Avatares De La Letra Y El Significante: El Sueño Y El Delirio (ii)

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"Avatares De La Letra Y El Significante: El Sueño Y El Delirio (ii)"
(*) Reunión Lacanoamericana De Psicoanálisis, Montevideo, 1991.
José Zuberman
El numeral del título hace referencia a una ocasión en que en esta misma ciudad expuse,
invitado por la Escuela Freudiana de Montevideo, con el mismo título un trabajo en que doy
testimonialmente cuenta de mi práctica clínica y teórica.
Colegas brasileños, uruguayos y argentinos -con quienes compartirnos la idea fundacional de
sostener en el marco de un dispositivo un nuevo lazo social entre analistas que posibilite que
nos leamos y discutamos el modo en que cada uno lee los textos de Freud y Lacan y la clínica
que sostenemos reuníamos ese día para firmar el contrato que haría posible la Reunión
Lacanoamericana de Punta del Este, un 24 de marzo de 1986. (1)
Hoy, en una nueva vuelta de interrogación que vuestra presencia en la Reunión
Lacanoamericana de Psicoanálisis me posibilita quise actualizar el modo en que interrogo las
mismas cuestiones. El título hace serie doblemente: en la reafirmación de la tarea fundacional
de la Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis a la que celebro haber aportado con ideas y
algo más, y en la temática que paso a abordar.
"Tanto neurosis como psicosis son expresión de la rebeldía del ello contra el mundo exterior o
"de su incapacidad para adaptarse a la realidad" (2). Hay modos distintos de malestar en la
civilización, en el lenguaje; no hay, en cambio, modos de adaptación ajustada. Lo que hace
necesario plantear la diferencia entre uno y otro malestar. El lugar en que se lee la falla en la
estructura hace a la singularidad en la constitución del hablante. Determinado en el lugar del
0,tro, jugado en el Deseo de la Madre, es que cada cuerpo nace marcado por las letras que lo
constituyen. Efecto del discurso que excediendo toda conciencia llamamos Deseo de la
Madre, es la posición de éste en relación al Nombre del Padre lo que también determina qué
puede hacer quien es efecto de esa estructura con esas letras que lo marcan. Letra, efecto de
significante, de discurso marca un cuerpo y lo determina hasta en la posibilidad de re
leerse, de resignificar su dicho y su historia. Estando de acuerdo con lo que dije el 24-V-86 en
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lo que hace a la posición estructural de la letra y el significante, pretendo incluir la economía
del goce que se juega en la posibilidad o no de que una letra portada sea leída, es decir se
articule a la cadena significante.
"Lo escrito no pertenece en absoluto al mismo registro, no es de la misma calaña, si se me
permite la expresión que el significante" dice Lacan en Encóre, donde también afirma que Ia
letra es radicalmente efecto de discurso" (3)
El sueño es una letra, una escritura que se inscribe solamente porque el soñante habla,
asocia libremente. En el discurso analítico suponemos que el soñante, el sujeto del
inconsciente sabe leer, y más aún, que puede aprender a leer. Es por eso que insistimos en
solicitar asociaciones sobre las mismas letras.
Un analizante, joven médico nefrólogo, espera se promovido a jefe de sección, promoción en
la que se manifiestan las inquietudes de este período de su vida. Había asistido a cierto curso
de psicoanálisis en su hospital donde escuchó aquello de que ,del sueño es una realización de
deseos" y cuenta, para que yo confirme la hipótesis freudiana, un sueño en que su jefe médico
le comunica lo tan ansiado.
"Sale el Dr. Martínez Conde: ¡mi promoción! El lugar de los dos puntos escribe el modo en que
agita sus manos como si tuviese en ellas los papeles que certifican el nuevo cargo. Pero hete
aquí que el Dr. Martín también es su padre, abogado, caudillo político de su pueblo natal,
intendente en una ocasión, quien esperaba que su hijo fuese abogado y su heredero político.
