DR. JUAN LÓPEZ-PALAFOX

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GUÍA PRÁCTICA DE ODONTOLOGÍA FORENSE
Capítulo 14
Tanatología. Autopsia Médica
y Odontoestomatológica
AUTOR
Dr. Juan López-Palafox
DR. JUAN LÓPEZ-PALAFOX
INTRODUCCIÓN
Gisbert Calabuig (1967), recogiendo
la definición de Palmieri, señala que
la Tanatología forense es la parte de
la Medicina legal que estudia el
cadáver desde el punto de vista de
las exigencias judiciales.
El cráneo en general y los maxilares en particular permiten determinar la raza, el sexo, la edad y condiciones socio-culturales en el cadáver.
Además, constituye una fuente de
información valiosa respecto a las
causas de la muerte y otras circunstancias que pudieran ayudar en la
investigación del suceso.
AUTOPSIA: DEFINICIÓN
Es sinónimo de Necropsia y constituye
el conjunto de actos practicados en el
cadáver para determinar las causas
directas o indirectas de la muerte.
Existen dos tipos de autopsia:
Anatomo-patológica y Médico-legal
o Judicial. La primera busca la patología causante de la muerte.
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En la autopsia judicial se investigan las lesiones o alteraciones anatomo-patológicas, que pueden ayudar al esclarecimiento de la causa de
muerte violenta en un caso jurídico.
La autopsia tiene tanta importancia para la instrucción sumarial, que
la propia Ley de Enjuiciamiento
Criminal ordena explícitamente que
la diligencia sea presenciada por el
juez instructor, aunque le faculta
para delegar en un funcionario de la
policía judicial, pero debiendo dar
fe de su asistencia, así como de lo
que en ella ocurra, el secretario de la
causa que debe, por tanto, asistir
también en todo caso (fig. 1).
DIFERENCIA ENTRE MUERTE
NATURAL Y VIOLENTA
Muerte natural es la que se produce
sin intervención de fuerzas extrañas
al organismo. Se produce por el
efecto de procesos morbosos naturales del organismo.
En la muerte violenta concurren
elementos externos al organismo, en
MAXILLARIS • FEBRERO - 2002
Doctor en Odontología.
Especialista en Odontología Forense.
Jefe del Laboratorio de Antropología Forense
de la Comisaría General de la Policía
Científica, 1988/2000.
Profesor de Odontología Legal y Forense en
la Universidad Alfonso X El Sabio, Madrid.
los que siempre hay que determinar si
hubo participación de personas distintas al fallecido, que hubieran incurrido en responsabilidad criminal.
CLASIFICACIÓN DE LAS
MUERTES VIOLENTAS
• Accidentales.
• Suicidas.
• Criminales.
LEGISLACIÓN
La práctica de autopsias viene regulada en la Ley de Enjuiciamiento
Criminal, en sus artículos 343 y 353
principalmente:
• Art. 343: “En los sumarios a que
se refiere el art. 340, aún cuando por la
inspección exterior pueda presumirse
la causa de la muerte, se procederá a la
autopsia del cadáver por los médicos
forenses o, en su caso, por los que el
juez designe, los cuales después de
describir exactamente dicha operación,
informarán sobre el origen del fallecimiento y las circunstancias”.
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Fig. 1. La práctica de la autopsia ayuda a descubrir las circunstancias que rodean
el hecho violento. En este caso que, aparentemente era un suicidio con
explosión de una bombona de gas, la aparición de un proyectil permitió
descubrir el hecho homicida.
Fig. 2. El estudio de la zona peribucal puede aportar pruebas de interés en la
investigación. Su análisis debe ser riguroso.
• Art. 353: “Las autopsias se harán en un local público, que en cada pueblo o partido tendrá destinado la
Administración para este objeto y para depósito de cadáveres. Podrá, sin embargo, el juez de Instrucción disponer, cuando lo considere conveniente, que la operación
se practique en otro lugar o en el domicilio del difunto,
si su familia lo pidiere y esto no perjudicare al éxito del
sumario...”
PRÁCTICA DE LA AUTOPSIA
1. Estudio externo
1.1. Identificación del cadáver.
1.2. Data de la muerte.
1.3. Causa de la muerte.
1.4. Características del lugar del suceso.
Fig. 2 bis. En algunos cadáveres podemos estudiar directamente los maxilares sin
necesidad de realizar una extracción, pero la manipulación y los estudios
detallados se realizan mejor después de retirar la mandíbula.
