P0121-77-2001
TRIBUNAL SEXTO DE SENTENCIA; San Salvador, a las diecinueve horas y treinta
minutos del día diecisiete de julio del año dos mil uno.
Visto en Juicio oral y público celebrado los días dieciséis y diecisiete de los corrientes, el
presente proceso penal que se ha seguido en contra de ROBERTO CARLOS ORTIZ
AREVALO, alias "MADONA", quien es de veintitrés años de edad, Acompañado,
zapatero, Salvadoreño, originario de esta ciudad, donde nació el día uno de enero de mil
novecientos setenta y ocho, residente en Colonia Popotlán II, Sector 4, Equipo 64, casa 8,
Apopa, hijo de María del Carmen Arévalo y Carlos Humberto Ortiz; por los delitos de
HOMICIDIO SIMPLE, Art. 128 Pn., en la humanidad de CARLOS FRANCISCO
UMAÑA MEDINA, quien era de dieciocho años de edad, sexo masculino, talla: un metro
sesenta centímetros, residía en Colonia Popotlán II, pasaje Sihuatepec, casa 31, Apopa; y
HOMICIDIO SIMPLE TENTADO, Art. 128 y 24 Pn., en perjuicio de DOUGLAS
ARMANDO MARTINEZ, de treinta años de edad, soltero, salvadoreño, residente en
Colonia Popotlán II, Pasaje Sihuatepec, casa No. 31, Apopa. ( C.N. 103-2001-1).
Han intervenido como partes en el juicio, en representación del Fiscal General de la
República, el Agente Auxiliar, Licenciado JUAN ANTONIO MOLINA CHAVEZ, mayor
de edad, Abogado, quien se identifica por medio de su credencial sin número extendida el
veinticinco de noviembre de mil novecientos noventa y nueve, por la Fiscalía General de la
República; y por parte de la Defensa, la Licenciada IRMA HERRERA DE PADILLA,
mayor de edad, Abogada, de este domicilio, quien se identifica por medio de su carné de
Abogado número Dos mil ochocientos setenta y ocho, extendido por la Secretaría General
de la Corte Suprema de Justicia; como asistente de la Defensa, participó el Licenciado
EDWIN AMADEO MENDOZA LOPEZ, quien se identificó por medio de su Cédula de
Identidad Personal número Uno- uno- trescientos cuarenta y tres mil veinticinco.
De conformidad a lo establecido en el Artículo 53 numeral uno del Código Procesal
Penal, el presente proceso fue sometido al conocimiento y decisión del Tribunal de
Sentencia en forma Colegiada, conformado por los suscritos Jueces ROSA IRMA VIGIL
ESTRADA, ROLANDO CORCIO CAMPOS y MARTA PATRICIA BARAHONA
DE JIMENEZ, presidiendo la primera el Juicio.
Dio inicio el presente proceso mediante la presentación del Requerimiento Fiscal el
día treinta de noviembre del dos mil, en el Juzgado de Paz de Apopa, lo que condujo a la
celebración de la Audiencia Inicial del día seis de diciembre del mismo año, llegada tal
fecha, la audiencia no se realizó en razón de la incomparecencia del imputado, por lo que la
Juez de Paz de Apopa, de conformidad al Art. 254 No. 2º. Inc. 5º. Pr.Pn., resolvió con la
sola vista del Requerimiento, ordenando Instrucción del Proceso y Decretando la Detención
Provisional del imputado, remitiéndose el expediente al Juzgado de Instrucción de Apopa,
el cual celebró la Audiencia Preliminar el día veinticuatro de mayo del dos mil uno, quien
ordenó Auto de Apertura a Juicio a las catorce horas y cincuenta minutos del mismo día,
recibiendo el proceso este Tribunal el día treinta de mayo del presente año, señalándose el
Juicio para el día dieciséis de los corrientes, pero en razón de lo avanzado de la hora y no
haberse concluido el mismo, se ordenó la suspención y se señaló este día para su
continuación y finalización.
ENUNCIACION DEL HECHO OBJETO DEL JUICIO.
La fijación del objeto del debate se establece en la Acusación, el que fue admitido en el
Auto de Apertura a Juicio en los términos siguientes: "Que el día doce de septiembre del
dos mil, aproximadamente a las siete de la noche, fueron lesionados los señores Carlos
Francisco Umaña Medina y Douglas Armando Martínez, en el Pasaje Sihuatepec y Calle
Principal de la Colonia Popotlán II, el segundo específicamente en la casa treinta y uno de
la misma dirección. Sucediendo que el imputado Roberto Carlos Ortíz Arévalo se
encontraba en una tienda del lugar, cuando pasó la víctima Umaña Medina, a quien atacó
sin mediar palabra, lesionándolo con arma de fuego en partes vitales del cuerpo, quien fue
trasladado al Hospital Rosales de esta ciudad, donde falleció, este hecho fue presenciado
por el testigo Walter Geovany Jiménez Torres, quien iba con un tambo de gas y al observar
los hechos se corrió hacia la casa de la tía de la víctima de nombre Odilia, a quien le contó
lo sucedido; narra este mismo testigo que estando en el interior de la casa de Doña Odilia
escuchó disparos, pudiendo observar que el mismo imputado había metido la mano con el
arma de fuego por la ventana y al disparar lesionó a Douglas Armando Martínez, por lo que
todas las personas que estaban en la casa pudieron observar que las lesiones ocasionadas a
Douglas Armando Martínez, pusieron en grave peligro la vida de éste, ya que de acuerdo
con el Reconocimiento Médico Forense, éste presentaba dos orificios de arma de fuego de
un centímetro en el brazo derecho, herida superficial de seis centímetros en axila derecha,
herida de cuatro centímetros superficial en tórax anterior sobre el esternón, habiendo
sanado dichas lesiones en un término de dieciocho días".
