apendice - Museo de Antropología

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APENDICE
CRANEO-OSTEOLOGIA
DE
A R Q U E O LO G I C O S
RESTOS
DE
HUMANOS
A LA M IT O
por
Alberto J. MARCELLlNO
Miembro de la Carrera del Investigador Científicoi (CONICET). Cátedra de Antropología, Facultad
de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Universidad Nacional de Córdoba.
Arqueología, Historia-y Antropología de los Sitios de Alamito
MATERIALES ESTUDIADOS
A) Cráneos:
N 1: calvarium
(procedencia:
Sitio B-O).
N 2: calvarium
(procedencia:
s/ref.).
N 3: calvarium
(procedencia:
N ·4: cranium
N 5: calota
(procedencia:
(procedencia:
N 6: calvaria
N. 7: careta
(procedencia:
(procedencia:
N 8: cranium
(procedencia:
s/ref.).
Sitio B-O, Recinto 4, Entierro 10
ó
12).
Sitio B-O, Montículo Mayor, Pozos de Sondeo 2 y 3).
s/ref.).
Sitio B-O, Recinto 3, Entierro 5).
Sitio B-O, Recinto 3, Entierro 6).
B) Huesos postcraneales:
Correspondientes al cráneo N 4: de todos los segmentos corporales con excepción del
esternón, las clavículas, el sacro, los coxales, y huesos de manos y pies.
Correspondlentes al cráneo N 7: ídem, con excepción de las clavículas, los omóplatos,
el sacro, los coxales y huesos de manos y pies.
Correspondientes
al cráneo N 8: ídem, con excepción de los huesos de manos y pies.
CRANEOSCOPIA
INDIVIDUO N
1: Masculino. Adulto maduro (45-50 años?). Deformación tabular erecta.
N. V. : Figura perimetral afectada por la deformación,
con fuerte plagiocefalia
a
prominencia
del lado derecho. Considerable
procidencia
de las protuberancias
supraorbitarias. Fenozigia. Se advierten las cicatrices de dos lesiones óseas, grandes
y de forma oval como si se hubieran producido por golpes aplicados mediante una piedra
o maza roma. Una se encuentra a nivel del ángulo ántero-inferior derecho del frontal y
otra, con hundimiento traumático, en la región media del parietal del mismo lado. N.L. :
Perfil neurocraneano cuyas curvaturas naturales han sido acentuadas por las presiones
deformantes. Fuertes protuberancias supraorbitarias, frontal elevado con mantenimiento
de una suave curvatura, región lámbdica aplanada que denuncia claramente la altura a
la que se ejerció la presión posterior, región iníaca «fugada» hacia atrás y abajo con
marcadas crestas de inserción muscular. Apófisis mastoideas de tamaño grande. El
perfil nasal presenta la raíz baja y hundida, siendo su dorso francamente convexo. En
la apófisis ascendente del malar se advierte la existencia de un proceso orbital de
considerable tamaño. Hay netos processus suprameatum en el orificio del conducto
auditivo externo en ambos lados. N.F. : Perfil de la bóveda que tiende a la forma
carenada. Cicatriz ósea en el lado derecho del frontal, dos centímetros por encima del
borde superior orbitario, en cuyo fondo existe un orificio comunicante con el interior de
la caja craneana resabio, seguramente, del proceso de reparación in vitam. Macizo
facial medianamente robusto. Orbitas cuadrangulares. Orificios vasculares accesorios
múltiples y de variado tamaño, tanto a nivel del frontal como de los maxilares superiores
y los pómulos. N.P. : El perfil de la bóveda se advierte de natural morfología «a dos
aguas» pese a los efectos enmascarantes
de la deformación.
Esta última ha
condicionado, junto con la elevación del bregma, el ensanchamiento de las bolsas
parietales y una correlativa conformación convergente de arriba abajo de las paredes
laterales. Al nivel inferior de las escamas temporales hacen procidencia externa fuertes
crestas supramastoideas. Las mastoides son largas y anchas. Las suturas lambdoideas
están semiborradas y se presentan huesecillos supernumerarios en la región astérica
329
Vídor A. Núñez Regueíro
derecha. La línea curva occipital superior presenta características de verdadera cresta.
Desde esta norma de observación se visualiza con claridad la depresión de origen
traumático sobre el parietal derecho. Foramen parietalia único, de unos 2 mm de
diámetro, en el hueso derecho. Las líneas temporales superiores se prolongan hacia
atrás hasta alcanzar las suturas lambdoideas en el 113 inferior de cada lado, en la
proximidad del asterion respectivo. Se manifiesta una franca asimetría, tanto de esas
líneas como del trazado de las suturas, por efecto de la fuerza deformante. NB.:
Contorno posterior con «bosse» hacia la derecha. Agujero occipital escuteliforme.
Cóndilos occipitales largos y acentuadamente incurvados en sentido ántero-posterior.
Cavidades glenoideas profundas, la izquierda presentando erosión y neoformación
lamelar que revelan la existencia de una prolongada disfunción en la articulación
témporo-mandibular. El arco alveolar presenta avanzada reabsorción por caída in vitam
de todas las piezas dentarias.
INDIVIDUO N 2: Femenino. Adulto joven (22 a 26 años aproximadamente).
No deformado.
NL.: Perfil de figura cuasi rectangular como consecuencia de las fuertes incurvaciones
del frontal y del parietal. Buen desarrollo del occipital con existencia de burlete de
inserción nucal. Apófisis mastoides de forma cónica y mediano tamaño. En los orificios
auditivos se insinúa la presencia de espina suprameatum. En el perfil nasal, la raíz es
superficial. La estructura malar-cigomática
es de débil conformación. N v.: Frontal
notoriamente afectado por presencia de metopismo completo que produce, en esta
norma, un contorno craneano de figura trapezoidal. Suturas bien marcadas y de
considerable complicación. Criptozigio. No se visualiza el perfil de la escama occipital.
N.F.: Bóveda de apariencia aplastada por efecto del diámetro transverso mayor que se
tiende en posición alta entre los parietales. Esta particularidad origina un perfil normático
de aspecto globuliforme.
Frontal amplio, bipartito por la sutura metópica. Orbitas
subromboideas. Hueso faciales pequeños y de aspecto delicado. NP: Contorno de
figura trapezoidal a base menor inferior. Paredes laterales convexas y muy convergentes
hacia la base. Suturas aun no soldadas y de poca complicación. NB.: Predominancia
del volumen de la región occipital. Foramen magnum ovoide y de gran tamaño. Sutura
esfenobasilar completamente soldada. Arco dentario con conservación de todas las
piezas hasta el momento del deceso habiéndose producido, con posterioridad a éste,
la pérdida de todas las del sector incisivo-canino. En los dientes supérstites la estructura
es buena y sin caries.
