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Resolucion negociada de conflictos ambie

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Resolución negociada de conflictos ambientales: una alternativa para
la justicia ambiental.
Mac ar e na Mu ñ o z V a le n zu e l a,
A bo g ad a C ons ej o de Def e ns a d el Es t a do ,
Pr of es ora L e g is lac i ón Am bi e nt a l Un i v ers id a d A n dr és B el l o ,
RESUMEN:
Pasadas casi dos décadas desde la aprobación de la Ley 19.300 de
Bases Generales del Medio Ambiente, y cuatro desde la dictación de la
Constitución del 80, cabe preguntarse si la hasta ahora forma más
extendida de terminar los conflictos ambientales: la ju dicial, es la más
adecuada y eficaz para lograr su solución, examinando a su vez el éxito
que pudiere tener el establecimiento de procedimientos de negociación
como alternativa.
En consideración a lo anterior, en este trabajo se efectúa un a
revisión de las tipologías de conflictos ambientales, señalando como
alternativa de solución los mecanismos de Resolución Negociada de
Conflictos Ambientales .
1.- Introducción:
A partir de las transformaciones de la economía mundial, nuestro
país se ha insertado en un sistema de desarrollo que se funda en la
explotación de recursos naturales. Energía, agua, minerales, espacio
territorial son considerados como parte las mercaderías a transar en el
escenario del comercio internacional. El acceso a dichos recursos ha
justificado, en buena medida, la opción por efectuar nuevas inversiones
en el continente, y por lo tanto, ha sido el factor determinante para
atraerla.
Este modelo de desarrollo económico ha generado una considerable
presión sobre los recursos naturales. Ademá s, la crisis energética que se
ha dejado ver en los últimos años ha aumentado dicha presión,
desarrollándose a partir de ella numerosos proyectos de inversión en
localizaciones complejas desde una perspectiva ambiental y social.
Debe considerarse que este progresivo desarrollo económico ligado
a la
explotación de recursos se concreta en acciones que pueden
modificar radicalmente los entornos de vida: nuevas redes de
infraestructura, reconversión de actividades, alteración de las formas de
ocupación del espacio. “De esta manera, el avance de la frontera de la
explotación de recursos choca, con frecuencia, con la disposición de
sujetos sociales resueltos a darle otros sentidos a sus territorios, atribuir
otros destinos a sus recursos comunales, optar por otr as maneras de
regular el tiempo-espacio, donde muchas veces asocian a éstos sus
propias identidades. Este es el origen de lo que en América Latina se ha
visto como una progresiva diseminación de conflictos ambientales”. 1
Los conflictos ambientales siempre han existido; pero como señala
Ortiz, en «la fase actual de acumulación capitalista está significando una
agudización de las presiones sobre los recursos naturales, provocando
degradación, escasez y privaciones sociales, todos factores propicios
para el desarrollo de conflictos» 2. Es así como los actuales conflictos
ambientales no son sólo meras disputas por el uso de los recursos
naturales, sino que representan el enfrentamiento de distintas
«cosmovisiones ambientales y de vida». Por un lado, el medio ambiente
es visto como fuente de materias primas y depósito de desechos y, por el
otro, es visto, tal como señala Sabatini, como espacios de vida. El choque
de estas dos «visiones» se da actualmente en un contexto globaliza nte,
que impone unadinámica «homogeneizante». Se trata de «desencuentros
de dos mundos que perciben y actúan sobre la naturaleza de manera
diferente» (Orellana, 1995, citado por Sabatini, 1997:54). Otro aspecto
muy particular de los conflictos en América L atina es la llamada
«ruralización del ecologismo» (Toledo, 1992b), proceso donde se da la
agudización de conflictos ambientales surgidos de sectores sociales
agrarios de campesinos, indígenas y pescadores. Este proceso es un
hecho que ha tenido expresiones concretas de gran importancia, tanto a
nivel del continente como en el caso de Venezuela. En América Latina los
casos de Chiapas (México) y el Movimiento de los sin tierra (Brasil) son
importantes hitos que de alguna manera ponen de relevancia
«la
dificultad de separar en Latinoamérica (y esto resulta válido para el resto
de los países del tercer mundo), la cuestión ecológica de la cuestión
agraria y estas dos de la cuestión étnica». 3
Los conflictos ambientales en nuestro país se suceden y parecen
haber ido aumentando, probablemente no por una verdadera proliferación
de ellos, sino más bien por la fuerte polarización de la que están
revestidos y los espacios que han ganado en los medios de opinión a
partir de lo mismo.
