto protector de la madre, que parecía contener un
profundo significado. Entonces recordó otro ensueño
que había tenido dos meses antes, cuando se le había
aparecido hundiéndose sin cesar en aquel barco, pero
sin dejar de mirarlo a él a través del agua que se
oscurecía por momentos.
He told Julia the story of his mother's
disappearance. Without opening her eyes she
rolled over and settled herself into a more
comfortable position.
Le contó a Julia la historia de la desaparición de su
madre. Sin abrir los ojos, la joven dio una vuelta en
la cama y se colocó en una posición más cómoda.
'I expect you were a beastly little swine in those
days,' she said indistinctly. 'All children are
swine.'
— Ya me figuro que serías un cerdito en aquel
tiempo —dijo indiferente —. Todos los niños son
unos cerdos.
'Yes. But the real point of the story—'
— Sí, pero el sentido de esa historia...
From her breathing it was evident that she was
going off to sleep again. He would have liked to
continue talking about his mother. He did not
suppose, from what he could remember of her,
that she had been an unusual woman, still less an
intelligent one; and yet she had possessed a kind
of nobility, a kind of purity, simply because the
standards that she obeyed were private ones. Her
feelings were her own, and could not be altered
from outside. It would not have occurred to her
that an action which is ineffectual thereby
becomes meaningless. If you loved someone, you
loved him, and when you had nothing else to
give, you still gave him love. When the last of
the chocolate was gone, his mother had clasped
the child in her arms. It was no use, it changed
nothing, it did not produce more chocolate, it did
not avert the child's death or her own; but it
seemed natural to her to do it. The refugee
woman in the boat had also covered the little boy
with her arm, which was no more use against the
Winston comprendió, por la respiración de Julia, que
estaba a punto de volverse a dormir. Le habría
gustado seguirle contando cosas de su madre. No
suponía, basándose en lo que podía recordar de ella,
que hubiera sido una mujer extraordinaria, ni
siquiera inteligente. Sin embargo, estaba seguro de
que su madre poseía una especie de nobleza, de
pureza, sólo por el hecho de regirse por normas
privadas. Los sentimientos de ella eran realmente
suyos y no los que el Estado le mandaba tener. No se
le habría ocurrido pensar que una acción ineficaz, sin
consecuencias prácticas, careciera por ello de
sentido. Cuando se amaba a alguien, se le amaba por
él mismo, y si no había nada más que darle, siempre
se le podía dar amor. Cuando él se había apoderado
de todo el chocolate, su madre abrazó a la niña con
inmensa ternura. Aquel acto no cambiaba nada, no
servía para producir más chocolate, no podía evitar la
muerte de la niña ni la de ella, pero a la madre le
parecía natural realizarlo. La mujer refugiada en
aquel barco (en el noticiario) también había
George Orwell
1984
195
bullets than a sheet of paper. The terrible thing
that the Party had done was to persuade you that
mere impulses, mere feelings, were of no
account, while at the same time robbing you of
all power over the material world. When once
you were in the grip of the Party, what you felt or
did not feel, what you did or refrained from
doing, made literally no difference.
protegido al niño con sus brazos, con lo cual podía
salvarlo de las balas con la misma eficacia que si lo
hubiera cubierto con un papel. Lo terrible era que el
Partido había persuadido a la gente de que los
simples impulsos y sentimientos de nada servían.
Cuando se estaba bajo las garras del Partido, nada
importaba lo que se sintiera o se dejara de sentir, lo
que se hiciera o se dejara de hacer.
Whatever happened you vanished, and neither
you nor your actions were ever heard of again.
You were lifted clean out of the stream of
history. And yet to the people of only two
generations ago this would not have seemed allimportant, because they were not attempting to
alter history. They were governed by private
loyalties which they did not question. What
mattered were individual relationships, and a
completely helpless gesture, an embrace, a tear, a
word spoken to a dying man, could have value in
itself. The proles, it suddenly occurred to him,
had remained in this condition. They were not
loyal to a party or a country or an idea, they were
loyal to one another. For the first time in his life
he did not despise the proles or think of them
merely as an inert force which would one day
spring to life and regenerate the world. The
proles had stayed human. They had not become
hardened inside. They had held on to the
primitive emotions which he himself had to relearn by conscious effort. And in thinking this he
remembered, without apparent relevance, how a
few weeks ago he had seen a severed hand lying
on the pavement and had kicked it into the gutter
as though it had been a cabbage-stalk.
Cuanto le sucedía a uno se desvanecía y ni usted ni
sus acciones volvían a figurar para nada. Le
apartaban a usted, con toda limpieza, del curso de la
historia. Sin embargo, hacía sólo dos generaciones,
se dejaban gobernar por sentimientos privados que
nadie ponía en duda. Lo que importaba eran las
relaciones humanas, y un gesto completamente
inútil, un abrazo, una lágrima, una palabra cariñosa
dirigida a un moribundo, poseían un valor en sí. De
pronto pensó Winston que los proles seguían con sus
sentimientos y emociones. No eran leales a un
Partido, a un país ni a un ideal, sino que se
guardaban mutua lealtad unos a otros. Por primera
vez en su vida, Winston no despreció a los proles ni
los creyó sólo una fuerza inerte. Algún día muy
remoto recobrarían sus fuerzas y se lanzarían a la
regeneración del mundo. Los proles continuaban
siendo humanos. No se habían endurecido por
dentro. Se habían atenido a las emociones primitivas
que él, Winston, tenía que aprender de nuevo por un
esfuerzo consciente. Y al pensar esto, recordó que
unas semanas antes había visto sobre el pavimento
una mano arrancada en un bombardeo y que la había
apartado con el pie tirándola a la alcantarilla como si
fuera un inservible troncho de lechuga.
'The proles are human beings,' he said aloud. 'We
are not human.'
— Los proles son seres humanos —dijo en voz alta
—. Nosotros, en cambio, no somos humanos.
'Why not?' said Julia, who had woken up again.
— ¿Por qué? —dijo Julia, que había vuelto a
despertarse.
He thought for a little while. 'Has it ever occurred
to you,' he said, 'that the best thing for us to do
would be simply to walk out of here before it's
too late, and never see each other again?'
Winston reflexionó un momento.
— ¿No se te ha ocurrido pensar —dijo — que lo
mejor que haríamos sería marcharnos de aquí antes
de que sea demasiado tarde y no volver a vernos
jamás?
George Orwell
1984
196
'Yes, dear, it has occurred to me, several times.
But I'm not going to do it, all the same.'
— Sí, querido, se me ha ocurrido varias veces, pero
no estoy dispuesta a hacerlo.
'We've been lucky,' he said 'but it can't last much
longer. You're young. You look normal and
innocent. If you keep clear of people like me, you
might stay alive for another fifty years.'
— Hemos tenido suerte —dijo Winston —; pero esto
no puede durar mucho tiempo. Somos jóvenes. Tú
pareces normal e inocente. Si te alejas de la gente
como yo, puedes vivir todavía cincuenta años más.
'No. I've thought it all out. What you do, I'm
going to do. And don't be too downhearted. I'm
rather good at staying alive.'
— ¡No!. Ya he pensado en todo eso. Lo que tú
hagas, eso haré yo. Y no te desanimes tanto. Yo sé
arreglármelas para seguir viviendo.
'We may be together for another six months—a
year—there's no knowing. At the end we're
certain to be apart. Do you realize how utterly
alone we shall be? When once they get hold of us
there will be nothing, literally nothing, that either
of us can do for the other. If I confess, they'll
shoot you, and if I refuse to confess, they'll shoot
you just the same. Nothing that I can do or say,
or stop myself from saying, will put off your
death for as much as five minutes. Neither of us
will even know whether the other is alive or
dead. We shall be utterly without power of any
kind. The one thing that matters is that we
shouldn't betray one another, although even that
can't make the slightest difference.'
— Quizás podamos seguir juntos otros seis meses,
un año... no se sabe. Pero al final es seguro que
tendremos que separarnos. ¿Te das cuenta de lo solos
que nos encontraremos? Cuando nos hayan cogido,
no habrá nada, lo que se dice nada, que podamos
hacer el uno por el otro. Si confieso, te fusilarán, y si
me niego a confesar, te fusilarán también. Nada de lo
que yo pueda hacer o decir, o dejar de decir y hacer,
serviría para aplazar tu muerte ni cinco minutos.
Ninguno de nosotros dos sabrá siquiera si el otro
vive o ha muerto. Sería inútil intentar nada. Lo único
importante es que no nos traicionemos, aunque por
ello no iban a variar las cosas.
'If you mean confessing,' she said, 'we shall do
that, right enough. Everybody always confesses.
You can't help it. They torture you.'
— Si quieren que confesemos — replicó Julia — lo
haremos. Todos confiesan siempre. Es imposible
evitarlo. Te torturan.
'I don't mean confessing. Confession is not
betrayal. What you say or do doesn't matter: only
feelings matter. If they could make me stop
loving you—that would be the real betrayal.'
— No me refiero a la confesión. Confesar no es
traicionar. No importa lo que digas o hagas, sino los
sentimientos. Si pueden obligarme a dejarte de
amar... esa sería la verdadera traición.
Julia reflexionó sobre ello.
She thought it over. 'They can't do that,' she said
finally. 'It's the one thing they can't do. They can
make you say anything—ANYTHING—but they
can't make you believe it. They can't get inside
you.'
— A eso no pueden obligarte —dijo al cabo de un
rato —. Es lo único que no pueden hacer. Pueden
forzarte a decir cualquier cosa, pero no hay manera
de que te lo hagan creer. Dentro de ti no pueden
entrar nunca.
George Orwell
1984
197
'No,' he said a little more hopefully, 'no; that's
quite true. They can't get inside you. If you can
FEEL that staying human is worth while, even
when it can't have any result whatever, you've
beaten them.'
— Eso es verdad —dijo Winston con un poco más
de esperanza —. No pueden penetrar en nuestra
alma. Si podemos sentir que merece la pena seguir
siendo humanos, aunque esto no tenga ningún
resultado positivo, los habremos derrotado.
He thought of the telescreen with its neversleeping ear. They could spy upon you night and
day, but if you kept your head you could still
outwit them. With all their cleverness they had
never mastered the secret of finding out what
another human being was thinking. Perhaps that
was less true when you were actually in their
hands. One did not know what happened inside
the Ministry of Love, but it was possible to
guess: tortures, drugs, delicate instruments that
registered your nervous reactions, gradual
wearing-down by sleeplessness and solitude and
persistent questioning. Facts, at any rate, could
not be kept hidden. They could be tracked down
by enquiry, they could be squeezed out of you by
torture. But if the object was not to stay alive but
to stay human, what difference did it ultimately
make? They could not alter your feelings: for that
matter you could not alter them yourself, even if
you wanted to. They could lay bare in the utmost
detail everything that you had done or said or
thought; but the inner heart, whose workings
were mysterious even to yourself, remained
impregnable.
Y pensó en la telepantalla, que nunca dormía, que
nunca se distraía ni dejaba de oír. Podían espiarle a
uno día y noche, pero no perdiendo la cabeza era
posible burlarlos. Con toda su habilidad, nunca
habían logrado encontrar el procedimiento de saber
lo que pensaba otro ser humano. Quizás esto fuera
menos cierto cuando le tenían a uno en sus manos.
No se sabía lo que pasaba dentro del Ministerio del
Amor, pero era fácil figurárselo: torturas, drogas,
delicados instrumentos que registraban las reacciones
nerviosas, agotamiento progresivo por la falta de
sueño, por la soledad y los interrogatorios
implacables y persistentes. Los hechos no podían ser
ocultados, se los exprimían a uno con la tortura o les
seguían la pista con los interrogatorios. Pero si la
finalidad que uno se proponía no era salvar la vida
sino haber sido humanos hasta el final, ¿qué
importaba todo aquello? Los sentimientos no podían
cambiarlos; es más, ni uno mismo podría
suprimirlos. Sin duda, podrían saber hasta el más
pequeño detalle de todo lo que uno hubiera hecho,
dicho o pensado; pero el fondo del corazón, cuyo
contenido era un misterio incluso para su dueño, se
mantendría siempre inexpugnable.
George Orwell
1984
198
Chapter 8
CAPÍTULO VIII
They had done it, they had done it at last!
Lo habían hecho, por fin lo habían hecho.
The room they were standing in was long-shaped
and softly lit. The telescreen was dimmed to a low
murmur; the richness of the dark-blue carpet gave
one the impression of treading on velvet. At the far
end of the room O'Brien was sitting at a table
under a green-shaded lamp, with a mass of papers
on either side of him. He had not bothered to look
up when the servant showed Julia and Winston in.
La habitación donde estaban era alargada y de
suave iluminación. La telepantalla había sido
amortiguada hasta producir sólo un leve murmullo.
La riqueza de la alfombra azul oscuro daba la
impresión de andar sobre el terciopelo. En un
extremo de la habitación estaba sentado O'Brien
ante una mesa, bajo una lámpara de pantalla verde,
con un montón de papeles a cada lado. No se
molestó en levantar la cabeza cuando el criado hizo
pasar a Julia y Winston.
Winston's heart was thumping so hard that he
doubted whether he would be able to speak. They
had done it, they had done it at last, was all he
could think. It had been a rash act to come here at
all, and sheer folly to arrive together; though it was
true that they had come by different routes and
only met on O'Brien's doorstep. But merely to
walk into such a place needed an effort of the
nerve. It was only on very rare occasions that one
saw inside the dwelling-places of the Inner Party,
or even penetrated into the quarter of the town
where they lived. The whole atmosphere of the
huge block of flats, the richness and spaciousness
of everything, the unfamiliar smells of good food
and good tobacco, the silent and incredibly rapid
lifts sliding up and down, the white-jacketed
servants hurrying to and fro—everything was
intimidating. Although he had a good pretext for
coming here, he was haunted at every step by the
fear that a black-uniformed guard would suddenly
appear from round the corner, demand his papers,
and order him to get out. O'Brien's servant,
however, had admitted the two of them without
demur. He was a small, dark-haired man in a white
jacket, with a diamond-shaped, completely
expressionless face which might have been that of
a Chinese. The passage down which he led them
was softly carpeted, with cream-papered walls and
white wainscoting, all exquisitely clean. That too
was intimidating. Winston could not remember
ever to have seen a passageway whose walls were
not grimy from the contact of human bodies.
El corazón de Winston latía tan fuerte que dudaba
de poder hablar. Lo habían hecho; por fin lo habían
hecho... Esto era lo único que Winston podía
pensar. Había sido un acto de inmensa audacia
entrar en este despacho, y una locura inconcebible
venir juntos; aunque realmente habían llegado por
caminos diferentes y sólo se reunieron a la puerta
de O'Brien. Pero sólo el hecho de traspasar aquel
umbral requería un gran esfuerzo nervioso. En muy
raras ocasiones se podía penetrar en las residencias
del Partido Interior, ni siquiera en el barrio donde
tenían sus domicilios. La atmósfera del inmenso
bloque de casas, la riqueza de amplitud de todo lo
que allí había, los olores — tan poco familiares —
a buena comida y a excelente tabaco, los ascensores
silenciosos e increíblemente rápidos, los criados
con chaqueta blanca apresurándose de un lado a
otro... todo ello era intimidante. Aunque tenía un
buen pretexto para ir allí, temblaba a cada paso por
miedo a que surgiera de algún rincón un guardia
uniformado de negro, le pidiera sus documentos y
le mandara salir. Sin embargo, el criado de O'Brien
los había hecho entrar a los dos sin demora. Era un
hombre sencillo, de pelo negro y chaqueta blanca
con un rostro inexpresivo y achinado. El corredor
por el que los había conducido, estaba muy bien
alfombrado y las paredes cubiertas con papel crema
de absoluta limpieza. Winston no recordaba haber
visto ningún pasillo cuyas paredes no estuvieran
manchadas por el contacto de cuerpos humanos.
George Orwell
1984
199
O'Brien had a slip of paper between his fingers and
seemed to be studying it intently. His heavy face,
bent down so that one could see the line of the
nose, looked both formidable and intelligent. For
perhaps twenty seconds he sat without stirring.
Then he pulled the speakwrite towards him and
rapped out a message in the hybrid jargon of the
Ministries:
O'Brien tenía un pedazo de papel entre los dedos y
parecía estarlo estudiando atentamente. Su pesado
rostro inclinado tenía un aspecto formidable e
inteligente a la vez. Se estuvo unos veinte segundos
inmóvil. Luego se acercó el hablescribe y dictó un
mensaje en la híbrida jerga de los ministerios.
'Items one comma five comma seven approved
fullwise stop suggestion contained item six
doubleplus ridiculous verging crimethink cancel
stop unproceed constructionwise antegetting
plusfull estimates machinery overheads stop end
message.'
«Ref 1 coma 5 coma 7 aprobado excelente.
Sugerencia contenida doc 6 doblemás ridículo
rozando crimental destruir. No conviene construir
antes conseguir completa información maquinaria
puntofinal mensaje.»
He rose deliberately from his chair and came
towards them across the soundless carpet. A little
of the official atmosphere seemed to have fallen
away from him with the Newspeak words, but his
expression was grimmer than usual, as though he
were not pleased at being disturbed. The terror that
Winston already felt was suddenly shot through by
a streak of ordinary embarrassment. It seemed to
him quite possible that he had simply made a
stupid mistake. For what evidence had he in reality
that O'Brien was any kind of political conspirator?
Nothing but a flash of the eyes and a single
equivocal remark: beyond that, only his own secret
imaginings, founded on a dream. He could not
even fall back on the pretence that he had come to
borrow the dictionary, because in that case Julia's
presence was impossible to explain. As O'Brien
passed the telescreen a thought seemed to strike
him. He stopped, turned aside and pressed a switch
on the wall. There was a sharp snap. The voice had
stopped.
Se levantó de la silla y se acercó a ellos cruzando
parte de la silenciosa alfombra. Algo del ambiente
oficial parecía haberse desprendido de él al
terminar con las palabras de neolengua, pero su
expresión era más severa que de costumbre, como
si no le agradara ser interrumpido. El terror que ya
sentía Winston se vio aumentado por el
azoramiento corriente que se experimenta al serle
molesto a alguien. Creía haber cometido una
estúpida equivocación. Pues ¿qué prueba tenía él de
que O'Brien fuera un conspirador político? Sólo un
destello de sus ojos y una observación equívoca.
Aparte de eso, todo eran figuraciones suyas
fundadas en un ensueño. Ni siquiera podía fingir
que habían venido solamente a recoger el
diccionario porque en tal caso no podría explicar la
presencia de Julia. Al pasar O'Brien frente a la
telepantalla, pareció acordarse de algo. Se detuvo,
volvióse y giró una llave que había en la pared. Se
oyó un chasquido. La voz se había callado de
golpe.
Julia uttered a tiny sound, a sort of squeak of
surprise. Even in the midst of his panic, Winston
was too much taken aback to be able to hold his
tongue.
Julia lanzó una pequeña exclamación, un apagado
grito de sorpresa. En medio de su pánico, a
Winston le causó aquello una impresión tan fuerte
que no pudo evitar estas palabras:
'You can turn it off!' he said.
— ¿Puedes cerrarlo?
George Orwell
1984
200
'Yes,' said O'Brien, 'we can turn it off. We have
that privilege.'
— Sí —dijo O'Brien —, podemos cerrarlos.
Tenemos ese privilegio.
He was opposite them now. His solid form
towered over the pair of them, and the expression
on his face was still indecipherable. He was
waiting, somewhat sternly, for Winston to speak,
but about what? Even now it was quite
conceivable that he was simply a busy man
wondering irritably why he had been interrupted.
Nobody spoke. After the stopping of the telescreen
the room seemed deadly silent. The seconds
marched past, enormous. With difficulty Winston
continued to keep his eyes fixed on O'Brien's.
Then suddenly the grim face broke down into what
might have been the beginnings of a smile. With
his characteristic gesture O'Brien resettled his
spectacles on his nose.
Estaba sentado frente a ellos. Su maciza figura los
dominaba y la expresión de su cara continuaba
indescifrable. Esperaba a que Winston hablase;
pero ¿sobre qué? Incluso ahora podía concebirse
perfectamente que no fuese más que un hombre
ocupado preguntándose con irritación por qué lo
habían interrumpido. Nadie hablaba. Después de
cerrar la telepantalla, la habitación parecía
mortalmente silenciosa. Los segundos transcurrían
enormes. Winston dificultosamente conseguía
mantener su mirada fija en los ojos de O'Brien.
Luego, de pronto, el sombrío rostro se iluminó con
el inicio de una sonrisa. Con su gesto característico,
O'Brien se aseguró las gafas sobre la nariz.
'Shall I say it, or will you?' he said.
— ¿Lo digo yo o lo dices tú? —preguntó O'Brien.
'I will say it,' said Winston promptly. 'That thing is — Lo diré yo — respondió Winston al instante —.
really turned off?'
¿Está eso completamente cerrado?
'Yes, everything is turned off. We are alone.'
— Sí —, no funciona ningún aparato en esta
habitación. Estamos solos.
'We have come here because—'
— Pues vinimos aquí porque...
He paused, realizing for the first time the
vagueness of his own motives. Since he did not in
fact know what kind of help he expected from
O'Brien, it was not easy to say why he had come
here. He went on, conscious that what he was
saying must sound both feeble and pretentious:
Se interrumpió dándose cuenta por primera vez de
la vaguedad de sus propósitos. No sabía
exactamente qué clase de ayuda esperaba de
O'Brien. Prosiguió, consciente de que sus palabras
sonaban vacilantes y presuntuosas:
'We believe that there is some kind of conspiracy,
some kind of secret organization working against
the Party, and that you are involved in it. We want
to join it and work for it. We are enemies of the
Party. We disbelieve in the principles of Ingsoc.
We are thought-criminals. We are also adulterers. I
tell you this because we want to put ourselves at
your mercy. If you want us to incriminate
Creemos que existe un movimiento clandestino,
una especie de organización secreta que actúa
contra el Partido y que tú estás metido en esto.
Queremos formar parte de esta organización y
trabajar en lo que podamos. Somos enemigos del
Partido. No creemos en los principios de Ingsoc.
Somos criminales del pensamiento. Además, somos
adúlteros. Te digo todo esto porque deseamos
George Orwell
1984
201
ourselves in any other way, we are ready.'
ponernos a tu merced. Si quieres que nos acusemos
de cualquier otra cosa, estamos dispuestos a
hacerlo.
He stopped and glanced over his shoulder, with the
feeling that the door had opened. Sure enough, the
little yellow-faced servant had come in without
knocking. Winston saw that he was carrying a tray
with a decanter and glasses.
Winston dejó de hablar al darse cuenta de que la
puerta se había abierto. Miró por encima de su
hombro. Era el criado de cara amarillenta, que
había entrado sin llamar. Traía una bandeja con una
botella y vasos.
'Martin is one of us,' said O'Brien impassively.
'Bring the drinks over here, Martin. Put them on
the round table. Have we enough chairs? Then we
may as well sit down and talk in comfort. Bring a
chair for yourself, Martin. This is business. You
can stop being a servant for the next ten minutes.'
— Martín es uno de los nuestros —dijo O'Brien
impasible. Pon aquí las bebidas, Martín. Sí, en la
mesa redonda. ¿Tenemos bastantes sillas?
Sentémonos para hablar cómodamente. Siéntate tú
también, Martín. Ahora puedes dejar de ser criado
durante diez minutos.
The little man sat down, quite at his ease, and yet
still with a servant-like air, the air of a valet
enjoying a privilege. Winston regarded him out of
the corner of his eye. It struck him that the man's
whole life was playing a part, and that he felt it to
be dangerous to drop his assumed personality even
for a moment. O'Brien took the decanter by the
neck and filled up the glasses with a dark-red
liquid. It aroused in Winston dim memories of
something seen long ago on a wall or a hoarding—
a vast bottle composed of electric lights which
seemed to move up and down and pour its contents
into a glass. Seen from the top the stuff looked
almost black, but in the decanter it gleamed like a
ruby. It had a sour-sweet smell. He saw Julia pick
up her glass and sniff at it with frank curiosity.
El hombrecillo se sentó a sus anchas, pero sin
abandonar el aire servil. Parecía un lacayo al que le
han concedido el privilegio de sentarse con sus
amos. Winston lo miraba con el rabillo del ojo. Le
admiraba que aquel hombre se pasara la vida
representando un papel y que le pareciera peligroso
prescindir de su fingida personalidad aunque fuera
por unos momentos. O'Brien tomó la botella por el
cuello y llenó los vasos de un líquido rojo oscuro.
A Winston le recordó algo que desde hacía muchos
años no bebía, un anuncio luminoso que
representaba una botella que se movía sola y
llenaba un vaso incontables veces. Visto desde
arriba, el líquido parecía casi negro, pero la botella,
de buen cristal, tenía un color rubí. Su sabor era
agridulce. Vio que Julia cogía su vaso y lo olía con
gran curiosidad.
'It is called wine,' said O'Brien with a faint smile.
'You will have read about it in books, no doubt.
Not much of it gets to the Outer Party, I am afraid.'
His face grew solemn again, and he raised his
glass: 'I think it is fitting that we should begin by
drinking a health. To our Leader: To Emmanuel
Goldstein.'
— Se llama vino —dijo O'Brien con una débil
sonrisa —. Seguramente, ustedes lo habrán oído
citar en los libros. Creo que a los miembros del
Partido Exterior no les llega. — Su cara volvió a
ensombrecerse y levantó el vaso —. Creo que
debemos empezar brindando por nuestro jefe: por
Emmanuel Goldstein.
Winston took up his glass with a certain eagerness.
Wine was a thing he had read and dreamed about.
Like the glass paperweight or Mr Charrington's
Winston cogió su vaso titubeando. Había leído
referencias del vino y había soñado con él. Como el
pisapapeles de cristal o las canciones del señor
George Orwell
1984
202
half-remembered rhymes, it belonged to the
vanished, romantic past, the olden time as he liked
to call it in his secret thoughts. For some reason he
had always thought of wine as having an intensely
sweet taste, like that of blackberry jam and an
immediate intoxicating effect. Actually, when he
came to swallow it, the stuff was distinctly
disappointing. The truth was that after years of
gin-drinking he could barely taste it. He set down
the empty glass.
Charrington,
pertenecía
al
romántico
y
desaparecido pasado, la época en que él se recreaba
en sus secretas meditaciones. No sabía por qué,
siempre había creído que el vino tenía un sabor
intensamente dulce, como de mermelada y un
efecto intoxicante inmediato. Pero al beberlo ahora
por primera vez, le decepcionó. La verdad era que
después de tantos años de beber ginebra aquello le
parecía insípido. Volvió a dejar el vaso vacío sobre
la mesa.
'Then there is such a person as Goldstein?' he said.
— Entonces, ¿existe de verdad ese Goldstein? —
preguntó.
'Yes, there is such a person, and he is alive. Where,
I do not know.'
— Sí, esa persona no es ninguna fantasía, y vive.
Dónde, no lo sé.
'And the conspiracy—the organization? Is it real? — Y la conspiración..., la organización, ¿es
It is not simply an invention of the Thought auténtica?, ¿no es sólo un invento de la Policía del
Police?'
Pensamiento?
'No, it is real. The Brotherhood, we call it. You
will never learn much more about the Brotherhood
than that it exists and that you belong to it. I will
come back to that presently.' He looked at his
wrist-watch. 'It is unwise even for members of the
Inner Party to turn off the telescreen for more than
half an hour. You ought not to have come here
together, and you will have to leave separately.
You, comrade'—he bowed his head to Julia—'will
leave first. We have about twenty minutes at our
disposal. You will understand that I must start by
asking you certain questions. In general terms,
what are you prepared to do?'
— No, es una realidad. La llamamos la Hermandad.
Nunca se sabe de la Hermandad, sino que existe y
que uno pertenece a ella. En seguida volveré a
hablarte de eso. — Miró el reloj de pulsera —. Ni
siquiera los miembros del Partido Interior deben
mantener cerrada la telepantalla más de media hora.
No debíais haber venido aquí juntos; tendréis que
marcharos por separado. Tú, camarada — le dijo a
Julia —, te marcharás primero. Disponemos de
unos veinte minutos. Comprenderéis que debo
empezar por haceros algunas preguntas. En
términos generales, ¿qué estáis dispuestos a hacer?
'Anything that we are capable of,' said Winston.
— Todo aquello de que seamos capaces —dijo
Winston.
O'Brien had turned himself a little in his chair so
that he was facing Winston. He almost ignored
Julia, seeming to take it for granted that Winston
could speak for her. For a moment the lids flitted
down over his eyes. He began asking his questions
in a low, expressionless voice, as though this were
a routine, a sort of catechism, most of whose
O'Brien había ladeado un poco su silla hacia
Winston de manera que casi le volvía la espalda a
Julia, dando por cierto que, Winston podía hablar a
la vez por sí y por ella. Empezó pestañeando un
momento y luego inició sus preguntas con voz baja
e inexpresivo, como si se tratara de una rutina, una
especie de catecismo, la mayoría de cuyas
George Orwell
1984
203
answers were known to him already.
respuestas le fueran ya conocidas.
'You are prepared to give your lives?'
— ¿Estáis dispuestos a dar vuestras vidas?
'Yes.'
— Sí.
'You are prepared to commit murder?'
— ¿Estáis dispuestos a cometer asesinatos?
'Yes.'
— Sí.
'To commit acts of sabotage which may cause the
death of hundreds of innocent people?'
— ¿A cometer actos de sabotaje que pueden causar
la muerte de centenares de personas inocentes?
'Yes.'
— Sí.
'To betray your country to foreign powers?'
— ¿Vender a vuestro país a las potencias
extranjeras?
'Yes.'
— Sí.
'You are prepared to cheat, to forge, to blackmail,
to corrupt the minds of children, to distribute
habit-forming drugs, to encourage prostitution, to
disseminate venereal diseases—to do anything
which is likely to cause demoralization and
weaken the power of the Party?'
— ¿Estáis dispuestos a hacer trampas, a falsificar, a
hacer chantaje, a corromper a los niños, a distribuir
drogas, a fomentar la prostitución, a extender
enfermedades venéreas... a hacer todo lo que pueda
causar desmoralización y debilitar el poder del
Partido?
'Yes.'
— Sí.
'If, for example, it would somehow serve our — Si, por ejemplo, sirviera de algún modo a
interests to throw sulphuric acid in a child's face— nuestros intereses arrojar ácido sulfúrico a la cara
de un niño, ¿estaríais dispuestos a hacerlo?
are you prepared to do that?'
'Yes.'
— Sí.
'You are prepared to lose your identity and live out — ¿Estáis dispuestos a perder vuestra identidad y a
the rest of your life as a waiter or a dock-worker?'
vivir el resto de vuestras vidas como camareros,
cargadores de puerto, etc.?
George Orwell
1984
204
'Yes.'
— Sí
'You are prepared to commit suicide, if and when
we order you to do so?'
— ¿Estáis dispuestos a suicidaros si os lo
ordenamos y en el momento en que lo
ordenásemos?
'Yes.'
— Sí.
'You are prepared, the two of you, to separate and
never see one another again?'
— ¿Estáis dispuestos, los dos, a separaros y no
volveros a ver nunca?
'No!' broke in Julia.
— No — interrumpió Julia.
It appeared to Winston that a long time passed
before he answered. For a moment he seemed even
to have been deprived of the power of speech. His
tongue worked soundlessly, forming the opening
syllables first of one word, then of the other, over
and over again. Until he had said it, he did not
know which word he was going to say. 'No,' he
said finally.
A Winston le pareció que había pasado muchísimo
tiempo antes de contestar. Durante algunos
momentos creyó haber perdido el habla. Se le
movía la lengua sin emitir sonidos, formando las
primeras sílabas de una palabra y luego de otra.
Hasta que lo dijo, no sabía qué palabra iba a decir:
— No —dijo por fin.
'You did well to tell me,' said O'Brien. 'It is
necessary for us to know everything.'
— Hacéis bien en decírmelo — repuso O'Brien —.
Es necesario que lo conozcamos todo.
He turned himself toward Julia and added in a
voice with somewhat more expression in it:
Se volvió hacia Julia y añadió con una voz algo
más animada:
'Do you understand that even if he survives, it may
be as a different person? We may be obliged to
give him a new identity. His face, his movements,
the shape of his hands, the colour of his hair—
even his voice would be different. And you
yourself might have become a different person.
Our surgeons can alter people beyond recognition.
Sometimes it is necessary. Sometimes we even
amputate a limb.'
— ¿Te das cuenta de que, aunque él sobreviviera,
sería una persona diferente? Podríamos vernos
obligados a darle una nueva identidad. Le
cambiaríamos la cara, los movimientos, la forma de
sus manos, el color del pelo... hasta la voz, y tú
también podrías convertirte en una persona distinta.
Nuestros cirujanos transforman a las personas de
manera que es imposible reconocerlas. A veces, es
necesario. En ciertos casos, amputamos algún
miembro.
Winston could not help snatching another sidelong
Winston no pudo evitar otra mirada de soslayo a la
George Orwell
1984
205
glance at Martin's Mongolian face. There were no
scars that he could see. Julia had turned a shade
paler, so that her freckles were showing, but she
faced O'Brien boldly. She murmured something
that seemed to be assent.
cara mongólica de Martín. No se le notaban
cicatrices. Julia estaba algo más pálida y le
resaltaban las pecas, pero miró a O'Brien con
valentía. Murmuró algo que parecía conformidad.
'Good. Then that is settled.'
— Bueno. Entonces ya está todo arreglado —dijo
O'Brien.
There was a silver box of cigarettes on the table.
With a rather absent-minded air O'Brien pushed
them towards the others, took one himself, then
stood up and began to pace slowly to and fro, as
though he could think better standing. They were
very good cigarettes, very thick and well-packed,
with an unfamiliar silkiness in the paper. O'Brien
looked at his wrist-watch again.
Sobre la mesa había una caja de plata con
cigarrillos. Con aire distraído, O'Brien la fue
acercando a los otros. Tomó él un cigarrillo, se
levantó y empezó a pasear por la habitación como
si de este modo pudiera pensar mejor. Eran
cigarrillos muy buenos; no se les caía el tabaco y el
papel era sedoso. O'Brien volvió a mirar su reloj de
pulsera.
'You had better go back to your Pantry, Martin,' he
said. 'I shall switch on in a quarter of an hour. Take
a good look at these comrades' faces before you
go. You will be seeing them again. I may not.'
— Vuelve a tu servicio, Martín —dijo —. Volveré
a poner en marcha la telepantalla dentro de un
cuarto de hora. Fíjate bien en las caras de estos
camaradas antes de salir. Es posible que los vuelvas
a ver. Yo quizá no.
Exactly as they had done at the front door, the little
man's dark eyes flickered over their faces. There
was not a trace of friendliness in his manner. He
was memorizing their appearance, but he felt no
interest in them, or appeared to feel none. It
occurred to Winston that a synthetic face was
perhaps incapable of changing its expression.
Without speaking or giving any kind of salutation,
Martin went out, closing the door silently behind
him. O'Brien was strolling up and down, one hand
in the pocket of his black overalls, the other
holding his cigarette.
Exactamente como habían hecho al entrar, los ojos
oscuros del hombrecillo recorrieron rápidos los
rostros de Julia y Winston. No había en su actitud
la menor afabilidad. Estaba registrando unas
facciones, grabándoselas, pero no sentía el menor
interés por ellos o parecía no sentirlo. Se le ocurrió
a Winston que quizás un rostro transformado no
fuera capaz de variar de expresión. Sin hablar ni
una palabra ni hacer el menor gesto de despedida,
salió Martín, cerrando silenciosamente la puerta
tras él. O'Brien seguía paseando por la estancia con
una mano en el bolsillo de su «mono» negro y en la
otra el cigarrillo.
'You understand,' he said, 'that you will be fighting
in the dark. You will always be in the dark. You
will receive orders and you will obey them,
without knowing why. Later I shall send you a
book from which you will learn the true nature of
the society we live in, and the strategy by which
we shall destroy it. When you have read the book,
you will be full members of the Brotherhood. But
— Ya comprenderéis —dijo — que tendréis que
luchar a oscuras. Siempre a oscuras. Recibiréis
órdenes y las obedeceréis sin saber por qué. Más
adelante os mandaré un libro que os aclarará la
verdadera naturaleza de la sociedad en que vivimos
y la estrategia que hemos de emplear para
destruirla. Cuando hayáis leído el libro, seréis
plenamente miembros de la Hermandad. Pero entre
George Orwell
1984
206
between the general aims that we are fighting for
and the immediate tasks of the moment, you will
never know anything. I tell you that the
Brotherhood exists, but I cannot tell you whether it
numbers a hundred members, or ten million. From
your personal knowledge you will never be able to
say that it numbers even as many as a dozen. You
will have three or four contacts, who will be
renewed from time to time as they disappear. As
this was your first contact, it will be preserved.
When you receive orders, they will come from me.
If we find it necessary to communicate with you, it
will be through Martin. When you are finally
caught, you will confess. That is unavoidable. But
you will have very little to confess, other than your
own actions. You will not be able to betray more
than a handful of unimportant people. Probably
you will not even betray me. By that time I may be
dead, or I shall have become a different person,
with a different face.'
los fines generales por los que luchamos y las
tareas inmediatas de cada momento habrá un vacío
para vosotros sobre el que nada sabréis. Os digo
que la Hermandad existe, pero no puedo deciros si
la constituyen un centenar de miembros o diez
millones. Por vosotros mismos no llegaréis a saber
nunca si hay una docena de afiliados. Tendréis sólo
tres o cuatro personas en contacto con vosotros que
se renovarán de vez en cuando a medida que vayan
desapareciendo. Como yo he sido el primero en
entrar en contacto con vosotros, seguiremos
manteniendo la comunicación. Cuando recibáis
órdenes, procederán de mí. Si creemos necesario
comunicaras algo, lo haremos por medio de Martín.
Cuando, finalmente, os cojan, confesaréis. Esto es
inevitable. Pero tendréis muy poco que confesar
aparte de vuestra propia actuación. No podéis
traicionar más que a unas cuantas personas sin
importancia. Quizá ni siquiera os sea posible
delatarme. Por entonces, quizá yo haya muerto o
seré ya una persona diferente con una cara distinta.
He continued to move to and fro over the soft
carpet. In spite of the bulkiness of his body there
was a remarkable grace in his movements. It came
out even in the gesture with which he thrust a hand
into his pocket, or manipulated a cigarette. More
even than of strength, he gave an impression of
confidence and of an understanding tinged by
irony. However much in earnest he might be, he
had nothing of the single-mindedness that belongs
to a fanatic. When he spoke of murder, suicide,
venereal disease, amputated limbs, and altered
faces, it was with a faint air of persiflage. 'This is
unavoidable,' his voice seemed to say; 'this is what
we have got to do, unflinchingly. But this is not
what we shall be doing when life is worth living
again.' A wave of admiration, almost of worship,
flowed out from Winston towards O'Brien. For the
moment he had forgotten the shadowy figure of
Goldstein. When you looked at O'Brien's powerful
shoulders and his blunt-featured face, so ugly and
yet so civilized, it was impossible to believe that
he could be defeated. There was no stratagem that
he was not equal to, no danger that he could not
foresee. Even Julia seemed to be impressed. She
had let her cigarette go out and was listening
intently. O'Brien went on:
Siguió paseando sobre la suave alfombra. A pesar
de su corpulencia, tenía una notable gracia de
movimientos. Gracia que aparecía incluso en el
gesto de meterse la mano en el bolsillo o de
manejar el cigarrillo. Más que de fuerza daba una
impresión de confianza y de comprensión irónica.