INDIVIDUO N 3: Femenino. Adulto joven (entre 18 y 25 años). No deformado.
NL.: Perfil de curvaturas suaves e inalteradas en su morfología normal. En la porción
esplacnocraneana se destaca el sector nasal por el nasion muy adelantado y los huesos
nasales largos y de borde superior recto. La proyección vertical de su extremo anterior
cae por delante del prostion aun cuando el calvarium se encuentre asentado sobre el
plano de la mesa. Arco cigomático delicado y frágil. Apófisis mastoides de tamaño
mediano. NF.: Bóveda alta insinuando conformación «a dos aguas». El macizo facial
es pequeño particularmente en su desarrollo transversal, con grácil estructura de los
pómulos y del sector maxilo-alveolar. Resaltan las dimensiones de las altas órbitas, la
distancia nasio-alveolar
y del sector órbito-mandibular.
N v.: Contorno ovoide.
Criptozigia. Fuerte saliencia de los huesos nasales en esta perspectiva. Suturas aun no
obturadas. NP: Perfil de la bóveda levemente carenado con paredes laterales algo
convexas. Apófisis mastoides muy pequeñas, Suturas de mediana complicación y no
soldadas. NB.: Neto predominio de la porción occipital. Agujero occipital escuteliforme.
Cóndilos occipitales largos y muy incurvados en sentido ántero-posterior. Cavidades
glenoideas amplias y medianamente profundas. Sutura esfenobasilar totalmente soldada,
observándose solamente la cicatriz. Paladar estrecho, largo y profundo. Al momento de
330
Arqueología, Historia y Antropología de los Sitios de Alamito
la muerte el sujeto conservaba todas l!éiilSl'liezasdentarias del arco superior, incluyendo
los dos terceros molares. Las que ahora pueden ser analizadas se encuentran libres de
caries y en integridad de las condiciones naturales.
INDIVIDUO N
erecta.
4: Masculino. Adulto maduro (45-50 años aprox.). Deformación tabular
NL.: En el perfil neurocraneano se advierten
las modificaciones producidas por el tipo
deformatorio erecto: frontal sobreelevado, acentuación de la curvatura de la bóveda,
marcado plano lámbdico y región iníaca descendida. Relieves nucales bien marcados.
Apófisis mastoides grandes y estiloides muy largas (20 mm aproximadamente). Sector
malar-cigomático de fuerte contextura y superficie anfractuosa. La región glabelar es
prociderite y, por debajo, el nasion poco profundo. Los huesos nasales son de mediano
tamaño y de dorso cóncavo en las proximidades de su raíz estando, en su extremidad
libre, deformados por una antigua fractura de indudable origen traumático. En cuanto a
las piezas dentarias, la pérdida in vitam de su totalidad en el arco superior ha provocado
la completa reabsorción del proceso alveolar. NF: Perfil neurocraneano globuloso como
consecuencia del ensanchamiento biparietal bajo la presión deformatoria. Ligero resalte
de la línea curva temporal superior. Esplacnocráneo de acentuados relieves y sólida
conformación resaltando la acentuada depresión de las pared anterior de la pirámide
maxilar. Huesos nasales deformados en su extremidad distal por efecto de una fractura
de poca extensión. Límites inferiores de la abertura nasal en gouttiere. N V: Forma
trapezoidal inducida por la deformación intencional con marcada saliencia del
hemicráneo posterior derecho. Región glabelar procidente. Criptozigia. Sutura coronal
semiborrada en sus porciones laterales. No se visualiza el agujero parietal en ninguno
de los lados. Las líneas curvas temporales superiores se encuentran bien marcadas en
posición alta y extendidas hasta más atrás de lo correspondiente en cráneos sin
deformación. La mandíbula inferior se encuentra es alta en su porción sinfisiana, fuerte
y con acentuados relieves de inserción. NP: Características que delatan la acción del
tipo deformatorio, a saber, ensanchamiento máximo a nivel del tercio superior de la
altura neurocraneana, ascenso y remarcación de las líneas temporales superiores,
acentuación «en burlete» de las crestas mastoideas, y aplanamiento de la región
lámbdica con suturas lambdoideas semiborradas en el tercio interno. Es notoria la
asimetría de los accidentes anatómicos debido al desplazamiento que bajo la presión
deformatoria han experimentado hacia el lado derecho. NB.: Se observa la reducción
en sentido ántero-posterior de la región occipital y su saliencia hacia la derecha, ambas
cosas por efectos de la deformación intencional. El agujero occipital es pequeño yalgo
deformado siguiendo la orientación del conjunto. Los cóndilos occipitales son
proporcionalmente pequeños, poco incurvados y con la carilla articular acentuadamente
lateralizada. Las apófisis estiloides son grandes y fuertes, la del lado derecho muy
doblada hacia adelante. De ese mismo lado el seno óseo para el golfo de la yugular es
considerablemente más amplio que el contralateral. La sutura esfenobasilar se muestra
totalmente obturada y sin rastros cicatriciales. Las cavidades glenoideas son muy amplias
y profundas, seguramente como consecuencia adaptativa de una masticación
forzada mente diductiva (por pérdida de las piezas dentarias superiores), ejercida durante
largo tiempo en la vida de este individuo. La reabsorción del proceso alveolar superior
por las causas antes descriptas, deja al paladar como una superficie ligeramente cóncava
y de escasa profundidad. Las apófisis pterigoideas son amplias y munidas de fuertes
ganchos.
INDIVIDUO N 5: Caleta. Masculino. Adulto. Deformación artificial tipo tabular erecta.
Exceptuando las alteraciones provocadas por la deformación, a saber: aplanamiento
de la zona lámbdica y aumento de la incurvación del occipital en el perfil sagital,
331
Vídor A. Núñez Regueiro
ensanchamiento biparietal alto en el transversal, y asimetría del. contorno con aumento
de la bolsa parietal derecha en el horizontal, no hay otros datos dignos de consignación.
INDIVIDUO N 6: Oalvaria. Masculino. Adulto joven (30 -35 años aprox.). Deformación
artificial tabular oblicua (?).
NL.: Bóveda acentuadarnente curvilínea - a expensas predominantemente
de los
parietales - hasta la región iníaca que se encuentra bien marcada y en posición elevada.
