Ermita de Nuestra Señora del Pilar de Andorra

Anuncio
ERMITA DE NUESTRA SEÑORADEL PILAR
DE ANDORRA
1.
ESTADO DE LA CUESTION
La bibliografía sobre la Ermita de Nuestra Señora del Pilar, de And
rra, es mínima y solamente han dado de ella referencia algunos esci
tores actuales, animados de un deseo exaltador de lo local más bii
que por un interés histórico o artístico.
Por ser exponente de un arte popular aislado, y no enraizado en ui
corriente clara y poderosa de importancia histórico-artística, se ha1
completamente silenciada en todas las obras generales más conocid
antes del ocaso del siglo XIX. Este silencio en torno a ella no pue<
explicarse más que por la falta de estudios monográficos y -esto,
razón capital- por su mismo emplazamiento geográfico, fuera de 1
caminos más transitados del Bajo Aragón.
Así, el cosmógrafo portugués Joao Baptista Labaña l viajó por
reino de Aragón durante el bienio 1610-161 1, pero no estuvo en And
rra, pasando directamente de Alcorisa a Alloza.
Tampoco se menciona en las obras de Flórez 2, Ponz 3, Zaragoza
1. LABAR-i.J u a n B a u t i s t a , Itiner'fl,rio del Hei,tlo d e ,Irci,górL. Excma. Di'p. Prov.
Zaragoza. I m p r e u t a Hospicio Provi~icial. lS!)r>.
2. F L ~ R E Z
Enrique,
,
E s p n í r a G a g r n ~ l r i . T e a t r o geogr5fico-histórico de l a Iglesia
Es~paiia. Origeii. divisiones y terminos de toclns s u s l'roriucias ..., coii v a r i a s disertacion
críticas. Fortaiiet, 1747 a 1918. Ha?. iiu índice cle l a obra por Aiigel G o a z Á ~ ~PALEXC
z
U . Poivz, Antoiiio, V i a g e s d e iCspniTcr. eii q u e se d a n o t i c i a d e l a s cosas m á s a p :
c i a d n s y clignns d e saberse q u e Iiuy e r ~ elbo. Toilio XV. pp. 210 y 211, nu. 62 y f
Madrid. Viuda de I b a r r a , 1776-1794.
Javier Cañada Sauras
76
La nave lateral derecha
Fácilmente puede comprenderse por el dibujo de la planta (V. Apéndice) el derrumbamiento del muro de la epístola de la nave central de
la Ermita para abrir y levantar la nave del lado derecho.
Esta nave tiene dos capillas, separadas por dos gruesos arcos. Las
dos son de planta sensiblemente cuadrada.
La primera, "A" en la planta, tiene una bóveda de crrrcería sexpartita, de nervios que se unen en la clave central. En su muro derecho
está iluminada por un óculo. Esta capilla está reforzada al exterior por
dos gruesos contrafuertes, que recogen el empuje de la bóveda, además
de resolver la pendiente del terreno, bastante pronunciada aquí.
La segunda, "B", es también de crrrcería, pero únicamente de dos
nervios, que se unen y entrecnrzan en la clave central. Recibe la luz
esta capilla por una saetera, situada en su tramo derecho. Tiene rrn
grueso contrafuerte exterior para equilibrar la inclinación del terreno.
Esta nave tiene también su banco corrido, "S" en la planta, que he
dejado dibujado, al no tener que sostener -como en el tramo izquierdo
de la nave central- altares laterales.
La capilla lateral izquierda
En el dibujo de la planta lleva el número 3. Tiene bóveda de crucería sencilla, de dos nervios entrecruzados en la clave central. N o posee
banco corrido. Es de planta cuadrada.
111. DESCRIPCION TOPOCRAFICA DE LA ERMITA
En el hastial de los pies se abre la portada occidental, única que da
acceso a la nave central y, por tanto, a la Ermita.
La puerta es de gran sobriedad. Todo en ella es masa arquitectónica, con pocos detalles ornamentales, qrre aun así le dan cierta
gracia. Se apoya sobre dos finos baquetones, abiertos en el mismo muro,
que soportan las dos impostas de cada lado, sobre las que se forman
las arquivoltas de medio punto de la portada. Son cuatro los arcos en
degradación, muy moldurados con entrantes y salientes. Entre los dos
primeros y los dos últimos existe una notable separación a base de
E r m i t a de Nuestra Selñora del Pilar, de Andorra
dovelas lisas de buenas proporciones y bien labradas. Entre las
meras arcuaciones, hay cuatro arquillos enteros y dos medio c
dos, de traza muy cuidada, que sería la única decoración de
lo demás- severa portada de la Ermita. Esta decoración de
es la tan extendida por todo el levante español, desde Cataluña
vieja de Lérida, Agramunt, Cubells ...) por Aragón (monas
Rueda, en Escatrón) hasta Valencia (puerta Palau de la catedral)
más cercanos a Andorra aparecen estos motivos ornamentale!
portadas es en la torre del homenaje del castillo calatravo de
aunque interpretados en distinta forma.
