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Pluralidad de antropologías y criterios orientativos
1ª Sesión
Objetivo: A) Ubicar la Antropología filosófica como un saber que busca un estatuto crítico,
lo más libre posible de ideologías que atenten contra lo verdaderamente humano. B)
Reconocer que existe una pluralidad de concepciones antropológicas. C) Identificar y
comprender algunos criterios orientativos en el examen y comprensión de las diversas
antropologías, indicando los rasgos de uno más acorde con el tipo de humanismo que es
necesario cultivar en nuestros días.
Bibliografía
Carlos Beorlegui, Antropología filosófica. Nosotros, Urdimbre solidaria y responsable,
Universidad de Deusto, Bilbao, 2004, pp. 281-325.
El estatuto crítico-ideológico de la AF
La AF se configura como un saber acerca del ser humano que conjuga las diferentes y
amplias aportaciones de las ciencias humanas y naturales y las antropologías científicas
con la reflexión hermenéutica de la filosofía.
Es necesario reconocer la multiplicidad de modelos o ideales antropológicos.
Los saberes científicos sólo pueden llegar a describir la facticidad de lo humano, el
funcionamiento de la realidad humana. Con ello no se alcanza con suficiente radicalidad
todo el contenido de lo humano. Nos vemos movidos por la razón a descubrir la
interpretación de ese concepto desde una idea de la realidad humana que nos descubra el
sentido de lo humano.
Ciencia
Filosofía
Concepto
Idea
Funcionamiento
Sentido
Pluralidad de modelos
En AF nos movemos en un ámbito con un alto grado de opcionalidad y apriorismo.
Las antropologías científicas arrojan datos sobre el funcionamiento, que son constatables
y sobre los que es posible ponerse de acuerdo.
Las filosofías y los modelos antropológicos que llevan implícitos hacen referencia a ideas o
ideales del ser humano que no poseen carácter fáctico o empírico, sino proyectivo,
utópico. No se refieren tanto a lo que es o ha sido el ser humano, sino a lo que puede y
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tiene que llegar a ser. Lo humano, el ser humano, se encuentra abierto a un abanico
abierto de posibilidades. Su elección depende de su libertad. En su elección está en juego
su realización ontológica y su identidad ética.
Frente a la pluralidad hacen falta criterios orientativos adecuados. “En la medida en que
no es posible configurar un saber exclusivamente científico y neutro de valoraciones
acerca del ser humano, la confluencia del saber científico con el filosófico hace que la
interpretación última que hagamos acerca de lo humano, esté configurada con un
carácter ideal, postulatorio.” (Beorlegui, AF, p. 284).
Cabe advertir que al hablar de la naturaleza abierta de la condición humana no significa
partir de la idea del hombre que puede serlo todo, y que podría ser cualquier cosa que se
propusiera. Esto implicaría admitir una concepción absoluta de la libertad que
desconocería ingenuamente los límites de su condición situada, de su ser-en-el-mundo,
impuestos a su libertad.
Por otra parte, una idea de la naturaleza humana totalmente plástica haría imposible
apelar a ciertos universales antropológicos que constituirían los límites en los que
anclamos la defensa de la dignidad humana, cuando ésta se pone en riesgo.
Entre el dogmatismo y el relativismo
Ámbito intermedio entre la seguridad de poseer ya la seguridad absoluta y el escepticismo
(dogmatismo desencantado, Horkheimer 59). No se parte de la posesión de la verdad
absoluta, pero no se deja de perseguirla (Adorno).
Criterios antropológicos de orientación
La naturaleza (o esencia) humana
Diversas formas de entenderla:
a) Esencialistas. La naturaleza humana como conjunto de notas estáticas e invariable,
ya sea predominantemente materialista o idealista.
b) Subjetivismos historicistas, existencialistas, vitalistas. Hincapié en el carácter
dinámico y procesual de lo humano. Necesidad de conjugar elementos
deterministas/naturales, sociales y la libertad de cada individuo.
c) Irracionalismos/nihilismos. No se acepta ningún elemento estructural estable en la
naturaleza o condición humana. No habría posibilidad de hablar de el hombre, el
ser humano, sino de individuos sueltos, que no coinciden en algo en común que los
defina como seres humanos, miembros de una misma especie o clase lógica.
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d) Trascendentalismos/pragmatismos. Busca recuperar unas notas mínimas que
definan la estructura básica de lo humano (más acordes con la sensibilidad
antropológica actual). Se parte de la experiencia de la realidad dinámica y
procesual de la condición humana tal como la experimentamos en nuestra praxis
existencial, pasando a un nivel fundante, una estructura humana común, condición
de posibilidad de la variabilidad individual y de la dinámica histórico-existencial de
lo humano.
El sujeto humano
Tres posturas: humanista, antihumanista y humanista renovado.
Humanismo: sentido histórico o filosófico.
