pdf Florencio del Castillo Villagra y las Cortes de Cádiz mociones

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FLORENCIO
DEL CASTILLO VILLAGRA
Y LAS CORTES DE CADIZ…
MOCIONES Y PROPOSICIONES.
Alberto Calderón Vega
Portada retrato de Florencio del Castillo V.
Autor Alberto Calderón Vega, inspirado en los
retratos de la Asamblea Legislativa de Costa Rica, la
Municipalidad de Paraíso, la Cancillería General de la
República y de la Universidad (UABJO) de Oaxaca,
México.
Revisión de texto Grettel Hernández
Nota: Todos
los discursos, proposiciones y
mociones, aquí consignados se tomaron del Diario de
Sesiones de las Cortes de Cádiz (1810-1813). Se ha
respetado la escritura original tal y como aparece en
(www.cervantesvirtual.com); excepto el nombre del
señor Castillo que, en todos los casos, se ha
resaltado con negrita, por ser el objeto investigación
de este trabajo.
© 2005 Fundación Biblioteca Virtual Miguel de
Cervantes, www.cervantesvirtual.com. Edición
digital de la Biblioteca Virtual Miguel de
Cervantes de la obra “Diario de sesiones de las
Cortes
Generales
y
Extraordinarias
(Publicaciones periódicas]”, España. Cortes
Generales, a partir de la edición de Cádiz,
[s.n.], 1810-1813.
Prohibida la reproducción no autorizada por
cualquier medio, mecánico o electrónico del
contenido total o parcial de esta publicación.
Hecho el depósito de ley.
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Dedicatoria
A los pueblos del nuevo mundo, por
quienes luchó don Florencio del Castillo V.
Alberto
5
6
INDICE
Florencio del Castillo y las Cortes de Cádiz
1810-1813.......................................................
9
Sesiones del año 1811.................................... 15
Sesiones del año 1812.................................. 74
Sesiones del año 1813.................................. 158
Epílogo...........................................................200
Bibliografía................................................... 201
Anexos.......................................................... 210
Anexo1. Abolición de la Inquisición
y el establecimiento de los Tribunales
de la Fe....,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,... 210
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8
FLORENCIO DEL CASTILLO
Y LAS CORTES DE CÁDIZ
*
L
a realización del presente trabajo pretende
exponer al lector por primera vez todos los
discursos y proposiciones, que el ilustre diputado
costarricense, originario de Ujarrás, en la provincia de Cartago, Costa Rica, don Florencio del
Castillo Villagra, realizó en aquellas Cortes
gaditanas, a inicios del siglo XIX. Y, en ese sentido, no analiza la obra de don Florencio del
Castillo, ni la de las Cortes generales y extraordinarias reunidas de 1810 a 1811 en la Isla de
León y, de 1811 a 1813 en Cádiz.
La importancia de esta recopilación radica en la
trascendencia que generó la obra de
don Florencio, no sólo para su provincia, sino
para toda la América Hispana, en aquellos
momentos determinantes para la historia americana, desembocando en la independencia de las
colonias españolas.
Hoy, la gestión realizada por hombres como don
Florencio del Castillo, cobra mayor preeminencia
en el marco de la celebración de los 200 años de
las Cortes Generales y extraordinarias de Cádiz
(1810-1814). En este sentido, la publicación del
9
presente trabajo adquiere mayor relevancia para
dar a conocer la obra extraordinaria de don
Florencio del Castillo Villagra.
El pueblo español-reunido en torno a una Junta
Central, convoca a las Cortes. Esta Junta, a su
vez, la eligieron las juntas provinciales de ese
entonces, para hacerse cargo del gobierno español acéfalo tras la captura del Rey Carlos IV y de
su hijo y heredero al trono, Fernando VII, por
parte de las tropas francesas al mandó de
Napoleón Bonaparte, quien llevó cautivos a los
monarcas españoles hasta Bayona, donde los
obligó a abdicar en su favor.
Este acontecimiento, es quizá el hecho más
importante que marcó nuestra historia a inicios
del siglo XIX; porque motivó la convocatoria a
Cortes generales y extraordinarias, a reunirse en
Cádiz a finales de 1810, con el fin de encargarse del gobierno y organizar la guerra de resistencia y liberación de la península española.
La convocatoria marcó el camino para que -por
primera vez-, las colonias españolas tanto en
América como en Asia, fueran consideradas para
representar al gobierno de la monarquía a través
de las Cortes.
Tras la invasión de los franceses a España, por
primera vez las colonias tienen el poder de decisión para reivindicar sus derechos y decidir su
propio destino. Este llamado a las Cortes, fue
uno de las más valiosas oportunidades para las
colonias españolas, en América.
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Sin duda, las Cortes fueron para proponer, discutir y lograr acuerdos, para que las provincias bajo
dominio colonial (español), iniciaran el camino
hacia la emancipación de la patria americana, la
lucha para lograr que los americanos -sin importar sus diferencias, económicas o culturales-,
adquieran los mismos derechos que los españoles
peninsulares. A partir de las Cortes, fue determinante que de esta manera se convierten en la
lucha por los derechos ciudadanos de los americanos.
En las Cortes se cimienta la independencia de
América; pues en ella, todos los representantes de
las provincias americanas llevan y debaten sus
necesidades, recomendaciones e intereses para
lograr que sus representadas, al fin gocen de los
mismos derechos políticos, económicos y sociales,
que tenían los peninsulares y aún mejor, lograr la
independencia de la monarquía española, finalizando así la dominación de nuestros territorios en
manos españolas desde el sigo XVI.
La lucha que los diputados americanos emprendieron para lograr que la Constitución discutida
en Cortes, fuera favorable y equiparable sería
trascendental. La posición de los españoles era
diametralmente opuesta; ellos buscaban liberarse del yugo francés y mantenían la idea de entronizar nuevamente a la monarquía absolutista
que gobernaba su país. Mientras que para los
americanos, la coyuntura política del momento
era propicia para liberarse e iniciar la independencia de las provincias americanas.
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Personalidades como Gordoa, Larrazábal,
Lequerica, Morales Duárez, Olmedo, Guridi y
Alcocer y, por supuesto, Castillo y algunos más
de los Diputados americanos, muestran su valentía al defender sus posiciones; el pueblo español
peninsular defiende con las armas su territorio,
para expulsar al enemigo invasor. Mientras se
dan esas luchas, los Diputados americanos libran
su querella en el interior del recinto que alberga
al Congreso, contra los Diputados españoles quienes, con sus ideas absolutistas, intentaban imponer la monarquía anterior a 1808.
No cabe extrañar que cada artículo de la
Constitución fuera discutido, rebatido o rechazado cuando así lo consideraban los Diputados americanos, quienes pensaban y, no sin motivo, que
la Constitución era el elemento primordial para
construir las bases para consolidar la lucha que
beneficiaba a las provincias americanas.
La lucha que se libró en el Congreso, fue aún más
violenta en ocasiones que la librada en los campos de batalla, porque las posiciones de ambos
bandos eran casi irreconciliables; puesto que los
americanos debatían el futuro de América.
La labor desplegada por las Cortes reunidas en
Cádiz durante casi tres años, fue fecunda y admirable. La tarea de los diputados que sesionaron
permanentemente durante casi 1100 días, con
horarios que les llevo días y noches de trabajo
continuo; pues los temas a tratar además de
muchos eran diversos y complejos.
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Ni la guerra, la peste o la infinidad de problemas
e inconvenientes, doblegaron la voluntad, la decisión y la valentía de aquel ilustre grupo de
Diputados, llegados a Cádiz, de todos los rumbos
del imperio español, atravesando enormes distancias, condiciones físicas e incluso, a muchos
de aquellos hombres, les sorprendió la muerte en
pleno trabajo, por ejemplo del ecuatoriano José
Mejía Lequerica, quien murió en Cádiz.
Ni las intrigas absolutistas, ni los intereses y disconformidad del Clero, Roma y la Regencia y
mucho menos, miles de dificultades que debieron
afrontar, nada logró someter su voluntad y decisión; la entereza de aquellos hombres fue puesta
a prueba. No temieron ni al poderoso ejército
napoleónico que constantemente bombardeó
Cádiz; nada logró vencerlos, he ahí lo glorioso de
aquel trabajo, de un insigne grupo de valientes
reunidos permanentemente en Cortes, durante
tres largos años de asedio político, militar e intrigas personales, aun dentro de la Corte.
El papel que desempeñaron los Diputados
centroamericanos fue determinante, especialmente don Florencio del Castillo y Antonio
Larrazábal, representante de Guatemala, juntos
dieron grandes luchas para sus provincias.
El señor Castillo defendió principalmente a
los pueblos más necesitados, denominados
como castas, para los cuales propuso la igualdad de derechos políticos, económicos, educativos y el reconocimiento de sus derechos ciudadanos, que no son otros, que los derechos
humanos e individuales a quienes, durante el
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período colonial, se los había despojado de sus
derechos fundamentales.
Don Florencio propuso que las Cortes aprobaran
la eliminación de las mitas, logrando así la liberación de la servidumbre indígena, sometida por
parte de los terratenientes, mineros, municipios e
incluso los curas, para quienes tenían que trabajar bajo un régimen de explotación esclavista. La
defensa por los derechos civiles de los hijos de los
originarios del África, la lucha por la eliminación
de la esclavitud y la abolición de la Inquisición,
por considerárselas prácticas contrarias
a la Constitución; dichas gestiones las
apoyó Larrazábal incluso sabiendo que muchas
de aquellas propuesta perjudicarían los intereses
de la capitanía general de Guatemala.
Hombres como Castillo marcaron una gloriosa
enseñanza con su participación en aquellas Cortes
reunidas en Cádiz. Sellaron para siempre la historia de América y España, constituyéndose en un
ejemplo para la humanidad; pues su trayectoria
jamás podrá ser borrada. Su destacada labor
quedó grabada en las páginas de aquel diario de
sesiones como testigo imborrable de una gesta que
nació, creció y perdura en los corazones de los
hombres que anhelan y luchan por la libertad.
Nuestra comunidad Paraíso de Cartago, Costa
Rica, tiene el honor de contar entre sus hijos a
don Florencio del Castillo Villagra, uno de los
más brillantes y destacados de los diputados
americanos que concurrieron a las Cortes de
Cádiz.
14
SESIONES DEL AÑO 1811
*
SESION DEL DIA 7 DE JULIO DE 1811.
La Comisión de Poderes, dictaminan y
aprueban las credenciales de los cuatro diputados electos por el reino de Goatemala.
Conformándose las Córtes con el dictámen
de la Comision de Poderes, aprobaron los de los
cuatro diputados electos por el reino de
Goatemala, D. José Antonio Lopez, por la provincia de Santiago de Leon de Nicaragua; D. José
Francisco Morejon, por la provincia de Honduras;
D. Florencio del Castillo, por la ciudad de
Cartago y de la provincia de Costa Rica, y D. José
Ignacio Avila por la de San Salvador del mismo
reino de Goatemala (Folio.1419. Nº 278).
SESIÓN DE DÍA 11 DE JULIO DE 1811.
Juramentación de los Diputados del reino de
Goatemala.
Despues de haber prestado juramento
prescrito, tomaron asiento en el Congreso los
Sres. D. José Antonio Lopez, D. Francisco
Morejon, D. Florencio del Castillo y D. José
Ignacio Avila, Diputados propietarios por el reino
de Goatemala (Folio.1439. Nº 282).
15
SESION DEL DIA 21 DE JULIO DE 1811.
Continuando la discusión del art. 15 del reglamento para el poder judicial.
Después de la participación de varios
Diputados, tomo la palabra. El Sr. CASTILLO:
Señor, yo creo que el artículo por ninguna manera puede introducir la desconfianza contra los que
ejercen el poder judiciario, y antes bien lo juzgo
importantísimo para precaver aquellas debilidades de que es susceptible la condición
humana, y de que no podemos prescindir.
Las juiciosas reflexiones con que el Sr.
Argüelles ha apoyado este artículo, me eximen de
producir otras nuevas; sin embargo, no puedo
menos que hacer á V. M. esta sola reflexión.
O los testigos proceden de mala fé, ó de
buena; es decir, ó son hombres corrompidos, dispuestos á faltar á la sagrada ley del juramento,
ó son íntegros y dispuestos á decir la verdad. En
ambos casos conviene, en mi sentir, que la declaraciones se practican en público. Yo desearía se
me dijese cuándo los primeros tendrían más facilidad de faltar á la verdad del juramento:
¿Cuándo son preguntados en público, ó en secreto? Yo creo, Señor, que solo un hombre sumamente desvergonzado, y que absolutamente no tenga
el menor sentimiento de honor, se atreveria á faltar en público á la verdad; pues de otra suerte el
temor de incurrir para el concepto público en la
infame nota de perjuro, le servirá de freno para
no profanar el juramento.
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En el segundo caso, yo convengo que los testigos de cualquier modo cumplirán con su deber;
pero si practican las declaraciones en secreto,
resulta otro inconveniente, sobre el cual pido
atención de V. M. La experiencia nos ha enseñado que no pocas veces, por desgracia nuestra, los
escribanos extienden las declaraciones, no según
las expresiones de los testigos, sino según el interés que tienen en aquella causa. Este inconveniente seguramente se evitaria siendo examinados en público los testigos; porque ¿Qué escribano
ó notario cometaria esta detestable maldad sin
que al mismo tiempo no se hiciese el objeto de
execración pública? Por lo que me parece el artículo digno de aprobación. (Folio 1487. No 292).
SESION DEL DIA 23 DE JULIO DE 1811.
El Sr CASTILLO, solicita que se realice
la eleccion de diputados en todas las provincias
del reino de Goatemala.
En seguida hizo el Sr. Castillo la siguiente: “En atencion á no haberse practicado en
todas las provincias del reino de Goatemala las
elecciones de Diputados en Córtes, como debió
hacerse, con arreglo á la instrucción mandada
observar en América, pido á V. M. se sirva mandar con la mayor brevedad se practiquen dichas
elecciones en las provincias de Vera-Paz y
Quesaltenango, que son entre las excluidas l a s
que tienen más fondos y más numerosa
población”.
Admitida para discutirse, se levantó la sesión.
(Folio 1500. Nº 294).
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SESIÓN DEL DÍA 27 DE JULIO DE 1811
Eleccion de los diputados por el reino de
Goatemala.
Habiendo explicado el Sr. Castillo la proposición que presentó, y quedó admitida á discusión
en la sesión del 23 de este mes, hizo la adicion
siguiente:
“Que las elecciones de los Diputados que
tengo pedidas se extiendan á las cinco provincias
que fueron excluidas, á saber: Vera–Paz,
Quesaltenango, Sonsonate, Chiquimula, y otra
cuyo nombre se me ha olvidado.”
Se resolvió que dicha proposición, con adicion, pasase á la Comision de Poderes. (Folio
1519. Nº 298).
SEION DEL DIA 15 DE AGOSTODE 1811
Estando en discusion dictámen de la comision de Baldíos, solicito el Sr. Castillo la habilitacion del puerto de Matina.
Se admitió á discusión, y se pasó á informe al
Consejo de Regencia la siguiente del Sr. Castillo:
“Siendo conveniente para fomentar la agricultura en la provincia de Costa–Rica dar fomento á su comercio, que en el dia es muy corto, pido
á V. M. se sirva habilitar el puerto de Matina ó el
de Mohin, que se hallan en la costa del Norte de
dicha provincia, pues así tendrán aquellos habitantes facilidad de exportar el cacao, harina y
demás granos que abundan en aquel país.
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Que en atención á lo fragoso del camino que
hay desde la capital de la provincia á dichos puertos, y ser este un nuevo proyecto que necesita de
algun aliciente para que se realice, pido á V.M. se
sirva conceder la gracia de libertad de derechos a
todos los frutos de dicha provincia que se extraigan por el nuevo puerto por espacio de diez
años.”(Folios 1639, 1640. Nº 317).
SESION DEL DIA 21 DE AGOSTO DE 1881.
Defensa de los derechos de igualdad de los
“Indios”
El Sr. CASTILLO: Yo no comprendo el motivo por qué los indios se hayan desvanecido con el
decreto de V. M., en que los declara iguales en
derecho con los habitantes de la Península. Nada
encuentro de nuevo en ese decreto, porque nuestras leyes de Indias los consideran iguales en
todo con los españoles, y les abren la puerta á
empleos y á los honores. Así es, que podian ser
admitidos á las sagradas órdenes, á los grados
literarios; pueden seguir la carrera de la toga,
etc.; sin embargo, yo convengo con el Sr. Morales,
en que todavía se les debe conservar el privilegio
de menoridad, atención á la rusticidad que hay
en lo general de aquellos naturales, no porque
sean incapaces, pues son tan racionales como
nosotros. En prueba de esto, pudiera citar varios
indios que han hecho grandes progresos en las
letras, y han merecido ser condecorados con los
grados mayores de universidad. La ignorancia
proviene, en mi concepto, del abandono con que
se les ha mirado, y de la falta de escuelas de los
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indios por nuestras leyes; y teniendo éstos fondos
con que dotarlas en sus arcas de comunidad, no
se han establecido sino es en uno ú otro pueblo. A
lo menos yo, conozco muchos que carecen de ellas;
pero de este y otros puntos pertenecientes á los
indios, me reservo hablar en otra ocasión más
oportuna (Folio 1667, 1668. Nº. 323).
SESION DEL DIA 27 DE AGOSTO DE 1811
Fueron admitidas á discusión proposiciones
de los Sres. Castillo, y Lopez de la Plata, se
pasaron á comisiones unidas Eclesiástica y
Ultramarina. Sobre renta decimal del Obispado
de Nicaragua.
Se propone que:
“Primera: Que V. M. mande que los cuatro
novenos beneficiales de la renta decimal del obispado de Nicaragua se apliquen á aquella iglesia,
para satisfacer á las urgentísimas necesidades
que padece actualmente, y se inviertan en los
objetos siguientes, advirtiendo que según el último quinquenio de dichos diezmos, ascienden los
cuatro novenos beneficiales á 6.000 pesos fuertes.
Segunda: Para pagar músicos y capellanes
de coro 2.000 pesos.
Tercera: Tres mil pesos para dotar con 1500
pesos una canongía lectoral, y con igual cantidad
la penitenciaria, las cuales pedimos a V. M. se
sirva erigir en dicha catedral.
Cuarta. Que el resto de 1.000 pesos se distribuya á prorata en los cinco canónigos y dignidades de dicha iglesia.
Quinta. Que V.M. declare que el cura de
Granada, del mismo obispado, no cobre en lo
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sucesivo 2.000 pesos fuertes que por Real órden
se le mandaron pagar de dichos novenos, por
haber alegado hallarse incóngruo, en virtud de
tener suficiente cóngrua con 3.900 pesos que
producen los proventos de aquel beneficio, según
consta del quinquenio presentado por dicho cura.
Sexta. Y que V. M. pida al Consejo de
Regencia la representacion y documentos que le
dirigió el reverendo Obispo de Nicaragua en el
año pasado sobre estos mismos puntos.”(Folio
1699, 1700. Nº 329).
SESION DEL DIA 31 DE AGOSTO 1811
Adicion al art. 1.º del Capítulo. 1. proyecto
Constitución.
Antes de continuarse la discusión sobre los
artículos de proyecto de Constitución, presentó el Sr. Castillo una proposicion, en la cual,
refiriéndose á la Nacion española, proponía
para el art. I.º del capítulo I. La adicion de las
palabras una é indivisible; pero no fué admitida
á discusión, habiendo observado el Sr Oliveros
que era inútil semejante adicion, supuesto que al
Rey se le prohibía hacer la más mínima enagenación del
territorio español. (Folio 1734. Nº 333).
SESION DEL DIA 31 DE AGOSTO DE 1811.
Discusión del proyecto de Constitución Art.
6 Cap. II. De los Españoles o por carta de naturalización.
El Sr. CASTILLO: De dos maneras se puede
adquirir la naturaleza: ó concediéndola las
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Córtes ó por residencia. Cuando sea por esta última
circunstancia, es menester explicar que sea católico el que haya de considerarse español, porque
esta es la religion de todos los españoles.
El Sr. ARGÜELLES: es anticipar las ideas.
Ya nuestras leyes exigian diez años para que un
sugeto ganase la naturaleza, y prevenían tambien que habia de ser católico”. Votado ese
párrafo, quedo aprobado. (Folio 1735. Nº 333).
SESION DEL DIA 31 DE AGOSTO DE 1811.
Discusión art. 18. proyecto de Constitución.
Pidió el Sr. Castillo que alguno de los señores de la comision explicase si el orígen por ambas
líneas de los dominios españoles, de que trata
este artículo, debia limitarse á la primera generacion, ó hasta cuál debia extenderse. (Este cuestionamiento dio lugar á la participación de varios
diputados que defendían la ciudadanía española
solo para los hijos de padres españoles en ambos
hemisferios, negándola a los originarios de Africa,
por cualquier línea. Entre ellos el Sr. Leiva, el Sr.
Villafañe, y el Sr. Morales Duarez, quien expuso
que de este asunto se trataba en el Art. 22, por lo
cual se procedió a votación el art 18, quedó aprobado). (Folio 1753. Nº 336.).
SESION DEL DIA 4 DE SETIEMBRE DE 1811.
Discusión art. 22. del proyecto de
Constitución (igualmente suscitó enérgicas
discusiones por el origen de los que vienen del
Africa).
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El Sr. Castillo: Señor, despues de los enérgicos discursos que han pronunciado los señores
que me han precedido, poco me queda que decir;
por tanto, yo procuraré evitar la repetición de
razones para no ser demasiado molesto.
V. M. acaba de sancionar con la prudencia y
sabiduría que le son características los medios y
condiciones por las que el extranjero y sus hijos
puedan obtener el honor de ser ciudadanos españoles; pero estos medios se limitan sobremanera
cuando se trata de aquellos españoles que traen
su origen de Africa. En el art. 21, que acaba de
aprobarse, se dispone que los hijos de extranjeros naturalizados, como no hayan salido de
España sin licencia del Gobierno, y que habiendo cumplido 21 años se hayan avecindados en
algun pueblo del territorio español con oficio de
ocupación conocida, sean reputados por ciudadanos; ¿y por qué bajo estas mismas condiciones
no se les ha de conceder este derecho á aquellos
que no debemos mirar como extranjeros, sino
como españoles, aunque originarios de Africa,
cuyos mayores se establecieron en la Monarquía
española desde largo espacio de doscientos años?
Que el hijo del extranjero españolizado pueda
ser ciudadano, y que los españoles descendientes
de Africa, que pueden contar entre sus abuelos
cuatro ó cinco generaciones ya naturalizadas,
sea excluido de este honor, verdaderamente,
Señor, que no comprendo la causa de esa desigualdad.
Por ventura, ¿será la razon de eso porque
los descendientes de los ardientes climas del
Africa tienen color atezado, moreno ó negro? Pero
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yo agraviaria sin duda alguna á la sabiduría de
V. M. si sospechase que esta cualidad ó accidente
podria influir en la resolucion de esta importante materia, pues los progresos que la fisica ha
hecho en esos tiempos nos han demostrado hasta
la evidencia que la variedad de colores en la
especie humana es efecto primitivamente del
clima y de las costumbres, y secundariamente del
influjo de los padres en sus hijos.
¿Será la causa de esta desigualdad el reducir el número de los representantes americanos,
reduciendo el de los representantes? No: estoy
muy distante de atribuir á los señores de la comision ideas tan rastreras y mezquinas, y más
cuando todo el proyecto de Constitución abunda de ideas liberales, justas y magnánimas.
¿Se dirá que porque los descendientes de
Africa traen su origen de esclavos son excluidos
del honor de ciudadanos? Pero ya satisfizo completamente á esta objeción el digno Diputado de
Tlascala, y yo no tengo más que añadir sino
que habiendo decretado V. M. que los siervos
que en España adquieren su libertad son y deben
ser españoles, es claro que aquellos traen ya su
orígen de españoles. A más de que no hay razon
por que se extiendan hasta los nietos más remotos los tristes efectos de la servidumbre, cuando
creo que convendria á la libertad de V. M. hacer
desaparecer para siempre del territorio español
esta infeliz condicion del hombre, que tanto degrada á la especie humana.
Por último, Señor, ¿será la causa de esta diferencia la inmoralidad que algunos imputan á los
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que descienden de africanos? Pero á más de que
hay entre estos muchos y muchísimos que son
honrados y virtuosos, no sería de admirar que se
advirtiese en esta clase alguna relajación de costumbres. Nadie ignora que el honor, el premio y
la recompensa del mérito son el primer móvil del
corazon humano, son el estímulo más poderoso
que mueve al hombre á reprimir sus pasiones y
á emprender una carrera laboriosa y útil á la
Patria; pero de este estímulo, de este aliciente
han estado privados aquellos hombres que hasta
ahora se han mirado con desprecio. En una palabra, yo no encuentro razon para privar del derecho de ciudadanos á aquellos que traen su orígen
de Africa, que hablando con más claridad, son los
que en América se conocen con el nombre de
castas, y por el contrario, creo que hay razones de
conveniencia y de justicia muy poderosas para
inclinar el ánimo de V. M. á favor de aquellos
indivíduos.
Señor, todos los afanes de V. M. se dirigen á
hacer la felicidad de la Nacion española, y á promover por cuanto medios sea posible su prosperidad; para esto es indispensable que V. M. procure mejorar las costumbres de sus súbditos, é
inspirar en sus corazones el amor y aplicación al
trabajo. Mas estos dos importantes objetos
jamás se lograrán mientras que no se premie la
accion virtuosa, sin atender el orígen del individuo que la hizo. Por tanto, creo muy conveniente
que el derecho de ciudadano se hiciese extensivo
á las castas, las cuales seguramente harán los
mayores esfuerzos para cumplir con sus deberes,
para ilustrarse y para servir á la Pátria. Lo con-
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trario será perjudicialísimo, primero, á las costumbres; porque ¿qué estímulo podrán tener
aquellos para mantener una conducta arreglada,
si el hombre de bien ha de ser confundido con el
malo, si jamás he de aspirar á la distinción y á la
recompensa de sus virtudes, si su mérito ha de
quedar siempre en la oscuridad? Así que no es de
extrañarse, como dije antes, que hombres constituidos en estos términos fuesen los más perversos
del mundo; pero por fortuna no sucede así con
nuestras castas, que por lo general son gentes
honradas y virtuosas, efecto que en mi concepto
solo debe atribuirse á la religión que profesan.
Segundo, impediria la ilustración de aquellos
habitantes; porque ¿á qué fin emprender la penosa carrera literaria, si no han de poder optar los
empleos, pero ni aun los grados literarios, porque regularmente son excluidos de ellos por las
constituciones de las universidades? Yo conozco
varios jóvenes, que dedicados á las letras ofrecian
muchas ventajas; pero que habiéndoseles cerrado
la puerta de los honores, tuvieron que abandonar
su empresa, y se quedaron como plantas mutiladas, sin dar fruto. Estos son, Señor, los inconvenientes negativos que resultarian de la práctica
de este artículo sancionado por V. M. Pero
aun seguirian otros inconvenientes positivos de
mucha consideración, que V. M. debe prever para
evitarlos.
Cuando me figuro formándose el censo en
América con exclusión de las castas, ó de los que
traen su orígen de Africa, ¡que dificultades se
cruzan en mi imaginación! Desde ahora preveo
que habrá pruebas, delaciones pleitos y disensio-
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nes muy odiosas, y que pueden tener resultados
muy fatales: Señor, es menester tener presente
que los habitantes de Ultramar son españoles,
indios y originarios de Africa; y los que provienen de la mezcla de unos con otros, que son las
castas, que se dividen en mulatos y mestizos. De
aquí resulta que cuando el orígen es remoto, solo
la opinion podrá clasificar los que traigan su orígen de africanos; y como esta varía según los
intereses y pasiones, este será el orígen de
muchas discordias, por lo que desearia que se
extinguiesen para siempre estas denominaciones, y que así como son todos españoles por haber
nacido y estar avecindados en el territorio español, fuesen tambien ciudadanos. Acaso se pensará que será facil formar estas clases por medio de
libros parroquiales, donde se expresa la clase á
que pertenecen, pero ese documento solo prueba
la cristiandad y la edad, pero de ninguna manera
la calidad, pues la expresión de esta no fue más
que la opinión del padrino, del sacristán ó del
cura que extendió las partidas.
Señor, el asunto es de mucha importancia y
trascendencia, no se trata del bien de uno ú otro,
sino de millares de súbditos de V. M., que pueblan las Américas, de españoles fieles á V. M., de
individuos y partes integrantes de la Nacion
española, de esta Nacion libre é independiente,
de esta Nacion grande y generosa, en quien reside la soberanía. ¿Y cómo podrá negárseles el
derecho de ciudadanos á unos miembros de una
nacion soberana?
A más de esto, las castas son las que en
América casi exclusivamente ejercen la agricul-
27
tura, las artes, trabajan las minas, y se ocupan
en el servicio de las armas de V. M. ¿y se les ha
de negar la existencia política á unos españoles
tan beneméritos, tan útiles al Estado? ¿En qué
principios de equidad y justicia se podrá apoyar
semejante determinación? Son contribuyentes á
V.M. y ayudan á sostener las cargas del Estado;
¿pues qué no se les ha de honrar y contar entre
los ciudadanos?
Está bien que se les consuele abriéndoles la
puerta por servicios eminentes; pero es dable que
los que hasta ahora no han tenido existencia política puedan haber contraido méritos relevantes?
¿Y será fácil que tantos millares de habitantes
ocurran á molestar la atencion de V. M. por solo
la investidura de ciudadanos? Yo creo, Señor, que
serian pocos los tres meses que cada año han de
durar las Córtes futuras para atender á las solicitudes de millares de indivíduos de las castas
que implorarian su benignidad. En fin, Señor,
he hecho presente á V. M. las razones de justicia
que tienen los individuos originarios de Africa
para merecer la atención de V. M., y los inconvenientes que se seguirán de lo contrario. Por
otra parte, yo no hallo razon ni fundamento sólido para que se excluyan; porque condescender
con las preocupaciones, que no niego hay en
algunos españoles de Ultramar contra las castas, no me parece bien. Lo justo será siempre
bien recibido en todas partes, y aunque los grandes y poderosos quieren que duren las preocupaciones, la conducta de V. M. y sus sábias
resoluciones, formaran en este asunto, como en
otros muchos, la opinión pública. A más de que
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no se trata de elevar á las castas á la clase de
nobles, ni colocarlas en los primeros empleos; solo
se trata de remover el obstáculo, de darles existencia política, para que mejorándose esta porcion utilísima de nuestra población, sea más útil
á V. M. y á la Pátria. Por lo que concluyo pidiendo que V. M. decrete que los hijos de padres ingénuos, aunque originarios de Africa, como sean
honrados y tengan algun oficio ó modo de pasar la
vida honestamente, sean reputados por ciudadanos españoles.
Yo me lisonjeo que modificado este artículo,
esta Constitución sábia, que V. M. está dando,
será recibida de los países de Ultramar con el
mayor regocijo, y como una prueba de la magnanimidad con que V. M. ha igualado en un todo
los derechos de los habitantes de América con los
de la Península, y los deseos de enlazar á unos y
otros con los vínculos más estrechos de una
misma nación y una misma familia.“ (Folios
1767, 1768, 1769. Nº 337). “se levanto la sesión”.
SESION DEL DIA 10 DE SETIEMBRE DE 1811.
Continuando la discusión del Art 22, defensa
al derecho de las castas a ser considerados ciudadanos.
El Sr. CASTILLO: Señor, en confirmacion
de lo que acaba de exponer el Sr. Mendiola,
añadiré que, á más del cánon del Concilio mejicano que se ha citado, hay tambien un breve del
Sr. Benedicto XIV, dirigido al Arzobispo de
Charcas, en que declara que puede y debe admitir á los sagrados órdenes á los descendientes de
29
Etiopía. A más de esto, los autores regnícolas,
escribiendo sobre esa materia, afirman que no
hay impedimento canónico que remueva á las
castas del estado eclesiástico: tal es entre otros
Solórzano, de Jure indiarum.
Más contrayéndome á la adicion que ha
hecho al artículo 22 el Sr. Ramos Arispe, á saber:
que las Córtes declaren que los hijos o nietos de
padres ingénuos, nacidos y avecindados en los
dominios españoles, no deben ser tenidos ni reputados por originarios de Africa,” digo que V. M.
debe aprobar dicha adicion, por ser una consecuencia legitima del art.18, en que se declaren
ciudadanos españoles todos aquellos que traen su
orígen de los dominios españoles en ambos
hemisferios. Por orígen según los principios del
derecho canónico y civil, debe entenderse el nacimiento, y por consiguiente es indudable que las
castas traen su orígen de los dominios españoles, y deben ser por la misma razon tenidos por
ciudadanos. Esto me parece tan cierto y evidente, que creo que todo el mundo hubiera considerado comprendidas en dicho art. 18 á las castas, si
expresamente no se hubieran excluido por el 22.
Por esta especie de contradiccion, cuando se discutió el art. 18, pedí á los señores de la comision que tuviesen la bondad de explicarme si el
orígen de los dominios españoles debia entenderse el de los padres, ó el de los abuelos, ó hasta
qué generación de los ascendientes debia contarse el orígen. Porque yo he entendido que
este orígen debe partir de algun principio; pues
si se quiere que sea de los primeros que fundaron la Península, creo que nadie podrá gloriarse,
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de su orígen español, por ambas líneas; porque
España, como otros países del mundo, ha padecido sus revoluciones, y se ha mezclado con naciones extrajeras. Pues si este orígen debe partir
de algun punto, no será bastante el largo espacio de doscientos años, en que las castas han
poblado los territorios españoles, para decir que
traen su orígen de los dominios españoles, y que
se hallaban comprendidos en el art. 18.
Mas el motivo que más se ha ponderado
para excluirlas ha sido la inmoralidad. Pero,
Señor, ¿es posible que no merezca á V. M. alguna consideracion el testimonio de la representacion americana? Todos los Diputados de América
que hemos tenido el honor de hablar sobre este
asunto hemos informado á V. M. que las castas
son por lo general gentes honradas y virtuosas,
ni tampoco pretendimos que se honrase con el
título de ciudadanos sino á aquellos que estuviesen adornados de virtud y probidad.
Se teme que el influjo de las costumbres
bárbaras de los africanos influyan hasta en sus
más remotos descendientes, pero no se tuvieron
estos recelos cuando se concedió el derecho de
ciudadano á los hijos de los extranjeros, que tal
vez podrán ser luteranos, calvinistas ó ateistas.
¿Y se ha de temer en las castas el influjo de sus
mayores cuando descienden de cinco á seis generaciones, que fueron cristianos católicos apostólicos romanos, que han vivido bajo las leyes de
España, y educados según las costumbres de los
españoles? Por tanto, creo que debe aprobarse en
todas sus partes la adicion que ha hecho el
Sr. Ramos (Folio 1810, 1811. Nº 343).
31
SESION DEL 11 DE SETIEMBRE DE 1811.
Voto contra el artículo 22 de la Constitución.
A las mismas mandó agregar otro voto contra lo resuelto en dicha sesion acerca de la adicion hecha por el Sr. Ramos de Arispe al mismo
artículo, firmado por los Sres. Castillo, de Llano
(D.Manuel), Larrazabal, Zuazo, Avila,
Maldodano, Obregón, Beye de Cisneros, Morejon,
Rodrigo, Gutiérrez de Teran, Ramos de Arispe,
Fernandez, Munilla, Uria, Clemente, Gordoa,
Feliu, Couto y Guridi Alcocer…continuó la discusión. (Folio 1816. Nº 344).
SESION DEL DIA DE 11 DE SETIEMBRE DE
1811
Proposicion por la defensa del derecho de los
hijos de los originarios de Africa para ser considerados españoles según art. 6º de Constitución y
por tanto ser admitidos en matrículas y grados de
universidad, seminarios y comunidades religiosas.
Dijo enseguida:
El Sr. CASTILLO: Señor, aprobado ya el art.
22, el cual no podrá menos de exasperar los ánimos y perturbar acaso la tranquilidad de gran
parte de los países de Ultramar; y deseando yo
la union y la integridad de toda la Monarquía,
he pensado hacer una proposicion, que si no
basta á consolar del todo á aquellos infelices
habitantes, pueda á lo menos enjugarles las
lágrimas. No pido una cosa nueva, Señor, sino lo
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que V. M. tiene ya decretado en el art. 6.º En él
se dice que son españoles todos los hombres libres
nacidos y avecindados en los dominios de las
Españas. Los originarios de Africa se hallan comprendidos en este artículo, por cuyo motivo hago
á V. M. la siguiente proposicion:
“Estando decretado por el art. 6.º de la
Constitución son los originarios de Africa que han
nacidos y están avecindados en los dominios españoles; las Córtes generales y extraordinarias declaran que dichos originarios de África,
conocidos en América con el nombre de castas, son
y deben ser tenidos por tales españoles para todos
los efectos que puedan convenirles; y en su consecuencia podrán ser admitidos á matrículas y grados de universidad, podrán entrar de alumnos en
los seminarios, serán admitidos en las comunidades religiosas de ambos sexos, y en todas las
demás corporaciones, oficios ó empleos en que
por constitución ó ley se requiere la cualidad de
español, como no sea de aquellos que exijan la
ciudadano ó nobleza.
