Unidad 2. La vida como proyecto

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Unidad 2. La vida como proyecto
CONCEPTOS
Valores y normas: Valores son las cualidades o ideales humanos que más apreciamos y que
guían nuestro comportamiento y decisiones. Organizamos nuestros valores según una
jerarquía. Normas son las pautas de comportamiento, hábitos o reglas que tienen como
objetivo regular la convivencia.
Dilema moral: presenta una situación especial en la que hay que elegir entre dos opciones. Al
tratarse de un conflicto moral, la decisión no es fácil y exige que tengamos determinados
valores morales que nos irán ayudando a actuar.
Autonomía y heteronomía moral: Autonomía moral significa darse la ley a uno mismo.
Implica reflexionar y elegir aquellos valores que dirigirán nuestra conducta porque nos
parecen los más convenientes aun en contra de nuestras apetencias. Heteronomía moral es
recibir la ley de otros. En este caso los valores le son impuestos por la tradición, la autoridad o
las apetencias.
Aprendizaje de valores: Vamos adquiriendo una determinada personalidad gracias a la
asimilación de concepciones, actitudes, valores y normas de nuestro entorno social. Esto se
lleva a cabo en el proceso de socialización. Por esto, los valores morales varían de una
sociedad a otra.
Etnocentrismo: Es el análisis del mundo desde los parámetros de la propia cultura, pensando
que la cultura propia es superior a las demás.
Valores a través de las fábulas: Una fábula es un cuento moral en el que intervienen animales
u objetos que se comportan como humanos. Concluyen con un mensaje que pretende instruir
moralmente al que lee.
El proyecto personal de vida: Debemos decidir nuestro futuro conforme a un proyecto que
nosotros mismos nos tracemos. En ese proyecto incorporaremos nuestros valores.
ACTIVIDAD 1: Eres un capitán de barco y te toca tomar una decisión muy difícil. Reflexiona
El barco en el que viajas está a punto de sufrir un naufragio. Sólo disponéis de una lancha en la
que caben 5 personas pero a bordo hay:
Una señora de 70 años; un carpintero; un estudiante; una empresaria; un científico; un
inválido; un cura; la cantante de un grupo musical; una madre de familia con su hijo y un
toxicómano.
Tienes que pensar a quién salvas y decirnos con qué escala de valores has tomado esa
decisión. ¿Crees que son los mismos valores que priman en nuestra sociedad?
ACTIVIDAD 2: Lee atentamente el siguiente caso y contesta a las preguntas que aparecen al
final:
“Sucede en un juzgado de menores. Una madre joven acaba de dar a luz y, en el momento del
parto, decide dar al bebé en adopción. Inmediatamente, se entrega al bebé a un matrimonio
adoptante, inscrito en la lista correspondiente del juzgado y que ya ha adoptado a otro niño,
que tiene cinco años. La madre biológica entrega al niño fundamentando que está sola y le
será imposible criarlo, ya que el padre vive lejos y no ha demostrado interés por ayudarla.
Durante tres meses, el bebé es criado con la familia adoptante sin problemas. Al cumplirse tres
meses, reaparece la madre biológica en el juzgado solicitando recuperar a su hijo, en tiempo y
forma, ya que según la legislación vigente, cuenta con seis meses para hacerlo. Argumenta que
ha vuelto a encontrarse con el padre y este le ha manifestado interés en ayudarla, aun cuando
tiene su propia familia. El matrimonio adoptante se resiste a entregar al bebé, pese a saber
que debe hacerlo, y contrata los servicios de un abogado para que lo represente. El trámite
judicial se demora hasta que el bebé cumple diez meses, tiempo durante el cual la madre
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biológica no deja de reclamarlo. En ese intervalo de tiempo el bebé ha creado vínculos con la
familia adoptante (padres y hermanito) y, prácticamente, no ha visto a su madre biológica. La
asistente social del juzgado debe sugerir al juez lo conveniente a los intereses del niño. El
conflicto se presenta porque una madre biológica y un matrimonio adoptante se disputan los
derechos de crianza sobre un bebé y el juez debe decidir a quién corresponde.” Elena
Riegelhaupt, Ética y renuncia, en Desde el fondo. Cuadernillo temático 16.
1. Resume con tus palabras el problema que se presenta en el texto. ¿Te parece que es una
situación que realmente puede suceder?
