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camino real
CONSEJO EDITORIAL
Diómedes Núñez Polanco
Primer Vice-presidente
Matías Bosch
Vice-presidente Ejecutivo
Ramón Tejeda Read
Coordinador
Ysabel Florentino
Gestión Cultural y Literaria
Contenido
4
Bosch en el telón de fondo de los 200 años de las
independencias latinoamericanas
7
DRA. EVERLIDIS VARGAS RAMOS
A propósito del Pentagonismo: Ciencia, Teoría y
subjetividad
21
NATACHA SÁNCHEZ
Cartas para una historia ontológica
33
JUAN BOSCH
El día de Duarte y la conducta de Balaguer
41
JUAN BOSCH
Juan Pablo Duarte
49
JUAN BOSCH
El Primer Libertador Americano
59
JUAN BOSCH
Benito Juárez no es como lo presentó Balaguer
67
Baltasar Garzón: “Lo primero que me produjo
el Judas Iscariote al leerlo fue sorpresa”
71
Mensaje de la Comisión Permanente a la Quinta
Reunión Ordinaria del Comité Ejecutivo Nacional
del PRD.
Amado Santana
Diseño
Alfa & Omega
Impresión
© Fundación Juan Bosch
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Teléfono: 809-472-1920
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e-mail: [email protected]
LA FUNDACIÓN JUAN BOSCH es una
organización no gubernamental, sin fines de
lucro, presidida por doña Carmen Quidiello
de Bosch, constituida para trabajar en la
preservación y difusión de la obra del
profesor Juan Bosch, en vinculación con
proyectos de diversa índole que promuevan
el desarrollo humano, social y ciudadano en
República Dominicana.
camino real
CAMINO REAL es una publicación de la
Fundación Juan Bosch. Pretende ser un
espacio plural, democrático, al servicio del
pueblo dominicano, y en el que participen
todas las personas dedicadas a estudiar los
fenómenos sociales y promover los valores y
principios de justicia, dignidad, patriotismo
y democracia por los que vivió y luchó el
Profesor Juan Bosch.
PORTADA:
Portada de El
pentagonismo
2
sustituto del
imperialismo,
revista Ahora,
1967.
3
camino real
Bosch en el telón de fondo de los
200 años de las independencias
latinoamericanas
camino real
L
4
a presente edición de Camino Real
está concebida en cuatro tiempos. El
primero de ellos lo ocupan dos trabajos que,
en cierta forma, son una saga de las celebraciones del Centenario del nacimiento
de Juan Bosch: “A propósito de El Pentagonismo, sustituto del imperialismo”, de la intelectual puertorriqueña Everlidis Vargas,
discurre sobre la importancia y actualidad
de esa obra de Bosch revisando, al mismo
tiempo, su pertinencia, aspectos epistemológicos y el aporte al conocimiento de la
naturaleza del fenómeno histórico conocido como “imperialismo” y su transformación en “pentagonismo”, según lo advirtió
Bosch.
Un segundo momento de esta primera parte lo constituyen las “Cartas para una
historia”, de la escritora dominicana Natacha Sánchez, que hemos recuperado de los
archivos de Juan Bosch. Se trata de un texto escrito a propósito de los 85 años del
destacado intelectual dominicano (1994)
y que es construido a partir de algunas de
las decenas de cartas que escribió Juan
Bosch a su entrañable amigo de infancia
Mario Sánchez, padre de la autora de este
trabajo. Los fragmentos de las cartas reproducidos dan a conocer aspectos de la vida,
la obra y la personalidad de Bosch; de cómo
fue evolucionando el artista, el escritor, el
político, todo en uno, y, lo que aporta una
nota particular a este texto, todo contado
por el propio Bosch. Es posible apreciar en
tales cartas sus firmes convicciones, ya desde muy joven, sobre temas que serán una
constante a lo largo de toda su vida, como
la importancia de la disciplina personal, la
admiración por la obra artística, la indispensable concentración y el trabajo del
creador, el respeto por la vida en todas sus
formas y momentos, el compromiso con los
explotados y excluidos, entre otros.
Duarte y Bosch
El segundo tiempo de esta entrega de
Camino Real lo ocupan dos trabajos de Bosch sobre el Padre de la Patria dominicana,
Juan Pablo Duarte. En muchas ocasiones, el
destacado líder político dominicano reflexionó sobre la vida y la obra política de Duarte
destacando sus enormes cualidades de organizador e ideólogo aferrado a la lucha por la
liberación desde una ética emancipadora e
integral. En “Día de Duarte y la conducta de
Balaguer”, texto de enero de 1973 que recuperamos del archivo de Bosch, el eminente
escritor y político vuelve sobre los pasos del
Padre de la Patria para dar una lección de
historia y dignidad en un momento en que el
doctor Joaquín Balaguer, a la sazón presidente de la República Dominicana, olvidaba su
deber como dominicano y estadista. Por otro
lado, en “Duarte visto por Bosch” reunimos
tres textos de Bosch, uno de 1971, otro de
1976 y otro de 1983. En ellos discurre Bosch sobre ideología y política, cantidad y calidad, y otros temas y enseñanzas.
El tercer tiempo de este número de
Camino Real lo componen dos textos de
Bosch que traemos aquí a propósito de la
conmemoración en este año del bicentenario de las independencias americanas. En
uno de los trabajos anteriores sobre Juan
Pablo Duarte, recuerda Bosch que éste “era
un niño que todavía ni caminaba” cuando
“en la mayoría de los países hermanos de
América, que eran, como nosotros, territorios de España, se estaba en guerra contra
España. Esas guerras tenían como propósito
conseguir la independencia de cada uno de
esos países, tal como la había conseguido
Haití, que había logrado la suya luchando
contra los franceses y había pasado a ser, desde el 1 de enero de 1804, la primera república independiente de la parte de América
que hoy se llama la América Latina” 1. Aquí,
de nuevo, en su trabajo “Benito Juárez no es
como lo presentó Balaguer”, Bosch vuelve a
dar una lección de conocimiento profundo
de la historia de América Latina, pero sobre
todo nos advierte sobre cuán indispensable
es el conocer a cabalidad esa historia si queremos combatir de manera exitosa en el terreno de las ideas contra todas las falsedades
difundidas por las élites dominantes. Como
1
2
3
aferrado al precepto martiano según el cual
“de ideas es la guerra que se nos hace, con
ideas debemos combatirla”, Bosch recuerda
el papel de Benito Juárez en la guerra de
liberación mexicana y lo hace en contra del
adocenamiento e instrumentalizaciòn que
pretendía hacer de esos acontecimientos el
jefe del Estado dominicano para justificar
sus intenciones de permanecer en el Poder
mientras tuviera vida2.
Más aún, Bosch recuerda el continuo
que es la historia de nuestros pueblos al situar el inicio de nuestras luchas de liberación en el momento mismo en que los caciques taínos iniciaron la rebelión contra la
invasión europea. Lo hace en un texto formidable que data de 1944 titulado “El primer libertador de América”3 en el cual narra la denodada lucha del cacique Caonabó contra la agresión española. “Señor de
la montaña, majestuoso, altivo como el más
poderoso de los reyes del mundo, parco en
palabras y heroico en todos los momentos
de su vida, Caonabó, que no era un salvaje
cruel ni mucho menos, combatió en defensa
de indios que no pertenecían a su cacicato
y mostró agudeza y señorío bastante para
poner en peligro el poder español en sus
recién conquistadas tierras, aun inutilizado
por la prisión. Mientras él vivió, Colón no
Como se ve, dos elementos son fundamentales en esa afirmación de Bosch: el primero, que Duarte nace y crece en un
contexto de guerras de liberación nacional de América Latina contra el imperio español, y, segundo, que esa guerra
generalizada había comenzado en Haití, en 1791, donde se había coronado con la victoria de los esclavos el primero de
enero de 1804. Es, entonces, un pecado de omisión el que viene cometiéndose contra Haití y contra la historia de la
América Latina al no recordar que era en 2004 y no en 2010 cuando debieron empezar los actos de celebración de los
200 años de las independencias latinoamericanas; un pecado que, recientemente, ha recordado el periodista argentino
José Steinsleger al afirmar que “La independencia de Haití ha sido deliberadamente ignorada por negra, antiesclavista,
anticolonialista, antintervencionista, anticlasista, por derrotar en el terreno militar a los tres grandes imperios de la época,
y por emplazar al pensamiento eurocéntrico, haciendo crujir las marquesinas filosóficas de la civilización occidental. La
primera y última rebelión victoriosa de esclavos en la historia de la humanidad guardó profundas diferencias con el resto
de los procesos independentistas de América hispana. Los haitianos defendieron a tal grado su noción de libertad, que
las juntas emancipadoras del continente optaron por soslayar sus alcances políticos y densidades conceptuales”. (Ver
“Haití: el costo de cargar maletas (I)“. José Steinsleger | jornada.unam.mx | 31-03-2010 |. Rebelión, 01/04/2010).
En esta misma edición de Camino Real, el intelectual cubano Eliades Acosta Matos advierte precisamente sobre el
fenómeno de “las guerras culturales” y cómo éstas siguen siendo un arma principal de dominación del siglo XXI.
Revista Carteles, No. 6, febrero 6. La Habana, Cuba, 1944.
camino real
De Caonabó a Benito Juárez
5
se atrevió a imponer tributos a los pueblos
indígenas. Aun teniéndolo encerrado en
una estrecha celda, el Almirante jamás consiguió de él la menor muestra de sumisión
o de debilidad y ni siquiera de respeto. Su
sola presencia imponía admiración”.
Una entrevista
camino real
El tercer tiempo de esta edición lo ocupa
la entrevista realizada al jurista español Baltasar
Garzón que estuvo en nuestro país para la presentación de la edición española de Judas Iscariote, el calumniado, elaborada como parte de
las actividades llevadas a cabo en España para
conmemorar el centenario del nacimiento de
Juan Bosch (2009). Desde la entrada, Garzón
hace una aproximación a Bosch que no puede
ser más pertinente y definitiva: “Tratar de englobar a Juan Bosch en una respuesta solamente es
muy complicado, pero se puede constreñir a la
afirmación de que él representa todo lo que debe
ser la política poniendo la ética de la responsabilidad y la ética de aquellos servidores públicos que
entregan lo mejor de sí mismos en favor de la sociedad. Juan Bosch significó esto a lo largo de toda
su trayectoria, y toda su obra literaria, aun aquélla que no tiene ni siquiera que ver con el ambiente político, está preñada por su pensamiento
y por su coherencia y la enseñanza no sólo hacia
la República Dominicana sino al mundo entero
que ha conocido su obra”.
La política entre lo viejo y lo nuevo
Si al hablar de Duarte Bosch destaca
el papel de los cambios cualitativos y cuan4
5
6
titativos en las luchas sociales, el maestro
dominicano retoma el tema en otro texto
que constituye el cuarto y último tiempo
de esta entrega.
Su “Mensaje de la Comisión Permanente a la Quinta Reunión Ordinaria del
Comité Ejecutivo Nacional del PRD”4 ha
sido incluido por varias razones: Primera:
las elecciones congresuales y municipales
que transcurrieron el pasado 16 de mayo
en la República Dominicana dejan a las
dos organizaciones formadas por Juan
Bosch (el PRD y el PLD) dominando la
escena política del país, mientras se extingue, lenta pero ostensiblemente, el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC)
del doctor Balaguer. A esas tres organizaciones se refiere de alguna forma el
autor del texto, no importa que aún no
había fundado al PLD (diez meses faltaban para que se produjera la ruptura con
el PRD y surgiera la nueva organización
que, habida cuenta de la derechización
inevitable operada en el PRD, entendía
Bosch que debía asumir la tarea de la liberación nacional en República Dominicana). Segunda: Una lección de práctica política se opera en este texto5 que
no va dirigida solamente a los y las integrantes del PRD de hace 37 años, sino a
todos los y las dirigentes políticos de todos los tiempos; y Tercera: resaltan en este
texto el papel imprescindible de la educación política en la lucha política y la
adecuación de la organización política al
momento histórico específico, o contexto
histórico, en que opera.
19 de enero de 1973. Texto inédito. Se publica por primera vez.
No se debe olvidar que en Juan Bosch operan siempre de manera simultánea la educación política con la práctica
política tanto de los dirigentes como de las masas. Éste será su norte permanente, como lo fue en Martí y lo ha sido
en los grandes revolucionarios del siglo XX. En este texto aparece una de sus primeras menciones ( si no la primera)
de los Círculos de Estudio a partir de los cuales surgiría el PLD como fuerza que gravitaría de manera decisiva en el
futuro de República Dominicana.
Dra. Everlidis Vargas Ramos1
A propósito del Pentagonismo:
Ciencia, Teoría y subjetividad
1. Preámbulo
E
n pocas ocasiones en la historia de
América se ha dado la coincidencia de
que un dirigente político de una gran envergadura en la historia política de su país,
fuera además un intelectual de una obra que
lo inmortaliza como un escritor de gran trascendencia y calidad y con un apoyo popular real que le permite llegar a la presidencia
de la República. Sin embargo, vive una de
1
2
las tragedias más importantes que ha vivido la historia política de América Latina.
Bosch fue actor histórico y protagonista de un acontecimiento que ningún
estudiante de Historia o Política del siglo
XX en América debe desconocer.
La historia lo describe como un dirigente político que fue apoyado por la ciudadanía, el primer presidente electo después de la dictadura de Trujillo, y por lo
cual, su derrocamiento fue lacerante para
EVERLIDIS VARGAS: Catedrática, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras; Doctorado en Historia,
Universidad de Puerto Rico; Doctorado en Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid.
Tantas cabezas, tantos haberes. Madre Coraje y sus Hijos, pieza de Teatro, Berlín, 1939. Version editorial en alemán
Bayern, Berlin, Alemania, 1996. “Mutter Courage ihre Kinder”.
camino real
“El peor analfabeto es el analfabeto político, él no
ve, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. Él no sabe que el costo de la vida, el precio del
poroto, del pescado, de la harina, del alquiler, del calzado o del remedio dependen de decisiones políticas.
El analfabeto político es tan burro que se enorgullece
e hincha el pecho diciendo que odia la política. No
sabe el muy imbécil que de su ignorancia política nacen la prostituta, el menor abandonado, el asaltante,
y el peor de todos los bandidos, que es el político corrupto, lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”2.
7
camino real
él y para la historia de la democracia. También se caracterizó por ser un hombre autodidacta, un intelectual que leía mucho,
que frecuentó muchos intelectuales, y por
otra parte, fue un escritor que se expresó
con claridad y elegancia sobre temas sociales y éticos de su pueblo.
Este hombre estaba destinado a realizar aportaciones teóricas significativas y a
través de él heredamos textos importantes,
escritos a partir de su experiencia, en función de su sentir, de su querer y su pensar.
Por lo cual, no es de sorprender que redactara obras sobre las lecciones políticas que
él puede haber sacado. Francis Bacon, el
primer filósofo que aboga por la inducción
señaló, como una forma adecuada de consultar la naturaleza, el uso de la experiencia como la verdadera base de la ciencia.
Foucault, por su parte,
afirma lo siguiente: “Sucede
que para explicar la realidad se
privilegia en muchos casos a
priori un área de lo real, y una
forma de aprenderla se realiza
respaldando en una política de
verdad en función del supuesto
consenso comunitario, el cual,
en última instancia, responde a
relaciones de poder subyacentes
en las prácticas cotidianas”2.
El pentagonismo, sustituto del imperialismo surge para ofrecer una explicación
diferente a una realidad diferente a partir
2
8
3
4
de una reflexión sobre realidades que no
tenían la explicación en teorías anteriores,
incluyendo los escritos de Lenin, y sobre un
problema que no era evidente para el autor antes de 1965.
Al decir de Max Weber: “No son las
relaciones reales entre cosas lo que constituye el principio de delimitación de los diferentes campos científicos, sino las relaciones conceptuales entre los problemas. Sólo
allí donde se aplique el método nuevo, una
explicación nueva, a nuevos problemas, y
donde, por lo tanto, se descubran nuevas
perspectivas, nace una ciencia nueva, una
teoría nueva”.3
El conocimiento nace a través de una
“toma de conciencia” por parte de los actores que antecede al escrito teórico. Dice
Rauber que “la conciencia, particularmente
la conciencia política, no se desarrolla a
partir de un proceso de introducción de
proposiciones teóricas, por muy esclarecedoras que éstas sean, sino combinando el
conocimiento de éstas con un proceso teórico-práctico que supone reflexión, transformación, reflexión del grupo implicado
en él”.4
El sujeto es por lo tanto el resultado
de su propia actividad teórico-práctica, lo
que supone el desarrollo de procesos de
reflexión de su experiencia.
La experiencia política y la evaluación
ideológica, a través de la lectura de textos
originales, llevaron a Bosch a estudiar aún
más los pensamientos de grandes intelectuales de nuestra América y desde luego el
marxismo. Su experiencia con el imperialismo lo condujo a introducir el concepto
“el Pentagonismo, sustituto del imperialis-
Foucalt. M. (1978) Microfísica del poder. La Piqueta. Madrid.
Weber, M. (1985) Essais surla theorie de la science, citado por Bourdieu, P. El oficio de Sociólogo, p.21
Isabel Rauber, Proyecto, sujeto y poder. Desafíos actuales del movimiento popular latinoamericano (lepros, 1992)
Santo Domingo, p. 30.
camino real
9
Portada de la edición mexicana de El pentagonismo sustituto del imperialismo, a propósito
del centenario de Jua Bosch (2009)
camino real
mo”. Ese concepto nace para definir la poderosa y bien financiada máquina de guerra del Pentágono de Estados Unidos, su
razón de ser, características que lo diferencian del imperialismo y de cómo afecta a la
nación pentagonista. En la obra se explica
la forma en que el Pentágono de Estados
Unidos ha estado obstaculizando la democracia en nuestra América durante más de
medio siglo de invasiones y guerras que
ahora se extienden al medio Oriente.
10
El reciente golpe militar en
Honduras fue una prueba más
de lo apropiado del concepto
boschiano del “pentagonismo”.
Bosch fue internacionalista
como Hostos, Martí y Bolívar.
Consagró su vida al propósito
de educar a través de su obra
literaria y política para transformar la realidad de América.
Llevó sus excepcionales talentos
literarios e intelectuales al
mundo político como un instrumento de liberación de su
país, no sólo para liberarlo de
la dominación extranjera, sino
más bien de la miseria, la corrupción, el racismo, la indiferencia y la ignorancia.
Explicar la formación y coexistencia
tanto de la práctica de la política como de
la escritura, conlleva reconstruir y recorrer
una trayectoria donde lo individual y lo
5
social, lo objetivo y lo subjetivo se funden y
se complementan. Esta presentación desea
inquirir sobre el Pentagonismo y demostrar
que a través de esa obra se realiza una construcción política e histórica, entre otras
aportaciones. El Sr. Bosch fue un hombre
de muchas aportaciones: político, literato,
ensayista, historiador, sociólogo, educador
y en todas esas áreas del conocimiento fue
un faro de luz iluminando el camino de
teóricos en esas disciplinas; no sólo en su
nación, sino más allá de su territorio, lo que
muy pocos hombres, con la especialidad en
esas áreas logran a través de su trayectoria
de vida. Y en todas ellas se manifiesta con
una gran creatividad, con autonomía conceptual, con una percepción crítica de la
realidad que no excluye un manejo adecuado de las teorías de su época e inclusive,
existe una transformación ideológica a través de su vida que contribuye a realizar aportaciones innovadoras en las áreas de la teoría política, la historia y la sociología. Juan
Bosch fue un intelectual que se dedicó a la
política, desarrollando más que teoría política una praxis donde la acción política desplaza al discurso, convirtiéndose en la conciencia del pueblo dominicano.
2. Subjetividad en la construcción de teoría política
Según el Diccionario de Ciencia Política de Dieter Nohlen: “En Ciencia Política
se estudia el comportamiento político observable en las personas y en la sociedad así como
estructuras y procesos. Sus niveles de teorización son el descriptivo, explicativo y el interpretativo”.5 El profesor Bosch utiliza todo
lo anteriormente expuesto en su obra El Pentagonismo, sustituto de imperialismo.
Dieter Nohlem (1998) Diccionario de teoría política. Madrid. Ediciones Orbis.
6
7
8
9
3. Capacidad para el inquirir teórico
político.
Ante el planteamiento de que en la
obra política del profesor Juan Bosch existe un discurso contra Estados Unidos por
un resentimiento que lo lleva a escribir sus
obras De Cristóbal Colón a Fidel Castro y
El Pentagonismo, es importante resaltar que
ese planteamiento lleva implícito limitar y
cuestionar las capacidades de teorización y
partir de la premisa de que otros teóricos
en política o historia son más objetivos, y
en la supuesta objetividad fundamentar la
existencia de una mejor construcción teórica. Pero es importante señalar el error
de unir la objetividad a la teorización. Sin
embargo, utilizaré cuatro ejemplos, aunque pueden ser innumerables, para demostrar cómo aquéllos que fueron pasionales
al escribir y teorizar pasaron a la historia
a través de obras que se discuten hasta el
presente. Por ejemplo, Heródoto señala en
su introducción a su obra Historia: “Para
que el tiempo no abata el recuerdo de las
acciones de los hombres y que las grandes
empresas acometidas por los griegos no caigan en el olvido”8. En la praxis su obra,
que lo define hasta hoy como el Padre de
la Historiografía, no tiene otra finalidad
que afirmar la supremacía griega e inmortalizar sus tradiciones. En la obra se establece la selección de fuentes por un método de apreciación muy cuestionable cuando él mismo señala: “Si yo me veo en el deber de referir lo que se cuenta, no me veo
obligado a creérmelo todo a rajatabla; y que
esta afirmación se aplique a la totalidad de
mi obra”.9
Bachelard , G.(1971) La formación del espíritu científico. Siglo XX1, México.
Ibíd. ; p.21
Heródoto (1992). Historia, y Las escuelas históricas .Editorial AKAL. Madrid.
