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ANO XII
BARCELONA 22 DE FEBRERO DE 1934
NUM. 266
LA REVISTA BLANCA
SOCIOLOGÍA, CIENCIA, ARTE • SEMANARIO ILUSTRADO
COIABORADORES
CIENCIA SOCIAL: M » N.HI.W. U I « I
Fabbrl, Anatol Corallii y HgfO Txnl
CIENCIAS FÍSICAS Y MORAUS:
tufan
R<l«l y Camilo Bamari.
INFORHACIÓN, ARTE y CRÍTICA
LITERARIA: Failaríea Moattaar. Fallía A l i l i , Car la Malala y jaaqala
Hacka
ROllTICA. D i n O M A C I A , HISTORIA y SINDICALISMO: Rwlall
SUifMttala, Sola<ia^ Catlava, Haia
0<r. CwmlMl [flaa v Pajarica
Uraln.
•
SUMARIOS
El, PF.RÍOIX) REVOLUCIONARIO Y LA REVOLUCIÓN, SEGIJN PEDRO K R O POTKÍN (VI), por Max Nettkiu.
— CARTA DE ELOÍSA A S U AMANTE
AlíELARDo. - EL PRINCIPIO DEL FIN, por Jium Gallego Crespo. 'ESCULTOR DE ALMAS», drama, por Pedenco Urales. — LA BARBARIE
TRIUNFANTE, por Gerrmttol Esgkas.
CONSULTORIO GENERAL. ILUSTRACIONES: Del úlüvno movtmiento comumsUi ¡tberUirio. SI iPLEMENTO. -
E L FRENTE ÚNICO Y LOS ACUERDOS DEL PLENO
NACIONAL. - ¿ Q U É ES EL COMUNISMO LIBERTARIO?, por La Redacaán.
-• U N IUICIO Y UN COMENTARIO, por Solano Paíacto. — CRÓNICA
SUDAMERICANA,
por lonquín
Hucka.
PRO-PRHSOS DE
- SUSCRIPCIÓN
INTERNACIONAL
ESPAÍSA.
TRADUCCIÓN S: E..al>ia C C « U .
Fallra A l i l i y tif Matli.
AdmlnUtración: Cali* Eicornalbou (antct Quinardó), 37
El período revolucionario y la revolución,
según Pedro Kropotkín
(Por creer, Cfjuivocadamentc, que el artículo
pusimos
V tf último
en el pasado artículo,
V de eHa interesantísima
cuando el último bahía
serie era el último,
de ser el presente}
VI
Advirtió pcríectamente Kropotkín que el movimiento anarquista francés, tan conocido por él dcsoc 1877, no se desarrollaba como empuje revolucionario, en contacto directo con el creciente descontento popular, sino que era mis bien manifestación
de ona vida sin relación de unos anarquistas con
otros, actividad limitada de grupos, reuniones y publicaciones. Sólo Lucien Gucrincau, Tortelicr y un
grupo muy valiente por los carpinteros, Pouget por
los dependientes y pocos más, sostenían contacto de
manera permanente y justificada. Cuando .se trataba
de manifestaciones públicas se arrastraba generalmente al pueblo, «obre todo a los parados, y tales
manifestacionei tenían un fulgor rápido, momeniáneo. Si se trataba de agitaciones de otro carácter,
por ejemplo, de las que se produjeron en la época
de Boulanger. se tendía a apartar a los anarquistas
de la masa inconstante, produciéndose actuaciones
variadas de carácter individual «in que el pueblo
constara para nada. Todo esto constituyó una deailuíión para Kropotkín y la impuUó a escribir La MotaU anarchiíU (La Révolte. i marzo-i6 abril de 1890)
y una tremenda requisitoria titulada Emrore lo Morale (5-19 diciembre 1891).
Resumamos la larga carta rusa que escribió el 11
¿e. mayo de 1897 a María Goldsmith, perteneciente
ésta a la Juventud libertaria de las Escuelas (grupo
de estudiante* socialistas revolucionarios internacíonalistaí): Hay un momento en la vida de los
partidos cuando éstos han de alejarse desierto adentro, perderse en el desierto (frase ésta del Evangelio). Nosotros vivimos por vosotros aquel tiempo,
cuando nos vclmos reducidos a grupos de ^, 5 ó 10
componentei (tal fué la situación en el )ura suizo
en 1877) y elaborábamos la teoría con sus bases
teórica.s y sus suplementos vitales, permaneciendo
como permanecíamos aislados. Es preciso que cada
cual pase por esc período. En la actualidad se difunden la* ideas extensamente y es indispensable
que coijtestemos a las preguntas que nos hace la
vida. En tales condiciones, la mayor parte de camaradas hacen concesiones porqtie no están seguros de «US precias ideas. Lo que importa ante todo
es que haya hombres activos y decididos, luchado^
^26
res infatigables. Estos son los que pueden reprC'
s e n u r las ideas en todo ambiente propicio sin perjudicarse ellos . Kropotkín explica sus propias relaciones con los cooperadores ingleses.
Intercalo en este resumen que Kropotkín había
sido adverso e intransigente contra los cooperadores
hasta 1895 según prueba el testimonio de su trabajo CO'Operatton et SociaUsme (Temps
Nouveaux,
27 julio 1895) y Le Congres cooperattf inlernational
(7 septiembre), mientras vio en los cooperadores
unos antisocialistas que fomentaban el aburguesamiento de los trabajadores. Por lo que respecta al
Congreso de referencia, ya lamenta que no hubiera
en él anarqiiLstas. Los cooperadores ingleses invitaron en 1896 a Kropotkín a que escribiera sobre temas agrícolas. Desde entonces pudo conocer a los
cooperadores como fuerza activa capaz de prescindir del capitalismo.
&>ntinúa diciendo en la carta que resumo, dirigida a María Goldsmith, que conservar o guardar
la pureza de los principios permaneciendo en completo aislamiento sm mezclarse en las cosas generales y humanas, no conduce a nada. Es preciso mantener los principios laborando con otros, entre estos. Reconocía que la época era crítica (1897). Muchos simpatizantes llegan a nosotros de vanas procedencias después de aceptar una parte de nuestro
programa — spencenanos burgueses, economistas,
hombres religiosos, tolstoianos — y hay quien quiere rechazarlos en bloque, no faltando quien trata de
unirse a ellos. Se equivocan unos y otros. Lo que
nos interesa es que se unan unos hombres a otros
para ocuparse de una huelga sin dejar de ser anarquistas, como ocurre en Polonia, donde hay anarquistas unidos a los polacos que luchan (por sus
reivindicaciones nacionales) pero que (como Kropotkín mismo dijo en una reunión con polacos, probablemente en Ginebra, en 1880) preparan b primera bab para un dictador y la primera cuerda
para ahorcar al señor o propietario polaco, ent rancio en el movimiento obrero los anarquistas para introducir en él nuestros principios anarquistas y resistir a los políticos.
Nada que sea humano — dice — nos es extraño.
Por' doquier podemos difundir nuestra palabra y
aportar nuestra idea nueva y fértil. Hemos de prever en tiempo de bonanza que pa*an centenares de
actividades cercando las nuestras. No es posible
que convirtamos a todos al anarquismo. Los movimientos tienen fundamento y causa y en lodo
caso podemos expresar nuestra opinión con la sinceridad de Basarov (el nihiliíta de Padres e hijos, de
Turguentef) haciendo sentir nuestra influencia en
lo posible.
En cartas tan sugestivas y animadoras como éstas
»e advierte la intención de llegar de nuevo al esu d o de cosas que inició Bakunín con la Fraurtw
dad y la AUanZfl y continuó Kropotkín desde 1877,
descando reanudar y fortalecer la labor después de
escriu la carta a que me refiero antes. Escribió en
N
Le Révoltt del 5 de febrero de 1887 criticando las
convulsiones de aquel período en Bélgica que sin
preparar por anticipado nuestras ideas b s convulsiones producidas por b desesperación IK) conducen
a nada. Consiste en b necesidad de la propaganda
con marcado carácter local de cada grupo. Se requiere que haya en cada localidad dos o tres hombres que merezcan estimación general y sepan dar
a la insurrección en momentos decisivos y culmin,intes un carácter de expropiación anarquista sin
el que fracasará en sus principios. Se ve en Kropotkín. es indudable, el mayor elogio para la espontaneidad popubr, pero se trata de un propósito animador y activista, no como se ha supuesto a veces,
de una fe ciega en la espontaneidad popular, fe que
invalidaría toda previsión y preparación. Lejos de
esto, fué siempre Kropotkín el hombre de la Alian'
Tfi... Sólo que los principios y métodos de b AUanzfl
no se crean a ojos vistos: se practican silenciosamente.
En su Elude sur la Révolution que dejó sin terminar (La Réxolt^, 10 julio-7 noviembre 1891) demuestra b grandeza del objetivo que persiguen los
revolucionarios, ya que b revolución determina el
cambio en la economía a medida que se produce el
concurso activo de millones de voluntades o potencias que destruyen el pasado en cada localidad, míentras otros millones consienten y dejan hacer. Esta»
realidades determinan una mejora y permiten a los
revolucionarios la creación de instituciones nuevas
en escaso lapso de tiempo. Pero ocurre que cuando
triunfa una revolución muchos revolucionario? se
muestran débiles renunciando a llevar a b revolución hasu b s últimas consecuencias. La audacia de
pensamiento y la iniciativa de atraer a b í masa»
faltarán en tal caso y también para b revolución
inmediata. Faltará b audacia del pensamiento, de
U destrucción.
En el mundo del progreso intelectual y técnico
se llega a alcanzar el objetivo propio. Falta audacia
en política y en economía social para alcanzarlo porque sus mamfcstaciones se inspiran en el pasado,
mientras el técnico arroja el pasado al mar. Para
alcanzar b victoria es precisa, pues, la idea revolucionaria. La nueva generación revolucionaria —
en oposición a k)s soculistas, que siempre miran hacia atrás —sabe cómo puede garantizar b victoria: expropiando a b s representantes del sistema
antiguo, eliminando b institución del Estado en
su propia base en cada pueblo y ciudad, aboliendo impuestos, oficinas, tribunales y leyes, inaugurando nuevas formas de vuia soaal, de convivencia
en los Municipios libertados, socializando la vivienda, mstrumenios de trabajo, de transportes, los víveres, el cambra de k) necesario...
Ebboró Kropotkín su conferencia de Londres del
5 de marzo de 189} en extensos artículos. El folleto Les Temps nouveaux se publicó en 1894; los
artículos aparecieron desde el 18 de marzo al 1 de
septiembre de 189}. Expresa — ¿por primera vez?
R
— el paralelismo entre el cambio de los conceptos
científicos sobre el Universo y nuestros conceptos
sociales, conocido el tema por las distintas versiones
de La ciencia moderna y el anarquismo, publicadas
desde 1901 a 1913. Se comprenderá lo que representan hipótesis y razonamientos segiín el pensamiento de Kropotkín. Mi impresión es que nunca
halló salida ni resultado claro entre la gran cantidad de sugestiones actualizadas y puestas en curso.
Esto se deduce de una carta dirigida a James Guillaume (12 junio 190J) de la cual extracto este pasaje : «Hasta el tiempo presente, lo que impulsó
la ciencia fué un concepto sobre el porvenir de la
sociedad, una hipótesis o inspiración para determinadas actividades. El amor a la libertad y a la igual'
dad inspiró a los filósofos ingleses del siglo XVlll y
después a los hombres de la Enciclopedia. La aspiración igualitaria guió el pensamiento de los Enciclopedistas. A !a inspiración socialista (orientada
por Saint Simón o Fourier en Francia; por Owen
en Inglaterra) se debe la obra (de 1856 a 1862) de
Wallace, Vogt, Moleschott, Bain, Mili, etc., de
Augusto Comptc y Thierry, de Quetelet antes. A
aquellos precedentes se debe el valor y la inspiración de lo que hicieron todos. La anarquía dará a
los sabios — lo advierto por algunos ejemplos en
mi correspondencia — la inspiración que requieren
ciertas investigaciones necesarias. La ciencia, como
el arte y la inventiva, necesitan inspiración. En los
siglos XII, XIV y XVI procedía la inspiración del espíritu libre de los Municipios insurreccionados, de
«US luchas, de la felicidad que consistía en volver
a descubrir el mundo antiguo del libre examen. En
el siglo XIX fué numen inspirador el espíritu comunista. El concepto anarquista será el inspirador
del siglo XX. La anarquía es algo más que un capítulo de la política: es un principio vivificador.
Para poder escribir la Historia hay que ser anarquista, y lo mismo para escribir «obre Economía
política o Historia legislativa... Lo mismo dije de
la astronomía (se refiere a su folleto cuya edición
en ruso es de Londres, 1901, y se titula Ciencia
cunlempordnea y anarquismo). El astrónomo que
cree que el Sol gobierna en lugar de creer en el
movimiento de los ctierpos infinitamente pequeños,
producirá una astronomía tan incorrecta como lo
fué la que suponía que el planeta tierra gobernaba el Universo. Lo mismo ocurre, sin duda en biología. En Malthus — en la economía burguesa —
aprendió Darwin el origen de las especies mediante la lucha por la existencia. Dice muy bien Herbert Spencer: «no quiere usted admitir el lamarckismo (influencia dtrecta del medio en la creación
u origen de las especies) porque no se aviene a admttiv ¡as consecuencias sociológicas de tal principto.
