O XXXII, No. 642, 1-31 de oct
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www.uca.edu.sv/publica/cartas
XXIV aniversario de los
Mártires de la UCA
Tutela Legal
Monseñor Romero en Londres
Dean Brackley 2do. aniversario
1
Octubre, 2013
Comunicado de la Junta de Directores de la UCA
Ante el cierre de Tutela Legal del Arzobispado
2. Efectivamente, la Oficina de Tutela Legal ha
sido un notable símbolo de compasión y misericordia,
de opción por el pobre y por la justicia por parte de la
Arquidiócesis de San Salvador, desde que fue fundada por
monseñor Arturo Rivera y Damas en 1982, prosiguiendo la
labor que monseñor Romero inició con Socorro Jurídico.
No podemos dejar de reconocer el gran empeño que
puso también en la Oficina María Julia Hernández, y la
proyección internacional que adquirió bajo su dirección,
precisamente por ser símbolo de la defensa de las víctimas
en casos de gran relevancia, como la investigación sobre
la horrible masacre de El Mozote, que fue llevada hasta la
Corte Interamericana de Derechos Humanos. Con ello,
la Iglesia en El Salvador se hizo acreedora de credibilidad
evangélica.
2
4. Indudablemente, aún no se han saldado
satisfactoriamente las consecuencias de los crímenes
cometidos en el tiempo de la guerra, y es humano, y por
ello cristiano, darles seguimiento. Siempre denunciamos
la promulgación de la ley de amnistía de 1993, que
ha impedido llevar a los tribunales tantos crímenes de
guerra y contra la humanidad, o buscar formas auténticas
de justicia transicional. Por tanto, hay un gran trabajo
por hacer al lado de este pueblo que fue injustamente
humillado y violentado. A nuestro juicio, no se pueden
abandonar los casos que Tutela Legal ha presentado a
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y
cuyas resoluciones todavía no han sido cumplidas por
el Gobierno de El Salvador, especialmente la que sobre
la masacre de El Mozote ha recibido ya sentencia de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos.
5. A pesar de que la postura del Estado salvadoreño
ante los derechos humanos ha cambiado desde 1992,
sigue siendo necesario velar por la defensa de los mismos,
en especial de cara a la población más vulnerable. Si bien
es verdad, como ha expresado el Arzobispo, que la Iglesia,
además de preocuparse por las terribles secuelas de la
guerra, necesita ocuparse de los derechos económicos,
sociales y culturales de las víctimas de la violencia juvenil
y, sobre todo, de la que causan el narcotráfico y otras
Diseño y diagramación de revista : Ronald Cardoza
1. La disolución de Tutela Legal nos ha extrañado
y dolido profundamente. A lo largo de muchos años,
hemos sido testigos de su meritorio trabajo al servicio
de los más pobres y en defensa de las víctimas. A través
de esta oficina, la Iglesia arquidiocesana ha velado por
los derechos humanos y ha procurado asistencia legal,
defendiendo las justas causas de los salvadoreños. De
ese modo ha cumplido con el principal deber cristiano
de estar al lado de los pobres, proteger a los desvalidos y
esforzarse por defenderlos de la injusticia.
3. Sigue siendo crucial para la Iglesia católica y
para El Salvador mantener la tradición de algunos de
sus grandes pastores: monseñor Luis Chávez, monseñor
Óscar Romero y monseñor Arturo Rivera Damas. Es un
deber cristiano seguir brindando al pueblo salvadoreño
un corazón compasivo, conmovido entrañablemente,
como el de Jesús de Nazaret, frente a las víctimas de toda
clase de injusticia. Hoy, como ayer, nos urge la palabra
del mismo Jesús: “Misericordia quiero y no sacrificios”
(Mt 12, 7). Por ello, vemos absolutamente necesario que
nuestra Iglesia mantenga la preocupación activa por
la justicia, tal y como lo ha hecho a través de Socorro
Jurídico, Justicia y Paz, y Tutela Legal. Sin este símbolo,
activo entre el pueblo, se pierde un testimonio valioso de
lo que significa pastorear la Iglesia.
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Comunicamos al pueblo de El Salvador que después
de escribir, como Junta de Directores de la UCA, una carta
al arzobispo, José Luis Escobar Alas, transmitiéndole
nuestras apreciaciones, valoraciones e interrogantes sobre
el cierre de Tutela Legal, y de informarnos ampliamente
sobre sus motivos en una conversación, nos hemos
reunido también con algunos de los miembros despedidos
de la instancia y hemos escuchado su parecer sobre los
hechos. Hemos leído, asimismo, tanto los comunicados
del Arzobispado como los emitidos por los empleados
despedidos. Con base en estas acciones, hemos decidido
pronunciarnos públicamente. Lo hacemos por respeto al
pueblo al que nos debemos desde el comienzo de nuestro
caminar como universidad de inspiración cristiana y
movidos por un gran amor a la Iglesia y a los salvadoreños.
Editorial
actividades ilícitas, por la situación de los presos, por
el flagelo de los desaparecidos y por la preservación y
cuido delicado del medioambiente (que algunos pueblos
originarios evocan como “madre tierra”), no por ello deja
de ser necesario que Tutela Legal continúe ocupándose
de ello. Ya lo estaba haciendo en el sonado caso de
Baterías Record y en otros.
6. La Junta de Directores de la UCA piensa que
el notable eco que esta decisión, no consultada con el
conjunto del pueblo de Dios, ha despertado en amplios
círculos de las Iglesias y de la ciudadanía, así como
internacionalmente, recomendaría una reconsideración
profunda. Los errores o deficiencias en una institución
de la Iglesia sugieren no pocas veces su corrección en
lugar de la supresión de la instancia. Lejos de perder
credibilidad, la Iglesia crece cuando una autoridad es
capaz de repensar, revalorar y, dado el caso, modificar
una decisión importante. De cualquier manera, sentimos
que es cristiana y eclesialmente valioso abrir todo este
asunto tan doloroso a consulta amplia de tantas personas
que desean que nuestra Iglesia no abandone, ni dé
ocasión para que se piense que abandona, a las víctimas
de la guerra y a sus familias, y siga esforzándose por
defender los derechos humanos y la dignidad del pueblo,
especialmente de los más vulnerables, empobrecidos y
victimados.
7. En todo caso, es necesario que el Arzobispado
garantice que se conservará y reactivará el Archivo
Monseñor Arturo Rivera Damas de Tutela Legal, para que
esté al servicio de la memoria histórica y de las posibles
alternativas de justicia que puedan impulsarse en nuestro
país. Muchos de los documentos que allí se guardan son
el resultado de laboriosas investigaciones, de la valiente
decisión de las víctimas de hablar, y tendrían el valor de
indicios de pruebas de responsabilidad si se abrieran
procesos judiciales.
8. Existe, además, un problema muy serio. En la
conferencia de prensa que el Arzobispo dio el viernes 4
de octubre, acusó a los antiguos empleados de Tutela
Legal de “irregularidades” financieras y administrativas
en su trabajo. Pero se abstuvo de mencionar nombres y
situaciones concretas, lo cual arrojó una sombra sobre
todo el grupo, que no tuvo oportunidad de defenderse en
ese momento. De hecho, las personas acusadas de un
delito o de una conducta irregular en el desempeño de su
oficio son inocentes mientras no se pruebe lo contrario.
El 6 de octubre, los acusados emitieron un comunicado
en el que dicen lo siguiente: “La labor de Tutela se basaba
en proyectos sociales avalados por el señor Arzobispo,
contando con constantes auditorías internas y externas
puestas por los mismos cooperantes y la administración
del Arzobispado, y […] en ningún momento señalaron
resultados negativos. Las cuentas de los fondos de cada
proyecto están a nombre de la Arquidiócesis, y para retirar
cualquier fondo se requería la firma mancomunada de
dos monseñores que estaban debidamente autorizados
por el señor Arzobispo. Ninguno del equipo de Tutela
Legal, incluyendo al director, tenía autorización de firma
para retirar fondos”.
9. Finalmente, pensamos que es muy difícil aceptar
que el pastor no dé lugar a que las personas que trabajan
a su lado desde hace años, en una labor también pastoral,
reciban personalmente de él sus preocupaciones, sus
decisiones y los motivos de estas. La Iglesia necesita en
sus autoridades formas dialogantes de actuar para evitar
el riesgo de reflejar modelos autoritarios impropios del
seguimiento de Jesucristo.
Como ha afirmado el papa Francisco desde el inicio
de su gobierno, es crucial “una Iglesia pobre y para los
pobres”, y, evidentemente, con los pobres. Ello requiere
de signos de parte de todos los sectores del pueblo
de Dios, que manifiesten y hagan realidad este deseo,
arriesgando el conflicto que puede sobrevenir, como le
ocurrió a Jesús de Nazaret en su propia vida. Por ello,
animamos a monseñor José Luis Escobar Alas a que
en el caso de Tutela Legal ponga un claro signo de ese
compromiso con los pobres desde su oficio de pastor.
San Salvador, 17 de octubre de 2013
3
Víctimas
En el comienzo estaba el pueblo de Dios.
