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PATRIMONIO EN DEFENSA.
Jornadas sobre el Patrimonio Histórico,
Técnico e Industrial en el ámbito militar
Octubre 2009
Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
Dirección General de Relaciones Institucionales de la Defensa
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200
Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
CONSEJERÍA DE CULTURA
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Veleta de artillero en la Real Fábrica de Artillería
Presentación
El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico junto con la
Dirección General de Relaciones Institucionales de la
Defensa, convocó Patrimonio en Defensa. Jornadas sobre
el Patrimonio Histórico, Técnico e Industrial en el ámbito
militar,que se celebraron los días 7, 8 y 9 de octubre de
2009 en la sala de conferencias del recinto del Monasterio
de la Cartuja en Sevilla. En ellas, se analizó la importancia
del patrimonio técnico-industrial militar y su puesta en
valor como elementos claves del patrimonio cultural y
tecnológico de España. Las jornadas se centraron en
instalaciones e infraestructuras significativas tanto
históricamente como en la actualidad. La Fábrica de
Artillería de Sevilla, la Real Fábrica de Municiones y Armas
de Trubia (Asturias), el patrimonio militar de la bahía de
Cádiz, las maestranzas aéreas, o el caso de los nuevos usos
del patrimonio militar en Toledo fueron los principales
hitos analizados.
Ejes temáticos de las jornadas
* Los antecedentes de la Fábrica de Artillería de Sevilla son
las instalaciones industriales promovidas por la familia
Morel en torno a 1565.Hacienda se hace cargo del
complejo en 1634 y los fundidores se vinculan a la
producción con contratos de hasta diez años. En 1717, los
comandantes de artillería asumen la dirección de la
factoría. El 6 de febrero de 1932, las dependencias quedan
incluidas en el Consorcio de Industrias Militares y 27 años
después pasan a la empresa nacional Santa Bárbara, del
Instituto Nacional de Industria.
* La Real Fábrica de Trubia es el testimonio más temprano
de la industrialización asturiana. Nace de la decisión
Carlos IV de alejar los centros de producción militar de la
frontera francesa. De esta forma, la planta se instaló a
finales del siglo XVIII en Trubia por razones estratégicas y
por la cercanía de minas para su abastecimiento.
La fábrica respondía al concepto de producción
autosuficiente, por lo que llegó a contar con instalaciones
industriales completas (altos hornos de carbón, talleres,
forjas, ferrocarril) y poblado, huertos y capilla.
* La posición marítima y estratégica de toda la Bahía de
Cádiz ha generado un enorme patrimonio de carácter
militar. Esta vinculación de la zona a la actividad de
Defensa ha dado lugar a la coexistencia de espacios tan
significativos para el patrimonio histórico como el Real
Observatorio, el Instituto Hidrográfico o el Museo Naval
de San Fernando y de infraestructuras de gran relevancia
técnico-industrial, como la propia Base de Rota.
* El 3 de abril de 1940 se crean siete maestranzas aéreas.
Tablada, que funcionaba desde 1926 como Parque
Regional Sur, pasó a denominarse Maestranza Aérea de
Sevilla (MAESE). Sevilla fue escenario de
acontecimientos históricos y, al igual que las otras
maestranzas españolas, ha sido impulsora de un
importante trabajo tecnológico que ha revertido en la
industria aeronáutica española.
* La Fábrica de Armas de Toledo se comienza a construir a
finales del siglo XVIII con un proyecto de Sabatini para
una fábrica de armas blancas que aprovecha la energía del
río Tajo. Durante 2 siglos se consolida una ciudad
industrial con cerca de cincuenta edificios que
representan una superficie de 50.000 metros cuadrados
en un espacio de unas 12 hectáreas.
Patrimonio en Defensa. 3
Organización
Las jornadas fueron organizadas por la
Dirección General de Relaciones Institucionales de la
Defensa y el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
(IAPH).
Colaboración
Área de Gestión de Patrimonio
Subdirección General de Patrimonio Histórico - Artístico.
Acuartelamiento "Infante D. Juan"
Inspección Militar Fija en GDSDS
Factoría General Dynamycs - Santa Bárbara
Maestranza Aérea de Sevilla
Acuartelamiento de Tablada
Área de Inspecciones Industriales
Subdelegación de Defensa de Sevilla
Acuartelamiento de Tablada
4. Patrimonio en Defensa
Programa
Miércoles, 7 de octubre
Mañana
9.00 Recepción y acreditación de participantes.
10.00 Presentación de las jornadas con una ponencia
sobre la importancia del patrimonio militar. José
Cristóbal Luengos Conde
11.00 La Fábrica de Artillería de Sevilla. Julián Sobrino
Simal
12.00 Descanso - Café
12.30 Maestranzas aéreas. José Gabriel Díaz Alonso
13.30 Propuestas sobre el patrimonio militar en Toledo.
Diego Peris
12.00 Salida para el aeropuerto
12.30 Visita a las instalaciones del avión militar A 400-M
Visita a las instalaciones del carro de combate
Leopard.
Tarde
17.00 Evolución desde una industria militar a una al
servicio de la defensa. Desde la Guerra Civil hasta
nuestros días Francisco José Gómez Ramos
18.00 Descanso - Café
18.30 Mesa redonda sobre la situación del patrimonio
histórico y técnico-industrial militar. (Julián
Sobrino, José C. Fernández, Francisco J. Gómez
Ramos y Álvaro Martínez Novillo)
Tarde
17.00 Visita guiada de dos horas a la Fábrica de Artillería
de Sevilla.
Viernes, 9 de octubre
Mañana
Jueves, 8 de octubre
Mañana
10.00 Historia de la Real Fábrica de Trubia. Aurelio Valdés
Sánchez
11.00 El caso de la Bahía de Cádiz. José Carlos Fernández
10.00 Visita a las instalaciones del carro de combate
Leopard. Visita a las instalaciones del avión militar
A 400-M
12.30 Cierre de las jornadas con la presentación de
conclusiones.
13.00 Visita a las instalaciones del Instituto Andaluz del
Patrimonio Histórico.
Patrimonio en Defensa. 5
Naves sector de Maritz Real Fábrica de Artillería. Fotografía R. Rodríguez
6. Patrimonio Histórico del Ministerio de Defensa
El Patrimonio Histórico
del Ministerio de Defensa,
su Patrimonio Técnico
Industrial.
D. José Cristóbal Luengos Conde
Teniente Coronel de Artillería
Las Fuerzas Armadas, en el transcurso del tiempo, se han
convertido en las depositarias de un riquísimo y variado
patrimonio de bienes históricos, artísticos y documentales.
Estos bienes, unidos indisolublemente a la propia historia
de España, se custodian hoy en día en sus Unidades, Centros
y Organismos así como en Museos y Archivos Militares.
En el año 2001 la Comisión de Defensa del Congreso aprobó
por unanimidad una proposición no de ley, en la que
instaba al Ejecutivo a promover la Cultura de Defensa en la
ciudadanía, de manera similar a la de otros países de
nuestro entorno. Para el desarrollo de este proyecto, la
Dirección General de Relaciones Institucionales ha
realizado un Plan Director de Cultura de Defensa, hoy en
día en proceso de revisión y ampliación, que entre otros
aspectos tiene como objetivo “preservar y dar a conocer el
patrimonio histórico, artístico y cultural de las Fuerzas
Armadas y su aportación al desarrollo histórico, social y
cultural de España”, siendo éste uno de los objetivos
prioritarios de la Cultura de Defensa.
De esta Dirección General dependen funcionalmente, los
siguientes Órganos Culturales Superiores de los Ejércitos:
El Instituto de Historia y Cultura Militar, organismo que
encuadra, entre otros a los Museos y Archivos del
Ejército de Tierra.
El Órgano de Historia y Cultura Naval con su Museo
Naval y Secciones Delegadas; además de sus archivos
científicos e históricos.
El Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire con
su Archivo Histórico y el Museo de Aeronáutica y
Astronáutica.
El Archivo Histórico del Órgano Central y los MuseosColección de Sanidad, Farmacia y Veterinaria.
La Subdirección General de Patrimonio Histórico-Artístico,
dependiendo orgánicamente de la Dirección General de
Relaciones Institucionales, es el órgano ejecutivo de la
política cultural del Ministerio de Defensa. Realiza sus
funciones mediante una programación centralizada de las
actuaciones a seguir en los Archivos y Museos Militares en
la línea de lo especificado por la Ley 16/85 de Patrimonio
que, en base a la Constitución, establece como deberes y
atribuciones esenciales de la Administración del Estado la
garantía de la conservación del patrimonio histórico y
cultural español, así como la promoción de su
enriquecimiento, fomento y tutela del acceso de los
ciudadanos al mismo.
EL PATRIMONIO INMUEBLE
Muchos son los edificios que actualmente gestiona el
Ministerio de Defensa, aunque no todos fueron construidos
por y para fines militares, siendo muchos de ellos,
adquiridos a través de compras y cesiones.
La Administración Militar es titular de los Cuarteles
Generales del Ejército, Armada y Aire en Madrid. La sede del
primero, el Palacio de Buenavista, fue mandado construir
por el duodécimo Duque de Alba en 1777. Es de los pocos
palacios que quedan en este entorno de Madrid y guarda
entre sus muros un patrimonio artístico muy notable, así
como interesantes avatares históricos. El Cuartel General
de la Armada data de los primeros años del siglo XX y fue
construido como sede del entonces Ministerio de Marina. El
del Ejército del Aire es más reciente, de los años cincuenta
del pasado siglo, constituyendo un conjunto
arquitectónico y urbanístico único en pleno barrio de
Moncloa de Madrid.
Patrimonio en Defensa. 7
Las antiguas Capitanías Generales han sido también una
muestra del esplendor arquitectónico. Tal es el caso del
antiguo Palacio del Duque de Lerma, Palacio Real durante
el breve periodo del reinado de Felipe III en que Valladolid
fue capital de España y durante muchos años sede de la
Capitanía de la 7ª Región Militar o del antiguo Real
Monasterio de Predicadores de Santo Domingo y más
conocido como Capitanía General de Valencia. Está ligado a
la historia de la capital levantina desde 1238 y es referente
obligatorio en la arquitectura de la ciudad. Otros referentes
son el Palacio de la Chata en Madrid, sede del Mando Aéreo
General, el Palacio de la Almudaina de Palma de Mallorca,
sede de la Comandancia General de Baleares, o del Palacio
de Capitanía de Barcelona, sede de la Inspección General
del Ejército de Tierra.
El Ministerio de Defensa conserva en la actualidad más de
una veintena de fortificaciones destacables. Figuran
inmuebles tan importantes como los Alcázares de Segovia y
Toledo, la Torre del Oro de Sevilla o el Castillo de Villaviciosa
de Odón. Especialmente significativos son los ejemplos de
fortificación abaluartada, destacando aquellos construidos
en los siglos XVII y XVIII, ubicados primordialmente en el
oriente de España. En el sur, las Murallas de Melilla y las
fortaleza del Desnarigado y el Hacho en Ceuta y en Norte,
con la impresionante fortaleza de San Fernando en
Figueras, inmensa fortaleza construida según el sistema
Vauban de 32 hectáreas de superficie, única en Europa por
sus dimensiones y estado de conservación, toda una red de
fortalezas y castillos jalonan la geografía peninsular.
Significativos por su emplazamiento son los Castillos de
Galeras en Cartagena y San Carlos en Palma de Mallorca.
Seguramente, el ejemplo más completo del sistema
podemos encontrarlo en Menorca. En la bahía de Mahón se
muestra toda la historia del baluarte y casi de la
fortificación en su conjunto, desde la traza italiana de Calví
y las complejidades del sistema Vauban en los restos del
Castillo de San Felipe, hasta el avanzado sistema
Montalembert en la fortaleza de Isabel II, amén de
constituir un ejemplo único de la evolución de la artillería a
lo largo de más de cinco siglos.
Edificios singulares son también las sedes de los centros de
enseñanza militares. Como ejemplos, destacan, el antiguo
convento de San Francisco de Segovia que conserva la
historia del Arma de Artillería, el espléndido edificio de la
Academia de Caballería de Valladolid, la Academia General
Militar de Zaragoza o la Academia de Infantería en Toledo.
EL PATRIMONIO MUEBLE
La riqueza del patrimonio mueble a cargo del Ministerio de
Defensa es realmente impresionante, solamente
comparable por su extensión con el de la Iglesia, aunque
quizá su rasgo distintivo sea la variedad sorprendente y su
riqueza en cuanto a elementos técnico - industriales. Los
Ejércitos han conservado estos fondos como testigos
8. Patrimonio Histórico del Ministerio de Defensa
mudos de las peripecias del devenir militar español a través
de los siglos.
Se cuenta con un patrimonio importante en Bellas Artes.
Numerosos pintores como Goya (Palacio de Buenavista),
Cusachs, el más prestigioso pintor militar (12 pinturas en el
Palacio de Capitanía de Barcelona) o el africanista Bertuchi
(Residencia Militar de Barcelona), tienen obra fuera de los
museos militares. En escultura, relieve o grabado podemos
decir otro tanto.
En el amplio campo de las artes aplicadas la presencia de
fondos interesantes es abrumadora. Basta con visitar el
Palacio de Buenavista para poder comprobarlo. La cerámica
y el forjado que embellecen acuartelamientos del sur de
España es significativa.
Muy importante también es la muestra de arqueología
industrial. Las Fábricas Militares de Trubia, Oviedo, Granada
o Murcia han dejado un testimonio fundamental de los
inicios y la pujanza de la industria militar en nuestro país.
Por ejemplo, a través de las fábricas asturianas podemos
seguir perfectamente la evolución de la siderurgia o la
formación de los aprendices.
También los instrumentos científicos tienen un importante
lugar: brújulas, sextantes, astrolabios, teodolitos,
microscopios… Aparataje diverso de prueba:
dinamómetros textiles, cañones y fusiles probeta. Material
sanitario: botiquines de campaña, laboratorios completos,
o logístico: instalaciones, equipos, utensilios, algunos de
ellos centenarios.
Abundan también documentos gráficos de gran interés
para la historia, como los conservados en el archivo de la
revista La Legión en Almería, así como numerosas piezas
que recuerdan a personajes históricos, desde el capote de
Manolete en el Regimiento de Artillería nº 42, donde hizo su
servicio militar, hasta la “charosca” que regaló el zar Nicolas
II al Regimiento Farnesio o el sillón donde falleció el General
Prim tras el atentado de la calle del Turco, conservado en el
Palacio de Buenavista. Muy significativas son las
colecciones fotográficas de todas las Unidades que
muestran el devenir histórico de la vida de las mismas a
través de actos, festividades, maniobras, ejercicios, etc.
A veces, el protagonista es el joven español y su paso por el
servicio militar. Se conservan desde los bombos de sorteo,
hasta el mobiliario de los dormitorios, los viejos sillones de
barbero o los antiguos utensilios de los centenarios
botiquines con sus libros de reconocimiento médico.
Desde luego, abunda en este inventario lo que podemos
enmarcar en el amplio espectro de la militaria: uniformes,
vexilia, equipos, armamento, vehículos e instrumentos
variados de aviones y buques de combate. Muchos de estos
fondos, especialmente el material pesado de los últimos
ochenta años del Ejército de Tierra, que tiene escasa
representación en los museos militares, está distribuido por
unidades militares a lo largo y ancho del territorio: el mítico
38,1 de costa de la Batería de la Mola en Mahón o los
también famosísimos cañón alemán 88 antiaéreo o el carro
ruso T-26 son una muestra de ello.
Más adelante se detalla el proceso que se ha llevado y que
se lleva a cabo para su inventario y gestión así como la
herramienta informática que lo posibilita.
LOS MUSEOS MILITARES
Otros Museos Colección, como el de Farmacia Militar
cuenta con fondos de primer orden científico, sólo
comparables a los que guarda el Museo de la Academia de
Artillería de Segovia. El Museo del Alcázar de la misma
ciudad, con 600.000 visitantes al año, es el museo militar
más visitado de todos ellos, regido en la actualidad por un
Patronato entre el Ayuntamiento de la ciudad y la
Academia de Artillería. En cualquier caso, estos museos y
colecciones permiten acercarse a aspectos muy
concretos del mundo militar: el paracaidismo, el ejército
africanista, los medios acorazados, las unidades de
montaña…
La treintena de museos militares españoles incluyen
principalmente dos niveles. En el primero están los Museos
Centrales de los tres Ejércitos: el Museo del Ejército, el
Museo Naval y el Museo de Aeronáutica y Astronáutica.
En el segundo, los Museos Históricos Militares del Ejército
de Tierra y las Secciones Delegadas del Museo Naval de la
Armada que se distribuyen por todo el territorio español en
ciudades sedes de antiguas Capitanías o Comandancias
Generales. Se trata de los Museos de La Coruña, Burgos,
Sevilla, Cartagena, Valencia, Palma de Mallorca, Mahón,
Ceuta, Melilla y Santa Cruz de Tenerife, por parte del
Ejército, y El Ferrol, Cádiz, Sevilla, Cartagena y Las Palmas de
Gran Canaria por parte de la Armada.
El origen de estos centros, la importancia de sus
colecciones y su proyección externa es muy diversa.
El Museo del Ejército cumplidos sus 200 años de historia y
tiene un futuro prometedor como destinatario de uno de
los proyectos museológicos más importantes del Estado, en
el Museo del Ejército en su nueva sede del Alcázar de Toledo
de inminente inauguración. El Museo Naval, creado en
1843, cuenta con una adecuada adaptación museográfica,
que lo convierten en un referente en la Historia Naval. El
Museo de Aeronáutica y Astronáutica es mucho más
moderno, nace en 1966 y está ubicado junto al histórico
Aeródromo de Cuatro Vientos.
Los fondos de estos museos centrales tienen gran
importancia. El Museo del Ejército cuenta con más de
30.000 fondos y colecciones únicas en el mundo, como la
de artillería antigua, la de la Casa Ducal de Medinaceli o la
de “banderas blancas”. El Museo Naval y el de Aeronáutica y
Astronáutica tienen menos fondos, pero son singulares por
algunas de sus colecciones y el enorme interés de algunos
de sus fondos, como las maquetas y modelos y la carta de
Juan de Cosa, el primero, o los motores aéreos y el autogiro
de la Cierva el segundo.
Distinto es el caso de los Museos Históricos y Secciones
Delegadas muy vinculados al territorio donde se ubican.
Los Museos, cada uno a su manera, también inciden en el
peso específico de lo militar en su zona de ubicación. Las
referencias a María Pita en La Coruña, al General
Gutiérrez y su enfrentamiento con Nelson en Santa Cruz
de Tenerife, el General Castaños en Sevilla, al tratadista
Villamartín en Valencia o a Isaac Peral en Cartagena son
una buena muestra.
LOS ARCHIVOS MILITARES
Desde la 2ª mitad del siglo XIX, los ejércitos españoles han
contado con sus propios sistemas archivísticos,
entendiendo por ello el conjunto de organismos,
instalaciones, servicios administrativos, normas y medios
humanos y contenidos que han hecho posible la utilización
de documentos de las Fuerzas Armadas desde su
nacimiento hasta su destrucción o ubicación definitiva en
un archivo para su conservación permanente.
Tras la creación del Ministerio de Defensa, en 1977, se hizo
necesaria la integración de todas esas estructuras en un
Sistema Archivístico común en el que, además, se
adaptaron las normas de la legislación sobre patrimonio
histórico, surgido después de la Constitución de 1978, y se
actualizaron conceptos archivísticos. El reto consistía en
crear un sistema único e integral en todos los Archivos
Militares; se trataba de convertir a estos en no sólo
órganos fundamentales para la gestión de la
Administración Militar, sino, también, en centros abiertos
a los ciudadanos que podrían requerirlos para hacer valer
sus derechos o para el estudio del pasado de nuestras
Fuerzas Armadas.
El Reglamento de Archivos Militares, aprobado por Real
Decreto de 4 de diciembre de 1998, ha sido el instrumento
legal para dar respuesta a estas necesidades. Tras su
aprobación, toda una serie de actuaciones han ido
concretando, día a día, los objetivos fijados.
El Sistema Archivístico de la Defensa está constituido por
los órganos de dirección, planificación y ejecución del
Ministerio de Defensa, responsabilizados de la normativa
común de la coordinación de los archivos y la
planificación, y cuatro subsistemas archivísticos
coordinados: Subsistemas Archivísticos del Ejército de
Tierra, Armada, Ejército del Aire y Órgano Central que
abarca todos los organismos dependientes del Ministerio
de Defensa no incluidos en algunos de los subsistemas
anteriores.
Patrimonio en Defensa. 9
El Real Decreto que aprueba el Reglamento de Archivos
Militares declara como “Archivos Nacionales” los siguientes
archivos históricos:
- General Militar de Segovia.
- General Militar de Madrid (nueva denominación de
Archivo Central del Servicio Histórico Militar).
- General Militar de Guadalajara.
- General Militar de Ávila.
- Cartográfico y de Estudios del Centro Geográfico
del Ejército.
- General de la Marina “Alvaro de Bazán”.
- Museo Naval
- Histórico del Ejército del Aire.
Como ejemplo, el Archivo General Militar de Madrid nace
en 1939, teniendo su origen en el Depósito de la Guerra que
a su vez se originó en 1810 dependiendo del Cuerpo de
Estado Mayor. El Depósito de la Guerra se componía de dos
secciones, una de geografía y topografía y otra de historia y
estadística militar. El entonces Servicio Histórico Militar
hereda la sección de historia y estadística y los documentos
de la Comisión Histórica de las Campañas de Marruecos e
incorpora los documentos derivados de la Guerra Civil.
Actualmente es un centro especializado en investigación
histórica remota y sus fondos están cerrados a
transferencias desde otros archivos intermedios.
Otro ejemplo significativo de los archivos del Ejército de
Tierra es el Archivo Cartográfico y de Estudios del Centro
Geográfico del Ejército, que tiene sus raíces en el Depósito
de la Guerra, sección de Geografía y Topografía.
El Archivo General de la Marina “Alvaro de Bazán” fue
creado en 1948 debido a la presión que soportaba el
Archivo Central del Ministerio de Marina. Se logró gracias a
la cesión del Palacio de los Marqueses de Santa Cruz a la
Armada en régimen de alquiler. Sus fondos provienen del
Archivo Central y de las tres Zonas Marítimas.
Recientemente, se ha creado en Madrid, en el
Acuartelamiento “Infante D. Juan” el Archivo Histórico del
Ministerio de Defensa que recoge la documentación
histórica de los Centros y Organismos del Órgano Central,
no dependientes directamente de los tres Ejércitos.
Información general referida a todo este Patrimonio
Histórico Inmueble, Museos y Archivos se recoge en un
apartado de la página Web del Ministerio de Defensa de
España, dedicada específicamente a la Cultura de Defensa.
INVENTARIO Y GESTIÓN DEL PATRIMONIO
HSITÓRICO MUEBLE EN UNIDADES,
CENTROS Y ORGANISMOS
Según define la Instrucción que regula el inventario y
gestión del Patrimonio Histórico Mueble del Ministerio de
Defensa, se define como bien integrante del Patrimonio
Histórico Mueble del Ministerio de Defensa, todo objeto
perteneciente al Ministerio de Defensa, sea de carácter
técnico, artístico, científico histórico o militar que por su
valor intrínseco o por su significación histórica, general o
limitada a la esfera de una determinada UCO, es exponente
significativo de la actividad de los ejércitos a lo largo del
tiempo y de su participación en la sociedad y como tal
forma parte del Patrimonio Histórico Español.
De hecho, la práctica totalidad del Patrimonio Histórico
Militar tiene su origen en los objetos, que han sido
utilizados por las diferentes Unidades, Centros y
Organismos en el cumplimiento de sus fines, desde
donde han ido a engrosar los fondos de los Museos
Centrales (Ejército, Naval y de Aeronaútica y
Astronaútica),
Museos Regionales y Secciones
Delegadas del Museo Naval, además de las Colecciones
específicas, radicadas normalmente en los Centros de
Enseñanza y Órganos Logísticos y particulares de las
propias Unidades.
En 1932 el Depósito Hidrográfico, dedicado a los estudios
históricos y geográficos de la Marina, se integró en el
Museo Naval configurando un archivo con personalidad
propia. Hoy se denomina Archivo del Museo Naval.
Posteriormente, en 1942, el Museo Naval acogería también
el Instituto Histórico de la Marina. En la actualidad, la
documentación sin valor administrativo producida por el
Cuartel General de la Armada se transfiere al Archivo
Central de la Administración.
En una estimación aproximada, el número total de fondos
existentes en estas tres categorías de Instituciones es
prácticamente similar y se puede evaluar en unos 60.000
fondos en cada una de ellas.
El Archivo Histórico del Ejército del Aire está ubicado en el
Castillo de Villaviciosa de Odón. Fue creado en 1972 para
clarificar y custodiar toda la documentación con más de 30
años producida por el Ejército del Aire y considerada de
valor histórico. Inicialmente, sus fondos procedían del
Archivo del Ministerio del Aire y posteriormente del Cuartel
General del Aire y de las Bases y Zonas Aéreas, así como del
personal de tropa que haya desempeñado sus servicios en
el Ejército del Aire y que sean transferidos por los Centros
de Reclutamiento al alcanzar el personal la licencia
absoluta.
Por tanto, si es importante la labor de inventario en los
propios Museos, también lo es, y en opinión de la
Subdirección General de Patrimonio Histórico Artístico del
Ministerio de Defensa, lo es aún más en las propias
Unidades, “vivero” de fondos del resto de las Instituciones
Museísticas. Este trabajo es comparativamente más
delicado y sensible, dado que en las Unidades, su razón de
ser es operativa y los objetos cuando dejan de tener la
utilidad práctica para la que han sido fabricados o
asignados entran, en su mayor parte, en la cadena logística
para su enajenación.
10. Patrimonio Histórico del Ministerio de Defensa
INVENTARIO SISTEMÁTICO DE
PATRIMONIO HISTÓRICO MUEBLE
La experiencia llevada a cabo con el inventario de las
Unidades disueltas o trasladadas no sólo preservó los
fondos inventariados en el proceso sino, más importante,
descubrió que en Unidades aparentemente modestas desde
un punto de vista patrimonial, existían fondos muy
interesantes.
Lógicamente, no se descubrieron muchas “joyas” en el
campo de las Bellas Artes, pero sí elementos muy
interesantes en Patrimonio Industrial, Instrumentos
Científicos y Técnicos, Maquetas, Modelos, etc, amén de lo
esperado en las áreas “típicamente militares” como podían
ser las Armas, Uniformidad, Enseñas, etc. Se inventariaron
fondos que no existían representados en el propio Museo
del Ejército y que las Unidades conservaban por iniciativa
propia.
Obtenida esta información sobre las posibilidades que
ofrecía el inventario sistemático de las Unidades, se puso en
marcha a partir del año 1995 un programa de inventario
que comenzó con las Fábricas de Armas pertenecientes a la
Empresa Estatal Santa Bárbara y Empresa Nacional Bazán
de construcciones navales. Paralelamente se fueron
inventariando los diferentes Hospitales Militares, Unidades
del Órgano Central del Ministerio y otras del Ejército de
Tierra.
En la Armada se comenzó el proceso de inventario en el año
2000, finalizando el inventario de sus Instalaciones en
tierra el pasado 2008. De igual manera, se ha continuado
trabajando sobre el Ejército de Tierra específicamente sobre
los edificios singulares del mismo, como son su Cuartel
General y aquéllos que fueron sede de las antiguas
Capitanías Generales.
El Ejército del Aire fue inventariado en su totalidad durante
los años 2002 y 2003, continuándose con el proceso en
otras Unidades del Órgano Central.
De esta manera también se ha contribuido al cumplimiento
de lo que establece la Ley de Patrimonio 16/1985, en su
Título III, dedicado a Bienes Muebles, artículo 26 “ La
Administración del Estado, en colaboración de las demás
Administraciones competentes, confeccionará el
Inventario General de aquellos bienes muebles del
Patrimonio Histórico Español no declarados bien de interés
cultural que tengan singular relevancia”
Junto a esta labor de inventario específico en Unidades, los
fondos existentes en Museos Regionales del Ejército de
Tierra, Secciones Delegadas del Museo Naval y Museos
Específicos del ámbito sanitario (Sanidad, Farmacia y
Veterinaria) han sido inventariados sistemáticamente en
sucesivas campañas realizadas con personal contratado
mediante Convenio entre el INEM y el propio Ministerio de
Defensa.
En cada Órgano Cultural Superior de cada Ejército
(Instituto de Historia y Cultura Militar del Ejército de Tierra,
Órgano de Historia y Cultura Naval en la Armada y el
Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire), una
Sección del mismo lleva a cabo el seguimiento de los bienes
muebles inventariados. Este proceso no es estático, sino
que, una vez inventariadas las Unidades, las mismas
pueden proponer de alta en este inventario aquellos bienes
muebles que estimen oportuno, siguiendo un criterio
similar al empleado anteriormente. Cada Ejército autoriza
las altas en el inventario, pero es únicamente el Órgano
Superior del Ministerio de Defensa el que puede autorizar
las eventuales bajas. En una palabra, es muy fácil
incrementar el Patrimonio y dificultosas las bajas en el
mismo. También cada Ejército es responsable del
movimiento de sus fondos, reasignándolos a las Unidades
que estime oportuno en caso de posteriores disoluciones o
traslados, o bien de su asignación definitiva a un Museo
Regional o Central
Un resultado “intangible”, pero más importante aún que la
recuperación del Patrimonio en sí, lo constituye la
mentalización que se ha creado en prácticamente la
totalidad de las Unidades, labor que no ha sido tarea
exclusiva del Órgano Central sino realizada en colaboración
con los Organismos Culturales de los propios Ejércitos.
SISTEMA -MILES- DE INVENTARIO Y
GESTIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO
MUEBLE
En base a las necesidades que han ido surgiendo durante
estos años, una vez ya completado el proceso general en
más de un 70 % del mismo, se ha puesto en marcha el
desarrollo de una nueva aplicación que permita crecer en el
futuro y gestionar adecuadamente el control del
Patrimonio.
La idea base es que la incorporación de fondos al Sistema
sea muy sencilla, se proponga desde las propias Unidades y
sea autorizada o validada su incorporación al mismo por los
organismos responsables de la cadena cultural de cada
Ejército. Por tanto la aplicación informática debe ser
accesible para todas las Unidades sin depender de un
hardware específico, funcionando a través de la Intranet de
las Fuerzas Armadas, como ocurre con otras aplicaciones
informáticas relacionadas con personal, asuntos
económicos, etc.
El Sistema funciona mediante la interrelación de siete bases
de datos:
-
Colección estable
Depósitos
Movimientos
Conservación/Restauración
Imágenes
Registro
Expedientes
Patrimonio en Defensa. 11
Todas estas bases de datos se interrelacionan entre sí a
través del número de inventario del fondo, compuesto por
un acrónimo que identifica la Unidades donde se inventaría
por primera vez y por un número secuencial. Este número
de inventario es el “DNI” del fondo y permanece invariable,
aunque cambie de una Unidad a otra.
Los usuarios del Sistema pueden básicamente consultar los
fondos, proponer altas en el Sistema, validar las mismas y
realizar modificaciones, todo ello según el nivel de acceso
de cada uno de ellos.
La ficha de colección estable, que es la básica del Sistema,
tiene 95 campos distintos agrupados en las siguientes
áreas:
Área de Identificación del Fondo (9 campos). Establece
las características diferenciales del fondo, básicamente
su número de inventario, nivel de protección y Unidad
de inventario de origen.
Área de Identificación de la Institución Titular (5
campos). En ella se define qué Unidad es la que tiene
asignado el fondo.
Área de Localización del Fondo (5 campos). Describe en
qué Unidad se encuentra el fondo, dado que puede ser
distinta a donde está asignado.
Área de Ubicación del Fondo (3 campos). Sitúa en
detalle el lugar donde se encuentra físicamente el
fondo dentro de cada Unidad.
Área de Descripción Técnica (27 campos). Incluye la
clasificación genérica descrita para el Sistema
Documental en vigor, además de los descriptores
usuales (nombre, materia, color, dimensiones, etc).
Área de Partes (3 campos). En ella se define qué
componentes o partes tiene el fondo.
De todos ellos, son de cumplimentación obligatoria un
mínimo de 15 campos y al menos una imagen
(principal/general). La mayoría de ellos en las tres primeras
Áreas (9 campos), en el Área de descripción Técnica cinco
campos (Clasificación Genérica, Nombre del objeto,
Componentes/ Partes y Dimensiones) y en la de Historia del
Fondo sólo Conservación/Funcionamiento.
Básicamente, el funcionamiento del Sistema es el
siguiente;
La propia Unidad, primer escalón, con las normas escritas
que posee y con la selección de fondos que eventualmente
realice el Órgano Cultural superior a ella, introduce todos
los datos que pueda obtener referidos a cada uno de los
fondos y como mínimo los obligatorios. Su Órgano Cultural
superior, segundo escalón, corrige, completa en su caso y
valida los datos introducidos, de manera que sean efectivos
a partir de ese momento en el Sistema. Desde entonces los
datos obligatorios no pueden ser modificados por la Unidad
sin permiso de su Órgano Superior, aunque sí completados,
en cualquier momento, los restantes campos. También en
este segundo nivel es posible realizar consultas sobre todos
los fondos del Sistema y realizar modificaciones sobre los
de las Unidades subordinadas.
Los terceros escalones asumen las mismas funciones que
los subordinados, ampliando su campo de actuación a todo
su Ejército.
Hasta aquí se ha descrito esquemáticamente el proceso de
altas y modificaciones únicamente, ya que las eventuales
bajas son de potestad exclusiva del escalón superior, en este
caso la Subdirección General de Patrimonio Histórico
Artístico del MINISDEF.
PATRIMONIO TÉCNICO INDUSTRIAL
Área de Leyendas/Inscripciones/Marcas (3 campos).
Sirve para describir y detallar las mismas
Área de Historia del Fondo (16 campos). Indica el
historial del fondo con descriptores tales como autor,
lugar y fecha de producción, conservación,
funcionamiento, etc.
Área de Identificación de la Institución (4 campos). En
ella se define qué Unidad es la que tiene asignado el
fondo.
Área de Imágenes (8 campos por imagen). Permite
almacenar y describir hasta cinco imágenes por fondo.
Área de Datos de Ingreso (7 campos). Registra los datos
de procedencia del fondo.
Área de Datos de Ficha (5 campos). Aluden los campos
que la forman a la elaboración de la ficha en sí.
12. Patrimonio Histórico del Ministerio de Defensa
A día de hoy se puede estimar que del total de los fondos
existentes en Unidades, Centros y Organismos, con
excepción de los Museos Centrales, es decir de un total
estimado de 120.000 fondos, un 30 % de los mismos están
relacionados con el patrimonio técnico e industrial.
La tipología de estos fondos es muy variada. Desde equipos
industriales utilizados en la fabricación y mantenimiento
de armamento y material, hasta instrumentos de
laboratorio, comprobación de magnitudes físicas, motores,
y un largo etcétera forman parte de esta clasificación.
El tipo de Unidades, Centros y Organismos donde la
“riqueza” de estos fondos es más significativa es en aquellos
más directamente relacionados con la técnica. Destacan los
Órganos Logísticos, donde sobresalen las Maestranzas
Aéreas, Arsenales y Órganos Logísticos Centrales de
Abastecimiento y Mantenimiento.
Otros Centros, en especial las Academias de Artillería
(Segovia) e Ingenieros (Hoyo de Manzanares) y TPYCEA
(Madrid) también custodian, en sus colecciones específicas
magníficos ejemplos de materiales y objetos relacionados
con la técnica.
Además de los Museos Centrales, los Museos Históricos
Militares del Ejército de Tierra, ubicados en su mayoría en
las cabeceras de las antiguas Regiones Militares y creados
en base a los fondos que custodiaban las antiguas
Maestranzas de Artillería constituyen de igual modo
Instituciones donde están ampliamente representados
objetos técnicos e industriales.
De igual manera las Secciones Delegadas del Museo Naval
en Ferrol, Cádiz, San Fernando y Canarias cumplen las
mismas funciones y custodian similares objetos que su
homólogos del Ejército de Tierra.
Tampoco hay que olvidar el Patrimonio custodiado en las
antiguas Fábricas de Armas, testimonio de un pasado
industrial que fue gestionado directamente por las Fuerzas
Armadas y que hoy en día se encuentra transferido en su
totalidad a la industria civil.