2. ¿En qué sentido podemos considerar este problema como un ejemplo de dilema moral?
¿Encuentras alguna dificultad en cualquier situación que pudiera tomarse? ¿Por qué?
ACTIVIDAD 3: Reflexiona sobre estas dos situaciones que te presentamos. Tras decidir qué
harías en cada situación, escribe en tu cuaderno los valores que guían tu actuación. Procura
ser sincero y piensa que lo que vale para ti deberías hacerlo valer para todos:
Situación A. Vas por la calle, solitaria a esa hora del día, y encuentras una cartera. La abres y
descubres que, además del DNI y varios carnés más a nombre de la misma persona, contiene
500€.
Situación B. Estás haciendo un examen y tienes necesidad de ir al baño. Pides permiso y la
profesora te lo da pero te dice que confía en ti, que espera que no copies. Cuando entras al
baño ves a un compañero con el libro de texto y los apuntes de la asignatura de la que estás
haciendo el examen.
ACTIVIDAD 4: Lee el siguiente diálogo y estudia las diferentes posturas. Piensa si te
identificas con alguna de ellas. [Fíjate que en un diálogo la situación avanza, en este caso
debaten un tema por lo que los diferentes puntos de vista clarifican sus conceptos al tener que
explicarlos a los demás y eso hace que acerquen sus posturas.]
Javier: ¿Sabéis cuál es el problema que yo veo a esto de la ética? Pues que una cosa es la
teoría y otra la práctica... O sea, que cualquiera puede llenarse la boca con unos principios
morales que suenan muy bien, y luego, actuar de una forma completamente distinta...Y eso es
lo que pasa, que la mayoría de la gente se guía sólo por su propio interés, aunque diga lo
contrario.
Álvaro: Ya, claro. Pero, ¿cuál crees que es la verdadera ética de la gente? ¿la que dicen que hay
que tener? No, qué va, es la que siguen en la práctica. Lo que pasa es que esa ética que
seguimos de hecho, muchas veces es tan cutre que nos la callamos. Nadie va diciendo por ahí:
“sí, yo soy un egoísta y sólo pienso en mi propio interés”
Verónica: Pues yo, Javi, no estoy tan segura de que la gente se guíe por su propio interés. Creo
que pensar eso es ser muy optimista. ¿Tú piensas que, si tuviéramos en cuenta de verdad
nuestro propio interés, haríamos las tonterías que a veces hacemos? Tú, por ejemplo, ¿crees
que haces lo que de verdad te interesa? ¿O haces más bien lo que te gusta?
Álvaro: Claro, porque no es lo mismo
Javier: Yo procuro hacer lo que me gusta, que es precisamente lo que me interesa, je, je
Verónica: Bueno, eso no es más que una frase. Tú sabes perfectamente que lo que te gusta en
un determinado momento no es siempre lo que te interesa. A ver si no: ¿tú crees que a ti de
verdad te interesa llevar la marcha que llevas este año?
Álvaro: Eso es verdad, Javi, las cosas como son, últimamente no me digas que no estás de un
desmandado...
Javier: Bueno, de acuerdo, a lo mejor no es lo mismo lo que me gusta y lo que se supone que
me interesa. Pero, ¿quién decide lo que me interesa? Tendré que ser yo, ¿no? No vas a ser tú,
ni el otro. Entonces, lo que me interesa lo decido yo, o sea, sobre la base de lo que deseo en
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cada momento y punto. ¿O es que tú conoces una forma mejor de decidir lo que haces? Si tú
decides que te interesa estudiar será porque te gusta y por eso lo decides.
Verónica:¡Ay, ay, ay, pero qué lío te estás armando! Mira, no sabes lo que dices...
Álvaro: Es que, Javi, eso que dices no es verdad. Yo no deseo estudiar y, sin embargo, estudio –
estudio algo, al menos_, porque sé que me interesa para mi futuro.
Verónica: Pero es que no es verdad que lo que deseas en serio es lo que te apetece en cada
momento. Si yo deseo, si yo quiero de verdad ser periodista, que es lo que me gusta, sé que no
puedo hacer lo que me apetece en cada momento.
Javier: O sea, que en tu caso, Verónica, lo que deseas no es lo que te apetece, y lo que te
apetece no es lo que te gusta ni lo que quieres. Perdona, pero la que tiene un lío bien grande
en la cabeza eres tú.
