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Crítica de libros
ambiciones, que presentaba sus primeras Comunicaciones en un Congreso Nacional. Julio, que ya era un
personaje en la Ginecología española, se me acercó,
me animó, y recordó que mi padre y él tenían vinculaciones con el Hospital de la Cruz Roja (San José y Santa Adela), amén de una singular amistad.
A comienzos de los ochenta, ambos fuimos vicepresidentes de la «Ginecológica Española» (actual SEGO),
que presidía el profesor José Antonio Usandizaga. No
olvidaré nunca aquellas Juntas, tan minuciosas por una
parte, y t an entrañables en las sobremesas de algunos
de los almuerzos que las sucedían. Por aquella ápoca,
Julio fue el encargado de redact ar la emotiva Necrológica de mi padre, que se publicó en el primitivo Boletín
de la Sociedad. M uchas gracias, Julio, por tu amistad
que, en tu caso, no es una «palabra tan usada y a veces
malgastada», como reza el primero de tus aforismos
del libro.
Pensar en voz alta es acercarse a los demás (Antología
de citas y pensamientos diversos). Julio Cruz y Hermida. Prólogos: Hipólito Durán Sacristán y Fernando Díaz Plaja. 113 páginas. Formato: 21 x 13,5 cm.
2ª edición. Editorial M asson. Barcelona. 2000.
Hace unos días que el profesor Julio Cruz y Hermida me
envió este precioso libro, con una cariñosa dedicatoria y
el ruego de que le hiciese la crítica para la Sección de Libros de Toko-Ginecología Práctica. Agradezco las tres
cosas: la dedicatoria y el regalo, porque son pruebas indudables de nuestra larga y fecunda amistad, y el deseo de que le haga la crítica, porque me enaltece, considerándome capacitado para tal tarea. Sé que es difícil
ser objetivo cuando hay sentimientos por medio, pero
cuando la objetividad coincide con los sentimientos, es
un verdadero placer.
Conocí a Julio Cruz y Hermida hace mas de treint a
años, concretamente en el Congreso de la Sociedad Española para el Estudio de la Esterilidad, como se llamaba entonces, celebrado en Bilbao. Yo era un crío con
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Cruz y Hermida es un médico con larga experiencia profesional, un profesor universitario dedicado, y un profundo pensador. Tiene la enorme suerte de poseer el
don de transmitir por escrito, de forma aparentemente
sencilla y frecuentemente irónica, lo que se cuece en el
interior de su mente brillante. Como observador fino de
la realidad que le rodea, es frecuentemente crítico de la
misma, pero sin acritudes ni amarguras, porque Julio es
un hombre alegre que ve los aspectos positivos de la
vida, y que transmite esa alegría.
Otra característica de Cruz y Hermida es, sin duda, su
valentía. En primer lugar, porque uno siempre se asusta de expresar por escrito sus pensamientos, o mas
aun, sus sentimientos. En segundo lugar, porque no le
importa ser criticado al afirmar sus convicciones que en
muchos de estos «Pensamientos en voz alta» afloran
sutilmente. En este mundo despersonalizado, materialista a ultranza, con una terrible crisis de los valores, ser
sincero entraña frecuentemente un riesgo.
Respecto a los objetivos del Libro, claramente se expresan en su título o en el primero de los aforismos del
apartado «Pensamientos para pensar»:
«Pensar en voz alta es acercarse a los demás. Pensar
en voz baja es acercarse a uno mismo. No pensar es
morir». En la Introducción, citando a Goethe, nos dice:
«Todo lo bueno ya lo han pensado otros; sin embargo
debemos intentar nuevamente pensar en ello». Al final
del Prefacio a est a segunda edición, cit a a Joseph
Roux: «Hay dos tipos de escritores, los que piensan y
los que hacen pensar». Las máximas que nos ofrece Ju-
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CRÍTICA DE LIBROS
lio, nos hacen pensar, y ahí radica precisamente la importancia del libro.
Humildemente, el autor nos informa que son una especie de «guiños intelectuales que sirven de angarillas
sentenciosas para poder sostenerse y marchar mejor».
Es evidente que, con ese regusto a moralina, ese «vicio
de pensar» y la «osadía de escribir los Pensamientos»,
no sólo son expresión de profundidad intelectual, sino
especialmente de libertad de espíritu.
Entre otras cosas, siempre acertadas, el profesor Durán
Sacristán, en el prólogo a la primera edición, nos dice
que leyó el libro «de un tirón». Yo tengo que reconocer
que me ha ocurrido lo mismo, y eso es lo mejor que se
puede decir de un libro, si no lo podemos dejar hasta el
final.
