Materiales formación beatificaciones adultos y niños

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MATERIALES
PARA LA CATEQUESIS,
FORMACIÓN Y PREDICACIÓN
A ADULTOS Y NIÑOS
SOBRE LA BEATIFICACIÓN
DE VALENTIN
PALENCIA Y
COMPAÑEROS
COMISIÓN DIOCESANA PARA LAS BEATIFICACIONES
ARCHIDIÓCESIS DE BURGOS
2016
Comisión para las beatificaciones
Archidiócesis de Burgos
MATERIALES
PARA LA CATEQUESIS, FORMACIÓN Y PREDICACIÓN
A ADULTOS Y NIÑOS
SOBRE LA BEATIFICACIÓN
DE VALENTIN PALENCIA Y COMPAÑEROS
A la comisión diocesana para la beatificación de Valentín Palencia y compañeros le ha
parecido oportuno enviaros a los sacerdotes este conjunto de materiales, con el fin de
que deis a conocer las figuras de estos grandes cristianos. Se trata también de animar
al mayor de número de personas a que participen en la celebración de la beatificación,
que tendrá lugar, D. m., el 23 de abril en la Catedral, con la presencia del Cardenal
Angelo Amato. Estos materiales los podéis presentar tanto antes como después de la
beatificación. De suyo sería lo lógico hacerlo antes.
Una petición: es importante no dejar en sombra a los cuatro colaboradores de Don
Valentín, pues con frecuencia nos centramos en el sacerdote y los olvidamos. Ellos
fueron mártires, también, con igual heroísmo que él, con la peculiaridad de que son
laicos y jóvenes.
Hemos de decir también que tenemos programados algunos actos que pueden tener
alguna conexión con estos materiales.
- Una conferencia a cargo de Saturnino López Santidrián, para el jueves 21 de abril en
Burgos.
- Un ciclo de tres charlas, a cargo de especialistas de la UBU, en Burgos, para
mediados de mayo, sobre la pedagogía, el momento histórico y la caridad.
- Un recorrido o itinerario por los lugares donde vivió don Valentín.
- Tenemos noticia de un encuentro de coros parroquiales del arciprestazgo del Vena,
para el día 7 de mayo, homenajeando a los mártires.
- Durante los días previos a la beatificación y durante la noche blanca se expondrán en
el Seminario los dibujos del concurso convocado por el Seminario
Estos materiales se pueden utilizar para dos tipos de intervenciones:
- De tipo litúrgico (homilías, etc.)
- De tipo catequético (conferencia o reunión en pequeño grupo con diálogo)
A) Sugerencias para el guión de una conferencia
Os sugerimos que preparéis vosotros mismos una conferencia dirigida a
vuestra parroquia, o pueblo, o comunidad. Darlo difusión con carteles, redes
sociales, etc. El título de la conferencia puede ser uno de éstos:
Valentín Palencia y compañeros, caridad, pedagogía, martirio.
O bien: Ante su beatificación, significado de Valentín Palencia y compañeros
para nuestra actualidad.
O bien: Los nuevos beatos de Burgos: testigos de un gran amor.
Proponemos aquí lo que podría ser la conferencia. Aportamos también en el
apéndice, otros materiales que pueden ayudar a completar algún dato. Se
puede ambientar el lugar de la conferencia poniendo el cartel oficial de la
beatificación. También se pueden llevar libros “De Burgos al cielo” para su
distribución entre los asistentes.
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- Saludos.
- Dentro de unos días (o bien, hace unos días) en nuestra diócesis de Burgos
van a ser (o han sido) beatificados Valentín Palencia y los educadores que le
ayudaban en su tarea. ¿Qué sabemos de ellos? ¿Cuál es el significado que
tienen para nosotros hoy? Ha coincidido que el año en el que son beatificados
es el año de la Misericordia. Este año lo ha convocado el papa Francisco desde
diciembre de 2015 hasta noviembre de 2016 para que toda la Iglesia reflexione,
celebre y viva la misericordia. Y es que don Valentín era tan caritativo que se
llegó a decir que “era todo misericordia”. ¿Cómo nos puede ayudar la figura de
Valentín y sus educadores a vivir hoy la misericordia? ¿Tiene algo que decirnos
a nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI?
Esta conferencia la voy a estructurar en las siguientes partes: comenzaré
relatando una biografía breve de estos cinco nuevos beatos. Después me
detendré en tres aspectos de los beatos, en especial de Don Valentín: su haber
sido educador; su caridad o dimensión social; y el hecho de haber sido
mártires. Finalmente desarrollaré sus virtudes.
1. BIOGRAFÍAS
Valentín Palencia Marquina nace el 26 de julio de 1871. Hijo de Cipriano, de oficio
zapatero, y de Victoria. Bautizado en la parroquia de San Esteban el 27 de julio y
confirmado en San Nicolás el 9 de noviembre de 1871.
Fue monaguillo en la parroquia de Santiago (catedral). (En aquella época, la capilla de
Santiago que hoy es museo era parroquia). A los 13 años comienza los estudios
eclesiásticos en el Seminario de San Jerónimo (Humanidades, Filosofía y Teología),
siempre de externo por falta de medios económicos. Durante los diez cursos, 18841894, obtiene notable de calificación media y dos años obtuvo sobresaliente. Su párroco
lo califica de «joven ejemplar, aficionado a las cosas de la Iglesia, muy amante de los
niños, a quienes procura instruir y educar cristianamente».
El 1 de febrero de 1896 estrena su ministerio sacerdotal en la parroquia de Susinos del
Páramo hasta el año 1898, en que inicia su actividad caritativa y social en la capital,
recogiendo niños huérfanos, marginados y desvalidos. Fue el cardenal Fray Gregorio
María Aguirre quien lo nombra director, capellán y profesor del «Patronato de San
José para la enseñanza y educación de niños pobres», ubicado en la actual iglesia de San
Esteban. En dicho centro llegó a cobijar a 110 muchachos, 40 internos y unos 60 o 70
externos, a los que ayudaba, también, en un comedor de invierno. Soportaba horarios
extenuantes con gran confianza en la Providencia. Nutría su espiritualidad en el modelo
del hogar de Nazaret, ofreciendo a los más desprotegidos y con más futuro –los niños–
instrucción y afecto. A pesar de las carencias, nunca rechazó a nadie en el Patronato. Su
única exigencia es que fueran realmente necesitados. En momentos de apuro repetía
«San José no me abandona». Los alumnos recordaban su amable trato. Dicen de él que
«era misericordia». Con todo necesitado fue en extremo dadivoso.
Con constancia y una impresionante laboriosidad, va sorteando dificultades y dando
prestigio al colegio. En aprecio a don Andrés Manjón se agrega a las Escuelas del Ave
María, teniendo muy arraigada la espiritualidad de la Sagrada Familia. Su secreto para
poder conducir a tantos niños era la pedagogía activa y una educación en la
responsabilidad. Procuraba que la instrucción fuese alegre para hacer hombres de
provecho y orientarles hacia el amor de Dios.
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Dormía en el mismo colegio, enseñaba a los niños a rezar, a estudiar, a ejercitarse en
oficios manuales y jugaba con ellos. Soñaba con una escuela profesional, pero tuvo que
conformarse con un pequeño taller. Refuerza la instrucción escolar con dibujo para la
habilidad manual; teatro para educar en la expresión, y música para refinar el espíritu.
Tenía un coro y formó una banda de música, actuando en conciertos y procesiones.
Don Valentín también fue capellán de la capilla del Santo Ecce Homo y San Enrique de
la catedral, así como hermano espiritual de la cofradía de Santa Lucía y de la de San
José del Círculo. Fundó, en el Patronato, la cofradía de la Sagrada Familia.
Por su labor humanitaria, el Gobierno le concedió en 1925 la Cruz de Beneficencia con
distintivo blanco. Por un accidente, se le incendia el edificio y lo reconstruye a base de
limosnas en menos de un año. Rechaza cargos, silencia otro distintivo aún más
significativo (19 de marzo de 1927) y hace un testamento de profunda humildad: «La
dicha por la que siempre ha suspirado mi alma es dar mi vida por Él…»
En verano, a un grupo de sus músicos y a los niños pequeños que no tenían dónde ir, los
llevaba a descansar a la playa de Suances, donde se les recibía con gozo. Pero el 18 de
julio de 1936 se declaró la Guerra Civil. La iglesia fue convertida en garaje y le
prohibieron celebrar la misa a partir de la Asunción de la Virgen (15 de agosto)
teniendo que celebrar la eucaristía en un rincón de su habitación, así seguía atendiendo a
los enfermos y llevando la comunión a las monjas Trinitarias. Un alumno
indisciplinado, por no haber recibido la propina de una peseta de plata, lo acusó al
Frente Popular de Torrelavega. La noche anterior reservó una hostia consagrada para
comulgar antes de que lo mataran. Seis muchachos mayores fueron llamados a declarar
y cuatro desearon acompañarlo, entregando su vida por Cristo en el monte Tramalón de
Ruiloba (Cantabria) el 15 de enero de 1937. El ayuntamiento de Burgos, al recibir la
noticia, hizo constar en el acta el sentimiento de la Corporación Municipal por la muerte
«del virtuoso sacerdote y apóstol de la caridad cristiana» y en 1941 le dedicó una calle.
(Saturnino López Santidrián, tomado de la web archiburgos, sección Beatificaciones)
DONATO RODRÍGUEZ GARCÍA
Nació en Santa Olalla de Valdivielso el 27 de enero de 1911, hijo de Diego y Basilia.
Caminaba con muletas a causa de la poliomielitis por lo que fue recibido en la casa de
Asilo de Burgos, posiblemente para estudiar música. Al acabar sus estudios, don
Valentín Palencia se interesó por él y le encargó tomar las funciones de maestro en el
Patronato de San José, “estando muy contentos los niños con él”, según testimonio del
propio Palencia. En 1934 recibe el diploma de capacidad en la enseñanza de piano por
el Conservatorio Nacional de Música y Declamación. Llegó a ser el director de la banda
de música que Don Valentín creó en el Patronato. Uno de sus alumnos aseguraba de él:
“era un buen pedagogo; parecía que te hipnotizaba, te transmitía su ilusión. Enseñaba
solfeo, de suerte que nosotros leíamos con gran facilidad las partituras a primera vista.
Era muy cariñoso; nos reprendía con la mirada si nos distraíamos”. Los testimonios que
de él nos han llegado lo describen como “un niño normal que jugaba y se divertía como
un amigo más de sus amigos”. Otros han asegurado que “era muy listo y muy buena
persona; además muy generoso y desprendido, daba todo lo que tenía”.
Durante su viaje estival a Suances, junto a Valentín y otros niños del Patronato de San
José fue hecho prisionero. “Los milicianos le dijeron: “Si te quitas el crucifijo, no te
mataremos”, pero él dijo que no se lo quitaba. Y, también, que quería ser fiel a Don
Valentín y que correría la misma suerte que le tocaría a él”. (En Sembrar, nº 1038)
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GERMÁN GARCÍA GARCÍA.
Nació en 1912 en Villanueva de Argaño. Sus padres eran Alejandro y Marcelina,
naturales de la misma localidad y labradores. En 1923, ingresó como junior en el
colegio de los hermanos Maristas de la Enseñanza de Arceniega (Alava). Al curso
siguiente es trasladado al colegio de Gruliasco en Turín (Italia). En 1927 hace el
postulantado y noviciado, llegando a realizar el escolasticado en 1929. En 1930 es
enviado a Río de Janeiro, donde da clases hasta causar baja por enfermedad y regresa a
Burgos. En 1933, dados sus conocimientos de idiomas, comienza a trabajar en un hotel
de la capital, y al año siguiente se ofrece voluntariamente a prestar sus servicios en el
Patronato de San José, que dirigía Valentín Palencia. Tocaba, además, el clarinete.
