Subido por Juan David Ortega

Junto a cada pobre me encontrarás cantando. Historia y crítica del fenómeno económico y político en Colombia(11)

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Junto a cada pobre me encontrarás cantando. Historia
y crítica del fenómeno económico y político en
Colombia
Colección Señales
Junto a cada pobre me encontrarás cantando. Historia
y crítica del fenómeno económico y político en
Colombia
Andrés Felipe López López
2015
López López, Andrés Felipe
Junto a cada pobre me encontrarás cantando. Historia y crítica del fenómeno económico y político
en Colombia / Andrés Felipe López López.—Medellín: Editorial Bonaventuriana, 2015
145 pp. —— (Colección Señales)
Incluye referencias bibliográficas
ISBN: 978-958-8474-50-2
1. Economía-Colombia 2. Historia económica-Colombia 3. Política económica-Colombia 4.
Economía política 5. Riqueza
330.9 (CDD 23)
L925
Junto a cada pobre me encontrarás cantando. Historia y crítica del
fenómeno económico y político en Colombia
© Andrés Felipe López López
Facultad de Ciencias Empresariales
Colección Señales
Grupo de investigación: Casos y Estudios Organizacionales (CEO)
Universidad de San Buenaventura Medellín
Colombia
© Editorial Bonaventuriana, 2015
Universidad de San Buenaventura Medellín
Coordinación Editorial Medellín
Carrera 56c No. 51-110 (Medellín)
Calle 45 No 61-40 (Bello)
PBX: 57 (4) 5145600
[email protected]
www.usbmed.edu.co - www.editorialbonaventuriana.usb.edu.co
Coordinador Editorial: Fraidy Alonso Alzate Pamplona
Corrección de estilo: Verónica Moreno López
Diseño y diagramación: Esteban Viviescas Mejía
Foto de portada: Juan Manuel Molina Gómez
El autor es responsable del contenido de la presente obra.
Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio, sin
permiso escrito de la Editorial Bonaventuriana.
ISBN: 978-958-8474-50-2
Tiraje: 200 ejemplares
Cumplido el Depósito Legal (Ley 44 de 1993, Decreto 460 de 1995 y Decreto 358 de
2000).
Impreso en Colombia - Printed in Colombia.
Diciembre de 2015
[Fotografía de Ezequiel Quintero Gallego] (Medellín. 2013)
A mis amigos Rodrigo Varela, César Augusto Guerra,
John Edgar Congote, Pablo Antonio Múnera,
Ezequiel Quintero, Juan Pablo Cardona,
José Daniel Hoyos y Carlos Humberto Monsalve.
A mis hermanos Yovani y Leonardo,
y a mi esposa
María Clara Gómez.
CONTENIDO
PREFACIO..............................................................................................13
ADVERTENCIA.......................................................................................17
CAPÍTULO 1
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA
RIQUEZA GLOBAL..................................................................................19
§ 1. “Los demonios tienen propiedades sulfúricas”................................19
§ 2. La mala política, la mala ideología y los ciclos de la violencia..........35
CAPÍTULO 2
“ESTE ES UN RÉGIMEN DE POBRES DIABLOS”....................................65
§ 3. Introducción al capítulo.................................................................65
§ 4. Esbozo general de historia económica y política económica en
Colombia.............................................................................................68
CAPÍTULO 3
LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA
UNA DEUDA............................................................................................81
§ 5. Introducción al capítulo.................................................................81
§ 6. Economía democrática y participación............................................82
§ 7. Eliminación de las desigualdades como condición para alcanzar la
Paz....................................................................................................103
§ 8. Otras ideas acerca de la educación..............................................112
§ 9. EPÍLOGO
Breve ensayo sobre la Restauración y la Renovación de la Política...........115
DESPEDIDA
Los mínimos suficientes de la calidad universitaria. Una apuesta basada
en los docentes, el currículo y la administración educativa. Por: Pablo
Antonio Múnera Uribe...........................................................................123
APÉNDICE
Sobre algunos procesos de paz..............................................................133
REFERENCIAS.....................................................................................139
9
“(…) La luna sale a caminar siguiendo tus pupilas.
La noche brilla original después que tú la miras.
Ya nadie sabe ser feliz a costa del despojo,
gracias a ti y a tus ojos.
Eres un verso en riversa, un riverso.
Despertaste y le diste vuelta a mi universo.
Ahora se llega a la cima bajando por la sierra.
La tierra ya no gira, tú giras por la tierra.
En las guerras se dan besos, ya no se pelean.
Hoy las gallinas mugen y las vacas cacarean.
Las lombrices y los peces pescan los anzuelos,
se vuela por el mar y se navega por el cielo.
Crecen flores en la arena, cae lluvia en el desierto.
Ahora los sueños son reales, porque se sueña despierto.
Y ese sueño es seguro, y así se reproduce,
y la inocencia por fin no se esconde de las luces.
La escasez de comida se vuelve deliciosa,
porque tenemos la barriga llena de mariposas.
Las galaxias revelan su comarca escondida
y en la tierra parece que comienza la vida (…)
Ya nadie sabe ser feliz a costa del despojo,
gracias a ti y a tus ojos.
En la academia militar enseñan medicina
y los banqueros ahora dan viviendas y comida.
Ya nadie sabe ser feliz a costa del despojo,
gracias a ti y a tus ojos.”
Residente, Visitante y Rodríguez, Silvio. (2014).
Ojos color sol. En Multi Viral. [Disco compacto].
Puerto Rico: El Abismo/Sony Music Latin.
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PREFACIO
La historia de nuestros días se completa en cada presente, que si bien está
cargado con todo el peso de un mal pasado, lleva dentro de él, el germen del
futuro; nuestra tarea consiste en poner en marcha una mejor historia, para
que nuestros hijos, y su descendencia, puedan contar mejores cosas.
No se escribe aquí un estado del arte sobre el fenómeno económico y político
en Colombia, es imposible en un solo texto de poca extensión como este
o en un solo volumen. En este libro están radicados algunos trazos de la
postura que he tomado frente al fenómeno mentado; es una lectura crítica
de la realidad. Tal como elaboró experimentos de nueva España José Ortega
y Gasset (1914, p. 59) en sus Meditaciones del Quijote, estas páginas son un
primer intento de hacer ensayos de nueva Colombia.
¿Por qué hay que ensayar tal cosa? Porque tal y como lo expongo en nuestro
país se duerme en el sueño del descuido de una tesis tan básica como la del
“interés general” y la racionalidad. Siempre que haga alusión a esta última,
al término razón y al de conciencia1, estoy remitiéndome a Edmund Husserl
en la dirección de la fundación de la Ciencia primera, en la que se re-crea la
noción de razón por medio del redescubrimiento de sus dimensiones ética,
práctica, afectiva y estimativa, además de la objetivante. A la luz del autor
mencionado —tesis que comparto plenamente— solo se es un humano
auténtico si la razón se convierte en la autoexigencia más alta, en el valor
asintótico, en tanto que por su ejercicio, la vida se orienta a fines prácticos,
teóricos e intersubjetivos. En este marco, de Husserl se aprende —idea en la
que también creo—, que una crisis de la que quepa hablar consiste en una
pérdida del sentido originario; el cual, no se rescata sino por despertar a la
vida de conciencia, o lo que es lo mismo, en despertar la conciencia en todas
sus dimensiones, a las que se les encuentra su particular correspondencia
así: a la teórica el valor supremo de la verdad, a la dimensión práctica el
valor supremo de la libertad y a la dimensión valorativa el valor supremo
de la belleza. De esto depende que la dignidad humana no sea profanada.
La razón, en suma, se entiende en este trabajo —con los ojos siempre
1 Términos que se pueden encontrar dilucidados en mi obra Vida humana fenomenológica. Cuatro
estudios sobre Edmund Husserl [4, ∞), la cual, saldrá publicada en la misma Editorial del presente libro.
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
puestos en Edmund Husserl—, como el elemento específico que hace al
hombre, hombre; es la capacidad de orientar la vida a funciones asintóticas
de responsabilidad, autonomía y reflexión. Es la que hace posible dar
cuenta de estar en el mundo experimentándolo. Porque todo comienza en la
conciencia, “linterna mágica” (Camus, 1967, pp. 20. 40-41), esto es, en la
vida intencional, y nada vale sino por ella.
La morfología del libro que el lector tiene es sus manos es la siguiente: en los
§§ 3 a 6 elaboro una narración de la historia económica de Colombia como
haciendo una sola pincelada en un lienzo en blanco y en los §§ 1 y 2 describo
la praxis política que ha tenido lugar y que ha derivado en una guerra sin fin
con múltiples caras. En los parágrafos 7 y 8, esgrimo que la educación —la
renovación—, la expropiación, el empleo y la salud son elementos atómicos
en la construcción de una sociedad justa y verdaderamente humana. A lo
largo y ancho del trabajo defenderé la tesis de que nuestro país ha sufrido,
más que vivido, sus cambios y sus problemas. En el último apartado, el § 9,
me dispuse hacer un breve ensayo sobre lo que entiendo por restauración de
la política. Bajo el título de Despedida, se encuentra un escrito realizado por
Pablo Antonio Múnera, que he deseado poner en este libro porque —además
de su calidad ensayística— expresa desde un plano puro organizacional,
el deber ser de las instituciones educativas, con el que se dan luces acerca
de la buena administración educativa que en parte aseguraría, por ejemplo
en las Universidades, la reivindicación que de la educación reclamo en esta
obra como fuerza impulsadora del cambio.
Desde el principio aclarémonos en el lenguaje: ¿Por qué he subtitulado de
la manera que está, el libro? Cuatro elementos aparecen en él: historia,
crítica, fenómeno, economía y política. ¿A qué hago referencia con ellos?
Sobre historia económica de Colombia no pretendo ponerme en el mismo
nivel descriptivo de autores que con profundidad han tematizado el asunto,
como Luis Eduardo Nieto Arteta, Estanislao Zuleta, Miguel Urrutia, Álvaro
Tirado Mejía, Salomón Kalmanovitz, Carlos Dávila Ladrón y más; solo tengo
la motivación de escribir lo que he venido descubriendo sobre el tema,
primero, como observador —esto es, como ciudadano, peatón, oyente— y
segundo, en mis lecturas imparciales para los cursos que he dictado que se
relacionan con ese contenido en la Universidad de San Buenaventura a los
estudiantes de Administración de Negocios, Contaduría pública, Negocios
Internacionales y Administración turística. Digo imparciales porque no me
14
PREFACIO
he inclinado por ninguna posición en dichas investigaciones por una razón,
y es que tengo mi propia toma de postura, es la que ustedes van a encontrar
aquí. Advierto que mi formación en estricto no es en economía ni en historia,
mucho menos en econometría o en mercados; en esta medida mi método es
filosófico, con mayor precisión fenomenológico. Lo expuesto se dirige por la
pregunta ¿Cuál es el sentido que hemos constituido y por tanto dado a las
relaciones políticas y económicas? Y por ende ¿cómo lo hemos hecho?
El segundo término que aparece es el de crítica, que con los ojos puestos
también en Edmund Husserl, entiendo que consiste en el ejercicio por el
cual se cuestiona todo presupuesto, en otras palabras, en echar luces para
aclararnos, en rasgos generales, lo concerniente al sentido, la esencia, los
actos, los puntos de vista. Es decir haber pensado, trazado, comprobado y
fundamentado un esbozo general de un fenómeno puesto por tema.
La tercera categoría es fenómeno, que ha recibido la más perfecta
investigación en el autor que menciono arriba, y que en efecto, re-fundó la
Fenomenología. Phänomen —un fenómeno—, que es la raíz de la expresión
Phänomenologie en la acepción de Husserl “es, sorprendentemente, casi lo
contrario de un fenómeno en el sentido original” (García-Baró, 2008, p. 81).
Originalmente es aquello que se ofrece o presenta, o da. En la Quinta de
sus Investigaciones lógicas, Husserl (1982) escribió que, en sentido estricto,
el fenómeno se vive pero no aparece, en tanto que gracias a que es vivido,
permite la aparición de los fenómenos en el sentido original y usual. Para
el caso de la investigación aquí desarrollada, somos nosotros mismos la
condición de posibilidad de las cosas que hemos vivido. A la base de la
violencia sistemática, de la crueldad, de la injusticia, estamos los sujetos
que mediante actos las hemos llevado a cabo, las hemos hecho realidades.
De esta manera, el enfoque que a la historia doy aquí no está motivado en
exclusivo por lo narrativo, porque en la comprensión que acabo de esgrimir
sobre los fenómenos, la historia no está compuesta solo por hechos, sino por
realidades que tienen en los hombres su creación.
Luego aparece en el subtítulo pensado para este libro, economía y política,
que son ejercicios que menciono en una sola voz —y el orden que tienen no
insinúa mayor o menor importancia— porque hay un marco grande sobre
el que giran y son posibles las lógicas económicas, que es el marco político.
Aunque en principio esto último es correcto, tiempo a que esta afirmación
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
ha sido discutida, revisada e incluso vapuleada en tanto que hoy por hoy,
son los poderes económicos los que definen la agenda política. Pero éste es
justamente el problema actual y por esa mala relación establecida entre una
y otra, resultan malos gobiernos. Además de remitirme a la bibliografía en la
que se encuentran desarrollos formales de ambos temas, también hago uso
del periodismo económico o del reportaje; lo anterior me da pie para hacer
una advertencia preliminar: la narrativa que a continuación se encuentra
no está compuesta solo del dato y el análisis propio de la economía y la
ciencia política o la filosofía política, en tanto que en varias ocasiones el
trabajo toma el tenor propio de la literatura, de la metáfora, en la medida en
que nos ayuda a comprender más allá del contenido estadístico y del dato
histórico, y nos transporta a la lectura de nuestra historia de una manera
estética.
La intención de este trabajo tiene los siguientes puntos: en un horizonte
de tanta crueldad padecido en Colombia como tendré oportunidad de
auscultar, debemos gritar o cantar a la manera de un escrito, lo que los
jóvenes estudiantes de la Revolución de Mayo del 68 clamaban: “Seamos
realistas y pidamos lo imposible” (Tirado, 2014, p. 40), y lo que pido aquí
es la reforma de la sociedad, el poder sobre nuestra propia vida. Es decir,
rebelarse contra lo absurdo y alzarse sobre él, porque no puede ser que el
horror se consagre; hay que dejar de callar las cosas como si no existieran.
Hay que salir de este estado de conflicto permanente —bellum omnium
contra omnes del que hablaba Hobbes (1668 [por ejemplo en], pp. 64, 65,
66, 89, 93)— que no tiene su origen en la guerrilla, en el paramilitarismo, en
la delincuencia, en el homicidio, en la polarización del mundo en religiones,
en sistemas económicos, en fanatismos políticos, en individualismos y en
banderas, sino en aquello que orquesta estas cosas: la irracionalidad.
16
ADVERTENCIA
Si bien el trabajo que se encuentra el lector ante sus ojos es resultado de un
proceso de investigación hecho dentro del marco propio que exige la academia
en la Universidad, hay líneas del libro que se elevan a la tipología escrita
del ensayo, que la define, a esta última, más que la extensión, la actitud
reflexiva de quien lo escribe en la ampliación de la esfera de comprensión de
uno o varios tópicos tematizados.
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PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO
APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
§ 1. “Los demonios tienen propiedades sulfúricas”
(…) basta ser pobre para verse despreciado.
(Platón, 1872, p. 104)
Generalmente se dice —es una idea vieja y no es incorrecta desde luego—
que democracia es libertad. Pero libertad es posibilidad.
Uno no tiene libertades porque están escritas en alguna parte,
por hacer aquello que la ley no le prohíbe. Es todavía necesaria otra cosa:
que no se lo prohíba la vida.
Puede que la ley no le prohíba a nadie entrar a la Universidad,
pero si se lo prohíbe la vida, si se lo prohíbe la economía,
si se lo prohíben los hechos;
de todas maneras no tiene libertad de educarse.
La libertad está en el orden de la posibilidad.
(Zuleta, 2008, pp. 89-98)
¿Qué es lo que con mayor propiedad permite afirmar que la vida en un país
es democrática, y justa? La dignidad humana y la igualdad. Y ¿Cuál es el
mínimo de condiciones de éstas? Respondo: la posibilidad. Hay personas en
Colombia, más o menos el 9,1% de la población, que sobreviven en pobreza
extrema según la “inteligencia” del DANE (Departamento Administrativo
Nacional de Estadística), que no considera como pobre una que resida
en una ciudad o una cabecera urbana si percibe alrededor de 7660 pesos
diarios, e, igual de patético, no lo es la que en zonas rurales obtenga
4600 pesos al día2. Según la “inteligencia” de Juan Manuel Santos y del
mencionado departamento, de ahí en adelante los seres humanos pueden,
en nuestro país, empezar a tener una vida digna. Al parecer “algunas”
2 Rojas, Juan Fernando. (16 de septiembre de 2014). Una persona no es pobre en Colombia si gana
más de $6.947 diarios. El colombiano. Recuperado de http://www.elcolombiano.com/una_persona_no_
es_pobre_en_colombia_si_gana_mas_de_6947_pesos_diarios-EFEC_311270; también en: Si usted
gana más de 6.947 diarios no es pobre, dice el Dane. (5 de Febrero de 2015). El país. Recuperado de
http://www.elpais.com.co/elpais/economia/noticias/si-usted-gana-6947-diarios-pobre-eso-dice-gobierno
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
almas vienen al mundo con un “derecho” que otros hacen inalienable, y es
el siguiente: usted tiene derecho a ser pobre, a sufrir, a vivir en la miseria
porque la mezquindad de otros, de empresarios e industriales, de apellidos
y castas, es un acto que merece ser aplaudido. Sin parodias, pero sí en una
transposición poética de la realidad colombiana siguiendo en parte a Pablo
Neruda en ello, sería así: el diente maligno que hasta ahora ha mordido
a muchos, no será extirpado si no porque solo se caiga de la boca del
hambre muerta, que es distinta —de hecho— a la condena que el poeta
hace a la pobreza en la que le vaticina su expulsión de la tierra como se
verá a renglón seguido; a lo que me refiero con seguir al escritor chileno es
al parafraseo que de su Oda a la pobreza elaboro en orden a argumentar
que dicha realidad parece haberse fijado como un estado de cosas, para el
cual el pobre no tiene más que la espera y la alienación de un reino mejor
cuando muera; poema que me permito transcribir, y del que valga señalarlo
desde el principio, tomo el título del libro que el lector tiene a la mano:
Cuando nací, / pobreza, / me seguiste, / me mirabas / a través / de
las tablas podridas / por el profundo invierno.
De pronto / eran tus ojos / los que miraban desde los agujeros. /
Las goteras, / de noche, / repetían / tu nombre y tu apellido / o a
veces / el salero quebrado, / el traje roto, / los zapatos abiertos, / me
advertían. / Allí estaban / acechándome / tus dientes de carcoma, /
tus ojos de pantano, / tu lengua gris / que corta / la ropa, la madera,
/ los huesos y la sangre, / allí estabas / buscándome, / siguiéndome
/ desde mi nacimiento / por las calles.
Cuando alquilé una pieza / pequeña, en los suburbios, / sentada en
una silla / me esperabas / o al descorrer las sabanas / de un hotel
oscuro, / adolescente, / no encontré la fragancia / de la rosa desnuda,
/ sino el silbido frío / de tu boca. / Pobreza, / me seguiste / por los
cuarteles y los hospitales, / por la paz y la guerra. / Cuando enfermé
tocaron / a la puerta: / no era el doctor, entraba / otra vez la pobreza.
/ Te vi sacar mis muebles / a la calle: / los hombres / los dejaban
caer como pedradas. / Tú, con amor horrible, / de un montón de
abandono / en medio de la calle y de la lluvia / ibas haciendo / un
trono desdentado, / y mirando a los pobres / recogías / mi último
plato haciéndolo diadema. / Ahora, / pobreza, / yo te sigo. / Como
fuiste implacable, / soy implacable. / Junto / a cada pobre / me
encontrarás cantando, / bajo / cada sábana / del hospital imposible
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PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
/ encontrarás mi canto. / Te sigo, / pobreza, / te vigilo, / te cerco, /
te disparo, / te aíslo, / te cerceno las uñas, / te rompo / los dientes
que te quedan. / Estoy / en todas partes: / en el océano con los
pescadores, / en la mina / los hombres / al limpiarse la frente, /
secarse el sudor negro, / encuentran / mis poemas. / Yo salgo cada
día / con la obrera textil. / Tengo las manos blancas / de dar el pan en
las panaderías. / Donde vayas, / pobreza, / mi canto / está cantando,
/ mi vida / está viviendo, / mi sangre / está luchando. / Derrotaré /
tus pálidas banderas / en donde se levanten. / Otros poetas / antaño
te llamaron / santa, / veneraron tu capa, / se alimentaron de humo
/ y desaparecieron. / Yo / te desafío, / con duros versos te golpeo el
rostro, / te embarco y te destierro. / Yo con otros, / con otros, muchos
otros, / te vamos expulsando / de la tierra a la luna / para que allí te
quedes / fría y encarcelada / mirando por un ojo / el pan y los racimos
/ que cubrirán la tierra / de mañana (Neruda, 2005, pp. 202-206).
La mala política es la que consiste en la postergación, en la parcialización
y en la falta de racionalidad. Pongo un ejemplo: en 2014 el presidente en
mención lanza el Plan de choque para combatir algunos delitos sin hacer
primero un ejercicio de transformación en las cárceles, que en el primer
semestre del año evocado, llegaban a un 54% de hacinamiento en tanto que
la capacidad está excedida por casi 42 000 personas3. Y, mucho más grave,
la mayoría de los centros penitenciarios se han convertido —lo digo con
una metáfora— en posgrados de delincuencia, pues bien es sabido que por
las condiciones no dignas, insalubres y el reducido nivel de re-educación
de las instituciones, hombres y mujeres aprenden mejores mañas para la
ejecución de actos ilegales, e incluso delinquen desde la misma institución,
y algunos de los guardias y funcionarios de ellas se han constituido en
intermediarios del mal.
Al ejercicio “político” en mi país lo bautizo así: política procrastinaria; no puede
desconocerse por ejemplo la belleza de acciones como la de las 10 000 becas
para los estudiantes con calificaciones superiores en las Pruebas Saber, o la
Restitución de tierras que para el caso del Valle del Cauca según los informes
de enero de 2015 de la Unidad encargada de la tarea, se han entregado
3 Redacción Nacional. (21 de mayo 2014). Hacinamiento en cárceles de Colombia. El espectador.
Recuperado de http://www.elespectador.com/noticias/nacional/carcel-de-riohacha-mas-hacinada-delpais-nuevamente-niv-articulo-493660
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
3185 hectáreas a campesinos que fueron desplazados4; pero procrastinar,
esto es, aplazar el arreglo a la concentración injusta de la riqueza mientras
alrededor del 13% de la población de niños presenta o ha presentado un
problema de desnutrición, es una vileza. Dicho sea de paso, porcentaje que
en Vaupés alcanza el 34,7%, o en la Guajira que llega al 27,9%5, mientras
Luis Carlos Sarmiento Angulo arropa con su manta de codicia una fortuna
de 16 700 millones de dólares, dinero que no gastará nunca a no ser que
quiera —en un futuro turístico hipotético— viajar once veces a la luna con
un acompañante y aún le quedarían unos millones para seguir gastando.
No es que no vivamos en una democracia, pero ésta es restringida. Bien había
dicho Estanislao Zuleta que no es suficiente con decretarla, es importante
“(…) definirla también en términos de la igualdad de posibilidades (…) La
igualdad debe ser una búsqueda tanto económica como cultural. Es casi
una burla para una población decir que todos los ciudadanos son iguales
ante la ley, si no lo son ante la vida” (2005, p. 38). Lo que quiere decir que
las posibilidades, la apertura de la vida sobre la vida misma en términos
políticos no solo se escriben y se obligan, sino que se consiguen por una
voluntad comunitaria racional. El respeto a la dignidad humana en nuestro
contexto es en su sentido pleno, una conquista y no un re-encuentro,
pues como se irá viendo en la medida en la que avanzo en el trabajo, no
hemos hecho Nación, no hemos construido Pueblo, no se ha nombrado a
Colombia en una identidad social, sino individual, sea porque heredamos
culturalmente de las épocas de la Conquista y la Colonia la idea de sacar
provecho de los otros y de buscar el bien individual, porque se le ha cortado
el tronco a los árboles que han dado frutos para una sociedad participativa
—me refiero a pensadores y buenos políticos—, porque los profesores en
todos los niveles han llenado corazones y mentes de egoísmo y la educación
ha sido tan mínima que no ha despertado la conciencia a la vida común, o
porque los intereses de otros países no han dejado crecer los propios.
Abro un paréntesis con motivo de este último juicio, que cerraré cuando lo
indique.
4 Unidad de Restitución de Tierras. (2014). 2014, un año positivo para la restitución de tierras en el Valle
del Cauca, en 2015 más víctimas recuperarán sus tierras. Recuperado de http://restituciondetierras.gov.
co/?action=article&id=1702
5 Forero Aguirre, Andrés. (19 de julio de 2014). El dramático mapa de la desnutrición infantil. El Tiempo.
Recuperado de http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/salud/desnutricion-infantil-en-colombia/14272676
22
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
Para la agenda de directores de empresas, organizaciones y gobernantes con
una visión decente, esto es, humana, de la economía, el tema de la globalización
se presenta como una dificultad, y es que el movimiento de inteligencias y
capacidades humanas, el tránsito multinacional de tecnología, de recursos
y servicios, incluidos dentro de la esfera de la globalización económica, han
agregado a las complicaciones de rutina de las organizaciones y gobiernos,
otras más apremiantes en orden a la permanencia en los mercados, en el
caso de las primeras, y en orden a los tratados y los acuerdos en el caso
de los segundos, que bien pueden sintetizarse en las siguientes nociones:
incertidumbre, dicotomía de intereses y tensiones culturales y religiosas. La
zozobra proviene del hecho de que ya no hay superación total de las crisis
microeconómicas —para el caso de las empresas— y macroeconómicas —en
el marco político—, sino que toda solución es transitoria. Es una verdad de
hecho para los problemas que competen a las organizaciones que mientras
en las facultades de Ciencias económicas, administrativas, estratégicas
o empresariales se sigue hablando de competitividad, de cómo jugar en
los mercados y estar a la par, en la vida real, empresarios e industriales,
magnates y monopolistas, no quieren vencer a nadie, no quieren competir
con algo o alguien, desean más bien, eliminarlo. Luego ¿cómo puede
Colombia crecer en el orden del desarrollo, la equidad y la prosperidad
mientras la globalización se ha instalado y hay en ella fuerzas hegemónicas
que subyugan y de las que no se puede esperar una racionalidad económica
de cooperación, sino de extracción? Todavía más problemático en aras de la
comprensión es que si algo ha enseñado nuestra historia es que con o sin
globalización, con mercados cerrados o mercados abiertos, abandonados
a nuestra suerte o llamando la atención de las multinacionales, la vida de
los colombianos siempre ha estado marcada por la zozobra, el riesgo y la
inseguridad.
También, es hallable el discurso con el cual a estudiantes de Ciencias
políticas, de Derecho, de Economía, se les hace creer que el ejercicio político
correcto es el que consiste de forma exclusiva en la consecución de unos
objetivos de gobierno previamente planteados, así como los administradores
de negocios o de empresas consideran que la buena gerencia es la que se
define por la obtención de utilidades, por el cumplimiento de metas. En
otros términos, el gobernante que gobierne, la fábrica de galletas que elabore
galletas, el transporte que desplace cosas y personas. Y sin más, la vida del
ser humano se encoge a ser un engranaje del sistema, y las posibilidades
23
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
de la existencia se minimizan a ser condiciones de supervivencia. Mientras
las empresas, sean pequeñas o multinacionales, se conviertan por sus
directores en sedes de búsquedas financieras, el trabajo no tendrá nada de
dignificador humano.
La identidad de una nación, de un conjunto de ellas que coinciden en
historias y cultura, de una organización, consiste en el acto de saber qué es
lo que la mantiene unida. Sí hay identidades buenas y malas, estas últimas
son aquellas que en lugar de crear un cuerpo nacional, continental e incluso
mundial, separan a los hombres con las fronteras que a la vida ponen los
intereses individuales desmesurados. Hay identificaciones, adecuaciones
del ser humano con su alteridad genérica que se logran instalar, y otras
que se diluyen en el tiempo o que no son reconocidas como tales, otras que
fueron decapitadas cuando apenas crecían, y otras que han sido eliminadas,
otras que están pero no han sido conocidas o descubiertas, y otras más que
han sido malamente elaboradas.
Quítese ese elemento antropológico identitario y uno nunca podrá decir este
es mi país, mi familia, mi amor, mi pasión, mi contexto, mi continente, mi
mundo. Luego, habría que preguntarse ¿Cuál es el átomo de identidad, el
elemento reconocible? No puede ser el narcotráfico, la idea de que el vivo vive
del bobo, no puede ser el desquite y la venganza, mucho menos el derecho de
espada privada —del que hablaba Thomas Hobbes en su De cive (citado por
Bobbio, 2013, p. 102)— con el que cada uno se defiende y mata al que se le
atraviesa o estorba. Si son estos el o los átomos de identidad, Colombia está
condenada a morir, no porque el mapa político desaparezca de los libros o
no sea ya reconocida por la ONU, sino porque eso será entonces —como en
no poca medida lo ha sido— un país de depredadores humanoides.
Quizá hay países que coincidan en características dentro del dominio de la
cultura, pero entre uno y otro hay una diferencia, uno y otro tienen algo que
comunicar que los contrasta, y esto se basa en que sus sujetos son amantes
de las ideas que los regulan de manera comunitaria, cuando éstas en efecto
existen; cuando no, lo que cada sujeto ama es su vida parcializada y cerrada,
su pequeño mundo privado, solitario, en el que no hay intersubjetividad sino
porque la existencia humana no puede no ser encuentro cotidiano con el
otro. ¿Qué es lo que comunicamos los colombianos? violencia, delincuencia,
barbarie, o creatividad, imaginación, racionalidad, unidad. Que no se
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PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
malinterprete lo que expongo, no estoy defendiendo nacionalismos, candados
políticos o muros diplomáticos; de lo que podamos aprender llenemos con
ello los ojos de su luz, de lo que no, porque en nuestra tierra no pueden
crecer todos los árboles y germinar todas las semillas, no se obstine la
mente y el juicio valorativo en plantar pinos en las arenas del Pacífico. Y es
que hay algo más que los objetivos a la hora de explicar lo que pasa en un
orden nacional, en una guerra, una huelga, una marcha, una crisis, una
lógica homicida, eso más son sus causas efectivas, tiene su relación con
qué se ha violentado, se ha perturbado, se ha afectado, se ha contradicho,
se ha ignorado, se ha postergado, se ha desplazado, en la fundación de
la organización social; las naciones no nacen por el establecimiento de un
orden patriótico; la bandera, el escudo, el himno, nacen más cuando se ha
constituido un orden identitario justo, que conjunta y vincula las voluntades
a unos fines que abrazan a todos en la consecución de la autodeterminación,
de la plenitud y la felicidad.
La identidad es un conjunto duro, una mónada con ventanas transnacionales;
la dispersión por su lado, es un conjunto blando, en el que entra y salen
enfermedades, y en el que no se sabe a lo que se pertenece. La manera de
observar ese primer conjunto, y verificarlo, es si en un orden social hay un
comportamiento, un recurso racional, una capacidad que al ser quitada se
destruye toda la unidad; en este orden de ideas, una conducta, un recurso
mental, o una potencia que sean destructivas no son fuerzas unificadoras,
sino por el contrario, divisoras; es decir que si un pueblo se caracteriza por
tener una habilidad notable para matar, ese pueblo no posee una fuerza
monadológica, conjuntadora, sino disgregante. Esto no quiere decir que
aquel país que se construyó desde una cierta identidad tenga que ser así
para toda la historia, antes bien, hay ciertos momentos históricos de la
vida de las naciones en los que sus ciudadanos, sus sujetos, frente a la
necesidad de atender nuevas exigencias, otros problemas sean especulados
o insospechados, deben tener la siguiente capacidad: ser de nuevo, empezar
otra vez.
Un pino sembrado en las arenas el Pacífico, por ejemplo, consiste en lo obtuso
de recibir como un sifón abierto toda la corriente ideológica y mercantil
de los procesos de globalización económica; lo anterior tiene un daño
colateral en tanto que no solo se perturban empresas, fábricas, poblaciones,
ciudades, sino que se atraviesan los países con la idea de instalar una forma
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
hegemónica de pensar y de hacer que termina por herirlos, en concreto, en
un tema tan vital como el empleo, en tanto que las tipologías actuales de
contratación, o mejor de subcontratación, que llevan internas la motivación
de acumulación por parte de propietarios, más la búsqueda de reducción en
los costos de producción, deja a la gente cesando, la deja sin trabajo. Así,
la falta de reflexión moral en la orgía del hacer y hacer, en el desenfreno de
vender y vender, de llevar a los mercados mucho más de lo que necesitamos,
además del agotamiento biológico de la tierra, resulta en un problema
social; no solo político y económico puesto que la vida de los hombres se
desplaza del campo de la plenitud, al de la sobrevivencia. Se ha concebido
además, que la sustentabilidad de una empresa, de una nación, depende de
las utilidades, de las capturas financieras, y no, como debería ser, del gusto
o el desagrado de las personas por el trabajo y del amor o el odio por su país.
Para el caso colombiano —y encuéntrese explicado aquí cualquier
organización o conjunto de hombres que vivan un devenir parecido— no
es suficiente con cambiar las estructuras externas, las estrategias, los
proyectos, hace falta re-fundarse desde adentro de la vida consciente de las
personas —a este punto le daré un tratamiento mayor más adelante—. Hace
falta terminar un modo de vida autodestructivo y hacer nuevas las cosas,
hacer otra forma de vida. Uno de nuestros dramas es haber entendido mal
la cuestión política; nótese cómo se piensa que los asuntos públicos, que la
vida común —además de creer que se limita al acto electoral— es un orden
que refiere en exclusivo a los cargos gubernamentales o estatales; esta
interpretación nociva se la ve tanto en aquellos que ocupan dichos oficios,
como en los que atienden y reciben sus ejercicios. Muy por el contrario
entiendo que una decisión política es aquel acto en el que tanto el sujeto
de la acción como el objeto o el ser al que se dirige están involucrados
monadológicamente.
Regreso a la globalización; no pueden adoptarse los modelos externos no
porque no sirvan, de hecho a otros han sido útiles, sino porque el precio que
debemos pagar por asumirlos es muy alto en tanto que las realidades aquí son
diferentes. El problema es que no se somete a debate intelectual, al diálogo
racional, solo al legal, la interacción con otra economía; simplemente uno
tiene que someterse a la casa matriz, al globalizador activo, que en términos
reales, aprovecha y extrae, no construye. Hay un mínimo de sentido común
que bien está anotado en la Sagrada Escritura: no se puede servir a dos
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PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
señores, porque amando a uno se desprecia al otro; lo anterior explica lo que
ocurre: cuando desde el marco político se piensa en hacer lo que se pueda —o
menos de lo que se puede en nuestro caso— para responder a un problema,
y a la vez —hiriendo la cohesividad interna— se intenta crecer hacia afuera,
y peor, se contribuye al desarrollo de contextos externos ya bien edificados
mientras le cortamos las ramas al único árbol que tenemos, es igual a ver que
un mendigo regala sus monedas a un magnate. ¿Cuánta globalidad —en el
significado que he dado aquí— hay en cada uno? Y ¿Cuánto de ciudadanos
autónomos, amantes de su país? Estas interrogaciones se responden con
otras: ¿Nos duele lo que le pasa a hombres y mujeres, sufrimos con los niños,
nos angustia la pobreza? O simplemente vamos por la vida cerrándonos
los ojos y llenando la mente con tonterías para no preocuparnos. Y es que
si uno se pone en la tarea de observar y señalar las esferas en las que la
globalización salvaje se fenomeniza con su mazo de golpes, encuentra que
éstas son: la economía, la política, la cultura y la vida humana cotidiana,
como ya indiqué, por ejemplo en el empleo. Este último —a la luz de una
taxonomía— es una especie de las cuatro dimensiones anteriores. Lo que
deseo mostrar en el marco en el que estoy, es que las decisiones de políticos
y empresarios en no pocos casos, están más motivadas por responder a
las demandas de los mercados internacionales que por el desarrollo de la
humanidad con la que comparte su país.
Resalto una idea ya esbozada: no estoy diciendo sin más que la globalización
sea despreciable, a lo que me he querido dirigir empero, es a mostrar que no
es buena por sí misma. Es positiva puesto que la libre circulación de capitales
materiales e intangibles, de bienes y de personas impulsa el crecimiento
económico y evita la creación de bloques comerciales rivales de los cuales
emergen, cuando en efecto existen, trabas a los tratados de cooperación
regional y mundial e impedimentos para la independencia económica de
los países. Es maligna cuando una nación impone, bajo la amenaza de la
clausura para futuros acuerdos, una lógica del aprovechamiento rapaz
sobre un país con menores capacidades de comercio e interacción, o cuando
en este mismo escenario, es la elite política de una nación la más ansiosa
por firmar una desventaja. En tales procedimientos no hay justicia global
porque en la afirmación de una soberanía nacional o regional por sobre otra,
se totalitarizan las condiciones y no se participa a los otros del bienestar
y el avance, como tendría que ser si la lógica estuviera iluminada por una
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
postura ética. Ya se entiende desde Aristóteles (2004) que la política y la
ética son inseparables.
