TSJ de Galicia de 6 de junio de 2014

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Tribunal Superior de Justicia de Galicia, Sala de lo Social,
Sentencia 3031/2014 de 6 Jun. 2014. Recurso 903/2014
Un vigilante de seguridad estacionaba el vehículo en lugares no justificados durante la
jornada laboral, y en una ocasión fue se le encontró durmiendo. La empresa instaló un GPS
en el vehículo sin informarle.
Se admite como prueba el seguimiento del GPS instalado en su vehículo, aún cuando la
empresa no había informado al trabajador de su instalación. La sentencia considera correcto
el uso empresarial del GPS para controlar los recorridos y los tiempos y momentos de
parada, y como medio de seguridad para la localización del vehículo en caso de producirse
un incidente.
El fondo del asunto es que no se vulnera el derecho a la intimidad y dignidad del trabajador.
Copiamos el literal de la sentencia:
“... el derecho a la intimidad no es absoluto, como no lo es ninguno de los derechos
fundamentales, pudiendo ceder ante intereses constitucionalmente relevantes, siempre que
el recorte que aquél haya de experimentar se revele como necesario para lograr el fin
legítimo previsto, proporcionado para alcanzarlo y, en todo caso, sea respetuoso con el
contenido esencial del derecho" (SSTC 57/1994 143/1994, por todas).”
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO: D Ovidio presentó demanda contra PROTECCION E INTEGRIDAD SA, con
intervención del Mº Fiscal, siendo turnada para su conocimiento y enjuiciamiento al
señalado Juzgado de lo Social, el cual, dictó la sentencia número 370/2013, de fecha doce de
Noviembre de dos mil trece.
SEGUNDO: En la sentencia recurrida en suplicación se consignaron los siguientes hechos
expresamente declarados probados:
1.- Queda probado y así se declara que Don Ovidio, con DNI NUM000, trabajó por cuenta de
la entidad PROTECCIÓN E INTEGRIDAD S.A. desde el día 1 de abril de 2009, con la categoría
profesional de vigilante de seguridad, percibiendo un salario mensual de 1.551,14 euros
incluido el prorrateo de las pagas extraordinarias. Dicha relación laboral se basó en los
siguientes contratos: contrato de trabajo de duración determinada celebrado el día
01/04/2009, a tiempo completo, eventual por circunstancias de la producción, con duración
hasta el día 30/09/2009; prórroga del anterior acordada el día 1 de octubre de 2009 hasta el
día 31/03/2010; contrato de trabajo de duración determinada para obra o servicio
determinado a tiempo completo celebrado el día 01/04/2010 con duración hasta el
31/12/2010, y conversión en contrato de trabajo indefinido a tiempo completo acordada el
día 01/09/2010.
2.- El día 1 de junio de 2012 al demandante le fue notificada carta de despido disciplinario
de la misma fecha emitida por PROINSA, cuyo contenido se da por reproducido
íntegramente al constar unida a los autos, con fecha de efectos del despido el mismo día 1
de junio de 2012, alegando la empresa la comisión de faltas muy graves tipificadas en los
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números 12, 13 y 22 del artículo 55 del Convenio Estatal de Empresas de Seguridad por el
abandono del trabajo en puesto de responsabilidad una vez tomado posesión del mismo y la
inhibición o pasividad en la prestación del mismo, y la disminución continuada y voluntaria
del rendimiento en el trabajo, así como por imprudencia en acto de servicio con riesgo tanto
para el trabajador y su compañero como para el público, en relación con el artículo 54.2.d)
del ET, por transgresión de la buena fe contractual. Asimismo la entidad PROINSA le
comunicaba al actor que tenía a su disposición la liquidación de haberes y finiquito
correspondientes a la extinción del contrato de trabajo por despido en el Departamento de
Personal de la empresa y que podría retirarla a partir del día 5 de junio.
3.- El demandante prestaba sus servicios para la entidad demandada en el polígono
industrial Costa Vella-Área Empresarial do Tambre de Santiago de Compostela, en virtud del
contrato suscrito el 4 de octubre de 2007 entre PROINSA y ÁREA EMPRESARIAL DO TAMBRE que obra unido a los autos y cuyo contenido se da por reproducido (folios 270 a 272 del ramo
de prueba del demandado)-, iniciando, al igual que los demás vigilantes de seguridad, su
jornada de trabajo en la sede de la mercantil FINSA en donde la entidad demandada tiene
los vehículos, armeros y perrera, a fin de que los vigilantes puedan recogerlos para iniciar
sus correspondientes turnos. Los vigilantes de seguridad deben reflejar en los partes de
seguridad el trabajo que realizan durante el turno, especificando los kilómetros que
efectúan en las rondas. El demandante recibió los pertinentes cursos de formación de la
entidad demandada, así como la uniformidad, vehículo y perro de defensa y ataque, y
material necesario para el desarrollo de sus funciones de vigilancia. Desde el mes de marzo
de 2012 la empresa demandada procedió a instalar localizadores GPS en los vehículos
utilizados por los vigilantes de seguridad para prestar el servicio a fin de controlar los
recorridos y rondas y los tiempos y momentos de parada que realizaban aquéllos durante la
prestación del servicio, y también como medio de seguridad para la localización del
vehículo en caso de producirse un incidente.