En 1936 fue a veranear con sus compañeros del Patronato a Suances, donde fue
sorprendido por la guerra. El 15 de enero de 1937, junto con Valentín y sus compañeros
fueron asesinados. (En Sembrar nº 1040).
ZACARIAS CUESTA CAMPO
Nace el 10 de junio de 1916 en Villasidro. Se quedó cojo a los cinco años, por lo que
fue recibido en el Patronato de San José, aprendiendo música y zapatería, siendo una de
sus aficiones la buena caligrafía. Sus padres eran unos piadosos labradores, cuyos 6
niños iban juntos a rezar el rosario o la santa misa. Era un joven responsable, servicial y
muy previsor, por lo que ayudaba mucho en los quehaceres del centro. En su
temperamento observador también previó su muerte, diciendo a Asunción Pechero:
“Mira, Asun, estamos en peligro, nos van a matar”, subiendo valientemente hasta la
Casa del Pueblo. (En S. López, Don Valentín Palencia Marquina, el cura de los niños pobres y huérfanos, BAC, p. 296).
EMILIO HUIDOBRO CORRALES
Nació el 9 de agosto de 1917 en Villaescusa del Butrón. De constitución fuerte y un
auténtico “líder”, de pelo castaño, un poco bizco de un ojo. Noble y cariñoso,
participaba con agrado en los actos religiosos, como indican testigos de su pueblo.
Adquirió tal afición musical que tocaba casi todos los instrumentos de la banda:
trompeta, bombardino, trombón, etc. El y otro hermano, que no se adaptaba a la
disciplina, fueron llevados al Patronato por su abuelo materno, porque, al morir muy
joven su padre, la madre se casó con otro que les trataba mal, especialmente después de
morir, también, la madre. Por eso nos dice su prima doña Aurora Corrales: “Emilio
estaba muy contento y muy agradecido a Don Valentín”. Uno de los alumnos recuerda
que “además nos daba lecciones, aparte, de geometría”. Otro de ellos hace esta
descripción: “una persona de gran humildad, física y moral. Muy alegre. Pacificador:
cualquier discusión la apaciguaba. Era muy respetado. Hacía las suplencias en la
dirección de la música. Era muy religioso. La verdad es que todos íbamos a misa, y
ellos eran los principales ayudadores de la convivencia”. (En S. López, Don Valentín Palencia
Marquina, el cura de los niños pobres y huérfanos, BAC, p. 296)
Nota: Si se juzga conveniente y se tienen medios, se puede proyectar en este momento el video realizado
por el Seminario (dura un minuto). La dirección está indicada en la sección “filmografía” de esta
publicación.
2. LA EDUCACIÓN
Don Valentín animó una institución educativa durante largos años. Era el
“Patronato de San José para la educación y primera enseñanza de niños
pobres”. La educación es una marca de estos cinco mártires, pues los cuatro
jóvenes que le acompañaban realizaban una tarea o bien de maestros, o bien
de lo que hoy llamamos monitores o animadores.
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2.1. La importancia de la educación en la vida de las personas
El ser humano nace desvalido. Necesita ir creciendo con la ayuda de los
demás, principalmente de los padres, pero también de toda la sociedad. La
persona tiene que ir adquiriendo el patrimonio cultural en el que se
desenvolverá. Pero la persona nace también con capacidades dormidas, o por
desarrollar. Los padres o la misma persona podrán elegir unas u otras
capacidades, pero siempre necesitará algún tipo de tutor, de enseñanza, de
orientación.
La labor educativa es básica para la sociedad. Llamamos educación al
“conjunto de acciones y comportamientos dirigido a promover el desarrollo de
la persona humana, que atiende a las múltiples dimensiones de la vida del
hombre (física, moral, social, intelectual, religiosa) y que tiene como meta la
realización cada vez más plena de la conciencia y del dominio de sí mismo,
junto con la capacidad de comunicar y cooperar con las demás personas” (G. M.
Salvati, Educación, en Diccionario Teológico enciclopédico, Verbo Divino, Estella 2003).
2.2. El cristianismo tiene mucho que aportar en la tarea educativa
Los cinco nuevos beatos fueron educadores cristianos. La educación del
hombre no es igual que la catequesis ni que la evangelización. Una cosa es
educación y otra cosa es catequesis. Pero el cristianismo tiene un gran
potencial educativo. Dar la espalda al cristianismo en la dimensión educativa es
cuando menos una torpeza. Hoy en nuestra sociedad hay tendencias laicistas
que pretenden marginar totalmente al cristianismo de la enseñanza. Profundo
error, puesto que los valores inspirados en el cristianismo forman de manera
decisiva a la persona.
2.3. ¿Dónde se inspiró Don Valentín para su pedagogía?
Don Valentín Palencia tomó muchas de las ideas pedagógicas del Padre
Manjón. Se sentía en comunión con él. En 1903 se agregó a las escuelas del
Ave María. A su vez, hay que enmarcar a don Andrés Manjón dentro del
movimiento pedagógico llamado “escuela nueva”. Don Andrés Manjón es una
figura representativa de la escuela nueva.
“La Escuela Nueva surgió como reacción contra los viejos sistemas educativos
del siglo XIX. A estos sistemas tradicionales, pasivos y receptivos se les
condenaba por conceder la primacía a los móviles extrínsecos: la coacción, la
obediencia y la disciplina exterior. Frente a estas características se impuso la
Escuela Nueva sosteniendo que la actividad educativa debía responder a las
necesidades, deseos, espontaneidad, libertad y disciplina interior del alumno,
abogando por la expresión, producción, movimiento y trabajo” (Elsa Casanova, Para
comprender las ciencias de la educación, Verbo Divino, Estella 1991, 104).
Andrés Manjón nació en Sargentes de la Lora (Burgos) en 1846 y murió en
Granada en 1923. Hombre bueno, compasivo, abierto y sencillo, también brilló
por su erudición, por su profundidad y por su capacidad de síntesis. Canónigo
del Sacro Monte de Granada y catedrático de Derecho sintió que una profunda
vocación educadora bullía en su alma y a ella sacrificó sus demás inquietudes
y sus posibilidades de brillo humano. La educación de los niños de los
alrededores de Granada fue su ilusión.
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El P. Manjón se alza en la historia de la pedagogía como un auténtico genio,
lleno de intuiciones, entusiasta y positivo, cordial en sus proyectos y dinámico
en sus realizaciones. Fue pedagogo con alma de maestro y científico con
ideales de apóstol. Fue el soñador que supo partir del más eficaz de los
realismos (Pedro Chico, Diccionario de catequesis y pedagogía religiosa, Monte Carmelo-Bruño).
Para Manjón educar es cultivar y desarrollar los gérmenes de perfección física
y espiritual que Dios ha puesto en el hombre. Educar es ayudar al hombre a
alcanzar su perfección psicológica y física en relación a su doble destino
temporal y eterno.
“En 1889 don Andrés Manjón puso en marcha sus Escuelas del Ave María,
regentadas por sacerdotes seculares y dedicadas a las clases más humildes.
El instinto de D. Andrés le llevó a elaborar unos métodos de enseñanza activa y
densamente humana en la que el juego, la canción, la oración, el deporte, la
práctica y todo lo que sabía a espontaneidad y humanidad ocupaban el puesto
de honor. No es caso insistir en lo que ello significó en la formación integral de
los que parecían condenados a no poder recibir ninguna formación. Tuvo
seguidores y de gran categoría” (Lorenzo Galmés, Testigos de la fe en la Iglesia de España, Bac,
Madrid 1982, 153).
2.4. Sugerencias sobre educación hoy.
Don Andrés Manjón, el padre Poveda y otros, fueron grandes pedagogos y
educadores cristianos que quisieron aportar a la sociedad de su tiempo un plus
de visión cristiana. Entonces como hoy, muchos se empeñan en que el
cristianismo esté totalmente ausente de la educación, y por ende, de toda la
vida pública.
La educación de las nuevas generaciones no puede estar exclusivamente
orientada por ideas horizontalistas, cerradas a lo trascendente, porque es
condenar a las personas a la unidimensionalidad de lo material. El ser humano
tiene una dimensión espiritual que va más allá de producir y disfrutar en la vida.
Los valores humanos, iluminados por los valores cristianos ayudan a la
persona a ser feliz y a desarrollarse plenamente. El Estado no debe acaparar la
educación. Esto nos conduciría a la peor de las dictaduras. Hoy hay un peligro
real de que en España se margine lo religioso de la vida pública, social y
educativa. No es cierto que la educación pueda ser neutra. Sí es posible que
en los centros educativos y en la vida social podamos convivir, pero no
eliminando las raíces históricas, filosóficas, no privando a gran número de
personas de su patrimonio social, cultural, filosófico, religioso, que por otro lado
ha contribuido de modo decisivo a configurar nuestro modo de vivir.
“Es de notar, también, cómo los profundos cambios afectan a la función social, que
desde siempre han venido desarrollando las instituciones de enseñanza. Aunque
felizmente hoy acceden a los diversos niveles educativos amplios sectores de la
sociedad, puede constatarse una pérdida de influencia de la escuela frente al peso de
otras instancias en la transmisión de la cultura. La cultura predominante se ha
tecnificado, modificando de raíz los presupuestos doctrinales en la formación de los
alumnos. De una concepción humanista se ha pasado a un aprendizaje de las ciencias
y la tecnología. La educación no se concibe ya solo, ni principalmente, como
educación para el perfeccionamiento personal del individuo, sino, ante todo, como una
preparación para la vida profesional. La crisis en la transmisión de valores y saberes,
así como el empeño excesivo por unas metodologías donde prima el activismo, han
sido determinantes en la evolución de la educación. A ello hay que unir el empeño por
la deconstrucción de lo existente, que ha llegado a desechar todo valor que pudiera
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ser considerado como tradicional o antiguo. Así, el esfuerzo, la memoria, el sacrificio y,
sobre todo, el sentido de la vida han sido eliminados de la educación escolar. En este
contexto, la dimensión trascendente de la persona humana, elemento fundamental de
la educación integral, resulta anacrónico, cuando no es excluido y combatido en el
quehacer escolar. Como consecuencia, la enseñanza religiosa pasa a un segundo o
tercer plano en el aprendizaje” (Conferencia Episcopal Española, Orientaciones
pastorales para la coordinación de la familia, la parroquia y la escuela en la
transmisión de la fe, número 25, Madrid 2013).
Monseñor Fisichella, desde la congregación para la nueva evangelización
insiste en que no se debe marginar el cristianismo en la vida cultural, y por lo
tanto en la educación, que es transmisión de cultura:
“Se quiere construir una Europa independiente del cristianismo y, en algunos
casos, incluso en contra suya. Sin embargo, el cristianismo es una condición
obligatoria para entender coherentemente la historia y la actualidad de estos
países. La elección de la neutralidad con respecto a la religión es el método
más dañino que se pueda imaginar. Las religiones no pueden ser todas ellas
iguales para Occidente. No estamos en una noche oscura donde no se
distingue nada. La primacía de la razón, conquistada a lo largo de siglos, no
puede nivelarse ahora sobre un igualitarismo de arenas movedizas que impida
dar voz a la fuerza crítica. Esta está llamada a discernir entre las religiones y a
optar por reconocer sus propios orígenes, así como la aportación recibida del
cristianismo. Vivir en la indiferencia, en el agnosticismo o en el ateísmo no solo
no consentirá llegar a una respuesta sobre el tema fundamental del sentido de
la vida, sino que tampoco permitirá lograr el objetivo de la unidad efectiva de
las naciones. (…)
No alegamos ningún derecho legítimo de primogenitura sobre las diversas
conquistas conseguidas a lo largo de estos siglos y que no marcan solo la
historia de Occidente. Sin embargo, no deseamos que otros se adueñen de
ellas, llegando incluso a negar nuestra originalidad y nuestra contribución. Si
recordamos estos hechos, y la lista podría prolongarse con muchos otros, es
solo para corroborar que el cristianismo no es una traba en el progreso de la
sociedad, sino la condición de su verdadero desarrollo (…).
