Bicentenario de la Independencia de México
Centenario de la Revolución Mexicana
GRUPO EDITOR
Presidente
Mons. Diego Monroy Ponce
Director
Lic. Arturo Rocha Cortés
Editorial
Lic. Ángel Roa Hernández
3
Mensaje del
Rector
Mons. Diego Monroy
Ponce saluda a todos
los peregrinos y lectores
Jefe de Formación
Ricardo Galindo Melchor
Colaboradores
P. Juan Ortiz Magos - P. Gabriel Rodríguez Martín
del Campo - Diácono Mario Bustamante Rubio - Iván
Martínez Huerta - Arturo Pardo Ayala - Ricardo Galindo
Melchor - Lidia Binzhá Guerrero - Lic. María de la
Concepción M.C. de Jiménez - Lic. Marcela Vallecillo
Gómez - Lic. Samuel Jiménez Hernández - María
Guadalupe Bustamante Rosas.
Boletín Guadalupano es una publicación mensual y
gratuita de la Basílica de Guadalupe A.R. La distribución
es realizada por la propia Basílica, con domicilio en Plaza
de las Américas núm. 1, Col. Villa de Guadalupe, Deleg.
Gustavo A. Madero, C.P. 07050, México, D.F. Tel.: 55776022 exts. 201 Redacción y 161; fax 5577-5038. Correo
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2004.
Diseño
Arturo Pardo, Arturo Rocha
Formación Editorial
Arturo Rocha y Ricardo Galindo
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Los artículos y demás contribuciones publicadas en
el Boletín Guadalupano no reflejan necesariamente el
sentir de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe. Y
son responsabilidad exclusiva de sus autores.
Diseño de interiores:
Arturo Rocha, Ricardo Galindo, Lidia Binzhá.
En Portada
Festejos
La Iglesia Mexicana festeja
el Bicentenario de la
Independencia y Centenario
de la Revolución
Lic. Marcela Vallecillo Gómez
9
Archivo
de Música
12
Cultura y
Arte
Pieza histórica sobre
la Independencia de la
Nación Mexicana
Exposiciones:
Madre de la Patria
Herores Anónimos
Mtra. Lidia Guerberof Hann
Lic. Martha Reta, Ricardo Espinosa
14
Mons. Jorge Palencia Ramírez de Arellano
35
Especial
Pastoral
México, nación
independiente bajo el
amparo de Santa María
de Guadalupe
17
Antecedentes de la
Independencia Mexicana
Pbro. Dr. Gustavo Watson Marrón
Los Sacerdotes en los
21 movimientos de la Independencia
Tonantzin Guadalupe
y los indígenas
Celebrando el
Bicentenario de nuestra
Independencia y el
Centenario de nuestra
Revolución
y de la Revolución
Pbro. Lic. José Alberto Medel Ortega
Iglesia y el gobierno mexicano
25 La
después de los movimientos de
Independencia y Revolución
Pbro. Lic. Juan Castillo Hernández
Pbro. Juan Ortiz Magos
40
Diseño de Portada:
Arturo Pardo Ayala
7
Efemérides
Efemérides del mes
de septiembre
Lic. Mercedes Aguilar Lara
Visita nuestro sitio en internet:
www.virgendeguadalupe.org.mx
6 Editorial
27 Crónica Guadalupana
Comunidad de Evangelización
29 Santa María Tecuatlasupe
32 Peregrinaciones a la Basílica
37 Misiones Guadalupanas
43 Peregrinaciones de octubre
MENSAJE DEL RECTOR
H
ermanos y hermanas: los saludo desde donde late la vida de México,
el Tepeyac, Casita Sagrada de nuestra Niña y Señora santa María de
Guadalupe, Madre de nuestra patria mestiza.
Mis amados hermanos y hermanas; nuestra patria se engalana en este
significativo mes. Los colores patrios iluminan nuestras calles y avenidas.
Las figuras de los legendarios héroes nacionales vuelven a tomar vida, los
sentimientos nacionalistas que nos acompañan desde pequeños nos llevan a
enorgullecernos de nuestra tierra, de nuestras raíces, de nuestros orígenes. ¡No
hay nada mejor que ser y sentirnos mexicanos! Por eso, ¡Que viva México!
Otro orgullo nato de esta tierra –sin temor a equivocarme, hermanos y
hermanas–, es Guadalupe. Fuera de Ella no hay acontecimiento que nos
identifique y aglutine. Al celebrar hoy a México, es necesario volver nuestra
mirada a Ella quien es nuestro máximo símbolo de identidad, nuestra bandera,
nuestro líder natural. A su sombra y amparo se ha consolidado nuestra nación
y cada una de sus etapas históricas. Ella ha calado tan íntimamente en la
conciencia nacional que ha quedado impresa en el alma de cada uno de los
mexicanos, sin que estos necesariamente, tengan que profesar la fe cristiana.
Así, Guadalupe asume la conciencia de un pueblo, misma que no la cuestiona
sino que la lleva dentro de sí, tal como lo afirma Maura Rodríguez: “El mexicano
la Virgen de Guadalupe no la discute, ni la analiza porque la respira y la siente
en él”. Así, es Ella, la Virgen del Tepeyac estampada en la burda y rala tilma de
nuestro santo indio Juan Diego Cuauhtlatoatzin, la consolidadora de este pueblo,
el aire que respiramos, su acta de nacimiento, su pulso y corazón. Es Ella
quien amalgamó los sentimientos e ideales de una incipiente nación que ahora
llamamos México.
Al celebrar la Independencia de México, hermanos y hermanas, releamos
nuestra historia con mirada aguada conjugando pasado y presente, augurando
un futuro mejor. De la interpretación de esta conciencia histórica y de nuestra
responsabilidad frente al futuro deberá brotar nuestro compromiso ante la
difícil situación por la que atraviesa México. La descomposición social daña
todas las estructuras, nada le es ajeno, la cultura de la muerte nos alcanza, las
condiciones de vida de muchos hermanos nuestros son inhumanas, carentes
de lo más indispensable para vivir. La laceración que ocasiona la pobreza está
a la vista de todos. La salud de los enfermos está a merced de los intereses de
las grandes transnacionales. El hombre se ha convertido en el lobo del propio
hombre. Hace falta, hermanos y hermanas, asumir un compromiso ante el bien
común, una participación de bienes y una conciencia de la dignidad humana.
Mensaje del Rector
El mes de septiembre del pasado año, ya les escribía a ustedes sobre el sentido de
los festejos bicentenarios que conmemoramos. Resaltaba la importancia en aquel
tiempo y la urgencia en éste de brindar a los mexicanos los derechos que en razón
de justicia el Estado debe proporcionar y que la Iglesia con empeñoso esfuerzo busca
que en nadie falten: respeto inalienable a la vida, educación, vivienda, salud, trabajo y
todo aquello que contribuya al sano desarrollo de la persona.
En aquella ocasión señalaba lo lejos que nos encontrábamos de los ideales
insurgentes y claro de los revolucionarios, pues aún constatamos cómo muchos
de nuestros hermanos viven en condiciones de lamentable pobreza, ignorancia,
marginación, carentes de lo más elemental propio de la dignidad humana.
Amados hermanos y hermanas: nuevamente les pregunto: ¿Cómo celebrar el orgullo
de ser mexicanos si nuestro país sigue gimiendo de dolor, hundido en la miseria, en
una ola de muertes cada vez más violentas, ante el terrible drama del narcotráfico
y del consumo de las drogas, ante la impunidad de los secuestros y la arbitraría
descalificación del sector político y sus rebatingas por el poder y ante la falta de
credibilidad de nuestras instituciones públicas y privadas, incluyendo a la Iglesia?
Así, hermanos y hermanas, que el orgullo que sentimos al ver ondear nuestra bandera
nacional en lo alto de nuestras casas, en los edificios y plazas públicas, en las
escuelas, en los talleres, en los toldos de nuestros carros, en nuestros templos y en
nuestras instituciones públicas y privadas nos recuerde lo alto que debemos llevar el
nombre de México, la enorme responsabilidad de ser artesanos de la paz, garantes
de unidad y promotores de justicia y solidaridad como nos lo pide la Dulce Señora
del Cielo, santa María de Guadalupe, al pedirnos que en el llano del Tepeyac le
construyamos una casita: Mucho quiero, mucho deseo que aquí me levanten mi casita
sagrada; petición que no es otra cosa, hermanos y hermanas, que la edificación de
una sociedad sobre bases nuevas que hacen del antiguo México una Nación nueva
cimentada en el Arraigadísimo Dios por quien se vive.
Sólo plantados en la raíz que es Cristo hemos de dar abundante fruto ante las
adversas formas de concebir la vida y la familia, los valores y el respeto hacia los
demás. Sólo cimentados en Él nuestros pueblos tendrán vida. Entonces quedará atrás
todo aquello que nos espanta, divide, causa odio, angustia y deseos de venganza,
tal como lo afirmaran recientemente nuestros obispos mexicanos en la exhortación
pastoral sobre la misión de la Iglesia en la construcción de la paz, para la vida digna
del pueblo de México.
Pidamos al Señor, hermanos y hermanas, conceda paz, unidad y reconciliación a
nuestro país, ésta es la mejor forma de celebrar nuestra Independencia, nuestra
Revolución.
Mensaje del Rector
Nuevamente los invito a que levantemos el templo que María Santísima; nos urge.
Como ciudadanos y cristianos replantémonos nuestro deber y responsabilidad frente
a este país. Que México no se nos desmorone, que no se desbarate entre nuestras
manos.
Que en él se respire –pidámosle a la Señora del Cielo- vientos nuevos que purifiquen
nuestros diversos ambientes, que cada uno de ellos se impregne de la buena noticia
de la vida, del mensaje que salva, de Jesucristo, Evangelio, buena noticia de Dios.
Que nuestra Muchachita, la Virgencita, la Señora del Cielo, nos acompañe en esta
búsqueda por hacer de México un país más humano y cristiano. Que no deje de
llevarnos en el hueco de sus manos, en el cruce de sus brazos. Que nada nos
espante, que nada nos turbe, pues estamos bajo su protección y abrigo de Madre.
¡Santa María de Guadalupe, reina de México, salva nuestra patria y conserva nuestra
fe!
Aprovecho, hermanos y hermanas, para invitarlos a las diversas celebraciones
litúrgicas y culturales, que con motivo de nuestros centenarios como Iglesia estamos
organizando. Así mismo, les anticipo la invitación para participar en el Congreso
Guadalupano del 8 y 9 de octubre de 2010 bajo el lema: Guadalupe, conciencia de
Nación.
Dios les bendiga. ¡Felices fiestas patrias!
Mons. Diego Monroy Ponce
Vicario General y Episcopal de Guadalupe
Rector del Santuario.
EDITORIAL
S
eptiembre, significativamente en este año,
es el mes de los festejos bicentenarios. Ya
de por sí, este mes dice mucho de nuestros
afectos patrios, pues en él conmemoramos desde
hace doscientos años la Independencia Nacional y,
en esta ocasión de manera muy especial, también el
centenario de la Revolución Mexicana.
Como cristianos, conscientes de nuestra
responsabilidad civil, hemos querido sumarnos a
dichas celebraciones con el fin de motivar a nuestros
lectores a un mayor compromiso social cristiano. Una
realidad y la otra no se anteponen, por el contrario, se
complementan. La Iglesia siempre tendrá una palabra
que ilumine el acontecer sociopolítico del hombre. De
hecho, la Iglesia, que es madre y maestra como lo
afirmara de ella el Siervo de Dios, el Papa Juan XIII,
asume desde esta maternidad espiritual el camino de
la humanidad, no siéndole indiferente lo que afecta al
hombre.
Es por eso que con alegría y responsabilidad, no
con menos espíritu crítico, hacemos eco de estas
efemérides. Es cierto que ambos acontecimientos
respondieron a un momento histórico social,
buscando mejores condiciones de vida, uno;
la emancipación de la Corona Española, otro
garantizándonos tierra, justicia y libertad, ideales
que a cien y doscientos años se hacen nuevamente
urgentes.
De ello, Monseñor Diego Monroy Ponce, rector
de la Basílica, en su acostumbrado mensaje hace
una radiografía de los males que nos aquejan y
que van carcomiendo la estructura social y, por su
puesto, aquellos afanosos ideales independentistas
y revolucionarios. Señala la importancia que
tiene la Virgen de Guadalupe en la conciencia y
el destino de este país, el cual no se entiende sin
Ella, considerándola protagonista de las andadas
nacionales, Patrona de la Patria.
En esta misma línea, con motivo de estos eventos,
llega a nosotros, de la atildada pluma de sacerdotes
de este santuario, temas de acendrado fervor patrio
e histórico. El P. Gustavo Watson Marrón, doctor en
historia de la Iglesia y director del Archivo Histórico
de la Basílica presenta en tres líneas ideológicas
convergentes los orígenes de la Independencia.
Aborda la Escolástica, la Ilustración y el Nacionalismo
criollo como fuentes de inspiración del referido
movimiento. Asimismo, señala en su contribución,
antecedentes y causas de la lucha armada y el papel
de Guadalupe en el movimiento insurgente.
El P. Alberto Medel Ortega, joven sacerdote de este
santuario, discurre en su aportación sobre el papel
de los sacerdotes en la Independencia y Revolución.
Al igual que nuestro anterior colaborador, a través de
tres consideraciones, logra desentrañar el espíritu
que animaba a estos hombres de fe en sus propósitos
nacionalistas. Mientras que en la Independencia un
gran número de sacerdotes lidereaban el movimiento,
en la Revolución, aunque hay sacerdotes, son más
bien los laicos quienes van al frente de las huestes.
Las posturas y consecuencias de los referidos
movimientos, vienen a nuestra reflexión de la pluma
del P. Juan Castillo Hernández, quien deja entrever la
incipiente relación entre Iglesia y Estado, unas veces
favorecida por éste; otras lastimada profundamente,
como nos lo recuerda el movimiento revolucionario y
las dramáticas represiones contra la Iglesia.
Si bien es cierto que todo movimiento emancipador
busca el bien de los más pobres, los nuestros no han
traído las mismas oportunidades para los pueblos
indios, quienes han sido y siguen siendo los más
afectados de la estructura social.
El Padre Juan Ortiz Magos, responsable de la
pastoral indígena en el santuario, nos aporta la
visión de los indígenas sobre estos acontecimientos.
Ante la situación de pobreza, humillación, despojo y
marginación que vivieron y siguen viviendo nuestros
hermanos indios, aparece Guadalupe como remedio,
consuelo y abrigo para ellos, los más pequeños, los
pobres del Señor, a quienes estamos llamados a
servir.
No olviden echar un vistazo al resto de la publicación.
Cada uno de los contenidos, a excepción de las
Peregrinaciones, de Misiones y Conociéndonos,
centran su atención en los festejos a nuestra querida
nación mexicana.
Así pues, queridos lectores, llegue a ustedes este
esfuerzo editorial cargado de fuerte significación
patria. Que los valores que animaron a nuestros
precursores patrios, sean los que animen y alienten el
porvenir de México. Que la Señora del Cielo, la Virgen
de Guadalupe, siga haciendo patria con nosotros,
que no permita que los nuevos flagelos de la muerte
nos aniquilen. Pidámosle, más bien, permanecer bajo
su abrigo y protección, pues Ella es nuestra tierna
y compasiva madre, madre de los mexicanos y de
todos los hombres que estamos en uno en esta tierra.
