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Х Encuentro de las Pequeñísimas Almas Marianas
“Sin distancias”
11, 12, 13 y 14 de octubre
Manucho - Santa Fe
“Dios no nos eligió para tener éxito sino para ser fieles”
Queridos hermanos:
El crecimiento de la obra no se mide por la cantidad de libros y
medallas que se venden, por el total de países en los que se ha difundido el mensaje o por
el número de sacerdotes que lo aceptan. Todo esto es una consecuencia de la obra que van
llevando a cabo Jesús y María en el interior de cada hijo consagrado. Siempre que haya un
alma dispuesta a dejarse amar en el grado máximo que su capacidad le permite “hoy” y,
en consecuencia, viva la pequeñez en su propio grado extremo “hoy”, la obra se irá
iniciando y creciendo en otras almas. Y si mañana esa misma alma, desde la intimidad con
Dios, descubre lo nuevo de Él, la novedad de su Amor, y trata de dejarse amar un poquito
más que ayer extendiendo, por su Gracia, el límite de la propia capacidad de recibir amor,
aumentando así el grado máximo de pequeñez, podremos estar seguros del crecimiento de
la obra en nuevas almas que se abrirán al maravilloso mundo del abandono confiado en
los brazos de Dios y de María Santísima, nuestra Madre.
08-02-2003
J. (…) Hay que desacampar y conquistar otras tierras.
F. Pero si yo ni siquiera me muevo de esta casa.
J. Pero tu espíritu vuela y llega a todos los rincones de la tierra por la
oración y la entrega. Donde solo un alma viva la verdadera pequeñez,
todo el Cuerpo se alimentará, se nutrirá y mis Ángeles llevarán el
Mensaje a los corazones de buena voluntad.
(…)Entrégate. Vive la pequeñez en un grado máximo para que mi
Cuerpo se nutra de humildad y sabrás mi recompensa.
En el encuentro pasado hemos avanzado en el conocimiento del por
qué y para qué fuimos creados, cuál es nuestra misión, nuestro apostolado, nuestro aporte
a la humanidad. Y la vida se nos ha simplificado un poco más, ¿no es cierto? Cada vez que
Dios, en su infinita Misericordia, nos revela algo nuevo de su Amor, del motivo para el
cual nos creó, la vida se nos “des-complica” un poco más. Ese es el objetivo de Dios:
“Des-complicarnos” la vida con su Amor para que el tránsito por este mundo sea un paseo
de su mano. Estoy convencido de que en este nuevo encuentro, seamos veinte o trescientos
participantes, extenderemos los límites de nuestra capacidad de recibir Amor, elevaremos
algún grado más nuestra pequeñez y, en consecuencia, la obra crecerá.
En los encuentros aprendemos teoría que hay que llevarla a la
práctica. Es decir, debemos ser fieles a lo aprendido. Y es tan poco lo que se nos pide:
Intimidad y Rosario.
21-10-2004
M. (…) Tu misión no es hacer el bien, es dejarme que te haga el bien
para que quede bien demostrado mi Amor de Madre. ¡Oh!, si todos
mis hijos dejaran que Yo les haga el bien, es tan poco lo que pido…
El lema del encuentro es una frase de la madre Teresa de Calcuta:
“No fuimos elegidos para tener éxito sino para ser fieles”.
A esta altura del camino creo que ya no esperamos ni deseamos el
éxito del mundo. Sin embargo quizás todavía buscamos el éxito en nuestros trabajos o
emprendimientos apostólicos, en nuestro servicio. Y, en el afán por el éxito, somos fieles a
horarios, estructuras, reuniones, etc. Alguien puede decir: “No está mal querer tener éxito
en obras buenas, de caridad”. No está mal en la medida que no dejemos de ser fieles en lo
que primordialmente debemos ser fieles: La intimidad y el Rosario. El alma pequeñísima
encuentra en la intimidad la razón de su existir, su misión, su apostolado, su aporte a la
obra evangelizadora, su escuela, su paz, su todo. Y el Rosario es un misterio insondable.
