STyFE DIAGNOSTICO 2015

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STyFE DIAGNOSTICO 2015
La Ciudad de México muestra un crecimiento relevante en la creación de empleos con seguridad
social en comparación con otras entidades debido a su densidad demográfica y naturaleza propia
de las actividades económicas de las que es asiento a nivel nacional, como son los servicios
bancarios y financieros, la producción de contenidos para medios y servicios profesionales, entre los
más importantes.
Por ejemplo, se generaron en el contexto local 80,502 plazas nuevas registradas ante el Instituto
Mexicano del Seguro Social (IMSS) de un total de 400 mil puestos trabajos en el país durante los
primeros seis meses de 2014. Esto significa que en la capital del país continúa la tendencia de crear
uno de cada cinco empleos en México como ha sido en los últimos años.
A pesar de que la Ciudad de México concentra un número importante de las fuentes nuevas de
trabajo con apego a los derechos laborales, es menester señalar que la informalidad laboral es un
problema que aqueja una de cada dos personas que labora en esta demarcación local: tanto a
hombres y a mujeres casi en la misma proporción.
Como parte de los derechos laborales, es importante mencionar que menos de la mitad de las
trabajadoras y trabajadores remunerados del Distrito Federal tiene acceso a la atención médica
como producto de su trabajo: apenas el 44.3% de la población trabajadora cuenta con seguridad
social.
La actividad productiva de la Ciudad de México ha caminado hacia el incremento del sector terciario
de la economía en detrimento de las actividades industriales durante los últimos años. Por tal motivo,
3.3 millones de personas tienen su ocupación en empleos del sector servicios como son el comercio,
banca y finanzas, servicios profesionales y servicios personales, entre los más importantes.
La reconversión productiva hacia una economía terciaria, la falta de capacitación laboral por parte de
las empresas y la falta de destrezas y/o habilidades por parte de la población en edad de trabajar
genera grande retos para la formulación y ejecución de una política laboral.
En este sentido, el diseño de la política de empleo en el ámbito local requiere de la aplicación,
desarrollo y fortalecimiento de servicios de capacitación para la población de la Ciudad de México,
bajo esta perspectiva, se puede fomentar la reinserción de las personas al mercado de trabajo
mediante la actualización de las competencias laborales que demandan la parte patronal. Por ello,
se plantea necesario armonizar la relación entre la oferta y demanda de trabajo mediante el
otorgamiento de servicios de adiestramiento, formación y vinculación de la mano de obra disponible
con las vacantes ofrecidas por empresas, a través del desarrollo de las competencias laborales
necesarias.
De acuerdo al Módulo de Educación, Capacitación y Empleo 2009, la mitad de la población ocupada
de la Ciudad de México cuenta con capacitación laboral, y ello posiciona a esta entidad con la mayor
tasa de capacitación a nivel nacional. Por otra parte, apenas el 37.1% de la población sin empleo
registra capacitación y adiestramiento para el trabajo.
El tema del desempleo es una dimensión compleja del mundo del trabajo debido a que es una
problemática que aqueja a casi 300 mil habitantes de la ciudad durante el segundo trimestre de
2014, así como de forma persistente el Distrito Federal registra una de las tasas de desempleo más
altas por entidad federativa en los últimos años.
El tamaño demográfico, la concentración de generación de empleos formales y el bajo crecimiento
económico de la economía mexicana son factores que los niveles de desocupación de la población
económicamente activa. La Ciudad de México representa la fuente de trabajo para cerca de 1.3
millones de personas que viven en los estados circunvecinos de acuerdo al Censo de Población y
Vivienda 2010. En otras palabras, la entidad genera empleos para sus residentes y habitantes de las
entidades cercanas debido a sus características de movilidad laboral y mejores remuneraciones
salariales.
Respecto al tema de género del mercado de trabajo, se observan inequidades en la participación
laboral de hombres y mujeres de la Ciudad de México en cuanto nivel de ingreso y retribución
económica por su trabajo. Por ejemplo, el personal femenino está integrado por aproximadamente
1.9 millones de personas y, el masculino, por 2.1 millones de trabajadores. Estas cifras indican que
las mujeres representan el 45.0% de la fuerza laboral de la entidad a pesar de que ellas conforman
el 55.0% de la población en edad de trabajar. No obstante lo anterior, la tasa de participación
económica de las mujeres capitalinas es las más alta del país con 49.6% del total de mujeres en
edad de trabajar. En otras palabras, una de cada dos mujeres con edad requerida se encuentra
incorporada al mercado de trabajo o se encuentra buscando empleo. Sin embargo, este indicador
es sustancialmente bajo cuando se compara con la tasa de 69.0% de los hombres.