Sigo resumiendo: «Habrás visto en Mutual Aid
Y verás en State t ils hisloncal rdk (en inglés, 1902 ;
1896) qué formidable y potente instrumento de investigadón presenta la inipiración anarquista — «la
hipótesis anarquista», hablando en términos cien-
A
N
227
tíficos —. La biología y la historia se rehacen partiendo de ese principio. Se rehacen y armonizan
perfcctamenlc. Más. todavía: sm el principio del
apoyo mutuo — hijo legíiimo de la anarquía — no
hay manera de construir la Ética, mientras que con
el principio del apoyo mutuo y el de la anarquía
la Ética "Sin obligación ni sanción' como dijo Guyau, la Ética se construye maravillosamente
Al concepto geocéntrico del Universo — dice en la
«Conferencia» de 1893 — corresponden las teocracias
orieniales. Cuando se dijo que el Sol era el centro
de nuestro sistema planetario, repercutió el concepto en alto grado sobre los conocimientos humanos. Hoy existen planetas y soles llenos de materia
infinitamente pequeña, y tiene ésta vida propia
creando los planetas por ella y conservando el calor solar. De la misma manera se afirma que el
hombre es un conjunto de microorganismos. En la
Historia se aprende a conocer el paf>el de las maS-3S. En Economía política no se tiene en cuenta
la riqueza de las naciones, sino el bienestar del individuo. En política se quiere saber hasta qué grado es libre e' individuo y también hasta qué grado
se realiza el hecho de la autonomía local. La anarquía, que es a un tiempo producto e inspiración de
esta manera de pcn.sar aplicada a los asuntos políticos y económicos y representa a la vez la manumisión del hombre de los prejuicios todos que la
religión, la ciencia, la educación y la ley le impusieron... La relativa armonía observada en b Naturaleza se atribuyó a un creador, en nuestro siglo
jacobino a las leyes naturales; pero lo que se cree
hoy es que el medio mismo produce armonía, que
el juego libre de fuerzas constructivas y destructivas crea por sí mismo los objetos que representan
el equilibrio más durable entre fuerzas diversas.
Lamarck y Fourier se dan la mano, se completan.
Se apbcan a las sociedades humanas las ideas del
primero y las de! segundo a los fenómenos naturales. El concepto general de naturaleza y anarquía
corresponden a ramas del mismo grandioso moví'
miento espiritual, dos hermanas que van por la
vida con las manos enlazadas.
Los movimientos del pueblo estaban influidos en
el fondo de los principios anarquistas. Las masas
invocan siempre la costumbre contra la ley de Eslados, universidades y dogmas. Como anarquistas,
descendemos de la rebelión contra el dognu, del
inconformismo que se llamó herejía y proflamaba
al iniciarse la equidad, no la propiedad privada ni
la autoridad, sin tener en cuenta otra norma que
la conaencia humana; también descendemos de la
filosofía del siglo XVlll, que se apoyó en la ciencia
y en la razón.
El libro de Kropotkín "La Grande Rcvolution,
1789-1793» (1909) es referencia estricta del método
bosquejado en la carta de Kropoikfn de 1903, e t c . ;
intento de hacer derivar en primer lugar los acontecimientos de la acción de masas (campesinos insurrectos, secciones locales, muchedumbre anónima)
228
y no del individuo agrup.ido en partidos. El hecho
de que nunca desapruebe Kropotkín el impulso, la
inspiración y la iniciativa parece demosirar que las
cosas son muy complicadas, que se producen tantjs
inter-relaciones y repercusiones que el acto colectivo
rara vez tiene el principio determinado por su exterioridad, sino que lo que se cree iniciación es un
momento del desarrollo.
En la -Conferencia» de 189} reafirma Kropolkín
de nuevo su punto de vista sobre el Municipio comunista, asociación que podría sobrepasar los limites o fronteras municipales, garantizando cieno
grado de bienestar a cambio de trabajar manualmente determinado número de horas — pongamos
cinco ^ en una actividad útil. Para una conveniencia más extensa y variada, según predilección
individual, se constituirían agrupaciones voluniarias. Discutiendo la opinión de los camaradas anarquistas españoles de aquella época que no querían
prejuzgar ninguna actitud respecto al reparto de
productos — eran los anarquistas -sin adjetivos" —
insiste Kropotkín en que es sumamente necesario
vigorizar nuestro anarquismo comunista, puesto que
no se trata de uiia simple cuestión de reparto de
produaos, sino de tener una garantía en la que
todos intervendrían con cierto desembarazo para
proteger también a todos contra la necesidad dr
vettder a uno el producto del trabajo. No se trata
pues de llegar algún día al comunismo, sino de
inaugurar la revolución por el comunismo mediante
facilidades mutuas. No escribe convencido de que
una revolución inaugurada así produzca el comunisnvo y la anarquía en definitiva, sino que estimula el ejercicio de iniciativas, energías y audacias
en el balance de la expropiación direcu para aliviar
inmediatamente los mayores sufrimientos, abogando por el pacto de solidaridad. Lo que se deduzca
de estas pugrias — dice — no será el Estado coleC'
tivista socialdemócrata, sino la resultante de iniciativas y esfuerzos de libre expansión y desarrollo.
En la nueva forma no podrá quedar ningún vestigio que no sea precario del Estado, y si queda tendrá vida penosa y efímera hasta su próximo y total
aniquilamiento. Tendrá en su intimidad la nueva
vida el germen de la anarquía.
Hacia las postrimerías de 189} hubiera querido
Kropotkín — véase «Les Princif>es de la Révolution»
(17 diciembre 1893) — continuar sus artículos sobre
la expropiación -- vé.ise «La conquista del pan —
con una sene capaz de formar un libro nuevo en
e! que hubiera tratado de indicar cómo csios principios
SI se afirman en el período rcvoluciorurio—
pueden .servir de punto de partida para una soaedad que fe encamine hacia la anarquía; cómo la
evotiKtón
influida siempre en lo fundamental por
ideas de una revolución precedente — podría deseiivolver.íe mediante impulsión anarquista y elaborar
en sus variadas manifestaciones uru sociedad anarquista».
El libro en proyecto está descrito por Kropolkín
N
en "La Révolte» del 30 diciembre 1895 como un
volumen en el que tal vez el autor se propone discutir a fondo k)s principios que podrían guiar La
revolución para imprimir a ésta un sello anarquista,
como a la revolución subsiguiente». Dice Kropotkín:
• una revolución no crea instituciones acabadas, perfectas : la evolución que sigue las elabora. La revolución facilita para ello los elementos esenciales.
La evolución hereda mil posibilidades iniciadas, pero
la idea dominante será dada ya por la revolución.
Así procedieron la revolución de los Municipios del
siglo XI! y la Revolución francesa, imprimiendo su
carácter a Europa la primera en los tres siglos siguientes y la segunda al siglo XIX.
Si eifrigor
L'idée de l'Anarchie» (17 febrero
de 1894) puede considerarse incluida en esta sene,
el período de represión y la suspensión de «La Révolte» (10 marzo) impidieron que pudiera elaborarse el volumen en proyecto. En la nueva publicación «Les Temps Nouveaux» (4 mayo 1895) discute más bien Kropotkín k)s obstáculos y dificultades, mis frecuentes desde entonces, al desarrollo
progresivo de las ideas; dificultades puestas por
los Estados como por los socialistas — verdaderos
malos heraunos — los políticos y reformistas, que
se aprovechan siempre del forzoso silencio de los
anarquistas, cuando han de sufrir éstos la mordaza
de la represión. Y, efectivamente, puede verse en
L'effet des persécutions» (4 mayo); ,-Un temps
d'arrét» {21 mayo); -Les Penis Expédients» (15 |unio): "Les Expédients économiques» (13 y 27 de
julio); «Ou minent les palliatifs?. (10 agosto); <Lc
Pain gratuit et l'Etat» (24 agosto): «L'arrét et
l'issue» (7 septiembre): «La crtse du socialismc>
(26 octubre), todas estas fechas de 1895: y en 1896
la larga serie «Les C o n g r í internationaux et le
Congrts de Londres» (15 agosto-io octubre).
En varios intervak>s escribió su bello trabajo de
crítica libertaiia «L'Etat : son rdle historique», que
tenía propósito de leer en una reunión de París
en marzo de 1896, pero fué expulsado al desembarcar en Dieppe. El trabajo de referencia se insertó en la citada publicación desde 19 diciembre
de 1896 al 3 julio 1897.
Publicó también por entonces su reducido libro
• L'Anarchíe, sa phibsophic, son ideal» (París. 1896).
Hizo en 1897 su primer vuje a América y redado
después sus «Memorias, que aparecieron en volumen en 1899. Nos enteramos de su opinión sobre
socialismo experimental por una carta dirigida a los
enmaradas que organizaron una pequeña colonia en
Clonsdcn HÍII, cerca de Newcastle. La carta se publicó en 1896. Demuestra el texio que Kropotkín
era autor de gran cantidad de notas firmadas por
.Vindex» en »Le» Temps Nouveaux» en 1895-96,
referente» sobre iodo a la actualidad inglesa. Su palabra encendida se dejó sentir también altamente
en pro de las victimas de lo» martirios de Montjuich.
MAX Nrm.Au
N
229
Carta de Eloísa a su amante Abelardo
¿Quién la ocasión resiste? Puedo escribirte, tengo medio para que m i carta llegue a lus manos.
¿He de renunciar a este placer para mí el mayoi
de todos los placeres?
¿Por qué? Por nada del mundo.
En medio de mis desgracias, ¡qué día tan feliz es
para mí el presente! ¡Qué alegría he tenido, Abelardo 1 ¡Cómo rebosa el júbilo en mi pecho!
H a venido el venerable Pedro, y después de hablar largo rato en el locutorio, dejóse en él olvidada una bolsa que ha recogido otra hermana de cautiverio.
Las mujeres somos curiosa,s; tú ya lo sabes. Por
curiosidad miré lo que la bolsa contenía y hallé en
ella... ¿qué dirías que hallé, Abelardo?
Hallé una carta tuya dirigida a un amigo íntimo.
¡Qué dicha la m í a ! ¡ V e r tu letra, leer tus pensam>entos escritos, es como verte a t i , y en este momento te veo y me siento feliz!
T u carta tiene por objeto consolar a tu amigo,
proponiéndole el noble fin de aminorar sus amorosas cuitas, y para conseguir el consuelo, le refieres
tus propios pesares, tus desdichas, tus infortunios
p o ' causa de un amor desgraciado.
Y esa causa soy y o ; t u Eloísa. ¡Cómo te acordaría.í de mí al escribir tu c a n a l ¡Cómo tendrías presente las h o r a i felices de nuestros coloquios! ¡Cuánto has sufrido, Abelardo m í o ! ¡ Cuánto me amaste
y cuánto me amas aún, pero cuánto te amo también I
Sí, estoy segura de que me am,is con tanta intensidad como antes, pues a no ser así, no te expresarías con el afecto que empleas cuando a tu
Eloísa te refieres, en la carta dirigida a tu amigo.
Porque es amigo tuyo, lo es también mío. Porque
tú le compadeces, yo también lo compadezco. Porque tú le consuelas, yo también quisiera consolarle . ¿Te amaré yo, Abelardo mío?
Esclava sumisa a los caprichos de mi cruel y amado tirano, aquí me tienes encerrada en un recinto
por cuatro paredes cercado y del que ya no puedo
salir más que para la eternidad.
Monja soy del convento por ti fundado, monja
profesa con votos eternos, muerta para el mundo y
consagrada a Dios, pero viva para 11 mientras viva.
¡ A h ! me espanto al escribir esta frase: Cuando
la escribo blasfemo. Estoy aquí no para servir a
Jesús sino para satisfacer tu deseo, y sólo para satisfacer tu deseo. Cuando digo con&agrada a Dios,
miento. N o puede estar consagrada a Dios la que en
cuerpo y alma se ha entregado a un hombre, y que
»5lo vive por él. N o puede consagrarse a Dio» la
que en vida y en muerte no quiere mis que a
Abelardo y solo en Abelardo piensa.
Ello es, empero, que por satisfacer tu deseo, me
he impuesto el sacrificio de no haiblarte, de no
verte jamás. ¡Qué sacrificio, Abelardo m í o ! ¿He
de renunciar también a! inocente placer de escribirte? ¿Me negarás el consuelo de tus palabras por
e.scrito?
Que me lo niegues o no, yo no puedo desaprovechar la ocasión que se me présenla. Tengo segundad completa de que esta cana llegará a tus manos, y por nuestro amor y por nuestro hijo, te ruega tu Eloísa que no le niegues el beneficio y el
consuelo de la contestación.
Dirás, como otras veces has dicho equivocadamente a pesar de tu talento, que la mujer es siempre la serpiente tentadora: que ella induce al hombre a quebrantar los más firmes propósitos, y q u i zá sea esto motivo para que te enojes conmigo y
para que no me contestes. ¡ Qué ingrato serías!
N o lo lleves a mal. Y o desfallezco. Me faltan las
fuerzas. El sacrificio será estéril y mi muerte segura y mi perdición inevitable, si no vienen a fortalecerme tus consejos y tus palabras. T u imagen v i ve conmigo y no puedo ahuyentarla.
