COMUNICACIÓN LIBRE 27
COMPRENSIÓN DE UN CASO DE PEDOFILIA A PARTIR DEL
ANÁLISIS DE ALGUNAS LÁMINAS DE TESTS PROYECTIVOS
Rojas, Digadiel1
Introducción
Max tiene 25 años, es soltero, trabaja como auxiliar de aseo y es evaluado en un
contexto forense luego de que hubiera abusado de 2 sobrinas, de 10 y 6 años,
reconociendo los hechos. Su actitud es de colaboración con el proceso, en
ocasiones se torna evasivo con las respuestas aludiendo sentirse avergonzado.
Es bajo, muy delgado, y se evidencia afeminado.
La metodología de la evaluación consistió en tres entrevistas clínicas con fines
forenses y la aplicación del Test de Rorschach y el Test de Relaciones Objetales
de Phillipson. El presente trabajo tiene como objetivo dar cuenta de los
dinamismos encontrado en la evaluación, muy bien retratados en el T.R.O.
En cuanto a los antecedentes específicos de la causa señala que con la niña de 6
años “fueron solamente tocaciones y besos, se involucró mucho más sentimiento
con ella, yo era el regalón de ella, se puede decir que la consentía en todo, me
empezó a confundir emocionalmente, sólo hubo besos en la boca y abrazos. Yo le
dije a la mamá de ella que en cierta medida me enamoré de ella”. En tanto con la
niña de 10 años “la penetré superficialmente, nunca llegó al acto de ser violación y
tampoco de forzarla a nada”. Entiende la situación como “sé que es un error y no
debería ser pero me pongo a pensar y lo único que me da vueltas es el nombre de
ella, (se refiere a la de 6 años) sé que todo esto es una ilusión pero lo que pasa es
que esa niña es muy bella, muy dulce”. Ante la confrontación señala que él cree
que el problema estaba en que la niña no quería estar con él y que sólo eran
sentimientos unidireccionales. “Hablar de ella me descoloca en todo sentido, me
1
Psicólogo Clínico Pontificia Universidad Católica de Chile. Especialista en Psicodiagnóstico con Técnicas
Proyectivas. Psicólogo Forense Servicio Médico Legal de Santiago. Miembro de la Unidad de Investigación e
Intervención en Salud Mental y Derecho, UISYD, Universidad del Desarrollo. Actualmente en formación en
la Maestría de Psicodiagnóstico y Técnicas de Evaluación Psicológica de la Universidad de Buenos Aires y en
la formación en Rorschach de la Asociación Argentina de Psicodiagnóstico de Rorschach.
da pena, me da, no sé”. “No sé como describirlo pero tengo un sentimiento
bastante unido hacia ella”.
Caso Clínico
El evaluado es el menor de tres hermanos. Su hermana mayor tiene actualmente
37 años. Cuando tenía 4 años, su hermana de 14 años muere en un accidente.
Dice que sus hermanas estaban en un internado pues la madre era enferma renal
y pasaba hospitalizada “con el embarazo mío a ella se le complicó más la
enfermedad”. Habría nacido de 6 meses y estado en incubadora alrededor de dos
meses. Desconoce si hubo amamantamiento. Habría sido un niño sano, sin
mayores complicaciones aparte de problemas bronquiales.
Fue criado por los abuelos maternos hasta los 5 años, por que la madre estaba
enferma y el padre trabajaba. Describe a su madre como “comprensiva, cariñosa,
sociable, una mujer luchadora en todo sentido, ella siempre dio todo por sus hijos
y por ella misma, hasta último momento se aferró a la vida, fue sufrida”. Agrega
que su madre fue víctima de violencia intrafamiliar. “Mi papá le pegaba a mi mamá
y mis hermanas veían todo”. Agrega que el padre era alcohólico y llegaba
embriagado a la casa y la golpeaba.
Su papá tiene 56 años y trabaja como chofer de microbus. “Mi papá es frío, no es
esa persona que te muestra cariño, nunca un abrazo, nunca un compartir todo una
tarde, él siempre prefería sus amistades, salir a asados, postergar la familia”.
Cerca de los 6 ó 7 años tiene recuerdos en que su padre los echó de la casa con
su madre. En tanto, su hermana que ya estaba en la adolescencia se quedó con el
padre “fue manipulada por mi papá, se puso en contra de mi mamá”.
Describe a los abuelos como personas aprehensivas “yo era el regalón de la casa,
me compraban todo lo que yo quería, me cuidaban harto, me querían harto”. “Mi
abuelo me servía unos tremendos platos y después venía el otro plato y uno
quedaba satisfecho”.