La laicidad, como se ha ido verificando cada vez más en estos años, no es la
exclusión del cristianismo, sino la escucha de cuanto él puede ofrecer como su
contribución peculiar. Aceptarlo o rechazarlo será una elección que el legislador
tendrá que valorar, no para conseguir un posible puñado de votos al final de la
legislatura, sino para el bueno gobierno del Estado y para la formación cultural
integral de las generaciones futuras” (R. Fisichella, La nueva evangelización, Sal Terrae, Santander
2012, 43-45).
3. LA CARIDAD
La obra de Valentín Palencia fue una obra social, de beneficencia. Buscaba
atender a los niños pobres de Burgos. Todo esto nos da pie para hacer un
breve recorrido sobre la importancia de la caridad.
3.1. La caridad en la vida de la Iglesia
La caridad en la Iglesia no es un añadido, sino algo que pertenece a su
entraña. Cristo dijo: Amaos unos a otros como yo os he amado. Desde los
comienzos del cristianismo, la caridad ha estado presente.
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“Los cristianos testimonian la caridad de la Iglesia, derivada de la caridad de
Cristo, como comunidad de amor. Y esto no lo hacen los creyentes sólo porque
hay necesidades, sino por mandamiento del Señor. A lo largo del tiempo, la
Iglesia ha ejercido su función pastoral caritativa de muy diferentes maneras. La
primera ayuda caritativa cristiana nació junto a la Eucaristía (cf. Apostolicam
Actuositatem 8). Los Apóstoles instituyeron pronto a los diáconos como
ayudantes del servicio del altar y de los pobres, a saber, de una doble mesa.
Pero no se circunscribió la caridad a la propia comunidad, sino que trascendió,
por medio de las colectas, a otras iglesias o comunidades pobres (Rom 15, 25;
2 Cor 8, 2; 9, 1). Esta caridad, entendida como un servicio social, fundada en la
diaconía del Señor y de su reino, y que forma parte de la liturgia dominical, es
un testimonio de la iglesia primitiva, incluso con los paganos.
En la época patrística nacieron las primeras casas cristianas destinadas a la
caridad con los enfermos o peregrinos. En el siglo V apareció la primera
organización caritativa parroquial, que decayó en el siglo VIII. Los señores
feudales, las hermandades y gremios se ocuparon del servicio caritativo, y a
partir del s. XII aceptaron esta función los organismos civiles, aunque ayudados
por las órdenes religiosas y comunidades cristianas. En el siglo XVIII fue
decisiva la fundación de las hijas de la Caridad por San Vicente de Paúl. Pero
la revolución francesa y la secularización posterior dificultaron la buena marcha
de las organizaciones caritativas cristianas, aunque, por otra parte, dieron lugar
a que la sociedad civil se responsabilizara de los servicios sociales,
apremiantes con el advenimiento de la era industrial y la expansión de las
grandes ciudades. La caridad aislada y paternalista decae en nuestro siglo. Es
necesario dar a la caridad un sentido social. (…)
Cáritas española nació en 1942 bajo la denominación de Secretariado nacional
de Caridad y fue erigida canónicamente en 1960, como entidad benéfico-social
de la Iglesia en España” (C. Floristán, Cáritas, en Diccionario abreviado de pastoral, Verbo Divino, Estella
1988).
3.2. Vivir la caridad hoy.
Las formas de la caridad van cambiando con el transcurso de los siglos. Hoy no
tiene sentido una caridad meramente asistencial, que no busque la promoción
integral de la persona. No hay que dar pescado, sino enseñar a pescar. Nos
dicen nuestros obispos que la caridad en la Iglesia deber promover el
desarrollo integral de la persona y afrontar las raíces de las pobrezas:
“El aumento de la pobreza en esta crisis ha obligado a las instituciones de la
Iglesia a dar una respuesta urgente de primera asistencia -reparto de comida,
ropa, pago de medicamentos, de alquileres y otros consumos-que
considerábamos ya superadas en nuestro país. Estos servicios de beneficencia
se han multiplicado tanto que en ocasiones han restado tiempo y disponibilidad
para poder atender a tareas tan importantes como el acompañamiento y la
promoción de la persona. Este segundo nivel de asistencia, junto con la
erradicación de las causas estructurales de la pobreza, constituyen las metas
superiores de nuestra acción caritativa” (nº 46).
“La pobreza no es consecuencia de un fatalismo inexorable, tiene causas
responsables. Detrás de ella hay mecanismos económicos, financieros,
sociales, políticos...; nacionales e internacionales. «Un enfrentamiento lúcido y
eficaz contra la pobreza exige indagar cuáles son las causas y los mecanismos
que la originan y de alguna manera la consolidan». Debemos hacerlo movidos
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por la convicción de que la pobreza hoy es evitable; tenemos los medios para
superarla. Los principales obstáculos para conseguirlo no son técnicos, sino
económicos y políticos. “Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas
de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la
especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no
se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. La
inequidad es raíz de los males sociales” Debemos asumir todos la propia
responsabilidad, a nivel individual y social, las naciones desarrolladas y las
naciones en vías de desarrollo” (nº 48) (Conferencia Episcopal, Iglesia,
servidora de los pobres, Madrid 2015).
En este sentido, tenemos que entender la práctica de las obras de misericordia,
de las que estamos hablando en este año de la misericordia.
4. EL MARTIRIO
4.1. Los mártires, testigos del amor y de la fe
De los nuevos beatos, Valentín Palencia, sobre todo, podría haber sido
beatificado por su labor educativa y caritativa, o lo que se llama técnicamente,
por vía de virtudes. En su vida hay suficientes elementos como para
considerarlo ejemplo de vida cristiana. Sin embargo, en ellos cinco, su muerte
martirial, es determinante en su beatificación (por vía de martirio). ¿Cuál es
significado del mártir? ¿Qué es un mártir?
El martirio es el testimonio mayor de la verdad de la fe: “El martirio es el
supremo testimonio de la verdad de la fe. Designa un testimonio que llega
hasta la muerte: el mártir da testimonio de Cristo, muerto y resucitado, al cual
está unido por la caridad. (Catecismo de la Iglesia Católica 2473).
El martirio es una manifestación de amor a Dios sobre todas las cosas.
Los mártires de los primeros siglos no cedieron ante la posibilidad de adorar a
“otros dioses” y negar a Dios. Hoy hay otros ídolos en nuestra sociedad actual.
Se diviniza a lo que no es Dios: el poder, el placer, la raza, el estado, el dinero,
etc.
Podemos afirmar que el mártir es la persona que:
- Da la vida por Cristo y ama la vida. Su muerte no es fruto del desprecio a
la vida o de una entrega fanática a alguna causa. Es consecuencia del
amor a una persona, Jesucristo.
- Asocia su muerte a la de Cristo. Y por tanto, acoge el sufrimiento y,
uniéndolo al de Jesús en la cruz, convierte el sacrificio en oblación y la
vida en ofrenda permanente.
- Vive y muere con las mismas actitudes que Cristo. Entre ellas destacan
el amor y el perdón.
- Es modelo para los cristianos. Su vida nos muestra cómo se puede ser
cristiano en cualquier circunstancia como luz en las tinieblas y
sembrador de paz y de reconciliación.
- Se convierte en semilla de cristianos por el derramamiento de su sangre.
Cristo, modelo y causa de todo martirio.
Jesús es el prototipo de los mártires. Sufrió y murió, dando la vida. Únicamente
fijando la mirada en Jesús, los mártires pudieron soportar la muerte con
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fortaleza, llenos de alegría y esperanza. Tenían la certeza de que por él y sólo
por él, merecía la pena entregar la vida. El cardenal vietnamita Van Thuan
sufrió muchísimo en la cárcel y escribió estas palabras: “Jesús es el modelo de
los mártires, “el cual soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a
la derecha de Dios”. No sabemos cuántos le han mirado a El en la soledad de
las prisiones, en las últimas horas después de la sentencia a muerte, en las
largas noches de espera de una mano asesina inminente, en el frío del campo
de concentración… No sabemos cuántos le han mirado a El y han conformado
su vida a su martirio” (F. X. Nguyen Van Thuan, Testigos de la esperanza,
Ciudad Nueva, Madrid, p. 122). (Sugerimos oír en este momento la canción de
Iesu communio).
Siguiendo a Jesús, la historia de la Iglesia está plagada de cristianos y
cristianas que han dado su vida generosamente. Sólo queremos citar aquí a
San Esteban por dos razones: porque es el primer mártir (protomártir) y porque
Don Valentín tuvo su patronato junto a la iglesia de San Esteban. Pero
hagamos un breve recorrido por el martirio en España
4. 2. Mártires en España (y Burgos). Recorrido histórico
Bajo el Imperio Romano (siglos III y IV)
- San Lorenzo, diácono y mártir en Roma, español según la tradición.
Padeció bajo Valeriano, en el año 258. Su memoria es el 10 de agosto.
- San Fructuoso, obispo de Tarragona y sus diáconos Augurio y Eulogio,
año 259, bajo el imperio de Valeriano y Galieno.
- San Vicente, diácono de Zaragoza, mártir en Valencia, bajo el imperio de
Diocleciano.
- Santos Emeterio y Celedonio, militares, que fueron martirizados en
Calahorra.
- Santa Eulalia, virgen y mártir, en Mérida.
- En nuestras tierras de Burgos, Santa Centola (Valdelateja).
En la época visigoda (siglo VI)
San Hermenegildo, príncipe visigodo, convertido al catolicismo, martirizado en
Tarragona el año 586, por negarse a recibir la comunión pascual de manos de
un obispo arriano.
En la época mozárabe (siglo IX)
En la época mozárabe hubo numerosos martirios, de algunos de los cuales se
conserva memoria, sobre todo por las obras de San Eulogio de Córdoba, quien
asimismo moría mártir. Todos los martirios, con la excepción de las santas
Nunilo y Alodia, tuvieron lugar en Córdoba.
-
Santas Nunilo y Alodia, vírgenes mártires en Huesca (851).
Santos Rogelio y Servideo, monjes; Santos Aurelio y Sabigoto, esposos;
Félix y Liliosa, esposos (852).
Santa Columba, virgen (853); San Abundio, presbítero (854); San
Eulogio, presbítero (859); Santa Leocricia, virgen (859); San Pelayo,
adolescente (925).
11
Mártires misioneros (siglos XVI al XIX)
En Japón, por su condición de misioneros cristianos, fueron martirizados en
Nagasaki el cinco de febrero de 1597 cuatro religiosos franciscanos españoles.
También en Japón y por su condición de misioneros fueron martirizados cuatro
españoles, presbíteros de la orden de los dominicos (1633-37). De Burgos es
Diego Luis de San Vitores, jesuita, mártir en Guam en el siglo XVII.
En la evangelización de América, padecieron martirio en Paraguay los
españoles santos Juan del Castillo (17 de noviembre de 1628); y Alfonso
Rodríguez (15 de noviembre de 1628), ambos presbíteros de la compañía de
Jesús.
En 1747 y 1748, en China, otros dominicos españoles fueron martirizados. En
Vietnam fueron martirizados los obispos Clemente Ignacio Delgado, Domingo
Henares, Jerónimo Hermosilla, José María Díaz Sanjurjo, Melchor García, y
Valentín Berrio Ochoa y los presbíteros Francisco Gil, Jacinto Castañeda, José
Fernández, Mateo Alonso, Pedro Almató, todos dominicos.
De Burgos tenemos al beato Manuel López Ruiz, franciscano de San Martín de
las Ollas, y profesor del seminario, decapitado en Damasco el 10 de julio de
1860.