Contigo siéntome capaz de t o d o ; sm u nada puedo y muerto sin salvarme y sin remedio. Por piedad, pues, escríbeme Abelardo, y aliéntame en m i
sacrificio. ¡ Es la pobre náufraga que pide auxilio
al que está fuerte y tranquilo en la o r i l l a !
T a n segura estoy de tus palabras, que ni siquiera me atrevo a preguntarle si t ú , a tu vez. has
profesado en el monasterio de Cluny. Después de
mi profesión, la luya, me dijiste, y segura estoy
de que en los momentos en que trazo estas líneas,
tú ya vistes el hábito y tú también has muerto para
el mundo y lo que es peor para mí. viviendo yo aún
para t i .
i Qué desgraciados somcs, A b e l a r d o ! ¡Por qué
los hombres se han opuesto al goce de nuestro cierno a m o r ! N o lo comprendo. ¿A quién ofendíamos
amándonos? ¿Les habíamos pedido permiso?
Y en mis continuas desdichas, ¿sabes cómo hallo
algún consuelo a mis penas?
Bien de día, jbicn de noche, cuando estoy sola
en mi celda, sin que nadie espíe mis acciones, sola
enteramente conmigo y contigo, en espíritu, cojo
una pluma, y ora en caracteres grandes, ora en caracteres chicos, tan pronto de prisa, tan pronto entreteniéndome al trazarlo, escribo A B E L A M X ) , Abelardo, Abelardo y cien y mil veces Abelardo, y
rasgo y quemo luego la hoja para volver después
a la misma tarea.
Y cuando estoy en el coro, pienao en la celda ; y
cuandp estoy en la capilla, anhelo la soledad: y
cuando estoy en la huerta, pretextando una excuta,
huyo corriendo. Y todo ¿para qué? ¡Para volver a
escribir Abelardo. Abelardo m í o ! Y pensar de nue-
230
vo en ti, sin que nada ni nadie pueda distraerme.
Esto es el único lenitivo a mis pesares, y el tiempo que así paso es el único en que no aborrezco la
vida.
En verdad te digo que el tiempo había borrado
en mi ánimo la memoria de nuestras pasadas p€'
ñas: pero al leerlas por tu propia mano escritas,
sentílas con más intensidad que nunca en lo ínti'
mo de mi pecho.
De nuevo representóseme lo mucho que por mí
has sufrido; por mí pero sin que yo tenga la culpa.
En forma tangible se me han aparecido los nU'
merosos enemigos, que, por envidia, te atra)0 tu
peregrino ingenio. Recordé el perpetuo encierro que
te amenazaba por cosas que tú mismo condenabas;
el encarnizam'enio con que te persiguieron en los
Concilios ( I ) , la escandalosa aplicación que hicieron
del nombre de Paraclet, los sinsabores que te cau'
saron los religiosos, tus perseguidores, a quienes,
sin embargo, ahora das el preciso dictado de hermanos tuyos.
¡Hermanos tuyos. Abelardo! ¡Qué han de ser
hermanos tuyos I No saben ellos la abnegación, la
generosidad, la grandeza de alma que significa esta
palabra. No, no son ellos capaces de comprenderla.
Sin embargo, tú has de vivir entre ellos, entre los
que siempre te persiguen por tu talento y su envida.
¡ Yo que te conozco, sé cuan grande eres!
Está tan al vivo y tan sencillamente escrita la
relación que de todo ello haces a tu amigo, que al
leerla pensé morirme de dolor, y a no tener que
volverla a la bolsa, para que mi curiosidad no fuese
advertida, hubiera tenido el gusto de enviártela bañada en lágrimas de tu Eloísa.
Lágrimas de dolor y de placer a un mismo tiempo. De placer, sí, porque no hay para mí placer
igual al de verte a n o cosa tuya. Mas dejóme su
lectura conmovida, y te confieso que despertó todo
mi antiguo enojo contra nuestros enemigos, algunos
de los cuales ahora son tus hermanos. Esos no son
hombres, son espíritus del Averno para quienes el
tiempo nada puede y tvada borra.
Ellos persisten en odiarte, persiguen tus virtudes
con porfía; y siendo así, resuelta estoy a publicar
al orbe, a! son de cien trompetas, nuestras comunes
desgracias, para avergonzar a la injusta edad que
te ha desconocido, que te ha perseguido y que te
persigue aún. Y como tudie le perdona, yo tampoco he de perdonar a nadie. Y pintándote tal
cual eres, he de conseguir o poco he de valer, que
la posteridad te mire con compasión y cariño; y
que en los siglos futuros, no se hable de mi caro
Abelardo sino con lágrimas en los ojos como yo
ahora hablo de ti.
Un adagio dice que, corazón apenado no guarda
( I ) Abelardo fué perseguido por hereje. Se le
acusaba de no creer en el misterio de U Santísima
Trinidad. — Nota de la Redacción.
N
secreto; lo cual significa que Las penas comunicadas son más llevaderas, y yo lo tengo por cierto.
Tú padecerás de fi)0, tú padeces, no tengo de ello
la menor duda; cuéntame, pues, tus aflicciones, y
con ello conseguirás aliviar mis penas y suavizar las
tuyas.
No te excuses diciendo que quieres evitarme lágrimas; no menos copiosas me las hace verter tu
silencio que la rebción de tus desdichas. Hoy que
he visto letra tuya, es uno de los días más felices
que he pasado en este retiro.
Decísme tú misnx), que el gran filósofo Séneca,
recibía con gran placer b s cartas de su Lucilia, y
que no era menor el que experimentaba la persona
a quien escribía. ¿ N o era Séneca virtuoso? ¿ N o
puedes tú imitar a Séneca en esta parte? ¿Por qué
has de negarme el consuelo de recibir una carta
tuya escrita para mí?
Además de escribir el nombre de Abelardo, es
otro pasatiempo mío y muy placentero, el de contemplar tu retrato. Lo guardo tan escondido, que
nadie ha sospechado siquiera que lo tenga: pero
esie placer no me es dado tan a menudo y no me
es dado por pura precaución mía.
El de escribir tu nombre nunca me lo pueden
impedir.
Si me quitasen tu retrato, pareceríame que me
arrancan el corazón. Por esto me reservo este placer, únicamente en ciertas ocasiones, sólo cuando
tengo la seguridad completa de no ser sorprendida.
Ya ves: por ti soy una esclava, yo que tanto amé
la vida.
Las cartas fueron inventadas para alivio de las
personas cautivas. ¡Cuan cierto es este alivio!
Creo que si me dejaran, estaría escribiendo siempre.
Las que de li reciba las llevaré ocultas en mi
seno, y a cada momento, al pasar un corredor, al
estar sola un instante, las llenaré de besos.
No quiero que te cuesten trabajo ni sacrificio.
Escríbeme sin molestarte y sin poner atención. Deja que hable tu pecho y no tu ingenio. Me giutarán más tus cartas escritas desnudamente, que pensando han de ser escritas por un profesor.
Yo no puedo vivir si no me dices que rae amas;
y i ti debe serte natural el estilo amatorio, que es
imposible creer que tú puedas emplear otro en tus
escritos.
Llámanos hermanas luyas. Hijas tuyas nos decimos nosotras y si en el lenguaje hubiese dulces
palabras, eniplearíamosbs para mostrarte nuestro
amor y agradecimiento. Todas te queremos aquí y
yo mis que ninguna.
T ú fuiste quien santificó esta nuestra morada,
antes conocida sobmente por b gente que por aquí
merodeaba, del homicidio y del robo. T ú fuiste
quien convirtió en casa de oración la que fué, en
otro tiempo, guarida de forajidos.
¡Qué bueno eres, Abelardo I j Cuánto bien has
hecho en e! mundo! [Dios debe hafcerte perdona-
V
I
S
T
A
d o si es q u e pecado t o m c i i s l c , porciuc yo d u d o
q u e el amor .sci pecado anic )csijs, ([ue d e b e estar
€n mí p o r q u e yo estoy en 11!
Ya sabes tú cjue 110 tenía vocación para el claust r o , sólo por ti estoy en clausura, y bien quisiera
e l e v a r m e a Dios, y en c o n t e m p l a c i ó n mística del
D i v i n o R e d e n t o r , olvidar el m u n d o y l o d o lo m u n d a n o . P e r o ¡ a y ! A b e l a r d o ; en la misma imagen
d e l Crucificado le veo a ti : en su r o s t r o , veo tu
r o s t r o ; en su c u e r p o , el t u y o , y tu alma en sus
•o)os. El m u n d o me tiene su|cla con luerie.s cadenas,
y en el mismo H o m b r c - D i o s sólo veo al h o m b r e .
] Q u é hacer, Dio-s m í o !
A u x i l í a m e , a m p á r a m e , A b e l a r d o m í o , o d e lo
c o n t r a r i o estoy p e r d i d a . Sé m u y bien q u e no estás
<x;ioso : se q u e los preciosos tesoros del Evangelio,
d,as a seres indigno.s de ti, m i e n t r a s dejas a b a n d o n a d a s a estas inoccnle.s o v e | a s q u e te seguirían hasta
ia cúspide d e los m á s clev.ados m o n t e s .
¿ l ^ s A g u s t i n o s , H c r t u l i a n o s y lerónimo.s, no es-
L
A
N
C
A
231
cribieron a las Paulas, E u d o x i a s y M e l a n i a s ? S i e n '
do así, ¿ n o m e escribirás tú a m í ?
¿ P o r tjLié, i m i t a n d o a san j e r ó n i í n o . no me íormas en la v i r t u d , no me predicas la verdad como
T e r t u l i a n o y no me hablas de la gracia como s a n
Agustín?
Y c u e n t a q u e en e s c r i b i r m e n o p u e d e s tener r e paro alguno, p o r q u e lu esposa soy y a tu esposa
escribe-s, y n o te olvides d e l l a m a r m e esposa, q u e
es para mí el n o m b r e m á s grato.
D e s p u é s del S a c r a m e n t o , n u e s t r a correspondencia
no p u e d e ser ob)eio de escándalo, y a u n creo q u e
p o d e m o s v e r n o s sin peligro.
Si n u e s t r o s v o t o s n o fueran b a s t a n t e para i m p o ner inaccesible valla a m u n d a n a l e s placeres, ¿ n o lo
.sería la imposibilidad material en q u e íe hallas tú
de gozarlos? ¿ N o es obstáculo invencible la cruel
y bárbara venganza de mi tío?
ELOI.SA
(E.sla caria
terminará
en c¡ próximo
numero)
.VVVVVVVVVV»<*%%*'VVVVVVVVV»^^^'VV*%VVVVVVVVVV%V*VVVVV»V»^^V»^*V***^^
OH;.
(;/.TÍA40
MOVIMIIÍNIO
COMl'hUSlA
¡JiniRTARIO
J-» la Utojíi ¡US pasudos '.uceso', alcanzurcni f^ran tm^xirlMncia.
Ouranic
\arH>s cUas ío.v !í",<'|,uct«>iítru)s se halieron
con ¡n ¡tier^ii ¡¡t'ihlua. He aquí una serciiíii de ronctraUadoras
empld-adíi
en
el piiehíeeitr(/<• Kiiicém del Solo.
N
232
EL PRINCIPIO DEL FIN
Para el buen observador, esiudie la épocí que
estudie, examine como examine al hombre, siempre se encontrará con que su tendencia es la de
romper todas las cadenas qvie le atan o aprisionan.
El scKiólogo y el filósofo que investiga a fondo la
psicología del individuo, halla los materiales de la
rebeldía, materuics consubstanciales a La propia n.ituraleza del ser humano. Si decimos que las cosas
que rodean a! hombre y de las que se sirve, también le proporcionan materia rebelde que le empujan hacia su soberanía individua!, no hacemos
más que expresar una verdad inconcusa. La evidencia de esto no hay quien la ponga en duda.
Y , sin embargo, el hombre nunca podrá gozar de
la libertad absoluta. Lo absoluto está formado por
lo relativo. El universo mismo, que en cuanto a SL
integridad es lo absoluto, está formado por la trabazón y unión de partea insignificantes aun no
precisadas por el microscopio. Quien niega La existencia de la materia y dice que lo que somos y vemos es no más que energía acumulada obedeciendo
a un r i t m o : quien aun sostiene la existencia de la
materia y la fuerza. Está poco extendida aún !a
teoría de La sola existencia de la energía. N o seré
yo quien me meta a desentrañarla. Pero el hombre
es un ser muy imaginativo y sui viajes por el m u n do de lo imaginativo le impelen al estudio, investigación y análisis de si son o no realidades sus
fantasías.
Por de pronto no podemos negar nada. N o podemos negar en el terreno de lo especulativo, de
la investigación y el análisis. A nuestros ojos se
ofrece la contemplación de maravillas que nuestros
remotos antepasados no pudieron imaginarse, aunque en su naturaleza existían los elementos que hacen falta para la investigación. Les fallaba la experiencia. Es sabido por iodos que la ciencia es
l i experiencia acumubda en el polvo de ios siglos.
Tenemos hoy para núes;ro uso el teléfono, que
nos permite hablar con los lugares más a p i ñ a d o s .
