perturbaciones en la interpretación por la contraidentificación

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PERTURBACIONES
EN LA INTERPRETACIÓN
POR LA
CONTRAIDENTIFICACIÓN
PROYECTIVA
por LEON GRINBERG
Es sabido que las interpretaciones están condicionadas por una serie
de factores de distinta índole. Entre ellos, es importante destacar el continuo interjuego de proyecciones e introyecciones que se desarrolla durante el análisis, tanto por parte del analizado como del analista. Partiendo
del enfoque de este último, pueden considerarse dos procesos coexistentes:
en uno de ellos, el analista es el sujeto activo de aquellos mecanismos de
introyección y proyección; en el otro, se convierte en el objeto pasivo de
las proyecciones e introyecciones del analizado.
En el primer proceso, cabe describir esquemáticamente tres fases o momentos importantes: 1) cuando el analista introyecta, activa y selectivamente, los distintos aspectos del material verbalizado y' no verbalizado, con
sus correspondientes cargas emocionales, presentados por el paciente; 2)
cuando elabora y metaboliza las identificaciones resultantes de dichas introyecciones provenientes de las diferentes instancias u objetos internos
del paciente; 3) cuando (re) proyecta el resultado de la metabolización
por medio de las interpretaciones 1.
En cada una de estas fases pueden producirse situaciones de riesgo determinadas predominantemente por los remanentes neuróticos que darán
un, matiz especial a sus reacciones contratransferenciales y cuya consecuencia ineludible será un trastorno en la interpretación; a menos que el
analista lo consciencie oportunamente y consiga evitarlo. Por el contrario,
si la contratransferencia está convenientemente sublimada será el instrumento más útil para detectar, estructurar y formular lo interpretable.
El segundo proceso, es el que interesa especialmente para el problema
que planteo en este trabajo. En una de sus fases, el analizado es quien proyecta activa aunque inconscientemente, sus situaciones internas en el analista que actúa como receptor pasivo. Estas identificaciones proyectivas
ocurren regular y constantemente, y. el analista reaccionará frente a ellas
como ante el material que introyectó activa y selectivamente. Pero, en algunas ocasiones, suele ocurrir que este mecanismo de identificación proyectiva del analizado funciona en forma excepcionalmente excesiva, ya sea
por su freeueneiay cantidad o bien por la exagerada intensidad de su carga
emocional.
1
1942.
FLIESS, R.:
Me.tapsychology o{ the analyst .. Psychoanal. Quart. 11: 211-227,
LEüN
GRINBERG
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& Qué ocurre entonces 1 El analista reacciona frente a dichas identificaciones como si real y concretamenie hubiera adquirido, asimilándolos,
los aspectos que se le proyectaron.
Es como si dejara de ser él para transformarse, sin poder evitarlo, en
lo que el paciente inconscientemente quiso que se convirtiera (Ello, Yo, u
otro objeto interno). Para este estado especial propongo el término de
"Contraidentificación proyectiva" 2, como respuesta específica a la excesiva identificación proyectiva del paciente que no es percibida conscientemente por el análisis y que, como consecuencia se ve "llevado" pasivamente
a desempeñar el papel que, en forma activa aunque inconsciente, el analizado forzó dentro de él. Cuando esto sucede, aunque más no sea por un
breve lapso, que a veces puede prolongarse peligrosamente, el analista recurrirá a toda clase de racionalizaciones para justificar su actitud o su
desconcierto.
No es mi propósito analizar en el presente trabajo los distintos factores
que condicionan o provocan esta situación. Mi interés reside, sobre todo,
en señalar el hecho en sí y sus inevitables consecuencias en la interpretación.
Unos ejemplos clínicos ilustrarán el proceso:
1) Un paciente comienza su sesión del siguiente modo: "Me siento muy
nervioso hoy. No sé cómo explicarlo pero me es imprescindible hacerlo.
Quiero transmitirle lo que me ha surgido como descubrimiento o revelación
(10 que dice con mucho afecto). Fué tan sorprendente el otro día cuando
se me detuvo la diarrea como consecuencia de lo que Ud. me dijo. .. Además recuerdo que en otro momento ciertas palabras suyas me ocasionaron
puntadas; Una diarrea es un proceso físico... Desde que Ud. habla sus
palabras producen modificaciones físico-químicas no sé en qué células
nerviosas; pero antes, cuando Ud. piensa también se producen transformaciones en ciertas células hasta que la voz por medio de pulmones, labios,
lengua, ete., sale y el conjunto de palabras, ahora vibraciones sonoras,
es emitido. En este momento se produce todo el proceso de recepción desde
mi oído externo, a través de varios medios, hasta convertirse en rrii audición consciente. Pero me pregunto, si todo este conjunto de palabras en
lugar de haber sido pronunciadas por Ud. proviniera de otra persona cualquiera, tendrían el mismo valor terapéutico 1 Claro que no. Para mi inconsciente tiene importancia que dichas palabras surjan del Dr. Grinberg
y no de otro".
