ANALISIS JURISPRUDENCIAL EN DERECHO DE FAMILIA

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ANALISIS JURISPRUDENCIAL EN DERECHO DE FAMILIA
UNION MARITAL DE HECHO
JULIANA HERNANDEZ BONILLA
CARLOS ENRIQUE GARCIA DUQUE
ANGELA MARÍA RAMÍREZ PATIÑO
Trabajo de Grado para optar al Título de Abogado
Doctor Hernando Gutiérrez
Abogado
Director Departamento de Sociología y Política Jurídica
Pontificia Universidad Javeriana
Facultad de Ciencias Jurídicas
Bogotá
2003
TABLA DE CONTENIDO
INTRODUCCION......................................................................................................5
CAPITULO I
PROTECCIÓN CONSTITUCIONAL A LA UNION MARITAL DE HECHO
1.1 PROBLEMA JURIDICO......................................................................................8
1.2 ANALISIS DE LA LINEA.....................................................................................8
1.3 CONCLUSION..................................................................................................39
1.4 GRAFICO..........................................................................................................41
CAPITULO II
UNION MARITAL DE HECHO Y LOS DERECHOS DE IGUALDAD Y NO
DISCRIMINACIÓN
2.1 PROBLEMA JURIDICO....................................................................................42
2.2 ANALISIS DE LA LINEA...................................................................................42
2.3 CONCLUSION..................................................................................................57
2.4 GRAFICO.........................................................................................................59
CAPITULO III
DIFERENCIAS ENTRE UNION MARITAL DE HECHO Y MATRIMONIO
3.1 PROBLEMA JURIDICO....................................................................................60
3.2 ANALISIS DE LA LINEA...................................................................................60
3.3 CONCLUSION..................................................................................................71
3.4 GRAFICO............................................................................................. ...........73
CAPITULO IV
DIFERENCIAS ENTRE SOCIEDAD PATRIMONIAL Y SOCIEDAD CONYUGAL
4.1 PROBLEMA JURIDICO....................................................................................74
4.2 ANALISIS DE LA LINEA...................................................................................74
4.3 CONCLUSION..................................................................................................82
4.4 GRAFICO.........................................................................................................84
CAPITULO V
DIFERENCIAS ENTRE UNION MARITAL DE HECHO Y CONCUBINATO
5.1 PROBLEMA JURIDICO....................................................................................85
5.2 ANALISIS DE LA LINEA...................................................................................85
5.3 CONCLUSION................................................................................................. 92
5.4 GRAFICO........................................................................................................ 93
CAPITULO VI
UNION MARITAL DE HECHO Y LOS DERECHOS AL LIBRE DESARROLLO DE
LA PERSONALIDAD Y A LA INTIMIDAD
6.1 PROBLEMA JURIDICO................................................................................... 94
6.2 ANALISIS DE LA LINEA.................................................................................. 94
6.3 CONCLUSION................................................................................................. 97
6.4 GRAFICO.........................................................................................................99
CAPITULO VII
UNION MARITAL DE HECHO Y PAREJAS HOMOSEXUALES
7.1 PROBLEMA JURIDICO..................................................................................100
7.2 ANALISIS DE LA LINEA.................................................................................100
7.3 CONCLUSION................................................................................................111
7.4 GRAFICO.......................................................................................................112
CAPITULO VIII
UNION MARITAL DE HECHO – SUSTITUCION PENSIONAL
8.1 PROBLEMA JURIDICO..................................................................................113
8.2 ANALISIS DE LA LINEA.................................................................................113
8.3 CONCLUSION................................................................................................131
8.4 GRAFICO........................................................................................................133
CONCLUSION......................................................................................................134
BIBLIOGRAFIA....................................................................................................138
INTRODUCCION
La realidad social a la que se vio enfrentado el Estado Colombiano, a finales
del siglo XX, en cuanto a la creciente cifra de parejas que optaban por
constituir una familia sin acudir al vínculo solemne del matrimonio, fue una de
las razones por las cuáles el legislador se vio obligado a crear y regular una
figura que cobijara a estas familias de hecho, que se encontraban en una
situación de orfandad jurídica.
Es por esto que en la década de los noventa se introdujo a nuestro sistema
jurídico una nueva institución; la unión marital de hecho; Fue la ley 54 de
1990, la encargada de definir y otorgar efectos patrimoniales a esta nueva
figura, veamos que dice el primer artículo de la norma:
Artículo 1o. A partir de la vigencia de la presente Ley y para todos los
efectos civiles, se denomina Unión marital de hecho, la formada entre un
hombre y una mujer, que sin estar casados, hacen una comunidad de vida
permanente y singular. Igualmente, y para todos los efectos civiles, se
denominan compañero y compañera permanente, al hombre y la mujer que
forman parte de la unión marital de hecho.
La unión marital de hecho se vio inmediatamente protegida por el artículo 42
de la Constitución de 1991, la cual otorgó un espacio significativo a la familia,
al declararla núcleo fundamental de nuestra sociedad y al determinar que
dicho núcleo “se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión
libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad
responsable de conformarla “.
Como consecuencia de esta consagración legal y Constitucional a la familia de
hecho, se derivo un gran reto jurídico en el cual se vio incluida, por obvias
razones, la Corte Constitucional Colombiana.
Así las cosas el objeto de nuestro estudio ha sido, de manera general,
identificar la jurisprudencia Constitucional entre el año de 1992 y el mes de
Septiembre del año 2002 que se ha referido de forma explícita o implícita, a la
unión marital de hecho, e identificar el problema jurídico y la ratio decidendi en
cada una de estas sentencias, para posteriormente facilitar la elaboración de
un análisis jurisprudencial.
Se Pretenderá entonces exponer la interpretación que ha dado la Corte
Constitucional al artículo 42 y a todos aquellos artículos de la constitución que
de una forma u otra protegen la familia de hecho; como por ejemplo el artículo
13, el cual prohíbe toda discriminación en razón del origen familiar, y los
artículos 15 y 16, en donde según la Corte, la Constitución proscribe cualquier
tipo de intromisión por parte del Estado, de entidades públicas o privadas, en el
fuero interno de las personas, particularmente cuando se encuentra de por
medio la decisión de conformar un vinculo familiar no formal.
Para hacer más organizada y completa esta investigación, hemos identificado
8 temas respecto a los cuáles la Corte se ha pronunciado reiteradamente. En
cada tema hemos reconocido una o varias líneas de decisión, con el fin de
analizar el precedente judicial.
El objetivo de dividir el tema macro de la unión marital de hecho en subtemas,
consiste en lograr aclarar al lector
carecía
de
reglamentación
legal,
que la
institución que antes de 1990
actualmente
posee
un
respaldo
jurisprudencial bastante amplio, donde se han tratado diferentes situaciones,
que van más allá de los simples efectos patrimoniales. Vamos a ver como la
corporación logra a través del control constitucional, regular aspectos que la
ley nunca ha tratado y con lo cuál se han causado controversias que de una
forma u otra involucran derechos fundamentales.
En síntesis, una vez se logre entender el concepto de la unión marital de
hecho bajo el marco de la Constitución, es decir que exista un entendimiento
de la interpretación que ha dado la Corte Constitucional al Artículo 42 de la
constitución en este sentido, será posteriormente mas fácil dar estructura a la
jurisprudencia constitucional estudiada, y transmitir y analizar de la forma mas
objetiva posible, las distintas posiciones que ha expuesto la Corte frente al la
unión marital de hecho, a lo largo de sus sentencias.
Con el fin de lograr una mayor claridad, estructuramos nuestra investigación de
la siguiente manera. Una vez reconocimos los temas más relevantes que
exponían las sentencias estudiadas, identificamos el problema jurídico, e
ilustramos los apartes de las sentencias ( obiter dictum o ratio decidendi ) en
donde la Corte expone de forma implícita o explícita su posición. Hecho el
análisis de lo reflejado en la narración jurisprudencial, exponemos nuestras
conclusiones y anexamos un gráfico de la línea de decisión para lograr un
mejor entendimiento del tema.
CAPITULO I
PROTECCION CONSTITUCIONAL DE LA UNION MARITAL DE HECHO
1.1 Problema Jurídico: ¿Cuál es la correcta interpretación que se le debe
dar al artículo 42 de la Constitución Nacional?, ¿Cuál es el manejo que le
ha dado la Corte Constitucional al concepto de familia?, ¿Por qué se
considera que está debe estar constantemente protegida por el Estado?
1.2 Para efectos de obtener respuesta a los interrogantes que se plantean, se
hace necesario tener en cuanta el siguiente listado de sentencias: T – 523 de
1992, T – 190 de 1993, T – 326 de 1993, T – 042 de 1994, T 553 de 1994,
C – 105 de 1994, T - 012 de 1995, T - 681 de 1995, C114 de 1996, T – 266de
1997, T – 397 de 1997, T – 081 de 1997,C – 482 de 1998, T – 566 de 1998,
T – 660 de 1998, C – 507 de 1999, C – 081 de 1999, T – 842 de 1999, C - 122
de 2000, T - 1103 de 2000 y C - 1176 de 2001. Cada una de estas sentencias
trata el tema de la Protección Constitucional a la Unión Marital de Hecho,
razón por la cual fueron seleccionadas para servir de soporte a esta parte del
estudio.
A continuación nos encontraremos con la primera sentencia de nuestra línea,
que de una forma concisa ayuda a entender cual es la interpretación que la
Corte le da al artículo 42 de la Constitución Política. Esta sentencia nos
presenta un desglose del artículo, y realiza un recorrido por el mismo, dejando
translucir las características inherentes al concepto de la familia.
En todo lo anterior está presente la idea de que la familia es el ambiente y el paradigma
de relación social primaria más adecuada para el desarrollo humano, por lo cual el Estado
debe brindarle toda su protección. OD T – 523 / 1992
Estas ideas,
fueron
merecieron, pues,
incorporadas en el texto final del artículo 42 vigente.
la
Ellas
adhesión de miembros de las diversas fuerzas políticas
representadas en la Asamblea así como de entidades y asociaciones especializadas, tal
como se desprende de la simple consulta de documentos oficiales1. OD T – 523 / 1992
Por tanto, el artículo 42 es la expresión de un acuerdo sobre lo fundamental de la familia
en la visión del Constituyente de 1991. OD T – 523 / 1992
Teniendo en cuenta todos estos antecedentes,
la familia presenta hoy algunas
características que bien merecen destacarse para los propósitos específicos del presente
fallo, a saber: OD T – 523 / 1992
a.- Como bien corresponde a un Estado que reconoce y protege la diversidad étnica y
cultural de la nación colombiana (Art. 7 C. N.) no existe un tipo único y privilegiado de
familia sino un pluralismo evidente en los diversos vínculos que la originan, pues ellos
pueden ser tanto de carácter natural como de carácter jurídico. También se le reconoce
consecuencias a la voluntad responsable de conformar una familia. En estas condiciones,
la familia legítima originada en el matrimonio es hoy uno de los tipos posibles. OD T – 523
/ 1992
b.- Es claro, de otra parte, que el Constituyente, consagró un espacio a la familia de
hecho en condiciones de igualdad con otros tipos, en desarrollo de lo dispuesto por el
artículo 13 de la Carta vigente. OD T – 523 / 1992
c.- Tanto el Estado como la sociedad garantizan a la familia una protección integral OD T
– 523 / 1992
d.- La igualdad de derechos y deberes de la pareja y el respeto recíproco entre todos sus
integrantes constituyen hoy los fundamentos esenciales de las relaciones familiares. OD T
– 523 / 1992
e.- Cualquier forma de violencia destruye la armonía y unidad de la familia y en
consecuencia, será sancionada conforme a la ley. OD T – 523 / 1992
1
Cfr. Gaceta Constitucional Nos. 21, 34, 52, 85, entre otras.
f.- Todos los hijos tienen iguales derechos y deberes. OD T – 523 / 1992
g.- Como núcleo fundamental de la sociedad, la familia tiene que cumplir ineludiblemente,
junto con la sociedad y el Estado deberes, tales como asistir y proteger al niño para
garantizar su desarrollo armónico integral y el ejercicio pleno de todos sus derechos
fundamentales prevalentes, consagrados en el inciso 1o. del artículo 44 de la Carta
vigente. Entre ellos, primordialmente, el de tener una familia y no ser separados de ella, el
cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación, y la protección contra toda forma
de abandono o violencia. OD T – 523 / 1992
h.- Dentro
corresponde
de la división de trabajo propia de la organización social, a la familia
la función natural de preparar debidamente las nuevas generaciones y
formar la personalidad del menor. OD T – 523 / 1992
i.- Se manifiesta claramente en el ordenamiento Constitucional vigente la primacía de la
familia como el ámbito natural dentro del cual deba realizarse el cuidado y preparación de
la infancia. Esta labor no puede ser realizada por instituciones públicas o privadas sino en
casos verdaderamente excepcionales en que así lo imponga la necesidad de proteger a
niños que no tengan una familia o que se hallen separados de ella, en los términos del
artículo 42 de la Carta. OD T – 523 / 1992
j.- La unidad de la familia es presupuesto
indispensable para la efectividad de los
derechos Constitucionales prevalentes del niños. OD T – 523 / 1992
k.- Los derechos de los miembros de la familia deben ser compatibles con los intereses
generales prevalentes tanto de la institución misma como de la sociedad colombiana que
reconoce en ella su núcleo fundamental. OD T – 523 / 1992
Posteriormente la sentencia T-190 de 1993, documenta sobre la evolución que
se ha generado frente al reconocimiento de derechos hacia los integrantes de
la unión marital de hecho a través del tiempo; demostrándonos finalmente que
esta institución hoy por hoy se toma como un vínculo completamente viable
para constituir una familia.
La Constitución de 1991 vino a recoger la ya larga tendencia legislativa que reconoce
derechos a la compañera permanente por la muerte del trabajador, en la medida que
otorga protección integral a todas las familias, bien sea que estén constituidas por vínculos
naturales o jurídicos. OB-T – 190 / 1993
En efecto, la ley 90 de 1946 consagró el derecho de pensión de invalidez o muerte en
favor de la concubina, en ausencia de la viuda, siempre que se demostrara que la mujer
había hecho vida marital durante los tres años inmediatamente anteriores a la muerte del
trabajador. Posteriormente, la ley 12 de 1975 creó una pensión especial para
sobrevivientes consistente en reconocer a la cónyuge o a la compañera permanente la
pensión del trabajador que teniendo derecho a esta prestación falleciere antes de cumplir
la edad requerida por la ley. El legislador extendió a la compañera permanente la
protección antes restringida a la viuda (L. 33 de 1973) y colocó al cónyuge legítimo y a la
compañera permanente en un mismo pie de igualdad respecto del derecho a la pensión de
jubilación, pero en un orden de precedencia excluyente, de manera que a falta de la
primera - por muerte o abandono atribuible a la cónyuge - la segunda pasa a ocupar su
lugar para efectos de la sustitución pensional. Finalmente, la ley 113 de 1985 extendió a la
(el) compañera (o) permanente el derecho a la sustitución pensional por muerte del
trabajador pensionado o con derecho a jubilarse. De esta forma se puso fin a la
discriminación en materia prestacional contra las personas que conviven en unión de
hecho y sobre esta realidad erigen una familia. OB- T – 190 / 1993
Independientemente de la forma como se constituya la familia, por la decisión libre de un
hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla
(CP art. 42), el Estado garantiza su protección integral dada la necesidad de mantener la
armonía y la unidad entre sus miembros por ser ella el fundamento de la convivencia social
y de la paz (CP arts. 5º y 42). El incremento de la unión libre en Colombia durante este
siglo llevó al Constituyente de 1991 a no distinguir entre las familias creadas a partir de un
matrimonio y aquéllas que surgen por la decisión de vivir juntos y por ello la Constitución
consagra iguales derechos a unas y otras. Los antecedentes del actual artículo 42 de la
Constitución iluminan el alcance de esta garantía Constitucional: OB-T – 190 / 1993
"Las familias unidas por vínculos naturales o jurídicos han sido reglamentadas durante
toda nuestra vida civil. Interpretando una necesidad nacional debe reflejarse en la
Constitución la realidad en que viven hoy más de la cuarta parte de nuestra población. Se
deben complementar las normas vigentes sobre "uniones maritales de hecho y régimen
patrimonial entre compañeros permanentes". Debido a cambios de mentalidad, a
problemas en la primera unión y al acomodamiento económico y social de las gentes, se
ve cómo desde 1990 tiene un incremento sostenido la unión libre. En la generación de la
primera década de este siglo, se encuentra un 10% de las familias en esta situación; en la
generación del 40 encontramos un 26%; en la del 50 pasa al 30% y en la del 60 a 1964
asciende a un 45.5%, según indica la obra "La Nupcialidad en Colombia, evolución y
tendencia" de las investigadoras Lucero Zamudio y Norma Rubiano."2
Cuando entramos en el tema de la protección constitucional, prácticamente es
como si nos encontramos frente a la columna vertebral de nuestra
investigación, y lo decimos de esta forma ya que en la Constitución hallamos la
guía que nos indica cuáles son aquellos aspectos que por su importancia
frente a la sociedad deben estar completamente vigilados por el estado, para
de este modo garantizar que se respete la Norma de normas; en este, nuestro
caso, el artículo 42 de la Carta Política juega un papel protagónico, pues es la
luz de todo el estudio. Además, a partir de su interpretación es como la
misma Corte Constitucional ha logrado realizar una línea jurisprudencial
coherente frente al tema. Siendo así entramos a analizar las sentencias T 326
de 1993, T 553 de 1994, T 042 de 1994, y la C – O14 de 1998; las cuáles se
preocupan por exponer el concepto de la familia en la Constitución de 1991:
Para la nueva Carta Política, la familia es un producto social y el núcleo fundamental de la
sociedad (art. 42), que se constituye con ocasión del matrimonio o de una unión marital de
hecho, y a la cual el Estado como la propia sociedad, deben garantizarle una protección
integral. Además, la Constitución predica una igualdad de derechos y deberes de los "hijos
habidos en el matrimonio o fuera de él, adoptados o procreados naturalmente o con
asistencia científica", de manera que en materia de los derechos de los niños en relación
con su familia, y en particular frente a los deberes de sus padres para con ellos, no juega
ninguna discriminación entre hijos matrimoniales y extramatrimoniales. RD- T– 326 / 1993
2
Asamblea Nacional Constituyente. Informe Ponencia para Primer Debate en Plenaria. Derechos de la familia, el niño, el
joven, la mujer, la tercera edad y minusválidos. Constituyentes Jaime Benitez Tobón y otros. Gaceta Constitucional No. 85.
Pág. 5.
Tener una familia y no ser separado de élla constituye un derecho fundamental de todo
niño, porque, como es sabido, el ámbito natural de su socialización y desarrollo es el
núcleo familiar y nadie, ni siquiera la autoridad civil o militar, tiene la potestad de
desarraigarlo de su medio, lo cual ocurriría al privarlo de la protección paternal, porque ello
entraña de hecho una violación Constitucional por el propio Estado, de un derecho
primario y primero, cuando su deber, al contrario, es el de "asistir y proteger al niño para
garantizar su desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos" (C.P.
art.44). RD- T– 326 / 1993
La Carta Política de 1991 desde su Título I, "De los Principios Fundamentales" ampara la
familia como institución básica de la sociedad (art. 5o.). Resulta de esta consagración un
modo particular del ejercicio de las libertades individuales y del cumplimiento de los
deberes Constitucionales y legales. Porque lo preceptuado en el artículo 5o. condiciona de
manera fundamental el funcionamiento de las instituciones estatales y las conductas de los
individuos o personas y de la sociedad entera. La referencia a la familia por parte del
constituyente, en esos términos, trae consigo un proyecto de sociedad, en el cual la
unidad familiar, la responsabilidad entre sus miembros, el cumplimiento de los deberes de
cada uno de ellos, son el soporte escogido por el legislador supremo para sobre él, sentar
las bases de la sociedad colombiana. Esta referencia implica también el reconocimiento de
la realidad sociológica de esa institución, en cuanto núcleo de alta eficiencia, en lo
concerniente a la interrelación humana, en la obtención del equilibrio emocional entre sus
miembros, la educación de los mismos y la satisfacción de sus necesidades reales. RDT– 042 / 1994
Lo anterior quiere decir que cumple la familia un doble orden de funciones para sus
miembros, de carácter
espiritual y de carácter material.
Funciones que, como lo ha
reconocido el propio Constituyente, constituyen bienes invaluables, por las influencias que
ellas producen necesariamente en todo el cuerpo social. OB -T– 042 / 1994
Igualmente, el Orden Superior desarrolla el anterior principio en su artículo 42, mediante
una reglamentación amplia en su género, en la cual no sólo señala a la familia como
núcleo fundamental de la sociedad, sino que establece que ella se constituye bien sea por
vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer
matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla.
Se establecen
allí mismo
obligaciones del Estado y la sociedad para su protección, la posibilidad de ordenar en la
ley la inalienabilidad e inembargabilidad del patrimonio familiar. La inviolabilidad de la
honra, la dignidad y la
intimidad de la familia.
La obligación de que las relaciones
familiares se basen en la igualdad de derechos, y respeto entre sus integrantes.
La
sanción legal a la violencia intrafamiliar. La igualdad de derechos y deberes de los hijos
habidos en el matrimonio o fuera de él, adoptados o procreados naturalmente o con
asistencia científica. La reglamentación legal de la progenitura responsable, el número de
hijos y la obligación de sostenerlos y educarlos mientras sean menores o impedidos, a
más de otras características no menos importantes de la legislación sobre la familia,
predeterminadas por la Carta. Lo cual es apenas la natural consecuencia de la función
que, como asiento de la sociedad, le ha sido otorgada. RD- T– 042 / 1994
Que en "nuestro derecho positivo, la familia está considerada como una institución natural
de la que se vale la sociedad para regular la educación, procreación de sus hijos, así como
el cumplimiento de sus fines. Históricamente es la familia anterior al Estado, es más
antigua que él. Es la célula germinal de la comunidad estatal y en ella ha encontrado
satisfacción y el innato espíritu social". RD- T– 042 / 1994
Se concluye:
Que la familia tiene origen en tres categorías: "la unión libre, el matrimonio y la adopción".
RD- T– 042 / 1994
"En cualquier aspecto que se le considere, la familia aparece como una institución
necesaria y sagrada, apenas
si se concibe una comunidad social en la que ninguna
colectividad pueda interponerse entre el individuo y el Estado, sociedad tal no sería viable,
representan (sic) un montón de individuos". RD- T– 042 / 1994
Que la Constitución Política, tiene a la familia como el núcleo esencial de la sociedad (art.
5o.), y que reconoce no sólo "la familia legítima sino también a la familia natural que se
constituye por la libre voluntad de un hombre y de una mujer sin ningún formalismo". RDT– 042 / 1994
Con el tema de la Sustitución Pensional, la Corte, para llegar a un argumento
coherente, comienza a aplicar toda la esencia del artículo 42 de la Constitución
Política, otorgándole
tanto a los compañeros y
compañeras permanentes,
los mismos derechos de los que venían gozando los cónyuges, eliminando así
cualquier tipo de restricción y obstáculo que se impusiera frente a la idea de
lograr mantener a las dos partes en la misma igualdad de condiciones.
La familia, unidad primaria y esencial de convivencia humana, reconocida expresamente
por el Constituyente como institución básica de la sociedad (artículos 5º y 42), merece por
sí misma la protección del Estado, con independencia de la forma en que se haya
constituido, es decir, según se ha expuesto en esta providencia, sin que se prefiera la
procedente de un vínculo jurídico sobre aquélla que ha tenido orígen en lazos naturales.
RD T – 553 / 1994
En efecto, la Carta Política de 1991 otorgó igual trato, el mismo nivel jurídico y derechos
equivalentes a la familia fundada en el acto solemne del matrimonio y a la configurada en
virtud de la voluntad libre y responsable de conformarla, adoptada por hombre y mujer
mediante unión carente de formalidades. RD T – 553 / 1994
Del mismo modo, el esposo o esposa en el caso del matrimonio y el compañero o
compañera permanente, si se trata de unión de hecho, gozan de la misma importancia y
de iguales derechos, por lo cual están excluidos los privilegios y las discriminaciones que
se originen en el tipo de vínculo contraído. RD-T – 553 / 1994
En ese orden de ideas, todas las prerrogativas, ventajas o prestaciones y también las
cargas y responsabilidades que el sistema jurídico establezca a favor de las personas
unidas en matrimonio son aplicables, en pie de igualdad, a las que conviven sin necesidad
de dicho vínculo formal. De lo contrario, al generar distinciones que la preceptiva
Constitucional no justifica, se desconoce la norma que equipara las dos formas de unión
(artículo 42 C.P.) y se quebranta el principio de igualdad ante la ley (artículo 13 C.P.), que
prescribe el mismo trato a situaciones idénticas. RD -T – 553 / 1994
Es natural consecuencia de lo expuesto que en materia de seguridad social los beneficios
reconocidos a los cónyuges de los asegurados cobijen, sin ninguna restricción ni
diferencia, a quienes tienen el carácter de compañeros o compañeras permanentes, sobre
la base de que se pruebe de manera fehaciente la convivencia por el término mínimo que
establezca la ley.
OB-T – 553 / 1994
No obstante, la Constitución Política ha introducido un cambio cualitativo en la apreciación
de las prerrogativas que corresponden a quienes hacen vida marital, otorgando valor y
efectos jurídicos a la convivencia efectiva de la pareja. Esta, como se ha dicho, genera
derechos, los cuáles no pueden ser desconocidos por razón de vínculos matrimoniales
previos aunque despojados de la concreción efectiva en que consiste una actual y
verdadera vida de casados. RD T – 553 / 1994
Así las cosas, frente a las normas Constitucionales, la enunciación taxativa que hace el
precepto en referencia sobre las formas de extinción de los vínculos preexistentes que
obstaculizan el reconocimiento de los derechos de seguridad social al actual compañero o
compañera permanente, implica el desconocimiento de tales derechos a la persona que
convive y por varios años ha convivido con un afiliado cuando la relación matrimonial de
éste no ha terminado formalmente pero sí de hecho. RD T – 553 / 1994
De allí se deriva que el compañero o compañera permanente puesto en tales
circunstancias es objeto de injusta e inconstitucional discriminación en materia de
seguridad social por hechos que no le son imputables -la ruptura formal del preexistente
matrimonio de su compañero-, pese a que el hecho real y probado de su larga convivencia
crea derechos indiscutibles a su favor según las disposiciones Constitucionales. RD-T –
553 / 1994
Queda claro que quien tiene que estar alerta, ante cualquier hecho que intente
quebrantar lo consignado en La Constitución, es el Estado, pues en sus manos
reposa la responsabilidad de hacer que la familia se encuentre amparada y
lejana de padecer cualquier peligro, provenga de un vínculo natural o jurídico.
Simplemente se debe velar porque jamás se vulnere un derecho y se
mantenga la armonía en el núcleo fundamental de la sociedad. ( Es la
sentencia C-014 de 1998 la que nos lo recuerda, la cual simplemente repite lo
consagrado en la T-199 de 1996, pero como es posterior en el tiempo se
complementa).
Como lo consigna la Constitución Política en su artículo 42,
la familia, como unidad
fundamental de la sociedad, merece los principales esfuerzos del Estado con el fin de
garantizar su protección integral y el respeto a su dignidad, honra e intimidad intrínsecas.
De allí que la obligación de salvaguardia en cabeza del ente estatal no esté condicionada
por la conformación del núcleo familiar de acuerdo con las ritualidades del matrimonio, sino
que se refiera llanamente a la familia en su naturaleza extrajurídica. Por eso es por lo que
la Constitución también ofrece la garantía de seguridad a las familias conformadas a partir
de la decisión voluntaria de un hombre y una mujer de convivir juntos. RD- C - 014 / 1998
Pero los integrantes del núcleo familiar tienen sus respectivas responsabilidades en
relación con los demás participantes de la vida en común: los padres para con sus hijos y
éstos frente a aquellos; todos juntos deben propugnar, en la medida de sus capacidades,
por alcanzar una armonía que redunde en beneficio del crecimiento de la totalidad de ese
núcleo, además del respeto que se deben los unos a los otros, tanto por la dignidad que
cada uno merece en su calidad de persona, como por la que le corresponde como
miembro de una misma familia. La Corte Constitucional ha reconocido esa obligación
mutua y la importancia que la misma tiene para la conservación de la integridad familiar,
en reiterada jurisprudencia. RD- C - 014 / 1998
Ahora bien, como el Estado se encuentra en la obligación de movilizar los mecanismos
necesarios para asegurar la integridad de la familia, es lógico que así mismo deba poseer
las facultades de hacer cumplir a sus componentes las responsabilidades y deberes que
implica la convivencia en familia. En eso consiste precisamente el ejercicio de su función
tutelar: en verificar que al interior de la célula familiar, cada quien actúe con la
responsabilidad que su posición interna le exige. La Corte se ha pronunciado, en el sentido
de asegurar que dicha injerencia no pone en peligro la esfera de intimidad de la célula
familiar, porque al interior de la misma también se encuentran comprometidos intereses
que exceden los de carácter meramente individual. En la Sentencia T-552 de 1994, (M.P.
Dr. José Gregorio Hernández Galindo), se consignaron las siguiente consideraciones al
respecto: RD- C - 014 / 1998
"Ahora bien, inquieta a algunos que el juez de tutela pueda penetrar hasta el interior de la
familia -en cualquiera de sus formas- para impedir o interrumpir las causas de vulneración
de los aludidos derechos, habida cuenta de que ellas surgen en un ámbito estrictamente
privado, que no debería ser del dominio del Derecho Público. RD- C - 014 / 1998
"(...) adicionalmente, la institución perjudicada constituye -a la luz de la Carta- la base
misma de la organización social, por lo cual los factores que incidan en ella, en especial si
propician su resquebrajamiento o corrupción, tocan el interés público en su punto más
sensible." RD- C - 014 / 1998
Como se observa, el rol de supervisión social del Estado debe ser ejercido cuando la
armonía interna, que debe ser la constante en el desarrollo de la vida familiar, se
resquebraja poniendo en peligro la integridad individual de quienes la conforman. En casos
semejantes, la autoridad debe actuar en consecuencia y tomar las medidas necesarias
para evitar la concreción de perjuicios irremediables en cabeza de los integrantes del
núcleo social(.....)RD- C - 014 / 1998
Un ejemplo específico, en donde el Estado entra a proteger el derecho a la
familia se ve en las sentencias T- 042 de 1994 y T 012 de 1995, que hablan
sobre el servicio militar. A continuación veremos cómo el tema se circunscribe
a la realidad constitucional.
Lo anterior, en reconocimiento de los derechos de la familia y de los niños, que no sólo
pueden entenderse como el resto de libertades públicas y derechos humanos en las
sociedades contemporáneas, como simples expresiones de las facultades o prerrogativas,
subjetivas sino que, además, comprenden elementos objetivos, que informan las
características sociales pretendidas por el constituyente. En este sentido la interpretación
de la Corte confirma entonces la realidad familiar independientemente de que tenga por
causa un matrimonio civil o religioso admitido o una unión marital de hecho. Por lo tanto,
la causal antes indicada, eximente de la prestación del servicio militar, debe aplicarse a
cualquier tipo de estructura familia RD- T– 042 / 1994
La interpretación de la Corte confirma entonces la realidad familiar independientemente de
que tenga por causa un matrimonio civil o religioso admitido o una unión marital de hecho.
Por lo tanto, la causal antes indicada, eximente de la prestación del servicio militar, debe
aplicarse a cualquier tipo de estructura familiar.
