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RECERQUES DEL MUSEU D’ALCOI, 14 (2005), 157-168
La venta de la Dama de Elche: desmontando algunas justificaciones
CONCEPCIÓN PAPÍ RODES *
En este artículo cuestionamos el manejo del supuesto impago de la colección de antigüedades de Aureliano Ibarra y Manzoni por parte del Museo
Arqueológico Nacional, como justificación en la venta de la Dama de Elche a Francia. Se hace una revisión crítica de la “versión tradicional” y se
aportan documentos que demuestran que esa teoría no se puede seguir manteniendo.
Palabras clave: Dama de Elche, La Alcudia, Manuel Campello, Aureliano Ibarra y Manzoni, Pedro Ibarra.
En aquest article ens plantegem la forma de resoldre el suposat impagament de la col·lecció d’antiguitats d’Aurelià Ibarra i Manzoni par part del
Museu Arqueològic Nacional, com a justificació de la venda de la Dama d’Elx a França. Es fa una revisió crítica de la “versió tradicional” i s’hi aporten documents que demostren que aqueixa teoria no es pot continuar mantenint.
Paraules clau: Dama d’Elx, L’Alcúdia, Manuel Campello, Aurelià Ibarra i Manzoni, Pere Ibarra.
The sale of the Dama de Elche: dismantling some justifications.
In this paper, the managing of the supposed non-payment of the Aureliano Ibarra y Manzoni’s antiquities collection, is questioned as justification in
the sale of the Dama de Elche to France. A critical review of the “ traditional version “ is done and documents that demonstrate that this theory cannot
continue being kept, are presented.
Key words: Dama de Elche, La Alcudia, Manuel Campello, Aureliano Ibarra y Manzoni, Pedro Ibarra.
La aparición en 1897 de la Dama de Elche en las tierras de La Alcudia, propiedad del doctor Manuel Campello, tuvo lugar siete años después de la muerte del alicantino Aureliano Ibarra y Manzoni, quien había dedicado toda
su labor como arqueólogo al estudio y protección de los
restos aparecidos en el solar de la antigua Colonia Iulia
Ilici Augusta.
Aureliano Ibarra y Manzoni, 1 (lám. I) académico
correspondiente en Elche de la Real Academia de la Historia, había llevado a cabo excavaciones sistemáticas en el
yacimiento de La Alcudia (Elche, Alicante) durante los
años 1861 a 1863. Fruto principalmente de estas intervenciones, llegó a formar una importante colección de antigüedades que tras su muerte en 1890, su hija Asunción
Ibarra Santamaría, esposa del doctor Manuel Campello,
vendió al Estado Español, pasando desde entonces a formar parte de los fondos del Museo Arqueológico Nacional
en Madrid.
En la bibliografía sobre el descubrimiento e inmediata
salida de España de la Dama, la colección de objetos
arqueológicos de Aureliano Ibarra y Manzoni y más concretamente la cuestión de su pago, ha formado parte de la
historia desde el primer momento ya que éste se convertiría en un asunto crucial al ser esgrimido desde Elche como
explicación y justificación de la venta a Pierre Paris de la
Dama en 1897.
UNOS DÍAS DE AGOSTO DE 1897
* Museo Arqueológico Nacional. C/ Serrano, 13. 28001 Madrid.
1. Fecha de entrega: marzo 2006. El contenido del presente trabajo
forma parte de la tesis doctoral de la autora: En torno a Ilici: Las
intervenciones de Aureliano Ibarra y Manzoni y su colección
arqueológica, que está en preparación para su publicación.
Mauro Hernández ha sido fundamental en la publicación de este artículo con su inestimable y generosa ayuda, y le estoy enormemente
agradecida. Agradezco también a José María Segura las facilidades
que me ha brindado.
Aunque no vamos a entrar en detalles de una historia
harto conocida, conviene, no obstante, traer a la memoria
algunos datos fundamentales. El 4 de agosto ha aparecido
la Dama (lám. II) y Pierre París, el día 11 del mismo mes,
está en Elche invitado a ver el Misteri. El arqueólogo francés toma rápida conciencia del valor de la escultura y de
forma expeditiva realiza las gestiones para poder ofrecer
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CONCEPCIÓN PAPÍ RODES
Lámina I. Aureliano Ibarra y Manzoni. Museo Escolar Agrícola de Pusol
(Elche, Alicante).
se resiste: ¿por qué al Louvre, fuera de España y no al
Museo Arqueológico Nacional de Madrid? El doctor Campello ante la lógica propuesta de Pedro, que le está poniendo en dificultades, se ve obligado a mentir y aduce que
desde el Museo Arqueológico Nacional le han protestado
una letra de la venta de la colección de su suegro, Aureliano Ibarra y que por esa razón no va a hacer ningún trato
con la institución madrileña. Y, en nuestra opinión, falta a
la verdad porque lo cierto es que sin que se enterase Pedro
Ibarra: “lui qui recueille jusqu’aux plus humbles tessons
de l’Alcudia, avec une ferveur dévote” (Paris, 1907: 322),
Manuel Campello había facilitado en 1895, a espaldas de
Pedro Ibarra y para su venta al museo madrileño, un nuevo
conjunto de piezas de La Alcudia que nada tenía que ver
con la colección de su suegro, a través de Eduardo de la
Rada y Méndez, hijo de Juan de Dios de la Rada y no sólo
no lo ha cobrado todavía sino que le han protestado la letra
desde Madrid.2 Esa y no otra es, a nuestro juicio, la letra
protestada, que no tiene ninguna relación con el conjunto
de piezas de Aureliano Ibarra. Y ante este impago, Pierre
Paris le ha asegurado que: “vous serez payé dans huit
jours, non en pesetas, mais en francs et le change est à 70
pour cent” (Paris, 1907: 324). La decisión de Campello
está tomada, y al verse presionado por Pedro Ibarra, le
cuenta una media verdad: que le han protestado una letra y
que por esa razón no va a vender la Dama al Museo
Arqueológico Nacional. Pero, obviamente sólo puede
decirle que la letra es de la colección de Aureliano Ibarra,
la única de cuya venta tenía noticia Pedro. La ingenuidad
de Pedro Ibarra hace el resto, pues al creer a Campello,
pero también conocer la venta de la colección de su hermano,3 el relato de su versión de los hechos combina lo real y
2.