Quedó admitida, y se pasó á la comision de
Constitucion. Siguió la discusión del art. 25 de la
misma (Folios 1816, 1817. Nº 344).
SESION DEL DIA 11
1811.
DE SETIEMBRE DE
De los derechos ciudadanos.
El Sr. CASTILLO apoyó la idea del Sr Uria,
advirtiendo al mismo tiempo que no le parecia un
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requisito necesario para ser ciudadano el saber
leer y escribir, puesto que no lo creyeron tal los
griegos y los romanos, á pesar de su miramiento
y delicadeza en conceder el derecho de ciudad.
Pidió por fin que ya que se aprobase el artículo,
se hiciera alguna excepcion en favor de los indios,
prorogando mas el plazo en atención á sus circunstancias, y á las mayores dificultades que se
ofrecen para proporcionarles la debida instrucción (Folio 1818. Nº 344).
SESION DEL 14 DE SETIEMBRE 1811.
Discusión art. 29 Constitucion…“Todos los
hombres que han nacido y están avecindados en
territorio español, son españoles”.
El Sr Castillo: Señor, sin que se entienda
que yo intento ofender por manera alguna á los
señores
de la comision del proyecto de
Constitución, cuyas luces respeto y de cuya
buena fé estoy persuadido, no puedo menos que
exponer francamente mi opinión sobre el artículo puesto a discusión. Yo faltaría á los deberes
más sagrados que la confianza con que me honró
mi provincia me impuso, si por debilidad ó por
indolencia callase en una materia tan importante y de tanta trascendencia. Esto supuesto, paso
á examinar el expresado artículo. Si éste debe
interpretarse de modo que la base de la representacion nacional sea la población compuesta de
todos los españoles de ambos hemisferios, nada
tengo que reproducir en contra; pero si se pretende con este artículo excluir del censo á las llamadas castas, á aquellos millones de españoles
34
transmarinos, porque no trayendo su orígen por
ambas líneas de los dominios españoles, descienden por alguna de africanos, no encuentro inconveniente en afirmar que esta exclusión es una
inconsecuencia y aun una contradicción de los
principios sancionados, sin que pueda tener el
menor apoyo ni la razon, ni en la politica, ni en la
justicia.
Así, pues, la cuestion presente puede reducirse á esos términos. ¿Los españoles originarios
por alguna línea del Africa deberán ser numerados en el censo, ó no? En pocas palabras voy á
manifestar á V.M. que la negativa es una inconsecuencia y una arbitrariedad.
Todos los hombres que han nacido y están
avecindados en el territorio español, son españoles: la Nacion española es el conjunto de todos los
españoles; la soberanía reside esencialmente en
la Nacion. Estos son tres principios inconcusos
que V. M. tiene decretados; son como el eje sobre
que debe jugar la máquina ó sistema de la
Constitución. De estos principios se deduce claramente que las castas son españoles, pues que han
nacido y viven en el suelo español; que son partes
integrantes de la Nación española, y que por consiguiente tiene un derecho indisputable á ser
representados en las Córtes, á mandar á ellas sus
Diputados, que sostengan sus derechos, de forma,
que negando á las castas este derecho, es negarles que son españoles, y que componen parte de la
Nacion; es reducirlos á extranjeros de aquellos
que ni aun han adquirido naturaleza en España.
¿Y no es esto, Señor, una inconsecuencia de los
35
principios establecidos? ¿Y no será aun mayor
absurdo el afirmar que componen parte de esta
Nacion noble y generosa, en quien reside la soberanía, unos hombres que no pueden tener en el
Congreso nacional ni aun la representación pasiva? Sí, Señor: en este caso no se les llame españoles, no se diga que son parte integrante de la
Nacion, digase mas bien que son esclavos, ó que
no son hombres, supuesto que la Constitución no
cuenta con ellos ni aun para el censo que habrá
de formarse para las futuras Córtes.
Estan son, segun lo decretado ayer, “la reunion de todos los diputados que representan la
Nacion;” por manera que así como cada diputado
representará en las Córtes las 70.000 almas, respecto de las cuales fue elegido, así tambien la
reunion de todos será la imagen ó la expresión de
la Nacion entera. Luego las castas, cuyo número
ascendiendo al de 6 ó 7 millones de los habitantes
de Ultramar, componen por lo menos la cuarta
parte de la Nacion, no entrando en el censo, no
teniendo Diputados que los representen en el
Congreso, ó no son partes constituyentes de la
Nacion, ó si lo son, no será esta representada
completamente, excluidos aquellos y por consiguiente las Córtes no podrán ser legítimas, por
ser imperfectas. Si estas Córtes fuesen como las
antiguas, en que solo concurrían algunas ciudades que tenian voz en ellas, y las clases privilegiadas del Estado, vaya, seria más disimulable esta
exclusión; pero unas Córtes que tienen el carácter
de nacionales, y se han reservado todo el poder
legislativo, sino representan la Nacion entera,
creo que no podrán ser legítimamente constitui-
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das. Lo mismo que dejaría de ser ecuménico un
Concilio, cuya convocación no hubiera sido general, por no haberse citado algunos Prelados de la
comunión romana. Estos son unos principios tan
claros y tan sencillos, que cualquiera que tenga
sentido comun no puede menos de conocer que al
excluir á las castas del censo es una inconsecuencia de los principios establecidos. ¿Y qué resultará, Señor, de semejante contradiccion y choque de
principios? Bien sabido es que cuando las partes
de una máquina no están bien organizadas, de
forma que todas propendan á un mismo fin y formen un sistema, es inevitable su destrucción:
ahora se fatiga V.M. en echar los cimientos del
grande edificio de la legislación, que deberá ser la
felicidad de toda la Nacion: La Constitución es su
base; pero si esa no es tan profunda y tan sólida
como requiere la magnitud del edificio, es menester
que se venga abajo y nos oprima.
Indaguemos, pues, si la pretension de
excluir á las castas de la base de la representacion nacional puede tener algun apoyo en la
razon. ¿Será por habérseles negado el derecho
de ciudadanos el motivo porque se les excluye
del censo? ¿Se dirá por ventura que este artículo es una consecuencia del 22? De ninguna
manera, Señor; yo entiendo que son dos cosas
muy distintas ser ciudadano, y ser representado
en el Congreso nacional: para lo primero acaso
podrán exigirse algunas circunstancias; más
para lo segundo bastará ser español, ser individuo de la Nacion, y componer parte de su población. La misma Constitución en los artículos
aprobados me suministra pruebas para confir-
37
mar esta verdad; las mujeres no son ciudadanos,
y sin embargo entran en el censo. Aun los ciudadanos que se hallan privados de este derecho,
como los menores de 25 años, los procesados criminalmente, y todos los demás comprendidos en
los decretos de V. M., deben entrar en el censo
aun durante la suspensión de sus derechos cívicos. Con que es claro que no es la cualidad de ciudadano, sino la de español, la que debe considerarse al formar la base de la representación
nacional, y que excluyendo de esta á las castas, es
consiguiente excluirlos tambien de la cualidad de
españoles. Es, pues, menester buscar otro apoyo
para hacer esta eleccion. ¿Serán por ventura las
razones que los señores de la comision alegaron
para excluirlos del derecho de ciudadanos? Las
de que yo puedo hacer memoria se reducen á
cuatro: inmoralidad, ignorancia, diferencia
de derechos políticos y civiles, y á la contradicción de opiniones que manifestaron algunos señores americanos, individuos de la comision. Me
acuerdo que el Sr. Perez de Castro, el Sr.
Oliveros y el Sr. García Herreros fundaron su
opinión en las malas costumbres é ignorancia que
por lo general tiene las castas, y que era menester abrirles la puerta poco á poco al paso que se
fuesen ilustrando y mejorando de conducta. Pero
yo no encuentro que se exija moralidad en los
individuos que han de formar la base de la población: las mujeres y los menores entran en el censo
sin que sea menester que se acrediten sus buenas
costumbres. Aun los procesados criminalmente,
contra quienes se halla la presuncion, cuando no
el convencimiento, de algun delito, deberán tambien entrar en el censo, y hasta los declarados
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infames no son excluidos de él. Ni hay tampoco
razon para exigir moralidad en los individuos que
han de formar la base de la representación nacional, porque estos no van á ejercer ningun
empleo ú oficio que requiera virtudes calificadas.
A más de que yo suplico á V. M. deponga cualquier prevencion ó idea que contra los individuos
de que se trata haya concebido: creo que la representación americana es digna de la consideración
de V. M. para dar crédito á sus palabras.
Yo supongo la buena fé de los señores que
opinaron lo contrario; mas estos pudieron equivocarse por falsos informes ó falta de conocimientos prácticos; nosotros hemos nacido entre aquellas gentes, nos hemos criado con ellas, y acabamos
de dejar su compañía, y todos los
Diputados americanos que tuvimos el honor de
hablar á V. M. en la discusión pasada, informamos unánimemente á V. M. de su bella índole,
honradez, y aun de sus virtudes, de su buena disposicion para las artes, de su aplicación á la agricultura, á las minas y á todo género de labor, y
hasta de su adhesión y afecto hácia sus hermanos los españoles de la península. No negamos
por esto en algunos de esta clase ciertos vicios,
especialmente aquellos que son consiguientes a
la falta de educación, lo mismo que sucede en
todas las clases del Estado y en todas las naciones del mundo. Con que queda demostrado que la
inmoralidad no puede servir de apoyo para
excluir las castas del censo, porque ni existe esta
causa, ni aun cuando existiera es un motivo para
hacer esta exclusión.
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¿Será, pues, la ignorancia? Pero basta
decir que aun para ser ciudadano no es
menester saber leer ni escribir; Con que
queda desvanecido este otro fundamento.
Llamemos tambien á exámen el pacto social,
y traigamos á la memoria la diferencia de derechos civiles y politicos que aquí nos hicieron los
Sres. Espiga y Torrero. Mas aun concediendo que
la Nacion se esté constituyendo, y que ésta al
constituirse solo esté obligada á conceder los
derechos civiles á todos sus individuos, y reservar los otros á ciertas personas en quienes concurran algunas circunstancias, ¿cuáles podrán
ser estas para tener derecho á entrar en el censo?
Fuera de que no pertenece á los derechos civiles
al que tienen los españoles para componer la base
de la representación nacional, que debe ser la
poblacion de todos los indivíduos de la Nacion,
¿no fué por este mismo derecho por el que la
Nacion se halla reunida en las actuales circunstancias para ordenar su gobierno y mejorar su
Constitución? Si alguna provincia de la
Monarquía hubiese sido excluida, ó no se le
hubiese dado parte en este augusto Congreso,¿no
se quejaría ésta, ó de que no se le hubiera tenido
como parte integrante de la Nacion, ó de que se le
habia despojado de sus derechos civiles? Con
que aun antes que se conociera en España
la diferencia entre ciudadano y español, nadie
dudaba de que todas las provincias y todos sus
indivíduos han tenido y tienen siempre un derecho indisputable á concurrir al augusto Congreso
por medio de sus representantes; así es que el
derecho que tiene un español para ser represen-
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tado, ó para entrar en el censo, que es lo mismo,
es de aquella clase de derechos que son comunes
á todos los indivíduos de una Nacion.
Solo me resta que desvanecer el otro fundamento con que el Sr. Arguelles sostuvo su dictámen, á saber: la contradicción de opiniones que los
Diputados de América manifestaron á la comision
habia en los países de Ultramar sobre las castas;
que la comision se habia hallado sumamente embarazada y no se habia encontrado otro sesgo que el
que adoptó en el art. 22. Pero, Señor, las Américas
hablaron á V. M. y manifestaron sus votos por el
órgano de sus representantes, quienes fuimos de
opinión, á excepcion de cuatro, que se concediese á
las castas el derecho de ciudadano; y cuando sobre
este punto haya habido alguna variedad de opiniones, ¿habrá la menor diferencia sobre el que se
discute? ¿Habrá un solo americano que resista el
que las castas entren en el censo, y que quiera
reducir á un corto número la representación de
Ultramar?
Porque, Señor, el artículo que se discute, si
hemos de hablar con franquesa, se dirige á limitar el número de la representación de América,
estrechando la base de la representación nacional. ¿De qué nos servirá el decreto que acaba de
aprobarse, relativo á que la base sea igual en
ambos hemisferios, si excluidas las castas del
censo jamás tendrá efecto esta igualdad? Esta
declaracion, como la de que las Américas son partes integrantes de la Monarquía española, y la de
la igualdad de derechos entre transmarinos y los
europeos, todo esto viene abajo, y se reduce á
41
unos nombres que nada significan siempre que
las castas se hayan de excluir del censo. En efecto,¿habria igualdad de derechos entre unos y
otros si se decretase “la Península deberá nombrar por cada 50.000 almas un Diputado, pero la
América deberá elegir un representante por cada
100.000 indivíduos?” Pues esta misma desigualdad se verificará aprobándose el artículo, con solo
la diferencia de que en el segundo caso será aun
mayor la desproporcion, supuesto que las castas
componen el mayor número de los habitantes de
Ultramar.
¿Pero en qué consiste este ahinco de limitar
el número de los Diputados de América? ¿Por
ventura se teme siendo mayor el número de
aquellos que el de los europeos, vengan á dar á
estos la ley? Pero basta reflexionar un poco
para deponer esta idea: á más de que yo no creo
que de hecho llegue á ser mayor su número,
pero ni aun igual al de los europeos, porque la
fragosidad de los caminos del continente americano, la poca proporcion de embarcaciones en los
más de sus puertos, y la dilatada navegacion,
dificultan su venida. V. M. tiene un ejemplo en
las presentes Córtes, que estando para cumplir
un año de su instalacion, y habiéndose convocado para los asuntos más interesantes, que tal
vez no volverán á presentarse, aún no acaban de
llegar los propietarios de América.
Sobre todo, Señor, nosotros pedimos la cosa
más justa como es que las castas entren en el
censo: éste debe formarse de todos los españoles, y
por consiguiente tambien de las castas, que son
42
españoles é indivíduos de la Nacion; lo contrario es
una contradicción de los principios establecidos; es
lo mismo que decir que las castas no son españoles ni partes integrantes de la Nacion; es considerarlos como extranjeros ó como esclavos. Es tambien una arbitrariedad que no tiene apoyo ni fundamento en la razon ni la justicia; pues aun cuando hubiesen sido suficientes los motivos que se alegaron para excluir de los derechos de ciudadano á
las castas, de ninguna manera pueden ser bastantes para excluirlos del censo; y antes bien se les
privaria de uno de sus más sagrados derechos, que
la naturaleza les ha concedido, y se perjudicaria
esencialmente á los intereses de América.
Por todo lo cual concluyo pidiendo á V. M.
se sirva mandar que el expresado artículo se
reduzca á estos sencillos términos: “Que la base
de la representación nacional es la población
compuesta de todos los españoles de ambos
hemisferios.” (Folios 1846, 1847,1848. Nº 347).
SESION DEL DIA 16 DE SETIEMBRE DE 1811.
El Presidente del Congreso presentó informe
del Consulado de Méjico.
El Presidente del Congreso manifestó que
habia llegado una exposición ó informe del
Consulado de Méjico, acerca de las bases que
deben adoptarse en América para la representación nacional según la diversidad de clases, ilustración y aptitud de aquellos habitantes. Oido el
epígrafe, resolvió el Congreso que se leyese dicho
informe, como podia conducir á la mayor ilustración del art 29 de la Constitución, cuya discusión
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estaba pendiente. Dio motivo su lectura á contestaciones muy acaloradas. Varios Sres. Diputados de
América calificaron aquel papel de subversivo,
calumnioso é incendiario, por atacar del modo
más directo su buena reputacion y fama y la de
todos sus comitentes y representados…
El Sr. CASTILLO dijo: Ayer pedí la palabra
para oponerme á que este asunto pasase á una
comision, porque su justicia es tan clara y evidente, que para resolverlo no necesita la menor
reflexion. Por esta misma razon habia pensado
no hablar una palabra que influyese en la deliberacion de este negocio; más al oir que el Sr. Anér
ha calificado de imprudencia ó de un poco de
exceso la horrenda pintura que el consulado de
Méjico ha hecho á V. M. de los execrables delitos
que imputa á más de 15 millones de hombres
que habitan las Américas, no he podido menos
que escandalizarme de semejante opinión,y
manifestaré á V. M. el juicio que debe formarse
de ese incendiario libelo. Yo no sé por qué el
señor preopinante ha afirmado que dicho libelo,
leido en secreto, no debe calificarse de incendiario, y que la mente de sus autores no fue que se
leyese en público; pero, V. M. se persuadirá de lo
contrario con solo reflexionar que si el consulado
de Méjico hubiera intentado que fuese en secreto
su lectura, le hubiera puesto en la testera ó en el
sobre algun nema que dijese “reservado, ó muy
reservado,” ú otro semejante. Tampoco debe
ignorar aquel consulado que el Congreso delibera en sesiones pública y privadas, y que los
negocios que exigen secreto, viene dirigidos para
los segundos; pero, Señor, nuestros enemigos, ó
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diré mejor, los enemigos del órden, han conseguido todo lo que han deseado, han triunfado
completamente, consiguiendo que fuese pública
su lectura, y que en el recinto más sagrado, en
el santuario de la justicia, delante de ese respetable público, se ultrajase gravísimamente á los
españoles de Ultramar y sus representantes.
Mas sea como fuese, la lectura, de ese libelo, la
horrorosa como falsísima pintura que hace de la
América, tanto en lo físico como en lo moral, ¿á
qué otro fin puede dirigirse que á encender el
fuego de la discordia entre los españoles de
Ultramar y los europeos? ¿A qué viene impugnar
al principio de su papel todo lo que los historiadores que escribieron poco después del descubrimiento de las Américas nos refieren de la grandeza de Méjico y el Perú, y de sus Gobiernos?
¿Podrán estas noticias servir para hacer en la
actualidad algunas reformas, ó para que influyan en las deliberaciones de V. M. ¿No es esto
una prueba del veneno que sus autores han
derramado en todas y cada una de sus palabras,
que son otros tantos insultos los más terribles
para los americanos? ¿Y estará bien que este
escrito se gradúe por una sola imprudencia, ó
por un poco exceso? ¿Pues qué diferencia hay
entre los delitos, ó cómo podrá valuarse su gravedad si los más enormes se confunden con los
más leves? ¿Se formará el mismo juicio de un
libelo que injuria y ultraja del modo más injusto á 15 millones de indivíduos? ¿Será lo mismo
levantar una calumnia que innumerables? ¿Será
lo mismo ofender á un ciudadano que trastornar
todo el órden social, introduciendo la discordia
entre los que debe unir las más estrecha y amiga-
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ble paz? ¿Y dudará V. M. condenar á las llamas
y reducir á cenizas un papel tan infame? El Sr.
Anér opina que debe archivarse; desde luego
piensa que podrá servir en algun tiempo para las
deliberaciones de V. M. ¿Pero, Señor, hay alguna
cosa verdadera de cuantas se refieren en él?
Sobre todo, ¿se podrá tener la menor consideración con este libelo sedicioso, cuyo autor no puede
ser otro que alguno de los satélites del tirano, que
intenta desunir á unos y otros españoles para
lograr por medio de la intriga lo que no ha conseguido con la fuerza? En fin, el caso es de la mayor
trascendencia; V. M. debe prever los fatales
resultados, acaso muy terribles, si no se precaven
con tiempo. La sabiduría y justificación de V. M.
son más que suficientes para valuar la magnitud
y multitud de los ultrajes inferidos á la América,
y esta recibirá una prueba del concepto que debe
á V. M. y de su rectitud en la providencia que
haya de adoptar en el presente asunto…el mismo
se siguió discutiendo con la participacion de
varios diputados, se dejo á cargo de los señores
Diputados nombrados por el Sr. Presidente en
comision especial que a la mayor brevedad diese
su dictamen nombro á los Srs. Morales Duarez,
Del Monte, Mendiola, Gutierrez de la Huerta,
Jáuregui. Quienes presentaron una minuta de
decreto.(Folios 1863. Nº 349. 1867. Nº 350, 17 de
setiembre. 1872, 1873, 1874, 1875, 1876 -1881
Nºs. 351 y 352 del 18 y 19 de setiembre de 1811).
SESION DEL
1811.
DIA 19 DE SETIEMBRE DE
Se leyó la minuta de acuerdo tomado en
46
sesion de ayer sobre el mismo asunto, que es
como sigue: (Relación con exposición del
Consulado de Méjico, del día 16 de setiembre).
“Enteradas las Córtes generales y extraordinarias de la representación que se dice ser del
Consulado de Méjico, fecha 27 de Mayo de este
año, leida en la sesion pública de 16 de setiembre,
declaran que la lectura de dicho papel ha causado justa indignacion en el paternal corazon de S.
M.: que la diputación americana quedará persuadida de que los esfuerzos del ódio y de la intriga
jamás podrán turbar los sentimientos de tierna
aficion que profesa S. M. á la España ultramarina, y su deseo siempre constante de promover la
prosperidad de aquella preciosa parte de la
Monarquía, así como aprecia y distingue el celo
patriótico de todos y cada uno de los Diputados.
Y en su consecuencia han acordado que se cierre,
selle y archive dicha representación, y que no
pueda volverse á abrir sin mandato de las
Córtes.”…hicieron uso de la palabra algunos
Diputados que no estaban de acuerdo con la
minuta presentada solicitando correcciones. Después de deliberar procediese entonces á la
votacion sobre la minuta, y las Córtes, enteradas
de su contenido, manifestaron estar conforme con
lo resuelto. Quedó para la sesion siguiente un
escrito de la Diputación americana. (folio. 1883.
Nº 352).
SESION DEL 20 DE SETIEMBRE DE 1811
Se leyó la siguiente representación de
los Sres. Diputados de América, presentada en la
sesion del dia de ayer:
47
“Señor: Los infrascritos Diputados de
América, dirigidos por los principios de honor que
les son característicos, y por el particular celo con
que miran el de los pueblos que representan, no
pueden menos que insistir en que las ofensas
atroces y calumniosas hechas á toda la América
en el papel ó informe de 27 de mayo, que se dice
ser del Consulado de Mejico, no han sido reparadas según corresponde por la resolucion adoptada
por V. M. en la sesion publica de ayer, habiéndose como antes desechado los principales artículos
propuestos por la comision encargada de presentar la fórmula de decreto.
Se reprobó el concepto legal y justo que se
hace del referido libelo con la primera parte de
aquella proposicion, que muy equivocadamente
se caracterizó de prólogo: se reprobó tambien la
pena de dicho libelo, que nuestras leyes y buenas
prácticas establecen en casos de menor entidad y
de trascendencia ínfima respecto de la grandeza
de la presente; y se rehusó, finalmente, prevenir
la formación de un juicio que la justicia y la política exigen indispensablemente contra los que
resulten autores de tan execrable papel por la
seguridad del Estado.
Así es que la América, atrozmente vulnerada
en el seno mismo de V. M., resulta á los ojos del
público que se instruyó de los antecedentes, y de
la Europa entera que se instruirá prontamente,
sin una satisfacción condigna.
No se necesitan pruebas para la calificación
del papel. Su lectura evidencia que es incendiario
y que promueve la discordia; siendo además un
48
ejemplo ó medio fecundo de ultrajar calumniosamente á millones de hombres y á personas cuya
representación concurre á la constitución de la
soberanía nacional, si se adopta el sistema de
impunidad. El resultado estéril de los debates de
la discusión, en que se probó el mal carácter y los
horribles crímenes que envuelve el libelo, dará
causa á los cómplices ó autores á no hacer el aprecio que deben de las sanas intenciones del
Congreso, y á repetir otra escena semejante, confiando que sus manifiestos, por atroces que sean
serán condenados al lacre, de cuyo modo estarán
mas precavidos contra las injurias del tiempo. Y
como estos males no pueden menos evitarse por
un Congreso que se distingue por su sabiduría y
por su constante deseo del buen órden, esperan
los infrascritos que tomando V.M. en nueva consideración este negocio, adoptará una medida,
cuya justicia persuada á toda la Nacion y al
mundo que las calumnias y agravios vertidos contra la América y sus Diputados no son un asunto
indiferente en el corazon paternal de V. M.
Concluimos, Señor, rogando á V. M. se sirva
considerar que si bien nuestro honor individual
puede tener parte en esta exposición, su principal y ya el único motivo que nos impele es
reclamar que se satisfaga en la manera justa y
conveniente el buen nombre de América. Somos
Diputados de las diversas provincias que componen la Nacion en aquel vasto hemisferio, y nuestro deber no solo, sí tambien la seguridad de
todos y cada uno de nosotros, nos ponen en la
necesidad de pedirlo á V. M. del modo más reverente, pero el más enérgico.
49
Cádiz y Setiembre 19 de 1811.=Vicente
Morales. =José María Couto.=Francisco
Lopez Lisperguer.=Octaviano
Obregón.=Andrés de Llano.=Miguel
Riesco.=Francisco Salazar.=Andrés
d e Jáuregui.= Joaquín Fernández de
Leiva.=Antonio Larrazabal.=
Manuel Rodrigo.= José Miguel Guridi y
A l c o c e r . = M i g u e l
R a m o s
d e
A r i s p e . = J osé María G u t i e r r e z d e
Teran.=José Miguel Gordoa.=Antonio
Z u a z o . = Florencio C a s t i l l o = M á x i m o
M a l d o n a d o . = Francisco F e r n á n d e z
M u n i l l a . = E s t é b a n
d e
Palacios.=Andrés Savariego.=
Blas
Ostoloza.=El
Marqués
d e
S a n F e l i p e y S a n t i a g o=
RamónFeliú.= José
Ignacio
Avila.=José Antonio López de la Plata.=
Manuel de Llano.=Ramon Power.=Miguel
Gonzalez y L a s t i r i . = J o s é J o a q u i n
Ortiz.=José Uria.=Fermin de
C l e m e n t e . = Dionisio Inca Yupangui.=El
Conde de Puñonrostro.=Francisco
Morejon.=Luis de Velasco.=Salvador
Samartin.” (Folio 1886. Nº 353).
SESION DEL DIA 21 DE SETIEMBRE DE 1811.
Voto contrario al art. 29 de la Constitución.
“Tambien se leyó el voto contrario al mismo
artículo de los Sres. Teran, Castillo, Gonzalez
Lastiri, Salazar, Arispe, Llano (D. Manuel), Beye
Cisneros, Rodrigo, Gordoa, Riesco, Munilla, Uria,
50
Llano (D.Andrés), Samartin, Obregón y
Lisperguer, por no comprenderse en el citado artículo los origenes de Africa para la base de la representación nacional (Folio 1895. Número 354).
SESION DEL DIA 23 DE SETIEMBRE DE 1811.
Discusión sobre art. 33 proyecto Constitución.
Continuando la discusión sobre la
Constitución, se leyó el art 33, refundido de
órden del Congreso por su comisión en los términos siguientes:
“Si hubiera alguna provincia cuya población
no llegue á 70.000 almas, pero que no baje de
60.000, elegirá por sí un diputado, y si bajare de
este número, se unirá á la inmediata para completar el de 70.000 requerido. Exceptúase de esta
regla la isla de Santo Domingo, que nombrará
Diputado cualquiera que sea su población”.
El Sr. CASTILLO: Es menester que esto se
examine con relacion á los artículos posteriores
en que se trata de la forma de elegir Diputados; y
es menester tener presente tambien la extensión
de las provincias del Ultramar, donde será casi
impracticable lo que se propone. Hay provincias
allí tan dilatadas como la Península, cuyas capitales distan entre sí más de 200 leguas. Según
esto, si una provincia que no llega en su poblacion á 60.000 almas, debe unirse á la inmediata,
los electores tendrán que andar 200 leguas solo
por faltar acaso 8 ó 10.000 almas de población.
Yo quisiera que esto por lo mismo se modificara,
pues de lo contrario seria dar lugar á muchos
51
arbitrariedades. Ya se aprobó en el artículo anterior que la provincia que exceda de 70.000 almas,
si pasase el sobrante de 35.000, deberá elegir otro
Diputado. ¿Cuánto más justo seria que esa provincia, cuyo exceso de 70.000 no alcanza á otros
70.000, dejase de elegir un nuevo Diputado,
que el que dejase de elegir la provincia á quien
solo faltan 10 ó 12.000, y que por otra aparte está
distante 200 leguas de la capital inmediata?
Otra razon: si aquella provincia, que no llega
á las 70.000 almas, tuviese que unirse á otra para
tener un representante en las Córtes, sucederia
que uno representase por dos provincias; y como
podria suceder que los intereses de la una estuviesen encontrados con los de la otra, ó por relaciones de comercio, ó por otras causas, no podria
un solo indivíduo conciliar los intereses de ambas
provincias. Por todo lo cual opino que la provincia
cuya población excede de 35.000 almas, nombre
por sí sola un Diputado, y sobre todo aquellas
provincias que se hallan muy distantes de las
demás (Folio 1902, 1903. N.º 355).
SESION DEL DIA 29 DE SETIEMBRE DE 1811.
Voto contrario al art. 91 del Proyecto de
Constitución.
Se leyó el voto contrario al art. 91 del proyecto de Constitución que para que se agregara á las
Actas presentaron los Sres. Riesco, Maniau,
Zuazu, Obregón, Fernandez de Leiva, Lopez de la
Plata, Morejon, Inca Yupangui, Uria, Llano
(D.Manuel), Rodrigo, Maldonado, Couto (D.José
María),Sabariego, Guerena, Llano (Don Andrés),
Morales Duarez, Power, Mendiola, Samartin,
52
Avila, Gomez y Lastiri, Larrazabal, Lopez
Lisperguer, Navarrete, Ortiz, Gordoa, Gutierrez
de Teran, Castillo, Key y Muñoz, Guridi Alcocer,
Ramos de Arispe, Fernandez Munilla, Velasco,
Feliú, Beye de Cisneros, Salazar, Foncerrada.
(Folio 1949. Nº 362).
SESION DEL DIA 30 DE SETIEMBRE DE 1811.
Voto particular contra el artículo 104 del proyecto de Constitución.
Se leyeron, y mandaron agregar á las Actas, el
voto particular de los Sres. Larrazabal y Castillo
contra el art. 104 del mismo, el cual fue aprobado
(Folio 1957. Nº 363).
SESION DEL DIA 7 DE OCTUBRE DE 1811
Prosiguió discusión del proyecto de
Constitución… Discusión del Art. 153. “Las leyes
se derogan con las mismas formalidades y por los
mismos trámites que se establecen”.
El Sr. CASTILLO: Este artículo me parece
que no está con toda exactitud que se debe.
Encuentro una dificultad. El objeto de establecer
una ley es diferente del objeto de derogarla; el de
la primera es hacer la felicidad de la Nacion, y la
segunda es evitar su daño, ó tal vez su ruina. Por
tanto, me parece que no se deben guardar los
mismos trámites para derogar una ley como para
establecerla, porque es constante que lo primero,
es decir, establecer una ley ó hacer en ello la felicidad de la Nacion, puede sufrir dilacion, mientras se averigua si es útil ó no, pero una ley establecida, y que acaso ella sola será bastante para
53
arruinar un Estado, hace más urgente su
derogación. Por consiguiente, para derogar
una ley no se debe esperar á tres legislaturas,
sino que bastan dos…algunos diputados siguen
la discusión de este artículo (Folio. 2007. Nº
370)
SESION DEL 8 DE OCTUBRE DE 1811
Votos contra art 115 del proyecto de constitución.
Se leyeron y mandaron a agregar á las Actas
los votos de los Sres. Sombiela, Borrull, Castillo,
y Gordoa contra el art, 115 del proyecto de constitución, aprobado en la sesión del dia anterior.
(Folio.2015. Nº 371).
SESION DEL DIA 13 DE OCTUBRE DE 1811.
Atención al Consejo de Regencia, motivo cumpleaños del Monarca Fernando VII.
Anunció uno de los Sres. Secretarios que
para acompañarle é introducirle habia nombrado el Sr. Presidente á los
Sres. Obispo de Calahorra.
Obispo Prior de Leon.
Marqués de Villafranca.
Llamas.
Perez.
Del Monte.
Castillo
Polo.
Conde de Toreno.
Moragues.
Power.
Andrés.
(Folio 2065. Nº 376)
54
SESION DEL DIA 15 DE OCTUBRE DE 1811.
El nombramiento de oficios mayores.
Proyecto de Constitución, corresponde en
América al Rey…
El Sr. CASTILLO: Me creo en la obligación
de hacer una advertencia al Congreso. En
América es verdad que corresponde al Rey la presentacion de todos los oficios mayores pertenecientes al Patrimonio Real, á propuesta de la
Cámara de Indias, pero no los menores, como
curatos, sacristías, etc. Estos no los provee el Rey
aunque son de su patrimonio, sino los vireyes ó
capitanes generales como vicepatronatos. Me
parece que esto debe seguir como hasta hasta
aquí, proveyéndose por los vireyes ó capitanes
generales á propuesta de los Prelados. Siguió
discusión por parte de los Sres. Torrero,
Gutiérrez de la Huerta, Arguelles y Espiga…
Quedó aprobada la sexta facultad. (Folio 2084,
2085. Nº 378).
SESION DEL DIA 17 DE OCTUBRE DE 1811.
Propuesta de habilitacion puerto
Matina…remitida al consejo de Regencia.
de
Por el Ministerio de Hacienda de Indias quedaron enteradas las Córtes de haberse dirigido al
Consejo de Indias la copia de la proposicion
hecha por el Sr. Castillo en sesion del 15 de
Agosto último, acerca de la habilitacion de los
puertos de Matina ó el de Mohin, en la Costa
Rica, remitida para informe al Consejo de
Regencia. (Folio 2101. Nº 380).
55
SESION DEL DIA 20 DE OCTUBRE DE 1811.
Nombramiento para la Comision Ultramarina.
Para la comision Ultramarina nombró el
Sr. Presidente al Sr Castillo en lugar del Sr.
Maniau (Folio 2121. Nº 383).
SESION DEL DIA 23 DE OCTUBRE DE 1811
Continua discusion articulo 222, de la constitución. Separar el despacho de los negocios de
Ultramar de los de la Península.
Siguió la discusión del proyecto de
Constitución, que habia quedado pendiente en el
último miembro del artículo 222, acerca del cual
dijo
El Sr. CASTILLO: Señor, si consultamos á
la experiencia y á la razon, nos persuadiremos de
la suma necesidad que hay de separar el despacho de los negocios de Ultramar de los de la
Península. En los tiempos en que se practicó esta
division, es decir, en que hubo Ministerio de
Indias, es bien sabido que se dio mayor impulso
á los asuntos de América, que se trataron con
mayor cuidado, ó á lo menos que no padecieron
tanto atraso ó postergación como cuando han
estado unidos los Ministerios de ambos hemisferios. La razon de esto es muy óbvia: reuniéndose
en una sola mano el despacho de los negocios de
la Península y Ultramar, es inevitable que los
últimos sean postergados, porque los primeros
siempre se presentan como más urgente y llaman
más la atención del Ministro, y por de contado la
Península se lleva la preferencia. Por el contrario, la larga distancia en que se halla la América,
56
la dilacion de los correos, a cada paso interrumpidos, la falta de agentes que tengan interés y la
instrucción necesaria y muchas otras circunstancias que no pueden ocultarse al Congreso, son la
cuasa de que aquellos dilatados países sean siempre postergados. Mas aun cuando fuera practicable una perfecta igualdad en ambos hemisferios,
siempre seria muy difícil y casi imposible encontrar sugetos que á los conocimientos de la
Península reuniesen los de América; que estuviesen impuestos de las distancias que tienen unos
lugares de otros en la vasta extensión de aquel
continente, de los ramos de la agricultura que
deben promoverse en aquel fértil suelo, de
su industria, comercio, navegación y otros
muchos muy necesarios y muy diversos de los de
la Península. Por todo lo cual parece que es indispensable la separacion de los negocios de
Ultramar, en los que, si no me engaño, están conformes los señores que han opinado hasta ahora.
La dificultad me parece que consiste en si
deberán clasificarse los Ministros de Indias con
respecto al terreno de la América, ó con respecto
á los negocios de que deban encargarse. Así, pues,
la cuestion podrá reducirse á estos términos:
¿Convendrá crear un Ministro universal para la
América septentrional, y otro igual para la del
Mediodia? ¿O será mejor que sin separar los
negocios de Ultramar haya un Ministerio de
Gobernación de Indias, otro de Gracia y Justicia
y otro de Hacienda? Estos son los puntos que, en
mi concepto, deben examinarse con detención. En
cuanto al primero, creo que es muy peligroso
juntar en una sola mano Gracia y Justicia,
57
Gobernación, Hacienda, Guerra y Marina,porque
esto seguramente daría lugar á la arbitrariedad
y al desorden, que es lo que trata de evitar.