FESTEJOS
Foto: Comunicación Social INBG
La Iglesia Mexicana
festeja el Bicentenario
de la Independencia
y Centenario de la
Revolución
Semana de Oración por México
Lic. Marcela Vallecillo Gómez
Comunicación Social Basílica de Guadalupe
C
on un ánimo de gratitud de la Iglesia
Mexicana como servidora de la Nación, y
de promoción del espíritu de reconciliación
entre todos los sectores del país, la Conferencia
del Episcopado Mexicano está impulsando
a partir de este mes la Carta Pastoral para
Comprometernos hoy con nuestra Patria, una
Jornada de Oración por México del 09 al 15 de
septiembre, y una Solemne Conmemoración
Eucarística en la Basílica de Guadalupe, el 01 de
septiembre.
Desde hace dos años, la Iglesia de México se ha
sumado, desde la visión de la fe, a los festejos por
el Bicentenario de la Independencia y el Centenario
de la Revolución, y ha organizado una serie de
eventos (celebraciones eucarísticas, conferencias,
talleres, mesas de trabajo), para recapitular y
discernir estas dos magnas fechas del país.
A la fecha, la Conferencia del Episcopado
Mexicano, a través de la Comisión para
la Conmemoración del Bicentenario de la
Independencia y del Centenario de la Revolución,
ha organizado cuatro Jornadas Académicas de
Reflexión, Iglesia e Independencia, en las sedes:
Ciudad de México, Morelia, León, Guadalajara y
una quinta jornada que será en Monterrey del 12 y
13 de octubre próximo.
El Arzobispo de Morelia, Mons. Alberto Suárez
Inda, presidente del Comité para los Festejos de
los Centenarios, ha destacado que “Los creyentes,
más que limitarnos a describir la historia, estamos
llamados a interpretarla mediante la razón en
constante diálogo con la fe”, y a través de ella,
“buscar nuestra identidad en el sustrato cultural de
nuestra nación”.
La historia, agregó, no es un cadáver que hay
que diseccionar, sino el lugar del encuentro con la
verdad del hombre y de su destino trascendente,
que nos ayuda a discernir para seguir colaborando
con esperanza y decisión con nuestro querido
México.
“La Iglesia está llamada a repensar profundamente
y relanzar con fidelidad y audacia su misión (…) La
reconstrucción del tejido social pide la colaboración
leal, responsable e inteligente de todos los
ciudadanos.
Festejos
Conociéndonos
Por ello, el objetivo de las cinco jornadas
académicas de acuerdo con lo dicho por el
Arzobispo Suárez Inda, es “ofrecer la posibilidad
de ir conformando un marco de referencia que nos
ayude a recuperar y a sacar a flote las profundas
raíces católicas de nuestra identidad nacional;
rescatar los ideales y valores que inspiraron a
nuestros antepasados; superar la tentación de la
violencia que destruye, así como proponer una
nueva presencia y compromiso de la Iglesia, desde
una cultura que ofrece el servicio del Evangelio,
para asumir y ejercer nuestra corresponsabilidad
en la construcción de nuestro país”.
Los participantes de las jornadas fueron sacerdotes
expertos, una pluralidad de reconocidos
académicos de diversas instituciones, historiadores,
políticos, que aportaron excelentes materiales de
análisis para la comprensión de nuestra historia.
A la convocatoria acudieron sacerdotes, religiosos
(as), seminaristas, laicos, profesores, medios de
comunicación y público en general.
Las cuatro jornadas que se celebraron tuvieron
como tema principal el Bicentenario, pero la última,
en Monterrey, estará exclusivamente dedicada al
tema del Inicio de la Revolución Mexicana, del 12 y
13 de octubre próximo.
Las jornadas realizadas por el Episcopado y
otros eventos se complementarán con la Carta
Pastoral para Comprometernos hoy con nuestra
Patria, presentada el 01 de septiembre a las
9:30 horas en la Basílica Antigua, una Solemne
Conmemoración Eucarística en la Basílica de
Guadalupe, el mismo 01 de septiembre a las
12:00 horas, y una Jornada de Oración por la
Patria del 09 al 15 de septiembre. Posteriormente,
cada diócesis del país realizará la presentación
e impulso correspondiente de la Carta y de la
Jornada de Oración.
En lo que respecta a la Arquidiócesis de México,
además de unirse a los festejos anteriores
promovidos por el Episcopado, el día 23 de
septiembre, a las 18:00 horas, se llevará a cabo
un foro académico: La catedral y el movimiento
de Independencia. El 26 de septiembre a las
12:00 horas, el Emmo. Sr. Cardenal, Norberto
Rivera Carrera, emitirá un mensaje con motivo del
Bicentenario de la Independencia.
Tanto la Catedral como la Basílica de Guadalupe,
realizarán el Jubileo Eucarístico durante la Semana
de Oración por México (9-15 septiembre), con
una Procesión Eucarística cada día a las 10:00,
la Exposición del Santísimo Sacramento de las
10:00 a las 17:00 horas, y el Rosario y Bendición
Eucarística a las 17:00 horas.
También en la Basílica se inaugurará la Exposición
“Madre de la Patria” La imagen guadalupana en
la historia mexicana, el 09 de septiembre a las
19:00 horas, en el Museo de la Basílica.
Finalmente, del 07 al 08 de octubre, se realizará el
Congreso Guadalupano con el tema: Guadalupe,
conciencia de nación.
De esta manera la Iglesia en México se une a
los festejos del Bicentenario de la Independencia
de México y del Centenario de la Revolución
Mexicana, siempre desde la visión de la fe y la
postura profética de la Iglesia en la sociedad, con
vistas a impulsar una mayor esperanza y audacia
en creyentes y no creyentes, para transformar por
nuestras acciones y decisiones esta hora álgida
que vivimos, por el bien del pueblo de Dios y con la
intercesión de Santa María de Guadalupe.
Foto: Comunicación Social INBG
Por nuestra parte, los católicos hemos de aportar
lo más valioso que tenemos, empeñándonos para
que el Evangelio vivido impregne la cultura”, dijo el
Arzobispo.
Archivo de Música
Una gran obra de la
Independencia en el
Archivo de Música
de la Basílica de
Guadalupe
Pieza histórica sobre la Independencia
de la Nación Mexicana
Puesta en música para el piano-forte por el joven
americano, profesor de música José Antonio Gómez y
Olguín, de edad de 18 años, quien la dedica a todos los
libertadores de su amada patria
Mtra. Lidia Guerberof Hann
Encargada del Archivo Musical INGB
N
acido en México en abril de 1805, desde
pequeño formó parte del Coro de Infantes de
la Colegiata de Guadalupe y era conocido
con el apodo de “el niño Gómez” por su gran talento
musical siendo invitado a cantar en numerosas
ceremonias.
Fueron sus maestros, entre otros, su padre y Magín
Ginesta, el famoso organista de la Colegiata durante
muchos años. Fue jurado para el concurso del Himno
Nacional, fundador de la Sociedad Filarmónica, autor
de varios libros teóricos y numerosas composiciones
especialmente sacras, primer Organista de la
Catedral Metropolitana y gran pianista y profesor.
No es de extrañar que el joven y sensible José
Antonio se sintiera totalmente impresionado
e involucrado con los sucesos de la gesta de
independencia del general Iturbide y por lo tanto
compone una obra musical, extensa, intensa, brillante
de casi una hora de duración por medio de la cual
describe magistralmente los acontecimientos que se
desarrollaron en aquella gesta.
Encontré algunas pocas partes de esta obra en
una edición de 1843 y 1844, o sea posterior a su
composición, cuando me encontraba en plena
organización del hoy Archivo Musical de la Basílica.
Fueron inútiles las pesquisas para localizar la
José Antonio Gómez y Olguín
Archivo de Música
parte o movimiento hay un muy breve texto que narra
con veracidad histórica cierta acción y luego el piano
reproduce y transmite con música esa acción.
Así, hay números que reproducen una batalla con
sable en mano, los lamentos de los heridos, la
reunión con el General Cruz en Guadalajara, la
toma de Querétaro, la alegría de los habitantes de
Puebla al verse libres, la entrevista que tuvieron en
la Hacienda de La Patera el Gral. Iturbide, O’Donojú
y el Virrey Novella , la declaración de Iguala y otras
situaciones.
Tratándose de una edición de 1822 o 1823, tenía los
consabidos errores de impresión los cuales fueron
revisados así como los textos.
Para la edición posterior de 1834 y 1844, el autor
introdujo algunos cambios, mas lo interesante de
esa edición es que contiene grabados de Ortega que
ilustran cabalmente ciertos pasajes descritos en la
obra.
Primera página de la Pieza Histórica, edición 1843
obra completa. Estos fragmentos se encuentran
catalogados y permanecen en el Archivo Musical de
la Basílica de Guadalupe. Sin embargo, en el año
de 1999, durante una estancia en España con una
beca de Investigación para hispanistas, encontré
milagrosamente en la Biblioteca del Palacio Real
de Madrid la composición completa y en su primera
versión, escrita cuando Gómez contaba con unos 18
años.
La extraña razón por la que esta obra se encontraba
en España cuando justamente narra la gesta de
Independencia de aquel país, es algo que hasta ahora
no se ha descubierto y las deducciones pueden ser
muchas y variadas. Lo importante es que se encontró
y que gracias a la directora de esa Institución que me
facilitó la composición, microfilmada, se pudo darla a
conocer al público de México en concierto.
La obra tiene 52 partes y un himno final, triunfalista,
En tres de esas partes intervienen también dos voces,
Violín, Violonchelo y Flauta. Al comienzo de cada
10
Comienza con una Introducción en la que “se
significan los diversos pensamientos que le
ocurrían al Gral. Iturbide antes de dar el grito de
Independencia”.
El número 7 es una canción en Acción de gracias al
Todo Poderoso después del Juramento interpretado
por las voces y los instrumentos antes mencionados
y dice :
“Gran Dios cuando me veo de Vos tan protegido
A vuestros pies rendido gracias sin fin os doy
Y pues veis mi deseo justo en vuestra presencia
Obrad, la Independencia de que instrumento soy”
Otra canción pertenece al número 12 donde
“Fervorosas súplicas que en público y secreto hacían
los Patriotas al Todo Poderoso pidiendo auxilios al
Héroe” :
“Eterna Providencia que desde el alto cielo
Difundes el consuelo a los tristes mortales
Dadnos la Independencia, nuestras tropas sostén
Y benigno preven el fin de nuestros males”
Archivo de Música
Iturbide y el Ejército Trigarante
La denominada Canción Marcial del final, no es otro
que un Himno triunfal que canta:
“Llegó ya el claro día de honor y de victoria
Que en Himnos de la Gloria la Historia hará inmortal
Subieron nuestras quejas doblando el céfiro alas
Y en siete lunas palas rompió el yugo fatal.
Ya libre de cadenas el Águila triunfante
De un vuelo en un instante al Sol obscureció
Sus frentes humillaron los montes más erguidos
Y el león con sus rugidos el Polo estremeció
Disfruta ya la paz que te concede el cielo
Y logra del consuelo de verte en libertad
Al orgullo español abate tu poder
Y llena de placer venció tu heroicidad
Tus sienes adornó el lauro vencedor
Y Marte ya en tu honor se rinde a tu poder
De Febo nueva luz brilló en este hemisferio
Y ya tu vasto suelo eterno habrá de ser”.
José Antonio Gómez pasó sus últimos 12 años como
organista de la Catedral de Tulancingo, falleciendo en
la pobreza y olvidado por todos el 8 de julio de 1876.
Sus restos reposan en el cementerio antiguo de esa
ciudad.
11
CULTURA Y ARTE
Madre de la Patria
La Imagen Guadalupana en
la Historia Mexicana
Del 9 de septiembre de 2010 al 13 de febrero de 2011
Lic. Martha Reta
Museo de la Basílica de Guadalupe
Directora
E
l año 2010 resulta, sin duda alguna, un momento
histórico para la nación mexicana; los festejos
por el bicentenario de la Independencia y el
centenario de la Revolución no dejan de hacerse
presentes por todo el país. A pesar de estos grandes
esfuerzos, es cierto que un gran número de mexicanos
aún no siente como propia dicha celebración; algunos
opinarán que la independencia se logró hasta 1821,
otros sentirán que la lucha revolucionaria no ha
terminado. Sin embargo y en un ambiente de profundo
respeto, no podemos negar que el 2010 se ha
convertido, en México, en un año de polémica, crítica,
reflexión, acción y celebración por parte de instituciones
de muy diversa raigambre.
La Insigne y Nacional Basílica de Santa María
de Guadalupe, a través de su Museo, participa
decididamente en este momento histórico, presentando
su exposición temporal Madre de la Patria. La Imagen
Guadalupana en la Historia Mexicana. La muestra
está dividida en cinco núcleos temáticos: Patrona
del Reino, Patrona de nuestra Libertad, Protectora
de los Mexicanos, Madre de la Nación y Símbolo de
Mexicanidad; con más de 100 obras artísticas, la
exhibición revela la fortaleza y arraigo de la imagen de
la Virgen de Guadalupe que, desde el siglo XVI y hasta
el siglo XXI, ha sido fundamental en la conformación de
la identidad y la cohesión del pueblo mexicano. De la
misma forma, demuestra su protagonismo alcanzado,
su poder de atracción y su permanencia, que ha sido
literalmente portentosa.
La idea del proyecto expositivo surgió en las entrañas
del Museo en el 2008 y resultó de interés a diversas
instancias museísticas del país. Se concretó, entonces,
la exposición La Imagen Guadalupana en
12
la historia patria, integrada por 52 obras de la propia
colección del Museo de la Basílica de Guadalupe.
La muestra llegó a muy diversos públicos gracias a
su exitosa itinerancia en el 2009 y 2010 por Torreón,
Coahuila (Museo Arocena); Orizaba, Veracruz
(Museo de Arte del Estado de Veracruz); Santiago de
Querétaro, Querétaro (Museo de Arte de Querétaro) y
Toluca, Estado de México (Museo Modelo de Ciencias
e Industria).
Para la exposición en nuestras instalaciones, el
proyecto creció en concepto y número de obras
artísticas gracias a la colaboración de académicos y
de múltiples museos, bibliotecas, archivos, colecciones
particulares e instancias culturales de México y el
extranjero.
Este esfuerzo no hubiera sido posible sin la visión,
el impulso y el siempre decidido apoyo del rector
de la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de
Gudalupe, monseñor Diego Monroy Ponce quien,
acertadamente, apuesta a la cultura y a los esfuerzos
académicos en su institución.
A los visitantes de la exposición y a los lectores de
su libro catálogo, los exhorto a disfrutar el arte; a
leerlo y admirarlo con diferentes ojos; a aprender de
nuestra historia y a reflexionar sobre la importancia
de Guadalupe como el mayor ícono religioso, signo y
símbolo de México.
Cultura y arte
Héroes anónimos,
un recorrido por
la piel de México
De septiembre a diciembre de 2010
Ricardo Espinosa Tovar
Investigador y Curador
Museo de la Basílica de Guadalupe
L
a Insigne y Nacional Basílica de Santa María
de Guadalupe a través de su Museo, presenta
la exposición temporal Héroes anónimos,
un recorrido por la piel de México una muestra
de cincuenta fotografías del artista Rafael Doniz,
quien nació en la Ciudad de México en 1948 y lleva
consigo una vasta producción fotográfica.
