Las perífrasis verbales en dos novelas mexicanas...
Escritos, Revista del Centro de Ciencias del Lenguaje
Número 37-38, enero-diciembre de 2008, pp. 99-124
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Las perífrasis verbales de infinitivo y gerundio en
dos novelas mexicanas: Pedro Páramo y 1767.Una
novela sobre el destierro de los jesuitas mexicanos
Adriana Ávila Figueroa
Este estudio presenta un análisis comparativo entre dos novelas
mexicanas: Pedro Páramo de Juan
Rulfo y 1767. Una novela sobre el
destierro de los jesuitas mexicanos
de Pablo Soler Frost, basado en el
uso y frecuencia de las perífrasis de
infinitivo y gerundio. La estructura
narrativa en la cual se desarrollan
las perífrasis verbales corresponde
a la narración y el diálogo. En este
contexto de estudio, es posible ver
que la frecuencia de estas perífrasis está en relación con la clase de
estructura narrativa.
This study presents a comparative
analysis between two Mexican novels: Pedro Páramo by Juan Rulfo and 1767. Una novela sobre el
destierro de los jesuitas mexicanos
by Pablo Soler Frost, based on the
use and frequency of periphrases
of the infinitive and the gerund.
The narrative structure in which
the verbal periphrases develop
correspond to narration and dialogue. In this context of study, it is
possible to see that the frequency
of these periphrases is related to
the kind of narrative structure.
Introducción
El propósito de este trabajo es realizar un estudio comparativo sobre la variación y la frecuencia en el uso de las perífrasis verbales
de infinitivo y gerundio en dos novelas mexicanas: Pedro Páramo de Juan Rulfo, publicada en 1955 y 1767. Una novela sobre el
destierro de los jesuitas mexicanos, de Pablo Soler Frost, editada
en 2004.
No voy a ahondar en aspectos teóricos acerca del tema de las
perífrasis verbales. No obstante, dada la naturaleza del análisis, en
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seguida expongo, de manera breve, las principales pruebas sintácticas que han planteado los distintos autores para identificar una
perífrasis verbal.
Pruebas para identificar una perífrasis verbal
Antes de iniciar con los tipos de pruebas para identificar las perífrasis verbales, es necesario establecer un concepto de la perífrasis
verbal. En el Esbozo de la rae (1973), en el capítulo 3.12. que se
titula “Perífrasis verbales” las explica como:
3.12.1 a) Cuando un verbo forma parte de determinadas perífrasis
o sintagmas fijos que pueden afectar a todas las formas de su conjugación, se producen en el significado del verbo ciertos matices o
alteraciones expresivas. Damos a estos sintagmas el nombre de perífrasis verbales. Si comparamos, por ejemplo, la acción que designamos por el verbo escribir, con las locuciones tener que escribir,
estar escribiendo e ir a escribir, notaremos que al concepto escueto de escribir añade la primera perífrasis la obligación de realizar
el acto que se menciona; estar escribiendo significa la duración o
continuidad del hecho; y en ir a escribir expresamos la voluntad de
disposición de ánimo para ejecutarlo.
b) Las perífrasis usuales en español son numerosas, y consisten en
el empleo de un verbo auxiliar conjugado seguido de infinitivo,
gerundio o participio. En ciertos casos se anteponen al infinitivo
que o alguna preposición; la unión del auxiliar con el gerundio o
el participio se hace siempre sin intermediario. Ejemplos: Hay que
trabajar; Iba a decir; debes de conocerle; Estaba comiendo; lo tengo oído muchas veces; Fueron descubiertos enseguida. (p. 444)
Así, “El verbo auxiliar, como acabamos de decir, modifica la
idea verbal expresada por el verbo principal con valores temporales,
o aspectuales, o modales o estilísticos.” (Gómez, 1988, 19).
Enseguida enumero las pruebas que han sido propuestas: 1. Posibilidad de movimiento del clítico: estaba diciéndotelo o bien te
lo estaba diciendo. 2. Igualdad de sujetos, en El niño puede estudiar solo, tanto el verbo auxiliar como el auxiliado tienen el mismo sujeto (él niño puede/el niño estudia); aunque no en todos los
casos en los que haya un verbo conjugado más un verboide habrá
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perífrasis verbal: El niño necesita estudiar solo (el niño necesita/
el niño estudia).
B. Fontanella de Weinberg (1970) planteó en uno de los estudios más significativos y que ha dado la pauta para trabajos posteriores acerca del verbo auxiliar y de su tratamiento en las perífrasis verbales, que entre los problemas que se deben abordar están el
de definir qué es un verbo auxiliar y cómo se puede diferenciar de
verbos con características semejantes. Los puntos de los que parte
son: 1) la relación gramatical con otros constituyentes de la oración; 2) la posibilidad de construcción con elementos equivalentes
a los verboides; 3) el comportamiento frente a la transformación
pasiva; 4) el comportamiento en la transformación interrogativa
y la posibilidad de construcciones ambiguas. Cada uno de los aspectos señalados por la autora quedan explicados de la siguiente
manera:
3. Pérdida del verbo auxiliar de su capacidad para seleccionar
complementos. Un verbo pleno selecciona al sujeto y al objeto,
pero un verbo auxiliar pierde esa capacidad; en El río va recorriendo la zona, el verbo que selecciona sujeto y objeto es recorrer (sujeto río y objeto la zona) y no ir, que es el verbo auxiliar.
4. Reemplazo del verboide por elementos equivalentes, ya sea un
elemento nominal o una oración introducida por que. Cuando es
posible la sustitución se trata de un verbo pleno y no de un auxiliar: En Vas a estudiar mañana, si se reemplaza por Vas al estudio
mañana, la oración cambia al sentido de movimiento y no forma
perífrasis verbal. 5. Transformación a forma pasiva: La oración
Juan suele patear a Pedro, se transforma a Pedro suele ser pateado por Juan, y hay una oración con un solo núcleo verbal; en cambio, en Juan quiere patear a Pedro, la transformación sería Juan
quiere que Pedro sea pateado y no Pedro quiere ser pateado por
Juan, en la que sólo se altera la oración incluida. 6. Transformación interrogativa; ante una oración como Juan suele nadar diariamente, la interrogación ¿qué suele Juan? resulta agramatical,
a menos que se acuda a la pro-forma verbal hacer que diera lugar a una interrogación como ¿qué suele hacer Juan?; en cambio,
en la oración Juan quiere nadar diariamente, admite la transfor-
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mación interrogativa ¿qué quiere Juan?, sin la pro-forma verbal.
