Índice
Presentación del problema ..................................................................................................................... 3
Objetivo General ..................................................................................................................................... 4
Objetivos Específicos .............................................................................................................................. 4
Marco Teórico ......................................................................................................................................... 5

Cambios en la Agricultura Global: Globalización y Modernización de la Estructura Agraria ...... 5

Cambios y transformaciones en la agricultura chilena ............................................................... 7

El Orden Agrario Tradicional ...................................................................................................... 7

La Reforma agraria: Ruptura del orden tradicional .................................................................... 8

Dictadura Militar: Contrarreforma y profundización de políticas neoliberales .......................... 9

Concentración de Tierras a nivel nacional................................................................................ 12

El Contexto geográfico de la tenencia de tierra y su explotación............................................. 12

Empleo agrícola........................................................................................................................ 14

Feminización del mundo del trabajo rural ............................................................................... 15

Asociatividad y Cooperativismo ............................................................................................... 17

Pequeños Productores Campesinos: Asociatividad, Organización y Cambios en los modos de
vida .......................................................................................................................................... 17

Cómo enfrentar el panorama actual: vías posibles de escape para la pequeña agricultura
campesina ................................................................................................................................ 19

Una estrategia tradicional: las cooperativas agrarias ............................................................... 19

Región del Maule ..................................................................................................................... 23

La industria vinícola del Maule Norte ...................................................................................... 24

Introducción a la comuna: exposición de datos socio-demográficos de Molina ...................... 25

Estructura y Tenencia de Tierras .............................................................................................. 25

Estructura del empleo en la Región del Maule ........................................................................ 27

Posibles transformaciones en los modos de vida de los habitantes del Maule........................ 28
Metodología ......................................................................................................................................... 30
Análisis de Resultados........................................................................................................................... 31