4.000 francos a Campello y llevarse la Dama al museo
parisino del Louvre, “pour la gloire d’Elche, pour la glorie de l’Espagne, pour celle du docteur Campello” (Paris,
1907: 323). Mientras tanto Pedro Ibarra, hermano de Aureliano, sin duda desolado por la inminente salida de la
Dama, se ha puesto en contacto con el Museo Arqueológico Nacional y con la Real Academia de la Historia para
informarles de la situación. Pero las gestiones que pudiera
haber llevado a cabo Pedro Ibarra de nada podrían haber
servido frente a la decidida actitud del dueño de la escultura quien, ante la sustanciosa oferta, no tiene dudas. El propio Paris así lo reconoce: “il [Campello] écoute avec
patience mes arguments, mail il ne cède pas. Je me lève; la
bataille est bien perdue. Mais sur le seuil une inspiration
me vient; je me retourne: “Mais, docteur, vous ne m’avez
pas demandé combien vous offre le Louvre”. Le docteur
hésite, puis, curieux, d’une voix molle: “Combien?” […]
Revenez demain…” (Paris, 1907: 323-324).
Pedro Ibarra, quien tras la muerte de su hermano ha
hecho suya la salvaguarda del patrimonio de La Alcudia,
158
3.
La inmediatez en el tiempo de la protesta de la letra y la venta de la
Dama se deduce del relato hecho por Pedro Ibarra en el nº 123 de sus
Efemérides Ilicitanas. Manuscrito, Tomo I. pag. 140 recogida por
Ramos Folqués, (1945: 12, nota 3), pues desgraciadamente las Efemérides hoy están perdidas, como advierte Joan Castaño (Castaño, 2001:
191, nota 115) “Malauradament, els diversos volums que formaven
aquesta col.lecció de notícies […] no estan actualment localizats,
encara que sí que figuren en l’inventari de la biblioteca Ibarra de
l’any 1935”. Algunas de ellas, menos de una treintena, se conservan
en el Museo Escolar Agrícola de Pusol, Elche (Alicante). También
Alejandro Ramos, al transcribir las palabras de Pedro Ibarra habla del
vencimiento de una letra en agosto (Ramos Folqués, 1945: 12).
De hecho, Pedro Ibarra fue el auténtico gestor de la venta de la
colección al Estado, quizá complaciendo el deseo de su hermano de
mantener íntegra y en España la colección, deseo que, en cualquier
caso, no fue objeto de ninguna cláusula testamentaria puesto que
Aureliano Ibarra no otorgó testamento, como hemos comprobado en
el Registro General de Actos de Última Voluntad, dependiente de la
Subdirección General del Notariado y de los Registros de la Propiedad y Mercantiles del Ministerio de Justicia. Certificación nº
902861, serie 0339894/04, de 28 de enero de 2005, expedida a petición nuestra a partir de copia compulsada del Acta de Defunción de
Aureliano Ibarra y Manzoni, inscrita en el Registro Civil de Alicante, sección 3ª, libro 45, página 128, nº 255, firmada en Alicante el 18
de noviembre de 1890. Debemos la copia del Acta de Defunción a
Antonio Ibarra Marrahi, descendiente de Aureliano Ibarra, por la
rama de Rafaela Llorente, a quien agradecemos su amabilidad y
generosidad al facilitarnos esta documentación.
LA VENTA DE LA DAMA DE ELCHE: DESMONTANDO ALGUNAS JUSTIFICACIONES
Lámina II. Dama de Elche. Museo Arqueológico Nacional (Madrid).
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CONCEPCIÓN PAPÍ RODES
lo inventado, ya que su sobrino sólo le ha mentido en la
colección objeto de venta, pero no en cuanto al interlocutor, Eduardo de la Rada y Méndez, y las condiciones de
pago: tres letras.
EDUARDO DE LA RADA Y MÉNDEZ EN
LAS TIERRAS DE MANUEL CAMPELLO
En el Archivo del Museo Arqueológico Nacional, entre
los documentos del año 1895 hemos encontramos la
siguiente lista manuscrita y firmada en Madrid el 28 de
marzo de 1895 por Eduardo de la Rada y Méndez:4
“Objetos de la propiedad de D. Eduardo de la Rada y Méndez que quedan en depósito en el Museo Arqueológico Nacional.
Objetos.