7. Otros autores consideran como prueba la enfatización mediante
una perífrasis de relativo o construcción pseudo-hendida, en la
que se enfatiza un elemento presentándolo al comienzo mediante
lo que: en Quiero comer la transformación resulta Lo que quiero
es comer; cuando hay una perífrasis verbal no se admite: Suelo nadar diariamente, Lo que suelo es nadar diariamente, a menos que se use una pro-forma verbal lo que suelo hacer es nadar.
8. Pérdida de identidad sintáctica autónoma por parte del derivado
verbal (infinitivo, gerundio o participio) integrado en una perífrasis. En la perífrasis verbal no se pueden delimitar los derivados
verbales de acuerdo con una función sintáctica. En Juan necesita
comprar una casa, el verboide es el núcleo verbal de una oración
subordinada con función de complemento directo y admite todas
las pruebas que lo identifican como tal, por lo que no es una perífrasis verbal. 9. Coordinación del verboide con otro elemento que
no sea de la misma naturaleza. Si la coordinación es posible, se
trata de un verboide con autonomía sintáctica. Si el verboide no se
puede coordinar, el grupo es perifrástico: en Necesita dormir y un
descanso, puede haber coordinación pero no hay perífrasis verbal;
en cambio, no es posible la oración Puede dormir y un descanso,
ya que sí hay una perífrasis verbal. 10. La negación del infinitivo.
Cuando al infinitivo se le antepone una negación suele producir
frases agramaticales en las perífrasis verbales: El problema se va
a resolver, no admite la forma El problema se va a no resolver.
11. Omisión del verboide. Esto sólo puede ocurrir cuando se trate
de una construcción no perifrástica. En Suelen correr por las mañanas, no es posible omitir el verboide como en Suelen por las
mañanas.
Por otra parte, Alicia Illera (1999) expone algunos criterios
sintácticos para identificar las perífrasis de gerundio: 1. Posibilidad de combinatoria con verbos o locuciones unipersonales (haber, llover, etc.), lo que muestra su carácter de auxiliar, ya que
el gerundio selecciona el sujeto: a) Está haciendo mucho frío, b)
Sigue habiendo poca gente en esta sala, c) Va anocheciendo, d)
El cielo está tan gris que acabará lloviendo. 2. No hay perífrasis
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si el verbo en forma personal y el gerundio pueden sustituirse por
dos oraciones: a) Vienen subiendo los precios, b) Vienen y suben
los precios, c) Suben los precios mientras vienen. 3. Las perífrasis
interrogan mediante ¿qué + haciendo?, mientras en las construcciones no perifrásticas lo hacen mediante ¿cómo...? 4. Las perífrasis focalizan mediante el auxiliado en forma infinitivo y con
el verbo auxiliar se introduce el verbo hacer: a) Están cantando
villancicos, b) Cantar villancicos es lo que están haciendo. 5. Las
construcciones no perifrásticas se destacan independientemente
del verbo flexionado: a) Caminan apretando el paso, b) Apretando el paso es como caminan. 6. En la perífrasis verbal la transformación a la forma pasiva afecta a todo el conjunto: a) Están
recogiendo los libros, b) Los libros están siendo recogidos. 7. En
la construcción perifrástica el gerundio no puede sustituirse por
un adverbio, un complemento circunstancial o un adjetivo: a) Van
subiendo los precios, b) Van muy alto. 8. En la perífrasis verbal el
clítico se pospone al gerundio o se antepone al auxiliar, lo que no
ocurre en las construcciones no perifrásticas: a) Andaba buscándolo, b) lo andaba buscando. 9. El gerundio de la construcción
perifrástica no admite la sustitución por un pronombre neutro a)
lo: Está trabajando b) Lo está. 10. Se considera la sustitución de
la perífrasis verbal por una forma verbal plena: a) Está cantando
villancicos, b) Canta villancicos.
Es necesario señalar que no todas las pruebas funcionan para
todas las perífrasis verbales, de hecho las perífrasis verbales difícilmente puede definirse en términos absolutos (véase B. Lamiroy, 1991, 90). El grado de auxiliaridad de un verbo se determinará por el efecto acumulado de varias características, que juntas
constituyen síntomas de auxiliaridad.
1. Perífrasis de infinitivo
He clasificado las perífrasis de infinitivo en tres grupos: temporales, aspectuales y modales.
1.1. Perífrasis temporales (101 casos). Esta perífrasis verbal
expresa el tiempo en el que se realiza la acción. Identifiqué dos
tipos, el primero corresponde a la idea de futuro, bajo las for-
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mas ir a y haber de, con el verbo auxiliar conjugado en presente; la segunda modalidad aporta el valor temporal de pospretérito, con las formas ir a y haber de con el auxiliar conjugado
en copretérito.
Perífrasis con valor de futuro. Ir a, en modo indicativo: “y
te va a morder” (R:18), “Y se van a morir de consunción y de
vómito negro” (S:41); en modo subjuntivo: “No vayas a pedirle nada.” (R:7), “Y ustedes tampoco me vayan a atosigar”
(S:36). Haber de (4:4/1767). Todos en modo indicativo: “De
ellos ha de hablarse en su momento.” (S:122).
Perífrasis con valor de pospretérito. Ir a, en modo indicativo: “no iba a dejar pasar así las cosas,” (S:30), “Creí que me
iba a matar.” (R:36); en subjuntivo: “Una luz parda, como si no
fuera a comenzar el día” (R:32), “No fuera a ser que vinieran
nuevos secuestros” (S:178). Haber de: “y no sosteniendo con
fuerza al que habían de sangrar.” (S:103); con el verbo auxiliar
en pospretérito: “para el viaje que habría de hacer a la capital”
(S:22), “Y se presumía que habría de morir pronto” (S:112).
1.2. Perífrasis aspectuales (196 casos). Registro ocho tipos
de perífrasis aspectuales: Incoativa, de conatu, inminencial,
reiterativa, habitual, perfectiva, terminativa y aproximativa.