CONCLUSIÓN
Las Fuerzas Armadas son una Institución que conserva un
riquísimo y variado Patrimonio de todo tipo, fruto de sus
labores en áreas muy amplias de trabajo humano.
Patrimonio que se custodia tanto en las propias Unidades
que han utilizado y que utilizan los objetos y documentos
conservados o a conservar, como en los propios
organismos culturales.
Tanto en el campo de los Museos y Archivos como en el
Patrimonio Mueble, la experiencia acumulada durante
estas dos últimas décadas de realización de inventario
sistemático ha permitido aflorar y conservar un enorme y
variado Patrimonio hasta entonces “dormido” y
contribuido a concienciar a las Fuerzas Armadas sobre la
preservación del Patrimonio. No ha sido ni mucho menos
labor exclusiva de un solo Organismo, sino la suma de
esfuerzos desde cada uno de los Ejércitos implicados y
desde el Órgano Central, al servicio de la sociedad
española.
Patrimonio en Defensa. 13
Chimenea de la Real Fábrica de Artillería y vista
del paisaje urbano. Fot. J. Sobrino
14. Real Fábrica de Artillería de Sevilla
Reflexiones sobre/
desde/entre/la Real
Fábrica de Artillería
de Sevilla
D. Julián Sobrino Simal
Profesor de la Escuela Técnica Superior
de Arquitectura de la Universidad de Sevilla
“Un monumento antiguo es, en muy contadas ocasiones,
de un mismo estilo en todas sus partes. Ha vivido, y
viviendo se ha transformado. Porque el cambio es la
condición esencial de la vida. Cada edad lo ha ido
marcando con su huella. Es un libro sobre el cual cada
generación ha escrito una página.”
TORRES BALBÁS, L.: “A través de la Alhambra. Papeles del Partal”,
Revista de Restauración Monumental, nº 1, noviembre de 2002.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
La ciudad de Sevilla ha estado íntimamente ligada a la
historia de la metalurgia en sus diferentes manifestaciones
y especialmente al arte de fundir metales con fines
militares dada su singular importancia geoestratégica en
diferentes momentos de la historia de España. Como
consecuencia del descubrimiento de América se
incrementó notablemente esta actividad industrial con sus
consecuencias conocidas de la creación de importantes
fábricas reales destinadas a estos menesteres de fundición
de cañones y fabricación de proyectiles.
La Fábrica de Bronces de Sevilla, originaria de la actual
Fábrica de Artillería, surge alrededor de 1565 como
iniciativa privada de la familia Morel, ubicada en dos solares
del barrio de San Bernardo, con tan sólo un pequeño taller y
dos hornos. En 1634 la fábrica pasó a ser propiedad de la
Real Hacienda, iniciándose una etapa denominada de los
“Asentistas”, en la que los fundidores quedaban unidos a la
fábrica por asientos o contratos de diez años. Este periodo
fue muy productivo debido al comercio con las Indias y a los
encargos del ejército, las flotas y los señores feudales. Como
consecuencia de este desarrollo se llevaron a cabo
continuas ampliaciones configurando un conjunto dentro
de la trama urbana del barrio, al que se incorporaron
algunas calles como patios interiores de la fábrica.
La Real Fábrica de Artillería inicia su construcción en el
primer tercio del siglo XVIII recibiendo un fuerte impulso
constructivo durante el reinado de Carlos III en 1782 y
responde, en su tipología, a la concepción de grandes
edificaciones militares de la época con un sentido unitario
del espacio. Su configuración inicial se basa en la definición
de una cuadrícula continua cuyo módulo de repetición está
formado por cuatro pilares unidos por un sistema
arquitrabado y cubiertos por una bóveda vaída, cuyas
proporciones son las del gran horno de fundición. Con este
sistema se lograba un espacio de grandes dimensiones,
capaz de albergar libremente los diferentes talleres en los
que se había de desarrollar el proceso de producción. Esta
tipología constructiva había sido ensayada en otros
edificios de la ciudad como las Atarazanas o la Fábrica de
Tabacos, realizadas por los mismos ingenieros: Ignacio Sala
y Jorge Próspero Verboom.
LA NUEVA FÁBRICA DE ARTILLERÍA
Como resultado de los cambios en la estrategia militar
acontecidos desde mediados del siglo XIX y, sobre todo, en
las décadas iniciales del siglo XX se hicieron necesarias
importantes reformas en el edificio histórico (declarado
actualmente BIC) y que gracias a la ordenada secuencia
estructural de este edificio permitió que la fábrica se
adaptara con facilidad a las sucesivas ampliaciones
realizadas con nuevos sistemas constructivos y materiales
diferentes a los originales.
En los años iniciales del siglo XX se constató la necesidad,
no ya de reformas sino de una importante ampliación que
incorporase nuevas instalaciones y talleres de maquinaria,
además de viviendas y otros servicios. Esto se produce en
los terrenos situados enfrente de la antigua fábrica, junto al
antiguo edificio de loa Carbonería construido en el siglo
XVIII. En esta importante parcela, colindante con el
Ferrocarril de Sevilla-Cádiz, se realiza en diferentes fases
esta importante ampliación.
Patrimonio en Defensa. 15
La primera fase se marca como objetivos la construcción de
viviendas para los directivos y jefes en el borde de la parcela
con la avenida de Eduardo Dato en base a unas viviendas
unifamiliares de estilo ecléctico muy interesantes y la
construcción en 1906 de una importante nave de planta
rectangular de cerca de 3.700 metros cuadrados, con
cerramiento de muro de carga perimetral, cubierta en
diente de sierra y estructura metálica realizada en la
Fundición San Antonio de Sevilla (antigua Fundición
Bonaplata) en la que se fundieron importantes estructuras
metálicas para edificios de Sevilla desde el Puente de Isabel
II (Triana) hasta las Cocheras de los Ferrocarriles Andaluces
en Utrera (de similares características a las de esta nave).
La segunda fase se produce a finales de la década de los
veinte del pasado siglo y consistió en la construcción de dos
nuevas naves perpendiculares a la vía férrea de SevillaCádiz y paralelas a Eduardo Dato inauguradas en 1930.
La tercera fase se produce ya hacia 1945 con la adición de
una pequeña nave al final de calle principal y pequeñas
reformas.
SOBRE / DESDE / ENTRE
La Real Fábrica de Artillería de Sevilla nos plantea
numerosos interrogantes acerca de la condición y carácter
del proceso de restauro. Creo que recuperar es mejor que
restaurar. Encontrar lo perdido, poner en uso lo inservible,
lo olvidado. Recuperar = reparar. Pero ¿Cómo recuperar la
presencia del trabajo / del fuego / del hierro / del tiempo, en
el alma oculta de la Real Fábrica de Artillería?
Recordemos la reciente intervención de Peter Zumthor en
la ciudad alemana de Colonia en una antigua iglesia gótica
destruida en 1943 para instalar allí el Museo Diocesano, el
Kolumba Museum. Al iniciar las obras aparecen restos
romanos y merovingios en una sucesión cronotopológica
de extraordinario interés patrimonial e histórico.
Conformando todo ello un verdadero cliosite (espacio
patrimonial marcado por la pluralidad histórica de sus
testimonios materiales e inmateriales). Zumthor encarga a
Bill Fontana una instalación artística y este interviene
recogiendo simplemente el sonido de las palomas, su zureo
y aleteo, como huella heterosónica evocadora de símbolos
y presencias. Es la escultura sonora “Pigeon Soundings”
gracias a la cual los visitantes se ven inmersos en un
proceso de intensa transformación empática de carácter
espacial y visual. Reparar/recoger/recordar. En nuestro caso
de la Real Fábrica de Artillería, reparar/recoger/recordar el
trabajo desarrollado desde el siglo XVI a orillas del
Guadalquivir, en el arrabal de San Bernardo. Evocar el
sonido del fuego, si es que ese sonido existe, como una
mezcla-macla compuesta por el martilleante estrépito de la
fundición y el sofocante calor de los hornos que elevan al
cielo de Sevilla las esquirlas incendiadas del carbón
consumido.
16. Real Fábrica de Artillería de Sevilla
La Real Fábrica de Artillería de Sevilla puede ser
reinterpretada para su reparación tomando como patrón
conceptual el Poema de Bertolt Bretch titulado “De todos
los objetos”
De todos los objetos, los que más amo
son los usados.
Las perolas de cobre con abolladuras y los bordes
achatados,
los cuchillos y tenedores con sus mangos de madera
desgastados por tantas manos: tales formas
me parecen las más nobles.
Las losas de piedra
alrededor de las casas viejas,
pulidas por el paso de tantos pies
y entre las que crecen mechones de hierba,
también son objetos felices.
Puestos al servicio de los muchos,
a menudo alterados, han ido perfeccionando su figura y
se han vuelto
preciosos
de tanto como han sido apreciados.
Amo incluso los fragmentos de esculturas
con sus manos cortadas. También ellas
vivieron para mí. Si cayeron fue porque fueron
trasladadas.
Si las derribaron, fue porque no estuvieron demasiado
altas.
Los edificios medio en ruinas
tienen de nuevo el aspecto de grandiosos proyectos
aún inacabados: sus bellas proporciones
ya se adivinan, aunque aún precisen
de nuestra comprensión. Además,
ya sirvieron, sí, tras cumplir su cometido.
Todo esto
me hace feliz
La mayoría de las veces el objetivo de recuperar es menos
importante que la voluntad de restaurar. Como dice Marco
Dezzi Bardeschi “Conservar contra restaurar”. (“Restauro:
Punto e da capo”).
Esta Fundición-Fábrica es una sinfonía de lo provisional, de
lo sucio, de lo ruidoso. Donde se conjugan el metal, el fuego,
el aire, la tierra... Fábrica, casa de la industria, concebida
para ser utilizada, destruida, transformada, ensuciada,
incendiada, demolida, reformada, ampliada ...conservada?
Los espacios industriales, sean de la Era Industrial Mecánica
o de la Era de las Artesanías Manuales, han sido minusvalorados tanto por la Academia pretendidamente
artística, que no los veía como Monumentos, como por las
Empresas-Estados o Estados-Empresas del opulento y
decadente final del periodo post-capitalista, qué sólo las ve
como lugares para la especulación. Hoy, cuando ya se ha
perdido el vínculo entre materia prima-producciónconsumidor, los espacios industriales han perdido fuerza
narrativa y carácter físico. La tarea por tanto ha de venir
marcada por salvaguardar el valor intrínseco del
monumento como monumentum, del latín munere “que
recuerda”. Del Puerto de Indias que fue Sevilla, de la
primitiva Fundición de Morel, a la Invención de Morel
(Adolfo Bioy Casares, 1940) relato en el que una máquina es
capaz de reproducir todos los sentidos juntos,
simultáneamente, y donde Morel explica su invento
diciendo que “Congregados los sentidos surge el alma”.
Las intervenciones sobre los espacios industriales
pueden/deben actuar, como en una misión de rescate
“recupero”, para devolvernos parte de esas conjunciones y
yuxtaposiciones que se dieron en los lugares del trabajo a
partir de la eterna trilogía: producir-protestar-soñar. ¿De
quiénes? De las personas, una a una, de los grupos, tan
diversos, desde la familia al gremio, desde el Poder con
mayúscula a la represión histórica de todos los procesos
sociales, de los inventores a los retardatarios, de los
aventureros a los cegados por el pánico.
La historia de una ciudad deslumbrante y deslumbrada.
Plena de frenética actividad productiva, al borde mismo del
agua, del río, que no es tal, sino ría, brazo mismo, Atlántico
en tierra firme. Fundiciones, atarazanas, astilleros,
carpinterías de ribera, cordelerías, carreterías, cesterías,
tonelerías, odrerías, panaderías, carnicerías y pescaderías.
Valga para dar cuenta de ello la descripción que Lope de
Vega hace en el Acto I de su comedia en verso titulada “El
Arenal de Sevilla” de la Sevilla preindustrial:
Por cuchillos, el francés,
mercerías y ruán,
lleva aceite; el alemán
trae lienzo, fustán, llantés...,
carga vino de Alanís;
Hierro trae el vizcaíno,
el cuartón, el tiro, el pino;
el indiano, el ámbar gris,
la perla, el oro, la plata,
palo de Campeche, cueros...;
toda esta arena es dineros.
Un mundo en cifra retrata.
Los barcos de Gibraltar
traen pescado cada día,
aunque suele Berbería
algunos dellos pescar.
Es cosa de admiración
ver los que vienen y van.
Los que en el pasaje están
en grande número son.
Por aquí viene la fruta,
la cal, el trigo, hasta el barro.
Actividades convertidas en asentamientos permanentes,
en barrios intra-extramuros. Avituallamientos de todo tipo.
Del espíritu, la Iglesia, la Catedral, las 27 iglesias
parroquiales que había en la ciudad en el siglo XVI, que se
dice pronto, casi más pronto que una misa de encargo. Y de
la carne, de las mancebías cercanas al Puerto del Arenal, en
el Compás de La Laguna, con más casas que parroquias, y
también con sus ordenanzas para izas, rabizas y dueños. Las
tabernas, las casas de préstamo. Los cientos de pícaros,
mendigos y falsos tullidos.
Y una arquitectura para todo ello. Efímera o permanente.
En forma de taller-fundición, de puerto-malecón, de lonjaalmacén, de atarazanas-astilleros. Una ciudad-fábrica.
Dual. Entre la meditación de los conventos clausurados y el
incesante bullir de los espacios de negocio.
En la Real Fábrica de Artillería encontramos una historia
auténtica de la ciudad de Sevilla. Condensada en sus altas
naves, en sus espaciosos patios, en sus calles. En forma de
esplendor y de crisis, de estructuración y descomposición,
de construcciones y demoliciones, de ampliaciones y
abandonos.
La decadencia del XVIII, cuando Cádiz se llevó la Casa de
Contratación, no sólo por el calado del río si no también por
el relevo social obligado por y hacia la burguesía gaditana
frente a la ensimismada aristocracia sevillana que piensa
que Pablo de Olavide es un negro infiel, que es justo cuando
la Corona apuesta por Sevilla como fábrica de armas, en su
Maestranza de las viejas Atarazanas, en la Fábrica de Salitre
de la calle del Sol y en la nueva, rutilante y maritziana
fundición que se extiende entre la puerta de la Carne y el
barrio de San Bernardo.
Al final, esos dos mundos, el del antiguo y el del nuevo
régimen, se entrelazarán en Sevilla, de la mano del tiempo,
en la Cartuja, donde los frailes se sucedieron en obreros,
donde la campana fundida se transmutó en reloj mecánico,
donde el ora dejó paso al labora. Desamortización.
Revolución burguesa. Cuando el industrial burgués
Pickman se hará romántico y trasnochado marqués.
Conocer el por qué de las cosas. Citando otra vez a
Zumthor, cuando conocemos que le han concedido el
Pritzker, “No hay ideas más que en las cosas” como dice su
admirado poeta simbolista William Ch. Williams. En la Real
Fábrica de Artillería es necesario, por tanto, conocer las
cosas en su materialidad y constante devenir. Intentar
asimilar lo instructivo de lo destructivo. Para de ese modo
tener una precisa y preciosa idea de las cosas.
Siguiendo con/a Ludwig Wittgenstein, para quien el mundo
estaba constituido “por todo lo que sucede”, siempre que
comprendamos ese todo como una verdad en espiral “pues
en los márgenes se halla la verdad”. Continuando después
con mi querido Pío Baroja, en La Busca, cuando en la basura
descubre la veraz realidad de la sociedad de su tiempo. O
más aún, con el trapero que aparece como hábil cirujano
social en las obras de Ch. Baudelaire, Ch. Peguy o W.
Benjamín. Diciendo este último "Yo no tengo nada que
decir, sólo mostrar", "No voy a ocultar nada que valga la
pena. A los trapos y desechos no quiero clasificarlos, sino
sólo hacerles justicia". O recordando a Lucien Febre y sus
“combates por la historia”: “Pensar la historia con un pie a
cada lado, en la frontera”.
Patrimonio en Defensa. 17
LA REAL FÁBRICA DE ARTILLERÍA:
IDENTIDAD ARQUITECTÓNICA / RAÍZ DEL
LUGAR.
“Cada ser lleva en sí la noción de lo que fue.”
Louis I. Kahn
Encontrarnos en la Real Fábrica de Artillería de Sevilla la
esencia del lugar como patrimonio verdadero. Ya sea como
genius loci, guardián que protege y ser que da vida a los
lugares o como locus amoenus, que es el lugar misterioso y
placentero del Marqués de Santillana.
Los proyectos de intervención patrimonial se debaten entre
mares de dudas intencionalmente manifiestas u ocultas.
Pueden ser: tipológicos, filológicos, morfológicos. Yo
prefiero los topológicos, aquellos que se derivan de una
Arqueología del Lugar: LO PREFERIBLE.
La Real Fábrica de Artillería es una tipología territorial.
Constituye un paisaje del cual sólo se identifica en la
actualidad la arquitectura emergida del antiguo iceberg
diacrónico y cliodiverso. Es una topocronía. Y nos exige un
análisis acorde con su ser-patrimonio. Me acerco a Solá
Morales para ayudarme de su recuerdo maestro cuando
nos dice que “En realidad, todo problema de intervención es
siempre un problema de interpretación de una obra de
arquitectura ya existente, porque las posibles formas de
intervención que se plantean siempre son formas de
interpretar el nuevo discurso que el edificio puede producir.
Una intervención es tanto como intentar que el edificio
vuelva a decir algo y lo diga en una determinada dirección.”
DE SOLÁ-MORALES, IGNASI: “Del contraste a la analogía”,
en Intervenciones. Barcelona: Gustavo Gili, 2006, pág. 15.
En su ensayo “Sobre la tipología” (1978) Rafael Moneo
señalaba que uno de los peligros de las clasificaciones
estriba en que puede comportar una visión excesivamente
cerrada, estática, tendente al fundamentalismo y
vulnerable a las excepciones. El concepto de tipología
aplicado a los testimonios materiales e inmateriales
producidos durante las revoluciones industriales ha de
contemplar la idea de cambio, de transformación.
4. TRANSTIPOLOGÍA
Reutilizaciones-intervenciones-espacio cliodiverso
La Real Fábrica de Artillería, parafraseando a Pier Luigi
Cervellati, ha representado un punto de referencia en la
vida de las pasadas generaciones de sevillanos y gentes de
otros lugares. Hoy puede representar un espacio de
encuentro entre nuestra existencia actual y la de las
generaciones futuras. Relacionarse de nuevo con una
historia, que para Sevilla, significa conectarse de nuevo al
orto de esta ciudad, Domínguez Ortiz, emplazado entre el
XVI y el XVIII.
ESTRATEGIAS
Extenderse, hacia la membrana patrimonial que rodea
la Real Fábrica de Artillería.
Profundizar, hacia la estratigrafía que existe en el
interior de la Real Fábrica de Artillería.
Conectar las nuevas funciones con los espacios
construidos de la Real Fábrica de Artillería.
La Real Fábrica de Artillería, como edifico involuntario pero,
al mismo tiempo, protagonista, de sucesivos e importantes
cambios, necesita que se le hagan les preguntas correctas
para descubrir la sabiduría intrínseca del edificio, su ser
propio que le ha permitido sobrevivir mutando. Descubrir lo
instructivo de lo destructivo.
¿CÓMO HABITAR UN FÓSIL SIN DESTRUIRLO?
La intervención en la Real Fábrica de Artillería debería
representar/significar, un punto de inflexión contra el
triunfalismo grandilocuente de la falsa prosperidad.
Creo que debería referenciarse desde algunas variables de
diferente intensidad y en distinto orden:
EL SISTEMA DE LA REAL FÁBRICA DE
ARTILLERÍA
CIUDAD - CALLES - MURALLAS - PUERTAS - BARRIO
EXTRAMUROS DE SAN BERNARDO - REAL FUNDICIÓN DE
BRONCES - CAMINO REAL - RÍO GUADAÍRA - PUERTO AMÉRICA
2. PROTOTIPOLOGÍA
Fundición morel-metalurgia de ribera-espacio cero
3. TIPOLOGÍA
Real fundición -construcción industrial-espacio-clusterespacio codificado
18. Real Fábrica de Artillería de Sevilla
El valor intrínseco de la arquitectura en su densimetría
histórica y su cliodiversidad contemporánea.
La austeridad como ética proyectual de la intervención.
El reconocimiento de la imposibilidad del “primitivo
esplendor”.
Pensar unitariamente: historia lugar nuevos usos.
Trabajar como Cortázar en RAYUELA, con metodología:
aleatoria / diversa / personal / creativa. Hasta convertir la
Real Fábrica de Artillería en un cliosite forjado de
cronoespacios y geotiempos.
SISTEMA DE VALORES DE LA REAL FÁBRICA
DE ARTILLERÍA
Generar un programa de usos que permita la
integración coherente del proyecto en un
monumento histórico industrial excepcional.
Cualidades históricas
Testimonia un importante intercambio cultural a lo largo
de un periodo de tiempo prolongado entre Europa y
América que ilustra una etapa significativa de la historia
humana.
Conectar la Real Fábrica de Artillería con iniciativas
culturales similares existentes en los ámbitos nacional
e internacional.
Cualidades arquitectónicas
Constituye un ejemplo relevante de una tipología de
carácter industrial que documenta los diferentes modos
constructivos de las tradiciones europeas desde la edad
media a la industrialización.
Cualidades urbanísticas
Forma parte del paisaje cultural de Sevilla declarado
patrimonio de la humanidad, con el cual se relaciona
indisolublemente, como es el de la catedral, la lonjaarchivo de indias y los reales alcázares.
Cualidades escénicas y de ocio
Tiene un poder de atracción directo y visual debido a las
sensaciones que transmiten la grandiosidad escénica de sus
espacios y la plasticidad de su arquitectura.
DISCURSO INTERPRETATIVO
Documentar los acontecimientos históricos vinculados a la
Real Fábrica de Artillería.
Integrar los valores patrimoniales de la Real Fábrica
de Artillería en la oferta de difusión y recuperación
patrimonial realizada desde la ciudad de Sevilla.
Convertir la Real Fábrica de Artillería en una marca de
identidad de las políticas patrimoniales desarrolladas
por la junta de Andalucía.
Proponer una estrategia sostenible de proyecto,
gestión y mantenimiento
“G. Grassi encuentra que quien posee la llave metodológica
para organizar la intervención es la propia arquitectura del
edificio existente. Se trata de una corrección del idealismo
de Viollet-le-Duc, quien buscaba en el edificio la idea como
pauta para la intervención, por la que ahora se transforma
en un realismo completamente ligado a la materialidad
espacial, física y geográfica del artefacto sobre el que se
actúa.”
DE SOLÁ-MORALES, IGNASI: “Del contraste a la
analogía”, en Intervenciones. Barcelona: Gustavo Gili,
2006, pág. 45.
Descubrir al visitante las transformaciones ocurridas
durante la historia de la Real Fábrica de Artillería.
Destacar el papel jugado por la ciudad de Sevilla en la
configuración del mundo moderno.
Mostrar los procedimientos arquitectónico proyectuales
utilizados en el proceso de construcción de la Real Fábrica
de Artillería.
Conectar la Real Fábrica de Artillería con el conjunto
histórico de la ciudad y con el río Guadalquivir para
consolidar este paisaje cultural
ALGUNAS IDEAS SUBJETIVAS PARA
OBJETIVAR EL PROYECTO DE REPARACIÓN /
RECUPERACIÓN
Conservar la memoria histórica de la Real Fábrica de
Artillería recuperando su patrimonio material e
inmaterial como soporte básico de la intervención.
Transformar la Real Fábrica de Artillería en un espacio
de actividad marcado por la difusión de contenidos
arquitectónicos, tecnológicos y científicos.
Patrimonio en Defensa. 19
ANEXO I
DUEÑOS, ASENTISTAS Y DIRECTORES DE LA REAL FUNDICIÓN DE SEVILLA (1565-1800)
Etapa privada
Juan Morel Ribera 1565-1604
Pedro Gil Bambel y Francisco Ballesteros 1604-1622
Juan Bambel y Francisco Ballesteros (+ 1631) 1622-1634
Etapa estatal con asientos
Juan Bambel y Francisco Ballesteros (sobrino del anterior)
1634-1639
Francisco Ballesteros 1639-1649
Enrique Habet 1649-1683
Enrique Bernardo Habet 1683-1727
Juan del Boy Habet y Bernardo del Boy Habet (interinos)
1727-1738
Bernardo del Boy y Juan Solano (interinos) 1738-1742
Juan Solano 1742-1757
José Solano 1757-1766
1773 - Jean Maritz
20. Real Fábrica de Artillería de Sevilla
Directores de la Fundición desde 1717
Marcelo Arrigony 1717-1733
Manuel García de Campaña 1733- 1739
Adolfo Bischoff 1739-1742
Miguel de Tortosa 1743-1754
Juan Manuel de Porres 1754-1759
Francisco Molina 1759-1764
Francisco Domínguez 1764-1766
José de Gerónimo y Jean Maritz 1766-1771
Raimundo Sanz y Jean Maritz 1771-1774
Lorenzo Lasso de la Vega 1774-1776
Santiago Hidalgo 1776-1793
Tomás Reyna 1793-1796
Luis Pessino 1796-1803
ANEXO II
FECHAS SIGNIFICATIVAS
1565 - 1634
Etapa privada
1634 - 1717
Etapa de los asentistas
1717 - 1767
Etapa de intervención estatal
1767 - 1969
Gestión pública
1969 - 1991
Integración en la Empresa Nacional Santa Bárbara
1991
Cese total de actividades
2001
Declaración como BIC con categoría de monumento (16-11-2001)
2002
Privatización de la Empresa Nacional Santa Bárbara y venta a General Dynamics
2004
General Dynamics revierte la RFA al patrimonio del Estado
2006
Exposición de las Fábricas del Sur de la Junta de Andalucía
2008
Convenio de cesión entre el Ministerio de Defensa y el Ayuntamiento de Sevilla
1808 - Planta
Patrimonio en Defensa. 21
ANEXO III
ETAPAS DE CONSTRUCCIÓN DE LA REAL FÁBRICA DE ARTILLERÍA DE SEVILLA
1565 - 1634
FUNDICIÓN DE MOREL ETAPA PRIVADA
1634 - 1717
REFORMAS MENORES DE LA ETAPA DE LOS ASENTISTAS.
1717 - 1767
ETAPA DE INTERVENCIÓN ESTATAL.
1720
COMIENZAN LAS OBRAS PARA AMPLIAR EL EDIFICIO DE LA PRIMITIVA
FUNDICIÓN, PROYECTO DE JUAN NAVARRO.
1725
PRIMER PROYECTO DE PRÓSPERO VERBOOM.
1728
LA FÁBRICA CONTABA YA CON CINCO HORNOS PARA REFINAR COBRE Y BRONCE Y UNA
BARRENA VERTICAL.
1729
SE INTERRUMPE EL PROYECTO DE VERBOON.
1730
IGNACIO SALA PROYECTA UNA AMPLIACIÓN.
1735
SE PROYECTA OTRA AMPLIACIÓN DEL EDIFICIO EN DIRECCIÓN NORTE.
1759
JUAN MANUEL DE PORRES, PROYECTÓ UNA NUEVA AMPLIACIÓN REMODELANDO EL EDIFICIO
EN DIRECCIÓN SUR, RESPETANDO LAS IDEAS DE VERBOOM Y RETOMANDO ALGUNAS DE LAS
PROPUESTAS HECHAS POR SALA EN 1735.
1767
JEAN MARITZ PROYECTA EL EDIFICIO RESPETANDO LAS ANTERIORES REALIZACIONES DE
VERBOOM Y PORRES.
1768-1773
SE ENTREGAN LOS TERRENOS DEL MOLINO DEL TIZÓN, JUNTO AL RÍO GUADAIRA, EN LAS
INMEDIACIONES DE SEVILLA.
1778-1785
EMPIEZAN LAS OBRAS PARA EL EDIFICIO DE LAS MÁQUINAS DE SANGRE. LAS REALIZARÁ EL
ARQUITECTO TOMAS BOTANI.
1789-1792
ANTONIO VALDÉS, SECRETARIO DE INDIAS, APRUEBA UN PROYECTO DE OBRAS PARA LA
AMPLIACIÓN DE LA FUNDICIÓN.
1794
SE EFECTÚAN LAS ÚLTIMAS COMPRAS DE TERRENO PARA AISLAR EL EDIFICIO DE LA FÁBRICA.
1795-1796
SE EFECTÚAN TRABAJOS MENORES ORIENTADOS AL OESTE DE LA CALLE PRINCIPAL, QUE
CONSTITUYE EL ACTUAL EJE DE SIMETRÍA DE LA FÁBRICA.
1810
OCUPACIÓN FRANCESA DE SEVILLA ABANDONÁNDOSE LA PRODUCCIÓN E INUTILIZANDO LOS
HORNOS DE LA FÁBRICA
1851-54
REFORMAS EN EL PATIO NORTE Y CUBRICIÓN DEL MISMO.
1858
SE INTRODUCE LA TECNOLOGÍA DEL VAPOR.
1912
CONSTRUCCIÓN EN LADO SURESTE DEL PATIO DE UNA NAVE METÁLICA SHED POR LA
EMPRESA FUNDICIÓN SAN ANTONIO.
1912-1930-1956 AMPLIACIONES HACIA EL NORTE JUNTO A LA ANTIGUA CARBONERÍA-LEÑERA DEL SIGLO XVIII.
22. Real Fábrica de Artillería de Sevilla
DIEZ LECTURAS
AGUILAR ESCOBAR, Antonio: La Real Fundición de
Sevilla (1717-1808). Departamento de Historia
Moderna, Facultad de Geografía e Historia, Universidad
Nacional de Educación a Distancia, Tesis Doctoral
inédita, 2008
ARENAS POSADAS, Carlos: Sevilla y el Estado: una
Perspectiva Local de Formación del Capitalismo en España.
Sevilla, 1995.
BONET CORREA, A. (dir.): Bibliografía de arquitectura,
ingeniería y urbanismo en España (1498-1880). 2 vol.,
Madrid, 1980.
DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio: Sociedad y Estado en el siglo
XVIII español. Barcelona, 1976.
MORA PIRIS, Pedro: La Real Fundición de Bronces de Sevilla.
Siglos XVI a XVIII. Universidad de Sevilla. Escuela Técnica
Superior de Ingenieros Industriales. 1994
OCERIN, Enrique de: Apuntes para la historia de la Fábrica
de Artillería de Sevilla. Madrid, 1972
RABANAL YUS, Aurora: Las Reales Fundiciones Españolas
del siglo XVIII. Arquitectura y vida militar en la España del
Siglo de las Luces, Madrid, Servicio de Publicaciones del
Estado Mayor del Ejército, Colección Marte, 1990
ROIG DEL NEGRO, Álvaro: La Real Fundición de Cañones de
Bronce de Sevilla, Historia, Arquitectura y Urbanismo de
una Fábrica del Siglo XVII. Departamento de Historia, Teoría
y Composición Arquitectónicas, Escuela Técnica Superior
de Arquitectura, Universidad de Sevilla, Tesis Doctoral
inédita, Sevilla, 2001
SOBRINO SIMAL, Julián: Arquitectura de la industrial en
Andalucía, IFA-Universidad de Jaén, Sevilla, 1998
VEGA VIGUERA, Enrique de la: Sevilla y la Real Fundición de
cañones. Sevilla, 1992
1938 - Planta
Patrimonio en Defensa. 23
Plano de Real Fábrica de Artillería, 1960
Real Fábrica de Artillería en la ciudad de Sevilla, Plano B. Jurado
24. Real Fábrica de Artillería de Sevilla
Maestranzas Aéreas
D. José Gabriel Díaz Alonso
Jefe Maestranza Aérea de Sevilla
Patrimonio en Defensa. 25
26. Maestranzas Aéreas
Patrimonio en Defensa. 27
28. Maestranzas Aéreas
Patrimonio en Defensa. 29
30. Maestranzas Aéreas
Patrimonio en Defensa. 31
32. Maestranzas Aéreas
Patrimonio en Defensa. 33
34. Maestranzas Aéreas
Patrimonio en Defensa. 35
36. Maestranzas Aéreas
Patrimonio en Defensa. 37
38. Maestranzas Aéreas
Patrimonio en Defensa. 39
40. Maestranzas Aéreas
Patrimonio en Defensa. 41
42. Maestranzas Aéreas
Patrimonio en Defensa. 43
44. Maestranzas Aéreas
Patrimonio en Defensa. 45
46. Maestranzas Aéreas
Ciudad Industrial y
territorio de la Vega Baja
en Toledo
D. Diego Peris Sánchez
Doctor Arquitecto
1. La Ciudad Industrial
1.1. La creación de una estructura productiva:
el edificio de Sabatini.
1.2. Evolucion de una estructura urbana: la
Ciudad Industrial.
1.3. Modelo constructivo y estructural.
1.4. Organización social y laboral de la Fábrica.
2.
La Fábrica construida. Un espacio en el
paisaje: el agua y la energía.
De Ciudad Industrial a Ciudad
Universitaria.
3.1. Estructura urbana del conjunto.
3.2. Reutilización de edificios.
La Fábrica de Armas de Toledo es un ejemplo singular de la
arquitectura militar destinada a la fabricación de
armamento, por varias razones: porque constituye un
modelo constructivo de las diferentes técnicas desde
finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XX, porque
conforma una ciudad industrial con sus estructuras
urbanas y sus servicios, porque se convierte en referente
social de la ciudad de Toledo por el importante número de
puestos de trabajo y por la repercusión de su actividad en la
ciudad, porque establece modelos energéticos que
evolucionan con el paso del tiempo y porque se integra en
el territorio de forma singular aprovechando las
condiciones energéticas y ambientales del mismo.
3.
4.
La Fábrica en el territorio: la Vega Baja de
Toledo.
1. La Ciudad Industrial
La Fábrica de Armas de Toledo tiene sus comienzos a finales
del siglo XVIII cuando Carlos III diseña su política de Reales
Fábricas y decide instalar en Toledo, con una larga tradición
en la fabricación de espadas, una fábrica de armas blancas.
En la ciudad de Toledo numerosos maestros fabrican las
armas blancas que identifican con su sello particular. Por
esta razón, esta ciudad será el lugar elegido en la nueva
política industrial ilustrada, para construir la Real Fábrica
de Espadas.
1.1. La creacion de una estructura
productiva: el edificio de Sabatini.
En el Archivo General de Simancas se conservan una serie
de planos1 sobre la Real Fábrica de Espadas de Toledo,
firmados por Juan Sardinero, que explican el
Patrimonio en Defensa. 47
funcionamiento de la ingeniería del conjunto. El plano
general dibuja el canal con el desnivel existente entre la
entrada y salida del mismo para conseguir que el agua
llegue con fuerza a la zona posterior del edificio donde se
fabrican las espadas. El agua del Tajo se desvía hacia un
canal subterráneo (canal de Carlos III) en la zona de los
molinos de Azumel y recorre quinientos metros hasta llegar
a la zona posterior del edificio construido por Sabatini. Allí,
mueve una gran rueda que, a través de ejes, transmite el
esfuerzo al interior donde una serie de correas hacen girar
las ruedas situadas en la planta superior para “amolar y
acicalar las espadas”. El canal subterráneo tiene dos partes
de seis pies interiores separadas por muros de 2 pies de
fábrica de ladrillo y bóveda superior de ladrillo de dos pies
de espesor con un pavimento inferior de granito2. Trascurre
paralelo al río y recorre todo el trayecto con una ligera
pendiente que hace que el agua llegue con fuerza suficiente
para mover las ruedas antes de volver a salir al río.
Los alzados de la parte posterior del edificio muestran la
ubicación de la rueda en uno de los brazos del canal que
sigue dividida en dos líneas para poder controlar, mediante
compuertas, su cierre, cuando se estime oportuno.
Sardinero colocará una segunda rueda en una posición
avanzada del canal para mejorar el rendimiento de la
Fábrica y conseguir producir un mayor número de piezas.
Durante los años que trabajó en la Fábrica mejoró la
entrada de agua en los molinos de Azumel, corrigió la
pendiente del canal en todo su recorrido, colocó la segunda
rueda y prolongó la salida para impedir que el agua
retornase al interior del edificio en las épocas de crecida del
río. Morirá de fiebres contraídas en el recinto, con su obra
apenas terminada de realizar3.