Aunque hablara en serio, nada tenía de la rigidez
del fanático. Cuando hablaba de asesinatos,
suicidio, enfermedades venéreas, miembros
amputados o caras cambiadas, lo hacía en tono de
broma. «Esto es inevitable» — parecía decir su voz
—; «esto es lo que hemos de hacer queramos o no.
Pero ya no tendremos que hacerlo cuando la vida
vuelva a ser digna de ser vivida.» Una oleada de
admiración, casi de adoración, iba de Winston a
O'Brien. Casi había olvidado la sombría figura de
Goldstein. Contemplando las vigorosas espaldas de
O'Brien y su rostro enérgicamente tallado, tan feo y
a la vez tan civilizado, era imposible creer — en la
derrota, en que él fuera vencido. No se concebía
una estratagema, un peligro a que él no pudiera
hacer frente. Hasta Julia parecía impresionada.
Había dejado quemarse solo su cigarrillo y
escuchaba con intensa atención. O'Brien prosiguió:
George Orwell
1984
207
'You will have heard rumours of the existence of
the Brotherhood. No doubt you have formed your
own picture of it. You have imagined, probably, a
huge underworld of conspirators, meeting secretly
in cellars, scribbling messages on walls,
recognizing one another by codewords or by
special movements of the hand. Nothing of the
kind exists. The members of the Brotherhood have
no way of recognizing one another, and it is
impossible for any one member to be aware of the
identity of more than a few others. Goldstein
himself, if he fell into the hands of the Thought
Police, could not give them a complete list of
members, or any information that would lead them
to a complete list. No such list exists. The
Brotherhood cannot be wiped out because it is not
an organization in the ordinary sense. Nothing
holds it together except an idea which is
indestructible. You will never have anything to
sustain you, except the idea. You will get no
comradeship and no encouragement. When finally
you are caught, you will get no help. We never
help our members. At most, when it is absolutely
necessary that someone should be silenced, we are
occasionally able to smuggle a razor blade into a
prisoner's cell. You will have to get used to living
without results and without hope. You will work
for a while, you will be caught, you will confess,
and then you will die. Those are the only results
that you will ever see. There is no possibility that
any perceptible change will happen within our own
lifetime. We are the dead. Our only true life is in
the future. We shall take part in it as handfuls of
dust and splinters of bone. But how far away that
future may be, there is no knowing. It might be a
thousand years. At present nothing is possible
except to extend the area of sanity little by little.
We cannot act collectively. We can only spread
our knowledge outwards from individual to
individual, generation after generation. In the face
of the Thought Policethere is no other way.'
— Habréis oído rumores sobre la existencia de la
Hermandad. Supongo que la habréis imaginado a
vuestra manera. Seguramente creeréis que se trata
de un mundo subterráneo de conspiradores que se
reúnen en sótanos, que escriben mensajes sobre los
muros y se reconocen unos a otros por señales
secretas, palabras misteriosas o movimientos
especiales de las manos. Nada de eso. Los
miembros de la Hermandad no tienen modo alguno
de reconocerse entre ellos y es imposible que
ninguno de los miembros llegue a individualizar
sino a muy contados de sus afiliados. El propio
Goldstein, si cayera en manos de la Policía del
Pensamiento, no podría dar una lista completa de
los afiliados ni información alguna que les sirviera
para hacer el servicio. En realidad, no hay tal lista.
La Hermandad no puede ser barrida porque no es
una organización en el sentido corriente de la
palabra. Nada mantiene su cohesión a no ser la idea
de que es indestructible. No tendréis nada en que
apoyaros aparte de esa idea. No encontraréis
camaradería ni estímulo. Cuando finalmente seáis
detenidos por la Policía, nadie os ayudará. Nunca
ayudamos a nuestros afiliados. Todo lo más,
cuando es absolutamente necesario que alguien
calle, introducimos clandestinamente una hoja de
afeitar en la celda del compañero detenido. Es la
única ayuda que a veces prestamos. Debéis
acostumbraras a la idea de vivir sin esperanza.
Trabajaréis algún tiempo, os detendrán, confesaréis
y luego os matarán. Esos serán los únicos
resultados que podréis ver. No hay posibilidad de
que se produzca ningún cambio perceptible durante
vuestras vidas. Nosotros somos los muertos.
Nuestra única vida verdadera está en el futuro.
Tomaremos parte en él como puñados de polvo y
astillas de hueso. Pero no se sabe si este futuro está
más o menos lejos. Quizá tarde mil años. Por ahora
lo único posible es ir extendiendo el área de la
cordura poco a poco. No podemos actuar
colectivamente. Sólo podemos difundir nuestro
conocimiento de individuo en individuo, de
generación en generación. Ante la Policía del
Pensamiento no hay otro medio.
He halted and looked for the third time at his
wrist-watch.
Se detuvo y miró por tercera vez su reloj.
'It is almost time for you to leave, comrade,' he — Ya es casi la hora de que te vayas, camarada —
George Orwell
said to Julia. 'Wait. The decanter is still half full.'
1984
208
le dijo a Julia —. Espera. La botella está todavía
por la mitad.
He filled the glasses and raised his own glass by Llenó los vasos y levantó el suyo.
the stem.
'What shall it be this time?' he said, still with the
same faint suggestion of irony. 'To the confusion
of the Thought Police? To the death of Big
Brother? To humanity? To the future?'
— ¿Por qué brindaremos esta vez? —dijo, sin
perder su tono irónico —. ¿Por el despiste de la
Policía del Pensamiento? ¿Por la muerte del Gran
Hermano? ¿Por la humanidad? ¿Por el futuro?
'To the past,' said Winston.
— Por el pasado —dijo Winston.
'The past is more important,' agreed O'Brien
gravely.
— Sí, el pasado es más importante — concedió
O'Brien seriamente.
They emptied their glasses, and a moment later
Julia stood up to go. O'Brien took a small box
from the top of a cabinet and handed her a flat
white tablet which he told her to place on her
tongue. It was important, he said, not to go out
smelling of wine: the lift attendants were very
observant. As soon as the door had shut behind her
he appeared to forget her existence. He took
another pace or two up and down, then stopped.
Vaciaron los vasos y un momento después se
levantó Julia para marcharse. O'Brien cogió una
cajita que estaba sobre un pequeño armario y le dió
a la joven una tableta delgada y blanca para que se
la colocara en la lengua. Era muy importante no
salir oliendo a vino; los encargados del ascensor
eran muy observadores. En cuanto Julia cerró la
puerta, O'Brien pareció olvidarse de su existencia.
Dio unos cuantos pasos más y se paró.
'There are details to be settled,' he said. 'I assume — Hay que arreglar todavía unos cuantos detalles
that you have a hiding-place of some kind?'
—dijo —. Supongo que tendrás algún escondite.
Winston explained about the room over Mr Winston le explicó lo de la habitación sobre la
Charrington's shop.
tienda del señor Charrington.
'That will do for the moment. Later we will
arrange something else for you. It is important to
change one's hiding-place frequently. Meanwhile I
shall send you a copy of THE BOOK'—even
O'Brien, Winston noticed, seemed to pronounce
the words as though they were in italics—
'Goldstein's book, you understand, as soon as
possible. It may be some days before I can get hold
of one. There are not many in existence, as you
can imagine. The Thought Police hunt them down
and destroy them almost as fast as we can produce
— Por ahora, basta con eso. Más tarde te
buscaremos otra cosa. Hay que cambiar de
escondite con frecuencia. Mientras tanto, te enviaré
una copia del libro. — Winston observó que hasta
O'Brien parecía pronunciar esa palabra en cursiva
—. Ya supondrás que me refiero al libro de
Goldstein. Te lo mandaré lo más pronto posible.
Quizá tarde algunos días en lograr el ejemplar.
Comprenderás que circulan muy pocos. La Policía
del Pensamiento los descubre y destruye casi con la
misma rapidez que los imprimimos nosotros. Pero
George Orwell
1984
209
them. It makes very little difference. The book is
indestructible. If the last copy were gone, we could
reproduce it almost word for word. Do you carry a
brief-case to work with you?' he added.
da lo mismo. Ese libro es indestructible. Si el
último
ejemplar
desapareciera,
podríamos
reproducirlo de memoria. ¿Sueles llevar una cartera
a la oficina? Añadió.
'As a rule, yes.'
— Sí. Casi siempre.
'What is it like?'
— ¿Cómo es?
'Black, very shabby. With two straps.'
— Negra, muy usada. Con dos correas.
'Black, two straps, very shabby—good. One day in
the fairly near future—I cannot give a date—one
of the messages among your morning's work will
contain a misprinted word, and you will have to
ask for a repeat. On the following day you will go
to work without your brief-case. At some time
during the day, in the street, a man will touch you
on the arm and say "I think you have dropped your
brief-case." The one he gives you will contain a
copy of Goldstein's book. You will return it within
fourteen days.'
— Negra, dos correas, muy usada... Bien. Algún
día de éstos, no puedo darte una fecha exacta, uno
de los mensajes que te lleguen en tu trabajo de la
mañana contendrá una errata y tendrás que pedir
que te lo repitan. Al día siguiente irás al trabajo sin
la cartera. A cierta hora del día, en la calle, se te
acercará un hombre y te tocará en el brazo,
diciéndote: «Creo que se te ha caído esta cartera».
La que te dé contendrá un ejemplar del libro de
Goldstein. Tienes que devolverlo a los catorce días
o antes por el mismo procedimiento.
They were silent for a moment.
Estuvieron callados un momento.
'There are a couple of minutes before you need go,'
said O'Brien. 'We shall meet again—if we do meet
again—'
— Falta un par de minutos para que tengas que irte
—dijo O'Brien —. Quizá volvamos a encontrarnos,
aunque es muy poco probable, y entonces nos
veremos en...
Winston looked up at him. 'In the place where Winston lo miró fijamente.
there is no darkness?' he said hesitantly.
— ... En el sitio donde no hay oscuridad? —dijo
vacilando.
O'Brien nodded without appearance of surprise. 'In
the place where there is no darkness,' he said, as
though he had recognized the allusion. 'And in the
meantime, is there anything that you wish to say
before you leave? Any message? Any question?.'
O'Brien asintió con la cabeza, sin dar señales de
extrañeza:
— En el sitio donde no hay oscuridad — repitió
como si hubiera recogido la alusión —. Y mientras
tanto, ¿hay algo que quieras decirme antes de salir
de aquí ¿Alguna pregunta?
Winston thought. There did not seem to be any Winston pensó unos instantes. No creía tener nada
George Orwell
further question that he wanted to ask: still less did
he feel any impulse to utter high-sounding
generalities. Instead of anything directly connected
with O'Brien or the Brotherhood, there came into
his mind a sort of composite picture of the dark
bedroom where his mother had spent her last days,
and the little room over Mr Charrington's shop,
and the glass paperweight, and the steel engraving
in its rosewood frame. Almost at random he said:
1984
210
más que preguntar. En vez de cosas relacionadas
con O'Brien o la Hermandad, le — acudía a la
mente una imagen superpuesta de la oscura
habitación donde su madre había pasado los
últimos días y el dormitorio en casa del señor
Charrington, el pisapapeles de cristal y el grabado
con su marco de palo rosa. Entonces dijo:
'Did you ever happen to hear an old rhyme that Oíste alguna vez una vieja canción que empieza:
begins "Oranges and lemons, say the bells of St Naranjas y limones, dicen las campanas de San
Clement's"?'
Clemente.
Again O'Brien nodded. With a sort of grave O'Brien, muy serio, continuó la canción:
courtesy he completed the stanza:
'Oranges and lemons, say the bells of St
Clement's, You owe me three farthings, say the
bells of St Martin's,
When will you pay me? say the bells of Old
Bailey,
When I grow rich, say the bells of
Shoreditch.'
Me debes tres peniques, dicen las campanas de San
Martín.
¿Cuándo me pagarás?, dicen las campanas de Old
Bailey.
Cuando me haga rico, dicen las campanas de
Shoreditch
'You knew the last line!' said Winston.
— ¡¡Sabías el último verso!! —dijo Winston.
'Yes, I knew the last line. And now, I am afraid, it
is time for you to go. But wait. You had better let
me give you one of these tablets.'
— Sí, lo sé, y ahora creo que es hora de que te
vayas. Pero, espera, toma antes una de estas
tabletas.
As Winston stood up O'Brien held out a hand. His
powerful grip crushed the bones of Winston's
palm. At the door Winston looked back, but
O'Brien seemed already to be in process of putting
him out of mind. He was waiting with his hand on
the switch that controlled the telescreen. Beyond
him Winston could see the writing-table with its
green-shaded lamp and the speakwrite and the wire
baskets deep-laden with papers. The incident was
closed. Within thirty seconds, it occurred to him,
O'Brien would be back at his interrupted and
important work on behalf of the Party.
O'Brien, después de darle la tableta, le estrechó la
mano con tanta fuerza que los huesos de Winston
casi crujieron. Winston se volvió al llegar a la
puerta, pero ya O'Brien empezaba a eliminarlo de
sus pensamientos. Esperaba con la mano puesta en
la llave que controlaba la telepantalla. Más allá veía
Winston la mesa despacho con su lámpara de
pantalla verde, el hablescribe y las bandejas de
alambre cargadas de papeles. El incidente había
terminado. Dentro de treinta segundos — pensó
Winston — reanudaría O'Brien su interrumpido e
importante trabajo al servicio del Partido.
George Orwell
1984
211
Chapter 9
CAPÍTULO IX
Winston was gelatinous with fatigue. Gelatinous
was the right word. It had come into his head
spontaneously. His body seemed to have not only
the weakness of a jelly, but its translucency. He
felt that if he held up his hand he would be able to
see the light through it. All the blood and lymph
had been drained out of him by an enormous
debauch of work, leaving only a frail structure of
nerves, bones, and skin. All sensations seemed to
be magnified. His overalls fretted his shoulders,
the pavement tickled his feet, even the opening and
closing of a hand was an effort that made his joints
creak.
Winston se encontraba cansadísimo, tan cansado
que le parecía estarse convirtiendo en gelatina.
Pensó que su cuerpo no sólo tenía la flojedad de la
gelatina, sino su transparencia. Era como si al
levantar la mano fuera a ver la luz a través de ella.
Trabajaba tanto que sólo le quedaba una frágil
estructura de nervios, huesos y piel. Todas las
sensaciones le parecían ampliadas. Su «mono» le
estaba ancho, el suelo le hacía cosquillas en los pies
y hasta el simple movimiento de abrir y cerrar la
mano constituía para él un esfuerzo que le hacía
sonar los huesos.
He had worked more than ninety hours in five
days. So had everyone else in the Ministry. Now it
was all over, and he had literally nothing to do, no
Party work of any description, until tomorrow
morning. He could spend six hours in the hidingplace and another nine in his own bed. Slowly, in
mild afternoon sunshine, he walked up a dingy
street in the direction of Mr Charrington's shop,
keeping one eye open for the patrols, but
irrationally convinced that this afternoon there was
no danger of anyone interfering with him. The
heavy brief-case that he was carrying bumped
against his knee at each step, sending a tingling
sensation up and down the skin of his leg. Inside it
was the book, which he had now had in his
possession for six days and had not yet opened,
nor even looked at.
Había trabajado más de noventa horas en cinco
días, lo mismo que todos los funcionarios del
Ministerio. Ahora había terminado todo y nada
tenía que hacer hasta el día siguiente por la
mañana. Podía pasar seis horas en su refugio y
otras nueve en su cama. Bajo el tibio sol de la tarde
se dirigió despacio en dirección a la tienda del
señor Charrington, sin perder de vista las patrullas,
pero convencido, irracionalmente, de que aquella
tarde no se cernía sobre él ningún peligro. La
pesada cartera que llevaba le golpeaba la rodilla a
cada paso. Dentro llevaba el libro, que tenía ya
desde seis días antes pero que aún no había abierto.
Ni siquiera lo había mirado.
On the sixth day of Hate Week, after the
processions, the speeches, the shouting, the
singing, the banners, the posters, the films, the
waxworks, the rolling of drums and squealing of
trumpets, the tramp of marching feet, the grinding
of the caterpillars of tanks, the roar of massed
planes, the booming of guns—after six days of
this, when the great orgasm was quivering to its
climax and the general hatred of Eurasia had
boiled up into such delirium that if the crowd
could have got their hands on the 2,000 Eurasian
war-criminals who were to be publicly hanged on
the last day of the proceedings, they would
En el sexto día de la Semana del Odio, después de
los desfiles, discursos, gritos, cánticos, banderas,
películas, figuras de cera, estruendo de trompetas y
tambores, arrastrar de pies cansados, rechinar de
tanques, zumbido de las escuadrillas aéreas, salvas
de cañonazos..., después de seis días de todo esto,
cuando el gran orgasmo político llegaba a su punto
culminante y el odio general contra Eurasia era ya
un delirio tan exacerbado que si la multitud hubiera
podido apoderarse de los dos mil prisioneros de
guerra eurasiáticos que habían sido ahorcados
públicamente el último día de los festejos, los
habría
despedazado...,
en
ese
momento
George Orwell
1984
212
unquestionably have torn them to pieces—at just
this moment it had been announced that Oceania
was not after all at war with Eurasia. Oceania was
at war with Eastasia. Eurasia was an ally.
precisamente se había anunciado que Oceanía no
estaba en guerra con Eurasia. Oceanía luchaba
ahora contra Asia Oriental. Eurasia era aliada.
There was, of course, no admission that any
change had taken place. Merely it became known,
with extreme suddenness and everywhere at once,
that Eastasia and not Eurasia was the enemy.
Winston was taking part in a demonstration in one
of the central London squares at the moment when
it happened. It was night, and the white faces and
the scarlet banners were luridly floodlit. The
square was packed with several thousand people,
including a block of about a thousand
schoolchildren in the uniform of the Spies. On a
scarlet-draped platform an orator of the Inner
Party, a small lean man with disproportionately
long arms and a large bald skull over which a few
lank locks straggled, was haranguing the crowd. A
little Rumpelstiltskin figure, contorted with hatred,
he gripped the neck of the microphone with one
hand while the other, enormous at the end of a
bony arm, clawed the air menacingly above his
head. His voice, made metallic by the amplifiers,
boomed forth an endless catalogue of atrocities,
massacres, deportations, lootings, rapings, torture
of prisoners, bombing of civilians, lying
propaganda, unjust aggressions, broken treaties. It
was almost impossible to listen to him without
being first convinced and then maddened. At every
few moments the fury of the crowd boiled over
and the voice of the speaker was drowned by a
wild beast-like roaring that rose uncontrollably
from thousands of throats. The most savage yells
of all came from the schoolchildren. The speech
had been proceeding for perhaps twenty minutes
when a messenger hurried on to the platform and a
scrap of paper was slipped into the speaker's hand.
He unrolled and read it without pausing in his
speech. Nothing altered in his voice or manner, or
in the content of what he was saying, but suddenly
the names were different. Without words said, a
wave of understanding rippled through the crowd.
Oceania was at war with Eastasia! The next
moment there was a tremendous commotion. The
banners and posters with which the square was
decorated were all wrong! Quite half of them had
the wrong faces on them. It was sabotage! The
agents of Goldstein had been at work! There was a
Desde luego, no se reconoció que se hubiera
producido ningún engaño. Sencillamente, se hizo
saber del modo más repentino y en todas partes al
mismo tiempo que el enemigo no era Eurasia, sino
Asia Oriental. Winston tomaba parte en una
manifestación que se celebraba en una de las plazas
centrales de Londres en el momento del cambiazo.
Era de noche y todo estaba cegadoramente
iluminado con focos. En la plaza había varios
millares de personas, incluyendo mil niños de las
escuelas con el uniforme de los Espías. En una
plataforma forrada de trapos rojos, un orador del
Partido Interior, un hombre delgaducho y bajito con
unos brazos desproporcionadamente largos y un
cráneo grande y calvo con unos cuantos mechones
sueltos atravesados sobre él, arengaba a la multitud.
La pequeña figura, retorcida de odio, se agarraba al
micrófono con una mano mientras que con la otra,
enorme, al final de un brazo huesudo, daba
zarpazos amenazadores por encima de su cabeza.
Su voz, que los altavoces hacían metálica, soltaba
una interminable sarta de atrocidades, matanzas en
masa, deportaciones, saqueos, violaciones, torturas
de prisioneros, bombardeos de poblaciones civiles,
agresiones injustas, propaganda mentirosa y
tratados incumplidos. Era casi imposible escucharle
sin convencerse primero y luego volverse loco. A
cada momento, la furia de la multitud hervía
inconteniblemente y la voz del orador era ahogada
por una salvaje y bestial gritería que brotaba
incontrolablemente de millares de gargantas. Los
chillidos más salvajes eran los de los niños de las
escuelas. El discurso duraba ya unos veinte minutos
cuando un mensajero subió apresuradamente a la
plataforma y le entregó a aquel hombre un papelito.
Él lo desenrolló y lo leyó sin dejar de hablar. Nada
se alteró en su voz ni en su gesto, ni siquiera en el
contenido de lo que decía. Pero, de pronto, los
nombres eran diferentes. Sin necesidad de
comunicárselo por palabras, una oleada de
comprensión agitó a la multitud. ¡Oceanía estaba en
guerra con Asia Oriental! Pero, inmediatamente, se
produjo una tremenda conmoción. Las banderas,
los carteles que decoraban la plaza estaban todos
equivocados. Aquellos no eran los rostros del
George Orwell
1984
213
riotous interlude while posters were ripped from
the walls, banners torn to shreds and trampled
underfoot. The Spies performed prodigies of
activity in clambering over the rooftops and
cutting the streamers that fluttered from the
chimneys. But within two or three minutes it was
all over. The orator, still gripping the neck of the
microphone, his shoulders hunched forward, his
free hand clawing at the air, had gone straight on
with his speech. One minute more, and the feral
roars of rage were again bursting from the crowd.
The Hate continued exactly as before, except that
the target had been changed.
enemigo. ¡Sabotaje! ¡Los agentes de Goldstein eran
los culpables! Hubo una fenomenal algarabía
mientras todos se dedicaban a arrancar carteles y a
romper banderas, pisoteando luego los trozos de
papel y cartón roto. Los Espías realizaron prodigios
de actividad subiéndose a los tejados para cortar las
bandas de tela pintada que cruzaban la calle. Pero a
los dos o tres minutos se había terminado todo. El
orador, que no había soltado el micrófono, seguía
vociferando y dando zarpazos al aire. Al minuto
siguiente, la masa volvía a gritar su odio
exactamente come antes. Sólo que el objetivo había
cambiado.
The thing that impressed Winston in looking back
was that the speaker had switched from one line to
the other actually in midsentence, not only without
a pause, but without even breaking the syntax. But
at the moment he had other things to preoccupy
him. It was during the moment of disorder while
the posters were being torn down that a man whose
face he did not see had tapped him on the shoulder
and said, 'Excuse me, I think you've dropped your
brief-case.' He took the brief-case abstractedly,
without speaking. He knew that it would be days
before he had an opportunity to look inside it. The
instant that the demonstration was over he went
straight to the Ministry of Truth, though the time
was now nearly twenty-three hours. The entire
staff of the Ministry had done likewise. The orders
already issuing from the telescreen, recalling them
to their posts, were hardly necessary.
Lo que más le impresionó a Winston fue que el
orador dio el cambiazo exactamente a la mitad de
una frase, no sólo sin detenerse, sino sin cambiar
siquiera la construcción de la frase. Pero en
aquellos momentos tenía Winston otras cosas de
qué preocuparse. Fue entonces, en medio de la gran
algarabía, cuando se le acercó un desconocido y,
dándole un golpecito en un hombro, le dijo:
«Perdone, creo que se le ha caído a usted esta
cartera». Winston tomó la cartera sin hablar, como
abstraído. Sabía que iban a pasar varios días sin que
pudiera abrirla. En cuanto terminó la
manifestación, se fue directamente al Ministerio de
la Verdad, aunque eran va las veintitrés. Lo mismo
hizo todo el personal del Ministerio. En verdad, las
órdenes
que
repetían
continuamente
las
telepantallas ordenándoles reintegrarse a sus
puestos apenas eran necesarias. Todos sabían lo
que les tocaba hacer en tales casos.
Oceania was at war with Eastasia: Oceania had
always been at war with Eastasia. A large part of
the political literature of five years was now
completely obsolete. Reports and records of all
kinds, newspapers, books, pamphlets, films,
sound-tracks, photographs—all had to be rectified
at lightning speed. Although no directive was ever
issued, it was known that the chiefs of the
Department intended that within one week no
reference to the war with Eurasia, or the alliance
with Eastasia, should remain in existence
anywhere. The work was overwhelming, all the
more so because the processes that it involved
could not be called by their true names. Everyone
in the Records Department worked eighteen hours
Oceanía estaba en guerra con Asia Oriental;
Oceanía había estado siempre en guerra con Asia
Oriental. Una gran parte de la literatura política de
aquellos
cinco
años
quedaba
anticuada,
absolutamente inservible. Documentos e informes
de todas clases, periódicos, libros, folletos de
propaganda,
películas,
bandas
sonoras,
fotografías... todo ello tenía que ser rectificado a la
velocidad del rayo. Aunque nunca se daban órdenes
en estos casos, se sabía que los jefes de
departamento deseaban que dentro de una semana
no quedara en toda Oceanía ni una sola referencia a
la guerra con Eurasia ni a la afianza con Asia
Oriental. El trabajo que esto suponía era aplastante.
Sobre todo porque las operaciones necesarias para
George Orwell
1984
214
in the twenty-four, with two three-hour snatches of
sleep. Mattresses were brought up from the cellars
and pitched all over the corridors: meals consisted
of sandwiches and Victory Coffee wheeled round
on trolleys by attendants from the canteen. Each
time that Winston broke off for one of his spells of
sleep he tried to leave his desk clear of work, and
each time that he crawled back sticky-eyed and
aching, it was to find that another shower of paper
cylinders had covered the desk like a snowdrift,
half-burying the speakwrite and overflowing on to
the floor, so that the first job was always to stack
them into a neat enough pile to give him room to
work. What was worst of all was that the work was
by no means purely mechanical. Often it was
enough merely to substitute one name for another,
but any detailed report of events demanded care
and imagination. Even the geographical
knowledge that one needed in transferring the war
from one part of the world to another was
considerable.
realizarlo no se llamaban por sus nombres
verdaderos. En el Departamento de Registro todos
trabajaban dieciocho horas de las veinticuatro con
dos turnos de tres horas cada uno para dormir.
Bajaron colchones y los pusieron por los pasillos.
Las comidas se componían de sandwiches y café de
la Victoria traído en carritos por los camareros de la
cantina —. Cada vez que Winston interrumpía el
trabajo para uno de sus dos descansos diarios,
procuraba dejarlo todo terminado y que en su mesa
no quedaran papeles. Pero cuando volvía al cabo de
tres horas, con el cuerpo dolorido y los ojos
hinchados, se encontraba con que otra lluvia de
cilindros de papel le había cubierto la mesa como
una nevada, casi enterrando el hablescribe y
esparciéndose por el suelo, de modo que su primer
trabajo consistía en ordenar todo aquello para tener
sitio donde moverse. Lo peor de todo era que no se
trataba de un trabajo mecánico. A veces bastaba
con sustituir un nombre por otro, pero los informes
detallados de acontecimientos exigían mucho
cuidado e imaginación. Incluso los conocimientos
geográficos necesarios para trasladar la guerra de
una parte del mundo a otra eran considerables.
By the third day his eyes ached unbearably and his
spectacles needed wiping every few minutes. It
was like struggling with some crushing physical
task, something which one had the right to refuse
and which one was nevertheless neurotically
anxious to accomplish. In so far as he had time to
remember it, he was not troubled by the fact that
every word he murmured into the speakwrite,
every stroke of his ink-pencil, was a deliberate lie.
He was as anxious as anyone else in the
Department that the forgery should be perfect. On
the morning of the sixth day the dribble of
cylinders slowed down. For as much as half an
hour nothing came out of the tube; then one more
cylinder, then nothing. Everywhere at about the
same time the work was easing off. A deep and as
it were secret sigh went through the Department. A
mighty deed, which could never be mentioned, had
been achieved. It was now impossible for any
human being to prove by documentary evidence
that the war with Eurasia had ever happened. At
twelve hundred it was unexpectedly announced
that all workers in the Ministry were free till
tomorrow morning. Winston, still carrying the
brief-case containing the book, which had
Al tercer día le dolían los ojos insoportablemente y
tenía que limpiarse las gafas cada cinco minutos.
Era como luchar contra alguna tarea física
aplastante, algo que uno tenía derecho a negarse a
realizar y que sin embargo se hacía por una
impaciencia neurótica de verlo terminado. Es
curioso que no le preocupara el hecho de que todas
las palabras que iba murmurando en el hablescribe,
así como cada línea escrita con su lápiz — pluma,
era una mentira deliberada. Lo único que le
angustiaba era el temor de que la falsificación no
fuera perfecta, y esto mismo les ocurría a todos sus
compañeros. En la mañana del sexto día el aluvión
de cilindros de papel fue disminuyendo. Pasó
media hora sin que saliera ninguno por el tubo;
luego salió otro rollo y después nada
absolutamente. Por todas partes ocurría igual. Un
hondo y secreto suspiro recorrió el Ministerio. Se
acababa de realizar una hazaña que nadie podría
mencionar nunca. Era imposible ya que ningún ser
humano pudiera probar documentalmente que la
guerra
con
Eurasia
había
sucedido.
Inesperadamente, se anunció que todos los
trabajadores del Ministerio estaban libres hasta el
día siguiente por la mañana. Era mediodía.
1984
George Orwell
215
remained between his feet while he worked and
under his body while he slept, went home, shaved
himself, and almost fell asleep in his bath,
although the water was barely more than tepid.
Winston, que llevaba todavía la cartera con el libro,
la cual había permanecido entre sus pies —
mientras trabajaba — y debajo de su cuerpo
mientras dormía. Se fue a casa, se afeitó y casi se
quedó dormido en el baño, aunque el agua estaba
casi fría.
With a sort of voluptuous creaking in his joints he
climbed the stair above Mr Charrington's shop. He
was tired, but not sleepy any longer. He opened the
window, lit the dirty little oilstove and put on a pan
of water for coffee. Julia would arrive presently:
meanwhile there was the book. He sat down in the
sluttish armchair and undid the straps of the briefcase.
Luego, con una sensación voluptuosa, subió las
escaleras de la tienda del señor Charrington. Por
supuesto, estaba cansadísimo, pero se la había
pasado el sueño. Abrió la ventana, encendió la
pequeña y sucia estufa y puso a calentar un cazo
con agua. Julia llegaría en seguida. Mientras la
esperaba, tenía el libro. Sentóse en la desvencijada
butaca y desprendió las correas de la cartera.
A heavy black volume, amateurishly bound, with
no name or title on the cover. The print also looked
slightly irregular. The pages were worn at the
edges, and fell apart, easily, as though the book
had passed through many hands. The inscription
on the title-page ran:
Era un pesado volumen negro, encuadernado por
algún aficionado y en cuya cubierta no había
nombre ni título alguno. La impresión también era
algo irregular. Las páginas estaban muy gastadas
por los bordes y el libro se abría con mucha
facilidad, como si hubiera pasado por muchas
manos. La inscripción de la portada decía:
THE THEORY AND PRACTICE
OLIGARCHICAL COLLECTIVISM
OF
by
Emmanuel Goldstein
TEORÍA Y PRÁCTICA DEL COLECTIVISMO
OLIGARQUICO
por
EMMANUEL GOLDSTEIN
Winston began reading:
Winston empezó a leer:
Chapter I
CAPÍTULO PRIMERO
Ignorance is Strength
La ignorancia es la fuerza
Throughout recorded time, and probably since the
end of the Neolithic Age, there have been three
kinds of people in the world, the High, the Middle,
and the Low. They have been subdivided in many
ways, they have borne countless different names,
and their relative numbers, as well as their attitude
towards one another, have varied from age to age:
but the essential structure of society has never
altered. Even after enormous upheavals and
seemingly irrevocable changes, the same pattern
»Durante todo el tiempo de que se tiene noticia —
probablemente desde fines del periodo neolítico —
ha habido en el mundo tres clases de personas: los
Altos, los Medianos y los Bajos. Se han
subdividido de muchos modos, han llevado muy
diversos nombres y su número relativo, así como la
actitud que han guardado unos hacia otros, ha
variado de época en época; pero la estructura
esencial de la sociedad nunca ha cambiado. Incluso
después de enormes conmociones y de cambios que
1984
George Orwell
216
has always reasserted itself, just as a gyroscope
will always return to equilibrium, however far it is
pushed one way or the other.
parecían irrevocables, la misma estructura ha vuelto
a imponerse, igual que un giroscopio vuelve
siempre a la posición de equilibrio por mucho que
lo empujemos en un sentido o en otro.
The aims of
irreconcilable...
entirely
»Los objetivos de estos tres grupos son por
completo inconciliables.
Winston stopped reading, chiefly in order to
appreciate the fact that he was reading, in comfort
and safety. He was alone: no telescreen, no ear at
the keyhole, no nervous impulse to glance over his
shoulder or cover the page with his hand. The
sweet summer air played against his cheek. From
somewhere far away there floated the faint shouts
of children: in the room itself there was no sound
except the insect voice of the clock. He settled
deeper into the arm-chair and put his feet up on the
fender. It was bliss, it was eternity. Suddenly, as
one sometimes does with a book of which one
knows that one will ultimately read and re-read
every word, he opened it at a different place and
found himself at Chapter III. He went on reading:
Winston interrumpid la lectura, sobre todo para
poder disfrutar bien del hecho asombroso de
hallarse leyendo tranquilo y seguro. Estaba solo, sin
telepantalla, sin nadie que escuchara por la
cerradura, sin sentir el impulso nervioso de mirar
por encima del hombro o de cubrir la página con la
mano. Un airecillo suave le acariciaba la mejilla.
De lejos venían los gritos de los niños que jugaban.
En la habitación misma no había más sonido que el
débil tic—tac del reloj, un ruido como de insecto.
Se arrellanó más cómodamente en la butaca y puso
los pies en los hierros de la chimenea. Aquello era
una bendición, era la eternidad. De pronto, como
suele hacerse cuando sabemos que un libro será
leído y releído por nosotros, sintió el deseo de
«calarlo» primero. Así, lo abrió por un sitio distinto
y se encontró en el capítulo tercero. Siguió leyendo:
Chapter III
«CAPÍTULO III
War is Peace
La guerra es la paz
The splitting up of the world into three great superstates was an event which could be and indeed was
foreseen before the middle of the twentieth
century. With the absorption of Europe by Russia
and of the British Empire by the United States, two
of the three existing powers, Eurasia and Oceania,
were already effectively in being. The third,
Eastasia, only emerged as a distinct unit after
another decade of confused fighting. The frontiers
between the three super-states are in some places
arbitrary, and in others they fluctuate according to
the fortunes of war, but in general they follow
geographical lines. Eurasia comprises the whole of
the northern part of the European and Asiatic landmass, from Portugal to the Bering Strait. Oceania
comprises the Americas, the Atlantic islands
including the British Isles, Australasia, and the
»La
these
groups
are
desintegración del mundo en tres grandes
superestados fue un acontecimiento que pudo haber
sido previsto, y que en realidad lo fue antes de
mediar el siglo XX. Al ser absorbida Europa por
Rusia y el Imperio Británico por los Estados
Unidos, habían nacido ya en esencia dos de los tres
poderes ahora existentes, Eurasia y Oceanía. El
tercero, Asia Oriental, sólo surgió como unidad
aparte después de otra década de confusa lucha. Las
fronteras entre los tres superestados son arbitrarias
en algunas zonas y en otras fluctúan según los
altibajos de la guerra, pero en general se atienen a
líneas geográficas. Eurasia comprende toda la parte
norte de la masa terrestre europea y asiática, desde
Portugal hasta el Estrecho de Bering. Oceanía
comprende las Américas, las islas del Atlántico,
incluyendo a las Islas Británicas, Australasia y
George Orwell
1984
217
southern portion of Africa. Eastasia, smaller than
the others and with a less definite western frontier,
comprises China and the countries to the south of
it, the Japanese islands and a large but fluctuating
portion of Manchuria, Mongolia, and Tibet.
África meridional. Asia Oriental, potencia más
pequeña que las otras y con una frontera occidental
menos definida, abarca China y los países que se
hallan al sur de ella, las islas del Japón y una
amplia y fluctuante porción de Manchuria,
Mongolia y el Tibet.
In one combination or another, these three superstates are permanently at war, and have been so for
the past twenty-five years. War, however, is no
longer the desperate, annihilating struggle that it
was in the early decades of the twentieth century.
It is a warfare of limited aims between combatants
who are unable to destroy one another, have no
material cause for fighting and are not divided by
any genuine ideological difference. This is not to
say that either the conduct of war, or the prevailing
attitude towards it, has become less bloodthirsty or
more chivalrous. On the contrary, war hysteria is
continuous and universal in all countries, and such
acts as raping, looting, the slaughter of children,
the reduction of whole populations to slavery, and
reprisals against prisoners which extend even to
boiling and burying alive, are looked upon as
normal, and, when they are committed by one's
own side and not by the enemy, meritorious. But in
a physical sense war involves very small numbers
of people, mostly highly-trained specialists, and
causes comparatively few casualties. The fighting,
when there is any, takes place on the vague
frontiers whose whereabouts the average man can
only guess at, or round the Floating Fortresses
which guard strategic spots on the sea lanes. In the
centres of civilization war means no more than a
continuous shortage of consumption goods, and
the occasional crash of a rocket bomb which may
cause a few scores of deaths. War has in fact
changed its character. More exactly, the reasons
for which war is waged have changed in their
order of importance. Motives which were already
present to some small extent in the great wars of
the early twentieth century have now become
dominant and are consciously recognized and
acted upon.
»Estos tres superestados, en una combinación o en
otra, están en guerra permanente y llevan así
veinticinco años. Sin embargo, ya no es la guerra
aquella lucha desesperada y aniquiladora que era en
las primeras décadas del siglo XX. Es una lucha
por objetivos limitados entre combatientes
incapaces de destruirse unos a otros, sin una causa
material para luchar y que no se hallan divididos
por diferencias ideológicas claras. Esto no quiere
decir que la conducta en la guerra ni la actitud
hacia ella sean menos sangrientas ni más
caballerosas. Por el contrario, el histerismo bélico
es continuo y universal, y las violaciones, los
saqueos, la matanza de niños, la esclavización de
poblaciones enteras y represalias contra los
prisioneros hasta el punto de quemarlos y
enterrarlos vivos, se consideran normales, y cuando
esto no lo comete el enemigo sino el bando propio,
se estima meritorio. Pero en un sentido físico, la
guerra afecta a muy pocas personas, la mayoría
especialistas muy bien preparados, y causa pocas
bajas relativamente. Cuando hay lucha, tiene lugar
en confusas fronteras que el hombre medio apenas
puede situar en un mapa o en torno a las fortalezas
flotantes que guardan los lugares estratégicos en el
mar. En los centros de civilización la guerra no
significa más que una continua escasez de víveres y
alguna que otra bomba cohete que puede causar
unas veintenas de víctimas. En realidad, la guerra
ha cambiado de carácter. Con más exactitud, puede
decirse que ha variado el orden de importancia de
las razones que determinaban una guerra. Se han
convertido en dominantes y son reconocidos
conscientemente motivos que ya estaban latentes en
las grandes guerras de la primera mitad del siglo
XX.
