Parto

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niencia dc da ^ • irrigaciones tibias a la matriz
de yeguas abortadoras es asunto de los señores Vetex•inarios.
Para prevenir e1 aborto es conveniente
limpiar• y desinfectar la cuadra en donde
abortó la yegua; aislar la yegua hasta que
ha,ya pasado el primer celo, o sea unos dieciocho días. Abrigar bien la yegua durante
este tiempo, para que no pueda sufrir ningxin enfriamiento.
PARTO
Cuando se presenta el parto a su debido
tiempo, no es dificultoso el nacimiento, el
cual suele d^urar unos quince minutos, contados a partir de los primeros síntozrxas del
parto. En condiciones normales, el nacimiento propiamente tal, dura unos tx^s minutos.
Las personas asistentes al parto, cuantas
menos sean tanto mejor; tres a lo sumo; estarán quietas y bastante apax•tadas de la yegua : observarla y no estorbarla, para que
libremente y tranquilamente pueda escoger
sitio para parir. Unicamente, cuando la yegua, por los fuertes dolores del pax-to, se eche
y se retuerza, se debe examinar si la cabeza
y las manos del que está nacien^do vienen co]ocadas en posición normal. Si es anormal,
debe en seguida llama.rse a un Veterinario.
En parto normal, lo más ^enera.l, rota Ia
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bolsa, tan pronto como la cabeza y las manos
del ^muleto o rri.uleta asomen más afuera de
sus rodillas, debe ponerse paja limpia ,y seca
alrededor y bajo de la yegua, y, si son cuidadosos ^• nada bruscos e inteligentes los asistentes, aprovechando los esfuerzos de la yeYARTOS MAS FRECUENTES
F1g. 64.--^ra P^^t^^
máv fá,cil.
gua deben ténccr mu^ szcavememte de las manos del que está naciendo.
Insisto en que se intervenga en los partos
todo lo menos posible y síempre por personas
duchas, muy prudentes, en estos delicados
menesteres.
Cuando han terminado todbs los pormenores del parto, que suelen durar una hora y
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media, se quita la cama mojada y sucia y se
pone nueva cama de paja limpia y seca.
Buena práctica a seguir con el recién nacido es, tan pronto como se pueda, desinfectarle el ombligo haciendo para esto lo siguiente: Con unas tijeras, que se desinf'ectan
YAEtTOS JIAti
N'ig.
FRF.CUENTES
SS.--Parto relativamente fAcil.
en una disolución de lisol, se corta el cordón
umbilical a tres o cuatro deaos del vientre
del recién nacido. Se restaña cuidadosamente la sangre de la herida y se lava ésta. con
una disolución al 1 por 1.000 de sublimado
de merourio, se seca con algodón esterilizado y se moja después todo y bien con un.a disolución alcohólica al 10 por 100 de ácido
pirogálico. Es también buen desinfectante
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para el ca^o, ^^ se encuentra con facilidad en
ias farmacias, el ^If^r^rurfol en polvo, n sea ei
^alato básico de bismuto, que tiene subre el
yodoformo la ventaja de que no molest;i su
olor, como éste. Sueie emplearse mucho una
mezcla en polvo hecha con una parte de ^í^cido
de cinc, otra parte igual de polvos de talco y
otra parte igual de dermatol. Por ejemplo,
cinco gramos de cada una de estas materias,
^muy bien mezcladas, lo que con facilidad r^stán habituados a hacer en las farmacias.
Y ter•minada esta operación se coloca el
recién nacido delante de Ia yegua, que comienza a lamerlo. Conviene quede alguiPn,
una sola persona, vigilando a la yegua y al
recién nacido, pero no cerca de ellos. Si 2i
recién nacido no puede vaciar las tetas de su
madre, ordéñese a ésta lo indispensable para
vaciarle las tetas.
La cuadra deberá estar limpia antes de
que para la yegua; y no remover las camas,
mucho menos si hace tiempo qué están sin
cambiar, recién paridas las yeguas, ;o que se
Ilama sacar estiércol, que tan malos olores
produce, no debe hacerse recién paridas las
yeguas, porque es muy perjudicial a ellas y
a las crías.