Paso a otro punto —no he terminado el paréntesis que abrí más arriba—,
es el referido a la tensión entre neoliberalismo e intervencionismo. Ambos
ejercicios se encuentran, parece una paradoja, al interno de las prácticas
globalizantes económicas. De esto la Unión Europea es un caso, en tanto que
aun siendo un acuerdo de regionalización, después de la crisis de algunos
países altamente desarrollados en 2008, tuvo que emprender acciones de
intervención en cada una de las soberanías que sumadas la conforman para
mantener vigente la aprobación de los respectivos parlamentos; lo que indica
que un bloque creado bajo preceptos neoliberales está a su vez llevando a
cabo prácticas de intervención concretadas en sus países miembros, para
regular el funcionamiento de los factores económicos internos de cada
uno, que son los que consolidan la estabilidad de la unión. Frente a lo que
mencioné en el párrafo anterior, la afirmación —palabra que subrayé— y no
la participación, se muestra como nuevo imperialismo, o mejor decir, como
un totalitarismo de las conciencias, porque su martillo se ve perfectamente
expresado en que no es solo la realidad económica la que viene a ser fijada,
y no acordada, sino que su azote también está dirigido a la cultura. En
otras palabras, no solo se arbitran políticas, sino formas de la vida misma
de los pueblos, como la mentalidad o la idea de las economías rentistas por
parte de empresarios e industriales, que como hampones asociados —y esto
ocurre en todo el mundo— no es que no generen empleos sus fábricas y sus
procesos, pero al generarlos los salarios que pagan son cada vez menores. Lo
anterior es el neoliberalismo llevado al cenit del egoísmo; es muy parecido a
lo sucedido durante el denominado proceso de industrialización espontánea
en Colombia previo a la Segunda Guerra Mundial, e incluso antes sobre
el final del siglo XIX donde por ejemplo el presidente Rafael Núñez, desde
1880, eleva las tarifas aduaneras para proteger la industria artesanal interna
y Rafael Reyes en 1905, también presidente de la República, acentúa el
proteccionismo a la industria y da toda clase de subvenciones y apoyos a
los empresarios, pero no a los asalariados, a los empleados, al trabajador:
es muy paradójico, nótese cómo la política económica en Colombia ha
estado marcada por una contradicción; es liberal en tanto que incentiva
la propiedad individual de los medios de producción, neoliberal porque se
opone al crecimiento económico nacional si no es a través de relaciones
transnacionales, y es intervencionista porque a la vez ha abrazado al
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PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
empresario dueño de los medios con una cobija de caricias, con las que le ha
dado el permiso de usufructuarse de lo que deja de pagar a sus empleados
de forma justa.
Dejé en vilo la llamada industrialización espontánea: todavía en 1929 el
desarrollo fabril comparado con el Reino Unido o Estados Unidos era muy
incipiente; la naturaleza del sector exportador en el que el predominio de
unidades familiares productoras de café era sólido, por un lado, derivó en la
aparición de una capacidad mercantil interna que demandó la instalación de
industrias para el consumo corriente, y la crisis de la economía mundial para
esa fecha hizo de protector no especulado, y el crecimiento de la demanda
de materias primas y combustibles —que venía desde la independencia de
los países latinoamericanos y la Revolución Industrial— por parte de los
países en crisis, re-potencializaron este proceso; pero, por otro lado, y lo
que sigue es lo desafortunado, precisamente por cómo se dieron tales cosas,
se creyó desde ese momento, sumado a la mala herencia de la Colonia, en
la economía de hacendados, oligopólica, de apellidos ricos, de familias con
dinero, que terminaron permeando la mentalidad política, o que incluso la
han comprado, y se ha elaborado un olvido generalizado del que no tiene
haciendas, ni apellidos, ni familia con dinero; se ha golpeado al empleado.
No es necesario ser marxista, haber hecho estudios de economía, para darse
cuenta que ese usufructo, que la acumulación aberrante no es ganancia
por productividad, no se debe a la tecnología y la automatización, y que las
economías no sufren por deficiencia de generación de riqueza. La pobreza
es un drama causado por la mezquindad de los hombres. De este modo
la democracia, si no se la entiende solamente desde el acto electoral, es
imposible de ser sostenida, porque la inteligencia implícita a la dominación
por competencias económicas crea estados de inequidad. Si la globalización
se entendiera y se practicara como participación global de la riqueza y no
como apropiación de la riqueza global —permítaseme resaltarlo— la lucha
contra la tragedia de la pobreza no estaría sustentada en las limosnas de
magnates, en colectas, en funciones esnobistas de las reinas universales de
belleza —algo podría ser más estúpido, “universal” y no hemos llegado sino
al faro de plata que tenemos junto a la casa—.
Dejemos de ser tan “educados”, o tan tontos, basta de decirle a los
monopolistas Doctores, Señor, Jefe, Don; ellos son agentes del mal,
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
individuos sulfúricos, porque está comprobado —como corrige Melquíades a
Úrsula Iguarán la esposa de José Arcadio Buendía en Cien años de Soledad
(García Márquez, 2007, p. 15)— que los demonios tienen propiedades
sulfúricas. Sus cerebros son tan pequeños que no se dan cuenta que contra
sí mismos van cuando aseguran que millones de personas no tengan más
ingreso que el de supervivencia, porque esos millones de hombres son a su
vez que empleados, consumidores. Los Estados en lugar de arbitrar otros
países, y los gobernantes de éstos en vez de dejarse arbitrar, que ejerzan el
poder para obligar a tales agentes a participar la riqueza, en espera de que
mueran y con ellos duerma el sueño de la muerte su mal o en la espera
del tiempo que se necesita en la restauración moral del mundo llevada a
cabo por una educación para la libertad y la conciencia pura, en la que
no se necesita legislar la igualdad porque se encontrará inmanente a cada
hombre. El punto de origen gravitacional de las intenciones económicas no
puede seguir siendo la riqueza de unos países, sino el ser humano general;
las motivaciones de esas intenciones deben ser fuerzas centrífugas, para
que el lote de vida que cada uno hereda al nacer no sea arrebatado por unos
que quieren más del reparto justo.
La política y la economía son metas lógicas, no fines destructivos. Los
mercados, posibilidades de acceso, no logias de riqueza en los que solo
pasean ricos; la estética de la globalización, información para que el hombre
sepa qué respuestas hay a sus necesidades; empresarios y propietarios
ampliando las esferas de acción de sus organizaciones no solamente para
lucrarse, sino para proveer más empleo digno; gobiernos cooperando unos
con otros; personas con la suficiente piel, con la conciencia extendida hasta
la capacidad de dolerse por otros y crear nuevos mundos, porque tal y
como dijo Mario Vargas Llosa en su discurso de recepción del Premio Nobel
“el mundo está mal hecho”6, y esto se ve en la idea que regula los actos
económicos en su mayor proporción, que es la de hacer contubernios entre
fuerzas hegemónicas de dominación internacional, capitalismo neoliberal,
funcionarios de administración o de gobierno y medios de comunicación,
más la formación de la circularidad blindada de la riqueza como un conjunto
de demasiado para pocos, fenómenos con los que se sanciona que la gente
siga viviendo en una guerra perpetua —hasta aquí el paréntesis—.
6 Vargas Llosa, Mario. (7 de diciembre de 2010). Elogio de la lectura y la ficción. Premio Nobel de
Literatura. Discurso llevado a cabo en el Nobel de Literatura. Estocolmo, Suecia. Recuperado de http://
www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/2010/vargas_llosa-lecture_sp.pdf
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PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
¿Por qué unos países prosperan y en Colombia vamos lento? Por prosperidad
entiendo que todos puedan beneficiarse del crecimiento de la economía —
que, según lo indicado en enero de 2015 por Mauricio Cárdenas Ministro de
Hacienda y Crédito Público, fue en 2013 y 2014 de 4,7% en términos de PIB
real—; es decir, que sea evidente la mejora de la felicidad en tanto que se van
reduciendo las angustias propias de estados de pobreza. Por no suceder lo
anterior es que juzgo que en Colombia las cosas no muestran síntomas de
mejoría en tanto que el Gini —que mide la concentración del ingreso— pasó
en Colombia de 0,48 en 1990 a 0,52 en 2012, teniendo en cuenta que un
Gini igual a 1 indica concentración total. Entre los mismos años el 10% de la
población más pobre del país pasó de recibir 1,2% del ingreso total a recibir
0,8%, mientras el 10% más rico aumentó su participación de 45 a 52%, y los
indigentes, con ingresos menores a US$1,25 diarios, aumentaron de 8 a 9%
de la población. Stiglitz (2012) denuncia que la realidad de Estados Unidos,
cosa que me parece explica también fenómenos que en Colombia se viven,
ha estado marcada por una especie de acuerdo —tácito o sobrentendido, le
agrego a Stiglitz— entre la clase alta y el resto de la sociedad, con la siguiente
idea —también al parecer implícita—: nosotros —se refiere a la clase alta—
proporcionamos empleos y prosperidad, y ustedes —es decir el resto de la
sociedad— permitan que nos llevemos nuestras bonificaciones. Todos ustedes
se llevan una tajada, pero nosotros —los ricos— nos llevamos la mayor parte.
Sin embargo, ni siquiera es esto lo que sucede en sensu stricto, porque lo
que la clase alta a aportado al resto de la gente es angustia e inseguridad, en
tanto que —y he aquí otro subrayado sobre la prosperidad— la mayoría de los
colombianos no se han beneficiado con mayores y mejores posibilidades de
empleo, mucho menos con mejores ingresos, de tal crecimiento enunciado.
Además de la serie de razones estadísticas expuestas, hace falta organizarse,
tener una manera de vivir diferente a la inactividad política propia de
individuos que piensan en solucionar su problema particular. La dispersión
característica de nuestra historia nos define como hombres cerrados en los
barrotes de la propia supervivencia. Estanislao Zuleta (2005) interpretando
a Marx, explicó que en el proceso de producción capitalista en el que prima
el rendimiento y la venta, y no —agrego— la dignificación del hombre por el
trabajo, el ser humano pierde la inteligencia del proceso que lleva a cabo,
no sabe ni siquiera lo que hace, ni las justificaciones para hacerlo, no se
ve, antropológica y psíquicamente, realizado a sí mismo en las horas que
dura su jornada. Lo mismo pasa en varias dimensiones de la educación,
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
en tanto que una masa adiestrada, conforme, acobardada, que no busca
sino la obtención de certificados ha perdido el sentido más genético de
la misma: la verdad de todas las regiones que componen el ser. Entre la
mayoría de profesores, y de los estudiantes, hay un miedo a las utopías, a
la creación de nuevos mundos, a la transformación de nuestra sociedad.
Pero si no es en los Colegios y en las Universidades, en los salones de clase,
en las conversaciones, donde se generan ideas que regulen la vida de los
hombres con mejores motivaciones, entonces ¿Cuál es el lugar, y cuál es
su momento? Si la ética que gobierna las almas es tan simplista, formulada
en mí casa y yo, la mascota y yo, mis cosas y yo, sin racionalidad por las
tragedias humanas, nosotros mismos nos hacemos aparatos, y no sujetos.
Si una empresa prohíbe a sus empleados el consumo de artículos de otra
organización porque es su competencia, qué altura de razón, de conciencia,
es la que hay y con la que vivimos. Si no se está en posesión de la libertad
para la autodeterminación nada se puede hacer.
Con una genialidad notable —con esto refuerzo lo dicho hasta aquí—
Muhammad Yunus (2010, p. XVI) describió con una metáfora que los pobres
son personas bonsái, árboles que en su morfología están destinados a ser
grandes pero que han sido sembrados en una espacio tan pequeño que no
permite que sus raíces crezcan y por tanto que su altura aparezca; esto son
los pobres, personas a las que se les ha anulado la vida de lo posible y que
no tienen más opción que un recipiente mínimo de existencia; esto es el
hombre al que le han enseñado que la inteligencia es un instrumento que
solo sirve para hacer otros instrumentos, en el que la vida de conciencia
está tan diezmada por la mala educación, que su espacio de expansión y de
libertad no es más grande que la maceta de un bonsái7.
Subrayo lo anterior de la siguiente manera: nuestra situación, nuestra
vida, la historia, no es delegable, no se procrastina. Estas dos repeticiones
de Cien años de soledad que es nuestra historia, nuestra edad, nos han
mostrado que los colombianos estamos abandonados a nuestra suerte, y
que por tanto, dicha suerte nos pertenece porque la construimos nosotros.
7 Transcribo a Yunus: “Para mí, la gente pobre es como los árboles bonsái: cuando uno siembra la mejor
semilla del árbol más alto en una maceta pequeña, obtiene una réplica de ese árbol, pero en pequeño,
de solo unas cuantas pulgadas de alto. No había nada malo con la semilla sembrada, pero la cantidad de
tierra que se le dio para crecer era inadecuada. Los pobres son gente bonsái. No hay nada equivocado
con sus semillas, pero la sociedad nunca les dio una base suficiente para crecer. Todo lo que se necesita
para sacar a los pobres de la pobreza es crear un entorno que les permita desarrollarse. Tan pronto los
pobres puedan liberar su energía y creatividad, la pobreza desaparecerá rápidamente” (2010, p. xvi).
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PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
Y si no queremos sufrir la extensión de la guerra en otras modalidades
peores o iguales de sádicas, nuestra potencia racional debe aparecer en
la fundación de una ética para iguales. ¿Cómo se verifica ésta? Veámosla
en su ausencia: según el informe publicado en el Washington Post por la
Confederación Sindical Internacional (CSI o ITUC por sus siglas en ingles),
que lucha por los derechos laborales en todo el mundo, a 2014 Colombia es
el peor país de Suramérica con referencia al respeto por los trabajadores8,
puesto que, como lo dije ya desde el inicio, aunque están especificados
algunos derechos en la legislación, los trabajadores están expuestos a
regímenes autocráticos y labores injustas, piénsese en McDonalds que —
no solo aquí, sino en todo el globo— exprime a la gente con jornadas muy
largas, una densidad de trabajo insostenible y unos salarios pusilánimes.
Es muy probable que hasta ahora al lector le haya parecido que lo que se
escribe aquí es una excentricidad, y si en realidad lo es por haberme ido
lanza en ristre contra los enemigos de la paz, el sufrimiento humano no lo
es, y mucho menos el causado por “hombres” a otros hombres a través de
la condena a la pobreza. Mi tesis es que la poca transferencia de beneficios,
la indignidad de una vida en la miseria, la poca atención al problema, la
concentración depravada de la riqueza que según como informaba el mismo
Yunus en 2008 (2008, p. 22) llegaba a la absurdidad de tener un 60% de
la población del mundo viviendo con el 6% de la renta mundial, en tanto
que la mitad de los habitantes del globo viven con 2 dólares al día o menos,
y 1000 millones con menos de uno, son causados por la falta de bondad,
esto es, por un egoísmo sin límites, que emerge de malas constituciones de
significado dado al mundo y a la vida, son motivaciones intencionales; el
mundo tal como está hecho, está de tal o cual manera porque hemos sido
nosotros los que lo hemos construido así; a la base de todo sistema, de toda
política y de toda acción hay una inteligencia, sea consciente o contaminada,
es una inteligencia humana. Así lo muestra, si nos vemos avocados a poner
un caso, el patrón que hay detrás de los precios de los bienes y los servicios,
en tanto que no solo dependen de la relación entre la oferta y la demanda,
sino también de juegos financieros y especulaciones hechas por parte de
propietarios de grandes capitales, lo que resulta en una dificultad más para
8 Colombia es uno de los peores países para trabajar. (12 de septiembre de 2014). Semana.
Recuperado de http://www.semana.com/nacion/articulo/colombia-es--uno-de-los-peores-países-paraser-trabajador/388902-3
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
los gobiernos en el intento de cubrir las necesidades de la gente. En este
punto me doy el permiso de transcribir al poeta John Donne tal como lo cita
Ernest Hemingway en su novela Por quién doblan las campanas, del que en
efecto el segundo toma el título para dicha obra:
Ningún hombre es en sí equiparable a una Isla; todo hombre es un
pedazo del Continente, una parte de Tierra firme; si el Mar llevara
lejos un Terrón, Europa perdería como si fuera un Promontorio… como
si se llevara una Casa Solariega de tus amigos o la tuya propia. La
Muerte de cualquier hombre me disminuye, porque soy una parte de
la Humanidad. Por eso no quieras saber nunca por quién doblan las
campanas; ¡están doblando por ti…! (Hemingway, 1991, p. 13).
He escrito lo anterior, porque tal altura de conciencia es la que a los hombres
en nuestro país y a los ciudadanos del mundo en general, nos hace falta. No
trato de descalificar la producción de bienes y la transformación de la materia
en servicios y productos, porque dicho sea de paso, tal cosa ha proveído a
los seres humanos mejores formas de estar en el mundo; pero lo que sí
ataco es el hecho de que tales rendimientos económicos estén pensados
para algunos, y no para todos. La Economía de lo posible o Economía de la
posibilidad que he empezado a esgrimir aquí, consiste en la oportunidad,
en la eliminación de los márgenes y de los obstáculos para la integración
de los seres humanos en un mundo común. La solución a la pobreza, a la
injusticia, a la mala política, a la inequidad, está ausente no porque no pueda
ser formulada y puesta en ejercicio, sino porque no se la busca. Relegar la
pobreza a los museos como también dice Yunus (2008) no es irrealizable,
solo hace falta llevarlo a cabo; así como se ha construido un mundo dividido
y en constante tensión de destrucción, tanto más podrá hacerse uno por un
trabajo de transformación social bien orientado. Ya Estanislao Zuleta (2005,
p. 38) había afirmado que no debemos asumir una definición negativa de
libertad, como en la idea de que “es todo aquello que no nos prohíban”,
sino que antes bien, debe asumirse una definición positiva de la misma: “es
aquello que la vida nos permite hacer”, y lo que nos permite, y me atrevo a
decir, nos pide para hacer frente a la demencia humana, es precisamente
una forma de vida nueva.
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PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
§ 2. La mala política, la mala ideología y los ciclos de la violencia
Sólo cuando hay memoria
los mentirosos tienen menos oportunidades.
(Monedero, 2014, p. 55)
El denominado periodo de violencia comprendido entre los años 1946 a 1958
que dejó un saldo de 300 000 personas muertas, es un proceso de inexcusable
estudio para acceder a la comprensión del fenómeno económico y político
en el resto del siglo XX9. En él entran la confrontación bipartidista por el
poder estatal, la acumulación injusta de tierra y riqueza, las características
propias de terror y demencia por regiones, las formas de resistencia a la
represión del Estado, etc. A uno u otro fenómeno corresponden las lecturas
al periodo que determinan por supuesto la producción bibliográfica sobre
el mismo. Empero, lo más recordado no en los libros sino en la memoria
de los que padecieron o vieron a la distancia los hechos, hoy día ancianos
que conversan con ocasión de un juego de cartas o de dominó o tomando
un café, son los actos de terror perpetrados por funcionarios oficiales que
hacían parte de una u otra secta partidista entre los que se pueden contar
el homicidio, la tortura, vejaciones sexuales, mutilación, la falta de respeto
por cuerpos ya muertos en los que se llevaban a cabo manipulaciones,
prender fuego a propiedades y vidas, el exilio de campesinos y la venta
obligada de tierras a terratenientes —para 1957 se habían abandonado
por coacción política, solo en el departamento del Tolima, 34 730 fincas—,
entre otros actos. Tales hechos tuvieron también la siguiente motivación:
9 El tema está ampliamente descrito en varias obras, de las cuales pueden mencionarse estas —sin
seguir cronología de publicación o algún orden de importancia—: de Camilo Torres Restrepo (1982) La
violencia y los cambios socio-culturales en las áreas rurales colombianas; de Germán Guzmán Campos
y otros (2005) La Violencia en Colombia; Gonzalo Sánchez (2003) Guerra, memoria e historia y con D.
Meertens (1983) Bandoleros, gamonales y campesinos; Jorge Orlando Melo coordinador de Colombia
hoy; Alfredo Molano (1980) Amnistía y violencia; Jaime Arocha (1979) La violencia en Monteverde,
Quindío; Paul Oquist (1978) con Violencia, conflicto y política en Colombia; F. González, Bolívar, I. J. y T.
Vásquez (2001) editores de Violencia Política en Colombia. De la nación fragmentada a la construcción
del Estado; N. Rodríguez (2008) Los Vehículos de la memoria. Discursos morales durante la primera
fase de la violencia (1946-1953); J. Henderson (1984) Cuando la Violencia se desangró. Un estudio de la
Violencia en Metrópoli y Provincia; de Marco Palacios (2003) Entre la legitimidad y la violencia. Colombia
1875-1995; del mismo Palacios con Frank Safford (2002) Colombia: país fragmentado, sociedad dividida;
Cecilia Castro Lee compiladora de En torno a la violencia en Colombia una propuesta interdisciplinaria
(2005); Colombia: violencia, democracia y derechos humanos (2005 [seis veces editado en 1992, 1998,
2003, 2005, 2008, 2009]) de Estanislao Zuleta; y muchos más.
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
la imposición ideológica de dos puntos de vista a la población. Sin dejar
de mencionar que las instituciones oficiales de seguridad se convirtieron
en funcionarios del paredón, puesto que en las conocidas operaciones de
pacificación se ejecutaron centenares de personas. Esta historia, que es una
de las razones por las que he titulado esta sección con las palabras que
uso, es mucho más antigua si se recuerda que el liberal y el conservador
son bandos emergidos entre los años 1848 y 1849, y que sus diferencias
han sido definidas en el mayor de los casos, además de las contemporáneas
campañas de desprestigio, a través del fuego, el metal y la sangre.
A uno lo pueden llamar exagerado cuando textos del tipo que ahora lee son
redactados, pero evoco las palabras de José Saramago en una entrevista
hecha por Oscar Jara “Yo no soy pesimista. Mire usted al mundo y dígame
cómo lo ve… los hechos son los hechos”10, para nuestro caso —estimado
lector— el hecho es que durante el siglo XIX hasta principios del XX en
el país se sufrieron nueve guerras civiles; la última de esta extensión de
tiempo, la de los Mil Días, resignó a la nación en un estado grave de pobreza
y con una cifra de más o menos 100 000 muertos. Luego, con el viraje
de supremacía en 1930 —a lo que comúnmente se le denomina como la
república liberal que va hasta 1946— aparecen otros brotes violentos en
departamentos como Santander y Boyacá, al nororiente del país. Estos son
los antecedentes de la etapa que mencioné más arriba, la de 1946 a 1958.
Gonzalo Sánchez explica en su capítulo La Violencia: de Rojas al Frente
Nacional, en el segundo tomo del trabajo dirigido por Álvaro Tirado
Mejía, Nueva Historia de Colombia (Tirado, 1989, p. 168), que aunque las
autodefensas comunistas aparecen entre el 49 y el 53 —del periodo en tema—
el conflicto no deja de ser por ello esencialmente bipartidista, agudizándose
cuando de nuevo los conservadores recuperan el poder en 1946. El autor
señala —y es de vital importancia— que la violencia presenta en esta época
una suerte de desdoblamiento en tanto que, por un lado, se encuentra —al
estilo de las confrontaciones decimonónicas— la pelea entre ambos partidos,
y por el otro, en buena medida por la desatención derivada de dicho conflicto,
una guerra campesina, que es en gran parte, consecuencia de los fracasos
agrarios en orden a la ejecución de una reforma agraria que resolviera los
problemas del campo, ya reclamada desde la década de los años 20. Previo
10 Jara, Oscar. (2001). José Saramago: “El hombre más sabio que conocí no sabía leer ni escribir”.
Babab, (7). Recuperado de http://www.babab.com/no07/jose_saramago.htm
36
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
al 49, el inalienable hecho histórico de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán
había en efecto agudizado hasta su más alto cenit el enfrentamiento, que no
se verá diezmado sino hasta 1957 cuando se inician las gestiones para la
conformación del Frente Nacional como repartición bipolar del poder, con el
que se llega a una mentirosa y relativa calma, y con el que los hombres de
este pueblo son obligados a aceptar un carácter excluyente en política. Debe
anotarse a la par, que tal confrontación por el poder en la década de los
cuarenta tiene un sentido que en no pocas ocasiones no es bien atendido,
es el de que hasta esa década las facciones tenían una motivación más para
no perder el mando, puesto que el control del Estado se traducía a su vez,
dadas las reorganizaciones constitucionales y legales del mismo, en poderes
de manejo económico. Me permito transcribir en extenso una porción de
la maravillosa narración que hizo Gabriel García Márquez en su Vivir para
contarla del ambiente en abril de 1948, no solo con la idea de hacer recuento,
sino que nótese —y lo resaltaré con cursivas que pongo al texto de Gabo— la
comprensión implícita que hay de nuestra sociedad en dichas líneas por medio
de la descripción psicológica que hace el autor de los estados de conciencia
de las personas que en el relato entran, que son fenómeno del todo de un país:
Creo que entonces no éramos todavía conscientes de las terribles
tensiones políticas que empezaban a perturbar el país. A pesar del
prestigio de conservador moderado con que llegó Ospina Pérez al poder,
la mayoría de su partido sabía que la victoria sólo había sido posible por
la división de los liberales. Éstos, aturdidos por el golpe, le reprochaban
a Alberto Lleras la imparcialidad suicida que hizo posible la derrota.
El doctor Gabriel Turbay, más abrumado por su genio depresivo que
por los votos adversos, se fue a Europa sin rumbo ni sentido, con el
pretexto de una alta especialización en cardiología, y murió solo y
vencido por el asma de la derrota al cabo de año y medio entre las flores
de papel y los gobelinos marchitos del hotel Place Athénée de París.
Jorge Eliécer Gaitán, en cambio, no interrumpió ni un día su campaña
electoral para el periodo siguiente, sino que la radicalizó a fondo con un
programa de restauración moral de la República que rebasó la división
histórica del país entre liberales y conservadores, y la profundizó con
un corte horizontal y más realista entre explotadores y explotados: el
país político y el país nacional. Con su grito histórico —«¡A la carga!»—
y su energía sobrenatural, esparció la semilla de la resistencia aun en
los últimos rincones con una gigantesca campaña de agitación que fue
37
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
ganando terreno en menos de un año, hasta llegar a las vísperas de
una auténtica revolución social.
Sólo así tomamos conciencia de que el país empezaba a desbarrancarse
en el precipicio de la misma guerra civil que nos quedó desde la
independencia de España, y alcanzaba ya a los bisnietos de los
protagonistas originales. El Partido Conservador, que había recuperado
la presidencia por la división liberal después de cuatro periodos
consecutivos, estaba decidido por cualquier medio a no perderla de
nuevo. Para lograrlo, el gobierno de Ospina Pérez adelantaba una
política de tierra arrasada que ensangrentó el país hasta la vida
cotidiana dentro de los hogares.
Con mi inconsciencia política y desde mis nubes literarias no había
vislumbrado siquiera aquella realidad evidente hasta una noche en que
regresaba a la pensión y me encontré con el fantasma de mi conciencia.
La ciudad desierta, azotada por el viento glacial que soplaba por las
troneras de los cerros, estaba copada por la voz metálica y el deliberado
énfasis arrabalero de Jorge Eliécer Gaitán en su discurso de rigor de
cada viernes en el teatro Municipal. La capacidad del recinto no era
para más de mil personas enlatadas, pero el discurso se propagaba en
ondas concéntricas, primero por los altavoces en las calles adyacentes
y después por las radios a todo volumen que resonaban como latigazos
en el ámbito de la ciudad atónita, y desbordaban por tres y hasta por
cuatro horas la audiencia nacional.
Aquella noche tuve la impresión de ser el único en las calles, salvo
en la esquina crucial del periódico El Tiempo, protegida como todos
los viernes por un pelotón de policías armados como para la guerra.
Fue una revelación para mí, que me había permitido la arrogancia
de no creer en Gaitán, y aquella noche comprendí de golpe que había
rebasado el país español y estaba inventando una lengua franca para
todos, no tanto por lo que decían las palabras como por la conmoción y
las astucias de la voz. Él mismo, en sus discursos épicos, aconsejaba a
sus oyentes en un malicioso tono paternal que regresaran en paz a sus
casas, y ellos lo traducían al derecho como la orden cifrada de expresar
su repudio contra todo lo que representaban las desigualdades sociales
y el poder de un gobierno brutal. Hasta los mismos policías que debían
38
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
guardar el orden quedaban motivados por una advertencia que
interpretaban al revés.
El tema del discurso de aquella noche era un recuento descarnado de
los estragos por la violencia oficial en su política de tierra arrasada
para destruir la oposición liberal, con un número todavía incalculable
de muertos por la fuerza pública en las áreas rurales, y poblaciones
enteras de refugiados sin techo ni pan en las ciudades. Al cabo de
una enumeración pavorosa de asesinatos y atropellos, Gaitán empezó
a subir la voz, a regodearse palabra por palabra, frase por frase, en
un prodigio de retórica efectista y certera. La tensión del público
aumentaba al compás de su voz, hasta una explosión final que estalló
en el ámbito de la ciudad y retumbó por la radio en los rincones más
remotos del país.
La muchedumbre enardecida se echó a la calle en una batalla
campal incruenta, ante la tolerancia secreta de la policía. Creo que
fue aquella noche cuando entendí por fin las frustraciones del abuelo
y los lúcidos análisis de Camilo Torres Restrepo. Me sorprendía que
en la Universidad Nacional los estudiantes siguieran siendo liberales
y godos, con nudos comunistas, pero la brecha que Gaitán estaba
excavando en el país no se sentía pasar por allí (…) Pocos días después
—el 7 de febrero de 1948— hizo Gaitán el primer acto político al que
asistí en mi vida: un desfile de duelo por las incontables víctimas de la
violencia oficial en el país, con más de sesenta mil mujeres y hombres
de luto cerrado, con las banderas rojas del partido y las banderas
negras del duelo liberal. Su consigna era una sola: el silencio absoluto.
Y se cumplió con un dramatismo inconcebible, hasta en los balcones de
residencias y oficinas que nos habían visto pasar en las once cuadras
atiborradas de la avenida principal. Una señora murmuraba a mi lado
una oración entre dientes. Un hombre junto a ella la miró sorprendido:
—¡Señora, por favor! Ella emitió un gemido de perdón y se sumergió en
el piélago de fantasmas. Sin embargo, lo que me arrastró al borde de las
lágrimas fue la cautela de los pasos y la respiración de la muchedumbre
en el silencio sobrenatural. Yo había acudido sin ninguna convicción
política, atraído por la curiosidad del silencio, y de pronto me sorprendió
el nudo del llanto en la garganta. El discurso de Gaitán en la plaza de
Bolívar, desde el balcón de la contraloría municipal, fue una oración
39
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
fúnebre de una carga emocional sobrecogedora. Contra los pronósticos
siniestros de su propio partido, culminó con la condición más azarosa
de la consigna: no hubo un solo aplauso.
Así fue la «marcha del silencio», la más emocionante de cuantas se han
hecho en Colombia. La impresión que quedó de aquella tarde histórica,
entre partidarios y enemigos, fue que la elección de Gaitán era imparable.
También los conservadores lo sabían, por el grado de contaminación
que había logrado la violencia en todo el país, por la ferocidad de la
policía del régimen contra el liberalismo desarmado y por la política
de tierra arrasada. La expresión más tenebrosa del estado de ánimo
del país la vivieron aquel fin de semana los asistentes a la corrida de
toros en la plaza de Bogotá, donde las graderías se lanzaron al ruedo
indignadas por la mansedumbre del toro y la impotencia del torero para
acabar de matarlo. La muchedumbre enardecida descuartizó vivo al
toro. Numerosos periodistas y escritores que vivieron aquel horror o lo
conocieron de oídas, lo interpretaron como el síntoma más aterrador de
la rabia brutal que estaba padeciendo el país.
En aquel clima de alta tensión se inauguró en Bogotá la Novena
Conferencia Panamericana, el 30 de marzo a las cuatro y media de la
tarde. La ciudad había sido remozada a un costo descomunal, con la
estética pomposa del canciller Laureano Gómez, que en virtud de su
cargo era el presidente de la conferencia. Asistían los cancilleres de
todos los países de América Latina y personalidades del momento. Los
políticos colombianos más eminentes fueron invitados de honor, con
la única y significativa excepción de Jorge Eliécer Gaitán, eliminado
sin duda por el veto muy significativo de Laureano Gómez, y tal vez por
el de algunos dirigentes liberales que lo detestaban por sus ataques
a la oligarquía común de ambos partidos. La estrella polar de la
conferencia era el general George Marshall, delegado de los Estados
Unidos y héroe mayor de la reciente guerra mundial, y con el resplandor
deslumbrante de un artista de cine por dirigir la reconstrucción de
una Europa aniquilada por la contienda.
Sin embargo, el viernes 9 de abril Jorge Eliécer Gaitán era el hombre
del día en las noticias, por lograr la absolución del teniente Jesús María
Cortés Poveda, acusado de dar muerte al periodista Eudoro Galarza
40
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
Ossa. Había llegado muy eufórico a su oficina de abogado, en el cruce
populoso de la carrera Séptima con la avenida Jiménez de Quesada,
poco antes de las ocho de la mañana, a pesar de que había estado
en el juicio hasta la madrugada. Tenía varias citas para las horas
siguientes, pero aceptó de inmediato cuando Plinio Mendoza Neira lo
invitó a almorzar, poco antes de la una, con seis amigos personales
y políticos que habían ido a su oficina para felicitarlo por la victoria
judicial que los periódicos no habían alcanzado a publicar. Entre ellos,
su médico personal, Pedro Eliseo Cruz, que además era miembro de
su corte política.
En ese ámbito intenso me senté a almorzar en el comedor de la pensión
donde vivía, a menos de tres cuadras. No me habían servido la sopa
cuando Wilfrido Mathieu se me plantó espantado frente a la mesa. —Se
jodió este país —me dijo—. Acaban de matar a Gaitán frente a El Gato
Negro.
Mathieu era un estudiante ejemplar de medicina y cirugía, nativo de
Sucre como otros inquilinos de la pensión, que padecía de presagios
siniestros. Apenas una semana antes nos había anunciado que el más
inminente y temible, por sus consecuencias arrasadoras, podría ser el
asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Sin embargo, esto ya no impresionaba
a nadie, porque no hacían falta presagios para suponerlo.
Apenas si tuve alientos para atravesar volando la avenida Jiménez
de Quesada y llegar sin aire frente al café El Gato Negro, casi en la
esquina con la carrera Séptima. Acababan de llevarse al herido a la
Clínica Central, a unas cuatro cuadras de allí, todavía con vida pero
sin esperanzas. Un grupo de hombres empapaban sus pañuelos en el
charco de sangre caliente para guardarlos como reliquias históricas.
Una mujer de pañolón negro y alpargatas, de las muchas que vendían
baratijas en aquel lugar, gruñó con el pañuelo ensangrentado: —Hijos
de puta, me lo mataron.
Las cuadrillas de limpiabotas armados con sus cajas de madera trataban
de derribar a golpes las cortinas metálicas de la farmacia Granada,
donde los escasos policías de guardia habían encerrado al agresor para
protegerlo de las turbas enardecidas. Un hombre alto y muy dueño de
sí, con un traje gris impecable como para una boda, las incitaba con
41
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
gritos bien calculados. Y tan efectivos, además, que el propietario de la
farmacia subió las cortinas de acero por el temor de que la incendiaran.
El agresor, aferrado a un agente de la policía, sucumbió al pánico ante
los grupos enardecidos que se precipitaron contra él.
—Agente —suplicó casi sin voz—, no deje que me maten. Nunca podré
olvidarlo. Tenía el cabello revuelto, una barba de dos días y una lividez
de muerto con los ojos sobresaltados por el terror. Llevaba un vestido
de paño marrón muy usado con rayas verticales y las solapas rotas
por los primeros tirones de las turbas. Fue una aparición instantánea y
eterna, porque los limpiabotas se lo arrebataron a los guardias a golpes
de cajón y lo remataron a patadas. En el primer revolcón había perdido
un zapato.
—¡A palacio! —ordenó a gritos el hombre de gris que nunca fue
identificado— ¡A palacio! Los más exaltados obedecieron. Agarraron
por los tobillos el cuerpo ensangrentado y lo arrastraron por la carrera
Séptima hacia la plaza de Bolívar, entre los últimos tranvías eléctricos
atascados por la noticia, vociferando denuestos de guerra contra el
gobierno. Desde las aceras y los balcones los atizaban con gritos y
aplausos, y el cadáver desfigurado a golpes iba dejando jirones de ropa
y de cuerpo en el empedrado de la calle. Muchos se incorporaban a la
marcha, que en menos de seis cuadras había alcanzado el tamaño y la
fuerza expansiva de un estallido de guerra. Al cuerpo macerado sólo le
quedaban el calzoncillo y un zapato.