Recuerda de su infancia que le gustaba jugar con sus amigos del sector. Indica
que le hubiera gustado llevar a sus amigos a la casa pero su papá se oponía.
Dice que no le gustaba ir al jardín, pues veía pasar a su mamá por fuera y se
ponía a llorar y le daban náuseas. Cuenta que repitió 2º y 3 º básico, por
problemas de aprendizaje, principalmente de matemáticas.
En relación a su vida de pareja indica que nunca ha tenido un pololeo. A los 13
años le habría dado un beso a una compañera pero no se habría instalado una
relación. “Obviamente a mi me gustaban unas compañeras pero no era
correspondido, porque ellas tenían su pareja o le gustaban otros compañeros”.
Indica que no ha tenido relaciones sexuales. A los 9 o 10 años habría comenzado
a masturbarse con frecuencia de 2 veces al día. “Desde chico vi como en la casa
había mucha violencia, uno como niño entra y sale, veía que mi papá le pegaba a
mi mamá y la forzaba a tener relaciones”. Indica que cuando se masturba las
fantasías sexuales que lo acompañan son con niñas prepúberes o con mujeres
mayores. No sabe dar cuenta de qué es lo que le pasa con ellas, pero se siente
atraído. Aclara “pero siempre con afecto de por medio”. Indica que no se siente
atraído por mujeres de su edad “compatibilizo con ellas pero no me siento atraído
sexualmente”. Recuerda un episodio en que se sintió atraído por una mujer mayor,
una profesora de lenguaje cuando él tenía 17 años y su profesora cerca de 30
años.
Indica que cuando él tenía 12 años tuvo un encuentro sexual con un primo de 10
años donde tuvo tocaciones mutuas.
En relación con sus antecedentes psiquiátricos cuenta que tuvo un principio de
anorexia a los 16 años. “No comía nada, podía pasar el día entero sin comer, o
cuando comía me desbandaba, hasta el día de hoy a veces me pasa que no tengo
hambre no como”. “A veces me sentaba en la mesa y comía para que se sintieran
tranquilos, pero después iba y me inducía el vómito”.
Consulta psicólogo en marzo del año pasado donde asiste a tratamiento una vez
por semana. Además está medicado. “Pedí ayuda para tratar de superarme”. Así
indica que busca una forma de manejar sus impulsos sexuales con niñas de
alrededor de 5 años de edad. “Mi mamá percibía que había algo raro, una vez le
hice un regalo a una vecina (niña ) y llegó la mamá a hablar con mi mamá”.
Análisis Teórico dinámico
El análisis planteado a continuación integra algunas respuestas del Rorschach, el
que fue bastante constreñido, dando sólo 13 respuestas. Sin embargo, se
encuentran abundantes coincidencias con los dinamismos del Test de Relaciones
Objetales escogiéndose tres que ilustran estos procesos con bastante claridad. La
BG (Lámina Grupal Estructurada) facilita la proyección de los mecanismos
psíquicos que se activan en situaciones grupales, asociadas a abandono o
exclusión. La C1 (Lámina Unipersonal Coloreada), habla de la relación con el
mundo interno, la posibilidad de reparación de los objetos dañados y la
expectativa de sanación. Por último, la Blanca es una lámina transferencial, habla
del vínculo con el evaluador, la vivencia del proceso diagnóstico y el pronóstico.
(Phillipson, H. 1965)
BG Un lugar bastante desolado, un lugar aislado, donde al parecer de este lugar específico, un templo o un hogar de niños
donde hay varios niños que están acá, son niños más bien pobres , de hecho el lugar es… (se pone nervioso) están en
compañía de una madre superiora de avanzada edad y lo que ocurrió antes fue que hubo un incendio o una destrucción
bastante fuerte, el entorno es como de guerra, como de esos lugares que están abatidos por la guerra, y lo que era ese
convento, solamente quedó la pared o la fachada de ese convento, no quedó nada, todo se destruyó, y quedaron sin nada,
a brazos cruzados. Y lo que va a ocurrir después o alguien los ayudará y les buscará cobijo en otro lugar o simplemente se
quedarán todos reunidos y esta madre se hará cargo de ellos y se quedará todos unidos a pasar la noche en ese lugar.
