CAPITULO SEXTO EL CONTRATO DE LEASING.

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CAPITULO SEXTO
EL CONTRATO DE LEASING.
En esta parte especial del contrato de Leasing, el objetivo es señalar lo propio del contrato,
es decir que no hablaremos sino de lo que es el propio contrato, todas aquellas partes que lo
integran.
La importancia que tiene su identificación dentro del mismo a fin de poder tener la claridad
necesaria para evitar su confusión, así como también no alegar ignorancia del contenido
contractual al momento de su reclamo por la vía judicial o extrajudicial.
1- Contenido.
Como se ha manifestado en la parte general el contrato de leasing se ha enmarcado dentro
de los contratos de empresa por tal razón es importante tomar en cuenta la libertad
contractual que la Constitución de la República señala en el Art. 23. En uso de esa Libertad
los contratantes pueden hacer su propio contrato, por su parte y como consecuencia de esa
Libertad contractual el Código Civil en el Art. 1416 determina el carácter de ley del
contrato para los contratantes.
La forma y documentación de esa declaración de voluntad es necesaria y en tal sentido se
entiende por forma el aspecto exterior que asume toda declaración expresa de voluntad de
manera que ante la inexistencia de una forma determinada, la declaración de voluntad no
podría emitirse. En cumplimiento de este propósito es que existen un cúmulo de formas
ciertas, precisas y en muchas veces inmutables que procuran evitar duda alguna acerca de la
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voluntad expresada y de las consecuencias del acto que se ha realizado. Nuestro derecho no
exige ninguna formalidad especial para el perfeccionamiento del contrato de Leasing. La
Libertad formal rige plenamente en este tipo de contratos; sin embargo, teniendo en cuenta
la naturaleza compleja de este contrato es casi imposible su formalización sin que sea
plasmado por escrito. Este formalismo del que estamos hablando responde a la necesidad de
probar todos sus efectos y los alcances de los acuerdos de voluntades Generalmente los
contratos de tracto sucesivo y los traslaticios de dominio como el leasing, que comprende
ambas características, el acuerdo de voluntades se instrumentaliza por escrito a fin de dotar
de certeza, precisión y seguridad a las obligaciones asumidas.
Esta imposición responde a una finalidad probatoria del vínculo contractual, por lo que su
omisión no invalidaría el acto, sino que simplemente hace más difícil la prueba del mismo.
En aras de esa finalidad probatoria mencionaré a continuación las partes esenciales que a mi
entender debe contener el contrato de leasing;
a) La Fecha.
Es un aspecto sumamente importante ya que determina el nacimiento de la relación jurídica
y que una vez suscrito el instrumento tiene validez entre ambas partes desde la fecha
consignada en el mismo.
b) La identificación de las partes
No basta únicamente con determinar o establecer el nacimiento de la relación jurídica, es
necesario que se identifique fehacientemente a las partes que se van a obligar en esa
relación jurídica, por tanto, la identificación de las partes debe comprender su nombre o
razón social, sus datos generales, su domicilio, su nacionalidad y demás datos necesarios a
fin de individualizar a cada uno de los participantes de ese contrato de manera fehaciente e
inequívoca a fin de poder determinar responsabilidades en caso de incumplimiento.
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c) La identificación del Bien
Esta parte es de suma importancia ya que es el objeto de la relación jurídica, aquí, tiene que
mencionarse todas las características del bien dado en leasing, modelo, marca, color,
tamaño y todos aquellos rasgos característicos propios del bien. La razón de esto es para
que el tomador se cerciore si lo que esta adquiriendo en Leasing, es el mismo artículo que
fue seleccionado por él.
d) El Precio.
El pago del precio constituye la principal obligación que asume el tomador en el contrato de
Leasing. Su fijación se hace tomando en cuenta las dos etapas que integran el contrato las
cuales son la administrativa y la dispositiva. Necesariamente debe existir una relación entre
el precio por el uso del bien y el precio de compra del mismo al final del contrato, dado que
este ultimo precio es determinado en función de las cuotas que se pagan por el uso. Ambos
precios conforman la totalidad de la financiación por tal razón las cuotas no deben de ser
tan elevadas, ni el valor residual tan mínimo ya que se manipularía la voluntad del tomador
a fin de que consienta con la compra del bien desde el principio del contrato.
