LA ENSEÑANZA ANTE EL DESARROLLO TECNOLÓGICO
DEL SIGLO XXI.
Francisco Martínez Sánchez
M. Paz Prendes Espinosa
Universidad de Murcia
1.- La configuración de la sociedad a lo largo de la historia.
Si observamos la historia de la humanidad, uno de los factores que
podemos apreciar como constante sería el hecho de estar basada en el
traslado físico. Traslado físico de los individuos, de los productos, de la
información, etc. Pero este hecho es, a su vez, el distintivo de cada
momento. El estudio de los medios empleados y de los diferentes sistemas
para ese traslado, tanto materiales como organizativos, podrían servir para
reconocer cada momento histórico.
Se observa de igual forma una cierta obsesión relacionada con la
construcción de sistemas que permitan controlar y superar la distancia y el
tiempo en tanto que magnitudes físicas. Las vías romanas en Europa o los
itinerarios mayas en América son ejemplos de canales que hacen posible ese
traslado físico, ya sea de personas, ya sea de productos o de información.
Podríamos así pues llegar también a afirmar que la historia de la humanidad
es en gran medida la historia del desarrollo tecnológico y las técnicas en
tanto que "modos de hacer".
En el campo concreto de los medios, la campana, el humo o la luz de
las hogueras podrían ser los ejemplos de instrumentos creados para permitir
el traslado de la información en el espacio. Con relación al tiempo, primero
los quipud y más tarde la escritura, se nos presenta como el medio por
excelencia creado por el hombre para superar esa dimensión física.
Pero mientras que las magnitudes del espacio físico fueron fácilmente
percibidas y medidas, el tiempo generó muchos más problemas ya que el
concepto no era ni es universal, su medida requería de instrumentos
complejos y las repercusiones sociales de estas medida debían suponer una
nueva organización de la sociedad y el trabajo.
Con esta introducción tratamos de destacar cómo la sociedad ha
dependido, en buena medida, del desarrollo de canales y medios que han
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permitido el control de las magnitudes físicas espacio y tiempo, lo que a su
vez ha permitido que aparezca la sociedad en la que hoy vivimos.
1,1.- La enseñanza dentro del sistema social.
La enseñanza, en tanto que subsistema del sistema social, se ha visto
configurada por los mismos principios de la sociedad en la que se inserta.
Así, la escuela históricamente se ha basado en el traslado físico del alumno
(que quiere aprender) al espacio escolar (lugar donde “está” el
conocimiento), traslado que se hace en tiempo determinado, ya que ha de
existir una coincidencia espacio-temporal entre profesor y alumno. Por
ejemplo, en Grecia el alumno ha de asistir a la escuela, con el riesgo que ello
comportaba en aquella sociedad. Tiene que regirse por medios naturales
para la medida del tiempo. Antes de amanecer ha de salir de casa para llegar
“a tiempo” a la escuela. Este hecho, unido a las singulares costumbres
sexuales de los griegos, dan origen a la figura del pedagogo.
La enseñanza se ve además influida, y en cierto modo configurada, por
las posibilidades comunicativas de la sociedad en la que se implementa.
Pero esta repercusión no se refleja sólo en la organización y desarrollo, sino
también puede contemplarse en los contenidos y las metodologías de cada
momento.
Los contenidos no sólo tienen que ver con con el conocimiento
disponible, con las necesidades de la sociedad, sino que también han estado
condicionados por los medios de comunicación disponibles en cada
momento. El dominio de la oratoria y la retórica desarrollando, por ejemplo,
habilidades de mnemotecnia aprendidas a partir del manual Ad Herennium
en un determinado momento. El aprendizaje de la lectura y escritura
alfabética desde la existencia del libro, de forma restringida, y desde la
existencia de la imprenta de manera más generalizada, ha perdurado y
perdurará durante aún mucho tiempo, tratando de aportar los conocimientos
necesarios para el uso de los medios de comunicación disponibles, más allá
de los contenidos propiamente dichos.
La metodología por su parte también se ha visto influida por los usos
comunicativos del entorno social y los medios disponibles, así como por la
organización de la sociedad para la distribución espacial de la información.
La aparición y desarrollo de la enseñanza mutua puede ser un ejemplo.
1,2.- La cultura como elemento configurador y definitorio de las
sociedades.