Sobre la puerta de entrada puede verse un gran óculo que
el coro de la iglesia, y del que no se conserva ningún lóbulo, 1
sería de la misma traza que la del óculo de la capilla "A" (V.
de la Eave lateral derecha de la Ermita.
Pasando al interior, hemos de hacer notar en la nave ce
altares o inicios de capillas laterales "a", "bu, "c", "d", abiert
mismo muro y cerradas por un arco apuntado. Son de poco fonc
separadas por gruesos pilares de base cuadrada y apoyadas r
tamente en el suelo, sino en un banco corrido que recorre 1
parte baja del muro. Estas capillas tendrían su correspondenc
lado derecho de la nave, que hubo que destruir para erigir la
(V. planta) de la Ermita.
La cubierta de la nave central es de cinco tramos de bó
crucería (fig. 4), de dos nervios entrecruzados en clave cer
sostienen potentes arcos fajones, que no apoyan directamente en
que lo hacen a media altura del muro, sobre los pilares que di1
capillas latelares. Todos los nervios de las bóvedas de crucería dc
central nacen también a media altura del muro, en el ángulo
por el arco apuntando de las capillas laterales y los mismos pi
apoyan sobre unas ménsulas muy simples, con decoración vegei
propia flora local: parecen ser, por su forma, hojas de col o pj
misma decoración en las ménsulas se encuentra en la iglesia de
pueblo muy cercano a Andorra.
Se advierte el ábside cuadrado, orientado hacia el sudeste, :
el exterior de las capillas de la nave lateral derecha de la Errn
eliminar la pendiente del terreno y aguantar el empuje de su
de crucería y su cubierta de piedra, se le adosaron esos tres
7S
E r m i t a d e N u e s t r a Señora del P i l a r , d e A n d o r r a
Javier Cañada Sauras
La Ermita no posee torre alguna, pero sí parece un coinienzo de e
la capilla 3 (V. planta) de 13 parte lateral izquierda del hastial. Es
planta cuadrada y está rodeada por gruesos muros. Es posible que,
carecer de los suficientes medios económicos para elevarla, la dejar
como está actualmente, añadiéndose únicamente la bóveda de cruce
de dos nervios y la clave central.
fuertes, los dos primeros de buena traza, con tres pisos bien diferenciados y orientados el uno en contra del otro, mientras el tercero es
de peor factura y tiene la misma orientación que el segundo. La luz
entra en la nave por un óculo que corresponde a la primera capilla,
con trilóbulos de fina tracería gótica y una saetera, que da al interior
de la segunda capilla, rrn tanto burda y muy simple, tapiada actualmente.
Al derrumbar el muro del lado de la epístola de la nave central (no
obstante, algunos pilares, como se ha precisado antes, quedan rebrrtidos
en el mismo muro) se abrieron dos
arcadas de entrada a las dos
capillas de la nueva nave formada, aguantadas ambas por un grueso
muro central, resto de la primitiva fábrica. La primera tiene su otro
punto de apoyo y arranque en el mismo muro trasero, pero la otra
lo tiene cerca de la cabecera del altar, en una serie de pilares muy
esbeltos, fasciculados, muy moldurados con entrantes
salientes, y de
los que salen también los nervios de la bóveda de la primera capilla "A"
(V. los detalles "A" y "Bu de la planta). La decoración de los capiteles está también hecha a base del mismo motivo vegetal local que
las mfnsulas de los nervios de la nave central, aunque aquéllos son
más finos y cuidados. Estos pilares tienen srr correspondencia en los
demás lados del crraclrado de la capilla, como puede verse en los cortes
"A" y "B" de la planta, que denotan claramente su organización interna
y su presentación al exterior. Recuerdan por su factura los de la portada
de Murillo de Gállego (Huesca), de muy buen estilo también 13.
En el punto "H" (V. planta), como apoyo de un nervio de la bóveda
de crucería de la segunda capilla, se encuentra una inénsula (fig. 3)
formada por la unión de dos cabezas, la única representación humana
de toda la Ermita. La de la izquierda se htilla rrn tanto mutilada, pero
la de la derecha se conserva intacta, destacmdo lo cuidado de su cabellera, la delicadeza del rostro y la ingenuidad y viveza que denota su
mirada, al no estar bien realizadas las cuencas de sus ojos ... Es la única
decoración animada que se permitió en toda la Ermita, decoración que.
si por una parte es mínima y reducida a las ménsulas, ócirlos y columnas
interiores, por contra, es de una buena mano, caracterizada por su sencillez y buen gusto. Así puede comprobarse (foto 1) también en los
canecilios que rodean la cornisa de la nave central, todos ellos de forma
cuadrada, sin ninguna ornamentación.