Entonces tenemos que el precio comprende: las cuotas periódicas de amortización y el valor
residual de amortización.
i)
Las cuotas periódicas de amortización.
Es el pago mensual de una cuota por el uso del bien facilitado por el dador el cual
constituye el pago por ese uso y algo más; ese algo más es lo que precisamente distingue la
cuota de Leasing del simple alquiler constitutivo de la locación. El pago de la cuota de
Leasing abarca los siguientes elementos:
1- La amortización del capital prestado por el dador.
2- El interés correspondiente por la financiación acordada.
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3- El precio por el uso del bien propiamente dicho.
4- Los riesgos inherentes al estado de conservación del bien a su restitución y
su posterior colocación en el mercado.
Para obtener esta cuota mensual de Leasing, hay que tener bien definido con anterioridad
cual es la cantidad o porcentaje de valor residual que se reserva para la opción de compra y
el cual será abonado una vez expire el contrato, dando lugar a la amortización total de la
operación. Entonces una vez se ha determinado la proporción correspondiente al valor de
origen que se financia, se resta el valor residual. Sobre este resultado se le aplica la tasa de
interés convenida; luego la sumatoria del capital más la tasa de interes se divide por el
número de meses que durará el financiamiento y esta nos dará como resultado el importe de
cada cuota mensual de amortización. El precio del Leasing y la duración del contrato no
depende de los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados, sino exclusivamente
del precio del dinero y de las condiciones de contratación que predominen en el sistema
financiero. Procede también resaltar que los intereses devengables también pueden ser
pactados a tasa fija o a tasa flotante según sea el plazo de la financiación y según sean los
usos y las practicas del mercado.
ii)
El Valor Residual de Amortización.
Se le llama así al precio de adquisición del bien consignado en el contrato para cuando el
tomador ejerza la opción de compra reconocida a su favor. Siendo el leasing una operación
financiera, el valor residual debe determinarse en función de la financiación otorgada y no
en función de la vida útil del bien, ni por el valor de mercado del bien al momento del
ejercicio de la opción de compra. Una vez optada la compra del bien el pago del precio a la
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fecha de vencimiento estipulada puede efectuarse al contado o por cuotas. Es habitual que
las cuotas de pago sean mensual y no mayor de tres.
e) Los daños.
En el contrato de Leasing se acostumbra establecer que el tomador es responsable por los
daños ocasionados con o por el bien. Al no existir una Legislación propia en materia de
leasing para determinar la responsabilidad por los daños se esta a lo estipulado en los
Art.2065 al 2085 del Código civil. La responsabilidad objetiva que se aplica en el contrato
de Leasing, consiste en presumir la responsabilidad del dueño o propietario de la coso con o
por la que se produjo el daño. Tal principio de la responsabilidad objetiva no es absoluto ya
que admite prueba en contrario, pues la regla general de la responsabilidad civil, es una
responsabilidad por culpa demostrada. Es importante hacer mención que cuando se esta
diciendo dueño de la cosa, debe entenderse que el tomador se reputa dueño, cuando se ésta
en la fase administrativa del contrato, ya que él la usa y la posee y está a su cargo y cuido.
f) El Seguro.
Resulta de imperiosa necesidad como consecuencia de asumir, por parte del tomador todos
los riesgos inherentes al uso y utilización del bien contratado y a la conservación y
mantenimiento del mismo a fin de responder por todo daño o deterioro provocado por o con
el bien. El seguro puede ser contratado ya sea por el tomador o por el dador, generalmente
éste seguro lo contrata el dador. En el seguro contratado debe expresarse claramente su
cobertura, el importe de la prima y la forma de pago del mismo.
g) Garantías por saneamiento.
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El saneamiento como garantía sirve para dar seguridad jurídica al tomador de leasing. Es
importante analizar el tipo de garantía que se pretende y así tenemos las siguientes:
-
La Evicción.
-
Los Vicios Redhibitorios
-
Las garantías de fabrica.
LA EVICCIÓN.
