72 sg/9 enfermedades zoonóticas emergentes y reemergentes

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72 SG/9
Original: Inglés
ENFERMEDADES ZOONÓTICAS EMERGENTES Y REEMERGENTES:
DESAFIOS Y OPORTUNIDADES
Lonnie J. King
Facultad de Veterinaria, Universidad del Estado de Michigan,
East Lansing, Michigan 48824-1314, EEUU
Resumen: Numerosos factores y fuerzas han convergido para crear una nueva era de enfermedades
emergentes y reemergentes. Esta era durará probablemente todavía, con profundas implicancias para la
salud humana y la sanidad animal. Como aproximadamente el 75% de las nuevas enfermedades humanas
que han ido apareciendo en las últimas décadas son de tipo zoonótico, esta era también se caracteriza
por una mayor convergencia entre los programas, responsables y organizaciones de salud pública y
sanidad animal. Esta creciente interdependencia impone a los responsables de la sanidad animal y a la
OIE desafios y oportunidades considerables. Las respuestas que se dieron a un cuestionario que fue
enviado recientemente a los Países Miembros de la OIE revelaron que, en el mundo entero, los
responsables de la sanidad animal observan cada vez más enfermedades emergentes y reemergentes, que
encuentran más agentes patógenos que resisten a los antibióticos, que experimentan un número creciente
de factores que provocarán zoonosis en el futuro, y que están cada vez más preocupados por la
introducción o la reaparición de agentes patógenos zoonóticos por medios naturales o intencionados.
Está claro que los Países Miembros de la OIE esperan tener relaciones de trabajo más estrechas con sus
homólogos de la salud humana y que muchos se están organizando ya para ello. De las respuestas al
cuestionario se desprende, asimismo, un apoyo casi unánime para que la OIE se implique más en los
programas educativos y de capacitación sobre las zoonosis emergentes y reemergentes, así como para
que cree un grupo “ad hoc” que se ocupe de los problemas contemporáneos y mundiales que plantean
dichas enfermedades y de la creciente necesidad de prestar mayor atención a las estrategias de
vigilancia, detección, respuesta y prevención.
1. INTRODUCCIÓN
En vísperas de la inauguración de la 72a Sesión General, los miembros de la OIE se encuentran probablemente con más
dificultades y oportunidades que nunca antes en la historia de la organización. La globalización, la tecnología, la
reestructuración de los sistemas agrarios, el consumismo y los problemas de la sociedad actúan como fuerzas que nos
impulsan hacia el siglo XXI a una velocidad inaudita y con complejidad creciente. El impacto de dichas fuerzas
transformará sin duda los fundamentos y el funcionamiento básicos de la sanidad animal, así como su planteamiento de
futuro. Uno de los cambios principales en la sanidad animal es la nueva era de enfermedades emergentes y reemergentes, así
como el impacto significativo de estas enfermedades en la salud pública y el bienestar de las personas.
La confluencia de las cuestiones sanitarias humanas con las que atañen a los animales no es nada nuevo para los veterinarios
y demás responsables de la sanidad animal, pero el alcance, la escala y el impacto mundial de las zoonosis actualmente no
tiene parangón en la historia. El propósito del Tema Técnico I consiste en comentar los factores que han creado esta nueva
era; los desafíos que representan las zoonosis emergentes y reemergentes; las respuestas potenciales y las perspectivas de los
Países Miembros y las oportunidades que se presentan ante los Países Miembros de la OIE, los responsables de la sanidad
animal y la misma OIE.
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2. FACTORES DE APARICIÓN Y REAPARICIÓN
Las amenazas de origen microbiano componen un amplio espectro que comprende la aparición de enfermedades infecciosas
recién descubiertas, la resurgencia de enfermedades endémicas, la aparición de nuevas formas de patógenos adaptados,
como pueden ser los que resisten a los antibióticos, así como el uso intencionado de agentes biológicos para causar daños en
la población animal y humana.
La aparición, reaparición y propagación de estas amenazas microbianas dependen de una compleja serie de factores. La
convergencia de varios de ellos puede crear un entorno tal que las enfermedades infecciosas podrían surgir y mantenerse en
la sociedad. La interacción creciente entre los animales, domésticos o salvajes, y los seres humanos es un factor crítico y
progresivamente importante en la dinámica de las enfermedades emergentes y la transmisión de los agentes patógenos
zoonóticos.
Presentamos un modelo de convergencia (Fig 1) para ayudar a entender cómo los factores de aparición convergen y alteran
la interfaz animal-humano-microbio, produciendo así y transmitiendo enfermedades infecciosas. Una enfermedad emergente
se define como una infección nueva que es resultado de la evolución o el cambio de un agente patógeno o parásito existente
y que da lugar a un cambio de clase de hospedador, vector, patogenicidad o cepa; o como la presencia de una infección o
enfermedad hasta entonces no conocida. Se considera que es enfermedad reemergente aquella enfermedad conocida o
endémica que, cambia de localización geográfica, amplía su gama de hospedadores o aumenta significativamente su
prevalencia.