I ^ distancia ha desaparecido para nuestras reLaciones. Y como el teléfono, tenemos otras maravillas
m menos importantes que no tuvieron nuestros
antepasados. Toda la civilización creada es u n í
correlación de crecimien.o del humano saber. En
vario puede pavonearse el sabio con sus investigaciones, creyéndo.se un ser predestinado al que hay
que prestar acatamiento. El maestro, que viene de
max, es no m i s que un hombre que da con la
clave buscada por sus antecesores. T o d o sabio,
todo maestro fundamenta sus estudios e investigaciones en aquellos estudios e investigaciones que
dejaron sus antecesores. Son las c o u s imaginati'
va.í que de forma empírica se encuentran, de cuyas
se llega, una vez diferencudas medunte la machaconería analítica, a la síntesis tangible de la realidad soñada.
En scKiología, esta ciencia fundamentada en el
deseo de convertir La vida en un arte, tenemos lo
piopio que en las demás ciencias. La afirmación
de que el hombre vivirá una libertad absoluta es
tan atrevida, que me atrevo a calificar de absurdo
semejante afirmación. L J libertad siempre será relativa, aunque se llegue, como creo firmemente que
se llegará, a una forma de convivencia socti] donde
no exista obligación ni sanción. La historia de la
sociología, en su crecimiento constante de libertad
y hacia la libertad, va aportando doctritvas para v i vir el arte de la vida sin menoscabo de la soberanía
del individuo. Ya ha expresado que el hombre
puede desligarse de todo detrimento para su independencia en el arte del v i v i r . Lo que no afirma
n: precisa es cómo se Las habrá de componer para
ello. Y no k) afirma ni lo precisa, porque sabe que
la libertad es reLativa, relativa por estar sujeta a
istmos que unen a ios hombres en sociedad. E l
hombre, como las cosas, no puede escapar a La
asociación, a la relación, a la unión. Y la asociación, como La relación, como la unión, menoscaban
las autonomías en la parte intrínseca que corresponde a la necesidad y necesidades emanantes de
nuestro ser, como sociable por naturaleza. De modo,
pues, que como somos sociables por necesidad y
necesidades, la soberanía absoluta, la libertad absoluta. La forma, la totalidad del cuerpo social, que
comprende a iodos los seres del universo.
Una muestra de lo que decimos nos la ofrece
l.i mecánica celeste. La T i e r r a , en relación con el
sistema planeurio a que pertenece, no es soberana.
Está sujeta a este sistema planetario por necesidad
de relación, que es como si dijéramos asociación.
Es soberana la Tierra en sus movimientos, Haciendo uso de sus energías en relación con los demás
planetas. Nadie le manda, valga la metáfora, ni a
nadie obedece. N o obsiantc. cumple necesidades
inherentes ai universo.
El hombre, parte insignificante en relación con
ci universo, cuya vida puede decirse que al lado
de La vida del gran T o d o es menos que lo que
llamamos una miltonésima de segundo, es, sin embargo, el ser m i s consciente que se conoce. T a n
consciente es. que en su corta vida va arrancando
secretos a la Naturaleza. Cuando decimos que queremos ser absolutamente libres, no hacemos m i s
que expresar un deseo. Pero la realidad nos dice
que seremos reLjtivamente libres. Esto lo prueba
R
cualquier hecho que constatemos. Por ejemplo; si
varios individuos se unen para acometer una empresa cualquiera, veremos en seguida cómo se presentan varias fórmulas, tantas como individuos sean.
para llevarla a cabo. Hay discusiones, cada uno defiende la suya, y de la transigencia de unos y la
comprensión de todos resulta la clave a poner en
marcha la obra. Puesta en marcha, los acontecimientos van rectificando la actuación del grupo. Y
es que toda obra nace de una necesidad imaginativa, y como toda obra de imaginación, necesita
del contraste de la realidad.
Los idealista» nos encontramos en este caso. Por
el hecho de ser idealistas, somos imaginativos; pero
es que además somos sentimentales. Somos sentimentales, pero sentimentales desbordados, que la
causa de los demás la hacemos nuestra propia causa. ¿Pero qué digo? No sólo es idealista el que
la causa de los demás la hace su propia causa. Los
hay también, y f)or desgracia son los que más abundan, que su ideal los lleva a luchar por su propia
causa, importándoles un bledo la causa de los demás. Este género de idealistas son los que más entorpecen la redención del género humano. Estos
idealistas, para saciar su causa, la causa que los
mueve a la lucha, simulan querer el bien de todos.
Se. visten con el traje de los idealistas desbordados, de los idealistas de colosal corazón, y, colocados delante del pueblo, haciendo de caudillos,
mueven las masas hasta escalar la meseta donde
están los manjares que necesitan devorar, ciscandosc luego en los que borreguilmente les siguieron. Se cuenta ya por siglos desde que esto viene
sucediendo. Por cada idealista que defetidió la idea
como un apostolado, mil la hicieron un guiñapo a
la primera ocasión que se les presentó. Sin entrar
en los vericuetos de la historia para citar a los
más salientes, con el nombre de Mussolini tenemos bastante para demostrarlo. Estos traidores inteligentes, cuando llegan a la meseta de sus ocultas
aspiraciones, son diques tremendos a la marcha de
los apóstoks.
Estudiando estos hechos, se halla su lógica en la
biología social. Esta nueva ciencia, o rama del tronco de la ciencia, nos dice que son fenómenos de
secreción en el crecimiento de la civilización política. E.< por esto que los mejores, los altruistas, los
deíinieresados, los que ven que en tanto que no
elevan su pensamiento los pueblos por encima de
la polític.i, de la política como arte de gobernar a
los pueblos, no tendrán salvación posible.
Siempre que un régimen de convivencn social se
descompone, surge el idealista ambicioso, vanidoso
y megalómano, como salvador. Ved como este idealixa es casi siempre de la izquierda, de las filas
revolucionarias, que cuenta en su Haber con un
rosario de sacrificios, sacrificios que le valieron una
N
233
admiración en amplios sectores de opinión, cuya
nada sabe de las cuentas que dejó pendientes en
la corporación política o social a que perteneció.
Esie crédito, adquirido contra todo lo existente, renegando de todas las injusticias: contra la propie'
dad, contra la religión, contra el militarismo, contra
todo, en fin — Mussolini es el lomado como rico
tipo comparativo —, se aprovecha por las fuerzas
capitalistas en bancarrota y el nuevo salvador toma
las riendas del Estado en sus manos, proclama la
dictadura, dirige sus odios contra sus compañeros
de ayer, contra los que como él sufrieron persecución por los mismos que loma a su cargo para sal'
varíes de la revolución rugiente. Los métodos que
pone en práctica pronto son copiados por los demás
Estados capitalistas: el fascio se convierte en una
pandemia universa!. Pero a los dictadores que copian los métodos del genio inicial de la reacción
fascista, les falta el conocimiento práctico que tiene
de los partidos de izquierda el traidor a la revolución. Es por esto que, aparte de la psicología de
cada pueblo, en lo fundamental, como las mismas
causas producen los mismos efectos, y la causa del
efecto revolución fluye de la misma causa fundamental, que es universal, por ser universal la ley
de la oferta y la demanda, creciendo geométricamente la oferta y bajando en la misma proporción
la demanda, por cuya causa la miseria es espantosa en medio de tanta civilización, de tanto derroche, el fascismo, iniciado por el ludas Mussolini,
se convierte, no en la tabla de salvación del sistema, sino en el avivamienfo de las pasiones arrolladoras de todo lo existente.
No vale, para el hecho de la revolución, querer
precipitarla por parte de los exaltados, ni evitarla
por parte de los conservadores. La revolución está
determinada por un hecho de crecimiento del desequilibrio social, y querida por la conciencia del
pueblo que, a pesar de haber limitado los medios
de cultura para que ésta fuera patrimonio de unos
cuantos, los hombres generosos, exentos de egoísmo y sobrados de amor al semejante, encendieron
la antorcha de su capacidad en forma que alumbrara el camino a los irredentos, a costa de su
libertad y de su vida.
De nada vale el que los idealistas sin en.rañas
traicionen los postulados de la Iibcr.ad. de la justicia. Éstos serán barridos, porque cuando los pueblos se ponen en pie. guiados por la luz de los
idealistas que hicieron de las ideas un apos.olado
hasta más allá de la tumba, no pueden ser contenidos. L.1 reacción fascista iniciada se conviene en
el estertor dt- la agonía del sistema social enfermo,
por la voluntad tremante de justicia de los pueblos
en marcha.
Uií sistema socul muere y otro sistema socia!
nace. Es la eterna evolución y revolución, producto
de la especie en sociedad. La vida requiere drf
2 3;4
L
V
A
i
S
m e d i o en q n e se v ve. En ella influye todo lo cjuc
\ e n i o s , s e n t i m o s y, lo cjue es m á s g r a n d e attn, lo
q u e no v e m o s ni s e n t i m o s , por c o r r e s p o n d e r <a lo
i n f i n i t a m e n t e peciueño y a lo i n f i n i t a m e n t e g r a n d e .
E n la N a t u r a l e z a t o d o se relaciona y t o d o .se a n i m a .
T o d o se relaciona y todo se aninaa, en perfección
c o n s t a n t e . La vida, q u e r e q u i r i e n d o del incdio en
q u e se vive, como digo, sm e m b a r g o elimina de!
m e d i o c u a n t o le c o n t n ñ e y d j ñ a . Es por esto q u e
el h o m b r e camina s i e m p r e a d e l a n t e . I n ú u l e s los
obstáculos q u e se le o p o n g a n por parte del E s t a d o .
E n el laboratorio social, al p r e s e n t e , los p r o d u c t o s
d e ! rég:m,en capitalista actúan de m o d o q u e se está
p r o d u c i e n d o un.a v e r d a d e r a elimin.ación de t o d o
a q u e l l o q u e e n t o r p e c e la n u e v a fase de la historia
q u e está a p u n t o d e vencer : la igualdad económica
con la desaparición de la p r o p i e d a d . L.a civilización,
la v e r d a d e r a civilización, la q u e e n c a r n a el h u m a -
T
A
L
A
N
C
n i s m o , i.sí ¡o p-oclama. De nada vale el q u e los
dtícn.sores ae los a m o s de las máquma.s, de los
bancos, de los guardias y del ejército m e r c e n a r i o
se o p o n g a n a lo q u e está en la naturaleza h u m a n a .
La armonía en sociedad, e n c u a d r a d a en la libertad,
es consustancial con el h o m b r e , y si aun no ha tom a d o car'.a d e naturalez,! ha sido p o r q u e faltab.i
el ciue un atnplio .sector tuvier.a conciencia de su
posibilidad. A e-sto tendió sienapre el E s t a d o : a
q u e CSC amplio sector no existiera. P e r o a pesar
de t o d o , a í u e r z j de .sangre y de lágrimas, se lia
c o n s e g u i d o ; t a n t o , tan a m p l i o , c|ue estos m o v i m i e n t o s , q u e estas sacudidas, q u e se están d a n d o
con m á s ¿cu.S3da rebeldía y claridad en Espaiia, p r c .s.agian q u e e s t a m o s en el principio del fm. El p r i n cipio de ¡a igualdad económica y el fin del régimen
capitalista.
iLAN GAI.LEOO CRE.SPO
A^ww%wvw%%^wv%v5>v^ww%^/v*^ v%vvi%'V%v*^**^'^'s^^'V'vvv^A'VtrVV*^^**v^%^^%^%vvMrVv^^vyvvvvv^
DEL
ULTIMO
MOVIMIENTO
COMCSISTA
LIBERTARIO
En Aljajdr
(Valencia)
el pasado movimiento
fulminó cu wm eipanU^sa
Irtigedta.
Diez y '•en
campesinos
fueron volaílos por la explosión
de la nw-li-aU/i que tenían en una casa. La
vivienda
se vino abato, sepultándoles.
Este f;ru¡>o de obreros prestó socorro a ¡os
desgraciados.
Participamos a ciianlos nos piden eiemplarcs de las comedias que de nuestro
amigo Federico Urales publicamos en esta Revista, que no podemos complacerlos,
porqiic las tales obras .son inédita;, y no hemos podido ptJbhcarlas antes ni ahora,
en tomos aparte para qtte pudiera ser representada por los cuadros artísticos de
nuestro centro. No tiene más remedio y sentimos mucho, que aprovechar "La Revista Blanca."
Llamamos la atención de nuestros lectores s o b r e el a r t í c u l o que de nuestro
sabio M a x N e t l l a u va a la cabeza de este n ú m e r o
N
235
ESCULTOR DE ALMAS
Drama en tres actos, escrito en prosa por Federico Urales
PERSONAJES QUE INTERVIENEN EN ESTA OBRA
Actnces
Actores
Presidente
Médico
Montserrat
Flora
Luisa
Anita
Rosalinda
Pedro
Juan
Fernando
Augusto
Abogado
]uez
Escribano
Fiscal
Ángel
Criado
ACTO PRIMERO
La escena representa un salón en el palacio
¿e don Jumt Cuéüar, recién llevado de Amé'
rica. Allí ganó una fortuna colosal en nevO'
^ios de banca, terrenos, política y joro, y hoy
obsequia a sus amigos para festejar el primer
triunfo forense que ha tenido en la capital
de España. En medto de la escena un círculo,
en el techo una hermosa araña. En primer
término, izquierda, una mesa de lectura, con
publicaciones encima y rodeada de sillas; en
primer término, derecha, una mesita de te y
•cerca un soja y sillones; a ambos lados late'
rales, consolas y luego dos pedestales; donde
auepan, sillas, sillones, confidentes, etc. Al
fondo una puerta que da al recibimiento; a
ambos lados de esta puerta un portd que día
acceso a otros salones, formando una especie
de corto corredor antes de doblar hacia sus
respectivas laterales. En ambas laterales del
primer término una puerta. Todo de gran
lujo. Al levantarse el telón estarán en escena
Montserrat haciendo encaje y Anita leyendo.
