LA RIOJA El pilar legislativo básico, en materia de Patrimonio Cultural, es la Ley 7/2004, de 18 de octubre, de Patrimonio Cultural, Histórico y Artístico de La Rioja, según la cual (artº 2), está constituido por todos los bienes muebles o inmuebles, relacionados con la historia y la cultura de la Comunidad Autónoma, que presenten un interés o valor (…) antropológico, etnográfico, arquitectónico, urbanístico, (…). También forman parte del mismo los bienes inmateriales relativos a actividades, creaciones, conocimientos y prácticas tradicionales, manifestaciones folklóricas, conmemoraciones populares, toponimia tradicional de términos rústicos y urbanos y las peculiaridades lingüísticas del castellano hablado en esta Comunidad Autónoma. Al igual que el resto de leyes de patrimonio autonómicas, especifica cuáles son las administraciones con competencia exclusiva en esta materia, e indica que recae sobre los siguientes órganos competentes: el Consejo de Gobierno, la Consejería de Cultura, el Consejo Superior del Patrimonio Cultural, Histórico y Artístico de La Rioja (creado como máximo órgano asesor, consultivo y participativo de las administraciones públicas) y, por último, las Entidades Locales. Además, existen una seria de instituciones consultiva para la materia, como el Instituto de Estudios Riojanos; Los Museos integrados en el Sistema de Museos de La Rioja y los Colegios Profesionales según los ámbitos profesionales relacionados. El Título I, establece las categorías de protección de los bienes integrantes en el patrimonio cultural, histórico y artístico de La Rioja. En función del grado de relevancia, divide a éstos en tres clases: Bienes de Interés Cultura; Bienes Culturales de Interés Regional y Bienes Culturales Inventariables. Para los primeros, establece el máximo nivel de protección debiendo ser declarados e inscritos en el correspondiente Inventario del Registro General del Patrimonio Cultural, Histórico y Artístico de La Rioja. Los clasifica a su vez en Monumentos, Conjuntos Históricos y Lugares Culturales, dentro de esta última se incorporan las figuras de Jardines Históricos, Sitios Históricos, Zonas Arqueológicas, Zonas Paleontológicas, Lugares de Interés Etnográfico, Vías Culturales y Paisajes Culturales. Los elementos de la arquitectura tradicional pueden verse incorporados en las categorías de “Monumento”, definido como el edificio, estructura arquitectónica, escultórica o de ingeniería u obra humana o natural, que, individualmente considerada, presente un relevante interés cultural, histórico, arquitectónico, arqueológico, paleontológico, artístico, etnográfico, científico o técnico, con inclusión de los muebles, instalaciones y accesorios que expresamente se señalen como parte integrante del mismo (artº 12.2). O en la categoría de “Conjunto Histórico”, haciendo referencia a la agrupación de bienes inmuebles que constituya una unidad cultural coherente o forme una unidad de asentamiento de carácter urbano o rural, continua o dispersa, susceptible de delimitación clara, y con un interés y relevancia global, aunque cada elemento por separado no los revista de forma especial. Cuando un municipio posea un Conjunto Histórico de importancia cultural especial o que abarque una extensión considerable dentro de las proporciones de la localidad, podrá ser declarado Municipio Monumental, a petición o previa audiencia de su Entidad Local. Su régimen jurídico es el propio de los Conjuntos Históricos. Finalmente, podemos encontrar elementos propios de la arquitectura tradicional, dentro de la categoría de “Lugar Cultural”, en la figura de “Lugar de Interés Etnográfico” al definir este segundo como paraje natural, conjunto de construcciones o instalaciones vinculadas a formas de vida, cultura y actividades tradicionales, que, por su valor de relación entre la naturaleza y las actividades humanas expresen características culturales de La Rioja (artº 12.4.e). Con respecto a los Bienes Culturales de Interés Regional, el artículo 16 especifica que a diferencia de los primeros, éstos tendrán una significación especial a nivel regional, comarcal o local si posee alguno de los valores definidos en el artículo 2.1 de la Ley para el Patrimonio Cultural, Histórico y Artístico de La Rioja. Podrán declararse bajo esta clase de bienes tanto edificios o construcciones con carácter individual como formando agrupaciones o conjuntos, continuos o dispersos. De igual forma que los anteriores, podrán ser declarados y se inscribirán en el Inventario del Registro General del Patrimonio Cultural, Histórico y Artístico de La Rioja. Finalmente, las Bienes Inventariables, incluyen aquellos elementos que se merezcan de una defensa, conservación y difusión si contiene algún criterio general de los que la Ley indica en su artº 2.1. La ley establece, en su Título II, todo el régimen de protección de las distintas categorías de bienes mencionadas. Con respecto a lo que puede afectar a la arquitectura tradicional, se establecen medidas, en su articulado, consistentes en: facultad de expropiación