Álvaro: Me parece que lo que pasa es que el lío nos lo estamos haciendo con las palabras.
Verónica: Pues a ver si viene alguien que nos lo aclare. A lo mejor Luis, que es medio poeta.
ACTIVIDAD 5: El siguiente texto recoge, al parecer, algunas de las impresiones que sacó el
brujo de una tribu de caníbales, en el curso de su visita al extraño pueblo de los Sonacirema.
"Los Sonacirema sienten un horror casi patológico y una gran
fascinación por la boca, cuyo estado creen que tiene una
influencia sobrenatural en todas las relaciones sociales. Si no
fuera por los rituales de la boca, creen que se les caerían los
dientes, que sus encías sangrarían, que sus mandíbulas se
reducirían, que sus amigos les abandonarían, y que sus amantes
les rechazarían. Creen también que existe una fuerte relación
entre las características bucales y morales. Por ejemplo, existe
una ablución ritual de la boca de los niños que se supone mejora
su fibra moral. El ritual corporal cotidiano general incluye el rito bucal. Además de ser
sumamente puntillosos en el cuidado de la boca, este rito conlleva una práctica que resulta
repulsiva para el no iniciado. Me contaron que el ritual consiste en insertar una pequeña
brocha con pelos de perro en la boca, junto con ciertos polvos mágicos y en mover la brocha
con una serie de gestos formales."
1. ¿Cómo crees que aprenden sus complicados rituales los niños del pueblo Sonacirema?
2. ¿Piensas que sus creencias respecto de los cuidados de la boca son razonables, o son
simples rituales mágicos?
3. Si tú vivieras entre los Sonacirema ¿crees que te convendría seguir sus ritos bucales? ¿Por
qué?
4. ¿Qué crees que deben pensar los Sonacirema de otros pueblos que no se cuiden la boca
como ellos?
5. Las costumbres y normas que has aprendido, y que sigues en tu comportamiento, ¿crees
que tienen un fundamento racional, o están basadas simplemente en la costumbre?
Argumenta tu respuesta.
ACTIVIDAD 6: Piensa en una costumbre de Occidente y descríbela, sin nombrarla, como lo
haría un brujo de otra sociedad que jamás hubiera visto esa costumbre. Tus compañeros
tienen que acertar de qué se trata.
ACTIVIDAD 7: Lee el texto siguiente
“En las escuelas para los niños, los miembros de la nación alosia les enseñan la historia de los
orígenes y de la fundación de la nación: “hace unos cuatrocientos años se produjo una gran
hambruna que acabó con la vida de la mayor parte de los habitantes del sur de Posnia. Sólo
unos pocos cientos de supervivientes fueron capaces de atravesar el gran desierto Rijoso,
gracias a su excelente preparación física, su elevada inteligencia y al hecho de que estaban
muy bien armados para acabar con todos los predadores del desierto. Al fin encontraron un
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oasis, una tierra verde y muy fértil, habitada por un pueblo extraño y primitivo a los que los
alosios llamaron enseguida los “Palmeros” por los numerosos árboles de esta clase que crecían
en el lugar. Ellos llamaron a la tierra “Alosia” pues les recordaba a la tierra que ellos habían
tenido que abandonar y a sí mismos se llamaron alosios. Algunos palmeros no aceptaron esto
de buen grado y tuvieron que ser sometidos por su propio bien. Sin embargo, la mayor parte
de los palmeros reconoció con claridad la superioridad de la cultura de los alosios y aceptaron
a sus conquistadores con los brazos abiertos”.
Escribe la historia que has leído desde el punto de vista de los palmeros.
ACTIVIDAD 8: Lee el texto siguiente y contesta las preguntas.
“Cuando estaba dando clases en Dinamarca tenía una estudiante que fumaba una gran
cantidad de cigarrillos. Le hice notar que el fumar era muy malo para su salud. Sí, ella estaba
de acuerdo en que lo era. Bien, le dije, “¿por qué continúa usted fumando entonces?”. Me dijo
que no se preocupaba por su salud, que estaba completamente de acuerdo en morir más
joven que si no hubiera fumado, pero que ahora quería seguir fumando. Estaba queriendo
hacer algo que sabía que tendría como consecuencia el que moriría a los 60 años. Le hice ver
que cuando tuviera 60 años no querría morir a esa edad y que lamentaría haber fumado
ahora. Ella estaba de acuerdo, admitía que cuando tuviese 60 años no querría morir a esa edad
y lamentaría haber fumado a los 20, pero ahora, a la edad de 20 años, cuando tenía que tomar
la decisión, estaba perfectamente de acuerdo en morir a la edad de 60 años, y era ahora
cuando tenía que tomar la decisión de fumar o no fumar.” John R. Searle. Razones para
actuar. Una teoría del libre albedrío.
