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Plano topográfico del río
de la M agdalena. E n el
margen izquierd o del mapa
aparece el río Cauca desde
su nacimiento has ta su
desembocadura en el r ío
M agdalena.
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Tomado de Ace vcdo L1torrc.
Ed uardo. G eogm fia pinwresco df'
Colombia. la N ue•·o Granada visra
po r los viajeros f rruu:e<e.< del siglo
X I X.
Bogotá, Li tografía Arco. 1968.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
El Canea, un río
''desenfrenada01ente
raudo''
LUIS HORACIO LÓPEZ DOMÍNGUEZ
INTR O DUCCI ÓN
os
ríos ofrecen múltiples significados temporales a quienes se sitúan en
sus cuencas, según la perspectiva del espacio de su curso: unas veces rfo
abajo, otras río arriba, en especial los del sistema bídrico andino Cauca
y Magdalena. Es muy probable que todo aqueJio que haya arrastrado eJ
Cauca en recurrentes temporadas de intensas lluvias como lodo, piedras, árboles
y crecientes, produjera - río abajo- desbordamientos, avalanchas e inundaciones
y a su paso derribara y arrastrara puentes, jarillones• , reses, cultivos e incluso
muertos, hasta llegar a generar, con el tiempo, una "subcultura de los damnificados", entre aquellos acobardados sobrevivientes que después de todo persisten en aferrarse a un pedazo de tierra situada bajo el nivel del río o a terrenos
inundables arrebatados~ su madre vieja. (López Dornmguez, 2009: pág. xxxv).
Otros sucesos se sedimentan en la fugaz memoria de campesinos, mineros y
pescadores de su caluroso cauce.
L
En sus cuencas de drenaje el río Cauca ha sido escenario de numerosos sucesos
históricos del occidente de Colombia que se asemejan al curso mismo, colmado
de atavismos y de retos de supervivencia ambiental, marcados por catástrofes
naturales y desafueros, desencadenados por una presión antrópica, impuesta esta
por quien es han incursionado a sangre y fuego para explotar sus recursos por
siglos. H istoria del río marcada por altibajos sociales como su lecho, apenas consignados por cronistas de Indias y por registros documentales del acontecer fluvial,
visible a tramos, en archivos, crónicas lugareñas y por la exhumación arqueológica
amenazada por una gua quería sin sosiego; por fortuna hoy con crecientes aportes
investigativos y publicaciones que aquí apenas se enuncian en la biblíograf·ía , con
Colombia. Antropólogo de la Universidad de los Andes. EspeciaHzación en Psicología Social de la
UNAM Comunicación Socíal Univer$idad Iberoamericana (México) y en Administración Cuhural
de oEA-lnstitulo Nacional de Cultura, ESAP . Caracas. Ha sido consultor regional ~e la Unesco en
Perú, Salvador y Colombia, subdirector de comunicaciones en ColcuJtura, asesor de la Oficina de
Relaciones fnternacionales del Ministerio de Educación Nacional, director del ci~ Rl-A l.. C. Decano de
Humanidades de la Universidad del Cauca. profesor de la Unive rsidad de los Andes, presidente del
Instituto Andino de Artes Populares (Quito) y director de la Fundación SantandÓr. entre otros. Es
editor de varios trabajos de los cua,les se resa ltan Estrtdio ambiental de lt1 cuenca Magduleno Caucn
(IDEAM , 10 vols) , Manizales. Ciudad .d ef agua y de la Biblioteca de la Presidcnci~ de la República (83
vols.). Actualmente es el Secretario Académico de la Academia Colombiana de l¡{istoria.
!!O~ ETIN OU~TURA~ Y BIBLIOGRAFICO . VO~, XLVII . NUM •. 84 . 2013
1.
rn11
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fa rillón, faralló n: parte de un
fi lón que sobresale de l suelo.
inevitables omisiones. Muchos otros episodios sobreviven en el débil registro de la
memoria topográfica de sus moradores. Pero más allá de lo histórico que apenas
se enuncia aquí, hay tiempos más largos en torno a la huella geológica de la formación de los valles interandinos de Jos ríos Patía y Cauca cuando un gran lago
interior desaguó hacia el Pacífico por la Hoz de Minamá y hacia el Atlántico por
el Cañón de La Virginia, dejando un surco profundo: la fosa Patía-Cauca (Gubl ,
1969: pág. 26 y sigs.) y las erupciones de los volcanes de la cordillera Central que
fertilizaron los suelos con generosidad e hicieron propicios los cultivos cafeteros.
Persisten en el subsuelo piezas líticas, de cerámica y en especial de orfebrería,
elaboradas con tecnologías metalúrgicas simples pero eficientes y que se rotulan
con palabras mágicas de ese pasado arqueológico Sinú, Buriticá, Quimbaya,
Malagana y Calima, y muchos testimonios que identifican aquellas etnias que se
adaptaron a la feracidad de su clima y se nutrieron de su oro.
La intervención intensiva de los ecosistemas desde la Conquista los transformó
hasta observarse hoy una pujante agroindustria exógena: azucarera, cafetera y
de ganadería. Con nefasta atracción minera por inconmensurables yacimientos
de "oro de placeres" o aluviales y "de corte" o socavón.
Hace milenios fue recorrida la cuenca por trashumantes bandas de cazadores.
Hoy se observa la mayor concentración humana del territorio colombiano en la
Cuenca Magdalena-Cauca, la más intervenida del país, afectada por deforestación
y degradación del suelo, la contaminación por descargas orgánicas, por lixiviados
y por mercurio y arsénico, efecto de la mayor explotación minera legal e ilegal,
nacional y transnacional de todos los tiempos y la amenaza de la extinción de la
rica biodiversidad, de su fauna por una implacable cacería de subsistencia hecha
por los colonos. Limitados aquí a trazar a zancadas un bosquejo de ese complejo
pasado del río Cauca, de su trayectoria fluvial y de su geografía humana, sometidos
a la restricción del espacio textual.
CONQUISTA: ANTAGONISMOS EN INCURSIONES
DESDE EL SUR Y EL NORTE
En el siglo XVI, entre muchos conquistadores atraídos por el embrujo de los
relatos fantasiosos de El Dorado o mejor de tantos dorados móviles: el País
de Arví, el dorado de Dabeiba y muchos más, se movilizaba desde el sur la
expedición de Sebastián de Belalcázar, fundador de Quito y lugarteniente de
Francisco Pizarro, con la avanzada de Pedro de Añasco y Juan de Ampudia
por la margen izquierda del ayer "río Grande de Santa Marta" y hoy conocido
como río Cauca_
Luego, Francisco de Cieza llegó al lugar en el que se fundó Cartago, hoy Pereira.
Belalcázar ordenó a Francisco Muñoz fundar Cali en el valle de Lili en julio de
1536 y él mismo fundó, en diciembre, la ciudad de Popayán en el valle de Pubenza y volvió a Quito a preparar la ansiada expedición de El Dorado. Desde el
sur, Pizarra, receloso, envió a Lorenzo de Aldana a buscar a Belalcázar y este a
su vez ordenó a Jorge Robledo avanzar al norte por aquel río Grande. En 1538
volvió Belalcázar con asnos, perros, vacas y gallinas. Meses más tarde coincidió
en la Sabana de Bogotá con Jiménez de Quesada y Federman; de nuevo fundaron
Santafé de Bogotá y con el ceremonial ibero se fueron los tres a España a querellar
títulos y prerrogativas (Melo, 1977: pág. 122 y sigs.).
[1r8]
BO LETI N CULTURA L Y 818LIOGR/.FICO. VO L. XLVII. NÚM . 84 , 201 3
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Bajo el m andato de L or enzo de A ldana, Robledo recorrió la margen derecha
del " Valle Alto del Ca uca" y avanzó hacia eJ··cañón del Cauca .. : en 1539 fundó
Santa An a de los Caballeros, hoy Anserma. C ruzó el río e incursionó en tierras
de los aguerridos cacicazgos milit aristas de ca rrapas. pícaras. pozos. paucuras y
atizó aún m ás entre ellos los recurrentes enfrentamientos, ráctica ve ncedora de
muchos conquistadores en América. Al topa rse con lo indios coy coy. Robletlo
enceguecido por el deslu mbra nte brillo de los cuer pos revestido con lámina
de oro los llam ó "armados" . Su luga rteniente H ern án R odríguez de Sosa fundó
Cartago. B elalcá:tar regresó en 154 1 y m andó a Ro bledo a explo rar la marge n
oriental del río Cauca y llegó al Valle de Aburrá. a las provincias de C urumé y
H evéj ico. Fundó Antioquia, la vieja ciudad que fuera arrasada en d o~ ocasiones
por indio rebeldes, y la vi lla de Santa Fe. fundada por Robledo. y se apoderó del
título de ci udad , la cual fue ca pital de la provinci<t con el nuevo nombre de Santa
Fe de Anlioquia. Robledo se atravesó el Bajo_Ca uca y. ya en Ca rtagena. Pedro
de H eredia le puso el guante y lo envió preso a España . H ercdia desa nduvo la
ruta de R o bledo, pero un tal Juan Cabrera lo apresó. Para ento nces. Belalcázar
dirigió nuevos ataq ues contra los cacicazgos milit aristas del territorio yuimbaya
y, por orden suya. Miguel Muñoz fundó. en 1542. Santi ago de Arma.
En 1545 Robledo retornó de España arm ado del título de gobernador de An tioquia. Ex igió aca tamiento a los pu eblos po r él fundados. E n Anti oqui a lo
BOLETIN CU LTUR AL Y BIB I.IOGRÁFICO. VOl XLVII , NUM 84
~01~
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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de l.t Rcpuhlu. . ,
reconocieron en Arma desconocieron su autoridad y en Cartago lo hicieron con
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reservas. En Anserma
solicitó los arcones con el oro del rey. Al enterarse de sus
andanzas, BelaJcázar lo persiguió y lo hizo ejecutar a garrote el 10 de mayo de
1546 en la Loma de Pozo. Próximo a morir, Belalcázar fue condenado por este
crimen, pero la vida no le alcanzó para pagar su condena.
Desde el norte, Pedro y Alonso de Heredia buscaban ansiosos "el oro del Perú"
y penetraron en los cacicazgos feudales de Jos ríos Sinú y San Jorge y se cebaron
por tanto oro extraído por la profanación de sepulturas de caciques. De Cartagena partió luego Francisco César con el jovencito Pedro Cieza de León, luego
acompañante de Robledo y Belalcázar y autor de la Crónica del Perú. Entraron
por Abibe, Guaca y N are en el valle de Frontino, la cordillera del Ocaso, y avanzaron por el margen izquierdo río arriba; ascendieron basta Anserma y aUí murió
Francisco César. Los sobrevivientes siguieron y llegaron a Cali en la Navidad
de r 538, pero Aldana los hizo regresar. Luis Bernal y Graciano cruzaron por la
misma ruta de Robledo y de Heredia.