En esa línea de humildad que apuntábamos anteriormente, el autor se autoaconseja y aconseja a los demás, con una sentencia que expresa una auténtica y
aprovechable cura de humildad: «Señor, permíteme seguir viendo la viga en el ojo ajeno y la paja en el propio,
para continuar creyéndome lo que no soy».
La obra está estructurada del siguiente modo: en primer lugar los magníficos prólogos de Durán Sacristán y
Diaz-Plaja a las dos ediciones, seguidos de Introducción
y Prefacio del autor que, como él mismo apunta, nos
«introduce a modo de aperitivo, en el contenido de la
obra». Las más de mil citas o máximas, se clasifican en
diecinueve apartados, ordenados por orden alfabético y
con el título repetido en el ángulo superior derecho de
cada página, para su más fácil consulta. La lista de capítulos comienza con Amistad, Amor y Arrepentimiento, finalizando con Sexología, Sueño y Vejez. Los apartados mas extensos son, como es lógico, los de M edicina y M iscelánea. M uy brevemente coment aremos
algunas citas que nos han llamado la atención: «Creía
que tenía amigos y me he percatado de que sólo eran
conocidos. Estos «conocidos», están mas próximos a
los enemigos que a los verdaderos amigos».
Como buen epicúreo, el autor hace una apología a la sobremesa después de una buena comida entre buenos
amigos, donde la «tópica triada del café, copa y puro,
junto a una charla distendida, son el mejor bicarbonato
para ayudar a la digestión corporal y del espíritu». Y en
su fervor por ese gran valor que es la Amistad, nos recuerda que «El mejor remedio para combatir el dolor de
espíritu es la amistad verdadera».
Sobre los animales, afirma que «el perro es el mejor
amigo del hombre; lo que es más discutible es que el
hombre sea el mejor amigo del perro». Recuerdo al respecto una frase parecida de Pío Baroja que decía: «El
perro es el mejor amigo del hombre. ¡Vaya amigo que
se ha echado el perro! ». Y siguiendo con los animales,
Julio Cruz nos ilustra: «El cerdo es muy parecido biológicamente al hombre, menos en la higiene. Efectivamente, hay hombres más sucios que los cerdos».
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Particularmente profundos son los pensamientos referentes a la Envidia, al Odio, o al Rencor: «La envidia
nunca es sana, es enfermiza»; «Huye del envidioso. El
día que te deje de envidiar, o te habrá destruido, o creerá que lo ha conseguido. La auténtica envidia muere
solamente cuando muere el envidiado o el envidioso»;
«Se puede matar a una persona con arma blanca, arma
de fuego, estrangulándola, envenenándola, etc. ¡Ah! ,
también se la puede matar con la calumnia». «Los asesinos a distancia que aprietan el gatillo a través de terceras personas, son los peores». ¡Qué poderosa fuerza
negativa tienen la calumnia y la maledicencia! La lectura de estas ideas me recuerdan la segunda Carta del
Apóstol Pablo a Timoteo: «La palabra de los malvados
corroe más que el cáncer».
Nos ha llamado mucho la atención, y compartimos con
el autor totalmente la crítica contra los eufemismos actuales de no decir las cosas por su nombre, como si así
fuesen distintas: Residencia en vez de Asilo; Frenocomio en vez de M anicomio, Internos en vez de Presos. Y
como él satiriza, «mediopensionistas» a los Internos
que tienen permiso de día. Esto me recuerda lo que, no
hace mucho, me decía una tía mía muy inteligente: ahora se llama hacer un M aster, lo que antes se llamaba un
Cursillo, y tener una «relación sentimental» lo que antes llamábamos «un lío». En este mismo sentido, Cruz
y Hermida nos dice que las «queridas» o «amantes» del
ayer son las «amigas» de hoy.
Dentro de la crítica a la televisión afirma que «la televisión hace a las familias más hogareñas, pero acaba robotizándolas»; «La televisión atenta a la intimidad de
las personas, allanando sus moradas. Entra en los hogares sin mandato judicial».
Como buen comedor que es don Julio, dedica un gracioso capítulo a la Gastronomía. Empleando ese humor
surrealista a lo «Tip», nos dice que «la ostra es la blanca
y alegre perla de los moluscos bivalvos. El mejillón es el
triste molusco vestido de luto». Otras veces hace juegos de palabras: «Las patatas a lo pobre, son las más ricas».
Haciendo gala de sus convicciones, manifiesta en el capítulo de Incongruencias: «Que unos digan NO a la
pena de muerte y SÍ al aborto, mientras que otros digan
NO al aborto y SÍ a la pena de muerte». O que «en los
años cuarenta no existían, Alberti, Lorca y Antonio M achado, y ahora quienes no existen sean: Pemán, M arquina o M anuel M achado».