4.- El día 31 de mayo de 2012 mientras el demandante prestaba sus servicios en el tuno de
21:00 a 07:00 horas del día 1 de junio, junto con otro vigilante de seguridad Sr. Constantino,
utilizando el vehículo FIAT DOBLO 0132HHR, el jefe de seguridad de la entidad demandada
Sr. Mariano efectuó, junto con el coordinador de personal Sr. Jose Pedro, una inspección del
servicio del actor y su compañero de trabajo, elaborando el correspondiente parte de
inspección -cuyo contenido se da por reproducido al obrar unido a los autos (folios 149 a 166
del ramo de prueba de la demandada- constatando que a las 21:27 se detuvieron ante la
cafetera de DECATHLON hasta las 21:50 horas; a las 22:04 entraron a la Feria hasta las 22:29
horas; a las 22:47 horas abandonaron el Polígono de Costa Vella y se dirigieron a la Rúa
Galileo en el Polígono del Tambre, dejando el coche en el aparcamiento del bar hasta las
22:53 horas; desde las 22:58 a las 23:40 estuvieron de nuevo ante la cafetera de DECATHLON,
desde las 00:01 hasta las 00:58 estuvieron en el aparcamiento de LEROY MERLIN;
seguidamente circularon por la carretera de Ardo a 69 km/h y se detuvieron en un
descampado al final de la calle y salieron del polígono por debajo de la autovía del
aeropuerto circulando a 52 km/h, circulando por delante de la gasolinera del polígono entre
las 00:59 y a las 01:09 a 53 km/h; a las 01:33 salieron del polígono por la Avda. Asturias y se
dirigieron por la zona donde se encuentra el depósito municipal de vehículos, y salieron a la
carretera de O Cruceiro (A Coruña) y finalmente estacionaron delante del concesionario de
BMW desde las 01:46 hasta las 02:19 horas; dese las 02:20 hasta las 02:31 horas circularon
por la zona central del polígono (rúas Polonia, Amio y Eslovenia) donde están las
instalaciones de LEROY MERLIN y DECATHOLON y la gasolinera; a las 02:31 horas se
dirigieron a las instalaciones de FINSA y entraron de nuevo en el polígono a las 03:06 horas,
dirigiéndose directamente al aparcamiento de LEROY MERLIN, una vez allí el demandante se
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apeó del vehículo, soltó el perro -raza rotwailer- pese a conocer que no puede soltarlo
nunca por ser él su guía y obedecerle sólo a él, y se tumbó en una de las hamacas de la
exposición de jardín y se dispuso a utilizar un Smartphone, y su compañero se quedó en el
interior del vehículo tumbado a lo largo de los dos asientos y con los pies apoyados en la
puerta hacia afuera. Durante el tiempo que estuvieron en el aparcamiento de LEROY
MERLÍN, en la exposición de jardín, el demandante y su compañero no se percataron de que
el jefe de seguridad y el coordinador de personal, se encontraban agazapados tras otros
artículos de la exposición observándolos, hasta el momento en que ambos salieron y se
dirigieron a ellos, ordenándole Don. Mariano al demandante que procediese a atar el perro.
Con anterioridad a dicha inspección del servicio del demandante y su compañero, Don
Mariano efectuó otras anteriores desde el mes de febrero de 2012, cuyos partes de
inspección constan unidos a autos y se dan por íntegramente reproducidos (folios 25 a 148
del ramo de prueba de la demandada). Constatando así que el día 29 de enero de 2012 el
demandante y Don Constantino, con quien prestaba servicio, fueron apercibidos por el Jefe
de Seguridad de los pocos kilómetros recorridos en el día anterior y que estuvieron
demasiado tiempo parados en el parking de LEROY MERLIN sin bajarse del coche. Que el día
28 de febrero de 2012 cuando el actor prestaba servicio con Don Aníbal, estuvieron hasta las
02:00 horas aproximadamente parados dentro del vehículo, por lo que el jefe de seguridad
se acercó a ellos y les dio instrucciones para realizar el servicio correctamente. Que en el
servicio del 26 al 27 de marzo de 2012 el demandante y su compañero Don. Constantino
estuvieron desde las 01:15 hasta las 02:50 horas en el aparcamiento de LEROY MERLÍN los
dos juntos, desde las 03:52 hasta las 04:20 horas en la cafetera del DECATHLON, desde las
04:45 hasta las 05:40 horas volvieron a estar en el aparcamiento de LEROY MERLÍN, y a las
05:43 se desplazaron 10 metros hasta la entrada de la Feria hasta las 06:02 horas, y a las
06:10 hasta la finalización del servicio estuvieron detrás del concesionario de la BMW sin
salir del coche, hasta que a las 06:51 horas finalizaron el servicio desplazándose a las
instalaciones de la Asociación a entregar los partes de servicio. Que en el servicio del 29 al
30 de marzo el demandante y su compañero Don. Constantino estuvieron desde las 23:00
horas en la cafetera del DECATHLON durante 20 minutos, cruzando después la calle para el
aparcamiento de LEROY MERLÍN y permaneciendo allí hasta las 01:07 horas, a las 01:20
horas volvieron a la posición anterior hasta las 02:30 horas y a esta hora salieron del
polígono hasta el Cruceiro por la Avda. de Asturias; que a las 02:44 horas estacionaron en el
LEROY MERLIN hasta las 04:47 horas, seguidamente hicieron un pequeño recorrido por las
inmediaciones hasta las 04:54 horas y regresaron a la misma posición hasta las 05:42 horas,
seguidamente hicieron una ronda de 4 minutos y regresaron a la cafetera del DECATHLON, y
las 06:00 horas cruzaron la calle y estacionaron hasta las 06:20 horas, y las 06:25 volvieron a
abandonar el polígono en dirección al Cruceiro por la Avda. de Asturias y regresaron a las
06:37 horas al aparcamiento de LEROY MERLÍN. Que en la noche del 30 al 31 de marzo de
2012 el demandante abandonó a las 21:38 horas el polígono de Costa Vella y subió al de
Tambre sin indicar los motivos en el parte, permaneciendo en la vía Galileo hasta las 21:51
horas; desde las 22:58 hasta las 23:35 horas permaneció junto con otro compañero en la
cafetera de DECATHLON desde las 22:30 hasta las 22:48 horas, y a las 23:44 él y su
compañero abandonaron el polígono por la carretera de Amio accediendo al mismo de
nuevo por la Sionlla, permaneciendo fuera de la zona de vigilancia hasta las 00:02 horas;
desde las 00:009 horas estuvieron hasta las 01:50 horas en el aparcamiento de LEROY
MERLIN, después cruzaron la calle y permanecieron en la cafetera de LEROY MERLIN hasta
las 01:57 horas, y desde las 02:05 hasta las 02:32 volvieron a estar en el aparcamiento de
LEROY MERLIN; a las 02:34 aparcaron en una finca contigua al polígono y permanecieron allí
hasta las 03:27 horas, y desde las 3:33 a las 04:46 volvieron a estar en el aparcamiento de
LEROY MERLIN, posición a la que retornaron a las 05:00 horas hasta las 05:16, y a las 05:22
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estacionaron detrás de BLUSENS hasta finalizar el servicio. Y en el servicio del 1 al 2 de abril
el demandante -utilizando para el servicio el vehículo FIAT DOBLO 0132HHR- estuvo desde
las 21:00 a las 21:21 en la cafetera de DECATHLON, a las 22:03 se desplazó hasta detrás del
centro de negocios de BLUSENS donde estuvo hasta las 22:43 horas, a las 22:51 horas
abandonó el polígono por la Avda. de Asturias a 95 km/h, regresando por la carretera de A
Coruña a las 22:53, y desde las 23:00 a las 23:30 hizo un seguimiento a un vehículo,
regresando con su compañero al aparcamiento de LEROY MERLIN donde permanecieron
hasta las 00:10 horas, regresando a dicha posición a las 00:25 horas hasta las 03:29 horas,
volviendo a abandonar el polígono por la Avda. de Asturias a las 03:46 horas regresando por
la carretera de A Coruña a las 03:48 horas; desde las 03:59 hasta las 04:39 permanecieron en
el aparcamiento de LEROY MERLIN, después cruzaron la calle y fueron a la cafetera de
DECATHLON hasta las 05:42 horas; seguidamente volvieron a salir del polígono por la Avda.