Figura de gran prestancia, de temible presencia para el hijo, quien afirma que su padre no le
perdona la desobediencia de ser médico y vivir en Buenos Aires. La lectura que propongo
entonces es: "Cuando sale el Dr. Martín, esconde mi promoción", con lo que las asociaciones
derivan hacia otros lugares donde él registra inhibiciones significativas, Él pone allí al Dr.
Martín, en tanto no puede consumar el asesinato del Padre, acto civilizador por excelencia. Si
Martínez Conde devino Martín esconde es porque el soñante habló. Sinsentido de la letra que
en tanto se lee queda anudada al discurso que se resignifica. Re-lectura, re-significación y
también re-escritura en tanto es posible gozar de ese real que se juega enla letra, al
descifrarla. "La letra hace litoral entre el saber del significante y el goce del objeto" propone
que a ese costado real de la letra es el que mordemos, pellizcamos, apretamos cada vez que
intentamos su desciframiento, en que la gozamos cual objeto. Es en la operación de lectura
que se produce un goce, en tanto se hace de esa letra, discurso: trabajo del lector que
modifica la economía del goce.
Para ir avanzando, otro sueño relatado por un analizante varón de 50 años, comerciante
desconfiado, pesimista, depresivo, con gran dificultad para hacer amigos, de compartir una
mesa de café con otros de su mismo sexo. Se traslada oníricamente hacia el lugar donde vivió
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en su juventud, entra al cuarto de su gran amigo esperando ayuda y dice: "vengo con la Fe
minada", tras lo cual, despierta angustiado. ¿Por qué tanta angustia? se interroga, riéndose
después cuando anuncio mi lectura de que con La onda afeminada tan próxima a su
conciencia no podría menos que angustiarse. En el momento en que se lee en lo que se dice
la interpretación abre a una nueva cadena significante que promoverá otros efectos de
sentido, además de una modificación en la economía del goce que la angustia y la carcajada
revelan. La que es letra portada, la que se determina en el lugar del Otro, trae en sí también el
goce del Otro, el modo en que el Otro tiene eficacia suficiente para gozar al sujeto igualado a
un mero objeto a merced del Otro. La articulación al significante que se juega en la lectura en
distintos momentos de un psicoanálisis implicará una caída de] goce del Otro. La letra portada
no será lo mismo que la letra leída en tanto en la caída del saber absoluto del Otro pasa a ser
articulado como saber inconciente en la cadena del significante. La letra que arde en el goce
superyoico, goce del Otro, como dice Cristina Marrone, no es la misma letra que la leída, la
articulada al significante.
El goce del Otro da lugar en su caída, en su barramiento a que se articule en discurso, en
goce fálico, en que el sujeto se apropie de las letras que lo determinan en todo lo que la
estructura del parlétre lo posibilita.
Un tercer paciente se manifiesta angustiado de perpetuarse en una relación que lo vincula
amorosamente a dos mujeres diferentes. A ambas las describe hermosas, y goza de sus
cuerpos desde hace tres años cuando se divorció. ¿Por qué se angustia tanto si la pasa tan
bien? es mi pregunta a la cual no puede responder de in-mediato. Dejándose llevar por sus
ocurrencias se detiene en el instante, repetido relato de su madre de que la casa del abuelo
era la única de su Pueblo natal, allá en Italia, que tenía dos plantas, orgullo familiar, que a
modo de blasón habría inscripto su antepasado en una cerámica en el frente de la casa, que
rezaba "víto d'amore due PLANTA". De este abuelo él había heredado el nombre y algo del
oficio -Constructor aquél, arquitecto éste- no estaba determinado por una identificación
imaginaria a un abuelo con supuestos dobles amoríos sino marcado a fuego por esas letras
que la madre no olvida y que sentencian que si Víctor tiene dos amores pianta, se queda
piantado, enloquece como se puede leer en el castellano porteño.