En la lámina BG, la vivencia de pobreza (abandono, soledad, postergación,
humillación) despierta la agresión. Así, niños pobres son llevados rápidamente a
un contexto de guerra y desolación. De este modo queda sólo una fachada que
correspondería a la idealización mágica de la madre, ocultando las vivencias de
vacío y destrucción del mundo interno. Los niños finalmente se mantienen como
tales, en un grupo indiferenciado sin que aluda al desarrollo ni la posibilidad de
reparación de estos. Cabe preguntarse a esta altura la necesidad de desexualizar
los objetos, que vemos en figuras como la madre superiora y en las
personificaciones de las siguientes láminas. Si bien los autores hablan de la
sexualización, el protocolo de este paciente habla de una desexualización
extrema, la que cabe preguntarse si no surge de una formación reactiva ante
intensas fantasías sádico-sexuales y a la vez como un aspecto escindido del
funcionamiento, donde la fachada de convento aloja sadismo y destrucción, y que
tal como señala De Masi (2008) permite mantener el área pedófila escindida y
encapsulada.
Se trataría de un núcleo sexualizado, escindido del resto de la
personalidad que está constantemente tratando de seducir la parte sana del
paciente. Siguiendo esta lógica, el abandono temprano daría origen a la
sexualización temprana, pregenital, descrita por diversos autores, y que es la que
lleva al pedófilo a considerar que los niños desean sexualmente y se ofrecen como
objetos sexuales, descartando los adultos como potenciales sujetos de atracción
sexual. Son sólo los niños los que desean y se ofrecen como objetos sexual
parcial infantil.
La cáscara materna, la fragilidad de los límites se replica en la lámina VII del
Rorschach:
VII 10” Aquí yo puedo ver dos siluetas de mono o de conejo q están como si estuvieran apoyados en una roca o en una
nube, por la silueta de mono, monos apoyados en una roca. Cabeza, cola, extremidades, no se le ven, están como
agachados en las rocas.
En la siguiente lámina del TRO (C1), el abordaje es realizado desde mecanismos
obsesivos, nombra y describe, quizás en una búsqueda por controlar la agresión
que surge inevitablemente en la continuación de la historia. Estos mecanismos
fracasan y aparece el sadismo más puro en contra de la imagen femenina,
C1 Esto es el comedor de una casa, más bien parece que fuera la cocina, hay una mesa un plato, un jarrón y una taza,
hay una silla, en la silla hay una toalla, manchada con sangre, ese lugar está solitario, probablemente lo que aquí ocurrió
fue un femicidio, que un hombre haya matado a su mujer por celos, al parecer que la mujer había estado en la cocina y el
hombre vino por la espalda y la apuñaló, y la mujer en su intento por defenderse y poder resistir se afirmó con las cortinas,
porque las cortinas están todas ensangrentadas. Lo que ocurrió después es que el hombre tomó a su mujer y la arrastró por
todo el pasillo. Después la va a ir a enterrar al patio de la casa.
Así, una figura masculina, postergada, dejada de lado, engañada, traicionada, se
venga destruyendo al objeto inicialmente querido. Estas vivencias infantiles,
probablemente hayan sido frecuentes en el evaluado, considerando la enfermedad
de la madre y los maltratos del padre.
La agresión es anal sádica, “por la
espalda”, encubierta, en la vivencia de un pene sádico que sirve sólo para agredir.
El conflicto se soluciona sepultando, negando la agresión en el patio, lugar
destinado al juego y la creatividad. Nuevamente no hay reparación. Szwec, (1993,
en Schinaia 2007), señala como ha encontrado en la pedofilia la identificación con
el “padre de la orda”, un padre carente de valores que es tirano y sádico y domina
y somete a sus hijos de manera radical y que se convierte en el ideal de padre. Es
llamativo el nivel de sadismo de la pareja parental que evidencia este paciente y
que coincide con lo descrito por Chasseguet Smirgel (1985, en De Masi, 2008) en
relación a que los padres no existen o son degradados, lo que origina el
arrasamiento de la las diferencias generacionales. Describe De Masi (2008) que la
excitación surgiría de poseer al objeto de manera exclusiva, sentir el dominio al
usarlo incluyendo el sadismo de atormentarlo.
Estas vivencias asociadas a la sexualidad son plasmadas en la lámina VI del
Rorschach que se expone a continuación.
VI @ 18 esto se me imagina un piel de lobo, una piel hecha alfombra estirada en el piso, por la forma que tiene y acá la
parte de los bigotes, el hocico, la asocio a eso, a una alfombra, por la forma como estirada, como si estuviera seca.
El contenido desvitalizado y persecutorio de la sexualidad ligado a lo femenino se
hace evidente. La textura desagradable remite a un vínculo que genera rechazo, el
que parece que requiere de la desmentida, una piel de lobo, donde el lobo y la
oveja parecen coexistir.