To understand the nature of the present war—for
in spite of the regrouping which occurs every few
years, it is always the same war—one must realize
in the first place that it is impossible for it to be
»Para comprender la naturaleza de la guerra actual
— pues, a pesar del reagrupamiento que ocurre
cada pocos años, siempre es la misma guerra —
hay que darse cuenta en primer lugar de que esta
George Orwell
1984
218
decisive. None of the three super-states could be
definitively conquered even by the other two in
combination. They are too evenly matched, and
their natural defences are too formidable. Eurasia
is protected by its vast land spaces, Oceania by the
width of the Atlantic and the Pacific, Eastasia by
the fecundity and industriousness of its inhabitants.
Secondly, there is no longer, in a material sense,
anything to fight about. With the establishment of
self-contained economies, in which production and
consumption are geared to one another, the
scramble for markets which was a main cause of
previous wars has come to an end, while the
competition for raw materials is no longer a matter
of life and death. In any case each of the three
super-states is so vast that it can obtain almost all
the materials that it needs within its own
boundaries. In so far as the war has a direct
economic purpose, it is a war for labour power.
Between the frontiers of the super-states, and not
permanently in the possession of any of them,
there lies a rough quadrilateral with its corners at
Tangier, Brazzaville, Darwin, and Hong Kong,
containing within it about a fifth of the population
of the earth. It is for the possession of these
thickly-populated regions, and of the northern icecap, that the three powers are constantly
struggling. In practice no one power ever controls
the whole of the disputed area. Portions of it are
constantly changing hands, and it is the chance of
seizing this or that fragment by a sudden stroke of
treachery that dictates the endless changes of
alignment.
guerra no puede ser decisiva. Ninguno de los tres
superestados
podría
ser
conquistado
definitivamente ni siquiera por los otros dos en
combinación. Sus fuerzas están demasiado bien
equilibradas. Y sus defensas son demasiado
poderosas. Eurasia está protegida por sus grandes
espacios terrestres, Oceanía por la anchura del
Atlántico y del Pacífico, Asia Oriental por la
fecundidad y laboriosidad de sus habitantes.
Además, ya no hay nada por qué luchar. Con las
economías autárquicas, la lucha por los mercados,
que era una de las causas principales de las guerras
anteriores, ha dejado de tener sentido, y la
competencia por las materias primas ya no es una
cuestión de vida o muerte. Cada uno de los tres
superestados es tan inmenso que puede obtener casi
todas las materias que necesita dentro de sus
propias fronteras. Si acaso, se propone la guerra el
dominio del trabajo. Entre las fronteras de los
superestados, y sin pertenecer de un modo
permanente a ninguno de ellos, se extiende un
cuadrilátero, con sus ángulos en Tánger,
Brazzaville, Darwin y Hong Kong, que contiene
casi una quinta parte de la población de la Tierra.
Las tres potencias luchan constantemente por la
posesión de estas regiones densamente pobladas,
así como por las zonas polares. En la práctica,
ningún poder controla totalmente esa área
disputada. Porciones de ella están cambiando a
cada momento de manos, y lo que en realidad
determina los súbitos y múltiples cambios de
afianzas es la posibilidad de apoderarse de uno u
otro pedazo de tierra mediante una inesperada
traición.
All of the disputed territories contain valuable
minerals, and some of them yield important
vegetable products such as rubber which in colder
climates it is necessary to synthesize by
comparatively expensive methods. But above all
they contain a bottomless reserve of cheap labour.
Whichever power controls equatorial Africa, or the
countries of the Middle East, or Southern India, or
the Indonesian Archipelago, disposes also of the
bodies of scores or hundreds of millions of ill-paid
and hard-working coolies. The inhabitants of these
areas, reduced more or less openly to the status of
slaves, pass continually from conqueror to
conqueror, and are expended like so much coal or
oil in the race to turn out more armaments, to
»Todos esos territorios disputados contienen
valiosos minerales y algunos de ellos producen
ciertas cosas, como la goma, que en los climas fríos
es preciso sintetizar por métodos relativamente
caros. Pero, sobre todo, proporcionan una
inagotable reserva de mano de obra muy barata. La
potencia que controle el África Ecuatorial, los
países del Oriente Medio, la India Meridional o el
Archipiélago Indonesio, dispone también de
centenares de millones de trabajadores mal pagados
y muy resistentes. Los habitantes de esas regiones,
reducidos más o menos abiertamente a la condición
de esclavos, pasan continuamente de un
conquistador a otro y son empleados como carbón
o aceite en la carrera de armamento, armas que
George Orwell
1984
219
capture more territory, to control more labour
power, to turn out more armaments, to capture
more territory, and so on indefinitely. It should be
noted that the fighting never really moves beyond
the edges of the disputed areas. The frontiers of
Eurasia flow back and forth between the basin of
the Congo and the northern shore of the
Mediterranean; the islands of the Indian Ocean and
the Pacific are constantly being captured and
recaptured by Oceania or by Eastasia; in Mongolia
the dividing line between Eurasia and Eastasia is
never stable; round the Pole all three powers lay
claim to enormous territories which in fact are
largely uninhabited and unexplored: but the
balance of power always remains roughly even,
and the territory which forms the heartland of each
super-state always remains inviolate. Moreover,
the labour of the exploited peoples round the
Equator is not really necessary to the world's
economy. They add nothing to the wealth of the
world, since whatever they produce is used for
purposes of war, and the object of waging a war is
always to be in a better position in which to wage
another war. By their labour the slave populations
allow the tempo of continuous warfare to be
speeded up. But if they did not exist, the structure
of world society, and the process by which it
maintains itself, would not be essentially different.
sirven para capturar más territorios y ganar así más
mano de obra, con lo cual se pueden tener más
armas que servirán para conquistar más territorios,
y así indefinidamente. Es interesante observar que
la lucha nunca sobrepasa los límites de las zonas
disputadas. Las fronteras de Eurasia avanzan y
retroceden entre la cuenca del Congo y la orilla
septentrional del Mediterráneo; las islas del Océano
Indico y del Pacífico son conquistadas y
reconquistadas constantemente por Oceanía y por
Asia Oriental; en Mongolia, la línea divisoria entre
Eurasia y Asia Oriental nunca es estable; en torno
al Polo Norte, las tres potencias reclaman inmensos
territorios en su mayor parte inhabitados e
inexplorados; pero el equilibrio de poder no se
altera apenas con todo ello y el territorio que
constituye el suelo patrio de cada uno de los tres
superestados nunca pierde su independencia.
Además, la mano de obra de los pueblos explotados
alrededor del Ecuador no es verdaderamente
necesaria para la economía mundial. Nada atañe a
la riqueza del mundo, ya que todo lo que produce
se dedica a fines de guerra, y el objeto de
prepararse para una guerra no es más que ponerse
en situación de emprender otra guerra. Las
poblaciones esclavizadas permiten, con su trabajo,
que se acelere el ritmo de la guerra. Pero si no
existiera ese refuerzo de trabajo, la estructura de la
sociedad y el proceso por el cual ésta se mantiene
no variarían en lo esencial.
The primary aim of modern warfare (in accordance
with the principles of DOUBLETHINK, this aim
is simultaneously recognized and not recognized
by the directing brains of the Inner Party) is to use
up the products of the machine without raising the
general standard of living. Ever since the end of
the nineteenth century, the problem of what to do
with the surplus of consumption goods has been
latent in industrial society. At present, when few
human beings even have enough to eat, this
problem is obviously not urgent, and it might not
have become so, even if no artificial processes of
destruction had been at work. The world of today
is a bare, hungry, dilapidated place compared with
the world that existed before 1914, and still more
so if compared with the imaginary future to which
the people of that period looked forward. In the
early twentieth century, the vision of a future
society unbelievably rich, leisured, orderly, and
»La finalidad principal de la guerra moderna (de
acuerdo con los principios del doblepensar) la
reconocen y, a la vez, no la reconocen, los cerebros
dirigentes del Partido Interior. Consiste en usar los
productos de las máquinas sin elevar por eso el
nivel general de la vida. Hasta fines del siglo XIX
había sido un problema latente de la sociedad
industrial qué había de hacerse con el sobrante de
los artículos de consumo. Ahora, aunque son pocos
los seres humanos que pueden comer lo suficiente,
este problema no es urgente y nunca podría tener
caracteres graves aunque no se emplearan
procedimientos artificiales para destruir esos
productos. El mundo de hoy, si lo comparamos con
el anterior a 1914, está desnudo, hambriento y lleno
de desolación; y aún más si lo comparamos con el
futuro que las gentes de aquella época esperaba. A
principios del siglo XX la visión de una sociedad
futura increíblemente rica, ordenada, eficaz y con
George Orwell
1984
220
efficient—a glittering antiseptic world of glass and
steel and snow-white concrete—was part of the
consciousness of nearly every literate person.
Science and technology were developing at a
prodigious speed, and it seemed natural to assume
that they would go on developing. This failed to
happen, partly because of the impoverishment
caused by a long series of wars and revolutions,
partly because scientific and technical progress
depended on the empirical habit of thought, which
could not survive in a strictly regimented society.
As a whole the world is more primitive today than
it was fifty years ago. Certain backward areas have
advanced, and various devices, always in some
way connected with warfare and police espionage,
have been developed, but experiment and
invention have largely stopped, and the ravages of
the atomic war of the nineteen-fifties have never
been fully repaired. Nevertheless the dangers
inherent in the machine are still there. From the
moment when the machine first made its
appearance it was clear to all thinking people that
the need for human drudgery, and therefore to a
great extent for human inequality, had
disappeared. If the machine were used deliberately
for that end, hunger, overwork, dirt, illiteracy, and
disease could be eliminated within a few
generations. And in fact, without being used for
any such purpose, but by a sort of automatic
process—by producing wealth which it was
sometimes impossible not to distribute—the
machine did raise the living standards of the
average human being very greatly over a period of
about fifty years at the end of the nineteenth and
the beginning of the twentieth centuries.
tiempo para todo — un reluciente mundo
antiséptico de cristal, acero y cemento, un mundo
de nívea blancura — era el ideal de casi todas las
personas cultas. La ciencia y la tecnología se
desarrollaban a una velocidad prodigiosa y parecía
natural que este desarrollo no se interrumpiera
jamás.
Sin
embargo,
no
continuó
el
perfeccionamiento,
en
parte
por
el
empobrecimiento causado por una larga serie de
guerras y revoluciones, y en parte porque el
progreso científico y técnico se basaba en un hábito
empírico de pensamiento que no podía existir en
una sociedad estrictamente reglamentada. En
conjunto, el mundo es hoy más primitivo que hace
cincuenta años. Algunas zonas secundarias han
progresado y se han realizado algunos
perfeccionamientos, ligados siempre a la guerra y
al espionaje policíaco, pero los experimentos
científicos y los inventos no han seguido su curso y
los destrozos causados por la guerra atómica de los
años cincuenta y tantos nunca llegaron a ser
reparados. No obstante, perduran los peligros del
maquinismo. Cuando aparecieron las grandes
máquinas, se pensó, lógicamente, que cada vez
haría menos falta la servidumbre del trabajo y que
esto contribuiría en gran medida a suprimir las
desigualdades en la condición humana. Si las
máquinas eran empleadas deliberadamente con esa
finalidad, entonces el hambre, la suciedad, el
analfabetismo, las enfermedades y el cansancio
serían necesariamente eliminados al cabo de unas
cuantas generaciones. Y, en realidad, sin ser
empleada con esa finalidad, sino sólo por un
proceso automático — produciendo riqueza que no
había más remedio que distribuir —, elevó
efectivamente la máquina el nivel de vida de las
gentes que vivían a mediados de siglo. Estas gentes
vivían muchísimo mejor que las de fines del siglo
XIX.
But it was also clear that an all-round increase in
wealth threatened the destruction—indeed, in
some sense was the destruction—of a hierarchical
society. In a world in which everyone worked
short hours, had enough to eat, lived in a house
with a bathroom and a refrigerator, and possessed
a motor-car or even an aeroplane, the most obvious
and perhaps the most important form of inequality
would already have disappeared. If it once became
general, wealth would confer no distinction. It was
»Pero también resultó claro que un aumento de
bienestar tan extraordinario amenazaba con la
destrucción — era ya, en sí mismo, la destrucción
— de una sociedad jerárquica. En un mundo en que
todos trabajaran pocas horas, tuvieran bastante que
comer, vivieran en casas cómodas e higiénicas, con
cuarto de baño, calefacción y refrigeración, y
poseyera cada uno un auto o quizás un aeroplano,
habría desaparecido la forma más obvia e hiriente
de desigualdad. Si la riqueza llegaba a
George Orwell
1984
221
possible, no doubt, to imagine a society in which
WEALTH, in the sense of personal possessions
and luxuries, should be evenly distributed, while
POWER remained in the hands of a small
privileged caste. But in practice such a society
could not long remain stable. For if leisure and
security were enjoyed by all alike, the great mass
of human beings who are normally stupefied by
poverty would become literate and would learn to
think for themselves; and when once they had
done this, they would sooner or later realize that
the privileged minority had no function, and they
would sweep it away. In the long run, a
hierarchical society was only possible on a basis of
poverty and ignorance. To return to the
agricultural past, as some thinkers about the
beginning of the twentieth century dreamed of
doing, was not a practicable solution. It conflicted
with the tendency towards mechanization which
had become quasi-instinctive throughout almost
the whole world, and moreover, any country which
remained industrially backward was helpless in a
military sense and was bound to be dominated,
directly or indirectly, by its more advanced rivals.
generalizarse, no serviría para distinguir a nadie.
Sin duda, era posible imaginarse una sociedad en
que la riqueza, en el sentido de posesiones y lujos
personales, fuera equitativamente distribuida
mientras que el poder siguiera en manos de una
minoría, de una pequeña casta privilegiada. Pero,
en la práctica, semejante sociedad no podría
conservarse estable, porque si todos disfrutasen por
igual del lujo y del ocio, la gran masa de seres
humanos, a quienes la pobreza suele imbecilizar,
aprenderían muchas cosas y empezarían a pensar
por sí mismos; y si empezaran a reflexionar, se
darían cuenta más pronto o más tarde que la
minoría privilegiada no tenía derecho alguno a
imponerse a los demás y acabarían barriéndoles. A
la larga, una sociedad jerárquica sólo sería posible
basándose en la pobreza y en la ignorancia.
Regresar al pasado agrícola — como querían
algunos pensadores de principios de este siglo —
no era una solución práctica, puesto que estaría en
contra de la tendencia a la mecanización, que se
había hecho casi instintiva en el mundo entero, y,
además, cualquier país que permaneciera atrasado
industrialmente sería inútil en un sentido militar y
caería antes o después bajo el dominio de un
enemigo bien armado.
Nor was it a satisfactory solution to keep the
masses in poverty by restricting the output of
goods. This happened to a great extent during the
final phase of capitalism, roughly between 1920
and 1940. The economy of many countries was
allowed to stagnate, land went out of cultivation,
capital equipment was not added to, great blocks
of the population were prevented from working
and kept half alive by State charity. But this, too,
entailed military weakness, and since the
privations it inflicted were obviously unnecessary,
it made opposition inevitable. The problem was
how to keep the wheels of industry turning without
increasing the real wealth of the world. Goods
must be produced, but they must not be
distributed. And in practice the only way of
achieving this was by continuous warfare.
»Tampoco era una buena solución mantener la
pobreza de las masas restringiendo la producción.
Esto se practicó en gran medida entre 1920 y 1940.
Muchos países dejaron que su economía se
anquilosara. No se renovaba el material
indispensable para la buena marcha de las
industrias, quedaban sin cultivar las tierras, y
grandes masas de población, sin tener en qué
trabajar, vivían de la caridad del Estado. Pero
también esto implicaba una debilidad militar, y
como las privaciones que infligía eran innecesarias,
despertaba inevitablemente una gran oposición. El
problema era mantener en marcha las ruedas de la
industria sin aumentar la riqueza real del mundo.
Los bienes habían de ser producidos, pero no
distribuidos. Y, en la práctica, la única manera de
lograr esto era la guerra continua.
The essential act of war is destruction, not
necessarily of human lives, but of the products of
human labour. War is a way of shattering to
pieces, or pouring into the stratosphere, or sinking
»El acto esencial de la guerra es la destrucción, no
forzosamente de vidas humanas, sino de los
productos del trabajo. La guerra es una manera de
pulverizar o de hundir en el fondo del mar los
George Orwell
1984
222
in the depths of the sea, materials which might
otherwise be used to make the masses too
comfortable, and hence, in the long run, too
intelligent. Even when weapons of war are not
actually destroyed, their manufacture is still a
convenient way of expending labour power
without producing anything that can be consumed.
A Floating Fortress, for example, has locked up in
it the labour that would build several hundred
cargo-ships. Ultimately it is scrapped as obsolete,
never having brought any material benefit to
anybody, and with further enormous labours
another Floating Fortress is built. In principle the
war effort is always so planned as to eat up any
surplus that might exist after meeting the bare
needs of the population. In practice the needs of
the population are always underestimated, with the
result that there is a chronic shortage of half the
necessities of life; but this is looked on as an
advantage. It is deliberate policy to keep even the
favoured groups somewhere near the brink of
hardship, because a general state of scarcity
increases the importance of small privileges and
thus magnifies the distinction between one group
and another. By the standards of the early
twentieth century, even a member of the Inner
Party lives an austere, laborious kind of life.
Nevertheless, the few luxuries that he does enjoy
his large, well-appointed flat, the better texture of
his clothes, the better quality of his food and drink
and tobacco, his two or three servants, his private
motor-car or helicopter—set him in a different
world from a member of the Outer Party, and the
members of the Outer Party have a similar
advantage in comparison with the submerged
masses whom we call 'the proles'. The social
atmosphere is that of a besieged city, where the
possession of a lump of horseflesh makes the
difference between wealth and poverty. And at the
same time the consciousness of being at war, and
therefore in danger, makes the handing-over of all
power to a small caste seem the natural,
unavoidable condition of survival.
materiales que en la paz constante podrían
emplearse para que las masas gozaran de excesiva
comodidad y, con ello, se hicieran a la larga
demasiado inteligentes. Aunque las armas no se
destruyeran, su fabricación no deja de ser un
método conveniente de gastar trabajo sin producir
nada que pueda ser consumido. En una fortaleza
flotante, por ejemplo, se emplea el trabajo que
hubieran dado varios centenares de barcos de carga.
Cuando se queda anticuada, y sin haber producido
ningún beneficio material para nadie, se construye
una nueva fortaleza flotante mediante un enorme
acopio de mano de obra. En principio, el esfuerzo
de guerra se planea para consumir todo lo que sobre
después de haber cubierto unas mínimas
necesidades de la población. Este mínimo se
calcula siempre en mucho menos de lo necesario,
de manera que hay una escasez crónica de casi
todos los artículos necesarios para la vida, lo cual
se considera como una ventaja. Constituye una
táctica deliberada mantener incluso a los grupos
favorecidos al borde de la escasez, porque un
estado general de escasez aumenta la importancia
de los pequeños privilegios y hace que la distinción
entre un grupo y otro resulte más evidente. En
comparación con el nivel de vida de principios del
siglo XX, incluso los miembros del Partido Interior
llevan una vida austera y laboriosa. Sin embargo,
los pocos lujos que disfrutan — un buen piso,
mejores telas, buena calidad del alimento, bebidas y
tabaco, dos o tres criados, un auto o un autogiro
privado — los colocan en un mundo diferente del
de los miembros del Partido Exterior, y estos
últimos poseen una ventaja similar en comparación
con las masas sumergidas, a las que llamamos «los
proles». La atmósfera social es la de una ciudad
sitiada, donde la posesión de un trozo de carne de
caballo establece la diferencia entre la riqueza y la
pobreza. Y, al mismo tiempo, la idea de que se está
en guerra, y por tanto en peligro, hace que la
entrega de todo el poder a una reducida casta
parezca la condición natural e inevitable para
sobrevivir.
War, it will be seen, accomplishes the necessary
destruction, but accomplishes it in a
psychologically acceptable way. In principle it
would be quite simple to waste the surplus labour
of the world by building temples and pyramids, by
digging holes and filling them up again, or even by
»Se verá que la guerra no sólo realiza la necesaria
distinción, sino que la efectúa de un modo
aceptable psicológicamente. En principio, sería
muy sencillo derrochar el trabajo sobrante
construyendo templos y pirámides, abriendo zanjas
y volviéndolas a llenar o incluso produciendo
George Orwell
1984
223
producing vast quantities of goods and then setting
fire to them. But this would provide only the
economic and not the emotional basis for a
hierarchical society. What is concerned here is not
the morale of masses, whose attitude is
unimportant so long as they are kept steadily at
work, but the morale of the Party itself. Even the
humblest Party member is expected to be
competent, industrious, and even intelligent within
narrow limits, but it is also necessary that he
should be a credulous and ignorant fanatic whose
prevailing moods are fear, hatred, adulation, and
orgiastic triumph. In other words it is necessary
that he should have the mentality appropriate to a
state of war. It does not matter whether the war is
actually happening, and, since no decisive victory
is possible, it does not matter whether the war is
going well or badly. All that is needed is that a
state of war should exist. The splitting of the
intelligence which the Party requires of its
members, and which is more easily achieved in an
atmosphere of war, is now almost universal, but
the higher up the ranks one goes, the more marked
it becomes. It is precisely in the Inner Party that
war hysteria and hatred of the enemy are strongest.
In his capacity as an administrator, it is often
necessary for a member of the Inner Party to know
that this or that item of war news is untruthful, and
he may often be aware that the entire war is
spurious and is either not happening or is being
waged for purposes quite other than the declared
ones: but such knowledge is easily neutralized by
the technique of DOUBLETHINK. Meanwhile no
Inner Party member wavers for an instant in his
mystical belief that the war is real, and that it is
bound to end victoriously, with Oceania the
undisputed master of the entire world.
inmensas cantidades de bienes y prendiéndoles
fuego. Pero esto sólo daría la base económica y no
la emotiva para una sociedad jerarquizada. Lo que
interesa no es la moral de las masas, cuya actitud
no importa mientras se hallen absorbidas por su
trabajo, sino la moral del Partido mismo. Se espera
que hasta el más humilde de los miembros del
Partido sea competente, laborioso e incluso
inteligente — siempre dentro de límites reducidos,
claro está —, pero siempre es preciso que sea un
fanático ignorante y crédulo en el que prevalezca el
miedo, el odio, la adulación y una continua
sensación orgiástico de triunfo. En otras palabras,
es necesario que ese hombre posea la mentalidad
típica de la guerra. No importa que haya o no haya
guerra y, ya que no es posible una victoria decisiva,
tampoco importa si la guerra va bien o mal. Lo
único preciso es que exista un estado de guerra. La
desintegración de la inteligencia especial que el
Partido necesita de sus miembros, y que se logra
mucho mejor en una atmósfera de guerra, es ya casi
universal, pero se nota con más relieve a medida
que subimos en la escala jerárquica. Precisamente
es en el Partido Interior donde la histeria bélica y el
odio al enemigo son más intensos. Para ejercer bien
sus funciones administrativas, se ve obligado con
frecuencia el miembro del Partido Interior a saber
que esta o aquella noticia de guerra es falsa y puede
saber muchas veces que una pretendida guerra o no
existe o se está realizando con fines completamente
distintos a los declarados. Pero ese conocimiento
queda neutralizado fácilmente mediante la técnica
del doblepensar. De modo que ningún miembro del
Partido Interior vacila ni un solo instante en su
creencia mística de que la guerra es una realidad y
que terminará victoriosamente con el dominio
indiscutible de Oceanía sobre el mundo entero.
All members of the Inner Party believe in this
coming conquest as an article of faith. It is to be
achieved either by gradually acquiring more and
more territory and so building up an overwhelming
preponderance of power, or by the discovery of
some new and unanswerable weapon. The search
for new weapons continues unceasingly, and is one
of the very few remaining activities in which the
inventive or speculative type of mind can find any
outlet. In Oceania at the present day, Science, in
the old sense, has almost ceased to exist. In
Newspeak there is no word for 'Science'. The
»Todos los miembros del Partido Interior creen en
esta futura victoria total como en un artículo de fe.
Se conseguirá, o bien paulatinamente mediante la
adquisición de más territorios sobre los que se
basará una aplastante preponderancia, o bien por el
descubrimiento de algún arma secreta. Continúa sin
cesar la búsqueda de nuevas armas, y ésta es una de
las poquísimas actividades en que todavía pueden
encontrar salida la inventiva y las investigaciones
científicas. En la Oceanía de hoy la ciencia en su
antiguo sentido ha dejado casi de existir. En
neolengua no hay palabra para ciencia. El método
George Orwell
empirical method of thought, on which all the
scientific achievements of the past were founded,
is opposed to the most fundamental principles of
Ingsoc. And even technological progress only
happens when its products can in some way be
used for the diminution of human liberty. In all the
useful arts the world is either standing still or
going backwards. The fields are cultivated with
horse-ploughs while books are written by
machinery. But in matters of vital importance—
meaning, in effect, war and police espionage—the
empirical approach is still encouraged, or at least
tolerated. The two aims of the Party are to conquer
the whole surface of the earth and to extinguish
once and for all the possibility of independent
thought. There are therefore two great problems
which the Party is concerned to solve. One is how
to discover, against his will, what another human
being is thinking, and the other is how to kill
several hundred million people in a few seconds
without giving warning beforehand. In so far as
scientific research still continues, this is its subject
matter. The scientist of today is either a mixture of
psychologist and inquisitor, studying with real
ordinary minuteness the meaning of facial
expressions, gestures, and tones of voice, and
testing the truth-producing effects of drugs, shock
therapy, hypnosis, and physical torture; or he is
chemist, physicist, or biologist concerned only
with such branches of his special subject as are
relevant to the taking of life. In the vast
laboratories of the Ministry of Peace, and in the
experimental stations hidden in the Brazilian
forests, or in the Australian desert, or on lost
islands of the Antarctic, the teams of experts are
indefatigably at work. Some are concerned simply
with planning the logistics of future wars; others
devise larger and larger rocket bombs, more and
more powerful explosives, and more and more
impenetrable armour-plating; others search for
new and deadlier gases, or for soluble poisons
capable of being produced in such quantities as to
destroy the vegetation of whole continents, or for
breeds of disease germs immunized against all
possible antibodies; others strive to produce a
vehicle that shall bore its way under the soil like a
submarine under the water, or an aeroplane as
independent of its base as a sailing-ship; others
explore even remoter possibilities such as focusing
the sun's rays through lenses suspended thousands
of kilometres away in space, or producing artificial
1984
224
empírico de pensamiento, en el cual se basaron
todos los adelantos científicos del pasado, es
opuesto a los principios fundamentales de Ingsoc. E
incluso el progreso técnico sólo existe cuando sus
productos pueden ser empleados para disminuir la
libertad humana.
»Las dos finalidades del Partido son conquistar
toda la superficie de la Tierra y extinguir de una
vez para siempre la posibilidad de toda libertad del
pensamiento. Hay, por tanto, dos grandes
problemas que ha de resolver el Partido. Uno es el
de descubrir, contra la voluntad del interesado, lo
que está pensando determinado ser humano, y el
otro es cómo suprimir, en pocos segundos y sin
previo aviso, a varios centenares de millones de
personas. Éste es el principal objetivo de las
investigaciones científicas. El hombre de ciencia
actual es una mezcla de psicólogo y policía que
estudia con extraordinaria minuciosidad el
significado de las expresiones faciales, gestos y
tonos de voz, los efectos de las drogas que obligan
a decir la verdad, la terapéutica del shock, del
hipnotismo y de la tortura física; y si es un químico,
un físico o un biólogo, sólo se preocupará por
aquellas ramas que dentro de su especialidad sirvan
para matar. En los grandes laboratorios del
Ministerio de la Paz, en las estaciones
experimentales ocultas en las selvas brasileñas, en
el desierto australiano o en las islas perdidas del
Atlántico, trabajan incansablemente los equipos
técnicos. Unos se dedican sólo a planear la logística
de las guerras futuras; otros, a idear bombas cohete
cada vez mayores, explosivos cada vez más
poderosos y corazas cada vez más impenetrables;
otros buscan gases más mortíferos o venenos que
puedan ser producidos en cantidades tan inmensas
que destruyan la vegetación de todo un continente,
o cultivan gérmenes inmunizados contra todos los
posibles antibióticos; otros se esfuerzan por
producir un vehículo que se abra paso por la tierra
como un submarino bajo el agua, o un aeroplano
tan independiente de su base como un barco en el
mar, otros exploran posibilidades aún más remotas,
como la de concentrar los rayos del sol mediante
gigantescas lentes suspendidas en el espacio a miles
George Orwell
1984
225
earthquakes and tidal waves by tapping the heat at
the earth's centre.
de kilómetros, o producir terremotos artificiales
utilizando el calor del centro de la Tierra.
But none of these projects ever comes anywhere
near realization, and none of the three super-states
ever gains a significant lead on the others. What is
more remarkable is that all three powers already
possess, in the atomic bomb, a weapon far more
powerful than any that their present researches are
likely to discover. Although the Party, according to
its habit, claims the invention for itself, atomic
bombs first appeared as early as the nineteenforties, and were first used on a large scale about
ten years later. At that time some hundreds of
bombs were dropped on industrial centres, chiefly
in European Russia, Western Europe, and North
America. The effect was to convince the ruling
groups of all countries that a few more atomic
bombs would mean the end of organized society,
and hence of their own power. Thereafter,
although no formal agreement was ever made or
hinted at, no more bombs were dropped. All three
powers merely continue to produce atomic bombs
and store them up against the decisive opportunity
which they all believe will come sooner or later.
And meanwhile the art of war has remained almost
stationary for thirty or forty years. Helicopters are
more used than they were formerly, bombing
planes have been largely superseded by selfpropelled projectiles, and the fragile movable
battleship has given way to the almost unsinkable
Floating Fortress; but otherwise there has been
little development. The tank, the submarine, the
torpedo, the machine gun, even the rifle and the
hand grenade are still in use. And in spite of the
endless slaughters reported in the Press and on the
telescreens, the desperate battles of earlier wars, in
which hundreds of thousands or even millions of
men were often killed in a few weeks, have never
been repeated.
»Pero ninguno de estos proyectos se aproxima
nunca a su realización, y ninguno de los tres
superestados adelanta a los otros dos de un modo
definitivo. Lo más notable es que las tres potencias
tienen ya, con la bomba atómica, un arma mucho
más poderosa que cualquiera de las que ahora
tratan de convertir en realidad. Aunque el Partido,
según su costumbre, quiere atribuirse el invento, las
bombas atómicas aparecieron por primera vez a
principios de los años cuarenta y tantos de este
siglo y fueron usadas en gran escala unos diez años
después. En aquella época cayeron unos centenares
de bombas en los centros industriales,
principalmente de la Rusia Europea, Europa
Occidental y Norteamérica. El objeto perseguido
era convencer a los gobernantes de todos los países
que unas cuantas bombas más terminarían con la
sociedad organizada y por tanto con su poder. A
partir de entonces, y aunque no se llegó a ningún
acuerdo formal, no se arrojaron más bombas
atómicas.
Las potencias actuales siguen
produciendo bombas atómicas y almacenándolas en
espera de la oportunidad decisiva que todos creen
llegará algún día. Mientras tanto, el arte de la
guerra ha permanecido estacionado durante treinta
o cuarenta años. Los autogiros se usan más que
antes, los aviones de bombardeo han sido
sustituidos en gran parte por los proyectiles
autoimpulsados y el frágil tipo de barco de guerra
fue reemplazado por las fortalezas flotantes, casi
imposibles de hundir. Pero, aparte de ello, apenas
ha habido adelantos bélicos. Se siguen usando el
tanque, el submarino, el torpedo, la ametralladora e
incluso el rifle y la granada de mano. Y, a pesar de
las interminables matanzas comunicadas por la
Prensa y las telepantallas, las desesperadas batallas
de las guerras anteriores en las cuales morían en
pocas semanas centenares de miles e incluso
millones de hombres — no han vuelto a repetirse.
None of the three super-states ever attempts any
manoeuvre which involves the risk of serious
defeat. When any large operation is undertaken, it
is usually a surprise attack against an ally. The
strategy that all three powers are following, or
pretend to themselves that they are following, is
»Ninguno de los tres superestados intenta nunca
una maniobra que suponga el riesgo de una seria
derrota. Cuando se lleva a cabo una operación de
grandes proporciones, suele tratarse de un ataque
por sorpresa contra un aliado. La estrategia que
siguen los tres superestados — o que pretenden
George Orwell
the same. The plan is, by a combination of
fighting, bargaining, and well-timed strokes of
treachery, to acquire a ring of bases completely
encircling one or other of the rival states, and then
to sign a pact of friendship with that rival and
remain on peaceful terms for so many years as to
lull suspicion to sleep. During this time rockets
loaded with atomic bombs can be assembled at all
the strategic spots; finally they will all be fired
simultaneously, with effects so devastating as to
make retaliation impossible. It will then be time to
sign a pact of friendship with the remaining worldpower, in preparation for another attack. This
scheme, it is hardly necessary to say, is a mere
daydream, impossible of realization. Moreover, no
fighting ever occurs except in the disputed areas
round the Equator and the Pole: no invasion of
enemy territory is ever undertaken. This explains
the fact that in some places the frontiers between
the super-states are arbitrary. Eurasia, for example,
could easily conquer the British Isles, which are
geographically part of Europe, or on the other hand
it would be possible for Oceania to push its
frontiers to the Rhine or even to the Vistula. But
this would violate the principle, followed on all
sides though never formulated, of cultural
integrity. If Oceania were to conquer the areas that
used once to be known as France and Germany, it
would be necessary either to exterminate the
inhabitants, a task of great physical difficulty, or to
assimilate a population of about a hundred million
people, who, so far as technical development goes,
are roughly on the Oceanic level. The problem is
the same for all three super-states. It is absolutely
necessary to their structure that there should be no
contact with foreigners, except, to a limited extent,
with war prisoners and coloured slaves. Even the
official ally of the moment is always regarded with
the darkest suspicion. War prisoners apart, the
average citizen of Oceania never sets eyes on a
citizen of either Eurasia or Eastasia, and he is
forbidden the knowledge of foreign languages. If
he were allowed contact with foreigners he would
discover that they are creatures similar to himself
and that most of what he has been told about them
is lies. The sealed world in which he lives would
be broken, and the fear, hatred, and selfrighteousness on which his morale depends might
evaporate. It is therefore realized on all sides that
however often Persia, or Egypt, or Java, or Ceylon
may change hands, the main frontiers must never
1984
226
seguir es la misma. Su plan es adquirir, mediante
una combinación, un anillo de bases que rodee
completamente a uno de los estados rivales para
firmar luego un pacto de amistad con ese rival y
seguir en relaciones pacíficas con él durante el
tiempo que sea preciso para que se confíen. En este
tiempo, se almacenan bombas atómicas en los sitios
estratégicos. Esas bombas, cargadas en los cohetes,
serán disparadas algún día simultáneamente, con
efectos tan devastadores que no habrá posibilidad
de respuesta. Entonces se firmará un pacto de
amistad con la otra potencia, en preparación de un
nuevo ataque. No es preciso advertir que este plan
es un ensueño de imposible realización. Nunca hay
verdadera lucha a no ser en las zonas disputadas en
el Ecuador y en los Polos: no hay invasiones del
territorio enemigo. Lo cual explica que en algunos
sitios sean arbitrarias las fronteras entre los
superestados. Por ejemplo, Eurasia podría
conquistar fácilmente las Islas Británicas, que
forman parte, geográficamente, de Europa, y
también sería posible para Oceanía avanzar sus
fronteras hasta el Rin e incluso hasta el Vístula.
Pero esto violaría el principio — seguido por todos
los bandos, aunque nunca formulado — de la
integridad cultural. Así, si Oceanía conquistara las
áreas que antes se conocían con los nombres de
Francia y Alemania, sería necesario exterminar a
todos sus habitantes — tarea de gran dificultad
física o asimilarse una población de un centenar de
millones de personas que, en lo técnico, están a la
misma altura que los oceánicos. El problema es el
mismo para todos los superestados, siendo
absolutamente imprescindible que su estructura no
entre en contacto con extranjeros, excepto en
reducidas proporciones con prisioneros de guerra y
esclavos de color. Incluso el aliado oficial del
momento es considerado con mucha suspicacia. El
ciudadano medio de Oceanía nunca ve a un
ciudadano de Eurasia ni de Asia Oriental — aparte
de los prisioneros — y se le prohíbe que aprenda
lenguas extranjeras. Si se le permitiera entrar en
relación con extranjeros, descubriría que son
criaturas iguales a él en lo esencial y que casi todo
lo que se le ha dicho sobre ellos es una sarta de
mentiras. Se rompería así el mundo cerrado y en
que vive y quizá desaparecieran el miedo, el odio y
la rigidez fanática en que se basa su moral. Se
admite, por tanto, en los tres Estados que por
mucho que cambien de manos Persia, Egipto, Java
o Ceilán, las fronteras principales nunca podrán ser
George Orwell
1984
227
be crossed by anything except bombs.
cruzadas más que por las bombas.
Under this lies a fact never mentioned aloud, but
tacitly understood and acted upon: namely, that the
conditions of life in all three super-states are very
much the same. In Oceania the prevailing
philosophy is called Ingsoc, in Eurasia it is called
Neo-Bolshevism, and in Eastasia it is called by a
Chinese name usually translated as DeathWorship, but perhaps better rendered as
Obliteration of the Self. The citizen of Oceania is
not allowed to know anything of the tenets of the
other two philosophies, but he is taught to execrate
them as barbarous outrages upon morality and
common sense. Actually the three philosophies are
barely distinguishable, and the social systems
which they support are not distinguishable at all.
Everywhere there is the same pyramidal structure,
the same worship of semi-divine leader, the same
economy existing by and for continuous warfare. It
follows that the three super-states not only cannot
conquer one another, but would gain no advantage
by doing so. On the contrary, so long as they
remain in conflict they prop one another up, like
three sheaves of corn. And, as usual, the ruling
groups of all three powers are simultaneously
aware and unaware of what they are doing. Their
lives are dedicated to world conquest, but they also
know that it is necessary that the war should
continue everlastingly and without victory.
Meanwhile the fact that there IS no danger of
conquest makes possible the denial of reality
which is the special feature of Ingsoc and its rival
systems of thought. Here it is necessary to repeat
what has been said earlier, that by becoming
continuous war has fundamentally changed its
character.