La angustia es el efecto del encierro en la madre, más precisamente en éste caso del encierro
en esta sentencia materna que lleva inscripta del lado del Superyó. Letra portada, letra que se
padece, que angustia en su efecto encerrante, deja caer un goce cuando deviene letra leída,
articulada al significante; goce del Otro que queda cuestionado, barramiento del Otro que abre
a un nuevo goce. En su reciente viaje a Italia descubre que en su pueblo prácticamente todas
las casas son de dos plantas: caída del blasón familiar materno, ruptura del narcisismo que
abre a nuevas posibilidades en sus historias de amor.
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Letra portada se opone así a letra leída. Cada vez que una nueva lectura se produce, la
articulación discursiva hace caer algo del goce de] Otro, y en lugar de la renuncia pulsional
que torna más severo al Superyó como enseña Freud, el deseo se monta sobre aquella y
reordena el goce del sujeto poniéndolo en la dirección que al deseo conviene. La lectura es
función del sujeto. Si en el análisis hay un solo discurso, lo que allí se lee es función del sujeto
del inconsciente, que el discurso determina.
¿Qué ocurre en cambio en el delirio? Cuando Freud comenta los clásicos casos de Víctor
Tausk dice que Ias preferencias de la enferma acerca del dicho incomprensible tienen el valor
de un análisis pues contienen el equivalente de ese dicho en giros expresivos comprensibles
para todos al mismo tiempo echan luz sobre el significado de la formación léxica
esquizofrénica".
La paciente del augen verdreher y el sich anders stellen (5) interpreta su síntoma en sus
dichos pero de esto no puede apropiarse ella, ya que no hay lugar de sujeto, determinado por
la cadena significante y exterior a ella, que posibilite la función de la lectura. Las profecías
tienen valor de análisis para Freud quien sí puede leerlas. Es en esta imposibilidad de la
lectura en los delirantes que Freud se autoriza a analizar a Schreber sin conocerlo
personalmente, sin invitarlo a acostarse en el diván, ya que estos delirantes hablan como
escriben y escriben como hablan. Quien lee a la letra allí es aquel que puede producir
metáfora. Donde el neurótico se representa, el psicótico se presenta. Por eso Lacan hace sólo
presentación de pacientes psicóticos y escucha en lo que el público dice lo que se articula en
el registro simbólico del significante a esa letra que el delirante no puede más que padecer.
Marcado a fuego en ese lugar en que el significante funciona con la fijeza de la letra, el goce
del Otro lo fija en esa posición en la que no pude apropiarse de la lectura de su dicho. Mártir
del inconsciente, gozado por el Otro que lo condena a padecer de las letras que lo fijan a ese
lugar de objeto. Como todo humano porta la escritura que lo determina como aquel mensajero
que le fuera grabado el mensaje en su cuero cabelludo en desconocimiento. La diferencia
radical hace a su imposibilidad de leerlo y hacer con eso algo a partir de articularlo al
significante. Será un otro quien lo lea a la letra cuando él hable y pueda ubicarlo en un lugar,
tratamiento posible del psicótico.
Si bien hemos abordado en esta ocasión lo real de la letra y la posibilidad de ser gozada como
objeto real en tanto se la articula a lo simbólico del significante importa volver a aclarar que la
letra es de lo real, pero lo real del psicoanálisis hace a lo que excediendo la dimensión de
litoral de la letra llamamos la sexualidad freudiana que se nombra: trauma, ombligo del sueño,
sexualidad. Que lo real del psicoanálisis excede la letra marca la diferencia entre lo que es
lectura literaria y la lectura en clave psicoanalítica. -Si en la lectura literaria y en los estudios
del psicoanálisis se toca lo real de la letra es en la clínica psicoanalítica donde lo real del
cuerpo marca la diferencia. Un cuerpo en el diván, una cama, pone en juego lo sexual que por
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obra de la abstinencia del analista que el dispositivo freudiano acota, se metaforiza como
discurso cuando un psicoanálisis es posible. En el primer caso el agitar de los papeles en las
manos escrito como dos punto, la angustia y la carcajada en el segundo, y la angustia que
cede tras la interpretación en el tercero, marcan la presencia del cuerpo en esas sesiones de
análisis. La clínica psicoanalítica es de lo real, enseña Lacan, (6) un real que excede al de la
letra. Toparse con lo real de la letra leyendo un texto que se presenta difícil da cuenta de ese
costado real de la letra del que gozamos en tanto lectores, pero no es igualable a lo que se
pone en juego cuando se lee a la letra en lo que dice un cuerpo tendido en el diván a otro
marcado por el significante analista.. La clínica analítica tiene que ver con ese encuentro
donde se registra ese real que excede al real de la letra. Equiparar la lectura del texto a la
lectura en la clínica posibilita el ejercicio de leer a la letra, pero elude al mismo tiempo la
especificidad que hace a la presencia del cuerpo en la sesión analítica en la dimensión de la
transferencia.