forzosa de inmuebles situados en el entorno de los bienes; capacidad de intervención por parte de la administración sobre los bienes inmuebles para asegurar su protección, conservación, rehabilitación, revitalización, mejor, fomento, conocimiento, investigación y difusión. ; deber general de conservación por parte de los propietarios o titulares de derechos reales sobre los bienes así, como también, de las entidades locales donde se ubique el bien, estableciendo medidas a través de los instrumentos de planeamiento urbanístico e incluso ordenando intervenciones de conservación o reforma que garanticen la conservación de los valores tipológicos, estructurales, constructivos y ornamentales, por motivos de interés cultural. También recuerda la ley que estos poderes públicos pueden ofrecer ayudas públicas y medidas de fomento, como es el caso para la rehabilitación de viviendas y del patrimonio arquitectónico; Se determina, igualmente, la obligación por parte de los propietarios de los bienes de permitir el acceso a los mismos a los investigadores acreditados; Por parte de las entidades locales, la obligación de elaborar catálogos urbanísticos con edificios, espacios y elementos que tengan valor o interés cultural, histórico o artístico, de forma que aseguren proteger los bienes que se incluyen en el planeamiento municipal o plan especial, así como, que garanticen todo un inventario de los bienes inmuebles que pertenecen al patrimonio cultural, histórico y artístico de cada municipio (estos catálogos, a su vez, deben establecer medidas de protección genéricas o específicas). En el artículo 37, se especifican las medidas de protección para los Bienes Culturales de Interés Regional, que en cuanto a los bienes inmuebles gozan de su tutela mediante la inclusión en el Inventario. Además, tienen que inscribirse en el catálogo urbanístico de elementos protegidos de la entidad local donde se localicen. Junto a esto, es necesaria una autorización previa, dictada por la Consejería de Cultura, para cualquier tipo de intervención en estos bienes; adem´s, dicha obra deberá ir acompañada de un proyecto técnico de intervención que será también supervisado por la Conserjería de Cultura. Del mismo modo, el Capítulo IV, en su articulado, establece la ordenación general aplicable a los Bienes de Interés Cultural, donde destacamos lo referente a la arquitectura tradicional y los bienes inmuebles. Así, en cuanto a los criterios de intervención en este tipo de bienes y su entorno de protección, la ley establece que cualquier obra deberá respetar los valores por los que fue declarado y preservar su integridad. Señala que las restauraciones deben respetar las aportaciones de todas las épocas existentes, excepto aquellas que degraden al bien. Se determina que todos los Bienes de Interés Cultural deben conservar sus características tipológicas de ordenación espacial, volumétricas y morfológicas. Y para los entornos de los Conjuntos Históricos y Lugares de Interés Etnográfico, el volumen, la tipología, la morfología y el cromatismo de las obras o intervenciones no podrán alterar el carácter arquitectónico y paisajístico del área, ni perturbar la visualización del bien o atentar contra la integridad física del mismo. Añade para finalizar que se procurará que las obras o intervenciones a realizar sobre los mismos empleen materiales y técnicas tradicionales (artº 43). Para determinados bienes de interés cultural, la ley establece una ordenación especial, así en lo que respecta a la arquitectura tradicional, destacamos el artículo 51, sobre la obligación de redactar un Plan especial de protección para los Conjuntos Históricos, donde se delimite el conjunto y su entorno de salvaguarda. Para su redacción se determinan una serie de criterios entre ellos: Normas sobre la tipología edificatoria tradicional en el Conjunto Histórico y su entorno, diferenciando los distintos niveles de protección de acuerdo con lo que reglamentariamente se establezca y los usos de los espacios libres, regulando a tal fin el régimen de los usos característicos, compatibles y prohibidos. La alteración de los usos sólo se justifica por una mejor conservación o adecuación de las edificaciones y de los espacios libres, pudiendo establecerse un orden de usos permitidos o excluidos; así también, contemplara las áreas de rehabilitación integrada. En su Título IV, la ley señala el Patrimonio Etnográfico en dos artículos, según el primero (artº 63) se considera patrimonio etnográfico los bienes muebles, inmuebles e inmateriales que forman parte o caracterizan la vida y la cultura tradicional de La Rioja, desarrolladas colectivamente y basadas en aquellos conocimientos, actividades, prácticas, saberes, y cualesquiera otras expresiones que procedan de modelos, funciones, creencias propias y técnicas transmitidas consuetudinariamente, esencialmente de forma oral. E incluso describe los valores en determinados elementos que integran este patrimonio, de los que resaltamos los propios de la arquitectura tradicional: Los pueblos deshabitados