de Asturias y regresando por la carretera de A Coruña a las 05:10 horas circulando a 86 km/h,
y desde las 05:37 a las 06:32 estuvieron estacionados sin salir del vehículo detrás del centro
de negocios de BLUSENS hasta la finalización del servicio a las 07:00 horas. Que en el
servicio del día 23 de abril el demandante y su compañero Constantino -utilizando para el
servicio el vehículo FIAT DOBLO 0132HHR- estuvieron parados desde las 23:00 a 23:30 en el
aparcamiento de LEROY MERLIN a donde regresaron a las 23:50 horas, y permanecieron allí
y juntos hasta las 01:53 horas, después cruzaron la calle y se fueron a la cafetera de
DECATHLON hasta las 02:00 horas, y después de circular unos 100 metros se pararon delante
de la entrada de la Feria hasta las 02:16 horas, y después estuvieron en el aparcamiento de
LERCY MERLIN desde las 02:35 hasta las 03:07 y desde las 03:10 hasta las 05:00 horas, y
desde las 05:15 hasta las 06:47 estuvieron detrás de la nave de BLUSENS sin salir del
vehículo, finalizando el servicio a las 07:00 horas Y asimismo que en los servicios de los días
25 a 26 de abril, 26 a 27 de abril, 27 a 28 de abril, 29 a 30 de abril, 31 de abril a 1 de mayo, 28
a 29 de mayo, el demandante y su compañero -utilizando el vehículo FIAT DOBLO 0132HHRefectuaron largas paradas en el estacionamiento de LEROY MERLIN, todas ellas por tiempo
superior a media hora, llegando el día 1 de mayo y también el día 28 de mayo (vid informes
de GPS) a estar totalmente parados en la Rúa Polonia un total de 2 horas continuadas.
5.- El día 13 de julio de 2012 el demandante y tres compañeros de trabajo, Don Constantino,
Don Sabino, y Don Anibal, presentaron denuncia contra la empresa PROINSA ante la
Subdelegación del Gobierno de A Coruña por deficiencias en el servicio de seguridad
prestado por la empresa denunciada que determinan incumplimientos de la Ley de
Seguridad Privada. Dicha denuncia consta en autos (doc. 14 del actor) y se da por
íntegramente reproducida.
6.- El día 30 de julio de 2012 -con fecha de presentación en agosto de 2012- el demandante
junto con sus compañeros de trabajo Don Constantino, Don Sabino y Don Anibal,
presentaron denuncia contra PROINSA ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social por
deficiencias en el servicio de seguridad prestado por la empresa y por presión contra los
trabajadores denunciantes identificable como acoso, y la intención de la empresa de realizar
un ERE encubierto. Dicha denuncia consta en autos (doc. 16 del demandante) y se da por
íntegramente reproducida.
7.- En fecha 24 de septiembre de 2012 el Comisario Jefe de la Comisaría de Policía Nacional
de Santiago de Compostela dictó propuesta de incoación de expediente sancionador -cuyo
contenido se da por íntegramente reproducido al constar unida a los autos (expediente
administrativo)- contra la entidad PROINSA como presunta autora de una infracción grave
prevista en el artículo 222.d) en relación con el artículo 6.1 de la Ley 23/1992 de 30 de julio
de Seguridad Privada y en el artículo 149.4.b) en relación con el articulo 20.1 y artículo 801
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del Real Decreto 2364/1994 de 9 de diciembre por el que se aprueba el Reglamento de
Seguridad Privada y en relación con los artículos 16 y 17 de la Orden INT/314/2011 de 1 de
febrero sobre Empresas de Seguridad Privada, remitiéndola a la Subdelegación del Gobierno
de A Coruña. El día 28 de noviembre de 2012 la Subdelegación del Gobierno de Coruña dictó
resolución -cuyo contenido se da por íntegramente reproducido por constar unida a los
autos (expediente administrativo)- de incoación de expediente sancionador contra PROINSA
como presunta autora de una infracción administrativa grave tipificada en el artículo 22.2.d)
en relación con el artículo 6.1 de la Ley 23/1992 de 30 de de Seguridad Privada y en el
artículo 149.4.b) en relación con el artículo 20.1 del Real Decreto 2364/1994 de 9 de
diciembre por el que se aprueba el Reglamento de Seguridad Privada y los artículos 16 y 17
de la Orden INT/314/2011 de 1 de febrero sobre Empresas de Seguridad Privada, efectuando
nombramiento de instructor del expediente sancionador. Dicha resolución fue notificada al
demandante y demás denunciantes el día 12 de diciembre de 2012 (doc. 15 del actor), y el
día 4 de febrero de 2013 la instructora de expediente remitió el mismo a la Unidad Central
de Seguridad Privada-Comisaría General de Seguridad Ciudadana de la Dirección General de
la Policía para su resolución con propuesta de sanción.
8.- El día 4 de diciembre de 2012 la Inspección de Trabajo y Seguridad Social emitió informe
en relación con la denuncia presentada por el demandante y sus compañeros de trabajo el
día 30 de julio de 2012, cuyo contenido se da aquí por íntegramente reproducido al constar
unido a los autos (doc. 18 demandante).
9.- El 1 de junio de 2012 la entidad PROINSA despidió por motivos disciplinarios al
compañero de trabajo del demandante Don Constantino, habiendo sido impugnado dicho
despido por el referido trabajador ante los Juzgados de lo Social de Santiago de Compostela
(doc. 24 del demandante). El día 26 de octubre de 2012 se dictó por el Juzgado de lo Social
N° 2 de Santiago de Compostela sentencia en los autos de despido n° 523/2012 incoados a
instancia de Don Constantino, en la cual se declaró procedente el despido disciplinario del
mismo acordado por la entidad demandada el día 1 de junio de 2012 (doc. F del demandado
folios 180 a 185 de su ramo de prueba). Dicha sentencia consta recurrida en suplicación por
el Sr. Constantino y admitido a trámite el recurso (doc. 25 del demandante).