Desde Panamá, por el río Dagua, llegó a CaJi Pascual de Andagoya con el título de gobernador del San Juan. Belalcázar y Robledo estaban ausentes a su
llegada, pero luego Belalcázar lo puso preso. Entre tanto, aguas abajo, Gaspar
de Rodas penetró hasta Ituango y fundó San Juan de Rodas, pero los indios
pronto la abatieron. En 1571 Juan de Valdivia vino con títulos de dominio del
Bajo Cauca y fundó Úbeda, que no prosperó, antes de morir en el sitio llamado
La Matanza en 1574. También fundó Rodas a Cáceres y luego Zaragoza. En
esa lucha por el dominio jurisdiccional y movidos por la codicia del oro, los
conquistadores sembraron la cuenca del Cauca de sangre y sudor nativos y
también con la vida de muchos iberos. Germán Colmenares, al invocar aquel
pasado de fundaciones y minas que incentivó esa riqueza aurífera de aquellos
rugosos territorios, afirmó:
Nombres como Zaragoza, Cáceres, Quiebralomo, Marmato tuvieron una resonancia
y cayeron eo el olvido completamente. No es exagerado afirmar entonces que la
consecuencia más durable de la economía minera fue la de dejar detrás de sí regiones
enteras devastadas demográficamente y desarticuladas, hasta eJ punto de que aún
hoy resuJta difícil reconocer los nexos que pudieron ligarlas un dia a la economía
de un imperio. [Colmenares, 1997: t.1]
La saga de la conquista de los territorios del río Cauca la h icieron Robledo,
Cieza de León, Guillén, Sardella, Escobar, Sarmiento, y apoyados en sus crónicas dieron su versión Castellanos, Simón y Lucas Fernández de Piedrahíta,
narrativas de aquel destello crepuscular de Jos amerindios. Imbatibles, muchas
etnias nativas prefirieron autoeliminarse poco a poco y de este genocidio dio
cuenta Cieza:
( ... ] los indios naturaJes es tapan tan porfiados ·en no querer tener amistad con los
españoles, teniendo por pesado su mando, que no quisieron sembrar ni cuLtivar sus
tierras, y se pasó por esta causa mucha necesidad y se murieron tantos que faJta la
mayor parte de ellos. (Cieza, 1962: pág. 92]
La ocupación de la cuenca del Cauca por diversas etnias procedentes de lejanos
lugares, mediante múltiples desplazamientos desde el Amazonas, Mesoamérica
y el Oriente Andino, generó aquel mosaico de sistemas culturales y de lenguas
y dialectos que escucharon los conquistadores. Las crónicas y descripciones
[120]
BOLETI N CUlT URAl Y BIBLIOGR ÁFICO . VOL . XLVII. NÚM . 84. 2013
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
geográ fi cas del cosmógra fo López de Velasco registraro n copiosos top6nimos y
ciertas voces dial ecta les de muchos cacicazgos. Ello s irvió al e tn ógra fo fran cés
Paul R ivet para trazar e n e l espacio a ncestros lingüísticos e iuen ti licar e ntronques c ultura les con e tnias procede ntes del río Amazonas, que muy posible me nte
incursionaron en la c ue nca del río Ca uca y la poblaron, mie ntras portadores de
lengua chibcha ocupa ro n o tros nichos ecológicos ( Ri vet, 1943: ptíg. 55 y sigs.).
Luego de un siglo de explo taciones mioe ras si n sosiego, los enclaves rbcros se
fue ro n marchita ndo: e l historiador J. M. Gonzá lez Ja ra millo ilustra la decadencia
del primer ciclo minero 1534- 1624, e n aq ue llos ásperos te rritorios:
Cuando la explotación aurífera entró en decadencia, se llevó consigo <1 la sociedad.
El despoblamiento y traslado de l as ciudades y villas del Caílón del río Cc1uca son
clara muestra de ello. Cartago pasó de las vegas del río Otún a las o rill as del río Lo
Vieja, en l<lnto que An serma se d esplazó de la Loma de Umbrn ni suelo plnno del
va lle del Cauca, donde hoy se encuentra Anserma Nuevo. D espués de varios tras·
Indos, Antioquit~ termm ó en l a Villa de Santa Fe, igu<ll que Ar·mu, quo fu e u p!mlf' al
valle de Sun Nicolás, convertida e.n la ciudad de Rionegro, en t11nto que Ca ramanta
simplemente d esapareció para ser refundada casi cuatro siglos después. Pero aquellos
siti os en d onde la explotación aurífera se mantuvo como M armato y Supln, existieron y persisten hasta nuestros dfas, cuando aún se utilizan las bateas junto con los
m artill os hidráu licos. [González, 2007= pág. 41]
La búsqueda de E l Dorado continúa: guaquería río arriba y río abajo
Alertó con voz profética don Eduardo Caballero Calde ró n:" E l vientre me tá lico
d e la cordille ra d e los A ndes todavía es El Dorado que sigue flu yendo s in descanso ... ". Y así, hasta el presente, cua ndo la crisis econó mica mundial y las a lzas
internacionales del oro a trae n la núneria legal e ilegal. nacio na l y tra nsnacional
que se precipita sobre los territorios de la cuenca de l Bajo Cauca y hacia o tros
ríos y espacios de la geografía nacional, bajo la égida de la locomo tora minera
d el actual Gobie rno, a lo que se suma una guaquería que se revita liza en e l
presente. En el siglo X v r se solía decir: "D esgraciado e l Pirú si se descubre pri me ro e l Sinú ". H e re dia "com o si fueran minas de oro" a l deci r de l ca n agenc ro
Eduardo Lemaitre saq ueó los sepulcros colm ados de aju a res fu ne rarios de los
cacicazgos Pancenó, Fincenú y Cenúfana, de " guacas", sinónimo de se pulcros.
El expolio revivió e n e l siglo X 1X con colonos del Quindío que re invc nta ron la
guaquería y escarba ro n las tumbas sin descanso y despa rra m aron los ha ll azgos
en un me rcado clandestino e ntre coleccionistas locales y diplomá ticos, a través de
intermedia1ios. Las p iezas fu e ron a dar a las vitrinas d e l Volkc rkunde Muse um
(Museo de Etnología) de Berlin , con la más deslumbrante colecció n de o rfebrería Quimbaya de l mundo; a l British Museum (Museo Británico) de Londres:
en baño d e o ro a la custodia monumental de la catedral de Toledo, al Museo
de Amé rica e n Madrid con el Tesoro Quimbaya y un deslum bra nte poporo que
dio inicio al Museo del Oro del Banco de la R e pública. Saqueo q ue a traviesa e l
siglo XX; así desma nte laron los yad mientos de los Se ñores de M a lagana. de las
toneladas de piezas un puñado logro rescatarse para su divulgación museográfica
(Ba nco de la Re púbica, r996). De la tecnología con materia orgá nica, como fu e
e l u so de la guadua, apenas que daron a lgunas Improntas aunque en e l paisaje
los guaduales ide ntificaron la c ue nca del Cauca. Los c ro nistas descri bieron los
usos na tivos e n vivie ndas, forti ficaciones, plataformas de los te mplos dedicados
a sacrificios humanos al sol y aJ posterior canibalismo ritua l de las víctimas, e ntre
los cacicazgos militaristas. Desde la coLonización de l sigl o XIX , la gua dua fu e
la mate ria prima de la arquitectura p~pular del babare~u e, este ril la con barro,
e le mentos domésticos y para construtr balsas.
BO LETIN CULTURAl V BI8LIOORAF IOO, VOl XLVII, 1'1 0M
é•. 2013
(1 21]
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
CO M UN I CAC I O NBS I N TER C OUD I LLEU A NAS,
C U UCE DEL RÍO Y EVOLUC I Ó N EN AMBAS ORILLAS
L a movilización de indios e iberos por va ll es y alturas interandinas y el cruce intercordill crano de l Cn1ca al M agda lena y de reto rn o fue al inicio. por la m eseta
de H er veo. En el siglo x V I los ind ios cargueros llevaban víveres. carne y a los
viaja nt es. H acia 1550 se dio paso po r el Camin o del Quindío con dos ram ales,
uno hacia !bagué y o tro pro piam ente al Quindío, que conducía a Cartago y a los
pueblos mineros de Supía, M armato y Quiebralomo. Humboldt tildó de carácter
afeminado el de los bl ancos criollos que se hacían transportar a lomo de seres
humanos y el m altrato a los cargueros a quienes trataban como bestias.
E l Camino de Occidente en su recorrido pasaba por Rolc.Janillo, Toro, Anserma
N uevo y luego se d irigía a Supía y Marmato y llegaba a Santa Fe de Antioquia.
De Ca rtago se pasaba en dirección a Ca li por E l Naranjo. Buga y Palmira, antes
ll amada Ll ano Grande. Para llegar a Cali en invierno, se cruzaba el río por el Paso
de la To rre, por el pueblo de indios de Yumbo; en verano, por el Paso de Piles.
Por L a Balsa a Candelaria y Caloto.
Hubo múltiples esfuerzos durant e la Colonia y la República por integr ar las
diversas regiones del terri torio nacional a la economía, el comercio y a la vida
social , y entre estos, los avances en los m edios de comunicación y transporte por
el río Ca uca. Durante el régimen federal se trazaron caminos y carri leras hacia
el M agdal ena par a sacar productos y pasajeros, y en el Valle Alto del Cauca, en
el siglo X x. la sa lida al Pacífico se hizo por vía férrea, que en la historia de su
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construcció n parece m (lS leyenda que aquel catéí logo <.le todo tipo de tropel ías
que lo rodearon . Inclusive, el más alto costo por kilóm0lro e n toda la historia de
los ferroca rriles colom b ianos fue e l de l Ferrocarril de l Pacífico (Correa , 2 0 1:)).
Los indios usaron dos sis te mas de inte rcomunicación , adic io nal es a l nado con
apoyo de trozos de guadua: los pue ntes de be.i ucos y las balsas de guadua . Según
Juan Bautista Sardella y Mal do nado, los sold ados de Jo rge Ro bledo cru;~.aro n e n
balsas desde Vijes hasta Sopinga (La Virgi nia). En el siglo x 1 x ano la e l viajero
francés Saffray: " Los puentes son raros; se vadean los torre ntes y los riachuelos,
y si estos lleva n gran caudal de agua, se ha d e tener pacie ncia y e~;> perar hasta
que baj e ... '' (Saffray, 1984: pág. 1 25).