Introducción ............................................................................................................................. 31
Dimensión Económica........................................................................................................................... 32
1. Concentración de las tierras..................................................................................................... 32
2. Cambios en el Mercado: Producción y venta ........................................................................... 33
3. Apoyo Estatal y de las Empresas .............................................................................................. 36
4. Cambios Laborales ................................................................................................................... 37
5. Feminización del trabajo agrícola ............................................................................................ 38
Dimensión Sociocultural ....................................................................................................................... 40
1. Cambios en la calidad de vida .................................................................................................. 40
2. Impacto de la modernidad sobre la vida de los pequeños productores .................................. 41
3. Expectativas futuras laborales y educativas ............................................................................. 42
4. Cambios en la vida comunitaria ............................................................................................... 44
5. Asociatividad y Cooperativismo ............................................................................................... 44
6. Cambios en las tradiciones del sector ...................................................................................... 45
Conclusiones ......................................................................................................................................... 46
Referencias bibliográficas ..................................................................................................................... 49
Consultas a medios electrónicos ........................................................................................................... 51
Anexos .................................................................................................................................................. 52
Anexo 1: Pauta de entrevista ................................................................................................................ 52
Anexo 2: Mapa del sector visitado ........................................................................................................ 55
Anexo 3: Matriz de vaciado................................................................................................................... 55
Presentación del problema
La presente investigación, busca explorar y profundizar acerca de la realidad rural de la Región del
Maule. El foco, apunta a estudiar los efectos económicos, sociales y culturales que la industria vinícola ha
tenido en los pequeños productores de la comuna de Molina.
La relevancia del presente estudio, surge de la importancia de conocer el impacto que ha tenido la
modernización de la agricultura en Chile y en específico, de lo que la viticultura ha producido en la
economía campesina y en la población rural. Los cambios en la estructura agrícola a partir de la
globalización y la modernización de las economías globales, ha traído una serie de transformaciones en
el mundo rural, entre ellas, destacan las formas de producción, los cambios en la propiedad de la tierra,
en las maneras de vivir y de participación social. Los distintos cambios en la estructura del agro en la
región, ha implicado que los diversos agentes, entre ellos y específicamente como se investigará, los
pequeños propietarios productores de vino de la comuna de Molina, deban ir adaptándose hacia los
nuevos modelos económicos y productivos que surgen fruto del modelo neoliberal y con la expansión
de la industria vinícola que, dada su forma y limitaciones productivas , ha generado efectos y
consecuencias en la zona que hasta ahora no han sido cabalmente analizados.
La valoración positiva de la modernización, dada la incorporación de nuevas tecnologías y el facilitar el
trabajo de campo, han aumentado la sensación de formar parte de la sociedad moderna en la zona. No
obstante, SURMAULE y UCM (2010) señala que dicha apreciación entra en tensión dada la añoranza por
tiempos pasados, en la cual la vida rural era considerada más digna. El desarrollo de la agroindustria en
Molina, involucra antecedentes asociados a las transformaciones y a la modernización de la población
rural que, a partir de presente estudio s cualitativo permite levantar hipótesis acerca de los efectos que
dichas trasformaciones han generado en la economía campesina y el mundo agrícola.
Para llevar a cabo el estudio, se efectuaron entrevistas que permitieron ahondar en la percepción que
pequeños propietarios productores de la comuna de Molina tienen de los cambios que la modernización
agrícola y la expansión de las grandes empresas vinícolas han tenido en sus actividades productivas, en
las condiciones sociales y en la cultura.
De esta forma, se dio respuesta a la pregunta que abre el Observatorio de Ruralidad 1 sobre las distintas
consecuencias asociadas a las transformaciones de las comunidades agrícolas vinculadas a la Región del
Maule, que en el presente estudio se traducen en investigar los efectos que se despliegan desde el
proceso de modernización del campo chileno y, en específico, lo que la industria vinícola ha producido
en la población rural y en los pequeños propietarios de la comuna de Molina. Así, la pregunta de
investigación que guía el presente trabajo es la siguiente:
¿Cuáles son los cambios, que ha producido la modernización agrícola en chile y la expansión de la
vinicultura de la región del Maule en los pequeños productores de vino de la comuna de Molina?
1
El Observatorio de Ruralidad es una instancia multi-actoral de análisis de la realidad rural de la región, a través de actividades
que buscan revelar la realidad agrícola de la zona por medio del análisis, la gestión del conocimiento y la extensión,
contribuyendo al mejoramiento de las políticas públicas y el reivindicar la temática rural del país como tema de debate público.
Cabe destacar, que dicha entidad se encuentra conformado por la Universidad Católica del Maule, la Fundación para Superación
de la Pobreza y la ONG Surmaule, a la vez que cuentan con el patrocino del Centro de Estudios Urbano y Territoriales (CEUT)
Objetivo General
Indagar en la percepción que los pequeños productores de vino tienen acerca de los cambios en la
sociedad, especialmente los que ha generado la modernización agrícola y concretamente la expansión
de la vinicultura y de la industria vitivinícola les ha significado en términos económicos y productivos,
sociales y culturales.
Objetivos Específicos
Conocer las percepciones de los pequeños productores acerca de los posibles cambios que ha tenido la
modernización agrícola y la industria vinícola en la tenencia y producción campesina, en el ámbito
laboral y condiciones de trabajo, así como en su actividad agrícola, productiva, comercial y laboral.
Explorar las percepciones de los pequeños productores acerca del impacto que ha tenido la
modernización agrícola y la industria vinícola sobre las condiciones de vida y las expectativas futuras
educativas y laborales de los hijos de los pequeños productores de vino.
Indagar en las percepciones de los pequeños productores acerca del impacto que ha tenido la
modernización agrícola y la industria vinícola en la vida comunitaria, las relaciones sociales, en la
organización de los campesinos y en las tradiciones culturales.
Marco Teórico
Cambios en la Agricultura Global: Globalización y Modernización de la
Estructura Agraria
Para poder comprender los cambios que han sucedido en el mundo rural alrededor del orbe, es
necesario plantearse las interrogantes y los factores que incidieron en las transformaciones que hoy
pesan sobre la realidad campesina. En efecto, más allá de hacer una revisión histórica que abarque todos
los procesos y cambios que han sucedido sobre la temática en cuestión, la siguiente revisión bibliográfica
se enfoca en ciertos procesos históricos relevantes que permiten explicar tales transformaciones y su
efectos, por sobre todo en la realidad rural chilena.
Para Castro (2012) el proceso contemporáneo de globalización se relaciona de manera directa con el
surgimiento del capitalismo en Europa a fines de la Edad Media, así la CEPAL en Castro (2012) destaca
que este proceso encarna una actitud científica y cultural que surge a partir del Renacimiento y de la
conformación de las grandes naciones europeas y sus imperios. Destacando con ello, que la expansión
del capitalismo es el único fenómeno histórico que ha tenido alcances verdaderamente globales, aunque
incompletos. Por consiguiente, la globalización no es un fenómeno actual, sino un proceso histórico que,
sin inmiscuirse en sus distintas etapas, se ha constituido a partir de los avances en las tecnologías de
información y de comunicación.
La modernización de la agricultura y el cambio en las economías globales deben su transformación al
proceso de globalización latente de hace algunas décadas. Dicho proceso, ha significado cambios de
diversa índole, como lo son cambios en la tecnología, en las comunicaciones, en la información, en
almacenamiento, transporte y comercialización. El concepto de modernización agraria (Mensonada, s/f)
refiere al conjunto de transformaciones provocadas por la introducción de nuevos factores de
producción capitalista o empresarial, que significarían un crecimiento relevante de la eficacia productiva;
así una vez que los factores productivos innovadores se encontraran disponibles, el requisito de su
utilización debería hacer rentable los nuevos modelos de producción. De ese modo, una vez confirmada
la rentabilidad de la incorporación de las nuevas tecnologías y de adquirir las habilidades necesarias para
su manejo, los nuevos factores productivos empiezan a sustituir las formas tradicionales de producción y
gestión: el cambio técnico y la difusión de innovaciones cumplen una función central en la
modernización del campo alrededor del mundo; sin embargo, su desarrollo y aplicación ha demostrado a
la par, el acompañamiento de un proceso de cambio social complejo, que resulta importante analizar.
Las múltiples dimensiones que abarca el proceso de globalización, demuestran la complejidad que
representa en sí este fenómeno y por lo tanto de su impacto diferenciador en las sociedades rurales, que
tienden a manifestarse en un conjunto de formas distintas. Shaw (2007) en Cereceda y Barría (2014)
afirma que la globalización fue acompañada de un giro en cuanto a la seguridad alimentaria en las
década del 80 y el 90. El autor destaca que a partir de los excedentes de alimentos de los países
desarrollados y la escasez de alimentos en países en vías de desarrollo, el enfoque de la agricultura
favoreció la decisión de garantizar a las poblaciones más desfavorecidas, el acceso a los alimentos.
Además, agrega que dichas decisiones significaron que las grandes corporaciones transnacionales de
alimentos entraran en el sistema mundial, llevando a una mayor comercialización y control de la cadena
de alimento que, junto al crecimiento y urbanización de la población mundial, dio lugar a una expansión
del comercio mundial de alimentos.
Cereceda y Barría (2014) agregan que la globalización ha llevado a la mayoría de las economías del
mundo a acuerdos de libre comercio (bilaterales, regionales y multilaterales) y a la desregulación de los
movimientos de capital, junto hacia una apertura de la inversión extranjera que, como señala Reardon
(2004), se encuentran en vinculación directa a la consolidación del procesamiento y venta al por menor
de alimentos. Dichos cambios entran en relación con la expansión de los supermercados, de alimentos
procesados y al surgimiento de los establecimientos de comida rápida. El surgimiento de estos nuevos
actores supranacionales, destacan las autoras, son de particular relevancia para la agricultura familiar, ya
que aceleran notablemente las medidas de ajuste estructural y con nuevas formas de organización de la
producción y de coordinación. Como señala Shejman (2008) en Cereceda y Barría (2014) estas prácticas
han traídos nuevos desafíos para los pequeños productores, que surgen a partir de las exigencias de
estándares de calidad, seguridad y envasado y empaquetado, volúmenes y formas de pagos;
adecuaciones que solo algunos de estos pequeños productores han podido lograr.
En la misma línea, el IICCA (2007) señala que el proceso de modernización de la agricultura, se identifica
como aquel a través del cual se han logrado aumentos sostenidos de la productividad y de los ingresos
netos a nivel de unidades empresariales, sin que haya sido una condición necesaria para ello la
existencia de una protección significante y creciente por parte del Estado. En dicho contexto, la
globalización y la modernización de la agricultura deben interpretarse como el desarrollo de la capacidad
de las empresas para lograr auto-sostenerse e incrementar su producción y crecer en número, bajo el
riesgo del mercado de productos, de factores financieros y el cambio en la generación de tecnología.
Castro (2012), profundiza dicho análisis otorgando importancia a los distintos contextos en que el
fenómeno se ha producido; la autora argumenta que la agricultura en el sistema globalizado, ha
combinado los factores de producción de maneras distintas dependiendo de las condiciones que se
presentan en la estructura de la tendencia de la tierra, de los mercados agropecuarios, de los procesos
de comercialización, de la demanda interna y externa, y de la tecnología. Este impacto, que lo traduce
como el desarrollo del capitalismo en el campo, lo destaca en la consolidación estructuras verticales de
sectores agroindustriales y comerciales, que alcanzan mayor productividad en mejores condiciones de
competitividad que los capitales tradicionales de la agricultura. A la vez, esto ha derivado en la
dependencia por insumos tecnológicos y a propiciar la especialización en función del mercado
internacional y a los nuevos patrones de consumo.
Por otro lado, Pérez (2001) en Castro (2012) destaca los cambios demográficos y sociales que genera el
proceso de modernización agrícola. Menciona, por una parte, el declive importante y generalizado de la
población rural en el mundo. En términos económicos, señala: las tensiones entre la exigencia del
mercado y las gestiones tradicionales del campesinado. Por último, los cambios institucionales, destacan
nuevas articulaciones sociales en el mundo agrícola, entre ellos, las tradiciones y la valoración del mundo
rural. Cereceda y Barría (2014) ahondan en dicho análisis y argumentan que la globalización genera
expectativas tanto en lo económico, lo educacional y lo cultural. En el marco social, la mayor articulación
entre los centros urbanos y las zonas rurales, incentivan a la migración en búsqueda de mejoras
oportunidades, cuestión que puede observarse con mayor ímpetu en los jóvenes, no obstante,
puntualizan que la migración urbana-rural no siempre están asociadas a las oportunidades económicas,
sino que además ocurren en el plano de la cultura, guiada por el acceso a servicios sociales y a un estilo
de vida diferente al de la agricultura, la que consideran tradicional, atrasada o sacrificada, que se
encuentran vinculados con los cambios demográficos señalados anteriormente.
Cambios y transformaciones en la agricultura chilena
Para poder seguir profundizando en la modernización y globalización de la agricultura, se ha realizado
una pequeña revisión histórica del proceso y que presente el contexto de las de los cambios que ha
experimentado la agricultura chilena en las últimas décadas que finalizan en dicho fenómeno actual.
El Orden Agrario Tradicional
La FAO (2012) sostiene que desde la Colonia, hasta los inicios de la Reforma Agraria (1964-1973)
prevaleció en Chile una gran rigidez en el mercado de tierras, provocada por un mayoritario latifundio
reacio a la subdivisión y a una tímida emergencia localizada en el centro del país, de la mediana empresa
agrícola. Mientras, en el otro extremo, la posesión de las herencias familiares estimulaba la veloz
subdivisión de la pequeña propiedad y la producción acelerada de los minifundios. La estructura en el
agro, antes del proceso de reforma agraria, se caracterizó por el predominio de lo que se ha denominado
“economía agraria hacendal” (Cereceda y Barría, 2014). Dicho tipo de economía de carácter latifundista
coexistía con otro tipo de economía denominada “economía campesina” que, habiendo una articulación
entre ambos sistemas, dio al complejo latifundio-minifundio. El primero, se constituía por las haciendas,
cuya organización productiva estaba basada en el inquilinaje. No obstante, señala Cereceda y Barría
(2014), las relaciones sociales en sistema de hacienda sufrieron modificaciones importantes, fruto de los
cambios económicos y sociales a nivel nacional. La figura del inquilino, habitante que ocupaba una
posición precaria en el campo (que no era de su propiedad), nació en el siglo XVII como préstamo
gratuito y personal que no constituía posesión ni propiedad. Destacan las autoras, que se trataba de
asignaciones de “pedazos” de una estancia familiar, entre ellos, hijos naturales u otros, en virtud de
vinculaciones personales, cuyo objetivo era el poder asegurar el deslinde de la propiedad y la vigilancia
del predio.
El tránsito hacia el siglo XVIII, produjo la sustitución paulatina de los préstamos por el arrendamiento
con la valoración de la tierra, producida por el auge cerealista; aquello hacia más apetecible la tenencia e
incitaba a los dueños de tierra a pedir mayores servicios o cánones por el uso de la tierra a inquilinos y
arrendatarios (Cereceda y Barría, 2014). Más tarde, el auge salitrero provocó un incrementó en los
intercambios entre la agricultura y minería, conjuntamente con un proceso de migración rural-minero.
En dicho periodo, la Guerra del Pacifico acentuó la escases de fuerza de trabajo, produciendo cambios
en los sistemas de trabajo de la hacienda: la agricultura se mecanizó, invirtió en regadío y la figura del
inquilino sufrió una mutación dada la escasez de mano de obra que obligo a los dueños de las tierra a
hacer concesiones a los campesinos para mantener la población; aquello significó el aumento de regalías
y pago de salarios, que dieron origen a la condición de inquilino-asalariado.
Al ampliarse los mercados, la hacienda se integra a la agricultura comercial y abastece de productos a los
mercados urbanos, mineros y de exportación. Sin embargo, dicha situación no daría origen a un
capitalismo agrario (Cereceda y Barría, 2014), sino que mantuvo el inquilinaje con remuneración en
tierra, especies y sólo parte de dinero. La consolidación de dicho sistema, se debió a varios factores,
destacando la importancia de la acumulación minera en el país, que era capaz de suplir el déficit de la
producción agrícola hasta al momento, vía la importación de alimentos. Más adelante, la crisis del salitre
y la recesión mundial de 1930 provocaron una crítica situación en la agricultura (bajas en la demanda,
ventas y en monetarización) que comenzaría a recuperarse parcialmente en la post guerra,
particularmente en la década de 1950. Como se sostuvo, la mantención del sistema de inquilinaje, se
debe en parte, a la congruencia de este con el proceso de desarrollo basado en la industrialización
sustitutiva de importación (1930) que para su funcionamiento, requería de mantener el bajo costo de la
mano de obra urbana, siendo necesarios mantener bajos precios de pequeños productos agrícolas
esencial que inciden en los salarios de empleados y obreros tanto urbanos como mineros. La política
agraria de ese periodo, hasta el inicio de la reforma agraria se caracterizó por la fijación de precios
agrícolas por parte del Estado, que determinaron una baja rentabilidad en la agricultura. Señalan las
autoras, que ante dicho escenario, el Estado trató de compensar a los agricultores utilizando medidas,
como fueron: salarios agrícolas mínimos fijos, limitación de la formación de sindicatos, subsidios a la
agricultura mediantes créditos con tasas de interés negativas y baja tributación. Así, dichas medidas
serían congruentes y explicarían la mantención del tipo de economía descrita, basada en el inquilinaje
que, tras el proceso de posterior de reforma agraria cobran un rol importante en el desarrollo agrario
nacional.
La Reforma agraria: Ruptura del orden tradicional
La primera ley de Reforma Agraria fue promulgada en el año 1962 bajo el gobierno de Jorge Alessandri.
La idea de reestructurar el sistema de tenencia de la tierra, recibía apoyo de ciertos sectores nacionales,
aunque había sido impulsada bajo el gobierno del presidente Kennedy en el programa de Alianza para el
Progreso, la premisa de estos cambios era la búsqueda de una mayor equidad mediante un impulso al
desarrollo económico, así la distribución de la tierra permitiría una redistribución del ingreso con lo cual