Todo este material fué expuesto con vehemencia y con una tonalidad
de voz especialmente sonora y bien timbrada que me llamó la atención. No
era común que se expresara de este modo y, por lo tanto, me sentí particularmente atraído, más que por el contenido, por la forma en que lo había
hecho. Le interpreté entonces -guiándome por dicha impresión- que
seguramente intentaba producir en mí el mismo efecto que yo había producido en él y quería demostrarme que era su voz -y' ninguna otra- la
2 Este concepto fué desarrollado en forma más completa en mi trabajo "Aspectos mágicos en la transferencia y en la contratransferencia " "Sus implicaciones
técnicas ", presentado en la Asociación Psioanalítia Argentina, el 27 de marzo de 1956.
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PERTURBACIONES
EJ." LA INTERPRETACIÓN
que podía impresionarme en forma especial. Es decir, que mi interpretación fué hecha en términos de transferencia positiva. No había captado
todavía que se trataba sólo de su defensa contra la situación paranoide
más profunda.
Sigue el paciente: "Ya que hablamos de lo sonoro y de lo auditivo
quisiera referirme a la música: está dividida en tres partes fundamentales:
ritmo, melodía y armonía entrelazados indisolublemente. Yo toco música
de Jazz; en ella está dado el ritmo, y la armonía da la canción que se toque.
Se improvisa sobre la melodía. En el J azz moderno se improvisa también
sobre el ritmo y la armonía. Yo puedo improvisar durante horas melodías
con ritmo, pero me resulta muy difícil mantener una armonía determinada. Una canción de ocho compases con cuatro en que la armonía estuviera
dada por el acorde de do, y los otros cuatro por el dominante de do, es un
imposible para mí. Lo mismo para leer música escrita; no puedo darle el
tiempo necesario a cada nota; en cambio cuando la profesora tocaba una
de las piezas que yo estudiaba podía reproducirlas de oído. En la sesión,
por ejemplo, me cuesta a veces adaptarme a la realidad del tiempo; me
resulta imposible saber la hora. Es como si fabricara mi propio tiempo
que es un tiempo distinto del suyo. Lo comparo con mi inhibición en la
música; esa armonía determinada sobre la que se improvisa es la que permite que gente que no se conoce improvisen "jazz session".
Mientras me decía todo esto, no comprendía del todo qué era lo que estaba ocurriendo. Experimentaba cierto desagrado. Sentía que lamentaba no
haber conocidoa fondo la teoría y la técnica de la música dado que siempre
me había gustado mucho. Admiraba y envidiaba en él su conocimiento y la
precisión aparente con que describía y explicaba -con su nomenclatura
técnica- la relación entre el ritmo, la' melodía y la armonía. Sentí la necesidad de interpretarle -y esta vez no sólo por continuar con mi modalidad- en sus propios términos; era una forma de demostrarle que me
podía ubicar con facilidad en el terreno que él conocía tan bien. Le dije
que yo representaba para él el acorde mayor de do y él, el dominante
de do, pero que entre nuestros compases no había armonía y necesitaba
encontrar un ritmo y un tiempo adecuados entre los dos que jugaran
armónicos para que pudiéramos improvisar (es decir asociar) juntos, de
acuerdo a una melodía común. La interpretación ya estaba viciada; mostraba sólo un aspecto parcial y en un sentido diferente al esencial. Lo importante hubiera sido mostrarle la finalidad perseguida detrás de su búsqueda y el profundo y verdadero significado de encontrar cuál era mi
tiempo y cómo era mi ritmo. Empezaba a surgir en mí la luz, y con su
secuencia asociativa ulterior -que provocó en mí una determinada fantasía- se me aclaró por completo el proceso en el cual me sentí absorbido.