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La comunicación, en tanto que acción humana, requiere de unos
instrumentos que han de ser fruto de la convención. Los códigos, que
inevitablemente hay que utilizar en todo proceso de comunicación
interpersonal, han de ser fruto del consenso, de la convención,
independientemente de que sea acuerdo consciente y voluntario o impuesto.
Es desde la cultura común, desde la cultura que se ha dado el grupo social,
desde donde se asignan significados generando los códigos. Es la cultura el
último refrente de la comunicación, la cual está influida por los medios que
utiliza si bien, a su vez, ésta influye en aquéllos.
Pero realmente los medios no han cambiado mucho a lo largo de la
historia. El hecho que en los últimos años estemos asistiendo a un cambio
permanente de los mismos y a un desarrollo exponencial no significa que
ello haya sido así tiempo atrás.
Julio César va a las guerras a caballo, igual que lo hace Napoleón y de
Filípides a Miguel Strogof van algunos años, mejor siglos, pero la misma
función, cumplida de forma muy similar. Difícilmente podían los medios
imponer culturas, han sido los controladores de esos medios quienes las
han impuesto en cada momento: Inglaterra, España, Francia, USA, son
ejemplos de controladores de medios que, cada uno en momentos
diferentes, han impuesto su cultura en el mundo.
Pero no sólo los países han sido controladores, las religiones son otro
ejemplo de control cultural al controlar los medios. La difusión de los
postulados luteranos son posibles gracias a la pérdida de control de los
medios de comunicación por parte de la iglesia católica como consecuencia
de la aparición de la imprenta. Pero el interés manifestado por esta corriente
religiosa para que los ciudadnos aprendiesen a leer no era para para el logro
de un mayor desarrollo personal, sino para que se incorporasen a sus
creencias. El fin era religioso y con él un diferente control, pero control al
fin.
2.- La sociedad ante los nuevos medios.
Tras la 2ª Guerra Mundial se produce un desarrollo espectacular de los
medios de comunicación, muchos de los cuales habían sido generados y
experimentados durante la misma y que son posibles desarrollar, en buena
parte, a partir de los conocimientos científicos (en algunos casos teóricos y
en otros como curiosidad) y que procedían de la revolución científica que
supuso el final del siglo XVIII. Llegamos así a la modernidad, a una
sociedad caracterizada por el impacto de las tecnologías y por el
consumismo en el marco de economías capitalistas.
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Fundamentalmente la electricidad, con su manifestación de las ondas
hertzianas, comienza a alterar los procesos de comunicación y con ellos la
necesidad de traslado físico, permitiendo, tal y como en su momento lo
hizo la campana o el humo dentro de los espacios de dimensiones
sensoriales humanas, el traslado sólo de la información, pero ahora se podía
superar la capacidad humana.
En este contexto histórico comienza a reconocerse de forma explícita
la importancia de la actividad tecnológica para el desarrollo social. Las
sociedades se universalizan y la información fluye indiscriminadamente,
invadiendo los diferentes espacios culturales, sin respetar los códigos e
intereses propios de las comunidades e imponiendo los suyos, los cuales
proceden de quienes los controlan en cada momento.
La “aldea global” de la que hablaba McLuhan, en un momento
determinado, parece que puede ser una realidad. Digo que “en un
momento” y “que parece”, porque en realidad nunca llegó a ser esa aldea
global y porque la constante transformación de las tecnologías ha hecho
que surja un nuevo tipo de espacios comunicativos, mas singulares y
personales.
Pero siguiendo con la idea del canadiense, para que fuese posible
deberían darse, al menos, dos condiciones: disponibilidad de los nuevos
medios y poder actuar comunicativamente con ellos. Estas dos condiciones
no son generalizables, ni nunca lo han sido, ni lo serán, puesto que las
tecnologías no acercan los mundos sino que cada vez los separan más,
aumentado el abismo existente entre el mundo desarrollado y ése que se
denomina como tercer mundo. Esta situación hace que, por la inexistencia
de una u otra condición o de ambas, buena parte de la humanidad quede
fuera de la “aldea” soñada y alejándose cada vez más sus posibilidades de
acceso a ella.
2,1.- Estudio social de la ciencia y la tecnología.
