EL CONDE LUCANOR:

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EL
CONDE LUCANOR:
COMPOSICION
Y SIGNIFICADO
El Conde Lucanor
consta de una colección de ejemplos, de tres
de sentencias y de u n tratado doctrinal que sirve para terminar la
obra. E l tenue marco que contiene ejemplos, sentencias y doctrina
- e l de las preguntas de u n príncipe a su c o n s e j e r o - es ya conocido: l o usa el Calila e Digna, por ejemplo. E l l i b r o , pues, se divide
en tres partes K Se diferencia cada una por el d i s t i n t o m é t o d o con
que la materia didáctica se trata. Es decir, la parte primera utiliza
ejemplos; la segunda, sentencias; la tercera, u n corpus teórico organizado. Se crea de ese m o d o u n m o v i m i e n t o ascendente gracias
i E l Conde Lucanor
consta de cinco libros: I , ejemplos; I I , I I I y I V , sentencias; V , tratado doctrinal. D o n J u a n M a n u e l l l a m a a esos cinco libros,
indistintamente, libros o partes. N o hay duda, sin embargo, de que ve su obra
d i v i d i d a e n tres partes. D i c e así, por boca de Patronio, a l comienzo del quinto
libro: " D í g o v o s que n o n q u i e r o fablar ya e n este libro de enxiemplos, n i n
de proverbios, mas fablar he u n poco en otra cosa que es m u y m á s aprovechosa" (p. 2 8 4 ) . E n esta cita, como en todas las que haremos a lo largo de
nuestro a r t í c u l o , seguimos l a excelente e d i c i ó n de J o s é M a n u e l B l e c u a " (Madrid, 1971). E n adelante indicaremos j u n t o a la cita, entre p a r é n t e s i s , el
n ú m e r o de la p á g i n a . Quisiera recordar ahora l a importante obra de D A N I E L
D E V O T O , Introducción
al estudio de Don Juan Manuel
y en particular
de "El
Conde
Lucanor".
Una bibliografía,
M a d r i d , 1972. E n ella se e n c o n t r a r á n ,
a d e m á s de los datos b i b l i o g r á f i c o s , ú t i l e s afirmaciones y comentarios, todo lo
cual la hace imprescindible para estudiar a d o n J u a n M a n u e l . P u e d e n a ñ a dirse a su b i b l i o g r a f í a , entre los estudios aparecidos d e s p u é s de su p u b l i c a c i ó n ,
los (|ue a c o n t i n u a c i ó n enumeramos: I . M A C P H E R S O N , " A m o r a n d D o n J u a n
M a n u e l " , HR, 39 (1971), 167-182; R . P. K I N K A D E , " S a n c h o I V : puente literario entre Alfonso el Sabio y J u a n M a n u e l " , PMLA,
87 (1972), 1039-1049; R .
M E N É N D E Z P I D A L , " D e Alfonso a los dos Juanes. Auge y c u l m i n a c i ó n del didactismo (1252-1370)", HRL,
63-83; R . B . T A T E , " D o n J u a n M a n u e l and his
sources: E j e m p l o s 48 28 1" ibid
pp 549-501- I M A C P Í I F R S O N
" D o n Tuan
M a n u e l : the literary process", SPh 70 0 9 7 3 ) ' 1-18I I . G . STL'RM "Author
and authority i n El Conde Lucanor",
Hf, 52 (1974), 1-9; R E I N A L D O A Y E R B E
C H A U X , El Conde
Lucanor.
Materia
tradicional
y originalidad
creadora, Madrid, 1975. V é a s e t a m b i é n lo que dicen F R A N C I S C O R I C O en El pequeño
mundo
del
hombre, M a d r i d , 1970, y A . D . D E Y E R M O N D e n A Literary
History
of
Spain:
The Middle
Ages fl] L o n d o n - N e w Y o r k , 1971.
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JOAQUÍN
G I M E N O CASALDUERO
NRFH, X X I V
a la intensificación de los elementos doctrinales: p r i m e r o al suprim i r l o narrativo, después al presentar una doctrina que por su
objeto es m á s importante que lo anterior y sin c o m p a r a c i ó n m á s
elevada. Este m o v i m i e n t o que da forma al c o n j u n t o se a c e n t ú a
mediante otros interiores que caracterizan a las partes segunda y
tercera. De ahí que se divida en tres libros la segunda, y que en
cada u n o de los libros aumente la oscuridad de la exposición acentuando la elevación de la materia. A d e m á s al i r disminuyendo en
cada l i b r o el n ú m e r o de sentencias -100-50-30-, el m o v i m i e n t o ,
a p u n t á n d o s e , se eleva. La parte tercera se divide, de forma parecida,
en tres núcleos; sus argumentos nos conducen, de una manera escalonada, desde el comienzo, en donde el problema se plantea,
hasta el final, en donde el problema se resuelve.