Anilla de hierro. (Elche). Posesión del Dr. Campello […]
Asa de un cazo (bronce) su labor está formado de puntas y
círculos que lo rodean
Asa de lucerna (barro)
Boca de una lucerna con un trozo de esta encontrada en
Elche en la posesión del Dr. Campello, tiene círculos concéntricos que sirven de adornos.
Cazillo imitando una concha (en mal estado) […]
Fíbula romana, le falta el pasador (bronce)
Fíbula romana, sin pasador (hierro)
Fragmento de lucerna, de un solo mechero (Elche) está
istriada y le falta la boca arte romano
Fragmento de lucerna romana, tiene un solo mechero, y en el
centro rota, conservando parte del crismón arte cristiano (barro)
Fragmento del dorso de una mujer (mármol, arte romano
cristiano […]
Fragmento de lucerna, con un solo mechero, con un amorcillo, arte romano (barro)
Jarra de un asa de barro encarnado (rota) (Elche) posesión
del Sr. Campello arte romano […]
Mosaico romano de los llamados opus latinum, está compuesto de cubitos perfectos, blancos, azules y encarnados, forman ángulos las líneas de colores compuestas por estos cubitos
de piedra
Parte de una fíbula, presenta un adorno por sus lados compuestos por dos porritos que sirven de remate
Pequeña cara de barro conservando parte del peinado hacia
arriba, y además en el lado izquierdo se ve un trozo de paño, que
sin duda pendía desde la cabeza (arte romano)
4.
Expediente 1895/2: “Colección de objetos de D. Eduardo Rada y
Méndez que quedan en depósito en el Museo”. Archivo del Museo
Arqueológico Nacional. No transcribimos el contenido completo de
la lista pues hay en ella piezas que nada tienen que ver con Elche. Se
advertirá que en algunos casos pone “Elche” a lado de la pieza y en
otros no, pero los incluimos. Esto se debe bien a que dicha procedencia sí aparece en el Libro de Inventario de la Sección Primera del
Museo Arqueológico Nacional, o que por sus características, responden al mismo conjunto. Esta colección fue finalmente adquirida en
1900.
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Pequeña ánfora de barro, que le faltan asas y boca, tiene en
la panza de la vasija círculos en[…]tes que la rodean y en el
cuello un adorno de zic-zac (Elche) arte romano
Pequeñas vasijas de barro, barnizado de negro
Pequeño capis, encontrado por D. Eduardo de la Rada en la
posesión del Dr. Campello (Elche) […]
Trozo de ánfora, encontrada por D. Eduardo de la Rada en
la posesión del Dr. Campello (Elche)
Trozo inferior de un vaso lacrimatorio ó ungüentario (Elche)
arte romano (barro)
Trozos de barro pintados en la posesión del Dr. Campello
(Elche) (ocho)
Trozo de mosaico romano, compuesto de cubos blancos y
negros, es de los llamados opus reticulatum.
Trozo de espejo de metal, tiene una labor que se compone de
dos círculos por uno de sus lados y otra labor de boquetes rota
en su parte exterior (Elche)
Trozo de un vaso de cristal, con irisaciones, y forma de una
figura de relieve, viéndose solamente un busto de perfil (Elche).
Trozo inferior de un vaso de cristal lacrimatorio ó ungüentario, con irisaciones (Elche)
Trozo de brazalete, consistiendo su labor en dos líneas paralelas
Trozo inferior de un vaso lacrimatorio ó ungüentario de
color azul con irisaciones (Elche)[…]
Trozos de barro saguntino, con distintos dibujos encontrados
en la posesión del Dr. Campello (Elche), (veinte y uno) […]
Vaso lacrimatorio ó ungüentario en buen estado (barro)
(Elche) arte romano […]”.
El contenido de este documento nos descubre que
Eduardo de la Rada y Méndez ha estado en Elche en las
posesiones del doctor Campello en La Alcudia y desde allí
se ha traído una serie de materiales para depositarlos en el
Museo Arqueológico Nacional, donde es director su padre,
con el fin de tramitar su compra.
LAS INEXACTITUDES DEL RELATO DE
PEDRO IBARRA
Con la salida a la luz de esta intervención del hijo de
Rada cobran sentido y explicación muchas de las contradicciones expresadas por Pedro Ibarra, al relatar la situación:
“18 de agosto de 1897.- Venta del Busto!!! […] la protesta de la letra que ha hecho el hijo de Rada en Madrid
de las tres que tiene aceptadas su padre, parece que han
disgustado mucho a Campello, pues la verdad es que tiene
ya fundados motivos para desconfiar del cobro completo
de las antigüedades de la colección de Aureliano […]”.
(Ramos Folqués, 1945: 12, nota 3).5
5.
La cita se corresponde a la nº 123 de las Efemérides Ilicitanas, de
Pedro Ibarra. Ms, tomo I. pag. 140 recogida en la obra de Ramos.
Las negritas son nuestras.
LA VENTA DE LA DAMA DE ELCHE: DESMONTANDO ALGUNAS JUSTIFICACIONES
Lámina III. Detalle del Mosaico del Centauro. Colección Ibarra. Museo
Arqueológico Nacional (Madrid).