»Bajo todo esto hallamos un hecho al que nunca se
alude, pero admitido tácitamente y sobre el que se
basa toda conducta oficial, a saber: que las
condiciones de vida de los tres superestados son
casi las mismas. En Oceanía prevalece la ideología
llamada Ingsoc, en Eurasia el neobolchevismo y en
Asia Oriental lo que se conoce por un nombre
chino que suele traducirse por «adoración de la
muerte», pero que quizá quedaría mejor expresado
como «desaparición del yo». Al ciudadano de
Oceanía no se le permite saber nada de las otras dos
ideologías, pero se le enseña a condenarlas como
bárbaros insultos contra la moralidad y el sentido
común. La verdad es que apenas pueden
distinguirse las tres ideologías, y los sistemas
sociales que ellas soportan son los mismos. En los
tres existe la misma estructura piramidal, idéntica
adoración a un jefe semidivino, la misma economía
orientada hacia una guerra continua. De ahí que no
sólo no puedan conquistarse mutuamente los tres
superestados, sino que no tendrían ventaja alguna si
lo consiguieran. Por el contrario, se ayudan
mutuamente manteniéndose en pugna. Y los grupos
dirigentes de las tres Potencias saben y no saben, a
la vez, lo que están haciendo. Dedican sus vidas a
la conquista del mundo, pero están convencidos al
mismo tiempo de que es absolutamente necesario
que la guerra continúe eternamente sin ninguna
victoria definitiva. Mientras tanto, el hecho de que
no hay peligro de conquista hace posible la
denegación sistemática de la realidad, que es la
característica principal del Ingsoc y de sus sistemas
rivales. Y aquí hemos de repetir que, al hacerse
continua, la guerra ha cambiado fundamentalmente
de carácter.
In past ages, a war, almost by definition, was
something that sooner or later came to an end,
usually in unmistakable victory or defeat. In the
past, also, war was one of the main instruments by
which human societies were kept in touch with
physical reality. All rulers in all ages have tried to
impose a false view of the world upon their
followers, but they could not afford to encourage
any illusion that tended to impair military
efficiency. So long as defeat meant the loss of
independence, or some other result generally held
»En tiempos pasados, una guerra, casi por
definición, era algo que más pronto o más tarde
tenía un final; generalmente, una clara victoria o
una derrota indiscutible. Además, en el pasado, la
guerra era uno de los principales instrumentos con
que se mantenían las sociedades humanas en
contacto con la realidad física. Todos los
gobernantes de todas las épocas intentaron imponer
un falso concepto del mundo a sus súbditos, pero
no podían fomentar ilusiones que perjudicasen la
eficacia militar. Como quiera que la derrota
George Orwell
1984
228
to be undesirable, the precautions against defeat
had to be serious. Physical facts could not be
ignored. In philosophy, or religion, or ethics, or
politics, two and two might make five, but when
one was designing a gun or an aeroplane they had
to make four. Inefficient nations were always
conquered sooner or later, and the struggle for
efficiency was inimical to illusions. Moreover, to
be efficient it was necessary to be able to learn
from the past, which meant having a fairly
accurate idea of what had happened in the past.
Newspapers and history books were, of course,
always coloured and biased, but falsification of the
kind that is practised today would have been
impossible. War was a sure safeguard of sanity,
and so far as the ruling classes were concerned it
was probably the most important of all safeguards.
While wars could be won or lost, no ruling class
could be completely irresponsible.
significaba la pérdida de la independencia o
cualquier otro resultado indeseable, habían de
tomar serias precauciones para evitar la derrota.
Estos hechos no podían ser ignorados. Aun
admitiendo que en filosofía, en ciencia, en ética o
en política dos y dos pudieran ser cinco, cuando se
fabricaba un cañón o un aeroplano tenían que ser
cuatro. Las naciones mal preparadas acababan
siempre siendo conquistadas, y la lucha por una
mayor eficacia no admitía ilusiones. Además, para
ser eficaces había que aprender del pasado, lo cual
suponía estar bien enterado de lo ocurrido en
épocas anteriores. Los periódicos y los libros de
historia eran parciales, naturalmente, pero habría
sido imposible una falsificación como la que hoy se
realiza. La guerra era una garantía de cordura. Y
respecto a las clases gobernantes, era el freno más
seguro. Nadie podía ser, desde el poder,
absolutamente irresponsable desde el momento en
que una guerra cualquiera podía ser ganada o
perdida.
But when war becomes literally continuous, it also
ceases to be dangerous. When war is continuous
there is no such thing as military necessity.
Technical progress can cease and the most
palpable facts can be denied or disregarded. As we
have seen, researches that could be called scientific
are still carried out for the purposes of war, but
they are essentially a kind of daydreaming, and
their failure to show results is not important.
Efficiency, even military efficiency, is no longer
needed. Nothing is efficient in Oceania except the
Thought Police. Since each of the three superstates is unconquerable, each is in effect a separate
universe within which almost any perversion of
thought can be safely practised. Reality only exerts
its pressure through the needs of everyday life—
the need to eat and drink, to get shelter and
clothing, to avoid swallowing poison or stepping
out of top-storey windows, and the like. Between
life and death, and between physical pleasure and
physical pain, there is still a distinction, but that is
all. Cut off from contact with the outer world, and
with the past, the citizen of Oceania is like a man
in interstellar space, who has no way of knowing
which direction is up and which is down. The
rulers of such a state are absolute, as the Pharaohs
or the Caesars could not be. They are obliged to
prevent their followers from starving to death in
»Pero cuando una guerra se hace continua, deja de
ser peligrosa porque desaparece toda necesidad
militar. El progreso técnico puede cesar y los
hechos más palpables pueden ser negados o
descartados como cosas sin importancia. Lo único
eficaz en Oceanía es la Policía del Pensamiento.
Como cada uno de los tres superestados es
inconquistable, cada uno de ellos es, por tanto, un
mundo separado dentro del cual puede ser
practicada con toda tranquilidad cualquier
perversión mental. La realidad sólo ejerce su
presión sobre las necesidades de la vida cotidiana:
la necesidad de comer y de beber, de vestirse y
tener un techo, de no beber venenos ni caerse de las
ventanas, etc... Entre la vida y la muerte, y entre el
placer físico y el dolor físico, sigue habiendo una
distinción, pero eso es todo. Cortados todos los
contactos con el mundo exterior y con el pasado, el
ciudadano de Oceanía es como un hombre en el
espacio interestelar, que no tiene manera de saber
por dónde se va hacia arriba y por dónde hacia
abajo. Los gobernantes de un Estado como éste son
absolutos como pudieran serlo los faraones o los
césares. Se ven obligados a evitar que sus gentes se
mueran de hambre en cantidades excesivas, y han
de mantenerse al mismo nivel de baja técnica
militar que sus rivales. Pero, una vez conseguido
ese mínimo, pueden retorcer y deformar la realidad
George Orwell
1984
229
numbers large enough to be inconvenient, and they
are obliged to remain at the same low level of
military technique as their rivals; but once that
minimum is achieved, they can twist reality into
whatever shape they choose.
dándole la forma que se les antoje.
The war, therefore, if we judge it by the standards
of previous wars, is merely an imposture. It is like
the battles between certain ruminant animals
whose horns are set at such an angle that they are
incapable of hurting one another. But though it is
unreal it is not meaningless. It eats up the surplus
of consumable goods, and it helps to preserve the
special mental atmosphere that a hierarchical
society needs. War, it will be seen, is now a purely
internal affair. In the past, the ruling groups of all
countries, although they might recognize their
common interest and therefore limit the
destructiveness of war, did fight against one
another, and the victor always plundered the
vanquished. In our own day they are not fighting
against one another at all. The war is waged by
each ruling group against its own subjects, and the
object of the war is not to make or prevent
conquests of territory, but to keep the structure of
society intact. The very word ‘war’, therefore, has
become misleading. It would probably be accurate
to say that by becoming continuous war has ceased
to exist. The peculiar pressure that it exerted on
human beings between the Neolithic Age and the
early twentieth century has disappeared and been
replaced by something quite different. The effect
would be much the same if the three super-states,
instead of fighting one another, should agree to
live in perpetual peace, each inviolate within its
own boundaries. For in that case each would still
be a self-contained universe, freed for ever from
the sobering influence of external danger. A peace
that was truly permanent would be the same as a
permanent war. This—although the vast majority
of Party members understand it only in a shallower
sense—is the inner meaning of the Party slogan:
WAR IS PEACE.
»Por tanto, la guerra de ahora, comparada con las
antiguas, es una impostura. Se podría comparar esto
a las luchas entre ciertos rumiantes cuyos cuernos
están colocados de tal manera que no pueden
herirse. Pero aunque es una impostura, no deja de
tener sentido. Sirve para consumir el sobrante de
bienes y ayuda a conservar la atmósfera mental
imprescindible para una sociedad jerarquizado.
Como se ve, la guerra es ya sólo un asunto de
política interna. En el pasado, los grupos dirigentes
de todos los países, aunque reconocieran sus
propios intereses e incluso los de sus enemigos y
gritaran en lo posible la destructividad de la guerra,
en definitiva luchaban unos contra otros y el
vencedor aplastaba al vencido. En nuestros días no
luchan unos contra otros, sino cada grupo dirigente
contra sus propios súbditos, y el objeto de la guerra
no es conquistar territorio ni defenderlo, sino
mantener intacta la estructura de la sociedad. Por lo
tanto, la palabra guerra se ha hecho equívoca.
Quizá sería acertado decir que la guerra, al hacerse
continua, ha dejado de existir. La presión que
ejercía sobre los seres humanos entre la Edad
neolítica y principios del siglo XX ha desaparecido,
siendo sustituida por algo completamente distinto.
El efecto sería muy parecido si los tres
superestados, en vez de pelear cada uno con los
otros, llegaran al acuerdo — respetándole — de
vivir en paz perpetua sin traspasar cada uno las
fronteras del otro. En ese caso, cada uno de ellos
seguiría siendo un mundo cerrado libre de la
angustiosa influencia del peligro externo. Una paz
que fuera de verdad permanente sería lo mismo que
una guerra permanente. Éste es el sentido
verdadero (aunque la mayoría de los miembros del
Partido lo entienden sólo de un modo superficial)
de la consigna del Partido: la guerra es la paz.
Winston stopped reading for a moment.
Somewhere in remote distance a rocket bomb
thundered. The blissful feeling of being alone with
the forbidden book, in a room with no telescreen,
had not worn off. Solitude and safety were
Winston dejó de leer un momento. A una gran
distancia había estallado una bomba. La inefable
sensación de estar leyendo el libro prohibido, en
una habitación sin telepantalla, seguía llenándolo
de satisfacción. La soledad y la seguridad eran
George Orwell
1984
230
physical sensations, mixed up somehow with the
tiredness of his body, the softness of the chair, the
touch of the faint breeze from the window that
played upon his cheek. The book fascinated him,
or more exactly it reassured him. In a sense it told
him nothing that was new, but that was part of the
attraction. It said what he would have said, if it had
been possible for him to set his scattered thoughts
in order. It was the product of a mind similar to his
own, but enormously more powerful, more
systematic, less fear-ridden. The best books, he
perceived, are those that tell you what you know
already. He had just turned back to Chapter I when
he heard Julia’s footstep on the stair and started
out of his chair to meet her. She dumped her
brown tool-bag on the floor and flung herself into
his arms. It was more than a week since they had
seen one another.
sensaciones físicas, mezcladas por el cansancio de
su cuerpo, la suavidad de la alfombra, la caricia de
la débil brisa que entraba por la ventana... El libro
le fascinaba o, más exactamente, lo tranquilizaba.
En cierto sentido, no le enseñaba nada nuevo, pero
esto era una parte de su encanto. Decía lo que el
propio Winston podía haber dicho, si le hubiera
sido posible ordenar sus propios pensamientos y
darles una clara expresión. Este libro era el
producto de una mente semejante a la suya, pero
mucho más poderosa, más sistemática y libre de
temores. Pensó Winston que los mejores libros son
los que nos dicen lo que ya sabemos. Había vuelto
al capítulo I cuando oyó los pasos de Julia en la
escalera. Se levantó del sillón para salirle al
encuentro. Julia entró en ese momento, tiró su bolsa
al suelo y se lanzó a los brazos de él. Hacía más de
una semana que no se habían visto.
‘I’ve got THE BOOK,’ he said as they
disentangled themselves.
— Tengo el libro —dijo Winston en cuanto se
apartaron.
‘Oh, you’ve got it? Good,’ she said without much
interest, and almost immediately knelt down
beside the oil stove to make the coffee.
— ¿Ah, sí? Muy bien —dijo ella sin gran interés y
casi inmediatamente se arrodilló junto a la estufa
para hacer café.
They did not return to the subject until they had
been in bed for half an hour. The evening was just
cool enough to make it worth while to pull up the
counterpane. From below came the familiar sound
of singing and the scrape of boots on the
flagstones. The brawny red-armed woman whom
Winston had seen there on his first visit was
almost a fixture in the yard. There seemed to be no
hour of daylight when she was not marching to and
fro between the washtub and the line, alternately
gagging herself with clothes pegs and breaking
forth into lusty song. Julia had settled down on her
side and seemed to be already on the point of
falling asleep. He reached out for the book, which
was lying on the floor, and sat up against the
bedhead.
No volvieron a hablar del libro hasta después de
media hora de estar en la cama. La tarde era
bastante fresca para que mereciera la pena cerrar la
ventana. De abajo llegaban las habituales canciones
y el ruido de botas sobre el empedrado. La mujer de
los brazos rojizos parecía no moverse del patio. A
todas horas del día estaba lavando y tendiendo
ropa. Julia tenía sueño, Winston volvió a coger el
libro, que estaba en el suelo, y se sentó apoyando la
espalda en la cabecera de la cama.
‘We must read it,’ he said. ‘You too. All members
of the Brotherhood have to read it.’
— Tenemos que leerlo —dijo —. Y tú también.
Todos los miembros de la Hermandad deben leerlo.
‘You read it,’ she said with her eyes shut. ‘Read it
— Léelo tú —dijo Julia con los ojos cerrados —.
George Orwell
1984
231
aloud. That’s the best way. Then you can explain it
to me as you go.’
Léelo en voz alta. Así es mejor. Y me puedes
explicar los puntos difíciles.
The clock’s hands said six, meaning eighteen.
They had three or four hours ahead of them. He
propped the book against his knees and began
reading:
El viejo reloj marcaba las seis, o sea, las dieciocho.
Disponían de tres o cuatro horas más. Winston se
puso el libro abierto sobre las rodillas en ángulo y
empezó a leer:
Chapter I
«CAPÍTULO PRIMERO
Ignorance is Strength
La ignorancia es la fuerza
Throughout recorded time, and probably since the
end of the Neolithic Age, there have been three
kinds of people in the world, the High, the Middle,
and the Low. They have been subdivided in many
ways, they have borne countless different names,
and their relative numbers, as well as their attitude
towards one another, have varied from age to age:
but the essential structure of society has never
altered. Even after enormous upheavals and
seemingly irrevocable changes, the same pattern
has always reasserted itself, just as a gyroscope
will always return to equilibrium, however far it is
pushed one way or the other
»Durante todo el tiempo de que se tiene noticia,
probablemente desde fines del período neolítico, ha
habido en el mundo tres clases de personas: los
Altos, los Medianos y los Bajos. Se han
subdividido de muchos modos, han llevado muy
diversos nombres y su número relativo, así como la
actitud que han guardado unos hacia otros, han
variado de época en época; pero la estructura
esencial de la sociedad nunca ha cambiado. Incluso
después de enormes con mociones y de cambios
que parecían irrevocables, la misma estructura ha
vuelto a imponerse, igual que un giroscopio vuelve
siempre a la posición de equilibrio por mucho que
lo empujemos en un sentido o en otro.
‘Julia, are you awake?’ said Winston.
— Julia, ¿estás despierta? —dijo Winston.
‘Yes, my love, I’m listening. Go on. It’s
marvellous.’
— Sí, amor mío, te escucho. Sigue. Es maravilloso.
He continued reading:
Winston continuó leyendo:
The aims of these three groups are entirely
irreconcilable. The aim of the High is to remain
where they are. The aim of the Middle is to change
places with the High. The aim of the Low, when
they have an aim—for it is an abiding
characteristic of the Low that they are too much
crushed by drudgery to be more than intermittently
conscious of anything outside their daily lives—is
to abolish all distinctions and create a society in
«Los fines de estos tres grupos son inconciliables.
Los Altos quieren quedarse donde están. Los
Medianos tratan de arrebatarles sus puestos a los
Altos. La finalidad de los Bajos, cuando la tienen
— porque su principal característica es hallarse
aplastados por las exigencias de la vida cotidiana
—, consiste en abolir todas las distinciones y crear
una sociedad en que todos los hombres sean
iguales. Así, vuelve a presentarse continuamente la
George Orwell
1984
232
which all men shall be equal. Thus throughout
history a struggle which is the same in its main
outlines recurs over and over again. For long
periods the High seem to be securely in power, but
sooner or later there always comes a moment when
they lose either their belief in themselves or their
capacity to govern efficiently, or both. They are
then overthrown by the Middle, who enlist the
Low on their side by pretending to them that they
are fighting for liberty and justice. As soon as they
have reached their objective, the Middle thrust the
Low back into their old position of servitude, and
themselves become the High. Presently a new
Middle group splits off from one of the other
groups, or from both of them, and the struggle
begins over again. Of the three groups, only the
Low are never even temporarily successful in
achieving their aims. It would be an exaggeration
to say that throughout history there has been no
progress of a material kind. Even today, in a period
of decline, the average human being is physically
better off than he was a few centuries ago. But no
advance in wealth, no softening of manners, no
reform or revolution has ever brought human
equality a millimetre nearer. From the point of
view of the Low, no historic change has ever
meant much more than a change in the name of
their masters.
misma lucha social. Durante largos períodos,
parece que los Altos se encuentran muy seguros en
su poder, pero siempre llega un momento en que
pierden la confianza en sí mismos o se debilita su
capacidad para gobernar, o ambas cosas a la vez.
Entonces son derrotados por los Medianos, que
llevan junto a ellos a los Bajos porque les han
asegurado que ellos representan la libertad y la
justicia. En cuanto logran sus objetivos, los
Medianos abandonan a los Bajos y los relegan a su
antigua posición de servidumbre, convirtiéndose
ellos en los Altos. Entonces, un grupo de los
Medianos se separa de los demás y empiezan a
luchar entre ellos. De los tres grupos, solamente los
Bajos no logran sus objetivos ni siquiera
transitoriamente. Sería exagerado afirmar que en
toda la Historia no ha habido progreso material.
Aun hoy, en un período de decadencia, el ser
humano se encuentra mejor que hace unos cuantos
siglos. Pero ninguna reforma ni revolución alguna
han conseguido acercarse ni un milímetro a la
igualdad humana. Desde el punto de vista de los
Bajos, ningún cambio histórico ha significado
mucho más que un cambio en el nombre de sus
amos.
By the late nineteenth century the recurrence of
this pattern had become obvious to many
observers. There then rose schools of thinkers who
interpreted history as a cyclical process and
claimed to show that inequality was the unalterable
law of human life. This doctrine, of course, had
always had its adherents, but in the manner in
which it was now put forward there was a
significant change. In the past the need for a
hierarchical form of society had been the doctrine
specifically of the High. It had been preached by
kings and aristocrats and by the priests, lawyers,
and the like who were parasitical upon them, and it
had generally been softened by promises of
compensation in an imaginary world beyond the
grave. The Middle, so long as it was struggling for
power, had always made use of such terms as
freedom, justice, and fraternity. Now, however, the
concept of human brotherhood began to be
assailed by people who were not yet in positions of
command, but merely hoped to be so before long.
»A fines del siglo XIX eran muchos los que habían
visto claro este juego. De ahí que surgieran
escuelas del pensamiento que interpretaban la
Historia como un proceso cíclico y aseguraban que
la desigualdad era la ley inalterable de la vida
humana. Desde luego, esta doctrina ha tenido
siempre sus partidarios, pero se había introducido
un cambio significativo. En el pasado, la necesidad
de una forma jerárquica de la sociedad había sido la
doctrina privativa de los Altos. Fue defendida por
reyes, aristócratas, jurisconsultos, etc. Los
Medianos, mientras luchaban por el poder,
utilizaban términos como «libertad», «justicia» y
«fraternidad». Sin embargo, el concepto de la
fraternidad humana empezó a ser atacado por
individuos que todavía no estaban en el Poder, pero
que esperaban estarlo pronto. En el pasado, los
Medianos hicieron revoluciones bajo la bandera de
la igualdad, pero se limitaron a imponer una nueva
tiranía apenas desaparecida la anterior. En cambio,
los nuevos grupos de Medianos proclamaron de
George Orwell
1984
233
In the past the Middle had made revolutions under
the banner of equality, and then had established a
fresh tyranny as soon as the old one was
overthrown. The new Middle groups in effect
proclaimed their tyranny beforehand. Socialism, a
theory which appeared in the early nineteenth
century and was the last link in a chain of thought
stretching back to the slave rebellions of antiquity,
was still deeply infected by the Utopianism of past
ages. But in each variant of Socialism that
appeared from about 1900 onwards the aim of
establishing liberty and equality was more and
more openly abandoned. The new movements
which appeared in the middle years of the century,
Ingsoc in Oceania, Neo-Bolshevism in Eurasia,
Death-Worship, as it is commonly called, in
Eastasia, had the conscious aim of perpetuating
UNfreedom and INequality. These new
movements, of course, grew out of the old ones
and tended to keep their names and pay lip-service
to their ideology. But the purpose of all of them
was to arrest progress and freeze history at a
chosen moment. The familiar pendulum swing was
to happen once more, and then stop. As usual, the
High were to be turned out by the Middle, who
would then become the High; but this time, by
conscious strategy, the High would be able to
maintain their position permanently.
antemano su tiranía. El socialismo, teoría que
apareció a principios del siglo XIX y que fue el
último eslabón de una cadena que se extendía hasta
las rebeliones de esclavos en la Antigüedad, seguía
profundamente infestado por las viejas utopías.
Pero a cada variante de socialismo aparecida a
partir de 1900 se abandonaba más abiertamente la
pretensión de establecer la libertad y la igualdad.
Los nuevos movimientos que surgieron a mediados
del siglo, Ingsoc en Oceanía, neobolchevismo en
Eurasia y adoración de la muerte en Asia oriental,
tenían como finalidad consciente la perpetuación de
la falta de libertad y de la desigualdad social. Estos
nuevos movimientos, claro está, nacieron de los
antiguos y tendieron a conservar sus nombres y
aparentaron respetar sus ideologías. Pero el
propósito de todos ellos era sólo detener el
progreso e inmovilizar a la Historia en un momento
dado. El movimiento de péndulo iba a ocurrir una
vez más y luego a detenerse. Como de costumbre,
los Altos serían desplazados por los Medianos, que
entonces se convertirían a su vez en Altos, pero
esta vez, por una estrategia consciente, estos
últimos
Altos
conservarían
su
posición
permanentemente.
The new doctrines arose partly because of the
accumulation of historical knowledge, and the
growth of the historical sense, which had hardly
existed before the nineteenth century. The cyclical
movement of history was now intelligible, or
appeared to be so; and if it was intelligible, then it
was alterable. But the principal, underlying cause
was that, as early as the beginning of the twentieth
century, human equality had become technically
possible. It was still true that men were not equal
in their native talents and that functions had to be
specialized in ways that favoured some individuals
against others; but there was no longer any real
need for class distinctions or for large differences
of wealth. In earlier ages, class distinctions had
been not only inevitable but desirable. Inequality
was the price of civilization. With the development
of machine production, however, the case was
altered. Even if it was still necessary for human
beings to do different kinds of work, it was no
longer necessary for them to live at different social
»Las nuevas doctrinas surgieron en parte a causa de
la acumulación de conocimientos históricos y del
aumento del sentido histórico, que apenas había
existido antes del siglo XIX. Se entendía ya el
movimiento cíclico de la Historia, o parecía
entenderse; y al ser comprendido podía ser también
alterado. Pero la causa principal y subyacente era
que ya a principios del siglo XX era técnicamente
posible la igualdad humana. Seguía siendo cierto
que los hombres no eran iguales en sus facultades
innatas y que las funciones habían de especializarse
de modo que favorecían inevitablemente a unos
individuos sobre otros; pero ya no eran precisas las
diferencias de clase ni las grandes diferencias de
riqueza. Antiguamente, las diferencias de clase no
sólo habían sido inevitables, sino deseables. La
desigualdad era el precio de la civilización. Sin
embargo, el desarrollo del maquinismo iba a
cambiar esto. Aunque fuera aún necesario que los
seres humanos realizaran diferentes clases de
trabajo, ya no era preciso que vivieran en diferentes
George Orwell
1984
234
or economic levels. Therefore, from the point of
view of the new groups who were on the point of
seizing power, human equality was no longer an
ideal to be striven after, but a danger to be averted.
In more primitive ages, when a just and peaceful
society was in fact not possible, it had been fairly
easy to believe it. The idea of an earthly paradise
in which men should live together in a state of
brotherhood, without laws and without brute
labour, had haunted the human imagination for
thousands of years. And this vision had had a
certain hold even on the groups who actually
profited by each historical change. The heirs of the
French, English, and American revolutions had
partly believed in their own phrases about the
rights of man, freedom of speech, equality before
the law, and the like, and have even allowed their
conduct to be influenced by them to some extent.
But by the fourth decade of the twentieth century
all the main currents of political thought were
authoritarian. The earthly paradise had been
discredited at exactly the moment when it became
realizable. Every new political theory, by whatever
name it called itself, led back to hierarchy and
regimentation. And in the general hardening of
outlook that set in round about 1930, practices
which had been long abandoned, in some cases for
hundreds of years—imprisonment without trial,
the use of war prisoners as slaves, public
executions, torture to extract confessions, the use
of hostages, and the deportation of whole
populations—not only became common again, but
were tolerated and even defended by people who
considered
themselves
enlightened
and
progressive.
niveles sociales o económicos. Por tanto, desde el
punto de vista de los nuevos grupos que estaban a
punto de apoderarse del mando, no era ya la
igualdad humana un ideal por el que convenía
luchar, sino un peligro que había de ser evitado. En
épocas más antiguas, cuando una sociedad justa y
pacífica no era posible, resultaba muy fácil creer en
ella. La idea de un paraíso terrenal en el que los
hombres vivirían como hermanos, sin leyes y sin
trabajo agotador, estuvo obsesionando a muchas
imaginaciones durante miles de años. Y esta visión
tuvo una cierta importancia incluso entre los grupos
que de hecho se aprovecharon de cada cambio
histórico. Los herederos de la Revolución francesa,
inglesa y americana habían creído parcialmente en
sus frases sobre los derechos humanos, libertad de
expresión, igualdad ante la ley y demás, e incluso
se dejaron influir en su conducta por algunas de
ellas hasta cierto punto. Pero hacia la década cuarta
del siglo XX todas las corrientes de pensamiento
político eran autoritarias. Pero ese paraíso terrenal
quedó desacreditado precisamente cuando podía
haber sido realizado, y en el segundo cuarto del
siglo XX volvieron a ponerse en práctica
procedimientos que ya no se usaban desde hacía
siglos: encarcelamiento sin proceso, empleo de los
prisioneros de guerra como esclavos, ejecuciones
públicas, tortura para extraer confesiones, uso de
rehenes y deportación de poblaciones en masa.
Todo esto se hizo habitual y fue defendido por
individuos considerados como inteligentes y
avanzados. Los nuevos sistemas políticos se
basaban en la jerarquía y la regimentación.
It was only after a decade of national wars, civil
wars, revolutions, and counter-revolutions in all
parts of the world that Ingsoc and its rivals
emerged as fully worked-out political theories. But
they had been foreshadowed by the various
systems, generally called totalitarian, which had
appeared earlier in the century, and the main
outlines of the world which would emerge from
the prevailing chaos had long been obvious. What
kind of people would control this world had been
equally obvious. The new aristocracy was made up
for the most part of bureaucrats, scientists,
technicians, trade-union organizers, publicity
experts, sociologists, teachers, journalists, and
»Después de una década de guerras nacionales,
guerras civiles, revoluciones y contrarrevoluciones
en todas partes del mundo, surgieron el Ingsoc y
sus rivales como teorías políticas inconmovibles.
Pero ya las habían anunciado los varios sistemas,
generalmente llamados totalitarios, que aparecieron
durante el segundo cuarto de siglo y se veía
claramente el perfil que había de tener el mundo
futuro. La nueva aristocracia estaba formada en su
mayoría por burócratas, hombres de ciencia,
técnicos, organizadores sindicales, especialistas en
propaganda, sociólogos, educadores, Periodistas y
políticos profesionales. Esta gente, cuyo origen
estaba en la clase media asalariada y en la capa
George Orwell
professional politicians. These people, whose
origins lay in the salaried middle class and the
upper grades of the working class, had been
shaped and brought together by the barren world
of monopoly industry and centralized government.
As compared with their opposite numbers in past
ages, they were less avaricious, less tempted by
luxury, hungrier for pure power, and, above all,
more conscious of what they were doing and more
intent on crushing opposition. This last difference
was cardinal. By comparison with that existing
today, all the tyrannies of the past were halfhearted and inefficient. The ruling groups were
always infected to some extent by liberal ideas,
and were content to leave loose ends everywhere,
to regard only the overt act and to be uninterested
in what their subjects were thinking. Even the
Catholic Church of the Middle Ages was tolerant
by modern standards. Part of the reason for this
was that in the past no government had the power
to keep its citizens under constant surveillance.
The invention of print, however, made it easier to
manipulate public opinion, and the film and the
radio carried the process further. With the
development of television, and the technical
advance which made it possible to receive and
transmit simultaneously on the same instrument,
private life came to an end. Every citizen, or at
least every citizen important enough to be worth
watching, could be kept for twenty-four hours a
day under the eyes of the police and in the sound
of official propaganda, with all other channels of
communication closed.
1984
235
The possibility of enforcing not only complete
obedience to the will of the State, but complete
uniformity of opinion on all subjects, now existed
for the first time.
superior de la clase obrera, había sido formada y
agrupada por el mundo inhóspito de la industria
monopolizada y el gobierno centralizado.
Comparados con los miembros de las clases
dirigentes en el pasado, esos hombres eran menos
avariciosos, les tentaba menos el lujo y más el
placer de mandar, y, sobre todo, tenían más
conciencia de lo que estaban haciendo y se
dedicaban con mayor intensidad a aplastar a la
oposición. Esta última diferencia era esencial.
Comparadas con la que hoy existe, todas las
tiranías del pasado fueron débiles e ineficaces. Los
grupos gobernantes se hallaban contagiados
siempre en cierta medida por las ideas liberales y
no les importaba dejar cabos sueltos por todas
partes. Sólo se preocupaban por los actos realizados
y no se interesaban por lo que los súbditos pudieran
pensar. En parte, esto se debe a que en el pasado
ningún Estado tenía el poder necesario para
someter a todos sus ciudadanos a una vigilancia
constante. Sin embargo, el invento de la imprenta
facilitó mucho el manejo de la opinión pública, y el
cine y la radio contribuyeron en gran escala a
acentuar este proceso. Con el desarrollo de la
televisión y el adelanto técnico que hizo posible
recibir y transmitir simultáneamente en el mismo
aparato, terminó la vida privada. Todos los
ciudadanos, o por lo menos todos aquellos
ciudadanos que poseían la suficiente importancia
para que mereciese la pena vigilarlos, podían ser
tenidos durante las veinticuatro horas del día bajo
la constante observación de la policía y rodeados
sin cesar por la propaganda oficial, mientras que se
les cortaba toda comunicación con el mundo
exterior.
»Por primera vez en la Historia existía la
posibilidad de forzar a los gobernados, no sólo a
una completa obediencia a la voluntad del Estado,
sino a la completa uniformidad de opinión.
After the revolutionary period of the fifties and
sixties, society regrouped itself, as always, into
High, Middle, and Low. But the new High group,
unlike all its forerunners, did not act upon instinct
but knew what was needed to safeguard its
position. It had long been realized that the only
secure basis for oligarchy is collectivism. Wealth
and privilege are most easily defended when they
are possessed jointly. The so-called ‘abolition of
private property’ which took place in the middle
»Después del período revolucionario entre los años
cincuenta y tantos y setenta, la sociedad volvió a
agruparse como siempre, en Altos, Medios y Bajos.
Pero el nuevo grupo de Altos, a diferencia de sus
predecesores, no actuaba ya por instinto, sino que
sabía lo que necesitaba hacer para salvaguardar su
posición. Los privilegiados se habían dado cuenta
desde hacía bastante tiempo de que la base más
segura para la oligarquía es el colectivismo. La
riqueza y los privilegios se defienden más
George Orwell
1984
236
years of the century meant, in effect, the
concentration of property in far fewer hands than
before: but with this difference, that the new
owners were a group instead of a mass of
individuals. Individually, no member of the Party
owns anything, except petty personal belongings.
Collectively, the Party owns everything in
Oceania, because it controls everything, and
disposes of the products as it thinks fit. In the years
following the Revolution it was able to step into
this commanding position almost unopposed,
because the whole process was represented as an
act of collectivization. It had always been assumed
that if the capitalist class were expropriated,
Socialism must follow: and unquestionably the
capitalists had been expropriated. Factories, mines,
land, houses, transport—everything had been taken
away from them: and since these things were no
longer private property, it followed that they must
be public property. Ingsoc, which grew out of the
earlier Socialist movement and inherited its
phraseology, has in fact carried out the main item
in the Socialist programme; with the result,
foreseen and intended beforehand, that economic
inequality has been made permanent.
fácilmente cuando se poseen conjuntamente. La
llamada «abolición de la propiedad privada», que
ocurrió a mediados de este siglo, quería decir que la
propiedad iba a concentrarse en un número mucho
menor de manos que anteriormente, pero con esta
diferencia: que los nuevos dueños constituirían un
grupo en vez de una masa de individuos.
Individualmente, ningún miembro del Partido
posee nada, excepto insignificantes objetos de uso
personal. Colectivamente, el Partido es el dueño de
todo lo que hay en Oceanía, porque lo controla todo
y dispone de los productos como mejor se le antoja.
En los años que siguieron, la Revolución pudo ese
grupo tomar el mando sin encontrar apenas
oposición porque todo el proceso fue presentado
como un acto de colectivización. Siempre se había
dado por cierto que si la clase capitalista era
expropiada, el socialismo se impondría, y era un
hecho que los capitalistas habían sido expropiados.
Las fábricas, las minas, las tierras, las casas, los
medios de transporte, todo se les había quitado, y
como todo ello dejaba de ser propiedad privada, era
evidente que pasaba a ser propiedad pública. El
Ingsoc, procedente del antiguo socialismo y que
había heredado su fraseología, realizó, los
principios fundamentales de ese socialismo, con el
resultado previsto y deseado, de que la desigualdad
económica se hizo permanente.
But the problems of perpetuating a hierarchical
society go deeper than this. There are only four
ways in which a ruling group can fall from power.
Either it is conquered from without, or it governs
so inefficiently that the masses are stirred to revolt,
or it allows a strong and discontented Middle
group to come into being, or it loses its own selfconfidence and willingness to govern. These
causes do not operate singly, and as a rule all four
of them are present in some degree. A ruling class
which could guard against all of them would
remain in power permanently. Ultimately the
determining factor is the mental attitude of the
ruling class itself.
»Pero los problemas que plantea la perpetuación de
una sociedad jerarquizada son mucho más
complicados. Sólo hay cuatro medios de que un
grupo dirigente sea derribado del Poder. O es
vencido desde fuera, o gobierna tan ineficazmente
que las masas se le rebelan, o permite la formación
de un grupo medio que lo pueda desplazar, o pierde
la confianza en sí mismo y la voluntad de mando.
Estas causas no operan sueltas, y por lo general se
presentan las cuatro combinadas en cierta medida.
El factor que decide en última instancia es la
actitud mental de la propia clase gobernante.
After the middle of the present century, the first
danger had in reality disappeared. Each of the
three powers which now divide the world is in fact
unconquerable, and could only become
conquerable through slow demographic changes
»Después de mediados del siglo XX, el primer
peligro había desaparecido. No había posibilidad de
una derrota infligida por una Potencia enemiga.
Cada uno de los tres superestados en que ahora se
divide el mundo es inconquistable, y sólo podría
George Orwell
1984
237
which a government with wide powers can easily
avert. The second danger, also, is only a theoretical
one. The masses never revolt of their own accord,
and they never revolt merely because they are
oppressed. Indeed, so long as they are not
permitted to have standards of comparison, they
never even become aware that they are oppressed.
The recurrent economic crises of past times were
totally unnecessary and are not now permitted to
happen, but other and equally large dislocations
can and do happen without having political results,
because there is no way in which discontent can
become articulate. As for the problem of overproduction, which has been latent in our society
since the development of machine technique, it is
solved by the device of continuous warfare (see
Chapter III), which is also useful in keying up
public morale to the necessary pitch. From the
point of view of our present rulers, therefore, the
only genuine dangers are the splitting-off of a new
group of able, under-employed, power-hungry
people, and the growth of liberalism and
scepticism in their own ranks. The problem, that is
to say, is educational. It is a problem of
continuously moulding the consciousness both of
the directing group and of the larger executive
group that lies immediately below it. The
consciousness of the masses needs only to be
influenced in a negative way.
llegar a ser conquistado por lentos cambios
demográficos, que un Gobierno con amplios
poderes puede evitar muy fácilmente. El segundo
peligro es sólo teórico. Las masas nunca se
levantan por su propio impulso y nunca lo harán
por la sola razón de que están oprimidas. Las crisis
económicas del pasado fueron absolutamente
innecesarias y ahora no se tolera que ocurran, pero
de todos modos ninguna razón de descontento
podrá tener ahora resultados políticos, ya que no
hay modo de que el descontento se articule. En
cuanto al problema de la superproducción, que ha
estado latente en nuestra sociedad desde el
desarrollo del maquinismo, queda resuelto por el
recurso de la guerra continua (véase el capítulo III),
que es también necesaria para mantener la moral
pública a un elevado nivel. Por tanto, desde el
punto de vista de nuestros actuales gobernantes, los
únicos peligros auténticos son la aparición de un
nuevo grupo de personas muy capacitadas y ávidas
de poder o el crecimiento del espíritu liberal y del
escepticismo en las propias filas gubernamentales.
O sea, todo se reduce a un problema de educación,
a moldear continuamente la mentalidad del grupo
dirigente y del que se halla inmediatamente debajo
de él. En cambio, la conciencia de las masas sólo
ha de ser influida de un modo negativo.
Given this background, one could infer, if one did
not know it already, the general structure of
Oceanic society. At the apex of the pyramid comes
Big Brother. Big Brother is infallible and allpowerful. Every success, every achievement, every
victory, every scientific discovery, all knowledge,
all wisdom, all happiness, all virtue, are held to
issue directly from his leadership and inspiration.