Sigue el paciente" ... No sé por qué me imaginé que a un paciente durante la sesión, se le podría someter a toda clase de pruebas: eneefalogramas, metabolismo, un grabador recogiendo sus palabras, un termómetro
que tomara su temperatura, un osciloscopioregistrador de las ondas sonoras; en fin, yo que sé, emplear todos los aparatos para que se tuviera un
conocimiento lo más completo posible de una persona por fuera y por
dentro ... "
LEON GRINBERG
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Mientras él me describía. los distintos aparatos y procedimientos me
sorprendí a mí mismo con la fantasía paralela y simultánea de disponer
de un metrónomo para regular, controlar y dirigir su tiempo; es decir
aquello que yo ya sabía que fallaba en él. Me dí cuenta cabal, recién enton{les,de todo el juego inconsciente contenido en su intensa identificación
proyectiva y de cómo me "contraidentifiqué" proyectivamente con su aspecto parcial pero no menos intenso, de su yo momentáneamente saturado
de envidia, angustia y temor. Uno de los primeros efectos fué la escotomización del contenido paranoide y el remarcar -como él inconscientemente
lo deseaba para aplacar al perseguidor- el aspecto positivo de la relaeión transferencial. Pero se trataba sólo de su defensa, por la angustia y el
pánico debidas al poder que me atribuía: mis palabras no sólo curaban su
diarrea, sino que también le provocaron puntadas. Yo estaba en posesión
de un secreto que envidiaba y temía porque podía hacer lo que quisiera
con él. Deseaba apoderarse de él para contrarrestar su peligrosidad y
dominarme a su vez. Para ello tenía que conocerme y controlarme. Por eso
me trasladó a su terreno, el de la acústica y de la musicalidad. Me hizo
sentir -proyectivamentelo que él había sentido frente a mí: mi sensación de desagrado correspondía a su angustia, mi admiración y envidia reflejaban sentimientos análogos que él había experimentado y mi necesidad
de usar sus términos y conceptos equivalía a su afán de apoderarse de lo
mío. Mi fantasía del metrónomo, constituía la respuesta homóloga de su
anhelo de usar toda clase de aparatos médicos pero para conocerme completamente, es decir para controlarme. En última instancia, y como solución transaccional, me ofrecía su tiempo, su ritmo a cambio de conocer el
mío.
Comoen mi trabajo citado anteriormente, expuse ya varios ejemplos de
mi propia experiencia en relación al proceso de la "contraidentificación
proyectiva' " prefiero describir a continuación la forma en que dicho proceso fué vivido por otro analista -el Dr. Dellarossa-e--, a quien agradezco
la gentileza de haberme proporcionado el material correspondiente para
su presentación.
Se trataba de un paciente obsesivo, quien había concurrido al análisis
para solucionar su gran inhibición para estudiar y rendir exámenes.
Entre sus antecedentes refirió, como de especial importancia, haber
tenido un padrastro muy violento, que lo golpeaba brutalmente, haciéndolo
-en ocasiones- por instigación de la madre. Se había sentido además maltratado por todo el mundo y en toda forma, a pesar de su buena disposición. Decía que siempre había recibido "patadas". Como ejemplos ilustrativos de su condición de víctima, relató traumáticas experiencias homosexuales sufridas ante el hermano mayor y otros compañeros del colegio
que lo habían hostigado continuamente.
Pero lo característico y remarcable desde la primera sesión fué la modalidad con que expresó todo este material denotando un marcado y llamativo contraste con su contenido. Su lenguaje .era ampuloso, en un tono
de pedantería irritante, y usaba una terminología pretendidamente técnica
para referirse a sus desgracias. Decía conocerlo todo. Había leído a Adler
Jung, Freud y, según él, dominaba distintas doctrinas filosóficas.
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PERTURBACIONES
EN LA INTERPRETACIÓN
La vivencia contratransferencial del analista era de creciente molestia
y por momentos de cierta ansiedad. Sentía que no podía entrar con sus
interpretaciones porque no le daban lugar y, en las pocas ocasiones en
que lograba hacerlo, la réplica solía ser inmediata en términos de rechazo,
objeción. o ridiculización. Como manifiesta expresión del absoluto control
con que intentaba el paciente dominar en la relación transferencial, acostumbraba interrumpir su discurso -ya que no podía llamarse asociación
libre a lo que hacía- para exigir, en tono perentorio y de suficiencia el
parecer del analista: "¿ 'Cómo ve Ud. todo eso?"
Esta situación se tornó especialmente intensa durante el transcurso
de la tercera sesión. El paciente inició un nuevo ataque contra lo interpretado en las sesiones anteriores utilizando su ya clásica técnica destructiva
para invalidarlo. El analista sintió entonces que su paciente se agotaba;
aquello se había convertido en "una pesadilla inaguantable" según su expresión textual. Había algo más que fastidio y frustración en su labor.