Factores
ecológicos
y
ambientales
Animales
domésticos
Microbios
Aparición
y
Reaparición de
Zoonosis
Humanos
Fauna
salvaje
Factores
Biológicos y
Socioeconómicos
El modelo de convergencia organiza los factores potenciales en una serie de ámbitos, a saber, (1) factores socioeconómicos
y biológicos, (2) factores ecológicos y ambientales y (3) la interfaz entre los animales domésticos, la fauna salvaje y los
humanos. Todos los factores específicos de aparición corresponden a uno de estos ámbitos y juntos forman un medio
complejo y que se modifica continuamente lo que, a su vez, favorece las modificaciones en la dinámica animal-humanomicrobio. Los factores críticos son la adaptación y el cambio de los microbios, la susceptibilidad del hospedador, el clima y
las condiciones meteorólogicas, los cambios en los ecosistemas, la demografía y las poblaciones, incluidas las cuestiones
relativas a la fauna salvaje y los animales exóticos; el desarrollo económico y el uso de la tierra; el comercio internacional y
los viajes; la tecnología y la industria, la reducción de los servicios o infraestructuras de sanidad pública y animal; la pobreza
y las desigualdades sociales, la guerra y los desplazamientos forzosos; la falta de voluntad política y la intención dolosa (7).
3. ADAPTACIÓN
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Enfermedades zoonóticas emergentes y reemergentes: desafios y oportunidades
Los microbios son increíblemente capaces de adaptarse y cambiar bajo la presión de la selección que los empuja hacia la
supervivencia y la replicación. La extraordinaria capacidad de adaptación de los microbios para resistir a las sustancias
antimicrobianas puede ser observada tanto en los humanos como en los animales, estando ambas poblaciones relacionadas
entre sí. Por ejemplo, se ha encontrado un tipo de S. Newport en Estados Unidos de América (EEUU), sobre todo, tanto en el
ganado como en los caballos y los humanos, que es resistente a nueve antibióticos diferentes de los corrientes. En su
momento se describió a S. typhimurium DT104 como un “super gusano” que había podido adaptarse como patógeno
resistente a los antibióticos y con una distribución global tanto en las poblaciones humanas como de animales domésticos
(6).
También es de sobra conocida la capacidad evolutiva del virus de la gripe, que consigue que aparezcan nuevas cepas todos
los años, provocando así epidemias anuales en personas y aves. Muchos agentes patógenos han desarrollado nuevos
mecanismos para intercambiar o incorporar material genético nuevo en sus genomas que pueden alterar su capacidad de
supervivencia y su virulencia. Otros microbios se defienden ingeniosamente o huyen del sistema inmunitario, lo que
demuestra una vez más su extraordinaria aptitud para la adaptación.
4. SUSCEPTIBILIDAD DEL HOSPEDADOR
Con el crecimiento de la población humana, han aparecido dos grupos de hospedadores cuyos sistemas inmunitarios son
defectuosos. En los países desarrollados, los adelantos de la ciencia, la medicina y la tecnología han provocado un aumento
del número de personas con problemas inmunitarios. Los enfermos de cáncer y los receptores de trasplantes son buenos
ejemplos de ello. La abrumadora multiplicación de los casos de SIDA1 y VIH2 en el mundo entero ha provocado un
aumento de las zoonosis y una reaparición de las infecciones latentes. Además, en muchos de estos países, la cohorte de
población que crece más rápido es la de los mayores de 60 años. Esta población será probablmente más susceptible a los
agentes patógenos y zoonosis que se transmiten por el agua y los alimentos y es posible que experimente una resurgencia de
enfermedades infantiles. Como la población mundial crecerá desproporcionadamente más rápido en los países menos
desarrollados, los agentes de las enfermedades infecciosas seguirán haciendo estragos. La susceptibilidad ante la infección es
agravada por la desnutrición. En las partes del mundo donde los sistemas de producción ganadera y aviaria están creciendo
rápidamente, cada vez hay más animales hacinados, lo que favorece la diseminación de los patógenos. En los sistemas
productivos donde se crían animales obteniendo la máxima producción, poblaciones enteras de animales genéticamente
similares son especialmente susceptibles a la introducción de nuevos patógenos.
5. EL CLIMA Y LAS CONDICIONES METEOROLÓGICAS
Aunque la propagación de una enfermedad tiene causas múltiples, el cambio climático podría ser un coadyuvante
significativo. El clima pueden influir en las defensas de los hospedadores, así como en los vectores, patógenos y habitat.