aumentaría la demanda, generándose así un nuevo dinamismo en la economía (Cereceda y Barría,
2014). Se sostiene, que el impacto de esta primera etapa fue restringido, aunque marcó el inicio de
nuevos cambios estructurales en las siguientes fases de su aplicación. Destaca en el periodo, la
formación de 561 parcelas individuales, que comprendía 15.300 hectáreas de riegos y 51.000 de secano.
De ese total de tierras asignadas (el 60% de riego y 65% de secano) comprendían a tierras fiscales
traspasadas a la Corporación de Reforma Agraria (CORA).
La segunda etapa, impulsada en el gobierno de Eduardo Frei, entre 1964 y 1970, se dicta una nueva Ley
de Reforma Agraria que permite la expropiación de todos los predios que exceden las ochenta hectáreas
de riego básicas: se expropiaron alrededor de 1.400 predios con una extensión de 3.500.000 hectáreas.
De dicho total, el 8,3% eran de riego y representaban la quinta parte de toda la superficie de riego de
Chile. Además, junto con abordar el problema de la tenencia de tierra, se implementa una política de
precios, comercialización, créditos y una organización del sector reformado. Afirma Cereceda y Barría
(2014) que en materia de precios, se pretendió mejorar la rentabilidad del sector agrícola a través de una
alza de precios de los productos agrarios y de la rebaja de los precios de los insumos, que significaron en
la práctica, un programa de subsidio al sector. Por otro lado, el sistema de comercialización, buscaba
implementar un sistema que beneficiaría al productor, eliminando etapas de intermediación. Por último,
la organización del sector reformado se basó en asentamientos, modalidad que consistía en sociedades
de campesinos que, en conjunto con el CORA, explotaban un predio como etapa previa a la asignación
de tierras; su objetivo era fomentar el espíritu de trabajo comunitario y desarrollar la capacidad técnica y
empresarial (Cereceda y Barría, 2014). Con ello, se trataba de transformar al campesino-inquilino en
campesino-empresario por medio de la capacitación y formación que exigía el apoyo del Estado.
La tercera etapa, comprende el periodo de 1970-1973, correspondiente al gobierno de Salvador Allende.
En esta fase, se expropiaron alrededor de 4.400 predios y un total de 6.800.000 hectáreas (439.000 de
riego y el resto de secano), representando un 59% del total de riego del país.
La política agraria en esta parte de la historia, se encuentra marcada por el control estatal de la
economía que, en el caso de la agricultura, buscaban crear explotaciones de alta envergadura económica
que permitiera una planificación de la producción a nivel comunal. Los anteriores modelos de
organización del sector reformado coexistieron con uno nuevo denominado el “centro de producción”
que consistió en que una proporción de los excedentes producidos retornaba en formas de primas a los
trabajadores, habiéndose cumplido los planes productivos; el otro porcentaje, se destinaba a capitalizar
el centro de producción y el resto al desarrollo regional (Cereceda y Barría, 2014). Resaltan
paralelamente, la organización de empresas verticales de comercialización, orientadas a establecer
monopolios estatales de compra y venta en distintos rubros (entre ellas, cereales, leche, carne, hortalizas
y vino).
Dictadura Militar: Contrarreforma y profundización de políticas neoliberales
En 1973, el gobierno militar, inicia una etapa diferente y opuesta a las anteriores. En efecto, se cambia
radicalmente el modelo económico, pasando de un fuerte estatismo hacia un esquema neoliberal de
economía de libre mercado, que buscaba instaurar un sistema económico y social distintos, basado en el
rol de la iniciativa privada y la libre competencia que significaron el retiro del Estado en la actividad
productiva y el traspaso del poder económico del sector público al privado.
En el gobierno militar, se implementó un programa denominado de “regularización de la tenencia” que
consistió en la devolución a sus antiguos propietarios del 29% de la tierra expropiada, a lo que se sumó
la licitación pública a privados de un 15% adicional y en el reparto del 56% de las tierras reformadas en
parcelas individuales a unos 37 mil campesinos que, en palabras Echenique (2012), cuya ventas permitió
la emergencia masiva de empresas agrícolas. Esto daría origen a una concentración de tierra en Chile a
partir de los 35 años posteriores a la Reforma Agraria. Agrega FAO (2012) que su evolución deriva de la
compra de parcela de beneficiarios de la reforma agraria y de retazos surgidos del mismo proceso. Dicha
transformación se consolidaría en las actividades más rentables de la agricultura nacional y del sector
exportador; marcando el inicio de la gestación de las empresas modernas en manos de grupos
económicos, marcadas por los niveles de inversión, e innovación tecnológica para poder competir en el
mercado internacional. El rol del Estado volcó su interés en el desarrollo capitalista del agro, Cereceda y
Barría (2014) sostienen que este giro se debe a la adopción de una serie de medidas, entre ellas,
destacan la liberación de los precios agrícolas; apertura al mercado internacional; traspaso al sector
privado de la asistencia técnica y crediticia; desmovilización de la organización sindical; el movimiento de
los activos agroindustriales del sector reformado y estatal al sector empresarial; la liberación del
mercado de la tierra a través de la disminución de la superficie mínima requerida para propiedad
agrícola rural y del saneamiento de los títulos de dominios de pequeños propietarios y comuneros, y la
privatización de la tierras que el Estado controlaba.
En términos de la estructura de tenencia de la tierra y de su desarrollo productivo, el nuevo modelo
económico impactó de manera distinta al sector del capitalismo agrario que al de a la agricultura
campesina. El primero, constituido por los agricultores medianos y grandes y los complejos
agroindustriales, se orientó fundamentalmente a los mercados de exportación y a los rubros que
tuvieran cierta expansión en la agricultura, mientras que el sector de la economía campesina que incluye
a la agricultura comunitaria o asociativa y a la campesina familiar, se orientó básicamente a aquellos
rubros en decrecimiento y que estaban destinados a satisfacer la demanda interna del país. La
complementariedad de la agricultura campesina con la del sector capitalista, se demuestra en la
funcionalidad que la primera tiene con el sector económico al abastecer el mercado interno de
alimentos de primera necesidad a bajos precios.
La vuelta hacia los gobiernos democráticos, marcó una etapa en que se constituyeron numerosas
empresas agrícolas, medianas y grandes, junto al surgimiento de los primeros grupos controladores de
las cadenas del agro nacional, acentuando la apertura a la inversión extranjera y a las nuevas políticas de
fomento a las exportaciones, la producción limpia y las innovaciones tecnológicas. La nueva batería de
instrumentos de innovación y fomento (Cereceda y Barría, 2014) determinó importantes
transformaciones agrícolas, vistas en la inversión pública en infraestructura rural, a saber, la creación de
nuevos caminos, como el apoyo en comunicaciones y servicios.
Como establece Echeñique en el informe de la FAO (2012) el desarrollo de las empresas agrícolas, la
agroindustria y la empresa exportadora se puede explicar producto de las transformaciones políticas que
se fomentaron durante los últimos dos decenios de historia. En este sentido, el estado de Chile impulsa
una política de incentivos económicos a la a la exportación a la cual es puesta en marcha producto de
los nichos rentables que otorga el país. Por un lado, los valles en Chile permiten el cultivo de diversos
productos gracias a las condiciones climáticas variadas del país. Por otro lado, la condición insular del
país permite que éste actúe como una especie de biombo climático favoreciendo la existencia de
condiciones sanitarias que evitan la emergencia de plagas y/o perturbaciones que impidan el
crecimiento y cultivo de productos de la agricultura. Este rasgo aislado permite condiciones sanitarias
muy favorables, que conforman otro patrimonio para la competitividad de la producción agrícola. Esto
sumado a la agricultura de contra estación, permite satisfacer las demandas alimentarias de los mayores
mercados mundiales del hemisferio norte en periodos en que éstos no cuentan con oferta propia.
Este contexto político al cual se hace alusión contempla una política de eliminación de barreras
arancelarias y una creciente apertura comercial por parte de los gobiernos que han regido el país
durante los últimos dos decenios. El arancel se ha reducido en promedio a cerca del 2% a través de una
amplia red de acuerdos comerciales conocidos genéricamente como Tratados de Libre Comercio.
Echeñique en el informe de la FAO (2012) establece además que si bien la política de comercio agrícola
es esencialmente liberal, no es un laissez faire, sino que los gobiernos han sido activos en la adopción de
políticas para incentivar la competitividad, apoyar a los productores pobres, proteger el medio ambiente
y la dotación de recursos naturales.
Esta política de desarrollo de la agricultura comercial se plasma en distintos programas. Primero, el
programa de desarrollo de tecnología de riego el cual implica un 30% de transferencias públicas al sector
del agro, lo que se traduce en proyectos extra prediales de obras mayores y medianas, así como
subsidios a la inversión privada intra predial. Otro programa relevante es el de financiamiento a la
investigación y desarrollo el cual opera mediante instituciones públicas dependientes del Ministerio de
Economía y de Agricultura y tal como lo dice su nombre permite financiar el desarrollo de proyectos para
el mejoramiento de las condiciones productivas. Además, existe el programa de promoción de
exportaciones el cual opera mediante organismos públicos como CORFO y el MINAGRI los cuales
colaboran con las empresas agrícolas, la agroindustria y la empresa exportadora.
“En los últimos 10 años los gastos públicos en políticas agrícolas se han más que
triplicado en términos reales, pero aun así este mayor gasto representa un 0,4% del PIB,
proporción equivalente a un tercio del promedio de la OCDE y muy por debajo de Brasil
o México. Una fracción significativa de este presupuesto a favor de la agricultura
chilena, corresponde a bienes públicos que el sector privado no habría desarrollado por
sí solo y otra cuota importante, se tradujo en interacción público-privada con resultados
promisorios” (OCDE, 2008, p.8)
Los cambios que ha traído la modernización agraria, como lo son los patrones de uso de la tierra, se han
registrado principalmente en las explotaciones capitalistas, pues las de carácter tradicional han tenido
problemas para adaptar sus sistemas de producción en un mercado cambiante (Kay, 1996). El sector
agrícola tradicional aún abarca el 39% de la tierra, aporta cerca del 26% de la producción agrícola
comercializada y emplea a un 64% de la mano de obra agrícola, aunque debe decirse que tres cuartas
partes de los trabajadores ocupados en el sector capitalista son de temporadas y, en función de su
permanencia, cerca de dos terceras partes de la mano de obra rural procede de familias campesinas
(Kay, 1996)
La agricultura familiar campesina, conforma un conjunto heterogéneo de alrededor de 220 mil pequeñas
empresas, que controlan aproximadamente 1,5 millones de hectáreas, genera empleo a 390 mil
personas y aportan un cuarto del PIB sectorial. En el país, a pesar de la reducida disponibilidad de activos
materiales y de los relativos bajos niveles de productividad, la pequeña agricultura provee el 45% de las
hortalizas de consumo interno, el 43% del maíz, trigo y arroz y el 40% de la carne y leche (Kay, 1996)
Los nuevos acontecimientos mundiales, en conjunto a la inserción de Chile a un mundo globalizado,
permiten pensar que la inserción de la agricultura familiar campesina a esta nueva realidad no es un
tema sencillo (Alul y González, 2003). Actualmente, el sector agrícola se encuentra inmerso en un
proceso global de cambios, en que la economía social de mercado y los instrumentos que trae la
modernización guían la apertura económica, provocando una fuerte competencia por conquistar los
mercados internacionales, y que también ha generado mecanismos de protección de la competencia
extranjera. En dicha realidad, la pequeña agricultura se encuentra hoy tratando de incorporar en su
accionar los componentes de la competitividad, tales como la asociatividad (economías de escala), los
rendimientos y la calidad (Alul y González, 2003).
La pequeña agricultura ha ido decreciendo en las últimas décadas, fruto de la concentración de la tierra
y las políticas nacionales que han privilegiado la producción y comercialización en mayor escala,
mediante importaciones liberalizadas y por el retiro de la ayuda o subsidios del Estado a la producción
alimentaria doméstica. Tales condiciones, han convertido la pequeña agricultura en poco viable
(Cereceda y Barría, 2014) frente a lo cual las familias han respondido diversificando sus medios de
subsistencia combinando trabajo en sus predios con trabajo fuera del predio: existe una creciente
disociación entre el espacio de trabajo donde ocurre la explotación y el espacio de vida y de consumo; se
destaca que en un tercio de las explotaciones del país no existe hogar y no vive nadie de manera
permanente, a la vez se observa una fuerte disminución del número de miembros que viven en los
hogares de los jefes de explotaciones, cuestión que se debe a la intensificación de los de comunicación y
las mejoras en el transporte que han facilitado la migración a zonas urbanas.
El bajo aporte de las explotaciones al ingreso familiar, ha impulsado a las familias de los pequeños
productores a la multi-actividad (Cereceda y Barría, 2014) los empleos tradicionalmente agrícolas se
complementan cada vez más con empleos e ingresos no agrícolas como estrategias de sustento de los
campesinos y de los trabajadores agrícolas.
Los cambios que ha experimentado la sociedad rural a partir de los eventos descritos han llevado a
mencionar que estamos frente a una nueva ruralidad que se aprecia desde el rol de las ciudades, la
agroindustria y la conectividad que han facilitado y potenciado la expansión de la cultura y otros
patrones urbanos que han alterado el mundo rural y el de los que pequeños campesinos de forma
significativa.
Las siguientes páginas, abordaran esquemáticamente los cambios que la modernización y la
globalización del agro han tenido en chile. La primera parte, hace alusión a los cambios sucedidos en el
país, para luego concentrarse en lo que estos efectos han tenido sobre los pequeños campesinos. La
segunda parte, especificara estas relaciones abordadas desde el punto de vista de la región del Maule y
del caso de la comuna de Molina
Concentración de Tierras a nivel nacional
El Contexto geográfico de la tenencia de tierra y su explotación
A continuación, se hará la revisión de los últimos censos agropecuarios y de otros datos de carácter
cuantitativo que resultan importantes para destacar y esquematizar las áreas que esta investigación se
ha planteado desde un comienzo.
Si se analiza el número de explotaciones y la superficie que éstas ocupan según las macro-regiones
productivas del país, se distingue una preponderancia de la zona central como concentradora de la
mayor cantidad de explotaciones durante el periodo de 1976 y 2007. Asimismo ocurre con el porcentaje
total de superficie de las explotaciones donde se observan cifras cercanas al 30%. No obstante, y a pesar
de la preponderancia de la zona central como centro productivo del país, ésta ha visto decaer sus cifras
en cuanto a porcentaje total de superficie y de cantidad de explotaciones entre el periodo de 1976 en
adelante. A pesar de no ser la zona más importante en cuanto a superficie y cantidad de explotaciones,
la zona del norte chico viene manifestando alzas en ambos indicadores especialmente en lo que respecta
el periodo inter-censal de 1997 y 2007. (Instituto Nacional de Estadisticas, 2009)
Desde el punto de vista del número total de explotaciones de tierra según su tamaño, se puede afirmar
que más del 30% de las explotaciones agropecuarias con tierra se encuentran en el rango de 1 a 5
hectáreas. Adicionalmente, se necesario destacar que hacia el 2007, casi el 60% del número total de
explotaciones con tierra poseía una extensión de no más de 10 hectáreas. En consecuencia, se puede
inferir que la mayoría de las explotaciones del país pertenece a la pequeña y mediana agricultura, lo que
resalta la importancia de la agricultura familiar dentro del sistema de producción agrícola.
Estas explotaciones se concentran en su mayoría en la zona central del país, la cual alberga más del 40%
de las explotaciones entre 5 a 10 hectáreas.
En síntesis y realizando una mirada retrospectiva, se puede afirmar que durante las últimas décadas
desde fines de los 70 hasta la actualidad, la mayoría de las explotaciones corresponden a la pequeña y
mediana agricultura siendo ésta muy fuerte en la zona central del país.
En cambio, las explotaciones que involucran extensiones grandes de terreno representan no más del 2%
del total.
A primera vista, resalta la gran proporción que significan las explotaciones de sobre 2000 hectáreas
dentro del total de explotaciones presentes en el país. En este sentido, ya hacia 1976 estas explotaciones
representan casi el 60% del total de la superficie de tierra, lo que vendría a ser un primer indicio de la
creciente concentración de tierras en manos de grandes productores. Asimismo, otra característica
relevante emerge del hecho que estas explotaciones de sobre 2000 hectáreas vienen representando
progresivamente cada vez más porcentaje del total de la superficie agrícola, especialmente entre el
periodo de 1976 y 2007.
Tabla 1: Porcentaje de explotaciones de tierra según superficie, Censos 1976, 1997 y 2007.
Superficie de explotaciones
1 a 20 Ha
De 20 a menos de 100 Ha
De 100 a menos de 1000 Ha
De 1000 Ha y más
Total
Censos Agropecuarios
1976
4%
8%
22%
66%
100%
1997
5%
10%
18%
67%
100%
2007
4%
7%
15%
74%
100%
Fuente: elaboración propia a partir de los Censos Agropecuarios de 1976, 1997, 2007.
Este aumento de las explotaciones de sobre 1000 hectáreas parece haber ido en desmedro de los
tamaños de todos los sectores, como se observa en los gráficos, todas las explotaciones de menos de
1000 hectáreas decrecieron entre el periodo de 1976 y 2007. La concentración se ha dado de tal forma
que para 1976, las explotaciones sobre 1000 hectáreas representaban el 66%; en 1997 el 67% y el año
2007 representaban el 74%.
No obstante, tal y cual lo manifiesta Echeñique (2011) en Dirven (2011) es necesario matizar la
percepción de la alta concentración de tierras en Chile porque cerca de la mitad de las explotaciones de
más de 2000 hectáreas se encuentra en el norte grande o en el extremo sur. No obstante, este rango de
superficie fue el único que creció entre 1997 y el 2007 y lo hizo a una tasa anual de 2,6%. Dicha
tendencia hacia la concentración, comprendida en términos de superficie, fue acompañada de una
disminución del número de explotaciones en todos los tramos, llevando a un aumento en diez años de
aproximadamente 22 hectáreas sobre la superficie promedio de 85 hectáreas.
En síntesis, la concentración de la superficie refleja una estructura que ha aumentado durante los
últimos treinta años.
Empleo agrícola
El concepto tradicional de ruralidad2 se encuentra profundamente determinado por la importancia de la
ocupación, donde la actividad silvo-agropecuaria aparece como un determinante de las demás
características del sector.
Una buena manera de aproximarse cuantitativamente a las cifras de empleabilidad del mundo agrícola
en Chile, es bajo la distinción de trabajo de temporada y trabajo permanente. Esta distinción se torna
relevante porque el mundo agrícola utiliza grandes cantidades de mano de obra para sus procesos de
cosecha y cultivo, los cuales dependen directamente de la época del año en que estos se realizan.
Según los datos del VII Censo Agropecuario del año 2007, el número de personas que trabajan en forma
permanente en explotaciones agrícolas asciende a 301.376 personas. Asimismo, el trabajo de temporada
o temporal debe considerarse por el número de personas que utiliza. Producto de las dinámicas cíclicas
de la agricultura las mediciones de trabajadores de temporada es trimestral y sus cifras se destacan a
continuación:
Tabla 2: Número de personas que trabajan estacionalmente en la explotación agrícola según trimestre.
Trimestre estacional
Mayo - Junio - Julio (2006)
Agosto - Septiembre - Octubre (2006)
Noviembre - Diciembre (2006) - Enero (2007)
Febrero - Marzo - Abril (2007)
Cantidad de trabajadores
152.728
193.442
390.928
402.882
Fuente: elaboración propia a partir del VII Censo Agropecuario de 2007.
De esta forma, el periodo trimestral que concentra la mayor cantidad de trabajadores ocupados es el de
Febrero (2007) a Abril (2007) donde el número de temporeros agrícola alcanza a 390.928 personas. No
obstante, esta cifra se contrapone a la del trimestre que comprende desde Mayo (2006) a Julio (2006)
donde el número de trabajadores de temporada alcanza solamente a 152.728 personas. Esto es un
indicador evidente del dinamismo de los procesos productivos de la agricultura los cuales son altamente