En el siglo XX
- En 1934 fueron martirizados por su condición de religiosos (9 de octubre) en
Turón (Asturias) el presbítero San Inocencio de la Inmaculada Canoura Arnau,
religioso pasionista y los hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle)
Santos Cirilo Bertrán (de Lerma), Marciano José, Victoriano Pío, Julián Alfredo,
Benjamín Julián, Augusto Andrés, Benito de Jesús, y Aniceto Adolfo, todos
ellos nacidos en España, salvo Benito de Jesús, que nació en Buenos Aires
(Argentina).
En 1936 fue martirizado San Pedro Poveda Castroverde (fundador de la
Institución Teresiana) (28 de julio), y en 1937 San Jaime Hilario, religioso de la
Salle. Originarios de Burgos hay unos 200 mártires beatificados (se pueden ver
sus biografías en el Calendario litúrgico diocesano). Sacerdotes diocesanos,
pero aún por reconocer, son Lucio Barberá (natural de Cabañes de Esgueva,
asesinado en San Felices del Rudrón) y otros que servían en lo que hoy es
Cantabria y entonces era diócesis de Burgos, como Félix Sainz López, Santos
Correa Pereda, Lino López Ruiz e Isidoro Gutiérrez González.
4.3. Martirio y vida cristiana
El mártir es un modelo de fidelidad a la fe que impulsa y alienta a los cristianos
a que seamos fieles en las circunstancias de cada día, también en el
sufrimiento y en el dolor, en la incomprensión ante la enfermedad o la muerte,
al Credo que profesamos, a la persona en quien creemos, Jesucristo. La
herencia de los mártires es aceptar cada día una vida llena de amor, de
fidelidad y mansedumbre. Ante el testimonio de estos mártires podemos
profundizar en aspectos centrales de nuestro seguimiento de Jesucristo.
En este momento en el que “asistimos al nacimiento de una nueva cultura, con
características y contenidos que a menudo contrastan con el Evangelio y con la
dignidad de la persona” (Juan Pablo II, Ecclesia in Europa 9) nos planteamos
cómo y dónde se pueden vivir hoy situaciones en cierta medida martiriales:
12
-
Ante el relativismo dominante, que no se vincula a ninguna verdad ni
ningún compromiso perdurable y que hace que el cristiano sea excluido
socialmente por el hecho de tener a Jesucristo como camino, verdad
vida.
Ante la cultura de la muerte, que nos pone en situaciones en las que hay
que defender y respetar la vida valientemente, en todo momento, desde
la concepción hasta la muerte.
Ante los ídolos de hoy y de la mentira, no cediendo ante lo que pretende
ocupar el lugar de Dios en nuestro corazón y siendo artífices de verdad
en las relaciones con los demás.
El cristiano, tiene un estilo de vida diferente que brota de la vida nueva recibida
en el bautismo, un bautismo que le une a la cruz de Cristo y que, de una forma
u otra comparte con El y con todos los hermanos que nos han precedido en el
camino hacia la vida eterna.
En los sacramentos, los mártires han encontrado la fuerza para entregar la
vida, como Cristo, y nosotros recibimos la gracia de Dios para ser fieles a
nuestra vocación. De hecho, desde el principio, algunos signos han unido a los
mártires con la liturgia y la vida nueva recibida en los sacramentos:
1) Desde el siglo III, generalmente, el altar, cubría un sepulcro sellado que
contenía las reliquias de los mártires. Esta costumbre de edificar el altar
sobre las tumbas de los mártires, expresa que “los mártires hacen
presente el sacrificio de Cristo a lo largo de la historia. Son, por así
decirlo, el altar vivo de la Iglesia que no está hecho de piedra, sino de
personas que se convirtieron en miembros del Cuerpo de Cristo y que
expresan así el culto nuevo: el sacrificio es la humanidad que con Cristo
se convierten en amor” (J. Ratzinger, El espíritu de la liturgia. Una
introducción. Cristiandad, Madrid 2001, página 98). Los altares más
importantes de la cristiandad son las llamadas Confesiones y están
construidos sobre el sepulcro de los mártires, como el altar de la basílica
de San Pedro y el de San Pablo.
2) En el Catecumenado primitivo existía un rito muy significativo: “la
deposición de las vestiduras blancas”, que nos habla de la relación de
los mártires con la vida de los cristianos. El bautizado en la noche de
Pascua vestía durante toda la primera semana del tiempo pascual la
túnica blanca del bautismo. Llegado el domingo llamado “in albis”, (hoy
segundo domingo de Pascua o domingo de la misericordia)
precisamente por el color blanco de estas túnicas, los recién bautizados
iban a alguna basílica de Roma, dedicada a un mártir, para dejar allí sus
vestiduras y pedir al mártir la intercesión para poder ser fieles al
bautismo durante toda la vida.
Martirio y Eucaristía: En la espiritualidad cristiana es muy importante la vivencia
de que el sacrificio de Cristo se hace también sacrificio de los miembros de su
Cuerpo, sabiendo que la vida de los fieles, su alabanza, su sufrimiento, su
oración y su trabajo se unen a los de Cristo. La Eucaristía dio a los mártires la
fuerza para sufrir con Cristo. Las biografías de los mártires nos relatan cómo
buscaban participar de ella hasta el último momento. A muchos de los
asesinados en la persecución del siglo XX, los apresan tras salir de la
13
celebración de la Eucaristía para ser fusilados al poco tiempo. La Eucaristía
otorga la capacidad de sufrir cualquier cosa por Cristo. Quien la celebra, y
comulga con frecuencia, quien la adora, tendrá en sus venas la misma sangre
de Cristo, siempre dispuesto a entregarla y derramarla cuando sea necesario
por la salvación del mundo.
4.4. La persecucion religiosa en España en el siglo XX
El siglo XX fue un siglo de tremendas persecuciones religiosas: Mexico, Rusia,
España, etc. Andrea Riccardi escribe: “Ha sido, el pasado siglo XX, el siglo de
las destrucciones, de los asesinatos en masa, de la industria de la muerte, del
terror. Un siglo de sombras largas, terrible por sus violencias. Pero los periodos
de crisis, son muchas veces, a la vez dolorosos y fecundos. El testimonio de
los mártires lo es ante todo de la fuerza”.
De la persecución en España han dicho grandes historiadores:
“La persecución de la Iglesia católica fue la mayor vista en Europa occidental,
incluso en los momentos más duros de la Revolución francesa” (Stanley G.
Payne).
“Posiblemente, en ninguna época de la historia de Europa, y posiblemente del
mundo, se ha manifestado un odio tan apasionado contra la religión y cuanto
con ella se encuentra relacionado” (Hugh Thomas).
“Los primeros tres meses de la guerra fueron el periodo de máximo terror en la
zona republicana. Las pasiones republicanas estaban en su cenit. Los
sacerdotes fueron las principales víctimas del gangsterismo puro” (Gabriel
Jackson).
“Los revolucionarios llevaban meses ensañándose con la Iglesia y sus
sacerdotes. Nadie que tenga a la vez buena fe y buena información puede
negar los horrores de esta persecución” (Salvador de Madariaga).
4.5. Por qué beatificar y canonizar a los cristianos martirizados en la
persecución religiosa.
La Iglesia lleva una serie de años beatificando y canonizando a los mártires de
la persecución religiosa del siglo XX. Pero quizá alguno pueda plantear la duda.
¿No será un acto que fomenta la desunión entre los españoles y la revancha?
Ya en el año 1986, en el documento “Constructores de la paz” nos decían
nuestros obispos:
“No sería bueno que la guerra civil se convirtiera en un asunto del que no se pueda
hablar con libertad y objetividad. Los españoles necesitamos saber con serenidad lo
que verdaderamente ocurrió en aquellos años de amargo recuerdo. Los estudiosos de
la historia y de la sociedad tienen que ayudarnos a conocer la verdad entera acerca de
los precedentes, las causas, los contenidos y las consecuencias de aquel
enfrentamiento. Este conocimiento de la realidad es condición indispensable para que
podamos superarla de verdad.
Por ello hay que desautorizar los intentos de desfigurar aquellos hechos, omitiendo o
aumentando cualquiera de sus elementos en favor de una posición determinada o en
contra de personas, ideologías e instituciones. En ningún caso se debe utilizar una
imagen distorsionada de lo ocurrido como argumento en favor o en contra de nadie en
la actual situación española. Tal procedimiento podría avivar los rescoldos de la
división todavía no apagados del todo y perpetuar en las generaciones jóvenes
actitudes de intolerancia de consecuencias insospechables. Saber perdonar y saber
14
olvidar son, además de una obligación cristiana, condición indispensable para un
futuro de reconciliación y de paz.
Aunque la Iglesia no pretende estar libre de todo error, quienes le reprochan el
haberse alineado con una de las partes contendientes deben tener en cuenta la
dureza de la persecución religiosa desatada en España desde 1931. Nada de esto ni
por una parte ni por otra se debe repetir. Que el perdón y la magnanimidad sean el
clima general de los nuevos tiempos. Recojamos todos la herencia de los que
murieron por su fe perdonando a quienes los mataban y de cuantos ofrecieron sus
vidas por un futuro de paz y de justicia para todos los españoles” (Comisión
permanente de la Conferencia Episcopal Española, Constructores de la Paz,
instrucción pastoral, nº 79-80).
Los mártires merecen ser recordados:
“Los mártires del siglo XX son en España, y en la Iglesia toda, testimonio y
profecía. En su debilidad, en su evidente fragilidad, dieron elocuente testimonio
de su fe y de los misterios de la vida eterna. Su humildad sencilla, desvalida,
humilde, se revistió de valor, poniendo en evidencia la fortaleza que viene de
Dios. Murieron en un clima de persecución pero en ellos no entró el odio:
perdonaron y no quieren, ni necesitan, ningún tipo de reivindicación. El mártir
es el testigo más auténtico y creíble de la verdad, no sólo por las palabras, sino
sobre todo por su sangre, que se hace palabra de vida siguiendo el ejemplo de
Cristo, el primero de los testigos. Igual que el maestro, los mártires dan
testimonio y son profecía, ante todo, del amor y de la verdad. Cristo fue fiel a su
misión, hasta dar la vida en testimonio de la verdad y de la caridad absolutas.
En el paradigma de los testigos: la verdad y la caridad son, sin duda, los
elementos constitutivos del testimonio del mártir cristiano” (Oficina para la causa de los
santos de la CEE, El martirio cristiano, testimonio y profecía, Edice, Madrid 2007, página 10).
Durante un tiempo, el Papa Pablo VI a favor de la reconciliación de todos los
españoles recomendó esperar a la hora de beatificar y canonizar. “La Santa
Sede, después de analizar el momento histórico, consideró que empezaba a
prevalecer el derecho de la Iglesia a recoger este patrimonio espiritual tan
importante para nuestro camino. (…) Creo que, sin negar que existen
resonancias de aquellos conflictos, hay que admitir que España ha entrado en
la normalidad democrática y que, a los problemas del pasado se han añadido
los actuales, en sintonía con el resto de Europa, como los de género y de
bioética, en una sociedad de cambio cultural acelerado. La sociedad
democrática es, por naturaleza, una sociedad conflictiva pero, por ello, no tiene
que ser precisamente violenta. En un ambiente competencial es normal que
cada cual defienda sus posiciones. Pero en nuestro caso, a mi entender, puede
haber habido un cierto complejo histórico, un modo de entender el respeto a la
tolerancia y digámoslo también, una inhibición excesiva de responsabilidades
debido a la crisis que vive la fe religiosa hoy” (Joan Martí Alanís, obispo de Urgell, Hablar hoy de
la persecución religiosa en España en El martirio cristiano, Testimonio y profecía, Edice, p. 104-106).
5. CANONIZACIÓN Y BEATIFICACIÓN
Estamos hablando de canonización, beatificación. ¿Cuáles son actualmente las
exigencias y el camino ordinario de este proceso?
Canonización significa “incluir en el canon”. Es decir, declarar santo a alguien al
incluirlo en la regla de santidad de la Iglesia. El proceso no es sencillo ni breve.