Fuera de esto, seria muy difícil de encontrar
sugeto que tuviese los conocimientos necesarios
en tan diferentes y complicados ramos, y aun
seria más dificultoso que tuviese toda la actividad suficiente para dar impulso á los negocios
de su cargo.
Por tanto, si V. M. quiere acertar y hacer la
felicidad de los países ultramarinos, como yo lo
creo, será muy conveniente crear nuevos
Ministerios de Indias, y clasificarlos con relacion á los negocios y ramos que son el objeto de
la felicidad pública. Desde luego convengo en
que es inútil el Ministro de Estado para las
Indias, porque, componiendo aquellos países
una misma Monarquía y un misma Nacion con
la Península, los negocios diplomáticos deben
ser tratados por un mismo Ministro. Por la
misma razon juzgo inútil crear un Ministro de
Guerra para Indias; pero sí es muy importante
la creación de un Ministro de Gobernación para
la América, otro de Hacienda, al cual se podrá
agregar el ramo de Marina, y otro de Gracia y
Justicia. Para que V. M. se persuada de la necesidad de crear otros tres Ministerios, bastará
hacer algunas ligeras reflexiones sobre la vasta
extensión de los negocios que respectivamente
deben encargarse á cada Ministro. Promover la
industria que ahora empieza a nacer en la
América, fomentarse comercio, adelantar la agricultura en aquellos dilatadísimos países, proteger y y fomentar la educación pública y otros
58
muchos ramos importantísimos deben ocupar la
atención de un Ministro de Gobernación de
Indias. ¡Qué objeto tan grande y tan digno de un
Ministro ilustrado y activo! La Hacienda pública,
unida al ramo de Marina, exige grandes luces y
energía para reformar tantos abusos, arreglar el
complicado sistema de rentas y perfeccionar los
dos últimos ramos, que aún están muy informes.
Por último, la necesidad de un Ministro de Gracia
y Justicia para Indias se califica con solo la consideración de que 15 millones de españoles
ultramarinos, que son acreedores á que se les
administre justicia, como igualmente á optar por
los empleos, requieren la atención toda de un
sábio Ministro.
Aquí tiene V. M. un ligero bosquejo de los
grandes objetos que deberán ocupar la atención
de los tres Ministros de Indias en sus respectivos departamentos. La consideración sola de la
extensión de las atribuciones de estos
t r e s Ministerios es suficiente para convencer de
la necesidad que hay de su establecimiento.
Es menester tambien tener presente que
mientras más se circunscribe la atención y
aplicación de un indivíduo á un corto número de
objetos, más adelanta y se perfecciona en aquel
género de trabajo, porque adquiere más tino y
facilidad cada dia en aquellos obras. Así vemos
que en los pueblos incultos, donde una sola persona prepara las materias, las hila, las teje y cosa
un vestido, es incomparablemente menor el producto del trabajo y más imperfecta la obra que en
los países cultos, donde ésta pasa por un
59
número increíble de manos. De estas ventajas
que la sociedad saca de la division del trabajo
mecánico, se puede inferir cuánta seria la utilidad que resultaria á la América con la division
de Ministerios. Ocupado cada Ministro en su respectivo departamento adquiriria más tino en el
despacho de los negocios de su cargo, pensaria,
inventaria y pondría en ejecución los medios
más conducentes para hacer la felicidad de
aquellos países. Así se lograria que los negocios
de Ultramar no solamente no fueran abandonados, sino que se despachasen con toda la actividad y energía que se requiere. Por tanto, concluyo apoyando la proposicion del Sr. Leiva, á saber:
que se establezcan tres Ministros de Ultramar,
uno de gobernación, otro de Hacienda con el
ramo de Marina, y otro de Gracia y Justicia
(Folio 2138, 2139. Nº 386).
SESION DEL DIA 27 DE OCTUBRE DE 1811
Discusión sobre la formación del Consejo de
Estado.Proyecto de Constitución. Capítulo
VII, Art. 230. Del Consejo de Estado…Habrá un
Consejo de Estado compuesto de cuarenta indivíduos.
El Sr. CASTILLO: Para no dilatar más la
cuestion, lo primero que se ha de resolver es si
habrá Consejo de Estado, y luego qué número de
indivíduos y qué atribuciones habrá de tener.
(Folios 2157 - 2159. N.º 390).
SESION DEL DIA 30 DE OCTUBRE DE 1811
Discusión del artículo 131 de proyecto
de Constitución. “como elegir al Consejero
de Estado”.
60
“Art.131. Estos serán precisamente en la
forma siguiente, á saber: cuatro eclesiásticos y no
más, constituidos en dignidad, de los cuales dos
serán Obispos, cuatro grandes de España, y no
más, adornados de las virtudes, talento y conocimientos necesarios; y los restantes serán tomados de los sugetos que sirvan ó hayan servido en
las carreras diplomáticas, militar, económica y
magistratura y que se hayan distinguido por su
talento, instrucción y y servicios. Las Córtes no
podrán proponer para estas plazas á ningun
indivíduo que sea Diputado de Córtes al tiempo
de hacerse la eleccion. De los indivíduos del
Consejo de Estado, doce á lo menos serán de las
provincias de Ultramar.”
El Sr. CASTILLO: Dos dificultades se me
ocurren sobre el presente artículo, los cuales
pongo á la consideración de V. M. Primera, en
cuanto al número de los eclesiásticos; y segunda,
en cuanto al número de los individuos de
Ultramar, que deben entrar á componer el
Consejo de Estado. El número de los eclesiásticos
se limita á solo cuatro, con la exclusión de que no
pueda ser mayor; sin embargo de que los indivíduos de las demás clases ó profesiones puedan
ocupar un número indefinido. Así es que puede
haber en dicho Consejo 10 ó 20 militares, diplomáticos, etc. Yo no encuentro razon para que se
haga esta restricción respecto de los eclesiásticos,
ni creo que hay motivo para recelar que su influjo pueda en alguna manera ser perjudicial á la
Nacion; y por el contrario, juzgo que es muy justo
y conveniente no solo que se quite la exclusiva
de que puedan ser más de cuatro, sino que se
61
amplíe positivamente su número. Se ha dicho
ya que el dar lugar en el Consejo de Estado á la
grandeza y al clero es para reemplazar en cierto modo los Estamentos que quedaron derogados
por los artículos anteriores á la Constitución; y
siguiendo esta idea, digo que si por parte de los
grandes deben concurrir cuatro indivíduos, el
número de los eclesiásticos debe ser mucho
mayor, por ser incomparablemente más númerosa esta clase que la de los grandes. Sobre todo, la
razon principal que me ha movido á hacer á V. M.
esta reflexion, es una de las atribuciones que se
le dan al Consejo de Estado, á saber: la de proponer al Rey por ternas los sugetos que deben ser
presentados para los beneficios eclesiásticos. Yo
reclamo la atención del Congreso sobre este
punto, y suplico se tenga presente todo los que los
cánones disponen sobre la eleccion de
l o s Prelados y ministros del altar.
Yo convengo en que los indivíduos seculares
que formen este Consejo tendrán todas las luces
necesarias para calificar la idoneidad, méritos y
virtudes que deben concurrir en un sugeto para
ser elevado á las dignidades de de la iglesia; pero no se podrá negar que los eclesiásticos,
por razon de su estado, deben tener más conocimientos, así de los eclesiásticos beneméritos en
ambos hemisferios, como de las circunstancias
que hagan acreedores á estos para obtener los
beneficios eclesiásticos. Por tanto, yo deseo y
pido á V. M. que se amplíe el número de los
indivíduos eclesiásticos que deben concurrir en
el Consejo de Estado.
62
El otro punto sobre que me he propuesto
hablar en el artículo presente es en cuanto á los
indivíduos de Ultramar que deben entrar en este
Consejo de Estado. Yo advierto que habiéndose
observado una perfecta igualdad entre europeos y
americanos, aun en puntos de menor consideración, como la diputación permanente de Córtes,
se encuentra notable desigualdad en esta parte,
que influirá sobremanera en la prosperidad de
la Nacion. No es el espíritu de etiqueta ni
rivalidad el que me hace hablar por los americanos, sino el deseo del acierto y el de la felicidad,
de aquellos países. En efecto, si V. M. desea que
la Nacion toda prospere, me parece muy conveniente que el Consejo de Estado se forme de sugetos de todas las provincias, tanto de la Península
como de Ultramar, como lo insinuó muy juiciosamente el Sr. Anér, para que reuniendo los
indivíduos del Consejo los conocimientos prácticos de toda la Monarquía y de los sugetos beneméritos que hay en ella, no solamente se provean los empleos con arreglo á justicia, sino que
tambien proyecten planes útiles para promover
y adelantar en ambos hemisferios todos los
diversos ramos de la felicidad pública, como son
la agricultura, industria, navegacion, comercio,
etc. Además de esto, hay tambien otra razon muy
óbvia y muy poderosa para observar religiosamente esta igualdad, ó lo que es lo mismo, que la
mitad del Consejo de Estado se componga de
americanos; á saber: que siendo menor el número de estos que el de europeos, podrá ser con
mucha probabilidad sofocada la voz de los americanos por el mayor número en todos aquellos
casos en que haya competencia entre candida-
63
tos de aquí y de allá, ó que resulte algun contraste de intereses entre la península y América. Esto
sucede por un efecto de la predileccion que se
tiene al suelo en que se nace, el cual, porque aquí
se ha dicho que es una quimera, voy á demostrar
que existe, y que es menester precavernos de una
pasion tan poderosa. Convengo en que el amor
general de la Nacion debe ser preferido al de una
provincia ó ciudad en que se ha nacido; pero esta
es una teoría muy buena mas poco usada en la
práctica. Prueba de esta verdad es la Real cédula
fecha en Barcelona á 1.º de Mayo de 1543, en que
se manda que las obras pías se funden en los
lugares donde el testador adquirió sus bienes, y
no en el suelo en que nació. Son muy notables y
dignas de leerse sus palabras: “sabed que somos
informados que acaece muchas veces (habla con
los americanos) que los vecinos y pobladores de
estas partes el tiempo de su muerte disponen de
sus bienes y haciendas en obras pías, las cuales
mandan cumplir en estos nuestros reinos;
teniendo más respeto al amor que tienen á los
lugares donde nacieron y se criaron, que á lo que
deben á las tierras donde, además de haberse
sustentado, han ganado lo que dejan; y donde,
por ventura, si algo deben restituir á pobres ó
gastar en obras pías, están los lugares y las personas á quien se deben y se cometieron las culpas que les obligan á la restitucion; y porque,
como veis en las mandas que de esta manera se
hacen, aunque en sí sean buenas y piadosas, no
se guardan las reglas de caridad, teniendo tanta
obligación como tienen nuestros súbditos de
estos reinos que á esas partes pasan y asistan á
procurar y favorecer siempre su bien, siendo
64
como son ellos honrados y sustentados, pues
según órden de caridad á aquellas partes y personas somos primeramente obligados dónde y de
quién hemos recibido y recibimos beneficios algunos”. De aquí se infiere que es indudable la propensión que tienen los hombres á preferir el suelo
en que nacieron; y por consiguiente, que es indispensable tomar precauciones para evitarlos desórdenes que resultan de estas predilecciones. En
esta virtud, concluyo pidiendo á V. M. que el
Consejo de Estado se componga en la mitad de
sus indivíduos de americanos, y que estos sean
de todas las provincias de Ultramar, sobre lo que
hago proposicion formal.
Pero antes de acabar no puedo menos que
llamar la atención del Congreso sobre la perpetuidad de estos destinos, que seguramente traerá
muchísimos inconvenientes. De los términos en
que está concebido el artículo no se percibe si
estos empleos deben ser de por vida, ó por algun
tiempo, que yo fijaria el de diez años; lo hago presente á V. M. para que resuelva lo que sea más
conveniente (Folios.2176, 2177. Nº 393).
SESIONDEL 3 DE NOVIEMBRE DE 1811
Discusión proposiciones de los Sres. Ros y
Calatrava, relativas á la convocatoria de Córtes
ordinarias…apoyándolas el Sr. Castillo.
Luego de varias discusiones se resolvió que
no habia lugar á deliberar acerca de las proposiciones del Sr. Ros. Se leyeron en seguida las del
Sr. Calatrava.
Apoyándolas el Sr. Castillo, juzgó no obstante que no debia dejarse al arbitrio de los jefes
65
y magistrados el arreglo supletorio é interino de
las juntas electorales de América, siendo conveniente, en su concepto, que los Diputados de
aquellas provincias formasen por esta vez el
reglamento, según el cual se proceda á las
elecciones para las primeras Córtes. Fué de
parecer el Sr Leiva de que las proposiciones
del Sr. Calatrava pasesen á la comision de
Constitución para que informase lo que le pareciese oportuno. Aprobando el Sr. Mejia el dictámen del Sr. Leiva, observó que no debia verificarse esta convocación hasta que estuviese promulgada y recibida la Constitución; y que ésta,
una vez planteada, debia ser sostenida por el
Gobierno, para que no llegase á ser con el tiempo
como un bonito cuadro colgado, que luego le retiran á un desvan, ó un precioso documento que
solo existe en las bibliotecas para satisfacción de
los curiosos. Concluyó pidiendo que los señores de
la comision, examinando este asunto como políticos, presentasen cuanto antes una minuta de
decreto para la convocación de las Córtes ordinarias, teniendo presente su proposicion de 8 de
Diciembre, que suplicó pasase á la misma comision. Añadió el Sr. Morales Gallejo que debia esta
tener presente el punto que no se halla prevenido
en la Constitución, á saber: por quién habian de
ser representadas las provincias ocupadas por el
enemigo, y cómo debian hacerse en ellas las elecciones, y creyó oportuno que esto se indicase ó
previniese en las instrucciones que se publiquen.
Opinó el Sr. Lisperguer que, habiendo sido el
objeto de la congregación de las Córtes el constituir el Estado de modo que quedase cortada
hasta la raíz de la arbitrariedad y del despotismo,
66
y logrado esto con la parte de la Constitución
que estaba aprobada, no habia inconveniente en
publicarla y circularla en tal estado, y en que á
continuación se disolviera el Congreso, tanto
más, cuando todos los Diputados, al tomar posesion de su encargo, habian jurado guardar las
leyes, que son el objeto de la potestad judicial, sin
perjuicio de derogar ó reformar aquellas que
fuese conveniente ó necesario, cosa que á su parecer no era de la mayor urgencia. T o d o s e s t a m o s
c o n f o r m e s e n l a i d e a , d i j o e l Sr. Arguelles,
pero discrepamos un tanto en el modo de llevarla á efecto. Yo insisto en que, si pasa este
asunto á la comision, es preciso se persuada
el Congreso, y aun el pueblo, que no es este
un medio ó pretesto para perturbar nuestra
diputación. Nada menos que esto. La parte
que falta de la Constitución estan esencial,
en mi concepto, que sin ella, no solo quedaria incompleta la obra, sino que seria imposible llevar á efecto la aprobada ya por V. M.,
y se verificaria lo que ha dicho, y muy bien el
Sr. Mejia, que la Constitución vendria á ser
como un cuadro colgado, sirviendo únicamente
para satisfacer la curiosidad de algun literato.
Si no hay un enlace entre todas las partes que
constituyen el Estado; si todos los agentes del
Gobierno en toda su extensión no conspiran á un
mismo fin, nada se consigue; más digo, si no hay
una perfecta armonía y consonancia entre todas
las ramificaciones del sistema del Estado, aunque sean ángeles los que gobiernen, nunca seremos bien gobernados, y seguirá el mismo desorden y confusion que hasta aquí; de donde se
infiere con toda evidencia la necesidad de com-
67
pletar la grande obra que nos esta encargada, y
que parece no reconoce el señor preopinante, con
quien no habrá seguramente en este Congreso
tres votos que concuerden sobre el particular. Así
que, no olvidando la prevencion que tengo indicada, apoyo que pasen estas proposiciones á la
comision, debiendo ésta tener presente lo que ha
indicado el Sr. Morales Gallego.”
Se mandaron pasar las proposiciones
del Sr Calatrava á la comision de Constitución,
á fin de que presente al Congreso el proyecto de
decreto para la convocación de las primeras
Córtes ordinarias, teniendo en consideracion la
proposicion que hizo el Sr. Mejia en 8 de
Diciembre último, y lo expuesto por el Sr.
Morales Gallego.” (Folios 2203, 2204. Nº 397).
SESION DEL 7 DE NOVIEMBRE DE 1811
Cumplimiento de los Decretos del Congreso.
El Sr. CASTILLO: Si la doctrina
d e l Sr. Güereña pudo tener apoyo en tiempos
pasados, no le tiene en el presente. Cuando se formaban en la oscuridad las leyes; cuando estas no
eran otra cosa que la voluntad del Monarca, estaba bien que se permitiese á los magistrados obedecerlas, y suspender su cumplimiento hasta
que representando al Rey los inconvenientes que
se seguirian de su ejecución, este resolviese lo
que se debia practicar. Pero ahora que las leyes
se establecen en medio de la luz, ahora que son
hechas por la Nacion congregadas en Córtes,
donde concurren los Diputados de todas las provincias, y pueden ilustrar al Congreso sobre la
68
utilidad ó perjuicio que puede cuasar algun proyecto de decreto, no puede absolutamente tener
lugar la doctrina de obedecer las leyes y suspender su cumplimiento. Esto seria dar á los magistrados ocasion de arbitrariedades, y hacer que no
tengan efecto las disposiciones de V. M. con pretesto de representar: tal ha sido la suerte de la
ley de libertad de imprenta, que aun no ha tenido efecto en muchas provincias de América, no
obstante de ser una ley fundamental. Por lo que
pido que sea extensiva á todos los decretos de las
Córtes la providencia que se tome sobre el caso
presente. (Folio 2226. Nº 401).
SESION DE 9 DE NOVIEMBRE DE 1811
Separación de despacho de los negocios de
Ultramar.
El Sr. CASTILLO: Señor, los sabios informes que ayer se leyeron á V. M. bastan para responder al señor Gallego, y ver la necesidad que
hay de separar el despacho de los negocios de
Ultramar; y la experiencia enseña que así debe
hacerse para que estuviesen mejor gobernadas
las Américas y se promoviese más la felicidad de
aquellos países. Así que, me parece que no debe
quedar la menor duda en que deben separarse los
negocios de Ultramar. La dificultad en mi concepto es si debe crearse un Ministro universal de
Indias, y si deben ser muchos los Ministros.
Muchos de los señores que han hablado, han
hecho ver que se seguirán inconvenientes gravísimos de establecer el universal de Indias, porque
no se podria encontrar un hombre que reuniese
conocimientos tan profundos y extensos en todos
69
los ramos como los que son necesarios para regir
aquellos dominios, y por otra parte que reunir en
una sola mano los ramos de Guerra, Hacienda,
etc. seria más peligroso. Por tanto, me parece
que deberia adoptarse el sistema de crear un
Ministro de Gobernación para Ultramar, otro de
Hacienda, y otro de Justicia; pero convengo en
que no lo haya de Estado, Guerra y Marina.
Todos los señores han convenido en que haya
uno de Gobernación de Ultramar para promover
la agricultura y fomentar la industria que empieza á nacer, el comercio y educación pública. Los
señores Gallego y Aguirre no creen necesario el
establecimiento de un Ministro de Hacienda;
pero si considera el objeto y los muchísimos abusos que hay que reformar en la Hacienda pública,
la multitud de empleados, y la distancia de aquellos países, prueban la necesidad de que se ponga
uno de Indias; pero si se considera que este
Ministro está encargado del ramo de mineria, se
verá tambien cuán necesario es que lo haya, pues
si este ramo se hubiera promovido con el cuidado
que debe, no se veria en el atraso en que se
encuentra en el dia, y la Nacion sacaria mucha
más utilidad. En cuanto á la necesidad de un
Ministro de Gracia y Justicia, me parece que 15
millones de almas que pueblan aquellos países
merecen un hombre que redima sus quejas y
promueva la administración de justicia, pues
aunque por Constitución pertenece á los tribunales, siempre el Rey es quien deberá vigilar su
observancia, para oir las postergaciones y en
cuanto se vean agraviados con respecto á la
administración de justicia. Concluyo, pues, con que
se nombren tres Ministros de Ultramar, uno de
70
Gobernación, otro de Hacienda, y otro de Gracia y
Justicia (Folio 2238. Nº 403).
SESION DEL DIA 12 DE NOVIEMBRE DE 1811
Salida de uno los suplentes de Goatemala.
Se leyó y mandó agregar á las Actas el voto
particular presentado por el Sr. Castillo, y suscrito por el Sr. Avila, relativa á la salida de
uno de los suplentes de Goatemala (Folio 2251.
Nº 406).
SESION DEL DIA 13 DE NOVIEMBRE DE 1811
Oficio sobre habilitacion de los puertos de
Matina ó Mohin.
Tambien se mandó pasar á comision
Ultramarina otro oficio del mismo encargado del Ministerio de hacienda de Indias, con
una consulta que remitia del Consejo de las
mismas sobre las proposiciones (hechas por el
Sr, Castillo) para la habilitacion de los puertos de
Matina ó Mohin (Véase en la sesion del dia 14 de
agosto.) (Folio 2253. Nº 407).
SESION DEL DIA 29 DE NOVIEMBRE DE 1811
Expediente sobre la proposicion para la habilitacion del puerto de Matina.
En el expediente sobre la proposicion
del Sr. Castillo, relativa á la habilitacion del
puerto de Matina ó el de Mohin en la Costa-Rica
(Véanse las sesiones del 15 de Agosto y 13 del
71
corriente), proponia la comision Ultramarina que
se habilitase el puerto de Matina, haciéndose á
aquellos habitantes la gracia de libertad de
derechos de los frutos y producciones que hubiesen de exportarse por el mismo puerto y por el de
la Punta de Arenas, y que se dijese al Consejo de
Regencia que desde luego se estableciese aquella
aduana en el número y forma que juzgase conveniente para la seguridad de los derechos, observando la mayor economía. Despues de algunas
lijeras observaciones, aprobaron las Córtes este
dictámen en cuanto á la habilitacion del puerto
de Matina, y libertad de derechos de frutos y producciones que por el exporten aquellos habitantes, extendiéndose esta gracia por el término de
10 años, y tambien en cuanto al establecimiento
de la aduana como proponia la comision; pero
declararon no haber lugar á deliberar sobre
extender la libertad de derechos á lo que se
extraíga por la Punta de Arenas ( Folio 2347. Nº
423).
SESION DEL DIA 17 DE DICIEMBRE DE 1811.
Se continuó la de la reforma propuesta
por la comision de Constitución sobre el art.
222 de esta, que trata de los Ministerios del
Despacho. “Párrafo tercero. El Secretario del
Despacho de la Gobernación del Reino de
Ultramar.” Creación de las Secretarias de
Despacho de negocios de Ultramar.
El Sr. CASTILLO: Me parece que los temores que acaba de manifestar el Sr. Martinez son
72
infundados; la Monarquía jamás podrá dividirse
porque se separen las Secretarías de Despacho;
pues no son los Ministros, sino el Rey o el
Gobierno, el que forma el vínculo de la Nacion
entera. Así es siendo uno solo é indivisible este
Gobierno, nada influirá la division el que tenga
más órganos. Pero á más de que la separacion
del despacho de los negocios de Ultramar de los
de la Península no trae ningunos inconvenientes,
la razon y la experiencia exigen que se verifique.
Yo no haré más que recordar a V. M. el expediente promovido por el Consejo de Indias sobre esta
materia, como el informe del Consejo de
Regencia, en que se prueba la necesidad de hacer
esta separacion. Tambien recuerdo á V.M. el
tiempo en que se practicó el Ministerio universal
de Ultramar, fueron sin embargo menores los
perjuicios que sufrió la América en aquella
época, que los que ha sufrido en los tiempos en
que han estado unidos los negocios de aquella
con los de la península. Por tanto, yo no
puedo convenir en dicha union (Folios 2436
- 2438. Nº 441).
73
SESIONES DEL AÑO 1812
*
SESION DEL DIA 10 DE ENERO DE 1812
TITULO IV. DEL GOBIERNO INTERIOR DE
LAS PROVINCIAS Y LOS PUEBLOS.
CAPITULO I. DE LOS AYUNTAMIENTOS.
“Art. 307. Para el gobierno interior de los
pueblos habrá ayuntamientos compuestos del
alcalde ó alcaldes, los regidores y procurados síndico, y presididos por el jefe político donde lo
hubiera, y en su defecto por el alcalde ó el primer
nombrado entre ellos, si hubiera dos”.
El Sr. CASTILLO: Este artículo tiene dos
partes: apruebo y aplaudo la primera; pero no me
conformo con la segunda. Quiero decir que no
puedo convenir absolutamente en que los jefes
políticos presidan á los ayuntamientos. La
Constitución, Señor, es un sistema; por consiguiente, es menester que el plan que V. M. ha
adoptado en grande se adopta en pequeño. V. M.
ha dividido el Poder legislativo del ejecutivo y
judicial: Ha prohibido que el Rey asista á las
sesiones de las Córtes, y lo que es más, ha mandado que los Secretarios del Despacho no se
hallen presentes en las votaciones: todo para precaver el influjo que pudiera tener en los
Diputados la presencia del Rey ó sus Ministros.
74
Pues estas mismas precauciones deben tomarse
respecto de los ayuntamientos, para que estos
puedan deliberar con libertad. Si las Córtes
representan á la Nacion, los cabildos representan
un pueblo determinado: con que si se teme que el
Rey ó sus Ministros influyan en las Córtes, siendo éste un cuerpo tan numeroso, y cuyos indivíduos debemos suponer que están dotados de
grandes virtudes, ¡con cuánta más razon es de
temer que los jefes de las provincias, que representan parte del Poder ejecutivo, hayan de influir
poderosamente en los ayuntamientos! Por tanto,
soy de opinión que absolutamente se prohiba que
los jefes políticos presidan á los cabildos, y que se
conceda el honor de presidirlos exclusivamente
á los alcaldes ó regidor más antiguo, pues siendo
estos unos ciudadanos iguales en un todo con los
demás indivíduos del ayuntamiento, no se
encuentran, respecto de estos, los inconvenientes
que hay respecto de los jefes…discutido
ampliamente por los diputados el Sr. Conde
de Toreno, el Sr. Arispe, el Sr. Caneja, el Sr.
Martínez, el Sr. Sombiela,el articulo se aprobó en
todas sus partes. ( Folio 2590. Nº 464).
SESION DEL DIA 10 DE ENERO DE 1812
Discusión sobre el art. 311, elección
según número de electores que residan un
vecindario, aplicando lo establecido en el
derecho ciudadano según el art. 22.
El Sr. CASTILLO: Quiero que conste mi
opinión en esta materia. Cuando se deliberó sobre las personas á quienes se habia de
75
conceder el ciudadanato, mi voto fué que este
honor debia extenderse á los llamados castas:
ahora, consiguiente a mis principios, opino que
tambien debe concedérseles la facultad de elegir
y ser elegidos para los empleos municipales. Yo
convengo en que el artículo que se discute es una
consecuencia del 22 que quedó sancionado; pero
esto no debe retraernos á los Diputados de hacer
presentes á V. M. los inconvenientes que hay
para aprobar este artículo. Uno de ellos es, y el
mayor en mi concepto, el que ha insinuado el Sr.
Larrazabal. Muchos pueblos hay que están poblados solamente de castas, los cuales se privarian
de tener sus ayuntamientos por carecer sus
indivíduos de voz activa y pasiva en las elecciones de los empleos municipales. Medite, pues V.
M. estos inconvenientes, y provea de oportuno
remedio (Folio 2596. Nº 464).
SESION DEL DIA 11 DE ENERO DE 1812
Discusión art. 311 proyecto de Constitución.
Se mandaron agregar á las Actas los votos
particulares de los Sres. Castillo, Larrazabal,
Gordoa, Mendiola, Uria, Maniau, Alcocer y
Obregón, contrarios á lo resuelto en la sesion
anterior sobre el art. 311 del proyecto de
Constitución (Folio 2599. Nº 465).
SESION DEL DIA 12 DE ENERO DE 1812.
Voto contrario al art. 315 proyecto Constitución
Se mandó agregar á las Actas el voto particular de los Sres. Larrazábal y Castillo,
76
contrario al art. 315
del proyecto
d e Constitución aprobado en la sesion del
dia anterior (Folio 2605. Nº 466).
SESION DEL DIA 12 DE ENERO DE 1812
Abolición de los señoríos (oficios municipales).
El Sr. CASTILLO: V. M. Ha dado una
nueva prueba de su ilustracion, convirtiendo en
electivos todos los oficios municipales que hasta
ahora habian sido vendibles y renunciables.
Semejantes empleos serán en los sucesivo desempeñados con mayor puntualidad y acierto, y servirán tambien para premiar las virtudes de los
honrados españoles. Pero, Señor, es necesario
que V. M. concluya la obra que ha comenzado,
cortando de un golpe todos los abusos que se
habian introducido en hacer vendibles y renunciables los oficios públicos de escribanos, notarios, etc. Era ciertamente un escándalo ver sacar
á pública subasta unos empleos tan importantes
al Estado, los cuales se convertian en propiedades de particulares, que trasmitian á sus hijos
como sus demas heredades. De aquí ha resultado
que muchos de los que han obtenido estos empleos (no hablo de todos pues he conocido á muchos
que se han portado con honradez) no han reunido
la probidad, desinterés é integridad necesaria á
un hombre que merece la confianza pública. En
efecto, cualquiera que compraba estos oficios, no
lo hacia animado del laudable objeto de servir al
Estado, sino para fundar en él su fortuna, lo que
redundaba en perjuicio de los pueblos. Es, pues,
necesario V. M. derogue para siempre semejantes
77
prácticas, ordenando que en lo sucesivo no se
vendan estos oficios, porque se den á la virtud
y merito. No pretendo con esto que los actuales
escribanos, etc. Sean privados de sus oficios, porque á más de la dificultad que hay para indemnizarlos por las escaces del Erario (como es de justicia), entiendo que se seguiran malas consecuencias por estos empleos de por vida, según su naturaleza. Lo que pretendo únicamente es que en lo
sucesivo los depositarios de la fé pública sean
electos con relacion á esta idoneidad y virtudes, y
de ninguna manera rehaga granjería con estos
oficios: Por tanto, hago la siguiente proposicion:
“Conviniendo que todos los oficios públicos
de escribanos, notarios, procuradores, etc., no
sean venales, sino que se den únicamente á la
virtud y al mérito, pido á V. M. se sirva decretar
que en lo sucesivo dichos oficios que vayan
vacando no puedan sacarse á pública subasta, ni
de modo alguno se vendan, ni renuncien, ni hereden, sino que se provean á propuesta de las respectivas Diputaciones de provincia, por las
Audiencias ó Tribunales Supremos de Justicia, ó
del modo y forma que V. M. parezca conveniente”.
Se mandó pasar esta proposicion á la comision que presentó el proyecto de decreto sobre la
abolición de los señoríos, etc (Folio 2606. Nº 466).
SESION DEL DIA 12 DE ENERO DE 1812
Discusión art. 324 sobre el Diputación provincial (presidida por el Jefe superior…)”
Dicha diputación está integrada por:
Presidente, intendente y de siete indivíduos
78
elegidos en la forma que se dirá. Sin perjuicio de
que las Córtes en lo sucesivo varien este número
como lo crean conveniente, ó lo exijan las circunstancias, hecha que sea la nueva division de
provincias de que trata el art. 12.”
El Sr. CASTILLO: Y en las provincias en
las cuales no haya intendente, ¿qué persona
habrá de sustituirle? (Folio 2607. Nº 466).
SESION DEL DIA 13 DE ENERO DE 1812
Discusión sobre el número de indivíduos de
la Diputación provincial.
El Sr. CASTILLO: Creo que la presente
cuestion debe reducirse á indagar si convendrá
que el número de los indivíduos de la Diputacion
provincial sea mayor que el de siete que propone
el artículo, ya sea fijándolo al de 13 como ha propuesto el Sr. Jáuregui, ya sea indeterminadamente, aumentándolo con proporcion á los partidos comprendidos en la provincia. Para resolver
esta cuestion, me parece indispensable fijar el
sentido en que se toma aquí la palabra provincia,
porque está sancionado que en cada provincia
habrá una Diputación provincial; pero no se ha
expresado si éstas han de tomarse en el sentido
que hasta aquí, ó si se han de tomar en mayor,
llamando provincia lo que hasta aquí se ha llamado un reino, que es lo que se colige de los discursos de algunos de los señores preopinantes. Yo
habia estado tranquilo hasta aquí, porque estaba
persuadido por la letra de esta artículo y de los
que siguen, que aquí se tomaban las provincias
79
según la demarcacion que habian tenido y tienen
en el dia: por consiguiente, yo estaba muy conforme en que fueran siete los indivíduos de la
Diputación provincial, pues este número era muy
suficiente en esta hipótesis. Más habiendo comprendido que se piensa en tomar las provincias
por mayor, no he podido menos de pedir la palabra para manifestar á V. M. que en este caso es
absolutamente necesario aumentar el número de
indivíduos con proporcion al número de partidos
(llamados hasta aquí provincias), pues el fijar el
número de siete indivíduos en cada Diputación,
trae gravísimas dificultades, y es casi impracticable con respecto á las provincias de Ultramar.
En el art. 326 se dice que estos indivíduos
deben elegirse por los electores de partido otro
dia despues de haberse elegido los Diputados en
Córtes: de aquí deben resultar necesariamente
una de estas dos cosas: ó que en cada partido
donde se elija Diputado en Córtes deba elegirse
uno de estos siete indivíduos, ó que todos siete se
elijan por todos los electores de todos los partidos,
reunidos estos en la capital de la provincia.
Cualquiera de estos dos medios que se quiera
adoptar tiene dificultades insuperables mientras
no se varíe el sistema. Si en cada cabeza de
partido se ha de hacer la eleccion de los indivíduos de la Diputación, es necesario que unos partidos elijan y otros no: porque tendiendo las provincias de Ultramar, tomadas en grande, mayor
número de partidos que el de siete, no puede verificarse que cada partido elija un indivíduo para la
Diputación. ¿Y qué razon hay para que el partido
A elija, y no el partido B? ¿Y á quien corresponde
80
asignar esta facultad á tal y tal partido? Esto
seria dar ocasión á quejas entre los partidos de
una misma provincia, como han manifestado
algunos señores.
Si se adoptase el mismo medio, esto es, que
los electores de todos los partidos se reunan en la
capital de provincia tomada en grande, digo que
esto es absolutamente impracticable. Para
demostrarlo, me contraerá al reino de Goatemala
(á que pertenezco): tiene este vasto reino, ó llámesele provincia, 700 leguas de camino desde la
raya por la cual confina con Nueva – España
hasta la línea por donde confina con Santa Fé: su
capital no está situada en la medianía, sino más
aproximada al extremo del Poniente; de forma
que mi provincia, que es la más oriental de aquel
reino, dista de la capital 400 leguas. En vista de
esto, no podia yo imaginar que cupiese en la
cabeza de alguno obligar á unos hombres ocupados las más veces en sus haciendas, ó cargados de
familia, á emprender una marcha tan larga y
caminos tan fragosos como aquellos, y en que
indispensablemente se harian grandes gastos.
Cuando se discutieron los artículos que se versan
sobre eleccion de Diputados en Córtes, yo crei que
estas reuniones de electores habian de practicarse en la cabeza del partido que antes llamabamos
provincia, y por tanto, yo lo aprobé en el concepto de que las juntas electorales habian de celebrase dentro de las mismas provincias, con tal que
esta tuviese la población necesaria para nombrar
un Diputado. Creo que muchos de mis dignos
compañeros estaban en este mismo pensamiento.
En esta virtud, si se trata de disponer que en
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todos los partidos vayan á la capital del Reino ó
provincia todos los electores para verificar allí
las elecciones de la Diputación provincial, yo no
puedo menos de reclamar á nombre de mi provincia y de las muchas que hay en igual caso, los
gravísimos perjuicios que se le seguirian de
semejante disposición. Pues seguramente resultaría, ó que muchas provincias fuesen privadas
del derecho de elegir, lo que es una notoria injusticia, ó que tuviesen que sufrir unos largos y dilatados viajes. Es, pues, de absoluta necesidad buscar un temperamento con que conciliar todas
estas dificultades,; y en mi concepto no hay otro
que el que han insinuado algunos señores, á
saber: que en lugar del número de siete se diga
indeterminadamente que los indivíduos de la
Diputación provincial deben ser otros tantos
cuantos sean los partidos comprendidos en la provincia. Así se consigue que las elecciones se verifiquen en las cabezas de partido, y que por consiguiente, se eviten largos y penosos viajes que
llevo referidos; de este modo se lograria tambien
que hubiese en la Diputacion provincial un indivíduo de cada partido, con lo que se evitaban las
quejas de todos aquellos pueblos ó partidos que
no tuviesen parte alguno que defendiese sus
derechos en la Junta provincial. Concluyo, pues,
pidiendo que se varíe el artículo en estos semejantes términos:” La Diputación provincial se
compondrá de otros tantos indivíduos cuantos
sean los partidos de la provincia.”…continua
discusión por parte de otros Diputados (Folio
2617. Nº 467).
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SESION DEL DIA 14 DE ENERO 1812.