Los datos aportados por Pedro Ibarra, discordantes ante
su confrontación con la realidad documental de los hechos
acaecidos, nos servirán para razonar nuestra opinión. En
primer lugar, si Pedro piensa que está hablando de la
colección de su hermano Aureliano, difícilmente “el hijo
de Rada” Eduardo de la Rada y Méndez puede “protestar”
ningún documento aceptado por su padre. Cuando el hijo
de Rada es trasladado al Museo Arqueológico Nacional
desde el Museo de Reproducciones Artísticas el 8 de junio
de 1891, sólo era ayudante de tercer grado del Cuerpo de
Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos6 y no fue nombrado secretario del Museo Arqueológico Nacional hasta
el 3 de marzo de 1899, razón por la cual no estaba en condiciones de tomar decisión alguna sobre un pago ni en
1892, cuando ingresa la colección Ibarra (lám. III) en el
museo, ni en 1897 cuando aparece la Dama. Por otra parte,
al examinar todos y cada uno de los documentos de la
compra de la colección Ibarra se constata que en ningún
momento aparece implicada la figura de Eduardo de la
Rada quien ya estaba en el museo, sino la de su padre,
Juan de Dios de la Rada y Delgado.
En segundo lugar, Pedro Ibarra habla de “las tres
[letras] que tiene aceptadas su padre”. Sin embargo fueron seis, y no tres, los pagos trimestrales en los que se iba
a abonar la colección de antigüedades de Ibarra, tal y como
consta en la documentación al respecto. 7 En ningún
6.
7.
Los datos administrativos de Rada y Méndez están tomados de su
expediente personal. Archivo General de la Administración, Alcalá
de Henares (Madrid), sign.: 31/6545.
Toda la documentación sobre la compra por el Estado de la colección Ibarra en el expediente 1891/10 del Archivo del Museo Arqueológico Nacional. Los principales datos y fechas de la venta que contiene el expediente son los siguientes: “Nota de los objetos antiguos
procedentes de la colección de D. Aureliano Ibarra que el abajo firmado ofrece al gobierno por si cree conveniente su adquisición para
el Museo Arqueológico Nacional”, manuscrita de Pedro Ibarra y con
fecha 10 de enero de 1891; Carta del director del Museo Arqueológi-
momento se barajó otra opción, ni como oferta del museo
ni como propuesta de Campello, entonces, ¿por qué Pedro
habla de tres pagos? Simplemente, porque ese debió ser el
acuerdo al que habían llegado Manuel Campello y esta vez
sí, el hijo de Rada, en 1895.
Poco después Ibarra vuelve a hablar otra vez del tema,
y además de sacar a colación las tres letras, de nuevo nos
ofrece un dato que no concuerda con la realidad de los
pagos de la colección de Aureliano Ibarra:
“[Campello] hubo de aceptar 3 letras de cambio a
determinado plazo, por el valor del completo pago del
importe de las referidas antigüedades,8 y el consabido
director obró muy mal al protestar la letra primera que le
fue presentada el día del vencimiento. Dicho está que aún
no se ha terminado de pagar aquella colección de antigüedades: junio de 1898”. (Ibarra y Ruiz, 1899: ff. 44-45).9
Antes de seguir rebatiendo a Pedro Ibarra, conviene
apuntar las verdaderas condiciones de pago de la colección
de su hermano, a partir de la carta escrita al respecto por el
director del Museo Arqueológico Nacional (láms. IV, 1 y
IV, 2): “he acordado su adquisición para el mismo por el
precio de siete mil quinientas pesetas, que se le abonarán
a V. en seis plazos pagándole cada uno de ellos en los trimestres en que el Estado da a este establecimiento la consignación que tiene fijada en los presupuestos generales
para esta clase de gastos, empezando los pagos de dichos
plazos desde el próximo primer trimestre que este museo
perciba, y continuando sin interrupción en los sucesivos,
hasta el total pago de la expresada cantidad”.10
Puesto que la colección ingresa en el Museo Arqueológico Nacional en febrero de 1892, el “próximo primer trimestre que este museo perciba” su asignación presupuestaria será el que comienza en abril del mismo año. Por lo
tanto la letra con el primer pago trimestral de 1.250 pesetas
se tendría que abonar en el segundo trimestre de 1892 y la
última en el periodo que abarca los meses de julio a septiembre de 1893.
Si en su relato de los hechos Pedro Ibarra afirma que es
la primera letra y que se la acababan de protestar en 1897,
es imposible que dicho pagaré correspondiera al primer
co Nacional a Asunción Ibarra, en la que consta la tasación de la
colección en 7.500 pts y su pago en 6 letras, fechada en 14 de enero
1891; Aceptación desde Elche de la venta, manuscrita por Pedro Ibarra y firmada por su sobrina Asunción, con fecha 7 de noviembre de
1891; 11 de febrero de 1892, ingreso en el Museo Arqueológico
Nacional de la colección Ibarra, acompañada de una lista manuscrita
redactada por Pedro Ibarra y titulada “nota de como están embaladas
las antigüedades de mis sobrinos remitidas a Madrid y que deberá
tenerse a la vista para desembalar”, firmada en Elche el 2 de febrero
de 1892; 12 de febrero de 1892, desembalaje de la colección.
8. Pedro se refiere a la colección de su hermano.
9. Las negritas son nuestras. La colección que se llevó Rada y Méndez
no ingresó como compra en el Museo Arqueológico Nacional hasta
el año 1900, por lo que, efectivamente en junio de 1898 no se había
pagado todavía.