La solución ante estas relaciones internalizadas es una idealización omnipotente
de la madre en la lámina Blanca.
Blanca: hay un encuentro de un hijo que está muy enfermo, en su cama postrado, está solo en su cuarto, está grave, se ve
que está agonizando y de la ventana del cuarto baja un destello de luz blanca donde se aparece la madre de él, ella viste
entero de blanco con un destello de luz que cubre todo su alrededor, se acerca por detrás de la cabecera del niño, le pone
su mano en frente del niño, lo acaricia, el niño abre sus ojos, ve a su mamá, él le toca la cara, la mamá le dice que todo va a
estar bien, que lo acompañe y que juntos van a estar mejor, el niño siente temor, sabe que está mal, y con sólo ver a la
mamá se le acabaron sus miedos, estira la mano y la mamá se lleva al niño, se lo lleva con esa luz destellante que los
cubre a los dos.
Este mecanismo parece corresponder a una defensa frente a la intensa agresión
temprana a las figuras parentales de las láminas previas, viviéndose como un
sujeto destructivo y dañino. Impacta como usa mecanismos de idealización
mágica de una madre muy débil tanto en la fantasía como su percepción de madre
enferma, a una madre omnipotente y todopoderosa que lo rescatará de aquellas
vivencias de daño, que lo lleva a un mundo idealizado, donde la muerte adquiere
características valorables. Al parecer la intensidad de la agresión genera una
agresión tal que lo deja sumido en un núcleo mortífero deprimido, tal como señala
De Masi (1998 en Schiania C, 2007). La culpa por la agresión mortífera de la
lámina anterior, lo enferma con una salida mágica que es unirse, en una
identificación total y despegada de la realidad con la figura materna, en una
simbiosis estéril y ligada a lo tanático. ¿Es esta su enfermedad?. La perversión
surge entonces desde profundos sentimientos de culpa por la destrucción de la
figura materna y la fantasía omnipotente de que uniéndose a ella de modo
indiferenciado puede huir del dolor de la realidad psíquica. ¿Se vincula con los
niños desde aquí? Desde un lugar femenino indiferenciado con un niño que se
considera dañino y malo. Coincide esta dinámica con una descrita por De Masi, en
cuanto se establece con una dependencia con un objeto ideal en la fantasía, que
no es un sustituto materno simbólico sino que está en omisión de la madre. Así,
un objeto idealizado y sexualizado, toma el lugar de las figuras parentales
(Romano, E. 2007). Esto es una necesidad de sostén del self para no caer en un
miedo sin nombre. Así, la fascinación pedófila estaría vinculada a la identificación
patológica con la madre.
Discusión y Conclusiones
En primer lugar, de acuerdo al material revisado y el aporte teórico, se podría
plantear que el paciente presenta una serie de identificaciones patológicas. Una
con la madre idealizada que se acerca a los niños que vive como necesitados, otro
con las propias partes del self infantiles vividas como altamente necesitadas y
proyectadas en los niños víctimas del abuso, y una tercera, identificada con un
padre sádico y abusivo que transgrede y violenta a sus hijos.
Por otra parte, cabe destacar la necesidad de una relación fusionada con una
figura idealizada que a modo del mecanismo fetichista, alivia del dolor psíquico,
ligado a ansiedades de muerte y devastación. Probablemente ancladas todas
éstas en el vínculo con una madre enferma crónica, vivida como abandonadora.
Asimismo, es evidente la necesidad del paciente de desexualizar el mundo adulto,
manteniendo una relación pregenital con niños que son sexualizados y usados
como objetos de satisfacción ligado al sadismo y la dominación.
Por último, y en atención a lo que plantea Mazi (2008) se evidencia un self
desgarrado por la crueldad, donde existe una parte escindida que atrae el resto de
la personalidad al acto perverso y a la transgresión pedofílica.
Bibliografía
De Masi, F. (2008) El Pedófilo y su mundo interno. Consideraciones clínicas en el
análisis de un paciente. Libro Anual de Psicoanálisis (2008) XXIII. Pp.
43-45.
Phillipson, H. (1965) Test de Relaciones Objetales. Buenos Aires. Paidós.
Romano, E. (2007) Paidofilia: Aspectos teóricos y clínicos. Sus nuevas prácticas
en el mundo de hoy. Revista de Psicoanálisis. LXIV, 3, 2007. Pp. 507520.
Schinaia, C. (2007). Pedofilias, Pedofilia. Revista de Psicoanálisis, Número
especial internacional. Número 7. Pp. 79-101.
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