Que lo dispuesto para "los casados" debe aplicarse a quienes tengan establecida "unión
marital de hecho". (art. 42 C.N.). RD- T– 042 / 1994
Que en "principio es concedible y tutelable el derecho a la exención del servicio militar del
señor William Enrique Ortiz Cardona, formulado por su compañera permanente Sandra
Liliana Trujillo Restrepo, en virtud a la igualdad de derechos que posee tal cual como
fuesen personas ligadas por un vínculo jurídico (matrimonio), pues aunque el artículo 28
de la Ley 48 de 1993 los desconozca y discrimine, el artículo 42 de nuestra Carta Magna
los erige en situaciones de privilegio y la Ley 54 de 1990 les reglamenta sus derechos."
RD- T– 042 / 1994
Que la igualdad ante la ley,
de la familia jurídica y de hecho (art. 42 C.N.), se ve
perturbada por hechos "como el del caso en estudio, donde la unión marital de CARLOS
OCTAVIO CHARRY no ha sido tratada en el mismo plano de igualdad que la de los
casados que hagan vida conyugal, tal y como lo refiere el literal f) del artículo 21 de la Ley
1a. de 1945" (artículo 13 C.N.). RD- T– 042 / 1994
Esto no quiere decir, sin embargo, que el servicio militar sea incompatible con la integridad
familiar. Así lo ha reconocido esta Corte al decir que el colombiano "al servir a la sociedad,
por medio del servicio militar, no está lesionando la integridad familiar, por cuanto ésta no
es incompatible con los deberes sociales de todo ciudadano. La familia como núcleo de la
sociedad no puede ser una excepción de ésta, sino todo lo contrario: es el fundamento de
la sociedad civil, y hacia ella debe dirigirse, pues no en vano la familia también es
sociedad". (Sentencia T-224/93, M.P. Dr. Vladimiro Naranjo Mesa). RD- T– 042 / 1994
En los casos comprendidos en los expedientes ahora acumulados se está frente a esa
hipótesis de uniones maritales de hecho, causantes de estructuras familiares que deben
ser amparadas frente a la obligación de prestar el tantas veces mencionado servicio
militar, con lo cual se reitera la jurisprudencia hoy en día unificada sobre la materia en esta
H. Corte Constitucional (Sentencia No. SU-491/93 del 28 de octubre de 1993, aprobada
por acta No. 65 en Sala Plena). RD- T– 042 / 1994
"Así las cosas, el reglamento de Régimen Disciplinario para las Fuerzas Militares, en
cuanto hace referencia a las normas de conducta del personal militar y civil a quienes se
aplica, deberá estar sujeto a la delimitación Constitucional que fijan las normas
supralegales. Visto en otros términos, diríase, entonces, que todos los militares tienen
como cualquier ciudadano derecho a su intimidad personal y familiar y a su buen nombre,
y el Estado en cabeza de sus superiores jerárquicos, debe respetarlos y hacerlos respetar.
De igual forma, tienen derecho al libre desarrollo de su personalidad sin más limitaciones
que las que imponen los derechos de los demás y el orden jurídico establecido." R. D. T012 / 1995
No se justifica, entonces, que los beneficios reconocidos a las cónyuges de los socios
activos se dejen de extender a quienes tienen el carácter de compañeras permanentes por
el simple hecho de que el estatuto del Club Militar no se refiera a la unión libre. Al
respecto, conviene recordar que el conjunto de valores y principios plasmados en la Carta
Política permea el ordenamiento jurídico entero y que, en todo caso, la Constitución es
norma de normas (art. 4) y ante la supremacía que le corresponde debe ceder cualquier
disposición de inferior rango que contraríe sus preceptos. RD- T 681 / 1995.
La sentencia C-105 de 1994, nos introduce en la interpretación que la Corte
Constitucional ha manifestado respecto del artículo 42 de la Constitución:
(interpretación que se ha mantenido en el tiempo, como se puede ver
posteriormente en diferentes sentencias, por ejemplo la T 1502 de 2000, C595 de 1996)
Considera, que corresponde al legislador ajustar la normatividad que regula las relaciones
familiares, a la nueva perspectiva Constitucional que reconoció la igualdad existente entre
la familia originada en el matrimonio y aquella producto de la voluntad libre y espontánea
de un hombre y una mujer para constituirla. OB C – 105 / 1994
El artículo 42 de la Constitución comienza con una referencia expresa a la familia:
"La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o
jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la
voluntad responsable de conformarla".
Y el inciso segundo agrega: "El Estado y la sociedad garantizan la protección integral de
la familia. La ley podrá determinar el patrimonio familiar inalienable e inembargable".
El texto de las normas implica, inequívocamente, lo siguiente:
La Constitución pone en un plano de igualdad a la familia constituida "por vínculos
naturales o jurídicos", es decir, a la que surge de la "voluntad responsable de conformarla"
y a la que tiene su origen en el matrimonio.
"El
Estado
y
la
Sociedad
garantizan
la
protección
integral
de
la
familia",
independientemente de su constitución por vínculos jurídicos o naturales, lo cual es
consecuencia lógica de la igualdad de trato.
Por lo mismo, "la honra, la dignidad y la intimidad de la familia son inviolables", sin tener en
cuenta el origen de la misma familia.
Pero la igualdad está referida a los derechos y obligaciones, y no implica identidad.
Prueba de ello es que el mismo artículo 42 reconoce la existencia del matrimonio.
En conclusión: según la Constitución, son igualmente dignas de respeto y protección las
familias originadas en el matrimonio o constituidas al margen de éste.
Quinta.- El origen familiar y la igualdad de derechos y obligaciones.
Es evidente, por todo lo dicho, que toda norma que establezca una discriminación basada
en el origen familiar, es contraria a la Constitución. Partiendo de esta base, se examinarán
las normas demandadas. RD C – 105 / 1994
Declara, además, a la familia núcleo fundamental de la sociedad, tanto si se constituye por
el matrimonio como por la voluntad responsable de conformarla. Independientemente de
su origen, el Estado y la sociedad garantizan la protección de la familia. RD C – 105 / 1994
Está prohibida toda discriminación, en particular la que se ejerza por razón del origen
familiar.
RD-C – 105 / 1994
La Corte continua reafirmando su posición frente al artículo 42 de la
Constitución en la sentencia T 681 de 1995, pues a pesar de que suene un
poco repetitivo plantea de nuevo lo siguiente:
La Carta Política reconoce y ampara a la familia como institución básica de la sociedad
(Art. 5) y declara que su honra, dignidad e intimidad son inviolables. Esa protección
Constitucional se otorga independientemente de la manera como se constituya la familia,
ya que el propio Estatuto Superior proclama que ésta puede constituirse "por vínculos
naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer
matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla". La Corte Constitucional ha
sostenido que "el incremento de la unión libre en Colombia durante este siglo llevó al
Constituyente de 1991 a no distinguir entre las familias creadas a partir de un matrimonio
y aquellas que surgen de la decisión de vivir juntos y por ello la Constitución consagra
iguales derechos a unas y otras" (Cf. Sentencia No. T-190 de 1993). RD-T –681 / 1995
Esa igualdad en los derechos se proyecta hacia los hijos que, según el artículo 42 superior
"tienen iguales derechos y deberes" y obviamente comprende a los miembros de la pareja,
trátese del esposo o de la esposa en el caso del matrimonio o del compañero o la
compañera permanente en el caso de la unión libre, razón por la cual no son de recibo las
diferencias de trato que se finquen en la índole del vínculo establecido. RD-T –681 / 1995
La Constitución no sólo garantiza la igualdad de los derechos a los miembros de la pareja
sino que también los hace sujetos de idénticos deberes, de donde, en palabras de la
Corte, se desprende que "todas las prerrogativas, ventajas o prestaciones y también las
cargas y responsabilidades que el sistema jurídico establezca a favor de las personas
unidas en matrimonio son aplicables, en pie de igualdad, a las que conviven sin necesidad
de dicho vínculo formal. De lo contrario, al generar distinciones que la preceptiva
Constitucional no justifica se desconoce la norma que equipara las dos formas de unión
(Art. 42 C.P.) y se quebranta el principio de igualdad ante la ley (Art. 13 C.P.), que
prescribe el mismo trato a situaciones idénticas" (Cf. Sentencia No. T-553 de 1994). RD-T
–681 / 1995
Por otro lado las sentencias C-014 de 1998 y C-507 de1999 manifiestan las
ideas que iluminaron el artículo 42, en ella se encuentran los argumentos de la
Asamblea Constituyente de 1991:
Precisamente, en la Asamblea Constituyente del 91, durante las discusiones que dieron
lugar a la aprobación del artículo 42 citado, se hicieron las siguientes precisiones para
justificar y respaldar la protección Constitucional de la familia conformada por vínculos
naturales: OB C- 507 /1999
“No es necesario discutir por qué la familia es el núcleo, principio o elemento fundamental
de la sociedad. Se reconoce a ella éste lugar de privilegio dentro de la escala social
porque todos deberíamos nacer, vivir y morir dentro de una familia. OB C- 507 /1999
"Las personas unidas entre sí por vínculos naturales, como los diferentes grados de
consanguinidad; o unidas por vínculos jurídicos, que se presentan entre esposos, afines o
entre padres e hijos adoptivos, o por la voluntad responsable de constituirla, en los casos
en que un hombre y una mujer se unen con la decisión de vivir juntos, tienen pleno
derecho a conformar y desarrollar esta base de la sociedad, aunque no tengan entre sí
vínculos de sangre ni contractuales formales, si llenan los requisitos de la ley, su
conciencia, sus costumbres o tradiciones, su religión o sus creencias. OB C- 507 /1999
"Siendo ello así, es apenas obvio determinar la protección del Estado y la sociedad para
esa familia y fijar la inviolabilidad para su honra, dignidad e intimidad, así como sentar las
bases de su absoluta igualdad de derechos y deberes. OB C- 507 /1999
"Las familias unidas por vínculos naturales o jurídicos han sido reglamentadas durante
toda nuestra vida civil. OB C- 507 /1999
"Interpretando una necesidad nacional debe reflejarse en la Constitución la realidad en que
vive hoy más de la cuarta parte de nuestra población. Se deben complementar las normas
legales vigentes sobre ‘uniones maritales de hecho y régimen patrimonial entre
compañeros permanentes’. OB C- 507 /1999
"Debido a cambios de mentalidad, a problemas en la primera unión y al acomodamiento
económico y social de las gentes, se ve cómo desde 1900 tiene un incremento sostenido
la unión libre. En la generación de la primera década de ese siglo, se encuentra un 10% de
las familias en esta situación; en la generación del 40 encontramos un 26%; en la del 50
pasa al 30% y en la de 1960 a 1964 asciende a un 45.5%, según indica la obra “La
Nupcialidad en Colombia, evolución y tendencia” de las investigadoras Lucero Zamudio y
Norma Rubiano”. (Ponencia para Primer Debate en la Plenaria, Gaceta Constitucional No.
85. Pág. 5.)
OB C- 507 /1999
En concordancia con lo anterior, también la jurisprudencia Constitucional ha respaldado la
unión marital de hecho señalando que ésta “corresponde a una de las formas legítimas de
constituir la familia, la que no se crea sólo en virtud del matrimonio. La unión libre de
hombre y mujer, ‘aunque no tengan entre sí vínculos de sangre ni contractuales formales’
debe ser objeto de protección del Estado y la sociedad, pues ella da origen a la institución
familiar". (Sentencia C-098/96, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz). RD C- 507 /1999
Como resultado del debate realizado en la Constituyente, en el artículo 42 de la Carta se le
concedió reconocimiento Constitucional a la realidad social de la unión de hecho3. En
efecto, el mencionado artículo estableció, en su inciso 1°, que la institución familiar, como
núcleo fundamental de la sociedad, podía constituirse “por vínculos naturales o jurídicos,
por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad
responsable de conformarla”. Como resultado del debate realizado en la Constituyente, en
el artículo 42 de la Carta se le concedió reconocimiento Constitucional a la realidad social
de la unión de hecho4. En efecto, el mencionado artículo estableció, en su inciso 1°, que la
institución familiar, como núcleo fundamental de la sociedad, podía constituirse “por
vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer
matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla”.
3
Acerca de la unión de hecho y de los derechos y deberes que de ella emanan se ha pronunciado la
Corte en distintas ocasiones. Ver al respecto, entre otras, las sentencias C-098 de 1996, MP Eduardo
Cifuentes Muñoz; C-114 de 1996, MP Jorge Arango Mejía; C -174 de 1996, MP Jorge Arango Mejía; C595 de 1996, MP Jorge Arango Mejía; T-681 de 1996, MP Eduardo Cifuentes Muñoz; T-266 de 1997,
MP Carlos Gaviria Díaz; T-377 de 1995, MP Fabio Morón Díaz.
De la consagración Constitucional y legal de la unión de hecho como una forma más de
constituir una familia se deriva un interesante reto jurídico. En efecto, esta situación genera
una amplia serie de preguntas acerca de cómo se aplica el principio de igualdad en
relación con las familias conformadas a partir de la unión de hecho y del matrimonio. Los
interrogantes se extienden a campos jurídicos diversos, tales como los civiles, los penales
y los procesales. La manera de resolver cada problema dependerá también de la esfera en
que él se encuentre. A través del control de Constitucionalidad esta Corporación ha venido
resolviendo - de manera paulatina, como se lo exige su carácter judicial - distintos
problemas puntuales en la aplicación del principio de igualdad entre estas dos
instituciones. Sin embargo, dado que todas las particularidades de la regulación de estas
dos figuras están de una manera u otra imbricadas en un amplio tejido normativo, de
manera que las decisiones sobre un punto determinado tienen influencia en muchos otros
asuntos, parece ser necesario que en el futuro el legislador proceda a reglamentar en una
forma amplia y comprensiva estas dos instituciones. RD-C- 014/1998
La sentencia C-114 de 1996, refiriéndose al tema plantea la importancia de la
seguridad jurídica, con los siguientes apartes:
(...) ¨En guarda de la seguridad jurídica y de la estabilidad familiar es razonable y
justificado el señalar un término para la prescripción de la acción consagrada en el artículo
8o. de la ley 54 de 1990. Y el de un año que la misma ley establece en su artículo 8o., no
quebranta norma alguna de la Constitución. ¨ RD- C – 114 / 1996
En conclusión: en guarda de la seguridad jurídica y de la estabilidad familiar es razonable y
justificado el señalar un término para la prescripción de la acción consagrada en el artículo
8o. de la ley 54 de 1990. Y el de un año que la misma ley establece en su artículo 8o., no
quebranta norma alguna de la Constitución. Así se decidirá, en consecuencia. RD-C – 114
/ 1996
En nuestro estudio, la recopilación jurisprudencial del año de 1997, que guarda
una estrecha relación con el tema de la seguridad social, nos presenta las
sentencias que tienen un vínculo directo con nuestro tema de la unión marital
de hecho, para con ello, lograr tener una idea general del criterio que la Corte
Constitucional ha utilizado para resolver las controversias que se han ido
presentando a lo largo del último siglo. Es con las siguientes sentencias que
será más fácil caer en cuenta del siguiente planteamiento: En la medida que se
vean afectados ciertos derechos Constitucionales, como lo es el de acceder a
la sustitución pensional, inmediatamente se oscurece el panorama de la
familia, generando una inmensa inestabilidad que debe ser atacada, de
manera inmediata, por el Estado Colombiano.
"Los conflictos jurídicos surgidos con ocasión del reconocimiento del derecho a la
sustitución pensional tienen relevancia Constitucional en la medida que su resolución
puede afectar derechos Constitucionales diversos, entre ellos el derecho de igualdad ante
la ley, el derecho a la familia o su protección especial y los derechos fundamentales de los
niños. En particular, el bienestar y la establidad de la familia, núcleo esencial de la
sociedad, se verían lesionados por un acto discriminatorio que denegara el derecho a la
sustitución pensional con fundamento en la inexistencia de un vínculo matrimonial
específico". RD-T – 266 / 97
Alcance del derecho a la igualdad y de la protección especial que se debe garantizar a la
familia en la sustitución pensional.
En la sentencia antes citada, la Corte Constitucional reconoció que la regulación de la
sustitución pensional contenida en la Ley 90 de 1946, era claramente discriminatoria en el
trato que le daba a la compañera permanente, y señaló de qué manera las normas
posteriores corrigieron esa falencia, culminando el proceso de cambio normativo en la
Constitucionalización de la "protección integral a todas las familias" : RD-T – 266 / 97
"La Constitución de 1991 vino a recoger la ya larga tendencia legislativa que reconoce
derechos a la compañera permanente por la muerte del trabajador, en la medida que
otorga protección integral a todas las familias, bien sea que estén constituidas por vínculos
naturales o jurídicos. RD-T-266/97
"Independientemente de la forma como se constituya la familia, por la decisión libre de un
hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla
(CP art. 42), el Estado garantiza su protección integral dada la necesidad de mantener la
armonía y la unidad entre sus miembros por ser ella el fundamento de la convivencia social
y de la paz (CP arts. 5º y 42)". OB- T – 266 / 97
A lo anterior se añade que, aún en el caso de que Telma Barrios García se presentase a
reclamar el derecho que se le negó a la actora, habría de preferirse a ésta última como
titular de mejor derecho, puesto que así lo establecieron la Ley 12 de 1975 y el Decreto
Reglamentario 1160 de 1989, y lo reiteró la jurisprudencia Constitucional a través de la
Sentencia T-190/935 en los siguientes términos : OB-T – 266 / 97
"El derecho a la pensión de jubilación tiene como objeto no dejar a la familia en el
desamparo cuando falta el apoyo material de quienes con su trabajo contribuían a proveer
lo necesario para el sustento del hogar. El derecho a sustituir a la persona pensionada o
con derecho a la pensión obedece a la misma finalidad de impedir que sobrevenida la
muerte de uno de los miembros de la pareja el otro no se vea obligado a soportar
individualmente las cargas materiales y espirituales. El vínculo constitutivo de la familia matrimonio o unión de hecho - es indiferente para efectos del reconocimiento de este
derecho. El factor determinante para establecer qué persona tiene derecho a la sustitución
pensional en casos de conflicto entre el cónyuge supérstite y la compañera o compañero
permanente es el compromiso de apoyo afectivo y de comprensión mutua existente entre
la pareja al momento de la muerte de uno de sus integrantes. Es por ello que la ley ha
establecido la pérdida de este derecho para el cónyuge supérstite que en el momento del
deceso del causante no hiciere vida en común con él, salvo la existencia de justa causa
imputable a la conducta del fallecido (L. 12 de 1975, art. 2º y D. R. 1160 de 1989)". OB-T –
266 / 97
"De lo anteriormente expuesto, puede concluirse que respecto del derecho a la sustitución
pensional rige el principio de igualdad entre cónyuges supérstites y compañeros (as)
permanentes porque, siendo la familia el interés jurídico a proteger, no es jurídicamente
admisible privilegiar un tipo de vínculo específico al momento de definir quién tiene
derecho a este beneficio. Por el contrario, la ley acoge un criterio material - convivencia
efectiva al momento de la muerte - y no simplemente formal - vínculo matrimonial - en la
determinación de la persona legitimada para gozar de la prestación económica producto
del trabajo de la persona fallecida. En consecuencia, en el hipotético caso de la negación
5
Véanse además, las sentencias T-480 y T-553 de 1994, T-202 y T-355 de 1995, y C-174 de 1996.
de este derecho a la compañera permanente bajo el argumento de un vínculo matrimonial
preexistente, pero disociado de la convivencia efectiva - v.gr. por el abandono de la esposa
debido a la carga que representaba el cónyuge limitado físicamente -, se configuraría una
vulneración del derecho de igualdad ante la ley en perjuicio de quien materialmente tiene
derecho a la sustitución pensional".OB- T – 266 / 97
Por otro lado la sentencia T 397 de 1997 dice:
2.5 El Estado reconoce a la familia como institución básica y núcleo fundamental de la
sociedad y la Constitución reconoce un trato igualitario tanto a la familia que se constituye
por el vinculo jurídico del matrimonio como la que se crea de hecho y naturalmente por la
voluntad responsable de conformarla (arts. 5 y 42 C.P.). En tal virtud, igual protección
Constitucional merecen tanto la familia que se origina en razón del matrimonio como la que
se origina entre compañeros permanentes, como lo advirtió esta misma Sala en la
sentencia T-326/936. OB -T – 397 / 97
De tiempo atrás, esto es, antes de la Constitución de 1991, la legislación laboral reconoció
por igual derechos laborales prestacionales a la compañera permanente, en defecto de la
cónyuge. Esta situación se mantiene en la legislación laboral subsistente y la expedida
después de la Constitución de 1991, particularmente en la que concierne con el régimen
general de seguridad social contenido en la ley 100 de 1993, por la circunstancia de que la
Constitución reconoce la igualdad de derechos entre la cónyuge y la compañera
permanente. OB-T – 397 / 97
2.6. Observa la Sala que en las normas aplicables al personal civil del Ministerio de
Defensa contenidas en el decreto 1214 de 1990, no se reconocen por igual a la cónyuge y
a la compañera permanente del pensionado el derecho a la asistencia médica, con lo cual
la Corte advierte una discriminación con respecto a ésta que la Constitución repudia,
conforme a los artículos 13 y 42 de la Constitución, pues acorde con la protección
Constitucional que se otorga a la familia, sin importar su origen, para efectos de la
prestación de la asistencia médica que en la aludida norma se regula, la situación jurídica
que se predica de la cónyuge, igualmente es aplicable a la compañera permanente. RD-T
– 397 / 97
6
M.P. Antonio Barrera Carbonell.
2.7. Según el art. 4o., la Constitución es norma de normas y por consiguiente el
fundamento jurídico de validez de todas las normas que integran el ordenamiento jurídico.
Por consiguiente, todas las normas infraConstitucionales tienen como referente necesario
a aquélla y deben adecuarse a sus mandatos; es decir, que toda la producción jurídica
normativa emanada de los órganos del Estado que tienen poder de regulación, en cuanto
constituidos y subordinados a la Constitución, no puede estar en contradicción o
contraposición o resultar incompatible con ésta. Si ello eventualmente ocurriera, el control
Constitucional a manera de dispositivo de seguridad entra en funcionamiento para
restablecer el imperio y la supremacía de la Constitución (arts. 4o., 237-2, 238 y 241). RDT – 397 / 97
Puede ocurrir que una norma expedida bajo la vigencia de la Constitución de 1886,
ajustada a sus mandatos, aunque propiamente no contenga expresamente una preceptiva
contraria a las normas de la actual Constitución, al ser leída, e interpretada literalmente,
muestre una contradicción con expresos y claros mandatos de ésta, específicamente, con
los que reconocen o establecen derechos, principios y valores superiores. Ello es lo que
acontece con la norma del art. 113 del decreto 1214/90. RD-T – 397 / 97
Ante esta situación al juez que le corresponde velar por la supremacía y la integralidad de
la Constitución, no le queda otro camino que asegurar la preservación de dichos derechos,
principios y valores, y hacer una interpretación de la norma conforme a la Constitución. En
efecto, si es posible inaplicar una norma jurídica por ser manifiestamente contraria a la
Constitución, con mayor razón, en aras de asegurar la preservación del derecho, es
procedente que el juez Constitucional pueda hacer una interpretación conforme con la
Constitución, sin necesidad de inaplicar la norma, dado que no se presenta la situación de
incompatibilidad de dos disposiciones que no puedan ser aplicadas y subsistir al mismo
tiempo. De esta manera, se produce una especie de actualización de la norma frente a la
nueva Constitución, o dicho de otro modo, una especie de incorporación de los mandatos
Constitucionales a dicha norma. RD-T – 397 / 97
Lo anterior ha sido la solución que la Corte ha dado cuando ha dictado sentencias
modulativas o condicionadas, en el sentido de escoger entre muchas interpretaciones de
una norma la que se adecua o acomoda a los preceptos de la Constitución. RD-T – 397 /
97
En las condiciones anotadas, no cabe duda de que la disposición del art. 113 del decreto
1214/90, leída en armonía con las disposiciones Constitucionales que se incorporan a su
preceptiva (arts. 13 y 42 de la Constitución), permite entender al intérprete que cuando
ésta se refiere a los derechos de la cónyuge a la asistencia médica, igualmente tales
derechos se predican de la compañera permanente. RD-T – 397 / 97
Para la Sala resulta evidente, como ya se dijo, que la negativa de la administración a
conceder a la compañera permanente del pensionado la asistencia médica requerida
implica una violación manifiesta y flagrante del principio de igualdad. RD-T – 397 / 97
En tal virtud, optará por conceder la tutela, en el caso concreto, pero por las siguientes
razones:
-
Como se ha dicho, según el art. 4o. de la Constitución en caso de
incompatibilidad entre la Constitución y una norma jurídica, se deben aplicar
las normas Constitucionales. Dicha incompatibilidad debe ser manifiesta, como
lo expresó la Corte en la sentencia T-614/927
-
Si es posible inaplicar una norma jurídica cuando en forma manifiesta viola la
Constitución, no existe ningún obstáculo para que el juez Constitucional de la
tutela cuando tenga la necesidad de proteger un derecho fundamental
inaplique por inConstitucional el acto administrativo particular que es la causa
directa e inmediata y permanente de su violación, porque en últimas el referido
acto no viene a ser sino una manifestación o concreción de la norma general
que puede ser inaplicada cuando manifiestamente viole la Constitución, o
cuando dicho acto resulta ser manifiestamente inConstitucional por tener como
fundamento una norma que debe ser interpretada en consonancia con la
Constitución. RD -T-397 / 97
Finalmente nos encontramos con esta sentencia del año 97:
7
M.P. José Gregorio Hernández Galindo
La reclamante, en su calidad de compañera permanente del pensionado fallecido y por
perseguir una prestación imprescriptible, en principio, sin perjuicio de lo que en derecho
pueda llegar a opinar el juez competente, todavía puede ser beneficiaria de la sustitución
pensional, con base en lo dispuesto por el artículo 42 de la Constitución Política. En efecto,
como tal norma consagra la igualdad Constitucional entre las familias constituídas por
vínculos jurídicos o naturales, los derechos que se originen en uniones de hecho, pueden
ser alegados sin que para ello sea imprescindible un elaborado desarrollo legal. También
la cónyuge puede tener derecho a la pensión. RD- T – 018/ 1997
Por estimarlo de interés, la Sala considera que la reclamante, en su calidad de compañera
permanente del pensionado fallecido y por perseguir una prestación imprescriptible, en
principio, sin perjuicio de lo que en derecho pueda llegar a opinar el juez competente,
todavía puede ser beneficiaria de la sustitución pensional, con base en lo dispuesto por el
artículo 42 de la Constitución Política. RD-T – 018 / 1997
En efecto, como tal norma consagra la igualdad Constitucional entre las familias
constituídas por vínculos jurídicos o naturales, los derechos que se originen en uniones de
hecho, de conformidad con la doctrina expuesta en la sentencia de esta Corporación
número T-190 de 1993, magistrado ponente doctor Eduardo Cifuentes Muñoz, pueden ser
alegados sin que para ello sea imprescindible un elaborado desarrollo legal. RD-T – 018 /
1997
Pero, también la cónyuge
puede tener derecho a la pensión. En consecuencia, se
ordenará al Ministerio de Defensa dictar la decisión correspondiente a la sustitución de la
pensión, con citación y audiencia de las señoras Ana Sofía Duque de Correa y Ligia
Marulanda Ochoa. Tal decisión será la que, a juicio del Ministerio, corresponda según la
ley. La parte que resulte desfavorecida con la decisión, podrá instaurar la acción pertinente
ante la jurisdicción contencioso administrativa. RD-T – 018 / 1997
Acercándonos al año de 1998, encontramos que La Corte persiste en
pronunciarse en cuanto al tema de la Seguridad social, y busca que esta
sentencia tenga efectos retroactivos a partir de la expedición de la Constitución
de 1991, lo que significa que todas aquellas personas que se han visto
afectadas, podrán reclamar sus derechos, en el evento de que se les haya
negado la posibilidad de gozar de ellos; luego los integrantes de la familia de
hecho se verán protegidos una vez mas, gracias a lo dicho por la Corte
Constitucional.
La Corte estima que la sentencia debe tener efectos retroactivos a partir del momento en
que entró a regir la Constitución de 1991, es decir, el 7 de julio de 1991. Dos razones
conducen a esta CONCLUSION: la primera, que desde la entrada en vigor de la
Constitución era evidente la inconstitucionalidad del precepto acusado, puesto que en la
Carta se le dio expresamente igual valor a las uniones de hecho y a las uniones originadas
en el matrimonio. Y la segunda, que el derecho a la pensión de sobreviviente está
vinculado en la mayoría de los casos a la satisfacción de las necesidades mínimas de las
familias que han perdido los ingresos que aportaba el miembro fallecido. Es decir, el
derecho a la pensión de jubilación responde a las necesidades de seguridad social de
personas que se encuentran en un estado de debilidad manifiesta, a las cuáles debe
atender de manera especial el Estado. RD C – 482 /19 98
La Constitución Política ha introducido un cambio cualitativo en la apreciación de las
prerrogativas que corresponden a quienes hacen vida marital, otorgando valor y efectos
jurídicos a la convivencia efectiva de la pareja. Esta, como se ha dicho, genera derechos,
los cuáles no pueden ser desconocidos por razón de vínculos matrimoniales previos
aunque despojados de la concreción efectiva en que consiste una actual y verdadera vida
de casados RD C – 482 / 1998
Así las cosas, frente a las normas Constitucionales, la enunciación taxativa que hace el
precepto en referencia sobre las formas de extinción de los vínculos preexistentes que
obstaculizan el reconocimiento de los derechos de seguridad social al actual compañero o
compañera permanente, implica el desconocimiento de tales derechos a la persona que
convive y por varios años ha convivido con un afiliado cuando la relación matrimonial de
éste no ha terminado formalmente pero sí de hecho. RD C – 482 / 1998
De allí se deriva que el compañero o compañera permanente puesto en tales
circunstancias es objeto de injusta e inconstitucional discriminación en materia de
seguridad social por hechos que no le son imputables - la ruptura formal del preexistente
matrimonio de su compañero -, pese a que el hecho real y probado de su larga
convivencia
crea
derechos
indiscutibles
a
su
favor
según
las
disposiciones
Constitucionales... RD C – 482 / 1998
“La Corte Constitucional estima que, al propiciar este tipo de discriminaciones, el aludido
precepto debe ser inaplicado en el caso controvertido (artículo 4 C.P.).
“La aplicación de la norma en comento llevaría a supeditar los derechos de la compañera
permanente, contra lo prescrito en la Constitución, a la ruptura formal de un vínculo
matrimonial preexistente que en la actualidad y desde hace mucho tiempo no se traduce
en la real vida en común de los casados”.