10. Carta del director del Museo Arqueológico Nacional a Asunción Ibarra, fechada en 14 de enero 1891. Expediente 1891/10. Archivo del
Museo Arqueológico Nacional. Las negritas son nuestras.
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CONCEPCIÓN PAPÍ RODES
Láminas IV, 1 y IV, 2. Carta del Director del Museo Arqueológico Nacional a Asunción Ibarra. Archivo del Museo Arqueológico Nacional (Madrid).
162
LA VENTA DE LA DAMA DE ELCHE: DESMONTANDO ALGUNAS JUSTIFICACIONES
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CONCEPCIÓN PAPÍ RODES
Precisamente, en esos días de agosto de 1897, estaba
Campello interesado en la adquisición de un nuevo terreno
para cuyo pago contaba con el pago de la letra de Madrid,
(Ramos Folqués, 1945: 12; Ramos Fernández, 1986: 54)12
y ante la falta del efectivo esperado, la oferta de Pierre
Paris vino a solucionarle el problema. Una vez acallado
Pedro Ibarra, Campello pensó que tenía vía moral libre
para vender la Dama a Paris y a Pedro Ibarra sólo le quedó
su impotencia: “Hoy se ha llevado el busto M. Paris. ¿Y
esto no tiene remedio? ¿Y no hay una ley en España que
impida esto? ¿Acaso porque un hombre no tenga afición a
estas cosas no se le puede impedir, en nombre de la cultura pública, en nombre de la historia patria, cuya hermosa
página debe ilustrar un día, no se le puede impedir el que
venda éste al extranjero? (Ramos Folqués, 1945: 12, nota
3).13
LA SOLVENCIA DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL Y LA AUSENCIA DE
RECLAMACIONES
Lámina V. Bienes de Asunción Ibarra. Museo Escolar Agrícola de Pusol
(Elche, Alicante).
abono de una colección que debía comenzar a reembolsarse en 1892. Es decir, esa letra no podía corresponder al
pago de las antigüedades de Aureliano Ibarra.
Hasta este momento hemos comprobado el alcance que
tuvo el secreto de Manuel Campello ante Pedro Ibarra
sobre la existencia de un trato con Eduardo de la Rada, que
derivó, ya lo hemos visto, en una serie de datos falsos en el
posterior relato de lo ocurrido por parte de Pedro. Pero al
descubrimiento del trato entre Rada y Méndez y Campello
y a la réplica de todas las declaraciones contradictorias del
hermano de Aureliano Ibarra, debemos añadir que en la
actualidad, a la vista de la documentación conservada
sobre este tema que hemos podido consultar,14 no hay ningún dato objetivo que incline a admitir que la liquidación
de la colección de Aureliano Ibarra no se efectuara y, además, en los plazos estipulados, sino más bien todo lo contrario.
Por un lado, el hecho de que la fuente de pagos fuera el
Estado hace pensar a priori en una solvencia financiera.
LA ACTITUD DE MANUEL CAMPELLO
Consideremos ahora a la forma de proceder del doctor
Manuel Campello. Si hubiera sido cierto que desde 1892
no le habían pagado ninguna letra de una liquidación que
tenía que haber finiquitado en 1893, y de hecho, su principal “argumento” en contra de la venta de la Dama al
Museo Arqueológico Nacional era la falta de cumplimiento en el pago adeudado… ¿habría facilitado un nuevo conjunto de piezas a Eduardo de la Rada en 1895 para el
mismo museo que, según él, no le pagaba desde hacía tres
años? ¿Al hijo del director que rechazaba sus letras?. Se
hace difícil creerlo de Manuel Campello, una persona
vivamente interesada en el aumento de su patrimonio,
sobre todo en lo que a sus haciendas se refería (lám. V).11
11. Sirva de ilustración a esta afirmación el conocimiento de cuales eran
sus fincas sólo ocho años después de la venta de la Dama:
“Fincas en usufructo: Casa Calle Corredera nº 45, 6500 [pesetas];
164
Hacienda “Mendiela”, 124 tahs. 53 7/8 grands. 16 7/8 Huerto. 5
olivar. 58 2/8. Labor, 17465 [pesetas]; Hacienda “Villa-Yllici”, 60
tahs. 11 4/8 grands. 48 4/8. Labor, 7770 [pesetas]; Hacienda “Llopis”, 23810 [pesetas]”. “Inventario de los bienes propios y en usufructo de Doña Asunción Ibarra Santamaría viuda de don Manuel
Campello Antón en once de enero de 1905”, p. 7. Museo Escolar
Agrícola de Pusol (Elche, Alicante), sin signatura.
12. Se da el dato de la nueva parcela en Ramos Folqués, 1945: 12, y lo
recoge de nuevo Ramos Fernández, 1986: 54.
13. La cita se corresponde a la nº 124, del día 30 de agosto de 1897, de
las Efemérides Ilicitanas, de Pedro Ibarra. Ms, tomo I. pag. 140 recogida en la obra de Ramos.
14. Hemos consultado toda la documentación referente a este tema existente en: Archivo General de la Administración, Alcalá de Henares
(Madrid); Archivo del Museo Arqueológico Nacional, Madrid; Real
Academia de la Historia, Madrid; Real Academia de Bellas Artes de
San Fernando, Madrid; Archivo Histórico Municipal de Elche, (Alicante); Museo Escolar Agrícola de Pusol, Elche (Alicante). Hemos
realizado consultas personales sobre la documentación existente en
la Fundación Universitaria de Investigación Arqueológica “La Alcudia de Elche”.