La plaza de Bolívar, acabada de remodelar, no tenía la majestad de
otros viernes históricos, con los árboles desangelados y las estatuas
rudimentarias de la nueva estética oficial. En el Capitolio Nacional,
donde se había instalado diez días antes la Conferencia Panamericana,
los delegados se habían ido a almorzar. Así que la turba siguió de
largo hasta el Palacio Presidencial, también desguarnecido. Allí
dejaron lo que quedaba del cadáver sin más ropas que las piltrafas del
calzoncillo, el zapato izquierdo y dos corbatas inexplicables anudadas
en la garganta. Minutos más tarde llegaron a almorzar el presidente
de la República Mariano Ospina Pérez y su esposa, después de
inaugurar una exposición pecuaria en la población de Engativá. Hasta
42
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
ese momento ignoraban la noticia del asesinato porque llevaban
apagado el radio del automóvil presidencial (2014a, pp. 330-337).
Este periodo del 46 al 58 está en medio de unos ciclos —que empezaré a
explicar en el párrafo que sigue—, con los cuales además, se puede deducir
que el año 1946 no es propiamente el año partero y que ha sido entendido
así de manera medianamente correcta por las morfologías dementes de
muerte y enfrentamiento. Pero como ya he sugerido antes, la sucesión de
guerras civiles hasta entrada ya la década del 30 en el siglo XX con mayor
afectación en las zonas rurales y la explosión de un ambiente de muerte en
las ciudades, ha impreso en la psicología humana la hegemonía de la idea
de que se es de un color o de otro, de un bando o de otro, con la que se
instaura la forma de vivir clásica de los totalitarismos, que es la exclusión
política y socioeconómica, en la que si se manifiesta otra perspectiva —en
el caso nuestro una tercera o cuarta o quinta forma de pensar y ver la vida
pública— se es eliminado, con lo que a la sazón los hombres fueron siendo
educados en la escuela de nadie bajo la tesis de que al contrincante hay que
eliminarlo.
Saltando ya al periodo del Frente Nacional, a la suma de guerras entre
ambos partidos, se adiciona la de la izquierda contra un statu quo que ha
mutado a la formación de autodefensas, guerrillas y grupos paramilitares,
más los bandos que forman algunos sectores inclinados o politizados de
la fuerza pública. Volviendo a los treinta, es en ellos cuando empiezan a
conformarse, para efectos de una descripción morfológica, grupos armados
de civiles, los asesinos a sueldo de los conservadores y los liberales. Debe
recordarse que con la elección del liberal Enrique Olaya Herrera como
presidente en 1930, los civiles adheridos a su colectividad y líderes de
la misma, dieron rienda suelta a un resentimiento largamente reprimido
en contra de la oposición conservadora. Ésta, la de los treinta, y las dos
décadas siguientes se caracterizan en este radio de conflicto, porque de
los conservadores surgieron la “policía chulavita” y “los pájaros” que eran
células de civiles alentados por el conservatismo para infundir terror y
muerte a los liberales, y de estos a su vez, por ejemplo, las guerrillas del
Llano que pretendían hacer una revolución a nombre del partido liberal
o también denominadas “guerrillas de paz” que del lado del ejército y la
policía hacían de pacificadores en el Llano. Se pueden identificar entonces,
a nuestros ojos, los siguientes asomos del infierno, los ciclos que advertí
43
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
en el párrafo anterior: el enfrentamiento bipartidista que va desde su
conformación a mediados del siglo XIX hasta el cambio de poder con la
república liberal, sucesiva a la hegemonía conservadora; éste es el primer
periplo del mal por nuestra tierra; el segundo de sus viajes, es el lapso bien
conocido y ya varias veces mencionado de 1946 a 1958 que se produce
por un nuevo cambio en el poder y el asesinato de Gaitán; homicidio que
años después se repite por parte de los agentes del mal, sea la guerrilla,
el paramilitarismo, el narcotráfico, el jugador oculto detrás del sicariato,
como ejercicio de “homicidio político” en las personas de Luis Carlos Galán
Sarmiento en 1989, Carlos Pizarro en 1990, a 199311 el exterminio de la
Unión Patriótica en el asesinato de más de 3000 de sus militantes entre ellos
2 candidatos presidenciales, 7 Congresistas, 13 Diputados, 11 Alcaldes, 69
Concejales; más tarde, por otro lado, el homicidio de Jaime Garzón en 1999,
del arzobispo de Cali Isaías Duarte Cancino en 2002, del gobernador de
Antioquia Guillermo Gaviria Correa y su asesor de paz Gilberto Echeverri en
2003, etc; solo estoy mencionando algunos. Pongo entre comillas “homicidio
11 En este periodo “La sensación pública era que la crisis institucional había tocado fondo. El asesinato,
en menos de un año, de los candidatos presidenciales Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro y Luís Carlos
Galán; el Movimiento de la Séptima Papeleta y las solicitudes de la guerrilla con miras a generar un
proceso constituyente que orquestara los cambios requeridos por el país, permitieron que saliera avante
la idea de promover un nuevo pacto político constitucional. Esta iniciativa comenzó a concretarse en
las elecciones parlamentarias de marzo de 1990, cuando se contabilizaron los votos favorables para
solicitar una consulta popular que convocara a una Asamblea Constituyente. Luego sobrevino el aval de
la Corte Suprema de Justicia y finalmente la consulta popular en las elecciones de mayo de 1990, en la
que más del 95% de los electores aprobaron la iniciativa. Como corolario del proceso se convocó a elegir
constituyentes el 9 de diciembre de 1990.
La iniciativa constituyente había triunfado en medio del recrudecimiento del conflicto, atizado sobre
todo por la actividad del narcotráfico y el paramilitarismo. El proceso de paz pudo así obtener frutos:
el presidente Barco logró la desmovilización del M-19 en marzo de 1990. En el siguiente Gobierno,
el presidente César Gaviria (1990-1994) continuó con el proceso de paz iniciado con otros grupos
insurgentes y, para la primera mitad de 1991, logró pactos con la mayor parte del Ejército Popular de
Liberación − EPL, el Movimiento Armado Quintín Lame y el Partido Revolucionario de los Trabajadores
− PRT. Los acuerdos se hicieron sobre la posibilidad de reformular las instituciones democráticas y
contando con la perspectiva de una efectiva participación en la Asamblea Nacional Constituyente (…)
La Constitución de 1991, enmarcada en una filosofía liberal, introdujo definiciones en boga (como la del
“Estado Social y Democrático de Derecho”); consagró una orientación pluralista y multicultural; realzó el
significado de los Derechos Humanos, estableciendo nuevas definiciones de derechos e instrumentos de
protección para los ciudadanos y minorías; amplió las posibilidades de participación política al garantizar
la financiación de las campañas y el acceso a los medios de comunicación; instituyó varias figuras de
participación democrática (el referendo, la consulta popular, los cabildos abiertos, etc.), e implantó la
reforma a la justicia y la acción judicial de tutela, entre otros. Sin embargo, a pesar de los indiscutibles
avances en lo político y lo institucional, con el correr del tiempo se evidenciaría que las reformas quedaron
a medio camino porque no hubo una transformación de las instituciones económicas que deberían haber
llevado a la reducción de los niveles de pobreza y de desigualdad social [la cursiva se la pone el suscrito
autor de este trabajo]” (Grupo de Memoria Histórica, 2013b, pp. 135-136. 138).
44
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
político” porque por Política debería entenderse en su sentido plenario, el
buen gobierno, el ejercicio ético del poder y la libertad12.
Luego se da el tercer paseo del mal, en el que —siguiendo la metáfora que
estoy usando— éste decide no hacer más turismo sino asilarse en nuestra
tierra, que es el de la violencia guerrillera, desde el Frente Nacional hasta el
presente, en el que las guerrillas comunistas desaparecen y aparecen más
bien grupos de autodefensas, más el entrecruzamiento en grandes “capos”
de la economía narcotraficante que ha impreso en la candidez de muchas
mentes la idea de una supuesta facilidad en la consecución del dinero y
ha ofuscado, o mejor, borrado, en las mismas inteligencias, la conciencia
de trabajo, de búsqueda de metas humanas, de objetivos para la vida, de
dedicación prolongada a unos fines de carácter personal y familiar; y con
los actuales productos televisivos de los canales RCN y Caracol en los que
se adora y dobla rodilla a la economía narcotraficante, progresivamente a
los jóvenes, por ejemplo, se los convence con modelos de vida ilusorios,
patéticos.
Desde el punto de vista del conflicto armado, no de violencia generalizada que
es lo que intento trazar aquí, de la cual el primero es una parte, investigadores
del Centro Nacional de Memoria Histórica que elaboraron con una genialidad
sin precedentes el informe ¡Basta Ya! Colombia: memorias de guerra y
12 Nótese cómo en “(…) los términos en los que [Hannah] Arendt (1996) propone la política, es falso
llamar a la organización de Hitler un partido político [vale poner, al orden establecido en Colombia
también], no por la acepción “partido” sino por la referencia a lo político. El concepto más general de
política que uno encuentra en el común de las personas denota las nociones de medios y fines y es
común también encontrarse con ciudadanos que atribuyen a la política la noción de violencia, junto a la
de dominación; el poder es entendido (mal entendido) como una relación neta de mando y obediencia.
Por el contrario, Hannah Arendt comprende que en la política es esencial el consentimiento común,
que es muy ajeno al ejercicio de la violencia; de hecho, mientras más violencia menos poder. Esas
concepciones peyorativas de la política son prejuiciosas, pero corresponden a que el ejercicio de poder
ha estado desvirtuado en el mundo o su sentido ha sido mal interpretado. Estos prejuicios o malas
interpretaciones llevan a pensar que la política será la causa del fin de la humanidad, y se tiene además
la idea de que a la humanidad le es necesario ser razonable y eliminar la política antes que a sí misma
(…) Es común que se asocie la libertad como fin mismo de la política, o que la libertad finaliza donde
empieza la política. Arendt, (1996) refiriéndose a los griegos, argumenta que la polis es un ejemplo
de que libertad y política no son categorías irreconciliables, puesto que es la libertad la que hizo de la
polis una forma de comunidad distinta a cualquier otra. La política es un fin, no un medio y la libertad su
sentido; sin el otro no hay libertad, sin el espacio público los ciudadanos no tendrían un espacio para
aparecer ante el otro y existir. La libertad le permite al hombre iniciar, llevar a cabo la acción. Para ser
libre hay que arriesgarse, abandonar el hogar, salir del espacio privado y arrojarse al espacio público
donde todo es impredecible. El espacio público es la plataforma donde la libertad aparece. El hombre es
libre en la medida en la que actúa. Vivir sin ser libre es igual a decir que se vive en un estadio prepolítico,
en el que la conciencia del ‘nosotros’ es nula. La libertad es ponerse en escena, y el sentido de la política
consiste en garantizar ese hecho” (López, 2013, pp. 145-146).
45
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
dignidad, que reseñaré más adelante, explican —con lo cual me encuentro
plenamente de acuerdo— que este último espacio mencionado arriba, el
tercero de los ciclos que identifico, tiene las siguientes divisiones en periodos:
En reconocimiento del carácter cambiante del conflicto armado, de sus
protagonistas y de sus contextos, el GMH [Grupo de Memoria Histórica]
identifica cuatro periodos en su evolución. El primer periodo (19581982) marca la transición de la violencia bipartidista a la subversiva,
caracterizada por la proliferación de las guerrillas que contrasta con el
auge de la movilización social y la marginalidad del conflicto armado.
El segundo periodo (1982-1996) se distingue por la proyección
política, expansión territorial y crecimiento militar de las guerrillas, el
surgimiento de los grupos paramilitares, la crisis y el colapso parcial
del Estado, la irrupción y propagación del narcotráfico, el auge y declive
de la Guerra Fría junto con el posicionamiento del narcotráfico en la
agenda global, la nueva Constitución Política de 1991, y los procesos de
paz y las reformas democráticas con resultados parciales y ambiguos.
El tercer periodo (1996-2005) marca el umbral de recrudecimiento del
conflicto armado. Se distingue por las expansiones simultáneas de las
guerrillas y de los grupos paramilitares, la crisis y la recomposición
del Estado en medio del conflicto armado y la radicalización política
de la opinión pública hacia una solución militar del conflicto armado.
La lucha contra el narcotráfico y su imbricación con la lucha contra
el terrorismo renuevan las presiones internacionales que alimentan
el conflicto armado, aunado a la expansión del narcotráfico y los
cambios en su organización. El cuarto periodo (2005-2012) marca
el reacomodo del conflicto armado. Se distingue por una ofensiva
militar del Estado que alcanzó su máximo grado de eficiencia en la
acción contrainsurgente, debilitando pero no doblegando la guerrilla,
que incluso se reacomodó militarmente. Paralelamente se produce
el fracaso de la negociación política con los grupos paramilitares,
lo cual deriva en un rearme que viene acompañado de un violento
reacomodo interno entre estructuras altamente fragmentadas,
volátiles y cambiantes, fuertemente permeadas por el narcotráfico,
más pragmáticas en su accionar criminal y más desafiantes frente al
Estado (2013a, p. 111).
46
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
Lo que significa que el tercer ciclo del estado de conflicto permanente y
general, el bellum omnium contra omnes que advertí desde el Prefacio de este
trabajo, es un conjunto de periodos, y no solamente un periodo.
La violencia ha sido tanto institucional como parainstitucional como
lo muestran las campañas de control político que buscaron como lo
hace cualquier sistema totalitario, homogeneizar psicológicamente a los
hombres. Las “cuadrillas” o grupos de uno u otro partido, avalados por jefes
políticos locales, por departamentos o nacionales, aniquilaban o “limpiaban”
cualquier emergencia de otra forma de pensar. El Viejo Caldas, Valle del
Cauca, Tolima, Boyacá y los Santanderes son ejemplos de lo dicho, a lo
que hay que agregar la transformación de la propiedad privada en lo que se
refiere a la práctica de la amenaza, la expulsión o la muerte de un propietario
a manos de uno que quiere apropiarse.
Como la muerte visitaba indiscriminadamente a pobres y ricos, a desposeídos
y avaros con mayor intensidad después del bogotazo, de cualquiera fuera
la clase a la que se perteneciese, se hizo imposible la vida; y como los
mecanismos estatales respondían por turnos a uno u otro lado, la gente
recurrió —además de los que hacían parte de grupos o cuadrillas— a la
lucha armada como forma de resistir la mala política. De ésta se originan las
guerrillas, es decir que el homicidio partidista mutó a homicidio ideológico,
y de éste a homicidio supuestamente justificado por una revolución que
nunca existió.
Lo anterior se ve ejemplificado en que la guerrilla liberal enfrentada al gobierno
de Laureano Gómez13 y Roberto Urdaneta Arbeláez se fue estableciendo en
13 En su viaje de 1943 por Colombia, invitado por Alfonso López Pumarejo entonces presidente de
la República, Pablo Neruda tuvo un interesante combate escrito con Laureano Gómez, que después
cuando fuera presidente, resentido, le negó la VISA al poeta chileno para otra estancia; Laureano Gómez
lo llamó “burlón consumado”, “bromista”; el oligarca bogotano vio en la visita del escritor una amenaza
en tanto que la poesía de Neruda tenía vuelos de arma política y Laureano era de los más fuertes
opositores al liberalismo, como buen conservador de la época defendía el franquismo español, poseía
la típica disciplina de su partido en la que refulge un cristianismo malamente comprendido aunado a
una institucionalidad eclesial que es una burla a lo fundado por Jesús de Nazaret, además de un odio
patente por cualquier tipo de vanguardia. En el diario El Siglo es donde el político se va en contra suya,
del cual era director y tenía como fin la oposición al liberalismo; Neruda le responde con “En la soberbia,
la espina: Tres sonetos punitivos para Laureano Gómez” publicados originalmente en el diario El Tiempo
de Bogotá, en octubre de 1943, que dicen así:
“1.
Adiós Laureano nunca laureado,
Sátrapa triste y rey advenedizo.
Adiós, emperador de cuarto piso
antes de tiempo y sin cesar pagado.
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
geografías con una hipotética señal de éxito, como Sumapaz y el sur del
Tolima, en donde todavía estaba fresco el conflicto agrario y había cierta
politización de los campesinos ya sea por el lado del socialismo, el comunismo,
o incluso por la UNIR (Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria) de
Gaitán; más aquellas regiones donde la colonización no estaba terminada
como El Magdalena Medio, Los Llanos Orientales o el Sureste Antioqueño.
Además de que tales zonas, por tener una fuerte base agraria, a su vez
se constituían en fuente de bienes y servicios demandados por los grupos
armados. La guerra posterior al bogotazo fue según Tirado (1989, p. 142),
una en la que participaron campesinos adheridos a partidos, más los que
ya venían defendiéndose de terratenientes exiliadores, más algunos líderes
Administras las tumbas del pasado,
y, hechizado, aprovechas el hechizo
en el agusanado paraíso
donde llega el soberbio derrotado.
Allí eres dios sin luz ni primavera.
Allí eres capitán de gusanera,
y en la terrible noche del arcano
el cetro de violencia que te espera
caerá podrido como polvo y cera
bajo la jerarquía del gusano.
2.
Caballero del látigo mezquino,
excomulgado por el ser humano,
iracunda piltrafa del camino,
oh pequeño anticristo anticristiano.
Como tú, con el látigo en la mano,
tiembla en España Franco el asesino,
y en Alemania tu sangriento hermano
lee sobre la nieve su destino.
Es tarde para ti, triste Laureano.
Quedarás como cola de tirano
en el museo de lo que no existe.
En tu pequeño parque de veneno
con tu pistola que dispara cieno.
Te vas antes de ser. ¡Tarde viniste!
3.
Donde esté la canción y el pensamiento,
donde bailen o canten los poetas.
Donde la lira diga su lamento,
no te metas, Laureano, no te metas.
Las críticas que aúllas en el viento,
la estricnina que llena tus maletas,
te las devolverán con escarmiento.
No te metas, Laureano, no te metas.
No toques con tus pies la geografía
de la verdad o de la poesía,
no está en lo verdadero tu terreno.
Vuelve al látigo, vuelve a la amargura,
vuelve a tu rencorosa sepultura.
¡Que no nos abandone tu veneno!” (Schidlowsky, 2008, pp. 582-583).
48
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
de mediana popularidad que habían tenido un papel revolucionario en el
9 de Abril, sea porque en ese momento eran alcaldes, miembros de juntas,
de milicias, además de policías desertores o destituidos, también algunos
combatientes que se habían ganado cierto respeto por su desempeño en el
combate, por emigrantes, arrieros y, eventualmente, aunque en menor parte,
por trabajadores de obras públicas y obreros que tenían alguna experiencia
sindical urbana. “En suma, por cuadros representativos de una Colombia
distinta a la del siglo XIX en la cual la guerra tendía inevitablemente a
hacerse popular” (Tirado, 1989, p. 142).
El rango de orden alcanzando, o mejor, de organización guerrillera, atisba
—con excepción de las guerrillas del Tolima que no mostraban señales
de unidad— en que las del Llano además de crecer en número llegaron a
refutar la dirección del partido liberal y a proclamarse como autónomas con
relación a dicho conjunto. En 1952 en abril se realizó el VII Congreso del
partido comunista que sería la gestación, en agosto del mismo año, de la
reunión de Viotá Cundinamarca conocida como “La Conferencia de Boyacá”,
llevada a cabo en realidad en una vereda llamada Brasil, circunvecina a
dicho municipio. A esta reunión se le conoce como “La Primera Conferencia
Nacional del Movimiento Popular de Liberación Nacional” en la que
participan figuras de varios grupos armados y en la que se hace común a
tales conjuntos la independencia política, teniendo en cuenta que de los del
Llano no hubo participación. Los fenómenos de mayor subrayado pueden
ser que se nombró una comisión coordinadora cuya tarea era darle fuerza
a los acuerdos, la obediencia a leyes de organización grupal, y una cierta
emotividad por un Estado hipotéticamente reclamado; estos elementos
dan cuenta de una ilusión revolucionaria, que como se sabe, terminó
convirtiéndose con el tiempo, en cenizas. Por el lado de las guerrillas del
Llano (Oquist, 1978 [todo el capítulo V; también en Sánchez y Meertens,
1983]) en septiembre del año en memoria, se organizan la aplicación de
justicia, las funciones de miembros y militantes como por ejemplo aquellos a
los que se les dio el poder de comisarios de orden público, la fijación de lo que
eran delitos contra la revolución, se promulgan las garantías individuales,
el trabajo comunitario, imposición de límites y condiciones de uso de la
tierra, se determinan territorios destinados al sostenimiento del ejército
revolucionario, se reglamenta el desarrollo de la ganadería y los hatos. Lo
que muestra también organización al interior del grupo de los Llanos.
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
Digo “ilusión revolucionaria” en tanto que dónde están ahora, o mejor, dónde
han estado los propósitos de transformación en grupos que han matado y
torturado a inocentes; e incluso torturado al contrincante, también entre
enemigos puede mostrarse mucho respeto; lo “romántico” revolucionario
puede convertirse —como en efecto ha pasado— en irracionalidad. A lo
que me refiero es a que por ejemplo en el primer semestre de 1953, en las
guerrillas del Llano se dieron importantes asunciones de conciencia en la
lucha, en tanto que al amparo de las ideas de José Alvear Restrepo, con la
redacción de “La segunda Ley del Llano” o “Ley que organiza la revolución
en los Llanos Orientales de Colombia”, se había concebido que —documento
que estaba compuesto por 224 artículos— la revolución era un movimiento
popular de liberación motivado por la conquista e instauración de un
gobierno democrático—popular. Esta idea se la encuentra, con sus más y
sus menos, en todos los grupos guerrilleros; pero no se entiende cómo es que
dicha solución popular consista en reclutar niños para la guerra, en ultrajar
sexualmente selecciones de niñas en veredas y corregimientos, en asesinar
hombres que fueron obligados a asistir paramilitares, porque a su vez, éstos
amenazaban con la muerte a quienes no los ayudaran.
La estampida de estas visitas del mal, estos asomos y permanencias
infernales, tiene su semilla histórica en la mala relación que se ha elaborado
entre economía y política. El modelo ideario de justificación de la violencia,
sobre todo en lo que respecta al siglo XX de modo concreto en los grupos
de guerrillas, ha estado fundado en el enfrentamiento a la oligarquía por su
resistencia a los cambios que se necesitan para hacer una sociedad más
justa. Esta es la tesis de Francisco Posada en su texto de 1966 Colombia:
violencia y subdesarrollo, en el que a la par, como el título lo sugiere, se
expone que el alud de muerte que nos ha caído encima se identifica con
la consolidación del subdesarrollo. Mario Arrubla (1984) también dice en
este orden —como Estanislao Zuleta (1970, 1973, 1976, 2005) y Salomón
Kalmanovitz (2010)— que el hervor de crueldad y homicidio propagados en
el campo es de un modo el precio que debió pagar, o que obligó a pagar,
a campesinos y pobres, el desarrollo capitalista concentrado en grandes
terratenientes y ricos. A esto se le suma, como agravante contra la
población civil y al encarnizamiento con las líneas guerrilleras, que han
habido instancias de las Fuerzas Armadas que encima del desarrollo del
enfrentamiento contrainsurgente, han agregado a las tipologías de guerra, la
del enfrentamiento animado psicológicamente en contra del comunismo, al
50
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
punto de convertir el anticomunismo en valor espiritual del uniforme. Esto
se debe a que la colaboración a Estados Unidos de militares colombianos
durante la Guerra de Corea a inicios de la década del 50, resultó en que el
ejército alcanzó a ser permeado por la disputa subterránea de la Guerra Fría,
inclinándose por el postulado del bloque que Estados Unidos comandaba,
también porque en efecto, las FARC y el EPL han aducido vinculación con
el partido comunista colombiano y con el partido comunista marxistaleninista, con este último de modo concreto el EPL. Y porque con relación
(…) a América Latina, la política norteamericana se basaba en el apoyo
a los militares y a sus regímenes, como elemento de lucha contra el
comunismo, en crear un espacio propicio para las inversiones en un
cuadro de comercio desigual y en lograr los votos de la región en las
Naciones Unidas (Tirado, 2014, p. 61).
¿La composición social de las guerrillas es un fenómeno que ayuda entender
su origen? Si se saca de la ecuación el hecho de las varias imposiciones a
la sociedad civil a pertenecer a sus filas, sí lo es. La presencia mayoritaria
en sus orígenes es urbana, pero dicha estructura fue mutando hacia la
población rural. Incluso hoy día las FARC siguen teniendo cooperación
urbana, más bien lo que es justo decir es que la composición de dicho grupo
es mixta, pero el inicio de sus apariciones, tanto FARC, como ELN —que por
ejemplo surge de un grupo de universitarios— tiene su semilla en la ciudad.
Inclusive el EPL en tanto que si bien sus primeros frentes armados que
son de 1967 a 1968 y que estuvieron ubicados en el Urabá y Bajo Cauca,
noroccidente y nororiente de Antioquia respectivamente, de igual forma su
constitución proviene de actividades comunistas en la ciudad previas a, y
durante esos años. También el M-19 recuérdese, tiene su florecimiento con
ocasión del reclamo por un fraude electoral en las elecciones presidenciales
del 19 de abril de 1970 que dieron como ganador a Misael Pastrana Borrero,
empezando como rebeldía política para transformarse en movimiento
armado del campo a partir de los años ochenta.
Las densidades de estos grupos son mixtas también, en buena medida,
porque en la violencia de mediados del siglo pasado la resistencia en contra
de las fuerzas de orden público politizadas o que obedecían órdenes en
el marco del Vs entre liberales y conservadores, tomó rasgos de combate
51
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
campesino. El bandidismo político, los grupos de autodefensa y toda clase
de asociación armada devinieron en experiencia para el periodo siguiente.
En una serie de proposiciones descriptivas así puede narrarse la génesis
de las ideologías de la metralleta: Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC), Unión Camilista-Ejército de Liberación Nacional (UC-ELN)
y Ejército Popular de Liberación (EPL) tuvieron su estreno en la década de
los años sesenta. Su útero gestor son las guerrillas liberales reaccionarias
a la persecución de gobiernos del partido conservador —ambos también
pertenecen al grupo de ideologías que subraye arriba—; se incluye dentro de
esa gestación el ya antes mencionado homicidio de Gaitán porque con él se
desató, como se sabe, una revuelta popular. Luego del periodo del General
Gustavo Rojas Pinilla de 1953 a 1957, los partidos liberal y conservador
pactaron el conocido Frente Nacional que inició un año después y en el que
ambos partidos, como lo sugerí antes, además de la alternancia en el poder,
recusaron otras fuerzas políticas en la contienda democrática. En 1964 las
FARC se originan bajo la consigna de autodefensa frente a la persecución
desatada contra las formas de organización campesina lideradas entonces
por el partido comunista. Un año después el ELN en el departamento de
Santander se erigió como radicalización de algunas de las ideas y de algunas
facciones del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), que había sido
liderado por Alfonso López Michelsen desde 1959 como contra fuerza a la
práctica del Frente Nacional. Tres años después, en 1968 el EPL.
La década de los 60 por otro lado, inició con un hecho muy importante: Fidel
Castro entra rebosante de victoria a la Habana en 1959 como cita Álvaro
Tirado Mejía (2014, p. 73) del libro de Thomas Hugh Historia contemporánea
de Cuba; de Batista a nuestros días. Los rebeldes tenían una semblanza
juvenil, su líder tenía treinta y dos años, y muchos estaban entre esta edad
como máximo y los veinte o menos como mínimo; eran una generación sin
la mancha de fracasos políticos anteriores. Sumada a su victoria sobre una
dictadura tenían el valor de enfrentarse a los Estados Unidos que venía de
una larga tradición de intervencionismo en América Latina, de la que por
poner un primer caso, Eduardo Galeano escribió que:
A mediados del siglo pasado [se refiere al XIX], el filibustero William
Walker, que operaba en nombre de los banqueros Morgan y Garrison,
invadió Centroamérica al frente de una banda de asesinos que se
52
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
llamaban a sí mismos «la falange americana de los inmortales». Con
el respaldo oficioso del gobierno de los Estados Unidos, Walker robó,
mató, incendió y se proclamó presidente, en expediciones sucesivas,
de Nicaragua, El Salvador y Honduras. Reimplantó la esclavitud en los
territorios que sufrieron su devastadora ocupación, continuando, así, la
obra filantrópica de su país en los estados que habían sido usurpados,
poco antes, a México. A su regreso fue recibido en los Estados Unidos
como un héroe nacional. Desde entonces se sucedieron las invasiones,
las intervenciones, los bombardeos, los empréstitos obligatorios y los
tratados firmados al pie del cañón. En 1912, el presidente William H.
Taft afirmaba: «No está lejano el día en que tres banderas de barras y
estrellas señalen en tres sitios equidistantes la extensión de nuestro
territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera
en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro, de hecho, como, en
virtud de nuestra superioridad racial, ya es nuestro moralmente». Taft
decía que el recto camino de la justicia en la política externa de los
Estados Unidos «no excluye en modo alguno una activa intervención
para asegurar a nuestras mercancías y a nuestros capitalistas
facilidades para las inversiones beneficiosas» (2004, p. 142).
Y el mismo Tirado, para poner un segundo caso, nos dice (2014, pp. 64-65)
que entre los años 1961 a 1975, dicho país entrenó a más de 70.000 militares
latinoamericanos, ocho de los cuales serían dictadores, junto con el envío
de 2500 millones de dólares en armas, bajo la lógica de la Alianza para el
Progreso que salió de la oficina de Kennedy el 13 de marzo de 1961; la cual,
estaba orientada al desarrollo social, a la cooperación económica y a darle
más fuerza a la democracia, pero que tenía a su vez implícita una política de
contrainsurgencia norteamericana, y vino a fortificar, tal Alianza, la política
de los empréstitos iniciada ya desde la década de los años 20, reforzada en
1948 hasta 1972, periodo en el que Colombia en 51 préstamos, se endeudó
en 948,88 millones de dólares. En un escenario de concesiones hechas por
América Latina al capital extranjero —del que apenas alcanzo a poner unos
hechos— y no de concesiones concebidas por los Estados Unidos al capital
de otros países, porque “nosotros no damos concesiones” también como cita
Eduardo Galeano (2004, pp. 15-16) del presidente norteamericano Woodrow
Wilson, la juventud de la época de los años sesenta mitificó y “romantizó”
el experimento cubano como una revolución autónoma y la lucha armada
como verdadero camino hacia el poder, y se produjo que incluso se ensalzara
53
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
la figura de Ernesto “el Che” Guevara. El tema cubano vino a determinar
las relaciones internacionales, tanto, que en torno suyo se organizó en
gran medida la agenda de trabajo de la OEA. La Alianza para el Progreso
dejó en el papel mucho de la modernización, la cooperación económica y el
intercambio cultural, porque su intención interna estaba más orientada,
como lo dije arriba, hacia la contrainsurgencia.
En 1961 Alberto Lleras Camargo venía desarrollando reformas que se
ajustaban a las demandas de la Alianza en tema, como la puesta en marcha
de la reforma agraria y su marco legal en la Ley 135 de 1961, el Instituto
de Reforma Agraria, la Acción Comunal como medio de participación
ciudadana, un Plan General de Desarrollo Socio-Económico, la construcción
de 131 313 viviendas de interés social entre ese año y 1963, hechos que
condujeron a que el ministro Jorge Mejía Palacio declarara que «“…somos el
país latinoamericano que ha cumplido todos los requerimientos establecidos
por la Alianza para el Progreso como condición para beneficiarse de ella”»
(Tirado, 2014, p. 84). La ya clásica discontinuidad de las políticas por parte
de los gobiernos en Colombia está patentizada en que dicho ímpetu se
frenara
(…) durante el gobierno siguiente en cabeza de Guillermo León Valencia
(1962-1966), debido al ataque de fuerzas internas reacias al cambio,
especialmente en el sector agrario, a la debilidad política del gobierno
y muy especialmente a la formación y actitud del presidente poco
dado a interesarse por los problemas económicos, los cuales fueron
determinantes durante su mandato (Tirado, 2014, p. 84).
Desde sus inicios la Alianza no tuvo en nuestro país una esencia antiguerrillera,
en tanto que las FARC aparecieron después en 1964, pero de la que cabe
recordar, como lo he expuesto con anterioridad, su concepción es de vieja
data; luego el 7 de enero de 1965 irrumpiría el ELN con una acción armada
en Santander, en 1968 el EPL de orientación pro-China, y en 1970 el M-19
o Movimiento Diecinueve de Abril que se había profesado como nacionalista,
bolivariano y había recibido apoyo desde Cuba. A la justificación ideológica
de las guerrillas se sumaba como verificación lo más reciente en su época, y
es que durante la presidencia de León Valencia el país cayó en una balanza
comercial muy endeble, en gran medida por lo precaria de la variedad de
bienes exportados en tanto que los años dorados de la economía cafetera en
54
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
ese contexto habían hecho especular la política hacia el monocultivo, y se
encontraba ya a esa altura de tiempo en la que estamos, institucionalizado
con la fundación en 1924 de la Federación Nacional de Cafeteros; nótese
como entre 1965 y 1970 el producto representaba el 55% del valor total
de exportaciones, y hacia finales de los ochentas, cerca de 600 municipios
eran cafeteros. El desbalance de la canasta exportadora en esa época del
presidente León Valencia llevó a una dramática devaluación, fenómenos con
los que —como escribí un párrafo atrás— se entró en deudas, de las que,
como de manera correcta cita Tirado Mejía a Jeffrey F. Taffet, el presidente
norteamericano Lyndon B. Johnson en 1964 dijo «“…pareciera que vamos
a verter todo nuestro dinero”, pero al mismo tiempo “…propuso que los
Estados Unidos sostuvieran a Valencia” » (2014, p. 85).
Luis Eduardo Nieto Arteta (1969) ha explicado que el café logró lo que no
se consiguió en anteriores ciclos económicos con las minas y el tabaco, el
añil y la quina, que es, en palabras de Eduardo Galeano “dar nacimiento a
un orden maduro y progresista” (2004, pp. 135-136). No es una obviedad
—como también tendré ocasión de afirmar más adelante— que la industria
textil y otras de tipo livianas tengan su génesis en las regiones productoras
del grano, como Antioquia, Caldas, Valle del Cauca y Cundinamarca. Lo
que debió ser —si mal no interpreto la paradoja expuesta por al autor de
Las venas abiertas de América Latina en razón de su comentario a Nieto
Arteta— la consecución de una normalidad en el funcionamiento de la
vida política gracias a una peculiar estabilidad económica, se convirtió en
el ahondamiento de una violencia de revueltas y represiones sangrientas
previas y durante la industrialización.
En una extensión que Galeano pone entre 1948 y 1957, y no entre 1946 y
1958 como lo hice desde el comienzo de este parágrafo, dice el uruguayo que
la guerra de esencia campesina se extendió a los latifundios y minifundios,
los desiertos y los sembrados, los valles y las selvas, los páramos de sus
cordilleras, empujando al abandono de sus tierras a comunidades enteras
generando grupos de guerrillas y colectivos de criminales; así el país se
convirtió en un cementerio. El estimado de asesinados —que Galeano
informa— es de ciento ochenta mil muertos. Este baño de sangre sucedió
a la par de un período de euforia económica para la clase dominante. El
pensador se interroga, citando a Germán Guzmán Campos, Orlando Fals
Borda y Eduardo Umaña Luna (2005) en su trabajo La violencia en Colombia.
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
Estudio de un proceso social: “¿es lícito confundir la prosperidad de una
clase con el bienestar de un país?” (2004, p. 136).
