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surgimiento y la consolidación del capitalismo moderno (1945-1986)

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ENSAYO
EL SURGIMIENTO Y LA CONSOLIDACIÓN DEL CAPITALISMO MODERNO (1945-1986)
ASIGNATURA:
DESARROLLO EMPRESARIAL COLOMBIANO
NRC: 8378
PRESENTADO
POR:
MORENO HERRERA MARÍA ALEJANDRA
ID: 564318
PRESENTADO A:
ELKIN OSWALDO LINARES PINTO
CORPORACIÓN UNIVERSITARIA
MINUTO DE DIOS FACULTAD DE CIENCIAS
EMPRESARIALES ADMINISTRACIÓN DE
EMPRESAS OCTUBRE DE 2021
Ensayo
EL SURGIMIENTO Y LA CONSOLIDACIÓN DEL CAPITALISMO MODERNO (1945-1986)
Se puede determinar que la consolidación capitalista venia en un crecimiento acelerado
en nuestro país desde las primeras décadas del siglo XX, esta consolidación tuvo un impacto
positivo definitivamente en los años del auge de la segunda guerra mundial. 1 septiembre de
1939 hasta el 2 de septiembre de 1945 (6 años 1 día). En estos 40 años la economía en nuestro
país paso de ser rural a urbana, y a semi-industrial. Es por ello que se puede analizar la
transformación que se ha experimentado durante todos estos años. 1. Expone un avistamiento del
crecimiento general de la economía, las transiciones estructurales, y la distribución regional que
maneja la actividad económica. 2. La reseña de la evolución del comercio y el proceso de la
industrialización. 3. Los cambios del agro y en políticas agropecuarias. 4. Acelera un estudio del
crecimiento y transformación del estado. 5. Finaliza con una breve reseña de historia entre las
organizaciones gremiales del sindicalismo desde 1945
Del Surgimiento y la Consolidación del Capitalismo moderno entre (1945-1986)
podemos decir que el desarrollo capitalista, que venía acelerándose en Colombia desde las
primeras décadas del siglo XX, se consolidó definitivamente en los años que sucedieron a la
segunda guerra mundial. En las cuatro décadas transcurridas desde entonces, la economía
colombiana pasó de ser rural a urbana y semi industrial. Podemos analizar el conjunto de
transformaciones que ha experimentado la economía durante estos años. La primera parte
presenta un panorama general del crecimiento económico, los cambios estructurales y la
distribución regional de la actividad económica. La siguiente reseña la evolución del comercio
exterior y los vaivenes del proceso de industrialización. Posteriormente se analiza la
transformación del agro y los cambios en las políticas agropecuarias. La cuarta adelanta un
estudio del crecimiento y transformación del Estado. Y por último se concluye con una breve
historia de las organizaciones gremiales, del sindicalismo y de la distribución del ingreso desde
1945.
CRECIMIENTO Y CAMBIO ESTRUCTURAL
1. Las grandes tendencias del desarrollo colombiano en la posguerra
Entre 1945 y 1986 el Producto Interno Bruto de Colombia se multiplicó por siete. La tasa
de crecimiento correspondiente (4.8% anual) dista de ser espectacular, según veremos más
adelante, pero es sin duda la más alta que haya registrado la economía colombiana en su historia.
La población experimentó un crecimiento también rápido, del 2.5% anual, que le permitió
multiplicarse por 2.8 durante esos años. El ritmo de crecimiento demográfico fue particularmente
acelerado en los años cincuenta y sesenta. En ese lapso, el descenso de la mortalidad, generado
por la aplicación de la medicina moderna y el mejoramiento en el nivel de vida de la población,
no coincidió con una disminución paralela de la fecundidad, y el crecimiento de la población
alcanzó así ritmos superiores al 3% anual (véase el cuadro 7. 1 ). Durante los años setenta el
descenso de la fecundidad y, en mucho menor escala, la emigración de la fuerza de trabajo hacia
el exterior, permitieron una disminución rápida del ritmo de crecimiento de la población, que se
redujo a sólo un 1.6% anual en el período inter censal 1973-1985. El resultado neto del
crecimiento económico y demográfico fue un aumento en la producción por habitante del 2.2%
anual,
es
decir,
un
150%
en
estas
cuatro
décadas.