1
Acselrad, Henri, Das Neves, Gustavo y Muñoz, Edwin “Inserción económica internacional y Resolución negociada
de conflictos ambientales en América Latina”, EURE, Vol. 36, N° 107, abril 2010, pp 27-47
2
Ortiz, Pablo (1997) Globalización y conflictos socio-ambientales. Aproximación comparativa en torno a actores,
estrategias y escenarios, FTPP, Manarac, Aya-yala, Quito.
3
Marianela Carrillo, La inversión extranjera directa y los conflictos ambientales locales en Venezuela, HUMÁNITAS.
Portal temático en Humanidades, Cuadernos del Cendes / Año 17. Nº 43 • Segunda época • enero-abril, pp. 155196
No obstante lo anterior, no existe una política pública orientada a su
gestión y solución por una vía negociada. La orientación fundamental de
la política ambiental del Estado a la fecha se dirige a la función de
regulación de los temas ambientales, la que es sin duda de gran
relevancia, pero deja a un lado el desarrollo de las capacidades de
negociación y mediación en el mismo Estado, en las autoridades locales y
en las propias comunidades.
La mediación del conflicto ambiental es una opción deseable y que
debe examinarse, incluso desde la alternativa de una futura
institucionalización. Por ello, en este trabajo examinaremos la Resolución
Negociada de Conflictos Ambientales (RNCA), como una posibilidad para
abordar el conflicto de una manera diferente, que permita el intercambio
de puntos de vista entre los actores en espacios de igualdad respaldados
por garantes, a objeto de alcanzar los consensos necesarios para
encontrar soluciones que generen paz social.
La RNCA puede definirse como la “variedad de enfoques que
permiten a las partes enfrentarse para una solución mutuamente
aceptable de los temas en disputa o situaciones de controversia
potencial.” 4 Debemos distinguirla de otras formas de solución de los
conflictos ambientales como el litigio judicial, los procedimientos
administrativos o los arbitrajes, puesto que el objetivo en ese tipo de
procesos, no es el consenso entre las partes. Sin embargo, los procesos
de RNCA pueden funcionar en un escenario de litigio como facilitadores
de soluciones que finalmente se recojan en una eventual transacción o
conciliación de las partes , según se explicará .
2.- Conflictos ambientales , definición, clasificación y vías de solución
actuales.
El conflicto ambiental es u n tipo particular de conflicto social donde
la temática en disputa se refiere a aspectos ambientales o de calidad de
vida de las personas. Estos conflictos son procesos que se verifica n por
regla general en el ámbito público, involucrando acciones colectiv as y
siendo grupos de personas las que llevan adelante las disputas. El
conflicto resulta de los diferentes valores, percepciones o significados
que los actores otorgan a acciones o circunstancias que les afectan, o
que pueden afectar al medio ambiente. Du rante el mismo tiene lugar una
dinámica de oposición, controversia, disputa o protesta entre esos actores
4
Santandreu, A. y Gudynas, E. 1998. Ciudadanía en movimiento. Participación y conflictos ambientales, CLAES,
FESUR y TRILCE, Montevideo.
para llegar finalmente a un reconocimie nto de los actores en oposición del
conflicto, más allá de que se consideren legít imos o atendibles los
reclamos. 5
Los conflictos ambientales suelen clasificarse en dos tipos: in situ o de
enfoque. Los conflictos in situ o locales son aquellos en que surge una
confrontación de intereses por un determinado impacto ambiental entre
actores de una localidad, fundamentalmente económicos, relativos a salud
y calidad de vida , siendo especialmente importantes los conflictos
provocados por actividades productivas que afectan a una comunidad y al
medio ambiente local. Por otro lado, tenemos los conflictos ambientales
relativos a enfoques de política que descansan fuertemente en valores y,
por lo mismo, son más irreductibles a las soluciones concertadas y
dialogadas. 6
La forma de abordar y solucionar el conflicto ambiental dependerá
en gran medida del tipo de conflicto de que se trate. No obstante, y pese
a las diversas salidas, en nuestro país se observan tendencias generales.