10.- El día 11 de junio de 2011 la entidad PROINSA le notificó a los compañeros de trabajo
del demandante Don Sabino y Don Anibal, sendas sanciones disciplinarias de suspensión de
empleo y sueldo de 30 días por la comisión de faltas muy graves tipificadas en los números
12 y 13 del artículo 55 del Convenio Estatal de Empresas de Seguridad por abandono del
trabajo en un puesto de responsabilidad una vez tomado posesión del mismo y la inhibición
o pasividad en la prestación del mismo, y por la disminución continuada y voluntaria del
rendimiento en el trabajo, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 56.3.a) del citado
Convenio y con el apercibimiento expreso de que de producirse hechos de igual o similar
naturaleza serían objeto de la máxima sanción disciplinaria (docs. 19 y 22 del demandante).
No consta si dichas sanciones son o no firmes al haber sido impugnadas ante la jurisdicción
social sin que conste resolución sobre las mismas (docs. 20 y 23 del demandante).
11.- El 27 de julio de 2012 la entidad PROINSA despidió por motivos disciplinarios al
compañero de trabajo del demandante Don Anibal (doc. F de la demandada), habiendo sido
impugnado dicho despido por el referido trabajador ante los Juzgados de lo Social de
Santiago de Compostela (doc. 21 del demandante) El día 13 de junio de 2013 se dictó por
este Juzgado sentencia en los autos de despido n° 699/2012 incoados a instancia de Don
Anibal, en la cual se declaró procedente el despido disciplinario del mismo acordado por la
entidad demandada el día 27 de julio de 2012 (doc. F del demandado folios 186 a 206 de su
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ramo de prueba). Dicha sentencia consta recurrida en suplicación por el Sr. Anibal y admitido
a trámite el recurso (doc. 21 del demandante)
12.- El día 8 de marzo de 2013 se dictó por el Juzgado de lo Social N° 3 de Santiago de
Compostela Decreto en los autos de despido n° 679/2012 seguidos a instancia de Don Hilario
frente a PROINSA, en el que se aprobó la avenencia alcanzada entre las partes en el acto de
conciliación, desistiendo el trabajador de la petición de nulidad del despido, y reconociendo
la empresa la improcedencia del despido por fraude en la contratación e indemnizando al
trabajador en las cuantías correspondientes y dejando nula y sin efecto la sanción que le
había sido impuesta al trabajador en el mes de junio de 2012, comprometiéndose este a
desistir de la demanda entablada para la impugnación de la sanción (dos. 26 del
demandante).
13.- Al actor le resulta aplicable el Convenio Colectivo Estatal de las Empresas de Seguridad
publicado en el BOE de 16 de febrero de 2011.
14.- El demandante no ostentó en el último año la condición de representante legal de los
trabajadores".
TERCERO: En la sentencia recurrida en suplicación se emitió el siguiente fallo o parte
dispositiva:
FALLO: "Que desestimando íntegramente la demanda interpuesta por DON Ovidio, contra
PROTECCIÓN E INTEGRIDAD S.A. (PROINSA), declaro la procedencia del despido disciplinario
del demandante con fecha de efectos de 1 de junio de 2012, quedando convalidada la
extinción de la relación laboral que vinculaba al demandante con la demandada, y debo
absolver y absuelvo a la mercantil demandada PROINSA de todas las peticiones deducidas
en su contra".
CUARTO: Frente a dicha sentencia se anunció recurso de suplicación por Ovidio
formalizándolo posteriormente. Tal recurso fue objeto de impugnación por la contraparte.
QUINTO: Elevados por el Juzgado de lo Social de referencia los autos principales, a esta Sala
de lo Social, tuvieron los mismos entrada en esta T.S.X.GALICIA SALA DO SOCIAL en fecha
21/02/2014.
SEXTO: Admitido a trámite el recurso se señaló el día 06/06/2014 para los actos de votación
y fallo.
A la vista de los anteriores antecedentes de hecho, se formulan por esta Sección de Sala los
siguientes,
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- La sentencia de instancia desestimó la demanda por despido contra la empresa
PROTECCION E INTEGRIDAD S.A. (PROINSA), convalidándose la extinción de la relación
laboral y, frente a este pronunciamiento, interpone recurso de suplicación la representación
procesal del demandante, en base a tres motivos, al amparo del art. 193 a), b ) y c) de la L.J .S.
pretendiendo nulidad de actuaciones por vulneración del art. 94 L.J.S., 317 y ss LEC, solicita
modificación fáctica y alega, finalmente, infracción del art. 97.2 de la L.J.S., 217 LEC, art. 55.12
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, 13 y 22 del Convenio colectivo estatal de empresas de seguridad y 55 y 56 del E.T., siendo el
recurso impugnado.
SEGUNDO.- Se solicita, en primer lugar, la nulidad de actuaciones por entender, en definitiva,
que se ha valorado incorrectamente la prueba documental, habiéndose impugnado por el
recurrente. La medida de la nulidad de actuaciones requiere la infracción de norma esencial
de procedimiento, con resultado de indefensión para la parte (SSTSJ Galicia 20 febrero 1993,
Rec. 4733/1991 y 12 noviembre 1999, Rec. 4095/1997 ), porque la nulidad de actuaciones por
violación de disposición adjetiva requiere inexcusablemente -así, SSTSJ Galicia 12 mayo
2000, Rec. 1192/1997 , 16 mayo 2000, Rec. 2018/1997 y 15 junio 2000, Rec. 1117/1997 - 1º)
que se indique la concreta norma que se considere infringida 2º) que efectivamente se haya
vulnerado 3º) que la misma tenga carácter esencial 4º) que con la infracción se haya
determinado indefensión a la parte, y 5º) que se hubiese formulado oportuna protesta, en los
supuestos en que la misma sea factible. Ello es así, porque la indefensión - proscrita por el
art. 24 CE [RCL 1978, 2836 y ApNDL 2875)- no nace de toda infracción de las reglas
procesales, sino tan sólo de aquella que se traduce en privación o limitación real del
fundamental derecho de defensa (STC 34/1991, de 14 febrero [RTC 1991, 34]), de manera que
la prohibición de indefensión tiene carácter material más que formal, y no se entiende
producida cuando, pese a la existencia de infracciones procesales, no se impide la aplicación
efectiva del principio de contradicción mediante el adecuado desarrollo de la dialéctica
procesal o cuando no se merman las oportunidades de la parte para alegar y probar lo que a
su derecho convenga ( STS 12 noviembre 1990 [RJ 1990, 9169]). Pues bien, no se ha
acreditado que la prueba en que se basó la Magistrada de instancia se haya obtenido con
violación de derechos fundamentales ni que se haya valorado de forma absurda o arbitraria,
por lo que no procede la nulidad solicitada pues la juzgadora puede dar primacía a
determinada prueba o pruebas pues es facultad del juzgador/a de instancia, sin que sea
obstáculo que haya sido impugnada la prueba por el recurrente, pues la impugnación no
priva de valor a la citada prueba.