1. ¿Te parece aceptable la argumentación de la estudiante? ¿Por qué?
2. ¿Qué valores le parecen importantes a Searle y cuáles a su alumna?
3. Señala el sentido que tiene el verbo “querer” en todas las ocasiones en las que aparezca.
ACTIVIDAD 9: Imagina que han pasado 15 años. Has conseguido, a grandes rasgos, realizar tu
sueño, el proyecto de vida que te planteaste hace mucho tiempo. Cuéntanos cómo es tu vida
en esos momentos. Para ello tendrás que elegir un tipo de texto (un diario, una carta a un
amigo, una biografía que estás escribiendo, una entrevista, un diálogo....) y tener en cuenta
todos los valores que defiendes. Háblanos de la actividad laboral a la que te dedicas, estudios,
familia, amigos pero también tu actividad política, social, tu forma de ver el mundo...
ACTIVIDAD 10: Vamos a trabajar con fábulas. Elige una fábula de las siguientes y haz un
pequeño trabajo en el que trates los siguientes aspectos:
1. Señala el valor asociado a la moraleja de la fábula. [Ten en cuenta que puede ser tanto
positivo como negativo y que puedes estar de acuerdo con él o no]Di si estás de
acuerdo con él o no y por qué.
2. Analiza los personajes de la historia: cuáles son sus características, los valores que
representan, qué relaciones mantiene con los demás.
3. Reescribe la fábula desde otro punto de vista [Piensa por ejemplo cómo contaría la
historia otro personaje o qué pasaría si las circunstancias hubieran sido otras... Te
damos un ejemplo al final]
Aquí tienes unas fábulas de La Fontaine:
01. El león y el ratón
Saliendo de su agujero harto aturdido, un ratoncillo fue a caer justo en las garras del león. El
rey de los animales, demostrando su poder, le perdonó la vida. Su generosidad no fue en vano,
porque ¿quién hubiera creído que el león pudiera necesitar un día de la gratitud de un sencillo
ratoncillo?
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Sucedió que en cierta ocasión en que el león salió de su selva, cayó en unas redes, de las cuales
no podía librarse con sus fuertes rugidos. Lo oyó el ratoncillo, y acudió al sitio. Trabajó tan bien
con sus pequeños dientes, que una vez roída una malla, el león terminó de desgarrar la trama
entera.
En ciertos casos pueden más la paciencia y el tiempo que la ira y la fuerza y una buena acción,
en algún momento tiene su recompensa.
02. La cigarra y la hormiga
Cantó la cigarra durante todo el verano, retozó y descansó, y se ufanó de su arte, y al llegar el
invierno se encontró sin nada: ni una mosca, ni un gusano.
Fue entonces a llorar su hambre a la hormiga vecina, pidiéndole que le prestara de su grano
hasta la llegada de la próxima estación.
-- Te pagaré la deuda con sus intereses -- le dijo --antes de la cosecha, te doy mi palabra.
La hormiga le preguntó a la cigarra:
-- ¿Qué hacías tú cuando el tiempo era cálido y bello?
-- Cantaba noche y día libremente -- respondió la despreocupada cigarra.
-- ¿Conque cantabas? ¡Me gusta tu frescura! Pues entonces ponte ahora a bailar, amiga mía.
No pases tu tiempo dedicado sólo al placer. Trabaja, y guarda de tu cosecha para los
momentos de escasez.
03. El león de campo y el león de ciudad
Invitó el ratón de la corte a su primo del campo con mucha cortesía a un banquete de huesos
de exquisitos pajarillos, contándole lo bien que en la ciudad se comía. Sirviendo como mantel
un tapiz de Turquía, muy fácil es entender la vida regalada de los dos amigos.
Pero en el mejor momento algo estropeó el festín:
En la puerta de la sala oyeron de pronto un ruido y vieron que asomó el gato. Huyó el ratón
cortesano, seguido de su compañero que no sabía dónde esconderse.