Dura nte la Colonia, para articular los centros minet'os y agrícolas, se inte ntó la
construcción de pue ntes, con pocos logros d ados los limitados ava nces tecnológicos; los primeros, el de La Carnicería. e n Pasto e n 15X4-1.590, y otro e n HondH
e n 1749-1753· E l pue nte de JuJumi to e n Popayán, muy e logiado por los viajeros
Humboldt y Hamilton y poi' e l paya nés gene ral Mosq ue ra . Sob re lajusti licació n
de un pue nte e n Popayán para interconectar e l ca mino Quito-Caracas, tratan
dos legajos de " mejoras materiales" del Archivo General de la Nación "( . .. ) que
el único río sin vado que lo es, Cauca, q ue manti e ne tres pasos de canoas( ... )''
( AGN, 1778: f. 630). E l de 1775:
fa los payaneses] lt:s es indispensable e l pl\so de l río Caue<1. d que por lo cauda loso de
él no permite vado a unque este bajo. fuera eJe que frccucntc m..:nlc esl!í dcspidicndu
en el verano diarins crecientes por ser su o rigen uc P;íramo o Ncvndo y también e n
el invierno". (AGN. 1775: f. 523b]
Al pue nte de Julumito se su maron dos: uno e n la vía a Coconuco y otro en <.:1
desvío deJ cam ino a La Plata. En a lgunos cruces del do Ca uca, e n rústicas ba lsas,
canoas y potrillos, de viajeros y equ ipajes y de bultos de mercancía sobrevivió el
impuesto colonial del pontazgo, tercer re nglón de ingresos de l departamento li<::l
Valle después de l licor y de l degüe llo. Cruces e n e l río La Viej a e l Paso de Piedras
BOLET IN CULTURA L '1 9 J8LIOG·R AF IC O . VOL. X t.VIL NÚM . 84 , 2013
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Pasos. embarcad eros y
c¡uninos de l rio C'a uea ..:11
el tlcparlann;nlo del Va IIc.
con baso.: ..:11 los m;tp¡i,
t:labo ratlos p lll' Olg¡¡ < ·c.:c.:ilia
E.ussc.
lzquio.:rtl¡l: s ip.lus x VI y
X VIl (prime ros p;i,;os y
e mba rcados y eli mino a
e'ari<Jgo-( 'a ntlc laria ).
l)l;n.:cha: siglu X V 111
(ape rtu ra paso llc la bolsa ).
'1\unn<fl) d<: ( inlindn 1)ul'l. J,or~c
1\lh~o.•J'hl. ( 'rtt l.tl/lt/n t•/ ( 'ounlt JIOHJ\'
y fJ/tr•tttc·s .u do•,· t•l do ( ·, ,n, ,., el
tlct>orlmlwnto t/('/ Vallt• hn,tn /u
¡Jriuwra otitml tlf'l ,/gltJ .o\- X , ( 'hli.
SccrL'tarru ,le.:< 'uh u1·u y 1\u'ismo.
( Í<lhcfi1HL idu , Id Va lle dd ( ~ tliL'H ,
1
lUO:¡.
Dibujo alusivo a los
diferent es medios qu e han
ideado los pobladores que
habitan las ribt: ras dt: los ríos
p<1ra atravesarlo J e o rilla
., o rill a. C anda de l mapa
hecho por orden de l virrey
Cab.,llcro y G ó ng.ora ( 17R3)
po r Juan de Ulloa.
Tt)Olado U<' Scrr.-ra. Ramt\n
~vh1 ríe~ .
l'rajin.1 t<•rrcsin• ,. n~d l·iol
nr fa , bultos l'.\ fUIIiolw,,
Minisl<~ri<>
M ~1dri O.
del lrllcrio r. Dirc<'Ciú n
G en eral del Trálico.
l l)Q! .
D e bajo: Dibujo de l S istema
de cruce de cursos fluviales
co n la ayuda de palos
tlotllnt es.
Ela bo rado por H arold Rodr íguez.
Tomado o.k ?aliño. Víclo r Ma nud.
Nu rud a tic /u ollturfl nrmerial
en/a Ami>n ca
l:..~qwnoccial. l. 111.
\iía~. / f(lll ,\7J<JYICS. C0 JnUIIICII ('ItnJ t ,\ ,
Bogolá. lnsliHII Q Caro y Cuervo.
I<J<) l.
de Moler.los otros en La Torre. Platanares, El Comercio, Juanchito, Navarro, El
H ormiguero, Puerto Buga, El Banco, Guayabal y Caramanta. Más tarde se tendieron puentes metálicos (Galindo, 2003: pág. 91 y sigs.).
Las orillas del río Ca uca tuvieron un desarrollo asimétrico, en cuanto a poblamiento, explotación de recursos y usos del suelo. Los conquistadores mantuvieron la
usanza india de no poblar las riberas inundables del Cauca. asentándose a cierta
altitud, donde el clima era más benigno y los insectos hacían menos estragos. En la
banda occidental se fundaron Cali. Vijes, Yotoco, H ato de Loma, Toro y Riosucio.
En la oriental. Santander de Quilichao, Pradera , Palmira , Buga, Tuluá, Cartago
y Santa Ana de los Caballeros. Para control de las rebeliones de las juntas indias
se fundó Toro: Anserma y Cartago se constituyeron en núcleos productores y de
comercio. Buga y Cali abastecían de productos agrícolas y ganadería. (Valencia
y Zuluaga, 1991: pág. 18).
El temprano exterminio de los indios impulsó la trata de esclavos en la revitalización de los centros mineros y agrícolas. Se desplegaron nuevos circuitos económicos con las haciendas para abastecer centros mineros y nuevas relaciones
de agregados, de mayordomos, y cosecheros con los hacendaclos propietarios
(Colmenares, 198T p<ig. 44). Las marchas de los ejércitos en la Inde pendencia
[ 124]
B OLETIN C ULTURAl Y BIBLIOGRA F ICO , VOl. XlVII , NUM 84 , 2013
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Puente de Jamundf y monos
de color rojo durante la
inundación. Image n de
Édouard Riou, basada e n el
croquis del a utor.
Tomado de André. Édo uard .
Tour du Monde. Nov(Qu
en
Joumol des voyoges, Vtm~n't¡ut:
u
É<¡u i11oxial e (Colombia, Ecu~dor.
Pcrd.), Parls, Librairie Hnchen c.
1875· •876.
y e n las guerras civiles del siglo XIX hlciero n de los desplazamientos de tropas,
recluta miento y abastecimiento, una red de inte rcomunicación y apoyo de los
hace ndados de distintos bandos y lealtades al rey, a la causa emancipadora, a los
liberales o las tropas conservadoras.
En la margen oriental el Ferrocarril del Pacífico y la Carretera Central de Occiden te vincularon pueblos que habían sostenido rivalidades por generaciones;
incluso el crecimiento de las localidades surgidas en la segunda mitad del siglo
XIX lograron aportes migra torios de nariñe nses y caucanos: Candelaria, Cerrito,
Pradera, Zarzal y Florida. Dura nte el siglo XX se dieron profundas transformaciones e n el uso del suelo y la agricultura mecaniza da favorecida por la topografía,
con mutación en el paisaje tradicional; se consolidaron el logenio Manuelita en
1909 y e n la sigu iente década el de Riopaila y Providencia; también Mayagüez
y tres más en la décad a d e los años treinta y en ascenso hasta la década de los
ochenta, cuando se alcanzó una producción de un millón de toneladas. A sí
mismo, se construyó la re presa La Salvajina, la irrigación de la orilla occidental
en Toro, Roldanillo y Unión, habilitada al comienzo para el cultivo de la vid y
cereales. A la interve nción ecológica se sumó la desecación de humedales y la
construcción de jarillones. Se multiplicaron los cultivos de caña. arroz, y otros
como algodón , sorgo y millo.
Las ciénagas se habían limitado y los antiguos bosques de galería re ducidos a guaduales en el curso de los afluentes, sobrevivían casonas de las grandes haciendas y
a lo lar go de la vía férrea y de la carretera pavimentada en la banda oriental del
\
NoRT E.
Mapa de las tierras q ue
comprenden desde la
quebrada Sinfaná al río
Cauca. El número 20 señala
el sector correspondiente al
río Cauca.
Jost Antonio de Restrepo. Joaqurn
de Montcjo. t824CoJecci6n permanente,
Biblioteca Luis Ángel Atango.
OcCIDENTE.
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80LETIN CULTURAL V 818\.IOORAFICO, Y.OL XLVII , NCI M 1 ~ . 2013
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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río, las numerosas ald•·as se habían convenido en pueblos densam..:ntc habitados.
L os largos tre nes caficros, los tractores y las combinadas [cosechadoras rn..:cánicasj
y avione tas de fum igación form aba n el nuevo paisaje agroincl ustrial.[ Ri vt.!rH el M ..
2007=
pág. 44 y sigs. J
En el iglo X X va rios puentes de estructuras metálicas ·e tendieron l! ll ntioquia, con el apoyo d el Gobiern o Central. La Compaii ía del Pu ent ~;: de O ccklente
de capita l mixto. bajo la dirección el e José M~ ría Villa . quien participó en la
construcción del puente de Brook lyn sobre el East River ele Nueva Y t.Hk y se
había graduado de ingenier o, '·con truyó un puente que irvió de comunicació n
inmediata entre Antioquia y Sopetrán. al formar parte de la ruta previ Ul luego
a Fro ntino, lugar d e intensa exp lo tació n au rífera. y po teri o m1ente a U rabá
como finalmente se logró a mediado del siglo x X ·· (Corradine. 2009: pág. 646).
Vil la tam bién construyó el puente m etálico en La Pintada en la vía Valparaíso-Santa Bárbara.
80lETIH CUlTURAL.~ BoBuOGA,HIC O
VOl XLVII NUM U
l013
[1 27]
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Cl!/lra.
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Cart;l curográ tica de la nueva provincia del Cauca, rormado por G. A . de lo Rochc, r843.
CQiecc:oó n pcrm.onc ntc:. Bibho tec:a Luos Áng~l Arango.
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1
VISta del rfo Cauca cerca de Cartago. Grnbado de Moynct.
1876) durante sus viajes a la Nueva G ra nnd a.
Tomado de ACe•·edo UIIOrre. Fduardo. GrugrnfTn pmtuiL"\C/1 df' C:Q/f>mhm. '" N u evu
Ar~o. 1968
eimnm/11 1'1>111 " " ' " " 1'111/rfrJ\ (rtlll( ,.,.., ,¡('/ 1111'" \1\
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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1 ll•'l!' ·•llil
l'n~la de carl<l' ~ n la prov in..:ia Jaé n de Brat.:anwru,, Ci raha uo ú~ Louis Bouqm:l e n co bre ~egú n un dibujo de U lrich
Schu:ck. Lamma:; 1 en ; \. ¡·o n 1/nm/m/dl: llut•s d<'.' Conlillh<'<' · París. rRro.
1\'lll.lth.> d(.' ~Ju"n' Nacu 111al J(.." t'olomh 1a. 1-..1 rn:, 4' \tl t/4• IIHotlwlt!J. t:.1Wingu de la "'' P"'idún. Ou 1H't Ecum..lo r. l n1prcntn M;~riscn l . 2.001 .
Mujeres del alto Cauca cerca de Buenos Aires. Grabado de Ri ou, basado en el relato de Charles Saffray (1869) )'
Édouartl A ndré ( t 875 y 1876) durante sus viajes a la Nueva G ranada.
1 mnndo tlé A ce' e<.! o Lmnrrc. Euuar<.lo, 1it!'IJ!I'tl/w pmtiiJ'<'"'" dt: Colomhia,la Nrtev" Gmnada vistn p or los viajeros frmrceses d el siglo XIX, B ogo! á.
Liwgrafia Aren. HJ6!l.
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C uf\·u Ulf1 l"·:fiU.Ul\.,lh..•
Utl•le.•l'-'"·' 1 ut .. \nt!~f \r .wc-•
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/(,,,,,,"' .... .. ,.,,, ' "' ~ · 111.: J J
1 lll k X. ' " " < '""P·· "1'¡..
