C E N T R O D E E ST U D I O S L I N A R E N SE S
PUBLICACIÓN
ESPECIAL
Linares, Diciembre 2009
En torno a Linares
Nº 1
Del dibujo de la cubierta: boceto, inédito, sin título, de Paco Baños. (Tinta sobre papel, 31,5 x 21,5). *
Del interior de la cubierta: fotografía de Ana Núñez.
Del dibujo de la contracubierta: boceto de la verja de la Estación de Madrid, de Santiago Tirado.
Del interior de la contracubierta: paisaje minero, fotografía de Mª Isabel Moreno.
De las fotografías interiores: sus respectivos autores y el Fondo Fotográfico Digitalizado del Archivo
Histórico Municipal de Linares.
* Agradecemos a Dª Emilia Marín Poveda, viuda de Francisco Baños, la cesión del boceto inédito del
mismo para ilustrar la cubierta de esta publicación.
Presentación
Una de las actividades complementarias
Edita
Centro de Estudios Linarenses
Corredera de San Marcos, 40
Tfno./Fax 953 692 162
cel@aytolinares.es
Dirección
CEL
Realización
Brígido Bazán Aguado
Cristóbal Casado Álvarez
Lorenzo Martínez Aguilar
Antonio Quílez Ochoa
Luis Rabaneda Sánchez
Gregorio Sánchez Raya
Diseño y maquetación
Luis Rabaneda Sánchez
Tirada
500 ejemplares
Imprime
Imprenta Martínez
Santiago, 15
D.L. : JLinares, diciembre de 2009
Notas
- El CEL agradece la colaboración de todas las
personas, entidades e instituciones que han hecho
posible la edición de esta publicación.
- El Consejo de Redacción no comparte,
necesariamente, la opinión de sus colaboradores ni
se hace responsable de las mismas. Igualmente, no
mantiene correspondencia sobre los originales no
solicitados.
- Se autoriza la reproducción, total o parcial, del
contenido de esta publicación, siempre que se cite
su procedencia.
- Los párrafos en cursiva son trascripción literal de
los textos originales aportados por sus autores.
del I Congreso de Historia de Linares era la
publicación de un número especial de la
revista
Cuadernos
Monográficos
Huarte,
titulado: Visiones de Linares. En dicho número
recogeríamos el particular enfoque de nuestra
ciudad que escritores, poetas, historiadores,
pintores, dibujantes, fotógrafos, músicos, etc.,
relacionados
con
Linares
quisieran
aportarnos.
La forma de expresión elegida sería
totalmente libre: poema, relato breve,
fotografía, dibujo, cómic, partitura... Sólo
marcábamos para su colaboración las siguientes condiciones:
1. Que el objeto de la misma se refiriera a
Linares.
2. Que fuera inédita (no publicada
anteriormente).
3. Que se ajustara al espacio aproximado
de un DIN-A4.
Aunque se solicitaron más de un centenar
de colaboraciones, la respuesta fue muy
escasa y el proyecto se congeló.
Con la creación del Centro de Estudios
Linarenses, Cuadernos Monográficos Huarte
cedió a aquel los originales remitidos que
hoy, ampliados en número, se presentan ante
vuestra atención, con el nuevo título de En
torno a Linares.
Hemos querido con esta primera
publicación, especial, abrir sus páginas a todo
aquel que tuviera algo que decir y que, por
supuesto, quisiera hacerlo aquí; independientemente de las distintas sensibilidades y
calidades que sus trabajos puedan aportar,
tanto en el fondo como en la forma.
Con todo, esperamos que tenga buena
acogida y confiamos que este trabajo sea el
precedente de la futura revista del Centro de
Estudios Linarenses. Habrá que revisar y
adoptar nuevos criterios, más acordes con el
tipo de publicación que pretendemos. En ello
trabajamos actualmente.
Sumario
Sección ARTE
Linares, puerta de Andalucía............................ 4
Vicente Leis Sánchez
El “Día de la Raza” en Linares.......................... 5
José Antonio Camacho Conde
El paseo de siempre ............................................ 6
Ramón Soler Belda
Carburos ............................................................ 7
Antonio Jerez
Jardines de Santa Margarita.............................. 8
Pilar Urtiaga
Sección HISTORIA Y PATRIMONIO
Un mosaico en el entorno de Cástulo............... 10
Francisco Arias de Haro
Daniel Campos López
Calle Serrallo ................................................... 11
Germán Ayala
Las puertas y el arco de la Casa de la
Munición ........................................................ 12
Pedro Belinchón Sarmiento
La influencia de don José de Yanguas Messía, en
los partidos de Feria ........................................ 31
Juan Hurtado Guzmán
Don Juan Diego y el barrio de San José,
“Cantarranas”. Las escuelas SAFA y la visita
del ministro ..................................................... 33
Francisco López Ayala
Versión gitana de la creación del Hombre.
Una historia de María .................................... 35
Francisco López Escribano
Mi semblanza de Linares ............................... 37
Félix López Gallego
Un homenaje a una labor minera inhumana.
La extracción del albayalde............................. 39
Francisco José Mañas Mármol
De Linares, rimas y leyendas ......................... 41
Andrés Padilla Cerón
Una calzada de Cástulo ................................. 42
Antonio Quílez Ochoa
Patrimonio inmaterial ................................... 43
Luis Rabaneda Sánchez
Esa presencia callada ..................................... 45
José Mª de Rus Martínez
Santa Bárbara, en Linares ............................... 13
José Cabo Hernández
Un crisol del pasado reciente ......................... 48
Felipe Serrano López
Eucaliptos ........................................................ 15
Natalio Camarero Solana
Sección OPINIÓN
Perfil estratigráfico de los trabajos en el lienzo
noreste de la muralla de Cástulo..................... 17
Daniel Campos López
Francisco Arias de Haro
¿A dónde vas, Santana? ................................. 52
Salvador Aznar Sampedro
A quien corresponda ....................................... 54
Antonio Garrido Padilla
Los diferentes “linares” de Linares ................. 18
José Mª Carrascosa González
¿Utopía o necesidad?
Conservatorio de danza, ¡ya! .......................... 56
Raquel Parrilla Sánchez
El sitio de Linares en época romana ................ 21
Bautista Ceprián del Castillo
Sección POESÍA
El pozo “Esmeralda”........................................ 22
Tomás Cerón Cumbrero
Una nueva pieza para el Museo Arqueológico de
Cástulo ............................................................ 23
Concepción Choclán Sabina
El Círculo Filatélico y Numismático de Linares
y el Centro de Estudios Linarenses ................. 24
José Luis Córdoba Delgado
Memorias de una bailaora. Linares, 1905 ....... 25
Ana Mª Díaz Olaya
Un despido político camuflado ........................ 26
Jesús Fernández Alonso
Los parajes de Linares ..................................... 28
Francisco Gutiérrez Guzmán
Soneto de Linares / Tarantas de Linares......... 58
Juan Vicente Acosta López
Taranta del amor herido
Como el jarrillo del Ayuntamiento ................. 59
Cristóbal Casado Álvarez
Linares, Rhapsody in blue ................…........... 60
Domingo F. Faílde García
Torreón del Castillo de Linares ....................... 61
Lorenzo Martínez Aguilar
Tarantas ………………….............................. 62
Manuel Martínez Fernández
Taranta / Petenera corta y larga ..................... 63
Juan Parrilla Sánchez
Un templo musical / Devociones..................... 64
Miguel Vega Blázquez
4
Centro de Estudios Linarenses
Linares, puerta de Andalucía
Vicente Leis Sánchez
En torno a Linares
5
El Día de la Raza en Linares
José Antonio Camacho Conde
Carroza de las Misiones discurriendo por la
Corredera de San Marcos, el doce de octubre
de mil novecientos cincuenta y cuatro. Se
conmemoraba el “día de la Raza”.
La fotografía ha sido cedida al autor de esta
colaboración por doña María José Conde
Ortega, que aparece abanderando el segundo
misterio por las Misiones de Oceanía.
6
Centro de Estudios Linarenses
El paseo de siempre
Ramón Soler Belda
El Paseo después de su cuarta reforma, en 1928.
Los nuevos bancos y las palmeras recién plantadas cambian la imagen de este lugar
En torno a Linares
Carburos
Antonio Jerez
Obra entregada a Don Alberto López Poveda, en el acto de su Discurso de
Ingreso, como Consejero Honorífico, en el Centro de Estudios Linarenses
7
8
Centro de Estudios Linarenses
Jardines de Santa Margarita
Pilar Urtiaga
Centro de Estudios Linarenses
10
Un mosaico en el entorno de
Cástulo, Linares (Jaén)
Francisco Arias de Haro
Daniel Campos López
No aportaríamos ninguna novedad
si comenzásemos destacando la importancia
del patrimonio cultural disperso en el
término municipal de Linares, las huellas de
nuestra identidad, tan reivindicadas por
todos sus ciudadanos; huellas que han
tenido un intenso seguimiento con la
finalidad de conocer nuestro pasado. Este
camino conduce a un conocimiento cada vez
más riguroso y enriquecedor, y a una apues-
Mosaico localizado en el entorno de Casa Blanca, Linares (Jaén)
ta de futuro en la que la investigación y su
difusión juegan un papel fundamental.
Son cada vez más las intervenciones
arqueológicas que se desarrollan en el
término municipal, incluyendo a Cástulo y
a su entorno.
También es de destacar la aportación de los hallazgos casuales, o la aparición
de estructuras como consecuencia de las
aguas de escorrentías. Es éste el caso del
mosaico localizado en el entorno del cortijo
de Casa Blanca, junto a Cástulo. Una joya
que desde hace años se ha dejado ver
puntualmente, arriesgando su integridad
ante las acciones de aquellos curiosos amigos
de lo ajeno que pretenden convertir en
particular y privado el patrimonio común
que poseemos. Éste, afortunadamente, vuelve a estar a salvo hasta que el tiempo no lo
impida, gracias al esfuerzo y colaboración
tanto de Administraciones como de voluntarios amantes de su legado patrimonial.
Estas actuaciones han permitido
documentar un pequeño fragmento de lo
que fue el esplendor de la gran villa romana
que se ubicó en este lugar, un mosaico en el
que los motivos geométricos se entrelazan y
muestran la grandeza de tiempos pasados.
En torno a Linares
Calle Serrallo
Germán Ayala
Vivo en
la calle Baños y, con frecuencia, bajo hasta Serrallo y la ando hasta llegar
a la del Agua, que, en Confecciones Sánchez,
cruza y pone fin a Serrallo. Carmen, en la
esquina. Rodeada de cubos y barreños con
claveles, rosas, gladiolos, nardos y grisófilas,
extiende la mirada y los brazos por el trozo
de suelo donde, de lunes a sábado, planta su
“garden center.” Llama, pregunta, se interesa. Ella abre la puerta de la calle. Vicente, el
marido, adusto y socarrón, limpia tallos,
entresaca
flores mustias, las ordena.
Enfrente, el “Azafranero” expande el olor
penetrante de sus condimentos.
Ha quedado atrás, fuera de la calle,
pero dándole la mano, pidiendo que se lo
meta dentro, el amplio tenderete de la
esquina del mercado, con ristras colgantes de
ajos y pimientos secos, sobre fuentes de
condimentos naranja y aceitunas de todas
las clases: duras, partidas, majás, negras, gor-
11
das, menudas, entre manojos de perejil.
Caminando, entre la bulla, sorteas
minúsculos puestos. Ajos porros, hierbas de
manzanilla, tomillo, hojas de laurel. Desde
cualquier lugar, se oferta una parva cosecha:
algunas lechugas, o coliflores; o espárragos
silvestres que se buscaron uno a uno en el
monte; o paloduz que se arrancó de la orilla
del río. Hay habas secas de Úbeda,
garbanzos de la campiña, judías y lentejas de
Granada. Junto a las paredes, o en isletas en
el centro de la calle, en el suelo, la cacharrería
más diversa: cantarillas para aceite, sartenes
de latón, trébedes de hierro, vajillas,
cantareras de palo, tablas de pila. Sillas de
culo de anea, banquetas, mesas camilla.
Rastrillos, almocafres, palas, bielgos, azadas.
Porrones de cristal, botijos, jarras y cántaros
de Bailén o La Rambla. Albarcas, zapatos,
botas, alpargatas. Alternando, cada pocos
metros, tenderetes con telas multicolores,
faldas, pantalones, camisas, bragas, sostenes,
calzoncillos, pañuelos de color para el cuello
o de sonar. Quincallería de botones, hebillas,
cremalleras, presillas, colgantes, abalorios...
A cada lado de la anchura escasa de la calle,
puertas pequeñas dan paso a tiendas,
comercios, talleres. Corto el mostrador.
Conversación, la precisa. Estanterías apretadas. Pero las casas son profundas como
bodegas de gigantescos navíos ocultas en el
agua por el peso de la mercancía.
La calle Serrallo es corta, pero andarla
desde el puesto de flores de Carmen hasta
las dos esquinas últimas, lleva su tiempo.
Traspasando la línea que las une, sales de
Serrallo. El sol, que la ha respetado, inunda
la fachada de la casa de enfrente, que,
pintada de ocre, refleja una resplandeciente
claridad amarilla.
Siempre he pensado que en Serrallo
late el corazón de Linares.
Centro de Estudios Linarenses
12
mente un bar muy conocido en Linares,
Casa Diego, situado en la plaza del Ayuntamiento (“La papa”)
Las puertas y el arco de la
Casa de la Munición
Pedro Belinchón Sarmiento
L
o que hoy conocemos como
Delegación de Hacienda se construyó para
albergar las oficinas de la Mina de Arrayanes de Linares y, según contaba mi abuelo,
también construyeron el laboratorio químico
de la mina, donde lo colocaron a él.
Posteriormente dicho laboratorio se trasladó
a la misma mina.
Pues bien, las puertas y el arco que
actualmente vemos no son los que primitivamente había.
Es así, como desde entonces, la puerta
original, que era de un arco de medio punto
muy bonito, pasó a habitar tan sólo en el
recuerdo de quienes originalmente la
conocieron.
Asimismo, las puertas de madera
tampoco eran las que actualmente vemos. De
tamaño desigual, la puerta grande estaba en
el centro y las otras dos estaban tapadas.
Las mismas fueron realizadas por el
carpintero José Martínez García, que
entonces trabajaba en la mina de Arrayanes,
según él mismo me cuenta:
“Esas puertas las hice yo antes de irme a la mili.
Fui a la aserradora de Contreras y aparté las
maderas y las coloqué, ahí, donde están ahora”.
Todo esto fue allá por el año 1955, por
lo que las puertas y el arco que ahora contemplamos no son las que había antiguamente.
“Esas puertas las
hice yo antes de
irme a la mili. Fui a
la aserradora de
Contreras y aparté
las maderas ...”
La Mina de Arrayanes tenía un
camión, al que pusieron de nombre “El
látigo”, que se destinaba a subir y bajar a los
jefes y encargados tanto al comienzo de la
jornada como al final de la misma. Como
este camión no entraba bien por la puerta
encargaron a dos picapedreros, que trabajaban en la Empresa, que la modificara. De
acuerdo al encargo recibido descargaron un
poco los laterales de piedra para permitir el
paso del camión al interior del edificio. Uno
de ellos, que pude localizar, se llamaba
Francisco Nájera García. Su hijo tiene actual-
Aspecto actual del arco y puertas de la antigua Casa de Munición
En torno a Linares
Santa Bárbara, en Linares
13
Tal penuria de informaciones obliga a
ampliar el marco geográfico de la búsqueda
hacia La Mancha y el Valle del Guadalquivir,
extensión que procura la aparición de su
nombre en relación con la minerometalurgia,
denominándose con él unos pozos de la
mina de Villagutierre, activa en 1607 en el
valle de Alcudia.
José Cabo Hernández
El
que una devoción, que habría
concernido a una amplia porción de gentes,
durante largo período, desaparezca sin dejar
casi rastro, aunque raro no es imposible,
como lo prueba la erradicación de la que se
tenía por la apócrifa Santa Eufemia, muy
popular por cierto. Por si no fuese el único,
este precedente obliga a analizar la relación
de Santa Bárbara con la localidad donde,
últimamente, parece estar surgiendo, en
algún sector, la idea de instaurar la advocación, dotándola de historicidad gracias al
habitual proceso de promoción al rango de
«tradición», con tan sólo algunas pocas e
imprecisas noticias*.
Formando parte de lo que se cree
saber, hay nociones que de tan sabidas
parecen indiscutibles y el patronazgo de la
citada santa sobre los mineros es una de
ellas. Pero, desde que buscando corroborarlo
se quiera pasar de lo general a lo particular,
en Linares se descubrirá lo contrario: la
ausencia de objetos, lugares dedicados, citas
y testimonios a ella referidos hasta pasada la
primera mitad del siglo XIX es completa.