TERCERO.- Solicita, seguidamente, revisión del hecho probado 3º y 4º.
La primera revisión a fin de hacer constar las que, se dice, numerosas actuaciones recientes
del actor y sus compañeros en el servicio de vigilancia, y la segunda revisión del mismo
hecho probado 3º a fin de hacer constar las dificultades del trabajo en los Polígonos y sus
características, en base a la Revista Finsa de la empresa y hacer constar las cualificaciones
profesionales del actor. Se desestima puesto que las adiciones que se proponen son
intrascendentes y se valora la prueba documental tenida en cuenta por la Magistrada de
instancia. Es necesario, atendiendo a reiterada doctrina judicial, para que pueda operar la
revisión de los hechos declarados probados propuesta por las partes, que concurran los
siguientes requisitos:
A) Ha de devenir trascendente a efectos de la solución del litigio, con propuesta de texto
alternativo o nueva redacción que al hecho probado tildado de erróneo pudiera
corresponder y basada en documento auténtico o prueba pericial que, debidamente
identificado y obrante en autos, patentice, de manera clara, evidente y directa, de forma
contundente e incuestionable, sin necesidad de acudir a hipótesis, conjeturas, suposiciones o
argumentaciones más o menos lógicas, naturales o razonables, el error en que hubiera
podido incurrir el juzgador, cuya facultad de apreciación conjunta y según las reglas de la
sana critica, (artículo 97 L.J.S.) no puede verse afectada por valoraciones o conclusiones
distintas efectuadas por parte interesada. Es al Juez de instancia, cuyo conocimiento directo
del asunto garantiza el principio de inmediación del proceso laboral, a quien corresponde
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apreciar los elementos de convicción -concepto más amplio que el de medios de pruebapara establecer la verdad procesal intentando su máxima aproximación a la verdad real,
valorando, en conciencia y según las reglas de la sana crítica, la prueba practicada.
B) La revisión pretendida sólo puede basarse en las pruebas documentales o periciales, sin
que sea admisible su invocación genérica, sino una mención de los documentos que de
manera contundente e incuestionable evidencien el error del Juzgador, y sin que las
declaraciones de las partes o de testigos sea hábiles para alcanzar la revisión fáctica en el
extraordinario recurso de suplicación. Debemos recordar que es doctrina constante de esta
Sala la que señala que sólo de excepcional manera han de hacer uso los Tribunales
Superiores de la facultad de modificar, fiscalizándola, la valoración de la prueba hecha por
el Juzgador de instancia, facultad que les está atribuida para el supuesto de que los
elementos señalados como revisorios, ofrezcan tan alta fuerza de convicción que, a juicio de
la Sala, delaten claro error de hecho sufrido por el Juzgador en la apreciación de la prueba;
de ahí que sostengamos que el error de hecho ha de ser evidente y fluir, derivarse y
patentizarse por prueba pericial o documental eficaz y eficiente, sin necesidad de acudir a
deducciones más o menos lógicas o razonables, pues dado el carácter extraordinario del
recurso de suplicación y de que no se trata de una segunda instancia, no cabe llevar a cabo
un análisis de la prueba practicada con una nueva valoración de la totalidad de los
elementos probatorios, pues ello supondría, en definitiva, sustituir el criterio objetivo del
Juzgador de instancia, -que aprecia "los elementos de convicción" conforme al artículo 97.2
de la L.J.S., concepto más extenso que el de medios de prueba, pues no sólo abarca a los que
enumera el artículo 299 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, sino también el comportamiento
de las partes en el transcurso del proceso e incluso sus omisiones-, por el de la parte,
lógicamente parcial e interesado, lo que es inaceptable al suponer un desplazamiento en la
función de enjuiciar que tanto el artículo 2.1 de la Ley Orgánica del Poder Judicial como el
artículo 117.3 de nuestra Constitución otorgan en exclusiva a los Jueces y Tribunales.
Asimismo solicita la supresión del hecho probado 4º que se desestima puesto que la
Magistrada de instancia ha plasmado los hechos con fundamento en prueba documental y
testifical, por lo que ningún fundamento tiene la supresión solicitada.
CUARTO.- Alega, finalmente, infracción del art. 97.2 de la L.J.S ., 217 LEC, alegando error en la
apreciación de la prueba testifical y documental, art. 55.12 , 13 y 22 del Convenio colectivo
estatal de empresas de seguridad y 55 y 56 del E.T .
La Sala tiene conocimiento del dictado de la S.T.S.J. Galicia 17-1-14 (Rec. 3483/2013) en
asunto similar contra la misma empresa, y cuyos argumentos se asumen en su integridad
para desestimar el recurso de suplicación del actor, y en la que se decía que: "el motivo debe
ser rechazado. El art. 193 c) de la LRJS sólo permite invocar como infringidas normas
sustantivas o de la Jurisprudencia, no normas de naturaleza procesal y es por ello que no
puede admitirse dentro del recurso de suplicación laboral, la alegación del error de derecho
en la apreciación y valoración de la prueba practicada cuando al tiempo, existe otro motivo
tasado de recurso que permite la revisión de los hechos declarados probados. Además, el
error de derecho en la valoración de la prueba sólo puede fundar una denuncia por
vulneración del art. 24.1 de la Constitución, cuando produzca una total falta de motivación y
el resultado aparezca desproporcionado, irracional o arbitrario; fuera de esos casos, debe
rechazarse la nulidad de actuaciones dado que el derecho fundamental a una tutela judicial
efectiva no puede incluir la exigencia de acierto, en términos de legalidad ordinaria, de la
resolución recaída, ni la de que el órgano judicial acoja las tesis de una de las partes sobre
las cuestiones de hecho o de derecho debatidas en la Litis.
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Debe además distinguirse lo que son las reglas de la valoración de la prueba de la regla de
la apreciación conjunta de la prueba como ya se ha anunciado anteriormente. La primera
establece cual es el valor probatorio qué debe darse a cada medio probatorio; con carácter
general la LRJS acude a las reglas de la sana crítica salvo en los documentos públicos y en
los privados no impugnados de contrario; en el resto rige la regla de la valoración según las
reglas de la sana crítica o libre apreciación que no implica sino genérica invocación al
enjuiciar racional y no atribuyen valor o alcance determinado al medio concreto de prueba
objeto de valoración. La apreciación conjunta de la prueba debe tener en cuenta las reglas
de valoración de cada medio en concreto de modo que el juez ponga en conocimiento de las
partes cuál ha sido el medio de prueba del que ha extraído cada hecho y segundo, cuál es el
resultado global de esa valoración judicial individualizado, lo que se ha dado en llamar la
convicción judicial. Es por ello, que a salvo de que todo ese proceso lógico aparezca como
claramente irracional o arbitraria, difícilmente podremos encontrarnos ante una sentencia
nula por ese tipo de defectos.