Por un lado, la solución mediante el acercamiento de posiciones en base
a la concesión de mutuos favores, o “salida por cooptación” 7, por otro la
“salida fundamentalista ”, y finalmente, la “salida institucionalizada ”, en
que se acude directamente a las vías tradicionales buscando la decisión
judicial, o un equivalente de ella .
Entre las salidas institucionalizada s, aquellas contempladas en
nuestro ordenamiento jurídico , contamos por un lado con el ejercicio de
acciones judiciales para que la solución provenga de la decisión de un
tribunal de la República (la más común), por otro, con los denominados
equivalentes jurisdiccion ales: transacción, avenimiento y conciliación y,
finalmente, con la resolución del conflicto mediante arbitraje. La RNCA se
puede insertar en forma paral ela a cualquiera de estas vías, llegando a
concretarse como acuerdo entre los actores mediante alguno de los
equivalentes jurisdiccionales . Sin embargo, y como Sabatini expresa
claramente, “La relación dinámica que se establece entre RNCA y salida
judicial es compleja e importante de entender. La RNCA puede ser usada
como simple ardid con el fin de esperar un momento más propicio para
recurrir con mejores posibilidades al enfrentamiento legal. Al contrario, el
recurso judicial suele ser una vía para intentar equiparar fuerzas y
desencadenar la negociación o entrar a ella en mejor pie. Es lo que
intentan a menudo las organizaciones de la comunidad y los grupos
ecologistas. Por otra parte, la vía jud icial suele incluir —dependiendo de
5
Quiroz, R. (1995). Una Aproximación a la Resolución de Conflictos Ambientales en Chile. Ponencia preparada para
el "II seminario internacional: conflicto y negociación en el medio ambiente: experiencias comparadas ChileAlemania" organizado por la Universidad Arcis y Humboldt Universitat zu Berlín, Alemania. Santiago de Chile.
Disponible en http://www.necso.8m.com/doc/ambient.htm.
6
Sabatini, Francisco y Sepúlveda, Claudia, Conflictos Ambientales: Entre la Globalización y la Sociedad Civil,
Ediciones CIPMA, Santiago de Chile, p. 25
7
Ibídem, Op. Cit R, Quiroz.
la realidad jurídica de cada país — mecanismos o instancias de
negociación, voluntarios u obligatorios. A pesar de sus defectos —como
concentrarse excesivamente en cuestiones de forma a expensas de las de
fondo— las resoluciones judiciales tienen la ventaja de ofrecer soluciones
obligatorias para todos, e irreversibles. Esta ventaja puede ser importante
en situaciones altamente conf lictivas o complejas, ya sea como alternativa
o como complemento de la RNCA. ” 8
La salida fundamentalista ocurre cuando en un conflicto,
generalmente recién constituido, priman posicio nes de «todo o nada», una
de las cuales finalmente triunfa. Las posicione s son el fundamentalismo
ecológico, consistente en defender la preservación ambiental a costa del
desarrollo económico, y el fundamentalismo económico, que propicia el
crecimiento a ultranzas sin repararen sus costos ambientales. Estas
motivaciones
económicas
y
ambientalistas,
tan
gruesamente
caracterizadas, están en realidad conformadas por una gran variedad de
motivaciones específicas, especialmente las segundas, como las
culturales, éticas, estéticas o relativas a la calidad de vida. Motejarlas de
fundamentalistas no equivale a un juicio negativo absoluto de las mismas,
sino a destacar la falta de equilibrio con que se defienden unas a
expensas de las otras. 9
Respecto de la denominada salida por cooptación, se trata de
aquellas situaciones en que, en el c ontexto de una negociación ambiental
informal se
intentan los consensos a través de paternalismos y
dependencias de las comunidades con soluciones “milagrosas” y externas
a sus problemas que si bien pueden cooperar en conducir el conflicto
hacia salidas amigables, a la larga no permiten solucionar l as situaciones
que dieron origen al mismo, sacrificando muchas veces la comunidad
afectada su reclamo inicial, en pos de obtener dádivas y elementos
materiales que parecen ser propios del ansiado “desarrollo”, pero que a la
larga no otorgan mayor calidad d e vida ni propenden a una verdadera
protección y respeto ambiental. Según aclara Sabatini, esta “ consiste en
el sutil proceso de socavar la fuerza de la parte contrincante por la vía de
reducir su independencia. Puede consistir en la oferta de recursos
económicos para financiar aspiraciones sentidas por la comunidad o
resolver problemas concretos, careciendo unas y otros de relación con el
impacto ambiental en discusión. Otra modalidad clásica de cooptación es
actuar sobre los líderes de la comunidad. La salida por cooptación es
especialmente viable en un medio social en que predomina un tipo de
carácter social que podríamos catalogar como dependiente. La creencia
en que se basa la dependencia es que la fuente de progreso es externa a
8
Ibídem, Sabatini, Sepúlveda, p. 32
Sabatini, Francisco, Espiral histórica de los conflictos ambientales: El caso de Chile, en Revista Ambiente y
Desarrollo, Diciembre de 1994.
