Capital riesgo en España

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• EL CAPITAL RIESGO en España.
• ¿Qué es el Capital Riesgo?.
• Definición y Tipos de entidades de Capital Riesgo en el ordenamiento jurídico español.
La Ley 1/1999, de 5 de enero, reguladora de las Entidades de Capital Riesgo y de sus sociedades gestoras, en
su exposición de motivos define el capital riesgo como una actividad financiera consistente en proporcionar
recursos a medio y largo plazo, pero sin vocación de permanencia ilimitada, a empresas que presentan
dificultades para acceder a otras fuentes de financiación. Va dirigido a empresas no financieras y no
cotizadas, durante su etapa de arranque (venture capital) o en su etapa de madurez, como consecuencia de un
proceso de expansión o de reestructuración (private equity).
Más allá de la definición legal, el capital riesgo otras veces llamado capital inversión, capital desarrollo,
venture capital, private equity, se convierte en una técnica, modalidad o forma de inversión que se caracteriza
por la existencia de un inversor profesional; quien realiza inversiones en compañías con un alto potencial de
crecimiento; instrumentadas a través de la compra de participaciones accionarias (en su mayoría minoritarias
y que no cotizan en mercados organizados) con la expectativa de obtener dentro de un horizonte a
corto/mediano plazo, plusvalías de su inversión. El inversor profesional entiende y conoce el alto riesgo al que
somete su inversión que puede llevarlo a la pérdida total del capital invertido.
La aportación de financiación de capital riesgo va dirigido a nuevos proyectos empresariales o empresas no
cotizadas, donde toda, o una parte importante de la plusvalía del financiador provendrá de la posterior venta
de su participación.
El inversor no es un simple prestador de dinero que obtendrá la rentabilidad de su préstamo en base al cobro
de los intereses hasta el re pago del mismo sino que se convierte en socio de la empresa. Si la empresa fracasa,
el no reclama beneficio alguno. Si tiene éxito, él tiene derecho a una parte del mismo.
La inversión en capital riesgo representa una alternativa interesante para capitalizar a las pequeñas y medianas
empresas (PYME), ante la dificultad de financiación que encuentran estas empresas, especialmente si se
encuentran en fase de crecimiento.
Al margen de la Ley, la actividad inversora la desarrollan compañías de inversión especializada en esta
actividad ya que se trata de una entidad con cierto riesgo. Generalmente existen dos tipos de entidades:
• Sociedades de Capital Riesgo (SCR).
Son sociedades anónimas cuyo objeto social principal consiste en la toma de participaciones temporales y
minoritarias en el capital de empresas no financieras o Pymes innovadoras cuyos valores no coticen en el
primer mercado de las Bolsas de Valores, aportando un valor añadido en forma de apoyo gerencial. Para el
desarrollo de su objeto social principal, las SCR podrán facilitar préstamos participativos, así como otras
formas de financiación, en este último caso únicamente para sociedades participadas. No suele tener duración
limitada, pueden incrementar sus recursos mediante ampliaciones de capital y podrán de igual modo, realizar
actividades de asesoramiento.
• Sociedades Gestoras de Entidades de Capital Riesgo (SGECR).
Son sociedades anónimas cuyo objeto social principal es la administración y gestión de Fondos de Capital
Riesgo (FCR) y de activos de Sociedades de Capital Riesgo (SCR). Están conformadas por grupos de
especialistas de reconocida experiencia y prestigio en inversiones de capital riesgo, dedicados a promover,
gestionar y desarrollar las actividades que contempla su objeto social, a cambio de una cantidad fija más una
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participación en las plusvalías realizadas en la desinversión. Como actividad complementaria, las SGECR
podrán realizar tareas de asesoramiento a las empresas con las que mantengan vinculación como consecuencia
del ejercicio de su actividad principal.
Cabe señalar que la Ley 1/1999 también faculta a las Sociedades gestoras de Instituciones de Inversión
Colectiva reguladas en la Ley 46/1984, de 26 de diciembre reguladora de las Instituciones de Inversión
Colectiva, el poder gestionar Fondos de Capital Riesgo y activos de Sociedades de Capital Riesgo.
La dirección y administración de los Fondos de Capital Riesgo se regirá por lo dispuesto en el Reglamento
de gestión de cada Fondo, debiendo recaer necesariamente en una Sociedad Gestora de Entidades de
Capital Riesgo o en una Sociedad Gestora de Instituciones de Inversión Colectiva.
• Antecedentes y Evolución del Capital Riesgo en España.
Para encontrar los primeros antecedentes de inversiones de capital riesgo nos remontamos al siglo XV, cuando
en Europa se financiaron las grandes expediciones marítimas a través del préstamo a la gruesa ventura.
Otro período relevante en el crecimiento del capital riesgo se comprende en el siglo XVIII en Inglaterra.
Producto de la Revolución Industrial se da un ambiente propicio para la inversión de capital.