Aún después de esa fecha, los que aparecen
serán tan pocos e insignificantes, que obligan
a concluir que sólo es santa, no ya patrona
de nadie, y menos todavía conocida de la
generalidad de la gente, hasta entrado el
siglo XX.
(*) Coincide esto, confundiendo quizás historia y novela, con la
aparición de una apelación nunca oída antes para las conocidas
minas de La Tortilla que, de un tiempo a esta parte, a veces, llaman
con la estrafalaria denominación de «Minas de los Lores».
Pero, esta primera cita será, también,
la última durante más de ciento cincuenta
años porque, tras esa fecha, entrará santa
Bárbara en un prolongado eclipse del que
saldrá sólo pasada la primera mitad del siglo
XVIII, cuando parece se estaba demoliendo,
en la Real Fundición de Bronces de Sevilla
(es decir, en un establecimiento no minero
sino artillero), una vieja capilla que estaba
bajo esa advocación.
En Linares, donde tras la
Guerra Civil se ha
efectuado un intenso
trabajo de
recristianización,
mineros y fundidores
ganan una inesperada
patrona, en 1957
Algo más tarde, a fines de siglo,
posiblemente por influencias germánicas,
comenzará a considerársela patrona, más o
menos oficial, de los alumnos de la Escuela
de Ingenieros de Almadén. Ahí es donde
parece estar el punto inicial del intento de
aclimatarla en la minería de Sierra Morena.
Pero, aunque la mina de Arrayanes de
Linares y Almadén, ambas propiedad del
Estado, han mantenido una relación
sostenida desde mediados del XVIII e
intercambiado, en numerosas ocasiones,
personal técnico, no se logrará introducir
Santa Bárbara en nuestra área, donde
continuará siendo casi una perfecta desconocida. Puede que por considerársela devoción ligada a la élite técnica y administrativa,
ajena a la labor minera.
14
Centro de Estudios Linarenses
Habrá que esperar a que pase la
primera mitad del siglo XIX para que
aparezca, por primera vez, el nombre de la
santa en Linares, aunque en condiciones tan
poco significativas que entre los miles de
nombres de minas, concesiones, demasías y
pozos conocidos, sólo lo he encontrado
cuatro veces : dos en Linares y dos en La
Carolina, en explotaciones que, salvo el coto
Santa Bárbara (que por formar parte del
Grupo Sinapismo puede merecer la jerarquía
de mina), serán de ínfima o ninguna
importancia.
Misa en honor de Santa Bárbara, en el Cerco de San Fausto (1920)
No es imposible, pero desconozco,
que además de en éstas, encontremos alguna
otra cita. Sé que los nombres son miles, pero
aún cuando así fuese ello no cambiaría gran
cosa la importancia o generalización que
entre la gente alcanza la denominación.
Consideremos el hecho de que la prensa
local, en el siglo XIX y buena parte del XX,
no dé noticia de ceremonia o festividad
alguna relacionada con esta advocación.
En Tharsis, Huelva, sorprende que
sea la compañía inglesa que explota la zona
la que promocione esta advocación, celebrándola anualmente con diversiones y día
feriado para los mineros. En Linares, luego
que los arrendatarios de la espléndida mina
de Arrayanes, con gran ganancia para ellos,
la convirtiesen en poco más de quince años
en casi un cascajo, recuperada por el Estado
a primeros del siglo XX, una vez normalizado en lo posible su funcionamiento, a
pesar de la presencia en la mina linarense de
personal dirigente con altos grados en la
masonería, se constata un esfuerzo (finalmente fallido) por aclimatar a la santa,
seguramente por influencia de la jerarquía
procedente de Almadén.
De entre las varias e interesantes
conclusiones que, observando la fotografía
que acompaña a este trabajo, podemos sacar,
quizás la más evidente es la presencia de
mineros en traje de mina, lo que manifiesta
que están entrando o saliendo de los pozos;
el día, por tanto, no es feriado. También, el
que por esas fechas, se decoraran con
representaciones, sobre azulejos, de la santa
el citado Cerco. Aquella destruida imagen y
la de la Casa de la Munición -que sepamosson las primeras representaciones públicas
de Santa Bárbara en nuestra localidad.
Habrá que esperar aún bastantes años
-y un gran cambio político- para que
aparezca en España con mayor frecuencia el
nombre de Santa Bárbara, generalmente en
trabajos nuevos o explotaciones reanudadas
en lugares aislados.
En Linares, a pesar de que tras la
Guerra Civil se efectuó un intenso trabajo de
recristianización, en el que la instrumentalización de la enseñanza técnica tuvo un
papel destacado, los lugares, minas y
fundiciones conservan sus apelaciones
tradicionales. Sólo por decisión del Consejo
de Ministros, del cuatro de diciembre de
1957, se aprueba que el día de Santa Bárbara
será festivo y recuperable en todas las
explotaciones mineras del país, logrando,
¡qué gran novedad !, que cuente Linares con
una parroquia de esa advocación y que
mineros y fundidores ganen una inesperada
patrona.
En torno a Linares
15
a humo, carbonilla y metal, que en los días de
lluvia se humedecía y tiznaba.
Eucaliptos
Natalio Camarero Solana
Recuerdo aquel olor, balsámico, profundo, que a comienzos del otoño se esparcía con
las primeras lluvias tras el verano. El olor
característico a tierra mojada se mezclaba con
el olor a eucalipto, esos eucaliptos que como
vigilantes gigantones nos acompañaban en
nuestro ir y venir a la escuela de Doña
Paquita, en la fundición de “La Tortilla”.
Algún tiempo después comprobé que el
eucalipto estaba presente en casi todas las
explotaciones mineras de Linares. Es un
árbol, de origen australiano, que por diversas
razones (rápido crecimiento, abundante
sombra, capacidad de absorción del agua del
subsuelo, olor saludable, etc.) se extiende
paralelo al desarrollo de la minería linarense
en los siglos XIX y XX. Ya en el Informe del
ingeniero Enrique Naranjo de la Garza (1886)
se hace referencia a su plantación en algunas
explotaciones controladas por los ingleses.
Desde mis primeros recuerdos el
eucalipto ha formado parte de mi imagen de
Linares. Sencillamente estaba ahí. Desde casa
a la escuela, alrededor de casa, en torno a la
escuela. Bien alineados al borde de la
carretera, bien agrupados en pequeños
bosquecillos como el que había detrás de
casa, con su pilar de agua, donde en verano
sesteaban las cabras y las ovejas; o como el
que había junto a la escuela, que nos servía
en el recreo para escondernos tras su grueso
tronco en nuestros juegos. Estaban ahí. Eran
parte de nuestro paisaje.
”La entrada a
Linares se hace
ahora por un
impersonal polígono
industrial, desolado,
que podría ser de
cualquier lugar”
Recuerdo también cómo mi madre ponía
en el brasero de picón los frutos del eucalipto
(los del eucalipto macho) porque decía que
eran buenos para aliviar los síntomas del
resfriado. ¡El olor del eucalipto! Ese olor que
se mezclaba con el olor de la fundición, olor
El eucalipto acompañaba al minero a la
mina y lo recibía cuando salía de la tierra. El
eucalipto formaba parte del paisaje minero.
La entrada a Linares por la carretera de
Bailén se hacía acompañada de dos hileras
kilométricas de eucaliptos de un porte
soberbio, de fornidos troncos centenarios, de
largas y flexibles ramas que en algunas zonas
16
Centro de Estudios Linarenses
formaban una bóveda vegetal, siempre
verde, porque el eucalipto no se desnuda en
invierno.
Pero el eucalipto no es autóctono. El
eucalipto acidifica el suelo. El eucalipto,
según algunos, no es un buen árbol por lo
que si se corta no pasa nada. Y así
desapareció el bosquecillo detrás de casa. Y
el de la escuela. Y todos los de la entrada a
Linares desde Bailén. Y no pasó nada. Sólo
nos quedamos sin decenas y decenas de
árboles, sin su sombra, sin su oscuro verdor,
sin su olor balsámico y profundo que me
recordaba mi infancia linarense.
La entrada a Linares se hace ahora por
un impersonal polígono industrial, desolado,
que podría ser de cualquier lugar.
Uno a uno se tumbaron estos gigantones. Perdimos algo que sólo teníamos
nosotros. No hubo protestas porque eran
eucaliptos. ¿Qué hubiese pasado si en vez de
eucaliptos hubiesen sido pinos o encinas?
Era nuestro paisaje, mi paisaje de acceso al
corazón de la ciudad durante años y años.
Este árbol forma parte del entorno
linarense y debe ser considerado como parte
de su patrimonio natural en simbiosis con la
minería. Este árbol, como muchos linarenses,
tiene sus orígenes fuera pero ha crecido y
vivido aquí. Vino con las minas y se quedó.
Es ya de aquí. Todavía quedan algunos.
Minas “La Cruz” (1958)
En torno a Linares
Perfil estratigráfico de los
trabajos en el lienzo noreste
de la muralla de Cástulo
Daniel Campos López
Francisco Arias de Haro
Son escasos los lugares en los que, en
tan sólo unos metros cuadrados, pueda
quedar reflejada la ocupación humana de
manera continuada durante casi 3.000 años.
Un proceso repleto de acontecimientos
históricos reflejados, en numerosas ocasiones, en las fuentes escritas y en otras muchas,
gracias a la metodología arqueológica usada
en la actualidad y a los perfiles estratigráficos documentados en las intervenciones arqueológicas.
Sin duda, el yacimiento arqueológico
de Cástulo deparará muchas sorpresas.
17
Unas más espectaculares, otras sorprendentes, como la información obtenida gracias a
la estratigrafía de los trabajos en el lienzo
noroeste de la Muralla de Cástulo. Es éste un
importante registro de información, cada vez
más protegido por la Ley de Patrimonio
Histórico de Andalucía, en que es posible
observar los restos de las primeras ocupaciones documentadas por el momento en el
yacimiento, y fechadas en el Bronce Final.
Vestigios sobre los que se fueron superponiendo, a lo largo de los siglos, diferentes
construcciones de época ibérica y romana,
hasta que se produjo el proceso inverso: el
desmonte sistemático de las murallas y de
todos los edificios que se mantenían en pie a
partir del siglo XV, que ha dejado reflejo de
su huella en una fosa junto a la muralla.
En este lugar, y en cada uno de los
perfiles de las diferentes intervenciones
arqueológicas que se realizan en Cástulo y su
entorno, no sólo queda patente la importancia de este legado cultural, desarrollado
durante milenios, sino que se reafirma la
importancia de la estratigrafía como instrumento indispensable para el avance de la
investigación y del conocimiento de nuestra
historia.
Centro de Estudios Linarenses
18
Los diferentes linares de
Linares
José María Carrascosa González
La impresión más profunda que se
tiene de Linares, cuando se percibe con cierta
profundidad su ser de ciudad, es la de que
los caminos que han conducido a configurarla tal como es han sido múltiples y
variados. Sus hombres vinieron desde
remotos sitios. Su ser de villa y de ciudad se
fue configurando paulatinamente con la
inflexión e integración que la emigración
supuso en el aumento de su población.
Desde el punto de vista antropológico, la
Villa de Linares fue constituyéndose, sobre
todo desde la mitad del siglo XIX, como un
núcleo humano variado y plural. Los
hombres que fueron aglutinándose en su
tierra supieron aunar costumbres, creencias y
culturas diferentes. Todo fue amalgamándose en Linares para entrecruzar, en su
cultura y en su estilo ciudadano, una variada
manera de ser, abigarrada y diferente, que
conjugó y unió a hombres venidos de diferentes y variados sitios.
Suele decirse que a Linares lo
integran varios Linares. Incluso se afirma
que el Linares configurado en sus barrios, en
su centro, en su periferia, no tiene, carece de
identidad común. En realidad, Linares se ha
configurado como un pueblo de aluvión,
determinado en su aumento y afluencia
demográfica por momentos laborales y
económicos diferentes. Sin duda, no tiene
Linares la tradición histórica de otras
ciudades cercanas que tuvieron mayor
protagonismo en la independencia y configuración del “reino de Baiasa”, pero nadie
duda de que tiene, sobre todo, la riqueza y
la historia de unos hombres que un día
abandonaron silenciosamente sus tierras de
Granada, Almería, La Mancha, para
integrarse con un común corazón linarense
en esta nueva tierra de promisión, pujante
por el plomo y la plata de sus filones
mineros.
”El desarrollo,
industrial y
ciudadano,
alcanzado era tal que
en 1923 el Cabildo
linarense solicitaba se
concediera a Linares
la capitalidad de la
provincia”
Desde su constitución como villa
independiente, Linares afianza su desarrollo
económico en torno a la agricultura y a la
ganadería. En la gran dehesa de Cazlona,
una vez independizada de Baeza, encuentra
su medio de subsistencia y se organiza, cada
vez con mayor fuerza, desde 1565, como
“villa en sí y por sí”. Afianza sus estructuras
civiles y ciudadanas, madura su expresión y
práctica religiosa y el Cabildo y la Iglesia de
Santa María constituyen el centro de su vida
y desarrollo ciudadano. Las actas de cabildo
muestran los afanes del pueblo de Linares
por organizar su vida bajo las concesiones
que como Villa le había concedido según
Real Privilegio de Felipe II, otorgándole el
título de Villa, el 17-8-1565. Su población se
había mantenido, según los padrones de
habitantes, con pequeñas variaciones, en
torno a las 6.000 almas. Será, sin embargo, a
partir de 1857 cuando se produzca uno de los
primeros aumentos de su población: de 1846
a 1857 Linares aumentará en 4.000
habitantes, llegando ya en 1897 a la cifra de
35.233 (en 1846 eran 6.567) y en 1930 a 42.170.
En catorce años (desde 1846 a 1860) la
población de la Villa de Linares se había duplicado. En treinta años (desde 1846 a
1877) había aumentado seis veces su número
de habitantes. La disminución ocasional de la
población, que también se dará, sobre todo
En torno a Linares
desde 1887 a 1897, se deberá a las crisis
mineras originadas, sobre todo, por el precio
del plomo en el mercado de Londres. La vida
industrial linarense se centraba en la
explotación hecha por empresas nacionales y
extranjeras de sus múltiples minas de plomo
-y también de cobre- de la Villa y de sus
poblaciones limítrofes.
Fue éste, sin duda, el primer
momento de importancia en el que la ciudad
de Linares empezaba a configurarse en
parecidas dimensiones a las actuales.
Muchas de las gentes que vinieron al amparo
del trabajo de las minas y a implantar en la
ciudad negocios comerciales, propios del
desarrollo minero, se quedaron en Linares y
se integraron en la vida ciudadana linarense
con todas sus consecuencias. Linares ya no
sería más el Linares de cinco o seis mil
habitantes de principios del XIX. Con sus
varias estaciones de ferrocarril, su explotación minera internacional, (se establecieron
en la ciudad diversos viceconsulados
extranjeros), Linares comenzó a vivir en un
clima de expansión y prosperidad que la
consolidaban como la población más
importante de la provincia. El desarrollo,
industrial y ciudadano, alcanzado en Linares
era tal que en 1923 el Cabildo linarense
solicitaba que se concediera a Linares la
capitalidad de la provincia. Un rumor que se
difunde a partir de la constitución del
Directorio de Primo de Rivera es el de que se
va a modificar la estructura existente en el
territorio nacional. Por ello, en sesión del 18
de diciembre de 1923, el Ayuntamiento de
Linares, por moción de su alcalde Luis Marín
Caro, presenta una proposición que en su
literalidad expresa lo siguiente:
“Si la división del territorio nacional ha de
hacerse por regiones, se conceda a Linares la
capitalidad de las demarcaciones especiales que se
establezcan en los órdenes militar, judicial y de
Hacienda … Si se respetan las actuales provincias modificándolas según las transformaciones
ocurridas desde que fueron creadas, se otorgue
a Linares la capitalidad de la nueva provincia…”
19
Sin embargo, en la segunda década
del siglo XX, el auge minero comenzaba a
estancarse. Era necesario, por ello, un nuevo
proyecto económico que sacara a Linares del
bache comercial y poblacional en que empezaba a sumirse.
Este acontecimiento fue Santana. En
1955 existían, en las afueras de Linares, unos
pequeños talleres para la fabricación de
maquinaria agrícola. A partir de esta incipiente industria mecánica, en Linares,
comenzaron a fabricarse componentes para
vehículos. Se comenzó fabricando en esa
factoría la caja de cambio de diferentes
modelos de la marca Citröen, actividad
industrial que se prolongó hasta 1983.
Con el comienzo de la vida productiva de Santana comienzan a llegar trabajadores de localidades cercanas. Cuando
comienza a fabricarse el “Land-Rover” el
número de trabajadores se incrementa
notablemente: se pasa de 437, en 1970, a
4.600 en 1981. Algo después, al abandonar
los ingleses el “Land-Rover” su etapa
comercial en Linares, en la década de los 80
(1982), Santana establece contacto con la
empresa japonesa “Suzuki”. Comienzan a
fabricarse los modelos de coches “Samurai”
y “Vitara” que, a pesar de pasar por diferentes y serias crisis de estabilidad, dieron
continuidad, aunque no por mucho tiempo, a
la industria linarense.