Así, pues, al enlazarse los movimientos - e l exterior y los inter i o r e s - pasamos gradualmente de l o n a r r a t i v o a lo doctrinal, de lo
claro a lo oscuro, de los negocios de esta vida a los negocios celestiales, del suelo al cielo, como siempre sucede en el gótico:
Parte I I I
Parte I I
Parte I
núcleo 3
núcleo 2
núcleo 1
30 sentencias
50 sentencias
100 sentencias
cincuenta ejemplos
PARTE I
L a parte primera, que constituye u n todo, se divide en cincuenta n ú c l e o s (cincuenta ejemplos) 2 que n o ascienden, sino que crean,
al continuarse horizontalmente, una amplia plataforma sobre la
cual don Juan M a n u e l construye el andamiaje de su l i b r o . Los
cincuenta núcleos se integran gracias a u n marco doble: por u n
lado las preguntas del conde y las respuestas de su consejero; por
otro, la repetida afirmación del Infante, tras cada uno de los núcleos, de que le ha satisfecho el ejemplo y de que ha decidido i n c l u i r l o en*la obra.
Los cincuenta núcleos, porque se organizan en torno a las preguntas que hace u n gran señor a su filósofo, tienen que ver con los
problemas de los grandes; sin embargo, la enseñanza, al depojarse
de l o particular y de l o anecdótico, sirve, como el p r ó l o g o prometía,
a todos los h o m b r e s 3 . Para eso precisamente se introduce d o n
2 C i n c u e n t a , s e g ú n don J u a n M a n u e l , cincuenta o cincuenta y uno s e g ú n
manuscritos conservados.
3 " S e r í a maravilla si de q u a l q u i e r cosa que acaezca a qualquier omne, n o n
fallare en este libro su semejanca que a c a e s d ó a otro" (p. 4 7 ) .
los
NRFH, X X I V
E L "CONDE L U C A N O R " : COMPOSICIÓN Y SIGNIFICADO
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J u a n M a n u e l en la obra: al final de cada m o m e n t o da u n valor
universal al caso que se ha ejemplarizado, condensando en unos
versos la esencia de la enseñanza 4 .
De forma semejante, los límites de las preguntas, de los ejemplos y de las moralejas son sumamente amplios. Es decir, de acuerdo con l o que se afirma en el prólogo, d o n Juan M a n u e l escribe
su l i b r o para guiar la conducta de los hombres de manera que sea
provechosa a sus honras, a sus haciendas, a sus estados y por ú l t i m o
a sus a l m a s 5 . L a parte primera, sin embargo, insiste en la honra,
en la hacienda y en el estado. L o cual n o i m p l i c a n i que se olvide
la salvación del alma n i que no sea ésta, en cuanto meta final, l o
dominante. Esto es así porque, por lo general, honras, haciendas
y estados no se oponen en el Conde Lucanor
a la salvación del
alma. R e c u é r d e s e que es posible explicar la actitud del Infante
dentro de las corrientes religiosas de la Edad Media. Es verdad
que a m e n u d o en la Edad Media los bienes mundanales se oponen
a la salvación del alma, y que entonces se les rechaza; es verdad
t a m b i é n que se insiste en su poco valor, y que por su poco valor
se les desprecia. Pero es verdad igualmente que esos bienes del
m u n d o - n o considerados en sí mismos, sino en l o que con ellos
puede l o g r a r s e - reciben en la Edad M e d i a una importancia extrao r d i n a r i a : su valor entonces se magnifica, porque, en vez de como
oposición, se les ve como instrumentos con los que la salvación
puede conseguirse. De esta manera es como en d o n Juan M a n u e l
tienen sentido; pero además en d o n J u a n M a n u e l los bienes del
m u n d o sirven de apoyo a una doctrina: a la que asegura que el
hombre puede salvarse en su estado y de acuerdo con su estado.
Estado ahora significa j e r a r q u í a social, porque para el Infante, como
para el gótico, la sociedad humana se organiza como copia de la
celeste. Es decir, en forma de p i r á m i d e j e r á r q u i c a ; p i r á m i d e que
u n i e n d o entre sí todos los grupos lleva, gracias a sus diversos escalones, desde el pueblo, que es la base, hasta Dios, que es la cima e .
De ahí, pues, que sea necesario cada escalón y cada grupo. Cree
el Infante que si u n o de los escalones se d e r r u m b a r a se derrumba4 Versos en los que, como dice A L B E R T O V Á R V A R O e n u n i n t e r e s a n t í s i m o
a r t í c u l o , " d o n J u a n M a n u e l h a c o n c é n t r a l o i l sueco del racconto" ( " L a cor¬
nice del Conde Lucanor",
Studi di letteratura
spagnuola, R o m a , 1 9 6 4 , p. 1 9 1 ) .
s " E s t e libro fizo d o n I o h a n , fijo del m u y noble infante d o n M a n u e l , deseando que los omnes fiziessen en este m u n d o tales obras que les fuessen aprovechosas de las onras et de las faziendas et de sus estados, et fuessen m á s allegados a la carrera porque pudiessen salvar las almas" (p. 4 7 ) .
a L U C I A N A D E S T E F A N O ha estudiado todo ello en su a r t í c u l o " L a sociedad
estamental e n las obras de D o n J u a n M a n u e l " , NRFH,
1 6 ( 1 9 6 2 ) , 329-354.
V é a s e t a m b i é n la interesante r e s e ñ a que sobre este a r t í c u l o hace J . A . M A R A V A L L ,
" L a sociedad estamental castellana y l a obra de D o n J u a n M a n u e l " , CuH,
201
(1966),
751-768.