Nobody has ever seen Big Brother. He is a face on
the hoardings, a voice on the telescreen. We may
be reasonably sure that he will never die, and there
is already considerable uncertainty as to when he
was born. Big Brother is the guise in which the
Party chooses to exhibit itself to the world. His
function is to act as a focusing point for love, fear,
and reverence, emotions which are more easily felt
towards an individual than towards an
organization. Below Big Brother comes the Inner
Party. Its numbers limited to six millions, or
something less than 2 per cent of the population of
»Con este fondo se puede deducir la estructura
general de la sociedad de Oceanía. En el vértice de
la pirámide está el Gran Hermano. Éste es infalible
y todopoderoso. Todo triunfo, todo descubrimiento
científico, toda sabiduría, toda felicidad, toda
virtud, se considera que procede directamente de su
inspiración y de su poder. Nadie ha visto nunca al
Gran Hermano. Es una cara en los carteles, una voz
en la telepantalla. Podemos estar seguros de que
nunca morirá y no hay manera de saber cuándo
nació. El Gran Hermano es la concreción con que
el Partido se presenta al mundo. Su función es
actuar como punto de mira para todo amor, miedo o
respeto, emociones que se sienten con mucha
mayor facilidad hacia un individuo que hacia una
organización. Detrás del Gran Hermano se halla el
Partido Interior, del cual sólo forman parte seis
millones de personas, o sea, menos del seis por
ciento de la población de Oceanía. Después del
Partido Interior, tenernos el Partido Exterior; y si el
George Orwell
1984
238
Oceania. Below the Inner Party comes the Outer
Party, which, if the Inner Party is described as the
brain of the State, may be justly likened to the
hands. Below that come the dumb masses whom
we habitually refer to as ‘the proles’, numbering
perhaps 85 per cent of the population. In the terms
of our earlier classification, the proles are the Low:
for the slave population of the equatorial lands
who pass constantly from conqueror to conqueror,
are not a permanent or necessary part of the
structure.
primero puede ser descrito como «el cerebro del
Estado», el segundo pudiera ser comparado a las
manos. Más abajo se encuentra la masa amorfa de
los proles, que constituyen quizá el 85 por ciento de
la población. En los términos de nuestra anterior
clasificación, los proles son los Bajos. Y las masas
de esclavos procedentes de las tierras ecuatoriales,
que pasan constantemente de vencedor a vencedor
(no olvidemos que «vencedor» sólo debe ser
tomado de un modo relativo) y no forman parte de
la población propiamente dicha.
In principle, membership of these three groups is
not hereditary. The child of Inner Party parents is
in theory not born into the Inner Party. Admission
to either branch of the Party is by examination,
taken at the age of sixteen. Nor is there any racial
discrimination, or any marked domination of one
province by another. Jews, Negroes, South
Americans of pure Indian blood are to be found in
the highest ranks of the Party, and the
administrators of any area are always drawn from
the inhabitants of that area. In no part of Oceania
do the inhabitants have the feeling that they are a
colonial population ruled from a distant capital.
Oceania has no capital, and its titular head is a
person whose whereabouts nobody knows. Except
that English is its chief LINGUA FRANCA and
Newspeak its official language, it is not centralized
in any way. Its rulers are not held together by
blood-ties but by adherence to a common doctrine.
It is true that our society is stratified, and very
rigidly stratified, on what at first sight appear to be
hereditary lines. There is far less to-and-fro
movement between the different groups than
happened under capitalism or even in the preindustrial age. Between the two branches of the
Party there is a certain amount of interchange, but
only so much as will ensure that weaklings are
excluded from the Inner Party and that ambitious
members of the Outer Party are made harmless by
allowing them to rise. Proletarians, in practice, are
not allowed to graduate into the Party. The most
gifted among them, who might possibly become
nuclei of discontent, are simply marked down by
the Thought Police and eliminated. But this state
of affairs is not necessarily permanent, nor is it a
matter of principle. The Party is not a class in the
old sense of the word. It does not aim at
transmitting power to its own children, as such;
»En principio, la pertenencia a estos tres grupos no
es hereditaria. No se considera que un niño nazca
dentro del Partido Interior porque sus padres
pertenezcan a él. La entrada en cada una de las
ramas del Partido se realiza mediante examen a la
edad de dieciséis años. Tampoco hay prejuicios
raciales ni dominio de una provincia sobre otra. En
los más elevados puestos del Partido encontramos
judíos, negros, sudamericanos de pura sangre india,
y los dirigentes de cualquier — zona proceden
siempre de los habitantes de ese área. En ninguna
parte de Oceanía tienen sus habitantes la sensación
de ser una población colonial regida desde una
capital remota. Oceanía no tiene capital y su jefe
titular es una persona cuya residencia nadie conoce.
No está centralizada en modo alguno, aparte de que
el inglés es su principal lingua franca y que la
neolengua es su idioma oficial. Sus gobernantes no
se hallan ligados por lazos de sangre, sino por la
adherencia a una doctrina común. Es verdad que
nuestra sociedad se compone de estratos — una
división muy rígida en estratos — ateniéndose a lo
que a primera vista parecen normas hereditarias.
Hay mucho menos intercambio entre los diferentes
grupos de lo que había en la época capitalista o en
las épocas preindustriales. Entre las dos ramas del
Partido se verifica algún intercambio, pero
solamente lo necesario para que los débiles sean
excluidos del Partido Interior y que los miembros
ambiciosos del Partido Exterior pasen a ser
inofensivos al subir de categoría. En la práctica, los
proletarios no pueden entrar en el Partido. Los más
dotados de ellos, que podían quizá constituir un
núcleo de descontentos, son fichados por la Policía
del Pensamiento y eliminados. Pero semejante
estado de cosas no es permanente ni de ello se hace
cuestión de principio. El Partido no es una clase en
el antiguo sentido de la palabra. No se propone
George Orwell
1984
239
and if there were no other way of keeping the
ablest people at the top, it would be perfectly
prepared to recruit an entire new generation from
the ranks of the proletariat. In the crucial years, the
fact that the Party was not a hereditary body did a
great deal to neutralize opposition. The older kind
of Socialist, who had been trained to fight against
something called ‘class privilege’ assumed that
what is not hereditary cannot be permanent. He did
not see that the continuity of an oligarchy need not
be physical, nor did he pause to reflect that
hereditary aristocracies have always been
shortlived, whereas adoptive organizations such as
the Catholic Church have sometimes lasted for
hundreds or thousands of years. The essence of
oligarchical rule is not father-to-son inheritance,
but the persistence of a certain world-view and a
certain way of life, imposed by the dead upon the
living. A ruling group is a ruling group so long as
it can nominate its successors. The Party is not
concerned with perpetuating its blood but with
perpetuating itself. WHO wields power is not
important, provided that the hierarchical structure
remains always the same.
transmitir el poder a sus hijos como tales
descendientes directos, y si no hubiera otra manera
de mantener en los puestos de mando a los
individuos más capaces, estaría dispuesto el Partido
a reclutar una generación completamente nueva de
entre las filas del proletariado. En los años
cruciales, el hecho de que el Partido no fuera un
cuerpo hereditario contribuyó muchísimo a
neutralizar la oposición. El socialista de la vieja
escuela, acostumbrado a luchar contra algo que se
llamaba «privilegios de clase», daba por cierto que
todo lo que no es hereditario no puede ser
permanente. No comprendía que la continuidad de
una oligarquía no necesita ser física ni se paraba a
pensar que las aristocracias hereditarias han sido
siempre de corta vida, mientras que organizaciones
basadas en la adopción han durado centenares y
miles de años. Lo esencial de la regla oligárquica
no es la herencia de padre a hijo, sino la
persistencia de una cierta manera de ver el mundo y
de un cierto modo de vida impuesto por los muertos
a los vivos. Un grupo dirigente es tal grupo
dirigente en tanto pueda nombrarla sus sucesores.
El Partido no se preocupa de perpetuar su sangre,
sino de perpetuarse a sí mismo. No importa quién
detenta el Poder con tal de que la estructura
jerárquica sea siempre la misma.
All the beliefs, habits, tastes, emotions, mental
attitudes that characterize our time are really
designed to sustain the mystique of the Party and
prevent the true nature of present-day society from
being perceived. Physical rebellion, or any
preliminary move towards rebellion, is at present
not possible. From the proletarians nothing is to be
feared. Left to themselves, they will continue from
generation to generation and from century to
century, working, breeding, and dying, not only
without any impulse to rebel, but without the
power of grasping that the world could be other
than it is. They could only become dangerous if
the advance of industrial technique made it
necessary to educate them more highly; but, since
military and commercial rivalry are no longer
important, the level of popular education is
actually declining. What opinions the masses hold,
or do not hold, is looked on as a matter of
indifference. They can be granted intellectual
liberty because they have no intellect. In a Party
member, on the other hand, not even the smallest
»Todas las creencias, costumbres, aficiones,
emociones y actitudes mentales que caracterizan a
nuestro tiempo sirven para sostener la mística del
Partido y evitar que la naturaleza de la sociedad
actual sea percibido por la masa. La rebelión física
o cualquier movimiento preliminar hacia la
rebelión no es posible en nuestros días. Nada hay
que temer de los proletarios. Dejados aparte,
continuarán, de generación en generación y de siglo
en siglo, trabajando, procreando y muriendo, no
sólo sin sentir impulsos de rebelarse, sino sin la
facultad de comprender que el mundo podría ser
diferente de lo que es. Sólo podrían convertirse en
peligrosos si el progreso de la técnica industrial
hiciera necesario educarles mejor; pero como la
rivalidad militar y comercial ha perdido toda
importancia, el nivel de la educación popular
declina continuamente. Las opiniones que tenga o
no tenga la masa se consideran con absoluta
indiferencia. A los proletarios se les puede
conceder la libertad intelectual por la sencilla razón
de que no tienen intelecto alguno. En cambio, a un
George Orwell
1984
240
deviation of opinion on the most unimportant
subject can be tolerated.
miembro del Partido no se le puede tolerar ni
siquiera la más pequeña desviación ideológica.
A Party member lives from birth to death under the
eye of the Thought Police. Even when he is alone
he can never be sure that he is alone. Wherever he
may be, asleep or awake, working or resting, in his
bath or in bed, he can be inspected without
warning and without knowing that he is being
inspected. Nothing that he does is indifferent. His
friendships, his relaxations, his behaviour towards
his wife and children, the expression of his face
when he is alone, the words he mutters in sleep,
even the characteristic movements of his body, are
all jealously scrutinized. Not only any actual
misdemeanour, but any eccentricity, however
small, any change of habits, any nervous
mannerism that could possibly be the symptom of
an inner struggle, is certain to be detected. He has
no freedom of choice in any direction whatever.
On the other hand his actions are not regulated by
law or by any clearly formulated code of
behaviour. In Oceania there is no law. Thoughts
and actions which, when detected, mean certain
death are not formally forbidden, and the endless
purges, arrests, tortures, imprisonments, and
vaporizations are not inflicted as punishment for
crimes which have actually been committed, but
are merely the wiping-out of persons who might
perhaps commit a crime at some time in the future.
A Party member is required to have not only the
right opinions, but the right instincts. Many of the
beliefs and attitudes demanded of him are never
plainly stated, and could not be stated without
laying bare the contradictions inherent in Ingsoc. If
he is a person naturally orthodox (in Newspeak a
GOODTHINKER), he will in all circumstances
know, without taking thought, what is the true
belief or the desirable emotion. But in any case an
elaborate mental training, undergone in childhood
and grouping itself round the Newspeak words
CRIMESTOP,
BLACKWHITE,
and
DOUBLETHINK, makes him unwilling and
unable to think too deeply on any subject
whatever.
»Todo miembro del Partido vive, desde su
nacimiento hasta su muerte, vigilado por la Policía
del Pensamiento. Incluso cuando está solo no puede
tener la seguridad de hallarse efectivamente solo.
Dondequiera que esté, dormido o despierto,
trabajando o descansando, en el baño o en la cama,
puede ser inspeccionado sin previo aviso y sin que
él sepa que lo inspeccionan. Nada de lo que hace es
indiferente para la Policía del Pensamiento. Sus
amistades, sus distracciones, su conducta con su
mujer y sus hijos, la expresión de su rostro cuando
se encuentra solo, las palabras que murmura
durmiendo, incluso los movimientos característicos
de su cuerpo, son analizados escrupulosamente. No
sólo una falta efectiva en su conducta, sino
cualquier pequeña excentricidad, cualquier cambio
de costumbres, cualquier gesto nervioso que pueda
ser el síntoma de una lucha interna, será estudiado
con todo interés. El miembro del Partido carece de
toda libertad para decidirse por una dirección
determinada; no puede elegir en modo alguno. Por
otra parte, sus actos no están regulados por ninguna
ley ni por un código de conducta claramente
formulado. En Oceanía no existen leyes. Los
pensamientos y actos que, una vez descubiertos,
acarrean la muerte segura, no están prohibidos
expresamente y las interminables purgas, torturas,
detenciones y vaporizaciones no se le aplican al
individuo como castigo por crímenes que haya
cometido, sino que son sencillamente el barrido de
personas que quizás algún día pudieran cometer un
crimen político. No sólo se le exige al miembro del
Partido que tenga las opiniones que se consideran
buenas, sino también los instintos ortodoxos.
Muchas de las creencias y actitudes que se le piden
no llegan a fijarse nunca en normas estrictas y no
podrían ser proclamadas sin incurrir en flagrantes
contradicciones con los principios mismos del
Ingsoc. Si una persona es ortodoxa por naturaleza
(en neolengua se le llama piensabien) sabrá en
cualquier circunstancia, sin detenerse a pensarlo,
cuál es la creencia acertada o la emoción deseable.
Pero en todo caso, un enfrentamiento mental
complicado, que comienza en la infancia y se
concentra en torno a las palabras neolingüísticas
paracrimen, negroblanco y doblepensar, le
convierte en un ser incapaz de pensar demasiado
George Orwell
1984
241
sobre cualquier tema.
A Party member is expected to have no private
emotions and no respites from enthusiasm. He is
supposed to live in a continuous frenzy of hatred
of foreign enemies and internal traitors, triumph
over victories, and self-abasement before the
power and wisdom of the Party. The discontents
produced by his bare, unsatisfying life are
deliberately turned outwards and dissipated by
such devices as the Two Minutes Hate, and the
speculations which might possibly induce a
sceptical or rebellious attitude are killed in
advance by his early acquired inner discipline. The
first and simplest stage in the discipline, which can
be taught even to young children, is called, in
Newspeak, CRIMESTOP. CRIMESTOP means
the faculty of stopping short, as though by instinct,
at the threshold of any dangerous thought. It
includes the power of not grasping analogies, of
failing
to
perceive
logical
errors,
of
misunderstanding the simplest arguments if they
are inimical to Ingsoc, and of being bored or
repelled by any train of thought which is capable
of leading in a heretical direction. CRIMESTOP,
in short, means protective stupidity. But stupidity
is not enough. On the contrary, orthodoxy in the
full sense demands a control over one’s own
mental processes as complete as that of a
contortionist over his body. Oceanic society rests
ultimately on the belief that Big Brother is
omnipotent and that the Party is infallible. But
since in reality Big Brother is not omnipotent and
the party is not infallible, there is need for an
unwearying, moment-to-moment flexibility in the
treatment of facts. The keyword here is
BLACKWHITE. Like so many Newspeak words,
this word has two mutually contradictory
meanings. Applied to an opponent, it means the
habit of impudently claiming that black is white, in
contradiction of the plain facts. Applied to a Party
member, it means a loyal willingness to say that
black is white when Party discipline demands this.
But it means also the ability to BELIEVE that
black is white, and more, to KNOW that black is
white, and to forget that one has ever believed the
contrary. This demands a continuous alteration of
the past, made possible by the system of thought
which really embraces all the rest, and which is
known in Newspeak as DOUBLETHINK.
»Se espera que todo miembro del Partido carezca
de emociones privadas y que su entusiasmo no se
enfríe en ningún momento. Se supone que vive en
un continuo frenesí de odio contra los enemigos
extranjeros y los traidores de su propio país, en una
exaltación triunfal de las victorias y en absoluta
humildad y entrega ante el Poder y la sabiduría del
Partido. Los descontentos producidos por esta vida
tan seca y poco satisfactoria son suprimidos de raíz
mediante la vibración emocional de los Dos
Minutos de Odio, y las especulaciones que podrían
quizá llevar a una actitud escéptica o rebelde son
aplastadas en sus comienzos o, mejor dicho, antes
de asomar a la conciencia, mediante la disciplina
interna adquirida desde la niñez. La primera etapa
de esta disciplina, que puede ser enseñada incluso a
los niños, se llama en neolengua paracrimen.
Paracrimen significa la facultad de parar, de cortar
en seco, de un modo casi instintivo, todo
pensamiento peligroso que pretenda salir a la
superficie. Incluye esta facultad la de no percibir
las analogías, de no darse cuenta de los errores de
lógica, de no comprender los razonamientos más
sencillos si son contrarios a los principios del
Ingsoc de sentirse fastidiado e incluso asqueado por
todo pensamiento orientado en una dirección
herética. Paracrimen equivale, pues, a estupidez
protectora. Pero no basta con la estupidez. Por el
contrario, la ortodoxia en su más completo sentido
exige un control sobre nuestros procesos mentales,
un autodominio tan completo como el de una
contorsionista sobre su cuerpo. La sociedad
oceánica se apoya en definitiva sobre la creencia de
que el Gran Hermano es omnipotente y que el
Partido es infalible. Pero como en realidad el Gran
Hermano no es omnipotente y el Partido no es
infalible, se requiere una incesante flexibilidad para
enfrentarse con los hechos. La palabra clave en esto
es
negroblanco.
Como
tantas
palabras
neolingüísticas, ésta tiene dos significados
contradictorios. Aplicada a un contrario, significa
la costumbre de asegurar descaradamente que lo
negro es blanco en contradicción con la realidad de
los hechos. Aplicada a un miembro del Partido
significa la buena y leal voluntad de afirmar que lo
negro es blanco cuando la disciplina del Partido lo
exija. Pero también se designa con esa palabra la
facultad de creer que lo negro es blanco, más aún,
George Orwell
1984
242
de saber que lo negro es blanco y olvidar que
alguna vez se creyó lo contrario. Esto exige una
continua alteración del pasado, posible gracias al
sistema de pensamiento que abarca a todo lo demás
y que se conoce con el nombre de doblepensar.
The alteration of the past is necessary for two
reasons, one of which is subsidiary and, so to
speak, precautionary. The subsidiary reason is that
the Party member, like the proletarian, tolerates
present-day conditions partly because he has no
standards of comparison. He must be cut off from
the past, just as he must be cut off from foreign
countries, because it is necessary for him to
believe that he is better off than his ancestors and
that the average level of material comfort is
constantly rising. But by far the more important
reason for the readjustment of the past is the need
to safeguard the infallibility of the Party. It is not
merely that speeches, statistics, and records of
every kind must be constantly brought up to date
in order to show that the predictions of the Party
were in all cases right. It is also that no change in
doctrine or in political alignment can ever be
admitted. For to change one’s mind, or even one’s
policy, is a confession of weakness. If, for
example, Eurasia or Eastasia (whichever it may
be) is the enemy today, then that country must
always have been the enemy. And if the facts say
otherwise then the facts must be altered. Thus
history is continuously rewritten. This day-to-day
falsification of the past, carried out by the Ministry
of Truth, is as necessary to the stability of the
regime as the work of repression and espionage
carried out by the Ministry of Love.
»La alteración del pasado es necesaria por dos
razones, una de las cuales es subsidiaria y, por
decirlo así, de precaución. La razón subsidiaria es
que el miembro del Partido, lo mismo que el
proletario, tolera las condiciones de vida actuales,
en gran parte porque no tiene con qué compararlas.
Hay que cortarle radicalmente toda relación con el
pasado, así como hay que aislarlo de los países
extranjeros, porque es necesario que se crea en
mejores condiciones que sus antepasados y que se
haga la ilusión de que el nivel de comodidades
materiales crece sin cesar. Pero la razón más
importante para «reformar» el pasado es la
necesidad de salvaguardar la infalibilidad del
Partido. No solamente es preciso poner al día los
discursos, estadísticas y datos de toda clase para
demostrar que las predicciones del Partido nunca
fallan, sino que no puede admitirse en ningún caso
que la doctrina política del Partido haya cambiado
lo más mínimo porque cualquier variación de
táctica política es una confesión de debilidad. Si,
por ejemplo, Eurasia o Asia Orientales la enemiga
de hoy, es necesario que ese país (el que sea de los
dos, según las circunstancias) figure como el
enemigo de siempre. Y si los hechos demuestran
otra cosa, habrá que cambiar los hechos. Así, la
Historia ha de ser escrita continuamente. Esta
falsificación diaria del pasado, realizada por el
Ministerio de la Verdad, es tan imprescindible para
la estabilidad del régimen como la represión y el
espionaje efectuados por el Ministerio del Amor.
The mutability of the past is the central tenet of
Ingsoc. Past events, it is argued, have no objective
existence, but survive only in written records and
in human memories. The past is whatever the
records and the memories agree upon. And since
the Party is in full control of all records and in
equally full control of the minds of its members, it
follows that the past is whatever the Party chooses
to make it. It also follows that though the past is
alterable, it never has been altered in any specific
instance. For when it has been recreated in
»La mutabilidad del pasado es el eje del Ingsoc.
Los acontecimientos pretéritos no tienen existencia
objetiva, sostiene el Partido, sino que sobreviven
sólo en los documentos y en las memorias de los
hombres. El pasado es únicamente lo que digan los
testimonios escritos y la memoria humana. Pero
como quiera que el Partido controla por completo
todos los documentos y también la mente de todos
sus miembros, resulta que el pasado será lo que el
Partido quiera que sea. También resulta que aunque
el pasado puede ser cambiado, nunca lo ha sido en
George Orwell
1984
243
whatever shape is needed at the moment, then this
new version IS the past, and no different past can
ever have existed. This holds good even when, as
often happens, the same event has to be altered out
of recognition several times in the course of a year.
At all times the Party is in possession of absolute
truth, and clearly the absolute can never have been
different from what it is now. It will be seen that
the control of the past depends above all on the
training of memory. To make sure that all written
records agree with the orthodoxy of the moment is
merely a mechanical act. But it is also necessary to
REMEMBER that events happened in the desired
manner. And if it is necessary to rearrange one’s
memories or to tamper with written records, then it
is necessary to FORGET that one has done so. The
trick of doing this can be learned like any other
mental technique. It is learned by the majority of
Party members, and certainly by all who are
intelligent as well as orthodox. In Oldspeak it is
called, quite frankly, ‘reality control’. In
Newspeak it is called DOUBLETHINK, though
DOUBLETHINK comprises much else as well.
ningún caso concreto. En efecto, cada vez que ha
habido que darle nueva forma por las exigencias
del momento, esta nueva versión es ya el pasado y
no ha existido ningún pasado diferente. Esto sigue
siendo así incluso cuando — como ocurre a
menudo — el mismo acontecimiento tenga que ser
alterado, hasta hacerse irreconocible, varias veces
en el transcurso de un año. En cualquier momento
se halla el Partido en posesión de la verdad absoluta
y, naturalmente, lo absoluto no puede haber sido
diferente de lo que es ahora. Se verá, pues, que el
control del pasado depende por completo del
entrenamiento de la memoria. La seguridad de que
todos los escritos están de acuerdo con el punto de
vista ortodoxo que exigen las circunstancias, no es
más que una labor mecánica. Pero también es
preciso recordar que los acontecimientos
ocurrieron de la manera deseada. Y si es necesario
adaptar de nuevo nuestros recuerdos o falsificar los
documentos, también es necesario olvidar que se ha
hecho esto. Este truco puede aprenderse como
cualquier otra técnica mental. La mayoría de los
miembros del Partido lo aprenden y desde luego lo
consiguen muy bien todos aquellos que son
inteligentes además de ortodoxos. En el antiguo
idioma se conoce esta operación con toda franqueza
como «control de la realidad». En neolengua se le
llama doblepensar, aunque también es verdad que
doblepensar comprende muchas cosas.
DOUBLETHINK means the power of holding two
contradictory
beliefs
in
one’s
mind
simultaneously, and accepting both of them. The
Party intellectual knows in which direction his
memories must be altered; he therefore knows that
he is playing tricks with reality; but by the exercise
of DOUBLETHINK he also satisfies himself that
reality is not violated. The process has to be
conscious, or it would not be carried out with
sufficient precision, but it also has to be
unconscious, or it would bring with it a feeling of
falsity and hence of guilt. DOUBLETHINK lies at
the very heart of Ingsoc, since the essential act of
the Party is to use conscious deception while
retaining the firmness of purpose that goes with
complete honesty. To tell deliberate lies while
genuinely believing in them, to forget any fact that
has become inconvenient, and then, when it
becomes necessary again, to draw it back from
oblivion for just so long as it is needed, to deny the
Doblepensar significa el poder, la facultad de
sostener
dos
opiniones
contradictorias
simultáneamente,
dos
creencias
contrarias
albergadas a la vez en la mente. El intelectual del
Partido sabe en qué dirección han de ser alterados
sus recuerdos; por tanto, sabe que está trucando la
realidad; pero al mismo tiempo se satisface a sí
mismo por medio del ejercicio del doblepensar en
el sentido de que la realidad no queda violada. Este
proceso ha de ser consciente, pues, si no, no se
verificaría con la suficiente precisión, pero también
tiene que ser inconsciente para que no deje un
sentimiento de falsedad y, por tanto, de
culpabilidad. El doblepensar está arraigando en el
corazón mismo del Ingsoc, ya que el acto esencial
del Partido es el empleo del engaño consciente,
conservando a la vez la firmeza de propósito que
caracteriza a la auténtica honradez. Decir mentiras
a la vez que se cree sinceramente en ellas, olvidar
todo hecho que no convenga recordar, y luego,
George Orwell
1984
244
existence of objective reality and all the while to
take account of the reality which one denies—all
this is indispensably necessary. Even in using the
word DOUBLETHINK it is necessary to exercise
DOUBLETHINK. For by using the word one
admits that one is tampering with reality; by a
fresh act of DOUBLETHINK one erases this
knowledge; and so on indefinitely, with the lie
always one leap ahead of the truth. Ultimately it is
by means of DOUBLETHINK that the Party has
been able—and may, for all we know, continue to
be able for thousands of years—to arrest the
course of history.
cuando vuelva a ser necesario, sacarlo del olvido
sólo por el tiempo que convenga, negar la
existencia de la realidad objetiva sin dejar ni por un
momento de saber que existe esa realidad que se
niega... todo esto es indispensable. Incluso para
usar la palabra doblepensar es preciso emplear el
doblepensar. Porque para usar la palabra se admite
que se están haciendo trampas con la realidad.
Mediante un nuevo acto de doblepensar se borra
este conocimiento; y así indefinidamente,
manteniéndose la mentira siempre unos pasos
delante de la verdad. En definitiva, gracias al
doblepensar ha sido capaz el Partido — y seguirá
siéndolo durante miles de años — de parar el curso
de la Historia.
All past oligarchies have fallen from power either
because they ossified or because they grew soft.
Either they became stupid and arrogant, failed to
adjust themselves to changing circumstances, and
were overthrown; or they became liberal and
cowardly, made concessions when they should
have used force, and once again were overthrown.
They fell, that is to say, either through
consciousness or through unconsciousness. It is the
achievement of the Party to have produced a
system of thought in which both conditions can
exist simultaneously. And upon no other
intellectual basis could the dominion of the Party
be made permanent. If one is to rule, and to
continue ruling, one must be able to dislocate the
sense of reality. For the secret of rulership is to
combine a belief in one’s own infallibility with the
Power to learn from past mistakes.
»Todas las oligarquías del pasado han perdido el
poder porque se anquilosaron o por haberse
reblandecido excesivamente. O bien se hacían
estúpidas y arrogantes, incapaces de adaptarse a las
nuevas circunstancias, y eran vencidas, o bien se
volvían liberales y cobardes, haciendo concesiones
cuando debieron usar la fuerza, y también fueron
derrotadas. Es decir, cayeron por exceso de
conciencia o por pura inconsciencia. El gran éxito
del Partido es haber logrado un sistema de
pensamiento en que tanto la conciencia como la
inconsciencia pueden existir simultáneamente. Y
ninguna otra base intelectual podría servirle al
Partido para asegurar su permanencia. Si uno ha de
gobernar, y de seguir gobernando siempre, es
imprescindible que desquicie el sentido de la
realidad. Porque el secreto del gobierno infalible
consiste en combinar la creencia en la propia
infalibibdad con la facultad de aprender de los
pasados errores.
It need hardly be said that the subtlest practitioners
of DOUBLETHINK are those who invented
DOUBLETHINK and know that it is a vast system
of mental cheating. In our society, those who have
the best knowledge of what is happening are also
those who are furthest from seeing the world as it
is. In general, the greater the understanding, the
greater the delusion; the more intelligent, the less
sane. One clear illustration of this is the fact that
war hysteria increases in intensity as one rises in
the social scale. Those whose attitude towards the
war is most nearly rational are the subject peoples
»No es preciso decir que los más sutiles
cultivadores del doblepensar son aquellos que lo
inventaron y que saben perfectamente que este
sistema es la mejor organización del engaño
mental. En nuestra sociedad, aquellos que saben
mejor lo que está ocurriendo son a la vez los que
están más lejos de ver al mundo como realmente es.
En general, a mayor comprensión, mayor
autoengaño: los más inteligentes son en esto los
menos cuerdos. Un claro ejemplo de ello es que la
histeria de guerra aumenta en intensidad a medida
que subimos en la escala social. Aquellos cuya
George Orwell
of the disputed territories. To these people the war
is simply a continuous calamity which sweeps to
and fro over their bodies like a tidal wave. Which
side is winning is a matter of complete
indifference to them. They are aware that a change
of overlordship means simply that they will be
doing the same work as before for new masters
who treat them in the same manner as the old ones.
The slightly more favoured workers whom we call
‘the proles’ are only intermittently conscious of the
war. When it is necessary they can be prodded into
frenzies of fear and hatred, but when left to
themselves they are capable of forgetting for long
periods that the war is happening. It is in the ranks
of the Party, and above all of the Inner Party, that
the true war enthusiasm is found. World-conquest
is believed in most firmly by those who know it to
be impossible. This peculiar linking-together of
opposites—knowledge with ignorance, cynicism
with fanaticism—is one of the chief distinguishing
marks of Oceanic society. The official ideology
abounds with contradictions even when there is no
practical reason for them. Thus, the Party rejects
and vilifies every principle for which the Socialist
movement originally stood, and it chooses to do
this in the name of Socialism. It preaches a
contempt for the working class unexampled for
centuries past, and it dresses its members in a
uniform which was at one time peculiar to manual
workers and was adopted for that reason. It
systematically undermines the solidarity of the
family, and it calls its leader by a name which is a
direct appeal to the sentiment of family loyalty.
Even the names of the four Ministries by which we
are governed exhibit a sort of impudence in their
deliberate reversal of the facts. The Ministry of
Peace concerns itself with war, the Ministry of
Truth with lies, the Ministry of Love with torture
and the Ministry of Plenty with starvation. These
contradictions are not accidental, nor do they result
from ordinary hypocrisy; they are deliberate
exercises in DOUBLETHINK. For it is only by
reconciling contradictions that power can be
retained indefinitely. In no other way could the
ancient cycle be broken. If human equality is to be
for ever averted—if the High, as we have called
them, are to keep their places permanently—then
the prevailing mental condition must be controlled
insanity.
1984
245
actitud hacia la guerra es más racional son los
súbditos de los territorios disputados. Para estas
gentes, la guerra es sencillamente una calamidad
continua que pasa por encima de ellos con
movimiento de marca. Para ellos es completamente
indiferente cuál de los bandos va a ganar. Saben
que un cambio de dueño significa sólo que seguirán
haciendo el mismo trabajo que antes, pero
sometidos a nuevos amos que los tratarán lo mismo
que los anteriores. Los trabajadores algo más
favorecidos, a los que llamamos proles, sólo se dan
cuenta de un modo intermitente de que hay guerra.
Cuando es necesario se les inculca el frenesí de
odio y miedo, pero si se les deja tranquilos son
capaces de olvidar durante largos períodos que
existe una guerra. Y en las filas del Partido sobre
todo en las del Partido Interior hallarnos el
verdadero entusiasmo bélico. Sólo creen en la
conquista del mundo los que saben que es
imposible. Esta peculiar trabazón de elementos
opuestos — conocimiento con ignorancia, cinismo
con fanatismo — es una de las características
distintivas de la sociedad oceánica. La ideología
oficial abunda en contradicciones incluso cuando
no hay razón alguna que las justifique. Así, el
Partido rechaza y vilifica todos los principios que
defendió en un principio el movimiento socialista,
y pronuncia esa condenación precisamente en
nombre del socialismo. Predica el desprecio de las
clases trabajadoras. Un desprecio al que nunca se
había llegado, y a la vez viste a sus miembros con
un uniforme que fue en tiempos el distintivo de los
obreros manuales y que fue adoptado por esa
misma razón. Sistemáticamente socava la
solidaridad de la familia y al mismo tiempo llama a
su jefe supremo con un nombre que es una
evocación de la lealtad familiar. Incluso los
nombres de los cuatro ministerios que los
gobiernan revelan un gran descaro al tergiversar
deliberadamente los hechos. El Ministerio de la Paz
se ocupa de la guerra; El Ministerio de la Verdad,
de las mentiras; el Ministerio del Amor, de la
tortura, y el Ministerio de la Abundancia, del
hambre. Estas contradicciones no son accidentales,
no resultan de la hipocresía corriente. Son
ejercicios de doblepensar. Porque sólo mediante la
reconciliación de las contradicciones es posible
retener el mando indefinidamente. Si no, se
volvería al antiguo ciclo. Si la igualdad humana ha
de ser evitada para siempre, si los Altos, como los
hemos llamado, han de conservar sus puestos de un
George Orwell
1984
246
modo permanente, será imprescindible que el
estado mental predominante sea la locura
controlada.
But there is one question which until this moment
we have almost ignored. It is; WHY should human
equality be averted? Supposing that the mechanics
of the process have been rightly described, what is
the motive for this huge, accurately planned effort
to freeze history at a particular moment of time?
»Pero hay una cuestión que hasta ahora hemos
dejado a un lado. A saber: ¿por qué debe ser
evitada la igualdad humana? Suponiendo que la
mecánica de este proceso haya quedado aquí
claramente descrita, debemos preguntamos ¿cuál es
el motivo de este enorme y minucioso esfuerzo
planeado para congelar la historia de un
determinado momento?
Here we reach the central secret. As we have seen.
the mystique of the Party, and above all of the
Inner Party, depends upon DOUBLETHINK But
deeper than this lies the original motive, the neverquestioned instinct that first led to the seizure of
power and brought DOUBLETHINK, the Thought
Police, continuous warfare, and all the other
necessary paraphernalia into existence afterwards.
This motive really consists...
»Llegamos con esto al secreto central. Como
hemos visto, la mística del Partido, y sobre todo la
del Partido Interior, depende del doblepensar. Pero
a más profundidad aún, se halla el motivo central,
el instinto nunca puesto en duda, el instinto que los
llevó por primera vez a apoderarse de los mandos y
que produjo el doblepensar, la Policía del
Pensamiento, la guerra continua y todos los demás
elementos que se han hecho necesarios para el
sostenimiento del Poder. Este motivo consiste
realmente en...
Winston became aware of silence, as one becomes
aware of a new sound. It seemed to him that Julia
had been very still for some time past. She was
lying on her side, naked from the waist upwards,
with her cheek pillowed on her hand and one dark
lock tumbling across her eyes. Her breast rose and
fell slowly and regularly.
Winston se dio cuenta del silencio, lo mismo que se
da uno cuenta de un nuevo ruido. Le parecía que
Julia había estado completamente inmóvil desde
hacia un rato. Estaba echada de lado, desnuda de la
cintura para arriba, con su mejilla apoyada en la
mano y una sombra oscura atravesándole los ojos.
Su seno subía y bajaba poco a poco y con
regularidad.
‘Julia.’
— Julia.
No answer.
No hubo respuesta.
‘Julia, are you awake?’
— Julia, ¿estás despierta?
No answer. She was asleep. He shut the book, put
it carefully on the floor, lay down, and pulled the
coverlet over both of them.
Silencio. Estaba dormida. Cerró el libro y lo
depositó cuidadosamente en el suelo, se echó y
estiró la colcha sobre los dos.
George Orwell
He had still, he reflected, not learned the ultimate
secret. He understood HOW; he did not understand
WHY. Chapter I, like Chapter III, had not actually
told him anything that he did not know, it had
merely systematized the knowledge that he
possessed already. But after reading it he knew
better than before that he was not mad. Being in a
minority, even a minority of one, did not make you
mad. There was truth and there was untruth, and if
you clung to the truth even against the whole
world, you were not mad. A yellow beam from the
sinking sun slanted in through the window and fell
across the pillow. He shut his eyes. The sun on his
face and the girl’s smooth body touching his own
gave him a strong, sleepy, confident feeling. He
was safe, everything was all right. He fell asleep
murmuring ‘Sanity is not statistical,’ with the
feeling that this remark contained in it a profound
wisdom.
1984
247
Todavía, pensó, no se había enterado de cuál era el
último secreto. Entendía el cómo; no entendía el
porqué. El capítulo I, como el capítulo III, no le
habían enseñado nada que él no supiera. Solamente
le habían servido para sistematizar los
conocimientos que ya poseía. Pero después de leer
aquellas páginas tenía una mayor seguridad de no
estar loco. Encontrarse en minoría, incluso en
minoría de uno solo, no significaba estar loco.
Había la verdad y lo que no era verdad, y si uno se
aferraba a la verdad incluso contra el mundo entero,
no estaba uno loco. Un rayo amarillento del sol
poniente entraba por la ventana y se aplastaba sobre
la almohada. Winston cerró los ojos. El sol en sus
ojos y el suave cuerpo de la muchacha tocando al
suyo le daba una sensación de sueño, fuerza y
confianza. Todo estaba bien y él se hallaba
completamente seguro allí. Se durmió con el
pensamiento «la cordura no depende de las
estadísticas», convencido de que esta observación
contenía una sabiduría profunda.
George Orwell
1984
248
*****
CAPÍTULO X
When he woke it was with the sensation of having
slept for a long time, but a glance at the oldfashioned clock told him that it was only twentythirty. He lay dozing for a while; then the usual
deep-lunged singing struck up from the yard
below:
Se despertó con la sensación de haber dormido
mucho tiempo, pero una mirada al antiguo reloj le
dijo que eran sólo las veinte y treinta. Siguió
adormilado un rato; le despertó otra vez la habitual
canción del patio:
‘It was only an ’opeless fancy,
It passed like an Ipril dye,
But a look an’ a word an’ the dreams they stirred
They ’ave stolen my ’eart awye!’
Era sólo una ilusión sin espera
que pasó como un día de abril;
pero aquella mirada, aquella palabra
y los ensueños que despertaron
me robaron el corazón.
The drivelling song seemed to have kept its
popularity. You still heard it all over the place. It
had outlived the Hate Song. Julia woke at the
sound, stretched herself luxuriously, and got out of
bed.
Esta canción conservaba su popularidad. Se oía por
todas partes. Había sobrevivido a la Canción del
Odio. Julia se despertó al oírla, se estiró con lujuria
y se levantó.
‘I’m hungry,’ she said. ‘Let’s make some more
coffee. Damn! The stove’s gone out and the
water’s cold.’ She picked the stove up and shook
it. ‘There’s no oil in it.’
— Tengo hambre —dijo —. Vamos a hacer un
poco de café. ¡Caramba! La estufa se ha apagado y
el agua está fría. — Cogió la estufa y la sacudió —.
No tiene ya gasolina.
‘We can get some from old Charrington, I expect.’
— Supongo que el viejo Charrington podrá
dejarnos alguna —dijo Winston.
‘The funny thing is I made sure it was full. I’m
going to put my clothes on,’ she added. ‘It seems
to have got colder.’
— Lo curioso es que me había asegurado de que
estuviera llena — añadió ella —. Parece que se ha
enfriado.
Winston also got up and dressed himself. The
indefatigable voice sang on:
Él también se levantó y se vistió. La incansable voz
proseguía:
‘They sye that time ’eals all things,
They sye you can always forget;
But the smiles an’ the tears acrorss the years
They twist my ’eart-strings yet!’