NAVEGAC I ÓN A VA f>O il I JO R Bl. CAUCA
El r ío Ca uca fue navegable de Cali a Cartago y en d Bajo Ca uc.t, dc!>dc Ctrca'"'
hasta Pinil los, al desaguar en el M :tgdalcna, por cmbarcacionc'> a vapor que tran"
portaba n carga y pasajeros.• e inició prime m en el Bajo Ca uca ante~ que en el Va lle
A lto. En I H(> I se movi l iz6 el primer vapor por Jos río Ncclu y Cuuca; Jo ensayó la
80UIIH CULIVn A L \' OIBLIOORA F I CO VOL
U VIl
HU'-' 1• 70 1 1
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
~
Arriba: 1_;¡ mula k:Jit:ra t::<
lran,ponada <: n la hart·a
ca uti vn a
lrav.:~
del río
C¡Juca.
t\rchi\C) ftHogr;ílico de Alhl'rto
Lt:m~ Bun.:hk:trl.h .
CoiL·ccaun p'"·rmancnlc.
Bihlln1cc:. Lu1~ t\ngc.: ll\rango
Debajo: Los hidroaviones
fuero n o tra ahcrna1iva para
la navegac ió n de l río Ca uca.
Hidroavió n Cauca . l) de abril
de 1922.
Arch " ''' fmogr;ifico d,, Alhe rto
L<:m~ Burchkardt.
Colecció n pcnnanen t(·.
Oibli()leca Luis Ángel A rango.
Vapor Cali e n el río Ca uca.
ArchJ \'O lotog,r.Mico de Alhcnu
Lc nis Burchkardl.
Ce ntral Fluvial de l Río ('a uca. a unque los costos de operación a bsorbían todo e
inte rvenía la lluctu ación de l ni ve l de l río y la irregularidad e n e l movimiento de
pasaje ros y de carga (Vé lez. 20 1 1 ). La Empresa Hanseática de Vapores o pe ra ba
e n e l Bajo Ca uca con las naves C hristian e n 1900, Zaragoza y Honda en T90J. ,
y Ma niza les e n 1903. En 1905 otra compañía ing resó e l vapor Ya ldivia y cuat ro
más peque ilos. En 1927 ope raba n por e l Bajo Cauca dos vapores de la Empresa
Flu vial de Ma nue l Bctancur. Pe ro con la operación de los remolcadores diésel se
int e rrumpi ó la navegación a vapor y e l golpe morta l fu e e n 1955, a l concluirse la
carre te ra Ya rum a i-Caucasia-Cartage na. Hoy, barcazas y planchones transportan
pasajeros. mercancías y ganado.
La navegació n e n e l Valle de Cauca fu e impulsada por e l a ndariego e mpresario
a le má n Carl H a ue r Simmonds instalado e n Cali y vinculó a Francisco Javier Cisne ros. Ambos habían inve rtido e n compañías navie ras de l Magdalena. Cisneros
e ncontró que e l río te nía unas cond iciones favorab les de profundidad , ancho,
pend iente y caudal pa ra la navegación a vapor. E n t88o se constituyó la Compañia
de Navegación por Vapo r de l R ío Cauca y fueron socios e l general Julián Trujillo,
Ca rlos H. Simmonds, Domíngu ez Estrada y Cía., Santiago E de r, Fra ncisco Javie r
Cisneros y otros nueve socios.
Unos e mpresarios de Buga comisionaron a Felipe Crosti ensamblar el vapor Caldas e n Media Canoa, ce rca de Buga. El viaje inaugural fue el4 de febrero de 1884,
la embarcación sufr ió fallas y naufragó. D esde Cali la Compañía de Navegación
po r Vapor del Río Cauca hizo fa bricar una embarcación e n Liverpool , pero e l
gobie rno británico exigió que fuera vendida para operar e n e l Nilo. Se construyó
una nueva e mbarcación e n e l astille ro inglés Yarrow & Co. y se e nvió despiezada
con e l ingenie ro armador Charles Hardy. D esde Bue nave ntura, se trasladó en
\olcccitln pcnll(tnl'rlt~.
Biblioteca Lui;, Ángel A ra ngo.
BOlE T IN CUlTURAl Y BIBliOGRÁFICO , VOl XLVII, NÚM 84 . 2013
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
80LEftN CULfUAAL Y Ut8<10GR.VtCO VOL
XLVII NUM 1• 201)
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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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( .uu:.1. pru' tm.:IU Ul' '\.ct' a
IHm.ur,, r.k IJ.,hl, d. < ulutra
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<'''''t.:''*'''" n,.t!'''·' \.- ''h'•
parihuela. y mulas a Ca li. Luego, la Compañía ele Navegación se transformó en
Sociedad Sim111oncls & C hávez y Cía. al constituirse en socio capita lista un rico
m inero de M armato. El vapor se armó en el Paso de los Piles y comenzó a navega r
el 29 de rehrero de 1888 y operó hast a el 16 de julio de 1896 cuando naufragó en el
remolino Bu m Bu m , ct·rca de Vijes. Tenía capacidad para ca rgar cien toneladas y
surcaba t:l río entre Puerto Simmonds (Ju anchito) y Puerto Chávez (La Virginia).
Luego fue trasladado del río San Ju an al r ío Cauca el vapor C háy ez. En 1906 se
incorporaron dos nuevas embarcaciones Ca ldas y Sucre y para 1918 ya operaban
BOLETIN COL1UAAL V 818LIOGAAFICO
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VOL XLVII NUM
84
201J
sei · empresa o., mwicrus y quirH:c vapore::. por el río C'auca ; en llJ-24 "'"'' ntgo l.'l
vapor Cabal. Ao.,r logr6 <Je-.,ur rn llar<>c en f orma incipi~ntc un transporte hunm l.rl
por el rín y el fcrr <lC.Irttl. H cornhu-.,tiblé de Jeña para lo), 'apm c-., c-.,llllllllo la de
forestación quc luego contrnuamn lo col onos) lo hacl.'ndauo-., con lo-., procc..,<h
de potrcrÍ/élCIOn r n llpX la lirma E~trada G. H ermano-. pu-.,o en OPI.'I illl()fl '·'
embarcación \lcrccde .... hnrc 1920-1930 el departamento de ( .lld.h lo!•1n tlllll
Man1zalcs con Pucnv ';~ld.lo.,- L a Virginia y por allí se tran ... porto cll.tk h.rcr.r c.1
puerto de Bucna,cnttu .a \itrcntra . por el cable aéreo de 73 ktlomctro" a 1\hlriquita. e tran\port.th,tn cu,Hrodcnta::. toneladas en lo::. viaje::. de rda > 1clonm 1 ,,
expan<;rón financaem de Calda.... efecto de la exportación cafe1Cr<1 . mer<.lro en 101 n1.1
po. itiva en la cconomí~l de la margen derecba del río Couca con el r c1 1ocur1 ti
del Pacífico y la Cnrretcrtl Central. aunque ambos precipit:mm 111 muerte uc la
n avt!gación pm el nu. hacia 1930.
Oll.D ENA MIR N T O GEUG U Á FI CO Y H U M ANO D E L A CU I!.NCA
E l rfo Cauca recorre In gcograrra andina de las cordi lleras Occidt.:lllHI y C'cnl ral.
sobre una fosa untigun y l.!strccha de 1 18okm,con un área u c drcnujc lit.: 59 H40
km 2 ; un cauual m ed io de 2 275 m'~/s, a la altura de Caucasia . ApmtH d p % ucl
caudal tota l ue la Cue nca Magda lena-Cauca y drena a su paso loo., ter ritm io-., ucl
Cauca, Valle del Cauca Quind(o. Ri!;aralda. Caldas. Antioqllla, órdoha. 5ucrc
y Bolívar. n to tal de 1¿{3 municipio vierten sus basura<; a lo\ alc<tntalrllauo.... )
unos poco tienen trawmicnto pre io.
El SIStema nu\ ial Andino Caribe de la Cuenca Magdalena·Cauca C(.)ll ... lltUyL' la
cuenca má dinámrca del paal> en ~u geografía bumana y económ1ca n.tcrun,tl Par,a
2002 su part1cipac16n era del R5 %del P 1 B: el 70% de la gcncraca<ln clcctnca) el
95% de la termoeléctnca. Una extensión estimada en 390000 km) 72H mumtrpao
incluida las metrópoli Cali. Bogotá. MedeUin y Barranquilln.est.lo., con ccrcu ucl
40% de la población total el p aís. Como se registra en el re umcn eJCCUlt\O dt.:l
estudio ambien tal de la Cuenca Magdalena-Ca uca realizauo por el Idea m en 2002
(Cormagdalcna- l clcam, 2002). Casi medio siglo antes, en t 9(J7, en el gohierno dt.:
Carlos Ll eros, los Estados Unidos patrocinó estudios sobre lns polcncinlid:rdes
de la Cuenca M agdalc n a-Cauca (Estados Unidos, r967 : 11-4). Cormagda luna . <.:n
su P lan de M anejo de la Cuenco M agdalena-Ca uca, 2 009- 20 H), t.:stinw rwrn lu
Cuenca una poblnci<)n dc 32 mil lones de los 45 mi llones del total de hahitnntcs:
8o% de la actividad industrial y un incremento de los riesgos u c soste nibiliduu
ambiental con dcscarg<l!> directa a ríos y quebradas tributarios del C'auca de ac siduos, desechos indui,trialcs. hasura , lixiviados y afines (Cormagdalt.•m1. 21109)
U na vi~ i ó n '>C~ m e nf a d u d e la uc nca
Los geógrafo!> t radrcaonalc.., di\ 1den l!n forma tripartita la cuenca del nu (
;IU(;.l \lto
Cauca, Medio Cauca y BciJO Cauca. A partir del deseen o de~dc 19nu m n m en
el lugar de su nacunacnto. en el páramo de Sotará y la laguna uel Bue' h.r-.,t.l la
D eprc-;ión Mumposin<t donde ...e explaya a 15 m.s. n. m. en trcrra-., anc!!•td11as de
la Moja na: allf e torna cnrrbcno,en JUri dicción ae Pinillos) se une ,¡J ~ l :~gdalena
No ob ·tante. el geógrafo Pablo Vi la en su ordenamiento gcogr.ílrco n:~ronal de
Colombia, ofrece para la cuenca Jet Ca uca.que den omina Zona Andino<. aucanu.
una segm entación en 1rt1111lJ), m:h cortos y así se aplicará aq uí (Vi l a. 1<>4·r pa~"·1 1e;).
Alto C uuca. Tn111W monltlño~o de 153 km. Nace en la Estrclln Flu villl dc los;\ n-
des, en el MHcizo Colombiano, de donde se desprenden l u~ río~ Cnqul.!ttí, Jlntfn.
IIOLETI N CU lt URA l f DIPII OA I4Áf iLO VOl
• l Vt l N UM
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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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de l ll••~:wr Jn:t4U1 11 1 mthn
( arll li'"'· • ~'madu del pl.ino•
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S~gun
ele\.
\.os
Or
ltmt~lo
cSa\oa
.Jo aqu•' o
Cerdoso
Magdalena y Cauca . En la parte alta e l Cauca es un río de montaña y piedemo nte.
con pend ie ntes y soberbias gargantas pa ra luego mermar velocidad a su paso po r
Po payán y aumentar su ca udal sobre un lecho aluvial.