Vemos en este caso cómo la juzgadora de instancia se preocupa de señalar de forma
detallada qué medios de prueba le han conducido a redactar un determinado hecho
probado. La discrepancia del recurrente en relación a esa versión judicial se sustenta
además, básicamente, en la prueba testifical practicada en el juicio cuando la prueba
testifical no es un medio de prueba hábil para revisar en el recurso de suplicación laboral; es
por esa razón que la parte pretende alegar un error de derecho es esa valoración judicial
cuando es lo cierto que, la prueba testifical debe ser valorada con arreglo a las reglas de la
sana crítica y ya se dijo que, existiendo una mínima actividad probatoria, lo que aquí
acontece con creces, no puede tildarse a la valoración judicial de errónea, arbitraria o
irrazonable.
Por lo que se refiere a los seguimientos del vehículo del que fue objeto el trabajador a través
de dispositivo GPS, debe decirse que según el artículo 90.1 de la L.J .S. las partes podrán
servirse de cuantos medios de prueba se encuentren regulados en la Ley, admitiéndose
como tales los medios mecánicos de reproducción de la palabra, la imagen y del sonido,
salvo que se hubieran obtenido, directa o indirectamente, mediante procedimientos que
supongan violación de derechos fundamentales o libertades públicas. Por otro lado, el
artículo 20.3 del Estatuto de los Trabajadores 1270/1995 otorga al empresario la facultad de
adoptar las medidas que estime más oportunas de vigilancia y control para verificar el
cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones y deberes laborales, guardando en su
adopción y aplicación la consideración debida a su dignidad humana.
Como ha puesto de relieve la sentencia del Tribunal Constitucional de 10 de julio de 2000 , el
derecho a la intimidad personal, consagrado en el artículo 18.1 CE, se configura como un
derecho fundamental estrictamente vinculado a la propia personalidad y que deriva, sin
ningún género de dudas, de la dignidad de la persona que el artículo 10.1 CE reconoce e
implica "la existencia de un ámbito propio y reservado frente a la acción y el conocimiento
de los demás, necesario, según las pautas de nuestra cultura, para mantener una calidad
mínima de la vida humana" y que el derecho a la intimidad es aplicable al ámbito de las
relaciones laborales ( STC 98/2000 ).
Igualmente es doctrina reiterada del Tribunal Constitucional que "el derecho a la intimidad
no es absoluto, como no lo es ninguno de los derechos fundamentales, pudiendo ceder ante
intereses constitucionalmente relevantes, siempre que el recorte que aquél haya de
experimentar se revele como necesario para lograr el fin legítimo previsto, proporcionado
para alcanzarlo y, en todo caso, sea respetuoso con el contenido esencial del derecho" (SSTC
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57/1994 143/1994, por todas). En este sentido debe tenerse en cuenta que el poder de
dirección del empresario, imprescindible para la buena marcha de la organización
productiva (organización que refleja otros derechos reconocidos constitucionalmente en los
artículos 33 y 38 CE) y reconocido expresamente en el artículo 20 ET, atribuye al empresario,
entre otras facultades, la de adoptar las medidas que estime más oportunas de vigilancia y
control para verificar el cumplimiento del trabajador de sus obligaciones laborales. Mas esa
facultad ha de producirse en todo caso, como es lógico, dentro del debido respecto a la
dignidad del trabajador, como expresamente nos lo recuerda igualmente la normativa
laboral- artículos 4.2.c ) y 20.3 ET .
En este caso se alega la violación del artículo 18-3 de la Constitución al haberse aportado
como prueba el resultado del seguimiento a través del GPS instalado en el vehículo utilizado
por el actor sin ratificar de modo que caso contrario, parece admitir la licitud de ese control
empresarial a través del GPS pero al mismo tiempo cuestiona después, que se trate de un
medio de vigilancia empresarial proporcionado y respetuoso con la dignidad e intimidad del
trabajador. Debe rechazarse esa última afirmación pues en ningún momento el GPS
instalado en el coche de la empresa tiene por objeto captar imágenes íntimas de los
trabajadores sino facilitar el control, incluso en beneficio de la propia seguridad de los
trabajadores (y así se corrobora por las propias intenciones del trabajador recurrente al
querer introducir el carácter peligroso de la vigilancia en los polígonos industriales). El uso
de medios y dispositivos tipo GPS no se pueden considerar ilícitos, pues la empresa tiene un
claro interés en tener localizados sus vehículos, lo que no incide en la violación de ningún
derecho fundamental. Finalmente, tampoco parece razonable que la empresa, ante la
comisión de faltas laborales, desvele las medidas de control y de seguridad tendentes a
prevenir a disuadir o a posibles infractores, cuando se refieren a vigilancia sobre mercancías,
que pueden ser sustraídas, o localización de vehículos en sus rutas laborales en un ámbito
que no se puede considerar de intimidad o privacidad o de estricto control de una persona
con un fin ilegal.
Tampoco se ha dado por probado que estuviera autorizado el actor para hacer un uso
privado del mismo, y como ya se ha dicho puede considerarse adecuado y proporcionado a
la finalidad que se perseguía la empresa, consistente en averiguar si cumplía su jornada
laboral y si la actividad que durante la misma realizaba coincida o no con los partes de
trabajo que facilitaba a la empresa. Además, la instalación del GPS se justifica también por
razón de realizar su trabajo fuera de las dependencias de la empresa, no estando sujeto a un
control directo en cuanto a su jornada y horario. Tanto la colocación de un GPS, que lo que
hace es registrar cuando arranca y se detiene el vehículo y donde se encuentra físicamente,
son medios adecuados y proporcionados de vigilancia y control que no afectan a su
intimidad personal, pues el control se realiza durante la jornada laboral, es decir durante un
tiempo en que el trabajador está a disposición del empresario para desempeñar las
funciones concretas de su puesto de trabajo. En cuanto a la ratificación de los mismos, en
tanto en cuanto fueron impugnados por la parte actora los referidos seguimientos, queda
como libre facultad de valoración del juez de instancia y ya se ha dicho, que esa valoración
judicial con apoyo en la testifical no se detecta errónea o arbitraria. En el mismo sentido se
pronuncian los tribunales superiores de Murcia (STSJ de 13-5-2013, Recurso nº 129/2013) o la
de Cataluña (STSJ de 5 de marzo de 2012, Recurso nº 5194/2011).
