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Cuadernos de ALDEEU
Cavanaugh, Cecilia J. SSJ: New Lenses for Lorca: Literature, Art, and
Science in the “Edad de plata.” Lewisburgh: Bucknell University Press,
2012. ISBN 978-1-61148-376-5. 201 pp.
New Lenses representa un paso más en ese camino relativamente poco
transitado como es el análisis interdisciplinario de la presencia de la ciencia
en la obra de Lorca. Con este objetivo en mente, Cavanaugh incorpora el
estudio de teorías médicas como las protagonizadas por el laureado Santiago
Ramón y Cajal, doctor en histología y anatomía patológica cuyas teorías
sobre la neurona como unidad básica de la estructura del sistema nervioso
revolucionó el campo de la ciencia; el Dr. Pío del Río-Hortega, experto en el
campo de la neuropatología, y las del biólogo germano Jacob Von Uexkull,
conocido por sus teorías sobre la biosemiótica.
El libro de Cavanaugh está configurado por seis capítulos. El primero de
ellos, “Literature, Art, and Science in the Edad de plata” examina el impacto
que la cuantiosa información científica legada por el siglo anterior tuvo en el
ambiente cultural de la España de primeros de siglo y la influencia osmótica
que se desarrolló entre el arte y la ciencia. Cavanaugh trae a colación
interesantes testimonios de figuras como Azorín, Jorge Guillén, Jiménez
Fraud y Moreno Villa, entre otros, a fin de afianzar su argumento mostrando
a la vez los círculos intelectuales que Lorca, junto con otros científicos del
momento, frecuentaba, siendo la Residencia de Estudiantes el lugar donde
se fraguaron más de pleno los conocimientos e interés que el poeta sintió
por las ciencias. Este capítulo introductorio logra contextualizar la obra
de Lorca dentro del ambiente social y cultural de su tiempo mostrando a
la vez la influencia que los conocimientos científicos que adquirió el poeta
tuvieron en su obra visual y literaria. El siguiente capítulo, “Microscopic and
Macroscopic Imagery: A la ciencia no van más que los artistas” como indica
el título y la cita de Ramón y Cajal que incorpora, se centra en el análisis
comparativo de la conferencia que Lorca dio en octubre de 1928 intitulada
Sketch de la nueva pintura, el ensayo de Río-Hortega “Arte y artificio de la
ciencia histológica” y algunas de las observaciones que Ramón y Cajal hizo
sobre el talento artístico como prerrequisito en todo científico. Este capítulo,
el más acertado de todos, quizá, incluye también ejemplos de los dibujos de
Lorca que Cavanaugh compara con los de carácter puramente científico para
mostrar la dependencia que existente entre la obra plástica del poeta y la de
sus coetáneos científicos.
“Finding an ‘Extatic Rhythm’,” que sirve de título al capítulo tres, se
centra en textos escritos por Lorca, Ramón y Cajal y Río-Hortega publicados
entre 1917, como es el caso con la Historia de mi vida y labor científica
del laureado neurólogo, la conferencia de 1926 sobre la imagen poética de
Góngora del granadino así como el ya citado ensayo de Río-Hortega de 1930.
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Tiene como objetivo principal mostrar las correspondencias observables en
la labor científica y en la artística. Todo ello sirve para corroborar la presencia
de la ciencia en la obra de Lorca y la del arte en la de los científicos. El
valor simbólico que adquiere el atrapo físico en que aparecen varios de los
personajes de Lorca, monjas y monjes entre ellos, como los evocados en
Diálogo mudo de los Cartujos, Romancero gitano y Mariana Pineda, entre
otros, es el centro de atención del cuarto capítulo. Cavanaugh estudia la
relación que el milieu tiene en estos personajes espacialmente confinados a la
luz de las teorías sobre las células membranas que introdujo Ortega y Gasset
y las del alemán Jacob von Uexküll, quien mantuvo mediante su teoría de
la Umwelt que “the organism cannot be understood without its small world
and that this very world has been chosen and molded by the animal” (93). El
penúltimo capítulo “Saints, Science, and Suffering” analiza principalmente la
representación del sufrimiento en la obra del poeta, mientras que el capítulo
final, “The Eternal and Congenital Site of True Poetry” continúa la línea de
investigación introducida en el anterior en el sentido que pretende explicar
la presencia de los mártires que pululan por la obra pictórica y literaria
del poeta, siendo San Sebastián el paradigma del que parte el análisis de
Cavanaugh en este capítulo. Quizá sea la aportación de estos tres últimos
capítulos la menos enriquecedora de New Lenses, debido en parte al esfuerzo
consciente que la autora hace por evitar tocar la escabrosa, aunque cada
vez más estudiada, temática homosexual que, después de todo, y dados
los conflictos que creó para el poeta, es la que indirectamente determina
la identificación con Cristo como símbolo del amor incomprendido, con la
persecución, con el martirio y con la opresión que simbolizan esos espacios
en que se encuentran frecuentemente atrapados unos personajes que por
razones sociales no pueden dar libre expresión a sus impulsos vitales, siendo
el castigo y la muerte el precio a pagar por todo aquel que intente desafiar
la moral sexual establecida. Como ejemplo ahí está Adela. La lectura que
Cavanaugh ofrece de estas representaciones de seres sufrientes es que se
deben a la inspiración que Lorca recibió del surrealismo y de las autopsias
que presenció en los laboratorios científicos de la Residencia. En el caso de
San Sebastián, tan pronto habla de la reiterada presencia del mártir en la obra
del poeta, siente la necesidad de rescatarlo de toda infamia aclarando que “it
would be a critical error to reduce the figure of Sebastian to his role as a gay
icon in either man’s [Lorca y Dalí’s] work” (152), aun cuando Cernuda, que
conocía a Lorca muy bien, había observado que “El público no sabía que
Federico García Lorca […] conociese tan bien el dolor. Pena y dolor estaban
desde tan lejos y tan sutilmente entretejidos en su alma que no era fácil
distinguirlos a primera vista. No era un atormentado, pero creo que no podía
gozar de algo si no sentía al mismo tiempo el roce de una espina oculta”
(Vol. 3, 153). La obra entera de Lorca, ya desde la juvenilia, está repleta de
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casos que corroboran la observación del amigo, en parte porque como había
observado el novelista inglés D.H. Lawrence, “One sheds one’s sickness in
books, repeats and presents again one’s emotions in order to master them”
(cit. Secrest 7). Fue precisamente la atracción hacia ese cuerpo sufriente,
esbelto y semi-desnudo, de aparente atractivo erótico, según lo evocó Guido
Reni, lo que desveló deseos eróticos previamente insospechados por el
novelista nipón Yukio Mishima.
El libro termina con una breve conclusión, una copiosa y valiosa
bibliografía que sobrepasa los doscientos títulos consultados y que incluye
las bases teóricas del trabajo del autor. Este volumen tiene un claro interés
para quienes buscan un conocimiento de los círculos científicos que Lorca
frecuentó, del interés que mostró por las ciencias y del impacto que tuvieron
en su obra.
CARLOS JEREZ-FARRÁN
University of Notre Dame
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