Es necesario reconocer que existen aspectos concretos muy
importantes en la relación entre la tecnología y la sociedad, como son el
papel que ésta primera juega en el desarrollo socioeconómico y su influencia
en la creación de valores. En este marco social en el cual tales aspectos
parecen aceptarse de forma generalizada surge, desde la filosofía de la
ciencia, una corriente de pensamiento que desde las ciencias sociales y
humanas busca una nueva interpretación de la tecnología, una tecnología
alejada de las perspectivas derivadas de la ingeniería.
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Ya no resulta convincente para la comunidad académica la imagen
racionalista de la tecnología, propia de los años 50 y 60 que aparecía en
gran medida influida por Kuhn y Lakatos. Por otra parte, desde el mundo
intelectual se asume de forma progresiva la conciencia de que el desarrollo
científico y la innovación tecnológica son en gran parte causas directas de
problemas políticos y ambientales, denuncia que es efectuada de forma
insistente por numerosos movimientos sociales a partir de los años 60. Es la
contracultura, la oposición a la sociedad del momento y sus valores, entre
ellos el mito del progreso y bienestar sociales como factores derivados
directamente del desarrollo tecnológico. Es un nuevo orden social que surge
en el marco de la ideología postmodernista que ampliaremos en el apartado
siguiente.
Tal y como decimos, estos movimientos de protesta ponen en
cuestión el desarrollo tecnológico y científico, de tal modo que ciencia y
tecnología se convierten en objeto de análisis y debate político. Es
precisamente en este contexto en el cual nace en Estados Unidos y Europa
un movimiento denominado estudios sociales de la ciencia y la tecnología,
o bien estudios sobre ciencia y tecnología, o bien ciencia, tecnología y
sociedad (CTS en castellano o STS en inglés).
Es una corriente de pensamiento filosófico que se plantea la necesidad
de cambiar los conceptos tradicionales de ciencia y tecnología en un
contexto social en el que se empieza a dudar de la certidumbre de la ciencia
y de los supuestos beneficios de la tecnología, fenómenos en estrecha
relación con la evolución socio-política que caracteriza estas últimas
décadas del siglo.
Desde el enfoque CTS la ciencia y la tecnología se entienden como
constructos sociales, lo que supone analizarlas teniendo en cuenta múltiples
influencias de carácter político, ético y teórico. El concepto de tecnología
que se define desde este enfoque implica su concepción como un proceso
en el que se incardinan factores sociales, políticos, económicos, culturales,
psicológicos,... En tanto que proceso que produce resultados, el interés
estriba en la práctica tecnológica entendida como práctica social. De este
modo, resituando la tecnología en su marco social, se intenta derivar su
filosofía hacia una tecnología crítica que dé cumplida respuesta a los
componentes sociopolíticos y ecnonómicos que determinan su orientación
y su sentido.
El enfoque CTS, tal y como se ha podido comprobar por lo
explicado hasta el momento, presenta interesantes puntos de conexión con
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la investigación-acción. Desde la investigación-acción se afirma la necesidad
de reintegrar teoría y práctica y asimismo se ha de potenciar el desarrollo
profesional de los docentes en el contexto de su propia práctica.
La investigación-acción no admite la aplicación a la educación de
principios teóricos "externos" a la práctica, sino que por el contrario
defiende soluciones a los problemas prácticos derivadas de la propia
acción, siendo así la educación entendida como proceso compartido,
democrático, cooperativo, abierto,... y en definitva con un marcado carácter
social que presupone tomas de postura y participación activa. Vemos por
tanto que la dimensión social es un denominador común clave tanto para la
investigación-acción como para el enfoque CTS. Y tal como hemos
explicado, la dimensión social es una de las claves para construir una
enseñanza que responda a las exigencias y demandas del sistema en el cual
se integra.
2,2.- La sociedad y la cultura de la postmodernidad.
Tal y como ya hemos dicho, la modernidad es el nuevo orden social
que surge tras la Ilustración y que nos conduce, en el final de siglo, a la
postmodernidad. Con la Ilustración tienen lugar profundas transformaciones
que convierten a los campesinos en trabajadores urbanos, que afectan al
desarrollo de la ciencia, basada en la razón, a la economía, a las leyes,... al
"yo". Ya en el presente siglo los logros de la modernidad son rápidos y
asombrosos, cambios en los que la tecnología juega un papel primordial
pues cada innovación se asocia a cambios sociales profundos: hacemos
más cosas a distancia y utilizando medios de telecomunicaciones, cambian
nuestras concepciones de espacio y tiempo y con ello cambian hábitos
personales y sociales.
