EL RECONOCIMIENTO DE LOS DERECHOS SUCESORIOS

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EL RECONOCIMIENTO DE LOS DERECHOS SUCESORIOS ENTRE LOS
MIEMBROS DE UNIONES DE HECHO
El 17 de abril del presente año, se publicó la Ley 30007, mediante la cual se
modificaron diversos artículos del Código Civil, Código Procesal Civil, así como la
Ley 26662, Ley de Competencia Notarial en Asuntos No Contenciosos, con el fin de
reconocer los derechos y deberes sucesorios de los integrantes de las uniones de
hecho.
Antes de entrar a detallar dichas modificaciones, es preciso señalar a qué se conoce
como unión de hecho, denominada coloquialmente también como concubinato,
convivencia, unión libre, unión extramatrimonial, entre otros. La unión de hecho no
es otra que aquella unión libre, habitual y permanente derivada de la convivencia
entre un hombre y una mujer no unidos en matrimonio pero que cumplen con
finalidades semejantes y que comparten un proyecto de vida en común.
Sobre este punto, debemos recordar que fue la Constitución Política del Perú de
19791 la que consagró la unión de hecho con la finalidad de corregir el efecto social
que solía tener la separación de los convivientes, donde la concubina era la que
quedaba desprotegida y a cargo de los hijos y en el mejor de los casos solo estos
recibían pensión de alimentos, ya que por lo general todos los bienes acumulados
durante la convivencia estaban a nombre del concubino.
Años más tarde, con el Código Civil de 1984, se reguló los alcances de las uniones de
hecho, así en el artículo 326 se prescribe lo siguiente: “La unión de hecho,
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Constitución Política del Perú de 1979
Artículo 9.- La unión estable de un varón y una mujer, libres de impedimento matrimonial, que forman un hogar de hecho
por el tiempo y en las condiciones que señala la ley, da lugar a una sociedad de bienes que se sujeta al régimen de la sociedad
de gananciales en cuanto es aplicable.
voluntariamente realizada y mantenida por un varón y una mujer, libres de
impedimento matrimonial, para alcanzar finalidades y cumplir deberes semejantes a
los del matrimonio, origina una sociedad de bienes que se sujeta al régimen de
sociedad de gananciales, en cuanto le fuere aplicable, siempre que dicha unión haya
durado por lo menos dos años continuos.” (…)
Por otro lado, la actual Constitución Política del Perú de 1993, señala en su artículo 5
lo siguiente:
La unión estable de un varón y una mujer, libres de impedimento
matrimonial, que forman un hogar de hecho, da lugar a una comunidad de bienes
sujeta al régimen de la sociedad de gananciales en cuanto sea aplicable.
En ese sentido, tanto la Constitución Política del Perú como el Código Civil, señalan
que para que exista una unión de hecho en la que se reconocerá un régimen de
sociedad de gananciales se deberán tener en cuenta los siguientes requisitos:

Unión heterosexual libre y voluntaria,

Libres de impedimento matrimonial

Fines y deberes semejantes al matrimonio (hacer vida común, fidelidad y
asistencia recíproca)

Posesión constante de estado de unión de hecho.