Vivía la actitud del enfermo como si implacablemente se hubiera propuesto
maltratar y destruir -una por una- todas sus interpretaciones. De ceder
a su impulso inmediato -fuertemente controlado- se hubiera levantado
para echarlo" a patadas". Esta sensación fué la que guió su ulterior interpretación expresada con manifiesta alteración de la voz, interrumpiendo
al paciente bruscamente y formulándola en los siguientes términos:
"Un momento; Ud. estuvo actuando conmigo para que yo sintiera la
necesidad de (' echarlo a patadas') comolo hicieron su hermano y los otros
con Ud. Es la forma en que Ud. busca que el mundo reaccione en contra
suya".
Después de esta intervención el analista creyó que el enfermo no volvería más. Sin embargo no fué así y pudo constatar con cierta sorpresa que
hubo un cambio notorio en su conducta.
Evidentemente, la interpretación estuvo perturbada por la intensa carga
emocional que dominaba al analista y que se reflejó especialmente en el
tono de voz, en la formulación y hasta en la intencionalidad casi consciente
de convertirla en el sustituto concreto de la patada. Esto se debió en gran
parte -como lo expresaba el contenido de la interpretación- a que fué
el receptor pasivo de los objetos perseguidores que el paciente proyectó
en él como consecuencia de su fuerte compulsión repetitiva a la búsqueda
de agresiones. Pero la Identificación proyectiva se había hecho también
extensiva al Yo del paciente. Mientras él mismo se identificaba con la
actitud que habían tenido sus agresores, "ubicó" su Yo castigado en el
analista para hacerlo sufrir en la forma que él había sufrido -quizás
objetivo esencial de la identificación proyectiva- de que el analista fuera
no sólo un depositario de esta parte sufriente y rechazada, sino que la modificara, fortaleciéndola y confiriéndole la capacidad de reacción que, en
esta oportunidad fué lograda por la intensidad afectiva con que el analista
combatió el rol masoquístico en la "contraidentificación".
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LEüN GRINBERG
Conclusión.
Fenómenos como los descriptos ocurren con frecuencia en el análisis, y
son denominados por el analista con expresiones como: "entrar en el juego
del paciente", "caer bajo su control", "alianza con su resistencia", "sentirse manejado", etc., denotando así la función activa asignada al paciente
en estos procesos. Por encontrarse bajo los efectos de la proyección masiva
de los papeles y funciones inherentes a los conflictos del paciente, el analista interpretará de acuerdo a los sentimientos y reacciones específicas
que éstos le determinan y desprovistos transitoriamente de las mínimas
condiciones de percepción objetiva indispensable para formular una interpretación
correcta y oportuna..
,
RESUMEN
Perturbaciones
en la interpretación, motivadas por la "contraidentificación
proyectiva" .
Se aclara en primer lugar el concepto de "contraidentificación proyectiva", término propuesto por el autor para designar el resultado de una excesiva identificación proyeetiva del paciente, no percibida conscientementepor el analista, quien,
como consecuencia, se ve "llevado" pasivamente a desempeñar el papel que, en
forma activa, aunque inconsciente, el analizado "forzó" dentro de él.
Se analiza, luego, a través de varios ejemplos clínicos, la influencia perturbadora que dicho proceso patológico produce en la técnica interpretativa. Por encontrarse, precisamente, bajo los efectos de la proyección masiva de los papeles y
las funciones realizados por el paciente, el analista interpretará de acuerdo a los
sentimientos y reacciones específicas que ellos le determinan, y desprovisto transitoriamente de las mínimas condiciones de "percepción objetiva" indispensable
para formular una interpretación correcta desde el punto de vista dinámico,económico y estructural.
SUMMARY
Perturbations
of the interpretation,
caused by "projective counter-identification"
In the first place clarification is mada of the concept of "projective counteridentification", a term proposed by the writer to designate the result of an excessive projective identification in the patient,. not consciously perceived by the
analyst, who, in consequence, finds himself "led" passively into playing a role
which the analysand, in an active, although unconscious manner, has "forced"
into him.
An analysis follows, through various clinical examples, of the perturbing
influence that said pathological process has upon interpretative technique. Precisely through his being under the effect of the massive projeetion of the roles
and functions performed by the patient, the analyst will interpret in accordance
with the specific feelings and reactions they determine in him, and will be ternporarily deprived of the minimun conditions of "objective perception", indispensable for formulating a correct interpretation from a dynamic, economic and
structural point of view.