Los argumentos expuestos conducen a declarar la inconstitucionalidad de la expresión
“siempre que ambos hubieren permanecido solteros durante el concubinato”. La pregunta
que ahora debe responderse es si la sentencia debe tener efectos únicamente hacia el
futuro, o también hacia el pasado. RD C – 482 / 1998
La Corte estima que la sentencia debe tener efectos retroactivos a partir del momento en
que entró a regir la Constitución de 1991, es decir, el 7 de julio de 1991. Dos razones
conducen a esta conclusión: la primera, que desde la entrada en vigor de la Constitución
era evidente la inconstitucionalidad del precepto acusado, puesto que en la Carta se le dio
expresamente igual valor a las uniones de hecho y a las uniones originadas en el
matrimonio. Y la segunda, que el derecho a la pensión de sobreviviente está vinculado en
la mayoría de los casos a la satisfacción de las necesidades mínimas de las familias que
han perdido los ingresos que aportaba el miembro fallecido. Es decir, el derecho a la
pensión de jubilación responde a las necesidades de seguridad social de personas que se
encuentran en un estado de debilidad manifiesta, a las cuáles debe atender de manera
especial el Estado. RD C – 482 /19 98
En consecuencia, se determinará que aquellas personas a las que les fue negada la
pensión de sobreviviente en razón de la expresión acusada, luego de la entrada en
vigencia de la actual Constitución, tienen derecho a obtener el reconocimiento de la
aludida pensión, para poder recibir las mesadas respectivas, salvo el caso de aquellas
respecto de las cuáles ya hubiere operado el fenómeno de la prescripción. RD C – 482 /
1998
La siguiente sentencia nos ayudara a concluir el tema que estamos tratando:
La conclusión de esta Corporación acerca de que para obtener el derecho a la sustitución
pensional lo que se requiere fundamentalmente es demostrar la convivencia afectiva con el
pensionado en los años anteriores a su muerte se deriva, entonces, de dos premisas: por
un lado, de la norma Constitucional que define que la familia se puede crear por vínculos
naturales o jurídicos y que sus dos modalidades de creación merecen idéntica protección,
y, por el otro, del objetivo que persigue la pensión de sobreviviente, cual es el garantizarle
al cónyuge o compañero supérstite los recursos necesarios para mantener un nivel de
vida similar al que tenía antes de la muerte del conviviente que gozaba de una pensión.
RD T – 566 / 1998
Así, de lo que se trata en el momento de decidir acerca de una solicitud de sustitución
pensional es de observar la situación real de vida en común de dos personas, dejando de
lado los distintos requisitos formales que podrían imaginarse. Es por eso que la compañera
permanente puede desplazar a la esposa. Y es ésta también la razón que hace
inaceptable el requisito de que los convivientes se encuentren en estado de soltería al
momento de iniciar la unión. Ello por cuanto, por una parte, se tiene que esta exigencia no
dice nada acerca de la convivencia efectiva. Y por la otra, porque se observa que ella se
convierte en un obstáculo insalvable, para efectos de la sustitución, para muchas personas
que han compartido durante años su vida con otras que recibían una pensión. Este
requisito, desprovisto de sentido actualmente, puede ser fuente de denegación del derecho
a la pensión de sobreviviente, a pesar de que el solicitante cumpla cabalmente con la
condición de la convivencia efectiva. Y ello significa una desnaturalización del derecho a la
seguridad social de las personas que no cumplan con la exigencia de la soltería,
circunstancia que entraña una vulneración de su derecho a ser tratadas de igual forma que
las demás que han creado una familia a partir del matrimonio. RD-T – 566 /19 98
Para reafirmar el asunto de la protección por parte del estado, es que citamos
la siguiente sentencia, para que con ello no quede la menor duda de la
responsabilidad que posee el estado frente a la familia:
El Estado tiene el deber de garantizar la protección integral de la familia como institución
básica de la ordenación social y como fundamento de la convivencia colectiva. Tal
protección sin duda alguna, se extiende no solo a las familias conformadas por un vínculo
matrimonial procedente de un acto jurídico solemne, sino que cobija también a las familias
constituidas por la voluntad responsable de quienes, en su calidad de hombre y mujer, han
decidido unir sus vidas mediante vínculos naturales carentes de formalidad. Así, la unión
marital de hecho, entendida como la formada entre un hombre y una mujer, que sin estar
casados hacen una vida permanente y singular y que se denominan entre sí compañero o
compañera permanente, recibe el mismo tratamiento que jurídicamente se le otorga a las
uniones matrimoniales de tipo formal. El Constituyente, reconociendo su deber de
propugnar por la conservación de la familia
como
unidad primaria y esencial de la
convivencia humana, permitió que en virtud de la Carta se le reconocieran a las diferentes
unidades familiares sin importar la forma de su constitución, igual trato y derechos
jurídicos equivalentes, no solo como grupo, sino respecto a las calidades propias de los
miembros que la componen. RD-T-660/1998
El Estado, de acuerdo con los artículos 5o y 42 de la Constitución, tiene el deber de
garantizar la protección integral de la familia como institución básica de la ordenación
social y como fundamento de la convivencia colectiva. OB- T-660/1998
Tal protección sin duda alguna, se extiende no solo a las familias conformadas por un
vínculo matrimonial procedente de un acto jurídico solemne, sino que cobija también a las
familias constituidas por la voluntad responsable de quienes, en su calidad de hombre y
mujer, han decidido unir sus vidas mediante vínculos naturales carentes de formalidad.
Así, la unión marital de hecho, entendida como la formada entre un hombre y una mujer,
que sin estar casados hacen una vida permanente y singular y que se denominan entre sí
compañero o compañera permanente8, recibe el mismo tratamiento que jurídicamente se
le otorga a las uniones matrimoniales de tipo formal. OB- T-660/1998
Al respecto es claro que el Constituyente, reconociendo su deber de propugnar por la
conservación de la familia como unidad primaria y esencial de la convivencia humana,
permitió que en virtud de la Carta se le reconocieran a las diferentes unidades familiares
sin importar la forma de su constitución, igual trato y derechos jurídicos equivalentes, no
8
Ver Ley 54 de 1990. Artículo 1o.
solo como grupo, sino respecto a las calidades propias de los miembros que la componen.
OB- T-660/1998
En este sentido, la Corte ha señalado que :
“El esposo o esposa en el caso del matrimonio y el compañero o compañera permanente,
si se trata de unión de hecho, gozan de la misma importancia y de iguales derechos, por lo
cual están excluidos los privilegios y las discriminaciones que se originen en el tipo de
vínculo contractual.
En ese orden de ideas, todas las prerrogativas, ventajas o prestaciones y también las
cargas y responsabilidades que el sistema jurídico establezca a favor de las personas
unidas en matrimonio son aplicables, en pie de igualdad, a las que conviven sin necesidad
de vínculo formal. De lo contrario, al generar distinciones que la preceptiva Constitucional
no justifica, se desconoce la norma que equipara las formas de unión (artículo 42 de la
C.P) y se quebranta el principio de igualdad ante la ley (artículo 13 C.P), que prescribe el
mismo trato en situaciones idénticas.”.9
En lo que respecta específicamente a la sustitución pensional entre compañeros
permanentes, es importante reconocer que la Constitución Política le ha reconocido un
valor significativo y profundo a la convivencia, al apoyo mutuo y a la vida en común,
privilegiándola incluso frente a los rigorismos meramente formales. En ese orden de ideas,
es posible que en materia de sustitución pensional prevalezca el derecho de la compañera
o compañero permanente en relación al derecho de la esposa o esposo, cuando se
compruebe que el segundo vínculo carece de las características propias de una verdadera
vida de casados, - vg. convivencia, apoyo y soporte mutuo-, y se hayan dado los requisitos
legales para suponer válidamente que la real convivencia y comunidad familiar se dio entre
la compañera permanente y el beneficiario de la pensión en los años anteriores a la
muerte de aquel. En el mismo sentido, si quien alega ser compañera (o) permanente no
puede probar la convivencia bajo un mismo techo y una vida de socorro y apoyo mutuo de
carácter exclusivo con su pareja, por dos años mínimo, carece de los fundamentos que
permiten presumir los elementos que constituyen un núcleo familiar, que es el sustentado y
protegido por la Constitución. OB-T-660/1998
9
Sentencia T -553 de 1994. M.P. José Gregorio Hernández Galindo
Es por ello que no pueden alegar su condición de compañeras o compañeros, quienes no
comprueben una comunidad de vida estable, permanente y definitiva con una persona, distinta por supuesto de una relación fugaz y pasajera-, en la que la ayuda mutua y la
solidaridad como pareja sean la base de la relación, y permitan que bajo un mismo techo
se consolide un hogar y se busque la singularidad, producto de la exclusividad que se
espera y se genera de la pretensión voluntaria de crear una familia. OB-T-660/1998
La sentencia C-081 de 1999, es de suma importancia, cuando nos detenemos,
de nuevo en lo que tiene que ver con el reconocimiento de los distintos tipos de
familia que se encuentran protegidos dentro del marco jurídico Constitucional.
Pero se debe tener en cuenta que para ello también se deben cumplir ciertos
requisitos que exige la ley, para así obtener una seguridad jurídica rondando
por el ordenamiento jurídico.
En múltiples jurisprudencias esta Corporación ha considerado que la Carta Política de
1991, estableció un marco jurídico Constitucional que reconoce y protege, tanto a la familia
matrimonial como la extramatrimonial, siempre que ésta última según el constituyente, esté
formada por la voluntad de un hombre y una mujer de conformarla, que lo hagan de
manera responsable, seria y asumiendo las obligaciones que implica constituir parte de un
grupo familiar. Es decir, la Carta Magna protege la familia matrimonial y extramatrimonial,
en cuanto llenen las características que establezca la ley, para los múltiples efectos que el
legislador contemple, sean en las áreas del derecho de familia, ora en lo penal, civil,
laboral o tributario, etc. OB-C – 081 / 1999
Ahora bien, la situación reconocida por
la Carta en el artículo 42 sobre la familia
extramatrimonial, es a su vez, reafirmada por la legislación, por el derecho comparado y
aún por la jurisprudencia colombiana, penal, civil, laboral o contencioso administrativa, en
cuanto
aceptan
y
reconocen
las
diferentes
formas
de
relaciones
familiares
extramatrimoniales y ordenan darle un tratamiento igual al que se le otorga a la familia
matrimonial. Ese tratamiento de igualdad, previsto por la Carta, es una preceptiva de
aplicación directa y no programática, por cuanto el constituyente no exige un desarrollo,
por parte del legislador, como sí lo obliga en otros aspectos normativos contenidos en
Constitución de 1991, para dar protección y reconocimiento a las diversas estructuras
familiares que asumen en el mundo contemporáneo las diversas modalidades de orden
filial o sanguíneo. OB- C – 081 / 1999
En este orden de ideas, la unión marital de hecho, esto es la comunidad familiar
constituída por un hombre y una mujer, y forma una familia que merece reconocimiento
jurídico y social, siempre y cuando acredite los elementos básicos de permanencia y
estabilidad por lo que , es innegable, a juicio de la Corte que faltando tan solo la
formalización de su vínculo conyugal, deban recibir un tratamiento jurídico equiparable o
semejante por muchos aspectos al que merece la unión conyugal. OB- C – 081 / 1999
Bajo esta perspectiva, las diversas formas de familia protegidas
Constitucionalmente,
encuentran reconocimiento pleno en las normas sobre seguridad social integral, entendida
ésta como el marco de instituciones, procedimientos y sistemas legales de que disponen
las personas y la comunidad, para garantizar los derechos irrenunciables a la misma, cuyo
propósito es obtener la calidad de vida acorde con la dignidad humana y precaver el
cubrimiento de sus necesidades futuras, mediante la estructuración de un régimen de
salud o pensional que proteja al trabajador y a su núcleo familiar ante las contingencias
como la invalidez, la enfermedad o la vejez y aun la muerte. OB - C – 081 / 1999
Las ideas anteriormente planteadas reafirman su espíritu con la sentencia C 507 de 1999, continuándose con una constante dentro de toda la línea hasta
ahora expuesta habida cuenta que ésta simplemente repite lo que se ha
establecido unas páginas más arriba, en cuanto al tema del artículo 42 de la
Constitución, y la recopilación de los argumentos de la asamblea Constituyente
de 1991.
Los siguientes párrafos siguen expresando la protección a la familia
matrimonial y extramatrimonial, siempre y cuando llene las características y
requisitos que pide el legislador, para poder proteger este tipo de instituciones
sociales:
Esta Corporación, ha estimado que la Carta Política estableció un marco de protección
Constitucional que reconoce y protege, tanto a la familia matrimonial como a la
extramatrimonial, siempre, claro está, que esta última se constituya por la voluntad libre,
responsable y seria de un hombre y una mujer, de conformidad con los elementos de
estabilidad y permanencia. Es decir, la Carta Magna protege la familia matrimonial y
extramatrimonial, en cuanto llenen las características que establece el legislador para
proteger este tipo de instituciones sociales. Las diversas formas de familia protegidas
Constitucionalmente, encuentran reconocimiento pleno en las normas sobre la seguridad
social integral, entendida ésta como el conjunto de instituciones, procedimientos, sistemas
legales, de que disponen las personas y la comunidad, para garantizar los derechos
irrenunciables a la misma, cuyo propósito es obtener una calidad de vida acorde con la
dignidad humana y precaver el cubrimiento de necesidades futuras, mediante la
estructuración de un régimen de salud o uno pensional que proteja al trabajador y a su
núcleo familiar ante las contingencias como la invalidez, la enfermedad, la vejez o aún la
muerte. RD-T – 842 / 1999
En múltiple jurisprudencia, esta Corporación, ha estimado que la Carta Política estableció
un marco de protección Constitucional que reconoce y protege, tanto a la familia
matrimonial como a la extramatrimonial, siempre, claro está, que esta última se constituya
por la voluntad libre, responsable y seria de un hombre y una mujer, de conformidad con
los elementos de estabilidad y permanencia. Es decir, la Carta Magna protege la familia
matrimonial y extramatrimonial, en cuanto llenen las características que establece el
legislador para proteger este tipo de instituciones sociales. RD-T – 842 1999
1.3. CONCLUSION
Para finalizar este tema, que de ante mano como el lector se ha podido dar
cuenta es bastante repetitivo, concluiremos que La protección Constitucional a
lo largo de todos estos años se ha caracterizado por reflejarse en una
jurisprudencia reiterativa de varios asuntos, como lo han sido: la interpretación
que la Corte ha querido que permanezca en el tiempo y en el espacio, al igual
que la protección hacia la institución de la familia de hecho, la cual debe
considerarse tan capaz de formar el núcleo esencial de la sociedad como
hasta antes de la constitución de 1991 tan solo lo conformaban las personas
unidas por un vínculo matrimonial; de otro lado se sobre entiende con esto
que los derechos a la sustitución pensional, incluyen claramente a los
compañeros y compañeras permanentes quienes pueden compartir este
privilegio, junto con los cónyuges.
Así las cosas repetir lo dicho en las anteriores sentencias, no vale la pena. Por
lo que solo mencionaremos
las últimas en el tiempo. ( 2000, 2001), ya que
no son otra cosa, que el fiel reflejo de los anteriores pronunciamientos,
manteniendo la línea jurisprudencial en una balanza que por supuesto no se
puede desequilibrar. Las siguientes sentencias, C-22 de 2000, 1103 de 2000 y
1176 de 2001 son jurisprudencia reiterativa de: T-553 de 1992, T-362 de 1993,
C-105 de 1994, C-012 de 1995,
C-098 de 1996, T 660 de 1998, C-114 de
1998, C-018 de 1997, C-014 de 1998.
En resumidas cuentas, después de ver el camino que ha recorrido la
protección Constitucional a través de los años, no es una sorpresa que el
artículo 42 de la Constitución Política, maneje la misma interpretación desde
1994, lo cual ha permitido que sobre esta base se hayan desarrollado,
conceptos que conservan la misma tendencia en las diferentes sentencias; por
lo que a veces encontramos repetitivamente las mismas ideas durante varios
años que por obvias razones cada vez que se alejan en el tiempo de su
primera concepción se encuentran mas desarrolladas.
GRAFICA 1
CAPITULO II
UNION MARITAL DE HECHO Y LOS DERECHOS A LA IGUALDAD Y NO
DISCRIMINACIÓN
2.1. Problema Jurídico: ¿Cómo ha aplicado la Corte el artículo 13 de la
Constitución Política a las dos formas legítimas de crear una familia ?
2.2 La Corte Constitucional se ha pronunciado respecto al derecho a la
igualdad que cobija a la familia constituida por vínculos naturales y al derecho
a la no discriminación por razón del origen familiar en las siguientes
sentencias: T-190 de 1993, T-326 de 1993, T-105 de 1994, T-042 de 1994, T553 de 1994, C-239 de 1994, T-012 de 1995, T-377 de 1995, T-202 de 1995,
C-174 de 1996, T-681 de 1996, C-410 de 1996, C-595 de 1996, T-018 de
1997, T-397 de 1997, C-014 de 1998, T-516 de 1998, T-660 de 1998, T-566 de
1998, C-081 de 1999, C-477 de 1999, C-507 de 1999, T-122 de 2000, T-1103
de 2000, T-1502 de 2000, C-1176 de 2001, T-049 de 2002.
Respecto al derecho a la igualdad y no discriminación en general (Art. 13 C.P),
la Corte se ha pronunciado en varias ocasiones. En la sentencia C-410 de
1996, objeto de nuestro estudio, la Corte hace un recuento jurisprudencial del
tema:
“El Derecho a la Igualdad y a la no discriminación en la Constitución
Política.
Es bien sabido que el principio de igualdad ante la ley se encuentra garantizado desde el
mismo Preámbulo, y expresamente consagrado en el artículo 13 de la Carta Política como
uno de los fundamentos del Estado social de derecho que fueron concebidos como
primordiales en la estructura del ordenamiento superior, con el carácter de derecho
Constitucional fundamental en el citado precepto” .O.D. C – 410 / 1996
Con respecto a la citada disposición, la Corporación ha expresado10:
"De todos ellos se desprende una clara y contundente afirmación sobre el carácter
fundamental del derecho a la igualdad, como valor fundante del Estado social de derecho y
de la concepción dignificante del ser humano que caracteriza la Constitución de 1991 y
que consagra su artículo 13 (...).
Según lo ha indicado también la Corte3, dicho derecho contiene seis elementos a saber:
•
Un principio general, según el cual, todas las personas nacen libres e iguales ante la
ley y recibirán la misma protección y trato de las autoridades.
•
La prohibición de establecer o consagrar discriminaciones: este elemento pretende
que no se otorguen privilegios, se niegue el acceso a un beneficio o se restrinja el
ejercicio de un derecho a un determinado individuo o grupo de personas de manera
arbitraria e injustificada, por razón de su sexo, raza, origen nacional o familiar, o
posición económica.
•
El deber del Estado de promover condiciones para lograr que la igualdad sea real y
efectiva para todas las personas.
•
La posibilidad de conceder ventajas o prerrogativas en favor de grupos disminuidos o
marginados.
•
Una especial protección en favor de aquellas personas que por su condición
económica, física o mental se encuentren en circunstancias de debilidad manifiesta, y
•
La sanción de abusos y maltratos que se cometan contra personas que se encuentren
en circunstancias de debilidad manifiesta.
10
3
Cfr. Corte Constitucional. Sentencia No. C-409 de 1994. MP. Dr. Hernando Herrera Vergara.
Corte Constitucional. Sala de Revisión. Sentencia T-591 de diciembre 4 de 1992. M.P. Dr. Jaime Sanín
Greiffenstein.
En sentencia T-432 de junio 25 de 1992, una de sus Salas de Revisión al analizar una de las
principales implicaciones de este derecho expresó:
"El principio de la igualdad se traduce en el derecho a que no se instauren excepciones o
privilegios que exceptúen a unos individuos de lo que se concede a otros en idénticas
circunstancias, de donde se sigue necesariamente, que la real y efectiva igualdad consiste
en aplicar la ley en cada uno de los acaecimientos según las diferencias constitutivas de
ellos. El principio de la justa igualdad exige precisamente el reconocimiento de la variada
serie de desigualdades entre los hombres en lo biológico, económico, social, cultural, etc.,
dimensiones todas ésas que en justicia deben ser relevantes para el derecho".
Y en sentencia C-221 de 29 de mayo de 1992, la Corporación4 al desentrañar el alcance del
principio de la igualdad, señaló:
"Ese principio de la igualdad es objetivo y no formal; él se predica de la identidad de los
iguales y de la diferencia entre los desiguales. Se supera así el concepto de la igualdad de
la ley a partir de la generalidad abstracta, por el concepto de la generalidad concreta, que
concluye con el principio según el cual no se permite regulación diferente de supuestos
iguales o análogos y prescribe diferente normación a supuestos distintos. Con este
concepto sólo se autoriza un trato diferente si está razonablemente justificado. Se supera
también, con la igualdad material, el igualitarismo o simple igualdad matemática”.
La Corte ha profundizado sobre la naturaleza de este derecho fundamental. Al respecto, ha
dicho:
"La igualdad de todas las personas ante la ley y las autoridades, constituye un derecho
Constitucional fundamental tanto por su consagración como tal en el Capítulo I, Título II de
la Constitución Nacional, como por su exaltación como derecho de vigencia inmediata en
el artículo 85 de la Carta Política, y también por el valor trascendente que tiene para el
hombre, sobre todo dentro de una nación que persigue garantizar a sus habitantes una
vida convivente dentro de líneamientos democráticos y participativos que aseguren un
sistema político, económico y social justo.
4
Corte Constitucional -Sala Plena-. Sentencia C-221 de mayo 29 de 1992. M.P. Dr. Alejandro Martínez
Caballero, pp. 10-12.
"La igualdad ante la ley y las autoridades ha quedado cristalizada como derecho
fundamental por cuanto es esencial al ser humano, pues
elimina
la esclavitud, la
servidumbre, las prerrogativas hereditarias y los privilegios de clases, consideración que
es robustecida por la trascendencia
que a dicho derecho se le da en la Asamblea
Nacional Constituyente y en los instrumentos y pactos internacionales.
...
De ahí que (....), para dilucidar la tacha de inconstitucionalidad que se formula en este
caso, sea pertinente señalar que esta garantía impide a los órganos del poder público
establecer condiciones desiguales para circunstancias iguales y viceversa, salvo
que medie justificación razonable, esto es, que a la luz de los principios, valores y
derechos consagrados en nuestra Constitución resulte siendo admisible" (Corte
Constitucional. Sala Plena. Sentencia No. T-597 de 1993. MP. Hernando Herrera
Vergara).
El objeto de nuestro estudio es, entonces, analizar la forma en que la Corte ha
relacionado y aplicado estos derechos y principios fundamentales a la unión
marital de hecho y a sus sujetos.
Al finalizar este estudio veremos que la línea jurisprudencial no es tan definida
como quisiéramos, pues como lo ha expresado la Corte, la igualdad se aplica a
situaciones iguales, característica que según algunas de las sentencias
estudiadas, no poseen ambas formas de constituir una familia.
La Corte se pronunció respecto a la complejidad del tema en las siguientes
palabras:
“De la consagración Constitucional y legal de la unión de hecho como una forma más de
constituir una familia se deriva un interesante reto jurídico. En efecto, esta situación genera
una amplia serie de preguntas acerca de cómo se aplica el principio de igualdad en
relación con las familias conformadas a partir de la unión de hecho y del matrimonio. Los
interrogantes se extienden a campos jurídicos diversos, tales como los civiles, los penales
y los procesales. La manera de resolver cada problema dependerá también de la esfera en
que él se encuentre. A través del control de Constitucionalidad esta Corporación ha venido
resolviendo - de manera paulatina, como se lo exige su carácter judicial - distintos
problemas puntuales en la aplicación del principio de igualdad entre estas dos
instituciones. Sin embargo, dado que todas las particularidades de la regulación de estas
dos figuras están de una manera u otra imbricadas en un amplio tejido normativo, de
manera que las decisiones sobre un punto determinado tienen influencia en muchos otros
asuntos, parece ser necesario que en el futuro el legislador proceda a reglamentar en una
forma amplia y comprensiva estas dos instituciones.” O.D C-014/98
La Constitución Política otorga a la unión marital de hecho el mismo
reconocimiento, respeto, protección, nivel de importancia y legitimidad que
otorga al matrimonio; basta hacer una interpretación literal del artículo 42 de la
Constitución para entender esto. Como veremos más adelante, el espíritu de
esta norma se encuentra presente en cada una de las sentencias referidas.
Sin embargo, el objeto de nuestro estudio en este tema específico, no es ver
cómo la Corte interpreta el artículo 42 de la constitución; nuestro análisis gira
alrededor de la posición de la Corte a la hora de determinar el alcance y los
efectos de la igualdad proclamada por esta norma, así como también se
analizará su posición a la hora de aplicar el artículo 13 de La Carta Política a
esta nueva institución.
Para efectos de comenzar nuestro recorrido jurisprudencial, es importante
resaltar
que la Corte ha expresado que para que sea admisible
constitucionalmente un trato desigual a los dos tipos de familia, debe mediar
una justificación razonable, de esto no hay duda ( y así lo veremos en el
siguiente capítulo ); lo que amerita un análisis crítico son las diferentes
posiciones que la Corporación ha adoptado a lo largo de su jurisprudencia,
respecto a la igualdad o desigualdad que encuentra entre las dos instituciones,
es decir, respecto a la procedencia de la formula aristotélica según la cual
“hay que tratar igual a lo igual y desigual a lo desigual “.
Veamos qué dice la sentencia T-1502 de 2000 donde la Corte reconoce que
existen diferencias irrenunciables e inequiparables, pero que el tratamiento a
dichas diferencias y a sus efectos, debe respetar los principios de
razonabilidad, proporcionalidad y objetividad. Veamos qué dice esta sentencia:
"Desde múltiples perspectivas el matrimonio se distingue de la unión marital de hecho. La
conformación del matrimonio exige una serie de formalidades legales y da lugar, por mandato
legal, a un catálogo de derechos y obligaciones correlativos libremente aceptados por las
partes contrayentes. Por su parte, la unión marital de hecho se configura por la unión de un
hombre y una mujer que, sin formalidad alguna, dan lugar a una comunidad de vida
permanente y singular, sin que sea su voluntad asumir los derechos y obligaciones que la ley
impone a los cónyuges. OD T – 1502 / 2000
Se trata de dos opciones vitales igualmente protegidas por la constitución pero distinguibles en
razón de su conformación y efectos jurídicos. En estas condiciones, el trato diferenciado
resulta no sólo Constitucional sino necesario, pues, una regulación idéntica, equivaldría a
desconocer las diferencias existentes entre las dos instituciones e incluso podría implicar
anular una de las dos opciones, Constitucionalmente protegidas, con que cuentan los
ciudadanos para conformar una familia. OD T – 1502 / 2000 ( la negrilla es propia )
Sin embargo, y pese a las diferencias anotadas, existe una equivalencia sustancial entre el
matrimonio y la unión marital de hecho: las dos instituciones dan origen a una familia y, desde
este punto de vista, merecen igual protección Constitucional. OD T–1502 / 2000
El razonamiento anterior permite concluir que las normas que establecen un trato diferenciado
entre quienes ostentan la condición de cónyuge y de compañero permanente, deben ser
respetuosas de la identidad sustancial existente entre las dos instituciones que dan
origen a cada una de dichas condiciones."11 RD T–1502/2000
En consecuencia, es claro que debe desecharse el argumento del accionante sobre la idéntica
regulación de los derechos y obligaciones que se desprenden de una y otra forma de constituir
la familia; en su lugar, debe afirmarse que en todos los casos en los que la ley establezca
diferencias entre una y otra clase de familia, el juez Constitucional debe analizar si
11
C-174/96
efectivamente el trato diferenciado que se deriva de las normas en cuestión se apoya en
una diferencia relevante - objetiva y razonable - entre las dos instituciones que se
regulan, y si las medidas estudiadas se referían de manera exclusiva a las circunstancias
divergentes, ajustándose en forma estricta al grado de la diferencia. RD T – 1502 / 2000
( la negrilla es propia )
La sentencia C-482 de 1998 es un ejemplo claro de la aplicación de los
principios expuestos:
“La exigencia de que ambos compañeros permanentes conserven el estado de soltería
durante su unión para poder acceder a la sustitución pensional, constituye una vulneración
del derecho de los compañeros permanentes a que la familia que ellos conforman reciba
un trato igual a aquéllas que surgen del contrato matrimonial. En efecto, la necesidad de la
sustitución pensional en los dos tipos de familia es la misma: se trata de que el compañero
o cónyuge supérstite pueda preservar el nivel de vida que llevaba su hogar antes de la
muerte de su pareja. Es decir, se trata de evitarle a la persona sobreviviente las posibles
angustias económicas que genera la pérdida de un ingreso para el núcleo familiar. RD C482/98
Por otra parte, la diferenciación que introduce la norma coloca a las uniones de hecho en
una situación de clara desventaja con respecto a las familias surgidas del matrimonio. En
efecto, una persona que ha contraído nupcias en diferentes ocasiones - alternadas por
sentencias de divorcio - sí podría ser beneficiaria de la pensión de sobrevivencia, si su
última unión nace del matrimonio. De esta manera, se llega a la situación paradójica de
que dos personas que han construido proyectos personales de vida con diferentes parejas,
y algunos de esos proyectos los han formalizado legalmente, recibirían un tratamiento
diferente en lo relacionado con el derecho a la sustitución pensional, de acuerdo a la
circunstancia de si su última unión fue de hecho u originada en el matrimonio. RD C482/98
Asimismo, la norma introduce diferenciaciones entre las uniones de hecho, que no son
admisibles. En punto a la sustitución pensional es distinta la situación de la persona que
conforma una unión de hecho después de haber estado casado, o de que su compañero lo
hubiese estado, que la de la persona que ha convivido en distintas ocasiones con
diferentes personas, sin que ni ella ni su última pareja - el que fallece - hubieren alguna
vez contraído matrimonio. En el primer caso, el compañero supérstite no podría ser
beneficiario de la pensión de sobreviviente, pero en el segundo no habría obstáculo para
que lo fuere. RD C-482/98
Como se observa, la condición que se exige para que el conviviente que sobrevive pueda
acceder a la sustitución pensional genera situaciones que lesionan en forma protuberante
el principio de igualdad. El objeto de la condición, y fin de la diferenciación que ella
establece, fue, de acuerdo con las concepciones de la época en que se expidió la Ley 90
de 1946, proteger de manera especial la institución matrimonial. Sin embargo, este fin ya
no se ajusta a una Constitución que proclama la igualdad del tratamiento a las familias, sin
importar si ellas nacen por vínculos jurídicos o naturales. De esta manera, el fin ha
devenido inConstitucional, lo que significa que la diferenciación establecida en la norma
demandada para poder acceder a la pensión de sobrevivencia no supera el paso
preliminar del examen de proporcionalidad que se utiliza para examinar la validez de las
diferenciaciones que establece el legislador.” RD C-482/98
Habiendo expuesto la posición de la Corte respecto a cómo se deben tratar las
diferencias y cuándo se justifica un trato desigual, veamos cómo la Corte no ha
sido constante en cuanto a que dichas diferencias sean constitucionales, o
incluso, que existan, pues como veremos ésta se contradice a la hora de
determinar si las dos instituciones creadoras de familia constituyen situaciones
y circunstancias iguales.
Empecemos nuestro recorrido jurisprudencial con lo que expresó la
Corporación en la Tutela 553 de 1994; esta sentencia es fundamental para
estudiar el desarrollo de una la línea de decisión que aparentemente rechaza
la idea de que existan diferencias entre las dos instituciones, aparte de su
forma de constitución y disolución; veamos porqué:
“La familia, unidad primaria y esencial de convivencia humana, reconocida expresamente
por el Constituyente como institución básica de la sociedad (artículos 5º y 42), merece por
sí misma la protección del Estado, con independencia de la forma en que se haya
constituido, es decir, según se ha expuesto en esta providencia, sin que se prefiera la
procedente de un vínculo jurídico sobre aquélla que ha tenido origen en lazos naturales.