La Real Fábrica de Espadas de Toledo surge dentro del
proyecto de Reales Fábricas que impulsa Carlos III a su
llegada a España. En el marco de la política económica e
industrial que propicia el desarrollo del país, construye un
conjunto de grandes instalaciones industriales,
estratégicas4. El rey quiere construir una fábrica que surta
de armas a sus ejércitos “y así en Octubre de 1760 encarga a
D. Luis de Urbina, coronel de Infantería del regimiento de
Sevilla, un informe completo para descubrir los vestigios de
las antiguas fábricas de espadas en Valencia, Barcelona,
Zaragoza y Toledo, a fin de restablecer la de ésta última5. Las
espadas y sables son armas fundamentales para los
ejércitos debiendo cumplir una serie de requisitos de
unidad y calidad. Luis Calixto, procedente de Valencia llega
a Toledo para poner en marcha la Fábrica que inicia su
actividad en unos corrales de la Casa de Correo (hoy calle
Núñez de Arce) y que anteriormente habían servido para la
fabricación de monedas, con Luis de Urbina como director,
el maestro Luis Calixto y cuatro operarios más. Poco
después se instalará una rueda de amolar en los terrenos de
la parte baja del río6. Pero el proyecto real quiere tener otra
dimensión con una producción suficiente que garantice la
cantidad y calidad de las armas fabricadas.
La energía conocida, en este momento, es el agua y por ello
se busca la proximidad del río Tajo. Entre los diferentes
emplazamientos se piensa en la Playa de las Barcas y en el
48. Ciudad industrial y territorio de la Vega Baja en Toledo
paraje de “Buenavista“, donde existe una casa de recreo de
un arzobispo7. El conde de Gazola elaboró el programa para
la Fábrica, y Sabatini desarrolló el proyecto que se aprobó
finalmente en 1775. Ambos compraron unos terrenos de 5
fanegas y 30 estadales pertenecientes a la cofradía de la
Santa Caridad de la iglesia parroquial mozárabe de Santa
Justa y Rufina y el 5 de Noviembre de 1777, ante el
escribano José Cobos, se hace escritura por 32.489 reales y
por una toma de agua por la cantidad de 165 reales que
luego será la boca del canal de Carlos III, para dar
movimiento a las máquinas hidráulicas que hacen mover
las piedras de amolar8. Sabatini redactó el proyecto y un
pliego de condiciones para su ejecución.
Las obras se terminaron en 1780 según la inscripción de la
fachada: “CAROLO III REGE ANNO MDCCLXXX”. En Junio de
1780, época ya de verano, las aguas que llegan a través del
canal son insuficientes para mover las máquinas de amolar.
Se plantea la posibilidad de errores del proyecto y se
reconsideran todas las causas posibles, achacándose esta
falta de agua al mal uso que de ella hacían unos molinos
existentes en el cauce del río Tajo, propiedad del cabildo
catedralicio9. En 1781 se trasladan los enseres a la fábrica y
comenzó el trabajo para lo cual, los operarios bajaron a vivir
en la nueva instalación. La fase de pruebas de la fábrica se
prolongó hasta el 25 de abril de 1783 en que Sabatini
propuso la entrega formal al ministro Múzquiz , que se
realizó el 27 de julio de ese año10.
El edificio responde a la tipología arquitectónica de bloque
compacto11, similar a otras Reales Fábricas. Se diferencia
entre los espacios principales situados en el primer cuerpo
edificado y el espacio de trabajo de la Fábrica situado en el
patio posterior12, adonde llega el canal de Carlos III13. El
edificio tiene planta rectangular de 400 x 125 pies (115,89
por 62,68 metros) y está dividido transversalmente por una
crujía intermedia, conformando dos grandes patios
interiores, casi cuadrados. En la entrada del conjunto se
sitúan el control y cuerpo de guardia a la derecha y la
capilla en el lateral izquierdo. El primer cuerpo del patio
principal estaba ocupado por oficinas. En el segundo patio,
en la zona de la derecha, la fundición de guarniciones y las
fraguas, y a la izquierda el cuarto de pruebas, las otras 6
fraguas y los talleres de cincelado y grabado, habiendo para
cada 6 fraguas un departamento con su pila de piedra
provista para el temple. En el frente del conjunto estaban la
carpintería y los talleres de afilado y acicalado. En el cuerpo
central que separa los dos patios estaba la sala de recepción
de obra terminada. Se diferenciaban así dos patios uno con
un carácter más representativo y el otro con los trabajos de
producción. El primero tenía dos plantas en el proyecto
original de Sabatini y el segundo una sola altura
El alzado principal tiene una composición horizontal con
dos plantas, que se interrumpe con un cuerpo de tres
alturas en su zona central. El plano se organiza en una
retícula horizontal y vertical que ordena geométricamente
la composición. Los alzados de los patios tienen un
tratamiento diferente. El primero de ellos tiene una planta
baja con arcos sobre pilares y una superior con ventanas.
Este esquema compositivo se rompe en el eje principal de
los dos patios en la crujía central y la trasera del cuerpo de
fachada. Para marcar la importancia de este eje se
ensancha el arco central y se estrechan los dos laterales,
solución que utiliza Sabatini en el cuartel de Guardias
Walonas de Leganés. El segundo patio de la Fábrica de
Armas repite esta organización de composición siguiendo
así las enseñanzas de Vanvitelli o Fuga14. Inicialmente tiene
una sola altura y será a principios del siglo XX cuando se
trasformará profundamente construyendo un cuerpo
elevado con estructura metálica al fondo y en uno de sus
laterales y levantando la segunda planta en todo el patio.
El edificio de Sabatini se inscribe en la concepción ilustrada
de la arquitectura con contenidos de una funcionalidad
industrial que suponen un claro salto de la concepción
barroca y con planteamientos tipológicos que se inscriben
dentro de una arquitectura racional, una “arquitectura
pulcra” en palabras de Delfín Rodríguez15, una arquitectura
concebida desde la austeridad funcional, desde la claridad
de la organización y la racionalidad del funcionamiento
práctico, en la que la utilidad de la instalación de la fábrica
es elemento esencial en la definición de lo construido. Las
proporciones y el orden son características esenciales de la
composición final.
La actividad del conjunto va requiriendo cambios y
adaptaciones. En Julio de 1781 se decidió habilitar los
desvanes de la fábrica, ya realizados, para habitaciones de
vivienda de maestros y operarios16. En noviembre de 1783
se solicita dinero para entablar el cielo raso de la capilla17 y
en 1785 se decide no culminar el remate del frontispicio del
reloj por el excesivo peso de las piezas que se regalan al
Ayuntamiento18. En 1786 dirigía nuevas reparaciones el
toledano Juan Sardinero y en 1788 continúa con estas
tareas Jerónimo Caballero19. La actividad de Juan Sardinero
supone una profunda renovación de la obra hidráulica
tanto del canal como de la zona donde se ubican las dos
ruedas modificando gran parte de la obra realizada por
Sabatini hasta el momento de su muerte20.
Con la invasión francesa se trasladaron rápidamente
algunas máquinas en unas carretas a la fábrica de Sevilla y
luego a Cádiz. La fábrica estuvo ocupada desde el 14 de
diciembre de 1808 a Agosto de 1812 saqueando y
quemando sus archivos y su colección de armas. Cuando la
fábrica se organizó en 1813 fue nuevamente saqueada en
1823 con la venida de los “cien mil hijos de san Luis“. En 1831
se instaló un horno de cementación cuyo uso se suspendió
por dificultades económicas. Otra novedad la constituye la
aplicación de la pila Daniell para el dorado de hojas (sistema
de galvanostegia) que se unirá al pavonado azul y sobre todo
a la recuperación de la artesanía del damasquinado21.
1.2. Evolucion de una estructura urbana: la
Ciudad Industrial.
Las nuevas necesidades de los ejércitos de dotar a sus
fusiles de municiones, hace que disminuya la necesidad de
armas blancas aumentando los requerimientos de
cartuchería. En 1870 el Ministro de la Guerra autoriza la
contratación de las máquinas necesarias, herramientas y
hornos de recocido y la construcción de los talleres para
construir los cascos metálicos (vainas) de latón22. En los
talleres montados se realiza la manufactura completa de
los cartuchos. Las obras de instalación del taller comienzan
en marzo de 1870 y terminan en junio del mismo año. En
otro taller contiguo se instalaron los hornos de recocido, los
baños de agua acidulada y los hogares para calentar el agua
y desleír el jabón...23. Poco después se creó un taller de
reparación de maquinaria y otro para la construcción de
balas por fusión instalando para ello dos hornos para fundir
plomo. La necesidad de proteger el edificio había llevado a
pensar en una estructura de murallas externa que lo
defendiese de los ataques externos. De 1874 conservamos
los planos levantados por Muñoz Yerro para la
construcción de una zona de muralla y dos torreones en la
entrada principal. Los planos del Instituto Geográfico y
Estadístico de 1881, de la Fábrica de Armas, dibujan esta
estructura defensiva completa24.
Un siglo después de su puesta en funcionamiento, la
Fábrica de Armas sigue limitada al edificio construido por
Sabatini. El plano del Instituto Geográfico y Estadístico de
188225 presenta el edificio de Sabatini, dos naves a ambos
lados de su entrada principal señaladas como taller de forja
y taller de carpintería, un edificio alargado en uno de sus
laterales dedicado a taller de lima y montura y un conjunto
de edificios mayores al otro lado con caballería, almacén
grande, edificio sin denominación, polvorín y casa cuartel
del polvorín. Ya aparecen construidas las dos torres
defensivas proyectadas por Felipe Martín de Yerro. La
superficie del conjunto es de unos 30.000 metros
cuadrados y existe un tranvía que comunicaba un lateral
del edificio de Sabatini con el Almacén grande.
Las nuevas propuestas de fabricación, las nuevas técnicas y
requerimientos del proceso fabril llevaron a la construcción
de otros edificios anexos al existente. Comenzó entonces
un proceso que, partiendo del edificio de Sabatini y con el
río como borde de uno de sus lados, inició la construcción
de una ciudad industrial que ha mantenido su estructura
hasta nuestros días. “Ciudad, porque en su diseño se
conciben edificios unidos e interrelacionados con vías de
comunicación, con espacios públicos intermedios y ciudad
porque en la concepción de la época, se plantean no sólo las
instalaciones fabriles sino también los equipamientos
generales para los trabajadores: viviendas, economatos,
servicios médicos.....”26. Se adquieren nuevos terrenos, se
introducen mejoras y nuevas instalaciones, a medida que lo
exigían la actividad de fabricación y las nuevas demandas
que el estado y los particulares hacían. Poco a poco fue
creciendo su importancia de producción, agrupándose una
serie de construcciones modernas alrededor del edificio
inicial proyectado por Sabatini, hasta alcanzar en 1918 una
superficie total de terrenos de 240.000 metros cuadrados
con un perímetro de 4.368 metros de desarrollo27. En esta
época, la fábrica está integrada por cuatro actividades
básicas: la fábrica de armas blancas, la cartuchería, la
central eléctrica y los talleres de reparación de maquinaria
y construcción de herramientas.
Patrimonio en Defensa. 49
El proceso de construcción de armas blancas comprende
los talleres de forja, desbaste, acicalado, ajuste y montura,
electroquímico (niquelado, dorado, plateado, etcétera),
pavonado e instrumental quirúrgico. El proceso de
fabricación de la cartuchería Mauser, tiene los talleres de
cascos, balas y cargadores, hornos de recocido, fundición
de hilo de plomo, reconocimiento y elaboración de cajas de
cartón, carga y empaque. Hay un tercer grupo de edificios
destinados a la producción de energía con una central
eléctrica, otra de vapor y un taller electromecánico y
cuanto se refiere a instalaciones eléctricas, atención y
entretenimiento de turbinas, alternadores y motores, que
suministran energía y luz a los diversos talleres y locales. Un
conjunto de edificios están destinados a talleres de
construcción y reparación de máquinas, fundición y
construcción de herramientas.
El quinto grupo de edificios está dedicado a la
ornamentación de armas y elaboración de objetos
artísticos, para lo cual, existe un magnífico taller de
repujado, grabado, cincelado, damasquinado y esmaltado
que con los de galvanoplastia, fotografía y heliograbado,
modelado y vaciado completan tan preciosa instalación. El
sexto lo constituyen los talleres de carpintería,
construcción y reparación de edificios y atenciones
generales. En aquel momento se piensa en una nueva
agrupación destinada a producir cápsulas para el cartucho
Mauser, distribuyéndose la obra en los siguientes talleres:
fabricación de la cápsula, elaboración del fulminato de
mercurio, mezclas o fabricación de la pólvora fulminante,
carga y reconocimiento. Hay también una sala de
reconocimiento y prueba de armas, una galería de tiro, un
laboratorio mecánico y de metalografía, y un laboratorio
químico.
La fábrica, concebida como un espacio vital para las
personas que trabajan allí, cuenta con una serie de espacios
que permiten otras actividades diferentes de las
estrictamente laborales. Se disponen espacios para
oficinas, biblioteca, enfermería, capilla, imprenta, sala de
ventas de modelos, comedor de obreros, escuelas de
aprendices, polvorines, garajes, almacenes de materias
primas y de productos elaborados y pabellón de Jefes y
Oficiales, con una superficie total edificada de 36.060
metros cuadrados, rodeada de extensos jardines, y arbolado
que se va consolidando con el paso del tiempo.
La necesidad de autonomía energética constituye una
prioridad del conjunto, dado el carácter de sus
instalaciones. Para ello se construyen una central
hidráulica y otra de vapor. La central de Azumel utiliza la
fuerza motriz hidráulica del río con dos saltos de agua de
más de 300 caballos cada uno. Las turbinas y alternadores
trasforman la energía hidráulica en eléctrica. Para prever
los casos de estiaje o averías, se construye una central de
vapor de 500 caballos dando servicio a más de 40 motores
de corriente alterna instalados en la fábrica.
Los desarrollos técnicos de la industria militar plantean
nuevas necesidades en el campo de la artillería28.
Inicialmente la Fábrica colabora con la Pirotecnia de Sevilla
50. Ciudad industrial y territorio de la Vega Baja en Toledo
para la construcción de la espoleta de doble efecto. E mayo
de 1922 se decidió la instalación de un taller para su
fabricación y así “el 27 de mayo de 1922 en la Orden del
Establecimiento, se procede a la construcción de un taller
de Forja de Espoletas de 40x20 metros, otro para la
construcción de Espoletas de 40x60 y otro para la carga de
espoletas de 40x40“29. Durante la construcción de estos
talleres en 1923 apareció un mosaico romano del siglo III30.
La Fábrica de Armas ha planteado siempre una posible
diversificación en los productos fabricados. En 1915, ante la
escasez de material quirúrgico, en plena Guerra Mundial, su
majestad el rey Alfonso XIII sugiere al Director General del
Cuerpo de Artillería la creación de esta industria en algunas
fábricas militares. Se construyó un Taller para la fabricación
de material quirúrgico y según catálogos de la época se
llegan a fabricar más de doscientas piezas diferentes que
reciben premios en exposiciones internacionales.
La fabricación de espoletas y artificios desarrollará sus
instalaciones desde 1922 hasta 1958 con la construcción
de diversos talleres que incorporan nuevas técnicas y
procesos de fabricación. Durante la 2ª República, los gastos
de defensa dentro de los gastos del Estado suponían un
16% del presupuesto del Estado, mientras que, durante la
segunda guerra mundial, este gasto llega a ser del 46%. En
1947 España ocupaba el primer puesto en Europa en
porcentaje de su presupuesto destinado a defensa. En 1941
se creó el Instituto Nacional de Industria y en 1959 se creó
la Empresa Nacional Santa Bárbara de Industrias Militares
en la que se integró la fábrica de Toledo31. En la segunda
mitad del siglo XX la Fábrica de Toledo siguió en plena
actividad, el gran salto tecnológico en la fabricación de
espoletas y artificios se realizó en el año 1974, lográndose
un volumen de producción anual diez veces superior al
modernizar las instalaciones32.
Los planos de los diferentes momentos van mostrando la
ampliación acelerada, sobre todo desde finales del siglo XIX
hasta la mitad del siglo XX del conjunto construido. Se
acabó de configurar así la ciudad industrial de amplias
dimensiones y con complejas instalaciones industriales, un
conjunto arquitectónico construido a lo largo de más de
dos siglos. Una arquitectura de ladrillo que refleja los
diferentes momentos históricos y estilos ha conformado
una trama urbana acotada por el río y por la presencia
inicial del edificio construido por Sabatini. Edificios de
planta rectangular con fachadas que van buscando una
mayor ornamentación con el paso del tiempo en sus
recercados de huecos, cornisas y en la creación de dobles
alturas en las fachadas principales aunque interiormente
no existan estas plantas. Una ciudad con sus trazados
viarios, sus recorridos, comunicaciones, instalaciones y
tratamiento vegetal que sirve de ámbito del trabajo y de
vida de numerosas personas que desarrollan su actividad
en su conjunto. Más de mil personas desarrollan su
actividad en esta ciudad industrial dirigida por los militares
del cuerpo de artillería, desde la Academia de Segovia como
ingenieros conocedores y formadores de los oficiales que
llegan a las instalaciones toledanas.
1.3. Modelo constructivo y estructural.
La evolución del conjunto en un periodo temporal que va
desde finales del XVIII hasta mediados del siglo XX nos
permite un recorrido por la historia de la construcción en
nuestro país y las diversas soluciones de materiales y
procesos constructivos.
El edificio construido por Sabatini responde a los criterios
constructivos y a la tecnología existente a finales del siglo
XVIII. Grandes muros de carga en todo el perímetro
soportan los forjados, de madera, de las plantas
intermedias y en la cubierta una gran estructura de madera
de pino cubre la luz del vano existente entre los
cerramientos exteriores y el de los patios interiores. La
piedra aparece como elemento singular en elementos
puntuales de la fachada y sobre todo en la zona del canal en
la que junto a los tratamientos formales clásicos de
estereotomía de la piedra, los grandes despieces y secciones
indican sus funciones resistentes en el espacio productivo
del conjunto. Las soluciones constructivas nos remiten a
los tratados clásicos y así el canal que aparece descrito en el
Archivo de Simancas coincide perfectamente con la
sección del tratado de Benito Bails director de Matemáticas
en la Real Academia de San Fernando desde 1768 y que
publica sus “Elementos de matemáticas” en el que se
incluye en su tomo IX segunda parte la “Arquitectura
hidráulica” con una sección de canal doble que coincide
perfectamente con el construido por Sabatini33.
Desde finales del XVIII hasta un siglo después, la actividad
constructiva es muy reducida. En las imágenes de finales
del siglo XIX se ven algunas naves en la entrada del
conjunto de la Fábrica. La nave situada a la izquierda de la
entrada de Carlos III, recientemente rehabilitada para
Instituto de Medioambiente tiene una estructura muy
sencilla de madera a dos aguas en cubierta y muros de
carga en fábrica de ladrillo que incorporan
ornamentaciones elementales en las cornisas. Los edificios
que aparecen posteriormente en la Fábrica de Armas
corresponden a finales del siglo XIX y principios del siglo
XX. Las primeras naves de gran sencillez son de planta
rectangular con fábricas de ladrillo y estructuras
metálicas. La construcción se realiza con muros portantes
exteriores, realizados en fábrica de ladrillo, y estructuras
metálicas.
Las fábricas de ladrillo pasan por tres momentos
diferenciados: En un primer momento se construyen los
planos de fachada con ligeras decoraciones en cornisas que
se repiten en diversas naves y algún ornamento en los
recercados de huecos de ventanas. En una segunda etapa
las ornamentaciones de cornisas y recercados se hacen más
elaboradas y complejas. Y junto a ello surge, en diversas
ocasiones, la falsa fachada que crea una segunda altura en
el frente, en una escenografía que trata de dar valor
simbólico a una sencilla realidad industrial. Las naves con
estructuras en diente de sierra presentan un frente que
simula una doble planta en sus huecos y tratamiento. La
última fase corresponderá al final de las construcciones
dedicadas a la artillería. Allí aparecen formas de arcos y
decoraciones en cerámica en el perímetro exterior de los
edificios.
Estructuralmente se produce de forma masiva el uso del
hierro en las estructuras de cubierta. Desde el punto de
vista constructivo, también se han producido avances
significativos especialmente en las técnicas estructurales y
la concepción de las formas arquitectónicas. El uso del
hierro en las estructuras ha permitido acometer
construcciones con mayores alturas y luces. La arquitectura
industrial que surge en la Fábrica de Armas a finales del
siglo XIX es de una gran sobriedad y precariedad de medios.
Las fábricas exteriores de ladrillo son muy sencillas en su
concepción y aunque las naves utilizan las estructuras
metálicas en cubiertas se resuelven a dos aguas y luces de
pequeñas dimensiones34.
En la Fábrica de Armas de Toledo el uso del hierro en las
estructuras de las diferentes naves se hace presente a
principios del siglo XX. Las naves construidas en los
primeros años de este siglo se construyen con estructura de
muros de carga paralelos a los lados mayores de la nave y
cubierta de cerchas metálicas a dos aguas. En la nave 8
destinada a Almacén se conserva una curiosa estructura
con secciones importantes en los cordones superiores y una
estructura aligerada y articulada formada por dobles L en
las zonas próximas a los apoyos y tensores de barras
circulares macizas en la zona central. Las cerchas alternan
estas formas con otras aún más ligeras que en sus
elementos inferiores utilizan siempre barras circulares
macizas con nudos articulados. Las cubiertas más sencillas
se realizan simplemente con pares, y cuando las luces son
grandes, se requieren los tirantes para contrarrestar los
empujes horizontales. El empuje de los pares contra los
apoyos se contrarresta con tirantes generalmente de hierro
forjado cuyos extremos entran en una pieza ahorquillada o
son abrazadas por dobles barras...35. La estructura se hace
más compleja en las formas con pendolón, con puente y
jabalcones o con tirante peraltado, con jabalcones y
péndolas. La estructura de la nave 8 es del tipo de cuchillo
de bielas que realiza con gran ligereza la función de
atirantado inferior y cubre una luz exterior de 11,8 metros
para una planta rectangular de 11,8 x 24,6 metros.
La nave 9 (Taller de grabado y niquelado en el plano de
1916) tiene ya una estructura en diente de sierra
consiguiendo así una iluminación por los planos verticales
en una planta rectangular de 11,8 x 33,6 metros. En la nave
número 10 (actual aulario), formada por dos cuerpos
iguales (en el plano de 1916) inicialmente, que se
completan con uno central interior en época posterior, se
usan cerchas formadas en su totalidad por perfiles
laminados en L en todas sus secciones que se unen en
nudos reforzados por cartelas de chapa metálica. La cercha
es del tipo inglés con montantes verticales, unión
horizontal inferior y piezas inclinadas de una a otra división
con cuatro divisiones en cada uno de sus lados. Esta
primera etapa de construcción integrada por los edificios
que aparecen reseñados en el plano de 1905 y de 1916
comprende pues naves con estructura con cercha inglesa y
Patrimonio en Defensa. 51
luces de pequeñas dimensiones resueltas con el cordón
inferior horizontal y montantes y diagonales construidas
con piezas en L que se refuerzan con la presencia de placas
de unión en los encuentros entre piezas con diferentes
direcciones.
Desde 1916 a 1920 hubo una intensa actividad
constructiva en la fábrica de armas de Toledo con edificios
de mayores dimensiones como el taller de fundición
levantado en 1918, el de cartuchería de pistola en 1919 y el
de reconocimiento en 1920 o las diversas centrales
eléctricas. La central de reserva tiene una estructura de
cercha inglesa que aparece dibujada en un plano original
en tela que reproduce la sección del edificio con una
cubierta inclinada 26º respecto de la horizontal. El Taller de
Herramientas (nave 26 hoy convertido en EDAR) tiene una
anchura de 30 metros que se salvan con tres cerchas de 10
metros y dos filas de pilares compuestos intermedios. Son
cerchas de las que se conservan planos originales con
tirantes horizontales formados por dos L de 50.50.7,
tornapunta de la misma sección, pendolón con doble
pletina de 50.5 y pares de 65.65.7. Unos pilares formados
por estructuras triangulares dobles soportan a media altura
vigas en celosía sobre unas grandes cartelas transversales
continuando un segundo tramo de pilar en celosía hasta
llegar al apoyo de las cerchas inglesas que resuelven la
cubierta con lucernarios centrales. La estructura
intermedia estaba pensada para el apoyo de maquinaria y
soporte de diversos mecanismos sirviendo ya, desde su
concepción, a la finalidad práctica para la que se piensa el
espacio. Son estructuras ligeras con secciones muy
pequeñas que confieren una ligereza importante a los
espacios interiores.
La nave 19 (antiguo Taller de envases y actual laboratorio
de Ingeniería Técnica Industrial) tiene una doble estructura
de cerchas a dos aguas con una fila de pilares conformados
por pilares compuestos por perfiles separados, unidos con
piezas roblonadas intermedias. Las cerchas de tipo inglés
tienen una zona en el centro, con lucernario superior para
iluminar así la nave desde la cubierta además de los grandes
óculos frontales. Se resuelven así los problemas de los
espacios de grandes dimensiones con la antigua solución
de cercha inglesa apoyada en sus dos extremos que se
adosan a otros elementos creando líneas de canalones
interiores que utilizarán como bajantes los elementos
estructurales de los pilares de fundición. Se resuelve así la
estructura de una planta rectangular de 31x37 metros con
cerchas que salvan los 15 metros de luz. La nave 20 (antigua
escuela de aprendices y hoy rehabilitada como Pabellón
polideportivo cubierto) tiene cerchas inglesas que cubren la
gran luz de la misma con los dos elementos inferiores
ligeramente inclinados y siete tramos en cada uno de sus
lados. En el centro de toda la nave se produce un gran
lucernario cenital que recorre de un extremo a otro la
longitud de la misma creando un plano de gran intensidad
luminosa al que se han incorporado en la actualidad
paneles de energía solar térmica y fotovoltaica. Son las
cerchas inglesas que salvan mayor luz con una distancia
entre apoyos de 29,6 metros. Las cerchas están situadas a
3,80 metros unas de otras y establecen 13 paños para cubrir
52. Ciudad industrial y territorio de la Vega Baja en Toledo
los 69 metros de longitud de este gran espacio. Son cerchas
con el cordón inferior inclinado y siete divisiones verticales
a derecha e izquierda que dejan una altura libre superior a
los 7 metros lo cual ha permitido crear en su interior un
polideportivo cubierto. La nave de fabricación de material
quirúrgico es también un espacio de grandes dimensiones
con 24x85 metros y estructura con pilares intermedios que
salvan los doce metros de luz entre apoyos. Esta nave ha
sido rehabilitada últimamente (2008-2009). En el Taller de
fundición que se ha rehabilitado como Instituto de
Medioambiente la cubierta se resuelve a dos aguas con
cerchas inglesas de luces de 13 metros que cubren la nave
de 13x50 al igual que ocurre en el Taller de forja
rehabilitado como Módulo acuático.
Al final de este período y principios del momento final de
construcción de las principales naves (1920 y años
siguientes) se comienza a utilizar una solución diferente. Se
construyen grandes cerchas en una de las direcciones de las
naves con apoyo de pilares intermedios y sobre estas se
apoyarán las formas que configuran un conjunto en diente
de sierra. Esta estructura se hace presente en la nave del
Taller de cartuchería de pistola hoy rehabilitado como
Biblioteca General del campus en el que existen grandes
cerchas paralelas a la fachada principal de manera que los
grandes lucernarios se producen en esta misma dirección. La
estructura cubre dos grandes rectángulos adosados de 31 y
25 metros de frente y 35 y 29 de fondo. Las grandes cerchas
rectangulares tienen un apoyo en pilares intermedios de
fundición. Esta misma solución se adoptará en las naves 44
(Taller de construcción de tubos Hot) y 48 (Taller de
construcción de espoletas) con esa doble estructura que en
las fotografías antiguas aparece repleta de maquinaria que
se apoya sobre ellas y se nutre por conductos enterrados para
llevar el aceite, el aire comprimido o la electricidad hasta
cada uno de los puestos de trabajo.
El uso del hierro roblonado con diferente soluciones
estructurales ha marcado los periodos de este breve espacio
de tiempo que abarca los primeros treinta años del siglo XX y
en el que el hierro y las nuevas soluciones estructurales
permite la construcción de espacios de mayores dimensiones
y con nuevos requerimientos de iluminación y maquinaria.
Junto a las cerchas de cubierta realizadas con perfiles
laminados roblonados casi todos los pilares se realizan de
fundición, huecos en su interior en muchos casos, o perfiles
laminados roblonados en otras ocasiones.
Así la Fábrica ha marcado un recorrido por los sistemas
constructivos: desde la madera y la piedra al ladrillo y el
hierro. Soluciones de diseños y formas que enseñan los
modos constructivos de una larga época.
1.4. Organización social y laboral de la
fábrica.
La Fábrica de Armas ha sido una instalación de gran interés
para la ciudad de Toledo por muy diversas razones. Las
dimensiones y producción de la Fábrica hacen que las
instalaciones requieran en sus mejores momentos la
presencia de más de mil doscientas personas trabajando en
la misma. Ello es altamente significativo para la ciudad de
Toledo de manera que en torno a un 15% de las familias
toledanas tenían alguien trabajando en la instalación. La
sirena de entrada y salida del trabajo se oía en toda la
ciudad, para la cual era importante su actividad.
Las instalaciones del conjunto fabril adquieren la
estructura de una ciudad que por su carácter militar
permanecen opacas al resto de la ciudad. Economato,
escuela de aprendices, viviendas de oficiales y obreros,
enfermería y quirófanos dan idea de un conjunto que tiene
un alto nivel de autonomía vital y en cuyo conjunto muchas
personas desarrollan toda su vida. La Fábrica es a la vez
elemento esencial para el resto de la ciudad. Las
celebraciones de la festividad de Santa Bárbara tienen
reflejo en el conjunto y los programas de fiestas elaborados
en la imprenta de la Fábrica indican una actividad que
llenaba la ciudad de Toledo.
La presencia de los técnicos militares, la vinculación a la
Academia de Artillería de Segovia y la presencia de
numerosas personas que han pasado por la Escuela de
Aprendices o por los talleres de la misma en algún
momento han establecido una vinculación social entre la
ciudad y la Fábrica de Armas. La vida del conjunto de la
Fábrica de Armas está así íntimamente relacionada con la
vida de la ciudad de Toledo. Su presencia física, su actividad
y su dinámica económica y social han sido durante muchos
años referentes en la ciudad.
Ahora, iniciada la actividad universitaria, de nuevo la
vinculación de muchas familias se establece, de manera
diferente, pero con el referente físico de la ciudad industrial
junto al Tajo. El campus tecnológico universitario que
acoge a más de tres mil alumnos de diversas enseñanzas
será, con el paso del tiempo, el referente de numerosos
profesionales que han tenido la oportunidad de estudiar en
ese singular campus universitario.
La arquitectura surge así ligada a la vida de las personas,
inicialmente a la actividad productiva y ahora a la vida
docente e investigadora de la Universidad.
2. La Fábrica construída. Un espacio en el
paisaje: el agua y la energía.
La Fábrica de Armas como casi todos los ingenios hasta el
siglo XVIII están vinculados al lugar de producción
energética (cursos de agua esencialmente) o de los
materiales. En este caso, es la presencia del río Tajo la que
condiciona su ubicación. Pero la presencia del río se irá
trasformando a lo largo del tiempo en recurso energético
imprescindible por diversas causas. Inicialmente es la
fuerza mecánica del agua la que condiciona el trazado del
canal de Carlos III que tiene que ser revisado en su trazado
por Sardinero a la vez que se discute con el cabildo
catedralicio el uso de los molinos de Azumel.
A finales del siglo XIX el agua seguirá siendo elemento
esencial para el funcionamiento de la Fábrica de Armas.
“Desde principios de los noventa, el régimen de Canovas
mostraba claros síntomas de agotamiento, de desgaste y
aún de falta de dirección. En este contexto estallaron
nuevas insurrecciones antiespañolas, primero en Cuba (24
de febrero de 1895), dirigida por José Martí, Máximo Gómez
y Antonio Marco y luego (agosto de 1896) en Filipinas,
encabezada por José Rizal, Marcelo del Pinar y Emilio
Aguinaldo. España, por tanto, se veía abocada a una nueva
guerra. Con resultados, además, extraordinariamente
negativos. España tuvo que enviar a ultramar un ejército de
más de 300.000 hombres.”36. La situación en Cuba se
complicará hasta la guerra con Estados Unidos en 1898.
La fabricación de armas, es por tanto, un problema esencial
para la nación, Y en estos momentos se hacen más sensibles
los problemas de abastecimiento de agua por parte de la
Fábrica de Armas de Toledo. Ya en 1896 “el Ministro de
Fomento en Real Orden de fecha 13 de octubre de 1896
manifiesta al de la Guerra de que por los gobernadores de
las provincias de Madrid, Guadalajara y Toledo se
adoptarán, oyendo a los ingenieros jefes, las medidas
conducentes a evitar que se distraigan aguas del Tajo con
perjuicio del caudal a que tiene derecho la Fábrica de Armas
de Toledo”37. El coronel director de la Fábrica de Toledo se
queja de la falta de agua especialmente por las tardes y a
partir de la segunda quincena de agosto. Dado que el
derecho de la fábrica para “utilizar las aguas del río Tajo es
superior y anterior a las concesiones que para riegos y otras
industrias se han dado posteriormente, pero a condición
siempre de que no resulte perjudicado el caudal de la
fábrica y considerando que dadas las guerras en que está
empeñada la nación por consecuencia de las insurrecciones
cubana y filipina, es de la mayor conveniencia para el bien
del servicio el que la fábrica de Toledo no interrumpa ni un
solo momento su fabricación y pueda dar diariamente
29.000 cartuchos Mauser, pues de no fabricarlos tendrían
los que faltasen ser importados del extranjero con notorio
perjuicio para las arcas del tesoro público y de las clases
obreras que trabajan en dicho establecimiento”38. A la vista
de ello se solicita al Ministerio de la Gobernación que
ordene al Gobernador Civil de la provincia de Toledo que
adopte las más enérgicas medidas que le sugiere su celo
con el fin de que no se distraigan aguas de la que es legítima
propiedad posee la fábrica y que de cuenta al referido
centro ministerial sobre las medidas que adopte. Iguales
reclamaciones se producen en 1896 y 1897.
En un momento en el que se están planteando otros
posibles aprovechamientos energéticos, la Fábrica reclama
el mantenimiento del suministro del agua del Tajo como
necesaria para su correcto funcionamiento. En 1898
vuelven a repetirse las reclamaciones con textos idénticos a
los anteriores: “En vista de lo manifestado a este ministerio
Patrimonio en Defensa. 53
por el coronel director respecto a que desde principios del
mes de julio del año actual han venido decreciendo las
aguas del Tajo imposibilitando la buena marcha de los
motores de dicho establecimiento..... y resultando que
dicho director ha hecho sobre este particular las oportunas
reclamaciones al Gobernador civil de la provincia de
Toledo…”39. En un escrito de 1898 se dice: “Su Majestad el
Rey ha tenido a bien disponer que por los Gobernadores de
las provincias de Madrid, Guadalajara y Toledo se adopten,
oyendo a los ingenieros jefes, las medidas conducentes a
evitar que se distraigan abusivamente aguas del río Tajo,
con perjuicio del caudal a que tiene derecho la mencionada
fábrica (Fábrica de Armas)...”40. El asunto llega a la decisión
real y “La reina regente ordenaba tomar las más enérgicas
medidas que les sugiera su celo, con el fin de que no se
distraigan aguas de las que en legítima propiedad posee la
fábrica“(firma Pedro de la Llana)41.