De nuevo la emigración, aunque en
menor escala que en la época del desarrollo
minero, incrementa la población linarense.
Una población que, igual que en otras
poblaciones donde se había dado el fenómeno de la emigración, amalgamó en su seno
no sólo a los habitantes ya existentes en la
ciudad, sino a muchos de los que habían
venido en el proceso migratorio.
Estos núcleos poblacionales, a los que
en la actualidad habría que añadir todos los
que han venido a configurar el Linares
comercial y de servicios de hoy se han ido
20
Centro de Estudios Linarenses
agrupando en barrios ciudadanos muy
bien configurados y organizados. Poseen su
propia comunidad vecinal, sus fiestas
patronales, sus colegios y asociaciones de
padres, sus centros de salud, etc. En realidad,
la agregación local de las familias ha
configurado cada uno de estos “barrios” con
perfiles diferentes y, también, especiales. De
ahí el título que he puesto a estas líneas de
reflexión: “Los diferentes Linares de Linares”.
Sería un excelente estudio de sociología
antropológica delimitar los perfiles de cada
una de esas barriadas linarenses para así
determinar el modelo de ciudad sostenible
que es necesario construir. Así, quizás,
podríamos evitar los compartimentos estancos en que las barriadas pueden convertir a
nuestra ciudad.
Vista de Linares, desde el Camino de la Flecha (1958)
En torno a Linares
El sitio de Linares en
época romana
Bautista Ceprián del Castillo
El plano plantea la posibilidad
de que la población romana sita en la
actual Linares fuera la Mansio Adaras
de la Vía Augusta, según consta en los
Vasos de Vicarello. La hipótesis se basa
en el análisis de los Vasos por un lado
y, por otro, en los restos arqueológicos
de las últimas actividades arqueológicas (material mueble, estructuras
habitacionales, restos de calzada romana, miliario) y antiguos hallazgos
casuales en los alrededores (miliario).
21
Centro de Estudios Linarenses
22
El pozo “Esmeralda”
Tomás Cerón Cumbrero
Estas tres fotografías corresponden a
tres etapas de la recuperación del pozo
Esmeralda, de la Empresa Nacional Adaro.
En la primera, de 1950, se puede apreciar
una “hundición” importante junto al pozo; la
segunda, representa cuando se hizo la
recuperación del pozo, aproximadamente en
1970, y se instaló un pequeño castillete con la
máquina de extracción correspondiente, y la
tercera corresponde al último castillete
instalado en el pozo, también, a su vez,
último del distrito minero Linares-La
Carolina. Fue fabricado, construido y
montado por la Sociedad Española de
Construcciones Metálicas, “La Constancia”,
de Linares.
Recuperación del pozo, en torno a los años 70,
cuando se instala el pequeño castillete
-Imagen 2-
Primera etapa de recuperación del pozo, año 1950
-Imagen 1Último castillete del distrito minero, en el pozo Esmeralda
-Imagen 3-
En torno a Linares
23
Una nueva pieza para el
Museo Arqueológico de
“Cástulo”
Concepción Choclán Sabina
En los trabajos de excavación en un
aljibe de Cástulo, en el invierno de 2000, se
localizó, entre otros muchos fragmentos y
objetos de diversa naturaleza, este fragmento
de cornisa de mármol que, a juzgar por sus
dimensiones, debió formar parte de la
decoración de un edificio privado.
La decoración de este fragmento de cornisa está
por
tres franjas con motivos
L formadaLa
decoraci
vegetales, separadas por listeles. La franja superior la conforman Kymas lésbicos
seminaturalistas. Tras un listel encontramos un friso de dentículos y, tras un nuevo listel de
separación, una ancha banda inferior nuevamente decorada. Esta nueva franja cuenta con
franjas con kymas lésbicos trilobulados esculpidos en el centro en doble bisel y con hoja en
centro triangular con nervio central. Los kymas están separados por flores de tres pétalos, con
los extremos unidos a los arcos periféricos.
La cronología de esta cornisa podemos centrarla entre el S. II, cuando probablemente
se construyó el edificio al que perteneció, y mediados del siglo IV, cuando, tras la
remodelación de la zona en que se ubicaba, es derruido y los escombros enterrados en el
aljibe.
Junto con esta cornisa se hallaron dos cabezas femeninas y fragmentos de brazos de
pequeñas esculturas. Todo ello de mármol.
Centro de Estudios Linarenses
24
grupos escolares que existían en el lateral
del Paseo de Linarejos, hoy desaparecido.
El Círculo Filatélico y
Numismático de Linares y
el Centro de Estudios
Linarenses
José Luis Córdoba Delgado
Es curioso, y mucha gente no lo sabe,
que en sus raíces, el Círculo Filatélico y
Numismático de Linares tiene bastante
relación con el Centro de Estudios Linarenses, no con éste recientemente creado, pero sí
con el que existía allá por el 1 de febrero de
1956, en cuyo seno, y en Junta General
Extraordinaria, se fundó la entidad filatélica
linarense.
Las crónicas de aquellos años hablan
de ello, diciendo que dentro del Centro de
Estudios Linarenses se ha creado un club
filatélico presidido por D. Antonio Galera
García, siendo su secretario, D. Ricardo
Sánchez Arboledas, su tesorero, D. Felipe
López Cruz y vocales D. Miguel Garzón
Jiménez, D. Félix López Gallego (actual
consejero del CEL), D. Manuel Megías Torres
(actual socio numerario del CFNL) y D.
Aurelio Castaños Moro.
La primera exposición filatélica se
celebró en 1956 y el primer matasellos
especial conmemorativo lo consiguieron en
1957, con motivo de la segunda exposición
filatélica que se celebró durante la Real Feria
y Fiestas de San Agustín de aquel año, en
que se conmemoraba el segundo centenario
del patronazgo de la Virgen de Linarejos. En
dicho matasellos figuraba la fachada del
actual Museo Arqueológico, el emblemático
edificio de la calle del Rosario. La exposición
se celebró en el bonito edificio de los
En 1958 el Círculo Filatélico y
Numismático de Linares celebró su tercera
exposición filatélica, con matasellos especial
en el que figuraba un escudo muy particular
de Linares. El sobre oficial conmemorativo
en el que se estampó el matasellos fue
realizado por el gran pintor linarense, D.
Francisco Baños, haciendo coincidir en su
dibujo elementos relativos a la feria, San
Agustín y la pujante industria linarense. Hay
que señalar que el escudo de la asociación
filatélica linarense fue realizado, también,
por D. Francisco Baños, destacando en el
mismo el tradicional minero y la cabria de
una mina, símbolos de Linares, junto a la
leyenda que denominaba a la entidad
filatélica decana de nuestra provincia de
Jaén.
Hoy, de nuevo y, con motivo de la
edición del primer número de esta
publicación especial, vuelven a encontrarse
el Centro de Estudios Linarenses y el Círculo
Filatélico y Numismático de Linares, por
mediación de su actual Presidente, D. José
Luis Córdoba Delgado, integrante del CEL,
que seguirá unido al mismo, haciendo honor
a sus raíces, para seguir trabajando por la
cultura de Linares a través de la filatelia,
numismática, literatura filatélica, máximofilia, vitolfilia, y otras modalidades de
coleccionismo; a través de las cuales el
Círculo ha difundido hechos y acontecimientos históricos, personajes, monumentos,
actividades deportivas y culturales, etc., de
nuestra ciudad por toda España y el
extranjero.
Antiguo escudo
del Círculo Filatélico,
diseñado por Paco
Baños
En torno a Linares
Memorias de una bailaora.
Linares, 1905
Ana María Díaz Olaya
Como
cada atardecer, la silenciosa y
apesadumbrada hilera de mineros regresa tras
una nueva y fatídica jornada laboral. A la vez
que, en la mente de cada uno de estos valientes
luchadores, se repite un mismo pensamiento, que
no es otro que dar gracias a Dios por concederle
un día más para contemplar un nuevo amanecer.
Sueño asomada a mi ventana con el día en que un
joven y apuesto caballero me saque de la
inmundicia de vida en la que me hallo sumergida
y de la que, a pesar de mi juventud, no puedo
escapar. Lo merezco. Para ello he luchado contra
viento y marea al dejar mi pueblo de origen y
llegar hasta Linares, la ciudad de los sueños,
como la llama todo el mundo, y poder tener la
oportunidad de vivir dignamente al mostrar un
talento que todos siempre me han reconocido
desde niña. Si otras, como la Argentina, están
haciendo giras mostrando su arte, ¿por qué no iba
yo a llegar tan lejos? Estoy segura que un día mi
vida dará un giro y encontraré mi lugar en el
mundo del baile, o si no fuera así, por lo menos
un marido con el que llevar una vida decente.
Entonces, podría ir al pueblo presumiendo ante
mis amigas que tantas veces se han reído de mí.
María, una de las cuatro bailaoras con las que
comparto el cuartucho en el que vivo, además del
cuadro flamenco, me repite sin cesar que ningún
hombre me querrá jamás como esposa si se entera
de mi vida de artista. Pero no merece la pena
escuchar los sermones de mi compañera; yo le
demostraré que se equivoca, y ese día cambiaré el
trozo de bacalao y el pellizco de pan que almuerzo
cada día por uno de esa jugosa carne que observo
en el mercado cada mañana y que sólo los ricos se
pueden permitir.
<<
25
Sumergida en mis pensamientos miro el reloj
y me doy cuenta de que se está haciendo tarde.
Apresuradamente, comienzo a vestirme con mi
traje de volantes. Seguidamente, me recojo un
moño que adorno con una flor y me subo en mis
graciosos zapatos de tacón de lunares. Como cada
noche, mis pasos se dirigen al café cantante “La
Amistad”, donde junto a mis compañeras
interpretaré una bulería seguida de un fandango.
Pero eso sí, a partir de media noche, porque,
aunque es incomprensible para mí, el flamenco
tiene muy mala fama entre la gente de bien. Sin
embargo, gran cantidad de señoritos asisten a
nuestro espectáculo dirigiéndonos miradas
lascivas al vislumbrar nuestras piernas en los
numerosos giros que componen los bailes, para
después de la actuación acercarse a nosotras, los
más atrevidos, pidiéndonos derecho a reservado.
Eso no me gusta demasiado ya que, además de
bailes, nos exigen otros menesteres para nada
decentes, pero debo hacerlo porque sé que llegará
el día en que uno de estos amables caballeros se
enamore de mí y me saque de este terrible destino
que me ha tocado vivir>>.
Como cada amanecer, Carmen vuelve a
casa con mucho pesar, arrastrando los
tacones y con los ojos llenos de lágrimas.
Esta noche sus sueños tampoco se han hecho
realidad, pero algo en su interior le dice que
no falta mucho, que siga luchando, que no
desespere. Y esta dulce esperanza es la que
hace posible que se meta en la cama cada
noche con una sonrisa plasmada en sus
delicados labios y cierre los ojos anhelando
adentrarse en un sueño que la convierta en
princesa de un cuento que, terriblemente,
nunca se cumplirá. Pero al menos, por unas
horas, Carmen disfrutará de una felicidad
ficticia que sólo mientras duerme es real.
Este breve relato pretende describir el
día a día de las artistas que llegaron a
Linares en su época de apogeo industrial y
minero con la esperanza de encontrar
reconocimiento a su talento y que, por
desgracia, finalizaron anónimamente sus
días con muy mala fortuna. A ellas va
dedicado.
Centro de Estudios Linarenses
26
Un despido político
camuflado
Jesús Fernández Alonso
En
Linares, algunas personas todavía recuerdan los primeros despidos producidos en Metalúrgica de Santa Ana, en 1972;
año éste en el que se dieron las primeras
protestas y reivindicaciones de trabajadores,
con bajadas de rendimiento y paros
colectivos. En total fueron diez trabajadores,
entre ellos un enlace sindical, los que sufrieron la represión de ser despedidos por una
dirección de empresa anclada en el régimen
franquista y tutelada por el Sindicato
Vertical. Sin embargo, son muy pocas las
personas que pueden conocer un despido
realizado en el año 1973, que fue camuflado
por el departamento social con una baja por
incomparecencia al trabajo, pasando desapercibido a la mayoría de los trabajadores.
”Estando de
vacaciones fue
detenido en su
domicilio del Barrio
Girón, con gran
aparatosidad de
medios y agentes
de la Guardia Civil”
Según acta de la reunión celebrada
por el Jurado de Empresa de Metalúrgica de
Santa Ana, el día 5 de octubre de 1973, en el
punto 4.6 del orden del día, se dio lectura a
un escrito del departamento social, mediante
el cual se informaba al pleno de vocales que,
con fecha 7 de septiembre, había causado
baja en la empresa por incomparecencia del
productor Miguel Ángel Gámez Zamora.
Cualquiera que haya tenido la oportunidad
de leer la referida acta, pensará que el
trabajador, voluntariamente, no acudió al
trabajo durante bastantes días, sin justificación, procediendo la empresa a darle de
baja. Pero, si se investiga bien el tema,
hablando con alguno de sus antiguos
compañeros de la fábrica o con el trabajador
en cuestión, podemos contar hoy el caso
como verdaderamente sucedió.
Miguel Ángel, trabajaba desde 1971,
en la oficina de la división de chapa y
prensa; primero como calcador y posteriormente como oficial de tercera, técnico de
organización. En el mes de agosto de 1973,
estando de vacaciones, fue detenido en su
domicilio del Barrio Girón, con gran
aparatosidad de medios y agentes de la
Guardia Civil. Fue interrogado en el cuartel
y llevado a la fábrica para registrar su puesto
de trabajo, donde le encontraron, en un cajón
de su mesa, algunas octavillas de propaganda de la organización clandestina Oposición Sindical Obrera (OSO), organización
sindical perteneciente al PCE (ML), a la que
había conocido en un viaje a Madrid,
quedando integrado en su organización de
Andalucía Oriental.
En realidad, no tuvo tiempo para
desarrollar la acción sindical de OSO en
Santa Ana, ni se relacionó con otros trabajadores, antiguos alumnos de SAFA, que ya
mantenían reuniones en torno a Vanguardia
Obrera. Y, ante las pocas posibilidades y
nula organización que tenía su partido, sólo
realizó una acción repartiendo propaganda
en algunas zonas de Linares; intentó
movilizar a los trabajadores en la huelga de
autobuses, en protesta por la subida de un
25% en la tarifa de los mismos. La represión
que había iniciado la policía de la dictadura
franquista contra los miembros del PCE
(ML), tras la manifestación más multitudinaria convocada en Madrid, en la que
En torno a Linares
murió un Inspector de policía en los
enfrentamientos con los manifestantes, hizo
que cayeran los miembros de este partido,
particularmente en Málaga, Granada y, por
simpatía, en Linares.
A Miguel Ángel lo llevaron a la
prisión de Jaén, donde estuvo unos días
hasta su traslado a Granada, que era la
prisión de preventivos de Andalucía.
Finalmente, fue trasladado a la cárcel de
Carabanchel unos meses antes de ser
juzgado por el Tribunal de Orden Público y
condenado a cuatro años y un mes de
prisión; permaneció en la cárcel de Carabanchel, como preso político, hasta diciembre de 1975, saliendo indultado por el Rey
tras la muerte de Franco.
27
ción ofrecida por la empresa, ante la posibilidad de que no fuera considerada la
readmisión.
No tuvo más remedio que marcharse
a Madrid, donde trabajó en una empresa de
ingeniería hasta que, paradójicamente,
aprobó unas oposiciones para la Administración de Justicia. Tomó posesión de su
plaza de funcionario en Zaragoza, en octubre
de 1978 y participó en la huelga de la
Administración de Justicia del año 1979,
como miembro del comité de huelga. Se
afilió a Comisiones Obreras, pero realizaba la
acción sindical dentro del único sindicato
que existía entonces en la Administración de
Justicia, Sindicato de Funcionarios de la
Administración de Justicia.
El indulto por la coronación del Rey
abrió la cárcel de Carabanchel el 30 de
noviembre de 1975, para que salieran:
Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, Juan
Muñiz Zapico y otros muchos trabajadores,
presos políticos, entre ellos el linarense
Miguel Ángel Gámez Zamora, para los que
su único delito había consistido en defender
la libertad sindical y política. En total fueron
liberados cuatro mil presos, de ellos tan sólo
doscientos eran presos políticos, aunque se
calcula que existían unos mil. Los demás
tuvieron que esperar, para salir, unos meses
más hasta que el gobierno de Suárez, como
gesto de buena voluntad, ampliara el indulto
parcial en julio de 1976. La Ley de octubre de
1977 llevó por fin la amnistía a todos los
actos de intencionalidad política, realizados
anteriormente y tipificados como delitos y
faltas.