RD T-553 / 1994
En efecto, la Carta Política de 1991 otorgó igual trato, el mismo nivel jurídico y derechos
equivalentes a la familia fundada en el acto solemne del matrimonio y a la configurada en
virtud de la voluntad libre y responsable de conformarla, adoptada por hombre y mujer
mediante unión carente de formalidades. RD T- 553 / 1994
Del mismo modo, el esposo o esposa en el caso del matrimonio y el compañero o
compañera permanente, si se trata de unión de hecho, gozan de la misma importancia y
de iguales derechos, por lo cual están excluidos los privilegios y las discriminaciones que
se originen en el tipo de vínculo contraído. RD T- 553 / 1994
En ese orden de ideas, todas las prerrogativas, ventajas o prestaciones y también las
cargas y responsabilidades que el sistema jurídico establezca a favor de las
personas unidas en matrimonio son aplicables, en pie de igualdad, a las que
conviven sin necesidad de dicho vínculo formal. De lo contrario, al generar distinciones
que la preceptiva Constitucional no justifica, se desconoce la norma que equipara las dos
formas de unión (artículo 42 C.P.) y se quebranta el principio de igualdad ante la ley
(artículo 13 C.P.), que prescribe el mismo trato a situaciones idénticas” RD T- 553 / 1994
( la negrilla es propia )
Respaldando esta jurisprudencia se encuentra la Tutela 681 de 1996, que a su
vez agrega lo siguiente:
“Esa igualdad en los derechos se proyecta hacia los hijos que, según el artículo 42
superior "tienen iguales derechos y deberes" y obviamente comprende a los miembros de
la pareja, trátese del esposo o de la esposa en el caso del matrimonio o del compañero o
la compañera permanente en el caso de la unión libre, razón por la cual no son de
recibo las diferencias de trato que se finquen en la índole del vínculo establecido.
RD T– 681 / 1996
La Constitución no sólo garantiza la igualdad de los derechos a los miembros de la
pareja sino que también los hace sujetos de idénticos deberes, de donde, en palabras
de la Corte, se desprende que "todas las prerrogativas, ventajas o prestaciones y también
las cargas y responsabilidades que el sistema jurídico establezca a favor de las personas
unidas en matrimonio son aplicables, en pie de igualdad, a las que conviven sin necesidad
de dicho vínculo formal. De lo contrario, al generar distinciones que la preceptiva
Constitucional no justifica se desconoce la norma que equipara las dos formas de unión
(art. 42 C.P.) y se quebranta el principio de igualdad ante la ley (art. 13 C.P.), que
prescribe el mismo trato a situaciones idénticas" (Cf. Sentencia No. T-553 de 1994).” RD
T– 681 / 1996 ( la negrilla es propia )
Posteriormente expresó la Corte:
“La igualdad que propugna la Carta entre las uniones familiares surgidas de vínculos
naturales y la conformada por vínculos jurídicos, abarca no sólo al núcleo familiar como tal,
sino también a cada uno de los miembros que lo componen. Por consiguiente, no puede
el legislador expedir normas que consagren un trato diferenciado en cuanto a los
derechos y deberes de quienes ostentan la condición de cónyuge o de compañero
permanente, como tampoco entre los hijos habidos en matrimonio o fuera de él. RD C–
477/99
(....)
En consecuencia, como la Corte Constitucional puede señalar los efectos de sus
sentencias, es imperativo que condicione la interpretación de las expresiones acusadas,
en el sentido de indicar que en todas las referencias que en ellas se hace al cónyuge o
a la persona casada, ha de entenderse incluido el compañero permanente. RD C –
477/99
(....)
Si bien la jurisprudencia Constitucional ha encontrado conforme a los mandatos superiores
la consagración de regímenes diferentes para las uniones matrimoniales y las uniones de
hecho, esta distinción se justifica sólo en cuanto a la forma como ellas se integran y
terminan su existencia. En lo demás, toda diferenciación en razón del origen familiar
está proscrita por la Carta. Así pues, no existe justificación alguna para que el legislador,
respecto de la posibilidad de adoptar al hijo de uno de los miembros de la pareja, haya
otorgado un tratamiento distinto para los cónyuges, del que se concede a los compañeros
permanentes, más aún, cuando el vínculo por el cual se constituye la familia, en nada
incide en las obligaciones que deberá cumplir el padre o la madre adoptante respecto del
hijo adoptivo. RD C– 477 /99 ( la negrilla es propia )
Respaldando y complementando esta idea, donde ambas instituciones gozan
de idénticos derechos y deberes, se encuentra la sentencia C-507 de 1999,
veamos qué dice:
“Así las cosas, si la propia Carta Política legitima la familia natural, propugnando la
inviolabilidad de su honra, su dignidad e intimidad, y sienta las bases para lograr la
absoluta igualdad en sus derechos y deberes (C.P. Art. 42), resulta incompatible con
estos principios Constitucionales que en el régimen disciplinario militar se trate aquella
como una situación jurídicamente sancionable. Las razones de orden moral que
sustentaban la aludida sanción, no encuentran eco bajo el actual esquema Constitucional,
que reconoce, sin discriminación alguna, la primacía de los derechos inalienables de la
persona y ampara a la familia como institución básica de la sociedad, otorgándole el
mismo valor tanto a la constituida a través de ceremonia religiosa o civil, como a la que
tiene origen en unión de hecho”. RD C-507/99 ( la negrilla es propia )
Las sentencias citadas reflejan, en principio, una línea de decisión definida
y homogénea, donde se aprecia lo siguiente:
a) Una afirmación de la absoluta igualdad de derechos y deberes entre los
sujetos de las dos instituciones. ( C-507 de 1999 y T-681 de 1996 ).
b) La afirmación de que el único régimen diferencial que se justifica,
respecto a la unión marital de hecho, es el referente a su integración y
terminación
(C-477 de 1999).
c) La afirmación de que “todas las prerrogativas, ventajas o prestaciones y
también las cargas y responsabilidades que el sistema jurídico
establezca a favor de las personas unidas en matrimonio son aplicables,
en pie de igualdad, a las que conviven sin necesidad de dicho vínculo
formal” (sentencia T-553 de 1994)
Sin embargo, las sentencias que citaremos a continuación (la C-239 de 1994 y
la C-174 de 1996) originan un giro dentro de la línea, pues exponen una idea
distinta respecto a la igualdad de los dos tipos de familia. Veamos qué dijo la
Corte:
“Sea lo primero decir que es erróneo sostener, como parece hacerlo el demandante, que la
Constitución consagre la absoluta igualdad entre el matrimonio y la unión libre, o unión
marital de hecho, como la denomina la ley 54 de 1990. Basta leer el artículo 42 de la
Constitución para entender porqué no es así. RD C–239 / 1994
El noveno inciso del artículo mencionado, determina que "Las formas del matrimonio, la
edad y capacidad para contraerlo, los deberes y derecho de los cónyuges, su separación y
la disolución del vínculo se rigen por la ley civil". Nada semejante se prevé en relación
con la unión marital de hecho, precisamente por ser unión libre. RD C–239 / 1994
Tampoco acierta el actor al afirmar que la unión marital de hecho es el mismo concubinato
existente antes de la vigencia de la ley. Podría serlo si se tienen en cuenta únicamente los
hechos, desprovistos de sus consecuencias jurídicas. Pero la verdad es la creación de una
nueva institución jurídica, la unión marital de hecho, a la cual la ley 54 le asigna unos
efectos económicos, o patrimoniales como dice la ley, en relación con los miembros de la
pareja. De allí, al establecimiento de los mismos derechos y obligaciones que existen
entre los cónyuges, hay un abismo. Basta pensar, por ejemplo, que la sola voluntad de
uno de sus miembros, es suficiente para poner término a la unión marital de hecho, lo que
no ocurre con el matrimonio. RD C–239 / 1994
En síntesis: sostener que entre los compañeros permanentes existe una relación
idéntica a la que une a los esposos, es afirmación que no resiste el menor análisis,
pues equivale a pretender que pueda celebrarse un verdadero matrimonio a espaldas del
Estado, y que, al mismo tiempo, pueda éste imponerle reglamentaciones que irían en
contra de su rasgo esencial, que no es otro que el de ser una unión libre.” RD C–239 /
1994 ( la negrilla es propia )
Posteriormente la Corte se pronunció en los siguientes términos:
“La ley determina una situación jurídica diferente de los cónyuges y de quienes
viven en unión libre. Los primeros, por ejemplo, están sujetos a prohibiciones que no
rigen para los segundos. Así, el artículo 1852 del Código Civil establece la nulidad del
contrato de compraventa entre cónyuges no divorciados, el artículo 3° de la ley 28 de
1932, establece la nulidad absoluta de las donaciones irrevocables entre cónyuges, y de
todos los contratos relativos a inmuebles entre los mismos, salvo el de mandato general o
especial; el artículo 906 del Código de Comercio prohíbe a los cónyuges no divorciados
comprar bienes del otro directamente, ni aún en pública subasta, prohibición cuya violación
trae consigo nulidad absoluta, según la misma norma; según el numeral 13 del artículo
1068 del Código Civil, modificado por el artículo 5° del decreto 2820 de 1974, el cónyuge
del testador no puede ser testigo en el testamento solemne. Todas estas restricciones no
existen para los compañeros permanentes”. RD T–174 / 1996
La Constitución consagró lo que ya se había establecido en la definición transcrita,
siguiendo la doctrina y la jurisprudencia: que la determinación del estado civil, su
asignación, corresponde a la ley. Y es la misma ley la que señala los derechos y
obligaciones correspondientes al estado civil. No es admisible pedir a la Corte
Constitucional que al examinar la Constitucionalidad, que no se discute y ni siquiera se
pone en duda, de normas que asignan derechos y obligaciones a quienes tienen el estado
civil de casados, asigne esos mismos derechos y obligaciones a quienes no tienen tal
estado civil, sino uno diferente. El juez Constitucional no puede crear una igualdad
entre quienes la propia Constitución consideró diferentes, es decir, entre los cónyuges
y los compañeros permanentes. RD T-174 de 1996 ( la negrilla es propia )
(.....)
Es claro, en síntesis, que una es la situación jurídica de los cónyuges, y otra,
diferente, la de los compañeros permanentes. Diferencia que trae consigo
consecuencias jurídicas. RD T – 174 / 1996
En razón de las diferencias que la Constitución y la ley establecen entre el matrimonio y la
unión libre, la ley consagra obligaciones y derechos diferentes para los cónyuges y los
compañeros permanentes. Basta examinar algunos de ellos. RD T – 174 / 1996
(.....)
Considera el actor que en las materias reguladas de forma disímil deben respetarse los
principios de la proporcionalidad y de racionabilidad, so pena de quebrantar el derecho a la
igualdad de todos ante la ley. En su concepto, la ley 54 de 1990 sólo reguló el aspecto
patrimonial de esta sociedad, quedando, en lo demás, desprotegidos los compañeros
permanentes. Por ello, la vía para equilibrar la situación no puede provenir de la Corte
Constitucional, sino que la labor corresponde al legislador, porque de accederse a las
pretensiones del demandante, se desnaturalizarían las normas acusadas. RD T–174 /
1996
(.....)
Pero lo que no es admisible es pedir a la Corte Constitucional que al examinar la
Constitucionalidad, que no se discute y ni siquiera se pone en duda, de normas que
asignan derechos y obligaciones a quienes tienen el estado civil de casados, asigne esos
mismos derechos y obligaciones a quienes no tienen tal estado civil, sino uno diferente.
RD T–174 / 1996
Como se ve, no se quebranta el principio de igualdad consagrado en la Constitución,
cuando se da por la ley un trato diferente a quienes están en situaciones diferentes,
no sólo jurídica sino socialmente. No se olvide, como se ha dicho, que cónyuges y
compañeros permanentes, tienen un estado civil diferente, según lo prevé el último
inciso del artículo 42 de la Constitución. Y que el estado civil, como se ha dicho, trae
consigo derechos y deberes, acordes con él y fijados por el legislador, según la evolución
social. RD T–174 / 1996
Andando el tiempo, podrá el legislador, si en su sabiduría lo estimare conveniente,
avanzar hacia la igualdad, dentro de lo posible, entre el tratamiento jurídico de los
cónyuges y el de los compañeros permanentes. RD C – 174 / 1996
Como podemos ver, es claro el giro que se da en lo que creíamos era una
línea de decisión homogénea, pues en estas dos ultimas sentencias, vemos lo
siguiente:
a) La negación de la existencia de derechos y deberes iguales (o idénticos
como los llama la sentencia T-681 de 1996) entre las dos instituciones.
(sentencia C-239 de 1994)
b) La negación de situaciones iguales en las dos instituciones. (sentencia
T-174 de 1996)
c) La negación de un igual tratamiento jurídico a los cónyuges y a los
compañeros permanentes ( sentencia C-174 de 1996 ).
La jurisprudencia citada muestra dos posiciones totalmente opuestas; como se
deduce, la Corte no siempre ha sido clara respecto a cómo aplicar el principio
de igualdad a los dos tipos de familia, pues aunque es determinante respecto a
que la familia natural tiene derecho, al igual que el matrimonio, a la protección
constitucional y reconocimiento por parte del Estado y la sociedad, a la hora
de determinar cuestiones que no han sido establecidas en la Constitución o por
el legislador, resulta confusa e incluso, contradictoria.
Por ejemplo, vimos cómo en sentencia C-507 de 1999 la Corte determina la
igualdad entre las dos situaciones familiares; esta afirmación va en contra vía
respecto a lo que determina la sentencia C-174 de 1996, cuando dice “Como se
ve, no se quebranta el principio de igualdad consagrado en la Constitución, cuando se da por
la ley un trato diferente a quienes están en situaciones diferentes, no sólo jurídica sino
socialmente. “
Situaciones similares a la anterior ocurren respecto a la determinación de si
existen derechos y deberes iguales para los sujetos de ambas instituciones y
respecto a la determinación de si debe existir el mismo tratamiento jurídico
para ambos tipos de familia, entre otras cuestiones de tipo subjetivo.
Así las cosas, podemos identificar dos líneas de decisión paralelas que desde
nuestro punto de vista es difícil se unifiquen, por lo menos
hasta que el
legislador haga un reconocimiento de la variada serie de desigualdades y
regule los efectos jurídicos, especialmente los civiles, de la unión marital de
hecho a la luz de los artículos 13 y 42 de la Carta Política.
2.3 CONCLUSION
Es evidente que mientras el legislador no regule las dos instituciones de forma
concreta y amplia, seguirán surgiendo conflictos relacionados con la igualdad o
desigualdad entre las dos instituciones creadoras de familia.
Por ahora, seguirá siendo función de la Corte, por medio del control
constitucional, hacer efectiva la protección que la Constitución del 91 otorga a
esta nueva institución y resolver los conflictos que surjan en razón de los
efectos de la misma.
El problema es que esta tarea no se ha venido desarrollando de manera
homogénea y equitativa, pues como pudimos ver, varias de las sentencias
citadas reflejan posiciones encontradas respecto a la igualdad de estas dos
instituciones.
Sería mucho mas fácil si la Corporación reconociera de forma unánime y
constante que la unión marital de hecho y el matrimonio, a pesar de que gozan
de la misma protección, legitimidad y respeto, constituyen situaciones distintas
(mirar la T-1502 de 2000), lo cual justifica un trato diferente, siempre y
cuando, exista un elemento de razonabilidad y proporcionalidad en la
diferencia.
GRAFICA 2
CAPITULO III
DIFERENCIAS ENTRE UNION MARITAL DE HECHO Y MATRIMONIO
3.1 Problema Jurídico: ¿Cómo ha desarrollado la Corte el tema de las
diferencias entre la unión marital de hecho y el matrimonio, a la luz de los
principios
de
igualdad,
no
discriminación,
razonabilidad
y
proporcionalidad?
3.2 Las siguientes sentencias: C-239 de 1994, C-105 de 1994, C-114 de 1996,
C-410 de 1996, C-174 de 1996, C-595 de 1996, C-014 de 1998, C-533 de
1999, C-477 de 1999, C-533 de 1999, T-1502 de 2000, T-122 de 2000, C1176
de 2001, T-167 de 2002; nos ilustran sobre lo que la Corte considera, son
diferencias entre la Unión marital de hecho y el Matrimonio.
Dentro de estas sentencias se destaca la C-410 de 1996, la cual expone los
conceptos de igualdad, no discriminación, razonabilidad y proporcionalidad.
Veamos que dice la Corte:
“La discriminación implica entonces, la violación del derecho a la igualdad, por lo que su
prohibición Constitucional se encamina a impedir que se coarte, restrinja o excluya el
ejercicio de los derechos y libertades de una o varias personas, se les niegue el acceso a
un beneficio o se otorgue un privilegio sólo a algunas de ellas, sin que exista justificación
objetiva y razonable. RD C – 410 de 1996
La discriminación se presenta por consiguiente, cuando la diferencia de trato se hace sin
fundamento Constitucional que tenga un carácter objetivo y razonable. No obstante,
conforme a la jurisprudencia Constitucional6, existen situaciones que justifican el trato
diferenciado, a saber:
"a) La diferenciación razonable de los supuestos de hecho: El principio de igualdad
solo se viola si el tratamiento diferenciado de casos no está provisto de una justificación
objetiva y razonable. La existencia de tal justificación debe ser apreciada según la finalidad
y los efectos del tratamiento diferenciado. RD C – 410 de 1996
b) Racionalidad y proporcionalidad: Fuera del elemento anotado anteriormente, debe
existir un vínculo de racionalidad y proporcionalidad entre el tratamiento desigual, el
supuesto de hecho y el fin que se persigue. RD C – 410 de 1996
Por lo tanto, los medios escogidos por el legislador no sólo deben guardar
proporcionalidad
con los fines buscados por la norma, sino compartir su carácter de
legitimidad. Este principio busca que la medida no sólo tenga fundamento legal, sino que
sea aplicada de tal manera que los intereses jurídicos de otras personas o grupos no se
vean afectados, o que si ello sucede, lo sean en grado mínimo”. RD C – 410 de 1996
El objeto de nuestro estudio es entonces identificar las diferencias entre unión
marital de hecho y matrimonio, que la Corte Constitucional ha reconocido se
ajustan al artículo 13 de la Constitución Política. Pero antes, miremos que ha
dicho la Corte respecto a la equivalencia sustancial entre las dos instituciones:
Se trata de dos opciones vitales igualmente protegidas por la constitución pero
distinguibles en razón de su conformación y efectos jurídicos. En estas condiciones, el
trato diferenciado resulta no sólo Constitucional sino necesario, pues, una regulación
idéntica, equivaldría a desconocer las diferencias existentes entre las dos instituciones e
incluso podría implicar anular una de las dos opciones, Constitucionalmente protegidas,
con que cuentan los ciudadanos para conformar una familia. OD T – 1502 de 2000
6
Cfr. Sentencia C-0016 de enero 21 de 1993. M.P. Dr. Ciro Angarita Barón y Sentencia T-422 de junio 19 de
1992, M.P. Dr. Eduardo Cifuentes Muñoz, entre otras.
Sin embargo, y pese a las diferencias anotadas, existe una equivalencia sustancial entre el
matrimonio y la unión marital de hecho: las dos instituciones dan origen a una familia y,
desde este punto de vista, merecen igual protección Constitucional. OD T–1502 de 2000
El razonamiento anterior permite concluir que las normas que establecen un trato
diferenciado entre quienes ostentan la condición de cónyuge y de compañero permanente,
deben ser respetuosas de la identidad sustancial existente entre las dos instituciones que
dan origen a cada una de dichas condiciones."12 OD T–1502 de 2000
En consecuencia, es claro que debe desecharse el argumento del accionante sobre la idéntica
regulación de los derechos y obligaciones que se desprenden de una y otra forma de constituir
la familia; en su lugar, debe afirmarse que en todos los casos en los que la ley establezca
diferencias entre una y otra clase de familia, el juez Constitucional debe analizar si
efectivamente el trato diferenciado que se deriva de las normas en cuestión se apoya en una
diferencia relevante - objetiva y razonable - entre las dos instituciones que se regulan, y si las
medidas estudiadas se referían de manera exclusiva a las circunstancias divergentes,
ajustándose en forma estricta al grado de la diferencia. OD T – 1502 de 2000
A continuación haremos un recorrido jurisprudencial con el fin de exponer
puntualmente cuáles son las diferencias entre la unión marital de hecho y el
matrimonio, que a lo largo de sus sentencias la Corte ha reconocido y ha
considerado Constitucionales.
Empecemos con lo que ha expresado la Corte respecto a la naturaleza del
vínculo que une a los cónyuges y a la del vínculo que une a los compañeros
permanentes:
Según el inciso primero del artículo 42 de la Constitución, “La familia es el núcleo
fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la
decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad
responsable de conformarla”. RD C –595 de 1996 ( la negrilla es propia )
12
C-174/96
Esta norma consagra inequívocamente dos formas de constituir una familia: por vínculos
naturales o por vínculos jurídicos.
La primera forma corresponde a “la voluntad
responsable de conformarla”. Aquí no hay un vínculo jurídico en el establecimiento de
una familia. La segunda corresponde a “la decisión libre de un hombre y una mujer de
contraer matrimonio”: aquí el vínculo jurídico es el contrato de matrimonio. RD C –595
de 1996
Por lo anterior, bien puede hablarse de familia legítima para referirse a la originada en el
matrimonio, en el vínculo jurídico; y de familia natural para referirse a la que se
establece solamente por vínculos naturales. RD C –595 de 1996
Posteriormente dijo la Corte:
“El tenor del artículo 42 de la Constitución Política es el siguiente:
“ARTÍCULO 42. La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por
vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer
matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla.”
La hermenéutica de la disposición anterior lleva al interprete a extraer dos conclusiones:
Una primera, según la cual la familia puede tener origen bien en vínculos jurídicos
emanados del matrimonio, o bien en vínculos naturales provenientes de la voluntad
responsable de conformarla. Y una segunda conforme con la cual, sin importar cuál de las
formas ha sido escogida para fundar la familia, ella, en cualquier evento, es vista como el
núcleo fundamental de la sociedad por lo cual siempre merece la protección del Estado. Lo
anterior lleva también a la CONCLUSION de que el constituyente previó dos formas de
unión entre el hombre y la mujer con miras a fundar la familia: el matrimonio y la unión libre
o unión de hecho. O.D C – 533 de 1999
De la misma naturaleza de las dos formas del origen familiar surgen diferencias en lo
relacionado con los medios de probar su existencia para los fines dichos: el matrimonio,
como contrato solemne, tiene los suyos, señalados en la ley, y a ellos habrá de atenerse la
entidad encargada de pagar la pensión sustitutiva; y la unión libre, que precisamente se ha
liberado de las formas externas, debe probarse en relación con los hechos mismos que la
configuran. OD T – 122 / 2000
Y no es indispensable que una sentencia judicial defina que se tuvo la convivencia. Puede
probarse ella, por cualquiera de los medios contemplados en la ley, ante la entidad que
venía pagando la pensión al difunto. La decisión judicial está reservada a los casos de
conflicto entre dos o más personas que digan tener el mismo derecho. RD T - 122/ 2000
"Desde múltiples perspectivas el matrimonio se distingue de la unión marital de hecho.
La conformación del matrimonio exige
lugar,
por mandato legal, a un
una serie de formalidades
catálogo de
legales
derechos y obligaciones
y da
correlativos
libremente aceptados por las partes contrayentes. Por su parte, la unión marital de hecho
se configura por la unión de un hombre y una mujer que, sin formalidad alguna, dan lugar
a
una comunidad de vida permanente y singular, sin que sea su voluntad asumir los
derechos y obligaciones que la ley impone a los cónyuges. OD T – 1502 de 2000
Respecto al nacimiento y terminación de dichos vínculos la Corte ha dicho:
Pero justamente esa forma de constitución -lo único en que se diferencian ante el Derecho
el matrimonio y la unión libre- surge en un caso por la celebración formal y solemne de un
contrato, y en el otro por el libre y mutuo acuerdo de un hombre y una mujer, quienes entre
sí se comprometen responsablemente a conformar el grupo familiar, lo que, al amparo de
la Constitución Política, resulta suficiente. OD T – 122 / 2000
En Sentencia C-533 de 1999 dijo:
Así, este consentimiento respecto de un vínculo que es jurídico, es lo que resulta esencial
al matrimonio. Por lo tanto, sin consentimiento no hay matrimonio y el principio formal del
mismo es el vínculo jurídico. En este sentido el artículo 115 del Código Civil expresa que
“(E)l contrato de matrimonio se constituye y perfecciona por el libre y mutuo
consentimiento de los contrayentes...”. El matrimonio no es pues la mera comunidad de
vida que surge del pacto conyugal; Ésta es el desarrollo vital del matrimonio, pero no es lo
esencial en él. La esencia del matrimonio es la unión jurídica producida por el
consentimiento de los cónyuges. O.D C– 533 de 1999 ( la negrilla es propia )
El matrimonio no es la mera unión de hecho, ni la cohabitación entre los cónyuges. Los
casados no son simplemente dos personas que viven juntas. Son más bien personas
jurídicamente vinculadas. La unión libre, en cambio, sí se produce por el solo hecho de la
convivencia y en ella los compañeros nada se deben en el plano de la vida en común, y
son libres en la determinación de continuar en ella o de terminarla o de guardar fidelidad a
su pareja. En el matrimonio, en cambio, las obligaciones que surgen del pacto conyugal, a
pesar de que pueden llegar a extinguirse por divorcio y éste a su vez puede darse por
voluntad de los cónyuges, es menester lograr la declaración judicial del divorcio para que
se produzca la disolución del vínculo jurídico. O.D C –533 de 1999
El consentimiento es lo esencial en el matrimonio a la vez que es su causa. Sin él no se da
el vínculo jurídico. Por ello la sola cohabitación no puede dar lugar al matrimonio. O.D C –
533 de 1999
Sobre los efectos jurídicos que crean estos vínculos, la Corte se ha
pronunciado en los siguientes términos:
En relación a los efectos civiles:
A. Parentesco
“Lo discurrido lleva a estas conclusiones:
1a.)
La Constitución consagra la igualdad de derechos y obligaciones entre los hijos
legítimos, extramatrimoniales y adoptivos. Esta igualdad se transmite de generación en
generación.
2a.)
Declara, además, a la familia núcleo fundamental de la sociedad, tanto si se
constituye por el matrimonio como por la voluntad responsable de conformarla.
Independientemente de su origen, el Estado y la sociedad garantizan la protección de la
familia.
3a.) Está prohibida toda discriminación, en particular la que se ejerza por razón del origen
familiar.
4a.) Son contrarias a la Constitución todas las normas que establezcan diferencias en
cuanto
a
los
derechos
y
obligaciones
entre
los
descendientes
legítimos,
extramatrimoniales o adoptivos, pues al igual que los hijos tienen iguales derechos y
obligaciones.
5a.) En consecuencia, serán declaradas inexequibles aquellas normas demandadas que
establecen trato discriminatorio en contra de alguna clase de descendientes o
ascendientes.
6a.) En guarda de la seguridad jurídica, los efectos de esta sentencia comenzarán al día
siguiente a aquel en que quede surtida su notificación. RD C-105 de 1994
B. Estado civil
Respecto a si la unión marital de hecho crea un estado civil la Corte en
sentencia T-174 de 1996 cita un fallo de la Corte Suprema de Justicia que dice
lo siguiente :
La Corte Suprema de Justicia ha considerado que la unión marital de hecho no es
asimilable al estado civil.
En fallo del 28 de noviembre de 2001, la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia 13
analizó extensamente dicho tema y expresó lo siguiente:
“En el ordenamiento jurídico colombiano no se ha establecido Constitucional ni
legalmente, el estado civil de compañero permanente derivado de la unión marital de
hecho. En efecto, no se puede deducir semejante consagración de lo dispuesto por el
artículo 42 de la Constitución Política, por el hecho de que en él se diga que la
13
Expediente # 0096-01, M.P. Silvio Fernando Trejos Bueno
familia ‘se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión de un hombre
y una mujer de contraer matrimonio
o por la voluntad responsable de
conformarla’, aspecto éste, aquí subrayado, que corresponde a un mero enunciado,
huérfano aún de reglamentación legal. RD C-174 de 1996
De allí que para darle en la materia de que aquí se trata el alcance a tal precepto se
requerirá, de conformidad con lo dispuesto en su último inciso, que sea la ley la que
determine’lo relativo al estado civil de las personas y los consiguientes derechos y
deberes’, la cual en verdad con ese carácter no se ha expedido respecto
de la
situación de la familia constituida por la mera voluntad de conformarla o dimanante
de la unión marital de hecho establecida en ley anterior” RD C-174 de 1996
Mas adelante dice la referida sentencia de la Corte Suprema, Sala Civil:
“ En conclusión: si bien la unión marital de hecho y la constitución de la familia por
vínculos naturales, a voluntad de la pareja, puede llegar a constituir un estado civil, lo
cierto es que todavía no se ha expedido la ley que haga tal asignación, ni hay norma
que permita asimilarlo como tal,........ RD C-174 de 1996
C. Otros efectos civiles
A todo lo anterior podría agregarse que en el mismo artículo 42 de la Constitución hay
otras normas sobre el matrimonio, inaplicables también a la unión libre, o unión marital
de hecho como la denomina la ley 54 de 1990. Éstas son algunas de ellas. RD C-174 de
1996
Según el inciso décimo, " Los matrimonios religiosos tendrán efectos civiles en los
términos que establezca la ley". Obsérvese que la atribución de efectos civiles a los
matrimonios religiosos, no está sometida a lo que disponga la respectiva religión. No: esos
efectos se dan " en los términos que establezca la ley". Y esta norma es aplicable sólo al
matrimonio. RD C-174 de 1996
De conformidad con el inciso décimo primero, del mismo artículo 42, " Los efectos civiles
de todo matrimonio cesarán por divorcio con arreglo a la ley civil". Esta es otra norma sólo
aplicable al matrimonio, que nada tiene que ver con la unión marital de hecho.
RD C-174 de 1996
Y lo mismo puede decirse del inciso décimo segundo, según el cual " También tendrán
efectos civiles las sentencias de nulidad de los matrimonios religiosos dictadas por las
autoridades de la respectiva religión, en los términos que establezca la ley". Si bien en el
plano puramente teórico podría pensarse en la nulidad de la unión marital de hecho, por
ejemplo, por la fuerza que uno de los compañeros ejerciera sobre el otro para iniciar o
mantener tal unión, es claro que una autoridad religiosa no sería la llamada a decidir sobre
tales hechos, por sentencia que produjera efectos civiles. RD C-174 de 1996
Esas diferencias entre el matrimonio y la unión libre, establecidas en la Constitución,
existen también, lógicamente, en la ley. RD C-174 de 1996
Ya se vio como el inciso noveno del artículo 42, dispone que " Las formas del matrimonio,
la edad y capacidad para contraerlo, los deberes y derechos de los cónyuges, su
separación y la disolución del vínculo, se rigen por la ley civil". Si bien diversas leyes, entre
ellas la 54 de 1990, han atribuido efectos civiles, por razones de equidad, a la unión libre,
es evidente que el legislador no podría llegar a establecer una reglamentación como la
prevista para el matrimonio, pues tal reglamentación, como ya lo ha dicho la Corte, iría en
contra de la esencia de la unión libre. RD C-174 de 1996
La ley determina una situación jurídica diferente de los cónyuges y de quienes viven en
unión libre. Los primeros, por ejemplo, están sujetos a prohibiciones que no rigen para los
segundos. Así, el artículo 1852 del Código Civil establece la nulidad del contrato de
compraventa entre cónyuges no divorciados, el artículo 3° de la ley 28 de 1932, establece
la nulidad absoluta de las donaciones irrevocables entre cónyuges, y de todos los
contratos relativos a inmuebles entre los mismos, salvo el de mandato general o
especial; el artículo 906 del Código de Comercio prohíbe a los cónyuges no divorciados
comprar bienes del otro directamente, ni aún en pública subasta, prohibición cuya
violación trae consigo nulidad absoluta, según la misma norma; según el numeral 13 del
artículo 1068 del Código Civil, modificado por el artículo 5° del decreto 2820 de 1974, el
cónyuge del testador no puede ser testigo en el testamento solemne. Todas estas
restricciones no existen para los compañeros permanentes. RD C-174 de 1996
Es claro, en síntesis, que una es la situación jurídica de los cónyuges, y otra, diferente, la
de los compañeros permanentes. Diferencia que trae consigo consecuencias jurídicas.