Cesó el ruido; se fue el gato con el ama y volvieron a la carga los ratones. Y dijo el ratón de
palacio:
-- Terminemos el banquete.
-- No. Basta -- responde el campesino --. Ven mañana a mi cueva, que aunque no me puedo
dar festines de rey, nadie me interrumpe, y podremos comer tranquilos. ¡Adiós pariente!
¡Poco vale el placer cuando el temor lo amarga!
No quieras vivir rodeado de bienes, si ellos van a ser la causa de tu desdicha.
04. El cuervo y la zorra
Maese Cuervo, en un árbol posado, tenía en su pico un queso. Maese Zorro, atraído por su olor
tuvo con él este coloquio. “¡Eh! ¡Buenos días, Señor Cuervo! Sin mentir, si vuestro canto es
acorde con vuestro plumaje, sois el Fénix de los huéspedes del bosque.” A estas palabras el
cuervo no se aguanta de alegría, y para mostrar su bella voz abre un gran pico, deja caer su
presa. El zorro la recoge y dice luego: “Pero buen hombre, aprended que todo adulador vive a
costa de quien lo escucha. Esta lección bien vale un queso, sin duda.” El cuervo, avergonzado y
confuso, juró, pero algo tarde, que no le engañarían más.
La vanidad nos arruina
05. La rana que quiso hincharse como un buey
Vio cierta rana a un buey, y le pareció bien su corpulencia. La pobre no era mayor que un
huevo de gallina, y quiso, envidiosa, hincharse hasta igualar en tamaño al fornido animal.
-Mirad, hermanas- decía a sus compañeras- ¿es bastante? ¿No soy aún tan grande como él?
-No¿Y ahora?
-Tampoco
-¡Ya lo logré!
-¡Aún estas muy lejos!"
Y el bichuelo infeliz hinchóse tanto, que reventó.
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Lleno está el mundo de gentes que se da ínfulas de gran señor. No hay principillo que no tenga
embajadores, ni encontraréis marqués alguno que no lleve en pos tropa de pajes.
06. El asno cubierto con la piel de león
Habiéndose cubierto un asno con la piel de un león, era temido en toda la comarca: animal tan
medroso hacía temblar a los más valientes. Mas ¡ay! Asomó la punta de la oreja y quedó el
engaño bien patente. Vino entonces con la estaca un gañan y los que no estaban advertidos
del ardid se hacían cruces al ver que un villano apaleaba al león.
El traje y el equipo son el secreto de su importancia.
Seguimos con fábulas de Esopo:
07. El pescador y el pececillo
Un pescador, después de lanzar al mar su red, sólo cogió un pececillo. Suplicó éste al pescador
que le dejara por el momento en gracia de su pequeñez.
- Cuando sea mayor, podrás pescarme de nuevo, y entonces seré para ti de más provecho terminó el pececillo.
-¡Hombre-replicó el pescador-, bien tonto sería soltando la presa que tengo en la mano para
contar con la insegura presa futura, por grande que sea! Más vale una moneda en la mano, que un tesoro en el fondo del mar.
08. El cuervo y la culebra
Andaba un cuervo escaso de comida y vio en el prado a una culebra dormida al sol; cayó veloz
sobre ella y la raptó. Mas la culebra, despertando de su sueño, se volvió y la mordió. El cuervo
viéndose morir dijo:
-- ¡Desdichado de mí, que encontré un tesoro pero a costa de mi vida!
Antes de querer poseer algún bien, primero hay que valorar si su costo vale la pena.
09. El avaro y el oro
Un avaro vendió todo lo que tenía de más y compró una pieza de oro, la cual enterró en la
tierra a la orilla de una vieja pared y todos los días iba a mirar el sitio.
Uno de sus vecinos observó sus frecuentes visitas al lugar y decidió averiguar que pasaba.
Pronto descubrió lo del tesoro escondido, y cavando, tomó la pieza de oro, robándosela.
El avaro, a su siguiente visita encontró el hueco vacío y jalándose sus cabellos se lamentaba
amargamente.
Entonces otro vecino, enterándose del motivo de su queja, lo consoló diciéndole:
- Da gracias de que el asunto no es tan grave. Ve y trae una piedra y colócala en el hueco.