Discusión contra el art. 324 del proyecto de
Constitucion.
Se mandó agregar á las Actas el voto de los
señores. Larrazabal, Jáuregui, Avila, Lopez de la
Plata, Gordoa, Castillo y Ramos de Arispe, contrario á la aprobación del art.324 del proyecto de
Constitución. Lo mismo se hizo con los votos de los
Sres. Cisneros, Gonzalez y Lastiri, Gordoa,
Ramos de Arispe, Obregón, Castillo, Guridi,
Alcocer y Morejon, contrarios á la aprobación de
la adición hecha por el Sr. Leiva al art. 322 del
mismo proyecto (Folio 2621. Nº 468).
SESION DEL DIA 14 DE ENERO 1812
Continuando la discusión sobre el proyecto
de Constitución, se leyó el escrito siguiente, presentado por los señores Larrazabal, Avila y
Castillo:
“Señor, por nuestras leyes corresponde á los
ayuntamientos tener todo el gobierno económico
de las provincias.
Si aquellas se registran, se encontrará que á
los cabildos toca esta facultad, y al jefe político
ejecutar sus acuerdos, dirimiendo en discordia.
Sin embargo, con el tiempo, sin que haya habido
disposición alguna Real que altere este método
fundamental en nuestro derecho, vemos que los
ayuntamientos se han venido reduciendo á ser
unos simples pedidores que nada determinan,
sino que en todo obran por representaciones ó
consultas á los gobernadores; de suerte, que
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siguen los síndicos procuradores generales como
antes, y en realidad, todo el cabildo ó concejo no
ha sido más que un síndico, y el gobernador
determina en todo conforme ó contrario á lo pedido por el cabildo, y esto se ejecuta. Volviendo,
pues, el gobierno económico de cada provincia ó
partido a los ayuntamientos, presididos del respectivo jefe, como se determina en
l a Constitución, reinará la felicidad general
hasta el ínfimo pueblo. Al efecto, proponemos á
la aprobación de V. M. las siguientes proposiciones como artículos constitucionales, ó en la
forma que se tenga por más conveniente:
“Primera. Que sus funciones, á más de las
expresadas en el. Art. 319. sean las que por las
leyes les están designadas, y no se reservan á la
Diputación provincial.
Segunda. Que el jefe político no perturbe á
los regidores en los acuerdos de sus cabildos,
dejándolos votar con libertad.
Tercera. Que cuando presida los cabildos, no
tenga voto sino para dirimir en discordia.”
Se mandaron pasar estas proposiciones á la
comision de Constitución (Folio 2622. Nº 468).
SESION DEL DIA 14 DE ENERO DE 1812.
Discusión del art. 328. Proyecto de
Constitución. Para ser indivíduo de la Diputación
provincial se requiere ser ciudadano en el ejercicio de sus derechos.
El Sr. CASTILLO: Yo pedí la palabra
para hacer ver las mismas dificultades que el
Sr. Arispe ha propuesto, y para demostrar que
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estas juntas no pueden desempeñar sus
atribuciones en los 90 dias que se le señalan. Ahora solo me contraeré á responder
al Sr. Arguelles, que ha satisfecho á los reparos del Sr. Arispe, comparando las Diputaciones
con los ayuntamientos. Ha dicho que estos se reunian á lo más dos veces á la semana, que hacen al
año cien veces, y que del mismo modo podrian
tener las Diputaciones otras dos sesiones á la
semana; pero yo creo que los asuntos de la
Diputaciones son de naturaleza más graves y
más interesantes que los de los ayuntamientos,
porque estos solo tienen por objeto á un pueblo, y
aquellas miran á toda un provincia. Decir que
estas 90 sesiones se pueden distribuir en todo el
año, de modo que propuestos en una sesion algunos asuntos, se mediten particularmente y se
preparen para despacharlos con brevedad en otra
sesion, tiene inconvenientes, porque para esto
era necesario suponer que habian de residir en la
capital de la provincia los siete diputados cuatro
años seguidos, y yo no me persuado de que esta
sea la voluntad de V. M.; porque siendo por lo
comun hombres hacendados y con familia, no es
regular que se quiera que lo abandonen todo y se
les precise á estar este tiempo en la capital. Este
inconveniente resulta de la respuesta que ha
dado el Sr. Argüelles á los argumentos del
Sr.Arispe. Por tanto, soy de opinión que, al
menos en los primeros años, se hayan de prorogar sus sesiones hasta seis meses, si lo tienen
por conveniente, para que puedan cumplir sus
obligaciones (Folio 2624. Nº 468).
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SESION DEL DIA 15 DE ENERO 1812.
Discusión Proyecto de Constitución.
Siguió la discusión del proyecto de
Constitución. Se mandaron pasar á la Comision
de Constitución los siguientes artículos adicionales al capítulo II del títul o V I d e d i c h o
p r o y e c t o , p r e s e n t a d o s p o r e l Sr. Castillo:
“Despues del art. 333:
“ Art. 334. Todos los años en el primer dia
que se instale la Diputación provincial, el gobernador general le presentará un manifiesto del
estado político del Reino ó provincia, en el cual
deberá indicar los vicios radicales que han dimanado del anterior sistema, y con respecto á
Ultramar de las causas peculiares de colonización.”
“Después del art. 335:
“ Art. 336. El gobernador general tendrá un
consejo compuesto de cinco indivíduos, vecinos
de la provincia, de edad, probidad, y de la primera distinción, elegidos por el mismo jefe á su
ingreso en el mando á propuesta de triple número que le presentará la Diputación provincial,
debiendo durar en sus plazas todo lo que el
mismo jefe durare en el mando.
“Art. 337. En todos los asuntos de gravedad
deberá consultar el jefe á su consejo, y este será
responsable á la Diputación provincial del abuso
que hiciere de sus facultades.”
Se aprobó sin discusion todo el siguiente (Folio 2628, 2629. Nº 469).
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SESION DEL DIA 25 DE ENERO DE 1812
Decreto de exencion de tributos de todos los
indios de las provincias de América.
Hizo el Sr. Castillo la siguiente exposición,
y se aprobó la proposicion que contiene:
“Teniendo noticia de que el benéfico decreto de V. M. de Marzo de 1811 aun no se ha puesto en práctica en el reino de Goatemala, en cuanto á su primera parte, en la que V. M. hizo extensiva á todos los indios de las provincias de
América la exencion de tributos concedida á los
indios de Nueva- España por la anterior
Regencia, hago la proposicion siguiente:
“Que se pregunte á la Regencia si se ha
comunicado á Goatemala el expresado decreto,
y si hay noticia en el gobierno de estar allí obedecido y cumplido en punto á la exención de tributos; y caso de no estarlo, que se comunique de
nuevo al capitan general de aquel reino, para
que sin la menor demora lleve á debido efecto el
citado decreto (Folio 2687. Nº 479.).
SESION DEL DIA 26 DE ENERO DE 1812
Votos contrarios al dictámen aprobado por la
comision de Constitución sobre el exequetur
régis.
Se leyeron y mandaron agregar á las Actas
los votos particulares de los Sres. I n g u a z o ,
C a s t i l l o , G a r c é s , G o r d o a , Larrazabal,
Creus, Obispo Prior de Leon, D o u , M o s q u e r a ,
G o m e z F e r n a n d e z , Samartin, Estolaza,
Sombiela, Andrés, Melgarejo, y Beladiez, contrarios
87
al dictámen aprobado ayer de la comision de
Contitucion sobre el Exequetur régio (Folio
2695.Nº 479).
SESION DEL DIA 26 DE ENERO DE 1812
Habilitacion de los españoles originarios de
Africa.
La comision de Constitución presentó el
siguiente dictámen acerca de la proposicion del
Sr. Castillo admitida en la sesion de 11 de
Setiembre último:
“ Sobre la proposicion del Sr. Castillo, relativa á la habilitacion de los españoles originarios
de Africa, para que puedan recibir grados literarios, tomar el hábito en comunidades religiosas,
recibir los órdenes sagrados, etc., opina la comision que convendrá conceder á estos españoles la
habilitacion por medio del decreto de las Córtes
para que puedan ser admitidos á las matriculas y
grados de universidades, ser alumnos de los
seminarios, tomar el hábito en las comunidades
religiosas y recibir los órdenes sagrados siempre
que concurran en ellos todos los demás requisitos
y circunstancias que requieren los cánones, las
leyes del Reino y las constituciones particulares
de las diferentes corporaciones en que puedan
entrar.
Decreto.—-Deseando las Córtes generales y
extraordinarias facilitar al súbditos españoles
que por cualquier línea traigan su origen del
Africa el estudio de las ciencias y el acceso á las
carreras eclesiásticas, á fin de que lleguen á ser
88
cada vez más útiles al Estado, han resuelto habilitar, como por el presente decreto habilitan, á los
súbditos españoles que por cualquier línea traigan su origen de Africa, para que, estando por
otra parte dotados de prendas recomendables,
puedan ser admitidos á las matriculas y grados
de las universidades, ser alumnos de los seminarios, tomar el hábito en las comunidades religiosas y recibir los órdenes sagrados siempre que
concurran en ellos los requisitos y circunstancias
que requieran los cánones, las leyes del Reino y
las constituciones particulares de las diferentes
corporaciones en que pretendan ser admitidos,
pues por el presente decreto solo se entienden
derogadas las leyes ó estatutos particulares que
se opongan á la habilitacion que ahora se concede. Lo tendrá entendido la Regencia para su cumplimiento, y así lo hará imprimir, publicar y circular.”…Quedó aprobado este dictámen. (Folio
2697. Nº 479).
SESION DEL DIA 7 DE FEBRERO DE 1812.
Comision de Constitución presenta varias
adiciones de los Sres. Diputados…De los
Ayuntamientos.
Sobre la adicion del Sr. Larrazabal al art
324, reducida “a que ni el presidente ni el intendente tengan sino en caso de empate para dirimir, que se le concede solo al primero,” decia la
comision que cuando propuso que las
Diputaciones se compusiesen de siete indivíduos
elegidos por los pueblos y además del presidente
é intendente, y las Córtes cuando habian aprobado el artículo, habian entendido en la palabra
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compondrán, que estos nueve indivíduos debian
deliberar y hacer acuerdos, ó tomar resoluciones,
y por consiguiente votar. Ni podia de otro modo
pensar entonces la comision que veria en lo que
se proponia un manifiesto desaire de la autoridad
del Gobierno tan inconducente como perjudicial.
Aprobóse este dictámen, como el siguiente que
sobre las proposiciones que hicieron los Sres.
Larrazabal, Avila y Castillo, en 14 de Enero último
(Veáse la sesion de aquel día). Presentó la misma
comision, concebido en estos términos:
“Cree la comision ques seria un proceder
infinito el descender á todos estos pormenores en
una Constitucion, cuando alguna de estas ideas
pareciera prolija en un reglamento, como la de
que el presidente no quite la libertad á los regidores. Sabido es que las leyes existentes conceden á
los ayuntamientos, como no esté derogado por
otra ley, les debe pertenecer, fuera de que los términos generales en que están concebidos los artículos del proyecto que tratan de estos puntos lo
comprenden todo, y pueden deben servir de base
para las leyes que pueda convenir hacer en lo
sucesivo.
Cree, pues, la comisión que estos pensamientos no
deben tener lugar en la Constitucion.” (Folio 2744,
2745. Nº 485).
SESION DEL DIA 22 FEBRERO DE 1812
Habilitacion del puerto de Punta Arenas.
Con el mismo objeto se le mandó pasar una
proposicion del Sr. Castillo, relativa “á que se
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habilitase al puerto de Punta Arenas, que está en
la costa del mar Pacifico al sur de la provincia
de Costa Rica.” (Folio 2805. Nº 499).
SESION DEL DIA 23 DE FEBRERO DE 1812.
Diputaciones provinciales (de Ultramar), en
todos los reinos ó provincias, especificados en al
Art. 11 de la Constitución.
Acerca de la parte del decreto perteneciente
á la América, dijo:
El Sr. CASTILLO: No es el espíritu de provincialismo, ni menos el de vanidad ó etiqueta, lo
que me mueve á hablar sobre esta materia, sino
los deseos que tengo de que la Constitución se
ponga en práctica en todas sus partes. Se dice,
Señor, en el proyecto de ley que se discute que en
Ultramar habrá Diputaciones provinciales en
todos los reinos ó provincias que se especifican el
artículo 11 de la Constitución, artículo que en mi
concepto no se puso con otro objeto que el de
expresar el territorio español en aquel hemisferio. No debiendo, pues, haber más que una sola
Diputación en cada uno de los espaciosos reinos
de América, yo encuentro dificultades insuperables para realizar esta institución, que por otra
parte es tan benéfica á los pueblos. Prescindo de
las cuestiones que se han suscitado hasta ahora
sobre si debe haber una sola Diputación en cada
una de las capitanías generales, ó en cada una de
las intendencias; si la poblacion debe servir de
base á este nuevo establecimiento, como tambien
si la diferencia de industria, agricultura, comercio, y aun la oposición de intereses que puede
haber en las provincias de un mismo reino exijan
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distintas Diputaciones. Todo esto á mi parecer
podría conciliarse; pero yo no encuentro arbitrio
para allanar las dificultades que proviene de la
enorme distancia en que están situadas las provincias de un mismo reino. Otra vez manifesté á
V. M. la extensión de Goatemala. Véase, pues, si
será fácil que concurran á aquella capital los electores de todas las provincias de su comprensión
para hacer las elecciones de los indivíduos dela
Diputación provincial,. Figúrese V. M. si son
practicables unas marchas de 200, 300 y hasta
400 leguas de caminos fragosos, teniendo presente los crecidos gastos que deben impenderse, y el
tiempo que debe invertirse en tan dilatados viajes, con todas las demás consideraciones que son
consiguientes. De todo lo cual se evidencia que
hay gravísimas dificultades para el establecimiento de las diputaciones en el modo que determina este proyecto de ley. Por lo cual, deseando
yo que se plantee desde luego esta constitución
tan benéfica, propondré á V. M. una medida con
respecto á Goatemala, que remueve en gran
parte los obstáculos indicados, á saber: que á
más de la Diputación que debe haber en aquella
capital, se establezca otra en la provincia de
Nicaragua, agregándose á esta las de
Comayagua y Costa-Rica. Si V. M. reuniese á
sus profundos conocimientos teóricos los prácticos sobre la localidad de aquel reino, estoy persuadido de que no dudaria un momento en aprobar esta medida, con la que se evita que los viajes de los electores sean tan dilatados, pues ninguno pasaria de 200 leguas, y se ahorrarían
muchos gastos y tiempo. Por razones semejantes
tuvo á bien V.M. decretar que la isla de Santo
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Domingo eligiese un Diputado en Córtes, aunque
su población no llegue al número necesario, y por
esta tendrá tambien su Diputación provincial. Si
se cotejan, pues, las circunstancias de aquella
isla con las del reino de Goatemala se verá que
hay razones mucho más poderosas para aprobar
la medida propuesta, no solo por la vasta extensión de su terreno, sino por su numerosa población, que se calcula en 1.300.000 almas; por
manera, que en las tres provincias referidas puedan haber cerca de 400.000 habitantes. Por
tanto, hago la proposicion siguiente: “Que á más
de la Diputación que debe haber en la capital del
reino de Goatemala, se establezca otra en la provincia de Nicaragua, agregándole la de
Comayagua y Costa-Rica.”…Quedó pendiente
la discusión de este asunto. (Folio 2813. Nº 500).
SESION DEL DIA 27 DE FEBRERO DE 1812.
Continua en discusión la creación de la Diputación
de Nicaragua, Comayagua y Costa-Rica.
Del Sr. Castillo: “Mientras no se haga efectiva la conveniente division del territorio español ultramarino,habrá tambien una Diputación
provincial en la capital de la provincia de
Nicaragua, á la que se agregarán las provincias
de Comayagua y la de Costa-Rica.” (Folio 2830.
Nº 504).
SESION DEL DIA 27 DE FEBRERO DE 1812
Discusión de la creación de Diputaciones,
art. 308 de la Constitución.
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Leido en seguida el segundo artículo, propuso el señor Castillo, que se variase en estos términos:
“Los pueblos que por sus circunstancias no
exijan ayuntamientos, quedarán agregados á los
más inmediatos que existan ó se crearen nuevamente.”quedó pendiente de discusión (Folio 2831.
Nº.504).
SESION DEL DIA 28 DE FEBRERO DE 1812
Discusión del proyecto de decreto para el
establecimiento de ayuntamientos…
Se paso a comision de Constitución la
siguiente proposicion del señor Arispe:
“Que en Ultramar puedan los jefes políticos
aprobar el establecimiento de cabildos interinamente.”
Leyóse á continuación el art. 2.º del decreto;
y después de alguna discusion sobre la adición del Sr. Castillo, reducida “a que los pueblos que por sus circunstancias no pudieran tener
ayuntamiento, se agregasen á los inmediatos que
lo tuviesen, “quedó aprobado en estos términos:
“Los pueblos que no se hallen con estas circunstancias seguirán agregados á los ayuntamientos á que lo han estado hasta aquí, mientras que la mejora de su estado político no exija
otra providencia, agregándose al más inmediato
en su provincia los que se formaren nuevamente.”…se suspendio la discusion de este asunto.
(Folio 2834. Nº 505).
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SESION DEL DIA 16 DE MARZO 1812
Del Ministerio de Hacienda. Habilitacion del
puerto de Punta de Arenas...
Se dió cuenta de un oficio del encargado del
Ministerio de Hacienda, en el cual, de orden de la
Regencia, incluye el informe que le habia pedido
por las Córtes sobre la exposición hecha al
Congreso por el Sr. Castillo, relativa á que se
habilitase el puerto de Punta de Arenas, situado al
Sur de Costa-Rica. Se mandó pasar dicho informe
á la comision que entendió en los antecedentes
de este asunto ( Folio 2924. Nº 522).
SESION DEL DIA 4 DE ABRIL DE 1812
El Sr. Castillo presentó la siguiente proposicion: Quedan abolidas las mitas ó mandamientos. Para siempre…
“Señor, poco ó nada servirá el decreto de V. M.
para que no se cometan vejaciones con indios,
mientras no se prive á sus gobernadores de la
libertad de cometerlas; y sin embargo, los indios
han sido y son miserables, desnudos, hambrientos, vejados. Estos males han causado su despoblación, en términos que si no se adoptan providencias eficaces vendrán á extinguirse enteramente. En el dia no hay un solo indio en la preciosa isla de Cuba, ni en otra alguna de las
Antillas, y aun en el continente se han disminuido de una manera increíble. Para remedio de
tan grandes males, llamo toda la atención de V.
M. sobre las siguientes proposiciones, que creo
contribuirán eficazmente á aliviar y mejorar el
triste estado de los indios:
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“Primera. Quedan abolidas las mitas ó mandamientos para siempre, sin que por pretexto ni
motivo alguno puedan hacerse por cualquier juez
ó gobernador repartimientos de indios para cultivo de haciendas, minas ni trabajo de otro.
Segunda. Que se exima á los indios del servicio personal que dan á los curas y á cualquier
otro funcionario público, obligandose á aquellos á
satisfacer los derechos parroquiales como las
demás castas.
Tercera. Que las cargas públicas, como reedificacion de iglesias, casas parroquiales ó municipales, compostura de caminos etc, etc., se repartan proporcionalmente entre todos los vecinos de
los pueblos, de cualquier clase que sean.
Cuarta. Que con el objeto de hacer á los
indios propietarios y estimularlos al trabajo, se
les repartan porciones de tierra á cada indivíduo
que sea casado ó mayor de 25 años, fuera de la
pátria potestad, dejando al arbitrio de las
Diputaciones provinciales la cuota ó cantidad de
terreno que deba asignarse á cada uno; el cual
repartimiento deberá hacerse de la mitad de tierras de comunidad de cada pueblo, y donde no
alcanzaré, se podrán repartir de las realengas ó
baldías.
Quinta. Que se mande á los jefes políticos
y curas que cuiden de que en el servicio de las
cofradías y sacristías no se inviertan más que
los indispensables indios, para evitar la crecida
pérdida de jornales que se pierden por los
muchos que se emplean en dichos destinos.
Sexta. Que en los seminarios conciliares de
América, la cuarta parte de las becas de merced
se provea indispensablemente en indios que
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reunan las circunstancias que exige el Concilio
de Trento.”
Explicólas en seguida en estos términos.
El Sr. CASTILLO: El objeto de mi primera
proposición se reduce á que se prohiban absolutamente los repartimientos de indios que se hacen
para trabajar en las minas y haciendas.
Semejantes repartimientos son unas gabelas de
sangre humana, más terribles que todos los tributos pecunarios. Esto es lo que se llama en
nuestras leyes de Indias mitas, y en algunas
partes de América se llaman mandamientos, que
tanto han pesado sobre los infelices indios. Es
verdad que por nuestras leyes se han modificado
estos repartimientos reduciéndolos, y coartándolos bajo ciertos límites que los hacen más suaves:
tales son las leyes que prohiben que se obligue
trabajando á los indios en haciendas agenas,
cuando estos se ocupan en trabajos propios; que
no se les haga ir á trabajar á largas distancias de
sus pueblos, ó á temperamentos enfermizos; que
se cuide de que los asignados á obras agenas
sean satisfechos con sus respectivos jornales; mas
todas estas precauciones no han bastado para
redimir á los indios de las vejaciones que padecen. El influjo de los ricos hacendados hace que
muchas veces se pase sobre las leyes. Sobre todo,
los indios son libres; y se ataca directamente su
libertad individual obligándolos á trabajar contra
su voluntad en obras agenas. ¿En qué derecho se
puede apoyar la práctica de sacar á los indios del
seno de su familia y de sus pueblos para obligarlos á cultivar las haciendas de los particulares?
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La Pátria solamente puede exigir este sacrificio
de un hombre libre. Así, pues, es necesario que
V. M. derogue absolutamente dichos repartimientos ó contribuciones personales; pues que
“vale más, como dice la ley 21 del libro 6.º, título
XII de Indias, atender á la conservación de los
indios, que á la más ó menos saca de plata y oro.”
Sobre el contenido de mi segunda proposicion, hay una disposición legal por la que está
derogado el servicio personal que los indios dan á
los curas; más yo no alcanzo la razon por qué no
se ha puesto en práctica esta ley, á no ser porque
no pudiendo los indios satisfacer completamente
por su pobreza los derechos parroquiales, compensen á sus curas con su trabajo personal.
Nada más justo que los fieles de la manutención á los ministros del altar; pero yo creo que
será mucho más favorable á los indios pagar
como las demás clases los respectivos derechos,
que no contribuir con servicio personal, que los
expone á muchos abusos y que les es sumamente
gravoso.
Mi tercera proposicion es notoriamente
justa, supuesto que las cargas públicas deben
repartirse con igualdad sobre todos los vecinos.
El objeto de la cuarta está de manifiesto: es
sumamente importante estimular á los indios al
trabajo; y supuesto que estos no son de naturaleza distinta que los demás hombres, es claro que
el interés debe ser su principal móvil. El medio
más sencillo es hacerles propietarios, dándoles
su porcion de tierra que puedan cerrar y cultivar con el más amor, teniendo la esperanza de
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trasmitirla á sus hijos. Esta providencia además
fomentará su agricultura, pues que la tierra produce más siendo cultivada en pequeñas porciones
que en grandes, y tambien se logra que se trabajen muchas que no se cultivan.
La quinta proposicion se reduce á evitar la
pérdida de crecido número de jornales que se
pierden por emplearse muchos indios en el servicio de cofradías y sacristías; los cuales, además
de arruinarse en el año de su destino por no trabajar ni tener sueldo, se acostumbran al ócio, y
miran con horror el trabajo después de haber
vegetado un año entero.
La sexta tiene el objeto de promover la ilustración en los indios: es además muy justa, y aunque está muy recomendada por nuestras leyes,
no se observa, por lo que es necesario fijar un
número de becas, que indispensablemente se
haya de proveer en indios. Con esto se consigue
tambien que ordenándose muchos indios, serán
después curas que mirarán con más cariño y
amor á los de su clase, y promoverán su bien y
prosperidad.”
Quedaron admitidas á discusion, y se mandaron pasar á comision Ultramarina (Folio 3007,3008.
Nº 538).
SESION DEL DIA 13 DE ABRIL DE 1812
Decreto creación del Consejo de Estado.
Se dió cuenta así mismo del informe de la
comision que entendió en la extensión del decreto de creación del Consejo de Estado sobre la proposicion del Sr.,Garóz, admitida á discusión en la
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sesion de 17 de Febrero último (Véase ésta, y la del
dia 19 del mismo), reducida á que ‘‘no pudiendo
desempeñar el general Blake su empleo de consejero de Estado por hallarse prisionero, se nombrase otro en su lugar.” La comision era de dictámen
que en atención á que dicho general no podia
desempeñar el cargo de consejero de Estado por la
situación en que se encontraba, y en consideración
á que el número de indivíduos nombrados era la
mitad del que se establecia en la Constitución,
podria nombrarse un consejero más.
Participaron de la discusion varios
Diputados que hicieron varias proposiciones de
las que se admitió la del Sr. Martínez: “Que desde
luego se proceda al nombramiento de un consejero de Estado en lugar del Sr. Blake, de la misma
manera que si no hubiera sido éste elegido.”
El Sr. Castillo: Señor, habiendo reprobado
las Córtes el dictámen de la comision, reducido
á que, hallándose imposibilitado el general Blake
para venir á ejercer las funciones de consejero de
Estado, y que debiendo ser el número de estos
el de 40, según la Constitución, podia por estas
razones nombrarse otro consejero de Estado, la
cuestion ha variado enteramente de aspecto; es
decir, no se trata de aumentar el número de consejeros con uno más, sino de nombrar uno en
lugar del general Blake, quedando siempre reducido por ahora á dos el número de los indivíduos
del Consejo. A esto me parece se reduce la proposicion del Sr. Martinez, á la cual yo no puedo
menos de oponerme. Señor, si ha de cesar el
general Blake de ser consejero de Estado, ha de
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ser necesariamente por una de estas dos causas,
á saber: ó porque fue nulo su nombramiento, ó
porque se le depone de este empleo. Yo creo que
no hay razon para lo uno ni para lo otro.
Para que fuera nula su eleccion, habia de
ser, ó por falta de autoridad en las Córtes que lo
nombraron, lo que no puede ni imaginarse, ó porque, como se ha insinuado por el autor de la proposicion, se hallaba el electo incapaz en el
momento mismo de su eleccion. Mas ¿quién ha
dicho que no siendo esta incapacidad absoluta ni
perpétua, como no lo es, ha de invalidar su nombramiento? ¿No es claro que por una de las casualidades imprevistas de la guerra pueda este general venir á ejercer su empleo? ¿No sabian las
Córtes cuando lo nombraron que Valencia estaba
sitiada y que él se hallaba prisionero, y no obstante esta consideración, no tuvieron reparo para
nombrarle? ¿Pues por qué se quiere ahora anular su eleccion por esta cuasa? Sobre todo, el
argumento del señor Conde de Toreno no tiene
solucion. Cuando las Córtes publicaron el decreto
de nombramiento del Consejo de Estado, ya se
sabia que Valencia se habia perdido y que Blake
habia sido hecho prisionero, con cuyo acto ratificaron su eleccion.
Véase ahora si hay cuasa para deponerle del
empleo de consejero. Prescindo de si fué ó no culpable en la desgracia de Valencia; pero no teniendo nosotros los datos necesarios para formar juicio, ni correspondiendo á las Córtes la calificación
de su conducta militar, no podemos aplicarle un
castigo que debe ser el resultado de un juicio.
Estos son los fundamentos que tengo para opo-
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nerme á esta proposicion. Yo no conozco al general Blake; pero la razon, la justicia y el honor
mismo del Congreso me han movido á hablar
sobre esta materia. (Folios 3043 - 3046. Nº 543).
SESION DEL DIA 20 DE ABRIL DE 1812
Dictámen de las comisiones
Ultramarina y Eclesiástica…sobre rentas decimal es para el Obispado de Nicaragua.
Acerca de las proposiciones de los Sres.
Castillo y Lopez de la Plata, que en sesion de 27
de Agosto último se admitieron á discusión, y
mandaron pasar para que dieran su dictámen á
las comisiones Ultramarina y Eclesiástica propuso la primera, que se aprobase y concediese lo que
por dichas proposiciones se pide; y en vista de
una representación del Rdo. Obispo de
Nicaragua, con la cual acompañaba los estados
de todas las rentas decimales de su obispado, y
de otra de aquel cabildo eclesiástico, cuyos documentos se reunieron al expediente, propuso además que se proveyesen inmediatamente los curatos de Leon y pueblo de Subtiaba, y se dijese á la
Regencia que dispusiese de los 24.000 ó más
pesos fuertes que hay en efectivo del producto de
los cuatro novenos beneficiales de que tratan las
anunciadas proposiciones. La segunda reducia su
dictámen á estas dos proposiciones:
“Primera. Que la Regencia del Reino encargue al Rdo. Obispo de Nicaragua que proceda
inmediatamente á proveer con curas propios á las
iglesias de Leon y de Subtiaba en cumplimiento
y conformidad á la Real cédula de 17 de abril de
1804.
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Segunda. Que para los demás puntos contenidos en este expediente, la misma Regencia, en
uso de sus facultades y de las de V. M. , que en
caso de necesitarlas se le conceden, dé las providencias y órdenes que juzgue más oportunas y
convenientes para el bien de aquella iglesia y felicidad del Estado.”
Acerca de este asunto, se suscitó un discusión muy viva. El Sr. Polo, á quien apoyaron los
Sres. Quintano, Zorraquin, Argüelles, Golfin,
Calatrava, Gallego, y Muñoz Torrero, creyó que
este asunto no estaba suficientemente informado;
que por lo mismo era necesario oir sobre él al
Gobierno, tanto más, cuanto que en su concepto
podria tal vez quedar perjudicado el Erario público con las medidas propuestas por las referidas
comisiones, y en consecuencia hizo la siguiente
proposicion:
“Pase á la Regencia el expediente para que
tome por sí las providencias que estén en sus
facultades, é informe lo que estime conveniente
sobre los puntos que correspondan á la resolucion
de las Córtes.”
Los Sres. Lera, Castillo, Alcaina, Lopez de
la Plata, Morrós y Bárcena sostuvieron con teson
los dictámenes de las comisiones, manifestando
la absoluta necesidad que hay de que se provean
en pastores propietarios los curatos de Leon y
Subtiaba, y de instituir en la Santa Iglesia de
Nicaragua las dos canongías propuestas, por ser
del todo indispensables para la decencia del culto
divino, haciendo presente al mismo tiempo que el
aplicar los cuatro novenos beneficiales á dicha
iglesia, no era más quedarles el destino para que
103
fueron instituidos, sin que por esto quedase perjudicada la Hacienda pública, en cuyas arcas
jamás habian entrado los productos de aquellos
novenos, aunque se habian mandado depositar,
etc., etc.
El Sr. Vicepresidente, fundado en que la
proposicion del Sr. Polo no se oponia directamente á los dictámenes de las comisiones, y que solamente era una disposición ó una medida que previamente podia tomar el Congreso, para deliberar con más acierto en este tan delicado negocio,
propuso que se procediera á la votacion de aquella, con cuya votacion se averiguaría si era el
ánimo del Congreso el que se informase más plenamente dicho asunto; cuyo parecer prevaleció,
no obstante la oposición de los señores que
apoyaban los expresados dictámenes. Se votó,
pues, la proposicion del Sr. Polo, la cual
quedó aprobada (Folios 3077, 3078. Nº 548).
SESION DEL DIA 27 DE ABRIL DE 1812.
Decreto é instrucciones relativas á la convocatoria de las Córtes ordinarias.
Verificada, según lo acordado en la sesion de
anteayer, la lectura de la minuta de decreto, é instrucciones relativas á la convocación de las Córtes
ordinarias, presentó la comision de Constitución
la siguiente adicion á las instrucciones.
Compuesta de seis artículos, por lo cual hizo uso
de la palabra el Sr. Castillo.
El Sr. CASTILLO: Señor, es ciertamente
muy sensible que, habiendo sido apoyadas por la
comision de Constitución las proposiciones de
los Sres. Giraldo y Aróstegui, hayan sido desaten-
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didas por la misma comision las proposiciones
del Sr. Gordoa y mia, no obstante que están apoyadas por los mismos ó mayores motivos de justicia y conveniencia pública que las dos primeras.
Sin embargo, como yo no he visto que mi proposicion haya sido impugnada con razones que persuadan lo contrario, no puedo menos de reproducir las razones que tuve para hacerla. La grande
extensión del reino de Goatemala (usando de la
antigua nomenclatura), la diversidad de las provincias que se comprenden en él, sus diferentes
producciones y relaciones de comercio, y si se
quiere la oposición de sus intereses, todo esto
me movió á proponer á V. M. una medida de allanarse estas dificultades: tal es que mientras no se
haga efectiva la demarcacion de l a s p r o v i n c i a s , c o m o p r e v i e n e l a Constitución, se
forme en el reino de Goatamala, además de la
Diputación que ha de haber en aquella capital,
otra en la provincia de Nicaragua, agregándose
la provincia de Honduras y Costa-Rica.
Señor, en el proyecto que acaba de leerse
para la convocación de Córtes ordinarias, se dispone que en cada capital se forme una junta preparatoria, que con presencia de las circunstancias de aquel reino designa los lugares en que se
han de hacer las elecciones de Diputados en
Córtes, y que verificadas estas tres del número de
los electores, que serán designados por la suerte,
irán de cada provincia á la capital del reino, para
que reunidos en ella elijan los indivíduos de la
Diputación provincial. Si esta medida se aprueba, resulta que distando mi provincia 400 leguas
de la capital, quedan los vecinos de aquella constituidos en la dura necesidad de hacer cada dos
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años unos viages tan dilatados como dispendiosos. A estas largas distancias en que se hallan
aquellas provincias es necesario agregar la fragosidad de los caminos desiertos sin posadas, y una
multitud de caudalosos rios, que impiden
muchas veces el tránsito, y muchas otras
dificultad e s , q u e h a r á n i m p r a c t i c a b l e s
e s t a s Diputaciones. No crea, V. M. que exagero
en nada estas dificultades. Yo quisiera que mis
dignos compañeros informacen á V. M. de la verdad de estos hechos, y no dudo que el señor
Diputado de aquella capital, mediante su honradez é integridad que tiene tan merecidas, convendrá conmigo en la necesidad de esta Diputación
que he propuesto á V.M. Si V.M. se dignase
concederla, se libertarian aquellos pueblos de
unas cargas tan pesadas, y quedarán reducidos á
200 leguas los viajes más largos, que es el principal objeto que me he propuesto.
Tanto más necesaria es esta medida, cuanto son muy interesantes las provincias de
Nicaragua, Comayagua y Costa-Rica, así por su
situación tan ventajosa, como por sus preciosas
producciones. Comayagua en su vasta extensión
tiene terrenos muy fértiles en que ejercitar la
agricultura, y su centro está lleno de una multitud de minerales de todos los metales; hay en
ella varios reales de minas, y es única provincia
que provee de las platas que se amonedan en
aquel reino.
Nicaragua es muy interesante por su situación, y por el gran lago de agua dulce que la
baña en su centro; esto es navegable, y desagua
en el Atlántico por el caudaloso rio San Juan,
106
tambien navegable, aunque en buques menores.
Se extiende esta laguna hasta muy cerca de la
costa del mar pacífico; de manera que por partes
solo dista cuatro leguas: tiene tambien esta provincia varios puertos al S., y especialmente el
famoso Realejo, donde pueden fondear buques de
todos tamaños; todo los cual, unido á la fertilidad
de su suelo, donde se cosecha cacao, azúcar, añil
y algodón, la hacen capaz de tener un comercio
muy extenso. Es una de las más antiguas provincias; en ella se formó la expedición para el Perú,
y seguramente estaría más poblada si el oro de
aquel pais no hubiese llamado hácia él á los
españoles.
Costa-Rica, situada entre Nicaragua y la
provincia de Panamá, está colocada casi en la
medianía del continente americano; tiene puertos hacia las costas de uno y otro mar, que le
sirven de limites. La extensión de esta provincia es muy grande, y mayor en mi concepto que
las dos primeras: hay en su comprensión varias
naciones de indios gentiles, y hay terrenos que
no se sabe lo que contiene, porque hasta ahora no
han sido señalados con la huella humana. Como
tiene diversos temperamentos, produce frutos de
todos climas; se cosechan actualmente tabaco,
azúcar, cacao, y toda especie de granos; tiene
maderas muy esquisitas, así para construccion
naval como civil, y en tanta abundancia, que pueden fabricarse innumerable buques. En lo interior de la provincia hay muchos y muy ricos
minerales de todos los metales, sin embargo de
que no se trabaja actualmente ni una sola mina.