En ese mismo espacio de comprensión Álvaro Tirado Mejía (2008, p. 246)
escribió en su Introducción a la historia económica de Colombia, que desde
el momento en el que el café tomó su puesto como producto de exportación
por antonomasia, la balanza comercial colombiana fue casi siempre
favorable, pues si se atiende al tiempo que va desde 1875 a 1930 se ve
que dicha balanza da como resultado un superávit. Pero este hecho, como
también lo explica el autor, implicó una fuerte acumulación en el sector de
los comerciantes exportadores. Entre 1920 y 1940 se ven un conjunto de
elementos que ampliaron el desarrollo industrial y que por otro lado fueron
la causa de grandes problemas, enumero y describo:
A.) A 1928 el país había recibido 198 millones dólares de fuentes
externas con motivo de los 25 millones de la indemnización14
14 “En el año de 1914, en las postrimerías del gobierno de Carlos E. Restrepo, se firmó entre Colombia y
los Estados Unidos el tratado Urrutia-Thompson, por el cual se definía entre las dos partes el problema de
Panamá. En él se estipulaba una indemnización pecuniaria por parte de los Estados Unidos y que éstos
reconocerían su ‘sincero pesar’ por los acontecimientos. En contraprestación, Colombia daba el asunto
por concluido. El parlamento colombiano ratificó inmediatamente el tratado. No sucedió lo mismo en el
de Estados Unidos en el cual era influyente aún el círculo de Teodoro Roosevelt y para el cual la cláusula
del ‘sincero pesar’ era una afrenta al pueblo norteamericano. Mientras tanto se habían descubierto en
Colombia ricos yacimientos de petróleo y los círculos gobernantes norteamericanos se percataron de
que con un poco de presión, y ante la avidez de la oligarquía colombiana por recibir la indemnización,
podían presionar con éxito en su favor, la modificación de la legislación petrolera colombiana. Marco Fidel
Suárez, quien gobernó al país entre 1918 y 1921, era un político conservador ultramontano dedicado a
la gramática. Durante su gobierno se dictó una legislación petrolera en un todo favorable a los intereses
norteamericanos. Con ello el presidente gramático no hacía más que desarrollar la teoría expuesta en
sus escritos, de una estrecha colaboración con los Estados Unidos expresada en el lema ‘hay que
mirar al norte’, hacia ‘la estrella polar’. En el año de 1921 el Presidente Harding presentó al Congreso
norteamericano el tratado de 1914 y éste lo aprobó fijando una indemnización de US25.000.000 pero
exigiendo que la cláusula del ‘sincero pesar’ fuera abolida. El presidente Suárez presentó al Congreso
colombiano las modificaciones al tratado para que éste las aprobara y ante la agitación producida por las
nuevas circunstancias y los ataques que recibía en el parlamento, y con el fin de facilitar la aprobación
del tratado, se retiró de la Presidencia. Su sucesor, el Designado Jorge Holguín, nombró como Ministro
de Relaciones Exteriores al liberal Enrique Olaya Herrera quien con su habilidad parlamentaria, logró
que el tratado fuera aprobado con las modificaciones propuestas por el parlamento americano. Olaya fue
premiado con la legación en Washington de donde volvió al país en el año de 1930, para inaugurar, como
presidente, la república liberal. Con su nombramiento y el de otros prestigiosos abogados liberales quedó
consagrada la subsecuente política de gobiernos conservadores que consumaron la entrega de los
petróleos colombianos con la colaboración de abogados y financistas liberales. El liberal Olaya fue quien
como representante diplomático del gobierno conservador, durante la Conferencia Panamericana de La
Habana en 1928, apoyó los planteamientos, en el sentido de consagrar la intervención de Norteamérica
en los países latinoamericanos” (Melo, 1996, pp. 132-133). La génesis de la explotación del crudo en el
país es de característica privada, una serie de concesiones dadas a personas naturales con influencia
directa del gobierno, que luego mediante negociaciones con empresas multinacionales que se asentaron
en Colombia, condujeron a la explotación del mismo por parte de organizaciones extranjeras. En 1886
el escritor colombiano Jorge Isaac firma un contrato con el Estado colombiano para explotarlo en una
zona delimitada por Aracataca, la Guajira y el Golfo de Urabá, que luego fue adquirido por Pan American
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PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
recibida de parte del gobierno de Estados Unidos por el robo de
Panamá, más los empréstitos, que se tradujo, este capital, en un
acelerado proceso de obras públicas y con éste un incremento en
la oferta de trabajo puesto que túneles, carreteras y malla férrea
también fueron elaborados “a mano” y como el traslado de muchos
trabajadores a las zonas de trabajo era enorme, se produjo un alza
en los salarios, y con éste a la par, un incremento de la población
urbana con mejores ingresos.
B.) Hasta 1929 el consumo por habitante creció a una tasa de 3,4%
desde 1925 y la capacidad productiva de la industria se amplió en
más de un 50%. Sumado a esto la Crisis Mundial del Capitalismo
con el desempleo que causó, llevó a que la gente en Estados Unidos
con menos dinero y capacidad de compra contrajera la demanda
de bienes importados de países de América Latina; si bien en época
de crisis las potencias exportan a las economías dependientes
su propia crisis cerrando el comercio internacional a bienes o
productos primarios e intentando colocar el mayor número de sus
mercancías en los países dependientes de divisas, en Colombia
la acumulación de capital venida desde casi 55 años atrás por la
exportación de oro, tabaco y café, creó un movimiento interno que
consistió en verter dichos capitales a la industria manufacturera
propia cubriendo el mercado. Muy poco tiempo después el estallido
de la Segunda Guerra Mundial frenó el flujo de comercio exterior y
se represó en manos de capitalistas nacionales una gran cantidad
de riqueza que fue invertida entre 1945 y 1950,para reponer los
C.)
Investment Co. La Concesión de Mares de 1905 tiene ese nombre por Roberto de Mares quien haciendo
uso de la influencia de su padrino de matrimonio, el expresidente de Colombia Rafael Reyes, establece
otro contrato con el Estado. Comprendía la zona de Barrancabermeja. Después de pasarse de los plazos
de exploración escritos en el contrato termina negociando el bloque con la Tropical Oil Company. Otro
contrato fue el de la Concesión Barco, igualmente entregada por Rafael Reyes al General Virgilio Barco
en 1905, quien negociaría con una subsidiaria de la Gulf Oil Company, la Compañía Colombiana de
Petróleo. Además de las concesiones en las que capitales extranjeros van tomando tanta fuerza, la
exploración llevó a la persecución y exterminio de los pueblos indígenas Yariguíes y Barí que fueron
comunidades que se resistieron a la colonización y expansión propia de la industrialización, que venía
desarrollándose incluso desde la época de la Colonia con la explotación de quina. A causa de la reversión
posterior de las concesiones de las que el gobierno recibía regalías aproximadas del 11%, en 1951
se creó ECOPETROL para hacerse cargo de los yacimientos e instalaciones en uso, y de nuevas
exploraciones. Merece la pena recordar que dicha organización nace en un ambiente de huelga obrera y
comunitaria frente a la mencionada reversión de la Concesión de Mares; el movimiento obrero buscaba
presionar al Estado para que no se hiciera extensiva la fecha final del contrato y se creara una empresa
pública colombiana que se encargara de la materia.
57
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
D.) equipos ya bastante usados en la producción, que se tradujo en
un incremento anual de la industria de 11,5%.
C.)
E.) Pero durante estas décadas de crecimiento y coyuntura
internacional se venía gestando a nivel interno un problema social,
que lo explico transcribiendo a John D. Martz (1969) en su estudio
sobre la política contemporánea en Colombia:
Solamente durante el mes de marzo de 1948, el índice de costo
de la vida para una familia media de trabajadores se elevó en
17,3 puntos, hasta alcanzar un nivel sin precedentes de 283,8.
El control era impotente para reprimir la especulación e impedir
la inflación de los precios. Pero los esfuerzos de los trabajadores
organizados para obtener aumentos de salarios proporcionados
a esos aumentos en el costo de vida perecieron en varios casos
frustrados por medidas del gobierno (p. 71).
D.)
F.) Dice Tirado (2008, p. 269) que una pasión especulativa se había
apoderado de nuestro país, los dólares se habían acumulado
debido a la declinación del consumo de bienes de lujo en los cierres
parciales del mercado internacional por la crisis del 29 o por la
Segunda Guerra; lo ricos colocaron su dinero en inmuebles, ellos
mismos subieron los precios de los arriendos; Colombia estaba
sumergida en un círculo de precios altos y salarios estáticos; esto
durante la década de los años cuarenta. En la de los años veinte los
terratenientes sin ningún esfuerzo vieron cómo sus propiedades
subieron vertiginosamente de precio junto con los productos
agrícolas, que para la muestra, Guillermo Torres García en su
Historia de la moneda en Colombia (1945, p. 357) describe que el
conjunto que forman la carne de res, la de cerdo, manteca, leche,
huevos, tuvo un índice de precios de 100 en 1923, en 1942 de 109,
en 1924 de 115, 143 en 1926, 185 en 1927 y 169 en 1928. Por otro
lado los terratenientes intentaron descaradamente conservar las
viejas formas represivas de explotación, cuando los campesinos
en búsqueda de mejores condiciones de vida empezaron a migrar
a la ciudad; exigieron salarios más altos y poder plantar café, a
lo que los primeros respondieron arguyendo que el grano es un
producto de demorada utilidad. Los campesinos ante las negativas
58
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
a mejores salarios y producción de café organizaron ligas y se
tomaron fincas exigiendo mejores condiciones; la represión del
Estado no se hizo esperar que se puso del lado de los terratenientes,
no solo conforme al poder de la amenaza y la muerte por parte de
la fuerza pública sino con medidas económicas, permitiendo el
ingreso de manos extranjeras como mano de obra para las obras
públicas y el condicionamiento a los contratistas de ferrocarriles
y carreteras de emplear extranjeros (Urrutia, 1969, p. 141).
Estos fenómenos hicieron que la violencia que había empezado como un
enfrentamiento entre liberales y conservadores se transformara en odio
de clases y la lucha se acentuara como hecho social. Jorge Eliécer Gaitán
se presentó para las oligarquías como la amenaza más grande contra su
status; la de su propio partido en su momento, el liberal, “entre despectiva
y temerosa, [lo] llamaba «el Lobo» o «el Badulaque»” (Galeano, 2004, p. 136);
una vez asesinado se desata el caos. Por una sola muerte, la suya, en los
diez años siguientes alrededor de 300 000 personas más fueron asesinadas;
y se desencadena porque las gentes de la clase pobre y la media se habían
identificado por ejemplo en la siguiente de sus ideas, exclamada el 7 de
febrero de 1948 ante una multitud de 100 000 personas: “Pedimos que
termine esta persecución por parte de las autoridades… Ponga fin, señor
presidente, a la violencia. Todo lo que pedimos es la garantía de la vida
humana, que es lo menos que una nación puede pedir” (Tirado, 2008, p.
270)15. Hablo de odio porque qué otro termino usar cuando la práctica
del gobierno a través de la policía, soldados, y grupos fanáticos armados
era cortar testículos, romper vientres de mujeres embarazadas y arrojar
los niños no natos al aire para atravesarlos con bayonetas con la idea de
eliminar desde la raíz “el problema”.
Como varios conflictos en la historia del hombre, esos “doctores” y “señores
muy respetados” que han conformado la cabeza de las ideologías, mientras
la gente de a pie y los campesinos ponen las heridas, la sangre y la muerte a
la guerra, se esconden en sus casas en el norte de Bogotá por ejemplo, en sus
fincas de recreo, o se escaparon del país por miedo. Mientras los primeros se
apasionaban con su odio discursivo, la gente sufría el odio en ejercicio con las
tipologías aberrantes de muerte y rebeldía: con el “corte corbata” la lengua
15 La cursiva es mía.
59
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
quedaba colgando desde el cuello, a las mujeres se las violaba, hombres
contra hombres incendiaban casas, propiedades o ciudades enteras, unos y
otros se saqueaban, unos a otros se descuartizaban y desollaban. No tanto
por el temor a la muerte, sino por el horror de cómo será que me van a matar,
los inocentes compraban a las bandadas de criminales partidistas el derecho
a la vida con tributos de dinero y sacos de café. Estas cosas violentas aquí
contadas no pueden tener el nombre de revolución, no lo ha sido nunca, ha
sido la irracionalidad, hasta Hitler se hubiese graduado en altos estudios
del mal con los actos llevados a cabo por tanto desprecio por la vida del otro.
Los nombres de los protagonistas de la violencia (Teniente Gorila,
Malasombra, El Cóndor, Pielroja, El Vampiro, Avenegra, El Terror
del Llano) no sugieren una epopeya de la revolución. Pero el acento
de rebelión social se imprimía hasta en las coplas que cantaban las
bandas:
Yo soy campesino puro,
y no empecé la pelea,
pero si me buscan ruido
la bailan con la más fea
(Galeano, 2004, p. 137).
No pretendo justificar la guerrilla, nunca lo haré, y mucho menos justificar
la práctica de la autodefensa, pero tanta rabia sembrada en el corazón de
los hombres por la mala política, termina siendo —la rabia y el ejercicio
político malamente elaborado— la madre de la ideología de la metralleta,
que enarbolada en una supuesta revolución social ha llegado a ocupar e
imponer su ley, negando toda diferencia, en zonas extensas de nuestro
país. Después —tal y como ocurre ahora con los diálogos de paz en la
Habana-Cuba, entre lentes, buen comer y buen vestir, y tanto tiempo sin
llegar a acuerdos de reivindicación de la vida humana porque se la sigue
destruyendo— líderes o comisionados de uno y otro grupo enfrentado
60
PARTICIPACIÓN GLOBAL DE LA RIQUEZA Y NO APROPIACIÓN DE LA RIQUEZA GLOBAL
firman el acuerdo del Frente Nacional, del que me falta a esta altura por
decir, emergió la “cura” en contra de cualquier núcleo que se presentara
como opositor a esta bipolaridad del poder; tan solo en una operación
militar “para abatir a los rebeldes de Marquetalia, se dispararon un millón
y medio de proyectiles, se arrojaron veinte mil bombas y se movilizaron,
por tierra y por aire, dieciséis mil soldados” (Galeano, 2004, p. 138)16.
16 Y continúa la cita: “En plena violencia había un oficial que decía: «A mí no me traigan cuentos.
Tráiganme orejas». El sadismo de la represión y la ferocidad de la guerra ¿podrían explicarse por
razones clínicas? ¿Fueron el resultado de la maldad natural de sus protagonistas? Un hombre que cortó
las manos de un sacerdote, prendió fuego a su cuerpo y a su casa y luego lo despedazó y lo arrojó a un
caño, gritaba, cuando ya la guerra había terminado: «Yo no soy culpable. Yo no soy culpable. Déjenme
solo». Había perdido la razón, pero en cierto modo la tenía: el horror de la violencia no hizo más que
poner de manifiesto el horror del sistema. Porque el café no trajo consigo la felicidad y la armonía, como
había profetizado Nieto Arteta. Es verdad que gracias al café se activó la navegación del Magdalena y
nacieron líneas de ferrocarril y carreteras y se acumularon capitales que dieron origen a ciertas industrias,
pero el orden oligárquico interno y la dependencia económica ante los centros extranjeros de poder no
sólo no resultaron vulnerados por el proceso ascendente del café, sino que, por el contrario, se hicieron
infinitamente más agobiantes para los colombianos. Cuando la década de la violencia llegaba a su fin,
las Naciones Unidas publicaban los resultados de su encuesta sobre la nutrición en Colombia. Desde
entonces la situación no ha mejorado en absoluto [se refiere al año del primer tiraje de su obra, 1971]: un
88 por ciento de los escolares de Bogotá padecía avitaminosis, un 78 por ciento sufría arriboflavinosis y
más de la mitad tenía un peso por debajo de lo normal; entre los obreros, la avitaminosis castigaba al 71
por ciento y entre los campesinos del valle de Tensa, al 78 por ciento” (Galeano, 2004, p. 138).
61
[Fotografía de Ezequiel Quintero Gallego] (Medellín. 2013)
“ESTE ES UN RÉGIMEN DE POBRES DIABLOS”17
(…) nosotros estamos del lado
de los que tengan más necesidades
y menos posibilidades.
Sólo así se puede ser demócrata.
(Zuleta, 2008, p. 98)
§ 3. Introducción al capítulo
De estos parágrafos 3 y 4 se encuentran, bajo la tipología artículo de reflexión
y de avance de investigación, publicados algunos trozos. Después de una
serie de avatares y malos entendidos no se respetó la versión definitiva,
ampliada y corregida que se había enviado en una de las oportunidades en
las que se hizo dicha divulgación; en tal edición además, se intervino tanto
lo escrito que se cercenaron y cambiaron algunas de las tesis18; la sección
titulada Eliminación de las desigualdades como condición para alcanzar la
paz, que se encontrará el lector más adelante, hace parte de ese avance
divulgado con anterioridad. Vale aclarar que lo escrito aquí en efecto es el
texto definitivo —no solo porque es más extenso—, en el que creo, los datos
y las ideas no sufren de imprecisión y candidez.
La narración de la historia económica de Colombia que a continuación hago
y de algunos de los asuntos políticos —que va hasta cuando evoco la palabra
renovación y la reclamo como una realidad para nuestro país siguiendo a
Edmund Husserl en ello, ya sobre el capítulo siguiente— haciendo énfasis
en conceptos como industria, empleo, políticas, capital, desigualdad y otros,
tiene la siguiente motivación: antes de proponer solución definitiva a nuestras
tragedias, identificar algunos de los problemas estructurales internos de la
sociedad colombiana en términos económicos y su respectivacarga en la
17 La expresión es de Gabriel García Márquez en Cien años de soledad.
18 Me refiero al Volumen 3 Número 1 la Revista Pensamiento y Poder. La otra publicación en la que se
tuvo la oportunidad de presentar un adelanto de la investigación en este libro terminada, en la que no
hubo problema con su contenido, es la Revista Perseitas en su Volumen 3 Número 2, que está dedicada
a la presentación de la producción científica que deriva de reflexiones filosóficas. Orientación filosófica
que, dicho sea de paso, como se advirtió desde el Prefacio, este libro contiene.
65
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
esfera social y política, y a su vez, el impacto de la mala política en la vida de
colombianos que han padecido el deficiente ejercicio que hay interno en la
correlación inexpugnable entre política y economía —esto ya fue advertido
en el Prefacio—. Por ejemplo se esbozan algunas adhesiones a modelos de
desarrollo económico y administrativo foráneos que interpretan la realidad
de países industrializados y modernizados, pero que en el horizonte
colombiano son por descontextualizados, ineficaces en gran parte, porque
han sido formulados para una realidad distinta de la latinoamericana. Es
el caso de la estructura económica y social en Colombia en conjunto, que
ha sido conformada más por elementos externos de intervención extranjera
que por construcción de identidad nacional, como es la introducción del
modelo laissez faire que data —dicha introducción— de 1850 en adelante y
que está en relación a los intereses de Inglaterra, puesto que para la fecha,
como centro de la Revolución Industrial había desarrollado un volumen de
industria inusitado y de ella derivó la necesidad del modelo de libertad de
comercio, mientras que Colombia estaba fundamentada en una economía
agrícola para satisfacer la demanda interna (primero) y para la exportación
(segundo); esto llevó desde los albores de la patria a que la importación de
manufacturas por parte de los terratenientes y grandes comerciantes criollos,
marcara la tendencia a desempeñar un papel más importante en el comercio
por parte suya y se recusara al resto de la población en general. A esta época
o estas prácticas, se las entiende desde lo planteado por Mario Arrubla en
el texto Estudios sobre el subdesarrollo colombiano (1984), como las nuevas
formas de dependencia colonial, o el denominado modelo de crecimiento hacia
fuera; en el sentido de que si bien no hay invasión militar, sí hay penetración
por medio de imposición de condiciones. Un problema que presenta el
principio de la menor intervención posible del gobierno en la economía es
que el sector privado no posee en sí un mecanismo autorregulador que lo
lleve a los mejores estados posibles, y mucho menos aún un mecanismo que
autorregule la concentración de riqueza. Luego, como tendré oportunidad
de auscultar unas páginas adelante, el peligro que a su vez presenta la
intervención es que ésta no sea de carácter moral, es decir equitativa,
sino viciada en favor de unos cuantos sectores y no en favor de todos.
Una advertencia: los dos capítulos que el lector tiene a la vista, el presente y
el que le sucede, son manifiestos de inconformidad; que no se me identifique
como adherido a posiciones marxistas o socialistas por hacer mención
directa o tangencial a términos del uso de esos sistemas, como por ejemplo
66
“ESTE ES UN RÉGIMEN DE POBRES DIABLOS”
los conceptos de clases, revolución, igualdad, lucha o guerra de clases, y
más. Si bien son empleados es en orden a considerarlos como conceptos que
sirven para interpretar la realidad colombiana. Si hay que identificarme en
una posición es en la de la Ética social de la responsabilidad universal, que
tiene como uno de sus propósitos la búsqueda de unidad nacional19.
Vale aclarar también desde este punto, que en lo que sigue se tratan
cuatro alternativas para enfrentar el conflicto en Colombia —educación,
expropiación, salud y renovación, siendo este último el medular— pero no
como si fuesen los únicos elementos de búsqueda de la paz. El carácter del
discurso de lo que sigue en un sentido es filosófico y crítico, e histórico en
otro, en menor medida. Filosófico en orden a que como colombianos, la mejor
manera de amar nuestro país es siendo críticos con esta sociedad fundada
en el individualismo y el despojo y no sobre el fundamento de ciudadanos
racionales, entendiendo que, como dice Edmund Husserl:
La razón es el elemento específico del hombre en tanto que ser cuya
vida se expresa en actividades y hábitos personales. Considerada desde
el ángulo personal, esta vida es un devenir constante, traspasado por
una intencionalidad constante de desarrollo. Lo que está en devenir en
el curso de esta vida es la persona misma. Su ser es incesante devenir.
De la relación de correlación que une el ser personal aislado y el ser
personal de orden comunitario, se puede aplicar este carácter a uno y
otro, al hombre y a las esferas de humanidad que los unifican.
La vida personal verdaderamente humana se despliega a través de
diversos grados de toma de conciencia y de responsabilidad personal,
desde los actos de forma reflexiva, pero todavía dispersos, ocasionales,
hasta el grado de toma de conciencia y de responsabilidad universal:
en este nivel la conciencia aprehende la idea de autonomía, la idea
de una decisión voluntaria: la decisión de imponer al conjunto de la
vida personal la unidad sintética de una vida colocada bajo la regla
de la responsabilidad universal de sí mismo. La decisión correlativa
19 No se entienda esta noción de unidad nacional ni como individualismo, ni como anulación del sujeto
o como sociedad cerrada, ni como fanatismo racial o antisemitismo, sino como búsqueda de amor por
la nación por medio del respeto a la dignidad de la persona humana que encarna cada hombre. La ética
social de la responsabilidad universal aquí mencionada alude al deber de la auto-responsabilidad, de la
responsabilidad por el otro, y de la responsabilidad por el otro del otro. No tiene nada que ver tampoco
con el partido que actualmente lleva ese nombre.
67
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
es formarse como yo verdadero, libre, autónomo, es decir, realizar la
razón que le es innata, realizar el esfuerzo de un ser fiel a sí mismo, de
poder permanecer idéntico a sí en tanto que ser racional (1969, p.129).
§ 4. Esbozo general de historia económica y política económica en
Colombia
Dice Nieto Arteta (1985) en el texto El café en la sociedad colombiana, que
el cultivo de la planta que representó durante mucho tiempo el producto
agrícola de exportación, después de haber llevado a cabo ensayos fallidos
con el tabaco, el añil y la quina, creó el desarrollo y la formación del mercado
interno porque con él se obtuvo mayor capacidad de consumo, debido a
que su cultivo, recolección, producción y venta tiene notas características
de condiciones sociales de producción. Paul Mcgreevey (1985) y Estanislao
Zuleta (1970, 1973) en sus estudios sobre la historia económica de Colombia,
coinciden en la idea según la cual, es a la exportación del café que se debe
el surgimiento de la industria urbana, en relación a la demanda creciente de
bienes y servicios de las regiones cafeteras. En ese escenario, dice Nieto Arteta
en su texto citado, las fluctuaciones del comercio exterior, la inestabilidad
y la dependencia de la economía local respecto de la extranjera, generaban
graves crisis domésticas por un lado, y paradójicamente, también en algunos
casos, procesos importantes de crecimiento; argumenta también el autor
que en el contexto que precede al auge y predominio de la producción del
mismo, la cultura colombiana fue una del tipo humanista y abstracta, en el
sentido de que había una sosegada vida económica: se cultiva y se produce lo
necesario para el consumo familiar. Junto a esto, las costumbres coloniales
en la época inmediatamente anterior al auge cafetero son comunes, por
ejemplo la devoción religiosa o el temor a los cambios por leves que estos
fueran; era una sociedad aburguesada en el sentido psicológico del término;
pero la expansión y el auge del cultivo y comercio del grano cambiaron ese
panorama, porque la economía nacional se inserta en la economía mundial
y desaparece con ello la producción para satisfacer en sentido estricto las
necesidades del hogar y de un mercado local.
La configuración de la industria en Colombia data de finales del siglo XIX y
comienzos del siglo pasado: nacieron grandes empresas de textiles, bebidas,
tabaco, fósforos, dulces y galletas, cementos y vidrios; por ejemplo empresas
68
“ESTE ES UN RÉGIMEN DE POBRES DIABLOS”
que todavía existen, en 1916 ya operaban: fábricas como Coltejer, Postobón,
Noel, Coltabaco, la Garantía y cementos Samper. Debe apuntarse a la par,
que desde 1889 se inicia la producción moderna de cerveza que desde el
comienzo fue un producto que atendió un mercado para la clase media y
alta, con especificidad geográfica en Bogotá. La génesis de la producción
de cerveza en Colombia es artesanal, sin embargo el paso a la producción
empresarial de la misma se debe a Leo kopp, un ciudadano alemán radicado
en Colombia; de esta historia proviene el nacimiento de Bavaria, que hoy
pertenece a SABMiller.
Lo indicado hasta aquí es el hecho de que las divisas resultado del comercio
exterior del café —como también lo señalé en el capítulo que precede—,
fueron las que posibilitaron la adquisición de bienes de capital y por efecto
la conformación de una base industrial. A su vez, el mercado local se vio
impactado por números positivos de circulación monetaria y acumulación
de capital, y el crecimiento directamente proporcional del mercado interno.
También este fenómeno histórico recusa las relaciones de tipo precapitalista
modificando por ejemplo la renta del suelo y la concepción feudal de la
tierra como principal elemento de riqueza. Tal proceso está en el contexto
del rediseño de las políticas económicas de 1880 en el que se ejecutaron
estrategias proteccionistas a la industria nacional por medio de regímenes
aduaneros. Sin embargo, debe anotarse en este punto, que hasta la década del
veinte del siglo pasado la economía colombiana, si bien no de forma estricta,
estructuralmente seguía siendo agraria con bajos niveles de productividad
y con muy bajos índices de tecnología, en ello coinciden Álvaro Tirado Mejía
y Salomón Kalmanovitz. Una evidencia de ello es que en 1925 la industria
en Colombia solo representaba el 10% del producto nacional, empero para
la fecha se encuentran registrados flujos migratorios hacia las poblaciones
urbanas debido al desarrollo industrial junto con la creciente construcción
de obras públicas, lo que condujo desde entonces a la diferenciación de los
salarios entre actividades agrícolas y no agrícolas.
En ese escenario, concretamente en el año 1918, las luchas y organizaciones
beligerantes de la clase obrera se vieron enfrentadas por una dura persecución
oficial culminando ese periodo con la matanza de las bananeras20, en ese
20 La masacre ocurrió en el municipio de Ciénaga, cerca de Santa Marta, en el departamento
del Magdalena; García Márquez recuerda: “De pronto, mi madre señaló con el dedo.
—Mira —me dijo—. Ahí fue donde se acabó el mundo.
Yo seguí la dirección de su índice y vi la estación: un edificio de maderas descascaradas, con techos de
69
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
hecho se encuentran involucrados los Estados Unidos y aunado a él, el
propio Estado colombiano.
En los inicios del siglo pasado, Estados Unidos se había confirmado como
el centro de poder, lo que condujo a que los Estados latinoamericanos
quedaran a la sombra de la demanda de materias primas y productos
agrícolas por parte de ese país. La renombrada Crisis Mundial del
Capitalismo tuvo como epicentro los Estados Unidos y como fecha 1929;
sin embargo, los países industrializados sufrieron coletazos y con ello por
efecto dominó los países latinoamericanos también, dadas las relaciones
comerciales como proveedores de materias primas y bienes de primera
línea o primera necesidad. Esa crisis que se dio en parte por la caída de
los precios derivada de la superproducción de mercancías durante los años
anteriores a 1929 en los que la infraestructura del aparato productivo
norteamericano creció de una forma exponencial, la marca el hundimiento
de la bolsa de valores de Nueva York en el otoño del 29, que llevó a que el
consumo nacional descendiera más del 40%. Esto condujo al cierre temporal
del mercado externo y el declive de la capacidad para importar de países
por ejemplo como Colombia. Por medio de la sustitución de importaciones
iniciada en los años anteriores a la depresión, esa coyuntura impulsa
la industria colombiana. El resultado, más que la creación de nuevas
fábricas, fue el aumento de la producción de artículos de consumo en
las que ya existían. En esa época también, el horizonte macroeconómico
tiene cambios sustanciales que dieron mayor poder de intervención al
Estado como el control de cambios, el impuesto moderno de renta y
patrimonio, y, por otra parte, el régimen fiduciario organizado alrededor del
Banco de la República a partir de 192321, entre otros cambios.
cinc de dos aguas y balcones corridos, y enfrente una plazoleta árida en la cual no podían caber más de
doscientas personas. Fue allí, según me precisó mi madre aquel día, donde el ejército había matado en
1928 un número nunca establecido de jornaleros del banano. Yo conocía el episodio como si lo hubiera
vivido, después de haberlo oído contado y mil veces repetido por mi abuelo desde que tuve memoria: el
militar leyendo el decreto por el que los peones en huelga fueron declarados una partida de malhechores;
los tres mil hombres, mujeres y niños inmóviles bajo el sol bárbaro después que el oficial les dio un plazo
de cinco minutos para evacuar la plaza; la orden de fuego, el tableteo de las ráfagas de escupitajos
incandescentes, la muchedumbre acorralada por el pánico mientras la iban disminuyendo palmo a palmo
con las tijeras metódicas e insaciables de la metralla” (2014a, pp. 22-23).
21 En marzo de 1923, el presidente Pedro Nel Ospina contrató a un grupo de expertos presidido
por Edwin Walter Kemmerer, que fueron H. M. Jefferson, Fred Rogers Fairchild, Thomas Russell Lill, y
Frederick Bliss Luquiens. El primero había estado antes en México y Guatemala, y después de Colombia
asesoró en Chile, Ecuador, Bolivia y Perú; en todas las ocasiones la motivación de su dirección fue
la organización de la Banca Central. Los proyectos de leyes financieras del profesor norteamericano
vinieron a fortificar las leyes nacionales propuestas antes de su llegada: en dicho mes la misión comenzó
sus “(…) trabajos que sentaron las bases de la Ley 25, que autorizó la creación del Banco de la República
70
“ESTE ES UN RÉGIMEN DE POBRES DIABLOS”
En la década del veinte y hasta entrada ya la del treinta, Colombia experimentó
velozmente el crecimiento industrial. Surgen las Sociedades Anónimas para
la industria que produjeron las posibilidades para acumular los recursos
financieros requeridos en el proceso de industrialización, esto se evidencia en
el incremento de la producción de cerveza, gasolina, electricidad industrial y
cemento. El censo industrial de 1945 arrojó el dato de que en el país había
alrededor de 7849 establecimientos industriales entre pequeño, mediano y
gran tamaño, con un estimado de empleados de 135 400 personas; el censo
con el mismo carácter llevado a cabo en 1953 indicó que la industria había
incrementado a 11 243 establecimientos, con cerca de 200 000 trabajadores.
De ambas cuantías se concluye también la expansión del sector a líneas como
la elaboración de derivados del maíz, el trabajo de metales, vulcanizados del
caucho, malterías y más.
Hasta 1934 con Alfonso López Pumarejo en la presidencia, se sucedió
la industrialización espontánea, llamada así porque fue el resultado de
el 11 de julio del mismo año. Sólo unos días después del pánico financiero creado por la quiebra del
Banco López, el Banco de la República comenzó a funcionar el 23 de julio y se constituyó en el segundo
banco central de América Latina y el tercero del continente.
El Banco de la República se creó como una sociedad anónima mixta, de derecho privado, pero de interés
público. Del capital inicial, la mitad fue aportada por el Gobierno Nacional. La Junta Directiva estaba
compuesta por diez miembros, de los cuales tres eran designados por el Presidente de la República,
quienes tenían voz pero no voto en sus deliberaciones. Aunque el ministro de Hacienda fue siempre uno
de los representantes gubernamentales, la Ley 25 omitió mencionarlo explícitamente. De los otros siete
miembros de la Junta, los bancos comerciales nacionales podían elegir cuatro, los bancos extranjeros
dos, y los accionistas particulares, uno. Con la composición de la Junta Directiva se pretendía que el
Banco de la República no pudiese ser controlado ni por el Gobierno ni por los banqueros comerciales.
La misión Kemmerer propuso un conjunto de proyectos de ley, además del que se convirtió en la
ley orgánica del Banco de la República. Entre ellos, el relacionado con la banca y la creación de la
Superintendencia Bancaria (Ley 45) y el correspondiente al presupuesto nacional y organización de la
Contraloría General (Leyes 34 y 42). Las funciones principales del Banco fueron estabilizar la tasa de
cambio nominal mediante el mecanismo del patrón oro y ser “el banco de bancos”. Se le dio además el
derecho exclusivo de emitir dinero y el privilegio de realizar operaciones de descuento y redescuento.
Con estas operaciones funcionó como prestamista de última instancia. Adicionalmente, se le autorizó
la compra y venta de oro y divisas y la administración de las reservas internacionales, además se le
asignaron las funciones de principal depositario de los recaudos gubernamentales y de agente fiscal del
Gobierno.
La Ley 25 impuso restricciones al acceso del Gobierno al crédito del Banco estableciendo como máximo
un porcentaje del 30% sobre su capital y reservas. Se otorgó amplia libertad al Banco para el manejo
de su tasa de redescuento, pero este instrumento se utilizó también como mecanismo de asignación del
crédito primario a sectores privilegiados mediante tasas preferenciales en beneficio de dichos sectores.
Durante sus primeros cinco años, el Banco presenció un período de auge de la economía. Coincidieron
elevadas cotizaciones del café con la indemnización americana por la pérdida de Panamá y una entrada
inusitada de crédito externo, sin precedentes en la historia del país y en parte incentivada por la creación
del Banco de la República. Entre 1926 y 1928, la economía creció a una tasa media del 8,6% y los
precios a una del 7,1%. (E)n su momento, el Banco consideró que el crecimiento del dinero puesto por
él en circulación era semejante al de varios indicadores de la actividad económica, y que, por lo tanto, la
inflación se debía a la expansión del crédito bancario. En aquella época no existía el sistema de encajes
flexibles que los Estados Unidos empezó a aplicar a mediados de los años treinta y que Colombia usaría
desde la década de 1950” (Másmela, 2013, pp. 10-11).
71
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
que algunos empresarios colombianos con recursos propios trajeron
e incorporaron la base fabril; en este marco, la crisis del 29 más que
perjudicarnos, ayudó al proceso de industrialización. Decimos que hasta
1934, porque a partir de ese año, por la preocupación de proteger el
desarrollo industrial, la política estatal estuvo centrada en asumir el control
de la economía, y en 1936, se hizo pública y oficial esa intención mediante
la expedición de estatutos como la Reforma Constitucional de ese año en la
que se determina la intervención del Estado junto a la reforma tributaria
que instituyó los instrumentos de tributación directa y universal, la tarifa
progresiva, el tratamiento diferencial a tipos y tamaños de empresas y
las deducciones por depreciación. El mismo año se expidió la Ley 200 o
llamada Ley de tierras con la que se quiso hacer una reforma agraria para
estimular la industria, pero sus detractores que fueron aquellos a quienes
se les desamortizaba, la hundieron. En el periodo que va de 1936 a 1939
esas políticas proteccionistas ayudaron a que se iniciaran nuevos índices
de producción fabril como acero de varilla, paños de lana, gases y grasas
industriales y más, junto a la modernizaron de la industria cervecera,
envases de vidrio y textiles de algodón.
Después de la Segunda Guerra Mundial hasta 1986, el PIB en Colombia se
multiplico por siete junto con el 2,8 en el que se multiplicó el crecimiento
poblacional, y el descenso de mortalidad, que no coincidió con una
disminución paralela de la fecundidad, se tradujo en estas décadas en un
crecimiento de la población que alcanzó ritmos superiores al 3% anual; sin
embargo el aumento de la producción per cápita fue, sino igual, muy al nivel
del resto de Latinoamérica, lo que llevó a que la brecha entre Colombia y los
países industrializadas se ampliara. Aquel crecimiento económico estuvo
acompañado del cambio estructural en la composición general del dinamismo
económico en el sentido de que en la medida que se hizo más fuerte la
industria, y los sectores de transporte, finanzas, comunicaciones y servicios,
la participación del sector agropecuario fue decreciendo22. Este crecimiento
tiene como décadas principales las del cuarenta y el cincuenta, y un avance
22 Si bien todos los países en los que la industria se desarrolla pasan por un repliegue de la agricultura,
y con el paso del tiempo el peso de la industria se vuelve menos importante, siendo reemplazada por los
servicios —cosa que se observa por ejemplo en los EEUU, Alemania, Japón, Canadá, Francia, España,
entre otros— no estoy de acuerdo con la tesis según la cual, la pérdida de participación de la agricultura
en el PIB deba ser tenida como una tendencia “normal” del patrón de desarrollo. “Normal” o “bueno” no es
la subutilización del potencial de contribución de la agricultura al PIB total. Colombia, dada su dotación de
recursos naturales, debería tener aprovechado el sector agropecuario en dimensiones mayores.