El imputado, al ser interrogado sobre si era su deseo rendir su declaración
indagatoria, manifestó: "Que respecto a los cargos que se le atribuyen, no tiene nada que
ver con ello, que en el momento que sucedieron los hechos, él se encontraba comprando
tortillas en la casa de su vecina, la que está ubicada a la par de su casa; luego regresó a su
casa, cenó y posteriormente comenzó a jugar con su sobrino y su hijo; recuerda que esa
noche estaba lloviendo; que el responsable de esa muerte no fue él y que todo mundo en la
zona, sabe que él no estaba ahí, sino que fue un sujeto que se llamaba Leiva, que lo hizo por
razones que desconoce; que él es inocente y lo seguirá sosteniendo siempre; que admira a
las personas que lo acusan, porque saben que no es él quien hizo eso, y que todo mundo
sabe que él no fue; que siente o lamenta que hayan matado a ese muchacho, pero no fue él;
que todos los que lo acusan son de una misma familia y que lo mencionaron porque lo
conocen, dieron su nombre y su dirección, y que si en ese momento que sucedieron los
hechos lo hubieran ido a buscar, lo habrían encontrado porque él estaba en su casa; que el
día siguiente del hecho se corrió el rumor que habían matado al Coreano y que había sido
Leiva; que los hechos sucedieron el día doce de septiembre del dos mil y que fue hasta el
quince de diciembre del mismo año, cuando llegó la policía a su casa con una orden de
captura y lo detuvieron; que si él hubiera matado a ese muchacho, se hubiera ido de ahí,
pero él se quedó en su casa, porque no tenía nada que ver con eso; que no se imaginó que la
gente le pudiera hacer eso; que si hay un ofendido es él, porque ha estado privado de estar
con su hijo, lejos de su familia, privado de su libertad; que él tuvo problemas con el hijo de
la señora Odilia; que los miembros de la familia del ahora occiso, siempre le han querido
hacer daño, y él no les ha hecho caso; que en su colonia se sabe que a esa señora Odilia le
gustan los problemas; que incluso este día los miembros de la familia del fallecido lo han
visto y lo saludaron; que a Leiva lo mataron como a los dos meses después de haber
asesinado al Coreano".
VALORACION DE LA PRUEBA.
De conformidad al Art. 162 Pr. Pn., que establece los caracteres de la prueba, referentes a la
pertinencia, relevancia, objetividad y legalidad; y en especial la legalidad, ya que la prueba
únicamente puede ser valorada si ha sido legalmente obtenida, ofrecida y producida, y en
atención a la garantía contenida en el Art. 15 Pr. Pn., este Tribunal analizará cada una de las
pruebas, de la siguiente manera:
En cuanto a la prueba pericial, que se introdujo por su lectura consistente en el
Reconocimiento Médico Legal del Cadáver, practicado por la Doctora ANA MARIA
RAMOS DE ALVARADO, realizado al occiso Carlos Francisco Umaña Medina y la
Autopsia practicada al ahora occiso, por el Doctor RAFAEL EDUARDO SALGADO
CASTRO, que por tratarse de actos urgentísimos y haber sido practicados por Médicos
Forenses adscritos al Instituto de Medicina Legal "Doctor Roberto Masferrer", se les da
pleno valor probatorio, teniéndose por establecido con el primero la descripción de las
evidencias externas del trauma, siendo: "… Herida suturada en pared externa de tórax
derecho de cuatro centímetros de longitud. Herida suturada en reborde costal izquierdo de
dos centímetros de longitud. Herida quirúrgica supra e infra umbilical media de más o
menos veinticinco centímetros de longitud. Herida suturada en cara dorsal y tercio distal de
brazo derecho. Orificio de más o menos cero punto ocho centímetros en cara antero interna
de tercio distal de brazo derecho. Herida suturada de diez centímetros en brazo derecho
…"; y con el segundo se tuvo por establecido que: "...CAUSA DE MUERTE: Herida
perforante toracoabdominal, producida por arma de fuego...".
También se introdujo por su lectura peritajes consistentes en el Reconocimiento Médico de
Sangre o Lesiones que presentaba el paciente Douglas Armando Martínez, practicado por el
Doctor JOSE ROBERTO MELGAR VALDIZON y el Reconocimiento Médico de Sanidad
de las lesiones del mismo paciente, realizado por el Doctor LUIS STANLEY ARTIGA
AVILES, que al igual que los anteriores, por tratarse de actos urgentísimos y haber sido
practicados por Médicos Forenses adscritos al Instituto de Medicina Legal "Doctor Roberto
Masferrer", se les da pleno valor probatorio, teniéndose por establecido con el primero la
descripción de las lesiones que presentaba la víctima Martínez, siendo: "… dos orificios de
herida de arma de fuego de un centímetro, en brazo derecho, cara interna; herida de seis
centímetros, superficial en axila derecha; Herida de cuatro centímetros superficial de tórax
anterior sobre el esternón...CONCLUSIONES: Las lesiones antes descritas sanarán en un
término de dieciocho días, a partir de la fecha del trauma con atención médica, salvo
complicaciones…"; y con el segundo se tuvo por establecido que: "...las lesiones sanaron
en dieciocho días, dejando como secuela las cicatrices...". Todos los antes mencionados
peritos declararon en el Juicio, ratificando y explicando detenidamente el contenido de sus
respectivos informes.
Se incorporó al Juicio por su lectura el Acta de Inspección Ocular Policial, practicada en el
lugar de los hechos, la cual consta a folios 52, teniéndose que ésta reúne los requisitos del
Art. 123, 163, 164 y 168 Pr. Pn., por lo que en ese sentido se le confiere valor probatorio,
pero únicamente en lo referente a la descripción del lugar en el que sucedieron los hechos
en los que resultó lesionado el señor DOUGLAS ARMANDO MARTINEZ, así como las
señales que quedaron en ese lugar; no así en cuanto al relato de dichos hechos, según
informe proporcionado por los testigos: Patricia del Carmen Rodríguez, Marisol Yanira
Beria Guzmán, Odilia Rodríguez y la víctima del delito de Homicidio Simple Tentado,
señor Douglas Armando Martínez; por ser contrario al Principio de Contradicción e
inmediación de la Prueba.
Además se incorporó al Juicio por su lectura Una Constancia extendida por la Oficina de
Registro y Control de Armas de Fuego del Ministerio de la Defensa, en el que consta el
registro de propiedad por parte del ahora imputado de un arma de fuego, el cual fue librado
por el funcionario encargado de ello, por lo que en ese sentido se le confiere valor
probatorio, pero a los fines del proceso el mismo no arroja dato alguno a efecto de ser
valorado como prueba.
En lo que respecta a la prueba testimonial, declararon en el Juicio como testigos propuestos
por la Representación Fiscal, BLADIMIR ALEXANDER ORELLANA SANCHEZ,
ODILIA MERCEDES RODRIGUEZ MEDINA, PATRICIA DEL CARMEN
RODRIGUEZ y WALTER GEOVANY JIMENEZ TORRES.