1::. A\1313Ai> Y Ríos, Francisco, Cotúlogo iMonr~rrici~to1
111, Zur(Ig0:fl.
C'. S. 1. C. I n s t i t u t o
Diego Velúzquez. 2 vols.: uiio de t e s t o y otro de lúininas. ht,adriil, 1957. Sobre Murillo
(le Gbllego, pp. 586-591.
IV.
LA DATACION DE LA ERMITA
La construcción de la Ermita hasta quedar en el estado actual p:
por diversas etapas sucesivas (V. Apéndice núm. 2, Cro~iología de
Ernzita), que, para su mejor comprensión, hemos concretado en cir
apartados.
La primitiva se debió de erigir a finales del siglo XII, según ind
Vázqr~ez Lacasa lo. En el dibujo de la planta queda señalada en ro
Sería románica y tendría forma rectangular, ábside criadrado y crrbie
de madera.
.
La primera fábrica se quemó -de ello, nos informa el P. Traval l4
en el siglo XIV, y debió de ser en su primera mitad. Después comc
zaría su reconstrr~cción,que se efectuaría a mediados del mismo siglo XI
De entonces datan, pues, sus cuatro arcos fajones aprrntados, sus cual
tramos de bóveda de crucería y la apertura de sus capillas laterales en
los contrafuertes. Todo ello lo prueban las explicaciones de los escuc
de las claves, debidas a Castillo Genzor, a quien le expreso mi ag
decimiento por ello desde estas líneas. La primera de ellas es de te1
geométrico, con un interés meramente estético. Las tres restantes son
tres arzobispos de la mitra zaragozana; sucesivamente, don Pedro Lóf
de Luna, primer Arzobispo de Zaragoza, decimocuarto señor tempo
de Andorra, regidor de la diócesis desde 1314 a 1345, y cuyas arn
son: escudo de plata con creciente escaqueado de sable y oro y f ;
en la punta, de lo mismo; don Pedro Aznar de Rada, segundo arzobis
decimoquinto señor temporal de Andorra, de 1345 a 1347, con
siguientes armas: escudo de oro, con una cruz flordelisada de gul
y don Pedro Fernánclez de Luna, que tiene como armas un escudo
--
14.
TR.LVAL
m K ~ S B T . Maiiuel, pFod%gios errcoFisticos, 11. 217.
80
Javiesr Cañada S a u r a s
gules, con creciente de plata y faja del mismo metal en la punta: fue
el cuarto arzobispo de la diócesis y, como tal, decimoséptimo señor
temporal de Andorra, desde 1352 a 1382. Tomando como base estas
fechas, la reconstrucción de la Ermita después del incendio se comenzaría en los últimos años del primado arzobispo don Pedro López de
Luna (hacia 1345) y se terminaría en los primeros años del correspondiente al arzobispo don Pedro Fernández de Luna (hacia 1352).
Así, este último pondría en las claves de las bóvedas, aparte de su propio
blasón, los de los dos arzobispos anteriores, que contribuyeron a la restauración de la Ermita.
En tercer lugar hemos de examinar los anejos de la mitad del siglo XV:
la primera capilla de la nave lateral derecha "A" y la capilla -en un
principio dispuesta para torre, según puede deducirse del grosor de los
muros de ésta respecto de los de la Ermita, y que no llegó a construirsesituada al lado izquierdo del hastial. Son obra del octavo arzobispo de
Zaragoza y vigesimoprimer señor temporal de Andorra, don Dalmau de
Mur y Cervellón, quien rigió la diócesis desde 1431 a 1456, y que dejó
su escudo de gules, con muro de oro superado de cinco almenas de lo
mismo (fig. 5) en !as dos susodichas capillas.
El coro y el hastial pertenecen al último periodo del siglo XV, por
manifestarlo claramente el blasón de la clave existente: es de don
Juan 1 de Aragón (V. Apéndice núm. 3, Genealogía de los Aragóiz),
noveno arzobispo de Zaragoza, vigesimosegundo señor de Andorra, que
era hijo natural de Juan 11 de Aragón y rigió la diócesis descle 1460
a 1475. Sus armas: fue el primero que las cuarteló con los blasones
combinados de Aragón en primero y cuarto, Castilla en segundo y León
en tercero. Entre esas clos fechas antedichas se llevarían a cabo en la
Ermita las citadas obras como culminación cle las dos capillas anteriores.