Localicé 135 casos en Pedro Páramo y 61 en 1767.
Incoativas. Estas perífrasis presentan la acción en su fase
inicial, es decir, hacen referencia al inicio o principio de una
acción. Es posible ordenarlas en dos grupos: bajo las construcciones comenzar a y empezar a se plantea una acción que comienza a realizarse en un desarrollo continuo; el segundo grupo
integra construcciones que indican un inicio repentino y abrupto, de las que localicé: echar(ser) a, ponerse a y romper a.
Comenzar a, la mayoría de los casos ocurren en el plano
temporal del pasado: “Hasta que ahora pronto comencé a llenarme de sueños, a darle vuelo a las ilusiones.” (R:7), “Y sin
ton ni son, comenzó a relatar sus propias experiencias” (S:32).
Empezar a, también, el tiempo verbal se ubica en el plano del
pasado: “y empezaron a abrirse las puertas;” (R:141), “Quien lo
hablaba y lo leía perfectamente, empezó a enseñar.” (S:176).
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Ponerse a, esta perífrasis indica un inicio más abrupto, con
un matiz de cierta voluntad o esfuerzo. El auxiliar suele aparecer en tiempos del pasado: “Tal vez te pusiste a hacer locuras.” (R:30), “Y entonces se puso a escribir” (S:166); hubo un
caso con el auxiliar en infinitivo: “Decía que no tenía sentido
ponerse a decir cosas que él no oía” (R:22). Echar(se) a, suele
construirse con verbos de movimiento como andar, caminar o
de emoción como reír o llorar, con los que es más común la
forma pronominal: “pero torció el camino y echó a andar calle
arriba,” (R:148), “Todos echaron a reír.” (S:91). Romper a:
“Él fue el primero en romper a llorar” (S:113).
De conatu. Esta construcción expresa la intención de realizar
una acción, lo cual implica cierto matiz volitivo. Se construye
con la forma ir a, conjugado en copretérito. Ir a, puede aparecer
en una oración acompañada de otra que complementa y refuerza
la acción que no llega a su realización: “Y ya iba a decir: ‘Debemos tanto’” (R:46), “Iba a decirle: “Además, yo le he dado
el perdón.” Pero sólo lo pensó”; sin oración de refuerzo: “Aquel
pequeño cuerpo azorado y tembloroso que parecía iba a echar
fuera su corazón” (R:133).
Inminenciales. Mediante esta perífrasis se expresa una acción que se adelanta y hace inminente la declaración que se está
por dar. Identifiqué dos tipos de construcciones: estar por y
estar a punto de. Hubo 6 casos, todos en Pedro Páramo. Estar
por, los ejemplos aparecen con verbos auxiliados como decir,
morir, saber y creer: Estoy por decir que con el dinero que...”
(R:126), “pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo” (R:7). Estar a punto de: “—Pues sí, yo estuve a
punto de ser tu madre.” (R:22).
Reiterativas. Esta perífrasis expresa una acción que se repite, sin especificar el número de ocasiones en que ocurre. Es una
de las más frecuentes del corpus. Volver a: “Después volvieron
a moverse mis pasos” (R:13), “—Vuélveme a repetir lo que dijiste, Dorotea.” (R:91). Con el auxiliar en infinitivo: “como si
tuviera intenciones de volver a llamar.” (R:83), “nos prometió
no volver a descargar en agua su ira” (S:19).
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erfectivas. Considero como acción perfectiva aquella acción
P
que expresa el resultado de una acción. Los verbos auxiliares
son: acabar de, llegar a, venir, ir, terminar de y acabar por.
Acabar de fue la más frecuente en el grupo de las perfectivas:
“Acaba de moverse.” (R:61), “Para convidarnos leche de cabra
que acababa de ordeñar.” (S:163). Llegar a: “le llegó a decir
que usted no era digna de él.” (R:49), “Aún llegó a formar y a
propalar algunos errores” (S:167); y en infinitivo. “en caso de
llegar a caer en otras manos.” (R:125).
Los otros casos de esta perífrasis tuvieron muy escasa frecuencia: Venir a: “De usted vine a saber por el arriero que me trajo hasta
aquí” (R:22), “¿Cómo vendría a dar aquí?” (R:60). Ir a: “Hice que
el Colorado lo brincara para no ir a dar ese rodeo” (R:30). Terminar: “Pero una orden/.../ terminó de alborotar al pueblo” (S:98),
“Y tantos embelecos lo hubieran terminado de echar a perder,”
(S:42), este es el único caso con una locución verbal. Acabar por:
“Acabará por perder, ya lo verá usted.” (R:80).
Terminativas. La acción está focalizada en el término o
cese de la acción, sin importar su inicio o decurso. Incluyo
las construcciones formadas con los verbos auxiliares terminar de, dejar de, acabar de, parar de. Dejar de: “Y hasta dejé
de pensar para morirme” (R:36), “Carmen dejó de escuchar
detalles” (S:25); con infinitivo: “A veces apenas si dormitamos;
pero sin dejar de pensar.” (R:144), “Hubiera preferido dejar
de ver todo” (S:154); con gerundio: “Doña Serafina/…/ y, dejando de observar a sus hijas” (S:27). Con los otros auxiliares
la frecuencia fue muy escasa: Terminar de: “hacía ya rato que
había terminado de leer Don Pedro a la concurrencia” (S:18).
Parar de: “En realidad desde Jalapa no había parado de llover.” (S:107). Acabar de: “—Patrones –les dijo cuando vio que
acababan de comer” (R:119), “Había acabado de agotar sus
fuerzas” (S:127).
Habituales. Esta perífrasis expresa una acción que ocurre
de manera habitual o por costumbre. Soler: “como sólo los ingleses suelen hacerlo” (S:175), “Son malos tiempos” solía decir la viuda” (S:34).
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Aproximativas. Esta perífrasis expresa la capacidad para
llevar a cabo algo, a pesar de ciertas circunstancias físicas.
Suele construirse con verbos de percepción sensible. -Alcanzar a: “hasta que alcancé a distinguir unas palabras casi vacías
de ruido” (R:74), “Cuando alcanzó a oír a las mujeres hablando” (S:143).