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JOAQUÍN
GIMENO
CASALDUERO
NRFH, XXIV
ría con él toda la estructura, que si los distintos grupos se fundieran
el m u n d o terminaría: porque, incluso cuando se trata de seguir el
mejor de los caminos, si todos l o siguieran, "sería desfazimiento
del m u n d o " (p. 303). Y porque son necesarios todos los estados y
todos los caminos, precisamente para que lo sean, deben facilitar
todos la salvación del alma. De ahí que insista d o n Juan M a n u e l
a l o largo de su obra en que cada hombre puede salvarse d e n t r o
de su estado.
Por eso, en f i n , la i m p o r t a n c i a que tiene para d o n Juan M a n u e l
el que la j e r a r q u í a social se mantenga, el que cada h o m b r e cont i n ú e e n . s u estado, el que cada u n o conserve con su estado su
honra y su hacienda. Ese estado, esa honra y esa hacienda, en defin i t i v a , son los instrumentos que p e r m i t e n cooperar con el conjunto, son los mejores medios que para salvarse tiene el i n d i v i d u o .
Forma y sentido, pues, se compenetran. Es decir, esa arquitectura de la obra, esa g r a d a c i ó n p i r a m i d a l en que se distribuyen las
distintas partes y los distintos libros, refleja la forma j e r á r q u i c a de
la sociedad que don Juan M a n u e l defiende y aconseja.
PARTE I I
Las tres colecciones de sentencias que constituyen los libros segundo, tercero y cuarto muestran la v o l u n t a d de forma que mueve
al Infante e indican, en palabras de M a r í a Rosa L i d a de M a l k i e l ,
"una consciente avidez de e x p e r i m e n t a c i ó n estilística nada c o m ú n
en la literatura medieval castellana" 7 . D o n Juan M a n u e l , en busca
de una d e p u r a c i ó n que aligerara elementos y materiales, decide
s u p r i m i r toda la parte narrativa, y dejar sólo la moraleja, la sentencia, l o que equivale al verso de la parte precedente. Por eso
antes, en la parte p r i m e r a , h a b í a equiparado sentencia y verso:
" E n t e n d i e n d o d o n Iohan que estos exiemplos eran m u y buenos,
fizólos escribir en este l i b r o , et fizo estos viessos en que se pone la
sentencia de los exiemplos" (p, 6 1 ) . Es decir, verso y sentencia
son para don Juan l o mismo: condensación de la enseñanza que se
presenta en la materia narrativa. Son a d e m á s por eso intercambiables; y en el ejemplo cuarto d o n Juan los intercambia: "Quando
don Iohan falló este e n x i e m p l o , tóvolo por bueno et n o n quiso
fazer viessos de nuebo, sinon que puso y una palabra que dizen
las viejas en Castiella. Et l a palabra dize así: «Quien bien se siede
non se H e v e » " (p. 7 7 ) .
" i " T r e s notas sobre d o n J u a n M a n u e l " , RPh, 4 (1950-1951), p. 183. Este
a r t í c u l o , como t a m b i é n la parte que dedica M A R Í A R O S A L I D A a d o n J u a n
M a n u e l en su Idea de la fama en la Edad Media castellana
(México-Buenos
Aires, 1952), es imprescindible para acercarse a la obra del Infante.
NRFH, X X I V
E L "CONDE L U C A N O R " : COMPOSICIÓN Y SIGNIFICADO
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T e n i e n d o en cuenta este presupuesto es posible establecer la
relación entre las dos primeras partes, ver l o que sus respectivas
formas significan: Parte I = ejemplos + sentencias; Parte I I = sentencias. L o que sucede es que la segunda parte suprime los ejemplos - l a extensa materia n a r r a t i v a - , y deja sólo la sentencia que
quintaesenciaba su enseñanza. L a parte segunda, pues, supone respecto a l a p r i m e r a una fuerte condensación y u n extraordinario
aligeramiento de materiales. Así se explica el m o v i m i e n t o que entonces se produce y que transciende toda la segunda parte convirtiéndola en u n ascenso progresivo; m o v i m i e n t o que determina por
igual la cantidad y la densidad de la materia, ligando cantidad y
densidad mediante una relación inversamente proporcionada. E n
efecto, cada u n o de los núcleos q u e constituyen l a parte (libros I I ,
I I I y I V ) significa una d i s m i n u c i ó n cuantitativa (cien, cincuenta
y treinta sentencias) y u n aumento en oscuridad, en sutileza. E l
mismo d o n J u a n M a n u e l , p o r boca de Patronio, se encarga de
señalar esta intensificación ascendente. Dice así al empezar el tercer l i b r o : " D e s p u é s que el o t r o l i b r o fue acabado . . . comencé a
fablar en este l i b r o m á s avreviado et m á s oscuro" (p. 2 7 3 ) . A ñ a d e
al p r i n c i p i o del cuarto: " E n l a p r i m e r a parte deste l i b r o . . . ha
cinquenta enxiemplos que son m u y llanos et m u y declarados- e t . . .
en la segunda parte ha cient proverbios et algunos fueron ya quanto
oscuros et los más, assaz declarados; et en esta tercera parte puse
cjnquenta proverbios, et son m á s oscuros que los primeros cinquenta enxiemplos, n i n los cjent proverbios" (p. 2 7 9 ) . A f i r m a al comenzar el q u i n t o l i b r o : " O v e de poner en estos postremeros treynta
proverbios algunos tan oscuramente que será m a r a b i l l a si bien lo[s]
pudierdes entender, si yo o alguno de aquellos a q u i lo[s] y o mostré
n o n vos lo[s] declarare" (p. 2 8 4 ) .