LA VENTA DE LA DAMA DE ELCHE: DESMONTANDO ALGUNAS JUSTIFICACIONES
En el Archivo General de la Administración se conserva el
desglose del presupuesto para los museos españoles para
los años 1891-1892 y en el capítulo 13, artículo 7 del
reglamento vigente, esto es para suscripciones y adquisición del material científico, entendiendo como tal a los
objetos arqueológicos, el Museo Arqueológico Nacional
tenía asignada la cantidad de 20.000 pesetas. Para poder
comprender la enorme cuantía de este importe, baste saber
que el presupuesto total en este capítulo para todos los
Archivos, Bibliotecas y Museos de España era de 80.000
pesetas. Es decir, sólo para la compra de piezas en el
Arqueológico se destinaba el 25% del total estatal. En el
desglose de las asignaciones de ese período se aprecia con
claridad la importante dotación que recibía el museo
madrileño:
“Museo Arqueológico Nacional
Id. de Reproducciones artísticas
Id. Arqueológico de Barcelona
Id. Id. de Granada
Id. Id. de Sevilla
Id. Id. de Toledo
Id. Id. de Tarragona
Id. Id. de Valladolid
20.000
9.000
500
500
500
500
500
500”.15
El 13 de septiembre de 1892 se remite desde el negociado 6º de Instrucción Pública al director general de la
misma, la disposición de que “de las sesenta mil pesetas
consignadas en el capítulo 18, artículo único del Presupuesto vigente para suscripciones, adquisición de material
científico y demás gastos de los Archivos, Bibliotecas y
Museos, se distribuyan a la Biblioteca Nacional veinticinco mil pesetas; a la Biblioteca Universitaria de Madrid,
ocho mil, al Museo Arqueológico Nacional veinte mil y al
Archivo Histórico-Nacional tres mil quinientas”.16
No es razonable pensar en un problema de liquidez por
parte del Museo Arqueológico Nacional en el pago de las
letras de la colección Ibarra ante esta dotación presupuestaria.
Por otro lado, dentro del expediente de la compra de la
colección, que se guarda en el Archivo del Museo Arqueológico Nacional no existe ni una sola carta procedente de
Elche, tanto de Manuel Campello y Antón como de Asunción Ibarra Santamaría o de Pedro Ibarra y Ruiz expresando descontento o reclamación alguna sobre ningún impago
o siquiera retraso en el apercibimiento del importe de las
letras trimestrales. Tampoco en el Libro de Entrada de
correspondencia desde 1 de septiembre de 1892 al 8 de
marzo de 1894,17 fechas que abarcarían las seis letras de
15. «Distribución de las 80.000 pesetas consignadas en el Cap. 13, art.
7 del Presupuesto vigente” Archivo General de la Administración,
Alcalá de Henares (Madrid), sign.: 31/6707.
16. Oficio de Instrucción Pública fechado en Madrid, el 13 de septiembre de 1892. Archivo General de la Administración, Alcalá de Henares (Madrid), sign.: 31/6707.
17. Archivo del Museo Arqueológico Nacional.
pago previstas, hay registrados en los apuntes sobre el contenido de cada carta, requerimiento alguno por los pagos.
Es más, no hay consignada ninguna comunicación procedente de Elche.
La apertura de un expediente en el Museo Arqueológico Nacional es una diligencia imperativa para recoger
cualquier gestión administrativa que se lleve a cabo en él.
Su inicio supone la creación de un espacio no sólo burocrático sino físico en el que se reúne cualquier tipo de oficio, informe, carta, documento en fin, que se genere sobre
el tema, tanto en el momento de sus primeras gestiones
como con posterioridad. Incluso en el caso de que con el
paso de los años se abra un nuevo expediente cuyo asunto
pueda estar relacionado con otro anterior, estos legajos se
vinculan entre sí. Es decir, que cualquier escrito que se
hubiera remitido al museo desde Elche relacionado con el
pago de la colección Ibarra, aunque hubiera sido en 1897,
año del descubrimiento de la Dama, hubiera sido archivado en el expediente 1891/10: “Adquisición por compra a
Doña Asunción Ibarra de Campello, de la colección de
antigüedades que perteneció a su padre, don Aureliano
Ibarra y Manzoni”.18 Y no hay ninguno en este sentido.
UNA NUEVA LECTURA DE UNA VIEJA
CUESTIÓN
Ante el análisis expuesto y el estudio de la documentación sobre el tema, creemos que no se puede seguir sosteniendo que la colección no se pagó.19 Y quizá habría que
ir un poco más allá y apuntar que lo que habría que
demostrar es que el pago no se llevó a cabo, puesto que
cabe presuponer la honradez de una institución como el
Museo Arqueológico Nacional, por lo que si se está dispuesto a ponerla en tela de juicio, se deberían aportar evidencias para ello. Sin embargo, lejos de esto, la versión de
Pedro Ibarra y de Pierre Paris ha ido reproduciéndose de
generación en generación a través de la bibliografía más
tradicional, dándola por cierta, sin que en ningún momento
se haya aportado prueba documental alguna sino las palabras de ambos. Y así, la historia del impago de la colección Ibarra como disculpa moral en la justificación de la
venta a Francia de la Dama, se ha ido trasmitiendo de un
texto a otro, agrandándose e incluso tergiversándose (todavía más) con el paso del tiempo. Del extremo al que ha llegado la adulteración de lo acontecido da muestra este
texto:
“Pero ocurrió que uno de los plazos [de pago de la
colección Ibarra] venció en fechas próximas al descubrimiento de la Dama y a partir de ese momento hubo un
contencioso, pues su dueña doña Asunción no estaba de
18. Archivo del Museo Arqueológico Nacional. En el original hay dos
erratas: “Ibara” por Ibarra y “eprteneció” por “perteneció”.
