Subido por marga sanchez

EL ROMÁNICO 2

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CUBIERTAS
En los templos con planta de cruz, esto es en los que existe nave transepto, o en los dotados de cabecera
trebolada, la intersección de espacios ante su cabecera central origina un espacio cuadrado propicio para
elevar sobre el mismo una estructura arquitectónica que aporte luz a su entorno interior. Los constructores
de templos resolvieron a su manera el problema de la "cuadratura del círculo" para poder edificar bóvedas
semiesféricas sobre una planta cuadrada, que es la resultante del cruce de dos naves. Este cruce propicia la
elevación de pilastras y arcos torales formando el cuadrado. Montar una semiesfera sobre el mismo requiere
darle a la base de ésta más apoyo para descargar sus empujes de modo uniforme. Lo resuelven añadiendo
trompas o pechinas a los ángulos del cuadrado (en amarillo) pasando así de la planta cuadrangular a la
octogonal. Y sobre el octógono resultante ya es posible asentar la semiesfera con garantías.
CUBIERTAS
A veces surgen dudas en la forma de
identificar estos elementos constructivos
que podemos encontrar en diferentes
ejemplos arquitectónicos ya que no son
exclusivos de ningún estilo, aunque quizás
por su profusión se usaron mucho durante
la época románica, donde se suelen utilizar
cúpulas de piedra en la zona de encuentro
de la nave y el crucero.
Básicamente, de una forma fácil podríamos
decir que estos elementos se utilizan para
pasar de una forma cuadrada a una forma
circular, es decir son los elementos de
transición que encontramos en la elevación
de la cúpula de edificio y que a su vez sirve
para hacer que el peso de la cúpula,
normalmente construida en piedra,
descanse sobre los cuatro grandes
pilares que formando un cuadrado apoyan
directamente en el suelo de la iglesia.
La pechina tiene forma de triangulo
invertido . Las trompas por su parte
podríamos decir que tiene forma de
concha o bien de abanico, la utilidad es la
misma, aunque también en este caso se
utiliza para pasar a formas octogonales en
vez de circulares.
Las trompas por su parte
podríamos decir que tienen
forma de concha o bien de
abanico, la utilidad es la
misma, aunque también en
este caso se utiliza para
pasar a formas octogonales
en vez de circulares.
CUBIERTAS
Bóveda de media esfera o cúpula: bóveda de San Martin de Frómista
CUBIERTAS
Bóveda de media esfera o cúpula: bóveda Catedral de Jaca
Bóveda de media esfera o cúpula: También estas bóvedas se decoran con nervaduras, en ocasiones dispuestas de
modo tan bello como el empleado en Torres del Río (Navarra) con ménsulas en todo el octógono.
Torres del Río
Colegiata de Toro
CUBIERTAS
Y un paso más allá en la edificación de bóvedas de media esfera es la construcción de bóvedas gallonadas. Bajo
estas líneas la de la catedral de Zamora, magnífica, dotada de dieciséis columnillas de las que surgen nervaduras
que convergen en la clave y entre las que se crearon los gallones. Y toda la obra erigida sobre pechinas, al modo
bizantino muy probablemente importado de Tierra Santa por Templarios.
CUBIERTAS
Bóveda de cuarto de esfera o de horno: Esta bóveda que dejo para el final, es en cambio la más trascendente en
cuanto a relevancia en el templo románico. Y ello porque está llamada a cubrir el lugar más sagrado y preeminente
en importancia en el mismo. Su cabecera. Sobre ella será donde los artistas del románico plasmen sus mensajes
pictóricos mostrando a Cristo en Majestad, rodeado de los Tetramorfos, como describe el Apocalipsis.
CUBIERTAS
Su técnica edificativa no difiere en nada de la utilizada para fabricar la de media esfera. Salvo que la cimbra es la
mitad de la anterior. Luego, hiladas concéntricas de dovelas perfectamente talladas en cuña en cuatro de sus seis
caras. Y al final, estabilizando el conjunto, la dovela-clave. Sobre el conjunto, en su trasdós, se aplicará una capa de
mortero de cal para rellenar los huecos y dar uniformidad a toda la obra, haciéndola funcionalmente monolítica.
Sobre este esquema básico se añadieron elementos decorativos, como los arcos fajones a modo de triunfales en los
que en ocasiones convergen nervaduras radiales más o menos decoradas. Pero lo básico. La bóveda, está siempre
allí detrás. Bóveda, que al igual que sucede con lo visto en las de la nave, llegado el momento del románico tardío,
se apuntará como podemos ver en la imagen bajo estas líneas.
CUBIERTAS
La perfección de hechuras de las cabeceras de los templos y su correcto acabado en contraste con lo visto en las
naves de los mismos, así como el hecho de que sean muchas las ocasiones en que arruinada la nave por diferentes
causas persista la cabecera, hace pensar que esta parte del templo, sagrada y emblemática, fuera edificada por
grupos especializados de operarios, dejando la fábrica de la nave para otros menos avezados.