RD C-174 de 1996
(...)
En razón de las diferencias que la Constitución y la ley establecen entre el matrimonio y la
unión libre, la ley consagra obligaciones y derechos diferentes para los cónyuges y los
compañeros permanentes. Basta examinar algunos de ellos. RD C-174 de 1996
Según el artículo 1774 del Código Civil, "A falta de pacto escrito se entenderá, por el mero
hecho del matrimonio, contraída la sociedad conyugal...". Entre los compañeros
permanentes, por el contrario, la sociedad patrimonial sólo se presume y hay lugar a
declararla judicialmente cuando la unión marital de hecho ha durado por un lapso
superior a dos años, y se reúnen los requisitos señalados en el artículo 2° de la ley 54 de
1990. RD C-174 de 1996
Posteriormente dijo la Corte:
La distinción entre estas dos formas de unión que dan nacimiento a la familia ha sido
admitida por toda la tradición jurídica, la cual, en ocasiones, a partir de ella ha señalado
consecuencias para establecer diversas clases de parentescos y de derechos, diferencias
que, como se dijo, hoy en día han sido superadas por nuestra Constitución. Pero en lo que
concierne a los rasgos distintivos de las dos formas de unión de la pareja, prima facie se
evidencia que el matrimonio se reviste de la connotación de ser un vínculo jurídico, como
el propio texto Constitucional lo pone de manifiesto, circunstancia que no se encuentra
presente en la unión de hecho. ¿En qué consiste esta distinción? ¿Cuál es la diferencia
esencial entre estas figuras, si las dos dan origen a una familia, si ambas suponen la
cohabitación entre el hombre y la mujer, e incluso, si las dos dan origen hoy en día a la
conformación de un régimen de bienes comunes entre la pareja? O.D C – 533 / 1999
Las diferencias son muchas, pero una de ellas es esencial y la constituye el
consentimiento que dan los cónyuges en el matrimonio al hecho de que la unión que entre
ellos surge sea una unión jurídica, es decir una unión que en lo sucesivo tenga el carácter
de deuda recíproca. La unión que emana del consentimiento otorgado por ambos
cónyuges, hace nacer entre ellos una serie de obligaciones que no es del caso analizar
ahora detalladamente, las cuáles son exigibles por cada uno de ellos respecto del otro, y
que no terminan sino por la disolución del matrimonio por divorcio o muerte o por su
declaración de nulidad. Entre ellas, las más relevantes son las que se refieren a la
comunidad de vida y a la fidelidad mutua. Algunas de las obligaciones derivadas de este
vínculo jurídico comprometen a los cónyuges incluso después del divorcio, como las que
conciernen a la obligación alimentaria a favor del cónyuge inocente.14 O.D C – 533 / 1999
En relación a los efectos patrimoniales:
Este tema será tratado ampliamente en la siguiente línea de decisión, sin
embargo consideramos importante citar la sentencia C-014 de 1998, la cual
nos ilustra de manera general sobre estas diferencias.
“De otro lado, la actora parte de la base de que, en materia patrimonial, la sociedad
conyugal y la unión de hecho deben ser reguladas en forma idéntica, con el objeto de no
vulnerar el principio de igualdad. Sin embargo, este punto de partida es equivocado. El
matrimonio y la unión de hecho comparten la característica esencial de ser instituciones
creadoras de la institución familiar. Como tales es claro que las dos figuras merecen una
misma protección Constitucional. Sin embargo, ese idéntico trato no puede aplicarse
enteramente a los asuntos relacionados con los derechos patrimoniales que se derivan de
las sociedades conyugal y patrimonial. Tanto las condiciones en que surgen las dos
sociedades como las pruebas por aportar acerca de su existencia son diferentes y ello
puede generar consecuencias distintas en este campo, siempre y cuando, como se ha
expresado reiteradamente por esta Corporación, las diferencias sean razonables, es decir,
se puedan sustentar con una razón objetiva.” RD C-014/98
14
Cf. Código Civil artículo 411 in 4°.
Resulta evidente que la unión marital de hecho y el matrimonio son
instituciones que poseen diferencias irrenunciables e imposibles de equiparar,
pues aunque ostentan igual protección y reconocimiento Constitucional, se
trata de dos tipos de vínculos que poseen una naturaleza distinta y en
consecuencia unos efectos jurídicos distintos. Basta mirar el inicio y la
disolución de dicha unión para darse cuenta que nos encontramos ante dos
situaciones diferentes, a las que es imposible regular de la misma manera
(mirar las sentencias C-239 de 1994 y C-174 de 1996). Adicionalmente, es
obvio que si nos encontráramos frente a situaciones iguales no tendría sentido
y por ende no existiría la distinción Constitucional entre los dos tipos de familia.
Sin embargo y como ya se ha dicho en temas anteriores, esto no justifica ni
hace tolerable un tratamiento discriminatorio, es aquí entonces donde la Corte
ha venido determinando cuáles diferencias se ajustan a la constitución y cuáles
constituyen un tratamiento abusivo y desproporcionado, pues hasta tanto el
legislador no regule de manera amplia y puntual la unión marital de hecho,
será tarea de la Corte, por medio del control Constitucional, solucionar los
conflictos que se generen en razón de aparentes o presuntas violaciones al
artículo 13 de la Constitución Política.
3.3 CONCLUSION
Resulta difícil analizar este tema en forma independiente al tema de la igualdad
y no discriminación, sin embargo el objetivo único de este capítulo es ilustrar al
lector sobre las diferencias puntuales que la Corte ha reconocido entre las dos
instituciones creadoras de familia y cuáles han sido los criterios utilizados por
la corporación para considerarlas Constitucionales o violatorias de la
Constitución.
A manera de conclusión podemos decir que la Corte ha mantenido una línea
de decisión homogénea y definida, en el sentido en que rechaza cualquier
diferencia entre la unión marital de hecho y el matrimonio que carezca de
razonabilidad, objetividad y proporcionalidad.
Como pudimos apreciar la Corte es clara a la hora de repudiar tratos,
reglamentos o situaciones que en general coloquen a la familia de hecho en
una situación de desigualdad, sin que medien razones serias, relevantes, que
se puedan sustentar de una manera objetiva y razonable. En términos de la
Corte, dichas diferencias deben ser sometidas a un Test de Razonabilidad, en
donde se evalúa la justificación que se le da e ese trato y se determina si es o
no Constitucional.
GRAFICA 3
CAPITULO IV
DIFERENCIAS ENTRE SOCIEDAD PATRIMONIAL Y SOCIEDAD
CONYUGAL
4.1 Problema Jurídico: ¿En qué momento se presume la existencia de la
sociedad patrimonial? ¿ Puede considerarse que la sociedad patrimonial
y la sociedad conyugal comparten iguales características?
En relación con este tema se trataron las sentencias C 239 / 1994, C 114 /1996
y T 167 / 2002.
4.2 Introducir este capitulo con la sentencia C – 239 de 1994, implica acercarse
a la ley 54 de 1990 la cual en su artículo segundo habla claramente de una
presunción legal sobre la existencia de la sociedad patrimonial de hecho entre
compañeros permanentes; respecto a esto, es importante poner atención al
análisis que presenta dicha sentencia, en cuanto al problema que se genera
cuando la sociedad patrimonial esta disuelta pero no liquidada; este
inconveniente se resuelve en la sentencia C – 114 de 1996, la cual le da el
protagonismo que se merece, a la sentencia judicial que declara la existencia
y disolución de la sociedad patrimonial. Por otro lado esta misma sentencia
como se vera en el texto que a continuación se presenta se sumerge en el
tema de la disolución y liquidación de la sociedad que se forma con la Unión
Marital de hecho.
El lector podrá darse cuenta que tanto en la sentencia C – 239 de 1994 y C114 de 1996, se abarca el tema de las diferencias existentes entre los dos
tipos de sociedades; la Patrimonial y la Conyugal las cuales generan
separadamente consecuencias distintas en este campo.
Cerrando este tema vemos como la Tutela 167 del 2002, es simplemente una
confirmación de los pronunciamientos que en años anteriores ha manifestado
la Corte Constitucional.
En conclusión puede decirse que lo establecido en el artículo segundo de la
ley 54 de 1990 ( mirar parágrafos Sentencia C - 239 de 1994), es la manera
más sencilla de entender la regulación de la sociedad patrimonial y cuáles son
las reglas existentes en cuanto a su disolución; razones que van diferenciando
la sociedad patrimonial de la conyugal. Para terminar en la sentencia C 14 de
1996 expone con gran claridad el significado del artículo, desglosando cada
punto y especificando las diferentes situaciones
que se pueden presenta,
frente al artículo.
El artículo segundo de la ley 54 de 1990 establece una presunción simplemente legal
sobre la existencia de sociedad patrimonial de hecho entre compañeros permanentes,
en dos casos: el primero supone la inexistencia, entre los compañeros permanentes, de
impedimento legal para contraer matrimonio; el segundo, por el contrario, supone la
existencia de tal impedimento, pero la disolución y liquidación, previas a la iniciación de la
unión marital de hecho, de la sociedad o sociedades conyugales anteriores. OD C – 239 /
1994
Dice así el artículo 2o:
"Art. 2o.- Se presume sociedad patrimonial entre compañeros permanentes y hay lugar
a declararla judicialmente en cualquiera de los siguientes casos:
a) Cuando exista unión marital de hecho durante un lapso no inferior a dos años, entre
un hombre y una mujer sin impedimento legal para contraer matrimonio, y
b) Cuando exista una unión marital de hecho por un lapso no inferior a dos años e
impedimento legal para contraer matrimonio por parte de uno o ambos compañeros
permanentes, siempre y cuando la sociedad o sociedades conyugales anteriores hayan
sido disueltas y liquidadas por lo menos un año antes de la fecha en que se inició la
unión marital de hecho".
Es claro que la ley presume, entre los compañeros permanentes, cuando se dan los
supuestos de hecho previstos, la existencia de una sociedad de ganancias, a título
universal, semejante a la sociedad conyugal. Así lo demuestra el artículo 3o., según el cual
"El patrimonio o capital producto del trabajo, ayuda y socorro mutuos pertenece por igual a
ambos compañeros permanentes";
y más aún el parágrafo de esta disposición, que
determina qué bienes "no formarán parte del haber de la sociedad", en forma similar a lo
dispuesto para la sociedad conyugal. OD C – 239 / 1994
Además, es evidente que las previsiones orientadas a evitar la coexistencia de dos
sociedades de ganancias a título universal, nacida una del matrimonio y la otra de la unión
marital de hecho, se fundan en la regla establecida por el inciso segundo del artículo 2082
del C.C., norma en la cual " Se prohíbe, así mismo, toda sociedad de ganancias, a título
universal, excepto entre cónyuges". Prohibición cuyo fundamento es ostensible: una
misma persona no puede ser socia, al mismo tiempo, de dos sociedades de ganancias a
título universal, dados los conflictos que esto supondría. OD C – 239 / 1994
Subsisten, sin embargo, problemas que pondrán a prueba la capacidad de los jueces en
los casos concretos. Por ejemplo : OD C – 239 / 1994
En el evento descrito en el literal a), ¿ qué ocurre si, a pesar de no existir impedimento
legal para contraer matrimonio, hay, sin embargo, sociedades conyugales anteriores a la
iniciación de la unión marital de hecho, disueltas pero no liquidadas? OD C – 239 / 1994
A primera vista, es claro que si las circunstancias no permiten aplicar la presunción
consagrada en esta norma, queda al miembro de la pareja, que crea vulnerados sus
derechos económicos, la posibilidad de intentar la demostración de la existencia de la
sociedad de hecho, por medio del proceso correspondiente, el ordinario. OD C – 239 /
1994
Aunque la ley no lo dice, es claro que en los casos descritos en los literales a) y b), es
decir, cuando ocurre la muerte de uno de los compañeros permanentes, o de los dos, o
cuando uno de ellos contrae matrimonio con una tercera persona, también la disolución
debe decretarse por sentencia judicial, a menos que en el último caso, el matrimonio, los
antiguos compañeros permanentes declaren que se ha presentado la causal y que es
procedente la liquidación, lo cual pueden hacer por escritura pública. RD C – 114 / 1996
Pero, si la causal de disolución es la muerte de uno de los compañeros permanentes, para
que el compañero supérstite o los herederos del difunto puedan intervenir en el proceso de
sucesión, siempre será necesario que se declare, por sentencia, que la sociedad
patrimonial existió y que se disolvió por el fallecimiento de uno de los compañeros
permanentes. Lo mismo acontece, en lo pertinente, cuando fallecen los dos compañeros
permanentes. RD - C – 114 / 1996
Obsérvese que según el inciso segundo del artículo 6o., "Cuando la causa de la disolución
y liquidación sea la muerte de uno o de ambos compañeros permanentes, la liquidación
podrá hacerse dentro del respectivo proceso de sucesión, siempre que exista la prueba de
la unión marital de hecho en la forma exigida por el artículo 2o. de la presente ley". ¿Cuál
es esa prueba? La sentencia judicial, pues el inciso primero del artículo 2o. de la ley,
establece: "Se presume sociedad patrimonial entre compañeros permanentes y hay lugar a
declararla judicialmente...". Es claro que esa declaración judicial sólo puede hacerse por
sentencia. RD C – 114 / 1996
Unos son los derechos que en la sociedad patrimonial tienen los compañeros
permanentes, y otros, los que tienen sus herederos, cuando la disolución es la
consecuencia del fallecimiento de uno de los compañeros. Al respecto, es procedente el
siguiente análisis. RD C – 114 / 1996
Si fallece uno de los compañeros permanentes, el que sobrevive puede demandar para
que se declare que la sociedad patrimonial existió y se disolvió por la muerte de uno de los
socios. E igual derecho tienen los herederos del difunto. Todo esto, de conformidad con lo
previsto en el inciso primero del artículo 6o. de la ley 54. RD- C – 114 / 1996
Presentada la demanda, en los dos casos que se han descrito, ya la presente uno de los
compañeros, o un heredero del difunto, podrá pedirse la suspensión de la partición en el
proceso de sucesión. Esto, de conformidad con el artículo 1387 del Código Civil, que
dispone: "Antes de proceder a la partición se decidirán por la justicia ordinaria las
controversias
sobre
derechos
a
la
sucesión
por
testamento
o
abintestato,
desheredamiento, incapacidad o indignidad de los asignatarios". Y de conformidad,
además, con el artículo 618 del Código de Procedimiento Civil, modificado por el numeral
332 del artículo 1o. del decreto 2282 de 1989, que prevé la suspensión de la partición "por
las razones y en las circunstancias señaladas en los artículos 1387 y 1388 del Código
Civil". RD-C – 114 / 1996
En síntesis: la posibilidad de suspender la partición, y la suspensión de la prescripción
establecida por el artículo 8o. de la ley 54, hacen que el término de un año sea suficiente
para que los herederos de uno de los compañeros permanentes hagan valer los derechos
que les reconoce el inciso primero del artículo 6o. de la ley 54. RD-C – 114 / 1996
"Hay que entender, además, que si la sociedad patrimonial se ha disuelto por mutuo
consentimiento de los compañeros permanentes elevado a escritura pública, como lo
prevé el literal c) del artículo 5o., también podrá seguirse el procedimiento del título XXX
del Libro Tercero del Código de Procedimiento Civil.
RD-C – 114 / 1996
"Finalmente, nada obsta para que los compañeros permanentes, siendo capaces
civilmente y estando de acuerdo, liquiden la sociedad patrimonial por sí mismos, por
escritura pública". RD C – 114 / 1996
Las diferencias puntuales las presenta a continuación esta sentencia:
Es evidente que el proceso establecido en el Título XXX, Libro Tercero del Código de
Procedimiento Civil, supone que la existencia de la sociedad patrimonial entre compañeros
permanentes haya sido declarada judicialmente, como lo prevé el artículo 2o. de la ley.
Nadie podría, lógicamente, suponer que si los artículos 625 y 626 exigen una sentencia
eclesiástica o civil en relación con el matrimonio, según el caso, tal exigencia no tuviera
lugar en tratándose de la sociedad a que se refiere la ley 54. RD-C – 114 / 1996
Disuelta la sociedad conyugal como lo prevé el artículo 1820 del Código Civil, es claro que
los cónyuges o sus herederos no tienen, generalmente, que demostrar su existencia para
liquidarla, pues, según el artículo 1774 del mismo Código, por el mero hecho del
matrimonio se entenderá contraída la sociedad conyugal. Es un caso diferente al de la
sociedad patrimonial entre compañeros permanentes, que debe ser probada. Esto es una
consecuencia necesaria de las diferencias entre el matrimonio y la unión marital de hecho,
como se explicó en la sentencia C-239 de 1994.RD-C – 114 / 1996
En síntesis: lo que sucede cuando se disuelve la sociedad conyugal por muerte de uno de
los cónyuges y la sociedad patrimonial entre compañeros permanentes, es diferente, como
es diferente el matrimonio de la unión marital de hecho. No puede pretenderse que a
diferentes situaciones de hecho, la ley dé igual tratamiento. RD-C – 114 / 1996
Por sus mismas características, y especialmente por haberse originado en una unión
libre, es razonable que la acción encaminada a demostrar la existencia y disolución de la
sociedad
patrimonial
entre
compañeros
permanentes,
prescriba
en
un
término
relativamente breve, contado a partir de la separación física y definitiva de los
compañeros, del matrimonio con terceros o de la muerte de uno o ambos compañeros. Por
eso, el término de un año, fijado por el artículo 8° de la ley 54, no parece insuficiente. Con
mayor razón, si se tiene en cuenta que el término se interrumpe con la sola presentación
de la demanda, como expresamente lo determina el parágrafo del artículo últimamente
citado. Y recuérdese que, como se ha dicho, tal término, por mandato del artículo 2541 del
Código Civil, se suspende en favor de las personas señaladas en el artículo 2530 del
mismo, y de la herencia yacente, por ser un término de prescripción y no de caducidad.
RD-C – 114 / 1996
En síntesis: la diferente regulación en lo que se refiere a la sociedad conyugal y a la
sociedad patrimonial entre compañeros permanentes, obedece a las diferencias entre las
dos instituciones. Ya la Corte Constitucional ha reconocido, en la citada sentencia 239/94,
que "es erróneo sostener... que la Constitución consagre la absoluta igualdad entre el
matrimonio y la unión libre, o unión marital de hecho, como la denomina la ley 54 de 1990."
Por eso, las diferencias consagradas en la ley 54 son lógicas y no contrarían el principio de
iguales. RD -C – 114 / 1996
Siendo reiterativa esta sentencia no se puede omitir de nuevo que:
La diferente regulación en lo que se refiere a la sociedad conyugal y a la sociedad
patrimonial entre compañeros permanentes, obedece a las diferencias entre las dos
instituciones. Lo dicho no impide que el Congreso de la República modifique la ley, fijando
un término diferente de prescripción para la acción de que trata el artículo 8° de la ley
citada, o modificando cualquiera otra de las reglamentaciones relacionadas con la unión
marital de hecho. Esto, siguiendo la orientación de disminuir las diferencias entre la
sociedad conyugal y la patrimonial entre compañeros permanentes, diferencias que, en sí
mismas, no son contrarias a la Constitución. RD-C – 114 / 1996
Sin embargo, ese idéntico trato no puede aplicarse enteramente a los asuntos
relacionados con los derechos patrimoniales que se derivan de las sociedades conyugal y
patrimonial. Tanto las condiciones en que surgen las dos sociedades como las pruebas por
aportar acerca de su existencia son diferentes y ello puede generar consecuencias
distintas en este campo, siempre y cuando, como se ha expresado reiteradamente por
esta Corporación, las diferencias sean razonables, es decir, se puedan sustentar con una
razón objetiva. RD-C – 014 / 1998
Piénsese, por último, que la situación cuando se disuelve la sociedad conyugal por muerte
de uno de los cónyuges, es diferente a la que se presenta cuando se disuelve la sociedad
patrimonial por muerte de uno de los compañeros permanentes. En el primer caso, como
está demostrada plenamente, pues por el solo hecho del matrimonio se contrae la
sociedad conyugal, y sólo hay que proceder a su liquidación, los derechos del cónyuge
supérstite y de los herederos del difunto a participar en la liquidación, no están en duda. En
el segundo caso, por el contrario, primero hay que declarar judicialmente la existencia de
la sociedad patrimonial y su disolución, como lo prevé el artículo 2o. de la ley 54. RD-C –
114 / 1996
A raíz de lo que se expuso en 1994 con la sentencia C 239, llega la C -114 de
1996 y complementa de una manera minuciosa, el desarrollo del artículo 2, de
la ley 54 de 1990; posteriormente la sentencia 014 de 1998, se preocupo por
conservar la línea que se venia dando,
siendo específica respecto a los
objetivos que dieron lugar al artículo que hemos venido mencionando ( artículo
2 de ley 54 de 1990). A continuación, se encuentra en esta sentencia:
El actor expresa que el literal acusado atenta contra el principio Constitucional que expresa
que la familia debe conformarse en forma responsable, por cuanto autoriza que personas
con vínculo matrimonial vigente constituyan una unión de hecho. Para referirse a la
afirmación del demandante es importante precisar que el artículo 2° de la Ley 54 de 1990
no tiene por fin establecer cuándo se ha constituido una unión de hecho, sino cuándo se
puede concluir que la existencia de una unión de hecho ha generado una sociedad
patrimonial. En efecto, específicamente sobre la unión de hecho sólo se ocupan los
artículos 1° y 4° de la ley, para precisar, de manera muy general, que “la unión marital de
hecho [es] la formada entre un hombre y una mujer, que sin estar casados, hacen una
comunidad de vida permanente y singular” y que “la existencia de la unión se establecerá
por los medios ordinarios de prueba consagrados en el Código de Procedimiento Civil y
será de conocimiento de los jueces de familia en primera instancia”. Los restantes artículos
de la ley están dedicados al asunto de la sociedad patrimonial. RD-C – 014 / 1998
El objetivo del artículo 2° de la Ley 54 de 1990 es precisar qué situaciones permiten
presumir y declarar judicialmente la existencia de una sociedad patrimonial entre
compañeros permanentes. Ello dentro del propósito de regular los conflictos de orden
patrimonial que surgen de las distintas modalidades que puede revestir la unión de hecho.
RD-C – 014 / 1998
Sin embargo, durante muchos años la ley omitió regular lo relacionado con el producto
económico de las uniones de hecho. Para responder a esta carencia, la jurisprudencia
recurrió a figuras como las de la sociedad de hecho, el enriquecimiento sin causa o la
relación laboral. Con todo, solamente hasta la expedición de la Ley 54 de 1990 se
reconoció que de la unión de hecho nacía directamente a la vida jurídica una sociedad
patrimonial, que concedía derechos a ambos compañeros permanentes sobre el haber
derivado de la unión. O.D C – 014 / 1998
Por lo demás, debe precisarse que lo que el texto acusado señala es que a la sociedad
patrimonial ingresará el mayor valor que produzcan los bienes propios durante la unión
material de hecho. Empero, la mera actualización del precio de un bien, como resultado de
la tasa de devaluación de la moneda, no constituye un producto de la cosa, pues de esa
valorización monetaria no se deduce que el poseedor del bien haya acrecentado realmente
su patrimonio. Para poder hablar de que un bien ha producido un mayor valor es necesario
que se pueda constatar un incremento material de la riqueza de su propietario.
Evidentemente, esa situación no se presenta en este caso. RD-C – 014 / 1998.
Finalmente, la sentencia T -167 del 2002, ratifica una línea jurisprudencial
homogénea, conservando coherencia con los argumentos expuestos por la
Corte Constitucional desde 1994 pero expone de una forma mas clara, todo lo
que la sentencia C -114 de 1996 aporta:
La ley 54 de 1990 estableció una presunción legal especial de sociedad patrimonial entre
compañeros permanentes. RD-T – 167 / 2002
Conforme a lo previsto
en el artículo 5° de la ley 54, la sociedad patrimonial entre
compañeros permanentes se disuelve: i. Por la muerte de uno o de ambos compañeros; ii.
Por el matrimonio de uno o de ambos compañeros con personas distintas de quienes
forman parte de la sociedad patrimonial; iii. Por mutuo consentimiento de los compañeros
permanentes elevado a escritura pública; iv. Por sentencia judicial. RD- T – 167 / 2002
Los procesos de disolución y liquidación de la sociedad patrimonial se tramitarán por el
procedimiento establecido en el Título XXX del C. de P. C., son del conocimiento de los
jueces de familia y en segunda instancia de las salas de familia de los tribunales
superiores de distrito judicial. Esa providencia judicial debe ser el resultado de un proceso
ordinario, en el cual la prueba es libre y se demuestra por cualquiera de los medios
probatorios consagrados en el Código de Procedimiento Civil. RD -T – 167 / 2002
4.3 CONCLUSION
La jurisprudencia es bastante enfática en cuanto a la posición que ha tomado
frente a las diferencias existentes entre los dos tipos de sociedades, respecto a
esto se concluye que: Tanto las condiciones en que surgen las dos sociedades
como las pruebas por aportar acerca de su existencia son diferentes y ello
puede generar consecuencias distintas en este campo, siempre y cuando,
como se ha expresado reiteradamente por la Corporación, las diferencias sean
razonables, es decir, se puedan sustentar con una razón objetiva. (C – 014 /
1998).
La sentencia que marca un hito en este tema claramente es la C- 239 de 1994,
es por eso que se puede percibir la evolución de los conceptos abordados en
ella, en las sentencias posteriores en el tiempo, aspecto que permite que el
concepto se entienda con mayor facilidad; en resumen podríamos estar
hablando
que se ha mantenido un mismo enfoque en el tema; lo cual no
significa que no pueda seguirse alimentando de mas argumentos que
sustenten con mayor fuerza la posición adquirida.
GRAFICA 4
CAPITULO V
DIFERENCIAS ENTRE UNION MARITAL DE HECHO Y CONCUBINATO
5.1 Problema Jurídico: ¿ Que diferencias ha identificado la Corte entre la
Unión Marital de Hecho y el concubinato a lo largo de su jurisprudencia?
¿ Cuales son los criterios para diferenciarlas?
5.2 La Corte Constitucional se ha pronunciado respecto de las diferencias
entre unión marital de hecho y concubinato en las siguientes sentencias
objeto de nuestro estudio: T-190 de 1993, C 239 de 1994, C 098 de 1996, C
114 de 1996, C 507 de 1999.
Como punto de partida para el análisis de esta línea, encontramos la sentencia
C 239 de 1994 con la cual la Corte desarrolla ampliamente la evolución del
tema, especialmente analizando la ley 54 de 1990, fundamento básico de la
unión marital de hecho como institución jurídica. Esta sentencia desarrolla los
argumentos que tiene la Corporación para diferenciar el concubinato de la
unión marital de hecho y cómo esta última nace como una nueva institución
jurídica con protecciones y garantías legales y constitucionales para las
uniones que a partir de la vigencia de la ley se formen entre hombre y mujer
sin estar casados haciendo una comunidad de vida permanente y singular.
Dentro de los párrafos más relevantes de esta jurisprudencia encontramos los
siguientes:
“ Para analizar la cuestión controvertida, conviene estudiar sus antecedentes.
a) La sociedad de hecho entre concubinos
El Código Civil prevé la constitución de la sociedad conyugal por el solo hecho del
matrimonio, a falta de pacto escrito, según el artículo 1774 : "A falta de pacto escrito se
entenderá, por el mero hecho del matrimonio, contraída la sociedad conyugal con
arreglo a las disposiciones de este título". Norma que repite la regla contenida en el
artículo 180, modificado por el artículo 13 del Decreto 2820 de 1974, según el cual "Por el
hecho del matrimonio se contrae sociedad de bienes entre los cónyuges . . . ". Es esta una
sociedad de ganancias a título universal. OD C–239/94
Por el contrario, el Código y las leyes anteriores a la ley 54 de 1990 no preveían nada
semejante en relación con el concubinato. Lo cual era lógico si se tiene en cuenta la
moral predominante en la época en que se adoptó el Código en Colombia, circunstancia
que explica regulaciones legales injustas, que especialmente perjudicaban a la mujer y a
los hijos naturales o extramatrimoniales. OD C – 239 / 1994
Por el camino indicado, se corrigieron situaciones injustas, en muchos casos. Pero,
evidentemente, subsistían problemas, como estos: la coexistencia del matrimonio,
prácticamente disuelto en razón de la separación de hecho, con el concubinato de uno de
los esposos, situación que implicaba un conflicto entre la sociedad de ganancias a título
universal, surgida por el hecho del matrimonio, y la sociedad entre los concubinos, creada
por los hechos; la dificultad de probar la existencia de la sociedad de hecho, que exigía la
tramitación de un proceso ordinario, etc. OD C – 239 / 1994
A remediar estos problemas vino la ley 54 de 1990, como lo veremos enseguida. ”
“b) La ley 54 de 1990
El artículo 1o. de la ley consagra la expresión unión marital de hecho, expresión
posiblemente encaminada a hacer a un lado las connotaciones degradantes de los
términos concubinato, amancebamiento, etc.. La definición contenida en esta norma
describe, en últimas, una especie de matrimonio de hecho : " A partir de la vigencia de la
presente ley y para todos los efectos civiles, se denomina unión marital de hecho, la
formada entre un hombre y una mujer, que sin estar casados, hacen una comunidad de
vida permanente y singular". Y el inciso segundo denomina a los miembros de esta pareja
compañero y compañera permanente. OD C – 239 / 1994
El artículo segundo establece una presunción simplemente legal sobre la existencia de
sociedad patrimonial de hecho entre compañeros permanentes, en dos casos: el
primero supone la inexistencia, entre los compañeros permanentes, de impedimento legal
para contraer matrimonio; el segundo, por el contrario, supone la existencia de tal
impedimento, pero la disolución y liquidación, previas a la iniciación de la unión marital de
hecho, de la sociedad o sociedades conyugales anteriores. OD C – 239 / 1994 ”
(.....)
Sea lo primero decir que es erróneo sostener, como parece hacerlo el demandante, que la
Constitución consagre la absoluta igualdad entre el matrimonio y la unión libre, o unión
marital de hecho, como la denomina la ley 54 de 1990. Basta leer el artículo 42 de la
Constitución para entender porqué no es así. RD C – 239 / 1994
Tampoco acierta el actor al afirmar que la unión marital de hecho es el mismo concubinato
existente antes de la vigencia de la ley. Podría serlo si se tienen en cuenta únicamente los
hechos, desprovistos de sus consecuencias jurídicas. Pero la verdad es la creación de una
nueva institución jurídica, la unión marital de hecho, a la cual la ley 54 le asigna unos
efectos económicos, o patrimoniales como dice la ley, en relación con los miembros de la
pareja. De allí, al establecimiento de los mismos derechos y obligaciones que existen entre
los cónyuges, hay un abismo. Basta pensar, por ejemplo, que la sola voluntad de uno de
sus miembros, es suficiente para poner término a la unión marital de hecho, lo que no
ocurre con el matrimonio. RD C – 239 / 1994
En síntesis, la ley 54 de 1990 representa una actitud diametralmente opuesta frente al
concubinato: en tanto que la legislación anterior no le asignaba consecuencias económicas
por sí mismo, la nueva ley, no sólo lo denomina unión marital de hecho, sino que hace
de esta unión el supuesto de hecho de la presunción simplemente legal que permite
declarar judicialmente la existencia de la sociedad patrimonial entre compañeros
permanentes. RD C – 239 / 1994
Después de ver los apartes más importantes de esta sentencia, encontramos
como la Corte diferencia la unión marital de hecho y el concubinato con base
en las consecuencias jurídicas que genera la nueva institución, resaltando que
pese a tener los mismos motivos y causas generadoras, no son iguales los
efectos económicos y patrimoniales que de estas figuras se derivan. De lo
anterior podemos concluir que la diferencia va más allá de la necesidad de
acabar con las connotaciones degradantes y peyorativas del término
concubinato; por el contrario esta nueva institución busca asignar efectos
económicos y patrimoniales en relación con los compañeros permanentes, que
no a los concubinos.