72
“ESTE ES UN RÉGIMEN DE POBRES DIABLOS”
menos notorio en las del sesenta y setenta, posiblemente un vaticinio de la
crisis de los noventa. Esos decenios de crecimiento estuvieron marcados por
la acumulación de capital privado evidenciado en la generación de fábricas
modernas y de estilo agrícola-industrial, junto a la cualificación de capital
humano que respondiera a las demandas administrativas y operativas de esas
nuevas organizaciones. A la par, progresivamente la estructura del empleo
fue mutando, perdiendo importancia el sector primario y ganando relevancia
la forma del trabajo asalariado, característico del capitalismo moderno.
Las ya nombradas décadas de crecimiento, favorecieron en mayor grado las
cuatro ciudades más importantes del país y la zona cafetera: Bogotá, Cali,
Medellín, Barranquilla y el eje cafetero; fenómeno que en alguna medida se
modificaría de mediados de la década de 1950 en adelante, cuando Antioquia
y Atlántico, departamentos favorecidos hasta la época, empezaron a
presentar números inferiores de producción respecto del promedio nacional.
En Bogotá se siguió concentrando la actividad económica y regiones que no
tenían una representación importante empezaron a hacerlo. En síntesis,
el dinamismo comercial y empresarial de Colombia después de la Segunda
Guerra Mundial ha estado marcado por dos hechos generales: el proceso de
industrialización y el lento dinamismo de las exportaciones, en orden a que
si bien el café representó el más importante de los bienes exportados, la lista
de esos bienes era pequeña y poco diversificada.
En los años después de la Segunda Guerra Mundial, en Colombia se avanzó
en el uso y conocimiento de la tecnología del frío relativa al crecimiento
de la industria cervecera y de alimentos; se mejoró también sustituyendo
los telares mecánicos de la industria textil por nuevos telares automáticos,
más el montaje y uso de rotativas tipográficas de más velocidad en las
imprentas de los diarios y periódicos reemplazando las prensas mecánicas.
Una evidencia del desarrollo industrial durante y después de la Segunda
Guerra es el consumo de electricidad industrial. En este contexto, en 1968,
la Constitución de 1886 es reformada con el objetivo de afianzar el papel del
Estado para intervenir la economía, estableciendo el aumento de facultades
del gobierno nacional, departamental y municipal para agilizar la actividad
administrativa por medio de la planeación, con el fin de llevar al máximo el
empleo de los recursos y mejorar las condiciones sociales. Esto concentró
más poder en la figura del presidente de la República, concretamente en
acciones macroeconómicas como: en el manejo monetario, las políticas de
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
ahorro, el crédito público, organización y reforma del comercio exterior y la
legislación en materia de gasto público.
Cuando he dicho al inicio de la presente sección que en Colombia se han puesto
en práctica teorías económicas y administrativas descontextualizadas, me
refiero por ejemplo a que, a nivel del desarrollo organizacional y empresarial
entre los años 1929 a 1980 se han intentado asimilar e implantar prácticas
tayloristas que son, entre otras cosas, fragmentarias y cosifican al ser
humano considerándolo como mero objeto de control; esa asimilación
estuvo abanderada por ejemplo por la Universidad Nacional y la INCCA
de Bogotá. Un efecto de esta teoría en Colombia ha sido el cambio en las
relaciones entre el empleado y el empleador o entre “obrero” y “patrón”
respectivamente, en las que se ha superpuesto el capital por sobre el trabajo;
la Ingeniera industrial como carrera, para el caso, estuvo desde la década
del cincuenta orientada a racionalizar la producción del trabajo. Empresas
como Fabricato y Corona son de las primeras en obedecer a la teoría en
mención. La gestión se orientó en mayor medida a la negociación con miras
a las ganancias monetarias más que a la innovación y la modernización.
Aunado a ello, el modelo de producción en masa, que en gran parte
deriva del modelo Fordista, se convirtió en el prototipo internacional y en
Latinoamérica bajo las políticas pro keynesianas de la CEPAL —esto merece
ser afinado, para ello los dos párrafos siguientes—, en conjunto con los
principios del desarrollo hacia adentro y la sustitución de importaciones,
se efectuó un proceso de industrialización con grandes problemas como las
tecnologías fragmentarias y mercados pequeños, en el sentido de que las
fábricas en Colombia por su tamaño no podían competir con otras de tipo
internacionales más grandes; lo anterior llevó al Estado a aplicar subsidios
a las empresas para proteger el sector al interior del país. Unido a ello, la
importación de tecnologías para la modernización y producción dependía de
la capacidad exportadora del sector primario, esto llevó a la monopolización
del ingreso y de la industria y a la poca diversificación, y esto a su vez, a la
escasa generación de empleo, o mejor, a que no se generaran los suficientes.
La participación del Estado como controlador, director y como empresa,
llevó a establecer en el mercado interno relaciones desleales, lo que acarreó
la creación de una burguesía basada en la economía monetaria y/o rentista
y a consolidar más la clase rica que ya existía.
74
“ESTE ES UN RÉGIMEN DE POBRES DIABLOS”
Mi descontento en materia del keynesianismo de la primera etapa de la
CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) estriba, en
que incentivar la intervención del Estado en la economía en un país que
ha sufrido una intervención parcializada para favorecer a propietarios y no
a trabajadores y clase media, creo, debe ser mirada con sospecha; si la
densidad del arbitraje estatal es grande y asegura la estabilidad y el desarrollo
para todos, y no solo para las clases ricas, no es susceptible de recelo. Debe
recordarse que una de las principales preocupaciones de Keynes (1964)
refiere a la promoción de la mayor riqueza social posible y al aseguramiento
de su distribución entre la mayor cantidad de personas. Dicha producción
de riqueza, se entiende, proviene de los empresarios y sus impulsos (animal
spirits), que se enfrentan todo el tiempo a la incertidumbre propia e inherente
del futuro de los mercados. Para hacer frente al problema de la inseguridad
hacia el futuro, coherente con su tesis, Keynes propone resolverlo mediante la
intervención estatal como mecanismo por el cual se busca fundamento a las
expectativas empresariales. La intervención se dirige a acciones monetaria,
fiscal y cambiaria. Sobre la primera dice el autor de Cambridge que la tasa
de interés como instrumento de la política monetaria no debe reñir con la
inversión productiva para que no afecte de manera negativa la escala de
inversiones, que son constituyentes de empleo, riqueza y distribución, del
ingreso de la sociedad. De acuerdo con él, la política fiscal es la esfera de
actuación estatal más importante, se estructura en la política de tributación
y el presupuesto bipartito, dividido en ordinario, esto es corriente, y un
presupuesto de capital. El corriente tiene como objeto financiar los servicios
estatales que debe tener siempre un superávit. El segundo, el de capital,
cuyo fin es la consolidación de las expectativas mediante la estabilización
automática de los ciclos de las economías monetarias, podría ser deficitario,
ya que se financia precisamente con el superávit del presupuesto ordinario a
corto plazo y al largo con las ganancias de las inversiones en el cuadro de sus
acciones de estabilización automática. El equilibrio presupuestario según él
es el elemento clave en la conducción de la política fiscal. Lo que persigue
la instrumentalización de la tasa de interés depende del régimen monetario
vigente, que debe usar el tipo de cambio de acuerdo con el mecanismo del
sistema de flotación administrada para darle contención a la especulación
y mantener, a la par, la estabilidad del tipo de cambio real y efectivo a lo
largo del tiempo; cosa que es imprescindible para darle mayor desarrollo a
la actividad exportadora.
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
La comisión —me refiero a la CEPAL— fue creada el 25 de febrero de 1948;
a partir de la propuesta del delegado de Chile Hernán Santa Cruz el Consejo
Económico y Social de las Naciones Unidas, aún con el descontento de
Estados Unidos y la Unión Soviética, le dio creación. 106 votos tuvo a favor
y cuatro en contra, los de los países anteriores más los de Bielorrusia y
Canadá. Las tesis de la CEPAL fueron de alto vuelo: industrialización de los
países latinoamericanos bajo la dirección del Estado, la planificación como
instrumento vital en la buena dirección del Gobierno, —lo que sigue es muy
importante— la relatividad de la iniciativa privada a los planes de desarrollo
socio-económico formulados por el Gobierno, y, no podría hacer falta, la
integración regional de América Latina. La preocupación que expuse antes
gira alrededor del punto que acabo de estimar muy importante; tengo en
mente a Colombia: el problema es que dicha tesis se ha entendido al revés,
es decir, en no pocas ocasiones, sobre todo los gobiernos conservadores,
han relativizado el plan de desarrollo socio-económico a la iniciativa privada;
no han supeditado al bienestar común los capitales privados. Casi podría
decirse, desde el ámbito de la política económica, que mi reclamo en este
libro precisamente es ese, en haber llevado a cabo ese ejercicio, o mejor, en
no haber llevado a cabo la acción en la dirección correcta, la que en efecto
la CEPAL, a la luz de lo que se entiende en Keynes, propuso desde sus
comienzos.
La crisis del Fordismo es paralela a la crisis del petróleo de 1974, ambas
indicaron que la saturación de los mercados no garantizaba la demanda
sino que la volatilizaba mientras que los costos de producción mantenían
la tendencia al aumento, por lo que las fábricas rápido pierden eficacia
y actualidad. En Colombia los cambios tecnológicos y el proceso de
modernización de la industria en respuesta a las demandas internacionales,
sin haber paralelamente un programa de cualificación del capital humano,
han producido desempleo. A partir de la década de los ochenta las condiciones
de la economía mundial ya no estaban determinadas por la producción masiva
con costos bajos, sino por las condiciones de la diferenciación, es decir, con
demandas específicas y variadas en donde el elemento científico es el centro
del crecimiento y la productividad, por sus aplicaciones tecnológicas. A esta
fase en Colombia se intentó responder independizando en algún grado la
industria, del sector público, por medio de privatizaciones y destrabando la
contratación de mano de obra. Se pensaron políticas anti-inflacionarias y
se anunciaron políticas de modernización en el transporte, la educación, la
76
“ESTE ES UN RÉGIMEN DE POBRES DIABLOS”
salud, la ciencia y la tecnología. Esto con el objeto de reconvertir la industria,
fomentar el crecimiento y el desarrollo. En la década de los ochenta, Estados
Unidos, con todo y que había adquirido deudas muy grandes, fue uno de los
adalides de las nuevas condiciones de diferenciación y cientificidad aplicada
a los medios de producción.
En Colombia para responder a una economía globalizada en donde el
capitalismo se encuentra mundializado, se adoptaron parcialmente de nuevo
teorías foráneas como el modelo japonés denominado toyotista que para la
cultura japonesa es válido, pero que para Colombia no corresponde. Ese
modelo estaba basado en la tecnología, la productividad y la competitividad
internacional, contenidos que Colombia no poseía en los niveles japoneses.
Empero las directrices tayloristas no han sido recusadas.
El incremento del tamaño del sector industrial y de la empresa ha estado
unido al incremento del tamaño del Estado y de su intervención a través
de los dispositivos de seguridad que han defendido la propiedad privada,
al empresario y al industrial, golpeando a la clase obrera y al sector
campesino, por eso los periodos de violencia como el de la década del veinte
y la agudización del conflicto o de las guerras partidistas en la década
del cuarenta y cincuenta. Se ha legislado para favorecer a la empresa y
a los grupos económicos monopólicos pero no a los que trabajan en esas
empresas. La guerra entre conservadores y liberales y la ineficacia de sus
administraciones de mediados del siglo pasado estuvieron basadas —en
grandes proporciones— en el miedo a la reforma agraria que tiene como
finalidad la repartición equitativa de la tierra y la modernización del agro
para que la riqueza se distribuya de forma justa, dado que Colombia
es considerado un país con fuertes bases de producción agrícolas23;
además que con el fin de dinamizar el mercado se habían repensado las
estructuras de las vías marítimas y carreteras como impulsadoras del
mismo; a estos puntos —y otros más— obedecía el plan de desarrollo de
Jorge Eliecer Gaitán. Contrario a ese plan fue el pensamiento conservador
que planteaba preservar el orden del Estado manteniendo la clase rica en
23 Por ejemplo empezando este siglo, se calculaba que en Colombia hay alrededor de 21,5
millones de hectáreas con vocación agrícola, y usadas solo 3,7 millones en agricultura, entre
cultivos transitorios y permanentes, equivalentes a menos de una quinta parte del potencial.
En cambio, 38,7 millones de hectáreas están ocupadas en ganadería, extensiva la mayor parte de ella.
Esto en contraste negativo con la vocación natural para pastos que es de solo 14,2 millones de hectáreas,
la mayoría en los Llanos Orientales.
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
un poder inexpugnable, lo que desemboco en una guerra que aún refrena
el crecimiento del país y que evita que nos pensemos como una sociedad
de hombres con la capacidad de compartir y de preocuparnos por todos.
El primer intento serio de reforma agraria en Colombia en el siglo XX fue
la ya mencionada Ley 200 de 1936, con la que se intentó otorgar tierras a
campesinos que cultivaban en tierras que no eran propias. La oposición a
ésta estuvo concentrada por liberales terratenientes y conservadores, que
durante el segundo mandato de López Pumarejo llevaron a cabo la aprobación
de la Ley 100 de 1944 para recuperar poder sobre la tierra con figuras como
la de la aparcería. En 1961 en el gobierno de Alberto Lleras Camargo se
expidió la Ley 135 conocida también como la Ley de reforma social agraria
que había sido impulsada por el entonces senador Carlos Lleras Restrepo
y con la que se crea el Instituto Colombiano de Reforma Agraria-Incora,
que tuvo como política la adquisición de tierras para luego repartirlas a la
población campesina; este instituto fue suprimido por Álvaro Uribe Vélez en
mayo de 200324 por la corrupción e ineficiencia dada en el mismo. Lo sucede
el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural-Incoder con la tarea de facilitar
la administración del Estado en el campo, creado por el propio Uribe, y más
corrupto que el anterior: a 2010, 154 funcionarios del mismo, entre ellos
jefes de las oficinas de enlace territorial en Magdalena, Atlántico, Córdoba,
Bolívar, Cundinamarca, Tolima, Boyacá, Caldas, Valle del Cauca, Meta,
Cesar, Casanare, Cauca, Nariño, Putumayo y Arauca tenían levantadas
investigaciones en contra por entregas irregulares de tierras. Solo entre los
años 2006 a 2010, se destituyeron 34 funcionarios por corrupción.
Las intenciones de la Ley 135 de 1961 fueron importantes en vías a la
distribución equitativa de la tierra, pero el gobierno de Misael Pastrana por
medio del acuerdo Chicoral, las hizo perecer. En ese acuerdo el concepto
de expropiación estuvo relacionado al nivel de productividad logrado, si un
terreno estaba bien explotado no era susceptible de ser expropiado. En ese
proceso entraron en juego muchas irregularidades respecto de la verdad
acerca del uso de un terreno y lo declarado por su dueño, lo que produjo
que el Incora adquiriera terrenos no productivos para repartirlos entre
campesinos, que además de entrar a poseer un terreno en malas condiciones,
no tenían los medios y los recursos para explotarlos o mejorarlos. Es como si
Misael Pastrana hubiese desconocido o recusado la reforma de Carlos Lleras.
24 Con el Decreto 1292 del 22 de mayo de 2003.
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“ESTE ES UN RÉGIMEN DE POBRES DIABLOS”
Las políticas pastranistas tuvieron vigencia de 1973 a 1988, en ese año
Virgilio Barco desaprueba el concepto de calificación de tierras que se
practicó para no expropiar y repartir tierras que en apariencia eran bien
explotadas. El proyecto fue presentado por el entonces Ministro de Hacienda
César Gaviria. El presidente Ernesto Samper expidió la Ley 160 de 1994
como nuevo propósito de reforma que reemplazara la de 1961 y se crea
el Sistema Nacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural Campesino, que
tenía la tarea de proveer subsidios a los campesinos para la adquisición de
tierra de manera directa y no ya por medio del Incora. Estas intenciones y
las de Andrés Pastrana con la Ley 708 de 2001 que se había centrado en la
financiación a población sin recursos, fueron tímidas e incipientes. La Ley
de desarrollo rural de Álvaro Uribe aprobada en 2009 buscó que personas
con 5 o más años de propiedad legalizaran la tenencia de la misma por medio
de títulos. En 2010 Juan Manuel Santos propone la Ley de víctimas y de
restitución de tierras que es aprobada en 2011. El problema de estos ensayos
es que sus impactos han sido parciales porque han estado concentrados
solo en la repartición y propiedad de la tierra, pero no en la creación y
facilitación de instrumentos que dinamicen el desarrollo integral de todo el
sector rural. El modelo de reforma agraria en Colombia ha estado sujeto a la
noción de redistribución, y esa noción no cobija la totalidad de los problemas
del agro ni posibilita el acenso de la población rural al horizonte político,
ni lo catapulta a la modernización ni a la democracia participativa ni a la
buena educación, lo que deriva en una escaza generación de empleo en
condiciones de bienestar y de ésta a su vez, resultan los flujos migratorios
no generados por el desarrollo industrial sino por escapar de la miseria
del campo. No se han producido tampoco articulaciones ordenadas entre el
campo y la ciudad, lo que las ha hecho concebir como si fueran dos polos.
Desde la década de los ochenta por otro lado, en Colombia, la distancia
entre campesinos y terratenientes, entre patronos y asalariados se hizo más
amplia, mientras que la diferencia entre ejército, paramilitares y guerrilleros,
entre Estado y narcoterrorismo, entre participación y narcoparaestado se fue
perdiendo; si hay que hablar de crisis en Colombia ésta se llama fragmentación,
división, falta de unidad. La peor enfermedad de Colombia es que hay
muchos colombianos que han fanatizado el individualismo, el egoísmo, la
incapacidad de pensar en el otro y la mentalidad narcoparacaballista: una
combinación monstruosa entre conseguir dinero fácil sin importar la vida
humana, con mentalidad de asesino, farandulería y estupidez generalizada.
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
De estas dos últimas deriva que en nuestro país la revista más vendida
sea “tv y novelas”, que el programa de televisión más visto sea “a corazón
abierto”, “pasión de gavilanes” o “protagonistas de nuestra tele” y que se
reelijan presidentes que administran una nación como si fuera su finca, o a
uno que no es capaz de sostener un discurso inteligente por más de medio
minuto y que no generó movilización y protesta cuando se perdieron 75 000
km cuadrados mal contados del mapa nacional, o que se sigan soportando
las godarrias bogotanas en el poder, las conservadoras y las liberales, que
aquí aludo en una sola voz como lo hace William Ospina (2012) diciendo que
Colombia ha sufrido la dictadura de un solo partido con dos cabezas y con
dos colores; son dos yoes del mismo monstruo con trastorno bipolar; más
la Hidra de Lerna que conforman los nuevos partidos, que en la retórica se
muestran como verdaderas alternativas sociales, pero interiormente están
compuestos por ampones de corbata.
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“ESTE ES UN RÉGIMEN DE POBRES DIABLOS”
LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA
COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
La solidaridad con nuestros sueños
no nos haría sentir menos solos,
mientras no se concrete
con actos de respaldo legítimo a los pueblos
que asuman la ilusión
de tener una vida propia en el reparto del mundo.
(García Márquez, 2014b, p. 212)
§ 5. Introducción al capítulo
En esta sección tematizo el estado de cosas en Colombia respecto de la
participación de los sujetos en la vida de los derechos y las tareas propias
de una nación, en orden a llevar a evidencia el hecho de que la economía
democrática es una de las grandes deudas históricas. Se esbozan algunas
realidades en la esfera pública y en el ámbito privado, y en la lógica del
sistema productivo que provocan desigualdad de estados de vida, para
terminar haciendo un reproche a la mentalidad egoísta cultivada al interior
de las operaciones económicas, y proponer algunos elementos de renovación
en la búsqueda de la eliminación de la desigualdad.
81
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
§ 6. Economía democrática y participación
Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono,
nuestra respuesta es la vida.
Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos,
ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos
han conseguido reducir la ventaja tenaz
de la vida sobre la muerte.
(García Márquez, 2014b, p. 212)
Las Ideas Socialistas en Colombia de 1924, tesis de grado del abogado Jorge
Eliécer Gaitán (Valencia, 1968), aunque en un nivel todavía muy inocente en
lo que se refiere a la madurez de un pensador o de un líder, es ya evidencia
de que había entendido desde la infancia de su pensamiento, la falta de
participación de la totalidad de los hombres en la esfera de las tareas y los
derechos de la vida política y económica de nuestra sociedad —sobre ese
concepto puesto en cursiva, y sobre otros elementos que iré esbozando,
se funda este capítulo—. Colombia, aún hoy, es un país en el que sus
sujetos no tienen conciencia inequívoca de sus propios intereses. Ambas
cosas —conciencia e intereses comunitarios— se ven como ausencias en
la dispersión del pensamiento económico en lo atinente a qué es lo mejor
para todos, en que los partidos políticos —o mejor antipolíticos— son una
bandada de rivales que llenan la prensa de disputas personales, en que la
actividad democrática se limita al voto, y la posibilidad real de éste es para
menos de la mitad de la población.
Respondiendo a las cuestiones anteriores, y otras más no mencionadas
aquí por limitación de espacio, hay pensadores en Colombia que se han
dedicado visceralmente a sacar al hombre de las “montoneras humanas”
y a dignificar al sujeto dándole luces acerca de su lugar en la vida de los
asuntos públicos; cabe recordar por ejemplo, además del ya mencionado, a
Estanislao Zuleta, William Ospina, Álvaro Tirado Mejía, a través de la sátiracrítica Jaime Garzón, y a los profesores que anónimamente, con una actitud
auténticamente académica, deliramos en clases y escritos con una sociedad
mejor.
82
LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
Una de las razones por las cuales se puede hablar de fracaso de las ideas
que quiso Gaitán hacer ideas regulativas y éticas, además de su homicidio,
es a mi modo de ver, la de haberse constituido en caudillo: aunque no fue
uno del tipo arbitrario, en un país como el nuestro un líder auténtico ha
tenido y tendrá el problema del mesianismo en el que creen las gentes a
las que se dirige y por las que trabaja y clama: pensar que las respuestas y
actos por los que se asume una crisis o un problema sistemático depende de
un solo hombre inspirado y genio; y si bien siempre deben haber hombres
cuyas posiciones se constituyan en instituciones, ellas no pueden ni
deberían morir con él, no solo porque las tesis se pierdan, sino porque —y
más grave aún— se malinterpretan y se convierten en justificaciones para la
violencia. Si bien para las líneas aquí compuestas me he basado en parte en
él, no lo hago con reverencia fanática, ni como improperio a sus asesinos,
ni como letanía de lamentación por lo que podría haber sido, y menos aún
—de ello ya hay mucho documentado— como mero recuento del episodio
del 9 abril de 1948 y la flama expandida de disturbios; mi idea ha sido
buscar más que narración —cuando he hablado de este capítulo nuclear de
la historia, incluso citando con gran extensión a Gabriel García Márquez—,
comprensión de cómo nos hemos venido a constituir en lo que somos; y,
en no menor medida, la de re-exponer el análisis de un estado de cosas de
hace casi setenta años que todavía se encuentra en carne viva. El cual, eso
sí, Gaitán tuvo la grandeza de describir, y que consiste —como ya lo escribí
más arriba— en desigualdad de estados de vida.
Mientras la retórica multipartidista se pelea por territorios de poder y tienen,
los que conforman esos partidos, disputas tan viles como la ubicación de un
senador en una u otra oficina, los problemas medulares de seres humanos
siguen sin ser tematizados racionalmente y resueltos, los mismos de la
primera mitad del siglo pasado: educación, salud, salarios, vivienda, empleo,
oligopolios, vida cara, moral, higiene y estupidez generalizada. Júzgueseme
de exagerado por decir lo último, pero piense en el siguiente hecho: Radamel
Falcao García se lesiona de ligamento cruzado anterior meses antes de
empezar el Mundial de Futbol de 2014 y el suceso se convierte en tragedia
nacional y las redes sociales en urna de rezos y tontería, mientras en 2013,
368 seres humanos fueron víctimas de minas antipersona o minas terrestres,
y 46 de ellos murieron y eso sí no es un drama de la patria.
83
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
Ya Gaitán había dicho, si mal no lo interpreto, que en Colombia hay una
escisión entre país político y país nacional, y que consiste en que mientras
el primero se presenta como obsesión por hacer parte de la mecánica
electoral para obtener beneficios particulares, tener parte en lo repartido en
ministerios, embajadas o en altas posiciones —y qué es esto sino saqueo—,
el segundo existe como cordero y testigo de los depredadores que se devoran
a sus hermanos, invitado a la mesa de una capitalismo deshumanizado que
solo le ofrece lo que otros por desprecio dejaron.
El contexto histórico de Gaitán es el mismo hoy día, dos mundos separados
por una pequeña franja, una realidad que se ha modificado en número
pero no en barbarie: un millón y medio de ricos, cuatro y medio millones
de personas que viven en extrema pobreza, catorce millones de pobres, y
en la mitad entre los que tienen mucho y los que tienen mucho de nada,
otros catorce millones sosteniéndose en esa franja para no ser pobres; los
otros trece y medio millones pertenecen al sector informal o engrosan el
número de la segunda y tercera medida mencionada; el 20% del ingreso
nacional va a manos del 1% de la población según como lo explicó Ricardo
Fuentes investigador de la Oxfam25, hablando acerca de la concentración de
la riqueza en el mundo: un 1% de la población mundial concentra la riqueza
que 3570 millones de pobres no tienen distribuida. A octubre de 2013 la
mitad del PIB en Colombia seguía estando concentrado en una ciudad y dos
departamentos: 24,4% en Bogotá, 13% en Antioquia y 9,4 en el Valle del
Cauca, mientras 800 municipios continúan siendo pobres. Nuestro país es
el tercero más desigual de América Latina y hay niños a los que sus padres,
para no llevarlos a la cama sin nada en el estómago más que desilusiones al
final del día, dan de comer aguapanela con bolitas de papel. Joseph Stiglitz
(2012) es más taxativo y subtitula —y en efecto demuestra— su obra El
precio de la desigualdad diciendo que el 1% de la población tiene lo que el
99% necesita, sin olvidar que ese 1, como el mismo autor lo esclarece desde
una notas preliminares en su libro, remite incluso a un grupo más reducido,
a la décima parte más alta de ese 1%.
Lo que está como telón de fondo a los disturbios después del homicidio
del pensador colombiano que vengo comentando, es un cansancio, un
25 Redacción Vivir. (20 de enero de 2014). El 1% es dueño de la mitad de la riqueza. Informe de la ONG
Oxfam revela la extrema desigualdad mundial. En Colombia, la brecha entre ricos y pobres es la misma
de hace 30 años. El Espectador. Recuperado de http://www.elespectador.com/noticias/economia/el-1dueno-de-mitad-de-riqueza-articulo-469849
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LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
agotamiento de las clases trabajadoras de los campos y las ciudades, y de
los desempleados; fatiga a la que hoy, el colombiano se ha acostumbrado.
La teoría socialista aplicada por la que Gaitán propugnaba fue una
búsqueda que concordara con la situación social del país, y me atrevo
a decir que aquellas palabras tan famosas “Yo no soy un hombre, yo soy
un pueblo” tendrían que ser precisamente en términos de participación
las que cada sujeto encarne, sin reparos de si es o no un líder; en otras
palabras, que cada uno lleve tan profundamente al otro dentro de sí,
que no quepa hablar sino de comunidad humana en omnihumanidad.
El problema social en Colombia —y en cualquier lugar— no se resuelve
solo por cambiar unas estructuras visibles, de producción, industriales,
mercantiles, comerciales, sino por cambiar unas más profundas, las
estructuras internas del hombre mezquino, que lleva a grandes cambios
en la lógica de las anteriores, de las visibles. La comunidad en la que se
participa —y solo por ésta la primera se funda— no es la relativa a la
igualdad de maneras, de modos de pensar, de opiniones o actividades, sino
a personas que se mantienen en unidad con proyectos conjuntivos, y más
importante, en unidad hacia una finalidad de orden superior a todos: mi
vida política y la del otro es una; la conciencia se une a la de otro formando
una nación para todos bajo la tutela de un espíritu común, el de que mis
actos singulares, si bien particulares, siempre están, aún en el nivel más
íntimo y hasta inconsciente, dirigidos a otros.
Desde el crepúsculo matinal de la nación, fue surgiendo, en células pequeñas,
el trabajador. Incluso desde la Colonia en la oscuridad de las minas de
plata fue emergiendo el jornalero con remuneración salarial. Atinadamente
cuenta Guillermo Hernández Rodríguez en el Prólogo a la obra de Luis Emiro
Valencia El pensamiento económico en Jorge Eliécer Gaitán —con la que no
estoy de acuerdo en algunos puntos, pero no por ello dejo de citarla, sería
una tontería— que:
El indio mitayo, o sea, el diez por ciento de los integrantes de ciertas
tribus, debían ir a trabajar forzosamente a las minas de plata por un
tiempo determinado para luego regresar a su tribu de origen. Donjuán
de Borja, Gobernador y Capitán General del Nuevo Reino de Granada
y Presidente de la Real Audiencia, en marzo de 1612, luego de visitar
las minas de Mariquita, promulgó unas ordenanzas donde se disponía,
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
además del establecimiento de la jornada de ocho horas, que el indio
mitayo, a la terminación de su servicio obligado quedaba en libertad
de quedarse trabajando en la mina si le satisfacían las condiciones
de trabajo y se le pagaba un salario adecuado. El trabajo forzoso fue
sustituido por el trabajo libre, y la ración de comida por el salario
en dinero. Esta fue una de las fuentes primarias del surgimiento del
proletariado en nuestro país (2008, p. 11).
Ya en la República por el surgimiento de centros industriales, sobre las
dos últimas décadas del siglo XIX, aquel proceso se acentúa junto con
el incremento de presencia en el mercado internacional, concretamente
con la exportación de café; al cual, si bien se debe en gran medida la
democratización de la propiedad rural, también en algunas regiones como
Antioquia y Santander, se debe la continuación del latifundio y de relaciones
de producción rezagadas basadas en instituciones coloniales. El problema
es que bajo las prácticas proteccionistas y de estímulo del presidente Reyes
a comienzos del siglo pasado, las decisiones empezaron a viciarse en favor
del empresario solamente, y no del trabajador asalariado. Lo anterior se
entiende mejor si se recuerda que en esa época el café se había constituido
en la principal fuente de acumulación de divisas, el que movía el flujo de
importaciones, y por vía de impuestos de aduana, el que alimentaba las
arcas del Estado; esto condujo a que la lógica de la política económica y del
intervencionismo quedaran hermanadas a la variación de los precios del
grano. De lo anterior se puede comprender que además de ser el corazón
en el nivel económico, también lo fue en el político, ligando los intereses
privados a los estatales, recusándose de la participación al empleado y al
campesino.
La política agraria del presidente Reyes estuvo centrada en los estímulos
a la exportación de café, junto con el sostenimiento del mercado interno
agrícola mediante altos aranceles; idea que se mantuvo en los sucesivos
gobiernos durante la denominada “hegemonía conservadora” hasta la Ley de
Emergencia del año 1927, que bajó los aranceles para importar alimentos
baratos y frenar el incremento en el costo de vida. Durante este proceso la
acumulación de capital se tradujo en industrialización, y el gobierno por
motivos de su poca participación en el crecimiento económico, protegió
al productor, pero no a los que producen. Seguramente Reyes y varios de
los presidentes que conforman la mencionada hegemonía (algunos de
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LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
los que pertenecieron a ésta fueron Rafael Núñez, Miguel Antonio Caro,
Manuel Antonio Sanclemente, José Vicente Concha, Marco Fidel Suárez,
Pedro Nel Ospina, entre otros), estaban pensando en que, como durante
el siglo XIX los intentos orientados a la creación de empresas industriales
fueron fracasos por no estar protegidos y por los sucesivos conflictos desde
1819 hasta la Guerra de los Mil Días, y Colombia sobre el inicio del siglo
pasado junto a países como Haití presentaba índices de comercio exterior,
inversión extranjera y construcción de ferrocarriles muy bajos, y el Estado
no tenía como invertir en grande en industria y tecnología, debía cuidar
paternalmente a aquellos empresarios que sí estaban llevando a cabo esa
función; lo trágico del tema es haber olvidado legislar y actuar no en el orden
de los privilegios, sino en el orden de una Nación.
En el escenario de los privilegios para pocos, altos precios para todos y pocas
ventajas para muchos, es donde aparece Gaitán, cuando ya se había iniciado
la transición de la economía campesina a la industrialización, recogiendo en
buena parte las voces populares que habían sido obligadas a pedir lo que
se les debe por derecho a través de movimientos huelguísticos, incluso si
en ellos se debía saludar a la muerte, como recuerda Guillermo Hernández
Rodríguez:
(…) en las calles de Bogotá en 1918, un diez y seis de marzo. El gobierno
conservador contrató la vestimenta para el ejército con una compañía
extranjera y los sastres de Bogotá, organizados artesanalmente y con
el apoyo de los albañiles y de otros grupos sociales, organizaron una
gran manifestación de protesta a la cual el régimen respondió a su
usanza con abaleo y muerte en la vía pública denominada «Calle de
la Carrera». Este hecho cierra un capítulo de las luchas sociales en
Colombia con el liderazgo artesanal e inmediatamente se abre otro,
en que la figura central son los obreros y campesinos movilizándose
colectivamente y con frecuencia organizados en sindicatos y ligas
agrarias.
El río de la historia trae a Gaitán sobre este nuevo panorama de luchas
sociales.
Su primera presencia parlamentaria, en que se relievan sus condiciones
de gran tribuno popular, tiene precisamente lugar a raíz de la gran
huelga de las bananeras, explotación regentada por la United Fruit
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
Company. Las fuerzas represivas del régimen conservador de la época,
se descargaron sobre los obreros en huelga en forma desordenada
y brutal. Gabriel García Márquez describe el drama sangriento en
forma resumida pero patética en «Cien años de Soledad». Gaitán,
en los debates parlamentarios, con su voz caudalosa y sus tributos
de eximio orador, denunció ante la Cámara de Representantes las
atrocidades cometidas por el régimen. La defensa de los obreros en
esta oportunidad y otras más lo fue constituyendo en su caudillo, en
su gran guía y conductor. Es la expresión e interpretación auténtica
del pueblo en un tramo dramático de su historia. El anclaje de Gaitán
en el partido liberal y el ancho caudal de masas que dentro de dicha
colectividad le seguía, le daban el carácter de líder de las nuevas clases
en movimiento. Era la expresión, en estratos altos de la vida del país,
de las masas nuevas no resignadas a la miseria y ansiosas de un
mejor estar y de una influencia política. Varias vertientes convergían
para darle carácter de caudillo del pueblo, como quiera que la masa
inmensa de la clase se apretujaba en su torno (Valencia, 2008, p. 13).
Al parecer este caudillo había encontrado en los planteamientos del general
Rafael Uribe Uribe parte de su propia tesis, por ejemplo en la afirmación
de que el liberalismo si quería sobrevivir tenía que nutrirse de ideas del
socialismo; unido a ello, Gaitán echó mano de algunos de los enunciados de
Marx, Engels o Karl Kautsky, del México agrario y del indigenismo (Valencia,
1968); así se ve expreso en los documentos por él escritos, por ejemplo en el
ensayo ya mencionado arriba con el que culmina sus estudios de Derecho
en la Universidad Nacional.
Mi objeción a la obra de Valencia, como lo advertí antes, y con el mismo
Gaitán, radica en que considero equivocada la siguiente idea de Engels,
repetida por el segundo varias veces, y citada por el prologuista de la obra
del primero, y que dice que:
Este conflicto entre las fuerzas productoras y el sistema de producción
no es un conflicto engendrado en el cerebro del hombre, como el pecado
original y el de la justicia Divina; se halla en los hechos, objetivo,
independiente de la voluntad de los mismos seres que lo provocaran.
El socialismo no es otra cosa que el reflejo, en el pensamiento, de
este conflicto, en los hechos existentes. Con facilidad se comprende
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LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
que este reflejo ideal se produce desde luego en la imaginación
de las clases que directamente lo sufren, de la clase obrera.
La producción y el cambio de los productos son las bases del orden
social; de que en la historia la distribución de los productos y la
división en clases y Estados se funda en lo que produce, cómo se
produce y en qué forma se cambia. Por consiguiente, las causas
últimas de las transformaciones sociales y políticas no hay que
buscarlas en la cabeza de los hombres, ni en su creciente amor por
la verdad y la justicia, sino en las transformaciones de producciones
y cambios; no hay que esperarlas de la filosofía, sino de la economía
de la época en cuestión. La proclamación de las instituciones sociales
son irracionales e injustas; de que la razón se ha convertido en
absurdo y las instituciones bienhechoras en una plaga, en un signo
de que los medios de producción y de cambio han sufrido silenciosas
modificaciones que no armonizan con el orden social formado a la
par de ellos. Con ello ya queda que los medios para suprimir los
defectos descubiertos han de encontrarse más o menos desarrollados
en los mismos nuevos métodos de producción. Los medios no han
de inventarse en la cabeza, sino descubrirse por medio de ella en los
hechos económicos presentes (2008, pp. 16-17).