2. Estudio interno del cadáver
2.1. Causa de muerte.
2.2. Otras de interés.
IMPORTANCIA DE LA AUTOPSIA ODONTOLÓGICA
Los dientes constituyen el elemento más resistente a los
agentes físicos y químicos del cuerpo humano. En las
muertes causadas por la acción del fuego, explosiones y
principalmente en las grandes catástrofes es imprescindible estudiar los maxilares para determinar la identidad del individuo.
Estudio Externo
La inspección externa se concentra en el estado de los
labios, en su cara cutánea como mucosa, observando si la
lengua asoma entre los dientes y, si la rigidez cadavérica
no lo impide, se abre la boca todo lo posible para examinar su interior, estado de la dentadura, aparatos de
prótesis, mordeduras de la lengua (ataques epilépticos),
cuerpos extraños...(figs. 2 y 3).
Fig. 3. Entre los dientes es posible encontrar muestras procedentes del agresor,
que sirven para identificarle.
MAXILLARIS • FEBRERO - 2002
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Fig. 4. En la cavidad oral, además de restos de tierras
identificativas del lugar donde fue enterrado el
cuerpo, podemos encontrar fibras vegetales o
sintéticas, que pueden ser importantes en la
investigación de muertes por causa homicida.
Estudio de la cavidad
buco-faríngea
La apertura de la cabeza se practica
preferentemente por la técnica de
Mata y sirve conjuntamente para la
autopsia y el examen del cuello,
trazando dos incisiones laterales
que parten de las apófisis mastoides y se dirigen oblicuamente
hacia abajo, para converger en la
horquilla esternal.
En la boca, además de indicios de
agresiones, podemos encontrar hongo
espumoso no sólo en los ahogados,
sino también en algunos electrocutados, y la salida de líquidos procedentes de vómitos en la boca puede
ser de gran valor en la investigación.
Debemos recordar que la boca puede
ser un lugar elegido para los suicidios por arma de fuego.
En la faringe podemos encontrar
quemaduras en casos de incendios,
partículas de polvo o tierra en sepultamientos realizados en vida, así como
diversas coloraciones de la mucosa en
intoxicaciones, como amarillo-verdosa en la ingestión de ácido nítrico o
paja por cianuro potásico (fig. 4).
La data de la muerte. Interés de
la cavidad oral
En los cadáveres recientes, el médico forense tiene medios suficientes
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para estudiar la data de la muerte,
analizando la temperatura corporal,
la evolución de la rigidez, la aparición de livideces u otros signos.
Sin embargo, cuando la muerte no
es reciente, habiendo pasado muchos
días, meses o años es necesario
investigar otros elementos, como es
la fauna cadavérica.
La cavidad oral es un buen receptáculo para buscar muestras de interés para el estudio entomológico.
Es importante la recogida de
muestras, que trataremos cuidadosamente, protegiéndolas en recipientes adecuados para su traslado a
los laboratorios de entomología,
anotando de forma clara las circunstancias de la recogida, lo mismo que
los datos medio-ambientales del
lugar (fig. 5).
No podemos extendernos en la
explicación sobre los estudios de
entomología, por lo extenso del
tema y porque además nos saldríamos de los objetivos marcados en el
título del capítulo. Sin embargo,
queremos resumir algunas de las
medidas que se deben aplicar para
preservar las muestras:
1. Recoger muestras completas,
especialmente los insectos vivos
que se localicen, en cualquier fase:
huevos, larvas, ninfas, mudas, etc.
dentro de la cavidad oral o en sus
alrededores.
2. Etiquetar claramente cada
recogida, indicando lugar exacto y
condiciones.
3. Hacer una descripción aproximada de la cantidad observada, que
no hubiera sido recogida.
4. Describir estrictamente: lugar
del hallazgo, día, hora, estado del
cadáver, circunstancias del medio, si
es rural o no, si estaba cerrado o al
aire libre, si el cuerpo estaba enterrado o no, si había ambiente húmedo (ríos, etc.) o seco, la altitud del
lugar, si estuvo habitualmente a la
sombra o al sol, etc.
Los entomólogos estudiarán la
evolución de cada escuadra, que
podrá variar en el tiempo de evolución dependiendo de las circunstancias ambientales de cada lugar, por
lo que es importante toda la información aportada al respecto.