Por otra parte la Corte se ha pronunciado con relación a las diferentes uniones
y sociedades patrimoniales que hay en nuestro ordenamiento jurídico.
Respecto de la diferencia entre unión marital de hecho y concubinato ha dicho:
“En efecto, la ley 90 de 1946 consagró el derecho de pensión de invalidez o muerte en
favor de la concubina, en ausencia de la viuda, siempre que se demostrara que la
mujer había hecho vida marital durante los tres años inmediatamente anteriores a la
muerte del trabajador. Posteriormente, la ley 12 de 1975 creó una pensión especial
para sobrevivientes consistente en reconocer a la cónyuge o a la compañera
permanente la pensión del trabajador que teniendo derecho a esta prestación falleciere
antes de cumplir la edad requerida por la ley. El legislador extendió a la compañera
permanente la protección antes restringida a la viuda (L. 33 de 1973) y colocó al
cónyuge legítimo y a la compañera permanente en un mismo pie de igualdad respecto
del derecho a la pensión de jubilación, pero en un orden de precedencia excluyente, de
manera que a falta de la primera - por muerte o abandono atribuible a la cónyuge - la
segunda pasa a ocupar su lugar para efectos de la sustitución pensional. Finalmente,
la ley 113 de 1985 extendió a la (el) compañera (o) permanente el derecho a la
sustitución pensional por muerte del trabajador pensionado o con derecho a jubilarse.
De esta forma se puso fin a la discriminación en materia prestacional contra las
personas que conviven en unión de hecho y sobre esta realidad erigen una familia. OD
T – 190 / 1993
Independientemente de la forma como se constituya la familia, por la decisión libre de un
hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla
(CP art. 42), el Estado garantiza su protección integral dada la necesidad de mantener la
armonía y la unidad entre sus miembros por ser ella el fundamento de la convivencia social
y de la paz (CP arts. 5º y 42). El incremento de la unión libre en Colombia durante este
siglo llevó al Constituyente de 1991 a no distinguir entre las familias creadas a partir de un
matrimonio y aquéllas que surgen por la decisión de vivir juntos y por ello la Constitución
consagra iguales derechos a unas y otras. OD T – 190 / 1993
“ Si uno de los compañeros permanentes, o uno de sus herederos, no reúne los
presupuestos señalados en la ley para demandar el reconocimiento de la existencia y
disolución de la sociedad patrimonial regulada por la citada ley 54, podrá demandar para
que se declare la existencia y disolución de la sociedad de hecho entre concubinos. En
este último caso, es obvio que no se le podrá exigir la prueba de los supuestos de hecho
que establece la ley 54, y, concretamente, no podrá oponérsele la prescripción de un (1)
año establecida por el artículo 8 de tal ley. ¿ Por qué? Porque tal prescripción se refiere
específicamente a la sociedad patrimonial entre compañeros permanentes, y no podría
extenderse a la sociedad de hecho entre concubinos.” OD C – 114 / 1996
(....)
"Tampoco acierta el actor al afirmar que la unión marital de hecho es el mismo concubinato
existente antes de la vigencia de la ley. Podría serlo si se tienen en cuenta únicamente los
hechos, desprovistos de sus consecuencias jurídicas. Pero la verdad es la creación de una
nueva institución jurídica, la unión marital de hecho, a la cual la ley 54 le asigna unos
efectos económicos, o patrimoniales como dice la ley, en relación con los miembros de la
pareja. OD C – 114 / 1996 Este párrafo fue Ratio Decidendi en la ya citada sentencia C
– 239 / 1994
(....)
De otra parte, hay que advertir que la sociedad patrimonial entre compañeros permanentes
a que se refiere la ley 54 de 1990, no es la única que puede existir entre compañeros
permanentes o concubinos. También puede existir la sociedad de hecho, o creada por los
hechos, como lo ha reconocido la Corte Suprema de Justicia: OD C – 114 / 1996
"De otro lado, es del resorte exclusivo de los jueces civiles el reconocimiento del otro tipo
de sociedad que busca efectos patrimoniales o económicos, aun entre concubinos,
quienes, por no reunir quizás los presupuestos requeridos para convertirse en núcleo
familiar reconocido legalmente, o como en el caso sub judice, por intentar la acción antes
de que existiera la ley 54, acudieron a esas otras modalidades. OD C – 114 / 1996
"Unas y otra sociedades, sin embargo, no pueden ser confundidas; como se anunció, cada
una de ellas tiene sus propios perfiles, y por ello no pueden subsumirse en el género de la
"unión marital" para asignarlas en su conocimiento, sin distingo, a la jurisdicción de familia.
Tampoco puede el juez, en el curso del proceso, variar las pretensiones para acomodarlas,
aún en su aspecto adjetivo, a las leyes que surgen o se expiden durante su desarrollo."
(Sala de Casación Civil, auto de julio 16 de 1992, Magistrado ponente, doctor Héctor Marín
Naranjo, Gaceta Judicial, tomo CCXIX, segundo semestre, Corte Suprema de Justicia,
páginas 103 y 104) OD C – 114 / 1996
Es claro, en consecuencia, que si uno de los compañeros permanentes, o uno de sus
herederos, no reúne los presupuestos señalados en la ley para demandar el
reconocimiento de la existencia y disolución de la sociedad patrimonial regulada por la
citada ley 54, podrá demandar para que se declare la existencia y disolución de la
sociedad de hecho entre concubinos . OD C – 114 / 1996
En este último caso, es obvio que no se le podrá exigir la prueba de los supuestos de
hecho que establece la ley 54, y, concretamente, no podrá oponérsele la prescripción de
un (1) año establecida por el artículo 8 de tal ley. ¿ Por qué? Porque tal prescripción se
refiere específicamente a la sociedad patrimonial entre compañeros permanentes, y no
podría extenderse a la sociedad de hecho entre concubinos. OD C – 114 / 1996
En el artículo primero se define, en los siguientes términos, la unión marital de hecho: "la
formada entre un hombre y una mujer, que sin estar casados, hacen una comunidad de
vida permanente y singular. Igualmente, y para todos los efectos civiles, se denomina
compañero y compañera permanente, al hombre y la mujer que forman parte de la unión
marital de hecho. Según lo reconoció esta Corte (sentencia C-239 de 1994. M.P. Jorge
Arango Mejía), la expresión "unión marital de hecho", sustituye a las más antiguas de
"concubinato" y "amancebamiento", portadoras de una connotación inocultablemente
peyorativa. RD C – 098 / 1996
El artículo segundo formula una presunción, simplemente legal, sobre la existencia de
"sociedad patrimonial de hecho entre compañeros permanentes", si ésta ha existido por un
lapso no inferior a dos años. Se precisa que si obra un impedimento legal para contraer
matrimonio por parte de uno o ambos compañeros permanentes, la sociedad o sociedades
conyugales anteriores han debido ser disueltas o liquidadas por lo menos un año antes de
la fecha de iniciación de la unión marital de hecho, a fin de que la presunción pueda
efectivamente operar. El propósito de esta norma es "evitar la coexistencia de dos
sociedades de ganancias a título universal, nacida una del matrimonio y la otra de la unión
marital de hecho" (Corte Constitucional. Sentencia C-239 de 1994). RD C – 098 / 1996
“3. El concubinato a la luz de la Constitución de 1991.
3.1 En nuestro ordenamiento jurídico, el término concubinato se asimila a la expresión “unión marital
de hecho” la cual aparece definida por el artículo 1° de la Ley 54 de 1990 como aquella unión "formada
entre un hombre y una mujer, que sin estar casados, hacen una comunidad de vida permanente y
singular.” Según lo ha manifestado esta Corporación en anteriores pronunciamientos, esa expresión
sustituye a las anteriores de "concubinato" y "amancebamiento", en cuanto éstas tenían una connotación
considerada degradante y peyorativa. Al respecto, señaló la Corte:
"El artículo 1o. de la ley consagra la expresión unión marital de hecho, expresión
posiblemente encaminada a hacer a un lado las connotaciones degradantes de los términos
concubinato, amancebamiento, etc. La definición contenida en esta norma describe, en
últimas, una especie de matrimonio de hecho: " A partir de la vigencia de la presente ley y
para todos los efectos civiles, se denomina unión marital de hecho, la formada entre un
hombre y una mujer, que sin estar casados, hacen una comunidad de vida permanente y
singular". Y el inciso segundo denomina a los miembros de esta pareja compañero y
compañera permanente." (Sentencia C-239/94, M.P. Jorge Arango Mejía).” OD C - 507/99
“ 3.4 Así las cosas, si la propia Carta Política legitima la familia natural, propugnando la
inviolabilidad de su honra, su dignidad e intimidad, y sienta las bases para lograr la absoluta
igualdad en sus derechos y deberes (C.P. art. 42), resulta incompatible con estos principios
constitucionales que en el régimen disciplinario militar se trate aquella como una situación
jurídicamente sancionable. Las razones de orden moral que sustentaban la aludida sanción,
no encuentran eco bajo el actual esquema constitucional, que reconoce, sin discriminación
alguna, la primacía de los derechos inalienables de la persona y ampara a la familia como
institución básica de la sociedad, otorgándole el mismo valor tanto a la constituida a través
de ceremonia religiosa o civil, como a la que tiene origen en unión de hecho.15 RD C 507 1999
La contradicción de la expresión impugnada –“vivir en concubinato”- con la Carta Política
resulta, pues, tan evidente, que la Corte no encuentra necesario extenderse en mayores
consideraciones para justificar su declaratoria de inexequibilidad.” RD C 507 - 1999
5.3 CONCLUSIÓN
Resulta evidente la diferenciación que ha hecho la Corte respecto de estos dos
temas y cómo siendo instituciones tan parecidas con hechos generadores
iguales, resultan diferentes por la importancia que cobra el interés del
legislador por otorgar garantías y protección a la familia como institución básica
de la sociedad, la cual
debe ser protegida sin importar el vínculo que la
genere. La importancia de la unión marital de hecho como institución jurídica
protegida tanto legal como constitucionalmente, cobra gran importancia en
materia patrimonial, teniendo en cuenta que surge de esta unión el supuesto
de hecho de la presunción simplemente legal que permite declarar
judicialmente la existencia de la sociedad patrimonial entre compañeros
permanentes, la cual no se generaba para el concubinato per se. La nueva Ley
establece una presunción legal que ampara a cualquier familia conformada por
hombre y mujer con la intención de conformar una comunidad de vida
permanente, que por el hecho de no estar casados, se veían en la necesidad
de demandar para que fuera declarada la existencia de la sociedad de hecho.
La Ley 54 de 1990 encuentra total respaldo en el artículo 42 de nuestra
15
Cfr. Sentencia T-012/95, M.P. doctor Vladimiro Naranjo Mesa.
Constitución, y la Corte a través de su postura homogénea se ha encargado
de proteger esta nueva institución mediante el reconocimiento de efectos
patrimoniales y económicos que la legislación anterior no le otorgaba al
concubinato.
GRAFICA 5
CAPITULO VI
UNION MARITAL DE HECHO Y LOS DERECHOS AL LIBRE DESARROLLO
DE LA PERSONALIDAD Y A LA INTIMIDAD
6.1. Problema Jurídico: ¿Cómo ha relacionado la Corte Constitucional la
decisión de conformar una familia de hecho, con los derechos
fundamentales al libre desarrollo de la personalidad y a la intimidad
personal y familiar ?
6.2. La Corte Constitucional se ha pronunciado respecto al Derecho al libre
desarrollo de la personalidad ( Art. 16 C.P. ) y al derecho a la intimidad
personal y familiar (Art. 15 C.P.) en relación a la constitución de una familia
de hecho, en las siguientes sentencias: T-377 de 1995, T-681 de 1996, C-182
de 1997, T-015 de 1999, C-507 de 1999, T-516 de 1998.
Respecto a estos dos derechos fundamentales la Corte ha dicho:
¨... Sobre la base de tales propósitos, tal como lo ha reconocido esta Corporación en
abundante jurisprudencia, debe reiterarse que una de las características de la Carta
Política de 1991 consiste en haber reservado un amplio margen a la defensa y protección
del fuero interno de las personas. A través del reconocimiento del derecho al libre
desarrollo de la personalidad (C.P. art. 16) y de los derechos a la intimidad y al buen
nombre (C.P: art. 15), “[e]l Constituyente quiso elevar a la condición de derecho
fundamental la libertad en materia de opciones vitales y creencias individuales y, en
consecuencia, enfatizó el principio liberal de la no-injerencia institucional en materias
subjetivas que no atenten contra la convivencia y organización social.”16 R.D C – 507 /
1999
“La Constitución opta por un orden jurídico que es profundamente respetuoso de la
dignidad y la autonomía individuales (CP art.1º y 16), por lo cual, en principio, no
corresponde al Estado ni a la sociedad sino a las propias personas decidir la manera como
desarrollan sus derechos y construyen sus proyectos de vida y sus modelos de realización
personal. En eso consiste el derecho al libre desarrollo de la personalidad, frente al cual,
como se desprende de la amplia jurisprudencia de esta Corporación al respecto, debe
hacerse énfasis en la palabra “libre”, más que en la expresión “desarrollo de la
personalidad”. En efecto, este derecho del artículo 16 Constitucional no significa que
existen determinados modelos de personalidad que son admisibles y otros que se
encuentran excluidos por el ordenamiento, sino que esa norma implica que corresponde a
la propia persona optar por su plan de vida y desarrollar su personalidad conforme a sus
intereses, deseos y convicciones, siempre y cuando no afecte derechos de terceros, ni
vulnere el orden Constitucional”. O.D T- 015/ 1999
(....)
“De la dignidad humana se deducen, entre otros, los derechos inalienables a la intimidad y
a la libertad, que tiene una de sus más importantes expresiones en la autonomía personal
o libre desarrollo de la personalidad. La decisión de optar entre el estado civil de casado,
separado o divorciado, así como la relativa a la escogencia entre la opción matrimonial y la
unión permanente, corresponde única y exclusivamente a la pareja, tal como resulta del
artículo 42 de la Carta Política. Ni el Estado ni los particulares pueden interferir en las
determinaciones que las personas adopten en esa materia, según sus propias
necesidades y conveniencias. En este campo, como en todos los que conciernen a la vida
privada, ninguna institución, ni pública ni particular, puede erigirse en autoridad para
desestimar o desconocer las decisiones autónomas de un individuo respecto de la unión
amorosa, sentimental, matrimonial o de convivencia familiar que desee establecer...” R.D
T- 015/1999
16
Sentencia T-097/94, M.P. doctor Eduardo Cifuentes Muñoz.
En realidad, los derechos al libre desarrollo de la personalidad, a la intimidad y al buen
nombre, forman parte esencial del ser humano, pues permiten su
reconocimiento e
individualización social, por lo que cualquier limitación de los mismos debe obedecer a
verdaderos intereses Constitucionales que, en ningún caso, podrán llegar a afectar su
núcleo esencial, entendiendo por tal “aquellas decisiones que una persona toma durante
su existencia y que son consustanciales a la determinación autónoma de un modelo de
vida y de una visión de su dignidad como persona.”17 R.D C – 507 / 1999
En las sentencias mencionadas inicialmente, la Corte manifiesta su rechazo a
la intervención del Estado y de los particulares en el fuero interno de las
personas, en su libertad y capacidad de decidir sobre la forma de constituir una
familia. La Corte, en ejercicio de la guarda de la integridad y supremacía de la
constitución otorga gran importancia al entorno más íntimo de la persona y de
su familia, protegiendo así la dignidad humana, la libertad y el desarrollo
individual del ser.
Debido a lo anterior la Corte ha hecho énfasis a lo largo de estas sentencias,
en cuanto a que el legitimo ejercicio de la autonomía personal, no puede ser
objeto de punición ni de discriminación alguna; más aun, cuando las decisiones
adoptadas en ejercicio de este derecho, están relacionadas con la voluntad
responsable de conformar una familia de hecho. Al respecto ha dicho la Corte:
“De conformidad con lo expuesto, la determinación de escoger entre el matrimonio y la
unión
permanente concierne únicamente a la pareja sin que sea válido admitir
interferencias provenientes del Estado o de los particulares. No cabe, entonces, en
relación con los actos ubicables dentro del ámbito de protección del derecho a la intimidad
personal o familiar o que sean el resultado de decisiones autónomas, la intromisión de
instituciones públicas o privadas, enderezada a desconocerlos o a desestimarlos, pues
ello se traduce en violación de los derechos a la intimidad y al libre desarrollo de la
17
Sentencia C-481/98, M.P., doctor Alejandro Martínez Caballero.
personalidad. "En ese orden de ideas -ha dicho la Corte- se puede pertenecer a
instituciones educativas, empresas, asociaciones o sociedades sin que el vínculo
correspondiente ni el trato dado al individuo dentro de ellas pueda depender de
situaciones surgidas por razón del libre ejercicio de su derecho a mantener el vínculo
matrimonial o la unión permanente con una determinada pareja o de instaurar ese tipo de
relaciones con otra" (Cf. Sentencia T-543 de 1995) .R.D T– 681 / 1996
Pero ningún derecho es ilimitado; la expresión “legítimo ejercicio de la
autonomía personal “, hace referencia al respeto de los límites impuestos por
la misma Constitución, es decir el respeto a los derechos ajenos y al orden
jurídico. Al respecto ha dicho la Corte:
Con en el reconocimiento del derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad,
conocido también como derecho a la autonomía e identidad personal, se busca proteger la
potestad del individuo para autodeterminarse; esto es, la posibilidad de adoptar, sin
intromisiones ni presiones de ninguna clase, un modelo de vida acorde con sus propios
intereses, convicciones, inclinaciones y deseos, siempre, claro está, que se respeten los
derechos ajenos y el orden Constitucional.18 Así, puede afirmarse que este derecho de
opción comporta la libertad e independencia del individuo para gobernar su propia
existencia y para diseñar un modelo de personalidad conforme a los dictados de su
conciencia, con la única limitante de no causar un perjuicio social .R.D C – 507 / 1999
Es importante aclarar que la Corte Constitucional se ha pronunciado en varias
ocasiones respecto a estos dos derechos fundamentales, sin embargo, la
jurisprudencia citada y nombrada, obedece únicamente a la relación que
identifica la Corte entre la decisión de una pareja de conformar una familia y el
ejercicio del derecho al libre desarrollo de la personalidad y a la intimidad
personal.
6.3. CONCLUSION
18
Sentencia T-542/92, M.P. doctor Alejandro Martínez Caballero
Es evidente que la Corte considera de vital importancia proteger la decisión
libre y responsable de las parejas de conformar un vínculo familiar, a la luz del
artículo 42 de la constitución, pues como hemos visto dicha decisión se
encuentra amparada no solo por el artículo 42, sino también por los derechos
fundamentales al libre desarrollo de la personalidad y a la intimidad personal y
familiar (artículo 16 y 15 respectivamente).
Es por esto que la Corte coincide en cada una de las sentencias, en que ni el
Estado, ni los particulares, ni las entidades públicas o privadas, están
legitimadas para inferir en el fuero interno de las personas, pues en este
estadio de la conciencia, expresa la Corte, no puede intervenir el ámbito
jurídico, más aún cuando dichas instituciones discriminan y penalizan a las
personas que, en ejercicio de sus derechos fundamentales, deciden optar por
la creación de una familia de hecho que igualmente constituye el núcleo de
nuestra sociedad y la cual goza de la protección del Estado.
Así las cosas, nos encontramos frente a un tema donde la Corte ha mantenido
una línea de decisión bastante clara y definida; la jurisprudencia estudiada ha
reflejado homogeneidad en los argumentos y en las decisiones. Ninguna de las
sentencias originó cambios o giros dentro de la línea de decisión, por el
contrario, son sentencias que confirman lo expuesto respecto al tema.
GRAFICA 6
CAPITULO VII
UNION MARITAL DE HECHO Y PAREJAS HOMOSEXUALES
7.1 Problema Jurídico: ¿Existe un trato discriminación hacia las parejas
homosexuales?. ¿Pueden las parejas de homosexuales enmarcarse
dentro del concepto de familia que presenta la Constitución Política ?. Es
concebible una unión marital de hecho entre homosexuales?.
Las siguientes sentencias son las que tratan el tema de las diferencias entre la
unión marital de hecho y las parejas homosexuales: C – 098 de 1996, T – 1426
del 2000, T 618 de 2000 y la 999 de 2000.
7.2 En principio, podría creerse que tanto las parejas homosexuales como las
heterosexuales se encuentran protegidas dentro del marco del artículo 42 de la
Constitución Política, pero debe tenerse en cuenta que la definición y la
presunción del artículo, se dirigen exclusivamente a las parejas conformadas
por hombre y mujer, lo cual no significa que el hecho de escoger a otra
persona del mismo sexo como pareja, sea una razón para discriminar a este
gremio de la sociedad; al presentarse esto, seria quebrantar los lineamientos
de nuestra propia Carta, la cual consagra que la libertad sexual también debe
protegerse; caso diferente es que no se haya establecido su propia regulación.
Es por lo anterior, que al encontrarnos con la sentencia C – 098 / 1996, vemos
cómo la Corte Constitucional empieza a tratar el tema, partiendo de la base de
que antes de la ley 54 de 1990, se presentaba cierta semejanza en cuanto al
desamparo legislativo que padecían las dos uniones.
Así la sexualidad heterosexual corresponda al patrón de conducta más generalizado y la
mayoría condene socialmente el comportamiento homosexual, por estos motivos no puede
la ley, sin violar la Constitución, prohibirlo y sancionarlo respecto de los adultos que
libremente consientan en actos y relaciones de ese tipo y lo hagan en condiciones que no
afecten los estándares mínimos y generales de decencia pública. Si se asume que antes
de la expedición de la ley, ambas uniones libres - heterosexuales y homosexuales -, desde
el punto de vista patrimonial carecían de protección en la legislación civil y que ésta se
cumple con la consagración de un régimen semejante al de la sociedad patrimonial
dispuesto por la ley, cabe preguntarse si su posterior reconocimiento legislativo en relación
con las parejas heterosexuales, significa discriminación sexual respecto de las
homosexuales que, materialmente (comunidad de vida), enfrentaban idéntica necesidad de
protección. OD -C – 098 / 1996
Si se asume que antes de la expedición de la ley, ambas uniones libres - heterosexuales y
homosexuales -, desde el punto de vista patrimonial carecían de protección en la
legislación civil y que ésta se cumple con la consagración de un régimen semejante al de
la sociedad patrimonial dispuesto por la ley, cabe preguntarse si su posterior
reconocimiento legislativo en relación con las parejas heterosexuales, significa
discriminación sexual respecto de las homosexuales que, materialmente (comunidad de
vida), enfrentaban idéntica necesidad de protección. OD -C – 098 / 1996
Lo que se cuestiona en la demanda no puede ser, por lo visto, la protección que a través
de las normas examinadas, se dispensa a los miembros de uniones maritales
heterosexuales, sino el hecho de que la misma se reduzca a éstos últimos. La definición y
las presunciones que contiene la ley, en efecto, circunscriben la unión material de hecho a
las parejas formadas entre un hombre y una mujer, vale decir, se excluyen las parejas
homosexuales. RD -C – 098 / 1996
No obstante se admita, en gracia de discusión, el término de comparación sugerido por el
demandante (la comunidad de vida), y se pase de largo sobre las notables diferencias
fundadas en el artículo 42 de la Constitución Política que separan los dos tipos de parejas,
habría que concluir - en el supuesto adoptado como premisa - que se trata de personas
pertenecientes a grupos minoritarios o discriminados por la sociedad. En este orden de
ideas, sin pretender santificar o perpetuar las injusticias existentes, no parece razonable
que se supedite la solución de los problemas que enfrenta una clase o grupo de personas,
a que simultáneamente se resuelvan los de otros grupos o se extienda de manera
automática la misma medida a aquellas personas que si bien no están cobijadas por la
norma legal soportan una injusticia de un género más o menos afín. Si así debiera
forzosamente proceder el Legislador, la soluciones serían más costosas y políticamente
más discutibles, y en últimas sufrirían más todos los desvalidos y grupos débiles que
verían alejadas las posibilidades reales de progreso y reivindicación de sus derechos. RDC – 098 / 1996
Por lo anterior, se hace necesario exponer los argumentos que se presentan
en esta sentencia, para así lograr asimilar las diferencias mas ostensibles
entre estos dos tipos de uniones, las cuáles hacen que la Unión Marital de
Hecho tome otro camino, alejándose de la situación de las parejas
homosexuales.
Se han señalado en esta sentencia algunos elementos que están presentes en las uniones
maritales heterosexuales y que no lo están en las homosexuales, los cuáles son
suficientes para tenerlas como supuestos distintos - además de la obvia diferencia de su
composición. Las uniones maritales de hecho de carácter heterosexual, en cuanto
conforman familia son tomadas en cuenta por la ley con el objeto de garantizar su
“protección integral” y, en especial, que “la mujer y el hombre” tengan iguales derechos y
deberes (C.P. arts. 42 y 43), lo que como objeto necesario de protección no se da en las
parejas homosexuales. La debilidad de la compañera permanente, anteriormente
denominada en la legislación “concubina”, se encuentra en el origen de las disposiciones
Constitucionales y legales citadas y, en consecuencia, el contexto de desprotección
identificado no era otro que el de las parejas heterosexuales. De otra parte, sin postular
que la protección legal deba cesar por ausencia de hijos, la hipótesis más general y
corriente es que la unión heterosexual genere la familia unida por vínculos naturales. En
este sentido, es apenas razonable suponer que la protección patrimonial de la unión
marital heterosexual, por lo menos mediatamente toma en consideración esta posibilidad
latente en su conformación, la que no cabe predicar de la pareja homosexual. En suma,
son varios los factores de orden social y jurídico, tenidos en cuenta por el Constituyente,
los que han incidido en la decisión legislativa, y no simplemente la mera consideración de
la comunidad de vida entre los miembros de la pareja, máxime si se piensa que aquélla
puede encontrarse en parejas y grupos sociales muy diversos, de dos o de varios
miembros, unidos o no por lazos sexuales o afectivos y no por ello el Legislador ha de
estar obligado a reconocer siempre la existencia de un régimen patrimonial análogo al
establecido en la Ley 54 de 1990. RD- C – 098 / 1996
Teniendo claro que el tratamiento que se le ha dado a este grupo minoritario es
diferente y obedece a las razones anteriormente expuestas, la sentencia T1426 del 2000, nos reafirma que estos dos tipos de uniones, - unión marital de
hecho y pareja homosexuales-, después de la ley 54 de 1990, dejan de
parecerse, a pesar de compartir ciertos componentes, como la comunidad de
vida; sin embargo, este no puede ser motivo para ubicar estos dos tipos de
pareja en un mismo plano de igualdad.
No obstante se admita, en gracia de discusión, el término de comparación sugerido por el
demandante (la comunidad de vida), y se pase de largo sobre las notables diferencias
fundadas en el artículo 42 de la Constitución Política que separan los dos tipos de parejas,
habría que concluir - en el supuesto adoptado como premisa - que se trata de personas
pertenecientes a grupos minoritarios o discriminados por la sociedad. En este orden de
ideas, sin pretender santificar o perpetuar las injusticias existentes, no parece razonable
que se supedite la solución de los problemas que enfrenta una clase o grupo de personas,
a que simultáneamente se resuelvan los de otros grupos o se extienda de manera
automática la misma medida a aquellas personas que si bien no están cobijadas por la
norma legal soportan una injusticia de un género más o menos afín. Si así debiera
forzosamente proceder el Legislador, la soluciones serían más costosas y políticamente
más discutibles, y en últimas sufrirían más todos los desvalidos y grupos débiles que
verían alejadas las posibilidades reales de progreso y reivindicación de sus derechos. RD
-T – 1426 / 2000
Sería deseable que el Legislador, en un único acto, eliminara todas las injusticias,
discriminaciones y males existentes, pero dado que en la realidad ello no es posible, esta
Corte no puede declarar la inexequibilidad de una ley que resuelve atacar una sola
injusticia a la vez, salvo que al hacerlo consagre un privilegio ilegítimo u odioso o la
medida injustamente afecte a las personas o grupos que todavía no han sido favorecidos.
RD- T – 1426 / 2000
El alcance de la definición legal de unión marital de hecho, reivindica y protege un grupo
anteriormente discriminado, pero no crea un privilegio que resulte Constitucionalmente
censurable. Según la Constitución “la mujer y el hombre tienen iguales derechos y
oportunidades” (C.P. art. 43) y las “relaciones familiares se basan en la igualdad de
derechos y deberes de la pareja” (C.P. art. 42). Los derechos patrimoniales que la ley
reconoce a quienes conforman la unión marital de hecho, responde a una concepción de
equidad en la distribución de los beneficios y cargas que de ella se derivan. A cada
miembro se reconoce lo que en justicia le pertenece. El hecho de que la misma regla no se
aplique a las uniones homosexuales, no autoriza considerar que se haya consagrado un
privilegio odioso, máxime si se toma en consideración la norma Constitucional que le da
sustento (art. 42). RD-T – 1426 / 2000
En síntesis:
Las disposiciones acusadas, sin embargo, no por el hecho de contraer su ámbito a las
parejas heterosexuales, coartan el derecho Constitucional a la libre opción sexual. La ley
no impide, en modo alguno, que se constituyan parejas homosexuales y no obliga a las
personas a abjurar de su condición u orientación sexual. La sociedad patrimonial en sí
misma no es un presupuesto necesario para ejercitar este derecho fundamental. En todo
caso, la orientación sexual, en modo alguno empece (sic)a las personas a celebrar
válidamente con sus pares o con terceros, contratos o negocios de contenido patrimonial,
inclusive de naturaleza asociativa. RD-T – 1426 / 2000
Así la sexualidad heterosexual corresponda al patrón de conducta más generalizado y la
mayoría condene socialmente el comportamiento homosexual, por estos motivos no puede
la ley, sin violar la Constitución, prohibirlo y sancionarlo respecto de los adultos que
libremente consientan en actos y relaciones de ese tipo y lo hagan en condiciones que no
afecten los estándares mínimos y generales de decencia pública. RD -T – 1426 / 2000
Las disposiciones demandadas, adoptadas por el legislador, no prohiben ni sancionan el
homosexualismo. Se limitan a tratar los aspectos patrimoniales de un determinado tipo de
relaciones. No se descubre en ellas censura o estigmatización de ningún género hacia las
parejas homosexuales. El hecho de que la sociedad patrimonial objeto de la regulación, no
se refiera a las parejas homosexuales, no significa que éstas queden sojuzgadas o
dominadas por una mayoría que eventualmente las rechaza y margina. La ley no ha
pretendido, de otro lado, sujetar a un mismo patrón de conducta sexual a los ciudadanos,
reprobando las que se desvían del modelo tradicional. RD -T – 1426 / 2000
Otro tema de suma importancia tratado dentro de esta sentencia es el de la
familia como núcleo fundamental de la sociedad. A partir de esta concepción,
la Corte Constitucional descarta la posibilidad de otorgar el carácter de familia
a la unión homosexual. Esto nos ratifica cómo la Corte ha mantenido la misma
posición a través del tiempo.