En 1980 le dieron traslado a Madrid
y junto con otros compañeros lograron
formar lo que es hoy el Sindicato de Comisiones en la Administración de Justicia; del
cual estuvo liberado unos cuantos años,
siendo secretario de organización en la ejecutiva estatal de Comisiones y secretario, a su
vez, de la primera Junta de Personal de la
Administración de Justicia de la Comunidad
Autónoma de Madrid, hasta que se incorporó de nuevo a su puesto de trabajo.
Una vez libre, Miguel Ángel acudió a
metalúrgica de Santa Ana a solicitar la reincorporación en su puesto de trabajo, pero ni
siquiera le dejaron pasar el control de la
puerta de entrada. Más tarde, contactó con
Filomeno Aparicio, abogado de Córdoba,
que había defendido a los despedidos de
1972, presentando demanda de readmisión
en la Magistratura de Trabajo de Jaén. No
obstante, no se llegó a dictar sentencia porque le recomendaron aceptar la indemniza-
Finalmente, fue elegido presidente de
la Junta de Personal, cargo que mantiene en
la actualidad, compatibilizándolo con su
puesto de trabajo. Con una diferencia bastante grande que le permite poder expresar
sus ideas políticas y sindicales sin necesidad
de sufrir ninguna represión carcelaria,
pudiendo en cualquier momento difundir
mediante octavillas y propaganda de cualquier tipo la defensa de sus derechos sin
perder, por ello, su puesto de trabajo.
Nuevamente volvió a salir elegido
como delegado en las elecciones para la
nueva Junta de Personal, representando a
secretarios judiciales, médicos forenses,
funcionarios del Cuerpo de Gestión Procesal
y Administrativa, de Tramitación Procesal y
de Auxilio Judicial (unos seis mil en la
Comunidad de Madrid).
Centro de Estudios Linarenses
28
Los parajes de Linares
Francisco Gutiérrez Guzmán
Hasta
rescatara del olvido esa parte de nuestro
acervo cultural y despertara la curiosidad de
quienes, por ejemplo, hacen jogging y
ciclismo, o pasean por los viejos caminos mineros para identificar y conocer los míticos
lugares en los que en el pasado se desarrolló
nuestra histórica minería. Con esa intención
se redactan estas breves notas en las que se
reseñarán sólo algunos parajes de la zona
minera y dos o tres de las minas que se
situaban en ellos, de entre las muchas que
dieron fama a Linares en todo el mundo.
bien entrado el siglo XX los
parajes o sitios que rodean a las ciudades
españolas estaban más arraigados entre sus
habitantes que en la actualidad. La lentitud
de los desplazamientos por veredas y malos
caminos, siempre a pie o a lomos de
caballerías, facilitaba la observación de los
accidentes y particularidades más destacables del terreno, que junto a los nombres de
las dehesas y fincas o los de sus dueños,
servían para designar zonas del terreno,
generalmente no muy extensas, que
constituían obligados puntos de señalización
y referencia geográfica y formaban parte de
la cultura popular y de la propia historia de
los pueblos.
La extensa meseta granítica de
Linares se dividía en otras mesas de menor
extensión, donde se situaban filones de gran
riqueza, quedando sus nombres íntimamente
ligados a la minería. Es el caso de la Mesa del
Madroñal (gran parte de Arrayanes, Venus,
San Miguel), Mesa de Valondillo (Cristo del
Valle, Los Gregorios), Mesa de Valdelloso (La
Cruz, Pozo Ancho y parte de Arrayanes), Mesa
de los Pinos (Santa Catalina, Santa Marta, Los
Quinientos), Mesa de la Pólvora (Las
Angustias, La Esperanza, La Trinidad), Mesa de
Arroyo Hidalgo (San Diego de Alcalá, San
Roque), Los Barreros (El Chaves, San Adriano y
Linarejos),y Mesa de Pendolares (San
Tragantón, La Simpleza).
En el caso de la comarca de Linares,
la importancia que tenía el conocimiento de
la situación y nombre de sus parajes y
andurriales, se acrecentó por la proliferación
de los registros mineros a partir del siglo XVI
y, más adelante, por el crecimiento extraordinario de la minería en la segunda mitad
del XIX, como consecuencia de la llegada de
la máquina de vapor y del que ya era perceptible agotamiento del mineral de plomo en la
Sierra de Gádor. Al solicitar el registro de la
mina, además de un plano del terreno de
explotación solicitado era imprescindible
indicar el paraje o lugar de su situación. Con
tan elevado número de registros mineros
(ocupaban alrededor de dos tercios de la
superficie del término municipal) quizás el
número de sitios aquí fuera mayor de lo
habitual en otras zonas.
En los tiempos actuales de exaltación
de la memoria histórica, bueno sería que se
Lindando por el Norte con la meseta
granítica (de contornos no siempre bien
definidos), y de Este a Oeste, se explotaron
numerosos filones por minas que fueron
muy productivas. Por ejemplo, en el Hoyo
de San Bartolomé, Espartero, San Rafael,
Juanita y Los Alemanes; en la Ceja de San
Bartolomé, La Columna y San Anastasio 1º y
2º; en La Rozuela Alta se situaba el extenso
filón de Los Alamillos, explotado por el grupo
inglés “The Alamillos” y en La Rozuela Baja
estaba el filón Los Salidos, laboreado también
por la compañía inglesa citada.
En la Dehesa de Cañada Incosa, otra
compañía inglesa explotó un rico filón del
mismo nombre y, a continuación, en Acebuchares se ubicaba la mina El Fin.
Al Sur de Cañada Incosa, el extenso
filón de La Tortilla, laboreado por Tomás
En torno a Linares
Sopwith, se extendía por la Mesa de la Tortitilla, Dehesa de Bago y Ceja de Tobaruela.
Las Talanqueras daba nombre al
paraje donde se situaban las que existieron a
la entrada de Linares por el antiguo camino
de Guarromán, hoy carretera. Lindaba con
Pendolares y aquí se situaban, ente otras,
Mina Rica y San Pablo. Por Las Talanqueras
corre, o más bien corría, el Arroyo de La
Cobatilla que da nombre al sitio lindero con
el paraje anterior. En La Cobatilla destacaron
las minas La Gitana, El Descuido, El Macho y la
Cabra. En su extremo Oeste, sobre una
pequeña y ligera ondulación del terreno
conocida con el extraño nombre de Mesa de
Bascabarrana, se conservan uno de los restos
mineros más llamativos del distrito, que
correspondieron a una mina de escasa
importancia llamada San Isidro 1º y 2º.
Siguiendo esta línea, con ligero desvío hacia el Norte, se encuentra la renombrada Dehesa de Cerro Pelado que, por su
mayor extensión, contenía un buen número
de productivas minas, entre las que destacaban La Abundancia, Santo Rostro, Los Esclavos,
El Nene y Los Ministros. En el extremo Oeste
de Cerro Pelado, y con parte del mismo en el
término de Guarromán, se sitúa el sitio
llamado Cerro Hueco, en donde radican las
minas San Luis y Democracia, la última junto a
la carretera de Linares a Baños. A este paraje
le modificaron los naturales del país su
nombre en la segunda mitad del siglo XIX.
Hasta entonces era llamado Cerrillo de las
Mentiras, pero al poco tiempo de iniciarse la
explotación de las minas allí registradas se
descubrió en su interior gran cantidad de
enormes geodas, soplados y oquedades que
dificultaron notablemente la explotación por
su peligrosidad y originaron que, con acierto,
los mineros comenzaran a llamarle Cerro
Hueco, nombre que terminó sustituyendo al
anterior.
Al Sur de Cerro Pelado, en la Dehesa
de Siles, lindera por el Oeste con el término
de Bailén, tres de las principales minas que
allí se situaron fueron el Grupo Siles, Santa
Teresa y Las Ánimas.
29
Al Norte del término de Linares, en
los linderos con el de Guarromán, está el
Cuarto del Castillejo donde, además de San
Teodoro y Los Ángeles, se encontraba el Coto de
Santa Margarita, mina que fue propiedad del
Marqués de Linares. La carretera que lleva a
Guarromán pasa por el centro del Coto,
junto a las ruinas de una preciosa cabria de
piedra, única de su género en Linares,
necesitada de una urgente reparación de su
techumbre.
“En los tiempos
actuales, de
exaltación de la
memoria histórica,
bueno sería que se
rescataran del
olvido los nombres
de muchos de
nuestros parajes y
andurriales”
En la zona N.E. del distrito minero
estuvo la dehesa de propios llamada Los
Berrucales, dividida en cuartos por el Cabildo municipal para su venta a mediados del
siglo XIX. En el Cuarto del Arenal Blanco, se
ubicaron La Lola y La Paloma; en los cuartos
de La Aceitosilla y El Ardal, menos mineros
y cruzados por la carretera de La
Fernandina, hubo algunas minas de escasa
importancia, como Polonia, situada al pie del
Cerro del Ayozar, y La Conchita; mientras
que el Cuarto de En medio, en el que se
encontraban buena parte de Las Lagunas, y
el Cerro del Abadejo, contaba con un
extraordinario filón de plomo, muy rico en
plata, en el que se situó la mayor concesión
minera de Linares: El Coto La Luz, y el Grupo
Nuestra Señora del Carmen. Alrededor de 1870
un conocido industrial minero local, Jerónimo de La Garza (que durante un breve
período de tiempo fue Alcalde de Linares),
compró buena parte de las tierras del Cuarto
del Ardal, donde registró alguna mina de
escasa importancia. Quedó su apellido como
referencia del paraje y hoy es en La Garza
donde se sitúa el conocido complejo deportivo y campo de golf del mismo nombre.
30
Centro de Estudios Linarenses
Por el S.O. del distrito, en La Zarzuela
y Los Jarales, estaban Los Dos Jarros, Amelia y
Salvador y Lucky Lass, prácticamente absorbidas por el crecimiento de la ciudad. Igualmente, por el Este, en la Caballería de la
Virgen se situaba Mariquilla, de la que hoy
puede observarse desde las cercanías del
Santuario su terrerillo junto a la barriada de
Arrayanes. Por cierto, la Compañía Los
Guindos, además de Mariquilla, registró otra
mina contigua, lindera con ella, que no
llegaron a demarcar y a la que denominaron
La Borracha, en cuya superficie se ubicó
posteriormente Metalúrgica Santana.
La evolución en el tiempo de
carreteras y medios de transporte, así como
los modernos mapas y sistemas de localización, han acortado tanto el tiempo en los
desplazamientos que los viejos parajes y sus
denominaciones cayeron en el olvido (quizás
con excepción de los cazadores) perdiendo
su función de referencia geográfica, hasta el
extremo de que en Linares se invirtieron los
términos y hoy las antiguas ruinas mineras,
cuyo emplazamiento fue conocido gracias al
nombre del sitio donde se ubicaban, son las
que sirven de poste señalizador de los viejos
parajes.
Se han quedado muchos sitios en el
teclado, pero la condición de brevedad
exigida a este trabajo me obliga a poner fin al
mismo.
Mesa de Valdelloso
En primer plano el pozo San José, de Arrayanes; al fondo galería de humos y chimenea de Fundición La Cruz
En torno a Linares
31
blancas en los vueltos, tal y como aparece en
la fotografía que ilustramos.
La influencia de Don José
de Yanguas Messía, en los
partidos de Feria
Juan Hurtado Guzmán
El emblema oficial de la Gimnástica
tiene forma de corazón irregular. En el centro
aparece el escudo de la ciudad; a ambos
lados, por la izquierda, una figura y por la
derecha una chimenea minera o una cabria y,
en la parte inferior, una especie de castillete
minero. Este escudo es muy parecido al que
luce en 1909 la Sociedad GimnásticaLinarense, en el mismo banco de nuestro
Paseo de Linarejos.
Quisiera
con este artículo recordar
las glorias y vicisitudes en las que durante
muchos años el equipo, o los equipos locales,
han estado implicados respecto al deporte
importado por los ingleses en los primeros
años del siglo pasado en nuestro país y, en
Linares, con la venida de los técnicos
ingleses a la explotación de nuestras minas.
Me refiero al denominado FOOTBALL, deporte que en estos últimos años
estamos disfrutando –o padeciendo- con las
liguillas de ascenso y de descenso hasta la
ultima categoría de nuestro fútbol.
Quisiera recordar a un equipo que
sólo militó dos temporadas (1929-1930), con
el nombre de Gimnástica Linarense, en una
época cargada de grandes acontecimientos y
con nombres de jugadores míticos que
durante años militaron en los distintos
equipos de nuestra ciudad con diferentes
denominaciones futbolísticas. Una generación de jugadores que hasta hoy son
reconocidos nada más nombrarlos; que
perduran en el recuerdo de muchos antiguos
aficionados. Hoy son recordados y reconocidos gracias a las fotografías expuestas en
los bancos del Paseo de Linarejos (magnifica
iniciativa ésta). En una de ellas, aparece la
Gimnástica, en 1929-1930, con la equipación
oficial del equipo. Ésta era de color blanco,
con escapulario azul en la camiseta, pantalón
y medias también azules con dos franjas
La crisis de 1929 no
permitió la
celebración de
corridas de Toros
en nuestra Feria
Este año se cumplen 80 años de la
crisis económica mundial del 29. En el
periódico local El Día (Diario informativo de
la mañana), de fecha 17 de Junio de 1929,
aparece un articulo firmado por José
Valverde que, en su columna Cuestiones
interesantes, incluye un importante artículo
titulado “La crisis mundial”, que, por
extenso, no incluyo. Sin embargo, sí me
llama la atención el que la Conferencia
Internacional del Trabajo señalara que “las
fuerzas productoras condenadas al paro forzoso se
sitúan en diez millones de trabajadores”. Hoy
estamos inmersos en otra crisis en la que
todos los presupuestos se ven afectados y,
cómo no, los municipales, como en aquellos
años.
En la oferta de Feria de Linares, del
año 1929, no se ofrecieron celebraciones
taurinas por las especiales condiciones anteriormente referidas. En esta investigación
que llevo a cabo, a cerca de la historia de
nuestro fútbol local, aparece en el Archivo
Municipal un testimonio que ratifica este
supuesto: la misiva dirigida a don José de
32
Centro de Estudios Linarenses
Yanguas Messía, el 20 de julio, en la cual un
tío de éste le manda a la localidad de
Piedrahita la
siguiente carta: <<Querido
sobrino: Hemos cambiado impresiones los amigos
a cerca de los espectáculos y grandes actuaciones
para la próxima Feria. Se celebrará, entre otros,
una gran batalla de flores y serpentinas,
espectáculo nocturno organizado y dirigido por la
Casa Almira en la que tomarán parte 150
señoritas ocupando artísticas carrozas y el
público desde las tribunas y sillas que se instalen,
y estamos en negociaciones con el Orfeón Goya de
Barcelona integrado por 200 voces.- Pero para
nosotros lo mas esencial es el sustitutivo de las
corridas de toros, y creemos encontrarlo, -aquí
se ratifica la sospecha de que en este año no
habría corridas de toros-, y sigue comentando, dado el nuevo resurgimiento del fútbol en
esta provincia, en la celebración de dos grandes
partidos que por su categoría no se hayan ni
soñado ver en Linares. No con carácter de
“encuentro”, sino de “exhibición”, pues el campo
de aquí no es federado; nos aseguran que con gran
influencia podremos conseguir viniesen a Linares
el Athlétic Club y el Racing Club de Madrid, y
esperamos de ti una carta de las “eficaces” para
ponernos al habla con estos equipos y que
tú dirijas otra carta directamente a quien conside-
res oportuno para gestionar este asunto. Si
también lo consideras factible desearíamos la
misma gestión con los equipos Sevilla F.C. y
Real Betis Balompié, de Sevilla. Esperando tu
pronta contestación sobre este asunto, re abraza
tu tío>>.
Esta carta no está firmada y nada
refiere del autor de la misma, pero
investigando en nuestro Archivo Municipal
y mirando el acta de la anterior Comisión de
Festejos, de 1928, se observa que don Juan
José Jiménez forma parte de la misma y,
como se sabe, el padre de Yanguas Messía
fue don José María Yanguas Jiménez. Así es
que por el tratamiento que le expresa en la
misiva bien pudiera ser este señor el autor
de la misma.
Don José María Yanguas Jiménez, fue
elegido alcalde de Linares en 1910 y
permaneció durante 3 años y 9 meses en el
cargo.
Hasta aquí la influencia de don José
Yanguas Messía en los partidos de Feria, de
1929.
Equipo de la Gimnástica Linarense con su equipación oficial (1929-1930)
En torno a Linares
había 75 inmigrantes, de
procedían de Ciudad Real.
33
los que 25
La actividad profesional de los
vecinos se distribuía de la siguiente manera:
Don Juan Diego y el barrio
de San José, “Cantarranas”.
Las Escuelas SAFA y la
visita del ministro
Francisco López Ayala
•
Sector Primario: 299 (principalmente
ganaderos, campesinos y agricultores).
•
Sector Secundario: 311 (de ellos 207 se
dedicaban a la minería).