El siguiente motivo del recurso, con el mismo amparo procesal que el anterior, alega la
infracción del art. 55 apartados 12, 13 y 22 del Convenio Colectivo estatal de empresas de
seguridad manifestando que aun probando las imputaciones concretas que en la carta de
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despido se efectúan al trabajador recurrente, éstas no pueden engarzarse en los supuestos
tipificados en el texto del Convenio Colectivo que se cita.
La carta de despido tipifica los hechos como constitutivos de las faltas establecidas en los
apartados 4, 12 y 13 del art. 55 de citado Convenio. Vemos como el apartado 4 del art. 55 del
Convenio tipifica entre otras conductas, la deslealtad y el abuso de confianza. El apartado 12
tipifica la inhibición o pasividad en la prestación del servicio (y también el abandono del
trabajo en puestos de responsabilidad) y el apartado 13, la disminución voluntaria y
continuada.
Podemos estar de acuerdo en que la conducta imputada en la carta de despido, por venir
referida a un solo día no siendo firme la sanción que por conducta similar se le impuso
meses anteriores, no puede reunir las notas de continuidad y por ello no se halla tipificada
en el convenio colectivo aplicable ni tampoco en el art. 54 2º e) del Estatuto de los
Trabajadores que también exige el elemento de la continuidad. Pero la tipificación como
deslealtad y abuso de confianza así como inhibición o incluso abandono de su trabajo
encajan perfectamente con la conducta imputada y acreditada.
No debe olvidarse que el contrato de trabajo sujeta a las partes al mutuo deber de
acomodar su comportamiento a las exigencias derivadas del principio básico de la buena fe,
que es elemento normativo delimitador del contenido obligacional derivado del contrato de
trabajo y que impone una conducta arreglada a pautas de lealtad, honradez, probidad y de
respeto a la confianza que legítimamente el uno deposita en el otro, conforme evidencian
los artículos 5.a y 20.2, sobre la que conviene poner de manifiesto que: 1) es consustancial al
contrato de trabajo, en cuanto que por su naturaleza sinalagmática genera derechos y
deberes recíprocos, traduciéndose el deber de mutua fidelidad entre empresario y
trabajador en una exigencia de comportamiento ético jurídicamente protegido y exigible en
el ámbito contractual, y pudiendo definirse la buena fe en sentido objetivo como un modelo
de tipicidad de conducta exigible, o mejor aún, un principio general de derecho que impone
un comportamiento arreglado a valoraciones éticas, que condiciona y limita por ello el
ejercicio de los derechos subjetivos y que se traduce en directivas equivalentes a lealtad,
honorabilidad, probidad y confianza; 2) la esencia del incumplimiento no está en el daño
causado, sino en el quebranto de la buena fe depositada y de la lealtad debida; 3) no es
necesario que la conducta tenga carácter doloso, pues también se engloban en el artículo
54.2.d ET las acciones simplemente culposas, cuando la negligencia sea grave e inexcusable;
4) a los efectos de valorar la gravedad y culpabilidad de la infracción pasan a un primer
plano la categoría profesional, la responsabilidad del puesto desempeñado y la confianza
depositada, agravando la responsabilidad del personal directivo; y 5) en materia de pérdida
de confianza no cabe establecer graduación alguna.
Sobre la base de la doctrina sustentada por esta Sala, el motivo no debe prosperar, por las
siguientes consideraciones:
1) En primer lugar, la empresa en la carta de despido ha tipificado los hechos imputados al
trabajador y que se recogen y narran en la carta de despido subsumiéndolos en una
infracción muy grave de conformidad al art. 55 4 º y 12º del Convenio Colectivo de Seguridad
que tipifica, ya se ha dicho, "la deslealtad" y "el abuso de confianza" y el abandono del
trabajo en puestos de responsabilidad una vez tomado posesión de los mismos y la
inhibición o pasividad en la prestación del mismo";
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2) En el caso enjuiciado se ha acreditado que el actor, vigilante de seguridad con arma en un
polígono industrial, en varias ocasiones, durante su turno en el día de autos estaciona su
vehículo en determinados lugares de su ámbito de vigilancia sin que esas paradas se
hallaran justificadas por el propio servicio de vigilancia siendo detectado en una de esas
ocasiones durmiendo en el vehículo; 3) Respecto al perjuicio considerable a la empresa, es
evidente también que concurre pues la empresa presta servicios de vigilancia en un
polígono industrial y dicho servicio como su propio nombre indica queda en manos del
personal vigilante de seguridad; en este caso en un solo vigilante de seguridad en el turno de
noche pues cuando se le encuentra dormido, estaba solo modo que si el vigilante de
seguridad se duerme el servicio no se cumple. Y si no se cumple el servicio o se cumple
defectuosamente, las consecuencias son fáciles de colegir: se facilita la comisión de aquellas
conductas que se pretenden prevenir o impedir tales como robos, hurtos o cualquier
actuación contraria a los intereses de las empresas ubicadas en el referido polígono; 4) No
hay datos ni consta acreditado circunstancias que permitan atenuar la conducta descrita.
En definitiva, no hay circunstancias concurrentes que permitan moderar o explicar la
conducta muy grave del trabajador quién, como vigilante de seguridad, fue encontrado
durmiendo y fuera de su puesto de trabajo y dicha conducta del trabajador no sólo
encuentra su encaje en el precepto del convenio colectivo estatal que cita la empresa en la
carta de despido sino en el Estatuto de los Trabajadores que tipifica como causa del despido
la transgresión de la buena fe contractual y el abuso de confianza pues su conducta elimina
la confianza depositada en un trabajador que ejerce funciones de seguridad para un tercero
(cliente) en esas condiciones y muestra la falta de la buena fe contractual y deslealtad en el
propio trabajador para con la empresa al haber abandonado su puesto, el servicio y ponerse
a dormir de modo que dicho servicio quedó desatendido cuando menos durante ese tiempo
al hallarse el actor sólo en el referido turno.
En definitiva, la Sala concluye que, habiéndose acreditado que el trabajador incurrió en esas
infracciones muy graves, la de abandono del servicio de responsabilidad y la de la
transgresión de la buena fe contractual y abuso de confianza, las mismas dan lugar a la
máxima sanción, la de despido, y por ello cabe calificar como legítima la actuación del
empresario, siendo acorde con el ordenamiento y mas concretamente, con la normativa que
queda invocada.
