Enfoque laboral de la RIS en Navarra en el marco de la crisis

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GABINETE DE ESTUDIOS CC.OO. NAVARRA-INAFRE
RESPONSABLE PROYECTO: Txerra García de Eulate
Observatorio Navarro de Empleo del SNE (OBNE)
ÍNDICE
1.INTRODUCCIÓN. JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN................................................ 3
2.OBJETIVOS....................................................................................................................... 7
3.METODOLOGÍA ................................................................................................................. 8
4.MARCO INTRODUCTORIO. RENTA BÁSICA Y RENTA DE INCLUSIÓN SOCIAL EN EL
CONTEXTO DE LA CRISIS .................................................................................................. 16
4.1. Crisis del empleo y crisis social ............................................................................16
4.2. La Renta Básica y la Renta de Inclusión Social .......................................................27
5.ANÁLISIS
DESCRIPTIVO
DEL
COLECTIVO
DE
PERSONAS
SOLICITANTES
Y
BENEFICIARIAS DE RB-RIS REGISTRADAS EN LAS BASES DE DATOS DEL SNE (PARO Y
CONTRATOS)..................................................................................................................... 35
5.1. Evolución (marco cuantitativo) ............................................................................35
5.2. Comparativa entre perfiles según el registro en las diferentes bases de datos...........39
6.ANÁLISIS DE LAS TRANSICIONES LABORALES DE LAS PERSONAS PERCEPTORAS DE LA
RB Y RIS
..................................................................................................................... 73
6.1. Distribución de las personas registradas en las distintas bases según transiciones.....73
6.2. Comparativa entre perfiles según transiciones laborales.........................................77
7.INCIDENCIA DE VARIABLES RESPECTO A LA RB-RIS. ANÁLISIS DE REGRESIÓN
LOGÍSTICA
..................................................................................................................... 92
8.SÍNTESIS Y PRINCIPALES CONCLUSIONES .................................................................. 105
9.BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................................. 125
10.ANEXO: ÍNDICE DE TABLAS Y GRÁFICOS ................................................................... 127
10.1. Índice de tablas .............................................................................................. 127
10.2. Índice de gráficos............................................................................................ 128
2
1. Introducción.
Justificación
de
la
investigación
La persistencia de la crisis está suponiendo el aumento de la fractura social, de la
vulnerabilidad y exclusión. Los datos así lo confirman, el análisis de la evolución de las
situaciones de vulnerabilidad, protección, demanda de ayudas, etc. muestra como la situación
tanto en Navarra como en el conjunto del país ha empeorado sustancialmente. La duración de
la crisis está agotando ya no sólo las coberturas del sistema de protección social,
evidenciándose claramente sus limitaciones, sino derivado de ello los propios recursos de las
familias, sus colchones de ahorro y su capacidad de acción para hacer frente a las acuciantes
necesidades de sus miembros. La cobertura familiar sigue siendo uno de los principales
recursos automáticos de amortiguación pero este modelo de resistencia familiar también está
llegando a su límite tanto desde la perspectiva puramente económica como relacional,
personal.
Es
un
hecho
objetivo
que
las
situaciones
de
debilidad
y
necesidad
están
comprometiendo a un mayor número de hogares. Distintas estadísticas indican que España es
el país con mayor desigualdad de Europa. Tal y como señala el VIII Informe del Observatorio
de la Realidad Social de Cáritas, “nuestro modelo económico se caracteriza por el
comportamiento contracíclico de la desigualdad en la renta, que aumenta cuando hay recesión,
pero que no reduce las diferencias cuando se registra expansión económica”. En ese sentido la
población en situación de riesgo de pobreza y/o exclusión social (AROPE) se ha incrementado
desde el inicio de la crisis, pasando de un 23’1% en el año 2007 al 26’8% en el año 2012,
además no conviene olvidar que existe un elevado nivel de pobreza estructural, ni en los años
de mayor crecimiento económico los índices de riesgo de pobreza bajaron del 18%.
En este contexto resulta lógico que el alargamiento de la crisis haya traído consigo
también en Navarra un histórico aumento de las solicitudes de recursos de protección social
entre los que se encuentra la llamada Renta de Inclusión Social y la antigua Renta Básica1.
De todas formas sería injusto no reconocer en el caso concreto de la Comunidad Foral el
destacado papel jugado en las últimas décadas por el Departamento de Servicios Sociales así
como el de Empleo que han realizado esfuerzos en la aplicación de diversos sistemas y
recursos enfocados a reducir los niveles de pobreza en la Comunidad. Los indicadores objetivos
1 En adelante RIS y RB.
3
oficiales siguen otorgando a Navarra un papel destacado pero lo cierto es que dadas las
circunstancias el sistema de protección sociolaboral está resultando insuficiente.
Por otro lado, de manera introductoria se puede señalar que la prolongación de la crisis
ha supuesto la entrada al sistema de protección social de un perfil quizás más “normalizado”
que el que se daba en el anterior ciclo económico, su principal carencia es el empleo aunque
también es necesario señalar que esa falta continuada de trabajo está provocando el rápido
aumento de otras problemáticas añadidas y por tanto una inmersión en una exclusión todavía
más compleja y profunda. Conviene recordar que la exclusión obedece a un proceso y no a una
situación estacionaria. Lo cierto es que la falta de empleo es el elemento principal para explicar
el intenso y continuado aumento de las situaciones de vulnerabilidad pero sin duda no es el
único. Como se comprobará a lo largo del documento muchas de las personas que han sido o
son beneficiarias de Renta Básica o Renta de Inclusión Social han tenido empleo e incluso
algunas lo conservan, sin embargo, no en pocos casos ese elemento dada su precariedad a
nivel general (bajos salarios, inestabilidad, escasas horas, etc.) es insuficiente para hacer
frente a las necesidades de un hogar. De hecho la tasa de riesgo de pobreza también ha
aumentado entre la población ocupada. Aunque claro está que cuando se dan episodios de
paro prolongado la situación resulta todavía más complicada.
La realidad ha demostrado de manera evidente que un número importante de personas
se encontraban en situación de vulnerabilidad y que ante la llegada de la crisis y su
persistencia se han visto empujadas a la necesidad de recurrir a este tipo de recursos antes
destinados casi en exclusiva a procesos más “tipificados” de exclusión.
La permanencia en este escenario debe motivar a realizar los máximos esfuerzos para
que la situación de vulnerabilidad sea en la medida de lo posible transitoria para esos perfiles
en principio menos cronificados sin dejar de lado a esos otros demandantes más estructurales.
Ya son varias las entidades que alertan de un aumento de la cronicidad. En este sentido
también es preciso considerar y atajar los procesos de reproducción generacional de la
vulnerabilidad y la exclusión.
Se debe insistir en que resulta primordial que las medidas de ajuste estén basadas en
criterios y análisis especialmente cuidadosos dada la delicada cuestión a tratar y sus
circunstancias. Como se ha indicado hay que tener en cuenta que se trata de perfiles
heterogéneos y con diversas demandas y grados de necesidad. Por todo ello es necesario un
análisis exhaustivo de las personas perceptoras para implementar medidas acordes a las
diferentes realidades y procesos. A pesar de tratarse de un derecho subjetivo lo cierto es que
los ajustes presupuestarios están siendo un elemento de limitación importante. Mientras no se
reformulen nuevas líneas de actuación para incrementar los ingresos que permitan ampliar las
partidas correspondientes quizás sería oportuno flexibilizar en mayor medida algunas
4
cuestiones, los últimos cambios normativos responden a esa necesidad de flexibilizar los
requisitos para dar respuesta a un mayor número de personas. La realidad es que la demanda
va a seguir siendo creciente. Diferentes investigaciones, entidades sociales, corporaciones
locales, etc. advierten que la pobreza severa ha aumentado, los hogares pobres son más
pobres y por tanto un objetivo principal es tratar de reducir esos niveles de pobreza severa. En
esta línea CC.OO. ha propuesto la implantación de un sistema de rentas mínimas garantizadas
para todo el estado2. Un sistema complementario a la RIS y que a nivel nacional sea
gestionado por las Comunidades respetando su ámbito de competencias. Esta puede ser una vía
propicia para hacer frente a la grave situación.
Por otra parte, aún partiendo del hecho de que el empleo no resulta una salvaguarda
definitiva de la vulnerabilidad y exclusión, de hecho el aumento de la precariedad laboral
perpetua la vulnerabilidad, el trabajo sigue siendo un instrumento clave y por tanto es más
necesario que nunca reforzar la conjunción entre la política social y la política de empleo
teniendo en cuenta el conjunto de la población en situación de vulnerabilidad y exclusión.
Así, dado el evidente componente social de las políticas activas de empleo es necesario
potenciar los canales de interacción entre políticas sociales y laborales, entre políticas activas y
pasivas. Como decimos la integración laboral es una herramienta fundamental ya no solo para
los perfiles con menor trayectoria como beneficiarios de este tipo de ayudas sino también
puede serlo para la salida de la exclusión de perfiles de mayor recorrido en la exclusión aunque
es evidente que en estos casos serían necesarias estratégicas más específicas e individuales y
de mayor recorrido.
Por su parte, la Comisión Europea a partir de la Estrategia de Lisboa propone reforzar la
relación entre rentas mínimas y activación laboral, diseñando el nuevo concepto de “inclusión
activa” que define la inclusión activa como “el conjunto de procesos sociales e institucionales
que desarrollan el derecho de todo ciudadano a la plena integración en la sociedad, al ejercicio
de sus derechos sociales y de manera particular a la inserción laboral y social. Para lograr este
objetivo las políticas públicas y los agentes sociales e institucionales deben promover acciones
y programas que combinen con un adecuado equilibrio la protección social en un sentido
amplio (garantía de rentas y servicios de calidad) con el diseño de estrategias que promuevan
la participación y protagonismo de las personas en su propio proceso de integración social y
laboral”.
En sintonía con esa conjunción se ha desarrollado esta investigación aprovechando las
diferentes fuentes de información disponibles en los dos Departamentos implicados (Servicios
Sociales y Empleo). Entre esas fuentes de información se encuentran las bases de datos de la
2 Propuesta de un sistema de rentas mínimas garantizadas en España. Confederación Sindical de CC.OO. 23 sep 2013.
5
propia Renta Básica-Renta de Inclusión Social, las bases de registro de desempleo y la relativa
a los contratos formalizados. Hasta el momento eran dos las fuentes principales utilizadas en
anteriores investigaciones, el desempleo registrado y la contratación. En este caso, tal y como
se ha señalado, se pretende añadir información respecto a la antigua Renta Básica y la actual
Renta de Inclusión Social. De esta forma se han podido reconstruir los diversos itinerarios
laborales teniendo en cuenta el posible paso de los beneficiarios de estas ayudas por el
desempleo registrado y la contratación ya que se ha recopilado la información de los últimos
años, concretamente del periodo comprendido entre enero de 2008 y marzo de 2013.
Se trata de una investigación novedosa en Navarra ya que por primera vez se han
fusionado estas bases de datos procedentes de distintos Departamentos cuya unidad de
medida han sido las personas beneficiarias de la Renta de Inclusión Social-Renta Básica.
Siendo otro claro ejemplo de la potencialidad en términos de estudio y análisis que ofrece la
información recogida por la Administración.
Como decimos, con la aplicación de metodologías ya probadas se ha elaborado nuevos
análisis de trayectorias e itinerarios laborales teniendo en cuenta también la información
relativa a esas ayudas. De esta forma, el poder aglutinar en una misma investigación la
información del desempleo, la contratación y la participación en rentas mínimas y además
hacerlo de una manera longitudinal, a lo largo de un periodo de varios años, ha permitido
realizar análisis interesantes y sin duda provechosos.
Creemos que es necesario más que nunca desarrollar investigaciones centradas en las
personas que más están sufriendo el impacto de la crisis. Resulta ineludible aprovechar
nuestra experiencia para continuar investigando sobre el impacto sociolaboral de la crisis y de
esta forma aportar más datos e indicadores que sirvan de soporte para la configuración de
estrategias y medidas. En relación con este aspecto desde distintos ámbitos se demanda
explícitamente un incremento de esfuerzos en materia de conocimiento para ajustar las
políticas de inserción e inclusión. La necesidad de información siempre ha sido importante pero
dadas las circunstancias esa demanda resulta más urgente. Esta investigación responde de
nuevo a esas demandas de información y constituye un soporte empírico para esas políticas.
6
2. Objetivos
Con la intención de no repetir lo planteado en el apartado introductorio y para que los
objetivos queden claros y concisos, estos se describen a continuación de manera breve y
esquemática.
Objetivo general
Análisis específico del las personas beneficiarias de la Renta Básica y/o Renta de
Inclusión teniendo en cuenta sus trayectorias laborales desde el punto de vista del desempleo
y la contratación con el fin de configurar una herramienta de consulta y soporte cuantitativo.
Objetivos específicos
•
Análisis en profundidad del conjunto de las personas beneficiarias de la RB-RIS
desde la perspectiva del empleo. Principales características, perfiles y su comparativa,
evolución, etc. Información extraída del cruce de las diferentes bases de datos (desempleo,
contratos y RB-RIS).
•
Reconstrucción de itinerarios laborales a través de las bases de datos de
desempleo, contratación y la propia RB-RIS, comparación de los grupos resultantes. Análisis
de las personas beneficiarias de la RIS-RB teniendo en cuenta su situación laboral.
•
Identificación de predictores de la ocurrencia de ser beneficiario/a de RB-RIS a
través de modelos estadísticos de regresión logística. Análisis complementario de la influencia
de determinadas variables o circunstancias.
•
Con toda la información resultante incluir una serie de recomendaciones al
respecto.
7
3. Metodología
Antes de profundizar en la complejidad del proceso metodológico se ha creído oportuno
describir de manera breve dicho proceso.
•
Tras determinar la idoneidad de esta investigación se mantuvieron una serie de
reuniones con las áreas implicadas que deberían suministrar la información (Servicio
Navarro de empleo y Servicio de Atención al Desarrollo e Inclusión de las personas del
Departamento de Políticas Sociales). Se trató de una etapa interactiva, por una parte se
explicó el proyecto, los objetivos y su propuesta metodológica y por otra, tras la firma
del correspondiente contrato de confidencialidad conforme a la ley de protección de
datos, supuso una primera toma de contacto con las distintas fuentes de información
(bases de datos, configuración, características técnicas, etc.). En ambos casos se
recogieron a su vez las inquietudes y demandas de ambas entidades respecto a la
temática a estudiar.
•
Tras esa primera fase se procedió a conocer con mayor profundidad los entresijos de
las diferentes bases de datos. Una vez estudiadas se recopiló la información de las
variables necesarias para construir ad hoc las bases de datos a explotar. Selección de
variables, periodos temporales, etc.
•
Paralelamente se fue recopilando información secundaria para establecer el marco
teórico del proyecto. Etapa de búsqueda de otras investigaciones, análisis e indicadores
relacionados.
•
A continuación se trataron dichas variables para configurar las bases de explotación. En
esta parte del proceso se depuraron de datos, se procedió a la conversión de las
unidades de medida a través de la agregación de datos, se crearon y recodificaron
variables, se elaboraron hipótesis y se transformaron variables para realizar los análisis
oportunos. Se ha tratado de un proceso complejo ya que se ha fusionado toda la
información tomando como referencia fundamental a las personas que aparecen
registradas en las bases de datos relativas a la Renta Básica-Renta de Inclusión Social.
Como ya se ha señalado se trata de un estudio novedoso tanto en La Comunidad Foral
como en el conjunto del Estado.
•
Una vez creadas las diversas bases datos, algunas secundarias y dos principales, se
procede a su explotación y análisis según los objetivos planteados. Como en anteriores
ocasiones han aparecido en el transcurso del propio proceso de explotación nuevas
necesidades de análisis, hipótesis, etc. por lo que el periodo de explotación se ha
8
solapado con el propio análisis hasta avanzada la investigación. Se trata de un proceso
dinámico de análisis.
•
Por último se ha procedido a redactar el presente documento.
Una vez resumido el proceso y dada la complejidad del desarrollo de algunas fases es
conveniente explicar más detalladamente algunos elementos para, por un lado, dejar
constancia de dicha complejidad, aspecto que tal y como se ha señalado confiere a la
investigación de un valor añadido destacado, y por otra, desde un punto de vista técnico,
aclarar los pasos metodológicos más relevantes por si pudiera ser de interés.
Como se ha señalado, esta investigación cuantitativa se ha fundamentado, por un lado,
en las bases de registro de contratación y desempleo del Servicio Navarro de Empleo y por
otro, en las bases relativas a la Renta Básica y Renta de Inclusión Social procedentes del
Departamento de Políticas Sociales. Es decir, se ha recopilado la información sobre el
desempleo registrado y los contratos reglamentados que se han formalizado en la Comunidad
Foral y aquella relativa a las solicitudes de Renta Básica o Renta de Inclusión Social, todo ello
desde enero de 2008 a marzo de 2013, es decir, a lo largo de un periodo de cinco años y tres
meses.
Como en anteriores ocasiones se ha utilizado una vía de estudio iniciada en el proyecto
“Temporalidad en Navarra”3 desarrollado en el mismo marco del OBNE y en el que poníamos
de manifiesto la gran utilidad de las bases de registro para el estudio y seguimiento de algunas
realidades sociolaborales reduciendo de esta forma los costes derivados de las investigaciones
basadas en encuestas, aspecto importante a tener en cuenta dada la actual situación
presupuestaria. En este sentido, hay que destacar que se ha trabajado con la información del
total de personas registradas como desempleadas y con la información del total de contratos
realizados así como la de las personas que en algún momento del periodo analizado han
estado vinculadas a la RB y/o RIS. Por lo tanto, no se trata de una investigación basada en
una encuesta al uso sino de un análisis del conjunto de las personas que han pasado por el
desempleo de manera oficial durante los últimos años fusionando esa información con la de su
posible paso por la contratación así como la de su posible paso por la RB-RIS. Sin entrar por el
momento en más detalles cuantitativos podemos adelantar que el número de personas
analizadas
para
esta
investigación
ha
sido
aproximadamente
de
188.000,
cifra
lo
suficientemente relevante como para avalar los resultados.
Siguiendo con la descripción del proceso metodológico llevado a cabo parece más
apropiado dividir la explicación en tres partes diferenciadas, tal y como se ha desarrollado el
3 “Análisis de la temporalidad en Navarra” realizado por el Gabinete de estudios de CC.OO. Navarra en el marco del Observatorio
Navarro de Empleo, Servicio Navarro de Empleo.
9
propio proceso. La primera parte hace referencia a la adecuación y tratamiento de las bases de
contratación, la segunda a las bases de desempleo y la tercera a las bases relativas a la propia
RB y RIS.
En cuanto a las bases de contratación originales, cada registro contiene información
relativa a los contratos en sí mismos, como por ejemplo, su fecha de inicio y finalización, el
tipo de contrato, la ocupación, etc. Pero además recoge información acerca de las personas
contratadas (sexo, nacionalidad, edad, nivel formativo, etc.) así como de las empresas
contratantes (sector de actividad, localidad del centro de trabajo, etc.).
Tal y como se ha hecho en anteriores estudios nos parecía fundamental pasar del
análisis de los contratos como unidad de medida, concepción por otra parte puramente
administrativa, al análisis de las personas contratadas, sin duda de mayor relevancia
sociológica. A su vez, la elaboración de una base acumulativa (varios años), como es el caso,
ha permitido realizar un análisis longitudinal para estudiar las transiciones laborales
registradas.
De esta forma, nuestro interés por el análisis de las transiciones nos ha llevado a
transformar las bases de datos de registro iniciales en bases de datos ajustadas a nuestro
objeto de estudio. A esas bases se les ha acoplado, como se describe a continuación, la
información relativa al desempleo y posteriormente a la RB-RIS.
En las bases de datos de contrataciones de las que se ha partido la unidad de análisis
es el contrato llevado a cabo entre una persona y una empresa. En términos prácticos este
hecho implica que debido a que cada persona puede llegar a tener varios contratos a lo largo
del periodo, circunstancia por otra parte habitual dada la mayoritaria y persistente
temporalidad, cada persona puede aparecer en dicha base de contrataciones varias veces. Es
decir, que cada persona se halla registrada tantas veces como contratos ha tenido a lo largo
de cada uno de los años del periodo analizado.
El primer paso llevado a cabo ha sido la transformación de esas bases originales con el
objetivo de construir una nueva base de datos donde la unidad de análisis pase a ser las
personas contratadas. Esta transformación se ha podido realizar agregando los registros de
contratos a través de la variable de identificación de las personas4. De este modo, en la nueva
“base de personas contratadas” se registran tantos casos como personas han sido contratadas
en Navarra a lo largo del periodo analizado (enero 2008-marzo 2013).
4 En cumplimiento de la normativa vigente relativa a la protección de datos (Ley Orgánica 15/1999, de Protección de Datos de Carácter
Personal) se procedió posteriormente a anonimizar las bases de datos. Por lo tanto, esa variable de identificación es simplemente una
correlación numérica. Además, previamente se firmó un contrato de confidencialidad conforme dicta dicha ley.
10
En relación con este proceso de agregación (transformación a personas como unidad de
medida) se debe explicar que a cada registro de personas le acompañan diferentes tipos de
variables: sociodemográficas (edad, sexo, nacionalidad, etc.), contractuales (fecha de inicio del
contrato, tipo de contrato, ocupación, etc.), así como las relativas a los centros de trabajo con
los que se ha mantenido alguna relación contractual (localización, actividad, etc.).
Este proceso de agregación-transformación condiciona la manera de construir o
seleccionar las variables que constituyen la base final. Como se ha explicado, una persona que
ha tenido varios contratos en un año aparece tantas veces como contratos ha tenido
registrándose cada vez con sus respectivas variables como, por ejemplo, la del sector de
contratación, el tipo de contrato, etc. Por lo tanto, si el objetivo es que esta persona sólo
aparezca una vez en la nueva base es necesaria una selección o tratamiento de la información
a recopilar.
Con la intención de reducir al máximo las carencias que el proceso de agregación puede
suponer se ha procedido a elaborar tres tipos de variables diferentes:
En primer lugar, se han seleccionado los valores recogidos en el primer contrato que
esa persona haya tenido. De manera que si una persona ha tenido dos contratos diferentes,
los primeros datos que se recogen son los datos acerca del sector, la ocupación, la duración
del contrato, etc. relativos a su primer contrato.
En segundo lugar, se han seleccionado las características del último contrato registrado
y de esta forma también se ha dispuesto de la última información recogida. Estos dos tipos de
variables (primeras y últimas características registradas) resultan fundamentales para poder
analizar las transiciones laborales finales de las personas.
En tercer lugar, se han elaborado también variables que podríamos denominar como
sumatorias o acumulativas ya que contabilizan el número de veces que una persona ha pasado
por una serie de eventos tanto en los distintos años de manera independiente como en el
conjunto del periodo. Por ejemplo, el número total de contratos en un año y lógicamente en el
conjunto del periodo, el número de contratos indefinidos, temporales, las veces cuya
ocupación es la denominada elemental, etc.
En definitiva, esta construcción nos ha permitido ya no solo extraer características de la
contratación a nivel “stock” sino también desarrollar un análisis de flujos para conocer cómo
han sido las transiciones laborales de las personas objeto de estudio. Repetimos, la población
que alguna vez ha sido desempleada entre enero 2008 y marzo de 2013 y específicamente
aquella que ha sido beneficiaria de RB-RIS.
En cuanto a las bases de registro del desempleo, su tratamiento no ha resultado tan
complejo debido a que la unidad de medida son ya las propias personas. Aún así ha sido
11
necesaria una unificación y fusión de información para poder realizar también un análisis
longitudinal y no caer en el error de sumar a las mismas personas desempleadas. Es decir, se
ha necesitado construir una nueva base de datos que recoja la trayectoria de una persona a lo
largo del periodo pero esta vez desde la perspectiva del desempleo. En definitiva, se ha vuelto
a utilizar un proceso similar de agregación. Posteriormente se ha fusionado la información a la
base de personas contratadas ya creada y por último a la base relativa a la RB-RIS elaborada
ad hoc. Como en el caso anterior también se han construido diferentes tipos de variables
(primeras características, últimas características, sumatorias).
En un paso previo se han vinculado ambas bases (personas desempleadas y
contratadas) para de esta forma conocer las características de una misma persona desde la
perspectiva de la contratación y el desempleo. Una vez confeccionada esa base de referencia
se han creado nuevas variables necesarias para el propio análisis. Variables que han permitido
comparar diferentes subgrupos de personas desempleadas dependiendo de sus trayectorias.
Nos interesaba conocer las diferentes características dependiendo por ejemplo del tiempo
transcurrido en desempleo, la posible contratación y su tipología, etc.
Hay que añadir que también ha sido necesario un extenso proceso previo de adecuación
de la información original para poder agilizar el proceso de adecuación y posterior explotación.
En ese proceso se han unificado criterios y se han depurado algunos desajustes de las
variables originales para posteriormente crear las variables necesarias para la investigación.
Por último, respecto a las bases de datos relativas a la Renta Básica y Renta de
Inclusión Social procedentes del SIPSS (Sistema Integrado de Prestaciones y Servicios
Sociales) es obligado señalar también varios aspectos clave.
En primer lugar, lo habitual es que las estadísticas suministradas por el Departamento
de Asuntos Sociales del Gobierno de Navarra en referencia a la RB-RIS se centren en el
análisis, bien de las unidades perceptoras, bien de las personas solicitantes. Por tanto no
resulta en absoluto frecuente que se analice al total de las personas beneficiarias aspecto que
sí se ha tenido en cuenta en esta investigación. En este sentido debemos explicar que la
información recogida en el SIPSS está dividida en diversas bases o archivos. Estas son las
piezas con las que se estructura: Solicitudes, Personas, Personas relacionadas, Ficha social,
Ficha social personas, Ingresos económicos, Pagos y Causas de negación. Por tanto, sin entrar
en explicaciones detalladas de la información que se recoge en cada una de ellas es evidente
que para conformar una base de referencia única de explotación ha sido necesaria la fusión de
todas ellas. Para ello se han utilizado una serie de variables que podríamos denominar como
variables nexo a través de las cuales se ha podido ir relacionando el conjunto de la
información. Fundamentalmente han sido dos las variables utilizadas para ello, la identificación
de la solicitud (nº de solicitud) y la identificación de la persona (nº de persona).
12
Como es de suponer cada parte o archivo contiene una serie de variables, distinta
información. Algunas caracterizan a la persona solicitante, otras hacen referencia únicamente a
la solicitud. De tal manera la unidad de medida no siempre es la misma y por ello ha resultado
complicado el proceso de fusión. Por ejemplo, una persona puede aparecer tantas veces como
solicitudes a las que se le vincula y además puede estar registrada como solicitante o como
persona relacionada. Si tomamos como referencia de análisis el número de solicitud
aparecerán relacionadas con esa solicitud un número determinado de personas y si tomamos
como referencia a las personas aparecerán las todas solicitudes en la que aparece. En nuestro
caso y dado que se ha pretendido localizar a las personas que aparecen registradas como
desempleadas la referencia han sido las personas.
Una vez adecuados y ordenados cronológicamente los distintos archivos se ha
procedido a su fusión a través de las mencionadas variables nexo. Como en el caso de las
bases de desempleo y contratos se han elaborado una serie de nuevas variables como paso
previo a la agregación para de esta forma obtener la información tanto de la primera vez que
aparecen como beneficiarias de RB-RIS como de la última. También se ha obtenido
información acumulativa como por ejemplo el número de veces que las personas figuran como
beneficiarias a lo largo del periodo, aspecto necesario para realizar los análisis desde la
perspectiva de la duración como beneficiarios/as.
Por otra parte es preciso explicar que aunque se han realizado diversos análisis del
conjunto de las personas vinculadas a la RB-RIS a lo largo del periodo, para la fusión con la
base de paro y contratación se han seleccionado únicamente aquellas personas que han sido
beneficiarias y computadas en las solicitudes y que además son mayores de 15 años por ser
susceptibles de aparecer como paradas. Para esta fusión definitiva ha sido preciso unificar la
variable de identificación de la persona física ya que su formato es diferente dependiendo de la
fuente (desempleo, contratos, RB-RIS).
Por último, una vez obtenida la base principal conformada por las distintas variables de
paro, contratos y RB-RIS se ha procedido a elaborar otro tipo de variables, en este caso de
tipo cronológico que aportan la información necesaria para poder realizar un análisis de
transiciones. Es el caso por ejemplo de la variable denominada “transición” a través de la cual
podemos conocer cuál ha sido el último registro del periodo, desempleo o contratación, si el
último registro ha sido el contrato y este ha sido posterior a la última RB-RIS, si ha tenido un
contrato posterior a la última RB-RIS pero se vuelve a caer en el desempleo, si el último
registro es el paro no habiendo tenido ningún contrato en todo el periodo, si la última situación
es el paro y tuvo algún contrato anterior a la última RB-RIS o si el último registro es la RB-RIS
posterior a un contrato.
13
De esta forma una vez creadas las bases de datos conforme a los objetivos planteados
se ha procedido a su explotación y análisis. Tal y como se ha descrito el propio proceso de
análisis de los resultados también ha condicionado la propia explotación originando la
necesidad de creación de otras variables, recodificaciones y ajustes.
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Esquema del proceso metodológico:
Enfoque laboral de la Renta de Inclusión Social en Navarra en el marco de la crisis.
Objetivo principal
Análisis específico del las personas beneficiarias de la RB- RIS teniendo en cuenta sus transiciones laborales desde el
punto de vista del desempleo y la contratación con el fin de configurar una herramienta de consulta y soporte
cuantitativo.
Objetivos secundarios
•
Análisis en profundidad del conjunto de las personas beneficiarias de la RIS-RB que aparecen registradas en las bases
de desempleo y contratos del SNE. Principales características, perfiles y comparativa con otros grupos
(beneficiarios/as que no aparecen en otras bases de datos, parados/as no beneficiarios/as)
Análisis comparativo de las personas beneficiarias de la RIS-RB teniendo en cuenta sus posibles transiciones laborales.
Reconstrucción de itinerarios laborales a través de las bases de datos de desempleo, contratación y la propia RIS-RB.
Análisis complementario de la influencia de determinadas variables o circunstancias.
Recomendaciones al respecto.
•
•
•
A.
1.
2.
3.
4.
5.
Proceso de información y recopilación (bases de desempleo y contraros del SNE y bases de
datos relativas a la RB y RIS del Sistema Integrado de Prestaciones y Servicios Sociales,SIPSS,
del Departamento de Asuntos Sociales del Gobierno de Navarra).
Periodo de referencia temporal: (ene08-mar013).
Reuniónes con el SNE y Servicio de Atención al Desarrollo e Inclusión de las personas de para la explicación y puesta
en marcha del proyecto de investigación.
Firma del Convenio de confidencialidad conforme a la ley de protección de datos.
Análisis previo de la información registrada en las distintas bases de datos. Variables, etiquetas, unidades de medida,
variables de unión, etc.
Petición de la información necesaria para la investigación.
Recopilación de información (fuentes primarias, secundarias). Investigaciones y análisis complementarios.
B. Proceso metodológico (trabajo con las bases de datos)
1.
Una vez recogidos los archivos de datos se realiza una primera transformación (programa estadístico SPSS).
2.
Primer tratamiento de las bases de datos resultantes de manera independiente. Significación de las variables
iniciales. Elaboración de sintaxis, etiquetas, valores, unificación de criterios (homogeneización de las variables de
unión). Fusión de las distintas bases de datos que suministran información a través de variables de fusión o nexo.
3.
Transformación y adecuación de las variables para agregación en personas (unidad de medida del análisis).
Proceso de creación, recodificación y ajuste de las bases de datos ya agregadas. Fusión de bases de datos.
Creación de bases de datos secundarias para su posterior tratamiento con el fin de crear una base de datos
principal.
4.
Proceso dinámico de explotación y análisis. El propio análisis determina la necesidad de ampliar o redireccionar la
explotación.
5.
Redacción del informe final.
15
4. Marco introductorio. Renta Básica y Renta
de Inclusión Social en el contexto de la
crisis
Como paso previo a un análisis como el que se plantea en esta investigación resulta
imprescindible conocer la coyuntura en la que nos encontramos. A grandes rasgos en este
apartado se pretende aportar información sobre el contexto en el que entra en vigor la Renta
de Inclusión Social en Navarra tras años de aplicación de la Renta Básica y sobre sus
diferentes características, con el objetivo de facilitar la posterior comprensión de aspectos
como el significativo aumento de su demanda, los diferentes perfiles entre las personas
beneficiarias, etc.
4.1. Crisis del empleo y crisis social
No resulta necesario, puesto que existe suficiente bibliografía sobre ello, explicar el
proceso por el que desde la crisis financiera originada en Estados Unidos hemos llegado a una
de las peores crisis del empleo de la historia, especialmente manifiesta en los países del sur de
Europa. Aspectos como el boom inmobiliario, bajos niveles de competitividad, una estructura
productiva escasamente innovadora, elevados niveles de economía sumergida y fraude fiscal,
pero sobre todo un mercado de trabajo excesivamente dualizado y flexible, con sistemas de
protección del empleo que se han manifestado insuficientes, han formado parte de la
cimentación y han confluido con la propia crisis dando lugar a la mayor destrucción de empleo
vivida en España.
Esta realidad se refleja en Navarra en unas cifras de desempleo que rondan las 50.000
personas y en el hecho de que desde el cuatro trimestre de 2008 solo se hayan dado tres
periodos de creación de empleo de escaso alcance, frente a los 16.900 empleos perdidos en el
segundo trimestre de 2009 o los 12.600 del segundo trimestre de 2013. La situación del
empleo en 2008 parece por tanto difícilmente recuperable en el corto y medio plazo. La crisis
global, socioeconómica, política, de valores, tendrá efectos estructurales que es preciso
contemplar.
16
Gráfico 1. Evolución del desempleo registrado en Navarra.
63.000
56.524
58.000
53.000
50.407
48.000
43.000
38.000
33.000
28.000
23.000
22.287
ene
feb
mar
abr
may
jun
jul
ago
sep
oct
nov
dic
ene
feb
mar
abr
may
jun
jul
ago
sep
oct
nov
dic
ene
feb
mar
abr
may
jun
jul
ago
sep
oct
nov
dic
ene
feb
mar
abr
may
jun
jul
ago
sep
oct
nov
dic
ene
feb
mar
abr
may
jun
jul
ago
sep
oct
nov
dic
ene
feb
mar
abr
may
jun
jul
ago
sep
18.000
2008
2009
2010
2011
2012
2013
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de paro registrado (SNE).
Creación de empleo
Gráfico 2. Creación/destrucción de empleo en Navarra (variación anual de la población
ocupada).
5.000
3.700
2.3002.100
500
2.200
900
0
-2.500
-5.000
-6.200
Destrucción de empleo
-6.700
-10.000
-5.800
-7.000
-9.900
-10.300
-12.300
-12.700
-15.000
-13.900
-10.200
-10.700 -11.100
-11.200
-12.600
-16.900
-20.000
I
II
III
2008
IV
I
II
III
2009
IV
I
II
III
2010
IV
I
II
III
IV
2011
I
II
III
IV
2012
I
II
2013
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EPA (INE).
Si bien es cierto que en Navarra los efectos de la crisis en el empleo, además de más
tardíos, han sido algo más suaves. Desde inicios de 2008 hasta mediados de 2013 la tasa de
desempleo en España ha pasado de situarse en el 9,63% a alcanzar un porcentaje del
26,26%, mientras que en la Comunidad Foral el desempleo en el primer trimestre de 2008 se
situaba en el 6,05% y en el segundo trimestre de 2013 se encontraba en el 18,32%.
17
Gráfico 3. Evolución de las tasas de desempleo en Navarra y España
27,16
26,02
26,26
24,44 24,63 25,02
22,85
17,92
17,36
17,93
20,05 20,09 19,79 20,33
18,83
21,29 20,89 21,52
13,91
11,33
9,63
6,05
I
10,44
5,62
II
16,34
7,07
III
8,12
IV
10,42
I
12,23
II
2008
10,39 10,53
III
2009
IV
12,32 10,96
I
II
IV
I
2010
Navarra
II
III
IV
I
2011
19,02 18,32
14,95
13,40 12,85 11,68 13,82
12,47 11,64
III
17,15
16,41
II
III
2012
IV
I
II
2013
España
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EPA (INE).
