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TEORIA DEL APEGO - JOHN BOWLBY
La teoría del apego de Bowlby nos permite tener una visión más amplia acerca de
cómo se instauran ciertos esquemas maladaptativos o disfuncionales
tempranamente a través de la interacción con nuestras primeras figuras de
apego. Bowlby fue psicoanalista pero sus aportes han sido muy valiosos para la
psicología en general. A continuación trataremos de integrar las apreciaciones
de varios autores con el fin de comprender cómo aprende cada persona a dar una
interpretación diferente a la realidad a partir de sus estructuras mentales,
generándose en muchos casos psicopatología.
La Teoría del Apego trata de explicar por qué los seres humanos tienen la
tendencia a buscar seguridad y estabilidad emocional en relaciones
interpersonales íntimas, específicas y duraderas. Estudia también los procesos
que hacen que las rupturas de estos vínculos tengan consecuencias negativas
para la salud mental y el rendimiento social.
Los autores que tratan estas temáticas con mayor énfasis son:
Las teorías cognitivas-constructivistas de Mahoney (1982,1985)
Las teorías psicoevolutivas y cognitivas de Piaget (1975) y Bowlby (1980, 1982,
1985).
El proceso confirmatorio de los esquemas cognitivos tácitos:
Se parte de la concepción de la mente como un sistema que genera o construye
significados de su experiencia a través de reglas de abstracción. Esas reglas de
abstracción generan a su vez una serie de patrones clasificatorios de las
experiencias. Es decir, el sistema mental (cognitivo) tiende a la búsqueda del
orden, a clasificar y dar significado a la experiencia (Nuestro sistema de
pensamiento trata de dar explicación a toda la experiencia, observen que el ser
humano a través de toda su historia y en la constante necesidad de explicar los
fenómenos físicos y psíquicos, algunas veces recurre a las explicaciones mágicas,
para explicar lo que racionalmente no puede).
Podríamos establecer que las reglas de abstracción corresponden a los procesos
llevados a cabo en el procesamiento de la información y los patrones
clasificatorios de la experiencia serian los esquemas. ¿De qué manera nuestro
sistema de pensamiento trata de dar orden a la experiencia? Explicando los
hechos a partir de esos procesos y de los esquemas. Un ejemplo seria: Una
persona con un esquema de desconfianza y de indeseabilidad social que se
encuentra en un lugar público y nota que está siendo observada, trata de dar
explicación a este hecho a partir de sus esquemas y de su estilo de procesar la
información, seguramente interpretará la situación de la siguiente manera: los
demás tratan de aprovecharse de ella, ella es vulnerable y se pueden
aprovechar. Esta persona “construye significados” para explicar el por qué está
siendo observada. Algo así ocurre con cada tipo de estructura de personalidad;
por ejemplo, la persona con esquemas maladaptativos en el área de la
autovaloración, en la misma situación anterior, tratará explicar el hecho de ser
observada de la siguiente manera: “me miran porque les debo parecer una
tonta”, “debo de estar horrible”.
Esto supone un sesgo "continuo" a la búsqueda de ciertas conclusiones; una forma
de repetir el mismo esquema de conocimiento o significado a pesar de la
variabilidad de la experiencia (Mahoney, 1982, 1985).
Estos sesgos en la manera de dar significado a la experiencia o de interpretar los
estímulos del medio, lo observamos claramente en los trastornos de
personalidad, recuerden que una característica de estos trastornos es el
presentar el mismo patrón de respuestas ante todas las situaciones.