cíclicos y demandan distinto tratamiento según el periodo de tiempo que se esté atendiendo.
2
Las áreas rurales, son definidas como el conjunto de viviendas, concentradas o dispersas, con 1000 habitantes o
menos, o entre 1001 y 2000 habitantes, con menos del 50% de su población económicamente activa dedicada a
actividades secundarias o terciarias. De esta definición se desprende que las zonas rurales corresponden a ciertas
formas de ocupación territorial con baja concentración de la población y con una mayoría de sus pobladores
dedicados a actividades económicas primarias como la agricultura, la caza, la pesca y la silvicultura.
Asimismo, si se analiza el empleo estacional por zona geográfica, se observan variaciones considerables:
Tabla 3: Número de personas ocupadas durante el periodo estacional Febrero y Abril (2007) por región
Región
O’Higgins
Maule
Metropolitana
Bio Bio
Valparaiso
Los Lagos
Coquimbo
Araucanía
Los Rios
Atacama
Arica y Parinacota
Aysen
Magallanes
Antofagasta
Tarapacá
Total País
Cantidad de Trabajadores
97.075
96.465
47.947
36.940
34.081
27.856
25.922
17.780
9.547
5.461
1.208
784
677
637
502
402.882
Porcentaje del total
24,09%
23,94%
11,95%
9,16%
8,45%
6,91%
6,43%
4,41%
2,38%
1,35%
0,29%
0,19%
0,16%
0,16%
0,13%
100%
Fuente: elaboración propia a partir del VII Censo Agropecuario de 2007.
Dados los resultados expuestos con anterioridad, se observa que del número total de trabajadores por
temporada en el trimestre con mayor cantidad de empleados (Febrero – Abril 2007) casi un 60% se
concentra en las regiones de O‘Higgins, Maule y Metropolitana.
Si bien el mundo que rodea a las actividades silvo-agropecuarias no ha desaparecido, tampoco es el
mismo de antes, como se señala en las líneas generales de la política pública en torno al sector: “nuestra
ruralidad ha venido experimentando profundas transformaciones, cambiando sustantivamente los
contenidos y contornos de aquello que tradicionalmente se ha entendido por lo rural” (Vera & Rueda,
s/f)
Feminización del mundo del trabajo rural
Asimismo, otro fenómeno que cobra relevancia desde el punto de vista de las transformaciones socioculturales de la pequeña agricultura familiar es la incorporación de la mujer al mundo del trabajo
agrícola.
Según Cereceda y Barría (2014) el ingreso de la mujer al mundo agrícola durante las últimas décadas es
un fenómeno que no es accidental y obedece a los cambios que ha experimentado la estructura agraria y
comercial. Estos cambios desde el punto de vista de lo productivo se relacionan con la creciente pérdida
de competitividad de la producción campesina, lo que ha llevado consecuentemente a una baja de
precios y un aumento de costos en la producción. Esto último termina por afectar directamente el
bolsillo de los trabajadores agrícolas quienes son los directos empleados, disminuyendo así el ingreso
familiar. En consecuencia, es esto último es lo que termina finalmente por incentivar la incorporación de
la mujer al trabajo asalariado.
En este sentido, la feminización de la agricultura se debe a la crisis de la economía campesina causada
tanto por la creciente escasez de tierra a su disposición como por la política neoliberal que no la
favorece. Ello ha forzado a los miembros del hogar a ampliar sus opciones de ingreso lo que ha tenido
varios efectos sobre las mujeres. (Kay, 2007)
Con el despegue de las agroexportaciones no tradicionales, la participación de la mujer en la
horticultura, floricultura y fruticultura es especialmente evidente y particularmente en la agroindustria
de empaque y procesadora.
Se estima que las mujeres proporcionan alrededor de la mitad de la mano de obra en las actividades
agrícolas y la gran mayoría de la mano de obra en las actividades agroindustriales de estos cultivos
(Deere 2006 en Kay, 2007).
Tabla 4: Número de empleados por trimestre según género
Trimestre
Mayo - Junio - Julio (2006)
Agosto - Septiembre - Octubre (2006)
Noviembre - Diciembre (2006) - Enero (2007)
Febrero - Marzo - Abril (2007)
Hombres
118.026
140.936
244.818
265.107
(%)
Mujeres
77,28% 34.702
72,86% 52.506
62,62% 146.110
65,80% 137.775
(%)
Total
22,72% 152.728
27,14% 193.442
37,38% 390.928
34,20% 402.882
Fuente: elaboración propia a partir del VII Censo Nacional Agropecuario y Forestal 2007
Según los datos del INE, considerando el periodo de más baja estacionalidad, es decir, durante los meses
de Mayo a Julio del 2006, un 77,28% del total de los trabajadores son de sexo masculino mientras que el
22,72% restante son mujeres. Mientras que para el periodo de más alta estacionalidad, es decir, de
Noviembre de 2006 a Enero de 2007, la proporción de hombres llega al 65,8% y la de las mujeres al
34,2%. Esto es un indicador que las mujeres constituyen una especie de trabajadores "de reserva", pues
la industria necesita reclutar trabajadores temporales en periodos de alta exigencia de mano de obra, y
son ellas quienes al acceder de manera limitada a trabajos permanentes tienen la posibilidad de
insertarse cíclicamente en el mercado laboral. (Venegas, 1992 citado desde Vera y Rueda, s/f)
Los empleadores favorecen el empleo de las mujeres por su mayor disposición a trabajar
temporalmente, su mejor rendimiento en el trabajo, manipulación más cuidadosa de los productos
perecederos como las flores, su percibida mayor docilidad y menor presión por organizarse en
sindicatos y porque sus salarios tienden a ser más bajos que los percibidos por los hombres. Las
condiciones de empleo son muy precarias. Los contratos, si es que existen, favorecen al empleador y dan
poca protección laboral. Los pocos empleos permanentes tienden a ser reservados para los hombres
(Barrientos et al. 1999, Korovkin 2003).
En consecuencia, todos estos cambios producidos en la estructura agraria y comercial han impulsado a
las mujeres a entrar al mercado laboral motivadas por las necesidades de supervivencia. Además, se
suma la penetración de las necesidades de consumo lo que ha generado una presión por mejorar la
calidad de vida de las mujeres rurales y el deseo de proporcionar educación a los hijos como mecanismo
de asegurar su futuro. (Cereceda y Barría, 2014)
Por último, estas mismas autoras hacen hincapié en que el envejecimiento de la población que se ha
producido en la economía campesina obedece a que los hijos de agricultores tienen expectativas
distintas y ligadas al quehacer urbano, lo que es impulsado fuertemente por sus padres, ya que una de
las motivaciones más importantes para que la mujer emprenda una actividad económica es financiar el
estudio de sus hijos.
Asociatividad y Cooperativismo
Pequeños Productores Campesinos: Asociatividad, Organización y Cambios en
los modos de vida
Tal como se señala en los párrafos anteriores, las políticas económicas neoliberales aceleraron procesos
de transformación ya en marcha y a su vez produjeron nuevos cambios en el modo de vida campesina.
Un aspecto central del giro neoliberal y de la globalización es la liberalización de los mercados que
significa tanto extender como profundizar las relaciones mercantiles en todos los ámbitos posibles.
(Murphy, 2012)
Las políticas neoliberales han dado un nuevo impulso a la diferenciación campesina. La creciente
pauperización de los campesinos debido a su cada vez menor acceso a los recursos productivos,
especialmente la tierra, los obliga a buscar otras oportunidades de empleo e ingresos. Generalmente
sólo logran asalariarse en condiciones muy precarias, es decir en empleos temporales mal remunerados.
(Kay, 2007; Cereceda y Barría, 2014)
De esto último se deriva uno de los principales dilemas que enfrentan los pequeños productores
agrícolas en la actualidad, a saber, si diversificar su producción en un contexto donde la preocupación
sobre cómo alimentar a una creciente población es central, o si, por otro lado, centrar sus esfuerzos en
generar un ingreso familiar y abastecer mercados de menor escala. (Murphy, 2012)
En consecuencia, la existencia de los pequeños agricultores agrícolas se encuentra condicionado
profundamente por la competencia con la gran industria agrícola lo que genera una constante presión al
modo particular de vida campesina.
Este nuevo modo de vida campesino o esta nueva ruralidad se va a comprender como el esfuerzo de
ampliar la visión de lo agrario a lo rural, donde se enfatiza la multifuncionalidad de los espacios rurales
debido a la creciente importancia de las actividades no agrarias y de la más fluida e intensa interrelación
entre lo rural y lo urbano y lo local con lo global, con el fin de enmarcar los cambios en los patrones
culturales y en la vida del campo. (Llambi, 2004 en Kay, 2007)
Por tanto, la pluri-actividad o multi-actividad es sólo un mecanismo de sobrevivencia para los
campesinos pobres. En cambio aquellos hogares campesinos con mayores recursos productivos y con
mejores niveles de educación logran insertarse en otras actividades productivas más rentables que la
agropecuaria a través de sus actividades micro-empresariales y comerciales. (Dirven 2004a).
En caso de asalariarse, logran acceso a empleos de mayor calidad y productividad, que requiere mayores
niveles de calificación y, por tanto, redunda en mayores salarios que los obtenidos por los campesinos
más pobres (Reardon et al. 2001 en Kay, 2007).
En la búsqueda del sustento de vida, un número creciente de pobladores rurales emprenden
migraciones temporales o a más largo plazo a otras áreas rurales o hacia áreas urbanas. También las
migraciones a otros países, donde la mayoría trabaja como asalariados, son cada vez más frecuentes.
Aquellos que emigran, envían remesas a los miembros de sus familias campesinas. De este modo, las
actividades y fuentes de ingresos de los hogares campesinos se han diversificado significativamente.
(Murphy, 2012)
En síntesis, los productores campesinos están siendo asediados en el mercado doméstico tanto por las
importaciones de alimentos baratos como por los productores capitalistas internos que logran ser más
competitivos que los campesinos a través de la biotecnología y otras innovaciones tecnológicas que
requieren de capital. Asimismo, las nuevas oportunidades abiertas a las exportaciones agropecuarias no
tradicionales son de acceso complejo para estos campesinos. La única participación a la que pueden
optar estos campesinos es como asalariados de las empresas productoras y procesadoras quedando
marginados parcialmente de la posibilidad de producir y ser competitivos frente a la agroindustria. En
consecuencia esta globalización neoliberal está generando una “agricultura a dos velocidades”
aumentando así la brecha entre los productores capitalistas y campesinos. (Kay, 2007)
Desde la perspectiva de la nueva ruralidad se busca identificar los aspectos socio culturales que
caracterizan al mundo campesino en la actualidad a partir de este nuevo modo de vida descrito
principalmente desde esta dicotomía de diversificación productiva o economía de subsistencia, y como
parte de estas transformaciones socio culturales se busca describir la entrada de la mujer al mercado
laboral agrícola, la cual se ha visto enfrentada a la necesidad de trabajar producto de los efectos
negativos de la globalización antes descritos.
Para los países en vías de desarrollo como es el caso de Chile, la discusión sobre el futuro de los
pequeños agricultores se vuelve sumamente relevante producto de la política pública alimentaria que
está centrada en la reducción de la pobreza y en el incremento de la producción alimentaria. (Murphy,
2012)
En este sentido, se ha generado un amplio debate entre los formuladores de políticas públicas y los
académicos, argumentando si los pequeños productores son parte de la solución o son un obstáculo
para estas.
En virtud de lo anterior, autores como Collier y Dercon (2009) establecen que los pequeños productores
no tienen lo necesario para responder a las demandas alimenticias producto de la escasa incorporación
de procesos tecnológicos a sus procesos productivos. En esta misma línea, Maxwell (2004) establece que
los sectores no agrícolas ofrecerían más oportunidades de empleo que el sector agrícola lo que
desincentivaría el desarrollo de una economía agrícola de pequeña escala.
En oposición a los autores anteriormente señalados, Christiaensen, Demery y Kuhl (2010) señalan que el
sector agrícola es mucho más efectivo como actividad para la superación de la pobreza que el empleo no
agrícola, siempre y cuando los niveles de inequidad no sean demasiado altos.
De manera concluyente, esto plantea importantes interrogantes para los organismos encargados del
desarrollo rural, y no en menor medida porque son alentados por gobiernos, ONG y también entre sí, a
formar cooperativas u otras formas de coordinación económica que se apoyan en un alto nivel de
confianza y colaboración. ¿Cuán inclusivo debería ser el colectivo? ¿Deberían todos tener una
oportunidad, sabiendo que algunos podrían fracasar? Es posible que, al incluir a los muy pequeños
productores que probablemente de todas maneras no sobrevivirán, se ponga en peligro la oportunidad
de todos los demás de lograr un buen resultado. ¿Qué significaría, para los pequeños productores y la
comunidad en su conjunto, dejar fuera del grupo a los que tienen menos probabilidades de sobrevivir?
(Murphy, 2012)
Cómo enfrentar el panorama actual: vías posibles de escape para la pequeña
agricultura campesina
Hoy en día la pequeña agricultura familiar cuenta con una serie de políticas gubernamentales que van en
directo apoyo a los rubros productivos, sin embargo, no se logró el fortalecimiento de las organizaciones
conformadas entorno a este estrato de agricultores, lo que se tradujo en que las políticas actuales
bajaran en forma vertical, dificultando o disminuyendo los impactos de las intervenciones y programas
dirigidos al sector, tanto en su focalización de beneficiarios, como en la pertinencia de instrumentos e
incentivos o apoyos económicos que estas contemplaban. Hoy por hoy la capacidad de asociatividad y la
de gestión de los campesinos o pequeños productores aparece como vital en el desarrollo integral de
sector rural de la comuna. Asociatividad que no alcanza los niveles suficientes para asegurar la
participación de los habitantes del sector rural en las políticas públicas, como en todos aquellos espacios
en donde se discute y planifica las intervenciones de desarrollo en el plano rural, esto debido
principalmente a lo disgregado del sector rural y a la falta de líderes que promuevan y motiven la
participación entre los campesinos en estas instancias, pero por sobre todo la mayor limitante en este
aspecto, se refiere a la ausencia de mecanismos que desarrollen capacidades organizativas y de gestión
en los dirigentes y representantes del comité y del sector rural, ya que potencialmente esta capacidad se
encuentra, pero se necesita que esta se trabaje y se fomente en cada uno de los actores locales
relevantes del sector rural organizado de las diferentes comunas.3 (Experiencia extraída del Banco de
Buenas Experiencias del programa Territorio Chile)
Una estrategia tradicional: las cooperativas agrarias
Frente a la pregunta sobre cómo abordar el dilema de la diversificación productiva, el cooperativismo ha
aparecido como una de las alternativas tradicionalmente más viables para impulsar y fomentar la labor
de la pequeña agricultura.
El cooperativismo es una herramienta que permite a las comunidades y grupos
humanos participar para lograr el bien común. La participación se da por el trabajo
diario y continuo, con la colaboración y la solidaridad. El cooperativismo busca
desarrollar al HOMBRE, con el valor de la cooperación, de la igualdad, de la justicia,
del respeto y del trabajo conjunto. (Extraído desde el sitio de CAMPOCOOP4)
3
El Sistema de Buenas Prácticas para el Desarrollo de los Territorios busca promover activamente una política
articulada de desarrollo territorial identificando y estimulando las Buenas Prácticas que ocurren en las distintas
regiones del país. Es una Iniciativa dependiente de la Subsecretaria de Desarrollo Regional y Administrativo, Chile.
4
CAMPOCOOP; Confederación Nacional de Federaciones de Cooperativas y Asociaciones silvo-agropecuarias
Chilenas, es una organización sin fines de lucro que representa a las Federaciones Regionales de Cooperativas
Campesinas y Cooperativas Agrícolas asociadas desde la IV a la X región.
A continuación cabe repasar las experiencias cooperativistas de distintos países de América del Sur:
El caso de Uruguay
En cuanto a la estructura del cooperativismo en Uruguay, la Cooperativa Nacional de Productores de
Leche (CONAPROLE) posee casi el 60% de la facturación total del sistema cooperativo, emplea el 36% de
la mano de obra y es la principal empresa exportadora del país. La relevancia de las cooperativas en el
sector lechero se comprueba con que agrupan al 78 % de los productores de leche del país. Asimismo,
del resto de las cooperativas en Uruguay, sobre el 50% posee una facturación anual superior a
US$100.000. (Extraído desde sitio web de UNAF, 2013)
El caso de Argentina
Las cooperativas agropecuarias son organizaciones de gran importancia para la agricultura argentina,
tanto por sus aportes a la economía, al comercio agropecuario, al empleo y al desarrollo regional, como
por su valor institucional y político para la unión de los esfuerzos individuales y para la participación de
los productores y de sus familias en la defensa de sus legítimos intereses. No obstante, las entidades
cooperativas buscan adecuarse a las exigencias del mercado realizando cambios institucionales,
iniciativas de mayor valor agregado, actividades de investigación y desarrollo, capacitación, entre otras.
Según el INAES5 hacia fines de 2010, existían 1606 cooperativas agropecuarias activas. De aquellas
correspondientes al núcleo histórico, el cual abarca a aquellas que se crean desde fines del s. XIX hasta
1955, corresponden en la actualidad al 47% del Censo realizado por el INAES y contribuían con el 85% de
los activos y el 77% de los ingresos. Según el Censo Nacional Agropecuario Argentino del 2002, las
cooperativas son la principal forma organizativa de los productores agropecuarios en el país trasandino.
Las principales actividades que desarrollan son la comercialización y la elaboración de productos
agropecuarios –el 60 % y el 40 %, respectivamente–, no la producción primaria. Participan con el 12% del
valor agregado por el comercio agropecuario –proporción que sube al 23 % en los productos agrícolas,
principalmente granos– y con el 5% del valor agregado por la agroindustria.
El caso de Chile
Según cifras de la UNAF6, hacia fines de 1969 en Chile existían alrededor de 500 cooperativas dentro del
sector agropecuario. No obstante, esta cifra se reduce dramáticamente hacia la década de los 90,
constituyéndose solamente 160 de estas. Las razones del crecimiento en un comienzo se deben
principalmente al apoyo estatal focalizado mediante el INDAP7 y los motivos de la caída se atribuyen a la
dictadura militar donde se redujo fuertemente el desarrollo del cooperativismo.
5
Se refiere al Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social de la República Argentina
UNAF; Unión nacional de la Agricultura familiar de Chile. http://www.unafchile.cl/las-cooperativas-agrarias-unagran-oportunidad-para-la-insercion-de-los-pequenos-productores/
7
El Instituto de Desarrollo Agropecuario, INDAP, es un servicio público perteneciente al Ministerio de Agricultura.
Su objetivo es fomentar y apoyar el desarrollo productivo y sustentable de un determinado sector de la agricultura
chilena: la pequeña agricultura, conformada por campesinas/os, pequeñas/os productoras/es y sus familias. A
través de sus programas y servicios busca promover el desarrollo tecnológico del sector para mejorar su capacidad
comercial, empresarial y organizacional
6
Las cooperativas en Chile se encuentran reglamentadas por la Ley General de Cooperativas No 20.190
del Ministerio de Economía8 que divide a las cooperativas chilenas según los distintos rubros.
Específicamente, las cooperativas agrícolas y campesinas se dedican a la compraventa, distribución,
producción y transformación de bienes, productos y servicios, relacionados con la actividad silvoagropecuaria y agroindustrial, con el objeto de procurar un mayor rendimiento de ella. Según el artículo
130 de la ley No 18.910, (extraído desde el sitio web de UNAF, 2013) el pequeño productor agrícola se
define porque explota hasta 12 HRB9, sus activos no superan los US$ 167.825 sus ingresos provienen
principalmente de la explotación agrícola y trabaja directamente la tierra.
Con el correr del tiempo, las formas cooperativas tuvieron su propia evolución y llegaron a constituir
asociaciones capaces de recurrir a complejas herramientas de gestión. Hoy, las cooperativas en el ámbito
rural se han convertido en un importante agente del desarrollo como lo vemos en el caso de Uruguay y
Argentina, por ejemplo. En consecuencia, existe vasta evidencia empírica a lo largo del continente
americano respecto de la eficacia de la institución cooperativa como camino para fomentar y desarrollar
el sector integrado por la agricultura familiar, la pequeña agricultura empresarial y las diversas formas
asociativas desarrolladas por los pobladores del medio rural. (IICA, 2010)
La asociatividad económica de este sector ya descrito es una condición esencial para lograr competir en