19. Al menos mientras no aparezca alguna documentación, hasta hoy
desconocida, que demuestre lo contrario.
165
CONCEPCIÓN PAPÍ RODES
acuerdo con incluirla con las demás piezas y la Academia
no estaba de acuerdo en seguir pagando”. 20
¿Cuándo se planteó y por quién la inclusión de la
Dama como parte de la colección Ibarra?, ¿y cómo podría
ser así, si la colección estaba en Madrid cinco años antes
del descubrimiento de la Dama y el precio estaba acordado
en base a su contenido?, ¿qué tenía que ver la Academia
con los pagos, si correspondían al Museo Arqueológico
Nacional? En fin, ¿cuál es la documentación en la que se
apoyan semejantes afirmaciones?
Si excusamos, por desconocimiento involuntario, las
declaraciones de Pedro Ibarra y el relato de Pierre París
(que bebe de la misma fuente, Manuel Campello), la primera referencia bibliográfica de relevancia a la que hay
que remitirse sobre este tema es la obra de Alejandro
Ramos Folqués de 1945 La Dama de Elche. Nuevas aportaciones para su estudio. En ella el autor se propone,
según sus propias palabras, “exponer lisa y llanamente la
verdad en cuanto al hallazgo y a la venta de la Dama,
esclareciendo confusiones y reivindicando la memoria de
quien con la máxima resignación, siendo inocente, recibió
las acusaciones que le hacían responsable de la venta del
célebre busto”. (Ramos Folqués, 1945: introducción). El
inocente sobre el que habían caído las acusaciones fue, ironías del destino, Pedro Ibarra. En este trabajo,21 Ramos
Folqués recoge las palabras del propio Ibarra:
“En una de mis frecuentes visitas al cronista y Archivero
Municipal, laborioso investigador y coleccionista notable, D.
Pedro Ibarra Ruiz en 26 de agosto de 1929, cometí, una vez
más, lo que dicho cronista calificaba siempre de imprudencia, abordándole el problema de la venta del Busto de Elche,
de cuya operación se le hacía responsable por el pueblo. En
esta fecha, dolido por los comentarios hechos en aquellos
días, rompió su tradicional silencio, relatándome el suceso
en los siguientes términos: “ […] Fruto de las costosas y
extensas excavaciones efectuadas por Aureliano Ibarra era
la colección de antigüedades […] que constituía el único
caudal hereditario que deja a su hija Asunción, con el ruego
de que a su muerte fuese vendida o entregada al Museo
Arqueológico Nacional voluntad paterna que en 1891, ya
casada con el Dr. Campello cumple su hija conviniendo la
venta por cantidad que había de ser satisfecha por el Museo
y para comodidad de éste en tres plazos, mediante letras
aceptadas, una de las cuales vencía en agosto de 1897. […]
Transcurría el verano de 1897. La negativa del Dr. Campello, asesorado por Ibarra, es rotunda, pero P. Paris no ceja
[…] pero… en esos días llega de Madrid protestada la letra
20. Enciclopedia Libre Universal en Español. http://enciclopedia.us.es.
(Última modificación de la página, 12 junio de 2004). Citamos este
texto a pesar de la reticencia que nos causa la ausencia de firma, por
la importancia de su contenido y su disposición para un público
potencialmente muy numeroso ya que es una enciclopedia de consulta vía internet.
21. Aunque Ramos Folqués abre con comillas lo que se supone que
debía ser el “relato” de P. Ibarra sin cerrarlas, incluye cosas redactadas por él, haciendo una mezcla, pues dentro del mismo entrecomillado cita a P. Ibarra visto desde fuera.
166
girada al Museo, cuyo importe ya tenía destinado el Dr.
Campello para la adquisición de una parcela de terreno.
[…] Ibarra ya no es consultado ni escuchado, pasando a ser
un elemento pasivo. El 18 de agosto se consuma la venta y
Pierre Paris entrega a Campello 4.000 francos, que al cambio de aquella fecha se tradujeron en 5.200 pesetas”.
(Ramos Folqués, 1945: 10-12).
Efectivamente Alejandro Ramos aporta una versión
crítica de los acontecimientos con el fin de restituir moralmente a Pedro Ibarra. Tras el relato de éste, se cuestiona
sobre el fundamento que podían tener las lamentaciones de
Ibarra o el resultado que habían tenido sus gestiones para
que no saliera la Dama. Pero dando siempre por hecho que
la colección de Aureliano Ibarra no se había pagado.