Rafael Doniz con el sello particular de su
sensibilidad, ha integrado una colección de
imágenes que captura la esencia de lo mexicano
contrastando de región a región e imperando la
belleza de lo habitual, con la ausencia del color
sintetiza una atmósfera que nos evoca a un mundo
onírico en el que podemos reflejarnos pues, en él,
están impresas las sensaciones de un mundo que
a todos nos es conocido: el trabajo y lo cotidiano,
aunque estilizado a través de la lente del artista.
De esta forma, el artesano, el obrero, el campesino,
el burócrata, el atleta y el profesionista -cada uno
con su destreza, peculiaridad e importancia- son los
héroes anónimos de nuestro México, que con el día
a día construyen la grandeza de nuestra Patria.
Así mismo en las imágenes de esta colección son
perceptibles la concentración, la fuerza, la destreza,
la pasión, la disciplina y la sensibilidad.
La presente exposición fotográfica intenta
establecer un diálogo con el espectador y busca
que, a través del reflejo, pueda reconocer su propia
identidad, dando, la importancia que tienen todos y
cada uno de los mexicanos en la vida de la Nación.
13
PASTORAL
Mexico, nación
independiente
bajo el amparo
de Santa María
de Guadalupe
Mons. Jorge Palencia Ramírez de Arellano
Vicerrector y Coordinador General de la Pastoral del Santuario
A
l celebrar este mes el Bicentenario del inicio
de la Independencia de México, debemos
críticamente y metodológicamente considerar
que los acontecimientos sucedidos entre 1810 y 1821
son complejos, sus protagonistas más importantes
como son: el Sr. Cura Miguel Hidalgo, el Sr. Cura
José María Morelos, el Sr. Cura Mariano Matamoros,
el general Ignacio Allende, el general Juan Aldama,
el general Vicente Guerrero, el general Agustín de
Iturbide, el primer presidente de México Guadalupe
Victoria, ofrecen material muy extenso para la
investigación histórica y socio-político–religiosa. Las
luces y las sombras de nuestros héroes nacionales,
en sus las acciones, en sus palabras y sus
consecuencias abundan y deben ser analizadas con
verdad, prudencia y respeto.
El núcleo donde comenzó la guerra por la
independencia fue la Parroquia de Dolores en
Guanajuato, luego que la conspiración de Querétaro
fue descubierta. Aquel domingo 16 de septiembre de
1810, convocado el pueblo a misa dominical, el Sr.
Cura Miguel Hidalgo y Costilla se lanzó a la guerra
apoyado por una tropa de indígenas y campesinos,
bajo el grito de “Viva la Vírgen de Guadalupe, viva
Fernando VII y muera el mal gobierno”, finalmente el
movimiento llevó otro camino y se convirtió en lo que
fue: una guerra independentista. El conflicto duró
14
once años y distó mucho de ser un movimiento
homogéneo.
Al principio reivindicaba la soberanía de Fernando
VII sobre España y sus colonias, rechazando la
intervención del gobierno napoleónico francés, pero
con el paso del tiempo adquirió nuevos matices. En
1813, el Congreso de Chilpancingo teniendo como
participante principal al Sr. Cura José Maria Morelos
declaró la independencia de la América Mexicana. La
derrota de Morelos en 1815 redujo el movimiento a
una guerra de guerrillas. Hacia 1820, sólo quedaban
algunos núcleos rebeldes, sobre todo en la sierra
Madre del Sur y en Veracruz. Por esas fechas, Don
Agustín de Iturbide pactó alianzas con casi todas las
facciones, incluyendo el gobierno virreinal, llevando a
la consumación la Independencia el 27 de septiembre
de 1821.
Podemos afirmar que para analizar el acontecimiento
de la Independencia de México, se requiere de
un método histórico-analítico muy cuidadoso y
respetuoso, que debe considerar los variados
aspectos que rodean el nacimiento de México, como
nación independiente, en un contexto que permita
comprender la situación real de los hechos apegados
a la verdad histórica y el entorno antropológico - social
del catolicismo y guadalupanismo existentes.
Pastoral
Es necesaria una adecuada contextualización de
este importante acontecimiento desde el sentir y vivir
del pueblo novohispano de inicios del siglo XVIII.
Dos elementos, que debemos siempre recordar
y que subyacen en el fundamento estos hechos
históricos son: un pueblo eminentemente católico y
guadalupano que vivía la incertidumbre de un futuro y
la realidad socio-política del poder español que ponía
muchas dudas para una convivencia justa y cristiana.
Adentremos pues en estos elementos poco conocidos
y analizados.
A fines del siglo XVIII, por un canónigo de la Catedral
de Puebla, Don Francisco Javier Conde escribe
un tratado sobre la realidad novohispana y cita un
texto, capítulo 60 del libro del profeta Miqueas, que
dice que, una pequeña nación se volvió grande y
reconstruyó Sión. El propio canónigo afirma haber
escuchado a muchas personas en la Nueva España
y varios sermones en los cuales los predicadores
citaban la profecía del jesuita mexicano el R.P.
Francisco Javier Carranza SJ, sobre la posibilidad de
la transmigración de la sede apostólica y residencia
de los papas en este continente. Esta idea parte
de un sermón del Padre Carranza pronunciado en
Querétaro, en 1748, donde fue aplicando el capítulo
12 del libro del Apocalipsis sobre la última época del
mundo, en la que, presumiblemente, va a aparecer
el anticristo. Fue desarrollando su tema diciendo que
el anticristo fue destinado a dominar al Viejo Mundo,
cerrando las Iglesia, e instalando en Europa misma
los viejos dioses del paganismo. En aquel momento,
la Virgen María, en su advocación de Guadalupe,
ayudada por el arcángel san Miguel, para defender a
la Iglesia, haría su aparición para defender a las dos
Américas y tanto el Papa como el Rey de España
iban a huir a México bajo la protección de nuestra
mexicana Reina, Madre y Señora.
Esto que pareciera una visión del fin del mundo y
la Nueva España, compitiendo por ser la sede de
la Iglesia universal y la de los reyes de España, se
cumplió en parte, pues, los dos papas de aquella
época, Pío VI y Pío VII, tuvieron que salir de Roma
ante el asedio de las tropas francesas. Y el Rey
de España cada día se sometía más al mandato
napoleónico. Ciertamente, la visión del fin del
mundo del padre Carranza no eran profecías locas.
Justamente, a fines de 1808, la Corte portuguesa
transfirió su sede a Río de Janeiro, con todos sus
archivos y todas las personas que la componían. Y se
quedaron en Brasil hasta 1822.
Con este breve ejemplo podemos apreciar que el
clero novohispano estaba profundamente preocupado
por la realidad socio-política y el futuro del virreinato
de la Nueva España y colocaba como fundamento
de esperanza la presencia majestuosa de Santa
María de Guadalupe. Por eso cuando el Sr. Cura
Miguel Hidalgo entregó a sus seguidores una copia
de la imagen guadalupana, al salir del pueblo de
Atotonilco y la convirtió en su estandarte de lucha,
no fue un accidente. La reconocía como fundamento
de esperanza, a la patrona ya aclamada principal
y universal de la Nueva España. Así convirtió a
la imagen de la Guadalupana, en un símbolo del
movimiento insurgente.
El Sr. Cura Miguel Hidalgo al anunciar la abolición de
la esclavitud y, mucho más importante, la abolición
del tributo, decretaba con ello la destrucción formal de
la sociedad de castas que fue algo penoso y de muy
lenta evolución durante los tres siglos del Virreinato.
Afirmaba así Hidalgo un nuevo principio: el principio
de la igualdad de todos los habitantes de la Nueva
España, encontramos en esta afirmación concreta
la igualdad de todos los mexicanos y la abolición del
sistema de castas el fundamento cristiano del bien
común y la dignidad de la persona humana frente a
Dios, su creador.
Por su parte el Sr. Cura José María Morelos concluyó
por afirmar que los americanos eran hermanos
en Cristo y formaban una nueva Israel, luchando
para librarse de sus opresores. E insistió que esta
igualdad, calidad de libertades, es consiguiente
al poder divino y natural que ha de distinguir en la
virtud al hombre y lo ha de hacer útil a la Iglesia.
Así cuando abrió el Congreso de Chilpancingo de
1813, Morelos leyó un discurso, declarando que la
soberanía reside, esencialmente, en los pueblos y
no en los monarcas, “y después de tres siglos este
pueblo oprimido, semejante por mucho al pueblo
de Israel, oprimido por el faraón y cansado de
sufrir, elevó sus manos al cielo y Dios mismo ya ha
decretado que el Anáhuac fuese libre.”
15
Pastoral
Si los insurgentes mexicanos se compararon con el
pueblo israelita saliendo de la esclavitud de Egipto,
entonces sus caudillos, sea Hidalgo, sea Morelos,
eran tomados como un “Moisés mexicano”. Donde se
encuentra la mayor aplicación a Moisés del título de
“siervo de Dios” en el Antiguo Testamento es en el libro
de Josué, dedicado a la conquista de la tierra prometida,
donde Josué mismo está descrito, como siervo de Dios.
La tradición de México como nación independiente en
el siglo XIX sacó en sus textos elogios a Moisés como
legislador y padre fundador de su nación y podemos
decir que la veneración a los héroes, en especial del
Sr. Cura Miguel Hidalgo como padre de la Patria fue la
traducción de un culto a un Moisés legislador y fundador
de la nación mexicana. El Cura José María Morelos,
será llamado “siervo de la nación”.
El Sr. Cura José María Morelos siempre pensó que
un pueblo no se expresa sólo en sus luchas bélicas,
en sus leyes o en sus publicaciones. El pueblo habla
desde el corazón, desde la conciencia más profunda
que es signo de identidad y de vocación. En su escrito
fundamental: Sentimientos de la Nación, hoy al iniciar
estas celebraciones del Bicentenario, debemos ver
una meditación que surgen de una mirada atenta a los
acontecimientos de aquel presente que hoy es nuestro
pasado.
En cada una de las afirmaciones que componen
Sentimientos de la Nación podemos descubrir una
interpretación de la nación, de sus significados
esenciales, de su destino moral. Analicemos tan sólo los
puntos más importantes:
1º Que la América es libre é independiente
de España y de toda otra Nación, Gobierno ó
Monarquía, y que así se sancione, dando al mundo
las razones.
5º. Que la soberanía dimana inmediatamente
del Pueblo, el que solo quiere depositarla en sus
representantes dividiendo los poderes de ella en
Legislativo, Ejecutivo y Judiciario, eligiendo las
Provincias sus vocales, y éstos á los demás, que
deben ser sujetos sabios y de probidad.
15º. Que la esclavitud se proscriba para siempre,
y lo mismo la distinción de castas, quedando todos
iguales y sólo distinguirá á un americano de otro, él
vicio y la virtud.
16
19º. Que en la misma se establezca por ley
Constitucional la celebración del doce de Diciembre
en todos los pueblos, dedicado á la patrona de
nuestra libertad, María Santísima de Guadalupe,
encargando á todos los pueblos, la devoción
mensual. [sic]
Estas declaraciones colocan los fundamentos de: la
soberanía nacional que procede del pueblo, la necesaria
igualdad natural de los seres humanos, distinguiéndose
unos de otros, sólo por su calidad moral y el profundo
reconocimiento de la religiosidad guadalupana del
pueblo mexicano, haciendo que la religión alcance una
significación social y su identidad nacional.
El Sr. Cura José María Morelos intenta con estos
Sentimientos de la Nación guiar las discusiones
del Congreso de Chilpancingo y eventualmente se
tradujeran en leyes del corpus constitucional, integra
aspectos esenciales del humanismo de la época y
la identidad católica y guadalupana, que él mismo
reconoce como una dimensión constitutiva del pueblo
mexicano.
Con estas ideas expuestas sintéticamente, podemos
decir ahora que recuperar el significado que porta el
caminar de nuestro pueblo mexicano es en buena
medida, en lo que consiste interpretar a una nación.
En efecto, México al celebrar el Bicentenario del
inicio de su Independencia, como nación puede ser
considerada desde el punto de vista de su organización
política en la historia, pero debe ser interpretada como
Patria, desde el punto de vista del legado que hemos
recibido, de aquello que nos han heredado nuestros
“padres” y aquí es donde no podemos negar la gran fe
católica y guadalupana que nos fundamenta y nos da
coherencia.
Si por un momento dejáramos de ver la mano de la
providencia divina en el tiempo y en nuestra historia
seríamos unos ilusos e injustos ante nuestro pasado.
Nadie puede negar la presencia maternal de Santa
Maria de Guadalupe que ha acompañado el caminar de
nuestra Patria, y como Ella es fundamento y esperanza
de un pueblo que desde hace 200 años busca y anhela
la verdadera libertad, bajo el amparo de su manto.
Especial
Antecedentes de la
Independencia Mexicana
Pbro. Dr. Gustavo Watson Marrón
1. RAÍCES IDEOLÓGICAS DE LA INDEPENDENCIA
En la independencia hispanoamericana convergen tres
líneas ideológicas.
1) La escolástica
Los escritos del jesuita Suárez (1548-1617), con base
en el tomismo, contienen quizá la afirmación más clara
del origen popular y de la naturaleza contractual de la
soberanía. Suárez argumenta que el poder lo concede
Dios con consentimiento del pueblo a través de un
contrato social. Una vez transferida al gobernante, esa
autoridad no se le puede quitar sin una razón suficiente,
como la ausencia del propio legislador o su incapacidad
para atender al bien común. En virtud de ello, en el
caso de tiranía, está permitida la resistencia pasiva e
incluso activa. En caso contrario, hay obligación de
obedecer.
Estas ideas se habían hecho ya más concretas en
1810. En esa época se argumentaba que el derecho de
la población a ejercer la autoridad civil tras la forzada
abdicación del rey Fernando VII, luego de la invasión
napoleónica a España, no se limitaba a las Juntas
y a la Regencia española, sino que constituía una
facultad esencial de todas y cada una de las provincias
de los territorios ultramarinos españoles. Este fue un
justificante de los movimientos de la independencia;
el lazo con la corona se había roto y, con ello el poder
revertía al pueblo, que quedaba libre para establecer un
nuevo gobierno.
José María Morelos aseveraba que la soberanía
residía esencialm ente en el pueblo y que, debido
a las circunstancias del momento, el pueblo había
recuperado su usurpada soberanía, por lo que quedaba
disuelta para siempre la dependencia del trono español.
2) La Ilustración
La América española pudo beber la filosofía de la
Ilustración directamente en sus fuentes inglesas,
francesas y alemanas. Sus lectores se encontraban
entre los altos funcionarios, los miembros de los
estamentos mercantil y profesional, el mundo
universitario y los eclesiásticos. Su difusión se
intensificó en la década de 1790 e inspiró en
sus seguidores criollos no tanto una filosofía de
liberación, cuanto una actitud de independencia
respecto de las ideas e instituciones heredadas,
así como una preferencia de la razón sobre la
autoridad, la experiencia sobre la tradición, la ciencia
sobre la especulación. Pero a partir del estallido
de los movimientos independentistas, las ideas
de la Ilustración comenzaron a adquirir formas
antimetropolitanas y librepensadoras que constituyeron
un motor ideológico para la lucha1.
3) El nacionalismo criollo
La vida política de la Nueva España estaba en manos
de una minoría blanca de origen hispánico, en la que
había tensiones internas entre criollos y peninsulares.
El poder supremo de virrey, fue casi siempre confiado
a un español de la Península. En el caso de los
obispos la mayoría eran peninsulares. En las órdenes
religiosas, la rivalidad entre criollos y españoles
alcanzó extremos inquietantes. Se intentó calmarla
instituyendo un sistema de alternativa, según el cual
el prior era alternativamente un peninsular y un criollo.
