Julio - camae

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EL NEGOCIO NAVIERO
Econ. Fausto Moncayo
Director CAMAE
Finalizaba el domingo del Día del Padre y conversando con mis hijos acerca de lo que
querían ser cuando grandes, hice una reflexión a mi interior estando seguro de que si
volviera a nacer elegiría nuevamente ser Naviero. Pues para ser Naviero se necesitan un
sin número de destrezas y conocimientos de toda índole: técnico, económico, estadístico,
diplomático, leyes, inteligencia emocional, etc. sin duda muy necesarias para comprender
a este fascinante negocio.
Pero es que se trata de algo fascinante dado los continuos cambios económicos
existentes a nivel mundial y local, y de cómo las compañías navieras ante estos cambios
están llamadas a planificar, coordinar y controlar sus economías.
En Ecuador el año 2011 se perfiló como un excelente año, mientras que el presente 2012
dada la crisis Europea por traspiés en las economías griega y española, vemos un
mercado del Euro que nos indica que debemos de ajustarnos los cinturones y prepararnos
para grandes cambios. Por otro lado, los precios del petróleo podrían bajar y la economía
ecuatoriana empieza a ajustarse aun más con medidas económicas restrictivas para las
importaciones, y proteccionistas para nuestra balanza de pagos, lo que combinado con
los cambios de autoridades que regulan nuestro negocio y el cambio de las normativas
que lo rigen, nos obligan a estar pendientes y proactivos para mantener la dinámica y
seguir adelante.
Pues las cifras en este año son un tanto preocupantes para la actividad del puerto de
Guayaquil con relación al año anterior, al mismo tiempo nos alertan de nuevos cambios o
tendencias en nuestro negocio. Para mostrar cifras, el promedio por nave operada (GRT)
con remolcadores y practicaje en el primer cuatrimestre del año, disminuyó en un 12%
con relación al año anterior para todo tipo de buques; sin duda, una afectación para el
presupuesto de las compañías cuya facturación depende del GRT y en especial por las
inversiones necesarias en remolcadores de mayor potencia para cubrir el mercado.
Observamos también la marcada tendencia existente a la disminución de buques
refrigerados para exportación de bananos y su transición a ser exportable (la fruta) en su
gran mayoría vía contenedores. Desde al año 2008 al 2012, el GRT operado de buques
bananeros que arriban al Puerto de Guayaquil ha disminuido en un 48% mientras que el
GRT de buques portacontenedores se ha incrementado desde ese mismo año en un 35%.
Por otro lado, en ese mismo periodo el tamaño promedio de naves se ha incrementado en
un 32%; sin embargo, el desarrollo del Puerto de Callao y las limitaciones de calado en el
Puerto de Guayaquil marcan una tendencia en destinarnos como un puerto feeder.
Ante la crisis mundial, las líneas no se han quedado dormidas, la racionalización de sus
flotas y espacios en sus buques marcarán también una mayor tendencia a disminuir el
número de recaladas.
Son todas cadenas de causa-efecto, que trascienden fronteras, que nacen de las políticas
económicas de los gobiernos, de las medidas medioambientales, de los convenios
internacionales, de la globalización, etc. Somos nosotros, “los navieros”, quienes estamos
llamados a interpretar estas cadenas y movernos en el fascinante mundo del negocio
naviero.
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