No referiremos aquí las numerosas publicaciones que
recogen este tema que, en la mayoría de los casos, sólo
transcriben una y otra vez la versión de los hechos que
hasta ahora hemos visto, sino que atenderemos directamente a un trabajo, de relativamente reciente publicación
que, ante la explicación tradicional del impago, por fin, se
cuestiona su autenticidad y abre la puerta a otro punto de
vista. En 1997, año de fastos en torno a la Dama con motivo del centenario de su descubrimiento, tiene lugar una
conversación entre tres relevantes conocedores del mundo
ibérico y de La Alcudia: Ricardo Olmos y Trinidad Tortosa, editores de una obra para la conmemoración del evento,
(Olmos y Tortosa, 1997) charlan con Rafael Ramos Fernández fuertemente vinculado al yacimiento ilicitano y sus
estudios. En el transcurso de la charla, después transcrita,
(Ramos Fernández, 1997: 83-88) por primera vez se plantea una duda sobre la versión ya centenaria de la cuestión.
La charla se ha adentrado en el tema del impago, y preguntan los editores:
–[editores] “¿Y el Dr. Campello? Has dicho antes que
éste había cerrado el compromiso de vender la colección
particular al Museo Arqueológico Nacional. Y, como siempre, hay problemas burocráticos. En 1897, cuando aparece
la Dama, Campello no ha podido cobrar aún del Museo la
venta de la colección que legó su suegro. ¿Es así?”
– [contesta R. Ramos] Efectivamente es así. Se dan una
serie de coincidencias negativas. Sí, Campello se da cuenta
enseguida de la importancia de la Dama. Al principio, Campello no hace caso de las peticiones de Pierre Paris. El médico –era un hombre de gran fortuna y cultura– muestra primero desinterés ante las ofertas de éste. Incluso en los
primeros días dice que hay que darle mucha publicidad al
hallazgo para que no se cumpla la intención de Pierre Paris
de llevarse la Dama. Pero luego empieza a prestar interés a
las propuestas económicas cuando –creo que el día 17 de
agosto– le devuelven la letra de Madrid y piensa que no va a
cobrar del Museo Arqueológico Nacional. Se disgusta
muchísimo. Posiblemente, Campello cambió entonces de
talante porque se siente engañado. Es el momento psicológico que aprovecha Pierre Paris para insistir de nuevo.
– [editores] ¿Y la reacción del Museo Arqueológico,
posteriormente?
LA VENTA DE LA DAMA DE ELCHE: DESMONTANDO ALGUNAS JUSTIFICACIONES
– [R. Ramos] Ninguna. El Museo Arqueológico se ha quitado un problema del medio y, además, no le piensa pagar lo
que le debe a Campello. Una cosa por otra. Asunto zanjado.22
– [Editores] Sin embargo, luego adquieren el busto del
guerrero, que apareció en 1898. No, no parece tan simple el
tema. Habría que analizar en otro lugar la reacción del
Museo en esos años, tal vez más compleja de lo que a primera vista parece”.23
Encontramos en estas últimas palabras, sobre todo por
ser de Ricardo Olmos, un profundo conocedor de la institución de la que fue conservador durante muchos años, una
voz absolutamente autorizada que por primera vez invita a
dudar del planteamiento tradicional del tema, a cuestionarnos la versión de los hechos que hasta ahora se había esgrimido.
Con este trabajo esperamos haber contribuido al esclarecimiento de lo que aconteció en realidad, y demostrar
que, a la luz de la documentación conocida, es otra la lectura de los hechos. Y ello no significa entrar en juicios de
valor sobre la moralidad de la venta, pues no es nuestra
intención alimentar esa discusión que parece no tener fin
sobre la salida de la Dama, pues todavía hoy, aunque han
pasado más de cien años: “se sigue buscando al “culpable” de la venta de la Dama […]. Sin embargo, no hay
que olvidarse de un hecho evidente: la Dama tenía dueño
y éste obró según creyó conveniente.” (Manso, 1997: 33).
Y nosotros añadiremos que tampoco el supuesto impago
de la colección de Aureliano Ibarra y Manzoni debe seguir
siendo esgrimido como excusa moral que justifique la salida de la Dama.
BIBLIOGRAFÍA
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Ibarra. Cent anys en la vida cultural d’Elx (1834-1934).
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iconográfica y crítica de un descubrimiento arqueológico
verificado en la loma de La Alcudia, término de Elche, solar
de Illici, consistente en un hermoso fragmento escultórico,
representando la mitad superior de una figura humana, en la
tarde del día 4 de agosto del corriente año de 1897, ff. 4445. Ms. Biblioteca Provincial de Alicante.
MANSO MARTÍN, E. (1997). Historia de un hallazgo. Cien
años de una Dama. Catálogo de la exposición. Pabellón de
Exposiciones del Parque Municipal (Elche). Museo Arqueológico Nacional (Madrid). Madrid: 33-40.
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(1997). Orígenes y formación de la colección de vasos pintados de Elche-Archena en el Museo Arqueológico Nacional.
Boletín del Museo Arqueológico Nacional, T. XV, nºs 1 y 2.
Madrid: 49-58.
VV. AA. (1997). 1897-1997. Cien años de una Dama. Catálogo
de la exposición, Pabellón de Exposiciones del Parque Municipal (Elche), Museo Arqueológico Nacional (Madrid),
Madrid.
22. Nos parece que la dureza de esta afirmación debe apoyarse en unas
pruebas documentales que deberían presentarse a renglón seguido.
Nos gustaría conocerlas y, si fuera necesario ante su contenido, reconocer nuestro error. Mientras tanto, debemos expresar que nos parece un planteamiento tan infundado como grave.
23. Las negritas son nuestras.
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