De a h í , pues, que el empleo de la oscuridad como elemento
literario, rebasando el p r o p ó s i t o estilístico 8 , sirva de manera especial e intencionada a unas pretensiones formales definidas: al deseo
de conseguir mediante u n oscurecimiento progresivo u n a determinada arquitectura. Es verdad, con todo - y como antes s e ñ a l a m o s que el empleo de la oscuridad obedece t a m b i é n a unas razones estilísticas », puesto que se usa, como dice el Infante al comenzar el
8 L a oscuridad como norma de estilo no es privativa d e l Infante, sino m á s
b i e n u n a c a r a c t e r í s t i c a de é p o c a , determinada p o r diversas tradiciones medievales. R e c u é r d e s e e l "trobar clus", por ejemplo, c o n e l que varias veces se h a
relacionado l a t é c n i c a de d o n J u a n M a n u e l ; r e c u é r d e s e t a m b i é n e l "ornatus
difficilis" de las r e t ó r i c a s de la E d a d M e d i a .
a D o n J u a n M a n u e l utiliza t a m b i é n l a oscuridad con u n p r o p ó s i t o encubridor; es decir, para ocultar a grupos iletrados materias que considera peligrosas, d e j á n d o l a s e n cambio abiertas a los individuos m á s sutiles q u e pueden,
s e g ú n el, aprovecharlas. E s o es lo q u e sucede a l comienzo d e l Libro
de los
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CASALDUERO
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segundo l i b r o , para ennoblecer la obra elevándola al nivel de sus
m á s sabios lectores:
Después que yo . . . ove acabado este libro del conde Lucanor
et de Patronio que fabla de enxiemplos . . . fizlo en la manera
que entendí que sería más ligero de entender. Et esto fiz porque
yo non so muy letrado et queriendo que non dexassen de sse aprovechar dél los que non fuessen muy letrados, assí commo yo, por
mengua de l o seer, fiz las razones et enxiemplos que en el libro se
contienen assaz llanas et declaradas.
Et porque don Jayme, señor de Xérica, que es uno de los
omnes . . . que yo más amo . . . me dixo que querría que los mis
libros fablassen más oscuro, et me rogó que si algund libro feziesse,
que non fuesse tan declarado. Et so cierto que esto me dixo porque
él es tan sotil et tan de buen entendimiento, et tiene por mengua
de sabiduría fablar en las cosas muy llana et declarademente . . .
Et agora que yo só tenudo de complir . . . su voluntad, fablaré
. . . en las cosas que yo entiendo que los omnes se pueden aprovechar part salvamiento de las almas et aprovechamiento de sus
cuerpos et mantenimiento de sus ornas et de sus estados . . . Et
porque estas cosas de que yo cuydo fablar non son en sí muy sotiles,
diré yo, con la merced de Dios, lo que dixiere por palabras que los
que fueran de tan buen entendimiento commo don Jayme, que las
entiendan muy bien (pp. 263-264).
Obsérvese, sin embargo, que aun entonces el propósito estruct u r a l predomina, puesto que" en ú l t i m o t é r m i n o la oscuridad del
estilo se supedita a la arquitectura y la sirve. Es decir, al pasar de
la primera a la segunda parte no sólo se aligeran los materiales, sino
que además los lectores se sutilizan. E n efecto, la alusión a d o n
Jaime de J é r i c a - q u e no sirve, claro está, para justificar los camb i o s - , presenta, al enfrentar al lector n o " m u y letrado" con el m u y
" s o t i l " d o n Jaime, dos grupos de lectores: "Los . . . n o n . . . m u y letrados, assí commo y o " , a quienes se dedica la primera parte, y
los "de tan buen e n t e n d i m i e n t o commo don Jayme", a quienes se
dirige la segunda. Esos dos tipos de lectores, j u n t a m e n t e con el
paso de una parte a otra, ayudan a realizar la condensación a la
estados: "Estas cosas en que los que n o n pudiesen entender p o d r í a n tomar
alguna dubda por mengua de los sus entendimientos, estas tales cosas q u i é r e l a s
yo poner por letras tan escuras, que los que n o n fueren m u y sotiles n o n las
puedan entender; et cuando viniere alguno que haya entendimiento para lo
leer, so cierto que h a b r á entendimiento para lo entender, et placerle-ha pollo que f a l l a r á escripto, et aprovecharse-ha d e l l o " (en Escritores en prosa anteriores al siglo xv, ed. P. de Gayangos, M a d r i d , 1860, p. 346) . N o creemos que
suceda lo mismo, sin embargo, e n el Conde Lucanor,
n i siquiera cuando escribe
aquellas conocidas frases en las que advierte que, para no escandalizar a sus
lectores, no va a explicar " d e c l a r a d a m e n t e " c ó m o se engendra a l hombre.
V é a s e lo que m á s adelante decimos sobre todo ello.
NRFH, XXIV
E L "CONDE L U C A N O R " : COMPOSICIÓN
Y SICNIFICADO
107
q u e antes nos referíamos e impulsan a la vez el m o v i m i e n t o del
conjunto.