9
uno mismo y no radica e n el despliegue de las propias capacidades y
creatividad. ” 10
Estas dos últimas salidas , la fundamentalista y la por cooptación,
tienen en común la desvalorización tanto del derecho que tienen las
comunidades y autoridades locales respecto de estos conflicto s, como de
su papel en dar con una salida que garantice aquello que todos
pregonamos, el desarrollo sustentable. Este consiste, finalmente, en una
combinación equilibrada de crecimiento, conservación y equidad.
Debe entenderse que en la situación económica , política y social
actual del país, la sociedad civil se encuentra relativamente aislada, y que
no existen espacios reales de escucha a sus demandas, pese a que los
canales de expresión se han ido multiplicando gracias a las redes
sociales. La visión de l a comunidad parece quedar olvidada frente a la
estrategia predominante del crecimiento económico , y su llamado a
preservar la calidad de vida vinculándola al tema ambiental, no tiene gran
prioridad, al menos en lo aparente , para el Estado. Esta situación e s
campo fértil para que los conflictos se ideologicen, ya que los problemas
ambientales, debemos considerar,
son más conflictivos que otros
problemas sociales o públicos por la dificultad para su identificación en
cuanto origen, responsables, causas y, en especial, por lo complejo que
es reconocer a los verdaderamente beneficiados y perjudicados por ellos.
Este escenario es el que explica por qué como en los conflictos
ambientales recientes, fuerzas ideológicas van permeando a los actores,
polarizando de esa forma el conflicto inicial y transformándolo en un tema
de definición valórica, en que la salida fundamentalista aparece como la
vía de solución, salida que poco tiene que ver con la s motivaciones
iniciales de la controversia .
La situación actual de los conflictos ambientales, su escasa
evolución social desde la llegada de la democracia, pese a los cambios
que nuestra sociedad ha experimentado, hace necesario y urgente
encontrar formas de manejo y gestión de los conflictos nuevas, que
provean alternativas reales y democráticas para ventilarlos. La
denominada negociación formal mediante mecanismos de RNCA , puede
ser una posibilidad al respecto . Hasta ahora nuestro país no ha
desarrollado esta alternativa, en gran parte por la prof unda asimetría de
fuerzas entre las partes en conflicto que se puede advertir en los
conflictos ambientales clásicos , en parte por condiciones culturales que
dificultan la interpretación del conflicto como una oportunidad para
cambios en la gestión ambiental. A este problema, se suma la debilidad
de la gestión pública ambiental que ya hemos mencionado , especialmente
en materia de capacidades de mediación y negociación de conflictos .
10
Ibídem, Sabatini, Sepúlveda, p.34
3.- La negociación como alternativa de solución para los conflictos
ambientales
La negociación ambiental es una situación que suele producirse en
la práctica, si es que no se pasa en forma inmediata a la salida
institucionalizada. Esta negociación puede ser formal o informal , una y
otra tienen características m uy diversas.
En la negociación informal, los actores actúan en espacios que no
necesariamente son igualitarios, produciéndose desequilibrio de fuerzas .
Suelen no estar conscientes del proceso, y por lo tanto, pueden no validar
las soluciones finales al mi smo. Interactúan frecuentemente a través de
terceros, que no necesariamente representan adecuadamente los
intereses en conflicto . Estas negociaciones frecuentemente terminan con
un bando ganador y otro perdedor .