1.3. Perífrasis modales. En el material estudiado he identificado cuatro tipos de perífrasis modales: de posibilidad, obligación, hipótesis y voluntad. Cada una de estas construcciones
posee los matices propios de la modalidad epistémica o deóntica. La modalidad epistémica se refiere a los verbos que expresan posibilidad o creencia. En tanto que la modalidad radical
está relacionada con un contenido verbal que se centra en la
forma de afrontar la realidad o modificarla, de ahí que signifique habilidad o capacidad y se vincule con conceptos como
permiso, obligación, etc. Registro un total de 319 perífrasis
verbales modales, 190 aparecieron en Pedro Páramo y 129 en
1767. Este grupo de perífrasis es el más numeroso del corpus.
De posibilidad. Poder, esta perífrasis fue la más frecuente
en el total del material estudiado, así como en el conteo de
cada una de las dos novelas, principalmente en la obra de Soler. Encontré 141 ejemplos con el auxiliar en modo indicativo:
“Eso no puede ser, pues no ha salido en la Gaceta” (S:28), “No
podía entregar los sacramentos a una mujer” (R:140). En modo
subjuntivo registré 20 casos: “Nos ha dado todo lo que podamos
necesitar.” (R:103), “El dominio que tiene sobre el hombre sin
que pueda renunciarlo” (S:52). Así también el verbo auxiliar
apareció bajo la forma de un verboide: “Para poder así cometer con mayor facilidad sus pecados” (S:165), “ya sin poder ver
amanecer;” (R:150).
De obligación. Esta perífrasis expresa una acción que se
plantea como una obligación o necesidad ineludible. Registro
tres tipos de perífrasis con la construcción deber, tener que,
haber de y haber que. -Tener que, en modo indicativo: “Tenemos que esperar a que él se muera” (R:57), “...se veneraba allí a
un demonio…y tuvo que aparecerse allí en las cuevas” (S:39).
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En modo subjuntivo: “como si hubiera tenido que atravesar
una distancia muy larga” (R:16), “Y todo esto era causa de que
tuviera que mantener infinitos pleitos” (S:38); y con un infinitivo: “Sin tener que esforzar su imaginación” (S:188). Haber
que, el verbo auxiliar de esta perífrasis es unipersonal, predominó el presente en modo indicativo: “que nunca hay que odiar a
nadie.” (R:36), “Hay que decir que mucho del dinero que recibía” (S:178). Deber (de), en modo indicativo: “Testimonios
que nadie sino usted debe conocer.” (R:125), “es evidente que
uno ya no quiere o ya no debe estar.” (S:18). En modo subjuntivo encontré solamente un caso: “Que su hija nunca debiera
abandonarle a él.” (S:183). Haber de, en todos los ejemplos
el verbo auxiliar está conjugado en modo indicativo: “Lector
mío, he de dejarte y ponerme a rezar mi propio de profundis”
(S:119).
Volitivas. Estas perífrasis expresan el acto de la voluntad o
intención para realizar una acción. Con este valor identifiqué
dos construcciones, tratar de y pensar. La primera más frecuente que la segunda. Tratar de que: “trató de separar el vientre de su cabeza”. Hubo varios ejemplos en los que el auxiliar es
un verboide, específicamente gerundio: “Y se había abrazado
a ella tratando de convertirla en la carne de Susana San Juan.”
(R:133), “Que escribía tratando de atraer la atención” (S:177).
Pensar, en todos los casos el auxiliar se conjugó en indicativo:
“No pienso inquirir por ella” (R:26), “El eco de las sombras.
Pensé regresar.” (R:59).
Hipotéticas. Las perífrasis que identifiqué con este valor
corresponden a las construcciones deber (de) y haber de, expresan hipótesis o conjetura. Deber (de), en todos los casos
está conjugado en modo indicativo, predominantemente en
presente: “Al menos, quizá debe ser el mismo que ella conoció.”
(R:81); dos casos en pretérito: “—Sí. Quizá usted debió saberlo.” (R:54). Haber de, siempre apareció en presente de indicativo: “Ha de ser la que habla sola.” (R:96), “Padre, el río ha de
estar muy crecido” (S:36).
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2. Perífrasis de gerundio
Las perífrasis de gerundio quedan clasificadas en durativa, incoativa, perfectiva y terminativa. Encontré 215 casos; en Pedro Páramo, 156 y en 1767, sólo 56 ejemplos.
Perífrasis durativa. Esta perífrasis expresa una acción en
su desarrollo. Distingo tres subgrupos: neutra, progresiva y
continuativa.
Durativa neutra. Estar plantea la duración en el desarrollo
de una acción: “Estoy repasando una hilera de santos como si
estuviera viendo saltar cabras” (R:41). “La otra, Juana, pobrecilla, estaba oyendo a un viejo criollo, don Erasmo” (S:22). En
modo indicativo, los tiempos predominantes fueron el presente
y el copretérito: “Creo que me estoy volviendo atolondrado”
(S:156), “se estaba escaseando el agua” (R:115). En cuanto
al modo subjuntivo, encontré 10 casos: “Le contestó el padre
Luis, como si estuviera instruyendo a un buey o a un jumento”
(S:29). Y dos casos en infinitivo: “Lo hacía con tal sencillez y
calma que parecía estar rezando, y no sosteniendo con fuerza”
(S:104). Andar, este verbo auxiliar de movimiento, unido al
gerundio, indica el desarrollo de un evento, sin un inicio o un
punto final determinado y añade cierto matiz de dinamismo:
“Parece, según se ve, que andan recorriendo la tierra” (R:131).
Puede tener un matiz reiterativo: “Si tú andas arriesgando el
pellejo” (R:132).
Durativa progresiva. Ir permite expresar una acción que
tiene un desarrollo gradual, ya sea desde una perspectiva ascendente o descendente. El auxiliar se conjugó principalmente
en modo indicativo: “Pablo Rayón fue disfrutando cada vez
más las mieles de la disciplina” (S:43), “mientras van bajando por el Camino Real” (R:34). En subjuntivo: “hay que estar
con el que vaya ganando.” (R:131). En modo imperativo: “Ve
diciéndole entretanto a la difuntita que yo siempre la aprecié”
(R:146). En Pedro Páramo encontré un caso de perífrasis sustantivada: “Luego vino aquel mareo, aquella confusión, el irse
diluyendo como en agua espesa” (R:92). En 1767, un caso en
infinitivo: “sin hallar otra ocupación que irse familiarizando
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con la ciudad” (S:176). Venir indica una acción durativa que
inicia en el pasado y llega al presente: “…acomodaron el cuerpo ya desprendido de las tiras que habían venido tirando de él”
(R:84), “Se me había venido juntando hasta que ya no pudo
soportarlo” (R:73).