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PERTURBACIONES
EJ.""
LAINTERPRETACIÓN
DR. ENRIQUERACKER:Está en discusión el trabajo del Dr. Grinberg.
Tienen la palabra los doctores Ángel Garma y David Liberman.
DR. ÁNGELGARMA:(Por una dificultad de orden técnico no hemos
podido reproducir las palabras del Dr. Garma).
DR. DAVIDLIBERMAN:
El trabajo del Dr. Grinberg me ha encantado
en un triple aspecto: uno, como analista; otro, por el material que aparece
en la fantasía pregenital y por último, por ser yo también aficionado al
jazz. Algo de lo que dijo el Dr. Garma iba a decir yo, en lo que se refiere
a la situación de ver quién posee a quién, pero quiero enfocarlo en un
sentido distinto y por lo pronto, hacer el diagnóstico de ese momento del
análisis. Sería conveniente que en este Symposium pudiéramos discriminar cuándo el analizado realmente da material y cuándo tras la apariencia
de darlo, desarrolla exhibicionismo, cuándo da y cuándo muestra únicamente. Este paciente muestra lo uno y lo otro. En un trabajo anterior
mío, puse de manifiesto que cierto tipo de transferencias son defensas
contra ansiedades persecutorias y que en esas transferencias defensivas
pueden asumir la primacía una pulsión y una relación de objeto pregenital. Ahora bien, para este analizado la situación analítica significaba
mitad mostrarse y mitad ocultarse. Cada uno al hacer su improvisación
está tratando de ver quién examina a quién y quién puede hacer sentir
disminuído al otro especulando con su envidia, su rivalidad, de tal manera que el bienestar de uno no podrá traer bienestar sino envidia al otro.
No puede haber bienestar genitalidad para los dos, ni podrá haber pene
para los dos, puesto que la envidia hace que constantemente se estén comparando: esto es muy importante y algo de esto lo ha dicho ya Grinberg.
El estudio sistemático de este tipo de transferencias pregenitales en donde
existe la envidia y el compararse el uno con el otro lleva a centrar la interpretación y a restablecer nuevamente el proceso analítico.
DR. LEÓNGRINBERG:
Agradezco a los doctores Garma y Liberman por
sus aportaciones. Con respecto a lo dicho por el Dr. Garma me parece
sumamente interesante la equiparación que establece entre los dos ejemplos presentados en mi trabajo con lo que ocurre con aquellos sueños que
constan de dos partes, pero que conservan la misma secuencia y contenido
aunque difieran sus elementos y personajes respectivos. Quiero confirmar
lo que él ha señalado, porque la vivencia contratransferencial surgida en
ambas situaciones correspondía básicamente a la de una relación agresiva que, en el segundo ejemplo, se expresó claramente en términos de
agresión homosexual. En los dos ejemplos citados, pudo comprobarse cómo
la reacción contratransferencial determinó la búsqueda de un arma lo
suficientemente útil y poderosa para contrarrestar la vivencia del ataque
transferencial.
En relación a lo expuesto por el Dr. Liberman estoy de acuerdo con su
planteo de ciertos tipos de transferencias resistenciales, cargadas con
contenido pregenitales y que se caracterizan porque los pacientes "muestran" "en lugar de "dar" material como sucedería con el caso descrito en
LEONGRINBERG
30
el primer ejemplo. Precisamente, quiero hacer. hincapié que lo mismo
puede ocurrirle al analista cuando su labor se encuentra trabada por distintos motivos y, entre ellos por la intensidad de la identificación proyectiva del analizado, como intento de mostrarlo en este trabajo. Por este
motivo intenta defenderse contratransferencialmente en una forma análoga, vale decir "mostrando" o exhibiendo tan sólo lo suyo en lugar de
'~darlo" directamente. El Dr. Racker se ha ocupado también de las defensas contratransferenciales en relación con problemas similares a los.
mencionados aquí.
Por otra parte, es exacto que en la situación competitiva desarrollada
con tanta intensidad en esta sesión, el analista, por sentirse momentáneamente trabado y dominado por la actitud del analizado, se veía impedido
de dar interpretaciones más elaboradas, más maduras; más genitales si
cabe la expresión en este caso. De ahí su sentimiento de no ser suficientemente eficaz en la interpretación como producto de la perturbación contratransferencial.
DR. ENRIQUERACKER:La Dra. Marie Langer nos leerá a continuación su trabajo.
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