¿Cómo es que el conflicto, el problema social que es impostergable
ciertamente, no encuentra su origen en la mente humana, si es el sujeto
el que por medio de actos funda la relación entre fuerzas productoras y
sistemas? ¿Cómo es que las transformaciones sociales y políticas no derivan
del entendimiento humano si ellas son ejercicios de éste, si ellas tienen un
origen antropológico del cual han emanado que consiste en ser todo cambio
resultado de una efectuación de hombres en un tiempo y en un espacio?
“Lo que en el mundo los hombres encuentran como fundado un valor, un
ser, un juicio, es de ese modo por un sujeto operante que valora, significa y
describe” (López, 2014, p. 80). He aquí, en interrogaciones, mis objeciones
al socialismo en general; sobre este punto medular en el trabajo volveré más
adelante. Creo que bien había dicho Gaitán (Valencia, 1968, pp. 64-66), y
efectivamente Hernández y Valencia lo citan también (2008, pp. 17-19),
que no se trata de sectarismos; él no pertenecía a partido socialista alguno,
quizá porque entendió que en un país como el nuestro, con una realidad
hiperbólica, había que pensar diferente; por eso dirá después, y con ello
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
estoy de acuerdo, lo que se necesita aquí es también una restauración moral
(Valencia, 2008, p. 20), solo que, a mi modo de ver, no es esa renovación la
que también da la salida a este atolladero, sino que ella es la salida misma,
la restauración genuina, de la que florecen como ramas a un árbol todas
las otras buenas acciones. ¿Por qué una nueva nación no emerge de un
sistema como el socialista? Porque aquí no queremos pasar, al menos yo
no, del totalitarismo de los monopolios y el absolutismo de la tontería, al
totalitarismo de un Estado supuestamente omnipotente. Repito, en otros
términos, el alma de los pueblos cambia, porque han cambiado las almas
de los hombres.
Esa idea de Gaitán, la de restauración, que lo llevó a ser seguido por muchos,
tuvo su punto más fenoménico cuando funda un nuevo partido, la Unión
Nacional Izquierdista Revolucionaria o Unirismo. A mi juicio, el problema
de los partidos es que toman partido, sea por un sector o por un grupo, y
no por todos. Además, las sucesivas navegaciones de miembros de partidos
como el liberal y el conservador por otros caminos o en vías de fundar uno
nuevo, siempre están ligadas a la deplorable formación recibida del partido
que fue su cuna:
Así sucedió, con el partido republicano de los años diez, con el
Unirismo de Gaitán, con el MRL de Alfonso López Michelsen, y con la
Anapo que tuvo sus dos alas, la liberal y la conservadora, pero cuya
mayoría de militantes, al primer tropiezo, regresaron a las toldas de
donde venían (Valencia, 2008, p. 19).
Actualmente también, por ejemplo, con el partido de la U y con el Centro
democrático; sin embargo, a veces sucede que también es el navegante el
que cambia el océano, y no solamente éste el que determina al primero.
Así, del regreso de Gaitán al liberal y la obtención de la jefatura del mismo,
debe anotarse que La Plataforma del Teatro Colón se había constituido en
programa para ese partido renovado por él mismo, sea porque quienes lo
componían se reconocieron en sus ideas, o porque se aliaron a él como
estrategia con el objeto de estar con el vencedor del pueblo; el mismo año, en
1947, presentó al congreso el denominado Plan Gaitán que estaba centrado
en la democratización de la economía Vs la economía del privilegio que
reinaba en la época, aquella que todavía sufrimos. Después de su muerte se
vera de manera fehaciente que lo que paso con el partido fue más lo segundo
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LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
que lo primero, porque los líderes de vieja data volvieron a las denominadas
ideas de derecha y abandonaron la dirección social democrática infundida
por él, y se perdió el horizonte de restauración moral.
La posterior frustración del pueblo al ver que la situación no mejoraba,
por ejemplo la que venía desde la crisis del 29, durante y post Segunda
Guerra Mundial, que si bien favorecieron la industria nacional porque la
puso a tope de operaciones, generó desempleo al cerrarse en gran medida
el comercio internacional, fue dando origen a un maremoto de violencia del
que emergieron acciones tan antidemocráticas como el Frente Nacional, o
las guerrillas que, habiendo brotado de la desesperación, nos han puesto
a todos en la desesperanza26. La sistematización de la economía de los
26 No solo la que ha sido causada a lo largo de 50 años repetida 220 000 veces en cada uno de los
colombianos muertos por el conflicto, sino la que se prolonga en doble faz estos días de proceso de paz;
una de esas caras es la tensión permanente que vivimos por el desenlace, como el enfermo que espera
la palabra del médico con la angustia y la incertidumbre de si vive o muere; y la segunda, mucho peor que
la primera, es que mientras dura la tardanza del acuerdo, más seres humanos se suman a la lista de un
libro que nadie ha escrito, intitulado “La tierra en Colombia, vomita sus muertos”. Y los vomita porque está
indigesta. Así como el pueblo de Dios tiene derecho a gritar Santo súbito y ser escuchado y obedecido,
este otro pueblo de Dios tiene la libertad de clamar y tener, Paz por los siglos de los siglos; que así sea
desde ahora y para siempre. En este punto abro un paréntesis en razón de que, por la naturaleza de
este trabajo, el genial informe elaborado por los investigadores del Grupo de Memoria Histórica (2013a),
¡Basta Ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad, debo al menos, reseñarlo. El texto relata el origen y
el desarrollo de los actores armados ilegales desde hace un poco más de medio siglo. Por la envergadura
dramática del problema tratado, usaron como fuentes, también testimonios y puntos geográficos que
son ejemplos fehacientes de las modalidades de violencia que han tenido lugar. A mi modo de ver, uno
de sus fines con más mérito es el de sacar al colombiano que no conoce profundamente el tema de la
indigencia del olvido o de la pobreza de un estado de memoria reducido; ambas cosas han llevado a la
consideración equivocada de que la violencia es solo expresión de delincuencia o marginación obligada o
voluntaria de la ley y no un problema que tiene que ver también con el orden social, económico y político.
Lo anterior conduce a pensar la paz como victoria militar, esto es, como aniquilación del adversario
y no como transformación personal. En el primer capítulo “Una guerra prolongada y degradada.
Dimensiones y modalidades de violencia”, en el segundo “Los orígenes, las dinámicas y el crecimiento
del conflicto armado”, en el tercero “Guerra y justicia en la sociedad colombiana”, respectivamente el
grupo echa luces, primero, sobre las dimensiones no solo estadísticas sino, dijéramos, existenciales
de los perpetradores y las víctimas; segundo, sobre el desarrollo del problema donde son resaltados
elementos como la tierra, una endeble democracia, la corrupción, la expansión agresiva del narcotráfico,
la presión geopolítica de fuerzas externas (otros países), las vibraciones y posteriores grietas de la esfera
institucional, el paramilitarismo (ese otro agente del mal, igual o más macabro que el mal que quería
eliminar), los fracasos de anteriores procesos de paz y las reformas con fines democráticos; tercero,
sobre los limites implícitos de la justicia en orden a la guerra, la creación de organismos militares y los
excesos llevados a cabo por la misma fuerza pública. En el capítulo cuarto “Los impactos y los daños
causados por el conflicto armado en Colombia” el tema es, los niveles del daño y la destrucción, que
son, además de materiales, emocionales, psicológicos, morales, políticos y socioculturales, por ejemplo
en lo que se refiere a violencia sexual, la relación crimen-impunidad, la precaria atención a las víctimas
y el escaso reconocimiento de toda la sociedad sobre las mismas. En el quinto “Memorias: la voz de los
sobrevivientes” la narración está en orden a llevar el entendimiento humano a pensar sobre lo que tienen
que decir las victimas rojas del conflicto, es decir, las que han sangrado a causa del problema, distintas
de las victimas blancas, esto es, a los que la violencia los ha impactado indirectamente y no en su carne
(la metáfora es mía). Sobre el final del informe los autores proponen acciones y transformaciones de la
política pública, como la del cambio en la estructura institucional en vías de lograr institucionalidad para
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
privilegios, posteriormente, se ha traducido en contrabando, narcotráfico
y lo más grave, en educación para los que la pueden pagar. Este país es
anticonstitucional todo el tiempo, con gran lucidez escribió Estanislao
Zuleta, ya lo cité mucho más arriba, que es casi una burla para el pueblo
—para mí lo es del todo—, decir que todos los ciudadanos son iguales ante
la ley, si no lo son ante la vida. Al suscrito que leen ustedes en este texto,
le cuesta mucho entender cómo es que un individuo que fue presidente de
la Cámara y del partido liberal no lee, mejor, no estudia un documento que
expresa una reforma a la justicia en la que se habían introducido puntos
sin haber sido previamente debatidos y vota a favor de ella sin saber a
qué le está dando su poder como funcionario y como ciudadano, y luego
es nombrado por el actual presidente de la República como director del
Departamento Nacional de Planeación, cuyas tareas son diseñar y orientar
las políticas públicas, administración y asignación de la inversión pública y
la concreción de ésta en planes, en programas y proyectos.
La economía social y democrática es para Colombia una deuda porque,
en términos de acciones políticas y macroeconómicas, no se ha eliminado
la explotación del hombre por el hombre (Valencia, 2008, p. 101), y la
prohibición constitucional de los monopolios económicos como ya Gaitán lo
había demandado en su Plataforma del Teatro Colón27, es tibia y ambigua,
centrada solamente en el incentivo a la competencia y no en orden a la
justicia distributiva; y la salud, que es un ejemplo saturado por la gran
miseria de su servicio, se ha convertido de derecho a mercado, donde el objeto
mercantilizado es el dolor y la vida; esos que se dicen médicos —con algunas
excepciones muy difíciles de encontrar— son más bien vendedores del alivio.
¿Cómo es posible que en una clínica o en un hospital a una persona que busca
acceder al servicio de urgencias médicas, la hagan esperar dos o tres horas
para que la atienda una enfermera y le diga que su EPS no tiene convenio allí,
y que por eso no le puede recetar, y tenga además el descaro de decirle que
debe dirigirsea una que sí tenga dicho convenio? Esto es posible porque en
Colombia la sobreabundancia de amor propio ha eliminado el amor por el otro.
tiempos de solución y de paz. En términos de recomendaciones, esas propuestas están centradas en
el derecho a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, considerados como
fundamento para la superación definitiva del conflicto y la erección de una sociedad democrática.
27 La Universidad Cooperativa de Colombia, en el número 68 de la revista que lleva el mismo nombre de
la Institución, hizo un homenaje al autor publicando algunos textos en gran medida referidos a él y de su
propia autoría; de los primeros por ejemplo “Cambiar el rumbo de la política agrícola” (pp. 129-137), “El
9 de abril visto por los vencidos” (pp. 71-76), y de los segundos “El manifiesto del Unirismo” (pp. 9-30),
“El plan Gaitán” (pp. 81-114), “La Plataforma de Colón” (pp. 31-41).
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LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
Si bien el actual presidente reelecto ha afirmado con razón que la economía
colombiana fue la segunda en crecimiento en la región con una expansión
del PIB de 4,3% en 201328, y la miseria en octubre del mismo año se
ubicó por primera vez en un digito 9,64%, quiero en este punto resaltar,
parafraseando a Marguerite Yourcenar en su Opus Nigrum (1968), que lo
que ocurre con las edades de oro, como con Damasco y Constantinopla, es
que son edades y ciudades bellas a distancia, pero hay que andar por sus
calles para ver sus leprosos y a sus perros reventados; para el caso nuestro,
a los hombres y mujeres que viven de la limosna, o simplemente recordar
que los semáforos son el nuevo escenario de artistas con contrato a término
fijo y “salario” variable: el intervalo de duración de la luz roja y algunas
monedas, respectivamente. Cuando se piensa con hondura la realidad
política corrompida y grosera de nuestro país, en esos cuatro apellidos
monopólicos, en la exageración de la violencia que aquí tiene lugar, yo no
puedo más que pensar en otras palabras de Yourcenar: después de Adán,
hay pocos bípedos que hayan merecido el apelativo de hombre.
He dejado en suspensión desde unos párrafos atrás aquello de la renovación.
Entro a ponerlo por tema ahora porque en ello consiste el grito íntimo y el
grito expresado de una sociedad como la nuestra, y es la condición para
que la paz, además de constituirse como cesación del conflicto armado,
sea perpetua y total. Hago mías, para mi país, algunas de las palabras que
al respecto escribió Edmund Husserl para la revista japonesa The Kaiso
entre 1922 y 1923: “Renovación es el clamor general de nuestro atribulado
presente” (2002, p. 1), porque la fuerza impulsadora nuestra, a diferencia
de la europea que llegó a un agotamiento en el periodo de las Guerras, no
se ha cansado sino que se ha mantenido; el problema es que esa fuerza
ha sido el individualismo y no la razón en su tres dimensiones grandes,
la teórica, la práctica y la valorativa. Como bien esboza William Ospina
(2012, pp. 43-44), nadie en su sano juicio podría afirmar que el problema
del colombiano es congénito, en otras palabras, que hay un elemento a
priori maligno que viene a determinar el acto, pero lo que sí puede ser
rastreable es que se carece de hombres verdaderos, que en los términos en
los que pone Husserl la cuestión, viene determinado como aquel que quiere
hacerse a sí mismo bajo la idea regulativa de la responsabilidad, y prosigue
28 Lo indicado en enero de 2015 por el Ministro de Hacienda y Crédito Público Mauricio Cárdenas, como
lo escribí en el capítulo 1, es que dicho crecimiento fue para 2013 de 4,7% en términos de PIB real.
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
entonces en la conformación de una humanidad verdadera (2002, p. 50),
esto es, que solo una colectividad puede llamarse con propiedad “racional”
y “humana”, si primero se ha decidido a sí misma por ellas y ha encontrado
las vías para esa tarea (2002, p. 47). Y es que toda vida personal, si bien
es vida activa, lo es también con los otros y para ellos bajo la regla de la
razón, o lo que es lo mismo, que la perfección regule mis actos, y ésta
consiste en que cada uno se someta voluntariamente al imperativo de ver
correctamente siempre en los otros, sujetos de derecho, vidas que quieren ser.
Nosotros no hemos sido hombres que viven en la razón, no la hemos
tenido como “principio regulador de la vida” (Husserl, 2002, pp. 28-29).
La indefinida postergación de un proyecto nacional como lo menciona
William Ospina (2012), la traduzco aquí en palabras de Husserl llevadas a
la inversa: aquí nos hemos contentando con “vivir” y no hemos puesto como
finalidad una grandeza a la cual tendríamos que estar tendiendo desde
nuestro origen. Digo a la inversa puesto que lo dicho por Husserl es que:
Una nación, una colectividad humana vive y crea en la plenitud de su
fuerza cuando la impulsa la fe en sí misma y el buen sentido y la belleza
de su vida cultural; o sea, cuando no se contenta con vivir sino que
vive de cara a una grandeza que vislumbra, y encuentra satisfacción
en su éxito progresivo por traer a la realidad valores auténticos y cada
vez más altos. [Lo que sigue es lo que entiendo por participación] Ser
un miembro digno de tal colectividad humana, trabajar junto con otros
en favor de una cultura de este orden, contribuir a sus más sublimes
valores, he aquí la dicha de quienes practican la virtud, la dicha que
los eleva por sobre sus preocupaciones y desgracias individuales
(2002, p. 1).
Por las razones que conocemos y la urgencia que hay de enfrentarlas, algo
nuevo tiene que suceder en nosotros y por medio nuestro (Husserl, 2002,
p. 2), enumero: que el empresario no crea que es un héroe porque está
ofertando trabajo o que por ello está haciendo a otros un favor, que pague
bien a sus empleados y los trate dignamente, que no los explote; que el
político luche por cumplir su tarea más alta, que es, asegurar a los hombres
todas las posibilidades para que sean libres; que el profesor enseñe a sus
alumnos a pensar por sí mismos, a tomar postura frente a la realidad, a
argumentar y no a calcar las tesis ya dichas; que el militar, el policía, el
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LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
guarda de tránsito, y más, no sea agente de la imposición del poder del
fuego y el garrote, sino funcionario del espacio de todos; que el médico
no olvide y regule su actividad por aquello del juramento hipocrático que
dice evitar todo mal y toda injusticia, no llevar otro objetivo que el bien de
los enfermos y tener absoluto respeto por la vida humana; que las cárceles
pasen de ser prisiones a institutos de educación, de edificios hacinados a
instituciones de re-dignificación, para que al volver a la vida ciudadana no
cargue el sujeto con el lastre pesado de la sed de tomar justicia y venganza
por sus manos; y, que la tierra y el tiempo nos devuelvan vivos a nuestros
asesinados, cosa ciertamente imposible, pero yo creo, como Eduardo
Galeano, en el derecho al delirio o, como canta el trovador, en el derecho a
hablar de cosas imposibles porque de lo posible se sabe demasiado.
Una última palabra frente a aquello nuevo que debe suceder en nosotros: que
los Colegios y Universidades dejen de ser los templos de las perogrulladas,
y se conviertan en las montañas de los sueños y las utopías, sino es así
¿cuándo y dónde puede el hombre pensar en abrir y participar a todos una
segunda oportunidad sobre la tierra?
No podemos esperar a ver si la enfermedad sana por sí sola; y frente
a los escépticos, los agentes del “pesimismo pusilánime” (Husserl,
2002, p. 2), con ellos hay que tener debate, no sea que caigamos en un
optimismo ridículo que raye con la cursilería, pero teniendo siempre
claro que, al menos a los académicos que somos escuchados en salones
de clase, mucho menos nos está permitido dar por imposible lo que todos
deberíamos concebir como alcanzable, una primera Nación, una primera
Colombia, no una segunda porque la primera no la hemos tenido sino
en banderas, escudos e himnos que no expresan las situaciones reales
de la existencia humana en este universo de cosas que es nuestro país.
Porque, o cada uno es una vida conducida conscientemente —como dijo
alguna vez Thomas Mann—, o este país seguirá siendo la geografía de
la violencia. O la economía se orienta por actos racionales, valorativos y
volitivos correctos —esto es, sociales—, o por la sinrazón de los privilegios.
O la política tiene una dirección racional de la praxis, o será un nido de
vendidos. O nos aclaramos en el sentido auténtico de la palabra humanidad
y rectificamos nuestra experiencia, o todos los cambios a las estructuras
visibles no serán más que otras denominaciones para el mismo mal.
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
Como he empezado a advertir, el elemento del que emerge una crisis
económica, no en términos exclusivos de mercados y balanzas comerciales,
sino en la esfera social-humana, es una desviación de la finalidad de la
ciencia y un extravió en el juicio valorativo respecto de la vida en comunidad
que bien puede verse en la actual disparidad del ingreso y las nuevas formas
enmascaradas de esclavitud, tanto en Colombia como en otros países;
bien había avisado Edmund Husserl en su obra La Crisis de las ciencias
europeas (2008) en el § 2, del cambio en la valoración general con respecto
a las ciencias, que:
No concierne a su carácter científico sino a lo que la ciencia en general
había significado y puede significar para la existencia humana. La
exclusividad con que en la segunda mitad del siglo XIX, la total visión
del mundo de los seres humanos modernos se deja determinar y cegar
por las ciencias positivas y por la “prosperity” de que son deudores,
significó un alejamiento indiferente de las preguntas que son decisivas
para una auténtica humanidad. Meras ciencias de hechos hacen
meros seres humanos de hechos. El cambio de la valoración pública
fue inevitable, en particular después de la guerra, y ella, tal como
lo sabemos, en la generación joven se transformó en un sentimiento
hostil. Para nuestra indigencia vital —oímos decir— esta ciencia no
tiene nada que decirnos. Justamente, ella excluye por principio las
preguntas que, en nuestros desdichados tiempos, son candentes
para los seres humanos abandonados a perturbaciones fatales:
las preguntas por el sentido o el sinsentido de toda esta existencia
humana ¿no exigen, en su generalidad y necesidad, de parte de todos
los seres humanos también reflexiones generales y su respuesta a
partir de intelecciones racionales? Estas preguntas conciernen
finalmente a los seres humanos en sus comportamientos respecto del
mundo circundante humano y extrahumano, decidirse libremente,
configurarse racionalmente ellos mismos y el mundo circundante,
como libres en sus posibilidades. ¿Qué tiene para decir la ciencia
acerca de la razón y la sin-razón, qué tiene para decir sobre nosotros,
los seres humanos como sujetos de esa libertad? (2008, pp. 49-59).
Esto es lo que ha pasado con la economía y las disciplinas que de ella se
desprenden como la teoría general de la organización o la de las relaciones
comerciales internacionales, que la premisa del bienestar se ha convertido
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LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
en calamidad real; y es que cuando el científico olvida la esfera del sentido las
ciencias se convierten en meras técnicas y abandonan su carácter nuclear
que es la verdad, convirtiéndose en proveedoras de instrumentos para la
vida pero que terminan siendo objetos para algunas vidas que poseen el
ingreso para obtenerlos. Haber olvidado la dimensión de los fines humanos
por dar primacía a la dimensión de las utilidades ha resultado en que el
ingeniero por ejemplo, diseñe para vender y para engordar su narcisismo
por medio de la fama obtenida por haber creado, que el economista analice
estados de cosas para sacar ventaja de la debilidad de otros, que se hagan
fuertes las industrias malignas como la de producción y venta de armas,
de la que Gabriel García Márquez en 1982 en su discurso al recibir el
Nobel, expuso que los países más prósperos, a esa fecha, habían logrado
acumular suficiente poder de destrucción como para devorar cien veces
con el mal del fuego bélico no solo a todos los seres humanos que han
existido hasta hoy, sino a la totalidad de los seres vivos que han pasado
por este planeta; ha causado también que se conviertan en “mercados” la
sustancias psicoactivas o los seres humanos a través de la trata de personas;
que el industrial establezca condiciones de trabajo y de salario mezquinas
para él acumular más y compre voluntades políticas para instaurar sus
condiciones en un marco legal. La orientación de la ciencia, de los hombres
que de ella son funcionarios, y de los que mediante ideas elaboran objetos
e instrumentos para transformar el mundo, debe ser la de que cada uno de
ellos en el ejercicio de su actividad, tenga, como una constante primordial
formal de sus operaciones, el telos de participar al hombre, incluyendo al
que está en el punto más recóndito del mundo, posibilidades nuevas de
tener una vida mejor. Una economía nacional, y mundial, pensada así, y
por tanto operada racionalmente, no tendría contradicciones internas, ni
siquiera el fantasma de la especulación, sino el equilibrio permanente de
una humanidad preocupada por llevar a cada sujeto lo que necesita para
autodeterminarse.
La gran contradicción interna del sistema de producción y acumulación libre
de riqueza —y repito, no es que esté afirmando la absurdidad de los mercados
y la relación oferta y demanda, sería un desvarío— es lo que entro a explicar
ahora, tanto en el nivel del país en el que vivo y del que soy hijo, como en
el mundial. Se han democratizado los costos, entiéndase en el sentido en
el que lo digo, se ha participado a todos de la obligación del consumo y el
caro mantenimiento del Estado, pero se han sectorizado los dividendos.
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
Enumero algunas caras de lo desigual de las orientaciones contemporáneas:
A.) La globalización de la idea de economía neoliberal, la cual puede
hallarse como explosión en la década de los 80, desarrolla modos de
generación y obtención de riqueza que le permiten a los monopolios
y oligopolios transnacionales, por la poca regulación de los Estados,
conseguir ganancias derivadas de una división internacional del
trabajo, que se entiende como el proceso por el cual emergen cadenas
de producción y uso masivo de fuerza de trabajo barata.
B.) En vías de la innovación y la puesta en los mercados de nuevos
productos, hay un irresponsable uso de los recursos naturales.
C.) Sectorización de medios de producción y sectores económicos
estratégicos.
D.) La explosión de la oferta de trabajo especializado que ha llevado a
una disminución del valor del salario por el paralelo aumento de
demanda de trabajo.
E.) En buena parte, debido a la constante renovación de bienes de capital
y/o de tecnologías productivas para mantenerse competitivas las
empresas en el escenario internacional, el sistema financiero entra
en altos niveles de entropía; en otras palabras, la desregulación o la
confianza en la autorregulación del mercado financiero por ejemplo
en Estados Unidos y parte de Europa, el hambre de riqueza y la
especulación de los agentes, conduce a la colocación de créditos
impagables, situación a la que los Estados responden socorriendo
las grandes corporaciones para mantener solvente al empresario,
mientras el empleado y la población desposeída siguen ellos solos
intentando sobrevivir.
F.) Los países no competitivos pero sí consumidores, se convierten en
la fuente de transferencia de riqueza hacia los países que son centro
del sistema de producción.
Si se pude hablar de Crisis Mundial del capitalismo, ésta no se puede
concebir solo como un nudo ciego en lo financiero. El problema, como he
indicado antes, no es externo, es interno; no se pueden confundir las causas
con los efectos. Así por ejemplo, con la desbordada capacidad productiva de
98
LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
las tecnologías operativas se viene a vender la idea de que la globalización
económica es irreversible, como es inevitable al mismo tiempo el incremento
de la desigualdad, por lo que las naciones y la misma ciencia parecen estar
obligadas al reto de un sistema infranqueable; por esa razón es que los actores
de decisiones macroeconómicas o de la praxis de la política económica, aún
si su país no tiene las condiciones para hacerlo, abren los mercados y hacen
grandes esfuerzos para crear condiciones idóneas que atraigan la inversión
extranjera y empresas multinacionales; lo oscuro frente a esto último, como
se ha dicho ya para otros casos, consiste en dar primacía a unos interés
por sobre otros más humanos, por ejemplo abaratando los salarios; se ve
aquí que se superponen los intereses del capital a los de la población. Es
un problema entonces fundado en las mismas bases del sistema, y esos
cimientos no son las prácticas, sino las tesis en las que se basa la praxis: si
la idea que regula es la de ampliar los márgenes de ganancia del propietario
de los bienes de capital, por ejemplo diezmando el valor de los salarios,
de manera progresiva a la vez el consumo irá cayendo, en la medida en
que el empleado es a su vez, consumidor. Mientras el industrial compra
voluntades políticas y explota al hombre para acumular en el presente más
riqueza, para el futuro próximo está asegurando la desaparición de quien lo
enriquece ahora. Además de avaro, es tonto. Su ejercicio es insustentable.
Esto se ve también en el versus existente entre la premisa de la máxima
producción y ganancia en el menor tiempo posible, y la no regeneración de
los recursos renovables, porque éstos por la premura, por falta de tiempo,
no alcanzan a restaurarse. Esa lógica es autodestructiva.
Un peligro que tienen escritos como este en Colombia —en otras naciones
igual— es que los agentes de la desesperanza, además de hacer caso omiso
a lo expuesto o no leerlos por esa fatal ausencia de una cultura de la
lectura, para reducirles su contenido, los juzgan como apocalípticos; pero
para darse cuenta de que lo exagerado es la realidad y no el juicio emitido
aquí, no hace falta sino leer, escuchar o ver la noticias de cada día, o sacar
de su invisibilidad y anonimato a los otros y a las situaciones que hemos
anulado para no vivir dentro un sentimiento de culpa o de tristeza, o que
no vemos por estar contagiados de una ceguera humana crónica: al que
barre las calles y gana muy poco, al constructor que se rompe la espalda
por un mal pago, a “la señora del aseo” que día tras día por limpiar pisos
y baños gana un salario mínimo “legal” vigente mensual, que no es legal
sino en el papel, pero no legal en esencia porque no es justo; al profesor
99
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
de escuela privada maltratado por sistemas de calidad que empobrecen la
educación, al de escuela pública maltratado por un Estado que no le paga
bien, al de Universidad lleno de cursos y sin tiempo para leer y escribir; al
desplazado obligado a cambiar la tierra, los árboles y el agua, por el smog
de los carros a los que se acerca para pedir a alguien limosna; al niño de 12
años que es sicario profesional; al que su jefe le dice “si no se ajusta al ritmo
de esta empresa, detrás suyo hay fila esperando tener este puesto”; al que
el extorsionista o el secuestrador ha puesto en desesperación; al taxista o
transportador que tiene que pagar una gasolina que es de las más caras en
América Latina; a la madre y el padre que han visto morir a su hijo porque
no fue atendido en uno, dos, tres o hasta cuatro hospitales o clínicas; al que
tiene que echar mano de recursos jurídicos para acceder a su pensión; a la
gente de a pie a quien el presidente aumenta en 4,5% su salario, mientras
a los congresistas, incluyendo a los que duermen durante las sesiones,
incrementa en millones, por medio de primas, su ingreso.
Deseo terminar este parágrafo con palabras Eduardo Galeano, en las que,
como escribí más arriba, se nos da el derecho a delirar y trabajar por otro
mundo, al que denomino el mundo de lo bueno posible y no el de toda
crueldad posible; son las últimas líneas de su libro Patas arriba. La escuela
del mundo al revés:
Ya está naciendo el nuevo milenio. No da para tomarse el asunto
demasiado en serio: al fin y al cabo, el año 2001 de los cristianos es el
año 1379 de los musulmanes, el 5114 de los mayas y el 5762 de los
judíos. El nuevo milenio nace un primero de enero por obra y gracia
de un capricho de los senadores del imperio romano, que un buen día
decidieron romper la tradición que mandaba celebrar el año nuevo en
el comienzo de la primavera. Y la cuenta de los años de la era cristiana
proviene de otro capricho: un buen día, el papa de Roma decidió poner
fecha al nacimiento de Jesús, aunque nadie sabe cuándo nació.
El tiempo se burla de los límites que le inventamos para creernos el
cuento de que él nos obedece; pero el mundo entero celebra y teme
esta frontera.
100
LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
Una invitación al vuelo
Milenio va, milenio viene, la ocasión es propicia para que los oradores
de inflamada verba peroren sobre el destino de la humanidad, y
para que los voceros de la ira de Dios anuncien el fin del mundo y la
reventazón general, mientras el tiempo continúa, calladito la boca, su
caminata a lo largo de la eternidad y del misterio.
La verdad sea dicha, no hay quien resista: en una fecha así, por
arbitraria que sea, cualquiera siente la tentación de preguntarse cómo
será el tiempo que será. Y vaya uno a saber cómo será. Tenemos una
única certeza: en el siglo veintiuno, si todavía estamos aquí, todos
nosotros seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente
del pasado milenio.
Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al
menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. En 1948 y en
1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos
humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más
que el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el
jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un
ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar
otro mundo posible:
el aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos
humanos y de las humanas pasiones; / en las calles, los automóviles
serán aplastados por los perros; / la gente no será manejada por el
automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada
por el supermercado, ni será mirada por el televisor; / el televisor
dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado
como la plancha o el lavarropas; / la gente trabajará para vivir, en
lugar de vivir para trabajar; / se incorporará a los códigos penales el
delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar,
en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que
canta y, como juega el niño sin saber que juega; / en ningún país irán
presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar,
101
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
sino los que quieran cumplirlo; / los economistas no llamarán nivel
de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad
de cosas; / los cocineros no creerán que a las langostas les encanta
que las hiervan vivas; / los historiadores no creerán que a los países
les encanta ser invadidos; / los políticos no creerán que a los pobres
les encanta comer promesas; / la solemnidad se dejará de creer que
es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de
tomarse el pelo; / la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes,
y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso
caballero; / nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que
cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene; / el mundo ya
no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la
industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;
/ la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio,
porque la comida y la comunicación son derechos humanos; / nadie
morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión; / los niños de la
calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños
de la calle; / los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero,
porque no habrá niños ricos; / la educación no será el privilegio de
quienes puedan pagarla; / la policía no será la maldición de quienes
no puedan comprarla; / la justicia y la libertad, hermanas siamesas
condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas,
espalda contra espalda; / una mujer, negra, será presidenta de Brasil
y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América;
/ una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú; / en Argentina,
las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque
ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria; /
la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y
el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo; / la Iglesia también
dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: «Amarás
a la naturaleza, de la que formas parte»; / serán reforestados los
desiertos del mundo y los desiertos del alma; / los desesperados serán
esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los
que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto
buscar; / seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que
tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde
hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni
102
LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
un poquito las fronteras del mapa o del tiempo; / la perfección seguirá
siendo el aburrido privilegio de los dioses; / pero en este mundo
chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y
cada día como si fuera el primero (2003, pp. 341-344).
§ 7. Eliminación de las desigualdades como condición para alcanzar la
Paz
Parte del siguiente apartado del escrito nace de la discusión alrededor de
la pertinencia de los diálogos de paz entre el Estado y la guerrilla en la
Habana, Cuba. Deliberación que he sostenido ampliamente con otros
profesores, académicos y estudiantes, que son, en especial, Rodrigo Varela
Olaya, César Augusto Guerra, Pablo Antonio Múnera, Juan Pablo Cardona
y Ezequiel Quintero, sin los cuales, dicho sea de paso, este libro no podría
haberse escrito, en tanto que varias de las cuestiones planteadas son ideas
conclusivas que han emergido del debate con ellos.
Una de las ideas que ha florecido en ese diálogo está relacionada con el
hecho de evaluar si quienes se sientan a discutir el futuro de una nación sin
conflicto armado conocen de cerca las realidades de un pueblo sumergido en
la desigualdad, más bien, hundido en la polarización de la riqueza que para
efectos de un análisis concienzudo es causada por modelos inequitativos,
es decir, mal planteados. Los académicos en mención y el suscrito autor de
este libro, estamos convencidos de que mientras se discute la pertinencia o
no de los cambios que demanda un proceso de paz, es necesario conocer por
parte de los mismos agentes de ese diálogo, más allá del dato estadístico, los
estados de pobreza en que la mayoría de la sociedad tiene que sobrevivir.
La inequidad social que resulta en pobreza, es la que ha generado la lucha
de clases, y ésta ha sufrido una mutación en los últimos años, pues no
solamente se patentiza en la conformación de grupos armados al margen
de la ley que asumen como bandera el ataque a un Estado que no resuelve
las necesidades del pueblo, sino que además se refleja en el aumento de
la delincuencia común al interior de las ciudades; delincuencia que ya
sociólogos y especialistas de la situación han catalogado como fenómeno
social de suma importancia a la hora de analizar las dinámicas de violencia
que se generan en nuestra nación. Analicemos ahora más detenidamente
103
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
algunas causas concretas en relación al trazado de alternativas de respuesta
al conflicto en Colombia.
Primero: tenemos que referirnos a la educación, y a ella en dos situaciones
distintas, la educación pública por un lado y la privada por otro, porque en
esa división por ejemplo ya hay una base desigual. La educación pública en
sus niveles de básica primaria y básica secundaria tiene como finalidad la
cobertura, que muy hábilmente han llamado política de inclusión educativa
con el propósito de responder a las exigencias que el Banco Mundial y el
Fondo Monetario Internacional o los tratados con otros países obligan a
cumplir a los Estados con los cuales tienen relaciones, que no es otra cosa
que deudas por pagar y a las que aseguran en su pago diseñando batallones
de mano de obra barata y mal calificada para fortalecer las estructuras
capitalistas, ahondando la miseria de las naciones en vías de desarrollo.
Esto lo han denominado como educación para el trabajo. Sobre ésta y la
política de inclusión —que no es que sean malas en sí, por el contrario
todavía hace falta hacer real un derecho— hay que poner atención en la
medida en la que subrepticiamente se va imponiendo a la educación un
telos que no es el propio, sino un propósito secundario. A lo que me refiero
es que ¿cuáles son los verdaderos efectos de educar exclusivamente para
el trabajo? Las clases más vulneradas no tienen suficiente acceso a la
educación superior porque la oferta es inferior a la demanda y además el
interés de un hombre que no ve en su horizonte posibilidades más que la
de sobrevivir, garantizar el alimento y la vivienda, desecha de tajo cualquier
interés por la educación superior, dejando la tarea de la educación a la clase
media y alta haciendo más difícil el acceso al mercado laboral por parte de la
clase pobre. Al referirse a la educación básica en el sector privado la historia
es otra. Los intereses van dirigidos en formar individuos con grandes niveles
de conocimiento en el ámbito científico que permitan tener un desempeño
exitoso en la educación superior y que luego tendrían que llevar a asumir en
el trabajo la posición de la dirigencia.