Durativa continuativa. Seguir, esta perífrasis fue la segunda más frecuente dentro del total de las de gerundio. Expresa
una acción continuativa que se extiende sin plantear un término claro; el pretérito de indicativo es el tiempo con el que
aparecen más ejemplos: “y mis ojos siguieron asomándose al
agujero de las puertas” (R:13), “Y se siguió hablando de ella
en el siglo” (S:191). En modo subjuntivo: “iba a permitir que
su hijo siga traficando viejas?” (R:38), “En 1769 prohibió Carlos iii que se siguieran llamando los jesuitas” (S:162). Con el
auxiliar en infinitivo: “No lo dejaría seguir hablando de aquel
tema” (S:33). Quedarse, expresa una acción continuada que
se muestra a partir de un contexto locativo. Todos los casos
ocurrieron con el auxiliar en pretérito de indicativo: “Se quedó
meditando.” (R:127), “Y se quedó pensando.” (S:30).
Incoativa. Esta perífrasis verbal indica el inicio de una acción.
Soltarse: “se soltaba sobándola a una, primero en las yemas
de los dedos, luego restregando las manos; después los brazos” (R:24).
Terminativas. Expresa la acción vista en su término; se usa
al final de una serie de sucesos, así que puede explicarse como
cierto estructurador de información. Identifiqué dos tipos de
construcciones: acabar y terminar. Acabar, como se observa,
la perífrasis ocurre en un contexto en el que hay una serie de
acciones cuya culminación se expresa mediante la perífrasis:
“Y todo aquello consistía en que se soltaba sobándola a una,
primero en las yemas de los dedos, luego restregando las manos; después los brazos, y acababa metiéndose con las piernas
de una, en frío” (R:24). Terminar: “Ya estaba alta la noche. La
lámpara que ardía en un rincón comenzó a languidecer; luego
parpadeó y terminó apagándose” (R:42), “fue como si con un
hacha quisieran cortar la cabeza a su prójimo, y dieran con tal
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giro y vuelta el golpe que terminaran descabezándose a sí mismos” (S:134).
Perfectiva. Expresa la acción como resultado, sin importar
el inicio o término de ésta. Salir: “Y, en habiendo esto, todo lo
demás sale sobrando”. (R:50).
3. Unidades más complejas
Estas construcciones perifrásticas están formadas por más de un
verbo auxiliar, lo que hace les da un sentido más complejo. De
este tipo distinguí dos grupos principalmente: a) aquellas en las
que se unen perífrasis de infinitivo más otra perífrasis de infinitivo. b) aquellas en las que se unen una perífrasis de infinitivo más
una perífrasis de gerundio.
a) Perífrasis de infinitivo + perífrasis de infinitivo. 1) El primer
tipo que identifiqué está formado por una perífrasis de obligación más una perífrasis reiterativa: [(haber que + infinitivo)
y (volver a + infinitivo)] y [(tener que infinitivo) y (volver
a + infinitivo)]: “Y ante la nueva dinastía había que volver
a iniciar todo el papeleo, y pagar notarios, y tasas” (S:2);
“La primera era el tener que volver a enfrentarse”(S:61).
2) El otro caso se construye como perífrasis de conatu más
una perífrasis incoativa: [(iba a + infinitivo) y (empezar
a + infinitivo)]: Ya iba a empezar a terminarse agosto, y
nada (S:144).
b) Perífrasis de infinitivo + perífrasis de gerundio. 1) De este
grupo la construcción más frecuente fue la formada con una
p. hipotética más una p. durativa neutra, de la que ocurrieron
2 casos con (estar + gerundio) y 3 casos con (andar + gerundio): [(deber de + infinitivo) y (estar/andar + gerundio)]. Todos los casos se registraron en Pedro Páramo: “Allá afuera debe estar variando el tiempo. Mi madre me decía que
en cuanto comenzaba a llover, todo se llenaba de luces...”
(R:81); “¿Y tu alma? ¿Dónde crees que haya ido? —Debe
andar vagando por la tierra como tantas otras; buscando vivos que recen por ella.” (R:82); “—Pobre Eduviges. Debe
de andar penando todavía.” (R:43); “Sentía que los gritos
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de la vieja se debían estar oyendo muy lejos.” (R:149). 2) El
segundo tipo fue con la combinación de una p. de posibilidad
más una perífrasis durativa continuativa: [(poder + infinitivo) y (seguir + gerundio)]. De esta construcción ocurrieron
dos casos en Pedro Páramo: “—Tienes que ir. No puedes seguir consagrando a los demás si tú mismo estás en pecado.”
(R:88); “¿O qué no puedes seguir encargándote de mis asuntos por allá donde vas?” (R:125). 3. El tercer tipo fue con la
combinación de perífrasis hipotética más la perífrasis durativa neutra: [(haber de + infinitivo) y (estar + gerundio)]: “Susana. Has de haber estado soñando” (R:108); “Ah, teniente,
ya hemos de estar acercándonos a la Habana” (S:82). 4. De
este grupo ocurrió sólo un caso, constituido por una p. de
obligación más una p. durativa progresiva: [(haber que + infinitivo) y (ir + gerundio)]: “Y había que ir llevando a los jesuitas en barquichuelas” (S:133). 5. El último tipo se forma
con la p. de gerundio durativa neutra más la p. de infinitivo
incoativa: [(estar + gerundio) y (comenzar a + infinitivo)]:
“Estoy comenzando a pagar. Más vale empezar temprano,
para terminar pronto.” (R:84).
4. Consideraciones finales
La suma total de perífrasis verbales de infinitivo y gerundio dio
un total de 831 casos. En la novela Pedro Páramo fue mucho más
frecuente el uso de las perífrasis verbales, con 538 casos (64.74%),
mientras que en 1767 hubo sólo 293 ocurrencias (35.25%).