ESCENA PRIMERA
MONTSERRAT y ANITA
Montserrat. — No es que me sepa mal que
leas un rato; lo que no auieiro es que te
pases el santo día leyendo. Las jóvenes, a tu
edad, han de ocuparse en cosas más serias.
Anita. — ¿En qué? Somos riquísimos, ¿para
<íuc meterme en más quebraderos de cabeza
<iue los del aseo y del recreo personal?
Montserrat. -- | Ya lo creo I Has de e n t e
arte de cuanto concierne a la dirección de una
<:ata. No ya por necesidad, hasta por morali•dad, la mujer, rica o pobre, es preciso que
sepa dirigir un hogar. Aunque poseyéramos
un río de oro, habríamos de saber cómo hay
que gastarlo para gastarlo bien. Además, lo
que se desconoce no se dirige y lo que no se
sabe hacer tampoco se sabe mandar.
Anita. — Scrmonista, mamá, te has levantado hoy.
Montserrat. — Pronto contraerás matrimc
nio y a tus órdenes estarán varios servidores.
¿Qué les vas a mandar? (Anxta intenta cotu
testar, pero titubea,) Vamos a ver, ¿qué les
vas a mandar?
Anita. — Que limpien la casa y me hagan
la comida.
Montserrat. — ¿Y tú crees que esto basta?
Anua. — Para hacer lo que yo les mande
estarán a mis órdenes.
Montserrat. — Pues no te servirán bien
como tú no vigiles el servicio.
Anita. — Intimaré con los criados, ¿verdad?
Montserrat. •— Si no les tratas, no te querrán, y si no te quieren, no te servirán a
gusto. Es necesario, además, mandarles con
amabilidad.
Anita. — ¡ Con amabilidad a un criado,
mamá i Entonces el criado serías tú.
Montserrat. — Hay personas, Anita, que
aunque rueguen son señores, y existen criaturas que, llenas de oro, parecen esclavas.
Esas no te hacen sentir otro deseo que el de
alejarte de su lado. En cambio habrás visto
pohres, limpias de rojja, que llevan una nobleza en el alma. No quiere ello decir que
no haya caballerosidad y nobleza entre W
ricos; sin duda alguna, hay más que entre
los pobres; motivos tienen para ello; pero
Ifs personas no por ser pobres tienen que
recibir peor trato que las ricas. Hay distinciones que nacen con una, independientes del
bolsillo. {Pausa.) La riqueza, eso sí, adorna a
N
2í6
las personas, ptro no les obliga a tener lo
que se llama don de gentes, cnstinción, simpatía, y algunas veces la humildad es una
riqueza, aun en el rico. (jMe entiendes?
Anita. — Sí, sí; te entiendo, mamá ; jjero
es que esas ideas tuyas son muy rancias .
La nca es sólo rica por sus millones.
Montserrat. — La rica que es buena y humilde reúne dos riquezas. (Silencio embarO'
Zoso.) Lo que yo espero de ti es que durante
los meses que has de permanecer soltera, te
practiques en el gobierno de la casa. Tú lo
ordenarás todo y yo seré tu consultora, en caso
de duda.
Anita. — Bueno.
Montserrat. — Por de pn-onto ya sabes que
hoy tenemos comida de gala.
Amta. — Muy a menudo las tenemos.
Montserrat. — Es preciso ¡hacemos con
nuevas relaciones y hemos de aprovechar t e
dos los momentos para crearlas. Si hubiéramos continuado en América, no habría necesidad de estas fiesus; pero en Madrid apenas se nos conoce, a pesar de que aquí habéis sido vosotros educados, y es prreciso que
nos conozcan.
Amta. — ¿Para qué? No será para que
papá tenga pleitos y negocios.
Montserrat. — Si solo de fjan viviera el
hombre, no lo necesitaría; pero uno se aburre sentado, aunque sea sentado sobre mueble de oro. Hija de un ministro español no
te disgustaría serlo.
Amta, — Pero para ser TICO, ni aun para
ser ministro, necesita papá ejercer de abogado
y menos de pelagatos.
Montserrat. — j Pues ya ves la fama que
le ha dado el último informe en defensa de
dos pobres infelices que nadie quería defend e r ! De un salto se na colocado a la altura
de los abogados de más renombre.
Antta. — ¿Pero para que? Esto es lo que
te pregunto.
Montserrat. — Para tener prestigio, para
tener gloria.
Amta. — Mejor dirías si dijeras para tener
aduladores, porque cuantos vendrán hoy a celebrar el último triunfo forense de papá, vendrán., a pasar gratis un rato agradablemente.
Montserrat. — ¡Cuidado que eres maliciosa I i Ay, hija mía, hija mía
! (Levantándose.) Anda, sigúeme. No olvides que desde
este momento tú eres la dueña de la casa.
(Mutis ¡as dos, izquierda. Se oye un timbre;
por la puerta del fondo aparece un cnado
vestido de librea; inspecciona la estancia y
desaparece por el mismo sitio; a los pocos
momentos aparece de nuevo guiando a Pfdro y Luisa; luego, hace mutis por el portal izquierdo.)
ESCENA II
PEDRO y LUISA : luego MONTSERRAT y ANITA
Pedro. — Ya te decía yo que llegaríamos
temprano.
Luisa. — j Si fui yo la que lo dijo, pap»á i
Pedro. — Te quiero tanto, hija mía, que
lo que tú dices y piensas creo decirlo y pensarlo yo.
Luisa. — Hasta con tu hija eres galante.
(Pausa.) No sé qué me pasa; estoy emocionada.
Pedro. — No te sofoques; alguna vez habías de presentarte en sociedad.
Montserrat (izquierda, seguida de Anita).—
¿Cómo están ustedes? Por fin tenemos el gusto de conocerla a usted personalmente.
(Las mujeres se besan)
Luisa. — El gusto es mío, señora.
Anita. — ¿Como está usted?
Luisa. — Muy bien, gracias. ¿Y usted?
Anita. — Perfectamente, gracias.
¡Ya la tienen ustedes aquí!
Pedr
Montserraí.
51. SI; es muy lind a y parece buena.
Anita. — Nos alegra mucho verla entre
nosotros.
Pedro. — ¿Hemos venido temprano, verdad?
Montserrat. — Las personas gratas siempre
llegan a buena hora.
Luisa. — Muchas gracias.
Pedro. — Es usted muy amable, señora
(Pausa.) ¿Y don Juan y Femando?
Montserrat. —- Mi esposo ha salido muy
de mañana. Pronto volverá, supongo aue acompañado del Presidente y del Fiscal de la Audiencia. Están invitados, también.
Pedro. — Celebrando esta reunión un triunfo forense, ciertas personas no podían faltar.
i Veo que don )uan tiene buena mano izquierda!
Montserrat. — Aquí hemos de hacernos otra
vez con relaciones. (Pausa.) Femando está vistiéndose.
Anita. — Se ha levantado muy de mañana
y conmigo y dos criados ha recorrido el jardín
cortando flores; luego mi hermano mismo ha
confeccionado los ramos y ha adornado la
mesa.
Pedro. — Es un excelente muchacho. Poco
tiempo hace que le conozco y ya le quiero
como si fuese nijo mío. y siento que no lo sea.
Liítía, — No me dice otra cosa desde que
habló con su hijo de usted. ¡ He llegado a
tener celos!
Pedro. — i Ya veris, ya veris en cuanto le
conozcas i
(Continuará.)
R
N
EL C A S O
DE
237
AUSTRIA
LA BARBARIE TRIUNFANTE
Colocada bajo la iníluencia directa del fascio alemán y del fascio italiano, le era difícil a la pequeña
Austria mantenerse en una situación de país libre,
dentro de la concepción clásica del liberalismo burgués, conservando un resto de aquella civilidad elemental que, con anterioridad a I9>4t parecía ser un
rasgo distintivo de los países europeos, con excepción de Rusia, somclida a la ominosa férula de los
zares.
Todo hacía prever que la área del fascismo iba
a ensancharse y que Austria sería su víctima propicia.
Allí, como en Alemania, había una mentalidad
creada en el sentido de considerar al hombre subordinado al Estado de hecho y de derecho, y una
corriente contraria a ese principio, antiautoritaria,
apenas si era conocida.
La socialdemocracia auítriaca incurrió durante el
período de gestación del fascismo, y aun viendo
la grave amenaza que contra ella se cernía, por la
misma experiencia de los paLses colindantes, los
más densas en población, los de más acusada historia, los no emergidos, como Checoeslovaquia y
Yugoeslavia, del Tratado de Versalles, en los mismos funestos errores tácticos de la socialdemocracia
europea; si bien, en su estado llano, habrá tenido
u n fin más digno, cormiovedor por su heroísmo,
que la socialdemocracia alemana.
En los países azotados por la guerra, en todas
la.? clases sociales, sin exceptuar de ellas a los llamados intelectuales, ha habido un desplazamiento
total de valores morales, una renuncia y un menosprecio a la libertad individual y colectiva, un
embotamiento de la sensibilidad, una exacerbación
de la ferocidad humana, con un absoluto desprecio
a la vida del semejante; y todo ello, con el concurso de otros importantes factores de índole económica, política y moral, ha contribuido a formar
el ambiente propicio para que la barbarie del fascio
pudiera entronizarse.
Se ha dicho de los socialistas austríacos que contaban con una organiz-ación modelo, pótenle y apl.i
para hacer frente a los más duros embales. Pero
esa organización modelo a base de cascos y de
uniformes, de actitudes bélica.'i y de desfiles aparatosos, jerarquirizada, ordenada y disciplinada, a pesa*- de la bravura demostrada por los combatientes
socialdemócratas y por sus compañeras, no es la más
eficiente para mantener enhiesto en el corazón de
un pueblo el espíritu de libertad.
El marxismo, si no con sus enunciados teóricos,
erróneos en pane, con su táctica de lucha ha cau-
sado un daño inmenso al proletariado universal.
Se echará en cara a los anarquistas su impulsibilidad, ^u carencia de técnica revolucionaria; pero
es.i otra técnica que hace brotar en el hombre la
llama del ideal, que le hace cosa viva, ardien.c. que
lo transforma en el lorrenle circulatorio humano en
sangre, en vida, en impulso, en acción, obra la
más preciada de los anarquistas allí donde han tenido una influencia directa en las luchas del pueblo,
no parece cuajar con la sequedad de preparación
espiritual del marxismo, y no es esta, desde luego,
ventaja con referencia a aquellos defectos que a la
formación espiritual anarquista se ha querido atribuir.
No ha cuidado en parte alguna la socialdemocracia de mantener viva la fe interior en el individuo,
la confianza del hombre en sí rrusmo, en su esfuerzo individual, en su propia acción; de exaltar,
haciendo brotar en él una fuente moral intensamente creadora, el valor de la individualidad. Ha
descuidado lo más vital, para hacer que el individuo confiara en lo externo, en lo reflejo, en lo
espectacular. Ha creado una disciplina, la ilusión
de las grandes masas y un espíritu conformista,
que es el fermento mis activo para el rápido desarrollo de la psicosis autoritaria que sufren los
pueblos.
Hora es ya de que la socialdemocracia, engullida por la voracidad del fascismo, como toda manifestación de cultura libre, en los países donde
cuenta aún con una relativa fuerza, con cierto
ascendiente entre los nijcleos de trabajadores, rectifique su posición y no sea obstáculo a aquellas
otras fuerzas populares que con un sentido netamente revolucionario, creador y constructor, se proponen ir más allá de la conquista del Poder político
en un intento de ensayo audaz de un medio social
de base libertaria.
La lucha directa contra el fascismo ha de adquirir cada día carácter más acusado y violento,
más trágico para la libertad y para el progreso. La
democracia, con todo su espíritu civil, no puede
ser garantía de ninguna libertad política ni social.
Una dolorosa experiencia ha demostrado su inanidad. Y frente al peligro fascista y a b s formas
suicidas de dictadura, para el porvenir de la humanidad, SI no se quiere retroceder a la barbarie.
no cabe otra esperanza ni otra solución que las
normas .inarquisias llevada.? hasta el máximo de
su inmediata y posible aplicación con todas las
deficiencias a que obliga la conciencia moral de
los hombres en su actual estado.
2?8
A
V
I
S
T
A
B
L
A
N
C
Par,i los a n a r q u i s t a s esta es una hora de trem e n d a responsjbiliciad. Lo m á s floreciente de la
c u l t u r a , el p o r v e n i r de las generaciones f u t u r a s , por
la fuerza misma de los h e c h o s , se inclina hacia
nosotros en llamada angustiosa, a f r o n t a n d o la barbarie c o m o u n a esperanza de salvación. ¡ A h . si
ios a n a r q u i s t a s , en un país tan sólo, en Espai"ia
por ejemplo, p u d i é r a m o s colmar esas e s p e r a n z a s .
darlas una base real, crear aquí un caudal inagotable de libertad con inliucncia decisiva en el continente europeo ensombrecido 1
blaciones más import.antes y casi ab.soluto en V i c n a ,
confirma u n a vez m i s que las revoluciones de t i p o
político y las e v o l u c o n e s a base de la conquisla del
P o d e r por etapas conducen al proletariado al m á s
e s p a n i o s o de los fracasos, y nos afirma en la convicción de q u e al fa.scismo hay q u e aplastarle apenas asuma la cabeza, p o r q u e , por poco q u e se ie
deje cobrar brío, que se le deje estabilizar, dispon i e n d o de todos los recursos, financiado por l o d a í
las fuerzas plutócratas y rcaccionan.is, es m u y difícil de vencer.