La investigación no se puede iniciar hasta al menos cinco años después de su
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muerte. El Papa lo puede autorizar de forma extraordinaria. Son cuatro fases,
en las que el candidato se define:
SIERVO DE DIOS: Cuando por indicación de un obispo, la Congregación para
las Causas de los Santos, comienza el proceso.
VENERABLE: La Congregación analiza materiales y testimonios, y una
comisión de 9 teólogos cualificados emite un juicio favorable sobre la caridad y
virtudes heroicas del candidato.
BEATO: Es necesario el reconocimiento de un milagro atribuido a su
intercesión (normalmente una curación), tras ser examinado el caso por cinco
médicos y siete teólogos, que expresan su parecer favorable. El milagro no se
requiere si la persona ha muerto mártir. La ceremonia pública de la
beatificación será en la tierra natal del beato.
SANTO: Se precisa un segundo milagro. La ceremonia solemne de declaración
de la santidad de un cristiano es lo que se denomina propiamente
“canonización”. Se autoriza así su culto público en la Iglesia, se le adjudica un
día para su fiesta y se le puede dedicar una iglesia o santuario.
(Tomado del taco del Corazón de Jesús)
6. DON VALENTÍN, UN HOMBRE DE GRANDES VIRTUDES
Vamos a concluir esta conferencia con la referencia a las virtudes que vivió
Don Valentín Palencia. El fue un gran seguidor de Jesucristo. El vivió las 3
virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) y vivió también las 4 virtudes
teologales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza). En él nos podemos
inspirar para vivir el día a día.
“Hombre de fe: que se postraba totalmente en la soledad de la capilla ante el
Santísimo para pedir ayuda en los momentos difíciles y que acudía con ternura a la
Sagrada Familia y repetía en sus pruebas: “San José no me abandona”.
Varón de esperanza: su confianza en la providencia era una de las cualidades que
más llamaban la atención. Sembrador de las semillas del Reino, sabía que sólo Dios
las hacía crecer, suscitando la generosidad de los corazones nobles. El procuraba una
educación integral, intelectual, artística y laboral, pero sobre todo religiosa, el mayor de
los bienes, que fundamentaba y daba sentido a la vida.
Y sacerdote lleno de amor, de caridad heroica. Él no se reservaba nada para sí:
fuerza, alimento, dinero, ropa, ni siquiera tiempo. De todos se compadecía, dicen, y
por eso era tan humano, porque acercaba el corazón de Dios a los hombres. Hubo
noches que se quedaba casi sin cenar, por darle sus sardinas a algún niño que se
acercaba. Y la única exigencia para aceptarlos en el Patronato es que fueran
realmente pobres. El sabía que hacía las veces de Padre para los más desvalidos y en
Dios y para Dios amaba a los más necesitados. La gente lo recuerda llevando a los
pequeñitos de la mano.
Con todos amable de trato y fiel en la palabra dada. Cercano a sus parientes y
antiguos alumnos. Su amor lo prolongaba en los sufragios por allegados y
bienhechores. Efluvios de amistad ante el Santísimo Sacramento, oculto en hermoso
Sagrario o en una caja de madera, como en otro pesebre, en la lonja de Suances,
cuando le habían prohibido celebrar la Eucaristía. Amor a la Santísima Virgen, su casa
era una escuela del “Ave María”, con su anagrama en todas las partes, y donde se
rezaba diariamente el rosario y otros ejercicios piadosos, como recitación del avemaría
en los días de retiro espiritual, al sonar cada hora”.
Virtudes cardinales en Valentín Palencia:
“La prudencia es el amor que sabe distinguir entre lo que es ventajoso para el camino
de Dios y lo que puede ser obstáculo. En Valentín se veía un gran sentido práctico
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para lograr sus generosos proyectos, teniendo un claro discernimiento en los pasos
para alcanzarlo. Lo que procura no oír son los consejos de la prudencia humana para
alcanzar relieve a los ojos del mundo. Cuando le ofrecen puestos de honor, dice que
de salir del Patronato, sería para ir a un monasterio o a la eternidad. Considera
engañosas las glorias pasajeras, e incluso estaría dispuesto a sufrir lo indecible, según
su testamento, por salvar a los hombres. Sabio consejero, deja caer su palabra
oportuna en la animación de asociaciones y cofradías. En su sentido de sereno
equilibrio y realismo, siempre alentaba en la buenas obras.
Justicia es el amor que sirve, ante todo, a Dios, y por eso pone un orden que lleva a
una buena disposición de ánimo para con el prójimo y la sociedad. Es curioso que él
fuera hijo de un zapatero, que le dio la vida, participante de un sindicato católico, y que
otro zapatero, de ideas revolucionarias, le condujera a la muerte. En su vida se
cruzaron los dos paradigmas de sociedad que llegaron a chocar, el que pensaba que
los problemas sociales se resolverían por la violencia, y el que buscaba la instrucción y
la promoción de la familia por el trabajo. Su honrada vida era imitación de la de la
familia de Nazaret, por eso manifiesta la noche antes de morir: “Estamos en la semana
de la Sagrada Familia. Siempre he pedido la gracia del martirio. Es muy oportuno este
momento”. En ese sentido de humana colaboración fue un trabajador incansable.
Sabía implicar a los demás a favor del necesitado, sin imponer exigencias, a la vez
que se mostraba agradecido. A pesar de la escasez, siempre era dadivoso y procura,
también, pagar con puntualidad las deudas contraídas y llevar claramente las cuentas.
Fortaleza es el amor que todo lo soporta. Sin buscar reconocimiento de nadie, más
que de Dios, sus jornadas transcurrían durísimas, llevando actividades y horarios
agotadores. La ayuda en la marcha de la casa era tan mínima que él tenía que estar
atento a los más diversos menesteres. En los primeros lustros de la fundación hubo de
vencer grandes dificultades económicas y de reconocimiento, no avergonzándose, ni
de alargar la mano por los niños, ni de soportar el sarcasmo de quien lo consideraba
un soñador. En cualquier agravio se mantenía sereno. El frío, la soledad, las
enfermedades no sumieron su tesón, siéndole superior la fortaleza espiritual que la
física, a pesar de su estatura. Sabía sobreponerse con paz y eficiencia a las pruebas;
así, cuando todo parecía marchar con más normalidad, un incendio voraz le destruye
el patronato, y con decidido esfuerzo reconstruye la casa antes de un año. Nada le
parecía ser imposible y permanentemente alentaba con su sonrisa.
La templanza es ese amor que se mantiene íntegro e incólume para Dios. Los que lo
ven por la calle siempre observan en él una humilde dignidad y un gran sentido de
recogimiento. Amable, educado y atento con los demás, era muy austero consigo
mismo, un ejemplo de dominio ante la comodidad, que buscan los apetitos. Siempre
cercano, en las cosas agradables se recreaba, incluso con sentido del humor. En las
comidas prefería los alimentos sencillos, de suerte que, cuando lo invitaban a
desayunar, disfrutaba guardando las galletas para los pequeñitos, que comiéndoselas
él mismo. Por sus múltiples quehaceres y constantes vigilias, en el sueño era muy
parco. Un monaguillo comprueba que vestía camiseta de saco para añadir penitencia
a su vida. Con su templanza está la clemencia en las correcciones aplicadas. Don
Valentín no era blando, pero jamás colérico y más bien, inclinado a una mansedumbre
que infundía respeto en los niños.
Humildad. Si la humildad consiste en saber ocupar el puesto de criatura, en actitud de
entrega a Dios, además de abnegado, siempre lo califican de “humilde y sencillo
sacerdote”. Busca permanecer en la discreción y silencio, en la última fila, llevando por
detrás el peso de los trabajos del Patronato. Cuando le llegan reconocimientos o
premios a la virtud, en su conciencia delicada aparece algo que le inquieta y, después
de orar y pensar en los “novísimos”, en el día de Todos los Santos, toma la pluma y
nos deja un Testamento digno de admiración, donde vemos la grandeza de su corazón
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por su propio vacío: “En el nombre de Dios Padre, que me crió… yo, el más indigno de
todos los sacerdotes del mundo entero…” A nadie ni a nada se cree superior.
Pobreza. Su vivir pobre es más difícil de ocultar y es a todos patente su austeridad en
el vestido y habitación, pues nada de lo que tenía lo consideraba propio. Cuando a
espaldas suyas le han conseguido la medalla para un homenaje, los antiguos alumnos
le han de comprar hasta la ropa interior. Nació pobre y daba gracias a Dios de ello,
porque así apreciaba mejor el valor del trabajo y tenía más capacidad de acercarse al
desvalido. “Pobre he nacido, pobre he vivido y mi mayor dicha será morir sin un
céntimo”. A pesar de esa austeridad, quienes visitaban el patronato alababan el orden
y la limpieza encontradas en la casa” (En S. López Santidrián, Don Valentín Palencia Marquina, el cura de los
niños pobres y huérfanos, BAC, p. 291-294).
Vamos a concluir con la lectura literal de una joya espiritual. El testamento de
Don Valentín. Toda una lección de humildad.
TESTAMENTO DE DON VALENTÍN
En el nombre de Dios Padre, que me creó, en el nombre de Dios Hijo, que me
redimió, y en el nombre de Dios Espíritu Santo, que me santificó, digo yo, el
más indigno de todos los sacerdotes del mundo entero, la más miserable de
todas las criaturas de la tierra, que, si el Señor, mi Dios, en sus altos juicios y
sin duda alguna por mis muchos pecados de infidelidad en su santo servicio
durante mi vida, no me concede la dicha por la que siempre ha suspirado mi
alma de dar mi vida por El, ya que mi buen Jesús la ha dado por mí,
derramando hasta la última gota de su sangre preciosísima, declaro:
Que es mi última voluntad me entierren sin anunciar mi entierro, ni privada ni
públicamente, ni en esquelas ni en periódicos; y deseo se me dé cristiana
sepultura entre los pobres, suplicando no pongan ninguna inscripción ni señal
en mi sepultura, para que así, nadie se acuerde de mí.
Es mi voluntad que todos los enseres de mi particular propiedad, de cualquier
clase que éstos sean, se queden a favor del Patronato, lo mismo en metálico,
presente que futuro.
Pobre he nacido, pobre he vivido, y mi mayor dicha será morir sin un céntimo.
Es mi voluntad que no se haga gasto de ninguna clase con motivo de mi
muerte, ni después de ella, por si acaso a alguno se le ocurriera hacer algo
para honrar mi nombre, pues deseo que éste quede en el olvido.
Dejo al Patronato de San José y a la Cofradía de antiguos alumnos bajo la
protección y amparo de la Sagrada Familia.
Acepto con sumo agrado cualquier clase de muerte que el Señor me enviare, lo
mismo repentinamente que de larga y penosa enfermedad; lo mismo en casa
que en la calle; en Burgos o en cualquier otro lugar.
Por último, pido perdón a todos los que se crean ofendidos por mí, y pido
perdón de todo corazón a los que haya dado motivos de escándalo de palabra
o de obra, haciendo votos de sufrir por ello en el Purgatorio hasta el fin del
mundo, por los escándalos que directa o indirectamente haya dado en mi vida y
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para desagraviar a Dios y satisfacer por los pecados que otros hayan podido
cometer por causa mía.
Lo que firmo en Burgos, en la fiesta de Todos los Santos, en el año de gracia
de mil novecientos veinticinco.
(En S. López Santidrián, Don Valentín Palencia Marquina, el cura de los niños pobres y huérfanos, BAC, p. 254-255).
Muchas gracias.
B) Sugerencias para un trabajo en grupo pequeño:
Guión para trabajar en pequeño grupo de jóvenes o de adultos 8-15 personas
(duración hora y media)
Entregar a los miembros del grupo el libro “De Burgos al cielo” unos días antes,
para que lo lean y escriban lo que les llama la atención, lo que les interroga, lo
que quieren preguntar.