Valle Alto. Recorre 425 km desde Timba en e l actua l departamento de l Cauca
hasta La Virginia. Es un lecho aluvial co n meandros y ·'madre viejas'' que se col-
man de agua en los é pocas to rrentosas de precipitación y desca rgan lentamente
sus depósito acuífe ros e n la época seca. Según varios ecólogos, b uba una mala
entendida senda de l progreso con la rectificación de l río. la defo restación y la
sustitució n s ucesiva de los paisajes originales de ceibas, guayacanes y guaduales,
por agroindustria de caña de azúcar y una urbanización agobiante. Los humedales
y lagun as. unos sistemas de regulació n de los caudales, fu ero n desecados pa ra
culti vos. Tras larga lucha po r mantener los acuíferos. se reduje ron a la laguna de
So n o. de ape nas 2 045 ha.
Medio Cauca. En este segmento e l río muta de sosegado a rabi ón y torme ntoso
y reco rre 470 km. El rfo transcurre encañ onado entre las cordilleras y pasa por
BOl.ETIN ClJllURAl V BIBliOGRAFICO VOl XLVII NUM
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2013
las poblacio nes tlt: La Pintada. San ta Fe de Amioquia ) Pucr lll alc.JI\ 1.1) 1ct·thL
los aportes de lo~ rfn~ San Juan.ltuango.Taraz<í y l an. por la m ar!!.cn occillcnwl.
y Otún. Chi nchinci. Arma. Pácora y San Anc.Jrés por la orie 111al. Pablo ila c.Jj, tc..le
el M edio Cauca en:
Región culdcn.H'. fn d t r<l) ccto de La Virginia a La Pintac.Ja. donuc .,e localinthan
durante la Conqui'lta lo cacicatgo" militaristas de la rcgi()n conuctc..la como de
los quimbaya . territ orio pequeño pero eJe complc:ja signilicación l:ltuca. lingübtica y cultu ral. La provincia de Anscrma fue la primera rrontera minera de la
Gobernación de Popayá n en el norte y comprendía los territ o rios situ ndns entre
la orill a izquierda del río Ca uca y la cordillera O ccillc nt¡'ll . A llí. siglo'\ nHis tarde.
se fundaron Oui nchía. G u<ítica, Marmato. Supfa y R io'ludo. S..;gún el croni. ta
Gui llén. ··D esde Ca n ago a An crma hay 20 legua~ de muy m <~ l camino. pasa
el río Gra nde del Cauca. pá ese este río po r canoa y es río muy caudaloso ... ...
E n los albores de la República de Colo mbia el vicepresidente Santundct· entregó
a la casa Goldschmidt del empréstito contratado po r Francisco Anto ni o Zea las
minas de Supía y Mnrmato. Mientras la casa de Powc ls e lll ingworth adquirió
minas por compra directa. real izada por el inglé · E. Wa lker. la competencia
había recibido del Gobierno solo escr ituras y luego quchró. Á lvam Ciitrtncr.
descendiente de expertos mineros ingleses. reconstruye la pre enciH extranjera
en aq uellos territorios mineros (Ga rtner , 2005: pág. 155 y sigs.).
En r905 se erige el departamento de Calda con territo rio-; del Cauca.Ant ioquia,
C undinamarca y To lima. u no mbre fue iniciativa de congre ·i tas antioqueño.., en
homenaj e al Cauca. Su actual terr itorio rue. en la ·egunda mitad c.Jc l siglo x 1 •
escenario de confron tacíone entre ca ucanos y antioq ueños. entre lihcru les radicales y conservadores. M anizales. gran centro financiero del occidcntc. logr<í la
Ion," ú.: la '.:ga ,Jc Suro:o
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1 l t\ gucl a Jumk ap lrco tod o" q r-; nJnoc im ic ni P"> -.ob re .:1 cu lti n 1del café. Y C'llils
pd~.: ti c¡¡.., "'"' 1LH.: run .: x tend i.: ndo ;e lo:-. nue' o:-. n clt i\tt dor.:-. q ue tu,·ien ,n un -;uc lo
rn c' ikgiado. ¡¡honado por la" crupcco ne-. ,·olc¡¡n ica'i. i \dc cmi<;. un a econom ía de
mini funditl"> l uc com pk mc nt<í nd o:-.c: con c u l ti \( )~ J .: m aí; . pl ütHno. yuca;. frij o l :
con la porcicu lt ura.que desde l;t Co lon ia había encubie rt o lns orígenes de muclw .
migra cll<.':-.. los " ju dío mar rano -.. " de , \n t io qu ia. ll o~. el ant igun d epart amento
de C'a Ida<; e-..cin dido 1.: n treo.; con Risnralda ) Quin tll o y la"' erti<.:nt cs de la cuenca
del ( 'auca en el Val k A lt o. ' uclven al c -.cc nurio intc rn :ccional con ~ 1 Paisa j<;: cul tural cHk tc m.un Cllrrc uor qu e pc rm i~<.: int egrar va rias <i r<.:m. rurales y fu e in"cri to
en 2u 1 1 en la Li~ta d e Patrimonio l undi al de la l fncsco. E l e c -.. un l <.:rritorio d e
_·q X ooo hcct<1reas ( q 1 ooo en il re¡¡ pri nc ipal y 206 oou en área d e n morliguamil.! nt u) pe rt enec ient es n 5 1 muni cipio.., d e C aldas. Quind io. Ri ·aral d a y Vnlle tk l
Ca uca . con 2..¡ ouo rinca.,; cafe teras y ~o ooo p rodu c.:t o re~ con una c el ad pro medio
d e SJ a i1o->. <;cgún repon e de M an a Cl <1udia L ó pcz. Vi cc mini s tr~c de Cultu ra (en
rn i~t a S c ii U II I t l. U giro del Eje. L u rradicional regitín cafetera tfe/t ){fís hw cu l1oy
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Macizo antio que ño. D el curso medio en ti erras ck An tioquia hace una inigual ahk dcscri pci6 n de l indtímito r ío Cauca en este caii ón. el gal eno f'rancés Ch arle.
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8 0~Ethc CULTURAl V 818LIOORAIICO , VOL
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FotO!!rafí.t <.k
C~ rm cn
col.:cCe(m part1culdr
Pl)-.td,,,
Saffray. quien hizo un recorrido en plena guerra y nos deja leer sus agudas observaciones de viajero alerta e informado sobre las condiciones geográficas y
accidente de este tramo del macizo antioqueño:
El mismo Cauca. a pesar de cuanto dicen ¡¡lgunos gra nadi nos, no es navegable e n la
provincia de Antioquia. La corriente
~~
muy rápida de de la desembocadura hasta
e l Espíritu Sa nto. donde comient.a una serie de ob trkulos, e n e l punto llamado Rema ngo. e l río forma un re mo lino qt1e ninguna e mba rcación podría franquear: más
léjos. e n Oro bajo, toda la masa líquido se oprime e n una especie de pasadizo que
apenas te ndrá 25 me tros de anchura. a los 6° 46' de la titud esta la catarata de Juan
García. formada por un dcspre ndimie nl u
uc
roca!>. La e mpresa de hacer e l Cauca
navegable es e l be llo ideal de los habitantes de la provincia de Antioquia: pero esto
no pasará de se r un s ueño imposible. [Saffray. 198..r p¿ig. 123 ]
ANTI OQU I A M I G R ACIONES Y SUBCU LTU /lAS R EG I ONALES
En sus inicio . lo ter ritorios de Antioquia dependieron de la G obernación de
Popayán. pero desde r569 lograron cie rt a autonomía. Se sabe. desde las visitas
de M on y Velarde. de la decadencia de la economía y depresión de muchas localidades y cómo se abrió una posihilidad de tierras de colonización al sur. En
el periodo de I ndependencia partieron colon os de Son ón y Abejonal hacia
las tierras limítrofes con el Gran Ca uca. H oy. los histo riadores han establecido
varias y diversas etapas colonizadoras de de otros territo rios que se suman a la
tradicional colonización antioqueiia y a la formación de núcleos poblacionales
con lea ltades regionales y locales que ge neraba n entre caucanos y antioquefios
discriminaciones y recelos no solo religio o , sino políticos y, sobre todo, socia les.
Villa de Maná o de Maria es un ej emplo de aquel enclave con el que los caucanos
in tentaro n, sin éxito. frenar la colonización de lo conservadores d~sd eAntioquia.
BOLetiN CUL TURAL Y 818LIOG R AFICO VOL
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
XLVII, NUM
84 , 201 3
...
Las fechas fundacionales de varias localjdadescorrespondc n a migraciones diferen tes del norte y oriente de Caldas: Aguadas (1808). Pácora ( 1828), Sa lam ina ( 1827),
Aranzazu (1853).Neira ( 1844). Manizales (1848).Fíladelfia ( 186o) y Armenia ( 18&)).
En territo rios de ancest ro colo nizador an6oqueño. a finales de l siglo x 1 x,
los nuevos inmigrantes que llegaban de Cali, Palmira, Buga. Thluá y Ca rtago
eran cata logados por los luga reños como " los cauca nos". trato eq ui vale nte a
" forasteros" y que incursio naban e n oficios varios. incluida la administració n
de haciendas en fo rmació n. Otros, con la añoranza ancestral. retornaban a la
primigenias zonas de colo nización del sur de Antioq uia. Entonce , los lugareños
interrogaban a los recién llegados sobre su procedencia y ancestros: los apellido y
líneas genea lógicas fueron un indicador para Jas cerradas e lites loca les, e n e l afán
discrimina to rio de no mezclarse. También se evitaban los cruces ma trimo ni ales
con mestizos, segregacio nismo sobrevi viente de la Colon ia y habfa un rechazo
total a matrimo nios mixtos e ntre liberales y conservadores. Las elites de Cartago
adver tfan que los de A guadas e ran más blancos que los blancos de Ma ni?.alcs,
sin disimu lar su juicio racistl'l. Nuevas generaciones pro movieron e n e l siglo xx
una migración ahora urbana de re torno, de Aguadas hacia Buga ,Tuluá , Ca rtago
y de Sala mina a l Tolima.
Durante los gobie rnos de Núñez y Caro se desplazaron al actual te rrito rio de
Caldas persegu idos políticos cundinamarqueses a quiene se les deno minó " los
orientales". Decenios más ta rde, jóvenes caldenses incur io n a ro n e n municipios
lim1trofes del Tolima, los que hace decenios intentan anexarse a Caldas por su
cercanfa cultural. E n lo que hoy es Risaralda y Quindfo, a ntiguos te rrito rios
del Grao Cauca, se fu sionaron muchos elementos cuJturales de la gastro no mía ,
voces dialectales, uso y prácticas domésticas y de ganaderia antioqueña y caucana. lncluso los reclusos de l penaJ de Boquia hacían vida e n estas comarcas, a l
terminar su conde na.Tambié n hubo tolimenses que pa rticipa ro n en la fund ación
de Manzanares.
En la República, las universidades del Cauca y Antioquia, fundadas por Bolívar
y Santander, vinieron a transformar el tejido social y a de mocratizar la ed ucación
que impartieron por siglos en la capital los colegios del Rosario y San Bartolomé
y el Semjnario de Popayán, antes maTeada por las pruebas de la pureza de sangre,
de ancestro ibero sin sangre judfa ni mora y menos que hubiese en sus ancestros
aJguien que ejerciera oficios manuales (López D omínguez, 1992).