Las víctimas deben estar siempre en el centro
Jon Sobrino sj
C
on estas dos frases quisiéramos poner algo de luz en la
confusión, y en muchos casos indignación, que se generó el 30
de septiembre. Sin previo aviso y sin tener en cuenta la dignidad de
las personas, el arzobispado clausuró Tutela Legal. Desde entonces
ha habido comunicados de quienes despidieron y de quienes
fueron despedidos, más publicitados los de aquellos que los de
estos. Muy pronto hubo también comunicados de instituciones
internacionales de renombre, de la UCA y de la Conferencia de
Religiosos y Religiosas de El Salvador. Más recientemente, el
arzobispo y la fiscalía intercambian opiniones sobre los derechos
de ambas instituciones con relación a los archivos.
Monseñor con el pueblo
Muchas otras cosas han ocurrido. Algunas son
conocidas por el pueblo de Dios, y la mayoría, como
suele ser normal, le son desconocidas. Recientemente
el arzobispo ha nombrado una comisión de sacerdotes
connotados para velar por los archivos, para hacer las
cosas bien en el futuro -y para reparar la imagen del
Arzobispado, ahora deteriorada como cuando se retiraron
los dibujos de Fernando Llort de la fachada de catedral.
Un campesino ha formulado cómo ve lo que ha ocurrido
con estas palabras: “Triste. Vergonzoso”.
1. Los laicos. El pueblo de Dios y el Socorro Jurídico.
“Pueblo de Dios” es expresión abstracta, y su contenido
concreto no es muy conocido por los salvadoreños. Sin
embargo, hace 50 años un concilio universal definió lo más
real de la Iglesia de Jesucristo con las palabras “Pueblo
de Dios”, y no con las de “Iglesia jerárquica”. Esto quiere
decir que obispos, curas, seglares, los llamados laicos y
laicas, todos son primordial e igualmente, miembros de
la Iglesia. Las diferencias vienen después. Son diferencias
de naturaleza funcional, y nada dicen de la calidad de vida
cristiana de sus miembros.
Pues bien, en los años setenta en El Salvador los
laicos fueron los que se preocuparon por la violación de
los derechos humanos en el país y los que se pusieron
a defender a las víctimas. Surgió el Socorro Jurídico.
Muchos salvadoreños llevaban ya siglos sufriendo la
muerte lenta de la pobreza, la violencia originaria. Pero
en los setenta a esta muerte se unió la muerte rápida
4
de la represión. Clamaba al cielo, y el grupo de laicos
citado, en el que había abogados, es decir gente del
derecho, se movieron en su defensa con la gran novedad
de defenderles también en el ámbito de los derechos
humanos, que eran groseramente violados. De ahí el
adjetivo jurídico [del Socorro] y después el adjetivo legal
[de la Tutela].
Un jesuita, el Padre Segundo Montes, a quien
Benjamín Cuellar recuerda en el artículo que publicamos
a continuación, acompañó y aglutinó al grupo en el
Externado San José. Después, Monseñor Romero
reconoció que el Socorro Jurídico era importante
colaborador suyo en la defensa de las víctimas y en la
denuncia de los victimarios. De hecho, en la primera
página del Diario de Monseñor [que tal como se ha
conservado comienza el viernes 31 de marzo de 1978]
aparece la referencia al Socorro Jurídico. Menciona algún
nombre de sus miembros y habla de tareas concretas…
Y añade. “Les agradecí y les manifesté mi satisfacción
por la acogida que prestaron al llamamiento y por la
buena voluntad que han manifestado como abogados de
conciencia cristiana”.
Más tarde, surgió Tutela Legal. Hasta el día de hoy,
con Tutela han trabajado otros obispos, otros sacerdotes
y otros laicos. El nombre de Maria Julia Hernández
es entrañable e inolvidable. En esos treinta años ha
habido cooperación y han existido tensiones entre ellos.
Históricamente suele ser lo normal.
Víctimas
Ahora entramos en un nuevo período. Pero sea cual sea
su novedad insistimos en que los derechos humanos es
responsabilidad de “todo el Pueblo de Dios”. Lo recuerdo
porque no es ninguna sutileza teológica rutinaria, sino
una necesidad cristiana e histórica. Los laicos son
responsables como lo son otros miembros del pueblo
de Dios, ministros y jerarcas. Tienen la misma dignidad.
Unos y otros deben tratarse con el mismo respeto.
2. La jerarquía al servicio de todo el Pueblo de
Dios, no por encima de él. En la Iglesia católica hay
laicos y hay jerarquía. El Vaticano II dijo que, antes que las
diferencias, hay que enfatizar que ambos forman parte por
igual del pueblo de Dios. La potestad, el poder ministerial
de la jerarquía, sin duda ofrece posibilidades para hacer el
bien, pero como lo muestra la historia, como todo poder
tiene siempre peligros. “Que me lo digan a mí que soy
rector de una universidad”, decía el Padre Ellacuría.
En democracia se da por sentado que ese peligro hay
que superarlo o al menos limitarlo. Y por eso se insiste en
la obligación de “rendir cuentas”, en lo que insistía el padre
Dean Brackley, a quien acabamos de recordar estos días.
Hablaba mucho de la necesidad de “accountability”. Y
en cosas de Iglesia, además de la democracia siempre
queda el evangelio, su exigencia y su utopía: los que
están arriba, que se bajen dice Jesús.
Ante acontecimientos públicos que generan grave
confusión, como ha ocurrido con el cierre de Tutela Legal,
la historia, la democracia y las tradiciones evangélicas
ofrecen otros modos de actuar: la disponibilidad a
explicar las decisiones de antemano y con argumentos
convincentes, el diálogo previo, el rendir cuentas y la
actitud acogedora.
Siguiendo con la utopía, el ideal es que el Pueblo
de Dios sea ejemplo de solidaridad. Ciertamente como
ayuda y defensa de quienes lo necesitan. Pero dentro del
pueblo de Dios debiera existir, además, otra forma de
solidaridad, que no empequeñece la mencionada, sino
que la incrementa: “llevarse mutuamente los unos a los
otros”, ministros, laicos, jerarcas. Y cuando hay agravios,
reales o supuestos, que exista la disponibilidad al diálogo
sincero y al perdón. Con relación a la jerarquía es una
forma que toma la utopía evangélica de bajarse para
servir. Y no se debiera esperar a que comience a bajarse
el otro. Cuando se de esa solidaridad, el pueblo de Dios
será una gran ayuda para el país.
3. Al menos de palabra, también en la presente
coyuntura conflictiva parece haber coincidencia en
que lo más importante son las víctimas. El Socorro
Jurídico primeo y Tutela Legal después promovieron
en este país “la memoria histórica”. Durante años
han derrochado amor hacia los miles de perseguidos,
asesinados, desaparecidos, los que tienen que emigrar
para poder vivir, especialmente mujeres y niños. Ambas
instituciones han mantenido con vida y con dignidad a
miles de víctimas.
El padre Ellacuría las llamó el “Pueblo Crucificado”. Y
Monseñor, después de que el ejército hubiese asesinado a
más de un centenar de campesinos, el 19 de junio de 1977
dijo en Aguilares: “Ustedes son el Divino traspasado”. Y no
solo les dio dignidad con estas palabras, sino que confesó
ante ellos, indefensamente, cómo entendía él su misión
arzobispal: “A mí me toca ir recogiendo cadáveres”. Esa
era ex officio tarea fundamental suya por ser arzobispo.
“Recoger cadáveres” es una forma vigorosa de expresar
lo que todo el Pueblo de Dios debe hacer con las víctimas.
Las pueden hacer suyas el Socorro Jurídico, Tutela
Legal, el IDHUCA y todas las instituciones de derechos
humanos. Y todos los miembros de todas las iglesias
salvadoreñas de la confesión que fuere.
Importantes son archivos con nombres, inventarios,
que estén bien protegidos. Importantes son ONGS, y
sus aportes. Pero eso no sustituye al “recoger cadáveres”
de Monseñor Romero y de otros en este país, mártires
muchos de ellos.
4. Dios sabe cuál será el futuro de Tutela Legal.
Los acontecimientos de estos días no debieran llevar a
que disminuyan y se empobrezcan sus tareas, sino a que
crezcan y mejoren. Que las discusiones existentes sirvan
para llevar luz al pueblo de Dios. Y que no lleven al deseo,
comprensible pero no muy cristiano, de “tener más razón
que el otro”.
Las reflexiones que acabamos de hacer pueden
resultar
excesivamente
conceptuales,
incluso
complicadas aunque quisieran ser sencillas y dar alguna
luz. Termino ahora con las palabras de Pedro Casaldáliga,
estas sí breves y claras: “Todo es relativo menos Dios y el
hambre”. En El Salvador bien podemos decir: “menos
Dios y las víctimas”.
22 de Octubre de 2013
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Víctimas
Segundo Montes: visionario, coherente y vigente
Benjamín Cuéllar
Diez años antes de la fundación del Idhuca, Segundo
Montes impulsó la creación de algo novedoso en el país
y la región: el Socorro Jurídico Cristiano. Así, en 1985 y
1975, respectivamente, se fundaron y pusieron esos dos
organismos al servicio de las mayorías populares víctimas
de la violación de sus derechos más fundamentales.
Montes lo hizo con absoluta independencia de criterio,
libre de cualquier condicionamiento político en una época
de gran convulsión (represión gubernamental, violencia
guerrillera y conflicto armado) y comprometido con esa
población sufriente.