•
Sector Terciario: 95 (albañiles, industriales, transportistas, artesanos, un
maestro...) F
También había 6 aprendices, 15
jubilados/pensionistas y el Párroco de San
José, don Juan Diego de Dios Barrero.
D
el análisis del Padrón Municipal
del Barrio de San José, “Cantarranas”, del
año 1945, se desprende que había censados
un total de 2.799 vecinos. De ellos un 65%, es
decir 1.819, no sabían leer ni escribir.
Del total de vecinos, el 32%, unos novecientos, eran inmigrantes procedentes
principalmente de la provincia de Jaén (535)
y en menor grado de otras provincias de Andalucía (290). También del resto de España
No podemos olvidar a las 879
mujeres y jovencitas, de profesión “sus
labores”, que tanto bien reportaban a la
familia, gracias a la diversidad de tareas que
realizaban en la casa. Ante la grave situación
económica, cultural y religiosa que padecía
el barrio, don Juan Diego se empeñó en
construir una escuela para crear perspectivas
de promoción socioeconómica y profesional
entre sus gentes y también de la Parroquia.
No paró hasta que lo consiguió.
Aglomeración de vecinos y alumnos para ver al Ministro y su séquito
Centro de Estudios Linarenses
34
Los terrenos para su escuela parroquial
fueron donados por las hermanas doña
María del Carmen y doña María Josefa
Velasco Mendoza. La escritura de cesión del
solar se firmó el día 5 de julio de 1947. Para
la construcción de los edificios recabó
ayudas del Estado y donativos procedentes
de amigos y personas pudientes.
“El día 23 de febrero
de 1950 se iniciaron
las clases para 285
niños, casi todos del
barrio de
Cantarranas”
A punto de terminarse las obras, don
Juan Diego cedió la titularidad de la escuela
parroquial a la Fundación Benéfico-Docente
“Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia”, a través del jesuita Rafael Villoslada y
Peula, fundador de las Escuelas. Era el mes
de abril de 1949.
La Orden de 20 de Junio de 1949
(BOE 22-7-49) autorizaba la creación de las
Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia.
El día 23 de Febrero de 1950 se iniciaron las
clases para 285 niños, casi todos del barrio de
San José, “Cantarranas”.
Poco más de dos años después, el 28
de Abril de 1952, el Ministro de Educación
Nacional, D. Joaquín Ruiz-Giménez Cortés,
muy vinculado a la ciudad de Jaén y amigo
personal de Villoslada, visitó la Escuela
SAFA de Linares como reconocimiento a la
labor que venía prestando en favor de la
formación de los más necesitados.
Los alumnos de la Escuela representaron para el Ministro una obra de teatro.
Aquel día, con toda seguridad, don Juan
Diego debió sentirse muy feliz.
Escuelas Profesionales de la “Sagrada Familia” (1958)
En torno a Linares
35
que no por modesto, para mí tenía menos
importancia.
Versión gitana de la creación
del Hombre.
Una historia de María
Francisco López Escribano
Días
pasados, tomando un café,
mientras charlábamos distendidamente mi
amiga Juani y yo sobre las virtudes y
defectos que atesora la raza gitana (Juana,
es toda una señora, joven, dinámica,
simpática, muy sensible, gran persona, y
casi tan linda de cara como de alma. Es,
además, una eficiente y muy amable
funcionaria; gitana de bien, crítica y muy
interesada por la problemática que afecta a
todo lo que es y representa su “raza”) vino a
mi mente el recuerdo de María y, con el
mismo, el de un grato suceso que viví en mi
juventud, que me confirmaba el convencimiento de que más que clasificar a los
humanos por razas, habría que hacerlo –si
es que es completamente necesario- por su
corazón.
Le conté entonces que, siendo muy
joven, -allá hacia principios de los años
60-, para ir a trabajar a Santana, solía
utilizar el camino que, desde la Fuente del
Pisar, va hacia la Ermita de la Virgen de
Linarejos. (Por razón de mi enfermedad,
mis padres y yo, que por esos días
vivíamos en la calle de la Virgen, nos
trasladábamos a casa de mi tía, en la
carretera de Baños), y que fue entonces
cuando, por esa zona, conocí a aquella
gitana –ya anciana- (María, se llamaba), a
la que, sin saber por qué, yo le caía bien.
Hasta el punto que, de vez en cuando, me
hacía objeto de algún que otro obsequio,
Entre esos pequeños regalos -casi
siempre frutas del tiempo- uno que
realmente me encantaba era una manzanilla especial y riquísima, a la que en
ocasiones me invitaba y que, además,
aderezaba mientras la bebía, con esa
conversación llena de simpatía y gracejo
que sólo los gitanos -cuando quieren- son
capaces de tener.
Recuerdo muy bien que una
mañana de finales de verano, con un
tiempo húmedo, casi frío, y con un
vientecillo un tanto “esaborío”, me estaba
esperando en la puerta de su casa, con un
humeante vaso de aquella infusión que, si
en circunstancias normales caía estupendamente bien, en aquella ocasión, como se
podrá fácilmente comprender, me supo a
gloria.
Me hizo pasar a su casa, pues
como digo, la mañana se presentaba algo
más que fresca. Había encendido un poco
de “lumbre” en una chimenea baja que
tenía en un rincón de la habitación de la
entrada, y que le servía a modo de un
modesto, pero limpio y acogedor, estarcomedor. A aquellas ascuas, sobre las que
se cocía el agua para la infusión, les había
echado un puñado de hierbas, romero
creo que era. Lo que junto con el olor a
manzanilla y otras hierbas que, a ramitos,
colgaban de sus paredes, le daba al cuarto
un aroma muy peculiar…muy especial
…y, muy grato. Se estaba bien allí.
Insistió en que me sentara y, como
era temprano, así lo hice. Comenzamos a
charlar como de costumbre y, como de
costumbre, me habló de las tradiciones y
de las grandes virtudes de su raza, a la
que quería y a la que sentía de una
manera muy intensa y profunda. Ese
sentimiento, lógicamente digno del mayor
elogio, tenía, sin embargo, el contrapunto
de que le hacía perder un tanto de
objetividad a la hora de enjuiciar los
36
Centro de Estudios Linarenses
defectos de su gente que, no obstante,
reconocía pero que minimizaba, restándoles importancia. Fue entonces cuando
me contó, en una especie de cuento muy
entrañable y simpático, una particular y
muy peculiar versión gitana de la
Creación del hombre y del porqué de la
existencia de las razas.
Decía así:
“Cuentan que el buen Dios, cuando ya
llevaba muy avanzada su maravillosa Tarea,
se dispuso a acometer la etapa más importante
y crucial de todas: la Creación del Hombre.
Había recogido previamente, del infinito
Universo, todo lo más bello y valioso, para
mezclarlo en Divina Masa junto con el barro
de la tierra, para formar, modelándolo con sus
propias manos, al que estaba llamado a ser el
Rey, el gran dominador de toda su Magna
Obra.
Terminada aquella preciosa figura, el
Divino Creador procedió a meterlo en el horno
para su cocción. Pero ocurrió que, impaciente
y deseoso, como todas las Criaturas Celestes,
de ver culminada toda su ardua Tarea, sacó
antes de tiempo al Hombre. El resultado fue
que el individuo no estaba lo suficientemente
cocido. La pieza no había alcanzado el punto
exacto que Él pretendía, y quedaba como muy
sosa y falta de color. En vano trató de corregir
aquel defecto sometiendo al Humano a los más
diversos tratamientos, incluyendo su exposisición a las radiaciones de los más bellos soles.
Todo inútil. Aquello no tenía remedio. Había
nacido la Raza Blanca.
Puesto nuevamente manos a la obra,
Dios, un tanto molesto por su fallo, hizo otro
nuevo hombre con los mismos elementos que el
anterior, incluso mejorados, lo realizó con
más interés si cabe. Lo metió en el horno y,
sentado, se dispuso a esperar en la boca del
mismo. Pero ocurrió que, cansado de tanto y
tan duro trabajo, el pobre Dios se durmió.
Cuando sobresaltado se despertó... ¡Qué desastre! Todo desolado pudo comprobar que su
tesoro más preciado se le había quemado. La
criatura había quedado toda muy obscura y
tiznada. Tan negra como una noche sin
estrellas. De nuevo quiso remediar aquel desa-
guisado insuflando en la boca de aquel Ser
grandes cantidades del blanco del nácar y de
la nieve. Nada que hacer. Aquello tampoco
tenía ya remedio. Nació así la Raza Negra.
Muy enfadado consigo mismo se dispuso a
realizar un tercer intento. Pero en esta ocasión
lo hizo con toda la meticulosidad de que era
capaz, poniendo sus cinco sentidos en este
nuevo intento. Revisó personalmente el
proceso paso a paso. Utilizó las clases más
variadas de las mejores tierras y el agua más
pura y cristalina que encontró en los confines
del Universo: las mezcló con las mejores
esencias, aromas y colores. Llamó a su Servicio
Especial de Mantenimiento Celestial que
repasó de arriba abajo toda la estructura del
horno y de sus mecanismos internos.
Finalmente, después de haber puesto
toda la quintaesencia de su Arte en el
modelado, metió en el horno aquella maravilla,
aquella preciosa pieza. En esta ocasión, y a
pesar de que estaba exhausto por el esfuerzo y
la tensión, Él, y toda la Corte Celestial,
estuvieron pendientes y al cuidado, minuto a
minuto, para que la criatura recibiera el
punto justo, el grado perfecto de cocción y
para que, de ninguna forma, sucediera lo que
en las dos ocasiones anteriores. Cuando esto
ocurrió y sacó del horno –ya terminadaaquella deslumbrante joya, en el Cielo hubo un
estallido de júbilo. Dios, los Arcángeles,
Ángeles, Serafines, Querubines y demás
habitantes de la Gloria se regocijaron y
festejaron largamente su Obra. Había sido
creada la Raza Gitana”.
El relato puede que bajo el punto
de vista bíblico no sea muy correcto, pero
lo que de ninguna forma se le puede
negar es el cariño, la devoción y la
admiración que por su gente desprenden
estas frases que transcribo, más o menos,
como me las contó
María. Aquella
anciana, de la que guardo un entrañable y
cariñoso recuerdo, me enseñó con su
ejemplo que para hacer felices a los
demás, y hacerles en esta vida más
llevadera su existencia, no hacen falta
grandes dispendios. A veces es suficiente
con una sonrisa, unas palabras dichas con
simpatía y afecto o… con una manzanilla.
En torno a Linares
Mi semblanza de Linares
Félix López Gallego
Hubiera querido plasmar esta visión
de Linares en una composición poética como
otros hicieron, mas conociendo mi uso y
abuso de los ripios renuncié a tal tentación,
decantándome por poner mi semblanza con
la prosa sencilla en que me encuentro más
realizado tratando temas históricos. Porque
en éstos las omisiones posiblemente resulten
denunciadas y las aportaciones puestas en
duda, cuando no hasta motivo de pecado
para quienes sientan lastimado su orgullo o
prepotencia.
Dentro de esa temática, me subyuga
–por ejemplo– el origen de las cosas, de sus
nombres, de lo que doy testimonio en el
trabajo que publiqué sobre el topónimo
Linares. Si se tratara de Jabalquinto, podría
habérseme ocurrido escribir que fue un tal
Al`Ahab el Quinto quien lo fundó,
explicando que pertenecía a la familia Ahab
y “quinto” descendiente con tal nombre. El
hecho de que alguien escribiera y otros
copiáramos que el nombre de Linares
procedía de Luniarae, que dijeron significaba
“altares o aras del dios Luna”, y las sucesivas
transformaciones en Linearium o Linarium
-para terminar con el nombre de Linario, que
se aproxima más al de nuestra ciudad y que
también ha sido tradicionalmente aceptadome parece tan difícil como la pretensión de
su procedencia de aquel POP HELLANES
que nadie ha visto. E igualmente considero
nada probable que la Real Academia de la
Lengua, que viene definiendo y aceptando
en sus diccionarios que “linar” es un “campo
de lino”, sin ninguna otra acepción, admita a
estas alturas (entiéndase “años transcurridos” y el prestigio que la arropa) admita,
37
repito, otras sugerencias, a pesar de que en
Cantabria –en donde ellos establecieron la
cuna del castellano- se siga llamando linar a
las fuentes y manantiales, con la casualidad
añadida de que en la Sierra de Segura (Jaén)
tengamos una fuente llamada “Fuente Linar”
y que con el mismo nombre de “Fuente
Linar” exista otra en San Esteban del Valle
(Huesca). Lo que nos lleva a establecer la
lógica e inevitable connotación con nuestros
manantiales de Linarejos y, a la vez,
indudable origen del topónimo Linares, base
fundamental de mi hipótesis.
”Un recién nacido en la
entonces villa de
Linares se hizo célebre
porque la madre
naturaleza le había
dotado con tres
testículos”
Para cualquier investigador viene a
ser un reto los trabajos en torno a estos temas
o cualesquiera otros estrechamente relacionados con su ciudad, como también pueden
ser, a su vez, los refranes que nos atañen y
repetimos cotidianamente. Ellos vienen a ser
parte de nuestra más antigua historia. Sólo
como ejemplo, aquel que dice: “Baeza quiere
paces y no quiere Linares”, que es la
referencia que nos ha legado conocer la
eterna rivalidad entre los “bombollas” y los
“carlancos”, motes con que los habitantes de
ambos pueblos se llamaban o eran nombrados en la antigüedad.
Y siendo muchos de los que podríamos escribir, he preferido hacerlo sobre
aquel del que existen varias versiones, por
intentar aplicar un razonamiento matemático, pues aunque a veces se ha escrito como
“Linares, donde dos huevos son tres pares” o
algo parecido, el verdadero refrán reza así:
“Linares, donde tres huevos son dos pares”,
refrán que siempre nos pareció el más soez u
osado y que ahora, en un intento de cambiar
38
Centro de Estudios Linarenses
la imagen que de los linarenses inspira en
quien lo escucha, ilustraremos al lector sobre
su verdadero origen, que no fue otro sino la
manifestación pública de un fenómeno de la
naturaleza, noticia que se propagó por lo
raro e insólito y cuya divulgación traspasó
las fronteras del Reino de Jaén. En fecha que
no he podido determinar, pero sin lugar a
dudas antes del siglo XVII, un recién
nacido en la entonces villa de Linares se
hizo célebre porque la madre naturaleza le
había dotado con tres testículos. La noticia
corrió cual reguero de pólvora quemándose,
pero con el error de que decían eran cuatro
los atributos masculinos que presentaba. El
suceso despertó tal atención que hasta aquí
se acercaron galenos de otros pueblos o
regiones para estudiar y conocer lo insólito
del caso, pero tras su reconocimiento,
declararon que no eran cuatro, sino
solamente tres los testículos que presentaba. Mas del fenómemeno presente y de la
la anécdota del error cuantitativo, surgió
tanto el propio entendedor es lo mismo,
“tener [de eso] más que nadie”.
Siendo auténtica la historia, no
descarto la posibilidad de que alguien alegue
la hipótesis de que dicho refrán tuvo su
origen en la existencia de gallinas linarenses
que ponían los mejores y más hermosos
huevos de la zona, los cuales eran vendidos a
doble precio; ello tiene para mi la misma
importancia -o es igual- a que pudiera haber
existido algún recovero con la fama de que
los suyos -por supuesto, los que vendíafueran de dos yemas.
Quizás no sea esta la semblanza más
hermosa de Linares, pero es tan verídica que
me atrevo a decir que así es (o será), si así os
parece u os pareciera.
El agua, presente siempre en todos los rincones de Linares.
En esta imagen la populosa Fuente del Pisar (1908)
En torno a Linares
Un homenaje a una labor
minera inhumana.
La extracción del albayalde
Francisco José Mañas Mármol.
Los
grandes fundidores de La
Tortilla, La Cruz y San Luis obtenían un
dinero extra, para poder dar de comer a sus
familias, extrayendo de las galerías de
deposición de humos, uno de los elementos
más tóxicos, corrosivos y destructivos para el
ser humano. Nos estamos refiriendo al
albayalde o carbonato de plomo recién
fundido.
39
horario laboral (antaño se hacían en jornadas
laborales de ocho horas, en un régimen denominado prima de rendimiento y producción) se metieran en su vientre para
recoger durante un tiempo no superior a dos
horas el carbonato asesino.
Con o sin mascarilla, intentaban no
levantar polvo, para que éste no se metiese
en el organismo y ocasionase una de las
enfermedades profesionales de mayor
gravedad: el saturnismo. Enfermedad crónica por intoxicación de la sangre, producida
por las sales de plomo al ser respiradas o
impregnarse en la piel.