La explicación de esta diferente incidencia de la crisis en el empleo procede de la
distancia existente en el punto de partida entre la situación navarra y la estatal. En primer
lugar, nuestra estructura productiva con mayor peso del sector industrial (en términos
generales un sector más estable, con menor estacionalidad, con mejores condiciones laborales,
etc., que el sector servicios) sería uno de los elementos que fundamentaría unos menores
niveles de desempleo. El hecho es que, como puede verse en el siguiente gráfico, las
Comunidades Autónomas con mayor peso del sector industrial registran unas tasas de
desempleo inferiores. Navarra con un 25,7% de ocupación en este sector presenta una tasa de
desempleo del 18,32%, mientras que a nivel estatal el porcentaje de ocupación en la industria
se encuentra en el 13,7% y la tasa de desempleo, como se acaba de mostrar, casi 8 puntos
por encima de la navarra.
18
Gráfico 4. Proporción de la ocupación en la industria y tasa de paro por CC.AA. (IIT013).
30,29
29,06
35,79
33,69
23,85
21,92
21,27
29,13
22,4
20,73
33,69
22,35
26,26
24,4
21,03
19,52
18,32
8,7
5,5
5,0
13,7
España
9,3
Baleares
Galicia
P o rc e n ta je de la o c u p a c ió n e n la In du stria
11,2
Canarias
C.La Mancha
14,5 12,3
Andalucía
15,1
Madrid
15,4
Extremadura
15,6
Murcia
16,9
Asturias
17,1
C.León
Cataluña
17,4
C. Valenciana
18,7
Cantabria
20,5
Aragón
25,7
País Vasco
La Rioja
27,7
Navarra
15,46
T a sa d e pa ro
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del IIT de la EPA (INE).
Otro elemento diferenciador influyente en una menor incidencia en Navarra de la crisis
del empleo es sin duda el aspecto formativo. Para comenzar, la tasa de abandono escolar
temprano es significativamente menor que a nivel estatal. Tanto al inicio de la crisis como en
la actualidad los niveles de abandono de la formación en España se encuentran más de 10
puntos por encima de los registrados para Navarra. Y como puede comprobarse a través del
gráfico 6, en aquellas Comunidades Autónomas en los que los niveles de abandono escolar son
más altos confluyen también las tasas de desempleo más elevadas.
Gráfico 5. Tasa de abandono escolar temprano5.
34,23
25,75
22,47
12,81
Es paña
Navar ra
IIT08
Es paña
Navarra
IIT013
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EPA (INE).
5 Porcentaje de población de 18 a 24 años que no ha alcanzado el Bachillerato y no cursa estudios reglados.
19
Gráfico 6. Tasa de abandono escolar temprano y tasa de paro por CC.AA.
35,79
33,69
33,69
30,29 29,13
29,06
26,26
24,40
22,35
21,92
21,27
23,85
22,40
20,73
18,32
21,03
19,52
15,46
Ta sa de a ba ndono e sc ola r te mpra no
España
Extremadura
Andalucía
Baleares
Canarias
Murcia
C La Mancha
Cataluña
Madrid
La Rioja
C Valenciana
Galicia
C León
Asturias
Aragón
Navarra
Cantabria
País Vasco
9,62 12,12 12,81 17,75 20,09 20,39 22,65 23,27 23,54 23,80 26,89 28,29 29,81 30,31 31,07 31,32 31,82 25,75
Ta sa de pa ro
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EPA (INE).
Por otra parte, se constata también un mayor nivel formativo y una mayor participación
en la formación para el empleo entre la población activa en Navarra. Concretamente el
porcentaje de población activa en Navarra con niveles formativos superiores se sitúa en la
actualidad en el 42,11%, mientras que a nivel estatal supone el 35,71%. A su vez, la
población activa que participa en formación no reglada en Navarra se sitúa en el 12,42%,
mientras que la media española no alcanza el 11%.
Gráfico 7. Distribución de población ACTIVA según nivel de estudios. España y Navarra
(IIT08-IIT013).
44,66
42,11
41,06
38,71
35,98
35,71
32,55
31,81
25,32
23,53
25,34
23,24
Es paña
Navarra
IIT08
Nivel bajo: preprimaria, primaria, ESO
España
Navarra
IIT013
Nivel medio: Bachillerato, FP media
Nivel alto: FP superior, universidad
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EPA (INE).
20
Gráfico 8. Porcentaje de población ACTIVA en Formación No Reglada y tasa de paro.
España y Navarra (IIT08-IIT013).
26,26 (dif.7,94)
18,32
10,44 (dif. 4,82)
5,62
10,67
13,99
10,72
12,42
España
Navarra
España
Navarra
IIT08
IIT013
% pob. activa en Formac. no reglada
Tasa de paro
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EPA (INE).
Sin embargo, también es cierto que pesar de la influencia positiva de los aspectos
analizados hasta este punto, no se ha evitado que el alargamiento de la crisis haya provocado
un incremento de la vulnerabilidad y de la exclusión social, así como una mayor fractura social,
que nos permitiría hablar en la actualidad de una crisis social, en definitiva de un
debilitamiento preocupante de los niveles de cohesión social.
Gráfico 9. Evolución de la proporción del desempleo de larga duración (sobre el total de la
población parada)
70%
58,4%
55,0% 56,3%
52,2% 52,5%
49,4%
50,0%
49,4% 48,3% 49,6%
47,3%
60%
50%
42,4%
38,7%
40%
34,5%
30%
26,3%
23,1%
20% 17,0%
17,2%
29,5%
25,2%
45,9%
43,1%
40,6%
32,8%
33,8%
IIT
IIIT
50,0%
48,2%
46,6% 47,8%
43,6%
44,4%
40,2% 39,8%
33,1%
27,8%
19,7%
10%
0%
IT
IIT
IIIT
2009
IVT
IT
IVT
IT
2010
IIT
IIIT
IVT
IT
IIT
2011
Navarra
IIIT
2012
IVT
IT
IIT
2013
España
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EPA (INE).
Con unos niveles de desempleo de larga duración como los registrados tanto a nivel
estatal (58,4%) como en Navarra (49,6%) no se puede hablar de una crisis del empleo
21
coyuntural. Como ya se ha mencionado, ésta es sin duda una crisis estructural de la que como
consecuencia surgirá un orden social diferente al existente. En este nuevo contexto, el
tradicional sistema estatal de protección al desempleo se ha demostrado claramente
insuficiente para hacer frente a situaciones de paro tan prolongado y numeroso. Los subsidios
se dirigen a colectivos determinados y no están pensados para la lucha contra la pobreza y/o
la exclusión. El paro de larga duración está generando el agotamiento de la protección
económica. De hecho, en torno al 40% de las personas inscritas como desempleadas se
encuentran en situación de desprotección.
Gráfico 10. Evolución de la cobertura del sistema de protección por desempleo.
80%
78,3%
78%
74,9%
77,5%
76%
74%
72%
72,9%
76,4%
72,30%
70,2%
69,2%
70%
69,9%
68%
66%
66,1%
64%
63,6%
62%
62,0%
60%
jun-08
jun-09
jun-10
Navarra
jun-11
jun-12
jun-13
España
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.
Gráfico 11. Porcentaje de hogares con todos sus miembros activos desempleados
(respecto al total de hogares con activos).
14,11
10,89
4,38
1,94
Es paña
Navarra
IIT08
España
Navarra
IIT013
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EPA (INE).
22
Al desbordamiento del sistema tradicional de protección al empleo, hay sumar el
agotamiento del papel que la familia está teniendo como “parapeto” de sus miembros ante la
crisis. Conviene resaltar el creciente protagonismo del sistema de pensiones en cada vez más
hogares. Por ejemplo, un aspecto ilustrativo es que si nos remontamos a los comienzos de la
crisis, año 2008, podemos destacar cómo se ha producido un significativo aumento de los
hogares en los que conviven personas jubiladas con activas en desempleo. Dadas las
circunstancias resulta todavía más destacable el hecho del fuerte incremento de los hogares
con personas jubiladas donde todos los activos/as del hogar se encuentran desempleados/as.
La estimación en Navarra en el segundo trimestre de 2013 era de 3.750 hogares mientras que
en el segundo trimestre de 2008, la cifra estimada era de 600. Es decir, en cinco años se ha
multiplicado por 6,25. Por tanto, el número de este tipo de hogares ha aumentado en Navarra
en 3.150, es decir, un alarmante 525%. Sin embargo, a pesar del fuerte aumento de esta
tipología de hogar, Navarra sigue siendo una de las Comunidades con menor porcentaje de
hogares en los que conviven pensionistas y en los que todas las personas activas están
desempleadas (respecto al total de hogares con activos), un 2,1% frente al 2,9% estatal. Si
únicamente tenemos en cuenta los hogares en los que conviven jubilados y personas
desempleadas las cifras alcanzan en la actualidad los 5.957 hogares navarros, cuando en 2008
esta situación se daba en 715 hogares.
En definitiva y a pesar de los matices metodológicos (las cifras que observamos son
estimaciones) los datos permiten demostrar el aumento significativo de la dependencia de las
pensiones por jubilación por parte de cada vez un mayor número de personas. Las pensiones
se han convertido en un recurso esencial para la supervivencia de muchas familias y está
situación está confluyendo con los continuos recortes al sistema que sin duda afectarán a las
personas jubiladas y a su entorno más cercano.
Gráfico 12. Porcentaje de hogares con algún pensionista por jubilación y con algún
desempleado/a (respecto al total de hogares con activos).
5,0
4,42
4,5
4,0
3,35
3,5
3,0
2,5
2,0
1,90
1,5
1,0
0,41
0,5
0,0
Es paña
Navarra
IIT08
Es paña
Navarr a
IIT013
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EPA (INE).
23
Otro aspecto que puede mostrarnos el nivel de agotamiento de las familias como
consecuencia de la prolongación de la crisis, es su incapacidad para afrontar gastos
imprevistos. En Navarra esta circunstancia se da en el 20% de los hogares, aunque es
exactamente la mitad del porcentaje estatal y tres veces menos que el máximo valor
(Canarias).Teniendo en cuenta que el número total de hogares en Navarra es de
aproximadamente 243.000, ese 20% supondría que aproximadamente 48.600 hogares
tendrían problemas para pagar gastos imprevistos. Quedando patente, a pesar de una mejor
situación comparada con la mayor parte de las Comunidades Autónomas, el aumento de las
dificultades para muchas familias navarras. De hecho, según esta misma fuente, el 5,1% de
los hogares navarros, unos 12.400, tiene muchas dificultades para llegar a fin de mes,
porcentaje que en el conjunto del estado se eleva hasta el 12,7%.
Gráfico 13. % de hogares que no tienen capacidad para afrontar gastos imprevistos según
CC.AA.
60,8
57,3
48,3
46,5
España
40
43,6
39
32,3
23,5
22,1
20
Navarra
25,5
Cantabria
27,3
Aragón
La Rioja
Baleares
G alicia
Cataluña
Madrid
C.
Valenciana
C. La
Mancha
Extremadura
Andalucía
Murcia
Canarias
29
C. León
33
Asturias
39,3
18,2
País Vasco
50,6
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (INE). Datos 2012 (provisionales).
24
Gráfico 14. Evolución del porcentaje de hogares que no tienen capacidad para afrontar
gastos imprevistos. España y Navarra.
40
36,7
35,9
15,7
16
2010
2011
34
28,1
20
13,7
13,6
2008
2009
Navarra
2012 (provisional)
España
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (INE). Datos 2012 (provisionales).
En este contexto es finalmente el sistema de protección social el que se enfrenta a una
creciente
demanda
de
cobertura
de
necesidades
básicas
de
los
hogares
navarros.
Estadísticamente la situación a la que debe hacer frente este sistema podría cifrarse utilizando
la Tasa AROPE6 establecida por la Unión Europea. Según esta tasa el nivel estatal de riesgo de
pobreza o exclusión social se sitúa en el 27% siendo para Navarra del 13,1%, la menor del
Estado.
Sin embargo, hay que tener en cuenta varios aspectos. Primero, que los datos hacen
referencia a 2011. Desde entonces ha seguido aumentando el desempleo tanto en España
como en Navarra, elemento fundamental para medir la vulnerabilidad y la exclusión. Segundo,
también cabe considerar el grave aumento del paro de larga duración y la disminución de la
cobertura por desempleo. En tercer lugar, el cambio producido en la normativa con respecto a
la Renta Básica, en la que aumentaron los requisitos. Por último, se trata de un indicador de
comparativa de conjunto y no relativo o específico de cada territorio. La aplicación de los
umbrales regionales para la medición de la pobreza ha puesto de manifiesto una mayor
similitud entre las CCAA que la reflejada por los umbrales estatales.
6 Tasa AROPE: nueva tasa de pobreza o exclusión social (at risk of poverty or social exclusion, AROPE), creada en 2010, analiza la
pobreza desde una perspectiva mas amplia: se considera en situación de pobreza o exclusión a la persona que sufre una de tres carencias: falta
de ingresos (el concepto considerado hasta 2010, 60% de la mediana del ingreso equivalente), privación material severa ( 4 de 9 ítems) o vivir
en un hogar con baja o nula intensidad laboral (por debajo del 0,2). La Encuesta Europea de Ingresos y Condiciones de Vida (EU-SILC), que en
España se conoce como Encuesta de Condiciones de Vida y es realizada anualmente por el INE, es la fuente en la que se fundamenta este
indicador social.
25
Por tanto, a pesar de que es indudable la mejor situación de Navarra también es cierto
que se ha dado un incremento constante de las situaciones de vulnerabilidad y exclusión que
requieren un aumento del esfuerzo en este sentido. Lo cierto es que los últimos cambios
normativos responden a esa creciente demanda.
Gráfico 15. % población que se encuentra en riesgo de pobreza y/o exclusión social (Tasa
AROPE) según CC.AA.
38,6
38,2
35,5
35,2
30,9
España
27
29,3
26,6
25,4
24,5
24,1
23,7
23,3
19,7
19,2
17,4
16,0
Navarra
País Vasco
Asturias
Madrid
Aragón
Cataluña
Galicia
C. Valenciana
Baleares
Cantabria
C. León
La Rioja
Murcia
Extremadura
C. la Mancha
Canarias
Andalucía
13,1
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Eurostat (2011).
Gráfico 16. Evolución de la tasa AROPE, España y Navarra.
27,0
25,5
23,4
22,9
13,1
9,7
9,4
2008
9,7
2009
2010
España
2011
Navarra
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Eurostat (2011).
26
4.2. La Renta Básica y la Renta de Inclusión Social
Desde el año 1999 y respecto a las competencias asumidas en materia de asistencia
social, Navarra desarrolla dentro en el marco de la Ley Foral de Carta de Derechos Sociales y
del Plan de lucha contra la exclusión social una renta básica dirigida a los ciudadanos de la
Comunidad Autónoma orientada a cubrir necesidades estrictamente básicas. La normativa a
través de la que se rige (Decreto Foral 120/1999 de 19 de Abril por el que se regula la Renta
Básica) establece la unidad familiar como perceptora de la prestación, delimita las condiciones
económicas y estructurales que debe reunir, los compromisos a los que deben someterse los
miembros de estos hogares y la demás condiciones (compatibilidades e incompatibilidades)
que regulan la ayuda, así como su cuantía y los procedimientos necesarios de solicitud y
tramitación.
Como
aspecto
destacable
se
señala
la
vinculación
de
la
prestación
al
establecimiento de un acuerdo de incorporación sociolaboral que evite la consolidación de la
ayuda sin objetivo de inserción, ya que ésta no tiene duración predeterminada.
A partir de 2012, fundamentado en la necesidad de dar respuesta a la creciente
demanda social y sobre todo por cuestiones presupuestarias se procede a replantear el
programa de la prestación de renta básica a través de un cambio normativo en el que se
establecen dos itinerarios dirigidos a distintos perceptores. “Uno, para las unidades familiares
en situación de exclusión social y que demanda una prestación económica finalista que
satisfaga sus necesidades básicas y les ayude a integrarse socialmente, y otro, para personas
que han quedado en situación de desempleo y sin derecho a prestaciones y subsidios
laborales.” En relación con este aspecto se introduce la distinción entre el Acuerdo de
Incorporación Social dirigido al primer tipo de unidad familiar y el Acuerdo de Incorporación
Sociolaboral para el segundo.
Sin embargo fueron los cambios en los requisitos de acceso y la introducción de la
limitación temporal de la prestación los aspectos que mayor controversia social han generado.
De hecho, tal y como se explica posteriormente, se han modificado algunas cuestiones que sin
volver a la anterior Renta Básica han flexibilizado algo más la normativa.
REQUISITOS DE ACCESO (anteriores al último cambio normativo, nov. 2013)
RENTA BÁSICA
1.
2.
RENTA DE INCLUSIÓN SOCIAL
Acreditar la residencia efectiva en Navarra con
1. Ser mayor de veinticinco años y menor de sesenta y
una antigüedad mínima de 2 años
cinco
Haber solicitado previamente de cualquiera de
2. Residir legalmente en territorio español
las Administraciones y de la Seguridad Social las
c) Residencia continuada y efectiva en Navarra de, al
27
ayudas, pensiones, prestaciones o subsidios de
menos veinticuatro meses inmediatamente anteriores a la
cualquier índole que pudiera corresponder por
fecha de presentación de solicitud
derecho, incluidas las acciones legales derivadas
del impago de pensiones por alimentos
3.
3. Que los recursos económicos de la unidad familiar en el
último semestre sea, en cómputo mensual, inferiores a la
Pertenecer a uno de los colectivos siguientes: a)
cuantía de renta de inclusión que le correspondería a la
Personas menores de 65 años y mayores de 25
misma.
años. b) Personas menores de 25 años que
constituyan una Unidad Familiar independiente y
estén incluidas en un Proyecto de Incorporación
Sociolaboral. No se considerarán como unidades
familiares
independiente
las
estancias
temporales fuera de la Unidad Familiar habitual
4. Haber solicitado previamente de cualquiera de las
Administraciones Públicas competentes las prestaciones,
pensiones, prestaciones o subsidios de toda índole que
pudieran corresponderles por derecho, incluido el ejercicio
de las acciones legales para el establecimiento y pago de
pensiones por alimentos y/o compensatorias.
producidas por proximidad al centro educativo
* Excepcionalmente, mediante orden foral de la persona
en que se cursan estudios
titular del Departamento competente en materia de
4.
Que los recursos económicos de la Unidad
Familiar en su conjunto, considerados en el
último
semestre,
resulten
inferiores
a
las
cantidades mensuales previstas en el artículo 3
de este Decreto Foral.
5.
políticas social y por causas objetivamente justificadas en
el expediente, podrán ser beneficiarias de la prestación
aquellas personas que constituyan unidades familiares en
las que , aun no cumpliendo los requisitos a) y d)
concurran circunstancias que las coloquen en situaciones
Haber suscrito, en su caso, el Acuerdo de
de necesidad que se determinen reglamentariamente.
Incorporación Sociolaboral a que se refiere el
artículo 6 de este Decreto Foral.
* Excepcionalmente podrán ser beneficiarias de la
prestación las Unidades Familiares en las que, aún no
cumpliendo
todos
los
requisitos,
concurran
circunstancias que las coloquen en situación de
especial necesidad.
PERIODO PERCEPCIÓN
RENTA BÁSICA
1.
La Renta Básica se concederá, con carácter
general,
2.
RENTA INCLUSIÓN SOCIAL
por
periodos
de
6
meses.
1.
La concesión de la renta de inclusión social se
Previa
realizará por el Departamento competente en
propuesta motivada del Servicio Social de Base,
materia de política social, y tendrá con carácter
el periodo de concesión podrá alcanzar hasta 12
general una duración de seis meses, renovables
meses.
por periodos similares hasta un máximo de
veinticuatro meses.
La concesión se podrá renovar por sucesivos
periodos
semestrales.
producidas
hasta
documentación
Para las
los
requerida
24
se
renovaciones
meses,
limitará
a
2.
Excepcionalmente, mediante orden foral de la
la
persona titular del Departamento competente en
la
materia de política social, se pondrán superar
suscripción de una nueva solicitud acompañada
dichos
periodos
máximos
de
concesión
de un informe del Servicio Social de Base y
establecidos en el apartado anterior cuando
Equipo de Incorporación Sociolaboral que haya
concurran causas excepcionales o situaciones de
28
3.
suscrito el Acuerdo de Incorporación Sociolaboral
exclusión
correspondiente indicando que la situación de
contempladas reglamentariamente. En los casos
necesidad continúa y dando cuenta del proceso
de
de incorporación sociolaboral seguido hasta el
veinticuatro meses, el importe de la prestación
momento.
completará los recursos económicos mensuales
Para prolongar la prestación más allá de 24
meses, la solicitud deberá ir acompañada de una
evaluación
individual
del
proceso
de
social
renovación
consolidada
extraordinaria
que
se
más
hallen
allá
de
hasta el 80 por 100 del importe previsto para la
unidad familiar en el apartado 1 del artículo
anterior.
incorporación, un nuevo pronóstico sobre las
posibilidades del mismo y una nueva propuesta
de Acuerdo de Incorporación Sociolaboral. La
evaluación,
pronóstico
y
propuesta
serán
realizados por el Servicio Social de Base y Equipo
de Incorporación Sociolaboral en colaboración
con la o las personas destinatarias. La propuesta
deberá incluir una oferta de inserción laboral o
señalar explícitamente las causas por las que
esta oferta no es posible.
El hecho es que las modificaciones que observamos han introducido un endurecimiento
de las condiciones de obtención de la prestación (limitando ésta a población regular y entre 25
y 65 años, salvo excepcionalidades) y una limitación temporal de la misma de 24 meses que
anteriormente no existía.
Gráfico 17. Evolución del número de unidades perceptoras de la RB-RIS.
11.000
10.000
10.000
9.000
8.186
7.921
8.000
7.449
7.000
6.000
5.662
5.000
4.000
3.162
3.000
2008
2009
2010
2011
2012
2013 (previsión
Gobierno de
Navarra)
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos del Departamento de Políticas Sociales del Gobierno de Navarra.
29
Las limitaciones incorporadas a la prestación explicarían el por qué a pesar del
previsible aumento de la demanda de protección social respecto a la situación que hemos
observado en el anterior capítulo, en el año 2012 (tal y como muestra el anterior gráfico) se
produce un descenso de personas beneficiarias de la Renta de Inclusión Social. Aunque resulta
fundamental destacar la estimación que Gobierno de Navarra ha realizado para 2013, en la
que se espera que a pesar del endurecimiento de los requisitos, la demanda sea tan
importante que el número de personas beneficiarias alcance las 10.000.
Gráfico 18. Distribución porcentual de las causas de desestimación (2012 y 2013).
50,8%
31,5%
25,4%
15,7%
13,3%
8,7%
4,8%
2012
1,6%
No concurrir
situación de
excepcionalidad
0,4%
Ocultación de
datos u otros
incumplimientos
similares
No cumplir otros
requisitos
0,1% 0,2%
Recursos
suficientes
0,7%
No estar en
situación de
exclusión social
No residir de
manera
continuada y
efectiva en
No residir
legalmente en
España
No cumplir el
requisito de
edad
Haber agotado
el periodo de 24
meses
1,5% 1,7% 0,7% 0,7%
9,6%
6,7%
0,6% 0,8%
Rechazo de la
comisión de
valoración
9,5%
Incumplimientos
de compromisos
adquiridos
14,8%
2013
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos del Departamento de Políticas Sociales del Gobierno de Navarra.
Por otra parte es el tiempo de limitación (24 meses) la primera razón por la que se
deniega la prestación durante 2012, seguido de los recursos suficientes y de no residir de
manera continuada en Navarra. No residir de manera legal es otro aspecto relevante para la
negativa, no así el incumplimiento del requisito de edad. En 2013, las negativas se acumulan
considerablemente en el apartado de “recursos suficientes”, parámetros que no han sufrido
cambios entre la Renta Básica y la Renta de Inclusión Social.
En materia económica la Administración se enfrenta al reto de dar respuesta a un
mayor volumen de demandantes en un momento de recortes económicos en la mayoría las
áreas públicas. Desde 2008 hasta 2011 la partida económica destinada a la cobertura de la
Renta Básica se vio duplicada casi por cuatro. Sin embargo en el año 2012 se produjo una
30
reducción del 13%, mientras que el número de personas beneficiarias (como hemos
constatado anteriormente) se redujo un 3%. Sin duda esta partida económica en el presente
año
2013,
ante
una
estimación
de
10.000
perceptores,
se
verá
incrementada
significativamente, algunas estimaciones consideran que lo hará hasta los 45 millones de
euros.
Gráfico 19. Evolución del gasto total de la RB-RIS.
37.500.000
34.900.617
35.000.000
32.500.000
30.274.234
29.503.081
30.000.000
27.500.000
25.000.000
22.500.000
20.241.369
20.000.000
17.500.000
15.000.000
12.500.000
10.000.000
8.885.361
7.500.000
5.000.000
2008
2009
2010
2011
2012
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos del Departamento de Políticas Sociales del Gobierno de Navarra.
En la presente coyuntura el riesgo de dejar fuera a determinados perfiles de personas
con necesidades básicas no cubiertas ronda sobre las decisiones políticas a tomar en materia
de protección social. De ahí la necesidad de conocer al máximo el alcance y las carencias de
las prestaciones ya existentes, como en este caso la Renta de Inclusión Social.
En cuanto a las características de las personas que hasta la actualidad (2009-2013) ha
cubierto este tipo de prestaciones cabe destacar las siguientes cuestiones:
-
Desde la perspectiva de género se da un cierto equilibrio. El 51% de las
personas titulares-perceptoras de la Renta son hombres y por consiguiente el
49% son mujeres.
-
El 58% son inmigrantes. Se ha producido un creciente protagonismo del
colectivo como consecuencia del impacto de la crisis.
-
Las principales tipologías de hogar son las unidades familiares compuestas por
un/a adulto solo (44%) o con menores a su cargo (44%).
31
Gráfico 20. Distribución de las personas titulares beneficiarias según sexo.
49% Mujeres
51% Hombres
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos del Departamento de Políticas Sociales del Gobierno de Navarra.
Gráfico 21. Distribución de las personas titulares beneficiarias según origen.
58%
42%
Autóctonos
Inmigrantes
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos del Departamento de Políticas Sociales del Gobierno de Navarra.
Gráfico 22. Tipo de hogar de las personas titulares beneficiarias.
45%
44%
11%
Adulto solo
Unidad familiar con menores
Unidad familiar con adultos
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos del Departamento de Políticas Sociales del Gobierno de Navarra.
32
La mayor presencia de población inmigrante entre las personas perceptoras de la
Renta, se encuentra íntimamente vinculada a la mayor incidencia del desempleo en el
colectivo, tal y como puede contemplarse en el siguiente gráfico. Mientras que el desempleo
entre la población española ha aumentado desde el comienzo de la crisis, primavera de 2008,
un 149%, el aumento del paro “extranjero” ha sido del 181%.
Gráfico 23. Evolución del desempleo registrado según nacionalidad.
Variación e xtrnj.
181,40%
Variación tot.
153,45%
Variación e s p.
148,70%
may
jun
jul
ago
sep
oct
nov
dic
ene
feb
mar
abr
may
jun
jul
ago
sep
oct
nov
dic
ene
feb
mar
abr
may
jun
jul
ago
sep
oct
nov
dic
ene
feb
mar
abr
may
jun
jul
ago
sep
oct
nov
dic
ene
feb
mar
abr
may
jun
jul
ago
sep
oct
nov
dic
ene
feb
mar
V a lo r í ndic e de
re f e re nc ia
2008
2009
Desempleo Total
2010
2011
Desempleo extranjero
2012
2013
Desempleo españoles/as
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos mensuales del desempleo registrado (SNE).
Como cierre del presente apartado y ante las dudas que se han planteado en relación
con la capacidad de respuesta a la creciente demanda de la Renta de Inclusión de Social, a
finales de 2013 se han aprobado, tal y como se ha mencionado, una serie de medidas como:
-
Aumento del límite temporal establecido para la percepción de la Renta, pasando
de 24 meses a 30.
-
Eliminación de este límite temporal en el caso de que las familias perceptoras
cuente con algún miembro menor de 16 años.
-
Las personas menores de 25 años y mayores de 65 años pueden se perceptoras
de la Renta en caso de tener a su cargo menores de edad o personas con
dependencia o discapacidad mayor del 65%.
-
Las personas sin residencia legal también podrán percibir la prestación cuando
tengan a su cargo menores de 16 años, o si se han visto privadas de residencia
legal por la pérdida de su empleo.
33
-
Los meses de residencia continuada en Navarra exigibles se reducen de 24 a 22.
-
Y por último, la cuantía de las personas perceptoras solas se reduce al 85 del
SMI (548 Euros) con el fin de disponer de mayor partida presupuestaria para
abarcar el incremento de situaciones contempladas.
Añadiendo estas situaciones se pretende garantizar una mayor cobertura reduciendo en
parte las limitaciones establecidas anteriormente, sin embargo estas medidas no parecen
suficientes, si
no
parches puntales
a las
reivindicaciones
más
urgentes. Dadas
las
circunstancias (las previsiones resultan claramente insuficientes) el número de personas que
no entrarán en el sistema público de protección social irá en aumento.
Para garantizar una plena cobertura de la demanda actual, sería conveniente considerar
un sistema de rentas mínimas garantizadas como el propuesto por CCOO a nivel estatal y que
ya hemos anticipado en la introducción al presente informe.
Concretamente CCOO propone una Renta Mínima garantizada para todo el Estado con el
objetivo de garantizar unos ingresos mínimos de subsistencia y establecer medidas de apoyo a
la inclusión sociolaboral dirigidas a los 630.000 hogares españoles en situación de pobreza
severa, que carecen de cualquier tipo de ingresos.
Esta renta que se establecería como un derecho de carácter subjetivo se extendería a
las personas que hoy en día no están incluidas en las distintas prestaciones a nivel autonómico
o estatal y se mantendría mientras permanezcan las circunstancias que dieron lugar al
reconocimiento del derecho.
Se financiaría a través de los Presupuestos Generales de manera complementaria a las
Rentas ya desarrolladas por las Comunidades Autónomas.
En definitiva supondría una garantía a la cobertura de las necesidades que venimos
señalando y un reforzamiento imprescindible del sistema público de protección social. A lo
largo del documento se profundizará en esta propuesta.
34
5. Análisis
descriptivo
del
colectivo
de
personas solicitantes y beneficiarias de RB-RIS
registradas en las bases de datos del SNE
(paro y contratos)
En el presente capítulo se muestran los primeros datos resultantes de la fusión de las
tres fuentes de datos, es decir, desempleo, contratos y RB-RIS. Recordemos que se trata de
un análisis del periodo comprendido entre enero de 2008 y marzo de 2013, por ello se recopila
información tanto de la anterior Renta Básica como de la actual Renta de Inclusión Social.
Como venimos insistiendo se trata de la primera vez que se desarrolla un análisis de
este tipo utilizando estas tres fuentes de datos, circunstancia que confiere a la investigación de
un importante valor añadido, siendo además un claro ejemplo de la potencialidad de las
fuentes de información departamentales cara a desarrollar nuevas líneas de investigación con
el fin de dotar a las diversas políticas de más sustentos y referentes cuantitativos.
5.1. Evolución (marco cuantitativo)
La primera cuestión a resolver es conocer realmente el número de personas vinculadas
a la RB-RIS. Como ya hemos explicado las estadísticas oficiales presentan por lo general los
datos de beneficiarios desde la perspectiva de la persona solicitante o de las unidades
perceptoras, aspecto sin duda importante pero que no contempla todo su alcance.
De esta forma el primer gráfico hace referencia a la evolución del número de personas
que aparecen registradas en las bases de estas rentas mínimas (RB-RIS) y en este primer caso
independientemente de que se trate de solicitudes positivas, es decir, aceptadas o no y de si
las personas computan a la hora de determinar las cuantías de las solicitudes. Se trata además
tanto de personas solicitantes como relacionadas con esas personas titulares.
Estos primeros datos ya ponen de manifiesto el creciente protagonismo que estas
rentas están teniendo en la sociedad Navarra. Independientemente del cambio de la normativa
que supuso un descenso de las personas vinculadas por la mayor rigidez de los requisitos y no
por el descenso de la demanda, lo cierto es que los valores evidencian un grave aumento de
las necesidades y problemas derivados de la crisis durante los últimos años.
35
Gráfico 24. Evolución del número de personas vinculadas a las solicitudes de RB o RIS,
(independientemente del fallo de la resolución y de si han sido computadas o no).
RB
26.000
RIS
24.006
24.000
22.010
22.158
22.000
20.000
18.360
18.000
16.000
14.000
12.000
9.898
10.000
8.000
2008
2009
2010
2011
2012
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales del Gobierno de Navarra.
En relación con los dictámenes de las solicitudes conviene incorporar una pequeña
exploración de cómo han sido las resoluciones a lo largo de los últimos años. En este caso,
como va a suceder hasta el término del documento, volvemos a tomar como referencia de
análisis a las personas y no a las solicitudes, sin duda de mayor relevancia sociológica y más
acorde a los objetivos de la investigación.
El gráfico correspondiente nos permite visualizar que el año en el que el porcentaje de
personas con resoluciones únicamente negativas es más alto es precisamente el posterior al
cambio de normativa, es decir, 2012, el primer año de la denominada Renta de Inclusión
Social. Sin embargo, en el primer trimestre de 2013, últimos datos recopilados, el porcentaje
de respuestas negativas se reduce considerablemente. La cuestión a resolver sería determinar
si realmente el número de resoluciones negativas desciende porque las personas solicitantes
cumplen en mayor medida los requisitos o porque los servicios sociales hacen una primera
criba ante la certeza de que las solicitudes no van a ser admitidas o favorables cuando sean
valoradas teniendo en cuenta los requisitos de acceso.
Por otro lado, independientemente de esa circunstancia, si tenemos en cuenta
únicamente el periodo en el que existía la Renta Básica podemos apreciar como fue a partir de
2008 cuando las resoluciones positivas aumentaron en mayor medida. Precisamente el
porcentaje de personas vinculadas a resoluciones únicamente negativas se asemeja al de 2012
ya con la entrada de la RIS.
No es de extrañar que en términos económicos el gasto se disparase precisamente en
los años 2009 y 2010, pasando de 8,8 millones en 2008 a 20,2 en 2009 y a 29,5 millones en
2010.
36
Gráfico 25. Personas vinculadas según tipo de resolución (independientemente si han sido
computadas o no). Absolutos y porcentajes.
25.000
4.045
2.198
20.000
1.631
3.953
4.354
5.677
15.859
15.607
14.637
2010
2011
2012
3.402
15.000
10.000
1.844
826
2.270
13.327
5.000
6.802
0
2008
2009
Sólo resolucionespositivas
Sólo resolucionesnegativas
Ambos tipos de resoluciones
1,07%
100%
8,35%
8,88%
22,93%
18,53%
9,99%
90%
80%
8,32%
16,85%
17,96%
13,00%
25,62%
18,14%
70%
60%
50%
85,94%
40%
68,72%
72,59%
2008
2009
72,05%
30%
65,01%
66,06%
2011
2012
20%
10%
0%
Sólo resolucionespositivas
2010
Sólo resolucionesnegativas
IT2013
Ambos tipos de resoluciones
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales del Gobierno de Navarra.
Una vez reflejado el número total de personas vinculadas a estas rentas es momento de
estimar el número de personas beneficiarias directamente ya que computan en las solicitudes
para el cálculo de los importes correspondientes.
Recordemos que en el capítulo anterior y tomando como referencia los datos oficiales
presentados por el Departamento de Políticas Sociales, los valores indicaban que el número de
unidades perceptoras transcurría desde las 3.100 de 2008 hasta las 8.000 de 2012 pudiendo
llegar a las 10.000 en el año 2013. Estos valores reflejan por sí mismos la importancia de
estos recursos para hacer frente a parte de las consecuencias de la crisis y de las situaciones
de vulnerabilidad y exclusión cada vez más crecientes. Pues bien, más allá de las unidades
perceptoras, los datos extraídos de las mismas bases, una vez trabajadas, muestran con
mayor claridad si cabe la progresiva repercusión de estas rentas en la Comunidad Foral. Hay
que tener en cuenta además que se trata de una estimación de las personas que están
imputadas en las solicitudes, es decir, que se contabilizan para su cálculo dejando sin
37
contabilizar otro tipo de relaciones que con toda probabilidad se encuentren también bajo el
paraguas de estas rentas, se trataría de las personas beneficiarias de manera indirecta.