Ibid; p.15
camino real
Estudiar la repetición de fenómenos
para ofrecer una explicación lógica de sus
causas, efectos e implicaciones futuras es
labor de las ciencias políticas. Bachelard,
en el libro La formación del espíritu científico nos dice: “El método deductivo e inductivo no llena las expectativas de la teoría del Estado; se necesita de un método
intuitivo que pueda partir de nuestra experiencia cotidiana”.6
La intuición y la experiencia y esas
emociones o pasiones llenan de propósito
el análisis crítico y cuidadoso de un investigador; sin embargo, El Pentagonismo a veces se describe como un escrito realizado
como consecuencia de la decepción, la frustración y el desencanto, es decir de forma
“visceral “, como un argumento que le resta meritos a la obra. Es importante poner
un énfasis en que son esos elementos los
que motivan a un teórico de la política a
realizar preguntas y buscar respuestas y elementos relacionados a la construcción de
la teorización. Según Bachelard, “El científico muestra evidencia empírica, causales
y relación de hechos observables para estudiar las relaciones de poder, el método filosófico para conocer lo ideal, lo que debería
ser y el método histórico para conocer la
evolución. El resultado final de una teoría
es un análisis que pueda llegar a la predicción de algunos fenómenos no observables
todavía o la unificación de las relaciones
entre varios procesos”7 . En el desarrollo de
la Teoría Política se argumenta sobre la
observación e interpretación de los hechos
y se parte de la premisa de que ser actor y
protagonista histórico de los mismos ofrece
una mejor perspectiva para la teorización.
11
camino real
Por otra parte, Polibio fue un historiador importante, el primero en escribir una
Historia Universal. Su propósito era explicar las razones para la hegemonía romana
en la cuenca del Mediterráneo mostrando
cómo se encadenan los sucesos políticos y
militares. Es el escritor de la antigüedad que
realiza más teoría histórica. Polibio utiliza
su obra para legitimar la grandeza de los
romanos frente a otros pueblos y fomentar
la idea de que esa grandeza será consecuencia de su sistema de gobierno, que era la
razón de ser de su poder. En el Renacimiento lo utilizarán para reconocer su explicación sobre los orígenes de las formas de
gobierno y su categorización de los regímenes políticos y su explicación del éxito de la
República Romana.
En ambos historiadores no existe objetividad; se escribe a partir de la pasión,
pero se realiza una aportación en metodología, relación de hechos observables y creación de conceptos que formaron parte de
una explicación de la realidad que les rodeaba. Por cierto, Nietzsche describe el
pensamiento de Polibio, que, teniendo en
su mente al hombre de acción, dice que el
estudio de la Historia política constituye la
más adecuada preparación para el gobierno del Estado y es la mejor maestra que al
recordarnos los infortunios de otros nos
amonesta a soportar con firmeza los cambios de la fortuna. Es interesante que el
profesor Bosch a través de su experiencia
política decidiera establecer una obra escrita y grupos para la formación política,
validando las ideas de Polibio y de Nietzsche, tal vez aún desconociéndolas.
Por otro lado, en teoría política la teorización indudablemente parte de las experiencias y la observación sistemática de
fenómenos empíricos con el objetivo de
entender y ofrecer una explicación lógica
de los acontecimientos que rodean el entorno en que somos actores históricos. En
El Príncipe, Nicolás Maquiavelo dice apoyarse en la naturaleza humana real y no en
quimeras e idealizaciones: “Como mi objeto de estudio es describir para aquéllos que
juzgan sin preocupación, hablaré de las
cosas como son en realidad y no como el
vulgo se las imagina. Figúrase la imaginación a veces repúblicas y gobiernos que
nunca han existido, pero hay una distancia
grande del modo como se vive al modo
como deberíamos vivir”.10 El autor describe la conducta real, desde su punto de vista, que el político muestra en su vida diaria.
Afirma que el ser humano tiende a la codicia del poder y la riqueza. El pueblo se deja
llevar más por las apariencias que por la
realidad. Maquiavelo demostró que en la
política se actúa como el zorro, con engaño y astucia, simulación y hasta violencia.
Su fin era motivar a los príncipes italianos
para que lograran la unidad italiana frente
al poder de los papas romanos. Su obra no
pierde permanencia por ser desarrollada a
partir de su interés y experiencias; la búsqueda de explicar la realidad que lo rodeaba lo llevó a escribir una obra que se cita en
cursos de teoría política hasta hoy.
También Thomas Hobbes, en su Leviatán, observamos que en su filosofía política y teoría social presenta una evidente
reacción contra las ideas descentralizadoras (parlamentarismo) y la libertad ideológica y de conciencia que proponía la reforma en la que él avistaba el peligro de conducir inevitablemente a la anarquía, el caos
y la revolución; de forma que para él fue
necesario justificar y fundamentar la nece-
12
10
Nicolás Maquiavelo (1995). El Príncipe. Río Piedras, Universidad de Puerto Rico.
camino real
13
Juan Bosch, retrato Miguel Núñez
sidad del absolutismo como política ideal
con la cual soslayar dichos males. Afirmaba
que era inevitable instaurar una autoridad
absoluta cuya ley sea la jerarquía máxima
y tenga que ser obedecida por todos sin
excepción.
Esos autores y obras se analizan hasta el presente independientemente de la
interpretación que hicieron de la realidad
de su época; son obras en que se construye una explicación a partir de las experiencias y la subjetividad inherentes a su intuición. Las pasiones particulares de los
autores no le restan a la obra pues existe
una relación de hechos y una teorización
fundamentada en la lógica; éstos se citan
hasta el siglo XXI para justificar o cuestionar sus fundamentos, y es que el sujeto
define la obra y no se puede desconectar
del objeto de estudio.
camino real
4. Pentagonismo: valor teórico–histórico
14
El Pentagonismo es una obra que argumenta un concepto nuevo para definir
y caracterizar unas circunstancias que tenían el mérito de evaluarse a profundidad.
¿Y quién mejor que un político que recibe
un golpe de Estado en el Caribe, frontera
de maniobras geopolíticas para evaluar esa
realidad? Se conceptualiza a partir de fenómenos y de hechos empíricos que se evidencian y sobre los cuales se desarrollan, a
través de la intuición y más allá de la lógica
común, unas predicciones futuras, describiendo a éste como una nueva fase del imperialismo. Aunque el escrito no puede
separarse de la realidad histórica y las experiencias del autor, esto no resta a su obra;
más bien le ofrece propósito que puede
servir de base para la deliberación, la difusión de esta situación y para gestar acciones políticas sobre la denuncia de aquellos
hechos. El autor está consciente de que el
sujeto democrático, para ser capaz de la
acción política a la que está llamado, debe
poseer una cultura, unos valores y actitudes; en fin, una peculiar conciencia política que sirva para reaccionar y actuar con
conocimiento.
5. Ciencia y subjetividad.
Sobre el planteamiento de subjetividad en El Pentagonismo y, por lo tanto, en
la obra política de Bosch, trasciende a mi
memoria una conferencia pública, dictada
en la Facultad de Ciencias Sociales Graduado, en la que el Dr. Néstor Braunstein, reconocido autor del libro Psicología, ideología y ciencia, sorprendió a su audiencia al
escribir en la pizarra, antes de emitir alguna palabra, una sentencia de Jaques Lacan,
psicoanalista francés, que leía: “Ciencia es
la ideología de la supresión de sujeto”. Digo
que sorprendió porque la tesis principal de
su libro mencionado contraponía ciencia e
ideología. A la misma vez planteaba que el
psicoanálisis debía ser considerado una ciencia en la medida en que cumplía con la exigencia fundamental de la empresa científica. Esta consistía en desarrollar y probar
las teorías que permitieran explicar los fenómenos bajo estudio trascendiendo las
apariencias, la experiencia inmediata o la
mera apreciación de los sentidos. En otras
palabras, trascender la subjetividad. La tesis de Lacan, a la que Braunstein se adhirió
en esa ocasión, descartaba por completo su
concepción de ciencias y la pretensión de
que haya empresa humana capaz de excluirse de lo subjetivo en su quehacer. Lo anterior no implicaba, aclaró, que no se pudiese construir un saber teórico válido y productivo para entender y explicar los objetos de la ciencia.
curso para su interpretación, sin excluir
que coexisten las emociones con la racionalidad y validez del relato. ¿Quién mejor que el protagonista histórico para relatar un acontecimiento? Los historiadores contemporáneos utilizan las vivencias
cotidianas no sólo para explicar la realidad, sino para establecer un ejercicio de
percibir la influencia de estos acontecimientos sobre el futuro, lo cual coloca a
Bosch como un historiador adelantado a
su época y rebasando el positivismo tradicional. El historiador Howard Zinn,
entre otros, señala la utopía de pensar en
la objetividad histórica. Por otra parte,
se puede abordar una referencia más provocativa. Antes de hacerlo planteó la pregunta: ¿Alguien cuestionaría la validez
científica de las teorías de Albert Einstein y el grupo de sujetos que dieron pao
al vuelco de la ciencia física que se produjo en la primera mitad del siglo XX?
Para que nos ayude a reflexionar sobre esto cedo la palabra a uno de los protagonistas de esa empresa científica, el físico
de origen alemán Werner Heisenberg. En
su libro Encuentros y conversaciones con
Einstein y otros ensayos Heisenberg escribe:
“Los problemas que nos ocupan, ¿están libremente elegidos a tenor con nuestros intereses e inclinaciones, o nos vienen dados
por un proceso histórico?, ¿Hasta qué punto es posible elegir los métodos científicos
de acuerdo con el propósito correspondiente y hasta que otro volvemos a seguir una
tradición preexistente? Y, por último, ¿en
qué grado somos realmente libres de elegir
los conceptos con que formulamos nuestras preguntas? La actividad científica sólo
cabe definirla de un modo, y es diciendo
que formula aquellas preguntas que nos
gustaría contestar. Pero para poder formularlas necesitamos conceptos con cuya ayu-
camino real
Esta anécdota viene a mi mente ante
el planteamiento de la posible validez
científica de las tesis expuestas por el fenecido intelectual y líder político dominicano Don Juan Bosch ante la premisa
de que sus escritos políticos fueron “viscerales”, productos de la frustración. La
razón para la duda implícita en la pregunta es el antagonismo del escritor hacia el gobierno de Estados Unidos como
producto del golpe de Estado, promovido por los norteamericanos, y la intervención de Estados Unidos en el 1965. Lo
que se implica, obviamente, que su protagonismo en la crisis que sufrió la democracia dominicana en ese momento histórico, le impidió lograr “la objetividad”
necesaria para realizar un análisis científicamente válido de la situación.
Esto obliga a retomar el tema de la
posible neutralidad ideológica en las Ciencias Sociales. En su ya clásico ensayo al respecto Adolfo Sánchez Vázquez consideró
que ese planteamiento tenía el carácter de
un mito.
Podríamos elaborar al respecto.
No obstante nos parecería mejor referir a los lectores al escrito original de Sánchez Vázquez El Mito de la Neutralidad
Ideológica en las Ciencias Sociales o al ensayo del profesor de la Escuela Graduada de
Administración Pública de la UPR, Beauregard González, sobre la neutralidad ideológica en la investigación dentro de la administración pública. (Ambos accesibles por
Internet).
Hay escritos sobre la teoría histórica
que se elaboran en la Escuela Francesa
de los Annales que enfatizan en que la
observación, experimentación e intuición
sobre un evento histórico no excluye historiar, porque fundamentan la observación de los acontecimientos como un re-
15
La ciencia del siglo XXI hace rato que
dejó de creer que la llamada objetividad es
posible.
“El estado de un sistema en la mecánica quántica puede caracterizarse por
un vector en un espacio multidimensional, y este vector implica enunciados
acerca del comportamiento estadístico
del sistema en determinadas condiciones de observación. La descripción objetiva del sistema en el sentido tradicional es imposible”.13
La ciencia moderna se rige desde Popper por el criterio de la falsación. Éste establece que una teoría que logra explicar
los fenómenos que aborda es considerada
válida, cierta, hasta que se pruebe falsa.
6. Valor teórico del Pentagonismo
¿Puede la teoría expuesta por Juan
Bosch para explicar el origen, fundamento y dirección del imperialismo estadouni-
camino real
da esperamos asir los fenómenos. Estos conceptos se toman por lo general de la historia pretérita de la ciencia. Pero cuando lo
que nos proponemos es explorar un nuevo
ámbito de fenómenos es posible que esos
conceptos actúen como una colección de
prejuicios que más que impulsar, retarden
el progreso. Aún en ese caso tenemos que
usar conceptos, y no queda otro remedio
que echar mano de los que nos proporciona la tradición… Estamos ligados al proceso histórico, nuestra vida es parte de ese
proceso, y la libertad de elección parece
agotarse en decidir si queremos participar
o no en un desarrollo que tiene lugar en el
presente, independientemente de que aportemos a él”.11
Más adelante Heisenberg afirmará:
“No podemos separar el proceso de observación empírico de la conexión matemática ni de sus conceptos. La confirmación
más evidente de esta tesis de Einstein fue el
principio de incertidumbre”.12
16
11
12
13
Werner Heissenberg.(1998) Encuentros y conversaciones con Einstein. Río Piedras, Universidad de Puerto Rico.
Ibid;p.25
Ibid;p.29
dense contener valor científico? Hay que
señalar que éste tuvo un excelente lugar
de observación. Unas nociones históricas
sin paralelo, un deseo intrínseco, una motivación enorme por explicar el fenómeno
del expansionismo americano del siglo XX,
el uso indiscutible de fuentes primarias,
una transformación teórica e ideológica
que está marcada por la realidad fenomenológica que lo rodea, y una intuición sin
paralelo, que logra abordar implicaciones
futuras que observamos cuarenta y cuatro
años después, como la guerra de Irak y el
golpe de Estado de Manuel Zelaya.
Heisenberg en el desarrollo de la
física quántica. Sus escritos son
fuentes de referencia obligada
para el que desea adentrarse en
la comprensión del intervencionismo estadounidense en América latina. Tomemos por ejemplo
la apreciación del Profesor Jorge
Rodríguez Beruff:
“El pentagonismo aborda temas que
eran objeto de intenso debate a finales de
camino real
Don Juan Bosch decidió
participar del desarrollo político
de su tiempo. Decidió aportar y
se involucró tanto o más que
17
camino real
18
los sesenta y principios de los setenta y que
fueron tratados por otros autores que publicaron importantes obras en aquella época. Podemos mencionar, por ejemplo, a
John Saxe Fernández, Richard J. Barnet,
Noam Chomsky, Adam Yarmolinsky, Dieter Senghaas, Seymour Melman, para mencionar algunos de los más destacados. No
cabe duda que la obra de Juan Bosch fue
una de las que tuvo mayor difusión e impacto a nivel internacional, contando con
más de doce traducciones. Con el concepto de pentagonismo y su transparente explicación de sus principales aspectos, logró
encapsular lo que estos autores también
analizaron: la militarización de la economía
y la política en la posguerra. Es interesante
que fuera el análisis de un autor caribeño
sobre un proceso en Estados Unidos el que
lograra tanta proyección mundial.14
Añadamos la valoración que le da al
escrito de Bosch al ensayista Armando Hart
Dávalos: “Este libro, escrito a fines de la década del 60, es profético, asombra aún a los
que tanto admiramos a Juan Bosch la lectura de lo que escribió hace casi cuarenta años
el ilustre dominicano. No creo exagerar diciendo que es una pieza maestra de ésas que
hacen o deben hacer historia; su punto de
referencia anterior está en el brillante ensayo de Lenin “El imperialismo fase superior del
capitalismo”. Aquí Juan Bosch describe desde sus orígenes el proceso de decadencia del
imperio que hoy todos apreciamos de una
manera cada vez más evidente”.15
En la Revista Areyto D. de Pérez, en
una entrevista a Juan Bosch señala: “Luego
de su derrocamiento de la Presidencia, los
principios en los que creyó Bosch hicieron
14
15
16
crisis: La democracia representativa, el liberalismo, la institucionalidad y la neutralidad de Estados Unidos. Estas eran ideas
cualitativas (el autor utiliza el lenguaje de
Lowy para explicar la transformación del
pensamiento de Bosch) y puras para él, pero
cuando la realidad concreta le demostró
que en el 1963 nada de eso era posible, fue
que entendió que había estado equivocado. A raíz de tomar conciencia de lo que
entendía que era la realidad es que su pensamiento evoluciona y se acerca al radicalismo del materialismo histórico”.16
Es ineludible establecer conexiones
entre el golpe de Estado y las repercusiones en su pensamiento político y el uso del
materialismo histórico como instrumento
de análisis de la situación política que lo
rodea, su lucidez y capacidad racional no
se pierden ante su frustración; más bien, se
agudizan hasta predecir futuros acontecimientos, siendo éste el fin más apreciado y
buscado de cualquier teórico en las ciencias naturales y sociales.
7. Implicaciones para la educación y
formación de conciencia
El conocimiento que reciben el pueblo dominicano y latinoamericano a través
de El Pentagonismo y dell texto De Cristóbal Colón a Fidel Castro es una aportación
a la educación y construcción de una conciencia política por medio de un conocimiento que se enraíza en las más profundas causas de los problemas políticos, sociales, económicos y hasta psicológicos que
paralizan el desarrollo apropiado de nuestros pueblos. En última instancia, el refe-
Jorge Rodríguez Beruff (2006) El Pentagonismo ayer y hoy. Caribe.net<http://hoy.caribe.net/>
Armando Hart Avalos (2008) El Pentagonismo sustituto del Imperialismo. Portal de internet.
D. Pérez “Entrevista a Juan Bosch” Revista Areyto , p.23.
17
18
se realiza a sí como sujeto y las exigencias que
se le presentaron como individuo con fuerza de requisito histórico – social y, en segundo lugar, aprender a interrogar la realidad,
lo cual requiere entusiasmo, método, intuición y, definitivamente, “vísceras”. Carlos
Marx dijo un día que el adecuado planteamiento del problema lleva implícita en sí la
mitad de su solución. La obra política de Juan
Bosch es una obra con propósito de educar
al pueblo; Bosch puntualiza en ello al decir:
“En los círculos de estudio del PLD, el peledeísta conoce a fondo cómo se ha producido la historia de su pueblo, qué fuerzas la
han formado y deformado; cuándo comenzamos a ser lo que somos hoy, mediante
ideas de lo que es el pueblo dominicano y la
explicación de las causas que lo han traído
a ser lo que es”.18
La mayoría de los teóricos
de las Ciencias Sociales escriben
a partir del método empírico,
de lo observable, de sus experiencias y escriben a partir de
un propósito para argumentar e
interpretar procesos como sujetos
históricos, y ese cuestionamiento
se desarrolla, en la mayoría de
los casos, en reacción a acontecimientos que iluminaron su
capacidad para la comprensión
y evaluación sistemática de la
relación de hechos en los que
estaban inmersos.
Grasse Ernesto (1993) La filosofía del humanismo. Madrid. Anthropos.
Citado por Matías Bosch Construcción de la democracia y educación ciudadana en la República Dominicana.
Revista Crecemos. Año 7 núm. 2, p.42
camino real
rente central de la cultura política es el conjunto de relaciones de dominación y de
sujeción, esto es, las relaciones de poder y
de autoridad que son los ejes alrededor de
los cuales se estructura la vida política. Es el
imaginario colectivo construido en torno a
los asuntos de poder, imperialismo, pentagonismo, la autoridad, discriminación,
igualdad, obediencia y resistencia.
La aportación de esas obras es, más que
todo, proveer de una cultura política; más
específicamente nos referimos al conjunto
de conceptos e información que permite a
los ciudadanos analizar los asuntos públicos sobre los que tiene que pronunciarse y
actuar como miembros de una comunidad democrática. Cuando se cuestiona la
contribución de las tres obras producidas
posterior al golpe de Estado y se enfatiza
en su frustración y viraje ideológico hacia
el estudio del marxismo, se cuestiona la autonomía de la conciencia que es inseparable de la lógica y de la razón. En adición, la
necesidad impulsa al ser humano en la
búsqueda de respuestas apropiadas. Según
Grasse Ernesto, “La invención originaria
consiste en la satisfacción de una necesidad.
Las necesidades que apremian al hombre
hacen hablar a las cosas. El ingenio es agudeza que penetra las intimidades del problema en cuestión. Es la luz del ingenio la
que trae claridad”.17 Existe una profunda
necesidad de respuestas que se percibe en
la investigación, redacción y difusión de sus
tres obras posteriores al golpe de Estado.
Lo anterior implica, en primer lugar, la
necesidad de realizar preguntas, de aprender a cuestionar la legitimidad de las preguntas que le realizan a su alrededor y que
19
camino real
En el capítulo uno del libro De Colón
a Fidel Castro se describe lo siguiente: “La
historia del Caribe es la historia de las luchas de los imperios contra los pueblos de
la región para arrebatarles sus ricas tierras;
es también la historia de las luchas de los
imperios, unos contra otros, para arrebatarse porciones de lo que cada uno de ellos
había conquistado y es por último la historia de los pueblos del Caribe para libertarse de sus amos imperiales”.19
En estas oraciones Bosch
describe la realidad del Caribe en
frases que resumen nuestra historia y establece una consigna desde
donde estudiar el concepto de
fronteras, de las nuevas formas del
poder imperial y las viejas formas
de ese poder, sus causas y efectos;
establece un origen a los conexiones políticas e históricas que nos
definen y, como buen texto, abre
a mil preguntas para discusión,
pero sobre todo, educa con un
método positivista de fuentes y
detalles que busca iluminar al
pueblo latinoamericano sobre su
historia.