“Por dos perrillas, a
principios del siglo
XX, viejos y jóvenes
linarenses
recolectaron el
amargo fruto del
albayalde”
Este producto blanquecino, de aspecto
inofensivo, se hallaba en el interior de las
bóvedas comunicadoras de los humos del
plomo recién fundido. Se presentaba en forma
de costras que, al ser golpeadas por las palas,
se convertían en un polvo mortal. Polvo
que, tras tratarse de nuevo en un reciclaje
infernal mediante su quemado, se transformaba en unas graciosas formas de coliflores
oscuras de plomo. Estas se mezclarían con
los alcoholes de galena, lodos de lavaderos,
escorias de fundición, carbón mineral y cal
para conseguir, de nuevo, en una fundición
de 450º a 600º, la rica plata y el duro plomo
linarense.
Pero este resultante metalúrgico que
dio vida a Linares y su comarca durante
siglos, pasó también grandes facturas personales. Si hubo un trabajo duro, ingrato,
peligroso y mal pagado fue la recogida del
albayalde. Una o dos veces al año se paraba
una de las dos galerías de deposición. Ésta,
que estaba prácticamente hermética, abría
sus entrañas para que personas, fuera de su
Manuel Navarro y José Lardín, dos generaciones de
fundidores y recolectores de albayalde, en la puerta
de la Fundición La Cruz
40
Centro de Estudios Linarenses
Afectaban a órganos como los
riñones, el hígado y los intestinos; paralizándolos y causando dolores fortísimos (el
dolor del plomo) y, en muchas ocasiones, la
muerte.
Por dos perrillas, a principios del
siglo XX, o por tres pesetas el kilo hasta 1979,
año final de su recogida, viejos y jóvenes
linarenses recolectaron este amargo fruto.
Beber leche en abundancia fue uno de
los remedios; pero ésta a veces no era
ingerida por los fundidores, ya que hacía
más falta en sus casas. Ducharse por parejas
en personas bragadas era otra solución. El
frotarse intensamente uno al otro, lejos de
cualquier matiz absurdo, fue la manera
de luchar contra un enemigo asesino: la sal
de plomo.
Dos siglos de recolección generaron
grandes riquezas para unos pocos y la
subsistencia, el dolor y, a veces, la muerte
Restos de la galería de deposición de albayalde.
Fundición La Cruz (1997)
para la mayoría de los linarenses; antepasados nuestros que merecen, aunque sea en
un mal escrito, un verdadero homenaje y un
recuerdo de las nuevas generaciones, para
que nunca olviden que el bienestar se ha
conseguido con el sufrimiento de nuestros
mayores.
En torno a Linares
De Linares, rimas y
leyendas
Andrés Padilla Cerón
Aunque la leyenda más famosa de
Linares tiene su origen en la archiconocida
Fuente del Pisar y esa especie de amnesia
que le entraba a todo aquel que bebía de su
agua, lo cierto es que no es –ni mucho
menos- el único mito que ha tomado cuerpo
en nuestra ciudad.
Quizás la leyenda que más nos pueda
inquietar, sea aquella que tiene que ver con
la majestuosa torre de Santa María y un reloj,
adosado a su fachada sur, que estuvo en uso
hasta el fatídico año de 1936. Pues bien,
referente a ese antiguo reloj hay una preciosa
leyenda según la cual, al oírse la primera
campanada de las doce, que anunciaban la
media noche se dejaba ver por los
alrededores de la iglesia a una joven con
vestido blanco y cabellos sueltos. Esta
misteriosa dama desaparecía al dejar de oírse
el eco del último tañido. ¿Quién sería esa
fugaz muchacha, realidad, espectro o
ensoñación? Hay quien dice que se trataba
del ánima de aquella joven, llamada
Esperanza, que fue muerta por su propio
novio al ir por agua a una fuente que se
ubicaba en la costezuela de Santa María.
Este asesinato motivó un romance
que se cantó mucho en el Linares de
principios del siglo XX. Una de sus estrofa
decía así:
“Esperanza va a la fuente,
a la fuente va a por agua.
Se ha encontrado con su novio
Y le dice que la mata”
41
Pero no hay que irse muy lejos para
toparnos con otra leyenda, menos conocida,
pero bastante más tétrica: había también en
la costezuela de Santa María un pequeño
oratorio llamado Capilla de las Ánimas, que
estuvo en pie hasta bastante tiempo después
de la Guerra Civil Española. Quizás el
escalofrío que suponía a los habitantes de
Linares el paso por su vetusta fachada, fue el
origen de una sentencia que circulaba en el
siglo XIX por Linares y que decía así:
“Desde las doce a la una
corre la mala fortuna”
En alusión a la famosísima y legendaria procesión de las Ánimas Benditas del
Purgatorio, también llamada “Santa Compaña” que, según decían los más viejos recorría
las calles de Linares entre esas dos fatídicas
horas. Durante las noches de invierno y
aprovechando algún apagón de luz, mi
padre nos solía narrar una historia que no
tiene parangón con ninguna otra de las
numerosas leyendas que aluden a la “Santa
Compaña”. Contaba que en una oscura
noche de invierno, mucho tiempo antes de
que el uso de la electricidad se generalizase,
una mujer que tenía necesidad de una luz
para su casa, no se le ocurrió otra cosa que
pedirle una vela a cierto integrante de la
Procesión de las Ánimas Benditas. El
espectro del ánima le dio la vela a esa
valiente mujer pero, a la mañana siguiente, la
vela se había convertido en el brazo de un
esqueleto.
Dejaremos para otra ocasión, en la
que no haya tanta limitación de espacio, el
relato
de
más
leyendas
linarenses.
Afortunadamente, ya se adivinan algunas
inquietudes dispuestas a llevar a la práctica
una recopilación de este legado, al que
algunos llama ahora <<patrimonio inmaterial>>.
Centro de Estudios Linarenses
42
Una calzada de Cástulo
Antonio Quílez Ochoa
Vista general de la calzada
Vista de la calzada cortada por el
barranco de San Ambrosio
Un posible miliario en la calzada
En torno a Linares
Patrimonio inmaterial
Luis Rabaneda Sánchez
(...) En 1694 llegaron a Ceuta once
plomeros linarenses con el expeditivo encargo de
contraminar la primera línea de defensa del
Presidio de esta plaza africana, al que el sultán de
Marruecos, Mulay Rachid, había puesto sitio con
treinta mil hombres, mandados por el alcaide de
Tetuán, Alí Ben Abdala.
Antonio, había nacido en Ceuta en
1919. Muy pronto, a los dos años, quedó
huérfano de padre, al que mataron, para
robarle, los moros. A los diez murió la madre
y se hizo cargo de él una tía suya que lo
puso a guardar cerdos. Nunca llegaría a
conocer sus raíces, que se pierden en el valle
malagueño de Andalají. Jamás imaginó
aquella otra desconocida y lejana tierra que
acabaría por recoger su último aliento.
”Al final, las heridas
que, en piernas o
brazos, Antonio se
infringía terminaban por
cerrar en cuanto
retiraba el garbanzo
que había impedido su
cicatrización”
Adela era la más pequeña de doce
hermanos nacidos de un modesto empleado
de arbitrios, de la Línea de la Concepción, y
una joven tetuaní. Estaba destinada, quizás,
a enlazar a su condición de única hembra la
de única sobreviviente de tan numerosa
prole. El paludismo, la Guerra Civil, o la
tuberculosis acabaron por reservarle tan
trágico privilegio.
43
En el populoso barrio “Málaga”, de
Tetuán, coincidirán ambos, años después.
Había estallado la Guerra y es la primera
vez que pisa Antonio la Península. De vuelta
del frente se casan. Adela estaba embarazada. El nacimiento de su hija la lleva a
perder posición dentro de una familia
marcada ya por la tragedia y el agrio
carácter de una autoritaria madre que nunca
aceptará ese enlace.
Ella se ve, entonces, obligada a
compaginar el servicio en casa de un capitán
de Regulares con un empleo en el Hotel
“España”, donde había hecho valer su
influencia el militar, cuando él, Antonio,
perdió su empleo, y algo más, en el Hospital
Militar de Larache, por un turbio asunto de
estraperlo de bacalao. Son tiempos muy
difíciles para este apartado trozo de la
“nueva” España que empieza a desgranar
sus primeros frutos africanos.
En 1956, coincidiendo con la
independencia de Marruecos, llega Antonio
a Linares, con la promesa de un trabajo
seguro y bien pagado. A los pocos meses
viene Adela, con su hija. Un cuartucho, con
derecho a cocina, en la calle Guillén, es el
primer contacto que ambas tendrán con este
nuevo Eldorado. Al final, el inevitable trato
con la fauna humana que puebla esta zona
de Linares, lleva a Adela a ver en putas y
chulos parte de un vecindario solidario que,
al margen de ocasionales escándalos, o engorrosas proposiciones, reconoce, con sólo
una mirada, la tragedia personal que
encierra otra cara desgraciada.
Serán estas mujeres, de dudosa
probidad moral, las que, en más de una
ocasión, atenúen las hambres calagurritanas
de madre e hija, pues mientras el padre
parte hacia la mina con un tomate y un
arenque bailando en la talega, ellas, a
menudo, llenan el estómago sólo de frugales ráfagas de fritura que escapan de
cualquier otro rincón más afortunado de
aquella hacinada casa de vecinos. Adela
cuenta que había días en que convencía a su
44
Centro de Estudios Linarenses
hija de la ventaja de no levantarse, hasta que
llegara el padre, para no malgastar las
exiguas fuerzas que les quedaba. Antonio se
quejaba de que el tomate y el arenque no
eran sustento para dieciséis horas de trabajo
y cerca de catorce kilómetros andados, entre
la ida y la vuelta de la mina. Este argumento perdería su fuerza inicial cuando
cobrado el primer sueldo, y después de
obligada parada, antes de entrar a Linares,
en el aguaducho de “Perrinchao”, empleó el
resto del salario diario como entrada para la
adquisición de una pelliza y una radio.
Trabajar durante más horas (endoble),
despedirse y ofrecerse, continuamente, en
busca de algunas pesetas más. Un frenético
juego de oferta y demanda, recorriendo el
Distrito minero, o provocando pequeños
accidentes que garantizaban al minero
cobrar más estando de baja que trabajando,
eran estrategias comunes entre burladores
burlados. Al final, las heridas que, en
piernas o brazos, Antonio se infringía
terminaban por cerrar en cuanto retiraba el
garbanzo que impedía su cicatrización.
Otros, no sé si más bragados o desatinados,
convenían con algún compañero la forma y
momento en que, en macabra ofrenda,
dejaban a pie de mina algún miembro o
extremidad que consideraban prescindible.
Con todo, a Antonio no se lo llevó,
como a otros compañeros, de repente, la
mina. No lo mató ni un barreno, ni un
desprendimiento. La mina se tomó su
tiempo.
Esperó, incluso, a que pudiera
comprar una bicicleta con la que ir a trabajar
los últimos días, antes de que, con cuarenta
y siete años, la sílice del plomo empezara a
horadarle los pulmones. Antonio fue
muriendo lentamente, durante veinte años.
Dieciocho años después, Adela moría de un
derrame cerebral.
Antonio nunca oyó hablar del viaje ni
la intención que, siglos atrás, llevó a aquellos
once mineros linarenses a Ceuta, su ciudad
natal; siglos después, él cruzó el Estrecho, en
sentido inverso, para barrenar las entrañas
de Linares, henchidas de una riqueza de las
que jamás disfrutó.
Antonio y Adela son dos anónimos
retazos, de entre miles, que terminaron por
perfilar el patrimonio inmaterial de un
pueblo, Linares, hecho con jirones de vida.
En torno a Linares
Esa presencia callada
José María de Rus Martínez
Que la presencia protestante en la
ciudad de Linares nunca ha sido tan
numerosa para contarse entre las historias
dignas de repetir, podría parecer obvio. Que
no hemos hecho por donde reivindicarla –ni
lo hemos pretendido nunca- también lo es.
Pero lo que no podemos silenciar es que
hemos de remontarnos a un 15 de enero de
1846 para hablar de los primeros operarios
ingleses que vienen a esta noble ciudad,
contratados por una compañía de minas, y
cuya religión se contempla en los registros
como “protestante”.
Se acompañan, a su llegada, de las
nuevas tecnologías y una “nueva religión”.
Los primeros hombres que arriban a España
son: Stephen Allen, James Thomas, John
Barcave, William Reed, David Anmar y
Edward Martin. Llegan cuando Linares
estaba pasando por una acuciante crisis
laboral minera, debida a la falta de
maquinaria para desaguar sus minas. Sacar
las aguas a brazo, con la ayuda del malacate,
era casi inhumano, además de lento. Serían
los protestantes de la familia Haselden los
primeros en aplicar la máquina de vapor
para el desagüe de la mina, lo que propició
perforaciones en otros lugares y una
¡revolución en Linares!
Esta reforma en la minería cambia el
panorama industrial de la ciudad. Se abren
nuevos mercados españoles y extranjeros,
potenciando así la riqueza para la ciudad y
sus alrededores. Con las mejores labores
propiamente dichas llegan, también, las
mejoras sociales, patronales, educativas...
que a modo de cadena se van sucediendo
unas a otras. Baste citar la reforma en los días
45
laborales que, hasta entonces, no estaban
sino limitados a las fiestas de Pascua y
Semana Santa y que ahora se expanden a los
domingos, el día de reposo de los
protestantes.
Sumemos a esto que con la
inauguración de la mina “La Tortilla”, el 14
de abril de 1885, se abre un nuevo horizonte
para el Linares protestante. A don Thomas
Sopwith se le reconoce públicamente como
“hijo adoptivo de la industria linarense”; a las
familias Haselden, Remfry y Kidd se les
alaba por hacer que el tejido industrial del
plomo
linarense
produzca
grandes
beneficios. Linares ya no es el mismo. Nunca
lo será. Linares ha mejorado y, en parte,
gracias a esos protestantes.
Una noche que
entraron, en el culto de
la calle Cambroneras,
cuarenta desalmados
de Falange y de Acción
Católica quisieron
silenciar, con golpes y
tiros, a Carlota Remfry
Pero la reacción religiosa no tarda en
dejarse oír. En una carta pastoral, desde
Sevilla, se exige a los protestantes británicos
que se limiten a sus negocios temporales y
no a propagar, a manera de plaga, su “falsa
religión”; que no “lastimen con actos
públicos el sentimiento religioso del país”.
¿Era el miedo a perder el monopolio
religioso en el país? ¿Era el miedo a ser
descubiertos? Los protestantes nunca
reclamaron ni se defendieron; más bien
continuaron con sus trabajos, sin aspirar a
enriquecerse, sin querer lucrarse y
aprovecharse a costa de los trabajadores.
En el Padrón Municipal de Linares
encontramos, en el año 1880, a don Enrique
Kendall y su familia, empadronados en la
calle Cambroneras, número veintisiete, local
actual de la primera Iglesia Evangélica de la
ciudad. Sus restos descansan en el
46
Centro de Estudios Linarenses
cementerio británico de nuestra ciudad. Y a
él nunca se le levantó un monumento, ni se
usó su nombre para ninguna calle, porque
fue una presencia callada en nuestra ciudad,
haciendo el bien a todos y aportando sus
conocimientos y experiencia minera al
desarrollo de Linares.
Mina de “Pozo Ancho”, primer ensayo británico con
máquinas de vapor para solucionar el problema del desagüe
Tampoco levantaron sus voces la
familia Haselden, fundadores de la
compañía “The Linares Lead Mining Company”
que, en 1850, en Pozo Ancho, produjo
cincuenta mil quintales de plomo, haciendo
de Linares la primera productora de plomo
del país. Y eran protestantes que hacían sus
trabajos, como les pedían los obispos, pero
que demostraban, también, su caridad por
las personas, como les pedía la Biblia.
Katie Anne Haselden (1850-Linares,
1944) era de esas mujeres sencillas que
viajaba de choza en choza visitando a las
familias de los mineros, consolando sus
vidas con unas palabras extraídas de la
Biblia, o haciendo una oración por un
enfermo. Si veía que había necesidad
económica remediaba, con lo que podía, el
hambre de aquellos chiquillos descalzos y
desgreñados. Si los vecinos se enteraban de
que la señora madre estaba allí no dudaban
en llevarse una sillas para sentarse alrededor
de ella y escuchar las historias de la Biblia
que ella les contaba. Formó una escuela de
110 niñas en Linares, a finales del siglo XIX;
enseñó a leer a una centena de personas;
calmó el hambre de otras tantas decenas...,
pero nunca se levantó un monolito en su
honor. En su tumba se pueden leer estas
palabras paulinas: “Cosas que ojo no vio, ni
oído oyó, ni han subido en corazón de hombre,
son las que Dios preparó para los que le aman”.
Una presencia callada. Su hija, doña María,
heredó las costumbres de su madre. Además
de enseñar inglés, solfeo y piano a muchos
en Linares, sin contar que fue una gran
defensora de los animales en una época
donde a los mulos y borricos se les trataba a
base de palizas. Y fue ella otra presencia
callada.