En términos totales podemos estimar que el número de personas beneficiarias
(personas que están vinculadas a las solicitudes positivas) a lo largo de los últimos cinco años,
incluyendo menores, alcanza aproximadamente las 36.300 personas. Es decir, algo más de
36.000 personas han sido beneficiarias en Navarra de la RB o RIS en los últimos cinco años y
tres meses analizados. Es evidente por tanto la importancia de estos recursos y la
transcendencia que tienen los cambios normativos.
Sea como fuere y más allá de las distintas cifras es indudable que estos recursos están
siendo fundamentales para miles de navarros/as y que a pesar de sus limitaciones, su
desbordamiento y sus restricciones, están sirviendo para que la fractura social sea menor que
en otros territorios. En ese sentido sería perjudicial para el conjunto de la Comunidad el no
seguir apostando por mejorar estas herramientas como estrategia para una mayor cohesión
social, aspecto trascendental para el propio desarrollo socioeconómico de Navarra. No son
pocos los expertos y organismos que proclaman que la cohesión social es crucial para el futuro
de cualquier sociedad. Esta cuestión que vincula la cohesión con el desarrollo desde luego no
es nueva pero lo cierto es que parece olvidada o más bien despreciada en según que foros. En
ese sentido Navarra tiene que seguir siendo una de las Comunidades de referencia, los
resultados forman parte sin duda de la mejor situación comparada pero dadas las
circunstancias parece necesario seguir invirtiendo en las personas como elemento clave del
desarrollo del territorio.
Gráfico 26. Personas vinculadas a las solicitudes que resultan favorables y que además
computan en dichas solicitudes.
RB
20.000
RIS
18.779
18.000
17.122
15.739
16.000
14.062
14.000
12.000
10.000
8.000
7.132
6.000
2008
2009
2010
2011
2012
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales del Gobierno de Navarra.
38
5.2. Comparativa entre perfiles según el registro en las
diferentes bases de datos
Una vez conocido el número total aproximado de personas beneficiarias de la RB-RIS en
Navarra pasamos a explicar cuál es o ha sido su relación con el desempleo y la contratación
regular a lo largo de los últimos años.
De la fusión de estas bases se obtienen los siguientes resultados.
En primer lugar, el número de personas que aparecen en las bases de desempleo,
pudiendo aparecer también en las de contratación, y como beneficiarias computadas en las de
RB-RIS alcanza las 18.440 personas. Por su parte, si tenemos en cuenta a las personas que
están registradas en las bases de RB-RIS pero que no figuran como desempleadas en el mismo
periodo pero que son susceptibles de aparecer ya que su edad está comprendida entre los 16 y
los 64 años, la cifra se sitúa en las 6.220 personas. Por lo tanto, aproximadamente un 75% de
las personas analizadas que han sido o son beneficiarias aparecen registradas en algún
momento como desempleadas mientras que una cuarta parte sólo aparecen en las bases de
RB-RIS.
Las causas de que aproximadamente un 25% no figuren como desempleadas pueden
ser varias, por la propia inactividad, por el aumento de la falta de motivación e interés
pasando por la menor disponibilidad para el empleo debido a circunstancias personales y
familiares, así como por la influencia de aspectos puramente metodológicos ya que por
ejemplo en este caso se incluye a personas menores de 25 años que no siendo solicitantes sí
que figuran como beneficiarias pudiendo formar parte, como decíamos, de la población
inactiva.
Otra cuestión clave a tener en cuenta es que no todas las personas paradas figuran
como desempleadas en los Servicios Públicos de Empleo. La desmotivación es creciente y se
dan casos en los que tras acabarse las prestaciones y subsidios o en el caso de los jóvenes que
buscan su primer empleo, no se encuentran suficientes incentivos para registrarse como
desempleados. Además es posible figurar como demandante de empleo pero no como parado,
sería el caso de las personas que tienen disponibilidad de empleo limitada o por estar en
determinadas acciones de formación. De todas formas, los datos indican que las diferencias en
Navarra entre los datos de desempleo de la EPA y paro registrado del SNE son
significativamente menores en términos relativos que en el conjunto del Estado. Según los
datos extraídos de la EPA, en la Comunidad Foral aproximadamente el 91% de las personas
desempleadas estarían inscritas como demandantes mientras que en el conjunto del país la
39
proporción se reduce al 85%, otra cuestión, tal y como se ha explicado, es que figuren como
desempleadas.
En definitiva, somos conscientes de las limitaciones que supone trabajar con los datos
referentes al paro registrado pero la mayoritaria proporción que supone el registro en el
desempleo y el hecho de que no se trate de estimaciones (en Comunidades relativamente
pequeñas como es el caso se pueden producir problemas de representatividad de la EPA al
desagregar la información) hacen que la investigación siga teniendo un valor destacado.
Retomando las principales magnitudes, si tenemos en cuenta el número de personas
que en algún momento del periodo analizado han sido registradas alguna vez como
desempleadas, la proporción que representan esas 18.440 personas beneficiarias de RB-RIS se
reduce hasta el 10%. Es decir, del total de personas que han sido alguna vez desempleadas en
los cinco años y tres meses estudiados, el 10% ha sido beneficiarias de RB-RIS.
Tabla 1. Principales magnitudes analizadas (periodo 2008-IT2013).
Personas beneficiarias de RB-RIS que figuran en las bases del SNE (desempleo)
Personas beneficiarias de entre 16 a 64 años que podrían ser susceptibles de aparecer como
desempleadas pero que no aparecen registradas
Total de personas beneficiarias RB-RIS analizadas
Personas beneficiarias de RB-RIS que figuran en las bases del SNE (desempleo)
Personas desempleadas que figuran en las bases de datos del SNE (desempleo) pero que no
aparecen en las bases de RB-RIS
Total de personas desempleadas en el periodo analizado7
Abs.
%
18.440
74,78
6.220
25,22
24.660
100
Abs.
%
18.440
10,14
163.464 89,86
181.904
100
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
Esta primera distribución es la referencia para el desarrollo del análisis que
presentamos a continuación. Se trata de un primer análisis comparativo de estos grupos a
través del cual pretendemos detectar las diferencias más significativas entre las personas que
los conforman.
Pero antes de presentar los principales resultados es necesario añadir un pequeño
apunte de cómo se va a mostrar la información y qué se va a destacar.
Tanto la forma de llevar a cabo el análisis comparado de los distintos grupos como la de
incorporar las tablas resultantes ha seguido el mismo criterio. Así, la información se presenta
teniendo en cuenta primero los datos provenientes de las bases de desempleo, posteriormente
la información extraída de las bases de contratación y por último la relativa a las bases de RB-
7 Se trata de personas que a lo largo de los cinco años y tres meses analizados han sido en algún momento registradas como
desempleadas.
40
RIS. Lógicamente en cada caso el grupo comparado varía dependiendo del tipo de registro
(dependiendo de si aparecen en las distintas bases, desempleo, contratos y RB-RIS).
Perfiles o grupos comparados según las distintas bases de datos
Desempleo
Contratos
RB-RIS
Personas que figuran en las bases de
desempleo y RB-RIS
Personas que figuran en las bases de
desempleo, contratos y RB-RIS
Personas que figuran en las bases de
desempleo y RB-RIS
Desempleados/as que únicamente figuran
en las bases de paro
Desempleados/as que únicamente figuran
en las bases de paro y contratos
Personas que únicamente figuran en las
bases de RB-RIS
Dicho esto, pasamos a describir los principales resultados obtenidos de la primera
comparativa.
Respecto a la información derivada de las bases de desempleo y según la variable
sexo, podemos apreciar como la distribución es similar en ambos grupos (personas que
figuran como paradas y beneficiarias de RB-RIS y personas que sólo aparecen como paradas).
En anteriores investigaciones ya hemos mencionado lo que podríamos identificar como
igualdad a la baja respecto al desempleo. Con la crisis la situación de los hombres ha
empeorado significativamente pero la de las mujeres no ha mejorado.
En cuanto a la edad, las distribuciones tampoco revisten grandes diferencias aunque se
podría apuntar en primer término la mayor presencia de los jóvenes en el caso de las personas
desempleadas que no figuran en las bases de RB-RIS (18,5%). En este sentido hay que tener
en cuenta la influencia de la propia normativa de estas rentas, destinadas, salvo en casos
excepcionales, a personas de entre 25 y 65 años. El hecho de que un porcentaje de alrededor
del 13% aparezca en el primer grupo responde a esas excepciones pero sobre todo al hecho de
que cuado esas personas aparecen registradas la última vez como paradas tienen menos de 25
años y es posteriormente cuando son beneficiarios de alguna RB o RIS, la mayor parte con
más de 25 años. En segundo lugar podemos mencionar la mayor presencia de personas de
entre 36 y 45 años en el caso del primer grupo (paro, RB-RIS) con un 31,8% frente al 24,5%
del segundo grupo (sólo paro). La diferencia no es excesiva pero denota un perfil algo más
maduro en cuanto a la edad cuando se trata de personas beneficiarias de estas rentas. En ese
sentido la crisis ha hecho que los intervalos intermedios hayan aumentado su protagonismo
como solicitantes.
Una de las diferencias más significativas es la que tiene que ver con el nivel de
estudios. De hecho la perspectiva educativa es una de las cuestiones fundamentales a tener
en cuenta. Es evidente que se trata de uno de los aspectos más diferenciadores. Resulta
sintomático que casi nueve de cada diez personas (89,7%) que figuran en ambas bases (paro
41
y RB-RIS) cuenten únicamente con estudios básicos frente al tampoco desdeñable pero sí
claramente menor 62,7% del segundo grupo (desempleados/as que únicamente figuran en las
bases de paro). En este segundo grupo el 14,2% tienen estudios universitarios y el 15,7% de
FP, tanto de grado medio como superior. Los porcentajes en el grupo de beneficiarios/as de
RB-RIS son el 1,4% y 5,1% respectivamente. Es evidente que el nivel formativo no es una
salvaguarda infranqueable para el paro pero no es menos cierto que a mejor formación menor
desempleo y menor vulnerabilidad y exclusión. Por tanto es necesario invertir en educación y
formación como vía de mejora no solo del ámbito económico sino también social. La educación
es uno de los principales medios disponibles para promover un desarrollo humano más
profundo y armonioso, para hacer retroceder la pobreza, la exclusión, la ignorancia, la
opresión (Delors, 1996).
Respecto a la nacionalidad también se dan importantes diferencias, en el primer grupo
el peso de la población con nacionalidad española es claramente inferior (55,4%) consecuencia
de la mayor proporción de población inmigrante en la RB-RIS. Entre todos los colectivos
destaca el magrebí con el 16,1%. En el segundo grupo, sólo desempleo, el peso de la
nacionalidad española alcanza el 74,7%. En relación con esta variable debemos insistir en que
sería necesario introducir en las bases del SNE alguna variable que identificase el lugar de
origen y no sólo la nacionalidad para de esta forma poder desarrollar estudios más completos y
reales del colectivo inmigrante tal y como puede hacerse con la información del Departamento
de Políticas Sociales. Dada la maduración del proceso migratorio se ha producido un
incremento lógico de nacionalizaciones españolas y por tanto es conveniente poder contar con
variables de este tipo que lo contemplen. Podemos comprobar en las bases de RB-RIS a través
de la variable que hace referencia al colectivo que efectivamente se dan casos en los que la
nacionalidad es española siendo el colectivo registrado como inmigrante.
Independientemente de aspectos teóricos y prácticos respecto a la pregunta de hasta cuándo
una persona es inmigrante o deja de serlo, es necesario contar con este tipo de variables para
precisamente poder analizar las posibles diferencias, por ejemplo, respecto a un elemento de
sustancial importancia para la integración como es el empleo. Así, en el caso de las bases de
paro y contratos no podemos saber quiénes son de origen extranjero, sin embargo, la fusión
realizada para esta investigación ha permitido aproximarnos a esa realidad. Si se cree
interesante se podría realizar un análisis específico centrado en el colectivo de personas
extranjeras distinguiendo las nacionalizadas y las que no lo son para poder comparar sus
características y sus transiciones.
En cuanto a la discapacidad registrada hay que advertir que la información debe
tomarse con cierta cautela ya que no se analiza al conjunto de la población desempleada con
discapacidad sino al colectivo de desempleados/as que figuran en las bases de datos como
42
personas discapacitadas. Es decir, hay desempleados/as registrados cuya discapacidad no es
manifiesta y que no la declaran por diversas razones, una de ellas la relacionada con su
percepción de la incidencia negativa en el grado de empleabilidad. Es por ello por lo que se ha
advertido que los resultados no tienen porque ser representativos del conjunto del colectivo de
personas desempleadas con discapacidad. Una vez matizado este asunto y tras analizar los
datos resultantes hay que decir que no se dan grandes diferencias entre los grupos. Sin
embargo, como veremos posteriormente la incidencia de la discapacidad sí que parece
manifiesta cuando se ha analizado la información derivada de las bases de RB-RIS. En este
caso la proporción de personas con alguna discapacidad es mayor.
Por otro lado, la distribución por zonificación presenta porcentajes similares
pudiéndose destacar el mayor peso de la zona sur de la Comunidad (Ribera Alta y Tudela) en
el grupo de desempleados/as beneficiarios de RB-RIS. Este leve mayor peso puede estar
influenciado por diversos hechos como la mayor incidencia del paro de larga duración y la
mayor presencia en la zona de la Ribera de colectivos más afectados por las consecuencias de
la crisis como es el colectivo magrebí relacionado a su vez con la mayor presencia del sector
de la construcción, uno de los sectores de actividad más perjudicados.
También se han creado dos variables que reflejan tanto el cambio de municipio de
registro de desempleo como el cambio de zona. El hecho es que parece darse una mayor
movilidad en el colectivo de personas que han sido o son beneficiarias de RB-RIS. En el caso
del cambio de municipio el porcentaje es del 16,5% frente al 5,5% del segundo grupo (no
beneficiarios). En cuanto a la zona, lógicamente el cambio es menor ya que se trata de áreas
más extensas pero también queda reflejado ese mayor movimiento entre las personas
beneficiarias. Una cuestión que favorece sin duda esa mayor movilidad es la incidencia del tipo
de régimen de tenencia de la vivienda. Como veremos posteriormente en el 64% de los casos
de este primer grupo el régimen de tenencia es el alquiler o el realquiler.
Por su parte, la ocupación demandada se corresponde tanto a la experiencia laboral
como al nivel formativo. En el primer grupo casi seis de cada diez personas (59,2%)
demandan ocupaciones elementales y casi el restante, es decir, cuatro de cada diez (37,2%),
ocupaciones cualificadas. En el segundo grupo, sólo paro, la distribución resulta algo más
equilibrada, 35,2% solicita ocupaciones elementales, el 42,8% cualificadas y el 21,4%
técnicas.
En cuanto al último sector de actividad, las diferencias grupales más destacadas son
el mayor peso de la industria cuando se trata de desempleados/as no beneficiarios/as de RBRIS y el menor peso de la agricultura y del colectivo de personas sin empleo anterior. Por
tanto, en estos dos casos (sector agrícola y sin empleo anterior) el protagonismo es mayor
cuando se trata de personas beneficiarias de RB-RIS.
43
Otro de los aspectos clave es el tiempo en desempleo. En anteriores investigaciones
hemos demostrado empíricamente que a mayor tiempo en paro menor probabilidad de
encontrar un empleo y por tanto, en relación con el objeto de estudio más probabilidad de
necesitar otro tipo de recursos como las rentas mínimas. Los datos de la tabla reflejan como
en el caso de las personas beneficiarias de RB-RIS el 15% llevan más de 2 años en desempleo
frente al 7,7% del segundo grupo. Respecto a esa variable todavía resulta más evidente la
correlación si tenemos en cuenta el paso por el paro de larga duración en el conjunto del
periodo. Un 56% de las personas que conforman el primer grupo han sido paradas de larga
duración en algún momento a lo largo del periodo mientras que en el segundo grupo el
porcentaje aunque también elevado es del 30%. La diferencia asciende a los 26 puntos.
Además hay que tener en cuenta que se trata de parte del colectivo de beneficiarios y no del
total, es decir, aquellas personas que aparecen registradas como demandantes de empleo
(como se ha señalado suponen aproximadamente el 75% del total de beneficiarios susceptibles
de aparecer como desempleados registrados).
Según estos datos parece lógico pensar que ante la falta continuada de empleo y el
incremento del desempleo de larga duración, la demanda de la RIS seguirá en aumento. Es
cierto, en términos positivos, que la sangría de la destrucción de empleo parece que se ha
ralentizado pero también es indudable que la realidad socioeconómica sigue siendo muy
complicada ya que no se está generando el suficiente empleo para ocupar a las miles de
personas desempleadas. Una cosa es destruir empleo y otra el generarlo. La dilatación en el
tiempo del paro está provocando un incremento notable de situaciones de vulnerabilidad y
exclusión a pesar de que Navarra sigue encontrándose en una mejor situación comparada.
Este hecho puede suponer una mayor fractura social circunstancia que lastraría también a
Navarra en el corto y medio plazo. Según las distintas previsiones lo cierto es que tampoco parece
que se vaya a producir un definitivo cambio de tendencia. Las propias estimaciones del Gobierno
estatal sitúan la tasa de desempleo para 2014 en el 26% y un crecimiento económico estimado
tanto para España como para Navarra de aproximadamente un 0,7%, incremento que aún siendo
positivo resulta a todas luces insuficiente. Una cuestión es abandonar los valores macroeconómicos
que sitúan a la economía estatal y Navarra en la recesión y otra muy distinta que se vaya a generar
el empleo de manera continuada e intensa.
Por último, otro aspecto importante relacionado con lo anterior y que explica la razón
por la que recurrir a este tipo de recursos por parte de cada vez más personas es la
cobertura de las prestaciones por desempleo. Un 73% de las personas beneficiarias que
aparecen registradas como desempleadas no tuvieron prestación por desempleo en el último
registro como paradas. En el segundo grupo el porcentaje se reduce hasta el 55%, hecho que
también explica la creciente llegada de solicitantes de RB-RIS en los últimos años. Hay que
tener en cuenta que este porcentaje de no cobertura es superior al oficial que ronda el 40% ya
44
que se ha tomado como referencia al conjunto de la población desempleada no utilizándose la
metodología oficial para elaborar la tasa de cobertura8. Aún así la comparativa da buena
muestra de las diferencias entre los dos grupos analizados. Recordemos lo que se explicaba en
el anterior capítulo. El sistema de protección por desempleo ha resultado claramente
insuficiente para hacer frente a situaciones de paro tan numeroso y prolongado. El sistema de
subsidios no está pensado para la lucha contra la pobreza y/o la exclusión; las personas que
no han llegado a tener empleo o este ha sido muy precario, se ven todavía más perjudicadas.
Tabla 2. Comparativa entre diversos grupos (variables procedentes de las bases de
desempleo).
Sexo
Personas que figuran
en las bases de
desempleo y RB-RIS
Desempleados/as que
únicamente figuran en
las bases de paro
Hombres
52,62
52,13
Mujeres
47,38
47,87
Total
Intervalos de edad
100
100
De 16 a 25 años
12,80
18,48
De 26 a 35 años
28,83
31,36
De 36 a 45 años
31,78
24,50
De 46 a 55 años
18,52
15,18
Más de 55 años
8,07
10,48
Total
100
100
Sin estudios/Básicos
Nivel de estudios
máximo (base
desempleo)
89,72
62,74
Medios Bachiller
3,8
7,32
FP GM
3,5
7,74
FP GS
1,6
7,94
14,25
Universitarios
1,4
Total
100
100
UE15
2,19
2,98
UE27
5,33
2,28
Resto Europa
4,88
2,93
Magreb
Nacionalidad
16,12
5,13
Resto de África
3,98
1,33
América del Norte
0,01
0,03
Centroamérica y Caribe
1,37
1,03
Sudamérica
Oriente, Asia y Oceanía
Apátridas
España
Total
10,50
9,29
0,20
0,28
0,01
0,02
55,43
74,70
100
100
8 Tasa de cobertura= Total de personas beneficiarias de prestaciones por desempleo
Paro registrado con experiencia laboral + Benef. Subsidios de eventuales agrarios
45
Discapacidad
declarada
Personas que figuran
en las bases de
desempleo y RB-RIS
Desempleados/as que
únicamente figuran en
las bases de paro
Sin discapacidad declarada
97,21
98,82
Con discapacidad declarada
2,79
1,18
Total
100
100
Noreste
4,31
7,3
Pirineo
0,98
1,7
57,40
56,8
Tierra Estella
4,33
5,4
Navarra Media Oriental
4,03
4,3
Ribera Alta
11,25
8,4
Tudela
17,70
16,2
100
100,0
No
83,44
94,53
Sí
16,56
5,47
100
100
No
93,41
97,66
Sí
6,59
2,34
Total
100
100
Ocupaciones elementales
59,21
35,23
Ocupaciones cualificadas
37,17
42,78
Ocupaciones técnicas
3,57
21,36
Dirección Gerencia
0,04
0,64
Total
100
100
Agricultura
9,58
3,81
Industria
10,67
17,89
Construcción
11,33
12,90
Servicios
57,66
59,77
Sin empleo anterior
10,76
5,63
100
100
<=6 meses
52,01
66,67
>6 <=12 meses
16,74
14,37
>1 <=2 años
16,27
11,20
>2 <=3 años
7,78
3,79
>3 <=4 años
3,64
1,36
>4 años
3,56
2,61
Total
100
100
44,12
70,20
3,15
2,99
52,74
26,81
Pamplona
Zonificación
Total
Movilidad municipio
residencia (primer
registro paro y último)
Movilidad zona de
residencia
Ocupación demandada
Sector de actividad
anterior al desempleo
Total
Total
Tiempo en desempleo
(último registro paro)
Nunca PLD
Desempleo Larga
Duración
Sólo una vez
Dos o más veces
Total
Prestación por
desempleo (último
registro paro)
100
100
No recibe prestación
73,36
55,3
Sí recibe prestación
26,64
44,7
100
100,0
Total
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
46
Se describe a continuación cuáles son las principales diferencias intergrupales esta vez
desde la perspectiva de la posible contratación.
Para empezar es preciso reflejar la presencia de la contratación en cada grupo. De esta
forma un 38% de las personas que aparecen en las bases de registro del paro y en las de RB-RIS
no han tenido ningún contrato en todo el periodo. El porcentaje disminuye ligeramente cuando se
trata de los desempleados/as que no han sido beneficiarios/as de RB-RIS (35,7%). Analizando el
número de contratos podemos entrever un ligero mayor dinamismo laboral en el segundo grupo
aunque como decimos las diferencias no resultan llamativas.
La siguiente información está relacionada con las variables procedentes de las propias bases
de contratos, es decir, relativa a las personas que han tenido algún contrato.
Uno de los aspectos que queda reflejado en las distribuciones y en relación con lo explicado
con anterioridad es la más que probable incidencia de la precariedad laboral en el aumento de la
probabilidad de ser beneficiario de rentas mínimas, explicada o entendida entre otras cuestiones por
la mayor inestabilidad del empleo. Como decíamos, se ha dado un proceso de erosión de las
condiciones de trabajo unido al aumento incontrolable del desempleo lo que ha supuesto un
incremento del porcentaje de personas en el umbral de la pobreza. Situaciones de empleo precario
en convivencia con el desempleo que hace que las situaciones de necesidad y vulnerabilidad
aumenten.
En este caso se puede comprobar teniendo en cuenta las tipologías de los contratos así
como el tipo de jornada que en los casos donde se produce contratación ésta es más inestable en
el grupo de personas desempleadas que han sido beneficiarias de RB-RIS. Se trata de uno de los
aspectos más diferenciadores. Por ejemplo, en el primer grupo, la presencia de contratos
temporales es mayoritaria, un 92% de las personas que aparecen en las tres bases de datos (paro,
contratos y RB-RIS) han tenido como último contrato registrado uno temporal. La proporción en el
segundo grupo, es decir desempleados que han tenido algún contrato pero no han sido beneficiarios
de RB-RIS, se reduce hasta el 77,2%.
Si tenemos en cuenta el tiempo de trabajo y el tipo de jornada podemos observar como las
tipologías de tiempo y de jornada parcial son mayores también en el primer caso. En definitiva,
mayor inestabilidad laboral, menor tiempo de trabajo y menor retribución que en según que casos y
circunstancias familiares resultan insuficientes para afrontar de manera equilibrada las necesidades
básicas de un hogar.
En cuanto a la variable sexo, teniendo en cuenta que se trata de la información relativa a
los contratos efectuados en el periodo analizado, parece ser que cuando se han dado circunstancias
de paro y contratación, los hombres tienen mayor protagonismo siendo la proporción todavía mayor
en el caso de personas beneficiarias de RB-RIS que han sido registradas como paradas y que han
tenido algún contrato (56,7% de las personas con algún contrato han sido hombres frente al 43,3%
de mujeres).
47
En cuanto a la edad, nuevamente la normativa que rige estas rentas influye lógicamente en
las distribuciones. De esta forma, en el segundo grupo la presencia de jóvenes con algún contrato
es superior al porcentaje del primer grupo (21,8% frente al 14%). Por el contrario, los intervalos
intermedios (26-35 años, 36-45 y 46-55 años) tienen un mayor peso cuando se dan situaciones de
RB-RIS.
Por otra parte, de nuevo el nivel de estudios es una de las variables que representan una
mayor diferenciación intergrupal. En el primer colectivo, personas que figuran en las tres bases de
datos, el nivel de estudios es básico en el 65% de los casos. Si comparamos esta proporción con la
de las personas que aparecen en las bases de paro y RB-RIS de la anterior tabla, resulta destacado
el descenso del protagonismo de este nivel. Dicho de otro modo, cuando una persona además de
ser registrada como parada y ser beneficiaria de RB-RIS en algún momento ha tenido algún
contrato, el nivel de estudios mejora. Es cierto que los niveles básicos siguen siendo mayoritarios
pero resulta significativo que en el caso de ese primer grupo, el nivel medio suponga el 19,7% y los
estudios de FP de Grado Medio el 8,9%.
En comparación con el segundo grupo, no beneficiarios de RB-RIS, los niveles básicos tienen
todavía un menor peso (42,6%) mientras que los estudios profesionales, sobre todo superiores (FP
y universitarios) tienen mayor presencia. Entre otras razones este hecho está relacionado
precisamente con el mejor nivel medio de estudios entre la población desempleada no beneficiaria
de RB-RIS unido a la mayor presencia de jóvenes en el segundo grupo, un colectivo que en
términos generales posee un nivel medio de estudios más elevado.
Respecto a la nacionalidad, el hecho de que la población extranjera tenga una mayor
presencia en el colectivo de personas beneficiarias de rentas mínimas hace que su peso porcentual
en el primer grupo sea también superior. En este caso el 43,5% de las personas que conforman ese
primer grupo son extranjeras mientras que en el segundo grupo el porcentaje se reduce hasta el
24,2%.
Otra cuestión diferente y que resulta de obligada consideración es conocer el impacto de la
contratación desde un punto de vista específico de cada colectivo, es decir, teniendo en cuenta
ambos grupos por separado (autóctonos e inmigrantes). Podemos estimar que en el caso del
colectivo inmigrante que ha sido en algún momento beneficiario de RB-RIS, únicamente cuatro de
cada diez personas han tenido algún contrato en el periodo (exactamente un 42%). En el caso de la
población autóctona, aún incluyendo al colectivo gitano, colectivo con especiales dificultades de
empleo, el porcentaje se incrementa hasta el 55%, es decir, trece puntos por encima. Conviene
recordar además que se trata en todos los casos de personas que en algún momento han sido
beneficiarias de RB-RIS.
Así pues desde la perspectiva de la contratación también podemos corroborar la todavía
mayor dificultad de la población inmigrante. De esta forma, teniendo en cuenta el mayor impacto
del desempleo, la menor generación de derechos a prestaciones y subsidios tanto en términos
48
económicos como de duración por las características de sus empleos (más inestables, menos
cualificados,
etc.), la menor contratación, además de otro aspecto sustancial como la menor
disponibilidad de un elemento de amortiguación que está resultando clave como es el apoyo de la
red familiar, resulta lógico el aumento de las demandas de rentas mínimas por parte del colectivo
inmigrante.
En cuanto a la distribución geográfica del centro de trabajo podemos destacar, aunque
los valores de cada grupo no distan demasiado, que el lógico protagonismo de la comarca de
Pamplona es algo menor cuando se trata de personas beneficiaras de RB-RIS que han tenido algún
contrato. Esa pérdida de protagonismo la gana la zona de la Ribera, en especial la Ribera Alta. Esta
circunstancia se produce no por la mayor contratación en estas zonas del sur de Navarra sino más
bien por la mayor proporción de personas que figuran como desempleadas y beneficiarias.
Como en el caso de la población inmigrante se ha realizado un pequeño análisis específico al
respecto que ha reflejado que efectivamente existen ciertas diferencias entre las diversas zonas.
Por ejemplo, si tenemos en cuenta el número total de personas que a lo largo del periodo han sido
alguna vez desempleadas y de ellas cuántas han sido beneficiarias de RB-RIS, la proporción
resultante para Pamplona es del 10,23%, en Tudela del 11% y en la Ribera Alta del 13,1%. En el
extremo contrario se encuentra la zona pirenaica con el 6,2%, zona en donde la proporción de
beneficiarios/as desempleados respecto al total de las personas desempleadas es menor. Estos
datos están correlacionados con la presencia del paro de cada zona, es decir, con la incidencia del
desempleo. En aquellas zonas donde el impacto de la crisis en forma de desempleo ha sido mayor
la presencia relativa de beneficiarios/as de RB-RIS aumenta, es el caso de la zona sur de la
Comunidad Foral.
La ocupación es otro claro elemento de divergencia, está relacionada con el nivel
formativo, la experiencia laboral y lógicamente con la demanda ocupacional. En el primer grupo el
60,7% de las personas han tenido una ocupación elemental y un 36,5% cualificada. En el segundo
grupo, personas desempleadas que han tenido algún contrato y que no han sido en ningún
momento beneficiarias de RB-RIS, el peso de las ocupaciones elementales se reduce hasta el 35,5%
aumentando el protagonismo de las ocupaciones cualificadas (49,1%) e incluso técnicas (15%).
Por último, respecto a la información del sector de actividad del último contrato, destaca
levemente el mayor peso de la agricultura y los servicios en el primer grupo teniendo algo más de
presencia el sector de la construcción y la industria en el segundo. Hay que señalar que estos dos
sectores presentan a priori unos mejores niveles de calidad del empleo. Volvemos a insistir en que
el grado de precariedad laboral incide también en unos casos en la permanencia y en otros en el
aumento de las situaciones de vulnerabilidad y riesgo de pobreza. No es de extrañar que los
sectores en los que se dan ciertas ramas de actividad con peores condiciones sean los que tengan
un mayor peso cuando nos referimos a personas que en algún momento han sido beneficiarias de
estas rentas mínimas.
49
Tabla 3. Comparativa entre diversos grupos (variables procedentes de las bases de
contratación). Personas que han tenido algún contrato en el periodo.
Número de contratos en
el periodo
Modalidad A último
contrato
Personas que figuran en
las bases de desempleo,
contratos y RB-RIS
Desempleados/as que
únicamente figuran en las
bases de paro y contratos
Ningún contrato
38,09
35,75
Un contrato
16,22
15,28
De 2 a 5 contratos
29,38
28,63
De 6 a 10 contratos
9,40
10,86
9,48
Más de 10 contratos
6,91
Total
100
100
Indefinido
8,26
22,79
Temporal
91,74
77,21
Total
100
100
Indefinido tiempo completo
3,57
15,89
Indefinido tiempo parcial
Modalidad B último
contrato
4,69
6,90
Temporal tiempo completo
58,78
53,28
Temporal tiempo parcial
31,39
22,13
Formativos
1,58
1,81
Total
100
100
Indefinido tiempo completo
2,05
8,72
Indefinido tiempo parcial
Modalidad C último
contrato
Tipo de jornada último
contrato
3,14
4,43
Temporal tiempo completo
58,78
53,28
Temporal tiempo parcial
31,39
22,13
Conversión tiempo completo
1,52
7,17
Conversión tiempo parcial
1,54
2,47
Formativos
1,58
1,81
Total
100
100,0
Completa
63,91
70,84
Parcial
36,09
29,16
Total
Sexo
100
100
Hombres
56,67
53,38
Mujeres
43,33
46,62
Total
Intervalos de edad
último contrato
100
100
De 16 a 25 años
13,99
21,83
De 26 a 35 años
32,76
36,08
De 36 a 45 años
33,47
24,68
De 46 a 55 años
15,83
13,73
Más de 55 años
3,96
3,68
Total
Nivel de estudios máx.
(base contratos)
100
100
Sin estudios/Básicos
65,15
42,62
Medios Bachiller
19,74
18,93
FP GM
8,90
12,60
FP GS
3,41
9,57
Universitarios
2,80
16,28
Total
100
100
50
Personas que figuran en
las bases de desempleo,
contratos y RB-RIS
Desempleados/as que
únicamente figuran en las
bases de paro y contratos
UE15
1,90
2,48
UE27
3,58
2,11
Resto Europa
4,81
3,03
Magreb
Nacionalidad
15,55
4,58
Resto de África
4,30
1,19
América del Norte
0,01
0,02
Centroamérica y Caribe
1,38
0,99
11,81
9,60
Sudamérica
Oriente, Asia y Oceanía
0,20
0,22
Apátridas
0,02
0,02
56,44
75,75
100
100
España
Total
Noreste
5,24
6,41
Pirineo
1,23
1,84
55,71
59,35
4,38
4,71
Pamplona
Zonif. Centro de trabajo
último contrato
Tierra Estella
Navarra Media Oriental
5,43
4,44
Ribera Alta
12,37
8,87
Tudela
15,63
14,37
Total
Ocupación último
contrato
Sector de actividad
último contrato
100
100
Ocupaciones elementales
60,67
35,42
Ocupaciones cualificadas
36,45
49,14
Ocupaciones técnicas
2,79
15,00
Dirección Gerencia
0,09
0,44
Total
100
100
Agricultura
9,65
4,19
Industria
9,86
17,50
Construcción
10,90
11,70
Servicios
69,58
66,60
100
100
Total
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
51
Esta primera comparativa concluye con la información obtenida de las propias bases de
datos de la RB-RIS una vez fusionadas. En este caso el segundo grupo es el conformado por
las personas que únicamente aparecen como beneficiarias en estas bases y por tanto no
figuran en las de desempleo aún siendo susceptibles de aparecer ya que tienen edades
comprendidas entre los 16 y los 64 años.
En primer lugar, nos parecía interesante conocer el porcentaje de personas que en
ambos grupos eran beneficiarias de larga duración en los dos últimos años9. Los resultados
obtenidos no demuestran grandes diferencias entre los grupos aunque podemos comprobar
como la proporción relativa a la duración prolongada es algo mayor en el primer grupo
(beneficiarios que aparecen como desempleados). Este hecho suscitó otro interrogante que se
intentó resolver a través de la información recopilada. La cuestión era conocer la incidencia o
peso de los acuerdos sociolaborales en cuanto a la obligatoriedad de registrarse como
demandantes oficiales en las oficinas públicas de empleo. En principio sería más lógico pensar
que aquellos perfiles con un mayor grado de empleabilidad tuviesen un mayor compromiso a la
hora de por lo menos figurar como desempleados, requisito necesario también para poder
acceder a otro tipo de acciones como las formativas.
Partiendo del hecho de que la información recogida no está categorizada de manera
homogénea en las bases de datos originales, aspecto que habría que mejorar, sí que se
vislumbra una diferencia entre los dos grupos en cuanto a la proporción en la que aparece ese
compromiso de registro y su mantenimiento en el tiempo (sellado de la tarjeta) aún siendo
destacado en los dos casos. Esta circunstancia está relacionada con lo que se reflejará
posteriormente, la problemática en cuanto a la inserción social tiene mayor presencia en el
caso de las personas beneficiarias que no aparecen registradas como desempleadas. Es cierto
que se produce una confluencia de problemas pero cuando por parte de los servicios sociales
se establece cuál es el principal problema, las dificultades de inserción social suponen una
mayor proporción en el segundo grupo (sólo RB-RIS).