mejores condiciones en los mercados nacionales, regionales e internacionales. Mediante la asociatividad
económica, este sector de las PYMES10 logra desarrollarse y ser más competitivo, gracias a la reducción
de los costos de transacción, el aprovechamiento de las economías de escala y el mejoramiento de sus
capacidades de negociación en los mercados de insumos, productos y servicios. (IICA, 2010)
Establecer una relación de asociatividad implica compartir capital social, tener confianza mutua, realizar
esfuerzos conjuntos para cooperar entre sí, realizar un emprendimiento empresarial compartido y llevar
a cabo acciones económicas colaborativas, todo lo cual hará que estas pequeñas y medianas empresas
logren mejores condiciones para competir en los mercados.
En este sentido, las políticas públicas y la institucionalidad especializada en el fomento de la
asociatividad constituyen un recurso fundamental para favorecer la formación y el desarrollo de las
empresas asociativas, mediante regulaciones y políticas de fomento. De manera sustantiva, las políticas
de fomento de la asociatividad pueden generar mejores oportunidades para el establecimiento de
empresas asociativas, pero estas se concretaran únicamente si se cuenta con líderes eficaces.
La experiencia internacional ha demostrado la importancia del rol de Estado en el desarrollo asociativo,
en un estudio realizado por la USACH (2011) y en cooperación con la oficina de estudios y políticas
agrarias (ODEPA), indica que la influencia estatal no desarrolla relaciones de dependencia paternalista,
sino por el contario, esta asegura y facilita las condiciones legales y económicas para impulsar la
asociatividad, buscando un adecuado equilibrio entre las prácticas de promoción de la asociativa
productivo empresarial por parte del Estado y las practicas que surgen de los propios usuarios y
beneficiarios. Ello es considerable, si se lo piensa al señalar el otro extremo, es decir, que la toma de
decisiones resulte exclusivamente desde los propios usuarios y beneficiarios que, como se llegado a
8
Puede ser revisada
HRB es la superficie equivalente a la potencialidad de producción de una hectárea física, regada de clase 1, de
capacidad de uso, del valle del río Maipo
10
PYMES se comprende como la agrupación de pequeñas y medianas empresas.
9
conocer tiene resultados empíricamente menos deseables y constructivos para los pequeños
productores.
Según el informe de la USACH (2011), existen un conjunto de factores que dan cuenta de la debilidad de
los procesos de asociatividad en la agricultura campesina chilena, entre ellos, se encuentra factores,
tales como: la escasa renovación de liderazgo al interior de las organizaciones, los problemas de gestión
interna y el escaso acceso que tienen las familias campesinas al sistema financiero, además de la los
problemas que tienen el sector para penetrar en los distintos mercados. A lo que se suma, orientación
individualista del mundo agrícolas, como en el conjunto de la sociedad chilena que configuran la visión
de un sector atomizado, con una racionalidad más bien individual en el quehacer productivo.
Por consiguiente, se observa un declive del tejido asociativo que surge como consecuencia del modelo
de desarrollo que nuestro país implemento hacia mediados de década de los setentas. USACH (2011)
que no han situado a la asociatividad como un eje estratégico para su desarrollo. En cuanto a las políticas
públicas de los últimos 35 años, se observan un conjunto de programas e instrumentos que evocan el
principio asociativo, en un contexto desarticulado en distintas dimensiones, Dicha política solo puede
concretarse por medio de intervenciones directas del Estado, que desarrollen incentivos fuertes para los
usuarios que participen en este tipo de programas, la objetividad de estas decisiones tienen su
fundamento en otras experiencias internacionales recientes, en las cuales los resultados han sido
exitosos.
El mismo informe señalan en el caso de los pequeños agricultores sus redes de apoyo se han centrado
en INDAP. El problema es que hay una dispersión de instrumentos de apoyo a la pequeña agricultura
pero sin una política integral de desarrollo de dicho sector. Por otra parte, la homogeneidad de la batería
de instrumentos, no permite aprovechan las potencialidad que cada territorio tiene asociadas al rubro o
a la especialización productiva.
Tampoco considerar la diversidad regional en los énfasis
presupuestarios, ni el capital social de los agricultores según el territorio en que estos trabajan.
El informe de la USACH sostiene que los actores de la pequeña agricultura relacionan la ausencia de una
política asociativa para el desarrollo del sector y que, para ello se necesitan políticas y soluciones con
criterios locales, que incorporen la ventajas no solo a nivel del producto, sino también el capital social,
los estilos de trabajo, información de mercado y políticas de fomento a la asociatividad de los pequeños
propietarios agrícolas.
Región del Maule
La consideración de las cualidades socio demográficas más representativas de la Región del Maule es
clave para poder caracterizar la zona geográfica que comprende está presente investigación. En virtud de
lo anterior en los párrafos procedentes se busca realizar una aproximación a la región del Maule
mediante la consideración de la importancia de su industria del vino, la cual comprende parte
importante de su producción, y además la caracterización demográfica de la comuna de Molina, la cual
aporta datos relevantes para comprender la relevancia de la comuna dentro de la región y
especialmente para el objetivo de la investigación. No obstante, antes de entrar en lo que se señaló es
necesario describir a la región del Maule desde un punto de vista general.
La región del Maule tiene una superficie de 30.296,1 km2 lo que representa aproximadamente el 4% de
la superficie de Chile americano e insular. La región se encuentra organizada administrativamente por
cuatro provincias: Curicó, Talca, Linares y Cauquenes que albergan 30 comunas en total. Desde el punto
de vista de su demografía, la región cuenta con 908.097 habitantes según el Censo de Población y
Vivienda del 2002. De estos el 66,4% vive zonas urbanas y 33,6% restante habita zonas rurales. El Maule
posee el mayor índice de ruralidad del país muy por sobre la cifra promedio del país que alcanza al 13,1%
al 2002. (INE, 2002)
Según lo expresado por el MINAGRI sobre la visión de la región, la principal actividad económica de ésta
corresponde a la silvo-agropecuaria ya que de acuerdo a las últimas estadísticas del Banco Central el
valor del PIB sectorial supera los 354 mil millones al 2009 lo que representó el 16% del total de la
producción interna bruta regional. Debido a esto no es extraño que la observación de la actividad
agrícola y forestal sea fundamental para comprender las dinámicas productivas y sociales del Maule. En
virtud de lo anterior es que toma relevancia el estudio por una de las ramas de la actividad agrícola, a
saber, la actividad vinícola, la cual ha crecido explosivamente durante las últimas décadas.
La industria vinícola del Maule Norte
La agroindustria vinícola se ha desarrollado con fuerza en los valles de producción agrícola de la región
del Maule. Específicamente, el desarrollo de la industria vinícola se ha concentrado en los valles
productivos de las provincias de Curicó y Talca sectores localizados en el norte y centro de la región.
Fuente: elaboración a partir de google maps, 2009.
En la provincia de Curicó, zona que alberga a la comuna de Molina, se encuentran dos grandes viñedos:
la viña Miguel Torres, y la viña San Pedro. La primera de estas llega a la región durante la dictadura
militar hacia los años 80 en un contexto económico que posibilitó la llegada de capitales extranjeros al
país. Tal como se lee en su misión e historia:
"Pese a que en los años 70 Chile apenas exportaba vino y que habían pocas inversiones extranjeras
motivadas por la situación sociopolítica. Miguel A. Torres decidió apostar por el inmenso potencial del
vino Chileno." (webseo.cl, 2014)
El desarrollo de la industria vinícola de manos de capitales españoles, como es el caso de la viña Miguel
Torres, vino acompañado de la introducción de alta tecnología como cubas de acero inoxidable y el
envejecimiento en barricas de roble francés para mejorar el proceso de fermentación del vino.
Asimismo, la viña San Pedro ocupa vastas extensiones de terreno cultivable a lo largo y ancho del país y
de la región del Maule. La viña San Pedro posee 1.500 hectáreas plantadas en el Valle Central y en otros
de los principales valles vinícolas de Chile, tales como el Elqui, Casablanca, San Antonio-Leyda, Maipo,
Cachapoal, el Maule y Bio-Bio. Además, la Viña San Pedro es parte del grupo enológico denominado
VSPT Wine Group, el tercer grupo vitivinícola más grande de Chile y el segundo mayor exportador de
vino Chileno. (portable.cl, 2014)
Introducción a la comuna: exposición de datos socio-demográficos de Molina
La comuna y ciudad de Molina se encuentra ubicada en la provincia de Curicó, Región del Maule. La
comuna de Molina abarca una superficie de 1551,64 km² y posee una población de 38.521 habitantes
(INE, 2002), correspondientes al 3,85 % de la población total de la región, con una densidad de 24,83
habitantes/km². Del total de la población, 19.129 son mujeres (49,65 %) y 19.392, hombres (50,34%). El
26,71 % (10.289 personas) corresponde a población rural y el 73,28 % (28.232 personas), a población
urbana. Los núcleos urbanos principales son la cabecera comunal, Molina, y la ciudad de Lontué (10.029
habitantes), otras localidades pobladas son Pichingal, Villa Quechereguas, Entre Ríos, Casa Blanca, Itahue
y Radal.
Molina se caracteriza por ser uno de los grandes polos de la industria vitivinícola chilena. Es sede de
importantes empresas exportadoras y productoras de vinos como Viña Concha & Toro, Viña San Pedro, y
Viña la Fortuna, y producto de lo anterior la comuna conforma casi el 32 % del PIB de la región (INE,
2002). Además, la comuna de Molina en conjunto con tres otras11 son las que poseen la mayor
superficie vinícola de la región sumando 23.141 ha, es decir, un 46% de la superficie regional. (UTAL,
2009)
Estructura y Tenencia de Tierras
El caso de la región del Maule
Los cambios revisados con anterioridad producidos en la estructura agraria del país no son ajenos a la
región del Maule. Debido a su condición de zona agrícola por excelencia, la región del Maule ha sido
testigo directo de los cambios producidos por la modernización de la agricultura. En este sentido, el
interés es profundizar más en ellos:
Tabla 5: Número y superficie de las explotaciones agrícolas de la región del Maule según tamaño de la explotación (ha)
Rangos de tamaño
explotación (ha)
de
la
Número
explotaciones
de
% que representa del
número
de
explotaciones
Superficie de las
explotaciones (ha)
% que representa de la
superficie
Sin tierra
102
0,24%
0
0%
0,1 a 19,9
30.992
73,95%
159.246,00
5,88%
20 a 99,9
8.119
19,37%
336.183,80
12,42%
100 a 999,9
2.351
5,63%
586.708,70
21,68%
1.000 y más
340
0,81%
1.623.915,50
60,01%
Total
41.904
100%
2.706.054,00
100%
Fuente: elaborado por Odepa a partir de la información del VII Censo Nacional Agropecuario y Forestal; ODEPA - INE, 2007.
11
Las cuatro comunas son: San Javier, Cauquenes, Sagrada Famiilia y Molina. Fuente: ESTUDIO: “PROPUESTA DE
POLITICA REGIONAL DE DESARROLLO RURAL REGION DEL MAULE” UTAL, 2009.
A partir de los datos proporcionados por INE y ODEPA sobre el análisis del Censo Agropecuario del año
2007, se observa que en la región del Maule existen 41.904 explotaciones. De estas, el 73,95%
corresponden a explotaciones de menos de 19,9 Ha
Aquellos productores que poseen explotaciones de menos de 19,9 Ha y que representan el 73,95% de
todos los productores de la región, solo controlan el 1,2% de la superficie total cultivable del Maule. Por
el contrario, aquellos productores que poseen explotaciones de 1.000 Ha y más, y que representan el
0,8% de todos los productores del Maule, controlan cerca del 60% de la superficie cultivable.
En consecuencia, gracias a estos datos se puede establecer que en el Maule se genera exactamente lo
mismo que en todo el territorio nacional, es decir, existe una alta concentración de tierra en mano de
unos pocos productores.
El caso de la comuna de Molina
A continuación se describen aspectos relativos a la tenencia de explotaciones agrícolas en la comuna de
Molina:
Tabla 6: Número y superficie de las explotaciones agrícolas de la comuna de Molina según tamaño de la explotación (ha)
Rangos de tamaño
explotación (ha)
de
la
Número de explotaciones
% que representa
del número de
explotaciones
Superficie de las
explotaciones (ha)
% que representa de la
superficie
Sin tierra
5
0,51%
0
0
0,9 a 19,9
746
76,51%
2.973,20
3,62%
20 a 99,9
149
15,28%
5.345,10
6,51%
100 a 999,9
52
5,33%
9.888,30
12,04%
1.000 y más
23
2,35%
63.870,40
77,81%
Total general
975
100%
82.077,00
100%
Fuente: elaborado por Odepa a partir de la información del VII Censo Nacional Agropecuario y Forestal; ODEPA - INE, 2007
Según los datos elaborados por el ODEPA en conjunto con el INE, la comuna de Molina posee 975
explotaciones agrícolas. De estas, resulta interesante remarcar que la mayoría corresponde a
explotaciones de menos de 19,9 Ha, lo que indica una gran presencia de pequeños productores
agrícolas, con escasos recursos en cuanto a tierra
De aquellos 23 productores que ostentan explotaciones de sobre 1000 Ha representan el 2,3% del total y
poseen el 77,8% del total de la superficie. Por el contrario, aquellos que son dueños de explotaciones de
menos de 19,9 Ha representan el 76,51% del total de productores y solo concentran el 3,62% del total de
tierras disponibles para cultivo en la comuna. En consecuencia, esto último es un indicador de la alta
concentración de tierras en manos de unos pocos.
Estructura del empleo en la Región del Maule
A modo de premisa, es relevante la discusión respecto del aporte que realiza el sector de la agricultura al
empleo en la Región del Maule. A escala nacional, las regiones ubicadas en el centro sur de Chile son las
que tienen proporciones más altas de ocupados en el sector agrícola respecto del total de los
ocupados. La Región del Maule con 26,9% lidera la cifra, seguida por las regiones de O’Higgins, con
24,4%, y la Araucanía, con 21,8%. (OIT, 2009)
Tabla 7: Número de ocupados en el sector agrícola en la región del Maule
Maule
Ocupados en la economía
Ocupados en el sector
agrícola
Porcentaje del total de
ocupados en la agricultura
414.572
111.454
26,9
Fuente: Elaboración propia a partir del documento de Productividad en el Sector Agrícola en la Región del Maule de la Oficina Internacional del
Trabajo y el Gobierno Regional del Maule (2009)
La característica principal del trabajo agrícola en la región del Maule, es la existencia de la dualidad del
trabajo permanente y del trabajo de temporada. En este sentido, el número de ocupados en el sector
agrícola de la Región del Maule para el periodo de diciembre de 2011 y enero de 2012 asciende a
150.680 personas. Estas cifras son diametralmente opuestas a la cantidad de personas ocupadas en el
sector agrícola en los meses de invierno. Al contrastar las cifras de empleo durante los meses de Mayo y
Junio del 2012 el número de ocupados disminuye a 93.930, es decir, disminuye en casi 50 mil personas.
Esto evidencia que el empleo aparece en su mayoría durante solo unos meses lo que genera alta
inseguridad laboral aquellas personas que quedan desempleadas durante el invierno.
Según los datos de la Oficina Internacional del Trabajo en Chile (2009), existe una movilización activa de
los trabajadores de temporada hacia otros puntos geográficos de la región o país. Esto quiere decir que
es común observar desplazamientos en virtud del trabajo agrícola hacia otras zonas geográficas. En
efecto, al preguntarles a los trabajadores agrícolas de la zona centro sur del país su lugar de origen, el
78% afirma provenir de su misma comuna, mientras que el 17% proviene de otra comuna de la región, y
el 5% restante señala provenir de otra región.
Si bien las cifras de quienes provienen desde otra comuna no son significativamente alta i en términos
absolutos, desde el punto de vista relativo corresponde a un fenómeno que no puede ignorarse ya que el
desplazamiento genera un intercambio de redes activo entre los trabajadores, desde su comuna de
origen y su comuna de trabajo.
Tabla 8: Número de trabajadores estacionales según sexo y región. Trimestre noviembre 2006-enero 2007.
Región
Valparaiso
Metropolitana
O'Higgins
Maule
Bio Bio
Araucanía
Total
Número de Trabajadores
Participación (%) según Regiones
Total
Hombres
Mujeres
Total
Hombres
Mujeres
34.081
20.567
13.514
8,5
7,8
9,8
47.947
28.255
19.722
11,9
10,6
14,3
97.075
62.144
34.931
24,1
23,4
25,4
96.465
65.330
31.135
23,9
24,6
22,6
36.940
26.940
10.000
9,2
10,2
7,3
17.780
12.816
4.964
4,4
4,8
3,6
330.288
216.052
114.266
82
81,4
83
Fuente: Elaboración propia a partir del VII Censo Nacional Agropecuario y Forestal 2007
Asimismo, otro rasgo distintivo del trabajo de temporada constituye el hecho que para el periodo de más
alta estacionalidad, es decir, de Noviembre de 2006 a Enero de 2007, casi el 48% de la mano de obra
femenina se agrupa en las regiones de O’Higgins y Maule.
Además, en términos comparativos las regiones donde el trabajo de temporada femenino tiene mayor
incidencia en tiempos de alta demanda son también en O'Higgins y Maule.
Posibles transformaciones en los modos de vida de los habitantes del Maule
A continuación se abordan los posibles cambios en los modos de vida influenciados por los procesos de
modernización ocurridos en la región del Maule. Se aborda específicamente la escasa cobertura
educacional en zonas rurales y la pérdida de identidad que se ha observado en los habitantes del Maule,
fenómenos que pueden ser explicados por las escasas oportunidades presentes en la región y
especialmente de trabajos estables o permanentes en las zonas rurales
En cifras del estudio Propuesta de política regional de desarrollo rural para la región del Maule publicado
por la UTAL el año 2010, la región del Maule posee cifras de analfabetismo cercanas al 7,4% hacia el año
2006. No obstante, el análisis a nivel de comuna muestra cifras alarmantes ya que más de la mitad
mantienen porcentajes superiores al promedio regional. (UTAL, 2010)
Un elemento importante a analizar en el ámbito educacional en la región del Maule es la distribución de
la cobertura educacional según zona de residencia y sexo de los estudiantes. En este sentido, la
tendencia general resalta que la cobertura educacional en enseñanza básica y media es bastante alta y
similar según sexo y zona de residencia, es decir, tanto hombres como mujeres residentes en el campo y
la ciudad asisten en su mayoría a la escuela durante sus primeros años de enseñanza formal hasta octavo
básico. La diferencia entre estudiantes de zonas urbanas y zonas rurales se acrecienta un poco más al
observar la cobertura educacional en la enseñanza media, donde si bien en las zonas urbanas se sigue
manteniendo en rangos cercanos al 100%, en las zonas rurales baja al 80% aproximadamente. No
obstante, si se revisan los datos para la cobertura educacional en la educación superior, las cifras
cambian dramáticamente. Primero se observa que la cantidad de jóvenes que asisten regularmente a
instituciones de educación superior es de 35% aproximadamente en las ciudades, lo que es un indicador
que no todos los jóvenes que viven en la ciudad y que egresan de enseñanza media tienen las
oportunidades para seguir formándose de manera técnica o profesional en la región del Maule. Por otro
lado y de manera aun más radical, se observa que esta cifra es aun más baja en zonas rurales donde la
cobertura educacional en educación superior solo varía entre 5 a 10%. Esto último resalta la
vulnerabilidad a las que están sujetos los jóvenes residentes en zonas urbanas y rurales de la región del
Maule, especialmente estos últimos, al no contar con la posibilidad de estudiar una carrera profesional o
técnica ya que en muchas ocasiones les resulta muy difícil enfrentar un proceso de migración a los
centros urbanos por el alto costo que este significa para sí mismos y sus familias.
En consecuencia, se puede señalar que si bien hay una creciente cobertura educacional en la región del
Maule en comparación con años atrás, esta sigue siendo muy distinta según el espacio en el cual se
habite. Lamentablemente las oportunidades de educación superior son muy escasas en el campo, lo que
añade una profunda desventaja a sus habitantes. La mayor educación acelera y potencia la migración
hacia áreas donde hay mayores oportunidades laborales
En otro ámbito y desde el punto de vista de las transformaciones que pudiesen estar en juego en los
modos de vida de los habitantes de la región del Maule, se pone especial atención a los datos
recopilados por la Encuesta Regional de Identidad realizada por SURMAULE. Como indicador de las
expectativas que tienen los habitantes del Maule respecto del futuro de su comuna, su región y el país se
consulta su percepción. Los resultados indican que el 51,7% del total de encuestados cree que el país en
cinco años más estará mejor que ahora. En cuanto a la percepción del futuro de la región en cinco años