La selecta minoría criolla formada en la Universidad
de México y en los colegios de la Compañía de Jesús,
se encontraba destinada a empleos subalternos.
Para muchos de esos jóvenes mexicanos, salidos de
familias pudientes, la exclusión de empleos públicos no
significaba miseria, pero producía una profunda llaga 2.
La rivalidad se avivó a medida que los criollos se iban
haciendo numérica y económicamente preponderantes,
y en el siglo XVIII pasaron a la ofensiva. La principal
reivindicación era que los criollos deben ocupar puestos
públicos del virreinato, en virtud del derecho que les
17
Especial
daba el ser naturales del reino. El que los peninsulares
los ocuparan hacía sentirse a los criollos extranjeros en
su propia patria3.
En México se agregaron también otros 2 factores en la
búsqueda de la propia identidad: la exaltación del pasado
indígena y el culto a Nuestra Señora de Guadalupe.
Todos los grupos étnicos: criollos, indios, mestizos
y mulatos, podían identificarse con Nuestra Madre
de Guadalupe, la cual había mostrado una especial
predilección por México.
Morelos declaró que, <<a excepción de los europeos,
todos los demás habitantes no se nombrarán en
calidad de indios, mulatos ni otras castas, sino todos
generalmente americanos>>. Además el patriotismo
criollo estaba fuertemente marcado por la religión.
Morelos decía al obispo de Puebla: <<somos más
religiosos que los europeos>>, y aseguraba luchar por la
<<religión y la patria>>4.
2. OTRAS CAUSAS DE LA LUCHA ARMADA
1) Independencia de los Estados Unidos. Tuvo para
Latinoamérica el valor ejemplarizante de hacer ver
que el centralismo de las metrópolis contribuía a una
explotación asfixiante de los territorios americanos.
Además el hecho de que una parte de América se
independizara de Europa, hacía ver que esa dependencia
no era eterna. 2) Revolución Francesa. Rechazada
en un principio por anticristiana, antieclesiástica y
antimonárquica, se fue constituyendo en un grito de
alerta sobre lo que significa la reacción de un pueblo
frente a la tiranía, así ésta estuviera personalizada en la
sagrada figura de un rey. En esta línea, los conceptos de
libertad, fraternidad e igualdad resonaron con fuerza en
el espíritu latinoamericano. 3) Régimen absolutista de
Napoleón. Cuando Bonaparte se autocoronó emperador
en 1804, dio el golpe de gracia al sentimiento favorable
que inspiró mientras aparecía como la encarnación del
espíritu revolucionario francés. Apareció entonces como
la máxima implantación de la tiranía, de la usurpación
de los derechos inalienables de los gobernantes
legítimos y la negación de las tradiciones españolas y
latinoamericanas. 4) El sistema de explotación de los
distintos territorios americanos se agravó con impuestos
cuyos frutos se iban y no revertían en beneficio de
América. 5) La situación caótica de la metrópoli hispana
degeneró en un paulatino resquebrajamiento de la
disciplina social: no se sabía a quien obedecer y dentro
de qué parámetros legales5.
18
3. DOS ANTECEDENTES DE LA LUCHA ARMADA
Durante el periodo de Carlos IV, hubo un acontecimiento
importante que empobreció a muchas personas en
México: la Consolidación de Vales Reales. Debido a los
apremiantes requerimientos financieros de la monarquía
y a la inminente bancarrota, en 1798 el rey Carlos IV
autorizó la creación de la Caja de Amortización de Vales
Reales. Con ello comenzó en España la venta de las
manos muertas [bienes inmuebles de la Iglesia], así
como la enajenación de los capitales de las obras pías
y capellanías. El Estado se comprometía a pagar un 3%
anual sobre los fondos incorporados a la Consolidación
en la metrópoli. Debido a que en octubre de 1804
habían estallado hostilidades entre España y Gran
Bretaña, y a la firma de un tratado de neutralidad con
Francia, conocido como Tratado de Suministros, que
comprometía a España a pagar a Napoleón 13 538 461
pesos, Carlos IV decidió extender la Consolidación a los
territorios americanos, mediante el real decreto del 28
de noviembre de 1804. Ordenaba que en Nueva España
se vendiesen las fincas de fundaciones pías y el capital
se enviase a la caja de Consolidación de Vales Reales.
Lo recaudado por ésta en el Virreinato, entre 1805 y
1809, sumó 10 481 802 pesos. Pero a partir de 1812
se dejaron de pagar los intereses, y por lo tanto no se
contó con dinero para proveer las capellanías, lo que
significó un quebranto grave para muchos sacerdotes.
La Consolidación debilitó a instituciones de beneficencia,
hospitales, casas de cuna, orfanatos, y especialmente
a las cofradías, lo cual perjudicó a la mayoría de los
novohispanos, quienes vieron reducido el apoyo material
y espiritual que recibían de esas fundaciones. Todo esto
generó pobreza y resentimiento en sacerdotes y fieles 6.
El otro antecedente ocurrió en 1808, cuando Napoleón
invadió España, abdicó la familia real española en
Bayona y se entronizó en Madrid a José Bonaparte. Al
saberse esto en México, el Ayuntamiento de la capital,
compuesto en su mayoría de criollos, obrando por cuenta
propia, tomó para sí la representación de toda la nación,
y entregó al virrey José de Iturrigaray un pliego en que
se le pedía, por haber quedado acéfala la monarquía y
recaer por lo mismo la soberanía en la nación entera,
reuniera a todas las autoridades del reino para tomar las
medidas necesarias para su conservación; quedando
entretanto el virrey con el mando supremo, con el
encargo de no entregarlo a poder alguno de España
mientras estuviera ésta bajo el dominio francés; y
debiendo todas las autoridades sostener los derechos
Especial
de la familia real española. El virrey pasó la petición
al Real Acuerdo7. Éste la rechazó indignado, no sólo
por juzgarla innecesaria, sino también por sospechas
de que ocultara miras de independencia, lo que hizo
brotar la desconfianza que ya había surgido entre
criollos y españoles. Por tanto había 2 partidos, el del
Ayuntamiento de México, que sostenía la necesidad
de establecer un gobierno provisional independiente
de cualquier Junta española, y los de la Audiencia, que
mantenían la obligación de reconocer a la Junta de
Sevilla o cualquiera que representase legítimamente
la soberanía española. Por otra parte proclamaban los
dos por rey a Fernando VII, pero los del Ayuntamiento
pensaban que España sucumbiría ante las fuerzas
de Napoleón, y los de la Audiencia que triunfaría. La
actuación ambigua de Iturrigaray dio margen para que
se le creyera interesado en seguir gobernando con
poder absoluto. Al final se convocó la Junta General de
representantes venidos de toda Nueva España, pero
luego los peninsulares, determinaron prender al virrey
y remitirlo en calidad de preso a España. Este hecho
aumentó la desconfianza y división entre criollos y
europeos.
4. LA VIRGEN DE GUADALUPE Y LOS INSURGENTES
Hacia estos años la Virgen de Guadalupe aglutinaba
a toda la población novohispana, por ello, no es de
extrañar que el 16 de septiembre, Miguel Hidalgo tomara
como pendón una imagen de la Guadalupana de la
iglesia de Atotonilco la alzara como bandera. A partir
de ese momento la Virgen de Guadalupe, se convirtió
en el símbolo de la emancipación. Rápidamente los
enemigos del movimiento, quisieron atacar este hecho;
por ejemplo, el virrey Francisco Javier Venegas, en la
Gaceta de México del 21-28 de septiembre de 1810,
indica que los rebeldes “han llegado hasta el sacrílego
medio de valerse de la sacrosanta imagen de Nuestra
Señora de Guadalupe, para deslumbrar a los incautos
con esta apariencia de religión, que no es otra cosa que
la hipocresía imprudente”.
amplias ramificaciones en el centro del país, la sociedad
secreta de “los Guadalupes”, que no sólo contó con
el apoyo de Ignacio López Rayón y de Morelos, sino
que aglutinó a miles de mexicanos partidarios de la
independencia, quienes aportaban a ese movimiento
sus recursos, apoyo y colaboración de todo tipo, y
tuvieron una organización con 12 jefes jerarquizados.
La actuación de la sociedad de los Guadalupes permitió
que los insurgentes estuvieran informados de los actos
de las autoridades realistas; les posibilitó contar con una
imprenta para publicar sus periódicos; favoreció que
los grupos nacionalistas triunfaran en las elecciones
de diputados a cortes. Su actuación apoyó al ejército
de Morelos y sólo disminuyó a partir de 1816, luego del
fusilamiento de éste.
En 1812, al lanzar Morelos una proclama titulada
Desengaño de la América y traición descubierta de los
europeos, escribió: <<México espera, más que en sus
propias fuerzas, en el poder de Dios e intercesión de
su Santísima Madre que en su portentosa imagen de
Guadalupe, aparecida en las montañas del Tepeyac,
para nuestro consuelo y defensa visiblemente nos
protege>>. En el Congreso de Chilpancingo, de
septiembre de 1813, Morelos leyó su documento titulado
Sentimientos de la Nación, y en el artículo 19 declaraba:
“Que en la misma [Constitución] se establezca por ley
constitucional la celebración del 12 de diciembre en
todos los pueblos, dedicado a la patrona de nuestra
libertad, María Sma. de Guadalupe”8.
5. ACONTECIMIENTOS DE 1820 Y 1821
Después de la derrota de Morelos, fusilado en diciembre
de 1815, siguió adelante la guerra de Independencia, sin
caudillo reconocido que tuviera en sus manos el mando
general, y reducida a los esfuerzos aislados de los jefes
insurrectos esparcidos por todo el país, varios de los
cuales se fueron indultando9.
El párroco de Nocupétaro y Carácuaro, José María
Morelos, enviado por Hidalgo a luchar en el sur, levanta
el estandarte guadalupano, imponiendo a uno de sus
regimientos el nombre de Guadalupe, así como a la
capital de la nueva provincia de Tecpan, que erige el
18 de abril de 1811 con el título de ciudad de Nuestra
Señora de Guadalupe.
El 1º de enero de 1820 en la villa de Cabezas de San
Juan, cerca de Sevilla, se sublevó el coronel Rafael
del Riego con el segundo batallón del Regimiento de
Asturias. En lugar de embarcarse rumbo a América a
luchar contra los insurgentes, proclamó la constitución de
1812. El apoyo que el pueblo brindó a este movimiento
obligó a Fernando VII, el 9 de marzo, a jurar la
Constitución de Cádiz. La noticia llegó a México el 29 de
abril de 1820.
Ese mismo año, ante la derrota del ejército insurgente
de Hidalgo y Allende, surge en la ciudad de México, con
En los primeros días de mayo de 1820 el virrey Juan
Ruiz de Apodaca, el regente de la Audiencia Bataller,
19
Especial
y los padres oratorianos Tirado y Matías Monteagudo
conspiraron (Plan de la Profesa), para impedir el
restablecimiento de la Constitución de Cádiz en
México. Postulaban que el rey estaba oprimido por los
revolucionarios y que la Nueva España debía gobernarse
por el virrey, con apoyo en las Leyes de Indias, y con
independencia de la metrópoli. La ejecución de estas
ideas obligaba a contar con un jefe militar que mereciera
su confianza, el cual creyeron encontrar en Agustín de
Iturbide. En noviembre de 1820 el Apodaca, pensando
que Iturbide sostendría con las armas el Plan de la
Profesa, le confió la comandancia general del sur, por lo
que salió a la campaña contra Guerrero.
El 2 de enero de 1821 Guerrero derrotó a una partida
realista en Zapotepec y el 5 Ascencio desbandó a otra
en Tlatlaya. Estos hechos persuadieron a Iturbide de que
la campaña contra los insurgentes sería larga, y advirtió
entonces la conveniencia de contar con ellos en los
planes de Independencia, en lugar de empeñarse en una
nueva y sangrienta contienda. Le escribió a Guerrero,
que contestó el 20 de enero rechazando el indulto, pero
ofreciéndole colaborar si en efecto buscaba la separación
de España. Entonces representantes de los dos
comenzaron las negociaciones. Iturbide escribió a varios
obispos, anunciándoles sus planes, y movilizó agentes
que fueran a persuadir a varios comandantes militares.
Una vez obtenido el acuerdo de importantes sectores del
clero y del ejército, proclamó el Plan de Iguala el 24 de
febrero de 1821, cuyos artículos principales establecían
la religión católica, sin tolerancia de otra alguna; la
absoluta independencia de España; un gobierno
monárquico constitucional, reservado a Fernando VII o
a otro miembro de la casa reinante; la formación de una
junta gubernativa, previa a la constitución del Imperio
mexicano, y la formación de la tres garantías (religión,
independencia y unión).
El 30 de julio desembarcó en Veracruz el teniente general
Juan O’Donojú, nombrado jefe político y capitán general,
quien el 3 de agosto expidió una proclama conciliatoria,
y también ese día escribió a Iturbide proponiéndole una
entrevista. Ésta se celebró en Córdoba y el 24 de agosto
se firmó allí el tratado que puso término a la dominación
de España. Una diferencia grande con el Plan de Iguala
era el artículo III, que señalaba que en caso de no querer
aceptar Fernando VII o uno de sus 3 hijos el imperio
mexicano, las cortes elegirían al soberano. Así Iturbide
dejaba abierta la puerta para ser nombrado emperador.
20
Debido a que en septiembre el ejército trigarante ya
rodeaba la ciudad de México, con 9 mil hombres de
infantería y 7 mil de caballería, se reunieron Novella,
O’Donojú e Iturbide en la hacienda de la Patera el 13
de septiembre para convenir la entrega de la ciudad.
El 27 de septiembre de 1821 hizo su entrada triunfal
en la ciudad de México el Ejército Trigarante y el 28
se instaló la Junta Provincial Gubernativa, cuyo primer
acto consistió en decretar el Acta de Independencia del
Imperio Mexicano10.
NOTAS
Cfr. A. Gutiérrez, La Iglesia en Latinoamérica: entre la utopía
y la realidad, para uso privado de los estudiantes, Pontificia
Universidad Gregoriana, Roma 1996, 159-163; J. Lynch, “La
Iglesia y la Independencia hispanoamericana”, en Historia de la
Iglesia en Hispanoamérica y Filipinas, I, obra dirigida por Pedro
Borges, (BAC Maior 37), Biblioteca de Autores Cristianos,
Estudio Teológico de San Ildefonso de Toledo, Quinto
Centenario (España), Madrid 1992, 818-821.
1
Cfr. J. Lafaye, Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de
la conciencia nacional en México, Prefacio de Octavio Paz,
Abismo de conceptos. Identidad, nación, mexicano, Fondo de
Cultura Económica, México 42002, 41-43.1
2
Cfr. E. Martínez Albesa, La Constitución de 1857. Catolicismo
y liberalismo en México, I, Del Reino borbónico al Imperio
iturbidista, 1762-1822, Editorial Porrúa, México 2007, LXI.
3
4
Cfr. J. Lynch, “La Iglesia y la independencia”, 821-822.
5
Cfr. A. Gutiérrez, La Iglesia en Latinoamérica, 166-168.
Cfr. C. Marichal, “La Iglesia y la Corona: la bancarrota del
gobierno de Carlos IV y la consolidación de vales reales en la
Nueva España”, en Iglesia, Estado y Economía siglos XVI al
XIX, M. del P. Martínez López Cano, compiladora, UNAM e
Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, México
1995, 243-253; G. Von Wobeser, “La desamortización de bienes
eclesiásticos y seculares mediante la consolidación de vales
reales en Nueva España, 1805-1808”, en La Iglesia y sus bienes.