Estos resultados pueden reflejar una variante estilística. En
la novela de Rulfo el esquema narrativo es diverso, narración en
primera o tercera persona, monólogo interior, discurso directo,
evocaciones; así que los tiempos de la narración y las voces de
los personajes diversifican de manera importante el discurso; en
cambio, en 1767 hay una secuencia narrativa más lineal, principalmente se trata de narración en tercera persona, un pequeño
segmento de narración en primera persona y fragmentos dialogados, de modo que intervienen menos las voces de los personajes; así que esta forma de plantear la narración puede devenir,
Las perífrasis verbales en dos novelas mexicanas...
113
en esta variante, en la frecuencia de uso de las perífrasis verbales. Por otra parte, la diferencia de épocas en que fue escrita cada obra no marca ningún contraste en el tipo de perífrasis
empleadas.
En cuanto a los dos tipos de perífrasis estudiadas, las de infinitivo corresponden a casi las tres cuartas partes del total de perífrasis con 616 casos (74.12%), en tanto que las perífrasis de gerundio dieron un total de 215 (25.87%), lo que sólo es la otra cuarta
parte. Estos datos corresponden a una tendencia general que es la
del mayor empleo de la perífrasis de infinitivo en el habla general.
Estos 616 casos de infinitivo están distribuidos 379 en Pedro Páramo y 237 en 1767. Las de gerundio son 159 en Pedro Páramo
y 56 en 1767.
Los porcentajes relativos muestran en las perífrasis de infinitivo, que las de Pedro Páramo ocurren en 61.52% en comparación con la de 1767 que son 38.47%, lo que sigue respondiendo
a la tendencia general. Y las perífrasis de gerundio constituyen el
73.95% en la obra de Rulfo resultaron proporcionalmente mucho
más frecuentes que las de infinitivo, frente al 26.04% de la novela
1767.
En cuanto a cada uno de los tipos de perífrasis verbales. Dentro de las perífrasis de infinitivo, las temporales suman un total de
101 casos (16.36%), las aspectuales 196 (31.81%) y la modales
319 (51.78%). Como se observa, las modales representan prácticamente la mitad de las perífrasis de infinitivo.
Estos resultados quedan distribuidos de la siguiente manera
en cada obra: Temporales: Pedro Páramo: 54 (53.46%), 1767:
47 (46.53%). Aspectuales: Pedro Páramo: 135 (68.87%), 1767
61 (31.13%). Modales: Pedro Páramo: 190 (59.56%), 1767: 129
(40.44%). Como se observa, las perífrasis temporales son las que
tienen el porcentaje más cercano, las modales ya establecen una
mayor diferencia y las aspectuales son las que contrastan de manera significativa, pues es en la novela de Rulfo en que más se
emplean.
Los 101 casos de perífrasis temporales registraron los valores
de futuro con 74 ejemplos (73.26%), (48/PP, 26/1767) y confor-
114
Adriana Ávila Figueroa
man la forma perifrástica temporal más usada; y el de pospretérito tuvo 27 apariciones (26.73%), (27:6/PP, 21/1767). Estas construcciones corresponden al 16.04% de la totalidad de perífrasis
tanto de infinitivo como de gerundio. La obra de Rulfo abunda
en perífrasis con valor de futuro y las de pospretérito representan
un porcentaje muy bajo en cambio, en la obra de Soler, tanto las
de futuro como las de pospretérito aparecen en una proporción
semejante.
Tanto la modalidad de futuro como la de pospretérito privilegian la forma perifrástica con el auxiliar ir a, al punto de que la
forma del pospretérito con el auxiliar haber ni siquiera aparece en
la obra de Rulfo. Es probable que esto se deba a un aspecto estilístico de la novela 1767, dada la naturaleza de novela histórica
que intenta reflejar en algunos momentos una forma de habla de
aquella época.
Estas perífrasis presentan variables que involucran cierto matiz
estilístico. En este ejemplo el auxiliar está conjugado en futuro y
no en presente, como sería lo esperado, lo que da un mayor énfasis: “¡No me irá usted a decir que no desea, en lo profundo de su
alma, servir” (S:29). Algo parecido ocurrió con las perífrasis de
valor de pospretérito, que aparecieron con el auxiliar conjugado
en pospretérito; en estos casos es probable que el valor temporal
se perciba poco claro y el auxiliar se conjugue en la forma temporal correspondiente para evitar alguna ambigüedad. Otro caso
peculiar es el uso del verbo auxiliar con una forma coloquial que
intenta recuperar la forma de hablar del personaje: “No te digo,
niña, no te vaigas a enojar” (S:40).
También se puede observar que en algunas oraciones se imprime un matiz enfático: “No voy a dejarle imaginar cuentos, sino a
referirle la verdad” (S:35), o con cierto tono de sentencia: “Nunca
van a ver el sol de nuevo” (S:41), “Así que van a ser muy pobres,
pobrísimos; no vas a tener un real...” (S:108). En el primer caso,
el adverbio de negación apoya este matiz; en el segundo caso es la
repetición del atributo y su grado superlativo.
Las perífrasis aspectuales de infinitivo presentaron un porcentaje mayor que las temporales, sumaron un total de 196 ca-
Las perífrasis verbales en dos novelas mexicanas...
115
sos, 135 (68.87%)/PP, 61 (31.11%)/1767), con una frecuencia
significativamente más alta en PP. Los ocho tipos de perífrasis
aportaron los siguientes resultados: incoativa 64 (32.65%; 37/
PP, 27/1767), reiterativas 47 (23.97%, 41/PP, 6/1767), terminativa 31 (15.81%; 17/PP, 14/1767), perfectiva 29 (14.8%; 21/
PP, 8/1767), de conatu 9 (4.59%; 7/PP, 2/1767), aproximativa 7
(3.57%; 6/PP, 1/1767), inminencial 6 (3.06%; 6/PP), habitual 3
(1.5%; 3/1767). Como se observa, las dos más frecuentes fueron
las incoativas y las reiterativas. Fueron más empleadas en la narración en tercera persona que en el diálogo, y con un sujeto no
humano. Las terminativas y las perfectivas, junto con las incoativas, se situaban en un plano temporal del pasado. En cambio, en
las perífrasis inminenciales y las aproximativas fue frecuente el
uso de la primera persona en presente, por lo que corresponden
más al diálogo.