En sus costas se pesca la perla, el carey y el
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precioso múrico, de que se extrae la más rica
púrpura. Vea V. M. por estos ligeros rasgos las
riquezas que tienen estas tres provincias tan
favorecidas de la naturaleza; y si en su estado
actual no corresponde á estas ventajas, no es por
otra causa que por la falta de fomento, y el total
abandono en que han estado. Cada una de estas
provincias tiene en sí misma todos los elementos
que constituyen un imperio; ¿pues por qué no han
de tener todas tres una Diputación provincial, es
decir, una sociedad económica que se ocupe
exclusivamente de promover el bien y felicidad de
aquellos países? Abrir caminos en inmensos
espacios, que ó no se comunican ó si se comunican
es por estrechas veredas y despeñaderos, componer los puertos de uno y otro mar, y construir en
ellos sus correspondientes muelles, promover y
fomentar la minería, agricultura, fábricas, navegacion y educación pública en tan dilatado territorio, todo esto deberá ser el objeto en que se ocupará la Diputación que propongo á V. M. Pues,
Señor, si se quiere acortar, si la voluntad del
Congreso no es otra que la de hacer la felicidad
de los pueblos, asi el medio más seguro de conseguirla son las Diputaciones distribuidas con
órden y medida en el vasto terreno de la América
española,¿por qué no ha de acceder V. M. á la que
le propongo, cuya utilidad y necesidad tengo
demostrada? Tampoco debe calificarse de excesiva esta medida; porque si en el proyecto se establecen 30 Diputaciones para la Península, no hay
razon para que Goatemala, cuya extensión es
dupla de aquella, solo se establece una sola.
Acaso se dirá que estando todo aquel reino
sujeto al mando de un solo jefe, no es convenien-
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te que haya en él muchas Diputaciones; pero
tampoco se ha observado esta regla en la
Península, pues que sus provincias, sujetas cada
una á un solo mando, sin embargo, tienen tres,
cuatro y cinco Diputaciones; tales son las
Castillas, Andalucia, Provincias Vascongadas,
etc. Luego la unidad del mando no debe servir
de obstáculo para que en Goatemala se establezcan dos Diputaciones provinciales, cada una de
las cuales apenas podrá llenar los fines de su instituto. Porque, Señor, no se crea que porque se
erija la Diputación que tengo pedida se debilita la
Diputación de la Capital. Esta se compondrá de
la rica provincia de San Salvador, que cosecha el
precioso fruto de los añiles, de la provincia de
Chiapa, que tambien es muy interesante, de la
capital del reino, y de otras siete provincias
menores; de forma que su extensión y población
son mayores que las de la otra Diputación. Creo,
pues, que he manifestado no haber inconveniente
que se oponga á mi proposicion, y que, por el contrario, es una medida muy útil, que concilia todas
las dificultades que ofrecen las largas distancias
en que están las provincias de aquel dilatado
reino. Por este medio se logra tambien dar
impulso á la industria hasta en los más apartados ángulos de aquel vasto territorio. Por tanto,
concluyo pidiendo que se sirva deliberar V. M.
sobre mi proposicion, quedando yo dispuesto á
responder caso que se opongan algunos señores
(Folios 3110, 3111, 3112. Nº. 553).
109
SESION DEL DIA 3 DE MAYO DE 1812
En la discusión del decreto relativo á las
Diputaciones provinciales.
En la discusion del segundo artículo hizo
el Sr. Castillo esta proposicion:
“Las elecciones de los indivíduos de las
Diputaciones provinciales se harán en las
capitales de las provincias comprendidas en el
territorio de la Diputación.
Si en el distrito de una Diputación provincial
hubiese siete provincias, cada una de ellas elegirá en su respectiva capital un indivíduo para la
Diputación: si fuese menor el número de provincias, las que tengan mayor población elegirán dos
ó más diputados provinciales; pero si fuese
mayor, entonces elegirán en el primer bienio las
siete que tengan mayor población, y en
e l siguiente elegirán las que fueron excluidas en
el anterior. Las juntas preparatorias quedan
autorizadas para hacer las declaraciones que juzguen necesarias con arreglo á las reglas comprendidas en esta proposicion”
Despues de algunas reflexiones, en que se
manifestó que el contenido de esta proposicion
debia contrarse á Ultramar, se aprobó hasta las
palabras ‘‘elegirá en su respectiva capital un
individuo para la Diputación” inclusive, pasándose lo demás á la comision de Constitución
para que lo arreglase. (Folio 3133 -3138. Nº 557):
SESION DEL DIA 13 DE MAYO DE 1812
Adicion de voto particular contrario á lo
resuelto relativas á la formación de Juntas
preparatorias en ciertas capitales del Perú.
110
Se leyó y mandó agregar á las Actas voto
particular de los Sres. Castillo, Ramos de
Arispe, Larrazabal, Gordoa, Llano y O`Gavan,
contrario á lo resuelto en la sesion de ayer, en que
no se admitieron á discusión las adiciones del Sr.
Mejia, relativas á la formación de Juntas preparatorias en ciertas capitales del Perú, que no se
expresan en las instrucciones (Folio.3183. Nº
565).
SESION DEL DIA 16 DE MAYO DE 1812
Discusión art. 4.º, de las instrucciones para
la convocatoria de Córtes de Ultramar.
El Sr. Castillo presentó para que se agregase á la misma instrucción, la proposicion
siguiente:
“En las provincias de Ultramar, que por
su estado político no pueden verificar las elecciones de Diputados para las próximas Córtes,
las provincias que se han mantenido unidas á
la Metrópoli harán las elecciones de Diputados
que corresponden á la población de los países
disidentes, siendo estos en calidad de suplentes
como en la Península.”…no fue admitida a discusión (Folios 3187, 3188. Nº 567).
SESION DEL DIA 18 DE MAYO DE 1812
Adicion á las Actas voto particular apoyando
proposicion del Sr. Castillo sobre elección de
Diputados suplentes.
Se leyó y mandó agregar á las Actas el voto
particular de los Sres. Larrazabal, Llano, Gordoa
y Ramos Arispe, contrario á la resolucion de las
Córtes del 16 de este mes, por lo cual no quedó
111
admitida á discusión la proposicion del Sr.
Castillo, relativa á que en las provincias de
Ultramar, que por su estado político no pueden
verificar las elcciones de Diputados para las próximas Córtes, los pueblos que se han mantenido
unidos á la Metrópoli hagan las elecciones de los
Diputados que correspondan á la población de
dicha provincia, siendo estos en calidad de
suplentes (Folio 3189. Nº 568).
SESION DEL DIA 18 DE MAYO DE 1812
Discusión sobre Diputaciones provinciales.
Quedó aprobado en todas sus partes el
siguiente dictámen, presentado por la comision
de Constitución:
“La comision, en vista de la proposicion presentada por el Sr. Castillo en sesion pública de
3 del corriente acerca del art. 2.º del proyecto de
decreto sobre las Diputaciones provinciales, y
teniendo presente que habiéndose aprobado ya
para Galicia la instrucción que la divide en siete
provincias subalternas, puede esta proposicion
adoptarse en general, opina que podrá admitirse
la idea del Sr. Diputado proponente; pero presentándola en un modo algo diferente, que al paso
que podrá ser más claro, tenga analogía con el
método que la Constitución establece con un
motivo algo smejante, á saber: cuando determina
en el art. 65 el modo con que se han de nombrar
los electores de partido para juntas electorales
de provincia que han de proceder al nombramiento de Diputados de Córtes. Esta idea será perceptible á vista del artículo como cree la comision
que deberá extenderse, y es en los términos
siguientes:
112
“Segundo. Que hasta que se verifique el
nuevo arreglo de provincias, no habiendo de
haber Diputación en aquellas en que se hará la
eleccion de Diputados en Córtes, donde esto suceda; los indivíduos de la Diputación provincial
serán nombrados en las capitales de las provincias comprendidas en el territorio de la
Diputación. Si en el distrito de ellas hubiere
siete provincias, cada junta electoral de provincia
nombrará, del modo que se previene en el art.
328 de la Constitución un indivíduo para la
Diputacion. Si el número de provincias fuere
menor de siete, cada provincia elegirá uno, dos ó
más, hasta completar el número que se requiere;
pero si faltare aun un indivíduo, lo nombrará la
provincia de mayor población; si todavía faltare
otro, lo nombrará la siguiente en mayor poblacion, y así sucesivamente. Pero si el número de
provincias fuere mayor de siete, nombraran la
primera vez las siete que tuvieren mayor poblacion; en el segundo bienio entrarán á nombrar las
que no lo hicieron anteriormente, y además
hasta completar el número de indivíduos, las
provincias de mayor población, y así alternará
sucesivamente, teniéndose entendido que esta
regla no deberá regir con aquellas ó aquellas provincias que en el número de habitantes excedan á
lo menos en la mitad á la menor poblacion, pues
las que estén en aquel caso nombran siempre.”
El Sr. Castillo añade en su proposicion que
seria conveniente que las Juntas preparatorias
creadas para facilitar por esta vez la eleccion
de Diputados de Córtes, fuesen autorizadas por
un artículo expreso para allanar tambien las
113
dificultades que se pueden ofrecer sobre el punto
de que se acaba de hablarse.
La comision cree que esto será muy conveniente, y que esta prevencion deberá hecerse en
su justo lugar, esto es, en la instrucción aprobada
para las Juntas preparatorias de Ultramar. Si así
lo estimaren las Córtes, podrá concebirse al artículo en estos términos:
“Artículo…Las Juntas preparatorias resolverán todas las dudas que puedan ocurrir sobre
la eleccion de las Diputaciones provinciales, arreglándose al decreto de las Córtes sobre esta
materia.”
Se procedió á la discusión del artículo del
citado decreto sobre Diputaciones provinciales
(Véase en la sesion del 20 de Abril ultimo);
durante ella propuso el Sr Anér, en lugar de
dicho artículo lo siguiente: “Turnando en las
elecciones de indivíduos para la Diputación todos
los partidos en que el dia se halle distribuida la
provincia.” El Sr. Borrull: “Habiendo siempre en
la Diputación un Diputado de la misma capital ó
partido.” Quedaron aprobadas ambas proposiciones, y reprobado el art. 3.º, en cuyo lugar se sustituirán aquellas, debiendo quedar el artículo en
estos términos:
“Turnarán en las elecciones de indivíduos
para la Diputación todos los partidos en que en el
dia se halle distribuida la provincia, habiendo
siempre en la Diputación un Diputado de la
misma capital ó partido.”(Folio 3190. Nº 568).
114
SESION DEL DIA 3 JUNIO DE 1812
Continuó la discusión sobre el reglamento
para el Consejo de Estado.
La Secretaría presenta una serie de cláusulas y artículos relacionados sobre la forma de
crear el Consejo de Estado, entre ellos el artículo 18. que dice los siguiente:
“Para aliviarla en estos gastos, y en los
demás de los sueldos del Consejo, entrará en
secretaría por ahora, y hasta que las Córtes
determinen otra cosa, el producto de los derechos
de expedición de títulos y de sellos que hasta aquí
se ha acostumbrado exigir con arreglo á las leyes;
los recaudará el oficial que nombrare el respectivo secretario, y se establecerán por el Consejo
para cuenta y razon las reglas que convengan,
las que serán aprobadas por el Rey ó la
Regencia:”
Con respecto á este artículo hubo una
difusa discusión, suscitada con motivo de haber
pedido el Sr. Castillo que los derechos fuesen
iguales para los de la Península como para los
de Ultramar, como prescribían las leyes que
citó, cesando la costumbre que entendia existir
de cobrarlos dobles en los negocios relativos á la
América. A consecuencia de esta discus i ó n , s e
aprobó la s i g u i e n t e p r o p o s i c i o n
d e l Sr. Calatrava:
“Estos derechos serán iguales para ambos
hemisferios, y se exigirán con arreglo al arancel
que formaré el Consejo y remitirá la Regencia,
con su informe á las Córtes para su aprobación.”
(Folio 3253. Nº 581).
115
SESION DEL DIA 13 DE JUNIO DE 1812
Leyóse el dictámen de la Comision de
Hacienda sobre el expediente del consulado de la
Habana con fecha del 22 de mayo…apoyo a
patriotismo del Consulado de la Habana.
El Sr. CASTILLO: Señor, ciertamente es
muy laudable el celo y patriotismo del consulado
de la Habana en proporcionar la suma de 200.000
pesos fuertes para auxiliar la justa causa, que
deben salir de un impuesto sobre los efectos que
se introduzcan en aquella plaza. Mas sin que se
entienda que yo me opongo á que continúe este
impuesto hasta la realización de la expresada
suma, quisiera que V. M., en lugar de aprobarlo,
lo sancione, para que en toda la extensión de la
Monarquía se persuadan que la autoridad de
imponer contribuciones solo es propia y privativa
del Congreso nacional. No se diga, Señor, que
esta contribución es un donativo, porque un derecho impuesto sobre efectos que se introducen en
una plaza, es una contribución indirecta que
pesa siempre sobre los consumidores; y así no
era bastante para que se llamase donativo el que
fuese admitido por una junta de hacendados y
comerciantes. Tampoco bastaba á autorizar el
consulado de la Habana el que fuese excitado al
intento por el de Cádiz, ni el que éste se llame
órgano del Gobierno supremo, porque el mismo
Rey tiene facultad para imponer contribuciones.
Por tanto, pido á V. M. que sancione el referido
derecho ó contribución, no debiendo por esto desmerecer el patriotismo de los vecinos de la
Habana, de que han dado tantas pruebas, y de
que yo mismo soy testigo ocular en el tiempo en
116
que permanecí cuando vine á incorporarme al
Congreso. ¡Ojalá, Señor, que todas las corporaciones y ciudadanos de la Monarquía propusiesen á
V. M. muchos arbitrios, para ejerciendo las Córtes
una de sus augustas funciones, se ocupasen con
más teson en proporcionar á la Pátria los recursos que tanto necesita (Folio 3310. Nº 588).
SESION DEL DIA 17 DE JUNIO DE 1812
Se reanudó discusión interrumpida en
sesion anterior sobre disensos matrimoniales,
hicieron uso de la palabra varios Diputados sobre
esta materia tomo la palabra el Sr. Castillo
diciendo:
El Sr. CASTILLO: Señor, se trata ó de coartar la autoridad de los padres sobre los hijos,
ampliando la libertad de estos, ó al contrario, de
restringir esta y ampliar aquella: tal es la cuestion presente. La Comision de Justicia propone
que se fijé á los 23 años la edad en que los hijos
han de adquirir la libertad de casarse sin el consentimiento paterno, bien se hallen bajo la
pátria potestad, ó bien estén fuera de ella, derogando para esto la pragmática de 805, que fija á
los 25 años la edad en que los hijos que están bajo
la pátria potestad, adquieren la libertad de casarse sin el consentimiento paterno, rebajándose
progresivamente esta edad en los casos en que los
hijos solo tienen madre y no padre, ó cuando no
teniendo ni uno ni otro, tienen abuelos, ó cuando
solo tiene curadores. Cualquiera de estos dos
medios que elija V. M., ya sea el que propone la
comision, ya el de la citada pragmática, tendrá
117
siempre muchos inconvenientes, y la prudencia
del legislador consiste en elegir aquel que cause
menor número de males. Ha oido V. M. ponderar
de un modo muy enérgico y patético la tiranía con
que algunos padres oprimen á sus hijos, sacrificando á sus pasiones y caprichos las inclinaciones
más tiernas de ellos, y hasta su fortuna y felicidad: es justo, pues, recordar tambien los derechos
que los padres ejercen sobre sus hijos, y hasta
qué grado se extienden esos derechos, para que
V. M., teniendo presentes estos dos extremos,
elija una medida que concilie el respeto de los
padres con la libertad de los hijos.
En efecto, el respeto y obediencia que los
hijos, por derecho natural están obligados á prestar á sus padres; el precepto que Dios nos puso
en el Decálogo de honrar padre y madre, todo
esto exige imperiosamente que el hijo no deba
pasar á contraer un enlace, que es el más importante negocio de su vida, sin el consentimiento de
aquellos que le dieron el nacimiento y la educación. Esta obligación en que están los hijos de
familia, se deduce tan claramente de la reverencia que deben á sus padres, que ha sido reconocida por los mismos paganos. Eurípides hace
decir á Andrómaca que no pertenecia á ella, sino
á su padre, la eleccion de un marido: sponsalium
quidem meorum, meus pater curam subitit; hoc
enim nom est meum.
Además, la experiencia nos enseña que los
matrimonios que los hijos celebran sin el consentimiento paterno es efecto muchas veces de libertinaje, ó á lo menos de una pasion ciega y des-
118
arreglada. La Santa Escritura nos da á conocer que á los padres toca disponer del matrimonio de su hijos, y que Dios no aprueba lo que
estos hacen sin su consentimiento; porque todas
las veces que se ponen preceptos á los israelitas
en esta materia
se dirige
la palabra á
Deuteronomio dice Dios: “vosotros no
dareis vuestras hijas á los hijos de naciones
infieles.” En el capítulo IX de Jeremías, hablando
con los judíos cuativos en Babilonia, les ordena
que casen á sus hijos: date filis vestris uxores, et
filias vestras date viris. El Eclesiástico dice á un
padre de familias: trade filium, et grande opus
feceris: et da illum homini sensato. Y San Pablo
deja expresamente al arbitrio de un padre el
casar ó no casar á su hija: qui matrimonio jungit
virginem suam bene facit, et qui non jungit
melius facit. De resulta que la ley divina ordena á
los hijos el dejarse conducir en sus matrimonios
por el dictámen de sus padres, á quienes dios ha
cometido el cuidado de proveer á su establecimiento; así vemos que Isaac, Jacob y Sanson no
tomaron mujeres sino según la eleccion de sus
padres, y Esaú es reprendido en el Génesis por
haberse casado sin el consentimiento de su padre
y madre.
Conforme á estas autoridades sagradas, la
iglesia prohibió desde los primeros siglos los
matrimonios de los hijos de familia contra la
voluntad de sus padres. A principios del siglo IV
prohibió el Concilio de Elvira que los padres
casasen a sus hijos con mujeres paganas, herejes
ó judias; prueba clara de que la iglesia estaba
persuadida que el matrimonio de los hijos debia
hacerse con la voluntad de los padres. En el siglo
119
XVI los padres del Concilio de Colonia querian
que se renovase el cánon Aliter, que Graciano
refiere en la causa 30, cuestion 5.º, como hecho
por el Papa Evaristo contra los matrimonio de
los hijos sin el consentimiento de sus padres. Y el
Concilio de Trento, aunque declaró que la falta
de consentimiento de los padres no anula el
matrimonio de sus hijos, dice expresamente que
la iglesia ha mirado con horror siempre tales
matrimonios, y los ha prohibido con justísimas
causas.
Las leyes civiles exigen igualmente el consentimiento paterno para los matrimonios de los
hijos de familia. Justiniano en su Instituta, después de declarar que los púberes son hábiles para
casarse, añade que si estos están bajo la pátria
potestad, necesitan previamente el consentimiento de su padres. El Código y los Digestos abundan
de semejantes disposiciones. Nuestras leyes castigan con penas severas á los transgresores de
este acto de respeto que los hijos deben con tanta
justicia á sus padres.
Mas como puede haber padres que abusen
de esta autoridad que la naturaleza les da sobre
sus hijos; como se han visto algunos padres que
se conducen de una manera muy contraria á
aquella que la ternura paternal inspira á los
demás, es decir, que por dureza codicia ó capricho se oponen á los enlaces de sus hijos, no solo
racionales, sino aun ventajosos, de aquí es que
la potestad civil ha puesto limites á la autoridad
de los padres, que está fundada en la equidad y
justicia. A este intento, la pragmática de 803 fijó
120
á los 25 años de edad, en que los hijos bajo la
pátria potestad pueden casarse sin el consentimiento paterno, y á los 23 la edad de las hijas
para el mismo efecto. De este modo se ponen
límites á la dureza de los padres, sin abandonar
á los hijos á su débil razon, mientras esta no es
bastante ilustrada para conducirse prudentemente en un negocio tan árduo como es el del
matrimonio. Según estos principios, que quedan
ya sentados, ¿convendrá reducir á 23 años la
edad en que los hijos varones que están bajo la
pátria potestad adquieran la libertad de casarse
sin haber menester del consentimiento de sus
padres? Este es el dictámen de la comision, el
cual no se apoya en otra razon que en la de que
en la referida edad ya está el hombre enteramente formado, así en lo físico como en lo moral,
supuesto que, cuando solo tiene curador, la ley le
habilita para casarse en dicha edad sin el consentimiento de otra persona. Mas aun cuando fuese
cierto que el entendimiento humano esté perfectamente formado a los 23 años, ¿qué razon hay
para que á un mismo tiempo adquieran los hijos
la libertad de casarse, así los que no están como
los que están bajo la pátria potestad? Pues qué,
¿es uno mismo el respeto que se debe á un padre
que á un caurador? Otra razon que he visto alegar es que el menor á los 23 años puede elegir
curador, y que, por consiguiente debe tener en
dicha edad libertad de casarse. Por esta misma
razon debia adquirir dicha libertad desde que
entra en la pubertad, pues desde entonces tiene
facultad de elegir curador; ¿y no seria absurdo
dar facultad á un jóven de 14 años para que
121
pudiera casarse sin necesidad de pedir consentimiento de otra persona?
Señor, es menester no olvidarnos que
esta cuestion está enlazada con muchas disposiciones de nuestra legislación, y que es necesario
uniformar en cuanto sea posible estas materias.
Según nuestras leyes, el menor, aunque haya
cumplido 25 años, no puede administrar por sí
sus bienes; tampoco es hábil para obtener los
cargos públicos, ni menos puede comparecer en
juicio; y á este mismo se le ha de conceder facultad para que pueda libremente casarse sin el consentimiento de su padre? Creo, pues, que no hay
motivo suficiente para innovar la escala progresiva que establece la pragmática de 803, en que
declara las diferentes edades en que los hijos de
uno y otro sexo adquieren la libertad de casarse,
segun las diferentes circunstancias en que se
hallen. En cuanto á los otros puntos dos puntos
que propone la comision, acaso yo convendré con
su dictámen, y lo manifestaré cuando se discutan; mas en el presente creo que no debe hacerse
mencion alguna…(La discusión quedo pendiente), (Folios 3330-3333, 3334. Nº 591).
SESION DEL DIA 15 DE JULIO DE 1812
Continuando la discusión del art. 44, del
proyecto de ley sobre el arreglo de tribunales y
juzgados de primera instancia.
Dijo. El Sr. CASTILLO: Señor, veo que los
señores de la comision sostienen este artículo
del proyecto, creyendo que es necesario para
observar el de la Constitución, en que se dispone
122
que todo pleito debe terminarse con tres sentencias y tres instancias, dejando á la ley que designe cuándo la primera instancia causará ejecutoria, cuándo la segunda y cuándo la tercera. En
mi concepto, el presente artículo no es necesario
para este efecto. Porque en los juicios verbales
que se cometen á los alcaldes de los pueblos, no
habiendo lugar á la apelación de la sentencia de
estos, queda ya determinado el caso ó casos en los
cuales la primera sentencia cuasará ejecutoria,
sin que se diga que estos por ser verbales no son
unos verdaderos juicios, porque la circunstancia
de ser escritos no es esencial a los juicios, y además tienen aquellos todas las cualidades que
constituyen los juicios. Mas si lo dispone la
Constitución, solamente ha de entenderse con
respecto á los juicios escritos y formularios, en
este caso podria reformarse el artículo que se discute en estos términos: “en los pleitos de propiedad, cuyo interés no exceda de 200 pesos en la
Península y 400 en Ultramar, deberán decidirse
siempre con la sentencia que pronuncie el juez
de letras, ó lo que es lo mismo, que en estos casos
la primera sentencia causará siempre ejecutoria.” De este modo se observaria mejor lo que dispone la Constitución, y no como la comision pretende, pues quedando el artículo como está en el
proyecto, no es la sentencia primera la que causa
ejecutoria en los pleitos de menor cuantía, sino la
sentencia de vista, ya sea que confirme, ya que
revoque la primera. Además, es menester no olvidar lo que muy oportunamente dio ayer el Sr.
Creus, á saber: que en caso de que la sentencia de
vista revoque la primera causando ejecutoria en
los casos expresados, ¿cómo podrá aquietarse
123
aquel que obtuvo á su favor la sentencia del juez
de letras? Qué seguridad, ó qué probalidad
podrá quedarle de la justicia de su pleito á uno
que tiene una sentencia en pró y otra en contra?
Por tanto, me parece más conforme á la
Constitución ó determinar que cuando el interés
del pleito no excede de 200 pesos en la Península,
y duplo en América, la sentencia primera ha de
causar precisamente ejecutoria, ó suprimir este
artículo, facultando los alcaldes para que puedan
juzgar verbalmente con los dos asociados nombrados por las partes hasta en cantidad de 200 y
400 pesos respectivamente aquí y allá: lo que
seria mi opinión, pues me parece mucho más
acertado ampliar las facultades de los alcaldes,
que evitar gastos y dispendios en las fórmulas y
ritualidas forenses (Folio 3438, 3439. Nº 611).
SESION DEL DIA 24 DE JULIO DE 1812
Elección de Oficios. Fue electo
Vicepresidente de las Córtes el Sr. Castillo.
Procediéndose á la eleccion de oficios, resultó nombrado Presidente el Sr. D. Felipe Vazquez
Canga; Vicepresidente, D. Florencio del
Castillo, y Secretario, Don Juan Quintano
(Folio 3466.Nº 617)
SESION DEL DIA 12 DE AGOSTO DE 1812.
Continúo discusión de la minuta de decreto
sobre escribanías.
Admitióse otra del Sr. Castillo, extendida en
estos términos:
“Señor, cuando por la conveniencia pública
se ha servido V. M. suprimir algunas corporacio-
124
nes ó empleos establecidos, ha tenido á bien,
siguiendo los principios de justicia y equidad,
dejar á los empleados de plazas suprimidas en el
goce de sus honores y sueldos, en esta virtud,
habiéndose servido V. M. en la sesion de ayer
suprimir las plazas de alguaciles mayores de las
Audiencias, pido “que consiguiente á los invariables principios de justicia, declare V. M. que los
expresados alguaciles mayores que hayan obtenido sus plazas por provision del Rey quedarán en
el goce de sus honores y sueldos hasta que obtengan otro destino igual, y que los que obtienen
estas plazas por juro de heredad sean indemnizados.” (Folio 3533. Nº 631)
SESION DEL DIA 31 DE AGOSTO DE 1812
Continuó la discusión del proyecto de ley
sobre arreglo de tribunales. Adicion al art.27.
Hizo el Sr. Castillo la siguiente adicion al
art 27, que no fué admitida á discusión:
“Que las Audiencias dentro de treinta dias
deban confirmar ó revocar las sentencias dadas
por los jueces de partido cuando se impone la
pena corporal, y las partes consienten la sentencia.” (Folio. 3621. Nº 645).
SESION DEL DIA 1 DE SETIEMBRE 1812.
Continuando con la discusión proyecto de ley
sobre Audiencias.
El Sr. Castillo. Hizo la siguiente al art. 27
(Capítulo II).
“Si las Audiencias dentro del término de
sesenta dias, contados desde la fecha en que,
recibieron los autos remitidos en consulta, no
125
confirmaron ó revocaron la setencia del juez
inferior, deba esta ejecutarse necesariamente.
No fué admitida á discusión (Folio, 3629. Nº
646).
SESION DEL DIA 1 DE SETIEMBRE DE 1812.
Adicion al art. 8. del capítulo III.
Al art. 8.º Cap. III. hizo el Sr. Castillo la
siguiente adicion, que no fue admitida:
“Los alcaldes de los pueblos en que no residan los jueces de partido estarán autorizados
para seguir las causas civiles y criminales hasta
ponerlas en estado de sentencia.” (Folio 3630. Nº
646).
SESION DEL DIA 15 DE SETIEMBRE DE 1812
Voto contra la aprobación del art. 3.º del capítulo V del proyecto de ley para el arreglo de tribunales.
Se mandó agregar á las Actas el voto particular de los Sres. Larrazabal y Castillo contra la
aprobación del art. 3.º del capítulo V del proyecto
de ley para el arreglo de tribunales, sancionado
en la sesion de ayer (Folio 3687. Nº 657).
SESION
1812
DEL DIA 24
DE SETIEMBRE DE
Voto contrario al art. 2.º. del capitulo IV de la
ley de arreglo de tribunales.
Se mandó agregar á las Actas el voto
particular de los Sres. Castillo, Larrazabal y
Ramos Arispe, contrario al art.2.º del capítulo IV
126
del proyecto de ley sobre el Arreglo de tribunales
(Folio 3745. Nº 664).
SESION DEL DIA 10 DE OCTUBRE DE 1812
Creación de comision para el cumplimiento
de los acuerdos emanados
del
Supremo
Congreso.
Para la comision propuesta por el Sr
Castelló y aprobada por S. M. en la sesion del
dia anterior, nombró el Sr. Presidente á dicho
Sr. Castello, y á los Sres. Castillo y Quiroga.
(Folio 3799, 3800. N º 675,676)
SESION DEL DIA 21 DE OCTUBRE DE 1812
Se abrió discusión sobre proposicion
para abolir las mitas presentada por el Sr
Castillo.
Se abrió discusion sobre la abolición de las
mitas, etcétera, y sobre las demás proposiciones
hechas por el Sr. Castillo en la sesion del 4 de
Abril último, según se habia anunciado en la del
19 de este mes. Leyóse el dictámen de la comisión
Ultramarina acerca de dichas proposiciones.
(Véase en la Sesion del 12 de Agosto último la
parte de este dictámen relativa a la primera proposicion: sobre las demás decia la comision):
“por las mismas razones cree la comision
debe aprobarse la segunda proposicion, relativa á
eximir á los indios del servicio personal que dan
á los curas y otros funcionarios públicos, obligándoseles á aquellos á satisfacer los derechos parro-
127
quiales. La única razon con que se procura cohonestar esta práctica, es, que los indios, en atención á su estado de pobreza, tiene más facilidad
en compensar á sus curas con el servicio personal
que con la paga integra de los derechos parroquiales: no obstante, aunque la comision cree que
es cierto el principio de que los fieles están obligados á satisfacer á sus pastores el pasto temporal por el espiritual, juzga que este medio del servicio personal, inventado al parecer en beneficio
de los mismos indios, les es una carga pesadísima, pues que trastorna las leyes de la naturaleza, y además es perjudicial á la industria, y por
consiguiente al Estado.
Obligar á un marido que abandone á su consorte, arrancar á un padre del seno de sus hijos,
y sacar á estos del lado de aquel, con las consecuencias terribles, pero necesarias, del servicio
personal que se obliga dar á los indios. Además,
si se calculan los jornales que pierden al cabo del
año los destinados á servir, se demostrará no
solamente la necesidad de quedar estos arruinados, sino que tambien la sociedad pierde la suma
que producen estos jornales, lo que es contrario á
la industria y riqueza de la Nacion. En esta virtud, opina la comision que debe eximirse á los
indios del servicio personal, ya sea á sus curas, ó
ya á otros empleados ó funcionarios públicos,
obligándoles á satisfacer los derechos parroquiales en el modo que lo hacen las demás clases.
La tercera proposición, relativa á que las
cargas públicas como composturas de caminos,
puentes etc. deban repartirse proporcionalmente
entre los indios y demás vecinos de los pueblos, es
128
conforme á lo dispuesto por las leyes. Del mismo
modo juzga la comision sobre la quinta, en que se
propone que en el servicio de cofradías y sacristías no se empleen mayor número de indios que el
necesario. El objeto de una y otra es más propio
de los ayuntamientos y curas de indios, que de las
Córtes, pero no hay inconveniente en que se
mande de nuevo su cumplimiento.
El repartimiento de tierras á los indios, que se
indica en la cuarta proposicion, es muy conveniente en sentir de la comision, pues este es un
medio muy eficaz hacer propietarios á los indios,
y estimularlos al trabajo. Es tambien muy conforme esta providencia con lo que V. M. tiene decretado, á saber: que se reduzcan á propiedad particular todos los terrenos de propios, realengos y
baldíos, con el importante objeto de promover la
agricultura é industria. Por tanto, la comision
cree que es muy conforme á las benéficas intenciones de las Córtes hacer a los indios el repartimiento de tierras en propiedad, más en cuanto á
que este repartimiento se haga de las tierras de
comunidad, como pide el autor de la proposicion,
la comision encuentra alguna dificultad.
Se han mirado siempre como un sagrado las
tierras de comunidades de indios, no solamente
porque en ellas trabajan algunos naturales sus
labores llamadas de comunidad, sino tambien
porque cada indivíduo tiene en ellas el uso de
aquella porcion que puede cultivar, como tambien de las maderas y otros frutos en la parte que
necesita.
Así, pues, opina la comision que podrian
repartirse las tierras inmediatas á las de los
129
pueblos, con tal que no sean de dominio particular, tanto más, cuanto que en América hay
inmensos espacios incultos, que no pertenecen á
los indivíduos ni comunidades. Mas si las tierras
de comunidad fuesen muy cuantiosas con respecto á la población del pueblo á que pertenecen, en
este caso sería muy justo repartir en propiedad
particular hasta la mitad de dichas tierras.
Por tanto, la comision es de dictámen, que
decretando las Córtes el repartimiento de tierras
a favor de los indios de la manera que va indicada, se deja á las Diputaciones provinciales la realización de esta providencia, como tambien la signacion de la cuota que habrá de repartirse á cada
indivíduo, con respecto á las particulares circunstancias de cada país.
En la última proposicion se pide que en todos
los seminarios conciliares de América, la cuarta
parte de las becas de merced se provean necesariamente en indios que reunan las circunstancias
que pide el santo Concilio de Trento. La comision
no encuentra reparo en acceder á esta solicitud,
menos en la asignacion de la cuarta parte que se
propone; porque no guardando una misma proporcion la población de indios con respecto á las
demás castas en todos los obispados, resulta que
en unos deberán proveerse más de la cuarta
parte de becas en indios, por ser su población respectivamente mayor, y en otros casos menos, por
igual causa. En esta virtud cree la comision que
podrian salvarse los deseos del proponente con
decretar que en todas las diócesis de América se
provean necesariamente algunas becas en indios,
de forma que nunca falten en todos los semina-
130
rios algunos alumnos indios.”
Concluida esta lectura pidió el Sr. Castillo
que se leyese la parte del informe dado por el
Gobierno, acerca de una proposicion del Sr.
Ostolaza, relativa al asunto de las mitas.
Se leyó dicha parte, y es como sigue:
“El contenido de la proposicion sexta es un
asunto de los más importantes para toda la
América por su trascendencia é influjo, y por la
dificultad de conciliar los sentimientos de humanidad con los intereses de muchos cuerpos y particulares.
Solicita el Sr. Diputado que cada partido
contribuya con una cuota determinada de sus
vecinos, sin excepcion alguna, para el laborío de
sus minas, pagándole en dinero sonante el jornal
de estilo.
Esto es lo que propiamente, bajo cierto
aspecto, llaman las leyes de Indias mita, ó bajo
de otro, servicio personal, que tanto ha pesado
sobre los infelices indios, y cuyo nombre solo los
estremece. El orígen de tan dura carga lo declara
la ley 19, libro 6.º, titulo XII de la Recopilación de
aquellos dominios, donde se ordena que esta providencia se lleve á efecto en los términos más
suaves posible, y que cese luego que haya obreros
ó esclavos que cultiven los campos y trabajen las
minas, de modo que se verifique su conservación,
pues todo lo demás que exceda de esta latitud y
proporcion, ya toca al interés de los particulares,
y por ningun respecto se debe permitir.
Verdaderamente que el imponer un gravámen de esta naturaleza á todo un pueblo, es
una de las mayores desgracias que puedan
sobrevenir, y valdria más, como dice la ley 12 del
131
mismo título y libro, “que se atendiese á la conservación de los indios, que á la más ó menos saca
de plata y oro;” mandato bien digno de que le
tenga presente un Diputado del pueblo, no solo
para esforzar sus conatos á que se observe con
puntualidad, sino para oponerse enérgicamente
cuando se intente contravenirle, y aumentar la
desdicha hasta el término de querer someter
todas las clases á la particular de los mineros,
desentendiéndose de lo que proviene la ley II,
libro 6.º, título I, que exceptúa sabiamente de
esta penalidad á los indios maestros de carpintero, albañiles, etc., etc.