En cuanto a las características personales, en este caso respecto a la distribución por
sexo, se produce un permuta de porcentajes entre los dos grupos. En el primero, es decir, en
el que aparecen registradas también como desempleados/as, la presencia masculina es mayor
(52,5%). Por el contrario, en el segundo grupo, personas que figuran únicamente como
beneficiarias de RB-RIS, es superior la proporción de mujeres (52,3% frente al 47,7%). Este
hecho está relacionado con la denominada feminización de la pobreza. Según nuestros propios
datos, a pesar de que el impacto de la crisis ha hecho que se produzca una cierta igualdad a la
baja ya que ha aumentado significativamente el paro entre la población masculina y no ha
9 Para la elaboración de este indicador se ha utilizado la metodología de Eurostat a partir de la cual se establece que un perceptor/a es
de larga duración cuando ha sido beneficiario/a en el año y en al menos dos de los tres anteriores.
52
disminuido entre las mujeres, lo cierto es que la presencia de mujeres en los grupos en peor
situación es mayor como por ejemplo en los que se da una mayor estancia como beneficiarias
de RB-RIS o no se da ninguna contratación.
A continuación presentamos la distribución de los dos grupos teniendo en cuenta por un
lado la edad y por otro el nivel de estudios. Pero antes de reflejar las principales diferencias
conviene incorporar un breve apunte. En el caso de estas dos variables se han detectado
ciertos desajustes en cuanto a su registro. Respecto a la edad, aparecen registros que no se
corresponden con la realidad, parece ser que en algunos casos ha quedado registrada de
manera errónea la fecha de nacimiento, en concreto el año. Por tanto se ha tenido que depurar
la información cuando ha sido posible utilizando la información de las otras bases de datos.
Respecto a la variable nivel de estudios los problemas principales en cuanto a la
información registrada han sido la falta de información y la aparente menor fiabilidad de los
datos ya que se da cierta discordancia con las otras fuentes. Así, en el caso de la población
beneficiaria sólo contamos con el 22% de la información, además si comparamos su
distribución con los datos procedentes por ejemplo de las bases de desempleo la discordancia
es clara. Como comprobaremos a continuación el peso de los niveles de estudios básicos es
significativamente menor en las bases de la RB-RIS.
Partiendo del hecho de que se pueden producir algunos sesgos, las diferencias más
reseñables entre los dos grupos son las siguientes. En cuanto a la edad, los intervalos
intermedios (36-45 años y 46-55 años) suponen el 49% del primer grupo (desempleo y RBRIS) mientras que en el segundo (sólo RB-RIS) el porcentaje se reduce al 28%. En este
segundo grupo sobresalen las edades de hasta 35 años con aproximadamente el 60% de los
casos.
Respecto al nivel de estudios, insistimos en que la información recogida puede tener
problemas de representatividad y veracidad, resulta significativo que los niveles básicos
supongan un mayor porcentaje en el primero de los grupos (59% frente al 53% del segundo) y
que en el segundo grupo los estudios universitarios alcancen el 11,5% frente al 7,2%.
Por el contrario, los datos relativos a las situaciones de discapacidad parecen tener
mayor representatividad. Recordemos que cuando la discapacidad no es manifiesta su registro
en las bases de desempleo depende de que la persona demandante la declare y en algunos
casos pensando que puede ser un hándicap para su posible contratación rehúsa hacerlo. Sin
embargo, cuando se trata de la solicitud de subsidios o ayudas como sucede en la RB-RIS, la
discapacidad se declara en mayor medida. No es extraño por tanto que en ambos grupos el
porcentaje de personas con alguna discapacidad que han sido beneficiarias de RB-RIS
aumente. Por ejemplo, si tenemos en cuenta ese primer grupo las situaciones de discapacidad,
53
información procedente de las bases de RB-RIS, suponen el 9,6% de los casos. En ese mismo
grupo, teniendo en cuenta la información procedente de las bases de desempleo, las personas
que figuran con discapacidad representan el 2,8%, es decir, casi siete puntos de diferencia.
Por su parte, en el caso del segundo grupo, las personas con discapacidad suponen el 8,1%.
En cuanto a la distribución geográfica, se puede destacar el mayor peso porcentual
de la Comarca de Pamplona cuando se trata de personas beneficiarias que aparecen como
desempleadas (un 57,2% frente al 53,3%) y la mayor proporción que representa la zona sur
cuando se trata de beneficiarios/as que no figuran en las bases de desempleo (15,4% Ribera
Alta, 19,9% Tudela frente al 11,2% y 17,7% respectivamente).
Por otra parte si tenemos en cuenta el estado civil, se observan algunas diferencias.
La más notable es la que se refiere al peso que representan las personas solteras. La
diferencia entre los porcentajes es de diez puntos. De esta forma, del total de personas
beneficiarias que aparecen como desempleadas el 42,7% son solteras mientras que cuando no
se figura como desempleado/a el porcentaje se eleva hasta el 52,3%. Por su parte, en el
primer grupo se da una mayor presencia porcentual de casados/as y divorciados/as.
Una de las variables más interesantes ya que aporta una información que a través de
las bases de desempleo y contratos no se puede obtener ya que no figura es la que hace
referencia al colectivo beneficiario.
Esta vez teniendo en cuenta el origen y no la nacionalidad se ha comprobado en
términos generales cómo efectivamente la presencia de personas inmigrantes es mayor
cuando se trata de beneficiarios/as de RB-RIS que cuando se trata únicamente de situaciones
de desempleo. Sin embargo, dentro del propio colectivo de personas beneficiarias existen
diferencias importantes si tenemos en cuenta su posible registro como desempleados/as. En el
primer grupo (personas beneficiarias que figuran como desempleadas), la proporción que
supone la población que podríamos denominar como autóctona, sin incluir al colectivo de etnia
gitana, es superior al del segundo grupo (sólo personas beneficiarias) en casi 15 puntos
(33,4% frente al 18,6%). Ese menor porcentaje está lógicamente relacionado con el mayor
peso de la población inmigrante en el segundo grupo destacando el colectivo de personas
procedentes de Latinoamérica (26,8%) y el Magreb 23,5%, siendo también superior el
porcentaje de las personas procedentes del resto de África (11,1%).
En este sentido conviene insistir en el hecho de que estar inscrito como demandante de
empleo de manera oficial resulta más positivo que no estarlo independientemente de que ese
registro pueda desembocar en un contrato. Por ello es necesario seguir insistiendo en motivar
a las personas desempleadas a estar inscritas de manera oficial en los Servicios Públicos de
Empleo. Otra cuestión es tener en cuenta que con la crisis también se han dado casos de
54
irregularidad sobrevenida por la falta continuada de empleo. Se trata de otro elemento a tener
en cuenta ya que la irregularidad resulta incompatible con el registro. De todas formas
diversos indicadores reflejan como ese impacto no ha resultado tan desmesurado como podía
pensarse en un principio. Por ejemplo, las autorizaciones de larga duración de personas
extranjeras residentes en Navarra, como indicador de integración, muestran un positivo
proceso de regularización. Su aumento ha sido destacable a pesar de darse en un contexto tan
complicado.
El tipo de hogar es otra de las variables que resulta especialmente interesante a la
hora de conformar las radiografías de los distintos colectivos de personas beneficiarias. En este
caso también se dan diferencias claras entre los dos grupos analizados. En el primer grupo,
desempleo y RB-RIS, son tres las principales tipologías de hogar, las parejas con hijos
(27,5%), los adultos solos con familiares (25,5%) y los hogares monoparentales con hijos
(21,8%), hogares en los que dicho sea de paso la cabeza de familia es en nueve de cada diez
casos una mujer. En el segundo grupo, únicamente RB-RIS, destacan sobremanera los
hogares de adultos solos con familiares ya que suponen el 47,5%, es decir, casi la mitad de los
hogares de este segundo grupo. Se trata de la mayor divergencia porcentual.
Con estos datos parece darse una cierta correlación entre el tipo de hogar y el registro
en el desempleo. Lo cierto es que cuando hay hijos/as en el hogar el registro en el desempleo
parece mayor.
El porcentaje tan llamativo que representa la tipología de personas adultas solas con
familiares en el segundo grupo ha suscitado la curiosidad por conocer con más detalle las
características de este tipo de hogares. Tras analizar específicamente estos hogares se ha
podido establecer un perfil medio que quizás sea diferente al que a priori se podía intuir. En su
mayoría se trata de solicitantes hombres, solteros de entre 26 y 45 años. Predomina el origen
africano, un 32,4% proceden del Magreb y el 29,6% del resto de África, de hecho es el tipo de
hogar en el que menos aparecen personas autóctonas. Los principales problemas son, en el
caso del hogar, la carencia de medios propios de subsistencia y en el caso del solicitante las
dificultades de inserción social, muy por encima de la media. En cuanto al régimen de tenencia
de la vivienda llama la atención que en seis de cada diez casos se trate de realquileres.
Respecto al principal problema del hogar y en relación con lo anterior, partiendo del
hecho de que se produce una acumulación de dificultades, la carencia mayoritaria es en ambos
casos la falta de medios propios de subsistencia derivada de otras insuficiencias. En este
sentido sí que parecen darse algunas diferencias entre los grupos. En el primer grupo las
dificultades de inserción laboral suponen el 20,6% mientras que en el segundo son las
dificultades de inserción social las que tienen un mayor protagonismo con el 24,8%. De nuevo
55
parece evidente la relación de las diferentes problemáticas con el hecho de aparecer o no en
los registros del Servicio Público de Empleo.
Los datos corroboran el hecho de que el perfil del propio beneficiario/a, sus problemas,
dificultades y carencias determinan el grado de inscripción como desempleado. Por tanto
podría hablarse de una cierta segregación entre beneficiarios/as de estas rentas dependiendo
de sus características y empleabilidad. Aquellas personas con mayores dificultades no están
entrando con la misma intensidad en el ámbito de los Servicios Públicos de Empleo y por tanto
siendo conscientes de que su integración laboral resulta más compleja y que en estos casos
serían necesarias estratégicas más específicas e individuales, sus oportunidades descienden
considerablemente retroalimentando el círculo vicioso de la cronificación y la exclusión. Al
comienzo del documento se recomendaba que es preciso aumentar los esfuerzos por conjugar
la política social y la política de empleo teniendo en cuenta el total de la población con
dificultades. Dadas las circunstancias el componente social tiene que tener mayor presencia.
Como decimos la integración laboral es una herramienta fundamental ya no solo para los
perfiles con menor trayectoria como beneficiarios de este tipo de ayudas sino también puede
serlo para la salida de la exclusión de perfiles de mayor recorrido.
En cuanto al principal problema del solicitante, en concordancia con lo anterior, en el
primer grupo además de la falta de medios de subsistencia los problemas de inserción laboral
ocupan un lugar destacado con el 32% de los casos mientras que el segundo grupo el principal
problema por encima de la carencia de medios es la dificultad de inserción social (41,6%).
Otro elemento que no conviene dejar de lado por lo que conlleva son los problemas en
las relaciones familiares. En el primer grupo alrededor del 12% de los solicitantes tienen como
principal problema la convivencia, es un claro indicativo de la repercusión de las consecuencias
de la crisis en el entorno familiar.
También existen diferencias entre los dos grupos si tenemos en cuenta el régimen de
tenencia de la vivienda. En términos generales los gastos en vivienda son percibidos como
cargas excesivas más aún cuando las situaciones sociolaborales son precarias. Diversos
análisis demuestran que ante situaciones de dificultad económica se opta por la reducción
sistemática de los gastos en relación con la vivienda, luz, agua, calefacción (la denominada
pobreza energética). La crisis está provocando también un empeoramiento de las condiciones
de habitabilidad. Restricciones y condiciones que pueden repercutir en la propia salud y que
pueden incidir al fin y al cabo en la propia empleabilidad, intensificando de esta forma el
problema.
Centrándonos en las diferencias intergrupales, resulta indicativo que en caso del
segundo grupo, solo RB-RIS, el 45,7% de las personas residan en viviendas realquiladas. Este
56
hecho responde al creciente aumento de las estrategias de abaratamiento para hacer frente a
pagos y mantenimientos a través de otras formas de convivencia. Este tipo de tenencia supone
un 24,9% en el caso de las personas que figuran como beneficiarias pero que también han
aparecido como desempleadas. En es te primer grupo, el alquiler supone el 40,4% y las
viviendas en propiedad en pago representan el 15,5%.
En definitiva, el principal régimen de tenencia es el alquiler por delante de los
realquileres, siendo estos porcentajes muy superiores a los de la media de la población. Según
la Encuesta
de Condiciones de Vida de 2011 el régimen de alquiler representaba
aproximadamente el 10% del total de los hogares de la Comunidad Foral. En ese sentido sería
aconsejable un impulso de la política de vivienda facilitando y mejorando el alquiler social.
Por
último,
otro
elemento
diferenciador
es
el
relacionado
con
los
ingresos
computados. Recordemos que estas rentas son prestaciones complementarias y subsidiarias
de cualquier otro tipo de recursos y prestaciones sociales económicas por lo que resulta
interesante comprobar si se han computado o no otros ingresos.
Desde la perspectiva del análisis de las personas como unidad de medida se ha tenido
en cuenta, primero, si se ha registrado algún tipo de ingreso computado en la última solicitud
positiva y en segundo lugar, si se ha dado esta circunstancia en el conjunto del periodo. Otra
cuestión es que para el cálculo de la cuantía la referencia es la unidad perceptora y por tanto
se tienen en cuenta los recursos económicos de los diferentes miembros que componen esa
unidad. De esta forma alguno de los componentes del hogar pueden tener algún tipo de
ingreso pero otros no. Sin embargo, ya que el interés de esta investigación es ofrecer
información complementaria nos centramos en exclusiva en las personas beneficiarias y no en
las unidades perceptoras ya que el Departamento de Políticas Sociales cuenta con suficiente
información al respecto.
Los resultados reflejan como efectivamente existen diferencias notables entre los dos
grupos analizados. En el primero los porcentajes de ingresos computados, tanto si se considera
la última solicitud como el total, son superiores a los que figuran en el segundo grupo. Es
decir, cuando se trata de beneficiarios/as que figuran en las bases de desempleo se da un
mayor número de ingresos complementarios. Esta circunstancia es lógica si tenemos en cuenta
que en una gran parte de los casos se trata de subsidios por desempleo. Circunstancia que
también indica que se trata de ingresos limitados tanto desde el punto de vista económico
como temporal. Como hemos advertido el paso del tiempo en el desempleo está suponiendo
una salida masiva de las personas desempleadas del sistema de cobertura y por tanto un
constante incremento de la demanda de otro tipo de recursos como son las rentas mínimas. El
paro de larga duración es una de las rémoras principales que está dejando la crisis, según los
últimos datos cada vez hay más personas en esta situación por lo que la demanda de este tipo
57
de rentas seguirá en aumento acrecentando el problema del desbordamiento del sistema de
protección social si no se toman medidas más efectivas al respecto.
Otro tipo de ingresos que aparecen computados aunque en una proporción mucho
menor son relacionados con rentas de trabajo, rentas que en muchos casos resultan
insuficientes, tal y como se ha advertido, jornadas parciales, trabajos temporales, pequeñas
actividades profesionales, etc.
En cuanto a los valores, por ejemplo, si tenemos en cuenta el total del periodo, en el
primer grupo las personas con algún ingreso computado suponen el 50,4%, es decir, casi la
mitad. Sin embargo en el caso de aquellas personas que sólo figuran como beneficiarias, sólo
el 35,3% han tenido algún tipo de ingreso y por tanto el 64,7% de las personas no han tenido
otros ingresos que no hayan sido los procedentes de la RB-RIS. Este 64,7% se caracteriza por
ser más equilibrado en cuanto a la variable sexo, por lo general se trata de personas más
jóvenes, el intervalo con mayor peso es el de los 26 a los 35 años, el principal colectivo es el
inmigrante con casi el 87% de los casos, destacando por este orden las personas procedentes
del Magreb, las latinoamericanas y las originarias del resto de África. En un 34% se trata de
parejas con hijos, los adultos solos con familiares representan el 33,3% y los hogares
monoparentales con hijos el 20%. Se da en mayor proporción, además de la lógica falta de
medios propios de subsistencia, los problemas de inserción social. Por último, el régimen de
tenencia de la vivienda es el alquiler en el 37,6% de los casos y el realquiler en el 32,3%.
Insistimos en que la unidad de medida de esta investigación son las personas beneficiarias de
entre 16 y 65 años pudiendo ser solicitantes o no y no las unidades perceptoras que pueden
estar conformadas por varias personas beneficiarias.
Tabla 4. Comparativa entre diversos grupos (variables procedentes de las bases de
RB-RIS)
Beneficiario/a de larga Sí
duración en 2012 o
No
IT2013
Total
Sexo
Intervalos de edad
última RB-RIS
Personas que
figuran en las bases
de desempleo y RBRIS
43,58
56,42
Personas que
únicamente figuran en
las bases de RB-RIS
40,55
59,45
100
100
Hombres
52,48
47,74
Mujeres
47,52
52,26
Total
100
100
Menor de 16 años
0,22
0,00
De 16 a 25 años
13,83
30,01
De 26 a 35 años
29,95
31,06
De 36 a 45 años
31,52
18,83
De 46 a 55 años
17,22
9,52
Más de 55 años
7,26
10,59
Total
100
100
58
Sin estudios/Básicos
Medios Bachiller
Nivel de estudios
Discapacidad
27,96
8,17
5,61
FP GS
2,88
1,73
Universitarios
7,19
11,48
Total
100
100
Sin discapacidad
90,43
91,88
Con discapacidad
9,57
8,12
Total
100
100
Noreste
4,37
3,66
1,01
0,58
57,21
53,27
Tierra Estella
4,29
3,75
Navarra Media Oriental
4,17
3,35
Ribera Alta
11,25
15,41
Tudela
17,71
19,98
100
100
Total
Casado/a
34,66
30,02
Divorciado/a
7,66
3,31
NS/NC
4,87
5,98
Pareja de hecho
1,55
0,90
Separado/a de hecho
3,30
1,65
Separado/a legal
3,94
2,35
42,77
52,31
Viudo/a
1,26
3,48
Total
100
100
11,34
7,78
Soltero/a
Min. étnica gitana
Colectivo
Inmigrante (sin dato de origen)
0,56
0,71
Transmontano
1,33
1,13
Inmigrante comunitario
6,88
4,55
Inmig. Latinoamérica
19,99
26,82
Inmig. Magreb
17,18
23,47
Inmig. resto África (excepto Magreb)
4,38
11,05
Inmig. Europa este
4,13
4,50
Inmig. Asia
0,15
0,95
Otros
Resto autóctonos
Total
Tipo hogar
53,24
FP GM
Pamplona
Estado civil
Personas que
únicamente figuran en
las bases de RB-RIS
22,69
Pirineo
Zonificación persona
Personas que
figuran en las bases
de desempleo y RBRIS
59,07
0,61
0,45
33,44
18,60
100
100
Personas solas
19,77
16,50
Adultos solos con familiares
25,48
47,52
Monoparentales con hijos (pueden ser hijos adultos)
21,79
16,35
Parejas sin hijos
5,41
3,89
27,51
15,68
Otras situaciones
0,04
0,06
Total
100
100
Parejas con hijos (pueden ser hijos adultos)
59
Convivencia familiar personal
Personas que
figuran en las bases
de desempleo y RBRIS
9,24
Dificultades inserción laboral
20,63
Dificultades inserción escolar
Principal problema del
hogar
8,10
9,38
0,17
0,06
Dificultades inserción social
11,50
24,81
Carencia de medios propios de subsistencia
56,51
55,98
1,94
1,67
Emergencias sociales
Total
Principal problema del
solicitante
Personas que
únicamente figuran en
las bases de RB-RIS
100
100
Convivencia familiar personal
12,25
8,29
Dificultades inserción laboral
32,03
12,02
Dificultades inserción social
13,80
41,65
Carencia de medios propios de subsistencia
41,02
37,18
Emergencias sociales
Total
0,89
0,87
100,00
100,00
Cedida
10,17
9,35
Alquilada
40,40
28,82
Re-alquilada
24,91
45,73
Propia, pagándose
15,55
6,42
Propia, pagada
4,22
2,82
Otra forma
4,75
6,86
Total
100
100
Otros ingresos
computados (última
RB-RIS)
Sí existen otros ingresos que computan
38,30
27,93
No tienen otros ingresos que computan
61,70
72,07
Otros ingresos
computados (total
periodo)
Tenencia de la
vivienda
Total
100
100
Sí existen otros ingresos que computan
50,37
35,30
No tienen otros ingresos que computan
49,63
64,70
100
100
Total
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
Para terminar este capítulo se incluye un análisis relativo a las personas beneficiarias
teniendo en cuenta si han sido o no perceptoras de larga duración en 2012 y/o en el primer
trimestre de 2013 (últimos datos recopilados para esta investigación).
Otra cuestión diferente es la relativa a los requisitos que establecen la duración como
perceptores. Las últimas medidas han incrementado el periodo pero aún así surgen serias dudas de
una cobertura global de las personas que hasta ahora han sido beneficiarias y continúan con graves
problemas de necesidad, vulnerabilidad y exclusión. Como veremos a continuación, alrededor del
40% de las personas beneficiarias lo han sido de larga duración en 2012 y el primer trimestre de
2013 por lo que la flexibilización temporal resulta adecuada pero según el resultado de los análisis y
la persistente situación adversa, es probable que sea que insuficiente.
Antes de describir las principales diferencias intergrupales se reflejan las proporciones desde
el punto de vista de la duración como beneficiarias teniendo en cuenta los mismos grupos de
referencia (beneficiarios/as que también figuran en las bases del Servicio Navarro de Empleo y
60
aquellas personas que sólo aparecen en las bases de RB-RIS del Departamento de Políticas
Sociales).
En este caso las diferencias porcentuales entre los grupos no son importantes. En ambos
casos aproximadamente cuatro de cada diez personas beneficiarias son de larga duración
independientemente de si aparecen o no como paradas, siendo incluso el porcentaje algo mayor en
el primer grupo.
Sin embargo, sí se dan diferencias destacables entre las personas beneficiarias de larga
duración y las que no lo son dentro de las dos agrupaciones (paro y RB-RIS, únicamente RB-RIS).
Tabla 5. Distribución
de las personas perceptoras según
su duración como
beneficiarias de RB-RIS en 2012 y/o IT2013.
Personas que figuran en
las bases de desempleo
y RB-RIS
Personas que
únicamente figuran en
las bases de RB-RIS
Personas larga duración en 2012 o IT2013
43,58
40,39
Personas no de larga duración
56,42
59,61
100
100
Total
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
Con el fin de no redundar en cuestiones que ya han sido tratadas con anterioridad se
presentan esquemáticamente aquellos aspectos y diferencias más reseñables entre el colectivo de
larga duración y el que no lo es. Esta descripción sigue de nuevo el orden llevado a cabo hasta el
momento. Primero se refleja la información obtenida de las bases de desempleo, posteriormente la
procedente de las bases de contratación y por último la de las bases de RB-RIS.
En primer lugar, si tenemos en cuenta al conjunto de las personas beneficiarias que figuran
también como desempleadas y se analizan las diferencias entre los dos subgrupos (no de larga
duración y larga duración) las diferencias más notables en cuanto al desempleo son las siguientes.
-
En el caso de las personas beneficiarias de larga duración la proporción de
mujeres es superior a la de los hombres en más de cuatro puntos.
-
La distribución según intervalos de edad resulta similar en ambas agrupaciones.
-
Aún siendo la categoría de estudios básicos la mayoritaria en ambos casos, su
peso es todavía mayor cuando se trata de personas beneficiarias de larga duración
(92% frente al 87%).
-
En cuanto a la nacionalidad, no existen grandes diferencias una vez que se trata
de personas beneficiarias de RB-RIS que aparecen como desempleadas. En ambos
casos seis de cada diez personas tienen nacionalidad española y por tanto cuatro
extranjera. Otra cuestión diferente es el colectivo al que pertenecen, es decir, si se
trata de población inmigrante, autóctona, etc. Esta cuestión se analizará cuando se
trate la información procedente de las propias bases de RB-RIS. En todo caso y
61
respecto a la variable nacionalidad se puede destacar la mayor proporción del
colectivo magrebí en el
segundo
grupo (beneficiarios de larga duración).
Exactamente suponen un 15,5% mientras que en el primer grupo (no larga
duración) suponen el 11,5%.
-
Parece que en el caso de las personas que han sido beneficiarias de larga duración
se produce una ligera mayor movilidad en cuanto al municipio de registro como
desempleadas. Casi dos de cada diez han cambiado su municipio de registro en
Navarra entre la primera vez que figuran como desempleadas y la última.
-
Como ya se ha explicado, la demanda ocupacional tiene que ver con una serie
de variables o circunstancias como el nivel de estudios, la experiencia laboral, con
las propias expectativas, etc. Es lógico por tanto que en el grupo de personas
beneficiarias de larga duración el peso de las ocupaciones elementales sea
significativamente superior. Estas demandas suponen el 65,4% del grupo frente al
53% del primero. Por su parte las demandas de ocupaciones cualificadas
representan el 32,6% en el segundo grupo (larga duración) y el 42,4% en el
primero (no larga duración).
-
Otro aspecto divergente que explica en parte la prolongación temporal como
beneficiarios /as es la duración del desempleo. Si tenemos en cuenta el tiempo
en paro del último registro, el 23% de las personas beneficiarias de larga duración
llevan paradas más de dos años y un 12,2% más de tres años. En el primer grupo
(no de larga duración) los porcentajes son menores, más de dos años el 12,6% y
más de tres el 5,2%. Conviene recordar que se trata del conjunto de personas que
aparecen tanto como desempleadas en las bases del Servicio Navarro de Empleo
como beneficiarias de RB-RIS. Es decir, en todo caso se trata de personas
beneficiarias de este tipo de rentas y por tanto sus dificultades son importantes.
-
En relación con la anterior variable también se ha tenido en cuenta el desempleo
de larga duración a lo largo del periodo. Es decir, si en algún momento se ha
sido desempleado/a de larga duración. Los resultados vuelven a poner de relieve la
incidencia del paro prolongado. En el primer caso (beneficiarias no de larga
duración) el 50,6% de las personas han sido paradas de larga duración dos o más
veces a lo largo del periodo. Se trata sin duda de un elevado porcentaje que en
muchos casos ha desencadenado en la demanda de RB o RIS. Sin embargo,
cuando se trata del segundo grupo, la proporción resulta todavía mayor. Casi siete
de cada diez personas han sido paradas de larga duración dos o más veces en el
periodo analizado (ene 2008-mar 2013).
-
Por último, en relación con todo lo anterior, la mencionada limitación del sistema
de protección por desempleo se hace de nuevo evidente. Circunstancia que
62
deriva lógicamente en un aumento de las demandas de rentas mínimas. En ambos
casos la mayor parte de las personas que figuran como desempleadas ya no cobra
ninguna prestación por desempleo siendo el porcentaje algo mayor en el grupo de
beneficiarios de RB-RIS de larga duración, un 76,3% frente al 71,6% del primer
grupo. Conviene recordar que el cobro de alguna prestación o subsidio es
compatible con estas rentas. Pero tal y como se ha comprobado las cantidades en
muchos casos resultan insuficientes para hacer frente a las necesidades básicas del
hogar y por ello estas rentas son complementarias. Por ello la posible falta de este
tipo
de
ingresos
haría
incrementar
considerablemente
las
situaciones
de
precariedad y pobreza con todo lo que ello supone.
Tabla 6. Comparativa entre los diversos grupos de beneficiarios según su duración
como beneficiarios de RB-RIS en 2012 y/o IT2013.
A) Variables procedentes de las bases de desempleo (aparecen en las bases de paro y RBRIS)
Sexo
Personas NO
beneficiarias
de larga
duración
Personas
beneficiarias de
larga duración
Hombres
54,44
47,89
Mujeres
45,56
52,11
100
100
De 16 a 25 años
12,43
11,76
De 26 a 35 años
28,63
27,85
De 36 a 45 años
31,94
33,10
De 46 a 55 años
19,45
18,54
Más de 55 años
7,55
8,75
Total
100
100
86,95
91,87
Medios Bachiller
4,60
3,48
FP GM
4,47
2,77
FP GS
2,18
1,20
Total
Intervalos de edad
último paro registrado
Sin estudios/Básicos
Nivel de estudios
máximo (base
desempleo)
1,81
0,68
Total
Universitarios
100,00
100,00
UE15
1,86
2,52
UE27
4,38
5,66
Resto Europa
5,09
3,24
11,46
15,51
Resto de África
3,49
4,61
América del Norte
0,00
0,02
Centroamérica y Caribe
1,48
1,05
Sudamérica
9,38
7,00
Magreb
Nacionalidad
Oriente, Asia y Oceanía
0,10
0,28
Apátridas
0,02
0,00
62,73
60,12
100
100
España
Total
63
Movilidad municipio
residencia
Personas NO
beneficiarias
de larga
duración
Personas
beneficiarias de
larga duración
No
83,76
80,90
Si
16,24
19,10
Total
100
100
Ocupaciones elementales
53,02
65,36
Ocupaciones cualificadas
42,41
32,59
4,47
2,05
Ocupación demandada Ocupaciones técnicas
Dirección Gerencia
0,10
0,00
100,00
100,00
<=6 meses
50,37
44,54
>6 <=12 meses
18,44
15,39
>1 <=2 años
18,53
17,26
>2 <=3 años
7,42
10,58
>3 <=4 años
2,90
5,76
>4 años
2,34
6,47
Total
Tiempo en desempleo
(último registro paro)
Total
Nunca PLD
Desempleo Larga
Duración
Sólo una vez
Dos o más veces
Total
Prestación por
desempleo (último
registro paro)
100
100
45,81
30,22
3,61
2,77
50,59
67,01
100
100
No recibe prestación
71,57
76,25
Sí recibe prestación
28,43
23,75
100
100
Total
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
Desde el punto de vista de la contratación (sucedida en el periodo analizado) estas son las
diferencias más reseñables.
-
Como era de suponer, el porcentaje de personas que no han tenido ningún
contrato en los cinco años y tres meses analizados es superior en el grupo de
beneficiarios/as de larga duración (un 45% de las personas que figuran como
desempleadas y beneficiarias de larga duración de RB-RIS). Cuando no se dan
situaciones de larga duración el porcentaje se reduce hasta el 34,3%. Se debe
insistir con el fin de no suscitar conclusiones erróneas que se trata de las personas
beneficiarias que figuran también como desempleadas y no del total
de
beneficiarios de RB-RIS. De hecho si tenemos en cuenta al total de las personas
beneficiarias el porcentaje correspondiente a las que no han tenido ningún contrato
en el periodo alcanza el 54%. Es decir, del total de personas beneficiarias
analizadas, el 54% no ha tenido ningún empleo regular en los cinco años y tres
meses estudiados. Otra cuestión es que figuren como desempleadas registradas en
el Servicio Público de Empleo. Por otro lado, este porcentaje también supone que
el 46% sí que han tenido algún contrato, circunstancia que corrobora el cambio de
perfil del beneficiario con la llegada y la prolongación de la crisis.
64
-
En cuanto a la modalidad del último contrato la temporalidad contractual aún
siendo mayoritaria en ambos grupos es algo mayor en el segundo caso.
Concretamente, de aquellas personas beneficiarias de larga duración que han
podido contar con un empleo casi un 96% han tenido como último contrato uno
temporal. En este grupo también destacan los contratos temporales a tiempo
parcial. Por tanto, en el grupo de beneficiarios de larga duración se da menos
contratación y la que se produce todavía es más inestable.
-
Algo similar sucede con el tipo de jornada. En este segundo grupo la proporción
de jornadas parciales es superior. El 40% de las personas que pudieron contar con
un empleo (recordemos que únicamente un 55% tuvieron algún contrato) tuvieron
una jornada parcial en su último empleo registrado. Cifra muy superior a la media,
según los datos EPA (IT013), aproximadamente el 17% de las personas ocupadas
en Navarra tiene un trabajo con jornada parcial.
-
Por otra parte, al tener en cuenta a las personas que han tenido algún contrato, la
proporción de hombres es superior en ambos casos aunque todavía es mayor
cuando no se dan situaciones de larga duración. Es decir, mayor porcentaje de
hombres contratados siendo la diferencia mayor cuando no se dan situaciones de
larga duración como beneficiarios de RB-RIS.
-
La información procedente de las bases de contratación hace disminuir en parte el
protagonismo de los niveles básicos de estudios sobre todo en el caso de las
personas no beneficiarias de larga duración. Este hecho deriva de la correlación
ente formación y empleo, en términos generales una mejor formación supone un
aumento de las posibilidades de empleo. Como se puede comprobar ese menor
protagonismo de los niveles básicos aún siendo importante es inferior cuando
analizamos únicamente a aquellas personas que aparecen en las tres bases de
datos (desempleo, contratos y RB-RIS). Aún así la diferencia entre los dos grupos
sigue siendo importante. De hecho en el caso de las personas beneficiarias de larga
duración, un 72% cuentan únicamente con estudios básicos. En el primer grupo
(personas no beneficiarias de larga duración) el porcentaje se reduce hasta el
59%. Parece evidente que el menor nivel de estudios hace no sólo aumentar las
probabilidades de caer en el desempleo, sino también continuar en él y por tanto
incrementar la probabilidad de recurrir al sistema de ayudas sociales así como
depender de ellas durante más tiempo.
-
Cuando se tiene en cuenta únicamente a las personas que figuran en las tres bases
de datos la proporción de población con nacionalidad española aumenta. Es decir,
en
los
casos
de
personas
beneficiarias
que
aparecen
registradas
como
desempleadas y que a lo largo del periodo han podido contar con algún contrato la
65
presencia de españoles/as es mayor. Por lo tanto, el colectivo extranjero cuando se
dan episodios de empleo pierde protagonismo, en definitiva, la población
extranjera aparece de nuevo como la más perjudicada. En ese sentido la
representación de la población con nacionalidad española desciende cuando se
trata de beneficiarios de RB-RIS de larga duración. En este caso el porcentaje es
del 60% siendo del 64,4% cuando no se da la duración prolongada. Por otra parte,
en el colectivo extranjero de personas beneficiarias de larga duración destaca de
nuevo el colectivo magrebí (15,4%).
-
Las diferencias también son significativas al considerar la ocupación del último
contrato. En el caso del grupo conformado por personas beneficiarias de larga
duración el peso porcentual de las ocupaciones elementales alcanza el 68,7% y el
de las cualificadas el 29,5%. En el primer grupo los porcentajes son del 55% y
41,9% respectivamente. En definitiva, los niveles de contratación son lógicamente
menores en el caso de las personas beneficiarias de larga duración y cuando se
producen
contrataciones
estas
son
para
puestos
significativamente
menos
cualificados. Se trata por tanto de empleos más precarios en cuanto a estabilidad y
cualificación.
-
Esa menor calidad de los empleos queda reflejada a su vez cuando se observa el
sector de contratación. En el caso de las personas no beneficiarias de larga
duración que han tenido algún contrato, la presencia de empleos procedentes de
sectores en principio con mejores condiciones como son la industria y construcción,
es algo mayor. Por el contrario, en el caso del segundo grupo (larga duración) son
mayores los porcentajes de empleos agrícolas y sobre todo los procedentes del
sector servicios que suponen el 75,6% de los empleos de este grupo.
B) Variables procedentes de las bases de contratos (aparecen en las bases de paro,
contratos y RB-RIS).