Reunión: oración breve para comenzar.
Pequeño resumen de la biografía de Valentín y compañeros.
Preguntas, inquietudes, coloquio.
Exposición del animador: Breve biografía de los cinco beatos. Breves notas
sobre los tres aspectos de la vida de los nuevos beatos y diálogo sobre las
preguntas:
- la educación: ¿Debe la Iglesia seguir teniendo obras educativas, por
ejemplo, colegios, universidades? ¿La educación general de las
personas puede estar al margen de los valores cristianos?
- la caridad: ¿qué aspectos de la caridad o de las obras de misericordia
son los más urgentes en nuestra sociedad actual?
- el martirio: ¿tenemos una Iglesia, unos cristianos, capaces de asumir
sacrificios, molestias por el Reino de Dios y la evangelización? ¿Por
qué?
C) OTROS MATERIALES COMPLEMENTARIOS:
1. BIOGRAFÍAS BREVES
1. 1. Biografía que aparece en la estampa publicada en 1990. Autor: SLS
Valentín Palencia Marquina nace en Burgos el 26 de julio de 1871. Desde seminarista se
preocupa de la situación de los pequeños. Ya sacerdote, funda en 1898 junto a la iglesia de
San Esteban el Patronato de San José para la educación de niños huérfanos y pobres. En él
alimenta y enseña gratuitamente a unos 100.
Soporta horarios extenuantes, con gran confianza en Dios y amabilidad de trato. Muy devoto de
la Sagrada Familia. Dicen de él que “era misericordia”.
Usa una pedagogía activa. Refuerza la instrucción escolar con dibujo para la habilidad manual:
teatro, para educar en la expresión; y música, para refinar el espíritu.
Fue un precursor de las colonias veraniegas, ganando el sustento con el concurso de una
banda. Se hallaban en Suances cuando comenzó la guerra. Los milicianos le prohíben celebrar
la Eucaristía y el 15 de enero de 1937, es martirizado con sus mejores auxiliares:
Donato Rodríguez García, 25 años, de Santa Olalla de Valdivielso. Tuvo la enfermedad de la
poliomielitis, de inteligencia clara y director de la banda.
Germán García García, 24 años, de Villanueva de Argaño. Bondadoso, conocía idiomas y
tocaba el clarinete.
Zacarías Cuesta Campo, 20 años, de Villasidro. De talante previsor y servicial. con cojera en
una pierna. Zapatero, buen calígrafo y, también, músico.
Emilio Huidobro Corrales, 19 años. De Villaescusa del Butrón. Dominaba varios instrumentos.
Líder noble e integrador.
19
1.2. Biografía escrita por el Padre Conde en el libro “Burgos su memoria callejera”
La persona de Don Valentín Palencia Marquina es, de verdad, entrañable, más aún dada la
circunstancia trágica de su muerte.
Su presencia en Burgos va unida al centro benéfico-social, que en tiempos, se abrió en el
caserón anejo a la iglesia de San Esteban. En el mismo se formaron muchachos huérfanos, o
provenientes del patronato de protección al menor. Allí impartía sus clases Don Valentín, y con
los chicos transcurría su vida. Organizó una banda de música, que actuaba en procesiones,
fiestas y actos en la ciudad de Burgos. En las muestras de fotografía antigua hemos visto a
este grupo musical, con Don Valentín al frente. Habiendo ido con muchachos a pasar unos días
de colonias junto al mar, fue fusilado por su condición de sacerdote, en enero de 1937, en la
carretera de Comillas” (página 223).
2. ORACIONES Y CANCIONES
2. 1. Oración de la estampa publicada al comienzo del proceso
Dios, Padre de bondad, a tu sacerdote Valentín, mártir de la fe, con cuatro alumnos, le diste un
corazón lleno de misericordia hacia los huérfanos y niños pobres. Concédenos la gracia que te
pedimos, confiando en su intercesión, y confirma su generoso ejemplo con el honor de los
altares para bien de la Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. (Padrenuestro, Avemaría y
gloria)
2.2. Oración que apareció en el “Mensaje con motivo de la beatificación de 498 mártires
del siglo XX en España” de la 89 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal:
Oh Dios, que enviaste a tu Hijo,
para que muriendo y resucitando
nos diese su Espíritu de Amor.
Nuestros hermanos,
mártires del siglo XX en España,
mantuvieron su adhesión a Jesucristo
de manera tan radical y plena
que les permitiste derramar su sangre por El.
Danos la gracia y la alegría de la conversión
para asumir las exigencias de la fe;
ayúdanos, por su intercesión,
y por la de María, reina de los mártires,
a ser siempre artífices de reconciliación en la sociedad
y a promover una viva comunión
entre los miembros de tu Iglesia en España;
enséñanos a comprometernos,
con nuestros pastores,
en la nueva evangelización
haciendo de nuestras vidas
testimonios eficaces del amor a ti
y a los hermanos.
Te lo pedimos por Jesucristo,
el Testigo fiel y veraz,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
2.3. Oración litúrgica
Dios rico en misericordia, que por tu Hijo Jesucristo, constantemente llenas de dones a tu
Iglesia: concédenos la gracia de imitar el ejemplo de tu siervo Valentín presbítero y
compañeros mártires, en el amor sincero a ti y en el servicio generoso a los hermanos. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es
Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
20
2.4. Canción de Iesu communio
MÁRTIRES DE HOY (Iesu Communio)
Los mártires han madurado su fidelidad mirándole a El, mirada larga y perseverante al
Crucificado… ¡entremos en ella!
Cuántos le han mirado a El
en la soledad de las prisiones,
en las horas últimas tras la sentencia a muerte.
Muchos le han mirado a El
en las largas noches de espera
de la mano inminente de un verdugo,
en el frío campo de concentración,
en el dolor y el cansancio de un mundo sin Dios.
No sabemos cuántos elevaron sus ojos hacia El,
y fueron configurados al martirio de Jesús.
No sabemos cúantos
se atrevieron a amar en forma de cruz,
muchos más de los que pensamos, muchos más…
LOS MARTIRES NOS ENSEÑAN A DECIR SÍ.
SI, SIN LÍMITES NI CONDICIONES AL AMOR DE JESÚS.
LOS MÁRTIRES NOS ENSEÑAN A DECIR NO,
A LA MENTIRA, A LAS COMPONENDAS Y A LA MEDIOCRIDAD.
No se trata de heroísmo, sino de fidelidad,
y ésta sólo se madura
mirando a Jesús, permaneciendo en Jesús.
LOS MÁRTIRES NOS ENSEÑAN….
3. RECURSOS
3.1. BIBLIOGRAFÍA
SATURNINO LÓPEZ SANTIDRIÁN, Don Valentín Palencia Marquina, el cura de los niños
pobres y huérfanos. BAC, Madrid 1999.
LUIS RENEDO JUÁREZ, De Burgos al Cielo. La historia de Don Valentín y sus amigos contada
a los niños. Ilustraciones de Rodrigo Camarero Abad. Archidiócesis de Burgos, Burgos 2016.
ARCHIDIÓCESIS DE BURGOS, Celebración de la eucaristía y beatificación de Don Valentín
Palencia Marquina y compañeros mártires. Burgos 2016.
Números recientes de Sembrar y web de la diócesis: archiburgos.es
DIÓCESIS DE BURGOS, Calendario litúrgico, sugerencias para las celebraciones, 2012.
Conferencia Episcopal Española, Vosotros sois la luz del mundo. Beatificación de 498 mártires
del siglo XX en España, Carpeta de materiales diversos, Edice 2007.
Número 850 de Sembrar (10 noviembre de 2007)
Antonio Montero, Historia de la persecución religiosa. BAC.
Vicente Cárcel, Mártires españoles del siglo XX, BAC.
Vicente Cárcel, Mártires del siglo XX, cien preguntas y respuestas. Edicep.
José Francisco Guijarro, Persecución religiosa y guerra civil, La esfera de los libros.
Jorge López Teulón, Mártires españoles. 1934-1939. Juan Pablo II: beatificaciones y
canonizaciones. Edibesa.
Andrea Riccardi, El siglo de los mártires. Plaza y Janés.
Conferencia episcopal española, Hablar hoy de martirio y santidad. Edice.
J. M Palomares (dir.), Historia de Burgos, tomo IV, Edad contemporánea (3), Caja de Burgos,
Burgos 2006, 67-69.
3.2. FILMOGRAFÍA.
Un Dios prohibido. (sobre los mártires de Barbastro)
Poveda
Maximilian Kolbe
21
De dioses y hombres (monjes mártires en Argelia)
Becket (1964) Sobre el arzobispo de Canterbury
Un hombre para la eternidad (1966) Sobre Santo Tomás Moro
Películas sobre Juana de Arco
Romero (1989)
Video realizado por el Seminario de Burgos (duración 1 minuto):
https://www.youtube.com/watch?v=rwUcb2ySH7I (o en la página web de la diócesis)
3.3. DISCOGRAFÍA
Jesu communio: Disco Soy de Cristo IV, Portadores de Espíritu Santo y gozo. Canción Mártires
de hoy.
Disco: Marcados por la cruz. Apuntes musicales para la visita de la cruz (sobre todo Seréis mis
testigos, Quién nos separará)
Kairoi, Vale la pena arriesgar en la vida y en la muerte. Hermanas de la doctrina cristiana, DK90, Barcelona 1995
4. TEXTOS COMPLEMENTARIOS.
4.1. Sobre educación
La enseñanza en Burgos a comienzos del siglo XX
“Tradicionalmente la enseñanza había sido en nuestro país patrimonio de la Iglesia, aunque ya
desde el siglo XIX se produce una pugna entre ésta y el Estado por el control de la educación,
que muy lentamente irá decantándose a favor de la secularización.
El proceso desamortizador iniciado en 1836 por Mendizábal y continuado por Madoz en 1855,
entre otras muchas consecuencias, va a potenciar este proceso, al privar a instituciones
eclesiásticas, escuelas y ayuntamientos, de las rentas con que mantenían su actividad
educativa. Por ello, el Estado se va a ver obligado paulatinamente a hacerse cargo de
funciones hasta ahora atendidas prioritariamente por el clero, como la enseñanza y la
beneficiencia. Sin embargo este proceso se va a desarrollar con enorme lentitud en nuestro
país, ya que, a diferencia del resto de Europa, donde el hundimiento del Antiguo Régimen
supuso, efectivamente, un proceso de secularización, el poder clerical va a mantenerse aquí a
través del instrumento más eficaz de influencia cultural e ideológica: la educación y la
enseñanza. En Burgos, los jesuitas, los maristas, que se harán cargo del colegio del Círculo, y
para las niñas, las Hijas de la Caridad, instaladas en el colegio Saldaña desde 1846,
desempeñarán un papel trascendental durante esta primera mitad del siglo XX. (…) En los
colegios y escuelas regentados por religiosos y religiosas se van a formar miles de jóvenes
burgaleses, muchos de los cuales pasarán a desempeñar cargos de importancia a escala local
y, algunos, incluso nacional, o a destacar en distintas facetas del arte, la cultura o la actividad
profesional” (Félix Castrillejo Ibáñez, en Protagonistas burgaleses del siglo XX, Volumen I,
Diario de Burgos-Universidad de Burgos, Burgos 2000, página 129).