Y una presencia callada fue, también,
Carlota Remfry -Doña Carlota para los
protestantes- allí sentada en su banco
fielmente cada domingo. Traductora de
inglés y de español, escritora de cuentos
sobre Linares y de Linares. Protestante hasta
la médula. Y, sí, su nombre luce hoy en
nuestra Escuela Oficial de Idiomas,
recordándola como ilustre mujer de letras.
¡Bendita idea!
Pero a ella también pretendieron
silenciarla aquel 24 de junio de 1948, si no
hubiera sido por unos jóvenes que la
protegieron de los golpes y los tiros de
aquellos cuarenta desalmados de Falange y
de Acción Católica, que entraron en el culto
que se estaba celebrando en la Iglesia
Evangélica de las Cambroneras esa noche.
A la señal de tres golpes se
levantaron gritando un Viva la Virgen
Santísima. Iban armados, como los cobardes,
como si de aquel grupo de protestantes,
buena gente, tuvieran que defenderse.
Porras, manoplas de pugilato, de hierro, con
salientes
punzantes,
pistolas...
Tras
santiguarse no quedó ni una lámpara nueva,
ni una vidriera, ni el órgano, ni el reloj, ni el
púlpito, ni los bancos ...
Y así se sucederían las historias de
hombres y mujeres ordinarios, con nombres
difíciles de pronunciar, que fueron maestros,
pioneros en la educación, escritores de libros
de texto, que se usaron en toda la geografía
nacional bajo la aprobación del Gobierno;
En torno a Linares
pioneros en la industria, en los convenios
laborales, en la asistencia social, en la ayuda
a los pobres; hombres y mujeres de religión
protestante.
¿Protestantes de qué? Si estos pobres
no protestan por nada; sí protestan, en
cambio, por las injusticias, la maldad social,
la intolerancia, la falta de compromiso, la
falta de amor de Dios a la gente. ¡Y nos
querían hacer callar. A los que siempre
hemos sido una presencia callada en Lina-
47
res! ¡Que se silencien las voces de aquellos
que nos consideraron una plaga! ¡Que se
silencien las voces de aquellos que, pensando
hacerle un favor a Dios, quisieron borrar el
nombre del pueblo de Dios en Linares,
golpeándonos, persiguiéndonos y cerrándonos las puertas de las oportunidades
laborales, educativas y asistenciales! ¡Que se
silencien ante la evidencia de nuestras
acciones positivas por la gente de Linares!
¡Que se silencien, porque estos hombres y
mujeres muertos aún hablan!.
Grupo de capataces suizos, encargados de dirigir las explotaciones mineras
Centro de Estudios Linarenses
48
Un crisol del pasado
reciente
Felipe Serrano López
Hay
pasados que no necesitan de
memoria porque ya están recogidos en el
presente (el pasado de los vencedores) y
otros (los olvidados, los vencidos) que
claman por su presencia. La memoria no
resuelve los problemas sino que los
complica, por ello se dice que “abre
heridas”, y si las abre es porque, desde
luego, están cerradas en falso. De ahí que la
memoria debe de acabar en reconciliación.
Brevemente describiré un caso de cómo la
memoria clama por salir ante la
instrumentalización de la historia por
especialistas.
Así puede verse en el expediente de
Juan Antonio Barberán, alias “el Oreja”,
cuando es detenido el día 2 de abril de 1939
y es encarcelado en el antiguo convento de
los Escolapios, habilitado para prisión,
según oficio del Capitán Jefe Auditor de la
Plaza. A partir de ahí su expediente se
prepara con testimonios falsos y se le juzga
por Rebelión Militar, según la causa núm.
13010. En la Providencia del Juez Militar se
dice instrúyase procedimiento sumarísimo de
urgencia y se practiquen cuantas diligencias se
estimen necesarias, reclamando informes,
declaración de testigos, etc. Veamos lo escrito
por aquellas autoridades militares:
Declaración
del
testigo
Tomás
Fernández Sánchez, el día 6-04-1939: “Que
sabe y le consta que era de profesión carterista y
asalta trenes, que era el Jefe de una banda que
asaltaba los trenes y mercancías, tirando a la vía
las mercancías, que estaba antes del Movimiento
detenido en la cárcel de Jaén por haber hecho un
robo en la Catedral, siendo puesto en libertad la
misma noche del Movimiento por los marxistas,
que vino a esta plaza, haciéndose el Jefe de las
Milicias y marchándose al frente de Córdoba de
donde vino con los galones de Comandante y
obteniendo sus ascensos a costa de asesinatos y
robos, trayéndose a su casa multitud de objetos y
animales”.
Declaración del testigo David Corzo
Muñoz, el día 8 de abril de 1939: “Que conoce
desde hace mucho tiempo a este, por ser este de
toda la vida un sujeto peligroso dedicado al robo
de carteras y asaltar los trenes de mercancías y
echarlas a las vía que a partir del 18 de julio lo
vio en los primeros días armados y vestido de
Teniente circular por las calles de esta plaza,
sabiendo que con una partida de milicianos se
marchó al frente de Villa del Río, frente de
Córdoba, en donde por referencia exactas de la
gente que regresaba de allí evacuada, sabe que
cometió toda clase de asesinatos, sembrando el
terror incluso entre sus milicianos, ascendiendo
a Capitán, regresando a lucir el ascenso y
paseándose en un caballo, volviendo otra vez al
frente y regresando después otra vez,
recientemente, vestido de Comandante y al
mando de tropas en dirección a Extremadura,
haciendo en la calle públicamente gala de los
asesinatos que había cometido y como los llevaba
a efecto, pues era hombre alto y corpulento...”.
Los vecinos de Juan
Antonio que lo conocieron
por aquella época, sus
familiares y el recuerdo
que dejó en el Casco
Antiguo, de Linares,
desmienten, por
completo, los términos
de la acusación
Declaración de Juan Antonio Barberán
Pérez: “Que estuvo procesado por delito común y
estando preso preventivamente cuando el
movimiento del 18 de julio, fue puesto en libertad
en la prisión preventiva de Valencia, de donde fue
sacado para llevarlo al frente de Andalucía y
En torno a Linares
xtremadura de cabo, después ascendió a sargento
de Infantería y luego a Teniente, en marzo del 38
a Capitán y luego a Comandante a las ordenes del
Jefe de la 25 Brigada, comandante Dueso
profesional del ejercito del arma de Ingenieros,
relata todos los mandos militares que ha tenido y
con los que ha compartido destino desde el
General Miajas, que no conoce gente civil, pues
en las trincheras en que él estuvo, no había nada
más que los enumerados y que durante su
actuación militar ha venido dos veces al pueblo
con 5 días de permiso, conociendo como alcalde a
Antonio Moreno y que el que declara nunca ha
sido político, que por ello no conoce a los que con
tal carácter ejercían cargos en esta plaza”.
Informe 3: “dice cuando empezó el
movimiento rojo, se enroló en las milicias y
aunque en esta localidad no se le conocen
fechorías, si sabe que en Montoro y Villa del Río
y otro frente organizo partidas encuadradas en
compañía del ejército robando y desvalijando a
todas las personas honradas, llegando a
Comandante”.
Informe del Jefe de F.E.T. y de las
JONS., del día 7 de abril de 1939, donde se
dice “...Pillaje y asesinato en los pueblos cercanos
a los frentes. Sujeto de pésimos antecedentes, jefe
de una banda de ladrones que asaltaba los
convoyes entre las estaciones de madrigueras a
Baeza. Al estallar el movimiento se puso al frente
de una partida de ladrones y asesinos
entregándose al saqueo.”
En el auto de procesamiento, el
resultando dice: “...Que tiene 42 años, casado,
natural de Linares, de profesión panadero, de
muy malos antecedentes por ser profesional del
delito, que ascendió desde Cabo a Comandante...”,
relatando los informes del Jefe de la Falange,
del alcalde, no teniendo en cuentas los de los
testigos.
49
acusatorios que figuran en el Sumario. Dijo que
no es cierto y que se atiene a lo declarado
anteriormente”. Suspende la vista sin perjuicio
de continuarla cuando el Juzgado lo crea
conveniente. Firman.
Auto-Resumen, del día 9 de abril del 39
y en cuyo Resultando, dice “que se acredita
que el procesado es de muy mala conducta y con
antecedentes penales por delitos contra la
propiedad...”. Se relata su incorporación el día
18-07-39 y su ascenso militar y que su
ascenso a Comandante es como premio a su
criminal actuación por organizar partidas
contra el ejercito salvador de España al que
hostilizó”.
Informe del Agente Jefe: es coincidente
con todos los anteriores sobre “...asaltar trenes
y enrolarse en las milicias del funesto Frente
Popular encuadrándose, más tarde, en el Ejército
rojo, significándose por su activa persecución a
los elementos de derechas y, en especial, a la
Guardia Civil, dados los instintos perversos del
informado que cometió muchos asesinatos”.
Acta de la Vista: el tribunal da lectura a
los autos y el Fiscal mantuvo su alegato y
solicitó para el procesado la pena de muerte.
El abogado defensor, que reconocía en el
procesado la comisión de delito de rebelión
militar, no dice nada de los delitos comunes,
etc., etc., solicitando del
Consejo la
imposición de reclusión perpetua.
Oído el procesado manifestó que: “no ha
sido nunca político, permaneció siempre en el
frente, sin que haya cometido asesinatos”.
En el Considerando, se dice que los
hechos relatados son de delito de “Rebelión.”
En la indagatoria del procesado, se dice
“que sabe leer y escribir que si fue procesado por
el delito de común (pero no indica Tribunal ni la
pena que se le impuso y donde la cumplió).
Preguntado sobre el anterior Resultando y hechos
“El Oreja”, segundo tumbado por la izquierda, en Palma del Río
50
Centro de Estudios Linarenses
La sentencia: el día 10-04-39, relata los
pésimos antecedentes penales, que por estos
delitos estaba en la cárcel de Jaén el 18-07-39,
que fue puesto en libertad por el populacho
de Jaén y regresó al pueblo de Linares. Se le
reconoce la categoría de capitán y, una vez
con ella, que ingresó en la Escuela Popular
de Guerra, donde consiguió la de
comandante, pasando al Frente donde
desempeñó el mando de una compañía de
Fusileros.
Considerando: “que en los hechos probados
se le imputa una eficaz ayuda prestada,
voluntariamente, por el procesado, a la causa
marxista, desprendiéndose de los mismos la
identificación espiritual del encartado con el fin
revolucionario
cuyo triunfo pretendía el
gobierno republicano, aplicándose el código
castrense por adhesión a la rebelión militar”.
“Fallamos: que debemos condenar y condenamos a la pena de muerte al procesado”.
Auditoría de Guerra. Comunica a S.E. el
Jefe del Estado la sentencia de pena de
muerte dictada, en la causa 13010, contra
Juan Antonio Barberán Pérez y que se ha
dado por Enterado.
En el tipo de impreso utilizado por la
Auditoría de Guerra del Ejército de
Operaciones del Sur, impreso, siendo tantas
las sentencias de muerte en esos tiempos,
que lo único que hay en blanco es un espacio
para poner el nombre del procesado.
La Sentencia es comunicada por el
Capitán auditor Jefe de la 4ª Zona José
Manuel Coloma al Juez Militar número 1
Ismael Isnardo Sangay de Linares, quién
dispuso que se cumpliese lo ordenado por la
superioridad y que la ejecución del reo fuese
con ”un piquete de la guardia civil... y que las
fuerzas militares vigilen el sitio donde tendrá
lugar la ejecución”.
Notificación de la sentencia. Al día
siguiente, 15-04-39, se
le comunica al
procesado si quiere otorgar testamento, a lo
que contesta que no tiene bienes algunos y
que no tiene que otorgar disposición
testamentaria; y el sacerdote Rafael Godino
Montes, que se ofrece a acompañar al
condenado. La sentencia fue leída y firmada
por el condenado, por el Juez, sacerdote y el
Secretario.
Día de la Ejecución. El día 15-04-39, en
que se constituye el Juzgado en las
inmediaciones del cementerio, “ha sido
ejecutado por fusilamiento a la hora prevista, por
un piquete de la guardia civil compuesto por seis
números al mando del cabo Ángel Fernández
Arroyo y presente el médico militar Francisco
Vega Pérez”. Firman
los 3 el Acta de
Ejecución.
Diligencia de Sepelio. El Secretario hace
constar que seguidamente y en el cementerio
se procedió a inhumar el cadáver del
ejecutado en la fosa común número 25.
Finalmente, qué hay que decir de este
hombre que llegó a conseguir el grado de
comandante, que era de oficio panadero, que
vivió en la calle Zambrana hasta su muerte y,
ante todo, que los vecinos que lo conocieron
en aquella época, sus familiares y el recuerdo
que dejó en el Casco Antiguo, era todo lo
contrario de lo que le acusan las fuerzas
reaccionarias, los militares y testigos. Fue
una persona apreciada por la gente del
barrio, por su entrega a la causa de los
pobres, por su valor durante la Guerra Civil.
Cualquiera que lea su expediente, (una copia
del mismo la entregué en el Archivo
Histórico Municipal de Linares) comprobará
las mentiras que sobre él se vierten. ¿Cómo
es posible que en los mismos días estuviera,
a la vez, ingresado en la prisión de Jaén y en
Valencia? ¿Dónde estaba de verdad? ¿Qué
clase de testigos son los que intervienen en
su sentencia? ¿No es más cierto, que hay una
carta escrita que no corresponde a su letra?
Un sinfín de preguntas que queremos
desvelar de él y de otros represaliados, en un
futuro libro dedicado a aquellas muertes
causadas por la dictadura de Franco.
Centro de Estudios Linarenses
52
¿A dónde vas, Santana?
Salvador Aznar Sampedro
Han pasado quince años desde que
la Junta de Andalucía se hizo cargo de
Santana a través del IFA (ahora Agencia
IDEA), y la situación de esta empresa, tan
emblemática para Linares y su comarca, no
sólo no ha mejorado sino que ha ido a peor.
La desintegración y desvertebración de la
entidad es un hecho incuestionable; la
externalización de la mayor parte de su
logística interna no ha solucionado nada: la
mayoría de las empresas instaladas en el
parque de proveedores y receptoras de esta
logística tienen problemas, no sólo las que su
carga de trabajo depende en gran parte de
Santana,
sino
también
las
menos
dependientes. Entre las empresas con
problemas se encuentran Arpa, Ditecsa,
Desingsoc, Elyo, Faescom, Fasur, Matresur,
Mecacontrol, Uti-sly y Garley. El total de los
trabajadores afectados por los problemas de
estas empresas asciende a 696.
“Quince años son
muchos para no
haber encontrado
soluciones al
problema de
Santana”
Sólo
empresas
del
plan
de
diversificación como CAF (está en fase de
ampliación) y Gamesa mantienen el tipo. Son
multinacionales fuertes con unos productos
que tienen una gran penetración en el
mercado.
A la vista de la situación, la Junta
debe de olvidarse de una vez por todas de la
fabricación de automóviles, ya que después
de tres lustros no se ha encontrado un socio
industrial solvente que aporte tecnología y
mercado. Además, en el momento de
redactar este artículo ha vencido el acuerdo
de producción con Suzuki para la fabricación
del modelo Jimmny.
Por si esto fuera poco, Iveco aún no
ha ejecutado el preacuerdo vigente hasta
2010 para la compra de activos de la empresa
linarense. La firma italiana está retrasando
su ejecución debido a la crisis que sufre el
sector de automoción, inmerso en una fase
de reorganización motivada por la coyuntura
económica. Además, Iveco está más
interesada en la adquisición de parte de
General Motors en Europa que en ejecutar el
preacuerdo que tiene con Santana.
La Junta, con su apoyo financiero,
trata de mantener a flote una empresa que
viene arrastrando problemas graves desde
1994. Esto, hasta cierto punto, es comprensible. Son muchas las familias que dependen
de Santana y cualquier solución que se
aplique debe pasar indefectiblemente por
garantizar el futuro de estas familias. Pero
uno se pregunta ¿por qué invertir tiempo y
dinero en fabricar unos productos sin
futuro? ¿Por qué no invertir en alternativas
más rentables y menos costosas para el resto
de la comunidad? Estas y otras preguntas se
las hacen muchos linarenses.
En torno a Linares
La solución del problema, como todos
conocemos, pasa obligatoriamente por la
diversificación.
La
comarca
necesita
empresas que no dependan de Santana, pero
que, además, ofrezcan garantías de
continuidad. La Junta no se puede permitir
el lujo de apoyar proyectos que después
quedan en nada, como por desgracia está
ocurriendo. Hay que olvidarse de las
grandes empresas; las PYMES por su
estructura y tamaño son las adecuadas. En
este sentido alegra saber que la empresa
Tecnología de la Energías Alternativas
(TEA08), dedicada a la fabricación de
paneles térmicos para agua sanitaria, se va a
instalar en el parque empresarial.