Número de
contratos
Modalidad A
último contrato
Personas NO
beneficiarias de
larga duración
Personas
beneficiarias de
larga duración
Ningún contrato en el periodo
34,32
44,75
Un contrato
15,89
16,20
De 2 a 5 contratos
30,00
27,70
De 6 a 10 contratos
11,01
7,45
Más de 10 contratos
8,79
3,91
Total
100
100
Indefinido
7,63
4,25
Temporal
92,37
95,75
100
100
Total
66
Modalidad B
último contrato
Tipo de jornada
último contrato
Personas NO
beneficiarias de
larga duración
Personas
beneficiarias de
larga duración
Indefinido tiempo completo
3,36
1,16
Indefinido tiempo parcial
4,27
3,09
Temporal tiempo completo
58,75
57,05
Temporal tiempo parcial
32,07
37,43
Formativos
1,56
1,27
Total
100
100
Completa
63,66
59,48
Parcial
36,34
40,52
Total
Sexo
100,00
100,00
Hombres
57,82
53,30
Mujeres
42,18
46,70
Total
Nivel de
estudios
100
100
Sin estudios/Básicos
58,94
72,02
Medios Bachiller
22,57
16,62
FP GM
10,89
7,46
FP GS
4,17
2,43
Universitarios
3,44
1,47
Total
100,00
100,00
UE15
1,68
2,51
UE27
3,31
3,32
Resto Europa
4,67
3,48
10,59
15,41
Resto de África
3,76
5,41
América del Norte
0,00
0,04
Centroamérica y Caribe
1,23
1,27
Magreb
Nacionalidad
Sudamérica
Oriente, Asia y Oceanía
Apátridas
España
Total
Ocupación
último contrato
10,21
8,00
0,13
0,15
0,05
0,00
64,37
60,41
100
100
Ocupaciones elementales
55,06
68,71
Ocupaciones cualificadas
41,86
29,51
Ocupaciones técnicas
3,01
1,70
Dirección Gerencia
0,08
0,08
Total
100
100
Agricultura
7,40
8,54
10,79
7,92
Industria
Sector de
actividad último Construcción
contrato
Servicios
Total
13,63
7,92
68,17
75,62
100
100
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
Por último, de las bases de RB-RIS se pueden destacar las siguientes cuestiones. En este
caso se analizan cuatro subgrupos, los dos primeros conformados respectivamente por las personas
beneficiarias no de larga duración y de larga duración que aparecen también en las bases de
desempleo y los otros dos cuando únicamente figuran en las bases de RB-RIS.
67
-
La distribución según las veces que las personas beneficiarias aparecen
computadas no da lugar a grandes diferencias entre los dos grupos principales
(personas que aparecen en ambas bases de datos y personas que únicamente
figuran como beneficiarias de RB-RIS). Sin embargo, la distribución de los
subgrupos al tener en cuenta la duración como beneficiarios/as sí que influye en
las distintas distribuciones. Según los datos, aproximadamente seis de cada diez
personas beneficiarias no de larga duración (independientemente que aparezcan
como desempleadas o no) lo han sido de dos a cinco veces durante todo el periodo
y cuatro de cada diez sólo una vez. Cuando se trata de personas beneficiarias de
larga duración, aproximadamente el 57% lo han sido dos o más veces y el 42% de
6 a 10 veces a lo largo del periodo. Como decimos el hecho de no figurar como
desempleadas no parece influir en los porcentajes.
-
En cuanto a la distribución por sexo, sí que se dan diferencias entre las
agrupaciones dependiendo del registro como desempleados. En el caso de las
personas que figuran tanto en las bases de desempleo como en las de RB-RIS, la
proporción de mujeres es mayor cuando se dan casos de larga duración, un 52,6%
frente al 45,4% que representan cuando no se trata de beneficiarias de larga
duración. Sin embargo, la diferencia con la población masculina es mucho mayor
cuando se trata de personas que únicamente figuran en las bases de RB-RIS. En
este caso el peso porcentual es además similar independientemente de la duración.
En ambos casos seis de cada diez beneficiarias son mujeres. En definitiva, la
presencia de mujeres es mayor cuando se trata de personas beneficiarias de larga
duración y la proporción es todavía mayor cuando no figuran como desempleadas
registradas aunque en ese caso el hecho de ser beneficiarias de larga duración o
no serlo no supone un cambio en los porcentajes, en ambos casos ronda el 63%.
-
Respecto a la discapacidad, recordemos que se trata de una información en
principio más ajustada a la realidad, en ambos grupos principales (paro y RB-RIS y
sólo RB-RIS) el porcentaje de personas con discapacidad es claramente mayor
cuando se trata de personas beneficiarias de larga duración. Se trata de un hecho
lógico si tenemos en cuenta la mayor dificultad del colectivo a la hora ya no solo de
emplearse y sino de hacerlo de una manera estable.
-
La distribución de los grupos según el colectivo al que pertenecen refleja
diferencias significativas. Para empezar, el protagonismo de la etnia gitana
aumenta cuando se dan situaciones de larga duración. En el caso de personas que
figuran como desempleadas el porcentaje supone el 21,5% del total del subgrupo.
Otra de las cuestiones relevantes es el diferente peso del resto de autóctonos en
los diversos subgrupos. En el primero (beneficiarios que no son de larga duración
que figuran en las bases de desempleo y RB-RIS) la proporción es casi del 43%
68
mientras que cuando se trata de personas autóctonas beneficiarias de larga
duración su representación se reduce hasta el 28,6%. En este segundo subgrupo,
tal y como se ha señalado, es el colectivo gitano el que amplia sobremanera su
presencia. Por su parte la población de origen magrebí es otro de los colectivos
destacados. En el caso de las personas que únicamente figuran en las bases de RBRIS, sucede algo similar pero en este caso la etnia gitana a pesar de aumentar su
representación cuando se dan situaciones de larga duración obtiene un menor
porcentaje. En el cuarto subgrupo (personas beneficiarias de larga duración que
únicamente aparecen en las bases de RB-RIS) destaca el colectivo magrebí con el
31%, aumenta el colectivo gitano aunque en menor medida y desciende la
presencia de personas latinoamericanas y autóctonas en casi diez puntos con
respecto al grupo de beneficiarios que no son de larga duración y que no figuran en
las bases de paro.
-
En cuanto al tipo de hogar, se da una distribución más equilibrada en el primer
subgrupo (personas que figuran en las bases de paro y no son beneficiarias de
larga duración), las cuatro principales categorías superan el 20%. En el caso de las
personas beneficiarias de larga duración (segunda agrupación) destacan las
parejas con hijos con el 34,6% y los hogares monoparentales con hijos con el
25,3%. Las mayores diferencias porcentuales entre los dos primeros subgrupos
son las que representan las personas solas con una proporción mayor en el caso de
las beneficiarias que no son de larga duración y sobre todo el mayor peso de las
parejas con hijos cuando se trata de perceptores de más duración. Uno de los
hechos que puede influir en esa circunstancia es la mayor presencia de personas
pertenecientes al colectivo gitano. Dada su idiosincrasia esta tipología de hogar
está todavía más extendida en el colectivo. Por otra parte, cuando las personas no
aparecen registradas como desempleadas, las dos principales tipologías de hogar
son de nuevo las familias monoparentales con hijos y sobre todo las parejas con
hijos, esta categoría representa más del 40% de los casos. En el caso concreto de
los hogares de personas beneficiarias de larga duración y que no figuran como
desempleadas el 45% son familias conformadas por parejas con hijos. Como ya se
ha señalado anteriormente, cuando no se dan situaciones de de paro registrado las
tipologías de hogares con hijos tienen mayor protagonismo.
-
En cuanto al principal problema del hogar, se puede observar cómo el
mayoritario y lógico es el relacionado con la carencia de medios propios de
subsistencia.
Más
allá
de
este
hecho
y
centrándonos
en
las
diferencias
intergrupales se puede establecer la siguiente relación. Cuando se dan situaciones
de más larga duración la proporción que representan las dificultades de inserción
69
social aumentan mientras que las dificultades para la inserción laboral no distan
porcentualmente demasiado entre la larga duración y la que no lo es.
-
En el caso del principal problema del solicitante, la carencia de medios propios
aún siendo la de mayor peso porcentual pierde protagonismo a favor de otras
problemáticas
como
las
dificultades
de
inserción
laboral
y
aquellas
más
relacionadas con la inserción social. En este caso las diferencias son más marcadas
si tenemos en cuenta la duración de la percepción. Así, considerando a las
personas que figuran como desempleadas y beneficiarias que no son de larga
duración, el porcentaje que suponen los problemas de inserción social de los
solicitantes es del 8,5% mientras que cuando se producen situaciones de mayor
permanencia, la proporción se incrementa hasta el 16%. Pero el porcentaje y la
diferencia todavía es mayor en el caso de solicitantes perceptores que no figuran
como desempleados. Exactamente el porcentaje se eleva hasta el 29%. Es decir,
casi tres de cada diez perceptores de RB-RIS de larga duración que no figuran
como desempleados en el SNE tienen dificultades de inserción social siendo este el
principal problema registrado.
-
Respecto al régimen de tenencia de la vivienda, aunque las diferencias no son
elevadas se pueden mencionar algunas cuestiones. Por ejemplo, parece que el
régimen de alquiler es algo mayor cuando se dan situaciones de duración
prolongada como beneficiarios. Por otra parte, cuando se trata de personas
perceptoras que no figuran como desempleadas, el porcentaje de realquileres
desciende en comparación con el grupo de beneficiarios registrados como
desempleados mientras que el de la propiedad en pago es algo mayor en los dos
últimos subgrupos. De todas formas insistimos en que las diferencias no son
excesivas. El principal régimen de tenencia sigue siendo el alquiler por delante de
los realquileres. Recordemos que según la Encuesta de Condiciones de Vida los
alquileres como régimen de tenencia de la vivienda representan en Navarra
alrededor del 10% de los hogares. Es decir, la diferencia de la población perceptora
de RB-RIS con el conjunto de la población es notable en cuanto al régimen de
tenencia de la vivienda ya que aproximadamente el 70% de las formas de tenencia
son alquileres o realquileres.
-
Por último, al analizar los posibles ingresos computables y teniendo en cuenta la
última RB-RIS se puede observar cómo en más del 60% de los casos no se tienen
otros ingresos y esa circunstancia es todavía mayor en el caso de las personas
beneficiarias de larga duración. Por ejemplo, en el cuarto subgrupo (beneficiarios
de larga duración que no figuran como desempleados), siete de cada diez no han
tenido otro ingresos computables para el cálculo de su última renta. Por otro lado,
si se analiza el conjunto del periodo se producen diferencias intergrupales más
70
acusadas. En el caso de las personas beneficiarias que no son de larga duración y
que están registradas como desempleadas se produce un cierto equilibrio (48% sí
han tenido algún otro tipo de ingreso computable y el 52% restante no lo han
tenido). En cambio, en los casos de las personas beneficiarias de larga duración, el
62% han tenido algún ingreso computado a lo largo del periodo y por tanto el 38%
sólo han tenido ingresos procedentes de la RB-RIS. En los dos grupos restantes
pertenecientes al colectivo de personas beneficiarias que no aparecen como
desempleadas, la duración como beneficiarios no parece influir. En este caso
nuevamente
los
porcentajes
se
asemejan
al
primer
grupo,
es
decir,
aproximadamente el 60% no ha tenido ningún ingreso que no sea el proveniente
de la RB-RIS y para el restante 40% estas rentas han sido complementarias de sus
ingresos. Sea como fuere estos datos revelan que la dependencia de este tipo de
rentas resulta principal para miles de personas de la Comunidad Foral y dadas las
circunstancias la demanda va a seguir creciendo. En el corto medio plazo no se va
a generar empleo de manera importante y sostenida por lo que las situaciones de
necesidad van a seguir aumentando.
C) Variables procedentes de las bases de RB-RIS
Aparecen en las bases de paro
Personas NO
beneficiarias de
larga duración
Número de
RIS-RB en las
que aparecen
computadas
40,42
0,00
42,41
0,00
58,81
56,64
56,78
56,90
De 6 a 10
0,77
41,63
0,81
41,91
Más de 10 veces
0,00
1,73
0,00
1,19
100,00
100,00
100,00
100,00
Hombres
54,58
47,44
36,69
36,34
Mujeres
45,42
52,56
63,31
63,66
100
100
100
100
Sin discapacidad
92,28
86,51
91,37
84,88
Con discapacidad
7,72
13,49
8,63
15,12
Total
100
100
100
100
Min. étnica gitana
7,53
21,53
6,56
14,85
Inmigrante (sin dato de origen)
0,18
0,17
0,63
0,40
Transmontano
0,63
2,01
0,54
1,86
Inmigrante comunitario
Colectivo
Personas
beneficiarias de
larga duración
De 2 a 5
Total
Discapacidad
Personas NO
beneficiarias de
larga duración
Una vez
Total
Sexo
Sólo en RB-RIS
Personas
beneficiarias de
larga duración
6,94
6,81
7,19
4,24
Inmig. Latinoamérica
21,13
14,77
29,83
19,10
Inmig. Magreb
12,20
17,35
16,17
30,77
4,15
4,63
4,31
6,50
Inmig. resto Agric.(excepto Magreb)
Inmig. Europa este
3,59
3,05
4,31
1,86
Inmig. Asia
0,12
0,21
0,36
0,66
Otros
Resto autóctonos
Total
0,77
0,90
0,36
1,06
42,76
28,57
29,74
18,70
100
100
100
100
71
Aparecen en las bases de paro
Tipo hogar
Sólo en RB-RIS
Personas NO
beneficiarias de
larga duración
Personas
beneficiarias de
larga duración
Personas NO
beneficiarias de
larga duración
Personas
beneficiarias de
larga duración
Personas solas
24,03
15,91
8,21
7,42
Adultos solos con familiares
Monoparentales con hijos (pueden ser
hijos adultos)
Parejas sin hijos
Parejas con hijos (pueden ser hijos
adultos)
Otras situaciones
24,29
19,76
16,53
10,39
20,54
25,34
28,21
32,20
5,90
4,39
5,16
5,04
25,16
34,59
41,79
44,96
0,00
0,07
0,00
0,11
Total
100
100
100
100
Convivencia familiar personal
7,57
10,03
6,09
8,81
Dificultades inserción laboral
22,93
21,71
23,93
19,10
Dificultades inserción escolar
0,15
0,22
0,21
0,30
Dificultades inserción social
Carencia de medios propios de
subsistencia
Emergencias sociales
8,08
14,02
12,61
17,61
59,44
52,12
54,59
51,64
1,83
1,90
2,56
2,54
100
100
100
100
Convivencia familiar personal
11,19
13,54
12,40
10,60
Dificultades inserción laboral
36,61
34,46
33,51
26,16
8,49
16,04
11,87
28,81
42,68
34,98
41,42
32,78
1,02
0,97
0,79
1,66
100
100
100
100
Cedida
10,93
8,86
7,63
6,79
Alquilada
37,45
45,64
47,57
50,31
Re-alquilada
23,91
20,89
15,04
12,96
Propia, pagándose
18,90
16,17
20,80
19,14
Propia, pagada
4,45
4,17
4,87
6,33
Otra forma
4,36
4,28
4,09
4,48
Total
Sí existen otros ingresos que
Otros ingresos computan
No tienen otros ingresos que
computados
(última RB-RIS) computan
Total
Sí existen otros ingresos que
Ingresos
computan
computables a No tienen otros ingresos que
lo largo del
computan
periodo
Total
100
100
100
100
38,70
33,21
38,19
27,85
61,30
66,79
61,81
72,15
100,00
100,00
100,00
100,00
47,91
62,01
41,60
43,10
52,09
37,99
58,40
56,90
100
100
100
100
Principal
problema del
hogar
Total
Principal
problema del
solicitante
Dificultades inserción social
Carencia de medios propios de
subsistencia
Emergencias sociales
Total
Tenencia de la
vivienda
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
72
6. Análisis de las transiciones laborales de
las personas perceptoras de la RB y RIS
Una vez descritos y comparados los diversos grupos de personas beneficiarias de RBRIS pasamos a reflejar los resultados del análisis de sus transiciones laborales.
Lógicamente al tratarse del estudio de las dinámicas laborales el objeto de análisis es el
grupo conformado por las personas que figuran tanto en las bases de desempleo como en las
bases de datos referentes a la RB-RIS a lo largo del periodo estudiado (ene2008-mar2013)
pudiendo aparecer también en las de contratación.
6.1. Distribución de las personas registradas en las distintas
bases según transiciones
Desde la perspectiva de las transiciones laborales el grupo de personas que figuran en
las distintas bases de datos se distribuye de la siguiente manera.
La situación con mayor presencia es la que corresponde a las personas beneficiarias que
figurando como desempleadas en algún momento del periodo no han podido contar con un
contrato. Por tanto no se produce ninguna transición en cuanto al paro y el empleo. Es el caso
de aproximadamente el 38% de las personas que figuran como desempleadas y beneficiarias.
El segundo grupo más numeroso es el formado por las personas que tuvieron algún
contrato, posteriormente cayeron en el desempleo y han sido beneficiarias de RB-RIS. Este
grupo supone el 33,4% del total.
En tercer y cuarto lugar, ya muy distanciados de los dos primeros grupos, se
encuentran las personas cuya transición podríamos denominarla como más positiva ya que en
ambos casos han tenido un contrato posterior al último registro como beneficiarias de RB-RIS.
Sin embargo, se da un aspecto importante que es preciso tener en cuenta. En el segundo
grupo a pesar de haber contado con un contrato posterior al último registro como
beneficiario/a de RB-RIS se vuelve a caer en el desempleo. Esta circunstancia se da en el
12,8% de los casos.
Por tanto, el grupo que en definitiva se puede considerar como más “positivo” es aquel
formado por las personas cuyo último registro es el contrato habiendo pasado por el
desempleo y la RB-RIS; representa el 13,1% del total.
73
Por último, existe un grupo residual que supone el 2,5% de los casos cuyo último
registro es la RB-RIS siendo este posterior a un contrato y ocurriendo esta contratación
después del último registro en el desempleo.
Tal y como se ha explicado se trata de los diversos itinerarios de las personas que
figuran en las bases de datos recopiladas. La distribución porcentual es la que se ha descrito,
sin embargo, teniendo en cuenta que no todas las personas beneficiarias de RB-RIS figuran
como desempleadas es necesario reflejar también las proporciones respecto al total de la
población beneficiaria de RB-RIS. De esta forma los porcentajes de representación lógicamente
descienden. Los valores correspondientes son: el 28,5% en el caso de las personas
beneficiarias cuyo último registro es el desempleo y que no han tenido ningún contrato, el
25% cuando se ha dado un contrato anterior al desempleo, el 9,6% corresponde a las
personas que teniendo un contrato posterior a la última RB-RIS han vuelto a caer en el
desempleo y el 9,8% cuando se trata de las transiciones más favorables, el último registro es
el contrato siendo este posterior al paro y a la RB-RIS.
Tabla 7. Distribución del colectivo de personas que figuran en las bases de paro,
contratos y RB-RIS según tipo de transición (paro, contratación y RB-RIS).
Último registro es el contrato y este es posterior a la última RB-RIS
Personas que
figuran en las bases
de desempleo y RBRIS (%)
13,10
Respecto al total
de personas
beneficiarias de
RB-RIS (%)
9,79
Ha tenido un contrato posterior a la última RB-RIS pero vuelva a caer en el paro
12,85
9,61
La última situación es el paro y tuvo algún contrato anterior a la última RB-RIS
33,44
25,00
Último registro es el paro no habiendo tenido ningún contrato
Resto (el último registro es la RB-RIS posterior a un contrato y este posterior al
último registro como parado)
Total
38,09
28,48
2,53
1,89
100
74,78
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
Otro análisis en relación con las transiciones laborales y en este caso comparando el
grupo de personas que figuran en las diferentes bases de datos y aquel formado por las
personas que sólo aparecen registradas como desempleadas refleja diferencias significativas
en cuanto a sus itinerarios.
Así, teniendo en cuenta el desempleo y la contratación la distribución resulta más
equilibrada cuando se trata del colectivo de parados/as que no han sido beneficiarios de RBRIS. En el 35,8% de los casos el último registro es el desempleo no habiendo tenido ningún
contrato en el periodo. Por su parte, que el último registro sea la contratación habiendo pasado
por el desempleo representa el 32,7% de los casos. Por último, el 31,5% de las personas
desempleadas tienen como último registro el paro habiendo tenido algún contrato anterior.
74
En
el
caso
de
las
personas
beneficiarias
de
RB-RIS,
el
porcentaje
de
los
desempleados/as que no han contado con ningún contrato es algo superior, tal y como hemos
señalado, suponen el 38,1%. Son el resto de situaciones o transiciones las representan
porcentajes más divergentes. De esta forma, las personas cuyo último registro es el contrato
suponen el 15,6% mientras que aquellas cuyo último registro es el paro pero han tenido algún
contrato representan el 46,3%. Es decir, es claramente inferior el protagonismo de las
situaciones más positivas (último registro la contratación) siendo la diferencia de casi doce
puntos. Sin embargo, también es cierto que los casos en los que se ha dado un contrato pero
se vuelve a caer en el desempleo son significativamente superiores (aproximadamente 15
puntos de diferencia entre los dos grupos, desempleados beneficiarios y desempleados no
beneficiarios). En relación con este hecho conviene tener en cuenta que en un importante
número de casos se trata de personas perceptoras con experiencia laboral y que tras un
periodo prolongado como desempleadas recurren a la RB-RIS. En la investigación desarrollada
paralelamente a este estudio centrada en el análisis del paro de larga duración10 aparece con
cierta frecuencia este proceso. Las propias personas afectadas por el paro de larga duración
así lo confirman. La biografía laboral de una parte notable de los parados/as de larga duración
se caracteriza por el tránsito del trabajo al paro, posteriormente al subsidio y por último a la
Renta Básica o RIS si se cumplen los requisitos de acceso.
Tabla 8. Transiciones respecto al desempleo y contratación de los grupos (personas
que figuran en las bases de paro y RB-RIS y personas desempleadas que no figuran
como beneficiarias de RB-RIS).
Personas que
figuran en las bases
de desempleo y RBRIS
Desempleados/as
que únicamente
figuran en las bases
de paro
Último registro el contrato
15,63
32,74
Último registro es el paro habiendo tenido algún contrato en el periodo
46,29
31,51
Último registro el paro no habiendo tenido ningún contrato en el periodo
38,09
35,75
100
100
Total
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
Por tanto, en relación con ese proceso, la duración del desempleo (en este caso las
veces que una persona aparece registrada como parada) es lógicamente un hecho
determinante.
Los resultados reflejados en la siguiente tabla no dejan lugar a dudas. En el caso del
primer grupo (beneficiarios de RB-RIS) el 24,2% de las personas figuran como desempleadas
menos de trece veces a lo largo del periodo y por tanto el restante 75,8% aparecen más de
ese número de registros. En el segundo grupo (desempleados/as no beneficiarios), el primer
10 El desempleo de larga duración en Navarra en el marco de la crisis. Gabinete de Estudios de CC.OO. de Navarra (2013).
75
porcentaje se eleva hasta el 63% y por tanto el segundo se reduce hasta el 37%. Se evidencia
de nuevo la correlación directa entre tiempo en desempleo y la demanda de este tipo de
rentas.
Tabla 9. Número de veces registradas como desempleadas a lo largo del periodo de
los grupos (personas que figuran en las bases de paro y RB-RIS y personas
desempleadas que no figuran como beneficiarias de RB-RIS).
Personas que figuran en
Desempleados/as que
las bases de desempleo únicamente figuran en las
y RB-RIS
bases de paro
Una vez
1,68
De 2 a 5 veces
8,15
10,5
27,0
De 6 a 12
14,41
25,4
De 13 a 24
25,11
22,1
De 25 a 36
24,22
8,6
De 37 a 48
17,29
3,4
Más de 48
9,14
3,0
Total
100
100
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
La última cuestión de este apartado es averiguar si el primer registro como
desempleada de la persona beneficiaria es anterior o posterior a su primera solicitud de RBRIS.
Se trata de una secuencia importante ya que nos aporta nueva información en relación
con los distintos procesos e itinerarios. Tal y como se ha descrito, uno de los principales
acuerdos entre la Administración y las personas beneficiarias es precisamente registrarse en
los Servicios Públicos de Empleo como demandantes de empleo o continuar como tales (seguir
sellando la tarjeta correspondiente).
Se ha comprobado que del total de personas beneficiarias susceptibles de aparecer
como desempleadas tenemos información del alrededor del 75% y por tanto el restante 25%
no figura como parada. Pues bien, analizando ese 75% podemos establecer que por lo general
el registro de desempleo se realiza con anterioridad a la primera solicitud de RB-RIS, sin
embargo, no en pocos casos el registro como desempleado es posterior existiendo diferencias
significativas entre los distintos tipos de transiciones.
En las dos primeras en las que la persona beneficiaria consigue un empleo posterior a la
última RB-RIS alrededor de ocho de cada diez personas estaban ya inscritas como
desempleadas antes de ser beneficiarias. Pero es en el tercer tipo de transición en las que el
porcentaje es mayor. En este caso casi nueve de cada diez personas beneficiarias estaban
registradas como desempleadas con anterioridad. Se trata del grupo más numeroso tras el
formado por las personas que no ha contado con ningún empleo en el periodo. En este último
76
grupo la inscripción previa como parado se reduce hasta el 69%, lo que significa que tres de
cada diez beneficiarios que no han tenido ningún contrato aparecen registrados como parados
con posterioridad a la primera solicitud de RB-RIS del periodo.
Tabla 10. ¿El primer registro como desempleado/a es anterior al primer registro
como solicitante de RB-RIS?. Distribución según transiciones laborales.
Último registro es el contrato y este es posterior a la última RB-RIS
Sí
No
77,14
22,86
Ha tenido un contrato posterior a la última RB-RIS pero vuelva a caer en el paro
75,98
24,02
La última situación es el paro y tuvo algún contrato anterior a la última RB-RIS
87,66
12,34
Último registro es el paro no habiendo tenido ningún contrato
Resto (el último registro es la RB-RIS posterior a un contrato y este posterior al
último registro como parado)
Total
69,30
30,70
88,44
11,56
77,81
22,19
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
6.2. Comparativa entre perfiles según transiciones laborales
Una vez conocidas las proporciones de cada itinerario laboral pasamos a caracterizar
dichos grupos para de esta forma reflejar también sus principales diferencias.
Tal y como se ha realizado en los anteriores apartados se describen las diversas
agrupaciones resultantes teniendo en cuenta el origen de la información (desempleo, contratos
y RB-RIS). A su vez se sigue el orden según la valoración de las transiciones, de más positiva
a más negativa.
La siguiente tabla muestra tanto los valores absolutos como los porcentuales ya
conocidos para poder contar con una visión exacta de las cantidades que representa cada
grupo desde esa perspectiva de dinámica laboral. De esta forma debemos ser conscientes de
que cuando nos referimos a las personas con itinerarios más favorables, primer grupo, el
número de personas que han seguido estos itinerarios es de 2.415 mientras que el número de
personas beneficiarias que figuran únicamente como desempleadas (transiciones más
negativas) es de algo más de 7.000, casi tres veces más.
Por otra parte, dado que la categoría resto resulta residual no se ha incluido en el
análisis para evitar un exceso de información que dificulte la interpretación y comprensión de
los resultados.
77
Tabla 11. Grupos comparativos según transiciones de las personas beneficiarias.
Abs.
%
Valoración
Último registro es el contrato y este es posterior a la última RB-RIS
2.415
13,10
Ha tenido un contrato posterior a la última RB-RIS pero vuelva a caer en el paro
2.369
12,85
La última situación es el paro y tuvo algún contrato anterior a la última RB-RIS
6.166
33,44
Último registro es el paro no habiendo tenido ningún contrato
7.023
38,09
++
+
--
467
2,53
18.440
100
Resto (el último registro es la RB-RIS posterior a un contrato y este posterior al último registro como parado)
Total
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
Una
vez
conocidos
los
valores
que
corresponden
a
cada
grupo
pasamos
a
caracterizarlos y compararlos.
Comparativa según transiciones
Último registro es el contrato y este es
posterior a la última RB-RIS
Ha tenido un contrato posterior a la última RBRIS pero vuelva a caer en el paro
La última situación es el paro pero tuvo algún
contrato anterior a la última RB-RIS
Último registro es el paro no habiendo tenido
ningún contrato
En primer lugar, teniendo en cuenta la información procedente de las bases de
desempleo y según la variable sexo, el mayor equilibrio se da en el grupo de personas cuyo
último registro es el contrato siendo éste posterior al último registro como beneficiario de RBRIS. Es el único caso en el que el porcentaje de mujeres es superior al de hombres. Sin duda
resulta un dato positivo para el colectivo femenino, sin embargo conviene interpretar los datos
con prudencia ya que por un lado, tal y como hemos visto, se trata de un grupo relativamente
pequeño en comparación con las agrupaciones más adversas, y por otro, se puede observar
cómo a partir de este grupo la presencia de mujeres va incrementándose hasta alcanzar casi el
54% en el caso del último grupo analizado, grupo cuya transición es la más negativa siendo
además el más numeroso. En resumen teniendo en cuenta los valores absolutos, la presencia
de hombres es claramente superior cuando se dan episodios de contratación, por el contrario
cuando sólo se figura como desempleado/a la proporción de mujeres beneficiarias es mayor.
Respecto a la edad, conforme las transiciones laborales se tornan más negativas el
peso de los intervalos principales (26-35 años y 36-45 años) se reduce. De esta forma en el
último grupo (último registro es el paro no habiendo tenido ningún contrato) ganan
protagonismo los jóvenes de hasta 25 años y las personas mayores de 45 años (46-55 años y
más de 55 años) que representan el 32% del grupo.
Otro elemento que refleja una cierta “correlación lineal” es el nivel de estudios. Aún
cuando el nivel básico de estudios es el mayoritario en todos los grupos su peso porcentual
tiende a incrementarse conforme las transiciones son más negativas. En el primer caso el nivel
78
básico supone el 85,8% del grupo, pasando a ser de aproximadamente del 88-89% en las dos
siguientes situaciones para terminar con un revelador 93% en el caso de las personas
beneficiarias que no han tenido ningún contrato. Nuevamente podemos percibir la relación
entre nivel de estudios y empleo.
En cuanto a la nacionalidad, los datos resultan llamativos ya que según los resultados
es el colectivo de personas con nacionalidad española la que aumenta ligeramente su
proporción cuando se trata de las transiciones más negativas. En los dos primeros grupos se
da un cierto equilibrio ya que la población española supone casi el 50%. Sin embargo, cuando
la última situación registrada es el desempleo habiendo tenido algún contrato anterior, su peso
porcentual alcanza el 61,5% mientras que cuando no se da ningún contrato el porcentaje es
del 53,8%.
En relación con estos datos hay que tener en cuenta lo siguiente. Primero, si se analiza
la distribución específica de cada colectivo (porcentaje horizontal de españoles y extranjeros),
efectivamente el porcentaje de transiciones positivas es ligeramente superior entre la
población extranjera. También cuando el paro se origina después de una situación de empleo
(tercer grupo). Sin embargo, cuando no se produce ninguna contratación la nacionalidad
española es superior en casi nueve puntos.
En segundo lugar, se debe tener en cuenta un hecho fundamental, el porcentaje de
personas
extranjeras
beneficiarias
de
RB-RIS
que
figuran
como
desempleadas
es
considerablemente menor al de las personas con nacionalidad española. Es decir, del total de
personas beneficiarias de estas rentas el porcentaje que figura también como desempleadas es
significativamente menor en el caso del colectivo extranjero. En este caso el índice de registro
en los Servicios Públicos de Empleo parece ser menor al de la población española. Por tanto,
las personas extranjeras beneficiarias de RB-RIS que aparecen también como desempleadas
son precisamente la parte del colectivo que estaría en una situación comparada algo más
favorable ya que en la mayoría de los casos ha podido contar con algún empleo en el periodo
analizado y simplemente figura como demandante de empleo. De ahí que su presencia en las
transiciones en las que aparece algún contrato sea algo mayor a la de la población con
nacionalidad española.
Otra cuestión clave es el hecho de considerar la variable nacionalidad o el origen. Hay
que tener en cuenta que un número importante de inmigrantes ya cuenta con la nacionalidad
española, de ahí la importancia de considerar con fines analíticos otro tipo de variables como el
país de origen o el colectivo. De hecho, como se verá posteriormente, si tenemos en cuenta el
colectivo (autóctono o inmigrante) de manera independiente, la proporción de personas que no
han tenido ningún contrato en el periodo es superior entre la población inmigrante
independientemente de si se tiene o no la nacionalidad española.
79
Respecto a la ocupación demandada, cuando a lo largo del periodo se suceden
episodios de contratación y paro el peso de las demandas ocupacionales elementales es menor
que en los casos en los que sólo se da el desempleo. Por ejemplo, si tenemos en cuenta el
primer grupo en el que la transición es positiva ya que el último registro es el contrato
(posterior a la última RB-RIS) el peso de las demandas ocupacionales elementales es del
56,1% mientras que en el caso de las transiciones más negativas o dicho de otro modo cuando
no se producen transiciones, la proporción que representan este tipo de demandas es diez
puntos superior (66,1%). De todas formas conviene recordar que en el caso del conjunto de
las personas desempleadas beneficiarias de estas rentas el protagonismo de las demandas de
ocupaciones elementales es muy superior al que se da en la población desempleada no
beneficiaria (exactamente un 59% frente al 35%).
Del análisis del sector de actividad de procedencia de las personas desempleadas se
desprende que cuando se trata de transiciones laborales, es decir, cuando se dan situaciones
de paro y contratación, seis de cada diez personas desempleadas beneficiarias de RB-RIS
provienen del sector servicios. En el caso de no darse ninguna transición en el periodo
(únicamente desempleo), el peso de los servicios desciende hasta el 46,3% (en el periodo
analizado no se registra ningún contrato pero eso no significa que antes de dicho espacio
temporal no se haya contado con un empleo). De hecho en este grupo el 11% de los
desempleados/as proviene de la industria y otro 11% de la construcción, porcentajes similares
a los del resto de grupos. En el caso concreto de la construcción resulta sintomático que
conforme las transiciones resultan más negativas el peso de dicho sector como origen de la
última situación de desempleo tiende a aumentar. Otro elemento característico del grupo en el
que no se registra ningún contrato es el lógico peso de las personas que no han tenido ningún
empleo anterior. Suponen casi una cuarta parte del grupo.
En relación con esa falta prolongada de empleo las distribuciones de los grupos
teniendo en cuenta el paro de larga duración a lo largo del periodo distan notablemente. Es
cierto que el desempleo prolongado entre las personas que son o han sido beneficiarias de RBRIS es muy superior al de las personas desempleadas no beneficiarias, las medias son del 56%
y 30% respectivamente. Sin embargo, como decimos, en el propio colectivo de beneficiarios
también se dan diferencias significativas. Los datos obtenidos demuestran que conforme
empeoran las transiciones laborales la incidencia del desempleo de larga duración entre las
personas beneficiarias de RB-RIS aumenta considerablemente. En el primer grupo (último
registro es el contrato) el 37,5% de las personas fueron en algún momento del periodo
desempleadas de larga duración mientras que en el último grupo (no se registra ningún
contrato) la proporción se incrementa hasta el 60,1%. Como se verá en el último capítulo
destinado a la regresión estadística para establecer las relaciones o incidencias de diferentes
80
variables en determinados sucesos como el de ser beneficiario de RB-RIS una vez en
desempleo, el tiempo en desempleo resulta una de las variables más determinantes. A mayor
tiempo en paro menor probabilidad de encontrar un empleo y lógicamente mayor riesgo de
tener que recurrir a este tipo de rentas. Este hecho unido a otras circunstancias o
características como el bajo nivel de estudios o la edad avanzada repercuten en el aumento
considerable de la probabilidad de necesitar estas prestaciones subsidiarias.
Por último, en cuanto a la información proveniente de las bases de datos de desempleo,
el análisis de la prestación por desempleo del último registro vuelve a plasmar una lógica
diferencia intergrupal. En términos generales la cobertura del sistema de protección por
desempleo es considerablemente menor entre las personas beneficiarias de RB-RIS, de hecho
es una de las razones por las que se demanda estas ayudas. En muchos casos las fuentes de
ingresos descienden o desaparecen cuando el periodo en desempleo aumenta, claro está en el
caso de que se hayan generado los derechos para el cobro de prestaciones y subsidios. Se ha
demostrado
que
en
el colectivo de personas
demandantes de
RB-RIS
no
abundan
precisamente los empleos de calidad en cuanto a estabilidad, cualificación, etc.
Así, partiendo del hecho de esa escasa cobertura general, lo cierto es que conforme las
transiciones son más adversas la falta de protección por desempleo entre las personas que
figuran como paradas y beneficiarias de RB-RIS aumenta enormemente. En el primer grupo un
68,2% no recibía prestación en su última situación como parado/a; en el último grupo el
porcentaje se eleva hasta el 86,4%. Es decir, casi nueve de cada diez personas beneficiarias
de RB-RIS que figuran como desempleadas no contaban con una prestación por desempleo.