4.2. Sobre caridad
LA CARIDAD A COMIENZOS DEL SIGLO XX EN BURGOS
“En el siglo XIX se opera un traslado de la carga asistencial, levantada por la Iglesia hasta el
momento, al Estado, o más bien, a instituciones intermedias. Pedro Carasa ha calificado el
proceso para Burgos, de municipalización y provincialización, por hacerse cargo municipios y
Diputación provincial, según momentos, de esta tarea. (…)
La Iglesia se hace presente institucionalmente, con nuevas prestaciones, en otros campos,
algunos de ellos, no atendidos. Las Hijas de la Caridad regentan desde 1846 el colegio de
Niñas Huérfanas de Saldaña y una escuela gratuita para niños pobres, desde 1852. En 1855
abren el Asilo Escuela de Párvulos, el primero de la provincia, fundado por las conferencias de
San Vicente de Paúl. Las mismas Hijas de la Caridad, atenderían, años más tarde el Hospital
Provincial y el Hospital de San Juan. Las Conferencias de San Vicente de Paúl se establecen
por el Cardenal de la Puente en 1854: es una respuesta caritativa y organizada de los laicos a
las diversas necesidades y formas de marginación social; la atención domiciliaria a pobres,
enfermos y ancianos centra su actividad. Para atender a los ancianos, también, se instalan en
1876 en unas eras de Santa Clara donada por un caritativo católico, las Hermanitas de los
pobres. Las Siervas de Jesús, dedicadas a la asistencia a domicilio de los enfermos, se
aposentan en el Hospitalejo en 1879, año, también en que el sacerdote Angel Sedano crea la
asociación “Ropero de los pobres”, dedicada a confeccionar y entregar ropa a los necesitados.
Fruto de una sensibilidad social distinta, en 1883 se inaugura el “Círculo de obreros de Burgos”
22
con el fin de mejorar las condiciones morales y materiales de la clase obrera y atender la
educación de sus hijos (…)
Así pues, párvulos, niños, jóvenes, enfermos, ancianos y pobres en general, fueron objeto de la
atención institucional de la Iglesia, si bien con una preocupación casi exclusivamente caritativa”
(Angel Gonzalo, La Iglesia en Burgos en el siglo XIX (bosquejo de una panorámica) en Historia
de Burgos, Diario 16 de Burgos, Burgos 1993, páginas 886-888).
Testigos del Dios vivo (Conferencia Episcopal Española):
59: La evangelización y la vida cristiana llevan consigo una especial preferencia por los pobres
de este mundo. No basta con atender a los pobres de la comunidad cristiana. Los pobres de la
sociedad, personalmente considerados, así como las zonas, los grupos étnicos o culturales, los
enfermos, los sectores de la población más pobre y marginados tienen que ser preocupación
constante de la Iglesia y de los cristianos. Es preciso aumentar los esfuerzos para estar con
ellos y compartir su condición de vida, sentirnos llamados por Dios desde las necesidades de
nuestros hermanos, hacer que la sociedad entera cambie para hacerse más justa y más
acogedora en favor de los más pobres.
4.3. El cuadro de los beatos.
Está pintado al óleo sobre un lienzo tipo «Velázquez» –«el mejor que hay en el mercado por su
trama tiesa donde prácticamente no se nota la urdimbre» (los entrecomillados son palabras del
autor)–; tiene un formato cuadrado (1,42 metros de lado) y un intenso trabajo que ronda los dos
meses.
Refleja en sus pinceladas una imagen actual de lo que supone ser mártir en un cuadro en el
que sus personajes rezuman «tranquilidad, amistad y alegría». Es un lienzo que refleja «un
momento de felicidad de unos jóvenes que están unidos en hermandad». Una de las cosas
más difíciles ha sido dibujar a los jóvenes, ya que solo existen fotografías de Donato Rodríguez
y de don Valentín. Pero cada joven puede ser identificado por algunas de las descripciones que
de ellos nos han llegado: Donato, el que sufrió de poliomielitis, lleva dos muletas –«con dos
escobas invertidas debajo de mis brazos he averiguado cómo sería su gesto y cómo se
producen las arrugas de la chaqueta»– y Zacarías una cachava porque tenía una pierna más
larga que la otra. «A Germán lo he querido poner en un segundo plano porque era muy tímido y
nunca quiso aparentar, y Emilio lleva una trompeta porque hizo las veces de director de la
banda» que don Valentín fundó en el Patronato de San José.
Cándido Pérez Palma es en la actualidad el pintor oficial de la Diputación de La Coruña,
ciudad en la que reside desde 1986 y donde es profesor de dibujo y obra gráfica. Nacido en
Barcina de los Montes, Oña, en 1951, se forjó como artista en la Accademia Nazionale di San
Luca di Roma, ciudad donde conoció a la mujer con la que se casaría. Su vinculación con
Burgos y dado que en su trayectoria artística ha pintado varios lienzos de carácter religioso,
hicieron que la comisión diocesana de preparación de la beatificación de Valentín Palencia y
cuatro jóvenes que lo acompañaron en el martirio le encargara un cuadro que estuviera
presente en la ceremonia de beatificación y se ubicara después en la iglesia donde se den
culto las reliquias de los mártires.
23
5. DOS CATEQUESIS SOBRE
VALENTÍN PALENCIA Y COMPAÑEROS
Ante la próxima beatificación de Don Valentín Palencia
y sus cuatro educadores, Donato, Germán, Zacarías y
Emilio, el próximo 23 de abril de 2016, la archidiócesis
de Burgos quiere dar a conocer sus figuras a los niños
que asisten a la catequesis parroquial.
Presentamos aquí dos catequesis: una para niños-as
entre 6 y 9 años (que todavía no han recibido la
primera comunión) y otra para los que tienen entre 9 y
12 años (están en la catequesis anterior a la
confirmación). Cada una de ellas puede durar como
unos 40-50 minutos. Téngase en cuenta que el
Seminario publicó una catequesis también, con una
orientación vocacional.
OBJETIVOS GENERALES (para las dos catequesis)
- Que los niños conozcan las figuras de Valentín Palencia y sus cuatro educadores, sus datos
biográficos fundamentales. Que valoren su entrega, primero en la vida cotidiana, cuando
educaban a los niños pobres y después en su entrega martirial.
- Que los niños comprendan, a su nivel, el valor del martirio en la vida cristiana y que tengan
una actitud general de ofrecimiento de su vida.
- Que relacionen a estas cinco personas, especialmente al beato Valentín Palencia, con la
misericordia, en este año jubilar de la misericordia.
- Que tengan noticia de que van a ser beatificados.
CATEQUESIS PARA NIÑOS-AS ENTRE 6 Y 9 AÑOS
(anterior a recibir la primera comunión)
Tener preparado: 1) Papel continuo o cartulina grande tamaño DIA A 2, a ser posible
de color negro o azul oscuro. 2) Estrellas de cartulina en las que se pueda escribir
(unas con nombres de santos y otras cinco sin el nombre); sol y luna de cartulina. 3)
Un retrato de Valentín Palencia, o el libro “De Burgos al cielo” o el cartel anunciador de
la beatificación. 4) Catecismo Jesús es el Señor.
Experiencia humana:
(Evocaremos en los niños la experiencia de contemplar un cielo estrellado. Esto nos
llevará a hablar de la promesa de Dios a Abraham, de una gran descendencia santa,
en la que situaremos las figuras de nuestros cinco testigos).
¿Habéis salido al campo una noche sin nubes? En el campo se ven mejor las estrellas
porque no lo impiden las luces de la ciudad. ¿Cuándo lo visteis, en algún
campamento, excursión? ¿Qué os pareció? ¿Os parece muy grande el cielo? ¿Había
muchas estrellas?
Palabra de Dios (Iluminación):
Dios prometió a Abraham que su descendencia sería como las estrellas del
cielo. (Sacar en este momento el catecismo Jesús es el Señor, en la página 24
y leer el párrafo: “Dios eligió a Abraham como padre de una muchedumbre de
pueblos, para hacer llegar su amor a todas las gentes y les prometió su
bendición” y orientar la mirada de los niños hacia el dibujo de la página 25,
donde está Abraham ante un cielo estrellado).
Esta promesa que hizo Dios a Abraham vemos que se ha cumplido, porque
desde que Jesús murió y resucitó por nosotros, ha habido una gran cantidad de
personas que han sido amigos de Dios. Son los santos.
También cerca de nosotros, en nuestras tierras de Burgos, hubo cinco
personas muy buenas, que fueron el sacerdote Valentín Palencia y sus cuatro
24
ayudantes en la educación de los niños: Donato, Germán, Zacarías y Emilio.
(En este momento se puede sacar algún retrato de Valentín Palencia, el cartel
oficial de la beatificación o el libro “De Burgos al Cielo” que hemos preparado
en la diócesis, en la página 17 y 22). Don Valentín Palencia fue un sacerdote
que dedicó toda su vida a educar y cuidar a los niños pobres de Burgos. Eso
fue entre los años 1898 y 1936. En la zona del castillo de Burgos, en San
Esteban, tenía un colegio de niños externos e internos. Les enseñaba y
formaba como personas ayudándose algunas veces del juego y de la música.
Toda la gente en Burgos decía de don Valentín que era muy bueno. En julio de
1936 se llevó a los niños de colonias a la playa de Suances, y para ello fueron
de monitores Donato, Germán, Zacarías y Emilio. Pero unos hombres
enemigos de la fe, que no querían a los cristianos, los cogieron presos y los
mataron. Ellos murieron perdonando, no se llenaron ni de odio ni de rabia, sino
que intentaron imitar a Jesús, que también murió perdonando. Jesús cuando
estaba en la cruz, dijo, refiriéndose a los que le mataban: “Padre, perdónales
porque no saben lo que hacen”.
Este ejemplo que nos dieron los cinco no se debe olvidar y vamos a hacerles
una ceremonia. En ella vamos a declarar que han sido santos de un modo
heroico, que quiere decir, de modo más grande. Se les va a nombrar beatos,
que quiere decir, felices. Es como un título, y así todos los cristianos sabremos
que están en el cielo y podremos rezarles, pidiéndoles algún favor. Dentro de
unos años, si Dios quiere, recibirán el título de “santos”. Este homenaje será el
día 23 de abril de 2016. Vendrá un enviado del Papa a la Catedral a hacerlo.
Además, de Don Valentín decía la gente que era “misericordia”, porque era
muy bueno. Esto viene muy bien en este año que es el “año de la misericordia”.
Expresión y actitud de fe:
(El catequista invita a los niños a que imiten a Valentín y sus educadores). Ellos
querían mucho a los demás, especialmente a los pobres. También vosotros,
niños, quered mucho a las personas que están empobrecidas.
(Expresamos nuestra alegría porque Valentín y sus cuatro compañeros vivieron
y nos dejaron un montón de cosas buenas).
Se saca el papel continuo o la cartulina y unas estrellas de cartulina. En
algunas de estas estrellas tendremos ya escrito el nombre de algunos santos,
uno en cada estrella: San Francisco de Asís, Santa Teresa de Jesús, San
Lesmes (patrón de Burgos), San Julián, Santo Domingo de Guzmán (patrón de
la provincia de Burgos), (también el santo de la parroquia si no es la Virgen
María). “Mirad, este papel representa el cielo. En él pegamos estas estrellas
que representan a los santos”. (Luego se sacan las estrellas que no tienen
nombre y se les dice a los niños que escriban los cinco nombres: Valentín,
Donato, Germán, Zacarías y Emilio. Se pegan. Después se saca el sol y la luna
y se les dice a los niños que representan a Jesús y a María).
Una vez concluido este mural, el catequista intenta que los niños hagan un
poquito de oración final. Para ello intentará crear un ambiente de oración y de
hablar con Dios. Que se queden ante el mural en actitud contemplativa, y
fomentará que los niños, viéndolo, den gracias a Dios por su amor manifestado
en la Virgen y los santos.
25
CATEQUESIS PARA NIÑOS-AS ENTRE 9 Y 12 AÑOS
(después de la primera comunión y antes de confirmación).
Tener preparado: 1) Biblia (o al menos los evangelios). 2) Catecismo Testigos del Señor (si no
se lleva el catecismo, un crucifijo o imagen de Jesús crucificado). 3) Un retrato de Valentín
Palencia, o el libro “De Burgos al cielo” o el cartel anunciador de la beatificación. 4) (Opcional)
Fotocopia de las obras de misericordia, o bien el políptico de bolsillo de la diócesis, u otros que
hay a la venta.