MAXILLARIS • FEBRERO - 2002
EXTRACCIÓN DE MAXILARES
Habitualmente, es difícil estudiar
las incidencias dentarias sin realizar
una apertura total de la cavidad oral,
especialmente en los cadáveres carbonizados, que presentan un aspecto de total destrucción. En estos
casos extremos, debemos ser conscientes de la importancia de los
dientes del sector posterior, que
están protegidos del fuego y que se
podrán recuperar en condiciones
adecuadas para su estudio.
Aunque hablamos de maxilares
en plural, somos partidarios de la
extracción de la mandíbula, que
deja al descubierto el maxilar superior, con posibilidades de ser fotografiado en detalle o realizar radiografías detalladas.
La forma de realizar la desinserción puede variar, según los distintos autores:
• Luntz (1973) detalla una forma
en la cual, se realizan, primeramente, dos incisiones profundas en
forma de “V” hacia atrás desde las
comisuras labiales. Se retrae tejido
blando y se liberan las ramas ascendentes de la mandíbula de cada
lado. Se inserta un bisturí por debajo del ángulo mandibular y se lleva
hacia arriba y adelante cortando tejido blando, lo cual permite extirpar
la mandíbula.
Si fuera necesario extraer también
el maxilar, se realiza un corte con
una sierra eléctrica por encima de los
ápices, atravesando los senos co y en
Fig. 5. El estudio de la fauna cadavérica que se
encontró entre los restos del cadáver
investigado en 1998 en las proximidades
de Barcelona permitieron determinar que
la muerte se había producido entre los meses
de octubre a noviembre del año anterior.
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Figs. 6 y 7. Las imágenes nos muestran claramente la
trayectoria de corte para la extracción de maxilares
de acuerdo con las normas descritas por Keiser
Nielsen y otros autores (reproducción del texto de
Lozano Andrade, 1996).
dirección apical, liberando el maxilar superior. En ocasiones puede ser
necesaria la utilización de un cincel
para cráneo, con objeto de liberar
totalmente el maxilar superior.
• Keiser-Nielsen (1967). Este autor
propone la extracción de maxilares
en todos los casos de cadáveres con
dificultades para su estudio directo.
Realiza una primera incisión en
forma de herradura a una distancia
de 2 a 3 centímetros bajo la base de
la mandíbula. Este corte recorre
todo el cuerpo mandibular y el
borde posterior de la rama ascendente hasta descubrir todo el hueso
en su totalidad.
Para extraer la mandíbula totalmente deberá cortar los músculos y
ligamentos de la zona: músculos
maseteros, temporales y pterigoideos, cápsula y ligamentos esfenomandibular, pterigomandibular, laterales o estilo mandibular.
Aunque describe la forma de
extracción completa de la mandíbula, por la dificultad que presenta,
prefiere realizar un corte horizontal
en la rama mandibular al nivel de los
bordes oclusales de terceros molares.
Posteriormente, en los maxilares
diseca la base ósea hasta el vestíbu-
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lo, formando un colgajo de tejido
que puede elevarse y exponiendo
los dientes de la arcada superior. El
colgajo puede retraerse después,
preservando el aspecto facial.
Cuando se hace necesaria la
extracción del maxilar superior
sigue los mismos pasos descritos
por Stimson.
La técnica de Keiser-Nielsen presenta ventajas respecto a otros métodos:
1. La línea de corte en la mandíbula es fácil de localizar aunque el
cadáver esté en condiciones extremas, puesto que siempre se tiene la
línea de referencia del reborde inferior mandibular.
2. El corte horizontal en la rama
mandibular es rápido y sencillo.
3. La posterior colocación de la
mandíbula, antes de hacer entrega
del cuerpo a los familiares, resulta
sencilla al disponer como referencia
del posicionamiento de la línea de
corte en la rama mandibular.
4. Después de la sutura estética,
una vez colocado en un ataúd, los
daños faciales pasan prácticamente
desapercibidos.
• Moya (1994) utiliza la técnica
descrita por Keiser-Nielsen por las
ventajas del procedimiento, citando
la posibilidad de maquillar al cadáver después de finalizar la investigación, utilizando algodón para devolver su forma primitiva.
Después de revisar la bibliografía
existente, podemos concluir que la
mayoría de los autores coinciden en
las ventajas de este procedimiento.