Esta característica, 'a la que se agregan por un lado el frontal alto a la vez que
suavemente aplanado en su curvatura, y por otro la región infrainíaca extendida y de
superficie cóncava, sugieren la acción de una deformación artificial del tipo por vendaje
o, quizá más apropiadamente,
por vendaje con almohadilla nucal muy bajamente
colocada. Las suturas son bien visibles y con soldadura poco avanzada. Apófisis
rnastoides grandes y de forma más bien cónica. Fuerte apófisis cigomática del temporal.
La región glabelar tiene moderada procidencia. El esplacnocráneo falta en totalidad.
NF.: Bóveda de perfil «a dos aguas» y paredes laterales rectas, ligeramente
convergentes hacla abajo. N v.: Contorno bursoide, con bolsas parietales que si pudieran
corresponder a una morfología mesocránea no deformada, también podrían serio a otra
naturalmente dolico O' rnesocránea modificada por presiones intencionales de poca
intensidad y del tipo antes señalado. Suturas coronal y sagital poco complicadas. En
esta norma se alcanza.a visualizar una porción de la región suprainíaca del occipital,
así como los dos aqujeros parietales. NP: También en esta perspectiva se descubre el
perfil «a dos aguas'» de la bóveda aunque con ligera asimetría por un abultamiento de
la bolsa parietal 'derecha ligeramente mayor (efecto de la compresión deformante
intencional.. ?). Concomitantemente, y apoyando la interpretación planteada en último
término, en las suturas se descubre una mayor complicación del dentellonado normal y
la presencia de huesecillos wormianos a nivel de la región del lambda con extensión
sobre el trazado occípito-parietal derecho. Las líneas nucales conforman un notorio
burlete de extensión transversal. Apófisis mastoides gruesas y cortas. Se visual izan los
cóndilos oc.cipitaf.es. N:B.: Fuerte desarrollo de la región occipital en cuyo perfil no se
advierte asimetría. Cóndilos largos y de acentuada doble incurvación. Falta toda la
porción esplacnocraneana.
INDIVIDUO N 7: Careta. Masculino. Adulto joven (35-40 años). Deformación
tabular erecta (deducida de la morfología del frontal).
artificial
NL.: la porción subsistente de la bóveda está constituida por el hueso frontal que se
muestra algo' aplanado y ensanchado por la acción deformatoria.
Protuberancias
supraorbitarias. más o menos marcadas. Ensilladura nasal alta y profunda. Huesos
propios nasales de dorso recto y alto. Moderado prognatismo sub nasal. Cara anterior
del maxilar superior' acentuada mente deprimida. Malar de mediana robustez. El maxilar
inferior en posición destaca su fuerte estructura y la promentia. NF.: Elensancharnlento
alto de la bóveda como consecuencia
de la deformación
intencional,
los arcos
cigomáticos lateralmente' bien expandidos y los marcados vértices goníacos de la
mandíbula dan apariencia cuadrangular y de gran solidez a este cráneo. Observadas
tales condiciones con mayor detenimiento se descubre que son el tamaño y la robusta
conformaci6n de la mandíbula los elementos que mayormente influyen en aquella
apariencia del conjunto. Las órbitas son forma subcuadrangular, con losánqulos ínferoexternos ligeramente descendidos. N v., NP, y NB.: impracticables.
Se conservan cuatro piezas dentales superiores y ocho inferiores, todas atricionadas
hasta el descubrimiento de la cavidad pulpar. Algunas de ellas presentan fuerte bisel
bucal-lingual.
'
332
Historia y Antropología
Arqueología,
INDIVIDUO N° 8: Cranium. Masculino. Adultojoven
extensión hacia la zona lambdoidea izquierda. Faltan
neurocráneo y ello disminuye las posibilidades de la
conservadas permiten comprobar una gran similitud
por lo que se omitirá la repetición.
de los Sitios de Alamito
(28-32 años). Deformación tabular erecta con
las porciones derechas de la cara y del
observación. No obstante, las porciones
con el cráneo (careta) del Individuo N° 7,
CRANEOMETRIA
Los valores de las dimensiones absolutas y de los índices, correspondientes
a las
porciones neurocraneanas y esplacnocraneanas
se consignan en las Tablas I y 11,
respectivamente.
La clasificación
de los cráneos en función de los índices más
significativos es la que se resume en el cuadro siguiente:
Indice
Cráneo
2
3
4
5
6
7
8
Ubrc
Urrc
Craneano horizontal
Brc/HBrc
HBrc Brc
Vértico-Iongitudinal
Hips
Hips
Hips
HHips HHips HHips-
Vértico transversal
Acro
Tap
Metr
Tap
Aurículo-Iongitudinal
Hips Hips
Hips
Hhips Hips
Aurículo-transversal
Metr
Metr/Tap
Tap
Div
Div
Frontal
Int
Div
Tap
Int
Fronto-parietal
Eurmt Metrmt
Metrmt
Facial superior
Eurno Leptno
. Leptno
Int
Metr
Acro
Tap
Tap
Eurmt Metrmt
EstmtEurno Eurno
Hpeurpo
Facial total
Brc
Gnático.
Ortog Ortg
Ortg
Nasal
Msrro Lptrr
HLptrrLptrr
Orbitario
Hpsic Hipsc Hipsc Hipsc -
Hipsc HHipsic
Palatino
Mstf
MstflBrqstf
HLptf Lptf
Lptrr
Brqstf-
Pltrr/Msrro
Capacidad craneana
Euec Euec Euec Euec Euec Euec
Tipo deformatorio
TE
NoD
NoD- -TE
Eurpo
Msopo
TE
TO
Mstf
TE
Abreviaturas:
Bre = braquicráneo;
HBre = hiperbraquieráneo;
UBrc = ultrabraquicráneo;
Hips = hipsicráneo;
HHips = hiperhipsicráneo;
Acro = acrocráneo; Tap = tapeinocráneo;
Metrio = metriocráneo;
Int = intermedias;
Div = divergentes;
Eurmt = eurimetopo;
Metrmt = metriometopo;
Estrnt = estenometopo;
Eurno = eurieno;
Leptno = lepteno; Eurpo = euripmsopo; Hpeurpo = hipereuriprosopo;
Msopo = mesoprosopo; Ortg = ortognato;
Msrro = mesorrino; Lptrr = leptorrino; Pltrr = platrrrino; Hpsic = hipsiconeo; HHipsic = hiperhipsieonco;
Lptf =
leptostafilino;
HLptf = hiperleptostafilino;
Mstf = mesostafilino;
Brqstf = braquistafilino;
Euec = euencétato:
TE = tabular erecta; NoD = no deformado; TO = tabular oblicua.