8. Epílogo
Las aportaciones teóricas de Juan Bosch a través de su libro El Pentagonismo no
están, ni deben estar ajenas al debate en las
ciencias políticas. Su valor y mérito científico me parecen, sin embargo, incuestionables precisamente porque él, como sujeto
de su tiempo, ofreció lo mejor de su intelecto en el proceso, no sólo para explicar la
realidad de su país, sino para trascender las
fronteras nacionales y heredar a América
Latina una serie de obras de teoría política
indiscutible, que es un legado para explicar el presente y futuro de nuestro continente. Juan Bosch se puede considerar
como un hombre del Renacimiento en el
siglo XX, un intelectual de Las Américas
por el dominio interdisciplinario del conocimiento y la preocupación de llevar de la
teoría a la praxis sus preocupaciones políticas, creando no uno, sino los dos partidos
políticos modernos en República Dominicana Muy pocos seres humanos en una vida,
consiguen tanto; no sólo llegó a tener una
causa, sino que entusiasmó el corazón de
hombres y mujeres para que utilizaran sus
ideas; no escribió para los intelectuales, sino
para los pueblos de América. Escribió con
la razón y con el corazón.
La memoria de los pueblos está escrita
a partir de los sujetos que van más allá de la
crítica y se convierten en forjadores de un
cambio, en el ámbito de lo social, lo político y la búsqueda de justicia. Éstos establecen su lugar en la historia a través de la creación, que establece lo imaginario; de la
construcción teórica, que establece nuevos
conceptos o paradigmas o a través de la acción política que implica una aportación
directa a la sociedad. En Juan Bosch se establecen todas las anteriores, dejando huellas que no se pueden borrar de la memoria del pueblo dominicano.
20
19
Juan Bosch (2009) De Cristóbal Colón a Fidel Castro; Editorial Alfa y Omega, República Dominicana. p.12
Natacha Sánchez
Cartas para una
historia ontológica*
Bosch, el líder político, ha renunJ uan
ciado a los cargos de dirección del
partido que golpe a golpe él construyó.
Pero Juan Bosch, el maestro, con 85
años que hoy cumple, es consciente de que
su retiro de la actividad política no es más
que una formalidad que le permite seguir
educando con el ejemplo; que le permite
seguir educando para la vida.
Porque, en definitiva, Juan Bosch, el
maestro, ha logrado imponerse siempre a
Juan Bosch, el político.
Su propia vida me da derecho a hacer
esta afirmación.
Quiso el azar que, hace unos años,
encontrara mi madre una maleta que perteneció a mi padre, S. Mario Sánchez Guzmán, fallecido el 4 de junio de 1959, antes
del regreso de Juan Bosch al país, dentro
de la cual aparecieron, entre otras cosas, los
manuscritos de La Mañosa, de cuentos y
poesías inéditos y varias cartas que Don Juan
había enviado a mi padre tanto desde dentro como de fuera del país. Mi padre había
guardado esa maleta en el cielo raso de la
casa solariega de la familia en La Vega y allí
estuvo hasta que mi madre se trasladó a ese
pueblo con motivo de la muerte de mi tía
Rosadina.
Los acontecimientos ya señalados – el
retiro de Don Juan de la dirección del PLD
y la celebración de su cumpleaños – me han
hecho considerar propicia la ocasión para
dar a conocer al país los párrafos de algunas de las cartas que, a mi modo de juzgar,
podrían dar cuenta de la evolución y de la
formación, tanto del carácter como de la
personalidad, de una figura tan carismática como la de Juan Bosch.
Esas cartas, reveladoras de las inquietudes, de la angustias y de los sentimientos
que agitaron el alma de ese personaje paradigmático de nuestra historia en los
años del tránsito de su más tierna juven-
camino real
En el 85o cumpleaños de Juan Bosch
21
* Texto inédito, recuperado de los archivos de Juan Bosch. Publicado con permisos de la autora.
camino real
tud hasta su adultez, dan testimonio de
la voluntad de un hombre extraordinario que decidió forjarse un carácter que
lo hiciera capaz de incidir en el destino
de su pueblo y que fuera determinante
en la conformación de los ideales de las
nuevas generaciones.
Creo que no podría yo rendir un mejor homenaje a Don
Juan que el de permitir que los
jóvenes dominicanos, que hoy
están llenos de incertidumbres,
puedan beber en la savia que
nutrió su propio espíritu y que
lo revelan como al hombre
sensible y solidario que ha sido
siempre frente a la Naturaleza,
frente a los que sufren, frente a
los amigos…frente a la vida, en
fin. Y si bien es cierto que con
ello me estoy tomando atribuciones que no son de mi competencia, no es menos cierto que
esa sería una manera de tender
un puente entre el pasado y el
futuro para que sea el propio
joven y el propio hombre de
años, el que, libre de las experiencias ulteriores, hable con el
corazón abierto a los jóvenes de
hoy como lo hizo en ese entonces
a su más querido amigo.
22
1
Pio Espínola, que en esa época estudiaba para escultor.
Creo que con ello no hago otra cosa
que darle al maestro un arma más que le
permita seguir educando con el ejemplo,
educando para la vida. De no ser así, espero que la intención justifique la intromisión.
1. Carta desde Santo Domingo, julio 26,
1926 - (17 años)
Fui al malecón a contemplar el Caribe
embravecido y créelo era un espectáculo maravilloso; la Naturaleza rebelde, la Naturaleza
única, rebelándose contra sí misma. A mí se me
figuró el Mar, Pío1, y en medio de la emoción
que me produjo esa batalla de los elementos, no
pude menos de exclamar: ¡Caribe!, tú que has
visto surcar las rumorosas aguas que te componen, las naves de los Drakes sanguinarios; tú
que has besado los cascos de mil buques, ¿verás
también cruzar el barco que lo lleve a cumplir
sus ideales? ¿Llegará? Y del fondo de las aguas
encrespadas una voz me dijo: si, llegará, y tú
también; y la voz se apagó con el ruido de las
olas gigantescas.
Ví a Pío luchar contra la turba vil que
le rodea, vi a Pío grande, tan grande como
el océano inmenso, lo ví grandioso en su rebeldía; me sentí solo, me sentí grande también, y tuve deseos de arrojarme en medio
de las aguas rugidoras y decirle al mundo
desgraciado (…).
Ví a Pío llegar hasta la gloria y arrancarle los laureles a golpes de cincel y luego bajar sonriendo y decirme: ¡hazlo!
¡Oh Mario! El deseo de ver a Pío grande es más grande que el mío; él y tú han llenado mi pecho hasta los bordes; mucho les agradezco, quizás hasta la vida. (…).
El triunfo de Pio sería para mí lo mismo que mi triunfo. Yo no quiero que le enseñes esta carta a Pío, si estuviera contigo te lo
23
camino real
diría verbalmente, pero como estamos lejos,
te lo digo epistolarmente. (…).
Tú mejor que nadie conoces mi carácter y debes comprender mis soberbias cuando considero los sufrimientos de un gigante. (…).
2. Carta desde Barcelona, 8 de diciembre,
1929 – (20 años)
camino real
Mi querido Mario: Pensé primero
enviarte mi diario de viaje. Quise después,
en un día gris, de los muchos de ésta ciudad odiosa y sucia, en que se me clavó muy
hondo la nostalgia de tu amistad sincera
y buena, ir yo mismo a darte un abrazo
en el que pudieras saber cuánto te quiero.
Y nada hice.
He recorrido a saltos este país. Cádiz,
Málaga, Madrid, Valencia, Toledo, Tortosa, Barcelona, Sevilla y otros muchos pueblecitos que se acurrucan, ruinosos y miedosos, como temiendo al sol. Y en España,
Mario, se me ha muerto la fé. Estoy cansado
ya. Tú sólo sabes éstas correrías. No quiero
que lo digas y sabrás luego por qué. Para todos los demás no he salido de Barcelona. ¿Me
entiendes? (…).
24
Iré a París. No saldré de
Europa sin abrazar a Pío. Y ya
no deseo más. Volveré a enterrarme en Constanza. La humanidad es muy canalla. El
hombre es y será siempre la
bestia primitiva. (…).
Europa me repugna. El mundo me repugna y quiero vivir ignorado en un rincón
de mi tierra donde las gentes sean sencillas y
buenas. (…).
3. Carta desde Caracas, 5 de noviembre,
1930 - (21 años) - al regreso de España,
en Puerto Rico se enteró del Ciclón de San
Zenón y siguió ruta a Venezuela. (…)
He vuelto a América del mismo modo
que fuí a España: como viajan los fardos.
Traigo además el dolor de saber que se fue
todo, porque lo quiso el viento. Papá se
quejaba de que yo no sabía escribir si no
era para hacer llorar. Papá no comprende, no puede comprenderlo porque a pesar de sus años él es un niño grande, que
en la vida no hay una sola manifestación
que no sea de dolor. ¡La misma risa es trágica, Mario hermano! Nosotros no queremos creerlo. Se asemeja tanto al dolor que
lloramos de risa.
Ya ves. Yo estoy otra vez en América.
Estoy pasando hambre. Jamás soñé verme
como ahora, sin ropa, con un pantalón y una
camisa sólo. Paseo descalzo toda mi anatomía por las calles de Caracas. Y sin embargo
yo no me doy cuenta de ello. ¿No nacimos
acaso para vivir, no importa cómo? Pero óyeme Mario, tú, sólo tú: ¿Se puede acaso ser alegre cuando no hemos bebido más que miseria
y dolores?
Paradoja rara, hermano! Hoy, cuando
apenas puedo tenerme en pié es cuando escribo mis mejores cuentos. Estoy enviando hoy
uno a Puerto Rico Ilustrado. Es un arreglo
de alguno que escribí, hace ya rato, en La
Vega. Procura leerlo. Para mañana, el mismo amigo que me facilita la maquinilla, me
ha ofrecido trabajo. Seré tramoyista en un teatro. Tal vez gane para comprarme un par de
zapatos. Tú no sabes, de seguro, lo que es una
tramoya. Es algo tan complicado, tan rudo y
largo, que se sintetiza así: trece horas justas tirando de una cuerda como quien extrae agua
de un pozo infinito para llenar el de las Danaides.
4. Carta desde Santo Domingo, septiembre 2, 1931. (…).
Una vez, en los llanos de Venezuela, cegado de polvo y sol, me hice plástico. Debía
parecer una estatua porque creo no haberme
movido durante horas. Esperaba. Al cabo lo
ansiado llegó y me encontró en medio de la
vereda. Así debe estar ahora mi espíritu esperando tus noticias. Estatua de granito es el
alma.
Rodando se van, en éstos días de indolencia, los recuerdos. Algunos vienen a juguetear con mi inquietud hasta mi cama. Y para
ellos tengo las caricias que una millonaria
para con su perro favorito. ¡Ah los recuerdos,
Mario hermano! Son tenaces y se esfuerzan
en darles ansias de caminos a los pies que claman reposo. Si no viviera en un puerto, con
sus llamadas de sirenas, tal vez me fuera fácil
conseguir la mansedumbre de los que nada
ansían; pero el mar es morfina que no se siente y envicia, sin embargo.
Yo estoy viviendo, Mario hermano,
mis meses marineros. Todos vivimos un poco
de cada cosa. Ahora le canto al mar. A veces llego hasta su orilla y pláceme pasar horas enteras mirando cada ola; y me encantan las que son coronadas de espuma y me
enamoran las que espumas no traen. Vivo
la ansiedad de agua del pedazo de playa
que seca entre una ola y otra, al retirarse
la última, antes de que la próxima la moje.
Tengo la sed de mar que tuve ayer, cuando
aún no sabía bien de noches y de días
oliendo yodo y alquitrán; pero multiplicada por el conocimiento.
Se amontonan en mi cerebro las barandas de cubierta, los cuartos de maquinaria y
los zapatos de goma del camarero. Ama mi
entendimiento la majestad de los mástiles y
la solidez de las proas, violadoras de rutas.
Tal vez luego viva mis meses de hombre
de tierra. De ancestro me viene eso de amar
el humus. Labriego fue cada uno de mis abuelos y labriego será alguno de mis descendientes. El hombre del campo salió. Fundada por
el hombre fue la ciudad. ¿Será raro que de la
ciudad vuelva al prado? (…).
camino real
Y así, tirando de una cuerda iré jalonando mis años buenos. Luego, si acaso llegare a la edad en que se nos cubre de nieve la
cabeza, no podré hacer sonreír a los nietecitos con alegres cuentos porque yo habré vivido sin ver pasar por mi lado ni una sana
risotada.
Así, Mario hermano, saltando de uno a
otro continente, procurando vivir cada vez
una faceta distinta, debemos templarnos el
espíritu. Acerarlo. Hacerlo ajeno a cariños, a
timideces, a locuras, a sentimentalismos.
Tal vez algún día podamos triunfar,
a fuerza de trabajo, de perseverancia, de
honestidad (el hambre no deshora, ¿verdad?), de sacrificios. Yo he aprendido, teniendo un dólar, a no comer más que una
taza de leche en un día, porque sabía que
en los cuatro próximos no tendría si no
guardaba.
El espíritu se disciplina. El cerebro se
acostumbra a no forjarse ilusiones tontas,
insensatas, como se acostumbra el cuerpo a
dormir en un suelo de tablas superpuestas.
Es cierto que las primeras noches, con frío y
desnudo, me resultaba muy recias las tablas; pero luego no. Los músculos se hicieron a ellas. También el espíritu se hace a
las miserias y así como el estómago vive un
día con una taza de leche, el cerebro vive
cientos sin una tentación. Y él, todo recubierto de gris (ensueño) se hace a la idea de
que hemos venido a la tierra para sufrir,
trabajar, luchar, hasta la hora de morir. Y
nada más.
(…)
25
5. Carta desde Santo Domingo, 21 de
octubre, 1931. (…).
Odioso, malcriado. Incapaz de sufrir
ninguna frivolidad y diciendo siempre verdades, aunque ofenda. Tengo la creencia de
que todo lo que no se encamine a hacer útil
la vida para los semejantes, es palabra perdida y tiempo malgastado. Tal vez fue la tanta
hambre, la tan recia lucha, lo que me volvió
el espíritu. Pero ahora tengo la satisfacción
de sentirme dueño único, absoluto, de mi voluntad.
Nadie me obligará a callar ni a dirigir
mis pasos por donde yo no quiera.
Apuntaron las líneas de mi propio perfil y comienzo a conocerme férreo, como siempre lo soñé. Es decir: me empeñé en cincelarme y lo he conseguido. De satisfacción me rebosa el alma. (…).
6. Carta desde Santo Domingo, 16 de
diciembre de 1931. (…).
camino real
Ayer me envió a buscar
Blanco Fombona. Dijo el mensajero que urgentemente. Se
trataba de pedirme un cuento
26
para el número especial de Navidad y un retrato. El cuento se
lo llevé esa misma tarde; pero el
retrato me fue imposible. No
tengo humor para sentarme
frente a un fotógrafo que se
empeña en crear a un actor: un
poco hacia la derecha; levante
más la cabeza…En fin, que me
exasperó y acabé mandando al
infierno al buen discípulo de
Daguerre. (…).
7. Carta desde Ciudad Trujillo, 8 de
marzo, 1937.
Mi querido Mario: Es la primera vez
que me siento ante una maquinilla después
del nacimiento de León. (…)
daba; un hijo en quien continuar el nombre, los ideales, los propósitos; una alma nueva que llenar con mis buenos sentimientos y
con los torcidos!
Andan por ahí padres que confiesan no
querer a los hijos sino cuando están creciditos
y saben hacer gracias. ¿No te parece eso el colmo del egoísmo? ¿Cómo es posible que el hijo
se quiera, como en un grosero comercio de
cariños, por lo que nos da?
Yo quiero a este mío como
es; y si me fuera dable dejarlo
así, pequeñín, sin que me comprendiera ni me amara nunca,
lo haría. Quizás así no tropezaría con la vida que es cruel y
camino real
Miguel Núñez
León es, desde luego, el vivo retrato de su
taita. Blanco, ojiazul, duro de ceño, grueso
de labios, recio de barbilla. Más que a mí,
diría que se parece a papá porque de él tiene
el corte de cara. (…).
¡Parece mentira que cosa tan menuda
llene de revuelos de ilusiones una vida tan
llena de filos como la mía! No parece sino
que un horizonte distinto se ha abierto ante
mí; un horizonte pleno de longuras y de insospechada capacidad de amor.
El día 31, cuando reventaron los pitos
de las doce y los hombres locos saludaban el
año nuevo con estallidos de cohetes, me acerqué a la cuna de mi hijo que dormía. Algo
inexplicable me creció en lo hondo. ¡Yo tenía enfrente a mi hijo, a una hechura de mi
carne, a un ser que no podía devolverme en
modo alguno el inmenso amor que yo le
27
que para mí lo será en él, puesto
que yo no siento lo que ella me
hiere, pero de seguro sufriré las
de mi hijo. (…).
camino real
8. Carta desde San Juan Puerto Rico, 30
de julio, 1938.
28
Mi querido Mario: Yo te escribí el domingo 25 del mes pasado; el martes 27 empecé a trabajar en la compilación de las obras
completas de Eugenio María de Hostos. (…).
Y ahora voy a lo medular de tu carta,
a lo que te denuncia como un hermano siamés, como quien vive en aquello que quiere
y estima. Si te he querido siempre fraternalmente, más que a ninguna otra persona, no
ha sido porque tú te has portado siempre
generoso conmigo, siempre fiel, siempre atento; ha sido porque admiro y aprecio en ti las
virtudes que tienes, entre todas ellas, más que
ninguna, tu perenne inquietud, tu permanente pasión por el mejoramiento de los demás, empezando por las personas de tu afecto. De ahí que cuando yo te recuerdo, como
quien invoca más que como quien evoca,
recuerde de ti más tus consejos, el señalamiento que tú haces de mis defectos, que otra cosa
de las muchas que hemos hecho o mantenido
en común.
Sí, es verdad que yo uso y abuso del pronombre yo; y es verdad también que no soy
egoísta, por lo menos en el sentido en que debe
serlo aquel que vive señalándose a sí mismo a
la admiración de los otros. Le decía hace poco
a una amiga que yo no podría describir, por
experiencia propia, la envidia, la ambición
de bienes materiales y los celos, los tres sentimientos más característicos en que se manifiesta el egoísmo.
Entonces ¿Por qué esa abundancia
del yo?
Por esto: porque si yo no soy egoísta, he
tenido siempre un defecto más feo, más perjudicial: la falta de carácter. Criado con
tantas represiones como impulsos tenía, yo
me ví forzado a conservar mi impulso en
desmedro de mi razón. El carácter es un
resultado del desarrollo de la razón. La razón se desarrolla inconscientemente en la
niñez, mediante cuidadosa guía de padres
y maestros, y toma ahí su impulso para seguir desarrollándose armónicamente en los
estudios, de manera que éstos acaban haciendo del joven un hombre de carácter
como resultado eurítmico del desarrollo de
la razón mediante el progresivo comercio
de los conocimientos. Yo no pude estudiar,
porque tuve que ganarme la vida, y detuve
el desarrollo de mi razón para poder hacer
frente con el impulso a las represiones violentas que sufría en mi naturaleza íntima.
Así, llegué a la juventud impetuoso; en virtud de ese ímpetu me dí a la contemplación de la Naturaleza con lo cual alcanzó
sazón mi sentimiento artístico, y éste logró
manifestarse plenamente mientras la razón
quedaba rezagada. Y es ahora, eludidas ya
las represiones que mantenía vivo mi ímpetu, cuando comprendo mi tragedia, que
es también la gran tragedia de todo el mundo en los países donde la precaria vida económica hace imposible el cultivo de la razón como lo requiere la necesidad de crear
caracteres. Mi ímpetu fue lo que me llevó
siempre al yo. Mi gran tarea es ahora crearme un carácter y anular el ímpetu. En eso
estoy; en eso vivo, y creo haber avanzado
mucho con sólo haber oído mi conciencia.
Trabajaré en mi propia reconstrucción. Como tengo voluntad y quiero aplicar esa voluntad a la mejoración de la sociedad, al bien, empezaré mejorándome yo
mismo. Por otra parte, tú sabes qué intensa
ha sido siempre mi ambición de irme des-
Ya no más Guaraguaos y
Mañosa, sociales en cuanto
artísticas (toda obra artística
cumple un fin social por la sola
condición de ser artística) sino
El Pueblo, Cartas a un joven
de mi país, un libro de cuentos
sobre la vida política dominicana, una biografía de Hostos,
una de Máximo Gómez y una
de Lope de Aguirre. Ese es ahora mi programa…
Antes veía más a mi propia obra que al
resultado de esa obra. …
Mario hermano, cuando debí escribirte una carta en la que no te hablara de mí
para empezar por ella el cumplimiento de mi
propósito, veo que no he hecho otra cosa que
mencionarme. Es que esto que te digo ha sido
y es mi tortura perenne y yo a nadie hablo de
esas cosas. (…)
9) Carta desde La Habana, 18 de julo,
1939 - (30 años) - .
Escribo ahora la biografía de Hostos, un
libro que tendrá el respeto de todo el continente, y tengo, además, el de cuentos y la novela, aunque está sin terminar.
En cuanto a escribir, se me ha abierto
un amplísimo horizonte, lo cual he salido
ganando con este viaje porque allá llegué a
pensar, en los últimos días, que nunca más
podría hacer otra cosa ya que hasta los temas se me habían agotado. Daré aquí también algunas conferencias que podrás oír por
radio. En el fondo de todo ese programa de
actividades hay una cosa fija, invariable,
que no me ha abandonado ni de día ni de
noche y que ya jamás me abandonará porque forma parte de mi propio ser, casi te diría que la tengo en la masa de la sangre. Se
trata de un proyecto del que varias veces
hablé contigo: aquel de las aldeas. Lo medito, le doy vueltas y no pasa un día sin que
piense en él. No podré morirme sin realizarlo o sin empezarlo. Antes, cuando no escribía, me pasaba lo mismo: ansiaba sin
receso dar un libro, un libro, cualquiera;
ahora es esto: las aldeas, las aldeas, las aldeas. Sé, con una fé inconmovible, que las
haré, como he hecho cuanto me he propuesto. Igual con el viaje, ¿te acuerdas? Me voy,
me voy, me voy. Lo decía tanto que llegó a
ser una obsesión. Eso mismo me está sucediendo desde hace dos años con el grandioso
plan que me bulle tras la frente. (…).