El testigo WALTER GEOVANY JIMENEZ TORRES; manifestó: "Que el día doce de
septiembre del dos mil, presenció la muerte de un amigo, ya que él iba con éste de nombre
Carlos Francisco y le dispararon; sucediendo los hechos entre las siete y siete y media de la
noche; siendo la persona que le disparó a su amigo, un sujeto de la localidad a quien conoce
de vista y únicamente por el apodo de "madona", sin conocerle el nombre completo a éste;
el lugar donde sucedieron los hechos los ubica por la tienda "Henry" en Colonia Popotlán
II; que el testigo escuchó dos disparos y vio las "lucitas" de los disparos e inmediatamente
observó que salió "Madona" con la pistola en la mano de lo oscuro, por lo que "se imagina
que fue él quien disparó"; después de los disparos Madona salió corriendo con otro sujeto a
quien conoce sólo por Leiva; que en el lugar hay luz, la casa donde está la tienda tiene un
foco exterior, es decir hay claridad suficiente para ver a las personas; Carlos Francisco
después de los disparos, salió corriendo al igual que el declarante pero en sentido contrario
a éste, a quien ya no lo volvió a ver; el dicente rápidamente corrió hacia la casa de Carlos
Francisco para avisar a la tía de éste, señora Odilia de lo sucedido, contándole que el
Madona, le acababa de disparar a su sobrino; en eso estaban ubicándose en la sala de la
casa porque ya iban a salir para ir a buscar a Carlos Francisco, cuando llegó el Madona a la
casa, y metió la mano por la ventana y comenzó a disparar, tres o cuatro disparos, hiriendo
de bala a Douglas; que Bladimir llamó a la policía porque éste bajó de la segunda planta de
la casa e informó ello, éste sujeto es el marido de una de las hijas de la señora Odilia, quien
también se encontraba en la casa; hasta que la policía llegó a la casa de la señora Odilia, se
lo llevaron a Douglas para el hospital; Francisco falleció en el hospital, por la bala que le
cayó en el abdomen; cuando sucedieron los hechos el Madona y Leiva estaban en lo oscuro,
específicamente en las gradas de la tienda "Henry", pero cuando disparó Madona, salió a la
claridad con el arma en la mano; que el testigo no sabe de armas de fuego, pero pudo
observar que el arma que tenía el Madona era niquelada; Madona llevaba el arma en mano
derecha; no vio quien disparó, sino que luego de los disparos salió el Madona con un arma
en la mano; el testigo manifiesta que vio a la persona que disparó contra su amigo; que a
Francisco le dispararon cuando éste se encontraba de espaldas; que el testigo manifiesta que
iba caminando con Francisco, pero se quedó amarrándose los zapatos, Francisco caminó
subiendo unas cinco gradas para entrar al pasaje y caminó hasta la cruz calle y ahí fue
donde le dispararon, por lo que el testigo se encontraba atrás de Francisco ya que se había
quedado amarrándose las cintas de los zapatos apoyado en la primera grada por donde
subió Francisco; que el Madona vestía camisa negra y en la cabeza andaba con gorra, no
recordando que color era el pantalón; que no recuerda como vestía Leiva".
El testigo BLADIMIR ALEXANDER ORELLANA SANCHEZ manifestó: "Que estaba en
la casa de habitación de su suegra Odilia, donde él residía con su compañera de vida
Patricia del Carmen y le dijo su suegra que Madona estaba disparando por la ventana y
lesionó a Douglas; él estaba en la segunda planta y primero escuchó unos disparos y luego
escuchó los gritos de la niña Odilia, y cuando iba bajando de la segunda planta de la casa,
vio que venía Douglas herido; a él le contaron que Madona había disparado; recordando
que en principio se escucharon dos disparos, como a unas dos cuadras de distancia de la
casa donde él se encontraba, después llegó a la casa un amigo de nombre Walter y cuando
éste subió donde se encontraba el dicente, les avisó que el Madona estaba disparando y que
Douglas estaba herido; él iba bajando y ya venía la niña Odi descontrolada; que primero
bajó a ver que decía Walter y después volvió a subir para hablar a la policía; que escuchó
tres o cuatro disparos; que en la casa estaban seis adultos y tres niños; que él no vio que el
Madona disparara".
La Señora ODILIA MERCEDES RODRIGUEZ MEDINA al declarar como testigo
manifestó: "Que el año pasado asesinaron a su sobrino, el día doce de septiembre del dos
mil; que eran casi las siete de la noche, y entró a su casa de habitación proveniente de la
calle un amigo de su sobrino Carlos Francisco, a quien conoce como Walter Geovanny,
junto con otro muchacho al que no le recuerda el nombre, para informarle el primero que a
su sobrino le habían disparado por la espalda, un sujeto al que conoce como "Madona", y
que eso había sucedido por la tienda "Henry"; que cuando se disponían a salir de la casa
para ir a buscar a su sobrino, el mismo sujeto "Madona", disparó por una ventana y le
impactó dicho disparo a su compañero de vida Douglas Martínez; que previo a lo relatado,
la declarante junto con su compañero de vida, habían escuchado dos balazos, los que
posteriormente supo que fueron los que le dieron a su sobrino; que la tienda "Henry" está a
diez metros de distancia aproximadamente de su casa; Walter llegó cinco minutos después
de los dos primeros disparos y contándoles estaba cuando apareció Madona con una gorra
beige para atrás y comenzó a disparar, habiendo metido la mano por una ventana; la
declarante ya iba para la calle a buscar a Francisco, cuando comenzaron los disparos;
manifiesta que Madona es el imputado, ella lo vio a través de la ventana, viéndole
perfectamente el rostro, puesto que la gorra que portaba tenía la visera hacia atrás; que en
ese momento en la sala de su casa estaban Walter y otro cipote, Douglas y la declarante, su
hija Patricia había subido a la segunda planta de la casa, donde estaba con su marido y se
disponían a llamar a la hermana de la declarante y avisar de lo sucedido a Francisco;
después llamaron a la policía para que llegaran; que Madona se llama Roberto Carlos Ortíz
Arévalo; que lo conoce desde hace cinco o seis años; no vive en la colonia pero pasa por el
lugar; sabe que éste no vive en la Colonia por que su hermana y madre del fallecido sí es
vecina del Madona, a quien conoce de verlo pasar por su casa los sábados y los domingos;
Madona tenía problemas con su sobrino Carlos Francisco, porque Madona era el Jefe de la
mara dieciocho y su sobrino no andaba en maras y éste insistía en que se incorporara a la
mara; que ella no sabía el nombre de Madona, sino que hasta después cuando averiguó el
nombre completo con otros vecinos, unos meses después, fue a la Policía y a la Fiscalía
informando el nombre completo de Madona, ya que si no era así no podían detenerlo; que
el amigo que acompañó a Walter lo mataron después de los hechos que ha relatado, pero no
sabe porqué".