Por l o demás, la materia, como d o n J u a n advierte, n o se modifica al pasar de la primera a la segunda parte; cambia, sí, la manera
de expresarla: sutil y oscura ahora, pero la misma que en el p r i m e r l i b r o se presentaba. T a m b i é n se trata, como antes, de "las
cosas que . . . los omnes se pueden aprovechar para salvamiento de
las almas et aprovechamiento de sus cuerpos et m a n t e n i m i e n t o de sus
onras et de sus estados" (pp. 263-264). Y es preciso advertir que
t a m b i é n ahora cae el énfasis en las cosas mundanales.
PARTE I I I
L a parte tercera supone también, respecto a la segunda, u n cambio. N o es que se vuelva a la sencillez, sino que la d i f i c u l t a d se
intensifica porque se intensifica la sutileza. Por eso el m o v i m i e n t o
ascendente se acentúa. Es decir, se abandonan ejemplos y proverbios para i n t r o d u c i r , en forma de tratado, una doctrina; se antep o n e n a las cosas temporales las eternas; se va de las honras, de las
haciendas y de los estados a la salvación del alma. Así, pues, y de
m o d o diferente a lo que sucedía al pasar de la p r i m e r a a la segunda
parte, l o que cambia ahora n o es sólo el m é t o d o , sino t a m b i é n la
materia: m é t o d o de exposición argumentada, materia m á s provechosa que la que antes se h a b í a presentado ( " N o n q u i e r o fablar
ya en este l i b r o de enxiemplos, n i n de proverbios, mas fablar he
u n poco en otra cosa que es m u y m á s aprovechosa", p. 2 8 4 ) . Mater i a m á s provechosa y a la vez mayor en sutileza: n o ya por el mét o d o con que ésta se trabaja, sino por ella misma; porque, como
asegura el Infante en el segundo l i b r o , la teología, la metafísica, la
filosofía n a t u r a l y l a m o r a l son m á s sutiles que los proverbios y
que los ejemplos. Y, ahora, l o que en la tercera parte d o n Juan
M a n u e l presenta es u n tratado m o r a l y filosófico 1 0 .
De esa manera la g r a d a c i ó n c u l m i n a . L o que sucede a l o largo
de la obra, como ya hemos indicado, es que progresivamente sus
materiales se sutilizan: porque su n ú m e r o disminuye y porque se
hace m á s oscura su exposición o su naturaleza. De esa forma, y
aunque parezca paradójico, según crece la oscuridad crece la transparencia. Es decir, son paso a paso m á s diáfanos los materiales, y
p o r q u e son m á s diáfanos son menos visibles. A u m e n t a n , así, a la
i " D i c e d o n J u a n M a n u e l , a l comienzo del libro segundo, en r e l a c i ó n con
las cosas de las que se dispone a hablar: " E t commo q u i e r que estas cosas n o n
son muy sotiles en sí, assí commo si yo fablasse de la sciencia de t h e o l o g í a , o
m e t a f í s i c a , o f i l o s o f í a natural, o a u n moral, o otras sciencias muy sotiles"
(p. 2 6 4 ) .
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JOAQUÍN
«MENO
CASALDUERO
NRFH, XXIV
vez, y de manera graduada, la oscuridad y la claridad de cada u n a
de las partes. A u m e n t a la oscuridad porque la claridad aumenta,
porque aparece m á s transparente la enseñanza al separarse del ejemplo, porque son m á s luminosas y profundas las verdades a las que
se va llegando, porque la ascensión se acerca a Dios al c o m p á s que se
efectúa, y Dios es luz, y, por ser luz, ciega los ojos que le m i r a n
Así se explica el que en el Infante sutileza y oscuridad se relacionen y se i d e n t i f i q u e n ; t a m b i é n el que en el Conde Lucanor
la
oscuridad progresivamente a c e n t u á n d o s e d é forma a su arquitectura, ordene sus materiales e i l u m i n e sus elementos.
N o es e x t r a ñ o el que d o n J u a n M a n u e l utilice la oscuridad y
la luz con fines arquitectónicos. R e c u é r d e s e que de manera parecida se explicaba en su época la forma del universo. E n efecto, el
universo se concebía como u n espacio cerrado y ascendente: comenzando en la tierra llegaba hasta el e m p í r e o . L a fuerza ascensional
que l o ordenaba se p o n í a en relación con la intensidad de la materia que l o constituía. L a materia se elevaba porque, m á s sutil
cada vez, se iba adelgazando. D e ese m o d o el m o v i m i e n t o conducía
desde la tierra - e l elemento m á s pesado-, y a través del agua, del
aire, del fuego y de las regiones en donde reinaban los planetas,
hasta el e m p í r e o - e l m á s s u t i l de todos los espacios; y a d e m á s casa
de Dios, del ser m á s simple. Por otra parte se relacionaba con la
luz ese adelgazamiento progresivo; se subordinaba inversamente
la claridad a la densidad de la materia: crecía la claridad al c o m p á s
que la materia se iba desnudando. Se pasaba así, de forma escalonada, desde la tierra - e l cuerpo m á s o p a c o - y a través de los
sucesivos elementos y de las esferas sucesivas -transparentes, y
cuya transparencia con la elevación se acentuaba-, hasta el empíreo: cuerpo l u m i n o s o , p r i n c i p i o de una luz de la que todo procedía.