Algunos, como Nossintchouk (1991),
lo transcriben fielmente, haciendo
referencia a Keiser-Nielsen.
• Lozano y Andrade (1996) describe en su texto los métodos citados
anteriormente, aunque los denomina: “Técnica comisura/trago”, refiriendo un procedimiento idéntico al
descrito años antes por Stimson, y
“Técnica intra/oral”, en la que describe maniobras de extracción idénticas a las citadas por KeiserNielsen, y que acompaña con
imágenes seriadas de la autopsia
muy ilustrativas (figs. 6 y 7).
MAXILLARIS • FEBRERO - 2002
Fig. 8. Stimson realiza la extracción siguiendo las
normas descritas anteriormente. Sin embargo, no
considera necesario desarticular la mandíbula.
Realiza un corte en las ramas ascendentes
mandibulares, según nos muestra la ilustración.
Fig. 9. La extracción de maxilares permite su estudio
inmediato. La putrefacción de los tejidos blandos
puede suponer un obstáculo para estudios
posteriores, lo que hace necesaria su limpieza.
Fig. 9 bis. Los maxilares de la figura fueron
obtenidos después de limpiar las partes blandas,
sometiendo los restos cadavéricos a la acción de
sosa cáustica en ebullición controlada.
• Stimson (1977) realiza una sola
incisión desde la comisura labial
hasta el trago de la oreja. Una vez
que deja al descubierto la rama
ascendente mandibular, realiza un
corte con una sierra de Stryker por
detrás del tercer molar, con lo que
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logra una extracción mandibular más sencilla, aunque
pierde las ramas ascendentes mandibulares como elemento identificador (fig. 8).
TRATAMIENTO DE LAS MUESTRAS EXTRAÍDAS
Moya (1994) describe los procesos necesarios para limpiar los maxilares y dejarlos totalmente esqueletizados,
haciendo posibles las manipulaciones posteriores en
condiciones óptimas.
La técnica descrita por Moya se puede resumir en
estos puntos:
1. Ebullición prolongada sola o con detergente fuerte.
2. Raspado con cuchillo o bisturí.
3. Repetir la ebullición hasta dejarlos totalmente limpios.
4. Si no se ha limpiado, mantener 24-48 horas los maxilares sumergidos en agua con sosa.
5. Secado o blanqueado con peróxido de hidrógeno.
6. En caso de rotura, unir con alambres, pasta de papel,
escayola o resina acrílica.
FOTOGRAFÍA
El informe técnico de la autopsia dirigido a la autoridad
judicial es estudiado por las partes que intervienen en el
procedimiento judicial y, en muchos casos, es mostrado
al jurado popular cuando en la vista oral existe dicha
forma. El informe consta de dos partes: la parte escrita,
que describe todas las circunstancias del estudio, y una
segunda parte gráfica, que recoge fotografías, dibujos,
esquemas, planos, etc.
La parte gráfica complementa a los escritos y facilita su
comprensión. Por tanto, las fotografías deben ser lo más
ilustrativas y reales posible.
En los siguientes apartados vamos a describir las condiciones generales de las fotografías en la autopsia, sin
extendernos demasiado, puesto que dedicaremos un
capítulo completo para hablar de la fotografía técnica en
general (figs. 10 y 11).
Nosotros hemos utilizado con buenos resultados
el procedimiento que describimos seguidamente:
1. Sometemos los maxilares a una ebullición CONTROLADA en sosa al 6 %.
2. Limpiamos con bisturí partes blandas.
3. Secamos.
4. Aplicamos peróxido de hidrógeno.
Este procedimiento es rápido y cómodo, pero presenta el peligro de destrucción de tejido óseo. Es necesario
controlar el proceso de ebullición, comprobando el progresivo desprendimiento de partes blandas, sin afectar a
los huesos. Cuando observamos que los tejidos blandos
comienzan su desprendimiento, debemos prever la
detención del proceso y continuar mediante raspado con
bisturí (figs. 9 y 9 bis).
Aunque es menos seguro que el procedimiento citado por Moya, repetimos que nuestro método ofrece la
ventaja de disponer de los maxilares en menos de una o
dos horas desde el inicio de la investigación, lo cual, en
muchas ocasiones, es muy importante.