¡Ay, Mario querido! las cosas de que sería yo capaz y las cosas que haré si las vueltas
del mundo me penen allí donde pueda desarrollar a toda amplitud este inagotable deseo
camino real
pojando de pasiones. Empezará por el yo,
no solamente anulándolo de mi léxico, sino
también de mi conciencia, aunque esté seguro, como lo estoy, de que ahí no ocupaba
otro lugar que el superficial.
A esta tarea me ayudará el horizonte
mental que se me ha abierto. Tengo la cabeza llena de ideas. Trabajo mucho y eso me
deja poco tiempo para cultivarme, pero conquistaré el tiempo robándoselo al sueño. Desde hace diez días trabajo hasta las once y
media o hasta las doce. Ahora mismo es tarde. No me canso porque tengo la voluntad
de hacer y la obligación de hacer. Me he
acostumbrado en pocos meses a la obligación
de una vida recta, determinada de antemano, consagrada al trabajo y al bien social. De ahí que ahora toda mi obra sea,
conservando el aspecto artístico personal,
porque no puedo deshacerme de ello, obra
de premeditados fines.
29
camino real
30
Natacha Sánchez
10) Carta desde La Habana, 23 de diciembre,
1939 (30 años).
En esta carta hablaba Don Juan de la
conferencia sobre “Ciudades Dominicanas”
que dictó en la Hispano Cubana de Cultura
- . (…).
Antes, cuando pensaba en mi país lo
veía siempre encarnado por esos muñecos de
ciudad, amorales, cínicos, que se rodeaban
en los últimos años; ahora sé que esos no son
el país sino sus explotadores. Ya verás la conferencia. Aquí causó mucha impresión, y
el propio Don Fernando Ortíz me dijo que
hacía mucho tiempo que él no creía que
sobre un tema tan al parecer superficial se
pudiera hacer un estudio tan serio. No es
lo que tú me oíste allá ni cosa parecida. Es
el resultado de dos años de sufrimiento en
pos de un camino para ser útil a mi tierra,
camino encontrado al fin.
La Conferencia establece en rasgos generales una doctrina revolucionaria de tipo
agrario a cuya confección me entregaré sin
desmayos aunque para ello tenga que volver
al país a hacer mis observaciones sobre el terreno. Es, de cuanto he escrito, lo único que
realmente me convence y sé que al desenvolver ampliamente la doctrina apuntada ahí,
dejaré a mi país trazado un verdadero camino que seguirán los más puros y mejores. Con
ella me he encontrado a mí mismo y todas
mis vacilaciones y torturas han acabado.
El estudio, los sufrimientos, las inquietudes, todo cuanto he pasado de unos años a
esta parte, han sido fecundos. Estoy contento
de mí por primera vez en mucho tiempo. Es
cuanto puedo decirte. (…).
Santo Domingo, República Dominicana
26 de junio, 1994.
camino real
de servir a la humanidad que ha sido siempre mi maquina intima! (…).
He llegado a esta conclusión: lo importante en la vida no es querer serlo todo y hacerlo todo; basta una sola cosa. Toma un fin y
conságrate a él con todas tus energías. Yo sé
ahora que no sirvo para mil cosas que yo creía
muy fáciles para mi, hace acaso menos de dos
años. Pero ahora sé que sirvo para estas dos:
escribir y levantar las aldeas. De ahí no me
saca nadie. (…).
Nota: En “las aldeas” creo reconocer
aquel proyecto de “las villas de la libertad”
que siendo presidente del país, en 1963, intentó poner en marcha Juan Bosch antes de
que el golpe de estado acabara con el primer
gobierno democrático después de la dictadura de Trujillo. (N.S.).
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camino real
El día de Duarte y la
conducta de Balaguer
H
ace hoy 160 años que nació Juan
Pablo Duarte, el Padre de la Patria,
y como resulta que el Dr. Joaquín Balaguer
escribió un libro para explicar la vida de
Duarte, debemos hablar de Duarte y también del Dr. Balaguer, y tal vez así llegaremos a saber si el Dr. Balaguer entendió de
verdad quién fue Duarte y qué cosa hizo y
si lo está entendido ahora, al cabo de seis
años corridos de ser presidente de la República. Por de pronto, para que nos demos
cuenta de lo que significa Juan Pablo Duarte para nosotros los dominicanos, sean presidentes de la República o sean comerciantes, choferes o mujeres de sus casas; sean
campesinos pobres, médicos o estudiantes,
nos vemos en el caso de explicar ciertas cosas que tal vez no se le han dicho al pueblo
en su lengua, en esa manera suya de hablar
que es en la que él comprende de verdad lo
que se le dice.
Cuando Duarte nació, hace un siglo
y medio y diez años, esto que ahora es la
República Dominicana era una parte de
un gran país llamado España que tenía tierras en todos los lugares del mundo, y ya
para el año del nacimiento de Duarte esta
tierra nuestra tenía mucha historia; tenía
tanta historia que había sido española más
de 300 años corridos; luego, en el 1795,
había pasado a ser francesa, pero siguió siendo gobernada por España hasta principios
del 1801, cuando vino de Haití Toussaint
Louverture, un general haitiano que nos
ocupó en nombre de Francia, y estuvimos
siendo gobernados, primero por él, después
por un hermano suyo y al fin por gobernadores franceses, hasta el año 1809, cuando
* Texto inédito tomado de los archivos de Juan Bosch. Discurso pronunciado por Bosch en el programa radial Tribuna
Democrática, órgano del Partido Revolucionario Dominicano. Viernes, 26 de enero de 1973.
camino real
Este texto, que recuperamos de los archivos de
Juan Bosch, pertenece a un ciclo de charlas radiales
desarrollado por el ex presidente en el programa Tribuna Democrática, órgano del Partido Revolucionario
Dominicano, al comenzar el 1973. Si bien se dirige a
analizar un fenómeno político del momento, hace una
aproximación original a la obra política de Juan Pablo
Duarte y al fenómeno de las independencias latinoamericanas dejando claro que la primera de ellas lo fue la
haitiana, ocurrida el primero de enero de 1804, cuando
se retiraron de Haití las tropas francesas derrotadas.
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camino real
los franceses y había pasado a ser, desde el
1 de enero de 1804, la primera república
independiente de la parte de América que
hoy se llama la América Latina. ¿Por qué
Haití logró su independencia luchando
contra los franceses y no contra los españoles? Pues porque allá por el 1605 España
había abandonado completamente la mitad de nuestra isla, y quizá más de la mitad;
la abandonó para evitar que la gente que
vivía en esas regiones hiciera contrabando
cambiando reses cimarronas por telas y sombreros y machetes y hachas y otros artículos que traían hasta la orilla del mar barcos
holandeses; y unos 25 años después de que
el gobierno español mandó desalojar esa
mitad de nuestra isla llegaron unos cuantos franceses y se establecieron en esos terrenos abandonados y encontraron en ellos
una gran riqueza en ganado cimarrón, y
ahí se quedaron y al cabo de 50 años ya
una parte de nuestra isla era francesa y los
franceses comenzaron a producir allí azúcar y otros artículos a base de hacer trabajar a los esclavos que para el 1780 eran más
de medio millón.
En agosto de 1791 comenzó
un levantamiento de esclavos en
Haití y ya la lucha no se detuvo
más hasta que al terminar el
año 1803 los haitianos habían
derrotado totalmente a los franceses y el primer día del 1804,
como dijimos hace un rato, se
fundó la República de Haití.
Así, pues, cuando Duarte nació nosotros éramos parte de España, pero Haití era
ya una república independiente, y otros
países de América, de origen español y de
camino real
pasamos a ser gobernados a nombre de España por un general dominicano, de Cotuí, llamado Juan Sánchez Ramírez, que
había derrotado a los franceses en la batalla de Palo Hincado. El general Sánchez
Ramírez fue el primer dominicano que gobernó nuestro país, pero lo hizo a nombre
de España, como gobernador español, y
cuando murió, el 12 de febrero de 1812
(un año antes de que naciera Duarte), nuestra tierra era un país, pero no era una república, y por eso a la muerte de Sánchez
Ramírez siguió siendo gobernada a nombre de España y era España la que mandaba aquí y de España venían los hombres
que tenían el mando, que para entonces se
llamaban gobernadores. Por ejemplo, el
primer gobernador que vino de España
después de la muerte de don Juan Sánchez
Ramírez fue uno llamado don Carlos de
Urrutia y Matos, a quien la gente del pueblo iba a bautizar con el nombre de don
Carlos Conuco, porque mandó hacer un
conuco muy grande del otro lado del río
Ozama, en lo que hoy se llama, precisamente, Villa Duarte, en honor del Padre de la
Patria, y hasta hace algunos años se le llamó
Pajarito. A ese conuco mandaba el gobernador Urrutia a trabajar a todo el que las
autoridades hallaban vagando por los barrios de la capital, y la yuca y la batata y el
maíz y todo lo que se producía en ese conuco se vendía al menudeo y el señor gobernador se embolsillaba el dinero que daban esos víveres. Por esos días Duarte era
un niño que todavía ni caminaba, y en la
mayoría de los países hermanos de América, que eran, como nosotros, territorios de
España, se estaba en guerra contra España.
Esas guerras tenían como propósito conseguir la independencia de cada uno de esos
países, tal como la había conseguido Haití,
que había logrado la suya luchando contra
35
camino real
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lengua española, como lo éramos nosotros,
estaban en guerra para conseguir también
su independencia. Para fines del 1821,
cuando Duarte iba a cumplir 9 años, existía ya la República de Colombia, fundada
por Simón Bolívar, conocido en la historia
de nuestros países con el nombre de El Libertador. Esa República de Colombia era
la suma de lo que hoy son Venezuela, Colombia, Ecuador, de manera que era una
república muy grande; y cuando en el mes
de noviembre de ese año de 1821 unos
cuantos dominicanos, altos empleados del
gobierno español en nuestro país, encabezados por don José Núñez de Cáceres, decidieron hacerse libres de España, resolvieron unirse a Colombia en condición de
protectorado, es decir, de país que dejaba
de ser español pero tampoco llegaba a ser
república independiente sino que se quedaba en la condición de protectorado de
Colombia, o país puesto bajo la protección
de Colombia. Por esa razón al declararnos
libres de España en la noche del 30 de noviembre de 1821, los jefes del movimiento, a la cabeza de los cuales estaba don José
Núñez de Cáceres, pusieron la bandera
colombiana donde estaba la bandera española y bautizaron el país con el nombre de
Haití Español. Menos de dos meses y medio después, el día 9 de febrero de 1822,
los haitianos ocuparon la capital de nuestro país y pasaron a gobernar toda la isla y
los dominicanos dejamos de ser protectorado de Colombia y pasamos a ser ciudadanos de Haití; o lo que es lo mismo, nuestro país se convirtió en parte de la República de Haití y por esa razón, nosotros pasamos a ser haitianos. ¿Qué teníamos nosotros que ver con Haití y con su historia, con
su lengua y sus costumbres? No teníamos
que ver nada, pero sucede señores, que la
gente pertenece a la nación que la gobier-
na, porque la nación que la gobierna domina la tierra donde esa gente vive y les
impone sus leyes y sus autoridades a los habitantes de esa tierra. Así, por ejemplo, Puerto Rico fue española durante 390 años,
pero en el 1898 los yanquis le hicieron la
guerra a España, la derrotaron, entraron
en Puerto Rico y pasaron a dominar su tierra y a imponer a sus habitantes sus leyes,
su moneda, sus autoridades, y desde entonces Puerto Rico fue yanqui, Puerto Rico
pasó a ser territorio de Estados Unidos.
¿Qué es lo que se necesita, entonces,
para que un país pueda ser libre, pueda
convertirse en una república independiente?
Digamos, antes que nada,
que un país es un territorio
poblado por gente que en general (no siempre) habla la misma lengua y tiene más o menos
las mismas costumbres; pero ese
país puede estar gobernado por
autoridades de otro país que no
hable su lengua ni tenga sus
costumbres. Ahora bien, para
pasar de país a república se
requieren varias condiciones; se
requiere, en primer lugar, que
ninguna nación extranjera
domine su territorio; que ningún gobierno extranjero le imponga sus leyes a la gente que
vive en su territorio; se requiere
que los habitantes de ese país
tengan un gobierno propio,
Desde el 9 de febrero de 1822 Haití
nos impuso sus leyes y sus autoridades; sus
ejércitos ocuparon los puntos que eligieron
dentro de nuestro territorio para tener en
él fuerza militar; su gobierno pasó a gobernar en todos los lugares donde antes había
mandado España y la gente que vivía en
esos lugares tuvo que pasar a obedecer a las
autoridades de Haití, a cumplir las órdenes que le daban los empleados, los soldados y oficiales y los policías de Haití; tuvo
que pasar a respetar la bandera de Haití y a
usar su moneda. En pocas palabras, los habitantes de lo que había sido el territorio
español de Santo Domingo pasaron a ser
haitianos.
Hasta el momento en que pasamos a
ser haitianos a ningún dominicano se le
había ocurrido la idea de que nosotros podíamos ser un país libre, una república independiente, porque aunque Núñez de
Cáceres proclamó que Haití Español era
un estado independiente, al mismo tiempo
puso ese estado bajo el protectorado de
Colombia porque no teníamos fuerza militar propia que pudiera garantizar nuestra
independencia y creyó que la fuerza militar de Colombia podía impedir que España volviera a ocuparnos. La prueba de que
nosotros no podíamos disponer de fuerza
militar propia está en que los haitianos entraron en el país sin que se les disparara un
solo tiro; por otra parte, Colombia no podía mandar soldados a impedir que los hai-
tianos ocuparan nuestro territorio porque
cuando los haitiano entraron aquí el presidente de Colombia, que era Simón Bolívar, ni siquiera se había enterado de que los
dominicanos nos habíamos puesto bajo el
protectorado de su país.
El primer dominicano a quien se le
ocurrió la idea de que nosotros podíamos
convertirnos en un país libre, es decir, que
nosotros podíamos fundar eso que se llama
un Estado, fue Juan Pablo Duarte; y no sólo
lo pensó sino que se dedicó a organizar a
un grupo de jóvenes para formar algo así
como un partido político que tendría como
tarea establecer la República Dominicana.
Pero fíjense en esto que voy a decirles, porque es importante para que podamos darnos cuenta de si el Dr. Balaguer comprendió o no comprendió, al escribir su libro
sobre la vida de Duarte, la importancia de
lo que Duarte hizo: Cuando a Duarte se le
ocurrió esa idea nosotros éramos haitianos;
y lo éramos desde hacía muchos años. Y
pensar siquiera en luchar para quitarnos de
encima a las autoridades haitianas era verdaderamente un pensamiento atrevido y
grande, porque los dominicanos éramos
muy pocos y el país era muy pobre, y encima de luchar para quitarnos de encima a
las autoridades haitianas teníamos que pasar a crear un Estado, es decir, a crear una
república libre, con un gobierno que estuviera organizado de acuerdo con una Constitución propia, con leyes hechas por nosotros; con una moneda propia, con un ejército dominicano capaz de enfrentarse con
el de Haití y sacarlo a la fuerza de nuestro
país.
Un Estado, señores, está formado por
una población y un territorio que esa población ocupa y usa para producir lo que
necesita para sostenerse; pero esa población tiene que estar políticamente orga-
camino real
formado por personas de su
propio pueblo, y dispongan de
fuerza militar suficiente para
poder impedir que otra nación
pase a dominar su territorio y
gobernar a sus habitantes.
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38
camino real
Duarte organizó, antes que
nada, el grupo llamado La
Trinitaria, que tenía la misión
de organizar, a su vez, el movimiento para sacar del país a las
autoridades haitianas y establecer un gobierno dominicano, el
cual, como es de rigor, pasaría a
formar un ejército nacional que
obligaría a los haitianos a
respetar el territorio nacional.
Sobre la base de la existencia de
ese gobierno y de ese ejército
nacional se formaría el Estado
dominicano; un Estado que
tomaría, según lo ideó Duarte,
la forma de una república gobernada por un Poder Ejecutivo que estaría formado por un
presidente y varios ministros,
por un Poder Legislativo encargado de hacer las leyes, que
estaría formado por diputados
elegidos por las personas que
dijera la ley electoral y por un
Poder Judicial formado por una
Corte Superior o Suprema y por
varios jueces. No vamos a hacer
hoy historia de lo que padeció
Duarte antes de que ese sueño
suyo se convirtiera en realidad;
pero debemos decir que el sueño
se hizo realidad el 27 de febrero
de 1844, y que ese día él ni
siquiera estaba en el país. Duarte estaba expulsado en Curazao
cuando recibió la noticia de que
la República Dominicana, ese
nombre que él le había dado a
su sueño, se había fundado el 27
de febrero, y junto con la noticia
le llegó la invitación que le enviaban sus compañeros de La
Trinitaria para que viniera a
dirigir los destinos del país.
Ahora bien, los trinitarios invitaban a
Duarte para que viniera a ser presidente de
la república porque ya estaba fundado el
Estado dominicano; todavía no se había desarrollado, no se había fortalecido, no había
demostrado su poder; pero ya estaba fundado. La primera condición para que una persona pueda llegar en su país al cargo de presidente de la República es que esa república
exista, es que exista el Estado. Si no existiera
el Estado dominicano, que Duarte creó en
su imaginación cuando parecía el sueño de
un poeta, el Dr. Balaguer no podría ser pre-
camino real
nizada, lo que significa que debe tener un
gobierno con autoridad para hacer leyes y
para organizar fuerzas militares que garanticen la vida del Estado, pues el Estado deja
de existir desde el momento en que otro país,
otro gobierno ocupa militarmente su territorio y desde el momento en que sus ciudadanos se ven forzados a obedecer a ese otro
gobierno que ha ocupado su territorio; de
manera que el Estado dominicano, esa república libre con la que soñaba Duarte, no
podía fundarse ni sostenerse si no llenaba las
condiciones que acabamos de mencionar.
39
camino real
40
sidente de la República. (Ser presidente de
la República, en un país como el nuestro, es
ser al mismo tiempo jefe del gobierno y jefe
del Estado, y en otra oportunidad expliqué
la diferencia que hay entre un jefe de Estado y un jefe de gobierno y por qué razón
aquí y en casi todos los demás países de América los jefes de Estado son al mismo tiempo
jefes de gobierno). El Dr. Balaguer, a quien
le gusta tanto ser presidente de la República
que aspira a serlo todo el resto de su vida
aunque para eso tenga que dedicar todos los
fondos públicos a comprar hombres y mujeres, debería ser el primer defensor del Estado dominicano, porque si el Estado dominicano no existiera él no podría ser presidente de la república. Por esa razón, el Dr. Balaguer debería sentirse enemigo de la memoria de Pedro Santana, que destruyó el Estado dominicano al anexar el país a España; y
debería sentirse enemigo de la memoria de
Woodrow Wilson, el gobernante norteamericano que destruyó el Estado dominicano
al ordenar la ocupación militar de nuestro
país en el año 1916; y debería sentirse enemigo de la memoria de ese señor Johnson
que envió en el 1965 fuerzas militares para
ocupar la República.
Ese señor Johnson murió hace pocos
días, y cuando murió el Dr. Balaguer hizo
estas dos cosas: le mandó un cable de pésame al presidente de Estados Unidos y le
envió otro cable a la viuda de Johnson; y
no estaba obligado ni a una cosa ni a la otra,
porque los pésames oficiales, de un país a
otro país, se dan solamente cuando muere
un jefe de Estado o de gobierno o el representante diplomático de otro Estado o país.
Por ejemplo, si el embajador de Estado
Unidos en la República Dominicana hubiera muerto, el gobierno dominicano habría estado obligado a darle el pésame al
gobierno norteamericano y además a ren-
dirle honores al embajador muerto, y si
muere el presidente de Estados Unidos, el
gobierno dominicano está obligado a mandarle un pésame al nuevo presidente, es
decir, el vicepresidente que pasa a ser presidente. Pero en el caso de Johnson el gobierno dominicano no tenía ninguna obligación de mandarle un cable de pésame a
Nixon, y mucho menos debió el Dr. Balaguer elogiar lo que hizo Johnson cuando
ordenó la invasión de la República Dominicana y cuando ordenó las tremendas
matanzas de Vietnam, y eso fue lo que hizo
el Dr. Balaguer al decir, en el cable que le
mandó a la viuda, que Johnson había sido
un “gran hombre, que encarnó en horas
difíciles el coraje de esa gran nación”.
Encarnar es lo mismo que representar,
y si Johnson representó el coraje de Estados
Unidos al actuar en la República Dominicana y en Vietnam, entonces el coraje de Estados Unidos es muy, pero muy extraño; y
millones de millones de hombres y mujeres
de todo el mundo, incluso de los propios
Estados Unidos, creen que lo que demostró
Johnson no fue que era valiente sino que era
criminal; y el jefe del Estado dominicano que
no se atreviera a llamarle criminal a Johnson
debió haberse callado; que a veces la dignidad, si es que se tiene, se demuestra también
con el silencio. De todos modos, lo que probó el Dr. Balaguer al hacer ese elogio del
hombre que ordenó la invasión militar de la
República Dominicana, del Estado del cual
es jefe Balaguer, es que cuando escribió su
libro sobre Duarte, el creador del Estado
Dominicano, no se daba cuenta de lo que
Duarte había hecho, y todavía hoy no lo sabe,
porque si lo supiera no habría enviado ese
cable impropio a la viuda del jefe de los invasores militares de 1965.
Viernes, 26 de enero de 1973
Juan Bosch
de 1844, al cumplir
E l3126años,de enero
Juan Pablo Duarte estaba en
Curazao, adonde había llegado en diciembre de 1843 procedente de Venezuela. Allí
iba a recibir, unas cinco semanas después
de su cumpleaños, la noticia de que el 27
de febrero había quedado establecida la
República Dominicana y la invitación de
sus compañeros de La Trinitaria para que
fuera a dirigir los destinos del país. Lo que
no supo entonces Duarte era que en ese
momento algunos representantes del sector de los hateros – o dueños de ganado –
estaban trabajando para colocar en el liderato del nuevo país a Pedro Santana, designado general de la República por aclamación promovida a insinuaciones de Bobadilla por Juan Esteban Aybar y Merced
Marcano, según refiere José Gabriel García en su “Compendio de la Historia de
Santo Domingo” (4ta. Edición, Publicaciones Ahora, Santo Domingo, Tomo II, Págs.