Visionario, porque a mitad de la década de 1970
se lanzó, junto a un grupo de jóvenes estudiantes de
derecho y algunos abogados, en la arriesgada cruzada
de defender derechos humanos en un país donde la
sangre ya corría por las ciudades y el campo. Los vientos
que soplaban eran de muerte, luto y dolor, pero había
que asumir el desafío. Visionario también porque fijó su
atención con rigor académico y sentido humano -quizás
antes que nadie en el país y la región- en aquellos seres
humanos que debían abandonar sus modestas viviendas
para buscar refugio o huir del país debido a la amenaza
real de la muerte violenta, pero también por el proceso de
muerte lenta producida por el hambre, las enfermedades
y otras precarias condiciones de existencia.
Visionario porque alcanzó a advertir, con mucha
antelación, lo que después de su brutal ejecución
se le vino encima al llamado “triángulo norte”
centroamericano. En 1985, habló de “una profunda
modificación de la estructura y las relaciones sociales en
El Salvador”. “Previsiblemente”, aseguró hace veintiocho
años, “se va a conformar o se está conformando en El
Salvador una nueva categoría social, prácticamente
inexistente hasta el momento si no es una proporción
insignificante”. A renglón seguido, Montes se refirió a
la población desplazada internamente, la que calculaba
en medio millón de personas. Ese colectivo, “dadas
sus características previas, agravadas por la situación
presente, carentes de niveles educativos y de capacitación,
lanzadas a un sistema incapaz de generar puestos
de trabajo suficientes, de absorber dignamente a esa
multitud, y de suministrarles los requerimientos mínimos
e indispensables para una vida productiva y digna, no
tendrá otra alternativa que convertirse -en una proporción
significativa y alarmante- en lumpenproletariado, con
todas las consecuencias que acarrearía para la estructura
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social del país”. Sin estigmatizar a esas personas, ¿estaría
Montes anunciando una de las causas que originaron a
las maras?
Fue, además, coherente hasta el final de su vida,
arrebatada por criminales que ahora tiemblan ante la
posibilidad de ser condenados por la justicia universal.
Segundo Montes pensó, predicó, educó, escribió y
trabajó siempre en la misma dirección: la del respeto
de la dignidad de las personas. Fue un hombre teórico
y práctico, fiel a esa perspectiva de vida. Vida que no
terminó con su infame asesinato.
En 1985 también habló de la familia. Si es la base de
la sociedad, sostuvo, “como lo reconoce la Constitución
política y lo aceptan las ciencias sociales, dado que es el
primero y fundamental socializador, la desarticulación de
gran parte de esas familias va a repercutir profundamente
en la generación futura y en la sociedad en general. La
muerte violenta, o la ausencia del padre o de varones
adultos; el proceso de socialización familiar anormal,
de muchos niños -a veces ni siquiera parientes- bajo el
cuidado de una mujer sola y/o con frecuencia de algún
anciano, en condiciones de vida ‘artificiales’, no puede
menos que grabar una profunda huella en la conformación
de las personalidades individuales y sociales de una
proporción considerable de la sociedad salvadoreña”.
¿No es esto un diagnóstico de la realidad nacional actual?
Por todo lo anterior, vale la pena celebrar el paso de
Segundo Montes por El Salvador. Además del seminario
especializado en el que se abordaron la trata de personas,
el desplazamiento forzado por violencia y la política
migratoria, este año la actividad central para conmemorar
el aniversario de la fundación del Idhuca fue en Arcatao,
Chalatenango, el sábado 8 y domingo 9 de septiembre.
En ese municipio, en medio de las difíciles condiciones de
vida en las que se encuentra la mayoría de sus habitantes,
el Instituto trabaja con el comité de víctimas de la guerra;
sobrevivientes que luchan por conocer la verdad sobre
las atrocidades que sufrieron y por que se imparta justicia
reparadora. También trabaja con población emigrante
que ha retornado o que planea emprender la aventurada
travesía.
Qué mejor lugar para recordar al padre Montes y su
obra.
Víctimas
Lampedusa de nuevo
Jesús Bastante, Religión Digital
“Sólo me viene la palabra vergüenza. Es una vergüenza”. Son palabras del Papa tras el naufragio cerca de la
isla de Lampedusa en el que han fallecido más de un centenar de personas y han desaparecido otras 250.
El Papa improvisó estas palabras al término del discurso a los
participantes en el convenio sobre el aniversario de la encíclica
“Pacem in Terris”. “Recemos por los que han perdido la vida,
hombres, mujeres, niños, por los familiares y por todos los
inmigrantes. Unamos nuestros esfuerzos para que no se repitan
tragedias similares. Sólo una decidida colaboración de todos puede
ayudar a prevenirlas”.
Lampedusa fue, en el mes de julio, el destino del primer
viaje de Francisco fuera de Roma. Entonces el Papa habló
al mundo sobre el drama de la inmigración. Hoy ha vuelto
a hacerse trágico. A lo largo de la tarde, la cifra de cuerpos
hallados muertos se incrementa por decenas.
Los supervivientes de la tragedia -en la embarcación
viajaban medio millar de personas- explicaron que
decidieron encender un fuego en la embarcación para
poder ser localizados, pues que no lograban contactar con
los servicios de rescate con los teléfonos que llevaban. La
barcaza se incendió y muchos inmigrantes tuvieron que
arrojarse al mar, y en el caos consiguiente la embarcación
acabó volcando. Al parecer, una veintena de barcos
contempló el incendió y posterior naufragio sin acudir
a socorrer a las víctimas ni dar aviso a las autoridades.
La tragedia de hoy se suma a la ocurrida el pasado 30
de septiembre cuando trece indocumentados fallecieron
después de haber sido obligados por los traficantes a
saltar de la barcaza en la que viajaban a pesar de que no
sabían nadar y había un fuerte oleaje.
Don Stefano Nastasi, ex párroco de San Perlando, ha sido
testigo de la tragedia. Está consternado: “Es una masacre.
Una masacre que hay que detener de una vez por todas”.
Para este sacerdote la esperanza viene de los vecinos. “Se
han volcado en ayudar a los inmigrantes, saliendo al mar
con las barcas, llevando mantas y comida, ayudando en
lo que pueden”.
Y prosigue. “Toda pérdida humana es una tragedia, pero
esta es sin duda la peor que recuerdo por el número
de víctimas. Es algo horroroso. Espero que no vuelva
a repetirse algo así”. Los habitantes de Lampedusa
“mayoritariamente pescadores se merecen todos los
aplausos, por la solidaridad que han demostrado -una
vez más- ante la muerte de inocentes, víctimas de la
desesperación y de la codicia de los modernos traficantes
de personas”.
A falta de confirmación oficial parece que uno de los
patrones de la embarcación habría sido detenido.
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Casaldáliga
Entrevista de Pedro Casaldáliga para quienes buscan
la verdad con honradez y esperanza
Religión Digital
Unos amigos de Don Pedro, venidos de España y de Brasil
le hicieron una entrevista, publicada en Religión Digital. Los
temas son de mucha importancia. Son de actualidad y tanto
las preguntas como las respuestas son sobre lo que ocurre
hoy en concreto. Pienso que todo el mundo las entiende.
Publicamos parte de esta entrevista, ligeramente editada que
continuaremos en el número siguiente.
“Es fácil llevar a Jesús en el pecho, lo difícil es tener pecho,
coraje para seguir a Jesús”
Preguntas sobre las Comunidades Cristianas de
Base y el ecumenismo
Casaldáliga. Arrancan de la base, del pueblo y son
la base de la Iglesia. Nosotros decimos en Brasil que se
trata de un nuevo modo de ser Iglesia, yo añadí: de un
nuevo modo de toda la Iglesia. El Obispo Leonardo se
alarmó un poco, y me decía “Pedro, eso es una ilusión.
Para la Iglesia sería el modo de ser comunitario, fiel,
uniendo la fe a la vida, con la Biblia en las manos del
pueblo, con capacidad de diálogo, teniendo en cuenta el
ecumenismo. Siempre hemos dicho que este se dará si
se da el diálogo del pueblo con la cultura.
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Ahora el desafío es la convivencia en todos los
campos: en la familia, en el vecindario, en el trabajo,
en la comunidad eclesial. La convivencia es el gran
desafío. Los indios Minky dicen que “vivir es convivir”.
La convivencia supone que nos situemos en la Iglesia
en una actitud de igualdad; de igual a igual con las
otras Iglesias, con las otras religiones, con las otras
espiritualidades, con la humanidad. Hemos de partir
de esa visión macroecuménica, en vez de partir de una
actitud replegada sobre sí misma; partir de una visión
abierta en comunión con todos los otros movimientos,
espiritualidades y religiones. Hemos de explicitar
nuestra fe no como imponiendo una superioridad sino
Casaldáliga
contribuyendo con la concreta historia de Jesús de
Nazaret.
Preguntas sobre la parroquia
Casaldáliga. Debería ser toda ella comunidad. Yo
digo que no se trata de discutir si son tantas o cuantas;
se trata de que todo sea comunidad; me gusta hablar
de comunitariedad, que todo sea comunitario desde el
Papa, que todo sea participativo, que, desde la propia
situación de cada uno, todo sea contribución al conjunto.
Las parroquias como parroquia no tienen futuro.
Estos días la CNBB (Conferencia Episcopal de Brasil)
está discutiendo sobre “Comunidad de Comunidades,
una nueva Parroquia”. Está comprobado que la parroquia
como tal se transforma en burocracia y no estimula la
participación real; se entiende, por otra parte, que sea
necesario una referencia jurídica, diríamos canónica.