Por lo menos dos años continuos de convivencia.
Sobre este punto, el maestro Héctor Cornejo Chávez señaló que la unión de hecho
debe ser definida desde dos dimensiones, la primera en sentido amplio (unión de
hecho impropia), por la cual dos personas libres o atadas (casadas), se unen en una
relación que exige un carácter de permanencia o habitualidad; y por otro lado la
unión de hecho en sentido restringido (unión de hecho propia) que no es otra que la
convivencia habitual, continua y permanente, desenvuelta en un ámbito de fidelidad
y sin impedimentos de transformarse en el futuro en una unión de derecho o una
unión matrimonial.
Así, teniendo en cuenta lo señalado tanto por nuestra Constitución como por
nuestro Código Civil, podemos concluir que nuestro Ordenamiento Jurídico
reconoce como Unión de hecho a aquella descrita en sentido restringido o propio, es
decir aquella unión voluntaria de un varón y una mujer libres de impedimentos
matrimonial que tienen fines semejantes el matrimonio y que han tenido por lo
menos dos años de convivencia.
En ese mismo sentido, la Ley 30007, señala que para que la unión de hecho da lugar
a los derechos sucesorios, es requisito que reúna las condiciones señaladas en el
artículo 326 del Código Civil, condiciones que han sido descritas en los párrafos
anteriores y que además la ley debe encontrarse vigente al momento del
fallecimiento de cualquiera de sus miembros.
Asimismo, la ley señala que se solo se reconocerán dichos derechos sucesorios a
favor de los miembros de las uniones de hecho que se encuentren: A) Inscritas en el
Registro Personal, o B) Reconocidas por vía judicial, y finalmente establece que de
no haberse hecho la inscripción en el registro personal o el reconocimiento vía
judicial de la unión de hecho C) El integrante sobreviviente podrá solicitar el
reconocimiento judicial de la situación de convivencia que se mantuvo con el
causante (el cónyuge fallecido) para efectos de que se reconozcan sus derechos
sucesorios.
Sobre el párrafo anterior, podemos resaltar que la ley otorga tres vías a los
integrantes de las uniones de hecho para que puedan ser reconocidas y finalmente
estén protegidas para ser sucesores del concubino o concubina fallecido (a).
En la misma línea, debemos resaltar que la ley también modifica los artículos 724 y
826 del Código Civil, mediante la cual se reconoce al sobreviviente de la unión de
hecho como heredero forzoso y se le aplica además el mismo orden sucesorio tercer orden sucesorio, que concurre con los descendientes o con los ascendientes que al cónyuge en el caso de matrimonio.
Entre otras modificaciones importantes que trae consigo la ley materia de análisis,
encontramos:
- Tercio de libre disposición, el integrante de la unión de hecho, puede disponer
libremente hasta del tercio de sus bienes.
- La legítima del concubino, es independiente del derecho que le corresponde por
concepto de gananciales provenientes de la liquidación de la sociedad de bienes de
la unión de hecho.
- El concubino que concurre con hijos o con otros descendientes del causante, hereda
una parte igual a la de un hijo.
- El concubino que concurra con los padres o con otros ascendientes del causante,
hereda una parte igual a la de uno de ellos.
- Si el causante no ha dejado descendientes ni ascendientes con derecho a heredar, la
herencia corresponde al concubino sobreviviente.
- Desde el punto de vista procesal se deberá acompañar pruebas a la demanda que
demuestren el estado de la unión de hecho, una simple constancia de la inscripción
realizada en el registro personal sería suficiente si se dispone de ella de lo contrario
solicitar el reconocimiento sería la vía adecuada.
- Desde el punto de vista notarial las modificatorias reconocen al sobreviviente de la
unión de hecho la legitimidad (la titularidad por su condición de conviviente) para
poder solicitar la comprobación de testamento (trámite para poder verificar la
legalidad del testamento cerrado y convocar a todos los herederos).
A manera de conclusión debemos señalar que las modificaciones incluidas en la Ley
30007, marcan un hito importante para el tradicional derecho sucesorio y de familia,
pues prácticamente elimina la diferencia más significativa e importante entre el
matrimonio y unión de hecho, que es la posibilidad de poder heredar el patrimonio
de su conviviente cuando fallezca.
En ese sentido, no podremos saber cuáles serán las consecuencias de dichas
modificaciones por cuanto mientras que unos señalan que se desincentivaría la
realización del matrimonio y por lo tanto se iría en contra de lo que prescribe la
Constitución Política del Perú que busca promover o fomentar la institución del
matrimonio, para otros lo que se busca con las modificaciones es la protección de la
familia- y de la concubina desprotegida- que finalmente es el instituto natural y
fundamental de la sociedad, por lo que señalan que el legislador peruano finalmente
está actuando conforme a las necesidades actuales de sociedad.
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