Las lealtades de las provincias colonizadas se tornaron conflictivas con la "Madre
Antioquia", entre vfnculos de dependencia y competencias. Porque "Antioquia y
Ca u ca nunca se miraron con simpaúa". D esde las guerras civiles los enfrentamientos entre caucanos y antioqueños generaron desavenencias y hasta malquerencias:
[ ...] los caucanos tenran fama de " insurrectos", "saqueadores" y "vapuleadores".
" asoladores de las propiedades", "incendiarios", "asesinos". ·•profanadores de la
santa religión"' y " por donde pasaban ponían en peligro los valores y principio más
importantes que forjaron para la época la identidad del pueblo antioqueño: la rehgaón,
la propiedad, y la integridad y el respeto a la muje r. [Vélez, 2011 J
Hostilidades que se reinventan hoy de manera simbólica inte rgeneracional, como
las riva lidades mediadas por los regionalismos entre va l! unos y an tioqueños, e n
competencias deportivas de equipos del fútbol profesional y que también aAo ran
en forma agresiva e n juegos deportivos naciona les.
80LETIN CULTURAL Y 1 18LIOORA ,CO, 1/0L XL\111, N OM 1• 20f3
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Los estudiosos de los fenómenos migratorios internos se interrogan sobre la herencia de '' la antioqueñidad" cuando se modelaban nuevas fisonomías regionales en
los focos de la colonización, en torno a los dos últimos siglos. A modo ilustrativo
de la complejidad del asunto multirregional del mestizaje en el occidente como
se lee en un texto de Bernardo Arias Trujillo, Elogio a Caldas, escrito cerca de
1937 y recuperado por Bonel Patiño (2003):
Si se hace un inventario de lo que aportaron los tres regiones colombianas para
formar Caldas, se desprende que no es exacto que nosotros seamos "antioqueños"
como frecuente se nos dice con una ignorancia deplorable. Tenemos tanto de antioqueños como de caucanos, porque de las tres fuimos hechos. Una guerra entre ambos,
de áspero sabor regionalista. La derrota de Los Chancos, la invasión de los negros
caucanos a territorio antioqueño y el régimen despótico del general Tomás Rengifo, dejaron hondos rencores, heridas cicatrizadas, odios inextinguibles entre ambas
secciones. El Tolima y Antioquia nunca fueron vecinos y el tolimense fue zaherido
en la montaña, como hostilizado e l antioqueño en el departamento romántico que
fundó el general Tomas Cipriano de Mosquera con e l nombre de un nevado ilustre.
EL BAJO CAUCA EN TENSIÓN EXTREMA:
UNA HISTORIA POR ESCRIBIR
En un trayecto de 245 km el río Cauca desciende de 961 a 15m. s. n. m., en la planicie caribeña, para convertirse con el Brazo de Loba en tributario del Magdalena
a la altura de Pinillos, con altos volúmenes de sedimentos de arrastre, se forma, en
periodos fluctuantes, un amplio espacio de tierras llanas e inundables. En el Bajo
Cauca se asientan las poblaciones de El Doce, Puerto Antioquia, Cáceres, Puerto
Bélgica, Piamonte, Guarumo, Margento, Colorado y Nechí. Después de Circasia
el río Cauca se explaya sobre las llanuras de la Depresión Momposina y forma
con el río San Jorge un gran "delta aluvial". Allí, una población multiétnica ha
adaptado cierto "estilo de vida anfibia" 2 por inundaciones y sequías, marcadas por
las oscilaciones de las corrientes del río arriba y la Oscilación del Sur (ENSO, por
sus siglas en inglés) conocida como el fenómeno de El Niño. En este territorio
que forma parte del Nordeste Antioqueño·hacen presencia, con altos índices de
criminalidad, todos los actores armados: guerrilla, grupos paramilitares, narcotraficantes y bandas organizadas. Hoy es epicentro de una agitada y sangrienta lucha
de los poderosos de todas las armas y recursos para apropiarse de lo que brille
o produzca dinero: oro, plata, coca, tierras, secuestrables (personas y animales) y
corrupción que lo encubra todo. Un número creciente de migrantes forman una
población flotante en busca de nuevas condiciones de vida y que convive con todos
los agentes de la violencia alimentada por una economía subterránea del narcotráfico, de paramilitares y frentes del ELN y las FARC. Además, hay otro sector
de población que debe desplazarse ante las presiones armadas en cada núcleo.
2.
Este concepto ecológico de
cultura anfibia ha sido aceptado
a partir de la propuesta de la
doctora Carmen Borrego Plá de
la Universidad de Sevilla. Los
habitantes de esta área geográfica
alternan épocas de inundaciones
y sequías en una simbiosis del
hombre caribeño con su medio:
"una cultura anfibia, mezcla
de agua, tierra,.hombre, aire y
sol". así lo sintetiza la doctora
Borrego.
Muchos pueblos fueron fundados en el siglo X V 1 corno centros mineros: Cáceres,
fundada en 1576 y Nuestra Señora de la Concepción de las Palmas de Zaragoza
o Piña de Oro, fundado en 1581. En 1636, se fundó Nechí, municipio convocación agrícola, y en 1675 se fundó El Bagre, poblado por cazadores de caimanes
y nutrias y con zonas de curtiembres de pieles para exportación. En el siglo XX
Caucasia yTarazá, este último asentamiento con una economía extractiva de tagua, quina, caucho y minería. En este mismo siglo, ingresó a la región la empresa
minera Pato Gold Mines. Hoy, este territorio es una frontera multicultural y foco
de colonización de mjgrantes afrodescendientes del Chocó, indios del Caribe y
Antioquia y campesinos pobres del interior (IGAC, 2007: pág. 3}:
[142]
BOL ET IN CULTUR/Il Y EUBLIOGRAFICO, VOL. XLVII. NOM. 84. 201'3
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
En las últimas d écad as se ha n consolidado aque ll as poblacio nes ance tralcs
ibé ricas, e n núcleos de a tracción mine ra y come rcio con una d iversa gama de
explo tacio nes según la tecnificación extractiva au rífera: desde una empresa n al.
con todas las exigencias legales. hasta la informalidad q ue se mueve sin aparente
co ntro l. La explo tació n está volcada sobre mate rial au rffcro alu via l en ech i, el
B agre, Ta razá y Fro ntino. Hoy, empresas nacionales y transnacionales compite n
con masas de mine ros asociad os o espo ntáneos, en especial e n Cáceres y Fro ntino. Antioqui a ha continu ado punteando e n la producció n de oro e n el país ( BI D.
2008: pág. t8). El Bagre. Caucasia, Cañas Gordas y Cáccres apo rtan los mayores
volúme nes. Así mismo, A ntioquia también ha lide rado la ext racción de pla ta con
Caldas y Chocó.
La gran mine rfa d e e mpresas nacionales y extranje ras usa dragas mecá nicas y
equipo pesado y compite con la info rmalidad de los medianos y peq ueños mineros
de naturaleza scminómada que util izan motobombas y he rrami entas manu ales
que ingresan en form a cla ndestina. (Gobernación de A ntioq ui a, 1990: pág. 97). A
la caó tica mine rfa se suman o tros fenóm enos como los cultivos y procesami ento
de coca, un me rcado especulativo de tie rras y una incontro lable violencia. Además
de los distintos facto res sociales, hay una fuerte presión sobre las condiciones
ambie ntales, a más de las descargas de residuos agrícolas, domésticos e industriales de to do el recorrido del Cauca y s us afluentes, en e l Bajo Cauca se añaden la
contaminació n de mercurio y arsénico. Desde 2002 la Organización de las Na cio nes U nidas para e l Desarro llo industrial {ON U DI } ha desplegad o proyectos
de coope ración para frenar e l uso del mercurio. Colo mbia es uno de los pafses de
mayor contam inación po r me rcurio debido en parte a que s u come rcial izació n y
uso no tie ne n restriccio nes ( I MC, 2009).
En un informe d e mano 3 1 de 2008, e l Observatorio D epartamental de Desplazamiento Forzado po r la Vio lencia de Antioquia, estimaba unos 750 grupos a rmados
al margen de la ley, que forzaba n a la población a constantes desplazamientos.
La mayor parte de ellos se realizaro n e n los municipios de Caucasia y Tarazá po r
grupos no asociad os con los ya existentes. Entre tanto, a la gue rrilla se le reconoce
como el segundo actor armado que hace presencia en la subrcgió n y muchos de los
desplazados proceden del sur de los departamentos ele Bolfvar, Sucre y Córdoba.
Este te rritorio padece la última colonización, ahora con mayores (actores de
deforestaci ón y viole ncia, e n una po tencial reserva eco.lógica y minera del pa fs.
Mientras, río arriba, e n el Valle Alto, o tro macabro conflicto no cesa.
GEOGRAFIA D E LA V I OLENCI A C O NTEMP ORÁ
"EL RIO CAUCA TAMBIÉN ES UNA TUMBAT'
EA:
Bien podría e l rfo Cauca reemplazar hoy al río Orinoco, en la te rcera estro fa d el
Himno Nacio nai:"D el Orinoco e l cauce/se colma de despojos/ d esa ngre y llanto
un río 1se mira allí corre r''. Po rque a las aguas del río Cauca, desde hace muchos
decenios, se vienen ve rt ie ndo restos humanos que corre n río abajo.
De una crónica de José Luis Valencia publicada'en e l diario El Tie mpo e n r99 1,
se ha to mado el título de es te apartado, porque en los veintidós años transcurridos hay un registro recurre nte en periódicos regionales, de los muertos del rfo
Cauca.A ellos se hace referencia aquí, así genere vergUenza ciudadan a. Me nció n
inevitable, pues son hechos sociales criminales no superados, cie n tos de cadáveres
se siguen arrojando al rfo, convertido en una "sepultura flotante".
80LETI N CV~TUIII<L V 81DLIOOAAFICO , vOL X~YII. NV M 14 2013
[143)
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En la época de la Violencia arrojaban al caudal del Cauca despojos de "ci udadanos anónimos", fruto de la violencia bipartidista de pueblos y veredas, y mucho
antes de que se introdujera el " despiece" de los cadáveres con la motosierra hecha
por los grupos paramilitares. Algunos asesinos optaron por introducir piedras
al cadáver para que la víctima se precipitara al lecho del río. Los pueblos, aguas
abajo, que los vieron pasar,al comienzo los detuvieron y enterraron como N. N. ,y
después se habituaron a su cruce. Hay infinidad de episodios mórbidos que nutren
los imaginarios y e l repertorio anecdótico de personajes anónimos en las narraciones periodísticas; hay entrevistas de quienes se convirtieron en los peregrinos
de la muerte por el río Cauca y registro de cultos a las ánimas de los muertos
desamparados, como de deudos atormentados por no poder darles sepultura:
De los más de 200 mil muertos que ha documentado la Unidad Nacional de Fiscalías
para Ja Justicia y la Paz entre 2 006 y 2010, miles han sido arrojados al río. Alfredo
Molano acudió a un paralelo para comprender las cifras, que se podía hacer una fila
de ciento setenta y tres kilómetros de cadáveres. El Cauca es una fosa común, donde
innumerables personas fueron tiradas en costales, con piedras o con cemento en el
cuerpo para que no flotaran . [La poeta de los muertos www.traslacoladelarata.com]
El río se ha convertido en un botadero de muertos. D e 231 en 1989, ochenta
flotaron en el río Cauca.