La misma cuestión anteriormente expuesta de la estabilidad y el cambio de las
estructuras cognitivas fue desarrollada con antelación por J. Piaget. Al exponer
su teoría del desarrollo cognitivo afirma que la inteligencia es un caso concreto
de adaptación biológica. Su función esencial es "estructurar" el universo como el
organismo estructura el medio inmediato (Piaget, 1971, 1975). La inteligencia
sería también una forma de "equilibrio" hacia la cual tiende todas las estructuras
cognitivas. La adaptación para Piaget consiste en desarrollar dos procesos de tipo
paralelo o simultáneo: "Asimilación y Acomodación". La asimilación supone una
incorporación de los estímulos a los esquemas de conducta, amoldar hechos de la
realidad al patrón de la estructura o esquema cognitivo de desarrollo. En el
ejemplo anterior las dos personas están llevando a cabo procesos de asimilación,
en tanto acomodan la información del medio “ser observadas” al contenido
esquemático, la interpretación que ellas hacen de la situación es totalmente
coherente con sus Esquemas maladaptativos.
La acomodación implica la tendencia del organismo a cambiar sus respuestas, y
por lo tanto sus esquemas, ante las demandas ambientales. Los equilibrios y
desequilibrios entre los procesos asimilativos y acomodativos explicarían el
desarrollo cognitivo, la estabilidad y cambio de conducta.
En la terapia tratamos de llevar al paciente a realizar procesos de acomodación,
lo que significa hacer una reestructuración cognitiva donde se logre modificar la
manera de procesar la información y por lo tanto se logre cambiar el patrón de
respuestas disfuncionales por un repertorio conductual más adaptativo.
El organismo trata la información (estímulos) en función de los esquemas. Los
esquemas son inconscientes, situados en la memoria a largo plazo, y funcionan
automáticamente. Contienen conocimiento adquirido sobre el mundo organizado
en constelaciones de información. Pueden ser activados por emociones que son
análogas a las que en su momento organizaron tales constelaciones o patrones.
También, regulan, igualmente los comportamientos los conforman (asimilación
de la realidad al esquema) o lo modifican (acomodación del esquema a la
realidad).
Asimilación y acomodación representan dos procesos cognitivos que permiten
pasar de las estructuras profundas que son los esquemas a las estructuras
superficiales que representan los eventos cognitivos (pensamientos, imágenes).
¿Cómo se da este paso? En la terapia cognitiva se busca como hemos mencionado
la reestructuración cognitiva, es necesario para lograr avanzar en ella iniciar la
terapia descubriendo las estructuras más superficiales en el sistema
cognitivo. La entrevista clínica permite al terapeuta a través de verbalizaciones
del paciente acceder a los pensamientos automáticos, ¿qué son los pensamientos
automáticos? Son las estructuras más superficiales, las que están más al alcance
del paciente, las que expresa de manera automática, pero que nos guían hacia
las más profundas que son los esquemas. Volviendo al ejemplo de las dos
personas que se sienten observadas, ya vimos como ellas hacen procesos de
asimilación, estos procesos los evidencian en las verbalizaciones y
autoverbalizaciones frente a la situación:”deben pensar que soy una tonta”; este
es un pensamiento automático porque se lleva a cabo como su nombre lo indica
de manera automática, es lo primero que se le viene a la cabeza a la paciente,
pero que por su contenido da cuenta de la estructura nuclear que le subyace.
La teoría del apego (Bowlby, 1980, 1982, 1985), es la teoría psicoevolutiva sobre
los procesos emocionales que más aceptación tiene actualmente para los clínicos
cognitivos. Y ello por dos razones:
•
Partir de una teoría cognitiva sobre los vínculos afectivos
•
Tener un respaldo demostrativo experimental suficiente.
La gran aportación de Bowlby, basada en datos experimentales, es la
existencia de una necesidad de vinculación primaria (no derivada de ninguna
otra). Esa disposición a los vínculos afectivos con sus progenitores tendría una
doble función: función de protección (seguridad proporcionada por el adulto
capaz de defender al niño de fuentes de peligro) y una función de socialización
(desplazándose las relaciones iniciales con la madre a las personas más próximas
y de aquí a otros grupos más amplios). Sin embargo en el desarrollo de esa
disposición filogenética juega un papel relevante las respuestas que los adultos
van a dar a las demandas de vinculación del niño.