Es la privación, pérdida o turbación de derecho, sea total, sea parcial que puede sufrir todo
adquiriente a título oneroso de un determinado derecho sobre una cosa, en la propiedad,
uso, goce o posesión de la misma. Art. 1640 del Código Civil. 7 En el contrato de leasing
esta garantía de evicción entra en juego a partir del momento en que el dador adquiere el
bien. Directamente a él, le beneficia esta garantía e indirectamente este beneficio se
extiende al tomador. La Obligación de garantía por evicción requiere tres presupuestos
básicos:
•
Que exista una turbación de derecho.
•
Que la turbación sea por causa anterior o contemporánea a la
venta.
•
Que la turbación sea actual.
Esta garantía de evicción rige cuando el comprador sufre una privación total o parcial de
derecho de dominio sobre el bien que adquirió. ¿ De quien puede provenir la evicción?
¿Únicamente del vendedor?, de ninguna manera también puede provenir del proveedor o
fabricante.
El proveedor o fabricante debe responder ante el dador si es perturbado en su derecho de
propiedad por cualquier tercero, en el caso del dador o vendedor surge cuando ejerce la
7
Codigo Civil de la República de El Salvador, editorial LIS, Art. 1640.
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opción de compra, perfeccionándose una nueva transferencia de dominio del bien
contratado a su favor. En este sentido el dador deja de ser destinatario de la garantía para
pasar a responder por ella.
LOS VICIOS REDHIBITORIOS.
Se entiende por estos todos aquellos vicios ocultos o defecto que impiden o menoscaban el
uso y goce del bien contratado. Este tipo de vicios puede provenir de tres maneras:
•
En relación al proveedor o fabricante. En este caso queda para el
tomador, la acción contra el proveedor o fabricante por los daños
y perjuicios derivados del vicio y el cumplimiento del contrato
que necesariamente debe llevar a cabo. En materia de Leasing
respecto a los vicios ocultos existentes en el bien al momento de
su adquisición, el proveedor debe responder por ellos; por lo tanto,
el tomador sustituye al dador y puede exigir el cumplimiento de
tal garantía. Producto del vicio redhibitorio se derivan los
siguientes derechos: La rescisión del contrato ó la rebaja del
precio. Art. 1662 Código Civil.
•
En relación al dador. Por el contrario, el dador no puede responder
por vicios ocultos, ya que el bien en ningún momento es utilizado
por él. Podría responder si se tratara de un Leasing sobre un bien
usado y restituido posteriormente, el cual bien pudo haber sido
reparado por él y no lo hizo.
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GARANTIAS DE FABRICACIÓN.
Paralelamente a las garantías legales de evicción y vicios redhibitorios, también es preciso
analizar la garantía voluntaria de fabricación que los proveedores o fabricantes ofrecen y
comprometen para una mejor comercialización de sus productos. Estas garantías de
fabricación se diferencia de las garantías por vicios redhibitorios en atención a que
trascienden el bien intrínsicamente considerado y se extiende a su funcionalidad con
relación al interés particular del adquirente .
h) Gravámenes.
Durante la vigencia administrativa del contrato, la propiedad del bien contratado pertenece
a la entidad financiera. Tal pertenencia le posibilita al dador constituir sobre el bien
cualquier tipo de gravamen. Es compromiso del dador al momento de consolidarse la
compra del bien, por parte del tomador, que se encuentre libre de todo gravamen a finde
que no dificulte o entorpezca la transferencia del dominio. El dador debe inhibirse
contractualmente de contraer gravámenes y comprometerse a levantar de inmediato toda
medida cautelar o precautoria trabada sobre el bien, a fin de garantizar que a la fecha del
ejercicio de la opción de compra, la propiedad del bien estará libre de toda carga o
restricción de derecho.
i) Cesión de derechos.
Esta parte del contrato es de suma importancia, ya que prohíbe la transferencia de
obligaciones. Por regla general los derecho provenientes del contrato de Leasing son
intransferibles. Por excepción, la relación jurídica contractual puede ser transferida,
mediante el consentimiento del dador y la aceptación del nuevo tomador, o en los casos de
sustitución patronal en una empresa.
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j) indisponibilidad del uso del bien.
