La Jornada, miércoles 13 de septiembre de 2006
Alejandro Nadal / I
World Trade Center: en caída libre
Foto
El 11 de septiembre de 2001 se desplomaron en Nueva York tres
edificios: las torres gemelas, WTC 1 y 2, así como el WTC 7, una
construcción de 47 pisos que no recibió el impacto de ningún avión.
Ni una sola de las investigaciones realizadas por agencias del
gobierno estadunidense sobre los ataques del 11/S explica
satisfactoriamente la caída de estos edificios; tampoco la ausencia
de rastros del avión que supuestamente se estrelló contra el
Pentágono. Muchos científicos e ingenieros han cuestionado la
versión oficial. Sus investigaciones se encuentran en páginas de
Internet. Este es un resumen de sus hallazgos.
Fallas estructurales. Las fotografías de las torres después de los
impactos no permiten apreciar el daño al interior de los pisos
afectados. Pero modelos sobre colisiones revelan que las alas de los
aviones se desintegraron con el impacto y no pudieron haber dañado
las gruesas columnas de la estructura medular. En una hipótesis
extrema, el 50 por ciento de las columnas centrales fue destruido. Pero las columnas restantes pudieron
soportar sin dificultad el peso de los pisos por arriba del impacto, probablemente debido a su capacidad
redundante.
Por eso la versión oficial afirma que después de las colisiones, el calor de los incendios derivó en una
falla estructural total. Pero esta explicación es deficiente por varias razones. La estructura medular de
las torres gemelas estaba compuesta por 47 columnas de acero de .60 x 1.5 metros, conectadas
horizontalmente por otras vigas de acero y bastidores horizontales, así como entramados cruzados en
planos verticales para repartir las cargas en caso de que fallaran algunos componentes. Como ya se
mencionó, la estructura estaba dotada de capacidad de carga redundante. En cada piso, la loza de
concreto estaba integrada con una red de parrillas de acero interconectadas con bastidores.
La temperatura requerida para fundir acero estructural es de mil 510 grados centígrados, y los incendios
en las torres nunca alcanzaron ese nivel. La mayor parte del combustible en los aviones se consumió en
la bola de fuego después del impacto, así que el incendio que siguió fue alimentado primordialmente
por el material al interior de los edificios. Con esos materiales y el resto del combustible, los incendios
no pudieron haber superado los 650 grados C. La temperatura requerida para debilitar una estructura de
acero es de unos 800 grados C durante un periodo de tiempo mucho mayor que el de los incendios el
9/11. De hecho, las espectaculares caudas de humo negro que se observaron son evidencia de incendios
menguantes por falta de oxígeno.
Aun aceptando la versión de que las columnas en los pisos afectados directamente se hubieran
debilitado por los incendios, eso no explica cómo la estructura completa falló de manera uniforme en
todos los pisos (lo que permitió el colapso de cada edificio sobre sí mismo). Eso nos lleva al tema de la
velocidad del derrumbe.
Caída libre. Las torres se desplomaron a una velocidad cercana a la de una caída libre: una en 11
segundos (WTC 1) y la otra en sólo nueve segundos (WTC 2). La velocidad alcanzada por el desplome
es aproximada a la de una bola de billar en caída libre desde una altura de 110 pisos.
Eso quiere decir necesariamente que la estructura de vigas de acero en los pisos por debajo de la zona
de impacto (que no fue dañada por las colisiones, ni debilitada por las llamas) perdió toda capacidad de
carga. Eso es sorprendente: debajo de los pisos afectados había 85 mil toneladas de acero, pero esa
masa no ofreció ninguna resistencia al desplome de la parte superior de los edificios.
Cuando un coche choca con otro estacionado, el primero pierde velocidad e imprime movimiento al
segundo. Eso se debe a la ley de la conservación de la energía que también funciona en un plano
vertical. Si el colapso de las torres hubiera sido acorde con la versión oficial, con cada piso cediendo
por el impacto de los pisos superiores, el tiempo de caída habría sido superior a los 15 segundos porque
la resistencia en cada piso hubiera hecho más lento el proceso. Por la ley de conservación de la energía
la resistencia ofrecida por los pisos inferiores debió restar aceleración a la masa que venía cayendo
sobre ellos.
Los videos del colapso muestran que el derrumbe se desplaza a la misma velocidad que los pedazos de
vigas de acero que fueron expulsados y caen a los lados. Sería imposible que eso sucediera si se acepta
la tesis oficial de que los pisos se desplomaron uno sobre otro como si se tratara de las capas de un
pastel.
A las 5:20 pm del 11/S se colapsó el WTC 7, a pesar de no haber recibido el impacto de algún avión, ni
sufrir daños estructurales por el desplome de las torres. Sólo padeció dos incendios relativamente
modestos que no explican el colapso de un edificio con estructura de acero. Las filmaciones de su
destrucción son consistentes con la hipótesis de una demolición controlada, incluyendo la velocidad de
caída libre.
De ser cierta la tesis oficial, el colapso de los tres edificios del WTC el 11 de septiembre constituye el
primer caso en la historia de la ingeniería, de derrumbes de construcciones con estructuras de acero
causados por incendios.
La próxima semana examinaremos la pulverización de las torres y la hipótesis sobre la presencia de
explosivos colocados con antelación al 11/S en las estructuras de las torres.