De esta geografía de la violencia del río Cauca, en comunicación personal, Otto
Morales Benítez, negociador en varios procesos de paz, me señaló "los muertos de
La Violencia del40 y so: los muertos de Trujillo" . En este municipio fundado en la
primera mitad del siglo xx afloraba, decenios después, un caudal de muertos partidarios poLíticos del liberalismo, en cada vereda. Así mismo, en otros centros urbanos
del Valle del Cauca, surgieron los "pájaros" en Trujillo, y también en El Dovio y
Versalles, en Bolívar y Roldanillo, en Zarzal y Tul u á. Irrumpió el aparato militar del
partido de gobierno para eliminar los opositores liberales de cada localidad. Se les
llamó " pájaros porque las cosas había que hacerlas volando". Recuérdese el valiente
testimonio novelado de GustavoÁlvarez Gardeazábal, Cóndores no entierran todos
los días ( 1971). "Los primeros pájaros" se identificaban con nombre y apellido y luego
por los alias: Pájaro verde, Pájaro azul, El Pajarito, El Pollo, El Buitre, El Vampiro,
El Cóndor, Lamparilla (Marco Tullo Trian a] muerto en duelo con Jesús Gordillo,
en el proceso de conservatizar al Valle (Atehortúa, 1995: pág. 158). Allí en Trujillo
se inició esta práctica de arrojar cadáveres al Cauca:
En el año 1952 se acentuó la violencia en Trujillo. El testimonio de un alto funcionario
judicial, quien fue en la infancia testigo de Jos hechos, revela hoy en concreto: Los
cadáveres eran bajados en mulas y tapados con costales. Al ser conducidos a Tuluá en
la volqueta del municipio, su conductor de nombre Abigail y áulico de Don Leonardo
[Espinosa,poderoso jefe conservador de Trujillo] los arrojaba a las aguas turbulentas
del río Cauca. Salía con la remesa de muertos, bajo el pretexto de la necropsia, pero jamás regresaba con ellos; nadie se preocupaba en averiguar por esos cadáveres y mucho
menos por formular una den4ncia para que se investigara su muerte. No había actas,
no había investigación judicial, no había estadísticas [... ]. [Atebortúa, 1995: pág. 203]
Transcurridos 34 años, hacia 1986 diversos actores armados coincidieron en
Trujillo: el ELN, e l M-19, e inclusive se mencionaba a las FA RC , así como varias
bandas de narcotráfico, delincuencia organizada contratada, policía y ejército.
Se recrudecieron los homicidios y las desapariciones y el 17 de abril de 1990 se
produjo una masacre, agenciada por todos los actores en conflicto:
.
[144)
B Ol ET[N CU LT URAL Y BIBLIOGRÁ F ICO . VOL , XLV I I , NÚM. 84, 2013
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
A pesar de las advertcncius que circulaban entre los pobluuorc' de la' murgcnc' ud no
Cauca para que empujaron aguas abajo los cadáveres. un pescador~ atrcvró a !ktcar del
rfo Cauca el cadáver de un hombre con los más aberrantes srgno de tortura y cruel
dad. Decapitado.abrerto el tórax. y el abdomen. mutilado, ca tmdo y con \tete rmpacto.,
de bala. ( Rcvtsta Soltdandad. mayo de 1990). (Citada por Atchnrtún. 1995: p:.1g. 1o5J
Se trataba del p~rroco de Trujillo. el padre Tiberio Femández Mana, asesi nado con
sevicia y quien valientemente había intentado proteger al pueblo de los violentos.
Antes, en la época de la Violencia, los periódicos regionales registraban en fotos
o en textos las mutilaciones y los cortes practicados a las víctimas en Antioquia,
Caldas, Valle, Tolima y los Santanderes. Ahora, se difunden en Internet. en las
páginas wcb y muchas reproducen las columnas de los periodistas q ue se atreven
a hurgar e n la memoria atormentada de los ribereños del Cauca. Hay cientos de
crónicas, de reportaj es y entrevistas con referenci as fácticas a las muertes que
río arriba no han dejado huella y que acrecientan la impunid ad en un pMll que
no valora la vida. Y as(, el rfo continúa hoy destinado por sus victima rios a ser
convertido en un rfo de sangre y muerte, con s us re molí nos donde se trancan y
detienen otros N. N. Asf lo expresa Juan Miguel Ángel Álvarez. mención en e l
Premio Simón Bolfvar, en su crónica "El remanso de Beltrán":
Cada diciembre una balsa artesanal con vela y faroles encendidos es deJada al capricho de
la corriente del Cauca desde algún punto del 1'\one del Valle y la gente de su nbcra sabe
que esa balsa recuerda a cada persona asesinada que han querido desaparecer tirándolo al río. [http://www.elmalpensante.comfmdex.php?doe=display_contenido&id=828)
Inspi rados en aquellos muertos del Cauca escnbieron Daniel Caicedo "Viento seco"
y J. M. Ruiz "El sepulturero''. Años atrás esa práctica asesina ha llegado a otros ríos
de Colombia e inspiró la serie " R íos de Sangre'' en E l Colombiano.
" BRE DUNCO", UN NOMB R E I ND IO PARA EL CAUCA,
QUE NO LO ES TANTO
"Bredunco, rfo de Sangre" titu ló don Roberto Serpa Flórez un escri to del 22 de
julio de 20 r 2 en Vanguardia:
Bredunco es el anllguo nombre que djeron los aborfgencs al rfo que riega las tierras
caucanas. bañadas hoy de sangre de colombianos (indfgenas, soldados y guerrilleros. todos ellos compalriotas). León de Greiff. nuestro Gran Poe1a, lo llamaba e l
río Bredunco: "La voz del v1ento, la voz del viento ... Descnbe ahora e l curso del
sinuoso Bredunco [... )".
El uso de Bredunco equivalente a río Cauca se ha multiplicado en la web al punto
de que es el nombre indio en la monografía del río Cauca en Wikipedia. Todo
empezó, parece ser, con una mención en "Las corrientes literarias del río Cauca '',
texto de Sebastián Pineda difundido en 2007 en El Colombiano. El autor buscó
ligar el influjo del rfo con la obra literaria de Jorge Isaacs. Fernando Vallejo. sin
acercarse ni explorar el uso poético del sustantivo " Bredunco" en los versos de
León de Greif(, también dio su versión del origen hispano del vocablo Cauca:
Los indígenas lo llamaban Bredunco. Ignoramos a qué obedece su nombre actual:
Ca u ca, rCo Ca u ca ... ¿A alg una re mota remembranza de los montes cauct\sicos'l
Tal vez, porqL1e los primeros conquistadores llegados a sus l'ibcras no fueron tnn
80LETIH CULTURAL Y 81ILIOOAAI'IOO, VOL. XLVII , HUM
a•. 2013
l145]
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
cristianos ni tan españoles: al mariscal Jorge Robledo le fiuía sangre judía y a Belalcázar le delataba cierto origen <habe, moro (...).
Muchos blogueros repiten sin indagar: "Bredunco es una voz indígena equivalente a Cauca". Hasta Bogotá llegó la moda de llamar "al Cauca por su nombre
indígena ": ''El .Bredunco de Almagro" en "Relato de Erik Fjordsson" repite
Klauss Ziegler en su columna "Bajo el signo de Leo" [elespectador.com/impreso/
opinión/color/bajoelsignodeleo/columnai9604]. InclusiveHéctor Abad FacioUnce
menciona cómo "a orillas del Bredunco escribió sus poemas más memoriales al
final del libro Signos (1930) " refiriéndose al poeta León de Greiff. E l poeta Benigno Gutiérrez González en "Tierra Maicera" confunde Bredunco con Cauca:
"Seguirán la trocha, la linde / De las sonoras sabanas /Turbulentas del Bredunco
1 Que otros dicen río Ca uca" .
Es cierto que el poeta León de Greiffmencionó en sus poemas tanto Cauca como
Bredunco. Rastreando sus versos aparecen en un poema publicado en 1954 y
también en otro revisado en 1930. En "Relato-facecia de Alipio Falopio" emplea el término Bredunco. Sin duda, desde la cuchilla que se abre como mirador
hacia el cañón del río Cauca; desde allí nutrió su inspiración, mirando el río en
lontananza, en Aguadas, al sur de Antioquia, donde lo llevó a vivir su padre, el
próspero comerciante don Luis de Greiff, y así le cantó: "Entre neblinas de ópalo 1 de la aguadeña cuchilla 1 miré a Noroeste ... Brilla, 1 entre peñas, sin orilla, 1
Bredunco .. .Si Febo tópalo 1entre neblinas de ópalo[ .. .]" .
Volvió a invocar a Bredunco en otro poema, según refiere "Río Cauca, La Herradura", marzo de 1926 revisión 1930-r931 en fragmento de "Relato de Erik
Fjordsson" (1926). Y le canta exultante:
Yo rio
De tus cóleras inútiles, oh Río,
Oh tú, Bredunco, oh Cauca, de fragoroso
Peregrinar por chorreras y rocales
-atormentado, indómito y bravíoy de perezas infinitesimales
en los remansos de absintias aguas quietas, y de lento girar en
espirales,
y de cauce limoso!
Oh Cauca, oh Cauca Río!
Yo rio
-yo, ríoYo r lo de tus cóleras inútiles oh tú Bredunco, oh Cauca!
Y río de tus odiseas siempre iguales,
y río de tu dangoroso vocerío,
y de tu vozarrón medrosa y rauca!
( ...]
¿Cómo se res uelve esta incógnita del pretendido origen indiano del uso de
Bredunco como nombre del río Cauca? Por su simpleza es muy contundente
la aclaración: el consagrado escritor Alfonso Fuenmayor del grupo La Cueva
de Barranquilla en sus venidas a Bogotá tenía encuentros con el poeta León de
Greiff en el centro histórico. Hace varios decenios reunió un anecdotario y en él
narra cómo descubrió que Bredunco fue invención poética del maestro León de
.
BOLETí N C U~TUR AL V B IBLIOGRÁFICO, VOL. XLVII. NÚM. 84 , 20 13
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
;)
Greiff, sin ninguna referencia lingUística india. Independiente de la sonoridad del
vocablo, al que hoy algunos e mpresa rios antioqueños usan como nombre para
sus negocios:
¿De dónde sales?- me preguntó.
De orillas del Bredunco solita no. del Bredunco Iabuloo;o- Je contesté.
Ese rro no existe - me d1jo- porque ese rio lo inventé yo.
[Fuenmayor, pág. roo)
El cronista fray Pedro Simón registró el nombre del si tio donde estaba construido
un puente de bejuco, pero Simón nunca afirmó que fueran equivalentes Cauca y
Bredunco. Tenía claro que los indios llamaban Bredunco al sitio y al puente que
cruzaba el río Cauca (Simón, 198 1: v1, pág. 32).