La testigo PATRICIA DEL CARMEN RODRIGUEZ declaró: "Que a su casa de habitación
llegó Madona a disparar a la ventana e hirió a Douglas, quien es el compañero de vida de su
madre Odilia Rodríguez; ella estaba en su cuarto, es decir en la segunda planta de la casa,
cuando escuchó unos disparos de tres a cinco e inmediatamente escuchó los gritos de la
madre, ella bajó a ver qué sucedía y su madre le dijo que Madona había disparado metiendo
la mano por la ventana; antes de eso recuerda la testigo que se habían escuchado dos
balazos, como unos cinco minutos antes, después supo que esos balazos que escuchó
hirieron a su primo Carlos Francisco, no vio quien lo lesionó, pero Walter, un amigo de su
primo y que iba con él vio a Madona disparar contra Carlos Francisco; que su primo murió
en el hospital; que los hechos sucedieron el doce de septiembre del año pasado, a eso de las
siete o siete y media por la noche; que la policía llegó un tiempo después, porque unas
amigas le hicieron el favor de llamar a la misma, ya que ella trató de llamar pero no le salió
la llamada; que a Douglas Martínez lo auxiliaron hasta que llegó la policía; que solo a
Madona lo vieron en la ventana de la sala; que Walter llegó con otro amigo a quien lo
conoció como Tontín, quien actualmente está muerto; confirma que cuando llegó Walter
ella bajó a escuchar lo que éste contaba sobre el hecho que Madona le había disparado por
la espalda a su primo, luego subió para llamar por teléfono a su tía, madre de Carlos
Francisco, cuando escuchó los otros disparos y su madre que gritaba, y fue que lesionaron a
Douglas·".
Por parte de la Representación de la Defensa, declararon: PATRICIA XIOMARA
ALVARENGA MONTANO, MARIA MAGDALENA COREAS CALLES, DOUGLAS
ERNESTO CONTRERAS DUBÓN y DAVID ANTONIO GARCIA, éste último propuesto
por el imputado.
El menor DOUGLAS ERNESTO CONTRERAS DUBÓN manifestó sobre los hechos:
"Que el día doce de septiembre del dos mil, a eso de las siete de la noche se encontraba en
la casa de José Geovanny, un amigo de la colonia, junto con la hermanita de éste,
específicamente en las gradas de la casa de José Geovanny, cuando el sujeto a quien sólo
conocía por Leiva, venía del interior del pasaje y después se regresó, lo llamó y le dijo que
fueran a ver una "bicha", el declarante no quería pero aceptó finalmente acompañarlo;
cuando se quedaron parados en la esquina de la tienda Henry, él subió las gradas para ir a
comprar unos cigarros precisamente en la tienda Henry y cuando bajó o regresó, se
encontró con el hecho que Leiva estaba discutiendo con un sujeto al que sólo conocía por
"el Coreano" y además se agarraban las manos como con agresión; el Coreano le pedía la
"cachucha" a Leiva; después se soltaron las manos, Leiva sacó un revólver niquelado que
andaba y le tiró un disparo al Coreano en el estómago, éste se quedó deteniéndose el
estómago se dio vuelta y Leiva le pegó un segundo disparo en la espalda; el Coreano salió
corriendo y detrás de él Leiva; el declarante se fue para su casa; el día siguiente en la
escuela donde ambos, tanto el testigo como Leiva estudian, éste le contó al primero que
luego de lo sucedido había ido a disparar a la casa del Coreano, diciéndole que había ido "a
descargar"; que ese mismo día, es decir al día siguiente de los hechos, supo que el Coreano
había fallecido; el testigo describe a Leiva como pequeño, "cholo", piel trigueña, cabello
corto ondulado, no sabe la edad pero de unos veinte años y quien residía en la Colonia
Popotlán Dos, actualmente Leiva está muerto, falleciendo el once de noviembre del dos
mil; la gorra que Leiva portaba el día de los hechos era azul negra, vestía pantalón negro,
no recuerda el tipo de camisa ni el color de ésta".
Por su parte el testigo MERCEDES ANTONIO MENJIVAR ORELLANA agregó: "Que el
día doce de septiembre del año pasado, a las seis y media de la tarde, venía de comprar y se
encontró a Leiva, éste le pidió que le prestara una sombrilla, ya que estaba lloviendo y que
iba a ver una "bicha", el declarante le dijo que no tenía y Leiva se fue; recuerda el
declarante que era día martes y que estaba viendo el programa "Cero en Conducta",
después como a las siete y media de la noche, como a unas dos cuadras y media, el dicente
escuchó dos disparos, él fue a ver al pasaje que era lo que sucedía, y también fue al
siguiente pasaje, específicamente a la casa de un amigo a quien le dicen El Mosco, pero no
encontró a nadie, y de repente vio a Leiva tirándole un balazo a Carlos a quien conocía por
"el Coreano", éste iba como agarrándose el estómago y le estaban ayudando a meterse a su
casa, es decir donde vivía el Coreano que es donde la "Niña Odi", tía del Coreano; de ese
disparo supone que resultó herido el esposo de la Niña Odi, a quien conoce como Douglas;
Leiva se llama Víctor Manuel Leiva, éste disparó con un revólver niquelado".
La testigo PATRICIA XIOMARA ALVARENGA MONTALVO relató: "Que el día doce
de septiembre del dos mil, la testigo se encontraba en su casa de habitación junto con su
hermana, Roberto y su madre; Roberto no salió de la casa ese día, sólo salió en la tarde a
traer las tortillas a la par de la casa, como a eso de las seis y media de la tarde, regresando
con las tortillas a las siete y media de la noche; Roberto es su cuñado; que Roberto nunca
ha tenido armas de fuego en su casa".
MARIA MAGDALENA COREAS CALLES declaró: "Que el día doce de septiembre del
dos mil, a las seis y media de la tarde, como todos los días ella se encontraba en su casa de
habitación, ya que hace y vende tortillas, cuando llegó Roberto Carlos, quien es su vecino y
vive a la par de ella, a unos cinco metros de distancia de la casa, a comprar tortillas; ello lo
despachó como a la hora ya que estaba lleno y éste se fue para su casa".
Finalmente como testigo de descargo declaró DAVID ANTONIO GARCIA MARTINEZ y
dijo: "Que el día de los hechos él iba entrando a la casa de su madre, cuando escuchó dos
disparos a unos cincuenta o sesenta metros de distancia de donde se encontraba, cuando
posteriormente, como un par de minutos después vio que venía Carlos y a treinta metros
atrás de éste venía Leiva con un arma en la mano; Carlos venía como quejándose y
agarrándose el estómago y Leiva después se fue por unos árboles, no se fijó luego por
donde; confirma que vio a Leiva perseguir a Carlos; Leiva estaba a veinticinco o treinta
metros de distancia, atrás de Carlos; que ya no escuchó más disparos".