En cambio, en la negociación formal los
grupos participan
activamente en todo el proceso , con plena conciencia de que lo llevan a
cabo y con responsabilidad respecto de las soluciones que se decidan,
tomando control del mismo. Así, sienten que el proceso es legítimo ,
estableciendo relaciones de cooperación entre los grupos que pueden
volverse permanentes. Lo anterior permite reducir la incertidumbre y
asegura el cumplimiento de los acuerdos .
La negociación formal es una verdadera alternativa a las salidas
tradicionales
de
los
conflictos
ambiental es
ya
mencionadas
(institucionalizada, fundamentalista, por cooptación). Es también una
forma de resolver disputas que crea un espacio democrático para la
expresión de ideas y la formulación creativa de soluciones .
La idea de la negociación formal , utilizando técnicas de RNCA , es
llevar a las partes en pugna a un espacio de comunicación en que las
asimetrías de las fuerzas en conflicto disminuyan, asentándose en un
espacio de igualdad. Para ello, se puede acudir a los varios
procedimientos de resoluc ión negociada de conflictos , siendo los
principales, según la FAO, los siguientes : negociación directa,
conciliación, facilitación, mediación y arbitraje.
4.- Problemas para la incorporación de los mecanismos de RN CA en
Chile.
Como bien señalan Sabatini y Sepúlveda, “El drama de Chile para
hacer primar la salida por negociación, es la debilidad democrática de su
base social. Somos, como las de América Latina en general, una sociedad
pre democrática (Touraine, 1990). Sin la capacidad para constituirse como
actores autónomos respecto del Estado y los partidos políticos, y sin un
grado mínimamente aceptable de descentralización política, no parece
posible que las comunidades puedan acumular suficiente fuerza como
para provocar la negociación ambiental formal. ” 11
En efecto, “una cultura política fuertemente centralista, verticalista y
poco participativa, como la que existe en Chile, representa una
desventaja importante para la resolución negociada de conflictos
ambientales. El compromiso de los gobiernos centrale s con la estrategia
económica con relativo sacrificio del medio ambiente, tiende a imponerse
a los gobiernos locales y, particularmente, a los regionales debilitando la
necesaria neutralidad que éstos requieren para mediar en caso de
conflictos ambientales in situ.” 12
Por lo tanto, la descentralización político -administrativa y territorial
es el camino principal para enfrentar el desafío que representan los
conflictos ambientales in situ , pero finalmente, si esperamos a que esa
descentralización se produzca , probablemente no exista posibilidad
alguna para el desarrollo de RNCA. Desde esa perspectiva , “esto se
parece al cuento del huevo o la gallina. Tal vez el hecho de reconocer
estos conflictos y buscar su resolución negociada, sea una forma
privilegiada de desarrollo y profundización de nuestra democracia. En
este sentido, pensamos que la RNCA puede constituir un verdadero
laboratorio democrático para Chile. Pero es vital que el Estado se compro meta en este esfuerzo. Su rol es indispensable por el hecho de no existir
actores suficientemente fuertes en la base social. Será clave el
predominio político a nivel del Estado de propuestas o de fuerzas
organizadas en favor de la descentralización y de una gestión ambiental
democrática.” 13
5.-Institucionalización de la RNCA.
Aunque no es estrictamente necesario, la incorporación de estas
formas de negociación por la vía institucional, resulta altamente
conveniente, y permite cooperar en el proceso de democratización aludido
y necesario, al incorporar al Estado como precursor, garante o facilitador
de la negociación.
En efecto, el Estado puede, a través de los gobiernos locales, ser el
precursor de ese espacio negociador. “Para favorecer la negociación
voluntaria ambiental, el Estado debe orientar acciones, que tengan
relación con medidas que favorezcan la simetría de fuerzas de las partes
y acciones de desarrollo de un contexto democrático participativo y
acciones de fortalecimiento institucional, político y técnico de los
11
Ibídem, Sabatini, Sepúlveda, p.35
Ibídem, Quiroz.