Los altos valores de los índices craneano-horizontal
y vértico-Iongitudinal
son un
resultado que cabe esperar en todo cráneo afectado por la deformación tabular erecta
y, en tal sentido, los de esta serie no constituyen excepción. Casi obvio resulta señalar
333
Víctor A. Núñez R.egueiro
que el hecho no puede ser tomado en cuenta para inferencias de tipológico-raciales.
Sin embargo, la relativa brevedad del diámetro ántero-posterior con relación a la anchura
máxima y a la altura del cráneo, es una situación que en estos cráneos de Alamito se
comprueba no solamente en los dos únicos cráneos no deformados (los Nros. 2 y 3)
sino también en aquel que presenta un tipo deformatorio fronto-occipital de asimilación
circunferencial, es decir, que más propende a estirar el neurocráneo que a ensancharlo
transversalmente
(el N 6). En consecuencia,
la braquimorfia
natural quedaría
ciertamente acreditada para estos tres cráneos, y la misma condición podría ser
verdadera para los restantes.
Distinta es la situación al considerar la altura craneana pues si bien los valores del
índice vértico-Iongitudinal de todos los cráneos de la serie caen en los rangos de «alta»
y hasta «muy alta», el vértico-transversal
ofrece valores que en dos casos (los Nros. 3
y 5) clasifican como de altura «mediana», y en otros dos (Nros. 2 y 4) como «baja». En
consideración a que es el segundo de tales índices el que más fielmente refleja la
magnitud relativa de la bóveda, la inferencia más directa sería de que en esta corta
serie de Alamito las bóvedas altas estarían en franca minoría: dos cráneos en un total
de seis. Otra es la situación inferencial si se aplica el bien fundado criterio de Mochi al
establecer que, usando el índice vértico-transversal,
el valor de 91,5 es el límite entre
cráneos altos y bajos cuando de formas braquioides se trata (es decir, con valores del
índice craneano horizontal superiores a 80,0) (vide Imbelloni 1923). Se comprueba
entonces que en la serie estudiada solamente los dos consignados anteriormente como
«bajos» (las Nros.2 y 4) se incluyen realmente en esa categoría mientras todos los
demás deben tenerse por «altos».
Aunque de la manera precedente la clasificación métrica haya quedado suficientemente
legitimada, subsiste la duda acerca de la real tapeinocránea natural del cráneo N 4. Y
ello porque siendo el más intensamente afectado por la deformación de tipo tabular
erecta, el disminuido valor del índice puede ser el engañoso resultado producido por el
exagerado ensanchamiento de la anchura biparietal máxima que habría superado el
aumento simultáneamente inducido en la dimensión bregma-basion. En nuestra opinión,
ésta y no otra es la causa de un índice que, en casos como el presente, si bien es
correcto en cuanto al resultado aritmético, resulta inválido para inferir acerca de la
verdadera proporcionalidad
de las medidas craneanas originales. Similares si no
idénticas consideraciones deben hacerse para la interpretación de los valores ofrecidos
por los índices aurfculo-Iongitudinaly aurfculo-transversal.
Descartado el cráneo N 4 como «bajo» queda tan sólo uno de esa condición (el N 2
), Y otro que si de altura «mediana» está en el límite con los valores de la tapeinocrania
(el N 3). En ambos casos, la fidedignidad de los índices es indubitable ya que se trata
de cráneos carentes de deformación.
Con respecto a los índices frontal Y- fronto-parietal su validez solamente puede ser
garantizada en los dos cráneos de la serie que carecen de deformación, es decir los
antes referidos Nros.2 y 3 que - por otra parte - ambos son de sexo femenino.
Recién en los índices faciales las inferencias adquieren mayor seguridad al soslayarse
la acción de las presiones deformantes. El facial superior revela la presencia de dos
categorías claramente diferenciadas
en esta serie: caras anchas en los cráneos
masculinos
y.caras estrechas en los femeninos .. Por su parte el facial total lamentablemente sólo viable sobre tres individuos- manifiesta considerable variabilidad:
una cara ancha, otra mediana y la tercera muy alta. Aunque el número de casos resulta
insuficiente para extraer conclusiones algo más que provisorias, estos resultados se
compadecen con la suposición de que la deformación de tipo tabular erecta influye de
manera directa sobre la altura sinfisiana de la mandíbula antes que sobre los diámetros
transversales y/o verticales de la porción facial superior.
.
En cuanto al índice gnático, en los tres casos en que fue posible su cálculo, ha revelado
334
Arqueología, Hmoría y Antropología de los Sitios de Alamito
franca ortognatia. Por su parte, el índice nasal demuestra amplia variabilidad: en un
cráneo la abertura es muy estrecha, en tres es estrecha, en otro mediana, y finalmente,
en un último, ancha. En el conjunto la predominancia de las fosas nasales angostas se
hace bien evidente. Con el índice orbitario ninguna duda queda: la forma alta de las
órbitas - y aun muy alta en uno de los cráneos - es la constante. Exactamente lo contrario
se verifica con el fndice palatino ya que sus valores se extienden sobre rango de variación
tan amplio que comprende a las tres categorías principales: braqui, meso y leptostafilinia.
La capacidad encefálica, medida por aforo directo, ha dado valores que según la
clasificación de Broca deben considerarse correspondientes a cráneos de «pequeño
tamaño», y según la clasificación de Sarasin son «euencétalos» o de tamaño mediano,
en ambos casos para los seis cráneos en que la medición pudo ser llevada a cabo y
que incluyen ejemplares de los dos sexos. Teniendo en cuenta las características
morfológicas de nuestros aborígenes, creemos que la categorización de acuerdo a la
tabla de Sarasin es la más acertada.
INFERENCIAS CRANEOMETRICAS
INTERSERIALES
Las posibles vinculaciones morfológicas entre los individuos de Alamito y los que
componen otras series arqueológicas
más amplias - y por sus relacionamientos
biológicos más incidentes en la raciología aborigen del territorio argentino - se ensayaron
utilizando el análisis discriminante (programa NTSYS-pc, Rohlf 1988). Para ello se
sometieron a los cálculos de clasificación los cuatro únicos cráneos cuyo estado de
conservación
permitió obtener los datos métricos necesarios. Catorce fueron las
variables utilizadas: 1. Longitud g-opc; 2. Anchura eu-eu; 3. Altura b-ba; 4. Diám. frontal
mínimo; 5. Longitud n-ba; 6. Altura n-p; 7. Anchura zi-zi; 8. Altura n-sn; 9. Altura de la
nariz; 10. Anchura de la nariz; 11. Altura de la órbita; 12. Anchura de la órbita; 13.