Imagínate entonces que el oro aún está allí. Para ti será lo mismo que aquello sea o no sea oro,
ya que de por sí no harías nunca ningún uso de él.
Valora las cosas por lo que sirven, no por lo que aparentan.
10. La zorra rabona
Una zorra a la cual un cepo le había cortado la cola, estaba tan avergonzada, que consideraba
su vida horrorosa y humillante, por lo cual decidió que la solución sería aconsejar a las demás
hermanas cortarse también la cola, para así disimular con la igualdad general, su defecto
personal.
Reunió entonces a todas sus compañeras, diciéndoles que la cola no sólo era un feo agregado,
sino además una carga sin razón.
Pero una de ellas tomó la palabra y dijo:
- Oye hermana, si no fuera por tu conveniencia de ahora, ¿nos darías en realidad este consejo?
Cuídate de los que dan consejo en busca de su propio beneficio, y no por hacer realmente un
bien.
11. El cuervo enfermo
Un cuervo que se encontraba muy enfermo dijo a su madre:
-- Madre, ruega a los dioses por mí y ya no llores más.
La madre contestó:
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-- ¿Y cuál de todos, hijo mío, tendrá piedad de ti? ¿Quedará alguno a quien aún no le hayas
robado la carne?
No te llenes innecesariamente de enemigos, pues en momentos de necesidad no encontrarás
un solo amigo.
12. El lobo y el cordero
Miraba un lobo a un cordero que bebía en un arroyo, e imaginó un simple pretexto a fin de
devorarlo. Así, aún estando él más arriba en el curso del arroyo, le acusó de enturbiarle el
agua, impidiéndole beber. Y le respondió el cordero:
-- Pero si sólo bebo con la punta de los labios, y además estoy más abajo y por eso no te puedo
enturbiar el agua que tienes allá arriba.
Viéndose el lobo burlado, insistió:
-- El año pasado injuriaste a mis padres.
-- ¡Pero en ese entonces ni siquiera había nacido yo!- contestó el cordero.
Dijo entonces el lobo:
-- Ya veo que te justificas muy bien, mas no por eso te dejaré ir, y siempre serás mi cena.
Para quien hacer el mal es su profesión, de nada valen argumentos para no hacerlo.
No te acerques nunca donde los malvados.
13. La zorra y las uvas
Estaba una zorra con mucha hambre, y al ver colgando de una parra unos deliciosos racimos
de uvas, quiso atraparlos con su boca.
Mas no pudiendo alcanzarlos, se alejó diciéndose:
-- ¡Ni me agradan, están tan verdes... !
Nunca traslades la culpa a los demás de lo que no eres capaz de alcanzar.
14. El perro que llevaba una campanilla
Había un perro que mordía sin razón. Le puso su amo una campanilla para advertir a la gente
de su presencia. Y el can, sonando la campanilla, se fue a la plaza pública a presumir. Mas una
perra, ya entrada en años le dijo:
-- ¿De qué presumes tanto? Sé que no llevas esa campanilla por tus virtudes, sino para
anunciar tu maldad oculta.
Los halagos que se hacen a sí mismos los fanfarrones, sólo delatan sus mayores defectos.
15. El lobo harto y la oveja
Un lobo hartado de comida y ya sin hambre, vio a una oveja tendida en el suelo. Dándose
cuenta que se había desplomado simplemente de terror, se le acercó, y tranquilizándola le
prometió dejarla ir si le decía tres verdades.
Le dijo entonces la oveja que la primera es que preferiría no haberle encontrado; la segunda,
que como ya lo encontró, hubiera querido encontrarlo ciego; y por tercera verdad le dijo:
-- ¡Ojalá, todos los lobos malvados, murieran de mala muerte, ya que, sin haber recibido mal
alguno de nosotras, nos dan una guerra cruel!
Reconoció el lobo la realidad de aquellas verdades y dejó marchar a la oveja.
Camina siempre soportado en la verdad, y ella te abrirá los caminos del éxito, aún entre
adversarios.
16. El caballo y el asno
Un hombre tenía un caballo y un asno. Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno,
sintiéndose cansado, le dijo al caballo:
-- Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.
El caballo haciéndose el sordo no dijo nada y el asno cayó víctima de la fatiga, y murió allí
mismo. Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno. Y el
caballo, suspirando dijo:
-- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que
cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima!
Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo que honestamente te lo pide, sin
que lo notes en ese momento, en realidad te estás perjudicando a tí mismo.
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17. El labrador y la víbora
Llegado el invierno, un labrador encontró una víbora helada de frío. Apiadado de ella, la
recogió y la guardó en su pecho. Reanimada por el calor, la víbora, recobró sus sentidos y mató
a su bienhechor, el cual, sintiéndose morir, exclamó:
-¡Bien me lo merezco por haberme compadecido de un ser malvado!
No te confíes del malvado, creyendo que haciéndole un favor vas a cambiarle su naturaleza.
18. Los dos recipientes
Arrastraba un río en sus aguas a dos recipientes, uno de barro cocido y otro de bronce. El de
barro le dijo al de bronce:
-Por favor mantente a distancia de mí, pues si me tocas aunque sea suavemente, me haré
pedazos. Y además, de ninguna manera deseo estar cerca de ti.
La amistad no se consolida fácilmente entre disímiles.
19. El labrador y la serpiente congelada de frío
Un invierno, un labrador encontró una serpiente aterida de frío. Compadecido de ella, la cogió
y se la puso en el pecho. Aquélla, reanimada por el calor y habiendo recobrado su propia
naturaleza, mordió a su bienhechor y lo mató. Y él, a punto de morir dijo: “Es justo lo que me
pasa, por haberme compadecido de un malvado.
La fábula muestra que las naturalezas malvadas no cambian, aunque se las trate con la mayor
humanidad posible.
20. El león y el jabalí
Durante el verano, cuando con el calor aumenta la sed, acudieron a beber a una misma fuente
un león y un jabalí.
Discutieron sobre quien debería sería el primero en beber, y de la discusión pasaron a una
feroz lucha a muerte.
Pero, en un momento de descanso, vieron una nube de aves rapaces en espera de algún
vencido para devorarlo.
Entonces, recapacitando, se dijeron:
-- ¡Más vale que seamos amigos y no pasto de los buitres y cuervos!
Las luchas inútiles sólo sirven para enriquecer y alimentar a sus espectadores.
21. Los gallos y la perdiz
Un hombre que tenía gallos en casa encontró en venta una perdiz domesticada, la compró y la
llevó a casa para criarla junto con aquellos. Como éstos la picaran y acosaran, la perdiz se
hallaba atribulada, pensando que era desdeñada por ser de otra especie. Pero, pasado un poco
de tiempo, cuando observó que los gallos se peleaban entre sí y no se separaban antes de
haberse hecho sangre, se dijo a sí misma: “No me disgustaré ya más porque me piquen, pues
veo que ellos tampoco se perdonan.”
La fábula muestra que los prudentes soportan fácilmente los excesos de sus vecinos cuando ven
que ellos ni siquiera perdonan a sus parientes
22. El caballo y el burro
Un hombre tenía un caballo y un burro. Mientras marchaban por un camino dijo el burro al
caballo: “Lleva parte de mi carga, si quieres que yo sea salvo”. Éste no le hizo caso; el burro
cayó por la fatiga y murió. El amo trasladó toda la carga al caballo, incluso la propia piel del
burro, y el caballo, lamentándose, gritaba: “¡Ay de mí, desdichado!, pues por no haber querido
llevar una carga pequeña, he aquí que la llevo toda, incluso su piel.”
La fábula muestra que, si los grandes se asocian con los pequeños, unos y otros se salvarán en
la vida.
23. La gallina que ponía huevos de oro
Un hombre tenía una hermosa gallina que ponía huevos de oro. Pensando que dentro de ella
había cantidad de oro, la sacrificó y encontró que era igual que las restantes gallinas.
Esperando encontrar una gran riqueza acumulada, quedó privado hasta de la pequeña
ganancia.
Que uno se baste con lo que tiene a su disposición y evite la insaciabilidad.
