Rosado Lopez Antonio - Moron de la Frontera

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Rosado López, Antonio
Autor: Francisco Pérez Álex
Morón de la Frontera 1889 – Badalona 1978
Nace en Morón de la Frontera en el año 1889, de padres campesinos de muy humilde
condición social, pobres y analfabetos naturales de Alcalá del Valle (Cádiz). Con nueve
años ya acompaña a su padre en los trabajos del campo, cuando tenía 11 años mueren
su padre y su hermana pequeña víctimas de una grave enfermedad quedando la familia
en situación de desamparo, recibe instrucción en la sociedad obrera de Morón, en cuyo
seno existía una escuela de instrucción primaria para los hijos de los trabajadores, siendo
su maestro Abelardo Saavedra Saavedra, que además orientaba la organización obrera.
En 1905 es asaltado el local de la sociedad obrera por las fuerzas de orden público sin
mediar ningún conflicto y, después de destruir y llevarse documentación, son clausurados
los locales de la sociedad, deteniéndose entre los obreros a la abuela materna de
Antonio al haber ocultado en su domicilio a obreros perseguidos junto a Saavedra y
Teresa Claramunt, líder anarquista catalana; también fue destruida la redacción del
órgano de la sociedad, “La Voz del Terruño”. Cuenta Antonio en sus memorias que
cuando como último recurso, la sociedad obrera se veía obligada a declarar la huelga, sin
temor alguno a las represalias, toda persona dependiente de un salario, hombre o mujer,
abandonaba el trabajo, cualquiera que éste fuera, yendo incluso las mozas del servicio y
hasta las amas de leche.
En 1912, ingresa en la Agrupación Socialista de Morón y a la vez se hace cargo de la
administración de una Cooperativa panadera creada por dicha Agrupación, destacando
por ser un voraz lector de cuantos libros de todas las tendencias y temas caían en sus
manos, por lo que en Morón se le puso el mote de “El loco de Morón”. Conoce a Pablo
Iglesias en una visita que realizó el fundador de la UGT y el PSOE a Morón. En 1915
abandona la Agrupación Socialista y organiza el Sindicato de Canteros y Leñadores, el
de Campesinos y Oficios Varios y un Centro de Estudios Sociales, y comienza a publicar
artículos en “La Voz del Campesino”, órgano de la FNOA (Federación Nacional de
Obreros Agricultores) de tendencia libertaria, con sede en Jerez de la Frontera y dirigido
por el conocido líder campesino Sebastián Oliva, que sería asesinado en julio de 1936 en
Jerez por los militares golpistas.
Estando en esa época el movimiento libertario andaluz totalmente desarticulado, sin
conexión entre sí e incluso marcado por un fuerte tendencia individualista, Rosado crea
una grupo de afinidad con compañeros de Morón al que denomina “Alba Social”,
tomando la iniciativa de convocar en 1919 una reunión en su propio domicilio a la que
asisten delegaciones de varias provincias andaluzas en donde se toma el acuerdo de
organizarse a nivel de toda Andalucía, constituir una Comisión organizadora de Grupos
Anarquistas y encuadrarse en las organizaciones sindicales de carácter económico,
procurando organizarlas donde no existieran y aceptar los cargos si eran elegidos por los
trabajadores asociados; por último, es nombrado secretario general de la Federación
Regional de Grupos de Andalucía y publica con la colaboración de su amigo Pedro López
Calle, alias Avenir d´Amor, delegado del grupo “Hermanos Unidos” de Montejaque, el
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periódico “Juventud Rebelde” como órgano de la Federación. Pedro López, que durante
la guerra comandaría el cuerpo de milicias destacado en San Pedro de Alcántara, era
hermano de Bernabé López Calle, mítico guerrillero libertario antifranquista que después
de la guerra comandaría la agrupación de guerrilleros Fermín-Galán en la Sierra de
Cádiz y caería muerto en Medina Sidonia en una emboscada de la Guardia Civil en el
año 1949.
Su actividad organizativa, el apoyo a los trabajadores de El Arahal para legalizar un
Sindicato de campesinos, a lo que se oponían los caciques del pueblo, y la denuncia en
el periódico “España Nueva” de las torturas a que fueron sometidos los integrantes de la
Junta Directiva del Sindicato por la Guardia Civil cuando se enteran de su legalización, le
acarrean un consejo de guerra por “injurias contra el Ejército”, la cárcel y el exilio a
Argentina durante los años 1922-1924. En sus Memorias hay un capítulo –todavía
inédito- dedicado a sus años vividos en Argentina, con referencias a la actividad sindical
en aquel país en unos años interesantes en la marcha del movimiento obrero y formación
del moderno sindicalismo. Al volver a España es encarcelado permaneciendo en prisión
hasta 1926.
En 1931 la República es recibida con júbilos por los trabajadores moronenses, al igual
que los del resto de España. El 1º de mayo una multitudinaria manifestación
reivindicativa recorrería las calles del pueblo dando vivas a la libertad y a la República.