De la amortización a la nacionalización, Coordinación: María
del Pilar Martínez López Cano, Elisa Speckman Guerra y Gisela
von Wobeser, Ed. UNAM, México 2004, 205-238.
6
Junta compuesta por los oidores y alcaldes del crimen, con la
que consultaban los virreyes de la Nueva España en los asuntos
de trascendental importancia.
7
Cfr. E. De La Torre Villar, “La Virgen de Guadalupe en
el desarrollo espiritual e intelectual de México”, en Álbum
conmemorativo del 450 aniversario de las apariciones de
Nuestra Señora de Guadalupe, Ediciones Buena Nueva, México
1981, 247-253.
8
Cfr. La nacionalidad mexicana y la Virgen de Guadalupe,
Imprenta Patricio Sanz, Tlalpan D.F. 1931, 230-250.
9
Cfr. Enciclopedia de México, VII, director José Rogelio
Álvarez, México 31978, 363-380.
10
Especial
Los Sacerdotes en
los movimientos de la
Independencia y de la
Revolución
Pbro. Lic. José Alberto Medel Ortega
E
n el marco de la celebración de
los doscientos años del inicio de la
Independencia y cien años del inicio de la
Revolución de nuestro país, es importante y justo
considerar la participación de los sacerdotes en
ambas gestas, particularmente desde la perspectiva
de la misma Iglesia, pues muchas interpretaciones
que se han hecho de éstas han olvidado por
completo la condición religiosa de los mismos
y otros han pretendido hacer una presentación
anacrónica y hasta piadosa.
Tres consideraciones
Primera: Un riesgo siempre latente al estudiar a
los “héroes de la patria” (me refiero a cualquier
héroe en la historia de un país) es el de mitificarlos.
Mitificación que obedece a los intereses de quienes
los mitifican y también a la necesidad humana
de crear personajes ideales como modelos para
reforzar la identidad cultural o patriótica.
Es sabido que la exposición de la llamada “historia
oficial” obedece ordinariamente a los intereses
de quienes la presentan, así, la mitificación de
los héroes nacionales va o a la derecha o a la
izquierda, el mismo personaje puede ser héroe
o villano, pudo tener aciertos o errores; todo se
precisa según la finalidad que se persigue al
presentarlos pues “la historia la escriben los que
han vencido”. Los héroes de la Independencia y
de la Revolución de México no son ajenos a este
fenómeno, por el contrario, desde que México
ha ido adquiriendo conciencia de su identidad
nacional, los héroes de la patria han sido revestidos
de atributos que casi los colocan como santos o
como héroes de historietas fantásticas. Cierto
es que en algo o en mucho contribuyeron a la
construcción de nuestra nación y, para valorar con
justicia su papel, es necesario despojarlos de todos
aquellos atributos que los mitifican y estudiar con
rigor histórico sus particularidades y los elementos
propios de su contribución a la patria; para ello se
requiere de mucha honestidad científica e histórica.
Segunda: El papel de los sacerdotes que
colaboraron en la Independencia no podemos leerlo
sin olvidar su condición sacerdotal. Sin embargo,
aunque de sacerdotes estamos hablando, no
podemos interpretar su actuación ministerial con los
mismos criterios con los cuales hoy nos referimos
al mismo ministerio ordenado. Los principios
evangélicos son siempre los mismos, el ejercicio
sacerdotal es siempre el mismo, sin embargo con el
paso de los años, la profundización y especificación
de los quehaceres pastorales va madurando a lo
largo del tiempo y se va especificando según las
circunstancias de cada tiempo y de cada sociedad.
Conceptos ligados al ministerio sacerdotal como
“pastoral”, o “caridad pastoral”, o similares, se van
acuñando poco a poco con el paso del tiempo. Ya
desde la antigüedad cristiana los Santos Padres
hablaban a los pastores de la Iglesia sobre las
obligaciones de la condición asumida, pero estas
“obligaciones” se cristalizan según los retos que las
mentalidades, o las ideologías, o las modas, o los
movimientos sociales o culturales presentan a los
anunciadores del Evangelio de Cristo. 21
Especial
En los sacerdotes que participaron en la
Independencia, podemos encontrar rasgos
esenciales del Evangelio y del mandato divino de
velar por el bien común, de proteger a los pobres,
de cuidar de la dignidad humana, del respeto
mutuo, de la libertad de todo hombre y mujer
como hijos de Dios, pero junto con estos principios
evangélicos se entremezclan ideas surgidas de
movimientos políticos y filosóficos pululantes hace
doscientos años, de los que los personajes de
aquel tiempo no eran ajenos como nosotros lo
somos de los de nuestro tiempo.
Si pensamos igualmente en el papel de los
sacerdotes en la Revolución, veremos un cambio
drástico con respecto a los de la independencia,
pues el siglo que separa a ambos generó
una mayor conciencia de la Iglesia tanto en la
profundización de su teología moral social, como en
la formación del lenguaje en el mismo tema, como
en su papel concreto en dicha vida social.
Es hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965) que el
concepto de Iglesia que hoy manejamos encuentra
una mayor especificación, por lo que ahora es claro
para nosotros que la participación de la Iglesia en
la política y en la sociedad no se da a través de la
intervención directa de la Jerarquía de la Iglesia,
sino de la otra parte importante de la Iglesia que
son los fieles laicos, pero repito nuevamente,
esta conceptualización es de apenas hace casi
cincuenta años, por lo que no podemos encasillar
en estas categorías la participación del clero y de
los laicos en ambos movimientos.
Hace cien años el movimiento revolucionario se
desenvolvía mientras en la Iglesia se gestaba
toda una reflexión que despertaba el interés de
los laicos en la cristianización de las estructuras
políticas y sociales, me refiero a la “Doctrina Social
de la Iglesia”, que tiene como punto concreto
de inicio la publicación de la Encíclica del Papa
León XIII Rerum Novarum (1891), y que generó
en los años siguientes una serie de movimientos
sociales dentro de la Iglesia cuyos protagonistas
fueron los laicos; no digamos hace doscientos
años en que estas consideraciones no tenían lugar
en el pensamiento teológico y donde además,
22
por costumbres o formas sociales del tiempo,
los clérigos participaban plena y activamente en
la forma de gobierno y en las estructuras de la
sociedad.
Tercera: Atendiendo a los puntos anteriores,
es ahora importante señalar que los sacerdotes
participaron de modos diversos en ambos
movimientos.
Tanto las condiciones al interno de la Iglesia,
como las circunstancias históricas al externo de la
misma, resultaron determinantes en el papel de los
sacerdotes.
En la época de la Independencia la Iglesia en
España estaba de alguna manera protegida por
la corona, pero el movimiento expansionista de
Napoleón Bonaparte y las ideas antirreligiosas
de la Revolución Francesa ponían en alerta a los
sacerdotes en la Nueva España sobre los peligros
que estos movimientos representaron para la fe
y para la Iglesia en algunos países europeos,
peligros que se materializaron con la imposición
de Napoleón de un monarca en el trono español
y la consiguiente persecución contra el legítimo
rey y los influjos que esto tendría en las colonias
españolas de América.
En la Revolución los sacerdotes ajenos totalmente
a la política, como consecuencia de las leyes de
reforma y su posterior aplicación por parte de los
presidentes de México, fueron testigos silenciosos
de las atrocidades cometidas contra el pueblo por
diversos “caudillos” que se peleaban unos con otros
por el poder y que luego vieron en la religión, y en
concreto en la Iglesia, sus enemigos primeros para
alcanzar sus fines.
Dichos gobiernos no tardaron en promulgar leyes
antirreligiosas que pretendían manipular y someter
a la jerarquía de la Iglesia y a la práctica religiosa
en general.
De todo este movimiento la Iglesia resultó mártir y
enriquecida en cuanto a fe, piedad y adhesión se
refiere por parte de muchos laicos y de numerosos
sacerdotes.
Especial
Independencia de México
Los jerarcas católicos en el movimiento
independentista participaron de variada forma.
Por un lado, los Obispos se mostraron contrarios
a cualquier forma “separatista” de España, hasta
condenaron el levantamiento armado y a sus
líderes.
Sin embargo, fueron sacerdotes quienes dirigieron
los imberbes inicios de una causa que se consolidó
ideológica y materialmente hasta 1821.
Destaca en primer lugar el párroco del pueblo de
Dolores Guanajuato, Miguel Hidalgo y Costilla,
quien no se había así mismo concebido como
iniciador ni como líder de la revuelta que en
encuentros entre gente notable de Guanajuato y
Querétaro se estaba gestando.
Dada su astucia, su preparación intelectual,
su genio y su compromiso con los fieles de
su parroquia (de los cuales no se preocupó
espiritualmente del todo, pero sí se mostró
con ellos como padre y maestro al enseñarles
diversas formas de ganarse la vida), se constituía
en el personaje ideal para encabezar un posible
levantamiento.
La madrugada del 16 de septiembre de 1810, ante
la inesperada visita de Allende y Aldama en la que
comunican al cura de Dolores que la conspiración
había sido descubierta, Hidalgo decide “ir a coger
gachupines”, pero su idea no era propiamente
independizar a la “América Española” de la Madre
Patria, sino la de defender para el legítimo rey
Fernando VII, el reino que le correspondía y que le
había sido arrebatado por Napoleón.
Aprovechando la presencia de numerosos fieles
que como cada domingo venían de las rancherías
a oír la primera misa a las seis de la mañana, les
arengó a defenderse y a levantarse en armas
contra los gachupines que se habían avasallado
a las órdenes del rey impuesto por el usurpador
Napoleón.
los presos que liberó de la cárcel local, se
lanzó a una guerra sin cuartel en la que se
cometieron atropellos y que se caracterizó por su
desorganización.
Luego de casi un año de movimiento armado,
Hidalgo fue tomado preso por las tropas reales,
y previa degradación del estado clerical con
el consiguiente juicio civil, fue condenado al
fusilamiento, no sin antes expresar su deseo de
morir cristianamente, deseo que le fue concedido
con la absolución sacramental y la cristiana
sepultura, todo esto en 1811.
Hidalgo tuvo el mérito de iniciar la revuelta que
poco a poco fue consolidándose, prueba de ello
fue el papel desempeñado por el párroco de
Cuarácuaro, José María Morelos y Pavón, quien
ya tenía una clara idea de la Independencia de la
Nueva España y quien además luchó por la citada
causa con mayor inteligencia, organización y
estrategia.
Dada su preparación intelectual, como sacerdote
que era, pudo vislumbrar mejor las cosas y fue
organizando paulatinamente lo que más tarde sería
la nación independiente.
Con su escrito “Sentimientos de la Nación”, sienta
las bases de la identidad patriótica de México y
da al movimiento una razón más clara de su justa
causa.
Al igual que Hidalgo, Morelos fue apresado,
degradado de su condición clerical y fusilado en
san Cristóbal Ecatepec el 22 de diciembre de 1815.
Dos sacerdotes más, entre muchos otros que
por la brevedad del espacio no enuncio, fueron
Mariano Matamoros y Fray Servando Teresa de
Mier, el primero, activo militar en plena lucha
independentista, el segundo colaborando en la
consumación de la Independencia y en los primeros
pasos de la incipiente nación.
Así, capitaneando el incipiente ejército formado
apenas por algunos de los que lo escucharon y de
23
Especial
En la Revolución
El movimiento iniciado por Francisco I. Madero no
tuvo a ningún sacerdote en sus filas, es más, los
prelados se mantuvieron totalmente al margen del
movimiento antirreeleccionista. Los Obispos hasta
entonces se manifestaban por que los cambios que
parecían venir contribuyeran al bien de la patria.
En 1813, cuando Carranza se denomina defensor
de la constitución violada, proclamó la sentencia de
que cualquiera que no se pusiese activamente de
su parte estaría contra él, la Iglesia, por deducción
fue marcada como enemiga de la revolución y
tratada como tal.
El 21 de julio de 1914 el gobernador de Jalisco
Manuel M. Diéguez, ordena que sean detenidos
todos lo sacerdotes de Guadalajara y se tome
posesión de todas las Iglesias. Zapata, en un texto
dirigido al cuerpo diplomático, cuestiona lo que el
llamó “epilepsia anticlerical” y defendió a la Iglesia
en los territorios que estaban bajo su autoridad.
La Constitución de 1917 proclama la separación de
la Iglesia y el Estado, haciendo empero, a la Iglesia,
esclava del Estado.
Es entonces cuando los supuestos desacatos
a la nueva ley por parte de la Iglesia, da motivo
a Carranza y a sus sucesores, en particular el
presidente Plutarco Elías Calles, a una persecución
religiosa que terminó en un movimiento armado por
parte de algunos fieles católicos.
Los sacerdotes por su parte fueron desde entonces
perseguidos y asesinados de forma atroz por el
gobierno y los militares.
Entre los sacerdotes que destacan por su actividad
pastoral y el testimonio de su fe en medio de la
injusta persecución, están: el jesuita Miguel Agustín
Pro Juárez; en 1915 David Galván Bermúdez,
en la persecución de Carranza; en 1926 Luis
Batis Sainz; en 1927 Mateo Correa Magallanes;
Jenaro Sánchez; Julio Álvarez Mendoza; David
Uribe Velasco; Sabas Reyes Salazar; Cristóbal
Magallanes, con su coadjutor Agustín Sánchez
Caloca; José Isabel Flores; José María Robles;
Miguel de la Mora; Margarito Flores García;
Pedro Esqueda Ramírez. En 1928 Jesús Méndez
Montoya; Toribio Romo González; Justino Orona
Madrigal; Atilano Cruz Alvarado; Tranquilino
Ubiarco; en 1937: Pedro de Jesús Maldonado,
en una persecución desatada en Chihuahua,
en tiempo del presidente Lázaro Cárdenas, otro
general (1934-40).
No puedo dejar de mencionar en esta lista a un
Obispo que si bien no murió mártir, sí realizó
con gran celo su servicio pastoral en medio de
las dificultades, me refiero a san Rafael Guízar
Valencia, Obispo de Veracruz.
Conclusión
Muy pobre ha sido la contribución que este escrito
ha podido alcanzar, sin embargo al menos quiere
despertar en el lector el interés por el estudio
minucioso y científico de la participación de algunos
miembros del clero en la construcción de la patria,
pues con toda justicia se debe afirmar que México
es en gran medida lo que su Madre la Iglesia ha
hecho de él, una nación con fe, con valores, con
24
sentido de responsabilidad en el puesto que le
corresponde en el concierto de las naciones.
Todo con el esfuerzo de un ingente ejército de
sacerdotes y no digamos de fieles cristianos, bajo
la guía y protección de santa María de Guadalupe.
Especial
La Iglesia y el gobierno
mexicano despues de
los movimientos de
independencia y revolución
(posturas y consecuencias)
Pbro. Lic. Juan Castillo Hernández
L
a Iglesia, después de la guerra de
independencia, cambio su fisonomía y su
estatus jurídico en relación al poder civil de
manera radical, mientras que, durante la época de la
Colonia, hubo una cercanía y casi total dependencia
del gobierno español; con el nuevo gobierno se fueron
dando paulatinos rompimientos hasta llegar una
ruptura total.
religiosos y religiosas que trabajaban efectivamente
en las misiones.
Durante la guerra de Independencia el clero
novohispano estuvo dividido, algunos, principalmente
los obispos, impusieron castigos espirituales,
incluyendo la excomunión, a los insurrectos y
sus partidarios, otros en cambio, favorecieron y
participaron en la lucha armada. Contrariamente, al
consumarse la independencia en 1821, la jerarquía
dio un apoyo incondicional al emperador Agustín de
Iturbide.