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Ejemplo de reescritura de la fábula desde otro punto de vista:
00. El gallo y el zorro. Primera versión: "Érase una vez un gallo que vivía en un establo con
otros animales. Todos eran muy buenos amigos, pues, cada uno sabía hacer algo que los
demás no sabían y el compartir estas habilidades especiales hacía más llevadera la vida en el
establo. El gallo era amigo favorito del perro quien les defendía a todos de los zorros. Al gallo
le gustaba sentarse en lo alto, desde donde pudiese abarcarlo todo de un vistazo y cada vez
que se acercaba el zorro por los alrededores avisaba al perro, quien inmediatamente salía a
perseguirlo hasta espantarlo lejos de allí. Un día, el gallo y el perro salieron a dar un paseo por
el bosque. Después de caminar mucho tiempo se sintieron agotados y decidieron descansar. El
perro encontró un hueco en la base de un árbol y allí se metió para dormir un rato. El gallo
voló hasta una rama en lo alto del árbol donde estaría a salvo del ataque de los zorros y
también se durmió. Poco después, el gallo despertó sobresaltado. Un zorro estaba sentado al
pie del árbol mirándolo con expresión soñadora en los ojos. El zorro le sonrió y le dijo: "Qué
sorpresa tan grata ver a un gallo por este lado del bosque. ¿Por qué no bajas y vienes conmigo
a almorzar y me cuentas lo que está sucediendo por tu comarca?" El gallo pensó para sí: "Zorro
idiota. No me vas a atrapar sin más. Me apuesto a que no sabe que tengo un perro por amigo".
Así que contestó "Muchas gracias, me gustaría mucho, pero tengo un amigo conmigo. ¿Puedo
llevarle a él también?" "Por supuesto", contestó el zorro mirando ansioso hacia las ramas de
los otros árboles. "Pero ¿dónde está tu amigo?""Está dormido en un hueco al pie del árbol",
respondió el gallo, "Tendrás que despertarlo". Así que el zorro metió su cabeza dentro del
hueco donde dormía el perro y éste le mordió la nariz. Más tarde, todos los animales del
establo reían y reían al oír cómo el gallo y el perro se habían burlado del zorro."
00. El gallo y el zorro. Segunda versión: "Érase una vez un zorro que vivía solitario en medio
del bosque. Viviendo en medio del bosque se sentía muy solo y echaba de menos el tener
amigos cerca con quienes hablar. El pasatiempo favorito del zorro era entablar largas
discusiones y argumentos, pues todo lo demás que necesitaba lo tenía. Nunca le faltaba
alimento, pues había muchos ratones que vivían cerca de su casa y el pastel de ratón era su
plato favorito. Un día, el zorro decidió comer un buen almuerzo temprano y salir a dar un
paseo por el bosque. Cuando ya se había alejado un poco de su casa se asombró de ver a un
gallo sentado en la rama de un árbol El gallo estaba profundamente dormido y roncando. El
zorro pensó: "Aquí tengo al fin la oportunidad de conversar con alguien. Pero debo tener
mucho cuidado de no asustarle porque puede pensar que quiero comérmelo y no querrá
dialogar conmigo. Me sentaré aquí a esperar a que despierte." Así que el zorro se sentó
pacientemente al pie del árbol, a esperar que el gallo se despertara. De pronto, el gallo se
sentó de un brinco. Casi se cae de la rama por la sorpresa de ver al zorro. "¡Oh, no!", pensó el
zorro. "Esto no está comenzando bien". Entonces dijo con la mayor cortesía y amabilidad
posible: "¡Qué grata sorpresa encontrar un gallo por este lado del bosque! ¿Por qué no bajas y
vienes conmigo a almorzar y me cuentas lo que está sucediendo por tu comarca?" El gallo
pensó durante unos minuto y le contestó: "Muchas gracias, me gustaría mucho. Pero tengo un
amigo, ¿puedo llevarlo a él también?". "Por supuesto", contestó el zorro, alegrándose de tener
dos invitados con quien conversar. "Pero ¿dónde está tu amigo?". "Está dormido en un hueco
al pie del árbol", respondió el gallo, "tendrás que despertarlo". Así que el zorro metió su
cabeza en el hueco del árbol, para invitar al amigo del gallo a almorzar a su casa, y un perro
terrible le mordió la nariz. El zorro se alejó corriendo, muy decepcionado de no haber tenido
su oportunidad de conversar. "¿Por qué los perros son tan terribles?", pensó el zorro. Siempre
están pensando mal de los zorros, aunque algunos de nosotros sólo queramos hacer
amistades. Pero creo que hubiese sido inútil tener una conversación con alguien tan estúpido
que le muerde a uno sin ni siquiera averiguar cómo es."
Departamento de Filosofía. Educación Ético-cívica. 4º ESO
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