Este Tribunal luego de haber presenciado el desfile de la prueba testimonial hace las
consideraciones siguientes: dentro del Juicio declaró como único testigo presencial del
homicidio de Carlos Francisco Umaña Medina, el señor Walter Geovanny Jiménez Torres,
pues refiere haber ido con el ahora occiso al momento que sucedieron los hechos, refiriendo
además que el responsable de haber disparado contra Carlos Francisco, fue el sujeto
conocido únicamente por "Madona"; estos Jueces advierten la inconsistencia del testigo, en
cuanto que en un principio no relaciona haber visto a Madona disparar contra Carlos
Francisco, pero manifestó que inmediatamente después de haber escuchado y visto las
"lucitas" de los dos disparos, vio que Madona salió a la luz con un arma de fuego
niquelada, por lo que se imaginó que la persona que había disparado era Madona;
posteriormente en su misma declaración aclaró que sí había visto a Madona dispararle a
Carlos Francisco, lo que no es creíble por que el testigo afirmó que Madona con otro sujeto
a quien conoció como Leiva estaban en la parte oscura de las gradas de la tienda de
"Henry", afirmación que está respaldada en cuanto a que inmediatamente después de los
disparos ambos sujetos salieron a la luz; por lo que no es posible que haya podido verlos
antes de ese incidente, así como no existe la certeza plena de que haya visto a la persona
que efectuó los disparos a la humanidad de la víctima.
Estos Jueces consideran como punto fundamental, el hecho que el testigo Walter Geovanny
en ningún momento identificó o señaló como persona cierta y determinada al referirse con
nombre y apellido al sujeto "Madona", por lo que no existió de parte de dicho testigo
individualización alguna sobre el supuesto hechor del homicidio en Carlos Francisco.
Además, de la narración de los hechos que hicieran los testigos Odilia Rodríguez y Patricia
del Carmen Rodríguez, se desprende que el testigo Walter Geovanny era acompañado por
Carlos Francisco, ya que el primero había ido a comprar un tambo de gas y lo llevaba a la
casa de una prima de éste que reside cerca de la tienda "Henry", y que estos dos muchachos
se hacían acompañar de un tercer joven, el que incluso acompañó posteriormente a Walter
Geovanny a trasladar la noticia de lo sucedido a los familiares del ahora occiso; es decir
que el testigo Walter Geovanny ocultó información de manera deliberada, lo que resulta
curioso a estos Jueces; siendo ello la base del criterio de este Tribunal para desacreditar a
tal testigo y no conferir valor probatorio a su dicho.
En cuanto a los testigos Odilia Rodríguez, Patricia del Carmen Rodríguez y Bladimir
Alexander Orellana Sánchez, estos en cuanto al Homicidio de Carlos Francisco Umaña
Medina, declaran sobre hechos posteriores que no complementan o confirman el dicho del
testigo Walter Geovanny Jiménez Torres.
En lo que respecta al testigo de descargo Douglas Ernesto Contreras Dubón, que fue
ofrecido en razón de haber presenciado cuando el sujeto únicamente identificado por él
como Leiva, le disparó al sujeto conocido por el testigo como "el coreano"; este Tribunal
considera que su testimonio resulta inverosímil y tendiente a favorecer al imputado en
cuanto a excluir totalmente de la escena de los hechos al mismo; además ningún otro
elemento de prueba que haya desfilado en el Juicio confirma de alguna forma la narración
rendida por este testigo; además de haber declarado con nerviosismo; tampoco es creíble
que el sujeto Leiva personalmente le haya comentado lo que ocurrió después de dispararle
al Coreano como enorgulleciéndose de ello.
De igual forma, en cuanto al otro testigo de descargo Mercedes Antonio Menjívar Orellana,
su deposición resulta todavía más increíble, por que no solo se ubica en tiempo u hora
diferente, ya que manifestó haber escuchado unos disparos como a eso de las siete y media
de la noche, hora en que ya habían sucedido los hechos; y el hecho de narrar haber visto
cuando el coreano era auxiliado en su casa porque Leiva lo iba persiguiendo y le disparó,
situación que no la confirma ni siquiera la familia de Carlos Francisco, ya que al narrar los
testigos Odilia Rodríguez, Patricia del Carmen Rodríguez y Bladimir Alexander Orellana
Sánchez, que al llegar Walter Geovanny a contarles lo ocurrido con Carlos Francisco, éstos
no manifiestan que en algún momento llegara éste último pidiendo auxilio o herido a la
casa; por lo que su dicho también resulta tendiente a favorecer al imputado.
Este criterio se mantiene en cuanto al dicho del testigo David Antonio García Martínez, en
el sentido que relata hechos no confirmados por ningún otro medio probatorio desfilado en
el Juicio, pues refiere haber visto a Carlos cuando se quejaba y se venía agarrando el
estómago y al mismo tiempo era perseguido por Leiva quien traía en su mano un arma de
fuego; en razón que según el dicho del testigo Walter Geovanny, después de los disparos
Carlos Francisco corrió en sentido contrario que él y que el Madona y Leiva, no refiriendo
en ningún momento persecución alguna; por lo que se denota en el testigo García Martínez
un interés en favorecer al imputado.
Las otras dos testigos de descargo Patricia Xiomara Alvarenga Montano y María
Magdalena Coreas Calles, tal y como lo mencionó la Representación de la Defensa, son
testigos de referencia y lógicamente por la afinidad con el imputado, tratan de excluirlo de
la escena del delito, por lo que este Tribunal no valora el dicho de estas testigos como
prueba para el presente caso.
Por lo anterior estos Jueces son del criterio que con la prueba testimonial vertida en el
Juicio y el resto de la prueba que ha desfilado no se ha podido establecer de manera
fehaciente la participación del imputado Roberto Carlos Ortíz Arévalo, en el delito de
Homicidio Simple en la humanidad de Carlos Francisco Umaña Medina, por lo que
correspondería la absolución y consecuentemente la libertad del imputado en cuanto a este
delito.
En lo que respecta al delito de Homicidio Simple Tentado atribuido al imputado, en
perjuicio de Douglas Armando Martínez, se tiene que a través de la declaración de la
testigo Odilia Mercedes Rodríguez Medina, quien declaró que al momento que se disponían
a salir junto con su compañero de vida Douglas a buscar a Carlos Francisco, después que
Walter Geovanny les contara lo sucedido a éste, vio que Madona se asomó por la ventana
de su casa y metió la mano en la cual tenía un arma de fuego y comenzó a disparar tres o
cuatro veces, hiriendo a su compañero de vida; este relato es confirmado por el testigo
Walter Geovanny en los mismos términos; por lo que a este Tribunal no le queda duda de la
forma en que sucedieron estos hechos, ni de la participación del imputado en el mismo,
confiriéndoles pleno valor probatorio a estos dichos; aunado a que en el presente caso la
testigo Odilia Mercedes Rodríguez Medina, manifestó que Madona es el apodo del sujeto
Roberto Carlos Ortíz Arévalo, por lo que existiendo individualización del actor de los
disparos efectuados en el interior de la vivienda número treinta y uno, impactando uno de
ellos en la persona de Douglas Armando Martínez, se tiene por establecida la participación
del sujeto Ortíz Arévalo en este hecho.
HECHO QUE EL TRIBUNAL ESTIMA ACREDITADO.