más, el 50,2% cree que será mejor, y por último cuando se pregunta por su comuna de residencia, la cifra
de quienes creen que será mejor que ahora en cinco años más disminuye a 48,7%. Si bien las cifras no
distan significativamente una de otras, en términos comparativos se observa que hay una visión un poco
pesimista del futuro de su comuna en relación al futuro de la región y el país.
Los posibles cambios que se pueden esperar en los modos de vida de los habitantes de Molina
corresponden a un reflejo de lo que se ha visto en la región del Maule. En este sentido, los profundos
procesos de modernización que han experimentado los habitantes de zonas rurales han impactado no
solo la manera en que configuran su vida con su entorno sino que de la manera en que los mismos
sujetos se relacionan entre sí.
En síntesis, los cambios descritos indican que la sociedad rural empieza a modificarse con el proceso de
urbanización en el mundo rural. Los medios de comunicación y la infraestructura de transporte han
jugado un rol fundamental en los cambios de patrones y valores del mundo rural favoreciendo la
incorporación de pautas culturales, modos de vida y expectativas propias del mundo urbano. Dada la
magnitud de los cambios, se requiere una nueva mirada que permita considerar las transformaciones y
los nuevos requerimientos y necesidades, de modo de adecuar las políticas de fomento y desarrollo rural
al nuevo contexto. (Cereceda y Barría, 2014)
Metodología
La presente investigación buscará explorar las transformaciones que ha tenido la economía campesina
de los pequeños productores de vino de la comuna de Molina, tanto en términos económicos, sociales
como culturales,
El estudio es de tipo cualitativo y el carácter es exploratorio, ya que sólo se busca generar hipótesis
acerca de la percepción que tiene los pequeños productores de esta área respecto a los cambios y
trasformaciones de su zona o área, por lo que no es posible generalizar. Esta aproximación permitirá
tener una aproximación de las percepciones de los pequeños propietarios productores aledaños a la viña
de las transformaciones de la economía campesina. , fenómeno poco estudiado en la zona.
Así, el instrumento de medición son entrevistas semi-estructuradas, las cuales se utilizaron como
principal fuente de recolección de información así como por la búsqueda de temas emergentes a partir
de las percepciones de los entrevistados.
La unidad de análisis y la unidad de observación corresponden a pequeños productores de vino
localizados en la comuna de Molina, Región del Maule.
Para la selección de los casos se hace necesario realizar un diagnóstico con el motivo de identificar y
localizar geográficamente a aquellos pequeños productores campesinos dentro de la comuna de Molina,
situación que se llevó a cabo gracias al criterio de Bola de nieve. Asimismo, la cantidad de entrevistas
realizadas fueron 10. De ellos, el total de la muestra fue de 9 hombres y una mujer; 6 de ellos resultaron
beneficiarios y son usuarios activos de INDAP.
Los criterios de inclusión de casos son que los entrevistados es que sean propietarios de las
explotaciones ya que solo se pretende conocer la percepción de los pequeños propietarios productores
de vino, debido a que son ellos quien han percibido de manera más directa los cambios cercano a su
entorno.
Análisis de Resultados
Introducción
El siguiente análisis de resultados, emerge del trabajo de campo efectuado en la comuna de Molina, en
el cual se realizó un total de 10 entrevistas a pequeños productores de vino de la zona. La información
recogida y en suma a las notas tomadas en el terreno, fueron sistematizadas en una matriz de vaciado
(Ver Anexo) la cual dispone de tres dimensiones cada una con distintos subtemas que brindan
coherencia y sentido a las siguientes categorías: Económica-productiva, Social y Cultural, sin embargo,
dado el contenido de las últimas dos dimensiones, estas serán abordas en conjunto, es decir, como una
perspectiva socio-cultural.
Antes de comenzar, es menester hacer una caracterización de los pequeños productores de vino
entrevistados de Molina, los cuales presentan detalles relevantes del contexto en los cuales se
desenvolvió el presente trabajo. Como primer dato importante, resalta la edad de los entrevistados, los
cuales tal y como se pensaba, promedian en los 65 años, es decir, los productores de Molina son en gran
porcentaje adultos mayores que continúan trabajando en el campo, lo que evidencia el escaso recambio
generacional en el rubro. Además, 6 de los entrevistados residía en el sector de Dos
Esquinas/alrededores de Viña La Serena, y los 4 restantes habitaba en el sector de Cerrillo Bascuñán (Ver
Anexo 2) Cabe señalar en lo último, que todos los entrevistados trabajan históricamente en la
producción de uva, cepas que varían según la preferencias de cultivo de cada agricultor, a la vez la
producción se alterna con otros rubros (El Kiwi, el Tomate, trigo y antiguamente la remolacha
principalmente) con la intención de generar ingresos extras. Asimismo, la diversificación de cultivos
forma parte inherente de la estrategia productiva de los pequeños agricultores,
De ellos, 9 de los 10 entrevistados son hombres, lo que antepone la tendencia a que sea dicho género el
que continúa con las labores asociadas al trabajo agrícola, bajo el contexto de las condiciones en que
estas se desenvuelven. Poner que la única mujer es una viada de un pequeño agricultor
Respecto al origen de las tierras, 7 de los 10 entrevistados señalaron que estas correspondieron al
proceso de Reforma Agraria, de los cuales fueron beneficiarios directos o bien, fueron heredadas dentro
del mismo contexto, a través de sus padres. El resto, señala que la obtención de los terrenos, se debió a
procesos de compra y negociación por parte de algunos beneficiarios que decidieron vender sus tierras a
estos tres nuevos propietarios. Por consiguiente, la mayoría de los casos de la adquisición de terrenos se
encuentran ligados al proceso de reforma agraria iniciado durante la década de los 60.
La condición de pequeños productores recae sobre la totalidad de los entrevistados, sin embargo, no se
cuenta con información detallada del número exacto de superficies explotadas a partir de cada caso. No
obstante, todos cumplen con la normativa interna de INDAP12 que menciona que estos explotan una
superficie no superior a las 12 hectáreas de riego básico y que sus activos no superan el equivalente a las
3.500 unidades de fomento. Dada esa característica, se menciona que del total de entrevistados, 6
forman parte y continúan recibiendo apoyo técnico y subsidiario por parte de INDAP, situación que se
analizara en profundidad más adelante.
12
http://www.indap.gob.cl
Dimensión Económica
La dimensión económica, comprende un total de 5 subtemas, los cuales son: 1) Concentración de las
tierras; 2) Cambios en el Mercado: Producción y Venta; 3) Apoyo Estatal y de las Empresas; 4) Cambios
Laborales y 5) Feminización del trabajo.
Todas ellas en conjunto, responden al primer objetivo de este trabajo:
- “Conocer las percepciones de los pequeños productores acerca de los posibles cambios que ha tenido la
modernización agrícola y la industria vinícola en la tenencia y producción campesina, en el ámbito
laboral y condiciones trabajo, así como en su actividad agrícola, productiva, comercial y laboral”.
Concentración de las tierras
El primer tema que se abordará es la percepción que tiene los pequeños productores acerca de los
cambios en la tenencia de la tierra que se han generado en la comuna de Molina en las últimas décadas,
a raíz del modelo neoliberal y la modernización agrícola en la zona. La concentración de la tierra,
constatado en diversos estudios como se vio en el marco teórico, se observa muy fuerte y
significativamente en la comuna de Molina, es decir en los últimos 30 años se ha generado una
concentración de la propiedad agrícola en esta comuna. . Sin embargo, se hace menester aclarar los
términos que han producido dicho efecto. En primer lugar, según la percepción de los pequeños
productores el proceso de ventas de tierras en Molina no se ha debido a la compra de parcelas por parte
de las empresas vinícolas de la zona (Concha y Toro; Miguel Torres y R&R Wine, entre algunas
presentes); los entrevistados enfatizan que dado el tamaño de sus predios, las grandes empresas
vitivinícolas de la zona no se han visto interesadas en comprar ni les han ofrecido comprar sus tierras:
“No, no. Porque las viñas grandes compran terrenos que sean extensivos, no parcelas chicas”
(Entrevistado 2).
Son más bien, antiguos propietarios y medianos propietarios los que han llegado a la zona con intención
de comprar terrenos a pequeños parceleros empobrecidos y que fueron beneficiarios de la Reforma
Agraria, por la falta de recursos y problemas de manejo productivo. De hecho, la concentración de
tierras en Molina, responde en concreto a los efectos del proceso de Reforma Agraria. En el área de
estudio y según los entrevistados, la Reforma Agraria otorgó parcelas de tierras a alrededor de 40
campesinos pero, la falta de recursos para trabajar la tierra, los escasos conocimientos productivos y del
manejo de los terrenos recibidos, sumada a la falta de capacitación de los parcelarios y de herramientas
para trabajarla, condujeron a que muchos de los terrenos fuesen vendidos y otros volviesen a manos de
sus antiguos propietarios. La concentración se hace nuevamente evidente, si se considera que 6 de los
10 los pequeños agricultores entrevistados lo hacen presente en sus discursos, tal como se observa en
las citas siguientes:
“Digamos aquí en este sector eran 31 parcelas que se entregaron, y la mayoría ha
vendido (...) Esos lo compraron los mismos dueños que eran antes, o sea, los patrones
que eran antes. Ellos se fueron apoderando de nuevo otra vez de los mismas tierras.
(...) Si la mayoría vendió las parcelas por eso, porque no tenía recursos como para
(trabajarla)… y no sabía mucho trabajar la tierra como eran trabajadores eso al día
no más y se vieron con la soga al cuello (Entrevistado 8)”.
“Sipo, éramos como cuántas […] 40 personas seriamos en el fundo, quedamos 3,
todos los demás ya vendieron. (Entrevistado 6)”.
Cambios en el Mercado: Producción y venta
Como se señaló brevemente en la caracterización de los pequeños productores de vino, del total de
entrevistados, todos poseen parras viníferas desde sus inicios como pequeños agricultores, la percepción
de estos respecto a la continuidad del trabajo con viñas, responde a la ventaja comparativa respecto a
otros rubros, destacando con ello que el trabajo con parra les otorga estos beneficios respecto a los
menores costos productivos y la menor cantidad de trabajo que demanda:
“[…] La ventaja que tenemos en la viña nosotros, es que la viña esta plantada y no
tenemos que estarla trabajando. No es como sembrar, es una planta que todos los
años es la misma, hay que tenerla en buena estado no más. Usted se pone en
agricultura tiene que estar arrancando las plantas todos los años, se terminan y tiene
que plantar de nuevo, de nuevo y de nuevo. (Entrevistado 4)
Así también, resalta que 3 de los entrevistados señalaron que al mismo tiempo combinan la producción
de uva con la producción de Kiwi, tomate y trigo respectivamente, todo ello con el motivo de poder
mejorar sus ingresos a futuros:
“Desde siempre, o sea, viñas, pero se alternaba con trigo, remolacha, tomate (Entrevistado 6)”
En mención a la venta de uva, 7 de los pequeños productores de vino, señalan que venden su producto
a Viña Concha y Toro, mientras el resto vende a bodegas más pequeñas. La diferencia sobre a quién
vender la uva entre los dos grupos, recae en que los últimos, mencionan que estos pagan un mejor
precio respecto a las grandes viñas, dado que estos pagarían la diferencia dada por la calidad de la uva
vendida, es decir, por su calidad asociada a los grados:
“Yo le he vendido a distintas empresas, adonde esta mejor el precio, allá estoy yo,
porque incluso igual a veces me han jodido con los precios, muy malo, el año pasado
por lo menos me pagaron muy mal los precios […]la diferencia de precios es la que le
hace vender a esas personas (Entrevistado 3)”
“[…] es que el precio varía un poco no más, que suba que se yo…, diez pesos, pero diez
pesos en una cantidad de 20 mil kilos de uva son 200 mil pesos que a uno le sirven.
Esa es la ventaja de una bodega a otra que esas moneditas más que recibe no más.
(Entrevistado 10)"
Sin embargo, esta situación presenta matices y será discutida con mayor profundidad más adelante. No
obstante y respecto a los precios, existe una impresión generalizada en los pequeños productores que
las viñas (Concha y Toro, Santa Carolina y San Pedro) se coluden y fijan los precios de compra, lo que los
posiciona en una condición subalterna y desventajosa:
“Alguien tiene que dar los precios y ¿Quién da los precios? Concha y Toro. Concha y Toro, Santa Carolina
y San Pedro, se juntan los tres y dicen este es el precio y de ahí parten el resto de los compradores
(Entrevistado 1)”.
Junto a ello, el carácter desigual se revela nuevamente dadas las características en que se posiciona la
negociación. En efecto y como se sostuvo en la teoría, la modernización del agro en Chile, estuvo
acompañado por la vuelta hacia el eje exportador de los recursos producidos. Asimismo, ha ocurrido en
materia de la producción vitivinícola, la cual se ha ubicado como un importante y reconocido rubro en
materia del comercio internacional. No obstante y como se venía señalando, la percepción de los
pequeños productores de vino de Molina, cuestionan las fallas del mercado al distinguir que el goce
económico y las grandes ganancias que perciben las empresas que compran su materia prima, no son
correctamente distribuidas ni al menos, son retribuidas en un alza de precios por parte de los
compradores:
“Ellos [Las empresas vinícolas] este año ganaron mucho con nosotros, por el cambio
de dólar que hubo, comprar a un valor de dólar bajo, pero a estos momentos están
vendiendo a un valor de dólar mucho más alto […] eso no se va a reflejar en nosotros
el otro año, la empresa nunca a perder, siempre va a ganar (Entrevistado 6)”
Los pequeños productores de vino de Molina venden la uva a granel, situación que responde a la garante
estructural que imposibilita que estos puedan crear productos agregados (como su propio vino) dada las
condiciones económicas en que se sitúan, es decir, la gran mayoría no cuenta con bodegas para poder
almacenar ni producir su propia producción. La percepción por parte de aquellos que alguna vez
corrieron el riesgo de dedicarse a elaborar sus vinos es negativa, pues la producción de dichos productos
se debió a hechos o circunstancias fortuitas que se encuentran íntimamente asociadas al poder de
compra por parte de las grandes viñas. Así es como los relatos de aquellas personas que tomaron dicha
decisión coinciden en que la fabricación de vino tuvo que ver con que no existían demandantes de su
materia prima, de modo que es posible aseverar que esto se debe a un carácter de tipo contingente, y
no a otra cosa:
“Un año (Produje Vino) por efecto de que no hubo compra…cuando nosotros
entramos aquí se le vendía digamos…a quien mejor pagara, pero llegó un momento
en que nadie compraba, entonces tuvimos que producir vino. (Entrevistado 2) “.
La relevancia de este punto y en conjunto a lo que se podrá observar más adelante, es el carácter de
dependencia a nivel de subsistencia que mantienen los pequeños viñateros de Molina hacia las grandes
empresas vinícolas, situación a la que se podrá hacer notar, mantiene puntos de ventajas y desventajas
para los entrevistados.
Dada la mención de los aspectos desfavorables de la situación de los pequeños productores de vino de
Molina, surgen del mismo análisis aspectos favorables asociados a la relación que mantienen estos con
las empresas productoras de vino.
A pesar de los problemas de los precios, la mayoría de los entrevistados coinciden en que el más
importante de los factores que sostiene el vínculo actual con las empresas se corresponde con la
confianza que estos mantienen en respecto a la seguridad de que le pagarán y que las condiciones y
fechas de pago se respetan. En efecto, esta particularidad se debe a que a las empresas compradoras
han asegurado históricamente y de manera constante, el establecimiento de los pagos correspondientes
a las fechas estipuladas:
“A lo mejor son malos pagadores, porque son malos pagadores, porque no pagan lo que vale el
producto, pero uno tiene la seguridad. (Entrevistado 1)”.
No sólo con ello, las grandes empresas les ofrecen a los pequeños productores sistemas de pago a
conveniencia de estos últimos, estableciendo sistemas de cuotas, que en muchas ocasiones resultan
favorables para los vendedores: “Nunca nos ha defraudado en cuanto al negocio, si él dice a diez cuotas,
hay diez cuotas, si dice a ocho, ocho cuotas (Entrevistado 5)”. La consecuencia de este sistema de pago,
ha dado como resultado que muchos de estos productores puedan ordenarse en sus finanzas y asegurar
un mejor bienestar para su futuro:
“Si (uno) no está capacitado tener toda la plata, la vai’ a gastar en cosas que na’ que
ver…, y después para el año no vas a tener nada. Por lo menos tu podi’… te estirai’.
Esa es la idea que tenemos nosotros acá po’, y de la mayoría de aquí a cerca.
(Entrevistado 8)”
La estabilidad que generan las empresas dados por los sistemas de pago y la seguridad que brindan al
contar con el dinero en las fechas estipuladas, transmiten una confianza hacia los pequeños productores
de vino de la zona.
De los distintos relatos obtenidos, se observa que la empresa da estabilidad y seguridad de compra
futuras y dicha situación varía en torno a la tiempo que le han vendido a la empresa; mientras mayor
sea el tiempo al que un productor le ha vendido a la viña, mejores serán los tratos y las condiciones de
negociación, lo que se revela en que aun cuando los precios sean malos, la empresas le mantienen un
piso, además señalan el apoyo en transporte con un factor importante:
“No nos hemos querido cambiar, aunque haya diferencia de precios, por el cuento de
que ha habido años que son malos y Concha y Toro ahí nos repone porque nos ha
mantenido un piso un poquito más alto que el mercado (Entrevistado 1)”
“Por lo menos a mí me van a comprar siempre porque siempre les he vendido a ellos
(…). [Además señala] Transporte y nos paga el grado y todas las cuestiones y eso es lo
bueno pa’ nosotros porque por poco nos cuesta mucho pa’ encontrar locomoción po’
oiga" (Entrevistado 6”).
La relación entre el tiempo de negociación entre el comprador y vendedor, se condice con ciertos
beneficios, como lo son el servicio de transporte “flete” por parte de la viña compradora, así como
también se señaló en 3 casos, se refleja en el traspaso del precio por la calidad (grados) de la uva
adquirida. Sin embargo, se mención anteriormente que esta visión mantiene ciertos matices, dado que
no existe acuerdo absoluto en este punto:
"Ahora no pagan el grado, ahora compran kilo corrido, antes pagaban el grado, y
usted si subía el grado a 15, o 16, 17 grados, le subía los grados, le subían el precio,
porque le aumentaba. Ahora no, ahora compran, se avivaron compran el kilo corrido
que le llaman ellos, y el grado se lo dejan para ello." (Entrevistado 4)
La probabilidad de que hoy no paguen la diferencia por grados es muy elevada, ya que la percepción de
los pequeños productores de vino sostiene que a ellos hoy les conviene aumentar en cantidad la
producción y no en su defecto, calidad. Cuando se les consulta por el apoyo de INDAP estos revelaron
que no reciben asesorías respecto a las viñas porque estos tienden a favorecer la calidad por sobre la
cantidad, situación que no es conveniente para ellos:
“[Respecto al apoyo de INDAP] Porque ponen sus reglas, para la poda, para todo eso
y le bajan los rindes a uno, porque ellos lo que quieren es sacar calidad, que uno
saque calidad, calidad de uva pa ellos, y a uno lo que le interesa es sacar kilos
(Entrevistado 3)”
En síntesis, los pequeños productores han evaluado la lógica productiva, marcando una tendencia que
revela que producir una mayor cantidad de uva, ha sido la solución más óptima a su condición de
subsistencia, dado que parece haber acuerdo que aplicando dicho factor, estos aumentan sus ganancias:
“por la cantidad, hay que mejor entregar a industria, porque si tu produces un tramo
de una hectárea es algo que tu… la industria no te valora […] porque la utilidad está
siendo por la cantidad, por la cantidad de hectáreas que estás plantando, no por el
cultivo (Entrevistado 2)
Apoyo Estatal y de las Empresas
Otro aspecto de interés es conocer los apoyos que las grandes Viñas y el Estado brindan a los Pequeños
productores de Molina en este rubro. Existe amplio consenso que la relación entre los pequeños
productores con las viñas es netamente comercial, es decir, no existen traspasos de tecnologías,
insumos, ni ningún tipo de herramientas productivas por parte de las grandes empresas vitivinícolas
hacia los campesinos del sector. El escaso apoyo ha sido por hechos circunstanciales, como por ejemplo:
problemas asociados plagas, frente a los cuales las empresas responden enviando asistencia técnica:
“[…] cuando ya hay 20 años trabajando en lo mismo, la asistencia técnica, ya es muy
light, a no ser que llegue un momento que se encuentre con una podredumbre o una