Anchura del paladar; y 14. Longitud del paladar. Como series de comparación se usaron
las siguientes: Tiahuanaco (Bolivia) (Posnansky 1914; Hjórts]o & Lindh 1938-39;
Paucarcancha (Perú) (Mac Curdy 1923); Valles Calchaquíes (Constanzó 1941); Belén
(Paulotti et al. 1949); H uarpes (Marcellino, ms); Patagones de Chubut y Patagones de
Río Negro (estos dos últimos de Marelli 1914).
El ensayo presenta aspectos de realización que pudieran ser discutibles aunque no
n.ecesariamente descalificatorios, v. g. haber incluido dos dimensiones neurocraneanas
directamente influenciadas por la deformación artificial. Pese a ello, la anticipada
finalidad estrictamente exploratoria y el propio carácter de los resultados, justifican
tanto el haberlo llevado a cabo cuanto su consignación en este escrito.
En punto a los resultados, los cráneos sometidos a la prueba estadística clasificaron
del siguiente, modo: el N 1 con los Patagones del Río Negro, los Nros. 2 y 3 con los
Huarpes, el N 4con Paucarcancha. Ninguno de ellos, como puede apreciarse, lo hizo
con las dos colecciones que a priori podían suponerse como de mayor proximidad
morfológica, es decir, la de Valles Calchaquíes y/o la de Belén.
A pesar de todas las prevenciones y del carácter provísorio que - reiteramos - debe
concederse a esos resultados, sin embargo subsisten elementos de análisis dignos de
ser tenidos en cuenta. En primer lugar, que si las variables neurocraneanas influenciadas
por la deformación artificial pudieran haber sesgado los valores discriminantes lo más
lógico habría sido la aproximación de los cráneos deformados de Alamito a las series
con similares tipo y grado deformatorio, cuales son las ya mencionadas de Valles
Calchaquíes y de Belén. Como antes se expuso, ha sucedido exactamente lo contrario
y ello está indicando que el «peso» discriminatorio fue ejercido desde algunas o todas
las restantes variables utilizadas, de suyo no influidas por la deformación. En segundo
lugar, que la ubicación repartida de tres cráneos de Alamito entre los Patagones de Río
Negro y los H uarpes de Mendoza no carece de sentido si se recuerda que a) la
335
Víctor A. Núñez Regueiro
vinculación étnica entre aquellos dos grupos ha sido reiteradamente sospechada por
distintos autores; y b) el origen, la procedencia y las vías de desplazamiento de los
«Patagones del RiO Negro» son todavía desconocidos no descartándose una antigua
raíz en los - o con influencia en - los valles preandinos. Por último, la vinculación del
cráneo N 4 con la serie de los dolicocéfalos lagoides de Paucarcancha refuerza la
hipótesis de que los pobladores de Alamito, en el período comprendido entre el 250
A.D. Y el 450 A.D., racial mente se emparentaban con un tipo humano de antigua
distribución, sensiblemente distinto al de los «andinos braquicéfalos de baja talla» que
habrían entrado en el área en tiempos posteriores.
LA DEFORMACION
ARTIFICIAL
De los ocho individuos estudiados, dos no presentan deformación intencional del
neurocráneo (los N 2 Y N 3). en tanto seis están manifiestamente deformados. Cinco
de estos últimos presentan la deformación de tipo tabular erecta de Imbelloni (cf. Dembo
e Imbelloni 1938): los Nros.1, 4, 5, 7 Y 8. En todos ellos la intensidad es de grado
mediano (o moderado) aunque ha bastado para producir una evidente modificación del
perfil medio-sagital. En los cinco la presión deformante se ha aplicado sobre la región
lámbdica con extensión hacia la izquierda, afectando de este modo las porciones
paralambdoideas del parietal y de la escama del occipital de ese lado. Así, en norma
vertical, el perfil horizontal muestra el mayor aplanamiento de la curva póstero-izquierda
y el aumento de la póstero-derecha aunque sin alteración de la trayectoria de la sutura
sagital: una figura que ha menudo - aunque quizá no del todo apropiadamente - se ha
denominado «plagiocefalía derecha compensada».
El cráneo
occipital»
Imbelloni
sonjunto
N 6 manifiesta una morfología deformada que contiene tanto de la «curvocomo de la «curvo-frontal», variedades ambas del tipo tabular oblicuo de
(op.cit.) aunque, como ya se dejó consignado en la descripción normática, el
impresiona más fuertemente a favor de una variedad de la deformación
ctrcunierenciet. Las características de esta pieza son, en rigor de verdad, poco definidas
para un diagnóstico indubitable. La explicación más consistente es que resultan de la
recuperación parcial de la forma natural, en los huesos craneanos, a lo largo de la vida
del sujeto y luego de cesar la acción deformatoria ejercida quizá con no mucha intensidad
y durante un tiempo relativamente corto durante la etapa infantil.
ESQUELETO POSTCRANEAL
Los valores métricos e índices de los componentes esqueletarios sometidos a análisis
se consignan en la Tabla IV. Ellos corresponden a tres individuos de sexo masculino:
los identificados como N 4, N 7 Y N 8, cuyos segmentos cefálicos se describieron
antes en este trabajo. Aunque en ninguno de los tres casos se conservaba la totalidad
de las piezas óseas postcraneales, en todos se contó con las correspondientes a los
segmentos intramembrales cuando menos de un lado del cuerpo.
Las comparaciones métricas interseriales de los huesos esqueletarios de los aborígenes
argentinos se ve dificultada por dos razones principales, a saber: 1) la amplia variabilidad
natural intraserial, que en todos los casos produce acentuados sobrelapamientos en
las curvas de distribución
estadística y con ello dificulta los procedimientos
de
discriminación y asignación de pertenencia para sujetos determinados; y 2) la escasez
de descripciones estadísticas de colecciones bien filiadas - en cuanto a procedencia
geográfica, cronología y correspondencia cultural - así como numéricamente importantes.