Los e x t r a v í o s de la socialdcmocracia lian llevado
a Italia p r i m e r o , a A l e m a n i a d e s p u é s y ahora a
A u s t r i a al suicidio, al eclipse total del s c n i í d o de
justicia. Así como en Alemania un r c p r c s e n i a n t c
de la socialdemocracia, p r e s í d e m e del Keichsiag,
L o e b e , pedía al repre.scntantc de E s p a ñ a en dicho
país q u e la prensa de lengua espaiiola no fuera
tan d u r a en su.s a t a q u e s contra el hitlerismo y, desp u é s de h a b e r m a s a c r a d o a los c s p a r t a q u i s l a s , los
jefes socialdemócratas no .supieron tener un gcsio
viril contra, los nazis, t a m b i é n en A u s i r i a . m i e n t r a s
laí masas trabciiadoras se h a n b a n d o con d e n u e d o y
valor contra las fuerzas de Dollíuss y ciel í.-iscio
austríaco, sus |efes, a c o b a r d a d o s ante el íinpciu de
los H e i n v h e r e n , se h a n ofrecido a! G o b i e r n o . Por
f o r t u n a , no todos h a n o b r a d o así. Y los socialistas
austríacos, por la entereza d e m o s t r a d a en la lucha,
se h a n h e c h o acreedores de toda simpatía y h a n
d a d o ejemplo al socialismo internacional.
L,üs o b r e r o s austríacos socialdemócralas h a n ;enido un gesto d i g n o , cjuc les h o n r a , p e r o cjue ha
sido d e m a s i a d o t a r d í o . H a n sido víctimas, e n i r c
otras cosa.s, de su defectuosa formación d o c t r i n a l .
Ahora van a conocer, en carne viva, todos los h o rrores del fascio. c! latigazo infame, s a n g r i e n t o , d e
la barbarie cnironizacia.
¡ C u a n inenarrable será
t a m b i é n su agonía 1
La reacción mtertiacional verá en el caso de A u s tria u n buen a u g u r i o . Puede tener es,e caso s e n a s
rcpercusioíies en otros países. Pero, con l o d o y a
pesar de todo, nuestra fe en la libertad y en la
lusticia social, [xjr más sombrío q u e sea el p a n o rama del m u n d o , no d i s m i n u y e ni se ( j u e b r a n t a .
H a de d a r s e la batalla a! fascismo. Y el rcnacim.icnio efectivo de la libertad, su a f i a n z a n n c n t o ,
h e m o s de poner iodo n u e s t r o e m p e ñ o , para cjcmplaridad de los d e m á s y t a m b i é n c o m o ahcieiilc y
c-^tímulo, en q u e se o p e r e en n u e s t r o país, p o r
obra de los a n a r q u i s t a s y de las ma.sas trabajad o r a s con v e r d a d e r o c o n t e n i d o revolucionario.
El caso de A u s t r i a , d o n d e los socialdemócratas
h a b í a n sido d u e ñ o s del P o d e r d u r a n i e largo tiemp o , d o n d e h a b í a n ejercido u n coinrol en las po-
GERMINAL
E.SGLEA.S
VVV\\%%%%%%%^%/%/%^V*iVi/i^/M>%/i/%^^^%^,%%V%%VV'iA%%Vi/%%%\^
DE!.
1;LT¡M0
MOVIMIENTO
COMUNISTA
UfiERTARlO
En Bujit!ance los sucesos (¡¡¡(¡iiirteron exlraordiiiaria
firavedüd
y trapeos
caracteres.
ÍM fuerza
pública puso de iiia>ii¡¡csli¡ una 'cez más su juleluicui %nmisen(Orde
a los miereses
del EsUuio
y del capitalismo.
He aquí a la Guardia cr¡'il palruíUndo
por k-s calles del mártir y
heroico
fiuehki
aiuialuz-
A
N
239
CONSULTORIO GENÉRALO
¿Por qnc motivo nadie kasta ahora, ka pu-
^ S Entre individuos de diferente sexo ¿puede
blicaclo un bloc calendario netamente anarquista?
establecerse otro afecto que no sea el que se
(Margarita
conoce con el nombre de amor? ( R .
^0
Torrijo)
Es un propósito que nosotros hemos tenido y
que nos sugirió un amigo o mejor varios amigos
de Badalona, pero que desistimos de llevarlo a la
práctica por considerar, que, dado nuestro mucho
trabajo y poco dinero, era superior a nuestras
fuerzas. Sin embargo, ante el requerimiento de
esa Margarita y para que vea que al escribirnos,
no ha echado margaritas a puercos, prometemos
publicar el bloc calendario, netamente anarquista,
como ella dice en su carta, el año que viene.
Y como la obra es de titanes, si se quiere hacer
bien, desde este momento ponemos manos a ella.
^% ;Mc poáüt
decir desde "Consultorio general"
en que paíi te encuentra el camarada justo Velvcr, que colaboró en la Revista?
Se trata de
asunto de familia. ( M a n u e l M o r a n )
No lo sabemos, pero es fácil que lea esta consulta y que é\ mismo nos lo diga.
Rogamos que no se utilice esta sección para asuntos particulares.
O
¿Hasta que edad pueden procrear los seres
Guzman)
Todo depende del temperamento y de la edad del
hombre y de la mujer y hasta de las circunstancias.
Dos artistas de diferente sexo, dominados por el
arle si se relacionan mucho, pueden ser amigos solamente .. si son los dos feos y aun si ella pasa
de los cuarenta y él de los cincuenta. De otro
modo, es muy difícil que sus relaciones, a la larga,
no se conviertan en íntimas.
En la mayoría de los casos, la relación engendra
el amor. Lo demuestra el que, cuando la mujer
llega a la edad de amar, ama al hombre que más
cerca tiene y que más trata. Lo mismo podemos
decir del varón. A la edad de amar se enamora
de la mujer que ve más a menudo y que más trata.
Es, pues, el trato el que engendra el amor. Así
podríamos aceptar, como regla general, que toda
relación se convierte en simpatía, que toda simpatía se convierte en cariño y que todo cariño
entre hombre y mujer, a la edad de amar, acaban
por amarse.
Porque hasta en el caso de que se trate de un
hombre feo o de una mujer fea, la rebción rebaja
la fealdad y enaltece las bellezas morales.
Concretando: dos individuos de diferente sexo
que sostengan relaciones constantes, empiezan por
la simpatía, pasan por la amistad y acaban dándose besos.
knmanos? ( j a c i n t o R i g o l )
En esto, como en otras muchas cosas, no hay
edad; hay naturalezas. Mujeres existen que antes de
los treinta y cinco años pierden la señal materna.
En cambio, algunas fueron madres a los sesenta.
A los hombres les pasa lo mismo. Algunos, muy
jóvenes atín, pierden el vigor, y en cambio los hay
que lo conservan hasta después de los setenta años.
Hombres ha conocido el que escribe, que f\ieron
padres a los setenta y cinco años.
Influye mucho la herencia y la vida. Segtín cómo
fueron nuestros padres, así somos nosotros, y según U vida que hacemos, así serán nuestros hijos.
El hombre de vida sedentaria pierde, antes que
el de vida muscular, el vigor genital. Según, también, si se vive en el campo o en las ciudades se
pierde mis o menos pronto el vigor físico. Pero
todo necesita equilibrio. El campesino que agola
sus fuerzas físicas trabajando, se puede encontrar
con menos vigor genital que el que se pasa la vida
encerrado.
Los mismos boxeadores, a pesar de su aparente
fortaleza, no son fecundos, y a los futbolistas les
pasa lo mismo. Toda la energía se les va por los
músculos.
La medida de la procreación lo da la misma naturaleza. Cuando la mujer pierde la señal materna,
no importa la edad, se acaba la procreación, y
cuando el desagüe *del hombre pierde la akgria de
verse bueno, airoso y aüonero, se acabó la fuerza fecundizadora.
^^
¿Es verdad, como dicen algunos libros, que
la política es la madre de la sociología? ( U n
apolítico)
La sociología es una consecuencia de la política.
Cuando, siguiendo la evolución filosófica, se presentaron problemas que la política no podía resolver, vino la sociología (Ciencia social).
Todas las ciencias morales proceden de una muy
antigua que llamaban Humanidades, mezcla de religión, de moral y de política. Luego, la política y
la religión se separaron y de la política surgió otra
ciencia : la sociología. Pero ninguna de estas ciencias obedecen a reglas exactas ni científicas. Son
más bien de capacidad intelectual y obedecen a la
evolución del sentimiento.
^0
¿Existe por ley natural diferencia de capa-
cidad entre el bombrc y la mujer? ( U n s e x o )
Diferente capacidad, sí. Superior capacidad, no.
Son dos seres que en la vida tienen diferente mi.lión y por lo tanto diferente organismo y distinta
capacidad ¡ pero no puede afirmarse que el uno sea
superior al otro.
Y el autor, que, como el que escribe, da mis
importancia al sentimiento que al pensamiento, está
más inclinado a ver superioridad en la mujer que
en el hombre, porque ama más y es más emotiva.
240
(^0
L
A
V
I
S
¿Es p e r j u d i c i a l el a m o r p o r una mujer mien-
tras se está e s t u d i a n d o ? ( t ' c d c r i c o
(jranados.)
Si el a m o r !c hace p e r d e r los e s t u d i o s , s i ; p e r o
SI se armoniza una y otra cosa, n o .
N a t u r a l m e n t e , .si tú, joven p r e g u n t ó n , te has
e n a m o r a d o de una mujer escjuiva y has d e ir, dale
que le d a s , d e t r a s de ella hasta q u e te diga si o no,
te será difícil estudiar y es fácil q u e pierdas los
h b r o s y q u e no ganes a la mujer, a no ser que
e s t u d i e s en sus ojos y en .su corazón q u e es un
graii libro y q u e quizá te diga co.sas má,s trascend e n t a l e s y más a g r a d a b l e s (jue los e n í a r r a g o s o s
textos.
Si h a s de c r e e r m e a mí, a m a . (jue a m a n d o est u d i a r á s más y hasia es fácil cjue sepas la lección
sm estudiarla, p o r q u e los que a m a n m u c h o , m u c h o
adivinan.
e s
¿ H a y c o n t r a d i c c i ó n en un sindicali.sta liber-
t a r i o c o a n d o en n o m b r e de la l i b e r t a d
propugna
p o r la di:
d i s c i pjlil i n a : ( V c t - a . )
E s t o ya es otra cosa. Ya se trata de un sindical i s u libertario, y en este caso, sí hay a n a r q u i s m o
e n este sindicalista libertario.
.Si por di.sciplma se e n t i e n d e someterse a los
a c u e r d o s q u e por mayoría t o m e el sindicato de q u e
formas p a r t e , se ha de ser dusciplinado, p o r q u e no
fuera posible la existencia de las organizaciones
o b r e r a s , si c u a n d o se toma el a c u e r d o d e declarar
u n a huelga, h u b i e r a q u i e n , a n o m b r e de su libertad, no quisiera s e c u n d a r l a .
P e r o una cosa es sujetarse u n o a lo qtie acuerde
la m a y o r í a , d e s p u é s de amplia y libre discusión, y
otra cosa es aceptar lo q u e le m a n d e el C o m i t é .
sin discusión a l g u n a .
/JÍÍL
ULTIMO
MOVIMIENTO
T
A
L
A
N
C
De m a n e r a que la disciplina, en el p r i m e r ca.so,
no es disciplina, es concierto, es conveniencia general, y en ci s e g u n d o , es s o m c i c r s e a los mand.itos de los jcícs, sin que uno haya tenido intervención en los acuerdos que p u e d e n h a b e r s e t o m a d o .
j^P
¿El s i n d i c a l i s m o r e v o l u c i o n a r i o tiene
princi-
pios anarquistas? ( \ e r a . )
El sindicalismo revolucionario, ni por ser sindicalismo ni por ser revolucionario ha de t e n e r principios a n a r q u i s t a s . Los p u e d e tener, pero no los
debe tener, n e c e s a r i a m e n t e .
El .sindicalismo, poi si solo, no es un principie)
an.irquisía. ni lo es la rcvolucicin.
,A. L. Zatai^oza.
- - De lo q u e p r e g u n i a hallará
contestación en los n ú m e r o s de LA F^ÜVISTA BLANCA, z',y i'ij.
( ^
¿La o b r a "Las G r a n d e s C o r r i e n t e s de la Li-
t e r a t u r a en
el s i g l o
X I X " esta
c o m p l e t a en
d o s t o m o s p u b l i c a d o s por L A R E V I S T A
C A ? La
be l e í d o
y me ba
s a c i ó n d e i n a c a b a d a . ( R . I'.
producido
lo.s
BLAN-
una
sen-
W.)
Le falla c u a t r o tomos más cjuc n c s o t r o s po.sccmos en espera de que ¡neiorc nuestra situación
económica para publicarlos.
La obra es colosal, p e r o su edición rccjuiere m u cho d i n e r o .