El aprovechamiento del agua seguirá, años después,
presentando problemas y dada la inscripción de aguas que
utiliza la Fábrica por haber sido concedida por el Director
General de Obras Públicas se encarga a D. Rafael
Maldonado, supervisor de las obras de Mocejón, que
compruebe la derivación de un propietario que pide 25
metros cúbicos por segundo en tiempos de estiaje y 157
metros cúbicos en tiempo de máximas aguas para ver si es
posible su autorización42. El 11 de agosto de 1899 el
coronel director de la fábrica vuelve a manifestar el mismo
problema requiriendo la colaboración de los ministerios
de Fomento y Gobernación: “Resultando que en los
pasados años de 1896 y 1897 produjo la Fábrica de Toledo
iguales reclamaciones que en el actual y en su
consecuencia se dictaron por este ministerio de la Guerra
dos Reales Órdenes fechas 7 de octubre de 1896 y otras
dos en 30 de agosto de 1897, dirigidas a los de
Gobernación y Fomento... es de la mayor importancia para
el bien del servicio y para el interés nacional el que la
Fábrica de Toledo no interrumpa ni un solo momento sus
labores y pueda construir diariamente cincuenta mil
cartuchos...”. En vista de ello se vuelve a pedir que se
adopten las “más enérgicas medidas” para garantizar el
agua a la Fábrica. En agosto de 1898 la fábrica ha reducido
su producción a 25.000 cartuchos diarios y con la
seguridad “que tendrá que suspender por completo las
labores si aumenta la falta de agua”43. El agua sigue siendo
un recurso esencial en este final del siglo XIX para los
motores de la fábrica y la fabricación de los cartuchos. Ya
no son las armas blancas sino la pólvora la que sigue
necesitando de este recurso esencial como energía de
funcionamiento.
Por ello el 29 de noviembre de 1900 se decide la compra de
los molinos del Ángel. Se expide escritura a favor del
coronel de la Fábrica de Armas de la capital en
representación del estado con cargo al plan de labores del
material“. De acuerdo con el Consejo de Ministros en
nombre de mi augusto hijo el rey don Alfonso XIII y como
regente del reino autoriza la compra de los molinos del
Ángel y el cigarral de la Olivilla”44. En 1901 se habla de la
compra de los molinos de la Solanilla, del Ángel y del
cigarral de la Olivilla45.
54. Ciudad industrial y territorio de la Vega Baja en Toledo
A principios del siglo XX la energía será necesaria para la
central hidroeléctrica de Azumel que junto con la central de
Vapor, la central de Reserva suministrarán la nueva energía
necesaria para el funcionamiento de la Fábrica de Armas.
Cuando la Fábrica se rehabilite para campus universitario,
la energía del agua se tomará del canal de Carlos III, ahora
no como energía mecánica, sino como energía térmica
capaz de suministrar el calor y frío que necesitan las
bombas de calor que llega a cada una de las naves
convertidas en espacios universitarios46.
La Fábrica de Armas ha definido con su presencia una
estructura de viarios que van desde la puerta de Bisagra
hasta la entrada de Sabatini, que recorren la parte posterior
próxima al rio con el paseo del Cristo de la Vega. Estos
viarios se recogen en la cartografía de finales del siglo XVIII
en el momento de ponerse en marcha la fábrica y sobre
todo en la cartografía a finales del XIX, en los planos de
Coello, Ibáñez Ibero, Palazuelos y Rey Pastor entre otros.
Y junto a ello, su ubicación en la proximidad del río y la
disponibilidad de amplios espacios ha ido generando una
vegetación en la que se ha insertado la instalación industrial
como en su paisaje natural. La vegetación de borde de
ribera, las dos islas del río junto a las centrales de Azumel y
del Ángel y el tratamiento de diferentes especies en el
interior de la “ciudad industrial” han ido conformando un
espacio de grandes dimensiones en el que la arquitectura de
ladrillo convive con amplios paseos de arbolado y zonas
singulares de plazas y espacios comunes junto al edificio de
Sabatini y al taller de cartuchería de pistola.
3. De Ciudad Industrial a Ciudad
Universitaria.
Cuando se plantea el cierre de la Fábrica de Armas de Toledo
se realiza un acuerdo entre el Ministerio de Defensa y el
Ayuntamiento de la ciudad que recalifica los terrenos
exteriores a la Fábrica, propiedad también del Ministerio,
para construir allí viviendas y suelo comercial, cediendo a
cambio el conjunto de las instalaciones de la Fábrica al
Ayuntamiento.
El Ayuntamiento a su vez firmó un convenio con la
Universidad de Castilla-La Mancha por el cual se cedían los
terrenos de la Fábrica a la Universidad para que esta los
rehabilitase como campus universitario. La cesión se realizó
en junio de 1998 y la rehabilitación de la primera fase
(12.000 metros cuadrados) se produce de forma rápida de
manera que en febrero de 1999 se inaugura la actividad
académica en el recinto industrial.
Finalmente el acuerdo de cesión cedió a la Universidad el
espacio comprendido entre la entrada de obreros y la
entrada de Sabatini reservando la zona izquierda para
equipamiento municipal. Recientemente (junio 2009) se ha
firmado un nuevo convenio de cesión del Ayuntamiento de
Toledo a la Universidad de Castilla-La Mancha de manera
que la integridad del recinto de la Fábrica de Armas, que
conforma una unidad, ha sido cedida para campus
universitario. El espacio situado al otro lado del río (zona de
polvorines, hoy parque de la Olivilla) ha sido cedido a la
Fundación de medioambiente para instalar allí un conjunto
de Institutos de Investigación relacionados con el
medioambiente (Instituto del Fuego, Meteorología…)
3.1. Estructura urbana del conjunto.
La Fábrica de Armas constituye un conjunto urbano
singular, con valores especialmente cualificados de
arquitectura, y un conjunto fabril que se ha desarrollado a
lo largo de dos siglos manteniendo sus estructuras iniciales
con las adecuaciones y ampliaciones necesarias. Su
ubicación excepcional junto al río Tajo y frente a la ciudad
histórica contribuye a subrayar estos valores. Frente a la
construcción de instalaciones fabriles que de una forma
muy rápida han modificado el territorio y su entorno, aquí
la implantación se ha realizado en un amplio periodo
temporal. Casi dos siglos de actividad y de trasformaciones
han consolidado una ciudad industrial vinculada a la ciudad
próxima lo cual ha facilitado su integración en el entorno.
La rehabilitación de este conjunto industrial como campus
universitario plantea el mantenimiento de las edificaciones
existentes procurando la ubicación, en cada uno de los
edificios, de los usos más acordes con su realidad
construida. Se ha estudiado detenidamente cada uno de
los edificios proponiendo las medidas de recuperación y las
adaptaciones necesarias a cada nuevo uso. Todo ello
integrado en una estructura urbana definida a lo largo de
los años y como consecuencia de las diversas ampliaciones
que va experimentando el conjunto.
La rehabilitación de la Fábrica de Armas considera el
mantenimiento de la trama urbana interna existente, su
relación con el río, la comunicación con el resto de la ciudad
y la rehabilitación de los edificios con su necesaria
actualización para los nuevos usos con la introducción de
los requerimientos tecnológicos necesarios en las propias
edificaciones y en los servicios urbanos.
Junto a estos criterios arquitectónicos y urbanísticos se
plantean criterios de sostenibilidad47 que integran un
programa energético, un ciclo integral del agua y un
tratamiento medioambiental del conjunto del campus.
Para ello se pone en marcha una planta depuradora de
aguas residuales que da servicio a todo el conjunto (EDAR),
una Central Térmica con distribución de calor y frío
centralizado y utilización de energías renovables. Se define
el mantenimiento de los viarios existentes recuperando los
antiguos pavimentos, se diseña el tratamiento de los
nuevos viarios y las condiciones de urbanización en
jardinería y mobiliario urbano.
El sistema centralizado de climatización tiene bombas de
calor agua agua (tomada del canal de Carlos III) que
distribuye el calor y el frío a través de una red subterránea
con galería de más de un kilómetro de trazado inicial. En
cada nave se utiliza posteriormente un sistema
diferenciado de acuerdo con su diseño Posteriormente se
incorpora una planta de cogeneración y una planta de
absorción de llama directa. Todas las instalaciones se han
localizado en la nave de antiguos garajes hoy utilizada
como Central Térmica. A esta energía se ha sumado la
instalación de paneles solares térmicos y fotovoltaicos
instalados especialmente en los edificios de uso
deportivo48. En un futuro podría ponerse en marcha
también la central hidráulica de Azumel completando así
un conjunto de usos energéticos.
En cuanto a las instalaciones de depuración de aguas se ha
desarrollado una propuesta tecnológica innovadora y
respetuosa con el medio ambiente. Para el tratamiento de
aguas residuales se construye una EDAR (Estación
Depuradora de Aguas Residuales) en el interior de la nave
26 donde también se ubica una planta potabilizadora
(EDAP).
Una red de fibra óptica recorre todo el campus para llevar
las instalaciones de telefonía y de voz y datos a todas las
aulas, laboratorios, despachos de profesores y aulas de
informática. El tráfico de vehículos está restringido en el
interior del conjunto a servicios internos creando grandes
superficies de aparcamientos en el exterior. La Fábrica de
Armas no es solamente un conjunto de edificios sino que
constituye una estructura urbana singular. La ciudad
industrial que allí ha surgido desde finales del siglo XVIII es
la “otra ciudad histórica“, que requiere tratamientos
urbanísticos cuidados y acordes con las construcciones
existentes. La ciudad industrial se ha renovado en sus
nuevas infraestructuras introduciendo redes de nuevas
tecnologías e instalaciones y adecuando los antiguos
edificios a los nuevos usos universitarios.
3.2. Reutilización de edificios.
Las necesidades de la Universidad de Castilla-La Mancha
para acoger el Campus Tecnológico de Toledo y las
enseñanzas que se encuentran ubicadas en diferentes
lugares de la ciudad con instalaciones no adecuadas hacen
que el uso prioritario de la Fábrica pueda ser el
universitario. Y así se recoge en la modificación del Plan
General de Ordenación Urbana de Toledo que establece las
condiciones urbanísticas que posibilitan el desarrollo
universitario del conjunto.
Se estudia la distribución y organización del campus
universitario en base a los edificios industriales existentes y
se planifica la estructura general del mismo. Se define
como criterio básico de partida el mantenimiento de la
realidad industrial como tal en su identidad en los edificios
rehabilitados de modo que en el nuevo uso sea legible la
realidad original del edificio. Para ello se conservan los
Patrimonio en Defensa. 55
elementos básicos como son las fachadas, estructuras
interiores y cubiertas de los mismos en su configuración
interior y exterior.
La rehabilitación del edificio proyectado por Sabatini
plantea la recuperación de su estructura originaria. La
recuperación del canal posterior y el mantenimiento de
todos los añadidos de épocas posteriores en su estructura
productiva, valora de nuevo el carácter industrial del
edificio recuperando, sobre todo, la estructura hidráulica
de su parte posterior.
El proyecto de rehabilitación adapta el edificio a los nuevos
usos departamentales de la Universidad de Castilla-La
Mancha (despachos de profesorado y laboratorios de
investigación). Se consolida la estructura del edificio en sus
muros, forjados y estructura de madera en cubierta. Se
conserva la estructura de comunicaciones interior con los
grandes ejes verticales y transversales de sus galerías. La
estructura posterior de superposiciones y añadidos se hace
más clara dejando en evidencia lo construido por Sabatini
y las transformaciones de principios del siglo XX. Las
fachadas exterior e interior se conservan en sus trazados,
incorporando el lenguaje de carpinterías actuales. Se
restauran elementos singulares como la Iglesia, la
Biblioteca y la sala de oficiales.
Cuando los nuevos usos que se plantean lo permiten se
mantiene la estructura general en cuyo interior se introduce
la nueva función. Es el caso del Pabellón Polideportivo
cubierto o de la Biblioteca. En el Pabellón Polideportivo se
construyen dos elementos en los extremos de la nave para
vestuarios, gradas y aulas y se mantiene el gran espacio
como zona de juego o como gran sala de lectura. Las nuevas
funciones se localizan en el interior de los grandes espacios
industriales que conservan la imagen fuerte de sus
estructuras y grandes alturas. En el antiguo Taller de
cartuchería de fusil se mantiene la unidad en la zona de
cafetería comedor con una estructura secundaria de
cubierta integrada por piezas de madera de diferentes
formas y se compartimenta la zona destinada a salón de
grados, seminarios y aulas en un programa complejo de usos.
En otras ocasiones, los nuevos usos requieren
compartimentaciones del espacio original y controles
térmicos, y lumínicos de las estancias. En el interior de las
naves se opta, básicamente, por una doble solución: el
mantenimiento de la estructura general con la creación de
las divisiones necesarias y la adecuación del mobiliario
como ocurre en los edificios de aulas y en muchos
laboratorios, o la creación de un espacio dentro del espacio
general de la nave con una cubierta interior que acota
volúmenes manteniendo siempre la imagen global del
espacio anteriormente existente. Se hace siempre una
propuesta que permita mantener la unidad del volumen
interno con planos acristalados o con espacios comunes en
los que es perceptible la totalidad del volumen original.
En los últimos proyectos de rehabilitación planteados ha
sido necesaria la construcción de nuevos espacios.
Especialmente en el Módulo acuático se construye un
56. Ciudad industrial y territorio de la Vega Baja en Toledo
nuevo edificio que se une por unas pasarelas acristaladas
con el antiguo Taller de Fundición. La zona de la piscina
cubierta se realiza con paneles de hormigón prefabricado,
zonas en ladrillo visto y revestimientos metálicos que
conviven en una nueva imagen industrial con el edificio
existente.
En el Instituto de Medioambiente un módulo acristalado de
nueva planta une dos edificios de diferentes épocas,
construidos uno de ellos a finales del XVIII y otro a
principios del siglo XX. Un pequeño elemento acristalado en
toda su superficie sirve de unión y distribución a cada uno
de los espacios situados en las dos naves. Interiormente se
opta por el revestimiento en acero negro de los paramentos
verticales, reforzando la imagen industrial desde una
estética contemporánea.
En octubre de 2009 se completa la rehabilitación de la Nave
de fabricación de material Quirúrgico que alberga aulas,
seminarios y departamentos y en uno de sus extremos el
Instituto de Nanotecnología y Nanociencia. Un edificio que
se incorpora al campus en el momento en que se plantean
nuevas enseñanzas como Arquitectura y Traducción e
Interpretación.
En unos diez años se han rehabilitado cerca de 38.000
metros cuadrados y llenado de vitalidad la ciudad industrial
convertida ahora en una ciudad universitaria. El conjunto
de la ciudad histórica industrial se recupera así para
albergar la actividad docente e investigadora, manteniendo
una realidad arquitectónica y urbanística de épocas
pasadas revitalizada con las nuevas tecnologías y con el uso
docente e investigador.
En julio de 2009 se firma el Convenio entre la UCLM y el
Ayuntamiento de Toledo por el que se cede a la Universidad la
zona existente a la izquierda de la entrada de obreros
recuperando así la unidad del espacio para el uso universitario. Las nuevas necesidades de enseñanzas, crecimiento
de alumnos y edificios de investigación completarán la
rehabilitación de esta zona en los próximos años.
La rehabilitación de estructuras industriales se ha
desarrollado, en diversos lugares, fundamentalmente en
una doble dirección: mantenimiento de la ruina como
elemento de un nuevo paisaje o recuperación para usos
culturales. En la Fábrica de Armas de Toledo el uso
universitario mantiene la dinámica de actividad en estas
instalaciones con una nueva significación. La rehabilitación
realizada ha recuperado los espacios industriales que
mantienen sus valores arquitectónicos, alterados y
modificados, con la presencia de los nuevos usos que les
confieren una nueva dimensión. Pero, en esta nueva
lectura, es reconocible la arquitectura industrial que ha
servido de punto de partida al proyecto, manteniendo
elementos básicos de fachadas, estructuras y una
configuración urbana adecuada a los nuevos usos de
docencia e investigación que alberga la instalación
industrial. Un proceso de “reanudar la competencia de
articular los espacios de vida que, a lo largo de milenios,
contribuyó en un mismo movimiento a anclar a los
hombres al medio natural al que pertenecen en tanto que
seres vivos y al incesante reinicio de la institución de la
comunidad…”49. La arquitectura sigue siendo realidad viva
que alberga las nuevas funciones que hace presente esa
“competencia de edificar”50 que tiene el hombre y que es
capaz de adecuarse a nuevos usos y culturas.
4. La Fábrica en el Territorio: la Vega Baja de
Toledo.
La Vega Baja de Toledo es el amplio territorio que se sitúa al
norte de la ciudad histórica, construida sobre la colina, y
que tiene el río Tajo como borde en su margen izquierdo.
Este amplio espacio ha estado ocupado en distintos
momentos históricos con actividades diversas que han
dejado huellas de su presencia.
De época romana queda un espléndido circo del siglo I y
durante la construcción de la Fábrica de Armas se encontró
un mosaico que nos habla de la presencia de villas
residenciales. Con las excavaciones, actualmente en curso,
podemos afirmar que la ciudad visigoda capital del reino en
España estuvo situada en la Vega Baja donde poco a poco,
el yacimiento arqueológico va dejando en evidencia la
estructura de la ciudad que se mantuvo ocupada siglos
después de la llegada de los árabes a Toledo. El complejo
visigodo de Santa Leocadia dio lugar a dos templos: el de
Santa Leocadia que en 1121 estaba ruinoso y en 1162 se
restauró para una comunidad de canónigos regulares y el
de San Ildefonso del que sabemos que existía en 1209 y
tuvo culto durante la Edad Media.
La iglesia de San Pedro y San Pablo pretoriense se
recuperan para el culto llamándose San Pedro el Verde
desde 1124. Se construye la ermita de san Bartolomé en el
extremo occidental del circo romano, de la cual tenemos
referencia en 1302 porque allí se celebraban las reuniones
de la hermandad Vieja de Toledo. También se localizan en
esta zona algunos conventos que ocupan espacios en esta
zona de la ciudad hasta encontrar la oportunidad de
trasladarse al interior del conjunto histórico.
A lo largo del siglo XIV el territorio de la Vega Baja adquirió
una nueva función de manos de la Mesta que la convierte
en descansadero de ganados y lugar de control dentro de la
red de cañadas. Y el propio municipio compró distintas
propiedades para crear un ejido para el pasto de los
ganados destinados al abastecimiento de la población. A
comienzos del siglo XVI se fundó el convento de Mínimos
de San Francisco en la antigua ermita de San Bartolomé. En
la obra trabajan arquitectos como Alonso de Covarrubias,
Nicolás Vergara el Mozo, Juan Bautista Monegro y
Bartolomé Zúmbigo. El año 1515 se construyó el convento
de santa Susana cerca de la Casa de la Monja centro de un
barrio que se despuebla en el siglo XVIII.
A comienzos del siglo XIX las tropas francesas ocupan
como cuartel el convento de San Bartolomé que será
incendiado y demolido en 1845. Las ermitas de San
Ildefonso y del Cristo de la Vega sufrieron daños pero
fueron restauradas para capilla del cementerio del
Hospital de la Misericordia y del nuevo de capitulares
catedralicios hasta que en 1836 se decidió la construcción
del Cementerio General en el extremo norte de la vega
Baja. En 1813 se destruyó también el Brasero de la Vega a
la entrada de la Constitución de 1812 que abolió la
Inquisición. Tras la desamortización de los bienes
municipales en 1855 se acabó el régimen de explotación
agrícola de la zona. Ya el Ayuntamiento trató de cambiar
el uso de la Vega construyendo un canal de riego conocido
como Mina del Corregidor. Al enajenarse las fincas se
continuó con el proyecto construyendo ramales que
permitieron las explotaciones de huertas en la zona hasta
mediados del siglo XX.
La cartografía ha ido dejando constancia de este espacio
de la ciudad en diferentes momentos. Cuando Wyngaerde
visitó Toledo en 1563, hacía dos años que la corte de Felipe
II se había instalado en Madrid, dejando Toledo como
mera capital espiritual del reino, sede primada y núcleo
cultural. El plano de finales del siglo XVIII firmado por
Manuel Carbonero dibuja la Vega Baja dibuja la zona con
el río Tajo como límite, los paseos y alamedas y edificios
como el convento de Mínimos y la Fábrica de las espadas.
El plano levantado y publicado a costa y bajo la dirección
de D. Francisco Coello por D. Maximiano Hijón presenta
una Vega como gran espacio agrícola. Desde la Puerta de
Bisagra salen un conjunto de caminos, uno de ellos
conduce al Cementerio General donde se encuentra con
el Camino de la Vega. Los planos de Reinoso de 1882, de
Rey pastor de 1926 identifican un territorio
prácticamente libre con usos agrícolas y ganaderos en el
que la Fábrica de Armas aparece como elemento aislado e
independiente.
El Convenio firmado entre el Ministerio de Defensa y el
Ayuntamiento de Toledo suponía una modificación del
planeamiento urbanístico para permitir la construcción
de 1000 viviendas y suelo comercial en los espacios
exteriores de la Fábrica, propiedad también del Ministerio
de Defensa. Para controlar el desarrollo de la actuación, el
Ayuntamiento finalmente adquirió a Defensa esos
terrenos y organiza una sociedad denominada Vega Baja
para construir allí las viviendas. Antes de la construcción
se requiere a todos los adjudicatarios (cooperativas y
empresas) la realización de un estudio arqueológico que
acaba poniendo en evidencia la existencia de importantes
restos de época visigoda en la zona.
Por ello se paraliza el proceso de construcción y
urbanización y, a través de una empresa pública (Toletum
visigodo)51, se inicia un proceso diferente de desarrollo
del territorio circundante en base al gran yacimiento
arqueológico, la nueva ordenación urbana de la zona, los
condicionantes paisajísticos y un gran equipamiento
cultural, museo-centro de interpretación del sitio- entro
de Investigación del patrimonio histórico.
Patrimonio en Defensa. 57
La Fábrica de Armas se sitúa así en el entorno de un
territorio cultural en el que se constituye en gran
referente dinamizador por su actividad y por la
rehabilitación realizada y se integra en un territorio de
más de ochenta hectáreas con una significación cultural
de gran importancia en el que la Fábrica es un elemento
más de una secuencia que comienza con el circo romano
del siglo I, el yacimiento Vega Baja que tiene registros
desde el siglo V al IX, y la aportación de la arquitectura
industrial de los siglos XVIII al XX.
La Fábrica, incoada ahora como Bien de Interés Cultural
con la categoría de conjunto histórico, se ha convertido
en elemento esencial referente del territorio y se sitúa así
en una secuencia cronológica y en un valor espacial
dinamizador del mismo por sus nuevos usos integrados en
la realidad social y cultural de nuestro tiempo.
58. Ciudad industrial y territorio de la Vega Baja en Toledo
Notas del autor.
1. Plano que demuestra la parte accesoria donde se han de
colocar las Máquinas de afilar y lustrar las armas en la
Fábrica de la ciudad de Toledo. Este plano especifica en la
leyenda A: Piezas donde están las máquinas. B: Por donde
viene el agua del río. C: Casa donde están las compuertas.
D: Canal para el sobrante. E: Canal que dirige el agua a
la máquina. F: Ruedas de la máquina.... I: Ruedas de afilar.
J: Escalera. L: Alcantarilla para devolver el agua al río.
El “Plano 2º que demuestra la parte accesoria donde se
han de colocar las Máquinas de Afilar y Lustrar las Armas
en la Fábrica de la ciudad de Toledo”. Y otro con los
perfiles del recorrido del agua titulado: Plano de la Real
Fábrica de Armas en la vega de la ciudad de Toledo.
2. PERIS SANCHEZ, Diego, 1999, La Fábrica de armas de
Toledo, I Historia. Se trascribe el texto del Archivo de
Simancas con la descripción del canal. p. 33.
3. PERIS SANCHEZ, Diego, 2008. “La Fábrica de armas de
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Patrimonio en Defensa. 61
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62. Historia de la Fábrica de Armas de Trubia
Historia de la Fábrica
de Armas de Trubia
D. Aurelio Valdés
Este recorrido por el devenir de la Fábrica de Trubia, desde
sus orígenes en 1794 hasta su integración en la Empresa
Nacional de Santa Bárbara en 1987, nos permitirá
contemplar la evolución de nuestra industria militar en el
marco de la historia contemporánea de España.
La formación técnica y científica de los
militares españoles del siglo XVIII
El acercamiento a esta realidad comenzará con una mirada
hacia la trascendental formación científica de los militares
del siglo XVIII, así como a las fábricas de material de
artillería y munición que existían en nuestro país, cuando
surge la fábrica junto al río Nalón.
A lo largo del siglo XVIII la capacidad técnica y científica de
los oficiales de los Cuerpos Facultativos del Ejército de
Tierra (Ingenieros y Artilleros) y de la Armada española
llegará a obtener una cualificación que les equiparará a la
de sus homólogos de los países europeos de nuestro
entorno. Vamos a hacer un breve recorrido por los orígenes
de sus centros de formación.
Seguidamente, se hará un repaso, por los dos siglos de
historia del centro dividido en cuatro periodos. La primera
época nos llevará a sus orígenes en el contexto del fin del
Antiguo Régimen. El periodo de referencia de la historia de
la fábrica coincide con los casi dos decenios que abarca la
dirección del centro por Francisco de Elorza desde su
refundación en 1844. El tercer periodo abarca la segunda
mitad del siglo XIX y está claramente influido por las
profundas transformaciones de la técnica armamentística.
El apartado final corresponde al complejo siglo XX.
En 1717 se establece en Cádiz la Academia de Guardias
Marinas para formar a los oficiales de la recién creada
Marina de Guerra española. Desde la proliferación de la
navegación a través del océano, que superaba la
complejidad técnica del ámbito mediterráneo o europeo, se
requerían unos conocimientos técnicos en el arte de
navegar de alto nivel científico. En la Academia de Cádiz se
estudiaban, en un principio, aritmética, geometría y
trigonometría y en una segunda fase hidrografía,
cosmografía, náutica, fortificación y artillería. A mediados
del siglo se incluirían en el plan de estudios, construcción
naval, maquinas, fluidos, geografía y astronomía. El marco
científico de los marinos españoles era cada vez más amplio
y abundaban las colaboraciones internacionales en algunos
casos con proyectos de gran calado.
El marino Jorge Juan es uno de los mejores exponentes de
esta amplitud de miras de la ciencia militar de la época.
Desde 1735 a1744 en compañía de Antonio de Ulloa,
formado también en la Academia de Guardias Marinas,
encabeza la delegación española de la expedición a Perú,
organizada por la Academia de Ciencias francesa para
medir el grado del meridiano terrestre en el ecuador. Desde
1752 a 1766 fue director de la Academia de Guardias
Patrimonio en Defensa. 63
Marinas y allí fundó un Observatorio Astronómico de
referencia internacional.
El nivel científico y tecnológico se llega a plantear a unos
niveles tan altos que desbordan la formación ordinaria de
los oficiales de la marina requiriendo el establecimiento de
un escalón científico más elevado para un grupo selecto,
que asistiría al Curso de Estudios Mayores donde se
abordarían desde el cálculo diferencial al estudio de cartas
náuticas o la mecánica celeste.
En 1716 se creó la Real y Militar Academia de Matemáticas
de Barcelona con la finalidad de constituir un centro de
formación general para todos los militares, especialmente
para los que habrían de servir en Artillería e Ingenieros.
Incluía un amplio espectro de asignaturas desde las
matemáticas y el dibujo técnico hasta la artillería, la
fortificación y la náutica.
Jorge Prospero de Verboom, encargado de la organización
de los ingenieros militares, escogió para dirigir la Academia
al oficial de Artillería Mateo Calabro que había colaborado
con él en las obras de la Ciudadela de Barcelona. Ambos
representaban dos concepciones muy diferentes de la
enseñanza, el predominio de la tradicional formación
práctica defendida por el primero y el de los estudios
teóricos de alto nivel preconizado por el segundo. Las clases
comenzaron en 1720 y Verboom y Calabro se enzarzaron en
una larga disputa epistolar, que a la larga provocaría la
sustitución del director en 1738 por Pedro de Lucuce, que
es el artífice de las Ordenanzas del siguiente año para la
enseñanza de las matemáticas en el Centro.
La duración de los estudios abarcaba tres años divididos en
cuatro cursos de nueve meses cada uno. Los dos primeros
impartían una formación general a los oficiales del ejército.
Los dos cursos siguientes se dedicaban a la formación de los
oficiales de artillería e ingenieros.
Con este programa la Academia de Matemáticas de
Barcelona impartía en los años cuarenta las enseñanzas
más completas y avanzadas del país, junto con la Academia
de Guardias Marinas de Cádiz. Pedro de Lucuce continúa
como director del centro hasta su fallecimiento en 1774,
con un breve paréntesis entre 1756-1760, en que fue
primer miembro de la Sociedad de Matemáticas de Madrid.
Este periodo institucional de la Academia se tradujo en la
colaboración del personal allí formado en aspectos ajenos
al ámbito militar como es el caso de la participación de sus
ingenieros en obra civil. Así, construyeron además de
fortificaciones defensivas, conjuntos urbanos producto de
reformas del casco antiguo, carreteras, puentes,
acueductos o canales de riego y navegación.
La Academia de Matemáticas de Barcelona proporcionaba
una formación técnica generalista en la que la Artillería era
una parte. Con el rey Fernando VI, durante los años
cincuenta, estuvieron funcionando dos academias
específicas de artillería en Barcelona y Cádiz, que se vieron
obligadas a cerrar sus instalaciones.
64. Historia de la Fábrica de Armas de Trubia
Con la llegada del nuevo rey, Carlos III, hay una clara
concienciación de la importancia del arma y de la necesidad
de concentrar y modernizar sus actividades. El rey cuenta
con hombres de absoluta confianza provenientes del reino
de Nápoles. Con el Marques de Esquilache y el Conde de
Gazola da dos pasos fundamentales, el definir los
cometidos de la nueva Artillería en 1762 a través del
Reglamento de Nuevo Pie y, dos años después, al crear el
Real Colegio de Artillería ubicado en el Alcázar de Segovia.
El nuevo oficial de Artillería que se haría cargo tanto de las
unidades del arma como de las industrias militares,
procedería, exclusivamente, del Real Colegio. El jefe de
estudios del Real Colegio será por poco tiempo el jesuita
Eiximeno, que llevará adelante, con un buen plantel de
profesores un proyecto avanzado y ambicioso centrado en
un alto nivel de enseñanza matemática. Además, era
necesario el dominio de la geometría, la física, la química y
materias semejantes a las citadas en los otros centros de
enseñanza militar, tanto para el adecuado rendimiento del
tiro de cañón, como para la fabricación del material de
artillería, municiones y pólvora.
Dos aspectos más cobraron especial importancia. El
primero será la implantación de manuales de enseñanza
para los alumnos, que sustituirán, como en la Academia de
Guardias Marinas, progresivamente a los apuntes, el
material exclusivo, hasta entonces. Las obras elaboradas
por el profesorado, algunas de ellas tan relevantes como el
“Tratado de Artillería” de Tomas de Morla y las
traducciones de obras científicas enriquecerán una
espléndida biblioteca que superará los 2000 volúmenes en
poco tiempo. El segundo aspecto será la potenciación de la
investigación, contando como referente fundamental, a
partir de 1792 con el laboratorio de química dirigido por
Louis Proust. El centro será uno de los mejores de Europa y
el esfuerzo de su director se manifestará en la publicación
de sus “Anales de Química”.
También el profesorado de la academia participará en
comisiones en el extranjero como la gira europea que les
encargaría a Morla y Guillelmi, el Conde de Lacy, Director
General de Artillería, a consecuencia de la cual se introdujo
en la fundición de Barcelona, a partir de 1792, la
fabricación de material de artillería aligerado siguiendo al
modelo francés de Gribeauval.
Las Industrias de elaboración de material de
artilleria en el siglo XVIII hasta la
implantacion de la Fábrica de Trubia
A comienzos del siglo XVIII el papel de las Fábricas de
material de artillería en España era modesto comparado
con el de países de nuestro entorno. Los planteamientos
reformistas borbónicos aun no habían brotado y tardarían
en hacerlo en medio de los múltiples conflictos bélicos del
reinado de Felipe V.
Al igual que en el siglo anterior, los establecimientos
fabriles pertenecían a asentistas privados, que gozaban de
gran autonomía en la producción del material. Al no existir
una normativa reguladora de los calibres, dimensiones y
características de piezas y municiones, los asentistas
actuaban por su cuenta, apenas controlados por las
pruebas de ordenanza que debían vigilar el contrato de
asiento, firmado por la administración del Estado. El
material se fabricaba en base a conocimientos empíricos
heredados de la tradición familiar y mantenidos con
secretismo. La carencia de rigor técnico y conocimiento de
física y química experimentales, daba lugar a una gran
confusión y diversidad en los productos finales con
componentes de las aleaciones y metodología de
elaboración del producto totalmente dispares en calibre,
peso y demás características de cañones y municiones.
Como se cobraba al peso, las fundiciones producían
armamento de gran envergadura, difícil manejo, escaso
alcance y precisión y pocas garantías de que el tubo no
reventase en cualquier momento.
Este distanciamiento de los avances tecnológicos fue
especialmente importante en el procedimiento de
fundición de los cañones. En España, a mediados de siglo,
se seguía utilizando el fundido en hueco, que originaba
frecuentes desviaciones del ánima con respecto al eje de la
boca de fuego, provocadora de averías y de falta de
precisión en las piezas. En los años veinte, el suizo Juan
Maritz había implantado en Francia el sistema de
barrenado de las piezas que permitía su fusión en sólido y el
consiguiente incremento de su operatividad.
Por entonces existía en España una fabricación
especializada en función del usuario final de la pieza de
artillería, cañones de bronce para el ejército de tierra y
cañones de hierro para la armada. El bronce era más ligero y
eficaz que el hierro pero bastante mas caro. Ambos tipos de
cañones utilizaban un procedimiento de fabricación
integrado por la fundición, el moldeado, y el acabado. Los
cañones de bronce requerían, además, de un afinado previo
para eliminar impurezas.
Vamos a realizar un breve recorrido por los principales
centros de fabricación de material de artillería de la época.
Las Fábricas de hierro estaban ubicadas en Santander y en
las localidades de Liérganes y La Cavada, distantes cinco
kilómetros entre sí. Inició la producción de cañones de
hierro, en la primera de ellas, en 1622, Juan Curcio,
proveedor del ejército español en Flandes. A partir de 1622
compartirá las tareas de fundición con La Cavada. La
ubicación fue elegida por la proximidad de las materias
primas del río Miera y del puerto de Santander. A mediados
del siglo XVIII, con sus cuatro altos hornos en plena
actividad, lograron sus mayores cotas de producción.
El Marqués de Ensenada promovió una comisión científica
a Paris de los marinos Antonio Ulloa y Enrique Enriqui en
1749, que informaron sobre el ya citado procedimiento de
barrenado en sólido inventado por Maritz. Tres años
después los artilleros José Manes y Francisco Estacheria
completaron la información ponderando claramente las
ventajas del nuevo procedimiento.
En 1761, tras una prueba de ordenanza de resultados
negativos sobre los cañones de hierro fabricados en los dos
últimos años, se produjo una intervención técnica en las
fábricas de Liérganes y La Cavada para implantar en ellas la
fundición en sólido, contando para ello con los citados
artilleros. Tras diversas controversias con los asentistas, en
1763 el nuevo Secretario de Guerra, Marqués de
Esquilache, expropió las dos fábricas y las hizo
dependientes de su departamento a través del Cuerpo de
Artillería. En 1771, en plena expansión técnica y productiva
de los cañones, un ejercicio de tiro en El Ferrol provocó la
explosión de una pieza de artillería de hierro fundido en
sólido, con victimas entre sus sirvientes. La desconfianza de
la armada sobre el nuevo procedimiento, así como el
resultado negativo de las nuevas pruebas de ordenanza
provocaron una crisis productiva, que llevó a la marina a
comprar cañones de hierro fundidos en hueco a la
compañía escocesa Carron Company. A partir de 1781 las
Fábricas de Liérganes y La Cavada dependerán de la
Secretaria de Marina y pronto se decidió retornar al
antiguo fundido en hueco en los cañones de hierro. En
1795 tras 160 años de actividad cierra la fábrica de
Liérganes, quedando como proveedor de piezas de artillería
de hierro solamente La Cavada.
A mediados del siglo XVIII la artillería de bronce se fabricaba
en las fundiciones de Sevilla y Barcelona. La primera de ellas
inicia sus obras en 1720. En 1733 se llevaron adelante las de
la Fábrica de Artillería de Bronce de Barcelona. Las dos
fábricas estaban en manos de asentistas y sufrían un
retraso en la cantidad y calidad de sus productos respecto
a sus homólogos europeos, en buena parte debido a que
utilizaban materias primas con muchas impurezas
provenientes de Perú y México, dado su menor coste.