Rosado es nombrado secretario del Sindicato Campesino de la comarca de Morón de la
Frontera, sindicato que asistirá al III Congreso de la CNT en el teatro del Conservatorio
de Madrid en junio de 1931, en cuyas actas figura como delegado José Margalef en
representación de 2.500 afiliados; y también asistió al IV Congreso de la CNT de mayo
de 1936, en este último representado por Rosado, que tuvo una destacada intervención
en el dictamen de la ponencia sobre la Reforma Agraria, tanto en su elaboración como en
su defensa ante el Pleno del Congreso, que fue aprobada por unanimidad. Es destacable
la existencia en Morón del Sindicato Único de la Mujer Obrera, formado por tres
secciones y 800 afiliadas, formando con el Sindicato de Campesinos la Federación Local,
además de un Ateneo de Cultura y Divulgación Social dedicado a la formación y
divulgación cultural.
El golpe militar le coge con su familia en el sanatorio antituberculoso para los
trabajadores que había fundado el Doctor Pedro Vallina en Cantillana, al que visitaba
frecuentemente debido a que padecía tuberculosis y en el que llegó a trabajar, huyendo
al tener noticias de los asesinatos y matanzas que iban perpetrando las fuerzas golpistas
de la legión y regulares al ocupar los pueblos. Al llegar a la zona republicana, primero se
encargaría de la publicación del órgano de expresión de las milicias titulado “El miliciano”.
Más tarde, en el Congreso Regional de Campesinos (FRCA) celebrado en junio de 1937
en Baza, es nombrado secretario general de la Federación Regional de Campesinos de
Andalucía y responsable de las Colectividades de Andalucía con sede en Úbeda.
Antonio Rosado desarrollará una excelente labor de organización y administración,
llegando a funcionar en la Andalucía republicana 600 colectividades en las provincias de
Jaén, Almería y parte de Córdoba, Granada y Extremadura controladas por la FRCA y
por la Federación Española de Trabajadores de la Tierra de UGT (FETT), de cuya
existencia apenas existen trabajos hechos, entre otras cosas, por la destrucción de la
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documentación al final de la guerra. Las colectividades eran de carácter forzoso para los
grandes latifundios y voluntaria para el pequeño campesino. La FRCA publicó folletos
elaborados por Antonio Rosado como los titulados: “Los campesinos de la CNT y el
colectivismo agrario” y “Orientaciones a sindicatos y colectividades”; paralelamente, tanto
en el periódico “Fragua Social” como en el semanario “Campo Libre”, Rosado publicaría
artículos de opinión y crónicas sobre su gestión al frente de la Federación de
Campesinos hasta los últimos días de la guerra en 1939.
Al finalizar la guerra es detenido y juzgado en consejo de guerra acusado de “auxilio a la
rebelión”. Inesperadamente en junio de 1940 es dejado en libertad con la orden de
presentarse en el cuartel de la Guardia Civil los días 15 y último de cada mes y en mayo
de 1941 se le notifica que se ha dictado sentencia absolutoria, pasando su expediente al
Tribunal de Responsabilidades Políticas al mismo tiempo que se le intenta convencer de
que colabore en la organización de los sindicatos verticales fascistas, a lo que se niega.
Encontrándose con la salud muy quebrada y su mujer enferma, habiéndosele arrebatado
todas sus pertecencias y con su hijo en prisión, consigue trabajo de calero y empieza a
redactar sus memorias. En 1974, con 86 años, se ve obligado a dejar su tierra natal y
emigrar con su hija y su yerno a Badalona. Sus memorias terminan con un texto de
dirigido a los jóvenes españoles de comienzos de esa década, donde habla de la
rebeldía, de la necesidad de formarse, etc. Antonio Rosado murió en Badalona 4 años
más tarde.
Según el profesor Antonio Miguel Bernal, Premio Nacional de Historia 2006 y prologuista
y revisor del texto escrito por Rosado, “Tierra y Libertad. Memorias de un campesino
anarcosindicalista Andaluz” (1979), ”en Antonio Rosado López se resumen setenta y
cinco años de militancia jornalera campesina; militancia de uno de los hombres mejor
conocedores del campo andaluz que, a sus conocimientos y práctica directa del
quehacer campesino, se unía una formación e información nada comunes. Pero, ante
todo y sobre todo, Rosado era un sindicalista nato, uno de los más competentes
organizadores que tuvo la CNT en la campiña andaluza; su libro, en este sentido, es una
auténtica lección permanente de como abordar la formación de sindicatos jornaleros, de
cómo afrontar las situaciones conflictivas de tipo laboral, de cómo conectar con la base y
asumir sus problemas, visto desde la perspectiva de una de las experiencias más ricas e
inteligentes de un sencillo bracero de Andalucía”.
Fuentes
Antonio Rosado: Tierra y Libertad. Memorias de un campesino anarcosindicalista
andaluz. Editorial Crítica 1979.
Angel Sody de Rivas: Antonio Rosado y el anarcosindicalismo andaluz. Morón de la
Frontera 1868-1978. Editorial Canena. 2003
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