Recientemente se ha presentado a
bombo y platillo en el Centro Tecnológico
Metalmecánico y del Transporte (Cetemet)
un Plan de Acción para las empresas del
conglomerado metal-mecánico andaluz que
incluye fundamentalmente incentivos para
impulsar la cooperación y procesos de fusión
entre empresas. Pero el nivel de incidencia
de este plan en el desarrollo industrial de
Linares y su comarca está por ver; sus
53
planteamientos son complejos y no parece
factible que aporte soluciones a corto y
medio plazo. No obstante, habrá que esperar
al desarrollo del plan para comprobar qué
aporta en la resolución de los problemas de
Santana.
Quince años son muchos para no
haber encontrado soluciones. Uno llega a
pensar que, a pesar de que existe buena
voluntad, también hay una gran falta de
imaginación, de operatividad y de eficacia
por parte de los encargados de resolver el
problema; la prueba de ello es que los
trabajadores continúan en el ERE, Iveco no
termina de implicarse en Santana y la
entidad sigue inmersa en pérdidas,
alcanzando estas últimas un volumen de 56,1
millones de euros en el pasado ejercicio.
Los problemas de Santana llevan
latiendo mucho tiempo y es llegado el
momento que, de una vez por todas, se den
soluciones para que las familias de los
trabajadores de esta querida empresa
puedan mirar al futuro sin sobresaltos.
Metalúrgica Santa Ana, en 1959
Centro de Estudios Linarenses
54
despectivamente ”sierra”, según palabras
de algún cronista de las nuevas poblaciones.
A quien corresponda...
Antonio Garrido Padilla
Enumerar
y poner en valor el
patrimonio natural de Linares debió de ser
fácil, e incluso gratificante hace cincuenta
años, y no digamos en el último cuarto del
XVIII, donde según cuentan las crónicas
oficiales, en el arroyo Periquito Melchor, se
pescaban deliciosas anguilas.
Empecemos por ahí, por el siglo
XVIII, ya que de todos es conocido que en el
año 1767 se concedieron a los colonos que
vinieron de Centro Europa, y por Real
Orden de Carlos III, las primeras parcelas
de lo que se darían en llamar las Nuevas
Poblaciones de Sierra Morena. Y aquí
empezó la decadencia de nuestro término
pues se le enajenó casi la mitad de sus
terrenos, como reza en los planos existentes
en el Archivo Histórico Municipal.
“El Guadiel se ha
convertido en la
cloaca de las
Nuevas
Poblaciones de
Sierra Morena y
sus áreas de
servicio”
Según éstos, nuestro término limitaba con el de Baños (en el río Campana, al
norte de La Carolina) y con el de Navas de
San Juan, en lo que se llamaba la Ventilla de
Baeza o de Linares, únicos terrenos por los
que la Corona pagó a Linares unos pocos
ducados, mientras que el resto se consideró
¡Sierra! Mágica palabra para los
amantes de la libertad y los espacios libres,
pero, ¡oh desilusión!, hablar de sierra en
Linares cuando ésta comenzaba
al
terminar la calle de Los Riscos, hasta los
confines del río Grande, es pura entelequia.
Dónde están las dehesas que el
Concejo poseía en
Sierra Morena, en
Cazlona, en La Vega de Santa María, en el
Berrocal, en … Todo en manos de los
mismos. Desamortizaciones que sólo
significaron que lo que era de uso público y
del Común pasara a manos de la oligarquía.
Sólo quedan unas pocas hectáreas en
Cerropelao, La Aceitosilla o La Garza, todas
ellas fincas privadas y con escasas
perspectivas de futuro.
Qué decir de la campiña cerealista
que dio pan a iberos, cartagineses, romanos,
visigodos, musulmanes, a los primeros
pobladores de Linares, que ambicionó
nuestra tutora Baeza por su voracidad.
Poblada, hasta no hace mucho, de
aves esteparias que hoy son un recuerdo
(sisones, aguiluchos cenizos, etc.) han
cedido su terreno al avance imparable del
olivar, gran
monocultivo que con sus
grandes plagas y elevadas dosis de
fitosanitarios para combatirlas, acaban con
la biodiversidad tanto de aves como de
mamíferos.
¡Pero nos quedan los ríos! ¡Esto sí es
hablar de ecosistemas! Tenemos cuatro ríos
que hacen de Linares prácticamente una
isla. Casi cincuenta y dos kilómetros de ríos
por los que se puede disfrutar de paseos por
sus orillas, pescar, bañarse… ¿Que pare,
dice? ¿Por qué? ¡Ah! ¡Pues sí!,
me he dejado llevar por la imaginación y
el recuerdo!. Se me olvidaba decir que
nuestros ríos no tienen agua. Son canales
En torno a Linares
temporales para llevarla a las presas que
los encarcelan.
El Guarrízas nos llega desde la
serrana Aldeaquemada , río bonito donde
donde los haya. Pero, muy cerquita de
nuestro término, se levanta la presa de la
Fernandina, muro infranqueable para las
especies piscícolas, dejando seco al río, sin
el caudal ecológico al que tiene derecho.
¡Eso si!, dispone de un caudal de
barro y limo que lo ha colmatado, procedente de una explotación superintensiva
de olivar en que se han transformado las
dehesas de sus orillas.
Afortunadamente,
disponemos
del
monumento natural de El Piélago, con una
gran…, mediana…, pequeña..., ¡ridícula ex-
55
tensión! de ciento cincuenta metros de
protección. Algo es algo. El Guadalén, con
la presa del mismo nombre que regula sus
aguas, tres cuartos de lo mismo. El
Guadalimar, regulado por la presa de
Giribaile y al que le aporta tanta cantidad
de áridos y limos, que las inexistentes
avenidas invernales no logran limpiar, y
que han sepultado el puerto fluvial de
Cástulo.
Nos queda el Guadiel, único río
“vivo” que no está regulado por presas o
pantanos. Vivo entre comillas porque se ha
convertido en la cloaca de las Nuevas
Poblaciones de Sierra Morena y sus áreas
de servicio.
Como se ve, volvemos al principio;
es la pescadilla que se muerde la cola.
Plano, a mano alzada, del antiguo término de Linares en el siglo XVII,
ocupado posteriormente por las Nuevas Poblaciones
Centro de Estudios Linarenses
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Conservatorio de Danza, ¡ya!
¿Utopía o necesidad?
Raquel Parrilla Sánchez
“La Danza es un arte que por medio
del movimiento habla al corazón a través de
los ojos”. Soy bailarina, amo la Danza.
Además, a esto he de añadir que soy
linarense y, sobre todo, amo a Linares. Pero
sufro y sufrimos (somos ya muchos) porque
la ciudad natal de grandes artistas y compositores está coja. La danza ha sido olvidada,
pues no poseemos ninguna institución
pública y reglada en toda la provincia para
dar salida a todos los jóvenes bailarines de
Linares y su comarca. La necesidad de un
Conservatorio de Danza en Linares tiene su
justificación por las siguientes razones: somos el centro neurálgico de toda la comarca, tanto por su extensión y número de
habitantes, como por su demanda cultural y
académica. Numerosos pueblos de toda la
zona cuentan con una o varias academias de
danza privadas y, en la mayoría, tan sólo
existe la posibilidad de estudiar una
especialidad: la danza española; reduciéndose en ocasiones a una sola rama de nuestra
danza española, que es el flamenco. A todos
los alumnos se les limita la posibilidad de
estudiar otras especialidades demandadas,
como la danza clásica o la danza contemporánea. En Linares existen solamente dos
academias privadas donde estudiar la especialidad clásica. Llegamos a la conclusión de
que en toda la comarca muchos alumnos
están obligados a estudiar danza española y
flamenco en diferentes pueblos y danza
clásica en sólo dos academias linarenses,
dejando olvidada la danza contemporánea.
La necesidad del Conservatorio de Danza,
que demandamos, viene dada, también, por
la inexistencia de estas especialidades en la
provincia, unificadas en un solo Conservatorio. Debido a esto, todos aquellos alumnos estudiantes del ámbito privado, se ven
frustrados ante la imposibilidad de realizar
unos estudios oficiales que conlleven a la
obtención de un título profesional, pues el
Conservatorio de Danza más cercano está en
Córdoba o Granada, es decir, a más de 100
kilómetros de distancia. Hay que recorrerlos
diaria- mente o directamente hay que vivir
en dichas capitales. Ahora bien, esta última
opción es posible para aquellos alumnos
mayores de edad que ya cuentan con una
madurez para afrontar una vida fuera de
casa. Pero para aquellos alumnos menores (a
partir de ocho años) esta opción es
totalmente inviable, así que deciden dejar sus
estudios de danza por no poder acceder a
estos estudios oficiales que requerimos para
nuestra ciudad. Contamos en la comarca con
una gran cantera de alumnos de danza que
se ven frustrados al no poder desarrollarse
profesionalmente. Llevamos años escuchando quejas de éstos por no poder realizar unos
estudios oficiales. Pueblos como La Carolina,
Canena, Santisteban del Puerto, Baños de la
Encina, Guarromán, Bailén, Mengíbar,…
incluso Úbeda y Baeza, cuentan con multitud
de alumnos a la espera de cumplir edad
suficiente para poder irse a vivir a una
capital y poder cumplir su sueño. Con la
situación actual estamos retrasando las
capacidades y cualidades profesionales de
los mismos. Pues no olviden que el mayor
enemigo de un bailarín es el tiempo, ya que
con el paso de los años las capacidades
físicas disminuyen.
Linares además cuenta con el apoyo
de un Conservatorio Profesional de Música,
en el que se ha comprobado que la existencia
de estudios artísticos reglados y oficiales en
la Ciudad no es algo absurdo, pues la
demanda de alumnado cada año es mayor.
Como conclusión, se justifica la creación de
un Conservatorio de Danza para dar salida
así a la gran cantidad de alumnos que tienen
el sueño de realizarse como bailarines.
Somos una Ciudad con una gran demanda
cultural en la generalidad de las Artes
Escénicas. Tenemos la responsabilidad de
ofrecer a nuestros jóvenes una salida cultural
en todas las disciplinas posibles. Linares lo
merece.
Centro de Estudios Linarenses
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Juan Vicente Acosta López
SONETO A LINARES
(1960)
Campos hablando olivos, penas sus gentes,
Caminos vecinales con jornaleros,
Un llanto hecho taranta, voz de mineros,
Falsa paz mantenida entre tus dientes.
También cortijos blancos, muy relucientes,
Y una yunta de mulos por el sendero.
Hay un tren de emigrantes... despeñadero,
Una ventana cerrada y un sol caliente.
Cuando podes la oliva, poda la luna,
Que me pinta de blanco, hiriendo el alma,
Los pecados mortales de tu incultura.
¿Qué tu sueño es letargo, despierta al alba!,
con el canto del gallo, poda la luna,
que no quiero que vea mi paz, tu calma.
TARANTAS DE LINARES
(2007)
A Linares vine yo,
aquí mis hijos nacieron,
a Linares vine yo.
Si por la mina sufrieron,
tengo la satisfacción
que ninguno fue minero.
Por qué le llaman la Cruz
a la mina en que trabajo.
Por qué le llaman la Cruz,
llamarle mejor cadalso
a ese agujero sin luz,
Que recorro pozo abajo.
En torno a Linares
Cristóbal Casado Álvarez
TARANTA
DEL AMOR HERIDO
Tu beso es una taranta,
tan negro como la mina,
tu beso es una taranta
que, partiendo de tu boca,
me llena de plomo el cuerpo
y me emponzoña el alma.
COMO EL JARRILLO DEL AYUNTAMIENTO
Yo no la amaba.
Y ella a mí, tampoco.
Pero su pecho
se amoldaba al cuenco de mis manos,
y su boca, presta,
apagaba la sed de mi boca ...
(Samaritana hoja de lata
que sacias al caminante
en el ardiente mediodía de agosto).
(Del poemario “Linares: geografía personal”, 1999 ...)
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Centro de Estudios Linarenses
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Domingo F. Faílde García
Linares, Rhapsody in Blue
A todas las ausencias y al tiempo, irremediables
Le aturden los destellos. Sosteniéndose
a duras penas,
el alcohol le ha empujado a la barra,
y allí, desvencijado,
consigue uncir fragmentos,
las secuencias oscuras de aquella película
que fue toda su vida.
Es un ángel caído sobre la madrugada.
Viéndolo se dijera
que un dardo lo abatió, sobrevolando
las ruinas de la ciudad,
las esquirlas azules de un remoto pretérito
que, a veces, todavía deambula por las calles
y busca los raíles imposibles
de la infancia, mordidos por la lluvia.
También llueve esta noche (casi siempre,
la mollizna y el vino ciñen las despedidas),
y entre las gotas ruedan las últimas estatuas,
las postales que el tiempo bordó en sepia,
el óxido punzante del postremo ascensor.
Fuera, hierve Linares. La sirena
de un coche policial araña el humo.
Qué lejos queda todo, qué lejos
las auroras,
el silbo de los trenes y las aves de paso.
Con los primeros ruidos del día que se enciende,
aún sigue derramando su café y las preguntas
en la carcoma helada del mostrador. Afuera
quema el frío y exhibe su rostro gris la luz.
Cansada, la memoria
se ha sentado en un banco del solitario paseo.
En torno a Linares
Lorenzo Martínez Aguilar
TORREÓN DEL CASTILLO DE LINARES
Vestigio desnudo, legajo tímido,
emerge tu perfil de torreón
en soledad contra el olvido.
Piedras ausentes, tus murallas,
dibujan el pasado con sus manos invisibles de barro.
Como el desaliento de una ruina
no quiero recordar el puñal de tus matacanes,
el enemigo de la ciudad hermana,
el hecho terrible de la gesta,
el ruido torpe y seco de la huida,
la herrumbre que el tiempo depositó en tu memoria...
Hoy, contra la estirpe defensiva de tu origen,
quiero nombrar el olivo,
la sementera, la vid, el trigo,
el romance, el juglar, la canción,
la duda que todavía tiene grabado nuestro nombre.
Pero los mitos necesitan de la muerte para serlo,
testigos de todo aquello que dignifica nuestra Historia.
Mientras, sobrevuelan palomas
por el único aliento
que aún sostiene el guarismo de tus siglos
en el sabor amargo del musgo,
de voz contra la espada.
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Centro de Estudios Linarenses
Manuel Martínez Fernández
TARANTAS
I I
Estoy
Estoy
llegando
llegando
a mi
a mi
tierra
tierra
y el
y el
aire
aire
huele
huele
a taranta
a taranta,
a galena
a galena
y olivares
y olivares,
a tarde
a tarde
grande
grande
enen
la la
Plaza
Plaza,
a perfume
a perfume
dede
Linares.
Linares.
II II
EnEn
cinco
cinco
versos
versos
susu
vida
vida,
loslos
cinco
cinco
dede
una
una
taranta
taranta,
dignidad,
dignidad,
familia
familia
y mina
y mina,
la fe
la siempre
fe siempre
en en
su su
Virgen
Virgen
y su
y su
Linares
Linares
deldel
alma.
alma.
En torno a Linares
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Juan Parrilla Sánchez
TARANTA
Nuestras minas hoy descansan
sobre todo un mar de olivos.
Nuestras minas hoy descansan
sobre el plomo hoy hundido.
Y al compás de esta taranta
las rescato del olvido
PETENERA CORTA Y LARGA
A La memoria de los mineros que fallecieron
en el Pozo de San Vicente
Suena una triste elegía
desde el Pozo San Vicente.
Seis mineros de la Tierra
se encontraron con la muerte.
Suena una triste elegía
desde el Pozo San Vicente.
Su trabajo y su sudor
quedarán en la memoria
para toa la eternidad.
Forman parte de la Historia,
siempre los recordará.
Centro de Estudios Linarenses
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El hecho tuvo lugar en un edificio
emblemático de la ciudad, y los protagonistas
–sin contar a Bach, claro- fueron dos músicos:
uno ya fallecido y el otro en plena
efervescencia de su talento.
Un templo musical
Miguel Vega Blázquez
Quiero dejar constancia a través de un
poema, de unos minutos mágicos –por
perfectos, por transcendentes, por eternosvividos en Linares el 16 de abril de 2005.
Tres años después tuve el privilegio
de conocer en persona al joven músico y de
charlar amistosamente con él, pero no me
atreví a confesarle que había escrito un poema
sobre su actuación en el Museo Andrés
Segovia. Me gustaría pensar que tal vez
llegue a sus manos a través de este
monográfico linarense.
DEVOCIONES
A Ricardo Gallén
Las endiabladas escalas del genio de Eisenach
sonando íntimas en una guitarra antigua
-la luz anaranjada de una lámpara de pie
diluyéndose entre el mármol tenue de las columnas del patio-.
Y debajo, en la cripta silenciosa,
el viejo maestro abstraído
en la vibración majestuosa de las cuerdas
que pulsa, con ese mismo fervor,
un joven músico en la penumbra del templo.
CEL
Servicio Público
adscrito al Área de Cultura
del Excmo. Ayuntamiento de Linares
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