que en el pasado formaron parte del mapa poblacional de La Rioja, o los lugares que conservan manifestaciones de significativo interés histórico de la relación tradicional entre el medio físico y las comunidades humanas que los han habitado; Las construcciones e instalaciones que manifiestan de forma notable las técnicas constructivas, formas y tipos tradicionales de las distintas zonas de La Rioja, en especial, con relación a la cultura del vino; Las bodegas, construcciones semiexcavadas o cualesquiera otras destinadas a labores vinícolas y agropecuarias, sin perjuicio de lo establecido en la disposición transitoria segunda de esta Ley (a continuación se describe también); Las herramientas y utensilios empleados en las actividades artesanales tradicionales, así como los conocimientos técnicos, prácticas profesionales y tradiciones ligadas a los oficios tradicionales; Las actividades, creaciones, conocimientos y prácticas tradicionales o consuetudinarias; Las vías pecuarias y caminos pastoriles que son el eje central de la cultura trashumante de La Rioja y Cameros, así como toda la red viaria tradicional y sus construcciones anexas como puentes, hitos, mojones, ventas y posadas de especial valor histórico. La Disposición transitoria segunda de la Ley, a la que se hace referencia en el apartado anterior, alude a la “Protección preventiva de determinados elementos” estableciendo que durante un período de 10 años a partir de la entrada en vigor de la Ley que citamos, algunos bienes estarán sometidos a un régimen cautelar de protección, el correspondiente a los Bienes Culturales de Interés Regional; y tras este período de tiempo, siempre cuando no hayan sido excluidos por ningún motivo de esta protección preventiva pasarán a considerarse como Bienes Culturales de Interés Regional, y se deberá proceder a la declaración e inscripción en el Inventario. Además la disposición describe un listado de bienes que se ven afectados por esta medida, y que en su mayoría se consideran pertenecientes a la arquitectura tradicional, como son: Las edificaciones, construcciones, y, en general, los inmuebles con más de doscientos años de antigüedad; Las iglesias, ermitas y cementerios, construidos con más de ciento cincuenta años de antigüedad; Teatros, mercados, plazas de toros, fuentes y lavaderos representativos de los usos para los que fueron edificados, con más de cien años de antigüedad; Las construcciones tradicionales rurales, los conjuntos de abrigos de pastores y ganado con cubierta de piedra y los puentes, molinos, ingenios hidráulicos de carácter tradicional, y obras singulares de infraestructura, ingeniería y arquitectura, con más de doscientos años de antigüedad; Bodegas de vino con más de cien años de antigüedad; Los muebles de carácter etnológico, artístico, musical o representativos de la forma de vida o de producción singular de la población de la Comunidad Autónoma de La Rioja, que cuenten con más de doscientos años de antigüedad. Como observamos el negativo factor de antigüedad es un valor más que se recoge en esta disposición para los bienes propios de la arquitectura tradicional. A continuación, la Ley , en su artículo 64, diseña un conjunto de medidas de protección a partir de la consideración de que estos bienes gozarán de la protección prevista en esta Ley. En este sentido, se promueve el estudio completo de los elementos de la arquitectura tradicional a efectos de su inclusión en los catálogos urbanísticos municipales, o a su inclusión en alguna de las categorías de protección previstas en esta Ley; procediendo a su expropiación si se encuentra en estado de ruina o de manifiesto abandono por un periodo superior a diez años, llegando a ejercer su potestad de expropiación forzosa por parte de las entidades locales o la comunidad autónoma. Los últimos apartados de este artículo, se dirigen a acciones de tutela como es la que se especifica para el apoyo a la labor de las asociaciones, fundaciones, universidades, instituciones y personas que trabajen en el mantenimiento, revitalización y difusión de los bienes del patrimonio etnográfico riojano; y la recogida, de éstos bienes en un Atlas Etnográfico. Por último, se recoge en el apartado 7 del artículo 64 que para el caso de los pueblos deshabitados, se prohíbe en los mismos la retirada de materiales y la realización de obras sin autorización de la Consejería de Cultura. Otra disposición en materia de subvenciones destinadas al patrimonio cultural, que podríamos incluso tildar de más específica y que afecta a determinados elementos de la arquitectura tradicional (aunque reconocidos por unos valores que se alejan de lo etnológico, etnográfico ó antropológico), es la Orden 6/2006, de 17 de febrero, de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte, que establece las bases reguladoras y el procedimiento de concesión de subvenciones destinadas a la Administración Local para la restauración de ermitas, iglesias, retablos y demás elementos singulares. Indica la orden que teniendo en cuenta que es objetivo de la comunidad