U n a luz invisible, pero que i l u m i n a b a las regiones siderales al traspasar los cuerpos transparentes, y que, al chocar con los opacos, se
d e s c o m p o n í a constituyendo los c o l o r e s 1 2 . D o n Juan M a n u e l de esa
rn.3.n.cr^ ¿il útil izsx ls luz con fines arquitectónicos, no hace otra
COS3. OUC construir su l i b r o de acuerdo con una estructura típica:
11 P a r a comprender las semejanzas entre l a c o n c e p c i ó n d e l I n f a n t e y las
de otros autores precedentes - p o r ejemplo, l a de H u g o de San V í c t o r - , v é a s e
R O G E R B A R O N , Études
sur Hugues de Saint-Victor, Bruges, 1963, pp. 149-160.
12 R e c u é r d e s e q u e a ese m o v i m i e n t o ascendente corresponde otro descendente, y anterior, provocado por l a luz que emana del e m p í r e o . E s a luz - s e
afirma e n t o n c e s - v a concentrando las p a r t í c u l a s de l a materia y empujando a
los cuerpos que resultan de l a c o n c e n t r a c i ó n hacia el centro d e l universo. Se
crean de esa forma las distintas esferas: m á s pesadas, menos transparentes s e g ú n
aumenta l a distancia. A l a tierra, así, le corresponde el centro por ser l a opaca
c o n c e n t r a c i ó n de las p a r t í c u l a s m á s densas. V é a s e p a r a todo ello E D G A R D E
B R U Y N E , Études
d'esthétique
médiévale,
Brugges, 1946.
NRFH, X X I V
E L " C O N D E L U C A N O R " : COMPOSICIÓN Y SIGNIFICADO
109
la que ordena y da forma al universo, la m á s conveniente q u i z á
para servir de patrón a las creaciones humanas.
L a parte tercera se divide en tres momentos. E l inicial, brevísimo, introduce el tema estableciendo la superioridad de los bienes
espirituales sobre los temporales: "Las cosas spirituales son mejores
et m á s nobles que las corporales" (p. 2 8 4 ) . A f i r m a c i ó n esta que
p e r m i t e trasladar el énfasis que en los libros precedentes se p o n í a
en las cosas del m u n d o a la salvación del alma. D o n Juan M a n u e l
a c e n t ú a la trasposición utilizando u n tajante silogismo: "Pues si el
alma es m á s noble et mejor cosa que el cuerpo, et la cosa mejor
deve seer m á s preciada et m á s guardada, por esta manera, n o n
puede n i n g u n o negar que el alma n o n deve seer más preciada et
m á s guardada que el c u e r p o " (pp. 284-285) . E l segundo m o m e n t o
se ocupa de la salvación precisamente, y, pretendiendo facilitarla,
muestra los requisitos para conseguirla: creer en las afirmaciones
de la iglesia, ejecutar buenas obras y abstenerse de las malas. E l
tercer momento, que mantiene el mismo r i t m o ternario, estudia
al h o m b r e y al m u n d o para mostrar con mayor claridad el camino
de salvación y sus dificultades. A l estudiar al hombre, aunque l o
define como el animal m á s c u m p l i d o y m á s menguado, habla sólo
de sus debilidades y de sus menguas. Se justifica el Infante afirm a n d o que en otros libros e n u m e r ó sus perfecciones. Hay, sin embargo, como pronto señalaremos, una razón funcional m á s importante.
D o n Juan M a n u e l , al enumerar las debilidades humanas, sigue
en cierta manera el patrón dado por el Calila e Digna. Es decir,
habla de la generación, de la gestación, del nacimiento, de la i n fancia, de la edad madura, de la vejez y de la muerte. Quizá l o que
diferencia a las dos obras es que mientras el Calila presenta gran
n ú m e r o de pormenores pintorescos, d o n J u a n M a n u e l prefiere desc r i b i r de manera general y dejar a los lectores imaginar unos detalles a los que sólo alude de pasada 1 3 . D i s t i n t o el procedimiento,
13 A l referirse a l a g e n e r a c i ó n , consciente de esa diferencia, procura justificar su procedimiento: " L a p r i m e r a bileza que e l omne h a e n sí, es l a m a n e r a
de que se engendra . . . et o t r o s í l a m a n e r a c ó m m o se engendra. E t porque
este libro es fecho en romance (que lo p o d r í a n leer muchas personas t a m b i é n
omnes commo mugeres que t o m a r í a n v e r g ü e n c a e n leerlo, et a u n n o n t e m í a n
p o r m u y guardado de torpedat a l que lo m a n d ó e s c r i v i r ) , por ende n o n f a b l a r é
e n ello tan declaradamente commo p o d r í a , pero e l que lo leyere, si m u y menguado n o n fuere de entendimiento, assaz e n t e n d r á lo que a esto c u m p l e "
(p. 297) . - S i n embargo, el procedimiento se sostiene incluso cuando desaparecen
las razones que lo justifican. E l l o hace pensar e n u n a c a r a c t e r í s t i c a de estilo
m á s que e n u n a actitud impuesta por unas circunstancias. O b s é r v e s e , como
ejemplo, algo de lo que sucede en cada u n o de los n ú c l e o s s e ñ a l a d o s : G E S T A C I Ó N .