En el último motivo de recurso con amparo procesal también en el art. 193 c) de la LRJS se
alega la infracción por no aplicación de los art. 55 y 56 del ET. El motivo debe ser
desestimado. En este caso, la juez ha apreciado correctamente la existencia de indicios
racionales de que el despido del actor puede obedecer a una represalia por razón de las
actuaciones previamente efectuadas por el actor si bien, no todos los antecedentes
presentados como indicios por el actor han sido considerados como tales pues, en efecto,
existen algunas circunstancias que no lo son. Sólo son indicio a juicio de la juzgadora, la
denuncia del actor y otros compañeros ante la Subdelegación del Gobierno de A Coruña de
fecha 13 de julio de 2012 dado que el despido es de fecha muy próxima y posterior (27 de
julio de 2012); también lo es la impugnación de la sanción impuesta al actor en fecha 11 de
junio de 2012 que se produce el 6 de julio de 2012. No así las denuncias a la Inspección de
Trabajo pues una se presenta el mismo día en que se le comunica el despido y otra en fecha
posterior. Los referidos indicios antes citados son suficientes para invertir la carga de la
prueba. Alcanzado, pues, por el demandante el anterior resultado probatorio, sobre la parte
demandada recae la carga de probar, ahora, la existencia de causas suficientes, reales y
serias, para calificar de razonable y ajena a todo propósito lesivo del derecho fundamental,
la decisión o práctica empresarial cuestionada, único medio de destruir la apariencia lesiva
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creada por los indicios. Y la prueba de los hechos imputados en la carta de despido permiten
destruir la apariencia o sospecha de discriminación pues debe mencionarse que existe la
posibilidad de desvincular una decisión empresarial de despido de cualquier sospecha de
vulneración de un derecho fundamental incluso en supuestos en que la empresa no ha
alcanzado a probar la procedencia del despido y así lo ha considerado en diversas ocasiones
el TC, en particular en relación con los denominados despidos "pluricausales" aunque
también es cierto que la declaración de procedencia del despido no permite descartar -en
todo caso y sin excepción- que éste sea lesivo de derechos fundamentales. Los despidos
pluricausales son aquellos despidos disciplinarios en los que, frente a los indicios de lesión
de un derecho fundamental, el empresario alcanza a probar que el despido obedece
realmente a la concurrencia de incumplimientos contractuales del trabajador que justifican
la adopción de la medida extintiva. En esos casos, se admite que sea válido para excluir que
el mismo pueda considerarse discriminatorio o contrario a los derechos fundamentales que
el empresario acredite que la causa alegada tiene una justificación objetiva y razonable que,
con independencia de que merezca la calificación de procedente, permita excluir cualquier
propósito discriminatorio o contrario al derecho fundamental invocado. En ese sentido se ha
pronunciado la jurisprudencia constitucional en STC 41/2006 (Sala Segunda), de 13 febrero
(Recurso de Amparo nº 5038/2003) y la STC 138/2006 (Sala Primera), de 8 mayo (Recurso de
Amparo núm. 4609/2002) citadas ambas por la STC 125/2008 (Sala Segunda), de 20 octubre
(Recurso de Amparo nº2899/2006).
Lo cierto es que en este caso, no sólo se ha probado una causa objetiva y razonables que
justifica el despido sino que también aparece claro la ausencia de móvil discriminatorio si
nos fijamos en los propios indicios presentados de contrario. Los antecedentes que figuran
en autos relativos a una previa sanción por hechos muy similares en junio de 2012, y que
debido a su impugnación judicial no ha permitido alcanzar firmeza, si marcan el inicio de
una serie de actuaciones del trabajador contra la empresa demandada que son
precisamente los indicios que fundan la sospecha de vulneración de derechos
fundamentales en el momento en que es despedido. Es por ello que si bien los indicios
(denuncia a la Subdelegación del Gobierno y la demanda contra la sanción) existen, los
mismos se hallan muy atenuados por esta circunstancia al tiempo que la prueba de los
hechos imputados en el despido y su gravedad llevan a concluir en la procedencia del
despido y la ausencia de vulneración de derechos fundamentales.".
QUINTO.- En definitiva, los hechos sucedidos el día 31 de mayo y 1 de junio de 2012,
expuestos en el inmodificado hecho probado 4º, son suficientes para estimar que el
recurrente merecía la máxima sanción del despido, por lo que el recurso debe ser
desestimado y, por ello, la sentencia confirmada.
FALLAMOS
Desestimamos el recurso de suplicación interpuesto por la representación procesal de
Ovidio contra la sentencia de fecha 12-11-13, dictada por el Juzgado de lo Social nº 1 de
Santiago de Compostela, en proceso por despido promovido por el recurrente contra
PROTECCION E INTEGRIDAD S.A. (PROINSA), y confirmamos la sentencia de instancia.
Incorpórese el original de esta sentencia, por su orden, al Libro de Sentencias de esta
T.S.X.GALICIA SALA DO SOCIAL
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MODO DE IMPUGNACIÓN: Se hace saber a las partes que contra esta sentencia cabe
interponer recurso de casación para la unificación de doctrina que ha de prepararse
mediante escrito presentado ante esta Sala de lo Social dentro del improrrogable plazo de
diez días hábiles inmediatos siguientes a la fecha de notificación de esta sentencia. Si el
recurrente no tuviere la condición de trabajador o beneficiario del régimen público de
seguridad social deberá consignar la cantidad de 600 euros en concepto de depósito para
recurrir, en la Cuenta de Consignaciones de esta Sala abierta en BANESTO con el nº 1552
debiendo indicar en el campo concepto, "Recurso" seguida del código "35 Social Casación". Si
el ingreso se hace mediante transferencia bancaria deberá incluir tras la cuenta referida,
separados por un espacio, el código "35 Social Casación". Si efectuare diversos pagos en la
misma cuenta deberá especificar un ingreso por cada concepto, incluso si obedecen a otros
recursos de la misma o distinta clase indicando en el campo de observaciones la fecha de la
resolución recurrida utilizando el formato dd/mm/aaaa. Quedan exentos de su abono en
todo caso, el Ministerio Fiscal, el Estado, las Comunidades Autónomas, las Entidades locales
y los Organismos Autónomos dependientes de ellos.
Así, por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
PUBLICACIÓN.- Leída y publicada fue la anterior sentencia en el día de su fecha, por el
Ilmo.Sr. Magistrado-Ponente que la suscribe, en la Sala de Audiencia de este Tribunal. Doy fe.
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