autónoma la protección, conservación, rehabilitación, revitalización, mejora y fomento, así como la difusión del patrimonio cultural, histórico y artístico previsto en la Ley 7/2004 de Patrimonio Cultural, Histórico y Artístico de La Rioja, se pretende realizar la protección y promoción del patrimonio cultural, histórico y artístico de La Rioja, a través de la financiación parcial de las obras de restauración de iglesias, ermitas, retablos y otros elementos singulares que son muestras significativas de su cultura y tradición, (…) tales como picotas, fuentes, cruceros, pináculos y otros de semejante naturaleza, con valor cultural, histórico o artístico. En esta línea de ayudas y subvenciones, existen otras órdenes, cuyo fin último es motivar los estudios e investigaciones que pueden estar relacionados con la temática que nos preocupa, como son las ayudas para el estudio de temas arnedanos, las ayudas para el estudio de temas alfareños y las ayudas para estudios científicos de temática riojana del Instituto de Estudios Riojanos. Otro pilar legislativo lo conforman las leyes urbanísticas, como son la Ley 5/2006, de 2 de mayo, de Ordenación del Territorio y Urbanismo de La Rioja y, en este caso, a destacar las recientemente Normas Urbanísticas Regionales de la Rioja (aprobación inicial agosto 2009), en calidad de subsidiarias y complementarias para orientar la aplicación de la normativa urbanística en su territorio y acotar algunos de los temas fundamentales en aquellos lugares a donde no pueda llegar de momento el planeamiento municipal. A destacar de éstas, que determina las normas urbanísticas reguladoras de la protección, usos y aprovechamiento del suelo y edificación, así como, las medidas de protección urbanística del medio natural, histórico y cultural. En lo que afecta a la arquitectura tradicional, en el texto de aprobación inicial de estas normas, se explicitan directrices para el planeamiento urbanístico, como la exigencia de señalar los elementos de interés histórico, artístico (…) etnológico (…) con una breve descripción y valoración, así como establecer la correspondiente normativa tendente a su salvaguarda: ordenanzas especiales, perímetros de protección, etc, incluso Catálogo en los supuestos necesarios. Estudiará asimismo, las características propias de la tradición constructiva local y las ordenanzas o normas de la edificación que permitan la correcta integración de las nuevas construcciones. (artº 209). Para los conjuntos históricos declarados, establece unas normas especiales (aunque apunta que cualquier actuación deberá ajustarse a las disposiciones de la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico-­‐Artístico): Permiten actuaciones estrictas de conservación y prohíben obras de demolición, restauración o reforma sin previo permiso de la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico-­‐Artístico. Cabe señalar las escasas referencias que se hacen en legislaciones de otras materias, como es en el caso del Decreto 3/1998, de 9 de enero, por el que se aprueba el Reglamento que regula las Vías Pecuarias de la Comunidad Autónoma de La Rioja, en el que únicamente se garantiza la conservación de otros elementos ambiental o culturalmente valiosos, directamente vinculados (a las vías pecuarias), a través de la adopción de las medidas de protección y restauración necesarias (artº 3.1.d, respecto a los fines del decreto). Finalmente, en el caso de La Rioja, cabe mención especial al Plan Especial de Protección del Camino de Santiago con respecto a aspectos de la arquitectura tradicional se refiere, en cuanto a propuestas (Tomo I) y normativa urbanística reguladora (Tomo II) atañe, y la inclusión del Catálogo de bienes protegidos (Tomo IV) que desarrolla las determinaciones y establecimientos de objetivos, criterios generales de intervención, niveles de protección y fichas del catálogo. Esto debido a que el planeamiento municipal de los distintos municipios de su ámbito de aplicación carecen de determinaciones específicas para el patrimonio edificado de interés; se consideran con carácter complementario. Sin embargo, en el propio objeto del documento se define la protección y la conservación para bienes inmuebles con valores arquitectónicos, urbanísticos, históricos, artístico, culturales, ambientales o paisajísticos (artº 2). Sin embargo, el artículo 9 se extiende a la conservación específica del patrimonio catalogado, y considera que los bienes incluidos en esta catalogación mantendrán los valores que la Ley 16/1985 mantiene13. En su articulado posterior, desarrolla los deberes y derechos que, en cuanto a éstos, tienen sus propietarios y las administraciones públicas; de esta forma establece cierto régimen de protección para estos bienes catalogados. 13
“Integran el Patrimonio Histórico Español los inmuebles y objetos muebles de interés artístico, histórico, paleontológico, arqueológico, etnográfico, científico o técnico” (art1.2). 
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Legislación - Ministerio de Educación, Cultura y Deporte