Otro problema que se plantea, y más importante, es el telos y el espíritu de la
educación en Colombia. Al estudiar lo pensado por el intelectual colombiano
Estanislao Zuleta (1990), con relación a la disciplina, se encuentra explicado
el hecho de que desde los primeros años los niños están movidos en función
de un examen y no en orden al saber y a éste en relación con sus expectativas
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LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
personales; y se extiende, este fenómeno psicológico, durante toda la vida
puesto que luego de terminar sus estudios de bachillerato y universitarios
se ve obligado —el sujeto— a encajar en un aparato burocrático en el que el
trabajo se reduce a la realización de tareas o actividades, pero sin realizarse
él mismo. La gente adquiere la disciplina de hacer lo que no quiere; entonces
se estudia y se trabaja con el ánimo de competir con los otros, por una nota
mejor que la del “prójimo”, por miedo a perder el año y se trabaja para no
perder el empleo. Y si del saber y del trabajo se excentran la creatividad, la
voluntad, la felicidad, no hay diferencia entre adiestramiento o entrenamiento
y creación de sentido, y como crece el árbol sin saber que crece, sin saber
que es verde, el hombre se cosifica cuando se pierde la conciencia interna
de sus actos. Las operaciones del matemático, del geómetra, del físico, el
hecho histórico, la creación literaria y artística no son meros procedimientos
automáticos, sino operaciones de la subjetividad, rendimientos de seres
humanos. El asunto es que, hombres diezmados son perfectos para el
orden de las organizaciones productivas, para sus intereses industriales; la
desgracia de la falta de conciencia antropológica es un fenómeno denso en
empresas y organizaciones. Concebir a las personas como multitud, como
masa, conduce a la dominación del pensamiento; es grave que un elemento
constitutivo de nuestras realidades educativas y laborales sea el de la orden
y el control. Al hombre no se lo puede definir desde el foco del poder.
La técnica del látigo verbal permea de una manera determinante las
dinámicas de enseñanza, cuando la educación por su propia naturaleza
emancipadora tendría la tarea de ofrecer al hombre una perspectiva distinta
a la de la fiscalización e inspección del acto: me refiero a la propuesta
timorata de las instituciones en cualquier nivel, de producir como empresas,
individuos sin la capacidad de preguntarse, con miedo a la libertad o peor,
con miedo a pensar y ser felices. El fin de la educación es la libertad del
hombre, lo que al mismo tiempo lo acerca a la felicidad; la pregunta crítica
que se formula aquí es: ¿será que el modelo educativo actual está pensado
para ofrecer esto? La respuesta es no. En este sentido lo que muestra la
legislación educativa es muy diciente. Basta con que estudiemos la Ley
General de Educación para encontrarse con la idea de que la finalidad es
sujetos disciplinados que contribuyan de manera decidida y sin reclamo, al
modelo de producción, que al final de cuentas no es más que el propósito del
Estado economicista que concentra toda su atención en el fortalecimiento
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
del mercado bajo la división del proceso de producción, que está a la base
del nacimiento de la gran industria deshumanizada, que descompone a los
hombres convirtiéndolos en una escala, en máquinas de carne, en extensión
de los aparatos productivos.
Dice Foucault en Vigilar y castigar que “La disciplina exige a veces la clausura,
la especificación de un lugar heterogéneo a todos los demás y cerrado sobre
sí mismo” (1976, p. 145). La hemos interiorizado a un nivel enfermizo y por
esa mala comprensión, la disciplina se ha convertido en el mecanismo que
da permiso de calificar personas y acciones como indisciplinadas; es decir,
es una característica que nos diferencia y está soportada sobre las técnicas
de la vigilancia y el castigo. Este proceso no forma en la gente nada, al
menos nada humano.
Debemos preguntarnos ¿Cómo hemos hecho esa interiorización? Y decimos
que la estructura en la que se soporta la educación sobre todo en los niveles
de primaria y bachillerato tiene la disciplina como bandera, y esto tiene que
ver con la administración, que representa en el control del sujeto no solo el
cumplimiento de las tareas propias de la escolaridad, sino que además ha
viciado las relaciones que en la escuela se establecen entre el profesor y el
alumno y alumno-alumno, bajo la coerción constante que permite el control
sobre las operaciones del cuerpo y produciendo en el sujeto una docilidad.
En la actualidad por suerte el castigo físico no es común, pero sí la señal
que muestra el error y acelera su corrección no por una tarea propia del
discernimiento; esto es limitación y obligación.
La disciplina y el fanatismo en torno a ella logran la distribución del espacio
y de las tareas desde la individualización para controlar desde el formatismo
y el papeleo las dinámicas. Una muestra de esto es la manera o los medios
por los que se lleva un control sobre los estudiantes; en la actualidad existen
libros obligatorios como los anecdotarios y las hojas de vida que se encargan
de describir a la persona desde la falta y el cumplimiento, pero evitando
los contextos reales en los cuales los estudiantes viven. Describen solo
comportamientos del redil de la disciplina, sin tener en cuenta las relaciones
esenciales y de significado con otros hombres y con sus circunstancias. De
este modo los estudiantes solo responden a los códigos establecidos en los
denominados manuales de convivencia, más que por la adecuación racional
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LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
y emotiva a la tarea de buscar la verdad y el saber, por la reglamentación
de las relaciones y los comportamientos que dentro de las instituciones
deben manejarse y los calificativos de persona disciplinada o “buena”. En
este punto es donde la libertad no tiene cabida, está al margen, porque las
decisiones no las toma el hombre, están reglamentadas; pero en la relación
con el otro la libertad es un elemento constitutivo. En una sociedad que
tiene valorada la persona como estatuto de dignidad y respeto, el encuentro
con el otro no necesita estar reglamentado, pues el valor del hombre está
dado en sí. El hombre vale para mí. Hasta aquí pienso que la disciplina como
técnica no puede ser el camino, ni el fin, ni el propósito de la educación, ni
mucho menos hacer máquinas de producción. La educación es al hombre
una violencia santa, inmanente, en tanto que lo estremece y lo despierta de
su sueño, lo pone frente a lo peor posible y lo bueno posible, lo hace sufrir,
pero lo libera.
Una educación para la libertad, la verdad y la felicidad no es una cuyo
propósito sea hombres que valen por lo que suman al mercado, sino hombres
que valen por lo que son: personas, sujetos de derecho. Hombres que se
resistan a la injusticia pero sin producir más injusticia. Una educación cuyo
paradigma sea hombres libres y felices que puedan pensar en el otro y no
disciplinados y serviles. No estoy condenando la disciplina, pero sí la idea
de que la educación tenga como medio y como propósito vital la misma; hay
que trascender de hombres simplemente disciplinados y predeterminados,
a hombres libres que tengan la capacidad de discernir científicamente y
hacerse cargo de compromisos éticos. En Colombia hace falta re-pensarse
como ciudadanos conscientes, esto es, como hombres que se rinden ante la
verdad del valor de la dignidad de la persona humana; el ser humano confirma
al otro, como otro hombre, y él me confirma a mí. El propósito fundamental
de la educación es la libertad, esto es: toma de posición, de conciencia y de
responsabilidad universal. En este sentido oponerse no es una acción para
destruir sino para construir una sociedad en la que la subjetivación no se
dé por el ejercicio del poder, sino por la reflexión del hombre sobre sí mismo
y los otros. Es inútil pensarnos como sujetos de una nación que tiene por
nombre práctico: egoísmo, más bien experimentarnos como ciudadanos del
universo de otros, donde yo soy otro para alguien, y donde el otro es una vida
para cuidar; donde se pueda experimentar preocupación y tristeza por el
dolor y las dificultades que pasan todos.
107
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
Segundo: tiene que ver con la propiedad de la riqueza y con la generación
de empleos. Este hecho en Colombia se ha visto como una bandera de
reivindicación para empresarios y empleadores, pues parece que quien
genera trabajo es un héroe de la nación, como Carlos Ardila Lülle uno de los
principales magnates monopolistas del país que lo premiaron con La cruz de
Boyacá —que se supone es un símbolo de libertad y de servicio a la patria—.
Pero no tendría que verse como un hecho de bondad ilimitada la generación
de trabajo y el mejoramiento de condiciones laborares por parte de los
empleadores, tendría que ser una obligación so pena de la expropiación
de riquezas si no se cumple con el legado de considerar como deuda con
el otro, brindarle las posibilidades de autodeterminarse como hombre.
Las relaciones patrón-empleado están fijadas hoy en día en Colombia en
términos generales por la idea de beneficiarse como patrón de la fuerza de
trabajo, que en la medida que es menos calificada tiene que someterse a
modelos represivos practicados en la empresa.
Tercero: la salud. Esta debe estar instituida sobre un modelo donde prime
el afán por resolver los problemas de salud de cualquier habitante, y
no cimentada en un modelo que concibe la prestación del servicio como
enriquecimiento. Me refiero a que sin importar el dinero que aporte al
sistema, una persona debe tener garantizando para sí mismo y para su
familia la totalidad de la cobertura. Otra acción de un sistema de salud
justo es que se garantice a quien no tenga empleo también el servicio con
todo el índice de beneficios. Esta acción contribuiría a eliminar también la
desigualdad, que no es solamente de clases, sino también como he dicho
desigualdad de estados de vida.
En este punto nos sale al encuentro la siguiente pregunta: ¿si somos
una sociedad que sufre la polarización de las riquezas y el pensamiento
monopólico es un hecho, que se debe hacer? Al respecto pienso que la
expropiación tiene que ser una realidad. Una sociedad con niveles altos de
inequidad e ineficacia tanto para la población urbana y más para la rural,
debe plantearse con radicalidad la política de la repartición y distribución
en doble vía, ya sea por la adecuación moral a la idea de justicia y libertad, o
por la intervención del Estado en materia de poner las condiciones reales de
justicia, y en esto tiene un papel fundamental la educación como Educación
revolucionaria que lleve al hombre no a la sedición o a la insurrección armada
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LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
sino a la revolución interna, que es sino la única, las más importante de las
transformaciones: antes de cambiar las estructuras, se debe transformar la
estructura de los corazones y mentes que piensan solo en sí mismos, esa es
la verdadera revolución. El propósito es resolver los problemas de miseria
y comprometer a la minoría rica a aportar de manera real a la inversión de
una sociedad que vive en la guerra de clases, a una en la que los hombres
son libres para autodeterminarse y ser felices, una Nación en Paz.
Una afinación en torno a lo que entiendo por expropiación, o mejor, a lo
que propongo: hay tamaños de riqueza que en relación con las líneas de
pobreza deberían considerarse como un delito; cómo es posible que en
cuatro bolsillos se encontraban en 2013, todos en dólares, 5400 millones,
2400 millones, 11 700 millones, más 17 000 millones de manera respectiva
en Carlos Ardila Lülle, Jaime Gilinski Bacal, Alejandro Santo Domingo o
mejor la familia Santo Domingo y Luis Carlos Sarmiento Angulo, mientras
alrededor de cuatro y medio millones de personas viven en la indigencia.
Lo que quiero señalar es que no necesariamente la expropiación tiene que
ver solo con la obligatoriedad del pago justo del Estado por una propiedad
para llevarla al cumplimiento de un fin público, sino, y entiéndase bien,
con la obligatoriedad moral y legal de la participación del reparto del
mundo a todos. Hay formas a través de las cuales puede decretarse dicha
participación, por ejemplo, que una vez se sobrepase la línea de riqueza a
la que denomino delictiva respecto de la pobreza, se pueden llevar a cabo
ejercicios paralelos como que los recursos supra-acumulados se reinviertan
en mejorar salarios y dignificar las condiciones malamente elaboradas de
contratos a términos muy cortos, mientras los empleados ya contratados
sobrecargados de funciones son aliviados con reducción de la densidad de
sus trabajos, la cual provee más puestos de empleo. Luego ¿cuál es esa
línea? La respuesta es objeto de otra investigación. Lo que sí diré ahora es
que lo que puede hacerse o conseguirse en el mundo con 17 000 millones de
dólares, también se puede hacer con 4000 millones; lo único que no puede
hacerse, seamos también realistas y no solo soñadores, es calmar la sed
de una alma avariciosa, que no se sacia ni dándole a beber un océano de
billetes.
Si bien al interpretarse a Rousseau se plantea la imposibilidad de una
sociedad que vive en una igualdad inequívoca, y con ello estoy de acuerdo,
109
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
lo que se plantea aquí es una moderación real en la que no existan hombres
tan ricos que compren la conciencia de otros, ni pobres que la vendan para
poder sobrevivir a otros que son muy ricos. En esas condiciones no hay
hombres libres ni felices. Hoy, con los rendimientos de la razón, de la ciencia,
de la reflexión política y de las humanidades, es absurdo que el hombre
sea un sobreviviente o un malviviente; el fin de la comunidad política y
de la economía es que los hombres vivan lo que llamo aquí la vida de las
posibilidades —en el primer parágrafo hable, lo recuerdo en este punto, de
Economía de lo posible o Economía de la posibilidad—. En Colombia debe
dejarse de alabar y avalar al vivo, al tumbador, al que consigue ilícitamente
las cosas baratas, al que paga menos, al que consigue mano de obra por
menos del valor en el que tiene que contratar, al “berraco”, al negociante
que le da en la cabeza al otro, al “espíritu emprendedor antioqueño”; en una
idiosincrasia en la que se aplauden estas enfermedades no hay justicia;
hay gente que rinde obediencia al engaño. Bajo la sombra de esas ideas o
principios de vida se han creado en Colombia relaciones del tipo patronos
y esclavos-servidumbre. El trabajo de los pensadores en Colombia es el
cambio de mentalidad, por medio de su injerencia directa en los salones
de clases, por medio del replanteamiento de modelos educativos o a través
de la exposición de ideas. La tarea de los pensadores en Colombia como
profesores o como escritores es la revolución de la libertad, la revolución de
la intimidad. El propósito de ser pensadores en Colombia es la revolución
de la trascendencia inmanente, que conduzca a los hombres a pensarse a sí
mismos como parte de un todo que es Colombia, en el que el sufrimiento de
uno, es el problema de todos.
Los pensadores en nuestro país tenemos la obligación de defender por
ejemplo una Economía al servicio del hombre, no una que se sirva de él,
que no conciba al hombre con tesis que parecen extraídas de un fanatismo
por el darwinismo social de Herbert Spencer; parece que en Colombia se
obedece a la máxima de que el más apto será el que sobreviva y prospere, y
el más débil perecerá, y ésta como ley natural es por tanto justa. Una visión
humanista, esto es, genuinamente racional, de la economía y de la política
no está preocupada por la disputa entre socialismo y libre economía de
mercado, sino por buscar las condiciones en las que el hombre desarrolle
sus potencialidades creativas. En este sentido dice Amartya Sen en su texto
110
LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
Desarrollo y libertad (2010) que el desarrollo debería considerarse como un
proceso que busca la expansión de las libertades.
La visión de desarrollo y de solución al conflicto que propongo aquí, si bien
no las elimina, si contrasta con las visiones típicas que lo identifican con
el crecimiento del Producto Nacional Bruto, con el aumento de las rentas
personales, con la industrialización, con los avances tecnológicos o con la
modernización social. Dice Amartya Sen (2010) que procurar el crecimiento
del PNB y de las rentas personales es desde luego un medio importante
para expandir las libertades de los hombres que conforman una sociedad.
Pero esas mismas libertades dependen más de las instituciones sociales y
económicas como los servicios de educación y de atención médica, así como
de los derechos políticos y humanos.
Cuando he dicho que la educación es nuclear en un proceso de solución
al conflicto, estoy pensando que lo justo no consta solo en garantizar el
acceso de todos los niños y jóvenes a la educación primaria y secundaria,
sino también de abrir los espacios para que puedan continuar sus estudios
universitarios, y lo más importante, que la educación en cualquier etapa sea
de tal personalidad que genere en los hombres la convicción o la actitud de
asumir el pensamiento como una tarea infinita, de manera que se aprende
durante toda y para toda la vida; que reconduzca la acción hacia la creación
de un orden superior al que tenemos.
Algunas posiciones de la pedagogía invitan a que el sistema educativo no entre
en juego con la economía; otras parten de la premisa de que la educación
y la economía van de la mano y que el desarrollo de las comunidades, por
el contrario, se debe a la unión entre ellas. Esta búsqueda de unidad entre
esos dos elementos no es fácil y se ha interpretado de una manera activista
más que social; es el caso de las inyecciones económicas del Estado a la
educación con miras solo a la construcción de colegios y escuelas, como si
el número de instituciones garantizaran la transformación social, dejando
fuera de la ecuación el corazón de cualquier sistema educativo: los profesores
o maestros. ¿Se está educando un estilo de profesor que conciba al hombre
como un ser libre, que busca la felicidad? Se están preparando más bien
profesionales en educación, que no llevan al hombre a crear sino a absorber
información. ¿Es posible tener profesores que detonen en el hombre la
111
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
búsqueda sincera de la verdad con la valoración actual que se hace a su
trabajo por medio de salarios irrisorios?
§ 8. Otras ideas acerca de la educación
Se ha planteado que en la historia de Colombia aparece conformado un
modelo económico que ha mantenido las brechas entre ricos y pobres, y
como parte de una solución he defendido la idea de formular una educación
que orbita en la búsqueda de la libertad para alcanzar la virtud del
reconocimiento del otro como sujeto de derecho; este ejercicio obliga a ser
responsables de la relación ética que se establece con los demás hombres
que conforman la sociedad, camino por el cual se alcanza el paradigma de
acortar las distancias entre las clases o los estados de vida, vislumbrando
de esa manera una vía hacia la Paz, que no se alcanza sin pensar en las
necesidades y dolores que de forma histórica y sistemática han definido
al ciudadano colombiano. No puede estar legitimada por la ley y por las
acciones del Estado, la desigualdad, la división de clases y las castas. He
pensado en la educación, la salud, la expropiación y el empleo porque son
aspectos en los que se nota con más evidencia la diferenciación de clases y
de estados de vida. Mi subrayado en la educación, mejor, en la restauración
moral —ya en este punto puedo identificar una cosa y otra como los dos
brazos de una misma fuerza—, es el intento de resaltar a su vez que una
pobreza generalizada todavía más golpeada por la escasa inversión en
educación —no solo en el tema de cobertura como ya lo hice ver, sino en
la falta de búsqueda original de sentido en ella— lleva a que la sociedad no
funcione bien; cosa que se fenomeniza en altos niveles de delincuencia, y,
como también lo describí desde las primera líneas, en más personas presas.
La desigualdad implícita en la educación —subrayo esto igualmente—
produce más separación en el largo plazo, puesto que en un país como el
nuestro las elites, los ricos, reciben una educación de élite con profesores
con mayores estudios y más organizada29, mientras que los pobres reciben
29 A lo que remito con organización no es a los Sistemas de Gestión de la Calidad, sino al orden que
a la educación se le da, que a mi modo de ver, debería estar intencionado en órbita con las siguientes
preguntas: ¿Cuál es el hombre que queremos formar? ¿lo que despertamos en los seres humanos es de
manera genuina una persona? En mi opinión dichos Sistemas llevados al fenómeno de la enseñanza y el
desarrollo humano son motivo de sospecha porque la educación no produce nada en el sentido industrial
del término; genera cambios, ideas, pensamientos, tomas de postura, pero no productos de consumo;
no se ingresa en ella una materia prima para transformarla en bienes consumibles, y tales Sistemas de
112
LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
una educación para pobres, entonces la descendencia de los pobres con
educación universitaria seguirá siendo más pobre que los hijos de los ricos
con menor educación universitaria (Stiglitz, 2012). Esto progresivamente
va formando un cuadro económico y social más dividido. Es injusto que las
posibilidades estén determinadas por las desigualdades de los ingresos de
los padres que son los que en el mayor de los casos, pagan la educación
de sus hijos. De esta manera, como lo he repetido ya, la desigualdad
de estados de vida se patentiza en la inequidad de las oportunidades al
nacer en una sociedad irracional e injusta. Con lucidez dice Stiglitz (2012),
citando a los economistas Samuel Bowles, Steven Durlauf y Karla Hoff
(2006), que a los que han venido al mundo siendo pobres les resulta tan
difícil salir de ahí que los economistas llaman a esa situación Poverty Traps,
la trampa de la pobreza. Y si a esto se le suma el incremento del precio,
o los costos altísimos de algunas Universidades privadas, más difícil se
hace para los hijos de padres de mediano y escaso ingreso y para los que
ya trabajan, acceder a una cualificación que mejore sus condiciones. El
problema es que los gobiernos que hemos sufrido aquí prefieren gastar en
seguridad, por ejemplo el de Álvaro Uribe Vélez, y no en educación y en
salud, porque según los “buenos” expertos los impuestos que se necesitan
para el gasto público en ambas cosas ahogan el crecimiento, pero eso sí,
el gasto público para pagar miles de millones en salarios para los altos
cargos administrativos y públicos y la seguridad, transporte y escolta de
esos mismos que ocupan esos cargos, no es susceptible de modificación, a
no ser que el cambio sea para incrementar en otros millones sus ingresos.
Y, para adquirir más recursos en orden a la inversión en educación, en
lugar de grabar con mayores impuestos a empresarios y propietarios ricos
que, la historia lo ha demostrado en Colombia, no van a dejar de ser ricos,
se le arroja encima a la clase media una carga de tributación muy alta que
desestimula el acceso por ejemplo a posgrados, a vivienda, y a consumo en
general. He aquí otra razón de justificación de la expropiación tal y como la
concibo aquí, la cual reseñé varias líneas arriba.
Además, como el incremento de la población con educación disminuye la
oferta de mano de obra no cualificada, al mismo tiempo se va relegando
de la economía la contratación por explotación del hombre. A su vez los
cambios en tecnología y el mejoramiento de la misma, que son derivaciones
Gestión son eminentemente empresariales; los colegios, Institutos y Universidades no son empresas, y
aunque se administran, no es la gestión su centro, es la vida en su sentido amplio.
113
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
inalienables de la educación, esto es, de la aplicación de la ciencia, van
recusando las formas de trabajo esclavista, en la medida en que los
hombres mediante máquinas no se tienen que someter a las inclemencias
de la voluntad incierta del clima. Es cierto que el incremento de la oferta
de trabajo especializado lleva a una disminución del valor del salario por
el paralelo aumento de demanda de trabajo, pero también es verdad que a
mayor número de personas con acceso a la formación universitaria, si este
número se amplía a todo el conjunto de personas, obliga a los empresarios,
propietarios y a las políticas organizacionales, a pagar mejores salarios.
Si se ensancha la esfera de las posibilidades para la vida, menor es el riesgo
de constituir una comprensión malamente elaborada de la educación y del
trabajo, no se instrumentaliza la primera como paso obligado para poder
trabajar sino que se la vivirá como saber teórico, estético y práctico, como
verdad, bondad y belleza, y el trabajo pasará de ser una maldición que trae
consigo el crespúsculo matutino o el vespertino, a la oportunidad de llevar
a ejercicio lo que se sabe, a realizarse como ser humano en una actividad
propiamente antropológica.
Por economía social-democrática no estoy aludiendo a comunismo alguno
o a forma cualquiera de socialismo sino a una política económica que haga
felices a los hombres, que los ayude a vivir y no les restrinja la existencia
y esto se hace con suficiente inversión en el interés general. Tradúzcase
general por social, y democracia por participación y se entenderá de lo
estoy hablando. Por último una afirmación taxativa que bien concluye la
problemática y la respuesta aquí dada: hay que disipar con luz la niebla
que hay entre hombre y hombre, que le impide a uno y otro, ver de manera
correcta que los seres humanos son sujetos de derecho. Esa tiniebla
consiste en las economías parcializadas, en las patologías de la conciencia
que radicalizadas y no curadas, impiden sacar a la gente de la trampa de
la pobreza y los barrotes de la inequidad; impiden, como otrora cuando
empecé este libro citando a Neruda, que la pobreza se expulse de la tierra
a la luna.
114
LA ECONOMÍA SOCIAL-DEMOCRÁTICA ES PARA COLOMBIA, TODAVÍA UNA DEUDA
§ 9. EPÍLOGO
Breve ensayo sobre la Restauración y la Renovación de la Política
Para corregir una indiferencia natural,
yo fui colocado en la distancia intermedia entre la miseria y el sol.
La miseria me impidió el creer
que todo está bien bajo el sol y en la historia;
el sol me enseñó que la historia no es todo.
(Camus, 2006, p. 6)
Tal como está formulada y llevada a cabo la idea de economía actual es
imposible sostener, a la par, el capitalismo neoliberal y el Estado social y
democrático de derecho. O perecemos todos en el primero o viviremos en el
segundo, no hay puntos medios, porque no puede ser que la democracia y
el bienestar que gozan unos, sean obtenidos a costa del totalitarismo de la
pobreza y la trampa de la miseria arrojada sobre otros, sobre la mayoría. La
economía neoliberal de mercados caracterizada por la falta de regulación
estatal y la ausencia de regulación ética, que es distinta a la primera, se
contrapone al principio de igualdad, porque lo que se reparte por igual
a todos los pueblos es la improbabilidad de respuesta univoca, en tanto
que cada nación hace lo que puede para no rezagarse ni perder el afecto
diplomático de los poderosos.
El sentido de la política no se puede dejar a la aproximación y al ensayo,
porque la vida de los hombres no es objeto de experimento social. El
escepticismo que rodea la política tiene mucho fundamento, lo ha causado
la ceguera de los gobernantes y los trabajadores públicos, por eso es que
hay que recuperarla. Esto consiste en devolvérsela a la gente y en convertir
en imposible las ventajas, en eliminar la derrota de la vida, y en tener la
posibilidad de triunfar sin aplastar al vecino. Como bien enseñó Aspasia en
el siglo V a. C., maestra de Pericles —según como lo recuerda Platón en el
Menéxeno—, la igualdad de nacimiento según como lo dictamina la naturaleza
—todos somos paridos, venidos al mundo desnudos, frágiles, habitantes
de una u otra ciudad, ciudadanos de una nación— tiene que forzarnos a
buscar la igualdad política por ley, y a no aceptar la idea y la práctica de que
unos son esclavos y otros amos en el mundo. El individualismo “es la forma
más suicida de pensar la política (…) Sin política somos un ave migrando
115
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
solitaria sin la referencia de las demás. La política es autoayuda colectiva.
El nosotros de nuestro yo” (Monedero, 2014, p. 16). La indecencia no se
puede seguir convirtiendo en religión.
Cuando he dicho que una decisión política es aquel acto en el que el
sujeto de la acción y el objeto o la razón de ser de ésta están involucrados
monadológicamente, me refiero a que la esfera, el conjunto de lo que sea lo
político está compuesto no solo por la administración, los cargos y los votos,
sino, y más importante, por la gente común en la que habiendo instituciones
fuertes, formal y moralmente, emergen las buenas posibilidades. La gente
de a pié, la que somos usted que lee y el suscrito que escribe, y con la que
nos encontramos todos los días, es la densidad de la democracia, la materia
de la participación, el cuerpo de un pueblo.
Lo que necesita ser renovado es ese proceder en el que unos organizan la
indiferencia y conspiran contra la humanidad. En el radio de comprensión
que es Colombia —identifíquese quien viva cosas parecidas—, como dijo
Walter Benjamin (1977, p. 1232), la revolución no debería consistir en
un momento de aceleración con la meta de traer un futuro más grande,
sino que, muy por el contrario, debería ser la activación de un freno de
emergencia, esto es, dejar de hacer lo que hemos venido haciendo mal. Cosa
que no se logra sino porque de manera colectiva los seres humanos tengan
la hora de la conciencia: de la misma forma como el buen conductor de
tren aplica el freno a una carrera desastrosa o detiene la marcha hacia un
abismo, los colombianos tenemos el deber de ser buenos y detener el curso
de las cosas malas que aquí se llevan a cabo o que dejamos que pasen. Al
llevar a cabo dicha parada, esa hora de la razón, nos estamos revelando
contra la dirección que se encuentra trazada por la estructura de acero de
los rieles en la que el tren de nuestra historia se desplaza, lo que implica
el inicio de una nueva marcha con un horizonte diferente, el del espíritu
común: es por esto último que llamo a dicho conjunto de actos Renovación.
Hay que abandonar la inteligencia mezquina de la ganancia particular y
ascender a la racionalidad social. Como bien se entiende de Benjamin esta
interrupción tiene una esfera teológica, que es en la que aparece la tarea
del Mesías como gestor de las nuevas cosas, y una esfera profana, o mejor,
una esfera popular, que es la que corresponde a la Revolución. Ambas cosas
son necesarias, tiene que haber una generación de hombres que como
buenos maquinistas del tren del tiempo, como hombres con conciencia,
116
EPÍLOGO
hagan de guías, y a la vez, debe existir un estado racional pre-renovatio ad
interior. Pero como la fuerza mesiánica recibida es tan débil y el estado prerenovativo está relativizado a la educación, precisamente se deben originar
ambas cosas con la educación para hombres libres, con una conciencia e
intencionalidad expandida hacia la verdad, la bondad y la belleza, en la
que los seres humanos se interroguen por el significado de la vida, no sea
que siga nuestro tren hacia lo anodino de tener individuos tan pobres como
el burócrata Eichmann, que justificando su participación en la Shoá —la
catástrofe— de la aniquilación sistemática de personas durante la Segunda
Guerra Mundial decía que los nazis “no nos hacíamos preguntas. Solo
obedecíamos órdenes”.
Es imposible que una sociedad educada en esas tres dimensiones de la
razón que acabo de subrayar vea el mal y no lo reconozca, y no luche por
eliminarlo. Qué país puede esperarse si los mesías en los que se inspiran
los hombres para vivir son Diomedes Díaz, Diego Maradona, Pablo Escobar,
y más grave, qué nación puede forjarse cuando dicho mesianismo es
entendido como fanatismo y cuando se asume que los mesías son los
restauradores unívocos y solitarios de la realidad. Si se sigue entendiendo,
como se ha hecho en Colombia, que un mesías es una especie de capataz,
de capitán, de general armado, la nación apunta a ser, respectivamente, la
finca de alguien, el territorio de un empoderado y el ejército de un matón.
Hay una serie de acciones que la buena política debe llevar a cabo para tal
cosa de la que hablo aquí, por ejemplo recomponer los fragmentos rotos del
país que de forma fehaciente se ven en departamentos como Chocó, Cauca,
Córdoba, La Guajira y Magdalena, que en ese orden, para mediados del año
2013 fueron las geografías más azotadas por la pobreza de su población.
Remediar la pobreza de las ciudades como Medellín, en la que, más con
el ánimo de afianzar una imagen de ciudad emprendedora que por fines
sociales, se invierten alrededor de 1,9 billones de pesos en un proyecto de
recuperación urbana y del río llamado “Parque del Río Medellín”, mientras
alrededor de 380 000 personas viven en la pobreza. No es que un proyecto
como ese no sea importante, pero es vital primero, si la inteligencia es la de
la decencia, trabajar por esas personas pobres. Para no ir en detrimento de
la ejecución de proyectos así, asegurarse que las personas empleadas o al
menos el mayor número posible de ellas, reciban la educación necesaria para
ser posteriormente empleadas en la construcción urbana de tal proyecto, y
117
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
bien pagadas sus horas de trabajo, aunque vale aclarar, esa construcción
generará 8000 empleos directos, apenas el 0,021% del conjunto de pobres
emitido.
Aquellos hombres a los que uno siempre se remite para hablar de democracia
y de política, lo griegos, tuvieron claro que la fragmentación de la ciudad es
una amenaza para el hombre, en tanto que dividirse se traducía en la derrota
y en la desaparición, no solo de la arquitectura de la ciudad, sino de los
hombres que en ella viven. Lo que pensaron que garantizaba la unidad era
la erección de lazos comunes entre todos. Hoy día, la política en Colombia
consiste en administración y en oficinas, no en participación. Juan Carlos
Monedero dice que la democracia existe cuando la convocas (2014, p. 26),
esto es, cuando los hombres se reconocen entre sí como sujetos de derecho,
y cada uno lleva a cabo su parte en el reparto de las obligaciones de la vida
buena. En palabras del autor español —cosa que también escribí antes, en
mis términos, en el § 6 de este trabajo— “la democracia (…) se ha vaciado
de contenido. Se ha reducido al voto y la política parece un juego de actores
contratados para hacer mal un papel y que lo critiquemos” (2014, p. 25).
El corazón de lo que sea lo político no late en el mármol y la madera de
las oficinas del poder, sino en las calles, en las veredas perdidas en las
montañas, en el campesino olvidado, en la tierra sustancial acumulada
bajo las uñas del agricultor, en personas con nombre propio, que, a
la sazón de los malos gobiernos son convertidas en una unidad de una
cifra estadística. Puede que la Constitución consagre las obligaciones
y los derechos de los hombres con una redacción perfecta y alta ciencia
jurídica, pero de nada sirve la tinta en el papel si los seres humanos deciden
administrarse a sí mismos la vida como si fueran empresas que compiten
unas contra las otras. No se puede confundir el show farandulero de la
dinámica política actual con la democracia porque terminamos avalando
la función demagógica de los malos gobernantes y siendo excluidos de la
toma de decisiones. No nos está permitido, si queremos historias mejores
para contar, seguir eligiendo individuos que nos gobiernen bajo la moral del
mal menor. Esto termina convirtiéndose en el mal mayor. En esta orbita de
comprensión correctamente para nosotros recuerda Juan Carlos Monedero
(2014, p. 26) que Luis Napoleón Bonaparte decía a los dirigentes europeos
en el año 1848, que no le tuvieran miedo al sufragio universal, puesto que
bien manipulados, los pobres votarían por ellos y estarían, además, más
118
EPÍLOGO
satisfechos. Si alguno no lo entendía así, decía el emperador, lo fusilamos.
Louise Michel completaría la idea, una de las heroínas de la Comuna de
París de 1871, diciendo que un árbol que mata a los que duermen bajo su
propia sombra se identifica con el sufragio universal.
Las renovaciones, restauraciones y las revoluciones que he mencionado a
lo largo del libro no son las del tipo en las que es necesario haber operado
previamente un cambio en las mentalidades, porque el cambio en un
estado de cosas empieza ya desde la rectificación de las conciencias. La
salud racional de los hombres es ya la transformación puesta en marcha.
Marx había visto las protestas a favor de una jornada laboral más corta —a
mediados del siglo XIX en Estados Unidos era de dieciocho horas— mientras
los industriales y empresarios decían que ceder a tal cosa aumentaría el costo
de la mano de obra y generaría empleo subterráneo, porque había gente que
se iba aprovechar de tal regulación y de manera encubierta buscaría doble
contratación para obtener más dinero. La regulación del trabajo, han dicho
los empresarios usureros desde hace doscientos años, lleva a la industria a
la quiebra. Esa contradicción en los intereses de propietarios y trabajadores
llevó a Marx a afirmar que la dinámica entre unos y otros consistía en una
lucha de clases. Esta tensión la comprendió como el motor de la historia,
y se la encuentra bien expresada en la Grecia clásica por ejemplo cuando
los trabajadores pobres iban al teatro a escuchar a Sófocles y los ricos
iban al mismo teatro a escuchar también al mismo Sófocles, hay unos
hombres que trabajan y otros que se benefician del trabajo de ellos. Engels
esgrimió también que la concepción materialista de la historia consta de la
descripción del factor que en últimas determina el tiempo de los hombres,
que es la producción y la reproducción de la vida real humana. No dijeron
que el factor económico sea el único determinante, sino que la historia de
las luchas, es el desarrollo mismo de la historia del hombre. Pero, a mi
juicio, es más bien la falta de compromiso moral con la situación la que
causa las desigualdades; éstas tienen que ver con el principio de la acción,
con una dimensión de la que emerge todo lo pensable, la de la subjetividad,
porque el mundo es lo que los sujetos en la forma de hombres han hecho de
él. Las estructuras de las instituciones y los sistemas, de los caminos que
toma la existencia humana, están fundadas en estructuras internas, en el
sentido dado a una u otra cosa por los hombres. La crisis sin término de la
injusticia encuentra su base en una crisis de la existencia humana, mejor,
en la desorientación de las intencionalidades de la subjetividad, que se
119
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
define esta última, para no dar pie a equívocos, como vida. El mundo y todo
lo que a él pertenece, y lo que hemos nosotros agregado, no es sino lo dado
en esa vida. Entonces los seres humanos viven para oprimir, es decir malviven y hacen mal-vivir a los otros, o viven como humanos. Esta o aquella
realidad no es más que la que hemos malamente elaborado o estéticamente
construido. De otro mundo no cabe hablar sino del que tenemos en la
experiencia. Pongo un ejemplo, el trabajo: una cosa es que se lo conciba
como un costo de producción que hay que reducir por medio de empleos de
corta duración y bajos salarios, como un tiempo invertido en la producción
a cambio de un salario, y otra cosa es que se lo piense y lleve a cabo, como
modo de ser de la condición transformadora del ser humano. Una cosa
es que seamos asalariados por lo que necesitan de cada uno y otra es ser
asalariado por hacer una cosa que se ama profundamente y en la que me
realizo. El estado de conciencia sobre cada una de las cosas que compone la
vida, determina a posteriori las orientaciones de cada una de esas cosas. Por
esto es que aunque cambien de denominación las ideologías, los sistemas y
sus prácticas, los regímenes de injusticia terminan continuándose por otros
medios en otros regímenes con nombre diferente. La vida, lo que es bueno,
justo y bello, no tiene nada que ver con la derecha y la izquierda, el centro
o la diagonal, con el rojo, el azul, el amarillo o el verde, o con un arcoíris,
sino con la buena racionalidad, porque la dignidad no es negociable. Las
víctimas del mal son tal porque hay uno que es el perpetrador.