Dicen que el tiempo lo cura todo,
dicen que siempre se olvida,
pero las sonrisas y lágrimas
a lo largo de los años
me retuercen el corazón
George Orwell
1984
249
As he fastened the belt of his overalls he strolled
across to the window. The sun must have gone
down behind the houses; it was not shining into the
yard any longer. The flagstones were wet as
though they had just been washed, and he had the
feeling that the sky had been washed too, so fresh
and pale was the blue between the chimney-pots.
Tirelessly the woman marched to and fro, corking
and uncorking herself, singing and falling silent,
and pegging out more diapers, and more and yet
more. He wondered whether she took in washing
for a living or was merely the slave of twenty or
thirty grandchildren. Julia had come across to his
side; together they gazed down with a sort of
fascination at the sturdy figure below. As he
looked at the woman in her characteristic attitude,
her thick arms reaching up for the line, her
powerful mare-like buttocks protruded, it struck
him for the first time that she was beautiful. It had
never before occurred to him that the body of a
woman of fifty, blown up to monstrous dimensions
by childbearing, then hardened, roughened by
work till it was coarse in the grain like an over-ripe
turnip, could be beautiful. But it was so, and after
all, he thought, why not? The solid, contourless
body, like a block of granite, and the rasping red
skin, bore the same relation to the body of a girl as
the rose-hip to the rose. Why should the fruit be
held inferior to the flower?
Mientras se apretaba el cinturón del «mono»,
Winston se asomó a la ventana. El sol debía de
haberse ocultado detrás de las casas porque ya no
daba en el patio. El cielo estaba tan azul, entre las
chimeneas,
que
parecía
recién
lavado.
Incansablemente, la lavandera seguía yendo del
lavadero a las cuerdas, cantando y callándose y no
dejaba de colgar pañales. Se preguntó Winston si
aquella mujer lavaría ropa como medio de vida, o si
era la esclava de veinte o treinta nietos. Julia se
acercó a él; juntos contemplaron fascinados el ir y
venir de la mujerona. Al mirarla en su actitud
característica, alcanzando el tenderero con sus
fuertes brazos, o al agacharse sacando sus
poderosas ancas, pensó Winston, sorprendido, que
era una hermosa mujer. Nunca se le había ocurrido
que el cuerpo de una mujer de cincuenta años,
deformado hasta adquirir dimensiones monstruosas
a causa de los partos y endurecido, embastecido por
el trabajo, pudiera ser un hermoso cuerpo. Pero así
era, y después de todo, ¿por qué no? El sólido y
deformado cuerpo, como un bloque de granito, y la
basta piel enrojecida guardaba la misma relación
con el cuerpo de una muchacha que un fruto con la
flor de su árbol. ¿Y por qué va a ser inferior el fruto
a la flor?
‘She’s beautiful,’ he murmured.
— Es hermosa — murmuró.
‘She’s a metre across the hips, easily,’ said Julia.
— Por lo menos tiene un metro de caderas —dijo
Julia.
‘That is her style of beauty,’ said Winston.
— Es su estilo de belleza.
He held Julia’s supple waist easily encircled by his
arm. From the hip to the knee her flank was
against his. Out of their bodies no child would ever
come. That was the one thing they could never do.
Only by word of mouth, from mind to mind, could
they pass on the secret. The woman down there
had no mind, she had only strong arms, a warm
heart, and a fertile belly. He wondered how many
Winston abarcó con su brazo derecho el fino talle
de Julia, que se apoyó sobre su costado. Nunca
podrían permitírselo. La mujer de abajo no se
preocupaba con sutilezas mentales; tenía fuertes
brazos, un corazón cálido y un vientre fértil. Se
preguntó Winston cuántos hijos habría tenido.
Seguramente unos quince. Habría florecido
momentáneamente — quizá durante un año — y
George Orwell
1984
250
children she had given birth to. It might easily be
fifteen. She had had her momentary flowering, a
year, perhaps, of wild-rose beauty and then she
had suddenly swollen like a fertilized fruit and
grown hard and red and coarse, and then her life
had been laundering, scrubbing, darning, cooking,
sweeping,
polishing,
mending,
scrubbing,
laundering, first for children, then for
grandchildren, over thirty unbroken years. At the
end of it she was still singing. The mystical
reverence that he felt for her was somehow mixed
up with the aspect of the pale, cloudless sky,
stretching away behind the chimney-pots into
interminable distance. It was curious to think that
the sky was the same for everybody, in Eurasia or
Eastasia as well as here. And the people under the
sky were also very much the same—everywhere,
all over the world, hundreds of thousands of
millions of people just like this, people ignorant of
one another’s existence, held apart by walls of
hatred and lies, and yet almost exactly the same—
people who had never learned to think but who
were storing up in their hearts and bellies and
muscles the power that would one day overturn the
world. If there was hope, it lay in the proles!
Without having read to the end of THE BOOK, he
knew that that must be Goldstein’s final message.
The future belonged to the proles. And could he be
sure that when their time came the world they
constructed would not be just as alien to him,
Winston Smith, as the world of the Party? Yes,
because at the least it would be a world of sanity.
Where there is equality there can be sanity. Sooner
or later it would happen, strength would change
into consciousness. The proles were immortal, you
could not doubt it when you looked at that valiant
figure in the yard. In the end their awakening
would come. And until that happened, though it
might be a thousand years, they would stay alive
against all the odds, like birds, passing on from
body to body the vitality which the Party did not
share and could not kill.
luego se había hinchado como una fruta fertilizada
y se había hecho dura y basta, y a partir de entonces
su vida se había reducido a lavar, fregar, remendar,
guisar, barrer, sacar brillo, primero para sus hijos y
luego para sus nietos durante una continuidad de
treinta años. Y al final todavía cantaba. La
reverencia mística que Winston sentía hacia ella
tenía cierta relación con el aspecto del pálido y
limpio cielo que se extendía por entre las
chimeneas y los tejados en una distancia infinita.
Era curioso pensar que el cielo era el mismo para
todo el mundo, lo mismo para los habitantes de
Eurasia y de Asia Oriental, que para los de
Oceanía. Y en realidad las gentes que vivían bajo
ese mismo cielo eran muy parecidas en todas
partes, centenares o millares de millones de
personas como aquélla, personas que ignoraban
mutuamente sus existencias, separadas por muros
de odio y mentiras, y sin embargo casi exactamente
iguales; gentes que nunca habían aprendido a
pensar, pero que almacenaban en sus corazones, en
sus vientres y en sus músculos la energía que en el
futuro habría de cambiar al mundo. ¡Si había
alguna esperanza, radicaba en los proles!.Sin haber
leído el final del libro, sabía Winston que ese tenía
que ser el mensaje final de Goldstein. El futuro
pertenecía a los proles. Y, ¿podía él estar seguro de
que cuando llegara el tiempo de los proles, el
mundo que éstos construyeran no le resultaría tan
extraño a él, a Winston Smith, como le era ahora el
mundo del Partido? Sí, porque por lo menos sería
un mundo de cordura. Donde hay igualdad puede
haber sensatez. Antes o después ocurriría esto, la
fuerza almacenada se transmutaría en conciencia.
Los proles eran inmortales, no cabía dudarlo
cuando se miraba aquella heroica figura del patio.
Al final se despertarían. Y hasta que ello ocurriera,
aunque tardasen mil años, sobrevivirían a pesar de
todos los obstáculos como los pájaros, pasándose
de cuerpo a cuerpo la vitalidad que el Partido no
poseía y que éste nunca podría aniquilar.
‘Do you remember,’ he said, ‘the thrush that sang
to us, that first day, at the edge of the wood?’
— Te acuerdas — le dijo a Julia — de aquel pájaro
que cantó para nosotros, el primer día en que
estuvimos juntos en el lindero del bosque?
‘He wasn’t singing to us,’ said Julia. ‘He was
singing to please himself. Not even that. He was
— No cantaba para nosotros — respondió ella —.
Cantaba para distraerse, porque le gustaba.
George Orwell
1984
251
just singing.’
Tampoco; sencillamente, estaba cantando.
The birds sang, the proles sang. the Party did not
sing. All round the world, in London and New
York, in Africa and Brazil, and in the mysterious,
forbidden lands beyond the frontiers, in the streets
of Paris and Berlin, in the villages of the endless
Russian plain, in the bazaars of China and Japan—
everywhere stood the same solid unconquerable
figure, made monstrous by work and childbearing,
toiling from birth to death and still singing. Out of
those mighty loins a race of conscious beings must
one day come. You were the dead, theirs was the
future. But you could share in that future if you
kept alive the mind as they kept alive the body,
and passed on the secret doctrine that two plus two
make four.
Los pájaros cantaban; los proles cantaban también,
pero el Partido no cantaba. Por todo el mundo, en
Londres y en Nueva York, en África y en el Brasil,
así como en las tierras prohibidas más allá de las
fronteras, en las calles de París o Berlín, en las
aldeas de la interminable llanura rusa, en los
bazares de China y del Japón, por todas partes
existía la misma figura inconquistable, el mismo
cuerpo deformado por el trabajo y por los partos, en
lucha permanente desde el nacer al morir, y que sin
embargo cantaba. De esas poderosas entrañas
nacería antes o después una raza de seres
conscientes. «Nosotros somos los muertos; el
futuro es de ellos», pensó Winston pero era posible
participar de ese futuro si se mantenía alerta la
mente como ellos, los proles, mantenían vivos sus
cuerpos. Todo el secreto estaba en pasarse de unos
a otros la doctrina secreta de que dos y dos son
cuatro.
‘We are the dead,’ he said.
— Nosotros somos los muertos —dijo Winston.
‘We are the dead,’ echoed Julia dutifully.
— Nosotros somos los muertos — repitió Julia con
obediencia escolar.
‘You are the dead,’ said an iron voice behind them.
— Vosotros sois los muertos —dijo una voz de
hierro tras ellos.
They sprang apart. Winston’s entrails seemed to
have turned into ice. He could see the white all
round the irises of Julia’s eyes. Her face had
turned a milky yellow. The smear of rouge that
was still on each cheekbone stood out sharply,
almost as though unconnected with the skin
beneath.
Winston y Julia se separaron con un violento
sobresalto. A Winston parecían habérsele helado
las entrañas y, mirando a Julia, observó que se le
habían abierto los ojos desmesuradamente y que
había empalidecido hasta adquirir su cara un color
amarillo lechoso. La mancha del colorete en las
mejillas se destacaba violentamente como si fueran
parches sobre la piel.
‘You are the dead,’ repeated the iron voice.
— Vosotros sois los muertos — repitió la voz de
hierro.
‘It was behind the picture,’ breathed Julia.
— Ha sido detrás del cuadro — murmuró Julia.
George Orwell
1984
252
‘It was behind the picture,’ said the voice. ‘Remain
exactly where you are. Make no movement until
you are ordered.’
— Ha sido detrás del cuadro — repitió la voz —.
Quedaos exactamente donde estáis. No hagáis
ningún movimiento hasta que se os ordene.
It was starting, it was starting at last! They could
do nothing except stand gazing into one another’s
eyes. To run for life, to get out of the house before
it was too late—no such thought occurred to them.
Unthinkable to disobey the iron voice from the
wall. There was a snap as though a catch had been
turned back, and a crash of breaking glass. The
picture had fallen to the floor uncovering the
telescreen behind it.
¡Por fin, aquello había empezado! Nada podían
hacer sino mirarse fijamente. Ni siquiera se les
ocurrió escaparse, salir de la casa antes de que
fuera demasiado tarde. Sabían que era inútil. Era
absurdo pensar que la voz de hierro procedente del
muro pudiera ser desobedecida. Se oyó un
chasquido como si hubiese girado un resorte, y un
ruido de cristal roto. El cuadro había caído al suelo
descubriendo la telepantalla que ocultaba.
‘Now they can see us,’ said Julia.
— Ahora pueden vernos —dijo Julia.
‘Now we can see you,’ said the voice. ‘Stand out
in the middle of the room. Stand back to back.
Clasp your hands behind your heads. Do not touch
one another.’
— Ahora podemos veros —dijo la voz —.
Permaneced en el centro de la habitación. Espalda
contra espalda. Poneos las manos enlazadas detrás
de la cabeza. No os toquéis el uno al otro.
They were not touching, but it seemed to him that
he could feel Julia’s body shaking. Or perhaps it
was merely the shaking of his own. He could just
stop his teeth from chattering, but his knees were
beyond his control. There was a sound of
trampling boots below, inside the house and
outside. The yard seemed to be full of men.
Something was being dragged across the stones.
The woman’s singing had stopped abruptly. There
was a long, rolling clang, as though the washtub
had been flung across the yard, and then a
confusion of angry shouts which ended in a yell of
pain.
Por supuesto, no se tocaban, pero a Winston le
parecía sentir el temblor del cuerpo de Julia. O
quizá no fuera más que su propio temblor. Podía
evitar que los dientes le castañetearan, pero no
podía controlar las rodillas. Se oyeron unos pasos
de pesadas botas en el piso bajo dentro y fuera de la
casa. El patio parecía estar lleno de hombres;
arrastraban algo sobre las piedras. La mujer dejó de
cantar súbitamente. Se produjo un resonante ruido,
como si algo rodara por el patio. Seguramente, era
el barreño de lavar la ropa. Luego, varios gritos de
ira que terminaron con un alarido de dolor.
‘The house is surrounded,’ said Winston.
— La casa está rodeada —dijo Winston.
‘The house is surrounded,’ said the voice.
— La casa está rodeada —dijo la voz.
He heard Julia snap her teeth together. ‘I suppose
we may as well say good-bye,’ she said.
Winston oyó que Julia le decía:
— Supongo que podremos decirnos adiós.
‘You may as well say good-bye,’ said the voice.
— Podéis deciros adiós —dijo la voz. Y luego, otra
George Orwell
1984
253
And then another quite different voice, a thin,
cultivated voice which Winston had the impression
of having heard before, struck in; ‘And by the way,
while we are on the subject, “Here comes a candle
to light you to bed, here comes a chopper to chop
off your head”!’
voz por completo distinta, una voz fina y culta que
Winston creía haber oído alguna vez, dijo:
— Y ya que estamos en esto, aquí tenéis una vela
para alumbraros mientras os acostáis; aquí tenéis
mi hacha para cortaros la cabeza.
Something crashed on to the bed behind Winston’s
back. The head of a ladder had been thrust through
the window and had burst in the frame. Someone
was climbing through the window. There was a
stampede of boots up the stairs. The room was full
of solid men in black uniforms, with iron-shod
boots on their feet and truncheons in their hands.
Algo cayó con estrépito sobre la cama a espaldas de
Winston. Era el marco de la ventana, que había sido
derribado por la escalera de mano que habían
apoyado allí desde abajo. Por la escalera de la casa
subía gente. Pronto se llenó la habitación de
hombres corpulentos con uniformes negros, botas
fuertes y altas porras en las manos.
Winston was not trembling any longer. Even his
eyes he barely moved. One thing alone mattered;
to keep still, to keep still and not give them an
excuse to hit you! A man with a smooth prizefighter’s jowl in which the mouth was only a slit
paused opposite him balancing his truncheon
meditatively between thumb and forefinger.
Winston met his eyes. The feeling of nakedness,
with one’s hands behind one’s head and one’s face
and body all exposed, was almost unbearable. The
man protruded the tip of a white tongue, licked the
place where his lips should have been, and then
passed on. There was another crash. Someone had
picked up the glass paperweight from the table and
smashed it to pieces on the hearth-stone.
Ya Winston no temblaba. Ni siquiera movía los
ojos. Sólo le importaba una cosa: estarse inmóvil y
no darles motivo para que le golpearan. Un
individuo con aspecto de campeón de lucha libre,
cuya boca era sólo una raya, se detuvo frente a él,
balanceando la porra entre los dedos pulgar e índice
mientras parecía meditar. Winston lo miró a los
ojos. Era casi intolerable la sensación de hallarse
desnudo, con las manos detrás de la cabeza. El
hombre sacó un poco la lengua, una lengua
blanquecina, y se lamió el sitio donde debía haber
tenido los labios. Dejó de prestarle atención a
Winston. Hubo otro ruido violento. Alguien había
cogido el pisapapeles de cristal y lo había arrojado
contra el hogar de la chimenea, donde se había
hecho trizas.
The fragment of coral, a tiny crinkle of pink like a
sugar rosebud from a cake, rolled across the mat.
How small, thought Winston, how small it always
was! There was a gasp and a thump behind him,
and he received a violent kick on the ankle which
nearly flung him off his balance. One of the men
had smashed his fist into Julia’s solar plexus,
doubling her up like a pocket ruler. She was
thrashing about on the floor, fighting for breath.
Winston dared not turn his head even by a
millimetre, but sometimes her livid, gasping face
came within the angle of his vision. Even in his
terror it was as though he could feel the pain in his
own body, the deadly pain which nevertheless was
less urgent than the struggle to get back her breath.
He knew what it was like; the terrible, agonizing
El fragmento de coral, un pedacito de materia roja
como un capullito de los que adornan algunas
tartas, rodó por la estera. «¡Qué pequeño es!»,
pensó Winston. Detrás de él se produjo un ruido
sordo y una exclamación contenida, a la vez que
recibía un violento golpe en el tobillo que casi le
hizo caer al suelo. Uno de los hombres le había
dado a Julia un puñetazo en la boca del estómago,
haciéndola doblarse como un metro de bolsillo. La
joven se retorcía en el suelo esforzándose por
respirar. Winston no se atrevió a volver la cabeza ni
un milímetro, pero a veces entraba en su radio de
visión la lívida y angustiada cara de Julia. A pesar
del terror que sentía, era como si el dolor que hacía
retorcerse a la joven lo tuviera él dentro de su
cuerpo, aquel dolor espantoso que sin embargo era
George Orwell
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254
pain which was there all the while but could not be
suffered yet, because before all else it was
necessary to be able to breathe. Then two of the
men hoisted her up by knees and shoulders, and
carried her out of the room like a sack. Winston
had a glimpse of her face, upside down, yellow
and contorted, with the eyes shut, and still with a
smear of rouge on either cheek; and that was the
last he saw of her.
menos importante que la lucha por volver a
respirar. Winston sabía de qué se trataba: conocía el
terrible dolor que ni siquiera puede ser sentido
porque antes que nada es necesario volver a
respirar. Entonces, dos de los hombres la
levantaron por las rodillas y los hombros y se la
llevaron de la habitación como un saco. Winston
pudo verle la cara amarilla. y contorsionada, con
los ojos cerrados y sin haber perdido todavía el
colorete de las mejillas.
He stood dead still. No one had hit him yet.
Thoughts which came of their own accord but
seemed totally uninteresting began to flit through
his mind. He wondered whether they had got Mr
Charrington. He wondered what they had done to
the woman in the yard. He noticed that he badly
wanted to urinate, and felt a faint surprise, because
he had done so only two or three hours ago. He
noticed that the clock on the mantelpiece said nine,
meaning twenty-one. But the light seemed too
strong. Would not the light be fading at twenty-one
hours on an August evening? He wondered
whether after all he and Julia had mistaken the
time—had slept the clock round and thought it was
twenty-thirty when really it was nought eightthirty on the following morning. But he did not
pursue the thought further. It was not interesting.
Siguió inmóvil como una estatua. Aún no le habían
pegado. Le acudían a la mente pensamientos de
muy poco interés en aquel momento, pero que no
podía evitar. Se preguntó qué habría sido del señor
Charrington y qué le habrían hecho a la mujer del
patio. Sintió urgentes deseos de orinar y se
sorprendió de ello porque lo había hecho dos horas
antes. Notó que el reloj de la repisa de la chimenea
marcaba las nueve, es decir, las veintiuna, pero por
la luz parecía ser más temprano. ¿No debía estar
oscureciendo a las veintiuna de una tarde de
agosto? Pensó que quizás Julia y él se hubieran
equivocado de hora. Quizás habían creído que eran
las veinte y treinta cuando fueran en realidad las
cero treinta de la mañana siguiente, pero no siguió
pensando en ello. Aquello no tenía interés.
There was another, lighter step in the passage. Mr
Charrington came into the room. The demeanour
of the black-uniformed men suddenly became
more subdued. Something had also changed in Mr
Charrington’s appearance. His eye fell on the
fragments of the glass paperweight.
Se sintieron otros pasos, más leves éstos, en el
pasillo. El señor Charrington entró en la habitación.
Los hombres de los uniformes negros adoptaron en
seguida una actitud más sumisa. También habían
cambiado la actitud y el aspecto del señor
Charrington. Se fijó en los fragmentos del
pisapapeles de cristal.
‘Pick up those pieces,’ he said sharply.
— Recoged esos pedazos —dijo con tono severo.
A man stooped to obey.
The cockney accent had disappeared; Winston
suddenly realized whose voice it was that he had
heard a few moments ago on the telescreen. Mr
Charrington was still wearing his old velvet jacket,
but his hair, which had been almost white, had
turned black. Also he was not wearing his
spectacles. He gave Winston a single sharp glance,
Un hombre se agachó para recogerlos.
Charrington no hablaba ya con acento cokney.
Winston comprendió en seguida que aquélla era la
voz que él había oído poco antes en la telepantalla.
Charrington llevaba todavía su chaqueta de
terciopelo, pero el cabello, que antes tenía casi
blanco, se le había vuelto completamente negro. No
llevaba ya gafas. Miró a Winston de un modo breve
George Orwell
as though verifying his identity, and then paid no
more attention to him. He was still recognizable,
but he was not the same person any longer. His
body had straightened, and seemed to have grown
bigger. His face had undergone only tiny changes
that had nevertheless worked a complete
transformation. The black eyebrows were less
bushy, the wrinkles were gone, the whole lines of
the face seemed to have altered; even the nose
seemed shorter. It was the alert, cold face of a man
of about five-and-thirty. It occurred to Winston
that for the first time in his life he was looking,
with knowledge, at a member of the Thought
Police.
1984
255
y cortante, como si sólo le interesase comprobar su
identidad y no le prestó más atención. Se le
reconocía fácilmente, pero ya no era la misma
persona. Se le había enderezado el cuerpo y parecía
haber crecido. En el rostro sólo se le notaban
cambios muy pequeños, pero que sin embargo lo
transformaban por completo. Las cejas negras eran
menos peludas, no tenía arrugas, e incluso las
facciones le habían cambiado algo. Parecía tener
ahora la nariz más corta. Era el rostro alerta y frío
de un hombre de unos treinta y cinco años. Pensó
Winston que por primera vez en su vida
contemplaba, sabiendo que era uno de ellos, a un
miembro de la Policía del Pensamiento.
George Orwell
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PART THREE
TERCERA PARTE
Chapter 1
CAPÍTULO I
He did not know where he was. Presumably he was
in the Ministry of Love, but there was no way of
making certain. He was in a high-ceilinged
windowless cell with walls of glittering white
porcelain. Concealed lamps flooded it with cold
light, and there was a low, steady humming sound
which he supposed had something to do with the air
supply. A bench, or shelf, just wide enough to sit
on ran round the wall, broken only by the door and,
at the end opposite the door, a lavatory pan with no
wooden seat. There were four telescreens, one in
each wall.
No sabía dónde estaba. Seguramente en el
Ministerio del Amor; pero no había manera de
comprobarlo. Se encontraba en una celda de alto
techo, sin ventanas y con paredes de reluciente
porcelana blanca. Lámparas ocultas inundaban el
recinto de fría luz y había un sonido bajo y
constante, un zumbido que Winston suponía
relacionado con la ventilación mecánica. Un
banco, o mejor dicho, una especie de estante a lo
largo de la pared, le daba la vuelta a la celda,
interrumpido sólo por la puerta y, en el extremo
opuesto, por un retrete sin asiento de madera.
Había cuatro telepantallas, une en cada pared.
There was a dull aching in his belly. It had been
there ever since they had bundled him into the
closed van and driven him away. But he was also
hungry, with a gnawing, unwholesome kind of
hunger. It might be twenty-four hours since he had
eaten, it might be thirty-six. He still did not know,
probably never would know, whether it had been
morning or evening when they arrested him. Since
he was arrested he had not been fed.
Winston sentía un sordo dolor en el vientre. Le
venía doliendo desde que lo encerraron en el
camión para llevarlo allí. Pero también tenía
hambre, un hambre roedora, anormal. Aunque
estaba justificada, porque por lo menos hacía
veinticuatro horas que no había comido; quizá
treinta y seis. No sabía, quizá nunca lo sabría, si lo
habían detenido de día o de noche. Desde que lo
detuvieron no le habían dado nada de comer.
He sat as still as he could on the narrow bench, with
his hands crossed on his knee. He had already
learned to sit still. If you made unexpected
movements they yelled at you from the telescreen.
But the craving for food was growing upon him.
What he longed for above all was a piece of bread.
He had an idea that there were a few breadcrumbs
in the pocket of his overalls. It was even possible—
he thought this because from time to time
something seemed to tickle his leg—that there
might be a sizeable bit of crust there. In the end the
temptation to find out overcame his fear; he slipped
a hand into his pocket.
Se estuvo lo más quieto que pudo en el estrecho
banco, con las manos cruzadas sobre las rodillas.
Había aprendido ya a estarse quieto. Si se hacían
movimientos inesperados, le chillaban a uno desde
la telepantalla, pero la necesidad de comer algo le
atenazaba de un modo espantoso. Lo que más le
apetecía era un pedazo de pan. Tenía una vaga idea
de que en el bolsillo de su «mono» tenía unas
cuantas migas de pan. Incluso era posible — lo
pensó porque de cuando en cuando algo le hacía
cosquillas en la pierna — que tuviera allí guardado
un buen mendrugo. Finalmente, pudo más la
tentación que el miedo; se metió una mano en el
bolsillo.
‘Smith!’ yelled a voice from the telescreen. ‘6079
Smith W.! Hands out of pockets in the cells!’
— ¡Smith! — gritó una voz desde la telepantalla
—. ¡6079! ¡Smith W! ¡En las celdas, las manos
George Orwell
1984
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fuera de los bolsillos!
He sat still again, his hands crossed on his knee.
Before being brought here he had been taken to
another place which must have been an ordinary
prison or a temporary lock-up used by the patrols.
He did not know how long he had been there; some
hours at any rate; with no clocks and no daylight it
was hard to gauge the time. It was a noisy, evilsmelling place. They had put him into a cell similar
to the one he was now in, but filthily dirty and at all
times crowded by ten or fifteen people. The
majority of them were common criminals, but there
were a few political prisoners among them. He had
sat silent against the wall, jostled by dirty bodies,
too preoccupied by fear and the pain in his belly to
take much interest in his surroundings, but still
noticing the astonishing difference in demeanour
between the Party prisoners and the others. The
Party prisoners were always silent and terrified, but
the ordinary criminals seemed to care nothing for
anybody. They yelled insults at the guards, fought
back fiercely when their belongings were
impounded, wrote obscene words on the floor, ate
smuggled food which they produced from
mysterious hiding-places in their clothes, and even
shouted down the telescreen when it tried to restore
order. On the other hand some of them seemed to
be on good terms with the guards, called them by
nicknames, and tried to wheedle cigarettes through
the spyhole in the door. The guards, too, treated the
common criminals with a certain forbearance, even
when they had to handle them roughly. There was
much talk about the forced-labour camps to which
most of the prisoners expected to be sent. It was ‘all
right’ in the camps, he gathered, so long as you had
good contacts and knew the ropes. There was
bribery, favouritism, and racketeering of every
kind, there was homosexuality and prostitution,
there was even illicit alcohol distilled from
potatoes. The positions of trust were given only to
the common criminals, especially the gangsters and
the murderers, who formed a sort of aristocracy. All
the dirty jobs were done by the politicals.
Volvió a inmovilizarse v a cruzar las manos sobre
las rodillas. Antes de llevarlo allí lo habían dejado
algunas horas en otro sitio que debía de ser una
cárcel corriente o un calabozo temporal usado por
las patrullas. No sabía exactamente cuánto tiempo
le habían tenido allí; desde luego varias horas;
pero no había relojes ni luz natural y resultaba casi
imposible calcular el tiempo. Era un sitio ruidoso y
maloliente. Lo habían dejado en una celda
parecida a esta en que ahora se hallaba, pero
horriblemente sucia y continuamente llena de
gente. Por lo menos había a la vez diez o quince
personas, la mayoría de las cuales eran criminales
comunes, pero también se hallaban entre ellos
unos cuantos prisioneros políticos. Winston se
había sentado silencioso, apoyado contra la pared,
encajado entre unos cuerpos sucios y demasiado
preocupado por el miedo y por el dolor que sentía
en el vientre para interesarse por lo que le rodeaba.
Sin embargo, notó la asombrosa diferencia de
conducta entre los prisioneros del Partido y los
otros. Los prisioneros del Partido estaban siempre
callados y llenos de terror, pero los criminales
corrientes parecían no temer a nadie. Insultaban a
los guardias, se resistían a que les quitaran los
objetos que llevaban, escribían palabras obscenas
en el suelo, comían descaradamente alimentos
robados que sacaban de misteriosos escondrijos de
entre sus ropas e incluso le respondían a gritos a la
telepantalla cuando ésta intentaba restablecer el
orden. Por otra parte, algunos de ellos parecían
hallarse en buenas relaciones con los guardias, los
llamaban con apodos y trataban de sacarles
cigarrillos. También los guardias trataban a los
criminales ordinarios con cierta tolerancia, aunque,
naturalmente, tenían que manejarlos con rudeza.
Se hablaba mucho allí de los campos de trabajos
forzados adonde los presos esperaban ser
enviados. Por lo visto, se estaba bien en los
campos siempre que se tuvieran ciertos apoyos y
se conociera el tejemaneje. Había allí soborno,
favoritismo e inmoralidades de toda clase,
abundaba la homosexualidad y la prostitución e
incluso se fabricaba clandestinamente alcohol
destilándolo de las patatas. Los cargos de
confianza sólo se los daban a los criminales
propiamente dichos, sobre todo a los gansters y a
los asesinos de toda clase, que constituían una
George Orwell
1984
258
especie de aristocracia. En los campos de trabajos
forzados, todas las tareas sucias y viles eran
realizadas por los presos políticos.
There was a constant come-and-go of prisoners of
every description: drug-peddlers, thieves, bandits,
black-marketeers, drunks, prostitutes. Some of the
drunks were so violent that the other prisoners had
to combine to suppress them. An enormous wreck
of a woman, aged about sixty, with great tumbling
breasts and thick coils of white hair which had
come down in her struggles, was carried in, kicking
and shouting, by four guards, who had hold of her
one at each corner. They wrenched off the boots
with which she had been trying to kick them, and
dumped her down across Winston’s lap, almost
breaking his thigh-bones. The woman hoisted
herself upright and followed them out with a yell of
‘F— bastards!’ Then, noticing that she was sitting
on something uneven, she slid off Winston’s knees
on to the bench.
En aquella celda había presenciado Winston un
constante entrar y salir de presos de la más variada
condición: traficantes de drogas, ladrones,
bandidos, gente del mercado negro, borrachos y
prostitutas. Algunos de los borrachos eran tan
violentos que los demás presos tenían que ponerse
de acuerdo para sujetarlos. Una horrible mujer de
unos sesenta años, con grandes pechos caídos y
greñas de cabello blanco sobre la cara, entró
empujada por los guardias. Cuatro de éstos la
sujetaban mientras ella daba patadas y chillaba.
Tuvieron que quitarle las botas con las que la vieja
les castigaba las espinillas y la empujaron
haciéndola caer sentada sobre las piernas de
Winston. El golpe fue tan violento que Winston
creyó que se le habían partido los huesos de los
muslos. La mujer les gritó a los guardias, que ya se
marchaban: «¡Hijos de perra!». Luego, notando
que estaba sentada en las piernas de Winston, se
dejó resbalar hasta la madera.
‘Beg pardon, dearie,’ she said. ‘I wouldn’t ’a sat on
you, only the buggers put me there. They dono ’ow
to treat a lady, do they?’ She paused, patted her
breast, and belched. ‘Pardon,’ she said, ‘I ain’t
meself, quite.’
— Perdona, querido — le dijo —. No me hubiera
sentado encima de ti, pero esos matones me
empujaron. No saben tratar a una dama. — Se
calló unos momentos y, después de darse unos
golpecitos en el pecho, eructó ruidosamente
Perdona, chico —dijo —. Yo ya no soy yo.
She leant forward and vomited copiously on the Se inclinó hacia delante y vomitó copiosamente
floor.
sobre el suelo.
‘Thass better,’ she said, leaning back with closed Esto va mejor —dijo, volviendo a apoyar la
eyes. ‘Never keep it down, thass what I say. Get it espalda en la pared y cerrando los ojo —. Es lo
que yo digo: lo mejor es echarlo fuera mientras
up while it’s fresh on your stomach, like.’
esté reciente en el estómago.
She revived, turned to have another look at Winston
and seemed immediately to take a fancy to him.
She put a vast arm round his shoulder and drew him
towards her, breathing beer and vomit into his face.
Reanimada, volvió a fijarse en Winston y pareció
tomarle un súbito cariño. Le pasó uno de sus
flácidos brazos por los hombros y lo atrajo hacia
ella, echándole encima un pestilente vaho a
cerveza y porquería.
George Orwell
1984
‘Wass your name, dearie?’ she said.
— ¿Cómo te llamas, cariño? — le dijo.
‘Smith,’ said Winston.
— Smith.
259
‘Smith?’ said the woman. ‘Thass funny. My name’s — ¿Smith? — repetía la mujer —. Tiene gracia.
Smith too. Why,’ she added sentimentally, ‘I might Yo también me llamo Smith. Es que — añadió
be your mother!’
sentimentalmente — yo podía ser tu madre.
She might, thought Winston, be his mother. She
was about the right age and physique, and it was
probable that people changed somewhat after
twenty years in a forced-labour camp.
En efecto, podía ser mi madre, pensó Winston.
Tenía aproximadamente la misma edad y el mismo
aspecto físico y era probable que la gente cambiara
algo después de pasar veinte años en un campo de
trabajos forzados.
No one else had spoken to him. To a surprising
extent the ordinary criminals ignored the Party
prisoners. ‘The polITS,’ they called them, with a
sort of uninterested contempt. The Party prisoners
seemed terrified of speaking to anybody, and above
all of speaking to one another. Only once, when
two Party members, both women, were pressed
close together on the bench, he overheard amid the
din of voices a few hurriedly-whispered words; and
in particular a reference to something called ‘room
one-oh-one’, which he did not understand.
Nadie más le había hablado. Era sorprendente
hasta qué punto despreciaban los criminales
ordinarios a los presos del Partido. Los llamaban,
despectivamente, los polits, y no sentían ningún
interés por lo que hubieran hecho o dejado de
hacer. Los presos del Partido parecían tener un
miedo atroz a hablar con nadie y, sobre todo, a
hablar unos con otros. Sólo una vez, cuando dos
miembros del Partido, ambos mujeres, fueron
sentadas juntas en el banco, oyó Winston entre la
algarabía de voces, unas cuantas palabras
murmuradas precipitadamente y, sobre todo, la
referencia a algo que llamaban la «habitación unocero-uno». No sabía a qué se podían referir.
It might be two or three hours ago that they had
brought him here. The dull pain in his belly never
went away, but sometimes it grew better and
sometimes worse, and his thoughts expanded or
contracted accordingly. When it grew worse he
thought only of the pain itself, and of his desire for
food. When it grew better, panic took hold of him.
There were moments when he foresaw the things
that would happen to him with such actuality that
his heart galloped and his breath stopped. He felt
the smash of truncheons on his elbows and ironshod boots on his shins; he saw himself grovelling
on the floor, screaming for mercy through broken
teeth. He hardly thought of Julia. He could not fix
his mind on her. He loved her and would not betray
Quizá llevara dos o tres horas en este nuevo sitio.
El dolor de vientre no se le pasaba, pero se le
aliviaba algo a ratos y entonces sus pensamientos
eran un poco menos tétricos. En cambio, cuando
aumentaba el dolor, sólo pensaba en el dolor
mismo y en su hambre. Al aliviarse, se apoderaba
el pánico de él. Había momentos en que se
figuraba de modo tan gráfico las cosas que iban a
hacerle que el corazón le galopaba y se le cortaba
la respiración. Sentía los porrazos que iban a darle
en los codos y las patadas que le darían las pesadas
botas claveteadas de hierro. Se veía a sí mismo
retorciéndose en el suelo, pidiendo a gritos
misericordia por entre los dientes partidos. Apenas
recordaba a Julia. No podía concentrar en ella su
George Orwell
1984
260
her; but that was only a fact, known as he knew the
rules of arithmetic. He felt no love for her, and he
hardly even wondered what was happening to her.
He thought oftener of O’Brien, with a flickering
hope. O’Brien might know that he had been
arrested. The Brotherhood, he had said, never tried
to save its members. But there was the razor blade;
they would send the razor blade if they could.
There would be perhaps five seconds before the
guard could rush into the cell. The blade would bite
into him with a sort of burning coldness, and even
the fingers that held it would be cut to the bone.
Everything came back to his sick body, which
shrank trembling from the smallest pain. He was
not certain that he would use the razor blade even if
he got the chance. It was more natural to exist from
moment to moment, accepting another ten minutes’
life even with the certainty that there was torture at
the end of it.
mente. La amaba y no la traicionaría; pero eso era
sólo un hecho, conocido por él como conocía las
reglas de aritmética. No sentía amor por ella y ni
siquiera se preocupaba por lo que pudiera estarle
sucediendo a Julia en ese momento. En cambio
pensaba con más frecuencia en O'Brien con cierta
esperanza. O'Brien tenía que saber que lo habían
detenido. Había dicho que la Hermandad nunca
intentaba salvar a sus miembros. Pero la cuchilla
de afeitar se la proporcionarían si podían. Quizá
pasaran cinco segundos antes de que los guardias
pudieran entrar en la celda. La hoja penetraría en
su carne con quemadora frialdad e incluso los
dedos que la sostuvieran quedarían cortados hasta
el hueso. Todo esto se le representaba a él, que en
aquellos momentos se encogía ante el más
pequeño dolor. No estaba seguro de utilizar la hoja
de afeitar incluso si se la llegaban a dar. Lo más
natural era seguir existiendo momentáneamente,
aceptando otros diez minutos de vida aunque al
final de aquellos largos minutos no hubiera más
que una tortura insoportable.
Sometimes he tried to calculate the number of
porcelain bricks in the walls of the cell. It should
have been easy, but he always lost count at some
point or another. More often he wondered where he
was, and what time of day it was. At one moment
he felt certain that it was broad daylight outside,
and at the next equally certain that it was pitch
darkness. In this place, he knew instinctively, the
lights would never be turned out. It was the place
with no darkness: he saw now why O’Brien had
seemed to recognize the allusion. In the Ministry of
Love there were no windows. His cell might be at
the heart of the building or against its outer wall; it
might be ten floors below ground, or thirty above it.
He moved himself mentally from place to place,
and tried to determine by the feeling of his body
whether he was perched high in the air or buried
deep underground.
A veces procuraba calcular el número de mosaicos
de porcelana que cubrían las paredes de la celda.
No debía de ser difícil, pero siempre perdía la
cuenta. Se preguntaba a cada momento dónde
estaría y qué hora sería. Llegó a estar seguro de
que afuera hacía sol y poco después estaba
igualmente convencido de que era noche cerrada.