227-8).
Así pues, antes de que Duarte saliera
de Curazao hacia Santo Domingo había
comenzado a la luz pública la lucha por el
poder en nuestro país. ¿Por qué a la luz
pública?. Porque esa lucha estaba en progreso desde el año anterior, pero se mantenía oculta. Uno de los episodios de los que
podríamos llamar la lucha oculta había sido
la expulsión de Duarte. El líder de la Trinitaria fue sacado del país por las autoridades haitianas debido a que éstas habían recibido denuncias de sus trabajos políticos,
y de acuerdo con la tradición las denuncias
fueron hechas por uno de los conspiradores anti-haitianos que pertenecía al grupo
de los hateros.
Jean Pierre Boyer había renunciado a
la presidencia de Haití el 13 de marzo de
1843, forzado por la llamada revolución
de La Reforma. Entonces lo que hoy es la
República Dominicana era parte de Haití.
La revolución de La Reforma fue un movimiento organizado y dirigido por la pequeña burguesía haitiana, que en esa oportunidad tuvo de aliada a la pequeña burguesía dominicana. Ahora bien, los reformistas de Haití negociaron el respaldo de los
trinitarios dominicanos, pero no sabían que
éstos se proponían separar la antigua parte
* Notas de Bosch sobre Juan Pablo. Textos del 26 de enero de 1971, julio de 1976 y enero de 1983. Tomados de los
archivos de Juan Bosch.
camino real
Juan Pablo Duarte*
41
camino real
española de la isla; y tan pronto como el
gobierno reformista de Charles Herard lo
supo, empezó la persecución de los trinitarios. Por su parte, los hateros dominicanos
habían tomado posición frente al nuevo
gobierno haitiano, movimiento que se produjo impulsado por la naturaleza social de
ese nuevo gobierno de Haití, que era opuesta a la naturaleza social de los hateros.
Fue así como vino a suceder que a
mediados de 1843 los hateros y los pequeños burgueses trinitarios se hallaron en un
mismo campo político: ambos tenían como
enemigo al gobierno haitiano y en consecuencias ambos necesitaban unirse.
42
Duarte había entrado en
contacto con los anti-haitianos
del sector hatero desde mediados
de 1843, con lo cual había
establecido la alianza de la
pequeña burguesía trinitaria
con los grandes propietarios,
entre los que se hallaban tanto
Juan Esteban Aybar y Merced
Marcano como el que después
sería el general Pedro Santana.
Esa alianza era absolutamente
necesaria para llevar a cabo las
tareas de la Separación. Pero
por el hecho de su existencia, esa
alianza determinaba una lucha entre los aliados; una lucha
entre lo que eran los intereses y
las ideas de los hateros; una
lucha por el poder político que
sería establecido para gobernar
la República; una lucha determinada por la respuesta a esta
pregunta: ¿A quiénes va a favorecer el gobierno del país, cuando éste sea libre? ¿A los grandes
propietarios o a los llamados
filorios, esos empleaditos como
Pedro Alejandro Pina o a esos
insolventes como Juan Isidro
Pérez y Jacinto de la Concha?.
La lucha comenzó de manera oculta y
se manifestó públicamente tan pronto se
produjo la acción del 27 de Febrero. A
partir del primer momento, Duarte fue la
víctima de los golpes que daba el sector
hatero porque el joven líder de La Trinitaria era la representación de la pequeña burguesía nacional, y era por tanto la encarnación de los intereses y las aspiraciones de
esa capa, opuestos a los del grupo de los
hateros. La patética historia del Padre de la
Patria, que a partir de su primer exilio va a
tener, hasta su muerte, una existencia fantasmal, se halla impulsada por ese hecho;
porque él era el jefe nato, y el representante y la encarnación de una capa social que
en ese momento de nuestra historia era la
más avanzada en el orden político. Golpeando a Juan Pablo Duarte, los hateros
golpeaban a toda la pequeña burguesía
progresista del país.
Hasta el momento en que se aliaron
trinitarios y hateros, las luchas por el poder
se extendían a toda la isla, porque la alianza
se llevó a cabo para luchar contra los haitianos. A partir de ese momento, trinitarios
y hateros comenzarían a luchar por el poder dentro de los límites de lo que iba a ser
la República Dominicana. Dentro de la
lucha en el frente más amplio – la de la
26 de enero de 1971
NOTAS ACERCA DE JUAN PABLO
DUARTE
Este número de VANGUARDIA del
Pueblo deberá salir el 15 de julio (1976), si
la Corporación Dominicana de Electricidad
no dispone otra cosa; y ese día se cumplirán
cien años de la muerte de Juan Pablo Duarte, ocurrida en Caracas, la capital de Venezuela, cuando el patricio cumplía 63 años,
5 meses y 20 días de vida. Con ese motivo, en
una reunión del Comité Político celebrada el
mismo día de la llegada al país después de su
viaje a Argelia, se le pidió al compañero Juan
Bosch que resumiera, para la página 4 del
número 49 de VANGUARDIA, los conceptos sobre Duarte que había pronunciado el
26 de enero de este año, al cumplirse el 163
aniversario de su nacimiento.
El siguiente es el resumen del discurso
del compañero presidente:
De Juan Pablo Duarte se han dicho
muchas cosas, pero al pueblo dominicano
no se le ha explicado lo que él hizo ni se le
ha dicho qué fue lo más importante de lo
que hizo y en qué consiste su importancia.
Lo primero que hizo Duarte fue creer,
como lo creyó, que en un país que para el
año de la fundación de La Trinitaria (1838)
no debía tener más de cien mil habitantes,
si es que llegaba a tenerlos, pudiera establecerse una república independiente capaz
de sostenerse durante mucho tiempo. Para
esos días el territorio dominicano debía ser
lo menos de unos cincuenta mil kilómetros
cuadrados, y si calculamos que cada familia podía estar compuesta de cinco personas, tendríamos que nuestro pueblo no
pasaba de veinte mil familias, lo que equivale a decir que en cada cinco kilómetros
cuadrado debían vivir dos familias. Pero eso
no era cierto, porque del total de familias
camino real
separación de Haití – empezó a librarse otra
particular, la de los dos sectores de la sociedad dominicana. Trinitarios y hateros se
unieron para separar el país de Haití, y a la
vez comenzaron a luchar por el control
político que se formaría cuando se produjera la separación. Ahí tenemos un ejemplo dominicano de lo que en estos tiempos
ha sido definido con los términos de “Alianza y lucha a la vez”.
El primer resultado de esa lucha fue
la expulsión de Duarte, que tuvo lugar
mientras se llevaba adelante la conspiración
anti-haitiana. Con Duarte en el exilio, el
grupo hatero avanzó hasta tomar la dirección del movimiento, y eso es lo que explica que el autor de la Manifestación de la
Independencia, el documento llamado a
justificar ante el país y ante el mundo la
creación de la República Dominicana, fuera Tomás Bobadilla, la cabeza pensante del
sector de los hateros. Así pues, antes de nacer la República ya los hateros dirigían el
movimiento separatista, e inmediatamente
después – el día 28 de febrero -, el mismo
Tomás Bobadilla pasaba a presidir la primera junta gubernativa.
A los ciento cincuenta y ocho años del
nacimiento de Juan Pablo Duarte podemos
ver con claridad que lo que determinó el
curso de su vida fue la lucha de clases en
que se vió envuelto debido a que se había
convertido en el representante, el jefe y la
encarnación de su capa social, la pequeña
burguesía nacional, que había llegado a ser,
para el año 1843, el grupo políticamente
más avanzado del pueblo dominicano.
43
camino real
44
dos mil por lo menos debían vivir en las
ciudades más importantes, que eran Santo
Domingo, Santiago y Puerto Plata, y esas
tres ciudades difícilmente podían ocupar
más de diez kilómetros cuadrados. Los demás centros donde vivían varias familias
eran pueblos pequeños. Por ejemplo, algunos años después de la independencia en
Constanza había sólo una familia que había ido desde Jarabacoa, y probablemente
para el 1838 en Jarabacoa no vivirían más
de diez o doce familias. Por otra parte, como
no había carreteras que comunicaran las
diversas regiones del país, las veinte mil familias que tal vez formaban nuestra población vivían aisladas unas de otras, excepto
en las ciudades y en los pueblos, pero además vivíamos aislados del mundo. Y sin
embargo Juan Pablo Duarte tuvo el coraje
de creer que en un territorio pequeño, deshabilitado e incomunicado interior y exteriormente podía establecerse una república. Para creer eso era necesario tener una
fe inconmovible en la capacidad de lucha
del pueblo dominicano, y Duarte la tuvo.
Calidad y Cantidad.
Una cosa es tener creencia y poner en
ella toda la fe de que es capaz el alma humana y otra cosa es dedicarse a convertir
esa creencia en realidad, y Duarte fue capaz de hacer esto último. Ahora bien, para
hacerlo tuvo que escoger un método de
organización de los dominicanos que pudiera dar resultados, y lo que debe sorprendernos es que el método escogido fuera el
de fundar una asociación secreta formada
por doce hombres, todos jóvenes, que el
propio Duarte escogió tomando en cuenta
sus condiciones intelectuales, morales y hasta físicas; es decir, tomando en cuenta su
calidad. Para Duarte, la lucha que debía
llevarse a cabo tenía que ser organizada
partiendo de la calidad política y humana
de los que iban a dirigirla.
¿Escogió Duarte ese método
de manera consciente o por
instinto?
La Trinitaria quedó fundada con nueve miembros el 16 de julio de 1838, y
exactamente treintiocho años después, el
16 de julio de 1876, sería sepultado en
Caracas el cuerpo de Juan Pablo Duarte.
Empezando por él mismo, los trinitarios
que se reunieron en esa fecha fueron Jacinto de la Concha, José María Serra (que
fue el único que dejó escritos datos sobre
La Trinitaria), Pedro Alejandrino Pina,
Juan Isidro Pérez, Félix María Ruíz, Felipe Alfau y Benito González. Poco después,
no se sabe si algunos días o alguna semanas más tarde pero seguramente no demasiado tiempo después, quedaron incorporados a La Trinitaria Francisco del Rosario Sánchez, Ramón Matías Mella y Vicente Celestino Duarte, el hermano del
fundador; y a esos tres se les dio el rango
de coroneles de los ejércitos de la República (que iban a ser creados seis años después, y no por los trinitarios sino por Santana), mientras a Duarte se le dió el de
general en jefe. La Trinitaria, por otra parte, quedó organizada por cuatro grupos
de tres miembros cada uno. Cada uno de
los miembros se comprometió a conquistar hombres para la acción libertadora o
separatista sin decirle a ninguno de los
camino real
Lo escogió por instinto, pues
en el tiempo en que fundó la
Trinitaria él no podía tener la
menor idea de que hay un proceso dialéctico que convierte la
calidad en cantidad, y ésa era
la función que les tocaba a lo
trinitarios, doce jóvenes elegidos
porque tenían cualidades (es
decir, calidad) que les permitirían arrastrar a muchos hombres (es decir, cantidad) a las
filas de los partidarios del establecimiento de la República
Dominicana.
45
conquistados que había por lo menos diez
grupos más iguales a ése del cual él formaba parte; y decimos diez más porque no
hay constancia histórica de que Duarte
formara uno de esos grupos, cosa que se
explica porque seguramente a él le tocaría
la tarea de dirigir a sus once compañeros.
Fue el hecho de que once trinitarios formaran once grupos partidarios de la independencia lo que convirtió la calidad de
los once trinitarios en la cantidad de los
que años después iban a participar en la
fundación de la República Dominicana y
en las luchas armadas contra Haití, que
iban a durar hasta 1855.
camino real
Ideología y política.
46
Para fundar esa organización secreta y
celular (en células de tres miembros) llamada la Trinitaria, Duarte tuvo que predicarles a los futuros trinitarios una ideología, pero seguramente lo hizo, por lo menos hasta donde sabemos, en términos organizativos; es decir, les explicó cómo iba a
funcionar la república que debía ser establecida por ellos. Lo que era una república
y lo que ésta debía significar para el pueblo
era más o menos bien conocido por todos
los que formaban La Trinitaria debido a que
hacía muchos años que había repúblicas
establecidas en varios países. La misma República de Haití, de la cual formaba parte
el territorio dominicano, había nacido el
1o de enero de 1804, es decir, hacía treinticuatro años, y desde los Estados Unidos
hasta la Argentina, la mayor parte del Nuevo
Mundo estaba sembrado de repúblicas. De
todos modos, para afirmar la unidad del
pensamiento político de los trinitarios
Duarte escribió por lo menos un proyecto
de Constitución de lo que iba a ser la República Dominicana.
Eso era importante, pero más importante fue el paso táctico de aliarse a los haitianos que conspiraban para derrocar el
gobierno de Jean Pierre Boyer, que era presidente de Haití desde el año 1818 y en su
condición de presidente de Haití estaba
gobernando a los dominicanos desde el mes
de febrero de 1822. Debemos explicar que
Boyer no era un tirano ni gobernaba el territorio dominicano como si fuera país conquistado militarmente, pero no era tampoco un político brillante ni cosa parecida; y
la crisis mundial que se había desatado el
año de 1836 en el mundo capitalista (cuyo
centro se hallaba entonces en Europa, y de
manera particular en Inglaterra, y no, como
sucede ahora, en los Estados Unidos) produjo entre los haitianos y los dominicanos
una situación de malestar tan grande que
provocó la necesidad de cambiar de gobierno y dio paso a la organización de la conspiración que iba a desembocar en la llamada Revolución de la Reforma, conocida
también con el nombre de Praslin porque
fue el sitio donde se inició el 27 de enero
de 1843. Praslin era una finca que tenía
en las vecindades de la ciudad haitiana de
Los Cayos el coronel Charles Herard ainé
(palabra que significa padre o mayor de
edad), conocido en la historia dominicana
con el nombre de Riviére Herard. Charles
Herard sería el sucesor de Boyer y por tanto el residente de Haití cuando los dominicanos proclamaron el 27 de Febrero del
años siguiente (1844) la existencia de un
Estado independiente que se llamaría República Dominicana.
Cuando se produjo el levantamiento
de Praslin se hallaba en Haití el trinitario
Ramón Mella, que había sido enviado,
como lo fue antes que él su compañero
Juan Nepomuceno Ravelo, con el encargo
de formar una alianza de los trinitarios con
El jefe militar boyerista
de Santo Domingo, el general
Carrié, entregó el mando y el
día 26 (mes de marzo) se formó
una Junta Popular formada
por cinco personas, de las cuales
tres eran dominicanos y dos
haitianos. El día 30 los miembros dominicanos de esa Junta
eran Juan Pablo Duarte, Manuel Jiménez y Pedro Alejandrino Pina, y el 7 de abril esa
Junta autorizaba a Duarte a
formar Juntas Populares, encargadas del gobierno que hoy llamaríamos municipal, en varios
lugares del país. En pocas palabras, la alianza con las fuerzas
antiboyeristas les dio a los trinitarios la oportunidad de surgir
de las sombras de la clandestinidad en que habían estado trabajando y les abrió el camino para
convertirse en líderes nacionales,
condición sin la cual no habrían
podido encabezar el levantamiento del 27 de febrero del
año siguiente (1844).
De otro aspecto de la actividad política de Duarte, la alianza con los hateros que
equivalió a la formación de un frente de
clases para alcanzar la independencia nos
ocupamos en un artículo que fue publicado el 26 de enero de 1971 en El Sol con el
título de “Duarte y las Clases Sociales”.
camino real
los conspiradores haitianos. Esa alianza iba
a ser relativamente fácil de conseguir por
el carácter igual de clase de los antiboyeristas haitianos y dominicanos. Todos pertenecían de manera principal a la pequeña
burguesía, en sus niveles alto y mediano, y
debido a la difícil situación económica unos
y otros podían contar con el respaldo de la
mayor parte de los haitianos y los dominicanos. Esa alianza de dominicanos partidarios de la independencia con haitianos enemigos de Boyer pero enemigos también de
la independencia dominicana, fue un movimiento táctico de gran categoría. No podemos decir si la idea fue de Duarte o de
otro trinitario, pero es seguro que si Duarte se hubiera opuesto a ella, la alianza no se
habría dado. Y se dio con muy buenos resultados para los dominicanos.
¿Cuáles fueron esos resultados?
Que el 24 de marzo, cuando se supo
en Santo Domingo que Boyer había sido
derrocado se reunieron en la plazoleta del
Carmen, según cuenta Vetilio Alfau Durán
en la página 13 del libro “Pedro Alejandrino Pina”, varios dominicanos “encabezados
por Ramón Mella, Francisco del Rosario
Sánchez, Pedro Alejandro Pina y Juan Isidro Pérez, quienes bajo las órdenes de Duarte
y unidos con el grupo haitiano de Adolfo
Nouel Alcius Ponthieux, Dominique Benoit
(y) Auguste Bernier”, secundaron el movimiento llamado de La Reforma. Sigue diciendo Alfau Durán que “Cuando se encontraban reunidos en la Plaza de la Catedral,
hoy Parque Colón, son súbitamente atacados por tropas gobiernistas mandadas por el
Coronel Charles Cousin, quien resultó
muerto en la refriega.
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11 de julio de 1976
DUARTE, UN HOMBRE DE FE
camino real
Para medir el papel de Duarte en la
historia de nuestro pueblo tenemos que
hacer con la imaginación un viaje hacia
atrás por el tiempo que nos lleve a la capital
dominicana de 1838, año de la fundación
de La Trinitaria. Por esos días en Santo
Domingo no debían vivir más de 3 mil personas, entre las cuales las mayores de 18 años
no podían pasar de 1 mil 800, y en proporción de la capital era la población del
país. Sólo quien tuviera una fe de ésas que
mueven montañas podía pensar que con
una base humana tan escuálida podía llevarse a cabo una lucha que culminara en la
fundación de un nuevo Estado en la América Latina.
48
Duarte tuvo esa fe, y también la capacidad política indispensable para reclutar
y organizar seres humanos y para percibir,
de manera instintiva, cuáles, entre los que
reclutaba, podían ejecutar los actos que
conducirían a la creación del Estado que él
había concebido.
Fue Juan Pablo Duarte quien ideó
cómo debía quedar organizada y cómo
debía funcionar La Trinitaria, y fue él
quien atinó a darse cuenta de que entre
los escasos pobladores de Santo Domingo de Guzmán habían hombres como
Francisco del Rosario Sánchez y Matías
Ramón Mella, que además de sentimientos patrióticos tenían las condiciones necesarias para convertir en hechos un sueño que parecía irrealizable.
Juan Bosch
día mismo que pisaba tierra ameriE lcana
al volver en su segundo viaje, iba
a encontrarse Cristóbal Colón, por vez primera, con la sombra de un jefe que estaba
llamado a llenarle de graves preocupaciones durante largo tiempo. El primer mensaje de Caonabó -“Señor de la Casa de
Oro”- fue terrible: se trataba de los cadáveres de dos soldados españoles; los siguientes serían más fieros y tendrían todos el sello de altivez única que distinguió al cacique indígena, el primero que luchó en
América por la libertad, el primero, también, que venció a los europeos en este hemisferio y el primero que produjo -hasta
donde lo sepa la historia- una huelga de
hambre en el Nuevo Mundo.
Señor de la montaña, majestuoso, altivo como el más poderoso de los reyes del
mundo, parco en palabras y heroico en todos los momentos de su vida, Caonabó, que
no era un salvaje cruel ni mucho menos,
combatió en defensa de indios que no pertenecían a su cacicato y mostró agudeza y
señorío bastante para poner en peligro el
poder español en sus recién conquistadas
tierras, aun inutilizado por la prisión. Mientras él vivió, Colón no se atrevió a imponer
tributos a los pueblos indígenas. Aun teniéndolo encerrado en una estrecha celda,
el Almirante jamás consiguió de él la menor muestra de sumisión o de debilidad y
ni siquiera de respeto. Su sola presencia
imponía admiración.
Propiamente, la primera escaramuza
habida entre indios y españoles ocurrió sin
la intervención de Caonabó; esa escaramuza tuvo lugar en lo que Colón llamó, debido a las muchas que se le lanzaron, Golfo
de las Flechas, actualmente la hermosa bahía de Samaná en el oriente de la República Dominicana. Pero del cambio de flechas
y arcabuzazos que hicieron ese día indios y
españoles apenas salió un hombre de Colón con un ligero rasguño y un indio con
una herida de espada en la región glútea.
Combate propiamente, con bajas de muerte por ambas partes -de la española, todos, no lo hubo sino en 1493, hace ahora 450
años, por cierto nadie sabe en qué día de
* Revista Carteles, No. 6, febrero 6. La Habana, Cuba, 1944.
camino real
El Primer Libertador Americano*
49
camino real
50
qué mes, aunque debió ocurrir entre septiembre y octubre. Ese combate estuvo dirigido por Caonabó, del lado indígena, y
Diego de Arana, del español.
Diego de Arana, escribano real, se
había enrolado en el viaje del Descubrimiento -o lo habían enrolado, pues tenía
cierta autoridad en virtud de su cargo de
escribano del Rey- y fue escogido por Colón
para capitanear el primer destacamento de
puesto en el Nuevo Mundo, formado por 39
hombres a quienes el Almirante dejó en la
Española cuando retornó a Europa para dar
cuenta de los resultados de su primer viaje.
Costeando la gran isla antillana a la que llamó
la Española por su parecido con la metrópoli,
Colón perdió la nao Santa María, una de las
tres que componían la pequeña y audaz flota
descubridora; la pérdida se debió a un choque con arrecifes y ocurrió el día de Navidad
de 1492. Con la madera de esa nao construyó Colón el fuerte que llamó de la Navidad,
el cual situó cerca de donde hoy está la ciudad de Cabo Haitiano (Cap-Haitien), y a su
cuidado dejó a Diego de Arana. Colón emprendió su viaje de retorno a España pocos
días después, el 4 de enero de 1493 y, apoyado en la alianza tácita que había formado con
el cacique Guacanagarix, pidió a éste que
atendiera debidamente a los españoles mientras él volvía, cosa que pensaba hacer en
cuatro o cinco meses.