Tras la llegada de las comisiones enviadas a Francia por
Ensenada, a mediados de siglo, para el estudio de fundido
en sólido, el nuevo Director General de Artillería e
Ingenieros, Conde de Aranda, propuso una intervención
técnica, para estudiar su implantación en Sevilla, de
comisionados franceses pertenecientes al equipo de Jean
Maritz, hijo. Tras un largo proceso con abundantes fracasos,
que incluyó el contrato del propio Maritz para trabajar en
las dos fábricas de artillería de bronce, se realizó una
prueba en Ocaña en 1774 para comparar los cañones
fundidos con el procedimiento tradicional en hueco con el
nuevo fundido sólido. Este último aguantó claramente el
envite y el fundido de la artillería de bronce irá desde
entonces, por este camino.
Inicialmente dedicada a la construcción de armas
defensivas, la fábrica de Eugui en Vizcaya, comienza a
producir munición desde 1721. Se convierte en la principal
fábrica de este tipo de España pero a mediados de siglo
sufre varias crisis que le llevaron, incluso, a paralizar su
producción. El Conde de Gazola, que conocía directamente
la problemática, propuso en 1765 la intervención técnica
del Estado y al año siguiente pasó a depender de la
Patrimonio en Defensa. 65
Secretaria de Guerra. En los años setenta se incrementará
notablemente la producción de munición a costa de la
deforestación, por ello se pensó en abrir otra fábrica en la
región para lo cual se adquirió por el Estado en 1784 la
ferrería de Orbaiceta, con el fin de convertirla en fábrica de
munición. A partir de los años noventa se regularizó la
producción.
En 1767, tras el descubrimiento de abundante y rico
material de hierro en las proximidades de San Sebastián de
Muga, en la provincia de Gerona, supervisada por Jean
Marítz y el Conde de Gazola, se aprueba la creación de un
nuevo establecimiento próximo al río Muga que permitiría
diversificar la producción de munición y disminuir su coste.
Maritz elabora una memoria y tras su aprobación redacta el
proyecto de construcción con un alto horno, solamente. A
partir de 1770 comienza la elaboración de material que se
vio reducida, también, por la falta de combustible vegetal.
Las crecidas del río llegaron a provocar la suspensión
temporal de las actividades.
En Cádiz se construyó por estos años una efímera fundición
en Jimena de la Frontera destinada a proveer de material de
artillería y munición a las plazas de América. En 1777 una
Real Célula dispone el establecimiento de la fábrica, los
problemas económicos, el giro político producido en
relación con los colonos americanos, el fallecimiento del
Ministro de Indias, José Gálvez, en 1787 y de Carlos III al año
siguiente, principales promotores del proyecto, las riadas
del río Hozgarganta y el agotamiento de las minas de hierro
ocasionaron su cierre en 1788.
Los inicios de la Fábrica de municiones
gruesas en Trubia
La relación de la monarquía borbónica española con la
Francia republicana era tensa en 1792 y, ante un previsible
conflicto entre ambos países, se reunió el Consejo de Estado
el 18 de junio, presidido por el rey Carlos IV, planteando la
necesidad de establecer una fábrica de municiones distante
de la frontera francesa, donde estaban ubicados los centros
productivos navarros de Eugin y Orbaiceta y el de San
Sebastián de Muga, en el Ampurdan. El 3 de agosto los
Ministros de Marina y de Guerra encargaron al Ingeniero en
jefe de Marina, Fernando Casado de Torres un informe
urgente sobre el lugar más conveniente para la ubicación
de una futura fábrica lejos de los Pirineos. Un mes más
tarde Casado contesta con un detallado Dictamen
indicando que “el que reúne mayores ventajas, me parece
que es el punto de unión del río Trubia con el Nalón, en las
inmediaciones de Udrión, concejo de Grado en Asturias”.
Casado había intervenido en una comisión de espionaje
industrial en Inglaterra en 1788 y, desde comienzos de la
década de los noventa, se convirtió en el principal impulsor
66. Historia de la Fábrica de Armas de Trubia
del empleo del carbón mineral en las fundiciones de
cañones y municiones de hierro. Como hemos indicado
anteriormente, los graves problemas de deforestación
provocados por el consumo de carbón vegetal requerían
una alternativa de carbón mineral, ya probada en Europa.
Su uso combustible en el alto horno requería su
coquización para eliminar el azufre y otras impurezas. Por
ello Casado, además de realizar estudios en La Cavada,
analizó las posibilidades de los recién descubiertos
yacimientos de carbón asturiano y levantó el primer horno
de coq en Langreo.
Su propuesta de Trubia contaba, a su juicio, con muchos
factores favorables. Aguas arriba del Nalón, en Langreo, la
marina gestionaba las minas de carbón. Mineral del que
también disponían terrenos próximos regados por su
afluente el río Lena. En las inmediaciones de la futura
ubicación de la fábrica, concretamente en las faldas del
monte Udrión, las cañadas de Berció y las cuestas de los
Bascones, abundaban los minerales de hierro (hematites,
hierro espatico y mineral cuarzoso). Asimismo, Udrión
contaba con abundantes fundentes de piedra calcárea y
cuarzo. Un factor determinante para la elección, allí, del
asentamiento fabril era la confluencia de los ríos Nalón y
Trubia, que proporcionaban agua abundante y agitada (el
nombre de Trubia en su etimología latina deriva de “turbido”
es decir impetuoso) para el funcionamiento de la fábrica.
Además de la provisión de energía hidráulica necesaria, el
Nalón permitiría, una vez llevada adelante su navegabilidad,
el traslado del carbón mineral de Langreo y orillas del Lena y
el transporte del material fabricado hasta la desembocadura
del río en el puerto de San Esteban de Pravia.
El 10 de noviembre del año 92 hubo una reunión de
técnicos en el palacio del Duque del Parque de Oviedo,
durante la cual en base al Dictamen de Casado se marcaron
las líneas maestras de la creación de la futura fábrica.
Asistieron, además del autor del documento, Jerónimo
Tavern, Capitán de Fragata, el Brigadier Francisco Vallejo y
el Subdirector de la fábrica de Navarra, Capitán de Artillería
Ignacio Muñoz San Clemente. Todos ellos intervendrán,
decisivamente, en el futuro centro.
Oficiosamente, comenzaron los proyectos relativos al canal
de reconducción de las aguas y al levantamiento de la
presa, bajo la supervisión de Tavern, en 1793. El 23
de marzo de este año, tras el aguillotamiento de los reyes de
Francia, Carlos IV declaró la guerra al país vecino.
En pleno conflicto, el 24 de abril de 1794, por Real Cédula,
se dispone el establecimiento de una fábrica de municiones
en la confluencia de los ríos Trubia y Nalón y el traslado a
Asturias de personal de las Reales Fábricas de Navarra y de
las fábricas de armas portátiles guipuzcoanas de Plasencia,
Ermua y Eibar, ante el imparable avance del ejercito francés
al frente del general Moncey por la zona.
En este año las fundiciones de Eugi, Orbaiceta y San
Sebastián de Muga fueron destruidas por los ocupantes.
Sólo quedó en activo la fábrica de cañones de Liérganes que
hubo de cerrar definitivamente en 1795 por agotamiento
de sus hiperexplotadas reservas vegetales. Por si fuera
poco, Casado tuvo que pedir destino a Madrid por motivos
de salud, quedando a cargo del proyecto, de forma
provisional, Muñoz San Clemente, con el apoyo de Tavern.
Ambos analizaron y dieron el visto bueno a los estudios de
Casado, exceptuando la presencia de mineral de hierro en
los lugares indicados en el Dictamen, que ellos, sin
embargo, sí encontraron en San Juan de Castañedo del
Monte, a unos cinco kilómetros de la fábrica. Esta
controversia sobre las minas del mineral de hierro y las
dificultades en la navegabilidad del Nalón, contestada,
especialmente, por Gaspar Melchor de Jovellanos, que
preconizaba la construcción de una carretera carbonera
para poner en contacto la zona minera de carbón con la
fábrica y los puertos de Avilés, Villaviciosa y Gijón,
plantearon otras alternativas de ubicación pero en enero de
1795 el nuevo director de la fábrica, Brigadier Francisco
Vallejo, confirmó el proyecto Casado, cambiando
únicamente la localización de la fábrica, situándola al otro
lado del río Trubia. El terreno elegido tenía una extensión de
234 toesas de largo por 60 de ancho.
Las obras van avanzando con cierto retraso debido a la
carestía económica, al tiempo lluvioso y a la falta de
personal especializado. El 11 de mayo de 1797 se enciende
el primer alto horno de los dos con que cuenta la fábrica, el
Volcán y el Incendio. Las primeras tentativas de fundir el
coque en el horno Volcán no tienen éxito, porque el hierro
no se licua lo suficiente, solidificándose antes del
moldeado. Se optó por utilizar, de momento, carbón
vegetal para la urgente fabricación de munición, dado el
nuevo conflicto bélico europeo, sin abandonar el proyecto
del uso del carbón mineral.
Como Proust había hecho pruebas de coquización en el
Laboratorio de Segovia en 1796 con buenos resultados,
desde Trubia se le enviaron muestras para su evaluación y
se comisionó un viaje de estudios a la fábrica francesa de Le
Creusot, conocida por su utilización del carbón mineral,
acompañado del Coronel Datoli y de un maestro fundidor
de la fábrica.
A finales de 1805 los comisionados volvieron de Francia con
los análisis pormenorizados de la siderurgia de Le Creusot. A
partir de 1806 Proust retornaría a su país, por motivos
personales, sin volver a pisar suelo español. En este año la
fábrica contaría con un nuevo director, el Teniente Coronel
de Artillería Ignacio González Cienfuegos y Jovellanos. Al
año de su nombramiento, realizó un nuevo proyecto de
ensayos con combustible mineral que parecía ofrecer
resultados alentadores, pero en 1808 la invasión francesa
paralizó la actividad de la fábrica e inmediatamente se
ordenó la dispersión del personal de la misma por Asturias y
por el territorio español, especialmente en Sevilla y
Mallorca.
En 1812 se establecieron algunos bayonetistas y cañonistas
procedentes de la fábrica de Oviedo, que fue en realidad el
centro directivo de Trubia, realizando desde entonces los
responsables de la fábrica del Nalón cometidos de
encargados de efectos y celadores de bienes raíces.
La primera época de la Fábrica de Trubia se había cerrado,
quedando por delante años de abandono, el fracaso en la
obtención de coque en horno alto, tal y como se hacia en
otros países de nuestro entorno y los efectos nocivos del
error de la canalización del Nalón.
La época del General Elorza
Finalizada en 1840 la Primera Guerra Carlista, se abre un
periodo de tranquilidad en la monarquía isabelina que
permite, entre otras cosas, analizar la escasa viabilidad del
armamento utilizado en la misma, en particular era
evidente el atraso con respecto al contexto europeo en la
industria del hierro y, en concreto, la de cañones para la
marina y la defensa de plazas y costas. Por ello el Teniente
General Francisco Javier de Azpiroz y Jalón, Director
General de Artillería, encargó al artillero en excedencia,
Francisco Elorza y Aguirre, en 1843, la elaboración de una
Memoria sobre la situación de la fábrica de Trubia y las
posibles soluciones para incentivar su uso, ampliando sus
cometidos a la fabricación de los citados cañones,
aplicando la moderna tecnología del hierro colado. Tras el
minucioso informe, el nombramiento de Francisco Elorza
como Director de la restaurada fábrica de Trubia se produjo
el 18 de agosto de 1844.
Elorza pertenece a la serie de técnicos militares del siglo
XIX, que tienen un claro protagonismo en la revolución
industrial española. En esta línea, por ejemplo, merece la
pena destacar el papel del ingeniero militar Agustín de
Betancourt fundador en 1802 de la Escuela de Caminos,
Canales y Puertos o, próximo a la época que estamos
relatando y candidato también a la dirección de la Fábrica
de Trubia, al General de Artillería Francisco de Luxan y
Miguel, que, como Ministro de Fomento tuvo un papel
fundamental en la creación de la carrera de Ingeniero
Industrial en 1850.
El nuevo director de la Fábrica de Trubia era hombre de
ideas liberales, que defiende contra el absolutismo de
Fernando VII en el Trienio Constitucional, siendo Jefe de
Estado Mayor del General Ballesteros, hasta que la llegada
de los Cien Mil Hijos de San Luís le hacen emigrar en 1823 a
Lieja en cuya universidad estudia Ciencias Naturales,
Metalurgia y Explotación de Minas, interesándose
activamente por la metalurgia en la Fundición de Cañones
de la ciudad. Aprovechó, también, aquellos años para llevar
adelante numerosos viajes de estudios por centros
metalúrgicos de Bélgica, Francia, Alemania e Italia.
Mediante un salvoconducto real regresa a España y, en
situación de excedencia, se dedica de lleno a dirigir y
modernizar, con gran éxito, entre otras, la fábrica de hierro
de La Concepción en Marbella y, posteriormente, El Pedroso
de Sevilla.
Patrimonio en Defensa. 67
Elorza, muy organizado y de proverbial capacidad de
trabajo, comienza inmediatamente su tarea, demoliendo
los viejos hornos y planteando la nueva estructura fabril
capaz de producir cañones de hierro colado del máximo
nivel.
Cinco años después de su llegada a Trubia se inicia la
actividad del nuevo alto horno de coque llamado Daoiz, que
funde, a plena satisfacción por primera vez en España, un
cañón de artillería de a 68 libras. Este mismo año de 1849 se
pone en marcha el otro alto horno trubieco denominado,
Velarde. Las fundiciones se hacían en los hornos cada doce
horas, produciendo más de cuatro mil libras de hierro
colado con 18.000 de carbón de coq, 10.000 de mineral de
hierro y 5.000 de piedra fundente.
El éxito del proyecto tuvo como consecuencia la activación
de múltiples aspectos. Se construyeron también, en la
Fábrica de Trubia, entre otros, un taller de barrenar y
tornear, un taller de fabricación de proyectiles, un taller de
fabricación de armas de fuego, un taller de construcción de
máquinas, dos talleres de limas, así como talleres de
moldería, cerrajería, herrería, carpintería y carretería.
Asimismo, se levantaron un horno de cal y más de una
docena de hornos de fabricación de coque, además de una
acería para la manufactura de acero fundido, que se estaba
iniciando por entonces en España. Al final del periodo se
comenzaría ya la construcción de un taller de acero
fundido de gran envergadura bautizado con el nombre de
Príncipe Alfonso, donde también se elaborarían piezas de
artillería rayada. Con respecto a las materias primas, la
prospección de los caladeros fue eficiente. Como indicamos
anteriormente había que indagar en profundidad sobre la
riqueza del mineral de hierro en el entorno de Trubia y allí
se seleccionaron las mejores minas, entre las que
destacaban las ubicadas en Castañedo y Berció. Se
encontró un nuevo fundente de piedra caliza capaz de
proporcionar la necesaria liquidez al hierro colado en La
Casa de la Pólvora. En cuanto a la provisión del combustible,
además del carbón mineral de Langreo, se logró la
concesión de las minas de Riosa.
Un tema especialmente importante fue el del transporte. Si
era fundamental garantizar el movimiento del material
fabricado en Trubia, lo era aun más el relativo a la provisión
de materias primas. En este aspecto, se llevó adelante, con
gran retraso con respecto a las previsiones de finales del
siglo XVIII, el tendido de puentes sobre los ríos Trubia y
Nalón. Se construyó también, la carretera de Trubia a
Oviedo y se llevaron adelante distintos caminos que unían
la fábrica con las minas de hierro y carbón, aunque en
algunos casos, como el de Riosa, las dificultades de tránsito
eran enormes, siendo necesario conducir carros a través de
caminos empinados y estrechos, lo que encarecía mucho la
fabricación de los materiales. También se llego a tratar de
negociar la construcción de un ferrocarril, que uniera la
mina con la Fábrica de Trubia.
Elorza trabajó intensamente en el desarrollo normativo de
la institución, tanto a través de la regulación de ensayos
permanentes de materiales, como con la propia
68. Historia de la Fábrica de Armas de Trubia
organización de la fábrica en 1852. Se llegaron a fijar las
proporciones que había de llevar la fundición del hierro de
Trubia en lingotes de distinta procedencia.
Las pruebas comparativas entre el material propio y el
fabricado en el extranjero eran habituales y con resultados
frecuentemente positivos para la fábrica. Uno de los casos
más llamativo fue el del cañón de a 12 fabricado en 1855
que resistió la prueba de 5.100 disparos, siendo la vida
oficial de las piezas de entonces de 700.
Las armas de fuego portátiles se revolucionaron en los años
cuarenta del siglo, con la carga de municiones por la
recámara y el rayado de ánima que transformaron el arte de
la guerra al aumentar el alcance, la precisión y la frecuencia
de los disparos. Pero la artillería tenia dificultades para
adaptarse a estas reformas tecnológicas especialmente en
lo que se refiere al ajuste estanco de los gases en la
recámara y al coste desorbitado que supondría la reforma
completa de todos los tubos de artillería en
funcionamiento.
Aunque la aceptación general de la retrocarga requirió mas
tiempo, el rayado de cañones de artillería con avancarga
que había iniciado el oficial de artillería piamontés
Giovanni Cavalli en 1846 tenía mas posibilidades, ya que
desde la segunda mitad del siglo se realizaban ensayos
positivos en Francia, Bélgica e Inglaterra, de modo que, en
noviembre de 1858 la Dirección General de Artillería
dispuso que se procediese al ensayo del rayado en las
Fábricas de Trubia y Sevilla.
Elorza presidió la comisión de la primera, que se encargó del
barrenado de un obús de 16 con tres rayas de 8 mm de
profundidad y 60 mm de anchura. Las pruebas tuvieron
lugar en la costa de Gijón, el año siguiente, con buenos
resultados en aumento del alcance y precisión, pero a los 22
disparos la pieza reventó. Tras algunas mejoras en los
experimentos, en el mes de noviembre de 1859 se declaró
reglamentario el cañón de 16 mm de avancarga, largo con
lo que se iniciaría un proceso trascendental en el
armamento pesado.
En cuanto a la munición el cambio de rayado supondrá la
desaparición de los proyectiles esféricos. Cavalli propuso el
empleo de proyectiles oblongos preparado para girar en
torno a su eje con dos aletas que entraban en el rayado del
ánima, posteriormente sustituidos por otros de material mas
blando que fueron los utilizados ya en Trubia y en Sevilla.
Las reformas producidas este año en el material de artillería
fabricado en Trubia alcanzaron también a los montajes. En
1849 se construye en Trubia la primera cureña de hierro
colado para cañones de bronce de 15 y 13 mm.
La relación de la Fábrica de Trubia con otros países fue más
habitual desde el inicio de los proyectos de renovación. Así se
constituyeron otras muchas comisiones de estudio para
conocer las experiencias internacionales. También, en ocasiones, se contó con material y personal foráneos en las actividades de la fábrica. Vamos a citar tres experiencias singulares.
La deforestación provocada por el uso del carbón vegetal
había cesado desde el uso exclusivo del combustible
mineral por Elorza, pero era necesario cubrir el vacío
forestal y en contacto con Alemania, Francia y Bélgica se
plantaron, según el diccionario de Madoz, casi 36.000
árboles en cinco años, de cuarenta especies, que entonces
eran exóticas en el país.
Más trascendental fue para la fábrica el apoyo exterior a
uno de los proyectos más personales de su director, la
creación en 1850 de la Escuela de Formación Profesional
Obrera. A partir de 1846 la fábrica comenzó a contratar a
maestros especializados en fabricación de material militar
europeo para formar a los aprendices. Las materias que se
enseñaban eran muy diversas desde la fundición y
maquinaria, a la aritmética o el dibujo técnico, pasando por
las bellas artes. Desde entonces han salido más de un
centenar de promociones de aprendices con una formación
técnica muy valorada, no solo en el ámbito específico de
Trubia, sino en todo el contexto industrial asturiano,
garantizado, de esta forma, la necesaria continuidad en la
experiencia profesional que requiere un organismo de estas
características.
Gran interés, tuvo también el desarrollo de la sección de
estatuas, bustos y adornos del taller de molderia, donde se
formaron aprendices, bajo la dirección técnica de
especialistas europeos, entre los que destacó el maestro
del taller belga Carlos Bertrand, contratado en Lieja en
1846. Roberto Suárez en su obra “Fábrica de Trubia 17941987. Historia y producción artística”, además del riguroso
y documentado desarrollo histórico del centro, de lectura
obligada para los estudiosos del mismo, hace un
pormenorizado análisis de las artes industriales que se
desarrollan en sus talleres.
Los últimos años de Elorza al frente de la Fábrica de Trubia
estuvieron empañados por la acusación de mal empleo de
los fondos en su gestión. Superado el trance en 1863,
Francisco Elorza asciende a Brigadier y es destinado a la
Junta Superior Facultativa. Continuará con sus viajes al
extranjero y concibiendo propuestas de actuación, que, en
algunos casos estarán vinculadas a su querida Fábrica de
Trubia, como la construcción de un cañón de 24 cm, copia
de los cañones franceses de marina, que en número de
cuatro fueron enviados a las Islas Filipinas.
Falleció diez años después de su marcha de Trubia.
Del período Elorza a la Crisis del 98
En el quinquenio siguiente a la salida de Elorza de la
dirección de la Fábrica de Trubia, la producción sufrió un
gran parón, que supuso, entre otras cosas, el apagón del
último alto horno en 1866, planteando la adquisición de
acero a la industria privada.
En estos años la producción se dedicó fundamentalmente al
artillado de cañones de costa, fortalezas en zonas fronterizas
y buques de guerra. A partir de 1868 y durante un decenio, la
complicada situación política española afectó a los
presupuestos del Estado y el país se desmarcó del progreso
técnico europeo.
A finales de los años setenta, abandonada la artillería lisa,
prolifera la fabricación de cañones y obuses rayados y
vuelven las piezas antiguas a la Fábrica de Trubia para
zuncharse y rayarse. Pronto empiezan a construirse aquí los
primeros cañones de retrocarga de 24 cm con proyectiles con
tetones y se transforman los cañones de bronce lisos de 13
cm en cañones de retrocarga de 14cm Con el empleo de la
pólvora sin humo crecen también el peso y la longitud de los
nuevos cañones.
En este contexto, la fábrica necesitó profundas
transformaciones para adaptarse a los nuevos tiempos, tanto
en lo que se refiere al volúmen del continente de los talleres,
como las características de su contenido, cuya maquinaria
era escasa y anticuada.
El acero emerge combinado con el hierro o utilizado en
exclusiva en los diferentes cañones. El sistema adoptado
planteaba artillería entubada y zunchada en los grandes
calibres y el acero, en principio, como material exclusivo de la
artillería ligera.
Las nuevas piezas requerían talleres mayores adaptados a los
emergentes procesos de fabricación con elementos, como los
zunchos y manguitos. Su mayor peso y tamaño precisaban
nuevos hornos y fosas. Los proyectiles de elaboración más
compleja y cada vez más pesados, necesitaban
procedimientos con más operaciones y nueva maquinaria.
Los nuevos ensayos de materiales requerían reformas en el
probadero de artillería y la instalación de un laboratorio
mecánico para pruebas de metales. Las grúas debían
adaptarse al mayor volúmen y peso aumentando, por tanto,
su tamaño y potencia. Se requería, con todo ello, la
utilización de más vías de ferrocarril, tanto dentro de la
fábrica, como en conexiones externas.
Las reformas de la Fábrica de Trubia no contaban con una
ampliación presupuestaria. Había que hacerlas en paralelo
con la producción ordinaria de armamento y material de
guerra. De un total de 147 millones de pesetas del
presupuesto anual del Ministerio de Guerra, se contaba con
6,5 o 7 para material de artillería. En concreto, la Fábrica de
Trubia recibió casi 25 millones de pesetas en la década de los
80 (de ellos, 17.500.000 para material de guerra, 3.700.000
para vía férrea y 2.600.000 para maquinaria).
Por ello se hizo un ajuste económico pequeño, continuado y
a medio plazo del coste de adaptación de las instalaciones,
sin perder de vista el objetivo de la fábrica, que era la
construcción del material bélico.
Además, en estos años, se estableció una pugna entre
artilleros partidarios de la fabricación de material de
Patrimonio en Defensa. 69
artillería en bronce comprimido, siguiendo la estela del
suizo Uchatius y los defensores del avance técnico de acero,
entre los que estaba el personal de la Fábrica de Trubia. En
1885 el General Quesada, Ministro de la Guerra, envió a
Inglaterra una comisión para investigar sus instalaciones
de fabricación de artillería de acero y averiguar el coste que
supondría su implantación en España. A su regreso se
decidió llevar adelante el programa de fabricación de
artillería de acero en nuestro país, en un principio
proponiéndoselo a la industria privada y tras la carencia de
respuesta, encargándoselo a la Fábrica de Trubia. No
obstante, hubo que esperar hasta 1892 para ver satisfechas
las aspiraciones de renovación técnica del centro asturiano.
En 1892 se produjo una reforma decisiva en la Fábrica de
Trubia. Le permitirá fabricar 40 cañones al año, hasta llegar
al 24/45 de costa, así como el mismo número de montajes y
4.000 proyectiles. Lo que supondría la producción de un
millar de toneladas de material bélico al año. Para ello, el
centro contaba con un presupuesto medio anual de
2.300.000 pesetas.
Asimismo, en los nuevos talleres de fundición, forja y
temple de acero se proveerá del material de este metal, que
necesiten las fábricas de Sevilla y Oviedo para su
producción de cañones y fusiles, respectivamente.
La Fábrica de Trubia contaba, en estos momentos, con una
superficie de 20 Ha. y consumía anualmente, 2.500
toneladas de hierro y 12.000 de carbón. En su trabajo
consumía una fuerza motriz de más de 800 caballos. Para el
transporte del material contaba la Fábrica con cerca de 4
Km. de vía férrea, de enlace entre sus talleres y la vía general
que unía Trubia y Oviedo.
La institución tenia entonces una plantilla de un Coronel de
Artillería Director (en este momento, era Ramón
Fonsdeviella), un Teniente Coronel de Artillería Subdirector,
tres Comandantes de Artillería Jefes de Sección, cinco
Capitanes de Artillería, un Comisario, dos Oficiales de la
Administración Militar, un Médico, un Capellán, dos
Maestros Principales, cinco Maestros de Fábrica, cuatro
Maestros de Taller, 17 Auxiliares y 1064 Obreros.
La Fábrica se dividía en tres Secciones.
La primera incluía los talleres preparadores, en los que se
fundían cañones, proyectiles, y acero, se afinaban lingotes y
se realizaban labores de prensado y limado. Incluía un
laboratorio químico. En fundición de cañones se contaba
con ocho hornos de reverbero, que fundían hasta 50
toneladas de hierro y podían llenar un molde de 12 metros
de longitud. En el taller de fundición de proyectiles y piezas
diversas, se contaba con dos hornos de reverbero, cuatro
cubilotes y dos hornos verticales de viento. Aquí se fundían
proyectiles de hierro colado y el material diverso que
necesitara la Fábrica, incluidas las bellas artes. La fundición
de acero se ubicaba en un taller de hierro y cristal que
contenía un horno de 12 toneladas Siemens que permitía
conseguir todas las gradaciones del acero hasta ese
tamaño. El taller de prensa de forjar acero, contaba con una
70. Historia de la Fábrica de Armas de Trubia
de mil doscientas toneladas, movida mediante una
máquina de vapor. El taller de afino y forja incluía, desde
1865 un taller de zunchos, tres trenes laminadores, tres
martillos de vapor y un martinete. El taller de construcción
de limas y un laboratorio dotado con material de última
generación, cerraban los componentes de esta sección.
La segunda sección incluía talleres de fabricación de
artillería, proyectiles y montajes, construcciones diversas y
las fraguas a mano. El taller de artillería estaba montado en
una nave de 121 metros de largo por 25 de ancho, cubierta
con estructura metálica y dotada de luz cenital. Además
contaba con paredes, cuyas ventanas eran arcos de medio
punto acristalados de más de cinco metros de altura. La
maquinaria del taller constaba de 107 elementos, que
incluían, desde 25 tornos mecánicos de cañones, zunchos y
muñones, hasta bancos de barrenar, grúas y una prensa
hidráulica. El taller de fabricación de proyectiles también
contaba con arcos y columnas de hierro y con 48 máquinas
diversificadas, a las que daba movimiento una máquina de
vapor de 25 caballos. El taller de montajes los construía
para todo tipo de cañones y elaboraba chapas de hierro
para usos múltiples. Contaba con 52 máquinas. Por último,
el taller de fraguas tenía 27 máquinas en una superficie de
casi 900 metros cuadrados bajo luz cenital.
La tercera sección tenía a su cargo la elaboración de
modelos, el taller de aprendices, la carpintería y los talleres
de atenciones generales y mantenimiento. Con respecto al
taller de aprendices, seguía la línea marcada por Elorza, a
mediados de siglo, contando en 1892 con 55 alumnos, la
mayoría de ellos vinculados familiarmente al personal de la
fábrica. El prestigio de esta formación continuaba siendo
notable, permitiendo la integración de los titulados en la
misma fábrica, o en otras del Estado por oposición o en la
empresa privada.
Especialmente importante era el reconocimiento y prueba
del material que entraba y salía de la fábrica, incluyendo, en
el caso de hierros y aceros, análisis químicos y pruebas
mecánicas muy rigurosas. En el probadero de cañones se
disparaba a la montaña próxima o en un túnel de arena de
50 metros de espesor. Se contaba para estas pruebas con la
plataforma de asentamiento, las vías de ferrocarril, diverso
material móvil y una grúa de 60 toneladas. Las pruebas se
verificaban en apenas cuatro horas para un cañón de 50
toneladas.
Por último, directamente dependiente de la Subdirección
de la Fábrica estaban la sala de dibujo, el departamento de
contabilidad y una importante biblioteca.
Mención especial, en estos años, hay que hacer a las piezas
fabricadas en Trubia por algunos proyectistas, “artilleros
inventores ilustres de los cañones de sus nombres”, según el
“Soneto” de Juan Pérez de Guzmán.
El Capitán de Artillería Fernando Álvarez de Sotomayor, en
1880, propuso un sistema de tres modelos de piezas de
artillería, que, tras su estudio por los responsables del
Cuerpo se acordó fabricar en Trubia la pieza ligera de 8 cm
de chapa. Con este material se armaron dos baterías a
caballo, nacidas a mediados de la década. Curiosamente, las
piezas ligeras del diseño Sotomayor tenían más potencia de
tiro que otras contemporáneas más pesadas. La vinculación
de Sotomayor con Trubia fue más intensa. Allí estuvo
destinado varias veces y en la fábrica se llevaron adelante
varios proyectos suyos más, como el del cañón de tiro
rápido de 7,5 cm arrastrado por seis mulas.
El artillero ovetense Salvador Díaz Ordóñez alternó, a lo
largo de su vida militar, sus destinos en la Fábrica de Trubia,
de la que fue Subdirector en 1890, con las Unidades del
Arma. En 1884 proyectó un cañón de 30,5 cm de hierro
fundido, que se construyo en Trubia, limitando su longitud
para evitar tener que adquirir nuevos bancos de barrenar,
tornear y rayar. La experiencia le llevó a proyectar un
sistema completo de piezas de costa, compuesto de tres
cañones de 21,24 y 30,5 cm, así como tres obuses de los
mismos calibres. Como en Trubia se contaba en 1886 con
tornos más largos para la construcción de los cañones
“Hontoria”, del navío Pelayo, no haría falta entonces,
acortar las piezas. Los cañones de 21 y 24 cm se
denominaron modelo 1891, al igual que los obuses de este
calibre. El cañón de 30,5 será modelo 1892.
El Teniente Coronel de Artillería de la Armada, José
González Hontoria, había planteado en 1870 el primer
proyecto de fabricación nacional de armamento rayado
para buques, cuya pieza experimental fue fabricada en
Trubia. Las guerras civiles del periodo paralizaron el
proyecto. Nueve años después presento uno nuevo de
cañones de retrocarga para la marina, muy avanzado, que
incluía piezas de 7 a 20 cm de calibre. Los mayores de 16, 18
y 20 cm eran de hierro colado con tubo interior de acero; los
de 12 y 9 cm eran de acero zunchado y el de 7 cm de acero
sin enzunchado. Dos ejemplares de cada calibre se
fabricaron en Trubia e hicieron sus pruebas en 1880 ante
una comisión presidida por el propio Hontoria. El resultado
fue positivo y se procedió a la fabricación de algunas piezas.
Tres años después Hontoria presentó un nuevo proyecto
con un buen resultado de pruebas para otra serie de
cañones de la armada de los cuales los de mayor calibre, de
28 y 32 cm, se construyeron en Trubia para el navío Pelayo.
Después de la reforma de 1892, durante la guerra de Cuba, el
Ministerio de la Guerra decidió instalar en Trubia el material
necesario para potenciar la fabricación de artillería de costa
hasta un calibre máximo de 25 cm Para ello, se levantaron
nuevos talleres. También se decidió construir un taller de
cartucheria metálica para incrementar la producción de
cañones de tiro rápido hasta un calibre de 15 cm.
La derrota del 98 provocó una enorme conmoción en
España. Además del coste económico del desastre, los
españoles se vieron moralmente afectados por la pérdida
de los últimos territorios de ultramar. El Ejército y la
Armada tuvieron, evidentemente, un protagonismo
negativo en los sucesos, que les pasó factura ante la
opinión pública, muy reacia a que el país afrontara nuevos
costes para reconstruir unos efectivos militares en buena
parte destruidos en la contienda.
La Fábrica de Trubia en el siglo XX
Comienza el siglo con la desestimación por Real Decreto de
22 de enero de 1900 de una propuesta de adquisición de la
Fábrica de Trubia por una sociedad hispano francesa que se
comprometía a elaborar en ella el material de guerra
necesario para poner el país en estado de defensa, con la
colaboración de ingenieros y obreros franceses.
En enero de 1908 salía adelante la Ley Maura-Ferrándiz,
que afrontaba la reconstrucción de la escuadra española
tras el desastre del 98. A la Fábrica de Trubia se le encargó la
elaboración de cañones para las baterías secundarias de los
acorazados. Concretamente de 101,6 mm con 50 calibres
de patente Vickers. Se fueron mejorando los talleres de
fundición de aceros y se montaron otros nuevos como los
de montajes y herramientas. También se contó con
maquinaria más potente y aparatos de precisión que
permitieran unificar, con la máxima solvencia, los ensayos
requeridos.
Obtenidos los derechos de producción bajo licencia de
material Schneider, se lleva adelante la fabricación del
cañón de campaña de 7,5 cm, así como del de montaña de 7
cm.
La Primera Guerra Mundial potenció, claramente, la
industria militar y en Trubia no fueron ajenos al nuevo
impulso. Así se pone en marcha la fabricación, con patente
Schneider, de un obús de 15,5 cm, modelo 1917, que
compatibilizaba su potencia de tiro con la movilidad. Su
eficacia quedó plenamente demostrada en la Campaña de
Marruecos, lo que proporcionó una larga vida en la
producción de la fábrica hasta los años sesenta. Mas
adelante se fabricaría el modelo Schnider de 10,5 cm para
montaña, modelo 1919.
Una de las novedades bélicas que surgieron de la
experiencia de la Guerra Mundial fue el carro de combate.
Su fabricación requería instalaciones nuevas, que se
llevaron adelante en terrenos del antiguo probadero. El
taller de carros permitía reproducir modelos extranjeros de
eficacia comprobada en la guerra y, al mismo tiempo, llevar
adelante estudios con los medios experimentales
adecuados para lanzar un modelo español propio. Allí en
1925 el Capitán de Artillería Carlos Ruiz de Toledo diseñó
un proyecto basado en el francés Renault FT-17. El carro
ligero de combate para infantería modelo Trubia 75 H-P,
serie A, de tiro rápido será el primero de su género fabricado
en España, tras las pruebas favorables en Carabanchel. Su
producción cesaría en 1936.
También en material de artillería aparecen proyectos de
origen español. En 1927 el Comandante de Artillería
Antonio Ramírez de Arellano presentó ante la Comisión de
Experiencias de Artillería un modelo de cañón de 40 mm,
que fue declarado reglamentario en 1933, iniciándose su
fabricación en Trubia. El material, ligero y desmontable,
estaba al nivel de la fabricación europea de la época. El
Comandante Arellano proyectó, además, una variante del
Patrimonio en Defensa. 71
cañón destinada a instalarse en el carro de combate Trubia,
que no se llegó a fabricar en serie, ante la citada
interrupción de la producción de carros.
a una nueva Dirección General de Material e Industrias
Militares bajo dependencia directa del Ministro de la
Guerra.