Siendo de tal modo, solamente
el húmero y el fémur pueden ser evaluados
comparativamente con cierta seguridad gracias a contarse con dos ya antiguos aunque
todavía vigentes trabajos: el de Chillida (1943) para el hueso mencionado en primer
336
Arqueología, Historia y Antropología de los Sitios de Alamito
término y el de Scolni de Klimann (1938),
para el seguido.
Respecto al húmero, solamente puede decirse que tanto su longitud máxima como el
índice de robustez, en los tres esqueletos de Alamito presenta valores que se encuentran
dentro de los rangos de todas y cada una de las series aborígenes de nuestro territorio.
Nótase sin embargo, que en lo que hace al índice mencionado, el individuo N 4
manifiesta un valor más semejante a los promedios de las poblaciones del noroeste
argentino mientras los N 7 Y N 8 lo poseen más próximo a los promedios de las del
Delta del Paraná y Patagones de Chubut. En el índice diafisario el húmero de los sujetos
de Alamito se evidencia como algo singular pues alcanza cifras muy altas en relación a
todas las series de comparación, especialmente el individuo N 7 que sobrepasa no
sólo los promedios sino los valores máximos de todos los rangos. Aunque en si mismo
el índice diafisario no posee gran potencialidad discriminatoria, ya que los promedios
de todas las series de comparación son sensiblemente parecidos, no deja de ser
sugestivo que el valor más elevado lo presente la de Patagones de Río Negro (o sea
una serie con la que por lo menos un cráneo de Alamito fue vinculado en el ensayo del
análisis discriminante).
En lo que hace al fémur, la longitud máxima yel índice de robustez de los tres esqueletos
de Alamito presentan la misma particularidad comparativa que el húmero: caen dentro
de los rangos de prácticamente todas las series de aborígenes argentinos conocidas
aunque, en observación más precisa, se advierten algunas singularidades dignas de
ser destacadas. Así, en nuestros tres individuos la longitud máxima del fémur supera
los valores promedios obtenidos por Scolni de Klimann (1938) para sus series del
noroeste (<<Diaguitas», «Hurnahuaca») y de Santiago del Estero «<Llajta Mauca»). De
tal manera los valores de Alamito tienden hacia los de los aborígenes patagónicos. En
cuanto al índice de robustez femoral, los individuos N 4 Y N 7 de nuestra serie (en el
N 8 no fue viable) superan los promedios exhibidos por todas las series estudiadas de
aquella autora.
Esta situación es idéntica en el caso del índice pilástrico de los mismos individuos - con
lo cual nuevamente se aproximan a los patagónicos, concretamente la serie de Río
Negro -, y distinta en el N 8 ya que este individuo se ubica más próximamente a los
grupos del noroeste argentino. Finalmente, queda por considerar el índice de platimería
y al hacerlo se comprueba que en los individuoa N 4 Y N 7 supera los promedios de
las todas las series del noroeste, mostrándose con ello más similar al de los aborígenes
de Chubut. El individuo N 8, en cambio, revela un índice métrico de valor prácticamente
idéntico al de Humahuaca que es, a su vez, uno de los más bajos en la totalidad de las
series de confrontación.
ESTATURA ESTIMADA
Los valores deducidos para cada uno de los tres individuos de Alamito, utilizando las
tablas de Genovés (1966), fueron los que a continuación se consignan:
Individuo N 4
N 7
N 8
(con el fémur)
161,30 cm
162,20 cm
161,80 cm
(con la tibia)
166,10 cm
160,00 cm
162,00 cm
(con el húmero) 159,90 cm
160,75 cm
154,80 cm
(con el cúbito)
161,70 cm
159,90 cm
159,20 cm
(con el radio)
161,20 cm
159,92 cm
161,40cm
337
Víctor A. Núñez Regueiro
Como puede advertirse, los resultados obtenidos con distintos huesos de un mismo
individuo presentan una considerable variación en la estatura predecida y ello hace
evidente que las tablas utilizadas - confeccionadas a partir de datos de aborígenes
mexicanos - no son enteramente aptas para la aplicación a restos de aborígenes del
territorio argentino.
Si la deducción de la estatura se hace utilizando las tablas de Trotter y Gleser (1952,
1958) elaboradas sobre restos de origen mongólico, al utilizar la longitud máxima del
fémur se obtienen cifras en cuyos rangos de variación quedan incluidos los valores
deducidos con la tabla de Genovés (N 4 = 165,23
3.8; N 7 = 166,09
3,8; N 8 =
165,66
3,8). Aun cuando esta correspondencia no sea una prueba definitiva de la
realidad de los resultados, en falta de otros recursos debemos considerarla como la de
mayor probabilidad. No estaremos lejos de la verdad al tener por verdadero que los
tres individuos de Alamito eran, en vida, de una estatura de alrededor de 162 cm ,
magnitud sensiblemente similar a la obtenida en los puneños de nuestro tiempo (cf.
Paulotti 1949).
El necesario resumen de todo lo que se ha podido extraer del estudio
comparativo precedente resulta sencillo aunque en cierto modo sorprendente: por más
de que se trate de pruebas apenas indiciales, los tres esqueletos de Alamito presentan
mayor cantidad de semejanzas con tipos físicos de aborígenes conocidos por su
ubicación extraandina que con aquellos de los valles preandinos propiamente dichos.
PATOLOGIA
Las principales alteraciones
pueden resumir en:
y/o lesiones observadas
en los individuos estudiados
se
a) de naturaleza congénita, en las que se incluyen la sutura metópica completa que
presenta el cráneo femenino N 2, Y la existencia de huesos wormianos en la sutura
parieto-occipital derecha del cráneo masculino N 6;
b) de naturaleza funcional, tales como el aplanamiento
con erosión porótica y
neoformación lamelar en la cavidad glenoidea izquierda del cráneo N 1, que revela un
disbalance cóndilo-mandibular de larga data, seguramente por pérdida temprana en
vida del individuo de la mayoría de las piezas dentarias superiores. Esto último queda
corroborado por la reabsorción prácticamente completa del proceso alveolar superior
que se comprueba en dicho cráneo. En el caso del individuo N 4 también se evidencian
signos originados en similar disbalance de la articulación mandibular como consecuencia
de la caída temprana de los dientes: ampliación de las cavidades glenoideas por el uso
obligado y permanente de los movimientos diductivos;
e) de naturaleza traumática, tales como las dos cicatrices óseas que presenta el cráneo
N 1, una en el lado derecho del frontal y otra en la porción media del parietal del
mismo lado: ambas de forma elipsoidal, grandes, con hundimiento de la tabla externa
del hueso, al parecer producidas casi simultáneamente y mostrando evidentes signos
de reparación (sobrevivencia del individuo). El mismo cráneo presenta la fractura y
posterior consolidación de los extremos distales de los huesos propios de la nariz, hecho
que en su producción pudo ser contemporáneo de las lesiones de la bóveda. Dentro de
las lesiones traumáticas puede y debe ser incluida la fuerte atrición dentaria que se
manifiesta en todos los ejemplares;
d) de naturaleza infecciosa, la presencia de caries dentales, por lo general de poca
entidad y en baja frecuencia. Esto se refiere, naturalmente, a las piezas dentarias
supérstites. La pérdida temprana de numerosos dientes presentada por varios de los
cráneos (especialmente los N 1, N 4 Y N 7) pudo haberse originado en lesiones de
338
Arqueología, Historia y Antropología de los Sitios de Alamito
este tipo.
