6. LAS MUJERES Y LA ECONOMÍA Las condiciones de trabajo

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6. LAS MUJERES Y LA ECONOMÍA
Las condiciones de trabajo
Evolución de la situación económica de las mujeres
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El 57,7 % de las quebequ enses de 15 años y más formab an parte de la mano de obra en 2001,
contra el 33,9 % en 1971.
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Aun si los ingresos de las mujeres siguen siendo muy inferiores a los de los hombres, se ha
producido una disminución de las diferencias. Así, los ingresos de emp leo de las mujeres
rep resentan, en p romedio, el 69,1 % de los de los hombres en 2001 contra el 52,3 % en 1971.
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Entre los trabajadores de bajos ingresos, las mujeres rep resentaban en 2001 el 71,2 % de los
trabajadores con salario mínimo, contra el 67 % en 1991.
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En 2000, el 40,4 % del conjunto de las trabajadoras ocup aba un emp leo atíp ico (de tiemp o
parcial, temp orero o autónomo) contra el 32,7 % del conjunto de los trabajadores. Esta
situación deriva p rincip almente de la imp ortante rep resentación de las mujeres entre los
trabajadores de tiemp o p arcial, un 68 %, p roporción que se mantiene estable d esde 1976.
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En término medio, el in greso una vez deducidos los imp uestos, de las alrededor de 500.000
familias monoparentales que tienen como jefa una mujer h a disminuido p ara descender d e
32.500 $ en 2001 a 30.800 $ en 2002. Esta disminución se exp lica p rincip almente p or la
disminución d e su in greso de mercado, qu e p asó de 27.300 $ a 25.600 $.
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Sin embargo, aun si se incluy e esta disminución en 2002, el índice anual medio de aumento
del in greso de mercado p ara las familias monop arentales que tienen una mujer como jefa se
situó en un 5,5 % entre 1996 y 2002. Se trata de uno de los may ores aumentos entre todos los
tip os de familia. En consecuencia, el in greso, una vez deducidos los imp uestos, de las madres
monop arentales en 2002 era muy sup erior al in greso d e 25.300 $ un a vez deducidos los
imp uestos, registrado en 1996.
Obstáculos
Los gob iernos actuales, en Occid ente, tienden cada vez más, p or razones ideoló gicas y
económicas, a retirarse de ciertas actividad es cuya gestión asumía antes el Estado. Si se tiene en
cuenta la división sexu al del trabajo, tanto en el ámbito p úblico como en el p rivado, estos
cambios afectan sobre todo a las mujeres, y a sean trabajadoras o colaboradoras voluntarias. Este
fenómeno, combinado con el envejecimiento de la p oblación, h ace peligrar el desarro llo del
p leno p otencial p rofesional de las mujeres.
Desafíos
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Crear cond iciones y posibilidades igu ales para las mujeres y los hombres en materia de
emp leos, remuneración, cond icion es de trabajo, ascenso y seguridad económica.
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Aumentar la presencia de los hombres en los p ap eles tradicionalmente femen inos y
viceversa.
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Asegurar una remuneración justa p ara los empleos ocup ados tradicionalmente p or mujeres.
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Favorecer el acceso de las quebequ enses de cualquier origen a cond icion es económicas que
les p ermitan ejercer p lenamente su ciud adanía.
Apuestas
En un momento en que la socied ad qu ebequense se enfrenta a desafíos p articularmente d ifíciles,
debido, p rincip almente a la mundialización y a las conmociones demo gráficas, todo debe
movilizarse p ara que las mu jeres, tanto como los hombres, puedan desarrollar su potencial y
p articip ar plenamente en el d esarrollo d e Québec.
M ientras se insinúan en el horizonte dificultades de contratación, Québec disp one de algunos
sectores de mano de obra que todavía no han alcanzado su p leno p otencial en términos de índ ices
de actividad. Se p uede mencion ar a los ben eficiarios de la ay uda social ap tos p ara el trabajo, a
los inmigrantes, a las minorías visibles, a las personas discapacitadas, a los autóctonos, a las
mujeres con hijos pequeños y a las p ersonas mayores de 55 años. Un aumento del p orcentaje de
actividad en esos sectores contribuiría a compensar en p arte la d isminución p revisible d el
volumen de mano de obra. La p rolon gación de la duración de la vid a activa sería también otro
elemento de solución p ara atenuar esta reducción p revista de la mano de obra disp onible.
Realizaciones
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Creación del Comité conseil – Femmes [Comité de asesoramiento p ara las mujeres] (1996)
Este comité tiene como mandato p romover y ap oyar la integración, la reintegración y la
conservación del emp leo de las mu jeres. Para realizar ese mandato, el Co mité p resenta a
Emp loi-Québec op iniones y recomendacion es sobre estrategias de intervención que se d eben
privilegiar con el fin d e mejorar el acceso al mercado de trabajo.
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Stratégie d´intervention à l´égard de la main d´oeuvre féminine [Estrategia de
intervención con resp ecto a la mano de obra femenina] (2000-2001)
Esta estrategia se articula alrededor de dos ejes p rincip ales: el reconocimiento y la
consideración de la p roblemática d e la mano d e obra femenin a y la organización de la oferta
de servicios, de manera tal que se p ueda resp onder a las necesidades de esta mano de obra.
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Desde que empezó a funcionar Emploi-Québec, las mujeres han ap rovechado casi tanto
como los hombres las medidas adoptadas por los servicios p úblicos de emp leo. Pero la
prop orción de la p articip ación femenina en el con junto de las nuev as p articip aciones p asó del
49,0 % en 1998-1999 al 46,4 % en 2003-2004, mientras que, para las familias
monop arentales, esas prop orciones p asaron del 14,2 % al 10,3 %.
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