En el capítulo dedicado a la medicina, que es uno de los
más amplios (180 citas) hay todo tipo de pensamientos:
«Las endorfinas son los únicos opiáceos que se dan sin
receta»; «La próstata es el órgano de la economía más
económico para los urólogos». Dentro de este capítulo
es lógico que en los aforismos obstétricos, el autor
muestre sus preferencias: «La Ventosa es la hermana
pobre del Fórceps; es, a éste, lo que el Aparejador al Arquitecto»; «El fórceps bajo es una ayuda, el alto una
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CRÍTICA DE LIBROS
osadía»; «La histerectomía subtotal es una cobardía
quirúrgica, en connivencia con cierto grado de ineptitud»; «El médico que no genera anticuerpos entre sus
colegas es un puro milagro inmunológico»; «Las tres
normas para asistir un parto son: saber obstetricia, tener a mano al anestesist a y al neonatólogo y, sobre
todo, haber suscrito una Póliza de Responsabilidad Civil
y Penal». Finaliza este capítulo con una curiosa lista de
refranes obstétricos: «Si el feto saca la mano, mejor
que la partería, la cirugía», «Placenta vieja, hijo canijo»,
«Teta grande no hace nodriza».
En el de M iscelánea, hay de todo: desde la crítica al término actual de restauradores, que regentan un restaurante pero no restauran ninguna pintura antigua, a la
cita de los «cantautores progres», que «ganan millones
en sus galas, pero no reparten ese dinero entre los necesitados, protagonistas de sus canciones. Deberían
solamente tocar la música y olvidarse de la letra, para
no perder credibilidad en sus denuncias sociales.»
Aunque Julio y yo estamos de acuerdo en nuestra debilidad por Roma y Sevilla, él piensa «que para hermanar
estas dos ciudades maravillosas, debería cantar Pavarotti en la M aestranza y torear Curro Romero en el Coliseo». No estoy de acuerdo con el intercambio, pues ni
soy aficionado a la ópera ni a los toros. Es cuestión de
gustos.
Siguiendo con su ironía, en la línea de «La Codorniz»,
nos enseña que los «pecados de cintura para abajo» se
obvian con la anestesia epidural. En fin, no podemos ni
debemos seguir descubriendo estos «Pensamientos
en voz alta». Son mil citas profundas, amenas, divertidas algunas, tristes o melancólicas otras, que reflejan
los múltiples aspectos de la vida. Interesantísimos son
los capítulos dedicados a la M ujer, a la M uerte, a la Religión, al Sexo, a la Vejez y, sobre todo, los Pensamientos... para pensar, pues «La palabra sin pensamiento es
muda».
Bien, querido Julio, deliberadamente no he querido hacer una enumeración de tus múltiples méritos, como
médico, como ginecólogo, como profesor o como escritor. Son de sobra conocidos. Quiero felicitarte por el
acierto de esta segunda edición de este libro maravilloso, que me ha interesado, me ha divertido y, por encima de todo, me ha hecho pensar. A los que lean mis pa-
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labras, les recomiendo que se hagan con este conjunto
de citas. Podrán serles útiles, disfrutarán con su lectura,
y serán más humanos. Léanlas «con el sosiego con
que, estos pensamientos fueron creados».
Lorenzo Abad M artínez
Catedrático de Obstetricia y Ginecología.
(M urcia. Agosto 2000).
Ecografía en medicina materno-fetal. A. Kurjak y J. M .
Carrera. Tapa dura 21 x 27. 916 páginas. 1.302 ilustraciones en color y b/n. Editorial M asson, S. A. Barcelona 2000.
El contenido de este libro, que el lector disfruta con verdadero placer, está dividido en diez partes que engloban 72 capítulos, cada uno de los cuales presenta una
gran cantidad de figuras de excelente calidad que facilitan la mejor comprensión de todos los temas desarrollados.
Las partes en que está dividido comprende desde las
Bases físicas y tecnología, Ecografía de la preimplant ación, implant ación y placent ación, Ecografía de la
gestación normal y patológica del primer trimestre; M edicina fetal : Control ecográfico del feto y su entorno,
Hemodinámica perinatal, la placenta humana; Patología fetal : Estudio ecográfico, Ecografía intraparto y
postparto y por último Ecografía neonatal.
Los autores que lideran este libro han logrado reunir colaboradores de renombrado prestigio, con una uniformidad de criterios en la utilización de los recursos tecnológicos que, asociados a la ecografía tradicional, evidencian la pot encialidad de los ult rasonidos en el
estudio de la condición embrionaria y fetal. El texto conjuga el más riguroso criterio científico con consejos útiles y prácticos para la clínica, con numerosas referencias bibliográficas cuidadosamente tratadas.
En definitiva, una gran obra que será de consulta obligada para todos aquellos que nos dedicamos al diagnóstico por ultrasonidos en medicina materno-fetal.
J. M ontalvo M ontes
C. A. Costales Badillo
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