Conforme a lo prescrito en el Artículo 357 numeral 3 del Código Procesal Penal, el
Tribunal, valoradas las pruebas desfiladas en el juicio estima como hecho acreditado el
siguiente: "El día doce de Septiembre del año dos mil, entre las diecinueve horas y las
diecinueve horas con veinte minutos, en el Pasaje Sihuatepec, calle principal, de la Colonia
Popotlán dos, del Municipio de Apopa, de este Departamento CARLOS FRANCISCO
UMAÑA MEDINA, en compañía de WALTER GEOVANNY JIMENEZ TORRES; se
conducían a comprar un tambo de gas, se adelantó unos dos metros UMAÑA MEDINA,
quedándose al inició de unas gradas en un lugar oscuro JIMENEZ TORRES, amarrándose
la cinta de uno de sus zapatos, cuando UMAÑA MEDINA se encontraba en ese momento
por la tienda de nombre "Henry"; JIMENEZ TORRES, escuchó dos disparos, viendo éste
en ese instante a dos sujetos, uno de sobre nombre MADONA, y otro a quien conoce solo
por LEIVA, en ese instante después de los disparos UMAÑA MEDINA es lesionado y
corre hacia un pasaje de ese Sector; JIMENEZ TORRES, en ese instante sale a dar aviso a
la señora ODILIA MERCEDES RODRIGUEZ MEDINA, quién es tía materna de
UMAÑA MEDINA, y vecina del mismo sector; posteriormente UMAÑA MEDINA es
trasladado e ingresado en el Hospital Nacional Rosales, quien falleció al siguiente día a
consecuencia de HERIDA PERFORANTE TORACOABDOMINAL producida por arma
de fuego.
El día doce de septiembre del año dos mil, a eso de las diecinueve horas con treinta
minutos, en casa de habitación de la señora ODILIA MERCEDES RODRIGUEZ
MEDINA ubicada en colonia Popotlán dos, pasaje Sihuatepec, casa número treinta y uno
del Municipio de Apopa; se encontraban en la primera planta la referida señora
RODRIGUEZ MEDINA, junto con su compañero de vida DOUGLAS ARMANDO
MARTINEZ, GISSELA RODRIGUEZ , RAFAEL RODRIGUEZ y tres menores de edad;
en la segunda planta se encontraban PATRICIA DEL CARMEN RODRIGUEZ y el
compañero de vida de ésta BLADIMIR ALEXANDER ORELLANA SANCHEZ, quienes
hacía unos diez minutos habían escuchado en ese sector dos disparos de arma de fuego; en
ese instante se presentó WALTER GEOVANNY JIMENEZ TORRES , junto con un sujeto
de sobre nombre "Tontín" a dar aviso a la señora ODILIA MERCEDES sobre lo sucedido
momentos antes, relatándoles a todos los que se encontraban en la primera planta de la casa
que CARLOS FRANCISCO UMAÑA MEDINA, había sido lesionado con arma de fuego,
por la tienda de HENRY, decidiendo GISSELA RODRIGUEZ ir a buscar a su primo
CARLOS FRANCISCO, quedándose en la sala de dicha vivienda: ODILIA MERCEDES,
JIMENEZ TORRES, DOUGLAS ARMANDO MARTINEZ y el sujeto "TONTIN"; en ese
instante el sujeto ROBERTO CARLOS ORTIZ AREVALO, de sobrenombre "MADONA
", quien usaba en su cabeza una gorra beige, por una de las ventanas iluminada por un foco,
la cual estaba abierta y que se encuentra en dirección de la Sala, introdujo un arma de
fuego, con su mano derecha, percutando de tres a cinco disparos, resultando lesionado
DOUGLAS ARMANDO MARTINEZ, consecuencia de dichos disparos: con dos orificios
de herida por arma de fuego de un centímetro en brazo derecho cara interna; herida de seis
centímetros, superficial en axila derecha; con herida de cuatro centímetros superficial en
tórax anterior sobre el esternón, por lo que PATRICIA RODRIGUEZ, llamó a unos amigos
para que estos llamarán a la Policía, siendo estos últimos los que condujeron a DOUGLAS
ARMANDO al Hospital Nacional Rosales, quién fue ingresado en dicho Hospital por las
lesiones recibidas, las cuales según dictamen médico forense sanaron en dieciocho días; fue
hasta el día treinta de noviembre del año dos mil que la Fiscalía Sub Regional de Apopa,
presentó Requerimiento en contra del imputado ORTIZ AREVALO, por el delito de
HOMICIDIO EN GRADO DE TENTATIVA, quien fue capturado por la Unidad de
investigación Criminal de la Policía Nacional Civil de la Ciudad de Apopa, el día quince de
diciembre del año dos mil.".
VALORACIÓN JURÍDICA
Analizando los hechos probados cabe hacer las consideraciones siguientes:
HOMICIDIO EN CARLOS FRANCISCO UMAÑA MEDINA.
DESCRIPCIÓN LEGAL
El artículo 128 Pn., describe el delito de HOMICIDIO SIMPLE así: " El que matare a otro
será sancionado con prisión de diez a veinte años"
Sujeto activo de este delito puede ser cualquier persona mayor de edad.
Objeto del delito. La humanidad del señor UMAÑA MEDINA resultó afectada con
la pérdida de su vida.
Acción. Se observa la acción de un sujeto que sin un motivo aparente realiza disparos de
arma de fuego en contra del ahora occiso UMAÑA MEDINA, situación que no deriva de
un acto carente de voluntad.
Resultado. A consecuencia de las heridas producidas por los disparos de arma de fuego el
señor UMAÑA MEDINA resultó muerto.
Relación de causalidad. De los informes médico legales de levantamiento de cadáver de fs.
5 rendido por la Doctora ANA MARIA RAMOS DE ALVARADO, se determina sin lugar
a dudas que la muerte de CARLOS FRANCISCO UMAÑA MEDINA, fue producida por:
herida perforante toracoabdominal, producida por arma de fuego presentando el cadáver de
la víctima perforación y hemorragia de cabidad pleural, hemorragia del mediastino anterior,
hemorragia del músculo diafragma, colapso pulmonar, perforación y hemorragia de cabidad
peritoneal, destrucción y hemorragia del hígado, lesión de ligamento hepatoduodenal,
infiltración hemorrágica de músculos torácicos y del brazo derecho, fracturas costales.
Además se cuenta con el informe de autopsia de fs. 6 al 8, rendido por el DR. RAFAEL
EDUARDO SALGADO CASTRO, teniéndose por establecido con ambos documentos que
la muerte es a consecuencia directa de disparos efectuados por arma de fuego.
AUTORÍA.