El Gobierno mexicano se declaraba hereditario de
tal privilegio y el Rey de España lo reconocía como
personal.
Estas actitudes y la instauración de las logias
yorkina y escocesa, hicieron que la Iglesia fuera
vista como traidora a la Nueva Nación; de ahí que,
aunque, la primera Constitución Mexicana de
1824 favorecía y reconocía como única religión a la
Católica; sin embargo, desde los primeros gobiernos
independientes comenzaron las confrontaciones.
Además se dieron malos entendidos entre la Santa
Sede y el nuevo gobierno. El Papa León XII, durante
la presidencia de Guadalupe Victoria, emitió un Breve
apoyando al Rey Fernando VII, lo cual se interpretó
como una pretensión de volver a imponer el dominio
español.
El presidente Vicente Guerrero expulsó a los
españoles del país, entre ellos a muchos sacerdotes,
Los obispos fueron disminuyendo hasta que no quedó
ninguno y la Santa Sede no podía nombrar nuevos
prelados, pues, algunos se habían ido a España sin
renunciar y se comenzó a discutir sobre el privilegio
del Patronato dado a los reyes españoles.
La controversia terminó cuando el Papa Gregario
XVI en 1831 nombró a seis obispos para México,
cuyos nombres coincidían con los propuestos por
el Gobierno de nuestro País. En el mismo año
comenzaron los procesos ante la Santa Sede para
el reconocimiento de la Independencia de México.
Reconocimiento que se dio el 5 de diciembre de 1836
por el mismo Papa Gregario XVI.
Durante la Vicepresidencia de Valentín Gómez
Farías se dio el primer intento de reforma liberal para
secularizar la educación, nacionalizar los bienes
del clero y suprimir las órdenes y congregaciones
religiosas; además, este gobernante sustituto de
Santa Ana, expulsó algunos obispos del país; estas
leyes fueron suprimidas por el presidente Santa Ana
en 1835.
En 1847 comienza la guerra de Estados Unidos
contra México, varios prelados, nuevamente, apoyan
la invasión y otros se indignan y se pronuncian contra
los invasores; pero, al concluir esta guerra el erario
del país está en crisis, hecho que desvía la mirada
25
Especial
hacia los bienes de la Iglesia, se nacionalizan
los bienes piadosos de las Californias, se le pide
préstamos a la Iglesia y se garantizan los prestamos
que pide el gobierno a otras instituciones con el
patrimonio eclesial. Es una época de grandes brotes
de guerrillas y rebeliones contra el gobierno de Santa
Ana. En agosto de 1855 triunfa la revolución de Ayutla y
comienza un periodo de renovación de la Constitución.
En 1857 se promulga la Constitución Mexicana
producto de una serie de leyes anteriores contrarias
a la Iglesia Católica. Se nacionalizan los bienes
eclesiásticos y se separa la Iglesia del Estado.
Con el gobierno de Juárez se aplican las leyes
antirreligiosas y se realizan otras reformas, se funda el
registro civil, se secularizan los cementerios, se habla
de libertad de cultos etc. En esta época brilla la figura
de Don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, quien
con Don Manuel Posada y Garduña y Don Lázaro de
la Garza y Ballesteros, antecesores suyos, influyeron
con gran acierto en esta época de cambios. Durante la
dictadura de Porfirio Díaz, la Iglesia pudo consolidarse
y tener un nuevo repunte, ya que no se aplicaron las
leyes y hubo tolerancia e intentos de reconciliación.
En 1910 se inicia la Revolución Mexicana que fue una
de las grandes conmociones que sacudió a nuestro
país y que también afectó a la Iglesia, se dieron
posiciones distintas de las facciones de la Revolución.
Zapata no persiguió a la Iglesia, sino que la defendió.
Los del noreste y noroeste fueron anticatólicos, donde
ellos entraban atacaban al clero, expulsaron a los
obispos, maltrataban y asesinaban a sacerdotes.
Muchas religiosas fueron expulsadas de sus conventos
y violadas. El Delegado Apostólico Don Boggiani salió
del país en 1914. Como resultado de la Revolución se
promulga la Constitución de 1917, con ella se reafirma
la separación Iglesia- Estado, la conservación de la
libertad de cultos, la educación laica, la subordinación
de los ministros eclesiásticos y el desconocimiento de
la personalidad jurídica de la Iglesia.
El Presidente Venustiano Carranza aminoró la
confrontación entra las dos instituciones e intentó
reformar los artículos anticatólicos, sin ningún logro.
Permitió el regreso de los obispos y eclesiásticos
desterrados y restituyo algunos de sus bienes a la
Iglesia. Esta misma política continuó el presidente
Adolfo de la Huerta, fue un periodo de paz para la
Nación. Álvaro Obregón, en cambio, por un lado, toleró
26
varias acciones de los obispos y permitió la llegada del
Delegado Apostólico y, por otro, recrudeció la aplicación
de algunas leyes constitucionales antirreligiosas. En
este periodo se dieron varios atentados a edificios y
lugares sagrados, como la bomba puesta en la Basílica
de Ntra. Sra. de Guadalupe. Con la llegada de Plutarco
Elías Calles al poder en noviembre de 1924, el ataque
y persecución a la Iglesia es más evidente. En febrero
de 1925 se proclama la “Iglesia Católica Mexicana” y se
prohíbe la entrada al Delegado Apostólico.
La reacción fue inmediata entre los católicos
mexicanos, muchas asociaciones católicas se
pronuncian y organizan a favor de los derechos
de profesar, confesar y promover la Fe Católica y
buscar la reforma de los artículos antirreligiosos de
la Constitución de 1917. En represalia se promulga
la “ley calles”, más agresiva. Los obispos deciden
suspender el culto público y cerrar los templos como
una resistencia pacífica. Después de muchos intentos
de diálogo, que fueron frustrados, en enero de 1927
se inicia la lucha armada. Es el periodo de la llamada
“guerra cristera” en la cual murieron muchos mártires al
grito de ¡Viva, Cristo Rey!
Con el gobierno de Emilio Portes Gil se iniciaron
los diálogos para terminar el conflicto, se llega a un
acuerdo llamado “modus vivendi”. El 30 de junio
de 1929 se abrieron nuevamente los templos, el
ejército cristero tuvo que deponer las armas; aunque
la persecución continuó en varios Estados del país
durante los años posteriores. La actitud del gobierno
se fue suavizando hasta 1938. A partir de 1940 con
el gobierno de Manuel Ávila Camacho, la situación
de la Iglesia Católica comenzó a ser más favorecida,
el mismo presidente se declaró católico. Después el
acercamiento entre los altos funcionarios del gobierno
y la jerarquía de la Iglesia se fueron dando con mayor
frecuencia hasta que, después de varias visitas
del Papa Juan Pablo II a México, se reanudan las
relaciones Iglesia-Estado con el gobierno de Carlos
Salinas de Gortari.
La providencia de Dios no ha enseñado a lo largo
de este proceso que la misión de la Iglesia es ser
conciliadora, sin dejar de denunciar lo antievangélico,
viviendo de la confianza en Dios y no en los bienes
materiales, para ser testigos de Cristo ante un mundo
que necesita de Dios.
CRÓNICA GUADALUPANA
De Sudáfrica al Tepeyac
Lic. Marcela Vallecillo Gómez
Comunicación Social Basílica de Guadalupe
E
n un gesto esplendoroso, lleno de fe,
devoción y gratitud, los directivos de la Real
Federación Española de Futbol, visiblemente
emocionados, agradecieron a la Patrona de
México y Emperatriz de América, Santa María
de Guadalupe, el premio obtenido en el pasado
campeonato mundial de futbol, Sudáfrica 2010: la
Copa FIFA.
El pasado martes 10 de agosto, pasadas las cinco
de la tarde, arribaron a la Basílica de Guadalupe
los directivos de la llamada Furia Roja, en medio
de la algarabía y la sorpresa de decenas de fieles,
encabezados por el Presidente de la Federación
Española, Angel María Villar, y acompañados por
el presidente de la Federación Mexicana de Futbol,
Justino Compeán.
Antes, en una conferencia por la mañana, Angel
María Villar, había manifestado su fe católica y
Foto: Comunicación Social INBG
Campeones
agradecen la Copa
Mundial de Futbol
a Santa María de
Guadalupe
su devoción a la Virgen de Guadalupe: “como ser
humano tengo que dar una explicación interna a
mi alma de dónde estoy y por qué estoy; por eso
soy religioso. Siempre que he venido a México,
siempre he visitado la Ermita y después la Basílica
de Guadalupe”.
Relató que hace unos meses, durante su visita a
México previa al Mundial de Futbol, donde firmó
el convenio del partido México-España que se
realizaría el día 11 de agosto, escuchó la misa
en este santuario mariano y pidió “¡ser campeón
del mundo!”. Y la Madre de Dios me lo concedió,
dijo. Por eso, agregó, “al venir para jugar aquí
(en México), le manifesté al Presidente de la
Federación Mexicana de Futbol, presentar a la
Madre de Dios, la Virgen de Guadalupe, la Copa
ganada en Sudáfrica y me dijo que encantado”.
27
Crónica Guadalupana
Añadió que su éxito y la copa, los comparte y
ofrece también a todos los mexicanos porque hay
mexicanos que son aficionados a la Selección
Española y hay españoles que viven en México.
“Todos ellos, a través de la Madre de Dios, tienen la
copa que la selección española ganó en Sudáfrica”.
El M.I. Sr. Rector, Monseñor Diego Monroy Ponce,
Vicario General y Episcopal de Guadalupe y Rector
del Santuario, dio la bienvenida a los directivos y se
dispuso a presidir la Celebración Eucarística de las
seis de la tarde, que escucharon muy atentos los
directivos y una gran cantidad de inquietos fieles
aficionados al futbol.
Siendo el Día de San Lorenzo Mártir, Diácono de
la Iglesia, hombre de profunda fe y Vida fecunda,
Monseñor Diego Monroy exaltó en su homilía la
capacidad de los cristianos de dar con alegría y
entregarse hasta dar mucho fruto, a ejemplo de
Jesucristo. Este donarse, dijo, también se vive en
el deporte. “Por eso, con qué alegría hoy vienen
a traer esta copa, y nosotros también la recibimos
con gozo”.
deportivos, agregó, también son una oportunidad
que tiene el hombre no sólo para medirse sino para
crear fraternidad, solidaridad, encuentro”.
Resaltó que a lo largo de un sinfín de
generaciones, hombres y mujeres de fe, han venido
a pedir, por Intercesión de Nuestra Muchachita y
Celestial Señora Santa María de Guadalupe, el
auxilio divino, y en muchas ocasiones agradecen el
triunfo obtenido como hoy lo estamos viendo. Les
recordó que “sólo Cristo dará plenitud a nuestros
logros, a nuestras vidas y por eso está aquí nuestra
Muchachita Santa María de Guadalupe para vivir
siempre enraizados y cimentados en Cristo Jesús”.
Durante toda la misa, la Copa de Oro fue colocada
ante la Emperatriz de América, Santa María de
Guadalupe, en el Altar Mayor, junto con una
camiseta del equipo español, dos de las ofrendas
más preciadas del deporte, en todo el mundo.
Foto: Comunicación Social INBG
El deporte, dijo, puede comunicar valores humanos
y espirituales muy profundos; puede contribuir a
que se ame y se respete la vida, a que se eduque
a la persona en el respeto, la responsabilidad, el
sacrificio y en la entrega, logrando con ello una
auténtica convivencia evangélica. Los campeonatos
28
CONOCIÉNDONOS
Comunidad de
Evangelización Santa
María Tecuatlasupe
Sub tuum praesidium confungimus Sancta Dei Genitrix
Nos refugiamos bajo tu protección santa Madre de Dios…
Lic. Samuel Homero Jiménez Hernández
Sra. Lucy Espinoza de los Monteros
L
os laicos constituyen la mayor riqueza de
la Iglesia. Ellos por vocación propia, dice la
doctrina conciliar, ordenan según Dios, los
asuntos temporales1. Asimismo, los laicos, hacen
presente y operante a la Iglesia en los lugares
y condiciones donde ella no puede ser sal de la
tierra2.
Es precisamente en esta declaración conciliar
donde se inserta y encuentra sentido el apostolado
de la comunidad santa María Tecuatlasupe, que no
tiene otro fin en sí mismo que la evangelización.
La misión de la Iglesia es su razón de ser y su
quehacer, no sin antes, recibir sus miembros el
primer anuncio de la fe. Cada uno de los miembros
de esta comunidad, sin descuidar las actividades
propias de su estado, contribuye con la obra
evangelizadora de la Iglesia. Esta comunidad,
además de ser evangelizada, es evangelizadora,
teniendo como primordial función la atención de los
peregrinos que visitan anualmente la Basílica de
Guadalupe.
La comunidad nació bajo la protección maternal
de la Virgen de Guadalupe el 22 de septiembre
de 1980. Un grupo de entusiastas personas de
la colonia Martín Carrera, organizados con el
presbítero Diego Monroy Ponce, iniciaron esta
obra, que este mes cumple treinta años de fecunda
vida apostólica. Desde entonces, el querido padre
Diego –como cariñosamente le llaman– ha sido no
sólo su fundador sino su asesor espiritual, quien
a lo largo de estos años ha animado, impulsado y
orientado todas sus actividades.
29
Conociéndonos
Esta comunidad encontró sus orígenes en un
pequeño auditorio propiedad del asilo Santa
María de Guadalupe, ubicado junto a la iglesia
del Calvario. Después de breve tiempo, se
trasladaron a un espacio que les brindaron las
hermanas Clarisas Capuchinas quienes tenían su
convento en Misterios núm. 10, hasta establecerse
finalmente en su actual domicilio Misterios núm. 19,
casa que bajo los auspicios del P. Diego Monroy
lograron conseguir y poner en funcionamiento.
La bendición del nuevo edificio la realizó
solemnemente el 14 de septiembre de 1984 el
entonces obispo auxiliar de México, hoy cardenal
romano, Javier Lozano Barragán. Más tarde,
el Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, viene
a la comunidad para avalar el trabajo que en
ella se realizaba, bendiciéndolo y orando por
su fecundidad. Desde entonces la oración de
alabanza y la enseñanza han constituido el espíritu
que anima esta amada comunidad.
Santa María Tecuatlasupe logra su objetivo cuando
los hermanos han recibido la evangelización
fundamental, que tiene como consecuencia lógica
y natural el encuentro vivo y personal con el
Señor Resucitado. Convertidos a Él son testigos
de ojos abiertos y corazón palpitante del amor de
Dios. Cabe mencionar que la comunidad siempre
ha estado animada por la espiritualidad de la
Renovación Carismática en el Espíritu Santo.
La formación está planificada por semestres.
Durante este tiempo se busca madurar la semilla
sembrada. Así, la evangelización, la catequesis y la
oración toman vida en cada uno de sus miembros.
Los grupos de oración –son pequeños centros de
encuentro entre los hermanos–, cada uno de ellos
se inserta en el plan general de la comunidad.
Estos grupos buscan formar la comunidad cristiana,
entendida ésta como comunidad estable, orgánica
y fraternal de personas evangelizadas, centradas
en Cristo y llenas del Espíritu Santo.