Que sean grupos pequeños forma parte de la condición
de semilla, fermento, sal. Yo creo que se ha superado
ya la fase más rabiosa de relación entre comunidades y
obispos; hemos aprendido bastante a convivir; todavía
falta mucho, pero ya hay menos episcopalitis aguda. Si
el obispo o el cura no nos acepta, pues muy bien, no
nos vamos a perder por eso. La indignación ha de ser
una indignación esperanzada, de lo contrario estamos
vomitando bilis por todas partes y no tenemos nada de
buena noticia. El cristianismo es algo más, no se trata de
vivir la vida amargada, fiscalizada.
Preguntas sobre los Nuevos Movimientos
Casaldáliga. La fe sin política no es fe cristiana.
Por lo que respecta a los nuevos movimientos yo he
vivido un detalle interesante en Honduras. Estábamos
en Cuaresma, la cocinera de los claretianos nos dijo que
era neocatecumenal y añadió: “nosotros celebramos
la Eucaristía ustedes celebran la Misa”. Si se niegan a
participar de la vida de la parroquia en ciertos momentos,
en ciertas cosas; ahí también dejarían de ser Iglesia.
Yo digo a los amigos y amigas que hay que participar
de la misa del cura al menos una vez por mes; es la
contribución a los ancianos y ancianas que participan
todas las semanas, levantarles el ánimo. Negarse me
parece que es una actitud anticristiana.
Preguntas sobre la fe y la política
Casaldáliga. No puede haber fe cristiana sin
encarnación. Encarnación es el misterio de la entrada
de Dios, de lleno, en nuestra humanidad por medio
de Jesús de Nazaret, y eso supone que asumamos los
desafíos de cada día. Todo es política, aunque la política
no lo sea todo. Jesús dijo que había venido para que
todos tuvieran vida, y la tuvieran en abundancia. Si no
me preocupo de la tierra, de la salud, de la educación,
de las comunicaciones, incluso de las vacaciones para
descansar, no me estoy preocupando de la vida humana.
La vida en el otro mundo es un asunto de Dios, que
Él resolverá muy bien, porque allí habrá vida y vida en
abundancia para todos. A nosotros nos toca mejorar
la vida y universalizar la vida aquí, en este mundo. Y si
la Iglesia, el Papa, los obispos, los sacerdotes, las monjas
y todos aquellos que queremos ser seguidores de Jesús
no hacemos política, no impulsamos las consecuencias
sociales, políticas y económicas que tiene la fe, ¿qué
testimonio de amor damos?
Preguntas sobre comunitariedad y comunidad.
Casaldáliga. Es una actitud de participación, de
corresponsabilidad, que el Papa sea el Obispo de Roma,
que los obispos participen realmente de la colegialidad
que ahora no existe, corresponsabilidad de todos y todas.
Una actitud comunitaria en la propia familia, en el trabajo;
un párroco no debería decidir nada por sí sólo y un padre
de familia tampoco.
Preguntas sobre los sínodos, los
pastorales, los laicos y su participación
consejos
Casaldáliga. Los Sínodos son un fracaso; el propio
cardenal Arns, que fue arzobispo de Sâo Paulo, y que
participaba de los Sínodos, nos dijo en una asamblea de
los obispos de Brasil que el Sínodo es un fracaso por ser
sólo consultivo; los obispos hablan y a continuación la
Curia lo amaña a su modo, y después de dos o tres años
aparece un documento firmado por el Papa que ni lo
leemos. No fue participativo y está fuera de hora y de lugar.
Cuando se está pidiendo estos días la reforma de la Curia
muchos insisten en este aspecto: que los sínodos sean
de participación, de colegialidad, de corresponsabilidad.
Preguntas sobre las personas mayores y la
problemática sexual
Casaldáliga. Se trata de ser comprensivos con
las personas mayores. Hay que reconocer que están
viviendo un proceso personal y de grupo que antes no
se imaginaba. Toda la problemática sexual antes se
vivía clandestinamente, ahora con la puerta abierta; la
autoridad paterna se discute hoy; el padre y la madre, los
formadores no pueden sentirse decepcionados, han de
estimular la crítica, la indignación; pero dando testimonio
y actuando ellos, también, en familia de una manera
participativa.
9
Mártires de la UCA
El 16 de noviembre que vivió Lucía Cerna
José María Tojeira sj
Conocía a Lucía de vista. Hacía la limpieza en la zona
de la rectoría y vicerrectorías de la UCA y la había visto
de pasada, en las pocas ocasiones que llegaba a dichas
dependencias.
Mi primer encuentro personal fue en la sala de estar
de mi casa, a eso de las 6:40 de la mañana del día 17
de noviembre. Allí estaba también Obdulio, esposo y
padre de Elba y Celina, que había llegado poco antes
para comunicarnos el asesinato de los seis jesuitas, su
esposa y su hija. Mientras Obdulio no sabía nada, Lucía
fue enfática: “Fueron los militares, Padre. Yo los vi”.
El ejército había bombardeado y ametrallado el barrio
donde ella vivía, y le habían dado un cuarto en una casa
de la UCA desde donde se podía ver la entrada a la yarda
de la vivienda de los jesuitas. Allí habían dormido ella,
su esposo y su pequeña hija. El esposo no se atrevió a
levantarse después del intenso tiroteo para asomarse a la
ventana. Pero Lucía sí. Y vio a los militares salir por esa
puerta, después de escuchar los abundantes disparos y
explosiones.
Los asesinos habían tratado de fabricar un escenario
encubridor: “La jefatura de la guerrilla estaba reunida
con los jesuitas en la casa de éstos, y el ejército llega a
detenerlos. Se produce un tiroteo y el FMLN asesina a los
jesuitas al huir”.
Posteriormente hablé con más detalle con Lucía.
10
Era la única testigo visual de los participantes en el
crimen. En su testimonio judicial diría que los vio muy
claramente porque la luna de aquel día brillaba como el
sol. En realidad vio a los soldados a la luz de dos luces
de bengala (flares) que lanzaron al terminar el operativo
y abandonar el lugar del crimen, pues esa noche no
había luz eléctrica. Su testimonio era importante en un
ambiente en el que el Ejército salvadoreño y el Gobierno
acusaban directamente del crimen al FMLN, con los
medios de comunicación controlados y con el discurso
militar centrado en la amenaza y la represión. Abogados,
conocedores del país, amigos, todos me decían que si
Lucía testimoniaba debía abandonar El Salvador. Ella
estaba dispuesta a correr el riesgo. La embajada de
Estados Unidos nos dijo que facilitaría su ingreso vía
Miami, y la embajada española, después de una inicial
negativa, aceptó tenerla como refugiada mientras el juez
le tomaba las declaraciones.
Y comenzó entonces el suplicio de esta mujer valiente.
El juez llegó a la embajada española con los fiscales.
Éstos estaban empeñados en destruir las declaraciones
de Lucía, queriendo confundirla y obligarla a decir que
no se podía distinguir entre militares y guerrilleros. Lucía
insistía: “Eran soldados como los que siempre he visto en
la calle”. Y no la podían sacar de ahí, a pesar de la presión
de los fiscales, queriendo hacerla ver como mentirosa
ante el juez. Un jesuita, Fermín Sáinz, que la acompañó
durante el interrogatorio, no soportó la escena e increpó
Mártires de la UCA
a los fiscales, acusándoles de querer destruir a la testigo
en vez de aprovecharla. Cuando el toque de queda se
acercaba el juez se retiró hasta el día siguiente, y a Lucía
le tocó dormir en la embajada junto con su esposo y su
hija. El embajador español, Francisco Cádiz Deleito, llegó
a media noche a despertarla: “Rece Lucía, que van a venir
a matarnos”, le decía. Y le tocaba a esta mujer valiente
calmar y tranquilizar al nervioso embajador.
Después del ofensivo interrogatorio fiscal le tocó la
ida al aeropuerto. El ambiente de tensión permanecía.
Acusar a militares del asesinato de los jesuitas parecía
en aquellos momentos firmar la propia sentencia de
muerte. Los embajadores de España y Estados Unidos
la acompañaron para darle seguridad. El embajador
de Francia prestó su automóvil blindado, dado que la
embajada española carecía de este tipo de carro. Por lo
largo y oneroso del interrogatorio Lucía perdió el avión. El
ministro de Asuntos Humanitarios de Francia, entonces
Bernard Kouchner, en ese momento de El Salvador y
parte de la comitiva que acompañaba a Lucía y familia
al aeropuerto, consiguió que un avión de transporte
del ejército francés que estaba en Belice, viniera a El
Salvador y trasladara a nuestra testigo a Estados Unidos.
Permanecer un día más en El Salvador era peligroso. La
entrada de Lucía en el avión francés, caminando sobre la
pista, fue filmada, y en ella se veía a Kouchner protegiendo
con su cuerpo a Lucía del algún posible francotirador.
Este ambiente de tensión continúa en Miami. Richard
Chidester, oficialmente encargado de asuntos legales en la
Embajada de Estados Unidos, pide permiso para viajar en
el avión francés y facilitar la entrada de Lucía y su familia
en Estados Unidos. Y en Miami, junto a unos agentes del
FBI, deciden hospedar a Lucía en un hotel para evaluar
“la peligrosidad de la testigo”. Temían, decían, que
alguien pudiera matarla. Y allí siguió la presión. Trajeron
para interrogarla al teniente coronel Manuel Antonio Rivas
Mejía. Y de nuevo comenzó el intento de desacreditar
a la testigo. Algunos días la sometieron varias veces al
polígrafo. El militar salvadoreño la amenazó con devolverla
a El Salvador “y ya sabes lo que te va a pasar allí”.