La expresada ley 21 fija la cuota de la mita
en el Perú á la sétima parte del vecindario, y en
Nueva-España, donde ya no hay semejante contribución, á la cuarta. En Tucuman era menor, y
en Chile ninguna. En fin, hay tanta variedad
sobre este punto en toda la América, que no
puede señalarse una regla invariable; sí solamente que es un servicio insoportable y destructor; y
el Consejo de Regencia llama la atención del
Congreso hacia tan importante asunto, recomendándole eficazmente cuanto de él dicen las leyes
de Indias desde la 19 del dicho libro 6.º, título XII,
hasta el 64, y las que tratan del servicio personal
en los títulos XIII y XIV del mismo libro, para
que después de su vista y exámen se procuren
corregir los abusos que se hayan introducido, se
supriman muchas de estas asignaciones personales á ciertos empleados y funcionarios públicos, y
además se adopta una medida que tenga por
objeto aliviar á los afligidos indios, sin menoscabar la industria y agricultura.”
132
Tomó en seguida la palabra, y dijo:
El Sr. CASTILLO: Señor, constituido en la
obligacion de mirar por el bien y felicidad de los
pueblos, creí de mi deber proponer á V. M. la
abolición de las mitas y de toda servidumbre personal, con que por tanto tiempo y con tanta injusticia han sido vejados los miserables indios. Creí
que era indispensable remover todos los obstáculos que se oponen á la felicidad de la Nacion, para
que fructifiquen las tareas de V. M. que para
coger los frutos óptimos que una Constitución
debe producir á su tiempo, es decir, después de
planteada, es necesario derogar aquellas leyes ó
estatutos, que siendo efecto de un sistema arbitrario, están en absoluta contradicción con los
principios sancionados en ella. Hablo, Señor, en
esta materia, con toda la seguridad que me inspira la justicia de mi causa, y con toda la confianza que me ofrece la rectitud y la ilustración del
Congreso; hablo por la humanidad paciente;
hablo por los afligidos indios, por los indígenas
del nuevo mundo, que por tantos títulos son acreedores á nuestra consideración, y hablo para que
se ponga fin y término á los males y vejaciones
que sufren. Cuando se dió principio á esta discusión, el digno Diputado de Guayaquil hizo ver
de un modo muy enérgico y patético, que la equidad, la justicia y la humanidad se interesan en la
abolición de las mitas. En efecto, Señor, la idea
solo de la mita hará estremecer á V. M.: ella es
una servidumbre personal, que ha convertido en
esclavos los hombres libres; es un tributo de sangre humana, que ha destruido y casi aniquilado á
los miserables indios; ella trastorna los principios
esenciales de la sociedad, echa por tierra los más
133
preciosos derechos del hombre libre; es incompatible con la libertad civil, derecho de propiedad y
seguridad individual de los ciudadanos; ella
causa, en fin, infinitos males, y ningunos bienes.
V. M. convendrá conmigo en estas verdades, con
solo formarse una idea cabal de lo que se llama
mitas: por esta voz se entiende cierta contribución de hombres que los pueblos de indios son
obligados á dar todos los años para el trabajo de
las minas, para el cultivo de la tierra, para transportar cargas de un lugar á otro, para trabajar
en haciendas y obrages, y otros géneros de labor
de que hacen mencion las leyes. No es uno
mismo el número de hombres señalado á los pueblos para esta contribución: en Nueva-España
era un 4 por 100 de la población, y en el Perú la
sétima parte de los vecinos. Hé aquí, Señor, una
idea sencilla de la mita, sin hablar de sus abusos,
institución la más injusta, la más cruel, la más
inhumana, por más que quiera cohonestarse con
los vanos pretestos de la genial apatía de los
indios, y de la falta de operarios que se experimenta en aquellos países. Yo voy á manifestar
con la brevedad que me sea dable, que las mitas
son contrarias á los principios más esenciales de
toda sociedad, y q u e l o s m o t i v o s e n q u e s e
a p o y a s u institución son pretestos que, ó no
existieron, ó han cesado en el dia.
Todas las leyes que atacan á los principales
derechos del hombre en sociedad, son contrarias
á los fines de la misma sociedad; pues las mitas
atacan y destruyen en la libertad civil, el derecho
de propiedad, y la seguridad individual de los
infelices que gimen bajo su yugo. Entiendo por
134
libertad civil, la independencia de voluntad
agena, la facultad de hacer todo cuanto no esté
prohibido por la razon y leyes del país. Pues las
mitas, sometiendo á los indios á la voluntad
extraña, les privan de esta libertad, que es el
ídolo de los hombres, y los reduce á la condicion
de siervos. A la terrible voz de la mita se ven
obligados á abandonar sus hogares, y á separarse de los más caro que tiene el hombre , á dejar
sus padres, a sus hijos, sus consortes para ir á los
lugares, y ejercitarse en los trabajos que se les
designan. La mita destruye la eleccion que debe
tener todo hombre libre para ejercitarse en su
profesion, arte, ó cualquier otro género de industria que más le acomode, para vivir en la ciudad
ó en le campo, y para hacer todo lo que no se
opone á la razon y leyes, supuesto que se sujeta á
los mitayos á marchar á los parajes adonde se les
llama, á ocuparse en el trabajo á que se destina,
y á permanecer en él todo el tiempo que se les
prescribe. Es, pues, claro que la mita destruye la
libertad personal de los que están bajo su férula, y que es una verdadera servidumbre, tanto
más terrible, cuanto que somete á los indios á la
voluntad de otros tantos amos, como son los propietarios.
Es tambien contraria á los derechos de propiedad. El derecho de propiedad no es otra cosa
que el derecho de gozar; más es evidente que el
derecho de gozar no puede existir sin la libertad
de gozar, así como la libertad de gozar no puede
existir sin el derecho de gozar. Sin este derecho la
libertad no tendria objeto á no admitir en un
hombre la libertad de gozar los derechos de otro
135
hombre, la cual es un absurdo que envuelve la
contradicción de suponer en uno derechos que no
tiene. No pudiendo existir el derecho de gozar y
la libertad de gozar separadamente uno de otra,
se les debe mirar como una sola y misma prerrogativa que solo varía de nombre, según la manera con que se mira. Así, pues, no se puede ofender
á la libertad civil, sin alterar el derecho de propiedad, y no se puede alterar este sin ofender á
aquella. Estando, pues, demostrado que las leyes
que autorizan las mitas destruyen la libertad
civil de los indios, ¿no es por la misma razon evidente que igualmente atacan los derechos de
propiedad?
Señor, es menester no olvidar que entre las
propiedades de un ciudadano, la más sagrada es
la de su misma persona, por la cual puede hacer
valer sus facultades, sin que nadie pueda impedirle su uso impunemente. A no ser así, ¿qué
importaria que la sociedad respetase nuestros
bienes si no se respetase de la misma manera
nuestras personas? Pues esta propiedad tan
sagrada es atrozmente ofendida respecto de los
indios: obligados á hacer siempre lo que se les
manda, sus personas son el juguete de sus jefes ó
mandarines. Apenas han comenzado á cultivar la
pequeña porcion de terreno que heredaron de sus
mayores, cuando se ven en la dura necesidad de
abandonarla ó malvenderla, tal vez antes de
haber cogido el fruto de sus sudores, por obedecer á sus jueces que los han destinado al trabajo
de las minas, haciendas ó al servicio de algun
particular. ¿Y no es esto, Señor, violar la propiedad y la seguridad personal á un mismo tiempo?
136
¿No es esto inhabilitar á los indios para que puedan tener propiedad? Y despojados estos del libre
uso de sus personas, ¿á qué se reduce la seguridad
individual de que deben gozar los súbditos de un
gobierno moderado?
Todo ciudadano honrado que observa las
leyes de su país, vive tranquilo en su casa en
medio de su familia, sin que pueda ser incomodado por otro, á menos que la imperiosa voz de la
Pátria le llame á su servicio ó defensa. Mas el
mitayo es arrancado de su hogar y separado de su
amada consorte y de sus tiernos hijos, no para
servir á la república, sino para engrosar las opulentas fortunas de los particulares, para ser
empleados en los oficios más penosos de la sociedad y en aquellos ejercicios que más dañan y destruyen la salud. Esta obligación de andar errantes de un lugar á otro, de una ocupación á otra,
¿será compatible con la seguridad de sus personas? ¿No es esto someter á los indios á una verdadera esclavitud, con la diferencia que los siervos entre nosotros no reconocen más que á un
solo señor, pero los indios mitayos tiene tantos
amos, cuantos son sus jefes, sus curas y jueces?
Creo, Señor, haber demostrado que las mitas
son incompatibles con la libertad civil, con la
propiedad y con la seguridad individual de los
ciudadanos; es decir, que son contrarias á los
más preciosos derechos del hombre en sociedad.
En vista de esto, no es de extrañar que los
indios, cansados de sufrir tantas vejaciones, se
retirasen en grandes porciones á los montes para
buscar entre riscos y peñas un asilo á su libertad.
137
Alli viven pobres y desnudos, pero libres ó independientes. Estoy muy distante de aprobar el
sistema de aquellos misántropos que pretenden
poner al hombre errante en los bosques para que
sea feliz: lejos de mi una opinión tan degradante
á la especie humana, que confunde al hombre con
la bestia. Sé que el hombre ha nacido para vivir
en la dulce compañía de sus semejantes; pero
tambien sé que los hombres se reunieron en
sociedad para vivir tranquilos y seguros en el uso
de sus personas y bienes; que renunciaron sus
natural libertad é independencia para gozar una
libertad perfeccionada y moderada por las leyes.
¿Cómo, pues, ha de subsistir largo tiempo una
sociedad? ¿Y qué sociedad es aquella que se compone de unos indivíduos destinados á gozar, y de
otros obligados á servir y padecer? ¿Y podrá subsistir largo tiempo un estado constituido con esta
desigualdad, á no ser en un estado violento; es
decir, causando la pobreza, la ruina y la degradacion de los oprimidos? Pues estos son, Señor, los
tristes y terribles resultados de las mitas, y de
los que voy á dar á V. M. una lígera idea.
Los economistas quieren que se repartan las
tierras de una nacion entre sus indivíduos para
darles arraigo, para inspirarles amor á sus propiedades y estimularlos al trabajo, más los
indios, dispuestos siempre á caminar á donde se
les llama, no pueden tener un arraigo tan justamente recomendado, y por consiguiente no pueden tener amor á sus propiedades, lejos de tener
este estímulo para emplearse en la agricultura ú
otra profesion útil, deben tener un total desaliento para todo género de trabajo, de que debe resul-
138
tar necesariamente la pobreza y miseria, y de
aquí la despoblación.
En efecto, así como en un país rico y abundante la poblacion se aumenta por la razon de
que los matrimonios son más frecuentes, por la
facilidad de mantener las familias, así tambien
por un motivo contrario se disminuye la poblacion entre aquellos que viven en la pobreza y
miseria. Asombra, Señor, la disminucion de los
indios desde que fueron descubiertas las
Américas hasta el dia. Si se abren las historias,
se advierte que en cada que en cada una de las
provincias que hoy existen conocidas como tales,
se contaban por millones los indios que hoy se
hallan reducidos á millares y aun centenares, y
en algunas enteramente extinguidos. Si se consultan los monumentos, se encuentran por todas
partes y á cortas distancias vestigios de poblaciones que hoy son vastos desiertos. Muchas han
sido seguro las causas de tan asombrosa despoblacion; pero las mitas han sido una de las que
más han influido en ella, no solamente porque
reducen á la miseria á los indios, sino tambien
por lo penoso de los trabajos á que se destinan ,
por el exceso de tiempo que se les hace trabajar,
por la insalubridad de las minas, y por la crueldad con que se les trata. ¡Cuántos, agobiados bajo
una pesada carga que transportaban de un lugar
á otro, han perecido en los caminos! ¡Cuántas
familias abandonadas por la ausencia de sus
cabezas han sido víctimas del hambre y de la
miseria! ¿Cuántos millares han sido sepultados
en aquellas cavernas, que ellos mismos abrieron
con sus manos! Pero apartando la vista de estos
139
males físicos, pongámosla en los males morales
que han causado las mitas, como son la ignorancia y la rusticidad de los indios.
Dotados los hombres de unas mismas facultades, aquellos hacen mejor uso de ellas que
mejor las han cultivado; de modo que el hombre
lo debe todo á su educación. Pero los indios no
pueden ni recibir ni dar esta educación, único
medio de instruirse los hombres. Digo que los
indios no pueden recibir educacion en su juventud, porque no bien se han endurecido sus miembros, cuando son destinados al servicio del cura,
ó empleados en otros ejercicios más penosos. Los
padres tampoco pueden cumplir con la importante y penosísima obligacion de educar á sus hijos;
porque compelidos á andar errantes en los parages y trabajos á que se les destina, no pueden
tener la dulce satisfaccion de criar á sus hijos y
comunicarles sus ideas. Vea aquí V. M. de qué
modo las mitas, trastornando y aun destruyendo
los más estrechos vínculos de la sociedad doméstica, influyen en la ignorancia y la rusticidad de
los indios. Además, la experiencia de más de
trescientos años nos ofrece otra prueba de esta
verdad: ¿qué progresos han hecho la ilustracion
de los indios en estos últimos tres siglos? ¡Qué
dolor! Lejos de avanzar, han retrocedido. Los historiadores de aquel tiempo alaban su habilidad
para las artes, sus gobiernos, su policia, su cultura; mas en el dia…Estos son, Señor, los tristes y
terribles resultados de las mitas, sin hablar de
sus abusos, de la crueldad con que se les trata por
los mandones ó capataces, que á fuerza de azotes, sin piedad, palos, ultrajes y malos tratamien-
140
tos los hacen trabajar sin regla ni medida, de los
malos alimentos que se les dan, de los largos
viajes que se les obliga á hacer, y hasta de lo mal
que se pagan sus jornales. Las leyes de Indias
claman contra los abusos; ellas señalan el número de horas que han de emplear en el trabajo, la
cantidad de peso que se les puede hacer cargar,
la edad en que han de empezar á ser destinados
á las mitas, el buen tratamiento que les ha de
dar, y toman muchas otras muchas precauciones
para evitar las vejaciones que se hacen á los
indios. Pero estas leyes no sirven más que para
escándalo de los buenos, que se lamentan de su
inobservancia, y para dar un testimonio auténtico de que han existido semejantes abusos: ellos
existen actualmente, y existirán mientras dure la
causa que los produce. La institucion misma es
un abuso, y un abuso monstruoso, que trastorna
todos los principios de la sociedad; es una ley
tírana que destruye la libertad civil, el derecho de
propiedad y la seguridad individual; que causa la
ignorancia, la miseria y la desolación de los indios.
Es tiempo, pues, de que hagamos justicia á los
indios, poniéndolos en la posesion de los derechos
de hombres libres, de que los habia despojado la
codicia y el despotismo; con tanta más razon,
cuanto que los motivos ó pretestos con que se procuraron cohonestar las mitas han cesado ya.
Dos son las causas de esta ominosa institucion: primera, la genial apatía de los indios:
segunda, la falta de operarios en aquellos países:
así se colige de la ley 19, titulo XII, libro 6.º de la
Recopilacion de Indias, que V. M. tendrá la bondad de oir (leyó la ley citada, y prosiguió,: quiero
141
suponer por un momento que los indios por
razon del clima, ó por alguna otra de aquellas
causas que influyen en las costumbres de las
naciones y pueblos fuesen verdaderamente apáticos, indolentes ó inclinados al ócio: aun bajo de
este supuesto digo que las mitas no son el medio
de corregir este vicio, y que antes bien lo promueven. La larga experiencia de tres siglos, en que
las mitas sin interrupcion han estado en boga,
ofrece una prueba irrefragable de esta verdad.
Los indios no son hoy ni más activos ni más
laboriosos que lo eran antes; por lo contrario, los
que existian al tiempo en que fueron descubiertas las Américas, eran incomparablemente más
ricos, mas cultos, más industriosos que los actuales: aquellos poseian artes que estos no conocen.
Sus preciosa telas de plumas, el beneficio de las
minas, y sus obras de arquitectura, hacen admirar sus talentos y su industria. Con que si de
aquel tiempo á esta parte los indios han dado
pasos retrógrados, lejos de progresar, no obstante que las mitas han estado en juego sin interrupcion, es evidente que no son ellos los medios de
estimular á los indios la trabajo. Pero si pueden
serlo, señor; es menester ó no conocer el corazon
humano, ó creer que los indios no tienen corazon;
es decir, que no son hombres para pensar de otro
modo. Lo hombres de todos los tiempos y de
todos los países son inclinados naturalmente al
ócio y al descanso. El trabajo es una verdadera
pena, y es necesario algun aliciente que nos la
suavice. El interés es el lenitivo de esta pena, y
el mejor móvil del corazon humano. El deseo de
las comodidades de la vida, de los honores, de la
estimacion y consideracion pública, son los estí-
142
mulos más poderosos que hacen que el hombre
emprender grandes cosas, arrostrar los peligros y
sufrir largas fatigas. En faltando esta recompensa, viene el desaliento, el ócio y el abandono. Pues
las mitas cabalmente destruyen estos resortes
del corazon humano. Ellas no aumentan las
riquezas, porque antes arruinan y reducen á la
mayor miseria á los indios. Menos contribuyen á
darles consideracion; al contrario, los humillan y
baten en términos de ser tratados como esclavos que han nacido para la servidumbre. En
menos palabras: no hay honor, donde no hay
estimacion; y no hay estimacion donde hay vejaciones, servidumbre y esclavitud; no hay interés,
donde no hay propiedades. Es, pues, claro que las
mitas no son el medio de corregir la apatía de los
indios.
En caso de existir este vicio, yo diria que la
abolicion de la mita es su remedio. Déjeseles en
absoluta libertad; quíteseles esa servidumbre tan
ominosa; páguenseles por un precio justo sus jornales, y tráteseles con humanidad; y ellos mismos se ofrecerán espontáneamente para los trabajos. El interés, las comodidades y distinciones
tendrán lugar en su corazon. No hay que temer,
Señor, que con la abolición de las mitas se atrase
la agricultura y cesen las minas. En la Península
ni en toda Europa no se conoce semejante institución, y con todo, ¿será comparable la industria europea con la americana?
Sin salir de la América, en Nueva-España
hace ya mucho tiempo que las minas se acabaron; y con todo es la más rica provincia de
América, y la que más ha progresado en el ramo
143
de las minas, artes y agricultura. Menos debe
temerse que los indios, siendo ya libres para trabajar cómo y donde les parezca, pretendan exigir
por sus jornales un precio exorbitante: los intereses del minero y del operario, y la concurrencia de
unos y otros determinará y fijará el precio justo y
verdadero de cada jornal. Si algun remedio positivo hubiera de adoptarse, supuesto el génio apático de los indios, seria seguramente el de promover su ilustración estableciendo y multiplicando
en sus pueblos las escuelas. El hombre ilustrado
conoce mejor su dignidad, se acostumbra á las
comodidades, aumenta sus necesidades, y estas
lo estimulan á trabajar para satisfacerlas.
Pero ya es tiempo de vindicar á los indios
de la fea nota de perezosos con que han sido infamados por la codicia y la ingratitud. Apelo al testimonio de los Diputados de América, y de los
demás señores que han puesto los pies en aquel
continente. Digan si entre todos los habitantes de
aquellos países hay algunos que trabajen más
tiempo, con más teson y en ejercicios más penosos
que los indios. No hay género alguno de trabajo
donde no se encuentren indios: unos cultivan con
sus manos la superficie de la tierra mientras que
otros, sumergidos en las cavernas, arrancan los
metales: á unos se les ve sentados á las sombras
ocupándose en los talleres, y á otros encorvados
bajo una pesada carga que, pendiente de sus sienes, conducen á largas distancias. Pero yo no
podré dar á V. M. una prueba más clara y evidente que refiriendo á la letra lo que sobre este
particular expone el ayuntamiento de Goatemala
en un informe que dio al capitan general de
144
aquel reino sobre los medios de promover la felicidad pública de aquella provincia. (Leyó de un
impreso el párrafo que sigue): “En un fragmento
sobre la vida de los indios que se halla en la
Gaceta de 2 Noviembre de 1801, su sábio autor,
ílustrado en una continua série de viajes en
Europa, y que habia andado de las Indias más
de un millon de leguas cuadradas, observando
que con cortas variaciones la vida monótona de
los indios siempre y en todas partes es casi igual,
desafía á las otras tres partes del orbe á que le
presenten un solo pueblo cuya laboriosidad sea
tan récia, tan continua y tan ingrata, lo que hace
más admirable con las observaciones de que los
indios trabajan sin descanso, con el cuerpo
doblado, con instrumentos incómodos, con la
cabeza desnuda, resistiendo los fuegos verticales
de un sol despejado, en medio de las humedades
del terreno. El resultado de sus trabajos en
nada les es provechoso, y para que el acto mismo
de derramar su sudor no les falten todos los desalientos posibles, saben, y saben de ciérto, que no
trabajan para sí; saben que lo que ganaren será
un nuevo motivo de vejacion; saben que con
todas sus empresas, ahorros y privaciones no
pueden juntar nada seguro para su posteridad:
¿y con todo (no puede decirse sin estremecerse el
corazon) y con todo, trabajan! ¿Y con todo se afanan y sirven á las demás castas! ¿Y con todo llamamos holgazana, ociosa, degenerada ó imbécil á
la preciosa de los indios? ¿Qué injusticia! ¡Qué
ceguedad! En lugar de acriminar el desgano y
apatía que á veces se observa en ellos, debemos
admirarnos que todavía haya uno solo que se
dedique á trabajar con esfuerzo.”
145
Vea aquí V. M. comprobada la laboriosidad
de los indios por el testimonio de una corporación
muy respetable, y que habla en un país donde
existen indios, y donde todos saben sus costumbres. Yo creo que he dicho bastante para manifestar que debe deponerse cualquier prevencion
que contra el génio laborioso de los indios se
hubiera concebido; que por consiguiente no existe el motivo primero de la ley. Tampoco existe el
segundo, á saber: falta de operarios. Basta tener
presente que la población de América se computa, según un cálculo medio, en 15 millones de
habitantes, de los cuales la menor parte es de
indios, seguramente; con que diciendo expresamente la ley que luego que se haya aumentado el
número de operarios que voluntariamente acuden al trabajo, deban cesar las mitas, es claro
que ha llegado ya este caso, y que V. M. está en
el de declararlo. Todas las leyes civiles son
variables, según varían las circunstancias,
mucho más aquellas que designen expresamente
que el tiempo de su duracion sea mientras que
existan las circunstancias que las motivaron. He
manifestado que la genial apatía de los indios no
ha existido, y que aun cuando fuere cierto no son
las mitas el medio de corregirla: igualmente he
manifestado que en el dia no hay falta de operarios. Luego las leyes que autorizan las mitas
deben cesar; luego V. M. debe declarar su cesación. Cinco ó seis millones de españoles, que son
vejados con tan infame servidumbre, reclaman de
V. M. esta providencia.
Vuestra Majestad
ha sancionado una
Constitución en que se han asegurado del modo
146
más solemne los derechos de los españoles; por
consiguiente, todas aquellas leyes que siendo un
efecto del sistema antiguo no pueden avenirse con
nuestras leyes fundamentales, están derogados
directamente. Las leyes mitales están en este
caso; pero es necesario que las Córtes declaren su
derogacion, pues de otra suerte la sed insaciable
del oro pretendrá sostenerlas. Pero si V. M., por
motivos que yo no alcanzo, resolviere que continúen las mitas, en este caso (que yo no espero) no
pediré que esta servidumbre se haga extensiva á
las demás partes de la Nacion; no, Señor, estoy
muy distante de pretender aumentar el número
de los infelices: giman los indios, como han
gemido trescientos años, hasta que la
Providencia bienhechora eche hácia ellos una
ojeada compasiva. Lo que sí diré á V. M. es que
no derogando ó declarando la derogación de las
mitas, V. M. las hace compatibles con la
Constitución y tenia V. M. que mañana se pretendía imponer otra servidumbre á los españoles,
valiéndose de este ejemplar que V. M. habia autorizado. Señor, si los españoles quieren ser libres,
deben ser muy celosos de su libertad: es menester no olvidar que en todo gobierno moderado de
un solo indivíduo es ventajosa á todos: no se
le puede despojar de ella sin ocasionarle privaciones que de uno en otro, como un mal contagioso, viene á afectar todos los miembros de la sociedad; pues con mucha más razon debe temerse
este contagio terrible, privando de la libertad á
muchos millones de españoles; lo que resultaria
si no se aboliesen las mitas. Más yo no puedo
esperar esto de un Congreso tan ilustrado y
benéfico. Ha visto V. M. que las mitas
147
son contrarias á los principios de la sociedad; que
destruyen la libertad civil, la propiedad y la seguridad individual; que causan la pobreza, la destruccion y la degradacion de los indios; en una
palabra: que son un verdadera servidumbre personal. Decrete, pues, V. M. su abolicion, y restituirá á los indios los derechos de hombres libres, de
que tan injustamente han sido despojados.
Tomaron la palabra varios diputados entre
ellos los Sres. Conde de Toreno, Sr. Gallego, Sr.
Ostolaza, y el Sr. Larrazábal, quienes expresaron
sus criterios a favor y en contra de la abolicion de
las mitas. Después de las discusiones el Congreso
somete a votacion la abolición de las mitas con el
siguiente resultado:
Se procedió á la votacion, de la cual resultó
aprobado el dictámen de la comision en todas sus
partes, siéndolo la primera sobre la abolicion de
las mitas por unanimidad de votos. Al mismo
tiempo se acordó, á propuesta del señor
Argüelles, que á la palabra castas, que se lee
varias veces en dicho dictámen, se sustituya por
la de clases.
Pidió el Sr. Feliú que la providencia que se
acaba de aprobar con respecto á las becas de los
colegios seminarios, fuese extensiva á todos los
demás colegios, y quedó en presentar por ecrito su proposicion acerca de este asunto en la
sesion inmediata (Folios 3863, 3864, 3865, 3866,
3867, 3868. Nº 684).
SESION DEL DIA 24 DE OCTUBRE DE 1812.
Eleccion de oficios
Secretario de Cortes.
148
mensuales.
Electo
Procediendose á la eleccion de oficios mensuales,
salió electo Presidente el Sr. D. Francisco Morrós,
Vicepresidente, el Sr. D. Juan Bernardo
O`Gavan, y secretario, el Sr. D. Florencio
Castillo (Folio 3877. Nº 686).
SESION DEL DIA 24 DE OCTUBRE DE 1812
Adicion del Sr. Navarrete, Diputado del Perú
a la abolición de mitas.
Para todo lo que hago la adicion siguiente á
la proposicion aprobada del Sr. Castillo:
“Que bajo la abolicion de la mita expresamente se comprenda la que se conocen el Perú
con el nombre de “mita de faltriquera;” que cesen
luego las mercedes de mitayos, que en tiempos
antiguos se confirieron á los dueños de haciendas, estancias de ganados y obrajes; y que últimamente, se prevenga al virey del Perú que á los
comuneros de indios que han contribuido á la
expresada “mita de faltriquera,” se les compensen las execciones que han sufrido con los repartimientos de tierras que puedan hacérseles en
inmediacion á sus poblaciones.” (Folio 3878. Nº
686).
SESION DEL DIA 27 DE OCTUBRE DE 1812
Propuesta del Sr. Castillo sobre el decreto
de abolición de las mitas.
A propuesta del Sr. Castillo, acordaron las
Córtes que el decreto de abolicion de mitas se
extendiese en los mismos términos que el de 5
de Enero de 1811; y resolvieron al mismo
tiempo, á propuesta del Sr. Argüelles, que
149
dicho decreto no solo se circule á los curas de
indios, sí que tambien á los ayuntamientos
constitucionales de todas aquellas ciudades y
pueblos. (Folio 3887. Nº 688).
SESION DEL DIA 4 DE NOVIEMBRE DE 1812
Nombramiento comision Ultramarina.
Para la comision Ultramarina nombró
el Sr. Presidente al Sr. Teran en lugar del Sr.
Castillo. (Folio 3921. Nº 694).
SESION DEL DIA 9 DE NOVIEMRE DE 1812
Minuta de decreto sobre la abolición de las mitas.
En virtud de lo resuelto en la sesion de 2 del
corriente, presentó la comision Ultramarina el
siguiente dictámen, y en su virtud la minuta de
decreto correspondiente, que fue aprobada:
“Señor, la comision Ultramarina se unió á la
Secretaría de Córtes de órden de V. M. para
aclarar las dudas que se ofrecian al extender el
decreto de abolicion de mitas, y ambas de acuerdo han extendido la minuta que presentan á la
aprobación de V. M. En ella se han hecho las
siguientes variaciones:
“Primera. En el artículo 1.º: Las Córtes abolieron las mitas y repartimientos.” Se ha añadido
“y mandamientos.” Razon de esta adicion. Porque
en muchas provincias de América se conocen las
mitas con el nombre de mandamientos, y se ha
creido seguir el espíritu de las Córtes en esta adicion consultando su claridad.
Segunda. Adicion al mismo artículo: “sin que
por pretexto alguno puedan los jueces ó goberna-
150
dores destinar ó compeler á aquellos naturales al
expresado servicio.” Razones de esta adicion:
porque esas expresiones son conformes al decreto
de 5 de Enero del año pasado, cuyo modo y
forma mandaron las Córtes seguir en la extensión del presente. Porque esa adicion es ya como
fórmula en todos los decretos, y finalmente, porque en Nueva-España, donde tiempo há se abolieron las mitas, sin embargo, los subdelegados y
gobernadores suelen nombrar y destinar á los
indios á algunos servicios personales á pesar de
toda la abolicion.
Tercera. Las Córtes abolieron la mita de faltriquera. Adicion: “y la contribución Real aneja
á esa práctica.” Razon de esta adicion: porque
habiéndose abolido solamente por las Córtes el
servicio personal, se creeria que no estaba abolida aquella mita, que consiste en una contribución
real, que paga el indio como rescate del servicio
personal.
Cuarta. Las Córtes eximieron á los indios
del servicio que prestan á los curas y funcionarios
públicos. Adicion: “y corporaciones.” Razon de
adicion: porque hay en América algunas comunidades en donde hay señalado cierto número de
indios para servir.
Quinta. Las Córtes acordaron que se repartiesen tierras á los indios, etc. Adicion: “que
sean casados ó mayores de 25 años, libres de la
Pátria potestad.” Razones de esta adicion: porque estas son las circunstancias que literalmente exige la proposicion, que fue el fundamento de
esta resolucion, y porque esta especificación es
indispensable para que los repartimientos se
hagan á lo menos con proporcion, ya que no
151
pueda observarse la igualdad que mandan las
leyes, que desean las Córtes, y exige la razon.
Sexta. Las Córtes acordaron que en todos
los seminarios conciliares se proveyesen en los
indios algunas becas de merced. Adicion: “en
todos los colegios de Ultramar.” Razones de esta
variacion: porque la idea del Congreso fue proporcionar á aquellos naturales todos los medios de
ilustrarse, y porque el Sr. Feliú en la discusion
insinuó la variación en esos mismos términos, que
aprobaron las Córtes, y que no se extendió en el
Acta porque su autor la hizo verbalmente.”
Los indivíduos de la comision y los
Secretarios han convenido unánimente en extender la siguiente minuta de decreto con las mencionadas variaciones, en que han procurado
seguir en un todo el espíritu de la resolucion de
las Córtes, y acomodarse con la letra en todo lo
posible:
Minuta de decreto.
Las Córtes generales y extraordinarias,
deseando remover todos los obstáculos que impidan el uso y ejercicio de la libertad civil de los
españoles de Ultramar, y queriendo asimismo
promover todos los medios de fomentar la agricultura, la industria y la poblacion de aquellas
vastas provincias, han venido en decretar y
decretan:
Primero. Quedan abolidas las mitas ó mandamientos, ó repartimientos de indios, y todo servicio personal, que bajo aquellos ú otros nombres
presten á los particulares, sin que por motivo ó
pretexto alguno puedan los jueces ó gobernadores
152
destinar ó compeler á aquellos naturales al
expresado servicio.
Segundo. Se declara comprendida en el anterior artículo la mita que con el nombre de faltriquera se conoce en el Perú, y por consiguiente la
contribucion Real aneja á esta práctica.
Tercero. Quedan también eximidos los indios
de todo servicio personal á cualquiera corporaciones ó funcionarios públicos, ó curas párrocos, á
quienes satisfarán los derechos parroquiales
como las demás clases.
Cuarto. Las cargas públicas como reedificacion de casas municipales, composicion de caminos, pueblos, etcétera, etc., se distribuirán entre
todos los vecinos de los pueblos, de cualquier
clase que sean.
Quinto. Se repartirán tierras á los indios
que sean casados ó mayores de 25 años , fuera de
la pátria potestad, de las inmediatas á los pueblos que no sean del dominio particular ó de
comunidades; mas si las tierras de comunidades
fuesen muy cuantiosas con respecto á la poblacion del pueblo á que pertenecen, se repartirá
cuando más hasta la mitad de dichas tierras,
debiendo entender en todos estos repartimientos
las Diputaciones provinciales, las que designarán
la porcion de terreno que corresponda á cada
indivíduo, según las circunstancias particulares
de este y cada pueblo.
Sexto. En todos los colegios de Ultramar
donde haya becas de merced, se proveerán algunas en los indios.
Sétimo. Las Córtes encargan á los virreyes,
gobernadores, intendentes y demás jefes á quienes respectivamente corresponda la ejecucion
153
de este decreto, su puntual cumplimiento, declarando que merecerá todo su desagrado y un severo castígo cualquiera infraccion de esta solemne
determinacion de la voluntad nacional.
Octavo. Ordenan finalmente las Córtes que
comunicado este decreto á las autoridades respectivas, se mande tambien circular á todos los
ayuntamientos constitucionales y á todos los
curas párrocos, para que leido por tres veces en
la misa parroquial, conste á aquellos dignos súbditos el amor y solicitud paternal con que las
Córtes procuran sostener sus derechos y promover su felicidad.
Lo tendrá entendido la regencia, etc.” (Folio
3954, 3955. Nº 697).
SESION DEL 2 DE DICIEMBRE DE 1812
Informe dictamen comision de justicia juicio
contra Sr. Diputado José Mejía. Por haber publicado documentos de sesion secreta relacionados
con el nombramiento del mando del los ejércitos
españoles al Duque de Ciudad-Rodrigo.
Varios Señores, diputados discuten si el Sr.
Mejía, cometio crimen al publicar documentos en el periodico La Abeja…El Sr. Castillo:
Yo me opongo á esto.” (Folios 4054, 4056. Nº 714).
SESION DEL DIA 2 DE DICIEMBRE DE 1812
Continúo discusion del dictámen de la comision de Justicia en relacion con la causa que se le
quiere seguir al Sr. Mejia.
El Sr. CASTILLO pidió que se leyese la fórmula del juramento que prestan los Sres.
154
Diputados al tiempo de entrar á ejercer sus funciones. Verificada esta lectura, pidió que se leyesen tambien las Actas de las sesiones secretas de
16, 19 y 21 de Setiembre, en que se trató de conferir el mando del general en jefe de los ejércitos nacionales al Duque de Ciudad- Rodrigo;
pero habiendo depuesto varios Sres. Diputados
que en dichas Actas no constaban se hubiese
declarado que obligaba el secreto, se omitió su
lectura, y pasando el expresado Sr. Castillo á la
tribuna, dijo:
“Aquí tiene ya V. M. descubierto el delito
del Sr. Mejía, delito que la comision no pudo
menos que haber reconocido, supuesto que ha
opinado que este asunto pasase al tribunal de
Córtes para que que procediese á l o q u e h u b i e s e l u g a r . P o r l o q u e h e o i d o a l Sr.
Zorraquin, son dos las razones en que se apoya
su opinion de que pase este asunto al tribunal, á
saber: la violacion del secreto y el haberse hecho
uso de documentos de las Córtes. V. M. se convencerá que el Sr. Mejía no ha faltado ni en uno
ni en otro. Siendo la obligacion de los Diputados
guardar secreto en los casos en que las Córtes
acordaron que se debe guardarse, como consta
de las Actas, es evidente que no existió la obligación de observar tal secreto. Mas aun suponiendo que hubiese obligado el secreto, esta obligacion permaneceria todo el tiempo que el asunto permaneciese reservado; pero de ninguna
manera después que el asunto se hubiese publicado, como habia sucedido con el presente. El
Gobierno habia ya comunicado de oficio á los
generales españoles el nombramiento de general
en jefe hecho en el Duque de Ciudad-Rodrigo; el
155
general Ballesteros lo habia aun publicado más
en sus ruidosa exposicion que corre impresa:
todos los periódicos de Cádiz habian hablado de
esta tan acertada leccion; ¿ dónde está, pues, el
secreto que ha violado el Sr. Mejía?
Se dice tambien que ha hecho uso de unos
documentos de las Córtes: ¿y cuál es la ley que
prohibia este hecho? Si la materia era pública,
¿habian de permanecer en misterio las fórmulas? Los que sabian el nombramiento de lord
Wellintong, ¿no debian suponer que las Córtes
habrian deliberado sobre esto, y que para verificarlo habrian expedido el correspondiente decreto? Más: ¿ por qué se publicaron en La Abeja los
expresados documentos? ¿Adquirieron estos
alguna autenticidad? Nada menos que esto:
quien los hizo auténticos fue el Gobierno, publicando en la Gaceta que en la Secretaría de
Estado existian los originales de aquellos documentos: por consiguiente, si no era tiempo de
publicar estos documentos, el gobierno fue el primero que faltó á esta obligacion.