Este hecho es en parte lógico si tenemos en cuenta que se trata de personas que no han
tenido ningún contrato en todo el periodo. Sin embargo, hay que reparar también en el hecho
de que sólo una cuarta parte de ellas no ha tenido ningún empleo anterior y por lo tanto la
mayoría de estas personas cuenta con alguna experiencia laboral. Por tanto es evidente que el
sistema de protección por desempleo ha resultado insuficiente en una situación como la actual
en la que el paro prolongado afecta a casi a la mitad de la población parada. Es lógico que la
insuficiencia de cobertura de este sistema de protección por desempleo haya supuesto un
aumento histórico de las demandas de otro tipo de ayudas y prestaciones sociales como las
analizadas en esta investigación.
81
Tabla 12. Comparativa a través de las variables procedentes de las bases de
desempleo.
Último registro
Ha tenido un
es el contrato contrato posterior
y este es
a la última RBposterior a la RIS pero vuelva a
última RB-RIS
caer en el paro
Sexo
48,07
61,88
59,47
46,13
Mujeres
51,93
38,12
40,53
53,87
100
100
100
100
De 16 a 25 años
13,95
11,14
10,06
14,98
De 26 a 35 años
34,87
29,08
29,81
25,46
De 36 a 45 años
33,13
35,63
34,54
27,55
De 46 a 55 años
14,91
18,91
18,85
19,74
Más de 55 años
3,15
5,23
6,75
12,27
Total
100
100
100
100
85,84
88,73
87,89
93,12
Medios Bachiller
4,60
4,01
4,35
2,93
FP GM
5,42
3,80
4,22
2,05
FP GS
2,48
1,98
1,87
0,91
Universitarios
1,66
1,48
1,69
0,98
Total
100
100
100
100
Sin estudios/Básicos
Nivel de estudios
máximo (base
desempleo)
UE15
1,37
1,60
2,30
2,63
UE27
4,10
3,59
3,31
8,10
Resto Europa
6,92
5,02
3,78
5,03
15,57
20,94
13,85
17,04
Resto de África
3,27
5,45
4,38
3,46
América del Norte
0,00
0,00
0,02
0,00
Centroamérica y Caribe
1,57
1,44
1,30
1,32
16,98
12,07
9,28
8,43
0,25
0,13
0,23
0,20
Magreb
Nacionalidad
Sudamérica
Oriente, Asia y Oceanía
Apátridas
España
Total
Ocupación
demandada
0,04
0,00
0,00
0,00
49,94
49,77
61,56
53,78
100
100
100
100
Ocupaciones elementales
56,15
54,96
54,43
66,13
Ocupaciones cualificadas
39,17
41,03
41,99
30,77
Ocupaciones técnicas
4,68
4,01
3,54
3,03
Dirección Gerencia
0,00
0,00
0,05
0,07
Total
100
100
100
100
10,56
12,58
10,38
7,66
Agricultura
Industria
Sector de actividad Construcción
anterior al
Servicios
desempleo
Sin empleo anterior
Total
Nunca PLD
Desempleo Larga
Duración
Último registro es
el paro no
habiendo tenido
ningún contrato
Hombres
Total
Intervalos de edad
La última
situación es el
paro pero tuvo
algún contrato
anterior a la
última RB-RIS
Sólo una vez
Dos o más veces
Total
11,14
10,38
10,04
11,09
9,28
11,31
12,71
11,12
62,32
65,43
66,38
45,34
6,71
0,30
0,49
24,79
100
100
100
100
62,53
53,31
36,25
39,91
3,64
3,88
3,57
2,38
33,83
42,80
60,18
57,71
100
100
100
100
82
Último registro
Ha tenido un
es el contrato contrato posterior
y este es
a la última RBposterior a la RIS pero vuelva a
última RB-RIS
caer en el paro
Prestación por
desempleo (último
registro paro)
La última
situación es el
paro pero tuvo
algún contrato
anterior a la
última RB-RIS
Último registro es
el paro no
habiendo tenido
ningún contrato
No recibe prestación
68,16
53,10
68,89
86,36
Sí recibe prestación
31,84
46,90
31,11
13,64
100
100
100
100
Total
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
La información extraída de las bases de datos de contratos refleja nuevas diferencias
desde el punto de vista de las transiciones laborales.
En primer lugar, si se considera el número de contratos, el dinamismo contractual
aumenta conforme las transiciones resultan más favorables. En otras palabras el número de
contratos es porcentualmente mayor en los casos en los que existe contratación posterior a la
última RB-RIS. Por ejemplo, en el caso del primer subgrupo las personas que han tenido más
de cinco contratos a lo largo del periodo suponen el casi el 40%. En el tercer subgrupo el
porcentaje se reduce hasta el 19%.
Es evidente que esa mejor situación comparada responde en la mayor parte de los
casos a un encadenamiento de la contratación temporal. Sin embargo, también es cierto
que el peso de la contratación indefinida es mayor. En el primer subgrupo, el peso de los
contratos indefinidos como topología del último contrato registrado supone el 16,6%. En el
caso de las dos siguientes situaciones en las que el último registro es de nuevo el desempleo,
la proporción de la contratación indefinida se reduce hasta aproximadamente el 5%. Por
consiguiente la contratación temporal alcanza en estos casos el 95%. En definitiva, el número
de contratos es menor y los que se dan son en la gran mayoría temporales. De todas formas
también resulta sintomático de la inestabilidad general del empleo el hecho de que el 5% de
las personas cuyo último contrato fue de carácter indefinido vuelvan a estar desempleadas.
Al desagregar los datos relativos al tipo de contrato se observa como efectivamente las
dos principales categorías son el contrato temporal a tiempo completo y el temporal a tiempo
parcial. La diferencia más significativa entre los grupos se encuentra precisamente en el
tiempo de trabajo. La parcialidad es mayor en el primer caso tanto si nos referimos a la
contratación temporal como indefinida. Se trata pues de una situación positiva ya que se ha
conseguido un empleo posterior al paro y a la RB-RIS pero lo cierto es que en muchos casos se
trata de empleos inestables y a tiempo parcial lo que presupone unos ingresos que resultan sin
lugar a dudas positivos pero limitados e insuficientes.
83
No conviene olvidar es que de estas transiciones las más habituales son la tercera y la
cuarta, es decir, las más negativas dentro de este análisis. El número de personas triplica a la
de los dos primeros grupos.
El análisis específico del tipo de jornada refleja de nuevo, por un lado, el excesivo
protagonismo de la jornada parcial en los tres grupos, muy por encima de la media de la
contratación total y por otro, el todavía mayor protagonismo en el primer grupo. Casi la mitad
de las personas tienen como jornada en su último empleo registrado una de tipo parcial.
En cuanto a la discapacidad, no se dan grandes diferencias entre los grupos de
personas clasificadas según sus transiciones. Alrededor del 98% son contratos en los que no
figura discapacidad alguna. Si ya de por sí la contratación en el colectivo de personas
beneficiarias de RB-RIS es menor, todavía es más reducida cuando se trata de personas con
discapacidad. Tal y como reflejan los datos, la presencia de la discapacidad entre las personas
beneficiarias es significativa. En este sentido ante la falta de oportunidades es precisamente
esa problemática una de las que conducen en mayor medida a la RB-RIS. Como se ha
relatado, en muchos de los casos sucede que tras perder el empleo se agotan las prestaciones
y subsidios y las personas se ven abocadas a recurrir a otro tipo de ayudas y recursos. Otras
muchas ni si quiera han podido contar con un contrato previo. En los casos en los que además
convergen otras dificultades como la discapacidad se reúnen varios elementos que socavan las
probabilidades de empleo por lo que la dependencia de este tipo de rentas se alarga en el
tiempo alimentando el círculo vicioso de la cronificación.
Tampoco hay diferencias reseñables en cuanto a la ocupación del último contrato
registrado. En seis de cada diez casos se trata de ocupaciones catalogadas como elementales
siendo tres de cada diez ocupaciones cualificadas. Recordemos que en comparación con las
personas que aparecen en las bases de desempleo y contratos pero que no han sido
beneficiarias de RB-RIS la proporción de las ocupaciones elementales se reduce hasta el 35%
mientras que las cualificadas suponen el 49% y las técnicas el 15%. Tal y como se indica en el
siguiente capítulo, el tipo de ocupación del empleo es otra de las variables con significación en
cuanto
a
la
incidencia
en
la
probabilidad
de
ser
beneficiario/a
de
RB-RIS
siendo
desempleado/a. Las personas desempleadas que han tenido ocupaciones elementales no sólo
tienen mayor probabilidad de ser solicitantes beneficiarias de RB-RIS que aquellas que han
desarrollado actividades más cualificadas sino que también tienen mayor riesgo de ser
beneficiarias de larga duración. Este hecho está relacionado con la menor probabilidad de
empleo y por tanto con la prolongación del tiempo en desempleo, variable determinante en el
hecho de ser solicitante de la RIS.
En cuanto al sector de actividad del último contrato registrado las mayores
diferencias intergrupales son las relativas al peso porcentual que representa el sector servicios.
84
En el primer grupo casi el 75% de las personas han tenido un contrato procede de dicho
sector. En el resto de grupos los porcentajes son del 66% y 68% respectivamente. Ese mayor
dinamismo contractual parece estar más ligado a los servicios, sector que genera mayor
número de contratos aunque siendo más proclive a la generación de empleos intermitentes,
esporádicos
etc.
También
resulta
reseñable
que
conforme
la
transición
resulta
comparativamente más desfavorable la presencia de contratos en el sector de la construcción
aumenta, del 5,5% del primer grupo al 13,3% del tercer grupo. Por su parte la industria tiene
una presencia similar, en torno al 10% en los tres grupos.
Tabla 13. Comparativa a través de las variables procedentes de las bases de
contratos.
Último registro
es el contrato
y este es
posterior a la
última RB-RIS
Ha tenido un
contrato posterior
a la última RBRIS pero vuelva a
caer en el paro
0,00
0,00
La última
situación es el
paro pero tuvo
algún contrato
anterior a la
última RB-RIS
0,00
Un contrato
14,53
19,16
33,86
-
De 2 a 5 contratos
45,96
50,06
46,95
-
De 6 a 10 contratos
22,03
16,21
11,79
-
Más de 10 contratos
17,47
14,56
7,40
-
Ningún contrato
Número de
contratos en el
periodo
Total
Modalidad A
último contrato
Modalidad B
último contrato
Tipo de jornada
último contrato
Ocupación último
contrato
100
100
100
100
16,57
4,56
5,17
-
Temporal
83,43
95,44
94,83
-
100
100
100
-
Total
Indefinido tiempo completo
7,08
2,36
2,76
-
Indefinido tiempo parcial
9,49
2,20
2,42
-
Temporal tiempo completo
41,76
65,51
65,02
-
Temporal tiempo parcial
38,82
29,00
28,51
-
Formativos
2,86
0,93
1,30
-
Total
100
100
100
-
Completa
51,70
68,76
69,07
-
Parcial
48,30
31,24
30,93
-
100
100
100
Sin discapacidad registrada
97,64
98,48
98,73
-
Con discapacidad registrada
2,36
1,52
1,27
-
Total
100
100
100
-
Ocupaciones elementales
61,24
63,15
59,54
-
Ocupaciones cualificadas
36,15
33,47
37,71
-
Ocupaciones técnicas
2,57
3,25
2,66
-
Dirección Gerencia
0,04
0,13
0,10
-
Total
Agricultura
Sector de
actividad último
contrato
100
Indefinido
Total
Discapacidad
registrada
Último registro es
el paro no
habiendo tenido
ningún contrato
Industria
Construcción
Servicios
Total
100
100
100
11,01
11,65
8,48
-
9,11
10,38
10,09
-
5,55
11,65
13,31
-
74,33
66,31
68,12
-
100
100
100
-
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
85
Por último, la caracterización de los grupos y su comparativa tendiendo en cuenta la
información procedente de las propias bases de datos de RB-RIS es la siguiente.
Respecto al número de solicitudes reconocidas, en los dos primeras categorías
aproximadamente cuatro de cada diez beneficiarios lo han sido una única vez en el periodo
analizado y alrededor de cinco de cada diez lo han sido entre dos y cinco veces. La mayor
diferencia entre los grupos tal y como era de esperar es la mayoritaria presencia de personas
con más percepciones cuando se trata de personas beneficiarias que aún figurando como
desempleadas no han tenido ningún contrato. Así, aproximadamente el 20% de las personas
que forman este grupo han sido beneficiarias más de cinco veces entre enero de 2008 y marzo
de 2013. La proporción en el primer grupo se reduce hasta el 5,7%.
En relación con estos datos también resulta lógico el hecho de la mayor presencia de
beneficiarios/as de larga duración cuando las transiciones resultan más adversas o cuando
simplemente no existen. En los dos primeros grupos el porcentaje que representan las
personas beneficiarias de larga duración es del 12,4% y del 7,5% respectivamente. En ambos
casos se ha tenido un contrato posterior a la última RB-RIS. En el caso de las personas cuyo
último registro es el desempleo y que tuvieron un contrato anterior a la RB-RIS o las que ni
siguiera han tenido un empleo en estos años la proporción que supone la duración prolongada
como beneficiarios de estas rentas alcanza a tres de cada diez (31,8% y 29,9%
respectivamente); por tanto la diferencia es notable. Insistimos en que además son
precisamente estas dos situaciones o transiciones las más comunes entre el total del colectivo
de personas beneficiarias.
En cuanto a la discapacidad, los resultados no dejan lugar a dudas. Conforme
empeora el tipo de transición la presencia de personas beneficiarias con alguna discapacidad
aumenta. Del 5,5% del primer grupo al 12,7% del último. Estos datos corroboran de nuevo el
hecho de que si ya de por sí encontrar un empleo resulta complicado, para el colectivo de
personas con discapacidad todavía resulta más difícil y por tanto es lógico que su presencia
como demandantes de este tipo de recursos sea significativa. De todas formas conviene
mencionar una circunstancia que ha aparecido en el análisis cualitativo del mencionado estudio
sobre el paro de larga duración, investigación muy relacionada con el presente trabajo. Según
diversos afectados/as se está produciendo un cierto aumento de la demanda laboral de
personas con discapacidad, en ese sentido las bonificaciones están teniendo su eco. Sin
embargo, esas demandas van dirigidas o están condicionadas a la parte del colectivo que
puede desarrollar un trabajo en al mismas condiciones que el resto de empleados y
empleadas. Por tanto se trata de una inserción relativa ya que quedan excluidas precisamente
aquellas personas con mayores dificultades.
86
Respecto al colectivo, tres conclusiones principales. La primera, conforme las
transiciones laborales son más adversas la presencia de personas pertenecientes a la etnia
gitana aumentan. En el primer caso representan el 5% mientras que en el último ya suponen
casi el 16%. Tal y como se ha descrito su proporción como beneficiarios de larga duración
aumenta y curiosamente todavía es mayor en el caso de las personas que figuran como
desempleadas en los SPE ya que representan el 21,5%.
La segunda, el peso porcentual del resto de autóctonos es algo mayor en los casos en
los que se ha dado alguna contratación sobre todo en el caso de las personas que han tenido
algún contrato, posteriormente han caído en el desempleo y han sido solicitantes perceptores
de RB-RIS. En este caso cuatro de cada diez personas son autóctonas (sin contar el colectivo
gitano).
Por último, el colectivo inmigrante tiene menor peso en el caso de las personas que han
perdido
su
empleo
y
han
sido
beneficiarias
de
RB-RIS.
En
ese
caso
representa
aproximadamente el 48,6%. En el resto de situaciones suponen alrededor del 60%. Es decir,
tanto en las transiciones más positivas como en la más negativa, seis de cada diez personas
son inmigrantes. Pero tal y como venimos advirtiendo es precisamente esa última tipología la
mayoritaria.
El hecho es que la población inmigrante ha sido uno de los colectivos más castigados por la
crisis, no en vano a pesar del aumento de beneficiarios autóctonos de RB-RIS es el principal
grupo solicitante de este tipo de rentas en el conjunto de la demanda. Tal y como se ha
señalado la
proporción
desempleado/a
y
no
de
personas
como
extranjeras cuando únicamente se figura como
beneficiario/a
alcanza
el
28%
es
decir
una
proporción
considerablemente menor a la que se da cuando se trata del total de la población beneficiaria
de RB-RIS (alrededor del 56%).
Además los resquicios del mayor dinamismo contractual por parte del colectivo
inmigrante pueden esconder una mayor precarización de los empleos a los que acceden.
Empleos que en el mejor de los casos, cuando se producen, mitigan pero no erradican las
situaciones de vulnerabilidad y necesidad.
Como no podía ser de otra forma la mayor parte de las distribuciones están
interrelacionadas. En el caso por ejemplo del tipo de hogar el mayor porcentaje de las
parejas con hijos conforme peor resulta la transición tiene que ver entre otras cuestiones con
la mayor presencia de la etnia gitana. Colectivo en el que este tipo de hogar es todavía más
habitual.
Otra de las diferencias más reseñables es el caso de los hogares monoparentales con
hijos, en este caso la tendencia es a la inversa. Es decir, conforme empeoran las transiciones
87
su peso porcentual es menor. En el primer grupo, casi tres de cada diez personas perceptoras
son cabeza de un hogar monoparental con hijos (28,3%) mientras que cuando no se da ningún
tipo de contrato su proporción se reduce hasta el 19%. De todas formas conviene indicar que
en el caso de los hogares monoparentales con hijos la transición más frecuente es la tercera,
es decir, se está en desempleo tras perder el trabajo y se solicita una ayuda de RB-RIS. Esta
transición representa alrededor del 37% en las principales las tipologías de hogar incluyendo
los hogares monoparentales con hijos. Es decir, en casi cuatro de cada diez hogares
estudiados, independientemente de su tipología, la transición laboral que se ha dado es la
llegada al paro tras tener un empleo y la posterior percepción de RB-RIS.
Respecto al principal problema del hogar, no existen grandes diferencias en cuanto
a transiciones. Cabe resaltar, partiendo del hecho de la confluencia de problemáticas, el mayor
peso porcentual que representan las dificultades de inserción social en el caso de los hogares
de los que forman parte personas beneficiarias que no han tenido ningún empleo en los último
cinco años y tres meses analizados. Estos problemas suponen el 13,6% frente al 9,6% del
primer grupo. Las dificultades que aparecen con mayor asiduidad en todos los grupos siguen
siendo la carencia de medios propios de subsistencia y las dificultades de inserción laboral. En
este último caso su proporción es lógicamente mayor que en el de la población beneficiaria que
no figura en las bases de desempleo. En el anterior capítulo se ha comprobado que cuando se
da esa circunstancia, sólo registro en las bases de RB-RIS, los problemas de inserción laboral
se reducen hasta aproximadamente el 10% mientras que los relativos a la inserción social
suponen una cuarta parte (exactamente un 24,8%).
En relación con el principal problema del solicitante, la carencia de medios propios
aunque sigue siendo importante queda atenuada por otras dificultades que suponen también
porcentajes destacados, sobre todo, la dificultad para la inserción laboral por delante de los
problemas de inserción social. Igual que sucede en el hogar si tenemos en cuenta las distintas
transiciones laborales, la carencia de medios propios tiende a disminuir conforme las
transiciones resultan más negativas pero no porque la necesidad sea menor sino porque se
dan otro tipo de problemas todavía más graves que al fin y al cabo desembocan en la falta de
medios de subsistencia. Volvemos a observar como los problemas de índole social son más
frecuentes en aquellos grupos en peor situación. En el último grupo casi el 18% tiene
dificultades de inserción social, problemas que indudablemente afectan a su empleabilidad y
que por tanto determinan la inexistencia de transiciones laborales. Se trata de circunstancias
bidireccionales, de causa y efecto. Por otro lado en todos los grupos alrededor del 30% de los
solicitantes tiene o ha tenido dificultades de inserción laboral.
En cuanto al régimen de tenencia de la vivienda, no se dan grandes diferencias
entre los grupos, la primera tipología es el alquiler, casi cuatro de cada diez solicitantes
88
beneficiarios residen en una vivienda en alquiler y para otra cuarta parte su forma de tenencia
es el realquiler. En ambos casos la proporción es muy superior a la media de la población en la
que la principal forma de tenencia es la propiedad (aproximadamente un 87%, datos de la
ECV2011). En el caso de las personas beneficiarias de RB-RIS aproximadamente el 16% están
pagando su propia vivienda. Conviene tener presente que si ya de por sí la carga que
representa el pago hipotecario resulta difícil de llevar todavía lo es más para este tipo de
hogares. Por tanto ese porcentaje que en términos cuantitativos puede parecer “menor” se
amplia en términos de dificultad, carencias y problemas derivados.
Por último, en cuanto a los posibles ingresos computados para el cálculo de estas
rentas y según los distintos cambios laborales, resulta lógico que cuando no se ha tenido
ningún contrato en el periodo, cuarto subgrupo, un importante número de beneficiarios no
tengan o no hayan tenido ningún otro tipo de ingreso computable, por lo tanto, si ya de por sí
lo que suponen estas rentas para el conjunto de las personas y hogares beneficiarios es
importante en estos casos resulta indispensable.
Como reflejan los datos, si tenemos en cuenta la última percepción, en los tres
primeros grupos alrededor de cinco de cada diez beneficiarios han tenido algún ingreso
computado por lo que estas rentas han sido complementarias. En el caso del último grupo la
proporción es de casi tres de cada diez (26%). Por tanto, cerca del 74% no han tenido otro
tipo de rentas siendo la RB-RIS la única fuente de ingresos. Recordemos que este análisis se
centra en las personas beneficiarias y no en las unidades perceptoras que pueden estar
conformadas por varios miembros, algunos con ingresos y otros no. El cómputo oficial de las
cantidades a recibir se realiza teniendo en cuenta esa unidad familiar.
Tabla 14. Comparativa a través de las variables procedentes de las bases de RBRIS.
Número de
RIS-RB en las
que aparecen
computadas
Beneficiario/a
de larga
duración en
2012 o IT2013
Discapacidad
Último registro es
el contrato y este
es posterior a la
última RB-RIS
Ha tenido un
contrato
posterior a la
última RB-RIS
pero vuelva a
caer en el paro
La última
situación es el
paro y tuvo
algún contrato
anterior a la
última RB-RIS
Último registro
es el paro no
habiendo tenido
ningún contrato
Una vez
41,33
44,87
26,26
26,09
De 2 a 5
52,96
49,98
59,49
53,44
De 6 a 10
5,67
5,07
14,17
19,45
Más de 10 veces
0,04
0,08
0,08
1,03
Total
100
100
100
100
Sí
12,42
7,47
31,80
29,86
No
87,58
92,53
68,20
70,14
100
100
100
100
Total
Sin discapacidad
94,49
93,96
90,90
87,26
Con discapacidad
5,51
6,04
9,10
12,74
Total
100
100
100
100
89
Min. étnica gitana
6,37
10,90
15,88
0,59
0,24
0,37
0,59
1,38
1,92
7,33
5,49
5,30
9,55
Inmig. Latinoamérica
27,33
22,08
18,80
17,66
Inmig. Magreb
16,31
21,78
14,66
18,90
Inmig. resto África (excepto Magreb)
3,19
5,19
4,72
4,17
Inmig. Europa este
4,35
3,80
2,74
4,47
Inmig. Asia
0,25
0,08
0,24
0,10
Otros
0,58
0,72
0,57
0,83
34,58
33,31
40,45
26,16
100
100
100
100
Personas solas
18,56
18,96
21,61
19,07
Adultos solos con familiares
25,70
27,78
25,40
25,22
Monoparentales con hijos (pueden ser
hijos adultos)
28,27
21,48
21,11
18,96
5,04
5,26
4,88
6,13
22,42
26,47
26,98
30,54
0,00
0,05
0,02
0,08
Parejas sin hijos
Parejas con hijos (pueden ser hijos
adultos)
Otras situaciones
Total
100
100
100
100
Convivencia familiar personal
9,51
9,29
9,04
8,92
Dificultades inserción laboral
19,14
17,86
21,28
21,58
Dificultades inserción escolar
0,05
0,17
0,14
0,25
Dificultades inserción social
Carencia de medios propios de
subsistencia
Emergencias sociales
9,62
11,85
10,17
13,59
59,27
58,71
57,33
54,09
2,41
2,11
2,05
1,56
100
100
100
100
14,71
12,53
11,44
11,18
Convivencia familiar personal
Tenencia de la
vivienda
5,05
0,46
Total
Principal
problema del
solicitante
Último registro
es el paro no
habiendo tenido
ningún contrato
0,58
Total
Principal
problema del
hogar
La última
situación es el
paro y tuvo
algún contrato
anterior a la
última RB-RIS
Transmontano
Resto autóctonos
Tipo hogar
Ha tenido un
contrato
posterior a la
última RB-RIS
pero vuelva a
caer en el paro
Inmigrante (sin dato de origen)
Inmigrante comunitario
Colectivo
Último registro es
el contrato y este
es posterior a la
última RB-RIS
Dificultades inserción laboral
28,71
29,13
35,03
31,37
Dificultades inserción social
Carencia de medios propios de
subsistencia
Emergencias sociales
10,70
14,90
11,02
17,95
44,97
42,48
41,50
38,72
0,78
0,91
0,96
1,00
Total
100
100
100
100
Cedida
9,01
9,25
10,71
10,54
Alquilada
42,35
41,84
41,37
37,62
Re-alquilada
26,53
25,39
23,16
26,03
Propia, pagándose
15,70
14,10
16,66
14,75
Propia, pagada
3,00
4,51
3,72
5,18
Otra forma
3,40
4,92
4,37
5,88
Total
100
100
100
100
90
Sí existen otros ingresos que
Otros ingresos computan
No tienen otros ingresos que
computados
(última RB-RIS) computan
Total
Sí existen otros ingresos que
Ingresos
computan
computables a No tienen otros ingresos que
lo largo del
computan
periodo
Total
Último registro es
el contrato y este
es posterior a la
última RB-RIS
Ha tenido un
contrato
posterior a la
última RB-RIS
pero vuelva a
caer en el paro
La última
situación es el
paro y tuvo
algún contrato
anterior a la
última RB-RIS
Último registro
es el paro no
habiendo tenido
ningún contrato
46,87
44,74
43,56
26,27
53,13
55,26
56,44
73,73
100
100
100
100
54,74
51,03
59,68
38,49
45,26
48,97
40,32
61,51
100
100
100
100
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
91
7. Incidencia de variables respecto a la RBRIS. Análisis de regresión logística
Esta investigación concluye con los resultados obtenidos a través de varios modelos
estadísticos de regresión logística. Estas técnicas permiten identificar los predictores de la
ocurrencia de un determinado fenómeno11. En nuestro caso se trata de un análisis que
complementa lo señalado hasta el momento en relación con la influencia de determinadas
variables o circunstancias en el hecho de ser beneficiario/a de la RB-RIS.
Los resultados han permitido establecer diversas correlaciones significativas aún siendo
conscientes de que además de las variables analizadas existen muchos otros condicionantes
tanto objetivos como subjetivos de más difícil cuantificación que influyen y determinan las
trayectorias sociolaborales.
Insistimos en que los modelos no resultan lo suficientemente completos como para
predecir o establecer con alta seguridad la probabilidad de que sucedan las variables o hechos
dependientes. Tal y como hemos señalado influyen muchas variables, tanto cuantitativas como
cualitativas que sería imposible que recogiese una base de datos y un modelo derivado basado
en esa información. Por lo tanto existe un porcentaje importante de “influencia” sobre el hecho
de ser beneficiario de RB-RIS que no depende de las variables analizadas. Aún así
aprovechando esta técnica podemos establecer algunas variables que resultan influyentes,
estadísticamente significativas que corroboran empíricamente aspectos que ya hemos
mencionado.
Modelos de regresión logística (variable dependiente)
Ser beneficiario/a de RB-RIS siendo desempleado/a
Ser beneficiario/a de larga duración (RB-RIS) siendo desempleado/a
Ser beneficiario/a de larga duración (RB-RIS) siendo ya beneficiario/a
Consecución de un contrato tras haber sido perceptor/a de RB-RIS
11 Para el desarrollo de estos modelos se ha utilizado una de las opciones más comunes, el denominado método “adelante”. Se trata
de uno de los métodos automáticos (o por pasos) que deja que el programa SPSS vaya introduciendo variables en el modelo,
empezando por aquellas que tienen coeficientes de regresión más grandes, estadísticamente significativos. En cada paso reevalúa los
coeficientes y su significación, pudiendo eliminar del modelo aquellos que no considera estadísticamente significativos.
92
En el primer modelo el suceso denominado dependiente o de referencia es el hecho de
ser beneficiario/a de RB-RIS siendo desempleado/a. Es decir, con este modelo se pretende
establecer los diversos grados de influencia de las distintas categorías de las variables
contempladas que resultan significativas para saber precisamente quienes tienen más “riesgo”
de ser solicitantes beneficiarios/as de la RB-RIS cuando se está en situación de desempleo.
-
En cuanto a la variable sexo a pesar de que no se trata de una de las variables
más influyentes, de hecho parece ser una de las menos determinantes en el
modelo, sí que resulta significativa. En este caso, una vez que se figura como
desempleado/a la probabilidad de ser beneficiario de RB-RIS es ligeramente
superior entre los hombres. La probabilidad en ese sentido ha aumentado
entre la población masculina a lo largo de los últimos años de crisis. Otra
cuestión distinta es que la probabilidad de ser beneficiario/a cuando no se está
registrado como desempleado/a sea distinta. Recordemos que en este caso las
mujeres representan el 52% de las personas beneficiarias que no figuran como
desempleadas.
-
En cuanto a la edad, la propia normativa a pesar de las excepciones incide en
el hecho de que la población joven tenga una probabilidad menor de ser
beneficiaria de RB-RIS una vez registrada como parada en comparación con el
grupo de mayores de 45 años. Los dos principales intervalos que tiene mayor
probabilidad son por este orden, el formado por desempleados/as de entre 36
y 45 años y el conformado por personas de entre 26 y 35 años, en ambos
casos la probabilidad es mayor a la del grupo de mayores de 45 años. La
influencia de la edad se puede situar en un lugar intermedio. No es ni de las
más influyentes ni de las menos determinantes.
-
El nivel de estudios sí que resulta una de las variables que parecen más
influyentes en el modelo. Los resultados no dejan lugar a dudas. El estar en
situación de desempleo y tener estudios básicos multiplica las probabilidades
de ser beneficiario/a de RB-RIS en comparación con la población parada con
estudios superiores (universitarios o FP de Grado Superior). Las diferencias con
las categorías superiores se rebajan cuando se trata de los niveles medios
(bachillerato y FP de Grado Medio).
-
La variable nacionalidad aunque claramente resulta significativa tiene un
grado de influencia menor que otras como por ejemplo el nivel de estudios o
como se señala a continuación el tiempo en desempleo. Se debe tener en
cuenta que se trata de un modelo que recoge al colectivo de personas que
figuran como desempleadas teniendo en cuenta su nacionalidad y no su lugar
93
de origen. Aún así resulta evidente que una vez en desempleo la probabilidad
de ser beneficiario de RB-RIS es significativamente mayor entre el colectivo
extranjero. No en vano la proporción de beneficiarios inmigrantes sigue siendo
claramente superior a la de la población autóctona. Aunque la crisis ha
afectado a todos los grupos lo cierto es que el colectivo inmigrante es uno de
los más perjudicados.
-
En cuanto al sector de actividad de procedencia, aquellos sectores que en
principio cuentan con perores condiciones laborales, más inestables, peor
remunerados, que también generan por lo general derechos más efímeros, etc.
son los que representan mayores probabilidades de que las personas que han
trabajado en ellos y han caído en el desempleo sean beneficiarias de esta
rentas. La mayor probabilidad la ostenta el sector agrícola, posteriormente el
sector servicios y por último la construcción y la industria, siendo este último el
sector en el que la probabilidad es menor en comparación con los servicios.
Esto no significa que no exista probabilidad de ser beneficiario de RB-RIS
cuando se ha tenido un empleo industrial sino que la probabilidad es menor.
De hecho también se ha detectado un porcentaje significativo de personas con
largas carreras en puestos industriales que han caído en el desempleo y que
tras agotar sus prestaciones y subsidios han tenido que recurrir a estas rentas
ante la falta de oportunidades de reinserción laboral. En estos casos se suelen
sumar otros hándicaps como la mayor edad y el escaso nivel de estudios.
-
Un elemento que se sitúa en un nivel de influencia intermedio es la ocupación
demandada. La correspondencia es de nuevo clara. Conforme la demanda en
términos de cualificación disminuye la probabilidad de ser beneficiario de RBRIS aumenta. Hay que tener en cuenta que esta correlación no viene dada por
el simple hecho de solicitar un tipo u otro de ocupación sino por las
circunstancias relacionadas con la demanda, con su experiencia laboral, con la
cualificación de anteriores empleos, con el nivel de estudios, etc.
-
En cuanto a la discapacidad registrada, es decir, aquella que figura en las
bases de desempleo, resulta también una influencia significativa pero dado ese
carácter voluntario (recordemos que hay personas con discapacidad que no
figuran como tales) la incidencia es menor que otras variables. Aún así los
datos confirman que el ser parado/a y además tener una discapacidad hace
aumentar
las
probabilidades
de
ser
beneficiarios
de
estas
rentas
en
comparación con los desempleados/as sin discapacidad.
94
-
Lógicamente una de las circunstancias que más influye es el continuar en el
desempleo. Se demuestra empíricamente la relación directa entre el tiempo
en paro y el hecho de ser beneficiario de RB-RIS. Lo cierto es que haber sido
parado de larga duración en algún momento del periodo hace multiplicar
significativamente las probabilidades de ser beneficiario. En este sentido
recordemos que según los últimos datos de la EPA aproximadamente la mitad
de las personas desempleadas en Navarra lleva en paro más de un año. Por lo
tanto, según esta grave proporción, dada la prolongación de la crisis y la falta
de generación de empleo es más que probable el aumento continuado de las
solicitudes de RIS.
-
Por último y en relación con lo anterior, el hecho de haber podido contar con
una prestación o subsidio por desempleo en la última situación de
desempleo registrada hace disminuir significativamente la probabilidad de ser
beneficiario de RB-RIS. Esa circunstancia está vinculada a las trayectorias que
comparativamente resultan algo más positivas ya que se ha podido contar con
un empleo y con derechos generados. De todas formas también conviene
insistir en el hecho de que en muchos casos la RB-RIS es el complemento de
subsidios por desempleo ya que resultan insuficientes para afrontar los gastos
mínimos de un hogar. Se debe advertir nuevamente, la realidad de los datos
así lo confirma, que el paro prolongado va a suponer un aumento de las
solicitudes ya que los subsidios son limitados también desde un punto de vista
temporal.
Tabla 15. Modelo de regresión A. Asociación de factores o variables en relación con
el suceso/variable dependiente: Perceptores/as de RB-RIS respecto al total de la
población desempleada.
B
Sig.
Exp(B)
,080
,000
1,084
De 16 a 25 años
-,467
,000
,627
De 26 a 35 años
,147
,000
1,158
De 36 a 45 años
,390
,000
1,477
Sexo (Ref. Mujer)
Hombre
Edad (Ref. Más de 45 años)
Nivel formativo (Ref. Nivel alto: FP GS o Universidad)
Nivel básico
Nivel medio (bachillerato, FP GM)
1,589
,000
4,900
,841
,000
2,320
,459
,000
1,583
Nacionalidad (Ref. española)
Extranjera
95
B
Sig.
Exp(B)
Sector de actividad (Ref. Servicios)
Agricultura
,398
,000
1,490
Industria
-,569
,000
,566
Construcción
-,432
,000
,649
Ocupación demandada (Ref. Ocupaciones técnicas)
Ocupaciones elementales
1,001
,000
2,721
Ocupaciones cualificadas
,609
,000
1,838
,703
,000
2,021
1,353
,000
3,871
-,619
,000
,539
Discapacidad declarada
Sí
Haber sido en algún momento PLD en el periodo
Sí
Haber tenido prestación o subsidio por desempleo en la última
situación de paro registrada
Sí
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
El segundo modelo tiene como suceso dependiente el ser beneficiario de larga
duración en el conjunto de la población desempleada. Recordemos que nos referimos a larga
duración cuando se ha sido beneficiario/a en el año y en al menos dos de los tres anteriores
(metodología Eurostat). Otra cuestión, dados los cambios de normativa, es que se den los
condicionantes legales para seguir siendo beneficiario.