Pero el Almirante iba a tardar casi un
año en verse de nuevo en la Española, y a
su regreso, que sucedió en noviembre de
1493, iba a ser sorprendido por noticias
bien extrañas. Habiendo llegado a la desembocadura del río Yaque, doce leguas más
al este del fuerte de la Navidad, los españoles dieron con un espectáculo bastante
macabro: restos de dos cadáveres, uno con
una soga al cuello y otro amarrado a un
tronco.
Eso desconcertó a Colón y le
hizo caer en sospechas, pues
durante su anterior viaje tuvo
ocasión de observar la índole
generosa y nada bélica de los
naturales del lugar, quienes,
desde el cacique Guacanagarix
hasta el último, festejaron su
presencia con visibles muestras
de alegría y obsequiaron al
extranjero con cuanto llamó su
atención, especialmente oro.
Sorprendido por el mensaje que le llevaban esos restos de cadáveres, Colón hizo
registrar el lugar. Al día siguiente sus hombres dieron con otros dos, esta vez de personas que en vida llevaron barbas. A partir
de ese momento, a nadie cupo duda de que
los muertos eran españoles, pues hasta donde habían visto un año antes, no había indios barbados. El extraño silencio de los
indígenas sobre tales cadáveres comprobaba la suposición. Puesto en sospechas, Colón hizo interrogar a unos cuantos y oyó
por primera vez ese nombre que tanto iba
a preocuparlo por algún tiempo: Caonabó. Confundido por la prosodia taína, el
Al-mirante escribió tal nombre así: Cahonaboa. Otros historiadores le llamarían
Caonabó, pero Las Casas específica: “La
última fuerte”, queriendo significar que
sobre la última sílaba debía caer un acento.
Caonabó, pues, parece haber sido propiamente su nombre. En fin de cuentas, Caonabó, Cahonaboa y Caonabó eran una
misma cosa, designaban a un mismo ejemplar de la desdichada raza llamada a sucumbir ante los conquistadores; por cierto, a un
nagarix hizo todo lo posible por que no
hubiera ruptura entre los españoles y sus
indios.
Pero Guacanagarix no pudo evitar
que la noticia de los atropellos se internara
en las montañas y llegara a oídos de Caonabó, señor del Cibao. Este altivo y poderoso cacique oyó las historias que le hacían
y envió hombres de su confianza a comprobar las denuncias. Cuando esos hombres volvieron y le confirmaron los rumores, Caonabó puso en pie de guerra a los
suyos y marchó hacia el noroeste, en dirección de la Navidad. Hacía mover sus ejércitos sólo de noche. Ya en las cercanías del
Fuerte organizó un sistema de espionaje en
el que él era parte principal; vigiló estrechamente a los extranjeros, que no se apercibieron de la amenaza, y una noche cayó
con toda su gente sobre los españoles. Guacanagarix salió a combatir en defensa de
los que habían sido puestos bajo su protección y en medio de la lucha se dio con Caonabó. El fiero cacique del Cibao hirió gravemente a Guacanagarix, que hubiera
muerto allí a no salvarlo los suyos. Los españoles quedaron dominados por el número
y la impetuosidad de los atacantes; los que
pudieron escapar fueron concienzudamente buscados en toda la región, encontrados
y muertos, entre ellos, aquellos cuyos cadáveres encontró, meses después, el Almirante a varias leguas del lugar en que estuvo la
Navidad. El Fuerte fue incendiado y borrada así la última huella del primer destacamento europeo en tierras de América. El
vencedor, verdadero padre de los libertadores del hemisferio, retornó a su cacicato.
Llevaba la satisfacción de la victoria. Ignoraba que la lucha sólo había empezado.
Cuando Colón volvió a ver a Guacanagarix, al dar término a su segundo viaje,
le halló herido. Puestos a sospechar, los es-
camino real
ejemplar impresionante, de hermosa y heroica altivez, moralmente un rey nato, ante
quienes los hombres comunes, y hasta el
propio Colón, parecían vasallos.
Caonabó, posiblemente extranjero o
hijo de algún extranjero, era cacique de
la región del Cibao cuando los españoles
llegaron por primera vez a la isla. El Cibao -”Tierra de piedras y montañas”quedaba distante de la costa norte, donde Colón estableció su base de operaciones y donde había dejado el fuerte de la
Navidad. La zona donde este fuerte había sido establecido estaba bajo el cacicazgo de Guacanagarix, un típico señor
taíno, amable y pacífico.
Tan pronto el Almirante puso proa a
España, para dar cuenta de sus primeros
descubrimientos, los españoles de la Navidad comenzaron una era de depredaciones que tenía por objetos principales el oro
y las mujeres indígenas. Con su poderosa
vitalidad sujeta durante el largo tiempo que
medió entre agosto de 1492, cuando iniciaron la aventura del Descubrimiento,
hasta enero de 1493, cuando quedaron
dueños y señores de esa nueva tierra; y con
su enorme codicia estimulada por hechos
tan fantásticos como los que le habían ocurrido desde que salieron de Palos hasta que
quedaron destacados en la Navidad, nada
extraño fue que tales hombres padecieran
una explosión de todos sus instintos y que
se las arreglaran para disfrutar de placeres.
Así, pues, los indios de la Española tuvieron que sufrir el despojo de sus mujeres y
de su oro, el saqueo de sus alimentos y el
despotismo de aquellos desaforados ex presidiarios y tahúres de la costa sur hispánica.
Fiel a la promesa que le hiciera a Colón, y
temeroso de las espingardas que había visto causar destrozos y hacer tremendas explosiones desde las naos de Colón, Guaca-
51
camino real
pañoles creyeron que el propio Guacanagarix había sido el autor de la matanza habida en la Navidad. El doctor Chanca, “físico” y cronista de la expedición, fue a examinarle para ver si la herida que le achacaba al legendario Caonabó era obra de sus
propias manos. Al fin el Guamiquina -nombre que le dieron los indígenas a Colónjuzgó que era cierto cuanto decía el cacique taíno y que era de rigor hacer preso a
Caonabó. Registrando los restos del Fuerte, Colón halló a algunos españoles enterrados, que lo fueron por disposición de
Guacanagarix. El poblado de éste había
sido también incendiado durante el combate. No había duda, pues, respecto a la
buena fe de Guacanagarix.
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Pasaron en bojeos y descanso
los últimos días de 1493, y
entró el 1494. El Almirante
decidió fundar la primera ciudad española del Nuevo Mundo y lo hizo más hacia el este de
donde había estado el Fuerte de
la Navidad, en la desembocadura de un río llamado hoy
Bajabonico. Allí fue establecida
la Isabela, en homenaje de
Isabel II, reina de España y
factor principal en la empresa
descubridora. Desde la Isabela
se despacharon varias columnas
hacia el interior y carabelas
para bojear la costa de la isla.
Sobre esas columnas que marchaban
hacia las montañas se cernía la sombra de
Caonabó, el poderoso cacique que con
tanta ferocidad había atacado a Diego de
Arana y los suyos y de quien se hablaba
entre los españoles como de un rey invencible y fiero. Todos esperaban constantemente el ataque del implacable señor indio. Impresionado también, como
cualquiera de los suyos, Colón pensaba
en Caonabó y cavilaba cómo inutilizarlo.
El día 9 de abril de 1494 escribió, en el
pliego de instrucciones que entregó a
Mosén Pedro Margarit - encargado de
conducir una de las columnas que iba al
interior - estos párrafos significativos:
“Desto de Cahonaboa, mucho querría
que con buena diligencia se toviese tal
manera que lo pudiésemos haber en nuestro poder”. Inmediatamente pasaba a
explicar que era necesario crear confianza en el cacique, para, llegado el momento, abusar de esa confianza echándole
mano. Ordenaba que se le enviase con
diez hombres un regalo “y que él nos envíe del oro, haciéndole memoria como estáis vos ahí y que os vais holgando por esa
tierra con mucha gente, y que tenemos
infinita gente y que cada día verná mucha más, y que siempre yo le enviaré de
las cosas que trairán de Castilla, y tratallo
así de palabra fasta que tengáis amistad
con él, para podelle mejor haber”.
Estas expresivas instrucciones, que demuestran cómo la mentalidad de los conquistadores ha sido más o menos la misma
desde Colón hasta Hitler, terminaban señalando el mejor medio de apresar a Caonabó: “Hacedle dar una camisa -dice el almirante, dando por seguro que el cacique
acabaría haciéndose amigo de los españoles y que éstos podrían tratarle- y vestírsela
luego, y un capuz, y ceñille un cinto, y ponelle una toca, por donde le podáis tener e
no se vos suelte”.
camino real
53
Grabado de Caonabo y Anacaona
camino real
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Pero no era fácil “ponelle la camisa y
el capuz y la toca” al jefe indígena. Incitados por él, según aseguraban los españoles,
los naturales se rebelaban. A principios de
1495 el propio Colón salió a campaña, al
frente de 200 infantes y 20 hombres de a
caballo. Iba a apresar a Caonabó. Dominó
el alzamiento de Maniocatex y ganó la enconada batalla de la Vega Real, donde, según afirmaron en graves documentos, obtuvieron la victoria gracias a que en el momento más álgido de la pelea la Virgen de
las Mercedes hizo acto de presencia sobre
una cruz plantada por Colón y a la que los
indios se empeñaban en destruir. Actualmente hay en el lugar -el Santo Cerro- un
santuario donde se venera a la Virgen de
las Mercedes.
Después de la batalla de la Vega Real
y tras haber fundado algunos fuertes para
guarnecer la ruta, Colón se retiró a la Isabela sin haber logrado su propósito principal, el apresamiento de Caonabó. La sombra trágica y vengativa de este altivo señor
de las montañas dominaba el escenario en
los primeros tiempos de la Conquista y cubría de arrugas la frente del Almirante
cuando entró de nuevo en la Isabela, vencedor sin haber logrado su fin. Como un
fantasma, Caonabó, cuyo espíritu parecía
animar todas las rebeliones, seguía siendo
un ser terrible y desconocido, casi una imponente leyenda, inencontrable, inaprensible, con su amenazador prestigio creciendo cada vez más.
Un día era atacado determinado fuerte español; a Caonabó se achacaba la empresa. O algunos soldados hispanos que se
aventuraban a alejarse de sus compañeros
aparecían muertos y mutilados; Caonabó
era el autor de esas muertes. O las imágenes de santos católicos eran destruidas; Caonabó lo había ordenado. Caonabó era ya
el dios del mal en la Española, el espíritu
implacable, el perseguidor incansable. Colón, más sagaz político de lo que se ha querido ver, sabía que mientras viviera Caonabó su dominio de la isla sería insuficiente,
porque los españoles no dejarían de temerle y los indios no se sentirían desamparados
en tanto supieran que él podía aparecer un
día para acabar con los invasores, como lo
hizo la primera vez.
Estudiando a sus capitanes, el Almirante resolvió poner el apresamiento de
Caonabó en manos del osado y terrible
Alonso de Ojeda, un hombre que iba a
dar que hablar en la conquista de varios
países y que a la hora de su muerte iba a
pedir ser enterrado de pie en la entrada
de la iglesia de San Francisco, erigida en
la ciudad de Santo Domingo, porque quería purgar todos sus pecados haciendo que
cuantos entraran en la iglesia pisaran sobre su cabeza. Alonso de Ojeda, ambicioso de gloria y de oro, era asaz atrevido
como para internarse en las montañas tras
el fiero cacique. Lo mismo que a Mosén
Pedro Margarit, Colón lo instruyo de lo
que, según él, era la mejor manera de hacer preso a Caonabó, y le dio despacho
para la arriesgada misión.
Recién llegado a la Española, Ojeda
comprendió que los indígenas tenían un
lado flaco: su falta de doblez. Eran hombres tan respetuosos de sus promesas y tan
rectos al proceder, que se presentaban como
enemigos al que consideraban su enemigo
y que no podían admitir que quien se introducía como amigo fuera otra cosa. Este
descubrimiento, que lo había hecho ya
Colon en su primer viaje, le llevó a la conclusión de que el plan del Almirante para
apresar a Caonabó era excelente si se podía
poner en práctica. Y él, Alonso de Ojeda,
se sentía capaz de hacerlo.
En paz el país desde que, atendiendo
a la demanda de miles de indios que se congregaron en el Fuerte de la Concepción
para pedir al Almirante la libertad del cacique Maniocatex, Colón dejó a éste libre,
y tranquilo Caonabó porque los invasores
respetaron sus dominios, todo indicaba que
un capitán de Sus Majestades Católicas y
un cacique indio podían ser amigos. Lo fueron. Al cabo de algún tiempo de estarse tratando, una mañana Alonso de Ojeda acompañó a Caonabó al baño, que el cacique
realizaba en un río cercano a su vivienda.
Cuando el señor indígena se preparaba a
entrar en el agua, Ojeda le dijo que llevaba
para él un notable regalo, envío especial de
la reina doña Isabel II al poderoso cacique;
y le mostró el presente, que el indio tomó
en sus manos y observó detenidamente.
Es para llevar en los pies - dijo Ojeda.
Permitidme que os lo ponga yo mismo.
Se inclinó el español ante Caonabó y
cerro los tobillos del cacique con dos aros
de hierro. ¡El regalo era un grillete!
Cumplida la primera parte de su traición, Alonso de Ojeda llamó a gritos, y entonces vio Caonabó que de la espesura salían varios hombres de a caballo, escondidos allí por Ojeda para dar feliz término a
su obra. En un santiamén Caonabó fue atado de manos y puesto al anca de uno de los
caballos, sobre el que montó Ojeda; inmediatamente amarraron al cacique a Ojeda
y partieron los españoles a todo el paso de
sus bestias. Dos días después llegaban a la
Isabela.
La indignación del cacique por la celada de que había sido víctima fue indescriptible. Le encerraron y pasaron por su
celda todos los españoles, deseosos de contemplar a aquel cuyo solo nombre les infundía espanto. Entonces pudieron apreciar el temple de Caonabó. Orgulloso y sensible como un rey cautivo, jamás se dignaba volver los ojos a los curiosos ni respondía
a preguntas. Ni una queja salía de su boca.
A pesar de que recibió órdenes expresas de
ponerse en pie cuando el Almirante entrara en su celda, nunca lo hizo ni le miró siquiera; en cambio, se incorporaba si era
camino real
Como la mayor parte de los
conquistadores, Alonso de Ojeda fue lo bastante iletrado para
no comprender la importancia
histórica de escribir o hacer
escribir los lances de aquella
época, y ésa es la razón por la
cual se ignora de qué artes se
valió para internarse, sin correr
peligro, en los dominios de
Caonabó. El caso es que se
internó y que acabó haciéndose
amigo del cacique. Se había
presentado ante éste como hombre de bien, y Caonabó, que no
odiaba a los hombres por ser
españoles y que sólo procedía a
atacar a los que se comportaban como criaturas perversas,
no tuvo inconveniente en tratarle e incluso en quedarse a
solas con él muchas veces. Alonso de Ojeda era un hombre, y el
altivo señor de las montañas no
temía a hombre alguno, no
importaban su color, sus armas
o su vestimenta.
55
camino real
56
Alonso de Ojeda el que entraba. Interrogado por que hacía eso, siendo así que a
quien debía respeto era a Colón, jefe de
Ojeda, respondió:
Sólo debo ponerme en pie ante el español que tuvo la audacia de hacer preso a
Caonabó. Los demás son unos cobardes.
Pasaba las horas mirando a través de
las rejas de una ventana, contemplando el
lejano horizonte con una expresión de gran
señor preocupado, sin mostrar jamás una
debilidad. Sus guardianes tuvieron siempre
la impresión de que aquel prisionero tenía
un alma más grande que las suyas. En todo
momento exigió el trato que su posición
requería y siempre se sintió, en la prisión,
un rey absoluto. Al fin, acabó imponiéndose. Un día dijo que deseaba tener servidores indios, y se los dieron.
Al cabo de largos meses, Caonabó pidió hablar con el Almirante. Explicó a éste
que a causa de su prisión, caciques enemigos estaban atacando sus territorios y que
lo menos que podían hacer los españoles
era defender los hombres y las tierras de
un rey que no podía hacerlo por sí mismo a
causa de que ellos lo retenían en cautiverio. Con su acostumbrado señorío, mandaba a Colón como si fuera su subordinado. El Almirante respondió que era razonable la petición del cacique, y éste le pidió
entonces que fuera él mismo al frente de
las tropas españolas que habían de atacar a
sus enemigos. Según explico, la presencia
de Colon haría más fácil la empresa.
Prometió el Almirante que así se haría
y ordenó investigaciones para saber quién
atacaba los dominios de Caonabó. Por esas
investigaciones se supo que había de verdad en el fondo de la petición de Caonabó: mediante sus servidores indígenas, el
gran guerrero había urdido un plan de vastas proporciones, capaz de dar la medida
de lo que era su autor. Según ese plan, Caonabó debía obtener de Colón que éste saliera hacia el interior, al frente de un ejército español suficientemente fuerte para que
formaran en el los más numerosos y mejores de los hombres apostados en la Isabela;
de esa manera, la plaza quedaría casi desguarnecida, situación ideal para que Maniocatex atacara al frente de millares de indios, y libertara a Caonabó, quien inmediatamente se pondría al frente de la indiada para iniciar una guerra de exterminio
sobre los conquistadores.
Descubierta la conspiración, Colón se mostró indignado. Nada logró sacar de Caonabó. Ordeno entonces que se le
iniciara proceso por los hechos
de la Navidad. Aunque hasta
ahora no ha aparecido copia
alguna de ese proceso, se sabe
que Caonabó no negó los cargos
y que justificó su conducta con
las tropelías que cometieron los
españoles mandados por Diego
de Arana. En todo momento
seguía siendo de tan notable
altivez, que impresionaba favorablemente a sus enemigos.
Temeroso de que su muerte
provocara una sublevación de
grandes proporciones y, sobre
todo, movido a respeto por el
temple de aquel ser extraordinario, el Almirante no se atre-
Cabe sólo la sospecha de que Colón
creyera que podía sacar más provecho de
Caonabó vivo que de Caonabó muerto.
¿De qué manera? Pues enviándolo a España a fin de que los Reyes Católicos vieran
por sus ojos que clase de enemigos eran los
que su Almirante tenía que enfrentar en la
Española. Mentiría con ello, puesto que no
todos los indios eran iguales a Caonabó y
ni siquiera era fácil hallar un corazón tan
extraordinario entre los europeos. Pero la
mentira le vendría bien.
Un día el cacique Caonabó, el “Señor
de la Casa de Oro”, fue sacado de su celda
y llevado al embarcadero. A distancia se
mecían en las aguas las naos que iban a España. Caonabó fue metido en un bote y
conducida a una de esas naos.
—¿A dónde me lleváis? –pregunto el
altivo dueño de las montañas, mostrando
por primera vez aprensión, bien justa porque jamás había embarcado.
—Vais a España, donde seréis presentado a Sus Majestades-le respondieron.
¿A España? ¿De manera que iban a alejarlo de sus tierras, a él, el señor de tantas y
de tantos indefensos indios?
—Yo no puedo dejar abandonados a
los míos –reclamó.
Pero no le hicieron caso. A la fuerza le
metieron en la nao. Habían resuelto que
iría a España y tendría que ir. Caonabó, en
cambio, había resuelto que no iría a España, y no iría.
Contemplando ansiosamente las costas
de la isla y las lejanas cimas de la Cordillera,
el cacique pasó horas y horas mientras las
naves emprendían el camino. A la de comer
dijo que no quería y todos respetaron su voluntad, pensando que iba demasiado apenado y que ya reclamaría comida cuando sintiera hambre. ¡Desdichados españoles que
así pensaban que se doblaría aquel poderoso
espíritu a los reclamos del cuerpo!
Caonabó no comió más. Se negó a
hacerlo y ninguna fuerza humana pudo
lograr de él que desistiera de su empeño.
Cuando las naos llegaron a España hacía semanas que Caonabó, el señor de las
montañas, no iba en la suya. Había quedado sepultado en las aguas del océano, donde
tuvieron que lanzarlo después de su muerte.
Se había suicidado lentamente, de hambre,
sin haber mostrado flaqueza ni una sola vez.
Cuando supo el fin de Caonabó, Colón dispuso que todos los indios de la Española debían pagar un tributo anual, en oro,
a los Reyes de España. Mientras él vivió, el
Almirante no se hubiera atrevido a imponer esa ley arbitraría. Aun preso, Caonabó
bastaba a evitar males a su raza.
camino real
vió a darle muerte. Un hombre
así no podía ser tratado como
un salvaje cualquiera. Ello
habla bien de Colón, que tan
falaz fue siempre.
57
camino real
58
Benito Juárez
E
l siguiente es un discurso escrito por
Juan Bosch el 03 de enero de 1973,
diez meses antes de abandonar el Partido
Revolucionario Dominicano (PRD), y que
fuera leído en Tribuna Democrática, programa radial de ese partido, que se transmitía por Radio Comercial. Los originales
del texto se conservan en los archivos de
Bosch, de donde los hemos recuperado, y
es importante conocer su contenido a propósito de la celebración de los doscientos
años del inicio del movimiento de independencia de las patrias americanas. Las notas
agregadas a pie de página han sido incorporadas por la redacción de Camino Real.