13
Ibídem, Sabatini, Sepúlveda, p.36
12
gobiernos regionales y locales. El poder relativo de negociación de sus
propias políticas, programas y proyectos es mayor para un gobierno local
o regional cuanto más simétricas estén las fuerzas en conflicto. La
comprensión de los factores que influyen sobre el contenido y dinámica de
los conflictos ambientales de gran especificidad cultural y local, resulta
crucial para la resolución de esos conflictos. Las disputas son tanto sobre
hechos como sobre intereses y valores, y es usual que estos últimos
tiendan a primar sobre los primeros. ” 14
Esta idea ha sido profusamente aplicada en países desarrollados,
destacándose el ejemplo norteamericano que ha incorporado normas
específicas con procedimientos para la resolución de conflictos
ambientales.
En 1980, el estado de Massachussets aprobó la H arzadous W aste
Facility Sitting Act, que versa sobre la definición de la ubicación de
rellenos sanitarios. Esta obliga a las partes –emprendedor y comunidad –
a negociar bajo la supervisión y asistencia de la organización estadual
Harzadous W aste Facilities Site Safety Council. Según este consejo, si no
se llega a un acuerdo las partes involucradas deben someterse a un
organismo de arbitrio establecido por ellos. Los estados de W isconsin,
Texas, Connecticut y Virginia cuentan con normas similares que se
enmarcan en lo que se ha denominado como mecanismo de EDR, o
Environmental Dispute Resolution. 15 Es así que en la actualidad los
estatutos de varios Estados federales norteamericanos, autorizan o
incluso exigen negociaciones en las disputas sobre la instalación de
plantas de desechos sólidos o de desechos peligrosos y sobre uso de
suelo local o de zonificación.
.
Actualmente, en otros países han surgido prácticas rutinarias, y se
han escrito algunos procedimientos para mediaciones y negociaciones en
manejo de temas sobre gestión de zonas costeras.
La experiencia internacional indica experiencias favorables con la
incorporación de estos mecanismos institucionaliza dos. Dado el contexto
socio político chileno, creemos que la mejor manera de incorporar estas
vías de solución negociada, es justamente su incorporación por la vía de
la mediación obligatoria ante el evento de la ocurrencia del conflicto, lo
cual debe efectuarse mediante la aprobación de nuevas leyes al respecto,
o la modificación de las existentes.
14
Ibídem.
Acselrad, Henri, Das Neves, Gustavo y Muñoz, Edwin “Inserción económica internacional y Resolución negociada
de conflictos ambientales en América Latina”, EURE, Vol. 36, N° 107, abril 2010, pp 27-47
15
6.- Conclusiones.
1) El modelo de desarrollo económico asumido por nuestro país
conlleva una fuerte presión sobre los recursos naturales, lo que
finalmente deviene en fuertes alteraciones a las formas de vida de las
comunidades.
2) Los conflictos ambientales, hoy se plantean como conflictos
sobre «cosmovisiones ambientales y de vida».
3) No existe una política pública orientada a la gestión y solución
del conflicto ambiental por una vía negociada.
4) Los conflictos ambientales actualmente encuentran salidas fuera
del espacio democrático, y fundamentalmente a través de la
judicialización, que puede eventualmente complementar otras dos salidas
comunes a los mismos: la salida fundamentalista y la salida por
cooptación. Ninguna de ellas coopera con mayores índice s de paz social
ni con la idea de verdadero desarrollo sustentable.
5) Frente a esta realidad, surge la posibilidad de fórmulas
negociadas de resolución de los conflictos, mediante técnicas que
propenden a la toma de decisiones en planos de igualdad y a la búsqueda
de soluciones comunes entre los actores de los conflictos.
6) Resulta necesario para el desarrollo de estas fórmulas el contar
con condiciones de descentralización político -administrativa y territorial,
que nuestro país aun no ha desarrollado.
7) De tal forma, una posibilidad cierta es desarrollar la RNCA por la
vía de la institucionalización, incorporando al Estado, y en especial a los
gobiernos locales, en la gestión de los conflictos, lo cual podría ayudar a
profundizar la misma descentralizaci ón y democratización de las
decisiones que afectan a las comunidades, que resultan hoy necesarias
para alcanzar su autonomía.
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ambientales en América Latina”, EURE, Vol. 36, N° 107, abril 2010 .
13.- Sabatini, Francisco, Espiral histórica de los conflictos
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Diciembre de 1994.
14.- Sabatini, Francisco y Sepúlveda, Claudia, Conflictos
Ambientales: Entre la Globalización y la Sociedad Civil, Ediciones CIPMA,
Santiago de Chile, p. 25
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