Histórico: movimiento cultural nacido en Europa en el Siglo XIV que establece las bases de
la cultura moderna. Su característica es la afirmación de la centralidad de lo humano
frente al teocentrismo de la época medieval anterior. Este cambio llevaría consigo
también el inicio de la importancia de la dimensión individual del ser humano frente a lo
comunitario.
Humanismo como filosofía: actitud teórica que atribuye al ser humano una serie de
valores y atributos que le confieren una especial dignidad y centralidad respecto de las
demás realidades mundanas: la igualdad y la dignidad del hombre, una fe en la
racionalidad de los seres humanos, un proceso democrático en la acción social, esperanza
en el progreso humano en alguna manera gracias a la planificación, aceptación del
falibilismo del conocimiento y una confianza en la ciencia para la solución de los
problemas humanos (Morey).
Modo de pensar humanista:
-
Como visión del mundo antropocéntrica: la subjetividad como centro, punto de
partida y fin de la realidad.
Como conjunto de valores éticos y de significación, de valoración e interpretación
que acompañan o están implicadas en la visión de la realidad (Sartre,
personalismo, cristianismo, filosofía griega).
b) Antihumanismos. Las ciencias van minando la centralidad de lo humano (Freud,
Copérnico, Darwin, Marx).
- Semiologismo: absolutiza la dimensión sintáctica de las dimensiones del lenguaje
(por encima de la semántica y la pragmática).
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Descentramiento de lo humano:
-
-
-
Heidegger: centralidad del ser. La humanitas no ocupa un puesto suficientemente
alto (escucha del ser).
Zubiri: superación del antropocentrismo de la fenomenología. El centro es la
realidad, la formalidad de la realidad, el “de suyo”.
Lévinas: antihumanismo ético. Olvido del otro, del hermano. Contra el
centramiento en la autonomía, la primacía del Otro.
Dussel y Scannone: Antihumanismo cultural. Contra el etnocentrismo cultural y
filosófico, reflejo de los atributos de la cultura europea, ontologizada, convertida
en modelo único de lo humano. Necesidad de una idea del ser humano
verdaderamente humana. Atención y diálogo con las culturas de la periferia.
Aceptación de los modos de ver la realidad y el ser humano desde el reverso de la
historia. Nueva concepción del hombre a partir de la integración y diálogo de los
modelos antropológicos.
Antihumanistas que disuelven lo humano en instancias extrahumanas: cientificista
y estructuralista.
Cientificista: biologista/psicologista/conductista y mentalista.
Estructuralista. Pasión por el sistema. El hombre es un invento reciente, propio de
la episteme del Siglo XIX (los saberes que surgen de cada época y tienen
condiciones de posibilidad específicas). Entonces surgen las ciencias humanas y el
hombre se convierte en nudo epistémico en el que confluyen las principales
cuestiones y respuestas de la filosofía. La emergencia de nuevos saberes como la
etología, el psicoanálisis, la lingüística configurarán una nueva episteme, llevando a
la muerte del hombre. Son leyes internas a cada momento cultural lo que
configura cada episteme, no el hombre. El hombre no hace historia, sino que es
llevado por ella.
Predominio del inconsciente sobre el yo consciente.
Negación de la autonomía y libertad.
El hombre no es sujeto de la historia. Historia y sociedad dominadas por leyes
autónomas.
Negación de cualquier tipo de trascendencia..
Antihumanismo teológico.
-
La teología ha partido de un sujeto burgués, ahistórico, individualista (Metz vs.
Rahner).
Olvido del teocentrismo (von Balthasar).
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Hacia un nuevo humanismo comunitario.
-
-
Reivindicación del sujeto.
Reivindicación del primado del Otro.
Reivinddicación de la realidad, descentrada del antropocentrismo.
Reivindicación de una antropología dialógica-comunicativa en un horizonte social.
Salida del eurocentrismo. Reivindicación de los países y de las culturas de la
periferia. Acercamiento al otro concreto: individual, social, cultural para
descubrirlo en la indigencia y marginación y reivindicarlo en su libertad y alteridad
irreductible.
 Un humanismo dialógico, solidario y responsable (Beorlegui, pp. 311-323.
Supuesto humanista (312-314)
Dimensión dialógica o comunitaria (314-318)
Enfoque solidario y liberador. Principio compasión y principio anamnético (318321).
Fidelidad a la realidad histórica (321-323).
La pregunta por la realidad y el sentido de lo humano tiene que ser una tarea de
interpretación, hermenéutica, siempre socialmente situada. La conciencia de este aspecto
distingue las antropologías críticas de otras de carácter más ideológico.
Un enfoque antropológico desde el punto de vista de las mayorías explotadas de la
humanidad ha de comenzar por preguntar ¿Por qué hay inhumanidad en vez de
humanidad? ¿Por qué hay tanta inhumanidad y tan poca humanidad? ¿Por qué se basa la
inhumanidad de los muchos a costa de la humanidad de los pocos?
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