Sabía instintivamente que en aquel lugar nunca se
apagaban las luces. Era el sitio donde no había
oscuridad: y ahora sabía por qué O'Brien había
reconocido la alusión. En el Ministerio del Amor
no había ventanas. Su celda podía hallarse en el
centro del edificio o contra la pared trasera, podía
estar diez pisos bajo tierra o treinta sobre el nivel
del suelo. Winston se fue trasladando mentalmente
de sitio y trataba de comprender, por la sensación
vaga de su cuerpo, si estaba colgado a gran altura
o enterrado a gran profundidad.
There was a sound of marching boots outside. The
steel door opened with a clang. A young officer, a
trim black-uniformed figure who seemed to glitter
all over with polished leather, and whose pale,
straight-featured face was like a wax mask, stepped
smartly through the doorway. He motioned to the
guards outside to bring in the prisoner they were
Afuera se oía ruido de pesados pasos. La puerta de
acero se abrió con estrépito. Entró un joven oficial,
con impecable uniforme negro, una figura que
parecía brillar por todas partes con reluciente
cuero y cuyo pálido y severo rostro era como una
máscara de cera. Avanzó unos pasos dentro de la
celda y volvió a salir para ordenar a los guardias
George Orwell
1984
261
leading. The poet Ampleforth shambled into the que esperaban afuera que hiciesen entrar al preso
cell. The door clanged shut again.
que traían. El poeta Ampleforth entró dando
tumbos en la celda. La puerta volvió a cerrarse de
golpe.
Ampleforth made one or two uncertain movements
from side to side, as though having some idea that
there was another door to go out of, and then began
to wander up and down the cell. He had not yet
noticed Winston’s presence. His troubled eyes were
gazing at the wall about a metre above the level of
Winston’s head. He was shoeless; large, dirty toes
were sticking out of the holes in his socks. He was
also several days away from a shave. A scrubby
beard covered his face to the cheekbones, giving
him an air of ruffianism that went oddly with his
large weak frame and nervous movements.
Ampleforth hizo dos o tres movimientos inseguros
como buscando una salida y luego empezó a
pasear arriba y abajo por la celda. Todavía no se
había dado cuenta de la presencia de Winston. Sus
turbados ojos miraban la pared un metro por
encima del nivel de la cabeza de Winston. No
llevaba zapatos; por los agujeros de los calcetines
le salían los dedos gordos. Llevaba varios días sin
afeitarse y la incipiente barba le daba un aire
rufianesco que no le iba bien a su aspecto
larguirucho y débil ni a sus movimientos
nerviosos.
Winston roused himself a little from his lethargy.
He must speak to Ampleforth, and risk the yell
from the telescreen. It was even conceivable that
Ampleforth was the bearer of the razor blade.
Winston salió un poco de su letargo. Tenía que
hablarle a Ampleforth aunque se expusiera al
chillido de la telepantalla. Probablemente,
Ampleforth era el que le traía la hoja de afeitar.
‘Ampleforth,’ he said.
— Ampleforth.
There was no yell from the telescreen. Ampleforth
paused, mildly startled. His eyes focused
themselves slowly on Winston.
La telepantalla no dijo nada. Ampleforth se
detuvo, sobresaltado. Su mirada se concentró unos
momentos sobre Winston.
‘Ah, Smith!’ he said. ‘You too!’
— ¡Ah, Smith! —dijo —. ¡También tú!
‘What are you in for?’
— ¿De qué te acusan?
‘To tell you the truth—’ He sat down awkwardly on
the bench opposite Winston. ‘There is only one
offence, is there not?’ he said.
— Para decirte la verdad... — sentóse
embarazosamente en el banco de enfrente a
Winston —. Sólo hay un delito, ¿verdad?
‘And have you committed it?’
— ¿Y tú lo has cometido?
‘Apparently I have.’
— Por lo visto.
He put a hand to his forehead and pressed his
Se llevó una mano a la frente y luego las dos
George Orwell
1984
262
temples for a moment, as though trying to
remember something.
apretándose las sienes en un esfuerzo por recordar
algo.
‘These things happen,’ he began vaguely. ‘I have
been able to recall one instance—a possible
instance. It was an indiscretion, undoubtedly. We
were producing a definitive edition of the poems of
Kipling. I allowed the word “God” to remain at the
end of a line. I could not help it!’ he added almost
indignantly, raising his face to look at Winston. ‘It
was impossible to change the line. The rhyme was
“rod”. Do you realize that there are only twelve
rhymes to “rod” in the entire language? For days I
had racked my brains. There WAS no other rhyme.’
— Estas cosas suelen ocurrir empezó vagamente.
A fuerza de pensar en ello, se me ha ocurrido que
pudiera ser... fue desde luego una indiscreción, lo
reconozco. Estábamos preparando una edición
definitiva de los poemas de Kipling. Dejé la
palabra Dios al final de un verso. ¡No pude
evitarlo! — añadió casi con indignación,
levantando la cara para mirar a Winston —. Era
imposible cambiar ese verso. God (Dios) tenía que
rimar con rod. ¿Te das cuenta de que sólo hay
doce rimas para rod en nuestro idioma? Durante
muchos días me he estado arañando el cerebro.
Inútil, no había ninguna otra rima posible.
The expression on his face changed. The annoyance
passed out of it and for a moment he looked almost
pleased. A sort of intellectual warmth, the joy of the
pedant who has found out some useless fact, shone
through the dirt and scrubby hair.
Cambió la expresión de su cara. Desapareció de
ella la angustia y por unos momentos pareció
satisfecho. Era una especie de calor intelectual que
lo animaba, la alegría del pedante que ha
descubierto algún dato inútil.
‘Has it ever occurred to you,’ he said, ‘that the
whole history of English poetry has been
determined by the fact that the English language
lacks rhymes?’
— ¿Has pensado alguna vez —dijo — que toda la
historia de la poesía inglesa ha sido determinada
por el hecho de que en el idioma inglés escasean
las rimas?
No, that particular thought had never occurred to
Winston. Nor, in the circumstances, did it strike
him as very important or interesting.
No, aquello no se le había ocurrido nunca a
Winston ni le parecía que en aquellas
circunstancias fuera un asunto muy interesante.
‘Do you know what time of day it is?’ he said.
— ¿Sabes si es ahora de día o de noche? — le
preguntó.
Ampleforth looked startled again. ‘I had hardly
thought about it. They arrested me—it could be two
days ago—perhaps three.’ His eyes flitted round the
walls, as though he half expected to find a window
somewhere. ‘There is no difference between night
and day in this place. I do not see how one can
calculate the time.’
Ampleforth se sobresaltó de nuevo:
— No había pensado en ello. Me detuvieron hace
dos días, quizá tres. —Su mirada recorrió las
paredes como si esperase encontrar una ventana—.
Aquí no hay diferencia entre el día y la noche. No
es posible calcular la hora.
They talked desultorily for some minutes, then,
Hablaron sin mucho sentido durante unos minutos
1984
George Orwell
without apparent reason, a yell from the telescreen
bade them be silent. Winston sat quietly, his hands
crossed. Ampleforth, too large to sit in comfort on
the narrow bench, fidgeted from side to side,
clasping his lank hands first round one knee, then
round the other. The telescreen barked at him to
keep still. Time passed. Twenty minutes, an hour—
it was difficult to judge. Once more there was a
sound of boots outside. Winston’s entrails
contracted. Soon, very soon, perhaps in five
minutes, perhaps now, the tramp of boots would
mean that his own turn had come.
263
hasta que, sin razón aparente, un alarido de la
telepantalla los mandó callar. Winston se
inmovilizó como ya sabía hacerlo. En cambio,
Ampleforth, demasiado grande para acomodarse
en el estrecho banco, no sabía cómo ponerse y se
movía nervioso. Unos ladridos de la telepantalla le
ordenaron que se estuviera quieto. Pasó el tiempo.
Veinte minutos, quizás una hora... Era imposible
saberlo. Una vez más se acercaban pasos de botas.
A Winston se le contrajo el vientre. Pronto, muy
pronto, quizá dentro de cinco minutos, quizás
ahora mismo, el ruido de pasos significaría que le
había llegado su turno.
The door opened. The cold-faced young officer Se abrió la puerta. El joven oficial de antes entró
stepped into the cell. With a brief movement of the en la celda. Con un rápido movimiento de la mano
hand he indicated Ampleforth.
señaló a Ampleforth.
‘Room 101,’ he said.
— Habitación uno - cero - uno -dijo.
Ampleforth marched clumsily out between the Ampleforth salió conducido por los guardias con
guards, his face vaguely perturbed, but las facciones alteradas, pero sin comprender.
uncomprehending.
What seemed like a long time passed. The pain in
Winston’s belly had revived. His mind sagged
round and round on the same trick, like a ball
falling again and again into the same series of slots.
He had only six thoughts. The pain in his belly; a
piece of bread; the blood and the screaming;
O’Brien; Julia; the razor blade. There was another
spasm in his entrails, the heavy boots were
approaching. As the door opened, the wave of air
that it created brought in a powerful smell of cold
sweat. Parsons walked into the cell. He was
wearing khaki shorts and a sports-shirt.
This time Winston
forgetfulness.
‘YOU here!’ he said.
was
startled
into
A Winston le pareció que pasaba mucho tiempo.
Había vuelto a dolerle atrozmente el estómago. Su
mente daba vueltas por el mismo camino. Tenía
sólo seis pensamientos: el dolor de vientre; un
pedazo de pan; la sangre y los gritos; O'Brien;
Julia; la hoja de afeitar. Sintió otra contracción en
las entrañas; se acercaban las pesadas botas. Al
abrirse la puerta, la oleada de aire trajo un intenso
olor a sudor frío. Parsons entró en la celda. Vestía
sus shorts caquis y una camisa de sport.
self- Esta vez, el asombro de Winston le hizo olvidarse
de sus preocupaciones.
— ¡Tú aquí! — exclamó.
Parsons gave Winston a glance in which there was Parsons dirigió a Winston una mirada que no era
neither interest nor surprise, but only misery. He de interés ni de sorpresa, sino sólo de pena.
began walking jerkily up and down, evidently Empezó a andar de un lado a otro con
George Orwell
1984
264
unable to keep still. Each time he straightened his
pudgy knees it was apparent that they were
trembling. His eyes had a wide-open, staring look,
as though he could not prevent himself from gazing
at something in the middle distance.
movimientos mecánicos. Luego empezó a temblar,
pero se dominaba apretando los puños. Tenía los
ojos muy abiertos.
‘What are you in for?’ said Winston.
— ¿De qué te acusan? — le preguntó Winston.
‘Thoughtcrime!’ said Parsons, almost blubbering.
The tone of his voice implied at once a complete
admission of his guilt and a sort of incredulous
horror that such a word could be applied to himself.
He paused opposite Winston and began eagerly
appealing to him: ‘You don’t think they’ll shoot
me, do you, old chap? They don’t shoot you if you
haven’t actually done anything—only thoughts,
which you can’t help? I know they give you a fair
hearing. Oh, I trust them for that! They’ll know my
record, won’t they? YOU know what kind of chap I
was. Not a bad chap in my way. Not brainy, of
course, but keen. I tried to do my best for the Party,
didn’t I? I’ll get off with five years, don’t you
think? Or even ten years? A chap like me could
make himself pretty useful in a labour-camp. They
wouldn’t shoot me for going off the rails just
once?’
— Crimental —dijo Parsons dando a entender con
el tono de su voz que reconocía plenamente su
culpa y, a la vez, un horror incrédulo de que esa
palabra pudiera aplicarse a un hombre como él. Se
detuvo frente a Winston y le preguntó con
angustia. ¿No me matarán, verdad, amigo? No le
matan a uno cuando no ha hecho nada concreto y
sólo es culpable de haber tenido pensamientos que
no pudo evitar. Sé que le juzgan a uno con todas
las garantías. Tengo gran confianza en ellos. Saben
perfectamente mi hoja de servicios. También tú
sabes cómo he sido yo siempre. No he sido
inteligente, pero siempre he tenido la mejor
voluntad. He procurado servir lo mejor posible al
Partido, ¿no crees? Me castigarán a cinco años,
¿verdad? O quizá diez. Un tipo como yo puede
resultar muy útil en un campo de trabajos
forzados. Creo que no me fusilarán por una
pequeña y única equivocación.
‘Are you guilty?’ said Winston.
— ¿Eres culpable de algo? —dijo Winston.
‘Of course I’m guilty!’ cried Parsons with a servile
glance at the telescreen. ‘You don’t think the Party
would arrest an innocent man, do you?’ His froglike face grew calmer, and even took on a slightly
sanctimonious expression. ‘Thoughtcrime is a
dreadful thing, old man,’ he said sententiously. ‘It’s
insidious. It can get hold of you without your even
knowing it. Do you know how it got hold of me? In
my sleep! Yes, that’s a fact. There I was, working
away, trying to do my bit—never knew I had any
bad stuff in my mind at all. And then I started
talking in my sleep. Do you know what they heard
me saying?’
— ¡Claro que soy culpable! — exclamó Parsons
mirando servilmente a la telepantalla —. ¿No
creerás que el Partido puede detener a un hombre
inocente? — Se le calmó su rostro de rana e
incluso tomó una actitud beatífica —. El crimen
del pensamiento es una cosa horrible —dijo
sentenciosamente —. Es una insidia que se
apodera de uno sin que se dé cuenta. ¿Sabes cómo
me ocurrió a mí? ¡Mientras dormía! Sí, así fue. Me
he pasado la vida trabajando tan contento,
cumpliendo con mi deber lo mejor que podía y, ya
ves, resulta que tenía un mal pensamiento oculto
en la cabeza. ¡Y yo sin saberlo! Una noche,
empecé a hablar dormido, y ¿sabes lo que me
oyeron decir?
George Orwell
1984
265
He sank his voice, like someone who is obliged for
medical reasons to utter an obscenity.
Bajó la voz, como alguien que por razones
médicas tiene que pronunciar unas palabras
obscenas.
‘“Down with Big Brother!” Yes, I said that! Said it
over and over again, it seems. Between you and me,
old man, I’m glad they got me before it went any
further. Do you know what I’m going to say to
them when I go up before the tribunal? “Thank
you,” I’m going to say, “thank you for saving me
before it was too late.”’
— ¡Abajo el Gran Hermano! Sí, eso dije. Y parece
ser que lo repetí varias veces. Entre nosotros,
chico, te confesaré que me alegró que me
detuvieran antes de que la cosa pasara a mayores.
¿Sabes lo que voy a decirles cuando me lleven
ante el tribunal? «Gracias — les diré —, «gracias
por haberme salvado antes de que fuera demasiado
tarde».
‘Who denounced you?’ said Winston.
— ¿Quién te denunció? —dijo Winston.
‘It was my little daughter,’ said Parsons with a sort
of doleful pride. ‘She listened at the keyhole. Heard
what I was saying, and nipped off to the patrols the
very next day. Pretty smart for a nipper of seven,
eh? I don’t bear her any grudge for it. In fact I’m
proud of her. It shows I brought her up in the right
spirit, anyway.’
— Fue mi niña —dijo Parsons con cierto orgullo
dolido —. Estaba escuchando por el agujero de la
cerradura. Me oyó decir aquello y llamó a la
patrulla al día siguiente. No se le puede pedir más
lealtad política a una niña de siete años, ¿no te
parece? No le guardo ningún rencor. La verdad es
que estoy orgulloso de ella, pues lo que hizo
demuestra que la he educado muy bien.
He made a few more jerky movements up and Anduvo un poco más por la celda mirando varias
down, several times, casting a longing glance at the veces, con deseo contenido, a la taza del retrete.
lavatory pan. Then he suddenly ripped down his Luego, se bajó a toda prisa los pantalones.
shorts.
‘Excuse me, old man,’ he said. ‘I can’t help it. It’s
the waiting.’
— Perdona, chico —dijo —. No puedo evitarlo. Es
por la espera; ¿sabes?
He plumped his large posterior into the lavatory Asentó su amplio trasero sobre la taza. Winston se
pan. Winston covered his face with his hands.
cubrió la cara con las manos.
‘Smith!’ yelled the voice from the telescreen. ‘6079
Smith W.! Uncover your face. No faces covered in
the cells.’
— ¡Smith! — chilló la voz de la telepantalla —.
¡6079 Smith W! Descúbrete la cara. En las celdas,
nada de taparse la cara.
Winston uncovered his face. Parsons used the
lavatory, loudly and abundantly. It then turned out
that the plug was defective and the cell stank
abominably for hours afterwards.
Winston se descubrió el rostro. Parsons usó el
retrete ruidosa y abundantemente. Luego resultó
que no funcionaba el agua y la celda estuvo
oliendo espantosamente durante varias horas.
George Orwell
1984
266
Parsons was removed. More prisoners came and
went, mysteriously. One, a woman, was consigned
to ‘Room 101’, and, Winston noticed, seemed to
shrivel and turn a different colour when she heard
the words. A time came when, if it had been
morning when he was brought here, it would be
afternoon; or if it had been afternoon, then it would
be midnight. There were six prisoners in the cell,
men and women. All sat very still. Opposite
Winston there sat a man with a chinless, toothy face
exactly like that of some large, harmless rodent. His
fat, mottled cheeks were so pouched at the bottom
that it was difficult not to believe that he had little
stores of food tucked away there. His pale-grey
eyes flitted timorously from face to face and turned
quickly away again when he caught anyone’s eye.
Se llevaron a Parsons. Entraron y salieron más
presos, misteriosamente. Una mujer fue enviada a
la «habitación 101» y Winston observó que esas
palabras la hicieron cambiar de color. Llegó el
momento en que, si hubiera sido de día cuando le
llevaron allí, sería ya la última hora de la tarde; y
de haber entrado por la tarde, sería ya media
noche. Había seis presos en la celda entre hombres
y mujeres. Todos estaban sentados muy quietos.
Frente a Winston se hallaba un hombre con cara de
roedor; apenas tenía barbilla y sus dientes eran
afilados y salientes. Los carrillos le formaban
bolsones de tal modo que podía pensarse que
almacenaba allí comida. Sus ojos gris pálido se
movían temerosamente de un lado a otro y se
desviaba su mirada en cuanto tropezaba con la de
otra persona.
The door opened, and another prisoner was brought
in whose appearance sent a momentary chill
through Winston. He was a commonplace, meanlooking man who might have been an engineer or
technician of some kind. But what was startling was
the emaciation of his face. It was like a skull.
Because of its thinness the mouth and eyes looked
disproportionately large, and the eyes seemed filled
with a murderous, unappeasable hatred of
somebody or something.
Se abrió la puerta de nuevo y entró otro preso cuyo
aspecto le causó un escalofrío a Winston. Era un
hombre de aspecto vulgar, quizás un ingeniero o
un técnico. Pero lo sorprendente en él era su figura
esquelético. Su delgadez era tan exagerada que la
boca y los ojos parecían de un tamaño
desproporcionado y en sus ojos se almacenaba un
intenso y criminal odio contra algo o contra
alguien.
The man sat down on the bench at a little distance
from Winston. Winston did not look at him again,
but the tormented, skull-like face was as vivid in
his mind as though it had been straight in front of
his eyes. Suddenly he realized what was the matter.
The man was dying of starvation. The same thought
seemed to occur almost simultaneously to everyone
in the cell. There was a very faint stirring all the
way round the bench. The eyes of the chinless man
kept flitting towards the skull-faced man, then
turning guiltily away, then being dragged back by
an irresistible attraction. Presently he began to
fidget on his seat. At last he stood up, waddled
clumsily across the cell, dug down into the pocket
of his overalls, and, with an abashed air, held out a
grimy piece of bread to the skull-faced man.
El individuo se sentó en el banco a poca distancia
de Winston. Éste no volvió a mirarle, pero la cara
de calavera se le había quedado tan grabada como
si la tuviera continuamente frente a sus ojos. De
pronto comprendió de qué se trataba. Aquel
hombre se moría de hambre. Lo mismo pareció
ocurrírseles casi a la vez a cuantos allí se hallaban.
Se produjo un leve movimiento por todo el banco.
El hombre de la cara de ratón miraba de cuando en
cuando al esquelético y desviaba en seguida la
mirada con aire culpable para volverse a fijarse en
él irresistiblemente atraído. Por fin se levantó,
cruzó pesadamente la celda, se rebuscó en el
bolsillo del «mono» y con aire tímido sacó un
mugriento mendrugo de pan y se lo tendió al
hambriento.
George Orwell
There was a furious, deafening roar from the
telescreen. The chinless man jumped in his tracks.
The skull-faced man had quickly thrust his hands
behind his back, as though demonstrating to all the
world that he refused the gift.
1984
267
La telepantalla rugió furiosa. El de la cara de ratón
volvió a su sitio de un brinco. El esquelético se
había llevado inmediatamente las manos detrás de
la espalda como para demostrarle a todo el mundo
que se había negado a aceptar el ofrecimiento.
‘Bumstead!’ roared the voice. ‘2713 Bumstead J.! — ¡Bumstead! — gritó la voz de un modo
Let fall that piece of bread!’
ensordecedor —. ¡2713 Bumstead! Tira ese
pedazo de pan.
The chinless man dropped the piece of bread on the
floor.
El individuo tiró el mendrugo al suelo.
‘Remain standing where you are,’ said the voice.
‘Face the door. Make no movement.’
— Ponte de pie de cara a la puerta y sin hacer
ningún movimiento.
The chinless man obeyed. His large pouchy cheeks
were quivering uncontrollably. The door clanged
open. As the young officer entered and stepped
aside, there emerged from behind him a short
stumpy guard with enormous arms and shoulders.
He took his stand opposite the chinless man, and
then, at a signal from the officer, let free a frightful
blow, with all the weight of his body behind it, full
in the chinless man’s mouth. The force of it seemed
almost to knock him clear of the floor. His body
was flung across the cell and fetched up against the
base of the lavatory seat. For a moment he lay as
though stunned, with dark blood oozing from his
mouth and nose. A very faint whimpering or
squeaking, which seemed unconscious, came out of
him. Then he rolled over and raised himself
unsteadily on hands and knees. Amid a stream of
blood and saliva, the two halves of a dental plate
fell out of his mouth.
El hombre obedeció mientras le temblaban los
bolsones de sus mejillas. Se abrió la puerta de
golpe y entró el joven oficial, que se apartó para
dejar pasar a un guardia achaparrado con enormes
brazos y hombros. Se colocó frente al hombre del
mendrugo y, a una orden muda del oficial, le lanzó
un terrible puñetazo a la boca apoyándolo con todo
el peso de su cuerpo. La fuerza del golpe empujó
al individuo hasta la otra pared de la celda. Se
cayó junto al retrete. Le brotaba una sangre
negruzca de la boca y de la nariz. Después,
gimiendo débilmente, consiguió ponerse en pie.
Entre un chorro de sangre y saliva, se le cayeron
de la boca las dos mitades de una dentadura
postiza.
The prisoners sat very still, their hands crossed on
their knees. The chinless man climbed back into his
place. Down one side of his face the flesh was
darkening. His mouth had swollen into a shapeless
cherry-coloured mass with a black hole in the
middle of it.
Los presos estaban muy quietos, todos ellos con
las manos cruzadas sobre las rodillas. El hombre
ratonil volvió a su sitio. Se le oscurecía la carne en
uno de los lados de la cara. Se le hinchó la boca
hasta formar una masa informe con un agujero
negro en medio.
From time to time a little blood dripped on to the Sus ojos grises seguían moviéndose, sintiéndose
breast of his overalls. His grey eyes still flitted from más culpable que nunca y como tratando de
George Orwell
1984
268
face to face, more guiltily than ever, as though he averiguar cuánto lo despreciaban los otros por
were trying to discover how much the others aquella humillación.
despised him for his humiliation.
The door opened. With a small gesture the officer
indicated the skull-faced man.
Se abrió la puerta. Con un pequeño gesto, el oficial
señaló al hombre esquelético.
‘Room 101,’ he said.
— Habitación 101 —dijo.
There was a gasp and a flurry at Winston’s side.
The man had actually flung himself on his knees on
the floor, with his hand clasped together.
Winston oyó a su lado una ahogada exclamación
de pánico. El hombre se dejó caer al suelo de
rodillas y rogaba con las manos juntas:
‘Comrade! Officer!’ he cried. ‘You don’t have to
take me to that place! Haven’t I told you everything
already? What else is it you want to know? There’s
nothing I wouldn’t confess, nothing! Just tell me
what it is and I’ll confess straight off. Write it down
and I’ll sign it—anything! Not room 101!’
— ¡Camarada! ¡Oficial! No tienes que llevarme a
ese sitio; ¿no te lo he dicho ya todo? ¿Qué más
quieres saber? ¡Todo lo confesaría, todo! Dime de
qué se trata y lo confesaré. ¡Escribe lo que quieras
y lo firmaré! Pero no me lleves a la habitación
101.
‘Room 101,’ said the officer.
— Habitación 101 —dijo el oficial.
The man’s face, already very pale, turned a colour
Winston would not have believed possible. It was
definitely, unmistakably, a shade of green.
La cara del hombre, ya palidísima, se volvió de un
color increíble. Era — no había lugar a dudas —
de un tono verde.
‘Do anything to me!’ he yelled. ‘You’ve been
starving me for weeks. Finish it off and let me die.
Shoot me. Hang me. Sentence me to twenty-five
years. Is there somebody else you want me to give
away? Just say who it is and I’ll tell you anything
you want. I don’t care who it is or what you do to
them. I’ve got a wife and three children. The
biggest of them isn’t six years old. You can take the
whole lot of them and cut their throats in front of
my eyes, and I’ll stand by and watch it. But not
Room 101!’
— ¡Haz algo por mi — chilló —. Me has estado
matando de hambre durante varias semanas. Acaba
conmigo de una vez. Dispara contra mí.
Ahórcame. Condéname a veinticinco años.
¿Queréis que denuncie a alguien más? Decidme de
quién se trata y yo diré todo lo que os convenga.
No me importa quién sea ni lo que vayáis a
hacerle. Tengo mujer y tres hijos. El mayor de
ellos no tiene todavía seis años. Podéis coger a los
cuatro y cortarles el cuerpo delante de mí y yo lo
contemplaré sin rechistar. Pero no me llevéis a la
habitación 101.
‘Room 101,’ said the officer.
— Habitación 101 —dijo el oficial.
The man looked frantically round at the other
prisoners, as though with some idea that he could
El hombre del rostro de calavera miró
frenéticamente a los demás presos como si
George Orwell
1984
269
put another victim in his own place. His eyes esperara encontrar alguno que pudiera poner en su
settled on the smashed face of the chinless man. He lugar. Sus ojos se detuvieron en la aporreada cara
flung out a lean arm.
del que le había ofrecido el mendrugo. Lo señaló
con su mano huesuda y temblorosa.
‘That’s the one you ought to be taking, not me!’ he
shouted. ‘You didn’t hear what he was saying after
they bashed his face. Give me a chance and I’ll tell
you every word of it. HE’S the one that’s against
the Party, not me.’ The guards stepped forward.
The man’s voice rose to a shriek. ‘You didn’t hear
him!’ he repeated. ‘Something went wrong with the
telescreen. HE’S the one you want. Take him, not
me!’
— A ése es al que debíais llevar, no a mí — gritó
—. ¿No habéis oído lo que dijo cuando le
pegaron? Os lo contaré si queréis oírme. El sí que
está contra el Partido y no yo. — Los guardias
avanzaron dos pasos. La voz del hombre se elevó
histéricamente. ¡No lo habéis oído! — repitió —.
La telepantalla no funcionaba bien. Ése es al que
debéis llevaros. ¡Sí, él, él; yo no!
The two sturdy guards had stooped to take him by
the arms. But just at this moment he flung himself
across the floor of the cell and grabbed one of the
iron legs that supported the bench. He had set up a
wordless howling, like an animal. The guards took
hold of him to wrench him loose, but he clung on
with astonishing strength. For perhaps twenty
seconds they were hauling at him. The prisoners sat
quiet, their hands crossed on their knees, looking
straight in front of them. The howling stopped; the
man had no breath left for anything except hanging
on. Then there was a different kind of cry. A kick
from a guard’s boot had broken the fingers of one
of his hands. They dragged him to his feet.
Los dos guardias lo sujetaron por el brazo, pero en
ese momento el preso se tiró al suelo y se agarró a
una de las patas de hierro que sujetaban el banco.
Lanzaba un aullido que parecía de algún animal.
Los guardias tiraban de él. Pero se aferraba con
asombrosa fuerza. Estuvieron forcejeando así
quizá unos veinte segundos. Los presos seguían
inmóviles con las manos cruzadas sobre las
rodillas mirando fijamente frente a ellos. El aullido
se cortó; el hombre sólo tenía ya alientos para
sujetarse. Entonces se oyó un grito diferente. Un
guardia le había roto de una patada los dedos de
una mano. Lo pusieron de pie alzándolo como un
pelele.
‘Room 101,’ said the officer.
— Habitación 101 —dijo el oficial.
The man was led out, walking unsteadily, with head
sunken, nursing his crushed hand, all the fight had
gone out of him.
Y se lo llevaron al hombre, que apenas podía
apoyarse en el suelo y que se sujetaba con la otra
la mano partida. Había perdido por completo los
ánimos.
A long time passed. If it had been midnight when
the skull-faced man was taken away, it was
morning: if morning, it was afternoon. Winston was
alone, and had been alone for hours. The pain of
sitting on the narrow bench was such that often he
got up and walked about, unreproved by the
telescreen. The piece of bread still lay where the
chinless man had dropped it. At the beginning it
needed a hard effort not to look at it, but presently
Pasó mucho tiempo. Si había sido media noche
cuando se llevaron al hombre de la cara de
calavera, era ya por la mañana; si había sido por la
mañana, ahora sería por la tarde. Winston estaba
solo desde hacía varias horas. Le producía tal
dolor estarse sentado en el estrecho banco que se
atrevió a levantarse de cuando en cuando y dar
unos pasos por la celda sin que la telepantalla se lo
prohibiera. El mendrugo de pan seguía en el suelo,
George Orwell
hunger gave way to thirst. His mouth was sticky
and evil-tasting. The humming sound and the
unvarying white light induced a sort of faintness, an
empty feeling inside his head. He would get up
because the ache in his bones was no longer
bearable, and then would sit down again almost at
once because he was too dizzy to make sure of
staying on his feet. Whenever his physical
sensations were a little under control the terror
returned. Sometimes with a fading hope he thought
of O’Brien and the razor blade. It was thinkable
that the razor blade might arrive concealed in his
food, if he were ever fed. More dimly he thought of
Julia. Somewhere or other she was suffering
perhaps far worse than he. She might be screaming
with pain at this moment. He thought: ‘If I could
save Julia by doubling my own pain, would I do it?
Yes, I would.’ But that was merely an intellectual
decision, taken because he knew that he ought to
take it. He did not feel it. In this place you could
not feel anything, except pain and foreknowledge
of pain. Besides, was it possible, when you were
actually suffering it, to wish for any reason that
your own pain should increase? But that question
was not answerable yet.
1984
270
en el mismo sitio donde lo había tirado el
individuo de cara ratonil. Al principio, necesitó
Winston esforzarse mucho para no mirarlo, pero
ya no tenía hambre, sino sed. Se le había puesto la
boca pegajosa y de un sabor malísimo. El
constante zumbido y la invariable luz blanca le
causaban una sensación de mareo y de tener vacía
la cabeza. Cuando no podía resistir más el dolor de
los huesos, se levantaba, pero volvía a sentarse en
seguida porque estaba demasiado mareado para
permanecer en pie. En cuanto conseguía dominar
sus sensaciones físicas, le volvía el terror. A veces
pensaba con leve esperanza en O'Brien y en la hoja
de afeitar. Bien pudiera llegar la hoja escondida en
el alimento que le dieran, si es que llegaban a darle
alguno. En Julia pensaba menos. Estaría sufriendo,
quizás más que él. Probablemente estaría chillando
de dolor en este mismo instante. Pensó: «Si
pudiera salvar a Julia duplicando mi dolor, ¿lo
haría? Sí, lo haría». Esto era sólo una decisión
intelectual, tomada porque sabía que su deber era
ese; pero, en verdad, no lo sentía. En aquel sitio no
se podía sentir nada excepto el dolor físico y la
anticipación de venideros dolores. Además, ¿era
posible, mientras se estaba sufriendo realmente,
desear que por una u otra razón le aumentara a uno
el dolor? Pero a esa pregunta no estaba él todavía
en condiciones de responder
The boots were approaching again. The door . Las botas volvieron a acercarse. Se abrió la
opened. O’Brien came in.
puerta. Entró O'Brien.
Winston started to his feet. The shock of the sight
had driven all caution out of him. For the first time
in many years he forgot the presence of the
telescreen.
Winston se puso en pie. El choque emocional de
ver a aquel hombre le hizo abandonar toda
preocupación. Por primera vez en muchos años,
olvidó la presencia de la telepantalla.
‘They’ve got you too!’ he cried.
— ¡También a ti te han cogido! — exclamó.
‘They got me a long time ago,’ said O’Brien with a
mild, almost regretful irony. He stepped aside.
From behind him there emerged a broad-chested
guard with a long black truncheon in his hand.
— Hace mucho tiempo que me han cogido —
repuso O'Brien con una ironía suave y como si lo
lamentara.
Se apartó un poco para que pasara un corpulento
guardia que tenía una larga porra negra en la
mano.
George Orwell
1984
271
‘You know this, Winston,’ said O’Brien. ‘Don’t
deceive yourself. You did know it—you have
always known it.’
— Ya sabías que ocurriría esto, Winston —dijo
O'Brien —. No te engañes a ti mismo. Lo sabías...
Siempre lo has sabido.
Yes, he saw now, he had always known it. But
there was no time to think of that. All he had eyes
for was the truncheon in the guard’s hand. It might
fall anywhere; on the crown, on the tip of the ear,
on the upper arm, on the elbow—
Sí, ahora comprendía que siempre lo había sabido.
Pero no había tiempo de pensar en ello. Sólo tenía
ojos para la porra que se balanceaba en la mano
del guardia. El golpe podía caer en cualquier parte
de su cuerpo: en la coronilla, encima de la oreja,
en el antebrazo, en el codo...
The elbow! He had slumped to his knees, almost
paralysed, clasping the stricken elbow with his
other hand. Everything had exploded into yellow
light. Inconceivable, inconceivable that one blow
could cause such pain! The light cleared and he
could see the other two looking down at him. The
guard was laughing at his contortions. One question
at any rate was answered. Never, for any reason on
earth, could you wish for an increase of pain. Of
pain you could wish only one thing: that it should
stop. Nothing in the world was so bad as physical
pain. In the face of pain there are no heroes, no
heroes, he thought over and over as he writhed on
the floor, clutching uselessly at his disabled left
arm.
¡En el codo! Dio un brinco y se quedó casi
paralizado sujetándose con la otra mano el codo
golpeado. Había visto luces amarillas. ¡Era
inconcebible que un solo golpe pudiera causar
tanto dolor! Cayó al suelo. Volvió a ver claro. Los
otros dos lo miraban desde arriba. El guardia se
reía de sus contorsiones. Por lo menos, ya sabía
una cosa. jamás, por ninguna razón del mundo,
puede uno desear un aumento de dolor. Del dolor
físico sólo se puede desear una cosa: que cese.
Nada en el mundo es tan malo como el dolor
físico. Ante eso no hay héroes. No hay héroes,
pensó una y otra vez mientras se retorcía en el
suelo, sujetándose inútilmente su inutilizado brazo
izquierdo.
George Orwell
1984
272
Chapter 2
CAPÍTULO II
He was lying on something that felt like a camp
bed, except that it was higher off the ground and
that he was fixed down in some way so that he
could not move. Light that seemed stronger than
usual was falling on his face. O’Brien was standing
at his side, looking down at him intently. At the
other side of him stood a man in a white coat,
holding a hypodermic syringe.
Winston yacía sobre algo que parecía una cama de
campaña aunque más elevada sobre el suelo y que
estaba sujeta para que no pudiera moverse. Sobre
su rostro caía una luz más fuerte que la normal.
O'Brien estaba de pie a su lado, mirándole
fijamente. Al otro lado se hallaba un hombre con
chaqueta blanca en una de cuyas manos tenía
preparada una jeringuilla hipodérmico.
Even after his eyes were open he took in his
surroundings only gradually. He had the impression
of swimming up into this room from some quite
different world, a sort of underwater world far
beneath it. How long he had been down there he
did not know. Since the moment when they
arrested him he had not seen darkness or daylight.
Besides, his memories were not continuous. There
had been times when consciousness, even the sort
of consciousness that one has in sleep, had stopped
dead and started again after a blank interval. But
whether the intervals were of days or weeks or only
seconds, there was no way of knowing.
Aunque ya hacía un rato que había abierto los ojos,
no acababa de darse plena cuenta de lo que le
rodeaba. Tenía la impresión de haber venido
nadando hasta esta habitación desde un mundo
muy distinto, una especie de mundo submarino.
No sabía cuánto tiempo había estado en aquellas
profundidades. Desde el momento en que lo
detuvieron no había visto oscuridad ni luz diurna.
Además sus recuerdos no eran continuos. A veces
la conciencia, incluso esa especie de conciencia
que tenemos en los sueños, se le había parado en
seco y sólo había vuelto a funcionar después de un
rato de absoluto vacío. Pero si esos ratos eran
segundos, horas, días, o semanas, no había manera
de saberlo.
With that first blow on the elbow the nightmare had
started. Later he was to realize that all that then
happened was merely a preliminary, a routine
interrogation to which nearly all prisoners were
subjected. There was a long range of crimes—
espionage, sabotage, and the like—to which
everyone had to confess as a matter of course. The
confession was a formality, though the torture was
real. How many times he had been beaten, how
long the beatings had continued, he could not
remember. Always there were five or six men in
black uniforms at him simultaneously. Sometimes
it was fists, sometimes it was truncheons,
sometimes it was steel rods, sometimes it was
boots. There were times when he rolled about the
floor, as shameless as an animal, writhing his body
this way and that in an endless, hopeless effort to
dodge the kicks, and simply inviting more and yet
more kicks, in his ribs, in his belly, on his elbows,
on his shins, in his groin, in his testicles, on the
La pesadilla comenzó con aquel primer golpe en el
codo. Más tarde se daría cuenta de que todo lo
ocurrido entonces había sido sólo una ligera
introducción, un interrogatorio rutinario al que
eran sometidos casi todos los presos. Todos tenían
que confesar, como cuestión de mero trámite, una
larga serie de delitos: espionaje, sabotaje y cosas
por el estilo. Aunque la tortura era real, la
confesión era sólo cuestión de trámite. Winston no
podía recordar cuántas veces le habían pegado ni
cuánto tiempo habían durado los castigos.