COMUSISTA
¡dBERTARlO
He aijui d lo r/iic (¡ucd/i ri'duLida ki casa que cu Un ajucrüi de Alfafar (V'a/cikrm) li<i(7ií!ii uliUZa¿io los rfiolucioríartos
pura guardar .MÍS a r m a s , | ^ d!¡7ra'niíía, al eítMlar,
Ui d4:rrthá por crmipleto,
mtttamL)
a ¡¿ler )• seis hombra
que había
dentro.
LA REVISTA BLANCA
'^^^^^^^^^^t^^^^^vv*^t^^»*^w^ S u p l o m o n t O n ú m . 2 6 6
M««%i*»%%vi%t««M«i««««»%««M«
Comentarios a la actualidad
política
El frente único y los acuerdos del Pleno nacional
La tempestad política que se avecina
Hoy ocupará parte de estos comentarios
políticos la actitud antipolítica de la Confederación Nacional del Trabajo.
Los acuerdos que dicho Pleno ha tomado
en su última reunión, sobre, no sé sabe por
quién proyectado, frente único proletario, nos
parecen perfectamente ajustados a las tácticas
y al ideario de la C. N. T.
Quizá sobre el procedimiento que se ha
seguido para convocar aquel Pleno, se podría
encontrar algo que no está de acuerdo con los
principios federalistas que deben privar dentro
de la C. N. T . ; pero, en desagravio a los orga'
nizadores de aquel comido, habremos de tC'
ner en cuenta la situación anormal, políticamente considerada, por que pasa España y
muy particularmente la propia C. N. T.
Federativamente, los temas, en aquel acto
discutidos, tenían que haber pasado por los
sindicatos para que ellos dieran su opmión a
sus respectivos Comités Regionales y la voz
del Pleno fuese la voz de los sindicatos. Pero,
¿podía hacerse?
No lo hubiera permitido la situación de la
política española, y, discutidos aligunos de los
temas presentados a la deliberación de aquel
Pleno, era mucho más urgente que las sentencias de los tribunales que de Urgencia se liaman y cuyas penas se aplican a los trabajadores revolucionarios, gracias al gobierno republicano-socialista, que acordó la Ley de
Orden público, algimos de cuyos ministros ahora quieren ser, también, revolucionarios.
Pero se nos ha dicho, quizá equivocadamente, que ni la U. G. T., que era la que
debió hacerlo, ni el Partido socialista, que la
influye, se han dirigido, oficialmente, al Comité Nacional de la C. N. T., proponiendo
la constitución de un frente único proletario.
Y si así fuere y, ahora, el Comité Nacional
se dirigiera al ae U. G. T., se podría encontraí con una repulsa, porqife el organismo
obrero socialista podría contestar que no sabía
de qué le hablan, puesto que la Unión para
nada ha pedido el concurso de la Confederación, sino del Comité Regional del Centro, que,
por lo visto, aceptó la formación del frente
único proletario sin comunicárselo al Comité
Nacional. (Desearíamos tener que rectificar
esta noticia.)
Ya sabemos que las Regionales son libres
de pactar y de aliarse con los organismos obreros que les acomode, pero siempre dentro de
las tácticas y de las ideas de la C. N. T. El
acuerdo habido entre el Comité Regional del
Centro y una representación de la U. G. T.,
caso que la haya habido, ¿menoscaba aquellas
ideas y aquellas tácticas? No lo sabemos, puesto que, al parecer, no ha habido trámites oficiales con quien debía haberlos, ni un objeto
concreto sobre la finalidad del frente único.
Desde luego, si el frente único proletario ha
de tener por fin la conquista del Poder,
sólo podrán constituirlo los socialistas y los
comunistas de Estado.
La afirmación y las dudas no son baladíes.
En estos y en todos los momentos, será importante saber para qué se unen los organismos obreros de propósitos sociales distintos,
y si fuese para conquistar el Poder, al frente
único proletario no pueden sumarse los enemigos del Poder, que, en el mejor de los casos, no establece la igualdad económica y po'
lítica de los hombres» y que, en el peor, persiguen a los obreros que ayudaron a conquistarlo.
¿Quiere ello decir que seamos enemigos
del frente único proletario? No. Quiere decir que lo somos por objetivos y conveniencias políticas.
Ante el fascismo, ya lo hemos dicho otras
veces, somos partidarios del frente único proletario. Ante la revolución social, nos interesa hacer constar que el Estado es el más
grande enemigo de la emancipación de los
trabajadores, y que hay que batallar para eS'
tablecer una conveniencia social sin burócra'
tas, sin políticos y también sm gobernantes.
Está ha de ser la batalla de los que de buena
fe aman la causa de los humildes.
SUPLEMENTO DE «LA REVISTA BLANCA»
IV
Un juicio y un comentario
Por el diario ovetense socialista Avance, que
siempre, desde su fundación, ha sobresalido por
sus ataques a la ODnfederación y sus militantes,
me enteré de un mitin celebrado en el Teatro Circo
de Aviles, de carácter antifascista, donde, en unión
de elementos comunistas y socialistas, habló el
compañero y particular amigo Joaquín Serra, en
nombre de la C. N . T., mientras los oradores políticos hablaban en nombie de sus respectivos partidos.
El condenar p no esta actitud del Compañero aludido, más que de mi incumbencia, es de la organización avilesina, quien seguramente le habría autorizado para tomar parte en este acto en nombre de la organización. N o obstante esta suposición, a mí me cabe el derecho de enjuiciar actitud
tan poco gallarda y airosa para una organización
que aun siente el rescozor producido por la falta
de solidaridad de esos mismos que hoy nos llaman a una acción común, para luchar contra un
enemigo que ellos fueron los primeros en amamantar con su política regresiva y de represión para
la C. N . T . Por mi parte quiero poner una neta
particular a dicha unión, por parecerme que, dadas las circunstancias que concurren a ella, nosotros seríamos, una vez más, víctimas de sus felonías y engaños como en épocas anteriores.
Entre las muchas máximas ejempbrcs de la filosofía brahmínica, me viene a la memoria una que
dice a la terminación de un cuento: «Nunca pactes con los malvados; y si alguna vez lo hicieses, debido a circunstancias especiales, no debemos
cumpb'r nuestra palabra».
Recuerdo esta máxima indostánica ante el pretendido frente único, proclamado por los que, en
todas las ocasiones, pretendieron deshacer nuestra
organización, utilizando para ello los recursos más
innobles. Pensar de otro modo es tanto como desconocer la historia del movimiento obrero.
Estos mismos señores que hace unas semanas
desautorizaban públicamente un movimiento de verdadera raigambre nacional, capaz de trastornar la
sociedad (capitalista, subvirtiendo este estado de
cosas, los que luego, queriendo justificar su cobardía ante el pueblo, publicaban dos manifiestos,
condenando el movimiento Putchista, y acusando
a los anarquistas de ir de acuerdo con Lerroux y
con la Acción Popular, ¿con qué autoridad moral
cuentan para llamamos a una acción común?
Se contradicen al buscar la alianza con los batí'
didos con carnet, según cierta frasecilla de un político tan despreciable como todos los de su ralea, porque si malos, antiproletarios y traidores
éramos entonces, indudablemente que lo seguiremos siendo, no quedando la solidez de su acrisolada honradez en ese caso muy bien parada.
A mi juicio, en esta contradicción de los forina' dores de masas y de frentes únicos, va envuelto un
mea culpa, propia de unos y de otros: de los unos
por su actuación en el seno de los Sindicatos, donde toda su labor se resumió a la desmembración de
los mismos, sembrando el confusionismo en el seno
de los medios obreros; de los otros, porque estando en el Poder no emplearon sus recursos y su
fuerza más que para reprimir las tan justas como
necesarias aspiraciones de la clase trabajadora. El
hecho de que ahora llamen a la unión a aquellos
que injuriaron, persiguieron y calumniaron, no los
rehabilita, ni a los unos ni a los otros, de sus
pasadas faltas.
Así como ningún militante de la C. N . T., con
conciencia societaria y revolucionaria, no podrá olvidar la labor de zapa escisionista, llevada al seno
de la C. N . T. por los agentes de Moscú.
En realidad, el fascio es un peligro que tenemos
en puerta, peligro que se empeñaron en no ver
los que le alimentaron desde el Poder con su tolerancia criminal para la reacción y su política represiva para con los obreros. No estará de más
el recordarles que esas leyes de contenido fascista
fueron votadas por esos mismos que hoy nos hablan del peligro del fascismo y piden nuestra colaboración, paia luego dejarnos en las barricadas,
como ha pasado en otras ocasiones.
La unión revolucionaría la deseamos con los
obreros, que son, a tMiestro juicio, los interesados
en ella, pero nunca la podremos aceptar con los
dirigentes, quienes no pueden tener otro interés
que el del predominio partidista. Cuanto se diga
en otro sentido, es tanto como perder el tiempo
en palabrerías que a nada conducen. No es posible hermanar intereses tan encontrados como son
los libertarios y los de los partidarios del Estado,
expresada esta opinión por una forma más o menos fascista de Gobierno. No creo que haya una diferencia fundamental entre el fascismo de Italia y
el de Alemania con el existente en Rusia, cuando de perseguir a los obreros revolucionarios se
trata. Esto lo sabe el compañero Joaquín Sierra,
lo sabemos todos los compañeros, quienes conocemos, por una ruda realidad, la vida de oprobio y
miseria que arrastran los compañeros desterrados
en las inhóspitas regiones de Siberia.
Acabo de recibir una circular de Chicago, donde
se hace tin llamamiento a todos los obreros, a fin
de que concurran a un acto organizado en favor
de los presos sociales de Rusia, Alemania, Italia
y España. ¿Y es posible que nuestra candidez llegue a tal extremo de formar alianzas con los agentes de un Gobierno que tan inicuamente esclaviza
y oprime a nuestros compañeros?
Después de analizados estos detalles, y otros
muchos que podría aportar, los compañeros tienen
la palabra.
SOLANO PALACIO
SljTPLEMENTO DE « L A REVISTA BLANCA»
Crónica
En la Argentina, se levantó el estado de
sitio después de cinco meses de su estabili'
dad y regresaran los presos sociales que estaban mtetnados en la prisión de la glacial isla
de Ushuaia sin haber cometido otro delito que
defender los postulados del comunismo anarquista; pero lo curioso del caso es que al liegar estos camaradas a la capital a bordo del
transporte nacional «El Pampa», fueron traS'
ladacfos a la cárcel de Villa Devoto, donde
permanecieron una porción de^ días sin que
nada se les dijera de su situación, lo que decidió a aquellos camaradas a declarar la huelga del hambre como protesta contra la arbitrariedad que continuaba haciéndolos víctimas, y después de cinco días de esta resuelta
y viril actitud fueron puestos en libertad; lo
que prueba que solamente la acción directa
resuelve los problemas de justicia.
A pesar de que el Gobierno del mencionado país rcstablc<íió las llamadas «garantías»
constitucionales, una ola de bárbara reacción
fascista aplasta todas las libertades escritas en
la carta magna de la nación; pues en todos
los barcos de ultramar que salen del puerto
de Buenos Aires, van deportados en contingente anarquistas y obreros revolucionarios
para sus respectivos países de origen después
de sufrir hasta largos meses de prisión. Los
jueces continúan procesando a los que integran las comisiones de los sindicatos obreros
que responden a la finalidad libertaria; consideran esos togados «asociaciones ilícitas» a
los sindicatos que bregan por el mejoramiento
económico y por la libertad y la justicia para
los desheredados, mientras permiten lupanares establecidos al margen de la ley sobre
la materia, donde se corrompen menores, y a
los cuales concunen magnates a satisfacer sus
apetitos lujuriosos como chacales en carne tierna. En la ciudad del Bragado, si no interviene la acción de la justicia popular en un
airado gesto de rebelión para salvarlos, están
próximos a ser sentenciados a perpetuidad siete camaradas por un hecho que la policía no
pudo descubrir a sus autores, y para salvar la
estúpida vindicta pública y los salarios que
perciben los sabuesos, infamemente responsabilizan a nuestros compañeros, que con seguridad serán las víctimas propiciatorias de la
canalla dorada si las masas populares no los
arrancan a viva fuerza de atrás de las rejas
•carcelarias. El espíritu de regresión domina
por completo a los mandatarios argentinos,
pues en el momento que lleno estas cuartillas
sudamericana
acaba de sancionarse en el Senado la pena de
muerte, que había sido abolida hace largos
años; los senadores conservadores capitaneados por el doctor Sánchez Sorondo, que fué
lugarteniente del dictador Uriburu, argumentaron para hacer sancionar nuevamente la pena de muerte, que la «sociedad presente se
halla amenazada y que para salvarla era menester apelar a todos los resortes para no dejarla caer». De manera, pues, que esa ley medieval no es decretada de nuevo para reprimir la delincuencia vulgar, sino para serle
aplicada en cualquier momento dado a los
anarquistas; que son en realidad los únicos
que socavarán los cimientos de la actual organización social para cimentar sobre sus ruinas la nueva sociedad libertaria.
No obstante, a despecho de la reacción fascista, nuestra propaganda se va intensificando de nuevo, lia Protesta, el viejo diario anarquista, reapareció actualmente semanal, pero
se abriga la esperanza de que pronto vea la
luz pública todos los días. Además, en la mayor parte de las localidades del interior, se
publican voceros de propaganda anarquista y
se está prestigiando la reahzación de un Congreso de los Sindicatos de la Federación Obrera Regional Argentina, con el fin de orientar
la propaganda en pro de los principios de
libertad y de justicia y de lucha contra la
opresión y la tiranía, como asimismo de solidaridad con los caídos por el actual orden de
cosas.