No se han puesto de manifiesto estigmas indicadores de alteraciones metabólicas ni de
carencias nutricionales esporádicas o crónicas.
SINTESIS
1) Aunque el número de individuos estudiados es insuficiente para extraer conclusiones
de carácter general y definitivo, sus restos revelan características físicas menos afines
a las de los aborígenes que componen las series mayores de «Valles Calchaquíes» y
«Belén» y, por contra,
parecen morfológicamente
más cercanas a grupos,
probablemente muy antiguos, de meso/dolicocéfalos de dispersión andina.
2) Los cráneos de Alamito manifiestan notoria diferencia en punto al sexo. Ello puede
estar revelando un dimorfismo sexual estabilizado dentro de linajes de larga data o
bien la incorporación ocasional de mujeres pertenecientes a grupos morfológicamente
distintos. A nuestro juicio hay datos como para inclinar la opinión, siquiera levemente, a
favor de la primera hipótesis.
3) En la muestra analizada la deformación artificial se ha realizado sólo en sujetos
masculinos. El tipo netamente predominante es el «tabular erecto» con desplazamiento
hacia la izquierda del plano deformante posterior, y en grado de mediana intensidad.
Sustancial mente no difiere de lo que en términos deformatorios intencionales es de
más común hallazgo en el área geográfica de origen. El único cráneo que presenta una
deformación distinta (el N 6), lamentablemente ha perdido la porción facial se hace
imposible determinar convincentemente
su condición de miembro del mismo grupo
biológico o, en otro caso, su origen alóctono.
4) El estudio de los huesos postcraneales de tres individuos de Alamito ha proporcionado
indicios de semejanzas con tipos físicos de zonas extraandinas antes que con los que
hasta el presente se tienen como propiamente andinos. La estatura calculada para los
tres (162 cm) no es, sin embargo, muy diferente a las corrientemente obtenidas en
series procedentes de los Valles Calchaquíes. El hecho lleva a recordar que en trabajos
de distintos autores se ha señalado la presencia - tanto en tiempos arqueológicos cuanto
actuales - de al menos dos tipos físicos diferentes en la región (Marcellino y Ringuelet
1973, Paulotti 1949). Si ello siempre fue así, o ha existido la precedencia de uno al
otro y en tal caso cuándo ocurrió la mezcla o sobreposición, son cuestiones todavía no
dilucidadas. De cualquier manera fuese, los hallazgos osteométricos están indicando
la presencia de una real dicotomíamorfológica.
5) El análisis de estigmas patológicos no ofrece datos de carácter excepcional en la
muestra y no se evidencian, tampoco, sufrimientos nutricionales de trascendencia.
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TABLAS
TABLA 1- NEUROCRANEO
Ejemplar
Dimensiones absolutas (en mm).
340
2
3
4
5
6
7
8
Longitud
máxima
Longitud
(n-opc)
Anchura
(g-opc)
máxima
(eu-eu)
169
164
165
163
169
174
166
163
166
159
165
172
143
145
136
156
152
142
Altura
(b-ba)
141
127
129
140
140'
142
Altura
(b-po)
119
107
109
.121
113
107
140'
Diámetro
frontal
mínimo
100
96
92
98
101
87
84
Diámetro
frontal
máximo
112
127
115
129
129
108
106
107
99
105
108
107
112
129
119
123
128
126
128
Anchura
bimastoidea
Anchra
bimastoidea
máxima
Anchura
biastérica
112
105
103
109
105
106
Anchura
biporiónica
121
111
111
118
120
116
Longitud
(n-ba)
104
94
94
97
98
Longitud
foramen
magnum
33
33
33
33
31
Anchura
foramen
magnum
27
30
30
28
28
(n-op)
337
334
333
335
356
349
1390
1230
1200
1430
1400'
1420
84,61
88,41
88,42
95,70
89,94
81,60
83,43
77,43
78,18
85,88
82,44
81,60
Vértico-transversal
98,60
87,58
94,85
89,74
92,10100,00
Frontal
89,28
75,59
80,00
75,96
78,29
80,55
Aurículo-Iongitudinal
70,41
65,24
66,01
74,23
66,86
61,49
Aurículo-transversal
83,21
73,79
80,14
77,56
74,34
Foramen
75,00
90,90
90,90
84,84
Curva
sagital
Caacidad
total
(por aforo,
en cc.)
84
117
Indices
Craneano
horizontal
Vértico-Iongitudi
nal
magnum
Módulo
craneano
• valor
aproximado
79,24
78,35
90,32
153,30152,70
151,00145,30143,30153,00
TABLA 11- ESPLACNOCRANEO
2
3
66
69
70
Ejemplar
4
5
6
7
8
68
67
118
117"
Dimensiones absolutas (en mm).
Altura
facial
superior
Altura
facial
total
(n-p)
120'
(n-gn)
Anchura
íronto-malar
11:3·
SS:,
96;
109
103'
sz
Anchura
biciqornática,
1'4,3.