Sobre todo, las experiencias tempranas con el adulto van a jugar un rol relevante
en la formación de las primeras estructuras cognitivas (esquemas) patológicas o
sanas. Esas estructuras cognitivas tempranas contendrían el MODELO DE
FUNCIONAMIENTO NUCLEAR DEL INDIVIDUO (Estructuras básicas de significado),
equivalente también al llamado nivel tácito del sistema cognitivo referido por
otros autores (por ejemplo, Mahoney, 1982, 1985, y Guidano y Liotti, 1985).
Estas estructuras básicas de significado son las que guían el funcionamiento
cognitivo y conductual del individuo, visto de este modo podemos afirmar que el
modelo de funcionamiento asegura el desarrollo y funcionamiento básico de
cuatro operaciones:
A) La evaluación de la presencia de otra gente, nuevas presencias de relaciones
con el niño. En la época adulta, el núcleo cognitivo de las evaluaciones de las
situaciones interpersonales (EVALUACIÓN INTERPERSONAL). Esto según Bowlby,
si retomamos a Beck sería la concepción que construye el individuo acerca de los
demás,
B) Una visión positiva de sí mismo para afrontar dificultades normales en el
desarrollo y una visión de confianza y amabilidad proveniente de los otros
(AUTO/HETERO-CONFIANZA). En Bowlby sería la concepción de sí mismo.
Esta visión positiva de si mismo está muy relacionada con el sentimiento de ser
“digno de ser amado” tan importante en la estructuración de la autoestima.
C) La realización de atribuciones adecuadas de causas y significados de los
hechos a partir del funcionamiento con la figura de apego (MODELO O ESTILO
ATRIBUCIONAL). Una regulación cognitiva adecuada con el entorno, a partir de
un equilibrio de sistemas conductuales incompatibles (por ejemplo, "la madre
permite la autonomía y exploración del niño de su entorno, pero al mismo
tiempo está atenta y dispuesta a ayudarle ante peligros o dificultades excesivas
para él") (SEGURIDAD Y AUTONOMÍA).
Este concepto está muy relacionado con la concepción del mundo que tiene el
individuo (triada cognitiva de Beck): un niño al que se le permite desarrollar su
sentido de exploración, el cual se manifiesta en la etapa en que empieza a
caminar (en esta etapa gracias a la locomoción que le permite desplazarse el
niño busca conocer su entorno), desarrollará sentimientos de seguridad y
autonomía.
Si retomamos a Beck, podríamos decir que este niño tendrá una visión del mundo
como un lugar seguro en el que puede desenvolverse. Pero si su madre es
sobreprotectora e inhibe la exploración, enviándole constantemente mensajes
relacionados con lo peligroso que puede resultar el separarse de ella, la visión
que tendrá este niño de su entorno es que el mundo es un lugar peligroso y
amenazante, en el cual no puede desenvolverse solo.
Si retomamos a J. Young (esquemas maladaptativos tempranos) veremos que este
último aspecto está muy relacionado con la instauración de EMTs en el área de la
autonomía.
Bowlby no está de acuerdo con la teoría según la cual el niño desarrolla un
vínculo estrecho con la madre porque ella lo alimenta (vínculo primario) y
establece una relación personal de dependencia con ella (vínculo secundario). Si
fuese cierto cualquier niño se apegaría a quien lo alimenta.
Bowlby vio, por las investigaciones etológicas en animales de Lorenz, que se
podía desarrollar un fuerte vínculo con la madre sin necesidad de que esta lo
alimentara. A partir de aquí Bowlby comenzó sus investigaciones en humanos,
llegando a la conclusión siguiente: "la conducta de apego es cualquier forma de
conducta que tienen como resultado el logro o la conservación de la proximidad
con otro individuo claramente identificado al que se considera mejor capacitado
para enfrentarse al mundo", lo cual se ve especialmente claro cuando la persona
está enferma o asustada.