CUBIERTAS: CIMBORRIO
El Cimborrio: "Fábrica alzada sobre el crucero de un templo con aspecto de torre cuadrada u octogonal y que
alberga bóveda, linterna -cuando la hay- y trompas o pechinas"
CUBIERTAS: CIMBORRIOS
Imagen de la iglesia de San Pedro del Castillo de Loarre. Sus geniales constructores montaron un cimborrio
sobre sistema doble de trompas que sustenta una bóveda semiesférica precursora en el ámbito hispánico
(Estamos a finales del XI). La vista es desde el noroeste y se advierte la planta cuadrada de origen con los
casetones que albergan las trompas y el octógono resultante elevándose por encima de ellos.
CUBIERTAS
Estos dos ejemplos son de Cantabria:
Castañeda y Santillana. En la primera son
evidentes los casetones de las trompas. En
la segunda, no, pues quedan englobados en
la estructura cuadrada exterior que pudo
parecerles más estética para su decoración
con vanos ciegos.
CUBIERTAS
Y respecto del tamaño de los cimborrios, pues hay de todo. Desde el mínimo de Cantamuda (Palencia) que
hay que adivinar y queda eclipsado por la soberbia espadaña del templo...
CUBIERTAS
…hasta la espectacular estructura edificada con ladrillo de Sahagún (León)
CUBIERTAS
Tardíos pero de increíble belleza son los cimborrios que decoran templos tardíos castellanos. El modelo fue la
catedral de Zamora (arriba a la izquierda), de indudables influencias bizantinas y cuyo estilo se vincula con los
caballeros templarios y modelos importados de Jerusalén. Cierto o no, su modelo, montado sobre grandes
pechinas al interior, se repite con variaciones en Toro (arriba a la derecha) y Salamanca.
Su modelo, montado sobre grandes pechinas al interior, se repite con variaciones y menor porte en Salamanca y
en la colegiata de Toro
CUBIERTAS
Ya para concluir este
pequeño recorrido
visual por los
cimborrios, un
ejemplo en el que de
una u otra forma, se
imbrica ya el gótico.
En Sangüesa se
advierten los
casetones de las
trompas y el
octógono resultante.
Sobre esta estructura
original, se eleva un
decidido cimborrio
gótico rematado en
afilado chapitel, que
le da personalidad al
templo.
LAS TORRES
"Edificio más alto que ancho que en las iglesias sirve para colocar las campanas y en las casas para
esparcimiento de la vista y para adorno"
La torre-campanario aporta un toque de personalidad al templo además de tener su utilidad a la hora de hacer
llegar el sonido de sus campanas más lejos. Hoy en día nuestros ritmos diarios se rigen por el reloj, por los
horarios laborales, por los "telediarios", etc. Pero hubo un día en que las gentes establecidas alrededor y gracias
a la iglesia fundada a efectos de repoblación del territorio, se regían por los toques de las campanas del templo.
Ellas avisaban de las horas de los rezos, del final de la jornada, de la muerte de un parroquiano o de la existencia
de un peligro. Aún en los pequeños pueblos de nuestra geografía, los más ancianos recuerdan bien el sonido de
"tocar a muerto", "toque de fuego", tocar a Misa" o el siempre belicista "tocar a rebato“. Otros tiempos. Otras
costumbres.
Los esbeltos campanarios románicos siguen en pie gritando su origen. Origen que como en otros aspectos, es
común con otras religiones. En el Islam la torre es el lugar desde donde se llama a los fieles a la oración, a viva
voz de donde proceden los rasgos islámicos común a este grupo de iglesias del Gállego. San Pedro de Lárrede
junto al río Gállego en Huesca, muy cerca del Pirineo (Arriba) es el paradigma de un grupo de templos a los que
se ha denominado mozárabes, (lombardos) con fuerte influencia islámica, quizá por el origen de la población que
repobló este valle.
LAS TORRES
Torre lombarda de San Clemente de Tahull
en el valle de Bohí (Lérida). Sus
constructores lombardos sabían bien como
edificar en altura. Base más ancha y
disminución paulatina de la sección; sólida
en su basamento y con escasos vanos, que
se van haciendo más numerosos y amplios
a medida que se asciende. De ese modo es
menor el peso en altura. Es la misma
filosofía de aligerar y articular los muros de
los templos para poder hacerlos más altos.