Disponemos ahora de numerosos datos que demuestran el impacto de las condiciones meteorológicas sobre las
enfermedades infecciosas. El virus del río Ross provoca una enfermedad que transmiten los mosquitos y se encuentra en
toda Australia, dependiendo los brotes del exceso de precipitaciones. La malaria y el dengue son otras dos enfermedades
transmitidas por los mosquitos que probablemente se propaguen de modo alarmante como consecuencia del recalentamiento
planetario. Este fenómeno podría también facilitar la expansión de otras enfermedades transmitidas por el agua o por otros
organismos, como la fiebre amarilla o el cólera. El Niño/Oscilación Austral es un proceso climático que produce cambios en
las pautas pluviométricas y las sequías lo que, a su vez, influye en las poblaciones vectoras y hospedadoras y en las
enfermedades. Los brotes del síndrome pulmonar por hantavirus son exacerbados por el fenómeno de El Niño. Las
poblaciones de roedores pequeños y de garrapatas son sensibles a los cambios climáticos. Los brotes recientes del síndrome
pulmonar por hantavirus en América están claramente asociados con los efectos de El Niño en esas poblaciones y el
subsiguiente aumento de la exposición de los humanos. Además, la leptospirosis y la fiebre del Valle del Rift son causadas
por patógenos zoonóticos sensibles a los cambios climáticos y meteorológicos y se han encontrado en varias epidemias en el
mundo entero en la última década (3).
6. CAMBIOS EN LOS ECOSISTEMAS
Las condiciones ecológicas y medioambientales también determinan el potencial epidémico de las zoonosis emergentes. La
aparición del virus Sin Nombre y otros agentes hantavíricos es un excelente ejemplo de ello. Los hantavirus se encuentran
por todo el mundo y pasan de los roedores a los humanos por medio de los excrementos secos. Las infecciones causadas por
las poblaciones de roedores y por los hantavirus varían en el tiempo y el espacio. Cuando el medio es favorable, las
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SIDA : síndrome de inmunodeficiencia adquirida
VIH : Virus del immunodéficience humano
Enfermedades zoonóticas emergentes y reemergentes: desafios y oportunidades
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poblaciones de roedores, así como la prevalencia asociada de enfermedades humanas, pueden aumentar desorbitadamente.
Ha habido epidemias de peste, tularemia y tifus recientemente, lo que nos recuerda lo que pueden suponer las epidemias
zoonóticas si la dinámica ecológica entre los animales y las personas es favorable.
Desde mediados de los años setenta, han sido identificadas en el ser humano más de veinte enfermedades infecciosas que
transmiten las garrapatas. Estas enfermedades emergentes disponen de reservorios animales y, por diversos motivos, las
personas están cada vez más expuestas a las garrapatas vectoras y los patógenos asociados. La enfermedad de Lyme, por
ejemplo, que era un problema prácticamente desconocido, se ha convertido en una enfermedad endémica clínicamente
significativa en determinadas partes del mundo, como EEUU, Europa y Asia. En Estados Unidos, la enfermedad de Lyme es
causada por la espiroquetácea Borrelia burgdorferi, que es transmitida por garrapatas Ixodes pasando por poblaciones de
roedores y venados de cola blanca (Odocoileus virginianus). La aparición de la enfermedad de Lyme en Estados Unidos
se debe sobre todo a las favorables condiciones ecológicas, que han hecho que aumentaran mucho las poblaciones de
cérvidos, especialmente en las regiones del Noreste y de “Medio-oeste” del país, donde las tierras agrícolas han sido
reforestadas. La temperatura, la vegetación y las poblaciones de roedores también influyen en la ecología y dinámica de
esta enfermedad (9).
7. CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO
La población mundial se ha multiplicado por cuatro en el último siglo Organización de las Naciones Unidas (ONU) y
aumenta en 80 a 100 millones de personas cada año. Simultáneamente, la población mundial envejece a un ritmo nunca
visto. Y además, se ha producido un éxodo rural masivo hacia las zonas urbanas que ha llegado a ser una de las tendencias
demográficas más importantes en la última parte del siglo XX. Según la ONU, la población urbana mundial se elevaba a dos
mil novecientos millones de personas en 2000 y se estima que alcanzará los cinco mil millones en 2030. Las interacciones
entre estas poblaciones cambiantes y crecientes y los animales y productos derivados también van en aumento de manera
insólita y las perspectivas de que aparezcan zoonosis emergentes y reemergentes siguen siendo de actualidad (10).