Tal como lo refieren la entidad demandada y el juez de instancia, el artículo 42 de la
Constitución Política al reconocer a la familia como núcleo fundamental de la sociedad
restringe dicha calificación a la constituida por un hombre y una mujer y cuando se refiere
a los otros integrantes del grupo familiar solo nombra a la pareja y a los hijos, así mismo, la
Ley 54 de 1990 por medio de la cual “se definen las uniones maritales de hecho y el
régimen patrimonial entre compañeros permanentes”, en su artículo 1° estipula: "A partir
de la vigencia de la presente ley y para todos los efectos civiles, se denomina unión marital
de hecho, la formada entre un hombre y una mujer, que sin estar casados, hacen una
comunidad de vida permanente y singular. Igualmente, y para todos los efectos civiles, se
denominan compañero y compañera permanente, al hombre y la mujer que forman parte
de la unión marital de hecho”. RD -T – 1426 / 2000
Empero, no puede afirmarse, como lo hace la entidad demandada, con fundamento en las
anteriores disposiciones que: “(..) no existe en la actualidad ninguna norma que permita la
unión de personas del mismo sexo para darle validéz legal (..)”, tampoco puede la Sala
acompañar la premisa utilizada por el juez de instancia para negar la protección según la
cual “ (..) es claro, diáfano, que el accionante no puede pretender por medio de esta acción
que el Seguro afilie a su amigo para la prestación del servicio de salud por el hecho de que
lo considera como su compañero permanente puesta esta (sic) uniones para efectos
civiles no se encuentran reconocidas en la ley colombiana (..)”. RD -T – 1426 / 2000
Lo anterior por cuanto, al decidir sobre la Constitucionalidad de la anterior disposición, en
la sentencia ya referida, esta Corporación sostuvo que la Ley 54 de 1990 tuvo como
propósito avanzar en el reconocimiento y regulación de los derechos patrimoniales de
aquellas parejas que no contrajeron matrimonio, porque los esfuerzos legislativos
anteriores no lograron imponer en el interior de la familia natural la justicia y la equidad en
los aspectos patrimoniales. Y, respecto de los cargos esgrimidos contra dicha disposición
por quebrantar el derecho a la igualdad de la población homosexual se dijo, que no por el
hecho de remediar una injusticia con la familia natural era dable argüir trato discriminatorio
con las parejas de homosexuales, porque entre las manifestaciones de diversidad,
amparadas Constitucionalmente, se encuentra la libre opción sexual. Para concluir la
Corporación sostuvo que 19“el fin de la ley se circunscribió a proteger las uniones maritales
heterosexuales sin perjudicar las restantes y sin que estas últimas sufrieran detrimento o
quebranto alguno, como en efecto no ha ocurrido.” R.D T – 1426 / 2000
Por último, la omisión del Legislador que le endilga el demandante, podría ser objeto de un
más detenido y riguroso examen de Constitucionalidad, si se advirtiera en ella un propósito
de lesionar a los homosexuales o si de la aplicación de la ley pudiera esperarse un
impacto negativo en su contra. Sin embargo, el fin de la ley se circunscribió a proteger las
uniones maritales heterosexuales sin perjudicar las restantes y sin que estas últimas
sufrieran detrimento o quebranto alguno, como en efecto no ha ocurrido.” RD-T – 1426 /
2000
Los argumentos que expone la Corte Constitucional en las sentencias C- 098
de 1996 y T- 1426 del 2000, llevan a que decisiones como la que tiene esta
última, sean el vivo reflejo de considerar a la unión marital de hecho como
aquella institución capaz de crear una familia, entendida ésta como la
conformada entre un hombre y una mujer; dejando de un lado a las parejas
19
C-098/96 M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz.
homosexuales de estar enmarcadas dentro de este concepto, sin discriminar ni
impedirles la libertad sexual que la Constitución les otorga.
En conclusión, vemos cómo la sentencia expone lo siguiente, en cuanto al
caso especifico de la demanda:
De otra parte, el artículo 163 de la Ley 100 de 1993 estipula que el Plan de Salud
Obligatorio tendrá cobertura familiar. Agrega que serán beneficiarios del Sistema, entre
otros, el compañero o compañera permanente del afiliado, siempre que la unión sea
superior a dos años, sin detenerse en su sexo. Es el artículo 111 del Decreto 1889 de
1994, reglamentario del sistema de pensiones, el que dispone que para efectos de la
pensión de sobrevivientes ostenta la calidad de compañero o compañera permanente la
última persona, de sexo diferente al del causante, que haya hecho vida marital con él,
durante un lapso no inferior a dos años.
RD-T – 1426 / 2000
Conceptúa que la unión que mantiene el actor con su agenciado no está legalmente
reconocida por la ley colombiana, al efecto recuerda que el artículo 42 de la Constitución
Política dice que “la familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por
vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer
matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla.” R.D T – 1426 / 2000
De otra parte, respecto de la afirmación del actor relativa a la obligación del Seguro Social
de afiliar a su compañero, en calidad de beneficiario, estima que no es procedente por
cuanto esta Corporación, mediante Sentencia C-098 de 1996, declaró exequible el artículo
1o. de la Ley 54 de 1990, acorde con el cual, para todos los efectos civiles, se denomina
unión marital de hecho la formada entre un hombre y una mujer que, sin estar casados,
tienen comunidad de vida permanente y singular. R.D T – 1426 / 2000
Por idénticas razones, no sería dable afirmar que como la Ley 100 de 1993 no determina
el sexo de quien ostenta la calidad de compañero permanente, cabría, de conformidad con
lo dispuesto por el artículo 8° de la Ley 153 de 1887, aplicar la precisión -ya referidautilizada por la ley para la conformación de la sociedad patrimonial de hecho porque,
sabido es, y así lo ha sostenido la Corporación, que la aplicación analógica requiere, de
manera ineludible, no solo la existencia de un vació legislativo sino que el asunto legislado
que se pretende aplicar sea semejante al carente de regulación, de tal manera que el
segundo caso permita el mismo raciocinio que el primero y -como quedó dicho-, la
regulación de la situación patrimonial entre compañeros permanentes no pertenece al
mismo orden en el cual se ubican aquellas normas que regulan la prestación de un servicio
público como la seguridad social20. RD- T – 1426 / 2000
No obstante, para establecer qué se entiende por compañero o compañera permanente,
en los términos del artículo 163 de la Ley 100 de 1993, conforme a lo dispuesto por el
artículo 8° de la Ley 153 de 1887, resulta aplicable lo dispuesto por el artículo 111 del
Decreto 1889 de 1994, por cuya virtud se debe entender que el vocablo distingue a la
última persona, de sexo diferente al del causante, que hizo vida marital con él. Lo anterior
por cuanto al parecer de la Sala la ratio juris que acompaña a esta última disposición
desarrolla el artículo 48 de la Constitución Política, en lo relativo a la necesidad de que el
Estado diseñe mecanismos que permitan el acceso gradual de la población al Sistema de
Seguridad Social, en concordancia con la política social del Estado, con el propósito de
que la asunción de riesgos responda a la posibilidad cierta de atenderlos. RD- T – 1426 /
2000
Al respecto, al parecer de la Corte, con las precisiones ya realizadas, corresponde
confirmar la decisión del Juez de instancia, puesto que si la Constitución Política prevé una
ampliación gradual de la cobertura, subordinada a la existencia de los recursos que así lo
permitan, ha de entenderse que la inclusión del compañero y compañera permanente, en
calidad de beneficiarios, al Sistema de Seguridad Social obedeció, en sus inicios, al
imperativo Constitucional de darle a la persona de distinto sexo, que hace vida marital con
el afiliado, el mismo tratamiento que se le veía dando al cónyuge. Y que, la persona del
mismo sexo, que hace vida marital con el afiliado, en cuanto no fue Constitucionalmente
asimilada al cónyuge, no puede acceder al Sistema como beneficiario, porque las normas
que rigen la Seguridad Social no lo tienen previsto. RD-T – 1426 / 2000
A continuación, vemos cómo las siguientes sentencias (T 999 / 2000 y T 618 /
2000), ilustran acerca de casos específicos que se han presentado en la
realidad los cuales permiten entender el tratamiento que ha dado la Corte
20
C-083/95 M.P. Carlos Gaviria Díaz
Constitucional al tema de la homosexualidad, frente al tema de la unión marital
de hecho:
En el presente caso el juzgador de tutela no puede entrar a analizar si la Constitución de
1991 acertó o no al considerar como familia a la integrada por hombre y mujer, telón de
fondo en la solicitud de la presente tutela; pero como este aspecto es esgrimido para
alegar presunta
violación de los derechos de libre desarrollo de la personalidad, del
derecho a constituir familia y concretamente a la construcción de familia entre personas
homosexuales, del derecho de igualdad, del no sometimiento a tratos degradantes, de la
libertad de conciencia, la honra, la vida, la diversidad cultural, la dignidad humana;
entonces se requerirá recordar qué dice la Constitución y que ha dicho la Corte
Constitucional sobre estos temas. Sin embargo, no se puede perder de vista el centro de la
controversia: el derecho a la seguridad social en salud. OB-T-618/00
La cobertura
Aunque en el presente caso, a NN no se lo expulsó del sistema de seguridad social por ser
homosexual, de todas maneras se ha querido plantear en la petición que la exclusión es
una consecuencia
de no aceptarse los efectos jurídicos en las parejas homosexuales.
OB- T-618/00
La anterior situación ubica el tema dentro del criterio del ISS de que los beneficiarios de un
cotizante son los familiares de éste y el término “familia” se interpreta según la
Constitución Política que en su artículo 42 señala como requisito para la familia que la
pareja esté integrada por un hombre y una mujer. RD-T-618/00
Esta interpretación de “familia” es obvia frente a la Constitución y así lo ha reconocido la
jurisprudencia en varias oportunidades. RD- T-618/00
El tema de si el término "compañero permanente", se predica de personas del mismo
sexo, para efectos de que pueda ser beneficiario de la seguridad social en salud, tiene un
obstáculo procesal en la tutela: el análisis que se haga del artículo 163 de la ley 100 de
1993 y del artículo 40 del decreto 806 de 1998 es un complejo estudio jurídico que
corresponde decidirlo a quien llegare a tramitar la acción de lesividad, si es que esta se
presentare. Luego, si no va a haber campo a un perjuicio irremediable porque al prosperar
la violación al debido proceso se retrotraen las cosas al instante en el cual NN tenía el
acceso a la seguridad social, entonces el tema escapa al juez de tutela. RD -T-618/00
En cuanto al llamado a prevención pedido en la tutela,
no puede hacerse por la
consideración indicada en el párrafo anterior .RD- T-618/00
En el caso concreto objeto de revisión, la decisión de la entidad demandada no
vulnera el derecho a la igualdad, pues el argumento de que a otras familias,
específicamente las conformadas de hecho por heterosexuales, si se les acepta la
afiliación de las compañeras o compañeros permanentes, no es admisible, por
cuanto la protección integral que para la familia ordena la Constitución, en principio
no incluye las parejas homosexuales. RD-T-999/00
Uno de los argumentos que sirven de base a la demanda de tutela de los actores, es que
de conformidad con lo establecido en el artículo 34 del decreto 806 de 1998, las personas
que pueden ser afiliadas como beneficiarias en una entidad promotora de salud son, entre
otras, el cónyuge y a falta de éste la compañera o compañero permanente; así las cosas,
consideran los demandantes que la negativa de la accionada, contenida en comunicación
21
002972 de 20 de septiembre de 1999 , que señala que la solicitud del actor “...no es
procedente según lo estipula el decreto 806 Capítulo IV Artículo 34”, no sólo no es cierta,
sino que se traduce en una forma clara de discriminación contra parejas homosexuales,
dado que la afiliación en calidad de beneficiarios de compañeras o compañeros
permanentes de parejas heterosexuales si se admite y tramita de manera inmediata. OBT-999/00
Lo primero que hay que señalar es que de conformidad con lo establecido en el artículo 1
de la Ley 54 de 1990, la unión marital es aquella “...formada entre un hombre y una mujer,
que sin estar casados, hacen una comunidad de vida permanente y singular”, así mismo,
que para todos los efectos civiles se denomina “compañero y compañera permanente, al
hombre y a la mujer que forman parte de la unión marital de hecho”, lo que indica que se
parte del supuesto de que dichas uniones, que según el artículo 42 de la C.P. conforman
una familia, las constituyen, necesariamente, parejas heterosexuales. RD-T-999/00
Es el caso, por ejemplo, de las normas que rigen la protección patrimonial de las uniones
maritales de hecho, sobre algunas de las cuáles se ha pronunciado esta Corporación, a
21
Ver original del oficio al folio 8 del Expediente.
través de jurisprudencia que ha señalado de manera expresa, que la protección integral
que para la familia ordena la Constitución, a través de sus artículos 42 y 43, en dicha
materia específica no incluye las parejas homosexuales:
“Las uniones maritales de hecho de carácter heterosexual, en cuanto conforman familia
son tomadas en cuenta por la ley con el objeto de garantizar su “protección integral” y, en
especial, que “la mujer y el hombre” tengan iguales derechos y deberes (C.P. arts. 42 y
43), lo que como objeto necesario de protección no se da en las parejas homosexuales.”
(Corte Constitucional, Sentencia C-098 de 1996, M.P. Dr. Eduardo Cifuentes Muñoz) RDT-999/00
Ahora bien, tal pronunciamiento, como se anotó antes, lo hizo la Corte al analizar la
normativa que rige la protección patrimonial de la unión marital de hecho, lo que quiere
decir que el legislador puede regular, en otra perspectiva, situaciones como la planteada
por los actores, pudiendo en ejercicio de la cláusula general de competencia de la que es
titular, producir normas legales dirigidas específicamente a definir la situación de parejas
homosexuales cuando se trata de afiliaciones al régimen de seguridad social OB-T-999/00.
Por ahora, y teniendo como base el ordenamiento Constitucional y legal vigente, no es
admisible el argumento en el que se sustenta la violación del derecho a la igualdad de los
actores, en tanto se trata de supuestos diferentes, que hacen que su relación no se
reconozca como una unión marital de hecho. RD-T-999/00
7.3 CONCLUSION
En cuanto al legislador, se considera que si tuvo a bien proteger a las parejas
heterosexuales que convivían bajo el mismo techo sin haber contraído
matrimonio y les otorgó reconocimiento jurídico y efectos patrimoniales con la
ley 54 de 1990, fue bajo la premisa de preservar
el concepto de familia
consagrado en el artículo 42 de la Constitución Política.
Claramente las
parejas homosexuales, no conforman familia; aceptar que dos personas del
mismo sexo conformen el núcleo esencial de la sociedad es un imposible.
Por otro lado,
se debe
entender que no existe discriminación hacia los
homosexuales ya que la libertad sexual protegida por la Constitución, incluye
escoger como pareja a personas del mismo sexo, mas no implica que esta
elección mantenga un mismo tratamiento en cuanto al concepto de familia.
GRAFICA 7
CAPITULO VIII
SUSTITUCIÓN PENSIONAL – UNION MARITAL DE HECHO
8.1 Problema Jurídico: ¿Cómo ha aplicado la Corte Constitucional los
artículos 13
- 42
- 48 de la Constitución Política en relación con el
derecho a la sustitución pensional en caso de conflicto entre cónyuge y
compañero(a) permanente?
8.2 La Corte Constitucional se ha pronunciado entre otros respecto al derecho
a la igualdad (Art.13 C.P.), la familia como núcleo fundamental de la sociedad
(Art. 42 C.P.) y la universalidad del acceso a la seguridad social (Art. 48 C.P.),
en relación con el tema de la Sustitución Pensional – Unión Marital de
Hecho en las siguientes sentencias objeto de nuestro estudio: T-190 de 1993
(S- Fundadora de Línea), T 553 de 1994, T-202 de 1995, T127 de 1996 , T
018 de 1997, T 266 de 1997, C-482 de 1998, T-566 de 1998, T-660 de 1998,
C-081 de 1999, T-842 de 1999,
T 122 de 2000, T 1103 de 2000, C 328 de
2001, C 1176 de 2001, T-049 de 2002.
Sobre este tema en particular haremos un análisis de la línea para establecer
qué criterio ha venido siendo utilizado por la Corte en el tratamiento de la
sustitución pensional entre compañeros permanentes. Es importante aclarar en
este caso que no se va a analizar la competencia de la Corte para decidir
respecto de este tema, toda vez que la Corporación misma en repetidas
jurisprudencias ha manifestado que no es la acción de tutela, sino la justicia
laboral, el medio de defensa judicial idóneo para el reconocimiento de la
sustitución pensional y que solo excepcionalmente se concede la tutela como
mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable en los términos del
artículo 8 del decreto 2591 de 1991.
Respecto del tema Sustitución Pensional – Unión Marital de Hecho resulta de
gran importancia lo dicho por la Corte en la sentencia T-190 de 1993, toda vez
que en ella encontramos amplias interpretaciones constitucionales respecto del
tema objeto de nuestro estudio así como los principios, evolución y reglas
relacionadas que regulan esta materia. Por lo anterior podemos decir que
estamos frente a una sentencia creadora de línea que sirvió como lo veremos
más adelante de precedente obligatorio y fundamental para las sentencias que
posteriormente analizaremos. En los extractos más relevantes de esta
sentencia la Corte dijo:
Derecho a la sustitución pensional y protección constitucional a la familia
1. La pensión de jubilación es un derecho del trabajador a percibir una prestación dineraria
periódica y vitalicia, equivalente a un porcentaje del sueldo de acuerdo con el tiempo de
servicios y el promedio mensual devengado en el último año. El reconocimiento de este
derecho depende del cumplimiento de la edad y el tiempo de servicios fijados por ley o
convención colectiva del trabajo. La pensión de jubilación tiene por objeto la retribución de
la persona que entrega su fuerza de trabajo para obtener los medios necesarios que le
permitan la subsistencia y el libre desarrollo de su personalidad y la de su familia, cuando
dicha persona luego de largos años de actividad laboral ya no dispone de las mismas
energías y, por consiguiente, se encuentra en condiciones de inferioridad frente a otras
que ingresan al mercado de trabajo. OD T 190/93
La sustitución pensional, de otra parte, es un derecho que permite a una o varias personas
entrar a gozar de los beneficios de una prestación económica antes percibida por otra, lo
cual no significa el reconocimiento del derecho a la pensión sino la legitimación para
reemplazar a la persona que venía gozando de este derecho. Los beneficiarios de la
sustitución de las pensiones de jubilación, invalidez y de vejez, una vez haya fallecido el
trabajador pensionado o con derecho a la pensión, son el cónyuge supérstite o compañero
(a) permanente, los hijos menores o inválidos y los padres o hermanos inválidos que
dependan económicamente del pensionado (Ley 12 de 1975, Art. 1º y Ley 113 de 1985,
Art. 1º, parágrafo 1º). La sustitución pensional tiene como finalidad evitar que las personas
allegadas al trabajador y beneficiarias del producto de su actividad laboral queden por el
simple hecho de su fallecimiento en el desamparo o la desprotección. Principios de justicia
retributiva y de equidad justifican que las personas que constituían la familia del trabajador
tengan derecho a la prestación pensional del fallecido para mitigar el riesgo de viudez y
orfandad al permitirles gozar post-mortem del status laboral del trabajador fallecido. OD T
190/93
Los conflictos jurídicos surgidos con ocasión del reconocimiento del derecho a la
sustitución pensional tienen relevancia constitucional en la medida que su resolución
puede afectar derechos constitucionales diversos, entre ellos el derecho de igualdad ante
la ley, el derecho a la familia o su protección especial y los derechos fundamentales de los
niños. En particular, el bienestar y la estabilidad de la familia, núcleo esencial de la
sociedad, se verían lesionados por un acto discriminatorio que denegara el derecho a la
sustitución pensional con fundamento en la inexistencia de un vínculo matrimonial
específico. OD T 190/93
La Constitución de 1991 vino a recoger la ya larga tendencia legislativa que reconoce
derechos a la compañera permanente por la muerte del trabajador, en la medida que
otorga protección integral a todas las familias, bien sea que estén constituidas por vínculos
naturales o jurídicos. OD T 190/93
En efecto, la ley 90 de 1946 consagró el derecho de pensión de invalidez o muerte en
favor de la concubina, en ausencia de la viuda, siempre que se demostrara que la mujer
había hecho vida marital durante los tres años inmediatamente anteriores a la muerte del
trabajador. Posteriormente, la ley 12 de 1975 creó una pensión especial para
sobrevivientes consistente en reconocer a la cónyuge o a la compañera permanente la
pensión del trabajador que teniendo derecho a esta prestación falleciere antes de cumplir
la edad requerida por la ley. El legislador extendió a la compañera permanente la
protección antes restringida a la viuda (L. 33 de 1973) y colocó al cónyuge legítimo y a la
compañera permanente en un mismo pie de igualdad respecto del derecho a la pensión de
jubilación, pero en un orden de precedencia excluyente, de manera que a falta de la
primera - por muerte o abandono atribuible a la cónyuge - la segunda pasa a ocupar su
lugar para efectos de la sustitución pensional. Finalmente, la ley 113 de 1985 extendió a la
(el) compañera (o) permanente el derecho a la sustitución pensional por muerte del
trabajador pensionado o con derecho a jubilarse. De esta forma se puso fin a la
discriminación en materia prestacional contra las personas que conviven en unión de
hecho y sobre esta realidad erigen una familia. OD T 190/93
Independientemente de la forma como se constituya la familia, por la decisión libre de un
hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla
(CP Art. 42), el Estado garantiza su protección integral dada la necesidad de mantener la
armonía y la unidad entre sus miembros por ser ella el fundamento de la convivencia social
y de la paz (CP arts. 5º y 42). El incremento de la unión libre en Colombia durante este
siglo llevó al Constituyente de 1991 a no distinguir entre las familias creadas a partir de un
matrimonio y aquéllas que surgen por la decisión de vivir juntos y por ello la Constitución
consagra iguales derechos a unas y otras. Los antecedentes del actual artículo 42 de la
Constitución iluminan el alcance de esta garantía constitucional: OD T 190/93
"Las familias unidas por vínculos naturales o jurídicos han sido reglamentadas durante
toda nuestra vida civil. Interpretando una necesidad nacional debe reflejarse en la
Constitución la realidad en que viven hoy más de la cuarta parte de nuestra población. Se
deben complementar las normas vigentes sobre "uniones maritales de hecho y régimen
patrimonial entre compañeros permanentes". Debido a cambios de mentalidad, a
problemas en la primera unión y al acomodamiento económico y social de las gentes, se
ve cómo desde 1990 tiene un incremento sostenido la unión libre. En la generación de la
primera década de este siglo, se encuentra un 10% de las familias en esta situación; en la
generación del 40 encontramos un 26%; en la del 50 pasa al 30% y en la del 60 a 1964
asciende a un 45.5%, según indica la obra "La Nupcialidad en Colombia, evolución y
tendencia" de las investigadoras Lucero Zamudio y Norma Rubiano."22 OD T 190/93
El derecho a la pensión de jubilación tiene como objeto no dejar a la familia en el
desamparo cuando falta el apoyo material de quienes con su trabajo contribuían a proveer
lo necesario para el sustento del hogar. El derecho a sustituir a la persona pensionada o
con derecho a la pensión obedece a la misma finalidad de impedir que sobrevenida la
muerte de uno de los miembros de la pareja el otro no se vea obligado a soportar
individualmente las cargas materiales y espirituales. El vínculo constitutivo de la familia matrimonio o unión de hecho - es indiferente para efectos del reconocimiento de este
derecho. El factor determinante para establecer qué persona tiene derecho a la sustitución
pensional en casos de conflicto entre el cónyuge supérstite y la compañera o compañero
permanente es el compromiso de apoyo afectivo y de comprensión mutua existente entre
la pareja al momento de la muerte de uno de sus integrantes. Es por ello que la ley ha
establecido la pérdida de este derecho para el cónyuge supérstite que en el momento del
deceso del causante no hiciere vida en común con él, salvo la existencia de justa causa
imputable a la conducta del fallecido (L. 12 de 1975, Art. 2º y D. R. 1160 de 1989). OD T
190/93
Principio de igualdad en materia de sustitución pensional
2. De lo anteriormente expuesto, puede concluirse que respecto del derecho a la
sustitución pensional rige el principio de igualdad entre cónyuges supérstites y
compañeros (as) permanentes porque, siendo la familia el interés jurídico a proteger, no es
jurídicamente admisible privilegiar un tipo de vínculo específico al momento de definir
quién tiene derecho a este beneficio. Por el contrario, la ley acoge un criterio material convivencia efectiva al momento de la muerte - y no simplemente formal - vínculo
matrimonial - en la determinación de la persona legitimada para gozar de la prestación
económica producto del trabajo de la persona fallecida. En consecuencia, en el hipotético
caso de la negación de este derecho a la compañera permanente bajo el argumento de un
vínculo matrimonial preexistente, pero disociado de la convivencia efectiva - v.gr. por el
abandono de la esposa debido a la carga que representaba el cónyuge limitado
22
Asamblea Nacional Constituyente. Informe Ponencia para Primer Debate en Plenaria. Derechos de la familia, el niño,
el joven, la mujer, la tercera edad y minusválidos. Constituyentes Jaime Benitez Tobón y otros. Gaceta Constitucional
No. 85. Pág. 5.
físicamente -, se configuraría una vulneración del derecho de igualdad ante la ley en
perjuicio de quien materialmente tiene derecho a la sustitución pensional. OD T 190/93
El texto citado es de gran importancia para el estudio de esta línea, toda vez
que es comúnmente citada por la Corte para respaldar sus decisiones, esto
puede verse en las sentencias T 553 de 1994, T-202 de 1995, T 266 de 1997,
C-482 de 1998, T-566 de 1998, T-660 de 1998, T 1103 de 2000.
Esta sentencia resulta muy importante y es el punto de partida para nuestro
estudio en relación con el tema
Sustitución Pensional – Unión Marital de
Hecho. En ella encontramos definidos conceptos claves para el análisis del
tema como pensión de jubilación y sustitución pensional, así como una
explicación respecto de la evolución legislativa sobre el tema, además del
principio de igualdad y el criterio material que ha sido adoptado por nuestra
legislación y que posteriormente veremos en las sentencias confirmadoras de
principios que simplemente aplican estos criterios y ratifican lo dicho en esta
Jurisprudencia.
Después de esta introducción al tema, consideramos que para continuar con el
análisis de esta línea, y en pro de un mayor entendimiento de la misma,
debemos revisar lo dicho por la Corte en relación con los dos temas de mayor
relevancia en esta materia para aclarar cual es la posición de la Corporación y
por tal como ha sido el desarrollo de la línea jurisprudencial.
a) Igualdad entre cónyuge y compañero permanente, trato igual a las
personas unidas en matrimonio y las que conviven sin necesidad de
vinculo formal.
b) Criterio material sobre el puramente formal para acceder a la
sustitución pensional.
Respecto del tema (a) la Corte ha dicho lo siguiente:
Del mismo modo, el esposo o esposa en el caso del matrimonio y el compañero o
compañera permanente, si se trata de unión de hecho, gozan de la misma importancia y
de iguales derechos, por lo cual están excluidos los privilegios y las discriminaciones que
se originen en el tipo de vínculo contraído. RD T 553/94
En ese orden de ideas, todas las prerrogativas, ventajas o prestaciones y también las
cargas y responsabilidades que el sistema jurídico establezca a favor de las personas
unidas en matrimonio son aplicables, en pie de igualdad, a las que conviven sin necesidad
de dicho vínculo formal. De lo contrario, al generar distinciones que la preceptiva
constitucional no justifica, se desconoce la norma que equipara las dos formas de unión
(artículo 42 C.P.) y se quebranta el principio de igualdad ante la ley (artículo 13 C.P.), que
prescribe el mismo trato a situaciones idénticas. RD T 553/94
Es natural consecuencia de lo expuesto que en materia de seguridad social los beneficios
reconocidos a los cónyuges de los asegurados cobijen, sin ninguna restricción ni
diferencia, a quienes tienen el carácter de compañeros o compañeras permanentes, sobre
la base de que se pruebe de manera fehaciente la convivencia por el término mínimo que
establezca la ley. RD T 553/94
Por estimarlo de interés, la Sala considera que la reclamante, en su calidad de compañera
permanente del pensionado fallecido y por perseguir una prestación imprescriptible, en
principio, sin perjuicio de lo que en derecho pueda llegar a opinar el juez competente,
todavía puede ser beneficiaria de la sustitución pensional, con base en lo dispuesto por el
artículo 42 de la Constitución Política. RD T 018/97
En efecto, como tal norma consagra la igualdad constitucional entre las familias
constituidas por vínculos jurídicos o naturales, los derechos que se originen en uniones de
hecho, de conformidad con la doctrina expuesta en la sentencia de esta Corporación
número T-190 de 1993, magistrado ponente doctor Eduardo Cifuentes Muñoz, pueden ser
alegados sin que para ello sea imprescindible un elaborado desarrollo legal. RD T 018/97
Pero, también la cónyuge
puede tener derecho a la pensión. En consecuencia, se
ordenará al Ministerio de Defensa dictar la decisión correspondiente a la sustitución de la
pensión, con citación y audiencia de las señoras Ana Sofía Duque de Correa y Ligia
Marulanda Ochoa. Tal decisión será la que, a juicio del Ministerio, corresponda según la
ley. La parte que resulte desfavorecida con la decisión, podrá instaurar la acción pertinente
ante la jurisdicción contencioso administrativa. RD T 018/97
La exigencia de que ambos compañeros permanentes conserven el estado de soltería
durante su unión para poder acceder a la sustitución pensional, constituye una vulneración
del derecho de los compañeros permanentes a que la familia que ellos conforman reciba
un trato igual a aquéllas que surgen del contrato matrimonial. En efecto, la necesidad de la
sustitución pensional en los dos tipos de familia es la misma: se trata de que el compañero
o cónyuge supérstite pueda preservar el nivel de vida que llevaba su hogar antes de la
muerte de su pareja. Es decir, se trata de evitarle a la persona sobreviviente las posibles
angustias económicas que genera la pérdida de un ingreso para el núcleo familiar. RD C
482/98
Por otra parte, la diferenciación que introduce la norma coloca a las uniones de hecho en
una situación de clara desventaja con respecto a las familias surgidas del matrimonio. En
efecto, una persona que ha contraído nupcias en diferentes ocasiones - alternadas por
sentencias de divorcio - sí podría ser beneficiaria de la pensión de sobrevivencia, si su
última unión nace del matrimonio. De esta manera, se llega a la situación paradójica de
que dos personas que han construido proyectos personales de vida con diferentes parejas,
y algunos de esos proyectos los han formalizado legalmente, recibirían un tratamiento
diferente en lo relacionado con el derecho a la sustitución pensional, de acuerdo a la
circunstancia de si su última unión fue de hecho u originada en el matrimonio. RD C
482/98
Asimismo, la norma introduce diferenciaciones entre las uniones de hecho, que no son
admisibles. En punto a la sustitución pensional es distinta la situación de la persona que
conforma una unión de hecho después de haber estado casado, o de que su compañero lo
hubiese estado, que la de la persona que ha convivido en distintas ocasiones con
diferentes personas, sin que ni ella ni su última pareja - el que fallece - hubieren alguna
vez contraído matrimonio. En el primer caso, el compañero supérstite no podría ser
beneficiario de la pensión de sobreviviente, pero en el segundo no habría obstáculo para
que lo fuere. RD C 482/98
Como se observa, la condición que se exige para que el conviviente que sobrevive pueda
acceder a la sustitución pensional genera situaciones que lesionan en forma protuberante
el principio de igualdad. El objeto de la condición, y fin de la diferenciación que ella
establece, fue, de acuerdo con las concepciones de la época en que se expidió la Ley 90
de 1946, proteger de manera especial la institución matrimonial. Sin embargo, este fin ya
no se ajusta a una Constitución que proclama la igualdad del tratamiento a las familias, sin
importar si ellas nacen por vínculos jurídicos o naturales. De esta manera, el fin ha
devenido inconstitucional, lo que significa que la diferenciación establecida en la norma
demandada para poder acceder a la pensión de sobrevivencia no supera el paso
preliminar del examen de proporcionalidad que se utiliza para examinar la validez de las
diferenciaciones que establece el legislador. RD C 482/98
En la siguiente cita de la sentencia C081/99 se hace referencia a lo indicado
por el ministerio publico, toda vez que resulta de gran importancia y es
fundamento importante de la decisión de la Corte quien ratifica lo aquí
expresado en la parte resolutiva de la sentencia.