No hablo, Señor, de la rectitud, de la intencion del Sr. Mejía, en el hecho que se intenta
incriminarle: la opinión pública está bien ilustrada sobre esta materia; y este acontecimiento le
hará siempre honor.
Creo que he demostrado no haber habido en
el señor Mejía la menor falta, ni por la violacion
del secreto, que hubo, ni por haber hecho uso de
tales documentos; por tanto, mi opinion es que no
se pierda más tiempo en este asunto.”
156
Declaróse el punto suficientemente discutido, y habiéndose procedido á la votacion, fue desechado el dictámen de la comision. En seguida
hizo el Sr. Arispe la siguiente proposicion: “que se
declare no haber lugar á formar causa al Sr.
Mejía.” Admitida para discutirse, se remitió su
discusión al dia 5 del corriente (Folio 4058. Nº
714).
SESION DEL DIA 9 DE DICIEMBRE DE 1812
Acuerdo de las Córtes Apertura Seminario
Conciliar en Monforte Galicia.
Enteradas las Córtes por oficio
del
Secretario de la Gobernacion de la Península de
que el jefe político de Galicia participaba al
Gobierno haberse abierto en el Seminario conciliar de Monforte una cátedra de Constitucion,
que enseñaria gratuitamente el licenciado D.
Antonio Martinez de Torres, acordaron, en virtud
de proposicion del Sr. Castillo, que se hiciese
entender al catedrático D. Antonio Martinez de
las Torres, ”que era muy grato á S. M. el servicio
patriótico que estaba haciendo con aquella enseñanza.” (Folio 4087. Nº 719).
157
SESIONES DE AÑO 1813
*
SESION DEL DIA 24 DE ENERO DE 1813
Discusión del proyecto de abolición de la
Inquisición.
No habiéndose admitido á discusión en la
sesion del dia anterior a proposicion del Sr.
Llaneras, ni tampoco la del Sr. Ostalaza, presentaron en este dia sus votos contrarios á la primera de dichas resoluciones los Sres. Papiol, Aités,
Lladós, Ostalaza, Ric, Nieto, Marqués de
Tamarit, Obispo Prior, Borrull, Alcaina, Serres,
Andrés, Llamas, Caballero y Lera; y á la segunda
los Sres. Castillo, Melgarejo, Key, Borrull, Vera,
Terrero, Caballero, Lera, Llaneras, Papiol, Lopez
del Pan, Martin, Cañeda, Inguanzo, Vazquez
Parga, Riesco (D. Francisco), Marqués de
Tamarit, Lladós, Aités, Obispo Prior, Garcés,
Salas (D. Juan), Alcaina, Andrés, Creus y Serres,
cuyos votos se mandaron agregar á las Actas
(Folio 4589. Nº 754 ).
SESION DEL DIA 31 DE ENERO DE 1813
Votos contra el art. 8º del decreto sobre tribunales protectores de la iglesia.
Se mandaron agregar á las Actas los votos
de los señores Morrós, Vega, Setmanat, Amat,
Marqués de Tamarit, Montoliu, Sres. Obispo
158
prior de Leon, Esteller, Serna, Gordoa, Lopez de
Pan, Castillo, San Martin, Garcés, Key, Llados y
Aytés contra el art. 8.º del proyecto de decreto
sobre los tribunales protectores de la religión,
aprobado en la sesion de ayer; lo mismo que los
de los señores Llados, Aytés, Vera, Rivas y
Obispo prior contra el artículo 1.º del expresadoproyecto de decreto, aprobado tambien en la
misma sesion. A estos votos suscribió después
el Sr. Melgarejo. (Folio 4609. Nº 760).
SESION DEL DIA 2 DE FEBRERO DE 1813
Voto contra el artículo 7.º del capitulo 1 del
proyecto sobre tribunales protectores de la religión.
Se mandaron agregar á las Actas los votos
particulares, contrarios al art. 7.º del capítulo 1
del proyecto del decreto sobre los tribunales
protectores de la religión (aprobado en la sesion
del dia anterior), presentados por los
Sres. Larrazabal, Gordoa, Garcés, Key, Papiol,
Morós, Marqués de Tamarit, Montoliu, Roa,
Lara, Alcaina, Obispo Prior de Leon, Valle,
Vega, Sentmanat, Lladós, Serres, Aytés y
Castillo (Folio 4617. Nº 762).
SESION DEL DIA 16 DE FEBRERO DE 1813
Exposición de los Sres. Diputados de
Goatemala.
Se leyó la siguiente exposición de los Sres.
Diputados por la provincia de Goatemala:
159
“Señor, el bargantin Santa Teresa de
Jesús, álias el Recurso, que salió del golfo de
Honduras, de la provincia de Goatemala, trasbordó á la fragata de guerra española la Venganza,
procedente de la Habana, que ha llegado á este
puerto, la cantidad de 43.538 pesos fuertes, pertenecientes 32.988 pesos á los donativos de vecinos de aquellos países, y lo restante á empréstito. Una y otra cantidad se recibirá á disposición
del Gobierno; más aquellos habitantes desean
justamente que los sentimientos de su fidelidad y
patriotismo se manifiesten á V. M.
Nos consta lo mucho que se han esforzado
para auxiliar de este modo la causa comun, por
estar aquella provincia en tanta miseria con la
falta de comercio para sus frutos. Tanto más es
digna del agrado de V. M. esta conducta si se
considera la contínua extracción del poco numerario que alli circula y la ninguna entrada: que el
pago de los derechos comunes impuestos al
comercio se gravó con el llamado de subvención,
de que han venido en la misma fragata 40.000
pesos fuertes, y 27.371 de otros ramos de la
Hacienda pública, componiendo aquellas y estas
cantidades el total de 110.909 pesos fuertes. Ya
se ha reclamado alguna vez la falta de constancia
en la gaceta del Gobierno de los sugetos contribuyentes y respectivas cantidades, y para que se
evite, hacemos esta proposicion:
“Que los donativos actuales de Goatemala, y
que se hagan en lo sucesivo, se inserten con individualidad en la Gaceta de la Regencia, arreglándose á las listas que se remitieren, como se insertan los de las demás provincias.”
160
Con el mismo intento exponemos á V. M.
que D. José María Peinado, corregidor intendente de la ciudad de San Salvador, dotado de tanto
acierto en aquel gobierno como de celo por el
buen éxito de nuestra causa, habiendo estimulado á su vecindario á otros donativos con las
sábias y enérgicas exhortaciones circulares que
presentamos, los ha conseguido de la liberalidad
de aquel vecindario y de la Junta del Monte-pío
de cosecheros de añil, que resolvió cooperar con
12.000 pesos fuertes el año pasado; y que con tal
que lograse tuviera efecto en el Monte el estado
de reforma que ha solicitado, contribuiria en el
presente con otros 12.000 pesos fuertes, por lo que
proponemos a V. M.
“Que estos documentos se pasen á la
Regencia para que en su vista haga el uso que
tenga por conveniente.”
Cádiz 15 de Febrero de 1813.=
S e ñ o r . = F l o r e n c i o C a s t i l l o . =Antonio
Larrazabal.= José Antonio Lopez de la
Plata.=José Ignacio Avila.=Mariano Roble:=José
Francisco Morejon.”
“Quedaron aprobadas las proposiciones
antecedentes (Folio 4702. Nº 774).
SESION DEL DIA 17 DE FEBRERO DE 1813
Proposicion del Sr Castillo estado de tranquilidad en Nicaragua.
Leida una exposición de D. Juan Francisco
Vilches, el cual desde Nicaragua manifestaba el
161
estado de tranquilidad y quietud en que se hallaba aquella provincia por las acertadas medidas
que al efecto se habian tomado, se aprobó la
siguiente proposicion del Sr. Castillo: “Que V. M.
manifieste que le es grata la conducta que ha
observado el dean de Nicaragua en la conmocion
que turbó por algunos dias la tranquilidad de
aquella provincia, y que se pase esta exposición
con los documentos que se acompañan á la
Regencia del Reino, para que esta la pase al
Consejo de Estado, á fin de que se haga el uso conveniente.” (Folio 4708. Nº 775).
SESION DEL DIA 24 DE FEBRERO DE 1813.
Renovación de cargos
Se procedió á la renovación de los cargos de
Presidente, Vicepresidente y Secretario: para el
primero, quedó elegido el Sr. Joaquin de Maniau;
para el segundo, D. José de Salas y Boxadors, y
para el tercero, en lugar del Sr. Castillo, el Sr. D.
Domingo Rus (Folio 4748. Nº 780).
SESION DEL DIA 2 DE MARZO DE 1813
Ereccion de Canongía lectoral en Goatemala,
Leon y Ciudad Real.
Los Sres. Larrazabal, Avila, Robles, Lopez
de la Plata y Castillo, Diputados por la provincia
de Goatemala, presentaron la exposición que
sigue:
“Señor, los Diputados de la provincia de
Goatemala hacen presente á V. M. que en todas
162
las iglesias catedrales de Ultramar estaba suprimida, según el tenor de las leyes de Indias, una
canongía, para que con su producto se pagase á
los inquisidores. En el dia ya no existen; y aunque se ha declarado que los que servian estos
empleos deberán continuar disfrutando la asignación de renta que antes gozaban, ínterin se les
coloca en prebendas ó beneficios eclesiásticos,
se ha de advertir que los comisarios de aquella
provincia no tenian renta, y siendo cuatro los
inquisidores del Tribunal de Méjico, del que
dependían los comisarios de Goatemala, dos son
canónigos, que no deben gozar otra renta: con
esta supresión ha estado sin erigirse desde la
creación de aquellas catedrales la canongía lectoral. Su necesidad es tan patente, que no se necesita más que atender al objeto de su instituto;
este no es otro que el de la enseñanza de la
Sagrada Escritura, el gran Código de nuestra
religión. Así es que el santo Concilio de Trento,
teniendo presente lo decretado por otros
Concilios generales, previene expresamente que
en las iglesias metropolitanas, catedrales y
aun colegiatas de los lugares populosos en que
no estuviese erigida esta canongía, se verifique,
destinado á este fin la primera que vacase y no
tuviere anejo otro cargo incompatible, debiéndose
entender la asignación perpétua luego que se
verifique la vacante.
En la metropolitana de Goatemala no hay
más que dos de oficio que son: la penitenciaria
y magistral; y en las de la Ciudad–Real y Leon
de Nicaragua, ninguna, ni se conocen en aquellas catedrales por la escasez de sus rentas los
163
racioneros y medios racioneros con que pudiera
erigirse la lectoral, ni más número de dignidades y canongías en el total de todas estas tres
iglesias que 19.
A mas de la absoluta necesidad del establecimiento de esta cátedra de Escritura, por lo
respectivo á la instrucción del clero para que esta
la distribuya á los fieles, es indispensable, para
que los Rdos. Obispos puedan llenar el instituto
y objeto de los tribunales protectores de la religión. Vergüenza nos causa expresarlo; más no es
mengua del honor del que pide manifestar su
abatimiento y miseria, cuando ve los deseos de
V. M. por la felicidad de sus pueblos. Sí, Señor,
en los cabildos de aquellas Iglesias sufragáneas
no hay un canónigo, doctor ó licenciado, y todo
su clero secular no pasaran de tres ó cuatro los
indivíduos que tienen estos grados mayores, aunque se admiran las luces y conocimientos que
poseen, porque su particular aplicación supera á
la falta de otros medios. Los Obispos, para satisfacer las obligaciones pastorales, necesitan valerse
del clero, y no tendrán el acierto que se desea si
carecen de sugetos para esta eleccion. ¿De qué
canónigo de oficio, doctor, ó licenciado podrán
valerse los Rdos. Obispos en aquellas catedrales
sufragáneas para consiliarios ó consultores en las
causas de fé?
Es tambien muy digno de considerarse que
teniendo el clero secular esta canongía, que
habrá de proveerse por concurso como las otras
de oficio, seria de gran estímulo para que sus
indivíduos entraran con aplicación y constancia
164
en la carrera literaria, pues no es lo regular consagrar la flor de la juventud á una vida trabajosa, cuando la edad avanzada no espera recompensa; y en nuestros países son muy pocos los
sugetos que poseen facultades temporales suficientes para dedicarse á un estudio de esta naturaleza, sin necesidad de distraerse á los objetos
necesarios para la propia subsistencia. Por
tanto, hacemos á V. M.
dos proposiciones
siguientes:
Primera. Que en las Iglesias catedrales de
Goatemala, Leon y Ciudad-Real se erija la canongía lectoral, asignándole la renta de la que estaba suprimida para los gastos del Tribunal de la
Inquisicion.
Segunda. Que esta se provea por concurso como las demás de oficio, y sea á cargo del
que obtuviere la cátedra de escritura; y que
habrá
de leer
por sí diariamente en a
Universidad; y en las ciudades que hasta ahora
no las hay, se leerá en los colegios seminarios,
ínterin se establecen universidades.”
Estas proposiciones fueron admitidas á discusion, y se mandaron pasar á la comision de
Hacienda (Folio.4768. 4769. Nº 784).
SESION DEL DIA 12 DE MARZO 1813
Comision de Agricultura y comision especial.
El Sr. Presidente nombró para la comision
de Agricultura, en lugar de los Sres. Calatrava y
Vazquez Parga, á los Sres. Luján y Ruiz Padron.
Para la especial, acordada en la sesion del día 10
de este mes á p r o p u e s t a d e l S r . C a l a t r a v a ,
165
á e s t e m i s m o Sr. Diputado, y á los señores
Valle, Zumalacárregui, Castillo y Parada (Folio
4813. N º 792).
SESION DEL DIA 18 DE MARZO DE 1813.
Oficio de la secretaria de Gracia y Justicia
con motivo de la celebración del aniversario de la
Contitucion.
Se leyó un oficio del Secretario de Gracia y
Justicia, quien de órden de la Regencia provisional del Reino manifestaba los deseos que ésta
tenia de felicitar personalmente á S. M. en el día
inmediato, con el plausible motivo de celebrarse
en él el aniversario de la publicación de la
Constitucion política de la Monarquía española, y
pedia que se le señalase hora para verificarlo. Las
Córtes quedaron enteradas del expresado oficio, y
señalaron para aquel acto la hora d e l a s d o c e
d e l a m a ñ a n a d e d i c h o d í a . El Sr.
Presidente nombró en seguida para acompañar
á la Regencia, según costumbre, á los.
Sres. Marqués de Villafranca
Ramos de Arispe.
Obispo Prior.
Laguna.
Castillo.
Manglano.
Jáuregui.
Conde de Toreno.
Obregón.
Zuazo.
Rocafull.
Larrazabal. (Folio 4843. Nº 798).
166
SESION DEL DIA 29 DE MARZO DE 1813
Comercio con Filipinas y con China, apertura de puertos. Y comercio en general.
El Sr. CASTILLO: Señor, nada más justo y
conveniente que el que los Sres. Diputados manifiesten francamente sus opiniones en los asuntos
que se discuten en el Congreso: este es un deber
nuestro, que nadie debe llevar á mal. Lo que sí
es muy sensible es que después de haberse
desenvuelto en la cuestion presente los principios más luminosos de economía política, no se
sacasen las consecuencias que necesariamente se
deducian de ellos. Hace pocos dias el Sr.
Porcel, con la solidez y claridad que le son características, demostró que la nao de Acapulco habia
sido ruinosa á las Filipinas; y una de las razones
que alegó para probar su aserción, fue la de que
aquellas islas no producian por razon de su
industria aún en estos últimos años más que la
pequeña cantidad de 10.000 pesos anuales; que
se hallaban hoy las Filipinas en el mismo estado
de atraso é inaccion en que estaban doscientos
años antes, sin embargo de haberse invertido en
su fomento la exorbitante suma de cerca de 250
millones de pesos fuertes sacados de NuevaEspaña por el puerto de Acapulco. Mas ¡quien lo
creyera! Este dignísimo Diputado terminó su elocuente discurso proponiendo que supuesto que la
nao de Acapulco de hecho estaba destruida, y no
habiendo fondos para costear otra, se subrogase
otro medio que fuese idéntico, ó al menos semejante en todo lo posible á la nao, limitando cualquier medida que se tomase á un solo buque, un
solo puerto, y á la cantidad de medio millon de
167
pesos. No es esto, Señor, lo mismo que decir: la
nao de Acapulco ha arruinado á las Filipinas;
mas ya que este mal no puede continuar, sustitúyasele otro, que si no puede ser idéntico, sea en
todo semejante. Lejos de mí creer que tales fuesen las intenciones de este digno Diputado,
quien así por sus conocidos talentos, como por su
anterior destino, no puede menos de propender á
hacer la prosperidad de la Nacion. Voy á la cuestion.
Las Córtes no tuvieron á bien aprobar el dictámen de la comision de Comercio, reducido á que
publicándose la extinción de la nao, acordada ya
en una de las bases aprobadas sobre el arreglo
del comercio, se concediese interinamente á los
filipinos el permiso de introducir en los puertos
del Sur de la América española el importe de un
millon de géneros de China, y de sacar en retorno 2 millones en moneda efectiva: yo, que aprobé
este dictámen, no porque creyese debia limitarse
á un solo millon de pesos el comercio del Asia con
América, sino porque exigiendo el estado de las
Filipinas una providencia pronta para su socorro,
convenia adoptar alguna interina mientras que
se acaba de arreglar el importantísimo asunto
del comercio nacional y extranjero; yo, que aprobé la propuesta de la comision, no puedo aprobar
la del Sr. Reyes, que limita á medio millon la cantidad de géneros asiáticos que pueden introducirse en América, y á solo los puertos de Acapulco y
San Blas. Esta providencia mezquina y miserable no servirá de otra cosa que de sostener y
fomentar el monopolio de cuatro comerciantes de
Manila y otros tantos de Nueva-España. En el
principio de esta discusión se manifestó que el
168
medio millon de géneros que se introducian por
la nao de Acapulco era abarcado por unos pocos
comerciantes de Méjico, que pactaban entre sí
comprar cada uno un renglón de los del cargamento para dar después la ley en aquellos géneros; y si esto se ha practicado antes de ahora,
¿qué razon hay para que no se haga lo mismo en
lo sucesivo? Tanto más es de recelarse este mal,
cuanto que se intenta limitar el comercio de
Filipinas á los puertos de Acapulco y San Blas. Y
si así se acordase, ¿no se concedia á la Nueva
España un previlegio exclusivo sobre las demás
provincias de Ultramar? ¿Y qué razon hay
para que los barcos de Manila no deben ir á los
otros puertos del Sur? ¿Los habitantes de
Goatemala no tienen tambien derecho á consumir géneros de Asia? ¿Y tendrán que comprarlos
con recargos de fletes de 500 y hasta 900 leguas
de camino?
Decia el Sr. Porcel que solo convendria que
fuesen los barcos de Filipinas á los puertos del
Sur habilitados antes para el comercio del Asia, y
excluia S. S. á los puertos de Goatemala, porque
estos ni aun habilitados estaban para el comercio nacional, y que por consiguiente seria dar ocasión á que se hiciesen por ellos escandaloso contrabandos. Señor, seamos francos; si no ha sido
permitido en América hasta aquí el comercio del
Asia de otro modo que por la nao de Acapulco,
¿cómo se quiere exigir que en lo sucesivo se haga
únicamente con los puertos habilitados para el
comercio con China? Fuera de esto, S. S. ha
padecido una equivocación en creer que
Goatemala no tiene en la costa del Sur puertos
169
habilitados; tiene los famosos puertos del Realejo
y Sousonate, que estan habilitados, y que por
consiguiente tienen sus aduanas, sus correspondientes oficinas para hacer los registros, cobrar
los derechos, etc.; así, que no hay que temer que,
extendiéndose á ellos el permiso, se dé ocasión á
contrabandos. Pero examinemos ya las razones
que se han alegado para probar que no conviene
á la América el comercio con Asia: dos son, á mi
parecer, las de mayor peso, á saber: el perjuicio
de las fabricas nacionales y la extracción de la
moneda. Prescindo de si nuestras fábricas, así de
la Península como de Ultramar, están en estado
de proveer á la América de los géneros que necesita consumir; igualmente prescindo de si conviene ó no para fomentar nuestras fábricas la prohibición del comercio del Asia; mas cuando uno
y otro fuese cierto, entonces deberia prohibirse en
toda la Monarquía el comercio de la China.
A la verdad, yo no encuentro razon por qué
los géneros de la China, introducidos por
Acapulco, arruinen la América, y los mismos,
introducidos por Veracruz, no le sean perjudiciales; mas estos mismos géneros asiáticos, llevados de Manila en derechura á los puertos del
Sur, son ruinosos á la América, y dejan de serlo si
por el rodeo de Cádiz, se introducen en los mismos puertos. Esto, repito, no lo puedo entender, y
paso á responder á la otra objeción, conviene á
saber, la extracción de numerario. Se dice que no
exportándose de América ningunos frutos de
aquel suelo para el Asia en retorno de sus géneros, resulta que solo se extrae el numerario, lo
170
cual es un mal para las provincias de Ultramar,
por cuanto hace falta para el comercio interior.
Esta reflexion haria más fuerza si aún creyese
todavía que la moneda es un signo representativo ó una medida comun de todas las cosas: mas
después que se han convencido los economistas
que la moneda es un fruto comerciable como los
demás; que su valor permutable, ó su precio,
depende de la cantidad que hay en circulación, ó
lo que es lo mismo, que aumenten ó disminuyan
su valor en razon de su mayor ó menor abundancia, y en razon de las necesidades del comercio, de
las artes y del lujo; en dos palabras: despues que
se ha averiguado que el precio de la moneda está
en razon compuesta de la cantidad que hay en
circulación y de la extensión de la demanda, no
hay que recelar que sea tan gran mal para una
nacion la extracción del numerario.
Conviene, pues, no dar á la moneda más
influjo sobre la prosperidad nacional que el que
realmente tiene, porque por abultar este influjo
se incurre muchas veces en mayores inconvenientes que los que quieren evitar. Además de esto,
no es absolutamente cierto que no se pueda llevarse algunos frutos de la América para Asia, á
excepcion de los metales preciosos. Los frutos ó
productos de las Filipinas que se expenden en el
Asia no son diferentes de las de America; ¿por
qué, pues, se ha de comerciar con unos y no con
otros? Las maderas exquisitas, la grana y otras
varias producciones de América que hoy no tienen valor alguno, porque no se hace uso de ellas,
formarian un gran ramo de comercio si se estableciese el tráfico directo entre Asia y América.
Así, pues, yo que estoy persuadido que la
171
América no puede prosperar sin la libertad de
comercio, no puedo convenir en que se limite á
medio millon de pesos, y á solo los puertos de
Acapulco y San Blas, el comercio de géneros de
la China (Folio 4913,4914. Nº. 809).
SESION DEL DIA 31 DE MARZO DE 1813.
Admitir a discusión proposicion del Sr. Ocaña.
Se mandó tambien agregar á las Actas un
voto de los Sres. Larrazabal y Castillo, los cuales manifestaban haber sido su dictámen en la
sesion anterior que se admitiese á discusión la
proposicion del Sr. Ocaña (Folio 4935. Nº 811.)
SESION DEL DIA 1.º DE ABRIL DE 1813.
Votos contra el Art. 1.º del capítulo V del proyecto de reforma del reglamento de la Regencia
del Reino.
Se mandaron agregar á las Actas los votos
particulares, contrarios al artículo 1.º del capítulo
V del proyecto de reforma del reglamento de la
Regencia del Reino, aprobado en la sesion del día
anterior, presentados por los Sres. Larrazábal,
Gordao, Castillo, Sombiela, Llaneras, Caballero,
Andrés, Marqués de Villafranca, Rivas, Borrull,
Pascaul, Roa, Serres, Vazquez de Parga, Lopez del
Pan, Montoliú, Marqués de Tamarit y Riesco
(D. Francisco), (Folio 4945. Nº 812).
SESION DEL DIA 6 DE ABRIL DE 1813
Sumaria del general Monteverde.
El Sr. Castillo: Antes de entrar en la discu-
172
sion, pido que se lea la sumaria que el general
Monteverde mandó formar, y remitió al
Gobierno…leyéronse los documentos que indicaron los Sres. Castillo, Arispe y Aróstegui; y concluida su lectura, la discusión quedó pendiente. Se
levantó la sesion (Folio 4998. 4999. N.º 817).
SESION DEL DIA 24 DE MAYO DE 1813.
Renovación de Presidente, Vicepresidente y
Secretario (D. Florencio fue electo presidente).
Se procedió á la renovación de
Presidente, Vicepresidente y uno de los
Secretarios. Quedó elegido para el primer
cargo el Sr. D. Florencio del Castillo; para
el segundo, el Sr. Manuel Valcarce
Saavedra, y para el tercero, en lugar del Sr.
Bahamonde, el Sr. Subrié (Folio 5352. Nº 862).
SESION DEL DIA 30 DE MAYO DE 1813
Don Florencio Castillo contesta al
Eminentísimo Cardenal de Borbon. Presidente de la
Regencia del Reino.
“El Eminentísimo Cardenal de Borbon, presidente de la Regencia del Reino tomo la palabra
y diciendo:
“Señor: la memoria de nuestro amado
Rey D. Fernando VII., preso alevosamente por
el enemigo, nos trae hoy á manifestar solemnemente á V. M. nuestra veneracion y respeto á su
augusta persona, y nuestros vivísimos deseos de
verle restablecido en el Trono. Su libertad y
173
nuestra independencia política pusieron las
armas en nuestras manos, y la magnanimidad
de V. M. las sostiene. El cielo nos conceda el justo
término que deseamos.”
Contestóle el Sr. Presidente (D. Florencio
Castillo), de las Córtes en estos términos:
“Los nobles sentimientos que acaba manifestar la Regencia del Reino en este dia, que
renueva en nosotros las mas dulces y las mas
tristes memorias, hacen prefecta armonía con los
sentimientos de que está animado el Congreso
nacional. ¡Oh! Nunca jamás olvidará el pueblo
español que al más desgraciado y querido de sus
Reyes es deudor del terrible, pero grandioso destino á que se ha elevado en estos dias de aflicción
y de gloria. Aun antes de su advenimiento al
Trono, el jóven Fernando fue el instrumento de
que se valió el dedo de Dios para prepararnos á
nuestra revolucion gloriosa, y para apartar á la
Nacion del borde del precipicio en que iban á
sumirla profusiones escandalosas dentro y fuera
del Reino, costumbres corrompidas, leyes olvidadas y despreciadas, pactos indignos, alianzas
humillantes, combates desastrosos por mar y tierra, y paces vergonzosas. Y después que la horrible perfidia le arrancó de en medio de nosotros, el
nombre solo de Fernando (nombre que no puede
pronunciarse sin enternecimiento) ha sido como
un génio invisible que conmovió á un mismo tiempo toda la basta Monarquía; y cuando el tirano se
lisonjeaba de que habia conseguido disolverla ó
dividirla para mejor dominarla, fué el vínculo que
estrechó cordialmente, y estrechará cada dia mas
y más todos los indivíduos de esta familia gran-
174
de y una, esparcida en ambos hemisferios: ese
nombre armó el abrazo del soldado: lo hizo triunfar muchas veces ó morir una muerte tan noble
como el triunfo: ese nombre llevó aun á los niños,
ancianos, mujeres y sacerdotes á los campos de
batalla, y él ha dirigido la mano de los legisladores para escribir las leyes, que harán para siempre la felicidad de la Nacion, y afirmarán el Trono
sobre las bases inmovibles de la justicia social, y
de la libertad de los hombres.
¡Oh! puedan nuestros ojos verle cuanto
antes sentado sobre ese firme Trono á que llaman, más que las leyes, sus virtudes y amor de
los pueblos! ¡Qué dulce será entonces para su
corazon magnánimo verse rodeado de hijos y
amigos, en lugar de arteros y de malcontentos,
y de hombres libres en lugar de esclavos! ¡Cuánta
satisfacción para el jóven Monarca llevar las
riendas de un estado constituido ya de un modo
el más natural, sólido y duradero, bajo las formas
de una Constitución que ha reintegrado nuestras
antiguas leyes en su primer imperio: que ha
hecho de la religión católica y de las virtudes
sociales y morales las primeras ciudadanas
españolas: que ha demarcado los mútuos derechos del pueblo y del Rey, y las mútuas obligaciones que de ellas nacen; y que conservando á los
Reyes en toda su dignidad, les ha abierto y aun
trillado todos los caminos para hacer el bien y
la felicidad nacional!
Estas son las leyes en que está librada la
salud de la Pátria, y cuya ejecución mientras
dure la injusta cautividad de nuestro deseado
Rey, esta confiada á la virtud, celo y patriotismo
175
de la Regencia del Reino, que tan laudables y
públicas muestras ha dado de su adhesión á las
nuevas instituciones y útiles reformas. Y como la
Regencia, además de los vínculos comunes á
todos sus conciudadanos, tiene un lazo más estrecho con la Pátria y con Fernando, las Córtes
están seguras de que el sagrado depósito de las
leyes que le han fiado, lo entregará ileso, puro,
integro, en las manos del virtuoso Príncipe,
cuando el cielo, satisfecho ya con tanta sangre
nuestra derramada, y con tantos sacrificios, se
digne al fin concederlo á nuestros votos.” (Folios
5384,5385. Nº 868).
SESION DEL DIA 31 DE MAYO DE 1813
El Sr. Presidente (D. Florencio del
Castillo) solicita la desmembración de la
Provincia de Costa Rica del Obispado de Leon,
Nicaragua y la ereccion del Obispado de Costa
Rica informando si debe establecerse la silla episcopal en la ciudad de Cartago.
Se leyó la siguiente exposicion del Sr. Presidente:
“Señor, en la comision Ultramarina existe
una representación del noble ayuntamiento de la
ciudad de Cartago, capital de Costa-Rica, en que
se solicita la desmembración de dicha provincia
del obispado de Leon de Nicaragua, al que se
halla agregada, á fin de que formándose de ella
una nueva diócesis, se erija y establezca la Silla
episcopal en la expresada ciudad de Cartago. La
justicia de esta solicitud, y aun la indispensable
necesidad de acceder á ella, se harán manifiestas
á V. M., si se digna fijar por un momento su sobe-
176
rana atención en las gravísimas causas en que se
apoya aquel ayuntamiento, y á las cuales yo, como
representante de dicha provincia, procuraré darles alguna explicación. El celo con que V. M., en
medio de infinidad de negocios que ocupan su
atención, ha promovido en lo que esta de su parte
el bien de la Iglesia española, me sirve de ejemplo para no descuidar por la mia de procurar el
bien y felicidad espiritual de mi provincia. No
molestaré á V. M. con referirle las particulares
circunstancias que hacen muy recomendable á
Costa-Rica: tampoco alegaré para inclinar su
ánimo el patriotismo y adhesión á la justa causa,
que constantemente ha manifestado en todo el
tiempo de esta revolucion, solo me contraeré á
indicar las razones que conduzcan á patentizar
la justicia de esta solicitud.
La extension del territorio de Costa-Rica, su
poblacion, y la larga distancia que media de su
capital á la de Leon de Nicaragua, no dejan la
menor duda de que debe erigirse un obispado en
dicha provincia, para que aquella grey pueda ser
gobernada y apacentada en lo espiritual como
corresponde.
Costa-Rica tiene por limite de su territorio el
rio de Chiriquí, que lo separa de la provincia de
Panamá, y el rio Salto, que la divide de la de
Nicaragua, entre las cuales provincias se halla
situada. Sirviéndole de linderos por el N. y S. el
Océano atlántico y el mar Pacífico. Desde el uno
de los rios que quedan indicados hasta el otro,
hay más de 150 leguas de caminos muy fragosos
y casi intransitables por la multitud de montes y
rios caudalosos que se atraviesan; la distancia
177
de uno á otro mar no es uniforme, pero la media
podrá ser de 70 leguas. Por consiguiente, aunque
no es dable calcular con exactitud la extensión
del territorio de Costa-Rica por falta de un plano
topográfico, puedo asegurar á V. M., sin exageracion, que comprende más de 7.000 leguas cuadradas; extension muy suficiente para fundar no
solo uno, sino muchos obispados, si á proporcion
estuviera poblada.
Hay actualmente en ella 22 pueblos: 12 de
ellos son de indios, y los demás de españoles blancos y de color, además de una multitud de chacaras, haciendas y caseríos distantes de los
expresados pueblos. Estos se hallan diseminados en varios puntos de la provincia, de modo
que hay pueblos que distan entre sí 150 leguas.
El número de sus habitantes es de 60 á
70.000, según el informe que me dirigió el expresado ayuntamiento, el cual acompaño en comprobacion de este y otros datos de los que van referidos, y según otro del brigadier Don Tomás
Acosta, gobernador que fue de aquella provincia,
el cual para en la Secretaría del Despacho de
Hacienda.
Además de esta poblacion, hay en su
territorio tres naciones de indios gentiles que
habitan las montañas y costas del Norte, las
cuales reconocen con los nombres de indios de
Talamanca, indios del Norte é indios
Mosquitos, todas tres bastante numerosas. Por
estas razones, Costa-Rica siempre fue considerada y tenida desde su descubrimiento por provincia separada é independiente de las otras,
gobernada en lo político y militar por un jefe con
178
título de gobernador y comandante de las
armas, el cual no conoce más dependencia que de
la Audiencia y capitanía general de Goatemala;
por manera que solo en lo eclesiástico ha estado
agregada á la diócesis de Nicaragua.
De lo expuesto podrá inferir V. M. la suma
necesidad que hay de proveer á aquella provincia de un pastor que vele sobre una grey numerosa y que se halla esparcida en un vasto terreno,
para que visite sus pueblos con aquella frecuencia que los cánones prescriben. Aun se hace más
manifiesta esta necesidad si se atiende á la
larga distancia que media entre dicha provincia
y la ciudad de Leon de Nicaragua, lugar de residencia del Obispo: 210 leguas de camino muy
quebrado, y casi intransitables en tiempo de lluvias, separan á la ciudad de Cartago, capital de
Costa-Rica, de la expresada ciudad de Leon; y á
vista de esto, ¿será creible que los Rdos. Obispos
de aquella diócesis puedan cumplir con su obligacion, desempeñando personalmente el ministerio
pastoral, y visitando cada tres años su obispado?
Es menester advertir que la provincia de
Nicaragua es tan extensa como la de Costa-Rica,
y visitando y se halla aquella mucho más poblada que esta, por lo que han sido muy pocos los
Obispos que han visitado, aun solo una vez en
todo el tiempo de su pontificado, todos los pueblos
que comprenden las provincias de Nicaragua,
Costa-Rica ha sufrido mucho más: V. M. se
escandalizará al oir que hace más de treinta y
tres años que no ha puesto en ella los pies ningun Obispo; pues, Señor, es un hecho. En todo
179
este largo tiempo han estado aquellas ovejas privadas del consuelo de ver y conocer á su pastor.
¿Y cuáles serán los males que se habrán originado de este abandono? No será el menor el de que
todos los que han nacido en estos últimos treinta y tres años se hallan sin recibir el sacramento
de la confirmacion: ¿y hay razon para privar de
esta gracia á aquellos cristianos? No hay que
atribuir estos males á falta de celo en los
Prelados que ha habido en estos últimos treinta
y tres años, porque a más de las dificultades que
van indicadas para practicar la visita en aquella dilatada diócesis, los promovidos á aquella
Silla por lo regular han sido hombres ancianos, y
por consiguiente achacosos, que por lo mismo no
pudieron emprender unas marchas tan largas y
de caminos peligrosos. Ni hay que esperar que
nadie, por celoso, por robusto y activo que sea,
pueda en lo sucesivo cumplir puntualmente con
sus obligaciones mientras no se curo el mal en si
orígen; es decir, mientras que no se divida aquel
vasto obispado. Tampoco se juzgue que podrian
evitarse estos inconvenientes agregándose CostaRica a Panamá, que es la otra provincia limítrofe, porque la distancia que media estas provincias
es mayor que la que hay entre Nicaragua y
Costa-Rica, y además los caminos son más desiertos y más intransitables. No queda, pues, otro
recurso, si no se quiere que continúen tan graves
males, que el de la separacion y ereccion de obispado en Costa-Rica.
De esta providencia resultarán seguramente
muchos bienes, que llenarán de consuelo y de
regocijo á aquella religiosa provincia; no siendo el
menor de ellos el que con el influjo del Prelado se
180
facilitará la conversión de los indios gentiles que
habitan aquellas montañas. Tampoco se siguen
ningunos inconvenientes; porque no se crea que
con la ereccion de este nuevo obispado los pueblos
se gravarán con nuevas contribuciones, ni que el
Erario público habrá de sufrir algun menoscabo.