Las primeras modalidades de operaciones de capital riesgo tienen sus orígenes en los Estados Unidos
alrededor del año 1946. Es en este año cuando se crea American Research & Development (AR&D), un fondo
profesional dedicado a realizar inversiones de alto riesgo. El apoyo por parte del gobierno, a través de la Small
Business Investments Companies Administration (SIBCA), fue fundamental para incentivar el crecimiento de
la actividad, otorgando una serie de beneficios y créditos a bajos costos
El Capital Riesgo en España tiene sus primeras incursiones sobre el año 1972 en Galicia. Su objetivo principal
era promover aquellas zonas económicamente desfavorecidas. Durante esa década fue extendiéndose por
Andalucía, Canarias y Extremadura. A mediados de los años 80 se constituyeron distintas sociedades para el
desarrollo SODICAMAN,SODICAL, SODIGA y SODIAR. La primera sociedad inversora privada fue
SEFINNOVA (1975/1988). Fue una etapa difícil ya que la capacidad para la actuación de estas sociedades era
limitada, no existía una legislación adecuada, no existía la capacidad de desinvertir, el concepto no era
conocido por los empresarios por lo que creaba desconfianza y por último, no había profesionales suficientes
del sector.
Con la entrada de España en la Unión Europea, diferentes operadores de capital riesgo internacionales se
introdujeron en el país. En 1991 la mayoría eran sociedades Gestoras de Capital Riesgo (SGECR),
representaban un 31% del número de inversores existentes y administraban un 65% de los recursos totales.
El crecimiento del Capital riesgo disminuyó entre 1992 y 1996, etapa posterior a los grandes acontecimientos
de los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Mundial de Sevilla que llevaron a un frenazo en la
economía española, temiéndose por su desaparición. Pero a partir de 1997 se produjo un momento en el que se
dieron máximos históricos con un crecimiento medio del 40% respecto a 1996, producto de la euforia de una
nueva política económica.
En conclusión, el sector de Capital Riesgo en España ha pasado por cuatro importantes etapas desde su
aparición:
• Capital Riesgo como Instrumento para el desarrollo industrial (1972−1986)
Este período se inicia con la creación de la Sociedad de Desarrollo Industrial de Galicia (SODIGA) que
utilizaba una fórmula similar a la financiación mediante capital riesgo para fortalecer y modernizar la
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industria de la zona. A mediados de década, surgieron nuevas Sociedades de Capital Riesgo participadas en su
mayoría por el Instituto Nacional de Industria (INI), hoy desaparecido.
Esta etapa se caracterizó por la lentitud en el crecimiento de la actividad y por la fuerte iniciativa del sector
público de promoverla aunque a su vez existían presiones políticas para la realización de inversiones de
dudosa viabilidad. Es por eso que al final de esta etapa vemos un mayor interés de la iniciativa privada ya que
el capital riesgo empieza a conocerse entre los círculos de empresarios, apareciendo de esta forma las
primeras gestoras de Fondos de Capital Riesgo. Nace la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo,
conocida por sus siglas ASCRI, y aparece la primera legislación específica del sector la Ley 1/1986. Esto
demuestra la aceptación por parte de los sectores y autoridades económicas de esta actividad financiera.
• Desarrollo de la iniciativa privada/ llegada de inversores extranjeros (1987−1991)
El protagonismo se lo lleva el sector privado en esta etapa debido al espectacular crecimiento del número de
empresas y recursos que configuran el sector de capital riesgo. El sector público deja de ser aportante directo
de los recursos. Los responsables de este gran desarrollo son las Sociedades Gestoras de Entidades de Capital
Riesgo ya que a finales de este período administraban el 65% de los capitales, en comparación con el año
1985 en el que no existía ninguna sociedad.
• Redefinición del sector y la actividad de Capital Riesgo (1987−1991)
Se puede considerar como la etapa más difícil para el capital riesgo en España. Disminuyó el apoyo a
empresas en las etapas iniciales o de arranque, se concentraron las inversiones en pocos operadores por lo que
algunos inversores optaron por abandonar su actividad en España. Además, había una falta de incentivos
fiscales, dificultad para la desinversión o venta de las participaciones y una notable reducción de los
volúmenes captados en anteriores ejercicios; por lo que no era un período atractivo para el desarrollo de esta
actividad.
• Expansión y nuevo ciclo inversor (1997−Actualidad)
Es cuando en verdad se empieza a ver una madurez en la actividad ya que los operadores han cerrado su
primer ciclo de inversión y España converge con los países de su entorno para la pertenencia al Euro. Esta
etapa coincide con intereses mínimos históricos que facilitan las inversiones que van dirigidas a empresas
consolidadas, sólidas y de gran tamaño.
Aparecen operaciones sindicadas de inversión en donde los operadores de Capital Riesgo hacen frente a
grandes inversiones tratando de diversificar el riesgo.
Promulgación de la Ley 1/1999 de 5 de enero que regula la actuación de las Entidades de Capital Riesgo
(ECR) y de las Sociedades Gestoras de Entidades de Capital Riesgo (SGECR). Estamos frente a una actividad
financiera regulada, organizada y supervisada que ha madurado notablemente y se perfila como una opción
para el incentivo y desarrollo empresarial, siendo una alternativa para la financiación de nuevas empresas o ya
consolidadas.
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