La función biológica atribuida al otro es distinta a la alimentación o al sexo: es la
protección, es decir, poder contar con el otro porque se sabe que está dispuesto
a ayudar en momentos difíciles. Así se establece una relación de apego al otro
(no conviene usar la expresión 'dependencia', más peyorativa).
Esta teoría del apego de Bowlby fue ubicada como una teoría conductista, pero
este autor no está de acuerdo porque él distinguió "apego" de "conducta de
apego". El apego es una disposición a buscar la compañía o proximidad de
alguien, atributo que persiste en el tiempo y no depende de la situación
ambiental del momento.
Por lo tanto, la teoría del apego fue desarrollada como una variante de la teoría
de las relaciones objetales, por cuanto postula la existencia de una organización
psicológica interna que incluye representaciones del sí-mismo y de la (o las)
figuras de apego.
La ansiedad de la separación.
Es la ansiedad por perder al ser amado o quedar separado de él. Para Bowlby,
esta ansiedad se produce no porque haya una situación de peligro o riesgo real,
sino por estar aumentada la probabilidad de dicho riesgo. Por lo tanto, la
ansiedad de separación no aparece algunas veces sino que es una disposición
humana básica: por ello la ansiedad no surge solo cuando se abandona al niño,
sino cuando se amenaza con abandonarlo (aumenta el riesgo). Tal amenaza
produce también ira para disuadir al que quiere abandonar, ira que puede
volverse disfuncional (por ejemplo que lleve a matarlo).
Otra situación patógena es cuando la madre sobreprotege al hijo, o bien cuando
la misma madre pretende que su hijo sea su figura de apego, con lo cual el niño
ha de soportar la responsabilidad de cuidarla.
ESTILOS DE APEGO
El párrafo anterior nos remite a los “estilos parentales” estos son las maneras en
las que interactúan los padres con los hijos. Existen varios tipos de estilos
parentales que derivan diferentes estilos de apego:
• Apego seguro: Los niños con un apego seguro exploran rápidamente en
presencia de su cuidador/a primario, están ansiosos ante la presencia del extraño
y le evitan, son perturbados por las breves ausencias de su cuidador/a, buscan
rápidamente contacto con el cuidador/a cuando éste retorna, y son reasegurados
por éste. El niño retorna a la exploración.
Los padres que favorecen un apego seguro tienen tres características básicas:
Sensibilidad: saber ponerse en el lugar del otro
Disponibilidad: estar disponible cuando se necesite
Accesibilidad: Que el niño tenga la certeza de que puede contar con la figura de
apego.
• Apego ansioso resistente: Un niño con este tipo de apego es el que muestra
limitada exploración y juego, tiende a ser altamente perturbados por la
separación, pero tienen dificultad en reponerse después, mostrando agitación,
tensión, y continúan llorando o molestan de una manera pasiva. La presencia del
cuidador/a o los intentos de calmarlo fracasan en reasegurarlo, y la ansiedad del
niño y la rabia parecen impedir que obtengan alivio con la proximidad del
cuidador/a.
• Apego ansioso elusivo: aparecen como menos ansiosos por la separación,
pueden no buscar la proximidad del cuidador/a después de la separación, y
pueden no preferir al cuidador/a más que al extraño.
Puedes complementar este tema en el siguiente artículo:
FONAGY, Peter.
Persistencias transgeneracionales del apego.
[on line].
Disponible en: <http://www.aperturas.org/3fonagy.html> Visitado el 4 de
Febrero de 2008.
Estilos de apego y procesos cognitivos.
Varios estudios han examinado la hipótesis de que las personas con distintos
estilos de apego difieren en la forma de buscar y procesar información. Esta
hipótesis está basada en los propios postulados de Bowlby que sostiene que los
modelos de apego afectan la codificación y organización de información
acerca de eventos emocionales, figuras de apego y el sí mismo. (Mikulincer, M.
1997).
Si retomamos a J. Young y los EMTS, podríamos decir que hay ciertos estilos de
apego que generan la instauración de esquemas maladaptativos tempranos.