El intento era que Lucía dijera que no había visto
nada, y que la versión que había dado ante el juez se
la había proporcionado el jesuita Miguel Francisco
Estrada. Presionada ante las amenazas de retorno a su
patria con muerte incluida, Lucía tuvo un momento de
debilidad y dijo que no había visto nada y que la versión
se la había inventado María Julia Hernández, directora
de la Tutela Legal del arzobispado de San Salvador, que
también la había acompañado durante el interrogatorio
en la embajada española. Esa afirmación fue sometida
al polígrafo y la máquina la calificó de no creíble. Pero
los agentes del FBI filtraron a la prensa información de
que la testigo se había desdicho de su anterior acusación.
Posteriormente, Lucía volvió a insistir ante los agentes
en la versión que nos había dado a nosotros desde el
principio.
El arzobispo de San Salvador, Monseñor Arturo Rivera
Damas, denunció que Lucía había sido secuestrada en
Estados Unidos por el FBI y sometida a tortura sicológica.
El 41 presidente de Estados Unidos, George Herbert
Walker Bush, aseguró, en respuesta al arzobispo, que en
Estados Unidos se respetaban los derechos humanos. Y
comenzó, entre dificultades y esperanzas, la nueva vida
de Lucía y su familia, que este libro narra.
Para quienes fuimos testigos inmediatos de su valentía
en estos días aciagos y terribles que le tocaron vivir,
Lucía se convierte en símbolo de coraje, honorabilidad
y valor. Se trata de una mujer sencilla que desde sus
sentimientos de justicia y de cariño a las víctimas se
expuso a un complejo peregrinaje en el que se juntan un
sistema judicial corrupto, una diplomacia mediocre, unos
militares mentirosos y dispuestos a matar y unos policías
norteamericanos maltratadores y cómplices con un
oficial del ejército salvadoreño acusado por la Comisión
de la Verdad de encubrir asesinatos. Una mujer ejemplar
convertida ella misma en víctima por tratar de hacer
verdad en un caso que las armas, la prepotencia estatal
y los intereses de quienes financiaban una guerra injusta,
querían encubrir. El testimonio de Lucía fue clave para
ejercer presión y para llegar a un primer capítulo de la
verdad. Desde su declaración hasta que el gobierno de El
Salvador reconoció la culpabilidad militar en el asesinato
de los jesuitas y sus colaboradoras pasaron prácticamente
cuarenta días. Durante ese tiempo la maquinaria
gubernamental salvadoreña insistió sistemáticamente en
acusar al FMLN. La declaración de Lucía nos ayudó a
todos a insistir en la autoría de la Fuerza Armada. Y su
ejemplo valiente y esforzado, fue acicate y estímulo para
todos los que en aquel momento luchamos en favor de
la verdad. Nos sabíamos en desventaja ante un gobierno
que enviaba delegaciones a Washington, a Madrid y al
Vaticano, para decir que los jesuitas mentíamos al acusar
al ejército y que la investigación oficial, supuestamente
científica e imparcial, implicaba a la guerrilla en el crimen.
Pero el ejemplo de Lucía nos ayudó a todos a privilegiar
la verdad sobre la vida. Sabiendo que con el riesgo
corrido, contribuíamos, igual que Lucía, a salvar vidas en
El Salvador. Porque en efecto, el reconocimiento de la
culpabilidad del ejército, con el descrédito tan absoluto
que le proporcionó, debilitó a los coroneles partidarios
de proseguir la guerra y aceleró el proceso de paz. Lucía,
mujer valiente y constructora de paz, se merece todo
nuestro agradecimiento.
11
12
La UCA y el pueblo herido
Ya sois la verdad en cruz
y la ciencia en profecía
y es total la compañía
compañeros de Jesús.
El juramento cumplido,
la UCA y el pueblo herido
dictan la misma lección
desde las cátedras fosas
y Obdulio cuida las rosas
de nuestra liberación.
Capilla de la UCA
San Salvador, 23 de marzo de 1990.
Pedro Casaldáliga
13
Mártires de la UCA
“Decir la verdad”
Jon Sobrino sj
L
ucía Cerna “dijo la verdad”. El padre
Tojeira ha explicado magníficamente lo
que ocurrió. Ahora solo queremos hacer
algunas reflexiones para captar bien lo que
estaba haciendo Lucía al “decir la verdad”.
Al decir lo que vio y lo que oyó, Lucía se convirtió en
testigo de la verdad, y también en su defensora, pues dijo
la verdad en contra de quienes la combatían. Y se convirtió
en servidora fiel, amenazada por gente muy poderosa de
fuera y con la dolorosa congoja de dentro, pues estaba
arriesgando lo más querido suyo: vida, familia, vivir en
su tierra.
Su honradez y su entereza no le valieron ningún
reconocimiento oficial, al contrario los poderosos
intentaron hacerla pasar por mentirosa. Lucía se convirtió,
a las inmediatas, en una víctima más de lo ocurrido la
noche del 16 de noviembre. Pero muy pronto se convirtió
en símbolo de la lucha contra el asesinato y contra la
mentira. Para Lucía “decir la verdad” fue una victoria
sobre poderosos enemigos.
Los mentirosos quedaron espantados, pues Lucía no
permitió, como suele ocurrir, jugar con la verdad. Y no era
una verdad cualquiera. Establecía el hecho fundamental:
en el país hay criminales, importantes miembros de
estamentos oficiales, que asesinan a personas indefensas
e inocentes, numerosa y masivamente. Y también en
el país hay quienes, después de asesinar, mienten sin
escrúpulos de forma clara y arrogante, o intentan al
menos manipular y encubrir la verdad. A quien puso
en palabra la verdad, los mentirosos amenazaron e
intentaron silenciar. Es el pecado del mundo.
14
Sin nombrarlos explícitamente, Lucía declaraba
mentirosos al gobierno, militares, políticos, algunos
diplomáticos, e incluso a algún miembro de la jerarquía
eclesiástica. En el Vaticano Monseñor Romeo Tobar
Astorga dijo que los asesinos habían sido el FMLN.
***
Gran decidor de la verdad fue Monseñor Romero. A él
sí lo eliminaron, en definitiva por haber dicho la verdad,
exhaustivamente y sin componendas: la verdad sobre las
muertes, desaparecimientos, torturas, robos a miles de
salvadoreños en sus salarios, tener que abandonar el país
como refugiados, especialmente los pobres y sencillos.
Monseñor estorbó “a los que tienen demasiada voz”
por “ser voz de los sin voz”. Y fue la voz de quienes son
víctimas de la mentira.
Cuando Monseñor Romero regresaba de Puebla
en 1979, un funcionario del aeropuerto dijo: “Ahí va la
verdad”. Y en la homilía del 18 de febrero de 1979, la
primera después de su regreso de Puebla, Monseñor
comentó: “La frase me llena de optimismo porque en mi
valija no traigo contrabando ni traigo mentira, traigo la
verdad”.
La verdad era el modo de ser de Monseñor. Estaba
configurado por un existencial: amar y decir la verdad,
Mártires de la UCA
En El Salvador ha habido mucha vileza y mucha
generosidad. El recuerdo del primer 16 de noviembre seguirá
mostrando la vileza de unos. El gesto de Lucía Cerna de decir
la verdad se mantiene hasta nuestros días. Se ha comvertido
en buena noticia para siempre”.
odiar y denunciar la mentira. Con la mentira se encubre
la violación de los mandamientos de la ley de Dios. Y con
la verdad se las saca a luz.
Contra las violaciones del quinto mandamiento
denunciaba: “La violencia, el asesinato, la tortura donde
se quedan tantos muertos, el machetear y tirar al mar,
el botar gente: todo esto es el imperio del infierno” (1 de
julio de 1979). Y poco antes de su propio asesinato dijo:
“Se sigue masacrando al sector organizado de nuestro
pueblo solo por el hecho de salir ordenadamente a la
calle para pedir justicia y libertad” (27 de enero de 1980).
Contra las violaciones del séptimo mandamiento
decía: “¡No robarás! Es la verdad. Y lo que tienes lo has
robado al pueblo que perece en la miseria” (18 de marzo,
1979).
Contra el octavo mandamiento, globalizando su
realidad en nuestro país, decía: “Falta en nuestro ambiente
la verdad”, (12 de abril, 1979). “Sobran quienes tienen su
pluma pagada y su palabra vendida” (18 de febrero, 1979).
“Distorsionan la verdad” (21 de enero, 1979).
Con dolor y amargura se quejaba: “Estamos en un
mundo de mentiras donde nadie cree ya en nada”, dijo el
18 de marzo de 1979.
Pero en la Escritura también es central la verdad en
oposición dialéctica a la mentira. En Rom 1, 18-32 Pablo
dice, solemnemente, estas palabras: “Desde el cielo se
revela la ira de Dios contra toda clase de hombres impíos
e injustos que por su injusticia aprisionan la verdad”. Y
en los versos siguientes menciona las consecuencias
de aprisionar la verdad. Las creaturas ya no revelan al
creador. El corazón se entenebrece. Y los seres humanos
quedan entregados a toda suerte de pasiones que los
deshumanizan. El evangelio de Juan 8, 44, relaciona
el mentir y el dar muerte. El maligno es homicida y
mentiroso, y por ese orden.
El evangelio de Juan habla de la verdad, y dice: “la
verdad les hará libres”. Verdad y mentira, humanización y
deshumanización.