El programa actual de formación de la comunidad
está conformado por temas que se estructuran
de la siguiente manera: Primer anuncio,
Evangelización fundamental, Crecimiento, Básico
de comunidad, Enraizados y cimentados en Cristo,
30
Biblia, Pueblo de Dios en marcha, Caminando en el
Espíritu y Espiritualidad mariana.
Hoy día son muchas las actividades que realiza
la comunidad. Realizan retiros mensuales para
servidores, anuales para los grupos de oración.
Una jornada normal en la comunidad consiste en
asamblea de oración, eucaristía y enseñanza. Se
realiza los días miércoles y jueves por la tarde.
Cuentan también con un ministerio de música,
liturgia, atención a menores y de celebraciones
o actividades especiales. Dos veces al año
organizan un bazar-convivencia y la misa anual de
aniversario.
Esta comunidad siempre ha sido muy bendecida.
Innumerables han sido los hermanos que
han caminado con ella. Algunos han muerto,
otros caminan junto a ella y otras más la han
abandonado.
Hace algunos años los esfuerzos de esta obra
fueron bañados con la sangre de algunos de sus
miembros quienes perdieron la vida en un trágico
accidente carretero.
Para ellos, este acontecimiento fue y sigue siendo
signo claro de frutos de santidad, pues toda semilla
que se riega con sangre, da frutos de eternidad.
De esta comunidad han surgido vocaciones
sacerdotales y religiosas, así como hermanos
consagrados al servicio del Evangelio en Córdoba
y Orizaba, Veracruz.
Conociéndonos
Muchos sacerdotes y obispos han caminado muy
cerca de la comunidad. Vale la pena mencionar
a Mons. Carlos Talavera Ramírez y a Mons.
Ramón Godínez. El P. Martín Cabrera Joya y otros
sacerdotes han acompañado la vida espiritual de
Santa María Tecuatlasupe: entre ellos PP. Baltazar
Vallejo, Martín Muñoz, Miguel Ángel Hernández,
Javier Hernández, David Humberto Calderón,
Rafael López, Juan Navarrete, Fidel Pérez,
José Guadalupe Jiménez, P. Ismael Becerril, P.
Guadalupe Jiménez e innumerables sacerdotes
que han ejercido su ministerio en la Basílica de
Guadalupe, así como sacerdotes misioneros de la
caridad y servitas.
La comunidad está organizada por un asesor
eclesiástico y un responsable seglar. En este
momento la responsable seglar es la señora Lucy
Espinosa de los Monteros, quien con auténtico
celo maternal dirige, en comunión con Monseñor
Monroy, la comunidad y la vida espiritual de
cada uno de sus miembros a quienes llama
“sus pequeños hijos espirituales”. Fruto de esta
comunidad son los grupos Vayamos al Encuentro
del Señor y Guadalupano que peregrinan en
Cuautepec, en la I Vicaria Episcopal.
Se suma a la acción de gracias de Santa María
Tecuatlasupe, la oración de gratitud y alabanza del
Grupo Guadalupano, quien también cumple este
mes veinte años de vida al servicio del Evangelio.
Gratitud que se extiende a sus fundadoras
las hermanas María y Margarita Hernández
Mérida quienes hasta la fecha acompañan
estas comunidades cristianas con auténtico celo
apostólico.
notas
1
2
LG 31.
Ibid., 33.
María Guadalupe Bustamante Rosas
Comunicación Social de la INBG
H
an sido ya catorce años de caminar de la
Diócesis de Ecatepec y los congregados a
esta peregrinación, la cual tendrá verificativo
el cuatro de septiembre a las 10 de la mañana,
quienes en esta ocasión encomendarán en las manos
amorosas de la Santísima Virgen de Guadalupe,
esta comunidad diocesana que cumple quince años
ininterrumpidos de marcha a la Casita del Tepeyac.
En esta ocasión tan especial recordarán aquella
primera labor conjunta de su primer y actual obispo,
Monseñor Onésimo Cepeda Silva; quienes en ese
tiempo no tenía ni un mes de haber sido erigida como
Iglesia Particular cuando se congregaron a los pies
de Nuestra Señora del Cielo para ponerse bajo su
protección a los primeros pasos de la naciente Iglesia
de Ecatepec.
Para esta jurisdicción eclesial estos años de andar
han sabido entender y comprender que emprender
este sendero los llevara en dirección a la morada
del Padre del Cielo; un el camino alegre, pero que
no deja por ello de contener esfuerzo y sacrificio, ya
que implica cargar la cruz como condición para ser
Discípulos de Cristo.
Hoy tanto Ecatepec, Estado de México, como
la Patria Mexicana, el camino se torna lleno de
32
dificultades, se están viviendo tiempos de crisis en
muchos ámbitos; se ha dado lucha frontal contra la
violencia en todas sus vertientes, la cual también se
incrementa día con día.
En el plano económico siguen inmersos en una
caída donde se han perdido miles de empleos,
teniendo como consecuencia la ausencia de ingresos
en las familias y la imposibilidad de satisfacer las
necesidades básicas y acceder a los bienes y
servicios. Se debe impulsar el derecho al trabajo
desde todos los niveles, ya que esta actividad
está íntimamente ligada a la vida del hombre en la
sociedad.
Por si fuera poco el problema del agua ha sido una
constante en esa región a consecuencia de que la
dotación del vital líquido se ve amenazada por la baja
en el almacenamiento del sistema que la distribuye.
Por ello quieren recurrir a la Morenita del Tepeyac, a
Nuestra Madre del Cielo, para pedir su intercesión,
quieren que la oscuridad que se presenta en su
andar, se convierta en luz; que puedan estar atentos
a la voz de Dios de construir su Reino en medio de
este mundo.
Foto: Comunicación Social INBG
Décima
Quinta
peregrinación
de la Diócesis
de Ecatepec
Foto: Comunicación Social INBG
PEREGRINACIONES
Peregrinaciones
Foto: Comunicación Social INBG
CXXV
Peregrinación de
la Diócesis de
Zacatecas
María Guadalupe Bustamante Rosas
Comunicación Social de la INBG
C
on cariño y gratitud sacerdotes, hermanos
religiosos, hermanas religiosas, seminaristas
y fieles laicos acompañados de su pastor
Monseñor Carlos Cabrero Romero, Obispo de la
Diócesis de Zacatecas, celebrarán su peregrinación
número 125, en el Altar Mayor de esta Basílica de
Guadalupe, el 12 septiembre a las 10:00 hrs. con la
celebración Eucarística.
están solos y reciban estas palabras en su corazón
para que se transformen y sean los mensajeros de
ese amor infinito y misericordioso.
En esta andanza desean y necesitan recibir en
perdón del Señor como expresión de piedad, ese
perdón que implorarán para vivir en paz y sean
capaces de actuar con bondad y de ser fieles
seguidores de sus palabras de amor.
Quieren estar con la Madre del verdaderísimo Dios
por quien se vive, estar en su regazo, sentir su
consuelo, su ayuda, su protección y quieren sentir
que no están solos. En este sentido su romería al
Santuario tendrá como devoción renovar su corazón,
llenarlo de cariño y ungirlo en sus vidas. Así ellos
al regresar a sus lugares y comunidades de origen
llevarán a sus parroquias este inmenso amor y
ungirán a sus paisanos con sus palabras y obras
como fieles mensajeros del Padre del Cielo.
Quieren también ser los portadores del mensaje de
la Santísima Virgen de Guadalupe a sus familiares y
hermanos; que por situaciones o circunstancias no
pudieron acompañarlos en esta peregrinación; para
que también ellos experimenten en su interior, que no
33
Peregrinaciones
Peregrinación del
Grupo Gamesa
María Guadalupe Bustamante Rosas
Comunicación Social de la INBG
L
a gran familia que forma parte del Grupo
Gamesa, Planta Vallejo, se prosternará a los
pies de la Santísima Virgen de Guadalupe,
con motivo de su andar anual al Tepeyac el 26 de
septiembre a las 14:00 horas, para presentarle un
ramillete de agradecimientos, los cuales contienen
testimonios de la personas de bajos recursos, en
su mayoría niños, que han sido beneficiados por
medio de servicios comunitarios que realizan esta
empresa por medio de su fundación.
También quieren agradecerle todos los favores
a que a lo largo del año han recibido de Ella, en
especial por la salud, el trabajo y la unión que viven
diariamente con su familia. Como muestra de su
gran amor para con Ella, vendrán como cada año le
ofrecerán como ofrenda una canasta de productos
que se elaboran diariamente y con ello pedirle que
los socorra con fortaleza para seguir en su labor
diaria, para llevar el sustento a su hogar.
Grupo Gamesa, empresa cien por ciento mexicana
está dedicada a la producción y venta de productos
comestibles, principalmente galletas y aperitivos.
Actualmente es la empresa más grande en la
fabricación de galletas en México.
Gamesa también cuanta con una fundación la cual
tiene como misión promover el desarrollo familiar
a través de programas de nutrición, educación
y salud orientados especialmente a los más
34
necesitados. Consolidando su propósito como
empresa, se unió al combate de la desnutrición
infantil en México realizando una alianza con “Un
kilo de ayuda”.
En el tema de educación Gamesa apoya
activamente diferentes programas, sobre todo
con servicio social y contribuciones económicas.
Y en cuanto a salud, esta empresa lleva a cabo
el programa “échale visión” proyecto donde unen
esfuerzos para atender una causa de orden socialsalud visual, que está presente en estudiantes
de educación primaria y secundaria de planteles
educativos públicos
Para Grupo Gamesa pertenecer a una sociedad
significa mucho más que ser parte de ella, significa
comprometerse con los retos que se presenta en
la misma y con su contribución quieren hacer del
país, un México mejor, gracias a la aportación y
participación de todos.
Promueven la cultura del dar y compartir, fortalecen
su compromiso social siendo un modelo a seguir,
contribuyen a mejorar la nutrición y salud de las
familias mexicanas de escasos recursos e impulsan
el desarrollo de la niñez y juventud apoyando en
temas relacionados con la educación.
TONANTZIN GUADALUPE
Celebrando el
Bicentenario
de nuestra
Independencia
y el Centenario
de nuestra
Revolución
Pbro. Juan Ortiz Magos
Secretario Ejecutivo de la Comisión de Pastoral Indígena de la Arquidiócesis de México
Encargado de la Pastoral Indígena de Basílica de Guadalupe
E
ste es el mensaje que por cualquier medio de
comunicación se nos ha hecho llegar, incluso
desde el año pasado como una preparación
a este acontecimiento; pero la realidad de muchos
mexicanos y sobre todo indígenas, lleva a pensar
diferente.
es indígena, más de 60 pueblos indígenas y suman
más de 100 idiomas con sus variantes. Recordando
lo que se nos dice de la conquista de América, no se
puede aceptar plenamente porque los indígenas se
resisten hasta nuestros días a ser despojados de sus
tierras, así como de sus usos y costumbres.
El recordar el acontecimiento histórico de nuestra
Independencia y Revolución, es bueno porque
la historia es memoria de la sociedad y nuestros
pueblos indígenas que se reconocen e identifican
como tales, son tomados en cuenta por nuestra
propia Constitución (Art. 4o). En el año 1995 se
reconocía que el 11% de nuestra población mexicana
Ya desde entonces España los consideraba como
sus súbditos, pero como el Papa Paulo III prohibió
la esclavitud, los colonizadores inventaron la
“Encomienda” que tenía como prioridad evangelizar a
los indígenas y de esta manera los hacían trabajar en
las haciendas, minas, casas, etc.
35
Tonantzin Guadalupe
Y los separo jurídica y geográficamente en lo que
se llamo “República de Indios” y “República de
Españoles” y los que no pertenecían a estas dos, los
identifico como “República de Castas”.Los pueblos
indígenas se resisten a la esclavitud del hombre
blanco y mestizo tanto en sus tierras como en sus
personas y lo manifiestan en diferentes rebeliones
como la de los yanquis en 1740 y 1767, mayas en
1761, raramuris en 1690 y 1698, zapotecas en 1660 y
1770; y siempre fueron sometidos.
Previo a la Independencia, como muchos criollos,
mestizos e indígenas sufrieron muerte y destierro de
parte de los virreyes; los criollos estaban inconformes
porque eran excluidos del sistema colonial. Para el
siglo XVIII la población estaba conformada por un
40% de criollos, 40% de mestizos y mulatos y 20%
de europeos de manera que el 80% se encontraba
sumido en pobreza y explotación, además de ser
inculta.
Se vivían acontecimientos como la invasión de
España por Napoleón, los ideales liberales y
revolucionarios de la Ilustración y el principio de
soberanía nacional; todo esto motivo a los criollos a
buscar su independencia. Hidalgo era un criollo que
había experimentado la miseria del mundo rural y
tomando como estandarte la imagen de la Virgen de
Guadalupe, logró unir criollos, mestizos e indígenas
a quienes había ayudado a mejorar su situación
económica.
La participación de los indígenas en la independencia
fue importante, pues en el grito de Dolores, eran
sesenta mil campesinos armados con lanzas, arcos
y machetes y antes de finalizar el año sumaban
ochenta mil voces que clamaban “Independencia y
Libertad”, “Abolición de la esclavitud” y la devolución
de sus tierras a las comunidades indígenas. En la
historia hemos escuchado la hazaña de “El Pípila”
quien cargando una piedra sobre la espalda, la uso
como escudo, logrando el ingreso y la toma de la
Alhóndiga de Granaditas pero cabe resaltar que
era un “Indígena Noble” (en náhuatl a los nobles se
les llama “Pipiltin”). La coronación de Iturbide como
Emperador dio fin a la Independencia, los criollos
asumieron los cargos políticos por lo que el indígena
no vio grandes cambios a su situación de olvido,
pobreza, humillación; además se oficializó el español
como idioma para las escuelas y asuntos públicos,
36
no habiendo así ninguna Independencia ni Libertad.
Más adelante Benito Juárez (indígena zapoteco)
cuando llega a la presidencia expropia las tierras a
los indígenas, Porfirio Díaz (mestizo mixteco) aplica
la política represora anti-indígena blanqueando a
la población. Estas situaciones llevaron al indígena
a realizar nuevos movimientos para defender sus
territorios, idiomas, usos y costumbres de cada
comunidad llegando hasta la Revolución Mexicana
iniciada por Francisco I. Madero contra la re-elección
presidencial de Porfirio Díaz.
Fue con Emiliano Zapata y Francisco Villa en que
participaron los indígenas para que se les restituyeran
sus tierras pero al final de dicha Revolución no
hubo Reforma, justicia, libertad ni restitución de
tierra; sólo se logró algo con Venustiano Carranza
en la Constitución de 1917 repartiendo tierras a los
campesinos, jornadas de sólo 8 horas de trabajo,
prohibición de trabajo infantil y el trabajo rudo para las
mujeres.
Ante estas situaciones, como indígenas y mexicanos
podemos dirigir nuestra mirada al Tepeyac celebrando
100 años de Revolución 200 de Independencia y
478 de las Apariciones de Tonantzin Guadalupe al
indígena San Juan Diego Cuauhtlatoatzin para hacer
vida el aliento y palabra de la Madre de la Patria que
mandó aquí se le construyera un Templo y que en
la mentalidad indígena significa construir un nuevo
pueblo, una nueva nación donde reine la justicia
el amor y la paz y Ella nos hace recordar que al
escuchar Dios el clamor de los pobres “destronó a los
poderosos y exaltó a los humildes”
Pidamos que en este mes patrio y siempre, San Juan
Diego Cuauhtlatoatzin interceda por nuestra Nación
Mexicana; Él que sin dejar de ser indígena venció
todo obstáculo para llevar el mensaje de Tonantzin
Guadalupe y además le dijo que era necesario
personalmente fuera su mensajero y todo esto se lo
pagaría.