RESUMEN DEL PROCESO COMPLETO
Todos los procedimientos utilizados en Odontología
Forense deben seguir un protocolo riguroso, que permita los mejores resultados:
1. Fotografías generales.
2. Recogida de muestras.
3. Radiografías panorámicas.
4. Extracción de maxilares.
5. Fotografías.
6. Recogida de muestras de la cavidad.
7. Radiografías intraorales.
8. Confección de odontograma completo.
9. Descripción de cualquier detalle de interés.
10. Fotografías detalladas de cualquier incidencia.
11. Protección y traslado de las muestras.
12. Estudios analíticos complementarios.
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Figs. 10 y 11. Las fotografías permiten comprender mejor nuestras conclusiones.
Deben obtenerse imágenes de todos los detalles de interés para la
investigación.
MAXILLARIS • FEBRERO - 2002
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Condiciones técnicas
Cámara con sistema Reflex con objetivos de 28 mm y otro macro, utilizando flash de brazo y flash anular
para las fotografías de detalles.
Película de color con suficiente
sensibilidad para obtener las mejores imágenes, que aproximen el
color a la realidad.
Positivas en papel de buena calidad, utilizando el formato más idóneo, que puede ser perfectamente de
10 x 15 cm.
Las fotografías de los detalles
más pequeños deben obtenerse en
la proporción 1:1, para lo cual es
necesario utilizar testigo métrico.
Microfotografía
Si disponemos de la ayuda de un
laboratorio adecuado, podremos
contar con sistemas de fotografía
acoplada a microscopía o simplemente a lentes estereoscópicas, que
nos permitirán obtener imágenes de
pequeñas lesiones, casi invisibles al
ojo humano.
Iluminación
Preferentemente utilizamos la luz
natural, evitando iluminación artificial procedente de un flash.
En el estudio de los maxilares, al
estar muy próximos al objeto, preferimos utilizar flash anular, cuando la
iluminación natural es insuficiente.
Figs. 12 a 14. Después de extraer los
maxilares, debemos fotografiarlos en los
laterales, frontal y caras oclusales.
FOTOGRAFÍA DE AUTOPSIA
Aunque vamos a dedicar un capítulo completo para hablar de la fotografía en Odontología Forense,
debemos recordar algunos detalles
en relación con la extracción de
maxilares.
Requisitos
1. Fotografía frontal de cada una
de las muestras.
2. Testigo métrico.
3. Referencias del caso.
4. Eliminación de sombras.
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Posicionamiento de las
fotografías
Debemos utilizar un trípode, con
disparador automático. Esto nos
permite obtener imágenes correctas,
manejando con mayor facilidad la
apertura de diafragma y tiempos de
exposición mayores.
Metodología
1. Fotografía general con un objetivo de 28 mm de la totalidad del
cuerpo si está completo. Se realizan fotografías desde cada uno de
los laterales y desde un plano
frontal. Para esta última imagen
se puede utilizar una escalera,
desde la que podamos obtener
ese plano casi frontal al cuerpo,
que estará tendido en la mesa de
autopsias.
MAXILLARIS • FEBRERO - 2002
Fig. 15. Cualquier detalle que sea de interés debe
ser fotografiado de forma individual.
2. Fotografía detallada del cráneo y
maxilares. Puede ser necesario un
objetivo normal de 50 mm o un
objetivo macro.
3. Fotografías de cada una de las etapas de la extracción.
4. Fotografías de los maxilares después de su esqueletización:
a. Individualmente en cada
plano lateral y frontal.
b. En oclusión, desde cada
plano lateral y frontal.
c. Del conjunto de los maxilares en su plano oclusal
(Figs. 12 a 15).
Bibliografía
1. Gisbert Calabuig JA. Tratado de
Medicina Legal. 2ª Ed. Editorial Saber.
Valencia. 1967.
2. Keiser-Nielsen S. Person identification by
means of the teeth. Bristol, John Wrght &
Sons, 1980, 114, Ill.
3. Lozano y Andrade O. Odontología
Forense. Editorial Universidad
Cuauhtemoc. México. 1996.
4. Luntz LL. Handbook for dental
identification. Philadelphie, J.B.
Lippicott, 1973, 194 p., ill.
5. Nossintchouk RM. Manuel
D’Odontologia Médico-Légale.
Edi. Masson. París. 1991.
6. Stimson PG. Protocolo de autopsia bucal.
Clínicas Odontológicas Americanas.
Saunders Co. USA. XXI, 177-179.
1/1977.
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