Todo lo que nuestra sociedad necesita se reúne en la rectificación de las
aspiraciones, o para nuestro caso, en tenerlas, porque lo que decide, en
sus variadas modalidades, la vida de un pueblo, es a lo que aspiran sus
sujetos y a lo que aspiran como consentimiento voluntario, que florece de
haber construido una comunidad de voluntades buenas, no un conjunto
in-forme de intenciones solitarias. Aunque en un país no se conocen todos
entre sí, cada uno salva a su otro en la relación personal que establece con
la totalidad personal que es su nación, cuando ésta es un proyecto común,
y no el territorio de la rapiña. La unidad social se basa ciertamente sobre las
convicciones propias, iteradas en cada uno de los hombres que componen
un pueblo, para las cuales se necesita la concordancia de contenidos, la
reciprocidad de las valoraciones. La historia de nuestra nación nos impone,
en ese sentido, una voluntad permanente o una firme dirección de los
actos hacia mejores cosas, como viviendo desde ahora en el futuro. Esto
no se logra si no por la conexión de las conciencias formando un nivel
120
EPÍLOGO
de conciencia supra-personal. La actividad de sujetos que participan, se
entiende en Edmund Husserl (1973, p. 155), crea las asociaciones y las
personalidades de orden superior; esto superior es una “humanidad ética”.
Todas las realidades, entidades e instituciones sociales tienen como
fundamento las intenciones donadoras, que malas o buenas, son propiedad
de los sujetos singulares. La política y el poder no se pueden hipostasiar
al cielo y a las entidades supra-terrenales, ambas cosas están radicadas
en el ser humano. Esta tradición de muerte, esta conexión generativa de
desigualdad, este encadenamiento de generaciones violentas tiene que
terminar, esta habitualidad del horror, por nosotros y para nosotros, tiene
que ser llevado a cero. Y como los hombres son realidades con historia
(Husserl, 1997, § 33), la de la nación a que pertenecen, es su exclusiva
responsabilidad.
121
DESPEDIDA
Los mínimos suficientes de la calidad universitaria. Una apuesta basada
en los docentes, el currículo y la administración educativa
Por: Pablo Antonio Múnera Uribe
¿Qué no le perdonaría un egresado a una Universidad? Un egresado decente
y sensato, como los que quisiéramos tener, por supuesto. Todos no lo son.
Y a una Universidad seria y responsable, obvio. Tampoco todas lo son. Una
pregunta “básica” a la que bastaría una respuesta simple y concreta. La
principal obviedad, sin embargo, es que casi nada es obvio. Aunque en las
analogías hay que ser más cuidadoso con lo que no aplica que con lo que sí,
acudiré a ellas para ser más explícito en mi propósito. Excusen lo coloquial
de esta primera ¿Qué no le perdonaría un cliente a un restaurante? Que la
comida sea mala. Una respuesta categórica con pretensión de universalidad,
que, salvo excepciones, confirma la regla, puede valer para acá y para allá;
para ayer, hoy y siempre ¿Mala para quién? Para el gusto de sus clientes,
actuales o potenciales. Muchos dirán que nunca le aceptarían el desaseo
o la mala calidad del servicio. En los “corrientazos” baratos, una réplica
“normal” ante una acusación de des-aseo sería “el fuego mata todo”. En estos
sitios, un excesivo esmero por “el aseo y por la calidad en el servicio” suelen
leerse en clave de precio, y de precio alto. Por tanto, más que atraer, pueden
alejar clientes. Allí el centavo cuenta. Tampoco nos vamos a extremos: estos
establecimientos no son o deben ser desaseados y desatentos adredemente.
Queda claro es que la otra apuesta, una esmerada preocupación por la
asepsia y el servicio, aplica, ya no universalmente, sino según los contextos,
determinados por el precio de la comida, la ubicación de los establecimientos,
la moda, entre otros. Porque puede ser muy pulcro y tener muchos otros
atributos, pero si la comida no es del gusto de sus comensales, es altamente
probable que, más temprano que tarde, el restaurante desaparezca.
Volviendo a las Universidades, la (buena) calidad de la educación es su
compromiso fundamental con los estudiantes y la sociedad, mientras la
débil calidad es inaceptable. Para nuestro caso, en la jerigonza empresarial
la calidad universitaria sería el core business (el centro, núcleo o corazón
123
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
del negocio) o el servicio básico, como se le denomina en gerencia y “cultura
del servicio” a la promesa de valor fundamental, a partir de la cual se
estructura el producto o servicio a ofrecer: en el restaurante la comida, en
las Universidades la educación, en los parques recreativos la diversión, y
así en otros sectores, productos y servicios. Además de la promesa básica,
hay otras dos dimensiones del servicio, el ampliado y el periférico, los cuales
pueden variar según el contexto y constituirse en parte del básico. Ahí sí,
para el caso, en un restaurante cinco estrellas serían fundamentales la
asepsia y la calidad del servicio.
La tríada de la calidad universitaria
Ahora, ¿qué determina la calidad de la educación? Una respuesta única
y tajante, no hay. El mero concepto de pedagogía, para citar uno solo, es
demasiado amplio y complejo. La mía —más bien apuesta que respuesta—
se apuntala en unos mínimos esenciales con los que convendría toda la
comunidad académica universitaria, y sin los cuales no sería posible
una educación de buena calidad: los docentes, el currículo (en su amplia
concepción y sintética concreción) y los administradores educativos, que le
dan vida a la administración educativa, y se encargan de articular a los dos
primeros. No son los únicos, pero sí las condiciones imprescindibles para
la buena calidad. El desarrollo de otros factores significativos de calidad
universitaria, como la internacionalización, la interdisciplinariedad, la
flexibilidad, están incluidos explícita o implícitamente en el currículo, al
tiempo que son, en buena medida, una consecuencia del desarrollo de los
tres propuestos. La internacionalización, por ejemplo, debe ser, ante todo,
de las mentes. Viajes y lenguas son importantes, sin duda, pero cuántos
han pasado por todo el mundo y el mundo no pasa por ellos. Y al contrario,
cuántos no salieron de su pequeña aldea, y gracias a la literatura, el cine, la
historia, la música, y más, adquirieron una mentalidad global.
La analogía ahora es, entonces, con la música, la “matemática de las
artes”: los docentes serían los intérpretes, el currículo la partitura y los
administradores educativos (directores, decanos, vicerrectores y rector)
los directores de orquesta. Y aunque los tres son indispensables, lo más
fundamental son los docentes. Su calidad es la que los egresados y estudiantes
que deseamos, difícilmente olvidan o perdonan. Sigo con esta analogía.
124
DESPEDIDA
Buenos docentes (apasionados y competentes en lo pedagógico y disciplinar)
pueden arreglar y potenciar la partitura, así como demandar, implícita o
explícitamente, una buena dirección. Caso contrario, la partitura puede ser
muy buena, pero si los intérpretes no lo son, el resultado puede sonar a
ruido. Priorizo a los docentes, pero sin descuidar los otros factores. Es más,
suelen fluir acompasados, pues no es común encontrar alta calidad en uno
y no en los otros. Tampoco quiero soslayar a las fundamentadas apuestas
constructivistas que ubican al estudiante como eje del proceso pedagógico
—aunque algunas no han sido más que un señuelo para pagarle menos a
los docentes—. Todo lo contrario, me uno a ellas, acotando que con calidad
en docentes, currículo y administración educativa, la de los estudiantes está
garantizada y potenciada. Al igual que en los egresados, que serían la obra
terminada para la sociedad expectante. Sociedad y empleadores que, seamos
realistas, a veces prefieren el aturdidor ruido de simulacros musicales, que
educar el oído para refinadas melodías. Hasta aquí lo que considero puede
aplicar para todas las Universidades. Hay muchos otros factores importantes
—mas no indispensables— como el campus, los recursos financieros y
tecnológicos, las relaciones interinstitucionales, que entre más costosa o
prestigiosa sea la Universidad, van engrosando lo fundamental en cada una
en particular, según el estrato de la misma.
La gran paradoja
De entrada, sin embargo, hay un gran obstáculo práctico para hacer viable
esta apuesta. ¿Por qué si la educación es tan importante, suele ser tan
mal recompensada? Entre más se repiten letanías del tipo “la educación
es lo primero, lo más importante en una sociedad”, “en la educación
está la solución a nuestros problemas”, peor retribuida es la educación
y menos presupuesto se le destina. Más aún, en la contemporaneidad, el
profesor, el maestro, es un “don nadie”. Tampoco tiene la gratificación del
reconocimiento, que en la “sociedad del espectáculo” lo acaparan actores
y artistas. El contraste discursivo es abismal. Tampoco los directores de
programa, decanos, y hasta vicerrectores y rectores están bien compensados.
El salario no parece, por tanto, su principal motivación. ¿Cómo atraer,
entonces, a profesionales con pasión pedagógica y competentes para que
asuman la docencia por convicción y vocación, y no solo ni principalmente
por la también legítima necesidad económica? ¿Cómo hacer para que los
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
docentes no parezcan a veces como profesionales frustrados en el ámbito
empresarial, que encontraron en la docencia un espacio para escamparse?
Estas inquietudes se resuelven operando en la práctica sobre los otros dos
pilares: el currículo y los administradores educativos.
Es preciso seducirlos con un currículo atractivo en el que puedan volar
satisfaciendo su necesidad de trascendencia, sintiéndose arte y parte de un
proceso transformador y revolucionario, como debe ser la educación —tal
cual como lo ha propuesto el autor de este libro donde se me permitió poner
estas palabras—. Los docentes deben estar en condiciones de re-crear y
gozarse el currículo, sin menoscabo de las también necesarias prácticas
ortodoxas disciplinares y pedagógicas. Hay que conseguir que, ubicados
en la matriz de tradición y cambio que entrecruza a la Universidad, los
docentes disfruten de la tensión, no exenta de alguna dosis de masoquismo,
de modular teoría-práctica, realidad-utopía. Las facultades, desde sus
decanos y directores, deben tener la capacidad y los grados de autonomía
y flexibilidad para orientar y administrar un proyecto concebido así. Queda
el otro soporte, el de la administración educativa, que sale del sustantivo
y cobra vida a través de las acciones y decisiones de los administradores
educativos, empezando por los rectores y vicerrectores, pasando por
los decanos y directores, e incluyendo cargos relevantes de otras áreas
misionales (investigación, relaciones interinstitucionales) y de las demás
dependencias administrativas transversales (planeación, gestión humana,
mercadeo, y más). Estas últimas deberían estar supeditadas a la lógica
de la academia y no al revés como sucede en muchas Universidades. La
primera señal de calidad de los administradores debe ser precisamente la
vocación de administrar, que debe subordinar, sin soslayar, a la de dirigir.
En este texto me he cuidado de ponderar la primera sobre la segunda, pues
administrar viene de ad-minister, que significa, estar al servicio de, como es
el deber principal de todo el que se diga ministro.
Llegamos aquí al nudo gordiano del asunto, porque, digámonos la verdad,
los administradores, en casi todo tipo de organizaciones, se comportan más
como directivos —que también lo son, insistimos— que como servidores.
Pero en una Universidad, que no vende cualquier producto, sino que
presta un servicio como la educación, cuyo carácter es público, aunque
haya prestatarios privados, no debe ser admisible ni eficaz una actitud
126
DESPEDIDA
preponderantemente de dirección, donde la dinámica de planeacióncontrol deja cada vez menos tiempo para la ejecución y el mínimo para
reflexionar. La reflexión sistemática como otra forma eficaz de acción no
debe ser ajena a las organizaciones, sobre todo si son educativas, y todavía
menos a las Universidades. Los modelos de gestión más comunes en el
ámbito universitario suelen ser predominantemente exógenos, heterónomos
y hasta arbitrarios, propuestos-impuestos por entidades públicas y,
lastimosamente, también privadas (como tantas agencias de acreditación
nacional e internacional), que, con la misma fórmula de planeación-control,
se dan estatus subiendo sistemáticamente el listón de “los estándares”
y exigiendo cuentas sobre su cumplimiento. Todo un culto al delirio
productivo de “hacer cada vez más con cada vez menos” y al financiero de
“ganar cada vez más, invirtiendo cada vez menos”. Olvidan, señores, que los
resortes no estiran hasta el infinito ¿Qué sigue después de la acreditación
internacional? ¿Acaso una planetaria? Todo lo anterior se da, de sobremesa,
en un contexto de precariedad laboral, en donde implícitamente se asume
que al emplear se está haciendo un favor, de ahí las ínfulas de altruismo
con la que resuena la expresión “dar empleo” —tema también tratado con
anterioridad en este libro—. Los contratos, incluyendo los laborales, deben
implicar reciprocidad: ambos damos y recibimos al tiempo.
Planes y más planes; informes, cuadros e indicadores —también necesarios,
sin sobredosis— pululan y asfixian la labor educativa de docentes y
administradores educativos. Hemos perdido el control sobre nuestros
controles, hasta el punto de descontrolarnos. Sin norte, nos hemos desorientado, y para rematar creemos que con campañas de motivación
podemos compensar el déficit de sentido en el trabajo, en la educación y en
la bella labor educativa.
La dirigencia educativa tiene la clave
Así las cosas, para poder desatar el nudo hay que soltar —más que tirar—
del otro lado de la cuerda y empezar por los administradores educativos.
Si en términos de importancia están primero los docentes, el orden de las
decisiones es inverso: debe comenzar por la dirección y la administración, en
cabeza de los consejos directivos y organismos afines y superiores que tenga
la Universidad. No quiero ser simplista, porque la realidad es mucho más
127
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
compleja, pero también debo recordar que al decidir se reduce variedad, se
simplifica. La faceta directiva consiste básicamente en la toma de decisiones
para reducir complejidad. Teniendo en cuenta que son tantas las que a
diario debemos tomar, y siguiendo la línea de ideas de esta propuestaapuesta, considero que la clave de la gestión educativa, y, por ende, de la
calidad universitaria, está en la selección de personal y en un modelo de
dirección orientado al servicio. Esquivo las recetas administrativas, pero
sin ser simplista, aquí sí vale la fórmula: seleccionar bien a los empleados
(administradores y docentes), presentarles un proyecto educativo seductor
y garantizarles condiciones gratificantes para que trabajen bien, esto es,
servirles.
Siendo así, los máximos organismos de dirección (Consejo Directivo
y Asamblea o afines), deberían ocuparse, ante todo, de elegir buenos
rectores y vicerrectores, esto es, confiables por ser decentes y sensatos
para sus cargos. Y empezar a descender jerárquicamente con esa lógica: a
rectores y vicerrectores les tocaría hacer lo propio, pero ya con los cargos
administrativos y académicos, especialmente con los decanos y directores de
programa, quienes deberían garantizar lo mismo con los docentes, tanto de
tiempo completo como de cátedra. A los organismos de gobierno, así como a
los rectores y vicerrectores, les correspondería, además, liderar la definición
del Proyecto Educativo Institucional (PEI), y a los decanos y directores de
programa, los proyectos educativos de facultad (PEF) y de programas (PEP),
es decir, sus currículos o partituras que, en última instancia, deben re-crear
los docentes en el diario acontecer de la Universidad, con la participación y
corresponsabilidad de sus estudiantes, que son parte y arte en la obra, al
ser producidos, pero también productores de ella. Consecuentemente, de
arriba hacia abajo en la pirámide formal de poder, se deben generar y dar
condiciones favorables para el ejercicio de las funciones correspondientes
a cada nivel, empezando por el apoyo y la autonomía para la conformación
de sus equipos —la responsabilidad debe ser proporcional al grado de
decisión—, sin con ello propender por la firma de cheques en blanco. Debe
haber sustentaciones plausibles para las decisiones, y algunas deben ser
colegiadas. Por último, como consecuencia lógica del proceso anterior, debe
haber momentos y espacios de orientación y rendición de cuentas, cuando
el tiempo o la coyuntura lo ameriten.
128
DESPEDIDA
Llego hasta aquí porque con rectores, vicerrectores, decanos, directores
y docentes competentes (sensatos y decentes); con buenos proyectos
educativos o curriculares; y condiciones gratas para ejecutarlos, la buena
calidad de los egresados se da por descontada. Es su consecuencia lógica. En
la alta dirección universitaria es en donde se pueden generar las condiciones
para tener buenos docentes y egresados. La dignidad de la labor educativa
universitaria, empezando por la suya, está, en buena parte, en sus manos.
La administración y los administradores que la Universidad demanda
Precisamente de las pocas prescripciones administrativas con las que
convengo es con la de la “cultura del servicio”, en especial en el punto de
invertir la pirámide de poder para que la toma de decisiones de servicio sea
por parte de quienes están de cara al cliente o usuario. Un asunto más político
que técnico, porque se requiere “empoderar”, esto es, ceder y otorgar poder
¿A quién y para qué? A las secretarias, docentes, directores, y de ahí hacia
arriba —o, mejor, hacia abajo, por aquello de la pirámide invertida—, para
que tomen las decisiones básicas de servicio ante los usuarios, empezando
por el estudiante, que es el principal, para que haya celeridad y flexibilidad
y no una simple repetición o remisión a los reglamentos y normas, que son
para administrarlos y no para que nos administren. Aquí la “alta dirección”
(rector, vicerrector, decanos…) deben acotar su rol a la toma de decisiones
estratégicas y a garantizar las condiciones para que los demás puedan
prestar su servicio (en este caso educativo) con calidad. Para desatar el nudo,
hay que soltar la pita. Servir, por si acaso, es lo contrario de dominar, y, en
las más de las veces, antónimo, también, de controlar. Para ello se necesitan,
reiteramos, directivos y administrativos con una inquebrantable vocación
de servicio. La realidad, lastimosamente, no suele ser así. La pirámide sigue
siendo tradicional, con los que mandan arriba, ordenando y controlando, y
quienes más conocen a los estudiantes (docentes, secretarias, “directores”,
decanos, entre otros), quedan en la base de la pirámide de un modelo
más directivo que administrativo que impera en las Universidades. Se les
reduce a acatar normas, órdenes y llenar formatos, para seguir rindiéndole
culto a la lógica de planeación-control a la que ha sido reducida la calidad
universitaria, transformada así en un simulacro, más aburridor que seductor
para el docente —y hasta para los mismos directores y decanos—, tratado
desde esta concepción como jornaleros de la educación.
129
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
Pero como en la educación y en la Universidad no se puede renunciar nunca
a la utopía, imaginemos al administrador educativo requerido. Partamos de
convenir que si dirigir o administrar es, en buena medida, educar, en el sector
educativo dirigir es educar por partida doble. De ahí que para la administración
educativa se requieran, en efecto, personas con perfiles muy altos en términos
de sensibilidad, carácter y criterio, atributos que se corresponden, en su
orden, con tres racionalidades diferentes: estética, ético-política y lógica, que
articuladas son un buen indicio, parafraseando a Thomas Eliot (1989, p.
168), de una sabiduría que hemos perdido en conocimiento. La estética es
nuestra primera racionalidad y como tal la posibilitadora de la sensibilidad
que se le pide al director de orquesta para no cesar en su pretensión de
armonía consigo mismo, con la partitura (proyecto curricular), con los
intérpretes (docentes, otros directivos y administrativos a su cargo), y con el
auditorio (los grupos de interés y su contexto, incluyendo lo trascendente).
Por demás, la estética nos remite al universo de lo sensible, de lo que nos
llega a través de los sentidos, para poder escuchar en vez de oír, contemplar
y no solo mirar, palpar en vez de tocar… Son imperativos de la estética, la
armonía, el orden y la coherencia (entre lo que se piensa, se dice y se hace),
aun aceptando que nuestra primera señal de coherencia es aceptar que
somos incoherentes. Pero aspirar a ella, a pesar de nuestras debilidades,
es el compromiso del que reconoce en el ejemplo la forma más potente de
educación. Con y por la estética, llegamos a entender que términos como
bueno (subsidiado por la ética) y bello (estética) tienen linaje noble y afín,
porque, al final del camino, el bien es bello y lo bello hace bien.
La ética supone asumir con carácter posturas claras y contundentes
frente a los abusos de poder y ante el conflicto de intereses que tiene lugar
entre los diversos actores del proceso educativo —incluyéndolo— y que le
corresponde dirimir, en ejercicio de la función de gobierno que deriva del
ineludible cariz político de su rol. Carácter, y lo reitero, porque un dirigente
populista y muy vanidoso, no debe ser dirigente. Si es muy proclive a la
adulación y es cómplice con la mediocridad de los empleados, es débil de
carácter. Alcahuetear la irresponsabilidad de unos, es otro modo de ser
irresponsable, pues el déficit de productividad del mediocre normalmente
se le carga a los compañeros de trabajo, quienes por hacer bien lo que les
corresponde, terminan “castigados” con más trabajo. He aquí el germen de
muchos malestares laborales. Nos queda abogar por el criterio, que, para
130
DESPEDIDA
retomar la idea de Eliot, emerge del conocimiento que hemos perdido en
información. Criterio para actuar con la lógica de lo correcto y lo sensato,
así como de la búsqueda insaciable de la verdad, que no debe cesar ante
relativismos postmodernistas donde se aúpa el “todo vale”, en el que se
refugia la “indigencia conceptual”.
Perfil nada fácil de cumplir, pero a menos no puede aspirar una Universidad
de calidad. Tanto directivos como administrativos y docentes deben asumir
que la calidad de la educación es cuestión de largo plazo, porque en el corto,
una educación de calidad incomoda y hasta duele, ya que normalmente
debe cuestionar nuestra forma de ver y concebir el mundo. ¿Cuántos
adultos les agradecemos hoy a nuestros padres aquello que les criticábamos
en épocas pretéritas? En la educación, sea familiar o escolarizada, hay que
darle tiempo al tiempo. Por eso la analogía inicial no fue con el estudiante
sino con el egresado, quien ha tenido más tiempo de procesar y reflexionar
sobre lo que recibió, para evaluarlo con mejor criterio. Los estudiantes
se pueden equiparar a clientes pero en los procesos administrativos, no
en los académicos, pues la educación no es como la comida a la carta, ni
formar debe ser un acto de placer ininterrumpido. En tantas ocasiones es al
contrario: como al paciente en la salud, muchas veces en la educación hay
que decirle al estudiante aquello que no quiere oír, a menos que queramos
seguir poniendo más “ladrillos en la pared”, como lo recuerda Pink Floyd.
Educar bien implica asumir, inexorablemente, un monto de incomprensión
y soledad, por lo menos a corto plazo. Son pocos los educadores exigentes
(docentes, directivos, administradores, padres de familia, y más) que en
el acto son valorados por sus alumnos, por más destrezas didácticas que
tengan. Es cierto e indispensable que la educación debe ser liberadora para
abrir mundos y posibilidades, y eso tiene su cara amable, pero también otra
ingrata. Liberarse es crecer, pero la libertad tiene en el anverso la no tan
grata responsabilidad y crecer duele. Como si fuera poco, en la educación
también hay que poner límites —sin castrar, por supuesto— a sabiendas
de que por más legítimos que sean, las reacciones de inconformidad son
altamente probables y el reconocimiento del acierto, si es que llega, es
trasnochado.
131
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
Colofón
En síntesis, se ha planteado que una propuesta-apuesta por la calidad
de la educación en una Universidad y en todas a la vez, y en cualquier
organización de educación, debería empezar haciendo foco en tres factores
fundamentales: en los docentes, primero que todo, y luego en el currículo
y en los administradores educativos. La dificultad radica en cómo cautivar
buenos docentes y administradores educativos, cuando su labor suele
ser mal retribuida. Precisamente, potenciando la calidad de los otros
dos factores, con un currículo seductor y una administración educativa
que, anclada en un modelo de servicio, permita fortalecer a los docentes,
estudiantes y egresados. Aquí, la dirigencia educativa tiene la clave para
transformar, a vuelta de correo, en virtuoso el círculo vicioso de la educación
y la administración universitaria. Sé que es más fácil decirlo y escribirlo que
hacerlo. Pero también sé que sin claridad es casi imposible acertar. Espero
haber aportado algo en este sentido, aunque siga siendo insuficiente, pues
además de claridad se precisa de voluntad política y personal (carácter), así
como de sensibilidad de los dirigentes universitarios para hacerlo realidad.
Los demás actores (docentes, estudiantes, administrativos, egresados, y
más) también deben aportar lo que en su rol les corresponda, pero una
dirigencia universitaria de alta calidad es condición, no solo indispensable,
sino también suficiente para tener docentes que sean garantes de la calidad
que se le exige a la educación universitaria. La calidad de los demás factores
(investigación, internacionalización, interdisciplinariedad, flexibilidad, entre
otros), así como la de los demás actores, empezando por los egresados,
será la consecuencia lógica de lo anterior. Cambiando las mentalidades,
cambiaremos la realidad.
132
APÉNDICE
Sobre algunos procesos de paz
La etiología de los procesos de paz de los años 1990 a 1994, no está anclada
de forma exclusiva a ese cuatrienio, sino que sus antecedentes remontan
a los primeros años de la década de los 80 y a algunos fenómenos políticos
que en ellos se dieron. Por ejemplo, introducir en el discurso una solución
política al conflicto es un hecho que tiene su emergencia con el desenlace
de la toma de la Embajada de República Dominicana por un grupo de
12 guerrilleros del M-19 comandados por Rósemberg Pabón en 1980, y
el debate sobre la amnistía para los guerrilleros, que esto generó. Fueron
24 reuniones y nueve semanas de negociación las que se tardaron los
representantes del gobierno de Turbay Ayala y Carmenza Cardona Londoño,
designada guerrillera, para conseguir la libertad de los diplomáticos cautivos
y la satisfacción de algunas de las demandas del grupo guerrillero. Otro
fenómeno fue el acuerdo de paz entre el gobierno de Belisario Betancur y el
M-19, el EPL y el ADO (Movimiento Autodefensa Obrera) en 1984, basados
en la tesis de que el cese al fuego era fundamental para poder llevar a cabo
el diálogo y el discernimiento de las mejoras necesarias en la sociedad.
Con lo firmado en agosto del mismo año, los dos primeros grupos dieron la
orden en la que se concretizaba dicha idea. Una vez sucedido lo anterior,
lo buscado fue un ecosistema político o un horizonte democrático en el que
se pudiera dar participación a más sectores del país en búsqueda de mayor
justicia social. También, cumplido dicho cese al fuego, el EPL propuso
la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, cuyo objetivo
sería reformar, según su visión, el Estado y el ejercicio del poder. El M-19
por su lado, propuso la figura del “Diálogo Nacional”, entendida como el
ejercicio de ampliar a la sociedad civil, de llevar a cabo con ella misma, la
“creación del nuevo país en el que querían vivir”, por medio de la opinión y
la discusión con la institucionalidad. Sin embargo, en 1985 la tregua y los
acuerdos se rompieron después de una serie de ataques contra miembros
y campamentos del M-19 por parte de la fuerza pública, además de un
atentado contra Navarro Wolf, vocero del grupo guerrillero. Lo que a su vez
derivó en la masacre del Palacio de Justicia, en Noviembre de 1985, cuando
133
JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
la iniciativa del M-19 de tomar algunos magistrados como rehenes, resultó
en el bombardeo del edificio por parte del ejército y la muerte de 95 personas.
Desde otro flanco de observación puede afirmarse que los años posteriores
a la toma del Palacio, están fuertemente oscurecidos por la explosión de
otro de los actores de la violencia importantes, el narcotráfico. Es probable
que las tres cosas enumeradas sean, en buena parte, motivo de renovadas
preocupaciones desde dentro de las guerrillas, por la política.
El gobierno de César Gaviria continuó la implementación de una política de
paz, iniciada en la administración de Virgilio Barco en 1988, que tendría
un alto grado de éxito, no total, vale aclarar, en negociaciones con el M-19,
el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el Ejército Popular de
Liberación (EPL) y el Quintín Lame. Tales procesos influenciarían con mucha
intensidad la Asamblea Nacional Constituyente en 1991, en tanta medida,
que permitió la participación de varios conjuntos sociales y políticos, con el
fin de re-pensar las estructuras del Estado y la elaboración de una nueva
Constitución.
El acto de dejar las armas por parte del M-19 debía estar acompañado
con la concreción de los acuerdos iniciados con el mencionado gobierno.
En tanto que el trabajo de las Mesas de Análisis y Concertación dio como
resultado una cantidad considerable de propuestas y reformas en temas
socioeconómicos, de justicia y políticos, hubo la necesidad de recogerlas en
un consenso —entre gobierno, M-19, partidos políticos y la iglesia Católica
como tutora moral y espiritual— plasmado en un Pacto Político por la Paz
y la Democracia suscrito el 2 de noviembre de 1989 —al que se le anejó un
acuerdo relativo a la favorabilidad política y una Ley de Indulto—. Empero,
el gobierno libraba una cruenta batalla contra el narcotráfico, y cometió el
error de vincular la implementación del Pacto, concerniente a las reformas
sustanciales, a una Reforma Constitucional que contenía también reformas
a la justicia para combatir al narcotráfico, en la que siempre ha sido de
mayor resaltado, la institucionalización de la extradición. Esta conjunción
minó lo alcanzado con el M-19. En diciembre del mismo año a la hora
de votar la Reforma Constitucional en el Congreso, por la falta de unidad
política y racional entre el Congreso y el gobierno, el tema de la extradición
se volvió atómico, y la reforma se hundió, esto es, naufragó también con la
otra mitad que eran las transformaciones sociales alumbradas en el proceso
134
APÉNDICE
de paz con el M-19. Carlos Pizarro, comandante general del grupo, llegó a
llamar este hecho, entre triste y e irascible, como “un salto al vacío”. A la
sombra de una norma de Estado de Sitio y la Ley de indulto, el gobierno
accedió a la cesación de órdenes de captura para que los principales
dirigentes del M-19 pudiesen trasladarse a Bogotá para desembarazar el
proceso de desmovilización y desarrollo político de la Alianza Democrática
M-19 (AD M-19).
Como forma de contrapeso al fracaso de la reforma, el M-19 buscó que se
le garantizaran sus proyectos sociales avalados en el Pacto Político por la
Paz y la Democracia de 1989, haciendo comprometer a los precandidatos
liberales en el cumplimiento de los acuerdos pactados, con mayor relieve
a lo concerniente en la convocatoria de una Asamblea Constituyente; lo
anterior en orden a que era casi seguro que el próximo presidente de la
República sería un liberal —puesto que Virgilio Barco lo era, y con él se
habían logrado hasta el momento, en términos de paz, mejores puertos que
los alcanzados antes—. También, la Registraduría Nacional inscribió las
listas de los desmovilizados del M-19 para las elecciones de Marzo de 1990,
donde se votaba para todos los cargos menos para presidente. El ambiente
emotivo que se vivía en Bogotá por la estancia de los dirigentes del M-19,
expresado en concentraciones multitudinarias, sembró un cierto optimismo
en el orden de decidirse por la paz, muy a pesar de los obstáculos, o de
que la favorabilidad política pactada no se había concretado. Así como a
muchos colombianos nos ha quedado en la memoria la imagen horripilante
y helada de la muerte y la guerra, también a muchos nos ha quedado la
buena imagen de las filas de hombres del M-19 en el acto de dejación
voluntaria de las armas. Recuérdese que siempre se subrayó que el M-19
no las entregó, las dejó soberana y libremente, no queriendo significar con
ello el abandono de la lucha, sino mostrar que las armas son, cuando hay
diálogo, reconocimiento, pacto y proyecto, un instrumento inservible. Esta
es la razón por la cual Carlos Pizarro envolvió su arma en una bandera de
Colombia y dio su última orden militar diciendo: “¡Por Colombia, por la paz,
dejad las armas!”.
Los 70 constituyentes que conformaron la Asamblea Constituyente de
1991, reclamada como escribí antes por el EPL desde 1984, fueron elegidos
popularmente en diciembre de 1990. Tuvo la siguiente distribución: partido
liberal 25, Alianza Democrática M-19 con 19 miembros, Movimiento de
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JUNTO A CADA POBRE ME ECONTRARÁS CANTANDO
HISTORIA Y CRÍTICA DEL FENÓMENO ECONÓMICO Y POLÍTICO EN COLOMBIA
Salvación Nacional 11, Partido Social Conservador 9, Unión Cristiana 2,
Unión Patriótica 2 y movimientos indígenas 2; y presidida por Antonio
Navarro Wolf del M-19, Álvaro Gómez Hurtado, conservador del Movimiento
de Salvación Nacional, y Horacio Serpa del partido liberal. Es una pena que
haya que contar en este radio de comprensión histórica, que el asesinato
de varios candidatos presidenciales hiciera de fuerza o de presión para
convocarla; me refiero a Luis Carlos Galán asesinado en 1989, Jaime Pardo
Leal en 1987, Bernardo Jaramillo en 1990 —sucesor en la dirigencia de la
Unión Patriótica del anterior mencionado— y Carlos Pizarro en 1990.
La Asamblea del 1991 ciertamente fue el reflejo de que es posible un nuevo
país, uno mejor, uno bueno. Un ejemplo de ello es que en términos de
funcionarios públicos y participación en el poder, hasta ese momento
todavía había un predominio de los partidos liberal y conservador, con
algunas expresiones muy marginalizadas de la izquierda. O por ejemplo
en que a dicha Constituyente llegaron miembros de la especie de
exguerrilleros, indígenas, líderes deportivos, dirigentes sociales, personajes
de la cultura, personalidades democráticas, más aquellos venidos de los
partidos tradicionales. De este modo, puede afirmarse, que las tres fuerzas
fundamentales presentes fueron el Movimiento de Salvación Nacional,
liderado por Álvaro Gómez; los liberales, que habían llegado no como
partido sino cada uno por su cuenta; y la AD-M-19. Uno de los resultados
importantes de la Constitución que se redactó fue la de pensar y diseñar un
marco político y una institucionalidad con orientaciones distintas a las malas
costumbres políticas, el reconocimiento de los derechos fundamentales
y los organismos para hacerlos efectivos. Sesionó cinco meses y fue un
proceso de toma de decisiones por votación. A la sazón, fue un escenario
de consensos y concertación. Es muy importante recordar que el proceso
inspiró una buena parte del resto de la insurgencia a apostar por la paz. El
EPL, el Quintín Lame, y el PRT (Partido Revolucionario de los trabajadores)
entraron en conversaciones con el gobierno con una cierta celeridad a
lo largo de 1990, motivada —dicha urgencia— por la convocatoria a la
Asamblea Constituyente, puesto que la desmovilización era requisito de
participación en la misma. Entonces, el acuerdo final entre el gobierno
y el Ejército Popular de Liberación comprendió la participación de dos
voceros en la Asamblea Nacional Constituyente, más algunas facilidades y
condiciones para que promovieran su proyecto político. El grupo se dividió
en Esperanza, Paz y Libertad que convirtió el proyecto armado en proyecto
136
APÉNDICE
legal, y otra parte participó en la constitución de la Alianza Democrática
M-19.
El acuerdo con el PRT incluyó una vocería en la Asamblea concretada en
la persona de Valentín González, su único comandante, más facilidades
y garantías administrativas, jurídicas, financieras, de seguridad y
propaganda para que pudiera convertirse en partido legal. Cosa que no
llegó a feliz término, pero sí participaron en la Alianza Democrática M-19,
se vincularon a conjuntos políticos regionales, y mantienen un trabajo con
sectores sociales, concentrado en departamentos de la Costa Atlántica, y en
especial en Sucre y Bolívar, haciendo acento en los Derechos Humanos y la
promoción de la paz.
En la Asamblea también hubo un vocero del Movimiento Quintín Lame,
además de dos representantes de Movimiento Indígena, Alfonso Peña
Chepe —hermano de Jesús Elbio Peña Chepe, ultimo líder del Quintín
Lame—, Lorenzo Muelas y Francisco Rojas, respectivamente. El logro más
importante fue la consecución del reconocimiento de su identidad y de los
derechos derivados de su propia cultura.
Es verdad que estos procesos fueron hechos de paz parciales, pero ello
no disminuye su importancia, por eso quise al menos pincelarlos en
este libro30. Luego, la Constitución que muy bien consagra derechos,
instituciones, fundamentos, y el espíritu implícito en las proposiciones
busca la erradicación de las malas costumbres y las malas instituciones
políticas que sostienen el clientelismo, la exclusión y el autoritarismo,
también —como tuve línea para decirlo antes en el capítulo 3— flaquea en
el control de los monopolios, en educación, en la configuración de un nuevo
estado de vida, que sea bueno y digno, en la conversión de la dirigencia
política, en garantías sociales y democráticas, y en Ética aplicada; en suma,
languidece en una idea regulativa social, que sea la base del Estado.
30 Para un estudio detallado de todos los procesos de paz, fallidos o bien logrados, con los grupos en esta
Adición mencionados, y con otros como las FARC, ELN y más, recomiendo remitirse a la investigación
Biblioteca de la Paz. Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen) (Villarraga,
2015), y en no menor medida al siguiente enlace donde del Centro de Memoria Paz y Reconciliación
hace una excelente cronología: http://centromemoria.gov.co/HechosDePaz/
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Universidad de San Buenaventura
Coordinación Editorial Medellín
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Tipografías: Book Antiqua
Materiales: Propal Beige 75 gramos, Propalcote 240 gramos
Colombia
2015
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