En los años treinta la fábrica ocupaba una extensión de más
de 300.000 metros cuadrados, de los cuales una quinta
parte estaban edificados. Haremos una breve referencia a
los talleres de acero y artillería, por su especial interés en
estos años.
La revolución de octubre de 1934 provocó que a lo largo
del día 6 la Fábrica de Trubia, con su correspondiente
partida de armamento, pasase a manos de los
revolucionarios. Entre las piezas de artillería se
encontraban 16 cañones “Ramírez de Arellano” de 40 mm,
que fueron utilizados inmediatamente, por su fácil manejo
y ligereza, contra las fuerzas del ejército regular sitiado en
Oviedo. Curiosamente, el propio Comandante Arellano, que
se encontraba en la ciudad, hubo de soportar el asedio de
los insurgentes en la Fábrica de Armas de La Vega y
comprobar, personalmente, los efectos del material que él
mismo había diseñado.
Con respecto al primero se llevó adelante un notable
esfuerzo para dotarle de hornos de última generación. Dos
Martin Siemens de 40 y 15 toneladas, un Fiat Demag de 10
toneladas y un pequeño horno eléctrico de ensayo de 300
kilogramos para pruebas científicas de obtención de acero.
El taller de fundiciones diversas, ubicado en las antiguas
escombreras, estaba equipado de los elementos necesarios
para moldear las piezas en todo tipo de aleaciones y aceros
con un rendimiento óptimo. El taller de embutición estaba
destinado al laminado y punzonado de los proyectiles de
acero. A su lado estaba ubicado el taller de temple para el
tratamiento del acero. El taller de montajes se adapta a las
rápidas reformas del sector con su aligeramiento y mayor
resistencia, dando paso al acero moldeado, forjado y
laminado y a los montajes de chapa.
En el amplio taller de artillería se llevaba adelante un
trabajo de gran precisión, por personal muy especializado,
que reconocía minuciosamente el material elaborado al
pasar de una operación de fabricación a la siguiente.
Desde comienzos de siglo, se avivó la gestión de beneficio
social para los trabajadores de la fábrica y sus familias.
Especialmente importante fue el esfuerzo realizado
durante la Dictadura de Primo de Rivera. En Trubia se
levantó un espectacular casino con amplio equipamiento,
que incluía una biblioteca muy bien provista y en la planta
baja del edificio un moderno teatro. Al lado del casino se
construyó una plaza de abastos de diseño vanguardista,
una casa de baños y un comedor para obreros de mobiliario
muy funcional. En los locales del edificio tenia su sede la
Institución de la Gota de Leche y la estufa de desinfección.
También se contaba con un lavadero mecánico y una
enfermería clínica y hospital de urgencia con modernas
instalaciones, que incluían rayos X para atender a los
obreros y a sus familias.
La complejidad política de la época afecta, lógicamente, al
centro fabril y sus moradores. En 1926, Primo de Rivera
disuelve por tercera vez el Cuerpo de Artillería, lo cual
afecta directamente a la industria militar española,
produciéndose una confusa renovación de personal, con
inevitables consecuencias de producción. El 7 de febrero de
1932 se crea el Consorcio de Industrias Militares por el
Ministro de la Guerra, Manuel Azaña, con un Consejo de
Administración dependiente del Ministerio, que incluía las
Fábricas de Toledo, Sevilla, Granada, Murcia, Oviedo y
Trubia. Las tensiones, de todo orden, provocadas por la
reorganización administrativa y competencial dieron lugar
a su disolución por el Ministro de Guerra, Alejandro Lerroux
el 1 de marzo de 1935. Las funciones del Consorcio pasaron
72. Historia de la Fábrica de Armas de Trubia
Al inicio del levantamiento de julio de 1936 el Coronel
Director de la Fábrica de Trubia José Franco Mussió, recibió
la orden de su inmediato superior, el sublevado Coronel
Aranda, Comandante General de Asturias, de defender la
fábrica de los ataques de los sindicatos obreros, contrarios
al alzamiento. El Director no obedeció las órdenes,
manteniendo la producción de la fábrica bajo la supervisión
de un Comité Obrero de Guerra. La producción no fue muy
eficiente, dados los desordenes organizativos propios de la
situación bélica, que incluía el bombardeo de la Fábrica por
la aviación enemiga. El 22 de octubre de 1937 las fuerzas
del bando nacional procedentes de Oviedo, toman la
fábrica de Trubia y a lo largo de un mes de trasiego de
personal reorganizan la producción, libres de tensiones
bélicas inmediatas con la desaparición del teatro de
Operaciones Norte.
Además de los trabajos de mantenimiento y reparación de
material ubicado en la Fábrica, en los años de la guerra el
principal material fabricado fueron los obuses Schneider de
105 y 155 mm, cuyo rendimiento en campaña fue muy
valorado, sin desmerecer en lo absoluto, el nivel del
material extranjero proporcionado por los aliados de
ambos bandos. Como señala Artemio Mortera en su obra de
referencia para conocer en detalle la producción de
material bélico en sus dos años de historia “La Fábrica de
Trubia. Dos siglos de tecnología artillera”: “Los materiales
construidos en Trubia constituyeron la espina dorsal de la
Artillería de los dos Ejércitos enfrentados, pudiendo
afirmarse que no hubo batalla de la guerra en la que no se
encontraran algunas piezas con este origen al lado”.
Al acabar la guerra se plantea una ralentización de la
producción que se ve activada urgentemente en 1940 ante
la demanda del nuevo conflicto mundial, además las
necesarias actividades de reparación y mantenimiento del
material utilizado en España durante los tres años de
guerra civil.
Especialmente importante será el relativo al material
antiaéreo proporcionado por Alemania centrado en el
mítico 88/56 que se fabricaría en nuestro país. En febrero
de 1943, España obtiene de la casa Krupp la licencia para
fabricar el cañón antiaéreo, aunque no sería la única
contratista del proyecto pues su producción seria
completada con otros centros, entre los que destacaron la
Fábrica de Artillería de Sevilla y la Sociedad Anónima de
Placencia de las Armas. Con ello Trubia entraba de lleno en
los sistemas de construcción de artillería moderna, que
hacia inviable la producción integral de una industria
básicamente metalúrgica y que requería subcontratas y
pedidos compartidos. La pieza de 88 mm recibió la
denominación de “F.T. 44” (Fábrica de Trubia modelo 1944)
era un híbrido de varios modelos germanos, la producción
del FT se prolongó hasta los sesenta, constituyéndose un
total de 250 piezas en veinte años.
exportación la participación con la Fábrica de Sevilla desde
los años sesenta en la fabricación de cañones sin retroceso
de 106 mm, así como la producción en serie de cohetes de
diversa topología, también en esos años. A partir de los
modelos experimentales “T” se desarrollaría el cohete
“Teruel”, utilizado mayoritariamente por el ejército español
y fabricado en Trubia. En los años setenta tuvieron especial
interés las mejoras de los montajes efectuadas a los
cañones 122/46, que desarrollaron enormemente su
operatividad. En la siguiente década, entre otros encargos,
se construyeron en Trubia los tubos de 76,2/62 de las piezas
OTO-Melara destinados a la Armada.
Italia proporcionó material de costa de 305/15, que se
fabricaría en Trubia. También se llevaron adelante varias
adaptaciones como la del obús 149/24 elaborado en la
Fábrica de Trubia con un montaje del obús Schneider de
155/13, a partir de 1941.
La dependencia directa del Ministerio de Defensa de la
Fábrica de Trubia finaliza el 9 de mayo de 1986 cuando por
Consejo de Ministros se produce su integración en la
Empresa Nacional Santa Bárbara del grupo del Instituto
Nacional de Industria junto con las fábricas de Murcia y
Valladolid.
En cuanto al material nuevo tuvo especial interés en este
año el encargo del obús Schneider de l75/22 de montaña.
En 1941 tiene lugar el nacimiento del Instituto Nacional de
Industria para potenciar la industria de armamento
española. De su iniciativa nacerán la Empresa Nacional
Bazán de construcciones navales en 1947, el Centro de
Estudios Técnicos de Materiales Especiales (CETME) en
1949 y la Empresa Nacional Santa Bárbara de Industrias
Militares, en 1959 (ENSB).
A este organismo le compete a través de una Sociedad
Anónima, buscar soluciones a la problemática, que
entonces presentaba la industria militar española,
dependiente, hasta entonces, del Ministerio del Ejercito,
llevando adelante la ejecución de los programas de
fabricación de armas, municiones y material de guerra.
En la gradual incorporación de los centros fabriles militares
a Santa Bárbara, el proceso comenzó el siguiente año con la
entrega del Ministerio de la Fábrica Nacional de Oviedo.
A partir de 1961 se plantea la incorporación de las fábricas
de Armas de Toledo y Palencia, de Pólvoras y Explosivos de
Granada y de Pirotecnia de Sevilla.
Tras la guerra, los oficiales de Artillería salidos de la
Academia de Segovia perdieron la cualificación de
ingenieros, que correspondía al nuevo cuerpo de Ingenieros
de Armamento y Construcción.
Trubia participa, con otros centros fabriles, en la
elaboración de armas de infantería como tubos lanzadores
de proyectiles, del lanzagranadas contra carro 60/22,
modelo 48, haciéndose cargo la Fábrica de la Marañosa de
la carga de los proyectiles y la Maestranza de Madrid de las
espoletas. Con la Marañosa colaboró en la fabricación de
“lanza gel” modelo 51, que eran lanzallamas que utilizaban
mapalm como
combustible. También intervino en la
fabricación de la granada de fusil “Energa”, la
ametralladora “Alfa”, los subfusiles “Parinco” o el nuevo
fusil de asalto CETME. Muy importante fue por su nivel de
Patrimonio en Defensa. 73
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Tabapress S.A. 1994
74. Historia de la Fábrica de Armas de Trubia
Patrimonio Histórico,
Técnico e Industrial Militar
en el ámbito de la Bahía
de Cádiz
D. José Carlos Fernández Fernández
Capitán de Fragata
Presidente de la Asociación Isleña de Historia y Cultura As de Guía de San Fernando
Proemio
Antecedentes Históricos
Comenzamos este trabajo abriendo las puertas del Panteón
de Marinos Ilustres, edificio que alberga a grandes y
modestos personajes que en un momento de la Historia
merecieron el alto honor de reposar en tan digno templo. El
altar lo preside una hermosa imagen de la patrona de todo
navegante que a ella se quiera acoger y recomiendo que lo
haga, pues “el hombre que nunca rezó es que nunca
navegó”. Altar precioso, obra del salmantino de taller
sevillano José Alarcón Santa Cruz. Aquí se escribe la
Historia y la Historia la protagonizaron los hombres y las
mujeres, como no. Historia local, provincial, nacional y
universal, pues los marinos hemos arado con surcos bien
marcados la totalidad de los mares y océanos. Como
anecdótico, quiero mencionar que el primero que acogió
este Panteón fue a un artillero del Ejército, coronel Mariano
Gil de Bernabé e Ibáñez, de Báguena, Teruel, fundador del 4º
Ejército, cuya efeméride bicentenaria se cumplirá dentro de
tres meses.
Cádiz, después de su incorporación al reino de Castilla por
Alfonso X el Sabio, en fecha no anterior a 1260, era un
modesto núcleo de población. Desde los primeros
momentos de la repoblación cristiana, la gente gaditana se
mantuvo reducida dentro de una cerca de mampostería
con torres y un castillo en su ángulo sudoeste. El núcleo
primitivo estaba situado en torno a la Iglesia Mayor y
habitaba sobre el puerto y alrededores. No obstante, en las
postrimerías de la Edad Media, no fue Cádiz, sino el Puerto
de Santa María, el que gozaba de una tradición militar
marinera de gran peso. En él se alistaron las armadas para la
conquista de las Islas Canarias, las de la expedición a las
Islas Terceras y parte de las de Lepanto. En su ría entraron
victoriosos Andrea Doria, Juan de Austria, Álvaro de Bazán
y, personajes, como Cristóbal Colón, Alonso de Ojeda, Juan
de la Cosa o Américo Vespucio, forjando en esa villa algunos
de sus proyectos y sueños de conquista sobre lejanas
tierras.
En mayo de 1523, Barbarroja arrasó Gibraltar encendiendo
todas las alarmas. El Consejo de Castilla temió seriamente
por la seguridad de los puertos del sur de España y Carlos V
envía a Cádiz a Benedito de Rávena para conocer el estado
de sus defensas procediendo a las obras de fortificación. Así
nos lo muestra Fray Pedro de Abreu en su grabado, donde
podemos apreciar la puerta del Muro, el Castillo Viejo, las
torres de Guardia y las ermitas de San Sebastián y Santa
Catalina. Juana, no tan Loca, había apoyado el sistema
abalaustrado, aplicado por el italiano Juan Bautista Calvi.
Hay que tener en cuenta que la eficacia de la artillería había
hecho inútiles las fortalezas y murallas de siglos anteriores,
muy elevadas y alcanzadas sin dificultad por el fuego
Patrimonio en Defensa. 75
enemigo. Las plazas fuertes se rodearon de un recinto
amurallado de contorno poligonal en donde cada cara
formaba un frente abaluartado. Podría resistir
indefinidamente, volviendo a tener ventaja la defensa
sobre el ataque.
Permítanme un inciso: En 1582 el joven de 20 años, Lope de
Vega era marino, estaba embarcado en la escuadra de
galeras de Don Álvaro de Bazán con el que participó en la
campaña de las Islas Terceras portuguesas contra Francia.
Conoció Cádiz y en él escribiría “Pobre barquilla mía”, de la
que el autor de la tesis “Las Defensas de Cádiz en la Edad
Moderna”, Víctor Fernández Cano, extrajo estas verbas que
plasmó al comienzo de aquélla: Pero la vida es corta;
viviendo, todo falta; muriendo, todo sobra. Razón tenía
pues había fallecido en 1970, a los treinta años de edad,
siendo profesor del Instituto Velázquez de Sevilla y su obra
póstuma, publicada por la Escuela de Estudios
Hispanoamericanos, vio la luz en 1973.
Ataques ingleses a Cádiz
Rotas las hostilidades entre Inglaterra y España, debido a los
ataques corsarios y al apoyo inglés a los Países Bajos, Felipe
II decide tarde, muy tarde, invadir la Pérfida Albión. Isabel I
conoce los planes y envía a Sir Francis Drake a atacar
puertos y buques españoles. El 29 de abril de 1587 se
presenta en Cádiz, incendia treinta bajeles previstos para
incorporarse a Lisboa y desiste en desembarcar por la
enconada defensa terrestre gaditana. Ha producido mucho
daño y sobre todo el logro de retrasar en un año la partida
de la Gran Armada, dando tiempo a los ingleses para afirmar
su estrategia. Aunque hubo pérdidas de embarcaciones, no
fue tan desastrosa la empresa contra Inglaterra, como nos
han hecho ver los historiadores ingleses y algún que otro
español. No es ahora el momento de exponer los hechos por
no ser éste el tema que nos ocupa.
La acción de Drake demostró que España no era tan temible
en la Península, pues la gente de guerra estaba
combatiendo en otros territorios muy alejados. A tal efecto,
el conde de Essex, general de tierra, caballerizo mayor de la
reina Isabel, aprestó en Playmouth en la primavera de 1596
una armada fuerte en 200 velas, incluyendo 29 holandesas.
El 30 y 31 de junio atacaron Cádiz, venciendo a la débil
defensa española. El día 1 de julio saquearon la ciudad. Sin
embargo, el castillo de la Isla de León resistió trece días y no
pudieron pasar del Puente de Zuazo, debido a los socorros
del Duque de Medina Sidonia situados en el lado de Puerto
Real. Essex pretendía conservar la plaza de Cádiz con 400
hombres durante tres meses, en tanto recibiera nuevos
auxilios para consolidarla. El consejo de nobles embarcado
le hizo desistir de tal actuación, levando anclas el día del
Carmen, después de haber incendiado gran parte de la
ciudad y sus edificios importantes, llevándose el producto
del saqueo y los cobros del armisticio.
76. Patrimonio Histórico, Técnico e Industrial Militar en el ámbito de la Bahía de Cádiz
Estos hechos plantearon una disyuntiva al Consejo de
Guerra español: Fortificar Cádiz o desmantelar la ciudad,
reconstruyéndose las viviendas en el Puerto de Santa
María, donde invernaban las galeras del reino. En Cádiz
quedarían unos caseríos y unas torres de vigilancia para la
Armada. Felipe II oyó a Andrea Doria y a Luís Fajardo y
decidió por cédula de 25 de octubre de aquel año la
fortificación de la plaza, destacando para tal fin al
ingeniero militar, tratadista de fortificaciones, Cristóbal de
Rojas, que, junto con Ignacio Sala y José Barnola del siglo
XVIII, constituyeron el trípode de técnicos más destacados
en poliorcética defensa y ataque de las plazas fuertes-, con
un profundo conocimiento de Cádiz en este sentido.
En 1598 comienza la construcción del castillo de Santa
Catalina que protegería la playa de la Caleta. En 1613 se
levanta otro castillo en la parte opuesta de esta playa en la
pequeña isla de San Sebastián, donde existía una modesta
ermita del siglo XIV, levantada por los tripulantes de una
carraca veneciana que aquejados de peste recibieron
piadoso asilo de los gaditanos. Consistía el castillo en una
torre artillada que servía de torre atalaya y faro. El nuevo
fuerte de este lugar comenzaría en 1706. Asimismo, en
1612, se había avanzado en la construcción de los fuertes
del Puntal y el de Matagorda en Puerto Real. También se
derribó el baluarte de Calvi en el frente de Tierra,
levantándose otro con su foso para dominar la campiña
exterior. En 1616 se encargaron a Génova dos estatuas de
mármol de los santos mártires Servando y Germán que una
vez recibidos los declaró patronos de la ciudad el 30 de
octubre de 1617. Después de colocarlas en la puerta del
Mar, hoy pueden admirarse a la entrada de la ciudad. Pero
volvamos a las defensas de Gades.
Ya en 1609 había expirado la Tregua de los 12 años con
Holanda y se temía un nuevo ataque anglo-holandés a
Cádiz, como así sucedió el 1 de noviembre de 1625, con una
flota mandada por Robert Devereux, hijo del conde de
Essex, de triste recuerdo para los habitantes de la Bahía.
Pero esta vez, llevadas a cabo las obras necesarias, estaba
preparada la ciudad de Cádiz y sus contornos. Los ingleses,
quiero hacer notar, además de su innegable valía en la mar,
contaron siempre con el factor suerte. Sin embargo en esta
ocasión, en las que se las prometían muy felices con
veteranos de la anterior hazaña, la suerte le fue adversa,
pues el temporal desatado en aquellos días benefició
claramente a los defensores que se convirtieron en
atacantes, haciendo huir a la armada enemiga el 7 de
noviembre, infringiéndole numerosas bajas.
A finales del siglo XVII, Cádiz era la ciudad marinera del Sur
de España mejor preparada para la defensa. Tanto así que
en 1717 con la dinastía borbónica, se trasladó por
seguridad a esta capital la Casa de Contratación de Sevilla.
No obstante, sería en el siglo XVIII cuando se coronaría la
totalidad del sistema defensivo gaditano, y ello gracias,
entre otros, al ya citado Ignacio Sala, precisamente el autor
de uno de los proyectos del Arsenal de La Carraca, la joya de
la Corona, nunca tomada ni rendida, pues para tal
atrevimiento había que superar los fuertes de Matagorda y
del Puntal; después el de San Luís, así como las cadenas en
el caño de entrada al Arsenal y en el de Puerto Real,
protegiéndolos con todo tipo de embarcación sutil.
Sin embargo aún habría dos ataques más a Cádiz. Uno en
agosto de 1797, en el que, después del éxito obtenido por el
almirante Jervis en San Vicente, Nelson, su segundo, se
propuso tomar la capital, aunque se encontró con un
defensor de gran altura, el vasco José de Mazarredo, quien,
después de varios días de contienda, hizo retirarse al inglés
seis leguas de mar. Otro, el 6 de octubre de 1800, cuando el
gobernador de Cádiz, general Tomás Morla, escribió una
carta al almirante Keith, el cual mandaba una escuadra de
148 buques y 15.000 hombres con la pretensión de tomar la
ciudad. En la carta le decía que la peste se había adueñado
de las calles, pero que no dudase de la enérgica oposición y
resistencia ante el enemigo. Desistió por precaución el
inglés. Había vencido la pluma de Morla, como en 1808,
vencería con astucia al francés Rosilly que con su escuadra
se rindió en la Poza de Santa Isabel cercana a La Carraca,
con ayuda de la Armada, claro está.
La Academia de Guardias Marinas
Visto el aspecto defensivo de la Bahía de Cádiz, nos
ocuparemos brevemente de la formación militar. El barrio
del Pópulo gaditano albergó a partir de 1717 a la Real
Compañía de Guardias Marinas cuya paternidad se
atribuye al ministro Don José Patiño. De aquellas aulas
salieron el alicantino de Novelda Jorge Juan y el sevillano
Antonio de Ulloa, designados para acompañar a los sabios
franceses Godín, Bouguer y La Condamine, al objeto de
medir un grado de meridiano en Quito y conocer así la
verdadera forma de la Tierra: melón o sandía. Al Norte se
desplazó Celsius con otros franceses. A estos jóvenes
guardias marinas, Felipe V los ascendió por privilegio real a
tenientes de navío, para no “desentonar” con los sabios
galos.
Fue precisamente Jorge Juan, años después, siendo Mr.
Smith, espía en Londres, quien concibió allí la idea de
fundar un Observatorio Astronómico en Cádiz para
completar el estudio marinero, tan necesitado de esta
materia en la navegación. Se decidió su instalación en
1753, en el viejo castillo de la Villa, adquiriéndose los libros
e instrumentos necesarios para su puesta en actividad.
En 1757, el ministro Julián de Arriaga, propuso apartar,
para evitar enfrentamientos entre ambos, los batallones de
Marina de los del Ejército, situados en la parte norte de la
ciudad, así como trasladar a la Isla de León el Cuerpo de
Marina. Carlos III lo autorizó, siendo del agrado, en
particular, de los profesores de la Academia de Guardias
Marinas, quienes deseaban “apartar a los cadetes de las
excesivas distracciones de la bulliciosa urbe gaditana”.
La Población Militar de San Carlos
Las distintas dependencias de Marina se distribuyeron en la
Isla de León. Fallecido Julián de Arriaga en 1776, le sustituye
Pedro de Castejón como Secretario de Estado y del
Despacho de Marina, el cual presenta a Carlos III el proyecto
de la Nueva Población de San Carlos en la Isla de León,
considerándose el más novedoso y ambicioso de los
proyectos poblacionales de la España Ilustrada, que, con
sólo observar los edificios actuales en pie se puede
comprender el grandioso hacer urbanístico de la época
dieciochesca.
Pedro de Castejón propuso para su consecución al brigadier
del Ejército Francisco Sabatini, recayendo tiempo después
en el capitán de navío ingeniero Vicente Ignacio Imperial
Diguerí y Trejo, que presentó un hermoso proyecto en el
que tendrían cabida: Iglesia Parroquial, Casas de la
Dirección General, Intendencia y Oficios Principales,
Cuartel y Academia de Guardias Marinas, Academia de
Pilotos, dos cuarteles para los Batallones, Cuartel con
academia para el real cuerpo de Artillería, Hospital y una
pequeña ciudad para vivir. El día 2 de julio de 1786 tuvo
lugar la colocación de la primera piedra, precisamente, la de
la Iglesia parroquial de la Purísima Concepción, patrona de
España y sus Indias. No llegó nunca a ser parroquia y
pasados los años se transformaría en Panteón de Marinos
Ilustres. Las contiendas continuas con los ingleses
impidieron rematar esta monumental población. El Archivo
de la Zona Marítima del Estrecho sito en aquélla, quedó
destruido por un incendio, acaecido el 2 de agosto de 1976,
y el edificio dañado interiormente se dinamitó con
posterioridad. Creo que nunca debió derribarse. En el
verano de 1981 la bola de acero sostenida por una grúa,
hizo lo mismo con el convento de franciscanos, unido al
Panteón y usado como Hospital Naval. Se pudo rescatar el
brocal del pozo del patio conventual, hoy en los jardines,
patrimonio histórico de Andalucía, de la Escuela de
Suboficiales de la Armada.
El Real Observatorio de la Armada
Retornemos al Real Observatorio de la Armada: José de
Mazarredo no consideraba idónea la ubicación del nuevo
observatorio en la Población Militar de San Carlos, al lado
del colegio de Guardias Marinas, al estar situada aquélla en
terrenos cuya altura sobre el nivel del mar era menor que la
del resto de la Isla, por lo que se instaló en su actual
emplazamiento de Torre Alta, encargándose de las obras
Gaspar de Molina y Zaldívar, marqués de Ureña, que a la
sazón había relevado a Imperial Diguerí en las de la nueva
Población.
Patrimonio en Defensa. 77
El proyecto del Observatorio lo redactó Vicente Tofiño,
marino procedente del Ejército, que a su vez llevó a efecto
el primer programa sistemático español de observación
astronómica con el establecimiento de un plan nacional de
trabajos hidrográficos que se plasmaron en su magnífico
Atlas Marítimo.
cuenta, se ha solucionado este problema. Es verdad que en
un año puede haber un error de una décima de
nanosegundo; por lo que se necesitarían diez mil millones
de años para corregir este segundo. ¡Toda una vida! Si
quieren poner en hora sus ordenadores, acudan a ROA.es y
lo conseguirán siguiendo los pasos que se le indicarán.
El método de las distancias lunares quedó accesible a los
navegantes a partir de 1767 en que apareció el primer
Almanaque Náutico inglés; pero al estar tomado como
referencia el meridiano de Greenwich complicaba los
cálculos y no era fácil adquirirlo. José de Mazarredo,
comandante de la compañía de Guardias Marinas, se
propuso conseguir la publicación de uno independiente
referenciado lógicamente, en el meridiano de San
Fernando. Se imprimió en Madrid en 1791 para el año
bisiesto de 1792.
Sección de Geofísica y Geodesia. La estación Geomagnética
para calibrar el magnetismo terrestre y de los buques se ha
trasladado a Puerto Real, habida cuenta que la vía cercana
del tren electrificada es una bovina que trastocaba los
valores magnéticos. Recuerdo como anécdota la oposición
del Director del Centro a la instalación del ferrocarril Sevilla
Cádiz tan cerca del edificio. Venció el de Fomento de turno,
invitando a aquél, no sé si por regodeo, al viaje inaugural. La
invitación está convenientemente archivada en el
Observatorio y debidamente registrada.
Para no alargarme mucho en este excelente Centro
Científico, citaré dos directores decisivos en el buen hacer:
José Sánchez Cerquero, procedente del Ejército, que
consiguió los mejores instrumentos astrométricos
magistrales para el Observatorio, y Cecilio Pujazón García.
Vemos aquí su monumento en el Panteón de Marinos, obra
del escultor Garci González. La Patria representada en una
bella mujer, el laurel de ilustre, el rostro del titular, el
telescopio de su trabajo, las artes marineras de su profesión
y la cruz de su cristiana religión. Se encargó de formar una
brillante biblioteca con obras de Copérnico, Kepler, Galileo,
Descartes, Newton, etc. Considerándose en esta materia
una de las mejores de Europa y en lo que respecta a
ejemplares de Astrofísica, es decir, componentes de la luz
que llega de los astros, una de las mejores del mundo, dicho
por investigadores extranjeros cualificados.
Cuenta con nueve estaciones de red sísmica en diferentes
puntos de las montañas del sur de Andalucía. Si pasan unos
Scauts por cerca de una de ellas, los detecta, pero para
considerar un terremoto, deberían pasar en las nueve
estaciones a la vez. También existe una red de sismómetros
en el mar de Alborán, para alertar de un hipotético
maremoto. Además, el Observatorio lleva 150 años
impartiendo cursos de Estudios Superiores a los oficiales de
Marina, con lo que se les prepara para la ingeniería naval, de
Armas Navales y de finalidad científica.
Actualmente son cuatro las secciones de la Actividad
Científica del Observatorio:
El Instituto Hidrográfico de la Armada
- Efemérides Astronómicas
- Astronomía de Posición (Astrometría)
- Sección de Hora
- Sección de Geofísica
Efemérides Astronómicas. Es necesaria para la navegación,
como ya se apuntó en la edición del Almanaque Náutico.
Astronomía de Posición de los Astros. Colabora con
Cambrigde y Copenhague. En la Isla de la Palma, Roque de
los Muchachos, tenemos un círculo meridiano automático
y otro en la Patagonia Argentina. Los dos cielos más limpios
del mundo.
Sección de Hora. La oficial española está aquí en el
Observatorio. Sabemos que la Tierra al año tarda de más un
segundo, dos o ninguno, en su trayectoria alrededor del sol.
Se corrige, recordarán, el 30 de junio o el 31 de diciembre,
diciendo que tal año tiene un segundo más de vida. Nos
regíamos por la hora siderio; es decir, tomada de las
estrellas del infinito y a la vez se comparaba con dos
péndulos de vacío que incidían en un reloj. Había alguna
ínfima diferencia. Con los 8 relojes atómicos con que se
78. Patrimonio Histórico, Técnico e Industrial Militar en el ámbito de la Bahía de Cádiz
Otro de los singulares establecimientos científicos de la
Bahía de Cádiz es el Instituto Hidrográfico de la Armada.
Recordemos que en 1717 se trasladó a Cádiz la Casa de
Contratación de Sevilla, aunque hubo un intento por parte
de ésta de recuperarla en 1725, que resultó infructuosa. En
1790 desapareció oficialmente este organismo y se hizo
patente la necesidad de crear una entidad que llenara el
vacío. Aunque ya existía el Depósito Hidrográfico con la
obra cumbre del Atlas de Tofiño, nace en 1797 la Dirección
de Hidrografía cuyos fondos acogen las primeras cartas de
la expedición de Malaspina, posiblemente, una de las más
brillantes páginas marítimas del siglo XVIII. A comienzos del
XX la Dirección Hidrográfica queda disuelta y en 1908 se
reconoce la especialidad de Hidrografía en la Armada,
constituyéndose en el vapor Urania la Academia para sus
enseñanzas. En 1942 se sustituyó por el yate real Giralda.
Años antes, el Observatorio había acogido la Hidrografía
como sección; pero en 1943 sucederían varios cambios
organizativos:
- Se crea el Instituto Hidrográfico de la Marina en Cádiz.
Destruido por la terrible explosión de minas en agosto
de 1947, se reedificó ocho años después.
- Se traslada a Marín, desde San Fernando, la Escuela
Naval Militar, con gran tristeza de las “cañaillas” que
vieron alejarse a sus amados Guardias Marinas.
- Se crea en las instalaciones dejadas por la Escuela
Naval, la Escuela de Suboficiales de la Armada.
La misión del Instituto Hidrográfico es velar por la
seguridad de la navegación, observando y difundiendo
información sobre la mar y el litoral y contribuyendo al
progreso de las ciencias náuticas. Una de sus principales
actividades es la producción y el mantenimiento de la
cartografía que constituye su Catálogo de Cartas Náuticas,
aproximadamente unas 300, como documentos vivos
sujetos a constantes cambios. Es de su incumbencia la
publicación de:
- Anuarios de Mareas
- Libros de Faros
- Libros de Radio señales
- Derroteros
- Aviso a los Navegantes, mediante
* Boletín de avisos
* Radio avisos
Representa al Estado Mayor de la Armada en organismos
nacionales e internacionales afines a su actividad,
formando parte del sub-comité de la Unión Europea para el
estudio de la Carta Náutica Electrónica, tecnología que
permite la codificación en formatos vectoriales los
símbolos existentes en la carta de papel tradicional, así
como abarca contenidos adicionales de Derroteros, Faros,
Mareas, etc.
Para llevar a cabo su misión cuenta con buques y lanchas
hidrográficas, Malaspina, Tofiño, etc., pintados de blanco,
construidos todos ellos por la Empresa Nacional Bazán
actualmente Navantia-, establecida en la Bahía. El
Hespérides, pintado de rojo, como antes el Las Palmas,
colaboran en el Plan de Investigación Hidrográfica y
Oceanográfica en la Zona Económica Exclusiva Española de
la Antártida.
Quiero destacar de estos dos singulares Centros científicos,
Instituto Hidrográfico y Real Observatorio que conservan
como Archivo Histórico la documentación administrativa y
científica formada por ellos, no enviándola a los Archivos
Generales de la Armada. Ello se sustenta en un trípode:
Documentación, Biblioteca e Instrumentos, formando con
todo ello un todo indivisible y activo, alejándolo del sólo
valor museístico.
Unidades Operativas
La razón de ser de las Fuerzas Armadas es la Defensa de
España y por tanto el adiestramiento para el combate es
crucial. Es en la Base Naval de Rota de la Bahía donde reside
el Cuartel General del Almirante de la Flota. Dispone en ella
de un Grupo de Combate, formado por seis fragatas F-80 de
la serie Santa María, con el portaeronaves Príncipe de
Asturias y del Grupo de Unidades de Proyección que lo
componen los buques de asalto anfibio Galicia y Castilla,
los de desembarco Hernán Cortés y Pizarro y el Grupo Naval
de Playa, al que pertenecen las embarcaciones empleadas
para el movimiento buque-costa en operaciones anfibias.
De las 10 escuadrillas de aeronaves originarias, tres se han
desactivado por obsoletas y una de Harrier se vendió a
Thailandia, con ocasión de la construcción de un gemelo
del Príncipe de Asturias para este país. Actualmente la
Flotilla la componen las siguientes escuadrillas:
- Tercera, de helicópteros Augusta Bell AB-212 de
guerra electrónica y transporte, desplegada en buques
anfibios y patrulleros.
- Cuarta, de aviones Cessna 550 “Citation II, para la
Base Naval de Rota.
- Quinta, de helicópteros antisubmarinos y de alerta
temprana SH-3H “Sea King”, desplegada en el Príncipe
de Asturias.
- Sexta, de helicópteros de adiestramiento Hughes 500
ASW
- Novena, de aviones Harrier II AV-8B en el Príncipe de
Asturias y
- Décima, de helicópteros SH-60B “Sea Hawk” Lamps III
para las fragatas de la serie Santa María.
Hay una tendencia creciente del Ministerio de Defensa
desde la creación de Eurocopter España en inclinarse hacia
helicópteros europeos para sustituir los Sea Kings por el
nuevo NH-90, así como transformar los Sea Hawk
adaptándolos al ataque en superficie; pero hasta ahora son
deseos. Ya veremos más adelante. Quizás cuando se consiga
plegar las palas del rotor principal y de esta forma
transportarlos en buques de guerra.
Del mantenimiento programado de las fragatas y del
portaeronaves se ocupa el ISEMER, Instalaciones del
Segundo Escalón de Mantenimiento de Rota. Para tener un
conocimiento de los escalones de mantenimiento, sabrán
que el primero corresponde al buque, el segundo al Servicio
de Aprovisionamiento del Arsenal, el tercero al Arsenal de
apoyo y el cuarto a la empresa privada. El ISEMER en
concreto abarca además de su escalón, los dos siguientes.
Para mantener el Sofware del grupo de Combate, se cuenta
con el CPT-CIA, Centro de Programas Tácticos, que instruye
a su vez a los usuarios de a bordo. La valoración de la
capacidad de adiestramiento de todos los buques de la
Flota, se encomienda a la CEVACO, Centro de Valoración
para el Combate.
Patrimonio en Defensa. 79
Singularidad de la Bahía de Cádiz
Los tres ex-departamentos marítimos tienen, lógicamente,
instalaciones comunes: Arsenales con sus Jefaturas de
Aprovisionamiento e Industrial, Escuelas de Especialidad,
Tercios de Infantería de Marina encargados de la seguridad,
Museos Navales, Iglesias Castrenses… pero esta Bahía
gaditana es singular en los Institutos científicos expuestos,
en el Panteón de Marinos Ilustres y en el acuartelamiento
de la fuerza embarcada de Infantería de Marina del Tercio
de Armada, actualmente estructurada para desembarcos
con capacidad de asalto anfibio y combate terrestre, así
como con naturaleza expedicionaria. Esta compuesto el
TEAR por una unidad de Cuartel General, tres batallones,
dos de desembarco y uno mecanizado; tres grupos, uno de
Artillería de desembarco, uno de Apoyo y uno de Armas
especiales, con una unidad de Reconocimiento.