Tanto Monseñor Romero como Lucía Cerna pasaron
por momentos difíciles. Monseñor escribió el 25 de
febrero de 1980 que temía una muerte violenta -y no
exageraba después de haber hablado como habló.
También Lucía tuvo miedo en los interrogatorios y en
un momento flaqueó y se vino abajo. Pero ambos se
mantuvieron firmes y dijeron la verdad.
***
***
Así vio a Monseñor Romero un campesino sabio:
“Monseñor Romero dijo la verdad. Nos defendió a
nosotros de pobres. Y por eso lo mataron”.
Que yo recuerde el campesino no dijo más. Debió
alegrarse inmensamente de que Monseñor les defendiese.
El día que lo mataron debió llorar como solo se llora a un
padre. Pero lo que más le debió sorprender, al menos por
ahí comenzó, es que Monseñor Romero “dijo la verdad”.
***
La palabra de Dios dice cosas centrales para los
creyentes y para todos los seres humanos de buena
voluntad. Central es, evidentemente, el amor a Dios y el
amor al prójimo, sin olvidar ponerlos juntos, como dice
Jesús. Y como recuerda Pablo a los cristianos de Corinto:
“Ahora hay tres cosas: fe, esperanza y amor, pero la mayor
es el amor”.
Para terminar quiero recordar un texto del final de
la vida de Jesús. En Betania una mujer se le acercó y
derramó un perfume muy costoso sobre su cabeza.
Algunos de los presentes se indignaron, hipócritamente,
pues decían que se estaba desperdiciando el dinero que
se podía dar a los pobres. Pero Jesús salió en defensa de
la mujer. “Esta mujer ha hecho lo que tenía que hacer, ha
ungido mi cuerpo para la sepultura”. Y añadió: “en verdad
les digo, donde quiera que se proclame el evangelio en
todo el mundo, se contará el gesto de esta mujer”.
En El Salvador ha habido mucha vileza y mucha
generosidad. El recuerdo del primer 16 de noviembre
seguirá mostrando la vileza de unos. El gesto de Lucía
Cerna de decir la verdad se mantiene hasta nuestros días.
Se ha convertido en buena noticia para siempre.
15
Romero
Monseñor Romero en Londres
Romero: defensor de los pobres. Continuación
Monseñor Ricardo Urioste
Una catedral del siglo XIX
asociada con la marcha
de los católicos ingleses
desde la represión a la
tolerancia, bombardeada
por Hitler durante la
Segunda Guerra Mundial
y visitada por Juan
Pablo II en 1982, ahora
alberga un “espacio
[Óscar A.] Romero”
que el embajador
salvadoreño Werner
Matías Romero (sin
parentesco a Monseñor)
llamó “un pedacito de el
Salvador” en el corazón
de Londres.
***
Bendición de la cruz.
Continuación de la Homilía de Monseñor Urioste el día de la inauguración:
3. El tercer y último aspecto que quisiera abordar es
el de Monseñor Romero como defensor y servidor de los
pobres. Quizás una de sus frases nos ayude a comprender
esa faceta de su vida: “El Pastor tiene que estar donde hay
sufrimiento” (30 de octubre de 1977). Y allí donde hubo
sufrimiento pasó él toda su vida sacerdotal desde sus días
de seminarista. Y después, como joven sacerdote hasta el
final cuando ya era un arzobispo de 62 años.
Algo parecido ocurrió entre Monseñor Romero y
los más necesitados. Siempre los quiso, aunque en un
principio de forma paternalista. Pero Nuestro Señor le
tocó los ojos de tal forma que él se preguntaría “¿qué más
puedo hacer por los pobres y su sufrimiento?”. Entonces,
Monseñor Romero también vio con claridad. Nunca habló
de una conversión en su vida, pero sí dijo que Nuestro
Señor lo guió en su evolución.
Algunos han dicho que Monseñor Romero tuvo una
conversión en un momento determinado de su vida
como arzobispo. Yo no estoy de acuerdo. Él siempre
buscó hacer la voluntad de Dios y Dios le mostraba su
voluntad paso a paso. Su caso se parece a lo que nos
cuenta san Marcos en el capítulo 8 sobre el ciego de
Betsaida. Jesús tomó saliva en sus manos y la puso en
los ojos del ciego. Le preguntó si veía algo. El ciego, que
empezaba a ver, contestó, “Veo gente; parecen árboles
que van caminando”. De nuevo, Jesús colocó sus manos
sobre los ojos del ciego, y ahora éste vio con claridad.
En la Carta a los Romanos, san Pablo dice: “Quien no
tenga el Espíritu de Cristo, no le pertenece” (8, 9). Esto
nos lleva a preguntar: ¿Qué era el espíritu de Cristo? El
Evangelio nos da la respuesta. Jesús tuvo como prioridad
su comunicación constante con Dios Padre a través de la
oración. Luego, predicó sobre el Reino de Dios.
16
Y por último, por medio de su compañía constante,
Jesús expresó su amor por los pobres, los ciegos, los
leprosos, los hambrientos. Según San Mateo, en el
capítulo 25, nuestra entrada al cielo estará condicionada
por lo que hicimos para ayudar a los necesitados. “En
Romero
Cruz de Fernando Llort en la capilla.
verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los
más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a
mí” (v. 40). “En verdad les digo: siempre que no lo hicieron
con alguno de estos más pequeños, ustedes dejaron de
hacérmelo a mí” (v. 45).
Este espíritu cristiano de compasión caracterizó
el cuidado amoroso que Monseñor Romero mostró
a los pobres, tanto en obras como en palabras.
Aproximadamente un mes antes de su muerte, dijo en su
homilía del 17 de febrero de 1980: “Queremos una Iglesia
que realmente esté hombro-con-hombro con los pobres
de El Salvador. Cada vez que nos acercamos a los más
necesitados, descubrimos el verdadero rostro del siervo
sufriente de Yahweh. De esta forma, podemos entender
con más claridad el misterio de Cristo quien se vuelve
humano y pobre por nuestro bien”.
Para Monseñor Romero, la cercanía a los pobres nos
acerca al sufrimiento de Jesús. En su homilía del 5 de
febrero de 1978 dijo: “Hay una manera de saber si Dios
está cerca o lejos de nosotros. Dios está cerca de todos
los que se preocupan por el hambriento, el desnudo,
el pobre, el desaparecido, el torturado, el preso, el que
sufre. La religión cristiana nos garantiza que Dios está
especialmente cerca de quienes hacen el bien a otros.
Una oración llena de palabrería no nos garantiza que es
la correcta. Es bastante fácil averiguar qué tan correcta
es una oración al preguntarse: “cómo trato a los pobres”.
¡Ahí está Dios!”
Su pensamiento teológico nos permite comprobar
de nuevo qué tan cerca está Dios de nosotros cuando
ayudamos a nuestros hermanos. En su homilía del 18 de
septiembre de 1977 habló de amar a Dios y a los demás:
“Estas desigualdades, estas masas miserables que se
lamentan al cielo, son signos anticristianos… Cuanto
más nos acercamos a nuestros hermanos, mejores hijos
de Dios somos.” Él, que tanto amó a Dios, también lo
encontró en los pobres como nos enseñó el mismo Jesús.
No hay tiempo para seguir citando las vigorosas
palabras de Monseñor Romero en favor de los pobres.
Sin embargo, sí quiero decir que, cuatro meses antes de
su asesinato, cuando ya estaba amenazado de muerte,
afirmó:
“Les aseguro que no abandonaré a mi pueblo. Por
17
Romero
El canonigo O’Toole y Fernando Llort, artísta salvadoreño.
favor recen para que permanezca fiel a mi promesa de
correr todos los riesgos que mi ministerio me exige” (11
de noviembre de 1979).
Apenas un mes antes de su muerte, Monseñor Romero
pasó una semana en un retiro espiritual. A mí parecer, en
aquellos días escribió una de las páginas más bellas de su
caminar espiritual. Escribió:
“Mi otro temor es acerca de los riesgos de mi vida.
Me cuesta aceptar una muerte violenta que, en estas
circunstancias, es muy posible… El Padre Azcue su
director espiritual) me dio ánimo diciéndome que mi
disposición debe ser dar mi vida por Dios, cualquiera
sea el fin de mi vida. Las circunstancias desconocidas se
vivirán con la gracia de Dios. Él asistió a los mártires y si
es necesario, lo sentiré muy cerca al entregarle mi último
suspiro. Pero que más valioso que el momento de morir,
es entregarle toda la vida y vivir para él”.
Yo considero estas palabras como su legado espiritual.
Y más adelante, dijo:
“Así concreto mi consagración al Corazón de Jesús
que fue siempre fuente de inspiración y alegría cristiana
en mi vida. Así también pongo bajo su providencia
18
amorosa toda mi vida y acepto con fe en él mi muerte
por más difícil que sea. La certeza de saber que en Cristo
están mi vida y mi muerte me es suficiente para ser feliz.
A pesar de mis pecados, en él he puesto mi confianza
y no quedaré confundido y otros proseguirán con más
sabiduría y santidad los trabajos de la Iglesia y de la
patria”.
Así fue la ofrenda de su muerte a Dios, tal y como
siempre le había ofrecido su vida.