8. LA GLOBALIZACIÓN
El fenómeno de la globalización es uno de los cambios más notables en nuestras vidas en los últimos veinticinco años. La
globalización ha actuado como fuerza que ha tenido un profundo impacto en el comercio internacional, la economía y las
relaciones culturales. La movilidad de las personas ha aumentado por término medio más de mil veces desde 1800. Al
empezar este siglo, casi setecientos millones de personas efectuaban viajes internacionales y se supone que esta cifra
alcanzará los mil millones en 2010 (2). No sólo viajan cada vez más personas, sino que además los viajes son más rápidos y
llegan a más culturas, alcanzando zonas del mundo que hasta ahora no eran fácilmente accesibles. Las personas, los
animales y las mercancías pueden dar la vuelta al mundo más rápido de lo que tarda en incubarse cualquier agente patógeno
conocido.
En 2003, hubo al mismo tiempo en Estados Unidos casos de SARS3, del virus del Nilo occidental y de viruela de los simios
(monkeypox). Ninguno de estos agentes patógenos zoonóticos se había encontrado nunca antes dentro de las fronteras
estadounidenses. La propagación de los virus de la gripe es también un fenómeno generalizado que afecta tanto a las
poblaciones humanas como de aves y animales en general, a veces sólo a una de éstas y otras veces como resultado del
contacto de unas con otras. Muchos expertos en enfermedades infecciosas piensan que la gran pandemia de gripe está aún
por llegar y que sin duda se definirá por una transferencia genética que implicará a numerosas especies.
Las enfermedades transmitidas por los alimentos siguen siendo un factor importante para la epidemiología de las
enfermedades infecciosas. Actualmente, se conocen más de doscientas enfermedades de este tipo (1). La expansión del
comercio mundial de alimentos en las últimas décadas ha desembocado en un aumento significativo del alcance y la gama
de estas enfermedades. Se estima que las exportaciones cárnicas (de vacuno, porcino y ave) en el mundo entero se elevan a
un total de 17,7 millones de toneladas (4), lo que supone un crecimiento de aproximadamente el 5% desde 2003. El sistema
alimentario es complejo y mundial y brinda una oportunidad más para que los patógenos circulen entre nuevos hospedadores
y poblaciones.
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SRAS : síndrome respiratorio agudo severo
Enfermedades zoonóticas emergentes y reemergentes: desafios y oportunidades
9. AGENTES PATÓGENOS CON HOSPEDADORES MÚLTIPLES
La capacidad de los agentes patógenos para saltar de especie e infectar a hospedadores múltiples es una adaptación ingeniosa
que les ayuda a sobrevivir. Se estima que hasta un 60% de los patógenos humanos se encuentran en numerosas especies y
que, quizás, hasta un 80% de los patógenos animales pueden infectar a otras especies de animales. A medida que las
poblaciones humanas crecen y también lo hacen las poblaciones de animales salvajes o domésticos, las interacciones entre
ellas también se multiplican, así pues, es probable que se den más casos de patógenos que salten la frontera entre especies.
La encefalopatía espongiforme bovina (EEB), el virus Nipah, el SARS y las gripes de tipo A han dado mucho que hablar y
se ha estudiado detenidamente la posibilidad de que pasen de los animales a los humanos, con todo lo que ello implica.
A escala del microbio, su medio ambiente no tiene más límites que los que impone la movilidad del propio microbio, así
como su aptitud para adaptarse y tolerar factores diversos. Si las condiciones son favorables, en seguida aprovechará para
crear y redefinir un nuevo nicho ecológico y potencialmente alterar la dinámica de los hospedadores y vectores que lo
compartan con él. Laurie Garrett dijo en una ocasión que “el planeta no es más que una bolsa de microsistemas
desperdigados y en continua transformación que se extiende sobre 196.938.800 millas cuadradas de superficie” (5).
Los microbios están siempre compitiendo: evolucionan, se adaptan, permutan genes y experimentan sin cesar para
sobrevivir mejor. Como nuestras poblaciones mundiales crecen y se expansionan y nuestras experiencias de exposición
potencial a los microbios y nuevos hospedadores se multiplican, el equilibrio ecológico favorece sin duda a la supervivencia
y dominio de los microbios y las zoonosis emergentes.
10. LA FAUNA SALVAJE
Los animales salvajes pueden ser uno de los puntos de origen importantes en la transmisión de las enfermedades infecciosas
a los animales domésticos y los humanos. Al expandirse las poblaciones humanas, los lugares de esparcimiento y los
cambios en los ecosistemas y el habitat de la fauna salvaje, se multiplican también los puntos de contacto entre estos grupos,
pero, sin embargo, también parece que desconocemos las enfermedades de los animales salvajes y que no disponemos de
estrategias preventivas para ellas.
También hay varias tendencias en la naturaleza que contribuyen a la intensificación de las enfermedades zoonóticas. El
abanico de enfermedades infecciosas que afectan a la fauna salvaje es actualmente mucho más amplio de lo que ha sido
nunca en el siglo pasado. Las enfermedades infecciosas provocan asimismo focos importantes y grandes pérdidas en la
fauna salvaje, por oposición a los brotes esporádicos o limitados que se observaban antes. Por último, la aparición de
enfermedades ha ocurrido a escala mundial en una amplia gama de especies salvajes y habitats (1).