La aceptación de este compromiso es una consecuencia directa de la naturaleza propia del
leasing. El tomador recibe una unidad nueva a estrenar y la usa como si fuera el propietario.
Ante tal calidad asume los mismos riegos inherentes del uso que tuviera el mismo
propietario. Por tal razón es habitual consignar en el contrato de leasing que no será motivo
de suspensión del pago del arriendo, el hecho de que la unidad no funcione o no pueda ser
utilizada por desperfectos de cualquier naturaleza u origen, es decir, que el tomador debe
continuar pagando las cuotas pactadas aunque no pueda utilizar el bien, siempre y cuando
esa indisponibilidad permanente o transitoria, derive de algún hecho de terceros.
k) Uso Indebido del bien.
Constituye una garantía para el dador, ya que limita el uso del bien que pueda darle el
tomador. Estas limitaciones o restricciones del uso del bien va en resguardo de la integridad
del mismo. Como consecuencia de estas restricciones impuestas por el dador, éste puede
reservarse en el contrato, la facultad de inspeccionar y verificar el uso que se le da al bien
contratado, así como el estado en que se encuentra. Por su parte el incumplimiento de las
condiciones del debido uso pactadas en el contrato, puede dar lugar a que se exija su
inmediato cumplimiento o que se rescinda el vínculo contractual. La importancia de este
apartado en el contrato de leasing es de doble carácter, ya que por un lado se busca evitar
que por el mal uso se dañe el equipo y luego se reclame algún tipo de garantía de
saneamiento; y por otro lado, se busca mantener en buen estado el bien por si se da el caso
que el tomador no haga uso de la opción de compra que le confiere el contrato, se pueda
vender en perfecto estado el bien a terceras personas.
I) Enajenación del bien.
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La condición de no enajenación del bien dado en Leasing, es parte integrante del contrato y
debe de establecerse de manera clara, precisa e inequívoca a fin de que no se pueda alegar
ignorancia, cuando se reclame la rescisión del contrato por incumplimiento de esta causal.
Esta enajenación puede estar a cargo tanto del dador como del tomador.
i)
Por parte del dador.
Por la calidad de propietario que este tiene, no le impide o imposibilita enajenar el bien a un
tercero distinto del tomador, pero sí le representa un impedimento contractual, ya que en el
se encuentra un compromiso de venta sumido y reconocido de modo irrevocable a favor del
tomador.
El primer impedimento proviene de la mala fe del dador respecto al cumplimiento de sus
obligaciones contractuales; aun y cuando se logre superar esto, aparece el segundo
impedimento en el que se manifiesta la dificultad de encontrar un tercero que acepte
comprar sin tradición, a fin de que éste espere hasta el vencimiento del contrato, que el
tomador renuncie a la opción de compra. Si este la renuncia se perfeccionase la compra,
pero ¿Qué sucedería si hace uso de se derecho?¿Cómo queda esa situación? ¿Aquien se le
da la tradición del dominio? Tales circunstancias constituyen trabas insalvables en todo
intento de enajenación por parte del dador.
ii)
Por parte del Tomador
De acuerdo a la doctrina, la venta de cosa ajena no puede efectuarse válidamente, aun
cuando el Art. 1622 del Código Civil, diga que una vez ratificada la venta por el legítimo
dueño, esta se reputa perfecta. La presunción de propiedad que emana de la posesión de un
bien, según lo establece el Art. 745 del Código Civil vigente facilita que el tomador se vea
tentado a vender el bien en cuestión.
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En síntesis, el dador debe de vigilar atentamente la buena ejecución de las obligaciones
asumidas por el tomador, y a su vez, este debe de cumplirlas de buena fe.
l) Impuestos, Tasas y tributos.
Generalmente se estipula que serán por cuenta y cargo del tomador todos los impuestos,
tasas y tributos y demás derechos de registro que recaigan sobre la propiedad, tenencia y
uso del bien contratado.
m) Incumplimiento contractual.
Esta situación es la negación de la intención original en la celebración del contrato, el cual
tiene por intención cumplir con las prestaciones asumidas, que constituyen la causa o
finalidad perseguida. El ordenamiento legal establece distintos mecanismos de tutela que
deriven en la ejecución forzosa de la obligación una vez dado el supuesto de
incumplimiento. La parte afectada tiene dos salidas:
•
Exigir el cumplimiento del contrato en los mismos términos y
condiciones pactadas.