De origen lombardo es también la torre de Beranuy situada entre templos tan sonados como Roda de Isábena y
Obarra. Sillarejo en su fábrica, mechinales pareados, lienzos rehundidos y vanos geminados con parteluz
cilíndrico, lo confirman. Junto a ella, la extraña torre de Coll de Nargó en el punto en que desde Lérida el camino
se dirigía a Aragón. De ahí su nombre ("En-Aragó"). Descaradamente troncopiramidal en su arranque, luce vanos
a semejanza de los de herradura, tremendamente toscos, quizá mozárabes. Y en lo alto, vanos múltiples al modo
lombardo.
La torre de Triste, al pie del Pantano de la Peña donde se remansa el Gállego. Vestigio de su templo lombardo,
con arcaicos vanos (algunos cruciformes) y capiteles. Y a su lado emergiendo tras los ábsides, la torre del
monasterio de Leyre (Navarra), recia, arcaica, y edificada con la misma bella piedra jaspeada que vemos en la
cabecera de este antiguo templo. este fin.
Dos de las más emblemáticas torres románicas de Aragón: la de Santa Cruz de la Serós y la de Ainsa, ambas en
Huesca. La primera de fundación real, y lugar donde la Condesa Doña Sancha hermana de Sancho Ramírez, fuera
abadesa. Majestuosa. Solemne y de las más elevadas de Aragón. La segunda, es una torre-pórtico y fue modelo
de torre en todo su área de influencia. Bajo ella se accede al templo- Su estilo lo vemos en buena parte del
Sobrarbe e incluso llega a copiarse en Ágreda (Soria).
San Bartolomé de Gavín (Huesca) es un templo recuperado por los "Amigos de Serrablo". Del mismo solo
quedaba su torre. Trazas lombardas al modo de las del Gállego; pero con fuerte influencia mozárabe. Vanos de
herradura tanto al exterior, como en la comunicación con el templo. También unos extraños adornos a modo de
ruedas o los repetitivos baquetones bajo el alero. Totalmente opuesta es la situada a su lado, arriba a derecha.
Corresponde a Santa María de Baldós en Montañana (Huesca), y a pesar de sus trazas al modo lombardo, es de
un momento ya muy avanzado del románico.
No todas las torres que poseen los edificios
románicos corresponden a ese momento o
estilo. Ni mucho menos. Muchas, son
estructuras adosadas al templo en el XVII o
XVIII. En ocasiones el arranque es románico y
sobre los primeros tramos se alzó
posteriormente una torre moderna. Así ocurre
en Santa María de Uncastillo Desde la cornisa
hacia arriba, repite el modelo gótico que
veremos repetido por otros templos de las
Cinco Villas.
San Isidoro de León es un templo magnífico en todos sus aspectos. La decoración pictórica de su panteón real,
llega a eclipsar al resto del mismo. Y doy fe, puesto que en mi primera visita "se me pasó" la torre (!). Claro está
que fue una magnífica excusa para volver, y fotografiar hasta la veleta: el gallo que es copia del original, románico
guardado y expuesto en dependencias del claustro.
Hay torres rotundas. Su poderío las hace aparentar más torres militares o plazas defensivas, como así debió de
ser en algún momento. Arriba a izquierda, la de Torremormojón en plena Tierra de Campos de Palencia. La
segunda, la famosa torre de la Catedral de Zamora.
ESPADAÑA
"Campanario de una sola pared, en la que están abiertos los huecos para colocar las campanas"
La función de la torre campanario en aquellos templos que por el motivo que fuere no la poseen, la asumen las
espadañas. Habitualmente se alzan sobre el hastial de poniente, o sobre los muros laterales de la iglesia, aunque
en algunas ocasiones se alza sobre el hastial este o en un muro independiente adosado al templo. En principio la
espadaña sería la "hermana pobre" del campanario; pero toda norma tiene su excepción y esta se halla en el
norte de Palencia en el templo de San Salvador de Cantamuda que posee una impresionante espadaña alzada
sobre su hastial de poniente; tan pretenciosa en su porte que llega eclipsar al resto del templo.
En bastantes ocasiones la espadaña se alza sobre los muros laterales, tanto al norte como al sur. En esos casos, su
peso carga directamente sobre la propia estructura del muro. El número de vanos es variable, según las
necesidades de alojar campanas. Sobre estas líneas a la derecha, el ruinoso templo de la Virgen de Lumbier,
retrepado en encrespado risco sobre el embalse de Barasona de Huesca. La espadaña situada sobre el muro
norte es de un solo arco de medio punto; pero una pilastra medial, sobre la que hubo viga de madera (restan los
mechinales) posibilitaba que fuesen dos sus campanas.
Son mayoría los templos que poseen la espadaña sobre el hastial de poniente, a modo de prolongación vertical
del mismo de anchura algo menor y acabada en piñón. Arriba dos elegantes espadañas de Cantabria (Retortillo)
y Navarra (Garinoaín) de similares líneas.