D o n J u a n M a n u e l : " O t r o s í , conviene que suffra muchos trabaios et muchas
cuytas e n q u a n t o e s t á e n l'vientre de su m a d r e " (p. 2 9 8 ) . Calila: " Y a c e encogido e n su mantillo, a s í como si fuese ligado e envuelto e n u n a bolsa, e respira
por u n sospiro con m u y grant pena, et n o n h a e n é l miembro que le n o n
110
JOAQUÍN
C I M E N O CASALDUERO
NRFH,
XXIV
pero, sin embargo, semejante la figura que se crea: menguas y debilidades a c o m p a ñ a n al hombre desde la cuna hasta el sepulcro haciendo de él la imagen de la d e b i l i d a d y de la impotencia. E l
comentario con que cada u n a de las presentaciones t e r m i n a es, con
semeje atado, et e s t á ligado de su ombligo fasta e l ombligo de su madre, et
con é l c h u p a e bebe de l a v i a n d a que toma su madre, et e n esta guisa está
en las tinieblas e angostura fasta e l d í a que nasce". (Usamos l a e d i c i ó n de
Pascual de Gayangos e n op. cit., p. 18. E n las citas siguientes - e n donde
puntuaremos y acentuaremos a l a m o d e r n a - indicaremos entre p a r é n t e s i s e l
n ú m e r o de l a p á g i n a ) . N A C I M I E N T O . D o n J u a n M a n u e l : " O t r o s í , e l periglo et
la cuyta que passa e n su nascimiento, e n esto n o n he p o r q u é fablar, ca n o n
h a omne que n o n sepa q u e es m u y grande a m a r a b i l l a " (p. 2 9 8 ) . Calila:
" C u a n d o viene a la s a z ó n d e l parto apodera Dios a la criatura e n l a m a d r í s de
su madre, et e s f u é r z a s e a mover e endereza su cabeza contra l a salida, et
siente en la angostura de l a salida lo q u e siente e l que h a los diviesos cuando
gelos e x p r i m e n " (p. 1 8 ) . I N F A N C I A . D o n J u a n M a n u e l : " O t r o s í . . . n o n pueden
dezir n i n a u n d a r a entender lo que sienten. E t los que los g u a r d a n et los
c r í a n , cuydan que l l o r a n p o r u n a cosa, et . . . lloran por otra, et todo esto les
es m u y grand enojo et grand q u e x a " (p. 2 9 9 ) . Calila: " D e s í vive e n muchas
maneras de pena, a s í como si h a fambre e n o n le d a n a comer, e si h a sed
e n o n le d a n a beber, o si h a dolor e n o n le acorren. N i n se puede amparar
de lo que siente cuando lo toman o lo p o n e n e n tierra o lo envuelven, e lo
desatan e lo u n t a n e lo lavan, n i n cuando le echan de vientre e se q u e r r í a
volver e n o n puede, o cuando h a set e le d a n a comer, o cuando h a fambre
e le d a n a beber, o cuando q u i e r e yacer de costado e lo e c h a n de vientre, o
cuando a t o r z ó n e n e l vientre e le baten con l a m a n o e n e l espinazo, et otras
muchas maneras de pena q u e h a mientras que m a m a " (p. 1 8 ) . E D A D M A D U R A .
D o n J u a n M a n u e l : " O t r o s í , de cjue son omnes, et e n su entendimiento com~
plido, lo u n o p o r las enfermedades, lo a l p o r ocasiones et p o r pesares et por
daños"
cpie les v i e n e n , passan siempre grandes recelos et grandes enojos. E t
n o n r a rada u n o l a m a n o e n su c o r a c ó n si verdat auisiere dezir b i e n fallará
pulida u u a u " u
5
'
^
'
a n a l a
que n u n c a p a s s ó d í a que n o n oviesse m á s enojos et pesares que plazeres" (p
2 9 9 ) . Calila: " C u a n d o llega a edat de casar e casa, entra e n e l cuidado de
la m u j e r et de los fijos et de allegar h a b e r et e n l a m a l i c i a e e n l a codicia
et pn n e l i p T o s de íranar akro n a r a m a n t e n e r su casa E e n esto todo lidian
con é l sus cuatro enemigos; es a saber: l a c ó l e r a et l a sangre et l a flema e
la m a l e n c o l í a que le son v í b o r a s mordedoras et mortales' et e l miedo de
los homes e de las bestias fieras, e l a calentura e e l frío e l a l l u v i a e el "viento
T t i i i r h a s orras maneras de D e n a s " (o 18\ V E T E Z D o n l u á n M a n u e l - " O t r n « í
l 7 ™ 7 va entrando en l a vetredat v a esto n o n ' e s de d e ? i r r a t a m h , V n HPÍ
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mismo romrno de todas 'las rosas rme vee de todas toma Z
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™ r T v e m , , r a nidos los miel veen toman enoio d é l "
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en guisa que ae toao este. n o n oviese mieao, sinon ae l a ñ o r a e n q u e viene
la muerte et se parte e l d e l m u n d o et se m i e m o r a de lo que le l i a de acaecer
e n ^ a q u e l l a ñ o r a e n partirse de sus; amigos e de sus panentes e de su m u j e r
e de sus lijos e de todas aquellas cosas de que era escaso e n este m u n d o , e de
NRFH, XXIV
E L " C O N D E L Ü C A N O R " : COMPOSICIÓN Y SIGNIFICADO
111
todo, distinto. T o d a la miseria, toda la vanidad de las cosas del
m u n d o , con tan v i v o detalle dibujadas, llevan en el Calila a su rechazo: " D e b r i a ser contado por perezoso et por desacordado, o por
h o m e que ama dolor, el que alguna arte n o n feciese contra esto
cuanto m á s podiese e se n o n dejase de las cosas que le destorbasen,
que son los sabores e los engaños deste m u n d o " (p. 18). E n d o n
J u a n M a n u e l , por otra parte, esa vanidad y esa miseria, sugeridas
casi siempre y casi nunca detalladas, llevan al desprecio de las cosas
d e l m u n d o , pero, como veremos enseguida, no necesariamente a su
rechazo: "Assí podedes entender que por todas estas razones, todo
omne de buen e n t e n d i m i e n t o que bien parasse mientes en todas
sus condiciones, devía entender que n o n son tales de que se diviesse
m u c h o presciar" (p. 3 0 0 ) .