•
La resolución del contrato, por causa imputable a la contraparte,
facultad derivada del pacto comisorio o condición resolutoria
plasmada dentro del contrato.
Así resulta que puede definirse la condición resolutoria, como la cláusula por la que se
estipula que cualquiera de las partes contratantes, o una de ellas, puede optar por la
resolución del contrato si el otro contratante no cumple la obligación u obligaciones que
contrajo. Esta condición resolutoria, puede ser; tácita o legal, expresa o convencional. Es
tácito aquel que se encuentra reconocido en una norma legal, sin que sea necesario que se
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encuentre expresamente contemplado en el contrato de leasing para que surta efectos. Es
expreso, el que constituye la cláusula contractual por la que los contratantes convienen que
cualquiera de ambos pueden optar por la resolución del contrato, si el otro no cumple en la
forma estipulada, las obligaciones que están a su cargo. Para que sea procedente la
condición resolutoria ya sea expresa o tácita, es necesario que concurran las siguientes
situaciones:
•
Un contrato Válido. Es evidente, que el contrato que se pretenda
resolver tiene que tener validez de conformidad a los principios de
los contratos contenidos en el Código Civil en los Art. 1308 al
1315.
•
El incumplimiento de una de las partes. Este incumplimiento que
se traduce en el desequilibrio obligacional, constituye la base
donde se sustenta el ejercicio de la acción resolutoria. En cuanto a
la magnitud del incumplimiento, este debe referirse a una
obligación
fundamental
del
negocio
cuya
importancia
comprometa su equilibrio económico y jurídico.
•
La mora de la parte que incumple. El mero retraso no constituye
mora; la simple demora es un concepto temporal, en cambio la
mora configura un concepto jurídico en razón de que es el retrazo
que la ley señala. La mora esta íntimamente vinculada con el
incumplimiento contractual, ya que el plazo, sea del contrato o de
la fecha de pago del arriendo, constituyen un ingrediente principal
de la obligación.
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•
Culpabilidad Comprobada. Este constituye un presupuesto
inexcusable sin el cual es imposible demandar la resolución
contractual. Es importante comprobar que ese incumplimiento e
por culpa del deudor, ya que existen incumplimientos ajenos a él,
como el caso fortuito o la fuerza mayor. En este sentido, el
deudor, puede limitar el ejercicio de la acción resolutoria,
probando su falta de culpa. El marco legal o base jurídica de la
acción resolutoria se encuentra en el Art. 1360 del Código Civil.
n) Renuncias Domiciliares.
Constituye la parte última del contrato de Leasing. El propósito de ella estriba en la
comodidad que busca tener el dador al momento de exigir el cumplimiento por la vía
judicial; y consiste en la renuncia que hace el tomador a su fuero o domicilio y se somete al
domicilio señalado por el dador para el ejercicio de la acción judicial en caso de
incumplimiento.
2- El contrato como prueba.
La prueba constituye una necesidad práctica y tiene por objeto únicamente hechos jurídicos
de los cuales se derivan derechos. La función primordial de la prueba consiste en
constatarla existencia de un determinado hecho jurídico.Una vez probada la existencia de
ese hecho, podrá derivar la prueba de los derechos subjetivos
y de las obligaciones
inherentes. La prueba es comprobación, demostración, corroboración de la verdad o
falsedad de las proposiciones formuladas por las partes en la confrontación de la versión de
cada parte con las medidas producidas para abonarlas. La producción de la prueba
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corresponde a quien de una afirmación propia, pretende hacer derivar consecuencias que le
sean favorables. Si el tomador invoca derechos sobre un bien que dice se le ha facilitado en
leasing debe probar su imputación. El contrato de leasing debe ser probado por las partes en
común si se trata de demostrar su existencia ante terceros, o bien por la parte que reclama el
incumplimiento de la otra. La prueba testimonial es improcedente para probar la existencia
del contrato de leasing que no estuviera instrumentado por escrito.