Se produce, pues, el fin de la modernidad que había caracterizado la
sociedad industrial y postindustrial, llegando un momento histórico en el
que aparecen dos fenómenos cruciales: la significación de las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación y,en segundo lugar, el
consumismo.
Estas tecnologías de la información y la comunicación, claves de la
denominada sociedad de la información, marcan el fin del industrialismo
(así, el postindustrialismo) y el comienzo de una sociedad en la que la
información se convierte en moneda de cambio y clave del desarrollo no
sólo social sino también económico, industrial, educativo, cultural,...
Aunque algunos autores ponen en cuestión el optimismo tecnológico,
discuten el impacto de las tecnologías de la información y comentan sus
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peligros, de forma general se observa una gran fe en el progreso dando por
sentado que las nuevas tecnologías son sinónimo de bienestar y desarrollo.
Tales condiciones sientan las bases que coadyuvan al surgimiento de
la postmodernidad desde la que se buscan nuevos modos de legitimación
del conocimiento. Los científicos ya no pueden afirmar, sólo ofrecen
opiniones, los intelectuales sólo interpretan y se descompone el sentido
tradicional del concepto de conocimiento. Se genera además una ciencia
alejada de planteamientos racionales y en estrecha relación con la cultura.
La postmodernidad significa el fin del paradigma del progreso y
resitúan la tecnología en relación a las condiciones en que surge. En la
filosofía de la postmodernidad las nuevas tecnologías se relacionan con los
aspectos sociales y se remarca la falacia de situar el progreso social en
virtud del desarrollo tecnológico. Una mirada a la historia del siglo XX pone
de manifiesto tal realidad patente.
La postmodernidad llama la atención sobre los significativos cambios
sociales y culturales que se están produciendo al final del presente siglo en
las sociedades avanzadas. Entre tales cambios que caracterizan la época
postmoderna se cita el rápido desarrollo tecnológico, especialmente en el
ámbito de las telecomunicaciones y los medios electrónicos, además de
otros cambios igualmente importantes en la política, la sociedad, la
ecología,... Todo ello conforma un mosaico de factores que caracterizan
nuestra sociedad de finales de siglo en la cual la educación se ve inmersa
como subsistema social que es.
Se pone de manifiesto que vivimos una crisis axiológica, antropológica
y comunicativa. Crisis axiológica que tiene lugar por la desmitificación y
derrumbamiento de viejos ídolos en un marco en el que surgen como
nuevos valores el hedonismo, egoísmo, ecologismo, pacifismo,
narcisismo,... valores que caracterizan la nueva sociedad de consumo
marcada por la influencia de la televisión y la publicidad: es la cultura de la
imagen que los postmodernistas califican de superficial.
Crisis antropológica porque la persona queda difuminada en el
conjunto de la sociedad, en la masa, en el sistema, y en tercer lugar crisis de
la comunicación porque el individuo se torna solitario, no se comunica
porque no sabe qué comunicar, no hay nada que compartir. Vive en una
sociedad marcada por la comunicación generalizada, es decir, por la
comunicación masiva. Los medios de comunicación de masas son factores
claves de transmisión y reproducción de los "no valores" que marcan la
postmodernidad.
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Es, como se ha definido, la cultura del archipiélago en la que triunfa
la heterogeneidad y el multiculturalismo desde una filosofía que acepta que
todo vale, que no hay modelos que justifiquen valoraciones interculturales.
Diversidad en la que proliferan tribus urbanas, subculturas con reglas y
valores propios. Y todo ello presenta una estrecha relación con el desarrollo
tecnológico.
3.- La enseñanza ante los nuevos espacios comunicativos.
Como podemos intuir, la enseñanza no es ajena a estos cambios, pese
a su tradicional resistencia a toda innovación. Pero ese no ser extraño no ha
significado, aún, una transformación al menos similar a la que ha existido en
el resto de la sociedad. Algunos nuevos medios y recursos han entrado en
las aulas pero sin que ello haya supuesto la aparición de una nueva aula. Los
nuevos medios se han integrado dentro de sistemas y diseños pensados y
dearrollados para otras situaciones y realidades comunicativas, lo que ha
significado realmente una desnaturalización de los nuevos recursos y con
ello su aletargamiento.