Basado en estos postulados se han realizado estudios acerca de las diferencias
entre los estilos de apego en adultos y la búsqueda de nueva información,
entendida como la exploración del ambiente y la adquisición de conocimientos
sobre cosas desconocidas como lugares, personas, objetos; y la integración de
nueva información en las estructuras cognitivas que consiste en decodificar la
información adquirida, comparándola con la información existente y acomodando
el esquema a la nueva información (Mikulincer, M. 1997). Recuerden Piaget y los
procesos de asimilación y acomodación.
De esto se ha encontrado que las personas con estilo de apego seguro realizan
una búsqueda activa de información, siendo abiertos a la nueva información y
poseen estructuras cognitivas flexibles, ya que como pueden lidiar bien con la
angustia, son capaces de incorporar nueva información, aunque las lleve a
períodos momentáneos de confusión, pues son capaces de reorganizar sus
esquemas. (proceso de acomodación) Esta capacidad las llevaría a ajustarse de
manera adecuada a los cambios del ambiente, a proponerse metas realistas y a
evitar creencias irracionales.
Las personas con estilo de apego evasivos o elusivos, rechazan la información
que pudiese crear confusión, cerrando sus esquemas a ésta, teniendo
estructuras cognitivas rígidas. Un ejemplo claro de persona con un apego
elusivo, es el de una persona con un trastorno de la personalidad esquizoide,
estos individuo generalmente en su infancia tuvieron experiencias de maltrato o
abandono, o en otros casos padres muy tranquilos que le permitieron tener una
exagerada autonomía e independencia, algunas veces, esto, lo interpreta el niño
como “no ser querido” interpreta que si no lo cuidan es por que no lo quieren y
empieza a generar conductas autosuficientes, crea una barrera con los demás
enviando el mensaje “no necesito de nadie” “nada me afecta”, desarrollan a
veces afecto plano.
Las personas ansiosas-ambivalentes o resistentes también muestran este
comportamiento, pero a diferencia de los evasivos, desean acceder a nueva
información, pero sus intensos conflictos las llevan a alejarse de ella
(Mikulincer, M. 1997). Este es el caso de un individuo con un trastorno de la
personalidad evitativo, quiere interactuar pero su inseguridad no se lo permiten
y terminan aislándose de los demás.
Otros estudios evidencian relaciones entre los distintos estilos de apego y la
accesibilidad a ciertos esquemas cognitivos (Baldwin, M. et al. 1996).
Las personas con estilos de apego seguro, muestran tener una alta accesibilidad a
esquemas y recuerdos positivos, lo que las lleva a tener expectativas positivas
acerca de las relaciones con los otros, a confiar más y a intimar más con ellos.
Las personas con estilos de apego ansioso elusivo y ansioso resistente, muestran
tener una menor accesibilidad a los recuerdos positivos y mayor accesibilidad a
esquemas negativos, lo que las lleva, en el caso de las personas evasivas, a
mantenerse recelosos a la cercanía con los otros y a las personas con estilo de
apego ansioso resistente a tener conflictos con la intimidad, pues desean tenerla
y tienen intenso temor de que ésta se pierda (Baldwin, M. et al. 1996).
Influencia de los estilos de apego en las relaciones interpersonales.