De otro lado, apunta el señor Procurador que a partir de la ley 54 de 1990, la cual
consagra la denominada unión marital de hecho y las normas que reconoce el fenómeno
que del “patrimonio de hecho”, se evidencian diferencias jurídicas entre cónyuges y
compañeros permanentes; pero a juicio del Ministerio Público el constituyente de 1991
abrogó algunos criterios de clasificación de la familia consagrando el derecho todas las
personas a un igual trato y a merecer protección de sus derechos y libertades; en
consecuencia, en los artículos
19, 42, 43 y 53 superiores, se estableció un marco
constitucional que propende por la protección general para
la población y para las
minorías en debilidad manifiesta, las cuales constituyen el fundamento básico en el que se
deben desarrollar las relaciones familiares. RD C 081/99
Esta Corte ha establecido las pautas de interpretación que permiten entender la
constitucionalidad de la disposición acusada, y la parte pertinente del fallo dijo:
“…respecto del derecho a la sustitución pensional rige el principio de igualdad entre
cónyuges supérstites y compañeros (as) permanentes porque, siendo la familia el interés
jurídico a proteger, no es jurídicamente admisible privilegiar un tipo de vínculo específico al
momento de definir quién tiene derecho a este beneficio. Por el contrario, la ley acoge un
criterio material -convivencia efectiva al momento de la muerte- y no simplemente formal vínculo matrimonial- en la determinación de la persona legitimada para gozar de la
prestación económica producto del trabajo de la persona fallecida. En consecuencia, en el
hipotético caso de la negación de este derecho a la compañera permanente bajo el
argumento de un vínculo matrimonial preexistente, pero disociado de la convivencia
efectiva - v.gr. por el abandono de la esposa debido a la carga que representaba el
cónyuge limitado físicamente -, se configuraría una vulneración del derecho de igualdad
ante la ley en perjuicio de quien materialmente tiene derecho a la sustitución pensional.”
RD C 081/99
Ahora bien, la situación reconocida por
la Carta en el artículo 42 sobre la familia
extramatrimonial, es a su vez, reafirmada por la legislación, por el derecho comparado y aún
por la jurisprudencia colombiana, penal, civil, laboral o contencioso administrativa, en cuanto
aceptan y reconocen las diferentes formas de relaciones familiares extramatrimoniales y
ordenan darle un tratamiento igual al que se le otorga a la familia matrimonial.
Ese
tratamiento de igualdad, previsto por la Carta, es una preceptiva de aplicación directa y no
programática, por cuanto el constituyente no exige un desarrollo, por parte del legislador,
como sí lo obliga en otros aspectos normativos contenidos en Constitución de 1991, para dar
protección y reconocimiento a las diversas estructuras familiares que asumen en el mundo
contemporáneo las diversas modalidades de orden filial o sanguíneo. RD C 081/99
En este orden de ideas, la unión marital de hecho, esto es la comunidad familiar constituida
por un hombre y una mujer, y forma una familia que merece reconocimiento jurídico y social,
siempre y cuando acredite los elementos básicos de permanencia y estabilidad por lo que , es
innegable, a juicio de la Corte que faltando tan solo la formalización de su vínculo conyugal,
deban recibir un tratamiento jurídico equiparable o semejante por muchos aspectos al que
merece la unión conyugal. RD C 081/99
De esta manera, la familia, núcleo e institución básica de la sociedad de conformidad con
los artículos 5o. y 42 superiores, constituye el bien jurídico tutelable en el derecho
prestacional a una sustitución pensional, debiendo ser amparada integralmente y sin
discriminación alguna. Por ello, la protección que se deriva de ese derecho abarca sus
distintas formas de configuración, es decir la que se forma a través del vínculo del
matrimonio o mediante el vínculo emanado de la voluntad de establecer una unión marital
de hecho. RD C 1103/00
7- Una interpretación sistemática de la norma demandada permite entonces concluir que
ésta se limita a precisar qué se entiende por cónyuge supérstite en los eventos de
habilitación de edad para obtener una pensión de sobrevivientes. Pero esa definición de
cónyuge supérstite no sólo no se aplica para delimitar el concepto de compañera
permanente, sino que además tampoco pretende excluir a los compañeros o compañeras
permanentes del acceso a la pensión de sobrevivientes, a la cual tienen expresamente
derecho. En efecto, el artículo 1º de la Ley 12 de 1975 claramente prevé que la compañera
permanente es beneficiara de esa pensión, mientras que el artículo 2º de la Ley 113 de
1985 extiende ese beneficio al compañero de la mujer fallecida. OD C 328/01
8- El examen precedente permite además inferir que la finalidad básica de la Ley 113 de
1985 fue básicamente eliminar una eventual discriminación por razón de sexo, que podría
desprenderse de ciertas interpretaciones del artículo 1º de la Ley 12 de 1975, y por ello
indicó que por cónyuge supérstite debe entenderse no sólo la esposa del trabajador
fallecido sino también el esposo de la trabajadora fallecida, y que también el compañero
permanente (y no sólo la compañera) podía ser beneficiario de la pensión de
sobrevivientes. OD C 328/01
b) Criterio material sobre el puramente formal para acceder a la sustitución
pensional. Respecto de esta tema la Corte ha dicho lo siguiente:
No obstante, la Constitución Política ha introducido un cambio cualitativo en la apreciación
de las prerrogativas que corresponden a quienes hacen vida marital, otorgando valor y
efectos jurídicos a la convivencia efectiva de la pareja. Esta, como se ha dicho, genera
derechos, los cuales no pueden ser desconocidos por razón de vínculos matrimoniales
previos aunque despojados de la concreción efectiva en que consiste una actual y
verdadera vida de casados. RD T 553/94
-Así las cosas, frente a las normas constitucionales, la enunciación taxativa que hace el
precepto en referencia sobre las formas de extinción de los vínculos preexistentes que
obstaculizan el reconocimiento de los derechos de seguridad social al actual compañero o
compañera permanente, implica el desconocimiento de tales derechos a la persona que
convive y por varios años ha convivido con un afiliado cuando la relación matrimonial de
éste no ha terminado formalmente pero sí de hecho. RD T 553/94
- De allí se deriva que el compañero o compañera permanente puesto en tales
circunstancias es objeto de injusta e inconstitucional discriminación en materia de
seguridad social por hechos que no le son imputables -la ruptura formal del preexistente
matrimonio de su compañero-, pese a que el hecho real y probado de su larga convivencia
crea derechos indiscutibles a su favor según las disposiciones constitucionales. RD
T-553/94
- Igualmente en el sistema jurídico colombiano de la sustitución pensional, rige el
postulado de la igualdad entre cónyuges supérstites y compañeros permanentes. Nuestra
ley en esta materia acogió un criterio material referido a la convivencia de la pareja al
momento de la muerte y no tanto al del vínculo matrimonial para indicar quien tiene
derecho a gozar de la pensión en caso de muerte del titular. RD T 202/95
“...esta misma Corporación ha señalado reiteradamente que lo fundamental en el momento
de determinar quién tiene derecho a la sustitución pensional, cuando se suscita sobre el
mismo un conflicto entre el cónyuge y el compañero permanente, es establecer cuál de
las personas compartió su vida con el difunto durante los últimos años. Esto significa que
para la determinación de quién es el llamado a sustituir al pensionado fallecido en estos
casos de conflicto no tiene mayor relevancia el tipo específico de vínculo constitutivo de la
familia afectada por la muerte del jubilado.” RD C 482/98
“...la Constitución Política ha introducido un cambio cualitativo en la apreciación de las
prerrogativas que corresponden a quienes hacen vida marital, otorgando valor y efectos
jurídicos a la convivencia efectiva de la pareja. Esta, como se ha dicho, genera derechos,
los cuales no pueden ser desconocidos por razón de vínculos matrimoniales previos
aunque despojados de la concreción efectiva en que consiste una actual y verdadera vida
de casados” RD C 482/98
Así las cosas, frente a las normas constitucionales, la enunciación taxativa que hace el
precepto en referencia sobre las formas de extinción de los vínculos preexistentes que
obstaculizan el reconocimiento de los derechos de seguridad social al actual compañero o
compañera permanente, implica el desconocimiento de tales derechos a la persona que
convive y por varios años ha convivido con un afiliado cuando la relación matrimonial de
éste no ha terminado formalmente pero sí de hecho. RD C 482/98
De allí se deriva que el compañero o compañera permanente puesto en tales
circunstancias es objeto de injusta e inconstitucional discriminación en materia de
seguridad social por hechos que no le son imputables - la ruptura formal del preexistente
matrimonio de su compañero -, pese a que el hecho real y probado de su larga
convivencia
crea
derechos
indiscutibles
a
su
favor
según
las
disposiciones
constitucionales... RD C 482/98
La Corte Constitucional se ha ocupado ya en numerosas ocasiones del punto de la
sustitución pensional. En ellas ha definido, entre otras cosas, su objetivo y cuáles son las
personas legitimadas para recibirla.23 En su jurisprudencia, la Corte ha precisado con
claridad que el derecho a la sustitución pensional no depende de la clase de vínculo
generador de la familia, sino de la relación real de convivencia y afecto que existía entre el
fallecido y su beneficiaria. RD T 566/98
Así, de lo que se trata en el momento de decidir acerca de una solicitud de sustitución
pensional es de observar la situación real de vida en común de dos personas, dejando de
lado los distintos requisitos formales que podrían imaginarse. Es por eso que la compañera
permanente puede desplazar a la esposa. Y es ésta también la razón que hace
inaceptable el requisito de que los convivientes se encuentren en estado de soltería al
momento de iniciar la unión. Ello por cuanto, por una parte, se tiene que esta exigencia no
dice nada acerca de la convivencia efectiva. Y por la otra, porque se observa que ella se
convierte en un obstáculo insalvable, para efectos de la sustitución, para muchas personas
que han compartido durante años su vida con otras que recibían una pensión. Este
requisito, desprovisto de sentido actualmente, puede ser fuente de denegación del derecho
a la pensión de sobreviviente, a pesar de que el solicitante cumpla cabalmente con la
condición de la convivencia efectiva. RD T 566/98
23
Ver sobre esta materia, entre otras, las sentencias T-426 de 1992, T-190 de 1993, T-553 de 1994, T-202 de 1995,
T-056 de 1997 y T-266 de 1997.
En lo que respecta específicamente a la sustitución pensional entre compañeros
permanentes, es importante reconocer que la Constitución Política le ha reconocido un
valor significativo y profundo a la convivencia, al apoyo mutuo y a la vida en común,
privilegiándola incluso frente a los rigorismos meramente formales. En ese orden de ideas,
es posible que en materia de sustitución pensional prevalezca el derecho de la compañera
o compañero permanente en relación al derecho de la esposa o esposo, cuando se
compruebe que el segundo vínculo carece de las características propias de una verdadera
vida de casados, - vg. convivencia, apoyo y soporte mutuo-, y se hayan dado los requisitos
legales para suponer válidamente que la real convivencia y comunidad familiar se dio entre
la compañera permanente y el beneficiario de la pensión en los años anteriores a la
muerte de aquel. En el mismo sentido, si quien alega ser compañera (o) permanente no
puede probar la convivencia bajo un mismo techo y una vida de socorro y apoyo mutuo de
carácter exclusivo con su pareja, por dos años mínimo, carece de los fundamentos que
permiten presumir los elementos que constituyen un núcleo familiar, que es el sustentado y
protegido por la Constitución. RD T 660/98
Es por ello que no pueden alegar su condición de compañeras o compañeros, quienes no
comprueben una comunidad de vida estable, permanente y definitiva con una persona, distinta por supuesto de una relación fugaz y pasajera-, en la que la ayuda mutua y la
solidaridad como pareja sean la base de la relación, y permitan que bajo un mismo techo
se consolide un hogar y se busque la singularidad, producto de la exclusividad que se
espera y se genera de la pretensión voluntaria de crear una familia. RD T 660/98
En la siguiente cita de la sentencia C081/99 se hace referencia a lo indicado
por el ministerio publico, toda vez que resulta de gran importancia y es
fundamento importante de la decisión de la Corte quien ratifica lo aquí
expresado en la parte resolutiva de la sentencia.
En efecto, esgrime el Jefe del Ministerio Público que la doctrina y la jurisprudencia
nacionales han destacado como un factor determinante para establecer qué persona tiene
derecho a la sustitución pensional en casos de conflicto entre el cónyuge supérstite y la
compañera(o) permanente, el hecho del compromiso efectivo y la mutua comprensión
existente entre la pareja al momento de la muerte de uno de sus integrantes,
independientemente de que cualquiera de sus integrantes goce de la calidad de cónyuge o
de compañera o compañero permanente. RD C 081/99
Por último, señala el jefe del Ministerio Público, con fundamento en lo dispuesto en la
Carta Política y en la jurisprudencia de la Corte Constitucional, que la familia tiene su
fuente tanto en las relaciones maritales de hecho, como en aquellas basadas en vínculos
matrimoniales;
por lo tanto, la convivencia efectiva al momento de la muerte del
pensionado, constituye el hecho que legitima la sustitución pensional en la norma
cuestionada. RD C 081/99
Ahora bien, sobre la denominada pensión de sobrevivientes, que es el tema que ocupa la
atención de la Corte, esta Corporación debe advertir, que sobre esta materia, objeto de
reflexión constitucional, actúan circunstancias fácticas y principios jurídicos superiores
relativos a esta disciplina jurídica, los cuales poseen sus propios ámbitos y principios
teleológicos, que en algunos aspectos difieren ostensiblemente del régimen legal de la
familia, dado que éste último se halla conectado e influenciado estrechamente con
derechos clásicos del derecho privado como los de propiedad y sucesiones, mientras que
los principios de la seguridad social se encuentran animados por razones de servicio
público, y de protección social, cuyas normas, instituciones y procedimientos tienden a
proteger la calidad de vida, mediante el cumplimiento progresivo de los planes y
programas que el Estado y la sociedad diseñan legislativa y administrativamente, para
proporcionar una cobertura integral, en cuanto a las contingencias y riesgos,
especialmente, las que menoscaban la salud y la capacidad económica de los habitantes
del territorio nacional, con el fin de lograr el bienestar individual y la integración de la
comunidad; por lo tanto, como servicio público de carácter obligatorio, éste se concreta o
materializa frente a los ciudadanos como derechos irrenunciables (Art. 48 C.N.) y
especialmente fundamentales, con relación a los menores (Art. 44 C.N. ), los cuales
procuran solucionar y satisfacer problemas vitales e inmediatos de subsistencia, que
nacen como consecuencia de las contingencias previamente establecidas por el legislador;
por lo tanto, estima esta Corte, que los principios generales de esta materia, condicionan
la interpretación del ordenamiento jurídico que regula las instituciones sobre previsión
social, como ocurre con la sucesión o los beneficiarios de un pensionado. Por lo tanto, el
legislador establece, en el régimen de la seguridad social integral, a propósito de la muerte
de un afiliado, órdenes sucesorales o requisitos de hecho que procuran proteger a quienes
dicha contingencia afecta directamente, es decir al núcleo familiar más próximo del titular
de la prestación pero, entendido éste, más con un criterio material y socioeconómico que
puramente legal, sin que, desde luego se abandone absolutamente este último enfoque.
RD C 081/99
Dadas estas circunstancias, por razones de orden constitucional y de los principios propios
del derecho de la seguridad social, los cuales puede el legislador configurar libremente,
según el artículo 48 superior en aplicación, en cuanto a los beneficiarios de la pensión de
sobrevivientes, éste en el artículo 47 literal a) de la ley 100 de 1993, toma más en cuenta
factores sociológicos, reales o materiales, en el entendido de lo que es una relación
material de pareja, como quiera que se trata de una prestación de previsión, con lo cual
procura aliviar la condición de precariedad económica en que queda la familia al
desaparecer su cabeza, vale decir, el titular de la pensión, independientemente, de que
alguno de los miembros de la pareja goce de la condición de cónyuge o de compañera o
compañero permanente. RD C 081/99
De otro lado, la Corte Constitucional, comparte la tesis sostenida, tanto por el señor
Procurador General de la Nación como por la
mayoría de los interventores en este
proceso, en cuanto a que la doctrina y jurisprudencia nacionales, han aceptado en acoger
como factor determinante en la aplicación del literal a) del artículo 47 de la ley 100 de
1993, para establecer qué persona tiene derecho a la sustitución pensional, en casos de
conflicto entre el cónyuge supérstite y la compañera o compañero permanente, el hecho
del compromiso efectivo y de comprensión mutua existente entre la pareja, al momento de
la muerte de uno de sus integrantes. RD C-081/99
Ahora bien, la Corte debe resaltar que el anterior criterio fue, posteriormente, reiterado por
esta Corporación en sentencia C-389 de 1996, en la cual esta Corporación dijo lo
siguiente:
“….la legislación colombiana acoge un criterio material - esto es la convivencia efectiva al
momento de la muerte - como elemento central para determinar quien es el beneficiario de
la sustitución pensional, por lo cual no resulta congruente con esa institución que quien
haya procreado uno o más hijos con el pensionado pueda desplazar en el derecho a la
sustitución pensional a quien efectivamente convivía con el fallecido. (...) RD C 081/99
De lo anterior se concluye que, a contrario de lo sostenido por la demandante y con arreglo
a las consideraciones anteriores, de índole jurisprudencial, es apropiado entonces afirmar
que la convivencia afectiva al momento de la muerte del titular de la pensión, constituye el
hecho que legitima la sustitución pensional y que, por lo tanto, es conforme a la Carta
Política, el hecho de que la disposición cuestionada exija, tanto para los cónyuges como
para los compañeras o compañeros permanentes, acreditar los supuestos de hecho
previstos por el legislador para que se proceda al pago de la prestación, con lo cual se
busca, por parte del Congreso de la República, dentro de su amplia libertad de
configuración legal, impedir, que sobrevenida la muerte del pensionado, el otro miembro
de la pareja cuente con los recursos económicos indispensables para satisfacer sus
necesidades, porque el literal a) del artículo cuestionado acoge un criterio real o material,
como lo es la convivencia al momento de la muerte del pensionado, como el supuesto de
hecho para determinar el beneficiario de la pensión. OD C 081/99
En este orden de ideas, de conformidad con las consideraciones anteriores de índole
jurisprudencial, es apropiado entonces afirmar que la convivencia efectiva, al momento de
la muerte del titular de la pensión, constituye el hecho que legitima la sustitución pensional
y que, por lo tanto, es el criterio rector material o real que debe ser satisfecho, tanto por la
cónyuge como por la compañera permanente del titular de la prestación social, ante la
entidad de seguridad social, para lograr que sobrevenida la muerte del pensionado, la
sustituta obtenga la pensión y de esta forma el otro miembro de la pareja cuente con los
recursos económicos básicos e indispensables para subvenir o satisfacer las necesidades
básicas. RD T 842/99
Ahora bien, estima la Sala que desde la sentencia C-081 de 1999, que declaró exequible
, el literal a) del artículo 47 de la ley 100 de 1993, la Corte acogió el criterio real o material,
esto es la convivencia al momento de la muerte del pensionado, como el supuesto de
hecho para determinar el beneficiario sustituto de la pensión, pero, claro está, conforme
con lo dispuesto en la sentencia C-389 de 1996, requisito que puede remplazarse por la
condición alterna de haber procreado o adoptado uno o más hijos con el pensionado
fallecido para que se proceda a su pago. RD T 842/99
También ha manifestado esta Corte que el sistema jurídico colombiano ha optado al
respecto por un criterio material en cuanto a la verificación de la convivencia efectiva y su
consecuencia jurídica de determinación sobre quién debe ser el beneficiario o beneficiaria
de la pensión sustitutiva (Cfr. Sentencia C-081 del 17 de febrero de 1999. M.P.: Dr. Fabio
Morón Díaz).RD T 122/00
La convivencia efectiva, que es esencial para tener derecho a la pensión sustitutiva, lo es
precisamente por cuanto, a partir de la decisión de los compañeros permanentes,
configura la familia. Pero, como esa convivencia entre ellos puede cesar, y cada uno de los
miembros de la pareja está en posibilidad de establecer otras relaciones de la misma
índole, es necesario que cuando alguien reclama haber tenido el carácter de compañero o
compañera permanente respecto de quien ha perecido, para acceder al disfrute de la
pensión sustitutiva, haya de demostrar que en efecto convivían en la época
inmediatamente anterior al fallecimiento del pensionado. RD T 122/00
En consecuencia, el reconocimiento del derecho a la sustitución pensional está sujeto a
una comprobación material de la situación afectiva y de convivencia en que vivía el
trabajador pensionado fallecido, al momento de su muerte, con respecto de su cónyuge o
de su compañera permanente, para efectos de definir acerca de la titularidad de ese
derecho. RD T 1103/00
Es necesario recalcar, no obstante, que la inconstitucionalidad del primero de los requisitos
consignados en el literal a) de los artículos 47 y 74 de la Ley 100, no desmantela la
institución de la pensión de sobrevivientes ni mucho menos la convierte en una prestación
de cómoda adquisición. La Corte recuerda, en primer lugar, que la existencia de los dos
requisitos adicionales constituye garantía suficiente para el reconocimiento justo de este
tipo de pensiones, pues entiende que para el legislador, el lapso de dos años comprendido
en la norma es el tiempo mínimo de convivencia que debe existir entre los esposos o los
compañeros permanentes, a fin de justificar la obtención de la pensión. A ello también se
suma que deba existir una convivencia efectiva al momento de la muerte del pensionado.
OD C 1176/01
Después de haber visto lo que ha dicho la Corte en relación con estos dos
temas
a) Igualdad entre cónyuge y compañero permanente, trato igual a las
personas unida en matrimonio y las que conviven sin necesidad de
vinculo formal.
b) Criterio material sobre el puramente formal para acceder a la sustitución
pensional;
resulta mas fácil entender cual ha sido la tendencia de la Corte y cómo pese a
la variedad de sub-temas que se manejan en relación con el tema de nuestro
estudio Sustitución Pensional – Unión Marital de Hecho se ha mantenido una
posición uniforme que tiende a defender la igualdad y el criterio material de
convivencia efectiva para otorgar el derecho a la sustitución pensional. La
Corte ha procurado por medio del control constitucional materializar de alguna
manera el espíritu que quiso plasmar el constituyente en los artículos 13 – 42 –
48, no solo con las sentencias de tutela sino a través de las sentencias de
constitucionalidad con las cuales ha sacado de nuestro ordenamiento jurídico
normas claramente violatorias y contrarias a los artículos en mención.
8.3 CONCLUSION
Después de analizar las diferentes sentencias encontramos que en este tema
en particular la Corte ha mantenido una línea de decisión uniforme. Ha
adoptado como base un criterio material de convivencia entre los compañeros
permanentes y por otra parte la protección constitucional a la igualdad y no
discriminación de las familias surgidas de la libre decisión de un hombre y una
mujer de constituirlas. Para la Corte importa más el apoyo afectivo que las
sustenta que el criterio puramente formal que las constituyó.
Es importante resaltar que entendiendo la complejidad del tema y la falta de
competencia de la Corte para decidir directamente respecto de temas
laborales, salvo casos excepcionales, la Corte ha plasmado en las sentencias
los criterios generales que deben servir de precedente obligatorio para decidir
respecto de los conflictos que se susciten en relación con nuestro tema de
estudio. Adicional a lo anterior encontramos cómo en algunos casos los
argumentos de la Corte cobran su verdadera importancia en sentencias
posteriores a la que las originó, como lo vemos claramente la sentencia T 190
de 1993, cuyo texto resulta en su mayoría obiter dictum teniendo en cuenta
que no es relevante para la decisión de ese caso en concreto, pero que cobra
vital importancia siendo ratio decidendi de varias de las sentencias de nuestro
estudio y convirtiéndose en columna vertebral de nuestra línea de decisión.
Hay que resaltar que la Corte se mantiene al margen al momento de tomar
decisiones respecto de la sustitución pensional en el sentido puramente laboral
y se limita a orientar cuál debe ser el criterio para abordar los conflictos que
pueda originar este tema. Se fundamenta por lo establecido en nuestra Carta
Magna, y actúa solamente como mecanismo transitorio en casos en los cuales
se estén vulnerando derechos fundamentales con el riesgo de sufrir un daño
irreparable.
Finalmente hay que destacar la tendencia (criterio material) que ha sido
acogido por nuestra legislación respecto del reconocimiento del derecho a la
sustitución pensional,
así como los esfuerzos por otorgar garantías
constitucionales a la unión marital de hecho como institución cada día más
común en nuestro País. La comprobación material de la situación afectiva y de
convivencia en que vivía el trabajador pensionado fallecido, al momento de su
muerte, es el elemento central para determinar quién es el beneficiario de la
sustitución pensional (cónyuge o de su compañera permanente) y ese
beneficiario que demuestre esa materialidad no puede ni debe estar sujeto a
ninguna discriminación por la clase de vínculo que dio origen a esa familia. Las
entidades que conforman el sistema de Seguridad Social en nuestro país
deben acoger lo establecido por la jurisprudencia de la Corte acerca de la
sustitución pensional y deben procurar que todas las familias sean tratadas en
igualdad de condiciones, sin aplicar normas anteriores que se aparten y
vulneren el verdadero espíritu del artículo 42 de nuestra Constitución Política.
GRAFICA 8
CONCLUSION
A lo largo de esta investigación, donde abunda la jurisprudencia sobre el tema,
es inevitable notar que el desarrollo de la unión marital de hecho es
básicamente jurisprudencial.
No es necesario indagar mucho en la materia para deducir que el legislador
Colombiano se quedó corto a la hora de regular esta nueva institución, que
evidentemente toca aspectos jurídicos que van más allá de los temas
meramente patrimoniales ( tales como los civiles, penales, procesales y de
seguridad social, entre otros ).
De la misma manera, es fácil identificar los derechos fundamentales con los
cuáles se relaciona esta institución y bajo los cuáles se encuentra amparada;
es aquí entonces, donde la Corte ha desarrollado la labor de guardiana de la
Constitución y donde la Corporación ha venido regulando, a través del control
Constitucional, los tantos aspectos que dejó de regular el legislador.
Debido a la naturaleza de esta investigación es necesario es necesario
detenernos en cada uno de los temas, para así exponer con mayor coherencia
las conclusiones a las cuales hemos llegado.
1. Después de un estudio exhaustivo sobre el pilar de la unión marital de
hecho, encontramos que la columna vertebral del estudio realizado, es el
artículo 42 de nuestra Carta, siendo este
la inspiración de toda una
jurisprudencia que se ha venido desarrollando a lo largo de los años y que
refleja lo que se entiende por familia dentro del ordenamiento jurídico en
Colombia. Fue a partir de ello
que el constituyente decidió otorgarle
protección constitucional a la unión marital de hecho, precisando que esta
institución es considerada una forma legítima de conformar una familia,
siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos que la ley exige.
2. Respecto a los derechos de igualdad y no discriminación en relación con
la unión marital de hecho, podemos apreciar que la Corte no siempre ha
sido clara respecto a cómo aplicar el principio de igualdad a los dos tipos de
familia; pues aunque es determinante en cuanto a que la familia natural
tiene el mismo derecho que el matrimonio a la protección constitucional y
reconocimiento por parte del Estado y la sociedad, a la hora de determinar
la igualdad de las dos instituciones, en relación con aspectos civiles y de
otra naturaleza, resulta confusa e incluso contradictoria.
3. En relación a las diferencias entre la unión marital de hecho y el
matrimonio, es evidente que éstas existen, que son irrenunciables e
imposibles de equiparar. Sin embargo, la Corte es clara al exigir que
cualquier tratamiento desigual sea proporcional y racional, es decir, que se
base en argumentos objetivos que justifiquen de una manera seria dicha
diferenciación. Así las cosas, las diferencias identificadas en el presente
trabajo, son aquellas que según la Corte se ajustan a la Constitución.
4. Una vez comprendiendo lo expuesto por la Corte en cuanto a las
diferencias existentes entre la sociedad patrimonial y la sociedad conyugal,
podemos concluir que estas tiene orígenes diferentes, ya que la sociedad
conyugal surge por el sólo hecho del matrimonio, mientras que la sociedad
patrimonial debe ser declarada por un juez, una vez cumplidos los
requisitos para su nacimiento. Sin embargo, se debe mencionar que las dos
clases de sociedades tienen una misma finalidad, ya que se busca proteger
el patrimonio de las dos personas que conforman la unión que da origen a
la respectiva sociedad.
5. En relación con el tema diferencias entre unión marital de hecho y
concubinato,
podemos
concluir
que
la
Corte
ha
mantenido
un
comportamiento homogéneo al ratificar los efectos que la nueva figura
creada por la ley 54 de 1990 otorga a las familias conformadas por vínculos
naturales, que anteriormente no tenia ninguna protección legal. En síntesis,
la diferencia mas relevante entre estas dos figuras es el efectos patrimonial
que se deriva de la unión marital de hecho, ausente en el concubinato,
figura en la cuál no se otorgaban efectos patrimoniales.
6. Respecto a los derechos al libre desarrollo de la personalidad y a la
intimidad personal y familiar, la Corte es determinante a la hora de proteger
el fuero interno de las personas, en la medida en que rechaza cualquier
intromisión en este estado de la conciencia, más aún cuando esto interfiere
en la decisión de una persona de conformar una familia de hecho.
7. En cuanto al tema de las parejas homosexuales, por un lado podemos
afirmar que el constituyente considera la libertad sexual como un derecho
que debe protegerse.
Por otro lado, la Corte Constitucional, en razón del texto del artículo 42 de
la Constitución, no ha reconocido a las parejas homosexuales, los mismos
efectos jurídicos que el legislador ha otorgado a la unión marital de hecho.
Así mismo, la Corte no considera que exista un trato discriminatorio hacia
las parejas homosexuales al no reconocerles los mismos efectos jurídicos
que a la unión marital de hecho, ya que, sencillamente, estos dos tipos de
uniones no se encuentran en un mismo plano de igualdad.
8. Respeto de la unión marital de hecho y la sustitución pensional
encontramos que en este tema en particular la Corte ha mantenido una
línea de decisión uniforme. Han sido el criterio material de convivencia y la
igualdad entre cónyuge y compañera permanente los fundamentos
defendidos por la Corporación en sus providencias. La primacía del artículo
42 de nuestra Constitución ha sido evidente a través de esta línea con la
cual se han dejado sin piso legal normas especiales discriminatorias de las
uniones naturalmente constituidas. En síntesis ha dejado la Corte a un lado
en relación con el tema pensional, la rivalidad que surge en esta materia
entre cónyuge y compañera permanente, para centrar su atención en el
criterio material de apoyo afectivo sobre el puramente formal que las
constituyó.
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