Los desplazamientos de animales salvajes, que tienen lugar cuando los humanos llevan a los animales de un sitio a otro, son
un medio clásico de conservación, pero también han facilitado la aparición de zoonosis. En Estados Unidos de América,
cuando se desplazaron mapaches de los estados del sudeste a la zona de Atlántico Medio y Nueva Inglaterra, se produjo un
nuevo foco enzoótico de rabia. La rabia también se ha desplazado por medio de zorros y coyotes que habían sido trasladados
por motivos deportivos.
La tuberculosis bovina en el Parque Nacional Kruger de Suráfrica, la propagación del moquillo entre los perros silvestres y
los leones del Serengeti, la toxoplasmosis en las focas de la costa californiana, son todos casos de enfermedades emergentes
cuyo agente patógeno ha pasado de los animales domésticos a los salvajes produciendo resultados devastadores (8).
La mayoría de las enfermedades emergentes humanas son resultado de una exposición a los patógenos zoonóticos por la
transmisión natural entre los animales y los humanos. La fauna salvaje puede constituir una “cuenca zoonótica” de la que
podrían surgir patógenos anteriormente desconocidos. La transmisión puede provenir directamente de un reservorio primario
o pasando por hospedadores intermedios secundarios o terciarios. Por ejemplo, los virus hendra, menangle y nipah utilizan
murciélagos frugívoros como portadores u hospedadores para este importante grupo de enfermedades.
La aparición del SARS parece deberse a una fuente animal en China. Algunos expertos consideran que esta epidemia fue
desencadenada por los contactos entre personas y animales que ocurren en las ferias de animales exóticos.
Cada vez hay más relación entre la fauna salvaje y las zoonosis emergentes, lo que tiene implicaciones serias. Las
poblaciones de animales salvajes puede ser reservorios de patógenos que representan una amenaza para los animales y los
humanos y las enfermedades de la fauna salvaje amenazan gravemente la conservación de la diversidad mundial.
Enfermedades zoonóticas emergentes y reemergentes: desafios y oportunidades
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11. DESAFIOS Y OPORTUNIDADES
Las enfermedades zoonóticas infecciosas constituyen una amenaza tanto para los humanos como para los animales del
mundo entero. Causan sufrimientos y muertes e imponen una considerable carga económica para la sociedad. Algunos
países han adelantado mucho en materia de prevención y control de estas enfermedades, pero otros siguen tropezando con
dificultades. Sin embargo, a todos los países les amenzan las zoonosis emergentes y la reaparición de viejos patógenos en
diferentes lugares y a menudo en formas diferentes.
Aunque las zoonosis siempre han formado parte de nuestra vida, la convergencia entre los problemas sanitarios humanos y
los animales en las dos últimas décadas, así como la creación de patógenos nuevos o que reaparecen, no tienen precedente.
Los contactos entre animales, domésticos o salvajes, productos derivados de los animales y las personas ha creado un medio
microbiano que no sólo favorece la aparición de zoonosis, sino que incluso hace pensar que esta era de aparición y
reaparición de zoonosis durará.
Responder a las necesidades más apremiantes de la sociedad, prevenir y contrarestar las nuevas amenazas y mejorar la salud
humana y la sanidad animal son los objetivos de la veterinaria para el siglo XXI. La convergencia moderna entre la salud
humana y la sanidad animal está creando profundas amenazas y oportunidades, pero la amenaza mayor podría ser decisiva
para el “status quo”. Seguirá amenazándonos una morbilidad y mortalidad crecientes en las poblaciones humanas y
animales, perturbaciones en el comercio internacional y cargas económicas para los sistemas sanitarios y los sistemas de
producción agraria.
Si los factores y fuerzas que están produciendo una aparición y reaparición significativas de las zoonosis se mantienen, nos
encontraremos ante la continuación, y quizás incluso la aceleración, de los patógenos zoonóticos y su diseminación
planetaria. Actualmente, nada hace presagiar que las zoonosis emergentes vayan a desaparecer por arte de magia. Por lo
tanto, la veterinaria y la sanidad animal deben cambiar para resolver estos graves problemas sanitarios.
Cómo, dónde, en qué trabajamos, nuestras aptitudes y competencias están ahora en entredicho. ¿Es capaz la profesión
veterinaria de responder a estas amenazas contemporáneas? ¿Puede trabajar colaborando mejor, a escala más mundial, de
modo más científico y eficaz? Todas estas preguntas se le pueden hacer a la OIE y sus Países Miembros. ¿Debe la OIE
contribuir a resolver el problema de las zoonosis mundiales, especialmente en lo que se refiere a las necesidades de sus
miembros en materia de salud pública?