Fue algo verdaderamente impropio de
la dignidad nacional que el jefe del Estado
de este país aprovechara la oportunidad de
inaugurar una estatua de Juárez que le regaló a nuestra República el jefe del Estado
de México para usar esa inauguración en
hacer propaganda a sus planes reeleccionistas; y resultó muy penoso que al hacer esa
propaganda desfigurara la imagen históri-
ca del gran personaje representado en esa
estatua. Benito Juárez no llegó a la presidencia de México porque era un ambicioso; llegó porque al comenzar la Revolución
de la Reforma y quedar desconocido el gobierno del presidente Comonfort1, a él,
como Ministro de lo Interior, le tocó encabezar el gobierno legítimo del país, con el
apoyo de los gobernadores de varios Estados, como el de Colima, el de Guanajuato,
el de Oaxaca, el de Querétaro, el de Michoacán, el de Guerrero, el de Veracruz; y
su gobierno, ese primer gobierno de la Revolución de la Reforma, pasó a ser un gobierno fugitivo, que durante meses anduvo de ciudad en ciudad, perseguido por las
fuerzas enemigas, encabezadas por Zuloaga2, que había sido reconocido por todos
los gobiernos extranjeros como el jefe del
gobierno legítimo de México. Hubo un
momento en que toda la fuerza de que disponía Juárez no pasaba de 350 hombres
con dos cañones. Hallándose en Colima,
en el Estado de Jalisco, que da al océano
* Texto inédito. Discurso de Bosch para Tribuna Democrática, órgano radial del Partido Revolucionario Dominicano.
Enero 3, 1973. Archivos de Juan Bosch.
1
José Ignacio Gregorio Comonfort de los Ríos (1812–1863). Presidente de México de 1855 a 1858.
2
Felix Maria Zuloaga Trillo (1813–1898). Presidente del 20 de diciembre de 1858 al 24 de enero de 1859).
camino real
Benito Juárez no es como
lo presentó Balaguer*
59
camino real
60
Pacífico, Juárez recibió una invitación del
gobernador del Estado de Veracruz en la
que le pedía pasar a su Estado; y arriesgándose a ser sorprendidos en el camino por
buques enemigos, Juárez y los miembros de
su gobierno embarcaron en un vapor americano que los dejó en Panamá, país que
cruzaron por tren para salir al mar Caribe,
por Colón; allí tomaron otro vapor que los
llevó a La Habana; de La Habana cogieron
otro que los llevó a Nueva Orleans, aquella
ciudad norteamericana donde cuatro años
antes Juárez mataba su hambre haciendo y
vendiendo cigarros y pescados en el río
Mississippi; luego tomaron otro buque que
los llevó a Veracruz, y al llegar a Veracruz el
indio oaxaqueño oyó que lo recibían con
21 cañonazos, señal de que las autoridades
de Veracruz estaban recibiendo en él al presidente legítimo de México. De nada de eso
habló el Dr. Balaguer en el discurso que
pronunció al pie de la estatua de Juárez.
No habló de la larga guerra de la Reforma3; de las innumerables derrotas que sufrieron durante los años de esa guerra las
tropas de Juárez; de los ataques y los sitios
que sufrió Veracruz, tanto por tierra como
por mar, de los grupos de bandoleros de
que fue llenándose México, bandas que asaltaban aquí y allá, día y noche, hasta que al
cabo de grandes luchas, en las que se derramó mucha sangre, las tropas de Juárez
pudieron tomar la capital del país, exactamente el día de año nuevo de 1861, tres
años después de haber comenzado esa guerra cruel. Pocos meses después se celebraron elecciones en las que se presentaron
cuatro candidatos, de los cuales el que más
votos sacó fue Juárez, a quien el Congreso
declaró presidente de la República.
Pero Juárez estaba gobernando en
medio de un caos general, porque los enemigos de la Reforma seguían atacando en
todas partes a los partidarios del gobierno,
cometiendo toda suerte de tropelías, asesinando a los altos funcionarios del gobierno; de manera que el movimiento contra la
Reforma no había terminado. Antes bien,
ese movimiento iba a convertirse en una
intervención militar extranjera, pues sus
jefes se fueron a Europa y consiguieron el
apoyo de tres gobiernos europeos, el de
Inglaterra, el de España y el de Francia. Al
comenzar el mes de octubre de 1861, el
mismo año en que Santana trajo aquí a los
españoles, las fuerzas de Juárez derrotaron
definitivamente a las fuerzas de los enemigos de la Reforma, y el día 31 de ese mes
los gobiernos de Francia, España e Inglaterra llegaban a un acuerdo para invadir
México con sus ejércitos.
¿Qué había pasado?
Pues había pasado que la extrema derecha mexicana, viendo que perdía el poder ante las fuerzas de la Reforma, iba a
aliarse con gobiernos extranjeros porque
prefería ser sirvienta de esos gobiernos extranjeros antes que aceptar el avance de la
revolución en el país, de la misma manera
que Santana aquí prefería ser un general
español antes que un ciudadano dominicano bajo un gobierno nacional que no
fuera reaccionario; sucedía que la Revolución de la Reforma iba a pasar a convertirse en una guerra de liberación nacional,
encabezada por Benito Juárez, y esa transformación de la Revolución de la Reforma
en guerra de liberación nacional, y en consecuencia la transformación de don Benito
Juárez de jefe de un gobierno revolucionario a líder de una lucha por la independencia de México se la calló en su discurso
el Dr. Balaguer, y resulta que eso fue, precisamente, lo que convirtió a don Benito
Juárez en un héroe de América, en el hombre a quien nuestros pueblos bautizaron con
tropas de Francia habían establecido un
gobierno provisional.
El 14 de enero de 1864
Juárez hallábase en Saltillo,
muy al norte de San Luis Potosí, de donde había tenido que
salir para no caer en manos del
enemigo, y ese día en la noche
fueron a verlo varios señores
para pedirle que le entregara la
presidencia de la República al
general Jesús González Ortega,
a lo que Juárez se negó alegando, con toda la razón, que él
había recibido poderes especiales
del Congreso, y que no podía
abandonar el deber que contrajo al aceptar esos poderes.
Ésa es la supuesta violación de Juárez
a la Constitución de que habló el Dr. Balaguer. No hubo tal violación a la Constitución ni cosa parecida. Él había recibido
poderes legales para dirigir la guerra hasta
30 días después de que el Congreso volviera a reunirse, y no podía abandonar la dirección de esa guerra de liberación sin lanzar el país a la anarquía y sin destruir precisamente los títulos de legalidad que le daba
a la guerra su presencia al frente del gobierno nacional. El 28 de mayo de ese año
de 1864 llegaba a Veracruz Maximiliano
de Hapsburgo, y México pasó a ser un imperio gobernado por un príncipe austríaco a quien sostenían miles de soldados franceses y millares de traidores mexicanos. Juárez comenzó a ir de ciudad en ciudad, internándose en lugares desérticos, viajando
camino real
el titulo de Benemérito de las Américas; en
la gran figura histórica de América. El Dr.
Balaguer quiso presentar a don Benito Juárez como un simple ambicioso de poder que
se reelegía para mantenerse en el mando
de su país, con lo cual confundió a una parte
del pueblo dominicano presentándole la
historia de México y la vida de Juárez en
forma apropiada a sus planes personales; y
resulta que ese Juárez del Dr. Balaguer no
fue el Juárez real. El Juárez real no es el indio zapoteca que llegó al poder por ser
ambicioso y cuando llegó al poder ya no lo
dejó más; el Juárez real es el héroe que se
enfrentó con los enemigos de su patria y
encabezó una guerra de liberación nacional que necesariamente debe llenarnos de
orgullo a todos los hijos de América.
Tropas españolas, inglesas y francesas
desembarcaron en Veracruz, en número de
varios miles, y al mismo tiempo fuerzas
mexicanas se revelaban en el interior del
país. La guerra se extendía rápidamente por
todo México y Juárez tuvo que abandonar
la capital para ir a refugiarse en San Luis
Potosí. Antes de salir de Ciudad México,
sin embargo, el Congreso le dio los más
amplios poderes para representar a la nación. Con esos poderes, Juárez podía tomar
cualquier medida, menos la de negociar con
los invasores extranjeros, y tales poderes serían legítimos hasta 30 días después de que
el Congreso se reuniera de nuevo; pero en
realidad, ni Juárez ni los miembros del Congreso sabían si se reunirían alguna vez en la
vida. Las tropas francesas entraron en la
capital mexicana el 10 de junio de 1863,
un mes y seis días antes de que comenzara
aquí, en nuestro país, la guerra de la Restauración contra las fuerzas de España. El
3 de octubre, el archiduque de Austria
Maximiliano de Hapsburgo aceptaba pasar a ser emperador de México, donde las
61
camino real
62
en un coche de mulas seguido por otro coche en el cual iban los archivos del gobierno, y a donde quiera que llegaba llegaban
con él la dignidad de su país y la libertad
de su patria, y América se conmovía ante la
imagen de aquel hombre perseguido por
fuerzas infinitamente superiores, y el pueblo mexicano reconocía en aquel indio zapoteca al héroe civil que mantenía en alto
la bandera de la libertad nacional. Cada
una de las batallas que daban los generales
mexicanos eran ganadas por las tropas francesas, y sin embargo don Benito Juárez no
aceptaba la derrota. Pasara lo que pasara,
él seguía siendo el presidente de México,
aunque no tuviera una casa donde sentarse
a comer o echarse a dormir.
El 27 de diciembre de 1864, el llamado emperador Maximiliano lanzó un
decreto en el cual confirmaba todas las leyes de la Reforma. Con esa medida Maxi-
miliano aspiraba a presentarse ante el pueblo mexicano como un revolucionario,
exactamente como 108 años después el Dr.
Balaguer aspiraría a ser tenido por un gran
revolucionario debido a que inventó sus
leyes agrarias. Pero don Benito Juárez no se
dejó engañar, y en vez de pedirle a su pueblo que apoyara a Maximiliano de Hapsburgo porque éste se había convertido en
revolucionario, escribió estas palabras: “Los
curas están ahora disgustados con Maximiliano, que los ha traicionado al adoptar las
Leyes de la Reforma4, porque creyó que los
auténticos liberales son tan inocentes que
iban a convertirse en seguidores suyos debido a que él adoptó algunas de esa leyes,
sin darse cuenta de que aunque las adoptara todas nosotros no podríamos nunca darle nuestro apoyo porque por encima de
todo estamos defendiendo la independencia y la dignidad de nuestro país”. Con esas
se ha dado cuenta de que la lucha entre las
clases sociales de cada uno de los países del
Tercer Mundo tiene que dar paso a la lucha más amplia por la independencia nacional; gente que se engaña a sí misma creyendo que lo que hay que hacer en Santo
Domingo es repartir unas tierras entre algunos campesinos5 mientras la Gulf &
Western se coge el país; gente que se deja
engañar por unas leyes supuestamente revolucionarias o por discursos en los cuales
se nos presenta a Juárez como un reeleccionista y no como un gran líder americano
en la lucha por la liberación de nuestros
pueblos.
En septiembre de 1865, don Benito
Juárez se había internado en su carro de
mulas en los desiertos de Chihuahua, y en
Ciudad de México se creyó que había cruzado la frontera con Estados Unidos. Lleno
de satisfacción, creyéndose ya vencedor,
Maximiliano de Hapsburgo dijo en un decreto del 3 de octubre que Juárez había
huido de su patria y en ese mismo decreto
condenaba a muerte a toda persona que
fuera hecha presa luchando contra el imperio, como llamaba él a su gobierno. En
camino real
palabras Juárez dejó dicho que la lucha no
era ya la de la Reforma; la lucha no tenía la
finalidad de obligar a la Iglesia a vender sus
propiedades; la lucha era por la independencia mexicana; se había convertido en
una lucha por la liberación nacional; había
pasado a ser una guerra de liberación. De
conflicto entre clases sociales mexicanas
había pasado a ser una guerra del pueblo
de México contra los invasores extranjeros.
Juárez no era marxista, y no hay constancia
de que hubiera leído siquiera a Marx y a
Engels; pero su instinto era recto y sabio y
supo distinguir a tiempo quién era el enemigo principal en cada momento; supo
darse cuenta a tiempo de que el enemigo
principal, que en el 1858 era la Iglesia Católica, en el 1864 era el invasor extranjero;
supo ver también a tiempo que si en el
1858, ser liberal consistía en ser partidario
de las leyes de la Reforma, en el 1864, para
ser liberal había que ser soldado de la independencia nacional. Hoy, más de un siglo
después, aquí, en nuestro país, hay gente
que no advierte la estupenda lección que
les dio Juárez a todos los pueblos dependientes y coloniales; gente que todavía no
63
camino real
64
cumplimiento de ese decreto de Maximiliano fueron fusilados en esos días finales
de 1865 el general José María Arteaga,
comandante de las fuerzas republicanas del
Centro del país, y el gobernador de Michoacán, don Carlos Salazar. El 8 de noviembre de 1865, haciendo uso de los poderes que le había conferido el Congreso,
Juárez prolongó el mandato del presidente
de la República y del presidente de la Suprema Corte hasta después del final de la
guerra; de manera que como se ve, Juárez
no había huido, sino que seguía dando la
batalla en México contra los invasores extranjeros.
Como sucede tan a menudo, cuando
Maximiliano se creía vencedor comenzaba
precisamente su derrota. El año de 1866
fue fatal para el que se llamaba a sí mismo
emperador de los mexicanos. La acción de
las guerrillas en el país y la situación internacional desfavorable para el gobierno francés de Napoleón III, obligaron a éste a disponer, en abril de ese año, que a partir de
noviembre sus fuerzas empezarían a salir de
México; el 22 de junio, el general Escobedo derrotó en Matamoros al ejército imperial que comandaba el general Tomás Mejía; en el mes de octubre, Napoleón III le
comunicaba a Maximiliano que no podía
seguir dándole ayuda; el 5 de febrero de
1867, el general Bazaine, que iba a rendirse ante los alemanes en Francia tres años
después, salía de Ciudad México con las
últimas tropas francesas; el día 13, desde
Veracruz, le informaba a Maximiliano que
todavía tenía oportunidad de salir de México. Pero Maximiliano no iba a salir. Para
esos días, Maximiliano iba camino de Querétaro, donde sería apresado junto con varios de los generales mexicanos que le seguían y donde sería fusilado, con dos de
ellos, el día 19 de junio. Al hablar de ese
fusilamiento, el Dr. Balaguer lo mencionó
con estas palabras, que repitió poco después:
“…la tragedia de la Campana”. (Lo de “La
Campana” lo dijo él porque Maximiliano
fue fusilado en un lugar de Querétaro llamado el Cerro de la Campana). Eso de llamarle “tragedia” a un acto de justicia es muy
propio del Dr. Balaguer. ¿Por qué fue una
tragedia para él ese fusilamiento? Lo fue
porque la víctima era un noble, que tenía
en sus venas sangre real. De no haber sido
Maximiliano un descendiente de emperadores, el Dr. Balaguer habría usado otra
palabra para describir el fusilamiento, que
no fue una tragedia ni cosa parecida, sino
un acto de justicia, pues así como murió él
deben morir los que creen que nacen con
derecho a invadir y a someter a los pueblos. Inmediatamente después del fusilamiento de Maximiliano, con el cual se le
puso fin a la guerra, el 14 de agosto, para
ser más preciso, Juárez convocó a elecciones para presidente de la República, para
los miembros de la Suprema Corte de Justicia y para los miembros del Congreso
Nacional.
¿Qué de extraño tiene que en esas elecciones los mexicanos eligieran a don Benito Juárez presidente de la República por
una mayoría abrumadora? ¿No era él quien
había preservado la patria y la república
para su pueblo? Lo extraño habría sido que
el pueblo de México hubiera votado por
otro hombre y no por él. Hasta ese momento, a nadie se le ocurrió pensar siquiera que
Juárez había hecho mal en presentar su
candidatura a la presidencia de México.
Las acusaciones contra él se presentaron
cuatro años después, en julio de 1871,
cuando se reeligió, por primera y única
vez en su vida, como presidente de la República; y entonces nadie pudo acusarlo
de haber cometido fraude, de haber com-
pero siguieron acechándolo y anoche, al fin,
alcanzaron a herirlo. En Santiago han sido
asesinados el matrimonio Potter, Boyoyo
Álvarez y muchas otras personas sin que
hasta este momento se sepa siquiera cuáles
fueron sus asesinos. Pero nosotros advertimos al gobierno que debe dar con los autores del atentado que se ha llevado a cabo
contra el compañero Arturo Guzmán. Este
país sabe que el PRD no habla charlatanerías ni amenaza a nadie ni anda boconeando por las esquinas; pero de ahí a dejar que
maten a sus hombres hay mucha distancia.
Con toda energía, con toda la seriedad que
amerita el caso, pedimos que se localice y se
aprese y se presente ante los tribunales al
agresor de Arturo Guzmán, y que estas palabras no les entren a las autoridades por
un oído y les salgan por otro.
Desearía decirles hasta mañana; pero
mañana va a hablarles el Dr. José Francisco Peña
Gómez, a quien con toda seguridad ustedes
desean oír después de más de dos años de silencio, y como es natural, no voy a quitarles ese
gusto, que será también gusto mío. Así, pues,
hasta pronto, si Dios quiere, dominicanos.
camino real
prado hombres con dinero del pueblo
(porque con los suyos no podía comprarlos, debido a que era pobre y jamás usó
el poder para beneficiarse). Un año después moría de un ataque de angina, como
si su bravío corazón de indio zapoteca se
negara a seguir sufriendo.
Les he ofrecido, a grandes rasgos, un
resumen de la historia de don Benito Juárez, que ustedes pueden comparar con la
que les ofreció el Dr. Balaguer en su discurso de la víspera de Nochebuena del año
que acaba de pasar. Hagan la comparación
para que se den cuenta de que hasta hablando de un héroe muerto hace un siglo
se puede confundir al pueblo; se le puede
desviar y se le puede echar tierra en los ojos
y poner tapones en los oídos para que no
vean y no oigan la verdad.
Ahora, antes de terminar estas palabras de hoy, debo referirme al ataque a tiros de que fue víctima anoche en Santiago
el líder sindical del PRD, compañero Arturo Guzmán. Hace más o menos dos meses se le disparó al compañero Guzmán,
pero tuvo suerte y los tiros no le dieron;
65
camino real
66
Baltasar Garzón
Baltasar Garzón:
“Lo primero que me
produjo el Judas Iscariote
al leerlo fue sorpresa”
M rece Bosch y qué opiniones le mere-
ATÍAS BOSCH: ¿Qué opiniones le me-
ce la obra?
BALTASAR GARZÓN: Tratar de englobar
a Juan Bosch en una respuesta solamente
es muy complicado, pero se puede constreñir a la afirmación de que representa
todo lo que debe ser la política poniendo la
ética de la responsabilidad y la ética de
aquellos servidores públicos que entregan
lo mejor de sí mismos en favor de la sociedad. Juan Bosch significó esto a lo largo de
toda su trayectoria y toda su obra literaria
aún aquélla que no tiene ni siquiera que
ver con el ambiente político está preñada
por su pensamiento y por su coherencia y
la enseñanza no sólo hacia la República
Dominicana sino al mundo entero que ha
conocido su obra. Es un ejemplo de político que desgraciadamente hoy abunda poco
y que sería bueno recuperar.
MB: Usted ayer aportó una visión general sobre Judas Iscariote, el calumniado,
pero cuando usted la leyó, cuando la escudriñó, cuando la analizó desde su punto de
vista como ciudadano y como juez, ¿qué
impresión le causó?
BG: Lo primero que me produjo el
Judas Iscariote al leerlo fue sorpresa, porque encontré un análisis sin ningún tipo
de apriorismos, lo cual, en un tema como
el de la religión y en el de Judas Iscariote,
camino real
“Bosch es un ejemplo de político que desgraciadamente hoy abunda poco y que sería bueno recuperar”
Entrevista realizada por Matías Bosch al jurista español Baltasar Garzón, quien visitó la República Dominicana el año pasado para poner en circulación la nueva edición española de Judas Iscariote, el calumniado,
de Juan Bosch, como parte de los actos de conmemoración del Centenario del escritor, intelectual y estadista dominicano.
67
camino real
68
particularmente, es ya un trecho ganado.
Normalmente las críticas que se han hecho
han partido siempre de unos apriorismos
muy ancestrales, muy determinantes para
la conclusión final. Juan Bosch, con unos
instrumentos que no son nada de búsquedas o de erudición exageradas, tomando los
propios textos, pone de manifiesto todo
aquello que otros habían ocultado conciente o inconcientemente, por interés o por
conveniencia. Lo cierto es que cuando lees
la obra Judas Iscariote, el calumniado percibes que hay una objetividad en el análisis
de esta figura y de lo que es todo ese período de la historia de la humanidad que se
concentra en el origen de la religión mayoritaria y de mayor implantación a lo largo
de la humanidad, y eso es difícil… No solamente es difícil, hacerlo además con una
acción comparativa entre unos y otros de
los evangelios es novedoso y en ese sentido
a mí me atrajo no sólo la figura de Judas
Iscariote, sino el análisis científico-crítico
que hace el autor.
MB: Usted dijo que era un acto de
valentía…
BG: Sí, absolutamente, porque siempre y en todo lo que se refiere a la religión
hay muchos tabúes y nadie se atreve a hablar claro sobre temas de la religión y menos sobre la religión cristiana y católica.
Encuentras que todavía hoy las alturas eclesiásticas siguen teniendo relevancia política de primer orden en muchos países. Entonces, enfrentar el análisis y la crítica al
dogma más ancestral de la iglesia, que es el
anatema para Judas, el no perdón para él
mismo que es el responsable de todos los
males, es un acto de valentía; y hacerlo en
1955 todavía más, no en 2009 cuando reeditamos esta obra. En aquel entonces el
poder de la iglesia en muchas partes del
mundo y en este país era altísimo
Esta obra demuestra la coherencia de
Juan Bosch: no solamente era valiente para
mantener sus ideas políticas y renunciar a
cualquier comodidad y marcharse al exilio,
sino toda su teoría política, sus ideas y, también, enfrentarse a poderes establecidos
como el de la iglesia, no es fácil sobrellevar
MB: Vemos su recorrido en la Justicia
pero también, y especialmente, lo que tiene que ver con America Latina, todo su trabajo respecto a las dictaduras en Argentina
y en Chile, a las violaciones de los derechos
humanos y al encausamiento de Pinochet.