Jamás comprenderemos en este mundo totalmente su poder o la razón de su existencia. Es
una “oblación”. Hay que rezarlo, vivirlo diariamente y punto.
El alma pequeñísima recibe la Eucaristía y se dedica a ser fiel a la
intimidad con ese Jesús Sacramentado que espera permanentemente el encuentro de amor
hasta la próxima Eucaristía. Todo lo demás (trabajos, servicio, obras de caridad,
responsabilidades parroquiales, etc) es juego con Dios, paseo con Dios, regalo de Dios.
Sin Intimidad, sin Rosario, no hay descubrimiento de lo nuevo de Dios. Y sin
descubrimiento de lo nuevo de Dios la obra se estanca, no crece.
En el encuentro anterior aprendimos a no reciclar, a buscar lo nuevo,
entendimos que debemos ir a la intimidad para entregar lo viejo, recibir todo nuevo, para
que otros reciban todo nuevo. Y en la fidelidad a este sencillo acto, además de saborear
Divinidad, también misionamos, evangelizamos, sanamos enfermos, resucitamos muertos,
expulsamos demonios, revolucionamos el mundo desde nuestra propia casa interior. Y
pensábamos: “Ya sabemos todo lo que hay que saber, lo que tenemos que hacer, después
de esto qué puede haber, qué más podemos aprender”. Sin embargo, con Dios siempre hay
algo más. El tiene esa increíble capacidad de dejarnos en cero. Luego de un largo camino
recorrido, cuando comenzamos a jactarnos de nuestra experiencia, de nuestro saber, del
alto número que marca el kilometraje, Dios presiona ese botoncito que vuelve todo a cero.
En el encuentro de este año encontraremos nuevos y más profundos
motivos para ser fieles a la Intimidad y al Rosario. Y la vida se nos des-complicará un
poco más, y la obra crecerá.
Queridos hermanos:
En este próximo encuentro veremos, entre otras cosas, cuál es la
verdadera cruz que cargamos desde que nacemos en todo momento y lugar, y dónde
reducir considerablemente su peso, cómo hacerla pequeñísima. También el dolor que nos
genera y dónde apaciguarlo.
Cruz, Dolor y Amor son una misma cosa. Todos cargamos con la cruz
de nuestra debilidad, de nuestra naturaleza humana caída, esta cruz genera dolor porque
nacimos de la Perfección y tenemos nostalgias y ansias de la Perfección. Y solo el Amor
aliviana la cruz y apacigua el dolor. Cruz, Dolor y Amor son una misma cosa. El alma
pequeñísima vive estas tres realidades en una. Pero hay muchos hermanos cargando sus
cruces, soportando dolores, sin encontrar todavía el Amor que los ponga en equilibrio.
Debemos mostrarles el lugar donde está el Amor. Para esto: “No fuimos elegidos para
tener éxito sino para ser fieles”.
19-11-1994
J. Hijita, en verdad te digo, llegará un día en que me pedirás más
dolor, pues vas a enamorarte de él como de Mí. El discípulo no es más
que su Maestro, una vez te dije: “CRUZ, DOLOR Y AMOR son una
misma cosa”. Conoces el dolor de tu Maestro, conocerás la alegría de
su triunfo sobre la muerte.
Eres mía, hijita adorada de Mi Sagrado Corazón, y créeme que no te
impongo sufrimiento que no puedas soportar. Todo el dolor de tu
Amigo no lo soportarías, entonces complácete en lo poco que te toca.
Vivo en ti, corazón de niña, eres mi deleite a pesar de todas tus
miserias. Sabes que no las borraré totalmente para que siempre tengas
un motivo de esfuerzo y para que puedas ofrecerme siempre pequeños
sacrificios.
F. Jesús, estoy a tu merced. Me tenés como a un juguetito.
J. Este juguetito tendrá su recompensa, seré Yo mismo.
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