Quisiera terminar estas palabras recordando que en
el curso de la historia, hay tres obispos que han sido
asesinados en el templo. El primero fue San Estanislao
de Cracovia, Polonia. Lo mataron porque criticó al rey
por sus pecados, por defender la moralidad. El segundo
fue el Arzobispo de Canterbury, Santo Tomás Becket, a
quien mataron por defender la libertad y los derechos de
la Iglesia Católica. El tercero fue Monseñor Romero quien
buscó ser fiel al Evangelio y al Magisterio de la Iglesia. Lo
mataron por defender a los pobres.
Los primeros dos ya han sido canonizados. Si Dios
quiere, un día se canonizará también a Monseñor Romero.
AMEN
Romero
En oscuros siglos, se cuenta,
Monseñor Romero,
algún obispo murió
un enviado de Dios para salvar a su pueblo
por orden de un rey,
salpicando con su sangre el cáliz
por defender la libertad de la Iglesia
frente al poder.
Está muy bien, pero
¿desde cuándo no se había contado
que mataran a un obispo en el altar
sin hablar de libertad de la Iglesia,
sino simplemente
porque se puso de lado de los pobres
y dio voz a su sed de justicia
que clama al cielo?
Quizás hay que ir al origen mismo,
al que mataron
con muerte de esclavo subversivo.
José María Valverde, fallecido en 1996, profesor
de estética de la Universidad de Barcelona,
escribió este poema sobre el asesinato de
Monseñor en el altar.
Hace ocho meses, un 24 de marzo, caía ante el
altar Monseñor Romero. Bastó con un tiro al corazón
para acabar con su vida mortal. Estaba amenazado
hacía meses y nunca buscó la menor protección. El
mismo manejaba su carro y vivía en un indefenso
apartamento adosado a la Iglesia donde fue
asesinado. Lo mataron los mismos que matan al
pueblo, los mismos que en este año de su martirio
llevan exterminadas cerca de diez mil personas, la
mayor parte de ellas jóvenes campesinos, obreros
y estudiantes, pero también ancianos, mujeres y
niños que son sacados de sus ranchos y aparecen
poco después torturados, destrozados, muchas
veces irreconocibles. No importa determinar quién
fue el que disparó. Fue el mal, fue el pecado, fue el
anti-cristo, pero un mal, un pecado y un anti-cristo
históricos, que se han encarnado en unas estructuras
injustas y en unos hombres que han elegido el papel
de Caín. Sólo tuvo tres años de vida pública como
arzobispo de San Salvador. Fueron suficientes para
sembrar la palabra de Dios, para hacer presente en
su pueblo la figura de Jesús; fueron demasiados
para los que no pueden tolerar la luz de la verdad y
el fuego del amor.
Ignacio Ellacuría, noviembre, 1980.
19
Teología
Encuentro anual de teólogos jesuitas latinoamericanos
Santiago de Chile, 2013
Hugo Gudiel sj
E
n la semana del 12
al 16 de agosto del
presente año 2013,
doce miembros e invitados
de la Comisión Teológica de
la Conferencia de Provinciales
Jesuitas de América Latina
(CPAL), realizaron su reunión
anual en Santiago de Chile.
El encuentro fue el Centro de
Espiritualidad Loyola, ubicado
a 23 kilómetros de la capital
del país.
Por tercer y último año consecutivo, la Comisión trató el tema de La recepción latinoamericana del
concilio Vaticano II y la fe. Las ponencias expuestas giraron en torno a lo teológico, lo cristológico y la
teología del Espíritu desde la recepción latinoamericana. En las comunicaciones, la Comisión se centró
en lo eclesiológico, el diálogo interreligioso, y en el influjo que la teología latina está teniendo en la
transformación de la teología en Estados Unidos.
1. Cristo desde Medellín y el Espíritu que actúa desde abajo
Las ponencias centradas propiamente en la recepción latinoamericana del Vaticano II fueron cuatro.
La primera ponencia fue la del teólogo de la facultad de teología y Filosofía de Belo Horizonte, Geraldo de Mori
sobre El aggiornamento como categoría teológica. El brasileño subraya en su trabajo la importancia histórica y
teológica del aggiornamento. A propósito del tema y a mi juicio, este acontecimiento del Espíritu, propiciado por
todo el movimiento histórico y eclesial de renovación que condujo al concilio Vaticano II, fue recibido en América
Latina de un modo original y radicalmente evangélico. Es lo que efectivamente se pone de manifiesto, sobre todo
a partir de Medellín y con la irrupción de los pobres y desheredados, en la teología, la Iglesia y la realidad histórica
latinoamericana.
La siguiente ponencia estuvo bajo la responsabilidad del chileno Jorge Costadoat, profesor de la Pontificia
Universidad Católica de Chile y de la Universidad Alberto Hurtado: Cristo como criterio de interpretación de los signos
de los tiempos en Medellín. En ella el teólogo presenta la “visión cristológica de la historia” de Medellín, y cree que
quizá esto sea lo más propio de la recepción latinoamericana del Vaticano II. Esa visión y recepción de la cristología
de Medellín es fundamental para comprender lo más característico de la Iglesia y la teología latinoamericana.
20
Teología
El tercer trabajo es el de Víctor Codina: El Espíritu
actúa desde abajo, desde la periferia. Ensayo de una
pnuematología desde América Latina. Se trata de
una propuesta específica de teología del Espíritu que,
sin despreciar los aportes de otras teologías europeas
y ortodoxas del Espíritu, quiere ser escrita desde la
perspectiva concreta de la realidad de los pobres
latinoamericanos. Al mismo tiempo, el teólogo quiere
dejar claro el aporte propio y significativo de esta
pneumatología latinoamericana. Aunque Víctor Codina
no pudo estar presente esta vez en Santiago de Chile, su
trabajo fue ampliamente discutido en la Comisión para,
posteriormente, presentarle las debidas sugerencias y
observaciones.
Finalmente, Pedro Trigo, conocido teólogo con
corazón venezolano de raíces españolas, profesor en la
Facultad de Teología de la Universidad Católica Andrés
Bello, habló sobre la Novedad de la espiritualidad
conciliar: Ensayo de síntesis. El autor está profundamente
convencido de que esta novedad de la espiritualidad del
concilio Vaticano II tiene sus raíces justo en la fidelidad al
Evangelio de Jesucristo y a su Espíritu.
2. Hacia una Iglesia de los pobres
Finalizadas las ponencias, la Comisión continuó su
programa con la presentación de cuatro comunicaciones.
Aunque estas no abordan directa y explícitamente el
tema central de la recepción latinoamericana del Vaticano
II, esos trabajos fueron expuestos y discutidos por su
relación implícita con el tema central. Pero también
fueron considerados porque de algún modo iluminan
a los miembros de la Comisión Teológica, en su hacer
y quehacer teología desde la realidad latinoamericana,
pero abiertos a otras experiencias similares.
La primera comunicación fue la del teólogo francés
del Centro Sèvres de Paris, Etienne Grieu: Diaconía 2013:
¿un acontecimiento para la Iglesia de Francia? Etienne
narra teológicamente en su trabajo un encuentro de tres
días que logró reunir a 12,000 personas de las más pobres
del país, a más de 80 obispos, e incluso al mismo nuncio.
A partir de lo expresado por el teólogo, puede afirmarse
que se trató de un acontecimiento singular para la Iglesia
de Francia, en el que los más pobres irrumpieron como
un signo de los tiempos.
Pero también y sobre todo, hay que notar que
fue un acontecimiento novedoso en donde esos mismos
pobres franceses tomaron la palabra, expresaron sus
propios sentimientos, y contaron con su lenguaje su
propia historia. Los relatos de vida de esos excluidos
emergieron como Buena Noticia para toda la Iglesia
francesa. Como muy bien comenta Etienne, “los
pobres son capaces de un pensamiento que viene de la
experiencia”. Esos desheredados del primer mundo, que
paradójicamente son llamados pobres del cuarto mundo,
se han convertido (al menos en ese acontecimiento) en
los verdaderos sujetos de esa Iglesia. Por la dinámica que
hubo y que se narró, puede afirmarse que los mismos
pobres optaron por los pobres. Reto fundamental para
una Iglesia verdaderamente cristiana. Evidentemente,
ahora queda la tarea de la continuidad y concreción de
ese acontecimiento eclesial en Francia.
La siguiente comunicación fue la del peruano José
Piedra Valdez: La universalidad eclesial en un mundo
globalizado. Se trata de un breve trabajo que seguramente
el teólogo espera todavía desarrollar y precisar. En él
habla del mundo particular versus el mundo global; de
un mundo más abierto frente a un mundo más cerrado.
Llamó especialmente la atención su propuesta sobre
la sencillez de vida para la Iglesia, como única salida
ante la situación actual de globalización y consumismo
impuesta por el modelo económico predominante. En
este contexto, le sugerimos desde Centroamérica que
ampliara su trabajo echando mano de los escritos de I.
Ellacuría sobre la “civilización de la pobreza”, frente a la
“civilización de la riqueza”. El teólogo peruano termina
señalando la importancia que tiene para la Iglesia el
hecho de recuperar la misión hacia afuera.
Seguidamente el mexicano Raúl Cervera presentó
su trabajo centrado en la temática: Inculturación y diálogo
interreligioso. El autor comienza considerando estas dos
realidades en el magisterio de la Iglesia. A continuación
expone la articulación entre religión y cultura, y termina
analizando el caso de los catolicismos populares.
Las comunicaciones terminaron con la presentación
del teólogo estadounidense de raíces mexicanas,
Allan Figueroa Deck: Las aportaciones latinas a la
transformación de la teología práctica en Estados
Unidos. Se trata de un sugerente trabajo colectivo en
donde además participan María Carmen Cervantes y Ken
Jonson-Mondragón.