Usted habló ayer de que en el mismo momento que en Europa emergía el fascismo,
en La Habana se estaba fundando un partido revolucionario por parte de Bosch. Este
país tuvo a Trujillo, la dictadura trujillista y
después un gobierno autoritario de 1966 a
1978, con serias violaciones a los derechos
humanos. En vista de que República Dominicana tiene esa carga histórica y a Bosch que
fue un luchador contra esa dictadura, un
luchador contra Pinochet y contra todas las
dictaduras de este continente, activo miembro tanto del Tribunal Antiimperialista de
Nuestra América (TANA) como del Tribunal Russell, ¿qué opinión le merece para la
herencia de un país que aspira a seguir construyendo su democracia, el ejemplo de un
hombre que, como muchos hombres y mujeres (las hermanas Mirabal, por ejemplo)
ofrecieron su vida o sus mejores años para
defender los derechos humanos?
BG: Lo que demuestra es que los grandes hombres son primero denostados e incluso eliminados; los que se salvan tienen
que transcurrir muchos años para ser reconocidos al día de hoy. Yo me atrevería a
decir que si en la República Dominicana
hay una persona que es respetada por todas las tendencias políticas y por la sociedad en general es Juan Bosch y eso quiere
noce la República Dominicana es parte de
una comunidad histórica, cultural y política, el Caribe, a la cual Juan Bosch denominó “frontera imperial”. En esta región,
Honduras, un pueblo cercano, amigo,
con una historia de muchos sacrificios,
está viviendo la interrupción de su normalidad constitucional y democrática. Se
ejecutó un golpe de Estado, se irrespetó
al gobierno legítimo, se impuso un gobierno por la fuerza y vemos que a través
de una serie de acciones y decretos de ese
gobierno se está imponiendo un régimen
de violencia, falta de garantías e irrespeto a los derechos fundamentales. Parece
increíble que América Latina tenga a esta
altura que presenciar esta tragedia. Doña
Carmen de Bosch, al rememorar los 46
años del golpe de Estado contra el gobierno de Juan Bosch, hizo un llamado
para que se respetaran la vida y los derechos de las personas, del Presidente Zelaya, se preserve la paz y a través de ese
camino se reestablezca la democracia en
Honduras. Estamos en un momento álgido y su opinión, sus consideraciones al
respecto, podrían ser de mucha orientación
y ayuda a quienes tienen en lo adelante la responsabilidad de tomar las decisiones correctas en este minuto y permitir que el país recupere la concordia y la paz.
camino real
decir algo: eso significa que de acuerdo con
ese ejemplo de coherencia, el que debe de
implicar a todos y cada uno de los dominicanos y a todos y cada uno de los hombres
de bien, la política es un servicio público; la
política es la vida de la democracia de los
países y por tanto tienes que encontrar a
hombres de valores, hombres y mujeres que
hagan bandera de la ética, que transmitan
credibilidad, que transmitan confianza, que
sean ese espejo en el que el ciudadano se ve y
no tiene que apartar el rostro porque lo ve
limpio; desgraciadamente eso no sucede con
frecuencia. Que ése sea el símbolo, ése sea el
tipo de político en el que yo pueda creer.
Muchos miles de personas así lo piensan; es
el tipo de político que te hace pensar que
puedes seguir adelante y que puedes confiar
en un sistema como el que tenemos y no aquellos otros que hacen del aprovechamiento de
la política una apropiación en beneficio propio y en detrimento de la sociedad. Juan
Bosch era la antitesis de todo esto y es precisamente por todo esto que su figura se va
haciendo cada vez más gigante como baluarte de los valores democráticos y contra esos
valores de tiranía, de dictadura, de esos valores de imposición en contra de los valores de los ciudadanos.
MB: Por último, y en línea con lo anterior, señor Garzón, como usted bien co-
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camino real
Mensaje de la Comisión
Permanente a la Quinta
Reunión Ordinaria del Comité
Ejecutivo Nacional del PRD*
compañeros:
Q ueridos
Esta Quinta Reunión Ordinaria del
Comité Ejecutivo Nacional del PRD tiene
para nosotros una significación especial
porque ella coincide con el final de un año
que tuvo a su vez significación especial para
todos los perredeístas.
¿Por qué distinguimos al año 1972, que
acaba de terminar, entre los muchos de la
historia del Partido?
Lo distinguimos porque en su transcurso se han destacado las consecuencias
de los cambios que se hicieron en el Partido desde mediados del año 1970. Como
todos ustedes saben, esos cambios tuvieron
carácter teórico y también carácter orgánico, pero los de carácter orgánico vinieron a
ponerse en función en la última parte del
año 1971, cuando se reformaron los Estatutos para resumir en un solo cuerpo (el
* Documento inédito. Tomado de los archivos de Juan Bosch. 19 de enero de 1973.
camino real
Presentamos aquí a nuestros lectores y lectoras un
texto de gran valor histórico. Este “Mensaje a la Comisión Permanente del PRD”, dirigido por Bosch el 19 de
enero de 1973 a la Quinta Reunión Ordinaria del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, ilumina importantes
aspectos de la historia de las dos fuerzas políticas
que más han incidido en la historia política dominicana en la segunda mitad del siglo XX y que, aún hoy,
siguen gravitando de manera decisiva en el presente
de la República Dominicana. En él resaltan sobretodo
el valor que otorgaba Bosch a la educación política
del pueblo y a los cambios de lo cuantitativo a lo cualitativo que, entendía, debían operarse entonces en el
PRD, cuestión que sigue teniendo la misma vigencia
hoy no sólo para esa organización política.
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camino real
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Comité Ejecutivo Nacional) los tres que
antes formaban la alta dirección del Partido, y del seno de ese solo cuerpo se eligió
la Comisión Permanente, paso con el cual
el Partido cruzó el límite entre el ejercicio
de la autoridad personal y el de la autoridad colectiva; es decir, se pasó de una organización que alentaba la existencia y el
desarrollo del caudillaje a una organización que aniquila esa forma de expresión
socio-política y estimula la formación y el
desarrollo del equipo de dirección, lo que
a su vez contribuye a la formación y al
desarrollo de líderes y por tanto contribuye a garantizarle al Partido una dirección
más eficiente en todos sus niveles. Como
sabemos, el tipo de organización que se
adoptó para la alta dirección se adoptó
también para los comités del Distrito Nacional y de los municipios así como para
los comités de zonas, en todos los cuales
las Comisiones Ejecutivas juegan el papel
que juega la Comisión Permanente en el
Comité Ejecutivo Nacional; y en los comités de base se adoptó también, mediante
la subdivisión de cada comité en comisiones, un tipo de organización que obstaculiza la formación y el desarrollo del caudillaje y en cambio crea y estimula la formación del equipo de dirección; y es muy
importante que esto se produzca en los
comités de base, porque ellos son al mismo tiempo el tercer nivel de dirección del
Partido y los organismos que mantienen el
contacto directo del Partido con las masas, de manera que a través de ellos las
masas perredeistas puedan apreciar en su
justo valor, en la práctica diaria, las ventajas
que la nueva tesis organizativa de su Partido aporta al desarrollo político del país.
Esa nueva tesis organizativa, ¿de dónde salió? ¿Por qué fue elaborada y puesta
en ejercicio?
Hay que hacer la pregunta
porque conviene que el pueblo
perredeísta conozca los orígenes
de los actos del Partido, y en este
caso concreto, debe conocerlos
oyendo la respuesta a esa pregunta. Y la respuesta es que la
nueva tesis organizativa fue el
producto natural del desarrollo
del Partido; porque sucedió que
éste creció en número, especialmente en los años transcurridos
entre los inicios del 1967 y el
final de 1969, ese largo y tormentoso período nacional en
que estuvo a su frente nuestro
querido Secretario General, el
Dr. José Francisco Peña Gómez,
y ese crecimiento numérico
conducía al Partido de manera
natural a un callejón sin salida; o iniciaba el proceso que lo
llevaría a convertir su cantidad
en calidad (lo cual exigía una
definición ideológica y una
consecuente capacitación teórica de sus dirigentes a todos los
niveles) o la existencia misma
de la cantidad, establecida y
respetada por el perredeísmo
como culminación de un sistema cuantitativo de valores,
determinaba, de manera fatal,
Todos los que nos hallamos aquí sabemos que ese proceso estaba en marcha y se
hizo evidente en el año 1970, y que todavía el año pasado, ese mismo año en que se
vieron florecer las bondades de la nueva tesis
organizativa, un miembro del Comité Ejecutivo Nacional traicionaba al Partido vendiéndole al balaguerato la posición que
había alcanzado en el PRD. Esa traición fue
la expresión tardía pero aislada de un hecho que tenía que darse en gran escala si
no procedíamos a transformar la cantidad
en calidad; y si hacíamos esto último, como
nos dedicamos a hacerlo desde mediados
del 1970, era dialécticamente inevitable que
nos propusiéramos adaptar la organización
a las nuevas concepciones teóricas. Así,
pues, la nueva tesis organizativa debía ser
por necesidad una expresión visible de la
posición teórica que no se veía fácilmente,
pero que teníamos que adoptar si no queríamos caer en la putrefacción en que caen
los cuerpos que mueren por incapacidad
para renovarse.
Y efectivamente, los cambios que se
han hecho en el Partido comenzaron por
el aspecto teórico. La generalidad de los
dominicanos, y quizá también la generalidad de los perredeístas, pueden creer que
esos cambios comenzaron con la separación
por la vía administrativa y por la expulsión
de unos cuantos dirigentes; pero esas medidas fueron meramente operaciones de
urgencia que se llevaron a cabo para evitar
que algunos descarriados pudieran malograr el plan de transformar la cantidad por
calidad. Real y efectivamente, los cambios
comenzaron con la organización del Centro de Formación Política (Cedeforpo), que
demostró en la práctica su inadaptabilidad
al medio nacional de aquel momento de
terror general, y se afirmaron con la creación de los Círculos de Estudios, gracias a
los cuales fue posible producir un poderoso estímulo creador en las filas del perredeísmo, sobre todo en sus sectores juveniles y en aquéllos que se preocupaban más
por la situación general del Partido y del
país. Aunque era indispensable mantener
una disciplina de hierro, no fue la disciplina por sí sola la que facilitó el proceso que
debía darnos calidad allí donde abundaba
la cantidad; fue el trabajo de capacitación
teórica, del cual debían salir los fundamentos ideológicos que se hacían indispensables
para encauzar de manera correcta la lucha
de clases dentro del Partido a fin de que
éste se fortaleciera en vez de debilitarse con
esa lucha de clases y a fin de que superara
dialécticamente esa lucha a tal punto que
en vez de convertirse en un partido de buscadores de posiciones se transformara en
camino real
la descomposición del Partido
en la forma más repugnante,
que es la de la desviación de la
lucha de clases ( que tiene y
debe tener lugar en su seno
durante algún tiempo) hacia
una lucha de posiciones, que
empezaría siendo lucha por la
conquista de posiciones dentro
del Partido y acabaría siendo
lucha de posiciones fuera del
Partido; casi seguramente, lucha por conseguir en un gobierno corrompido cargos que correspondieran, en la cuantía del
sueldo, a la categoría de los
puestos que se habían conseguido en el Partido.
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camino real
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José Francisco Peña Gómez
muchos comités municipales de zonas y de
base está sucediendo lo mismo; se darán
cuenta de que hay zonas en las cuales todos
los comités, los zonales y los de base, están
compuestos por miembros de Círculos de
Estudios y son a la vez Círculos de Estudios, y se darán cuenta de que en todos los
casos en que los comités de cualesquiera
niveles se componen de compañeros que
están adquiriendo capacidad teórica, esos
comités funcionan de manera ejemplar en
todos los aspectos. Así, pues, la influencia
de la capacitación teórica en la capacidad
organizativa es algo que se ve a simple vista,
y resulta que la capacidad organizativa tiene a su vez influencia en la capacitación
teórica, porque el perredista que estudia
teoría política puede verla aplicada prácticamente en la vida diaria a través de la organización.
En muchos sentidos, eso
está también a la vista en esta
reunión, en la cual la Comisión Permanente y los Departamentos que han sido organizados (pues no lo han sido todos
los que figuran en los Estatutos)
rinden cuentas de las actividades que realizaron en los tres
últimos meses del año 1972 y
otros presentan sus planes de
trabajo para el año 1973. Pero
tal vez no se hallen a la vista,
por lo menos no de manera tan
clara, los fundamentos en que se
basa el acuerdo político más
importante de todos los que
camino real
un partido consciente de que tiene por delante una gran tarea que cumplir, la tarea
de llevar a cabo la lucha por la independencia nacional.
Nosotros podemos ver hoy el año pasado como el año de los grandes avances
organizativos del Partido, y eso puede verlo
hasta un ciego en los informes de los Departamentos que tienen ustedes en sus manos. Pero lo cierto es que la semilla de esos
avances está en el año 1971, porque fue en
él donde se llevaron a cabo las tareas de tipo
teórico que debían hallar su expresión en
una nueva concepción orgánica. Por ejemplo, ustedes pueden darse cuenta, desde su
posición de miembros del Comité Ejecutivo Nacional, de que el trabajo de la Comisión Permanente mantiene en funcionamiento diario a todo el Partido, y de que
ese funcionamiento, a su vez, obliga a la
Comisión Permanente a superar su trabajo
cada día. Pero lo que tal vez no tengan ustedes presente es que la Comisión Permanente es el fruto de una tarea teórica ejecutada disciplinadamente durante los primeros meses de 1971; de un trabajo teórico
que al establecer un grado de capacitación
teórica igual, o casi igual, para un grupo
de altos dirigentes del Partido, facilitó e
impulsó su desarrollo político y los puso en
condiciones de cumplir a satisfacción sus
obligaciones de miembros de un organismo tan delicado y a la vez tan activo como
lo es la Comisión Permanente. En pocas
palabras, con el trabajo teórico de los primeros meses de 1971 se formaron líderes
que luego, en la actividad diaria, han ido
desarrollándose a tal punto que su desarrollo garantiza la alta calidad del trabajo de la
Comisión Permanente. Ahí tienen ustedes
un ejemplo de cantidad convertida en calidad; pero salgan a recorrer el país y se darán cuenta de que en muchos lugares, en
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camino real
tomó el año pasado este alto
organismo; y me refiero a los
trabajos por alcanzar el grado
de unidad nacional que hace
falta para buscarle una salida a
la situación del país. De este
tema se ha hablado y discutido
en dos reuniones ordinarias y
en una extraordinaria de nuestro Comité Ejecutivo Nacional;
de este tema habló también el
que lleva la palabra más de
una vez en el mes de octubre de
1972 en Tribuna Democrática
y ha hablado en estos mismos
días el compañero Peña Gómez.
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¿Será repetirse innecesariamente tocar
de nuevo el tema?
No lo es; y por otra parte, nosotros no
debemos tenerle miedo a la repetición de
los conceptos estratégicos o tácticos del Partido porque la repetición puede contribuir,
y de hecho contribuye, a la formación teórica de nuestros compañeros y nuestras
compañeras, y todo lo que ayude en ese sentido es bueno y debe hacerse; además, hay
gente empeñada en confundir al pueblo, y
si nos quedamos callados, muchos dominicanos quedarán confundidos y hay que dar
la batalla en el terreno teórico para evitar
que eso suceda.
Por de pronto, sólo propagandistas
muy ignorantes o muy interesados en engañar al pueblo pueden meterle miedo con
la idea de que la unidad de un partido
como el nuestro con partidos, grupos o
personas de los llamados de derecha o mo-
derados o del centro es un delito político
comparable con un crimen. Aquí hay señores que le hacen creer al pueblo que la
sociedad está dividida en dos bandos, el de
los capitalistas o burgueses y el de los trabajadores o proletarios; y afirman con la mayor frescura que eso lo dijo Carlos Marx, lo
dijo Lenín, lo dice Mao Tse-tung. Pero resulta que no es así. Al comenzar el mes de
octubre del año pasado estuve leyéndoles a
los oyentes de Tribuna Democrática varias
frases del trabajo que escribió Marx bajo el
título de “Las luchas de Clases en Francia
de 1848 a 1850” y en ese trabajo el padre
del materialismo histórico expone en detalle y con mucha claridad un concepto que
parece no haberse generalizado todavía
entre los marxistas dominicanos. ¿Cuál es
ese concepto? El de que la burguesía está
compuesta por muchos sectores y a menudo varios de esos sectores se hallan en lucha
entre sí. En esa ocasión dije que “se equivoca el que cree que hay una sola derecha y
que esa derecha es monolítica, es un bloque en el que no entra ni siquiera un alfiler”; y tal vez convenga repetir estas palabras, dichas en esa ocasión: “Hay sectores
de derecha que están en el poder y los hay
que están fuera del poder, y los que están
fuera del poder pueden ser unificados para
llevarlos a una unidad con los sectores populares a fin de llevar a cabo un programa
de lucha dirigido a liberarnos no sólo del
gobierno de Balaguer, sino de ese tipo de
gobierno que gobierna para un grupo y
para la Gulf & Western. A una unidad así
la llamó Marx “transacción entre las diversas clases” que habían derribado a Luis Felipe (de Orleans), y llamaba la atención hacia
el hecho de que los intereses de esas diversas clases “se contraponían hostilmente”; y
sin embargo, a pesar de que tenían intereses encontrados, esas clases se entendieron
conciencia de clase del proletariado en el
orden político, ahora, que es cuando en
verdad comenzamos a tener proletariado;
y tal vez eso explique que entre los que se
llaman a sí mismos representantes políticos
del proletariado haya tanta confusión y se
lea con tan poco beneficio a Carlos Marx.
En la República Dominicana, lo que
determina la forma peculiar de la lucha de
clases no es la oposición entre obreros y
patrones; es la abundancia de sectores diferentes en la pequeña burguesía y especialmente el número agobiante de bajos
pequeños burgueses de las capas pobre y
muy pobre; y lo que determina cuándo una
dirección política es correcta o es equivocada es la posición de los que elaboran esa
política en relación con las fuerzas dominantes de este país, que no son dominicanas ni cosa parecida; son extranjeras, y para
decirlo con toda propiedad, son norteamericanas. La reforma agraria que está haciéndose en la República Dominicana es la de
Punta del Este, la que reclamó Kennedy; la
que impide el desarrollo de una burguesía
agrícola nacional que podría colocarse en
cualquier momento frente a la penetración
norteamericana, y estaría en capacidad de
hacerlo porque dispondría de un mercado
consumidor nacional. No se asuste nadie,
que en este país no va a hacerse una reforma agraria que ponga en peligro una tarea
de tierra de la Gulf & Western. Aquí se
sostiene el gobierno que está apoyado en
los cuarteles por el MAAG, no el que según pretenden hacernos creer algunos
marxófagos está encabezado por un sabio
de la política criolla que maneja a su antojo
a los militares dominicanos. Hablar de estabilidad gubernamental y de reforma agraria y de temas parecidos olvidándose de
quién es el poder real en la República Dominicana es una manera de tratar de po-
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en un momento dado para llevar a cabo
una acción determinada. Para Carlos Marx,
durante el reinado de Luis Felipe, el poder
lo tenían en Francia “los banqueros, los reyes de la Bolsa, los reyes de los ferrocarriles,
los propietarios de minas de carbón y de
hierro y de explotaciones forestales y una
parte de la propiedad territorial aliada a
ellos”; pero no lo tenían ni la burguesía industrial “propiamente dicha” ni el “comercio, la industria, la agricultura, la navegación”. Estos formaban lo que Marx llamaba “las fracciones no dominantes de la burguesía francesa”; y esas fracciones no dominantes de la burguesía eran las que acusaban al gobierno de corrompido, mientras
por su parte, el pueblo gritaba: “¡abajo los
grandes ladrones, abajo los asesinos!”.
No hay que dejarse chantajear por los
que usan el nombre de Marx sin haber estudiado la obra de Marx de manera cuidadosa; y mucho menos debemos dejarnos
chantajear por los que no conocen la realidad social dominicana y por no conocerla
no saben, cuando hablan a nombre de
Marx, cómo han de aplicar al caso dominicano el método marxista de análisis de la
realidad social y política. Debido a la manera particular de nuestro desarrollo histórico, en nuestro país se dan hechos muy
peculiares; uno de ellos, por ejemplo, es que
entre nosotros la lucha de clases tiene más
violencia cuando se lleva a cabo entre sectores diferentes de la pequeña burguesía
que cuando se lleva a cabo entre trabajadores y patrones; y por tanto, es más fácil
llevar a un acuerdo de unidad a patrones y
trabajadores que a ciertos sectores contrapuestos de la pequeña burguesía. La falta
de una clase dirigente, que ha producido
tantos y tan prolongados vacíos en la historia dominicana, y también tantos y tan costosos tropiezos, se compensa con la falta de
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cos, los grupos y las personalidades de este
país que tengan algo positivo que aportar en un movimiento unitario provechoso para el pueblo.
Y ahora, al mencionar por tercera vez
al Dr. Peña Gómez debemos decir que otra
razón para apreciar al año de 1972 más que
muchos de los que cuenta el Partido en su
historia, es que antes de que terminara tuvimos el gusto de abrazar a nuestro querido Secretario General, que asiste por primera vez a una Reunión Ordinaria del
Comité Ejecutivo Nacional establecido según la nueva tesis orgánica, y para el cual
pedimos un aplauso de bienvenida batido
con los corazones más que con las manos.
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nerles venda a los ojos del pueblo; y esa
misma gente, la que trata de cegar al pueblo, pone el grito en el cielo y se vale de
todos los medios a su alcance para hacer
creer que los que pretenden alcanzar la
unidad nacional para luchar por la independencia nacional son unos criminales
políticos.
Pero nosotros vamos a seguir nuestro camino porque sabemos que por él
vamos a salir a buen sitio; y por eso la Comisión Permanente ha traspasado al compañero Dr. Peña Gómez los poderes que
le había dado al que lleva la palabra para
iniciar y sostener y desarrollar contactos
y negociaciones con los partidos políti-
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