infección o una plaga, que ahí te asisten al tiro (Entrevistado 2)”.
La percepción de los pequeños productores es que el apoyo de las empresas en Molina fuera del rubro
vinícola no ha tenido ninguna repercusión, en ningún ámbito, ya sea desde la elaboración y
mejoramiento de infraestructura, como en los distintos servicios sociales con que hoy cuenta la ciudad:
“[Respecto al apoyo de las empresas] […] otras empresas se dedicarán, lo que es las
viña no, produce la materia no más, no sé si ellos benéficamente harán un beneficio a
algún lugar (Entrevistado 6)”
En cuanto a los apoyos que proporciona el Estado se observó que 6 de los 10 pequeños productores
recibían crédito y asistencia técnica de INDAP. Existe una valoración positiva por parte de dichos
usuarios, los cuales avalan el aporte crediticio y técnico que éste ofrece a los campesinos:
´Mi marido me dijo: no hay que dejar nunca INDAP de lado porque es muy bueno;
entonces usted paga y otra que los intereses no son tantos como en el banco
(Entrevistado 5)”
"Claro. Te da crédito el INDAP, ahora últimamente está el subsidio para varias cosas
que te están exigiendo… te da INDAP para eso. (...) Este año nos ayudó’. Este año nos
ayudaron en las fumigaciones que hay que hacer INDAP entregó un subsidio, porque
hubo el tiempo de las heladas, INDAP se puso ahí también con algo. (...) INDAP ha
sido un buen aporte para el agricultor… por lo menos a nosotros y lo que he visto en
los vecinos por acá. Te orientan y te dan harta ayuda. (Entrevistado 8)”
“INDAP nos ayuda mucho a nosotros. INDAP es pa’ nosotros bueno porque tenemos
créditos y tenemos’… ¡Es bueno! No es caro… Pagando las cosas a tiempo no nos sale
caro el crédito. (Entrevistado 7)”
Aunque existe una valoración positiva de INDAP, por el crédito barato que esta otorga hay algunas
quejas por parte de algunos productores que consideran que el aporte subsidiario es escaso, no es
continuo y que además se encuentra mal focalizado. Además, algunos señalaron que el apoyo que
otorga el Programa De Desarrollo Local (PRODESAL), programa de INDAP, ejecutado a través de las
Municipalidades y que tiene por objeto asesorar y prestar asistencia técnica a productores de cultivos
menores (Frambuesas y guindas principalmente), no apoya a quienes poseen viñas, situación que
mantiene a los pequeños productores de vino en condiciones desfavorables
“INDAP no es mucho lo que hace tampoco, hablan de subsidio y de todo eso pero a las
finales los subsidios no son gran cosa (Entrevistado 6)”.
También hay quejas respecto a INDAP por el tiempo que toma ser atendido y por considerar que
tramitan a los nuevos beneficiarios:
“Voy a INDAP y pierdo medio día, ¿ya? Y a veces ni siquiera soy atendido, ¿ya? ¿Por
qué? Porque me estaba pasando lo mismo que le pasa al tipo que le va a vender a
Concha y Toro que es nuevo, yo soy nuevo y cuando uno es nuevo te tramitan
(Entrevistado 2)”
Cambios Laborales
Respecto a la situación laboral de la zona, se observa que los pequeños productores perciben aspectos
positivos y negativos en relación a esto. Por una parte estos constatan que las grandes viñas generan
empleo lo que es bueno para la gente, lo mismo que las empresas de packing y la fruticultura que se ha
expandido fuertemente en la zona. Sin embargo, perciben que se ha generado una gran escasez de
mano de mano de obra, lo que les genera muchos problemas a ellos a la hora de tener que reclutar
gente para realizar sus faenas laborales en su predio.
“[…] para cosechar con gente a mano cosas que se cosechan a mano, ya no hay
gente, porque la gente los grandes manzanales, los frutícolas, se llevan toda la gente.
(Entrevistado 4)”.
“Ha cambiado harto, harto, si estamos en escasez de gente pa cosecharlo todo.
[Respecto a las Empresas Vinícolas] han tenido que influir harto, porque han plantado
harto y entonces le da harto trabajo a la gente (Entrevistado 3)”
Los pequeños productores de vino corroboran que las grandes empresas viñateras, así como las
bodegas tienen efectos muy negativos en ellos y que les muy difícil competir con ellas:
"De generar pega, generan mucha pega. No solamente San Pedro sino que todas las bodegas porque
todas las bodegas compran los productos […] (Entrevistado 10)”.
Aunque, también reconocen que el tipo de fuerza de trabajadores que ellos reclutan es distinto al que
reclutan las grandes empresas que son labores altamente mecanizadas.
Los trabajos demandados por los pequeños productores es trabajo manual y no mecanizado, que tiene
dificultad para competir con empresas medianas y grandes tanto frutícolas como viñas. Esto, porque las
empresas contratan temporeros en la misma época que los pequeños, pero por periodos más largos o
extensos de tiempo que ellos, quienes contratan por poco tiempo y por ende, para los trabajadores es
más atractivo estar más tiempo con trabajo:
"[Respecto a la diferencia de empleo ofrecidas por las viñas y bodegas] El de ellos es
todo mecanizado y el de nosotros es todo manual, el del chico es todo manual po’ […]
(Entrevistado 7)”
La consecuencia de estas transformaciones, se sintetizan en la escasez por mano de obra que mantienen
los pequeños productores de la zona, situación que es altamente problemático para su proceso
productivo, sobre todo en los periodos de cosecha en la cuales las necesidades de mano de obra se
incrementan y es indispensable contar con gente que les trabaje:
“Ha cambiado en el sentido de que al chico lo perjudica, porque las grandes viñas
otorgan trabajos que son de temporada mucho más largas, entonces encontrar una
persona que trabaje por 10 o 15 días, cuesta. (Entrevistado 2).”
Por consiguiente, es posible sostener que los cambios laborales percibidos en Molina y por parte de los
pequeños productores, están íntimamente vinculados a la modernización agrícola y al ingreso de
empresas vinícolas, y su carácter negativo deriva de las condiciones y características que se desprenden
de escases de mano de obra que afecta mayormente a los entrevistados. Esta situación, pone en
desventaja a los pequeños campesinos, no obstante, permite señalar a modo general que las grandes
empresas han sido una vasta fuente creadora de empleos en la comuna de Molina, con contratos más
extensos de los que pueden ofrecer los pequeños productores y con condiciones de trabajo
significativamente más atractivas, pero afectando negativamente a los pequeños productores.
Feminización del trabajo agrícola
Como se sostuvo en el marco teórico, el ingreso de la mujer al trabajo agrícola plantea transformaciones
de la vida rural, proceso que paulatinamente sea ido extendiendo con el transcurso de los años. Las
mujeres se han incorporado en las distintas faenas laborales y en un medio que se presumía netamente
masculino, conservador y machista. La feminización del trabajo agrícola en la comuna de Molina según
los pequeños productores de vino entrevistados, ha sido considerado como positivo y su aumento se
explica según ellos, por las características que tiene en particular esta mano de obra, como es el que
son más responsables que los hombres, más esforzada, son dóciles o adaptativas y hacen un trabajo más
prolijo:
“La mujer trabaja donde la ponga, donde la tire, si la mujer rinde tanto como el
hombre y yo considero que hay mujeres que casi nos dan la guacha a nosotros
(Entrevistado 1)”
"Oiga eso es bueno porque la mujer es más responsable, es mucho más responsable
que el hombre, más limpia para trabajar, las tiene todas, y bueno porque salva todo,
son las mujeres las que están salvando la fruta. (Entrevistado 4)”.
“Usted a la mujer en el tiempo de la vendimia o en el tiempo que la necesita pa’
alguna cosa usted le dice: “Quiero que me haga la pega de esa forma” ¡La mujer le
hace de esa forma la pega! ¡El hombre no ¡ (Entrevistado 10)”
El acceso de la mujer al rubro agrícola, mantiene valoraciones positivas dada las características
adaptativas que perciben los pequeños productores para con los trabajos en que a esta se decida poner
en función. Así también, los distintos relatos coinciden en ver a la mujer como una persona más
responsable y dedicada en el trabajo, situación a que los mismos productores comparan en relación al
contratar hombres para sus faenas productivas: a noción favorable al trabajo femenino, es reforzada
cuando se la piensa en momentos cruciales para los pequeños productores de vino, es decir, cuando
estos enfrentan los tiempo de cosecha, en los cuales como se ha visto, la mano de obra escasea y la
urgencia por su acceso es apremiante, situación a la que feminización del trabajo en el campo responde
otorgando la disponibilidad de dichos recursos humanos con el plus valor de la calidad de la misma. Sin
embargo, hay quienes consideran que las mujeres están realizando trabajo que son propios de los
hombres, como también que el trabajo es arduo y las jornadas muy extensas, lo que incide en la crianza
de los hijos, especialmente porque estos quedan muchas horas solos:
“Lo bueno es que ayudan con una plata más extra pa la casa y lo malo cuando hay
niños chicos, familia, quedan muy desamparados los hijos, eso encuentro yo. […].
Porque lo que pasa es que los horarios de trabajo son larguísimos, entonces los niños
están muchas horas solos, ese es el problema que encuentro. (Entrevistado 3)”
“Pero trabajan mucho en el campo. Yo considero que las señoras andan haciendo
como pegas de hombre y andan entumidas ahí al frio, todas mojadas, es como un
trabajo como demasiado esforzado para mujer (Entrevistado 5);
"Para la mujer yo creo que no es conveniente porque son trabajos pesados para la
mujer (Entrevistado 8)
En cuanto a las razones de la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado, los pequeños
productores lo atribuyen a que hoy en día un salario no permite asegurar la subsistencia de las familias:
“[Respecto a la incorporación de la mujer al trabajo en el campo] […] Ahora con el
tiempo como está, si trabajara el puro hombre sería muy malo, porque no le
alcanzaría para vivir, si por eso tiene que trabajar las mujeres. Antiguamente no
trabajaban las mujeres, la mujer se hacía cargo de la casa. (Entrevistado 4)
Dimensión Sociocultural
La dimensión sociocultural comprende un total de 6 subtemas, los cuales son: 1) Cambios en la calidad
de vida, 2) Impacto de la modernidad sobre la vida de los pequeños productores, 3) Expectativas que los
pequeños productores tienen sobre el futuro de las nuevas generaciones en términos laborales y
educativos, 4) Cambios en la vida comunitaria, 5) Asociatividad y Cooperativismo, 6) Cambio en las
tradiciones del mundo rural.
Todas ellas en conjunto responden a los siguientes objetivos:
- Explorar las percepciones de los pequeños productores acerca del impacto que ha tenido la
modernización agrícola y la industria vinícola sobre las condiciones de vida y las expectativas futuras y
laborales de los hijos de los campesinos.
- Indagar en las percepciones de los pequeños productores acerca del impacto que ha tenido la
modernización agrícola y la industria vinícola en la vida comunitaria, las relaciones sociales, en la
organización de los campesinos y en las tradiciones culturales.
Cambios en la calidad de vida
Uno de los principales cambios que se describen desde el discurso propio de la mayoría de los pequeños
productores entrevistados dice relación con la comodidad de la vida en la actualidad en comparación
con la vida de décadas atrás. Esta comodidad se asocia estrechamente a la posibilidad de adquirir y
utilizar más y mayor tecnología en los procesos productivos relacionados con la agricultura, punto clave
para comprender la vida en el campo que se liga directamente con el trabajo y la producción agrícola con
todo lo que esto implica. En este sentido, la llegada de la tecnología como por ejemplo la llegada del
tractor o maquinas especializadas en arado ha significado una revolución para los pequeños productores
ya que les ha permitido aliviar el trabajo en la faena productiva agrícola:
“(...) No es tan sacrificado ahora como antes, porque antes era (…) todo a mano, a
mano a mano, a puro pulso, o con caballo, ahora se hace con tractor (…) Hay mas
maquinas (…) y ahora podemos decir que está el doble mejor que antes, porque ahora
andamos con zapatos antes nos echaban a limpiar canales (…) a las ocho de la
mañana con las heladas (…) nos echaban adentro de los canales a limpiar, y sin botas,
nada, al agua no más. Y un jefe a caballo mirándonos por arriba, mirándonos
limpiando canales. (Entrevistado 4)”
Asimismo, respecto de la influencia que pudo haber tenido la gran empresa viñatera sobre estos
cambios en la calidad de vida, la mayoría de los pequeños productores de vino entrevistados señalan
que la empresa tuvo nula o escasa influencia en dichos cambios y los atribuyen a cambios propios de la
modernidad e insertos en los planes estatales de mejoramiento de la vida:
(Respecto que si la gran empresa influye en la percepción positiva sobre la calidad de
vida en el campo) “No, no lo asocio…no, lo asocio dijo…a una cosa ¿cómo se llama? A
proyectos que tiene no más el ministerio de transporte, que está mejorando los
caminos, pero no por efecto de mejorar los caminos a empresas…no es porque uno
saque sus productos en mejores condiciones, sino que yo creo que es por más
humanismo del estado.” (Entrevistado 2)
Incluso, la procedencia de esta mejora en la calidad de vida manifiesta en la comodidad es para un
entrevistado producto del esfuerzo personal por sobre todas las cosas:
(…) Comodidad, nosotros tenemos mucha más comodidad. Yo hace 10 años atrás
andaba en bicicleta no más o caminando, hoy en día podemos estar en vehículo, en
mejores cosas, en mejor casa y eso se debe al esfuerzo, a la perseverancia acá del
hombre de mantener su tierra. Para mejor yo creo porque el campesino tu ya no lo
ves con chalitas, ya no lo ves con menos, con sus casas, están mucho mejor en sus
casas y todo eso. (Entrevistado 6)
Impacto de la modernidad sobre la vida de los pequeños productores
Como queda en evidencia en los resultados presentados con anterioridad, existe amplio consenso sobre
el mejoramiento en la calidad de vida de los pequeños productores de vino que habitan zonas rurales de
la comuna de Molina. Ahora, como ha quedado largamente documentado muchos de esos cambios
descritos por los pequeños productores tienen su origen en el proceso de modernización natural que ha
vivido la sociedad actual en su conjunto. Debido a que la penetración de la modernidad hoy en día no
tiene límites, se hace necesario también conocer el impacto que tiene ésta en espacios como los que
esta investigación está estudiando, y es en virtud de lo anterior que a continuación se realiza una
descripción a partir de los propios pequeños productores sobre el impacto que ha tenido la modernidad
sobre sus vidas.
Al describir el impacto de la modernidad hay que precisar que existen tanto cosas buenas como malas.
Dentro de las cosas buenas, una buena proporción de pequeños productores declara que la modernidad
ha traído más comercio a la comuna lo que se traduce en la posibilidad de tener que evitar viajar a los
grandes centros urbanos para abastecerse de productos de básica necesidad.
“(…) Que no hay que salir de la… para salir a comprar compra aquí uno en vez de ir a otra parte
po’. (Entrevistado 7)”
“(...) Los negocios (…) ya no tiene que ir a Curicó a comprar (…) llegaron los supermercados.
(Entrevistado 4)”
Otro elemento que llama la atención y que se relaciona con la penetración del comercio en la comuna es
la noción de crédito que posee uno de los pequeños productores. Éste afirma que el crédito le permite
un acceso mucho más fácil a objetos tecnológicos que antes no estaban a su alcance. De esta forma,
queda en evidencia que el acceso al crédito, el cual se encuentra l bastante masificado en los centros
urbanos pequeños, era limitado para quienes habitan zonas rurales como lo ejemplifican los pequeños
productores que viven en zonas rurales de la comuna de Molina:
“(…) porque ya uno puede aspirar a toda la tecnología en su casa, aunque no tenga
dinero, tiene crédito po, si tiene crédito, en una casa comercial en Molina, que es la
mejor de todas encuentro yo… (Entrevistado 5)”
Además, otro beneficio que les ha traído la modernidad es la expansión de la locomoción colectiva hacia
sus sectores de residencia permitiéndoles una mejor conectividad con el centro de la comuna. Esto se
observa especialmente en el caso de los vecinos de Cerrillo Bascuñán, quienes lo mencionan:
“(…) la locomoción colectiva que uno tiene que ir a Molina que a Curicó y las micros
pasan por aquí cada una hora u hora y media que están pasando que es cosa de
esperar o aprenderse el horario que pasan las micros y pueden moverse (Entrevistado
10)”
Asimismo, y muy relacionado con lo anterior se valora el hecho que los caminos se encuentren en la
actualidad pavimentados:
“(…) No, es que han habido hartos adelantos, ahora arreglaron hasta las calles, antes
no teníamos luz por la calle, se pavimento la calle. (Entrevistado 4)”
Dentro de los aspectos negativos, existe un pequeño productor que señala que la modernidad implica un
crecimiento desmedido de las zonas urbanas ocupando terrenos agrícolas. Esto constituiría una amenaza
para su calidad de vida.
“(…) Molina crece nomás, y si Molina sigue creciendo comiendo territorio, o sea para
la gente que está alrededor de Molina no sé qué tan bueno será, crecen las
poblaciones, (…) ya no es tan tranquilo, más vandalismo… (Entrevistado 6)”
Sin embargo, en términos generales existe una percepción más positiva que negativa respecto del
impacto de la modernidad sobre los pequeños productores habitantes de zonas rurales de la comuna de
Molina. Como se revisó en los párrafos anteriores, se asocia como positivo la llegada del retail13 y la
expansión de los servicios, como pavimentación de caminos y expansión de locomoción colectiva, a
zonas que tradicionalmente se encontraban desprovistas de ellos.
Expectativas futuras laborales y educativas
Expectativas Educativas
Sobre la percepción que tienen los pequeños productores sobre las expectativas educativas de sus hijos,
existe una percepción generalizada sobre la mejora que ésta ha experimentado:
“(…) Mejores. El hijo que tengo por lo menos no está trabajando en lo que estoy
trabajando yo, porque por lo menos el ya sacó un título y está trabajando en eso (…)
Ahora los jóvenes tienen más oportunidades de surgir, de estudiar también (…) antes
no había porque los mismos padres tenían muchos hijos. Ahora no po’, la mayoría de
los jóvenes son 2 o 3 máximos… (Entrevistado 8)”
Las causas que le atribuyen los pequeños productores a esta mejora en las expectativas educativas de
sus hijos son distintas y se pueden agrupar en dos: algunos pequeños productores atribuyen estas
mejoras al esfuerzo que realizaron como familia para brindarles una mejor oportunidad a sus hijos:
“(…) No po, yo creo que quería que estudiaran po, claro po, mi hija con harto esfuerzo
fue secretaria y vive en Curicó, el otro hijo mecánico, y este que no quiso estudiar
cuando yo quería darle estudio, vino a estudiar ahora. (Entrevistado 3)”
13
Llegada del supermercado UNIMARC se destaca por varios entrevistados.
“(…) se esforzó mi viejito trabajando (…) para que mis hijos fueran otros, no fueran
campesinos igual que mi viejo, igual que uno, que ha sido toda la vida criada en el
campo no más . (Entrevistado 5)”
Por otro lado, hay quienes que sin desconocer la postura anterior asocian esta mejora en las
oportunidades educacionales a la ampliación de beneficios estatales relativa a becas y créditos
universitarios a los que ahora sus hijos pueden optar.
“(…) Cuando yo estaba chico no habían becas (…) Ahora hay harta ayuda (…) al ser
buen estudiante tiene hartas posibilidades de becas (…) hay hartas más cosas que
estudiar que antes porque antes lo único que podía salir era del liceo no más po’, y ahí
no más po’ porque si quería usted estudiar tenía que tener las Lucas para estudiar,
sino tenía las Lucas salía del liceo y quedaba con cuarto medio. (Entrevistado 10)”
No obstante y a pesar que las expectativas de los pequeños productores aumentan, sus hijos no se
quedan en el sector y deciden emigrar hacia zonas urbanas. Las escasas proyecciones laborales y
educativas en el sector es uno de los motivos fundamentales, a juicio de los entrevistados, que fomenta
la migración de los jóvenes hacia zonas más desarrolladas productivamente:
“(…) ¿Quién va a querer quedarse en el campo? Todos quieren ir a la ciudad (…)
porque el campo no tiene buen futuro, el campo es mal pagado. Esos [los jóvenes]
quieren puro escaparse no más. (Entrevistado 1)”
“(…) Ninguno aquí, uno estudiando en la universidad de Talca, el otro trabajando en
una empresa de refrigeración y la otra chica estudiando también […] (Entrevistado 2)”
Expectativas Laborales
Respecto de las expectativas laborales hay consenso sobre la necesidad de adquirir formación educativa
para poder optar a trabajos mejor remunerados:
“(…) Con estudios ya sería otra cosa, se iría una empresa grande a cargo de otras
cosas. Pero acá no po (…) no puede seguir más, y tiene que trabajar para sobrevivir
hasta que muera po, el caso de nosotros po. (Entrevistado 4)”
No obstante, quienes se desplazan por motivos educativos a centros urbanos más grandes se quedan
allá. Aquellos familiares directos más jóvenes de los pequeños productores que trabajan en el sector
poseen trabajos que no necesitan tanta calificación (como ser obrero) y son percibidos por sus mayores