-
En este modelo la variable sexo no resulta significativa.
-
En cuanto a la edad, los resultados arrojan la misma tendencia. Más
probabilidad de ser beneficiario/a de larga duración cuando se es parado y se
tiene entre 36 y 45 años, por delante de las personas de entre 26 y 35 años.
-
Respecto al nivel de estudios las diferencias entre tener estudios básicos y
contar con estudios superiores todavía es mayor que en el anterior modelo. Es
decir,
la
probabilidad
de
ser
beneficiario
de
larga
duración
aumenta
sobremanera en los casos de personas desempleadas sin estudios o con
estudios básicos.
-
La variable nacionalidad sigue siendo significativa pero en este caso las
diferencias se reducen. La conclusión es que es más probable ser beneficiario
de larga duración si es extranjero. Sin embargo se trata es una de las
variables con menor influencia. De todas formas conviene matizar de nuevo
esta conclusión. Primero, uno de los aspectos que inciden en este caso es que,
tal y como se ha comprobado, uno de los colectivos aparte del inmigrante con
una presencia creciente cuando se trata de larga duración es el colectivo
gitano, en la mayoría de los casos se trata de personas autóctonas con
96
nacionalidad española. En segundo lugar, volvemos a explicar que en la
información procedente de las bases de desempleo registrado no se hace
mención al lugar de nacimiento o colectivo sino a la nacionalidad. La
maduración
del
fenómeno
inmigrantes tengan la
migratorio
ha
hecho
que
muchas
personas
nacionalidad española, circunstancia que
no
ha
implicado per se una mejoría de su situación. Es por ello por lo que existe una
clara diferencia de proporciones si consideramos la nacionalidad extranjera o si
tenemos en cuenta el colectivo inmigrante formado también por personas con
nacionalidad española más allá de supuestos o conceptos teóricos sobre hasta
cuando una persona se puede considerar inmigrante.
-
El sector de procedencia sigue siendo significativo aunque las diferencias
entre los sectores parecen menores. Cuando se procede de la agricultura y el
sector servicios aumenta la probabilidad de ser beneficiario de larga duración
en comparación con la procedencia de la construcción o la industria aunque
como decimos las diferencias en este caso son menores.
-
Sucede algo similar respecto a las ocupaciones demandadas. Las diferencias
entre las categorías son menores. Aún así se trata de una de las variables más
determinantes pero no por el hecho del tipo de demanda sino más bien por lo
que entraña una demanda ocupacional u otra, la diferente experiencia laboral,
el
distinto
nivel
formativo,
etc.
Nuevamente
la
probabilidad
de
ser
beneficiario/a de larga duración aumenta conforme la ocupación demandada
por parte de la población desempleada disminuye.
-
La conclusión respecto a la discapacidad declarada o registrada es la misma
que en el anterior modelo y sigue la siguiente relación. Para empezar es más
probable ser desempleado cuando se sufre una discapacidad, también es más
probable seguir siéndolo y por tanto la probabilidad ya no solo de ser
beneficiario de RB-RIS sino que la de seguir siendo solicitante también es
mayor.
-
El hecho del paro de larga duración está directamente relacionado con la
mayor probabilidad de ser beneficiario prolongado de RB-RIS. Incluso las
diferencias entre las categorías (ser PLD y no serlo) todavía son mayores que
en el primer modelo.
El paso del tiempo tiene un efecto perverso en el caso de las personas
desempleadas y más aún en el caso de las personas en situaciones de
vulnerabilidad y exclusión. En ese sentido, el paro de larga duración es una
97
situación que tiende a cronificarse afectando a un número creciente de
personas en riesgo de exclusión. Así, más allá de la dimensión personal o
individual sería irresponsable no tener en cuenta esa dimensión social del
impacto del paro de larga duración. Sus efectos estructurales pueden ser
devastadores para el modelo de cohesión social que hasta el momento, dentro
de sus límites, parecía ser en Navarra uno de los más equilibrados del Estado.
No conviene olvidar, más aún en etapas como la actual, que la cohesión social
es un componente básico para el desarrollo socioeconómico de cualquier
territorio. El hecho es que el importante peso del PLD (paro de larga duración)
representa en sí mismo un pesado lastre que es preciso contrarrestar de
manera más efectiva para evitar fracturas sociales todavía mayores y para
impulsar
de
la
mejor
forma
posible
una
recuperación
socioeconómica
sostenible de la Comunidad Foral. Conviene insistir en la gravedad de las cifras
ya que los indicadores referentes al paro de larga duración son medidas
básicas que junto con los niveles de pobreza y desigualdad de ingresos sirven
para estimar cuantitativamente los problemas de cohesión social.
-
Por último, en la línea de lo expuesto el haber tenido alguna prestación por
desempleo en la última situación de paro registrada influye lógicamente en la
probabilidad de ser beneficiario de larga duración. Las personas desempleadas
con subsidios tienen una menor probabilidad de ser beneficiarios de larga
duración pero hay que tener en cuenta que este hecho no implica que no lo
vayan a ser en los próximos tiempos dada la decreciente cobertura por
desempleo vinculada a la prolongación de las situaciones de paro. Además hay
que recordar que estas rentas son compatibles si las cantidades de la unidad
familiar no superan el mínimo establecido.
Tabla 16. Modelo de regresión B. Asociación de factores o variables en relación con
el suceso/variable dependiente: Perceptores/as de larga duración en 2012 o 2013
de la RB-RIS respecto al total de la población desempleada.
B
Sig.
Exp(B)
De 16 a 25 años
-,391
,000
,676
De 26 a 35 años
,325
,000
1,384
De 36 a 45 años
,544
,000
1,723
Edad (Ref. Más de 45 años)
Nivel formativo (Ref. Nivel alto: FP GS o Universidad)
Nivel básico
Nivel medio (bachillerato, FP GM)
1,732
,000
5,653
,902
,000
2,466
,231
,000
1,260
Nacionalidad (Ref. española)
Extranjera
98
B
Sig.
Exp(B)
Noreste
-,522
,000
,593
Pirineo
-,659
,000
,517
Zona Media
-,158
,008
,854
Ribera
-,189
,000
,828
Zona de residencia (Ref. Pamplona)
Sector de actividad (Ref. Servicios)
Agricultura
,352
,000
1,421
Industria
-,629
,000
,533
Construcción
-,643
,000
,525
Ocupación demandada (Ref. Ocupaciones técnicas)
Ocupaciones elementales
1,487
,000
4,423
Ocupaciones cualificadas
,960
,000
2,611
,598
,000
1,819
1,707
,000
5,512
-,618
,000
,539
Discapacidad declarada
Sí
Haber sido en algún momento PLD en el periodo
Sí
Haber tenido prestación o subsidio por desempleo en la última situación de
paro registrada
Sí
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
En cuanto al tercer modelo, sin dejar de lado la perspectiva de la duración prolongada
como beneficiario/a, el colectivo de referencia es en este caso el conjunto de las personas
beneficiarias de RB-RIS. Es decir, se pretende averiguar las diferentes probabilidades se ser
beneficiarios de larga duración cuando ya se es o ha sido preceptor de estas rentas. Insistimos
de nuevo que se trata de un análisis independiente de la propia normativa que rige la RIS
aunque se trate de un aspecto trascendental ya que por el momento a pesar de su positiva
última ampliación temporal siguen existiendo una serie de requisitos y límites.
-
En este modelo la variable sexo sí que resulta significativa aunque su
influencia se puede catalogar como media. Los hombres beneficiarios de RBRIS tienen menos probabilidades de ser perceptores de larga duración que las
mujeres o lo que es lo mismo, una vez siendo beneficiarias la probabilidad de
seguir siéndolo es mayor entre las mujeres. No en vano al analizar la
composición del grupo de personas beneficiarias de larga duración que no
figuran como desempleadas las mujeres suponen casi el 64%.
-
En cuanto a la edad y teniendo presente la propia normativa de la RB-RIS que
establece que salvo excepciones la población preferente a la que se destina
estas rentas es la que tiene edades comprendidas entre los 25 y los 65 años,
este modelo permite entrever que conforme aumenta la edad la probabilidad
de ser beneficiario de larga duración también se incrementa. Sin embargo, a
99
partir de los 36 años las diferencias con el colectivo de referencia, mayores de
45 años, no son significativas.
-
En este modelo, la significación de las situaciones de discapacidad es mayor.
El tener una discapacidad y ser beneficiario de RB-RIS hace aumentar
considerablemente la probabilidad de ser beneficiario de larga duración.
-
Una de las variables que resulta novedosa es la que hace referencia al
colectivo.
En
comparación
con
autóctonas,
la
probabilidad
de
el
ser
colectivo
de
beneficiario
personas
de
larga
perceptoras
duración
es
significativamente mayor cuando se trata de personas de etnia gitana. Otro de
los colectivos con mayor probabilidad es el magrebí pero en su caso el riesgo
es mucho menor que el de la población gitana. Resulta llamativo que el
colectivo latinoamericano tenga probabilidades similares e incluso menores a
las de la población autóctona beneficiaria.
-
Respecto al tipo de hogar, tomando como referencia las parejas con hijos,
todas las demás tipologías tienen probabilidades de ser beneficiarias de larga
duración inferiores. La tipología de hogar con un riesgo algo menor es el hogar
monoparental con hijos, el resto tienen probabilidades similares entre sí
(personas solas, adultos con familiares y parejas sin hijos). Por lo tanto cuando
se trata de hogares en los que hay hijos/as la probabilidad de necesitar una
renta mínima durante más tiempo aumenta. Esta circunstancia encaja con la
nueva normativa que establece el aumento del tiempo de prestación en los
casos de familias con menores de 16 años. Otra cuestión es que si no se
toman medidas complementarias que solucionen o palien la situación de estas
familias puede que la dependencia de este tipo de rentas mínimas se cronifique
con todo lo que ello supone tanto para los adultos de ese hogar como para los
menores (transmisión intergeneracional de la pobreza y la vulnerabilidad). La
realidad es que la prolongación de la crisis está teniendo graves consecuencias
sociales. Además, según las distintas previsiones lo cierto es que tampoco parece
que se vaya a producir un definitivo cambio de tendencia. Recordemos que las
propias estimaciones del Gobierno estatal sitúan la tasa de desempleo para
2014 en el 26% y un crecimiento económico estimado de aproximadamente un
0,7%, incremento que resulta a todas luces insuficiente. Una cuestión es
abandonar los valores macroeconómicos que sitúan a la economía estatal y
Navarra en la recesión y otra muy distinta que se vaya a generar el empleo de
manera continuada e intensa. Insistimos en que son datos y estimaciones
positivas pero insuficientes dado el contexto social en el que se dan. Los
100
niveles de vulnerabilidad, pobreza y exclusión siguen aumentando y por tanto
una mayor fractura social puede suponer un pesado lastre estructural para la
recuperación.
-
En cuanto al régimen de tenencia de la vivienda, se trata de una de las
variables que se podría situar en un nivel menor de influencia, las personas
beneficiarias que viven en viviendas en alquiler son las personas que presentan
una mayor probabilidad de ser beneficiarias de larga duración. Como se ha
visto el alquiler y realquiler son las formas de tenencia más comunes entre las
personas beneficiarias de RB-RIS, mayor todavía cuando se trata de larga
duración. En ese
sentido y
dado el constante aumento de personas
dependientes de rentas mínimas sería necesario apostar en mayor medida por
un sistema más eficaz y equilibrado de alquiler social.
-
Por último, respecto a los ingresos computados, el hecho de tener algún tipo
de ingreso más allá de la RIS hace que la probabilidad de ser beneficiario de
larga duración disminuya significativamente pero no por el simple hecho de
contar con otro tipo de ingresos sino por lo que implica. De todas formas
insistimos en que se trata de los casos en los que los ingresos computados
resultan inferiores a lo establecido en las diversas normativas y que por tanto
la RIS es complementaria a los mismos.
Tabla 17. Modelo de regresión C. Asociación de factores o variables en relación con
el suceso/variable dependiente: Solicitantes perceptores de larga duración en 2012
o 2013 de la RB-RIS respecto al total de solicitantes perceptores.
B
Sig.
Exp(B)
-,295
,000
,744
De 16 a 25 años
-,827
,000
,437
De 26 a 35 años
-,414
,000
,661
De 36 a 45 años
-,147
No sig.
,863
,727
,000
2,069
Sexo (Ref. Mujer)
Hombre
Edad (Ref. Más de 45 años)
Discapacidad declarada
Sí
Colectivo (Ref. pobl. autóctona, no colectivo gitano)
Minoría étnica. gitana
1,358
,000
3,889
Inmigrantes Comunitarios
,233
No sig.
1,262
Inmigrantes Latinoamérica
-,289
,003
,749
Inmigrantes Magreb
,271
,027
1,311
1,164
Inmigrantes resto de África
,152
No sig.
Inmigrantes Europa Este (no Comunitaria)
-,010
No sig.
,990
Resto inmigrantes
,362
No sig.
1,437
101
B
Sig.
Exp(B)
Personas solas
-,572
,000
,565
Adultos solos con familiares
-,643
,000
,526
Monoparentales con hijos (pueden ser hijos adultos)
-,292
,015
,747
Parejas sin hijos
-,667
,000
,513
Tipo de hogar (Ref. Parejas con hijos)
Tenencia vivienda (Ref. alquilada)
Cedida
-,297
,016
,743
Re-alquilada
-,239
No sig.
,787
Propia pagándose
-,352
No sig.
,703
Propia pagada
-,256
No sig.
,774
Otra forma
,086
No sig.
1,089
-,934
,000
,393
-1,006
,000
3,373
Ingresos computados en la última solicitud
Sí
Ingresos computados en el total de solicitudes
Sí
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
El cuarto y último modelo pivota sobre un hecho positivo que conviene considerar, la
consecución de un contrato tras haber sido perceptor/a de RB-RIS. Lo cierto es que en
términos absolutos y dadas las circunstancias esta transición supone un número de personas
insuficiente pero dado su valor, lo que representa, no resulta en absoluto baladí.
Tal y como se ha descrito en el anterior capítulo alrededor de 4.800 personas en algún
momento de los cinco años y tres meses analizados han tenido algún contrato posterior a su
último registro como beneficiarias de estas rentas mínimas aunque también resulta obligado
apuntar que aproximadamente la mitad de ellas han vuelto a caer en el desempleo.
Como se puede observar los resultados obtenidos están en sintonía con los anteriores
aunque en este caso el hecho dependiente de referencia resulta positivo. Las principales
conclusiones obtenidas son las siguientes:
-
El
hecho
de
ser
beneficiario
de
larga
duración
hace
disminuir
significativamente la probabilidad de tener un contrato posterior a la RB-RIS.
Es evidente el proceso de retroalimentación de la situación.
-
Respecto a la edad, la franja con mayores probabilidades es la conformada por
personas de entre 26 y 35 años por delante del intervalo 36-45 años. Las
personas con menos probabilidades son sobre todo los mayores de 45 años por
delante de los jóvenes menores de 26.
-
En cuanto al colectivo, la probabilidad se reduce si se es inmigrante siendo
todavía más escasa en el caso del colectivo gitano en comparación con el resto
de la población autóctona.
102
-
Respecto al principal problema del hogar y del solicitante, aunque las
diferencias entre las problemáticas no son excesivas sí que en los casos de
dificultades de inserción social la probabilidad de un empleo posterior a la RBRIS se reduce. De
todas formas insistimos en que es habitual una
simultaneidad de problemáticas sobre todo en los procesos más prolongados.
-
El hecho de tener otros ingresos computados a la hora de calcular las
cuantías hace que las probabilidades de un empleo posterior aumenten. Hay
que tener en cuenta que en un porcentaje de los casos se computan
prestaciones o subsidios por desempleo o incluso rentas de trabajo, es decir,
que se cuenta con una experiencia laboral más “reciente”.
-
Por último, podemos establecer un cierto orden de influencia de las variables
significativas contempladas en este último modelo. El tiempo en desempleo es
la variable que resulta más significativa, por delante y en relación con ello los
ingresos computados. En un segundo grupo se sitúan otros elementos
intrínsecos o personales como son la edad o el colectivo.
Tabla 18. Modelo de regresión D. Asociación de factores o variables en relación con
el suceso/variable dependiente: Solicitantes perceptores de RB-RIS que han tenido
algún contrato posterior respecto al total de solicitantes perceptores.
B
Sig.
Exp(B)
-1,005
,000
,366
De 16 a 25 años
,451
,025
1,570
De 26 a 35 años
,775
,000
2,171
De 36 a 45 años
,693
,000
2,000
Beneficiario de larga duración
Sí
Edad (Ref. Más de 45 años)
Colectivo (Ref. pobl. autóctona)
Minoría étnica. gitana
-,542
,004
,582
Inmigrantes Comunitarios
-,117
No sig
,890
Inmigrantes Latinoamérica
-,090
No sig
,914
Inmigrantes Magreb
-,069
No sig
,933
Inmigrantes resto de África
-,539
,003
,583
Inmigrantes Europa Este (no Comunitaria)
-,149
No sig
,862
-1,329
,000
,265
Convivencia familiar personal
,106
No sig
1,112
Dificultades inserción laboral
,340
,001
1,405
Dificultades inserción social
-,045
No sig
,956
Emergencias sociales
,497
No sig
1,644
Resto inmigrantes
Problema principal del hogar (Ref. Carencia medios
propios subsistencia)
103
Problema principal del solicitante (Ref. Carencia
medios propios subsistencia)
Convivencia familiar personal
,073
No sig
1,076
Dificultades inserción laboral
-,155
No sig
,856
Dificultades inserción social
-,506
,000
,603
Emergencias sociales
-,207
No sig
,813
,557
,000
1,745
Ingresos computados en la última solicitud
Sí
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de las bases de registro de la RB-RIS (SIPSS) del Departamento de Políticas
Sociales y las bases de desempleo y contratación del SNE.
104
8. Síntesis y principales conclusiones
Se trata de una investigación novedosa en Navarra. Se han fusionado bases de datos de
diversos Departamentos (Políticas Sociales y Empleo). Es un ejemplo claro de la
potencialidad de la información de carácter administrativo que posee la Administración.
Se debe fomentar la conversión de la abundante información administrativa a
información estadística que facilite la elaboración de análisis e indicadores que sustenten
las líneas y medidas de actuación.
Antes de presentar las principales conclusiones en cuanto a los resultados conviene
introducir
algunos
elementos
que
deben
considerarse
tanto
desde
una
perspectiva
metodológica como de contexto.
El objetivo principal de la misma ha sido el análisis específico del las personas
beneficiarias de la Renta Básica y/o Renta de Inclusión teniendo en cuenta sus posibles
trayectorias laborales desde el punto de vista del desempleo y la contratación con el fin de
configurar una herramienta de consulta y soporte cuantitativo para la implementación de
estrategias y líneas de actuación al respecto. Para ello, en relación con la necesaria conjunción
entre política social y laboral, se ha desarrollado esta investigación aprovechando las
diferentes fuentes de información disponibles en los dos Departamentos implicados (Servicios
Sociales y Empleo). Entre esas fuentes de información se encuentran las bases de datos de la
propia Renta Básica-Renta de Inclusión Social, las bases de registro de desempleo y la relativa
a los contratos formalizados. De esta forma se han podido reconstruir los diversos itinerarios
laborales de los beneficiarios de estas ayudas en el marco de la crisis ya que se ha recopilado
la información de los últimos años, concretamente del periodo comprendido entre enero de
2008 y marzo de 2013.
En este sentido la primera conclusión es que se trata de una investigación novedosa en
Navarra ya que por primera vez se han fusionado estas bases de datos procedentes de
distintos Departamentos y cuya unidad de medida han sido las personas beneficiarias de la
Renta de Inclusión Social-Renta Básica. Se trata de otro claro ejemplo de la potencialidad en
términos de estudio y análisis estadístico que ofrece la extensa y rica información recogida por
la Administración.
105
Aumento constante de las situaciones de vulnerabilidad y pobreza derivadas de la crisis
que han desbordado tanto los sistemas de protección laboral y social, evidenciando sus
limitaciones, como otros recursos de amortiguación tradicionales como la familia. Sin
embargo, conviene tener presente que en la etapa de bonanza ya existía una
vulnerabilidad y pobreza estructural que no disminuyó sino que se mantuvo estable.
Los análisis evolutivos confirman el incesante aumento de la demanda de rentas
mínimas lo que implica un grave incremento de las situaciones de necesidad y vulnerabilidad.
Sin embargo conviene explicar que las situaciones de vulnerabilidad, pobreza y exclusión no
son intrínsecas de la actual crisis. En la llamada época de bonanza económica ya se daban
bolsas estructurales de este tipo de problemáticas. Además el deficiente modelo de crecimiento
fue proclive a extender el caldo de cultivo de la vulnerabilidad que con la llegada de la crisis se
ha desbordado anegando los sistemas de protección laboral y social evidenciándose
claramente sus limitaciones. Lo cierto es que el sistema de protección por desempleo no fue
configurado para hacer frente a situaciones de paro tan duradero y numeroso, ni mucho
menos para la lucha contra la pobreza y/o la exclusión. A todo ello también ha contribuido el
desgaste de uno de los principales recursos o instrumentos de amortiguación tradicionales
como es la familia y las redes sociales.
Es cierto que la situación comparada de Navarra con la mayor parte de las
Comunidades si tenemos en cuenta los indicadores comunes es mejor, pero no es menos
cierto que el aumento de las situaciones de necesidad hacen que la realidad de la sociedad
navarra también se encuentre en uno de los episodios más graves de las últimas décadas.
Conviene tener presente también una visión a medio y largo plazo que contemple las
más que probables consecuencias estructurales de la crisis. Ante la actual limitación
presupuestaria quizás sea conveniente, a partir de unos mínimos garantizados para todas
las personas, establecer un sistema de prioridades adaptado a las diferentes
necesidades.
La cuestión es que sin dejar de lado la situación actual no debe perderse una
perspectiva de conjunto que vaya más allá del corto plazo. El aumento de la vulnerabilidad y la
exclusión no es un hecho puntual, casual, ni lamentablemente coyuntural, responde a un
106
agravamiento de la realidad socioeconómica que dadas las circunstancias se mantendrá en el
tiempo
y
que
posiblemente
tendrá
consecuencias
estructurales.
Las
previsiones
macroeconómicas, dicho sea de paso, ni si quiera resultan alentadoras por su insuficiencia. Las
propias estimaciones del Gobierno estatal sitúan la tasa de desempleo para 2014 en el 26% y
un crecimiento económico estimado de aproximadamente un 0,7%, el mismo que para
Navarra, incremento que resulta a todas luces insuficiente. Una cuestión es abandonar los
valores macroeconómicos que sitúan a la economía estatal y Navarra en la recesión y otra muy
distinta que se vaya a generar el empleo de manera continuada e intensa. Insistimos en que
son datos y estimaciones positivas pero insuficientes dado el contexto social en el que se dan.
Desde
esa
visión
deben
tomarse
también
medidas
preventivas
siendo
quizás
conveniente establecer a partir de unos mínimos un sistema de prioridades dado el escaso
margen presupuestario actual y hasta que no se ejecuten otra serie de líneas de actuación
desde el punto de vista de los ingresos y no sólo del gasto. Se debe tener meridianamente
claro que un retroceso en la cohesión social supone un lastre para el conjunto de la sociedad.
Según los resultados obtenidos, se corrobora que se ha producido una importante
diversificación de los perfiles tradicionales de riesgo de pobreza y/o exclusión. La realidad es
que amplios sectores de la población con niveles de vida dignos se encuentran en situaciones
de vulnerabilidad y riesgo de pobreza teniendo que hacer frente a sus difíciles situaciones a
través de este tipo de rentas enfocadas en sus orígenes a perfiles más tipificados de exclusión.
Conviene también resaltar que la creciente precariedad laboral hace que muchas personas y
familias que cuentan o han contado recientemente con un empleo tengan que recurrir a este
tipo de recursos. Se ha comprobado que en muchos de los casos en los que se dan episodios
de desempleo y contratación, las personas beneficiarias de RB y/o RIS han tenido contratos
temporales, jornadas parciales, empleos poco o nada cualificados que aún conservándolos en
el mejor de los casos resultan insuficientes para hacer frente a las necesidades mínimas de un
hogar.
Llegados a este punto y antes de presentar alguno de los valores más representativos
del estudio es preciso introducir un breve apunte. A lo largo de la investigación se ha tenido
presente un aspecto que a veces queda difuminado por los propios procesos analíticos
cuantitativos y que dado el objeto de estudio debe estar presente en todo momento. Detrás de
los distintos valores, agrupaciones, transiciones laborales y probabilidades se encuentran las
personas y sus familias que se hallan inmersos en situaciones de suma dificultad. Más aún en
este caso la sensibilidad ante esta realidad y por tanto la empatía con esas personas debe
formar parte también del proceso de comprensión e interiorización de los resultados.
107
Se ha estimado que alrededor de 36.300 personas han sido beneficiarias directas
(vinculadas a las solicitudes positivas) de RB-RIS en los cinco años y tres meses analizados
(ene2008-mar2013). La importancia de estas rentas para la sociedad navarra es evidente
y por tanto los cambios normativos repercuten en un gran número de personas.
El 75% de la población beneficiaria de entre 16 y 64 años figura como desempleada en el
SNE en algún momento del periodo analizado. Por lo tanto una cuarta parte no aparece
registrada en esos cinco años y tres meses estudiados.
La primera cuestión a resolver era conocer realmente el número de personas vinculadas
a la RB-RIS. Como se ha explicado las estadísticas oficiales presentan por lo general los datos
de beneficiarios desde la perspectiva de la persona solicitante o de las unidades perceptoras,
aspecto sin duda importante pero que no contempla toda la realidad.
Así, en términos totales podemos estimar que el número de personas beneficiarias
(personas que están vinculadas a las solicitudes positivas) a lo largo de los últimos cinco años,
incluyendo menores, ha alcanzado aproximadamente las 36.300 personas. Es decir, algo
más de 36.000 personas han sido beneficiarias en Navarra de la RB o RIS en los últimos cinco
años y tres meses analizados. Es evidente por tanto la importancia de estos recursos y la
transcendencia que tienen sus cambios normativos.
Es indudable que estos recursos están siendo fundamentales para miles de navarros/as
y que a pesar de sus limitaciones, su desbordamiento y sus restricciones, están sirviendo para
que la fractura social sea menor que en otros territorios. En ese sentido sería perjudicial para
el conjunto de la Comunidad el no seguir apostando por mejorar estas herramientas como
estrategia para una mayor cohesión social, aspecto trascendental para el propio desarrollo
socioeconómico de Navarra.
En cuanto al análisis derivado de la fusión de las bases del Servicio Navarro de Empleo
y del Departamento de Asuntos Sociales, aproximadamente el 75% de las personas de entre
16 y 65 años que figuran como beneficiarias computadas para el cálculo de las cuantías (no
tienen por que ser solicitantes perceptores) aparecen en algún momento de los cinco años y
tres meses analizados como desempleadas registradas. En términos absolutos son alrededor
de 18.500 de unas 24.700 personas analizadas bajo esos parámetros. Por lo tanto una cuarta
parte no figuran como paradas bien porque se trata de personas inactivas, influye también la
falta de motivación e interés, la menor disponibilidad para el empleo debido a circunstancias
personales y familiares o simplemente porque figuran como demandantes y no como
108
desempleadas, recordemos que la normativa del Servicio Público de Empleo establece una
serie de requisitos para que una persona demandante sea catalogada como desempleada.
Se confirma la existencia de perfiles heterogéneos que compartiendo la necesidad de
ingresos tienen características divergentes que deben tenerse en cuenta para la
implementación de diferentes líneas y medidas de actuación. Es cierto que la
empleabilidad difiere dependiendo del perfil pero el hecho de que la inserción laboral
sea más o menos factible no debería implicar una segregación excesivamente rígida del
colectivo de beneficiarios/as de RB-RIS ya que la necesidad de empleo es compartida y
mayoritaria.
Se dan diferencias significativas entre las diversas agrupaciones analizadas respecto, por
ejemplo, al nivel de estudios, nacionalidad, ocupación demandada, tiempo en
desempleo y cobertura, contratación, discapacidad, tipo de hogar, principales
problemáticas del hogar y del solicitante, etc.
Desde la perspectiva laboral una de las conclusiones refrendadas por los datos es que
existen diferencias significativas entre los diversos perfiles de desempleados
dependiendo de si figuran o no como beneficiarios de RB-RIS.
Las principales divergencias tienen que ver con diversas variables como por ejemplo el
nivel de estudios. En el caso de la población desempleada no beneficiaria el nivel medio de
estudios es superior al de la población parada beneficiaria de RB-RIS. Un claro ejemplo es la
proporción que representan los niveles básicos; entre los beneficiarios de rentas mínimas que
figuran como desempleados casi el 90% cuentan únicamente con estudios básicos mientras
que en el caso de las personas desempleadas no beneficiarias el porcentaje se reduce hasta el
63%.
Otro elemento destacado es el mayor peso de la población extranjera en el colectivo
de personas beneficiarias, cerca de un 45%. En el colectivo de personas desempleadas no
beneficiarias el porcentaje se reduce hasta el 25%.
Por otro lado, parece darse una mayor movilidad residencial en cuanto al municipio
de registro del desempleo en el caso de las personas beneficiarias de RB-RIS.
Por su parte, la ocupación demandada se corresponde tanto a la experiencia laboral
como al nivel formativo. En el primer grupo (personas beneficiarias que figuran como
109
desempleadas) casi seis de cada diez personas (59,2%) demandan ocupaciones elementales y
casi el restante, es decir, cuatro de cada diez (37,2%), ocupaciones cualificadas. En el
segundo grupo, sólo paro, la distribución resulta algo más equilibrada, 35,2% solicita
ocupaciones elementales, el 42,8% cualificadas y el 21,4% técnicas.
Otro elemento trascendental es el tiempo en desempleo y sus coberturas. Los datos
reflejan como en el caso de las personas beneficiarias de RB-RIS el 15% llevan más de 2 años
en desempleo frente al 7,7% del segundo grupo. Respecto a esa variable todavía resulta más
evidente la correlación si tenemos en cuenta el paso por el paro de larga duración en el
conjunto del periodo. Un 56% de las personas que conforman el primer grupo (beneficiarios/as
de RB-RIS que figuran también como desempleados/as) han sido paradas de larga duración en
algún momento a lo largo del periodo mientras que en el segundo grupo (parados/as no
beneficiarios/as) el porcentaje aunque también elevado es del 30%, la diferencia asciende por
tanto a los 26 puntos. Además hay que tener en cuenta que se trata de parte del colectivo de
beneficiarios y no del total, es decir, aquellas personas que aparecen registradas como
demandantes de empleo (como se ha señalado suponen aproximadamente el 75% del total de
beneficiarios susceptibles de aparecer como desempleados registrados). Según estos datos
parece lógico pensar que ante la falta continuada de empleo y el incremento del desempleo de
larga duración, la demanda de la RIS seguirá en aumento. Por su parte, la cobertura por
desempleo es un aspecto clave que explica la razón del aumento de las solicitudes. Un 73% de las
personas beneficiarias que aparecen registradas como desempleadas no tuvieron prestación por
desempleo en el último registro como paradas. En el segundo grupo el porcentaje se reduce hasta
el 55%. Hay que tener en cuenta que este porcentaje de no cobertura es superior al oficial que
ronda el 40% ya que se ha tomado como referencia el total de la población desempleada no
utilizándose la metodología oficial para elaborar la tasa de cobertura12. La comparativa da buena
muestra de las diferencias entre los dos grupos.
En cuanto a la posible contratación a lo largo del periodo, un 38% de las personas que
aparecen en las bases de registro del paro y en las de RB-RIS no han tenido ningún contrato en
todo el periodo. El porcentaje disminuye ligeramente cuando se trata de los desempleados/as que
no han sido beneficiarios/as de RB-RIS (35,7%). Por tanto, un elemento a considerar que resulta
positivo es que en número importante de casos se trata de personas perceptoras con
experiencia laboral y que tras un periodo prolongado como desempleadas han tenido que
recurrir a la RB-RIS. Su biografía laboral se caracteriza por el transito del trabajo al paro,
12 Tasa de cobertura= Total de personas beneficiarias de prestaciones por desempleo
Paro registrado con experiencia laboral + Benef. Subsidios de eventuales agrarios
110
posteriormente al subsidio y por último a la Renta Básica o RIS, claro está si se han cumplido
los requisitos de acceso.
Sin embargo, otro de los aspectos que ha quedado patente es la incidencia de la
precariedad laboral en el aumento la probabilidad de ser beneficiario de rentas mínimas,
precariedad explicada o entendida entre otras cuestiones por la mayor inestabilidad del
empleo, las jornadas parciales, la escasa cualificación y los bajos salarios. Como decíamos se
ha dado un proceso de erosión de las condiciones de trabajo unido al aumento incontrolable
del desempleo lo que ha supuesto un incremento del porcentaje de personas en el umbral de
la pobreza. Situaciones de empleo precario en convivencia con el desempleo que hace que las
situaciones de necesidad y vulnerabilidad aumenten.
Se ha comprobado teniendo en cuenta las tipologías de los contratos así como el
tipo de jornada que en los casos donde se da alguna contratación ésta es más inestable en el
grupo de personas desempleadas que han sido o son beneficiarias de RB-RIS. Se trata de uno
de los aspectos más diferenciadores. Por ejemplo, en el primer grupo, la presencia de
contratos temporales es mayoritaria, un 92% de las personas que aparecen en las tres bases
de datos (paro, contratos y RB-RIS) han tenido como último contrato registrado uno temporal.
La proporción en el segundo grupo, es decir desempleados que han tenido algún contrato pero
no han sido beneficiarios de RB-RIS, se reduce hasta el 77,2%.
Por otra parte, de nuevo el nivel de estudios, esta vez desde la perspectiva de la
posible contratación, es una de las variables que representa una mayor diferenciación
intergrupal. En el primer colectivo, personas que figuran en las tres bases de datos, el nivel de
estudios es básico en el 65% de los casos mientras que en el segundo, personas
desempleadas que han tenido algún contrato pero que no han pasado por la RB o la RIS, el
peso de los niveles básicos es del 43%. Los datos han revelado que cuando una persona
además de ser registrada como parada y ser beneficiaria de RB-RIS en algún momento ha
tenido algún contrato, el nivel de estudios mejora aunque es cierto que los niveles básicos
siguen siendo mayoritarios.
Continuando con la contratación y respecto a la nacionalidad, el hecho de que la
población extranjera tenga una mayor presencia en el colectivo de personas beneficiarias de
rentas mínimas hace que su peso porcentual en el primer grupo sea también superior. En este
caso el 43,5% de las personas que conforman ese primer grupo son extranjeras mientras que
en el segundo grupo el porcentaje se reduce hasta el 24,2%.
Sin embargo, desde un punto de vista específico de cada colectivo, es decir, teniendo en
cuenta ambos grupos por separado (autóctonos e inmigrantes). Podemos estimar que en el
caso del colectivo inmigrante que ha sido en algún momento beneficiario de RB-RIS,
111
únicamente cuatro de cada diez personas han tenido algún contrato en el periodo
(exactamente un 42%). En el caso de la población autóctona, aún incluyendo al colectivo
gitano, colectivo con especiales dificultades de empleo, el porcentaje se incrementa hasta el
55%, es decir, trece puntos por encima.
Así pues desde la perspectiva de la contratación también podemos corroborar la todavía
mayor dificultad de la población inmigrante. De esta forma, teniendo en cuenta el mayor
impacto del desempleo, la menor generación de derechos a prestaciones y subsidios tanto en
términos económicos como de duración por las características de sus empleos (más inestables,
menos cualificados, etc.), la menor contratación, además de otro aspecto sustancial como la
menor disponibilidad de un elemento de amortiguación que está resultando clave como es el
apoyo de la red familiar, resulta lógico el importante aumento de las demandas de rentas
mínimas por parte del colectivo inmigrante.
