El tráfico de la ciudad está dañando tu cerebro

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El tráfico de la ciudad está dañando tu
cerebro
Millones de personas en el mundo viven en ciudades
congestionadas por los incontables autos o carros en sus autopistas. El estrés que trae
estar atascado en el tráfico es sólo una forma más en que se afecta la salud. Ahora,
unas investigaciones demuestran que los gases emitidos por los automóviles que
respiramos mientras esperamos en un embotellamiento (trancón, atasco) de tráfico,
pueden dañar las células cerebrales.
Manejar en una ciudad congestionada por el tráfico es tal vez de las cosas más
estresantes que puede haber. No hay nada más frustrante que querer llegar a tu destino y
tener que andar a paso de tortuga en un carro que fue diseñado, precisamente, para
llevarte más rápido a donde quieres llegar. Desafortunadamente, muchas de las grandes
ciudades en el mundo se ven cada día más congestionadas, lo cual incide directamente
en la calidad de vida de sus habitantes. En algunas ciudades, por ejemplo, la gente pasa
un promedio de 4 horas en su auto para ir y venir del trabajo. Esto, sin duda alguna
genera estrés y otros problemas de salud que tal vez no te hubieras imaginado.
Unos estudios nuevos hablan de que el humo y los gases que emiten los automóviles
tiene un efecto negativo en la salud de las células cerebrales afectando la capacidad de
aprendizaje y la memoria – entre otras funciones cognitivas – desde una edad temprana.
Hasta ahora, los científicos no saben a ciencia cierta por qué la exposición al humo del
tráfico puede dañar al cerebro, pero cada vez más investigadores se interesan en
averiguar la causa. Es el caso del epidemiólogo Jiu-Chiun Chen de la Universidad del
Sur de California, en Estados Unidos, quien está estudiando el efecto de la
contaminación por los autos en 7,500 mujeres en 22 estados diferentes en dicho país.
Pero hay algo que sí se ha comprobado en investigaciones previas realizadas en
Holanda: respirar el aire contaminado al nivel de la calle (es decir, cuando vas en tu
carro, coche o auto) en sólo 30 minutos puede aumentar la actividad cerebral en las
regiones responsables de regular el comportamiento, la personalidad y la toma de
decisiones.
Además, según estudios hechos este año en la Universidad de Harvard y en la
Universidad de Columbia, en Estados Unidos, respirar el aire de una ciudad altamente
contaminada por los automóviles por 90 días, puede cambiar la manera en que los genes
se comportan en las personas mayores y alterar el genoma de un recién nacido a nivel
molecular.
Otros estudios al respecto llevados a cabo en Nueva York, Boston (en Estados Unidos),
Beijing (en China) y Varsovia (en Polonia), hablan de que los niños que viven en áreas
en donde las emisiones de los gases y el humo de los automóviles son elevadas,
obtuvieron calificaciones más bajas en evaluaciones de inteligencia y estaban más
predispuestos a sufrir de ansiedad, depresión y de problemas de atención que aquellos
niños que viven en ciudades en donde el aire es más limpio. Incluso, se encontró que
las mujeres expuestas a este tipo de emisiones reportaron problemas de la memoria y en
general, la contaminación causada por el tráfico en las ciudades también puede incidir
en el aumento de casos de Alzheimer y la degeneración rápida en pacientes con la
enfermedad de Parkinson.
Si bien estos estudios son preliminares, los científicos que estudian el tema están de
acuerdo en que la evidencia de que los embotellamientos de tráfico afectan mucho más
que tu paciencia, siguen creciendo.
El cerebro humano es vulnerable a los cambios en el ambiente y esto lo demuestra. Yo
espero que los gobiernos en los distintos países del mundo tomen conciencia sobre el
tema del transporte y haya soluciones viables para depender menos de los automóviles:
no sólo así salvaremos la calidad del aire que respiramos, sino también, la salud de
nuestro cerebro.
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