Desde esta primavera la Comandancia General de
Infantería de Marina depende directamente del Almirante
de la Flota, trasladándose de Madrid a San Fernando, donde
tendrá su instalación definitiva en el antiguo Cuartel de
Instrucción de Marinería.
Por otra parte, son también de particular interés dos
centros que se encuentran en Torregorda, entre Cádiz y San
Fernando, donde la leyenda histórica enmarcaba las
columnas de Hércules, así como una productiva almadraba:
Centro de Ensayos Torregorda. Dependiente de la
Dirección de Armamento y Material, cuya misión consiste
en evaluar, recepcionar, homologar y vigilar el armamento
y municiones de cañones de calibre superior a 20 mm, así
como, cohetes y misiles contra-carro y antiaéreos de baja
cota.
80, la Santa María y la Reina Sofía, previstas entregar en
2010. Ya se habían modernizado la Numancia y la Victoria y
pudiera acometerse el Príncipe de Asturias y las otras dos
fragatas restantes.
En lo que respecta a nuevas construcciones, ya está prevista
la entrega a la Armada en Puerto Real de un BAC, buque de
aprovisionamiento en combate, de doble casco, el
Cantabria, que, posiblemente sustituirá al monocasco
Patiño. Ya se han entregado 12 lanchas de desembarco tipo
LCM-1E y está proyectada la construcción de 4 BAM,
buques de acción marítima oceánica: Meteoro, Rayo,
Relámpago y Tornado, serán sus nombres.
Tanto las modernizaciones de sofware, como las nuevas
construcciones son proyectos de Navantia, exclusivamente
españoles, en los que intervienen empresas nacionales
como INTRA, TECNOBIC y, sobre todo, FABA, Fábrica de
Artillería de Bazán, que con su programa SCOMBA ofrecerá
al Cantabria el escenario del combate, programa que se
pretende instalar en la totalidad de los buques de la Flota.
Para pequeñas reparaciones de los buques auxiliares se
acude a empresas asentadas en la Bahía: Piorsa,
Fluimecánica y otras de prestación de servicios.
El Acuartelamiento de Camposoto
La Industria Naval en la Bahía
Ya para ir concluyendo, comentaré que en la ciudad de
Cádiz desapareció toda fuerza terrestre, salvo el resto
testimonial de las oficinas de la Delegación de Defensa y la
modesta parroquia castrense del Santo Ángel. La Armada
cuenta allí con la Base Naval de Puntales. El Ejército dispone
de un magnífico asentamiento en San Fernando, en la zona
de Camposoto. En él radica el Racta 4 de Artillería, creado
originariamente como el primer Batallón de Artillería Real
por Felipe V en 1710. En 1868 pasa a Cádiz, como 2º
Regimiento de Artillería a Pie. En 1904 se le denomina
Comandancia de Artillería de Cádiz, recogiendo la antigua
tradición del Mando Artillero de la Plaza de Cádiz. En 1924
toma el nombre de Regimiento de Artillería de Costa nº 1,
trasladándose en 1992 a Camposoto con la actual
denominación, ocupando las instalaciones del GACTA 1/4,
formado por las baterías artilladas después de la Guerra
Civil con materiales procedentes de los acorazados España
y Jaime I, conocidas como los “cañones del cerro”, que
hacían temblar la ciudad de San Fernando con el ruido de
sus tremendos disparos. Hoy cuenta con armamento ligero,
transportable, efectivo y moderno.
Es importante, creo yo, citar brevemente la labor industrial
de la Bahía de Cádiz en lo que al Ministerio de Defensa
atañe. Los Astilleros de Navantia, antigua Bazán, se
configuran en dos vertientes con sus propios directores
ingenieros: Carenas, en Cádiz y San Fernando, y Astilleros,
en San Fernando y Puerto Real. En la actualidad se están
modernizando, especialmente en hardware, dos fragatas F-
El CIMOV-2 también en Camposoto es el digno heredero del
CIR 16 que instruía a los reclutas para Ceuta y Melilla,
principalmente. Y hasta 1996 estuvo la cabeza de la Brigada
de Infantería motorizada XXII, que contaba con
regimientos de gran renombre como el Pavía 19 o el Soria 9,
ya disueltos. En este bello paraje, anecdótico, vive una
nutrida familia de camaleones, como también presume de
la suya el Real Observatorio de la Armada.
Agrupación de Blancos de Tiro Naval. Necesaria para
práctica de tiro de misiles de los buques de la Flota. Cuenta
con 8 aviones Chucar III, norteamericanos, lanzados por
cohetes y dirigidos por control remoto por un equipo de la
Agrupación a bordo de los buques, y dos aviones SCRAB II,
de fabricación española, lanzados por unas fuertes gomas,
similares a tirachinas. La rampa del SCRAB es mucho mayor
que la del Chucar y más dificultosa al no utilizar cohetes de
lanzamiento.
80. Patrimonio Histórico, Técnico e Industrial Militar en el ámbito de la Bahía de Cádiz
Homenaje Castrense
Quiero finalizar esta charla donde comencé, en el Panteón
de Marinos Ilustres, único en el mundo y, precisamente, en
el lugar donde se rinde homenaje a todos los que a bordo de
los buques reposan en el fondo de los mares, en cuyas
representativas aguas se refleja la Gloria del linternón, con
atributos marineros portados por angelotes: ancla, fanal,
timón, etc. Y a los que murieron en otras circunstancias, sus
simbólicos restos los contiene el arcón funerario presidido
por el Cristo de los Mareantes, imagen del Cristo de la
Buena Muerte de los estudiantes sevillanos. Los nombres de
todos ellos, sin grafía, están escritos en dos impresionantes
cuadros negros. Y no sólo a los marinos se les rinde
homenaje, sino también a los del Ejército, representados
por el coronel de Artillería Gil de Bernabé; y a los del Aire,
por el teniente de navío, Durán, que acompañó en la
epopeya del “Plus Ultra” a Franco, Rada y Ruiz de Alda,
ambos acogidos en el Panteón. ¡Memento domine!.
Patrimonio en Defensa. 81
Patio de trabajo del sector de forjas. Real Fábrica de Artillería.
Fotografía R. Rodríguez
82. La Industria de Armamento en España
La Industria de Armamento
en España.
DE INICIOS DEL S.XX HASTA NUESTRO DÍAS
Evolución desde un modelo de
Industria Militar a otro al servicio de la defensa.
D. Francisco José Gómez Ramos
Doctor Ingeniero de Armamento
Jefe del Área TICS del ITM
Resumen
El objeto de la exposición es presentar la evolución que ha
tenido lugar en España en el modelo de Industrias del
Armamento desde comienzos del siglo XX hasta nuestros
días. En ella se entiende la industria del armamento como la
encargada del suministro de armas, municiones y
plataformas a las FFAA. En los antecedentes se justifica el
modelo dominante al comienzo de ese período (Industria
Militar) y el reparto espacial de sus centros fabriles a lo
largo territorio nacional (con especial atención en la zona
Sevilla-Cádiz). Se pasa posteriormente revisión a los
intentos de reforma realizados en la Dictadura y durante la
II República y la situación consolidada al final de la Guerra
Civil. Desde ese momento hasta nuestros días veremos
como se va pasando a un modelo de empresa pública
encuadrada en el INI, y posteriormente a la SEPI, además de
la creciente presencia de la iniciativa privada. El
surgimiento de nuevas empresas especialmente en los
sectores emergentes y la definitiva privatización en el
sector terrestre y aéreo, así como, la adaptación a un
mercado europeo de defensa han llevado al nuevo modelo
imperante de industrias al servicio de la defensa.
Introducción. El Patrimonio TécnicoIndustrial de Defensa.
Podemos entender por patrimonio, el conjunto de medios y
recursos materiales y humanos con los que puede contar
una persona física o jurídica (organización) para cumplir
sus objetivos. En una organización industrial estos
objetivos, se puede considerar que suponen el partir de
unas materias primas y, realizando los correspondientes
procesos, transformarlos en productos (o servicios).
Puede existir un cierto matiz en la distinción entre industria
(que puede incluir uno o varios establecimientos fabriles y
un centro organizador o gestor de sus actividades,
materializado en un plan gestor de carácter puramente
industrial con el fin de conseguir unos determinados
objetivos de producción y calidad del producto); y empresa,
que a lo anterior añadiría un órgano gestor a nivel consejo
de administración o similar y que, además de realizar una
gestión centralizada de todos los recursos tenga la
capacidad de tomar decisiones al objeto de asegurar la
viabilidad económica, generando beneficios a favor de la
titularidad de su propiedad.
En definitiva, el patrimonio industrial o empresarial
contendrá elementos muy variados, tanto materiales como
inmateriales. Entre ellos cabe destacar, la existencia de
unos objetivos industriales y económicos estratégicos que
pueden estar plasmados, o no, en un plan gestor
documentado o incorporarse a una determinada ”filosofía
de funcionamiento” coherente y estable en el tiempo: unas
instalaciones inmobiliarias industriales (fábricas,
Patrimonio en Defensa. 83
almacenes, naves, hornos,…etc); una maquinaria, útiles,
herramental, que permita materializar en la práctica unos
determinados procesos; un personal técnico cualificado y
preparado para ejecutar la misión y supervisar y/o ejecutar
los procesos y estudiar e implantar mejoras a los mismos, y
que incluye el personal gestor, el técnico, el de
administración y el productivo; la documentación
necesaria para que ese personal pueda funcionar y estudiar
esos planes y propuestas de mejora y el “saber hacer” del
elemento productivo (incluyendo bibliotecas técnicas,
normas de fabricación, de producción, calidad, planes,
“guia-burros”, protocolos de fabricación, control y
pruebas,…etc; y en determinados casos medios de
formación, instrucción, mejora, salud laboral, seguridad
industrial…etc).
Cuando tiene lugar una interrupción del proceso industrial
se puede llegar a producir un quebranto de ese patrimonio
industrial que irá “mermando” conforme se dilate en el
tiempo la reanudación de su actividad. En caso de que ese
retraso se extienda demasiado, se producirá deterioro de
los medios productivos por falta de mantenimiento,
perdida de “know how” por disgregación del personal,
perdida de cadenas de alimentación de materias primas o
de suministros…etc
Esa dilatación en la reanudación de la actividad puede
llegar a un punto tal en que ésta pueda llegar a considerarse
antieconómica. En tal caso se pueden contemplar distintas
soluciones o situaciones. Por ejemplo, la venta total o
parcial de los activos a terceras partes. En esas operaciones
éstas pueden buscar el fin de eliminar potenciales
competidores y por tanto liquidar los activos, o bien
proceder a reanudar el proceso productivo en el mismo
sector con el fin de aumentar su poder y presencia en sus
mercados naturales o en otro sector colateral con otros
fines, como, la diversificación de sus productos y/u
objetivos…etc.
En cualquier caso, y sobre todo en el primero de los
mencionados, el elemento humano asociado al proyecto
industrial desaparecerá o emigrará a otras industrias o
sectores, la maquinaría se venderá o deteriorará hasta su
posible venta por chatarra o su abandono, y los inmuebles
irán entrando en una fase de deterioro progresivo. En tal
caso ya no podríamos hablar estrictamente de la existencia
de un patrimonio industrial, sino realmente de
arqueología industrial. Aún así, y aunque solo fuera para
ejercitar lo que se ha venido en denominar “lecciones
aprendidas”, merecerá la pena realizar un estudio del
desarrollo histórico de aquellas centros, fábricas y
empresas que han abandonado su actividad técnicoindustrial.
Existe, no obstante, una fase intermedia a las dos
mencionadas. Debido a su fuerte componente sentimental,
histórica o de armonía con el paisaje ciudadano, los bienes
inmuebles pueden abandonar su actividad industrial pero
reconvertir su uso en otros de carácter social, cultural,
…etc, con unas transformaciones que le permitan estar en
armonía con el resto de su entorno.
84. La Industria de Armamento en España
- No debemos olvidar que el mismo lugar donde nos
reunimos, la Cartuja de Santa María de las Cuevas,
dedicado hoy a actividades de tipo institucional y cultural,
tuvo un pasado industrial que nos recuerdan las chimeneas
de sus hornos donde se cocía la cerámica y la loza. También
no lejos de aquí pueden visitar la reconversión de la antigua
pirotecnia militar, luego maestranza de artillería y posterior
grupo de mantenimiento V/21, en las actuales facultades
de derecho y de ciencias del trabajo, o el mantenimiento de
la antigua fachada de la original maestranza de artillería en
la actual del teatro de la ópera “La Maestranza”. Queda aún
por definir el definitivo uso que se le pretenda dar al
majestuoso edificio de la Real Fundición de Bronces o
Fábrica de Artillería de Sevilla1. En un principio, las industrias y empresas denominadas de
defensa (englobadas actualmente dentro del denominado
sector defensa) pueden considerarse incluidas en la
definición dada, con la particularidad de que los productos
que elabora son: armamentos, plataformas para estos y los
elementos necesarios para su funcionamiento eficaz
(elementos de puntería, sensores, sistemas de mando y
control,…etc), así como, municiones y materiales
energéticos (pólvoras y explosivos). Actualmente también
podrían considerarse como productos propios de este
sector el software y el hardware de control de armas de
guerra, así como, los centros encaminados a la realización
de actividades de I+D+i, o de mantenimiento de sistemas
de armas y sus subsistemas y plataformas, como son, los
arsenales, las maestranzas y los talleres de apoyo logístico,
laboratorios de ensayo y certificación, centros de ensayos,
polígonos de experiencias…etc. Para nuestro propósito no
quedarán incluidas en la definición las industrias
productoras de armas que no so de guerra tal y como se les
caracteriza en el Reglamento de Armas de Guerra (no se
incluirán por tanto aquellas que produzcan exclusivamente
armas de caza o de defensa personal no reglamentarias).
Todas estas instalaciones que tienen actualmente una
función militar, de apoyo, de suministro, o que en un
pasado la tuvieron, constituyen el patrimonio técnicoindustrial de defensa.
El triángulo sur-occidental de España, fundamentalmente
las provincias de Sevilla y Cádiz son ricas en industrias
militares, centros logísticos, de ensayos o de mantenimiento
y empresas del sector de defensa. Basten citar las factorías
de EADS-CASA (Tablada, San Pablo, Puerto Real y Puerto de
Santa María), los astilleros de Navantia en Cádiz y San
Fernando, el arsenal de La Carraca, el Centro de Ensayos de
Torregorda, la factoría de GD-SBS en Alcalá de Guadaira, así
como otras empresas. Las razones que han dado lugar a esta
situación pueden ser variadas, pero fundamentalmente se
encuentran ligadas a una tradición histórica a su vez
marcada por la protección y la facilidad de transporte que
suministran tanto la bahía de Cádiz, como, el río
Guadalquivir o la importancia decisiva que tuvieron Sevilla
(hasta 1717) y posteriormente Cádiz (hasta 1778) como
sedes de la Casa de Contratación. La mayoría de estos
centros productivos tienen su origen en otros basados con
anterioridad en la zona debido a las mismas razones.
Desarrollo de La Industria Militar en España
hasta la II República .
Por razones de seguridad de suministro y de seguridad
industrial aunadas a una búsqueda de autarquía, la industria
militar española anterior al inicio del siglo XX era casi
exclusivamente de propiedad estatal (con la excepción de
las armerías del País Vasco2 y algunas empresas fabricantes
de pólvoras y explosivos) En el ramo de guerra su gestión
había sido encomendada al Cuerpo de Artillería (para las
armas ligeras y pesadas y el automovilismo ligero) y al de
Ingenieros (automovilismos pesado y aerostación) y en el
ramo naval al Cuerpo General de la Armada (Hay que hacer
constar que además de ciertos suministros procedentes del
exterior, se habían subcontratado puntualmente ciertos
trabajos a la empresa privada. Como ejemplo se puede citar
que parte de la artillería del plan de escuadra de 1880 se
había fabricado en los Talleres Portilla&White situados a
orillas del río Guadalquivir en Sevilla).
El siglo XX se inició en España con el tremendo trauma de la
pérdida de Cuba, Filipinas y el resto de las posesiones en
América y Asia. En un contexto más general el nuevo siglo
vendría también marcado por la invención y progreso de la
aviación como arma de combate y por la encarnizada
carrera de armamento existente entre Alemania y el Reino
Unido y que arrastraba al resto de los estados europeos.
Ello conllevó en las primeras décadas del siglo XX a una
separación parcial del modelo tradicional de la industria
militar española. Así, por ejemplo, las industrias de
producción aeronáutica (que aunque tenían un gran
porcentaje de propiedad estatal, poseían también capital
privado) no tuvieron desde un principio carácter
estrictamente militar y convivieron con otras empresas
especializadas y de menor tamaño que eran totalmente
privadas, como, Elizalde o la Hispano. Lo mismo que ciertas
otras del sector siderúrgico que se habían dedicado a la
producción de material militar -como la ya mencionada
Portilla&White- u otras dedicadas al campo de los
materiales energéticos (como la Unión Española de
Explosivos3, con capital que también era en parte
extranjero, que competía con las fábricas militares en el
suministro de cargas de artillería). También, hacia
principios del siglo XX se había establecido una sociedad
anónima en Placencia de las Armas con instalaciones muy
modernas entonces para la fabricación bajo licencia de
cañones del sistema Nordenfeld4. Pero el cambio más
radical y significativo se produjo en el sector naval con el
surgimiento de la SECN.
En 1908 se había procedido de facto a la privatización de los
astilleros e industrias navales auxiliares de Ferrol y
Cartagena, que pasaron a ser cedidos como resolución de la
adjudicación del plan de escuadra Ferrandiz a la Sociedad
Española de Construcción Naval (SECN), más conocida
popularmente como “la Naval”, que desde 1908 y hasta
1939 mantuvo el monopolio en la construcción naval
militar en España, y que era en su 40% propiedad de las
compañías británicas Brown & Co. y Vickers-Armstrong.
Por otra parte, se puede decir también que las industrias
militares existentes hasta 1926 eran, en su mayor parte,
herederas directas de las Reales Fábricas supervivientes de
las fundadas o recreadas por los gobiernos de los primeros
Borbones, y que en algún caso extendían su origen a la
época de los Felipes de la Casa de Austria. Refiramos sólo los
más importantes: La fundición de bronces, maestranza y
pirotecnia de Sevilla, la fábrica de cañones de Trubia, la
fábrica de fusiles y armas portátiles de Oviedo, la de armas
blancas, fusiles, espoletas y artificios de Toledo, la de
pólvoras de Granada y la de munición y pólvoras de
Murcia5 así como, los arsenales de Ferrol, Cartagena y San
Fernando. A estas, como ya se ha dicho, habrían de
añadirse, las armerías vascas, la UEE, la industria
aeronáutica estatal y la privada (Elizalde o la Hispano por
ejemplo) o el Taller de Precisión de Artillería y otros centros
técnicos militares como, la Escuela Central de Tiro (hoy
polígonos de Carabanchel y Torregorda), el Centro
Electrotécnico de Ingenieros…etc
La política industrial de las fábricas militares estaba dictada
por el Estado Mayor de los ministerios de Guerra y Marina,
que marcaban las necesidades de material que debían
cubrirse, apoyados por las correspondientes secciones
técnicas y/o comisiones de experiencias de artillería y de
ingenieros y por el ramo industrial de la Armada, que eran
los encargados de elaborar y proponer la aprobación de los
correspondientes planes de labores anuales de las fábricas y
los planes de inversión que se requerían.
Es preciso referir que con anterioridad a la dictadura, la
neutralidad española durante la I Guerra Mundial había
supuesto, además de oportunidades de negocio a veces
frustradas por la rigidez del sistema, el enfrentarse a la dura
realidad de no contar con el armamento y material
procedente de las naciones beligerantes y que
tradicionalmente habían sigo suministradoras de sistemas
de armas como, aeronaves (Francia y Austria) que se habían
mostrado tan eficaces en el Rif, y que, unidas a la
incapacidad industrial nacional de afrontar determinados
programas llevó al desarrollo de toda una conciencia de
analizar y pretender resolver este problema que se
plasmaría en las denominadas Comisiones Militares de
Movilización Industrial (1918), que al estilo de lo que
análogamente se realizó en otras naciones (por ejemplo,
Gran Bretaña o Francia) distribuyeron unas encuestas cuyo
fin era establecer el auténtico potencial que podía la
industria española aportar al esfuerzo de guerra. El
resultado fue pesimista y se achacó la responsabilidad de la
situación a diversos factores, como, la falta de control
gubernamental sobre el suministro de materias primas, que
se encontraban en manos extranjeras, la baja instrucción o
capacidad profesional de gran parte de la masa obrera que
en ellas trabajaba, o la falta de un control centralizado, una
equivocada distribución del tejido industrial y una pequeña
escala de operaciones. Para remediarlo, las comisiones,
propusieron una serie de planes de acción.
Las conclusiones alcanzadas por las comisiones tuvieron
una gran influencia en los planes en los que se intentaron
plasmar la política industrial del primer gobierno “militar”
Patrimonio en Defensa. 85
del general Primo. Con la llegada de la fase denominada
“civil”, con un intento de desmilitarización de las
comisiones, también se intentaron dividir los planes
encaminados a marcar directrices para las que se
denominaron “industrias de guerra” de las llamadas
“civiles” que sólo ejercerían labores de apoyo. Asimismo,
todo ello terminaría por abrir un gran debate sobre el tipo y
titularidad que sería más conveniente que tuvieran las
industrias del ramo de guerra, tanto para cumplir las
misiones que se le encomendaban como para hacerlas
económicamente viables. En definitiva se trataba de
discernir si ese modelo más conveniente era el continuar
con los establecimientos fabriles militares, o bien que
fueran empresas públicas dependientes del estado, o de
titularidad privada (pero cuyo futuro se encontrara ligado
a su capacidad de obtener contratos del estado o algún
tipo de subvenciones), o el caso más extremo, que se
trataran de empresas puramente privadas en las que la
producción de armamentos fuera sólo una parte de su
producción total.
Realmente se puede decir que casi todos estos sistemas
alternativos se habían intentado ya con anterioridad en
nuestra nación. Así, los sistemas de asientos empleados
tanto en los fundidores de piezas de bronce de los siglos XVI
y XVII, como por los armeros vascos y catalanes para el
suministro de mosquetes y bayonetas, eran en realidad
iniciativas privadas en las que los artesanos recibían de los
oficiales de la corona las materias primas necesarias para
realizar su trabajo y recibían el pago establecido en el
contrato de asiento, pero sólo por aquel producto que
pasara las pruebas de recepción. Otro modelo que se había
ensayado con anterioridad era el que por largo tiempo
había regido las relaciones de la corona con la fábrica de
cañones de hierro de Liérganes (Santander), suministradora fundamentalmente de la Marina y que fue fundada
en 1611. En él se habían establecido ciertos beneficios para
sus propietarios flamencos, como, el cierre de la ferrería de
Euguí (Navarra) que se encontraba a cargo del Cuerpo de
Artillería y podía hacerle la competencia en el suministro de
balerio (balas de cañón) y la capacidad de poder fabricar a
su cargo diverso herramental y cacharrería de cocina para
la venta a particulares. No obstante, el ejemplo
paradigmático de la propiedad privada fue el de la ya
mencionada SECN.
Pero lo cierto es que, casi con carácter universal (salvo las
excepciones mencionadas y pocas más), los gobiernos de la
nación siempre habían pretendido ejercer una intervención
sobre la producción de todas las industrias suministradoras
de armamento y municiones. Ya los diversos reinados de
los Austrias les habían establecido una amplia gama de
restricciones. Exigiéndoles una seguridad del suministro en
las condiciones más extremas de guerra, mantener el
carácter secreto de los procedimientos productivos o
incluso de la propia producción y limitar y controlar sus
exportaciones. Por el contrario, el carácter inestable de las
necesidades de los suministros había llevado a veces a estos
industriales a una trayectoria incierta e incluso a participar
en actividades de contrabando.
86. La Industria de Armamento en España
Con la llegada de los Borbones se siguió el modelo francés
consagrado en las prácticas del ministro de Luis XIV,
Colbert, que era plenamente intervencionista. Con esta
política la corona aspiraba a constituirse en consumidora
única de los fabricantes, queriendo intervenir siempre o, al
menos como ya se ha dicho, regulando la obtención de las
materias primas, las mismas fábricas y talleres de
armamento e incluso los procedimientos de fabricación. El
ideal, al final, para evitar la aparición de efectos
contraproducentes como el mencionado del contrabando,
fue gestionar la propia industria del armamento desde el
poder, con lo que terminarían por hacerse estatales (Reales
Fábricas), con una administración directa de las mismas por
cuenta de S.M. por oficiales de la Corona. En España, como
en otras naciones, esta labor se adscribió al Cuerpo de
Artillería. Como indicamos al principio este modelo era el
imperante, junto con una minoritaria industria privada
(sobre todo en el campo de las armas de defensa personal y
de caza y en el de las pólvoras), al inicio del reinado de
Alfonso XIII.
Ya en el primer tercio del siglo XX, la tecnología y niveles de
producción que gestionaban esa fábricas no se puede
considerar que fueran punteras (como lo habían llegado a
ser) en el contexto de las carreras de armamentos que se
desarrollaron en Europa, pero sí mantenían un nivel
aceptable en el marco europeo en muchos campos. Así, en
la artillería hasta 240 mm, la fabricación de municiones y
motores de aviación o en ciertos campos de la
construcción naval6 (acorazados hasta 15000 T, turbinas
Pearson, artillería de tiro rápido, minas y torpedos) y se
habían abordado grandes programas de fabricación con
compras de licencias (obuses y cañones Schneider, aviones
de observación Breguet…). Pero se adolecía de
determinadas tecnologías entonces punta o claves, como,
aceros especiales para blindajes y artillería, construcción de
aeronaves de proyecto propio, óptica de precisión,
blindados …etc.
Las comisiones de movilización habían pretendido achacar
esas limitaciones, como ya se ha mencionado, a la industria
privada, por lo que las posibles soluciones que pretendían
aplicar eran netamente intervencionistas. Sin quererlo, sin
embargo, en el debate que se ha indicado, introdujeron un
modelo alternativo que hasta entonces no se había
ensayado en España. Empresas de propiedad estatal pero
no gestionadas directamente por un cuerpo militar ni bajo
el control directo de la jerarquía castrense. Como también
hemos indicado, el cambio a un carácter más civil y
tecnocrático de la dictadura y el conflicto personalista que
el dictador mantuvo con los artilleros y que desembocó en
la disolución por algunos meses del propio Cuerpo de
Artillería, hizo incluso pensar en que ese sería al final el
modelo seguido por Primo de Rivera (al estilo de la política
seguida por Calvo Sotelo con los también estratégicos
carburantes, creando la CAMPSA), junto con el desarrollo
mediante subvenciones de la pequeña industria privada del
sector procurando incluso la participación accionarial del
estado en la misma (caso por ejemplo de Construcciones
Aeronaúticas SA, en la que el estado mantenía una
participación no mayoritaria compartiendo el consejo de
administración con algunos bancos e incluso inversionistas
privados).
En 1926 las misiones que se habían encomendado, ya
oficialmente, a las comisiones de movilización y que se
habían constituido como la Junta Central de Movilización,
terminaron con la disolución de ésta, creándose la
Dirección Superior Técnica de la Industria Militar Oficial.
Según algunos autores, como San Roman, esto supondría
una vuelta a los principios estrictamente militares ya que,
al contrario que la anterior que dependía directamente de
la presidencia del consejo de ministros, ésta tenía una
misión estrictamente militar, poniéndose a su frente al
general Fanjul.
En cualquier caso los acontecimientos impedirían saber
cual hubiese sido el camino seguido, pues el advenimiento
de la II República marcaría un drástico cambio en el mismo.
La Situación en la II República y la Guerra
Civil.
En efecto, uno de los objetivos de la política de Azaña7
como ministro de la guerra fue disminuir el peso específico
de la jerarquía militar en la política general del estado y
desmilitarizar diversos sectores que fueron casi
inmediatamente transferidos al ámbito civil (baste señalar
por ejemplo el paso de los servicios de cría caballar y
remonta al ministerio de agricultura). En el caso de lo que
denominamos industria militar, se produjo una situación
paradójica que vino condicionada por diversos factores.
En primer lugar, hay que decir que el denominado conflicto
de los artilleros había puesto a gran parte de la oficialidad
del cuerpo de Artillería (por no decir la práctica totalidad)
enfrentada al general Primo de Rivera y como indica Vigón,
las dificultades económicas a que sometió a sus familias
hizo que muchos de ellos identificaran el origen del
problema no sólo en el dictador sino con la propia
monarquía, apoyando desde entonces sin ambages el
cambio de régimen. Esto hizo que algunos de ellos se
incorporaran como parlamentarios a las Cortes
Constituyentes e intentaran influir en la política industrial
que debía seguir el ministerio con el objeto de mantener las
prerrogativas de los oficiales del cuerpo.
Sin embargo, ya en el primer gobierno de la nueva
república, Azaña tomó decisiones y estableció leyes y
decretos que no fueron bien vistos por muchos de ellos. En
efecto, la conocida como Ley Azaña dio la posibilidad de
pasar a retiro en el ejército en condiciones muy ventajosas
(manteniendo prácticamente el sueldo completo). Los
artilleros, al salir de la academia tenían además la titulación
de ingenieros industriales (“del Ejército”) lo que junto con la
escasez en una industria en expansión de titulados civiles
les ponía en principio en condiciones muy ventajosas para
seguir ejerciendo una actividad profesional técnica en el
ámbito civil (ámbito civil que se suponía tomaría cada vez
un mayor peso en la fabricación de material de guerra,
pero que luego en realidad no proporcionaría esa
posibilidad a todos los que siguieron ese camino).
Por otra parte, las decisiones de Azaña no satisfarían
mucho al colectivo artillero. Entre ellas la supresión de la
Academia de Artillería, que compartiría desde entonces
una academia especial con el arma de ingenieros,
perdiendo así parte de su singularidad. Así como, la
limitación de la formación a la estrictamente militar, lo que
haría que los futuros oficiales ya no poseerían formación ni
titulación como ingenieros industriales. Asimismo, los
gastos de material se recortaron grandemente y parecía ya
previsible que las fábricas pasaran al ámbito civil.
Esto se materializó en el campo organizativo por ley de 6 de
febrero de 1932, donde se decidió la creación del Consorcio
de Industrias Militares. Se trataba de una sociedad
mercantil (por tanto con un objetivo de beneficio
económico) que integraba la Fábrica Nacional de Toledo, la
de Artillería de Sevilla, Pirotecnia Militar de Sevilla, Fábrica
de Pólvoras y Explosivos de Granada, de Pólvoras de
Murcia, de Armas Portátiles de Oviedo y de Cañones de
Trubia. En definitiva todas las que hasta entonces habían
sido gestionadas por el cuerpo de artillería. Su consejo de
administración estaba compuesto por los ministros de
Guerra, Marina y Hacienda y por un representante de cada
uno de los establecimientos fabriles referidos. El presidente
sería el ministro de Guerra o un delegado suyo. La actividad
comercial la iba a desarrollar una Sociedad Anónima cuya
razón social era “Española de Intercambio Comercial”, que
obtuvo el derecho exclusivo para la exportación del
material de guerra fabricado por el Consorcio.
Aunque algunos artilleros de gran prestigio profesional
participaron en la generación y desarrollo del Consorcio, lo
hicieron a título personal, y con la impresión generalizada
de que lo hacían por la mínima continuidad necesaria, con
lo que se suponía que la presencia del cuerpo como tal sería
nula en este nuevo contexto.
La idea central que desarrollaba la ley era aglutinar y
centralizar la política de material y hacer que la producción
fuera racional y rentable, así como, participar en el mercado
internacional y favorecer la racionalización de la industria
nacional. Pero tuvo que luchar con los ya mencionados
recortes en los gastos de material y la búsqueda de
financiación le llevó a acciones desafortunadas, con un
oscuro y viscoso caso de “contrabando” de armamento
destinado a rebeldes portugueses y más tarde con su, como
poco, sospechosa participación en la revolución de Asturias
y los sucesos catalanes, lo que terminaría en su disolución
por el gobierno Lerroux en 1934, pasando sus actividades a
la Dirección General de Material e Industria Militar, con
dependencia directa del ministerio de la Guerra.
Patrimonio en Defensa. 87
Como en otros aspectos de la política nacional, con el
alzamiento del 18 de julio y la consecuente guerra civil, se
cortaron todos los intentos de modificar de una manera
pausada y lógica la evolución de la industria de armamento
española. Se cortó así el debate abierto sobre el modelo
predominante a seguir y cada bando eligió en su zona el
método de gestión más cercano a su ideología. Así, en el
bando republicano se siguió por lo general en las factorías
el método autogestionario regido por los sindicatos pero
con una pobre producción que se ha achacado a la ausencia
de una dirección centralizada. Por el contrario, en la zona
nacional el método de gestión fue el estrictamente militar a
cargo de oficiales del cuerpo de artillería. Además, en esta
zona, se decidió crear nuevas fábricas que aprovisionaran
de aquellos sistemas que, por haber quedado las que lo
hacían con anterioridad en manos gubernamentales o
aisladas lo requirieran. Nacieron así las fábricas de La
Coruña para elaborar armas portátiles, la de pólvoras y
explosivos de Valladolid y la de munición ligera de Palencia.
En ambos bandos se produjo además una requisa y
nacionalización de cualquier industria que fuera
susceptible de reorientar su actividad para suministrar
material de guerra.
Con el fin de la guerra se cerraron y resolvieron algunos de
los debates que habían quedado abiertos. Así, el
denominado conflicto de los artilleros, del que hemos
hablado, se solucionó con la división del Cuerpo de Artillería
en el Arma de Artillería y en la rama de Armamento del
nuevo Cuerpo Técnico del Ejército (1940), que más tarde
(1942) se convertiría en el Cuerpo de Ingenieros de
Armamento y Construcción (CIAC) y la creación de la
Escuela Politécnica Superior del Ejército en Madrid
encargada de la formación de los nuevos ingenieros
militares que gestionarían las fábricas anteriormente a
cargo del Cuerpo de Artillería. Las escalas de las ramas de
armamento y de construcción del nuevo cuerpo se
nutrieron en un principio con oficiales de la escala activa y
de transformación de los cuerpos de artillería e ingenieros
que lo solicitaron.
justificó oficialmente aduciendo la necesidad de salir de
una economía de guerra para pasar a otra
de
reconstrucción que elevara el nivel de vida de los
ciudadanos, pero todo ello sin perder su carácter de
instrumento de la defensa nacional.
Los documentos de base que se emplearon para perfilar el
futuro industrial inmediato fueron las ya mencionadas
conclusiones a las que habían llegado las comisiones de
movilización. Con ello los planes que se elaboraron no
diferían mucho de los proyectos que ya se habían elaborado
con anterioridad a la guerra civil.
Como se ha indicado, esta vez ya no hubo ningún tipo de
debate (al menos abierto a la clase política o la opinión
pública), aunque como veremos si hubo cierta discrepancia
de pareceres. El modelo que se decidió seguir por el general
Franco fue un espejo de lo que en Italia había sido el IRI
(Instituto per la Reconstruzione Italiana) y encargó de ello
a un oficial de Artillería de la Armada, ferrolano como él, y
compañero de promoción de su hermano Nicolás, don Juan
Antonio Suanzes.
La mayoría de los estudiosos y analistas de lo que sería el INI
(Instituto Nacional de Industria) han manifestado el carácter
personalista que Suanzes dio a la primera organización del
INI, manteniéndose en el cargo más de 22 años.
El INI nació así como un intento organizador y potenciador
de la capacidad industrial que permitiera poner en marcha
las inversiones, como pieza fundamental de la estructura
económica del período autárquico y de la estrategia
industrializadora de Franco. Hay que tener en cuenta
también el contexto en el que se marcó la creación del
instituto, un entorno de guerra mundial, con lo que se
remarcaba su intención de facilitar la reindustralización del
país con el fin de aumentar su fortaleza militar. (No debe
dejarse aparte la formación y el carácter militar del director,
su segundo -y siguiente director, el luego general del CIAC y
ministro Planell Riera-, y muchos de los cuadros directivos).
Se creó el instituto por ley del 25 de septiembre de 1941,
como organismo dotado de personalidad jurídica y
capacidad económica con el objetivo de, promover la
creación de nuevas empresas industriales, y con ello el
desarrollo de la nación. Naturalmente desde una visión
estrictamente interna de la economía, pues, la autarquía
era el camino y el precio de la independencia nacional.
La Situación y Desarrollo tras la Guerra Civil.