(S)... "En todo caso lejos de comprometerme en ese frotti-frotta literario en el que el
psicoanálisis se denota como mal de invención, denuncia allí la tentativa infalible de demostrar
la imparidad de su práctica para motivar el menor juicio literario", afirma Lacan en Lituraterre
separando los aguas entre clínica analítica y literatura.
"No hay interpretación que no concierna... a qué? al lazo de lo que, en lo que oyen se
manifiesta en palabra, el lazo de esto con el goce" dice Lacan en el Saber del Analista (7) e
insiste "... nuestra interpretación nunca tiene más que el sentido de hacer notar lo que el
sujeto encuentra allí; qué es lo que encuentra?. Nada que no deba catalogarse como del
registro del goce". "Donde yace el goce? ¿qué hace falta ahí? Un cuerpo".
Para gozar hace falta un cuerpo". La presencia del analista y su caída son a ser leídas por el
analizante en el momento en que su análisis se lo posibilite. El analista cuenta allí en su
disposición a la caída, en su ofrecerse a ser barrado.
Del mismo modo en la extensión nuestra presencia se anuda a nuestras letras y a nuestro
discurso en esta ocasión. No basta por eso enviar un paper a ser leído o publicado sino que
se torna necesario sostener el debate con el cuerpo en lo que se genera en cada Reunión
Lacanoamericana de Psicoanálisis. Intento salir por el mismo lugar por donde entré, luego de
dar una vuelta por mis prácticas clínica, teórica e institucional.
BIBLIOGRAFÍA
1)Zuberman, José. Avatares de la letra y el significante, Cuadernos de Psicoanálisis freudiano.
Nº7. 1986. Escuela Freudiana de Montevideo.
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2)Freud, Sigmund. La pérdida de realidad en neurosis y psicosis. 1924
3)Lacan, Jacques. Seminario XX. AUN. Pág.40 y 47. Ed. Paidós. 1981
4)Marrone, Cristina. Clínica Lacaniana. Actualidad Psicológica N9180. Set. 1991. Pág. 13
5)Freud, Sigmund. Lo inconciente. Cap. Vi¡. O.C. T. XIV Amarrortu Editores. Bs. As. 1981 Pág
195
7)Lacan, Jacques. El saber del psicoanalista, inédito. Fuente: Biblioteca EFBA 111 Clase.
Pág. 19 y 20
6)Lacan, Jacques. Apertura de la Sección Clínica. Ornicar N111. 9-4-1977. Trad: T. Agoff.
8)Zuberman, José. Apertura Actas Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis de Mar de¡
Plata. N. Visión. Bs. As. 1990.
9)Kovalovsky, Pablo. Actas de la Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis de Punta del
Este. Dic 1986. "Releerse". Pág. 385
10)Lacan, Jacques. Líturaterre. Pág. 139. Suplemento de las Notas 1. EFBA
11)Vegh, lsidoro. La clínica freudiana. Lugar Editorial. El sueño es una escritura. 1980.
12)Lacan, Jacques. La instancia de la letra en el Inconsciente o La razón desde Freud.
Escritos 1. Siglo XXI. Editores S.A. Pág 179. México 1971.
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