A continuación, examinada ya la humana naturaleza, pasa d o n
J u a n M a n u e l a estudiar el m u n d o . De nuevo se organizan sobre
tres n ú cle o s sus doctrinas: " Q u é cosa es el m u n d o . . . c ó m m o passan
los omnes en él . . . q u é g a l a r d ó n les da de l i o que por él fazen"
(p. 3 0 1 ) . E l m u n d o se define por su m o b i l i d a d , p o r su "mudam i e n t o " . Muestra después el I n f a n t e tres maneras como el h o m b r e
puede cruzarlo: la primera, entregándose por entero a las cosas terrenales; la segunda, d e d i c á n d o s e a las de Dios y a las terrenales al
m i s m o tiempo; la tercera, consagrándose a las de Dios ú n i c a m e n t e .
D o n J u a n rechaza, por supuesto, la p r i m e r a : " N u n c a v i omne que
por esta manera quisiesse passar que n o n oviesse m a l acabamiento
paral su cuerpo et que n o n fuesse en sospecha de yr la su alma a
m a l logar" (p. 3 0 4 ) . Cree d o n J u a n M a n u e l adecuadas las otras
dos maneras; y, aunque afirma que la tercera es la mejor y m á s
segura, la l i m i t a a unos pocos elegidos. L i m i t a t a m b i é n , p o r o t r o
lado, el uso de la segunda, y admite como consecuencia que las
tres carreras son igualmente necesarias:
Los que passan en el mundo cobdiciando fazer porque salven las
almas, pero non se pueden partir de guardar sus onras et sus estados, estos tales pueden errar et pueden acertar en lo meior; ca si
guardaren todas estas cosas que ellos quieren guardar, guardando
todo lo que cumple para salvamiento de las almas, aciertan en lo
mejor et puédenlo muy bien fazer . . . Otrosí, los que passan en
este mundo teniéndose en él por estraños et no[n] ponen su talante
en al sinon en las cosas porque mejor puedan salvar las almas,
sin dubda éstos escogen la meior carrera . . . Et si todas las gentes
pudiessen mantener esta carrera, sin dubda ésta sería la más segura
et la más aprovechosa para aquellos que lo guardassen; mas, porque si todos lo fiziessen sería desfazimiento del mundo, et Nuestro
Señor non quiere del todo que el mundo sea de los omnes desanparado, por ende non [se] puede escusar que muchos omnes non
passan en l'mundo por estas tres maneras dichas (p. 503).
112
JOAQUÍN
C I M E N O CASALDUERO
NRFH, XXIV
Así, la necesidad de las tres carreras, al hacer depender la sobrevivencia del m u n d o del m a n t e n i m i e n t o de lo m ú l t i p l e , defiende
la p l u r a l i d a d social, la varia y j e r á r q u i c a p i r á m i d e que d o n Juan
M a n u e l viene propugnando. Esta necesidad, por otra parte, se justifica gracias al catálogo anterior de debilidades humanas: "Si todas
las gentes pudiessen mantener esta carrera", dice el Infante, "sin
dubda ésta sería la m á s segura". Pero la verdad es que muchos n o
pueden mantenerla. Es decir, los hombres, por su d e b i l i d a d const i t u t i v a , hallan mayores dificultades al c o m p á s que pretenden elevarse. Para esto sirve, pues, la larga e n u m e r a c i ó n de flaquezas y
miserias: para explicar el que el ser h u m a n o no pueda realizar
siempre actos extremos de desprendimiento y de heroísmo, para
mostrar de alguna f o r m a que puede ganarse el cielo sin abandonar
el m u n d o enteramente. Vemos así toda la diferencia entre el Conde
Lucanor
y el Calila e Digna. E n efecto, en el Calila, las miserias
del hombre, con tanta p r o l i j i d a d enumeradas, obligan al filósofo
Bersehuey a rechazar las cosas temporales, a adoptar la que llamaba
don Juan M a n u e l tercera vía. E n el Conde Lucanor, por el contrar i o , esas mismas debilidades, al presentar como imposible para la
mayor parte de los hombres la tercera vía, llevan necesariamente
a la segunda, justificando ésta y l e g i t i m á n d o l a . Se salva de ese modo
la honra, la hacienda y el estado; se salva la sociedad d i v i d i d a y
jerarquizada que d o n Juan M a n u e l defiende.
JOAQUÍN
University of Southern
California.
G I M E N O CASALDUEKO
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