La situación en que quedó la industria nacional tras la
guerra civil fue desastrosa, por lo que pronto el nuevo
régimen se dio cuenta de que teniendo todos los resortes en
su poder tendría que tomar medidas drásticas para intentar
su reconstrucción. Además, la situación internacional que
le rodeaba no era la más adecuada para una nación inerme
y escasa de recursos armamentísticos que en un principio
se llenaron con los excedentes de guerra y la ayuda de
material germano-italiano. Por ello se procedió a
nacionalizar prácticamente toda la industria. Esto se
88. La Industria de Armamento en España
También se declaraba como objetivo del instituto el
procurar la fabricación de los medios necesarios que
exigiera la “defensa del país”. Para respaldar la idea de que
el INI se creaba con una clara vocación de apoyo a la
defensa nacional baste leer el preámbulo de su ley de
creación: “Los imperativos de la defensa nacional exigen,
por otra parte, la creación de nuevas industrias y la
multiplicación de las existentes, que permitan respaldar
nuestros valores nacionales con el apoyo indispensable de
una potente industria, lo que requiere dar a ese
resurgimiento un ritmo más acelerado si hemos de realizar
los programas que nuestro destino histórico demanda”.
Suanzes había desarrollado gran parte de su carrera previa
a la guerra civil en “la Naval” defendiendo la mayor
nacionalización posible en los barcos de la compañía, lo que
le había llevado a entrar en conflicto con los intereses de los
propietarios británicos de la empresa (sobre todo con la
Vickers), por lo que tuvo que abandonarla tras la
consecución de un logro tan importante como había sido la
venta de patrulleros a Mexico. La guerra le sorprendió en
Madrid pero consiguió huir a la otra zona y fue nombrado
por Franco ministro de economía de la Junta de Defensa
Nacional, en 1939. En ese año se reincorporo a la Armada
en la Jefatura de Construcciones Navales, donde pretendió
materializar su idea de constituir una empresa autónoma
para construir todos los buques militares que requiriera la
Marina de Guerra. Esto le llevó a enfrentarse al entonces
ministro de Marina, almirante Salvador Moreno, situación
que volvería a repetirse cuando, ya presidente del INI,
pretendió casi como primera decisión (probablemente
debido a su procedencia y experiencia) el establecer dicha
empresa dentro del instituto.
Aunque la Armada aceptó en un principio la constitución
de esa empresa (EN Bazán de Construcciones Navales
Militares) con la premisa de que los requerimientos y
necesidades que deberían atender las empresas del INI
vendrían marcados por la propia Armada, pronto se
manifestó remisa a perder el control directo de las
instalaciones a cambio de mantener un sólo representante
en su consejo de administración. Una situación análoga se
presentaría por parte del Ejército de Tierra que también
sería reacio a ceder las fábricas militares para constituir
otra empresa nacional. La constitución de la Bazán se
materializó al fin en 1947, manteniendo la Armada sus
arsenales para la realización de las labores de
mantenimiento. La constitución de la EN Santa Bárbara de
Industrias Militares (ENSB) no tendría lugar hasta 1960, si
bien, en 1950 se había fundado el CETME (Centro de
Estudios Técnicos de Materiales Especiales).
Una situación distinta y más adecuada a lo que pretendía
Suances lo encontró el INI en la industria aeronáutica, y en
particular en Construcciones Aeronáuticas SA, que ya
había tenido un carácter de sociedad anónima antes de la
guerra civil y que entró a formar parte de las empresas del
instituto en 19438. Hay que tener en cuenta que en 1946 la
empresa abrió una oficina de diseño, demostrando así su
vocación de pasar de construir aviones bajo licencia a
producir diseños propios, empezando por las células,
intentaría más tarde el diseño de motores.
Durante la primera parte de la vida del INI, que podemos
considerar cubrió unos veinte años, sus empresas
dedicadas al armamento, ante la situación exterior y el
aislamiento posterior a la II GM, volcaron sus esfuerzos al
diseño de productos propios. Fue una época fecunda en
proyectos y algunas realizaciones. Así se diseñaron
destructores, minadores y dragaminas y patrulleros para la
Armada, camiones y transportes blindados (ENASAPegaso), así como obuses de 105/26 (Naval Reinosa) para el
Ejército de Tierra y transportes y reactores para el Ejército
del Aire. Para ello se aprovechó el conocimiento de técnicos
que huyeron de Alemania tras la derrota nazi. Además de
Messerschmitt, otros técnicos provenientes de la Mauser
alemana se integraron en el CETME y diseñaron el conocido
fusil de asalto del mismo nombre (que tuvo éxito
internacional vendiendo una licencia de fabricación a la
empresa alemana Heckler&Koch GmbH) y su munición, así
como, el arma multitubo Meroka. Todo ello favorecería el
nacimiento en 1960 de ENSB en la que se integrarían
escalonadamente las fábricas militares de Toledo, Oviedo,
La Coruña, Palencia Granada y la Pirotecnia Militar de
Sevilla.
El fin del aislamiento y la liberalización de la economía
española, así como la firma de los convenios de
cooperación hispano-norteamericanos produjo hacia
1958-59 un efecto contradictorio en lo que se refiera a las
empresas de armamento del INI. En efecto, si bien como
toda apertura, permitió la entrada prograsivamente de
nuevos recursos. Estos muchas veces se redujeron a
sistemas completos “de ayuda americana” (entre ellos,
destructores, portahelicópteros, LST, vehículos, carros de
combate M-47 y M-48, cazas de combate Sabre, F104 y
Phantom F-4 y transportes DC-4 además de sistemas de
comunicaciones, misiles AA y radares) lo que en conjunción
con los recortes presupuestarios hizo disminuir la
necesidad de desviar recursos para el desarrollo de nuevo
equipamiento de combate. Por el contrario, hubo otras
decisiones que favorecieron a la industria nacional, como,
la victoria de CASA en el contrato de mantenimiento de
todas las aeronaves de la USAF en Europa, o la cesión de la
licencia de fabricación de los cañones CSR M4A1 que
fueron fabricados por la Fábrica de Artillería de Sevilla (que
pasaría a integrarse con las que ya lo estaban en la ENSB).
Durante el desarrollo de esta segunda época de la vida del
INI éste se sometió a los correspondientes Planes de
Desarrollo y sus inversiones se incorporaron al Programa
de Inversiones Públicas de cada plan. Así el INI disminuyó su
papel protagonista en el mercado a favor del sector
privado, con la obligación de ayudar subsidiariamente a la
producción industrial. En esta fase se enraíza el desarrollo o
nacimiento de ciertas empresas dedicadas con anterioridad
por lo general a las manufacturas metálicas y que cambian
su actividad casi totalmente al sector de defensa (EXPAL del
grupo UEE, Instalaza, Esperanza, …).
Durante los años 70, con la crisis económica y los cambios
producidos tanto en los mercados, como en el propio INI
(incluyendo aspectos jurídicos), las empresas del sector
padecieron dificultades económicas. Además, las
dimensiones de personal de los ejércitos dejaban pocos
recursos disponibles para la renovación del material. Pero la
ley 32/1971 dotó a los ejércitos de forma extraordinaria con
300.000 millones de pesetas, distribuidos en 8 anualidades
y complementarios de la asignación presupuestaria
ordinaria. Ello permitiría retomar proyectos aparcados por
falta de recursos (aunque la tremenda escalada
inflacionista terminaría por frustrar muchas expectativas).
Con ello se pudieron planificar inversiones a medio y largo
plazo y se inició el desarrollo y fabricación de nuevos
Patrimonio en Defensa. 89
sistemas que permitirían ampliar grandemente las
capacidades de desarrollo y fabricación de las empresas del
instituto dedicadas al armamento. En el campo terrestre se
compró la licencia de fabricación de los carros de combate
AMX-30 de origen francés9 y que se ensamblarían en los
talleres que se levantaron en “Las Canteras”, anexos al
batallón de carros del Regimiento de Infantería Soria 9 en
Alcalá de Guadaira. ENASA-Pegaso desarrolló la familia de
blindados BMR (que tuvo un cierto éxito de ventas en el
mercado exterior y que aún hoy día se encuentran en
servicio) y se continuaron los trabajos de la Junta para el
Desarrollo de Cohetes. Para la Armada se construyeron las
fragatas DEG, clase Baleares10 y el portaaeronaves Principe
de Asturias partiendo de planos y diseños americanos y que
serían un auténtico revulsivo para la Bazán aumentando
enormemente sus capacidades tanto productivas, como
organizativas. En el sector aeronaútico cabe recordar el
Aviocar C-212 o el reactor de entrenamiento C-101 ambos
de diseño nacional y también con un amplio éxito de
exportación.
El cambio en el Cambio.
Por entonces ya el INI había adoptado ciertos cambios en su
estructura y objetivos por la ley 29/1979. Por ella, aunque
se mantenía el antiguo carácter de la empresa pública, se
cambiaba su régimen jurídico para adaptarlo a la nueva
emergencia de la participación privada en determinados
sectores.
La posterior aprobación de la Constitución de 1978
determinó la superación del modelo anterior. Por ello se
produjo otra reformulación del papel de la empresa
pública, que también se vio condicionado por el nuevo
contexto introducido por el posterior ingreso de España en
organismos internacionales como la OTAN o la UE.
Con la nueva política exterior y el condicionamiento de la
reglamentación europea se transformó definitivamente la
concepción de la industria de armamento como estructura
administrativa militar e incluso como industria nacional
para integrarse en una realidad global, tacto económica,
como tecnológica. Además de la necesidad de adaptarse a
medio plazo a la reglamentación europea, el tremendo
coste económico y duración de los programas de
armamento forzó a las empresas la necesidad de adaptarse
a la nueva situación. Dentro de este contexto, a finales de la
década de los 80 se habían integrado en la ENSB el resto de
las fábricas militares, incluyendo la de Trubia y quedando a
cargo del MINISDEF sólo centros de investigación y ensayos
tanto del Ejército como de la Armada que se integraron en
la SDG/TECEN de la DGAM
90. La Industria de Armamento en España
Durante la década de los 80 y 90 empresas españolas
participaron en programas internacionales o en
colaboración con empresas extranjeras para el desarrollo
de nuevos sistemas de armas complejos y costosos. Sólo
como ejemplo se pueden mencionar los obuses de 155/39
de la ENSB y 155/45 de SITECSA11, el VCI (vehículo de
combate de infantería) Pizarro/ASCOD, Asimismo se
desarrollaron por parte de CASA los proyectos CN-235 y
CN-295 que le permitirían afianzarse como uno de los
líderes mundiales en el sector del transporte militar y Bazán
continuó con el desarrollo de buques de origen americano
(fragatas FFG, LPDs Castilla y Galicia), pero con una
capacidad progresivamente mayor de nacionalización de
sus subsistemas y componentes además de rediseños
propios que serían la antesala de la fase más reciente
marcada por el portaviones vendido a Tailandia (HTMS
Chakri Naruebet), el Buque de Proyección Estratégica Juan
Carlos I o las fragatas F100 (variantes de las cuales se han
exportado a Noruega y Australia). En el campo aeronáutico,
la participación en el programa Eurofighter con una amplia
participación de empresas ligadas también, por ejemplo, a
la aviónica, electrónica, simuladores y motores, se
reconocido generalmente como un auténtico punto crítico
que una vez superado con éxito ha supuesto el auténtico
emparejamiento de la industria española del sector a la
análoga europea, así como facilitar alianzas y
colaboraciones en otros proyectos y programas.
Ya en 1993, promocionada desde 1990 por el ministerio de
industria se formó en el sector de las tecnologías de la
información el grupo INDRA Sistemas SA, resultado de la
fusión del grupo INISEL con la privada CESELSA, con el fin de
cubrir el sector de la electrónica de defensa. A finales de
2008 tenía una plantilla de más de 29000 empleados y una
de sus seis divisiones verticales de negocio era la de defensa
y seguridad. Actualmente entre su accionariado privado,
cercano al 46%, se encuentran varias cajas de ahorros (Caja
Madrid y Cajastur), empresas como Gas Natural SDG, SA y
otras corporaciones privadas. Entre los productos de
defensa que ha desarrollado se encuentran radares
tridimensionales de largo alcance en banda D (sistema
Lanza), radares LPI (Aries), sistemas de guerra electrónica,
sistemas de mando y control aéreo, el COOAS (centro
integrado de operaciones de artillería antiaérea) y otros
componentes, subsistemas y sensores integrados en otros
sistemas de armas. Es preciso mencionar aquí, sin poder ser
exhaustivos, que también en el sector de las tecnologías de
la información, la simulación y comunicaciones se han
desarrollado importantes productos por otras empresas con
origen o amplia participación accionarial española, como,
Telefónica, Amper, Sener, Tecnobit, Page Ibérica … etc
La ya mencionada necesidad de adaptarse a esa
globalización tecnológica y económica hizo que como paso
transitorio se aprobara el real decreto-ley 5/1995, por el
que se suprimió el INI y se crearon la Agencia Industrial del
Estado y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales
(SEPI) con el que se pretendía configurar un sector público
menos diversificado y que concentrara sus esfuerzos en
grupos industriales potentes de titularidad nacional y,
sobre todo, más competitivos. A la primera le correspondía
la ejecución de las directrices del Gobierno en materia de
reconversión y reestructuración industrial. La SEPI se
responsabilizaría de determinadas empresas. Pero a los
pocos meses se disolvió la AIE para integrarla en la SEPI con
el fin de crear el marco definitivo para la salida de la órbita
del estado de toda su cartera industrial y adaptarse a la
normativa europea por venir12.
La SEPI realizó las acciones convenientes para poder
privatizar la ENSB de la que disponía de la totalidad del
accionariado y que se estaba preparando para ejecutar
importante programas, como, el carro de combate
Leopardo (incluyendo no sólo el sistema de armas sino
también el CREC, simuladores, Apoyo Logístico
Integrado…etc), la continuación del programa Pizarro o el
obús 155/52. De las tres ofertas presentadas se seleccionó
la de la empresa norteamericana General Dynamics,
creándose GD-SBS que actualmente se integra en el grupo
GD-ELS (General-Dynamics European Land Systems)
integrada por la propia GD-SBS, Mowag y Steyr.
En lo que se refiere al sector naval, en 1998 la SEPI preparó
la fusión de Bazán y AESA para crear IZAR en diciembre
2000, que así se convertía en la segunda empresa
constructora naval de Europa y la novena del mundo. En
2005 se creó la empresa Navantia que asumió a IZAR con la
idea de segregar la división militar, más rentable y posible
así de privatizar que la civil, pero problemas surgidos con la
petición de reembolso de 300 M€ de fondos europeos ha
ralentizado este proceso de privatización.
La SEPI también contaba con una participación del 99,28%
en CASA. En octubre de 1999 se fusionaron la alemana
DASA y la francesa Aerospatiale-Matra, creando la
European Aeronautic Defence & Space Company (EADS). El
2 de diciembre del mismo año CASA firmaba su integración
en este consorcio obteniendo la SEPI el 6,25% del capital
del consorcio. En un principio la división de transporte
militar de la compañía fue liderada por EADS-CASA, y se
tomó la decisión de que tanto la integración como las
pruebas del futuro Avión de Transporte Europeo (A400M)
se realizaran en la factoría de San Pablo en Sevilla.
Recientemente la división de transporte militar de EADS se
ha integrado en Airbus-Military.
Conclusión
En estas líneas, necesariamente por restricciones de
espacio incompletas, se ha presentado como en el contexto
español y prácticamente desde el siglo XVI se han
presentado todos los modelos posibles de gestión de las
industrias y empresas dedicadas al suministro del
armamento. Desde el de propiedad estatal y gestionadas
por un cuerpo militar, hasta la titularidad privada plena.
Ello ha condicionado el patrimonio técnico-industrial de
defensa existente actualmente y que consta tanto de
fábricas e instalaciones que ya han abandonado su
actividad en el sector como otras que la continúan. En el
caso de estas últimas, varios factores, como, el nuevo
mercado global, la reglamentación de la UEE, el coste y
complejidad de los programas, la participación nacional en
organismos internacionales…etc, ha condicionado el
modelo de gestión y el patrimonio de las mismas en el
presente. En términos generales se puede resumir diciendo
que a lo largo del siglo XX la industria del sector ha pasado
de ser una industria básicamente militar a lo que podemos
hoy llamar una industria al servicio de la defensa,
plenamente sometida sin aparente protección a los
avatares de los mercados y que necesita de los mercados
exteriores y la colaboración internacional para su
supervivencia. Este proceso se ha completado totalmente
en las empresas de los sectores terrestre y aéreo. En el
sector naval, aunque parece unánime el acuerdo de que el
objetivo a alcanzar debe ser ánalogo a los anteriores, queda
por definir el camino a seguir.
Antes de terminar es preciso indicar que en el ámbito del
I+D+i, los centros del MINDEF13 también han seguido una
transformación al haberse integrado en el recientemente
creado ITM (Instituto Tecnológico La Marañosa) cuyo
objetivo es gestionar y dirigir los programas de
Investigación del Ministerio de Defensa y de organismos
internacionales y, junto con los organismos autónomos
INTA y CEHIPAR, convertirse en nichos de conservación y
desarrollo de las tecnologías de aplicación en el ámbito de
la defensa y la seguridad. El nuevo instituto, que a lo largo
del año próximo completará su traslado a las nuevas
instalaciones centralizadas en la finca La Marañosa en el
término municipal de San Martín de la Vega (Madrid),
contará con 10 áreas: 3 de apoyo y funcionamiento y 7
técnicas: Armamento y Balística, Metrología, Electrónica,
Optrónica, NBQ, Plataformas y TICS.
Patrimonio en Defensa. 91
Notas del autor.
1. El cambio efectivo de nombre se produjo de hecho en
1908 al haberse abandonado definitivamente la
fabricación de piezas de bronce, que se sustituirían por las
de acero. Ante tal situación se solicitó entonces continuar
la actividad del centro fabricando proyectiles y parte de la
fabricación que hasta entonces realizaba la fábrica de
cañones de Trubia y el correspondiente cambio de
denominación.
2. La tradición e influencia de la Real Fábrica de Armas de
Placencia, iniciada en 1575 y que integraba, probaba y
recepcionaba los productos fabricados para la Corona
por los artesanos gremiales (cañonistas, cajeros,
llaveros…) basados en la cuenca del Deva
(fundamentalmente en Eibar, Elgoibar, Ermua, Vergara,
Mondragón y el mismo Placencia “de las Armas”), se ha
extendido hasta el siglo XX, y aún hoy día (en un principio
la otra gran zona productora de armas portátiles, aunque
en menor medida, era Ripoll en Cataluña). Aunque en
1793 se dispuso su traslado a las nuevas fábricas de
Oviedo y Trubia para alejarlos del peligro francés en la
guerra contra la Convención, muchos de ellos y sus
descendientes retornaron a lo largo el siglo XIX. Aunque el
Estado solió manifestar su preferencia por la fábrica de
Oviedo frente a la de Placencia (ante el peligro de que
cayera en manos carlistas), con el correspondiente declive
progresivo de ésta (que quedó relegada al papel de
banco de pruebas para los fabricantes privados entre
1860 y 1865 en que definitivamente se cerró), en Eibar
floreció una incipiente industria privada. (Allí se
establecería también el Banco Oficial de Pruebas de
Armas de Fuego Portátiles, pero no hasta 1919). Surgen
así empresas que fabrican para el Ejército y la Marina,
como, Orbea Hermanos, la Euscalduna de Placencia y
Guerediaga, Astola y Cia. Pero realmente a partir de
1893. con la adopción del fusil Mauser 7,92 y la decisión
de su producción exclusiva en Oviedo, la fabricación de
armas largas en esa zona se limitó prácticamente a las de
caza. También se produjo una orientación a la producción
de pistolas y revólveres (casas Orbea, Gárate y Trocaola).
Ya en 1908 se fundó también en Eibar la empresa
Esperanza & Unceta que empezó fabricando diseños
propios de pistolas y en 1911 adquirió las licencias de
pistolas del tipo Browning y apoyo técnico de armerías de
Lieja para fabricarlas en grandes series. En 1914 empieza
la fabricación de la pistola reglamentaria Campo-Giro de
9 mm largo y se empieza poco después a utilizar el
nombre comercial ASTRA en todos sus modelos. Al inicio
de la I GM se produjo una gran crisis generalizada en las
armerías vascas debido a la dispersión del sector y la falta
de masa crítica y de créditos que se solventó en 1915 con
el levantamiento de la prohibición de venta a los países en
guerra. En 1921 Esperanza & Unceta diversificó su
negocio en el ámbito civil y creó una filial, “Fábrica de
Armas Guernica” donde produjo espoletas para bombas
de aviación. En 1925 el socio Juan Esperanza abandonó
la sociedad para crear Esperanza & Cia que inició la
fabricación de morteros (patentes del capitán de infantería
Valero) y la pistola ALKAR. Mientras, Unceta tomó el
nombre “Astra Unceta & Cia” que en 1927 empezó a
exportar sus productos a Japón y China llegándose a
fundar la Astra-China Co (que se extinguió con la invasión
japonesa en 1937). En España, sus talleres fueron
92. La Industria de Armamento en España
intervenidos en 1936 por el gobierno de la República.
Tras la finalización de la guerra continuó su producción,
exportando armas a Alemania. En 1995 cesó su
actividad. Antes de la guerra otro gran fabricante de
pistolas y subfusiles fue Bonifacio Echevarría (STAR), que
tras el fin de la contienda se convirtió casi en
suministrador exclusivo de los organismos oficiales
españoles. La última empresa fabricante superviviente a
principios del siglo XXI, Llama&Gabilondo, fue también
cerrada en 2004. Terminó así una tradición que durante
mucho tiempo aspiró a seguir un modelo similar al
marcado por la FN Herstal en Bélgica, sin conseguirlo
ante la competición con las fábricas estatales y los
intereses particulares de las propias armerías.
3. La UEE se formó a partir de la SED (Sociedad Española
para la Producción de Pólvora Dinamítica según la
patente de don Alfredo Nobel) que se fundó en 1872 por
algunos inversores privados franceses y españoles junto
con el propio Nobel tras el cierre por el estado francés de
la fábrica de Paulilles en el sur de Francia. La sociedad se
constituyó definitivamente en París el mismo año bajo el
nombre “Societé Anonyme Espagnole de la Poudre
dynamite brevets A. Nobel.” Se trataba de una sociedad
de capital netamente extranjero con sedes en París y
Bilbao. La fábrica se estableció en Galdácano en los
alrededores de Bilbao. En 1884 la SED pasó a
denominarse S.A. Española de la Dinamita (Privilegios A.
Nobel) y de Productos Químicos. El componente
tecnológico usado para la fabricación procedía en su
totalidad del grupo Nobel y sus productos se utilizaron
fundamentalmente en la minería. Pero ya a partir de 1887
Nobel solicitó la patente para la carga de proyectiles
huecos y torpedos con sustancias explosivas gaseosas y
comprimidas y en 1889 solicitó patente en España para
su pólvora sin humo, que él había inventado en 1884. El
producto, conocido en España como balistita, empezó a
fabricarse en Galdácano en 1890. También a partir de
1895 la SED había obtenido la patente para la
fabricación de los explosivos nitrados. Por esos años
también se había establecido cierta competencia en la
fabricación de dinamitas con la Sociedad de Dinamitas la
Manjoya (Asturias) de capital y tecnología belgas. Hacia
1890 las fábricas de titularidad pública eran Granada que
fabricaba pólvoras negras y Murcia que fabricaba
pólvoras prismáticas. En 1886 el Grupo Santa Bárbara,
otro fabricante de pólvoras con fábrica en Lugones, había
ganado un concurso para suministrar pólvora para los
cañones de la Armada (sistema González Hontoria) y
desde 1890 la fábrica concentró su producción en el
campo militar, obteniendo en 1890 la patente para la
producción de pólvora sin humo de empleo militar. Todas
estas empresas se unieron en 1896 en un gran trust
español de explosivos, la denominada Unión Española de
Explosivos (UEE), a la que se le concedió el monopolio de
fabricación de pólvoras y explosivos de uso civil en
España en 1897. En las fábricas de Lugones-Cayes se
concentró la producción de pólvoras militares. La I GM
marcó una mayor implicación de la UEE en la fabricación
de pólvoras militares, sobre todo para la Marina de
Guerra. En 1946 UEE creó Explosivos Alaveses SA (Expal)
dedicada en principio íntegramente a la fabricación de
explosivos militares y de munición de artillería y aviación.
En 1970 se integran en UEE: ERT, Expal, Explosivos de
Burgos, el fabricante de espoletas Bressel SA y
Fabricaciones Extremeñas SA. En 1986 el grupo kuwaiti
KIO adquirió UEE, que en 1994 cedió sus derechos a
Pallas Invest. En 2006 el grupo ha pasado a denominarse
MaxamCorp, de nuevo con capital fundamentalmente
español. Recientemente ha llegado a un acuerdo de
cesión por GDSBS de la factoría de Murcia.
4. Que en la década de los 30 adquiriría la licencia de
fabricación de cañones antiaéreos navales y de tierra
suecos Bofors. En la década de los 60 adquiriría la
licencia del mismo fabricante para los cañones AA 40/60
de marina y 40/70 para los Ejércitos de Tierra y que
perdura en nuestros días participando en programas
como el Leopardo o el Pizarro bajo la razón social SAPA.
5. La más antigua con continuidad (hasta 1992) era la
fundición de bronces que databa de 1540 (primero
propiedad de la familia Morel. Algunos fijan la fecha de
apertura en 1565 ya que en 1568 la Corona ordena a la
Casa de Contratación se dé al fundidor cobre y estaño
para hacer cañones aunque ese fundidor era ya Juan, hijo
del fundador Bartolomé- y que en 1682 paso a ser de
titularidad Real). Compartió intermitentemente ésta
trabajos con otras que existieron hasta principios del XIX
en Barcelona, Valencia y Palma de Mallorca.
Desaparecieron también las fábricas de balerio y ferrerías
de Euguí y Orbaiceta (Navarra), Sagardelos (Galicia), San
Sebastián de la Muga (Cataluña) y algunas otras, al
mismo tiempo que se crearon las fábricas de Oviedo y
Trubia, como consecuencia de la guerra contra la
Convención Francesa (1793) para sustituir las armerías
vascas. También tenían antecedentes muy antiguos las
fábricas de pólvoras de Granada y Murcia y la de armas
blancas de Toledo. Hay que decir que a finales del siglo
XVIII pasaron a control real la fábrica de cañones de
hierro y altos hornos de Liérganes y La Cavada. La
Pirotecnia Militar de Sevilla inició sus trabajos a mediados
del siglo XIX a partir de una inicial escuela de artificieros.
6. Como ya se ha dicho, la SECN se fundó en 1908 para
licitar en el concurso del denominado plan Ferrándiz, que
preveía la construcción de tres acorazados del tipo
Dreadnought, tres destructores y otros buques menores. Su
accionariado estaba en un principio integrado por varios
empresarios españoles como, el marqués de Comillas y el
conde de Zubiri, y firmas británicas (Vickers-Armstrong y
Jonh Brown&Co) que aportaban además de capital,
asesoramiento técnico e industrial. Ya en 1920 los
métodos de trabajo de los astilleros españoles se podían
considerar homologables con los europeos más
importantes. Por el contrato, la Armada le cedió las zonas
industriales de los arsenales de Ferrol, Cartagena y, más
tarde, La Carraca, comprometiéndose la empresa a
nacionalizar la construcción de los buques todo lo
posible. Podía fabricar buques de otros tipos (En 1914,
para la construcción de transportes adquirió el astillero de
Matagorda (Cádiz) a la Cia Transmediterranea) y para el
exterior, pero siempre que se priorizaran los pedidos de la
Armada. De hecho, monopolizó el suministro de buques
para nuestra Marina de Guerra hasta la guerra civil.
Cuando en 1922 abordó la construcción de los cruceros
clase Cervera, los destructores clase Churruca y los
submarinos clase B, se amplió con la gran factoría
siderúrgica de Reinosa y los talleres de artillería de San
Carlos (San Fernando). Para atender los pedidos de la I
GM levantó además un gran astillero en Sestao y en los
años 20 compró los Astilleros del Nervión, convirtiéndose
así en el mayor constructor nacional de buques de
cualquier tipo. Durante la disctadura del general Primo se
ordenó la construcción de 3 cruceros (de los que se
construyeron 2, el Canarias y el Baleares), 3 nuevos
destructores de la clase Churruca, 12 submarinos (de los
que se construyeron 6) y 2 petroleros de apoyo de flota
que nunca se terminarían. Más tarde se construirían otros
7 churrucas. Tras la guerra civil sólo mantendría los
astilleros de Cádiz y Sestao. En 1969 se fusionaría con
Astilleros Euscalduna de Bilbao y la pública Astilleros de
Cádiz para formar AESA (integrada en el INI).
7. El aspecto reglamentario y de desarrollo de las ideas
políticas estuvo muy influida por sus asesores militares, los
generales Ruiz-Fornells y Goded y el comandante
Hernández Sarabia. La llamada reforma Azaña incluiría
una serie de leyes y reglamentos como, la promesa de
fidelidad a la República, el decreto de retiros
extraordinarios de 25 de abril (al que se acogieron más
del 40% de los oficiales), la reorganización del ejército
metropolitano (establecimiento de la Aviación como un
ejercito independiente con su propia escala, disolución del
Cuerpo Eclesiástico, segregación de la Cruz Roja y
traspaso del de Carabineros al Ministerio de Hacienda,
así como, la supresión de las regiones militares y del
empleo de Teniente General y el establecimiento de 8
divisiones orgánicas) y del de África (potenciación de la
administración civil del territorio y separación de los
cargos de Alto Comisario y el de Jefe de Fuerzas Militares
de Marruecos, subordinado al anterior), la de la reforma
de la justicia militar…etc
8. CASA había sido fundada por Ortiz de Echagüe en
1923 y hasta la guerra civil se había dedicado a la
fabricación bajo licencia de células de avión e hidroavión
en sus factorías de Getafe y Cádiz. La otra gran empresa
española era la Hispano con factorías en Sevilla. Ésta
antes de la guerra civil se había dedicado
fundamentalmente a la fabricación de motores de
aviación y automoción. Tras la guerra civil fue
nacionalizada y la última de las divisiones mencionadas
daría lugar a la empresa Pegaso (después ENASA,
incorporada al INI y de la que hablaremos más adelante).
La división de aviación realizaría un acuerdo de
colaboración con el ingeniero alemán Messerschmitt,
fabricando los diseños He111 y Me109 (algunos de estos
últimos remotorizados con Merlin ingleses) y los reactores
HA 200 Saeta y Ha 220 Supersaeta. En 1971 se
integraría en CASA, que hasta entonces se había
dedicado fundamentalmente a la aviación de transporte
militar con sus bimotores Alcotán y Azor y un prototipo de
cuadrimotor.
9. Durante el conflicto del Sahara Español hubo
restricciones en el empleo de material de ayuda
americana, que afectaron especialmente a los carros de
combate. Ello hizo comprar rápidamente un batallón de
Patrimonio en Defensa. 93
carros AMX-30 franceses lo que previsiblemente
condicionó la decisión de la fabricación bajo licencia del
AMX30E en la fábrica de Sevilla.
10. En un principio, siguiendo la tradición anterior a la
guerra civil, la Armada había pensado en construir
fragatas británicas de la clase Leander, pero el gobierno
laborista puso restricciones a la cesión de licencias.
11. Es, como poco sorprendente ver como España pasó
en poco tiempo de fabricar una artillería anticuada a
competir en el mercado interno y externo con tres modelos
distintos (el de ENSB, el de SITECSA del grupo ERT y el
tercero de la empresa alavesa Trebeland (ésta era
realmente una licencia de fabricación del prototipo
original de la belga SRC). Los dos primeros se terminarían
por integrar en un producto conjunto, el SIAC 155/52 de
la ENSB y su familia de municiones asociada
(ENSB/EXPAL).
12. En la determinación de privatizar las empresas del
sector de defensa estatales no dejaría de jugar un
importante papel las tremendas pérdidas que éstas
arastraban (más de 200.000 millones de pesetas entre
1990 y 1998 acumulados por Santa Bárbara, Indra,
Bazán y CASA)
13. Polígono de Experiencias de Carabanchel (PEC),
Centro de Ensayos Torregorda (CET), Laboratorio Químico
Central de Armamento (LQCA), FN La Marañosa, Taller
de Precisión y Centro Electrotécnico de Artillería (TPYCEA),
Centro de Investigación y Desarrollo de la Armada (CIDA)
94. La Industria de Armamento en España
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Moderna, Madrid 1999.
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Marina y Política en la España del siglo XIX. Madrid 1979
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Las Escuelas de Artillería de Tierra en Cádiz. Nacimiento,
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(siglo XVII): la familia Zabala, San Sebastián 1999.
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Las fuerzas armadas españolas y las nuevas tecnologías
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Régimen Jurídico de la industria al servicio de la defensa,
Madrid 2009.
VIGON, J.
Historia de la Artillería Española, CSIC, Madrid.
Patrimonio en Defensa. 95
Conclusiones de las primeras
Jornadas sobre el Patrimonio
Histórico, Técnico e Industrial
en el ámbito militar
El legado dejado por Defensa es de extraordinaria riqueza y
diversidad. Sus bienes abarcan casi todas las disciplinas,
desde la medicina a la tecnología más avanzada en los
ámbitos industriales o arquitectónicos, y forman parte del
patrimonio cultural.
Es muy destacable la importancia patrimonial que poseen
los bienes industriales del ámbito militar vinculados a
Andalucía.
El uso de este legado es una de las garantías para su
mantenimiento, además de los museos y archivos.
El patrimonio militar sigue generándose y es necesario
establecer sistemas para documentarlo, preservarlo y
entenderlo.
Es imposible separar el patrimonio histórico del técnico e
industrial generado en torno a la defensa.
Las tres maestranzas aéreas (Madrid, Albacete y Sevilla) son
un ejemplo de un patrimonio tecnológico en permanente
evolución que aporta a la sociedad especialización, calidad
y nuevas tecnologías. Su impacto social es extraordinario y
genera cientos de puestos de trabajo estables, además de
ser elementos claves en los desarrollos urbanos.
96. Conclusiones
El aprovechamiento del legado cultural puede dar pie a
instalaciones e infraestructuras modélicas, como la
universidad levantada en la Fábrica de Armas de Toledo.
La repercusión social en algunas zonas de las instalaciones
militares de Defensa ha facilitado desde la incorporación de
la mujer al trabajo hasta la estabilidad laboral de ciudades.
La estrategia de recuperación permite asegurar la
supervivencia de un legado arqueológico industrial muy
valioso y dinamizar territorios.
El factor humano es la parte fundamental del patrimonio.
La conservación del patrimonio es lo que dejamos a las
generaciones venideras y obliga a ser muy selectivo y es
importante la colaboración.
El extraordinario interés arquitectónico de la Real Fábrica
de Artillería de Sevilla precisa de un plan de gestión
adecuado.
El patrimonio militar despierta gran interés y cuenta con
excelentes profesionales vinculados al mismo, como ha
puesto de manifiesto la celebración de las primeras
Jornadas sobre el Patrimonio Histórico, Técnico e Industrial
en el ámbito militar.
Evaluación del curso
La calificación de los asistentes a las jornadas es la
siguiente:
Contenido
Nota más alta
Nota más baja
Nota media
Objetivos del curso
10
4
7.29
Contenido del curso
10
4
7.05
Nivel de profundidad
10
4
6.35
Organización
10
5
7.76
Duración
10
4
7.11
Metodología
9
4
7.11
Aula y mobiliario
10
4
7.58
Utilidad para el trabajo
9
1
5.41
Valoración general del curso
10
5
7.32
Los comentarios sobre las jornadas:
Coincidencia con otro curso interesante sobre gestión
cultural
Hay diferencias de nivel entre las presentaciones
Faltó tratar el urbanismo militar, legislación y pronunciar
más en gestión y conservación
Satisfacción plena
Interesantes, enriquecedoras y diversas
Útiles e interesantes, en especial las visitas y la apertura al
mundo civil
Positivo acercamiento al patrimonio militar
Deseo de que se aborde más el presente y futuro del
patrimonio (conservación , uso y difusión)
Sería necesario un curso especializado
Han sido cortas
Patrimonio en Defensa. 97
Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
CONSEJERÍA DE CULTURA
MINISTERIO
DE DEFENSA
DIRECCIÓN GENERAL
DE RELACIONES
INSTITUCIONALES
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