como que podrían ser tener mejores oportunidades fuera de la agricultura.
“(…) [A su nieto] no le gusta mucho [el trabajo como obrero] pero tiene que trabajarla
porque no siguió (…) su carrera (...) No entiende cuando uno les dice y después se
pegan el cacho. [A su nieto] no le gusta el campo, entonces la mayoría se va pal’
pueblo y buscan pega. (Entrevistado 7)”
Cambios en la vida comunitaria
En términos generales, cabe señalar que las relaciones entre los distintos pequeños productores y sus
vecinos son bastante armoniosas donde prima el respeto y la cordialidad, aunque no de constituir una
comunidad unida y muy solidaria.
“(…) Son buenas las relaciones con nuestros vecinos, tenemos compañerismo, que
entre nosotros no puede ser tan distinto tampoco, porque si somos pocos por lo
menos entendámonos nosotros po’ (Entrevistado 6)”
“(...) Y no me gusta pelear con los vecinos, no ve los voy a tener toda la vida al lado.
Se imagina peleo con el vecino y tengo que vivir toda la vida con él enojado. No, no es
la gracia, yo soy amigo de todos los vecinos aquí. (Entrevistado 4)”
Sin embargo, lo relevante de este apartado es que en tres entrevistados hay presencia de un discurso
bastante crítico del estado de las relaciones comunitarias. Éstos señalan que con el paso del tiempo se
ha perdido la idea de organizarse para realizar procesos productivos en conjunto y que en la actualidad
se ha dado paso a productores más individualistas.
“Yo creo que ha cambiado, porque ahora cada uno está más individualista, todos los
agricultores, más individualistas, porque yo me acuerdo cuando empezaron aquí eran
todos unidos, incluso si hacían las vendimias juntos, ya empezábamos en tal agricultor
(…) ahora no, cada uno hace su vendimia no más, estamos más individualistas ya,
cada uno hace su trabajo, comparten menos con sus vecinos. (Entrevistado 5)”
Asociatividad y Cooperativismo
Respecto de este tópico, se observa que los pequeños productores se encuentran reacios a la
experiencia cooperativa en conjunto con otros agricultores.
“(…) La cooperativa no es mala, pero tiene que ser un grupo de personas bien
responsables. Yo he visto cooperativas que se han formado, hemos tratado de entrar
a algún grupo, pero cuando tú ves que hay mucha irresponsabilidad, te desencanta.
(Entrevistado 2)”
“(…) Habría que estudiarlo verlo bien….porque lo que pasa, que siempre hay que
poner gente a cargo, ¿no cierto? (…) nunca funciona bien (…) pasa lo mismo con la
junta de vecinos, (…) por eso no me gusta, me gusta más independiente (Entrevistado
3)”
Básicamente las malas experiencias relacionadas con la irresponsabilidad o cuentos legales poco
transparentados han tenido un peso significativo a la hora de confiar en la posibilidad de generar algún
tipo de asociación con fines comerciales. Esto mismo además ayuda a afianzar los valores individualistas
que predominan en el caso de estos pequeños productores de la zona haciendo más difícil poder
introducir la experiencia cooperativista en estos casos.
No obstante, hay un pequeño productor que se encuentra ligado a los Vinos Lautaro, organización que
trabaja con el mercado justo14, quienes les garantizan a sus socios un valor estimado superior al del
mercado por el kilo de uva en venta. Esto permite mejorar las condiciones de vida de los pequeños
productores. Asimismo, Vinos Lautaro introdujo un fondo destinado a la educación de los hijos de sus
socios como manera de mejorar las condiciones de vida de los agricultores:
“(…) Ellos venden pa’ fuera. Ellos están entregando al mercado justo pa’ fuera, pa’
extranjero. (…) Esta gente tiene [Los del mercado justo]…, supongamos que Concha y
Toro paga 160 pesos. Estos pagan 200 pesos pero si las uvas suben y pasan de 200
pesos ellos van a mantener los 200 pesos entonces ahí hay… pero cuando están los
precios malos, ellos mantienen un precio sobre [eso] (…) Porque el mercado justo les
da una plata a esta gente (…) Un beneficio para estudio a los hijos de los que están
asociados. Hay varios que están estudiando en la universidad (…) ¡Son 16 o 20
personas! Dentro de todo el mercado justo por un lado es bueno. (Entrevistado 7)”
Cambios en las tradiciones del sector
Sobre la percepción de cambio respecto de las tradiciones del sector producto de la influencia de la
modernidad y/o la emergencia de la gran industria del vino presente en la zona, los resultados son
contradictorios y solo afirman la poca claridad que existe respecto de lo que se considera culturalmente
propio por los pequeños productores.
En un esfuerzo realizado por los investigadores, se decidió asociar la tradición con la popular fiesta de la
vendimia que se realiza en la comuna de Molina todos los años. Producto de lo anterior, los resultados
fundamentalmente se asocian a esta celebración.
En términos generales se asocia a la fiesta de la vendimia como un producto comercial que no
necesariamente representa el espíritu de la comuna aunque se nota que ésta ha ido permeando el
entusiasmo de los pequeños productores y está siendo lentamente aceptada por los mismos. Es una
instancia de esparcimiento y los pequeños productores entrevistados así lo señalan:
“(…) a nosotros no nos representa, si es como una tradición de todos los años que
ahora vamos haciendo la fiesta de la vendimia, si no la hacen no sé po, pero es como
una tradición no más po que a uno no le afecta en nada eso (Entrevistado 5)”
“(…) Es una atracción que hay no más en el pueblo. (...) yo voy porque hacen shows y
llegan artistas y uno sale de la rutina de acá (...) Es un atractivo pero no… porque uno
solamente va a mirar no más, y si hay que ponerle un copete le ponemos no ma. (...)
No sé, para tener más publicidad no más yo creo. (Entrevistado 8)”.
De manera concluyente, se puede señalar que a pesar de lo anteriormente expuesto no existe consenso
respecto de lo que se percibe por parte de los pequeños productores de vino de Molina sobre sus
tradiciones. En este sentido, frente a la interrogante que se les planteó sobre lo que ellos entendían por
las tradiciones del sector, todos tuvieron dificultad para señalar qué elementos entendían como propios
y constitutivos de la cultura del lugar. Es por esto que esta categoría solo logra reflejar la percepción que
14
El programa Comercio Justo trabaja para mejorar el acceso a los mercados y las condiciones comerciales para los
pequeños productores y los trabajadores en plantaciones agrícolas. (FAO, 2014)
los pequeños productores de vino de la comuna de Molina tienen respecto de la fiesta de la vendimia,
una fiesta muy propia de las zonas vitivinícolas.
Conclusiones
A continuación se expondrán algunas conclusiones de utilidad emanadas de la presente investigación:
Desde el punto de vista de los posibles cambios y transformaciones a las que los pequeños productores
de vino que habitan zonas rurales de la comuna de Molina pudieron haber estado expuestos, es
necesario clarificar algunas cosas:
Para comenzar, es de suma importancia explicar que los cambios vividos por los entrevistados coinciden
con la consolidación de las actividades más rentables de la agricultura y del sector exportador. El
desarrollo del capitalismo en el campo, ha dado origen a relaciones estructurales verticales de sectores
agroindustriales y comerciales con la pequeña economía campesina. Aquello, lo destacamos desde la
percepción de los entrevistados, a saber, por el poder monopólico y los sistemas de precio y pago que,
aunque presentan ventajas y desventajas como las que se vieron en los resultados, se cree por parte de
ellos, que esto los posiciona en una condición subalterna y de subsistencia.
El proceso de concentración de tierras en Chile hoy es evidente y la comuna de Molina no ha quedado
excluida de este proceso. Sin embargo, es necesario recalcar que dicha concentración no deriva de la
expansión de la industria vinícola en la zona. Así, no han sido estas últimas las que han llegado con la
intención de comprar tierras de los pequeños productores, sino más bien, han sido antiguos
propietarios, medianos y grandes los han formado parte del proceso de compra de parcelas. También,
debemos agregar que desde el punto de vista de los entrevistados, la venta se encuentra íntimamente
asociada a los efectos del proceso de reforma agraria, vale decir, la falta de recurso para trabajar la tierra
y los problemas de manejo productivo explican el por qué muchos campesinos tuvieron que vender sus
parcelas.
Los cambios en la producción y venta se atañen a como la agricultura se ha insertado en el sistema
globalizado. Hoy, los pequeños productores perciben que formas más modernas de producción están
sustituyendo a las tradicionales, no obstante, esto también ha ido acompañado de un proceso de cambio
social complejo que plantea nuevo desafíos para los entrevistados. Entre ellos, es posible mencionar los
sistemas de pago y las exigencias de estándares de calidad. Esto último, ha revelado desde su
perspectiva, que hoy en día su lógica productiva sea en vías de la cantidad de la producción y no en su
defecto, en calidad.
El apoyo estatal y de las empresas sitúan a los pequeños productores en condiciones de vulnerabilidad.
Desde su perspectiva, la relación con las empresas vinícola es únicamente de carácter comercial y dado
la dependencia que tienen con ellas para poder desarrollarse, se espera que al menos, estas puedan
prestar algún tipo de apoyo técnico en un futuro. Mientras, el apoyo de crédito de INDAP mantiene
ventajas que se explican por sus bajos intereses. Sin embargo, estos no son suficientes para el óptimo
desarrollo de los productores de uva. La perspectiva de ellos sugiere que estos no ofrecen herramientas
acordes a la realidad que ellos necesitan, es decir, se está entregando apoyo en calidad y no en cantidad,
lo que permite a los investigadores sostener que la pequeña agricultura en Molina en tales condiciones,
es hoy poco viable.
Los cambios en el empleo en la Comuna de Molina, están íntimamente asociados a la expansión de la
industria del vino. En efecto, se destaca que la perspectiva de los pequeños productores es que hoy la
comuna posee mayores y mejores empleos. No obstante, estos también perciben que la escasez de
mano de obra es producto del ingreso de las viñas. Esto lo explican, a partir de las diferencia de los
trabajos ofrecidos, cuyas características han hecho que estos no puedan competir con las grandes
empresas. La industria hoy ofrece mejores trabajos, con condiciones de mecanización mucho más
elevadas que la de la pequeña agricultura, a lo que también se agrega que los trabajos que ofrecen los
primeros, son más duraderos en comparación a lo que ellos pueden ofrecer.
Las conclusiones en torno a la feminización del mundo rural del trabajo en la comuna de Molina revelan
los siguientes aspectos. Desde la perspectiva de sus empleadores, la mano de obra femenina presenta
ventajas comparativas respecto al género masculino. Es su mayor disposición al trabajo, como su mejor
rendimiento y manipulación de la uva, su percibida mayor docilidad las que han favorecido la valoración
que los pequeños productores de vino tienen con el género femenino. No obstante, también prevalece
en las distintas visiones, las condiciones precarias en las que estas deben trabajar, dadas las condiciones
de trabajo y las largas faenas laborales a las cuales están expuestas (Barrientos et al, 1999). A ello es
posible agregar, la perspectiva de Cereceda y Barría (2014) que sostiene que las motivaciones de las
mujeres a entrar a dicho mercado laboral, se condice con la búsqueda de una mejor calidad de vida para
ellas y para sus hijos, como es la necesidad puntual de poder otorgarles una mejor educación.
Los cambios que ha producido la estructura agraria y comercial y la consecuente baja de precios y
aumentos de los costos de producción para los pequeños productores, han incidido en que la mujer
deba incorporarse a trabajo agrícola asalariado, lo que se ve potenciado por el aumento significativo de
mano de obra estacional en los distintos rubros de la comuna y provincia que cobra sentido con el mayor
despliegue de las agro exportaciones (Kay, 2007), en la cual la participación de la mujer, especialmente
en la horticultura y la fruticultura es cada vez mayor, como ha con ocurrido la agroindustria de empaque
y procesadora que se condicen con la realidad de la comuna de Molina. Así también, como se señala en
los estudios, las mujeres se han constituido como especie de “trabajadores de reserva”, sobre todo en
los periodos de alta exigencia de mano obra que en la zona y como se destacó, se encuentra asociado a
los tiempos de cosecha.
El conjunto de resultados que describen una mejora de la calidad de vida de los pequeños productores
de vino habitantes de la comuna de Molina en relación a la incorporación de tecnología en sus procesos
productivos, y el impacto positivo que ha tenido la modernidad en la zona respecto de la penetración del
comercio, el acceso al crédito, el mejoramiento de la infraestructura vial y transporte y locomoción
colectiva son procesos ligados directamente a la modernización que ha vivido el país y las zonas rurales
en su conjunto. Asimismo, el hecho que las expectativas educacionales y laborales que los pequeños
productores habitantes de la comuna de Molina tienen respecto del futuro de sus hijos sea positiva en
relación a su propia experiencia es una señal que en la actualidad las fronteras entre el mundo rural y el
mundo urbano se hacen cada vez más difusas y la percepción de las posibilidades de surgir de los hijos
son mucho más altas en relación a las que percibían los pequeños productores de vino de la comuna de
Molina para así mismos. En consecuencia, los cambios en la calidad de vida de los pequeños productores
de uva no se deben a la introducción de la agroindustria del vino sino a los cambios anteriormente
descritos.
Desde la noción de los pequeños productores de vino de la comuna de Molina, ha existido un creciente
individualismo en sus relaciones comunitarias. Actualmente las escasas relaciones sociales que se dan
en la comunidad donde se trabajó remiten únicamente a colaboración en procesos productivos como,
por ejemplo, cuando algún pequeño productor necesita alguna herramienta de su vecino productor. Esto
contrasta con la calidad de las relaciones comunitarias de antaño las que se describían mucho más
fuertes e incluso involucraban la realización de actividades como la vendimia la cual en palabras de los
pequeños productores de uva de la comuna de Molina se organizaba entre varios agricultores del sector.
Desde la auto-percepción del creciente individualismo de los pequeños productores de uva de la
comuna de Molina se desprende su escasa confianza en instituciones de asociatividad como por
ejemplo: la cooperativa. En este sentido, la escasa disposición que manifiestan los pequeños productores
de uva de la comuna de Molina a asociarse deriva de las malas experiencias pasadas en instancias
relacionadas a la asociatividad.
Esto último se condice con lo expresado en los antecedentes teóricos sobre la experiencia asociativa
chilena que ha sufrido graves problemas producto de la ausencia de mecanismos que desarrollen
capacidades organizativas y de gestión en los dirigentes y representantes de comités en el sector rural
(Experiencia extraída del Banco de Buenas Experiencias del programa Territorio Chile)
De esta forma las instancias de asociatividad para los pequeños productores se perciben de alto riesgo
para ellos y se ven escasas posibilidades de articularlos en ese ámbito al corto o mediano plazo.
No obstante, uno de los entrevistados señaló venderle su producción a una bodega que trabaja bajo los
principios del comercio justo: Vinos Lautaro. El comercio justo se entiende como un sistema de comercio
insertado en la economía que resalta los valores de la justicia redistributiva de los beneficios del
comercio mundial. En este sentido instancias como ésta emergen como una posibilidad para que los
pequeños productores del mundo agrícola puedan optar a mejores condiciones de vida mediante la
opción de percibir mayores ingresos producto de mejores condiciones de negocios.
En conclusión, si emergen organizaciones que operen bajo los principios del comercio justo, los
pequeños productores de vino de la comuna de Molina podrían posicionarse de mejor manera de cara a
las grandes empresas vinícolas. Sin embargo, las posibilidades de emergencia de dichas organizaciones
no dependen de los propios productores sino que de la inserción y legitimidad de éstas instancias en
espacios rurales.
Referencias bibliográficas
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Anexos
Anexo 1: Pauta de entrevista
Buenas tardes, en conjunto con mi compañero estamos indagando en los posibles cambios que
ustedes han vivido con la llegada de las grandes viñas aquí a la comuna de Molina. Si usted nos
permite, nos gustaría hacerle algunas preguntas sobre el impacto que ha tenido en sus vidas estos
cambios.
1. Propiedad y tenencia de la tierra
Venta de las tierras y valorización de la propiedad
a) ¿La viña le ha ofrecido a los pequeños productores comprar sus tierras?
b) ¿Cree que fue una decisión para ellos? ¿Por qué?
c) En su caso personal, ¿a usted le ofrecieron comprar sus tierras? ¿Por qué?
Cambios en el rubro agrícola y comercialización
a) ¿Qué produce actualmente en su predio?
b) Pensando en estos últimos 20 años, ¿Usted siempre ha producido en el o los mismos rubros? ¿Qué
cambió? ¿Por qué cambió?
c) ¿Actualmente produce uva para vino? ¿La viña influyó en dichos cambios? ¿Cómo?
d) ¿Ha vendido alguna vez a la viña?
e) ¿Cuáles son las ventajas de vender a la viña?, ¿Tiene alguna desventaja?
f) En lo productivo, ¿Ha tenido alguna ventaja para usted el hecho que se hayan instalado las viñas?
¿Cuáles?, ¿Ha tenido algunas desventajas?, ¿Cuáles?
Cambios tecnológicos en las actividades productivas
a) Respecto de los campesinos, ¿Han cambiado las formas de trabajar las viñas?, ¿A qué cree que eso se
debe?
b) ¿Qué cambios han introducido? ¿A qué cree que se debe?
c) ¿Recibe o ha recibido apoyo técnico de la viña, de INDAP, u ONG?, ¿Cómo ha sido su experiencia?
Cambios en el mercado del trabajo
a) El mercado de trabajo ha cambiado mucho con la llegada de las grandes viñas, ¿Cómo ha cambiado?
b) ¿Cree usted que las viñas generan mucho trabajo en la zona?
c) Las mujeres trabajan en la viña, ¿Cree usted que es conveniente que las mujeres trabajen en la viña?
¿Por qué?
d) ¿Usted o alguien de su familia trabaja o ha trabajado alguna vez en la viña?, ¿En qué tipo de trabajo?
¿Cómo es o fue esa experiencia?
e) ¿Qué ventaja tiene trabajar en la viña?, ¿Cuáles serían las desventajas?
2. Vida familiar y condiciones de vida
Acceso a servicios e infraestructura
a) En los últimos 10 años, ¿Cree usted que han mejorado las condiciones vida de los pequeños
agricultores? ¿A qué cree que se debe?
b) ¿Cree usted que la llegada de la viña influyó en que hayan mejores caminos, más comercio, mejores
servicios? ¿Por qué?
Cambios en las expectativas de la educación y de expectativas laborales de sus hijos
a) En los últimos 10 años, ¿Cree usted que han aumentado las oportunidades de los hijos de campesinos
de alcanzar una mayor educación?
b) ¿Sabe usted si la viña ha hecho aportes a la o las escuelas del sector para mejorar de la educación?
c) ¿Cree usted que la viña ha significado mayores oportunidades laborales para los campesinos o sus
hijos o por el contrario ha restado o disminuido las oportunidades laborales.
d) ¿En este sector la mayoría de los hijos de los campesinos se quedan aquí trabajando o tiende a irse?
¿A qué cree que se debe?
Efectos sobre la vida de los campesinos
Considerando que Molina en la actualidad es una comuna mucho más desarrollada que hace años atrás:
a) ¿Qué cosas buenas ha traído la modernidad y el progreso para la gente como ustedes? ¿Qué cosas
creen que son negativas y cosas que se han perdido y se echan de menos?
b) A su juicio ¿Cree usted que la vida de los campesinos ha cambiado durante estos últimos treinta años?
¿Por qué?
c) Siguiendo con la pregunta anterior, ¿qué cosas cree usted que han mejorado?, ¿A qué cree que se
debe?
d) Ahora, ¿qué cosas cree usted que han empeorado de vivir en el campo? ¿A qué cree que se debe?
¿Qué habría que hacer para que esas cosas mejoraran?
e) ¿Qué conflictos y temores ha traído en su vida los cambios que se están generado en la comuna?
f) ¿Qué le gustaría recobrar o recuperar del pasado de la vida comunitaria?
e) ¿Cree usted que las relaciones con sus vecinos cambió con la llegada de la Viña? ¿Cómo cambio?
h) ¿Cree usted que las viñas favorecen o más bien limitan el continuar sus tradiciones del mundo
campesinas? ¿Comparten y practican algunas de ellas junto a las personas de las viñas? ¿Cuáles?
i) ¿Cree usted que las viñas incentivan el que se practiquen sus tradiciones y costumbres? ¿Cómo y por
qué cree que lo hacen?
3. Organización y tradiciones culturales
Cambios en la Asociatividad y cooperación entre pequeños productores
a) ¿Cómo ha cambiado la organización entre los pequeños productores?, ¿Qué hacen o dejaron de hacer
en conjunto?
b) ¿Cree usted que las viñas favorecen o limitan la cooperación y solidaridad entre ustedes? ¿Por qué?
Cambios en la cultura y las costumbres
a) ¿Cuál es su percepción de la Fiesta de la vendimia que se realiza en la zona de Molina?
Anexo 2: Mapa del sector visitado
Anexo 3: Matriz de vaciado