Solamente los diezmos que paga aquella provincia proporcionan fondos con que dotar competentemente la mitra, y en un país en donde no hay
lujo, y en donde los alimentos son muy baratos,
sobrará para fundar y dotar un seminario conciliar donde se formacen buenos eclesiásticos y
donde se proporcionaria educacion á la juventud,
de que tanto carece en aquel país tan separado de
las demás provincias. Por todas estas consideraciones, hago á V. M. las dos proposiciones
siguientes:
Primera. Que pasándose esta exposición á la
comision Ultramarina, donde están los antecedentes, se le encargue que con la brevedad posible despache el expediente relativo á la division
y ereccion del obispado de Costa-Rica, informando si deba establecerse la Silla episcopal en la
ciudad de Cartago.
Segunda. Que consecuentemente á esto,
informe sobre la necesidad de erigir en dicha
ciudad un seminario conciliar.”
Estas proposiciones y la exposición se mandaron pasar al Gobierno para que, con el informe,remitiese (según propuso el Sr. Larrazabal)
el que acerca de aquella provincia dio su
comandante el brigadier D. Tomás Acosta, y
que se hallaba en la Secretaría de Hacienda
(Folios 5387, 5388, 5389. Nº 869).
181
SESION DEL DIA 9 DE JULIO DE 1813
Nombramiento en la Comision Americana,
en union con la comision extraordinaria de
Hacienda.
Para el sistema de rentas en
Ultramar.
El Sr. Presidente nombró para la comision
Americana propuesta por el Sr. Calatrava, para
proponer, en union con la comision de Hacienda,
el nuevo sistema de rentas en Ultramar, á los
Sres. Mejía.
Jáuregui.
Feliu.
Mendiola.
Castillo. (Folio 5667. Nº 906).
SESION DEL DIA 11 DE JULIO DE 1813.
Suspensión de la libertad constitución de
imprenta (Méjico).
Leyó el Sr. Ramos de Arispe la siguiente exposición:
“Señor, el dia 17 de Mayo del año corriente
el Secretario de Gracia y Justicia, de órden de la
Regencia, dio cuenta á V. M. de que en aquella
misma mañana acababa de recibir la noticia de
que el fiscal de la Audiencia de Méjico, D.
Ramon de Hoces, comunicaba por la Secretaria
de Guerra de haber el virey D. Francisco
Venegas, prévio acuerdo de aquella Audiencia,
suspendido la libertad constitucional de imprenta, concluyendo con asegurar á V. M. que la
182
Regencia quedaba en tomar las providencias convenientes. El Congreso no pudo dejar de sorprenderse al ver atacada en una de sus bases fundamentales, y la parte más importante y preciosa, á
la Constitución de la Monarquía, publicada y
jurada con entusiasmo imponderable en el reino
de Méjico; sin embargo, calmó tan natural agitacion reflexionando que la Regencia, á quien está
encomendado el poder de hacer cumplir la
Constitucion y leyes, y que desde los primeros
momentos de su nombramiento ha dado continuas pruebas de energía y vivo celo por el cumplimiento de sus obligaciones, aseguraba al
Congreso que iba á tomar las providencias convenientes, providencias que no podian ser otras
que las que el mismo Congreso con sabiduría y
prevision tiene claramente mandadas desde el
año 1811 en repetidos decretos.
Contribuyó tambien á calmar los ánimos de
los representantes de América el persuadirse en
aquel momento que el Gobierno, consecuente al
primer paso que dio justa y francamente el 17 de
Mayo, poniendo en noticia de V. M. tan noble
acontecimiento, le comunicaria oportunamente
para su tranquilidad las medidas que adoptase,
pues no parece creible quisiese afligir su ánimo;
manifestándole el mal, y negarle el consuelo de
enterarse tambien de los remedios adoptados.
Creyó además que debiendo el mismo Gobierno
tener un interés conservar su buen nombre y opinion; y no pudiendo conseguirlo sino obrando con
energía y en negocio de interés comun, cual es la
observancia de la Constitución y leyes, se daria
prisa á publicar y hacer que los tribunales publi-
183
casen á todos los españoles sus justas providencias, que siendo tales, harian en entender aun en
los ángulos de la Monarquía que esta es una
indispensable, y que además de tener leyes
sábias y justas, tiene un Gobierno enérgico que
las sostiene, y hace observar con notoria imparcialidad.
Estando decretado la preferencia de los
negocios de infraccion de Constitución, los que
suscriben no pueden menos de suponer se
habrán tomado en casi dos meses las correspondientes providencias, pero estando convencidos no basta tomarlas, sino que es indispensable que V. M. y el pueblo español sea enterado de su contenido, por haber V. M. en la
Constitucion puesto bajo su inmediata proteccion
la libertad de imprenta, y tener en ella el pueblo
vinculada su libertad y goce de sus derechos, así
lo conoció la Regencia, y por eso desde un principio dio cuenta de lo ocurrido en Méjico sobre la
materia.
Es, pues, preciso que el pueblo español quede
convencido y asegurado de que V. M. protege en
efecto y protegerá inflexiblemente la libertad de la
imprenta; y sí el 18 de Mayo fue bastante decir á la
Regencia que V. M. quedaba enterado de que tomaria las providencias oportunas para sostenerla,
hoy es indispensable que V. M. sepa cuáles han
sido esas providencias. Con tan importante objeto
hacemos la proposicion siguiente:
“Que se diga á la Regencia que informe á las
Córtes de las providencias que haya tomado
sobre la suspensión de la libertad constitucional
184
de imprenta en Méjico, y demás ocurrencias relativas á la observancia de la Constitución en
aquella provincia.”
Cádiz 11 de Julio de 1813.=Miguel Ramos de
Arispe.=José María Couto.=Andrés Sabariego.
=Florencio Castillo.= Fermin de
Clemente.=José Miguel Gordoa.=José
Mejía.=José Ignacio Avila.= Francisco Lopez
Lisperguer.=Jose María Morejon.= Mariano
Robles.=Pedro García Coronel.= José Joaquin
Olmedo.=Miguel Riesco y Puente.=Ramón
Feliu.= Joaquin Maniau.= José Cayetano
Foncerrada.= Francisco de Mosquera y
Cabrera.=Blas Ostolaza.=Antonio Zuazo:=José
Antonio Lopez de la Plata.=Mariano
Mendiola.=Andrés de Jáurigue.=Mariano
Ribero.=José Joaquin Ortiz.=José Antonio
Navarrete.=Francisco Fernandez
Munilla.=Octaviano Obregón.=Estéban de
Palacio.” Dicha proposicion fué aprobada.
(Folio 5684, 5685. Nº 908).
SESION DEL DIA 13 DE JULIO DE 1813
Fundacion de la Universidad de Leon de Nicaragua.
Los Sres. Lopez de la Plata y Castillo expusieron lo siguiente:
“Señor, por decreto de 10 de Enero del año
pasado de 1812 mandaron las Córtes se erigiese
Universidad en el Seminario de Leon de
Nicaragua por sus circunstancias particulares,
gracia que no ha tenido efecto porque no se designaron los estatutos que habian de observarse.
Solo se previno lo formase el Consejo de
Regencia, con presencia de los que, reformados,
185
se observan en la Península de los de Goatemala,
y de las circunstancias particulares de Leon.
Cuando se expidió el referido decreto no se
habia aun concluido la discusion de la tercera
parte de nuestra Constitucion politica, ni se
tuvo por lo mismo el artículo posteriormente
sancionado de disponerse un plan general de
estudios para todas las Universidades de la
Monarquía; y además, cuando el Rey D. Carlos
IV concedió al mismo seminario la gracia de que
en él se confiriesen los grados menores, mandó se
observasen interinamente las constituciones de
la Universidad más inmediata, que es la de
Goatemala.
Deseosos, pues, nosotros de que se lleve cuanto
antes á debida ejecución el soberano decreto citado, por
los saludables objetos que el Congreso se propuso en
general, y en particular por las súplicas que nos han
dirigido los interesados, y mediante á estar ya en
observancia los estatutos citados, proponemos á
V. M. las dos proposiciones siguientes:
Primera. En la Universidad de Leon de
Nicaragua se observarán interinamente las constituciones de la de Goatemala hasta no disponerse el plan general de estudios.
Segunda. El Rdo. Obispo de aquella diócesis procederá á erigirla, confiriendo desde luego
12 grados mayores en todas facultades, para los
que serán preferidos los actuales catedráticos del
seminario, según lo practicado en iguales casos
en las otras Universidades de América, instalándose sucesivamente el cláustro, que nombrará
rector, y ejercerá sus funciones conforme los indicados estatutos.
Cádiz 12 de Julio, etc.”
186
Admitidas á discusión las proposiciones antecedentes, se mandaron pasar á la comision que
entendió en la formacion del citado decreto de 10
de Enero. (Folio 5700, 5701. N º 910).
SESION DEL DIA 15 JULIO 1813
Oposición a determinación del Tribunal
especial creado por las Córtes para entender en
la causa de D. Miguel de Lardizalbal. (Tribunal
esta disuelto)
El Sr. CASTILLO: Yo me opongo á que se
resuelva ahora. Este tribunal está disuelto. El
Supremo de Justicia ha dado su sentencia. ¿A
qué tratar de la sentencia? Se trata de ver si han
de asistir para vindicar su honor; á esto me
opongo, porque no es tribunal, está disuelto. Y
así, pido que se pregunte si há lugar á deliberar. (Folio 5711. Nº 912).
SESION DEL DIA 7 DE AGOSTO DE 1813
Observación sobre el art. 9.º de la comision
de Hacienda
Por lo que toca al art. 9.º, el Sr. Castillo
observó que su sentido parecia indicar que en las
cabezas del partido habria una autoridad nueva
que hiciese el repartimiento á los pueblos, lo cual
era contrario á la Constitucion que no establece
más autoridad para esto que las Diputaciones provinciales. Hallando justa esta observacion, el Sr.
Conde de Toreno indicó que el artículo se concibiese en los términos siguientes: “las Diputaciones
provinciales arreglarán el cupo de cada partido y
de cada pueblo con arreglo al artículo 335 de la
Constitucion.” Así quedó aprobado.(Folio 5897 N.º 935).
187
SESION DEL DIA 13 DE AGOSTO DE 1813
Discusion sobre abolicion de la pena de azotes contra los indios. (Presentada al Congreso por
el Comun de Lambayeque del Perú).
El Sr. CASTILLO: Para instruccion de la
comision que ha de informar, debo hacer presente que en algunas provincias está prohibido este
castigo. En Goatemala lo estaba por acuerdo de la
audencia; y á pesar de ello se les castigaba á los
indios con azotes. Y los mismos curas que por su
carácter son los que debian dar más testimonio
de lenidad, han sido por desgracia los que tal vez
han contribuido más á este abuso. (Folio
5933.N.º 941).
SESION DEL DIA 16 DE AGOSTO de 1813
Solicitud del Ayuntamiento de Cartago para
que se elimine impuesto de un peso fuerte al
cacao introducido de la costa de Matina.
El Sr Castillo presentó la siguiente exposición:
“Señor, el ayuntamiento de la ciudad de
Cartago, capital de la provincia de Costa-Rica,
me dice que represente á V. M. que hace como
cien años que los vecinos de dicha provincia se
ofrecieron espontáneamente á contribuir con un
peso fuerte sobre cada quintal de cacao que de la
costa de Martina se introdujese en dicha ciudad,
con el objeto de que esta contribucion se invirtiese en componer y allanar el camino que va para
Matina, y se fortificase aquel puerto. Esta contribucion hace setenta años que habia producido
400.000 pesos fuertes, y de entonces acá se ha
continuado pagando sin interrupcion, cuyo pro-
188
ducto se ha cobrado por los ministros de la
Hacienda pública, y ha entrado toda en las arcas
nacionales, sin que se haya invertido en los fines
de su institucion más que la pequeña cantidad
que se gastó para construir un defectuoso fuerte
en la costa de Mosquitos, el cual hace más de cuarenta años que fue destruido por los ingleses al
mando de Wfef. El expresado ayuntamiento solicita de V. M. que se abola la susodicha contribución, por ser demasiado gravosa después que han
decaido las cosechas de cacao, y que toda la cantidad que ha producido desde su institucion se
invierta en la composición del expresado camino,
que por ser sumamente fragoso opone grandes
embarazos al comercio que podria hacerse por el
puerto de Martina (sic).
Nada más justo, Señor, que la solicitud del
ayuntamiento de Cartago, pues que las contribuciones que los pueblos aceptan y se imponen
deben invertirse necesariamente en los fines de
su institución; sin embargo, atendiendo yo por
una parte á que las circunstancias tan apuradas
en que se halla la Nacion no permiten que pueda
verificarse la indemnización que se reclama, y
deseando por otra parte dar un consuelo pronto á
los beneméritos habitantes de Costa-Rica, he
resuelto reducir mi solicitud á las siguientes proposiciones:
“Primera. Que la contribución de un peso
fuerte que se paga sobre cada quintal de cacao
que se introduce de Matina en Cartago, se
reduzca á la mitad de un peso fuerte.
Segunda. Que esta contribucion se cobre con
arreglo á la Constitucion y decreto sobre el
189
gobierno de las provincias por el ayuntamiento de
la expresada ciudad de Cartago, y se invierta en
la composición del expresado camino por la
Diputación provincial.
Cádiz Agosto 13 de 1813= Señor.-Florencio
del Castillo.”
Admitidas á discusion las proposiciones
que anteceden, se mandaron pasar á la
Regencia del Reino para que informara acerca
de ellas (Folio 5964. Nº 944).
SESION DEL DIA 16 DE AGOSTO DE 1813
Dictámen de la comision Ultramarina. Sobre
la creación la Universidad de Leon de Nicaragua.
La comision Ultramarina dió el siguiente
dictámen:
“Señor, la comision Ultramarina ha examinado las proposiciones que los Sres.
Diputados D. Florencio Castillo y D. José
Antonio Lopez de la Plata hicieron en 13 de Julio
próximo pasado, para que tuviese efecto la
Universidad que por decreto de 1812 se sirvió
V. M. mandar se erigiese en la ciudad de Leon de
Nicaragua, mandando que el Consejo de Regencia
que entonces gobernaba, ordenase el plan que
habria de seguirse.
Con posterioridad á este decreto se publicó la
Constitucion, y previniéndose en ella las Córtes
por medio de planes y estatutos especiales arreglaran cuanto parezca al importante objeto de
la instruccion pública, deseosos los referidos
Sres. Diputados de conciliar la efectiva ereccion
190
con arreglo á la Constitucion, suplican á V. M.
que al efecto, y entre tanto las Córtes arreglen
el plan general de estudios, se rija y gobierne la
nueva Universidad por los estatutos de la de
Goatemala, y proponen las medidas que convendrá adoptar para que no sufra más demora tan
útil establecimiento.
Si la comision hubiere de fundar las razones
en que estriba esta justa solicitud, no habria más
que reproducir las que motivaron el decreto dado
por las Córtes, y haria agravio á V. M. que anhela proporcionar los medios más conducentes y
oportunos al exacto y pronto cumplimiento de sus
soberanas disposiciones.
Así que, la comision, teniendo á la vista los
antecedentes que motivaron el citado decreto,
cuanto ahora se expone y lo que en semejantes
casos se ha practicado para la ereccion de otras
universidades en las provincias de Ultramar,
presenta á V. M. para su soberana resolucion las
siguientes proposiciones:
“Primera. Para que desde luego se instale la
Universidad de Leon de Nicaragua, se observarán las constituciones de la Goatemala, hasta
tanto que las Córtes sancionen el plan general de
estudios para todas las Universidades del Reino.
Segunda. El Rdo. Obispo de aquella diócesis y actual gobernador jefe político de aquel partido, procederán al nombramiento de rector para
aquella Universidad, eligiendo de entre los doctores que allí residan, y para vicecancelario de la
misma nombrarán al maestre escuela de aquella
catedral.
191
Tercera. Para efecto solo de facilitar que se
confieran los grados mayores en las respectivas
facultades de que hay cátedras erigidas y cursantes en aquel seminario, el rector y vicecancelario
habilitarán para examinadores de los grados de
licenciados ó doctores, á falta de estos, á los catedráticos del mismo seminario, hasta tanto se complete el número de ocho doctores, contados los
que allí existan, pues llenado que sea este número, se entenderá que ha cesado la habilitacion.
Cuarta. Los referidos catedráticos que quisieran ascender á los grados de maestros, licenciados ó doctores, deberán sufrir, así como los
anteriores, los exámenes prevenidos por las constituciones de la Universidad de Goatemala, á
más del grado de bachiller, años de pasantía y
demás requisitos, sin que en esta parte se dispense alguno.
Quinta. Habiendo el expresado número de
ocho doctores, congregados que sean con el rector
y vicecancelario, se tendrá por instalada la
Universidad, y procederán á los nombramientos
de secretario, consiliarios, bedeles y demás oficios
que deben nombrase, así entre los indivíduos de
que se componga el cláustro, como en los bachilleres de las respectivas facultades.
Sexta. Se erigirá en esta Universidad una
cátedra de la Constitución de la Monarquía española.
Cádiz, etc.” Después de una lijera discusion,
quedó aprobado dicho dictámen, sustituyendo la
palabra “cancelario” á la de “vicecancelario” en
los varios lugares en que se halla puesta (Folios
5964, 5965. Nº 944).
192
SESION DEL DIA 21 DE AGOSTO DE 1813
Nombramiento en comision de sanidad.
Habiéndose dado cuenta de un oficio del
Secretario de la Gobernación de la península,
el cual remitia una consulta dirigida á la
Regencia por la Junta Suprema de sanidad
con motivo de un acuerdo de la formada en
Sevilla, propuso el Sr Antillon “que atendidas
las ocupaciones que tenian en otras comisiones
los individuos de la de Salud pública, y á la
urgencia de la materia, se nombrase una comision especial que presentase dentro de muy
breve término un plan para organizar la Junta
suprema de sanidad sobre bases constitucionales, y
con analogía á la ley de 23 de junio.” Así se acordó:
El Sr. Presidente nombró para formar dicha
comision á los
Sres. Antillon.
Mejía.
Montenegro.
Castillo.
Cayolá.
Se mandó pasar á ella el expresado oficio del
secretario de Gobernacion. (Folio 6014. Nº 949).
SESION DEL DIA 24 DE AGOSTO DE 1813
Dictámen aprobacion de la canongía solicitada por los Diputados de Goatemala
La comision ordinaria de Hacienda presentó
el siguiente dictámen:
“La comision ordinaria de Hacienda ha visto
la representacion de los Sres. Diputados de la
193
provincia de Goatemala, en que exponen que
hallándose destinada una canongía de la metropolitana de aquella provincia y de las otras dos
sufragáneas de Leon de Nicaragua y Ciudad Real
de Chiapa al extinguido Tribunal de la
Inquisicion de Méjico, y que careciendo todas
estas tres iglesias catedrales canongías lectorales, cuyo objeto tan recomendable en el Concilio
de Trento no puede ser más análogo á la aplicacion que se solicita, pues se desea únicamente
que erigidas las tres canongías lectorales, cada
una de estas, con arreglo á su instituto, sea una
cátedra de enseñanza en la Universidad de
Goatemala, y en los respectivos seminarios conciliares de las sufragáneas las otras dos, para la
explicacion de las Santas Escrituras, tan necesarias como provechosas para la instruccion de los
que se dediquen al estado eclesiástico; y para que
estos ilustrados ministros del santuario puedan
con inteligencia y fruto, con claridad y conocimiento, enseñar á los demás fieles los misterios
y máximas de nuestra santa religion, es de dictámen que, difiriéndose á esta justa pretension,
deben aprobarse las dos proposiciones de dichos
Sres. Diputados; y si V. M. se digna aprobarlas,
dar las órdenes correspondientes al Gobierno
para su más pronta ejecucion y cumplimiento.
Cádiz, etc.”. Este dictámen fue aprobado
(Folio 6038. Nº 952).
SESION DEL DIA 2 DE SETIEMBREDE 1813.
Se manda á archivar testimonio de la Jura
de la Constitucion en las provincias de
Goatemala
194
Se dá testimonio de haber jurado la
Constitucion el gobierno de Costa-Rica, los ayuntamientos de Goatemala, Cartago de Costa-Rica,
el comandante de Cartago, el de la campañía de
infantería de Nicoya (Folio 6105 Nº 961
SESION DEL DIA 14 DE SETIEMBRE
1813.
DE
Acta de sesion del cierre de las Córtes
Generales y extraordinarias reunidas en Cádiz.
“Reunidoslos Sres. Diputados después de
haber asistido al Te–Deum en la catedral, y
abierta la sesion, leyó uno de los Sres. Secretarios
el siguiente decreto:
“Acercándose el dia en que los Diputados de
las Córtes ordinarias deben reunirse para el exámen de sus respectivos poderes, las Córtes generales y extraordinarias han cerrado sus sesiones
hoy 14 de Setiembre de 1813.
Lo tendrá entendido la Regencia del Reino,
etc.”
Leida esta minuta de decreto tomó la palabra, diciendo
El Sr. PRESIDENTE: Señor, entre las aclamaciones del pueblo más generoso de la tierra se
instalaron estas Córtes generales y extraordinarias, y ahora vienen de dar gracias á Dios, autor
y legislador supremo de la sociedad porque les ha
concedido llegar al término de su trabajos, después de haber puesto las piedras angulares del
suntuoso edificio que ya se levanta de la prosperidad y gloria del imperio español. Sumida en un
sueño vergonzoso, hundida en el polvo de su aba-
195
timiento, destrozada, vendida por sus mismos
hijos, despreciada, insultada por los agenos, rotos
los nérvios de su fuerza, rasgada la vestidura
Real, humilde, y humillada y esclava yacia la
señora de cien provincias, la reina que dio leyes á
dos mundos……………………………………………
Concluida esta arenga, el innumerable concurso de todas clases y edades que coronaba las
galerías, enternecidos hasta el extremo de verter
lágrimas, derramándolas muchos Diputados y
espectadores, prorrumpió en repetidos aplausos y
aclamaciones, distinguiéndose entre las voces el
regocijo y de la gratitud los vivas á la Nacion, á la
Constitucion, á las Córtes, al Gobierno, etc.
Restablecido el silencio, volvió á tomar la
palabra diciendo
El Sr. PRESIDENTE: Fiel ejecutor de los
decretos del Congreso que ha prescrito los actos
únicos que deben ejecutarse en este dia, me abstengo con sentimiento mio de hacer que se lean
dos proposiciones; pero las dejo recomendadas á
las Córtes ordinarias, para que las tomen en consideracion en las proximas sesiones.”
Pronuncio en seguida la cláusula siguiente:
“Las Córtes generales y extraordinarias de
la Nacion española, instaladas en la isla de Leon
el dia 24 de setiembre del año de 1810, cierran
sus sesiones hoy 14 de Setiembre del de 1813.”
Firmó á continuación el Acta que ya estaba
extendida, lo que sucesivamente fueron haciendo
todos los demás Sres. Diputados, en esta forma:
S e ñ o r e s , G o r d o a y B a r r i o ,
Presidente.=Perez.=Garcés y
196
Barrea.=Villotas.=Creus.=Espiga.=Foncerrada.=
Del Valle Salazar.=Marqués de Lazan.=Del
Pozo.= Marqués de Espeja.=Llanera
y Franchi.=Santos.= B r i c e ñ o . = M u ñ o z
T o r r e r o . = V a z q u e z . =
Canga.=Llados.=Obispo de Mallorca.=Ros.=
Larrazabal.= Villanueva.= Sirera.= Traver.= Lopez de
Olavarrieta.=Gonzalez Peinado.=Fernandez
Munilla.=Ruiz (D. Jerónimo).=García Herreros.=
San Gil.= Cañedo.= Cevallos y Carrera.=
Alcaina.= N i e t o ( D . D i e g o ) . = G o y a n e s
C o r o n a . = P a r a d a . = S a l a s (D. Juan).=
Aznarez.= Caballero.=Góngora.=Luján.= Ramirez
y Castillejo.=Montero (D. Juan José).=
Güereña.=Lopez (D.Simón).=Villagomez.=
Lloret.=Chacon.=Ruiz Tausté.=Terrero.=Calderó
n.=Rech.=Gutierrez de la Huerta.= Sombiela.=
García Santos.=Vadillos.=Antillon.= Calatrava.=
Golfin.= Martinez (D.Manuel).= Torres y Guerra.=
Marqués de Villa Alegre.= Conde
d e Buenavista.=Aparicio Santin.=Papiol.=Obispo Prior
de Leon.= Lopez de Salcera.= García Coronel.= Ruiz
(D.Lorenzo).=Ortiz (D. Tiburcio).=Feliu.=Esteller.=
Hermida.=Morales
Segoviano.=Romero.=
Rivas.= Fernandez I b á ñ e z . =
A l a j a . = O c h a r á n . =S a n c h e z
(D.Victoriano).=Trigueros.= S i l v e s . =
Obispo de S i g ü e n z a . = B r a v o . = F r e i r e . =
Oliveiros.= Couto.=Moragues.=
O b r e g ó n . = Va l l e . = Q u i r o g a y U r í a . =
O r t i z ( D . J o s é ) . = Mendiola.= Alcalá
Galiano.= O b i s p o d e I b i z a . = Maniau.=
Morales de los Rios.= Vega Infanzon.= Key y
Muñoz.= Rovira.= Rocafull.= M a r t i n e z . =
(D. José).= Montero (D. Ramon).=
197
Aróstegui.= Lera y Cano.= Robles.= Morales
Gallego.= Rodríguez d e l a B á r c e n a . =
Giraldo.= Navarro.= Becerra.= Conde de
T o r e n o . = G a l l e g o . = P a l a c i o s . = Serrano
Valdenebro.= Gonzales Lopez.=
Ibáñez de O c e r i n . = H e r r e r a . = M o r e n o
M o n t e n e g r o . = O l m e d o (D.Joaquin).=
Reyes de la Serena.= Serrano de
R e v e n g a . = Z u a z o . = S a n
M a r t i n . = G a y o l á . = Zumalacárregui.=
Morrós.= Serra.= Dueñas y Castro.= Calvet y
Rubalcaba.=Salazar.=Calello.=Gordillo.=
Serres.= Martinez de Villela.
= Ger. =O`Gavan. = M a r t i n e z Fortun
(D.Isidoro). =Martinez Fortun
(D. Nicolás).= Llaneras.=Gomez
Ibarnavarro.= Porcel.=Nieto y Fernandez.=
Morejon.= Lisperguer.= Pascual.= Valcárcel
Dato.= V a z q u e z d e P a r g a y
V a h a m o n d e . = CASTILLO.= Lopez de la
Plata.= N a v a r r e t e . = E s c u d e r o . = S a l a s
(D. José).= L a s a u c a . = M o r e n o
y
G a r i n o . = Ruiz
de
Padron.=
Lopez Pelegrin.=Rus.=Jáuregui.=R i v e r o
. = D o u.=
Clemente.=
Laguna.
= V i l l a f a ñ e . = B e n a v i d e s . = Martinez
(D . J o a q u i n ) . = R i e s c o ( D . F r a n c i s c o ) . =
Valcarce y Saavedra.= Paez de la Cadena.=
Argüelles.= Serrano y Soto.= Rodrigo =
Rodríguez.= Vahamonde.= Vallejo.= Gutierrez de
Terán.= Caneja.= Sufriategui.= Lallave.=
Aguirre.= Sabariego.= Vega S e n m a n a t . =
A l o n s o L o p e z . = Cerero.= Nogués y
Acevedo.=Bermudez de Castro y
Sangro.=Mejía y Lequerica.=Marin.=
198
Inguazo.= Marqués de Villafranca y los
Velez.=Jimenez Guazo.=Zorraquin
(D.Policarpo).=Nuñez de Haro.= C a p m a n y . =
Castillejo.= Ramos de Arispe.=
Melgarejo.= Lopez del Pan.= Rodríguez de
Olmedo.= Roa y Fabia.= Aytés.= Sanchez
( D . C e l e s t i n o ) . = Ostalaza.= Velasco.=
Rivera.=Vazquez de Aldana.= Sanchez de
Ocaña.= Mosquera y Cabrera.= Andueza.= Cea.=
Obispo de Plasencia.= Sierra.= Mosquera y
Lira.= Inca.= Impanqui.= Ciscar.=
M a r t i n e z ( D . Bernardo).= Garoz y
Peñalver.= Duazo.= García Leaniz.= Subrié,
Diputado Secretario.= Riesco Puente, Diputado
Secretario.= Ruiz Lorenzo.=, Diputado
Secretario.= Garate, Diputado secretario.
Enterado el Sr. Presidente por repetido
anuncio de uno de los Sres. Secretarios que ya
ningun Diputado faltaba por firmar, levantó la
sesion entre nuevos aplausos y bendiciones (Folio
6223,6226. Nº 973).
199
EPILOGO
Debido a la peste “fiebre amarilla” que se desató en Cádiz, el 14 de setiembre de 1813 se clausuraron las Cortes permanentes y extraordinarias y
se convoca a Cortes ordinarias; mismas que se trasladan de nuevo a la Isla de León, ahí sesionan del
1ro. de octubre al 29 de noviembre de 1813, cuando se suspenden para preparar el traslado a
Madrid, el cual se da el 19 de diciembre, ahí sesionan desde enero hasta mayo de 1814, cuando es
restituido el Rey Fernando VII, quien de inmediato disuelve y desconoce los acuerdos tomados por
las Cortes extraordinarias y ordinarias reunidas en
Cádiz como las ordinarias reunidas en Madrid.
Debido a estas circunstancias, el señor
Florencio del Castillo se presenta ante el
Ministerio de Indias, para solicitar que se respeten
los acuerdos tomados en favor de su Provincia,
Costa Rica. Posteriormente, el Rey Fernando VII,
lo nombra en una canonjía en la Diócesis de
Oaxaca, México hacia donde parte a mediados de
1814. En Oaxaca, vive hasta 1834 durante este periodo sigue en sus labores sacerdotales,
políticas y, muy especialmente, como educador. Durante los años posteriores a la independencia mexicana desempeñó una labor encomiable en
la lucha por consolidar aquellos logros políticos de
las excolonias españolas en toda América. En 1971
sus restos son repatriados hacia su pueblo natal y
depositados en un Mausoleo construido en su
honor en el Parque Florencio del Castillo, de
Paraíso, Cartago, Costa Rica. En donde el
Municipio rinde homenaje perpetuo a su Memoria.
200
BIBLIOGRAFIA
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Iglesia y las reformas liberales.
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Sesión Ord. Nº 247. Folios, 7392. 7393, 7394,
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de 1972.
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Tomo 17. Lunes 3 de Abril. 1972.
Sesión Ord. Nº 133. Folio 614.,615. Cap V. inc.IV.
Tomo 17. Mayo 1972.
Sesión Ord. Nº 161. Folio 2770. cap tercero.
Art.5. Tomo 19. 13 de Setiembre de 1983.
Sesión Ord. Nº 276. Folios 3345, 3346, 3347,
3348, 3349. cap I. Art.1.t.19 23 de Octubre
de 1984.
205
Sesión Extraordinaria Nº 104. Folio 391,392.
art 1.ero.T. 16. Domingo 24 de
Octubre de 1971.
Cartas:
Carta de Dra. María Luisa Acevedo Conde.
Primera Concejal del Municipio de Oaxaca,
Juárez a Elías Chavés, Alcalde
Municipalidad de Paraíso
Oaxaca, 28 de Mayo de 2004.
Carta del Ayuntamiento de Cartago al
Diputado a Cortes por Costa Rica.
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Muy Noble Ayuntamiento de la Ciudad de
Cartago. Tegucigalpa. 2 de Marzo de 1811.
*Carta de Florencio del Castillo al Muy Ilustre y
Muy Noble Ayuntamiento de la Ciudad
Cartago. La Habana. 6 de Marzo de 1811.
206
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Municipalidad de Paraíso, a Mario
Calderón Delgado, Director Archivo
Nacional de Costa Rica. Paraíso.
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24 de diciembre 2006 - 24 de diciembre
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de Costa Rica.” Decreto Nº 10.
San José.C.R: 5 de octubre de 1949.
Asamblea Legislativa de la República de
Costa Rica. Confiere Título de “Benemérito
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209
ANEXOS
*
Anexo.1. Abolición de la Inquisición: establecimiento de los tribunales protectores de la Fe.
Las Córtes generales y extraordinarias, queriendo que lo prevenido en el artículo 12 de la
Constitución tenga el mas cumplido efecto, y se
asegure en lo sucesivo la fiel observancia de tan
sábia disposición, declaran y decretan:
CAPITULO I.
ART.I. La Religión Católica, Apostólica,
Romana será protegida por leyes conformes á la
Constitución.
II. El tribunal de la Inquisición es incompatible con la Constitución.
III. En su conseqüencia se restablece en su
primitivo vigor la ley II, título XXVI, Partida
VII, en quanto dexa expeditas las facultades de
los Obispos y sus Vicarios para conocer en las
causas de Fe, con arreglo á los sagrados Cánones
y Derecho comun, y las de los jueces seculares
para declarar é imponer á los hereges las penas
que señalan las leyes, ó que en adelante señalaren. Los jueces eclesiásticos y seculares procederán en sus respectivos casos con forme á la
Constitución y á las leyes.
210
IV. Todo español tiene accion para acusar
del delito de heregía ante el tribunal eclesiástico; en defecto de acusador, y aun quando lo haya,
el fiscal eclesiástico hará de acusador.
V. Instruido el sumario, si resultare de él
causa suficiente para reconvenir al acusado, el
juez eclesiástico le hará comparecer, y le amonestará en los términos que previene la citada ley de
Partida.
VI. Si la acusacion fuere sobre delito que
deba ser castigado por la ley con pena corporal, y
el acusado fue lego, el juez eclesiástico pasará
testimonio del sumario al juez respectivo para su
arresto, y este le tendrá á disposición del juez
eclesiástico para las demas diligencias hasta la
conclusión de la cuasa. Los militares no gozarán de fuero en esta clase de delitos, por lo qual,
fenecida la causa, se pasará el reo al juez civil
para la declaración é imposición de la pena. Si el
acusado fuere eclesiástico secular ó regular, procederá por sí al arresto el juez eclesiástico.
VII. Las apelaciones seguirán los mismos
trámites, y se harán ante los jueces que correspondan, lo mismo que en todas las demas causas
criminales eclesiásticas.
VIII. Habrá lugar á los recursos de fuerza, del
mismo modo que en todos los demas juicios eclesiásticos.
IX. Fenecido el juicio eclesiástico, se pasará
testimonio de la causa al juez secular, quedando
211
desde entonces el reo á disposición, para que proceda á imponerle la pena á que haya lugar por las
leyes.
CAPITULO II.
ART.I. El Rey tomará todas las medidas convenienetes para que no se introduzcan en el
reyno por las aduanas marítimas y fronterizas;
libros ni escritos prohibidos, ó que sean contrarios á la Religión; sujetándose los que circulen á
las disposiciones siguientes, y á las de la ley de
libertad de Imprenta.
II. El R. Obispo ó su Vicario, prévia la censura correspondiente de que habla la ley de la libertad de Imprenta, dará ó negará la licencia de
imprimir los escritos de Religión, y prohibirá
los que sean contrarios á ella, oyendo antes á los
interesados, y nombrando un defensor quando no
haya parte que los sostenga. Los jueces seculares, baxo la mas estrecha responsabilidad, recogerán aquellos escritos que de este modo prohiba
el Ordinario, como tambien los que se hayan
impreso sin su licencia.
III. Los autores que se sientan agraviados de
los Ordinarios eclesiásticos, ó por la negacion
de la licencia de imprimir, ó por la prohibición de
los impresos, podrán apelar al juez eclesiástico
que corresponda en la forma ordinaria.
IV. Los jueces eclesiásticos remitirán á la
Secretaría respectiva de Gobernación la lista de
los escritos que hubieren prohibido, la que se
pasará al Consejo de Estado para que exponga su
212
dictámen, después de haber oido el parecer de
una junta de personas ilustradas, que designará
todos los años de entre las que residan en las
Córtes; pudiendo asimismo consultar á las demas
que juzgue convenir.
V. El Rey, después del dictámen del Consejo
de Estado, extenderá la lista de los escritos
denunciados que deban prohibirse, y con la aprobación de las Córtes la mandará publicar; y será
guardada en toda la Monarquía como ley, baxo las
penas que se establezcan.
Lo tendrá entendido la Regencia del reyno,
y dispondrá lo necesario á su cumplimiento,
haciéndolo imprimir, publicar y circular. - Dado
en Cádiz á 22 de febrero de 1813.-Miguel
Antonio de Zumalacarregui, Presidente. Florencio Castillo,Diputado Secretario.- Juan
María Herrera, Diputado Secretario.-A la
Regencia del reyno.-Reg. lib. 2 fol. 117 y sig.
Decreto CCXXIII.
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Primera edición 500 ejemplares
en papel bond y cartulina barnizable
este libro se terminó de imprimir en
junio de 2010
Impresora Sánchez, S.A.
Paraíso, Cartago, Costa Rica. 2010.
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