12:0\
1.2'11
13,6
1'35·
138
Anchura
bimaxila!Jl" rrráxinra
1;0133
as;
8J1'
10Gl
95
912:
4'0,
39
Alture
cfír.lí!itOJ-aLveoJ:aJí
40·
1,1111
Víctor A. Núñez Regueiro
49
50
53
52
48
49
Altura nariz (n-sn)
24
22
20
24
22
25
Distancia
13
16
14
18
18
18
101
93
89
97
96
94
34
32
35
36
34
38
38
36
36
38
38
39
Anchura
Anchura
Altura
nariz
interorbitaria
biorbitaria
órbita
23
Anchura
órbita
Anchura
máxilo-alveolar
53
57
65
Lontitud
máxilo-alveolar
51
47
51
Anchura
paladar
39
33
34
37
38
38
Longitud
paladar
48
49
45
39
45
46
Distancia
p-ba '
94
86
83
Indices
Gnático
90,38 91,48 88,29
Facial superior
46,15 57,50 57,85
50,37 48,55
88,23'
87,40 84,78'
Nasal
48,97 44,00 37,73 46,15
45,83 51,00
Orbitario
89,47 88,88 97,22 94,73
89,47 97,43
Palatino
81,25 67,34 74,55 94,87
84,44 82,60
Facial total
, valor aproximado
TABLA
111- MAXILAR
INFERIOR
Ejemplar
(valores
en mm)
4
7
8
Medidas absolutas
Anchura
bicondílea
110
105
102
Anchura
bigoníaca
96
-
97
94
Longitud
total en proyección
106
114
104
Longitud
del cuerpo
75
81
80
Altura rama Im~I¡lIiltal!lte
62
65
61
Altura narna ,montamite lI:tIí¡1lii111lla
,53
;54
46
AnolíllJJr.alIited'aIralílila
4'2
41
4:5
Anchura de la rama 1!IIi1Í1nilílila
:29
:2;8
342
' 3~
Arqueología, Historía y Antropología de los Sitios de Alamito
Altura
sinfisiana
34
33
38
Altura
del cuerpo
32
30
31
13
16
16
127
119
123
87,27
92.38
92,15
De la rama mandibular
67,74
67,21
73,77
Mandibular
40,62
53,33
51,61
4
7
8
Espesor
Angulo
máximo
mandibular
del cuerpo
goníaco
Indices
De anchura
mandibular
de espesor
TABLA IV - ESQUELETO POSTCRANEAL
Ejemplares
(valores en mm)
TIBIA
Longitud
máxima
382
351
361
Longitud
fisiológica
370
336
356
103
97
79
Perímetro
Diámetro
en agujero
nutricio
ántero-posterior
36
35
34
Diámetro
en agujero
nutricio
transversal
27
25
21
Diámetro
ántero-posterior
32
31
32
Diámetro
transversal
24
22
21
75,00
70.96
65,62
75,00
68,57
61,76
361
348
361
41
39
41
11,35
11,20
11,35
Longitud
59
57
62
Anchura
44
50
52
Altura
33
30
33
Angulo de declinación
25
13
23
Angulo de torsión
52
35
40
74,57
87,71
83,87
55,93
52,63
53,22
Indice diafisiario
medio
Indice cnémico
PERONE
Longitud
máxima
Circunferencia
mínima
Indice de robustez
ASTRAGALO
Indice de anchura
Indice de altura
CALCANEO
Longitud
máxima
82
82
84
Anchura
mínima
30
28
30
37
40
40
34,14
35,71
Altura mínima
Indice de anchura
36,58
343
Víctor A. Núñez Regueiro
Indice de altura
45,12
48,78
47,61
SACRO
Longitud máxima
122
Anchura mfnima
118
Profundidad máxima
20
Indice de anchura
96,72
Indice de la concavidad
16,39
ESTERNON
Longitud total
153
155
Anchura manubrio
74
65
Altura
50
52
Altura del cuerpo
99
101
Anchura máxima del cuerpo
26
35
Anchura mfnimá del cuerpo
26
25
9
8
Espesor (ántero-posterior)
CLAVICULA
Longitud máxima
159
Perfmetro al medio
36
Anchura distal
27
Anchura proximal
28
16,98
Indice del ancho distal
Indice de robustez
-
22,64
70,35
Indice clávico-humeral
ESCAPULA
Altura
155
153
Anchura
100
105
Cavidad gleneoidea : anchura
34
36
Cavidad glenoidea : altura
23
25
Angulo áxilo-espinal
42
49
Longitud total de la espina
135
135
Indice escapular
64,51
68,62
Indice glenoideo
67,64
69,44
Indice escapular-humeral de altura
66,23
64,55
HUMERa
Longitud máxima
304
308
284
Longitud fisiológica
302
308
280
Perfmetro
62
70
67
Diámetro máximo
21
24
21
Diámetro mfnimo
17
23
16
344
Arqueología, Historia y Antropología
de los Sitios de Alamito
Angulo inclinación cuello
132
142
155
Angulo de torsión
134
140
133
Indice de robustez
20,39
22,72
22,18
Indice diafisiario
80,95
95,83
76,19
Indice braquial
76,97
65,90
83,45
63,47
65,61
Indice intermembral
RADIO
Longitud máxima
234
233
237
Longitud fisiológica
225
221
226
Circunferencia mínima
43
42
42
Diámetro transverso máximo
13
17
16
13
12
10
165
162
Diámetro sagital mínimo
Angulo colo-diafisiario
Indice diafisiario
Indice de robustez
100,00
62,50
18,37
17,72
CUBITO
Longitud máxima
256
249
246
Longitud fisiológica
226
227
223
Circunferencia mínima
41
38
34
Diámetro subsigmoideo. ántero-posterior
27
25
26
Diámetro subsigmoideo transversal
22
20
20
Indice de platolenia
81,48
80,00
76,92
Indice de robustez
16,01
15,26
13,82
431
435
433
Longitud fisiológica
429
432
?
Longitud al trocánter
408
407
?
Perímetro
94
96
87
Diámetro medio ántero-posterior
32
32
25
Diámetro medio transversal
27
28
28
Diámetro subtrocántereo ántero-posterior
27
28
27
Diámetro subtrocántereo transversal
32
35
35
Diámetro cabeza femoral vertical
48
47
48
Diámetro cabeza Iemoral horizontal
49
47
49
Angulo de torsión
27
Angulo de divergencia
12
Angulo colodiafisiario
133
120
129
Indice de robustez
13,75
13,88
Indice pilástrico
118,51
114,28
FEMUR
Longitud máxima
89,28
345
Víctor A. Núñez Regueíro
Indice de platimetría
84,37
84,84
77,14
Indice crural
86,30
80,68
83,37
COXAL
Altura
213
Anchura
165
Altura del ilión
139
Anchura del ala ilíaca
164
Longitud del isquión
85
Longitud del pubis
74
Abertura gran escotadura
43
Profundidad gr.an escotadura
30
Ancho cótilo-ciático
41
Indice del ancho coxal
74,46
Indice del ancho ilíaco
117,98
Indice isquio-púbico
87,05
Indice cótilo-ciático
95,34
Indice gran escotadura
69,76
346
Si
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