Respecto a la yegua o burra recién parida, se vigilará si expulsa las secundinas o
parias poco después de la salida del feto, y
si esto no ceurre a su tiempo, con oportunídad y sumo cui^dado y tacto, se le ayudará
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estiranda el cordón umbilical o dando una
bebida de cornezuelo de centeno o de sabina,
que formulará el Veterinarío.
Pocos cuidados se tienen con las burras,
pero con las preñadas, conforme avanzan en
la preñez, ,y para evitar cólicos q^ue pueden
provocar al>ortos, es útil irlas ali^mentando
con alimentos de menos volumen y rnás digestibles. De quince a veinte días antes del
parto, en las burras, en su vientre, la parte
de delante de ]as tetas va hínchándose, y las
tetas se vuelven túrgidas. Pocos días antes
del parto la tumefacción tiende a reducirse
bastante, pero los pezones se vuelven túrgidos e incluso dejan escapar algunas gotas de
leche, que fácilmente se coagula en la punta
de ]os pezones. Víspei•as del parto se observará, a uno y otro lado del rabo, dos depresíones por relajamiento de los ligamentos isguiáticos. F..n .los momentos del parto, la burra se acuesta con cuidado, se levanta inq^uieta, se vuelve a echar, parece como que sufre
cólico, y cuando el parto se presenta normal
aparecen las manos y la cabeza del feto y hay
que tener paciencia : suele durar un cuarto
de hora. No estirar nunca ni de la cola, ni de
la cabeza del feto ; de ]as patas y muy suavemente.
No romper nunca la bvlsa d^ ag^uas que
aparece antes del feto, sean los cascos o la
punta de la nariz o el nacimiento del rabo del
feto. En estos momentos es cuando ]a burra
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se levanta de nuevo y lanza el feto fuera,
casi siempre cstando levantada. E1 feto resba.la sobre los corvejones de su madre, cae
al suelo y se rompe el cordón umbilical, que,
rómpase o no, conviene ligarlo, cortarlo y
desinfectarlo, para evitar ulteriores y graves
mfecciones. Se coi•tará a dos centímetros d•el
vientre del recién nacido y se ata a un centímetro. Se desinfectará dos veces al día durante toda la semana después del parto, como
se ha dicho para las yeguas. •
Si la madre no limpia a su hijo en seguída,
tamiéndolo, hágase frotándolo cuidadosamente con un trapo de lana. Conviene dejar tranquilos madre e hijo, y, ^transourridas tres o
cuatro horas, conviene dar a la madre un
breba,je de harina de cebada algo tibio. Durante la primera semana se darán pocos y
elegídos pi^ensos, para evitar cólicos a la burra; pocos pi^-nsos de yerba seca; yerba tieyna y brebajes de salvado o harina.
Cuídese de que la but,ra expulse las secundinas. Si transcurridas cuatro horas no ias
expulsa, con mucho miramiento, ^stírese del
cardón u^mbilical que pende de la vulva.
En casos de aborto, consúltese al Veterinario.
Pasados siete días del parto, la burra puede llevarse a ser cubierta por el garañón,
parque si no hay que esperar a los quince
días, pues si entonces la burra no quiere el
garañón, hay que esperar que retorne el celo
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ocho o quince o treinta días niás, y tener en
cuenta la época del pa ^-to siguiente, que e^
prefei'ikre sea en abr•i] o mayo.
Los buches siguen a sus madres : mucho
cuidado con lus grandes caloi•es y evitar diarreas.
A los buches se les desteta a ve^ce^ a los
tres meses, lo que les perjudica. Debe destetárseles de seis a siete meses de edad.
A1 año, poco más o menos, muda el pelo
el j^umento y lo sustituye por nuevo y más
luciente pelo, exc•epto en las patas y vientre,
que persisten ios pelos largos, que poco a
poco pierde durante su segundo año. Desde
el año y medio a los dos años se comienza a
hacer trabajar al bot•rico.
^1GN0^ llE f REivEZ
No es fácil al que no conozca y esté en
contacto de la yegua o de la burra, que tenga la certeza de si están preñadas. Sé de casos en que sus dueños han r•ecurrido a expertas y éstos se han equivocado aun en casos
de preñez adelantada. Por de contado que no
suele haber dudas cuando ^desp^ués de beber
el animal, y colocando una mano en su vientre, entre las manos y el ombligo, y oprimiendo con la otra mano el ijar derecho, se
notan movimientos del feto.
Entre varios casos de ignorancia de pre-
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