Es necesaria una nueva concepción de la educación que no escapa a la
influencia de la renovada ideología social planteada en los apartados
anteriores. La educación, que había sido considerada como factor de
progreso y libertad, desde el postmodernismo que caracteriza nuestro final
de siglo se plantea como institución en crisis. Tal y como tradicionalmente
ha ocurrido a lo largo de la historia la escuela ha quedado anclada en un
pasado que no responde a los alumnos del presente, es una escuela
moderna para alumnos postmodernos.
No responde a las necesidades del marco social en el cual se integra,
por lo que un profundo cambio es necesario y se orienta hacia la exigencia
de formar ciudadanos conscientes del mundo en que viven y capaces de
afrotarlo de forma participativa, tomando decisiones conscientes sobre su
sociedad.
La escuela además ha de promover el aprendizaje de las herramientas
necesarias para acceder a la vida del trabajo. El actual modelo educativo se
nos aparece obsoleto, mientras la sociedad y los sistemas productivos
avanzan, evolucionan y se adaptan a las exigencias del mercado. La idea de
escuela ha de cambiar y hacerse más flexible de tal modo que comenzamos
a vislumbrar la importancia de otros entornos educativos como la formación
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permanente en empresas, industrias y en general en el propio puesto de
trabajo.
En definitiva, la cultura en la que la escuela ha de desarrollar su labor es
una cultura para vivir y caracterizada por el desarrollo y el impacto de las
tecnologías. La nueva escuela exige un reajuste curricular a todos los
niveles: hábitos, actitudes, contenidos, estrategias,... Significa, por tanto,
que hemos de plantear un nuevo concepto de educación diferente al
tradicional, una escuela distinta a la que hemos conocido.
Tales planteamientos conducen a darle mayor valor a la enseñanza
individualizada en contra de concepciones funcionalistas de la sociedad
típicas del sociologismo americano y en contra igualmente de enfoques
dinámicos de la teoría crítica y marxista. Serán, como ya hemos dicho, las
tecnologías de la información y la comunicación las que construyan los
lazos sociales, y no la escuela.
a) Contenidos y medios.
Si observamos los sistemas escolares formales podemos constatar que
la base de la enseñanaza sigue situándose en el dominio de habilidades que
se corresponden con lo s sistemas de comunicación que han configurado la
sociedad en los últimos isglos: la lectura alfabética y la escritura fonética. Al
igual que decía con relación a César y Napoleón, Filípides y Strogof,
podemos decir ahora con relación a los contenidos instrumentales. Pero
como apuntaba, mientras que tras la 2ª G.M. se han producido cambios
significativos en los sistemas de comunicación en la sociedad, éstos no se
han proyectado en los contenidos relacionados con las habilidades
comunicativas dentro del sistema escolar.
b) Métodos de enseñanza.
Respecto a los métodos de enseñanza tampoco se han producido los
cambios que la nueva sociedad demanda. Continuamos enseñando
contenidos tradicionales con métodos tradicionales y medios tradicionales,
cuando los alumnos a los que enseñamos ya no son los de antes, sino que
aprenden en un contexto familiar y social invadido por el avance de estas
tecnologías y por tanto formados en una cultura diferente. Por otra parte, la
relación entre los métodos y los medios es clara y biunívoca. El medio
elegido va a condicionar el método y viceversa.
c) Modelos de enseñanza.
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No vale tampoco repetir modelos, han de buscarse otros nuevos,
distintos. Los nuevos medios exigen modelos de enseñanza abiertos y
flexibles, que se puedan adaptar a las exigencias y necesidades educativas
de los usuarios. Si antes planteamos la cuestión del espacio y del tiempo, en
relación a la educación han de definirse las condiciones respecto a ambas
variables. Así podemos jugar con una enseñanza flexible en el espacio
(consultas telefónicas, teleconferencia, teleclase) o en el tiempo (diseño de
materiales de uso individualizado) o en ambas dimensiones permitiendo así
al usuario decidir cómo, cuándo y dónde va a afrontar una tarea instructiva.
Por otra parte ha de considerarse el uso de un modelo más
participativo frente a modelos de carácter individualizado o la combinación
de estrategias de trabajo grupal e individual desde un modelo mixto.
d) Profesores y alumnos.
En definitiva es necesaria una enseñanza que responda a los nuevos
modelos comunicativos de la sociedad actual. Ante los nuevos modos de
comunicarnos se exigen nuevos modos de enseñar e igualmente nuevos
modos de aprender, pues la responsabilidad no es únicamente del docente.