Para la fecha, no hay consenso sobre su origen y menos sobre su signi ficado. Debernos
concluir que ni entre cronistas del siglo x v 1 ni viajeros del siglo x 1x ni geógra fos del
sjgJo XX hay claridad sobre el origen del nombre y significado del río Cauca .AI que
el viajero francés Charles Saffray en 1864, denominó .. afluente, o más bien hermoso
gemelo del Magdalena" (Saffray. pág. 122). El geógrafo payanés JavierVergara y
Yergara acudió al colega Carlos Abel Douay para intentar acercarse a su etimología
y lo caüficó de ·•muy lleno" y otro más "agua que se abrió paso violento" ,sm análisis
lingüístico alguno; así lo cita Élisée Reclus en su libro que traduJO Vergara (d~o8:
págs. 89-92, reclus.6Jeswordpress.coml2oo8/o8reclus/Colombia). Los hidrólogos de la
Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (cvc) atribuyen su etimología
a un quechuismo y el erudito especialista Arturo Pazos analizando el río Caucayaco relaciona "kauka" a "blando" o "suave". Tal vez alusivo al Valle del Cauca. El
cronista Pedro Cieza de León en el capítulo XXXI , "Del no de Santa Marta y de
otras cosas que bay en sus riberas", de su libro La crónica del Perú lo describe así:
f... ) hay en estas lnd~tls otros nos de mucha grandeza. entre los cuales está e l rio
de Santa Marta; éste se hace dos brazos; del uno dellos digo que por la cima de la
ciudad de Popayán, e n la grande cordillera de los Andes. cinco a seis leguas dolla,
comienzan unos valles que de la misma cordillera se hace n, Jos cuAles en tiempos
pasados Cueron muy poblados y agora también lo son, aunque no t»nto ni con mucho,
de unos indios a quien llaman los coconucos; y de estos y de otro pueblo que esta
junto, que no mbran Cotara, nasce este río que como he dicho, es uno de los brazos
del grande y riquísimo río de Santa Marta (...].[Cieza. 1962: pág. to6)
El vocablo "Cauca" wo nombre a los más extensos territorio de la antigua
Gobernación de Popayán y en la República , al estado Soberano. Le atribuyen
unos a Belalcázar y otros mencionan un cacique de la región de Mompox
"cercano a su desembocadura en el Magdalena" y que Cieza menciona en su
crónica, pero de su etimología no se ocupó. D on Benigno Gutiérrez trae una
peregrina explicación sobre el origen ibero del río Cauca, si n referir la fuente
de su etimología:
Después que Sebastián de Be la lcázar realiz6 la conquista de Quito. despachó a
su reniente Juan de Ampudia a conquistar las regiones del Norte, y fue éste quien
descubrió y conquistó el valle del Cauca. Al gran rfo que en él encontraron le dieron
los soldados el nombre de Cauca en recuerdo de uno de Espofia así llamado. Cuando un poco más tarde vino Bela lcázar Jo llamó río Santa ~arta, pero prevaleció el
primitivo bautizo. [Outiérrez, J 918]
BOlETIN CUlTURAl. V ll18li0011AI'ICO, VOl XLVII , NÚM 84, 2013
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
R~..·s ull a oportu no ml.!ncionar aho ra. la dl.!nominación temprana de "río Grande"
uniJo a ··s,mt<t lana o Sa nlil Martha" ll~ la obra de Cicza y lns dc sc r í pcí onc~
geogralkas Jl.!l cosm<lg.rafo tld re) Juan Lopet tic Ve lasco. ¡,Cómo se registra ese
topónimo del río en la ca rtografía q ue e~ fuente dncumcnta l d~ primer onkn en
la g.eogntfía universa l'? A:-, 1: en 1633 el cart ógrafo holandés l lcssel Ger rit ~z en
Leiden publica el mapa Tit:rra Firme ít~m Nuevo Reyno de Gra nada atquc Popayá n y lo nombra " Río ('nuca o Río G rande de Sta. M anha''. En la G obernació n
tk Popaya n registra las fundncitmcs hispanas d\!1 iglo X V I: Arma. Cartago. An~ermn. Buga. Cn li y Popay<ín como "pu e bl o~ blancos" y como provincias nati vas:
Paucums. Ca rrapas y Armados (AG . mapotcca 4 [x6JJ) .
En un mapu l'ranc¿ de t Ó57· de Nicolás San son de Abbeville. cartógrafo de Richclicu.
Terrc Fcrme. ouveau Roymc de Grenade.& C. desaparecen los registros de las provincia de las etnias nativa . quedando o lo las fundacione ibérica (AG . mapoteca
.f [x:!SJ). n mapa inglé. d~ 170 1 del ca rtógrafo holandés H erman l oll. Terra Firme
e I la del Ca ribe. registra solo fundaciones ib~ ricas: Popayán. Ca li.Anserma Caramanta y An tiochia en la cuenca de i " Río Gra nde ele Santa M artha" (AG N , mapoteca
.f [x231) . En 1748 la casa de hijos de Robert tle Vaugondy pública el mapa tit ulado
Cartie Occidenta le de la Tcrr~ Ferme en el que aparece el río Ca uca. marcado en
la de embocadura "Sant a M arta". a la altum de M ompox. como Río Grande de la
t 10: 1 ta Ftnne ítt'm 1u..:vo
R~~ no J.: Granadn Htqu..:
Pnrnyli n. 1fl.)J.
l n t11.11lo 1 ' ''' Bl.uwu.,\ g u,l111 ,; \llu•
/,1\,JfU" J:4'1H:ra flet' \rdu' p
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BOLETIN CUliURAI. V B IBI.IOGR AFICO VOL XLVII , NUr.l 54 , lOI,
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
~
Madalena (sic). Solo aparecen las localidades de Popayán. Cali,Anserma Ca ra manta
y Antiochia ( AGN, m apoteca 4(x6o]). Se elimina el registro de " río Grande de Sa nta
Marta"en la cartograffa de la segunda mitad delsigloxv rrr y se limita al uso cartográfico actual de l rio Cauca. Para el efecto véanse los mapas venecianos de M. D'Anville
y Santinni ( 1779) y la carta de 1780 de M. Bonne que ni siquie ra regastra su nombre.
L A DEL CAUCA , UNA 11/STO RIA S I N CUENTA
U na re flexió n final. El rfo Cauca ha sido en su cuenca escenario de múlti ples
sucesos y acontecimientos de la trayectoria eco nó núca, po lítica y socaa l de l país.
desde los límites con e l andé n de l Pacífico hasta la vertiente o rie ntal de la cordi·
llera Central , fro nte ra mo nta ñosa con el Magdale na que corre hacia el Caribe en
sentido casi pa rale lo y recibe e l caudal ca ucano e n e l Brazo d e Loba. Mie ntras
el rfo e n su recorrido impo ne fro nte ras naturales, afsJa y e ncaps ula, ta mbié n es
espacio privilegiado de encue ntros y de confluencia cultura l que estimu la la fu sió n
e n el uso d e recursos bió ticos. En lo social, incita a la creatividad e n la expresió n
y contenidos lite rarios, o rales o escritos; da estímulo a los im aginarios colectivos
e n sus mitos y leyendas, e n s us paisajes y en la concepció n misma de la vida . asf
como de l sentido del mundo entre montañas y valles interand inos, lo ngitudina les
o transversales, en una geografía de un colorido único y cambia nte. E l Ca uca ha
sido escenario de con fro ntacio nes armadas, de combates y batallas. de huidas y
replegamie ntos, pero asf mismo de confluencia d e propósitos y retos.
El occidente A ndino, rico e n s u dive rsidad étnica y en s us expresio nes culturales, ha amasad o los a po rtes d e procede ncias e influjos lejanos con los nati vos:
africanos, a le manes, ingleses, hebre ros, japoneses, daneses, suecos y surame rica nos. Migracio nes con dive rsa significación cuantitativa. según el tamaño de los
movimie ntos d emográ fi cos, gene ró un mosaico de tipos humanos a la pa r que
incrementó las fusion es culturales: e n lo más cotidiano de uso y prácticas como el
mo vimiento corpo ral, la danza y los ritmos musicales, los sabores e n la culinaria
regional , e n e l manejo d e l colo r y la forma en la inspiració n de expresiones pictóricas, en el cancionero regional y e n las coplas popula res, hasta e n el cultismo
de sus poetas y prosistas. La co nvivencia estimuló y multiplicó la riqueza de la
diversidad en las mismas expresiones religiosas, dando curso a las concepciones
ante lo s hechos vitales d e l individuo y lo social , y en Jo festivo y lo mo rtuori o.
Fue también el rfo Cauca una rula abierta para quienes inte ntaro n jugárscla en
las encrucijadas de las guerras civiles, en la huida de l yugo de la o presió n o por
causas secretas, arriesgándo lo todo. Ante los atropellos de los in vasores. los nativos abando naro n sus bogares y emprendieron la huida hacia lo a lto. También
descendiero n a los valles, cuando las presiones demográficas o las condiciones de
vida impulsa ro n una migración, una búsqueda o una aventura alternativa. Para los
campesinos y lugareños sirvió para la huida ante las marchas de los ejércitos espa·
ñoles de reconquista como e l de Warleta en la Independe ncia. Desde antes. e n e l
siglo XVlll el rfo Cauca sirvió de cobijo y amparo para fo rmar palenq ues de negros
fugitivos en el Bajo Cauca: Lorenzana, Ladera Judas y en los terri to rios de Cartago
y Otún el palenq ue de Sopinga. También acompañó campamentos de pe rseguidos
políticos, de reos y hombres para quienes el río fu e la única ruta de la supervivencia como esclavos o e xpulsados de sus comunidades o de sus pro pias fam ilias.
En La Mojana, aguas abajo, se libra hoy una de las luchas más sangrientas por el
dominio del territorio del Bajo Cauca, que a su vez articula las zonas tardías de la
colonización, últimos relictos de las coberturas de bosques secos tropical es, San
&OI.ETIN CULT UFIAl V II. I.!OGIIA"CO, VO l. JI I.VII NIJM
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1
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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
I...,ucas y Paramillo, y quizá de los pocos ecosistemas que si no son talados, podrán
resistir el avance del amenazante cambio climático.
El río Cauca tiene un vínculo telúrico, atávico con quienes nacimos bajo su embrujo de tesoros. como el del cacique Pipintá, y bordeamos sus pródigas aguas,
no podemos olvidar que sus inconmensurables riquezas han inspirado tanta
violencia y avaricia a lo largo de la historia y aún entre sus incursores de hoy. El
Cauca es un río teñido de oro y sangre; un río generoso que surte con sus aguas a
millares de habitantes a través de bocatomas de acueductos. Río del que el barón
Alejandro von Humboldt - buen conocedor de la hidrografía de Europa Central
y quien en su viaje a la América recorrió el Orinoco hasta la boca del Guaviare
y los raudales de Maipures y Atures- en una tarde soleada de Popayán, hace más
de dos siglos, admirando la corriente de aquel río Cauca y el puente de cal y
ladrillo de Julumito, escribió " ( ... ) apenas hay un río que desde su origen hasta
la desembocadura sea tan desenfrenadamente raudo, desigual en profundidad y
adverso a la navegación( ... )" .
•
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