Una diferencia crucial en la respuesta que se dé a la aparición y reaparición de las enfermedades zoonóticas estribará en la
necesidad de colaborar y cooperar. La complejidad de las relaciones entre los animales y los humanos ilustra que nuestro
futuro se caracterizará por una nueva interdependencia y que para que la prevención y el control de las enfermedades
zoonóticas progresen de verdad es indispensable que la sanidad animal colabore con la salud pública y que se disponga de
una nueva estrategia mundial de cooperación.
12. CUESTIONARIO
El cuestionario que se distribuyó a los miembros de la OIE fue diseñado para ayudar a valorar las ocurrencias de
enfermedades zoonóticas nuevas o conocidas; la capacidad del país miembro para responder, prevenir y controlarlas; y
el nivel de preparación de los países para enfrentarse a las zoonosis emergentes basándose en su capacidad, relaciones
de cooperación, investigación y estudios. Los resultados del cuestionario fueron utilizados como datos a partir de los
cuales la OIE podría elaborar recomendaciones y estrategias apropiadas. El cuestionario fue enviado a 164 Países
Miembros y 90 respondieron: Afganistán, Albania, Alemania, Andorra, Argelia, Argentina, Armenia, Australia,
Austria, Belarrús, Bélgica, Belice, Benin, Bosnia y Herzegovina, Botsuana, Brasil, Burkina Faso, Camerún, Canadá,
Checa (República), Chipre, Congo (República dem. Del), Costa Rica, Côte d’Ivoire, Croacia, Dinamarca, Ecuador,
Egipto, Eritrea, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estados Unidos de América, Estonia, Filipinas, Finlandia, Ghana,
Grecia, Guatemala, Guinea-Bissau, Hungría, India, Indonesia, Irlanda, Islandia, Israel, Italia, Jamaica, Kirguistán,
Kuwait, Letonia, Luxemburgo, Malí, Malta, Marruecos, Mauricio, Mongolia, Mozambique, Namibia, Nepal, Nicaragua,
Nigeria, Nueva Caledonia, Nueva Zelanda, Países Bajos, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Qatar, Reino
Unido, Rumania, Rusia, Senegal, Serbia y Montenegro, Siria, Sudán, Suecia, Suiza, Tailandia, Taipei China, Togo,
Túnez, Ucrania, Uganda, Uruguay, Vanuatu, Vietnam y Zimbabue.
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Enfermedades zoonóticas emergentes y reemergentes: desafios y oportunidades
13. FACTORES DE APARICIÓN Y REAPARICIÓN
Las autoridades nacionales que respondieron identificaron la adaptación microbiana, las condiciones climáticas, los viajes
internacionales y la mundialización y el comercio como los principales coadyuvantes para la aparición y la reaparición de las
enfermedades zoonóticas. Los cambios en la susceptibilidad de los hospedadores y en los ecosistemas se mencionaron
también como factores importantes por un poco menos de la mitad de los encuestados; el desarrollo económico y la
tecnología fueron mencionados por el 32% y el 20% respectivamente, y la introducción deliberada fue apuntada por el 18%
de los encuestados. Claramente, los factores más comunes de la mundialización – viajes, cambios climáticos y adaptación
microbiana – probablemente se intensificarán, al aumentar las poblaciones, así como el volumen de viajes y de comercio. De
las respuestas al cuestionario se desprende asimismo que los factores de aparición y reaparición se deben fundamentalmente
a influencias antropogénicas y que siguen existiendo factores esenciales que harán que esta era de nuevas enfermedades
zoonóticas infecciosas dure todavía bastante tiempo.
14. IDENTIFICACIÓN, SISTEMAS DE REACCIÓN Y DECLARACIONES SANITARIAS
Aproximadamente un 55% de los Países Miembros de la OIE declararon que sus respectivos servicios son capaces de
identificar y diagnosticar con exactitud todos los patógenos zoonóticos que figuran en las listas de la organización. Aunque
el 57% de las respuestas también indicaban que los datos de vigilancia de la salud pública están integrados con los de la
sanidad animal, el 86% indicó que los datos se comparten de modo menos formal. El 64% de los países respondieron que los
patógenos resistentes a los antibióticos se encuentran actualmente en sus territorios tanto en la población animal como en la
humana. Entre las bacterias de este tipo más corrientes se mencionaron las salmonelas, Campylobacter, E. coli, los
estafilococos y Mycobacterium tuberculosis.