La última transformación tuvo lugar durante el primado de don
Alonso de Aragón, clécimo arzobispo de la diócesis, vigesimotercer señor
de Andorra, hijo natural de Fernando el Católico y sobrino carnal del
prelado anterior, don Juan. Doña Ana de Gurrea, señora de Argavieso,
le dio, entre otros, dos hijos, arzobispos también posteriormente de la
mitra zaragozana: don Juan 11 de Aragón (1520-1530) y don Hernando
de Aragón (1539-1575). Además fue padre de doña Juana de Aragón
y Gurrea, duquesa de Gandía, madre de San Francisco de Borja. La
última reforma, pues, en la Ermita se hizo entonces, y así parece demostrarlo el mal conservado escudo de la capilla segunda, "Bu en la planta,
Javier Cañada Sauras
82
E r m i t a de Nuestra Señora del Pilar, de Andorra
riores y son de notar su bóveda de crucería de seis nervios y los finos
pilares que los sostienen.
Fácil, en segundo lugar, por la simplicidad de su co~~strucción,
tan
usada entonces en el nordeste de España. La Ermita de Andorra -villa,
como es sabido, perteneciente al Bajo Aragón turolense, colindante con
la provincia de Tarragona- es de filiación arquitectónica catalana. Para
comprobarlo basta fijarse en su planta. Se ha visto en el apartado 11 que
la iglesia es de nave única con capillas laterales entre los contrafuertes.
Este es un tipo de planta de iglesia gótica catalana muy corriente. Su
origen radica en las capillas de las Ordenes de Predicadores. Este tipo
es tan frecuente que en el antiguo reino de Aragón que Laveclan l 6 y
Torres Balbás l7 lo agrupan bajo el epígrafe de "iglesias de nave única".
Por su parte, Lampérez l8 las estudia como "iglesias sin girola, de una
nave, sin nave de crucero y con ábside". "Es -dice textualmente- la
prosecución, a través de las evoluciones de los estilos, de !a planta románica de igual tipo. A él pertenecen todas las iglesias modestas, rurales
o hechas con pocos medios. El modelo, en su forma típica, se compone
de una nave seguida, dividida en cierto número de tramos rectangulares,
con contrafuertes al exterior y un ábside de poligonal. Así son innumerables iglesias gallegas (S. Martín de Noya, La Coruña), castellanas (la
cartuja de Burgos), catalanas (Nuestra Señora del Pino, en Barcelona),
valencianas (S. Martín, de Valencia) y navarras (Santa María la Real,
de Olite). En las catalanas, el espacio entre los contrafuertes se aprovecha para capilla". Las modificaciones de la planta de la Ermita de Andorra respecto del tipo primario de esa corriente artística es precisamente
lo que le individualiza y le confiere su carácter popular y local.
Por otro lado, la Ermita de Andorra está cubierta con bóveda de
crucería: pertenece a la misma sobriedad y sequedad de la arquitectura
catalana, donde muy raras veces se da la bóveda estrellada, por ejemplo.
La unión de los arcos fajones apuntados con las b6vedas de crucería
es muy frecuente en la zona del Bajo Aragón; así son las iglesias parroquiales de Mazaleón, Cañada de Verich y de Molinos, ésta la más
cercana a Andorra.
16. LAVEDAN,
Pierre, L'arohitectare gothique r e l i g i m s e e n Cataloigne, Valence et
Baleares. París. Henri Laurens, 1935. 256 pp., .54 Iáms., 112 dibujos. Cf. PP. 5, 6: 60 y 62.
17. TORRESBALBÁS, Leopoldo, Naves cub6ertas con avmadura d e madera sobre arcos
perpiaríos a partir del siglo X I I I . Archivo Español de Arte. C. S. 1. C. Instituto Diego
Velázquee.
18.
3
vols.
Pp. 19 a 43, n. 129. Madrid, 1960.
LAMPBRBZ Y R o M m A , Vi,cente, Historia d e la Arquitectura
2 . a ed. Espasa Calpe, S. A. Madrid, 1030. Cf. p. 612 del
Cristiana Espnáola.
51.
vol.
En cuanto a otros detalles aislados, ya es más difícil su catalogaci6
las ménsulas con decoración de tipo de flora local iguales a las existeni
en Molenos, los abundantes ejemplos dispersos de los óculos gótic
y los arquillos semicirculares de la portada, tan repetidos en las iglesi
catalanas.. .
Entre las más frecuentes "marcas de cantero" que se pueden enco
trar en los muros de la Ermita, consignemos los siguientes:
Todo ello, unido a una ornamentación mínima, severa, influida p
las directrices artísticas emitidas por la Orden del Cister, nos afian*
más en la filiación y conexión de la Ermita andorrana respecto al ár
artística catalana.
Descargar