En algunos casos, puede variar el sentido de la perífrasis y
añadir cierto matiz, gracias a una locución adverbial: “El vivir
de acuerdo con las horas comenzaron poco a poco a gustarle”
(S:43), que adquiere un valor progresivo. También sobresale
que las perífrasis incoativas con comenzar y empezar ocurran
en oración coordinada, particularmente copulativa: “Y sin ton
ni son, comenzó a relatar sus propias experiencias” (S:32), “Y
comenzó a comprar cosas” (S:185), “Y cuando empezaba a
llenarse nuevamente de cólera, vio que todos abandonaban la
iglesia llevándose el cadáver de Miguel Páramo.” (R:34). Es
posible observar cierto comportamiento estilístico, como pasa
con esta perífrasis de conatu: “Y el cielo, como conociendo…
iba a salir, pareció… y fue amainando” (S:33). En esta oración hay una secuencia en la que la acción se resuelve en una
perífrasis progresiva que proviene de una acción no realizada, la que decae en la secuencia de las oraciones en periodo
copulativo.
En las perífrasis modales hubo un total de 319 casos (190/PP,
129/1767), distribuidos así: posibilidad 170 (53.29%), obligación
92 (28.84%), hipótesis 21 (6.58%) y voluntad 36 (11.28%). Las
de posibilidad fueron las que registraron el mayor número de ocu-
116
Adriana Ávila Figueroa
rrencias, no sólo de su grupo, sino en la totalidad de las perífrasis de infinitivo. Todas las perífrasis modales muestran una gama
importante de matices de posibilidad, capacidad, obligación,
permiso, etc.
Un caso particular es el de la perífrasis formada por el verbo
auxiliar deber. De acuerdo con las gramáticas, la construcción
deber de + infinitivo corresponde a la idea de hipótesis y no de
obligación; no obstante, identifiqué un caso en Pedro Páramo
con el valor de obligación, al parecer se trata de una construcción en la que el uso de la preposición aporta un mayor énfasis a
la expresión: “Además, debías de ocuparte en algo” (R:18). Por
su parte, a pesar de que hubo un número significativo de casos
de perífrasis hipotéticas con este auxiliar, únicamente registré
un ejemplo en el que se emplea la preposición de; las gramáticas
coinciden en afirmar que esta construcción perifrástica aparece
justamente con esta preposición, pero en el material estudiado no
es así. En este único ejemplo se observa cierto matiz de obligación que no se pierde: “Anoche vino y la confesó. Hoy debía de
haber comulgado, pero no debe estar en gracia porque el padre
Rentería no le ha traído la comunión.” (R:135). En las perífrasis
hipotéticas observo algunos temas recurrentes, como el resultado
de una acción, del que identifiqué siete ejemplos: “Debe haber
pasado lo mismo”, “Debe haber pasado por años difíciles”; sobre el estado de salud o anímico, registro 6 ejemplos: “Allí debe
estar a gusto”, “debe estar muy cansado”; acerca de la duda sobre la identidad, recojo 3 casos: “No debe ser él”, “debe ser un
místico”; encontré dos casos sobre el ambiente exterior: “Debe
ser después del alba”, “Ya debe haber amanecido. Con el auxiliar haber, al igual que en las perífrasis construidas con el verbo
auxiliar deber, aparecen los temas que versan sobre el resultado
de una acción, del que recogí siete ejemplos: “Ha de haber molido molcates”, “se ha de haber dormido”; sobre la identidad, de
estos recogí cuatro casos: “Ha de ser Dorotea la Cuarraca”, “Ha
de ser la que habla sola”; sobre el estado de salud o anímico registré 4 ejemplos: “Usted ha de venir cansado”, “El pobre se ha
de sentir desolado”.
Las perífrasis verbales en dos novelas mexicanas...
117
Por otra parte, en las perífrasis volitivas se nota cierta gradación
que va desde la voluntad moral, como en “no pensé cumplir mi promesa”; luego pasa a una voluntad intelectual “no pienso inquirir” o
bien hasta un plan de acción, como en “¿qué piensas hacer?”, “Pensé regresar”. En este grupo de las modales, el plano temporal que
predomina es el presente con casi la mitad de las ocurrencias. En
lo que respecta a la persona gramatical, en el presente sobresale
la tercera persona de singular y, a diferencia de las aspectuales, la
segunda persona, sobre todo para las perífrasis de posibilidad y
de obligación. Estas perífrasis, especialmente las volitivas y las
hipotéticas, fueron empleadas más en el diálogo, dando voz a los
personajes.
En lo que respecta a las perífrasis de gerundio, el grupo más
frecuente fue el de las durativas, con 209 casos y que constituye
el 95.43% de todo este grupo de perífrasis, 154 (73.68%)/PP, 55
(26.31%)/1767. O sea que menos del 5% engloba el resto de las
perífrasis verbales con gerundio. La incoativa tuvo 2 casos (.93%)
todos en PP, la terminativa, 3 (1.39%) de estos 2 ocurrieron en PP
y 1 en 1767, y la perfectiva 1 ejemplo en PP (.44%).
Si observamos el porcentaje relativo de cada una de las perífrasis durativas podemos ver los siguientes contrastes: durativa
neutra: estar 80 [65 (81.25%)/PP, 15 (18.75%)/1767], andar 11 [9
(81.81%/PP,2 (18.18%)/1767]; durativa continuativa: seguir 51
[42 (82.35%)/PP, 9 (17.64%)/1767], quedarse 7 [4 (57.14%)/PP,
3 (42.85%)/1767]; durativa progresiva: ir 55 [30 (54.45%)/PP, 25
(54.54 %)/1767], venir 5 [4 (80%)/PP, 1 (20%)/1767].