Resulta alentador que la mayoría de los Países Miembros de la OIE sean capaces de diagnosticar muchos patógenos
zoonóticos y que aún más países compartan los datos y los resultados de la vigilancia sanitaria con los encargados de la
salud pública. Sin embargo, es menos alentador el alto porcentaje de países que declaran que los patógenos resistentes a los
antibióticos están siendo identificados tanto en los animales como en los humanos. Actualmente, los patógenos emergentes
y, especialmente, los reemergentes generan cepas resistentes a los antimicrobianos más rápido de lo que se desarrollan
medicamentos seguros y eficaces.
15. CAPACIDAD
Porcentajes similares de los encuestados, a saber, un 61% y un 69% respectivamente, indicaron que sus servicios sanitarios y
veterinarios pueden identificar y enfrentar patógenos emergentes y reemergentes y que están bien preparados para reconocer
y reaccionar ante enfermedades zoonóticas. En cuanto a la pregunta sobre si la OIE debería proponer formación sobre las
zoonosis nuevas o que reaparecen, un 97% de las respuestas indican que sería muy útil. A la pregunta sobre la eficacia de los
centros educativos veterinarios para preparar a los veterinarios en materia de zoonosis emergentes, un 67% de los
encuestados respondieron que la formación y el entrenamiento más importantes corren a cargo de las universidades y que
éstas cumplen su función de modo satisfactorio. Por último, alrededor de un 56% de los Países Miembros de la OIE cuenta
actualmente con secciones o divisiones que se ocupan de las zoonosis y, entre los que dicen no disponer de ellas, un 61%
indican que están estudiando la posibilidad de abrir tal unidad.
Se registró un apoyo prácticamente unánime a la idea de que la OIE desarrolle y ejecute programas de formación teórica o
práctica sobre las enfermedades zoonóticas emergentes y reemergentes. La mayoría de las respuestas recibidas indican que
los países tienen conocimientos que les capacitan para identificar y enfrentar las zoonosis, pero un 33% indicaron que sus
instituciones de formación de veterinarios no están formando profesionales de modo eficaz para que conozcan y trabajen
bien estos problemas.
16. PREVENCIÓN Y CONTROL
Sorprendentemente, un 96% de los países que contestaron indicaron que sus servicios veterinarios tienen competencia para
identificar, declarar y ejecutar programas de prevención y control de las enfermedades zoonóticas. Al mismo tiempo, un
86% declararon que esa competencia es compartida con las autoridades responsables de la salud pública. Un impresionante
92% afirmó también que la aparición y reaparición de zoonosis constituirá una parte cada vez más importante de sus futuros
programas y actividades. De los que contestaron a la pregunta sobre si les preocupaba la posibilidad de que enfermedades
zoonóticas fueran introducidas intencionadamente en sus países, un 58% respondió afirmativamente. Casi la mitad de los
encuestados afirmó disponer de programas de control de las enfermedades transmitidas por un vector como, por ejemplo, el
virus del Oeste del Nilo, el dengue, la encefalitis japonesa, el virus del río Ross, la tripanosomiasis, la leishmaniasis, la fiebre
del valle de Rift y la encefalitis equina. Los resultados de la encuesta sugieren claramente que los países piensan que las
zoonosis emergentes cobrarán mayor importancia en el futuro y que están preocupados por la posibilidad de que un
patógeno zoonótico sea introducido deliberadamente.
Enfermedades zoonóticas emergentes y reemergentes: desafios y oportunidades
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17. ALIANZAS ESTRATÉGICAS
El 89% de los Países Miembros de la OIE indican que tienen relaciones oficiales con sus homólogos de la salud pública y
que, en general, esas relaciones son excelentes o buenas (74% de las respuestas). La gran mayoría, o sea, el 80%, declaró
que cuentan con un cargo oficial para estar en contacto con la salud pública. Casi todos los encuestados, el 97%, dijeron
pensar que en el futuro las relaciones entre las autoridades responsables de la sanidad animal y las de salud pública serán
más estrechas. Aunque un 29% dijo que disponía de un centro interdisciplinario para las zoonosis, casi todos (el 96%)
declararon que sería una actividad útil. Un abrumador 95% de los miembros aprueban la formación de un grupo de trabajo o
ad hoc en la OIE para las zoonosis emergentes o reemergentes y, de los que respondieron afirmativamente, el 81% indicó
que es una necesidad urgente. Sin duda, los Países Miembros de la OIE consideran que en el futuro estarán más relacionados
y más en línea con las autoridades responsables de la salud pública. Así pues, se expresó un fuerte apoyo a la creación en la
OIE de un grupo que trate las zoonosis emergentes o reemergentes y una clara mayoría indicó que habría que hacerlo
inmediatamente. Sorprende el número de países que ya tiene relaciones oficiales con la salud pública o que dispone de un
funcionario para ello. Por consiguiente, tenemos una buena base para fortalecer las relaciones entre ambos grupos.