Finalmente, la tasa de jubilación y pensión de la población de 65 años o más de la Ciudad de que ya
no participa en el mercado laboral es del 37.4% de esta población debido a que de un universo de
703,709 personas, apenas 262,289 están pensionadas y jubiladas. Esta situación incide en una
mayor tasa de pobreza la población adulta mayor y para poder mitigarla, se debe recurrir a redes
familiares de protección.
La situación es más compleja al considerar que la tasa de jubilación y pensión es de 69.7% para
hombres, pero apenas 22.0% para mujeres, lo que implica una fuerte inequidad. La discriminación
contra las mujeres en el ámbito laboral tiene diversas formas como son la segregación ocupacional
horizontal, ya que la mayoría de ellas están en puestos de trabajo con actividades que son
consideradas tradicionalmente como "femeninas"; la segregación ocupacional vertical, porque la
mayoría no se ubican en cargos donde se toman decisiones; la desigualdad salarial que impide que
se les dé el mismo pago por trabajos de igual valor; el acoso laboral y sexual; así como la violación
de sus derechos laborales ya que contrario a la ley vigente, siguen siendo despedidas por embarazo
o durante los períodos de lactancia, o en ocasiones están expuestas durante sus jornadas de trabajo
a agentes nocivos sin que se cumplan las condiciones de seguridad y salud..
En el tema de Inspección de acuerdo a cifras del INEGI en el Distrito Federal existen alrededor de
400 mil empresas, de las cuales en su gran mayoría se encuentran catalogadas como micro y
mediana empresa, con un número que oscila entre 10 y 20 trabajadores. Los estudios realizados por
EVALUA DF en 2010, apuntan que una gran mayoría de los trabajadores en el Distrito Federal se
encuentran ubicados en los índices de precariedad, bajos salarios y pobreza; con altos índices de
inseguridad laboral, carencia de contratos y con carácter de eventual, desorganizados sindicalmente
e incluidos en sindicatos de protección, cuando existe sindicato y, por lo mismo, sin conocimiento de
sus derechos. El incremento de los contratos a través de la figura de la subcontratación dificulta que
se cumpla el objetivo del trabajo digno y decente. Según datos de la STPS, México ocupa el último
lugar en una lista de 14 países en materia de inspección del trabajo al no contar con un inspector por
cada mil trabajadores (0.8). Rumania posee el primer lugar al tener 14 inspectores por cada mil
trabajadores; Alemania cuenta con 9.2; China, con 5.7, y Chile, con 5.
En el Distrito Federal se cuenta con 38 inspectoras e inspectores de trabajo, lo que ha limitado la
vigilancia del cumplimiento de las normas de trabajo por parte de las empresas.
Para realizar acciones que protejan el trabajo adolesecente se debe considerar que en 2011 se
realizó el módulo de trabajo infantil, como anexo de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo
(ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
De acuerdo con este estudio, contamos con la siguiente información: En 2011, la población total de 5
a 17 años en el Distrito Federal fue de 1,823,032 personas. De este total, 113,796 (6.2%) se
encontraban realizando actividades económicas, mientras que a nivel nacional el 10.5% de la
población de 15 a 17 años trabajaba. Si consideramos el trabajo infantil propiamente dicho –es decir,
aquel que se ubicaba por debajo del rango de edad permitido por la Ley Federal del Trabajo- en
2011 se encontraban trabajando 28,764 niñas y niños de 5 a 13 años de edad, lo cual representaba
el 2.3% del total de la población en ese rango de edad. Esta cifra se encontraba por debajo del nivel
nacional, ya que el 4.5% de las y los niños de 5 a 13 años de edad en todo el país laboraba.
Ahora bien, el 36.6% de la población ocupada de 5 a 17 años se encontraba sin asistir a la escuela y
gran parte de la población ocupada restante (63.4%) asistía sin que se verifique si su actividad
laboral les permitía desempeñarse adecuadamente en el ámbito escolar. Asimismo, el 28.4% de la
población ocupada entre 5 y 17 años trabajaba 35 horas o más a la semana. La remuneración de las
y los niños trabajadores de 5 a 17 años de edad demuestra la precariedad de este tipo de trabajo
pues en 2011 el 30.6% no recibía ingresos, el 35.3% recibía hasta un salario mínimo y sólo el 30.3%
recibía más de un salario mínimo.
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