El alumno ha de cambiar también su rol y buscar un rol activo en la
construcción de su propio proceso de aprendizaje. Ya no sirve el alumno
que se limita a asimilar información, sino que ha de ser crítico, indagador,
reflexivo, investigador, creativo.
Nos encontraríamos así con una enseñanza personalizada, elección
individual de objetivos de aprendizaje, múltiples profesores para múltiples
alumnos, alumnos interactuando con alumnos, enseñanza flexible, entornos
de aprendizaje diversos (casa, centros de trabajo, centros de
documentación, instituciones educativas), flexibilidad de horarios,
simultaneidad de aprendizaje y trabajo (telenseñanza y teletrabajo),...
4. A modo de conclusión.
Tratar de concluir algo a la vista de lo dicho encierra cierto grado de
incoherencia. Una sociedad que no está en una fase de transformación, sino
sometida a un cambio permanente, pone difícil la tarea de concluir algo
sobre ella. Diríamos pues que podemos hacer algunas consideraciones que,
surgiendo de lo dicho, no cierren excesivamente el espacio.
La primera cuestión que podríamos plantear es que la disponibilidad
tecnológica es muy superior al conocimiento existente para su aplicación en
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la enseñanza. En los años inmediatos deberá hacerse un esfuerzo importante
en el desarrollo de modelos didácticos que utilicen, de forma original y
eficiente, las posibilidades comunicativas de los medios.
La segunda idea tiene que ver con la enseñanza en tanto que un
subsistema dentro del sistema social. Difícilmente puede aquélla mantenerse
al margen de los cambios comunicativos y por extensión organizativos que
se están desarrollando en nuestro entorno. El enfrentamiento conceptual,
metodológico y organizativo de la enseñanza presencial, tal como la
entendemos hoy, con la enseñanza a distancia, debe tener sus días
contados. En la medida en que el modelo comunicativo que sustentaba esta
dicotomía desaparece, es previsible que sea necesario preparar a las
instituciones educativas para su desaparición tal como hoy las entendemos,
sobre todo y en un primer momento las instituciones de enseñanza superior.
La oferta de estudios mediante sistemas de teleenseñanza será la posibilidad
que justifique la existencia de los centros superiores.
Plantearnos cómo será la enseñanza del siglo XXI ineludiblemente
nos obliga a pensar en las implicaciones y posibilidades del desarrollo
tecnológico aplicado a la enseñanza. En la sociedad postmoderna la escuela
ha de ser postmoderna; en la sociedad de la información la escuela ha de
ser un instrumento y vehículo de información; en la sociedad de la imagen,
la escuela ha de promover la alfabetización audiovisual; en la sociedad
multicultural, la escuela ha de responder a las necesidades de la
diversidad;... Tales planteamientos nos conducen a pensar que la escuela
del siglo XXI necesariamente será distinta a nuestra concepción actual,
basada en modelos que responden a esquemas tradicionales ya desfasados
con respecto a los cambios que han tenido lugar en el entorno social.
Por otra parte no hay que utilizar los medios por el simple hecho de
querer innovar sin ser conscientes de las implicaciones de tal integración.
Un pensamiento común en el marco de la Tecnología Educativa es la idea
de que incorporar un medio a la enseñanza no constituye en sí mismo un
elemento de mejora de la calidad de la misma. Las innovaciones
tecnológicas han de ir asociadas a cambios metodológicos, cambios de
procedimientos, cambios de actitudes en el profesorado, cambios en los
objetivos, flexibilidad en el diseño de tareas, cambios organizativos,... Si la
enseñanza se desarrolla como un sistema en el que las variables se
interrelacionan, los medios son uno más de esos factores con los que jugar.
Por último queremos añadir una reflexión de carácter global sobre
este tema que nos ocupa. Estamos en un campo donde somos muchos los
que especulamos sobre las implicaciones de los nuevos modelos,
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construimos teorías sobre cómo debe configurarse esa futura situación,
imaginamos posibilidades de nuevos medios, etc. olvidando a menudo que
se trata de un campo en el que sólo la experimentación nos permitirá ir al
ritmo que nos marcan los desarrollos sociales. En definitiva, somos muchos
los que hablamos y muy pocos los que de verdad actúan... ¡y hay que
actuar, aún a riesgo de equivocarnos, o llegaremos tarde!