18. INVESTIGACIÓN Y ESTUDIOS
El 57% de los países que respondieron al cuestionario indicaron que en su territorio habían aparecido o reaparecido
enfermedades zoonóticas en la última década. Asimismo, un 41% informó de focos significativos causados por agentes
patógenos transmitidos por el agua o los alimentos. Las etiologías más comunes fueron salmonelosis, infecciones por
campylobacter, brucelosis, colibacilosis, cryptosporidiosis, fiebre de Q, leptospirosis, virus Norwalk, giardiasis, disentería
bacilar y cólera. A pesar de todos estos casos de zoonosis emergentes, los países indicaron que el público todavía sabe poco
de estos problemas (un 49%) y que solamente un 10% de la opinión pública puede calificarse como muy conocedora.
Además, el 9% de los Países Miembros de la OIE piensan que ya han sido introducidos deliberadamente en su territorio
agentes biológicos. De estos resultados se desprende que la mayoría de los Países Miembros de la OIE ya han
experimentado recientemente una zoonosis emergente o reemergente y que casi la mitad han tenido casos de zoonosis
emergentes transmitidas por el agua o los alimentos. La opinión pública todavía no conoce bien estos problemas sanitarios
actuales, lo que quiere decir que las autoridades tienen la oportunidad de mejorar la educación del público. Se requieren más
estudios y más investigación para definir mejor la incidencia de estas enfermedades, así como su patogénesis y dinámica
ecológica, y para conocer mejor sus consecuencias sociales y económicas.
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Las enfermedades zoonóticas emergentes y reemergentes causan un profundo impacto político, social y económico en la
sociedad. Acaba de empezar una nueva era epidemiológica en la que estas enfermedades registran una tendencia hacia la
agravación y sus efectos a nivel mundial no tienen precedente. Aproximadamente el 75% de las nuevas enfermedades
infecciosas en los humanos son de tipo zoonótico, por lo tanto, los veterinarios y las autoridades responsables de la sanidad
animal se enfrentan a desafios y oportunidades inmensos. La convergencia entre la sanidad humana y la animal en las
últimas décadas están creando nuevas demandas y necesidades por parte de la sociedad y los Países Miembros de la OIE y la
OIE misma debe decidir cómo atender estas necesidades y crear nuevas estrategias para mejorar la salud humana y la
sanidad animal.
El mundo en el que trabajamos y vivimos es cada vez más interdependiente y complejo. Desafortunadamente, esta
interdependencia y complejidad están creando también nuevos factores para que las enfermedades emergentes y
reemergentes sigan teniendo efectos para la sanidad animal hasta muy entrado este siglo. La OIE y sus miembros han tenido
que tomar decisiones estratégicas recientemente. El compromiso de esta organización con el comercio mundial y la OMC4 y
con el bienestar de los animales son ejemplos de cómo se amplía el papel de la OIE basándose en los cambios de las
necesidades y perspectivas de la sociedad. El compromiso añadido de la OIE y sus miembros con las zoonosis que aparecen
y reaparecen no parece ser diferente. Los retos contemporáneos que plantean las zoonosis y su impacto global requieren la
atención y las acciones estratégicas de la OIE.
Los resultados del cuestionario fundamentan la premisa de que la OIE y las autoridades veterinarias del mundo entero están
experimentando el impacto de las zoonosis emergentes y claramente piensan que estas enfermedades y las respuestas de los
países serán mucho más importantes en el futuro. Un impresionante número de países declaran que han tenido incidentes
con enfermedades emergentes y reemergentes, junto con patógenos resistentes a los antibióticos. Los factores y fuerzas
cruciales que determinan esta nueva era de las zoonosis infecciosas están siendo identificados por los Países Miembros de la
OIE. Los encuestados indicaron también que la vigilancia, I+D, formación, asistencia técnica y un aumento de la capacidad,
en términos de personal y de infraestructura, son áreas clave de los programas que se deben fortalecer y mejorar. Se están
presentando nuevas oportunidades que requerirán forjar alianzas con las organizaciones sanitarias nacionales e
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OMC: Organización Mundial del Comercio
Enfermedades zoonóticas emergentes y reemergentes: desafios y oportunidades
internacionales, así como con las universidades y entes privados. Las organizaciones de sanidad animal no pueden
transformar a los demás sin transformarse ellas primero. Los resultados del cuestionario sugieren que la mayoría de los
miembros de la OIE y la organización misma así lo entienden. La 72a Sesión General será el momento adecuado para que la
organización debata sobre la dirección a seguir ante la insoslayable importancia creciente de las zoonosis en nuestras vidas y
en nuestro trabajo. La OIE debe seguir transformándose y evolucionando para atender las necesidades de sus Países
Miembros y las demandas y oportunidades cambiantes que despuntan ahora en el horizonte de la sanidad animal.
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Enfermedades zoonóticas emergentes y reemergentes: desafios y oportunidades
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