Este crecimiento hizo parte de la bonanza más espectacular que haya experimentado la economía
mundial en su historia. Sin embargo, el crecimiento del producto por habitante en Colombia fue
apenas similar al del conjunto de América Latina y de los países en vías de desarrollo e inferior
al que experimentaron las economías más avanzadas. De esta manera, la distancia que separaba a
Colombia y a los países en desarrollo de las economías industrializadas, lejos de estrecharse
durante
estos
cuarenta
años,
tendió
más
bien
a
ampliarse.
El crecimiento económico se vio acompañado de un cambio estructural de grandes proporciones
(véase el cuadro 7.2). En términos de la composición de la actividad económica, el aspecto más
notorio fue la fuerte reducción de la participación del sector agropecuario en la economía.
Todavía en 1945-1949 dicho sector representaba más del 40% de la actividad económica del
país; a comienzos de los años ochenta, su participación se había reducido a menos del 23%. La
disminución en el tamaño relativo del sector agropecuario dio paso al surgimiento y
consolidación de nuevas actividades económicas, en especial la industria manufacturera, pero
también los sectores de transporte, financiero, comunicaciones y servicios públicos modernos
(electricidad, gas y agua). En conjunto, éstos pasaron de representar el 23% de la actividad
económica en la segunda mitad de los años cuarenta, a cerca del 40% a comienzos de la década
del
ochenta.
La consolidación de estos sectores tan dinámicos no se dio, sin embargo, en forma simultánea. El
avance relativo del sector manufacturero fue particularmente rápido en las décadas del cuarenta y
cincuenta, continuando el impulso que se había iniciado en los treinta. Su avance fue menos
notorio en los años sesenta y setenta y presentó un importante retroceso durante la crisis
económica de comienzos del ochenta. Por el contrario, el fortalecimiento de los otros sectores
dinámicos mencionados en el párrafo anterior fue más continuo, lo que les permitió acrecentar su
participación en el Producto Interno Bruto del país de poco más del 8% en 1945-1949 a más del
18%
en
1980-1984.
Tal proceso de desarrollo permitió la acumulación de capital privado y social más importante de
la historia del país. En el frente privado, los aspectos más notorios fueron la construcción de
grandes fábricas modernas y empresas agroindustriales, de un cuantioso parque automotor y de
un enorme acervo de edificaciones de vivienda y oficinas en las ciudades. No menos importante
fue el aumento en los niveles de educación y las capacidades técnicas de la fuerza de trabajo, que
algunas escuelas económicas identifican como un “capital humano”1. En el frente colectivo, lo
más notable fue la consolidación de una infraestructura de transportes y servicios públicos
modernos que, en el primer caso, reforzó la integración del mercado interno y de éste con el resto
del
mundo.
La recomposición de la actividad económica y la acumulación de capital provocaron una
movilización de la población, cuya magnitud no tenía tampoco antecedente en la historia anterior
del país. En especial, la de la población rural hacia las fronteras agropecuarias fue sustituida,
como principal forma de migración interna, por la concentración de la población en los núcleos
urbanos. En efecto, la proporción de la población que habita en las cabeceras municipales pasó
de un 31% en 1938 a 39% en 1951, 52% en 1964, 59% en 1973 y 67% en 1985. Las cuatro
principales ciudades del país dominaron el proceso, pasando de concentrar el 8% de la población
en
1938
al
27%
en
1985.