La perífrasis durativa neutra con el auxiliar estar presenta
una variedad importante de matices, por ejemplo, puede adquirir
un valor progresivo dada la presencia en la oración anterior de
una perífrasis verbal durativa progresiva: “Últimamente, como
ya se ha venido diciendo, se había estado sintiendo algo enfermo” (S:174). Con matiz hipotético: “Le ha de haber llegado la
humedad y estará removiéndose entre el sueño” (R:96), “¿No
estará pasando algo malo en la Media Luna?” (R:136). En cuanto a la perífrasis progresiva, en algunos casos se observa la presencia de un complemento que acentúa su desarrollo progresivo,
118
Adriana Ávila Figueroa
“Fueron saliendo primero dos, luego otros dos, después otros
dos y así hasta doscientos hombres” (R:77), “Le fue dando pedazo a pedazo hasta que llegó a los dedos” (R:112), “Pablo
Rayón fue disfrutando cada vez más las mieles de la disciplina”
(S:43), “Quienes lo empleaban en aliviar las dolencias de los exjesuitas que poco a poco iban viendo cómo la muerte mermaba
sus filas.” (S:178).
Las perífrasis terminativas e incoativas aparecieron como cierto estructurador de información, y constituyen una secuencia gradual que otorga un matiz estilístico. En las perífrasis de gerundio,
el pretérito, el presente y el copretérito fueron los tiempos verbales más recurrentes.
En cuanto a la totalidad de las perífrasis de infinitivo y gerundio, las que ocurrieron con mayor frecuencia quedan ordenadas
así: Pedro Páramo: poder, 80; estar, 65; ir a (futuro) 48; seguir,
42; volver a, 41; ir + ger, 30; tener que, 28; comenzar a, 26. 1767:
poder, 90; ir + ger, 25; ir a (futuro), 22; ir a (pospretérito), 16; estar, 15; comenzar, 13; tener que, 12; haber de, 12.
Finalmente, algunas de estas construcciones privilegian cierto
tipo de discurso. Las temporales de pospretérito; las aspectuales incoativas, de conatu, reiterativas, habituales; las modales de voluntad
con tratar. De las perífrasis de gerundio la durativa continuativa.
Tienden a aparecer más en la narración. En el diálogo es más común la temporal de futuro; la aspectual perfectiva y la inminencial;
las modales de obligación con haber de, haber que y debe, las hipotéticas con deber y haber de, y las de voluntad con pensar. En
cuanto a las de gerundio es la neutra con andar. Por último, hay un
grupo de perífrasis verbales que se amoldan al tipo de discurso que
se produce, son las aspectuales perfectiva, terminativa e incoativa
con el auxiliar ponerse; la modal de posibilidad y la de obligación
con el auxiliar tener; y en las de gerundio, la neutra con estar y la
progresiva.
En la página siguiente se muestra el cuadro de frecuencias de
las perífrasis verbales de infinitivo y gerundio:
Las perífrasis verbales en dos novelas mexicanas...
Perífrasis verbal
Temporal
Futuro
Pospretérito
Aspectual
Incoativa
De conatu
Inminencial
Perfectivas
Terminativas
Frecuen- Porcentaje Frecuen- Porcentaje Total
cia
total
cia
total
PP
1767
Ir a
48
8.92 %
22
7.5%
70
Haber de
4
1.3%
4
Ir a
6
1.11 %
16
5.4%
22
Haber de
5
1.7%
5
Comenzar a
26
4.8 %
13
4.4%
39
Empezar a
2
.37 %
3
1.02%
5
Ponerse a
7
1.30 %
6
2.04%
13
Echar a
2
.37 %
4
1.3%
6
Romper a
1
0.3%
1
Ir a
7
1.30 %
2
0.6%
9
Estar por
5
.92 %
5
Estar a punto
1
.18 %
1
de
Acabar de
9
1.67 %
3
1.02%
12
Llegar a
8
1.48 %
3
1.02%
11
Terminar de
2
0.6%
2
Venir a
2
.37 %
2
Ir a
1
.18 %
1
Acabar por
1
.18 %
1
Dejar de
14
2.60 %
11
3.75%
25
Acabar de
3
.55 %
Terminar de
Parar de
Modal
Reiterativas
Volver a
Habitual
soler
Aproximativa
Posibilidad
Obligativas
Volitivas
Aspectual
Hipotéticas
Durativa
neutra
Durativa
continuativa
Durativa
progresiva
Incoativa
Terminativa
Perfectiva
Total
41
7.62 %
Alcanzar a
5
.92 %
Poder
Tener que
Haber que
Deber
Haber de
Tratar de
Pensar
Deber de
Haber de
Estar
Andar
Seguir
Quedarse
Ir
Venir
Soltarse
Terminar
Acabar
salir
80
28
12
16
14.86 %
5.20 %
2.23 %
2.98 %
14
5
19
16
65
9
42
4
30
4
2
2.60 %
.92 %
3.53 %
2. 98 %
12.08 %
1.67 %
7.80 %
.74 %
5.57 %
.74 %
.37 %
1
1
538
.18
.18 %
100 %
119
8.4 %
.48 %
2.6 %
.60 %
4.69 %
.60 %
1.56 %
.72 %
.12 %
1.08 %
.60 %
.12 %
1.44 %
1.32 %
.24 %
.24 %
.12 %
.12 %
3%
1
0.3%
4
.48 %
1
0.3%
1
.12 %
1
0.3%
1
.12 %
6
2.04%
47
5.65 %
3
1.02%
3
.36 %
1
0.3%
6
.72 %
90
12
3
9
12
1
1
30.7%
4.09%
1.02%
3.07%
4.09%
0.3%
0.3%
1
15
2
9
3
25
1
0.3%
5.11%
0.6%
3.07%
1.02%
8.53%
0.3%
1
0.3%
293
100%
170
40
15
25
12
15
6
19
17
80
11
51
7
55
5
2
1
1
1
831
20.45 %
4.81 %
1.80 %
3%
1.44%
1.80 %
.72 %
2.28 %
2.04 %
9.62 %
1.32 %
6.13 %
.84 %
6.61 %
.60 %
.24 %
.12 %
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palabras clave del artículo y datos de la autora
perífrasis verbales en dos novelas mexicanas
Ma. de los Ángeles Adriana Ávila Figueroa
Universidad Nacional Autónoma de México
Facultad de Filosofía y Letras
Circuito Interior Ciudad Universitaria, S/N
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Las perífrasis verbales de infinitivo y gerundio en dos novelas