En ocasiones la espadaña se alza
majestuosa y solemne,
señalando la posición del templo
como ocurre en Aguilar de
Campoo en Palencia (arriba
izquierda) donde la espadaña de
Santa María la Real alzada sobre
el hastial de poniente del
templo, cuajada de vanos,
parece alzarse frente al poder
militar, simbolizado en su
castillo. Espadaña emblemática
que ha devenido en icono de la
Fundación Santa María la Real,
que tanto está haciendo por el
Románico. Junto a ella, la
espadaña de San Pedro de
Echano en Oloriz (Navarra), más
discreta, semi oculta entre el
arbolado, y que pasa
desapercibida a los visitantes a
causa de la belleza de su
portada.
En el tamaño de las espadañas, también hay de todo. Desde la espectacular de Cantamuda en cabecera hasta la
pequeña espadaña de Vallespinoso de Aguilar que es eclipsada por la cantidad de belleza contenida en este
pequeño templo Palentino. En este caso, además, se alza sobre la estructura del arco triunfal que separa nave de
cabecera del templo.
Hay veces en que la evolución edificativa del templo hace que la espadaña quede embebida en el nuevo muro.
Así ocurre en la parroquial de Ortilla (Huesca) templo en el que la edificación de una falsa al estilo aragonés
recreciendo el templo dejó la espadaña incluida en el nuevo muro (arriba). Otras veces la espadaña se eleva
sobre el brazo del transepto. Arriba a la izquierda vemos el caso de Villanueva de Sigena, con su discreta
espadaña sobre el lienzo norte del brazo sur del crucero. Naturalmente, ante la impresionante portada, poca
gente se fija ni en su torre, ni por supuesto en la espadaña.
Encima de estas líneas muestro dos espadañas que prolongan en altura sus respectivos hastiales. Una el de
poniente (izquierda) y de remate horizontal. Es el monasterio navarro de Azuelo.
CLAUSTROS
"Galería que cerca el patio principal de una iglesia o convento"
El vocablo "claustro" deriva del verbo latido "claudere": cerrar; en referencia polivalente tanto a su forma
espacial de recinto cerrado, como al hecho de estar destinado al recogimiento de una comunidad monástica que
en el mismo halla su sosiego espiritual, goza de sus tiempos de distracción o lee el catecismo en piedra que son
sus capiteles. Es un lugar dotado de una magia y encanto especiales. Constituye el centro de la vida monástica y
una refrescante experiencia para los espíritus abiertos que hasta el se acercan sin importar cual sea el motivo de
su presencia. Hay quien reza, pasea, fotografía, conversa, o simplemente deja flotar su espíritu contemplando las
parábolas e irisaciones de las gotitas de agua que riegan el jardín central.
Sin duda el agua juega un papel fundamental en nuestras vidas. Y no podía quedar al margen en los monasterios.
Bajo estas líneas una panorámica del de San Juan de Duero en Soria, situado a las orillas del gran río castellano.
Su claustro, bello y diferente, merece por si solo una escapada hasta este lugar.
Bajo estas líneas muestro dos ejemplos de claustros del norte de España. Ambos en Aragón. Se trata de San
Pedro el Viejo y San Juan de la Peña. Los dos son una referencia en la gesta del viejo reino. El pinatense en el
lugar milagroso de resistencia a la invasión islámica en el que se oficializó el cambio del rito hispano visigodo por
el rito oficial romano en 1071. El de Huesca, confirmando la reconquista de la tierra llana con la mirada ya puesta
en Zaragoza. Y ambos, adyacentes a panteón real de la dinastía aragonesa que confió a monjes benedictinos los
rezos por sus almas y la custodia de sus restos. Comparten ambos claustros una circunstancia cual es la de haber
trabajado en ambos el denominado "Maestro de San Juan de la Peña". Él o su taller dejaron obra en una amplia
zona del norte de Aragón y Navarra. Se trata de un escultor formado en Uncastillo, que "aprendió" a esculpir los
pasajes que decoran estos claustros en la iglesia de San Gil de Luna y que cuajó dos obras magistrales en San
Pedro el Viejo (1170-1175) y San Juan de la Peña (1180-1190)
Santillana del Mar en Cantabria y San Pedro de Estella en Navarra, bajo estas líneas, comparten el modelo de
claustro-tipo situado adosado al muro sur del templo con su espacio central ajardinado y con andadores
perpendiculares a los lados del mismo formando una cruz.
La sucesión de columnas coronadas por sus capiteles y su monótona y rítmica secuencia tienen algo de magia. Su
perspectiva es como un desafío hacia todo aquél que hasta allí se acerca con una cámara fotográfica. Luego está
la luz, la estación anual, la disposición anímica de cada uno, etc. El claustro siempre lo veremos de modo
diferente tantas veces como hasta allí acudamos. Su mensaje en piedra nos espera. Y nuestra forma de verlo,
sesgada por subjetividad y cultura lo harán variar.
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