Los cambios en la composición de la actividad económica se reflejaron así mismo en la
estructura del empleo (véase el cuadro 7.3). Paralelamente al descenso en la importancia relativa
del sector agropecuario, la proporción de la población empleada en actividades primarias (que
incluyen al sector minero, relativamente pequeño en Colombia) disminuyó del 62% en 1938 al
34% en 1984. Más aún, en este período el sector primario sólo generó una quinta parte de los
nuevos puestos de trabajo en el país. El sector secundario (industria y construcción) elevó su
participación del 17 al 21%, creando una cuarta parte de las nuevas ocupaciones. El grueso de
los nuevos puestos fue generado por el sector servicios, que acrecentó su participación en la
generación
de
ocupaciones
del
21%
en
1938
al
45%
en
1984.
Las transformaciones de la economía condujeron también a la consolidación de las formas de
trabajo asalariado típicas del capitalismo moderno (véase el cuadro 7.3). El proceso avanzó en
forma mucho más firme en las zonas urbanas. En efecto, en las actividades no agropecuarias, el
peso de los trabajadores asalariados (peones, obreros y empleados) aumentó del 58% en 1938 al
71% en 1964. Aunque a partir de entonces dicha proporción ha bajado levemente, debido al
incremento de las actividades por “cuenta propia”, el porcentaje de asalariados en las zonas
urbanas ha continuado siendo mucho más alto que en el sector rural. En este último, la
importancia relativa de la producción campesina y, en menor medida, de los pequeños
arrendatarios rurales, se ha mantenido hasta nuestros días, con lo cual la proporción de los
trabajadores asalariados en el campo ha fluctuado desde 1938 entre un 42 y un 46% de la fuerza
de trabajo rural, sin mostrar ninguna tendencia clara. Para la economía vista como un todo, la
proporción de trabajadores asalariados se ha elevado continuamente, desde un 51% en 1938
acerca
del
62%
en
1985.
El proceso de movilización de la población hacia las ciudades fue traumático. La violencia de las
zonas rurales ha sido, hasta nuestros días, pero especialmente en las dos décadas posteriores a la
segunda guerra mundial, una de las grandes fuentes de expulsión de la población rural. Las
ciudades, a su vez, carecieron en todos los momentos de las facilidades necesarias para albergar
a los nuevos habitantes. De esta manera se desarrollaron los grandes cinturones de miseria que
todavía dominan el panorama urbano del país. A su vez, la insuficiencia de puestos de trabajo
centró por primera vez la atención del país, en la década del sesenta, en el problema del
desempleo abierto, prácticamente desconocido en las zonas rurales. Igual o más alarmante fue la
proliferación en las ciudades de ocupaciones marginales y relativamente improductivas, que de
acuerdo con la moda internacional de una u otra época recibieron diferentes denominaciones.
Inicialmente, el fenómeno se conoció como “subempleo” y “desempleo disfrazado”. Además,
como la mayor parte de las ocupaciones de este tipo se concentraron en el comercio y en algunos
servicios, se habló también de la “hipertrofia del sector terciario”. Más tarde se acuñó el término
“sector informal” para referirse al mismo fenómeno. La medición más completa, realizada en
junio de 1984 por el DANE, clasificó al 55.5% de los trabajadores en diez ciudades del país
como pertenecientes a dicho sector. La proporción tendía a ser más baja en las ciudades grandes
(en Bogotá era de un 51% ), pero llegaba a dos terceras partes de la fuerza de trabajo en algunas
ciudades intermedias.
REFERENCIAS
 jose antonio campo, j. b. (s.f.). aprenderly. Obtenido de aprenderly:
https://aprenderly.com/doc/1887423/resumen-lectura.-la-consolidaci%C3%B3ndelcapitalismo-moderno [ CITATION pet14 \l 9226



Yilmaz, F. (2007). Veblen and the problem of rationality. Journal of Economic Issues,
41(3), 841-862.
Gaitán, C. (2009). Desarrollo industrial y empresarial de Cali: Historia de la industria
colombiana entre 1886 y 1930.
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