Ningún testigo ha sido claro en cuanto a manifestar que haya presenciado el momento
preciso en que se realizaron los disparos en contra de la víctima, a excepción del testigo
JIMENEZ TORRES, sin embargo y como ya se advirtió al momento de valorar su
testimonio, no fue categórico al señalar a la persona del imputado ORTIZ AREVALO, a
quien nominó como Madona, como el causante de los disparos, ya que en el curso de su
deposición varió el curso de los hechos, en un primer momento emitiendo expresiones
como "yo me imagino que él disparó", para luego manifestar más adelante que en efecto
había visto que era aquel quien disparó, así también es evidente la ocultación de
información por parte de éste, constatada en el hecho de no ser claro en cuanto al número
de personas con las que se acompañaba o en cuanto a su lugar de ubicación al momento de
los disparos, situación que generó serias dudas en cuanto a su credibilidad y por ende al
contenido de su relato, no siendo por lo tanto suficiente dicho testimonio para tener por
individualizada a la persona del imputado como el causante de los disparos, sobre todo
cuando se mencionó de parte de éste que el imputado se hacía acompañar de otra persona,
por lo que cabe la posibilidad de que fuera esta otra quien disparara.
Visto lo anterior así como las pruebas vertidas en el juicio estiman estos jueces no
establecida la autoría de ROBERTO CARLOS ORTIZ AREVALO, en el homicidio, ello
en razón de la falta de un señalamiento directo mediante el interrogatorio en el desarrollo
del juicio así como de otro tipo de identificación, llámese reconocimiento en rueda de
personas para el caso, lo que determina que no existen condiciones para que el Tribunal
pueda arribar a algún tipo de certeza en la culpabilidad del imputado, por lo que sin más
análisis es procedente absolverle penal y civilmente.
HOMICIDIO TENTADO EN DOUGLAS ARMANDO MARTINEZ.
Sujeto pasivo. Lo puede ser cualquier persona natural.
Objeto material. Ha sido la integridad física con peligro en la vida de MARTINEZ,
afectada por medio de lesiones sufridas en su humanidad.
Acción. Se percibe la actividad de un sujeto que introduciendo su mano por una ventana
efectúa disparos hacia adentro de una casa de habitación, uno de los cuales impacta en la
humanidad de MARTINEZ.
Resultado. Como producto de los disparos efectuados en la humanidad de MARTINEZ este
resultó lesionado, aunque la muerte no se produjo.
Relación de causalidad. Del informe médico legal de Sangre de fs. 4 rendido por el Doctor
JOSE ROBERTO MELGAR VALDIZON, se establece que los orificios que presentaba la
víctima se debieron a: herida por arma de fuego en brazo derecho cara interna, herida
superficial en axila derecha y herida superficial en tórax anterior sobre el esternón. Además
con el reconocimiento médico legal de sanidad de fs. 45 se determina que dichas lesiones
sanaron en un término de dieciocho días tal y como se estimaron en el primer peritaje.
AUTORIA
La testigo ODILIA MERCEDES RODRIGUEZ MEJIA, ha sido clara en manifestar que en
momentos en que se encontraba en su casa de habitación llegó WALTER GEOVANY
JIMÉNEZ TORRES, comunicándole que el sujeto conocido como Madona le había
disparado al ahora occiso CARLOS FRANCISCO, quien era sobrino de la testigo cuando
el mismo sujeto de sobrenombre Madona introdujo su mano por la ventana, efectuando una
serie de disparos, uno de los cuales impactó en la humanidad de DOUGLAS ARMANDO
MARTINEZ; resultando claro de lo anterior que la misma presenció el momento de los
disparos, así como también observó a la persona que los realizó, a quien en un primer
momento identificó solamente con el sobrenombre de Madona, manifestando en el juicio de
manera categórica y a preguntas de la parte defensora que el nombre de este era ROBERTO
CARLOS ORTIZ AREVALO, quedando con ello establecida la calidad de este como autor
inmediato o directo.
TIPO SUBJETIVO.
Del resultado producido no se observa la configuración total de los elementos del
tipo objetivo, en tanto el resultado muerte no sucedió, sin embargo es claro que en la forma
en que se dispara hacia adentro de una vivienda en la cual se sabe se encuentran personas,
es deducible que por parte de ORTIZ AREVALO, se conocía que se realizaban actos
propios para matar y esa era la voluntad.
Objetivamente se perfilan lesiones en MARTINEZ, sin embargo en la mente del agresor
existía un ánimo homicida, resultado que no se produjo por razones ajenas a su voluntad.
Tal ánimo queda marcado cuando vista la imposibilidad de ingresar al lugar donde se
encontraba la víctima, este introduce su mano y realiza los disparos, lo que refleja su
determinación tendiente a realizar la agresión, así como la reiteración de disparos que fue
más que uno.
De la forma en que se perfila el aspecto subjetivo del tipo se considera que sin lugar a
dudas existió una intención de matar, por lo que el hecho constituye HOMICIDIO
IMPERFECTO.
INEXISTENCIA DE CAUSALES DE JUSTIFICACIÓN
En la actividad tendiente a causar la muerte no se percibe alguna circunstancia que
justifique la conducta del imputado y por ende que justifique su actuar.
IMPUTABILIDAD
Tanto al momento de los hechos, como en el juicio es observable que el imputado es capaz
de comprender como de actuar conforme a esa comprensión.
CONCIENCIA DE ANTIJURICIDAD. No se percibe la existencia de un error de
prohibición ya sea directo o indirecto, es decir no ha existido un error en la mente del
imputado en cuanto a ignorar la prohibición de matar, ni que exista alguna circunstancia
que permita considerar un error en la existencia fáctica o jurídica de una causa de
justificación.
EXIGIBILIDAD DE OTRA CONDUCTA. De acuerdo a las condiciones del imputado
como sus aptitudes físicas es razonable exigirle haber actuado conforme a la ley,
absteniéndose de verificar acciones tendientes a causar la muerte de otra persona.
Por lo anterior la conducta del imputado es típica, antijurídica y culpable, constitutiva de
delito, procediendo por ende condenar penalmente por este delito.
DETERMINACIÓN DE LA PENA.
El hecho analizado anteriormente reviste de gravedad pues no solo implicó verificar
una serie de disparos de los cuales uno impactó a la víctima, sino que estuvo revestida de
un potencial peligro para las demás personas que habitan la vivienda en la cual verificó los
disparos, por lo que además se puso en peligro la vida de otras personas, aparte de la
cercanía a la efectiva lesión del bien jurídico vida con respecto a la víctima.
El móvil del imputado se desconoce en razón de que de la prueba desfilada no fue
capaz de establecer la circunstancia que motivó la intención homicida.
El imputado tiene una educación ( primer año de bachillerato) que le permite en la
medida de lo normal saber que el hecho como el delito cometido se encuentra prohibido, es
decir conoce la ilicitud de su actuar, aunque su edad en cierta medida no le permite actuar
de una manera más equilibrada, es decir con un grado mayor de madurez y por tanto con
una mayor capacidad de discernimiento.