ÍE1 Uruguay era hasta el i." de marzo de
1931, el rincón de América que podíamos llamarle tierra hospitalaria para los perseguidos
de los otros países de este continente; pero
en la fecha indicada más arriba trepó a la
Presidencia de la República el sayón doctor
Gabriel Teira, y desde los primeros momentos de su mando ya empezó a conculcar todas
las libertades que respetaban sus antecesores
en el Gobierno; sus primeros pasos en sentido reaccionario fueron de obediencia al dictador Uriburu, de la Argentina, para que persiguiera a los exilados políticos residentes
aquí, que pudieron escapar de las garras de
a<}uel tirano ido. Inmediatamente hizo sancionar una ley denominada de indeseables
para seleccionar la inmigración, autorizando
a la policía hasta para expulsar del país a los
que tuvieran menos de tres años de residencia y Iqs consideraran indeseables. La policía
tuvo y tiene carta blanca para cometer toda
clase de tropelías inquisitoriales con los des-
VI
validos que caen en cualquier forma en sus
redes. En los primeros meses del año corriente, el primer mandatario empezó a codearse
con los líderes de los partidos políticos conservadores y les hizo concesiones a las grandes empresas capitalistas; a la vez recorrió
casi todo el país en jira política exhortando a
las poblaciones que recorrió para prepararse
a reformar la Constitución nacional en la forma retardataria que anhelaban los políticos
conservadores; estos desplantes presidenciales obligaron a la fracción política que elevó
al doctor Terra a la primera magistratura a
llamarlo al orden, y la prensa de este partido
que es la más importante y de tendencia más
liberal del país, recriminó en forma clara y
rotunda la actitud del mandatario que estaba
violando su compromiso y juramento de respetar las leyes establecidas en la carta orgánica de h nación y la plataforma del partido
Batllista, que fué el que lo hizo trepar a la
primera magistratura. Ante esta resuelta actitud de los dirigentes del precitado partido
Batllista, el presidente Terra reunió a las cámaras de diputados y senadores el próximo
pasado 31 de marzo, con el fin de pedirle a
ambos poderes legislativos la autorización
para proceder de la manera que creyera conveniente contra los que se oponían a su acción gubernativa; pero ambas cámaras, por
enorme mayoría, resolvieron no acceder al
pedido presidencial. Frente a la negativa de
los poderes legislativos, el presidente Terra
disolvió y clausuró las cámaras con la fuerza
pública, nombró una Junta de Gobierno integrada con los políticos más retrógrados de los
partidos conservadores y algunos tránsfugas
del Batllismo; intervino el conreo, las instituciones municipales* las cárceles, la Universidad, los liceos del Estado, etc., inmediatamente, la Junta fascista de Gobierno, presidida
por Terra, procede al acuerdo de amordazar
la prensa, reglamentar el derecho de reunión
y ordenó a la policía la detención de todas
las personas que consideraran entorpecedoras
de sus procedimientos reaccionarios; entre los
que serían detenidos figuraba el doctor Baltasar Brum, ex Presidente de la República,
y en el momento del golpe de Estado era
miembro del Consejo Nacional de Administración, que fue también disuelto por el Gobierno dictatorial; pero al pretender la policía detener a Brum en su residencia familiar,
éste se rebeló contra la policía, haciendo fuego con su revólver sobre aquellos mercenarios, pero cuando ya se vio perdido tuvo un
momento de reflexión y viendo la cobardía
del pueblo que mansamente se dejaba arrebatar las pocas libertades que disfirutaba y la
traición descarada y ruin de los hombres que
SuPLEME^rro
DE «LA REVISTA BLANCA»
habían colaborado con él en gestas democráticas y ahora se entregaban en los brazos del
dictador, se abocó su propia arma a la sien y
cayó muerto en la portada de su casa; este
gesto heroico lleva a Brum a la inmortalidad,
mientras su sangre ha de caer pronto sobre las
cabezas de los culpables de su muerte. Los
presos políticos, algunos' fueron libertados,
otros desterrados para la Argentina y para el
Brasil, otros; entre los desterrados figura el
decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales doctor Emilio Frugoni, que es
una de las primeras figuras del mundo intelectual de este país. Muchos de nuestros compañeros también han sufrido largas semanas
de encerrona en las mazmorras carcelarias.
El próximo pasado 25 de junio, el Gobierno dictatorial llamó al pueblo a elecciones de
Constituyentes para estudiar y redactar una
nueva Constitución nacional más retrógrada
que la que acaba de pisotear la dictadura imperante, A este acto eleccionario se han abstenido de concurrir a las urnas el partido batllista, el partido nacional oficialista, el partido
socialista y los elementos independientes, de
manera que los que votaron fueron los defensores de la dictadura: policías, soldados,
empleados públicos, burgueses conservadores
y pobres «diablos». Como opositores a la dictadura participaron en dichas elecciones los
católicos y ios comunistas; a estos últimos es
lo que les faltaba: hacerle el caldo gordo a la
dictadura, después de haber dividido al proletariado del país, de traicionar varios movimientos de los trabajadores, de delatar a la
policía a obreros luchadores, como a Kerbis
y Cismeros que hace cuatro largos años que
están en la cárcel por la delación del diario
Justicia y del diputado comunista Eugenio
De la cris» mundial a la anarquía
Autor: Max Nettlau.
Libro interesantísimo, de un conocimiento enorme sobre las ideas anarquistas, sobre el proceso social y filosófico
que las ha engendrado y sobre las crisis
económica, moral y mental de la sociedad presente.
Mas de trescientas páginas, 3 pesetas.
Ediciones de Solidaridad Obrera. Pero
el libro se puede adquirir por nuestro
conducto con el tanto por ciento de
descuento acostumbrado a los corresponsales.
VII
SUPLEMENTO DE «LA REVISTA BLANCA»
Gómez, ahora concurren a las urnas para favorecer a la dictadura, que anhelaba ansiosamente tener alguna oposición en las Consti'
tuycntes para justificar la imposición de una
calta orgánica de la nación, que será todo un
documento liberticida. Pero lo que hay en realidad, es que los líderes del comunismo criolio quieren demostrarles a sus papas del Kremlin sus actividades en todo sentido para justificar las subvenciones que perciben, aunque
para el caso traicionen la causa del proletariado y de las libertades en estos países.
La acción de protesta contra la dictadura
se manifiesta en primer término airadamente
por parte de la mayoría de los estudiantes y
algunos profesores universitarios. Pues, éstos,
tanto en la calle como con hojas impresas manifiestan su repudio al Gobierno dictatorial.
El Comité de relaciones de agrupaciones anartjuistas, casi diariamente hace circular hojas impresas reflejando el espíritu combativo
de los anarquistas contra tocias las tirarlas, y
exponiendo la lógica de nuestras ideas de justicia y de libertad. Además, periódicamente
aparece el periódico ¡Tierral, todo dentro de
la clandestinidad, pero en estilo fuerte, de
acuerdo con las precisas razones de manifestaciones de rebelión que son necesarias para
combatir la tiranía dominante. También se
Nuestro propósito al publicar
hacen trabajos tendientes a la realización de
una huelga general como protesta contra el
régimen dictatorial. Yo quisiera que esta huelga, si se lleva a efecto, tuviera un éxito
lisonjero, como paso y como manifestación de
fuerza revolucionaria que hiciera tambalear
al Estado fascista que nos tiraniza; pero desgraciadamente puede ser que resulte lo coritrario, por cuanto yo entiendo que los movimientos de esta naturaleza dan óptimos resultados donde existen fuertes organizaciones sindicales; pero en este país las fuerzas obreras
están casi completamente dispersas y divididas, cosa que dificulta bastante una exteriorización de fuerza de parte del proletariado.
Pero, por otra parte, no debemos desconfiar
del valor de las minorías revolucionarias como
sucedió y sucederá en todos los acontecimientos históricos, que se encaminaron y aun continúan su marcna hacia la conquista de la libertad y del derecho. De cualquier manera es
siempre mil veces preferible morir en la calle
con las armas en la mano en defensa de derechos hollados, que perecer de inanición y
humillados por los tiranos, l Adelante! ¡ Siempre por la libertad...!
JOAQUÍN HUCHA
Montevideo, 1933.
LA REVISTA BLANCA
semanalmente, era todos los
números como el presente, pero frustró nuestras intenciones la persecución que se ha
desencadenado a consecuencia del último movimiento comunista libertario, de resultas del cual están presos unos quince mil trabajadores, la mitad de los cuales eran
lectores de
LA REVISTA BLANCA.
En espera de que todos sean puestos en libertad,
publicaremos un número igual al presente todos los meses.
La lucha contra la Guerra
Autor: A. Einstein.
Recopilación de varias declaraciones
y conferencias de carácter pacifista que
na hecho y dado el gran sabio A. Einstein, reunido en un R»mito por A. Lief,
hoy perseguidos ferozmente los dos por
la Darbarie fascista alemana.
La lucha contra la Guerra es un
alegato formidable en favor de la paz.
Precio 0*50 ptas., sin descuento.
El mundo bajo la tempestad
Autor: M. Ledif Nitram.
Fábula entretenida, emocionante y
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Concepción enjundiosa de la vida y
de la lucna por las ideas.
Novela antiguerrera sobre todo.
Más de trescientas páginas, papel satinado, cubiertas colores, a 4 pesetas.
Se puede adquirir por nuestro conductí».
VIII
SUPLEMENTO DE «LA REVISTA BLANCA»
Suscripción internacional pro-presos ác España
Ptas.
Recaudado.
Repartidas.
i2,ooo'68
10,375'—
Sobrante.
i,625'68
Al Puerto de Santa María, 500; Cárcel
de Cádiz, 200; Cárcel de Valencia,
200; Cárcel de Baena, 100; Cárcel de
Castellón, 100; tota!
A repartir.
.
.
1,100'—
525*68
Barcelona. — Berger, 2 ; Camelia, en
varias veces, 14; M. Biendicho, 2 ;
Escorigüela de Vich, 3*40; X . X. X.,
I ; Mirlo, 4 ; A. A., 2 ; León, 3 ; X .
X . , 15; Pinardell de S. Fausto, 2;
total
Castroquilame. — Feliciano Ríos . , .
Cala. — Manuel García, Justo Hermoso
y R. Zambrano, una peseta cada uno
y 50 céntimos de Villaescusa, total .
Alfarrás. — Antonio Grúas, 2 ; Jaime Codina, 2
Arenys de Munt. — Un grupo de compañeros
Uüdemolins. — Un grupo de compañeros
Adraü. — Compañeros del S. de Luz
y Fuerza adictos a la C. N . T . : Celestino Fernández, 3 ; Urbano González, 2 ; F. Fernández Barco, 2; Ángel
Martín, 2 ; Sebastián Busquets, 2 ;
Antonia Vicente, 2; Manuel García,
48*40
3*—
3*50
4*—12'—
2; Clemente Quintana, 2; Dimas González, 2; Germán Sáez, 1*50; Santiago
Larrea, 1*50; Tomás Rodríguez, 1*50;
Ríanuel Montes, i ; José Seco, i ; Pedro Albos, I ; David Fernández, i ;
Francisco Muñoz, i ; Valero Uliet, i ;
José Llach, i ; total
Bridgeport. — G. Luz y Vida
. . . .
San Cugat del Vaüés. — Un militante,
I ; Arnau, 2; Checa I, i ; Checa II,
0*50; Puig, I ; Español, i ; Un militante, 3 ; Campos, 0*50; González,
0*50; Pubill, I ; Villas, 5; total . .
'Narhonne. — De una lista de suscripción
enviada por S. Molina
Detroit Mich. — Enviado por la camarada Aurora López, recaudado entre
compañeros de aquel país
París. — G. Voluntad. Envía 300 francos, o sea
Total.
.
.
3050
50'—
16*50
152'—
143*—
139*05
1,144*13
De esta cantidad hemos enviado, de momento,
200 pesetas al Peixal de Chinchilla, donde hay compañeros de S. Asensio (Logroño) y de Zaragoza,
condenados por tribunales de urgencia; 100 pesetas a Albarracín (Teruel). Esperamos respuesta de
Zaragoza, de Logroño y de Jaca, a quienes" hemos
escrito.
16*50
Hemos recibido para el C. P. P. N . del G. «Flores Pensantes», de Bedarieux, la cantidad de 35
pesetas, y del C. E. Sociales, de White Plains,
114*80 pesetas, que entregamos.
Dentro de breves días pondremos a la
venta la nueva edición de «Sembrando
Flores». Ser& la más esmerada, aparte la
de lujo, que Ueva veinte grabados a toda
página y que se vende a 2*75. La nueva
edición, muy maja, como decimos, se veru
derá a 1*40.
Ha reaparecido nuestro colega anarquis'
td "Tierra y Libertad». Le deseamos f o cos choques con el señor Fiscal, muchos
lectores y ningún chupóptero de esos que
se dan a la cómoda tarea de vivir de los
periódicos obrero^
,
Desde este momento se nos puede ho'
cer los pedictos.
La dirección de «Tierra y
Caüe de la Unión, 19, 2.»
Libertad»:
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