MARÍA JOSEFA HUARTE, ENTRE EL ARTE Y LA FILANTROPÍA

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La Semana Navarra
10 Temas
DIARIO DE NAVARRA
DOMINGO, 6 DE ABRIL DE 2008
MARÍA JOSEFA HUARTE,
ENTRE EL ARTE
Y LA FILANTROPÍA
MARÍA JOSEFA
HUARTE BEAUMONT
ES NOTICIA ESTOS DÍAS POR LA DONACIÓN DE SU COLECCIÓN DE ARTE CONTEMPORÁNEO A LA
UNIVERSIDAD DE NAVARRA. TEXTO G. ASENJO
FOTOGRAFÍA J. NAGORE
El sentido de
las atmósferas
creativas
EL MITO DE “L’ESPERIT”. Quienes han conocido a María Josefa
Huarte destacan tanto una necesidad de conocer las cosas in situ,
como una sensibilidad especial para percibir atmósferas de espacios y
luz, para leer la arquitectura y, sobre todo, un sexto sentido ante la
composición y el color. Recuerdan
que al encontrarse por primera vez
con un cuadro de Mark Rotkho en
Basilea, cuando el pintor apenas era
conocido, se activó esa misma
emoción que, en otra ocasión, le impulsó a saltar como un resorte al
contemplar “ L’Esperit Català”, la
obra del catalán Antoni Tàpies, pese
a su modernidad, símbolo de Cataluña. Al enfrentarse por primera
vez en la galería Maeght de París a
la inmensidad de la obra pintada
sobre madera en base a los colores
de Cataluña, de 300 kilos, admitía
en una entrevista a María Antonia
Estévez en este periódico que le
provocó una reacción instantánea
de incontenible de emoción. Según
su anhelo, la obra de Tàpies estará
expuesta al público en el nuevo museo de Pamplona.
María Josefa Huarte.
María Josefa Huarte Beaumot, en una foto tomada en el 2005, en su casa de Pamplona diseñada por Víctor Eusa y en la que pasa temporadas.
C
APAZ de lanzarse de
niña a la piscina desde la ventana de Villa
Adriana, su casa
pamplonesa junto al
Seminario, como de navegar en
canoa, sin motor y a remo, entre
nubes de mosquitos, por un
afluente del Amazonas promoviendo proyectos de desarrollo,
de la pamplonesa María Josefa
Huarte Beaumont aseguran que
es una mujer de gesto amigo, de
vanguardia y criterio a la hora de
elegir lo último, pero lo último en
cuanto a búsqueda de la excelenciatantoencalidadeducativacontrastada para los niños alojados
en sus hogares de acogida, como a
la hora de adquirir una obra de arte. Fundadora junto a su marido
Javier Vidal de Nuevo Futuro
(ONG que creó en 1971 y que, a día
de hoy, lleva atendidos a 18.000 niños en Navarra, Perú, Honduras,
Santo Domingo, Cuba, Croacia y
Colombia) de la Cátedra Huarte y
de la Fundación Beaumont, es el
arte lo que acerca estos días a la
actualidad un apellido imprescindible a la hora de entender la historia social de Navarra desde mediados del pasado siglo. Como se
sabe, Kandinsky, Rothko, Picasso,
Tàpies, Chillida, Oteiza, Palazuelo… los cuadros que forman parte
de su espacio vital en su domicilio
de Madrid se ubicarán tras una
donación en un centro de arte
contemporáneo en la Universidad de Navarra que construirá
Rafael Moneo. Medio centenar de
obras otorgadas a cambio de
construir el edificio y de abrir la
colección al público navarro y en
Navarra según un viejo anhelo de
la propietaria.
Y es que, según los que la conocen, el perfil humano de María Josefa Huarte proclama tantos rasgos de mecenazgo y altruismo como de inquietud descubridora,
con un sexto sentido, afirman, para detectar el gato y la liebre, tanto que, cuando ignoraba que se
empezaban a comercializar reproducciones de la escultura de
su amigo Jorge Oteiza, era capaz
de detectarlas ante reconocidos
expertos. Sería lo que en el mundo de las subastas se denomina
un “ojo de oro” para descubrir la
calidad, pero, a la vez, mujer de
ojo al loro para observar todas
las mañanas, a la hora del colegio,
la tarea social que llevaba a cabo
su madre en los suburbios madrileños de postguerra con la que co-
laboró trabajando entre niños y
ancianos.
Su inquietud vital por el arte se
explica a través de su entorno familiar singular, creativo en el ámbito empresarial y preocupado
por el mecenazgo artístico. A su
padre Félix Huarte, empresario y
vicepresidente de la Diputación,
se debe el tránsito en Navarra de
una sociedad rural a una industrial. Además de metalurgia,
construcción,alimentación,papel
o urbanizaciones, Huarte edificó
acomienzosdeladécadadelos 70
un grupo de 70 empresas y 17.500
trabajadores y nombres como Inmenasa, TRW o Mapsa. Pero, en
el ámbitodelarte,los Huarte,yde
forma especial su hermano Juan,
fueron capaces de dejar en estado
de shock a Navarra y a España
cuando en 1972 impulsaron en
unaPamplonaoscuralosiluminadores Encuentros con el Arte, una
muestra en la calle de la vanguardia más internacional y renovadora. La fundadora de Nuevo Futuro ya había observado cómo su
hermano Juan -distinguido este
año con la Cruz de Carlos III el No-
ble como en su día lo fue su hermana- desarrollaba en Madrid actividades culturales con Oteiza,
Néstor Basterrechea, Chillida o
Sáez de Oiza. Juan había habilitado un estudio en Madrid para que
Jorge Oteiza reparase la bienal de
Sao Paulo.
Tercera de cuatro hermanos, deportista, capaz de niña de jugar a
pelota contra su hermano Felipe,
campeón del mundo de pala corta y pala larga y más tarde secuestrado por ETA, acaso su
orientación hacia el arte entendido como atrevimiento contemporáneo parta desde niña, desde
la ventana de su casa diseñada
por Víctor Eusa, cuando sus hermanos le desafiaban a saltar desde la ventana hasta la piscina o el
padre, atento a las alarmas de
bombardeo en la guerra civil, reunía a su familia, a la del jardinero y a los perros, en un refugio
que mandó construir bajo la casa
con su sistema de ventilación.
Años más tarde volvería a conocer los bombardeos y el refugio
en el sótano de un hotel en uno de
sus casi 30 viajes a Croacia, en
plena guerra de los Balcanes, trabajando en la expansión de sus
hogares infantiles.
La recuerdan navegando
en canoa y a remo por
un afluente del
Amazonas promoviendo
proyectos de desarrollo
Partidaria de conocer las
cosas in situ, destaca por
una sensibilidad especial
para percibir la calidad
artística de una obra
Ha conocido los
bombardeos en plena
guerra de los Balcanes
trabajando en sus
hogares de acogida
Atrevimiento creativo
EL EQUILIBRIO. Apelando a un
sentido del equilibrio como estilo y
hoja de ruta por la vida ante todo tipo de situaciones, aseguran, se le
ha visto caminar con la misma naturalidad por el Taj Mahal, o por
las pirámides de Egipto de viaje de
novios, como por el barro de comunidades indígenas impulsando
programas de protección a menores o bien subiendo a una avioneta
para llegar a pueblos donde se ubican sus pisos de acogida.
Entre arquitectos, músicos y artistas amigos, acaso con Pablo Palazuelo haya establecido una empatía especial por su obra y por su conocimiento de la cultura y
filosofías orientales.
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