Recordaba, en cambio, que en todo momento había
en torno suyo cinco o seis individuos con
uniformes negros. A veces emplearon los puños,
otras las porras, también varas de acero y, por
supuesto, las botas. Sabía que había rodado varias
veces por el suelo con el impudor de un animal
retorciéndose en un inútil esfuerzo por evitar los
golpes, pero con aquellos movimientos sólo
conseguía que le propinaran más patadas en las
George Orwell
1984
273
bone at the base of his spine. There were times
when it went on and on until the cruel, wicked,
unforgivable thing seemed to him not that the
guards continued to beat him but that he could not
force himself into losing consciousness. There were
times when his nerve so forsook him that he began
shouting for mercy even before the beating began,
when the mere sight of a fist drawn back for a blow
was enough to make him pour forth a confession of
real and imaginary crimes. There were other times
when he started out with the resolve of confessing
nothing, when every word had to be forced out of
him between gasps of pain, and there were times
when he feebly tried to compromise, when he said
to himself: ‘I will confess, but not yet. I must hold
out till the pain becomes unbearable. Three more
kicks, two more kicks, and then I will tell them
what they want.’ Sometimes he was beaten till he
could hardly stand, then flung like a sack of
potatoes on to the stone floor of a cell, left to
recuperate for a few hours, and then taken out and
beaten again. There were also longer periods of
recovery. He remembered them dimly, because
they were spent chiefly in sleep or stupor. He
remembered a cell with a plank bed, a sort of shelf
sticking out from the wall, and a tin wash-basin,
and meals of hot soup and bread and sometimes
coffee. He remembered a surly barber arriving to
scrape his chin and crop his hair, and businesslike,
unsympathetic men in white coats feeling his pulse,
tapping his reflexes, turning up his eyelids, running
harsh fingers over him in search for broken bones,
and shooting needles into his arm to make him
sleep.
costillas, en el vientre, en los codos, en las
espinillas, en los testículos y en la base de la
columna vertebral. A veces gritaba pidiendo
misericordia incluso antes de que empezaran a
pegarle y bastaba con que un puño hiciera el
movimiento de retroceso precursor del golpe para
que confesara todos los delitos, verdaderos o
imaginarios, de que le acusaban. Otras veces,
cuando se decidía a no contestar nada, tenían que
sacarle las palabras entre alaridos de dolor y en
otras ocasiones se decía a sí mismo, dispuesto a
transigir: «Confesaré, pero todavía no. Tengo que
resistir hasta que el dolor sea insoportable. Tres
golpes más, dos golpes más y les diré lo que
quieran». Cuando te golpeaban hasta dejarlo tirado
como un saco de patatas en el suelo de piedra para
que recobrara alguna energía, al cabo de varias
horas volvían a buscarlo y le pegaban otra vez.
También había períodos más largos de descanso.
Los recordaba confusamente porque los pasaba
adormilado o con el conocimiento casi perdido. Se
acordaba de que un barbero había ido a afeitarle la
barba al rape y algunos hombres de actitud
profesional, con batas blancas, le tomaban el pulso,
le observaban sus movimientos reflejos, le
levantaban los párpados y le recorrían el cuerpo
con dedos rudos en busca de huesos rotos o le
ponían inyecciones en el brazo para hacerle
dormir.
The beatings grew less frequent, and became
mainly a threat, a horror to which he could be sent
back at any moment when his answers were
unsatisfactory. His questioners now were not
ruffians in black uniforms but Party intellectuals,
little rotund men with quick movements and
flashing spectacles, who worked on him in relays
over periods which lasted—he thought, he could
not be sure—ten or twelve hours at a stretch. These
other questioners saw to it that he was in constant
slight pain, but it was not chiefly pain that they
relied on. They slapped his face, wrung his ears,
pulled his hair, made him stand on one leg, refused
him leave to urinate, shone glaring lights in his face
until his eyes ran with water; but the aim of this
Las palizas se hicieron menos frecuentes y
quedaron reducidas casi únicamente a amenazas, a
anunciarle un horror al que le enviarían en cuanto
sus respuestas no fueran satisfactorias. Los que le
interrogaban no eran ya rufianes con uniformes
negros, sino intelectuales del Partido, hombrecillos
regordetes con movimientos rápidos y gafas
brillantes que se relevaban para «trabajarlo» en
turnos que duraban — no estaba seguro — diez o
doce horas. Estos otros interrogadores procuraban
que se hallase sometido a un dolor leve, pero
constante, aunque ellos no se basaban en el dolor
para hacerle confesar. Le daban bofetadas, le
retorcían las orejas, le tiraban del pelo, le hacían
sostenerse en una sola pierna, le negaban el
George Orwell
was simply to humiliate him and destroy his power
of arguing and reasoning. Their real weapon was
the merciless questioning that went on and on, hour
after hour, tripping him up, laying traps for him,
twisting everything that he said, convicting him at
every step of lies and self-contradiction until he
began weeping as much from shame as from
nervous fatigue. Sometimes he would weep half a
dozen times in a single session. Most of the time
they screamed abuse at him and threatened at every
hesitation to deliver him over to the guards again;
but sometimes they would suddenly change their
tune, call him comrade, appeal to him in the name
of Ingsoc and Big Brother, and ask him sorrowfully
whether even now he had not enough loyalty to the
Party left to make him wish to undo the evil he had
done. When his nerves were in rags after hours of
questioning, even this appeal could reduce him to
snivelling tears. In the end the nagging voices
broke him down more completely than the boots
and fists of the guards. He became simply a mouth
that uttered, a hand that signed, whatever was
demanded of him. His sole concern was to find out
what they wanted him to confess, and then confess
it quickly, before the bullying started anew. He
confessed to the assassination of eminent Party
members, the distribution of seditious pamphlets,
embezzlement of public funds, sale of military
secrets, sabotage of every kind. He confessed that
he had been a spy in the pay of the Eastasian
government as far back as 1968. He confessed that
he was a religious believer, an admirer of
capitalism, and a sexual pervert. He confessed that
he had murdered his wife, although he knew, and
his questioners must have known, that his wife was
still alive. He confessed that for years he had been
in personal touch with Goldstein and had been a
member of an underground organization which had
included almost every human being he had ever
known. It was easier to confess everything and
implicate everybody. Besides, in a sense it was all
true. It was true that he had been the enemy of the
Party, and in the eyes of the Party there was no
distinction between the thought and the deed.
1984
274
permiso para orinar, le enfocaban la cara con
insoportables reflectores hasta que le hacían llorar
a lágrima viva... Pero la finalidad de esto era sólo
humillarlo y destruir en él la facultad de razonar,
de encontrar argumentos. La verdadera arma de
aquellos hombres era el despiadado interrogatorio
que proseguía hora tras hora, lleno de trampas,
deformando todo lo que él había dicho, haciéndole
confesar a cada paso mentiras y contradicciones,
hasta que empezaba a llorar no sólo de vergüenza
sino de cansancio nervioso. A veces lloraba media
docena de veces en una sola sesión. Casi todo el
tiempo lo estaban insultando y lo amenazaban, a
cada vacilación, con volverlo a entregar a los
guardias. Pero de pronto cambiaban de tono, lo
llamaban camarada, trataban de despertar sus
sentimientos en nombre del Ingsoc y del Gran
Hermano, y le preguntaban compungidos si no le
quedaba la suficiente lealtad hacia el Partido para
desear no haber hecho todo el mal que había
hecho. Con los nervios destrozados después de
tantas horas de interrogatorio, estos amistosos
reproches le hacían llorar con más fuerza. Al final
se había convertido en un muñeco: una boca que
afirmaba lo que le pedían y una mano que firmaba
todo lo que le ponían delante. Su única
preocupación consistía en descubrir qué deseaban
hacerle declarar para confesarlo inmediatamente
antes de que empezaran a insultarlo y a
amenazarle. Confesó haber asesinado a
distinguidos miembros del Partido, haber
distribuido propaganda sediciosa, robo de fondos
públicos, venta de secretos militares al extranjero,
sabotajes de toda clase... Confesó que había sido
espía a sueldo de Asia Oriental ya en 1968.
Confesó que tenía creencias religiosas, que
admiraba el capitalismo y que era un pervertido
sexual. Confesó haber asesinado a su esposa,
aunque sabía perfectamente — y tenían que
saberlo también sus verdugos — que su mujer
vivía aún. Confesó que durante muchos años había
estado en relación con Goldstein y había sido
miembro de una organización clandestina a la que
habían pertenecido casi todas las personas que él
había conocido en su vida. Lo más fácil era
confesarlo todo — fuera verdad o mentira — y
comprometer a todo el mundo. Además, en cierto
sentido, todo ello era verdad. Era cierto que había
sido un enemigo del Partido y a los ojos del
Partido no había distinción alguna entre los
pensamientos y los actos.
George Orwell
1984
275
There were also memories of another kind. They
stood out in his mind disconnectedly, like pictures
with blackness all round them.
También recordaba otras cosas que surgían en su
mente de un modo inconexo, como cuadros
aislados rodeados de oscuridad.
He was in a cell which might have been either dark
or light, because he could see nothing except a pair
of eyes. Near at hand some kind of instrument was
ticking slowly and regularly. The eyes grew larger
and more luminous. Suddenly he floated out of his
seat, dived into the eyes, and was swallowed up.
Estaba en una celda que podía haber estado oscura
o con luz, no lo sabía, porque lo único que él veía
era un par de ojos. Allí cerca se oía el tic—tac,
lento y regular, de un instrumento. Los ojos
aumentaron de tamaño y se hicieron más
luminosos. De pronto, Winston salió flotando de
su asiento y sumergiéndose en los ojos, fue tragado
por ellos.
He was strapped into a chair surrounded by dials,
under dazzling lights. A man in a white coat was
reading the dials. There was a tramp of heavy boots
outside. The door clanged open. The waxed-faced
officer marched in, followed by two guards.
Estaba atado a una silla rodeada de esferas
graduadas, bajo cegadores focos. Un hombre con
bata blanca leía los discos. Fuera se oía que se
acercaban pasos. La puerta se abrió de golpe. El
oficial de cara de cera entró seguido por dos
guardias.
‘Room 101,’ said the officer.
— Habitación 101 —dijo el oficial.
The man in the white coat did not turn round. He
did not look at Winston either; he was looking only
at the dials.
El hombre de la bata blanca no se volvió. Ni
siquiera miró a Winston; se limitaba a observar los
discos.
He was rolling down a mighty corridor, a kilometre
wide, full of glorious, golden light, roaring with
laughter and shouting out confessions at the top of
his voice. He was confessing everything, even the
things he had succeeded in holding back under the
torture. He was relating the entire history of his life
to an audience who knew it already. With him were
the guards, the other questioners, the men in white
coats, O’Brien, Julia, Mr Charrington, all rolling
down the corridor together and shouting with
laughter. Some dreadful thing which had lain
embedded in the future had somehow been skipped
over and had not happened. Everything was all
right, there was no more pain, the last detail of his
life was laid bare, understood, forgiven.
Winston rodaba por un interminable corredor de
un kilómetro de anchura inundado por una luz
dorada y deslumbrante. Se reía a carcajadas y
gritaba confesiones sin cesar. Lo confesaba todo,
hasta lo que había logrado callar bajo las torturas.
Le contaba toda la historia de su vida a un público
que ya la conocía. Lo rodeaban los guardias, sus
otros verdugos de lentes, los hombres de las batas
blancas, O'Brien, Julia, el señor Charrington, y
todos rodaban alegremente por el pasillo riéndose
a carcajadas. Winston se había escapado de algo
terrorífico con que le amenazaban y que no había
llegado a suceder. Todo estaba muy bien, no había
más dolor y hasta los más mínimos detalles de su
vida quedaban al descubierto, comprendidos y
perdonados.
George Orwell
He was starting up from the plank bed in the halfcertainty that he had heard O’Brien’s voice. All
through his interrogation, although he had never
seen him, he had had the feeling that O’Brien was
at his elbow, just out of sight. It was O’Brien who
was directing everything. It was he who set the
guards on to Winston and who prevented them
from killing him. It was he who decided when
Winston should scream with pain, when he should
have a respite, when he should be fed, when he
should sleep, when the drugs should be pumped
into his arm. It was he who asked the questions and
suggested the answers. He was the tormentor, he
was the protector, he was the inquisitor, he was the
friend. And once—Winston could not remember
whether it was in drugged sleep, or in normal sleep,
or even in a moment of wakefulness—a voice
murmured in his ear: ‘Don’t worry, Winston; you
are in my keeping. For seven years I have watched
over you. Now the turning-point has come. I shall
save you, I shall make you perfect.’ He was not
sure whether it was O’Brien’s voice; but it was the
same voice that had said to him, ‘We shall meet in
the place where there is no darkness,’ in that other
dream, seven years ago.
He did not remember any ending to his
interrogation. There was a period of blackness and
then the cell, or room, in which he now was had
gradually materialized round him. He was almost
flat on his back, and unable to move. His body was
held down at every essential point. Even the back
of his head was gripped in some manner. O’Brien
was looking down at him gravely and rather sadly.
His face, seen from below, looked coarse and worn,
with pouches under the eyes and tired lines from
nose to chin. He was older than Winston had
thought him; he was perhaps forty-eight or fifty.
Under his hand there was a dial with a lever on top
and figures running round the face.
‘I told you,’ said O’Brien, ‘that if we met again it
would be here.’
1984
276
Intentó levantarse, incorporarse en la cama donde
lo habían tendido, pues casi tenía la seguridad de
haber oído la voz de O'Brien. Durante todos los
interrogatorios anteriores, a pesar de no haberío
llegado a ver, había tenido la constante sensación
de que O'Brien estaba allí cerca, detrás de él. Era
O'Brien quien lo había dirigido todo. Él había
lanzado a los guardias contra Winston y también él
había evitado que lo mataran. Fue él quién decidió
cuándo tenía Winston que gritar de dolor, cuándo
podía descansar, cuándo lo tenían que alimentar,
cuándo habían de dejarlo dormir y cuándo tenían
que reanimarlo con inyecciones. Era él quien
sugería las preguntas y las respuestas. Era su
atormentador, su protector, su inquisidor y su
amigo. Y una vez — Winston no podía recordar si
esto ocurría mientras dormía bajo el efecto de la
droga, o durante el sueño normal o en un momento
en que estaba despierto — una voz le había
murmurado al oído: «No te preocupes, Winston;
estás bajo mi custodia. Te he vigilado durante siete
años. Ahora ha llegado el momento decisivo. Te
salvaré; te haré perfecto». No estaba seguro si era
la voz de O'Brien; pero desde luego era la misma
voz que le había dicho en aquel otro sueño, siete
años antes: «Nos encontraremos en el sitio donde
no hay oscuridad».
Ahora no podía moverse. Le habían sujetado bien
el cuerpo boca arriba. Incluso la cabeza estaba
sujeta por detrás al lecho. O'Brien lo miraba serio,
casi triste. Su rostro, visto desde abajo, parecía
basto y gastado, y con bolsas bajo los ojos y
arrugas de cansancio de la nariz a la barbilla. Era
mayor de lo que Winston creía. Quizás tuviera
cuarenta y ocho o cincuenta años. Apoyaba la
mano en una palanca que hacía mover la aguja de
la esfera, en la que se veían unos números.
— Te dije — murmuró O'Brien — que, si nos
encontrábamos de nuevo, sería aquí.
George Orwell
1984
277
‘Yes,’ said Winston.
— Sí —dijo Winston.
Without any warning except a slight movement of
O’Brien’s hand, a wave of pain flooded his body. It
was a frightening pain, because he could not see
what was happening, and he had the feeling that
some mortal injury was being done to him. He did
not know whether the thing was really happening,
or whether the effect was electrically produced; but
his body was being wrenched out of shape, the
joints were being slowly torn apart. Although the
pain had brought the sweat out on his forehead, the
worst of all was the fear that his backbone was
about to snap. He set his teeth and breathed hard
through his nose, trying to keep silent as long as
possible.
Sin advertencia previa excepto un leve movimiento
de la mano de O'Brien — le inundó una oleada
dolorosa. Era un dolor espantoso porque no sabía
de dónde venía y tenía la sensación de que le
habían causado un daño mortal. No sabía si era un
dolor interno o el efecto de algún recurso eléctrico,
pero sentía como si todo el cuerpo se le
descoyuntara. Aunque el dolor le hacía sudar por
la frente, lo único que le preocupaba es que se le
rompiera la columna vertebral. Apretó los dientes
y respiró por la nariz tratando de estarse callado lo
más posible.
‘You are afraid,’ said O’Brien, watching his face,
‘that in another moment something is going to
break. Your especial fear is that it will be your
backbone. You have a vivid mental picture of the
vertebrae snapping apart and the spinal fluid
dripping out of them. That is what you are thinking,
is it not, Winston?’
— Tienes miedo —dijo O'Brien observando su
cara — de que de un momento a otro se te rompa
algo. Sobre todo, temes que se te parta la espina
dorsal. Te imaginas ahora mismo las vértebras
saltándose y el líquido raquídeo saliéndose.
¿Verdad que lo estás pensando, Winston?
Winston did not answer. O’Brien drew back the
lever on the dial. The wave of pain receded almost
as quickly as it had come.
Winston no contestó. O'Brien presionó sobre la
palanca. La ola de dolor se retiró con tanta rapidez
como había llegado.
‘That was forty,’ said O’Brien. ‘You can see that
the numbers on this dial run up to a hundred. Will
you please remember, throughout our conversation,
that I have it in my power to inflict pain on you at
any moment and to whatever degree I choose? If
you tell me any lies, or attempt to prevaricate in
any way, or even fall below your usual level of
intelligence, you will cry out with pain, instantly.
Do you understand that?’
— Eso era cuarenta —dijo O'Brien —. Ya ves que
los números llegan hasta el ciento. Recuerda, por
favor, durante nuestra conversación, que está en mi
mano infligirle dolor en el momento y en el grado
que yo desee. Si me dices mentiras o si intentas
engañarme de alguna manera, o te dejas caer por
debajo de tu nivel normal de inteligencia, te haré
dar un alarido inmediatamente. ¿Entendido?
‘Yes,’ said Winston.
— Sí —dijo Winston.
O’Brien’s manner became less severe. He resettled
his spectacles thoughtfully, and took a pace or two
up and down. When he spoke his voice was gentle
and patient. He had the air of a doctor, a teacher,
O'Brien adoptó una actitud menos severa. Se
ajustó pensativo las gafas y anduvo unos pasos por
la habitación. Cuando volvió a hablar, su voz era
suave y paciente. Parecía un médico, un maestro,
George Orwell
1984
278
even a priest, anxious to explain and persuade
rather than to punish.
incluso un sacerdote, deseoso de explicar y de
persuadir antes que de castigar.
‘I am taking trouble with you, Winston,’ he said,
‘because you are worth trouble. You know
perfectly well what is the matter with you. You
have known it for years, though you have fought
against the knowledge. You are mentally deranged.
You suffer from a defective memory. You are
unable to remember real events and you persuade
yourself that you remember other events which
never happened. Fortunately it is curable. You have
never cured yourself of it, because you did not
choose to. There was a small effort of the will that
you were not ready to make. Even now, I am well
aware, you are clinging to your disease under the
impression that it is a virtue. Now we will take an
example. At this moment, which power is Oceania
at war with?’
— Me estoy tomando tantas molestias contigo,
Winston, porque tú lo mereces. Sabes
perfectamente lo que te ocurre. Lo has sabido
desde hace muchos años aunque te has esforzado
en convencerte de que no lo sabías. Estás
trastornado mentalmente. Padeces de una memoria
defectuosa. Eres incapaz de recordar los
acontecimientos reales y te convences a ti mismo
porque estabas decidido a no curarte. No estabas
dispuesto a hacer el pequeño esfuerzo de voluntad
necesario. Incluso ahora, estoy seguro de ello, te
aferras a tu enfermedad por creer que es una
virtud. Ahora te pondré un ejemplo y te
convencerás de lo que digo. Vamos a ver, en este
momento, ¿con qué potencia está en guerra
Oceanía?
‘When I was arrested, Oceania was at war with
Eastasia.’
— Cuando me detuvieron, Oceanía estaba en
guerra con Asia Oriental.
‘With Eastasia. Good. And Oceania has always
been at war with Eastasia, has it not?’
— Con Asia Oriental. Muy bien. Y Oceanía ha
estado siempre en guerra con Asia Oriental,
¿verdad?
Winston drew in his breath. He opened his mouth
to speak and then did not speak. He could not take
his eyes away from the dial.
Winston contuvo la respiración. Abrió la boca para
hablar, pero no pudo. Era incapaz de apartar los
ojos del disco numerado.
‘The truth, please, Winston. YOUR truth. Tell me
what you think you remember.’
— La verdad, por favor, Winston. Tu verdad.
Dime lo que creas recordar.
‘I remember that until only a week before I was
arrested, we were not at war with Eastasia at all.
We were in alliance with them. The war was
against Eurasia. That had lasted for four years.
Before that—’
— Recuerdo que hasta una semana antes de haber
sido yo detenido, no estábamos en guerra con Asia
Oriental en absoluto. Éramos aliados de ella. La
guerra era contra Eurasia. Una guerra que había
durado cuatro años. Y antes de eso...
O’Brien stopped him with a movement of the hand.
O'Brien lo hizo callar con un movimiento de la
mano.
George Orwell
1984
279
‘Another example,’ he said. ‘Some years ago you
had a very serious delusion indeed. You believed
that three men, three one-time Party members
named Jones, Aaronson, and Rutherford—men
who were executed for treachery and sabotage after
making the fullest possible confession—were not
guilty of the crimes they were charged with. You
believed that you had seen unmistakable
documentary evidence proving that their
confessions were false. There was a certain
photograph about which you had a hallucination.
You believed that you had actually held it in your
hands. It was a photograph something like this.’
— Otro ejemplo. Hace algunos años sufriste una
obcecación muy seria. Creíste que tres hombres
que habían sido miembros del Partido, llamados
Jones, Aaronson y Rutherford — unos individuos
que fueron ejecutados por traición y sabotaje
después de haber confesado todos sus delito —.
creíste, repito, que no eran culpables de los delitos
de que sé les acusaba. Creíste que habías visto una
prueba documental innegable que demostraba que
sus confesiones habían sido forzadas y falsas.
Sufriste una alucinación que te hizo ver cierta
fotografía. Llegaste a creer que la habías tenido en
tus manos. Era una foto como ésta.
An oblong slip of newspaper had appeared between
O’Brien’s fingers. For perhaps five seconds it was
within the angle of Winston’s vision. It was a
photograph, and there was no question of its
identity. It was THE photograph. It was another
copy of the photograph of Jones, Aaronson, and
Rutherford at the party function in New York,
which he had chanced upon eleven years ago and
promptly destroyed. For only an instant it was
before his eyes, then it was out of sight again. But
he had seen it, unquestionably he had seen it! He
made a desperate, agonizing effort to wrench the
top half of his body free. It was impossible to move
so much as a centimetre in any direction. For the
moment he had even forgotten the dial. All he
wanted was to hold the photograph in his fingers
again, or at least to see it.
Entre los dedos de O'Brien había aparecido un
recorte de periódico que pasó ante la vista de
Winston durante unos cinco segundos. Era una
foto de periódico y no podía dudarse cuál. Sí, era
la fotografía; otro ejemplar del retrato de Jones,
Aaronson y Rutherford en el acto del Partido
celebrado en Nueva York, aquella foto que
Winston había descubierto por casualidad once
años antes y había destruido en seguida. Y ahora
había vuelto a verla. Sólo unos instantes, pero
estaba seguro de haberla visto otra vez. Hizo un
desesperado esfuerzo por incorporarse. Pero era
imposible moverse ni siquiera un centímetro.
Había olvidado hasta la existencia de la
amenazadora palanca. Sólo quería volver a coger
la fotografía, o por lo menos verla más tiempo.
‘It exists!’ he cried.
— ¡Existe! — gritó.
‘No,’ said O’Brien.
— No —dijo O'Brien.
He stepped across the room. There was a memory
hole in the opposite wall. O’Brien lifted the grating.
Unseen, the frail slip of paper was whirling away
on the current of warm air; it was vanishing in a
flash of flame. O’Brien turned away from the wall.
Cruzó la estancia. En la pared de enfrente había un
«agujero de la memoria». O'Brien levantó la
rejilla. El pedazo de papel salió dando vueltas en el
torbellino de aire caliente y se deshizo en una
fugaz llama. O'Brien volvió junto a Winston.
‘Ashes,’ he said. ‘Not even identifiable ashes. Dust.
It does not exist. It never existed.’
— Cenizas —dijo —. Ni siquiera cenizas
identificables. Polvo. Nunca ha existido.
George Orwell
1984
280
‘But it did exist! It does exist! It exists in memory.
I remember it. You remember it.’
— ¡Pero existió! ¡Existe! Sí, existe en la memoria.
Lo recuerdo. Y tú también lo recuerdas.
‘I do not remember it,’ said O’Brien.
— Yo no lo recuerdo —dijo O'Brien.
Winston’s heart sank. That was doublethink. He
had a feeling of deadly helplessness. If he could
have been certain that O’Brien was lying, it would
not have seemed to matter. But it was perfectly
possible that O’Brien had really forgotten the
photograph. And if so, then already he would have
forgotten his denial of remembering it, and
forgotten the act of forgetting. How could one be
sure that it was simple trickery? Perhaps that
lunatic dislocation in the mind could really happen:
that was the thought that defeated him.
Winston se desanimó. Aquello era doblepensar.
Sintió un mortal desamparo. Si hubiera estado
seguro de que O'Brien mentía, se habría quedado
tranquilo. Pero era muy posible que O'Brien
hubiera olvidado de verdad la fotografía. Y en ese
caso habría olvidado ya su negativa de haberla
recordado y también habría olvidado el acto de
olvidarlo. ¿Cómo podía uno estar seguro de que
todo esto no era más que un truco? Quizás aquella
demencial dislocación de los pensamientos pudiera
tener una realidad efectiva. Eso era lo que más
desanimaba a Winston.
O’Brien was looking down at him speculatively.
More than ever he had the air of a teacher taking
pains with a wayward but promising child.
O'Brien lo miraba pensativo. Más que nunca, tenía
el aire de un profesor esforzándose por llevar por
buen camino a un chico descarriado, pero
prometedor.
‘There is a Party slogan dealing with the control of
the past,’ he said. ‘Repeat it, if you please.’
— Hay una consigna del Partido sobre el control
del pasado. Repítela, Winston, por favor.
‘“Who controls the past controls the future: who
controls the present controls the past,”’ repeated
Winston obediently.
— El que controla el pasado controla el futuro; y el
que controla el presente controla el pasado —
repitió Winston, obediente.
‘“Who controls the present controls the past,”’ said
O’Brien, nodding his head with slow approval. ‘Is
it your opinion, Winston, that the past has real
existence?’
— El que controla el presente controla el pasado
—dijo O'Brien moviendo la cabeza con lenta
aprobación —. ¿Y crees tú, Winston, que el pasado
existe verdaderamente?
Again the feeling of helplessness descended upon
Winston. His eyes flitted towards the dial. He not
only did not know whether ‘yes’ or ‘no’ was the
answer that would save him from pain; he did not
even know which answer he believed to be the true
one.
Otra vez invadió a Winston el desamparo. Sus ojos
se volvieron hacia el disco. No sólo no sabía si la
respuesta que le evitaría el dolor sería sí o no, sino
que ni siquiera sabía cuál de estas respuestas era la
que él tenía por cierta.
O’Brien smiled faintly. ‘You are no metaphysician,
O'Brien sonrió débilmente:
George Orwell
1984
281
Winston,’ he said. ‘Until this moment you had
never considered what is meant by existence. I will
put it more precisely. Does the past exist
concretely, in space? Is there somewhere or other a
place, a world of solid objects, where the past is
still happening?’
— No eres metafísico, Winston. Hasta este
momento nunca habías pensado en lo que se
conoce por existencia. Te lo explicaré con más
precisión. ¿Existe el pasado concretamente, en el
espacio? ¿Hay algún sitio en alguna parte, hay un
mundo de objetos sólidos donde el pasado siga
acaeciendo?
‘No.’
— No.
‘Then where does the past exist, if at all?’
— Entonces, ¿dónde existe el pasado?
‘In records. It is written down.’
— En los documentos. Está escrito.
‘In records. And—?’
— En los documentos... Y, ¿dónde más?
‘In the mind. In human memories.’
— En la mente. En la memoria de los hombres.
‘In memory. Very well, then. We, the Party, control
all records, and we control all memories. Then we
control the past, do we not?’
— En la memoria. Muy bien. Pues nosotros, el
Partido, controlamos todos los documentos y
controlamos todas las memorias. De manera que
controlamos el pasado, ¿no es así?.
‘But how can you stop people remembering
things?’ cried Winston again momentarily
forgetting the dial. ‘It is involuntary. It is outside
oneself. How can you control memory? You have
not controlled mine!’
— Pero, ¿cómo van ustedes a evitar que la gente
recuerde lo que ha pasado? — exclamó Winston
olvidando del nuevo el martirizador eléctrico —.
Es un acto involuntario. No puede uno evitarlo.
¿Cómo vais a controlar la memoria? ¡La mía no la
habéis controlado!
O’Brien’s manner grew stern again. He laid his
hand on the dial.
O'Brien volvió a ponerse serio. Tocó la palanca
con la mano.
‘On the contrary,’ he said, ‘YOU have not
controlled it. That is what has brought you here.
You are here because you have failed in humility,
in self-discipline. You would not make the act of
submission which is the price of sanity. You
preferred to be a lunatic, a minority of one. Only
the disciplined mind can see reality, Winston. You
believe that reality is something objective, external,
existing in its own right. You also believe that the
— Al contrario —dijo por fin —, eres tú el que no
la ha controlado y por eso estás aquí. Te han traído
porque te han faltado humildad y autodisciplina.
No has querido realizar el acto de sumisión que es
el precio de la cordura. Has preferido ser un loco,
una minoría de uno solo. Convéncete, Winston;
solamente el espíritu disciplinado puede ver la
realidad. Crees que la realidad es algo objetivo,
externo, que existe por derecho propio. Crees
George Orwell
1984
282
nature of reality is self-evident. When you delude
yourself into thinking that you see something, you
assume that everyone else sees the same thing as
you. But I tell you, Winston, that reality is not
external. Reality exists in the human mind, and
nowhere else. Not in the individual mind, which
can make mistakes, and in any case soon perishes:
only in the mind of the Party, which is collective
and immortal. Whatever the Party holds to be the
truth, is truth. It is impossible to see reality except
by looking through the eyes of the Party. That is
the fact that you have got to relearn, Winston. It
needs an act of self-destruction, an effort of the
will. You must humble yourself before you can
become sane.’
también que la naturaleza de la realidad se
demuestra por sí misma. Cuando te engañas a ti
mismo pensando que ves algo, das por cierto que
todos los demás están viendo lo mismo que tú.
Pero te aseguro, Winston, que la realidad no es
externa. La realidad existe en la mente humana y
en ningún otro sitio. No en la mente individual,
que puede cometer errores y que, en todo caso,
perece pronto. Sólo la mente del Partido, que es
colectiva e inmortal, puede captar la realidad. Lo
que el Partido sostiene que es verdad es
efectivamente verdad. Es imposible ver la realidad
sino a través de los ojos del Partido. Éste es el
hecho que tienes que volver a aprender, Winston.
Para ello se necesita un acto de autodestrucción, un
esfuerzo de la voluntad. Tienes que humillarte si
quieres volverte cuerdo.
He paused for a few moments, as though to allow
what he had been saying to sink in.
Después de una pausa de unos momentos,
prosiguió:
‘Do you remember,’ he went on, ‘writing in your
diary, “Freedom is the freedom to say that two plus
two make four”?’
¿Recuerdas haber escrito en tu Diario: «la libertad
es poder decir que dos más dos son cuatro?».
‘Yes,’ said Winston.
— Sí —dijo Winston.
O’Brien held up his left hand, its back towards
Winston, with the thumb hidden and the four
fingers extended.
O'Brien levantó la mano izquierda, con el reverso
hacia Winston, y escondiendo el dedo pulgar
extendió los otros cuatro.
‘How many fingers am I holding up, Winston?’
— ¿Cuántos dedos hay aquí, Winston?
‘Four.’
— Cuatro.
‘And if the party says that it is not four but five—
then how many?’
— ¿Y si el Partido dice que no son cuatro sino
cinco? Entonces, ¿cuántos hay?
‘Four.’
— Cuatro.
The word ended in a gasp of pain. The needle of
the dial had shot up to fifty-five. The sweat had
sprung out all over Winston’s body. The air tore
into his lungs and issued again in deep groans
which even by clenching his teeth he could not
stop. O’Brien watched him, the four fingers still
La palabra terminó con un espasmo de dolor. La
aguja de la esfera había subido a cincuenta y cinco.
A Winston le sudaba todo el cuerpo. Aunque
apretaba los dientes, no podía evitar los roncos
gemidos. O'Brien lo contemplaba, con los cuatro
dedos todavía extendidos. Soltó la palanca y el
George Orwell
1984
283
extended. He drew back the lever. This time the
pain was only slightly eased.
dolor, aunque no desapareció del todo, se alivió
bastante.
‘How many fingers, Winston?’
— ¿Cuántos dedos, Winston?
‘Four.’
— Cuatro.
The needle went up to sixty.
La aguja subió a sesenta.
‘How many fingers, Winston?’
— ¿Cuántos dedos, Winston?
‘Four! Four! What else can I say? Four!’
— ¡¡Cuatro!! ¡¡Cuatro!! ¿Qué voy a decirte?
¡Cuatro!
The needle must have risen again, but he did not
look at it. The heavy, stern face and the four fingers
filled his vision. The fingers stood up before his
eyes like pillars, enormous, blurry, and seeming to
vibrate, but unmistakably four.
La aguja debía de marcar más, pero Winston no la
miró. El rostro severo y pesado y los cuatro dedos
ocupaban por completo su visión. Los dedos, ante
sus ojos, parecían columnas, enormes, borrosos y
vibrantes, pero seguían siendo cuatro, sin duda
alguna.
‘How many fingers, Winston?’
— ¿Cuántos dedos, Winston?
‘Four! Stop it, stop it! How can you go on? Four!
Four!’
— ¡¡Cuatro!! ¡Para eso, para eso! ¡No sigas, es
inútil!
‘How many fingers, Winston?’
— ¿Cuántos dedos, Winston?
‘Five! Five! Five!’
— ¡Cinco! ¡Cinco! ¡Cinco!
‘No, Winston, that is no use. You are lying. You
still think there are four. How many fingers,
please?’
— No, Winston; así no vale. Estás mintiendo.
Sigues creyendo que son cuatro. Por favor,
¿cuántos dedos?
‘Four! five! Four! Anything you like. Only stop it,
stop the pain!’
— ¡¡Cuatro!! ¡¡Cinco!! ¡¡Cuatro!! Lo que quieras,
pero termina de una vez. Para este dolor.
Abruptly he was sitting up with O’Brien’s arm
round his shoulders. He had perhaps lost
Ahora estaba sentado en el lecho con el brazo de
O'Brien rodeándole los hombros. Quizá hubiera
George Orwell
1984
284
consciousness for a few seconds. The bonds that
had held his body down were loosened. He felt
very cold, he was shaking uncontrollably, his teeth
were chattering, the tears were rolling down his
cheeks. For a moment he clung to O’Brien like a
baby, curiously comforted by the heavy arm round
his shoulders. He had the feeling that O’Brien was
his protector, that the pain was something that
came from outside, from some other source, and
that it was O’Brien who would save him from it.
perdido el conocimiento durante unos segundos.
Se habían aflojado las ligaduras que sujetaban su
cuerpo. Sentía mucho frío, temblaba como un
azogado, le castañeteaban los dientes y le corrían
lágrimas por las mejillas. Durante unos instantes se
apretó contra O'Brien como un niño, confortado
por el fuerte brazo que le rodeaba los hombros.
Tenía la sensación de que O'Brien era su protector,
que el dolor venía de fuera, de otra fuente, y que
O'Brien le evitaría sufrir.
‘You are a slow learner, Winston,’ said O’Brien
gently.
— Tardas mucho en aprender, Winston —dijo
O'Brien con suavidad.
‘How can I help it?’ he blubbered. ‘How can I help
seeing what is in front of my eyes? Two and two
are four.’
— No puedo evitarlo — balbuceó Winston —.
¿Cómo puedo evitar ver lo que tengo ante los ojos
si no los cierro? Dos y dos son cuatro.
‘Sometimes, Winston. Sometimes they are five.
Sometimes they are three. Sometimes they are all
of them at once. You must try harder. It is not easy
to become sane.’
— Algunas veces sí, Winston; pero otras veces son
cinco. Y otras, tres. Y en ocasiones son cuatro,
cinco y tres a la vez. Tienes que esforzarte más. No
es fácil recobrar la razón.
He laid Winston down on the bed. The grip of his
limbs tightened again, but the pain had ebbed away
and the trembling had stopped, leaving him merely
weak and cold. O’Brien motioned with his head to
the man in the white coat, who had stood immobile
throughout the proceedings. The man in the white
coat bent down and looked closely into Winston’s
eyes, felt his pulse, laid an ear against his chest,
tapped here and there, then he nodded to O’Brien.
Volvió a tender a Winston en el lecho. Las
ligaduras volvieron a inmovilizarlo, pero ya no
sentía dolor y le había desaparecido el temblor.
Estaba débil y frío. O'Brien le hizo una señal con
la cabeza al hombre de la bata blanca, que había
permanecido inmóvil durante la escena anterior y
ahora, inclinándose sobre Winston, le examinaba
los ojos de cerca, le tomaba el pulso, le acercaba el
oído al pecho y le daba golpecitos de
reconocimiento. Luego, mirando a O'Brien, movió
la cabeza afirmativamente.
‘Again,’ said O’Brien.
— Otra vez —dijo O'Brien.
The pain flowed into Winston’s body. The needle
must be at seventy, seventy-five. He had shut his
eyes this time. He knew that the fingers were still
there, and still four. All that mattered was somehow
to stay alive until the spasm was over. He had
ceased to notice whether he was crying out or not.
The pain lessened again. He opened his eyes.
O’Brien had drawn back the lever.
El dolor invadió de nuevo el cuerpo de Winston.
La aguja debía de marcar ya setenta o setenta y
cinco. Esta vez, había cerrado los ojos. Sabía que
los dedos continuaban allí y que seguían siendo
cuatro. Lo único importante era conservar la vida
hasta que pasaran las sacudidas dolorosas. Ya no
tenía idea de si lloraba o no. El dolor disminuyó
otra vez. Abrió los ojos. O'Brien había vuelto a
George Orwell
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bajar la palanca.
‘How many fingers, Winston?’
— ¿Cuántos dedos, Winston?
‘Four. I suppose there are four. I would see five if I
could. I am trying to see five.’
— ¡¡Cuatro!! Supongo que son cuatro. Quisiera
ver cinco. Estoy tratando de ver cinco.
‘Which do you wish: to persuade me that you see
five, or really to see them?’
— ¿Qué deseas? ¿Persuadirme de que ves cinco o
verlos de verdad?
‘Really to see them.’
— Verlos de verdad.
‘Again,’ said O’Brien.
— Otra vez —dijo O'Brien.
Perhaps the needle was eighty—ninety. Winston
could not intermittently remember why the pain
was happening. Behind his screwed-up eyelids a
forest of fingers seemed to be moving in a sort of
dance, weaving in and out, disappearing behind one
another and reappearing again. He was trying to
count them, he could not remember why. He knew
only that it was impossible to count them, and that
this was somehow due to the mysterious identity
between five and four. The pain died down again.
When he opened his eyes it was to find that he was
still seeing the same thing. Innumerable fingers,
like moving trees, were still streaming past in either
direction, crossing and recrossing. He shut his eyes
again.
Es probable que la aguja marcase de ochenta a
noventa. Sólo de un modo intermitente podía
recordar Winston a qué se debía su martirio.
Detrás de sus párpados cerrados, un bosque de
dedos se movía en una extraña danza,
entretejiéndose, desapareci
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