Respecto a la información proveniente de las bases de RB-RIS y destacando las
principales diferencias, esta vez entre el colectivo de personas beneficiarias que también
figuran como desempleadas en el SNE y el grupo de beneficiarios/a no registrados en ningún
momento del periodo como desempleados, reseñamos lo siguiente.
Desde la perspectiva de género, se ha constatado como a pesar de que el impacto de
la crisis ha hecho que se produzca una cierta igualdad a la baja ya que ha aumentado
significativamente el paro entre la población masculina pero no ha disminuido entre las
mujeres, lo cierto es que la presencia de mujeres en los grupos en peor situación es mayor
como por ejemplo en los que se da una mayor estancia como beneficiarias de RB-RIS o no se
da ninguna contratación. Este hecho está relacionado con la denominada feminización de la
pobreza.
En cuanto a las personas con discapacidad conviene resaltar un hecho importante.
Cuando la discapacidad no es manifiesta su registro en las bases de desempleo depende de
que la persona demandante la declare y en algunos casos pensando que puede ser un
hándicap para su posible contratación rehúsa hacerlo. Sin embargo, cuando se trata de otro
tipo de recursos como sucede en la RB-RIS, la discapacidad se declara en mayor medida y por
tanto la representatividad del colectivo es mayor. No es extraño por tanto que en los grupos
de personas beneficiarias de RB-RIS el porcentaje de personas con alguna discapacidad sea
superior. Por ejemplo, si tenemos en cuenta al grupo conformado por beneficiarios/as de RBRIS que figuran como desempleados/as las situaciones de discapacidad, información
procedente de las bases de RB-RIS, suponen el 9,6% de los casos. En ese mismo grupo pero
esta vez teniendo en cuenta la información procedente de las bases de desempleo, las
personas que figuran como discapacitadas representan el 2,8%, es decir, casi siete puntos de
diferencia.
112
Una de las variables más interesantes ya que aporta una información que a través de
las bases de desempleo y contratos no se puede obtener ya que no se recoge es la que hace
referencia al colectivo beneficiario. Esta vez teniendo en cuenta el origen y no la nacionalidad
se ha comprobado en términos generales como efectivamente la presencia de personas
inmigrantes es mayor cuando se trata de beneficiarios/as de RB-RIS que cuando se trata
únicamente de situaciones de desempleo. Sin embargo, dentro del propio colectivo de
personas beneficiarias existen diferencias importantes si tenemos en cuenta su posible registro
como desempleados/as. En el primer grupo (personas que figuran en las bases de desempleo y
RB-RIS) la proporción que supone la población que podríamos denominar como autóctona, sin
incluir al colectivo de etnia gitana, es superior al del segundo grupo (personas que únicamente
figuran en las bases de RB-RIS) en casi 15 puntos (33,4% frente al 18,6%). Ese menor
porcentaje está lógicamente relacionado con el mayor peso de la población inmigrante en la
segunda agrupación (personas que sólo figuran como beneficiarias no como desempleadas)
destacando el colectivo de personas procedentes de Latinoamérica (26,8%) y el Magreb
(23,5%), siendo también superior el porcentaje de las personas procedentes del resto de
África (11,1%).
El tipo de hogar es otra de las variables que resulta especialmente interesante a la
hora de conformar las radiografías de los distintos colectivos de personas beneficiarias. Los
datos indican que puede darse una cierta correlación entre el tipo de hogar y el registro en el
desempleo. Lo cierto es que cuando se dan tipologías de hogar en las que hay hijos/as el
registro en el desempleo parece mayor.
Respecto al principal problema del hogar y el solicitante y partiendo del hecho de
que se produce una acumulación de problemáticas, la mayoritaria carencia es en ambos la
falta de medios propios de subsistencia derivada de otras insuficiencias. Pero más allá de esa
generalidad parecen darse algunas diferencias entre los grupos. En el caso de las personas
beneficiarias que figuran como desempleadas las dificultades de inserción laboral suponen el
20,6% mientras que en el segundo, sólo beneficiarias, son las dificultades de inserción social
las que tienen un mayor protagonismo ya que suponen casi el 25%.
Los datos corroboran el hecho de que el perfil del propio beneficiario/a, sus problemas,
dificultades y carencias pueden determinar el grado de inscripción como desempleado. Por
tanto podría hablarse de una cierta segregación entre beneficiarios/as de estas rentas
dependiendo
de
sus
características
y empleabilidad. Aquellas
personas
con
mayores
dificultades no están entrando con la misma intensidad en el ámbito de los Servicios Públicos
de Empleo y por tanto siendo conscientes de que su integración laboral resulta todavía más
compleja, serían necesarias estratégicas específicas e individuales, lo cierto es que sus
113
oportunidades descienden considerablemente retroalimentando el círculo vicioso de la
cronificación y la exclusión.
También existen diferencias entre los dos grupos (personas beneficiarias que figuran
como paradas y sólo beneficiarias) si tenemos en cuenta el régimen de tenencia de la
vivienda. Resulta indicativo que en caso del segundo grupo, solo RB-RIS, el 45,7% de las
personas residan en viviendas realquiladas. Este hecho responde al creciente aumento de las
estrategias de abaratamiento para hacer frente a pagos y mantenimientos a través de otras
formas de convivencia. Este tipo de tenencia supone un 24,9% en el caso de las personas que
figuran como beneficiarias pero que también han aparecido como desempleadas. En este
primer grupo, el alquiler supone el 40,4% y las viviendas en propiedad en pago representan el
15,5%. En definitiva, el principal régimen de tenencia es el alquiler por delante de los
realquileres, siendo estos porcentajes muy superiores a los de la media de la población. Según
la Encuesta de Condiciones de Vida el régimen de alquiler representa aproximadamente el
10% del total de los hogares de la Comunidad Foral. En ese sentido sería aconsejable un
impulso de la política de vivienda facilitando y mejorando el alquiler social.
Otro elemento diferenciador es el relacionado con los ingresos computados.
Recordemos que estas rentas son prestaciones complementarias y subsidiarias de cualquier
otro tipo de recursos y prestaciones sociales económicas por lo que resulta interesante
comprobar si se han computado o no otros ingresos. Desde la perspectiva del análisis de las
personas como unidad de medida13 se ha tenido en cuenta, primero, si se ha registrado algún
tipo de ingreso computado en la última solicitud positiva y en segundo lugar, si se ha dado
esta circunstancia en el conjunto del periodo. En ese sentido la conclusión es la siguiente.
Cuando se trata de beneficiarios/as que figuran en las bases de desempleo se da un mayor
número de ingresos complementarios. Esta circunstancia es lógica si tenemos en cuenta que
en una gran parte de los casos se trata de subsidios por desempleo. Circunstancia que también
indica que se trata de ingresos limitados tanto desde el punto de vista económico como
temporal. Por lo tanto, como venimos advirtiendo, el paso del tiempo en el desempleo está
suponiendo una salida masiva de las personas desempleadas del sistema de cobertura y por
tanto un constante incremento de la demanda de otro tipo de recursos como son las rentas
mínimas con su consiguiente saturación.
13 Otra cuestión es que para el cálculo de la cuantía de la RB-RIS por parte de la Administración y según la normativa vigente la
referencia es la unidad perceptora y por tanto se tienen en cuenta los recursos económicos de los diferentes miembros que componen
esa unidad.
114
El análisis también ha revelado diferencias significativas entre la población beneficiaria
considerada de larga duración con la que no lo es. En el primer caso tienen mayor
protagonismo las mujeres, las personas con niveles de estudio básicos o elementales, el
desempleo de larga duración y por ende la falta de contratación (y en los casos en los
que se da es todavía más precaria), la etnia gitana y la población de origen magrebí, la
mayor presencia de personas con discapacidad y el mayor protagonismo de
problemáticas de inserción social.
También se ha desarrollado un análisis específico de las personas que han sido o son
beneficiarias de larga duración14. Las principales conclusiones al respecto han sido las
siguientes.
De nuevo se dan diferencias destacables entre las personas beneficiarias de larga
duración y las que no lo son.
En el caso de las personas beneficiarias de larga duración la proporción de mujeres es
superior a la de los hombres en más de cuatro puntos.
Por otra parte siendo la categoría de estudios básicos la mayoritaria en ambos casos,
su peso es todavía mayor cuando se trata de personas beneficiarias de larga duración (92%
frente al 87%).
En el grupo de personas beneficiarias de larga duración el peso de las ocupaciones
elementales es claramente superior. Estas demandas suponen el 65,4% del grupo frente al
53% del primero (no larga duración). Por su parte las demandas de ocupaciones cualificadas
representan el 32,6% en el segundo grupo (larga duración) y el 42,4% en el primero (no larga
duración).
También se ha tenido en cuenta el desempleo prolongado a lo largo del periodo. Es
decir, si en algún momento se ha sido desempleado/a de larga duración. Los resultados
vuelven a poner de relieve la incidencia del tiempo en desempleo. En el primer grupo el 50,6%
de las personas beneficiarias de RB-RIS han sido paradas de larga duración dos o más veces a
lo largo del periodo. Se trata sin duda de un elevado porcentaje que en muchos casos ha
desencadenado en la demanda de RB o RIS. Sin embargo, cuando se trata del segundo grupo,
14 Para ello se ha utilizado el criterio de Eurostat que establece que un perceptor/a es de de larga duración cuando ha percibido la
prestación a lo largo del año y en al menos dos de los tres anteriores.
115
beneficiarios de larga duración, la proporción resulta todavía mayor. Casi siete de cada diez
personas han sido paradas de larga duración dos o más veces en el periodo analizado.
En cuanto a la posible contratación, como era de suponer, el porcentaje de personas
que no han tenido ningún contrato en los cinco años y tres meses analizados es superior en
el grupo de beneficiarios/as de larga duración (un 45% de las personas que figuran como
desempleadas y beneficiarias de larga duración de RB-RIS). Cuando no se dan situaciones de
larga duración el porcentaje se reduce hasta el 34,3%, porcentaje importante pero menor.
Respecto a la modalidad del último contrato, la temporalidad contractual aún siendo
mayoritaria en ambos grupos es algo mayor en el segundo caso. Concretamente, de aquellas
personas beneficiarias de larga duración que han podido contar con un empleo casi un 96%
han tenido como último contrato uno temporal. En este grupo también destacan los contratos
temporales a tiempo parcial. Por tanto, en el grupo de beneficiarios de larga duración se da
menos contratación y la que se produce todavía es más inestable.
Sucede algo similar con el tipo de jornada. En este segundo grupo, beneficiarios/as de
larga duración, la proporción de jornadas parciales es superior. El 40% de las personas que
pudieron contar con un empleo (recordemos que únicamente un 55% tuvieron algún contrato)
tuvieron una jornada parcial en su último empleo registrado. Cifra muy superior a la media,
según los datos EPA (IT013), aproximadamente el 17% de las personas ocupadas en Navarra
tiene un trabajo con jornada parcial.
Por otro lado, un hecho relacionado con la correlación entre empleo y nivel de
estudios es el menor protagonismo de los niveles básicos cuando tenemos en cuenta a
aquellas personas que aparecen en las tres bases de datos (desempleo, contratos y RB-RIS).
Aún así la diferencia entre los dos grupos sigue siendo importante. De hecho en el caso de las
personas beneficiarias de larga duración, un 72% cuentan únicamente con estudios básicos. En
el primer grupo, no de larga duración, el porcentaje se reduce hasta el 59%. Parece evidente
que el menor nivel de estudios hace no sólo aumentar las probabilidades de caer en el
desempleo, sino también continuar en él y por tanto incrementar la probabilidad de recurrir al
sistema de ayudas sociales así como depender de ellas durante más tiempo.
Las diferencias también son significativas al considerar la ocupación del último
contrato. En el caso del grupo conformado por personas beneficiarias de larga duración el
peso porcentual de las ocupaciones elementales alcanza el 68,7% y el de las cualificadas el
29,5%. En el primer grupo, no de larga duración, los porcentajes son del 55% y 41,9%
respectivamente.
Respecto a la discapacidad, el porcentaje de personas con discapacidad es claramente
mayor cuando se trata de personas beneficiarias de larga duración.
116
La distribución de los grupos según el colectivo al que pertenecen refleja diferencias
significativas. Para empezar, el protagonismo de la etnia gitana aumenta cuando se dan
situaciones de larga duración. Otra de las cuestiones relevantes es el diferente peso del resto
de autóctonos en los diversos subgrupos analizados. En el primero (beneficiarios que no son de
larga duración que figuran en las bases de desempleo y RB-RIS) la proporción es casi del 43%
mientras que cuando se trata de personas autóctonas beneficiarias de larga duración su
representación se reduce hasta el 28,6%.
En cuanto al tipo de hogar, la presencia de las parejas con hijos se incrementa cuando
se trata de perceptores de más duración sobre todo cuando no se figura como desempleados.
En este caso las dos principales tipologías de hogar son las familias monoparentales con hijos y
sobre todo las parejas con hijos, esta categoría representa más del 40% de los casos.
Respecto al principal problema del hogar, se ha observado como el mayoritario y
lógico es el relacionado con la carencia de medios propios de subsistencia. Más allá de este
hecho y centrándonos en las diferencias intergrupales se puede establecer la siguiente
relación. Cuando se dan situaciones de más larga duración la proporción que representan las
dificultades de inserción social aumentan mientras que las dificultades para la inserción laboral
no distan porcentualmente demasiado entre la larga duración y la que no lo es.
Utilizando la información proveniente de las bases de desempleo, contratación y RB-RIS
se ha desarrollado un análisis de las transiciones laborales de las personas beneficiarias
de estas rentas. Las dos más frecuentes son, la falta continuada de empleo figurando
como desempleado en las bases de SNE y la transición del empleo al paro y
posteriormente a la RB-RIS.
La escasa cobertura por desempleo provoca un trasvase histórico hacia el sistema de
protección social.
Resulta imprescindible destacar que la precariedad laboral también es foco de
vulnerabilidad y aumento de la demanda de rentas mínimas. Se dan situaciones de
convivencia entre el empleo y la necesidad de recursos complementarios.
De nuevo se dan diferencias significativas entre los grupos de personas beneficiarias
dependiendo de dichas transiciones.
117
Uno de los elementos más interesentes de la investigación es el que se deriva del
análisis de las transiciones laborales. Para ilustrar los resultados se ha rescatado la tabla en
la que se reflejan como han sido dichas trayectorias.
Último registro es el contrato y este es posterior a la última RB-RIS
Personas que
figuran en las bases
de desempleo y RBRIS (%)
13,10
Respecto al total
de personas
beneficiarias de
RB-RIS (%)
9,79
Ha tenido un contrato posterior a la última RB-RIS pero vuelva a caer en el paro
12,85
9,61
La última situación es el paro y tuvo algún contrato anterior a la última RB-RIS
33,44
25,00
Último registro es el paro no habiendo tenido ningún contrato
Resto (el último registro es la RB-RIS posterior a un contrato y este posterior al
último registro como parado)
Total
38,09
28,48
2,53
1,89
100
74,78
La situación con mayor presencia es la de las personas beneficiarias que figurando
como desempleadas en algún momento del periodo no han podido contar con un contrato. Por
tanto no se produce ninguna transición en cuanto al paro y el empleo. Es el caso de
aproximadamente el 38,1% de las personas que figuran como desempleadas y beneficiarias,
un 28,5% si tenemos en cuenta al conjunto de la población beneficiaria analizada.
El segundo grupo más numeroso es el formado por las personas que tuvieron algún
contrato, posteriormente cayeron en el desempleo y han sido beneficiarias de RB-RIS. Este
grupo supone el 33,4% del total.
En tercer y cuarto lugar, ya muy distanciados de los dos primeros grupos, se
encuentran las personas cuya transición podríamos denominarla como “positiva” ya que en
ambos casos han tenido un contrato posterior al último registro como beneficiarias de RB-RIS.
Sin embargo, se da un aspecto importante que es preciso tener en cuenta. El segundo grupo lo
forman las personas que a pesar de haber contado con un contrato posterior al último registro
como beneficiario/a de RB-RIS vuelven a caer en el desempleo. Esta circunstancia se da en el
12,8% de los casos.
Por tanto, el grupo que en definitiva se puede considerar como más positivo es aquel
formado por las personas cuyo último registro es el contrato habiendo pasado por el
desempleo y la RB-RIS, esta situación se da en el 13% de los casos, un 9,8% si tenemos en
cuenta al total de la población beneficiaria.
Partiendo de esa distribución se ha desarrollado un análisis comparativo entre los
diversos grupos cuyos resultados han revelado que también existen diferencias significativas si
tenemos en cuenta el tipo de transición.
Desde la perspectiva de género, la presencia de hombres es claramente superior
cuando se dan episodios de contratación, por el contrario cuando sólo se figura como
desempleado/a la proporción de mujeres beneficiarias es mayor.
118
Otro elemento que refleja una cierta “correlación lineal” es el nivel de estudios. Aún
cuando el nivel básico de estudios es el mayoritario en todos los grupos su peso porcentual
tiende a incrementarse conforme las transiciones son más negativas.
Una cuestión importante es el hecho de considerar la variable nacionalidad o el
colectivo. Hay que tener en cuenta que un número importante de inmigrantes ya cuenta con
la nacionalidad española, de ahí la importancia de considerar con fines analíticos otro tipo de
variables como el país de origen o el colectivo. De hecho, si tenemos en cuenta el colectivo
(autóctono o inmigrante) de manera independiente, la proporción de personas que no han
tenido
ningún
contrato
en
el
periodo
es
superior
entre
la
población
inmigrante
independientemente si se tiene o no la nacionalidad española.
Respecto a la ocupación demandada, cuando a lo largo del periodo se suceden
episodios de contratación y paro el peso de las demandas ocupacionales elementales es menor
que en los casos en los que sólo se ha dado el desempleo.
En relación con el paro de larga duración los grupos también guardan notables
diferencias. Los datos obtenidos han demostrado que conforme empeoran las transiciones
laborales la incidencia del desempleo de larga duración entre las personas beneficiarias de RBRIS aumenta considerablemente. En el primer grupo (último registro es el contrato) el 37,5%
de las personas fueron en algún momento del periodo desempleadas de larga duración
mientras que en el último grupo (no se registra ningún contrato) la proporción se incrementa
hasta el 60,1%.
Por otro lado, aparece nuevamente la limitada cobertura por desempleo que hace que
se produzca un continuo y elevado trasvase de personas paradas en situación de
vulnerabilidad que obstruye el sistema de protección social. Lógicamente conforme las
transiciones son más adversas la falta de protección por desempleo entre las personas que
figuran como paradas y beneficiarias de RB-RIS aumenta enormemente. En el primer grupo un
68,2% no recibía prestación en su última situación como parado/a; en el último grupo el
porcentaje se eleva hasta el 86,4%. Es decir, casi nueve de cada diez personas beneficiarias
de RB-RIS que figuran como desempleadas y que no han tenido ningún contrato en el periodo
no contaban con una prestación por desempleo al no tener ningún contrato en el periodo.
Si se considera el número de contratos, el dinamismo contractual aumenta conforme
las transiciones resultan más favorables. En otras palabras el número de contratos es
porcentualmente mayor en los casos en los que existe contratación posterior a la última RBRIS. Esa mejor situación comparada responde en la mayor parte de los casos a un
encadenamiento de la contratación temporal. Sin embargo, también es cierto que el peso de la
contratación indefinida es mayor.
119
Otra cuestión que no conviene olvidar es que de estas transiciones las más habituales
son la tercera y la cuarta, es decir, las más negativas. El número de personas triplica a la de
los dos primeros grupos. Esta circunstancia pone de relieve de nuevo la insuficiente
contratación de personas beneficiarias de RB-RIS.
Por su parte, el análisis específico del tipo de jornada refleja de nuevo el excesivo
protagonismo de la jornada parcial, muy por encima de la media de la contratación total y el
todavía mayor protagonismo en el caso de las personas cuyo último registro ha sido un
contrato posterior a la última RB-RIS, casi la mitad de estas personas han tenido como jornada
en su último empleo registrado una de tipo parcial.
El hecho de que aparezcan situaciones de empleo resulta positivo pero en muchos casos se
trata de empleos inestables y a tiempo parcial lo que presupone unos ingresos que resultan
limitados y probablemente insuficientes. Además la probabilidad de caer de nuevo en el
desempleo es elevada.
Respecto al número de solicitudes de RB-RIS, como es lógico se da una mayor
presencia de personas con más percepciones cuando se trata de personas beneficiarias que
aún figurando como desempleadas no han tenido ningún contrato.
Respecto al colectivo, por un lado, conforme las transiciones laborales son más
adversas la presencia de personas pertenecientes a la etnia gitana aumentan. Por otro, el peso
porcentual del resto de autóctonos es algo mayor en los casos en los que se ha dado alguna
contratación sobre todo en el caso de las personas que han tenido algún contrato,
posteriormente han caído en el desempleo y han sido solicitantes perceptores de RB-RIS,
siendo el itinerario laboral más común. Por otra parte, seis de cada diez personas que no han
tenido ningún contrato en el periodo son inmigrantes.
En el caso del tipo de hogar el porcentaje de las parejas con hijos/as se incrementa
conforme la transición resulta más adversa. De todas formas, independientemente de la
tipología del hogar, en casi cuatro de cada diez hogares estudiados la transición laboral que se
ha dado es la llegada al paro tras tener un empleo y la posterior percepción de RB-RIS.
Por otra parte, en cuanto al principal problema del solicitante, la carencia de
medios propios aún siendo la principal problemática tiende a disminuir conforme las
transiciones resultan más negativas pero no porque la necesidad sea menor sino porque se
dan otro tipo de dificultades todavía más graves que al fin y al cabo desembocan en la falta de
medios de subsistencia. Se ha observado como los problemas de índole social son más
frecuentes en aquellos grupos en peor situación.
Por último en cuanto a los posibles ingresos computados para el cálculo de estas
rentas y según las distintas transiciones laborales, resulta lógico que cuando no se ha tenido
120
ningún contrato en el periodo, un importante número de beneficiarios no tengan o no hayan
tenido ningún otro tipo de ingreso computable, por lo tanto, si ya de por sí lo que suponen
estas rentas para el conjunto de las personas y hogares beneficiarios es importante en estos
casos resulta imprescindible.
Se han elaborado diversos análisis de regresión logística que a través de una serie de
modelos han establecido la influencia de determinadas variables en el hecho de ser
beneficiario/a de RB-RIS o seguir siéndolo.
Según estos modelos, algunas de las variables más determinantes por su significación son
la duración del desempleo en relación también con su cobertura, el nivel de estudios, la
precariedad laboral, la nacionalidad o la discapacidad.
La investigación concluye con los resultados obtenidos a través de varios modelos
estadísticos de regresión logística. Estas técnicas permiten identificar los predictores de la
ocurrencia de un determinado fenómeno. En este caso se trata de un análisis que
complementa lo señalado en relación con la influencia de determinadas variables o
circunstancias en el hecho de ser beneficiario/a de la RB-RIS.
Los resultados han permitido establecer diversas correlaciones significativas aún siendo
conscientes de que además de las variables analizadas existen otros muchos condicionantes
tanto objetivos como subjetivos de más difícil cuantificación que influyen y determinan las
trayectorias sociolaborales.
•
Los hombres beneficiarios de RB-RIS tienen menos probabilidades de ser
perceptores de larga duración que las mujeres o lo que es lo mismo, una vez
siendo beneficiarias la probabilidad de seguir siéndolo es mayor entre las
mujeres. No en vano al analizar la composición del grupo de personas
beneficiarias de larga duración que no figuran como desempleadas las mujeres
suponen casi el 64%.
•
El nivel de estudios es una de las variables que parecen más influyentes en los
modelos. Los resultados no dejan lugar a dudas. El estar en situación de
desempleo y tener estudios básicos multiplica las probabilidades de ser
beneficiario/a de RB-RIS en comparación con la población parada con estudios
superiores (universitarios o FP de Grado Superior).
121
•
Una vez en desempleo la probabilidad de ser beneficiario de RB-RIS es
significativamente mayor entre el colectivo extranjero. Resulta lógico que la
proporción de beneficiarios inmigrantes siga siendo claramente superior a la de
la población autóctona. Aunque la crisis ha afectado a todos los grupos lo cierto
es que el colectivo inmigrante es uno de los más perjudicados. Por otro lado, en
comparación
con
el
colectivo
de
personas
perceptoras
autóctonas,
la
probabilidad de ser beneficiario de larga duración es significativamente mayor
cuando se trata de personas de etnia gitana. Otro de los colectivos con mayor
probabilidad es el magrebí pero en su caso el riesgo es mucho menor que el de
la población gitana.
•
Por otra parte, aquellos sectores que en principio cuentan con perores
condiciones laborales, más inestables, peor remunerados, que también
generan por lo general derechos más efímeros son los que representan mayores
probabilidades de que las personas que han trabajado en ellos y han caído en el
desempleo sean beneficiarias de esta rentas mínimas.
•
Conforme la demanda en términos de cualificación disminuye la probabilidad
de ser beneficiario de RB-RIS aumenta.
•
Los datos confirman también que el ser parado/a y además tener una
discapacidad hace aumentar las probabilidades de ser beneficiarios de estas
rentas en comparación con los desempleados/as sin discapacidad. Es más
probable ser desempleado cuando se sufre una discapacidad, también es más
probable seguir siéndolo y por tanto la probabilidad ya no solo de ser
beneficiario de RB-RIS sino que la de seguir siendo solicitante también es mayor.
•
Se ha demostrado empíricamente la relación directa entre el tiempo en paro y
el hecho de ser beneficiario de RB-RIS. Lo cierto es que haber sido parado de
larga duración en algún momento del periodo hace multiplicar significativamente
las probabilidades de ser beneficiario. Además el hecho del paro de larga
duración está directamente relacionado con la mayor probabilidad de ser
beneficiario prolongado de RB-RIS. El paso del tiempo tiene un efecto perverso
en el caso de las personas desempleadas y más aún en el caso de las personas
en situaciones de vulnerabilidad y exclusión, se trata de una relación de doble
sentido, bidireccional. El paro de larga duración es una situación que tiende a
cronificarse afectando a un número creciente de personas en riesgo de
exclusión. Así, es preciso tener en cuenta esa dimensión social del impacto del
paro de larga duración. Sus efectos estructurales pueden ser devastadores para
el modelo de cohesión social que hasta el momento, dentro de sus límites,
122
parecía ser en Navarra uno de los más equilibrados del Estado. No conviene
olvidar, más aún en etapas como la actual, que la cohesión social es un
componente básico para el desarrollo socioeconómico de cualquier territorio. El
hecho es que el importante peso del PLD (paro de larga duración) representa en
sí mismo un pesado lastre que es preciso contrarrestar de manera más efectiva
para evitar fracturas sociales todavía mayores y para impulsar de la mejor forma
posible una recuperación socioeconómica sostenible de la Comunidad Foral.
•
Cuando se trata de hogares en los que hay hijos/as la probabilidad de
necesitar una renta mínima durante más tiempo aumenta. Esta circunstancia
encaja con la nueva normativa que establece el aumento del tiempo de
prestación en los casos de familias con menores de 16 años. Otra cuestión es
que si no se toman medidas complementarias que solucionen o palien la
situación de estas familias puede que la dependencia de este tipo de rentas
mínimas se cronifique con todo lo que ello supone tanto para los adultos de ese
hogar como para los menores (transmisión intergeneracional de la pobreza y la
vulnerabilidad).
•
Respecto a la probabilidad de obtener un contrato posterior a la RB-RIS, el
hecho de ser beneficiario de larga duración hace disminuir significativamente la
probabilidad con lo que se fortalece el círculo vicioso de la cronificación. A su
vez, las personas con menos probabilidades son sobre todo los mayores de 45
años por delante de los jóvenes menores de 26. En cuanto al colectivo, la
probabilidad se reduce si se es inmigrante siendo todavía más escasa en el caso
del colectivo gitano.
123
Ante la necesidad de reforzar los desbordados sistemas públicos de protección social y
laboral y dado que las perspectivas no resultan en absoluto suficientes y alentadoras,
CC.OO. ha propuesto un Sistema Estatal de Rentas Mínimas Garantizadas que sería
compatible con el existente en Navarra y que favorecería la reducción de la
vulnerabilidad, pobreza y exclusión en la Comunidad Foral.
Por último, otra recomendación que encaja con los resultados obtenidos y la propia RIS
es la implantación del Sistema de Rentas Mínimas Garantizadas propuesto a nivel estatal por
CC.OO15.
Se trata de un sistema que aún siendo de mínimos puede paliar la creciente situación
de vulnerabilidad y pobreza. De hecho diferentes expertos reconocidos sobre la materia ya han
apoyado esta iniciativa. Brevemente diremos que el objetivo último de la Renta Mínima
Garantizada es reconocer el derecho subjetivo a percibir unos ingresos mínimos de
subsistencia y establecer medidas de apoyo tendentes a conseguir su inclusión sociolaboral.
Para ello se fijan unas condiciones legales básicas iguales para todas las personas en materia
de derechos, deberes, cuantías, duración, nivel de protección. La propuesta estatal respeta el
actual reparto competencial entre Estado y CCAA, siendo un elemento adicional de protección
para mejorar la cobertura de los instrumentos que ya existen nunca como excusa para
reducirlos. La financiación será por parte de la Administración General del Estado, a través de
los Presupuestos Generales. En este caso las prestaciones se establecerían tomando como
referencia la Pensión No contributiva vigente en cada momento. En este caso las prestaciones
se mantendrían mientras permaneciesen las circunstancias que dieron lugar al reconocimiento
del derecho.
15http://www.ccoo.es/comunes/recursos/1/pub103183_Gaceta_Sindical_(Edicion_especial_n_168)_CCOO_propone_una_RENTA_MINI
MA_GARANTIZADA_para_todo_el_Estado.pdf
124
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BON (nº 57, 22/03/2012). Orden Foral 58/2012 de 9 de febrero, por la que se regulan los
supuestos excepcionales y de renovación extraordinaria de la renta de inclusión social.
BON (nº 51, 14/03/2013). Orden Foral 193/2013 de 22 de febrero, por la que se modifica la Orden
Foral 58/2012, de 9 de febrero, por la que se regulan los supuestos excepcionales y de
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en España. Colección Estudios Sociales nº35. 2012. Obra Social La Caixa.
126
10. Anexo: Índice de tablas y gráficos
10.1.
Índice de tablas
Tabla 1. Principales magnitudes analizadas (periodo 2008-IT2013). ............................................................ 40
Tabla 2. Comparativa entre diversos grupos (variables procedentes de las bases de desempleo). ................... 45
Tabla 3. Comparativa entre diversos grupos (variables procedentes de las bases de contratación). Personas que
han tenido algún contrato en el periodo. ................................................................................................... 50
Tabla 4. Comparativa entre diversos grupos (variables procedentes de las bases de RB-RIS) ......................... 58
Tabla 5. Distribución de las personas perceptoras según su duración como beneficiarias de RB-RIS en 2012 y/o
IT2013. ................................................................................................................................................. 61
Tabla 6. Comparativa entre los diversos grupos de beneficiarios según su duración como beneficiarios de RBRIS en 2012 y/o IT2013. ......................................................................................................................... 63
Tabla 7. Distribución del colectivo de personas que figuran en las bases de paro, contratos y RB-RIS según tipo
de transición (paro, contratación y RB-RIS). ............................................................................................. 74
Tabla 8. Transiciones respecto al desempleo y contratación de los grupos (personas que figuran en las bases de
paro y RB-RIS y personas desempleadas que no figuran como beneficiarias de RB-RIS). ............................... 75
Tabla 9. Número de veces registradas como desempleadas a lo largo del periodo de los grupos (personas que
figuran en las bases de paro y RB-RIS y personas desempleadas que no figuran como beneficiarias de RB-RIS).
............................................................................................................................................................ 76
Tabla 10. ¿El primer registro como desempleado/a es anterior al primer registro como solicitante de RB-RIS?.
Distribución según transiciones laborales. ................................................................................................. 77
Tabla 11. Grupos comparativos según transiciones de las personas beneficiarias. ......................................... 78
Tabla 12. Comparativa a través de las variables procedentes de las bases de desempleo............................... 82
Tabla 13. Comparativa a través de las variables procedentes de las bases de contratos. ............................... 85
Tabla 14. Comparativa a través de las variables procedentes de las bases de RB-RIS.................................... 89
Tabla 15. Modelo de regresión A. Asociación de factores o variables en relación con el suceso/variable
dependiente: Perceptores/as de RB-RIS respecto al total de la población desempleada. ................................ 95
Tabla 16. Modelo de regresión B. Asociación de factores o variables en relación con el suceso/variable
dependiente: Perceptores/as de larga duración en 2012 o 2013 de la RB-RIS respecto al total de la población
desempleada.......................................................................................................................................... 98
Tabla 17. Modelo de regresión C. Asociación de factores o variables en relación con el suceso/variable
dependiente: Solicitantes perceptores de larga duración en 2012 o 2013 de la RB-RIS respecto al total de
solicitantes perceptores. ....................................................................................................................... 101
Tabla 18. Modelo de regresión D. Asociación de factores o variables en relación con el suceso/variable
dependiente: Solicitantes perceptores de RB-RIS que han tenido algún contrato posterior respecto al total de
solicitantes perceptores. ....................................................................................................................... 103
127
10.2.
Índice de gráficos
Gráfico 1. Evolución del desempleo registrado en Navarra. .............................................................................. 17
Gráfico 2. Creación/destrucción de empleo en Navarra (variación anual de la población ocupada). ......................... 17
Gráfico 3. Evolución de las tasas de desempleo en Navarra y España ................................................................ 18
Gráfico 4. Proporción de la ocupación en la industria y tasa de paro por CC.AA.(IIT013). ...................................... 19
Gráfico 5. Tasa de abandono escolar temprano. ............................................................................................ 19
Gráfico 6. Tasa de abandono escolar temprano y tasa de paro por CC.AA. ......................................................... 20
Gráfico 7. Distribución de población ACTIVA según nivel de estudios. España y Navarra (IIT08-IIT013)................... 20
Gráfico 8. Porcentaje de población ACTIVA en Formación No Reglada y tasa de paro. España y Navarra (IIT08-IIT013).
............................................................................................................................................................ 21
Gráfico 9. Evolución de la proporción del desempleo de larga duración (sobre el total de la población parada) .......... 21
Gráfico 10. Evolución de la cobertura del sistema de protección por desempleo................................................... 22
Gráfico 11. Porcentaje de hogares con todos sus miembros activos desempleados (respecto al total de hogares con
activos).................................................................................................................................................. 22
Gráfico 12. Porcentaje de hogares con algún pensionista por jubilación y con algún desempleado/a (respecto al total
de hogares con activos). ........................................................................................................................... 23
Gráfico 13. % de hogares que no tienen capacidad para afrontar gastos imprevistos según CC.AA. ........................ 24
Gráfico 14. Evolución del porcentaje de hogares que no tienen capacidad para afrontar gastos imprevistos. España y
Navarra.................................................................................................................................................. 25
Gráfico 15. % población que se encuentra en riesgo de pobreza y/o exclusión social (Tasa AROPE) según CC.AA. ..... 26
Gráfico 16. Evolución de la tasa AROPE, España y Navarra. ............................................................................. 26
Gráfico 17. Evolución del número de unidades perceptoras de la RB-RIS............................................................ 29
Gráfico 18. Distribución porcentual de las causas de desestimación (2012 y 2013). ............................................. 30
Gráfico 19. Evolución del gasto total de la RB-RIS. ........................................................................................ 31
Gráfico 20. Distribución de las personas titulares beneficiarias según sexo. ........................................................ 32
Gráfico 21. Distribución de las personas titulares beneficiarias según origen. ...................................................... 32
Gráfico 22. Tipo de hogar de las personas titulares beneficiarias. ..................................................................... 32
Gráfico 23. Evolución del desempleo registrado según nacionalidad. ................................................................. 33
Gráfico 24. Evolución del número de personas vinculadas a las solicitudes de RB o RIS, (independientemente del fallo
de la resolución y de si han sido computadas o no). ....................................................................................... 36
Gráfico 25. Personas vinculadas según tipo de resolución (independientemente si han sido computadas o no).
Absolutos y porcentajes. ........................................................................................................................... 37
Gráfico 26. Personas vinculadas a las solicitudes que resultan favorables y que además computan en dichas
solicitudes. ............................................................................................................................................. 38
128
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