No se observa ningún tipo de atenuante ni agravante que valorar.
Analizado lo anterior se estima procedente imponer una pena de CINCO AÑOS DE
PRISIÓN por el delito cometido, pena que a los efectos de su readaptación estos jueces
consideran como necesaria su ejecución.
RESPONSABILIDAD CIVIL.
En la Acusación Fiscal se expresó: "Teniendo la Fiscalía General de la República el
ejercicio conjunto de la acción penal y civil y no habiéndose constituido la víctima en parte
querellante, solicito que en su oportunidad y el tribunal competente, en su momento se
pronuncie por la reparación civil de daños y perjuicios ocasionados, de conformidad al Art.
43 Pr.Pn., en que ha incurrido el imputado ROBERTO CARLOS ORTIZ AREVALO, alias
"MADONA", por el delito de HOMICIDIO en Carlos Francisco Umaña Medina y
HOMICIDIO TENTADO en Douglas Armando Martínez, y los daños son los siguientes: a)
Daños Morales; b) Daños Psicológicos; c) Daños económicos, por razón que el fallecido
trabajaba y ayudaba a su familia y el segundo por las lesiones sufridas no puede trabajar".
Al momento de los alegatos finales la representación fiscal no se pronunció sobre la
reparación civil.
Sobre la base de lo solicitado cabe considerar lo siguiente:
De manera reiterada estos Jueces han expresado que la petición de declaratoria de
responsabilidad ya sea penal o civil debe estar fundamentada, fundamentación que debe
realizarse en el transcurso del procedimiento y del Juicio, cuando es recabada la prueba y
no cuando han sido declarados cerrados los debates y se les concede el derecho de última
palabra a las víctimas e imputado. En consecuencia la Representación Fiscal no probó la
magnitud de los perjuicios irrogados por la pérdida de la vida de una persona y las lesiones
causadas en otra, pues no ofreció, ni vertió prueba en ese sentido.
En cuanto al imputado deducirle de manera cuantificada su responsabilidad civil
sería quebrantar el Principio de Congruencia que es derivado del derecho de Defensa, pues
se determinaría una condena sobre la base de una cantidad que no se ha especificado al
ejercerse la acción civil, por ende le imposibilita ejercer su derecho de defensa.
La pretensión civil constituye un derecho de patrimonio exclusivo de la víctima, no
pudiendo por ello la parte fiscal disponer, último aspecto que sí opera en la pretensión
penal. Fijar un monto podría implicar perjuicio a la víctima, pues no ha sido tomada en
cuenta a los efectos de estimar el perjuicio, pues podría establecerse un monto posiblemente
inferior al que ella pretendía.
No estando dadas las condiciones para establecer la responsabilidad civil cabe
absolver, tomando en cuenta que es la fiscalía quien la ha ejercido, no así la víctima. No
siendo la parte fiscal la legitimada para poder afectar la pretensión civil de la víctima a
través de su defectuoso ejercicio, le queda a ésta expedita la jurisdicción civil para poder
efectivizar su pretensión pecuniaria.
PRISIÓN PREVENTIVA.
Tomando en consideración que la prisión preventiva tiene razón de ser hasta el
momento de la firmeza de la sentencia, por el momento la prisión tiene el carácter de
preventiva.
Sobre el particular el establecimiento de la existencia del delito como la prueba de la
participación como AUTOR del delito de HOMICIDIO SIMPLE TENTADO del imputado
ROBERTO CARLOS ORTIZ AREVALO, en el delito atribuido, constituye una razón
suficiente para determinar que más que un parámetro de la apariencia de buen derecho,
existe la certeza de la culpabilidad en relación al mismo.
Tomando en consideración que se ha decidido imponer la pena de CINCO AÑOS de
prisión para el imputado, se estima que es obvio el interés del mismo de evadir el
cumplimiento de la pena, existiendo evidentemente el peligro de fuga, por lo que la medida
cautelar atendiendo a la pena impuesta es proporcional.
Vistos los presupuestos anteriormente planteados se estima procedente resolver que el
imputado continúe en prisión preventiva.
POR TANTO: con base en las razones antes expuestas, disposiciones legales citadas y
artículos 11, 12, 172 de la Constitución de la República; Artículos 24, 58, 62, 63, 128 del
Código Penal; 53 No 1, 354, 356, 357, 358, 359, 360 y 361 del Código Procesal Penal, EN
NOMBRE DE LA REPÚBLICA DE EL SALVADOR, POR UNANIMIDAD, este
Tribunal FALLA: 1) DECLÁRASE CULPABLE COMO AUTOR DIRECTO a
ROBERTO CARLOS ORTIZ AREVALO, de generales relacionadas en el preámbulo de la
presente Sentencia, por el delito que definitivamente se califica como HOMICIDIO
SIMPLE TENTADO, en perjuicio personal de DOUGLAS ARMANDO MARTINEZ, por
lo que IMPÓNESELE la pena de CINCO AÑOS DE PRISIÓN; 2) Tomando en
consideración que el imputado se encuentra detenido desde el día QUINCE DE
DICIEMBRE DEL DOS MIL, ha de concluir el cumplimiento de la pena impuesta el
CATORCE DE DICIEMBRE DEL DOS MIL CINCO, por lo que continúe el imputado en
la Detención en que se encuentra; 3) CONDÉNASE además al señor Ortíz Arévalo, a las
penas accesorias consistentes en la pérdida de los derechos de ciudadano e incapacidad para
obtener toda clase de cargos públicos, así como recibir distinciones honoríficas, todas éstas,
mientras dure la pena principal;4) ABSUÉLVESE al imputado ORTIZ AREVALO, de toda
responsabilidad Penal por el delito de HOMICIDIO SIMPLE en la humanidad de CARLOS
FRANCISCO UMAÑA MEDINA; 5) ABSUÉLVASE al imputado de
RESPONSABILIDAD CIVIL, por ambos delitos, en razón de no haber sido ejercida en
legal forma, quedándole expedita la acción a las víctimas, para ejercerla en la jurisdicción
civil correspondiente 6) En caso de quedar firme esta resolución, remítanse las
certificaciones de la presente sentencia a la Dirección General de Centros Penales y de
Readaptación, al Centro Penal donde se encuentra actualmente guardando Detención
Provisional el Imputado, al Tribunal Supremo Electoral, a la Dirección General de la
Policía Nacional Civil y al Juzgado Segundo de Vigilancia Penitenciaria y Ejecución de la
Pena, quedando el imputado a la orden de éste, debiendo librarse informe sobre esto último
al Centro Penal donde guarda Detención Provisional el Imputado.
NOTIFÍQUESE la presente Sentencia por su lectura.
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P0121-77-2001 TRIBUNAL SEXTO DE SENTENCIA