En los últimos años, una serie de investigaciones han llegado a interesarse en los
procesos por los cuales las personas desarrollan y mantienen los lazos afectivos
en las relaciones íntimas. Varios estudios recientes sobre relaciones de amor
adulto, sugieren grandes similitudes entre el apego romántico adulto y el apego
de niños con sus primeros cuidadores. Esto porque durante el desarrollo social las
personas construyen modelos afectivos-cognitivos de sí mismos y patrones típicos
de interacción con los otros significativos. Estos modelos mentales, organizan el
desarrollo de la personalidad y guían el subsecuente comportamiento social. El
estudio de las diferencias individuales en estilos de apego, es una contribución
significativa a nuestro entendimiento del por qué las relaciones íntimas varían en
la calidad y naturaleza interpersonal, muchas hipótesis pueden ser generadas
acerca de la naturaleza y calidad emocional de las relaciones románticas que
poseen las personas que exhiben distintos estilos de apego (Simpson, J. 1990). Es
así como los estudios han determinado que algunas características que se
presentan en las relaciones íntimas que establecen las personas tienen mucho
que ver con sus estilos de apego individuales. Las personas con estilo seguro
tienden a desarrollar modelos mentales de sí mismos como amistosos, afables
y capaces, y de los otros como bien intencionados y confiables, ellos
encuentran relativamente fácil intimar con otros, se sienten cómodos
dependiendo de otros y que otros dependan de ellos, y no se preocupan
acerca de ser abandonados o de que otros se encuentren muy próximos
emocionalmente. Las personas con estilos ansiosos tienden a desarrollar
modelos de sí mismos como poco inteligentes, inseguros, y de los otros como
desconfiables y reacios a comprometerse en relaciones íntimas,
frecuentemente se preocupan de que sus parejas no los quieran y sienten
temor al abandono. Los con estilo evasivo, desarrollan modelos de sí mismos
como suspicaces, escépticos y retraídos, y de los otros como desconfiables o
demasiado ansiosos para comprometerse en relaciones íntimas, se sienten
incómodos intimando con otros y encuentran difícil confiar y depender de
ellos (Simpson, J. 1990).
Es así como las personas con los distintos estilos de apego tienden a involucrarse
en relaciones románticas que difieren en su naturaleza, los 3 estilos de apego se
encuentran asociados con distintos patrones de experiencias emocionales con
respecto a las relaciones.
Otro aspecto importante en las relaciones interpersonales es la relación entre el
estilo de apego adulto y la confianza en las relaciones, ya que ésta muchas veces
determina la manera en que las personas reaccionan frente a las personas
cercanas cuando fortalecen o violan la confianza que sienten hacia ellos y que
explicaría la construcción del sentimiento de confianza en las relaciones, que
podría ser la condición necesaria para el desarrollo de seguridad, intimidad y
relaciones satisfactorias. En las relaciones amorosas, la confianza es una de las
cualidades más deseadas y una condición necesaria para el desarrollo del
compromiso y seguridad, de hecho, puede ser la causa de una disolución en una
determinada relación (Kobak, R. & Hazan, C. 1991). Así se ha encontrado que las
personas con estilo de apego seguro muestran tener gran confianza hacia sí
mismos y los demás, y las con estilo de apego inseguro poseen una falta de
confianza hacia los otros, lo que vendría a determinar en gran parte la forma en
que se relacionen con los demás (Mikulincer, M. 1998 b).
Es importante tener en cuenta que los efectos de los estilos de apego en las
relaciones interpersonales, no son siempre iguales ni tan predecibles, "resultados
de investigaciones sugieren que las diferencias en el estilo de apego no son
impermeables al cambio" (Main et al, citado en Simpson J. 1990. 978 pp).
A partir de las concepciones de Bowlby continuaron nuevas investigaciones, que
entre otras cosas descubrieron:
a) que dos o más experiencias adversas multiplican el riesgo de perturbación
psíquica. No es igual de significativo para la salud mental, la experiencia de un
niño que una vez en la vida fue castigado severamente (física o
psicológicamente) que la del que es castigado con esa misma y con mucha
frecuencia; tiene más riesgos de generar patología el segundo.
b) que alguien que tuvo una experiencia adversa aumenta el riesgo de vivir otra
similar. Aquí estaríamos hablando de los patrones conductuales que se repiten,
niño maltratado tendrá mayor riesgo de ser padre maltratador.
c) que perturbaciones psíquicas derivadas de privaciones en los padres producen
efectos negativos sobre sus hijos (una madre ansiosamente apegada por su
historia infantil es propensa a buscar el cuidado de su propio hijo, lo que puede
tornar a éste ansioso y culpable).
Nota: El presente texto es el resultado de una compilación libre de diversos textos.
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