La Jornada, miércoles 20 de septiembre de 2006
Alejandro Nadal / II
World Trade Center: pulverización y explosivos
Muchas cosas cambiaron el 11 de
septiembre de 2001, por eso es
importante comprender qué sucedió
esa mañana en Nueva York y
Washington. La versión oficial sobre
el derrumbe del World Trade Center
contiene contradicciones y muchas
preguntas sin respuesta. Por eso está
siendo cuestionada vigorosamente
por ingenieros y físicos. A
continuación concluimos el resumen
de algunos de esos estudios.
Pulverización. Casi la totalidad de la
masa de concreto de las torres (unas
100 mil toneladas de concreto cada
una) fue pulverizada, cubriendo la
parte baja de Manhattan con una
capa de polvo muy fino. ¿De dónde salió la energía para pulverizar miles de toneladas de concreto?
La tesis oficial es que la energía cinética (la energía de un cuerpo en razón de su movimiento) provocó
la pulverización. Eso es imposible porque el balance energético del colapso podría explicar el derrumbe
a la velocidad observada, o bien la pulverización del concreto, pero no ambos fenómenos al mismo
tiempo. El impacto gravitacional apenas hubiera alcanzado para despedazar las lozas de concreto, pero
no para pulverizarlas.
Convertir el concreto en talco fino requirió una cantidad importante de energía. Si la única energía
involucrada en el colapso hubiera provenido del jalón gravitacional, y una parte significativa de esa
energía se hubiera gastado en pulverizar el concreto, el colapso no habría sucedido a la velocidad que
se observó. En otras palabras: como las torres se derrumbaron a una velocidad similar a la de una caída
libre, muy poca energía gravitacional pudo haber sido gastada en la pulverización del concreto.
Forzosamente se requirió otra fuente de energía para transformar el concreto en polvo.
Además, la pulverización comenzó desde los primeros segundos del colapso. En esos primeros
instantes, la velocidad de las lozas de concreto no podía ser mayor a los 30 o 45 kilómetros por hora. A
esa velocidad, el momento lineal, es decir, la masa multiplicada por la velocidad, no pudo haber
generado el polvo que muestran las imágenes desde el inicio del colapso.
Más extraño aún: la pulverización se produce en estructuras que cayeron sobre pisos inferiores. Por
ejemplo, al comenzar el colapso de la WTC 2 se puede observar que una parte importante del edificio
(unos 30 pisos) conserva aún su estructura y se ladea unos 15 grados, pero en lugar de mantener su
momento angular, ese segmento se hace polvo en el aire sólo unos instantes después.
Explosivos. Una hipótesis que permitiría explicar la velocidad del colapso y la pulverización es que la
resistencia de los pisos inferiores fue eliminada mediante la utilización de explosivos. ¿Qué evidencias
existen sobre el uso de explosivos en el WTC?
En condiciones óptimas la temperatura máxima que puede alcanzar el combustible de aviación en
combustión difusa es de 825 grados C. Al colapsarse el WTC los incendios que subsistían se hubieran
extinguido por falta de oxígeno, por lo que las temperaturas en los escombros se hubieran reducido de
manera notable. Pero eso no sucedió.
Imágenes de sensores de percepción remota evidencian que cinco días después de los atentados, aún
subsistían puntos de calor con temperaturas de entre 500 y 750 grados C. Los bomberos reportaron
temperaturas cercanas a los mil 500 grados C en el sitio denominado Punto Cero. Muchas fotografías
de las operaciones de remoción de escombros muestran pedazos de acero al rojo vivo, incluso diez días
después del 11/S. Eso no puede explicarse con la versión oficial: las temperaturas alcanzadas en los
incendios en ambas torres no podrían haber causado ese fenómeno.
Existen compuestos químicos en explosivos utilizados en demoliciones controladas que sí pueden
provocar altas temperaturas, y mantener el acero casi en estado incandescente durante días. Aun
sepultado el acero, la temperatura se mantendría a niveles altos porque esos compuestos químicos
tienen su propio oxidante. El candidato más obvio es el explosivo llamado "thermita", elaborado con
base en óxido de aluminio, que genera temperaturas superiores a los 2 mil 500 grados C en fracciones
de segundo (lo que permite cortar el acero como si fuera mantequilla).
Las filmaciones de los derrumbes muestran caudas horizontales de polvo y humo que emergen a gran
velocidad en muchos pisos de las torres. Estas expulsiones podrían estar asociadas a detonaciones al
interior de los edificios, probablemente en la estructura medular. La tesis oficial sostiene que esas
emisiones de polvo y pequeños fragmentos de materiales se deben al efecto de la compresión
provocada por la caída de los pisos superiores. Sin embargo, en muchos casos las eyecciones aparecen
muy por debajo de los pisos que se están colapsando.
Muchos fragmentos de los edificios fueron expulsados en trayectorias que describen parábolas, que
alcanzan a cubrir distancias de cien metros. Eso es imposible de explicar únicamente por el impacto de
los pisos superiores sobre las lozas y columnas inferiores. Además, las expulsiones ocurren desde la
primera fase de los dos derrumbes (con mayor intensidad en el derrumbe de la torre WTC 1), y en esa
fase el colapso no había desplegado suficiente energía como para provocar esas expulsiones.
Tomando en cuenta este tipo de análisis, lo menos que debe hacerse es cuestionar las versiones oficiales
sobre la tragedia del 11/S. Es posible consultar los estudios independientes en las siguientes páginas de
Internet:
www.st911.org
www.v911t.org
www.911truth.org
www.911research.com
www.911review.com