3. Museo de la Memoria y los Derechos Humanos
El martes 13 de agosto la Comisión visitó por la
mañana, en Santiago de Chile, el “Museo de la Memoria
y los Derechos Humanos”. El proyecto, de estructura
moderna y de varios pisos, fue inaugurado en enero de
2010 por la que en ese momento fuera la presidenta de
ese país: Michele Bachelet. Como claramente se lee en
su presentación, este Museo es, ante todo, “un espacio
que invita a reflexionar sobre los atentados contra la
21
Teología
vida y la dignidad de las personas, ocurridos entre el 11
de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1990”. La
exposición permanente del Museo “recoge elementos
importantes de su patrimonio para narrar los hechos
ocurridos en Chile” durante estas tres décadas.
Por medio del Museo de la Memoria también se
espera “promover el respeto a los derechos humanos
como una práctica permanente, para que estos hechos
no se repitan Nunca Más”. No cabe duda que la visita
a este Museo invita a la reflexión y quedó de trasfondo
en los miembros de la Comisión para que su reflexión
teológica parta del Dios que quiere la vida de las
víctimas de la violencia, y que han sufrido la violación
de sus más sagrados derechos. Algunas paredes de
este Museo, llenas de fotografías de desaparecidos y
asesinados, expresan que la violencia ciega no tiene la
última palabra ni para los pueblos ni para el Dios de la
vida en el que creemos. En efecto, los miles de muertos
y desaparecidos permanecen en la memoria de cada una
de las personas que se han hecho presentes visitando
el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, y
estamos convencidos de que también permanecen en la
memoria y el corazón del Dios de Jesús.
incluidos nuestros seis compañeros jesuitas de la
Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, y sus
dos colaboradoras. Se trata de una sala que sirve a los
universitarios para estudiar, pero que también puede ser
visitada por aquellos que lo deseen y quieran contemplar
y hacer memoria de una de las realidades que caracteriza
a la Iglesia latinoamericana: el martirio.
4. Seminario Interno, Monseñor Romero y libro de
Pedro Trigo
Por la tarde del mismo martes, la Comisión
participó como invitada en el “Seminario Interno” de los
teólogos de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La
ponencia magistral estuvo a cargo de la teóloga Virginia
Raquel Azcuy: Dios actúa en la historia y se manifiesta
en los siglos de los tiempos. El giro soteriológico-pastoral
en el concilio Vaticano II. En su trabajo Virginia R. Azcuy
presenta, en primer lugar: de los signos del Reino a los
signos de los tiempos; y a continuación de los signos de
los tiempos a su discernimiento teológico.
Terminada la ponencia, tuvimos la grata sorpresa
de encontrar en esta Pontificia Universidad, una sala
dedicada a “Monseñor Romero”. Es un recinto lleno
de fotografías de mártires y santos latinoamericanos,
Los miembros de la Comisión Teológica estamos
sumamente agradecidos por el aprecio y la amistad de
los hermanos jesuitas de la provincia de Chile, y por todas
las personas que gentilmente nos acogieron.
El estilo “Seminario” de esta semana, hace que
para la Comisión de teólogos jesuitas de la CPAL, este
encuentro anual sea una experiencia intensa, pero al
mismo tiempo única y dinámica en el hacer y quehacer
teológico desde la perspectiva latinoamericana. Hemos
comprobado en esta práctica teórica, que teologizando es
como se hace teología y de ese modo es como se aprende
teología. Al mismo tiempo valoramos la importancia de
la praxis teórica del teologizar desde la realidad propia de
los países de América Latina.
22
A las 19:00 horas del mismo día martes, en el Centro
de Extensión de la Universidad Católica, fue presentado
el nuevo libro de Pedro Trigo: Relaciones humanizadoras.
Un imaginario alternativo. La obra fue comentada por
la historiadora Ana María Stuven y el teólogo Diego
Irarrázabal. A continuación Pedro Trigo agradeció,
precisó y sintetizó lo fundamental de su obra. En el
prólogo a esta obra, Víctor Codina afirma que este libro
de Trigo está “destinado a repensar cómo relacionarnos
humanizadoramente y cómo escapar del callejón sin
salida de unas relaciones meramente objetuales”. En él
se ponen de manifiesto “unas reflexiones y convicciones
que tienen su fundamento último y su clave de bóveda
en la teología cristiana”. El horizonte último de la obra
de Trigo “es el Reino escatológico de Dios que se hace
presente ya en la historia como Reinado de Dios”.
Dean Brackley
Dean Brackley: un Cristo hecho amor
Mayra Herrera
A
Canción al Padre Dean
El cielo recibió a un ángel de amor
Su vida él entregó, mostrando su valor
A los pobres y sencillos, donó su corazón
Dean Brackley fuiste nuestro pastor
Coro:
Un padre, un gran amigo, bueno y bello
Un hombre humilde y sencillo, alegre con todos
Capaz de mover montañas y cambiar el mundo
Ejemplo de un Cristo hecho amor
Dean Brackley fuiste nuestro pastor
Tu palabra nos dejaste y con fuerza nos gritaste:
Resentidos no queremos, agradecidos hoy seremos
Sean humildes con amor, den la vida sin rencor
A los pobres denle su corazón
Misionero muy valiente, sueños viste en la gente
Los becarios tú formaste, testimonio enseñaste
Si podemos hoy soñar, con valor lo lograremos
Con tu ejemplo Dean nos inspiraremos
Ejemplo de un Cristo hecho amor
Dean Brackley fuiste nuestro pastor.
sí lo describen los jóvenes becarios
que pertenecen al Programa de Becas
Mártires de la UCA en la canción que
prepararon para el homenaje de su segundo
aniversario. Para facilitar la lectura, citaré
algunas de sus palabras entre comillas.
El 16 de octubre se ha convertido en el día en el que,
más que recordar al padre Dean, queremos hacerlo
presente entre nosotros. Mantener viva la llama de la
solidaridad, ser agradecidos y que “no perdamos nunca el
humor” son acciones que debemos cultivar si queremos
“responder con amor a un mundo quebrantado”.
Para quienes trabajamos a su lado en el Centro
Monseñor Romero, esto fue lo que nos enseñó el padre
Dean, no en cátedras ni ponencias, sino en carne propia
con su vida ejemplar de entrega y servicio a los pobres.
El Salvador es un país herido, con la violencia e
injusticias a la orden del día. Pero esto no detuvo al
jesuita estadounidense que pudo tener consigo la paz y
tranquilidad que ofrecen los países del primer mundo.
Pero quien siente esa paz y tranquilidad no ha tenido ese
“contacto regular con los pobres y con los que sufren”.
Y por eso, se apuntó de inmediato al llamado del Padre
General de los jesuitas cuando pidió voluntarios para
venir a nuestro país luego del asesinato de sus hermanos
jesuitas de la UCA.
Como un pequeño homenaje de agradecimiento a un
ser humano que nos pidió ser más humanos y mejores
cristianos para dignificar la vida, los becarios y voluntarios
de la comunidad universitaria aunamos esfuerzos para
conmemorar con mucho cariño el segundo año de su
encuentro con Dios.
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Programa de Becas
Mártires UCA
Dean Brackley
Becarios cantando la canción
que escribieron para el padre
Dean, durante la misa del
segundo aniversario.
El torneo de fútbol rápido: la primera Copa Dean Brackley (que por cierto, en la rama femenina, el primer
lugar lo obtuvo el equipo de becarias Mártires de la UCA), el almuerzo y bingo solidarios, y el karaoke fueron
las actividades que concentraron a los jóvenes para compartir lo que más tienen en común: juventud, humor y
deseos de superación. Pues al padre Dean le encantaba la energía de los muchachos. Creo que su espíritu fue
eternamente joven, y se podía comprobar cuando en una pequeña reunión, en una fiesta de empleados e incluso
en clases, se ponía a bailar para animar al grupo o simplemente sonreír y darte una palmada en el hombro para
que sintieras su apoyo.
Hubo dos misas en su recuerdo. La primera, el 12 de octubre con sus queridos feligreses de la Parroquia
Jesucristo Liberador, conocida como Capilla de la UCA, quienes compartieron sus testimonios junto al de algunos
becarios graduados. Fue un día muy emotivo que terminó con la tradicional “pupusas parroquiales”
que comenzó con el párroco anterior: Dean.
La segunda, el propio 16 de octubre nos reunimos en la Capilla miembros de la comunidad
universitaria, amigos de Jayaque y de la Comunidad Las Palmas, la Casa de la Solidaridad,
becarios y sus hermanos jesuitas, todos para agradecer a Dios por haber conocido y quedarse
en nuestro corazón, al padre, al compañero, al hermano, al cristiano, ¡a nuestro único Dean!
Al finalizar la eucaristía, los becarios compartieron un “almuerzo salvadoreño” y juntos
fuimos a visitarle al cementerio de Santa Tecla para agradecerle con cantos y testimonios.
Gracias padre Dean por su vida, su vocación y su encuentro con nosotros.
Suscripción de Carta a las Iglesias
El Salvador:
Personal
Correo
$ 4.00
$ 8.00
Centroamérica y Panamá $ 20.00
Norte y Suramérica
$ 25.00
Europa y otras regiones $35.00
Precio por ejemplar
$ 0.35
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Mártires de la UCA Dean Brackley 2do. aniversario XXIV aniversario