Experiencia humana:
(Con esta especie de juego se trata de que el catequista haga caer en la cuenta a los chicos la
dificultad de entregar cualquier cosa, cuanto más la propia vida y así facilite la comprensión del
valor de la entrega de Valentín Palencia y sus cuatro educadores).
El catequista les pide a los niños-as que le den una cosa, la que quieran, que tengan en su
poder en ese momento y que sea suya.
“Os voy a pedir que me déis una cosa vuestra que tenéis en este momento. La que sea. Y esa
cosa va a ser para mí para siempre. Haré lo que quiera con ella Tal vez destruirla”.
(El catequista observe cómo reaccionan los niños y qué le dicen. Es posible que alguno le dé
una hoja de su cuaderno, o un boli de poco valor; otros puede que digan que no; otros
preguntarán qué por qué o para qué; quizá otros pregunten a cambio de qué. Dependiendo lo
que digan, el catequista intenta convencerles de que le den algo, aunque sea algo pequeño y
de poco valor, pero que sea realmente de los niños. A lo mejor, un niño o niña se arranca un
cabello y se lo da. También vale y puede tener un significado).
Después de un ratito “jugando” a esto, es decir, intentando que lo den, razonando con ellos la
necesidad de que se lo den, etc, el catequista llega a una enseñanza: “En general os ha
costado darme algo. Tal vez os ha costado porque no os he dicho para qué era, o no veíais
que fuera necesario. Pero en todo caso, y en general, a las personas nos cuesta dar algo de lo
nuestro, sobre todo si no recibimos nada a cambio. Nos cuesta dar cosas, y nos cuesta dar
nuestras propias personas. Nos cuesta dar la vida”.
(Entonces el catequista pregunta a los niños sobre la expresión “dar la vida”). ¿Qué significa la
expresión “dar la vida”? ¿Conocéis personas que han dado la vida o que están dando la vida?
¿Daríais vosotros vuestra vida? ¿Pensáis que dar la vida es algo bueno y que puede hacer
feliz?
Palabra de Dios (Iluminación).
Jesús dio su vida por todos nosotros. Toda su vida fue una entrega generosa por la salvación
del mundo. Dio su vida en el día a día, cuando predicaba el Evangelio por Palestina y curaba
enfermos. Había días que acababa agotado de cansancio de haber tratado con la gente.
(Tomar la Biblia o los evangelios y leer directamente Mc 3, 20: “Jesús fue a casa y se juntó de
nuevo tanta gente que no le dejaban ni comer”). Pero sobre todo Jesús dio su vida cuando
llegó el momento de la pasión. En la cruz murió, pero no fue tanto una muerte, cuanto una
entrega generosa de su vida. Jesús dijo: “Nadie tiene poder para quitarme la vida; soy yo quien
la doy por mi propia voluntad” (Jn 10, 18) (es preferible leerlo directamente de la Biblia).
(Sacar en este momento la página 133 del catecismo Testigos del Señor o un crucifijo. Que los
niños contemplen la imagen de Cristo muerto). El catequista dice: Jesús murió. No fue de
muerte natural, sino que le quitaron la vida, lo asesinaron, pero más bien lo que hizo fue dar su
vida por amor. En esto es modelo para todos nosotros. Muchas personas a lo largo de la
historia han imitado a Jesús en su entrega de la vida. Nosotros hoy queremos conocer a cinco
de ellos: Valentín Palencia y cuatro educadores o monitores que trabajaban con él, educando a
los niños pobres de Burgos.
(En este momento se puede sacar algún retrato de Valentín Palencia o el libro “De Burgos al
cielo”, páginas 17 y 22), o el cartel de la beatificación).
Valentín Palencia fue un sacerdote de la ciudad de Burgos. Vivió a finales del siglo XIX y
comienzos del XX. Toda su vida se dedicó a educar a los niños pobres de Burgos. Dirigía un
colegio para niños huérfanos, marginados y desvalidos. Había niños tanto externos como
internos. Este colegio estaba cerca de la iglesia de San Esteban. Se llamaba “Patronato de San
José para la enseñanza y educación de niños pobres”. En este centro llegó a cobijar 110
muchachos, 40 internos y 60 ó 70 externos. Siempre fue muy amable con los niños. Les
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enseñaba a estudiar, a ejercitarse en oficios manuales, a rezar. También hacían talleres de
teatro y música. Tenía un coro y formó una pequeña banda de música, actuando en conciertos
y procesiones. Además realizaba colonias de verano, siendo precursor de las actividades de
tiempo libre, que ahora muchas parroquias y colegios están haciendo. El 1925, el gobierno le
concedió la Cruz de Beneficiencia con distintivo blanco. Llevaba a los niños en verano de
colonias, a la zona de Suances, pero más que a veranear, que también, sacaban algo de
dinero actuando con la banda de música. En julio de 1936 se fue con varios niños y otros
monitores. Estando allí se declaró la guerra civil y los milicianos le prohibieron, injustamente,
decir misa, incluso en privado. Sin haber cometido ningún delito, simplemente por ser
sacerdote le fusilaron y con él a cuatro de sus monitores: Donato, Germán, Zacarías y Emilio,
que murieron por su fe en Jesucristo.
El día 23 de abril en la Catedral, se les va a nombrar beatos. La Iglesia nombra beatos a los
cristianos y cristianas que han vivido ejemplarmente, que han sido modelos de vida cristiana.
Pero es que además, Valentín Palencia y sus educadores son mártires. (Se puede leer el texto
en el margen de la página 180 del catecismo Testigos del Señor, lo ideal es directamente del
catecismo):
“Todos los cristianos están llamados a dar testimonio de su fe en la vida cotidiana: en la familia,
en la escuela, en el trabajo, en el servicio a los más necesitados… Sin embargo, a lo largo de la
historia de la Iglesia han sido muchos los que, fortalecidos por el Espíritu Santo, han mantenido
su fe en situaciones de persecución, y algunos han dado testimonio de Cristo hasta el punto de
morir por él. A estos cristianos los llamamos mártires.
Actualmente, todavía se persigue a los cristianos en algunos países del mundo. Desde los
primeros siglos en España ha habido mártires. Por ejemplo, durante el siglo XX, en la
persecución religiosa de los años 30, muchos sufrieron el martirio por amor a Cristo y a la Iglesia.
Entre ellos hay bastantes jóvenes (Mariano Juan María de la Cruz García, Manuel Aranda, Otilia
Alonso, Josep Casas, Bartolomé Blanco, Joaquín de San José, Juan Duarte Martín, Francisco
Fernández…) que murieron porque no renunciaron a su fe”.
Muchas otras personas nacidas en la provincia de Burgos fueron perseguidas y asesinadas a
causa de su fe en aquellos años. La mayoría eran miembros de diversas congregaciones
religiosas y estaban destinadas en los conventos y monasterios de España.
Actitud de fe:
Estamos en el año de la misericordia. De don Valentín se decía que “era misericordia” para
indicar que era muy bueno con los niños. También vosotros debéis vivir la misericordia a
vuestro nivel. Cuando sufrís con paciencia los defectos del compañero, cuando consoláis a
alguien que está triste, estáis viviendo la misericordia y también “dando la vida”, porque con
frecuencia vivir la misericordia cuesta mucho trabajo. ¿Podéis concretar esto y decir aquí
mismo qué os comprometéis a cuidar especialmente en vuestra relación con los demás?
La misericordia se concreta en lo que llamamos las obras de misericordia, que son 14. Siete
hacen referencia a cuestiones materiales o corporales y siete a cuestiones espirituales. Os pido
que las aprendáis de memoria. Tal vez os cueste un poquito aprenderlas, pero ya veréis cómo
saberlas de memoria os ayuda a muchas cosas. Muchos cristianos a lo largo de los siglos las
han aprendido, y sobre todo las han puesto en práctica. También os invito a que las practiquéis
(Recomendamos la formulación del catecismo Testigos del Señor, página 279. Tal vez algunas
cosas hoy no se entienden bien, pero es la fórmula clásica. Otra formulación más moderna está
en el catecismo Esta es nuestra fe). (Si tienen por costumbre llevar cuaderno, que las copien)
Las siete obras de misericordia
corporales:
Visitar y cuidar a los enfermos.
Dar de comer al hambriento.
Dar de beber al sediento.
Dar posada al peregrino.
Vestir al desnudo.
Redimir al cautivo.
Enterrar a los muertos.
Las siete obras de misericordia
espirituales:
Enseñar al que no sabe.
Dar buen consejo al que lo necesita.
Corregir al que yerra.
Perdonar las injurias.
Consolar al triste.
Sufrir con paciencia los defectos del
prójimo.
Rogar a Dios por vivos y difuntos.
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Se puede concluir la sesión rezando una oración (ésta o similar improvisada):
Oh, Señor, tú nos quieres mucho.
Tú has dado la vida para salvarnos.
Y diste la vida por amor.
Danos un gran amor a los demás.
Ayúdanos a tratar a los demás con gran delicadeza.
Que el ejemplo de Valentín Palencia y sus cuatro educadores nos anime, Señor, en esta
gran tarea de dar la vida por los demás.
Amén.
INDICE
A) Sugerencias para el guión de una conferencia
1. BIOGRAFÍAS
Valentín Palencia Marquina
Donato Rodríguez García
Germán García García.
Zacarias Cuesta Campo
Emilio Huidobro Corrales
2. LA EDUCACIÓN
2.1. La importancia de la educación en la vida de las personas
2.2. El cristianismo tiene mucho que aportar en la tarea educativa
2.3. ¿Dónde se inspiró Don Valentín para su pedagogía?
2.4. Sugerencias sobre educación hoy.
3. LA CARIDAD
3.1. La caridad en la vida de la Iglesia
3.2. Vivir la caridad hoy.
4. EL MARTIRIO
4.1. Los mártires, testigos del amor y de la fe
Cristo, modelo y causa de todo martirio.
4. 2. Mártires en España (y Burgos). Recorrido histórico
Bajo el Imperio Romano (siglos III y IV)
En la época visigoda (siglo VI)
En la época mozárabe (siglo IX)
Mártires misioneros (siglos XVI al XIX)
En el siglo XX
4.3. Martirio y vida cristiana
4.4. La persecución religiosa en España en el siglo XX
4.5. Por qué beatificar y canonizar a los cristianos martirizados en la persecución religiosa.
5. CANONIZACIÓN Y BEATIFICACIÓN
6. DON VALENTÍN, UN HOMBRE DE GRANDES VIRTUDES
Testamento de don Valentín
B) Sugerencias para un trabajo en grupo pequeño
C) Otros materiales complementarios:
1. BIOGRAFÍAS BREVES
1. 1. Biografía que aparece en la estampa publicada en 1990. Autor: SLS
1.2. Biografía escrita por el Padre Conde en el libro “Burgos su memoria callejera”
2. ORACIONES Y CANCIONES
2. 1. Oración de la estampa publicada al comienzo del proceso
2.2. Oración que apareció en el “Mensaje con motivo de la beatificación de 498 mártires del siglo XX en
España” de la 89 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal:
2.3. Oración litúrgica
2.4. Canción de Iesu communio
3. RECURSOS
3.1. Bibliografía
3.2. Filmografía.
3.3. Discografía
4. TEXTOS COMPLEMENTARIOS.
4.1. Sobre educación
La enseñanza en Burgos a comienzos del siglo XX
4.2. Sobre caridad
La caridad a comienzos del siglo XX en Burgos
Testigos del Dios vivo (Conferencia Episcopal Española)
4.3. El cuadro de los beatos
5. DOS CATEQUESIS SOBRE VALENTIN PALENCIA Y COMPAÑEROS
5.1. Catequesis para niños-as entre 6-9 años.
5.2. Catequesis para niños-as entre 9-12 años.
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