Por eso sintámonos animados para que como
indígenas sigamos siendo protagonistas de nuestra
historia, sin perder la esperanza como personas,
familia pueblo y nación construyendo un México más
justo y solidario que requiere la tarea de todos porque
“México necesita de sus indígenas y los indígenas
necesitan de México”.
MISIONES
“María es escuela de fe
permanezcamos en ella”
Diócesis de Morelia
E
l n el marco de las solemnes festividades del
53ª aniversario del Quincenario Eucarístico
Mariano, bajo el lema “María es escuela
de fe permanezcamos en ella”; el pasado viernes
seis de agosto del presente año se efectúo el 4to.
Simposium de Teología Mariana, organizado por
el Pbro. Jesús Alcázar Fuentes, Señor Cura del
Santuario del Señor de la Piedad, en comunión con
la UNIVA Universidad Católica plantel la Piedad
Michoacán, bajo la coordinación de su Directora
General Ing. Natalia Alejandra Salinas Bravo y su
excelente equipo de trabajo. Quienes invitaron a
participar como ponente del simposio al rector del
santuario de Guadalupe.
A su llegada fue recibido por el señor cura Don
Jesús Alcázar Fuentes y el grupo organizador, y
no podemos soslayar el lazo fraternal entrañable
y familiar que se hizo patente cuando los dos
sacerdotes se abrazaron. El simposium se realizo
en la casa pastoral del santuario del Señor de la
Piedad donde ya estaban congregados cientos de
participantes, resaltando la presencia de jóvenes,
sacerdotes, religiosas y fieles en general.
Foto: Misiones Guadalupanas INBG
Lic. María de la Concepción M.C. de Jiménez
Misiones Guadalupanas INBG
Se contó también con la presencia de los medios
de comunicación como radio, televisión e impresos.
Durante el simposium Mons. Diego Monroy expuso
los siguientes temas:”María en la espiritualidad del
Sacerdote” y “María de Guadalupe en la vida de
México”. Las dos conferencias magistrales desde
su inicio captaron el interés y la atenta escucha de
los presentes, la sabiduría y elocuencia del prelado
se manifestó a través de su sencillez y humildad. A
continuación compartiremos parte del contenido de
las mismas.
En la primera ponencia expresó: «Hemos sido
llamados para servir y actuar in nomine et in
persona Christi, prolongando más allá del espacio
y del tiempo –he aquí algo fundamental- la obra de
la redención. Se nos ha otorgado la potestad sobre
el Cuerpo y la Sangre de Jesús, se nos ha injertado
como ministros en su ministerio de salvación, se
nos ha preparado para ser verdaderos servidores
de nuestros hermanos los hombres. La eficacia de
nuestro sacerdocio, radica en la adhesión y en el
seguimiento que de él hagamos.
37
Misiones
Mons. Diego Monroy presidió la celebración
eucarística en el santuario del Señor de la Piedad,
concelebrando un gran número de sacerdotes, así
como la participación de la banda de guerra de la
UNIVA.
Durante su homilía exhortó a los presentes a
transfigurar y renovar su ser, su realidad, el mundo
e historia alentados y guiados por nuestra Niña y
Muchachita Santa María de Guadalupe quien hace
478 años vino a traernos la Buena Nueva de Dios,
es decir nos trajo a Dios enseñándonos a vivir en el
amor, la paz, la justicia, sólo así podremos construir
un México nuevo.
Fotos: Misiones Guadalupanas INBG
De gran interés fue lo que escuchamos en su
segunda intervención: «La historia de la nación
mexicana no se entiende sin Guadalupe. México
no se concibe sin la Virgencita de Guadalupe
–como cariñosamente la llamamos- tan es así
que habiendo entrado tan profundamente en
el corazón de los fieles se constituye como su
único e inmediato referente de identidad. El papel
de nuestra Muchachita Guadalupe en nuestras
andadas nacionales, le ha ganado ser la identidad
de este pueblo, o como atinadamente se refería a
Ella el P. Fidel González; ser el pulso y corazón de
un pueblo»
Fotos: Misiones Guadalupanas INBG
El sacerdocio ministerial es presentado a través
de la espiritualidad guadalupana en el siguiente
texto del Nican Mopohua que dicta: “Escucha,
hijo mío el menor, Juanito. ¿A dónde te diriges?”
Y él le contestó: Mi Señora, Reina, Muchachita
mía, allá llegaré a tu casita de México Tlaltilolco,
a seguir las cosas de Dios que nos dan, quienes
nos enseñan quienes son las imágenes de nuestro
Señor, nuestros sacerdotes” (cfr. Nican Mopohua
Nos. 23-24). El relato nos ofrece el estatus que
los sacerdotes conservaban en esa época, el cual
no dista ni un céntimo al de estos días. Sin temor
a equivocarnos, somos los sacerdotes imágenes
de nuestro Señor Jesucristo o por lo menos eso
deberíamos intentar ser»
38
Misiones
¡Por Cristo y Santa
María de Guadalupe,
viviremos,
proclamaremos
y defenderemos
nuestra fe!
Fotos: Misiones Guadalupanas INBG
Diócesis de Querétaro
L
Presidó la misa el señor rector de Guadalupe
concelebrando, el Pbro. Javier Bocanegra, Director
Espiritual de la asociación de peregrinos, el
Pbro. Bernardo Reséndiz Director Espiritual de la
asociación de peregrinas así como sacerdotes que
acompañan y animan a los hermanos y hermanas
en su peregrinar al Tepeyac, entre ellos: Pbro.
Melesio, Pbro. Maximino, Pbro. Lázaro, Pbro.
Armando, Pbro. Saúl y Pbro. Tomás Cano.
Mons. Monroy en su homilía expresó «Hermanos
y hermanas peregrinas queretanas, es María de
Guadalupe quien nos alienta y empuja a vivir
nuestra misión profética.
Ella peregrina con nosotros desde hace
cuatrocientos setenta y ocho años y hoy como en
aquel diciembre de 1531 nos pide le construyamos
una casita y compartamos con todo el mundo las
rosas de la paz, de la reconciliación, del amor,
de la justicia, de la alegría y de la esperanza.
¡Ánimo amigos peregrinos y peregrinas, continúen
siendo ejemplo de luz, fe, esperanza y testimonio
auténtico para todo el mundo!»
Fotos: Misiones Guadalupanas INBG
os peregrinos y peregrinas integrantes del
decanato de nuestra Señora de Soriano de
manera especial los grupos uno y dos de
Colón, realizaron como es tradición su acción de
gracias en la cañada, lugar conocido como Santa
María del Mexicano. Con alegría desbordante
esperaban a Mons. Diego Monroy quien los
sorprendió en su peregrinar y bajado de su
vehículo se adentró a la columna y en comunión
eclesial peregrino con ellas, rezando el rosario
y elevando diversos cantos tradicionales a la
Virgen de Guadalupe sobre todo el que traspasa
espiritualmente lo más profundo del Tepeyac
cuando ingresa la columna peregrina al recinto
mariano y que en su coro entona: “Pues concebida,
fuiste sin mancha, Ave María, llena de gracia”.
39
EFEMÉRIDES
Efemérides de septiembre
Mercedes Aguilar Lara
Archivo Histórico de la INBG
Hablar, escribir, pensar y vivir en libertad es una lucha constante de todos los pueblos, de todos los
tiempos. Cuando se consiguen triunfos en ese rubro deben de festejarse con toda la conciencia de lo que
significan. México en su historia, grande y trágica, conmemora los 200 años del inicio de la lucha por
su libertad como nación. La Virgen de Guadalupe representó el amparo y la esperanza, el consuelo y la
fuerza. Su presencia ilumino y sigue iluminando nuestro camino a la libertad en Cristo Jesús.
1530
El 2 de septiembre se erige el Obispado de México.1 Por la Bula
Sacri Apostolatus ministerio el Papa Clemente VII nombra a Fray
Juan de Zumárraga primer obispo de México.2
1572
El 28 de septiembre arriban a la Nueva España, diecisiete jesuitas, los primeros
de una orden que impulsará enormemente la instrucción superior en México.3
La iniciativa para que vinieran fue promovida por su fundador San Ignacio de
Loyola en 1555. Entre los que abonaron a su venida se encuentra D. Alonso de
Villaseca, el hombre más rico de la Nueva España, gran devoto guadalupano,
quien cooperó con 2000 ducados para su viaje.4 La entrega al trabajo
evangelizador de los jesuitas conjugaba el desarrollo intelectual con el espiritual
de tal forma que su presencia promovía al ser humano en todo su esplendor.
Son muchos los grandes hombres que de sus filas nutrieron la sociedad
novohispana. En la actualidad lo siguen haciendo.
40
Efemérides
1810
A su paso por Atotonilco, don Miguel Hidalgo toma como estandarte una
imagen de la Virgen de Guadalupe, símbolo en lo sucesivo de la lucha por la
Independencia.5 Esto le imprimió un sentido nacionalista religioso a la batalla
por la libertad de los mexicanos.6
1813
14 de septiembre; inicia sesiones el Congreso de Chilpancingo. En él
se dan a conocer los Sentimientos de la Nación7, redactados por José
María Morelos y Pavón. En su artículo 19 declara: “Que en la misma
Constitución se establezca la celebración del día 12 de diciembre, en
todos los pueblos, dedicado a la Patrona de nuestra libertad, María
Santísima de Guadalupe, encargando a todos los pueblos la devoción
mensual”.
1823
En la reunión de Cabildo de 5 de septiembre de 1823 se leyó un
oficio del Ayuntamiento de la Villa en el que se da razón de que
para el día 12 se llevarían a la Colegiata los restos de los Héroes
de la libertad Mexicana. Se acordó que todo se disponga y se avise
al señor juez de Sacristía.8 En pelicano (reunión rápida) de 16 de
septiembre de 1823 se acuerda se dé cuenta al Jefe político de todo
lo que se había hecho con las reliquias de los Héroes. Del informe
que se hizo, y que está en el Archivo de la Basílica de Guadalupe,
sabemos que para recibir los restos de los Héroes se levantó un
majestuoso monumento de tres cuerpos cubierto de terciopelo negro
con franjas y flecos, adornado con luces de cera sobre hermosos
blandones y hacheros de plata. El día 12 llegaron los restos de
Hidalgo, Allende y otros, que no se especifican; se distribuyeron
velas a los miembros del Ayuntamiento de Guadalupe, y a los de
Tlalnepantla y Cuahutitlan que habían acompañado los restos, se
cantaron por el coro dos solemnes responsos y se depositaron
los restos en la bóveda principal que se encontraba debajo del
presbiterio. El día 15 llegaron los restos de Morelos y otros y se
hizo lo mismo. Para el 16 se recibieron los restos de Matamoros y
Rosales, además se hicieron exequias y misa con orquesta. Por la
tarde de ese día salieron rumbo a la Capital acompañados por los
canónigos y ministros de la Colegiata hasta la garita de la Villa y se
les despidió con un solemne responso.9
41
Efemérides
1910
El 16 de septiembre, por ser el centenario del inicio de la lucha por
la independencia, el estandarte guadalupano que tomó don Miguel
Hidalgo en Atotonilco presidio el desfile militar. Fue escoltado por los
generales Gregorio Ruiz y M. Yépez.10
El 21 de septiembre se inaugura en los jardines del Vaticano,
un monumento a la Virgen de Guadalupe, en el que figuran
San Juan Diego con su tilma sellada por la Imagen de la
Santísima Virgen de Guadalupe en bajo relieve, y Fray Juan
de Zumárraga. Está hecho en mármol de carrara por el
escultor A. Ponzanelli. Tiene una dedicatoria a Pio XII por el
clero y el Pueblo mexicano.11
NOTAS
Ramiro Navarro de Anda, “Efemérides Guadalupanas” en Álbum conmemorativo del 450 aniversario de las apariciones
de Nuestra Señora de Guadalupe, México; Ed. Buena Nueva, 1981, p.272
2
Mariano Cuevas, Historia de la Iglesia en México, México; Imprenta del Asilo Patricio Sanz, 1921, tomo 1, p.301
3
Navarro de Anda, op. cit., p.273
4
Gerard Decorme, La Obra de los Jesuitas Mexicanos durante la época colonial, (Compendio Histórico), México; Antigua
Librería Robredo de José Porrúa e Hijos, 1941, p.3
5
Navarro de Anda, op. cit.,p.278
6
Ernesto de la Torre Villar, Mexicanos Ilustres, México; Editorial Jus, 1979, p.179
7
Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, Sancionado en Apatzingán el 22 de octubre de 1814,
Morelia, Edición Facsímil del Gobierno del Estado de Michoacán, 1964.
8
AHBG, Caja 310 libro 2, f.79r
9
AHBG, Caja 504, exp.6, f.2
10
Agustín V. Casasola, Historia Grafica de la Revolución Mexicana 1900-1954, México; Archivo Casasola, 2da. Ed., tomo
1, cuaderno 2, p.182
11
El Eco Guadalupano, tomo XIX, Guadalajara, Jal., noviembre 12 de 1939, núm. 234.
1
42
Foto: Comunicación Social INBG
1939
ACTIVIDADES PASTORALES
Oración Matutina de Laudes. Todos los días a las 8:30 hrs.
Misa Solemne Capitular. Todos los días a las 9:00 hrs.
Misa para “Etnias”. Todos los domingos a las 16:00 hrs. Misa Vocacional. Todos los domingos a las 15:00 hrs. Rito Penitencial Comunitario Todos los viernes de 11:00 -13:00 hrs,
Exposición del Santísimo Jueves 10:00 -17:00, en su capilla:
Santo Rosario: Lunes a jueves en el Altar Mayor 17:00 hrs.
Viernes, sábado y domingo, 17:30 hrs., Antigua Basílica.
Taller de Pastoral Indígena Sábados de 10:00 a 14:00 hrs.
MISA POR RADIO, TELEVISIÓN E INTERNET
Cadena RASA, 620 AM
Todos los Domingos, 9:00 hrs.
XHTV, Canal 4 TV
19 de septiembre 2010
a las 9:00 hrs.
www.virgendeguadalupe.org.mx
Todos los Domingos, 9:00 hrs.
MISAS Y PEREGRINACIONES DE OCTUBRE 2010
Día
Hora Peregrinación
Día
Hora Peregrinación
03
11:00 Caballeros de Colón
13:00 Colonia Japonesa
12
09:00 Misa Capitular de la
Dedicación de la Basílica
14:00 Movimiento Familiar Cristiano
12:00 Misa Solemne de las Rosas
06
18:00 Renovación Carismática Católica en 14
el Espíritu Santo
06:00 Llegada de Atlacomulco
15:00 Ciclista de la Diócesis de Atlacomulco
08
06:00 Diócesis de Irapuato
15
09
13:00 Universidad Iberoamericana
10
06:00 Femenil de Zitacuaro Mich.
16
17:00 Recepción de Diócesis de León Guanajuato
07:00 Diócesis de Celaya Masculina
17
10:00 Arquidiócesis de León Guanajuato
18
12:00 Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, UPAEP.
20
10:00 Diócesis de Ciudad Valles
21
12:00 Diócesis de Colima
29
10:00 Universidad Simón Bolívar
(Capilla Abierta)
10:00 Prelatura de los Mixes
11
06:00 Arquidiócesis de Morelia
11:00 Ciclistas de Morelia
16:00 Diócesis de Salt Lake City
11:00 Diócesis de Atlacomulco
43