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ESTADO DE DERECHO
La centralización, las responsabilidades y el poder de mercado
¡Cuidado con la
centralización!
Agustín Mayer West
[email protected]
FERRERE Abogados
D
esde hace varios años, el Estado ha comenzado un proceso de
centralización tendiente a optimizar
la forma en que realiza algunas de
sus compras. Como ejemplos pueden
mencionarse la Unidad Centralizada
de Adquisición de Alimentos (UCAA)
y la Unidad Centralizada de Adquisición de Medicamentos (UCAMAE).
Según la Ley de Presupuesto Nro.
17.930 que les dio vida legal a dichas
unidades, el cometido de las mismas
era la adquisición de alimentos y de
medicamentos, por cuenta y orden de
los “usuarios del sistema”. Estos últimos podrían ser todos los organismos
de la Administración Central, Entes
Autónomos, Servicios Descentralizados, Gobiernos Departamentales y personas de derecho público no estatal.
De esa forma por ejemplo, una misma “unidad” podía decidir las compras de medicamentos para cubrir la
demanda de todos los hospitales del
Ministerio de Salud Pública, del Hospital Policial, del Hospital Militar, del
Banco de Seguros del Estado, ANCAP,
etc. Así se obtenía una mayor capacidad negociadora del comprador y se
reducían los números de llamados a
licitación puesto que una sola “unidad” definía las compras para todos
los “usuarios del sistema”.
Tras algunos años de aplicación
de este sistema, la Ley 18.172 de
Rendición de Cuentas creó una única unidad denominada Unidad Centralizada de Adquisiciones (UCA).
La misma reúne los cometidos de la
UCAMAE y de la UCAA y se le asignaron las mismas competencias. Con
ello a partir del 1° de enero de 2008
la UCA pasó a definir en forma conjunta la adquisición de alimentos y
medicamentos para todos los “usuarios del sistema”.
Si bien esta tendencia a la centralización parece haber sido exitosa para
Existe una fuerte tendencia del Estado a centralizar la forma en que
realiza sus compras. Si bien puede tener ciertos efectos positivos,
hay varios aspectos que deberán ser cuidadosamente vigilados.
el Estado y los “usuarios del sistema”,
existen algunos elementos relativos
al funcionamiento de la UCA que motivan cierta preocupación.
En primer lugar, una misma “unidad” es la encargada de definir desde
la compra del arroz necesario para cubrir necesidades alimenticias, hasta la
compra de medicamentos altamente
sofisticados para el tratamiento de enfermedades oncológicas. Como podrá
comprenderse, mas allá de las opiniones que puedan verter las comisiones
asesoras, es importante que los jerarcas que toman las decisiones finales
conozcan los temas sobre los que les
toca decidir. En un elenco tan grande
de productos a adquirir, es difícil que
dichos jerarcas puedan entender cabalmente la conveniencia en cada caso.
En segundo lugar, llama la atención que en la nueva definición de la
UCA, la gestión y administración de
la misma esté a cargo de un Director
Ejecutivo y un Subdirector Ejecutivo,
nombrados por el Poder Ejecutivo a
propuesta del Ministerio de Economía y Finanzas. Si bien se prevé la
existencia de un Consejo Directivo
que esté integrado también por los
organismos usuarios, no se incluye
expresamente un representante del
Ministerio de Salud Pública (MSP) en
la gestión y administración de la UCA.
Al estar incluidos los medicamentos
entre los productos a comprar por la
UCA parecería lógico que el MSP estuviera expresamente incluido.
En tercer lugar, la centralización
que se realiza a través de la UCA,
puede determinar que la misma posea un enorme poder de mercado y
una posición dominante a la hora de
comprar. Según la nueva ley de defensa de la competencia, el Estado
también está sujeto al control de las
practicas que resulten anticompetitivas. En consecuencia, el Estado no
debería “abusar” de su posición dominante ya que dicha conducta se encuentra prohibida por la nueva ley.
Desde ciertos puntos de vista, a la
hora de adquirir productos la centralización puede resultar conveniente
para el Estado. Sin embargo, existen
ciertos aspectos que generan preocupación. Será responsabilidad de todos vigilar el funcionamiento del
sistema y denunciar las situaciones
anómalas. Será responsabilidad de la
Administración corregir las mismas
cuando existan.
El Estado tiende
a centralizar
fuertemente sus
compras
La nueva UCA
definirá la compra
de alimentos y
medicamentos
Los volúmenes a
comprar resultan
muy significativos
Las decisiones
deberán estar
sólidamente
justificadas
Deberán
controlarse los
casos de abuso de su
posición dominante
Lo que debería evitarse...
La UCA deberá ajustar su conducta a
la nueva ley de defensa de la competencia y así evitar ejercer su posición
dominante en forma abusiva a la hora de comprar.
En el pasado existieron casos
donde las unidades aprovecharon
su poder de mercado mediante la
utilización de ciertas modalidades
de compra que a la luz de la ley de
defensa de la competencia resultarían cuestionables.
A modo de ejemplo, existieron llamados que incluían varios cientos de
productos, donde una vez abiertas
las ofertas las mismas eran rechazadas ya que la unidad no aceptaba
los precios ofertados. Sabiendo los
oferentes los precios ofrecidos por
sus competidores, la unidad volvía
a realizar el llamado en procura de
precios mas bajos, lo que finalmente
se obtenía. Dicha modalidad, incluso, se llegó a realizar mas de una vez
para un mismo llamado.
La práctica de fijar los precios a
los cuales se adquieren los productos en base a un abuso de la posición
dominante que la UCA pueda tener,
no debería suceder.
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