Finalmente, se considera que la prueba del contrato de Leasing no ofrece dificultades ya
que siempre se formaliza por escrito y además se suscriben distintos documentos
complementarios que son aptos para ser invocados como principio de prueba por escrito. La
existencia de un contrato de Leasing, se prueba, mediante el mismo contrato.
3- La interpretación del contrato.
Se entiende por interpretación la investigación tendiente a conocer el significado efectivo
del negocio concertado, el cual no siempre es claro y preciso. Como consecuencia de la
interpretación, es posible detectar la naturaleza jurídica real de la operación celebrada; y
por consiguiente derivar la aplicabilidad de las normas jurídicas correspondientes. Para
indagar el significado efectivo del contrato la Ley establece reglas de interpretación a las
cuales debe de ajustarse el que pretende interpretar ese contrato. En nuestro medio la
interpretación de los contratos, se establece mediante las reglas contenidas en el Código
Civil Art. 1431 al 1437. Al no existir una normativa propia para el caso de leasing, las
reglas de interpretación serán las mismas que las del Código Civil en los artículos antes
mencionados.
4- Desnaturalización del contrato.
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Se entiende por desnaturalización del contrato cuando la realidad económica que busca
determinada operación no se concilia con los términos de la declaración de voluntad
consignada en el contrato; y el cual es invocado como respaldo formal y jurídico. El
contrato de Leasing la finalidad que busca gira alrededor de la financiación, que se traduce
en el uso de determinado bien de capital, más la posibilidad de adquirirlo al vencimiento del
plazo, adquisición que es hipotética ya que el tomador puede hacerla efectiva o no. Esta
alternativa de comprar o restituir, constituye la particularidad que diferencia al leasing, debe
permanecer objetivamente factible durante toda la vigencia del contrato, así como también
el precio total del contrato debe ser único, abarcando las dos etapas de su mecánica
operativa. Si ello no ocurre el contrato se desnaturaliza ya que se diluyen los elementos
distintivos del Leasing. Al darse esto, cualquier acreedor de las partes puede impugnar el
contrato de Leasing denunciando su desnaturalización y consecuentemente la simulación
del negocio jurídico. Las modalidades más comunes que llevan a la desnaturalización del
contrato son:
•
La inexistencia de la Opción de compra, o el pacto hecho de
manera verbal o escrita pero por separado.
•
El valor residual ínfimo.
•
La celebración de un segundo contrato al vencimiento del primero
por un valor equivalente al valor residual.
•
La exigencia de una garantía adicional.
5- La prescripción de las acciones o derechos.
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Ante
la ausencia de normas especificas reguladoras de la operación de Leasing, la
prescripción de las acciones y obligaciones resultantes del contrato se rigen por los
dispuesto en el Código de Comercio en el Art.995 y a falta de este en el Código Civil Art.
2253 al 2259.
6- Resolución del Contrato.
Mediante el ejercicio de la acción resolutoria, el contratante que ha cumplido debidamente
sus obligaciones pone fin al contrato, ya sea de manera automática o a través de un
pronunciamiento judicial. La resolución del contrato ya sea por cualquiera de las vías antes
mencionadas, busca obtener las siguientes alternativas; exigir el cumplimiento del contrato
o resolver el contrato, es decir, darlo por terminado, producto del incumplimiento.
7- Efectos de la resolución del contrato.
La rescisión del contrato de Leasing produce diversos efectos, tanto entre las partes como
ante terceros. Los efectos de la resolución contractual van a variar conforme la etapa del
contrato en que se encuentre al momento de la resolución, así como también el tipo de bien
que sea afectado. La resolución del contrato producida antes de ejercer la opción de compra
por el tomador habilita al dador, ha exigir la restitución del bien además de la
indemnización por dalos y perjuicios que acarrea su incumplimiento.
Una vez ejercida la opción de compra por el tomador, el bien se activa al patrimonio de
este, por lo que el dador solo tiene contra él, un crédito exigible por el incumplimiento de
pago del valor residual, el cual fue el motivo de la ruptura contractual. Contablemente, el
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bien ya forma parte del haber del tomador, y ha salido del patrimonio del dador, por tal
razón es que el incumplimiento de pago del valor residual el dador solo puede reclamar el
pago no efectuado, más no la exigibilidad de entregar el bien.
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